Norte 62, una banda de jóvenes en busca de abrirle espacios al jazz en México

Como dicta la tradición con los grupos de free jazz en Francia, el ensamble Norte 62 debe su nombre a la calle donde ensayan sus integrantes. “Es una manera de recordar de dónde venimos y a dónde queremos ir, y nuestra intención es llegar muy lejos”, asegura José Lugo, el saxofonista de este conjunto.

Tras cuatro años de probar diferentes alineaciones y uno con el proyecto ya consolidado, estos jóvenes han decidido “recorrer el camino de quienes están dispuestos a hacer de la música su forma de vida”, como ellos le dicen al hecho de tocar donde y cuando sea, sin importar si se trata de pequeños foros de barrio o grandes museos como el Franz Mayer, donde estarán el próximo 29 de agosto.

“Si quisiéramos sólo dinero nos dedicaríamos a otros géneros, quizá a las cumbias, pero esto nos llena, pese a lo complicado de ir de aquí para allá con los instrumentos a la espalda, sin paga constante y siempre en busca de nuestro próxima recital”, añade el baterista Ernesto Ramírez, quien confiesa que desde hace mucho aprendió que del jazz no se vive, “aunque uno sí puede vivir para el jazz”.

Para los miembros de Norte 62, el sueño es grabar un disco y por ello alternan sus tiempos de ensayo con los de composición. “Yo llego con las partituras ya escritas; otros vienen con una línea melódica o alguna armonía en la cabeza. Así vamos sacando las cosas y generando un sonido propio, que es a lo que aspiramos”, explica José, a quien no deja de sorprenderle que gente de procedencias tan distintas hayan coincidido en este proyecto. 

“En la banda todos tenemos entre 25 y 30 años, y aunque suele pensarse que el jazz es un género para personas de edades mayores, a mí me gusta pensar que en realidad es para músicos, pues mientras más estudias más te involucras con su sonoridad, espíritu y estructura. Al menos así es mi historia: yo comencé con el rock y el ska, pero un día escuché la pieza Moanin’, en la versión de Charles Mingus (incluida en el disco Blues & Roots, de 1960), y ya nada volvió a ser igual. Ahí me dije yo quiero hacer eso, y aquí estoy”.

José Lugo y el tecladista Ezequiel González coinciden al decir que, aunque en el jazz hay mucha improvisación, en realidad no es para improvisados y por eso ambos han tomado clases en la Facultad de Música de la UNAM: el primero con Remi Álvarez en sus diplomados y el segundo cursa el quinto semestre de la carrera de Piano. 

Por su parte, Ernesto Ramírez ha pasado por diversas escuelas con el objetivo de perfeccionar su manejo de las baquetas y, sobre esto, comenta: “Todos vamos en pos de algo y, sin darnos cuenta, encontramos compañeros afines; a fin de cuentas, la música une”.

El arte de improvisar

Gershwin solía decir “la vida se parece al jazz, pues ésta es mejor cuando improvisas”, y los integrantes de Norte 62 parecen seguir esta máxima al pie de la letra. “Siempre buscamos dónde tocar y nos adaptamos a lo que se presenta; ahora estamos todos los viernes en un pequeño restaurante de la colonia Nueva Santa Anita llamado Francachela; hace poco nos encontraban en Rincón Urbano (en el corazón de la Portales) y en breve tendremos la que será nuestra presentación más grande hasta la fecha, la del Franz Mayer, que formará parte del programa Noche de Museos y para la cual ya tenemos preparadas algunas sorpresas”, expone José Lugo.

“De entrada tendremos a un guitarrista, a un trombón y a una trompeta, así que, de ser un cuarteto, pasaremos a sumar siete; además, estamos preparando el repertorio con mucho cuidado, aunque también queremos que éste sea lo suficientemente flexible como para acoplarlo al público, según su interés y su ánimo”.

Así, la música de Norte 62 acompañará a quienes visiten el Museo Franz Mayer y recorran la muestra que, hasta el 23 de septiembre, estará en cartelera: la World Press Photo 2018, lo que hará que confluyan dos artes con lenguajes diametralmente opuestos: el de la fotografía, que congela un instante y lo apresa entre diques, y el de la música, que cómo observaba Jean Paul Sartre justo al hablar de jazz en La náusea, sólo tiene sentido “mientras nada lo interrumpa, nada que venga del tiempo donde está varado el mundo”.

De hecho, Lugo detalla que es esta fluidez la que hace del jazz algo cautivante y la que revela el que es, quizá, su mayor secreto: el de que todo está en movimiento y que los horizontes son más amplios de lo que jamás nos dijeron. “Puedo tomar mi saxofón e interpretar desde lo más tradicional como dixieland o ragtime, hasta lo más contemporáneo, como free jazz o bebop, no importa. Esto es lo que me permite hacer este género: experimentar sin límite alguno”.

Por lo pronto, conciertos, un disco y componer sin descanso son algunos de los planes de Norte 62, y aunque las cosas parecen marchar según lo esperado, José sabe que en cualquier instante algo puede desentonar y romperles el ritmo. “¿Qué haremos entonces? Si algo nos ha enseñado el jazz es a que ante cualquier contratiempo siempre es posible improvisar, y para eso somos buenos”.

Norte 62 se presentará en el Franz Mayer —con domicilio en Avenida Hidalgo 45, frente a la Alameda Central— el próximo miércoles 29 de agosto, después de las ocho de la noche, como parte del programa Noche de Museos. El acceso es gratuito.

Música y 350 camisetas negras para recuperar el espíritu del Tianguis Cultural del Chopo

Dentro del imaginario colectivo, pensar en el Museo Universitario del Chopo es hacerlo en dos cosas que ya no están ahí: el esqueleto de dinosaurio que había en su interior y el tianguis cultural a sus afueras. En este último lugar, los jóvenes intercambiaban vinilos, casetes y cartuchos de ocho pistas, y se reunían para oír rock y punk, algo que no podían escuchar en otro lado ya que en la primera mitad de la década de los 80 este tipo de música estaba vetada en la radio y todo material relacionado con ambos géneros entraba al país de forma clandestina, era caro y muy difícil de conseguir.

Para homenajear el espíritu e historia de este espacio nacido en el corazón de la Santa María la Ribera, Pia Camil decidió crear una obra monumental a base de textiles y, para confeccionarla, convocó al barrio y pidió a los vecinos camisetas negras con logos de grupos musicales, de ésas que se venden a gritos y empellones al término de cualquier concierto. En retribución, todo aquel que participara recibiría de vuelta una playera intervenida por ella y por la diseñadora Lorena Vega. ¿Y por qué esta dinámica?, se le pregunta a la artista. “Para preservar la práctica que dio pie a dicho mercado: el trueque”.

La creadora lleva ya años experimentando con la expresividad de la ropa de segunda mano: ya antes presentó una serie de intervenciones en el interior de algunas casas de la ciudad alemana de Colonia, y en la capital de Guatemala marchó por las calles con una pieza llamada Divisor pirata, inspirada en un performance de 1968 de la brasileña Lygia Pape, sólo que ahora Pia unió decenas de remeras y tejió una inmensa prenda con múltiples huecos para el cuello, a través de los cuales la gente se asomaba y caminaba cubierta bajo un solo manto, cual si fuese una hidra de 100 cabezas.

“Emplear camisetas usadas me permite hablar de las relaciones económicas entre América Latina y Estados Unidos, de explotación, consumismo y el tránsito entre lo formal y lo informal, y de una desigualdad que, por un lado, produce riqueza, y por el otro carencias, pero también de historias personales, ya que cada prenda salió del clóset de alguien único y trae consigo un relato singular”.

Tras su petición a los colonos y visitantes del museo, Pia Camil recibió casí 350 playeras. Se pidió que todas tuvieran estampados alusivos al rock, punk o metal y no fue así —algunas tienen impresiones de Selena, Barbra Streisand o los New Kids on the Block—, y también que fueran negras, y tampoco fue el caso pues, aunque la mayoría son oscuras, hay algunas rojas y otras blancas.

“Las personas llegaban diciéndonos que las camisetas eran de sus hijos o nos comentaban que les traían muchos recuerdos y deseaban que formaran parte de la obra. Decidimos aceptarlas todas, sin importar si cumplían o no con lo solicitado al principio. A fin de cuentas, la diversidad siempre fue una de las características del Tianguis Cultural del Chopo, así que decidimos seguir adelante”.

Un telón abierto al arte

A Pia Camil le gusta crear in situ y conocer a detalle en qué terreno se mueve; por ello, para dar forma a su obra más reciente trabajó durante cinco semanas en el Museo Universitario del Chopo y aprovechó todo ese tiempo para medir las dimensiones de la nave menor del edificio (tiene 19 metros de alto) y para cortar las casi 350 camisetas por los laterales hasta la sisa —es decir, desde las caderas hasta las axilas—, formando algo parecido a las piezas de rompecabezas, las cuales fueron unidas por los bordes con la ayuda de la señora Virginia Juárez y su incansable máquina de coser.

“Esta propuesta se llama Telón de boca y es, por mucho, la más grande que he realizado: mide 12 metros de ancho por 15 de alto. Tenemos aquí cientos de playeras formando un solo objeto. Además, en las oquedades de algunos cuellos colocamos bocinas, 24 en total, a fin de reforzar el vínculo con la música, que fue el germen de todo”.

El Tianguis del Chopo nació en 1980 —al igual que Camil— y desde entonces ha peregrinado por la colonia San Rafael, el Casco de Santo Tomás, CU, la calle de Oyamel y Buenavista. Por ello no extraña que haya quienes encuentren parecidos entre la pieza de la artista y la vela de un barco, y no sólo por su forma rectangular o sus dimensiones, sino porque, de alguna manera, remite a un mercado que, desde hace 38 años, parece moverse según los vientos.

Sin embargo, confiesa Pia, en realidad ella se inspiró en los telones de un teatro y por ello le gustaría que su pieza sirviera de fondo para la representación de los performances, charlas, batallas de rap y encuentros de micrófono abierto que, mes con mes, se realizan en el museo. “Para ello bien podrían conectarse a las bocinas y aprovechar los altoparlantes. Esto nos beneficiaría a ambos, ya que nosotros daríamos sonido a esas actividades y ellas le darían más visibilidad a nuestra obra. Esto es otra forma de practicar el trueque”.

Telón de boca se inaugurará el sábado 11 de agosto, al mediodía, y a la una de la tarde Carlos Alvarado —uno de los fundadores del Tianguis Cultural del Chopo— interpretará parte de su repertorio de música psicodélica experimental. El montaje permanecerá hasta diciembre y en este lapso se propondrán actividades para que éste interactúe de diversas formas con otros artistas y con el público.

Michelle Bachelet: Defensa de la paz y promoción a los derechos humanos

Los derechos humanos no son estáticos, sino una pugna incesante por la plena libertad de todos; su promoción, al igual que la defensa de la paz, son una tarea sin tregua, afirmó en la UNAM la expresidenta de la República de Chile, Michelle Bachelet.

Acompañada por el rector Enrique Graue, Bachelet dictó la Cátedra Internacional por los Derechos Humanos y la Paz “Alfonso García Robles”, durante la cual recordó al artífice de los Tratados de Tlatelolco y quien, dijo, “expresó con hechos que la humanidad es capaz de cuidar a los suyos y cerrar el paso a la guerra”.

“Su voz no sólo resonó en México, América Latina y el Caribe, sino que se sumó al amplio coro de los justos, de los que confían en el porvenir. Aquí y allá. Ayer y mañana”.

En el auditorio de la Torre de Rectoría, indicó que pueden cambiar las manifestaciones de los abusos, las formas que se adoptan para su combate, pero lo que no cambia es la misión de la sociedad de exigirse más en el cuidado y respeto de estas garantías, de estar en alerta permanente y no bajar la guardia en la protección de las conquistas civilizatorias.

Ante estudiantes de diversas escuelas y facultades, a quienes definió como “actores de mil batallas, que ayudan a mirar el mañana con esperanza”, la primera mujer en asumir la Presidencia de su país hizo un recuento de cómo la humanidad ha establecido acuerdos para reconocer la libertad e igualdad, los derechos universales y hasta garantías de segunda y tercera generación, relacionadas con la economía, la cultura y valores como la solidaridad.

“A pesar de que la mayoría de los Estados ha ratificado diversos tratados y convenciones, siguen siendo dolorosos los variados rostros de la vulneración de estas garantías en cárceles, zonas de conflicto; con  políticas migratorias impresentables, al carecer de acceso a bienes como el agua, e incluso, con el asesinato de defensores de derechos humanos, remarcó.

Quien se ha desempeñado como directora ejecutiva de la Agencia de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género ONU-Mujeres, también expuso que el año pasado hubo 600 marchas relacionadas con la dignidad de la mujer, entre ellas las de Chile.

La defensa de los derechos humanos, reiteró, es una tarea compartida: los Estados tienen la responsabilidad de respetarlos y protegerlos, establecer políticas para su cuidado y garantizar la verdad y justicia a los familiares de la violencia. Y a la sociedad le toca trabajar en la construcción de sociedades justas, pacíficas e inclusivas.

“Por mucho que perfeccionemos los instrumentos jurídicos, nada reemplaza el trabajo cotidiano de dar forma a una convivencia respetuosa con el otro, y eso es y será siempre la democracia”, destacó.

Esta creación humana, prosiguió, es el único régimen basado en las libertades, y pone en igualdad a todas las personas. Su fortaleza es un patrimonio común.

“Como mujer, como médico, como hija, como víctima de la represión, hablar de derechos humanos no me es indiferente. No podemos aflojar; quienes hemos vivido experiencias de derrumbe de la democracia sabemos lo que significa ser testigos de que de un momento a otro lo que parecía impensable sucede.

“Debemos ser consistentes en condenar la violencia en todas sus formas y reivindicar la vocación de nuestros países de vivir en paz y en tranquilidad, porque ni en Chile ni en México puede haber espacio alguno para el miedo o para el temor. Ya hemos tenido suficiente”, insistió.

América Latina es un espacio con gran fuerza vital, que tiene cicatrices, periodos de oscuridad, pero de los que siempre nos hemos levantado “porque somos una tierra pródiga de talentos, de esperanzas y sueños que han traspasados las fronteras para llevar a personas de todos los orígenes a través del mundo”.

Previamente, la directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), Angélica Cuéllar Vázquez, leyó una semblanza de Bachelet, en la que resaltó los vínculos existentes de México y Chile; además, apuntó que el exilio trajo a la UNAM a grandes pensadores y maestros de los que los universitarios aprendieron mucho. “Bienvenida a ésta su casa, de amor a América Latina, a los derechos humanos, y de la defensa a las personas”.

A la exposición de la cátedra asistieron el secretario General de la Universidad, Leonardo Lomelí Vanegas; la abogada General, Mónica González Contró; el coordinador de asesores del rector, Jaime Martuscelli; el presidente de la Fundación Diplomática “Alfonso García Robles”, Rafael Medina Martínez; y el embajador de la República de Chile en México, Domingo Arteaga.

Ámbar de Chiapas, la vida hace 23 millones de años

Quienes estudian organismos preservados en ámbar suelen trabajar con macroinclusiones, es decir, con criaturas de más de cinco milímetros que quedaron atrapadas en este material, pero María de Lourdes Serrano Sánchez decidió cambiar el enfoque y centrarse en seres mucho más pequeños; para ello desarrolló una metodología no invasiva que ha comenzado a ser replicada por otros especialistas y que revela cómo lucía Simojovel, Chiapas, hace 23 millones de años. 

Hoy el sitio se ubica a 545 metros de altura, a unos 150 kilómetros de la costa más cercana, y está cubierto con vegetación de selva alta, pero en ese entonces era un estero casi al lado del mar, con un hábitat parecido al de los manglares, algo que la profesora de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM ha corroborado tras estudiar diversas piezas extraídas de una localidad llamada Campo La Granja y observar en ellas estratificaciones —capas de arenisca alternadas con otras de ámbar, producto del vaivén de las mareas—, así como escenas que retratan, cual si se tratara de fotografías, cómo era la vida ahí durante el Mioceno temprano.

Una de estas instantáneas es la de una cochinilla (Aquitanoscia chiapasensis) que murió atrapada en un charco de resina y cuyo intento de escape quedó congelado en el tiempo, pues se le ve casi arrastrándose en esa prisión pegajosa y dejando tras de sí no sólo una pata, sino a los hijos que llevaba prendidos en el vientre. Tan sólo esto dio pie a un artículo, ya que se trata del registro más antiguo que hay sobre el cuidado de crías en crustáceos.

Y éste es sólo un ejemplo de los muchos datos arrojados por la labor de la profesora Serrano, quien hizo lo que la mayoría de sus colegas no: ir directo a la mina y supervisar la colecta de piezas a fin de asegurarse de que todas provinieran del mismo sitio, algo difícil ya que las comunidades chiapanecas son muy celosas de sus yacimientos y no le permiten la entrada a fuereños.

“Todo el material proviene de Campo La Granja. Fui por primera vez a ese poblado en 2012 y, entonces, tuve que indicarle a un niño del lugar qué buscar y cómo tomar medidas; así nos hicimos del material. En la segunda ocasión los habitantes estaban tan molestos porque las autoridades les querían cobrar cierto impuesto que, al vernos, se mostraron hostiles y nos corrieron. Hasta pensamos en que nos iban a apedrear, así que dialogamos con ellos y salimos con rapidez”.

Para evitarse problemas, los científicos suelen adquirir su ámbar con comerciantes y luego describen las inclusiones halladas, sin estar del todo ciertos de la procedencia de las muestras; de ahí la importancia de que Lourdes Serrano se haya tomado el tiempo para supervisar las extracciones y asegurarse de que cada una las piezas viniera de una misma veta, pues ello permitió describir las condiciones biológicas, ambientales y hasta geológicas de un sitio en particular durante el Mioceno temprano, algo sin precedentes en México.

Además, agrega la universitaria, la mayoría de esta resina fosilizada y los organismos preservados en su interior se generaron en zonas boscosas, mientras que la de Chiapas da testimonio de algo diferente: la vida en un manglar donde confluían agua dulce y salobre; esto nos habla de un paraje único y hasta hoy no descrito.

Érase una vez un manglar en llamas

Es bien sabido que desde el Cretácico (hace 145 millones de años) una placa parecida a la de Cocos comenzó a deslizarse por debajo de la parte oeste de Chiapas y a levantarla, lo que generó una intensa actividad volcánica y, por ende, múltiples incendios en el área. Ello explica que Simojovel, en apenas 23 millones de años —un parpadeo en términos geológicos— pasara de ser un terreno costero a uno que se eleva 545 metros por encima del nivel del mar y que se ubica casi en el corazón de la península yucateca.

¿Por qué es importante esto? Porque las erupciones y exhalaciones de ceniza probablemente causaron fuegos en la zona y ello explicaría la abundancia de ámbar en el lugar, pues una de las estrategias de los árboles para enfrentar los calores intensos es exudar resina. Los paleobotánicos sostienen que la que dio pie al ámbar de Simojovel provenía de una variedad vegetal aún viva llamada guapinol (Hymenaea courbaril), aunque Serrano Sánchez y su asesor de tesis, Francisco Vega, del Instituto de Geología, ponen esto en duda.

“Se han hallado incrustaciones de hojas y flores de guapinol en las piezas, pero eso no es argumento suficiente. Lo que sí podemos asegurar es que todo lo hallado dentro aporta datos interesantes, como las burbujas de aire encapsulado, la pirita o el carbón que hemos analizado. Este último nos hace sospechar que hubo muchos incendios ahí, hace 23 millones de años”, apunta el investigador.

En palabras del profesor Vega, este trabajo se hizo a tal detalle que, desde donde se le vea, aporta datos: “Tenemos organismos de manglar vivos cuando quedaron atrapados en la resina, así como hormigas e insectos voladores, pero también animales de agua dulce que, aunque creímos que venían de ríos que desembocaban en el lugar, ahora sabemos que llegaron ahí tras caer de la boca de pájaros predadores, pues uno de nuestros colaboradores, al mirar las imágenes con luz ultravioleta, notó marcas de pico de aves. Aún debemos profundizar en ello; esto es sólo un ejemplo de cómo el trabajo doctoral de Lourdes aún tiene mucho por decir”.

Historias escritas en resina fósil

Tras dos semanas, la resina de un árbol se solidifica y a esto se le llama copal; para convertirse en ámbar éste debe ser sepultado y recibir calor y presión durante millones de años. Este proceso hace que sus moléculas se vuelvan muy estables y, por ello, éste es el mejor medio de preservación fósil existente, pues los organismos atrapados en esta sustancia presentan muchos menos daños y están mejor conservados que los conservados en roca.

“Esto es muy útil y nos permite asomarnos a información no disponible de otra manera”, detalla Lourdes Serrano, quien como experta en crustáceos sabe que hay ciertos isópodos parasitarios que, al infectar a sus huéspedes, les provocan tumoraciones. En una de las piezas Serrano encontró larvas de Criptoniscus —especie de cochinilla— de apenas 100 micras, lo cual captura no sólo el momento en que éstas buscaban hospedero —“quizá un cangrejo”—  sino que se ha vuelto el primer registro de parásitos en ámbar.

A diferencia de lo que se solían hacer hasta hace poco los científicos: concentrarse en organismos de más de cinco milímetros, la universitaria decidió considerar lo muy pequeño y, con herramientas como el sincrotrón o el CAT Scan, ha comenzado a obtener datos inéditos, y todo ello mediante estrategias no invasivas que conservan la integridad y buen estado de las muestras.

“Ese método nos permitió observar copépodos, unos diminutos seres parecidos a Plancton, el enemigo de Bob Esponja; así obtuvimos el primer reporte mundial de dichos animales en resina fósil, aunque quizá lo más notable sean los ostrácodos —también crustáceos—, pues hallamos cerca de 800 ejemplares, cantidad que los convierte en los organismos más abundantes dentro de este tipo de ámbar”.

La profesora Serrano imparte las asignaturas de Ciencias de la Tierra y Biología de Animales en la FC y, desde las aulas, ha comenzado a explicarle a sus alumnos la importancia de considerar tanto las macro como las microinclusiones al analizar una pieza de ámbar, y no sólo eso, sino a tomar en cuenta las pistas aportadas por las burbujas de aire y los sedimentos ahí contenidos.

El objetivo es que las nuevas generaciones sepan de las ventajas de este nuevo enfoque, el cual ya es empleado por ciertos especialistas. “Hay un grupo europeo que copió la metodología de Lourdes, obtuvo resultados similares y publicó algo muy parecido a lo que hizo ella, pero sin darle crédito”, señala el doctor Francisco Vega, para luego añadir: “Esta tesis y los artículos derivados no pueden llegar en mejor momento, porque marcan un camino para proyectos similares, como los realizados en Myanmar, cuyos depósitos de ámbar tienen más de 100 millones de años, es decir, datan de tiempos donde aún había dinosaurios. Queda aún mucho por ver”.

Por lo pronto, Serrano recién publicó un texto sobre tanaidáceos y ha comenzado a avanzar en otro sobre anfípodos. “Es tanto lo que no alcanzó a entrar en mi trabajo doctoral que, con todo lo que dejamos fuera, esperamos sacar muchos artículos más”.

La Merced, un microcosmos de las problemáticas urbanas de México

En La Merced confluyen todos los problemas urbanos y sociales del país, como el clientelismo político, el ambulantaje, la falta de espacios, pobreza, prostitución o indigencia, por mencionar algunos; de ahí que las estrategias para solucionar las problemáticas de este microcosmos bien pueden aplicarse a nivel macro y en todo el territorio nacional, expuso el profesor Héctor Francisco Castillo Berthier, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

Y es que a decir del doctor en Sociología este barrio, desde sus orígenes mismos, ha sido un semillero de conflictos urbanos, ya que fue ahí donde los conquistadores establecieron las trazas de lo que sería la primera ciudad europea de la Nueva España y, a fin de construir sus hogares y no mezclarse con los nativos, expulsaron a los indígenas y los mandaron al otro lado del canal, a un sitio conocido como la Candelaria de los Patos.

De esta historia ya de cinco siglos hay un testigo: una vieja vecindad ubicada en la calle de Manzanares número 25, en cuya fachada se lee: “Ésta es la única casa del siglo XVI que se mantiene en pie en el Centro Histórico de la Ciudad de México”. De alguna manera este edificio se ha vuelto reflejo de lo que es hoy La Merced, pues tiene sus puertas tapiadas, exhibe varias pintas y, pese a la promesa de restauración por parte de las autoridades, luce en muy mal estado.

En sus ya 40 años de observar la vida en este sitio desde una óptica académica, Castillo señala que “los problemas son los mismos, sólo que con perspectivas diferentes”. Por ello, pese a los múltiples proyectos de rescate, la zona se mantiene más o menos igual debido a que el gobierno no ha sabido ir de la mano con los vecinos ni considerar a las comunidades a la hora de plantear soluciones.

“Nosotros, como urbanistas, hemos investigado y diagnosticado asuntos como transporte, vivienda, comercio o inseguridad y tenemos un cuerpo importante de datos que ponemos a disposición de las autoridades; sin embargo, éstas no los han aprovechado para cambiar escenarios, pese a que hacerlo les atraería capital político”.

Quizá por ello el universitario advierte cierta inamovilidad y poca efectividad en las estrategias de mejora debido a que dichos planes no han sabido blindarse contra malos manejos, intereses partidistas y el cambio de administraciones, y uno de los ejemplos que cita es el del incendio registrado en la madrugada del 23 de febrero de 2013, el cual destruyó el 70 por ciento del mercado de la Merced. 

En un inicio, el jefe delegacional de Venustiano Carranza anunció una inversión millonaria para la restauración de la nave mayor y adelantó que los dos mil 800 locatarios afectados estarían de regreso, a más tardar, durante el segundo trimestre de 2014, pero la realidad fue otra. “Cinco años después los comerciantes siguen en la calle, el mercado aún no se restaura y los problemas continúan”.

Vocación sin orden

Héctor Castillo Berthier nació en La Merced, a espaldas de lo que era el convento de las madres mercedarias. Aunque el parque que estaba justo frente a su casa lleva por nombre de Alonso García Bravo, él y su abuelo lo bautizaron como “la plaza de los caídos”, por la cantidad de cargadores y borrachos que dormían ahí.

“En ese lugar erigieron una escultura de bronce que representa a dos indígenas en una canoa, los cuales reman mientras un español va al frente, haciendo trazas urbanas. En un inicio la plaza estaba vacía, luego fue habitada por teporochos y hoy está llena de ambulantes. Desde siempre el barrio ha concentrado comercio y fuerza de trabajo. La Merced puede cambiar, pero siempre regresa a su punto original”.

Al también músico no le sorprende que los espacios públicos de improviso se vuelvan un tianguis, pues ésta es la esencia del barrio; el problema es que esta vocación mercante se da de forma desordenada por lo que, pese a que se han impulsado proyectos para reorganizar a los comerciantes informales y acotarlos en lugares fijos, la pobreza y falta de apoyo al final los orilla a vender en las calles.

“Caminamos en círculos, pero sí hay una salida y ésta pasa por reordenar, reorganizar y generar fuentes de empleo. La Merced, desde que la conozco, ha sido y es un nido de conflictos y siempre se ha visto agobiada por el espacio, el tránsito y una serie de problemáticas que el gobierno no ha sabido o querido solucionar”.

Sobre este perpetuamiento del conflicto, Castillo Berthier sospecha que es casi deliberado debido a que el caos permite a las autoridades allegarse recursos de forma ilícita y extorsionar al ambulantaje, por lo que propone tomarle la palabra al gobierno entrante, cuyo estandarte de campaña fue el combate a este tipo de conductas.

“De hecho, me gustaría llevar esto un poco más allá y crear ahí, en La Merced, el Museo Nacional de la Corrupción, un recinto abierto que genere dinámicas y una reconstrucción valorativa de lo que ha sido este fenómeno. Algo así nos ayudaría a recuperar la zona”.

El papel de la academia

Castillo Berthier es un convencido de que el urbanismo es crucial para solucionar las problemáticas de las metrópolis, por ello decidió unirse a la red temática Centros Históricos de Ciudades Mexicanas —coordinada por el Conacyt—, donde decenas de expertos se reúnen con regularidad para analizar diversas temáticas.

“Tenemos encuentros y seminarios, pero el trabajo de la academia no debería quedar en iniciativas y borradores, es preciso integrar soluciones a largo plazo e incidir en las políticas públicas utilizando el conocimiento adquirido. La tarea de quienes nos dedicamos a esto no llega a su fin cuando nos publican, nuestro deber es formar a las nuevas generaciones, transmitirles estos saberes y enfatizarles que, más que teóricos, deben aspirar a ser urbanistas prácticos”.

A su parecer, sólo así se pude evitar el divorcio entre lo abstracto y la realidad, el cual se hizo notorio tras el incendio del mercado de La Merced en 2013, ya que poco después del siniestro el gobierno convocó a un grupo de arquitectos y especialistas a fin de reparar los daños y rescatar la zona. El resultado fueron más de 100 proyectos que nunca fraguaron debido a que, aunque lucían muy bien en el papel y en las maquetas, en el fondo mostraban un gran desconocimiento de lo que eran la vida y dinámicas de los vecinos.

“Para no caer en esto la comunicación es clave, entre nosotros y con las autoridades. Algo que he constatado es que lo que funcionaría en La Merced puede aplicarse en cualquier otro sitio y viceversa. Mi propuesta es tomar esta relación micro y llevarla a lo macro, y aprovechar esta red temática de Centros Históricos de Ciudades Mexicanas para entrar en contacto las realidades de distintos barrios, pues eso bien puede darme una idea de qué hacer en el mío”.

Héctor Zagal recrea las contradicciones de la Nueva España del siglo XVIII con la novela El inquisidor

A Héctor Zagal le gusta decir que lleva una doble vida: una es la de todos conocida, ésa que hace que la gente lo tenga presente como novelista, analista político o titular de un programa de radio, y la otra, mucho más secreta, es la académica y transcurre en las aulas, donde imparte clases para jóvenes de bachillerato, licenciatura y posgrado.

“Estas facetas se complementan y son reflejo de una inquietud mía de adolescente, cuando me debatía entre estudiar Filosofía, Letras o Historia. Al final hice la primera carrera, pero mi inclinación por las otras opciones me ha acompañado siempre”.

Un ejemplo de cómo el doctor Zagal ha hecho confluir sus vocaciones se aprecia en las páginas de su libro más reciente, El inquisidor, donde retrata a una sociedad novohispana escandalizada por una serie de asesinatos inspirados en el Nuevo Testamento y por constatar que entre el clero y la aristocracia hay quienes leen a los filósofos franceses y a Lutero, pero que al mismo tiempo se solaza cuando uno de los suyos es condenado a arder en la hoguera.

“Esta novela es una ficción documentada, es decir, una trama que inventé y erigí sobre una urdimbre histórica (aunque con ciertas licencias), lo cual me permite explorar el enfrentamiento intelectual que pudo darse entre los jesuitas, que leían a pensadores modernos, y los dominicos, mucho más conservadores. Para ello me valí de dos protagonistas, el padre Xavier Goñi, de la Compañía de Jesús, y fray Joaquín Salazar, el inquisidor mayor”.

Sobre por qué elegir la Colonia como telón de fondo para este relato, el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM responde que un poco por hartazgo, “y lo digo porque ya basta que Walt Disney venga a contarnos nuestra historia y nos venda aventuras de piratas que tienen lugar en Campeche y Veracruz. El periodo novohispano es fascinante y ha sido poco explorado, por ejemplo, en esa época hubo revueltas de esclavos negros y un grupo de samuráis que vino desde Japón, pero de eso se habla muy poco”.

A fin de afianzar el andamiaje de su novela, el autor realizó una serie de investigaciones que lo llevaron a revisar documentos de la época, cotejar mapas de la Ciudad de México —“entonces ya más grande que París”— y a generar debates hipotéticos entre los filósofos medievales y escolásticos y la Ilustración francesa.

“No quise escribir un libro costumbrista y nostálgico, sino dibujar una Nueva España opulenta y apestosa donde las iglesias ornamentadas con oro colindaban con prostíbulos donde pululaba la sífilis, porque de eso está hecha la vida: de contraste y contradicción. Moverme en dichos escenarios me permitió hacer preguntas como ¿por qué los sacerdotes que predicaban la caridad torturaban a niños y ancianas?, ¿por qué hablaban de amor y quemaban a gente en la plaza pública? Justo eso es lo que posibilita la unión entre filosofía y literatura pues ambas persiguen un mismo objetivo: interpelar al ser humano”.

La ciudad como protagonista

En El Inquisidor los personajes caminan por escenarios fácilmente reconocibles, aunque trastocados por el tiempo, como la Plaza de Santo Domingo —donde estaba el Palacio de la Inquisición—; la fuente de Salto del Agua con todo y el ir y venir de los cántaros y el lodazal en derredor de ella, o la Calzada de los Misterios que, para unir a la capital con el Tepeyac se abría camino entre un pantano donde abundaban los mosquitos y las ranas.

“Viajar a Europa me abrió los ojos a lo importante de México. Por ejemplo, Madrid o París son impresionantes, pero sus centros históricos son de juguete al lado del nuestro, y a diferencia de Toledo, que es una ciudad museo, la nuestra es una ciudad viva que aún mantiene costumbres del Virreinato como la de agrupar gremios por calle, algo constatable cuando vamos a Victoria a comprar artículos eléctricos o Ayuntamiento si necesitamos algún artículo de plomería”.

Y es que, en su opinión, voltear al pasado es una forma de entender nuestro presente y a nosotros mismos. “Aquí llegaba la Nao de China, la plata de Zacatecas, la grana cochinilla de Oaxaca, el cacao de Guatemala y un dato no muy conocido es que en la Plaza de Santo Domingo teníamos el Consulado de Comerciantes, el cual era como el World Trade Center de Nueva York, pues en su momento fue uno de los centros comerciales más importantes del mundo”.

Por ello no extraña que la capital sea un personaje recurrente en todo lo que hace el autor, ya sea en su programa de radio (El banquete del doctor Zagal), en su producción teatral (el monólogo Imperio se presenta los fines de semana en al alcázar del Castillo de Chapultepec) y en libros como La ciudad de los secretos.

“No lo puedo evitar, soy orgullosamente chilango y me fascina no sólo vivir, sino haber crecido aquí. No obstante, la literatura mexicana no le ha hecho la suficiente justicia a la ciudad. Es cierto que tenemos la novela referencial La región más transparente, de Carlos Fuentes, y también algunos textos de Roberto Bolaño, pero aún no le hemos otorgado y reconocido su papel protagónico; es tiempo de hacerlo”.

Contra la barbarie del especialismo

Si le piden describir a un filósofo, Héctor Zagal suele hacer suyas las palabras de Daniel Innerarity y afirmar: “Es un especialista en conexiones”. Quizá por ello suele tender hilos entre los temas más diversos, además de ser un convencido de alternar lo creativo y lo académico y, en especial, la divulgación y la investigación. “Mi obra constantemente oscila entre lo filosófico y lo literario, y siempre busca puntos de encuentro entre asuntos aparentemente distantes”.

Y es que, para él, la capacidad de establecer puentes entre diferentes áreas y abrir vasos comunicantes entre disciplinas es crucial para erradicar un vicio enquistado en la academia, ese al que José Ortega y Gasset dedicó un capítulo en La rebelión de las masas y denominó “la barbarie del especialismo”, el cual lleva a ciertas personas a ser eruditos en un tema y pasmosamente ignorantes en todo lo demás.

En Estudio en escarlata, Sherlock Holmes se describe como el mejor detective y el mayor experto en criminalística y, sin embargo, confiesa no saber si la Tierra gira alrededor del Sol. Esta actitud, quizá no llevada a tales extremos, es la que el profesor critica en muchos académicos que, al ir acumulando grados, parecen olvidar su paso por el bachillerato y la formación general que éste conlleva.

El doctor Zagal se inició en la docencia hace 33 años, en una preparatoria, y aunque hoy imparte materias en el posgrado de la FFyL y en otras universidades, jamás ha dejado de dar clases a los adolescentes, y eso es por convicción, ya que el reto de enseñar a los muy jóvenes lo ha obligado a explicar lo complejo con lenguaje comprensible, “y eso, para mí, ha sido un gran aprendizaje”. 

A decir del académico, se necesitan maneras especiales para que un alumno de 16 años entienda a Husserl, uno de 17 a Heidegger o uno de 15 el modus ponendo ponens. “La tarea no es fácil, pero me gusta; además, esto me inserta en este vaivén de investigar lo que divulgo —de lo contrario sólo hablaría de generalidades— y de divulgar lo que investigo —no hacerlo sólo me encerraría en una torre de marfil”.

Por ello, para no perder la formación general en aras de ser muy académicos el autor propone evitar el aislamiento intelectual, observar cómo cada cosa entra en contacto con las demás, y contextualizar las especialidades. “Podría dar ejemplos, pero para exponerlo con sencillez diré que un profesor universitario, por más títulos acumulados, debe conservar su cultura de bachillerato”.

Héctor Zagal sabe escribir filosofía para expertos —“tengo artículos con títulos tan poco atractivos como La teoría de la inducción en Aristóteles o El papel de la eutrapedia en la Ética a Nicómaco”— y también hablarle a cualquier persona con libros lúdicos como Gula y cultura o a través de su programa sabatino de radio, y ello le ha ganado audiencias cada día más amplias. “Me gusta tocar todo tipo de asuntos —al menos en humanidades, divulgar ciencia no sé— y llegar a públicos variados. Al final eso hace un filósofo, establecer conexiones, y no sólo entre temas, sino con la gente”.

Programa General Educational Development en español

El examen de GED (General Educational Development) en español tiene como propósito evaluar los conocimientos de quienes lo presentan y otorgar un reconocimiento por lo aprendido en las experiencias educativas. El examen de GED evalúa que tanto una persona ha desarrollado las habilidades y los conocimientos generales que se adquieren en los cuatro años de educación preparatoria. Este examen otorga un certificado de equivalencia de estudios de nivel bachillerato como un indicador del nivel de preparación para continuar con estudios profesionales. No se espera que quienes presentan este examen tengan que recordar numerosos detalles, definiciones o hechos sino que demuestren su capacidad de razonamiento con respecto a una variedad de temas. La prueba del GED incluye cuatro asignaturas: Razonamiento a través de las artes del lenguaje (Redacción y Lectura), Razonamiento Matemático, Ciencias y Estudios Sociales. Todos los exámenes se presentan en formato electrónico en un Centro de Prueba Autorizado por el Departamento de Educación del estado de Texas (Texas Education Agency) y solo se podrá acceder a ellos a través de Centros Autorizados de Evaluación de Pearson VUE, la UNAM ya forma parte de ellos en donde podrás presentar tus exámenes. El curso consiste en ejercicios de práctica y estrategias para poder aprobar la prueba con éxito.

Razonamiento matemático

La Prueba de Razonamiento matemático evalúa la comprensión de los aspectos matemáticos y la aplicación de estos a varias situaciones de la vida cotidiana. Esta prueba evalúa los siguientes aspectos principales: el sentido numérico y sus operaciones, medición y análisis de datos, álgebra, funciones, patrones y geometría. .

Las preguntas de opción múltiple constituyen la mayor parte de los reactivos que conforman la prueba de razonamiento matemático. Otra parte está conformada por una serie de ejercicios en los que el estudiante debe de elegir la respuesta correcta a partir de un menú desplegable o completar los espacios en blanco, es otra manera de responder a las preguntas; marcar el punto clave en una gráfica o en una recta numérica.

Razonamiento a través de las Artes del Lenguaje

La mayor parte del contenido en el examen de razonamiento a través de las artes del lenguaje son textos informativos y textos literarios. Las preguntas sobre las obras de ficción y no ficción pondrán a prueba tu capacidad de leer e interpretar pasajes y también el análisis del argumento y la comparación de textos. La respuesta extendida la integran la lectura y la escritura en tareas que requieren que respaldes tu análisis escrito con evidencia extraída de los textos. La prueba evalúa también los componentes gramaticales, uso de mayúsculas y puntuación, tiempos verbales y la concordancia entre el sujeto y predicado. La prueba incluye ejercicios en los que el estudiante debe de elegir la respuesta correcta a partir de un menú desplegable, completar los espacios en blanco, arrastrar y soltar elementos e ingresar una respuesta extendida.

Ciencias

El contenido de ciencias está relacionado con ciencias de la vida, ciencias físicas, además de ciencias de la tierra y del espacio. En las ciencias de la vida las preguntas evalúan la capacidad de interpretar textos o gráficas y responder sobre ellos empleando habilidades de razonamiento, como identificar causas y efectos y sacar conclusiones. Las ciencias físicas están divididas en química (el estudio de la materia) y física (el estudio de la relación entre la materia y la energía). Las preguntas de ciencias físicas evalúa la destreza para interpretar con éxito pasajes y elementos visuales. Las ciencias de la tierra y el espacio están relacionadas con la vida cotidiana como son; pronósticos del tiempo, informes sobre los cambios climáticos, historias sobre la energía renovable, que nos brindan información sobre el mundo que nos rodea. Destaca también la interpretación de las teorías científicas, patrones y otros contenidos esenciales. La prueba incluye reactivos en los que el estudiante debe de elegir la respuesta correcta a partir de un menú desplegable, completar los espacios en blanco, arrastrar y soltar elementos e ingresar una respuesta breve.

Estudios Sociales

La mayor parte de las aéreas de contenido en Estudios Sociales está relacionada con la educación cívica y el gobierno, historia de los Estados Unidos, economía, geografía y el mundo. La sección de educación cívica y el gobierno evalúa tu capacidad para interpretar la información en diferentes niveles de conocimiento mediante el uso de destrezas complejas de lectura y razonamiento y pensamiento crítico. En la historia de los Estados Unidos se evalúa la capacidad para interpretar textos e imágenes como tablas, graficas y líneas cronológicas. En economía se considera que se encuentra ligado a esta área. Por ejemplo, ganamos un salario, depositamos y retiramos dinero del banco y, por lo tanto, reconciliamos nuestra chequera, hacemos compras y pagamos cuentas e impuestos. La economía es el estudio de las decisiones relacionadas con la producción, la distribución y el consumo de bienes y servicios. La prueba incluye ejercicios en los que el estudiante debe de elegir la respuesta correcta a partir de un menú desplegable, completar los espacios en blanco y arrastrar y soltar elementos.

Yo es eso que no soy, una obra que no trata de nada y se comunica con todos

Una obra que no trata de nada, pero con la que se pueden identificar todos, así es como Bernardo Gamboa describe a la pieza Yo es eso que no soy, que se presentará del 1 al 12 de agosto en el Museo Universitario del Chopo y, además, lo hará en un espacio inusual, “pues no estaremos en ninguno de los foros tradicionales, sino en el lobby compartido por la sala del cine y por el teatro del lugar”.

Sobre por qué elegir ese sitio, el director y miembro de la compañía Teatro Bola de Carne señala que, al visitar las instalaciones, le pareció que dicha área era la idónea por su parecido con una gran alberca blanca. “Nos permite estar más cerca de la gente a fin de que ésta se conecte con los desplazamientos, ademanes y gestos de los actores para que, sin darse cuenta, ellos también se muevan, porque una de las cosas con las que trabajamos es con las neuronas espejo, capaces de activar el cuerpo del público sin que éste se percate y sin recurrir, en ningún momento, al contacto físico”. 

Aunque Yo es eso que no soy tendrá su estreno en este recinto de la UNAM, los artistas hicieron representaciones más cortas en un foro del Centro Histórico, ante un auditorio reducido y, a decir de Gamboa, el resultado fue grato, pues desde personas mayores hasta infantes se vincularon con la representación de maneras no anticipadas.

“Pese a estar en la butaca, el público se mantuvo activo y vibraba con nosotros, movía sus pies y manos. La meta de los actores era usar sus voces, acciones y miradas para adentrarse en el cuerpo, músculos, corazón y tejido nervioso de los espectadores y lo logramos. Ahí decidimos que era momento de buscar un espacio más grande y ahora estamos aquí, en el Museo del Chopo”.

Sobre qué verán quienes asistan a las funciones, Gamboa detalló que a cinco protagonistas de edades muy diferentes —desde una niña de nueve años hasta una mujer de 60— realizando acciones familiares a cualquiera, pero que, como no responden a una practicidad y aparentemente son inútiles, no reparamos en ellas. 

“Al ir a la playa, descansar o jugar, nuestra mente viaja sin que le prestemos atención y el cuerpo reacciona en concordancia, sin que la lógica lo detecte. De ahí que todos puedan identificarse con lo visto sin poder explicarlo. Esto no ha sido normado por la cultura ni desglosado por el lenguaje y por eso no lo asumimos como nuestro, pese a estar en nosotros, de ahí el nombre de Yo es eso que no soy”.

El arte como espejo

Cuando una madre presencia la primera sonrisa de su bebé se emociona tanto que, para volver a ver esa mueca, gesticula, casi indicándole cómo repetirla. Él, por su parte, al ver a su mamá levantar las comisuras de su boca la imita y, al constatar que con ese mínimo movimiento de labios ella se alegra y le hace mimos, lo hace de nuevo. Así, sin ser consciente, cada que le sonríen el niño sonríe.

“No tengo un doctorado en el tema, pero más o menos así funcionan las neuronas espejo en los humanos —y en los animales se observa algo parecido—. Aprovechando este fenómeno trabajamos la obra a fin de explorar las marginalidades del cuerpo, justo esas que no entran en un discurso y, no obstante, nos hacen vibrar a todos”.

Para Bernardo Gamboa es preciso aclarar que, aunque la base de esta pieza son los movimientos, acompañados de pocas palabras insertadas de modo fugaz, no se trata de una apuesta dancística. “Esto cae más en el terreno del teatro, pues más que perseguir una esteticidad en las poses, deseamos provocar una reacción”. 

Con este fin, los cinco actores se valdrán de elementos de jarciería multicolor —“de esos ofertados en cualquier tianguis”— a fin de acentuar lo común y de jugar con el contraste provocado por cubetas, tinas, palanganas, coladores y embudos de tonos encendidos al ser colocados en un gran foro vacío, frío y blanco.

Sobre por qué crear algo tan poco ortodoxo, Gamboa explica que se debe a una máxima seguida por el grupo: la de que la teatralidad aún tiene posibilidades y es preciso mantenerla fértil y abierta. “Creemos en la juventud del teatro, no en su vejez y conformismo, y por ello mezclamos elementos a fin de lograr algo distinto. No hay nada nuevo bajo el Sol; sin embargo, hay distintas estrategias de acomodo para que éste ilumine y proyecte sombra de formas jamás vistas”.

El objetivo de la compañía fue la de crear una pieza sin argumento y, pese a ello, Gamboa cree que esta propuesta, en el fondo, sí trata de algo. “Mientras más reflexiono me parece que estamos narrando la historia de un movimiento energético que corre por el espacio y el tiempo y esto, de alguna manera, nos acerca a lo más esencial del humano: su energía, su tejido nervioso, su carne y sus sentimientos”.

Yo es eso que no soy se presentará los jueves 2 y 9 y los viernes 3 y 10 de agosto a las 20 horas; los sábados 4 y 11 a las siete de la noche, y los domingos 5 y 12 a las seis de la tarde. La entrada es gratuita. Además, los miércoles 1 y 8 de agosto, en punto de las 19 horas, habrá activaciones de la instalación, en las que el público podrá interactuar, de tú a tú, con los cinco actores.

Así se vivió el Verano Puma 2018 en la UNAM San Antonio

Localizada en el Hemisfair Park, corazón de la ciudad del Álamo, a unos pasos del River Walk y de otros lugares reconocidos internacionalmente, se encuentra el campus más antiguo de la UNAM en el extranjero, la UNAM-San Antonio.

Y como cada año, esta sede de la máxima casa de estudios abre sus puertas a estudiantes mexicanos y de todas partes del mundo, en lo que es ya una de las tradiciones más sólidas de los campus de la UNAM en el extranjero, el Verano Puma, una extraordinaria oportunidad para alumnos que desean mejorar sus habilidades lingüísticas en inglés.

Este año, 120 alumnos llegados de la UNAM y otras instituciones de educación superior del país, como la Universidad Autónoma de Chapingo, se dieron cita en San Antonio Texas para estudiar cursos intensivos de inglés en un ambiente de total inmersión.

Tres semanas intensas y llenas de actividades diseñadas para que los alumnos mejoren en todos los aspectos sus habilidades de entendimiento, pronunciación y gramática de la lengua inglesa, mientras que conocen sobre las formas de vida de la sociedad estadounidense, y en particular sobre la rica historia y cultura de la ciudad del Álamo.

La diversidad es una de las características del Verano Puma en San Antonio, en donde los estudiantes mexicanos tienen la oportunidad de compartir con alumnos de otros países que acuden a los cursos de inglés en nuestras aulas, en esta ocasión compartieron con estudiantes estadounidenses, chinos, colombianos, peruanos, brasileños y africanos.

Pionera en este tipo de cursos en el extranjero para estudiantes mexicanos, la UNAM-San Antonio recibió en esta ocasión a un grupo de 18 alumnos de las facultades de Fitotecnia, Agroindustrial y de la División de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad Autónoma de Chapingo.

Entre las actividades extra curriculares, los alumnos visitaron diversos museos como el Museo McNay, El Museo de Arte de San Antonio y lugares emblemáticos en el centro de la ciudad como El Álamo, La Torre de las Américas, la Catedral de San Fernando y tuvieron la oportunidad de disfrutar de paseos por el Hemisfair Park y el internacionalmente famoso Paseo del Rio o River Walk de San Antonio.

El Verano Puma en San Antonio es una gran oportunidad para mejorar en un segundo idioma, a la vez que se disfruta de la hospitalidad del municipio más antiguo del estado, su cultura llena de motivos, colores y sabores de la cultura mexicana.

Así luego de muchas actividades, los alumnos concluyeron cursos el 27 de julio, recibieron sus certificados, disfrutaron de un convivio y se tomaron fotos en las instalaciones con los nuevos amigos que hicieron durante tres semanas de un verano inolvidable en San Antonio.

La UNAM San Antonio presenta una reflexión pictórica sobre el duelo

El duelo nos enseña a decir adiós, ya sea que se trate de familiares, relaciones sentimentales o de aquello que sientes como parte tuya, pero también es una forma de entender lo incomprensible y de acercarnos a lo no presente, explica Celeste Bejarano, quien seleccionó 17 piezas de su autoría para ser exhibidas en las instalaciones de la UNAM en San Antonio, Texas.

“Se trata de un conjunto de pinturas y esculturas con las que comencé a explorar lo relacionado con la separación y el luto a fin de sanarme tras una serie de pérdidas, un poco como terapia y otro tanto para dialogar con el público, pues el verdadero sentido del arte se manifiesta cuando, al estar frente a una obra, el espectador descubre algo de sí y de su historia, y algo cambia dentro de él”.

La exposición Duelo. Vivir la ausencia forma parte de los festejos por los 300 años de la fundación de San Antonio y los 50 del Hemisfair Park, una de las plazas más emblemáticas de esta ciudad texana y donde la UNAM tiene sus instalaciones. El cartel de la muestra está impreso en tonos plumbagos y retrata a un corazón azul y aterido en cuyo centro han comenzado a formarse cristales rosáceos, como si cualquier color cálido viniera envuelto, desde un principio, en una coraza fría, rígida y vítrea. La pieza se llama Homenaje a la tristeza.

“Me gusta este cuadro porque habla mucho de mí como artista, ya que en él mezclo técnicas como óleo, encáustica, acuarela e intervenciones con cristal. La inspiración me vino tras escuchar a un terapeuta aseverar que, pese al dolor y el sufrimiento, la existencia sigue, y eso es muy cierto. ¿Quién nos dijo que es imposible vivir con tristeza? El mundo gira con y sin nosotros, y si debemos hacer las cosas sintiéndonos tristes que así sea, hay que seguir adelante”.

Celeste tiene claro que, de no haberse dedicado al arte, hubiera estudiado Psicología, pues su curiosidad siempre la ha llevado a hurgar en las emociones. “Sin embargo, elegí este camino a los 14 años, después de que mi padre me regalara un caballete, un estuche con pinceles y un paquete de libros acerca de cómo pintar. En lo que hago mi familia es algo crucial, con sus presencias y sus ausencias”.

El arte de decir adiós

A inicios de 2016 tuvieron lugar los funerales de la abuela de Celeste Bejarano y fue ahí cuando la joven comenzó a reflexionar sobre la muerte. “Antes no gustaba de estar sola: al viajar lo hacía acompañada, no tenía espacios propios y me costaba despedirme de la gente, incluso sabiendo que las vería de nuevo en breve, pero esta pérdida, y otras que vendrían después, me hicieron cambiar”.

La obra con la que abre el recorrido lleva por nombre Retrato surrealista de mi abuela y ahí se puede ver una antigua máquina de coser Singer, de esas que incluían una mesa de roble con dos gavetas de sastre corredizas y cuya maquinaria se ponía en marcha al pisar repetidamente un pedal metálico unido a una banda de cuero.

“Se trata del objeto con el que más la recuerdo y, de manera simbólica, coloqué dos flores unidas por un hilo para representar el vínculo que aún me une a ella. Para mí el arte fue una tabla de salvación indispensable para sobrellevar ésta y otras pérdidas. Así fue como nació esta serie bautizada como Duelo. Vivir la ausencia”.

De 2016 a la fecha, Celeste se ha dedicado a crear diferentes propuestas a fin de acompañar su proceso de sanación y de ahí que cada una sea tan diferente y exhiba diferentes aspectos del dolor, la melancolía y la aceptación de lo irreversible e inevitable. 

“Otro aspecto que revelan estas piezas es que al fin aprendí a decir adiós, tanto a personas como a momentos. De hecho, desarrollé cierto desapego por mi obra; antes me costaba despedirme de una escultura a la que había dedicado años y hoy puedo dejarla ir y murmurarle ‘gracias por lo que me diste, ya no me perteneces. De alguna manera esta muestra retrata muchos de los cambios en mí”.

En busca de la libertad

Para Celeste, la obra más significativa de Duelo es la escultura de un cuerpo humano a escala natural llamada La cuchara, y no por la dificultad técnica de su manufactura, sino porque encarna su estado de ánimo al verse confrontada con la muerte de alguien querido.

“Todo empezó cuando mi terapeuta me pidió visualizar mis sentimientos y describirlos cual si se tratara de una imagen. Le expliqué que sentía como si alguien hubiera tomado una gran cuchara, la hubiera hendido en mi torso y se hubiera llevado casi todo, empezando en la garganta y terminando en las entrañas”.

Con este concepto en mente, la joven creó —con resina y acero— la escultura de una mujer apoyada en un asiento y doblegada por la derrota a tal grado que su languidez la hace derretirse en gotas gordas, negras y espesas, como haría la cera frente a la flama.

“Para mí se trata del momento de dolor máximo, en el que apenas y puedes respirar; sin embargo, se trata de un trance necesario, pues el duelo consta de diversas fases. Según yo, esto se parece mucho a un trampolín en el que rebotas y a veces pareces avanzar y en ocasiones retroceder, pero eso sí, nunca caes en el mismo lugar”.

A sus 27 años, Celeste Bejarano suma ya siete exposiciones individuales y más de 10 colectivas, pero para ella ésta es la más introspectiva y personal. “Aquí reflejo parte de mi vida y lo mucho que he cambiado desde 2016. Hablo de mi pasado, pero también de cómo será mi futuro pues, aunque pesa y es difícil deshacerse de él, después del duelo sólo puede seguir una cosa y eso es la libertad”.

La muestra Duelo. Vivir la ausencia estará hasta el 31 de agosto en la galería del plantel de la UNAM en San Antonio Texas, con domicilio en el 600 Hemisfair Plaza Way.

UNAM Chicago, faro que promueve lo mejor de nuestra cultura en Estados Unidos

[vc_row][vc_column width=»1/2″][vc_video link=»https://youtu.be/WIAqFP760rk»][/vc_column][vc_column width=»1/2″][vc_video link=»https://youtu.be/HSoG64FQrtQ»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]La Universidad Nacional Autónoma de México tiene presencia en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, desde el 2001. Sus tareas sustantivas son la difusión de actividades académicas, culturales y de investigación, así como estrechar vínculos con otras instituciones educativas y/o sectores de la población de esa ciudad. 

En ese contexto, Javier Laguna Calderón, director de UNAM Chicago, destacó que las sedes de la Máxima Casa de Estudios en el extranjero “comenzaron con una idea precisa: acercar la lengua española, la literatura, la historia de nuestro país a todos los interesados”.

Asimismo, Laguna Calderón subrayó que en el contexto político que viven las actuales relaciones entre los gobiernos de México y Estados Unidos, la misión de la UNAM Chicago es cristalizar un mayor entendimiento de nuestro país por la sociedad estadounidense.

“Que se busque siempre reforzar, presentar y que conozcan la parte positiva, tradicional e históricamente de excelencia que es México. A través de nuestros programas llevamos esta parte que busca un mejor conocimiento y entendimiento de lo nuestro para evitar caer en situaciones de prejuicios”.

Con respecto a los programas académicos, Laguna Calderón acotó que la sede ofrece cursos de enseñanza del idioma español. Sin embargo, refirió que uno de los objetivos planteados al comenzar su administración, era ofrecer cursos de español especializado (español para trabajadores sociales, psicólogos, abogados, entre otros) a las más de 70 universidades que alberga la ciudad de Chicago.

Expresó que también la UNAM Chicago ofrece cursos de inglés cuyo propósito es que los alumnos y profesores provenientes de la Universidad Nacional mejoren el manejo de dicho idioma. “Tenemos en el verano y en el invierno estudiantes que vienen al Summer Immersion Program y al Winter Immersion Program”.

Además, mencionó que la UNAM Chicago apoya a un sector significativo de población de compatriotas migrantes que, por sus trabajos en la construcción, jardinería o en hoteles, requieren de una certificación del inglés, la cual si la consiguen, se verá reflejada de manera positiva en la percepción de un mayor salario.

Finalmente, el doctor Javier Laguna destacó que la UNAM Chicago se perfila como una opción para acercar a la comunidad universitaria que radica en México “con el quién es quién” de la ciudad estadounidense. “Seguir siendo cada vez más un faro en la mirada de aquellos que necesitan algo que tiene que ver con lo nuestro, ya sea la lengua, la cultura o la investigación de primer nivel que hacemos en nuestro país”.

[envira-gallery id=»44069″][/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

La Colección Nacional de Paleontología, una ventana al pasado de México

Los fósiles son una ventana al pasado y nos permiten ver no sólo cómo era la vida hace millones de años, sino cómo lucía nuestro país en ese entonces, señala el doctor Jesús Alvarado Ortega, quien se encarga de coordinar la Colección Nacional de Paleontología (CNP) del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM, la cual alberga millones de ejemplares, la mayoría aún no estudiados y todavía sin clasificar.

“Se trata de un acervo muy importante y, pese a ello, resulta difícil adjudicarle una fecha exacta de nacimiento, pues si bien nuestro fósil número uno es de finales del siglo XIX, muchos de los primeros formalmente descritos se perdieron y otros fueron prestados al extranjero y no regresaron jamás, en parte por el poco cuidado que se ponía a dichos objetos. Sin embargo, cuando se tomó conciencia del conocimiento aportado por estas piezas y de la pertinencia de conservarlas, este espacio evolucionó hasta ser lo que es hoy”.

A decir del académico, lo notable de este repositorio radica no sólo en la cantidad de ejemplares que tiene a resguardo —“de manera preliminar creo que son poco menos de dos millones, sin considerar los microfósiles”—, sino en que su historia está íntimamente ligada a la consolidación de la disciplina paleontológica en México.

Esta colección —considerada nacional desde 2004, a instancias del exrector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente— se ubica a 300 metros de la salida del metro Universidad, dentro de las instalaciones del IGL, en una gran sala con estanterías móviles accionadas con manivelas, las cuales se desplazan sobre rieles a fin de compactarse y optimizar el espacio. “Sin embargo —acota Alvarado Ortega— éste se encuentra a punto de ser insuficiente”.

Y es que, como apunta el biólogo, no dejan de llegar ejemplares, lo que hace de su clasificación una labor interminable y de su almacenaje algo cada vez más complicado. “Por ejemplo, en nuestra subsección más importante, la Colección de Tipos (piezas representativas de especies mexicanas) hay 30 mil ejemplares y llevamos descritos 10 mil. Como se ve, aún falta mucho”.

La CNP es una colección pública del Estado mexicano incorporada a la UNAM que, durante mucho tiempo, fue la única en el país. “Ahora hay más colecciones paleontológicas; sin embargo, la nuestra es la más grande, representativa y mejor organizada, y paradójicamente es la que opera con menos personal: sólo somos una técnico y yo. Para cumplir mejor con nuestra labor esto último debe cambiar”.

Un acervo con historia

Según explica Jesús Alvarado, la paleontología es muy peculiar pues tiene dos mamás: la geología y la biología. “Y si esto no es lo suficientemente extraño, al repasar la historia veremos que esta hija antecede a las disciplinas biológicas, es decir, nació —al menos como ciencia— mucho antes que una de sus madres”.

En un principio los paleontólogos estaban al servicio de los geólogos debido a que los fósiles eran considerados rasgos de las rocas y esto continuó hasta que naturalistas como Darwin o Lamarck vieron que éstos aportaban una dimensión temporal de la vida en la Tierra y que, además, evidenciaban el proceso evolutivo. Es aquí cuando dichos estudios adoptan una sistematización de carácter biológico y, desde entonces, estos vestigios son clasificados cual si fueran seres vivos.

“No obstante, este cambio de paradigmas tardaría en llegar a México, pues desde que el país se independizó una de sus metas fue explotar sus yacimientos mineros y de hidrocarburos y ello implica establecer tanto sus ubicaciones como sus tamaños. Los encargados de hacer esto no eran otros que geólogos y paleontólogos y, a fin de agrupar a estos expertos bajo un mismo techo, el Estado creó en 1891 el Instituto Geológico Nacional —el cual se incorporaría 38 años después a la UNAM—. Ello explica que hoy el Departamento de Paleontología hoy esté en del IGL y no en la Facultad de Ciencias”.

Y aunque desde el inicio el instituto contaba con un conjunto de fósiles, en opinión el investigador eso no era una colección, “o no una con las características científicas, metodológicas de las colecciones científicas modernas. Para conseguir algo así deberíamos esperar hasta 1979, cuando el estadounidense John Wyatt Durham formalizó la organización y funcionamiento de nuestro repositorio”.

Para Alvarado Ortega, que alguien detectara la obsolescencia del acervo y replanteara su sentido y forma de trabajar puso en evidencia que la paleontología mexicana estaba tomando un nuevo rumbo y consolidándose. “Hasta entonces quienes tenían predominancia eran los geólogos y eso cambió casi de golpe, al grado que quienes integramos hoy el Departamento de Paleontología en el IGL somos biólogos y todo indica que eso no cambiará”.

Instantáneas de la vida prehistórica

En vez de sólo caracterizar rasgos en las piedras como hacían sus antecesores, los paleontólogos de la UNAM hoy buscan entender la vida en nuestro territorio desde el Cretácico (hace 150 millones de años) hasta la fecha pues, aunque hay registros fósiles de eras anteriores, estos resultan escasos y poco informativos.

“Los paisajes mexicanos de hoy difieren en mucho de los del pasado. Los de antes correspondían a zonas tropicales o marinas, de ahí que el país haya sido tan importante a nivel evolutivo. Indagar sobre esto es crucial, aunque nada fácil debido a que México es un rompecabezas que se ha ido armando, incluso, con pedazos de otros continentes, como pasó con Oaxaquia, territorio pegado a Sudamérica que se vino con nosotros cuando el mar de Tetis se abrió hace unos 200 millones de años. Así de compleja es nuestra historia”.

Concebir que alguna vez hubo, por ejemplo, mares donde hoy hay desiertos sonaría a un despropósito si no fuera porque los fósiles señalan inequívocamente que así fue. A fin de reconstruir estos escenarios los ejemplares de la CNP funcionan como piezas de puzle que, al ser embonadas, forman una imagen cada vez más detallada. De hecho, para Alvarado éste es el verdadero sentido del acervo. “Quizá sea el biólogo en mí el que habla, pero esta es la clave para entender cómo eran los organismos en el país y como su legado evolutivo nos ayuda a explicar por qué la vida actual es como es”.

Si le pidieran a Alvarado elegir un fósil de la colección con base a lo hasta aquí descrito, se negaría por cuestiones meramente prácticas. “Más que en solitario, ellos funcionan mejor en conjunto, en especial si fueron hallados en un mismo lugar. Si interpretamos bien sus asociaciones son casi la fotografía de un momento en el tiempo”.

Muestra de esto es la Cantera de Tlayúa (ubicada a 90 km al sur de la ciudad de Puebla), cuyo hallazgo significó un hito ya que nunca se habían visto tantos fósiles y tan bien conservados en un enclave de México. Esto hizo que se estableciera muy cerca, en Tepexi de Rodríguez, el primer museo regional paleontológico del país, aunque casi la totalidad de los vestigios fosilizados fueron a parar a la CNP. Más tarde se replicaría este modelo en otros lugares.

“Quizá tenga que ver con mi especialidad (los vertebrados marinos), pero si escogiera los restos fosilíferos de un sitio no serían los de Tlayúa, sino los de un poblado oaxaqueño llamado Tlaxiaco, de donde ha salido una cantidad de información sorprendente”.

Érase una vez un pejelagarto

Tlaxiaco es un asentamiento de origen mixteco que ha interesado a los historiadores por ser cuna de personajes clave en las guerras de Independencia y Reforma, pero últimamente ha llamado la atención de los paleontólogos debido a los fósiles ahí desenterrados, los cuales nos retrotraen 150 millones de años, cuando la apertura de Pangea dejó dos grandes masas continentales divididas entre sí por el océano de Tetis: Gondwana al sur y Laurasia al norte.

“Se trata de una temporalidad peculiar debido a que los mares se unieron de golpe y crearon dos supercontinentes. Esto hizo que varios organismos que antes vivían juntos se vieran separados de forma más o menos abrupta. Hasta hace no mucho especulábamos sobre qué había pasado en este periodo geológico, mas no podíamos sacar algo en claro por falta de evidencias; eso ya cambió”.

A decir de Alvarado, la riqueza de este yacimiento fosilífero es tal que lo hallado en el espacio de dos o tres canchas de futbol permite ver, casi en primera fila, cómo se dio un proceso biogeográfico importante que involucró migraciones de fauna europea hacia América. “Todos los vertebrados de esta región tenían parientes cercanos en Europa, pero no en zonas hoy geográficamente más cercanas como Argentina o la costa de EU. La única excepción eran las tortugas”.

Pero si bien las especies terrestres se vieron afectadas por esta escisión del continente en dos grandes bloques, en los mares el fenómeno fue distinto, pues al abrirse Pangea de pronto dos masas oceánicas que no habían estado en contacto entraron en contacto casi de súbito, lo que propició el surgimiento nuevos grupos de peces.

“En este contexto aparece el pejelagarto de Tlaxico, el cual cuestiona todo lo que se decía de estos animales, pues hasta antes del descubrimiento de esta cantera en Oaxaca se aseguraba que estos peces habían surgido 100 millones de años y de repente aparece uno nadando hace 150 millones. Así, un fósil es capaz de reescribir lo hasta hoy sabido: de golpe, el proceso evolutivo de los pejelagartos se extendió en un 50 por ciento, lo cual, bien visto, es mucho tiempo”.

Para Alvarado, el caso anterior es sólo un ejemplo de las historias que puede relatar un fósil si es analizado con rigor y de la mucha información que puede aportar si es preservado de forma adecuada. 

“Y sin embargo, la mayor parte de la CNP consta de materiales aún no estudiados. Enfrentamos varios retos, como el de lidiar con un espacio que comienza a ser insuficiente o el de tener muy poco personal. Ojalá esto cambie en un futuro no lejano porque, como se ve, los fósiles aquí almacenados tienen mucho qué contar”.

El espíritu de la UNAM presente en Canadá

En el número 55 de Promenade du Portage, una calle de la ciudad de Gatineau, limítrofe con Ottawa, se encuentra una de las catorce sedes internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La escuela de extensión de la UNAM-Canadá se fundó en 1995. La sede está ubicada en la moderna, multicultural y bilingüe ciudad de Ottawa, donde la civilidad y cordialidad de sus habitantes es característica.

Este espacio de la UNAM tiene como objetivo hacer visible a la Máxima Casa de Estudios en el norte del continente, difundir la cultura mexicana, fomentar el intercambio académico y, sobre todo, “replicar todo lo que la UNAM hace en el mundo, lo que para la UNAM es importante”, afirmó la doctora Alicia Mayer González, directora de UNAM Canadá.

Originalmente su propósito era ofrecer cursos de español para habitantes de aquella nación, pero ahora no es el único, se imparten también clases de inglés y francés a alumnos de México, principalmente de la UNAM, en verano e invierno.

Asimismo, busca difundir la cultura mexicana e hispana, existen programas de intercambio a México y prácticas profesionales. La sede abre cada año las puertas a ocho estudiantes de la UNAM en diferentes áreas: música, teatro, diseño, lenguas, informática, biblioteca, para que realicen su práctica profesional en el área de su interés, al tiempo que aprenden los idiomas del país. Esta convocatoria se realiza anualmente en el mes de septiembre.

UNAM-Canadá también lleva a cabo actividades culturales gratuitas: exposiciones, conciertos, presentaciones de libros, literatura, danza, teatro, para “no ser sólo una escuela de idiomas, sino un gestor de cultura”, señaló Mayer González.

Cuenta con importantes relaciones con las universidades de la región para el trabajo conjunto en materia académica: Universidad de Saint Paul, Universidad Carleton, Universidad de Quebec en Outaouais, entre otras.

Para más información visita: http://canada.unam.mx/es
[envira-gallery id=»43570″]

Ultramaratonista universitario por la victoria en Argentina

[vc_row][vc_column][vc_column_text]El experimentado ultramaratonista Marco Antonio Zaragoza Campillo, alumno de doctorado en Ciencias Bioquímicas de la UNAM, se encuentra en Formosa, Argentina, donde correrá 100 kilómetros en el Circuito de Ultramaratón 2018.

“Al ser esta una competencia de 100 kilómetros será una carrera rápida, yo estoy acostumbrado a correr más kilometraje, 200 y hasta 300, pero estos 100 kilómetros me servirán mucho para ir mejorando en velocidad”.

Zaragoza Campillo refirió que su mejor tiempo en esta distancia es de ocho horas con 45 minutos. Para esta carrera, el mexicano se enfocó en mejorar su velocidad y su meta es terminar el ultramaratón con tiempo máximo de ocho horas.

El Ultramaratón de Formosa, el cual se desarrollará en circuito asfaltado, se correrá en una pista de cinco kilómetros y los competidores darán 20 vueltas a la misma.

El doctorando ha ganado en dos ocasiones ultramaratones de 100 kilómetros (Ciudad de México y León), y quedó en segundo lugar en el selectivo Silvia Andonie en Monterrey.

El pasado lunes 2 de julio, el atleta universitario llegó a Argentina y este sábado 7 de julio a las 7:00 horas, horario de Buenos Aires, iniciará su participación.

“Estos días me he aclimatado un poco, se espera un clima muy caluroso para el sábado, entre 25 y 30 grados centígrados”.

Sigue el minuto a minuto de nuestro ultramaratonista puma dando click aquí.[/vc_column_text][vc_masonry_media_grid grid_id=»vc_gid:1530920725872-bfe8ee86-f524-9″ include=»43236,43241,43238,43244,43254,43255,43251,43242,43248,43250,43246,43249,43240,43239,43237,43235″][/vc_column][/vc_row]

Honor y respeto llevar el nombre de la Universidad

Selma Rojas es la reciente campeona nacional de Lucha de la Universiada Nacional 2018.

A pesar de que en los meses previos a su última participación tuvo una lesión en el ligamento cruzado posterior, la lucha más importante que tuvo que combatir fue la que se le presentó con ella misma, pues sabía tenía que dar lo mejor de sí en busca de llegar a la final y ganarla.

Para la estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, representar a la UNAM en este tipo de competencias implica mucha responsabilidad y compromiso.

“Sentía una gran responsabilidad llevar el nombre de la Universidad. De mucho honor y respeto. Es un sentimiento indescriptible portar estos colores”, comentó en entrevista.

En cuanto al deporte que practica, refiere que lo que más le gusta es la parte de la gimnasia, la técnica y el combate, ya que «es una mezcla interesante e instintivo que depende de tu cuerpo y de mucha inteligencia para llevarla a cabo”.

A Selma la UNAM le ha permitido combinar sus estudios con el deporte, algo que también es importante en su vida, por ello exhortó a los jóvenes universitarios a formar parte plenamente de la comunidad universitaria para que aprovechen su tiempo dentro de ella, «no solo en la escuela, sino en todas las posibilidades y opciones que ofrece, y el deporte es uno de ellos”, señaló.

Feministas proponen agenda de derechos humanos para los 81 municipios de Guerrero

Hace un año, el 22 de junio de 2017, la Secretaría de Gobernación (Segob) declaró la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) en ocho municipios de Guerrero: Acapulco de Juárez, Ayutla de los Libres, Chilpancingo de los Bravo, Coyuca de Catalán, Iguala de la Independencia, José Azueta, Ometepec y Tlapa de Comonfort.

Aunque esto debió haber detonado una serie de estrategias para proteger a este sector y modificar el escenario, los focos rojos siguen encendidos, como revela el que, tan sólo en lo que va de 2018, se hayan registrado 115 feminicidios en el estado, y que otros tipos de agresiones sigan igual, comentó Yelitza Ruiz, académica y activista quien, de la mano de diversos colectivos, impulsa una Agenda Municipal de Derechos Humanos para las Mujeres y las Niñas.

“A 12 meses de la declaratoria de la Segob parece que nada ha cambiado, al grado de que ya estamos en tiempo electoral y éste se han vuelto uno de los más violentos de los que se tenga memoria, con un alto número de candidatas asesinadas o amenazadas. Es en este marco estamos llevando esta propuesta a quienes contienden por una de las 81 alcaldías de la entidad, ya que casi ninguno contempla estos asuntos en sus plataformas y eso es algo a corregir”.

Sobre por qué poner la iniciativa en manos de los futuros alcaldes y no en las del actual gobernador, Yelitza Ruiz señaló: “Es por inmediatez, pues el primer lugar al que acude quien ha sido agredida es a la dirección o instituto municipal de la mujer más cercano y no a la procuraduría o fiscalía estatales (en parte por la poca cultura de la legalidad en temas de género). Por ello es crucial que las instancias, acciones y personas que dan este apoyo sean las adecuadas”.

Impulsada por activistas, académicas y ciudadanas, esta agenda feminista pugna por la aplicación del artículo 69 de la Ley Orgánica del Municipio Libre del Estado de Guerrero, el cual establece la obligación de los ayuntamientos para instrumentar programas de participación equitativa que consideren acciones y presupuestos encaminados a mejorar las condiciones de vida de la mujer, así como a intervenir en defensa de sus derechos mediante la creación de centros de atención con áreas de salud, legal y social.

“Como se ve, no pedimos nada fuera de las leyes, pero sí exigimos que se aplique algo en lo que han sido omisos, porque si recorremos las direcciones o institutos de la mujer de los 81 municipios constataremos que todos ejecutan programas estatales, operan con recursos federales y se limitan a dar cursos de bisutería, elaboración de piñatas y papel picado. ¿Es así como pretendemos erradicar y prevenir la violencia de género en un estado tan lacerado como Guerrero?, ¿sin designar presupuesto mediante cabildo y con alcaldías que no promueven políticas con perspectiva de género y conciencia feminista? He ahí un gran escollo”.

Romper con círculos viciosos y discursos vacíos

A decir de Yelitza Ruiz, muchos de quienes triunfan en las urnas, al llegar al poder adjudican puestos a sus allegados como si regalaran canonjías, y por ello muchas dependencias clave para el desarrollo social son encabezadas por personas improvisadas y no por las más aptas. Ése es otro punto en el que la agenda busca incidir.

“Una de nuestras exigencias es hacer válido lo estipulado en el artículo 69: presupuesto municipal para institutos y entidades, y la designación de titulares con conocimiento y experiencia en temas de derechos humanos y la defensa de la mujer, y no de amigos y compadres. Ello abonaría a la puesta en marcha de estrategias con perspectiva de género y conciencia feminista, y garantizaría empatía y sensibilidad en el trato hacia quien solicite ayuda tras haber padecido violencia o pida apoyo por algo más. En pocas palabras, lo que estamos proponiendo es un modelo de dirección municipal”.

La Agenda Municipal de Derechos Humanos para las Mujeres y las Niñas es resultado de un largo trabajo de investigación académica y jurídica encaminado a proponer políticas que vayan desmontando este agregado de violencias que se viven a diario, pues aunque el foco mediático suele estar en el feminicidio, acotó Ruiz Rangel, éste es, en realidad, el punto en el que confluye una suma de agresiones que se han invisibilizado y normalizado, y que nos toca hacer visibles.

“Nos hemos acostumbramos a vivir en una sociedad que sistematiza la pobreza extrema e hipersexualiza a niñas y menores de edad, donde la prostitución y la trata se ejercen ante los ojos de todos, y donde la intimidad de las mujeres es vulnerada y hecha pública a través de la pantalla de una computadora o celular. Es preciso abordar esto desde la óptica de la prevención; no podemos limitarnos a programas asistencialistas, debemos trabajar desde cada municipio si queremos hallar una salida para un asunto tan grave”.

Para Yelitza Ruiz, existe miopía entre las esferas políticas y ello es patente en las actuales campañas, donde los candidatos creen que con entregar tarjetas o poner sus eslóganes en color rosa están atendiendo las problemáticas femeninas, cuando esto no es así.

“Es evidente que no entendiste el asunto cuando para ganar votos recurres a fórmulas como ‘vamos a empoderarlas’. La misma palabra empoderamiento es molesta o oídos de quienes estudiamos estos fenómenos, pues alude algo personal y la prevención y conciencia de género son procesos que sólo se dan en comunidad. Además, ¿cómo pedir a una mujer que recoge dinero en Prospera y lo entrega a su esposo que se empodere? Si crees que vas a lograrlo con asistencialismo y no apoyando proyectos productivos, algo está mal”.

A pocas semanas de los comicios y tras tocar muchas puertas, aún son pocos los candidatos que se han tomado el tiempo de analizar la Agenda Municipal de Derechos Humanos para las Mujeres y las Niñas, “y, sí soy franca, los más receptivos han sido quienes menos posibilidades tienen de ganar; no obstante, esto, más que una invitación al desánimo, es un llamado a redoblar esfuerzos”.

Cada una desde su trinchera

Además de investigadora y poeta, Yelitza Ruiz es activista, algo que cree, le viene por haber nacido en Iguala, “pues en Guerrero nos toca jugar de local con todas las violencias y desgracias: si hay huracanes nos toca, con movimientos sociales igual, que si la guerra sucia, Acteal, Aguas Blancas o Ayotzinapa, es lo mismo. Ello explica nuestra historia y nuestra larga lista de luchadores, quienes han abierto brecha a muchas de las garantías que hoy gozan los ciudadanos mexicanos. Como estado nos hemos forjado así”.

Por esta razón, la abogada combina sus actividades literarias y académicas con su compromiso social “y en lo que respecta a la Agenda Municipal de Derechos Humanos para las Mujeres y las Niñas, más que en las calles, mi trabajo ha sido arrastrar el lápiz. En esta iniciativa hay comunicólogas, politólogas, sociólogas, entre otras, quienes desde su trinchera aportan lo que pueden y, lo más importante, generan comunidad, pues el gran problema del activismo feminista en Guerrero era, todavía hace algunos años, que se hacía en solitario y de forma aislada por personajes muy puntuales”.

Hoy ya no es así, y este grupo funciona a través del consenso y desde distintas colectivas. De esta manera se determinó que una vez que la iniciativa llegue a los municipios y concluyan los comicios, la llevarán al Congreso estatal a fin de darle continuidad y promover una serie de leyes con perspectiva de género y conciencia feminista.

“En Guerrero los derechos humanos de mujeres y niñas se vulneran en todo momento y esto es un problema grande y latente. Lo realizado por las autoridades ha resultado insuficiente y de poco alcance; todo ello nos obliga a plantearnos otras vías y eso es lo que estamos haciendo con esta agenda, pues si la propuesta no emana de la ciudadanía, no entiendo de dónde más vendrá”.

¿Se acabó el internet para todos?

La aprobación en los Estados Unidos de la no neutralidad de la red en días recientes abre diversas posibilidades, algunas en franca oposición. Entre los potenciales pros y los contras se advierten:

Pros:
1.- Una mayor inversión en infraestructura por parte de las empresas de telecomunicaciones para sustentar la cartera de servicios y llegar a acuerdos de calidad de entrega con los principales productores y distribuidores de medios digitales.

2.- Aparición de contenidos especializados exclusivamente para Internet, en mayor medida de cómo se han presentado a la fecha, con diversos formatos.

3.- Competencia entre gigantes de las telecomunicaciones para ofertar no solo conectividad, sino también servicios, contenidos y plataformas.

Contras:
1.- Menor participación, tendiente a anularse, del sector público, tanto en la regulación como para garantizar el acceso igualitario a la red y sus contenidos digitales.

2.- Privilegio por parte de las empresas de telecomunicaciones para la consolidación de los mercados, no la expansión de estos, con la consecuente baja inversión en zonas marginadas o menor cobertura hacia aquellos sectores que no tengan la capacidad económica para pagar todos los servicios incorporados, limitando el impacto de Internet como factor de crecimiento económico y educativo nacional.

3.- Reducción a unos cuantos monopolios nacionales o regionales de todo el espectro de servicios relacionados con la red (infraestructura, contenidos, servicios, plataformas), lo que podría derivar en costos incrementales para los usuarios y menor variedad y calidad, al no estar regulados en mayor medida por los órganos públicos correspondientes.

Golem gana en la RoboCup German Open un bronce con sabor a oro

Hay terceros lugares con sabor a oro, comparte el doctor Luis Pineda al referirse al bronce obtenido por Golem en la decimosexta edición de la RoboCup German Open, torneo anual de robótica que, en esta ocasión, se realizó en Magdeburgo, ciudad con un notable pasado industrial erigida en las márgenes del lago Elba.

Y es que según el investigador del IIMAS, un triunfo se disfruta más si parece improbable y es resultado de trabajar al límite. “Algo así nos pasó en Alemania, pues desde el inicio —un miércoles 25 de abril— hubo contratiempos. Cuando llegamos a la arena los demás equipos ya estaban ahí, con sus robots armados, y nosotros no hallábamos nuestros contenedores. Pronto nos enteramos de la razón: nuestro Golem había sido retenido por la aduana y no podía salir de ahí”.

La RoboCup German Open es un evento nacido en 2001 —año que da nombre al filme de Kubrick que motivó a Pineda a estudiar inteligencia artificial— que progresivamente ha ido ganando lustre, al grado de ser considerada hoy la justa regional de autómatas más importante del orbe, ya que a diferencia de encuentros similares ahí contienden los tres primeros lugares del Mundial de Robótica.

“Asistir te da la oportunidad de medirte con los mejores y ver qué se hace en otras partes. Nosotros volamos a Magdeburgo por eso y porque nuestro robot llevaba ya mucho tiempo sin competir, pues últimamente nos habíamos dedicado a hacerle mejoras tanto en hardware como en software y nos sentíamos listos para ponerlo a prueba; jamás anticipamos el reto que se nos venía por delante”.

Golem es un robot creado por Pineda y su equipo en el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM, el cual —desde su presentación al público un 22 de junio de 2007— no sólo ha evolucionado, sino que ha protagonizado todo tipo de historias, como ser entrevistado por Cristina Pacheco para el programa Aquí nos tocó vivir, fungir como adivino de cartas en un museo o contar chistes en cadena nacional, “pero jamás pensamos en que un día se quedaría atorado en una aduana y eso nos obligaría a presentarnos a un torneo sin nuestro competidor”.

It’s alive!

¿Cómo se participa en una copa de robótica sin robot? Es difícil, señaló el académico. “Por fortuna, aunque mandamos la maquinaria de Golem en la sección de carga de un avión, su mente iba en las laptops de quienes viajamos a Magdeburgo; eso nos salvó”. 

Al igual que en las justas deportivas, acotó Pineda, en las tecnológicas suele haber gestos solidarios y de fair play, y justo eso se vio cuando la escuadra de Koblenz (los actuales campeones del mundo) se enteraron de que el autómata mexicano seguía atorado en la aduana debido a una anomalía en el pago de impuestos. 

“De inmediato nos prestaron a uno de los suyos, sin software, y decidimos hacer algo tan inusual como desesperado: una cirugía de tipo Frankenstein, es decir, trasplantamos el cerebro de Golem en un cuerpo ajeno. No funcionaba igual y era incapaz de girarse para ver a su interlocutor cara a cara, pero al menos estaba vivo”.

Como ya intuía el equipo del IIMAS, el desempeño en la primera prueba no fue la óptima y la calificación resultó baja; sin embargo, les dio los suficientes puntos para pasar a la siguiente etapa y, lo más importante, les regaló el tiempo necesario para que Golem fuera liberado por la aduana. Finalmente, Pineda recibió los contenedores a la medianoche, justo cuando el jueves comenzaba a ser viernes.  

En la Fórmula 1 se dice que las distancias se corren en bólidos, pero las carreras se ganan en los pits, en alusión a la capacidad de una escuadra para cambiar llantas en un parpadeo (el récord es de 1.89 segundos y se estableció en junio de 2016, en Azerbaiyán). En esta ocasión los mexicanos impusieron una marca igual de impresionante e hicieron algo nunca visto en una RoboCup: en apenas siete horas (de la una a las ocho de la mañana) armaron y programaron a su robot, un proceso que usualmente demora dos días.

A las nueve de la mañana Golem ya estaba listo y así, sin haber sido calibrado, se lanzó a competir en la categoría Robot de Servicio. En esta ocasión las dinámicas consistieron en escuchar órdenes, ejecutar tareas domésticas, caminar por una casa, reconocer objetos y traerlos consigo, y algunas misiones más por el estilo. Ya con su cuerpo original y no con uno prestado, el autómata comenzó a realizar las encomiendas, a remontar sitios y, de estar en lo más bajo del tablero, para el sábado era uno de los cuatro finalistas.

En la mente de Golem

“A diferencia de los demás competidores, el nuestro es un robot que piensa y eso hizo toda la diferencia en la última prueba”, dijo Luis Pineda quien desde hace 20 años se ha dedicado impulsar el desarrollo de la inteligencia artificial en México. 

Al respecto, el académico explicó que los autómatas de servicio suelen enfocarse en sus habilidades motoras y perceptuales para acometer sus tareas, es decir, en reconocer objetos, seguir personas o caminar según indica un mapa, todas ellas conductas reactivas y esquemáticas, pero Golem es diferente, pues se involucra con la situación y razona sobre cómo hacer las cosas de la mejor manera.

Para determinar el primero, segundo y tercer lugar de la RoboCup German Open se promedia la puntuación de la primera y segunda etapas del torneo con el resultado de la final, el cual es determinado por dos jurados: uno interno, integrado por expertos en robótica, y el otro por invitados provenientes de la rama industrial y comercial.

Con el objetivo de definir el medallero, en el último reto se pidió a los autómatas fungir como asistentes de un supermercado, atender a los clientes y ordenar las estanterías. Fue aquí donde, en opinión del investigador, Golem demostró su potencial y ante especialistas y público en general, ejecutó una prueba casi perfecta.

Mientras que sus adversarios acometieron la tarea de forma preprogramada y reactiva, el robot del IIMAS analizaba el escenario, razonaba, diagnosticaba, infería y formulaba una estrategia ad hoc, y si ésta no funcionaba, repetía el ciclo a fin de realizar ajustes, algo necesario ya que, en palabras del universitario, “con frecuencia los planes no son constantes con el mundo, porque los diagnósticos siempre se hacen con información incompleta”.

La demostración fue tan impecable que no sólo el público respondía con aplausos a cada maniobra, sino que el jurado de expertos le concedió el primer lugar a Golem, pues quisieron premiar la aportación técnica de pensar en vez de limitarse a la conducta reactiva “lo cual, por sí solo, es un éxito extraordinario. Sin embargo, contra cualquier pronóstico, los jueces no especialistas nos dieron el cuarto sitio y ello, al promediar números, se tradujo en bronce. Eso causó sorpresa a todos; no sé qué competencia estaban viendo”.

Luis Pineda ya está de vuelta en México y desde su cubículo, en el tercer piso del IIMAS, confiesa que le gusta recordar la experiencia alemana e imaginar lo que pudo haber sido. “Por los problemas en las fases iniciales nuestro puntaje no fue el más alto, pero si en la final el veredicto de ambos jurados hubiera coincidido, como casi siempre pasa, hubiéramos regresado a casa con un segundo lugar en las manos, y no con un tercero. Lo que sí es innegable es que volvimos con un gran aprendizaje y con una mayor certeza, la de que trabajar para que un robot piense resulta una buena idea”.

Primates, clave para entender desarrollo de la inteligencia humana

Es probable que la inteligencia humana y lo que viene aparejado con ella, como nuestra capacidad para el lenguaje, hacer ciencia o mentir, sean resultado de la incertidumbre experimentada por nuestros ancestros evolutivos al intentar sobrevivir en sociedades cada vez más complejas, indicó el profesor Gabriel Ramos Fernández, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM.

A fin de arrojar luz sobre este tema, el biólogo —junto con un equipo internacional y multidisciplinario— estudió durante tres años cómo los chimpancés, monos araña y geladas establecen alianzas y forman subgrupos al interior de sus comunidades, lo que hace que ciertos individuos sean asimilados y otros excluidos. La investigación se publicó hace unos días en la revista Proceedings B, de la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural .

¿Pero por qué indagar en el comportamiento de estos primates? “Elegimos dichas especies por ser las más inteligentes de sus respectivos géneros taxonómicos y porque exhiben una propensión a fisionarse (formar subgrupos dentro del colectivo) o fusionarse (forjar alianzas entre subgrupos). Delfines y elefantes practican algo parecido, aunque como deseamos hacer inferencias sobre lo humano, optamos por animales muchos más cercanos a nosotros”.

Planteado desde el terreno de las ciencias de la complejidad —las cuales buscan entender las estructuras surgidas de las interacciones entre los elementos de cualquier sistema—, en este trabajo colaboraron biólogos, físicos y antropólogos, quienes desde México y Uganda y Etiopía enviaron sus observaciones con miras a calcular la complejidad social de los chimpancés, monos araña y geladas.

“Para ello medimos la entropía a partir de la variabilidad de los subgrupos en cuanto a composición; con esto en mente creamos un algoritmo en R (lenguaje de programación enfocado al análisis estadístico), cuyo código compartimos en la publicación”.

La manada de geladas escrutada se halla en el Parque Nacional de Simen, de Etiopía; la de chimpancés habita en el bosque de Budongo, en Uganda, y la de monos araña está en el Área de Protección de Flora y Fauna Otoch Ma ax Yetel Kooh, en la península de Yucatán. “En todos los casos se monitoreó a cada individuo para ver cómo se integraba o quedaba fuera de un subgrupo. Era crucial no dejar fuera a ninguno para entender a cabalidad estos procesos”.

Valiéndose de este método, los científicos determinaron que mientras las dos últimas especies poseen una complejidad social alta en razón de los altos niveles de fisión y fusión de sus miembros, los geladas forman conjuntos muy estables formados por harems en cuyo centro hay un macho con muchas hembras, estructura un tanto inamovible.

“En contraste, chimpancés y monos arañas se parecen más a los humanos en cuanto a su complejidad social, pues tienden a agruparse de forma poco predecible (o más entrópica), o lo que es lo mismo, su dinámica de fisión-fusión es fluida y los individuos entran, salen y se mezclan en subgrupos de casi de toda forma imaginable”.

Por esto, ambas especies experimentan mayores dificultades al determinar quiénes son sus aliados y quiénes no, y ello les genera incertidumbre. A fin de lidiar con ello y aminorar sus inseguridades, estos mamíferos han desarrollado estrategias que, según Gabriel Ramos, son un indicio de por qué somos así los homo sapiens.

Ecce homo

“Supongamos que soy un primate que no sabe si fiarse de ciertos compañeros, así que para sobrevivir debo intuir qué pasa por la cabeza de mis semejantes. Es muy factible que éste sea el origen de características tan humanas como nuestro potencial para abstraer, establecer relaciones entre dos o más elementos (transitividad) o atribuir pensamientos e intenciones a los demás (teoría de la mente)”.

Si comprendo el concepto de amistad y anticipo cómo se comportará un amigo o un extraño, llevo a cabo un proceso de abstracción; esta capacidad nos resultó esencial para crear el lenguaje o hacer ciencia. Si me hace eco la lógica de las jerarquías y sé que el individuo uno está por encima del dos, y que este último se impone al tres, inferiré que, inevitablemente, el primero dominará al tercero: a esto se le llama transitividad y es el germen de las matemáticas, detalló. 

“Por último, la llamada teoría de la mente explica nuestra habilidad para ponernos en los zapatos del otro y anticipar sus pensamientos y sentires. Esto nos permite elegir qué comunicamos a fin de informar, engañar, mentir o manipular, según nos convenga”.

A medida que el mundo social se complejizó estas destrezas se fueron perfeccionando; por ello, el académico consideró relevante generar métricas para contrastar dichas capacidades en distintos animales, pues el enfoque comparativo permite hurgar en los orígenes de algo cuando ya no restan ancestros vivos, pero se conocen las ramas del árbol evolutivo. Así, a través de las discrepancias, es posible definir los procesos por los cuales las especies fueron divergiendo y diferenciándose, y determinar en qué momento surgieron ciertas características y desparecieron otras.

La incertidumbre de vivir en colectivo nos impele a predecir el comportamiento del otro y muchas de nuestras conductas se encaminan a ello, como saludar de beso. En este caso, si la otra persona acepta gustosa el gesto, sabemos que no representa una amenaza; por el contrario, si ésta es fría, elusiva o rechaza el contacto, por mero instinto nos pondremos a la defensiva. Esto es un ejemplo de cómo nuestras interacciones, incluso a nivel inconsciente, son un intento de anticiparnos a cómo actuarán los demás, expuso.

“Aquellos individuos sometidos a una entropía social elevada suelen hacer más cálculos y dedicar mayor esfuerzo a adivinar las intenciones de sus semejantes. Observamos este fenómeno en chimpancés y monos arañas y creemos algo similar pasó con nuestros ancestros, a tal grado que tanta incertidumbre acumulada, con el correr del tiempo, nos fue conformando como humanos”.

Un estudio con múltiples aplicaciones

Este proyecto nació un 20 de octubre de 2015 en Valladolid, Yucatán, cuando los doctores Filippo Aureli y Colleen Schaffner impartieron el taller Fission-Fusion Dynamics and Behavioral Flexibility, con el objetivo de desarrollar métricas de fisión-fusión para comparar especies. Fue ahí donde se planteó la viabilidad de usar la entropía a fin de medir de variabilidad en la composición de los subgrupos.

Tres años más tarde, el resultado es este artículo y un algoritmo que permite realizar dichos cálculos, y si bien esta indagatoria esclarece algunos aspectos de la evolución del homo sapiens y hace visibles ciertos andamiajes sociales, para el investigador del IIMAS el objetivo es ofrecer una medida estándar que permita evaluar cualquier conjunto de datos dondequiera que haya una subagrupación.

“Pensemos, por ejemplo, en una compañía cuyos empleados forman grupos de trabajo que a veces comparten información con otros equipos. A fin de optimizar la colaboración es conveniente aplicar una métrica como ésta y establecer la variabilidad en la composición de estos equipos para lograr flujos cada vez mayores”.

A decir de Gabriel Ramos, con la publicación del artículo en la revista Proceedings B se cierra una fase y se inauguran otras, pues las aplicaciones de esta investigación son muchas. Por esta razón, en las apostillas del texto se incluye el código usado para analizar datos. 

“Esta herramienta trasciende las dinámicas de fisión-fusión o el estudiar animales; por eso la pusimos al alcance de cualquiera. A fin de cuentas, es tarea de todos el ir expandiendo horizontes”.

Un fin de semana para acercarse a la danza butoh

Algo extraño pasa con el butoh en México, pues hace que los foros se llenen y que la gente compre sus boletos con anticipación; en el panorama dancístico de hoy esto es bastante inusual”, asegura Eugenia Vargas, directora del Laboratorio Escénico Danza y Teatro Ritual (LEDTR), compañía que, junto con el Museo Universitario del Chopo, organiza el encuentro Variaciones Butoh 2018.

El evento, en su segunda edición, se propone como un espacio para explorar las diferentes formas de apropiarse de esta manifestación artística nacida en el Japón de la posguerra, como una oportunidad para entender por qué el público se siente tan cercano a ella y como un escaparate para mostrar lo que hace el país en este rubro. 

“Desde hace años, el LEDTR ha estado trayendo de Asia a un sinfín de maestros butocas. Ha llegado el momento de cosechar los frutos de este esfuerzo y ver lo que los artistas escénicos —tanto emergentes como consolidados— han asimilado en este tiempo y cómo han plasmado estas enseñanzas en sus planteamientos”.

Por ello, a lo largo de esta semana El Chopo será punto de encuentro para aquellos interesados en este arte, pues habrá funciones coreográficas, instalaciones, clínicas, conversatorios, clases magistrales y conferencias a cargo de compañías como La Manga y Anzar Danza, y de artistas como Tania Solomonoff, Isabel Beteta, Wolfgang Scholz y Fernanda Palacios, aunque a decir de Eugenia Vargas lo más interesante será la presencia de seis intérpretes seleccionados a través de una convocatoria nacional, quienes son un ejemplo de la muy particular manera de hacer butoh en México.

“Recibimos 29 postulaciones y descartamos 23. Los criterios al elegir no tuvieron que ver con el virtuosísimo, sino con la congruencia de las piezas que nos hicieron llegar en video, la originalidad y honestidad de las propuestas, su capacidad de reflejar la intimidad y vivencias de los autores y la profundidad de la exploración”.

Para Vargas, lo que se busca aquí no es definir el butoh, sino observar cómo se ha transformado el escenario artístico mexicano a partir de la asimilación butoca. “No perseguimos un purismo, sino mirar los diferentes brotes y comprensiones que se han dado entre los creadores a partir de su acercamiento a este arte”.

El lento germinar de una semilla

La danza butoh nació en la década de los 50, después de que los coreógrafos japoneses Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata decidieran que, tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, era imposible expresarse como antes, pues la muerte y el absurdo se habían manifestado con un estallido y algo había cambiado para siempre. 

“Es preciso despojarse de los movimientos habituales y penetrar en el mundo incomprensible”, solía decir Ohno, y es quizá esta invitación a romper con toda convención lo que explica que ninguno de los seis seleccionados a través de la convocatoria de Variaciones Butoh 2018 se describa a sí mismo como un bailarín profesional.

“Yo, por ejemplo, soy un atleta de ultramaratones y he encontrado un puente entre el acto de correr y el de bailar, ya que ambas actividades me permiten experimentar con mi cuerpo. Nunca he estudiado butoh, pero sí lo he visto muchas veces y en cada ocasión me ha transmitido algo parecido a lo que quiero comunicar”, dice Isaí Misael Quintero.

Aunque en algún momento estudió coreografía, el joven no siente que dicha formación se refleje en lo que hace. “En la escuela, la estrategia era aprenderse pasos para repetirlos sobre una tarima, es decir, alguien externo daba instrucciones y yo las interiorizaba; aquí es al revés, pues yo genero algo desde adentro y luego lo exteriorizo, es como con las semillas, que sólo germinan de dentro hacia afuera”.

Al preguntarle si coincide con Kazuo Ohno cuando ésta aseguraba que “el alma es la que danza y el cuerpo la sigue”, Misael responde que sí. “Eso es algo que experimento cuando corro largas distancias o al estar sobre un escenario. No lo entiendo de otra manera”.

Hurgar en el subconsciente 

Debido a su capacidad de hurgar en la psique, el butoh es llamado la danza del subconsciente y esto es algo que, desde siempre, ha llamado la atención de Marinés Cardoso, quien además de ser una de las seleccionadas de Variaciones, también es psicoterapeuta.

“Más que bailarina soy una investigadora corporal. Hice mi maestría en Arteterapia y quizá ello me llevó a bautizar la pieza que presentaré con un nombre tan largo como peculiar: Tres métodos para combatir el síndrome disfórico premenstrual, la cual busca desmontar algunos mitos que giran alrededor de lo femenino”.

Para Cardoso, lo más interesante del butoh es que se trata de una propuesta que, a diferencia de otras manifestaciones dancísticas, no está obsesionada con la forma y lo estético, sino con las vivencias.

“Aquí el cuerpo es un contenedor de fuerzas incontrolables, pero que dan sentido a todo. Cuando te adentras en este tipo de baile el mundo se desdibuja, al tiempo que todos esos lugares desconocidos que habitan en nuestro interior comienzan a hacerse nítidos”.

Desde que descubrió el butoh, Marinés no ha dejado de usarlo al dar terapia. “Sigue siendo crucial para tratar a mis pacientes y, sobre todo, se ha vuelto una herramienta para trabajar conmigo misma”.

El arte del vacío

Claudia Ramírez descubrió el butoh hace siete años, cuando su mejor amiga la llevó al teatro. “Acababa de perder a mi mamá y estaba devastada. Al ver por primera vez a los butocas me pareció que no estaban vivos ni muertos y eso me intrigó a tal grado que comencé a investigar sobre Kazuo Ohno y de pronto leí algo que me cimbró, pues el maestro alguna vez declaró que, aunque lo vieran solo en el escenario, cada vez que danzaba lo hacía con su madre”.

Tras aquella experiencia, la joven comenzó a buscar talleres y a crear coreografías. “Como los otros seleccionados, yo tampoco soy una bailarina profesional, pero como antropóloga y maestra de yoga estoy convencida de que ésta es una vía para alejarme de mi identidad y contactar con mi memoria ancestral. Esa es mi búsqueda”.

Por esta razón, Claudia define al butoh como el arte del vacío. “Quizá lo más difícil es lidiar con el ego, que siempre busca hacerse presente. Por ello, los maestros butocas han intentado mostrarnos cómo hacer para que se manifieste la nada a fin de que algo más entre y se comunique. Para cada quien esto significa algo diferente; para mí es la posibilidad de bailar con quienes ya se han ido”.

El encuentro Variaciones Butoh 2018 tendrá lugar este fin de semana en el Museo Universitario del Chopo. Las piezas de Misael, Marinés, Claudia y las de los otros tres seleccionados se presentarán este domingo, después de las seis de la tarde.