“Las Lupitas”, un merendero ubicado en la esquina de Francisco Sosa y Plaza Santa Catarina en Coyoacán, Ciudad de México, ha sido testigo del paso de importantes personalidades políticas, así como también de personalidades musicales como el maestro Armando Manzanero. Fundado en 1959 por Guadalupe Pintor, el negocio se ha consolidado como una empresa familiar.
«Mi madre abrió ‘Las Lupitas’ en 1959, después de haber llegado a una edad en la que ya no tenía trabajo», cuenta Eva Pintor, una de las tres hijas de Guadalupe. «Ella encontró un lugar desocupado en la esquina de Francisco Sosa y Plaza Santa Catarina y decidió abrir un negocio de comida norteña. El dueño le dijo que esa esquina era de mala suerte, pero ella respondió: ‘No, yo la voy a hacer de buena suerte’ y así fue».
En un principio, Guadalupe Pintor se asoció con otro familiar, quien también se llamaba Guadalupe. Por ello, decidieron llamarlo “Las Lupitas”. «Es un nombre mexicano, muy típico, y le fue bien con él», agrega Eva.
El negocio, que en un principio solo ofrecía cenas, se expandió para incluir desayuno y almuerzo. La especialidad de “Las Lupitas” son las «chivichangas», una versión diferente de la tradicional chimichanga norteña. Por la noche, el menú incluye antojitos norteños.
Durante sus 63 años de existencia, “Las Lupitas” ha sido atendido por cuatro generaciones de la misma familia. «Mi nieto se interesó en el negocio desde joven y estudió administración de empresas. Actualmente, él es el administrador, mi hijo se encarga de la cocina y yo soy como un comodín», cuenta Eva Pintor, una de las hijas de la fundadora de “Las Lupitas”, Guadalupe Pintor.
“Las Lupitas” es una de las tres empresas incluidas en un nuevo MOOC (Curso Masivo Abierto en Línea) sobre empresas familiares creado por la Coordinación de Universidad Abierta, Innovación Educativa y Educación a Distancia (CUAIEED). «Este MOOC es novedoso porque ofrece herramientas de planificación, administración, marketing, recursos humanos, producción, servicio y finanzas a empresas existentes o que desean consolidarse, y, además, se tendrá la oportunidad de escuchar directamente de tres empresas familiares sus puntos de vista, expectativas y experiencias», explica Norman Jonathan Wolf del Valle, profesor titular de la Facultad de Contaduría y Administración e instructor del curso.
«Este curso te enseña a pensar, no necesariamente a seguir paso a paso, ya que cada uno tiene sus formas de pensar y su idea de negocio, pero sí te brinda la capacidad de tener un control, una idea, una estructura y una disciplina», comenta Michel Macari, nieto de Eva y administrador de “Las Lupitas”.
«El curso consta de cuatro bloques, el primero de los cuales incluye conocimientos básicos sobre el tema. Los bloques dos, tres y cuatro contienen la información obtenida de las entrevistas realizadas a un sastre, un negocio de eventos infantiles y un merendero, respectivamente.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), alrededor del 30% de las empresas en el país cerrarán. “Eso si consideramos que, en su primer año, es decir, durante el período de nacimiento, su esperanza de vida es de ocho años y que a los cinco años de existencia pueden durar otros diez”, afirma Wolf del Valle.
El curso brinda herramientas, habilidades y capacidades para que las empresas familiares crezcan y se consoliden. Michel cree que un curso como éste le hubiera sido de gran ayuda: “Habría marcado una gran diferencia y probablemente habría sido más fluido. Probablemente no habríamos cometido errores como dejar de pagar cuentas básicas como el SAT, la luz o no haber tenido un mejor control de materias primas, insumos, personal y orden”.
El MOOC sobre empresas familiares (https://www.coursera.org/learn/empresas-familiares?courseSlug=empresas-familiares&showOnboardingModal=check) es una oportunidad de aprendizaje a distancia, abierta a todo público y gratuita. Las constancias son gratuitas para aquellos que cuentan con un correo de la UNAM.
Wolf del Valle concluye: “considero importante el trabajo que realiza la Universidad Nacional y la Facultad de Contaduría y Administración al acercar estas herramientas y capacitar a los empresarios, para que puedan consolidar sus empresas y en algún momento tengan un plan de sucesión”.














Durante sus guardias, Renata ha tenido que atender a diversos animales. El caso que más recuerda es el de un borrego, ya que supuso un reto, no sólo en lo profesional, sino también en lo personal.
El primer contacto que tuvo la estudiante universitaria con la veterinaria fue a través de su abuelo, quien se dedicaba a trabajar en los ranchos. “Me iba con él a las cabalgatas y hasta me había invitado a ordeñar con él. Ahí sentí esa chispita; pero, conforme fue pasando el tiempo, empecé a notar cómo fallecían las vacas o los mismos animales de los ranchos, y entonces me di cuenta de que podía dar algo más por los animales y pues… qué mejor que estudiar algo relacionado con ellos”.













a.jpg)









En 2022 “tuvimos una sequía que nos hizo perder casi una hectárea del plantío, ante ello requeríamos desarrollar un sistema de cultivo más eficiente en el uso del agua, ya que la planta no es muy resistente al estiaje, lo que nos llevó a modificar el sistema de cultivo y nos está dando buenos resultados”, con una concentración de 20 por ciento de proteína cruda para consumo animal, a diferencia del grano de chía que lleva un proceso de casi seis meses.
Ante ello, dijo, la chía forrajera es una buena opción por los nutrientes que podría aportar y los tiempos de obtención del forraje, que son cortos, y puede utilizarse como alimento en lugar de los otros convencionales como alfalfa y avena.







