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Depresión, segunda causa de discapacidad a nivel mundial

DGCS-UNAM
• De acuerdo con la OMS, se estima que será la primera en 2030 si no hay cambio de estrategias para atenderla a tiempo, alertó Laura Barrientos Nicolás
• Identificar tristeza persistente durante dos semanas junto con incapacidad de sentir placer, tener ansiedad o alteraciones en el sueño o la alimentación es importante para buscar ayuda, dijo Lucía Amelia Ledesma Torres
• Mañana se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión

Muchas veces oculta en el aislamiento, la soledad o en estados de ánimo sin entusiasmo ni ganas de vivir, la depresión es un trastorno mental presente en diferentes países, que no distingue edades, género o culturas, coincidieron especialistas de la UNAM.

“La tristeza es una emoción que puede llegar a presentarse en diversas ocasiones, y es absolutamente normal. Sin embargo, vamos a tener un trastorno depresivo cuando la tristeza dura más de dos semanas y es sólo un síntoma dentro de otros más”, explicó la académica del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina (FM) de la Universidad Nacional, Laura Barrientos Nicolás.

Reconoció que es un trastorno mental frecuente. “Se habla de que alrededor de 350 millones de personas en el mundo tienden a presentar depresión, una cifra muy alta”.


En conferencia de medios a distancia, la especialista añadió que: cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que es la segunda causa de discapacidad a nivel mundial, y se estima que en 2030 será la primera si no existen cambios en las estrategias para atenderla a tiempo, pues afecta en los ámbitos emocional, laboral, social y económico.

México, abundó, ocupa el lugar 16 en el orbe en este padecimiento, el cual afecta al ocho por ciento de la población y tiene una prevalencia de cinco a 17 por ciento. Las mujeres están hasta tres veces más en riesgo de padecer depresión, pero cuando es grave los hombres cometen suicidio mediante ahorcamiento, con armas de fuego o se lanzan al vacío.

En este contexto, Barrientos Nicolás destacó la labor de la UNAM para brindar información y servicios profesionales en el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la FM, en los servicios asistenciales de la Facultad de Psicología (FP) y en los cursos de formación de posgrado para tener nuevos especialistas en este campo.

En su oportunidad, la académica de la División de Estudios de Posgrado de la FM, Lucía Amelia Ledesma Torres, dijo que los síntomas a los que se debe estar atentos son: tristeza continua durante dos semanas, episodios de ansiedad, incapacidad para sentir placer (anhedonia), cambios en el apetito (aumenta o disminuye) y en los patrones de sueño (dormir mucho o tener insomnio), irritabilidad y dificultad para iniciar el día (por ejemplo para levantarse de la cama o bañarse).

La experta estimó que 50 por ciento o más de la población no identifica la depresión y tampoco acude a consulta, por lo que es importante identificar los síntomas y tener información sobre este padecimiento que se presenta en todas las etapas de la vida, especialmente de los 20 y 50 años (edad productiva); en edad infantil y adolescente (se ha manifestado en 11.5 por ciento de pacientes de cuatro a 16 años), y entre adultos mayores (la proporción es de 50 a 74 por ciento, muchas veces asociadas a otras enfermedades).

Ledesma Torres refirió que más del 50 por ciento de los suicidas han padecido depresión, razón por la cual es fundamental diagnosticar y atender a tiempo.

Acerca de la depresión y la pandemia, la especialista compartió que, de acuerdo con la Organización Panamericana para la Salud, durante la contingencia se registró el aumento de 25 por ciento, a nivel mundial, en los trastornos depresivos y de ansiedad.

En tanto, 2020 fue el año con más suicidios en México durante una década, pues mientras en 2010 ocurrieron cinco mil 12, en 2020 hubo siete mil 896, de acuerdo con cifras del INEGI.

Ledesma Torres sugirió contar con un adecuado diagnóstico, monitoreo y evaluación de los síntomas; identificar factores asociados y estresores para disminuir su impacto; favorecer el autocuidado y la adopción de estilos de vida saludable que refuercen el bienestar psicológico; psicoeducar a la población y a los familiares de los enfermos para que puedan identificar los síntomas; además de desarrollar normativas dirigidas a la salud mental a través de campañas de detección oportuna.

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