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Proyecto de la UNAM apoya a negocios rurales

Pese a la situación de la pandemia del virus SARS-CoV-2 existen esfuerzos sociales que no se detienen, y a pesar de la suspensión de actividades en algunas instituciones, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) mantiene el proyecto Comunidades rurales que aprenden, dirigido por el doctor Alejandro Polanco Jaime, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Máxima Casa de Estudios.

En entrevista para UNAM Global, Polanco Jaime explicó que este proyecto en línea de educación para negocios rurales “surge debido a la necesidad de realizar esfuerzos específicos para apoyar a las comunidades rurales de los estados con los mayores rezagos de desarrollo socioeconómico, y por otro lado, por la oportunidad que ofrece la UNAM para llevarlo a buen término, tanto por sus valiosos recursos humanos como por sus instituciones, infraestructura y libertad académica”.

Añadió que el proyecto consta de dos cursos gratuitos (uno introductorio a los negocios y un diplomado para desarrollo de empresas rurales) que buscan habilitar a profesionales y técnicos que trabajan con asociaciones-productores con el fin de mejorar el funcionamiento de sus empresas, O bien, que les permita generar nuevos negocios en el marco del bienestar de las comunidades rurales.

En los cursos participan docentes de las facultades de Estudios Superiores Cuautitlán, Aragón y la Facultad de Contaduría y Administración. “Los docentes contribuyen a crear un repositorio de modelos de negocios en distintos giros productivos como los agropecuarios, forestales, eco-turísticos y aun artesanales”.

Asimismo, participan académicas de la Facultad de Psicología quienes motivan a los participantes a culminar los cursos. La gestión de la plataforma informática depende de jóvenes egresados de varias facultades y en el proyecto también participan consultores para el desarrollo de software financiero.

Polanco Jaime señaló que la población-objetivo, en primer término, corresponde a Yucatán y Chiapas, posteriormente, se promoverá el curso entre candidatos potenciales de estados del sur y centro del país. “A la fecha han participado en ambos cursos 447 profesionales y técnicos. En el diplomado se tienen 147 participantes”.

En el aspecto ejecutivo, Polanco Jaime resaltó que gracias al apoyo de la Fundación Kellogg los cursos son gratuitos; por lo que respecta a los proyectos que surjan del diplomado lo ideal es que puedan ser financiados por las propias asociaciones. “Esperamos a principios de 2021 organizar una suerte de feria de proyectos en la que participen la filantropía de México, pero también, potenciales inversionistas”.

Observó que “a pesar de la pandemia no hemos detenido nuestro trabajo un solo día, sin embargo, muchos participantes se vieron afectados y tuvieron que interrumpir. Desde luego que a dichas personas las estaremos invitando a retomar su participación”.

El académico universitario refirió que UNAM Global, por sus contenidos y gran número de visitas, podría ayudar al proyecto a establecer un vínculo con la sociedad e inversionistas interesados.

Reinfección por Covid-19, primer caso documentado en el mundo

Especialistas de la Universidad de Hong Kong (HKU) documentaron, a nivel mundial, el primer caso de reinfección por Covid-19 en un paciente hongkonés de 33 años de edad, que sufrió el segundo episodio de la enfermedad a cuatro meses y medio de haberse recuperado del primero.

Los investigadores del Departamento de Microbiología de HKU entre los que se encuentra el doctor Kelvin Kai-Wang To, encontraron que el hombre fue infectado por dos cepas del virus SARS-CoV2 diferentes, ya que las secuencias genéticas son claramente distintas en ambos episodios con lo que se confirma la reinfección, según el estudio aceptado por la revista médica Clinical Infectious Diseases, de la Universidad de Oxford.

La importancia de la investigación reside en que antes de este informe se pensaba que los pacientes recuperados de Covid-19 generaban cierta inmunidad, porque la mayoría desarrolló una respuesta de anticuerpos neutralizantes en suero. Los resultados del estudio sugieren que “la inmunidad puede ser de corta duración después de una infección natural y que el SARS-CoV-2 puede continuar circulando entre la población humana” como los coronavirus relacionados con el resfriado común, explicaron los especialistas.

Más aún, hay evidencia de que algunas personas infectadas tienen niveles de anticuerpos decrecientes y hay informes de que el ARN del virus puede aumentar y disminuir en las secreciones respiratorias de pacientes convalecientes hasta por tres meses. “No está claro si estos pacientes son excretores prolongados del virus o tienen una reinfección por otra cepa de SARS-CoV-2”, alertaron.

Finalmente, los investigadores explicaron que el paciente reinfectado -que regresaba de España a Hong Kong-, cursó el segundo episodio de la enfermedad de forma asintomática pero igualmente contagioso, por lo que resaltaron la importancia de que se vacune también a las personas recuperadas y que quienes han sufrido la enfermedad usen cubrebocas, se laven las manos y apliquen el distanciamiento social como medidas de control epidemiológico.

Fuente: HKU

La nueva era digital en la Nutrición, el Deporte y la Salud

Indispensable la cooperación transfronteriza para la biodiversidad del continente

  • Las regiones transfronterizas, como la cuenca del río Amazonas y la cuenca del río Usumacinta, presentan problemáticas socioambientales que degradan su biodiversidad.
  • Es imprescindible la formación de una nueva generación con un paradigma de desarrollo económico compatible con la biodiversidad.
  • Las universidades y centros de investigación deben generar conocimiento que se traduzca en políticas públicas, mediante el trabajo interdisciplinario y la perspectiva de sistemas complejos.

 

La gestión transfronteriza para la sustentabilidad ha demostrado ser un reto complejo, a pesar de la existencia de numerosos instrumentos de cooperación internacional.

La doctora Adriana Erthal Abdenur, ponente del quinto módulo del Seminario Internacional Tópicos de Frontera en la Sustentabilidad 2020, se ha dedicado a estudiar delitos ambientales en la cuenca del río Amazonas, una región con una compleja problemática socioambiental que es crucial para la conservación de la biodiversidad y la acción climática a nivel global. Las fronteras entre los nueve países que abarca esta cuenca son sumamente porosas, a través de ellas ocurren importantes movimientos migratorios, operan redes de delincuencia dedicadas al transporte de droga y armas, y se mueven buscadores de oro que ocasionan impactos en los ecosistemas de agua dulce y en la salud de las personas río abajo.

Esta región también presenta un acelerado proceso de invasión de territorios indígenas y comunitarios por grupos que buscan ampliar la frontera agrícola y recurren a la generación de incendios. Ha sido evidente como cada año se incrementa el número y el impacto de estos incendios forestales provocados, muchos de los cuales cruzan las fronteras afectando a los países vecinos, como ocurrió recientemente entre Brasil y Bolivia.

Las políticas de desarrollo en muchos países amazónicos se han basado en megaproyectos de infraestructura, tales como presas y carreteras que aceleran la deforestación o proyectos de minería a cielo abierto que devastan grandes extensiones de zonas selváticas altamente conservadas. Aunado a esto, la región enfrenta una profunda crisis económica, que se ha agravado en estos meses de pandemia, provocando un aumento significativo en los niveles de pobreza.

La investigadora brasileña mencionó que el multilateralismo se encuentra en una crisis caracterizada por una pérdida de credibilidad de los organismos multilaterales y se intensifica gracias a los discursos nacionalistas de algunos gobiernos recientes. Mencionó el caso de Jair Bolsonaro, actual presidente de Brasil, quien habla frecuentemente de los intereses extranjeros que quieren apoderarse de la Amazonía. Este tipo de discursos debilitan los lazos binacionales y los mecanismos de cooperación internacional para la sustentabilidad.

Por su parte, Julia Carabias Lillo, doctora honoris causa por la UNAM, afirmó que la cuenca del río Usumacinta, compartida por México y Guatemala, presenta problemáticas similares a las de la Amazonía, como la ocupación ilegal de tierras o el tráfico de personas, armas y drogas; pero carece de una identidad cultural cohesiva. En esta región, el Centro del Cambio Global y la Sustentabilidad liderea un proyecto que ha sistematizado gran cantidad de información, fortaleciendo el lazo binacional y que a largo plazo puede fortalecer la identidad regional.

La académica de la Facultad de Ciencias mencionó que el primer obstáculo para la gestión transfronteriza es el hecho de que la información se genera en cada país de manera diferente, por lo que no es sencillo integrar un sistema uniforme. Recordó que México y Guatemala utilizan sistemas de clasificación diferentes en temas como el tipo de vegetación o el clima, por lo que el mosaico binacional es difícil de interpretar.

La diversidad biológica de la cuenca del Usumacinta es altísima, representa solo el 1.5 por ciento del territorio nacional y alberga al 50 por ciento de las aves y al 30 por ciento de los mamíferos reportados en México, así como a más de cinco mil especies de plantas; sin embargo, esta región enfrenta serios conflictos socioambientales, y según Carabias Lillo, los principales son tres :

1) La degradación del ambiente, la deforestación y la contaminación.

2) Los problemas de uso y tenencia de la tierra.

3) El manejo de programas institucionales o las restricciones de estos programas.

De acuerdo con Carabias Lillo, en la región no se han impulsado de manera eficiente alternativas económicas viables que dependan de la biodiversidad. La mayoría de las actividades promovidas por el gobierno o la iniciativa privada están basadas en la ampliación de la frontera agropecuaria y en actividades productivas ineficientes e insustentables, que agudizan los conflictos por el acceso a la tierra. La política pública ha degradado el ambiente y agudizado la pobreza en la cuenca del Usumacinta, aumentando la presión social sobre las áreas naturales protegidas de la región.

La académica insistió en la importancia de fortalecer la gobernanza local a partir de alianzas estratégicas y mecanismos de participación incluyente y democrática, para lo cual es necesario el acompañamiento de organizaciones de la sociedad civil. La transición hacia un modelo de gestión sustentable del territorio es posible, pues existen herramientas de planeación y seguimiento, tecnologías de producción sustentable y conservación, así como capacidades organizativas y culturales. Es necesario aprovechar lo anterior en el diseño de políticas públicas y arraigarlas en nuevas formas de gobernanza local, regional y transnacional, afirmó.

Para cerrar el seminario, la maestra Alexandra Aguilar Bellamy, titular de la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad, enfatizó que las instituciones de educación superior deben deconstruir los discursos hegemónicos y funcionar como facilitadoras de la cooperación entre sectores y países. El doctor Alberto Ken Oyama, Secretario de Desarrollo Institucional, añadió que las universidades tienen el tiempo y las capacidades analíticas para tener una visión hacia el futuro y preguntarse cómo podrían ser los nuevos mecanismos de cooperación multilateral. Es importante que en las universidades se discutan nuevos paradigmas y se busquen nuevos núcleos de conocimiento a desarrollar para resolver los problemas socioambientales de la actualidad.

 

Investigadores de FES Cuautitlán analizan atún enlatado para revelar fraudes alimentarios 

De acuerdo con el National Institutes of Health (NIH), la técnica de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR por sus siglas en inglés) se ha vuelto indispensable en cualquier laboratorio de biología molecular, ya que permite crear múltiples copias de una determinada región de ADN in vitro.

Por esta razón, la PCR tiene variadas aplicaciones en distintas áreas de la biología y la medicina. En algunas ramas de la ecología se emplea para identificar especies de animales y grados de parentesco. Además, es útil en la detección de bacterias, virus, parásitos, enfermedades hereditarias e incluso cáncer. En últimas fechas, ha sido utilizada en laboratorios de todo el mundo para diagnosticar la infección por SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19.

En la FES Cuautitlán, el doctor José Francisco Montiel Sosa, académico y secretario General, ha implementado esta técnica en muchas de sus líneas de investigación. En una de las más recientes asesoró a Karla Vanessa Hernández Herbert, estudiante de Ingeniería en Alimentos, para evaluar atún enlatado (a partir de técnicas de reacción en cadena de polimerasa) y así verificar su autenticidad.

Autentificación de alimentos con PCR

Debido a que los fraudes alimentarios socavan la identidad de los productos, su origen, características biológicas y calidad, en la actualidad se han desarrollado distintas metodologías con el fin de identificar y cuantificar las especies empleadas en su elaboración. La más utilizada ha sido la técnica PCR.

En los últimos años, la autentificación de alimentos relacionada con la identificación de especies ha incrementado de manera favorable, debido a la implementación de protocolos que basan sus características específicas en el análisis de proteínas y ADN. Por lo que es posible determinar si un alimento cuenta con los estándares establecidos de calidad respecto con su etiquetado.

El equipo a cargo del doctor Montiel ha dedicado gran parte de su esfuerzo a realizar la autentificación de especies de importancia alimentaria. A través de PCR estudia el DNA para determinar si los alimentos analizados contienen sustancias distintas a las declaradas en el etiquetado o si existe algún tipo de adulteración.

Enfocado en esta línea, el académico ha desarrollado numerosos proyectos objetivados en estudiar la calidad de distintos productos: café, carne de hamburguesas, bacalao noruego, soya, maíz, granola y manzana, entre otros. Su principal objetivo es identificar aquéllos que han sido genéticamente modificados.

Recientemente, el investigador y la ingeniera en alimentos analizaron 15 muestras de atún enlatado comercial en aceite y agua, para determinar si contenían alguna especie distinta a la reportada. Para esto, fue necesario extraer y purificar el ADN total de cada muestra y diseñar las estrategias de PCR con primers (iniciadores) específicos, tanto para atún como para delfín.

Al concluir el estudio, utilizando PCR de punto final y realizando electroforesis en geles de agarosa, observaron una banda de amplificación de 420 pb (pares de bases), correspondiente a la muestra de referencia (DNA del delfín). Esto confirmó la presencia de carne de delfín en 3 de las 15 muestras estudiadas.

Este hallazgo evidencia un grave fraude alimentario, pues además de que la carne de delfín es un componente que no ha sido declarado en el etiquetado, pone en riesgo a una especie protegida y en peligro de extinción. “Aunque la ingesta de delfín no representa un riesgo para la salud, la adición fraudulenta de sustancias que no son auténticas y el engaño al consumidor son inaceptables”, declaró la ingeniera Hernández.

La importancia del proyecto

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) promueve el etiquetado de los alimentos como una herramienta eficaz para proteger la salud de los consumidores en materia de inocuidad alimentaria y nutrición. Por tanto, existe una mayor necesidad de crear etiquetas alimentarias que sean confiables y no resulten engañosas.

Entendiendo que la alimentación es un acto regulado por aspectos como la cultura, la salud, la medicación, las creencias religiosas, etcétera, “es de vital importancia que el consumidor sepa qué es lo que está comprando y consumiendo. Existe un engaño cuando el productor agrega a un alimento algo que no se ha reportado, especies más económicas que abaratan costos y transgreden la confianza del comprador”, resaltó el doctor Montiel.

En este sentido, en 2019 la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) encontró que, sin informar en su empaque, de 57 presentaciones de atún envasado analizadas en sus laboratorios 18 contenían hasta 62% de soya. Lo cual confirma que la legalidad en las relaciones de consumo se incumple, ya que no existe la certeza de que un producto sea fiel a lo que anuncia.

Este trabajo es relevante porque, además de informar de forma veraz a los consumidores, coadyuva a revelar un fraude alimentario, el cual trasgrede a una especie protegida desde hace algunos años con la etiqueta “Dolphin Safe”, una iniciativa estadounidense surgida 1990 con el objetivo de garantizar que el pescado se capturó sin dañar o asesinar delfines.

No obstante, los recientes estudios realizados revelaron que a pesar de que en México existe una norma (NOM-135-SEMARNAT-2004) encargada de regular la captura de mamíferos marinos en cautiverio con fines de investigación, transporte, exhibición, manejo y manutención, el sector atunero sigue vulnerable al fraude. En consecuencia, algunas especies de delfines son asesinadas a causa de la pesca ilegal.

En relación con lo anterior, la Organización Mundial del Comercio (OMC) asegura que, frecuentemente en las aguas orientales de la zona tropical del Océano Pacífico se desplacen bancos de atún aleta amarilla por debajo de grupos de delfines que nadan en la superficie del mar, lo que ocasiona que durante la pesca algunos delfines queden atrapados en las redes.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA), México es una de las 80 naciones que posee un sector pesquero dedicado al atún, el cual genera 12 mil empleos directos y aproximadamente 60 mil indirectos, favoreciendo así a la economía. De ahí la importancia de promover la transparencia en la cadena de comercialización pesquera y la precisión del etiquetado en sus productos.

En conclusión, la presente línea de investigación refleja la importancia de terminar con el fraude alimentario, pues es un problema que no sólo perjudica al consumidor, sino que también afecta a los productores honestos. De esta forma es posible proteger a especies amenazadas de vital importancia para nuestro ecosistema.

 

 

Las canas, indicador del estado de salud

La doctora Abril Martínez Velasco, dermatóloga de la Clínica de Oncodermatología de la UNAM, habló sobre las causas relacionadas con la aparición de las canas, y explicó que el color del cabello está determinado por las células llamadas melanocitos ubicadas en una cavidad de la piel denominada folículo, al crecer los melanocitos se agotan gradualmente.

Martínez Velasco refirió que existen diversas razones que causan la aparición de canas, una de ellas se debe a que los melanocitos sufren envejecimiento y dejan de producir pigmento, en un principio, aparecen de un tono grisáceo luego negro-blanco hasta que el melanocito deja de producir pigmento y el pelo es completamente blanco.

Asimismo, señaló que las canas pueden aparecer por estrés oxidativo, que ocurre cuando hay un desequilibrio en las células por un aumento en los radicales libres; humo del cigarrillo, contaminación del aire, radiación, luz ultravioleta, consumo excesivo de alcohol/drogas.

“Los niveles de estrés oxidativo llegan a ser tan elevados que el melanocito no sobrevive y aparecen las canas”. Igualmente, Martínez Velasco destacó que la mala alimentación, el ejercicio extremo y no dormir bien provocan que los melanocitos se enfermen y dejen de producir pigmento.

Sin embargo, la especialista en tricología mencionó que existen otras causas, una de ellas es cuando por estrés y angustia el sistema inmunológico ataca a los folículos pilosos y con esto al pigmento. Un ejemplo es la alopecia areata, caracterizada por la pérdida del cabello en áreas redondeadas, sucede lo mismo, pero en lugar de hoyos crecen canas.

Por otro lado, acotó que es necesario identificar las diversas situaciones en las que se presentan las canas, debido a que la edad puede indicar padecimientos hereditarios como el síndrome de Waardenburg, el cual involucra sordera, color claro en la piel, cabello y ojos.

Si se tienen canas, hay diversos cuidados como la luz del sol, el champú que se usa, inclusive, si la persona desea pintarse el cabello para cubrirlas se recomienda buscar un especialista en colorimetría debido a que la población latina tiene el pelo grueso, esto hace que sean más difíciles de cubrir.

Caída de pelo en los tiempos del COVID-19

“Normalmente los humanos perdemos 100, 150 o 200 pelos al día, es normal, una cantidad mayor es caída de pelo”, refirió Abril Martínez Velasco, dermatóloga de la Clínica de Oncodermatología de la UNAM.

La especialista explicó que el estrés, y algunas enfermedades como la COVID-19, ocasionan que el ciclo del pelo se acorte. Éste tiene un ciclo de crecimiento (fase anágena) en la que se contiene del 85 al 90 por ciento del pelo, esta fase dura siete años.

El otro 10 por ciento de pelo se encuentra en la fase de descanso (telógena), la última fase de la vida del cabello donde reposa, no crece y permanece unido al cuero cabelludo durante al menos tres meses, tras ese periodo surge la caída. Por esa razón, los pacientes asintomáticos que tuvieron coronavirus en mayo o junio apenas experimentan la caída del cabello.

“Cuando el cuerpo tiene un estrés fisiológico considerable como operaciones, nuevos medicamentos o enfermedades fuertes como la COVID-19, hay una inflamación sistémica muy fuerte. El cuerpo dice: ‘Voy a usar esta energía para sobrevivir’, le recorta el presupuesto al pelo y entonces en lugar de que el 10% esté en descanso, 50% del pelo está en telógeno y el pelo se cae masivamente”.

Finalmente, Martínez Velasco apuntó que existen diferentes tipos de caída de pelo como la androgenética, areata, fibrosante, difusa, cicatricial y universal, por lo que es necesario evaluar constantemente la caída del pelo, y si ésta no se detiene en tres meses, la persona deberá someterse a una revisión.

Comunidad científica resiliente

Sin duda la SARS-CoV-2 ha colocado a la humanidad ante diversos desafíos, donde se destaca una primera necesidad y homogénea: mantenerse con vida. Los gobiernos y las sociedades han desarrollado diversas estrategias para hacer frente a diversos retos que esta pandemia ha impuesto. Las muertes, la enfermedad y el confinamiento han situado a las poblaciones ante ineludibles duelos, las pérdidas son innumerables, pues no sólo se cuentan vidas, sino también empleos, relaciones, formas de existir y coexistir, formas de interactuar y hacer comunidad.

Esta pandemia ha incrementado problemas sociales no resueltos, como son: las diferentes violencias, la pobreza extrema, el desempleo, la discriminación, la desinformación, la falta de oportunidades y desarrollo, entre otras formas de opresión y negligencia estructural. Nadie ha estado exento de contagiarse, enfermar, morir, angustiarse, deprimirse, sentir miedo, desesperación o incertidumbre, padecer estrés agudo o padecer otros malestares vinculados con la pandemia.

A nivel mundial, todas las personas y las diferentes entidades gubernamentales han tenido y tienen un papel fundamental para evitar la propagación y el desastre, los trabajadores del sector salud son quienes han enfrentado sin descanso la emergencia sanitaria. Asimismo, gran parte de la sociedad espera que la comunidad científica genere pronto el conocimiento pertinente para combatir y detener a la SARS-CoV-2, y para poder hacer frente a las diversas implicaciones que ha provocado.

La comunidad científica se ha hecho presente a través de la publicación de diversos artículos científicos y de opinión. En concordancia, Torres (2020) señala que la comunidad científica se encuentra ante uno de sus mayores retos para resolver un problema sanitario de alcance global, lo cual ha propiciado un volumen de publicaciones sin precedentes en torno al mismo tema.

A través de diferentes plataformas virtuales se han desarrollado conversatorios, conferencias, páneles de reflexión, páneles de discusión, webinars, boletines informativos, notas de coyuntura, entre otras actividades. Han hecho uso de los medios de comunicación para expresar posturas, opiniones y socializar los últimos hallazgos de investigaciones vinculadas con la pandemia.

Los esfuerzos de divulgación y la generación del conocimiento por parte de las universidades y diversos centros de investigación se han generado (en un gran porcentaje) a la distancia, por lo que se han activado diversas plataformas para mantenerse en comunicación. Desde la UNAM, de manera temprana se realizaron diferentes acciones para generar respuesta a la emergencia sanitaria y contribuir al conocimiento de la pandemia:

“…la Rectoría a través de las coordinaciones de la Investigación Científica, de Humanidades, de Cultura y para la Igualdad de Género de la UNAM realizo medidas decisivas en todos los ámbitos del quehacer universitario, además de estrategias determinantes para contribuir a conocer y entender la dinámica de la SARS-COV2. La aportación de la Universidad Nacional ha resultado fundamental en materia de prevención y atención a la salud, asesoría a instituciones de gobierno, en investigación biomédica, en el diseño de equipos y dispositivos médicos, en atención psicológica, jurídica y de género, en el modelaje de la dinámica de la pandemia en México e orientando a la sociedad veraz y oportunamente sobre distintos aspectos de la pandemia.… En el campo de la investigación ha desplegado un esfuerzo enorme para contribuir al conocimiento de la pandemia, desde las ciencias de la salud, así como en los ámbitos sociales y económicos, para dar continuidad a los proyectos en estos momentos difíciles de trabajo y convivencia y preparar las acciones que tendrá que realizar nuestro país en el futuro cercano” (Dirección General de Comunicación Social DGCS/UNAM, 2020).

Las cuales fueron socializadas con los diferentes medios de comunicación de esta máxima casa de estudios y replicados por diversas instituciones y medios de comunicación nacionales e internacionales. Se desarrollaron diversos sitios web para contribuir a la información en torno a la pandemia, por mencionar algunos ejemplos desde la Coordinación de Humanidades se desarrolló el sitio web “COVID-19. Humanidades UNAM. Reto social” y desde el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias fue desarrollado el “Micrositio del CRIM sobre la pandemia del COVID-19”. Estas acciones abren una puerta a colaboraciones de investigación encauzadas a generar ciencia de incidencia, a la difusión y la divulgación del trabajo de investigación institucional e interinstitucional, y a una interacción cercana a la sociedad.

No obstante, es importante visibilizar que el desarrollo científico está a cargo de personas comunes y corrientes, que no están exentas de vivir diversos escenarios complejos, lo que hace también preguntarse bajo que contextos adversos se está produciendo el conocimiento, en una pregunta concreta: ¿cómo ha sido y es investigar y generar conocimiento bajo el contexto de la COVID-19?

Para puntualizar sobre un ejemplo y desde una perspectiva de género, hemos podido observar en los últimos meses cómo la carga de trabajo se ha incrementado en las mujeres, al tratar de conciliar el trabajo desde casa, donde no existe un distanciamiento físico y emocional que permita establecer espacios definidos entre el trabajo y las labores domésticas, de crianza y cuidado.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través de publicación ¿Qué significa la COVID-19 para las mujeres?, se señala que los efectos de la crisis sanitaria son diferenciados por cuestiones de género, que las mujeres y las niñas enfrentan riesgos específicos debido a las desigualdades, normas sociales y desequilibrios de poder fuertemente arraigados en la sociedad. Se puntualiza la necesidad de comprender el impacto diferenciado de esta crisis sobre niñas y mujeres para poder incidir en políticas que reduzcan las vulnerabilidades y propicien “un mundo más justo y resiliente” (PNUD, 2020).

Lo que hace preguntarme de forma más particular: ¿cómo las mujeres científicas concilian su vida privada con su vida profesional bajo un contexto de pandemia? En este sentido, es importante comenzar a indagar con profundidad las formas, las situaciones y los contextos en los que se desarrolla el trabajo científico en general bajo esta pandemia para poder entender, desde una perspectiva de género, no sólo los alcances, sino también las limitaciones en que se produce el conocimiento, pero sobre todo indagar sobre las alternativas resilientes que la comunidad científica puede emplear o ha empleado para dar continuidad a su trabajo.

Ahora bien, bajo este contexto tan complejo, la resiliencia se convierte en un fundamental proceso durante y después de la pandemia para las diferentes comunidades, incluyendo la científica. Desde mis estudios y con fundamento en las aportaciones del teórico Boris Cyrulnik, he sustentado que la resiliencia es un proceso que involucra factores internos y factores externos para sobrellevar la adversidad, lograr una transformación que permita continuar o crear nuevos proyectos de vida.

Un aspecto fundamental en la generación de la resiliencia es la perspectiva relacional, pues somos seres vinculados y vinculantes. El confinamiento significó un aislamiento social desde una narrativa impuesta y poco analizada para recomendar un distanciamiento social, cuando en realidad lo que se requería era un distanciamiento físico. Ante esta situación, se requiere hacer un especial énfasis al poder relacional de la resiliencia, el cual puede ocurrir a través de la interacción en favor de procesos comunitarios, fortalecidos por la búsqueda de un bien común. Tengamos en cuenta que una resiliencia que se traslade a la comunidad permitirá construir (a través del engranaje de saberes) resoluciones a problemas sociales (Granada, 2018). El compromiso de hacer comunidad, una comunidad resiliente frente a la SARS-COV2, es un compromiso general, que también involucra al ámbito científico.

A través de una comunidad científica comprometida a colaborar interinstitucionalmente y de forma interdisciplinaria, donde los esfuerzos no se detengan para trabajar de forma colaborativa y lograr diálogos que permitan la divulgación efectiva de sus avances será posible una incidencia orientada a la resiliencia. Los actuales retos mundiales requieren de una ciencia capaz de trabajar y avanzar en redes, pero para ello, es preciso también reconocer los contextos adversos bajo los que se desarrolla la generación de conocimiento, de esta manera, será posible desarrollar acciones para contrarrestarlos a través de colaboraciones responsables y creativas que permitan hacerles frente.

Por ello, es indispensable que desde diferentes espacios científicos y académicos se dé continuidad a acciones que propicien el diálogo para la construcción de caminos resilientes en la sociedad. No sin antes, esta interacción dialógica debe reconocer las limitaciones, complicaciones y las diferentes vulnerabilidades en los procesos de generación del conocimiento. Lo que implicará propiciar alternativas para la generación de procesos resilientes caracterizados por flexibilidad, claridad, creatividad, solidaridad, comunicación e interacción que, lejos de provocar una adaptación a situaciones adversas, permitan una transformación orientada a construir una ciencia de incidencia social.

Cabe destacar que el dolor y sufrimiento de la adversidad provocada por la SARS-CoV-2 puede incrementarse y convertirse en un malestar cultural, por el contrario, si seguimos insistiendo en una promoción narrativa y práctica de la resiliencia puede resultar en una transformación de la adversidad a través de la resolución creativa de situaciones desventajosas.

Hoy más que nunca se da la oportunidad de convertir la palabra resiliencia en una praxis general. No obstante, es preciso considerar que el proceso resiliente es complejo, ya que implica cambios actitudinales, cognitivos y emocionales, en algunos casos, un total cambio de vida. Incluso para Cyrulnik (2001) es representado como un oxímoron, donde los opuestos se reconstruyen en nuevos significados, donde la adversidad se visualiza como oportunidad.

La construcción de una comunidad resiliente desde el ámbito universitario, requiere una mirada interdisciplinaria y transdisciplinar, que vaya más allá de una atracción académica, que propicie una construcción dialógica de saberes constantes con y para la comunidad.

Es momento de capitalizar saberes y experiencias que nos está dejando la pandemia, las implicaciones de la SARS-CoV2 nos deben motivar a generar alternativas para seguir caminando a través de la adversidad, para no permitir que se nos inmovilice o condene a la tragedia. Y es que vivir en la incertidumbre es complejo, pero en estos tiempos es ineludible aprender a hacerlo; sin embargo, es posible disminuir sus consecuencias negativas a través de la generación de comunidad, donde los procesos dialógicos abran un abanico de posibilidades para abordar un nuevo mundo, y darle sentido a lo que nos pasó.

La resiliencia en comunidad da paso a procesos cognitivos que optimizan la resolución de los problemas colectivos. No sólo se hace uso de los saberes, se reconocen los sentimientos y las emociones en torno a las adversidades, se prioriza el vínculo humano para potenciar el sentido comunitario. En otras palabras, la resiliencia en comunidad permitirá reconocer que todo conocimiento es valioso si se coloca en el contexto adecuado para generar nuevos procesos o reconstruir procesos enfocados al bienestar colectivo (Granada, 2018). Promover una resiliencia comunitaria desde el ámbito científico generará sin duda diversas implicaciones positivas para la sociedad.

Para finalizar, debo decir que, siendo el humor una característica resiliente enriquecedora, estoy encantada de compartir la palabra ResiliCiencia, con el ánimo de seguir insistiendo en la resiliencia y recalcar su importancia desde todos los ámbitos, hoy en particular desde el ámbito científico. Hagamos comunidad, una comunidad científica resiliente.

 

Referencias bibliográficas

Cyrulnik, B. (2001). La maravilla del dolor. Barcelona: Gedisa.

Dirección General de Comunicación Social DGCS/ UNAM (2020). La UNAM no se detiene: Primeras 91 acciones contundentes frente a la pandemia. Disponible en: https://www.unamglobal.unam.mx/?p=85549

Granada, P. (2018). La resiliencia comunitaria como expresión de la inteligencia colectiva. La capacidad re-generativa de los colectivos humanos en las prácticas de protección de la infancia en contextos de adversidad. En: Simpson, M; Munist, M; Cruz, E; Kotliarenco M; Klasse, E. y A. Melillo. Resiliencia comunitaria (pp. 191-211). Buenos aires: Dunken.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2020). ¿Qué significa la COVID-19 para las mujeres? Disponible en: https://www.undp.org/content/undp/es/home/blog/2020/what-does-coronavirus-mean-for-women.html

Torres, D. (2020). Ritmo de crecimiento diario de la producción científica sobre Covid-19. Análisis en bases de datos y repositorios en acceso abierto. El profesional de la información, 19 (2). Disponible en: https://digibug.ugr.es/bitstream/handle/10481/61153/290215_Torres-Salinas.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Conferencia de prensa virtual: Ciclo de Cine Comentado «La Ciencia en el Séptimo Arte» 2020

En esta conferencia de prensa virtual, presentamos el progama de la edición 2020 del Ciclo de Cine Comentado «La Ciencia en el Séptimo Arte», organizado por el Campus Morelia de la UNAM y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Este Ciclo se realiza desde 2009 y de forma ininterrumpida desde 2011, en colaboración con Fundación Cinépolis. En esta ocasión, debido a la contingencia de salud, el ciclo se realizará de forma virtual, por lo que en esta conferencia de prensa explicamos la dinámica para ver las películas #DesdeCasa y unirse a los comentarios de cada película #EnVivo en la página de de Facebook de La Ciencia en el Séptimo Arte.

Participan: Dr. René A. Ortega Minakata (Instituto de Radioastronomía y Astrofísica, IRyA UNAM), Dr. Bernardo Cervantes Sodi (IRyA UNAM), Dr. Horacio Cano Camacho (Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo)

ECOTURISMO en la casa del Mono y el Jaguar

En la Península de Yucatán se encuentra la Casa del Mono y el Jaguar, una área natural protegida integrada por 5367 hectáreas que pertenecen a la comunidad de Punta Laguna. Desde hace 20 años los indígenas mayas crearon un proyecto ecoturístico, asesorado por investigadores de la UNAM y otras instituciones del país.

El doctor Eduardo García Frapolli, investigador del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES), explicó que el grupo interdisciplinario está conformado por primatólogos: que trabajan en el tema de los monos araña y aviadores, ecólogos: en el estudio de las interacciones entre los seres vivos. Y en la cuestión social relacionados con las actividades productivas que llevan a cabo los hogares de las diferentes comunidades. Además, se les ha capacitado para realizar las bitácoras de campo y de esta manera registrar toda la información relacionada con el comportamiento de los monos.

“De alguna manera hemos trabajado muy de la mano con la comunidad para fortalecer las instituciones locales, que sean ellos los que toman las decisiones sobre cómo llevar a cabo el negocio y qué quieren hacer con su negocio de ecoturismo” destacó el académico.

Asimismo, el especialista mencionó que también se calculó la capacidad de carga de los grupos de turistas que pueden recorrer los senderos para observar a los monos y que estos no tengan un impacto en el comportamiento de los animales y tampoco los ahuyente.

“En la medida en que se trabaja con las organizaciones en cómo la gente está organizada y cómo se fortalece esa organización, sobre todo para enfrentar a grupos que tienen interés económicos legítimos pero que tienen más fuerza en términos económicos y en la medida en que te encuentras una comunidad fortalecida entonces la negociación es más de tú a tú”

En la Casa del Mono y el Jaguar también se practica el rápel en cenote y tirolesa, existe un sitio arqueológico y un museo comunitario. En estas vacaciones recibirán a grupos pequeños de turistas, siempre implementando las medidas de higiene establecidas por las autoridades sanitarias.

Modelado matemático para predicciones de Covid-19

Especialistas en estadística, cómputo y epidemiología de diversas dependencias de la UNAM se unieron para colaborar en el desarrollo de modelos epidemiológicos para la comprensión de la epidemia de Covid-19 en México, así como su pronóstico y la evaluación de planes de contingencia.

El grupo de trabajo denominado “Modelado matemático para la toma de decisiones sobre la pandemia causada por el COVID-19” inició sus investigaciones a finales de marzo y en mayo enviaron a publicación sus resultados, aún en arbitraje para Scientific Reports.

A este equipo pertenece la investigadora y profesora de la Facultad de Ciencias (FC), Natalia Bárbara Mantilla Beiners, quien tiene una amplia trayectoria en el área de análisis y caracterización de modelos epidemiológicos.

“Lo que estuvimos haciendo es utilizar un enfoque bayesiano para estimar los parámetros de un modelo que nos permitiera incorporar tanto a personas que estaban simplemente infectadas y eran contagiosas, como a quienes habían evolucionado de manera no tan favorable, requiriendo hospitalización, o incluso terapia intensiva”.

Aplicaron este enfoque a la evolución potencial de Covid-19 en la Ciudad de México —cuyo descenso estiman para septiembre, bajo el supuesto de que continúe la Jornada Nacional de Sana Distancia— y evaluaron si los planes de contingencia están teniendo éxito o no.

En entrevista, la investigadora refiere los principales objetivos, metodología y resultados de este trabajo, que arrojó datos importantes —con un acercamiento conservador—, que puede utilizarse para la toma de decisiones ante esta pandemia, además se reportó en un afiche a la Rectoría de la UNAM.

Datos inciertos y modelo bayesiano

En el campo de la modelación epidemiológica se debe tener especial cuidado con la parametrización del modelo a partir de los datos. Cuando los datos son pobres o incompletos, como inevitablemente ocurre durante un brote epidémico, especialmente tratándose de un patógeno nuevo, la incertidumbre se incrementa. 

Una forma de enfrentar esta incertidumbre es utilizar estadística bayesiana para usar el rango completo de estimaciones de parámetros y proyectar en cada caso la evolución que se prevé.

“La intención era utilizar especialmente esas estimaciones que nosotros pudiéramos hacer, del número de personas que necesitaban cuidados intensivos, con el fin de ver cuál era el nivel de reducción de la tasa de contagio que era necesario para que no se superara la capacidad hospitalaria”.

De esta manera trabajaron con datos agregados de todo el país y con datos de la CDMX pero, debido a que la pandemia se manifiesta de manera diferente en distintas poblaciones de México, y a la mayor certidumbre que se tiene de la evolución epidemiológica en grandes aglomeraciones decidieron enfocarse solo en la capital.

Para Natalia Mantilla, las ciudades grandes favorecen la posibilidad de encontrar parámetros con mayor precisión, y la “gracia” de utilizar el enfoque bayesiano es que permite abordar un problema que se presenta siempre con este tipo de modelo, el cual se clasifica como sloppy.

“No sé si se pueda interpretar o traducir como frágil, porque desde el punto de vista matemático es un poco lo que son. Pero el problema que presenta un modelo de ese tipo es que cuando uno utiliza los datos para intentar estimar los parámetros, obtiene rangos de valores muy amplios para los parámetros, y todos ellos ajustan bien los pocos datos que tienes”.

El problema —explica— surge porque aunque se obtengan rangos muy amplios de valores, a la hora de utilizarlos para parametrizar el modelo, corriéndolo más en el largo plazo, la predicción es muy diferente. Al no poderse determinar de manera única cuáles son los parámetros adecuados, es preferible considerar el rango completo y tener presente que pueden obtenerse predicciones muy diferentes.

“Dado que el virus es nuevo para la población humana y que puede haber particularidades de la población mexicana relevantes para su dinámica aquí, decidimos que no íbamos a tomar estimaciones de parámetros dadas en otras publicaciones. Preferimos, en cambio, considerar todo el abanico de posibilidades que nos da y considerar el peor escenario que nos daba ese abanico de posibilidades para no errar al predecir cuáles eran las demandas que había sobre el sistema sanitario”.

De acuerdo con la especialista, uno de los problemas que se enfrentan al intentar modelar una infección que es completamente nueva, es que no hay de dónde tomar los parámetros. Si bien algunos pueden tomarse de la literatura, esto no siempre es conveniente.

“Hay algunos parámetros, en específico estoy pensando en la tasa de letalidad que tiene esta infección, o mejor decir, qué fracción de los casos reales que hay en la población representan las muertes, que pueden ser particulares para la población mexicana; puede ser diferente de la que se observa en China o en Alemania, no sólo por una cuestión genética, sino por diferencias en el sistema de salud, la alimentación, y a la comorbilidad con enfermedades crónicas que se sabe agravan la respuesta”.

Por ello, hay parámetros que es necesario estimar para la población mexicana, en lugar de referir lo que hay en la literatura. Otro de los parámetros, que deben calcularse para el caso mexicano es el R0, que permite calcular la tasa de transmisión o la tasa de contagio de una enfermedad.

De esta manera, estimaron la tasa de transmisión en México una vez que antes y después del inicio de la Jornada nacional de sana distancia, para verificar hasta qué punto se había logrado reducir la transmisión con esa medida de mitigación, y eso forma parte de sus resultados.

Medidas de mitigación y planes de contingencia

“Lo que reportamos en el artículo es que las medidas de distanciamiento social promovidas con la Jornada Nacional de Sana Distancia sí tuvieron un impacto sobre la tasa de transmisión. Se logró una reducción, si bien modesta, sí sensible: estadísticamente significativa”. 

Otra cosa que observaron es que —según las estimaciones de su modelo— el pico del brote epidémico era más probable que se diera en la Ciudad de México alrededor del 1 de junio. Aunque tenían rangos de valores que les daban todo un abanico de predicciones y no era sólo una fecha.

“Nuestro estudio consideraba los dos escenarios: qué es lo que hubiera pasado si no había ningún tipo de restricción a la movilidad, y lo que ocurriría si sí la había”.

Si no había ningún tipo de restricción se preveía que el pico de la epidemia fuera alrededor del 4 de mayo, y si sí la había, se posponía a inicios de junio.

“Una posible estrategia a futuro sería aumentar la capacidad para procesar pruebas rápido, con la intención de contener brotes locales desde el inicio. Sin embargo, esto conlleva un esfuerzo logístico y un gasto económico considerables, por lo que debe contrastarse con otras estrategias. Otra cosa que es bueno enfatizar es el uso del tapabocas, porque hay suficiente evidencia que indica que si todo mundo lo usa, se reduce notablemente la tasa de transmisión, y eso es parte de los que se quiere lograr con las medidas de distanciamiento social, por lo que es un auxiliar muy importante”.

Por otro lado, el uso de tapabocas no debe verse como la panacea porque esto, afirma, puede generar una confianza excesiva en la población y hacer sentir que con usarlo ya no corre riesgo de contagiarse, aunado a que hay protocolos para su uso adecuado y efectivo, por lo que debe instruirse a la población sobre la importancia de usarlos de manera adecuada a fin de  que tengan un impacto real.

“Hasta que no esté cerrado el capítulo va a ser muy difícil saber exactamente si todo ha sido adecuado o no. Yo no me quedo con una mala impresión del manejo que han tenido las autoridades, tomando en cuenta que estamos ante un sistema de salud con insuficiencias crónicas, con décadas de estar mal financiado, en el que se ha estado minando todo el sistema público de salud en favor del privado, entonces qué podemos esperar ahora. Creo que con lo que se tiene se ha hecho algo y la respuesta ha sido decorosa, pero hasta que no veamos realmente —a la distancia— todo bien transcurrido, no vamos a saber con exactitud”.

Pruebas rápidas y uso de tapabocas

Para Natalia Mantilla, los planes de contingencia basados en modelos epidemiológicos deben ser analizados y realizados muy cuidadosamente. 

“Me parece que es muy adecuado considerar el enfoque bayesiano e intentar cuestionar todos los parámetros. Entre las cosas que vale la pena explorar podrían estar fijar un par de parámetros como, por ejemplo, cuál es la duración del periodo de latencia, cuál es el periodo de infecciosidad, y algo que le modificaría al modelo es incluir a los pacientes hospitalizados entre los que pueden ocasionar contagio, cosa que no estamos haciendo en esta primera versión del modelo y que es criticable pero puede modificarse”.

Los resultados del estudio indican que la ciudad requiere evaluar las estrategias de mitigación que a la fecha están siendo implementadas y en las que los modelos matemáticos pueden ser centrales para este esfuerzo, no obstante, se requieren ciertas condiciones para una aplicación eficiente.

De acuerdo con sus modelos, el pico está sucediendo justamente en el mes de junio, tras lo que se esperaría que comience a bajar la transmisión. Bajo las condiciones actuales, se esperaría  para septiembre tener un número bajo de infectados nuevos por día. El modelo está enfocado a la primera ola y no pretende predecir más allá del 14 de septiembre, ni tampoco está tomando en cuenta posibles rebrotes.

Se trata de un modelo “bastante cauteloso” —afirma la investigadora— precisamente porque contempla muchas caracterizaciones diferentes, y simplemente dice vamos a tomarlas en cuenta todas para actuar considerando el escenario más difícil y entonces evitar que nos rebase la epidemia.

“Un poco lo que buscábamos era intentar alertar que no se terminara la Jornada Nacional de Sana Distancia antes de que llegáramos al pico. Hay una cosa que hay que tomar en cuenta: independientemente del modelo considerado, cuando las autoridades hablan del éxito en el control de la epidemia, la gente cambia su comportamiento y empieza a salir más, de forma que la predicción de los modelos se desvía de la situación actual, pues estaban ajustados para la situación pasada. Si la gente ahora se está moviendo más, está aumentando la tasa de transmisión, y deben recalcularse los parámetros”.

Cuando las ganas superan la sana distancia

La salud sexual debe ser un tema de urgencia y relevancia nacional

La salud sexual es un tema de urgencia y relevancia nacional para la salud pública, pues el acceso a una educación integral en sexualidad no sólo es necesario, sino indispensable, debido a los beneficios que conlleva para la conciencia del autocuidado, señaló Rodrigo Moheno, secretario general y cofundador de la Fundación México Vivo, al participar en la cuarta sesión del webinar El Autocuidado como un elemento esencial de las Políticas Públicas de Salud en el marco de la nueva normalidad.

Esta cuarta sesión en línea, titulada Salud sexual: cuando las ganas superan la sana distancia, se llevó a cabo en el marco del Día Internacional de la Juventud, dentro del ciclo de Webinars organizado por el Departamento de Farmacia de la Facultad de Química y contó con la participación de RB México y la Fundación México Vivo. 

En su presentación, Rodrigo Moheno dijo que las denuncias de violencia sexual aumentaron en un 30 por ciento durante el confinamiento por la COVID-19, además de registrarse un incremento en las consultas en línea sobre este tema, lo cual significa que las personas están buscando ayuda o consejería para su vida sexual.

Sobre este tema, las dudas más comunes de los jóvenes –quienes constituyen el 31 por ciento de la población en México– son el uso de la pastilla de anticoncepción de emergencia, relaciones sexuales no protegidas con posibilidad de embarazo, riesgo de embarazo, retraso e irregularidad en la menstruación, píldoras anticonceptivas, violencia y Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), entre otros; además de que este sector es el principal afectado por la pandemia, en cuanto a sexualidad se refiere, recalcó el ponente. 

El también activista mencionó que México ya tenía un déficit sobre educación sexual, pero la emergencia sanitaria vino a subrayarlo con consecuencias para dos o tres generaciones, porque a pesar de todo lo realizado, esta educación todavía no llega a las aulas para dotar a la juventud de herramientas y conocimiento que le permitan tomar mejores decisiones sobre su sexualidad: “la población joven se educa con pornografía y esto debe cambiar”, enfatizó.

En ese aspecto remarcó la necesidad de promover el uso de métodos anticonceptivos como estrategia fundamental para prevenir embarazos e infecciones, así como de planificación familiar, “ésta resulta más necesaria que nunca porque nuestra población está creciendo a un ritmo desmedido, en un momento en el que el sector salud no la puede atender debido a que está rebasado por la emergencia sanitaria”. Estas consecuencias de sobrepoblación “nos llevarán a una desintegración familiar mayor si seguimos a este ritmo de crecimiento”, expresó.

Ante este panorama, la academia, la sociedad civil, el sector privado y los organismos internacionales deben servir como puente para orientar a la juventud y que sus decisiones estén basadas en los derechos sexuales y reproductivos. Asimismo, deben continuar las alianzas estratégicas para promover acciones de información, de comunicación, recursos y servicios dirigidos a los jóvenes, finalizó el experto.

Autoerotismo 

Por su parte, Akiko Bonilla, psicoterapeuta y educadora sexual también de la Fundación México Vivo, apuntó que se tiene un pensamiento hegemónico del placer, el cual es muy limitado. En el contexto actual, “pensaríamos que se nos está derrumbando el mundo al no permitirse un contacto físico; pareciera que está cayendo el erotismo, lo cual no es así, existen otras alternativas”. 

A falta de contacto físico, agregó la especialista, una opción es el contacto virtual como el sexting, práctica de bajo riesgo físico, en la cual puede existir un posible peligro psicoemocional y social, por ello la experta destacó algunas estrategias para llevarlo a cabo como el uso de aplicaciones seguras, evitar mostrar el rostro o marcas características de la persona, el entorno visible en el material que pueda identificarla, además de negociar y delimitar el ejercicio entre quienes lo practican. 

La psicoterapeuta comentó que es necesario hablar con la pareja para conocer si se ha estado en riesgo, “si se sabe que ambas partes han tomado los cuidados pertinentes, de pronto se pueden relajar; pero si se rompe la cuarentena, es recomendable renegociar los cuidados y no tener un encuentro en 15 días”. 

La panelista recomendó no tener relaciones sexuales si alguna persona no se siente bien, si presenta síntomas relacionados con la COVID-19 o si existe alguna condición médica que incremente el riesgo de desarrollar complicaciones en caso de contagiarse del virus. 

Otra opción en esta cuarentena, apuntó, es el sexo oral; sin embargo, enfatizó en utilizar un método barrera como el condón, evitar el contacto de ojos, boca, nariz o saliva, bañarse antes y después de la relación sexual, y no tener encuentros casuales o nuevas parejas sexuales. 

Es momento del self love con el autoerotismo, indicó, pues es preferible “que te permitas conocer experiencias novedosas como el sexting seguro o incorporar juguetes sexuales a tus prácticas autoeróticas o de pareja que exponerte. Es importante romper con el pensamiento hegemónico del placer”. 

Akiko Bonilla sostuvo que el autocuidado es la mejor opción, además, el autoerotismo o masturbación tiene diferentes beneficios, además de ser una práctica de mínimo riesgo, “ayuda a conocer tu cuerpo, sensaciones y familiarizarte con tu desnudez. Explorar el cuerpo no debe ser causa de temor o vergüenza, es una práctica que ayuda al autoconocimiento, al reconocimiento y la apropiación de nuestro cuerpo y su placer”, explicó. 

En este contexto, tampoco se debe olvidar la importancia de prevenir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, así como los embarazos no planeados. El foco es cuidar la salud, concluyó. 

Al presentar la cuarta sesión del ciclo de webinars sobre autocuidado, Carlos Álvarez, académico de la FQ, mencionó que la salud sexual es uno de los mayores retos impuestos por la contingencia sanitaria, en la cual el autocuidado debe ser reforzado en todos sus aspectos. 

La salud sexual, dijo el docente, es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, el cual requiere un enfoque respetuoso, así como la posibilidad de tener experiencias seguras y placenteras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. 

Para fomentar la salud sexual, señaló que se requiere proveer a la población de elementos que permitan su correcto ejercicio, ello implica acciones como brindar información oportuna, proporcionar servicios de atención médica, fortalecer la prevención y el tratamiento de enfermedades de transmisión sexual, además de facilitar el acceso a métodos de planificación familiar. 

En tanto, Sergio Mosquero, Gerente de Mercadotecnia para la Categoría de Bienestar Sexual de RB México, apuntó que Internet es la principal fuente de información sobre educación sexual para la juventud mexicana. El 64 por ciento de los mexicanos entre 18 y 24 años ha tenido sexo sin protección, esto se refleja en el primer lugar que ocupa el país en el mundo en embarazos adolescentes. Relacionado con este punto, indicó: “no se le ha ganado la batalla al VIH, sigue impactando desproporcionadamente a la población joven”.

Pensar la pandemia: una mirada desde la filosofía

La Dra. Paulina Rivero Weber, directora del Programa Universitario de Bioética (PUB) de la UNAM, apuntó que “la violencia contra las mujeres y las niñas, la obesidad y la diabetes, han sido las epidemias mexicanas previas a la COVID-19, que existen desde hace muchos años y que son más peligrosas incluso que el virus SARS-CoV-2, la pandemia ha sido una lupa frente a problemas que ya existían de manera previa”.

Expresó que la experiencia más fuerte de esta emergencia sanitaria ha sido ver de cerca la muerte, que se ha hecho presente en muchos de los hogares. “El amor a la vida con una encausada creatividad son los dos grandes aliados para quienes hemos pasado por momentos dolorosos ante la pandemia y cualquier situación adversa, ser creativos para que incluso el encierro pueda tener novedades”.

Así lo expuso durante la conferencia “Pensar la pandemia: una mirada desde la filosofía”, que forma parte del ciclo La Ciudad y la Pandemia que organiza el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) el pasado 19 de agosto.

La también profesora de la Facultad de Filosofía de la máxima casa de estudios dijo que la idea de hacer provechosa cualquier experiencia, le remite al poeta y filósofo Antonio Machado, quien decía que “la verdadera labor poética consiste en transformar la hiel en miel”, es decir las experiencias más dolorosas en algo positivo.

Aludió al filósofo alemán Friedrich Nietzsche quien, desde la enfermedad, construyó todo su pensamiento como una oda a la vida. Él decía que ésta es dolorosa en sí misma, es la forma de ser de la existencia, “esta pandemia ha manifestado la enfermedad y la muerte de una manera brutal y más que ser parte de la vida, son su forma misma, es mortal siempre, la diferencia está en lo que somos capaces de hacer con nuestro dolor y nuestras frustraciones ante la fragilidad de la vida”.

Otro aspecto donde puso énfasis es en la epidemia de obesidad y sobrepeso existente desde antes de la pandemia. En México, en las últimas cinco décadas “la salud fue entregada a la industria de la comida procesada” y la emergencia sanitaria hizo evidente los daños a la salud y hasta el peligro mortal por ingerir alimentos procesados que nos colocan en los primeros lugares a nivel mundial por obesidad y sobrepeso.

Por ello recalcó la necesidad de ofrecer opciones de alimentos sanos a la población aunado a una política que priorice la educación física y la educación de la nutrición, en lugar de políticas prohibicionistas.

Igualmente enfatizó el aumento de la violencia de género durante el encierro. Precisó que aumentaron el número de llamadas de auxilio de mujeres para denunciar violencia familiar. De acuerdo con la Sección de América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, tan solo el primer mes de aislamiento en México, las llamadas de auxilio aumentaron un 80 por ciento.

Además, cada año alrededor de 243 millones de mujeres entre los 15 y 49 años en todo el mundo sufren violencia sexual o de otro tipo, y en México, una de cada tres la han padecido. Es urgente erradicar la violencia contra las mujeres y concientizar a la población sobre los primeros síntomas de ésta para detectarla a tiempo antes de que sea demasiado tarde.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vacunas con virus vectores, como Sputnik V, son las que han arrojado mejores resultados

En la acelerada carrera por obtener una cura que ponga fin a la pandemia que actualmente nos acecha, las vacunas que se desarrollan en varios países alrededor del mundo están obteniendo buenos resultados en sus diferentes etapas de estudio. No obstante, los comités de ética que se ciñen a reglamentos estandarizados de investigaciones internacionales no pueden aprobar su aplicación masiva sin antes ser probadas en todas sus facetas, señaló Alejandro Macías Hernández, integrante de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus.

Tal es el caso de la vacuna rusa Sputnik V. Respecto al anuncio de su aplicación a miles de personas de la milicia y grupos especiales de la nación más grande del mundo, señaló que, debido a que es una vacuna de vectores (como la de AstraZeneca), es muy probable que funcione creando inmunidad sin tener efectos colaterales graves.

“Aquí y ahora lo que sabemos es que más o menos se encuentra en una fase de avance que pudiera ser semejante a otras vacunas de vectores que ya se han reportado y que también parece que funcionan bien, porque por lo que sabemos de la vacuna de AstraZeneca, funciona bastante bien en la fase 1 y 2″.

Refirió que la investigación de AstraZeneca y de la Universidad de Oxford, que es la vacuna con la que se hizo un contrato en México y Argentina, está lista para empezar los estudios de fase 3 y ser aplicada a miles de personas. Un análisis que depende de un ejercicio comparativo que involucra a otro grupo de individuos a quienes no se les administrará el medicamento con el único fin de demostrar su efectividad.

De acuerdo con el infectólogo de la UNAM, hoy en día existen muchas estrategias que permiten elaborar vacunas de acuerdo a la ingeniería genética con la que se cuente. Para la vacuna contra la viruela, por ejemplo, se empleó un microorganismo que causa una enfermedad leve con el propósito de proteger al individuo de una enfermedad más grave. Sin embargo, existen otros métodos que tienen por objetivo inactivar o matar en el laboratorio al microorganismo para luego inyectarlo muerto.

Respecto al caso de las vacunas de vectores, como la son Sputnik V y la de AstraZeneca, trabajan con un virus modificado. En este caso es un adenovirus que en su interior tiene una molécula de ácido desoxirribonucleico, es decir, una molécula doble de genes que se encargará de cargar los genes del otro virus que nos interesa proteger, como es el caso del coronavirus, que en su interior cuenta con una cadena sencilla (ARN).

A pesar de que se desarrollan una gran cantidad de vacunas contra el SARS-Cov-2, acotó el Dr. Macías, pareciera que las vacunas de virus vectores se circunscriben ahora como las principales esperanzas en el mundo porque, hasta el momento, en sus diferentes etapas que se han presentado, son las que han arrojado mejores resultados.

México ante la pandemia

Desde el anuncio de la existencia de la vacuna contra la COVID-19 se visualizó un escenario de esperanza para el mundo, pero es importante destacar que no está a la vuelta de la esquina. “En nuestro país estará disponible al final del segundo semestre del próximo año, en el mejor de los escenarios, ojalá me equivoque”, afirmó el doctor Samuel Ponce de León Rosales, coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS) y de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus de la UNAM.

Durante la conferencia “COVID-19 en México. Después de seis meses ¿A dónde debemos ir?”, el doctor Rogelio Pérez Padilla indicó que a pesar de las cifras de contagio y mortalidad que se tienen la COVID-19 rebasará las expectativas y las cifras, “apenas estamos a mitad de la pandemia”.

Por otro lado, en su intervención el doctor Alejandro Macías Hernández, infectólogo de la UNAM y miembro de la Comisión, reconoció que de las medidas tomadas para atacar la pandemia en el país, la reconversión hospitalaria funcionó bien y hay que reconocerlo. No colapsó el sistema hospitalario, sin embargo, las autoridades han sido tibias en cuanto a la adecuación y actualización de las medidas como el hacer obligatorio el uso del cubre bocas. “Es cierto que al inicio se dudaba de su eficacia pero ahora lo sabemos y no hacen nada”.

Por su parte, la doctora Lourdes García-García, especialista en Medicina interna y Enfermedades infecciosas de la UNAM, indicó que la mortalidad por la COVID-19 está en 500 defunciones por cada millón de habitantes; es menor en comparación con cualquier tipo de cáncer.

Cien programas sobre la crisis sanitaria La UNAM responde

En medio de esta pandemia el exceso de información ha prevalecido en varios medios de comunicación, sobre todo en internet. Obtener información fiable es difícil. En medio de esta crisis informativa surge el programa “La UNAM Responde”, dedicado a resolver todas las dudas del coronavirus.

Conducido por Rosa Brizuela, el programa de televisión celebra ya más de cien emisiones y forma parte de las acciones que la UNAM ha implementado para ayudar a la población que se encuentra en medio de una contingencia sanitaria.

“Me parece que ha tenido muy buena respuesta en dos sentidos: por una parte, contamos con la voz de todos los especialistas e investigadores de nuestra universidad y por la otra el público encuentra información que le es de gran utilidad”.

De hecho, “se trata de un medio de comunicación donde la gente envía todo tipo de preguntas en torno al coronavirus, que van desde cómo prevenir los contagios hasta dónde atender los casos positivos de la COVID-19”, añadió la conductora.

También se abordan temas desde la salud física hasta la emocional y mental, del impacto económico y con esto se ha convertido en un espacio de diálogo entre el público y los especialistas de la universidad.  

“La UNAM Responde” es un espacio para quien busca información veraz, es el espacio donde comienza la reflexión y el diálsehace ciencia”.

Es una guía para actuar conscientemente en situaciones de riesgo y complicadas como la que se vive en la actualidad.

La UNAM responde de TV UNAM se transmite en vivo todos los días a las 2:30 pm, y se retransmite a las 6:30 pm, a través del canal de esta máxima casa de estudios.

México debe cambiar estructuralmente su sistema agroalimentario: López-Gatell

El mayor problema generado por padecer SARS-CoV-2 no sólo es la enfermedad en sí, sino el peligro que ocasionan las comorbilidades que la población viene arrastrando a lo largo de su vida: la obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. De ahí la necesidad urgente de implementar un sistema agroalimentario socialmente justo, saludable y ambientalmente sostenible, señaló Hugo López Gatell, secretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud federal.

En entrevista con Radio UNAM, indicó que llegar a la meta es tarea de todos, y en ese sentido, concientizar a la población a consumir alimentos nutricionales y saludables, además de procurar su salud física a través del ejercicio y contribuir a la educación en salud y nutrición, será un deber más que tendrá que promover el actual gobierno.

Por tanto, incrementar impuestos y etiquetar los productos comestibles con información clara, explícita de qué es saludable y qué no, ayudará a revertir, de manera multisectorial (económica, fiscal, agrícola, etcétera) los problemas de salud a los que nos enfrentamos los mexicanos.

“El 72 por ciento de las personas que han muerto por COVID en México, de las que se tenían registradas, tenían al menos una condición de salud desfavorable. La víctima de la epidemia con obesidad son todas las personas que han sucumbido ante esta epidemia. La meta es cambiar estructuralmente el sistema agroalimentario”, concluyó.

Taller para niñas y niños: ¡Moléculas en el Universo!

https://www.facebook.com/iryaunam/videos/592005024685228

¿Hay agua en el espacio? ¿Cuál molécula es la más abundante en el universo? ¿Por qué los radioastronómos observan frecuentemente la molécula de monóxido de carbono? En este taller construiremos modelos de algunas moléculas y platicaremos sobre ellas con el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA) del Campus Morelia.

Comprobado por la ciencia: el dióxido de cloro es tóxico

 

Un día, un operario de una fábrica de la industria textil entró (como parte de su trabajo) a un tanque que tenía alrededor de 20 miligramos por metro cúbico de dióxido de cloro: el empleado falleció asfixiado. El suceso fue reportado en una revista científica de los años 50.

El dióxido de cloro es utilizado en la industria textil y papelera para blanquear estos productos. A partir de este suceso, existen normas muy estrictas con respecto a la cantidad de dióxido de cloro que se puede utilizar en el medio ambiente (máximo 3 miligramos por metro cúbico de dióxido de cloro).

En entrevista para UNAM Global, Carlos Antonio Rius Alonso, académico de la Facultad de Química de la UNAM, explicó que desde su descubrimiento en 1811, el dióxido de cloro ha sido estudiado por la ciencia, y en diversas ocasiones se ha comprobado que es un compuesto químico muy tóxico para los organismos vivos.

La estructura química de este compuesto se determinó en 1933 y se descubrió que posee un radical libre estable, “esto significa que es una sustancia extraordinariamente reactiva”, añadió el profesor universitario.

¿Sirve para acabar con la COVID?

El argumento para utilizarlo como remedio contra la COVID es porque “se trata de una sustancia muy buena para acabar con virus, bacterias, protozoarios, o cualquier tipo de agente patógeno, pero también debido a su alta reactividad ataca las células de cualquier organismo vivo.”

Por ejemplo, cuando se crea un medicamento, se busca que sólo acabe con el agente patógeno sin afectar al organismo, y para eso se realizan diversos estudios, y así se conoce su efectividad.

De hecho, algunos estudios con ratones, cuyos y monos revelaron el daño al organismo. Cuando a los ratones y cuyos se les administró en dosis muy pequeñas no mostró toxicidad, pero cuando la cantidad aumentó a 100 miligramos por litro, el 100 por ciento de la población falleció.

En el caso de los monos, se detectó que afecta la tiroides y destruye la hemoglobina (proteína en los glóbulos rojos que transporta el oxígeno).

¿Por qué algunos reportan sentirse bien?

Algunas personas han opinado que se sienten mucho mejor después de aplicarse el dióxido de cloro en la sangre. Al respecto, Rius Alonso declaró que momentáneamente les puede subir el oxígeno debido a que se forman radicales libres, después surge el oxígeno molecular, pero éste es muy diferente al oxígeno que respiramos.

Lo que está pasando es que los oxímetros miden la absorción a dos frecuencias a 660nm y 940 nm, el aparato hace una comparación entre las dos absorciones, y mediante un cálculo saca el porcentaje de oxígeno. El problema es que al ser oxidante el dióxido de cloro genera la oxidación de Fe+2 a Fe+3, no puede transportar oxígeno pero la metahemoglobina formada absorbe fuertemente en la región de 940.

“Por eso si tomamos dióxido de cloro aparentemente subimos la oxigenación porque el oxímetro va a marcar 100 por ciento pero en realidad tenemos un decrecimiento en el oxígeno disponible. Y el incremento que observamos es debido a las características de medición del oxímetro, que está midiendo en forma indirecta la cantidad de oxígeno.

“En un momento dado, si estoy tomando oxígeno como tal, empezaré a aumentar el grado de oxidación y esto es igual que cuando se tiene un ataque de pánico: la persona respira profunda y rápidamente, y se paraliza”.

El ataque de pánico puede ser por un problema cardíaco y uno se angustia, respira muy rápidamente y se paraliza. En estos casos, los médicos recomiendan tomar una bolsa de papel e inhalar varias veces dentro de ésta, para obtener el dióxido de carbono y bajar los altos niveles de oxígeno.

A este proceso se le llama hiperventilación, cuando sube en exceso el oxígeno en el cuerpo y se genera una serie de reacciones bioquímicas no deseables. En el caso del dióxido de cloro esto es totalmente contrario, estamos reduciendo la cantidad de oxígeno en la sangre, pero el aparato nos mide más por la formación de la metahemoglobina que no puede transportar oxígeno.

Por estas razones, “hay que tener cuidado con algunos datos que circulan por ahí y que son erróneos. Uno debe diferenciar entre las características bactericidas que tiene este compuesto químico y el uso en el cuerpo humano”.

Al usar de forma constante el dióxido de cloro, se afectará tanto la oxigenación del cuerpo como la función de las glándulas tiroides, que regularmente no muestra síntomas hasta que se realizan exámenes.

Y respecto a las reacciones del dióxido de cloro nunca genera el oxígeno adicional que predican sus seguidores. Es una sustancia que nos oxida diferentes partes de nuestro organismo y se generan, cloratos, cloritos, hipoclorito y cloruros, pero nunca oxígeno.

Errores similares en la historia

Qin Shi Huang, primer emperador chino, quien unificó su país, pensaba que el mercurio era el elixir de la vida, porque en ese época todo mundo lo afirmaba. Mandó a construir para su tumba un mapa en donde el mar estaba hecho de mercurio y todos los días tomaba un poco de este elemento químico. Hoy se sabe que murió envenenado por la alta toxicidad de esta sustancia.

Oliver Cromwell que hizo la guerra civil en Inglaterra y depuso al Rey Calos I, sufria de malaria y su curación era a base de tomar mercurio. Falleció al poco tiempo.

Otro ejemplo son los romanos, quienes usaban el plomo (altamente tóxico) en todas sus tuberías. Una gran cantidad de personas se envenenaron con este metal y por eso había tantas pitonisas, que tenían serias afectaciones mentales pero creían hablar con los dioses.

El emperador Nerón quemó Roma y nombró a su caballo como cónsul bajo los efectos del plomo, que hoy sabemos es altamente tóxico.

Entonces, “no existen medicinas milagrosas, si alguien te dice que una sustancia te cura de cáncer, problemas hepáticos, diabetes e incluso el COVID, dudemos y preguntémonos: ¿bajo qué mecanismos está actuando? Si no lo sabemos y no está comprobado, entonces nos están dando merolicos”, concluyó el académico universitario.