¿Por qué Plutón no es planeta desde hace 15 años?

El 24 de agosto de 2006, Plutón, hasta entonces considerado el noveno planeta de nuestro Sistema Solar fue reducido a la categoría de planeta enano. Ese año, la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) determinó que para merecer la categoría de planeta un cuerpo celeste debe cumplir tres condiciones: orbitar alrededor del Sol, tener una masa lo suficientemente grande que haga su forma redonda (gracias al efecto de gravedad) y haber limpiado su vecindario de otros objetos.

Plutón comparte su órbita con otros cuerpos, así que por votación del organismo internacional de astrónomos quedó fuera de la definición y a partir de entonces nuestro Sistema Solar se compone oficialmente del Sol, ocho planetas (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) con sus respectivos satélites, cinco planetas enanos (Ceres, Haumea, Eris, Makemake y Plutón), asteroides, cometas, gas y polvo interestelar.

A 15 años de la nueva clasificación de Plutón, Gloria Delgado Inglada, investigadora del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, comentó que el debate generado en torno a la decisión de degradar a Plutón o regresarle su categoría de planeta “está bien porque se profundiza y aprende desde distintos puntos de vista”.

“Al final no se trata de si nos gusta o no que haya ocho o nueve planetas, se trata de observar, hacer definiciones y ser coherente con ello. A medida que tenemos más observaciones, nuevas teorías y nueva instrumentación va cambiando la manera en que definimos los conceptos, podemos ser más precisos”, dijo en el programa Primer Movimiento de Radio UNAM.

En la antigüedad la Luna y el Sol eran considerados planetas

La también jefa de la Unidad de Comunicación y Cultura Científica del IA, recordó que en el siglo II (d.C.), el modelo geocéntrico o ptolemaico consideraba a la Luna y al Sol como planetas que orbitaban a la Tierra y a ésta el centro del Sistema Solar.

Después, en el siglo XVI Nicolás Copérnico objetó esa idea y planteó que la Tierra giraba sobre sí misma y en torno al Sol, a este modelo se le conoce como heliocéntrico y es el que nos rige hasta hoy.

Nuevos cuerpos celestes y Ceres, el primer planeta degradado

En la búsqueda de nuevos objetos celestes William Herschel descubrió a Urano en 1781, y después, en 1846 basados en predicciones matemáticas Urbain Le Verrier y Johnan Galle localizaron a Neptuno.

Sin embargo, en 1801 los astrónomos ya habían encontrado a Ceres, un objeto grande y el único conocido, en ese momento, en el cinturón de asteroides que está entre Marte y Júpiter. “Inicialmente se le denominó como planeta, después se empezaron a descubrir otros cuerpos similares y quedó relegado a la categoría de asteroide, aunque acumula un tercio de toda la masa que hay en el cinturón de asteroides”.

“La masa del cinturón de asteroides es el 4% de la masa que tiene nuestra Luna y según los expertos, Ceres es el último eslabón antes de convertirse en planeta. Pero fue el pionero en ser modificado en su categoría, antes incluso de que Plutón fuera descubierto”, explicó la universitaria.

Plutón fue descubierto en 1930 por el astrónomo Clyde Tombaugh, su colega Percival Lowell lo había estado buscando desde 1905 (planeta X), sin embargo, al final los resultados de la revisión arrojaron que Plutón era mucho más pequeño de lo que había calculado Lowell y que su masa no tiene ningún efecto sobre las órbitas de Neptuno y Urano, Lowell se había equivocado.

“La ciencia no solo avanza con los aciertos, sino también con los errores o los fallos en los cálculos o la ausencia de un resultado, esto nos permite ir aumentando el conocimiento que es el objetivo de la ciencia”, señaló la investigadora.

Y concluyó que la ciencia se adapta siempre a los datos y a las teorías, incluso hay astrónomos que dicen que como el significado de planeta ha ido cambiando a lo largo del tiempo quizá, a futuro, se tenga que revisar la definición, se vuelva a votar y quizá las cosas cambien.

Hablemos sobre la prevención del suicidio

Con Agrotomics, todas las personas pueden ser científicas y contribuir a crear una mejor ciudad

El talento universitario está presente en todas las latitudes del país y se han generado espacios de encuentro para que estudiantes de distintas universidades se unan y colaboren para una meta común. Es el caso de Berenice Espinoza, ingeniera del Instituto Tecnológico de Orizaba y Alejandro Romero, físico por la Universidad Autónoma de Baja California.

Alejandro fue practicante en la UNAM en el Instituto de Astronomía y el Centro de Nanociencias y Nanotecnología, conoció a Berenice en un evento científico, sus metas eran tan parecidas que decidieron complementarse para crear Agrotomics.

Ante la pandemia no quisieron quedarse con las ganas de echar a andar sus ideas e investigaron qué podían hacer desde casa. Diseñaron la aplicación de ciencia ciudadana, “todas las personas pueden ser científicos y pueden contribuir a crear una mejor ciudad conectando ciudadanos que también quieran contribuir con centros de investigación”, explicó Alejandro.

De acuerdo con sus creadores, Agrotomics es una aplicación que mide, de acuerdo al perfil del usuario, qué actividad le gusta en la ciudad, ir al parque, pescar o el montañismo y relacionar las actividades diarias con el beneficio de las naturales.

“Por ejemplo, si te gusta el montañismo puedes ir por el sendero y ver diferentes tipos de flores o animales, con esos datos puedes nutrir la App. Otra opción es que los científicos ponen retos en la app móvil que, de acuerdo al perfil del usuario pueda cumplir. Puede ser conteo de aves hasta detección de incendios, si ven alguna anomalía la pueden denunciar a través de la app”, detalló.

Los jóvenes científicos eligieron este tema para su proyecto porque consideran que el virus del SARS CoV-2 puso en evidencia que como sociedad se ha avanzado tecnológicamente, pero se ha descuidado la conexión con la naturaleza.

Con Agrotomics ingresaron al Hackaton en línea del CERN y quedó en el top tres en la categoría “acelerando la investigación”. El primer lugar lo ganó una app dedicada cien por ciento a la COVID-19, la cual, a través de la voz podía conocer el estado de los pulmones.

Ahora están en planes de desarrollarla y ponerla a disposición de los usuarios para su uso, específicamente para incendios, ya que en el norte del país con los campos de cultivo que hay en la frontera con Estados Unidos hay un número importante de incendios. El financiamiento es un gran reto, pero quiren beneficiar a más personas.

Berenice y Alejandro están convencidos de que hay más personas como ellos, con iniciativas creativas, “solo hay que compartir los conocimientos para que los demás se unan”.

También crearon un canal de youtube para inspirar a más estudiantes a que conozcan un centro de investigaciones como el CERN, se llama meet to CERN,  es para que más personas se interesen y que sepan que no es tan difícil llegar a algo tan grande “como nosotros lo hicimos”.

Cuidados a personas adultas mayores en el confinamiento por COVID-19

¿Cómo ha afectado la pandemia la sexualidad de los jóvenes?

Los jóvenes se encuentran en una etapa donde fortalecen lazos afectivos, necesitan experimentar caricias y también su sexualidad. La pandemia los ha llevado a un aislamiento y han sido afectados.

 Patricia Bedolla, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que el aislamiento de la pandemia nos ha impactado negativamente porque somos seres sociales y los jóvenes más. Ellos se encuentran ante una crisis afectiva, pero también manejan mejor la tecnología y se mueven con gran soltura. “Nos han evidenciado que son muy resilientes”.

En este aspecto, los seres humanos poseen la plasticidad cerebral que permite resistir las distancias. Se trata de la capacidad adaptativa del sistema nervioso para cambiar su estructura y funcionamiento como una reacción al entorno.

 El aislamiento claro que afecta, pero los jóvenes pueden resistir las distancias y crean nuevos acercamientos a través de la tecnología. Por ejemplo, conferencias vía zoom, redes sociales, etc.

Una buena relación sexual no siempre es un coito con orgasmo

En tiempos de pandemia, lo más importante es la distancia física, no la afectiva, expresó la académica universitaria. Una buena relación sexual no siempre es un coito que lleva al orgasmo, sino que también puede ser el entender con más profundidad del otro a través del disfrute de una charla o un intercambio de lecturas que podría llevar a un mayor conocimiento de la pareja. 

Existen diferencias por género. A los hombres se les subraya que deben tener una sexualidad activa para evidenciar que tienen buena identidad sexual; a las mujeres, que pueden posponer un intercambio coital. “Son aprendizajes”.

El concepto de sexualidad es mucho más amplio, designa comportamientos, prácticas, hábitos que involucran al cuerpo, pero que también designa relaciones sociales, conjuntos de ideas morales, discursos y significados construidos por las instituciones o sociedades en torno a los deseos eróticos y comportamientos sexuales.

“Es verdad, también hay retos que nos confrontan con los estereotipos, arquetipos donde le pedimos a los hombres que se comporten de cierta forma y a las mujeres de otra, pero también la pandemia nos da la oportunidad de cuestionarlo y enriquecer desde otras posiciones sexuales y satisfacciones”.

Existe una gran variedad de encuentros sexuales según la imaginación, y los jóvenes se caracterizan por tener justo una amplia creatividad y fantasías sexuales que pueden llevar a cabo de forma virtual.

Por ejemplo, una caricia virtual donde jueguen al espejo, decir: “me acaricio esta parte del cuerpo”, “yo siento esto y ¿tú qué sientes?”. Siempre es importante que cuando se habla de códigos sexuales todo debe ser consensuado para así tener un nuevo erotismo virtual de manera libre y equitativa.

¿Cuándo empiezan la vida sexual?

 Hasta hace algunos años, las estadísticas señalan que los jóvenes empiezan su vida sexual entre los 13 y 14 años. “Se ha acortado mucho la edad para la primera experiencia, aunque nuestros bisabuelos ya se casaban en esta etapa porque se vivía más de prisa”.

La inquietud por tener una relación sexual pronta se debe también a la necesitad de contacto con el otro. Sin embargo, es muy importante la educación sexual. 

Actualmente, existe un alto índice de adolescentes embarazadas y esto corta definitivamente muchos proyectos de vida a largo plazo. Con esta situación se ha evidenciado un problema muy serio sobre la falta de educación sexual, libre, democrática y además con perspectiva de género.

El problema no es la temprana experiencia de un intercambio sexual, sino que los jóvenes no estén informados. No existe una educación en torno a lo que implica tener una relación sexual y lo que implica tener un cuerpo al que se le atribuyen características masculinas o femeninas. 

Los jóvenes que tenían pareja antes de comenzar la pandemia y terminaron durante el aislamiento son quienes manejan un estereotipo de lo que tiene que ser una relación de noviazgo. “La pandemia nos ha obligado a reconsiderar ideas, actitudes o comportamientos en torno a la sexualidad”.

Podríamos aprovechar el aislamiento para romper estereotipos entre los jóvenes de lo que tiene que ser vivido en una relación de noviazgo, dijo la académica universitaria.

La pandemia 

“Esta pandemia ha evidenciado sexismos, discriminaciones, problemas medio ambientales y obviamente los jóvenes se han visto envueltos de alguna forma”.

Existen diferentes condiciones en las que viven los jóvenes del país. No es lo mismo la situación de los jóvenes de la Ciudad Universitaria que los jóvenes de la sierra de Puebla, que tendrán retos muy específicos que enfrentar. “Pero a todos les ha impactado el aislamiento”.

“Creo que los jóvenes están en la búsqueda y la resistencia de crear un nuevo sentido común y tener una posición más libre en torno a las relaciones sexuales”, concluyó.

¿Se pueden combinar las vacunas?

Durante la pandemia se han aplicado diversas marcas de vacunas para la enfermedad de la COVID-19 en México. Sin embargo, las personas han tenido dudas sobre su eficacia e incluso han sentido la inquietud de aplicarse dos tipos, pero ¿qué pasa si se combinan las vacunas?

Al respecto, René Arredondo, profesor de la División de Investigación de la Facultad de Medicina de la UNAM, sugiere no aplicarse más de dos tipos de vacunas.

“La recomendación es no aplicarse vacunas heterólogas sin aprobación, siempre que pueda evitarse, teniendo en mente su nivel de riesgo particular y la oportunidad de la vacunación”.

Todas las vacunas disponibles en el mercado han pasado por diversas pruebas y ensayos clínicos, son muy eficaces y seguras, pero a la hora de combinarlas, estos parámetros son inciertos. “Prácticamente se desconoce cuáles son los efectos adversos que pueda tener la suma de dos vacunas diferentes”.

Aunque la combinación de vacunas se ha utilizado para otras enfermedades y con buenos resultados, existe poca experiencia en el tema de la COVID-19.

Para este tema, actualmente existen escasos estudios y no involucran suficientes individuos para identificar efectos adversos “raros”. Se ha realizado en poblaciones de mil personas, es decir pequeñas. Un requisito indispensable para conocer los niveles de seguridad en la combinación de vacunas es que se aplique a una población muy grande.

 La tecnología en las vacunas

Las vacunas han evolucionado bastante en las últimas dos décadas. Esta es la primera vez que se obtienen durante una pandemia y no posterior, como había pasado en las epidemias anteriores.

Existen las siguientes:

RNA: Es una vacuna que utiliza el RNA envuelto en liposomas (un sistema que encapsula activos) para penetrar dentro de las células musculares en el sitio de la inyección. El RNA dirige la síntesis de la proteína que será reconocida por el sistema inmune y así lo entrena para cuando llegue el patógeno. Ejemplos son Pfizer y Moderna.

Vectores virales: Se utiliza un virus inofensivo, que es modificado genéticamente para contener la información de la espícula del SARS-CoV-2. Cuando la célula lo expresa, el sistema inmune lo identifica y protege al organismo. Ejemplo: Astra Zeneca, Sputnik y Cansino.

Proteínas: Utilizan específicamente las proteínas de la CÁPSIDEN o de la Espícula y el virus inactivo. El sistema inmunitario reacciona y produce anticuerpos para cuando llegue el verdadero patógeno. Ejemplos: Nonavax, y Sanofi.

En el futuro cada una de éstas podrían combinarse para servir a propósitos particulares. Por ejemplo, las vacunas de RNA producen una respuesta de anticuerpos muy elevada en tanto los vectores virales producen una respuesta muy importante en las células T, que forman parte del sistema inmunitario y se forman a partir de células madre en la médula ósea. Ayudan a proteger al cuerpo de las infecciones y a combatir el cáncer.

 En personas que tienen cáncer y reciben quimioterapia podría ser adecuado las vacunas con vector viral, que con mayor probabilidad estimulan su sistema inmune.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud existen en proceso 206 vacunas que pertenecen a estos grupos.

Actualmente, se investiga la posibilidad de combinar las vacunas de Astra Zeneca con Sputnik por tener diferente vector viral. Al combinar vectores diferentes la respuesta inmune podría mejorar. 

Sistema inmune 

El sistema inmune protege de las infecciones y enfermedades, se divide en innato y adaptativo. El primero “es relativamente inespecífico, tan sólo es la primera barrera para los patógenos”. El segundo amplifica la respuesta y genera una memoria con cada encuentro de un microorganismo diferente; una vez que resuelve la enfermedad se producen células que quedan presentes en los tejidos.

Estas células se despiertan cuando surge una nueva infección por el mismo microorganismo y se producen anticuerpos por los llamados linfocitos B. La respuesta inmune toma mayor fuerza y se genera en un tiempo más corto. 

Las vacunas funcionan con el sistema adaptativo y se trata de un entrenamiento para actuar más rápidamente sobre el patógeno. El organismo reconoce patrones de unas moléculas llamadas antígenos del patógeno y guardan la información para una segunda infección. La respuesta inmune es más rápida y efectiva y no dan oportunidad a que el patógeno prolifere.

Conclusión

Algunas vacunas tienen efectos secundarios que no son tan graves, pero al combinarlas con otras marcas, estos efectos podrían llegar a ser más intensos.

“Lo más importante es que no existen estudios con suficiente número de personas para detectar los efectos adversos raros, que pudieran llegar a ser graves, investigaciones que sí llevaron a cabo para cada una de estas vacunas en lo individual”, dijo el académico universitario.

Cada vacuna tiene en lo individual un perfil de seguridad de eventos adversos. Por ejemplo, sí la formación de coágulos con la vacuna Astra Zeneca ocurre en una de cada 50 mil personas, no se sabe si al combinarla esta probabilidad será diferente.

Al realizar ensayos clínicos que involucran a miles de personas, se tiene suficiente información sobre cuántas personas quedan protegidas por la infección del virus, cuántas lo pueden transmitir y los que se enferman de forma leve o severa.

Sobre la variante delta, hasta el momento no existe una vacuna en específico que la cubra directamente, pero todas las existentes proveen anticuerpos para las mutaciones. Sólo disminuye la eficacia de la protección, es decir, la enfermedad surge, pero de forma leve, concluyó.

Comunicar la pandemia: ciencia, medios y sociedad

La comunicación sobre la pandemia de COVID-19 se ha reflejado en un alto volumen de información técnica y compleja que tendría que dar sentido de cuidados y bienestar a gran parte de la población. Entre la saturación de la información así como los rumores y noticias falsas que se propagan en la población, la Organización Mundial de la Salud refiere al término infodemia, que señala la sobreabundancia informativa falsa y su rápida distribución entre los medios de comunicación y las personas.

A raíz de la pandemia actual existen diversas iniciativas desde las universidades, centros de investigación, asociaciones civiles y medios de comunicación para abrir espacios y mantener en la agenda temas relativos a cuestiones tanto de ciencia como de salud vinculados al SARS-CoV-2. Sin duda, la pandemia ha puesto el foco de atención a las interacciones entre la ciencia, la salud y la sociedad. Este tema tan importante para la salud humana y del planeta ha sido una oportunidad también para diversos periodistas, divulgadores y personas relacionadas con la toma de decisiones públicas y el diseño de políticas enmarcadas en un mundo afectado en todos los sentidos por el surgimiento de el coronavirus.

En los últimos 18 meses del nuevo coronavirus en México, las personas han estado obteniendo y compartiendo información a través de redes sociales, whatsapp y de círculos sociales cercanos. Por su parte el Gobierno Federal mantuvo conferencias diarias de prensa desde abril de 2020 hasta junio pasado. ¿Cómo se ha comunicado la pandemia en México y qué aprendizajes hay sobre esta práctica hasta ahora?

La sesión de agosto del ciclo de Cafés Científicos que realiza el Centro Cultural de la UNAM en Morelia llevará por tema central “Comunica la pandemia: ciencia, medios y sociedad”. Esta charla está dirigida a todo público interesado en conocer y dialogar sobre el rol que los periodistas y medios de comunicación han tenido en este tiempo en la comunicación de la pandemia. La sesión se realizará este martes 31 de agosto a las 18:00 horas a través de las páginas de Facebook del UNAM Centro Cultural y de la ENES Unidad Morelia.

En la conversación participarán Mireya Márquez Ramírez, académica de la Universidad Iberoamericana y coordinadora del programa de Capacitación en Periodismo de Salud y Emergencias Sanitarias (CAPSES), un proyecto de investigación e incidencia social. También participará Aleida Rueda, presidenta de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia A.C. quien junto con un gran equipo de colaboradores han emprendido diversos proyectos que resaltan un ejercicio periodístico basado en evidencia científica dispuesto para audiencias que buscan información de calidad sobre la pandemia. El tercer invitado a este Café es Héctor T. Arita, investigador en ecología y destacado divulgador de la ciencia que ha mantenido en su página de Facebook actualizaciones constantes sobre probabilidades, predicciones, comportamientos publicados sobre la pandemia en México.

Se invita a la ciudadanía a que siga y participe de la transmisión virtual en vivo de este Café Científico, un ciclo de charlas públicas que cumplirá ocho años de actividades a finales de este año y ha tenido que adaptar su dinámica a formatos virtuales para contribuir a disminuir los contagios de COVID-19 entre su público. El Café Científico se realiza mensualmente cada último martes, mayores informes en Twitter @MoreliaCafe o al número de whatsapp 443.410.05.17.

 

 

¿De qué está hecho Marte?


Durante siglos la humanidad ha soñado con descubrir planetas alejados del sistema solar, lugares nuevos para habitar, pero hasta el momento esto ha sido imposible. Lo más cercano es Marte, un planeta que los científicos han estudiado para detectar si tiene posibilidades.
 

Al respecto, Julieta Fierro Gossman, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, explicó que recientemente la NASA descubrió la estructura interna de Marte.

“No se sabía si Marte tenía un núcleo semejante a la Tierra, sólo se tenían ciertos indicios”. En los recientes viajes de la NASA hacia el planeta rojo llevaron algunos medidores de campo magnético y esto les ayudó. 

Descubrieron que no tenía un campo magnético intenso como la Tierra, con un núcleo líquido metálico. Marte tiene campos magnéticos más pequeños y depósitos de hierro distribuidos de manera amorfa.

Esta característica lo convierte en un lugar muy “peligroso”, porque su escaso campo magnético no desvía el viento solar y otras partículas de altas energías del espacio, de la misma forma cómo sucede en la Tierra.

Con ondas sísmicas

Hace 135 años se midieron por primera vez en la Tierra las ondas sísmicas, dijo Julieta Fierro para UNAM Global. Hubo un temblor de alta intensidad en Tokio que logró que dos péndulos alemanes se movieran a diferentes frecuencias. Debido a esos estudios y mejores sismógrafos se reconoció la estructura del centro de la Tierra.

“Si metemos una cuchara en un vaso con agua, ésta se ve como rota, y es porque la luz cambia de dirección. Lo mismo sucede con las ondas sísmicas que atraviesan la Tierra, se reflectan, cambian de lugar y esto nos ha permitido saber que tenemos un núcleo líquido rodeado por un núcleo sólido”.

El caso de la Luna, donde se llevó un sismógrafo hace 40 años, los temblores son distintos. En la Tierra hay tectónica de placas, la corteza se mueve, colisiona y se produce un sismo. Con La Luna se producen fracturas y las mareas de la Tierra sobre ésta logran que se deforme y surgen los sismos lunares.

En Marte es distinto, no hay tectónica de placas, la superficie es rígida y los sismos se producen cuando se dan rompimientos en la corteza. Esto se debe a que el planeta rojo se está encogiendo y se fractura.

Además, existe el volcán Cerbero (llamado así por el mítico Can Cerbero de la mitología griega) del cual caen rocas y produce sismos muy pequeñitos. “Por eso fue muy difícil detectar la estructura del centro de Marte, que a diferencia de la Tierra llevamos 135 años estudiándola, 40 años a la Luna, y en Marte apenas llevamos un año”.

 Los sismógrafos del planeta rojo son tan sensibles que si hay viento marcan movimiento. Gracias a que existen ondas de compresión y transversales en los temblores, estos sismógrafos pueden diferenciar si se trata de viento o de un movimiento telúrico. 

A través de estos aparatos se determinó que el núcleo de la Tierra mide aproximadamente tres mil 500 kilómetros de radio, el de la Luna 241 kilómetros y el de Marte mil 830 kilómetros. “Los núcleos están en proporción de los tamaños de estos mundos”. 

¿Por qué tienen centro?

Cuando se formó el Sol en el centro de una nube de gas y polvo sobró materia girando alrededor, se aglomeró, se fundieron las partículas y se formaron los planetas. Al principio la Tierra y Marte eran muy viscosos y las rocas con mayor densidad migraron a sus núcleos y las de menor densidad quedaron en la superficie. 

La Tierra está estructurada con rocas de diferente densidad: primero tiene un núcleo metálico, después hay rocas muy densas, luego menos densas, posteriormente están los mares, los continentes que flotan encima y finalmente el aire. 

En Marte existe algo similar. “El núcleo es muy denso, luego tiene rocas más ligeras, después una corteza única y la atmósfera. En su mayoría los lagos y mares se evaporaron de la superficie, pero todavía existen algunos debajo de su corteza”.

¿Es posible la vida en Marte?

La Tierra cuenta con un campo magnético que desvía los rayos cósmicos del Sol y protege a todos los seres vivos de no sufrir mutaciones, como ha pasado con los astronautas que viajan al espacio.

“Quizás en el pasado, Marte también tuvo un campo magnético y permitió que se desarrollara la vida o quizás quedó algo debajo de la corteza en los mares subterráneos”.

En el polo sur de este planeta existe un mar salado y otros lagos en donde podría habitar la vida. Cuando los astronautas vayan al planeta rojo tendrán que habitar en cuevas, cavernas o en agujeros perforados en sus satélites “Fobos” y “Deimos”, para no ser afectados por estos rayos cósmicos, concluyó.

COVID-19: lo que sí sabemos

 A más de año y medio de iniciada la pandemia por COVID-19 tenemos evidencia científica suficiente para saber que esta es una enfermedad de transmisión aérea, que el virus que la produce (SARS-CoV-2) se respira, “a corta distancia por grandes gotas de saliva que expulsa la gente cuando habla, tose, grita o canta y a larga distancia por los llamados aerosoles” que se quedan flotando en el aire y se desplazan.

En opinión del doctor Alejandro Macías Hernández, ahora sabemos que el contagio por contacto directo (de parte húmeda a parte húmeda) es poco común y que el mecanismo de transmisión indirecto ocurre con extrema rareza porque “este es un virus que se respira”. En este sentido, la limpieza excesiva de superficies, los tapetes de cloro y las higienizaciones de espacios son de muy poca utilidad.

“Sabemos que es más seguro el exterior que el interior”, y por ello le damos más importancia a la calidad del aire en ambientes cerrados y a la necesidad de usar medidores de dióxido de carbono que nos indiquen que tan viciado está el aire compartido.

Conocemos las acciones que funcionan para prevenir los contagios; el uso correcto del cubrebocas, la sana distancia, la ventilación de espacios cerrados y la higiene continua de manos.

Pero sobretodo, sabemos que las vacunas son una de las medidas sanitarias más efectivas para evitar la enfermedad grave y la muerte. Porque “este virus no se va a ir y seguramente nos va a seguir infectando y va a haber brotes regionales y locales que van a alcanzar a los que no estén vacunados”, advierte el especialista en temas de salud pública.

Evolución y tendencia de la pandemia

Los virus van cambiando para adaptarse con más facilidad y poder reinfectar a quien ya infectó, poder escapar a la inmunidad natural de la gente que ya se alivió o a la inmunidad que producen las vacunas. El SARS-Cov-2 muta y al cambiar provoca variantes de preocupación como las llamadas Delta y Delta Plus, la variante Delta se ha vuelto la predominante en buena parte del mundo, porque infecta en promedio a unas ocho personas.

“El virus no se va a ir, pero si seguimos vacunando e incluimos a los niños, probablemente este mismo año logremos un control de la pandemia en México”, estima el egresado del posgrado de la UNAM.

Diagnóstico

Hoy, diagnosticar la enfermedad es un asunto clínico que se apoya en el uso de pruebas PCR, de anticuerpos y de antígenos para determinar si tenemos o tuvimos COVID.

Pacientes

Esto es lo que se sabe sobre las fases que atraviesa un enfermo de COVID:

En fase aguda, que dura aproximadamente una semana a partir del inicio de los síntomas (fiebre, dolor de garganta y tos), los vacunados tendrán un síndrome catarral y la mayoría se aliviará sin problemas.

Etapa inflamatoria o hiperinflamatoria, después del día siete al diez, es el momento más peligroso en la evolución del enfermo, algunos se van a poner graves y hay letalidad. En este periodo es en donde sirven los medicamentos para bajar las defensas, siempre que el virus ya no esté presente.

En Síndrome post COVID, por la persistencia de la proteína del virus en las células de defensa, dura de 6 a 15 meses y se presenta con cuadros de fatiga crónica, dolor, disnea, tos, depresión y falta de concentración, entre otros malestares.

Oxigenación

Tenemos evidencia de que los enfermos presentan cuadros de hipoxia feliz en donde su saturación de oxígeno está por abajo del 90 por ciento y que esto produce la muerte de las células, hace que la sangre se fugue de los vasos sanguíneos y dañe a los pulmones (neumonía).

“La oxigenación es para los pacientes con COVID lo que la hidratación es para los pacientes con diarrea”, de ahí la importancia de tener oxímetros y en el tratamiento temprano suministrar oxígeno en lugar de múltiples fármacos.

México y la vacunación

Sobre el plan nacional de vacunación, Macías Hernández destaca la necesidad de producir nuestras propias vacunas y hace énfasis en que “la mejor vacuna es la que te toque cuando te toque”, porque todas evitan en menor o mayor grado la enfermedad severa y la muerte.

Estima que estamos lejos de alcanzar la “inmunidad de rebaño” porque este virus requiere que se vacune a toda la población para poder contener la enfermedad. “Sin duda hay que vacunar también a los niños, porque mal haríamos en dejarlos sin inmunidad de una enfermedad que en la infancia no les va a causar un problema grave y pasarles el problema para la edad adulta en donde los puede inclusive matar”.

¿Qué podemos hacer mejor?

El experto considera necesario declarar como prioridad nacional a este problema de salud pública, invertir en salud y brindar seguridad al personal médico con vacunas y equipo. Promover el uso del cubrebocas, despolitizar la información y las conductas de protección. Hacer más pruebas y acelerar la entrega de los resultados, ligarlas a cuarentena para los contactos de un enfermo y aislar, en centros especiales, al infectado para contener la pandemia.

A todos nos toca mantener las medidas preventivas, tenemos que aprender a coexistir con el virus, “entender y adaptarnos a las evidencias que brinda la ciencia”. No olvidar las lecciones que nos dejan las catástrofes, “hay que producir nuestras propias vacunas. México era un productor de vacunas y dejamos de hacerlo porque fue más fácil comprarlas a China o a la India”.

Por último, llamó a mantenernos informados y ofrece un mensaje para aquellos que no se quieren vacunar: “no se confíen en la inmunidad de rebaño, los no vacunados tarde o temprano se van a infectar, así le tome al virus varios años”.

Avance histórico en el campo de fusión nuclear, ¿Una nueva fuente de energía limpia?

El tipo de reacción nuclear que alimenta las centrales eléctricas actuales es la fisión: la división de átomos para liberar energía. La fusión, en cambio, fuerza a los átomos de hidrógeno a unirse, produciendo una gran cantidad de energía y, lo que es más importante, una cantidad limitada de desechos radiactivos.

Por esta razón, durante décadas se ha buscado una forma de crear reacciones de fusión eficientes para producir energía limpia utilizando pocos recursos. Sin embargo, las reacciones de fusión han demostrado ser difíciles de controlar y, hasta la fecha, ningún experimento de fusión ha producido más energía de la que se ha invertido para que la reacción funcione.

En este sentido, un nuevo experimento parece haber provocado la ignición por primera vez, en la Instalación Nacional de Ignición (NIF) en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en los Estados Unidos, recreando las temperaturas y presiones extremas que se encuentran en el corazón del Sol.

Esto ha producido más energía que cualquier experimento de fusión por confinamiento inercial anterior, y demuestra que la ignición es posible, allanando el camino para reacciones que producen más energía de la que necesitan para comenzar.

Los físicos del Imperial College London ya están ayudando a analizar los datos del exitoso experimento, que se llevó a cabo el 8 de agosto de 2021.

Concretamente, los miembros del NIF han llevado a cabo un experimento que ha logrado producir una gran cantidad de energía a partir de la fusión (más de 1.3 megajulios). La clave reside en unos 200 rayos láser, del tamaño de tres campos de futbol, que fueron enfocados hacia un punto diminuto, del diámetro de un cabello humano. El resultado fue sorprendente: se creó una mega explosión de energía que superaba hasta en ocho veces los registros de otras investigaciones (más de 10 cuatrilliones de vatios de potencia de fusión durante 100 billonésimas de segundo).

“Esto es crucial para abrir la promesa de la energía de fusión y permitir a los físicos sondear las condiciones en algunos de los estados más extremos del Universo, incluidos los que se encuentran pocos minutos después del Big Bang. La fusión controlada en el laboratorio es uno de los grandes desafíos científicos definitorios de esta era y este es un paso adelante trascendental”, comentó el profesor Jeremy Chittenden, codirector del Centro de Estudios de Fusión Inercial en el Imperial College London.

Si bien el último experimento aún requirió más energía de la que emitió, es el primero que se sospecha que alcanzó la etapa crucial de ‘ignición’, que permitió producir considerablemente más energía que nunca y allana el camino para el ‘punto de equilibrio’, donde la energía que entra se corresponde con la energía que sale.

Hay dos formas principales en las que los investigadores de todo el mundo están tratando de producir energía de fusión. El NIF se centra en la fusión por confinamiento inercial, que utiliza un sistema de láseres para calentar pastillas de combustible produciendo un plasma, una nube de iones cargados.

Los pellets de combustible contienen versiones ‘pesadas’ de hidrógeno (deuterio y tritio) que son más fáciles de fusionar y producen más energía. Sin embargo, los gránulos de combustible deben calentarse y presurizarse a las condiciones que se encuentran en el centro del Sol, que es un reactor de fusión natural.

Una vez que se alcanzan estas condiciones, las reacciones de fusión liberan varias partículas, incluidas las partículas ‘alfa’, que interactúan con el plasma circundante y lo calientan aún más. El plasma calentado luego libera más partículas alfa y así sucesivamente, en una reacción autosostenida, un proceso conocido como ignición.

Sin embargo, este proceso nunca se había realizado completamente antes, hasta ahora. Los resultados del experimento del 8 de agosto indican una producción de energía de más de un megajulio, que marca uno de los umbrales acordados para el inicio de la ignición y es seis veces la energía más alta alcanzada anteriormente.

“El equipo de la Instalación Nacional de Ignición y sus socios en todo el mundo merecen todos los aplausos por superar algunos de los desafíos científicos y de ingeniería más temibles que la humanidad haya asumido. La extraordinaria liberación de energía lograda envalentonará los esfuerzos de fusión nuclear en todo el mundo, dando impulso a una tendencia que ya estaba en marcha”, comentó el Dr. Arthur Turrell, profesor del departamento de Física de Imperial.

Fuente: Imperial College London y Lawrence Livermore National Laboratory

Analizar científicamente las redes sociales: ¿por qué es importante?


Siempre hemos tenido la inquietud por analizar el comportamiento humano, de ahí emerge la “ciencia social computacional”. Ya no sólo nos quedamos con las ciencias sociales tradicionales, ahora saltan a la parte digital. La pandemia nos ha encerrado en el mundo digital, desde las redes sociales es más fácil analizar el comportamiento humano, señaló Carlos Piña, con estudios de posdoctorado en el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la UNAM.
 

Esto no quiere decir que toda la vida de los usuarios esté reflejada ahí, pero la mayoría de las personas utilizan alguna de las redes sociales para compartir su rutina, información importante y hasta información falsa, de ahí el interés por las redes sociales que nos permiten conocer el comportamiento humano.

Debemos tener cuidado con la información que circula en las redes sociales. Siempre hay que buscar y verificar la fuente para no quedarnos sólo con el encabezado. Muchos de ellos están diseñados para atraer (“enganche”), para darle clic a sus contenidos y leer sus páginas.

Sí es importante la medición porque eso nos va a dar un panorama real de lo que sucede. No es lo mismo que una persona ponga un tuit y consideremos que tiene la verdad absoluta. Hay jerarquías y ponderaciones en las redes sociales, de ahí la importancia de medir. Cuando medimos realmente, comparativamente, podemos saber si tiene un impacto significativo, consideró.

Indicó que los dueños de los sitios buscan monetizar la noticia aunque no sea sólida. Hay que tener mucho cuidado con ese tipo de “charlatanería digital”.

¿Cuál es la importancia de la ciencia de datos?

La ciencia de datos ha adquirido una relevancia importante a partir del impacto que han tenido las redes sociales. A partir del 2012 o 2013 surgen movimientos en redes sociales, pero la ciencia de datos como tal se forma a partir de 2015, comentó.

A partir de ese año, en Europa, principalmente en Reino Unido, se crean laboratorios científicos de big data, o ciencia de datos, que están enfocados al análisis estadístico de esta cantidad de información.

Posteriormente, en 2016 y 2017,  llega a México esta temática. La UNAM abrió una licenciatura en ciencia de datos, tendencia que alcanzó a otras universidades, tanto privadas como públicas, las cuales abrieron y adaptaron sus planes de estudio. Algunas sólo tenían estadística, ahora son estadística aplicada encaminada a la ciencia de datos.

A la par se están abriendo posgrados y laboratorios a nivel nacional que ya hablan de ciencia de datos, sin embargo, aún hay un déficit de “científicos de datos” a nivel nacional, y hasta internacional, considera el doctor Piña García.

Algoritmos en redes sociales

Cada red social utiliza un algoritmo.  Las redes sociales como Facebook, Tik-Tok, Instagram, entre otros, no van a decir cómo funcionan sus algoritmos porque son “cajas negras” y porque son el negocio de estas plataformas. Por ejemplo, Google no ha revelado el algoritmo que utiliza para acelerar las búsquedas cuando navegamos en internet.

Lo que sí podemos tener son pistas de cómo funcionan, por ejemplo, cuando se genera un hashtag y hay muchas cuentas conversando alrededor de este tema, la tendencia va a subir, pero si alrededor de esta etiqueta sólo hay retuits (réplicas) sin conversación, la tendencia puede subir o bajar porque está amplificada artificialmente.

¿Cuál ha sido la conversación más difícil?

Los temas políticos resultan los más difíciles, no en el sentido técnico sino en el imaginario de las personas, quienes podrían considerar que los datos pueden ser manipulados. La dificultad va desde el punto de vista sociopolítico, más que la dificultad técnica. El tema es complejo. 

¿Qué dificultades hay al trabajar en la ciencia de datos?

La mayor dificultad es la poca transparencia que tienen las plataformas digitales, sobre todo donde Facebook es el dueño, como Instagram, Whatsapp y el mismo Facebook, que son redes muy cerradas que no permiten explorar o recolectar información.

Una de las formas más abiertas y amigables para los investigadores es Twitter, el cual es un poco más abierto. 

¿Qué aconsejarías a quienes desean estudiar o dedicarse a la ciencia de datos?

La lectura siempre será recomendable para todas las áreas de investigación. Lectura y práctica. La lectura de artículos científicos o de revistas bien posicionadas van a brindar ideas, y después ir a la práctica para mejorar las técnicas de programación, los lenguajes mejorarán nuestro desempeño.

Ven al club a fortalecer tu músculo científico

Los Clubes de Ciencia en México se crearon para que jóvenes de todos los estratos socioeconómicos tuvieran acceso a la educación científica.   

Al respecto, Fernando Flores Guzmán, uno de los organizadores y biólogo egresado de la Facultad de Estudios Superiores, plantel Zaragoza, explicó para UNAM Global que el evento se organiza cada año y en esta ocasión se crearon 19 clubes que consisten en cursos interactivos, donde se busca la inspiración, la ciencia y la diversión.

Los clubes de este año están alineados a los objetivos de desarrollo sustentable en las temáticas de salud y bienestar; energía asequible y no contaminante; industria, innovación e infraestructura; producción y consumos responsables; vida submarina; vida de ecosistemas terrestres; entre otros.

En este evento se reclutan a científicos e innovadores de Universidades, tanto de Estados Unidos como de México. Se ofrecen actividades gratuitas gracias al apoyo de patrocinadores públicos y privados, además se establecen alianzas con instituciones nacionales y extranjeras interesadas en el desarrollo tecnológico y científico de sus comunidades.

Los clubes son organizados por 40 voluntarios, en su mayoría estudiantes de maestría, doctorado y posdoctorado.

En el equipo organizador están Carla Márquez Luna, Rogelio Hernández López, Claudia García Gil, Sonia Hernández, Óscar Pineda, Jonathan Salmerón y Fernando Flores, egresados de la UNAM. 

Primero los estudiantes piensan en una pregunta científica, después se les brinda un curso de Python, luego se desarrolla el club en un tiempo de 15 días, después exponen la respuesta y por último se premia a los ganadores.

En este evento participan estudiantes de escuelas nacionales y extranjeras.

 Cómo surgió

 La inquietud de organizar los clubes en ciencias surgió de los mexicanos en Harvard y Boston en el año 2014. El primero fue en Guanajuato, y posteriormente creció con otras Universidades. Durante la pandemia los eventos se realizaron de forma virtual y alcanzaron más sedes.

“Nos interesa que los estudiantes puedan acceder a la más alta calidad de la educación científica. Nosotros como coordinadores de este programa buscamos que los estudiantes rompan con los estereotipos de la educación”. En este año participan varios estudiantes de la UNAM, al igual que el pasado.

El egresado de la UNAM explicó que los científicos también necesitan la capacidad de comunicar la ciencia a las personas que están más alejadas de estas áreas. 

Una de las prioridades del programa es proveer a los instructores de estas habilidades para que desarrollen capacidades pedagógicas y delimiten muy bien sus objetivos de aprendizaje para los estudiantes.

“Es importante que la gente alcance a la ciencia, porque a través de estos clubes queremos que los estudiantes de los últimos años de preparatoria y de los primeros de licenciatura puedan resolver problemas, y que sepan ser el vínculo de la comunicación científica con la gente más alejada del lenguaje científico”.

 

Masturbarte te ejercita y te previene de enfermedades

Desde la antigüedad, han existido diferentes mitos sobre la masturbación. Que es malo para la salud, daña la mente, la aparición de “pelos en las manos” y otros más que son inverosímiles. Sin embargo, la ciencia nos cuenta que se trata de un acto natural, e incluso, resulta benéfico para la salud.

En ese contexto, Julián Alcalá Ramírez, investigador de la Facultad de Medicina de la UNAM, dijo que se trata de un acto saludable donde no sólo se involucran los genitales, sino todo el cuerpo. Además, este acto tiene algunas ventajas como prevenir embarazos no deseados y evitar infecciones de transmisión sexual.

“Es benéfico siempre y cuando lo que se utilice esté limpio, ya sean las manos o algún otro utensilio, que no ponga en riesgo la salud, porque podrían lastimar o desgarrar alguna parte de los genitales”.

Acotó que la masturbación se ha utilizado para tratar algunas disfunciones sexuales, por ejemplo, en los hombres la eyaculación precoz y en las mujeres la falta de deseo.

De acuerdo con el académico universitario, los beneficios son comparables con los de una relación sexual con otra persona. De hecho, el flujo cerebral permite que se movilicen los lípidos relacionados con problemas cardiacos. También, se mantienen las vías respiratorias más permeables de hormonas, particularmente, de endorfinas que brindan placer y tranquilidad mental.

De hecho, esta actividad es un ejercicio cardiovascular; en tanto que se respire más y circule más sangre al corazón, esto es equivalente a subir seis pisos, en consecuencia, las personas se relajarán y dormirán mejor.

Además, al beneficiar el flujo cerebral, se tiene mayor capacidad de abstracción, fantasía, memoria, y se disminuye la probabilidad de tener un accidente cerebrovascular.

Mitos 

Sobre el tema, el académico universitario mencionó que existen diferentes mitos. Uno de los más comunes es que es una actividad de adolescentes, personas inseguras o que no tienen pareja. Todo esto no es verdad. “Se puede tener pareja y una vida sexual buena, y esto no quiere decir que no se masturben”.

Hay mitos que resultan absurdos, por ejemplo, que salen “pelos en las manos”, provoca epilepsia, cambia la orientación sexual, hace daño psicológico, “pero como ya señalamos, se trata de una práctica natural”.

Alcalá Ramírez expresó que, según algunos estudios, los hombres se masturban por lo menos siete u ocho veces más que las mujeres. Lo anterior se debe a que tienen menos represión, quizá son más físicos que las mujeres, quienes no sólo buscan la satisfacción del cuerpo, sino también el afecto y el acompañamiento.

¿Puede el calor extremo del cambio climático afectar el comportamiento humano?

Fisiológicamente, los cuerpos de las personas no están hechos para soportar el calor más allá de las temperaturas húmedas (o de bulbo húmedo), es una medida combinada de calor y humedad, que se toma con un termómetro cubierto por un paño empapado en agua, y 35°C de temperatura húmeda es el límite que el cuerpo humano es capaz de soportar y no es capaz de enfriarse por medio del sudor.

La creciente evidencia muestra que cuando el calor afecta el cuerpo de las personas, su desempeño en diversas tareas, así como los mecanismos generales de afrontamiento, también se ven afectados. Los investigadores han relacionado el calor extremo con una mayor agresión, una menor capacidad cognitiva y pérdida de productividad.

Con el aumento de las temperaturas globales y las olas de calor sin precedentes que son cada vez más comunes en varias partes del mundo, los efectos del calor extremo en el comportamiento humano podrían plantear un problema creciente.

Calor y agresión

Durante el año 2000, el psicólogo social Craig Anderson y sus colegas realizaron un experimento, en este estudio colocaron a varios grupos de estudiantes en diferentes cuartos (5 cuartos cada uno con diferentes temperaturas, desde los 14-36°C). Después los investigadores mostraron 4 vídeos de parejas que dialogaban, un vídeo tenía un tono neutro, mientras que los tres restantes mostraban una tensión creciente.

Luego, los investigadores les pidieron a los estudiantes que calificaran el nivel de hostilidad de las parejas. Anderson, descubrió que los estudiantes en habitaciones incómodamente cálidas calificaron a todas las parejas, incluso la neutra, como más hostiles que los estudiantes en habitaciones con temperaturas agradables (curiosamente, los estudiantes en cuartos fríos incómodos también calificaron a las parejas como más hostiles).

El calor tiende a hacer que la gente se vuelva más irritable, dice Anderson, y como resultado, “tienden a percibir las cosas como más desagradables cuando están en un sitio muy caliente que cuando están cómodas”.

La investigación sugiere que tales percepciones pueden dar paso a la violencia real cuando las personas carecen de una vía de escape.

Este y otros estudio demuestra que los delitos violentos aumentan en los días con temperaturas altas. Como observaron investigadores en Los Ángeles durante los meses de mayo-septiembre 2021 con temperaturas entre los 24-32°C, con aumentos del 10% de los delitos violentos.

Calor y rendimiento

La relación entre el calor y el comportamiento humano se extiende mucho más allá de la violencia.

Como demostró Parque R. Jisung de la Universidad de California en Los Ángeles, quien analizó los puntajes de casi 1 millón de estudiantes y alrededor de 4.5 millones de exámenes de 1999 a 2011. Ese análisis, que apareció en el Journal of Human Resources, encontró que los estudiantes que toman el examen en un día de aproximadamente 32°C tienen un 10% menos probabilidades de aprobar una materia determinada que si hubieran realizado ese examen en un día de 24°C.

Park y sus colegas también observaron cómo las altas temperaturas podrían afectar el desempeño de los estudiantes en todo el país. Esta vez, se acercaron al PSAT, un examen estandarizado administrado a estudiantes de secundaria que mide la preparación para la universidad y proporciona un camino hacia las becas. El equipo evaluó 21 millones de puntajes de casi 10 millones de estudiantes que tomaron el examen al menos dos veces entre 1998 y 2012. De esa manera, los investigadores pudieron comparar el desempeño de los estudiantes en relación con ellos mismos. El equipo también correlacionó los puntajes de los exámenes con los datos de temperatura diaria de alrededor de 3,000 estaciones meteorológicas en todo el país, así como información sobre el acceso de cada estudiante al aire acondicionado.

Los puntajes de los estudiantes generalmente aumentan entre la primera vez que toman el examen y el segundo. Pero incluso cuando los investigadores tomaron en cuenta ese aumento, los estudiantes de las escuelas sin aire acondicionado obtuvieron puntajes más bajos de lo que se esperaba, los investigadores publicaron en el American Economic Journal: Economic Policy sus resultados.

Según el investigador, Colin Raymend, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, el hecho de que las temperaturas hayan alcanzado ese límite fisiológico en algunos lugares de la Tierra “es un conocimiento esencial para nosotros como especie”, y en su opinión: Si las emisiones de carbono no se reducen drásticamente y de forma inmediata, estos casos extremos y relativamente raros serán cada vez más comunes y se extenderá a todo el planeta. Se trata de condiciones que serían insoportables para las personas sin tecnologías como el aire acondicionado, y hacen que cualquier actividad o trabajo al aire libre sea prácticamente imposible. “Es probable que tengamos que repensar cómo vivir en lugares que experimentan condiciones que van más allá de lo que hemos evolucionado para soportar”.

Fuente: Science News y ABC Ciencia

 

El calentamiento global engendra más calentamiento

Es cada vez más claro que las condiciones de sequía prolongada, el calor sin precedentes, los incendios forestales sostenidos y las tormentas frecuentes y más extremas experimentadas en los últimos años son el resultado directo del aumento de las temperaturas globales provocado por la adición de dióxido de carbono a la atmósfera por parte de los humanos.

Y un nuevo estudio realizado por científicos del Instituto Tecnológcio de Massachusetts (MIT) sobre eventos climáticos extremos en la historia antigua de la Tierra, sugiere que el planeta actual puede volverse más volátil a medida que continúa calentándose.

El estudio, que fue publicado en Science Advances, examina el registro paleoclimático de los últimos 66 millones de años, durante la era Cenozoica, que comenzó poco después de la extinción de los dinosaurios. Los científicos encontraron que durante este período, las fluctuaciones en el clima de la Tierra experimentaron un sorprendente «sesgo de calentamiento». En otras palabras, hubo muchos más eventos de calentamiento (períodos de calentamiento global prolongado, que duraron de miles a decenas de miles de años) que eventos de enfriamiento. Además, los eventos de calentamiento tendían a ser más extremos, con mayores cambios de temperatura, que los eventos de enfriamiento.

Los investigadores dicen que una posible explicación de este sesgo de calentamiento puede residir en un “efecto multiplicador”, por el cual un grado modesto de calentamiento, por ejemplo, debido a que los volcanes liberan dióxido de carbono a la atmósfera, naturalmente acelera ciertos procesos biológicos y químicos que aumentan estas fluctuaciones, y que conducen, en promedio, a un calentamiento aún mayor.

Curiosamente, el equipo observó que este sesgo de calentamiento desapareció hace unos 5 millones de años, cuando comenzaron a formarse las capas de hielo en el hemisferio norte. No está claro qué efecto ha tenido el hielo en la respuesta de la Tierra a los cambios climáticos. Pero a medida que el hielo ártico actual retrocede, el nuevo estudio sugiere que un efecto multiplicador puede reaparecer y el resultado puede ser una mayor amplificación del calentamiento global inducido por el hombre.

“Las capas de hielo del hemisferio norte se están reduciendo y podrían desaparecer como consecuencia de las acciones humanas”, dice el autor principal del estudio, Constantin Arnscheidt, estudiante graduado del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias del MIT. “Nuestra investigación sugiere que esto puede hacer que el clima de la Tierra sea fundamentalmente más susceptible a eventos extremos de calentamiento global a largo plazo, como los observados en el pasado geológico”.

Un multiplicador de calentamiento

El equipo se preguntó si este sesgo de calentamiento podría haber sido el resultado de un “ruido multiplicativo” en el ciclo clima-carbono. Los científicos han entendido desde hace mucho tiempo que las temperaturas más altas, hasta cierto punto, tienden a acelerar los procesos biológicos y químicos. Debido a que el ciclo del carbono, que es un impulsor clave de las fluctuaciones climáticas a largo plazo, está compuesto en sí mismo por tales procesos, los aumentos de temperatura pueden conducir a fluctuaciones más grandes, sesgando el sistema hacia eventos extremos de calentamiento.

En matemáticas, existe un conjunto de ecuaciones que describen tales efectos amplificadores o multiplicativos generales. Los investigadores aplicaron esta teoría multiplicativa a su análisis para ver si las ecuaciones podían predecir la distribución asimétrica, incluido el grado de sesgo y la longitud de sus colas.

Al final, encontraron que los datos y el sesgo observado hacia el calentamiento podrían explicarse mediante la teoría multiplicativa. En otras palabras, es muy probable que, durante los últimos 66 millones de años, los períodos de calentamiento moderado se hayan visto reforzados en promedio por efectos multiplicadores, como la respuesta de los procesos biológicos y químicos que calentaron aún más el planeta.

Como parte del estudio, los investigadores también analizaron la correlación entre los eventos de calentamiento pasados y los cambios en la órbita de la Tierra. Durante cientos de miles de años, la órbita de la Tierra alrededor del sol se vuelve regularmente más o menos elíptica. Pero los científicos se han preguntado por qué muchos eventos de calentamiento pasados parecían coincidir con estos cambios, y por qué estos eventos presentan un calentamiento descomunal en comparación con lo que podría haber provocado el cambio en la órbita de la Tierra por sí solo.

Entonces, Arnscheidt y Rothman incorporaron los cambios orbitales de la Tierra en el modelo multiplicativo y su análisis de los cambios de temperatura de la Tierra, y encontraron que los efectos multiplicadores podrían amplificar de manera predecible, en promedio, los modestos aumentos de temperatura debido a cambios en la órbita de la Tierra.

“El clima se calienta y se enfría en sincronía con los cambios orbitales, pero los ciclos orbitales en sí mismos solo predecirían cambios modestos en el clima”, dice Rothman. “Pero si consideramos un modelo multiplicativo, entonces un calentamiento modesto, junto con este efecto multiplicador, puede resultar en eventos extremos que tienden a ocurrir al mismo tiempo que estos cambios orbitales”.

“Los humanos están forzando el sistema de una nueva manera”, agrega Arnscheidt. “Y este estudio muestra que, cuando aumentamos la temperatura, es probable que interactuemos con estos efectos amplificadores naturales”.

Fuente: MIT

La nueva normalidad: El clima extremo

A medida que el planeta se calienta, las olas de calor son más agresivas, los incendios forestales se mueven más rápido y queman áreas más grandes, y las tormentas e inundaciones se vuelven más fuertes, es decir el clima de todo el planeta ahora es: más caliente, más rápido y más fuerte. Esto es lo que le está haciendo el cambio climático a muchos fenómenos meteorológicos ya de por sí, extremos.

Estos efectos ya no son una preocupación futura o a largo plazo: nos están afectando a todos, aquí y ahora.

Una pregunta salta a nuestra mente cuando ocurre un fenómeno meteorológico fatal; ¿es esto resultado del cambio climático o simplemente un muy mal tiempo?

Ya vivimos en un mundo dos grados Fahrenheit más cálido de lo que era al comienzo de la Revolución Industrial. Eso significa que cada evento meteorológico ya se superpone al fondo de un clima cambiado.

La pregunta más precisa sería la siguiente: ¿El cambio climático alteró la gravedad, frecuencia o duración de estos eventos? Cada vez es más claro, la respuesta es un sí rotundo. Y gracias a la ciencia de vanguardia, también estamos empezando a ponerle algunos números. Este tipo de investigación se llama ‘atribución’.

¿Cómo puede la ciencia desentrañar la contribución exacta del cambio climático causado por los humanos a un evento dado en el mismo sitio, por lo demás idéntico, pero antes, libre de humanos con la que compararla? El primer paso es caracterizar el evento usando observaciones: cuánto tiempo y cuán caliente fue la ola de calor, o cuánta lluvia cayó durante la tormenta, o qué tan fuerte fue el huracán.

Luego, pasamos a los modelos climáticos, sofisticadas simulaciones basadas en la física de la atmósfera, el océano y la superficie terrestre ejecutadas en potentes supercomputadoras. Usando esos modelos, podemos identificar qué tan fuerte, cuánto tiempo, qué tan grande y qué tan probable sería el mismo evento en ese mundo imaginario.

El efecto del cambio climático es la diferencia entre lo que sucede en un mundo sin influencia humana y lo que sucedió en el mundo real. Cuando los científicos descubren que, digamos, lo que ahora es un evento de uno en 100 años en el mundo real habría ocurrido solo una vez cada 200 años sin el cambio climático, este riesgo duplicado puede atribuirse al cambio climático.

La atribución importa porque nuestro cerebro humano prioriza la inmediatez. Estamos programados para sentirnos más preocupados por una pequeña fuga en nuestro techo que por un aumento de unos pocos grados en la temperatura del océano a 50 o 500 millas de distancia. Pero cuando tu hogar se encuentra en Houston, donde un aumento de algunos grados en la temperatura de la superficie del océano convierte un problema distante en una catástrofe inmediata, como cuando la lluvia de una tormenta como el huracán Harvey inunda su hogar durante días y días. Esa tormenta azotó Houston en agosto del 2017.

Sin embargo, no fue hasta diciembre de ese año que se publicó el primer estudio de atribución mostró que el cambio climático provocaría una tormenta con tanta lluvia como el huracán Harvey, y estadísticamente era tres veces más probable que ocurriera. Los científicos tardaron hasta 2020 en calcular que la tormenta fue resultado de las cantidades adicionales de lluvia atribuidas al cambio climático causado por el hombre. Este es un número asombroso, pero en ese momento, la información muy lenta. Por eso son tan importantes los nuevos análisis rápidos de atribución.

A medida que el clima extremo se convierte cada vez más en la nueva normalidad, así es como el análisis rápido y la ciencia de la atribución pueden ayudarnos a etiquetar y calcular de manera más clara y rápida las formas en que el cambio climático multiplica la amenaza del clima extremo y nos pone a todos en riesgo. La evidencia y los datos ya son claros: cuanto más rápido reduzcamos nuestras emisiones, mejor estaremos todos.

Fuente: The New York Times

Foto del instante en que se forma una exoluna, explicada por astrónoma

La imagen, captada por el telescopio ALMA es posiblemente la captura fotográfica de ese instante en el que se están formando algunas exolunas alrededor de un exoplaneta en una estrella que está a 370 años luz de nosotros

La presencia de un disco formador de lunas alrededor de un planeta fuera de nuestro Sistema Solar (exoplaneta) se ha logrado detectar por primera vez gracias al telescopio ALMA (Atacama Large Millimeter / submilliter Array), ubicado en Chile.
“Este tipo de hallazgos lo que nos permite es entender mejor cómo se forman los planetas, cómo se forman las lunas, porque todavía tenemos varias ideas”. Creemos que nuestra propia Luna se formó de la acumulación del material que resultó del impacto entre la Tierra primitiva y otro cuerpo gigante. Hay varias hipótesis que poner a prueba y “para eso las observaciones nos ayudan mucho para ir afinando lo que conocemos”, expresó la doctora Gloria Delgado Inglada para el programa Primer Movimiento de Radio UNAM.

¿Cómo se formó nuestro Sistema Solar?

En la Galaxia, en la nuestra como en muchas que son parecidas, hay nubes frías y oscuras que están hechas de gas y polvo y es en estas nubes donde se forman las estrellas.

“Estas nubes son los semilleros de las estrellas, la gravedad es la que hace que en un momento determinado el material se vaya amontonando, sobre todo en el centro, pero también alrededor de ese montón principal, y entonces del centro se forma una o varias estrellas y del resto, alrededor, se pueden formar otros objetos como planetas y otros cuerpos”.
En torno a los planetas también se pueden formar lunas, “de hecho en nuestro Sistema Solar solamente Mercurio y Venus son los únicos planetas que no tienen lunas alrededor, todos los demás tienen al menos una, como en nuestro caso”, explicó la investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM.

Indicios de exolunas

La imagen, captada por el telescopio ALMA “es posiblemente la captura fotográfica de ese instante en el que se están formando algunas exolunas alrededor de un exoplaneta en una estrella que está a 370 años luz de nosotros”.
La estrella en cuestión se llama PDS70 y es el prototipo de una estrella parecida a nuestro Sol, su masa es el 80 por ciento de la masa del astro rey, pero en una etapa de vida anterior, porque todavía no ha alcanzado la temperatura suficiente en el interior de su núcleo para que el hidrógeno se empiece a fusionar y produzca helio, que es la fase en la que está actualmente nuestra estrella, el Sol.

PDS70 pertenece a un tipo que se llama T Tauri, “son estrellas muy jóvenes, tienen menos de 10 millones de años, en el caso de esta estrella tiene unos 5 millones de años. El Sol para que recuerden tiene 4 mil 500 millones de años”.
Las estrellas T Tauris están en el proceso de conversión, “entonces poder fotografiarlas, poder estudiarlas, ver su luz, nos da mucha información sobre cómo se forman las estrellas y por ejemplo, cómo pudo ser la formación de nuestro propio Sol”, añadió la universitaria.

Los exoplanetas PDS 70b y PDS 70c se descubrieron en 2018 y 2019 respectivamente, utilizando el telescopio VLT (Very Large Telescope). Son dos planetas grandes en proceso de formación que se ubican a 22 y 34 unidades astronómicas de su estrella (la PDS 70) y que componen un sistema parecido al de Júpiter-Saturno.
El llamado disco circumplanetario formador de lunas rodea al exoplaneta PDS 70c, sin embargo, los astrónomos no han encontrado evidencia de un disco alrededor del PDS 70b, lo que indicaría que el PDS 70c lo privó del material que “engullen” los planetas para crecer.

Con la ayuda de ALMA los astrónomos han podido calcular el tamaño del disco circumplanetario y, según las observaciones, “el diámetro es de casi una unidad astronómica, que es justo la distancia que hay entre la Tierra y el Sol y la masa del disco se estima que es suficiente como para poder formar tres exolunas del tamaño de nuestra propia Luna”, detalló la especialista.

Un ojo más grande para mirar el Universo

En unos años se logrará una observación más detallada del sistema planetario con ayuda del telescopio gigante ELT (Extremely Large Telescope) que ya está en construcción en cerro Armazones, en el desierto chileno de Atacama. El diámetro del espejo principal del telescopio tendrá una longitud de 39 metros, “que justamente nos va a permitir tener muchas más de estas fotografías de semilleros de exolunas alrededor de exoplanetas que están en estrellas muy lejanas”.
Sobre la participación mexicana en este proyecto, la también académica señaló que hay muchos países, México no es uno de ellos. “Pero no está cerrado, la ciencia es global y si tienes una pregunta importante o interesante que hacer y una buena manera de enfocarla, vas la lograr la manera de poder usar este telescopio”, concluyó.

¿Por qué el cambio climático afecta la salud de las mascotas?

 

El cambio climático ha afectado al planeta en varios aspectos, desde los fenómenos meteorológicos hasta la contaminación, pero quién imaginaría que también afectaría en la salud y la vida cotidiana de nuestras mascotas. 

De acuerdo con Fausto Reyes Delgado, director médico del Hospital Veterinario UNAM Banfield, los parásitos que viven en nuestras mascotas se desarrollan mejor en climas cálidos y regularmente en la Ciudad de México esta temperatura surge desde marzo hasta octubre.

Con el cambio climático el ambiente cálido está presente la mayor parte del año, y al igual que muchos organismos, los parásitos dependen de las condiciones ambientales del planeta. “Ellos se desarrollan mucho más fácil en condiciones ambientales donde hay una temperatura cálida y mayor humedad”.

Los parásitos se dividen en dos grandes grupos: endoparásitos que viven dentro del cuerpo, como son protozoarios, gusanos planos y gusanos redondos y los ectoparásitos que habitan fuera del cuerpo, como son pulgas, piojos, garrapatas y chinches.

 En época de calor se da una explosión en el aumento de casos de pulgas, piojos, garrapatas y chinches y disminuye cuando baja la temperatura. Estos organismos para desarrollarse requieren una temperatura de 19 grados centígrados y mayor humedad, como es la lluvia, condiciones que posee la Ciudad de México.

Sin embargo, cuando la temperatura se modifica y comienza el frío este tipo de parásitos se adapta. “Por ejemplo, se han encontrado huevos de parásitos externos congelados en zonas muy frías y cuando se llevan a un clima cálido eclosionan”.

Lo mismo pasa con los endoparásitos, cuando ponen sus huevos están muy bien protegidos y explosionan justo cuando tienen las condiciones medioambientales correctas.

Por tal motivo, es muy importante la desparasitación constante de las mascotas, sobre todo durante los climas cálidos. “Si no llevamos un buen calendario de desparasitación no vamos a cortar el ciclo y constantemente surgirán de nuevo tanto en los perros como en los gatos”.

¿Cómo atenderlos?

Existe una gran cantidad de productos para los parásitos externos, desde collares, champús, jabones, pipetas, pastillas y hasta tabletas.  Actualmente la gran mayoría de estos productos tienen una duración de uno a tres meses. “Por eso es importante llevar a la mascota con el veterinario y así crear un calendario de acuerdo a sus necesidades”.

El veterinario tiene ese conocimiento y puede establecer un calendario para la piel de la mascota, de uno a tres meses, según sea la presentación del producto. “Debe convertirse en un hábito”.

El problema común y grave en América Latina es que si un propietario no detecta una pulga o una garrapata en el perro, considera que no debe desparasitarlo, pero cuando ya la pulga subió seguramente las enfermedades ya están dentro de la mascota.

En cuanto a los parásitos gastrointestinales se debe tomar en cuenta qué tipo de parásito tiene y el ciclo que maneja, para así atacar en la situación correcta. Para esto, es importante que el veterinario tommuestras del laboratorio y verifique qué tipo de parásito tiene la mascota.

Un “perrito” o “gatito” puede desparasitarse en junio y es factible repetir el procedimiento a finales del mismo mes o a principios de julio. Todo depende de sus hábitos diarios, si sale a pasear en zonas de recreo y convive con otros perros. Se recomienda desparasitar más seguido, pero si es un ejemplar que se queda en casa la mayor parte del tiempo puede realizarse dos a tres veces al año. 

Bienvenidos a la ‘Platisfera’, un nuevo ecosistema creado por el ser humano

Las botellas de plástico dominan los desechos en el océano, y se estima que 1 millón de botellas llegan al mar cada minuto. El mayor culpable son las botellas de tereftalato de polietileno (Pet).

El mes pasado, un estudio encontró dos bacterias capaces de descomponer estos materiales, o como dicen los titulares ‘comer plástico’. Conocido como Thioclava sp. BHET1 y Bacillus sp. BHET2, estas bacterias fueron aisladas en un laboratorio, pero se descubrieron en el océano.

Las bacterias son el último ejemplo de nuevos organismos que parecen estar creciendo en un entorno único: enormes cantidades de plástico en el mar.

Como la atmósfera, la magnetosfera y la hidrosfera, la plastisfera es una región. Pero también es un ecosistema, como la estepa siberiana o los arrecifes de coral, es un entorno marino plastificado. La concentración más conocida de desechos plásticos transportados por el mar es el gran parche de basura del Pacífico, una especie de sopa de plástico esparcida en un área de aproximadamente el doble del tamaño de Francia, y en donde el plástico está en todas partes.

Este gran parche de basura, fue descrito por primera vez en un estudio de 2013 para referirse a un colectivo de organismos colonizadores de plástico, incluidas bacterias y hongos, y el término se ha expandido desde entonces. Ahora abarca de manera general a organismos más grandes, desde cangrejos hasta medusas, que atraviesan los océanos en plásticos marinos.

El término fue acuñado por Linda Amaral-Zettler, microbióloga marina del Royal Netherlands Institute de Investigación Marina.

“En 2010, estábamos planeando recolectar muestras de plástico para un próximo crucero para caracterizar las biopelículas [organismos que se adhieren entre sí y en otras cosas] en el plástico”, dice Amaral-Zettler. “Estaba tratando de pensar en un término conveniente para describir a la comunidad y se me ocurrió […] ‘plastisfera’”. Aunque el término puede ser reciente, el fenómeno no lo es. “La plastisfera existe desde que existe el plástico”, dice Amaral-Zettler.

Lo que es nuevo es nuestra comprensión de cuán complejo puede ser un ecosistema en el mundo del plástico. En la plastisfera hay organismos que realizan la fotosíntesis; hay depredadores y presas; simbiontes y parásitos, lo que permite “una gama completa de interacciones posibles, como en otros ecosistemas”, dice Amaral-Zettler. “Si tomamos la definición de ecosistema como ‘una comunidad biológica de organismos que interactúan y su entorno físico’, entonces esto es casi seguro que se aplica a la plastisfera”, dice Robyn Wright, del departamento de farmacología de la Universidad de Dalhousie en Canadá.

Otra característica única de la plastisfera es que los humanos la inventaron. Todos los demás ecosistemas han evolucionado durante millones de años. El significado de eso aún no está claro. “No creo que sea necesariamente importante el que no sea de origen natural, porque todos los miembros de la plastisfera siguen siendo ‘naturales’, pero es más una cuestión de escala”, dice Wright. A diferencia de la mayoría de los materiales naturales, el plástico es muy duradero y persistente, lo que permite el crecimiento y la propagación de organismos adheridos a un área masiva.

Además, un estudio del año pasado descubrió que ciertos colores de plástico afectaban la diversidad de los microbios que los colonizaban: las comunidades de microplásticos azules tenían una diversidad más rica que las de los plásticos amarillos o transparentes.

También existen preocupaciones sobre los organismos colonizadores de plástico que pueden viajar por el mundo. El estudio de Amaral-Zettler de 2013 descubrió un tipo de bacteria que se sabe que contiene varias especies de patógenos (Vibrio), incluidos algunos asociados con gastroenteritis.

Aunque existe la posibilidad de que la plastisfera albergue patógenos, Wright es escéptico. “Realmente no hay ninguna prueba concreta de que los plásticos representen más peligro que cualquier otra superficie que colonizan las bacterias, o cualquier otra área del medio ambiente”, dijo.

Para los científicos, la mera presencia de la plastisfera es una preocupación menos obvia que sus posibles peligros para la salud. La mayor parte del plástico termina en un vertedero, pero casi un tercio termina en el mar. La mayoría se hunde, pero muchos no, convirtiéndose en un hogar para todo tipo de microbios que de otra manera no tendrían un hogar. Las bacterias se mueven porque cuando los plásticos se sumergen en agua atraen carbono, hierro, nitrógeno y fósforo, que a su vez atraen a los microbios. Esto a veces se denomina efecto Zobell, en honor al microbiólogo marino Claude E. ZoBell.

Lo que sucede entonces es en gran parte desconocido

“Por el momento, sigue siendo un área de investigación muy activa”, dice Wright. Hay dos campos principales de investigación: patógenos potenciales en la plastisfera y el potencial de algunos microbios para biodegradar hidrocarburos, como los comedores de plástico recientemente identificados.

En 2016, científicos en Japón descubrieron Ideonella sakaiensis, una especie de bacteria en un vertedero que había desarrollado una enzima que le permitía comer plástico. Pero otro estudio realizado el mismo año encontró que, en comparación con las bacterias de las aguas circundantes, las de la plastisfera poseían una colección enriquecida de genes, lo que sugiere que se habían adaptado a un “estilo de vida adherido a la superficie”. Los científicos advierten que es importante no pensar en estos como mutantes recientes. “Si bien los plásticos son un material relativamente nuevo en una escala de tiempo evolutiva, los productos químicos de los que están hechos no son nuevos, principalmente constituyentes del petróleo”, dice Wright. “Por lo tanto, las bacterias han tenido millones de años para desarrollar mecanismos para degradar éstas sustancias químicas”.

¿Podría la plastisfera evolucionar de tal manera que las bacterias se la comieran, o al menos nos ayudarían a identificar formas de descomponer nuestros desechos plásticos? Definitivamente estoy de acuerdo en que los microbios en plásticos serán el lugar clave para buscar en la lucha contra el plástico”, dice Wright.

Pero aunque Amaral-Zettler admite que algunos microbios pueden alimentarse de plástico ya degradado por los rayos ultravioleta, advierte contra la exageración de las posibilidades. “Es importante darse cuenta de que los estudios que analizan las bacterias que ‘comen plástico’ solo les proporcionan una única fuente de carbono”, dice. “Esto contrasta con lo que se encuentra en la naturaleza”.

Los estudios de laboratorio tampoco tienen en cuenta las condiciones oceánicas, explica Wright, como las diferentes temperaturas, el clima o la presencia de otros organismos. Pero, agrega, incluso saber que esto es teóricamente posible es un gran paso en la dirección correcta.

Al igual que nuestro propio microbioma gastrointestinal, que es enormemente importante para nuestra salud en general, el microbioma de la plastisfera también tiene “un papel importante que desempeñar”, dice Amaral-Zettler. Dado que hemos modificado nuestro planeta en la medida en que estos microbios han evolucionado para adaptarse a nuestros océanos plastificados, comprender el nuevo ecosistema que parecemos haber creado accidentalmente es crucial. “Para bien o para mal, como el plástico”, dice, “la plastisfera está aquí para quedarse”.

Fuente: The Guardian

No fue fácil, pero cumplí mi sueño, ser astrónoma: Gloria Delgado


Cuando Gloria Delgado Inglada estudiaba la licenciatura en Física recuerda que un profesor explicaba un tema muy complicado y les dijo: “Las mujeres no pongan demasiada atención, porque de todos modos no llegarán a ser investigadoras ni a dedicarse a esto”. Sintió tanta indignación y rebeldía que pensó: “pues ahora voy a entender para demostrarle que sí podemos”. Hoy labora en el Instituto de Astronomía de la UNAM y se dedica a estudiar el medio interestelar de las galaxias.
 

El camino no fue fácil. Recuerda que de pequeña era una buena estudiante, pero cuando llegó a la Universidad para estudiar Física por primera vez en su vida se dio un “fuerte golpe” al reprobar varias materias.

“Pasé de ser una buena estudiante a ser una estudiante promedio tirando a mala, no entendía lo que me decían los profesores”. La investigadora comprendió que Física es una carrera muy exigente y debía modificar su forma de estudiar.

En el camino sintió mucha frustración porque las cosas no salían como ella quería y pensó varias veces en abandonar la carrera. Pero siguió luchando.

“Los sueños que tengas en tu vida trata de cumplirlos, a veces te encuentras con obstáculos que son como pruebas, pero si quieres, te gusta y te esfuerzas, al final lo lograrás”.

Desde niña supo que le apasionaba la ciencia, fue como una sensación o una inquietud que sentía cada que miraba el cielo y veía esa inmensidad obscura con puntitos brillantes. “Pensar que somos una cosa diminuta en un Universo tan grande me maravillaba”.

Tenía muchas preguntas y decidió que seguiría sus instintos y buscaría las respuestas. Poco a poco descubrió que esas emociones podrían responderse a través de la astronomía y así se dedicó a esa área. 

A través de los años descubrió que le fascinaba la astronomía y la ciencia en general. “Una de las cosas que más me gusta de la ciencia es que adquirimos el conocimiento no por intuición, sino porque hacemos pruebas, analizamos, hacemos un test y vemos si cumple la hipótesis. Si no, inventamos nuevas formas de estudiar, al final obtenemos datos que cualquiera podría comprobar”. 

Su papá y su hermana son abogados; sus hermanos se dedican a la economía. Siempre la han apoyado. No tiene familiares astrónomos, quizás algún tío científico, mencionó durante la entrevista para UNAM Global. En algún momento su mamá le dijo: ¿por qué tienes que estudiar cosas tan raras e irte tan lejos?

“Creo que aunque esté lejos y me dedique a un área que ellos no entienden se sienten orgullosos de que siguiera mis sueños y me realizara”. 

Desde que vive en México sus padres la han visitado varias veces y ella viaja seguido a España, su tierra natal. “Vivir en un lugar diferente de dónde naciste y que sientes familiar es muy bueno, tanto en lo personal como en lo profesional, porque te abre un nuevo panorama”.

En la UNAM

Cuando Gloria inició en la astronomía se sentía fascinada por los agujeros negros, pero al final no se dedicó a esa área. “Basta con que a todo mundo le guste algo para que me deje de gustar a mí”.

 Se dedica al medio interestelar de las galaxias, en específico las nebulosas planetarias y regiones H II. “Me interesa su composición química y la información que nos brindan sobre la producción de elementos químicos dentro de las estrellas y cómo van cambiando en las galaxias espacial y temporalmente”. 

A través de los elementos químicos y su abundancia en diferentes nebulosas se puede averiguar qué elementos químicos y en qué cantidad se producen en diferentes tipos de estrellas.

Hace algunos años, en una investigación liderada por ella, encontraron que las estrellas como nuestro Sol pueden producir un “poquito” más de oxígeno en su interior y transportarlo hacia la superficie, de manera que ese enriquecimiento resulta en la fase de nebulosa planetaria. “Esto es algo que ya se había encontrado, pero no en nebulosas planetarias de nuestra galaxia, sino en otras con menos metalicidad”.

¿Cómo llegó a México?

Después de terminar su carrera en física continuó con la maestría y el doctorado, un requisito indispensable para realizar una carrera de ciencias. De hecho, en España alientan a los jóvenes para hacer una estancia en otro país y aprender diferentes métodos, herramientas y formas de hacer ciencia.

¿Por qué vivir en México?

“Por un lado me llamaba mucho la atención como país, su cultura y quería conocer. Por el otro lado, aquí se encuentran los mayores especialistas y pioneros a nivel mundial de nebulosas, el área que me interesa”.

Llegó al Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE, Puebla) para realizar su maestría y doctorado en astrofísica, bajo la supervisión de Mónica Rodríguez. Ha aprendido de los grandes expertos de la UNAM como son: Manuel Peimbert, Silvia Torres Peimbert, Miriam Peña, Rafael Costero, entre algunos otros.

Ser astrónoma es cómo ver uno de sus sueños cumplidos. “Recuerdo cuando llegué al INAOE para hacer una entrevista con algunos académicos, me preguntaron cómo me veía en 10 años y yo respondí: Me gustaría verme así cómo están ustedes entrevistando a estudiantes”.

Aproximadamente 10 años después, “me tocó dar un discurso al final de una graduación del doctorado y pensé: ya me veo un poco más cerca de mi meta y después lo logré, me tocó realizar entrevistas para otros estudiantes que querían ingresar”.

Gloria piensa que pasó todas las pruebas y lo logró, realizó su sueño de ser astrónoma.