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¿Se pueden combinar las vacunas?

Michel Olguín Lacunza

Durante la pandemia se han aplicado diversas marcas de vacunas para la enfermedad de la COVID-19 en México. Sin embargo, las personas han tenido dudas sobre su eficacia e incluso han sentido la inquietud de aplicarse dos tipos, pero ¿qué pasa si se combinan las vacunas?

Al respecto, René Arredondo, profesor de la División de Investigación de la Facultad de Medicina de la UNAM, sugiere no aplicarse más de dos tipos de vacunas.

“La recomendación es no aplicarse vacunas heterólogas sin aprobación, siempre que pueda evitarse, teniendo en mente su nivel de riesgo particular y la oportunidad de la vacunación”.

Todas las vacunas disponibles en el mercado han pasado por diversas pruebas y ensayos clínicos, son muy eficaces y seguras, pero a la hora de combinarlas, estos parámetros son inciertos. “Prácticamente se desconoce cuáles son los efectos adversos que pueda tener la suma de dos vacunas diferentes”.

Aunque la combinación de vacunas se ha utilizado para otras enfermedades y con buenos resultados, existe poca experiencia en el tema de la COVID-19.

Para este tema, actualmente existen escasos estudios y no involucran suficientes individuos para identificar efectos adversos “raros”. Se ha realizado en poblaciones de mil personas, es decir pequeñas. Un requisito indispensable para conocer los niveles de seguridad en la combinación de vacunas es que se aplique a una población muy grande.

 La tecnología en las vacunas

Las vacunas han evolucionado bastante en las últimas dos décadas. Esta es la primera vez que se obtienen durante una pandemia y no posterior, como había pasado en las epidemias anteriores.

Existen las siguientes:

RNA: Es una vacuna que utiliza el RNA envuelto en liposomas (un sistema que encapsula activos) para penetrar dentro de las células musculares en el sitio de la inyección. El RNA dirige la síntesis de la proteína que será reconocida por el sistema inmune y así lo entrena para cuando llegue el patógeno. Ejemplos son Pfizer y Moderna.

Vectores virales: Se utiliza un virus inofensivo, que es modificado genéticamente para contener la información de la espícula del SARS-CoV-2. Cuando la célula lo expresa, el sistema inmune lo identifica y protege al organismo. Ejemplo: Astra Zeneca, Sputnik y Cansino.

Proteínas: Utilizan específicamente las proteínas de la CÁPSIDEN o de la Espícula y el virus inactivo. El sistema inmunitario reacciona y produce anticuerpos para cuando llegue el verdadero patógeno. Ejemplos: Nonavax, y Sanofi.

En el futuro cada una de éstas podrían combinarse para servir a propósitos particulares. Por ejemplo, las vacunas de RNA producen una respuesta de anticuerpos muy elevada en tanto los vectores virales producen una respuesta muy importante en las células T, que forman parte del sistema inmunitario y se forman a partir de células madre en la médula ósea. Ayudan a proteger al cuerpo de las infecciones y a combatir el cáncer.

 En personas que tienen cáncer y reciben quimioterapia podría ser adecuado las vacunas con vector viral, que con mayor probabilidad estimulan su sistema inmune.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud existen en proceso 206 vacunas que pertenecen a estos grupos.

Actualmente, se investiga la posibilidad de combinar las vacunas de Astra Zeneca con Sputnik por tener diferente vector viral. Al combinar vectores diferentes la respuesta inmune podría mejorar. 

Sistema inmune 

El sistema inmune protege de las infecciones y enfermedades, se divide en innato y adaptativo. El primero “es relativamente inespecífico, tan sólo es la primera barrera para los patógenos”. El segundo amplifica la respuesta y genera una memoria con cada encuentro de un microorganismo diferente; una vez que resuelve la enfermedad se producen células que quedan presentes en los tejidos.

Estas células se despiertan cuando surge una nueva infección por el mismo microorganismo y se producen anticuerpos por los llamados linfocitos B. La respuesta inmune toma mayor fuerza y se genera en un tiempo más corto. 

Las vacunas funcionan con el sistema adaptativo y se trata de un entrenamiento para actuar más rápidamente sobre el patógeno. El organismo reconoce patrones de unas moléculas llamadas antígenos del patógeno y guardan la información para una segunda infección. La respuesta inmune es más rápida y efectiva y no dan oportunidad a que el patógeno prolifere.

Conclusión

Algunas vacunas tienen efectos secundarios que no son tan graves, pero al combinarlas con otras marcas, estos efectos podrían llegar a ser más intensos.

“Lo más importante es que no existen estudios con suficiente número de personas para detectar los efectos adversos raros, que pudieran llegar a ser graves, investigaciones que sí llevaron a cabo para cada una de estas vacunas en lo individual”, dijo el académico universitario.

Cada vacuna tiene en lo individual un perfil de seguridad de eventos adversos. Por ejemplo, sí la formación de coágulos con la vacuna Astra Zeneca ocurre en una de cada 50 mil personas, no se sabe si al combinarla esta probabilidad será diferente.

Al realizar ensayos clínicos que involucran a miles de personas, se tiene suficiente información sobre cuántas personas quedan protegidas por la infección del virus, cuántas lo pueden transmitir y los que se enferman de forma leve o severa.

Sobre la variante delta, hasta el momento no existe una vacuna en específico que la cubra directamente, pero todas las existentes proveen anticuerpos para las mutaciones. Sólo disminuye la eficacia de la protección, es decir, la enfermedad surge, pero de forma leve, concluyó.

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