Conocer de cerca a la supercomputadora «Miztli» es posible a través de la realidad virtual

Para los náhuas, miztli significa puma, pero para los universitarios dicha palabra es también otra forma de decir supercómputo, ya que éste es el nombre de la supercomputadora más potente de la UNAM (con un poder similar al de 87 mil ordenadores de escritorio trabajando al unísono). Esta capacidad genera tal curiosidad entre la gente que cada año la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación (DGTIC) recibe cientos de solicitudes para visitarla, y todas son negadas, pues el acceso se da a muy pocas personas y sólo si la situación lo amerita.

A fin de atender esta demanda, el Departamento de Visualización y Realidad Virtual (DVDR) de la DGTIC desarrolló una aplicación tridimensional e interactiva (disponible sin costo en las tiendas de Google y Apple) que permite conocerla tan de cerca que, quien tenga el interés, puede ver su cableado con tal detalle que se sentirá ahí, y para ello sólo requiere una tableta o un teléfono y, de ser posible, unos lentes HMD, explicó María del Carmen Ramos, jefa del DVDR.

Para hacer posible esta experiencia, la académica y su equipo crearon un programa donde este aparato cobra vida durante ocho minutos, los cuales usa para hablar de sus características, no sin antes presentarse y, con toda educación, decirnos: “¡Hola!, soy Miztli, la supercomputadora de la UNAM, y debo preguntarte, ¿sabes qué es una supercomputadora?”.

Esta charla informal es en realidad parte de un guion desarrollado por comunicólogos a fin de que el usuario aprenda de forma amigable y efectiva qué es y cómo funciona Miztli, y para no dejar ninguna duda flotando en el aire, si alguien respondió negativamente a la interrogante, muy rápido ella nos explica: “Una supercomputadora es una máquina con capacidades extraordinarias para estudiar fenómenos complejos y difíciles de reproducir en el mundo físico”.

Sobre esta app, Ramos Nava explicó que le apuesta a la inmersión, por lo que para disfrutar esta vivencia de manera óptima lo mejor es hacerse de unos lentes de realidad virtual, y ni siquiera de los caros, pues la aplicación funciona con esos que se ofertan afuera del Metro por 200 pesos o con aquellos de cartón llamados cardboard; pero si al usuario le es imposible conseguir estas gafas, el programa corre sin problema en cualquier teléfono o tableta con giroscopio.

Debido a cuestiones de seguridad, nadie puede ingresar a las instalaciones de Miztli ya que los sites de supercómputo precisan una temperatura específica y el calor corporal de muchas personas altera este equilibrio, además de que dicha máquina es tan delicada que mover un cable por descuido repercutiría en su desempeño.

“Ninguno de estos inconvenientes se presenta con el recorrido a través de la app. Ésta es la ventaja de la realidad virtual, nos permite viajar a lugares prohibidos, difíciles o incluso inexistentes”.

De lo real a lo virtual

Desde que los integrantes del DVRV ingresaron a las instalaciones de Miztli para tomar fotos y medidas, hasta que tuvieron la aplicación terminada, pasaron cuatro meses. En este lapso la mayoría conoció por primera vez al aparato, pues incluso ellos, siendo trabajadores de la DGTIC, tenían prohibida la entrada al site de supercómputo.

“Nos dieron acceso por dos días, los cuales aprovechamos para obtener el material que nos permitió modelar tridimensionalmente la máquina, aunque esto no fue lo más complicado, sino recrear las conexiones y su acomodo en los racks, así como animar el sistema de aire acondicionado en funcionamiento. Lograr que estos efectos fuesen visualizados de la mejor manera nos resultó lo más laborioso”.

A decir de Ramos Nava, una vez que tuvieron el producto terminado la prueba de fuego antes de lanzarlo al mundo fue mostrarlo al personal del área de supercómputo de la DGTIC; escuchar a la administradora del site exclamar: “¡Justo así es Miztli!” fue la luz verde que todos esperaban. A los pocos días el programa ya estaba en las tiendas de Android y Apple listo para ser descargado.

En vista de los buenos resultados, el DVDR planea crear otro recorrido virtual, pero ahora del Centro de Datos, espacio contiguo a las instalaciones de Miztli, y también piensa desarrollar juegos cuya temática sean los superordenadores y qué se puede hacer con ellos.

Si le preguntan a María del Carmen Ramos qué es lo que más le gusta de la realidad virtual, la respuesta suele ser la misma: la posibilidad de contemplar y sentir algo, pero sin estar en el lugar.

“Es como una puerta que abre justo a donde quieres ir. Ya hablando como usuaria me gustaría que hubiera algo parecido a nuestra app, pero del CERN y su Colisionador de Hadrones. Algo así me permitiría ponerme en medio de alguno de sus experimentos, algo imposible por otra vía. A esto me refiero, la realidad virtual nos deja vivir algo sin la necesidad de estar ahí”.

Viajar sin moverse es un sueño hecho realidad… virtual

Con 37 años surcando el Pacífico, el Puma resulta inconfundible: sus colores azul y oro, sus 50 metros de eslora y el escudo de la UNAM por mascarón de proa hacen de este buque algo único (o casi, porque su hermano, el Justo Sierra, se le parece mucho). Y pese a ser tan distinguible por fuera, para casi todos es un misterio cómo es por dentro, o al menos lo era hasta hace poco, pues el Departamento de Visualización y Realidad Virtual (DVRV), de la Dirección General de Cómputo y Tecnologías de Información y Comunicación (DGTIC), creó un recorrido virtual que permite a cualquiera pasear por su cubierta, meterse al cuarto de máquinas o ponerse frente al timón.

A decir de Tayde Martín Cruz, desarrollador dicho programa, estas herramientas nos dan pistas de cómo será la educación a futuro. “Ellas nos permiten conocer, en primera persona, entornos que de otra manera estarían fuera de nuestro alcance, e incluso interactuar con ellos. En el caso de la simulación del barco, ésta es empleada por estudiantes que desean aprender a usar equipo oceanográfico, aunque no exclusivamente; también ha resultado de interés a quienes sólo tienen curiosidad de saber cómo es”.

Para el integrante del Departamento de Visualización y Realidad Virtual (DVRV), dedicarse a esta área ha sido una fuente de experiencias enriquecedoras, pues esto le ha permitido empaparse del trabajo de investigadores de especialidades tan diversas y ajenas a su formación profesional como psicología, biología, lingüística o medicina del deporte. “Se trata, en el sentido más estricto del término, de un quehacer inter y multidisciplinario”, añadió.

Según sus cuentas, Martín Cruz lleva una veintena de proyectos en su haber y algunos de ellos no sólo han servido para que especialistas profundicen en ciertos temas, sino que han ayudado a personas a sobreponerse de experiencias traumáticas. “Por ejemplo, una de estas simulaciones recrea un secuestro, pero como esto se hace en condiciones controladas, quienes han padecido algo similar pueden hacerle frente a esta vivencia de la mano de un especialista y dar pasos firmes para sobreponerse”.

La principal ventaja de la realidad virtual (RV), sugiere Martín Cruz, es la de viajar sin desplazarse, tanto espacial como temporalmente, pues no importa que el buque Puma esté de travesía por Alaska o que la Megaofrenda de 2013, dedicada a Remedios Varo, haya concluido cinco años atrás, siempre podremos visitar ambos lugares ya sea desde una computadora, un dispositivo portátil o con unos cascos especiales a fin de aislarnos de nuestro entorno.

De los videojuegos a otras realidades

Desde niño, a Tayde Martín Cruz le gustaban los videojuegos y pasaba mucho tiempo con ellos, al grado que sus amigos le preguntaban ¿y a dónde vas a llegar con eso? “Esa afición me trajo aquí”, respondió el ingeniero en sistemas, quien entró al DVRV para hacer su servicio social, y ya nunca salió.

“En México el área de los juegos de video no ha crecido como en otras partes del mundo, pero es un área que ha dado pie a muchos desarrollos, como se puede ver en los múltiples usos que se le da al Kinect del Xbox en robótica, por ejemplo”.

De hecho, agregó el ingeniero, pocas áreas han impulsado tanto la inmersión como ésta. Lo que hacemos para crear estos mundos virtuales es usar engines (motores) de videojuegos, lo que nos permite integrar los modelos tridimensionales, texturas, audios e imágenes que nos hace llegar el equipo de arte y con ellos elaboramos entornos acordes con lo que nos pide cada proyecto.

Uno de los más recientes, y que a decir de Martín Cruz muestra la diversidad de las encomiendas recibidas, es un simulador de esgrima, donde quienes practican esta disciplina perfeccionan su técnica de florete ante adversarios con las mismas habilidades y nivel que un competidor de talla mundial.

“No podría decir que hay un límite a las cosas porque aún seguimos explorando con las posibilidades y éstas no dejan de sorprendernos”.

Muchas de estas aplicaciones pueden ser descargadas de las tiendas de Google y Apple, o en la página www.ixtli.unam.mx/apps, “y se agregarán más porque el DVRV está abierto para asesorar o concretar proyectos tanto de la comunidad puma como de gente externa. El único requisito es llegar con una buena idea”.

El trabajo más reciente del departamento es una app que permite hacer un recorrido por las instalaciones de la supercomputadora Miztli “y ahora lo que sigue es hacer algo parecido con el Centro de Datos de la Universidad, ubicado justo al lado. También estamos por abrir un nuevo plan de becarios para capacitar a estudiantes interesados y un diplomado enfocado al desarrollo de videojuegos. En el departamento siempre hay algo nuevo por hacer”.

Un observatorio que no ve a las estrellas

En 2004 la UNAM incursionó en la realidad virtual (y de alguna manera México) con la fundación del DVRV, y casi a la par surgió el Observatorio Ixtli, un auditorio de RV con equipos de alta calidad para visualizar proyectos enfocados en investigación, cultura y educación.

Ubicado en la planta baja de la DGTIC, entrando a mano izquierda, estas instalaciones pueden ser visitadas por cualquiera, bajo previa cita, y permiten experimentar la realidad virtual de una manera mucho más inmersiva de lo que se podría en casa o en la oficina.

Con una treintena de asientos, paredes con acabados de madera, una luz tenue y protegido contra el ruido, el lugar esta acondicionado para aislar al visitante del mundo exterior y brindarle una experiencia lo más vívida posible. “En este observatorio no se ven estrellas, sino mundos virtuales”, acotó Cruz.

Hasta hace poco, la gente que hacía uso de las instalaciones ocupaba una butaca y miraba las simulaciones en una gran pantalla al frente, pero recientemente se renovaron los equipos y ahora los visitantes pueden colocarse unos lentes especiales y manipular las recreaciones digitales mediante un par de controladores manuales.

“Cuando los usuarios llegan no saben que esperar. Una vez concluida la experiencia la mayoría quiere regresar”.

Programa de la UNAM logra disminuir índice de robos y acosos en el Metro

Quienes aseguran que nada interesante puede ocurrir en una mañana de domingo tal vez ignoran que fue un 4 de diciembre de 2016, en punto de las siete, cuando en la estación Balderas arrancó el programa MetRevolución, el cual —a través de señalamientos adheridos al suelo— comenzó a regular el ascenso y descenso de los usuarios y puso fin al caos del lugar, el cual llegó a ser tan de todos conocido que el músico Rockdrigo González lamentaba haber perdido en esos andenes a su amor, o al menos eso dice la canción.

“Desde entonces esta iniciativa se ha replicado en 13 estaciones. Con la primera logramos una disminución en tiempos de espera de un 15 por ciento y creemos que como ya hay más operando bajo este sistema, el índice se ha incrementado, pero aún falta corroborarlo. Sin embargo, al hablar con el personal del Metro sobre los resultados obtenidos en este poco más de un año, nos enteramos de algo que jamás contemplamos: en los sitios donde se ha instrumentado esta propuesta el número de robos y de acosos ha ido a la baja”, expuso el profesor Carlos Gershenson, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM.

El método usado por MetRevolución para regular el abordaje a los trenes consiste en colocar pegatinas en el piso, estrategia parecida a la de los maestros de baile de antaño que, para enseñar los pasos de un vals, pintaban huellas de zapato en la pista. En esta ocasión, el objetivo de las calcomanías es señalar dónde abrirán las puertas y dónde hacer fila para, tras dejar pasar a los pasajeros que salen, subirse al vagón, todo con una coordinación casi dancística.

“Al formarse en un sitio específico y esperar su turno, la gente no se apelotona ni choca entre sí y esto, además de hacer más fluido el tránsito, obstaculiza la labor de los carteristas, quienes procuran las aglomeraciones y se valen de la proximidad de los cuerpos para ocultar sus maniobras, al igual que los acosadores”, explicó.

Al escuchar que su programa había tenido este efecto, la primera reacción del profesor Gershenson fue sorpresa, pues cuando él, junto con el investigador Luis Pineda, la diseñadora Tania Pérez y los estudiantes Gustavo Carreón y Jorge Zapotecatl, hicieron el planteamiento original, en ningún momento pensaron en lo delictivo.

“O quizá especulamos mucho y el que haya menos ladrones se debe a que hay más policías en el andén —bromeó—. Esto es un beneficio agregado que nos llega de sorpresa; nunca anticipamos algo así”.

Soluciones simples a un problema complejo

En su álbum Re de 1994, el grupo Café Tacvba incluía como track número 9 el tema El Metro, que cuenta la historia de un hombre atrapado en la Línea 2, el cual desde un vagón grita: “Zócalo, Hidalgo, Chabacano he cruzado un millón de veces. He querido salir por la puerta, pero siempre hay alguien que empuja para adentro”.

A decir del investigador, más que estrofa de una canción esta actitud hostil es una de las causas principales de retraso en la corrida de los trenes. “Y no es que a los pasajeros le guste darse empellones y colisionar, más bien la experiencia les ha enseñado que ésa es la única forma de subirse al convoy, y este choque de individuos en contraflujo retrasa el cierre de puertas. Nosotros decidimos cambiar eso y comenzamos a plantear nuestra propuesta”.

Bajo el nombre de Guiando comportamientos para regular la movilidad urbana, en 2013, esta iniciativa fue aprobada por el Conacyt como parte del catálogo de Proyectos de Desarrollo Científico para Atender Problemas Nacionales “y con los recursos recibidos pudios comprar cámaras y equipos que nos permitieron crear simulaciones computarizadas a fin de entender cómo se comportan los usuarios en los vagones y en las plataformas”.

Justo en esta etapa, al doctor Gershenson le surgió un viaje a Singapur y Corea del Sur, lo que le permitió ver en acción a los metros de ambos países y observar que en sus plataformas había instrucciones gráficas a ras de suelo que agilizaban las interacciones entre individuos. A su regreso compartió esta información con sus colegas y entre todos adaptaron esa estrategia al contexto mexicano.

“A 13 meses de haberlas puesto a prueba podemos decir que estas señalizaciones son tan intuitivas que de inmediato la gente sabe qué hacer y dónde esperar. De hecho, hay quienes han interiorizado a tal grado la dinámica que ya la repiten incluso en estaciones que no se han sumado al programa. Usar estos mediadores para delimitar las áreas de salida, entrada y espera han cambiado las reglas del juego”.

Si la idea es buena, no importa el dinero

A la entrada del cuarto piso del IIMAS, donde Gershenson tiene su cubículo, hay calcomanías en el suelo que indican la ruta para avanzar y los puntos para ceder el paso. “Las puse yo, son las que nos sobraron de Balderas”, confesó.

Parte del éxito de MetRevolución radica en esto, en lo sencillo de instalar los señalamientos, pues el investigador colocó las pegatinas en su lugar de trabajo con la misma facilidad con que lo hizo en los andenes de Balderas, porque un dato no muy conocido es que fueron 12 universitarios (él incluido), y no el personal del Metro, quienes montaron todo durante la madrugada de un domingo de 2016.

“¿Así se divierten los profesores de la UNAM en las noches de fin de semana?”, o “¡nunca se había visto a tanto doctor trapeando andenes!” eran algunos de los comentarios de los vigilantes que atestiguaron las faenas, aunque de haber sabido a cuánto ascendía el valor total del material empleado en esta intervención sería otra cosa la que les hubiera provocado sorpresa, pues la suma apenas rozaba los 20 mil pesos, menos de lo que cuesta el nuevo iPhone.

“Cuando una idea funciona no se necesitan grandes montos y, por ello, no pasó ni un día y ya estábamos en la mayoría de los medios. La noticia de lo que habíamos hecho se viralizó y de todas partes comenzaron a buscarnos”, recordó el académico.

De hecho, el lunes 5 de diciembre de 2016 no hubo periódico o emisión de radio o televisión que no mencionara esta iniciativa, y aquel día las redes sociales se llenaron de posts y tuits en apoyo a lo logrado en el metro Balderas.

¿Y a qué se debe la buena acogida que tuvo MetRevolución?, se le preguntó a Gershenson. “A que es un ejemplo de lo mucho que se puede lograr con una intervención mínima. Abundan los proyectos caros que no solucionan nada o que empeoran los problemas. Aquí la historia fue diferente, al grado de que más de una persona nos dijo que esto les daba esperanza, pues si habíamos logrado algo así en el Metro, no era impensable que esto se repitiera en otros ámbitos. Es alentador ver que acciones pequeñas logran grandes cambios”.

La UNAM recibe a 496 estudiantes internacionales

La UNAM recibió a 496 estudiantes internacionales que cursarán el semestre 2018-2 en esta casa de estudios.

Provienen de 136 instituciones de educación superior de 31 países, señaló el titular de la Coordinación de Relaciones y Asuntos Internacionales (CRAI) de la UNAM, Francisco José Trigo Tavera, quien presidió el evento de bienvenida.

Durante una ceremonia realizada en el auditorio Raoul Fournier de la Facultad de Medicina, Trigo destacó que la UNAM es el proyecto cultural más importante del México contemporáneo, es autónoma, por lo que tiene libertad de cátedra, y contiene en sus instalaciones importantes entidades del país como el Servicio Sismológico Nacional, la Biblioteca y la Hemeroteca Nacionales y el Observatorio Astronómico Nacional, entre otros.

Durante el semestre que inicia los estudiantes extranjeros cursarán estudios tanto en el campus central de Ciudad Universitaria como en las Facultades de Estudios Superiores (FES) y en las Escuelas Nacionales de Estudios Superiores (ENES) ubicados en la zona metropolitana y en varias entidades federativas del país.

Ciencias Políticas y Sociales, a la cabeza

Como ha sucedido en años anteriores, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) será la entidad académica que reciba la mayor cantidad de alumnos extranjeros (138), seguida por Filosofía y Letras (90), Arquitectura (56), Contaduría y Administración (52), Ingeniería (43), Derecho (32), Economía y Ciencias (con 27 cada una).

Le siguen la Escuela Nacional de Trabajo Social (con 24), y las facultades de Artes y Diseño (22), Psicología (19), Odontología (13), Química (10) y Medicina (9).

Involucrada en la internacionalización, la UNAM tiene alrededor de mil 500 alumnos cursando estudios en el extranjero, además de 14 oficinas internacionales, seis en Estados Unidos y una en cada una de las siguientes naciones: Canadá, Costa Rica, España, Francia, China, Reino Unido y próximamente en Alemania y Sudáfrica, adelantó Trigo.

Crisol de culturas

En tanto, la delegación más grande proviene de Colombia (con 222 alumnos), seguidos por Perú (67), Chile (29), Francia (25), España (24), Estados Unidos (20), Alemania (16), Argentina (15) y Japón (10).

También cursarán un semestre en la UNAM alumnos provenientes de Reino Unido (nueve), Brasil (ocho), Canadá y Corea del Sur (con siete cada uno).

Grupos de dos alumnos provienen de Australia, República Checa, Dinamarca y Noruega. Y hay estudiantes de países como Austria, Finlandia, los Países Bajos, Suecia y Rusia, con un alumno por delegación.

El titular de la Dirección General de Cooperación e Internacionalización (DGECI) de la UNAM, Federico Fernández Christlieb, dijo ante los nuevos alumnos que la Universidad Nacional es un crisol de culturas, respetuosa con la diversidad, las diferentes ideas, las culturas y la legalidad.

Por su parte, Irene Durante Montiel, de la Facultad de Medicina, los invitó a conocer algunas de las instalaciones de esta casa de estudios, entre las que destacan 26 museos, 18 recintos históricos, 135 bibliotecas y las instalaciones deportivas para practicar más de 50 disciplinas.

La directora de la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción, Carmen Contijoch, señaló que los alumnos tendrán información para adquirir su credencial de alumnos y familiarizarse con las instalaciones y la dinámica de la UNAM.

Por tercera ocasión, los alumnos contarán con el acompañamiento de un alumno perteneciente al programa UNAMigo, el cual facilitará su inserción a la Universidad desde una perspectiva estudiantil reforzando el proceso de intercambio y propiciando la inclusión académica, institucional, social y cultural.

Para  refrendar esta tarea, los UNAMigos mostraron a los nuevos pumas el símbolo popular de identidad. Con el puño derecho en alto ensayaron un ¡Goya! para que los estudiantes internacionales inicien su aventura en la UNAM.

Avanza en la UNAM agenda nacional de ciencia, tecnología e innovación

[vc_row][vc_column][vc_column_text]

La política de ciencia, tecnología e innovación debe tener un carácter transexenal y alcances de largo aliento para no atarla a las prioridades de un gobierno, señalaron científicos del país reunidos en la UNAM, en el foro “Hacia la consolidación y desarrollo de políticas públicas en Ciencia, Tecnología e Innovación”, que se realizó hoy en la Universidad Nacional.

Durante la reunión, presidida por el rector Enrique Graue Wiechers, también se destacó que es necesario incrementar el número de profesionistas con doctorado, fomentar que las compras públicas del Gobierno –que representan un cinco por ciento del producto interno bruto– sean a empresas nacionales y proyectos de innovación, además de crear al menos tres centros de investigación al año.

Estas propuestas son parte de los resultados de 10 mesas de trabajo para definir esta agenda, que será presentada en los próximos meses a diferentes actores políticos y al próximo gobierno federal.

José Franco, coordinador general del Foro Consultivo, Científico y Tecnológico, planteó que para hacer crecer el sistema científico del país se requiere incrementar la inversión privada, aumentar la inversión estatal y promover que el cinco por ciento del PIB se destine a compras públicas a empresas nacionales y proyectos innovadores, entre otros.

La coordinadora de Proyectos Académicos Especiales de la UNAM, Rosaura Ruiz, expuso que se requiere impulsar el talento del país a partir de tener más profesionistas con doctorado, fortalecer el sistema de posgrado y que las instituciones impulsen otorgar grados de manera conjunta.

También, dijo, se requiere que para el 2019 todas las instituciones de educación superior tengan conectividad que permita a las escuelas estar en comunicación con centros de investigación y escuelas.

En el Auditorio José Luis Sánchez Bribiesca, de la Torre de Ingeniería, el director general de Asuntos del Personal Académico de la Universidad, Carlos Arámburo, expuso que es necesario robustecer los sistemas estatales de ciencia, fortalecer su infraestructura y su formación de talentos.

Además, se deben mantener propuestas que no se concretaron en este sexenio, como crear tres centros de investigación y un centro de innovación tecnológica, al menos, por año.

El investigador emérito del Instituto de Fisiología Celular, Ricardo Tapia, comentó que la ciencia es un bien público necesario para generar conocimiento y desarrollo, que debe tomarse en cuenta por las autoridades y legisladores al abordar temas actuales como el control de la natalidad, maternidad subrogada, medicina regenerativa, el cambio climático, la eutanasia y el uso de células madre, entre otros.

Previamente, el director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Enrique Cabrero Mendoza, indicó que en el próximo período de sesiones del Congreso se presentará una propuesta de reforma a la Ley de Ciencia y Tecnología, en la que se plantea contar con un plan para el sector con una visión de 20 o 30 años, y con carácter transexenal.

“Si la reforma se aprueba, se darían unos meses al Ejecutivo para que convoque a la comunidad científica y se defina ese plan”, dijo.

En el Foro participaron también el coordinador de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Presidencia, Elías Micha; la presidenta del Colegio de México, Silvia Giorguli; y el secretario general Ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), Jaime Valls Esponda, entre otros.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_masonry_media_grid grid_id=»vc_gid:1516930190688-f9df4eaa-2a94-10″ include=»31945,31944,31946,31947″][/vc_column][/vc_row]

Los tres últimos años han sido los más calurosos desde que hay registros

De acuerdo con datos de la Organización Meteorológica Mundial, 2015, 2016 y 2017 han sido los tres años más calurosos desde que existen registros. Sólo el año pasado la temperatura media en la superficie del planeta fue 1.1 grados superior a la de la época pre-industrial, de 1880 a 1900.

“Lo más importante de estos datos es la tendencia, que es creciente desde que hay registros. La temperatura es muy superior a la de la era pre-industrial y durante toda esta década el calentamiento es bastante fuerte”, señaló Paulina Ordóñez Pérez, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.

Ordóñez subrayó que, más que los años en lo individual, lo relevante es analizar los datos a una escala de tiempo más amplia, con estadísticas. “17 de los 18 años más calurosos están en el siglo XXI, el anterior fue 1998, y aunque algún año baje, la tendencia es creciente durante todo el siglo. Eso es lo realmente llamativo”, recalcó.

Explicó que en los estudios de cambio climático uno o dos años no son representativos, pero sí lo es la continuidad. “Cuanta más larga sea la serie, más significativa es la estadística”, detalló.

Para hacer una climatología se requieren al menos 30 años de registros, y en varios ciclos de 30 las cifras de temperatura van a la alza, coincidiendo con la presencia humana en la Tierra.

“Estamos trabajando con datos de casi 140 años y la tendencia al calentamiento es significativa. La serie analizada a lo largo del tiempo ya es muy larga, por lo que los resultados son muy sólidos”, añadió.

Lo que se considera desde 1880 son datos instrumentales y continuos, porque antes se usaban proxys climáticos, que son variables no climáticas que se obtenían de sedimentos, de hielo encapsulado y de los anillos de los troncos de los árboles, que dicen qué pasó en siglos anteriores.

“Aquí estamos hablando sólo de datos instrumentales, medidos con termómetro, barómetro, pluviómetro, etcétera. Desde que existen estos datos, estos últimos tres años han batido el récord”, agregó.

Cambios climáticos naturales, muy lentos

De la historia de la Tierra, aclaró Ordóñez, se tienen registros de cambios climáticos naturales, que tuvieron una transición muy lenta, a comparación del cambio climático actual, que es muy abrupto.

Estos datos le dan solidez al concepto del Antropoceno, que describe una era donde el ser humano ha perturbado, hasta su modificación, al planeta y su clima.

“El ser humano puede interferir en el clima y en todas las condiciones de la Tierra, eso se sabe desde hace mucho, desde los griegos y la Edad Media. Pero en este siglo lo estamos constatando”, señaló.

Ordóñez destacó que en nuestra época vivimos la emisión de gases de efecto invernadero como normales, “pero no lo es, es un fenómeno nuevo de nuestra era”, afirmó.

El aumento de 1.1 grados en la temperatura promedio del planeta que ocurrió en 2017 es alarmante. “Los expertos coinciden en que si sobrepasamos dos grados puede haber cambios irreversibles en el sistema climático, y hay proyecciones de hasta cuatro grados”, afirmó.

Pese a ese dramático escenario, Ordóñez consideró que aún estamos a tiempo de revertir la tendencia de cambio climático.

“Estamos a tiempo sin duda. Todo depende de nosotros. Hay ciertos gases que van a permanecer en la atmósfera aunque dejáramos de emitir ya, pero puede parar al cabo de los años. Está en nuestras manos poder revertirlo, evitar llegar a los dos grados y disminuir las cifras actuales”, señaló.

Ordóñez opinó que los cambios dependen en gran parte de los políticos, porque tienen los medios para facilitarnos ciertas políticas ambientales. “Pero depende también de los ciudadanos, de nuestra voluntad, de poder nuestra granito de arena usando bicicleta y separando la basura, por ejemplo”, finalizó.

UNAM desarrolla prueba en sangre para diagnóstico temprano de glaucoma

Investigadores de la UNAM encabezan un estudio para detectar de forma temprana el glaucoma en los mexicanos, enfermedad que afecta a cuatro de cada 100 personas, indicó Francisca Domínguez Dueñas, académica de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

En conferencia de medios, precisó que se trata de una atrofia del nervio óptico que se presenta después de los 40 años. Sus causas son múltiples, pero la más importante es la presión intraocular y los factores hereditarios, por lo que pacientes con familiares con glaucoma tienen tres veces más riesgo de desarrollarlo.

Domínguez Dueñas recordó que actualmente existen dos formas de detectarlo: un examen del fondo de ojo y el estudio de tomografía de coherencia óptica, que cuantifica el grosor de la capa de células ganglionares y de fibras nerviosas alrededor del nervio; así se establece si el paciente está en los límites normales o no, pero en ambos casos el problema es descubierto cuando ya hay pérdida de visión.

Desde hace varios años, la Unidad de Posgrado de la FM ha estudiado esta enfermedad y ha indagado formas para detectarla antes de que cause ceguera o el deterioro sea irreversible, esto a través de la identificación de proteínas características del problema médico.

“Los métodos actuales están diseñados para descubrirla cuando ya hay daño anatómico o irreversible, por lo que estamos considerando marcadores biomoleculares encaminados a un diagnóstico temprano”, dijo en el auditorio Alberto Guevara Rojas de la FM.

Los universitarios han identificado alrededor de 100 proteínas vinculadas al glaucoma, y ahora esperan reducir la lista a una decena para la prueba diagnóstica exclusiva para mexicanos.

Para ello era necesario pasar de la investigación básica a la atención clínica, por lo que la Facultad de Medicina realizó una alianza con el Instituto Nacional de Rehabilitación y el Instituto Nacional de Medicina Genómica a fin de revisar la salud visual de al menos 500 personas a las que realizarán estudios gratuitos durante el mes de febrero.

“Tomamos una muestra de sangre y mediante la proteómica revisamos el perfil proteico; de esta forma podemos diferenciar si hay alguna anomalía y correlacionarla con la clínica”, detalló Domínguez Dueñas.

La investigación liderada por la UNAM busca no sólo validar la prueba diagnóstica temprana, sino revisar la prevalencia de este mal en la Ciudad de México.

“Hemos demostrado que la forma en que se previene la progresión de la enfermedad es regulando la presión del ojo. Si la detectamos de manera temprana podremos dar tratamiento oportuno y, por lo tanto, prevenir la ceguera”, finalizó la especialista.

UNAM desarrolla método para eliminar contaminantes emergentes del agua con luz y nanomateriales

En la última década se ha detectado la feminización en algunas especies de peces y los científicos han concluido que esto se debe a la presencia de ciertos químicos en el agua —llamados contaminantes emergentes—, los cuales, en el humano, pueden detonar padecimientos como el cáncer.

Deshacerse de ellos con los métodos de tratamiento tradicionales es difícil, por lo que en el Laboratorio Universitario de Nanotecnología Ambiental (LUNA) del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET) de la UNAM se ha venido perfeccionando en un método de fotocatalización con nanomateriales, el cual es capaz de eliminarlos con rapidez y casi en su totalidad.

“Los compuestos nocivos en los que nos enfocamos están presentes en productos de uso diario como medicamentos, desodorantes, antibacteriales o jabones y, por ello, entran en el ambiente de manera constante, vía los líquidos residuales. Lo hacen en concentraciones bajas y así, poco a poco, afectan a los organismos con los que tienen contacto; quizá la manifestación de estas afecciones no sea brutal, pero sí de gran impacto”, indicó Juan Carlos Durán Álvarez.

Para el investigador asociado del LUNA, uno de los principales problemas de estos químicos es que, además de tener una larga vida, muchos pasan intactos por las instalaciones que, se supone, deberían limpiar el líquido, y así llegan a los cuerpos acuosos.

“Las plantas de tratamiento usan bacterias como estrategia de limpieza hídrica, pero como muchos de estas sustancias son antibióticos el sistema resulta inútil. Por otro lado, a menudo las bacterias deben lidiar con contaminantes cuyas moléculas son abundantes en iodo y, aunque no son su alimento preferido, al intentar consumirlas generan rompimientos moleculares que dan pie a las llamadas aminas, que son carcinogénicas”, agregó.

Si deseamos evitar este tipo de situaciones, explicó el ingeniero químico, nuestra mejor alternativa es degradar completamente las moléculas hasta llegar a la mineralización, es decir, oxidarlas hasta que no quede más nada que carbono, C02 y algunos iones, algo que podemos lograr con la fotocatalización heterogénea.

Fotocatalizadores y nanomateriales

En el LUNA, el profesor Durán Álvarez ha desarrollado un método de fotocatalización con base en semiconductores nanométricos que, al ser expuestos a la luz, generan radicales hidroxilo, extremadamente oxidantes y muy reactivos con todo lo que hay a su alrededor.

Para entender cómo opera este fenómeno imaginemos a un fotón (partícula mínima de la luz) chocando con un semiconductor; lo que hace este impacto es excitar a un electrón y lo obliga a viajar a la superficie, produciendo en su camino radicales hidroxilo, detalló.

“Es justo este proceso el que nos permite degradar los contaminantes emergentes y conseguir aquello que no pueden hacer las bacterias, ya sea porque sucumben frente a los antibióticos o porque ciertas moléculas les resultan muy complejas. La fotocatálisis da buenos resultados pues oxida de forma exhaustiva y sin hacer distingos”.

La otra gran ventaja es que los radicales hidroxilo son inocuos, pues tienen una vida de apenas micro o nanosegundos y luego desaparecen; no obstante, este breve lapso les basta para descomponer los contaminantes que tienen en derredor, los cuales, de otra manera, permanecerían flotando en el agua hasta 100 días.

“El material más noble para tratar agua bajo este método es el óxido de titanio (TiO2), fácil de sintetizar y no tóxico, aunque muy activo. El problema es que necesita una energía de activación amplia, es decir, luz UV, lo que nos imposibilita trabajar con una planta solar, ya que sólo el cinco por ciento del espectro lumínico del Sol es ultravioleta”.

Los materiales activados con luz visible tienden a ser menos reactivos, por ello Durán Álvarez y su equipo han dedicado los últimos años a modificar diferentes semiconductores a fin de hacerlos funcionar en este tipo de luminosidad.

A fin de potenciar las cualidades del TiO2 y deshacerse de sus limitantes, añadió el ingeniero, éste se puede mezclar con otros óxidos (a esto se le llama heteroestructura); sin embargo, ello no asegura que los electrones se comportarán acorde a lo esperado y generarán radicales HO. Para ello es preciso buscar las mejores arquitecturas. Al mezclar óxidos es tan importante encontrar la combinación apropiada como la manera óptima de hacerlo.

Del laboratorio a la planta piloto

Además de con TiO2, Juan Carlos Durán trabaja con otros semiconductores, sea con óxidos de tungsteno y de bismuto, o con vanadato y oxiyoduro de bismuto. Para probar su efectividad, el académico ha evaluado su capacidad para degradar Iopromida (un medio de contraste), Carbamazepina (antiepiléptico) y Bisfenol A (plastificante), pues todos tienen moléculas persistentes en agua.

“En concentraciones de 30 microgramos por litro y con luz solar como fuente de energía degradamos el 80 por ciento de la carbamazepina; eso no le pide nada a un sistema de tratamiento convencional, que demora de ocho a 16 horas en limpiar las mismas cantidades”.

Sin embargo, el académico advierte que este método, por sí sólo, es incapaz de sustituir a una planta de tratamiento convencional. “Más bien es un proceso que deberíamos aplicar al final”.

Un extra del método desarrollado en el LUNA, indicó el entrevistado, es que al tiempo que limpia el agua, la desinfecta. “La fotocatálisis también puede romper membranas bacteriales, por lo que la bacteria hace lisis y muere, y si no, su ADN queda tan afectado que le es imposible reproducirse. El objetivo es lograr una acción bactericida, pero si no podemos, al menos tenemos una bacteriostática”.

Los resultados obtenidos por Durán Álvarez han sido de interés para la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México, la cual le ofreció al ingeniero un proyecto de dos años cuya etapa final consiste en poner en marcha una planta piloto.

“Tras probar el concepto en pequeño pasamos al nivel de microplanta; ahora haremos algo parecido para movernos a una escala piloto. Si me pidieran un porcentaje de avance en cuanto a nuestro objetivo final, diría que llevamos un 60 por ciento”.

Para el investigador, llegar a este punto y desarrollar tecnología que llegue a la sociedad debería ser un deber de todos los científicos, “pero no lo hacemos y esto es un problema, pues estamos acostumbrados a quedarnos en el laboratorio y nos da miedo llevar nuestros trabajos al mundo real, esperamos que alguien más lo haga. Sí hay trabas para hacer de nuestras investigaciones algo tangible, es cierto, aunque las principales son las personales”.

México, un laboratorio de las desigualdades

Por ser un país con niveles de pobreza similares a los del África Subsahariana, y de riqueza equiparables a los de Oslo, Noruega, México es un laboratorio de las desigualdades, expuso el profesor Lukasz Czarnecki, integrante del Programa Universitario de Estudios sobre Asia y África (PUEAA) de la UNAM.

“A diferencia de los economistas que piensan la pobreza en términos de distribución del ingreso, los sociólogos la concebimos a partir de las inequidades, desde una perspectiva mucho más holística. La pobreza es fruto de las desigualdades y no al revés”.

Para entender este fenómeno, el doctor en Ciencias Políticas ha estudiado cómo viven las personas con diabetes en Nuevo León y en Chiapas y ha encontrado discrepancias. “¿Por qué estudiar esto a partir de una enfermedad?, porque éstas favorecen la reproducción de la pobreza, además de que el contraste geográfico hace evidente la diferencia entre ser pobre en el norte y en el sur del país.

“Y no debemos ir tan lejos para observar esto, basta caminar por la Ciudad de México para ver que en una misma urbe conviven los lujosos edificios de Polanco con las casas de lámina de Iztapalapa o Tláhuac, lo cual, inevitablemente, genera cierta tensión”, agregó.

A decir del también poeta, las desigualdades están por doquier, pues son distintos los niveles de violencia enfrentados por un hombre o una mujer, y no todos tenemos la misma posibilidad de acceder a la salud, la cultura o la educación. “¡Vamos!, hasta el año de nacimiento influye, yo lo veía con mis alumnos, quienes no podían aspirar a un futuro mejor, mientras que los universitarios de los años 50 o 60, tan sólo por cursar una carrera, tenían un porvenir más alentador”.

Por ello, Czarnecki sugiere replantear muestro acercamiento al tema. “Gerardo Esquivel presentó el texto Desigualdad extrema en México; Joseph Stiglitz tiene el libro El precio de la desigualdad; Anthony Atkinson escribió el ensayo Desigualdad, ¿qué podemos hacer?, y François Bourguignon es el autor de La globalización de la desigualdad. ¿Qué tienen estos trabajos en común? Que conciben la desigualdad en singular, cuando el enfoque debería ser en plural, con una s final. Es decir, deberíamos estar hablando de desigualdades”.

Una visión múltiple e interdisciplinaria

Latinoamérica es la región más desigual del mundo, al grado de que el 10 por ciento de su población concentra siete décimas partes de la riqueza total de la zona y estas inequidades se dan tanto a nivel vertical como horizontal. “Las hay en el acceso a la salud, educación, trabajo y cultura, por género, por ser indígena, por el color de la piel, por ser joven o por ser viejo, entre otros factores”, indicó Czarnecki.

“Y en México se observan circunstancias peculiares, como el que la pobreza se acentúa más en el sur que en el norte y ello tiene que ver, en cierto grado, con el poder y su reproducción. Las zonas sureñas donde vemos mayor agravamiento de las desigualdades son justo aquellas con mayor presencia de un partido del cual no quiero decir el nombre, pero que ha mantenido su hegemonía desde 1929”.

Para arrojar luz sobre un asunto tan complejo se requiere una visión interdisciplinaria y para dar voz a algunas de las voces académicas con mayor autoridad en el tema, Czarnecki organizó el encuentro internacional Inequalities and Families, en el Edificio de Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM.

“Hablar de desigualdades en México nos da otra idea de su proporción, como expresó una de las invitadas, Patrizia Albanese, al señalar que tan sólo el número de pobres mexicanos supera por mucho al total de la gente que vive en Canadá”, recordó el docente.

Las inequidades crean desventajas que se acumulan y pasan de una generación a otra. Repensarlas en AL y el Caribe nos ayudará a entender cómo se dan en Asia, África, Europa y Norteamérica, pues compartimos los mismos problemas globales, dijo Czarnecki al presentar esta conferencia auspiciada por la Asociación Sociológica Internacional y el Comité de Investigación sobre la Familia (RC06).

“Quienes nos dedicamos a las ciencias sociales no podemos creer, como los economistas, que podemos resolver esto con la mera distribución del ingreso y las tasas progresivas; debemos ser más sensibles y entender que las desigualdades son un problema que se reproduce en forma jerárquica y múltiple. Hacerlo nos pondrá en el camino correcto”.

Restos de fauna y vestigios mayas de los últimos dos milenios, en cuevas inundadas de Yucatán

El sistema de cavernas inundadas de 347 kilómetros, encontrado en días pasados en la Península de Yucatán, podría contribuir a conocer el tipo de fauna que había en el Pleistoceno y ayudará a reforzar los estudios sobre la probable ocupación humana de esa zona desde tiempos remotos.

Ahí se conservan restos de fauna del Pleistoceno, de más de nueve mil años antes de cristo (AC), y vestigios de grupos mayas de los últimos dos milenios, afirmó Tomás Pérez Suárez, coordinador del Centro de Estudios Mayas, del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.

Estos vestigios, explicó el universitario, se encuentran allí debido a las glaciaciones, que hacían fluctuar el nivel del mar y permitieron el acceso de animales y hombres a las cuevas.

“En los últimos 30 millones de años se dieron fenómenos que conocemos como glaciaciones, que son avances y retrocesos de los hielos. Hubo un momento en que el nivel del mar bajó más de 120 metros de donde está actualmente: se congeló tal cantidad de agua en los polos, que el nivel descendió”.

Entonces, detalló el investigador, “al bajar el nivel del agua los hombres entraban a hacer ceremonias y dejar ofrendas; era común depositar a los muertos en las cuevas, sobre todo en el pensamiento mesoamericano, en el que se cree que hay dos formas de entrar al inframundo: las cuevas y las superficies acuosas. Aunque también hay restos de quienes caían accidentalmente”.

Hace nueve mil años fue la última glaciación, así que volvió a subir el nivel del mar y se inundaron las cuevas. En toda la Península de Yucatán hay cavernas en estas condiciones, y su exploración inició desde varias décadas atrás, “lo novedoso en este caso es que los espeleólogos habían trabajado en una de dos supuestas cuevas, y descubrieron que en realidad se trataba de un sistema”, comentó Pérez Suárez.

Este hallazgo, remarcó, permitirá reforzar los conocimientos sobre la hipótesis de que la Península de Yucatán ha estado ocupada desde tiempos remotos; el hombre llegó al continente americano no hace más de 30 o 40 mil años, gracias también a las glaciaciones.

“Cada exploración aporta nuevos datos. Hace poco se encontró en otra cueva el cuerpo de una niña a la que se nombró Naia, y es uno de los restos óseos más antiguos en México. Además, hallar evidencia de animales permitirá tener un mayor conocimiento de qué tipo de fauna había en el Pleistoceno”, agregó el arqueólogo.

Por ejemplo, expuso, en la Cueva de Loltún (también en Yucatán), que está seca, se encontraron restos de caballos. Es decir, los pueblos americanos de hace más de nueve mil años sí los conocieron, pero se extinguieron y por ello los mesoamericanos supieron de ellos hasta la llegada de los europeos.

Finalmente, el académico de la UNAM se pronunció por proteger ese patrimonio, pues hay buzos que entran a los cenotes y mueven o sacan piezas.

Matrimonio entre adolescentes, tema polémico

La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, en su artículo 45 señala que “las leyes federales y de las entidades federativas, en el ámbito de sus competencias, establecerán como edad mínima para contraer matrimonio los 18 años”, y desde la publicación de este documento en diciembre 2014, todos los estados de la República han homologado sus códigos civiles para ajustarse a esta norma. El último en hacerlo fue Chihuahua, el mes pasado.

“Hasta hace no mucho, una persona podía casarse sin restricción al cumplir los 14, lo que responde a una lógica de fomento de la fecundidad a través de la vía normativa. Esto se hacía con el aval del Estado y organizaciones como la Iglesia católica en respuesta a un entorno en el que las tasas de mortalidad eran altas y la reproducción una forma de garantizar la supervivencia de la sociedad, lo cual en la actualidad ya no tiene mucho sentido”, expuso el profesor Carlos Welti, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

Al establecer la mayoría de edad como requisito para formalizar el lazo conyugal, agregó el académico, lo que se busca es disminuir los niveles de fecundidad. “A esto los demógrafos lo llamamos variables intermedias o intervinientes. En un pasado reciente la mayoría de las personas iniciaba su vida sexual al casarse y aunque situación ya no es tan marcada, aún es un factor importante para ciertos sectores”.

Hoy, todas las entidades exigen tener 18 años para dar luz verde a este trámite y 27 lo hacen con rigor, mientras que Baja California, Sonora, Nuevo León, Guanajuato y Querétaro aún consideran excepciones en ciertos casos, lo que ha generado acaloradas discusiones, al grado de que el 13 de diciembre pasado el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) publicó el informe Prohibir sin proteger, donde critica la aplicación de esta norma a rajatabla, sin considerar dispensa alguna.

Entre los argumentos esgrimidos por esta asociación civil está el de que la medida responde a presiones de organismos internacionales como la ONU que buscan resolver superficialmente problemáticas profundas y, con ello cometen un atropello contra la autonomía y los derechos de los adolescentes, además de que sus aseveraciones se basan en una interpretación engañosa de las cifras.

Un ejemplo es el texto publicado el 30 de agosto en el blog de la Premio Nobel de la Paz 2014, Malala Yousafzai, donde se dice: “En México, una de cada cuatro niñas se casará antes de cumplir 18 y el 90 por ciento de ellas no regresará a la escuela”, lo cual, a decir del GIRE, trastoca la realidad, pues en las últimas dos décadas el matrimonio adolescente disminuyó en un 82 por ciento (según la Encuesta Intercensal, en 2015 sólo el 0.9 de estos contrajo nupcias).

La coordinadora de Investigación del GIRE, Isabel Fulda, aseguró en un artículo publicado por Animal Político que para obtener números tan elevados los prohibicionistas pusieron en un mismo saco a las uniones formales e informales y luego las presentaron como si fueran matrimonios, al tiempo que adjudicaron la deserción escolar a esta circunstancia, cuando diversos estudios han demostrado que ésta depende, casi siempre, de la pobreza.

Sobre este punto, Welti indicó que transformar la normatividad en materia de la edad legal mínima para casarse era una asignatura pendiente e insoslayable que, además, pone en evidencia un problema de la sociedad en su conjunto; sin embargo, si la medida afecta a ciertas personas es preciso considerar excepciones, pues las normas deben interpretarse para favorecer a los individuos.

“A fin de cuentas, formalizar las uniones significa incrementar la protección de los sujetos y por eso estoy a favor de ellas, sin importar si son heterosexuales u homosexuales. A diferencia de lo que plantean las mentes conservadoras, el matrimonio no debe ser una relación cuyo único fin sea la reproducción biológica, si entendemos eso estaremos más cerca de resolver este asunto”.

Para Welti, es innegable que tener hijos a edad temprana impacta de manera decisiva en el futuro de los adolescentes, por lo que establecer la mayoría de edad como requisito para casarse ayuda a abatir los índices de fecundidad, pero resulta insuficiente.

“Es útil transformar la normatividad, pero debemos lograr algo más importante: transformar los planes de vida de los jóvenes, es decir, brindarles posibilidades de desarrollo en ámbitos que no sean el ser padres o madres. Se antoja difícil porque significa dar formación académica y empleo, pero para ser efectivos en este sentido debemos garantizar la educación gratuita, es fundamental”.

Rosalinda Guevara, primera mexicana en la Real Academia Nacional de Medicina de España

Hace 54 años la doctora Rosalinda Guevara Guzmán entró por primera vez a un laboratorio. En ese entonces aún era estudiante en la Facultad de Medicina de la UNAM y lo hizo para acreditar la materia de Fisiología, “pero me gustó tanto estar ahí que ya no pude salirme; desde el inicio me enamoré de la investigación”.

En reconocimiento a una vida dedicada a expandir los conocimientos de su disciplina, la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) de España decidió incorporarla como académica correspondiente extranjera, convirtiéndola así en la primera y única mexicana en esa institución.

“Su ingreso se da en consideración a sus relevantes méritos científicos”, expuso en su momento Luis Pablo Rodríguez, secretario general de la RANM, en referencia a algunos de los resultados más relevantes salidos del laboratorio de la doctora Guevara, como una prueba de olores para la detección temprana del Alzheimer o una alternativa terapéutica para tratar la epilepsia fármacorresistente.

“Y todo esto es porque en algún momento tuve que decidir. Yo nací en Papantla, Veracruz, y mi padre, que era médico cirujano, tenía un consultorio y un hospital allá. Pude haber regresado, pero me hubiera sido imposible hacer investigación, así que decidí quedarme y hacer una maestría en Fisiología y un doctorado en Ciencias Biomédicas”.

Actualmente la universitaria ocupa la jefatura de la División de Investigación de la FM y quienes trabajan con ella saben de su rutina diaria a fin de cumplir con sus labores administrativas sin descuidar la parte académica, pues en punto de las dos de la tarde cierra la puerta de su oficina para pasar lo que resta del día en su laboratorio. “Cualquier asunto, estoy allá”, suele decir a manera de despedida.

En la ceremonia de ingreso a la RANM, que tuvo lugar en Madrid el 10 de mayo pasado, a las siete de la noche, la doctora Guevara impartió la conferencia La enseñanza de la medicina en México, desde las épocas prehispánicas hasta nuestros días, donde analizó cómo ha evolucionado en el país este saber con el paso de los años, “y en esta evolución la investigación ha tenido un papel importante”.

El laboratorio como segundo hogar

A la pregunta de qué se necesita para ser investigador, Rosalinda Guevara responde que la voluntad de responder preguntas “y en medicina hay muchas, como ¿por qué ciertas personas desarrollan Alzheimer y otra no?, ¿o por qué reemergen enfermedades que ya creíamos erradicadas como la tuberculosis o el paludismo? El deseo de entender es el motor que nos mueve”.

Un mes antes de su ingreso a la RANM, la académica había recibido la presea Dr. Miguel Otero de Investigación Clínica de manos del exrector de la UNAM y actual secretario de Salud, José Narro, un reconocimiento cuya mera mención hizo que la profesora Guevara hiciera un diagnóstico sobre esta actividad en México.

“A decir verdad, no se realiza en la cantidad debida. En la FM tenemos 300 investigadores y en el país hay casi 30 mil, repartidos en todas las áreas. Corea del Sur, una nación muy pequeña, tiene un número más alto, y Estados Unidos cuanta con alrededor de cinco millones. Como podemos ver las cifras son muy dispares”.

Para la docente, la raíz del problema es el poco presupuesto dedicado a ciencia y tecnología. “Los apoyos al rubro han sido limitados. Antes se daba el .3, luego el .5 y hoy estamos en el .45 del PIB. Y mientras nos movemos en este escenario, da tristeza ver las millonarias sumas de dinero destinadas a los partidos políticos, las cuales terminarán en la basura tras los comicios del primero de julio”.

Sin embargo, añadió, quienes nos dedicamos a esto buscamos siempre la manera de avanzar con nuestro trabajo, ya sea mediante colaboraciones con el extranjero o por otras vías. “Yo sigo trabajando en enfermedades neurodegenerativas, Alzheimer o el papel de la restricción alimentaria en el modelo de epilepsia”.

De hecho, Rosalinda Guevara se ha vuelto ejemplo de cómo es posible sacar adelante investigaciones pese a las aparentes trabas para dedicarse a esta labor, en su caso tener puestos administrativos de alta responsabilidad, pues entre otros cargos ha sido secretaria general y coordinadora de Ciencias Básicas en la FM.

“No es fácil, la verdad me gustaría estar más tiempo en el laboratorio, pero todo es cuestión de conciliar”.

 

Quelites, documental que retrata los saberes y sabores de una tradición que se niega a morir

A últimas fechas, a Víctor Manuel Méndez Villanueva le ha dado por preguntar a familiares y amigos “¿cuándo comiste quelites por última vez y cuántas especies conoces?”, y no sólo porque en su doctorado estudia la dimensión simbólica de los sistemas de alimentarios, sino porque recién terminó de filmar el documental Quelites, historia de saberes y sabores, una producción del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, el cual resume, en 24 minutos con 42 segundos, los casi tres años de investigación de un proyecto Conacyt.

Al jefe del Departamento de Producción Audiovisual y Multimedia del CEIICH, la mitad del 2017 se le fue en viajar al municipio mexiquense de Ozumba y a diferentes localidades de Oaxaca y Yucatán a fin de grabar material y hacer entrevistas con el objetivo de esclarecer el papel de estas hierbas en la cultura nacional y de entender por qué esta tradición culinaria va en franco declive.

“El proyecto que dio pie a este documental se llama Rescate de especies subvaloradas, tradicionales de la dieta mexicana y su contribución al mejoramiento de la nutrición en México, nombre que expresa, palabra por palabra, lo que busca este trabajo; ya sabes, a los científicos les gusta meter toda su tesis en un solo título”, bromea.

En la primera escena del filme un grupo de campesinos hurga en las milpas en busca de estas plantas, mientras que en la siguiente éstas ya están en el tianguis formando montoncitos o manojos, lo que de alguna manera sintetiza una historia centenaria, pues como indica Amanda Gálvez Mariscal, profesora de la Facultad de Química y quien encabezó la parte académica de la iniciativa, “los quelites han estado siempre en México, pero poco a poco se han ido perdiendo”.

A decir de Víctor Manuel Méndez, aunque dicha aseveración es correcta, se precisa cautela pues ello no implica que estén en peligro de extinción, “lo que pasa es que brotan espontáneamente en las milpas, pero con la irrupción de los nuevos patrones de producción agrícola les hemos arrebatado sus espacios naturales para crecer”.

Por ejemplo, añadió, los pesticidas y herbicidas los identifican como una plaga y los atacan hasta erradicarlos, y a ello se suma la apuesta industrial de poner monocultivos extensivos hasta donde alcanza la vista, lo que nos ha hecho perder la diversidad en los sembradíos.

En un artículo escrito por Robert Bye y Edelmira Linares, del Instituto de Biología de la UNAM y quienes figuran como voces expertas en el documental del CEIICH, se señala que, en 500 años, la presencia de los quelites en la cocina mexicana ha disminuido hasta en un 90 por ciento, “lo cual ilustra el dramático impacto de la colonización”.

Al rescate de una tradición en declive

La lámina 462 del Códice Florentino lleva por nombre “El consumo del quelite” y muestra a un indígena en el acto de arrancar estas hierbas del suelo para colectarlas en su tilmatli. Este manuscrito del siglo XVI que recoge los testimonios de ancianos del Valle de México hace evidente la importancia de estos vegetales en el mundo prehispánico al registrar casi 100 variedades distintas, aunque este número se queda corto pues se calcula que en el país hay quinientas.

A fin de acotar este abanico, tanto el proyecto Conacyt como el documental del CEIICH se enfocaron en tres plantas: los alaches (Anoda cristata), consumidos en la zona volcánica del Estado de México; la chaya (Cnidoscolus aconitifolius), típica de la Península de Yucatán, y el chepil o chipilín (Crotalaria longirostrata), indispensable en la gastronomía oaxaqueña.

Además de ser un ingrediente básico en la dieta prehispánica se conoce que los indígenas aprovechaban sus propiedades medicinales, práctica que aún perdura, como constató la profesora Linares al ver que muchas personas con diabetes ingerían alaches no sólo para saciar el hambre, sino para sentirse mejor, ello por su alto contenido de flavonas antihiperglucemiantes y por contener un mucílago que ralentiza la absorción de azúcar en el organismo.

“Lo absurdo es que a pesar de todos sus beneficios los quelites cada vez se consumen menos, en gran parte por el estigma de ser ‘comida de pobres’, algo que de alguna manera tiene ecos en aquella frase de ‘a falta de pan tortillas’, algo que seguimos repitiendo pese a que todos sabemos que éstas tienen un valor nutricional mucho más alto que un bolillo”, subrayó Víctor Manuel Méndez.

La historia se escribe entre todos

En el proyecto Rescate de especies subvaloradas, tradicionales de la dieta mexicana participaron 22 investigadores de distintas disciplinas y procedencias, quienes se enfocaron en analizar las propiedades químicas y biológicas de estas plantas, así como su impacto cultural y social; sin embargo, para Méndez Villanueva, como documentalista, su interés siempre estuvo en dar voz a campesinos y vendedores de tianguis a fin de permitirles expresar lo qué estas hierbas representan. “Más que entrevistados, con toda justicia puedo decir que fueron nuestros cohistoriadores, me gusta llamarlos así”.

Y para estos cronistas, atestiguar cómo los quelites se van difuminando poco a poco del imaginario colectivo representa un duro golpe que los hace sentir, como se dice en algún segmento del filme, que con ello pierden su vida, historia e identidad.

“Con este trabajo buscamos crear conciencia sobre la importancia de los alimentos como parte de nuestro ser y de lo que somos como sociedad. Si dejamos morir esta tradición por desconocimiento o desidia estamos cometiendo un crimen contra nosotros mismos”.

El documental Quelites, historia de saberes y sabores se proyectó ya en algunos poblados del Estado de México, fue subido al portal del CEIICH (www.medios.ceiich.unam.mx/video/192/) y los productores buscan abrirle espacios en festivales de cine y en TVUNAM.

«Allá en la Costa Grande» cuestiona la realidad de México

Hace cuatro años, cuando Erick Rams eligió a Zihuatanejo como destino para vacacionar, no imaginaba que durante su visita el huracán Manuel azotaría al estado de Guerrero y que esto lo obligaría, primero, a quedar varado en el puerto, y mucho menos que se involucraría a tal nivel con esa ciudad que ya no regresaría a casa; en vez de ello se estableció ahí y comenzó a grabar un largometraje documental que recién ve la luz, titulado Allá en la Costa Grande.

“Lo que vi aquel septiembre de 2013 fue una bahía llena de basura y hasta llegué a pensar que el sitio no era tan agradable como decían, pero el responsable de esa fealdad era el fenómeno meteorológico. Más tarde, en pláticas de café o de calle la gente me compartió su preocupación por el daño en las playas y por cómo se ha ido agravando la violencia del narco, dos aspectos inquietantes para quienes viven del turismo. Como documentalista intuí que ahí había algo interesante y decidí tomar la cámara y filmar”.

A decir del cineasta, al narrar cualquier historia que tenga a Guerrero por escenario es fácil caer la tentación de retratar paisajes descarnados de delincuencia y muertos, o realidades maquilladas con fiestas y cuartos de hotel ocupados. “Optar por una opción u otra falsea las cosas, porque la vida en la región transcurre en un lugar impreciso entre estos dos extremos y los guerrerenses no se despiertan pensando en cifras de criminalidad o índices de turismo, sino en cómo llevar su día a día. Para evitar este error opté por hablar con los habitantes y entablar con ellos un diálogo franco”.

Con apoyo de Guillermo Tapia, productor del programa Resistencia modulada de Radio UNAM y encargado de la parte sonora del largometraje, Rams ideó una estrategia para echar a andar el proyecto tal como lo había concebido y sin recurrir a capitales que, tarde o temprano, limitarían su libertad y le acarrearían compromisos.

“Pudimos haber filmado algo sólo con el afán de ganar dinero y hablar de la cara bonita del turismo, pero ése no era el objetivo, sino acercarnos a la realidad de Zihuatanejo e intentar entender el porqué de sus condiciones actuales. Para ello lanzamos una campaña en Fondeadora y poco a poco la gente comenzó a aportar. También hubo empresarios, extranjeros y artistas que nos donaron obras, aunque todo tomó vuelo cuando una productora de Morelia, Sinestesia, se interesó en nuestra propuesta y se nos unió”.

¿Un lugar para olvidar o un lugar olvidado?

Andy Dufresne, protagonista de la novela Rita Hayworth y la redención de Shawshank, de Stephen King, decía sobre Zihuatanejo: “Es un pequeño lugar a unos 30 kilómetros de Playa Azul y a unos 160 al noroeste de Acapulco, en la costa del Pacífico. ¿Sabes lo que dicen los mexicanos del Pacífico? Que no tiene memoria y por eso quiero acabar mis días allí. En un lugar cálido y sin memoria”.

Para Erick Rams, que esta ciudad conserve su espíritu pueblerino y cierta aura de paraíso recuperado ha hecho que en el imaginario de la gente este puerto sea un paraje donde es posible olvidarse de todo. “Lo paradójico es que, al mismo tiempo, se encuentra en un estado donde se han registrado hechos tan oscuros como la matanza de Aguas Blancas, por lo que, en el mismo imaginario colectivo, Guerrero es también un estado olvidado”.

A fin comprender cómo se ha ido configurando este escenario en el que vicios y prácticas históricas se repiten justo por la desmemoria, Allá en la Costa Grande le apuesta a recuperar el devenir de la región y, como parte de este ejercicio, en algún momento se remonta cinco mil años atrás para hablar de las civilizaciones locales y de las estrategias de quienes tienen el poder para dominar al pueblo.

“Con el correr de los siglos observamos un denominador común: la prevalencia de una suerte de cacicazgos. De hecho, se asegura que Guerrero fue fundado por petición expresa de un grupo de caciques que deseaban un territorio sobre el cual ejercer un poder casi irrestricto. Esto ha hecho que en los casi 170 años de la fundación del estado haya una cifra escandalosa, pues alrededor de 10 gobernadores han renunciado por malos manejos y corrupción; el caso más reciente es el de Ángel Aguirre Rivero, quien dimitió en 2014 por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa”.

Sobre las razones de poner en pantalla este decurso histórico, Rams señaló que todo se debe a su inquietud por conocer lo que hay detrás de un lugar como Zihuatanejo y también por su vocación de colocar la lupa donde nadie más lo hace. “Todo documentalista es, antes que nada, un observador”.

Zihuatanejo, espejo de México

Allá en la Costa Grande tuvo una función de preestreno el domingo 2 de abril en la cancha municipal de Zihuatanejo (espacio para jugar basquetbol que se ha convertido en la principal plaza pública del poblado) ante 400 personas, lo que para Rams fue una especie de prueba de fuego porque los primeros en ver el largometraje fueron justo sus protagonistas, quienes rápidamente emitieron su juicio.

“Desde un inicio se notaba la tensión, había mucha curiosidad entre la gente. Al apagarse el proyector había opiniones divididas, ya que muchos lugareños estaban satisfechos con el sesgo crítico del filme y otros se decepcionaron al no ver una apología del puerto, algo imposible, pues la base misma de todo documental es el conflicto”.

Más que una fotografía, lo que Rams quiso crear fue un mosaico de Zihuatanejo y por ello en el largometraje lo mismo se habla del deterioro ecológico, las tradiciones, la herencia prehispánica, la situación política, la presencia del narco o del Partenón, la faraónica construcción erigida por el exjefe de policía Arturo El Negro Durazo que, por su fastuosidad, despilfarro y estilo abigarrado es considerado un monumento a la corrupción en México.

Y todos estos temas no son producto de un guion, sino de la inquietud de la gente, pues a fin de hacer un retrato fidedigno el cineasta entrevistó a los personajes más emblemáticos y con más raigambre de la ciudad, como a un domador de cocodrilos, a un científico ambientalista de la UNAM o un hombre al que todos llaman Tarzán, es decir, a esas personas que no pueden ir por la calle sin ser reconocidas por todos los zihuatanejenses.

“A fin de tomarle el pulso a la ciudad evité hablar con políticos y así fueron surgiendo estos elementos que nos dicen tanto de un lugar y sus realidades, pero que también nos permiten transitar de lo micro a lo macro, porque al contar la historia de Zihuatanejo es inevitable aludir a la de México. Si explicamos cómo los viejos regímenes y cacicazgos se han perpetuado en Guerrero ¿alguien puede evitar establecer símiles con el gobierno a nivel federal?, o al referirnos al Partenón de El Negro Durazo e intentar entender cómo alguien con salario de servidor público se hizo de una propiedad tan costosa, ¿a quién no le viene a la mente la Casa Blanca de Peña Nieto?”.

Recientemente el estado de Guerrero le otorgó a Erick Rams un reconocimiento en el ámbito de la cultura y las artes por Allá en la Costa Grande y ya comenzaron las gestiones para su distribución en todo el país a partir de julio de 2018, aunque la obra ya fue proyectada en la Muestra Internacional de Cine Documental de Tlaxcala y en una función para prensa en la Cineteca Nacional.

“A veces me preguntan que si me gusta tanto Zihuatanejo por qué hablar de sus problemas y siempre respondo lo mismo, si ventilo estos asuntos es porque en el fondo quiero que se resuelvan. Nada me gustaría más que llegar al día en que pueda decir ni vean este este documental, las cosas mejoraron y ya es un trabajo obsoleto”.

 

120, una obra teatral que demuestra la perversidad de los políticos mexicanos

En vida, Rafael Gutiérrez Moreno fue conocido como el Zar de la Basura por haber usado su lugar como líder de los pepenadores del DF para amasar una cuantiosa fortuna y ganar poder político. Fue diputado del PRI en el sexenio de José López Portillo, alardeaba de tener 56 hijos y estaba decidido a no parar hasta sumar 180, fue señalado como un abusador sexual compulsivo (abrigado en la impunidad) y murió en la alcoba de su enorme mansión, de tres impactos de bala, resultado de un plan orquestado por su esposa, quien más tarde diría que con ello vengaba “11 años de vejaciones”.

Un hombre así parecería sacado de una novela negra o de un thriller psicológico, pero en realidad forma parte de nuestra historia nacional “y nos demuestra que, con frecuencia, la realidad es más perversa que la ficción”, señaló la dramaturga Ana Zavala, quien escribió la obra 120, basada en este personaje, el libro 120 días de Sodoma, del Marqués de Sade, y Saló (1975), filme de Pier Paolo Pasolini.

La pieza —que se presenta por una breve temporada en el Museo Universitario del Chopo— transita entre la ficción y el documental no sólo por ser un ejercicio de teatro experimental, “sino porque si no contrastamos así los excesos retratados en escena podemos creer que todo es literatura y distanciarnos de lo que en verdad pasó”.

Uno de los aspectos que más interesó a Zavala al crear esta obra fue no perder de vista que su protagonista fue alguien que existió, dejó lastre en nuestra sociedad y cuya vida es ejemplo de muchos vicios recurrentes en la política mexicana (incluso uno de los hijos de Rafael Gutiérrez, de nombre Cuauhtémoc, ha aparecido en investigaciones periodísticas de largo aliento como un político que usó su puesto de presidente del PRI en el Distrito Federal para contratar edecanes con la única encomienda de satisfacer sus caprichos sexuales).

Por ello, en los dos años que le tomó elaborar esta pieza, la también actriz y directora leyó La sociedad de la basura, del sociólogo de la UNAM Héctor Castillo Berthier; las notas publicadas en diversos diarios acerca de este hombre, y Basura de oro, libro de la reportera Ana Cecilia Treviño, mejor conocida como la Bambi, quien entrevistó a la multitud de exparejas de este cacique de los años 70 y 80, cuya fortuna al morir se calculaba en más de mil millones de pesos.

“La idea era consignar los hechos para entender cómo alguien puede erigir un imperio a través de los desperdicios, cómo se crean y sostienen feudos medievales en el México moderno y por qué estas realidades subsisten. No inventé nada, ésta es la parte documental y ahí están los datos duros, proyectados en video para la audiencia”.

En la fiesta de lo grotesco

En la representación de 120 muchos lugares se subvierten, incluso el del espectador, quien en vez de sentarse en una butaca sube al escenario, ocupa una silla y, desde ahí, decide el rumbo que seguirá la historia. “Para que quede en claro qué corresponde a la parte de la ficción, está se enmarca en una fiesta, a la cual los espectadores llegan como invitados y donde conocerán a los personajes que empujarán poco a poco la obra: un niño y un par de políticos.

También es aquí donde Ana Zavala retoma el libro del marqués de Sade, en el cual un grupo de hombres poderosos de la Francia del siglo XVIII secuestra a 16 menores para encerrarlos en un castillo suizo y, en una larga orgía de cuatro meses (o 120 días), someterlos a todo tipo de “placeres” que incluyen la necrofilia, la sodomía, el bestialismo, la amputación y el asesinato con saña.

“Llegados a este punto es donde le explicamos al público en qué consisten las reglas del juego: ellos deberán elegir entre una serie de castigos aplicados a una víctima. Así toma ruta la puesta en escena”.

En 1961, el psicólogo neoyorquino Stanley Milgram desarrolló un experimento en el cual pedía a un grupo de voluntarios aplicar descargas eléctricas a un actor, encerrado en una habitación contigua, quien al ver que sus ejecutores accionaban una perilla, gritaba y fingía dolor. El objetivo era demostrar los peligros de la obediencia y este simulacro demostró que la persona promedio es capaz de provocar mucho daño a un semejante si recibe órdenes de hacerlo. Ana Zavala adaptó esta experiencia a los escenarios para convertir a los espectadores una suerte de verdugos.

“Ha habido quienes han salido a vomitar, llorando o en crisis, y otros me han felicitado por tener el valor de hacer esto y plantear una crítica en estos términos. Es una obra que no puedes calificar con un me gusta o no, pero sí me queda claro que no deja a nadie indiferente”.

Como sociedad —agregó Zavala— estamos adormecidos por este sistema político, caciquil y paternalista; por ello a veces se requieren sacudidas de este tipo para ponernos, como diría Susan Sontag, ante el dolor del otro, y claro que el efecto de balde de agua fría es mayor si quien sufre está frente a ti, a metro y medio de tus pies.

La obra 120 se presentará en el Museo Universitario del Chopo el próximo jueves y viernes a las ocho de la noche, el sábado a las siete y el domingo a las seis de la tarde.

Natalia Lafourcade en el Foro FIL

 

Presentan renovada la revista de la Universidad de México, en la FIL de Guadalajara

La Revista de la Universidad de México, la publicación intelectual más antigua de América Latina –desde 1920- y la de mayor tradición, ha cambiado su formato, diseño y contenidos para ser más atractiva a los jóvenes y continuar contribuyendo al debate en el país.

Así lo afirmaron el rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers; los escritores Juan Villoro y Jorge Volpi; además de la directora de la revista Guadalupe Nettel, al presentar a esta publicación, en su nueva época, en la XXXI Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

El rector Graue expuso que durante 87 años, en sus páginas se han plasmado las inquietudes intelectuales de científicos y humanistas; y se han incluido colaboraciones de Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Elena Garro y más de 12 mil 500 autores.

“Esta octogenaria sufrió una cirugía mayor”, comentó al explicar que se busca que la publicación sea atractiva a los jóvenes por su diseño y contenidos, con ensayos sobre problemas sociales, políticos, literarios, de arte.

En su oportunidad, el escritor Juan Villoro expuso que ésta ha sido una publicación libre y de voces creativas, pionera en abordar determinados temas y que ha vivido épocas históricas bajo algunos de sus directores como Jaime García Terrés, Luis Villoro, Julieta Campos, entre otros.

Actualmente tiene un diseño moderno y atractivo, ha cambiado su concepto al abordar en cada número un tema, el cual es analizado de manera multidisciplinaria. “Tenemos una nueva etapa y es real; es una apuesta por otra generación”, aseveró.

En tanto, el coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, Jorge Volpi, expuso que “la tradición y la novedad están en constante diálogo” en esta nueva época de la revista y se buscó que los cambios fueran impulsados desde una visión femenina, la de su nueva directora: Guadalupe Nettel.

Pensando en los estudiantes como sus lectores, se cambió su formato –para que pueda llevarse en las mochilas-; y a la publicación en papel se sumó un sitio web, así como la difusión de sus contenidos en programas en TV y Radio UNAM. Sus páginas, agregó Volpi, están abiertas a toda la comunidad universitaria.

Finalmente, la directora de la revista, Guadalupe Nettel expuso que la respuesta de los jóvenes ha sido positiva. Además de los cuatro mil ejemplares que se siguen imprimiendo, han recibido 200 mil visitas al mes en su sitio web, no sólo de lectores en México sino de otros países

Esta nueva época de la Revista de la Universidad de México –enfocada a las ciencias, la literatura, las artes y la política, se busca que sea un espacio que contribuya al debate en el país, como lo han hecho en los grandes suplementos y revistas culturales en su momento, concluyó Nettel.

 

Porter y Vetusta Morla abren el Foro FIL

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara no sólo tiene que ver con la literatura, también la creación musical tiene un espacio reservado. Al ser la ciudad de Madrid la invitada de honor, el cartel musical de la feria lo integran bandas mexicanas y españolas que detonarán un intercambio cultural significativo.

Así, quien se encargó de abrir el escenario en punto de las 21 horas fue Porter, grupo jalisciense que desde la primera nota atrapó a todos los espectadores que asistieron al Foro FIL. Tocando temas como Espiral, Daphne, Cuervos, Host of a Ghost, canciones de sus dos primeras discografías, remontaron a todos los asistentes a poco más de diez años, cuando nació esta banda y con la que muchos crecieron.

Finalmente, los madrileños de Vetusta Morla cerraron el recital de la noche. El vocalista Juan Pedro Martín les recordó a los asistentes la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y aseguró: «El futuro será femenino».

Indudablemente, el público que asistió al primer evento musical de la FIL de Guadalajara se mostró entusiasmado y con gran energía al escuchar a estas bandas que le impusieron su impronta creativa, a la fiesta de las letras más importante de Iberoamérica.

A continuación el programa del Foro Fil
https://www.fil.com.mx/prog/resultados.asp?r=3&idsr=2&f=0&e=2017

¿La generosidad y la libertad no son lo mismo?

[vc_row][vc_column][vc_column_text]

 

El escritor francés Emmanuel Carrère, distinguido con el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, lamentó que dicho galardón ya no lleve el nombre de Juan Rulfo.

Durante su participación en la apertura de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Carrère indicó que las obras de Rulfo han sido una de las experiencias más fuertes en su vida de lector, “son autores que nos acompañan durante toda la vida”.

Asimismo, el narrador reflexionó sobre las responsabilidades de los escritores, de quienes se sumergen en el mundo de la ficción, pero sobre todo, de los que utilizan personajes reales, y tienen que hacerse responsables de lo publicado y enfrentarse a represalias físicas o a demandas legales.

¿Dónde está la frontera entre la ficción y la no ficción? Carrère señaló que el autor de una novela de ficción es el amo absoluto, en cambio, cuando se escribe de personajes de carne y hueso se afronta una responsabilidad. Por esta razón,  “algunos estarán agradecidos, otros nos odiarán”.

Habló de dos autores que asumieron una posición completamente opuesta frente a sus personajes “reales”: Capote y Dickens. El primero los utilizó para su beneficio en su obra A sangre fría. No dudó en simular una amistad con los asesinos y darles falsas esperanzas con respecto a su condena de muerte.

En contraste, Dickens recibió el reclamo de una mujer que se parecía mucho a uno de sus malvados personajes, su comunidad la odiaba. Por ello y debido a que el texto era una novela por entregas, la generosidad del escritor transformó al demonio en un personaje bondadoso. Carrère se preguntó después de este par de ejemplos: “¿La generosidad y la libertad no son lo mismo?”.

Carrère fue claro al señalar su predilección por el reportaje, porque le gusta convivir con los testigos del tema elegido, “hablar con la gente que no piensa como uno, escribir reportajes es un trabajo literario”.

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara fue fundada hace 31 años por la Universidad de Guadalajara. Este año, la ciudad de Madrid es la invitada de honor del evento editorial más importante de Iberoamérica.

[/vc_column_text][vc_masonry_media_grid grid_id=»vc_gid:1511652592515-90aea392-787d-5″ include=»28959,28957,28956,28955,28954,28953,28949,28950,28951,28952″][/vc_column][/vc_row]

Once personalidades recibirán el doctorado honoris causa por la UNAM

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) entregará el grado de doctor honoris causa, que confiere el Consejo Universitario a 11 profesores e investigadores mexicanos y extranjeros por sus méritos excepcionales en áreas como pedagogía, artes, letras y ciencias.

En ceremonia solemne, que se realizará mañana, 9 de noviembre, María Francisca Atlántida Coll Oliva, María de las Mercedes Guadalupe de la Garza y Camino, Luis Esteva Maraboto, Víctor García de la Concha, Enrique González Pedrero, Jaime Mario Labastida Ochoa, Eduardo Matos Moctezuma, Leonardo Padura Fuentes, Ranulfo Romo Trujillo, Silvia Torres Castilleja y Josefina Zoraida Vázquez y Vera recibirán el máximo reconocimiento que otorga esta casa de estudios.

María Francisca Atlántida Coll Oliva es doctora en Geografía por la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM y reconocida como pionera en el análisis de la geomorfología litoral del Golfo de México. La también emérita del Instituto de Geografía (IGg) ha dedicado más de cinco décadas a realizar estudios de la geomorfología económica: agricultura, industria, minería, geografía histórica de México y geografía de los servicios. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
María de las Mercedes Guadalupe de la Garza y Camino es investigadora emérita del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL) y del SNI. Ha dedicado su vida a indagar la historia de las religiones, de los grupos indígenas mesoamericanos, las religiones náhuatl y maya, el arte prehispánico, la ética y bioética. Cuenta con 27 libros, 15 de autoría única y 12 como coautora, editora o coordinadora.

Luis Esteva Maraboto es reconocido a nivel mundial como precursor del análisis de peligro y riesgo sísmico y uno de los primeros investigadores en explorar el papel de la Teoría de Probabilidades en la Ingeniería sísmica. En 1967 elaboró el primer conjunto de mapas de peligro sísmico uniforme de la República Mexicana, con información probabilística. Sus criterios fueron adoptados a nivel internacional. Es emérito del Instituto de Ingeniería (II).

Víctor García de la Concha es filólogo y doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Oviedo. Ha dirigido el Instituto Cervantes, la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Real Academia Española, de la que actualmente es director honorario.

Enrique González Pedrero es investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM). Fue director de la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y durante su gestión esta entidad se elevó a la categoría de facultad (FCPyS). Se ha desempeñado, entre otros cargos, como director del Fondo de Cultura Económica y embajador extraordinario de México en España, por lo que el gobierno de esa nación le confirió la Condecoración de la Orden al Mérito Civil en Grado de Gran Cruz.

Jaime Labastida Ochoa es poeta, ensayista, filósofo y actual director de la Academia Mexicana de la Lengua. Es doctor en Filosofía por la UNAM y muchas de sus obras han sido traducidas al inglés, francés, portugués, alemán, polaco, coreano y serbio. También ha realizado una extensa labor en el periodismo y la difusión de la cultura.

Eduardo Matos Moctezuma es arqueólogo por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) –en donde ha sido catedrático por más de 30 años–, doctor en Ciencias Antropológicas por la UNAM e investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Ha intervenido en diversos sitios arqueológicos y sus aportaciones más importantes son respecto al Templo Mayor, en la ciudad de Tenochtitlan; la Tula prehispánica, colonial y moderna, y Teotihuacán.

Leonardo Padura Fuentes es narrador, novelista, periodista, guionista de cine, crítico y ensayista; sus trabajos se han traducido a alrededor de 18 idiomas. Es licenciado en Filología por la Universidad de La Habana y ha recibido como reconocimiento a su trayectoria el Premio Nacional de Literatura de Cuba 2012, además del Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015, entre otras distinciones.

Ranulfo Romo Trujillo es investigador del Instituto de Fisiología Celular (IFC) desde 1989 y se le considera el primero en demostrar las relaciones causales entre la actividad neuronal y la experiencia consciente. Sus contribuciones científicas han permitido avanzar en el entendimiento de cómo el cerebro genera las sensaciones y las convierte en percepciones, memoria y toma de decisiones. Ha publicado más de 160 trabajos considerados piezas fundamentales en la neurología y psiquiatría modernas.

Silvia Torres Castilleja es uno de los pilares de la astronomía mexicana contemporánea y una de las investigadoras del país con mayor prestigio y reconocimiento internacional. Sus trabajos en el campo de la determinación de las condiciones físicas en nebulosas gaseosas son referencia obligada en esa área. Es presidenta de la Unión Astrofísica Internacional.

Josefina Zoraida Vázquez Vera es doctora en Historia por la UNAM y la Universidad Complutense de Madrid, así como investigadora emérita del SNI, especialista en la historia de la educación y la historia política y diplomática de México. Ha sido directora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México y profesora visitante en la Duke University, la Universidad de Texas, la Goethe Universität Frankfurt, la Universidad de Florencia y la Universidad de California en Berkeley.