La vacuna contra el coronavirus de Pfizer, en las grandes ligas

En opinión del doctor Alejandro Macías Hernández, infectólogo de la UNAM, el anuncio de la farmacéutica estadounidense Pfizer de que ha desarrollado una vacuna con una eficacia superior al 90 por ciento, es una de las mejores noticias al respecto de la COVID-19 en medio de una avalancha de malas noticias.

“El hecho de que tenga una eficacia superior al 90 por ciento significa que es un estudio clínico de fase tres, y que está en las  grandes ligas de la vacunación, junto con la del sarampión, polio y difteria”, aseguró.

Sin embargo, advirtió el especialista, la vacuna (inoculación del código genético o ARN mensajero del virus SARS-Cov-2) necesita transportarse bajo temperaturas inferiores a -70, -80 grados centígrados y el transporte, almacenamiento y distribución, —lo que se conoce como “cadena de frío”­—, representa un problema para los países en vías de desarrollo.

Pero abre la posibilidad de que otras vacunas en estudio (y contrato con México y Latinoamérica) puedan lograr esa efectividad. “La vacuna nos daría eficacia superior a la de la propia enfermedad y nos permitiría llegar a esa anhelada inmunidad de grupo o rebaño a través de las vacunas” explicó Macías Hernández.

Aunque optimista ante el anuncio, el experto en salud pública concluyó que es necesario seguir con medidas preventivas como  la sana distancia, la higiene de manos, el uso de cubrebocas, evitar las aglomeraciones y ventilar los espacios cerrados, “porque parece que tendremos una buena vacuna, pero aquí y ahora todavía no es la solución al problema actual”.

¿Por qué el anuncio de la vacuna de Pfizer es buena noticia?

El anuncio de Pfizer de que su vacuna muestra una gran eficacia es de las mejores noticias que hemos recibido respecto de la pandemia de Covid-19. El infectólogo Alejandro Macías explica el porqué.

El 2020, un año inusual donde los ciclones tropicales rompen récords

Cada año se forman, en promedio, cerca de 12 ciclones tropicales en el Atlántico y a todos se le pone un nombre que va de la A a la W, siempre alternando uno masculino con otro femenino. La idea detrás de dicho método es que, al haber 21 caracteres en el alfabeto (no se consideran la Q, U, X, Y y Z, por ser difíciles de asignar) y sólo una docena de meteoros al año, la lista de apelativos debería bastar y sobrar.

Sin embargo, en 2005 se registraron 27 y las autoridades del clima, al quedarse sin grafías latinas, recurrieron a letras griegas para bautizar a los restantes (les pusieron Alpha, Beta, Gamma, Delta, Épsilon y Zeta), algo sin precedente en la historia reciente, o al menos hasta ahora.

“Y es que, sin contar la pandemia, este 2020 parece empeñarse en ser de lo más inusual” señala Martín Jiménez Espinosa, subdirector de Riesgos por Fenómenos Hidrometeorológicos del Cenapred, en alusión a los 28 ciclones ya registrados en el océano Atlántico, conteo que ya obligó a la Organización Meteorológica Mundial (OMM) a emplear la letra Eta y del que no se puede decir que ya llegó a su final, pues la cifra aún se podría abultar. “Este año superaremos muchos récords”.

A decir del experto, vivimos tiempos que se salen de la norma y no sólo en lo electoral o en lo sanitario, pues jamás una tormenta tropical con nombre griego había golpeado a los Estados Unidos y ahora, en pocas semanas, ya lo hicieron Beta, Delta y Zeta. Tampoco se habían visto tantos ciclones simultáneos en el Atlántico, o no en los últimos 40 años.

¿Y quién está detrás de ello? Para el doctor Jiménez lo más factible es que sea el hombre y el gran volumen de gases de efecto invernadero que arroja a la atmósfera, como si ésta fuera su basurero.

“Los ciclones tropicales sirven para equilibrar energías en el planeta y el calentamiento global está alterando dichos balances. En ese aspecto, esta actividad inusual en los huracanes es ya objeto de estudio para los científicos, quienes buscan determinar si todo esto es efecto de la gran concentración de calor que empieza a detectarse en los océanos”.

Por lo pronto, una de las evidencias más palpables de una anomalía es que aunque la temporada de ciclones 2020 empezó el primero de junio (y concluirá el 30 de noviembre), ya desde el 15 de septiembre la OMM advertía que las tormentas en el Atlántico habían sido tantas que, a mitad del camino se les había agotado el listado regular de nombres, por lo que echarían mano de letras griegas, tal y como en 2005.

“Muy rápido nos dimos cuenta de que esta temporada no sería como las demás y existe el riesgo de que, de no ponerle freno al cambio climático, esto que hoy nos parece inusual sea cada vez más frecuente”.

¿Qué hay en un nombre?

 Hace más de cuatro siglos William Shakespeare se preguntaba ¿qué hay en un nombre?, planteamiento que al profesor Martín Jiménez inevitablemente lo remite a Clement L. Wragge, aquel australiano del siglo XIX que ostenta el extraño honor de ser el primero en haber nombrado de a los ciclones tropicales, aunque él les ponía el nombre de aquellos políticos que, a su ver, eran los más viles y desagradables.

“Me gusta esta historia porque nos muestra como incluso en algo tan aparentemente frío y aséptico como la meteorología a veces se cuelan pasiones muy humanas, como el sentir simpatía o repulsa por alguien”.

Y esto que bien pudo haber quedado en el anecdotario o como dato de almanaque, añade el especialista, no pasó inadvertido para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, que adoptó el método durante la Segunda Guerra Mundial, pero usando nombres de mujeres, modalidad tan criticada por sexista que, en los 70 y por acuerdo de la OMM, se dispuso que en lo sucesivo se alternarían un nombre masculino y otro femenino.

“México pertenece a la región número 4 de huracanes, que comprende Norteamérica, Centroamérica y el mar Caribe, y nuestros ciclones son bautizados bajo la lógica anterior, aunque los nombres elegidos para la zona deben ser fácilmente reconocibles en las lenguas locales (es decir, español, inglés y francés) y, por lo mismo nunca nos toparemos con una tormenta llamada Heinrich o Hans por estos lugares”.

Además, acota, nada se asigna al azar pues existen seis listas, una para cada año, con los nombres que se asignarán a las tormentas tropicales durante el próximo sexenio y, cuando este ciclo se cierra, los listados se aplican otra vez en una rotación que se repetiría ad infinitum y sin modificación alguna de no ser porque, de vez en cuando, aparecen huracanes tan letal que su apelativo se elimina en señal de respeto a los muertos y para evitarle recuerdos dolorosos a quienes sobrevivieron.

“Como decía antes, aunque pueda parecernos fría, la meteorología tiene maneras peculiares de mostrarnos su lado más humano”.

El recuento de los daños

El profesor Martín Jiménez ha dedicado su vida a estudiar los ciclones y, pese a ser fenómenos que le apasionan, reconoce que pueden ser muy destructivos. Por lo mismo, insta a los mexicanos a estar no sólo acostumbrados, sino preparados para lidiar con ellos, en especial porque, a diferencia de otros países, el nuestro tiene dos cuencas que funcionan como semilleros de tormentas y huracanes: el Pacífico y el Atlántico, por lo que, en promedio, cada año nos impactarán cinco o seis de estos meteoros y el golpe nos puede venir desde ambos flancos.

¿Pero cómo es que nos infligen daño? A partir de una serie de causas y consecuencias que, al operar de forma eslabonada y al ir aumentando de intensidad (una depresión tropical puede convertirse en tormenta tropical y luego en huracán al ir ganando fuerza), desencadenan un efecto dominó que puede volverse una amenaza muy seria para los asentamientos costeros, refiere el experto.

La primera consecuencia de los ciclones es el viento, que por sí solo puede afectar a aeronaves y derribar árboles, pero el cual al correr sobre el mar (los ciclones nacen ahí) potencia el oleaje y amontona grandes volúmenes de agua en los litorales, provocando la llamada marea de tormentas, es decir, una sobreelevación de mar que, en casos límite (se han reportado subidas de hasta cinco metros) sepulta grandes extensiones de suelo firme, poniendo en riego a comunidades enteras.

“También puede pasar que una tormenta o huracán se adentre en tierra y que sus vientos, al estar cargados de humedad del océano, choquen contra barreras orográficas, provocando lluvias torrenciales que pueden derivar en inundaciones y deslaves. Es así como nos van afectando”.

Por ello hay quienes han fantaseado con estrategias para disolver los huracanes y evitar así pérdidas monetarias y humanas. Una de ellas es arrojarles bombas atómicas, idea que aunque parece sacada de una película de Hollywood en realidad se ha planteado, y de manera seria, por tomadores de decisiones con poder político, como hizo en 1961 Francis Riechelderfer, entonces jefe del Servicio Meteorológico Nacional de los EU, y en 2017 (al menos dos veces) el presidente Donald Trump, como se reportó en varios trascendidos.

Sin embargo, eso es imposible, explica el profesor. “La energía de estos ciclones es demasiada; de hecho, ésta equivale a miles de bombas atómicas y detonar una sola en el corazón de un huracán no acabaría con él y sí provocaría que toda esa radiación fuera transportada a tierra por la fuerza de sus vientos, haciendo del problema algo mucho peor”.

También se ha propuesto otras extravagancias como rociar con sales las capas altas de la atmósfera, pero ¿de dónde viene este afán humano de alterar los equilibrios naturales sin considerar consecuencias?, ¿por qué querríamos acabar con los ciclones?, pregunta el doctor Jiménez.

“Algo de lo que poco se habla es de los efectos positivos de estos fenómenos, los cuales, en el caso de México, son muchos, pues distribuyen las lluvias por el país y son los responsables de regar sembradíos, llenar las presas y recargar acuíferos. Vivir sin ciclones equivaldría a enfrascarnos en un problema más letal que el de las inundaciones y deslaves, sería condenarnos a una sequía perpetua”.

Es un hecho probado que las sequías generan hambruna, migración, enfermedades, guerras e incluso conflictos internacionales, apunta el integrante del Cenapred, quien agrega que, por fortuna ideas como bombardear con arsenal atómico a los ciclones son ocurrencias que tienen muy poco de científico y un mucho de ciencia ficción.

“Por ahora nos resta ver cómo evoluciona esta temporada de huracanes y, una vez terminada, los meteorólogos deberemos analizar qué nos dice esta gran cantidad de tormentas respecto al estado de nuestro planeta. La buena noticia para nosotros es que, ya sabiendo el beneficio que estos fenómenos le aportan al país, es casi imposible que pase un año sin que nos visite alguno de estos fenómenos. ¿Una temporada sin tormentas o huracanes en México? ¡Eso sí sería más que inusual!”.

Viaje a las entrañas de la pandemia

A la fotógrafa María Paula Martínez Jáuregui le gusta ir de las alturas a las profundidades. Del Kilimanjaro a la India. Siempre con su cámara. Sabe del poder de la imagen, con sus fotos ha conseguido becas para niñas de la India, ropa para una aldea en Malawi y en México entró a hospitales públicos y privados a documentar la tarea del personal médico frente a la pandemia del coronavirus.

A principios de abril de 2020 le llamó la directora de Fotógrafos sin fronteras, organización con la que trabaja desde 2017. “Estamos recopilando material de todos nuestros fotógrafos alrededor del mundo sobre la pandemia y cómo se ha enfrentado en su país. ¿Tú has hecho algo?”, le preguntó.

Había hecho proyectos en todas partes del mundo, pero nunca en México. Escuchó en las noticias las vejaciones contra el personal médico y pensó: “no puede ser posible”.  Le pareció importante tener un registro de todo esto y como Fotógrafos sin fronteras le había ofrecido publicar este proyecto y dar a conocerlo en sus redes, en su revista, “entonces le presenté el proyecto a Nutrición y les encantó la idea”.

Entró a Nutrición, al Hospital Manuel Gea González, al Hospital Juárez, al Hospital Primero de Octubre, al Hospital 20 de Noviembre, al Instituto de Cancerología, al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), al Instituto Nacional de Perinatología, al centro médico City Banamex y al Hospital ABC.

No se imaginaba lo que vería. Pensó que todo sería un caos y un desastre y no fue así. “Fue sorprendente, por ejemplo, Nutrición que siempre es un hormiguero afuera, ahora está vacío. Los pacientes están intubados en estos hospitales como Nutrición y el INER que son hospitales 100 por ciento COVID”.

Entrevistó al personal médico porque en el libro donde recopila todo este trabajo la narrativa es visual, pero llevará unos testimonios, “más que escribir mis impresiones preferí entrevistarlos. En la mayoría de los casos es gente que tuvo que dejar de ver a su familia, a sus padres, se han tenido que aislar”. Se hizo muy amiga de una doctora cirujana que decía: “es que la gente se queja y se queja de que no sale de su casa. Lo que yo daría por estar en mi casa. Estoy todo el día metida en los hospitales”.

María Paula Martínez Jáuregui cuenta que el personal médico se subió “al mismo barco”, sin importar la especialidad: “oye, eres dermatólogo, vente”. Una residente de cuarto año de cirugía de tórax está haciendo traqueostomías, está entrando a patología a hacer las incisiones de pecho para que puedan tomar muestras de pulmón, corazón, de distintos órganos para ver cómo está reaccionando la enfermedad. No sólo en pulmones, sino en un montón de órganos”.

Los nefrólogos del INER también entran a patología a sacar las muestras de riñones de hígado, cosas que nunca antes habían hecho. Un patólogo del INER le comparte: “pues nosotros somos ahora los que tenemos que entrar a abrir los cuerpos y es impresionante porque gran parte del hospital tuvo que ir a casa porque eran del grupo vulnerable. Se quedaron muy pocos”. Su trabajo se incrementó en un 500 por ciento con las hemodiálisis porque el coronavirus afecta mucho al riñón. Tienen que estar hemodializando a los pacientes y para eso necesitas a dos enfermeros tomando los datos.

De tener 60 pacientes intubados pasaron a 130. La Cruz Roja les prestó un hospital de campo que normalmente lo usan para desastres naturales: terremotos, ciclones, maremotos, tsunamis o para la guerra. Y pusieron cinco carpas en el estacionamiento del INER para tener más capacidad de respuesta. Es como una extensión de urgencias.

Un infectólogo del hospital Gea González le contó que un día llegó un niño como de 8 años que tenía COVID-19 y otras complicaciones. Lo tenían que intubar y había una enfermera que lo estaba tratando de ayudar. Con la incomodidad del equipo de protección se complicaron las cosas. No hubo dudas. Se quitó todo y reanimó al niño.

La doctora Carmen Hernández, jefa de terapia del INER, le platicó que un día de regreso a casa el portero tardaba en abrirle y ella decía: “pero ¿qué está pasando?” Y cuando entró estaban todos sus vecinos afuera aplaudiéndole. Ahí se le partió el corazón en mil y dijo: “es por esta gente que hago mi trabajo”.

Una vez acompañó a la doctora Esperanza Trejo, de Rehabilitación del INER, entraron a una sala y había un señor que estaba con traqueostomía. Y la doctora le dice: “Hola señor, ¿cómo estamos el día de hoy? ¿Está contento?” Y él contesta: “no estoy contento”. Y mientras María Paula pensaba: “obvio, ¿cómo va a estar contento? Por el amor de Dios”. Y el paciente agregó: “no estoy contento, estoy feliz”. Está feliz porque estaba vivo… a pesar de todo. Este paciente le echaba porras a los vecinos y finalmente salió y ahora va a su tratamiento post-hospitalario.

También le tocó ver despedidas en el INER, inventaron una cápsula de acrílico para ponerle encima los cuerpos para que el familiar pueda ver al paciente que falleció. “Me tocó ver cómo entraban familiares a despedirse. Me tocó ver a una señora que se despedía de su esposo y el doctor, el patólogo me decía: ‘y tú no sabes lo que es que entre un papá a despedirse de su hijo o una mamá. Eso ha sido lo más fuerte que yo he vivido’”.

Una doctora, cirujana de tórax, le contó: “un día que estábamos haciendo una toma de muestras de un cuerpo me habían pedido que por favor le leyera una carta de despedida de la familia antes de que hiciéramos esto y ahí ya no pude más, se me quebró la voz, lloré”.

Hubo días que llegó al INER desde las seis de la mañana y salió a las nueve de la noche. Descubrió campos de estudio totalmente nuevos para ella y le dieron cursos para ponerse el equipo de protección personal, sobre todo para quitárselo porque cuando se lo quitan hay más riesgo de contagio. Al principio, le dice el personal médico, eran horas y horas para ponértelo, había que cuidar todos los detalles, escrupulosamente, con cinta hay que amarrar los guantes y cerrar absolutamente todo. “Yo iba con la cámara adentro de una bolsa de plástico, sólo el lente iba por fuera”. No tuvo miedo porque siempre se sintió muy protegida, siempre estuvo gente entrando con ella, cuidándola.

El estudio de María Paula está lleno de libros, Murakami en su mesa de centro. En los muros las fotos que tomó, los rostros de los que no tuvieron más alternativa que ser “héroes”.  Fotos que conformarán su libro. Me explica una de las tantas fotos: una anestesióloga que está intubando a una señora le escribió para contarle: “Me acuerdo perfecto de esa noche, me acuerdo perfecto de la paciente”. En la foto queda registrado el error: no se puso cinta y no se pegó el guante con la bata. “Se me ve un pedazo de piel y me dijo: tú no sabes los nervios y el miedo que tuve yo esa noche cuando me fui a mi casa porque dije: híjole, ya me contagié, hice mal, metí la pata y por suerte no pasó nada”.

Otra foto. Una enfermera del Instituto Nacional de Perinatología estaba completamente devastada, agotada y “se metió a uno de los quirófanos y se sentó atrás de la plancha y se quedó en el piso, ya no daba más”.

La tecnología ha ayudado a los pacientes. Señala que hay videollamadas y videovisitas para los pacientes que están sedados e intubados y “ahí me tocó ver que toda la familia le puso su canción favorita, le cantó al señor. En el INER les pegan todas las cartas que les mandan todos sus familiares alrededor de la cama, las fotos”.

Los pacientes nunca están solos. “Tener un paciente intubado, en cuidados intensivos, requiere de muchísima gente alrededor de ellos. Limpiándolos, bañándolos, lavándoles los dientes, peinándolos”.

María Paula Martínez Jáuregui es fotógrafa documental mexicana, estudió Letras Francesas en la UNAM. Desde mayo documentó la pandemia en diez diferentes hospitales de la Ciudad de México. Tiene espíritu aventurero, su pasión: los volcanes y las montañas. Es montañista y fue la primera mujer mexicana en ser piloto de dron. Nunca olvidará la foto que tomó del nacimiento de un bebé en medio de la pandemia, abriéndose a la vida, como diciendo: “con permiso, ya llegué, aquí estoy”.

 

Los bigotes de los gatos forman parte de su órgano sensorial

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Fecha de publicación de la nota original: 3 de noviembre 2020[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

 

Les sirven para medir la distancia con los objetos que pudieran chocar

Los bigotes de los gatos, llamados científicamente vibrisas, son un órgano sensorial muy importante que posee diversas funciones. Cortárselos por “estética” es un grave error, sería como mutilarlos, señaló Fausto Reyes Delgado, director médico del Hospital Veterinario UNAM Banfield.

Estas vibrisas, mejor conocidas como bigotes, son tan importantes que los gatos las poseen no sólo en las mejillas, sino también en las cejas y en algunos casos en las patas.

Regularmente los bigotes miden de ocho a doce centímetros de largo y se encuentran tres veces más profundo que el pelo normal del cuerpo, donde se unen con el sistema sensitivo del gato.

Funciones

De acuerdo con Fausto Reyes Delgado, los bigotes de estos animales tienen tres funciones: la primera, les da una idea de los objetos que tienen enfrente.

“Aunque parezca increíble, los felinos no ven tan bien como pensamos, claro que dilatan la pupila perfectamente y ven a cierta distancia, pero en objetos más cercanos es muy deficiente”.

En este caso, los bigotes juegan un papel muy importante porque al tenerlos enfrente de la cara, les sirven para medir la distancia con los objetos que pudieran chocar.

En situaciones de oscuridad funcionan como antenas que tocan los objetos que están enfrente. Esto les funciona para distancias no mayores a 30 centímetros.

Algunos expertos han planteado que los bigotes también les ayudan con las sensaciones para dar una idea tridimensional del objeto que se encuentra frente a ellos.

La segunda función tiene que ver con el largo de los bigotes. Regularmente llegan a la distancia del hombro del felino. “Si el gato se va a meter por una ranura, las vibrisas son una forma de tomar la distancia de ancho, donde pasa sin problema”.

Aunque funciona cuando el gato no está pasado de peso, cuando está obeso los bigotes quedan más pequeños que sus hombros y el animal se atora.

La tercera y última función de los bigotes es mostrar el estado de ánimo del felino. Si caen suavemente entonces están tranquilos, si están erectas o hacia atrás están enojados o irritados.

“Cortarle los bigotes a los gatos porque se ve muy bigotón o por estética es un grave error, sería como si a los humanos les mutilaran las yemas de los dedos, por eso no es recomendable hacerlo”, concluyó. [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Ciclo: El origen de la vida y la evolución de las especies

El Doctor Antonio Lazcano Araujo, profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM, impartirá la conferencia sobre el origen de la vida y la evolución de las especies. Te esperamos el miércoles 28 de octubre a las 13 horas por:

Agua en la Luna abre camino para colonizar a Marte

El descubrimiento del agua en la Luna es fundamental para que en un futuro la humanidad pueda colonizar a Marte. De hecho, se planea que en 2024 regresemos a este satélite, señaló Julieta Fierro Gossman, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM.

¿Por qué es tan importante este descubrimiento? Si pensamos salir de la Tierra hay tres razones fundamentales: primero, para consumo humano; segundo para irrigar plantas verdes y así producir oxígeno para respirar y obtener comida; tercero, para combustible, porque si descomponemos por hidrolisis el agua en oxígeno y en nitrógeno cuando se vuelven a unir es un gran combustible para regresar a la Tierra.

Desde hace algunos años la NASA puso en marcha el telescopio infrarrojo llamado SOFIA, que va a bordo de un avión. Éste descubrió que en los cráteres polares de la Luna hay hielo enterrado. “Seguramente son cometas que han caído ahí, se han enterrado y como nunca llega la luz del Sol están congelados”.

La idea, precisó, es establecer las misiones humanas alrededor de esos cráteres, de tal suerte que estén relativamente cerca del líquido vital.

Por su parte, los canadienses han diseñado un robot ex profeso para buscar agua. No obstante, la NASA corroboró que también hay este recurso en algunas grietas de esa zona. “Esto es muy importante porque es más fácil extraer el H2O de ahí que ingresar a un cráter muy profundo”.

La extensión donde se encuentran estas grietas es de aproximadamente 200 por 200 kilómetros de tamaño, aunque el líquido no está muy profundo lo hay en pequeñas cantidades.

Misiones pasadas

De las misiones Apolo los astronautas trajeron polvo lunar con el cual los científicos han experimentado. De hecho, ya lograron cultivar rábanos. Mezclaron este polvo con pegamento y crearon un material para imprimir en 3D.

Han podido producir diversas herramientas y lo más importante: las bases de los paneles solares que permitirán proveer de energía a las misiones espaciales.

En el futuro, cuando ya exista una comunidad lunar, podrán destilar agua, utilizarla para el consumo humano y tener toda la energía necesaria para la vida diaria.

Actualmente, existe una polémica sobre ¿de quién es esa agua? Por ejemplo, el reglamento internacional dice que todos los astros pertenecen a la humanidad, un tema aún cuestionado en las Naciones Unidas.

Se han descubierto más de cuatro mil exoplanetas extrasolares y varios de estos muy parecidos a la Tierra. Si hubiera extraterrestres ¿qué dirían sobre que afirmamos que son nuestros? Eso tiene que cambiar, indicó Julieta Fierro.

En el caso de las aguas internacionales, los peces son de quien los atrapa. Entonces, ¿de quién es el agua de esos cráteres en la Luna?, ¿quién la saca la tiene que compartir?

Los recursos en la Luna

Llevar un kilo de materia de la Tierra a la Luna cuesta un millón de dólares, porque por cada kilo se necesita una tonelada de combustible para transportarlo. Por eso, es vital que existan los recursos en la Luna para las misiones humanas.

Los países que han discutido este asunto son Israel, India, Japón, China, Rusia, la Unión Europea, y Estados Unidos, este último se ha asociado con Canadá. Además, “el primer país que lleve a una mujer a la Luna jamás se olvidará, esta carrera espacial tiene fines políticos”.

Todavía falta mucho tiempo para crear una base lunar donde puedan vivir las personas, porque las condiciones son muy difíciles. Todo tiene que estar encapsulado, los rayos cósmicos que llegan a la superficie son letales y caen meteoritos todo el tiempo. Los cascos de los astronautas siempre llegan perforados. “Es muy complicado y llegar a Marte lo será todavía más”.

“A los humanos nos gusta soñar en grande, pero es muy importante que hagamos estos proyectos. De la ciencia básica se arroja la tecnología que a la larga nos beneficia, como son los celulares, el GPS, las video llamadas, en fin. Ojalá México lo hiciera con más frecuencia”, concluyó.

¿Los antitranspirantes causan cáncer de mama?

Los desodorantes tienen la característica de acabar con el mal olor y el exceso de bacterias, en cambio los antitranspirantes bloquean la transpiración de las glándulas sudoríparas, por lo cual estos últimos se han asociado al cáncer de mama.

¿Qué hay de cierto en esto? Laura Tirado Gómez, académica del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, dijo que en los últimos años se ha dado un debate científico al respecto.

Existen algunas publicaciones científicas que dicen que efectivamente están ligados a la presencia del cáncer de mama. “Hubo un artículo de Inglaterra donde se encontró esta asociación y explicaban que era muy importante suspender el uso de antitranspirantes, sin embargo, el estudio tenía algunos sesgos”.

Tiempo después surgió un artículo español, donde un grupo de investigadores detalló que los antitranspirantes no se asocian con el cáncer de mama. Hasta la fecha existe mucha controversia y “no podemos asegurar si causan o no esta enfermedad”.

Lo que se sugiere, añadió, es que si las mujeres utilizan antitranspirantes se laven bien las axilas antes de ir a dormir para que transpiren las glándulas sudoríparas.

Recomendaciones

Más que preocuparse por el uso del desodorante, es mejor ocuparse del estilo de vida. Por ejemplo, se ha asociado que esta enfermedad es más común en personas que toman alcohol, fuman o tienen sobrepeso u obesidad. “Se recomienda evitar estos factores de riesgo”.

Es fundamental realizar una auto-exploración de rutina a partir de los 25 años. La entrevistada aconseja realizarla siete días antes de la menstruación, porque días antes la mama está turgente por la retención de líquidos. En las mujeres que ya no menstrúan se puede fijar cualquier día del mes.

No hay edad en la que no se pueda presentar este padecimiento, pero es más común en mujeres de entre 35 y 60 años, posteriormente empieza a descender. Por eso, se recomienda la palpación frecuente y seguir todas las recomendaciones.

El hombre podría regresar a la Luna

La confirmación de la NASA de la existencia de agua en la Luna es un gran avance para la ciencia y la carrera espacial, pero implica retos tecnológicos que se tendrán que resolver, aunque también se vislumbra la presencia humana en un futuro cercano, coincidieron en señalar científicos de la UNAM.

“El agua es una molécula esencial para los seres vivos, y el hecho de que se encuentre en la Luna abre la posibilidad de que pueda ser utilizada para las futuras misiones que vayan a la Luna, que se establezcan con usos variados: para consumo humano, para producir combustible y para producir oxígeno que se requiere para la respiración”, afirmó Rafael Navarro González, astrobiólogo del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM.

Con este descubrimiento, se vislumbra más cerca la presencia de una futura colonia humana en la Luna.

En este momento hay una nave espacial que viaja a Marte, el robot Perseverance, el cual llegará al planeta rojo en febrero del próximo año y estudiará muestras de manera remota. “En esta y otras misiones se involucran humanos y va a ser importante ir a la Luna para de ahí poder ir a Marte, porque será necesario establecer una base en la Luna, y después una en Marte”, señaló.

Navarro agregó: hoy se sabe que hay agua en la superficie de la Luna, pero no es agua como la que tenemos para beber en la Tierra, sino que está dentro de los cristales de los minerales de la Luna, y esa agua no es fácil que sea utilizada por los organismos. Pero mediante diferentes métodos puede ser extraída y utilizada para el consumo humano.

“Lo demás que se reporta es una detección de zonas frías en el subsuelo de la Luna, que podrían tener agua congelada, más fácil de extraer que la cristalizada”, precisó.

José Franco López, investigador del Instituto de Astronomía (IA), expuso que un día lunar dura de 28 días, 14 días de Sol y 14 de noche, porque el movimiento de la Luna alrededor de la Tierra está sincronizado con la rotación misma de la Luna.

La temperatura en ese sitio durante el día llega a 150 grados centígrados, lo cual hace que cualquier elemento volátil, como el agua, se evapore, mientras que en la noche la temperatura baja a menos 150 o 170 grados, entonces cualquier elemento que esté flotando en su atmósfera tenue se va a la corteza lunar.

“Cualquier agua que pueda existir en la parte superficial o un poco debajo de la superficie de la Luna se evapora durante el día y se vuelve a condensar durante la noche, así que quizá en la Luna exista un ciclo del agua. Además, en los cráteres que están cerca de los polos lunares, donde nunca da el Sol, se mantiene agua congelada a menos 150 grados, es una roca sólida que puede estar estable durante millones de años”, detalló.

Franco explicó que se tendría que enviar sondas para extracción minera con sistemas robóticos, a fin de que extraigan el hielo, lo fundieran y almacenaran para luego llevarlo a una base. “En los próximos años hay que generar las sondas robóticas en la Tierra, lanzarlas y ponerlas a trabajar”.

Proyecto SOFIA

La nueva confirmación se logró con el Proyecto SOFIA, un avión de la NASA que vuela muy alto. Se trata de un observatorio volador que tiene un telescopio infrarrojo integrado, donde el techo de la aeronave se abre para que el telescopio pueda observar el cielo.

“Este equipo detectó con precisión la molécula de agua, con lo que hay un signo muy claro de que es agua y se pueden hacer estimados de cuánta hay. Aunque es poca comparada con la Tierra, es suficiente para en un futuro ser utilizada por una colonia humana”, dijo Franco.

Se abre camino

Para Julieta Fierro Gossman, también investigadora del IA de la UNAM, el hallazgo abre el camino para la exploración del hombre en el satélite.

La experta en el estudio del Sistema Solar comentó que si bien se había encontrado ese líquido en la Luna desde hace mucho tiempo con el Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA) de la NASA, no se tenía la certeza de que fuera agua (H2O), hecho que se corroboró.

“Se sabía que en los polos de la Luna hay agua, en particular en el Polo Sur, lo que es muy importante para los astronautas y ahora se encontró en unas grietas, en zonas donde nunca entra la luz del Sol”, precisó la experta.

El hallazgo presentado en la revista Nature Astronomy indica que el agua puede estar distribuida en la superficie lunar y no se limita a lugares fríos y sombreados, puntualizó la universitaria.

En este caso, SOFIA detectó las moléculas utilizando un sistema de luz infrarroja, en el cráter Clavius, uno de los más grandes y visibles desde la Tierra, ubicado en el hemisferio sur del satélite.

Las estimaciones indican que se tiene una superficie de 200 por 200 kilómetros de agua, la cual se reparte entre los cráteres y las llamadas estrías de agua.

“El agua que está en las grietas es minúscula, pero es tan caro llevar agua desde la Tierra hasta allá, ¡un millón de dólares por litro!, que conviene más. Y es que por cada kilo de materia que se saca de la Tierra se requiere de una tonelada de combustible”, detalló la divulgadora científica.

Recordó que se estima que para el 2024 se comenzará a llevar  personas a la Luna para establecer colonias, por lo cual es muy importante tener agua para beber y otras necesidades humanas, producir oxígeno (al separar el hidrógeno y el oxígeno); verduras y plantas, además de obtener combustible que impulse a los cohetes para regresar.

Igualmente, aseguró que será necesario limpiar el agua toda vez que  en su estado actual de congelación, puede contener altas cantidades de mercurio, elemento tóxico para la vida.

Fierro Gossman precisó que, por el momento, con el polvo lunar recolectado en viajes pasados se ha logrado cultivar rábanos en la Tierra, y al mezclarlo con pegamento se obtiene material que sirve para imprimir en 3D martillos, pinzas y bases, que permitirán construir paneles solares en la superficie de la Luna.

Debate ético

La investigadora universitaria comentó que inició un debate ético en la Organización de las Naciones Unidas.

“Hace años, cuando comenzó la carrera espacial se declaró que todos los astros eran de la humanidad. Algo inadecuado porque ahora que estamos buscando y encontrando tantos planetas extrasolares podría haber algunos con vida y sería desafortunado decir que nos pertenecen”, detalló.

En este sentido añadió: “Al menos se está discutiendo y que nadie se quede con toda el agua de la Luna, porque sería muy difícil con las otras naciones. La idea es que se comparta por eso Estados Unidos trabaja con Canadá, la Unión Europea está junta, pero China está del otro lado de la Luna y están avanzando muchísimo, es decir, sí hay mucha competencia”, estimó Fierro Gossman.

Consumir cannabis, arma de dos filos en tiempos de Covid19

El uso medicinal y  recreativo de la cannabis puede ser un arma de doble filo, más en tiempos de una pandemia global como el Covid19.

En general, dice el doctor Jorge Morales Montor, su consumo  aumenta la susceptibilidad a las enfermedades infecciosas, independientemente de que sean provocadas por bacterias, virus, parásitos o, en menor medida, hongos.

¿Por qué?  Porque los cannabinoides exògenos (se ingieren y no son propios), al interactuar con el sistema endocannabinoide del cuerpo (SEC), afectan negativamente la modulación del sistema inmunológico, en particular la defensa específica contra varios virus, sostiene el investigador de la UNAM.

El sistema endocannabinoide del cuerpo —explica— es un grupo de enzimas que sintetizan moléculas  y sus receptores endógenos  están localizados en el cerebro y en los sistemas nerviosos central, periférico y el sistema inmunológico.

Además de estar involucrado en varios procesos fisiológicos (apetito, sensación de dolor, humor, sueño, placer…), el SEC participa en la regulación de la respuesta inmune.

“Existe evidencia en varias publicaciones (ver Hernández-Cervantes y cols, 2017, Neuroimmunomodulation)  que sugiere que el SEC (o ECS, por sus siglas en inglés) participan en el control y eliminación de agentes infecciosos como bacterias, virus y algunos parásitos.

La mayoría de la literatura, con base en estudios de laboratorio y en algunos estudios en humanos, apunta que los exocannabinoides (como los provenientes de la cannabis) son inmunosupresores. Por eso, al afectar negativamente la modulación del sistema inmunológico, en la mayoría de los casos aumentan la susceptibilidad a las infecciones, anota Morales Montor, del Instituto de Investigaciones Biomédicas.

Pone un ejemplo: ratones expuestos prenatalmente al THC (tetrahidrocannabinol,  principal constituyente psicoactivo de la cannabis), en el día 18 de la gestación presentan atrofia tímica, así como alteraciones y disminución en subpoblaciones de células T.

Las células T son un tipo de glóbulos blancos. Forman parte  del sistema inmunitario y ayudan a proteger al cuerpo de las infecciones.

Un caso más: “la administración de THC después de un desafío inmunológico con el virus de la influenza, resultó en un aumento de la carga viral, una mayor expresión de hemaglutinina 1 (aglutina los glóbulos rojos en la sangre) y una disminución  del reclutamiento de linfocitos y macrófagos en los pulmones”.

Otros parámetros inmunitarios afectados incluyen la secreción de citocinas por células T CD4 + y células NK, además de un porcentaje global más bajo de subpoblaciones de células presentadoras de antígenos presentes en los pulmones de ratones infectados

En resumen, dice el investigador de la UNAM,  estos resultados demuestran que la administración de THC disminuye la respuesta inmune contra el virus de la influenza y “podría ser perjudicial para un huésped infectado”.

Por lo tanto, al ser el Covid19  también una infección respiratoria causada por el SARS-COV2 (con el virus de la influenza pertenece a una familia de coronavirus) es muy importante tener en cuenta esta información antes de pensar en una intervención terapéutica con cannabinoides.

Asimismo, se  recomienda el cambio de hábitos a personas que ya consumen cannabinoides, sea cual sea su uso: medicinal, recreativo o adictivo.

En Estados Unidos, por ejemplo, la marihuana es la droga más consumida por las mujeres en edad reproductiva, seguida de las drogas psicoterapéuticas como la codeína, inhalantes, metanfetaminas, cocaína y heroína.

Con propósitos medicinales, la cannabis se administra para estimular el apetito en pacientes con VIH y cáncer, así como para disminuir las náuseas y vómitos en personas sometidas a quimioterapia y en mujeres embarazadas durante el primer trimestre de gestación.

—¿Cuáles son los daños potenciales y/o los posibles beneficios de la cannabis basados ​​en la evidencia disponible?

El uso de cannabis puede ser un arma de doble filo, dependiendo de la patología. La idea general es que puede tener un efecto sobre la inflamación. Pero, este efecto (positivo o negativo) depende de varios factores fisiológicos: la etapa de desarrollo en la que está expuesto el organismo, el sexo, la edad, la dosis de exposición, el tiempo de exposición (cronicidad) y si hay otras co-morbilidades (enfermedades).

Por lo tanto, se debe tomar con mucho cuidado su uso, porque en algunos casos puede ser beneficioso, pero en otros puede ser crítico. Por ejemplo, si la fisiopatología de la enfermedad depende de la inflamación y el uso de cannabinoides la regula a la baja, sería beneficioso. Pero si el control de la enfermedad depende de la inflamación y, nuevamente, los cannabinoides regulan a la baja esta respuesta, entonces sería muy negativo. En este punto, cada caso debe ser estudiado cuidadosamente (hacer la historia clínica), para poder tomar una decisión.

Actualmente, hay una gran controversia con el uso medicinal de la cannabis. Hay inclusive revistas internacionales médicas, asociaciones y sociedades científicas dedicadas a sus aplicaciones. “Sin embargo, insisto, los casos deben de ser tomados de manera muy particular y no generalizar”.  Por eso, Morales Montor recomienda no “afirmar que la cannabis tiene un uso beneficioso siempre”.

Próximamente, informa, saldrá un libro editado por el doctor Óscar Prospero (investigador de la Facultad de Medicina, UNAM), dedicado solamente a todos los efectos que tiene la cannabis en todos los sistemas del organismo. En ese libro, Morales Montor colabora con un par de capítulos sobre los efectos de la cannabis en el sistema inmunitario y sobre las enfermedades infecciosas.

“La ingesta crónica de cannabis nunca sirve para nada.  Así que, en este período crítico, no pondría a prueba mi sistema inmunológico y mi función pulmonar exponiéndolos a la cannabis”

Precisamente, en línea con la gran pandemia actual, Morales Montor comenzará experimentos “en los que usaremos una línea de células epiteliales pulmonares humanas y un SARS-cov 2 humano, y probaremos la replicación viral en respuesta a los cannabinoides. También el posible efecto de la administración de cannabinoides en animales de laboratorio y su respuesta inmune al virus.

Es muy relevante , concluye, estudiar el efecto directo de los cannabinoides sobre “la replicación de Covid” en células humanas, la respuesta inmunitaria de defensa al virus,  y posteriormente ver si se puede “llevar a la medicina traslacional”, es decir, probar su efecto en humanos.

¿Qué tratamientos usar contra la Covid-19?

Hasta el día de hoy no hay vacunas o medicamentos específicos contra la COVID-19. Desde el inicio de la pandemia los médicos se han visto abrumados con información de lo que se puede hacer y de lo que no en cuanto a tratamientos contra este nuevo virus, explicó el doctor Alejandro Macías Hernández, infectólogo de la UNAM.

Hay mucho escepticismo sobre cuál es el tratamiento más adecuado, “los médicos se debaten entre hacer mucho o hacer poco en el tratamiento. Deben encontrar el punto intermedio entre medicamentos muy agresivos y los que no lo son para curar a los pacientes”.

A través de su canal de Youtube, el integrante de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus de la UNAM, afirmó que el tratamiento que debe llevarse en pacientes con cuadros leves, que tengan molestias pero que no ponen en peligro sus funciones, es decir, que no le falte el aire o que le cueste trabajo respirar, sólo debe recetarse algún analgésico como el paracetamol.

Se debe mantener monitoreo de la oxigenación y si ésta es menor a 92 hay que poner oxígeno. Asimismo, se puede administrar un corticoide, como la dexametasona.

Tratamientos como el remdesivir, refirió, son cuestionables, además de que no todos los países cuentan con este medicamento. Indicó que además es conveniente dar vitamina D3 al inicio del tratamiento.

Para pacientes más graves se tendrá que acudir al hospital donde se les dará algún antiviral, plasma convaleciente o anticuerpos monoclonales, “eso se reservará para cada paciente”, finalizó.

Roger Penrose, Nobel de física y rara avis de la ciencia

A la doctora Nora Bretón los agujeros negros le recuerdan cierta canción de los Eagles y, cuando habla del tema, los describe como esferas con demasiada gravedad donde penetra de todo, hasta la luz, y de donde nada escapa, como si los envolviera una membrana permeable en una dirección e impermeable en la otra. “Son algo así como el Hotel California: siempre puedes entrar, pero nunca salir”.

Y a decir de la investigadora del Cinvestav, esta metáfora es aún más amplia ya que también se aplica a quienes estudian estos cuerpos de atracción extrema, porque quienes se adentran en sus oscuridades suelen quedarse ahí, buscando algo de claridad. De ahí que le emocionara tanto enterarse de la concesión del Nobel de Física 2020 a Robert Penrose, quien ha dedicado casi toda su vida —lleva ya más de medio siglo— intentando entender el cómo y porqué de ellos.

Y todo empezó hace 55 años, explica la profesora Bretón, cuando el 18 de junio de 1965 un muy joven Roger Penrose publicó en la Physical Review Letters un artículo de apenas dos cuartillas y media que, pese a su brevedad, revolucionó todo lo sabido del tema, pues hasta entonces se sospechaba que un agujero negro pertenecía más a la ciencia ficción (incluso Einstein lo creía) que a la realidad, hasta que el hoy Nobel demostró —y con matemática sólida— que éstos eran una singularidad producto del colapso gravitacional de una estrella, y consecuencia de la Teoría de la Relatividad General.

“No había cumplidos aún los 35 cuando presentó esta serie de teoremas que elucidaban qué acontece en una superficie atrapada, es decir, en donde los rayos de luz penetran y no salen. Sus datos le decían que, de forma inevitable, dichas trayectorias lumínicas convergerían en un punto de singularidades donde la cantidad de curvaturas se volvería infinita, y ello nos vino a abrir muchas puertas”.

En varias ocasiones Penrose se ha descrito como una rara avis: sus colegas matemáticos lo consideran físico, y sus compañeros físicos, matemático, algo que lo hace sentir fuera de lugar pero que no le incomoda, pues admite que eso se debe a que sus intereses no se limitan a un campo. Ello explica su incursión en las neurociencias, su habilidad sorprendente para jugar ajedrez o que también sea un talentoso artista capaz de dibujar diseños imposibles que han inspirado algunas obras de M.C. Escher o las arquitecturas paradójicas mostradas en la cinta Inception, de Cristopher Nolan.

Para no llamarle “renacentista” la doctora Bretón se refiere a Penrose como “un científico como los de antes, de aquellos que no se limitan a dar directrices en su área, sino que plantean preguntas filosóficas que abarcan todas las áreas”, de ahí que destaque que en 2008 la Real Sociedad de Londres le haya entregado un galardón incluso más difícil de obtener que el Nobel: la medalla Copley, el reconocimiento científico más antiguo del mundo (se otorga desde 1731) y el cual han recibido personajes como Darwin, Faraday, Pasteur o Gauss. “A un grupo así de selecto pertenece”.

Por ello, la académica está segura de que sólo una inteligencia como la del profesor de Oxford era capaz de arrojar tanta luz sobre los agujeros negros, pues aquel artículo pionero de 1965 sólo podría haber salido de la mente de alguien con sus talentos al conjuntar, en poco más de dos cuartillas, física, matemática y los famosos dibujos de Penrose que permiten visualizar lo de otra forma incomprensible.

“Sin embargo, aún hay muchos enigmas orbitando alrededor de los agujeros negros: ¿cómo se formaron?, ¿hay uno en el centro de cada galaxia?, o si estos cuerpos tragan materia, ¿qué pasa con la entropía? La lógica nos dice que ésta debería disminuir, aunque la segunda ley de la termodinámica nos asegura que eso resulta imposible, que ella siempre aumenta, y ahí tenemos una paradoja”.

Roger Penrose —acota la académica— ha reflexionado sobre estos y otros asuntos y, aún sabiendo que no hay respuestas definitivas, se asume como alguien que formula preguntas y las intenta esclarecer. “Es alguien que entiende al universo como un océano y quien te lleva a ese mar para que veas su enormidad, no para hacerte sentir pequeño, sino para mostrarte que detrás del horizonte hay una infinidad de cosas que no vemos con los ojos, pero a las que tenemos acceso si nos tomamos el tiempo y nos ponemos a pensar”.

35 años de ciencia en Volver al futuro

 

Marty McFly viajó por primera vez en el tiempo el 26 de octubre de 1985. La hazaña la realizó a través de un carro deportivo llamado DeLorean. El “Doc” (como él lo llamaba) creó esta máquina del tiempo. Hoy, a 35 años de su estreno, nos seguimos preguntando: ¿viajar en el tiempo es científicamente posible?

Saúl Ramos, investigador del Instituto de Física de la UNAM, explicó la ciencia detrás de esta famosa saga, en donde existen diversos elementos científicos que son reales, al menos en la teoría.

Universos paralelos

Primero tenemos la paradoja del abuelo. Marty viaja al pasado y evita que sus papás se enamoren y así pone en riesgo su propia existencia. “En la teoría física alguien podría viajar al pasado y hacerle algo a su abuelo que impida que conozca a su abuela. Eso impediría instantáneamente que quien viaja en el tiempo nazca. Pero si no nace, ¿cómo podría evitar que se conozcan su abuelo y su abuela? No es posible resolver este problema si se considera un solo Universo”.

Si existieran otros universos simultáneos o paralelos, como se les llama, uno podría resolver esta paradoja, indicó Saúl Ramos. La persona, al viajar al pasado e impedir que se conozcan sus abuelos, afectaría una realidad alternativa, no la suya.

Es decir, alguien que viaje al pasado podría viajar a un universo casi idéntico al nuestro, el cual podría modificar sin pudor ni consecuencias el suyo mismo. Aunque esto no es lo que ocurre en la película, pues cada vez que Marty McFly modifica el pasado hay consecuencias. “El escenario de Volver al Futuro no puede explicarse científicamente”.

Aunque los universos paralelos parecen fantasía, en la física son posibles. De hecho, hay tres escenarios teóricos: la mecánica cuántica, la cosmología inflacionaria y la teoría de cuerdas.

La mecánica cuántica nos indica que una partícula puede estar simultáneamente en todas partes con distintas probabilidades. Uno podría interpretar esa expresión de una forma alternativa: hay un número infinito de universos idénticos y en cada uno una partícula idéntica se encuentra en distintos lugares. Erwin Schrödinger mencionó, por primera vez, esta posibilidad en 1952: su gato está vivo en un universo y muerto en otro. Quien la analizó seriamente desde 1957 es Hugh Everett.

En la cosmología inflacionaria existen razones para pensar que no todos los puntos en el universo temprano comenzaron a expandirse de la misma forma.

De hecho, pudo haber ocurrido que distintos puntos del universo temprano hayan dado origen a burbujas con cualidades diferentes, de tal forma que nosotros podríamos vivir en una de esas burbujas, pero habría otras que incluso podrían parecerse a nuestro pasado. “En este escenario, Marty McFly habría podido viajar a esas otras burbujas en el DeLorean”.

El último es la Teoría de Cuerdas, que se distingue de nuestro Universo porque se requieren más de tres números para determinar la posición de cada cosa. En cambio, en nuestro planeta basta con detectar la longitud, latitud y altitud para localizarnos, y basta usar tres números para localizar por ejemplo una estrella.

En la Teoría de Cuerdas se requieren de nueve coordenadas diferentes. Hay un número gigantesco de posibilidades matemáticamente consistentes de deshacerse de seis de esas coordenadas y todas ellas conducen a universos posibles que podrían existir simultáneamente.

El tiempo y la termodinámica

El tiempo es una de las grandes preguntas filosóficas y también recurrente en la física. “En física usamos el tiempo como simplemente una cantidad que nos permite determinar la evolución de un sistema físico”.

Para aclararlo, dijo el académico universitario, pensemos en una pelota que cae desde el techo de un edificio. El tiempo sería una forma de determinar el valor en cantidad que la pelota recorre en cada piso del edificio en su caída.

Pero, en ese escenario, no hay nada que indique por qué ese número que llamamos tiempo siempre aumenta ¿Por qué no disminuye de repente? O sea, ¿por qué no viajamos al pasado de pronto?

La razón parece estar oculta en la termodinámica, donde hay una cantidad llamada entropía, que cuenta las distintas formas en las que podrían acomodarse todas las partículas que componen un cuerpo.

A veces también se describe como el grado de desorden de un sistema. El desorden siempre aumenta. Por ejemplo, “cuando derramamos un vaso de agua, el agua no regresa de forma natural al vaso, sino que se esparce más”. Quizá esa es la razón por la que el tiempo siempre sigue la misma dirección.

¿Se puede usar un rayo o plutonio para viajar en el tiempo?

A pesar de que existen varias investigaciones que buscan viajar en el tiempo, en todos los casos se recurre a formas geométricas del universo bastante raras, donde además se usan formas de energía exótica que no tienen nada que ver con la energía que conocemos, producimos o usamos todos los días.

Sin importar si lograremos producir muchísima energía rápidamente, como en Volver al Futuro, sería imposible crear las estructuras espaciales que nos permitirían viajar en el tiempo.

“Lo que sí podría ocurrir es que si generáramos mucha más energía de la que usan Marty y el Doc y la acumuláramos en algún lugar del Universo, podríamos generar distorsiones espacio-temporales, cuyos efectos no son claros, pero podrían incluir, por ejemplo la creación de agujeros negros”.

En cuanto al plutonio, el académico dijo que no es tan inseguro trabajar con este tipo de materiales como muchos piensan. “Por supuesto, sin protección adecuada puede conducir a daños celulares que conducen a cáncer”.

De hecho, en Francia se usa muchísimo para la generación eléctrica. Algunos reactores franceses emplean una combinación de Uranio y Plutonio. Su decaimiento radioactivo calienta agua, cuyo vapor mueve turbinas y conduce a la generación de energía eléctrica.

Finalmente, el académico universitario enfatizó que todavía estamos muy lejos para lograr viajar en el tiempo.

 

Con protección adecuada se puede salir más rápido de la pandemia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió evitar las cuarentenas como método principal para evitar la propagación de la COVID-19. Explicó que se pueden usar, pero no como principal iniciativa para combatir la pandemia.

La OMS refirió que los bloqueos sólo provocan que los pobres lo sean aún más, por ello debe de utilizarse únicamente como medida de emergencia.

Jorge Baruch Díaz Ramírez, integrante de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia por Coronavirus de la UNAM, señaló en el programa Prisma RU de Radio UNAM, que el tema del confinamiento es complicado porque transgrede muchos derechos de los seres humanos.

Comentó que hay un dilema en cuanto a la política pública de salud y hay dos opciones: solicitar a los ciudadanos que sean responsables de manera individual u optar por medidas coercitivas y radicales. “Éstas no son ideales a largo plazo y habrá que apelar a una responsabilidad individual para darle un mejor manejo a la epidemia por SARS-CoV-2”.

Señaló que hasta que no haya una cura efectiva y cien por ciento eficaz hay que optar por diferentes medidas: uso de cubrebocas, la sana distancia, el lavado de manos, el estornudo de etiqueta y todas las que ya conocemos.

En ese sentido, afirmó que si nos protegiéramos adecuadamente se saldría más rápido de la epidemia, “en nuestras manos está la responsabilidad de la salud colectiva y comunitaria. La mitad del manejo del riesgo de la enfermedad depende de nuestro comportamiento individual y colectivo. Si no cambiamos nuestros hábitos no disminuirán los contagios, sobre todo en la época de invierno que se avecina”.

De acuerdo con el responsable de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la UNAM, en cuanto a si es buen momento para planear un viaje, comentó que éstos se deben de limitar a viajes regionales o locales si nos encontramos en semáforo rojo y naranja; planear uno en el mismo continente en semáforo amarillo y viajar a algún destino internacional hasta que estemos en semáforo verde.

Mujeres migrantes que les retiraron el útero sufren de estrés postraumático

Hace algunas semanas se reportó que en un centro de detención en el estado de Georgia, Estados Unidos, se realizaron varias histerectomías no autorizadas a inmigrantes latinas que fueron detenidas en ese país.

Ana Celia Chapa Romero, profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó en entrevista con UNAM Global que estas mujeres sufren de un impacto en su psique con fuertes consecuencias psicológicas, que van desde ansiedad, depresión, estrés postraumático, hasta un duelo por su pérdida irreparable.

De acuerdo con la Organización Project South, se trata de cirugías llevadas a cabo con prácticas insalubres, que además representan un riesgo para la salud de estas mujeres. Una situación que se agrava en un contexto donde se vive una pandemia, añadió la experta en el tema.

Aunada a esta situación, las jóvenes se encontraban en una situación muy difícil al ser inmigrantes en un país extraño, con un idioma distinto al suyo y con la posibilidad de ser deportadas.

Diversas agresiones

En primer lugar, son víctimas de la violación a sus derechos humanos, particularmente en el caso de los sexuales y reproductivos, una situación que históricamente se ha repetido en diversas ocasiones y distintos países. Perdieron la posibilidad de decidir sobre su cuerpo y de cuántos hijos quieren tener. “Les robaron la apropiación de esta posibilidad”.

En segundo lugar, están las condiciones insalubres y esto trae daños a su salud física, como hemorragias. Además, de repercusiones que traen en sus vivencias eróticas y afectivas.

Por último, la sociedad suele ligar a las mujeres con la maternidad y en algunas comunidades se estigmatiza a aquellas que no tienen hijos. De hecho, podrían sufrir tanto rechazo de la sociedad, como de su familia y amigos y esto repercute en su salud mental.

Al arrebatarles su proyecto de vida tienen un duelo donde ellas sienten que vivieron una mutilación en su cuerpo y esto las lleva a un vacío en su vida. Todos estos elementos traen serias consecuencias psicosociales con repercusiones físicas y sociales que dan como resultado ansiedad, depresión, estrés postraumático, etc.

En un país extraño no cuentan con redes de apoyo, desde el acceso a la salud hasta el contacto con sus familias.

 ¿Cuánto dura su duelo?

La duración de estas consecuencias psicológicas dependerá de su contexto y el acceso a los recursos de acompañamiento psicológico y médico de la reparación del daño y de qué tanto estén insertas en la maternidad, si es algo que las define en su identidad y el peso que le brindan.

Estos recursos serán importantes para la forma en cómo vivirán su período de duelo, afrontar de la mejor manera o recuperarse de esta situación violatoria de sus derechos, enfatizó.

Ellas pueden experimentar diferentes síntomas, por ejemplo, períodos de intenso sufrimiento, angustia, dolor, rabia, agresividad, muchas emociones, pero no todas con la misma intensidad.  Incluso, se ha documentado que mujeres que han vivido situaciones similares llegan a tener pensamientos suicidas.

¿Cómo ayudarlas?

Una situación que podría ayudarlas es la justicia, dijo Celia Chapa. Por ejemplo, que las autoridades de Estados Unidos se responsabilicen e investiguen a fondo para castigar a los culpables y se reparé el daño.

Esto podría ser desde una compensación económica por la pérdida de su salud, del estigma que pueden vivir y se les brinde la atención médica y psicológica adecuada. Y sobre todo un compromiso del gobierno para que esta situación no vuelva a repetirse.

Igualmente, que se dé un trabajo colectivo, para que todas las víctimas puedan compartir sus experiencias entre ellas mismas.

Finalmente, toda la sociedad debe trabajar para que esta brecha de género entre hombres y mujeres se reduzca y no centrar el valor de las mujeres en su capacidad reproductiva, así como seguir con los trabajos de empoderamiento del género femenino.

Descubren una posible nueva terapia, segura y no invasiva, para tratar la diabetes tipo 2

Investigadores de la Universidad de Iowa (UI) descubrieron una nueva y segura forma de controlar los niveles de azúcar en sangre y de una manera no invasiva.

“Hemos construido un control remoto para controlar la diabetes”, dice Calvin Carter, uno de los autores principales del estudio y postdoctorado en el laboratorio de Val Sheffield, investigador del Howard Hughes Medical Institute, y profesor Genética Médica y Genómica en la UI. “La exposición a campos electromagnéticos (CEM) durante períodos relativamente cortos reduce el azúcar en sangre y normaliza la respuesta del cuerpo a la insulina. Los efectos son duraderos, lo que abre la posibilidad de una terapia de campo electromagnético pulsado (PEMF) que se puede aplicar durante el sueño para controlar la diabetes durante todo el día”.

Los investigadores expusieron a ratones diabéticos a una combinación de campos magnéticos y eléctricos estáticos durante unas horas al día, esto normaliza dos características principales de la diabetes tipo 2, según los nuevos hallazgos publicados en Cell Metabolism.

El descubrimiento inesperado y sorprendente puede tener implicaciones importantes en el cuidado de la diabetes, particularmente para los pacientes que encuentran engorrosos los regímenes de tratamiento actuales.

El nuevo estudio indica que los campos electromagnéticos alteran el equilibrio de oxidantes y antioxidantes en el hígado, mejorando la respuesta del cuerpo a la insulina. Este efecto está mediado por pequeñas moléculas reactivas que parecen funcionar como “antenas magnéticas”.

El hallazgo inicial fue pura casualidad. Sunny Huang, coautora del artículo y estudiante de doctorado interesada en el metabolismo y la diabetes, necesitaba practicar la extracción de sangre de ratones y medir los niveles de azúcar. Carter le ofreció tomar prestados algunos de los ratones que estaba usando para estudiar el efecto de los campos electromagnéticos en el cerebro y el comportamiento de los animales.

“Fue realmente extraño porque normalmente estos animales tienen niveles altos de azúcar en sangre y diabetes tipo 2, pero todos los animales expuestos a los campos electromagnéticos mostraron niveles normales de azúcar en sangre”, dice Huang. “Le dije a Calvin, ‘Algo extraño está pasando aquí’”.

El hallazgo de que estos ratones tenían niveles normales de azúcar en sangre después de la exposición a los CEM fue doblemente extraño porque los ratones tenían una modificación genética que los hacía diabéticos.

“Eso es lo que inició este proyecto”, confirma Carter. “Al principio, reconocimos que si los hallazgos se mantenían, podrían tener un impacto importante en el cuidado de la diabetes”.

Los hallazgos se mantuvieron. Carter y Huang, trabajando con Sheffield y el experto en diabetes Dale Abel, y presidente del Departamento de Medicina Interna en la UI, encontraron que la aplicación inalámbrica combinada de campos eléctricos y magnéticos estáticos modula el azúcar en sangre en tres modelos diferentes de ratón de tipo 2 diabetes. El equipo también mostró que la exposición a tales campos que son aproximadamente 100 veces al de la Tierra, durante el sueño, revirtió la resistencia a la insulina dentro de los tres días de tratamiento.

CEM y biología redox

Los campos electromagnéticos están en todas partes; las telecomunicaciones, la navegación y los dispositivos móviles los utilizan para funcionar. Los CEM también se utilizan en medicina, en resonancias magnéticas y EEG (Electroencefalograma), por ejemplo.

Sin embargo, se sabe muy poco sobre cómo afectan en la biología. Durante su búsqueda de pistas para comprender los mecanismos biológicos subyacentes a los efectos biológicos de los campos electromagnéticos sobre el azúcar en sangre y la sensibilidad a la insulina, Carter y Huang revisaron la literatura de la década de 1970, donde se investigaba los mecanismos subyacentes a la migración de las aves. Descubrieron que muchos animales detectan el campo electromagnético de la Tierra y lo utilizan para orientarse y para navegar.

“Esta literatura apuntó a un fenómeno biológico cuántico por el cual los campos electromagnéticos pueden interactuar con moléculas específicas. Hay moléculas en nuestros cuerpos que se cree actúan como pequeñas antenas magnéticas, lo que permite una respuesta biológica a los campos electromagnéticos”, dice Carter. “Algunas de estas moléculas son oxidantes, que se estudian en biología redox, un área de investigación que se ocupa del comportamiento de los electrones y las moléculas reactivas que gobiernan el metabolismo celular”.

El equipo colaboró con Douglas Spitz, y Gary Buettner profesores de UI de oncología de radiación, y Jason Hansen de la Universidad Brigham Young, todos expertos reconocidos internacionalmente en biología redox, para ayudar a probar la acción que presenta una molécula oxidante llamada superóxido, que se sabe que juega un papel en la diabetes tipo 2.

Sus experimentos sugieren que los campos electromagnéticos alteran la señalización de las moléculas de superóxido, específicamente en el hígado, lo que conduce a la activación prolongada de una respuesta antioxidante para reequilibrar el punto de ajuste redox del cuerpo y la respuesta a la insulina.

“Cuando eliminamos las moléculas de superóxido del hígado, bloqueamos por completo el efecto de los campos electromagnéticos en el azúcar de la sangre y en la respuesta de la insulina. La evidencia sugiere que el superóxido juega un papel importante en este proceso”, agrega Carter.

Hacia estudios en humanos

Además de los estudios en ratones, los investigadores también trataron células hepáticas humanas con PEMF durante seis horas y demostraron que un marcador sustituto para la sensibilidad a la insulina mejoró significativamente, lo que sugiere que los PEMF también pueden producir el mismo efecto antidiabético en humanos.

Carter y Huang están entusiasmados con la posibilidad de trasladar los hallazgos a pacientes humanos con diabetes tipo 2. En términos de seguridad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los campos electromagnéticos de baja energía son seguros para la salud humana. El estudio de UI tampoco encontró evidencia de efectos secundarios adversos en ratones.

El equipo ahora está trabajando en un modelo animal más grande para ver si los campos electromagnéticos producen efectos similares en un animal que tiene un tamaño y fisiología más similares a los humanos. También planean realizar estudios para comprender el mecanismo redox subyacente a los efectos de los campos electromagnéticos. Su objetivo es pasar a ensayos clínicos con pacientes para traducir la tecnología en una nueva clase de terapia.

Con ese objetivo en mente, Carter, Huang y el hermano gemelo de Carter, Walter, crearon una empresa nueva llamada Geminii Health, con la ayuda de la Oficina de UI el Vicepresidente de Investigación.

Fuente: Universidad de Iowa. Colegio de Medicina Carver

Descubren un ‘actor’ clave en la memoria a largo plazo

¿Cómo se transforman los recuerdos a corto plazo (que duran solo unas pocas horas) en recuerdos a largo plazo (que pueden durar años)? Se sabe desde hace décadas que este proceso, llamado consolidación de la memoria, requiere la síntesis de nuevas proteínas en las células cerebrales. Pero hasta ahora, no se sabía qué subtipos de neuronas estaban involucradas en el proceso.

En este sentido, un equipo de investigación multiinstitucional dirigido por McGill ha descubierto que durante la consolidación de la memoria, hay al menos dos procesos distintos que tienen lugar en dos redes cerebrales diferentes: las redes excitadoras e inhibitorias. Las neuronas excitadoras están involucradas en la formación de rastros de memoria y las neuronas inhibidoras bloquean el ‘ruido de fondo’ y permiten que tenga lugar el aprendizaje a largo plazo.

El equipo, dirigido por profesores Nahum Sonenberg y Arkady Khoutorsky de la Universidad McGill, junto con el profesor Jean-Claude Lacaille de la Universidad de Montreal y el profesor Kobi Rosenblum de la Universidad de Haifa, publicaron sus resultados en Nature, y también descubrieron que cada sistema neuronal puede ser selectivamente manipulado para controlar la memoria a largo plazo.

La investigación, que responde a una pregunta de hace muchos años acerca de qué subtipos neuronales están involucrados en la consolidación de la memoria, por lo que tiene implicaciones potenciales para desarrollar nuevos medicamentos para trastornos como la enfermedad de Alzheimer y el autismo, que involucran procesos de memoria alterados.

Fuente: Universidad McGill

La doble epidemia de influenza y COVID-19 que podría alcanzarnos

Cada año, en época de invierno, se presenta una epidemia de influenza que afecta a miles de personas a nivel mundial. Dicha situación aunada a la pandemia de la COVID-19 podría resultar complicada para el sistema de salud en México.

Al respecto, Antonio Lazcano Araujo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM, afirmó en entrevista que debemos permanecer muy atentos para evitar que se empalmen las dos epidemias, tanto de influenza como del coronavirus. Hasta el momento se desconoce cuáles serían los efectos de padecer ambas enfermedades.

Los dos padecimientos tienen síntomas muy parecidos, por ejemplo: fiebre, dolor de cabeza, cansancio, tos, entre otros, incluso son parecidos a los síntomas del dengue. ¿Cómo diferenciarlos? Se necesita de la ayuda de un profesional, añadió Lazcano.

“El punto aquí es que no tenemos antivirales ni vacuna para la COVID-19, una enfermedad que puede ser mortal y se expande con una enorme rapidez, mientras que para la influenza sí existe, además de medicamentos como el Tamiflu, entre otros”.

¿Por qué es importante vacunarse?

En primer lugar, dijo Antonio Lazcano, se trata de una manera de protegerse contra la influenza; en segundo término, no sabemos cuáles serían las consecuencias que tendría una persona infectada por los dos virus, y en tercer lugar, se trata de una enfermedad gravísima que afecta no sólo a personas de la tercera edad, sino también a niños. Por último, es importante evitar sobrecargar el sistema hospitalario, de por sí ya maltratado por las circunstancias actuales.

En Estados Unidos se registran al año miles y miles de personas que mueren por culpa de la influenza, porque surgen una serie de complicaciones que traen consigo la posibilidad de infecciones secundarias, como pulmonía, o dejan serios daños en las vías respiratorias.

Sin embargo, todas estas complicaciones se pueden evitar con la vacuna, “tengamos el cuidado adecuado para que no surjan dificultades adicionales.”

Virus de RNA

La enfermedad de la influenza y de la COVID-19 poseen virus de RNA, es decir, cambian y mutan todo el tiempo. En el caso del SARS-CoV-2 tiene mecanismos de edición que corrigen las mutaciones.

En cambio, el virus de la influenza no muta tan rápidamente, pero “tiene su material genético repartido en ocho fragmentos distintos y puede intercambiar una o más porciones con otros virus y esto produce las variaciones que llegan anualmente en oleadas.”

Cuando esté disponible la vacuna para el virus del SARS-CoV-2, enfatizó el académico universitario, seguramente la uniformidad de sus genomas es tal, que la vacuna seguramente protegerá para todas las variantes.

“Si yo comparo los coronavirus actuales con el COVID-19 que se dispersó hace ocho meses, prácticamente son idénticos, si acaso hay unas 15 letras distintas entre las dos poblaciones, pero el problema no sólo es la variación del virus, sino también la resistencia que cada persona presente”.

No existe reporte de una inmunidad permanente en contra del coronavirus, probablemente eso significa que año con año tendremos que vacunarnos contra el virus del SARS-CoV-2, paralela a la vacuna de la influenza.

Movimiento Antivacunas

Actualmente existe una tendencia muy desafortunada sobre las vacunas, basado en mentiras o percepciones equivocadas. Algunas personas han planteado que estas inyecciones causan una serie de malestares.

Esta idea surgió a raíz de que un famoso médico afirmó que ciertas vacunas causaban autismo. Tiempo después surgió a la luz que éste era accionista de la compañía competencia del producto que según afectaba a las personas, y sus declaraciones fueron motivadas por intereses comerciales.

No obstante, las vacunas representan uno de los grandes avances de la medicina en términos de supervivencia de la humanidad. Ahora bien, las vacunas deben ser administradas bajo la supervisión médica por si alguna persona tuviera alergia por algún componente, aunque se tratan de casos aislados.

Las vacunas son una forma eficiente de salvar la vida de niños, ancianos y de la población en general, pero “mientras no tengamos una vacuna contra la COVID-19 y no tengamos anti virales, debemos protegernos todo el tiempo”.

“Hay una lección que ha quedado perfectamente clara todo este año”, dijo el entrevistado. Mientras en el hemisferio norte hemos vivido el verano, en el sur estuvieron en el invierno, y curiosamente los médicos de este último lado reportaron que las infecciones de influenza disminuyeron considerablemente.

¿Por qué? Debido a las recomendaciones como el uso del cubrebocas, distanciamiento social, la higiene del lavado de manos, evitar tocarse la boca, nariz y ojos han detenido esta epidemia anual.

De hecho,” tenemos que hacernos a la idea que, aunque tengamos vacunas y anti virales, el uso del cubrebocas como ocurre en muchos países asiáticos, de manera normal, es una herramienta tanto individual y colectiva muy importante para frenar el avance de las pandemias”.

“Creo que son lecciones que debemos tomar en cuenta y practicarlas cotidianamente, siempre que se acerquen estos períodos de las nuevas oleadas de las distintas epidemias”, concluyó.

40 años de Cosmos de Carl Sagan

El pasado 28 de septiembre se cumplieron cuarenta años de la primera emisión de la serie Cosmos, el documental de divulgación científica escrito por Carl Sagan, cuyo objetivo fue difundir la historia de la astronomía y de la ciencia.

En entrevista con el programa Primer Movimiento de Radio UNAM, José Gordon, escritor y divulgador científico, afirmó que Sagan fue ejemplo de divulgador y narrador porque cuando hablamos de ciencia, hablamos de una narración del mundo.

De acuerdo con el novelista y periodista cultural, hay un antes y un después de Carl Sagan y su serie televisiva que buscaba concientizar sobre el lugar que ocupa nuestra especie y nuestro planeta en el universo, presentar las modernas visiones de la cosmología y las últimas noticias de la exploración espacial.

El programa de televisión estuvo listo en 1980 y constó de tres temporadas con trece episodios cada una, se ha trasmitido en 60 países y ha sido vista por más de 400 millones de personas. “Sagan era valiente para difundir la ciencia a través de los grandes medios de comunicación, cada día hacía una invitación para entrar en imágenes que no se habían visto en televisión”.

Hoy, los efectos especiales utilizados en la serie ya están rebasados, pero quedan vigentes las contribuciones que hizo a la ciencia. “A Sagan le encantaban las novelas de ciencia ficción, si elegimos palabras para describirlo diría que curiosidad e imaginación”.

Enfatizó que no hay que olvidar la importancia de la divulgación de la ciencia a través de los medios de comunicación, como lo que inició con su serie Sagan, pero tampoco desde la mirada de los maestros que vieron un potencial enorme en los niños y que hay que explotar sobre todo a edades tempranas. “Sobre todo ahora necesitamos soluciones con pensamiento científico, crítico pero también sensibilidad, esa sensibilidad que vimos en Carl Sagan, al verlo a él, es el legado que nos deja”.

Desafíos de las vacunas COVID-19, una carrera contra el tiempo

Hasta el momento se han propuesto más de 240 candidatas a vacunas contra la COVID-19. Para su desarrollo deben transitar por las etapas preclínica y clínica de investigación durante las que se genera conocimiento sobre su estabilidad, la interacción de las nuevas moléculas con los seres vivos, la dosis necesaria para promover una respuesta inmune sin provocar efectos adversos, seguridad, capacidad de generar inmunidad y eficacia para combatir la enfermedad a gran escala.

Existen diferentes tipos de vacunas en desarrollo, el grupo con el mayor número de candidatas es el de vacunas con base en proteínas, en segundo lugar las que emplean otros virus o vectores, seguidas de las creadas a partir del material genético y finalmente las hechas de virus inactivados o vivos atenuados.

Las vacunas de proteínas tienen como mecanismo el estimular a las células del sistema inmunitario inyectando, directamente, partes del virus en nuestro cuerpo con la intención de que las células las identifiquen y generen una respuesta protectora. La vacuna más destacada de este grupo es la de Novavax que consta de un esquema de vacunación de dos dosis y que iniciará en el mes de octubre sus estudios clínicos de fase tres.

Las vacunas creadas con base en otros virus o vectores son aquellas que incorporan partes del SARS-CoV-2, coronavirus que causa la COVID-19, en otros virus. Por ejemplo el adenovirus que al inyectarse estimulan las células de nuestro sistema inmune. Estos adenovirus, conocidos como vectores, pueden tener la capacidad de infectar a las células y multiplicarse para poder detonar una respuesta enérgica y protectora o pueden estar limitados en su capacidad para replicarse, y por lo tanto,
sólo funcionar como vehículos presentadores del nuevo coronavirus. En este grupo se encuentran las vacunas más avanzadas de la fase tres de investigación: la ASD1222 de la Universidad de Oxford/AstraZeneca que inició en mayo; la Ad26 de Janssen, en septiembre; y la Sputnik V de Rusia, pendiente por iniciar. Durante esta fase se espera que cumplan con el objetivo de reclutar entre 30 mil y hasta 60 mil participantes voluntarios por vacuna.

Otro grupo de vacunas muy novedoso parte del principio de  inyectar material genético del coronavirus, con el objetivo de que nuestras células lo lean y produzcan las proteínas virales características del SARS-CoV-2, para que sean capturadas por las células inmunológicas que promoverán una respuesta protectora. Ejemplos de estas vacunas son la de Moderna y la de Pfizer, ambas comenzaron sus estudios fase tres en julio y consiste en aplicar dos dosis de vacuna con una separación de 28 días entre la primera y el refuerzo.

Debido a la gran rapidez con la que ha transcurrido el desarrollo de vacunas contra la COVID-19, varios expertos alrededor del mundo sugieren que existe una menor probabilidad de éxito para que las candidatas superen la fase tres de investigación. El principal reto radica en obtener vacunas que por lo menos confieran una reducción del riesgo del 50 por ciento en algún elemento de la pandemia como mortalidad, hospitalizaciones o contagios.

Algunos científicos han estimado que, el período con mayor probabilidad para que una vacuna sea aprobada para su aplicación a gran escala, sería entre los meses de enero y septiembre del 2021, siendo la primera mitad del año la de mayor posibilidad.

De acuerdo con la Coalición para el Acceso a Vacunas contra la COVID-19 (COVAX), una vez aprobada la primera vacuna se multiplicarán los esfuerzos para acelerar la producción de dosis, con la finalidad de fabricar decenas de millones de dosis requeridas para asegurar un esquema de dos dosis para el 30 por ciento de la población. En un inicio estaría dirigida a cubrir tres grupos prioritarios: personal sanitario, adultos mayores de 65 años y adultos con enfermedades de riesgo para desarrollar complicaciones.

Varios modelos matemáticos sugieren que estos grupos estarían alcanzando una cobertura de vacunación óptima a partir de la segunda mitad del 2021 y hasta la segunda mitad del 2022. Dichos modelos pueden variar de región en región y son por completo dependientes del nivel de aceptación que tengan las poblaciones para vacunarse, la proporción de población que por indecisión no quiera vacunarse o desestime la importancia de las vacunas para combatir de forma segura y efectiva un problema de salud pública, como lo es la COVID-19.

 

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