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Consumir cannabis, arma de dos filos en tiempos de Covid19

Gaceta UNAM digital/Fernando Guzmán Aguilar
Su uso medicinal y recreativo, en la mayoría de casos, aumenta la susceptibilidad a enfermedades infecciosas

El uso medicinal y  recreativo de la cannabis puede ser un arma de doble filo, más en tiempos de una pandemia global como el Covid19.

En general, dice el doctor Jorge Morales Montor, su consumo  aumenta la susceptibilidad a las enfermedades infecciosas, independientemente de que sean provocadas por bacterias, virus, parásitos o, en menor medida, hongos.

¿Por qué?  Porque los cannabinoides exògenos (se ingieren y no son propios), al interactuar con el sistema endocannabinoide del cuerpo (SEC), afectan negativamente la modulación del sistema inmunológico, en particular la defensa específica contra varios virus, sostiene el investigador de la UNAM.

El sistema endocannabinoide del cuerpo —explica— es un grupo de enzimas que sintetizan moléculas  y sus receptores endógenos  están localizados en el cerebro y en los sistemas nerviosos central, periférico y el sistema inmunológico.

Además de estar involucrado en varios procesos fisiológicos (apetito, sensación de dolor, humor, sueño, placer…), el SEC participa en la regulación de la respuesta inmune.

“Existe evidencia en varias publicaciones (ver Hernández-Cervantes y cols, 2017, Neuroimmunomodulation)  que sugiere que el SEC (o ECS, por sus siglas en inglés) participan en el control y eliminación de agentes infecciosos como bacterias, virus y algunos parásitos.

La mayoría de la literatura, con base en estudios de laboratorio y en algunos estudios en humanos, apunta que los exocannabinoides (como los provenientes de la cannabis) son inmunosupresores. Por eso, al afectar negativamente la modulación del sistema inmunológico, en la mayoría de los casos aumentan la susceptibilidad a las infecciones, anota Morales Montor, del Instituto de Investigaciones Biomédicas.

Pone un ejemplo: ratones expuestos prenatalmente al THC (tetrahidrocannabinol,  principal constituyente psicoactivo de la cannabis), en el día 18 de la gestación presentan atrofia tímica, así como alteraciones y disminución en subpoblaciones de células T.

Las células T son un tipo de glóbulos blancos. Forman parte  del sistema inmunitario y ayudan a proteger al cuerpo de las infecciones.

Un caso más: “la administración de THC después de un desafío inmunológico con el virus de la influenza, resultó en un aumento de la carga viral, una mayor expresión de hemaglutinina 1 (aglutina los glóbulos rojos en la sangre) y una disminución  del reclutamiento de linfocitos y macrófagos en los pulmones”.

Otros parámetros inmunitarios afectados incluyen la secreción de citocinas por células T CD4 + y células NK, además de un porcentaje global más bajo de subpoblaciones de células presentadoras de antígenos presentes en los pulmones de ratones infectados

En resumen, dice el investigador de la UNAM,  estos resultados demuestran que la administración de THC disminuye la respuesta inmune contra el virus de la influenza y “podría ser perjudicial para un huésped infectado”.

Por lo tanto, al ser el Covid19  también una infección respiratoria causada por el SARS-COV2 (con el virus de la influenza pertenece a una familia de coronavirus) es muy importante tener en cuenta esta información antes de pensar en una intervención terapéutica con cannabinoides.

Asimismo, se  recomienda el cambio de hábitos a personas que ya consumen cannabinoides, sea cual sea su uso: medicinal, recreativo o adictivo.

En Estados Unidos, por ejemplo, la marihuana es la droga más consumida por las mujeres en edad reproductiva, seguida de las drogas psicoterapéuticas como la codeína, inhalantes, metanfetaminas, cocaína y heroína.

Con propósitos medicinales, la cannabis se administra para estimular el apetito en pacientes con VIH y cáncer, así como para disminuir las náuseas y vómitos en personas sometidas a quimioterapia y en mujeres embarazadas durante el primer trimestre de gestación.

—¿Cuáles son los daños potenciales y/o los posibles beneficios de la cannabis basados ​​en la evidencia disponible?

El uso de cannabis puede ser un arma de doble filo, dependiendo de la patología. La idea general es que puede tener un efecto sobre la inflamación. Pero, este efecto (positivo o negativo) depende de varios factores fisiológicos: la etapa de desarrollo en la que está expuesto el organismo, el sexo, la edad, la dosis de exposición, el tiempo de exposición (cronicidad) y si hay otras co-morbilidades (enfermedades).

Por lo tanto, se debe tomar con mucho cuidado su uso, porque en algunos casos puede ser beneficioso, pero en otros puede ser crítico. Por ejemplo, si la fisiopatología de la enfermedad depende de la inflamación y el uso de cannabinoides la regula a la baja, sería beneficioso. Pero si el control de la enfermedad depende de la inflamación y, nuevamente, los cannabinoides regulan a la baja esta respuesta, entonces sería muy negativo. En este punto, cada caso debe ser estudiado cuidadosamente (hacer la historia clínica), para poder tomar una decisión.

Actualmente, hay una gran controversia con el uso medicinal de la cannabis. Hay inclusive revistas internacionales médicas, asociaciones y sociedades científicas dedicadas a sus aplicaciones. “Sin embargo, insisto, los casos deben de ser tomados de manera muy particular y no generalizar”.  Por eso, Morales Montor recomienda no “afirmar que la cannabis tiene un uso beneficioso siempre”.

Próximamente, informa, saldrá un libro editado por el doctor Óscar Prospero (investigador de la Facultad de Medicina, UNAM), dedicado solamente a todos los efectos que tiene la cannabis en todos los sistemas del organismo. En ese libro, Morales Montor colabora con un par de capítulos sobre los efectos de la cannabis en el sistema inmunitario y sobre las enfermedades infecciosas.

“La ingesta crónica de cannabis nunca sirve para nada.  Así que, en este período crítico, no pondría a prueba mi sistema inmunológico y mi función pulmonar exponiéndolos a la cannabis”

Precisamente, en línea con la gran pandemia actual, Morales Montor comenzará experimentos “en los que usaremos una línea de células epiteliales pulmonares humanas y un SARS-cov 2 humano, y probaremos la replicación viral en respuesta a los cannabinoides. También el posible efecto de la administración de cannabinoides en animales de laboratorio y su respuesta inmune al virus.

Es muy relevante , concluye, estudiar el efecto directo de los cannabinoides sobre “la replicación de Covid” en células humanas, la respuesta inmunitaria de defensa al virus,  y posteriormente ver si se puede “llevar a la medicina traslacional”, es decir, probar su efecto en humanos.

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