Hablemos sobre la prevención del suicidio
La primera vez que Luz Adriana navegó en el buque oceanográfico de la UNAM Justo Sierra fue durante su servicio social, en el 2015. Los datos que obtuvieron del escarpe de Campeche la impresionaron tanto que desde entonces se enamoró del levantamiento batimétrico y decidió dedicarse a esa área de investigación.
Sin embargo, ese viaje no empezó bien pues desde el primer día estaba muy mareada, no podía comer ni tomar agua, además, había que realizar guardias. En algún momento pensó ¿qué hago aquí? Pero al ver los resultados de la investigación, estaba tan emocionada que todo cambió.
De esta primera experiencia en el Justo Sierra salió su tesis para obtener el título de ingeniera geofísica. Hoy, Luz Adriana Arredondo Godínez es colaboradora de Ligia Pérez Cruz, investigadora del Instituto de Geofísica y Coordinadora de Plataformas Oceanográficas de la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM
La joven ha regresado al buque cuatro veces más, y en su misión más reciente tomó un curso sobre la operación de Sistemas Hidroacústicos, impartido por la empresa Kongsberg Maritime de México del 7 al 20 de junio de 2021. El objetivo del curso fue que los investigadores aprendieran a realizar levantamientos batimétricos de alta resolución con el fin de crear mapas a detalle del piso marino.
Este tipo de investigación se lleva a cabo con equipos hidroacústicos, los cuales generan un pulso de sonido para determinar la distancia que hay desde donde se emite el sonido hasta el fondo, y así determinar las profundidades y el relieve en la zona.
La vida del Justo Sierra
En el fondo del mar existe un mundo en el que habitan desde organismos microscópicos, capaces de sobrevivir en ambientes extremos, hasta calamares gigantes, cordilleras, cenotes, ventilas hidrotermales y barcos hundidos que han permanecido ahí por años, un área que la UNAM puede estudiar con sus dos buques.
El Puma, el otro buque oceanográfico de la UNAM, hace investigación en las costas mexicanas del Pacífico y del Golfo de California.
De hecho, México tiene un área marítima muy extensa, pero hay muy poca información clasificada, dijo Miguel Ángel Díaz Flores, técnico académico del Instituto de Geofísica.
Los buques de la UNAM pueden estudiar este mundo submarino desde el punto de vista de varias disciplinas científicas: biología, física, geología, geofísica, entre otras, agregó.
Miguel Ángel ha tenido la suerte de viajar más de cuarenta veces en los buques de la UNAM y en cada misión no se cansa de contemplar el océano. “Desde el momento en que te alejas de la orilla observas cómo cambia la tonalidad del mar. Cerca de la costa es color marrón, por los sedimentos, pero si hay muchos organismos su tono es verde; si el fondo es muy blanco, como en el Caribe, se torna turquesa. En lo profundo es más oscuro y en los atardeceres surgen colores violetas, rosados, azules o morados, y en el cielo se refleja el mar. Es impresionante”.
Díaz Flores, quien participó en esta campaña como jefe del grupo de investigadores, y también tomó el curso de sistemas hidroacústicos, explicó a UNAM Global que este nuevo equipo funciona como un scanner. “Con el equipo anterior sólo podíamos obtener los parámetros X, Y y Z, ahora podremos conseguir la información de cada curva y su altura”.
En sus viajes anteriores, Miguel Ángel ha tenido algunas experiencias agradables y otras impactantes. Recuerda que una ocasión en la que un investigador estudiaba calamares encontraron un espécimen de un metro.
“Al arrojar la potera (anzuelo para calamares), inmediatamente pescó algo; yo la saqué con mucho esfuerzo y me llevé una gran sorpresa cuando vi un calamar de aproximadamente un metro de longitud y treinta kilos de peso. No podía creerlo”.
Un sueño de juventud
David Calles Castillo creció en Veracruz, viviendo justo en el puerto base del Justo Sierra. Recuerda que toda la gente del pueblo conocía la embarcación y sabía que formaba parte de la UNAM.
Desde entonces se interesó por realizar una carrera para laborar en el mar, y aunque trabajó en buques mercantes, petroleros y de carga, esperaba algún día llegar al Justo Sierra. Hoy, después de 27 años de laborar en este buque de la Universidad, es el primer oficial de cubierta.
“Me siento muy orgulloso de pertenecer a uno de los buques de la UNAM, la principal institución educativa y de formación científica de México y Latinoamérica. A través de sus investigadores ha aportado datos importantes sobre el mar, y el buque ha realizado un trabajo estupendo”.
El Justo Sierra realiza entre doce y catorce campañas al año. Para David siempre es muy agradable volver al mar y disfrutar los amaneceres y atardeceres. “Siempre es la mejor parte del día; me toca verlos durante mis guardias y acompaño las vistas con una tasa de café”.
Durante sus años a bordo del Justo Sierra, David ha vivido una infinidad de eventos meteorológicos, como climas muy malos, pero cuenta que el buque se ha defendido muy bien de los temporales.
“Ha sido impresionante enfrentar olas de hasta diez o doce metros de altura, pero el Justo Sierra capotea muy bien el mal clima, y siempre ha salido airoso”, recuerda.
Además, ha tenido experiencias muy interesantes al acompañar a los investigadores. “Todo es relevante y atractivo, te sorprendes de las cordilleras marinas, las rupturas que hay, los grandes montes, los profundos valles, e incluso saber que existen especímenes que viven a 700 u 800 metros de profundidad”.
Él también participó en el curso sobre la operación de Sistemas Hidroacústicos, junto con investigadores y demás personal del buque. “Siempre que viene un investigador lo apoyamos para encontrar lo que busca, en qué zona necesita trabajar, y también nos adentramos en su proyecto para que alcance al cien por ciento sus metas”, concluyó el primer oficial de cubierta Calles Castillo.
Cuando se habla de mujeres que participaron en la independencia de México nos vienen a la mente la corregidora, Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, la güera Rodríguez y Gertrudis Bocanegra, pero también participaron otras mujeres de distintas clases sociales y grupos étnicos, señaló Daniela Villegas, del Centro de Investigación de Estudios de Género (CIEG) de la UNAM.
Entre ellas destacan combatientes, como son: Altragracia Mercado, conocida como “La Heroína de Huichapan”, originaria del Estado de Hidalgo; Manuela Medina, llamada “La Capitana”, una indígena de Taxco, Guerrero; y las 300 mujeres provenientes de Pénjamo, Guanajuato, que acompañaban a sus familiares en la lucha de independencia y apoyaban transmitiendo recados.
Altagracia Mercado era una militar que financió la formación de un batallón que ella misma dirigió y logró vencer al ejército realista en varias ocasiones, hasta que su regimiento fue derrotado durante un combate el 24 de octubre de 1819.
Manuela Medina era indígena, viajó más de cien leguas para conocer a Morelos, formó un batallón y combatió. Defendió sus ideas de libertad y despertó en el pueblo la conciencia de romper con el sometimiento.
Las mujeres de Pénjamo, Guanajuato, fueron detenidas el 29 y 30 de noviembre de 1814 por orden de Agustín de Iturbide y acusadas de apoyar el movimiento de independencia a través de sus familiares.
Sujetas de la historia
En el siglo XVIII se veía a la mujer más como un accesorio, un personaje secundario y siempre se había enfocado el protagonismo del hombre, sobre todo criollo. Últimamente ha habido un interés en visibilizar al género femenino y eso es importantísimo de este movimiento de independencia.
Por ello, es importante tratarlas como sujetas de la historia, no percibirlas como acompañantes o las “esposas de”, sino que por sí mismas tenían un rol fundamental, dependiendo de su clase social, grupo racial y sus mismos intereses particulares.
Además de financiar la insurgencia, Leona Vicario fue considerada la primera mujer periodista de México. Se enfrenta a numerosos riesgos por apoyar la causa de la independencia.
Gertrudis Bocanegra, considerada como “La Heroína de Pátzcuaro, participó activamente con su economía y con su calidad intelectual.
A la corregidora Josefa Ortiz siempre se le nombra en los textos de educación básica como “la esposa del corregidor”, pero ella por sí misma tiene un gran rol, por su clase social privilegiada podía llevar a cabo reuniones, charlas en su hogar y dar ideas que provenían de Europa y otras naciones latinoamericanas.
La “Güera Rodríguez” era una criolla conocida por su belleza, riqueza y apoyo a la Independencia de México.
En la historia
En el siglo XVIII y XIX en la Nueva España, las mujeres de clase media y alta estaban circunscritas al espacio privado, doméstico y no se les permitía participar de lo público.
Sin embargo, en la lucha de independencia participaron varias mujeres, desde indígenas, criollas, mestizas y cada una lo hizo de acuerdo a sus posibilidades. “Me parece que todas fueron muy valientes”.
El talento universitario está presente en todas las latitudes del país y se han generado espacios de encuentro para que estudiantes de distintas universidades se unan y colaboren para una meta común. Es el caso de Berenice Espinoza, ingeniera del Instituto Tecnológico de Orizaba y Alejandro Romero, físico por la Universidad Autónoma de Baja California.
Alejandro fue practicante en la UNAM en el Instituto de Astronomía y el Centro de Nanociencias y Nanotecnología, conoció a Berenice en un evento científico, sus metas eran tan parecidas que decidieron complementarse para crear Agrotomics.
Ante la pandemia no quisieron quedarse con las ganas de echar a andar sus ideas e investigaron qué podían hacer desde casa. Diseñaron la aplicación de ciencia ciudadana, “todas las personas pueden ser científicos y pueden contribuir a crear una mejor ciudad conectando ciudadanos que también quieran contribuir con centros de investigación”, explicó Alejandro.
De acuerdo con sus creadores, Agrotomics es una aplicación que mide, de acuerdo al perfil del usuario, qué actividad le gusta en la ciudad, ir al parque, pescar o el montañismo y relacionar las actividades diarias con el beneficio de las naturales.
“Por ejemplo, si te gusta el montañismo puedes ir por el sendero y ver diferentes tipos de flores o animales, con esos datos puedes nutrir la App. Otra opción es que los científicos ponen retos en la app móvil que, de acuerdo al perfil del usuario pueda cumplir. Puede ser conteo de aves hasta detección de incendios, si ven alguna anomalía la pueden denunciar a través de la app”, detalló.
Los jóvenes científicos eligieron este tema para su proyecto porque consideran que el virus del SARS CoV-2 puso en evidencia que como sociedad se ha avanzado tecnológicamente, pero se ha descuidado la conexión con la naturaleza.
Con Agrotomics ingresaron al Hackaton en línea del CERN y quedó en el top tres en la categoría “acelerando la investigación”. El primer lugar lo ganó una app dedicada cien por ciento a la COVID-19, la cual, a través de la voz podía conocer el estado de los pulmones.
Ahora están en planes de desarrollarla y ponerla a disposición de los usuarios para su uso, específicamente para incendios, ya que en el norte del país con los campos de cultivo que hay en la frontera con Estados Unidos hay un número importante de incendios. El financiamiento es un gran reto, pero quiren beneficiar a más personas.
Berenice y Alejandro están convencidos de que hay más personas como ellos, con iniciativas creativas, “solo hay que compartir los conocimientos para que los demás se unan”.
También crearon un canal de youtube para inspirar a más estudiantes a que conozcan un centro de investigaciones como el CERN, se llama meet to CERN, es para que más personas se interesen y que sepan que no es tan difícil llegar a algo tan grande “como nosotros lo hicimos”.
Al día siguiente del triunfo del equipo de futbol América ante Xolos, algunos medios de comunicación decidieron destacar la reaparición de Renato Ibarra con un gol, el ecuatoriano que enfrentó el año pasado ante la justicia mexicana cargos de tentativa de feminicidio y violencia familiar.
Claudia Pedraza, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, señaló que vimos cómo se minimizó la violencia a través de titulares, de las fotografías, de las notas que tratan de convertir la violencia de género en un tema “polémico”.
Agregó que a través de juegos de palabras (“Golpe de autoridad”) ocasionan que la violencia sea concebida como un tema menor, un asunto de segundo orden, ridiculizada, cuestionada y minimizada.
Apuntó: “Lo que observamos en las portadas de algunos medios es cómo funciona esta estructura de complicidad entre aquéllos, las federaciones, los clubes y la afición ante los casos de violencia de género que cometen los ídolos deportivos”.
Se colocó la foto del jugador destacando su carácter goleador e incluso burlándose de la violencia de género como lo hizo Cancha que es el caso más grave. “Lo que mandan es un mensaje bien poderoso a la sociedad: los ídolos deportivos siempre van a salir impunes”. No importa lo que hagan porque hay una estructura de varones en las instituciones y en los espacios públicos que los van a apoyar, ni que “hayan cometido esos actos, van a seguir apoyándolos, exaltándolos”.
Precisó que no es sólo el caso particular de Renato Ibarra lo que se está denunciando, sino la estructura que está allí, que protege a los jugadores para que tengan las menores repercusiones posibles por sus actos de violencia.
Los jóvenes se encuentran en una etapa donde fortalecen lazos afectivos, necesitan experimentar caricias y también su sexualidad. La pandemia los ha llevado a un aislamiento y han sido afectados.
Patricia Bedolla, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que el aislamiento de la pandemia nos ha impactado negativamente porque somos seres sociales y los jóvenes más. Ellos se encuentran ante una crisis afectiva, pero también manejan mejor la tecnología y se mueven con gran soltura. “Nos han evidenciado que son muy resilientes”.
En este aspecto, los seres humanos poseen la plasticidad cerebral que permite resistir las distancias. Se trata de la capacidad adaptativa del sistema nervioso para cambiar su estructura y funcionamiento como una reacción al entorno.
El aislamiento claro que afecta, pero los jóvenes pueden resistir las distancias y crean nuevos acercamientos a través de la tecnología. Por ejemplo, conferencias vía zoom, redes sociales, etc.
Una buena relación sexual no siempre es un coito con orgasmo
En tiempos de pandemia, lo más importante es la distancia física, no la afectiva, expresó la académica universitaria. Una buena relación sexual no siempre es un coito que lleva al orgasmo, sino que también puede ser el entender con más profundidad del otro a través del disfrute de una charla o un intercambio de lecturas que podría llevar a un mayor conocimiento de la pareja.
Existen diferencias por género. A los hombres se les subraya que deben tener una sexualidad activa para evidenciar que tienen buena identidad sexual; a las mujeres, que pueden posponer un intercambio coital. “Son aprendizajes”.
El concepto de sexualidad es mucho más amplio, designa comportamientos, prácticas, hábitos que involucran al cuerpo, pero que también designa relaciones sociales, conjuntos de ideas morales, discursos y significados construidos por las instituciones o sociedades en torno a los deseos eróticos y comportamientos sexuales.
“Es verdad, también hay retos que nos confrontan con los estereotipos, arquetipos donde le pedimos a los hombres que se comporten de cierta forma y a las mujeres de otra, pero también la pandemia nos da la oportunidad de cuestionarlo y enriquecer desde otras posiciones sexuales y satisfacciones”.
Existe una gran variedad de encuentros sexuales según la imaginación, y los jóvenes se caracterizan por tener justo una amplia creatividad y fantasías sexuales que pueden llevar a cabo de forma virtual.
Por ejemplo, una caricia virtual donde jueguen al espejo, decir: “me acaricio esta parte del cuerpo”, “yo siento esto y ¿tú qué sientes?”. Siempre es importante que cuando se habla de códigos sexuales todo debe ser consensuado para así tener un nuevo erotismo virtual de manera libre y equitativa.
¿Cuándo empiezan la vida sexual?
Hasta hace algunos años, las estadísticas señalan que los jóvenes empiezan su vida sexual entre los 13 y 14 años. “Se ha acortado mucho la edad para la primera experiencia, aunque nuestros bisabuelos ya se casaban en esta etapa porque se vivía más de prisa”.
La inquietud por tener una relación sexual pronta se debe también a la necesitad de contacto con el otro. Sin embargo, es muy importante la educación sexual.
Actualmente, existe un alto índice de adolescentes embarazadas y esto corta definitivamente muchos proyectos de vida a largo plazo. Con esta situación se ha evidenciado un problema muy serio sobre la falta de educación sexual, libre, democrática y además con perspectiva de género.
El problema no es la temprana experiencia de un intercambio sexual, sino que los jóvenes no estén informados. No existe una educación en torno a lo que implica tener una relación sexual y lo que implica tener un cuerpo al que se le atribuyen características masculinas o femeninas.
Los jóvenes que tenían pareja antes de comenzar la pandemia y terminaron durante el aislamiento son quienes manejan un estereotipo de lo que tiene que ser una relación de noviazgo. “La pandemia nos ha obligado a reconsiderar ideas, actitudes o comportamientos en torno a la sexualidad”.
Podríamos aprovechar el aislamiento para romper estereotipos entre los jóvenes de lo que tiene que ser vivido en una relación de noviazgo, dijo la académica universitaria.
La pandemia
“Esta pandemia ha evidenciado sexismos, discriminaciones, problemas medio ambientales y obviamente los jóvenes se han visto envueltos de alguna forma”.
Existen diferentes condiciones en las que viven los jóvenes del país. No es lo mismo la situación de los jóvenes de la Ciudad Universitaria que los jóvenes de la sierra de Puebla, que tendrán retos muy específicos que enfrentar. “Pero a todos les ha impactado el aislamiento”.
“Creo que los jóvenes están en la búsqueda y la resistencia de crear un nuevo sentido común y tener una posición más libre en torno a las relaciones sexuales”, concluyó.
Imagina que al concluir tus estudios universitarios colaboras con un equipo interdisciplinario en un país lejano, con personas de otros países y que por tu desempeño eres reconocido como el mejor estudiante y, además, premian tu tesis final. Eso le sucedió a Ricardo Hornedo, egresado de la UNAM.
A Ricardo Hornedo siempre le gustaron los números. Desde el bachillerato eligió el área de físico-matemáticas. Una vez en la UNAM decidió estudiar ingeniería industrial en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán.
“Cuando entré a la UNAM me permitió abrir mi panorama, no sólo en lo académico, sino también a aprender a relacionarme con muchos tipos de personas y a compartir experiencias diferentes”.
Durante su estancia en la Universidad Nacional tuvo la oportunidad de hacer movilidad estudiantil en una institución extranjera.
“Estudié mi octavo semestre en Colombia (becado por la UNAM). Y así como abrí mi mente cuando entré a la UNAM, eso me abrió muchas puertas y ventanas para no sólo estudiar en México, sino para conocer otros estudios y compararlos en otros países”.
Ricardo considera que la inversión que hace la UNAM se ve reflejada en los sueños, metas y anhelos de sus estudiantes, quienes, como él, al principio ven el camino difícil.
Almacenar energía para beneficio de la población
Al terminar sus estudios en la FES Cuautitlán, con mención honorífica, trabajó en una empresa de ingeniería enfocada en el sector energético. Al poco tiempo tuvo la oportunidad de cursar una maestría en ciencias y energías renovables en Cranfield University, Inglaterra, con una beca del Conacyt durante un año.
El programa de posgrado de esa universidad constó de tres partes: módulos teóricos y prácticos, trabajo en un equipo consultor para una empresa de telecomunicaciones junto a un equipo multidisciplinario y un proyecto de tesis terminal.
Su investigación consistió en paneles solares, concentración solar (para obtener energía térmica) y almacenamiento de energía para lograr aire acondicionado que pueda ser utilizado en países con clima cálido o con abundante radiación solar, como Nigeria.
Cranfield le otorgó el premio Giacomo Pellegrini Susini y también le reconoció su proyecto de investigación.
Perseverar para alcanzar
¿Qué le dirías a los jóvenes, sobre todo en este periodo de pandemia?
“Principalmente que encuentren qué les gusta y qué aman porque siempre habrá algo que te apasiona y lo sabes cuando lo haces. Cuando lo encuentres, aférrate y agárrate muy fuerte de ello porque en ocasiones las cosas no se dan a la primera y la perseverancia es crucial para lograrlo”.
Hornedo aconseja confiar en uno mismo para alcanzar metas y competir con cualquier persona en el mundo: “Soy egresado de la UNAM, lo hice, no sólo competí, sino logré ser el mejor en algo y así cualquier mexicano puede lograrlo, con muchas ganas”.
Durante la pandemia se han aplicado diversas marcas de vacunas para la enfermedad de la COVID-19 en México. Sin embargo, las personas han tenido dudas sobre su eficacia e incluso han sentido la inquietud de aplicarse dos tipos, pero ¿qué pasa si se combinan las vacunas?
Al respecto, René Arredondo, profesor de la División de Investigación de la Facultad de Medicina de la UNAM, sugiere no aplicarse más de dos tipos de vacunas.
“La recomendación es no aplicarse vacunas heterólogas sin aprobación, siempre que pueda evitarse, teniendo en mente su nivel de riesgo particular y la oportunidad de la vacunación”.
Todas las vacunas disponibles en el mercado han pasado por diversas pruebas y ensayos clínicos, son muy eficaces y seguras, pero a la hora de combinarlas, estos parámetros son inciertos. “Prácticamente se desconoce cuáles son los efectos adversos que pueda tener la suma de dos vacunas diferentes”.
Aunque la combinación de vacunas se ha utilizado para otras enfermedades y con buenos resultados, existe poca experiencia en el tema de la COVID-19.
Para este tema, actualmente existen escasos estudios y no involucran suficientes individuos para identificar efectos adversos “raros”. Se ha realizado en poblaciones de mil personas, es decir pequeñas. Un requisito indispensable para conocer los niveles de seguridad en la combinación de vacunas es que se aplique a una población muy grande.
La tecnología en las vacunas
Las vacunas han evolucionado bastante en las últimas dos décadas. Esta es la primera vez que se obtienen durante una pandemia y no posterior, como había pasado en las epidemias anteriores.
Existen las siguientes:
RNA: Es una vacuna que utiliza el RNA envuelto en liposomas (un sistema que encapsula activos) para penetrar dentro de las células musculares en el sitio de la inyección. El RNA dirige la síntesis de la proteína que será reconocida por el sistema inmune y así lo entrena para cuando llegue el patógeno. Ejemplos son Pfizer y Moderna.
Vectores virales: Se utiliza un virus inofensivo, que es modificado genéticamente para contener la información de la espícula del SARS-CoV-2. Cuando la célula lo expresa, el sistema inmune lo identifica y protege al organismo. Ejemplo: Astra Zeneca, Sputnik y Cansino.
Proteínas: Utilizan específicamente las proteínas de la CÁPSIDEN o de la Espícula y el virus inactivo. El sistema inmunitario reacciona y produce anticuerpos para cuando llegue el verdadero patógeno. Ejemplos: Nonavax, y Sanofi.
En el futuro cada una de éstas podrían combinarse para servir a propósitos particulares. Por ejemplo, las vacunas de RNA producen una respuesta de anticuerpos muy elevada en tanto los vectores virales producen una respuesta muy importante en las células T, que forman parte del sistema inmunitario y se forman a partir de células madre en la médula ósea. Ayudan a proteger al cuerpo de las infecciones y a combatir el cáncer.
En personas que tienen cáncer y reciben quimioterapia podría ser adecuado las vacunas con vector viral, que con mayor probabilidad estimulan su sistema inmune.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud existen en proceso 206 vacunas que pertenecen a estos grupos.
Actualmente, se investiga la posibilidad de combinar las vacunas de Astra Zeneca con Sputnik por tener diferente vector viral. Al combinar vectores diferentes la respuesta inmune podría mejorar.
Sistema inmune
El sistema inmune protege de las infecciones y enfermedades, se divide en innato y adaptativo. El primero “es relativamente inespecífico, tan sólo es la primera barrera para los patógenos”. El segundo amplifica la respuesta y genera una memoria con cada encuentro de un microorganismo diferente; una vez que resuelve la enfermedad se producen células que quedan presentes en los tejidos.
Estas células se despiertan cuando surge una nueva infección por el mismo microorganismo y se producen anticuerpos por los llamados linfocitos B. La respuesta inmune toma mayor fuerza y se genera en un tiempo más corto.
Las vacunas funcionan con el sistema adaptativo y se trata de un entrenamiento para actuar más rápidamente sobre el patógeno. El organismo reconoce patrones de unas moléculas llamadas antígenos del patógeno y guardan la información para una segunda infección. La respuesta inmune es más rápida y efectiva y no dan oportunidad a que el patógeno prolifere.
Conclusión
Algunas vacunas tienen efectos secundarios que no son tan graves, pero al combinarlas con otras marcas, estos efectos podrían llegar a ser más intensos.
“Lo más importante es que no existen estudios con suficiente número de personas para detectar los efectos adversos raros, que pudieran llegar a ser graves, investigaciones que sí llevaron a cabo para cada una de estas vacunas en lo individual”, dijo el académico universitario.
Cada vacuna tiene en lo individual un perfil de seguridad de eventos adversos. Por ejemplo, sí la formación de coágulos con la vacuna Astra Zeneca ocurre en una de cada 50 mil personas, no se sabe si al combinarla esta probabilidad será diferente.
Al realizar ensayos clínicos que involucran a miles de personas, se tiene suficiente información sobre cuántas personas quedan protegidas por la infección del virus, cuántas lo pueden transmitir y los que se enferman de forma leve o severa.
Sobre la variante delta, hasta el momento no existe una vacuna en específico que la cubra directamente, pero todas las existentes proveen anticuerpos para las mutaciones. Sólo disminuye la eficacia de la protección, es decir, la enfermedad surge, pero de forma leve, concluyó.
La comunicación sobre la pandemia de COVID-19 se ha reflejado en un alto volumen de información técnica y compleja que tendría que dar sentido de cuidados y bienestar a gran parte de la población. Entre la saturación de la información así como los rumores y noticias falsas que se propagan en la población, la Organización Mundial de la Salud refiere al término infodemia, que señala la sobreabundancia informativa falsa y su rápida distribución entre los medios de comunicación y las personas.
A raíz de la pandemia actual existen diversas iniciativas desde las universidades, centros de investigación, asociaciones civiles y medios de comunicación para abrir espacios y mantener en la agenda temas relativos a cuestiones tanto de ciencia como de salud vinculados al SARS-CoV-2. Sin duda, la pandemia ha puesto el foco de atención a las interacciones entre la ciencia, la salud y la sociedad. Este tema tan importante para la salud humana y del planeta ha sido una oportunidad también para diversos periodistas, divulgadores y personas relacionadas con la toma de decisiones públicas y el diseño de políticas enmarcadas en un mundo afectado en todos los sentidos por el surgimiento de el coronavirus.
En los últimos 18 meses del nuevo coronavirus en México, las personas han estado obteniendo y compartiendo información a través de redes sociales, whatsapp y de círculos sociales cercanos. Por su parte el Gobierno Federal mantuvo conferencias diarias de prensa desde abril de 2020 hasta junio pasado. ¿Cómo se ha comunicado la pandemia en México y qué aprendizajes hay sobre esta práctica hasta ahora?
La sesión de agosto del ciclo de Cafés Científicos que realiza el Centro Cultural de la UNAM en Morelia llevará por tema central “Comunica la pandemia: ciencia, medios y sociedad”. Esta charla está dirigida a todo público interesado en conocer y dialogar sobre el rol que los periodistas y medios de comunicación han tenido en este tiempo en la comunicación de la pandemia. La sesión se realizará este martes 31 de agosto a las 18:00 horas a través de las páginas de Facebook del UNAM Centro Cultural y de la ENES Unidad Morelia.
En la conversación participarán Mireya Márquez Ramírez, académica de la Universidad Iberoamericana y coordinadora del programa de Capacitación en Periodismo de Salud y Emergencias Sanitarias (CAPSES), un proyecto de investigación e incidencia social. También participará Aleida Rueda, presidenta de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia A.C. quien junto con un gran equipo de colaboradores han emprendido diversos proyectos que resaltan un ejercicio periodístico basado en evidencia científica dispuesto para audiencias que buscan información de calidad sobre la pandemia. El tercer invitado a este Café es Héctor T. Arita, investigador en ecología y destacado divulgador de la ciencia que ha mantenido en su página de Facebook actualizaciones constantes sobre probabilidades, predicciones, comportamientos publicados sobre la pandemia en México.
Se invita a la ciudadanía a que siga y participe de la transmisión virtual en vivo de este Café Científico, un ciclo de charlas públicas que cumplirá ocho años de actividades a finales de este año y ha tenido que adaptar su dinámica a formatos virtuales para contribuir a disminuir los contagios de COVID-19 entre su público. El Café Científico se realiza mensualmente cada último martes, mayores informes en Twitter @MoreliaCafe o al número de whatsapp 443.410.05.17.
Haití, nación caribeña con más de 11 millones de habitantes, vive una condición de inestabilidad económica, política y social muy compleja pero no nueva en su historia, a la que se suman el terremoto de magnitud 7.2 y la tormenta tropical Grace que en días recientes han azotado al país y han vuelto más crítica la situación para sus habitantes.
El país sumergido en una espiral de corrupción, violencia, pobreza extrema y desastres naturales, es al mismo tiempo, un ejemplo histórico para el mundo al convertirse, en 1804, en la primera nación independiente de América Latina y el Caribe, y la primera en abolir la esclavitud africana, señaló la doctora Margarita Vargas, investigadora del Centro de Investigaciones sobre América Latina y El Caribe (CIALC) de la UNAM.
En entrevista para el programa Prisma RU de Radio UNAM, la académica universitaria opinó que Haití tiene alternativas para salir de esta difícil situación, “siempre y cuando haya respeto de la comunidad internacional sobre las decisiones que tome el pueblo haitiano, en lo que se refiere a la elección de un nuevo presidente y en cuanto a determinar cómo va salir de esta crisis”. En ese sentido, “el respeto a su soberanía y a sus decisiones es fundamental”.
Haití, añadió, no es solamente el país más pobre de América Latina, ya que posee cultura, industria y una gran capacidad para levantarse de los golpes económicos y políticos, y merece el respeto de los organismos internacionales y de los gobiernos que tienen empresas e intereses económicos en la región.
Mencionó la urgencia de realizar elecciones y la necesidad de que quienes lleguen al poder enfrenten la corrupción y la violencia existentes. “El Estado y la seguridad no pueden estar en manos de bandas delictivas”.
Lo anterior se logrará “cuando los partidos políticos puedan elegir candidatos que no estén involucrados con los grupos delictivos que son muchísimos —se reconocen nueve oficialmente, hay más de 150—, y terminen con esa espiral de violencia, de actividades delincuenciales, con el tráfico de armas y de droga para ofrecer a la población alternativas de trabajo.
Con respecto a la ayuda humanitaria comentó que es escasa y la que llega se queda en manos de las élites políticas. La ayuda es útil siempre y cuando la intención no sea obstruir o sacar ventaja en términos económicos y políticos. “La pobreza resulta lastimosamente muy lucrativa”, acotó.
Una nación que dio un ejemplo al mundo de anticolonialismo, de antirracismo que abolió la esclavitud no puede ser destruida tan fácilmente, pueden volver a reconstruir su nación, concluyó.
En México todos los días desaparecen nueve personas de entre 0 y 17 años, señaló la investigadora Susana Sosenski Correa, en el programa Primer Movimiento de Radio UNAM.
La violencia que implica la privación de la libertad de una niña o niño nos lastima a todos, primero al propio sujeto y después al núcleo familiar, vecinal, social y nacional, expresó la especialista adscrita al Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.
Para la realización del libro Robachicos. Historia del secuestro infantil en México (1900-1960), Sosenski Correa hizo el análisis de algunos casos emblemáticos de la época (Fernando Bohigas 1945 y Norma Granat 1950), su asimilación por parte de la sociedad y el papel de los medios de comunicación en la creación de una narrativa que contribuyó a culpabilizar a ciertos grupos, y a mantener un ambiente de pánico en la población.
“Mi preocupación era entender cómo habíamos llegado a este punto, y tratar de rastrear a aquel personaje, (el robachicos), una figura que conocemos por narraciones de nanas, abuelas, madres, tías y familiares”, que era muy utilizada para disciplinar a la infancia en esos años.
Sujeto camaleónico
El robachicos es un sujeto que genera miedo y angustia porque alude al terror de la pérdida de los hijos y porque es camaleónico, muy difícil de identificar, “ya que no va vestido de una manera particular, puede ser un hombre de clase alta o media, puede ser una mujer o pueden ser esos ropavejeros que transitan por la ciudad”. Siempre es el otro, una alteridad en donde se construye el peligro.
A mediados de los 40 e inicios de los 50 la prensa construyó estereotipos sobre esos sujetos camaleónicos y culpó a las poblaciones afromexicanas, a las comunidades gitanas que transitaban por la República Mexicana, a las comunidades chinas y estadounidenses de ser robachicos.
En ese sentido, los medios de comunicación, no sólo la prensa, sino el cine, la radio, la televisión, las fotonovelas, los cómics, constituidos en industrias culturales, “educaron” a la población sobre los miedos en la ciudad y divulgaron estereotipos sobre los sujetos peligrosos y cómo identificarlos, generalmente un hombre pobre cargando un costal a su espalda, primero un ropavejero después el robachicos.
En su investigación Susana Sosenski encontró las primeras apariciones del término robachicos en la prensa nacional de 1896 y en la primera parte del siglo XX una exacerbación del problema social descrita por periodistas que no coincide con los casos que aparecieron en los archivos judiciales.
Pánicos sociales y exclusión del espacio público
Los pánicos sociales construidos por la prensa contribuyeron a excluir a los menores del espacio público. Limitaron su autonomía de circulación, los hicieron cada vez más dependientes de la compañía de un adulto y no se educó a la sociedad a cuidar a niñas y niños en esos espacios, expresó.
El Estado mexicano constituido en el siglo XX como el gran administrador del espacio público hizo poco para garantizar la autonomía infantil en la ciudad y depositó la responsabilidad de protección y cuidado en los padres y madres de familia, sobre todo en estas últimas.
A diferencia de otros países, en México el miedo social se utiliza para limitar la presencia infantil en el espacio público, no para que las niñas y niños aprendan a evaluar cuáles son los riesgos urbanos y sepan reaccionar ante el peligro.
Según datos de La Infancia Cuenta en México (Red por los Derechos de la Infancia) puede advertirse que el boom de desapariciones de infantes arranca con la guerra iniciada contra el narcotráfico en 2006, esto nos habla de una responsabilidad estatal en este problema, denunció la también académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Los usos de la infancia
De acuerdo con Susana Sosenski, entre las décadas de los 20 a los 50 se secuestra esencialmente a las niñas porque hay un mercado muy importante de comercio y abuso sexual, que no va a desaparecer si no se modifican profundamente las estructuras de impartición de justicia en México.
La autora del estudio, publicado por el Instituto de Investigaciones Históricas en coedición con la editorial Grano de Sal, llama a reflexionar sobre cómo queremos que niñas y niños ocupen los espacios públicos y sobre cómo legitimamos el encierro bajo la idea de protección en tiempos de pandemia.
Durante siglos la humanidad ha soñado con descubrir planetas alejados del sistema solar, lugares nuevos para habitar, pero hasta el momento esto ha sido imposible. Lo más cercano es Marte, un planeta que los científicos han estudiado para detectar si tiene posibilidades.
Al respecto, Julieta Fierro Gossman, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, explicó que recientemente la NASA descubrió la estructura interna de Marte.
“No se sabía si Marte tenía un núcleo semejante a la Tierra, sólo se tenían ciertos indicios”. En los recientes viajes de la NASA hacia el planeta rojo llevaron algunos medidores de campo magnético y esto les ayudó.
Descubrieron que no tenía un campo magnético intenso como la Tierra, con un núcleo líquido metálico. Marte tiene campos magnéticos más pequeños y depósitos de hierro distribuidos de manera amorfa.
Esta característica lo convierte en un lugar muy “peligroso”, porque su escaso campo magnético no desvía el viento solar y otras partículas de altas energías del espacio, de la misma forma cómo sucede en la Tierra.
Con ondas sísmicas
Hace 135 años se midieron por primera vez en la Tierra las ondas sísmicas, dijo Julieta Fierro para UNAM Global. Hubo un temblor de alta intensidad en Tokio que logró que dos péndulos alemanes se movieran a diferentes frecuencias. Debido a esos estudios y mejores sismógrafos se reconoció la estructura del centro de la Tierra.
“Si metemos una cuchara en un vaso con agua, ésta se ve como rota, y es porque la luz cambia de dirección. Lo mismo sucede con las ondas sísmicas que atraviesan la Tierra, se reflectan, cambian de lugar y esto nos ha permitido saber que tenemos un núcleo líquido rodeado por un núcleo sólido”.
El caso de la Luna, donde se llevó un sismógrafo hace 40 años, los temblores son distintos. En la Tierra hay tectónica de placas, la corteza se mueve, colisiona y se produce un sismo. Con La Luna se producen fracturas y las mareas de la Tierra sobre ésta logran que se deforme y surgen los sismos lunares.
En Marte es distinto, no hay tectónica de placas, la superficie es rígida y los sismos se producen cuando se dan rompimientos en la corteza. Esto se debe a que el planeta rojo se está encogiendo y se fractura.
Además, existe el volcán Cerbero (llamado así por el mítico Can Cerbero de la mitología griega) del cual caen rocas y produce sismos muy pequeñitos. “Por eso fue muy difícil detectar la estructura del centro de Marte, que a diferencia de la Tierra llevamos 135 años estudiándola, 40 años a la Luna, y en Marte apenas llevamos un año”.
Los sismógrafos del planeta rojo son tan sensibles que si hay viento marcan movimiento. Gracias a que existen ondas de compresión y transversales en los temblores, estos sismógrafos pueden diferenciar si se trata de viento o de un movimiento telúrico.
A través de estos aparatos se determinó que el núcleo de la Tierra mide aproximadamente tres mil 500 kilómetros de radio, el de la Luna 241 kilómetros y el de Marte mil 830 kilómetros. “Los núcleos están en proporción de los tamaños de estos mundos”.
¿Por qué tienen centro?
Cuando se formó el Sol en el centro de una nube de gas y polvo sobró materia girando alrededor, se aglomeró, se fundieron las partículas y se formaron los planetas. Al principio la Tierra y Marte eran muy viscosos y las rocas con mayor densidad migraron a sus núcleos y las de menor densidad quedaron en la superficie.
La Tierra está estructurada con rocas de diferente densidad: primero tiene un núcleo metálico, después hay rocas muy densas, luego menos densas, posteriormente están los mares, los continentes que flotan encima y finalmente el aire.
En Marte existe algo similar. “El núcleo es muy denso, luego tiene rocas más ligeras, después una corteza única y la atmósfera. En su mayoría los lagos y mares se evaporaron de la superficie, pero todavía existen algunos debajo de su corteza”.
¿Es posible la vida en Marte?
La Tierra cuenta con un campo magnético que desvía los rayos cósmicos del Sol y protege a todos los seres vivos de no sufrir mutaciones, como ha pasado con los astronautas que viajan al espacio.
“Quizás en el pasado, Marte también tuvo un campo magnético y permitió que se desarrollara la vida o quizás quedó algo debajo de la corteza en los mares subterráneos”.
En el polo sur de este planeta existe un mar salado y otros lagos en donde podría habitar la vida. Cuando los astronautas vayan al planeta rojo tendrán que habitar en cuevas, cavernas o en agujeros perforados en sus satélites “Fobos” y “Deimos”, para no ser afectados por estos rayos cósmicos, concluyó.
A más de año y medio de iniciada la pandemia por COVID-19 tenemos evidencia científica suficiente para saber que esta es una enfermedad de transmisión aérea, que el virus que la produce (SARS-CoV-2) se respira, “a corta distancia por grandes gotas de saliva que expulsa la gente cuando habla, tose, grita o canta y a larga distancia por los llamados aerosoles” que se quedan flotando en el aire y se desplazan.
En opinión del doctor Alejandro Macías Hernández, ahora sabemos que el contagio por contacto directo (de parte húmeda a parte húmeda) es poco común y que el mecanismo de transmisión indirecto ocurre con extrema rareza porque “este es un virus que se respira”. En este sentido, la limpieza excesiva de superficies, los tapetes de cloro y las higienizaciones de espacios son de muy poca utilidad.
“Sabemos que es más seguro el exterior que el interior”, y por ello le damos más importancia a la calidad del aire en ambientes cerrados y a la necesidad de usar medidores de dióxido de carbono que nos indiquen que tan viciado está el aire compartido.
Conocemos las acciones que funcionan para prevenir los contagios; el uso correcto del cubrebocas, la sana distancia, la ventilación de espacios cerrados y la higiene continua de manos.
Pero sobretodo, sabemos que las vacunas son una de las medidas sanitarias más efectivas para evitar la enfermedad grave y la muerte. Porque “este virus no se va a ir y seguramente nos va a seguir infectando y va a haber brotes regionales y locales que van a alcanzar a los que no estén vacunados”, advierte el especialista en temas de salud pública.
Evolución y tendencia de la pandemia
Los virus van cambiando para adaptarse con más facilidad y poder reinfectar a quien ya infectó, poder escapar a la inmunidad natural de la gente que ya se alivió o a la inmunidad que producen las vacunas. El SARS-Cov-2 muta y al cambiar provoca variantes de preocupación como las llamadas Delta y Delta Plus, la variante Delta se ha vuelto la predominante en buena parte del mundo, porque infecta en promedio a unas ocho personas.
“El virus no se va a ir, pero si seguimos vacunando e incluimos a los niños, probablemente este mismo año logremos un control de la pandemia en México”, estima el egresado del posgrado de la UNAM.
Diagnóstico
Hoy, diagnosticar la enfermedad es un asunto clínico que se apoya en el uso de pruebas PCR, de anticuerpos y de antígenos para determinar si tenemos o tuvimos COVID.
Pacientes
Esto es lo que se sabe sobre las fases que atraviesa un enfermo de COVID:
En fase aguda, que dura aproximadamente una semana a partir del inicio de los síntomas (fiebre, dolor de garganta y tos), los vacunados tendrán un síndrome catarral y la mayoría se aliviará sin problemas.
Etapa inflamatoria o hiperinflamatoria, después del día siete al diez, es el momento más peligroso en la evolución del enfermo, algunos se van a poner graves y hay letalidad. En este periodo es en donde sirven los medicamentos para bajar las defensas, siempre que el virus ya no esté presente.
En Síndrome post COVID, por la persistencia de la proteína del virus en las células de defensa, dura de 6 a 15 meses y se presenta con cuadros de fatiga crónica, dolor, disnea, tos, depresión y falta de concentración, entre otros malestares.
Oxigenación
Tenemos evidencia de que los enfermos presentan cuadros de hipoxia feliz en donde su saturación de oxígeno está por abajo del 90 por ciento y que esto produce la muerte de las células, hace que la sangre se fugue de los vasos sanguíneos y dañe a los pulmones (neumonía).
“La oxigenación es para los pacientes con COVID lo que la hidratación es para los pacientes con diarrea”, de ahí la importancia de tener oxímetros y en el tratamiento temprano suministrar oxígeno en lugar de múltiples fármacos.
México y la vacunación
Sobre el plan nacional de vacunación, Macías Hernández destaca la necesidad de producir nuestras propias vacunas y hace énfasis en que “la mejor vacuna es la que te toque cuando te toque”, porque todas evitan en menor o mayor grado la enfermedad severa y la muerte.
Estima que estamos lejos de alcanzar la “inmunidad de rebaño” porque este virus requiere que se vacune a toda la población para poder contener la enfermedad. “Sin duda hay que vacunar también a los niños, porque mal haríamos en dejarlos sin inmunidad de una enfermedad que en la infancia no les va a causar un problema grave y pasarles el problema para la edad adulta en donde los puede inclusive matar”.
¿Qué podemos hacer mejor?
El experto considera necesario declarar como prioridad nacional a este problema de salud pública, invertir en salud y brindar seguridad al personal médico con vacunas y equipo. Promover el uso del cubrebocas, despolitizar la información y las conductas de protección. Hacer más pruebas y acelerar la entrega de los resultados, ligarlas a cuarentena para los contactos de un enfermo y aislar, en centros especiales, al infectado para contener la pandemia.
A todos nos toca mantener las medidas preventivas, tenemos que aprender a coexistir con el virus, “entender y adaptarnos a las evidencias que brinda la ciencia”. No olvidar las lecciones que nos dejan las catástrofes, “hay que producir nuestras propias vacunas. México era un productor de vacunas y dejamos de hacerlo porque fue más fácil comprarlas a China o a la India”.
Por último, llamó a mantenernos informados y ofrece un mensaje para aquellos que no se quieren vacunar: “no se confíen en la inmunidad de rebaño, los no vacunados tarde o temprano se van a infectar, así le tome al virus varios años”.