Cantar en décimas, una declaración latinoamericanista

No hay décima en francés o inglés, esta estrofa sólo existe en español y en América Latina, porque en España —con excepción de Islas Canarias— su tradición se perdió. Por ello, sea en huapango, payada, trova o punto cubano, cantar en décimas es una declaración latinoamericanista, asegura Frino, vocalista de la banda La Mula de Sietes, quien se ha involucrado a tal grado con esta forma estilística que no sólo la usa en sus piezas de blues y rock, sino que con este tema se titulará en breve como doctor en Estudios Latinoamericanos.

Debido su estilo tan particular de hacer música, Frino suele ser buscado por gente de diversos rubros, como los periodistas que en mayo pasado lo entrevistaron por su versión de Knockin’ on Heaven’s Door —reinterpretación con reggae y son arribeño del clásico de Bob Dylan—; los promotores Esteban León y Violeta Pineda, que hace poco lo invitaron a dar un recital en el Center for the Arts Eagle Rock para la comunidad hispanoparlante de California, o el personal de la UNAM Los Ángeles, que recién le pidió dar un taller de versificación para un grupo integrado, casi en su totalidad, por inmigrantes.

“A este curso lo describiría como un laboratorio-relámpago cuyo único requisito es no llevar libreta o lápiz. Afuera cualquiera es libre de escribir lo que se le antoje; adentro, el objetivo es versificar de botepronto, es decir, entrar y salir de diferentes rítmicas. No se trata de contar sílabas y marcar acentos, sino de distinguir formas métricas, pues no es lo mismo un octosílabo, un alejandrino o un endecasílabo. Quien desee dominar dicho arte debe practicar; esto es algo que de siempre han sabido los maestros de la poesía oral”.

En una charla con la revista Tierra adentro de agosto de 1997, el trovador campesino Eliazar Velázquez recordaba tiempos en los que para entrar en el mundo de la décima los aspirantes debían someterse a un rito iniciático. “Antes, si querían aprender los secretos, los chavos debían ir a ver a los viejos y darles una gallina o un día de trabajo a cambio de aprender a hacer un son o un verso; hoy ese mecanismo está fracturado. (…) Hay instrumentos como los talleres, los cuales ayudarían mucho (a que esto no se pierda)”.

Para contribuir a este pase de estafeta tan necesario, Frino dedica parte de su tiempo a dar estos cursos, en los que comparte su forma de elaborar y cantar el verso —“una cosa es indisociable la otra”—, labor que además de obligarlo a pulir su estilo, lo llama a la reflexión. 

“De la experiencia en la UNAM Los Ángeles me parece significativo que la mayoría de los participantes hayan sido inmigrantes porque la décima es, en sí misma, hija de la migración. Este carácter nómada explica el que llegara de España al Nuevo Mundo y que encontrara en América Latina un suelo fértil para crecer y diversificarse. Yo mismo me encontré con las décimas no aquí, sino en un viaje al Cono Sur. Sólo hasta mi regreso vi que en México se hacía algo parecido”.

Hija de la migración

En 2002, Frino y su hermano, el autor de novela negra Vicente Alfonso, decidieron emprender un viaje “de pata de perro” de México a Chile, en el cual hicieron muchas paradas. “En cada sitio donde nos deteníamos había una forma particular de cantar décimas. Yo no había escuchado nada igual en mi natal Torreón; más tarde me enteraría que poetas de la Laguna como Rafael del Río, o que vivieron ahí, como Manuel José Othón, eran magníficos decimistas por escrito, aunque en el lugar nunca hubo una tradición en el canto”.

De esta correría por el continente surgió su interés por el tema y se avivó su deseo por ponerse a investigar, algo que Frino suele hacer cuando un asunto atrapa su atención; de hecho, a este tipo de inquietud y a sus ganas de saber más debe el mote que lleva desde niño, porque en realidad su nombre es Jesús Antonio Rodríguez. 

“Mi padre trabajaba en una escuela rural de Coahuila, a mitad del desierto, donde abundaban unas lagartijas a las que la gente llamaba camaleones. Como en vez de cambiar de color expulsan sangre por los ojos, supuse que no se trataba de un camaleón e indagué hasta encontrar su nombre correcto: Phrynosoma orbiculare. En el colegio hallaron esto simpático y los compañeros de mi papá comenzaron a decirme Frinosoma y, después, Frino. Al inicio no me gustaba, pero me acostumbré; hoy es raro que alguien me diga de otra forma”.

Con la misma curiosidad que lo caracterizaba a sus 10 años, el blusero comenzó a preguntar por la décima, a descifrar el porqué de su presencia de México a la Patagonia, y a hurgar en su historia. Parte de esta indagatoria dio pie a la tesis La voz migrante de la trova puertorriqueña al huapango arribeño, con la que Frino obtendrá el título de doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM y donde plantea cómo su diseminación va de la mano de una precariedad que obliga a cruzar fronteras, pues recoge las andanzas de esta estrofa al acompañar a dos comunidades en constante trashumancia.

“La décima nació en 1591 con el libro Diversas rimas, de Vicente Espinel (de ahí que se le llame espinela). Era inevitable que tarde o temprano ésta se ligara con lo oral y los cantores, ya que su inventor, además de poeta era músico y a él debemos parcialmente las guitarras actuales: en su época sólo tenían cuatro cuerdas y él le colocó una quinta, con la nota La, para lograr un registro más grave”.

Así —acota Frino— esta estrofa viajó de España al Nuevo Mundo y echó raíces en América y “como pasa con todo lo realmente latinoamericano, se adaptó al ambiente de cada región. Hoy tenemos los versos de Violeta Parra en Chile; la payada en Argentina y Uruguay; la trova en Puerto Rico; el punto en Cuba, o el son arribeño en México. Cada género es distinto, a todos los hermana el canto”.

Sobre dónde ha calado más la décima, el académico Maximiano Trapero, de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, ha documentado una disputa entre países. “Los cubanos la hacen cubana; los mexicanos la quieren mexicana; los argentinos, argentina; los chilenos, chilena, y los puertorriqueños, boricua; todos la hacen propia”. En vista de la dificultad de dirimir este pleito con argumentos, el profesor señala que la mejor manera de zanjarlo es con un verso de 1992, compuesto por el canario Pedro Lazcano. 

Aunque el poeta inventor/ fuera Vicente Espinel,/ la décima ya no es de él,/ sino del pueblo cantor./ Si la inventó un ruiseñor/ o si la plantó un isleño/ o si fue un margariteño/ quien le dio la picardía,/ como no es tuya ni mía/ nos tiene a todos por dueño.

Como una piedra rodante

El grupo de Frino lleva por nombre La Mula de Sietes en alusión a una pieza de dominó impensable en México, pero que en otros países es común. “En Cuba las fichas de este juego llegan al número nueve y en China, al 11. Al bautizar así a la banda no sabíamos este dato; ahora creemos que, de alguna manera, esto alude a que aunque algo sea difícil de concebir, ello no significa que sea imposible”.

Sobre su muy particular versión de Knockin’ on Heaven’s Door (www.youtube.com/watch?v=G8_5tVS-X1M), se le pregunta si hay alguna relación entre Bob Dylan y la tradición de la décima, a lo que el blusero responde sí. “Ésta es una de esas tantas cosas que, aunque parezcan ajenas y desvinculadas, en realidad sí tienen conexión y, en este caso, la mención es obligada, pues hablamos de un poeta que nos enseña que los versos cobran vida al ser cantados”.

Fue en la mañana del 24 de mayo de 2018 cuando se dio a conocer este cover a fin de festejar a Dylan en su cumpleaños 77, un número capicúa, al igual que una mula de sietes. “Grabamos este tema con el conjunto Gorrión Serrano para dejar en claro que, para nosotros, el Nobel otorgado a Bob es merecido y que no sólo es para él, sino para huapangueros como Guillermo Velázquez, Francisco Berrones, Antonio García o Agapito Briones, para payadores como Marta Suint o José Curbelo, o compositores como Roberto Silva o Violeta Parra”.

Justo a la mitad de esta versión dylanesca, cuando el ritmo de reggae se transforma en son arribeño, Frino declama la siguiente décima: Siguen cantando los trovadores/ y los juglares en nuestro oído./ En cada nuevo verso leído/ suenan guitarras, flautas, tambores./ Y los raperos, ¿son escritores/ o son cantantes que flow destilan?/ En cada estrofa que ellos maquilan/ viven Boccaccio, Petrarca y Dante/ como en aquella piedra rodante/ que en los sesentas lanzó Bob Dylan.

“La humanidad lleva escribiendo siete mil años y hablando unos 100 mil, pero lleva como un millón de años cantando. Por ello no podemos decir que la literatura es sólo de escritores, pues eso es excluir a quienes ejercen el verso desde lo oral. Al otorgar el Nobel de 2016, la Academia Sueca reivindica a los cantores no sólo como los padres de la literatura, sino como el origen de la cultura misma”.

Por ésta y muchas otras razones, este premio en particular es muy relevante para Frino y él, como muchos otros, quisiera saber cuál es el sentir de Dylan respecto al galardón, por lo que pese a lo difícil de obtener una respuesta no se quedó con las ganas de manifestarle su inquietud, y lo hizo como mejor sabe, valiéndose de una décima: 

Así que ahí muere con este asunto,/ no hay que buscarle más pies al gato/ no ganó el Nobel un literato,/ sino un poeta que canta, y punto.

Para cerrar el tema pregunto/ —no estoy saliéndome del carril—, con tantos versos en el atril,/ tras tantos discos y tantas giras…/ Bob, di la neta —ya sin mentiras—/ ganaste el Nobel, ¿how does it feel?

China, USA-España y Venezuela a la final por el Premio OFUNAM 2018

Noches fieras, un retrato fotográfico de la vida nocturna en Latinoamérica

Alexis Fabry aprendió a amar la foto en México, antes no le interesaba. “Llegué en la década de los 90 como cooperante para la Embajada de Francia en el área de literatura, sin intención de dedicarme a algo más. Todo cambió cuando viajé a Oaxaca y me encontré con el trabajo de Graciela Iturbide; no volví a ver las cosas de la misma forma”, recuerda el hoy el hoy experto en fotografía.

Por ello, al curador francés le parece de lo más natural que la muestra Noches fieras 1970-2017, comisariada por él y que retrata diversos aspectos de la vida nocturna de Latinoamérica, se inaugure en este país. “La semilla de lo que hago se plantó aquí y por ello no es casual que en la exposición vayamos de la fiesta al drama y de la rumba a la violencia pues, aunque en este lugar conocí lo festivo, también me tocó vivir la crisis del 94 y ser testigo de cómo a la par de que el peso se desplomaba, el índice de delincuencia iba en inercia ascendente”.

Esta exposición, que podrá ser visitada a partir del 20 de septiembre en la Galería Helen Escobedo del Museo Universitario del Chopo, reúne el trabajo de 57 fotógrafos que han sabido capturar los diversos rostros de una América Latina insomne y desvelada, desde esos que hieden a aguardiente, perfume barato y humo de cigarro hasta aquellos marcados por los toletes y la pólvora de un Estado criminal.

Una prostituta aplicándose carmín en los labios; una muy joven Carolina Herrera 10 años antes de volverse una de las diseñadoras más famosas del orbe; una pareja de bailarines en un cabaret de Buenos Aires, o dos colombianos compartiendo los mingitorios de un baño público son algunas de las instantáneas seleccionadas por Fabry, las cuales pese a tener locaciones muy distintas, todas comparten la misma iluminación: la Luna, la penumbra o focos neón.

“Además de recoger gritos, temblores y los excesos del alcohol, la noche tiene una dimensión paroxística bastante evidente. Lo nocturno siempre resulta fotogénico, aunque no hay que engañarse, sólo un artista sabe captar con su lente las caricias de la oscuridad”.

Una fotografía con identidad única

Todas las imágenes de Noches fieras 1970-2017 provienen de la colección de Leticia y Stanislas Poniatowski, “quizá el acervo más importante y vasto de fotografía latinoamericana existente y en el cual llevo como curador unos 15 años”, explica Alexis Fabry.

A decir del comisario artístico, que una pareja de franceses se diera a la tarea de resguardar un registro visual tan amplio sobre América Latina no es fortuito. “Stanislas es sobrino de Elena Poniatowska y Leticia tiene ascendencia argentina, así que a los dos les era inevitable no interesarse en la zona o en este tipo de material”.

Por ello, nombres como Marco Antonio Cruz o Enrique Metinides, de México; Nicolás Torres y Ernesto Jiménez, de Perú; Omaira Abadía Rey o Viki Ospina, de Colombia; Ayrton de Magalhães y Luiz Alphonsus, de Brasil, o Ricardo Jiménez y José Sigala, de Venezuela, figuran en este collage que abarca 47 años de historia y más de una decena de muros en el Museo Universitario del Chopo.

“Otra de los aspectos que me agradan de haber utilizado a la noche como hilo narrativo es que ella borra fronteras y aunque es indudable que las imágenes fueron tomadas en Latinoamérica, es muy difícil establecer dónde, pues a veces resulta difícil establecer si pertenecen a São Paulo, Lima, Guadalajara, La Plata o Caracas. Así de fuerte es la identidad que se ha ido consolidando”.

Para Fabry, en ningún otro lugar los profesionales de la lente han sabido captar lo vernáculo y lo dramático con tal vivacidad como en esa franja que va del norte México al extremo sur de Tierra de Fuego, lo cual atribuye a que, de siempre, los fotógrafos de la región han debido compensar sus carencias con creatividad y hacer frente a lo arbitrario valiéndose de un espíritu crítico ejercido desde la mirada.

“Ejemplo de ello es el ítalo-venezolano Paolo Gasparini, presente en la muestra y quien argumentaba que la violencia social debía ser evidenciada y que, por lo mismo, quien carga una cámara tiene el deber moral de sustentar con imágenes sus denuncias”.

Una de las instantáneas expuestas en el Chopo pertenece a Fabrizio León Diez y retrata a dos policías con rifle en mano, y a uno de ellos a punto de asestarle un culatazo al gran angular que lo retrata, lo cual queda como testimonio de esa madrugada del 23 de julio de 1985, cuando el entonces gobernador de Chiapas, Absalón Castellanos, ordenó el desalojo violento de la plaza principal de Tuxtla Gutiérrez, ocupada por maestros y campesinos. Dicha refriega dejó más de 60 heridos y una foto que revela lo brutal de los cacicazgos militares.

Para Fabry, el factor a ponderar en la elección de las imágenes no fue su mera calidad estética, sino su potencial para sugerir historias sólo posibles al abrigo de la oscuridad y que bien pueden ir del desamor a la lujuria o de la vulgaridad a los crímenes de Estado. “Hay relatos que simplemente no ocurren bajo la luz del día”.

Entre el eros y el thanatos

En 1992, poco antes de morir de sida, el músico francés Cyril Collard llevó a las salas de cine el largometraje autobiográfico Les nuits fauves, donde el protagonista —interpretado por él mismo— intenta vivir a tope tras enterarse de que, por el VIH, sus meses están contados. De esta cinta Fabry toma el nombre de Noches fieras, en alusión a esa tensa convivencia entre el eros y el thanatos.

“Abarcar ambos aspectos me permitió abordar temáticas muy variadas y, por ende, echar mano de la foto en su concepto más amplio y menos restrictivo. Ello me dio la libertad de tomar material proveniente de la reportería gráfica o de la fotografía plástica, e integrar trabajos elaborados a partir de fotocopias, de la apropiación de periódicos o de la intervención de desechos hallados en la calle”.

A decir de Fabry, lo que el público verá en la Galería Helen Escobedo será algo que todos conocemos de cerca, pero transformado, pues aunque las imágenes presentadas pueden resultar familiares, lo nocturno siempre le confiera a la cotidianidad una pátina de susto y de crueldad que genera tensión y, al mismo tiempo, sorprende.

“Recogimos un espectro muy amplio de historias y así como le dimos espacio a la fiesta, dimos cabida a la violencia. Cuando la oscuridad barre con el día suele romperse el orden de lo esperado; por ello, en esta muestra, decidimos calificar como fieras a estas noches”.

Cambio climático, roya y política afectan al café de Chiapas

En agosto de 2012 se detectaron brotes inusuales de roya en los cafetos chiapanecos, pues esta enfermedad que solía tener por límite los 800 metros sobre el nivel del mar (msnm), de pronto se hizo presente en terrenos localizados hasta a mil 700 metros de altitud, fenómeno que los científicos han atribuido al cambio climático. Ya para el 14 de julio de 2013 el diario La Jornada publicaba en su sección Estados una nota con el cabezal “Cosechas de café en Chiapas podrían caer 60 por ciento”, mientras que los productores de la región exigían la declaratoria de emergencia fitosanitaria.

A cinco años de distancia, y como resultado de esta epidemia, la vida de quienes se dedican a la siembra de café orgánico de altura se ha alterado a tal grado que la doctora Celia Ruiz de Oña Plaza, del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (CIMSUR) de la UNAM, se ha dedicado a visitar tres comunidades con cafetales el volcán Tacaná —chimenea de cuatro mil 92 metros de alto que divide a México de Guatemala— a fin de llevar un registro de qué ha pasado con los habitantes de la zona.

“Estudié Periodismo y Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable; de ahí el carácter interdisciplinario de mi investigación y que, en vez de sólo sacar cifras, datos y estadísticas, optara por recoger las narrativas de los involucrados, es decir, por recorrer los cafetales al lado de los campesinos mientras ellos me platican sus preocupaciones. El objetivo es entablar una conversación profunda para entender qué les significa el impacto de la roya y el cambio climático, su relación con otros actores y cómo intentan hacer que su forma de vida persevere en un contexto que ya no es el mismo”.

En el segundo párrafo de Las variedades del café arábica, documento editado por la organización World Coffee Research y de distribución gratuita entre quienes se dedican al rubro, se lee: “Debido a que el promedio de vida productiva de un cafeto es de 20 a 30 años, la decisión que los productores tomen sobre la variedad a cultivar afectará a las siguientes generaciones. Una mala decisión puede llevar a una pérdida acumulativa inmensa”. Y aunque desde su primera página el texto subraya la importancia de una elección adecuada, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) parece no haber atendido esta advertencia de manual al instrumentar su Programa Integral de Atención al Café (PIAC) y las consecuencias ya comienzan a ser perceptibles, tanto a nivel económico como ecológico.

Una de las líneas estratégicas de este plan —aplicado a partir de la cosecha 2015-2016— es el mejoramiento integral de cafetales y, en el caso del volcán Tacaná, se ha propuesto la sustitución de las plantas tradicionalmente usadas por los lugareños, la Borbón y la Típica, por híbridos más resistentes a la roya y al cambio climático. 

“Sin embargo, esto que suena bien en el papel contrasta con la realidad. En una de mis últimas visitas a uno de los invernaderos que dan servicio al PIAC uno podía ver sacos de semilla Sarchimor abandonados y sin abrir, o apenas usados. Al preguntar por la razón, el responsable del sitio nos dijo que las simientes distribuidas por la Sagarpa no sirven para la zona, no prenden y que, por más intentos de sembrarlas, éstas nada más no crecen, lo cual ha generado conflictos entre los caficultores que reciben estas plantas”.

De esta manera, a través de testimonios e inspecciones en el lugar de los hechos, la profesora Ruiz de Oña ha observado de cerca una serie de factores que impactan en el día a día de las comunidades chiapanecas y que, por ir más allá de lo ecológico y por no convenirles, quedan fuera del discurso oficial, como el clientelismo.

“Adquirir estas variedades híbridas no es fácil, no es cosa de ir a tu almácigo y ya. Debes comprarlas a un laboratorio o a un invernadero certificado —y no son baratas—, o recibirla de un programa gubernamental, que es lo más común, pero muchas veces la entrega está condicionada a la lógica de ‘votas por mí y te doy tu planta’. Situaciones como la referida revelan problemas en la producción no sólo de índole ambiental; esto también tiene sesgos políticos”.

Problema multifactorial

La roya del cafeto es una enfermedad provocada por el hongo Hemileia vastatrix, el cual no se presentaba por encima de los 800 metros de altura sobre el nivel del mar hasta 2008, cuando se registró un brote muy agresivo en Perú y Colombia que acabó con plantaciones por encima de dicha altitud. Poco a poco esta epidemia se abrió camino por Centroamérica hasta llegar, en 2012, a Chiapas.

“Una de las regiones más dañadas fue la de Tacaná, con sembradíos de café de altura ubicados entre los mil 100 y los mil 700 msnm y donde jamás se había registrado algo parecido. La gente de Tacaná refiere que todo se dio tan rápido que hasta parece que una noche se fueron a dormir y todo estaba normal, y al despertar por la mañana las plantas ya no tenían hojas. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) llegó a manejar cifras desde 60 hasta 80 por ciento de pérdidas, según la zona, y la noticia comenzó muy pronto a acaparar titulares”.

De inmediato se explicó que el calentamiento global era responsable de este cambio en la conducta de la roya y no se profundizó más, pero en opinión de Ruiz de Oña las autoridades se han agarrado de este argumento simplista para justificar un problema más amplio que se aprecia en la región: una desestructuración productiva y afectaciones ecológicas derivadas de estrategias fallidas, ambas ligadas a elementos no sólo ambientales, sino de índole político. 

“Esto no es una cuestión puramente ambiental, pero es conveniente presentarla así porque nos evita hablar de otro tipo de problemas que tienen que ver con democracia, corrupción o clientelismo”.

Tradicionalmente, el café que crece en el volcán Tacaná es orgánico, de alta calidad en taza y se cultiva bajo sombra, es decir, a resguardo del Sol directo gracias a la umbra proporcionada por el follaje de árboles vecinos, por lo que este sistema agroforestal ayuda a preservar la flora, fauna, el suelo y agua del lugar; sin embargo, con la sustitución impulsada por la Sagarpa esto comienza a cambiar.

“El problema es la falta de información sobre las variedades distribuidas a través del PIAC. Se dice, de forma genérica, que se trata de Sarchimor, Catimore, Marsellesa o Costa Rica 95, pero el caficultor ignora qué le están dando y no sabe qué cuidados prodigar. Por desconocimiento y bajo el supuesto de que dichas plantas precisan más Sol, algunos campesinos han empezado a deshacerse de la vegetación aledaña a fin de suprimir o abrir la sombra. Esto preocupa a los ecólogos, ya que además de afectar a la biodiversidad y dejar vulnerable al suelo ante el embate de la lluvia, el viento e incluso los sismos, se sospecha que favorece la incidencia de roya”.

En sus recorridos, la investigadora del CIMSUR ha observado reticencia entre los caficultores a sustituir sus cafetales por nuevas variedades a las que deberán apostar su subsistencia durante los próximos 20 años, en especial porque no tienen certeza de su productividad y porque han visto que incluso en una misma comunidad un ejidatario es capaz de conseguir cosechas óptimas con estos híbridos mientras que su vecino tiene la suerte contraria y debe conformarse con una colecta que van de mediocre a pésima. 

“Hay mucha incertidumbre y esto es comprensible, pues tras toda una vida de usar Borbón y Típica, ambas variedades muy longevas y que podían ser replicadas sexualmente en cualquier patio o almácigo, ahora la gente debe trabajar con plantas que viven menos y que, en su mayoría, son clones reproducidos por vía vegetativa o que se propagan mediante semillas distribuidas por el gobierno. El escenario ha cambiado rápido y no todos han sabido adaptarse”.

Otro aspecto que preocupa a la académica es que compañías internacionales como la Nestlé han aprovechado este desconcierto para hacerse presentes y convencer a los campesinos de sembrar ya no variedades de arábica (las más cotizadas), sino de robusta, una planta de mala calidad y peor precio, aunque muy usada en el mercado de café soluble, de rápido crecimiento en México.

“Sólo hay dos especies de café en el mundo: la arábica y la robusta, y cada una tiene un sinfín de variedades. La primera es la preferida por los consumidores y deja más ganancias, mientras que la segunda es muy productiva y resistente a la roya, pero su sabor es amargo y su calidad en taza, baja. Por ello, lo mejor sería impulsar políticas que ayuden a los caficultores a acceder a mercados orgánicos y justos para que, en vez de ser explotados por las grandes empresas aquí, puedan llevar su producto al extranjero, en especial a Europa”.

Sobre si hay esperanzas de ser atractivos para estos compradores, la doctora Ruiz de Oña señala que sí. “De hecho, puedo citar el caso de dos caficultores que, con híbridos de arábica lograron una calidad en taza de 88 puntos en el llamado Sistema Q (el máximo es 100), justo lo que buscan los mercados de comercio justo y orgánico. Hasta ahora los resultados han sido muy diferenciados entre un productor y otro, en parte porque no estamos seguros de qué tipo de planta reciben. Si logramos establecer qué se ha hecho bien y sabemos replicarlo, quizá hallemos una vía para salir adelante”.

Replantear políticas

Se calcula que para el año 2050, el 79 por ciento de las tierras hoy aptas para sembrar café de alta calidad y en sombra dejarán de serlo, o al menos ya no serán óptimas. A fin de evitar este escenario la profesora propone replantear las políticas de cambio climático vigentes y hacer que, en vez de sólo combatir la roya mediante variedades híbridas, se enfoquen también a proteger los entornos naturales y a preservar su agua, suelo, sombra y biodiversidad.

“Es evidente que el ambiente se está modificando y debemos pensar en estrategias para que los paisajes sean resilientes, es decir, capaces de recuperarse tras recibir un impacto fuerte por parte del calentamiento global. Además, debemos considerar que este fenómeno tiene una dimensión política, pues el grado de afectación por las plagas o la variabilidad en el clima será menor si la gente está organizada y aprende a negociar con el gobierno o las empresas”.

Una muestra de que esto es posible —argumenta la académica— la tenemos en Colombia, que pese a haber sido golpeada brutalmente por la roya hace una década, hoy es el principal productor de café arábico del mundo, en parte porque tiene una sociedad cooperativa, Juan Valdéz, con gestión independiente y laboratorios propios, la cual está detrás de todos los granos cultivados en ese país. 

Para Celia Ruiz de Oña esto es justo lo que no se ha sabido hacer aquí. “Lo que he visto al realizar este trabajo es que los caficultores chiapanecos no tienen información y eso los confunde, además de que desconfían de las organizaciones tradicionales y sus lazos organizativos son débiles. Quizá sea momento de cambiar eso”.

Según datos de la Sagarpa, México es el undécimo productor de café en el orbe y del total generado en territorio nacional, las dos quintas partes provienen de Chiapas; el segundo lugar lo ocupa Veracruz, con una aportación del 24 por ciento.

Sobre qué hacer con este potencial, la académica aboga por el diseño de políticas que favorezcan e impulsen la renovación de cafetales con base en plantas híbridas, pero sin descartar la renovación de las variedades tradicionales.

“Además, es preciso permitir que el pequeño cafetalero maneje sus propias semillas y experimentar con ellas a fin de lograr adaptaciones locales a la roya. De usarse híbridos debemos conocer bien sus características, es decir, asegurarnos de que sean resistentes al hongo Hemileia vastatrix, adecuadas a la zona, con alta calidad en taza, que preserven el ecosistema y, sobre todo, que no supongan una trampa económica para el cafeticultor. Se dice fácil, pero de lograrlo, mejoraría muy rápido el sistema productivo del café”.

Artistas españoles muestran los alcances de la literatura expandida

“Un tiro de dados jamás abolirá el azar” es un poema de Mallarmé que en 1897 llevó a la poesía a terrenos inexplorados al tomar cada una de las palabras de su título y tejer entre ellas versos, como haría una araña al tender su red. A 121 años de haber sido publicada en la mítica revista Cosmopolis (un 3 de marzo), el Museo Universitario del Chopo rinde homenaje a esta obra al ponerle el nombre Un Tiro de Dados al festival de literatura expandida que tendrá lugar en el barrio de Santa María La Ribera, del 19 al 22 de septiembre.

“Empezaremos en un día complicado, en uno donde habrá un simulacro que removerá recuerdos, pero debemos seguir adelante. Echar a andar este tipo de actividades es ponernos en movimiento”, señala Gabriel Yépez, uno de los organizadores de este evento que reúne a cuatro creadores españoles quienes, con sus propuestas de vanguardia, exploran el potencial de la palabra hablada y experimentan con nuevos lenguajes orales, escénicos y poéticos.

Como si fuera una cita entre amigos, el encuentro comenzará con una charla de café, pues la primera sesión tendrá lugar en la cafetería del museo, donde los artistas invitados: Ajo, Judith Farrés, Eduard Escoffet y Pope platicarán con el público y expondrán en qué consiste la literatura expandida, cómo la tecnología se ha vuelta una herramienta de trabajo y hasta dónde creen que es factible llegar.

“La palabra hablada y conceptualizada desde lo literario es una manera de entrar al mundo del arte y los soportes electrónicos y digitales se han vuelto espacios idóneos para darle voz. Es así como llegamos a un punto de cruce y nos encontramos con estos creadores que, al tiempo que hacen presentaciones en vivo y generan materiales, son autores de una obra que puede ser escuchada en Spotify, YouTube y otras vías de distribución masiva”.

Para Gabriel Yépez, uno de los aspectos más interesantes de estas nuevas formas de expresión es su capacidad para ser difundida por doquier mediante internet, pues los alcances ya no están limitados, hablando de lo editorial, a una hoja impresa, o de lo oral, a lo estentóreo de una garganta. Escribía Mallarmé en 1895 “todo en el mundo existe para desembocar en un libro”; hoy, parafraseando esos mismos versos bien podría decirse que, gracias a las nuevas tecnologías, “toda la literatura existe para desembocar en el mundo”. 

Un póker a la española

Sobre Ajo, Judith Farrés, Eduard Escoffet y Pope, Gabriel Yépez señala que se trata de cuatro personajes muy conocidos en Europa que en esta ocasión visitan México gracias a los lazos establecidos entre el recinto de la UNAM y el Programa de AC/E para la Internacionalización de la Cultura Española, un fondo para movilidad de los artistas ibéricos que ha hecho posible que todas las actividades a realizarse en el recinto universitario sean gratuitas.

“Nos interesa que nuestros invitados se vinculen con quienes trabajan en proyectos impulsados por el museo y en los que la oralidad es clave, como el Slam Poetry, el Santa Slam o el Micrófono Abierto. La idea es aprender de ellos y que ellos, a su vez, sepan cómo manejamos la literatura expandida. Esto es un intercambio”.

Como coordinador de Artes Vivas en el Chopo, Yépez se dice curioso de lo que saldrá de este diálogo. “En cuanto a oralidad, es muy diferente lo que podemos decir en un México con sus cientos de miles de desaparecidos que en una España donde la gente está dividida entre quienes apoyan y los que rechazan el separatismo. Los resultados son tan variados como nuestras formas de ver el mundo”.

Las actividades arrancarán el miércoles 19 de septiembre con una charla que reunirá a los cuatro artistas invitados y, al día siguiente, el 20, Eduard Escoffet abordará los significados de la lengua catalana en España y cómo ésta confluye y se confronta con el castellano.

El viernes 21 se presentará Barba Corsini, un homenaje de Eduard Escoffet y Pope al hombre que intervino el trabajo de Gaudí en Barcelona. Ambos creadores emularán la renovación de los paisajes arquitectónicos mediante oralidad, juegos de luces, música y poesía.

Finalmente, el sábado 22, Ajo y Judith Farrés montarán Soy mujer que tú, un espectáculo con ritmos electrónicos y micropoemas cargados de una irreverencia proveniente del pasado punk de Ajo, quien suele decir que el peinado estilo mohicano lo lleva en la lengua.

En opinión de Yépez, México es un país con una cultura oral viva y por ello este tipo de propuestas no nos resultan extrañas. “En la poesía de comunidades como la mazateca o tzotzil la palabra recitada es crucial e integra una cosmogonía, y estos cruces de estilo llegan a ser tan complejos que han derivado en prácticas como los ‘mentideros’ organizados en el norte del país, donde la gente se reúne a improvisar y a inventar historias. Esto es sólo una muestra de lo denso e imbricado que resulta el concepto de literatura expandida al ser vertida en un contexto como el mexicano”.

Sobre por qué elegir un poema de Mallarmé para bautizar al festival, el investigador explica que se debe a la multiplicidad de expresiones surgidas de la oralidad y cómo cada una responde a una forma de ver el mundo. A fin de cuentas, como escribía el poeta francés en el último verso de su obra: “Todo pensamiento emite un tiro de dados”.

Verano y ciencias físicas en la UNAM Morelos

En entrevista para UNAM Global, Edna Galindo, del Instituto de Ciencias Físicas campus UNAM Morelos, expuso cómo se vivió el verano y las ciencias físicas en dicha sede.

En el verano, se llevó a cabo la Escuela de Verano en Física, que tuvo su edición número XXVI, la cual fue organizada por la doctora Rocío Jáuregui (IFUNAM) y el doctor José Récamier (ICF), y está dirigida a estudiantes de los últimos niveles de licenciatura.

Asimismo, la Escuela de Física Experimental realizó su séptima edición. Fue organizada por la doctora Carmen Cisneros y el doctor Horacio  Martínez, ambos del Instituto de Ciencias Físicas. Su sede fue el hotel Puerta Paraíso en Cuernavaca, Morelos. El taller se dirigió a estudiantes de últimos niveles de licenciaturas y se centró en las áreas experimentales de la física.

El  Taller de Dinámica Molecular, con sede en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Morelos, fue organizado por el doctor Humberto Saint Martin y se enfocó en hablar, discutir y trabajar con códigos numéricos que puedan modelar, por ejemplo, comportamientos de moléculas.

En su cuarta edición, el taller de Métodos numéricos y estadísticos en Cosmología se especializó en estudiantes de licenciatura o posgrado, cuyos temas fueron Cosmología, Astronomía y Astrofísica. Este taller fue organizado por el doctor Alberto Vázquez.

Por último, en su cuarta edición el taller de Gravitación y Cosmología fue organizado por el doctor Juan Carlos Degollado.

Finalmente, Edna Galindo invitó al público en general a visitar las redes sociales del Instituto de Ciencias Físicas, así como su portal electrónico, para encontrar mayor información de sus convocatorias futuras.

Egresado de la UNAM desarrolla algoritmo que detecta el nivel de propaganda en noticias

El 5 de junio de 2017, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto anunciaron un bloqueo contra Qatar, el cual implicó la suspensión de toda relación diplomática y económica; un embargo por tierra, mar y aire, y un bombardeo propagandístico disfrazado de periodismo que, desde entonces, ha consistido en publicar sistemáticamente un alud de noticias tendenciosas encaminadas a minar la estabilidad de ese país.

Como investigador del Qatar Computing Research Institute (QCRI) y vecino de la ciudad de Doha desde hace ya un par de años, a Alberto Barrón Cedeño —licenciado y maestro por la UNAM, y doctor por la Universidad Politécnica de Valencia— le tocó vivir este capítulo muy de cerca y atestiguar cómo el internet y medios más tradicionales comenzaron a generar una apabullante cantidad de notas sesgadas sobre el tema. Para lidiar con tal número de textos él y sus compañeros del Departamento de Tecnologías del Lenguaje Árabe desarrollaron un programa capaz de detectar, en milisegundos, si un escrito puede considerarse informativo o tacharse de propaganda.

“Es imposible para alguien leer tanto y luego hacer una clasificación, por lo que nuestro algoritmo puede ser de gran ayuda para periodistas y analistas, es decir, para quienes necesitan cribar a fin de encontrar material relevante para llevar a cabo su trabajo; pero claro, esto también puede ser de utilidad para el público general”. 

Aunque como telón de fondo se aprecia un complejo entramado de desencuentros entre los países de la región, el detonante del conflicto se registró el 23 de mayo de 2017 y fue una supuesta declaración de apoyo del emir qatarí Sheikh Tamim bin Hamad al-Thani hacia Irán, Hamas y el Hezbolá, difundida desde la Agencia de Noticias de Qatar. “Después se sabría que hackearon sus servidores y se insertó un discurso falso que, pese a ser bajado con rapidez, alcanzó a ser replicado y provocó un bloqueo parecido al de EU a Cuba”.

Bajo el argumento de que estas posturas afectaban sus intereses, para levantar las políticas aislacionistas la coalición de naciones árabes dio al gobierno de Doha un plazo de 10 días para cumplir con 13 puntos, entre los que se encontraba el cierre del canal Al-Jazeera y de medios de comunicación como Rassd, Al-Araby, Al-Jadeed y Middle East Eye, pero ninguna de las exigencias fue aceptada. 

“Desde que inició este encontronazo las noticias fueron usadas como parte de un ataque metódico y los contenidos como vía para provocar incordios; por ello de repente en el país hubo mucho interés por las llamadas fake news, a tal grado que el QCRI nos pidió trabajar en un sistema que, al ser alimentado con una nota, estableciera si la información era veraz o no; eso resultó más difícil de lo esperado”.

La dificultad de determinar qué es falso

A decir del doctor Barrón Cedeño, el primer problema enfrentado tanto él como sus compañeros fue casi de omisión en el diccionario, pues en realidad no hay una definición para el término noticia falsa. “Lo que sí hay es una fuerte carga subjetiva y mucha ambigüedad; por ejemplo, si tienes afinidad por un partido político y se publica algo adverso sobre éste, es probable que consideres estar ante un texto poco veraz, y si lees un escrito favorecedor lo tomarás por cierto”.

A fin de salvar este escollo los computólogos decidieron modificar el enfoque, tomar un atajo y analizar algo en realidad medible: la propaganda. “Es complicado determinar qué es la verdad; es más fácil estipular si alguien te quiere engañar. A nivel periodístico si un individuo quiere influir en nuestra opinión y voluntad empleará mecanismos propagandísticos, como tender a la exageración, ser negativo hacia un tema o personaje que no lo es tanto o se deshará en halagos refiriéndose a un asunto o a un sujeto no muy positivo”.

Las instalaciones del QCRI se ubican en la capital Doha, dentro del HBKU Research Complex de Education City (“sitio parecido a Ciudad Universitaria, aunque no tan grande”), y ahí, desde inicios de 2018, el investigador y sus colaboradores han desarrollado un algoritmo capaz de detectar textos con estas características, el cual tiene una efectividad al predecir de entre el 90 y el 93 por ciento. ¿Y cómo se logra esto? Fácil —responde Alberto Barrón—, analizamos el estilo.

En lingüística forense existe un campo llamado atribución de autoría, que consiste en diseccionar un documento y determinar quién lo escribió. Uno de los ejemplos más conocido en el rubro son los análisis realizados a piezas isabelinas anónimas que se  sospechaba eran de ciertos literatos, pero tras calcular estadísticas, establecer vocabularios y destacar frases y estructuras, se descubrió que eran de Shakespeare o que, al menos, tenían sus huellas digitales.

“Nosotros usamos técnicas parecidas para caracterizar las noticias y establecer si su estilo corresponde a ése con el que típicamente se redacta la propaganda. Por ejemplo, evaluamos la complejidad; mientras más propagandístico es un escrito las oraciones son más cortas, las frases se simplifican y los conceptos se hacen digeribles, es decir, parecen más dirigidos a un niño que a un universitario. Y pasa algo parecido con los adjetivos, si son muchos y muy positivos o negativos sabemos que existe la voluntad de inducir opinión”.

Sobre la efectividad de dichas estrategias para influir en las multitudes Barrón Cedeño señala que es mucha y que, con frecuencia, suelen pasar inadvertidas debido a su sutileza al operar, así como a la cantidad de actores involucrados, los cuales entran y salen de escena con una sincronía sorprendente. 

“Un compañero del QCRI hizo un análisis de Twitter los días previos al bloqueo y detectó gran cantidad de cuentas de Arabia Saudita y Emiratos Árabes publicando mensajes contra Qatar a fin de generar trending topics y justificar lo que vendría después. En este escenario los medios de comunicación juegan un papel importante porque con la información que sacan y su manera de presentarla van preparando el terreno para que se den determinadas acciones. Por ello nuestro objetivo a largo plazo es predecir el desarrollo de ciertos eventos a partir de la evolución de las notas y su cobertura. Aún nos falta mucho para eso, pero creemos que éste es un buen camino para lograrlo”.

Un algoritmo que aprende

De visita en el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM para hablar de este desarrollo, Barrón Cedeño explicó que ya está operando y que funciona desde una página web donde a diario recupera miles de artículos, los cuales son organizados por tema. “En un grupo los que hablan de Trump, en otros lo de Europa, más allá los de Macron y así. Una vez hecho esto el programa calcula el índice de propaganda o, en otras palabras, asigna un valor del cero al uno para señalar si el texto es nada o muy propagandístico, todo ello en milisegundos”. 

Los objetivos planteados al crear esta herramienta eran dos: darle recursos a un periodista especializado para analizar, de manera automática, un conjunto de notas según su carga ideológica, y hacerle evidente al lector común cuando un medio busca manipularlo en vez de informar. Sin embargo, al ir avanzando el proyecto, los investigadores han comenzado a verle otros potenciales.

Para llegar a este punto, nuestro algoritmo antes aprendió a discernir, es decir, lo entrenamos con una muestra de cerca de 10 mil ejemplos hasta que pudo él, por sí mismo, hacer estas clasificaciones. Tal flexibilidad abre nuevos horizontes: por el momento el sistema funciona sólo en inglés y en breve lo hará en árabe, pero con las sesiones de aprendizaje adecuadas también podría operar en español, francés o cualquier otra lengua. Lo crucial del trabajo ya se hizo ya que los marcadores estilísticos de la propaganda parecen ser siempre los mismos, sin importar el idioma”.

Esto —añade Barrón Cedeño— permitiría en un futuro tomarle el pulso al ejercicio periodístico a nivel mundial, pues no es lo mismo leer lo publicado en Medio Oriente, Estados Unidos, México o Cuba, y esto todos lo sabemos. “Las líneas editoriales y los intereses de cada región son muy distintos y en las condiciones actuales resulta muy difícil evaluar esto mediante parámetros objetivos. Sería muy interesante aplicar este sistema y ver, ahora sí, los resultados”.

La orquesta de frutas, teatro de papel que invita a creer en hacer realidad los sueños

En los campos de España corre el dicho “septiembre es frutero, alegre y festero”, pues en esta época del año las uvas, melocotones, sandías, tomates, melones e higos están maduros, y la gente asiste a los festivales de la cosecha para bailar y celebrar lo recolectado. Éste es también el mes en que La orquesta de frutas se presenta en el Microteatro México, obra infantil que no por tener lugar en el lado opuesto del mundo —en un pequeño foro de la colonia Santa María la Ribera— es menos frutal y festiva, o le hace falta música.

“Al contrario, lo que los niños ven aquí son los intentos de un grupo de frutas por formar una banda, pese a no falta quien les diga que eso es imposible. Para ambientar esta aventura tenemos no sólo pistas grabadas, sino a un saxofonista tocando en vivo”, explica Paola Quintana, actriz y directora de esta puesta en escena.

Para contar la historia de tan peculiares personajes, la compañía La Tuna Teatro ha recurrido a una técnica con larga tradición, el teatro de papel, y como dicta el canon ha creado títeres de cartón que, al ser manipulados por un par de actores, cobran vida y de súbito son capaces de tocar un instrumento o ponerse a cantar en coro.

“Aunque la trama fue pensada para pequeños —y a fin de comunicarnos mejor con ellos recibimos asesoría de psicólogos y sociólogos—, los adultos también la disfrutan y a veces hasta más. Ello se debe al mensaje planteado: el de que sí es factible hacer lo que imaginas, pese a quienes repiten el consabido no se puede”. 

La autora de la obra es Ruth Renovato, comunicadora visual egresada de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM y quien además de prepararse en varias especialidades escenográficas se formó en las técnicas del teatro de papel en la Academia de San Carlos; ello le ha permitido mezclar sus dos grandes pasiones: la creación gráfica y la dramaturgia.

“Esta combinación de intereses se aprecia no sólo en lo fluido de los diálogos y en la trama, sino en la escenografía y diseño de los personajes —aspecto en el que apoyó Roxana Rosas—, los cuales pese a ser bidimensionales y planos, resultan muy expresivos. Para darle lustre a este aparato decorativo tan cargado de color contamos con en el trabajo de la iluminadora Lucía Geraldo”, añadió Josué Aguilar, intérprete de las frutas Mango, Melón, Plátano, Naranja guitarrista y Piña trompetista, así como del señor tendero.

El número 15 bajo el microscopio

En esta temporada, la obra La orquesta de frutas fue modificada para encajar en el formato de microteatro, es decir, tiene una duración de 15 minutos, se presenta en un foro de 15 metros cuadrados ante un foro de 15 personas, “lo cual representa un reto y una carga de adrenalina ya muy conocida por Josué y por mí, pues ambos tenemos experiencia como cuentacuentos y, por lo mismo, sabemos lo complicado de narrar algo en dicho lapso”, dice Paola Quintana, quien además de ser la directora escénica da vida a la protagonista de la historia, Sandía, así como a Pera, las Uvas, Manzana y Melón.

Para Miguel Estrada, otro de los actores, esta modalidad inaugurada en México hace ocho años representa una oportunidad única “porque te permite ver al público a los ojos. Esto no es una exageración, estás a casi 40 centímetros de ellos y te es fácil examinar sus reacciones y saber si captaste su atención. Es muy gratificante constatar cuando un niño se emociona, pero me ha tocado observar cómo, de repente, los adultos se olvidan de su edad y adoptan una mirada y una sonrisa casi infantil. Ésta es una de las ventajas de trabajar así, cara a cara”.

Pensada para durar poco menos de una hora, comprimir la pieza le permitió a la compañía tomar ciertos riesgos y darse licencias creativas, como hacer visibles a los titiriteros (que por tradición deben estar ocultos), deshacerse del típico teatrino y, en vez de usar sólo pistas grabadas, permitir la música de un saxofón en vivo. “Esto último resultaba vital en un relato donde hay frutas que, además de hablar, sueñan con tocar en su propia banda”.

Las partituras usadas en esta versión “micro” de la obra son de David Kato Martínez, instrumentista de la Facultad de Música de la UNAM, quien además le ayudó a Ruth Renovato a recortar el libreto en un 70 por ciento a fin de conseguir una duración de 15 minutos, pero sin perder por ello coherencia, trama o ritmo.

“Hemos aprendido mucho y la siguiente vez que presentemos este montaje aprovecharemos la experiencia. De entrada tendremos más instrumentos en vivo, promoveremos una mayor interacción con el público y aplicaremos la principal enseñanza que esto nos deja, la de que una pieza dura lo que debe durar”, comparte Paola Quintana.

Una historia que trasciende el escenario

La protagonista de La orquesta de frutas es Sandía, quien sueña todo el día con la música y quiere formar una banda; por ello debe lidiar con Mango, una criatura gruñona y amarilla que todo el tiempo le dice que lo suyo son fantasías tontas sin posibilidad de hacerse realidad, pues el destino de una fruta no es cantar o tocar un instrumento, sino terminar hecha cuadritos en un coctel o exprimida en un vaso de jugo. 

“Esto, de alguna manera, refleja las vivencias de la autora, Ruth Renovato, quien tras conocer el teatro de papel quiso dedicarse a eso, pero la gente le repetía que una diseñadora gráfica está para otras cosas, no para jugar a la dramaturgia”, recuerda Josué Aguilar.

Para Paola Quintana, el que todos hayamos vivido algo parecido es lo que da su fuerza a esta historia. “¿A cuántos no nos han pedido abandonar nuestros sueños?, y en cada uno de nosotros está el decidir si seguimos o claudicamos. Mi escena favorita es cuando Sandía, empeñada en formar su banda, dice ‘sea una idea o no hay que hacerla realidad, hay que trabajar por ello’, y casi de inmediato todos los niños en la sala gritan ¡sí!, y asienten con la cabeza”.

Por ésta y otras razones, los integrantes de La Tuna Teatro se dicen identificados con lo narrado en escena y buscan transmitir esa emoción a sus personajes, pues como señala Paola, aunque no somos frutas en busca de formar una banda y hacer música, sí somos actores deseosos de que nuestra obra sea vista y de que haga ruido.

La orquesta de frutas se presenta todos los sábados y domingos de septiembre (excepto los de la última semana) en el Microteatro México, ubicado en la calle Roble número 3, colonia Santa María La Ribera. Las funciones son a las 12:30, 13:00, 13:30, 14:00 y 14:30 horas, y a las tres de la tarde. Debido a la modalidad micro es posible pasar de una sala a otra y ver las demás piezas ofrecidas dentro de la barra infantil: Amor… es perros y Hola, señor Grillo.

Las Medallas Fields, más que un premio, una forma de ver hacia dónde se dirigen las matemáticas

Cuando era estudiante, un maestro le decía a Javier Elizondo: “Hay quienes hacen las olas y hay quienes van sobre ellas” y, para él, ésta es una descripción muy atinada del trabajo de quien ha sido merecedor a una Medalla Fields, pues aunque cada uno se dedica a temas diferentes, todos coinciden en algo: sus propuestas han provocado un vuelco en las matemáticas y abierto rutas que llevan a una concepción más amplia de esta disciplina. “Tarde o temprano los demás transitaremos por esos caminos”, dice el hoy secretario académico del Instituto de Matemáticas de la UNAM. 

Ejemplo de eso son los cuatro ganadores de 2018, Peter Scholze, alemán de 30 años y quien en geometría algebraica aritmética definió los llamados espacios perfectoides; Alessio Figalli, italiano de 34 años, que ha abordado el concepto de transporte óptimo, es decir, de mover material de un lugar a otro con el menor gasto posible; Akshay Venkatesh, indo-australiano de  36, que ha profundizado en la llamada teoría dinámica (que aborda las ecuaciones de objetos en movimiento) a fin de resolver problemas de análisis numérico, y Caucher Birkar, iraní nacionalizado británico de 40, quien abrió camino para continuar con la clasificación de los objetos geométricos (variedades) en el campo de la geometría algebraica y quien además no sólo marcó la pauta a seguir, sino que logró hacer la clasificación para un tipo particular de variedades, lo cual implica una revolución en la geometría aritmética.

“La matemática es muy amplia y quienes nos dedicamos a ella usualmente elegimos una de sus muchas áreas y nos quedamos ahí, sin ver qué se hace en otros campos. Este premio nos obliga a voltear la mirada, pues el estar ávidos de saber quiénes fueron los seleccionados en cada edición nos lleva a revisar los trabajos de cada uno, a enterarnos de los problemas actuales y hacia dónde se mueven las líneas de investigación en nuestra disciplina”.

Llamada “el Nobel de las matemáticas”, la Fields es algo diferente, explica el profesor Elizondo. “Se le dice así por motivos didácticos y para darnos una idea de su importancia, pero este galardón no es anual, se entrega cada cuatro años, sólo a menores de 40 años y no como reconocimiento a la obra de una vida; para eso tenemos el Premio Abel, donde no hay límite de edad”.

Más que una fuerte suma económica —es premiada con 15 mil dólares canadienses; mientras, el Nobel equivaldría a un millón 400 mil en esa divisa— la medalla otorga el prestigio de ser el autor de uno o varios trabajos rompedores de paradigmas. “Hablamos de gente que, pese a ser joven, tiene investigaciones que han provocado un cambio radical en cuanto a cómo se ven o atacan problemas actuales y con propuestas tan revolucionarias que algunas podrían compararse con lo que en su momento representó la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein a la física. De ahí la expectativa causada”.

A sus 82 años, un premio joven

Corre el mito de que la esposa de Alfred Nobel tenía por amante al matemático Gösta Mittag-Leffler y que, en represalia por esa infidelidad, no hay un Nobel para las matemáticas, al menos ese es el rumor que el mismo Javier Elizondo escuchó más de una vez en su adolescencia (pese a no haber registro de que el químico se haya casado alguna vez); sin embargo, este hueco hizo que el canadiense John Charles Fields impulsara esta medalla entregada por primera vez en 1936 (cuatro años después de su muerte) a Lars Valerian Ahlfors y a Jesse Douglas.

“Hoy uno de los momentos estelares del Congreso Internacional de Matemáticas es el anuncio de los ganadores, todos los que nos dedicamos a la disciplina esperamos escuchar eso, bien para saber si se trata de alguien conocido o perteneciente a nuestro campo de trabajo; quizá éste es nuestro mayor punto de desencuentro porque hay quienes dicen que sólo se premia a áreas de moda y jamás a las primarias, aunque esto ya es una percepción subjetiva de cada uno”.

Sin embargo, un aspecto a destacar para el profesor Elizondo es lo estricto del jurado en cuanto a que los galardonados deben tener 40 años como máximo. Éste fue el caso de Andrew Wiles, quien aseguró haber resuelto el último teorema de Fermat en 1993, justo a los 40, pero tras constatar errores en sus resultados se dio a la tarea de enmendarlos, algo que logró hasta 1994, cuando ya tenía 41.

“Todos pensamos que debió hacerse una excepción ya que era un merecedor indudable, y no la hubo; así de estrictas son las reglas. Y es que John Charles Fields lo planteó de esta manera desde el principio: la medalla es un reconocimiento a un desempeño extraordinario y no a un trabajo de vida; de hecho, es todo lo contrario: es un voto de confianza sobre lo que estos jóvenes harán en el futuro”.

Sobre la pertinencia de este criterio, Elizondo se muestra ambivalente, pues el límite de edad excluye a muchos con las credenciales para llevarse la presea, esto ha intentado salvarse con la creación de premios como el Wolf o el Abel. “La Fields pone bajo el reflector nombres que, con seguridad, mencionaremos en los años por venir”.

Cuatro formas de hacer matemáticas

Las medallas Fields se entregan cada cuatro años mínimo a dos personas y máximo a cuatro; en esta ocasión se concedió la mayor cantidad posible y, en palabras de Elizondo, el primer ganador, Peter Scholze, no fue sorpresa para nadie. “Todos sabíamos que le darían el reconocimiento si no en esta edición, a la siguiente, por tratarse de alguien extremadamente reconocido en el medio. Anticipar el nombre de los otros tres premiados ya no resultó tan sencillo”.

Sobre Scholze, el jurado explicó que con la creación de la Teoría de los Espacios Perfectoides, un tipo de estructuras fractales que facilita la resolución de ciertos problemas, se abren puertas que permiten pasar de un sistema numérico a otro.

Por su parte, Caucher Birkar, quien huyó de Irán buscando asilo, ha sido reconocido por sus aportaciones en geometría birracional, clave para clasificar variedades de tres o más dimensiones: Fano, Calabi-Yau, y de tipo general (el programa para clasificarlas se llama modelo mínimo).

Para Alessio Figalli, el reconocimiento fue por sus trabajos en optimización de mapas de transporte. “Aunque el término remite a la movilidad de una urbe, esto va más allá pues tiene aplicaciones en economía y en otras áreas. El italiano ha estudiado esto en cristales (los cuales se forman minimizando las energías producidas), el volumen y área de su superficie exterior, cómo se deforman cuando se aplica una energía externa —puede tratarse de calor— y cómo mantienen esa energía mínima”, explica el profesor Elizondo.

Finalmente está Akshay Venkatesh, quien ha sabido aprovechar el conocimiento de diversos rubros como la teoría analítica numérica, dinámica homogénea, topología y teoría de la representación para resolver algunos de los problemas de la matemática actual en áreas como objetos aritméticos y equidistribución. 

A decir de Javier Elizondo, la variedad de intereses de estos cuatro premiados revelan las diferentes formas de trabajar en la disciplina y su diversidad. “Algunos de los galardonados centran su interés en aquello con aplicación en cosas concretas de la vida real y para ello echan mano de diferentes campos. Asimismo, hay quienes logran avances desde su especialidad y desarrollan técnicas y cosas nuevas en esa misma área sin usar nada de fuera, lo cual muestra que la riqueza matemática puede ser alcanzada de diversas formas”.

Por lo pronto, el universitario se dice curioso de saber quiénes serán los premiados en la siguiente edición de la Medalla Fields y él, al igual que sus colegas, tiene ya a sus favoritos, aunque se reserva el pronóstico. “Pero sí puedo adelantar que, sin importar los ganadores, el anuncio mostrará dónde están los problemas principales de las matemáticas, cuáles son los problemas de vanguardia importantes (o dónde están las nuevas olas, parafraseando a mi maestro) y eso, al final, arroja un poco de luz sobre a dónde vamos”.

Al finalizar este verano, la UNAM-Canadá alcanzó la cifra de tres mil estudiantes recibidos en inmersión

La Escuela de Extensión de la UNAM en Canadá alcanzó al final de este verano la cifra de tres mil estudiantes recibidos en inmersión lingüística y cultural desde sus inicios en 1998.

Estos estudiantes (mexicanos en su mayoría) han viajado cada invierno y verano hasta Canadá para perfeccionar su inglés o francés, e involucrarse en la cultura de ese país.

Cada año, los estudiantes viajan hasta Ottawa-Gatineau, capital de Canadá, por tres o seis semanas para mejorar sus competencias lingüísticas en sus segundos o terceros idiomas, al igual que sus conocimientos de cultura canadiense y Quebec.

Esto lo logran al descubrir la región de la Capital Nacional, sus museos, instituciones y las decenas de actividades al aire libre que se ofrecen como parte de este programa de inmersión.

Maratón de la CDMX, una carrera no para quienes llegan primero, sino para los que llegan

El maratón que sirvió de clausura a las Olimpiadas de 1968 es tan peculiar que dejó grabado en el imaginario colectivo el recuerdo no de quien obtuvo el primer lugar y se llevó el oro, sino de quien llegó al último y se robó el aplauso de quienes permanecían en un estadio de Ciudad Universitaria semivacío y a punto de ser desalojado. El héroe de aquel 20 de octubre fue el tanzano John Stephen Akhwari, un renqueante competidor que, pese a tener una rodilla y un tobillo que le provocaban oleadas de dolor a cada paso, y un hombro dislocado que no dejaba de punzarle, ignoró el sufrimiento y los cronómetros y avanzó como pudo hasta cruzar la meta.

Para conmemorar el medio siglo de aquel evento, en 2013 la UNAM y el gobierno capitalino acordaron realizar seis maratones que ya no tendrían por destino la plancha del Zócalo —como era tradición desde los 80—  sino el Estadio Olímpico de CU, y en dar cada año a los participantes una medalla en forma de letra con la tipografía diseñada por el estadounidense Lance Wyman para los juegos del 68. El objetivo era formar la secuencia M, E, X, I, C, así hasta 2018, cuando se entregaría una O que —para algunos— también representaba al número cero con el que cierra toda cuenta regresiva.

Finalmente llegó el momento de cerrar ciclos y como pasó con Akhwari, la carrera del domingo ya comienza a perfilarse como una de las más recordada por ser la última de la serie y por ser la primera que abrió sus puertas a quienes, sin estar en posibilidad de correrlos, estaban dispuestos a hacer los 42.195 kilómetros en su totalidad. En esta ocasión la ruta fue “walker friendly” y, como nunca antes, esta edición convocó a familias enteras que decidieron acompañarse de la Plaza de la Constitución a Ciudad Universitaria, como los Orozco, un grupo formado por tres generaciones donde el abuelo pedía a su hijo y nieto que no lo apuraran y reclamaba en broma: “Como decía José Alfredo, no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar”.

Esta apertura explica que el Maratón de la CDMX haya pasado en poco de tiempo del lugar 300 al nueve a nivel mundial en cuanto a participantes, y es que en esta ocasión hubiera 42 mil 195 inscritos (o al menos eso aseguraban los organizadores para hacer coincidir la cifra con el número de metros del recorrido; después se sabría que los registrados fueron en realidad 38 mil 336), pero más que los rankings, aquí lo importante fue lo variado de quienes recorrieron invadieron las calles, como el señor González de Oaxaca, apodado “Speedy” por su habilidad para trotar con muletas y usar un sombrero de paja y ala ancha, como el del ratón de caricatura, sólo que éste tenía bordada la frase: “Maratonista con discapacidad”.

“He visto pasar de todo, papás empujando carriolas con todo y bebé, ancianos, gente disfrazada de superhéroe, un escuadrón de cadetes de la SSP y hasta a un grupo de raperos improvisando rimas con música que salía de una bocina portátil”, relata Laura Prado, una joven que salió por un café a la Condesa y en vez de ocupar una mesa en el local decidió pedir su macchiato en un vaso de cartón y acomodarse al lado de la ruta “para observar el espectáculo”.

Los otros participantes

Desde el sábado en la noche, Beatriz Flores colocó recipientes con agua en el congelador y mandó temprano a dormir a Benjamín, su hijo de cinco años, diciéndole que despertarían temprano para ver la carrera. “Quiero que Benja sepa lo importante de practicar un deporte, por eso lo traje. No tenemos mucho dinero, pero aunque sea con hielo apoyamos”, dice la mujer mientras que observa cómo su pequeño sostiene un recipiente y lo ofrece a los corredores; de vez en cuando uno de ellos se acerca para tomar un cubo y frotárselo en el rostro o para metérselo en la boca y dejar que se derrita de a poco.

Según los organizadores, hubo alrededor de 200 mil personas a lo largo de la ruta ya sea como espectadores o como apoyo para ofrecer palabras de ánimo, algún dulce o una bebida. Cerca del kilómetro 12 un saxofonista tocaba “La vie en rose” en versión jazz y más adelante un conjunto de mariachi interpretaba “Mi ciudad”, el himno extraoficial de la Ciudad de México escrito en 1971 por Alejandro Salamonovitz (quien prefería que le dijeran Salas) y Guadalupe Trigo. La competencia transcurría en la calle, la fiesta estaba en las aceras.

Y es que para alentar a los participantes ese día se echó mano de todo. Hubo quienes sacaron las trompetas de cartón y banderas tricolores destinadas para el 15 de septiembre o quienes agitaban pancartas con frases alusivas a uno de los personajes literarios y cinematógrafos más queridos por los maratonistas: Forrest Gump. “Si él corrió tres años, dos meses, 14 días y 16 horas tú puedes con 42 kilómetros”, se veía en una cartulina, mientras que en otra se leía la frase “Run, Forrest, Run!”, acompañada de la foto de un Tom Hanks con gorra roja, cabello largo e hirsuto, y desaseadamente barbado.

Al preguntarle a Beatriz por qué decidió pasar su mañana de domingo con Benjamín viendo pasar a desconocidos ella comparte que sabe que nunca podrá completar un recorrido tan largo y que estar ahí la hace sentir parte de algo. Este tipo de contestaciones y saber que hay gente dispuesta a alentar a un completo extraño y de compartirle su tiempo y cuidados fue motivo de sorpresa para muchos, como le pasó al tuitero Piolo Juvera, quien desde su cuenta escribió.

“Sé nada sobre maratones, pero hoy solté varias lágrimas al ver a gente apoyando a gente; a porras reviviendo a maniquíes acalambrados y a chocolates levantando muertos… A humanos siendo humanos, pues. Sé nada sobre maratones, pero veo que esto no se trata de correr, sino de hacer volar”.

Más allá de la línea de meta

En su libro Hey Rube, el periodista Hunter S. Thompson escribía que un maratón es para competidores y no para ganadores. “Hablamos de algo único, pues aquí los mejores corredores del mundo están al mismo tiempo —y en la misma pista— con los amateurs, quienes tienen tantas oportunidades de triunfar como un jugador llanero de fin de semana intentando anotar un touchdown en la NFL”.

Quizá esta conciencia de que lo importante es someterse a prueba y no obtener una victoria explique el repudio de gran parte de la comunidad de maratonistas mexicanos hacia aquellos que se incorporan a media carrera o a quienes toman metro o taxi y descienden poco antes de la meta, fingen correr y reclaman una medalla. De hecho, a estas prácticas ya se les conoce como “hacer un Roberto Madrazo”, en alusión al escándalo en que se vio envuelto el político tabasqueño cuando en el Maratón de Berlín en 2007 llegó en primer lugar de la categoría varonil de 55 a 59 años, pero luego se constató que tomó un atajo que lo llevó del kilómetro 20 al 35.

“¡Tramposo!, ¡tramposo!”, se escuchaba cada vez que alguien salía de entre la multitud portando un número e intentaba mezclarse entre el bloque de corredores, y lo mismo cuando algún competidor aprovechaba que en Paseo de la Reforma el camino de ida y de vuelta eran paralelos y que el kilómetro 9 y el 29 sólo estaban separados por una cinta policial amarilla con la leyenda “No pase”, la cual no sirvió para disuadirlos, pues muchos la levantaban sin discreción para colarse y avanzar, casi por arte de magia, 20 km.

No es justo eso, opina el señor Adolfo, quien aprovechó que parte del recorrido atravesaba el bosque de Chapultepec para recuperar el aliento bajo la sombra de un árbol. “Es mi primer maratón. Mi esposa e hija me esperan en CU y no quisiera llegar con ellas sabiendo que hice algo chueco. Además, estoy por celebrar mis 50 años y quiero llegar a esa edad sabiendo que en realidad puedo con este reto”.

Miguel Rodríguez ha corrido en ediciones pasadas y en esta ocasión prefirió apoyar a su “club de runners” desde una mesa instalada en avenida Insurgentes. Él dijo no entender el sentido de acortar caminos y cruzar la meta sólo para tomarse una selfie y postearla junto con una frase motivacional. “La medalla tiene inscrita la palabra finisher para reconocer que finalizaste los 42 kilómetros; si haces algo indebido sólo para colgarte un adorno al cuello y tomarte una foto, al final te vas a casa con un trozo de metal carente de sentido y ni todos los likes de Facebook cambiarán eso”.

Que esta edición haya sido walking friendly y que se dieran nueve horas para concluir el recorrido hizo notorio que conforme avanzaba la tarde cada vez eran menos quienes corrían y más quienes caminaban o iban a trote lento, ya fuera porque así se habían propuesto esa estrategia desde un principio o porque se habían lesionado, pero no estaban dispuestos a abandonar.

Del maratón de 1968 queda una imagen icónica, la de un sufrido John Stephen Akhwari trotando para cruzar la meta con la pierna derecha vendada y una playera amarilla con el dorsal 36 adherido tanto al pecho como a la espalda, mientras el Estadio Olímpico de CU lo recibe con un sonoro aplauso de pie. Una escena parecida se repitió medio siglo después, sólo que el protagonista ahora fue Ramón Estrada, un hombre de 75 años que también llegó al último (con un tiempo de ocho horas y 46 minutos), y que al igual que el africano fue recibido con ovaciones provenientes de unas gradas casi vacías. 

Sobre por qué Akhwari no abandonó una competencia de la que, confesó, “al final sólo sentía dolor”, él mismo respondería: “Me mantuve porque mi país no me envió a 10 mil millas de distancia para empezar una carrera, me mandó a terminarla». Por ésta y otras razones para muchos esta edición del Maratón de la CDMX, la 36 (el mismo número con el que corrió el tanzano hace 50 años en una coincidencia, ahora sí, fuera de guion), siempre será no la de los que cruzaron la meta primero o haciendo trampa, sino la de quienes, incluso llegando al último, en ningún momento se rindieron.

La bioluminiscencia permite evaluar de mejor forma fármacos anticancerígenos

Para brillar, las luciérnagas producen luciferina, un sustrato que, al entrar en contacto con una enzima oxidativa llamada luciferasa, emite luz. A esto se llama bioluminiscencia y el investigador Luis Covarrubias y sus colaboradores del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM —la doctora Celina García y la maestra en Ciencias Verónica Rojo— han aprovechado este fenómeno para entender cómo opera el cáncer y la efectividad de ciertos fármacos contra dicha enfermedad, todo ello dentro de un organismo vivo, en tiempo real y sin necesidad de sacrificar a los animales de laboratorio.

“Encontramos dos caminos para ello: el primero es introducir luciferasa en células tumorales que luego implantamos en un ratón, a fin de permitirles crecer. El siguiente paso es aplicarles luciferina, pues así podemos ver el crecimiento del tumor, ya que a medida que éste se agranda la luminiscencia se vuelve mayor. Si después administramos un anticancerígeno eficaz, la luz mermará”.

La estrategia del equipo del doctor Covarrubias es hacer que células con potencial tumorogénico contengan genes de luciérnaga, de esta manera las células cancerígenas brillan conforme van creciendo. Esto facilita el llevar un registro detallado de estos procesos, con la ventaja de que, debido a que las enzimas y sustratos usados provienen de dichos insectos, resultan inocuos para el roedor.

A fin de lograr sus observaciones, el académico usa las instalaciones del Laboratorio Nacional de Microscopía Avanzada (LNMA), cuya sede está en el IBt (en el estado de Morelos), el cual cuenta con equipo especial para detectar la bioluminiscencia, adquirido mediante donaciones del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM.

“Nosotros usamos líneas celulares derivadas de tumores humanos y les introducimos el gen que codifica para la luciferasa. Esto permite probar drogas contra el cáncer directamente en células humanas que crecen dentro de un animal inmunodeficiente. La infraestructura del LNMA es tan especializada que posibilita el trabajar con ratones, algo crucial para llevar adelante el trabajo”.

Explorar nuevas vías

Sin embargo, la segunda ruta es la que más entusiasma al doctor Covarrubias y a su grupo y, por lo mismo, es en la que más han ahondado. Ésta consiste en usar ratones transgénicos, los cuales han sido modificados para que su organismo distribuya la actividad de la luciferasa cuando se enciende una vía de señalización intracelular asociada al cáncer cervicouterino: la de Hedgehog.

Para lograrlo, el investigador adquirió ratones transgénicos en los cuales la producción de la luciferasa está ligada a dicha vía. Estos animales fueron combinados genéticamente con otros roedores transgénicos producidos hace algunos años en su laboratorio por microinyección de oncogenes del papilomavirus. En estos ratones “doble-transgénicos” se puede observar que, sea por la presencia de los oncogenes del papilomavirus, por la hormona estradiol o por ambos, la zona del cérvix comienza a “brillar”. En esta combinación genética y hormonal los tejidos bioluminecen y así es como los equipos del LNMA detectan el inicio de la tumoración. 

“Como en el caso anterior, esperabamos que al aplicar una droga capaz de interrumpir el proceso de crecimiento la luz disminuiría. No obstante, hubo un fármaco inhibidor de la vía de Hedgehog que mostró un comportamiento distinto al esperado pues, aunque frenó el aumento del tejido, no afectó la vía. Esto significa que la sustancia actúa por un camino distinto al previsto por la literatura”.

A decir de Covarrubias, esto es importante no sólo porque identifica una vía alterna que controla el crecimiento de células tumorales y, por tanto, contribuye a entender mejor el fenómeno del cáncer, sino porque el medicamento en cuestión (y con potencial terapéutico) es de muy bajo costo en comparación con otros similares que, por su precio, son privativos para los habitantes de un país como el nuestro.

Para el universitario, estos estudios representan un gran avance en cuanto a evaluación de agentes terapéuticos para el cáncer debido a que, por razones éticas y legislativas, está prohibido probar fármacos con actividades novedosas directamente en los humanos. Trabajar con drogas en el organismo de un mamífero que, si bien no es idéntico al del hombre, sí se le parece mucho, arroja resultados mucho más confiables sobre su efectividad que los obtenidos a través de células aisladas y crecidas en frascos de cultivo.

“Pese a esto, las pruebas finales deben hacerse en personas, pues hay francas diferencias entre éstas y los ratones y, de ninguna manera, podemos aplicarle a un individuo un medicamento que funcionó bien en modelos animales. Antes debemos realizar más estudios; por lo mismo a estas pruebas se les llama preclínicas”.

Por un trato más ético de los animales

En las últimas décadas ha habido una preocupación creciente sobre el trato a los animales de laboratorio y una exigencia mayor sobre el trato ético a estos seres. Al evitar el sacrificio de ratones durante el ensayo, la bioluminiscencia es un paso en ese sentido.

“Esto significa un punto de ruptura con los protocolos tradicionales, en los cuales es necesario sacrificar al roedor para luego medir y pesar el tumor, por ejemplo. Con el método instrumentado no es preciso esto; por el contrario, aquí aprovechamos que el organismo está vivo para dar seguimiento al crecimiento tumoral y determinar la eficacia de un fármaco a la hora de limitarlo”.

Y por si fuera poco, añade Covarrubias, ésta es una forma de optimizar recursos, porque los estudios basados en bioluminiscencia reducen el costo de los animales en sí y, además, posibilita el observar la acción del medicamento en tiempo real, es decir, uno puede ver el crecimiento y medirlo conforme el fármaco actúa; lograr lo mismo por otro camino es complicado y muchísimo más costoso.

“Además, algo poco considerado es que tanto en la fauna como en las personas la variabilidad en la respuesta a un fármaco es alta. Un ratón puede presentar una cinética de crecimiento tumoral distinta a la del roedor vecino y esto hace que la evaluación de la efectividad de la droga se dificulte, pero si trabajamos con un mismo animal las conclusiones son más inmediatas y directas. Aquí es donde fallan los trabajos convencionales, pues no permiten determinar con facilidad las diferencias entre una muestra A y una B tomadas al día 15 o 30 de tratamiento, ya que en este caso se trata de ejemplares distintos”.

Por ello —añade Covarrubias—, esta tecnología tiene implicaciones éticas ya que, por un lado, reduce de forma significativa la cantidad de animales necesarios para llevar adelante este tipo de proyectos (y, por ende, el número de sacrificios al final), y por el otro, permite evaluar en menos tiempo la efectividad de una droga y su potencial.

“Estamos en la fase de pruebas preclínicas y, a partir de aquí, deben hacerse más estudios; sin embargo, trabajos como éste aceleran la transferencia a un contexto humano. Somos optimistas respecto a que este método ayudará a encontrar fármacos más eficaces para las personas y con mayor celeridad. Esperamos contribuir a ese fin”.

Sin el Tratado de Libre Comercio el panorama del país sería aún más adverso

El acuerdo comercial entre México y Estados Unidos, anunciado ayer, es un logro que marca el inicio de una nueva relación bilateral entre ambas naciones, en donde cambian los esquemas de cooperación no sólo en ese ámbito, sino en el de seguridad y migratorio.

La alianza definirá los próximos 30 años del comportamiento, dinámica exportadora y producción de nuestro país, señalaron expertos de la UNAM.

En rueda de medios, Roberto Zepeda, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), opinó que a México le conviene seguir en el TLCAN o en un acuerdo bilateral con la Unión Americana, y que aumente el comercio, al tiempo que fortalezca sus capacidades productivas y el mercado interno.

Aunque el Tratado no ha sido la respuesta a los problemas económicos y de desarrollo de México –como vemos en los niveles de pobreza, en la fuerza laboral que trabaja en el sector informal y en la desigualdad–, si se desintegran las cadenas productivas de valor del sector automotriz, por ejemplo, el panorama para nuestro país será mucho más adverso, dijo.

Zepeda recordó que este acuerdo requiere también del visto bueno de los canadienses, así que el de ayer “es sólo un avance significativo en el proceso de renegociación”.

Lo adecuado es que Canadá se integre, y lo más seguro es que se llegue a un acuerdo entre nuestros vecinos del norte en septiembre, que tendría que ser aprobado por un nuevo Congreso en EU para 2019.

Otro escenario es que no haya integración de los canadienses, y eso complicaría incluso el acuerdo bilateral México-EU. “Se tendría que deshacer el TLCAN y muchos congresistas estadounidenses no aprobarían un tratado sin Canadá, con quien tienen una mayor integración económica”. Se produciría incertidumbre y volatilidad, señaló.

Leonel Carranco, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, sostuvo que México debe diversificar su plataforma exportadora, pues ocupa el cuarto lugar entre las naciones cuyas exportaciones dependen de un solo país, en este caso, Estados Unidos –hasta 80 por ciento–, sólo después de Mongolia, Haití y Yibuti.

El TLCAN debe modernizarse, “pero hay que ver qué tanto beneficiará a nuestro país este nuevo acuerdo”. Por ejemplo, queda pendiente conocer qué pasará con el tema agrícola, porque se mencionó que compraremos más productos de ese sector a EU, y del energético no se conocen detalles.

Para el universitario, se trata de una alianza comercial con peso político, donde influyó el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Donald Trump y el Presidente electo de México coinciden en una visión desarrollista y en la misma plataforma de aumento de la producción y de los salarios.

El nuevo acuerdo, abundó Carranco, cambiará las formas y dinámica de la economía; pero este momento en México coincide con un nuevo gobierno, lo que es también una buena oportunidad para replantear el cambio del modelo económico.

Para finalizar, Roberto Zepeda añadió que no se debe perder de vista que el acuerdo bilateral representa un intento de Trump para distraer la atención de la opinión pública de sus problemas legales, de cumplir un compromiso de campaña y terminar el TLCAN como lo conocemos, así como de atraer el voto de los electores para las elecciones de noviembre próximo. “El acuerdo bilateral, vendido como un éxito de su administración, en realidad debe esperar la opinión de Canadá”.

Ciencia por Científicas

Ciclo de conferencias que pretende resaltar la actividad científica realizada por mujeres universitarias. Toda vez que en una comunidad científica nutrida de ideas objetivas encaminadas a hacer ciencia, la presencia de un colectivo formado por hombres y mujeres no es condición suficiente pero sí necesaria para mejorar la ciencia, y coadyuvar a la paridad de género y evitar actos de violencia de género, fomentar el respeto a los derechos humanos y la la tolerancia a la diversidad en nuestro país. 

“Ciencia por Científicas” constituye una de las actividades que desde el 2014 hemos realizado en ICF-UNAM Campus Morelos encaminadas a cultivar la equidad de género tanto en el área académico, cultural y deportivo. Seminario que ha evolucionado, inicialmente denominado “Por una cultura hacia la equidad de Género”, y posteriormente nombrado “Ciencia y Perspectiva de Género”. Nuestro ciclo de seminarios inicia el miércoles 29 de agosto a las 11:00 hrs en el Auditori del Instituto de Ciencias Físicas Campus Morelos con la participación de la Dra. Verónica Martínez de la Vega adscrita al Instituto de Matemáticas-UNAM con el tema Teoría de Continuos e Hiperespacios” 

Con estas actividades se pretende un mayor acercamiento con estudiantes, investigadores, administrativos y por supuesto ciudadanos en general interesados en la ciencia. 

Adicionalmente, la perspectiva de género en nuestra Universidad plantea el compromiso con la sociedad de trascender la información en contra de la violencia del género al ámbito cultural, social y económico del país por lo que invitamos a conocer el protocolo para la atención de casos de violencia de género en la UNAM; pretendiendo con ello coadyuvar al fortalecimiento en la igualdad de respeto de los derechos humanos, sumándonos a las acciones de la UNAM por la igualdad de género en el marco de la Jornada Universitaria por la equidad de género. 

Dentro de las acciones que el Instituto de Ciencias Físicas ha realizado para fortalecer, difundir y evitar las actividades en cuestiones de violencia de género, se hallan: el Primer Simposio “Divulgación, Educación y Género”, Futuras científicas. Seminario de Estudiantes, Seminario: Por una cultura hacia la equidad de Género, Ciclo de Conferencias denominado, Ciencia y 

Perspectivas de Género”, Exposición cinematográfica con documentales sugeridos en la plataforma He for She, Carrera de Relevos mixtos, una exposición dancística con la Cía. De Danza: Trouppe Stilo OX del Prof. Francisco Abarca, el Simposio Internacional sobre Transdisciplinariedad en las Ciencias Físicas y Equidad de Género; entre otras activades encaminadas sumar acciones a la Jornada Universitaria por la equidad de género.

Oscar Carranza, primer mexicano en recibir el Premio Morris Skinner por sus aportes a la paleontología

El 25 de julio el doctor Oscar Carranza Castañeda, del Centro de Geociencias de la UNAM, recibió un mensaje de la Society of Vertebrate Paleontology (SVP) en el cual le comunicaban que había ganado el Premio Morris Skinner 2018, lo cual lo sorprendió no sólo porque esto lo convierte en el primer mexicano en recibir esta presea, “sino porque no sabía siquiera que me habían nominado; ignoro quién propuso mi nombre, pero por supuesto que les dije sí”.

En su página oficial, la SVP establece que este galardón es una forma de reconocer a quienes “han hecho aportaciones sobresalientes y constantes a través de la conformación de colecciones de fósiles vertebrados o a quienes alientan, instruyen o encaminan a otros hacia esta meta”, lo cual describe, palabra por palabra, lo que ha venido haciendo Oscar Carranza desde 1973, cuando le llevó al titular del Instituto de Geología (IGL), Diego A. Córdova, una iniciativa que de inmediato recibió luz verde: la de integrar una colección de vertebrados fósiles a fin de llenar el hueco que había en el país en cuanto a mamíferos del Terciario Tardío.

“Hace 45 años, cuando empecé con esto, no había ningún espécimen de las edades en las que me especializo, es decir, de los últimos 10 Ma; hoy en el acervo tenemos casi 20 mil. Desde entonces ninguno de los directores con los que colaborado me ha limitado o impuesto plazos; eso nos ha permitido producir mucha información. Éste es un proyecto muy antiguo que ha generado resultados importantes y datos nuevos y cruciales para entender diversos eventos geológicos y paleontológicos ocurridos en Norteamérica”.

Por su volumen, parte de la Colección de Vertebrados Fósiles se encuentra en Ciudad Universitaria, en las instalaciones del IGL, mientras que la otra está en el Centro de Geociencias (CGEO) del campus Juriquilla de la UNAM. Entre el material a resguardo se cuentan los registros de los primeros inmigrantes sudamericanos en faunas de América del Norte y el conjunto de restos équidos más importante de México, los cuales abarcan edades que van desde el Henfiliano temprano (Mioceno tardío) hasta el Illinoian (Pleistoceno).

Sobre el Premio Morris Skinner 2018, la directora del CGEO, Lucía Capra, escribió: “Oscar ha creado y curado una colección única en varios aspectos, pues ha permitido replantear hipótesis y romper paradigmas sobre migraciones en el continente americano. He ido conociendo al doctor Carranza y sé que sus logros son producto de una pasión inmensa hacia la paleontología, y que sus resultados han sido alcanzados gracias a un trabajo arduo y con poco apoyo. Muchos conocemos la relevancia de sus contribuciones y este reconocimiento internacional refrenda la importancia de su labor, la cual ha sido desarrollada a lo largo de muchos años”.

Y todo empezó en Guanajuato

“Si pudiéramos viajar cinco millones de años al pasado a lo que hoy es el centro de México nos encontraríamos en un paraíso. El lugar no era tan seco como en la actualidad; había agua en abundancia y, por lo mismo, crecían muchas más plantas, las cuales eran capaces de sostener a una masa de animales mucho mayor de lo que hoy podría en condiciones naturales”, explica el académico.

Por ello, cuando le aprobaron la creación de la Colección de Vertebrados Fósiles en 1973, Carranza tomó un autobús rumbo a San Miguel de Allende, Guanajuato, y comenzó a trabajar ahí, “pues no sólo es un área crucial para entender muchos de los eventos acontecidos en México en los últimos 10 Ma, sino que es una de las más importantes en toda Norteamérica por su diversidad fósil”.

Con el correr del tiempo, este proyecto se ha ampliado para abarcar lugares como Tepeji del Río y Zacualtipán, en Hidalgo; Tecolotlán, Jalisco; el estado de Zacatecas, y a últimas fechas, Baja California. “De esta manera hemos consolidado lo que creo es uno de nuestros mayores logros: el dejar de ser receptores de información y contribuir con datos nuevos sobre algunos problemas biológicos, fisiológicos y paleontológicos muy estudiados y no del todo esclarecidos. 

Uno de ellos tiene que ver con cuándo se estableció el llamado “puente panameño” que unió a las dos Américas, la del Norte y la del Sur, las cuales fueron, durante 30 millones de años, dos grandes islas separadas la una de la otra por un ancho mar donde las aguas del Atlántico y el Pacífico confluían y se hacían se hacían una.

“Hasta hace poco se sostenía que dicho enlace se dio hace tres millones de años, conclusión a la que se había llegado después de que paleontólogos estadounidenses hallaran restos de fauna sudamericana en Arizona, Texas y Florida con una antigüedad de 2.7 millones de años. Sin embargo, nosotros encontramos en San Miguel de Allende vestigios de los mismos animales, pero de hace 4.8 Ma”.

A decir de Carranza Castañeda, todo es asunto de sacar cuentas, pues lo capibaras desenterrados en Arizona tienen alrededor de 2. 7 millones de años y los de Guanajuato 3.9, y se observa la misma distancia cronológica entre los gliptodontes descritos aquí y allá. 

“Las faunas sudamericanas en el centro de México tienen al menos un millón de años más que las de EU. Esto nos lleva replantear lo que se sabía y a suponer que este puente panameño no se abrió hace tres millones de años, sino hace cinco, lo cual permitió el paso libre de animales de un lado a otro y detonó el llamado Gran Intercambio Biótico Americano (o GABI, por sus siglas en inglés). Así de importante es el conocimiento que aporta nuestra colección”.

Evidencias que derrumban mitos

Cuando era niño, a Oscar Carranza le dijeron en la escuela que en América no había caballos hasta que los trajeron los españoles en sus barcos, lo cual en su opinión “es una de las mayores mentiras que nos han enseñado a todos desde chiquitos, pues en realidad había équidos en México desde hace unos 30 millones de años”.

Como evidencia de esto el universitario señala que él y sus colaboradores hallaron en Zacatecas el fósil más antiguo (con seis Ma) que se conoce de un Dinohippus, el ancestro del caballo actual (perteneciente al género Equus). Además, también han encontrado molares aislados, fragmentos de cráneo y mandíbulas de estos animales, los cuales datan de hace 4.8 y 4.5 millones de años, es decir, de una edad conocida como Henfiliano, según la escala NALMA (North American Land Mammal Ages). 

A Morris Skinner (1906-1989) —el paleontólogo de Nebraska que da nombre al premio de la Society of Vertebrate Paleontology— también le interesaban los caballos primitivos de Norteamérica e hizo avances en el rubro. Ahora, con su trabajo, Carranza ha colocado nuevas piezas en este rompecabezas que cada vez luce más completo.

“Gran parte de la evolución equina pudo haber ocurrido en el sur del país hace cinco o seis millones de años, pues en todas las secuencias estratigráficas del centro de México parece haber especímenes con caracteres transicionales entre el Dinohippus y la forma más reciente, el Equus. Justo ahora escribo algo al respecto”.

Otra de las hipótesis que han debido replantearse a partir de las observaciones de Oscar Carranza es la de la extinción de ciertos genus, como el Cosoryx y el Plioceros. Se aseguraba que los dos se habían perdido hace tres millones de años, hasta que los hallazgos del universitario refutaron lo que aseveraban los expertos.

“Una cosa es lo que dice la literatura, pero en Juchipila, Zacatecas, encontramos ambos genus y al establecer su antigüedad vimos que ésta era menor a la esperada. ¿Qué ocurrió? Que esos animales no desaparecieron, más bien migraron debido a las condiciones ecológicas y a la competencia con depredadores recién llegados de Eurasia a Norteamérica. Era más fácil y seguro para ellos buscar comida al sur que seguir ahí y lidiar con carnívoros más eficientes”.

Para el doctor Carranza, este es otro ejemplo de cómo la Colección de Vertebrados Fósiles se ha convertido en una fuente de nuevo conocimiento y en una vía para cuestionar paradigmas, pues los especímenes de este acervo son una invitación a reexaminar ciertos conceptos. “Ahora, antes de hablar de extinción, los expertos deben considerar también la posibilidad de un desplazamiento”.

Un premio a 45 años de trabajo

Cuando se inició como paleontólogo, para estudiar un fósil de las edades que a él le interesaban, el profesor Carranza debía viajar a Los Ángeles, California, ya que ahí se encontraba el acervo más grande de especímenes mexicanos, mientras que, paradójicamente, en México no había nada. Así, durante algún tiempo, el hoy responsable del Laboratorio de Paleontología del CGEO se acostumbró a tomar vuelos frecuentes rumbo a Estados Unidos.

“Esto me llevó a crear en 1973 la Colección de Vertebrados Fósiles y a consolidar algo que me hubiera gustado tener a mí, pues con ella ya no es forzoso ir al extranjero. Los animales aquí representados pueden ser estudiados, comparados y determinados según posición estratigráfica o taxonómica, o también por su distribución geográfica”.

Por todo esto, el jurado de la Society of Vertebrate Paleontology lo eligió ganador del Morris Skinner, algo que el académico agradece, aunque —confiesa— nunca buscó. “La verdad estoy en esto porque me gusta. Saber que me darán este galardón me sorprendió, jamás trabajé pensando en algo así. Me vino y lo disfruto, pero al final no es sólo mérito mío, una parte es para el Centro de Geociencias, que ha sostenido este proyecto y le ha dado certeza de continuidad”.

La presea le será entregada en Alburquerque el próximo 20 de octubre, en una cena donde la SVP reconocerá al universitario por haber transformado el escenario para todo aquel que se dedica a la paleontología de vertebrados en  México, lo cual ha hecho a tal grado que Oscar Carranza viajará una vez más a Estados Unidos, tal y como hacía en los años 70, sólo que ahora en condiciones muy distintas pues ya no será obligado porque el material que necesita no está en el país, ahora lo hará para regresar con un premio a casa.

Uno de cada cuatro trabajadores vive con 88 pesos al día

Veinticinco por ciento de los trabajadores mexicanos sobrevive con menos de 88.36 pesos al día, lo que representa una bomba de tiempo, pues debido a los bajos ingresos las familias no pueden ahorrar y esto generará graves problemas sociales a futuro, estimaron especialistas del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc).

En conferencia de medios, César Armando Salazar López y José Nabor Cruz Marcelo revisaron los más recientes resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), presentada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi): “Tenemos una bomba de tiempo para los próximos 15 años, pues sólo entre 20 y 30 por ciento de los trabajadores tiene la posibilidad de ahorrar para su retiro. Es un círculo vicioso, pues las bajas remuneraciones no permiten acceder al ahorro”, enfatizó Cruz Marcelo.

Los datos del Inegi, añadió el experto en análisis macroeconómico, muestran que hoy en día tenemos los mismos porcentajes de población en pobreza y pobreza extrema que a inicios de la década de los 90 del siglo pasado, cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y los motivos son varios:

Como parte del acuerdo, México ofreció mano de obra barata, lo que generó que actualmente de 53.8 millones de personas con un trabajo en el país 22 por ciento no reciba ingresos por su labor o perciba hasta un salario mínimo mensual y sólo cuatro por ciento tenga sueldos por arriba de los cinco salarios mínimos.

Cifras

Aunque se ha reducido la tasa de desempleo en los últimos cinco años (3.34 por ciento en el segundo trimestre de 2018), casi 60 por ciento de los trabajadores carecen de seguridad en el empleo, lo que exacerba la precarización del mercado laboral, destacó.

En 2008, cerca del 11 por ciento de los individuos empleados ganaba más de cinco salarios mínimos al mes y una década después esta cifra se redujo a 4.5 por ciento.

Hoy en día, la informalidad laboral se estima en cerca de 58.4 por ciento; estos trabajadores no cuentan con prestaciones básicas como acceso a servicios de salud, derecho a una indemnización al término de la relación laboral o una pensión al retiro.

Esa desigualdad, coincidieron los universitarios, se debe a que los gobiernos no han tenido la capacidad de generar empleos mejor remunerados y con protección social; al contrario, se favorece la generación de bajos salarios, que derivan en mayores niveles de pobreza en la gente, aun cuando hombres y mujeres trabajen por igual.

Si las condiciones de precariedad no se modifican, para los años 2045 o 2050 veremos que México desperdició el bono demográfico y tendremos una población adulta con muy bajos recursos, lo que comprometerá el mercado interno, precisó Cruz Marcelo.

Para revertir esta situación, agregó Salazar López, debe fomentarse un crecimiento con mayor inversión y mejor definición del gasto social e infraestructura. “Hay que pensar en soluciones fuera de las instituciones actuales”, concluyó.

Egresado de la UNAM recibe premio internacional por su tesis doctoral sobre los Juegos Olímpicos de 1968

Los Juegos Olímpicos movilizan a millones de personas en todo el mundo, no sólo atletas, cuerpos de arbitraje, administradores y empresas asociadas al ámbito deportivo, sino también espectadores visitantes y ciudadanos del país sede. La década de 1980 vio un incremento en el interés académico por estudiar estos fenómenos desde los campos de la economía, la geografía, las ciencias políticas, la sociología y la historia, entre otras disciplinas. Este tipo de estudio revela la manera en que la ciudadanía percibe los eventos deportivos internacionales y cómo éstos modifican su conducta cívica.

Axel G. Elías Jiménez estudió la licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y fue atleta representativo de la ésta desde el año 2002. Obtuvo varias medallas como gimnasta puma, además de representar a México en diversas competencias internacionales. La práctica deportiva enriqueció su desarrollo académico, pues logró compaginar ambas vertientes.

Después de la licenciatura estudió la maestría en el Instituto Mora y el doctorado en King’s College London; en ambos casos realizó investigaciones acerca del deporte como fenómeno sociopolítico, cultural y económico.

La tesis doctoral de Axel titulada Everyday Politics and Sports: Citizenship and State Formation during the 19th Olympiad in Mexico City, 1963-1968 [Política y deportes en la vida cotidiana: ciudadanía y la conformación del Estado durante la décimo novena Olimpiada en la Ciudad de México, 1963-1968] estudia el impacto político de los Juegos Olímpicos de 1968, y vincula la historiografía del movimiento estudiantil con la historia deportiva. Plantea como hipótesis que las campañas de preparación para la Olimpiada de México ’68 crearon una cultura visual y sensorial en México que influyó en la participación política cotidiana de la ciudadanía mexicana. Las ideas expuestas en su tesis lo llevaron a recibir, en primer lugar, el Premio Pierre Arnaud en 2016 al mejor artículo de investigación escrito por un joven académico por la Societé Francaise pour la Histoire du Sport [Sociedad Francesa para la Historia del Deporte] y este año, el Premio Pierre de Coubertin 2018 a la mejor tesis doctoral sobre olimpismo, otorgado por el Comité Internacional Pierre de Coubertin.

Se trata de un premio bianual creado en 2008 para promover la publicación de estudios que hagan una aportación significativa al análisis y conocimiento del espíritu olímpico. El jurado se compone principalmente de profesores universitarios procedentes de los cinco continentes. Lleva ese nombre en honor de Pierre de Coubertin, pedagogo e historiador francés, considerado el padre de las Olimpiadas modernas, pues fue el fundador del Comité Olímpico Internacional y el impulsor de la primera Olimpiada moderna que tuvo lugar en Atenas en 1896.

Es significativo que se le haya otorgado el premio justamente este año en que conmemoramos el quincuagésimo aniversario de una gran gama de eventos trascendentales que marcaron 1968. Desde aquel año, investigadores de diversas disciplinas han estudiado la cultura juvenil, las dinámicas de protesta y los cambios en la democracia representativa. En el siglo XXI los investigadores plantean también preguntas sobre género, el impacto de las prácticas culturales en la política y la economía, así como la vinculación de procesos locales con tendencias globales. El estudio de los Juegos Olímpicos vincula estos temas ya que tanto hombres como mujeres, participaron en la vida política del país, y al aceptar o rechazar los proyectos asociados con este acontecimiento, inevitablemente pusieron de manifiesto sus creencias políticas. Esta participación ciudadana no hubiera sido la misma sin una conciencia global, incrementada por la transmisión televisiva en directo. La investigación de Axel G. Elías Jiménez sugiere que el deporte no está aislado de la esfera política, ya que forma parte de las discusiones sobre nación, género y raza. Premios como éstos nos muestran la pertinencia de seguir pensando en el actuar político en las urnas, pero también más allá de éstas.

Habitus, cuando las artes vivas exploran la realidad cubana

Cuba tiene un público educado que abarrota teatros y salas de concierto, y un muy sólido circuito cultural en el cual, para insertarse, actores, músicos y bailarines suelen plegarse a ciertas exigencias institucionales, como haber concluido una rigurosa formación académica, enrolarse en una compañía de renombre y presentar espectáculos poco o nada críticos hacia el Estado. Eso les garantiza permanencia en los foros de siempre, pero ¿qué pasa con quienes no desean figurar en dicho esquema? Ellos reciben nulo apoyo gubernamental y se ven obligados a abrirse sus propios espacios.

“Tenemos, por un lado, una tradición muy potente que acapara escenarios y, por el otro, una generación de ruptura que está haciendo cosas diferentes y cuyas propuestas —al menos algunas— podremos ver en el Museo Universitario del Chopo”, explica el creador escénico Gabriel Yépez, uno de los organizadores de la Muestra de Procesos de Investigación / Creación en Artes Vivas que, en esta segunda edición, lleva por nombre Habitus.

Para describir este encuentro el investigador sólo tiene una palabra: ambicioso “y digo esto no sólo por la calidad de las compañías invitadas, sino porque las tres ensayarán y montarán sus obras, impartirán talleres para alumnos del Centro Universitario de Teatro de la UNAM y la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBA, participarán en conversatorios y darán charlas del miércoles 22 al domingo 26 de agosto, es decir, harán todo en apenas cinco días”.

Hablando en kilómetros, Cuba y México están tan cerca que un vuelo de Cancún a La Habana se tarda media hora y, sin embargo, sabemos poco de lo que pasa en la isla a nivel social, cultural y económico, de ahí que la hallamos elegido como el eje de la muestra, pues la finalidad es tender puentes con un pueblo próximo en lo geográfico, pero muy lejano en nuestro imaginario, explica el también coordinador de Artes Vivas del Museo del Chopo.

Por ello, cada propuesta refleja distintos aspectos de la realidad e historia de los cubanos, como la sacudida que les implicó la desaparición de la Unión Soviética a principios de los 90 y cómo esto obligó a algunos a huir de su patria y detonó una oleada de turismo sexual que orilló a otros a la “jineteada”, eufemismo usado en la isla para no recurrir a la palabra prostituirse.

“Hemos diseñado un programa en el que hay una charla por compañía, seguida de un conversatorio con los artistas (la cual puede ser una conferencia performativa). El objetivo es ir más allá de montar y presentar una obra; es observar, desde primera fila, cómo es la creación, qué la motivó y cuáles son sus procesos”.

Un camino de ida y vuelta

Para Gabriel Yépez era crucial encontrar una palabra que englobara la esencia del arte rupturista cubano y fue así como llegó a habitus, un concepto mencionado por la escolástica medieval, pero adoptado por el sociólogo francés Pierre Bourdieu para referirse a esa ruta de dos vías en la que lo que está afuera se interioriza y lo que está en el interior de las personas sale a flote y se manifiesta en el exterior.

“El habitus es la sociedad inscrita en el cuerpo”, escribía Bourdieu y eso refleja cada propuesta a presentarse en esta Segunda Muestra de Procesos de Investigación / Creación en Artes Vivas, como Departures y Arrivals, ambas de la compañía El Ciervo Encantado y las cuales analizan la migración cubana a Estados Unidos tras el triunfo de la revolución y durante el llamado periodo especial, así como el posterior regreso a casa una vez que Barack Obama les cerrara las fronteras y todo se agravara bajo el mandato de Trump.

“También tendremos la puesta BaqueStriBois, de la plataforma Osikán, cuyo título es un guiño a esa boy band estadounidense, los Back Street Boys, y cuyo argumento se basa en una investigación antropológica, social y artística sobre la prostitución masculina gay en La Habana y cómo ha evolucionado de los años 90 a la fecha”.

Y finalmente está la pieza Así quiero, la familia como teatro, del Laboratorio Escénico de Experimentación Social, la única que no se presentará en el Museo del Chopo, sino en la Galería la Buena Estrella (con domicilio en la colonia San Rafael), a fin de emular los típicos departamentos cubanos donde abuelos, padres e hijos se ven forzados a vivir juntos debido a la poca disponibilidad de casas, y en los cuales, mientras una generación celebra la revolución de los barbudos, las otras festejan la apertura económica y social de la isla.

“Todos los participantes de la muestra viven y trabajan en Cuba; en eso fuimos muy estrictos, pues era la única forma de acercarnos al planteamiento de Pierre Bourdieu, es decir, de ver cómo el contexto afecta a estas personas y viceversa: cómo ellas crean y dejan su huella en dicho contexto. El habitus, a fin de cuentas, es esa línea de ida y vuelta en la que se van conformando todas estas propuestas”.

UNAM espera un presupuesto suficiente para 2019: Graue

La UNAM espera tener un presupuesto suficiente para el ejercicio de 2019, afirmó el rector Enrique Graue Wiechers, quien dijo sería deseable que tuviera un crecimiento de, cuando menos, 3 o 4 por ciento.

En la reunión sostenida con el Presidente electo, agregó, éste expresó  su disposición para que esta casa de estudios cuente con los recursos que le permitan cumplir con sus funciones sustantivas.

Entrevistado antes de presidir la tercera sesión del año del Consejo Universitario, el rector también expuso que en estos momentos la Universidad está en proceso de integrar su propuesta de presupuesto para el próximo año, pero existe la necesidad de que crezca porque  “hay proyectos por consolidar, como la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) unidad Mérida”.

Graue Wiechers explicó que el crecimiento de la educación superior en el país debe darse a partir de un diagnóstico de las necesidades de cada región, y de reconocer la existencia de universidades estatales y autónomas a las que se puede fortalecer.

Además, anunció que la próxima semana se entregará al Presidente electo el proyecto de agenda en ciencia, tecnología e innovación para el periodo 2018-2024, elaborado por la UNAM y más de 60 instituciones.

También  se entregarán los resultados de los foros México 2018: la UNAM y los  Desafíos de la Nación, que organizó la Universidad en temas de seguridad ciudadana, medio ambiente y seguridad alimentaria, entre otros.

Filmoteca UNAM homenajeará al «Indio» Fernández en el Día del Cine Mexicano

El Instituto Mexicano de Cinematografía celebrará la segunda edición del Día del Cine Mexicano el próximo 15 de agosto, una fecha pactada por diversas instituciones públicas y privadas que busca incentivar y reconocer la historia de nuestro cine, además de resaltar producciones recientes para disfrute de la audiencia. 

La Filmoteca de la UNAM se unirá a los festejos con un homenaje a Emilio ‘El Indio’ Fernández en dos de sus instalaciones: el Centro Cultural Universitario, en Ciudad Universitaria; y el Cinematógrafo del Chopo, localizado al centro de nuestra metrópoli. La proyección tiene como objetivo conmemorar el fallecimiento del cineasta, el pasado 6 de agosto se cumplieron 32 años de su muerte. 

Será una oportunidad única para los más jóvenes, explica Hugo Villa, director de la Filmoteca UNAM, de acercarse a uno de los directores que dieron forma a la mitología mexicana. Las nuevas generaciones lo conocen “de manera muy vaga. El mito cinematográfico que se ha construido alrededor del ‘Indio’ y sus dos principales musas, Dolores del Río y María Felix, creo que es muy interesante. Es una figura que vale la pena revisar, él mismo lo dijo, el único México que existía era el que él había inventado con su cine,” explica Villa. 

“Valdría la pena echarse un clavado tanto en la historia cinematográfica, como en la real, de la construcción del mito del nacionalismo revolucionario. Valorar qué tanto pesó efectivamente el cine magistral del ‘Indio’ Fernández en la construcción de estos mitos del régimen,” añadió el director de la Filmoteca. 

Sobre las proyecciones, Villa precisó que “el 15 de agosto, en la Sala José Revueltas, vamos a pasar Víctimas del pecado (1950), con Ninón Sevilla, que es una maravilla; Maclovia (1948), con María Feliz y fotografía de Gabriel Figueroa; La perla (1945), con Pedro Armendariz y María Elena Marqués; y, su película más urbana, Salón México (1948), con Marga López y Miguel Inclán, en una de las actuaciones más espectaculares de Inclán en el cine nacional”.

Por su parte en el Cinematógrafo del Chopo, “ese mismo día (15 de agosto), van a pasar Pueblerina (1949), con Columba Domínguez y Roberto Cañedo; Soy puro mexicano (1942), con Pedro Armendariz, Janet Alcoriza y David Silva (David Silva que es, probablemente junto con Pedro Armendariz, el otro gran actor de esa época, era brillantísimo); y de 1958 Una cita de amor, con Silvia Pinal y Carlos López Moctezuma. La entrada a estas funciones será gratuita para ambas salas”, añadió el directivo. Además de las funciones antes mencionadas, la Filmoteca de la UNAM apoyará a otras instituciones con diversos materiales. 

Sin embargo, el Día del Cine Mexicano no será la única ocasión en que Filmoteca UNAM rinda homenaje a uno de nuestros grandes cineastas. La institución apoyó a inicios del año la restauración de Enamorada, una de las obras mejor recordadas de Fernández, realizada por el World Cinema Fund y la Universidad de California, mediante el UCLA Film Archive. El resultado de la colaboración se presentó en el pasado Festival de Cine de Cannes, donde el cineasta Martin Scorsese pronunció un sentido discurso sobre su admiración por el cine de ‘El Indio’. “…me tomó muchos años ver la película, para mi fue un descubrimiento”, aseguró Scorsese durante la velada. 

Hugo Villa afirmó que durante el año se planean hacer funciones magnas de Enamorada para que el público mexicano pueda “volverla a ver como la imaginaron y diseñaron ‘El Indio’ y Gabriel Figueroa.” Las fechas se determinarán próximamente.