Los cuatro niveles de protección por COVID-19 para el personal médico

 

A poco más de tres meses de haber iniciado la crisis sanitaria por COVID-19, el virus ha avanzado en el mundo. La protección del personal de salud es vital para combatir esta pandemia, ya que representa la primera línea de defensa. Uno de los temas fundamentales es el uso adecuado del equipo de protección, la capacitación debe ser teórico-práctica, se deben realizar los ensayos que sean necesarios, de eso depende la seguridad y de esta forma se evitarán contagios.

En entrevista, la doctora María Eugenia Jiménez Corona, investigadora del Programa de Maestría y Doctorado en Ciencias Médicas, Odontología y de la Salud de la UNAM, explicó que de acuerdo con la Organización Mundial de la de Salud, en los hospitales hay cuatro niveles de protección.

 La protección inicia desde la entrada de un hospital, donde se realiza un filtro para detectar quién tiene síntomatología respiratoria y quién no.  Quienes valoran a los pacientes en la Unidad de Salud deben utilizar un cubrebocas o mascarilla quirúrgica y tener una constante limpieza de manos.  “Aunque este nivel de protección lo deben de tener todos los miembros de la población”, aseguró la especialista.

El segundo nivel de protección lo lleva a cabo el personal que toma las muestras: harán lavado de manos, utilizarán una bata desechable, preferentemente, guantes, mascarilla N95, gafas de protección y goggles con protección lateral. “Recordemos que el virus también entra a través de las mucosas: ojos, nariz y boca”.

El siguiente nivel se presenta al estar frente a un caso sospechoso por COVID-19, pero que no representa un riesgo. Para los casos con riesgo el personal médico nuevamente debe llevar a cabo lavado de manos con la técnica estandarizada, bata desechable, mascarilla quirúrgica, gafas protectoras, goggles, y guantes estériles.

El último nivel de protección es al estar frente a un paciente confirmado de COVID-19 que está ingresado en una Unidad de Salud y que se le realizará un procedimiento que genera aerosoles. El ejemplo más claro es al entubar a un paciente, donde se requiere la máxima protección, “quienes realizan esta maniobra generalmente son los anestesiólogos o intensivistas”, quienes nuevamente tienen que realizar lavado de manos, bata desechable, mascarilla N95 obligatoria, gogles o mascarilla facial de protección y guantes.

Jiménez Corona señaló que lo más importante de este equipo de protección es saber utilizarlo. “El paso más importante de todo el procedimiento es al momento de quitarlo, porque si no se hace de la manera correcta podemos contaminarnos. Por ello la capacitación debe ser teórico-práctica y hacer ensayos cuántas veces sea necesario, porque de eso depende nuestra seguridad y evitar contagios por SARS-COV2”, finalizó. 

 

Pelo de las mascotas no es riesgo para contraer Covid-19

El pelaje de perros y gatos no es un foco rojo para la retención y propagación del Coronavirus. La idea pudo surgir de información generada en Hong Kong en donde autoridades detectaron un “positivo débil” para Covid-19 en cavidades nasales y orales de un perro. Sin embargo, en el momento de la detección no se precisó si el animal estaba infectado o sólo contaminado con el virus. Después se comprobó que no estaba contagiado de Covid- 19.De acuerdo con Fausto Reyes Delgado, Director Médico del Hospital Veterinario UNAM-Banfield, gracias a la información científica que tenemos disponible al día de hoy sabemos que las superficies suaves y lisas transmiten el virus de manera más eficiente que las superficies fibrosas y porosas. Y el pelaje de las mascotas es justo eso: fibroso y poroso.

“Lo que no podemos ignorar en ningún momento es la higiene general que debemos observar para con nuestras mascotas para evitar que ningún virus se establezca en el pelaje de nuestras mascotas. Por ejemplo, en esta contingencia es mejor no salir a la calle con la mascota, pero sí es muy necesario salir, al volver se debe limpiar su pelaje y cojinetes con una toalla húmeda que contenga desinfectante o antiséptico. Los dueños deben lavar y desinfectar sus manos con agua y jabón, no solamente después de limpiar a las mascotas, sino también, aunque estas no salgan a la calle, luego de jugar o acariciarlas”, puntualizó.

La Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA, por sus siglas en inglés) sostiene que, al momento, no hay evidencia de que el pelo de perros y gatos sea un fomite (objeto capaz de transferir algún patógeno), por lo que no hay riesgo de contagio para propietarios y veterinarios.

Sugieren expertos de la UNAM usar cubrebocas

Estamos en el último minuto para  no llegar tan tarde a la inexorable cita con la pandemia por COVID-19. En este momento la transmisión del virus se intensifica  como consecuencia de que sigue circulando en la ciudad, “te llamamos a no moverte, quédate en tu casa y esperemos que disminuya la transmisión”, afirmó el doctor Samuel Ponce de León Rosales, titular de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus.

Al iniciarse en los próximos días una fase de extensión intensa (alta contagiosidad) en la Ciudad de México y sus áreas conurbadas, exhortó a las áreas administrativas responsables de compras y distribución para surtir los equipos de protección personal a las áreas hospitalarias que “es urgente proveer a todos los grupos y hospitales de material suficiente en calidad y cantidad. La protección del personal de salud es en este momento una prioridad máxima”.

El coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS) de la UNAM recomendó que a partir de hoy, en condiciones de aglomeración: transporte público, metro, camiones, metrobús, mercados, filas y tiendas, se debe priorizar el uso de cubrebocas. “Utilizándolo con las precauciones debidas, sin descuidar la higiene y la etiqueta respiratoria. No deben usarse máscaras N95 que son de uso exclusivo del personal médico”.

Si bien este producto ya escasea desde hace algunas semanas sugirió fabricarlo en casa con diferentes tipos de pañuelos, “siempre será mejor esta protección a no tener nada en las situaciones que hemos descrito”.

Finalmente hizo un llamado a la comunidad universitaria y a la población en general a esforzarse para salir adelante de esta crisis, “estamos frente a un reto mayúsculo, quizás nunca tendremos otro mayor, esforcémonos al máximo para salir adelante”.

Efectos de la crisis sanitaria en el cine, en Encuadre Iberoamericano

En la emisión de abril de Encuadre Iberoamericano, Fernanda Solórzano y Leonardo García Tsao harán un recuento de los efectos de la crisis sanitaria por la pandemia de COVID-19 en el mundo del cine, donde se han pospuesto o cancelado las ediciones de casi todos los festivales tanto de la región, como el Festival de Guadalajara y Cartagena, hasta el Festival de Cannes.

En España, se reporta que se han suspendido cerca de 300 rodajes en curso o por iniciar, y la Comisión de Filmaciones de la Ciudad de México, que había estado muy activa, ha pedido postergar todos los rodajes en curso hasta después del 30 de abril.

Encuadre Iberoamericano es una coproducción de TV UNAM y Canal 22 en la que los críticos de cine revisan los logros de las producciones cinematográficas en Iberoamérica para contribuir al intercambio, la distribución y la exhibición de películas en toda la región.

A este esfuerzo de difundir el quehacer del cine iberoamericano se suman la Red de los Canales Públicos y Culturales de América Latina (TAL), la Asociación de las Televisiones Educativas y Culturales Iberoamericanas (ATEI) y la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México, A.C. (RED México).

En esta emisión, que se transmite el viernes 3 de abril a las 21:00 horas por TV UNAM y el domingo 5 de abril a las 22:00 horas por Canal 22, se hará una revisión de las películas iberoamericanas ganadoras en Festivales como el de Berlín. Además, los conductores ofrecerán recomendaciones para sobrellevar la cuarentena disfrutando del cine en diferentes plataformas, como las de las propias escuelas de cine que han puesto a disposición sus contenidos, incluso de forma gratuita.

Durante esta emisión, también se realiza un homenaje a la trayectoria del cineasta mexicano Arturo Ripstein, director de importantes películas como El lugar sin límitesProfundo carmesíEl retablo de las maravillas, entre otras.

No te pierdas Encuadre Iberoamericano con Fernanda Solórzano y Leonardo García Tsao este viernes 3 de abril a las 21:00 horas por la señal de TV UNAM, con retransmisión el domingo 5 a las 14:00 horas.

Riesgo de brotes racistas y xenófobos a medida que se agrave la crisis del Covid-19

Además de la propagación del virus, el Covid-19 podría provocar en México otros brotes igual de graves: de racismo, clasismo y xenofobia. “Se trata de un riesgo es real y ya hay señales de que vamos en ese camino”, señala la doctora Olivia Gall, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH), quien hace poco escuchó a su marchante quejarse de los muchos chinos que trabajan en la Central de Abastos para luego responsabilizarlos de “contagiar al mundo con el coronavirus”.

A decir de la académica, basta abrir cualquier periódico para ver que éste es un fenómeno que se está replicando en todo el planeta y, por lo mismo, cada vez es más común leer sobre ataques a personas tan sólo por tener ojos rasgados, como le pasó a Jonathan Mok en Londres, golpeado por dos adolescentes británicos quienes lo tomaron por chino cuando, en realidad, él es de Singapur. El temor ha escalado a tal grado que muchas comunidades han salido a manifestar su gran miedo a “toser siendo asiáticos”.

Por ello, la también coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Racismo y Xenofobia se confiesa inquieta por lo que pueda pasar en nuestro país, en especial en sitios de la Ciudad de México como la Central de Abastos, el Centro Histórico o la colonia Viaducto Piedad, que congregan a la comunidad china, o en ciudades como Saltillo o Pesquería, donde se han establecido muchos coreanos tras el establecimiento de fábricas de Samsung y Kia. “Muchos dirán que señalar hoy esto no es prioridad pues lo importante es lo sanitario, pero estos temas van junto con pegado”.

Quizá lo más preocupante sea que esta propensión al estigma fácil se observa en todo tipo de individuos, desde en altos jerarcas políticos como Donald Trump —quien suele referirse al Covid-19 como “el virus chino” o “extranjero”— hasta en trabajadores que viven al día, como el marchante de la doctora Gall, a quien en su momento ella le objetó que pensar de este modo era un sinsentido “porque los virus no tienen nacionalidad ni pasaporte, son tan sólo eso: virus”.

Algo a no perder de vista, dice la profesora de la UNAM, es que el racismo y xenofobia tienden a escalar si somos cortos de vista y, por lo mismo, pide proteger no sólo a los colectivos asiáticos sino a las personas de piel oscura y centroamericanos radicados o de paso por el país, pues al hacer trabajo de campo —y sin esta crisis de por medio— ha visto cómo los negros africanos son vejados en sitios como Tapachula bajo el argumento de que portan infecciones.

Asimismo, es común leer sobre agresiones de mexicanos hacia hondureños en ciudades como Tijuana, ante lo que Olivia Gall pregunta, “¿qué pasará con estas personas? Muchas contraerán el coronavirus debido al hacinamiento y poca higiene de las estaciones migratorias, y entonces ¿cómo los tratarán si los saben enfermos?”.

Para la docente es claro que los actos de odio no sólo son contagiosos, sino que se agravan, por lo que no le extrañaría que las hostilidades contra los chinos pronto se extiendan a personas de determinada fisonomía o nacionalidad, ni que aparezcan personajes que aprovechen las aguas revueltas para impulsar cruzadas racistas y xenófobas, o agendas propias sin relación alguna con el Covid-19.

Y quien lo dude sólo debe hojear los periódicos para enterarse de que el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, tras responsabilizar a los migrantes de la epidemia aprovechó la crisis sanitaria para otorgarse poderes ilimitados, gobernar por decreto, desconocer las leyes y castigar a periodistas que den a conocer noticias que él considere falsas, mientras que Trump, amparándose en el avance del coronavirus, tuiteó: “ahora más que nunca necesitamos el muro”.

La sinofobia, un prejuicio histórico

 A fin de entender mejor el trasfondo de las agresiones contra los chinos en México, la doctora Gall refiere que la sinofobia en el país no se originó con el coronavirus ni es reciente y, para respaldar su afirmación, se remite a un capítulo del que no se habla en las escuelas ni suele aparecer en los libros de historia (aunque como dice el escritor Julián Herbert, “es algo que quiere ser contado”): el asesinato de 303 chinos entre el 13 y el 15 de mayo de 1911 en Torreón, Coahuila, a manos de las tropas revolucionarias de Madero.

“Al buscar en el diccionario la definición de genocidio (aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos) es fácil ver que este episodio se ajusta bien a la descripción, sin que se haya declarado así oficialmente”.

Y aunque quisiera que no fuera de esta manera —agrega— nuestra historia está salpicada de episodios similares; ello explica que durante los años 30 y 40 surgieran por todo el país grupos como la Liga Obrera Anti-China, el Comité Juvenil Anti-Chino o la Liga Anti-China y Anti-Judía, los cuales, además de acusar a los orientales de traer la tuberculosis a México y cabildear leyes para expulsarlos del país, publicaban comunicados como éste: “Los chinos son la más terrible amenaza de nuestra salubridad, duro con ellos antes de que se crucen más con nuestra raza. Evitemos a nuestras compatriotas la peor de las vergüenzas: el tener hijos de físico chino”.

La pregunta es, apunta la investigadora, ¿cómo un país que se enorgullece de ser mestizo es al mismo tiempo xenófobo? “Quizá la respuesta esté en que, desde los albores del siglo XIX, y de manera más acentuada con la consolidación del Estado postrevolucionario, se nos ha repetido hasta la saciedad que nuestra identidad nacional es esencialmente mestiza, pero no debido a una mezcla cualquiera, sino por la confluencia de dos raíces: la indígena y la española. Las demás vetas posibles ni siquiera se consideran”.

A fin de apuntalar este ideal se llegó a impulsar desde el gobierno una serie de políticas para impedir la incursión al país de ciertas nacionalidades, como establece la circular confidencial 157, emitida por la Secretaría de Gobernación el 27 de abril de 1934, y donde se ordenaba a los encargados de migración evitar la entrada a México de gente de “raza amarilla o mongólica, africana o australiana, indoeuropea, aceitunada o malaya, pues su sangre, cultura, hábitos y costumbres los hacen exóticos para nuestra psicología, y sus prácticas resultan perturbadoras para la idiosincrasia nacional”.

Incluso muchos de los intelectuales más importantes de la época deslizaban tales prejuicios en sus obras, como José Vasconcelos, quien en La raza cósmica (1925) escribía: “Ocurrirá, y ha ocurrido ya, que la competencia económica nos obligue a cerrar nuestras puertas, tal como hace el sajón, a una desmedida irrupción de orientales. Pero al proceder así nosotros no obedecemos más que a razones de orden económico; reconocemos que no es justo que pueblos como el chino, que bajo el santo consejo de la moral confuciana se multiplican como los ratones, vengan a degradar la condición humana”.

Por episodios como estos —y otros muchos que escaparon a la enumeración—, la doctora Gall es enfática al afirmar que “aunque nos ofendamos y haya quienes lo pongan en duda, México ha sido muy xenófobo y lo es aún de muchas formas, por ello en vez de ofendernos si nos señalan esto, lo mejor es estar conscientes de este pasado, aprender de él y, desde ahí, promover un cambio”.

La realidad del miedo

A la doctora Gall no le cabe duda de que estos son tiempos de miedo ni de que este sentimiento lleva a muchos a buscar culpables para descargar en ellos su angustia. “En esto se parecen las pandemias y las guerras, pues al temer por nuestra integridad y la de los nuestros tendemos a pensar que hay un ‘nosotros’ amenazado por un ‘ellos’”.

Podemos decir que jamás seremos racistas o xenófobos, ¿pero y si nos hubieran tocado otras circunstancias?, plantea la académica, quien a fin de ejemplificar qué tan cambiante puede ser el humano cita al escritor Amin Maalouf, un hombre muy culto y convencido de la paz quien en su libro Identidades peligrosas confiesa que al verse atrapado en medio de una guerra religiosa en su natal Líbano, y con una esposa embarazada y un hijo pequeño, de no haber huido a Francia habría empuñado un arma y disparado contra musulmanes.

“Eso es la banalidad del mal, como diría Hannah Arendt, y cualquiera podría caer en ella. Si hoy presenciamos cosas que hace un mes no veíamos, como discriminación o saqueos, es porque el pánico es algo terrible. Si tuviera injerencia impulsaría una campaña para crear conciencia sobre no culpar a otros, sean pobres, extranjeros, migrantes o indígenas, de la problemática mundial y nacional”.

Sobre achacarle a los chinos de México la expansión local del coronavirus la doctora Gall es enfática al decir que es un absurdo ya que no sólo gran parte de esta comunidad china no ha regresado a su país en años, sino que muchos nacieron aquí y son mexicanos.

No obstante, el temor flota en el aire y, en opinión de la académica, es preciso atender el asunto, pues como advertía Maalouf en el libro antes citado, “el sentimiento de miedo o de inseguridad no siempre obedece a consideraciones racionales, hay veces en que se exagera o adquiere incluso un carácter paranoico. A partir del momento en que una población tiene miedo lo que hemos de tener en cuenta es, más la realidad del miedo, que la realidad de la amenaza”.

Grupos vulnerables ante la Covid-19

En tiempos de coronavirus, además de la edad hay otras condiciones y enfermedades que aumentan el riesgo de la enfermedad y su evolución. En entrevista con Radio UNAM, el doctor Samuel Ponce de León Rosales, titular de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus de la UNAM, explicó que los sectores en riesgo son pacientes con antecedentes de enfermedades, pero precisó, por ejemplo, que el riesgo en diabéticos se presenta en aquellos pacientes con larga evolución, con una enfermedad mal controlada y asociados a insuficiencia renal y vascular. 

Lo mismo sucede con aquellos pacientes con inmunosupresión, es decir, con disminución o anulación de la respuesta inmunológica del organismo mediante un tratamiento médico, como enfermos de diabetes o con VIH sin tratamiento con retrovirales, pacientes con cáncer en quimioterapia o que tienen factores como obesidad o con infecciones crónicas. Tienen un sistema de defensa bajo y no responde como sucede en situaciones de normalidad.

Ponce de León Rosales, también coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS) de la UNAM, explicó que por estos antecedentes el virus encuentra un receptor para que la evolución de la enfermedad pueda ser más grave y estas comorbilidades son más frecuentes conforme va avanzando la edad.

En ese contexto, también hizo mención sobre aquellos pacientes con asma, quienes tienen un riesgo incrementado de cualquier infección viral, junto con crisis asmáticas, lo que provocaría que, si se combina con esta infección viral, agravaría los síntomas respiratorios. 

La medicina no basta: por qué necesitamos ciencias sociales para frenar esta pandemia

Agencia SINC, Laura Chaparro

Por muy duras que sean, las medidas de confinamiento para evitar el contagio funcionan. Así se desprende de una investigación publicada en The Lancet Infectious Diseases en la que los autores concluyen que la cuarentena de personas con COVID-19, junto al cierre de centros educativos y el distanciamiento en el lugar de trabajo son medidas efectivas para reducir el número de casos de la enfermedad.

El estudio evalúa el efecto potencial de estas acciones en Singapur, uno de los primeros lugares que informó de casos importados. En un análisis publicado en la misma revista, los investigadores Joseph A. Lewnard y Nathan C. Lo de la Universidad de California (EEUU) ponen el foco en la dimensión ética de este confinamiento.

“Para superar este virus necesitaremos la experiencia de una amplia gama de disciplinas, desde las ciencias sociales y las humanidades hasta la medicina, la biología y la ingeniería”, dice Shah

“Es importante destacar que los líderes políticos deben promulgar políticas de cuarentena y distanciamiento social que no supongan sesgos contra ningún grupo de población. Los legados de las injusticias sociales y económicas perpetradas en nombre de la salud pública tienen repercusiones duraderas”, advierten.

Los científicos hacen referencia a las posibles reducciones de ingresos y pérdidas de empleo que afectan de forma desproporcionada a las poblaciones más desfavorecidas y piden políticas para reducir estos daños. Entre estos colectivos más vulnerables destacan las personas sin hogar, los reclusos, los mayores, las personas con discapacidad o los migrantes en situación irregular.

En emergencias sanitarias como la que estamos viviendo, los expertos en ciencias sociales se esfuerzan para que este tipo de medidas no dejen a nadie atrás. “Si queremos superar este virus necesitaremos la experiencia y los conocimientos de una amplia gama de disciplinas, desde las ciencias sociales y las humanidades hasta la medicina, la biología y la ingeniería”, indica a SINC Hetan Shah, director ejecutivo de la Academia Británica.

Medidas más humanas

En un artículo publicado en Nature a mediados de enero, cuando el coronavirus SARS-CoV-2 aún no había llegado al rango de pandemia, Shah recordaba que las epidemias son fenómenos biológicos, pero también sociales y destacaba el papel de la antropóloga Melissa Leach en su lucha contra el ébola. Para disminuir el riesgo de contagio y respetando todo lo posible las tradiciones de las comunidades, Leach propuso sustituir los rituales de entierro por otros más seguros, en lugar de eliminar las ceremonias por completo.

¿Cómo lo hizo? Ella y su equipo de la Plataforma de Antropología de Respuesta al Ébola reconocieron en Sierra Leona la importancia social de este ritual y hablaron con los líderes locales para sustituir las ceremonias físicas por otras no presenciales, logrando un acuerdo para retrasar algunas visitas tradicionales hasta después de la crisis.

Durante la crisis del ébola, el equipo de la antropóloga Melissa Leach fue crucial para reducir el riesgo de contagio: propuso sustituir los rituales de entierro por otros más seguros, en lugar de eliminar las ceremonias por completo

“Las medidas de salud pública se tambaleaban, a menudo, por razones sociales y culturales”, recordaba la antropóloga una vez superada la epidemia. “Fuimos capaces de nutrir las medidas de emergencia con las ciencias sociales ayudando a que fueran más efectivas”, resaltaba Leach, que dirige el Instituto de Estudios para el Desarrollo (Reino Unido).

En el caso de la pandemia actual, como recoge un editorial del LSE Impact Blog –un espacio de debate impulsado por la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres– las medidas de salud pública llevadas a cabo para prevenir la propagación del virus, desde el lavado de manos, al autoaislamiento o el cierre de ciudades, requieren de la investigación social para que sean efectivas.

“Las ciencias sociales tienen un papel fundamental para responder a este pandemia”, asegura Shah, y resalta los perfiles de dos profesionales de estas ciencias: los psicólogos y los economistas. Los primeros saben cómo fomentar comportamientos sociales que reduzcan la propagación del virus, mientras que los segundos pueden asesorar a la administración y a las empresas para encarar este bache económico.

Y no solo eso. En esta pandemia que lleva aparejada una oleada de bulos y desinformación, los psicólogos explican los mecanismos que están detrás de estas acciones y cómo nuestro cerebro está influido por los sesgos y por el miedo, lo que puede provocar que bajemos la guardia ante bulos o que procesemos mal los contenidos verídicos.

Imagen de archivo de agosto de 2014, durante la epidemia de ébola en Liberia. / EFE

Lecciones aprendidas de epidemias anteriores

Para afrontar la crisis actual, los científicos recomiendan analizar lo que se hizo en epidemias pasadas. Un documento publicado por la plataforma Ciencias Sociales en Acción Humanitaria –promovida por UNICEF y el Instituto de Estudios para el Desarrollo– recoge 15 lecciones aprendidas de epidemias de gripes y el SARS (una enfermedad respiratoria causada por otro coronavirus en 2003).

Muchas de ellas se pueden aplicar en estos momentos, como la transparencia informativa. Retener la información al público puede ser muy perjudicial puesto que si las personas no consiguen estos datos de las fuentes oficiales, confiarán en medios no fiables. En la pandemia de gripe A (H1N1) de 2009 se cuestionó la neutralidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) porque el público pensó que se había exagerado el riesgo en beneficio de las compañías farmacéuticas, que se beneficiarían con la acumulación de las vacunas.

“En estos momentos debería haber científicos sociales que aconsejen a los gobiernos y a las agencias sobre sus estrategias, como está ocurriendo dentro de la OMS”, señala Annie Wilkinson

Para evitarlo, los expertos que han elaborado el documento recomiendan a las autoridades ser transparentes sobre lo que se sabe de la epidemia y, también, sobre las limitaciones de los datos. “Las instituciones, los gobiernos nacionales o la OMS deben ser transparentes sobre su compromiso con los expertos y la industria farmacéutica para explicar cómo manejan los conflictos de intereses”, plantean.

“En estos momentos hay o debería haber científicos sociales que aconsejen a los gobiernos y a las agencias sobre sus estrategias, como está ocurriendo dentro de la OMS, por ejemplo”, señala a SINC Annie Wilkinson, coautora del informe y antropóloga del Instituto de Estudios para el Desarrollo.

Otro aspecto es evitar estigmatizar a determinados colectivos, como ocurrió con los españoles en la gripe de 1918, denominada comúnmente como ‘gripe española’. En el caso de esta pandemia cuyo origen tuvo lugar en la provincia de Hubei (China), las autoridades y los medios de comunicación han conseguido no etiquetar a esa población, al utilizar los nombres promovidos por la comunidad científica: la COVID-19 para hablar de la enfermedad y el SARS-CoV-2 para referirse al virus.

La pobreza dificulta el confinamiento

Como hemos visto, y tal y como analizaba en un artículo de opinión Manuel Franco, profesor de Epidemiología de la Universidad de Alcalá en Madrid y de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins (EEUU), las diferentes medidas para contener la expansión del virus no afectan igual a toda la población y pueden aumentar las desigualdades.

En este sentido, a las autoridades sanitarias y a los antropólogos les preocupa la incidencia de esta pandemia en países en vías de desarrollo, especialmente en África, donde abundan países con sistemas sanitarios débiles y sin protección social.

A las autoridades sanitarias y a los antropólogos les preocupa la incidencia de esta pandemia en África, donde abundan países con sistemas sanitarios débiles y sin protección social

“Los desafíos de manejar esta pandemia son enormes en el continente africano, al incluir a algunos de los países de ingresos más bajos del planeta y donde las desigualdades globales de riqueza son más pronunciadas”, declara a SINC Tamara Giles-Vernick, jefa de la Unidad de Investigación de Antropología de la Emergencia de Enfermedades del Instituto Pasteur (Francia) y coordinadora de Sonar-Global.

A un posible aumento de los casos en los centros hospitalarios que ponga en peligro su funcionamiento, como está ocurriendo en algunos puntos de Europa, se suma la falta de agua en algunas regiones y núcleos rurales. Tampoco ayuda la carencia de sistemas de alcantarillado, de recogida de residuos o de limpieza urbana de la que adolecen determinadas zonas.

A pesar de estas limitaciones, Giles-Vernick recalca que es un error referirse a África como un único ente sin reconocer su diversidad, y pide evitar los prejuicios. “Veo algunos artículos en la prensa que apuntan a la ‘cultura africana’ como una barrera para el confinamiento efectivo, pero debemos ser extremadamente cuidadosos al atribuir a la ‘cultura’ lo que, sobre todo, puede ser un problema de pobreza y de sus consecuencias”, sostiene.

Las ciencias sociales muestran que no es la cultura, sino la pobreza, la principal barrera para lograr que se cumplan las medidas preventivas. Y eso es algo que aprovechan los virus.

 

Transparencia con las vacunas

Aunque los científicos trabajan contrarreloj para desayunar una vacuna, el hecho de que todavía no exista está favoreciendo la rápida expansión del virus. Para evitar repetir errores de crisis anteriores, cuando la vacuna esté lista, los expertos recomiendan una política de comunicación transparente que explique por qué se priorizan determinados grupos y aclarar cualquier rumor sobre conflictos de interés. También se deberán enfatizar los beneficios frente a los posibles efectos secundarios.

¿Podría servir una pandemia de este tipo para que los movimientos antivacunas se convencieran de la importancia de las inoculaciones? “Siempre merece la pena intentarlo pero tengo la sensación de que la gente está tan centrada en COVID-19 que no sería diferente y algunos dirían que esto es una emergencia y no una situación normal”, alega a SINC Heidi Larson, profesora de Antropología, Riegos y Ciencias del Comportamiento de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (Reino Unido).

Bicicleta, opción de transporte para evitar contagio

En estos momentos, viajar en bicicleta es una alternativa viable para sortear el transporte público, y con ello reducir el riesgo de contraer enfermedades como la COVID-19, afirmó Manuel Suárez Lastra, director del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM.

Durante esta contingencia es aconsejable usar una bici propia, aunque la afluencia promedio en el transporte público descendió más de 40 por ciento, y el uso del Sistema de Préstamo de Bicicletas ECO BICI bajó hasta 50 por ciento, subrayó.

El también coordinador del Plan de Movilidad Ciclista para la Ciudad de México (Plan Bici CDMX 2018), hizo un llamado a quienes poseen una bici para que piensen en ella como primera opción de transporte si tienen que salir de sus hogares.

“Es una de las mejores formas de transporte en trayectos cortos, es rápida, llegas de puerta a puerta, es segura y más cómoda. Sin embargo, en condiciones convencionales sólo tres por ciento de quienes se transportan lo hacen en bicicleta, es decir, se realizan alrededor de 300 mil viajes diarios”, indicó.

En ciudades como Bogotá, Colombia; Nueva York, EU; y Wuhan, China, han multiplicado el uso de este transporte de tracción humana y han implementar ciclovías temporales para evitar, en la medida de lo posible, el contacto entre personas.

En la Ciudad de México, una asociación de ciclistas ha propuesto también aplicar esta iniciativa. “Me parece adecuada, pero habría que verificar aspectos como la infraestructura, detectar sitios específicos donde colocarlas, aunque hacerlo de manera temporal no es viable, pues se requieren recursos físicos y humanos para su operación. No obstante, es buen momento para promover el uso de este vehículo”, consideró.

Transporte individual

En opinión de Ernesto García Almaraz, coordinador del Programa Bicipuma de la UNAM, la bicicleta como transporte individual es una excelente alternativa de movilidad, y en estos momentos es recomendable una particular, no de préstamo.

“Al promoverla nos bajamos del transporte colectivo, que representa un riesgo en estos momentos por el potencial contagio; con la bici mantenemos la recomendada sana distancia”.

La UNAM se ostenta como la institución de educación superior más activa del mundo en bicicleta al ganar el reto mundial Academic Bicycle Challenge (ABC) o Concurso Internacional de Ciclismo Universitario 2019, y tiene en Bicipuma a su principal promotor.

“Tenemos que seguir las indicaciones de las autoridades de salud, pero si es inevitable salir, la bici es una alternativa de movilidad ideal, incluso como una forma de esparcimiento, siempre atendiendo las instrucciones de las autoridades”, finalizó.

#UNAMosAccionesContralaCovid19
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Retransmisión: Un nuevo virus emergente, el coronavirus SARS-CoV-2

La Universidad Nacional Autónoma de México le hace la más cordial invitación a la transmisión:
Un nuevo virus emergente, el coronavirus SARS-CoV-2: situación actual en México y el mundo,

que ofrecerá la doctora Susana López Charretón, investigadora del Instituto de Biotecnología,

2 de abril, 19:00 hrs.

Rare ozone hole opens over Arctic — and it’s big

A vast ozone hole — probably the biggest on record in the north — has opened in the skies above the Arctic. It rivals the better-known Antarctic ozone hole that forms in the southern hemisphere each year.

Record-low ozone levels currently stretch across much of the central Arctic, covering an area about three times the size of Greenland (see ‘Arctic opening’). The hole doesn’t threaten people’s health, and will probably break apart in the coming weeks. But it is an extraordinary atmospheric phenomenon that will go down in the record books.

“From my point of view, this is the first time you can speak about a real ozone hole in the Arctic,” says Martin Dameris, an atmospheric scientist at the German Aerospace Center in Oberpfaffenhofen.

Check here more information.

Colaboración estratégica de nueve instituciones de educación superior del país ante la emergencia sanitaria

Con el objetivo de poner a disposición de nuestras comunidades universitarias y de la sociedad en general, una serie de recursos, herramientas y recomendaciones de acceso abierto para desarrollar con éxito programas educativos en esta emergencia sanitaria, las nueve instituciones de educación superior que integramos la Red de Innovación Educativa (RIE360), decidimos lanzar el día de hoy la página: http://rie360.mx/ , “Recursos Educativos para Innovar la Docencia ante el COVID-19”.

Esto nos permite sumar esfuerzos para hacer más fácil y accesible la transición de estudiantes, profesores y profesoras a la enseñanza a distancia, compartiendo experiencias y mejores prácticas.

La Red está integrada por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Anáhuac México, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la Universidad de Guadalajara, la Universidad Iberoamericana y la Universidad Nacional Autónoma de México.

Durante las últimas semanas, las y los universitarios en México hemos vivido tiempos difíciles; situaciones sin precedente que están poniendo a prueba nuestras capacidades, nuestra creatividad, y nuestra solidaridad.

La irrupción global del COVID-19 está evidenciando lo que una pandemia exige de nosotros y de nuestras instituciones. Como rectoras y rectores de diversas universidades mexicanas, cuyas misiones se basan en el desarrollo de la docencia, la investigación y la innovación, estamos obligados a actuar y a colaborar de manera decidida y audaz ante esta emergencia.

Como sabemos, millones de profesores y estudiantes migramos nuestros cursos presenciales a modalidad en línea, haciendo uso de distintas plataformas y apoyos tecnológicos. La disposición y el entusiasmo mostrado por las comunidades universitarias en esta transición no tiene precedentes, y nos inspira a seguir a adelante en tiempos difíciles.

Estamos seguras y seguros de que esta colaboración estratégica rendirá buenos frutos para nuestras universidades, y para todo el sistema de educación superior de nuestro país.

“La escritura me salvó de usar traje y corbata y me condenó a subir de peso”

Inmersos en la pandemia del Coronavirus (COVID-19), la esperanza del escritor Guillermo Arriaga es que esta coyuntura “nos haga reflexionar sobre las desigualdades y crear sistemas de salud en los que todos podamos ser atendidos.

Recientemente galardonado con el Premio Alfaguara de novela 2020 por Salvar el fuego, el guionista presentó su obra vía streaming: una historia de amor, celos, racismo y crimen en un país hundido, “contada en muchas voces, primera, segunda y tercera persona”.

La novela fue producto de cuatro años y medio de trabajo; texto que, nuevamente,  pone de manifiesto su obsesión por los amores extremos, tópico abordado en El búfalo de la noche, El Salvaje y 21 gramos.

Arriaga respondió los cuestionamientos de sus lectores a quienes explicó su método de creación: “Me siento a escribir sin saber de qué se va a tratar la historia, sin saber quiénes son los personajes, voy descubriendo la estructura y el lenguaje de cada uno conforme voy avanzando y una vez que tengo el conjunto empiezo a reescribirla, es decir, transcribo (esta novela en particular) hasta seis veces completas, palabra por palabra y voy corrigiendo (unas 10 veces), ajusto puntuación, sinónimos, voy quitando  cosas”.

Para muchos el arte de escribir es íntimo y significa un rito. En cambio, Arriaga escribe hasta en las banquetas y no descansa ni cuando está de vacaciones, 659 páginas conforman Salvar el fuego. En cada una de ellas hay sangre, cerebro y corazón. “No sufro escribiendo, yo me divierto mucho. Soy adicto a escribir, ya llevo 70 páginas de la nueva novela”.

Ateo, respetuoso de los credos, aseguró que vivimos tiempos oscuros y recordó el proverbio chino “No maldigas la oscuridad, mejor enciende una vela”, y deseó “que en esta cuarentena provocada por el coronavirus los libros se conviertan en una vela, en algo que ilumine lo que están haciendo”.

Asimismo, destacó que Shakespeare, Juan Rulfo, Martín Luis Guzmán, Ernest Hemingway, Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis, Mario Vargas Llosa, Guadalupe Nettel, Cristina Rivera Garza, Fernanda Melchor y Brenda Lozano, han sido sus principales influencias literarias.

Cazador de arco y flecha, políticamente incorrecto, para Guillermo Arriaga lo mejor que le puede suceder a un escritor es ser leído, más aún en estas circunstancias. “Me honraría mucho que alguien me leyera en estos momentos”.

Finalmente, el guionista de Amores Perros aconsejó a los escritores en ciernes: “Siéntate a escribir y termina lo que escribes”.

Transporte  potencia probabilidad de contraer coronavirus

 

Desde la época de la peste bubónica hasta el coronavirus, los patógenos se mueven con las personas en las rutas de transporte, ya sean aéreas, terrestres o marítimas. Ante este panorama, los modelos matemáticos nos pueden explicar cómo se dispersa el coronavirus, así lo dijo Jorge Velasco Hernández, del Instituto de Matemáticas, Unidad Juriquilla de la UNAM.

El transporte aéreo es una invención de la humanidad relativamente moderna y tiene la cualidad de que es sumamente rápido. Un avión con 300 pasajeros recorre en tres horas y media cuatro mil kilómetros y dependiendo del tamaño de las ciudades que conecta y el volumen de la población puede ser muy significativo para el contagio.

En México la mayor parte de la población se mueve en transporte terrestre a través de los camiones. Aunque las distancias son cortas el recorrido dura varias horas y viajan una gran cantidad de personas en un espacio cerrado, condiciones que brindan al patógeno la oportunidad de transmitirse y moverse a otras localidades.

En un ambiente normal de la calle o en el trabajo, el coronavirus tiene un número reproductivo de 2.5, eso significa que por cada infectado se contagiarán aproximadamente entre dos y tres personas.

“Si a un individuo con estos síntomas lo encerramos en un camión con otras 50 personas y que carece de un sistema de ventilación y circulación de aire eficaz, el número de infectados será arriba de dos, puede ser tres, cuatro o hasta cinco, dependiendo de las condiciones del transporte (ventilación, aire y cercanía con el infectado)”.

Recordemos que una epidemia depende de varios factores, dos de los más importantes son el número reproductivo y la densidad de la población.

Mientras más grande sea una ciudad más sujetos hay propensos a contagiarse. Se puede plantear este tipo de simulaciones matemáticas para determinar el efecto que un caso infeccioso que arribe a una ciudad puede tener en función de su número de habitantes.

“Evidentemente cuando estamos en un espacio cerrado y hay muchas personas adentro, la capacidad infecciosa de una sola persona se puede incrementar, simple y sencillamente porque existen muchos contactos arriba de lo normal”.

Lo mismo que pasa en el transporte público sucede en los eventos masivos, la aglomeración de las personas incrementa la probabilidad de transmisión.

Superdispersores

“Hay individuos que poseen una infecciosidad elevada pero que no tienen síntomas, y por consiguiente, pueden infectar a un número muy inusual de personas, por arriba del promedio”. En el caso del coronavirus se ha sabido de casos donde una sola persona contagia de 10 hasta 20 personas.

Un superdispersor puede infectar a un número muy elevado de personas en eventos masivos, donde hay mucha gente encerrada. Afortunadamente estos casos son muy raros, pero el problema es urgente y es difícil identificarlos.

Existen personas que son superdispersores por naturaleza, pero también se pueden generar superdispersores si se toma una persona enferma y se encierra en un camión durante siete horas con 50 personas o en un avión durante 11 horas de México a Venecia con otras 250. “Las probabilidades que alguien se enferme dependerán de la cercanía de la persona y los patrones de circulación del aire, de la limpieza de las superficies, etc.”.

Los modelos matemáticos ayudan a entender cuál es el papel que pueden jugar los superdispersores en la dinámica de una enfermedad. No obstante, los parámetros utilizados en estos modelos son inferidos y siempre existirá incertidumbre.

Por tanto, los números con los que trabajan son solamente promedios. “Existe una dispersión alrededor de estos números, una cierta incertidumbre de la que hay que estar conciente”, indicó el matemático de la UNAM.

Modelos matemáticos

“Los modelos matemáticos son herramientas que pueden servir para diseñar políticas públicas y tomar decisiones que a veces son difíciles. Su uso para predicción es todavía bajo, desafortunadamente la enfermedad que tenemos encima es nueva y no la conocemos mucho, no tenemos suficentes datos en las escalas de tiempo y espacio necesarias. Por ello, la predicción todavía está lejos en este caso”.

Medidas como el distanciamiento social y no salir de casa se han estudiado a través de los modelos matemáticos y se sabe que son eficaces.

Finalmente, el investigador universitario recomendó que en estos días la gente viaje lo mejor posible, y si van a salir que sea lo estrictamente necesario. Es importantísimo quedarse en casa, concluyó.

La cuarentena es una obligación, el aislamiento un privilegio

El periodo de mantenerse en casa para evitar el contagio por Covid-19 trae consigo impactos psicológicos importantes. De acuerdo con la doctora Carolina Santillán Torres Torija, supervisora académica de la estrategia Crisis, Emergencia y Atención al suicidio de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM, señaló que cuarentena es cuando una persona ya ha estado en potencial riesgo con otra que ya está infectada y se le ha indicado que necesita aislarse.

Por otro lado, el aislamiento es el privilegio y derecho de hacerlo voluntariamente, se lleva a cabo por aquellos que no han estado en contacto con alguien ya portador del Covid-19. Esta situación va cambiar conforme pasen los días, ya que los  primeros casos eran importados y ahora al presentarse el contagio comunitario el riesgo aumenta.

La investigadora de la FES Iztacala refirió que el impacto psicológico es diferente de acuerdo al grupo social al que se refiera. El 40 por ciento de los mexicanos están empleados de manera informal y dependen de sus ingresos diarios para poder subsistir. Esas personas tendrán el riesgo adicional de desigualdad, con preocupaciones por sus niveles altos de endeudamiento, tienen poca información y no han dimensionado la problemática de salud pública. Tendrán ansiedad, depresión y consumo de sustancias.

La especialista señaló que las que cuentan con una situación privilegiada van a enfrentarse a situaciones económicas complicadas: aburrimiento, frustración, enojo y cuestiones relacionadas con depresión.

Por otro lado, las  personas que se encuentran en cuarentena por haber convivido con alguien contagiado tendrán el riesgo adicional de presentar estrés postraumático, especialmente si son papás con hijos pequeños o mujeres embarazadas.

Mencionó que los profesionales de la salud tienen un impacto adicional porque tienen el estrés de su familia, cansancio. Los niños pueden desarrollar miedo, nerviosismo, tristeza, mientras que otras personas pueden sentir culpa o vergüenza por temor de contagio. “El impacto puede llevar a ingerir alcohol y otras sustancias, habrá un aumento de la depresión y la violencia intrafamiliar”.

Para mitigar esta situación, además de los apoyos que el gobierno pudiera ofrecer, debieran sumarse los bancos, la industria privada, créditos automotrices, de vivienda y que empresarios no retiren a sus trabajadores de sus empleos. Es un problema que necesita de muchos actores y en lo individual apoyar en lo que se pueda, “los que puedan dar apoyo psicológico o económico lo hagan, pero si  no, tampoco hay que estigmatizar a aquellas personas que salen por necesidad, esta pandemia lo menos que debe hacer es dividirnos”.

Exhortó a estar atentos entre todos y monitorear señales tempranas  de nuestros familiares y/o vecinos como problemas para dormir, disminución del apetito, irritabilidad, llanto, tristeza y animarlos a que reciban ayuda profesional a la distancia.

Aconsejó mantener el estilo de vida, hacer mínimo treinta minutos de ejercicio, tener contacto social a distancia y dosificar la información a la que se tiene acceso y preferir fuentes verificadas y oficiales.

Pandemias y enfermedades que han azotado a la humanidad, en TV UNAM

En la barra de Ciencia y tecnología, TV UNAM estrena el ciclo de documentales Enemigo interior, que consta de cinco trabajos extraordinarios y muy pertinentes para el momento que vive el mundo hoy. Médicos especialistas, científicos, pacientes, representantes de organismos de gobierno y todos los actores involucrados hacen un análisis, desde diferentes puntos de vista, de los retos a los que se enfrenta la humanidad y sus gobiernos por las principales enfermedades y virus que han azotado al mundo en los últimos años.

El ciclo inicia el jueves 2 de abril con el documental Virus gigantes de Hervé Dresen y François Vives (Francia, 2016). En 1992, un microbiólogo inglés tomó muestras de lo que creyó era una bacteria desconocida del sistema de aire acondicionado de un hospital. Diez años después, los investigadores de la Universidad del Mediterráneo en Marsella descubrieron que se trataba de un virus de tamaño gigantesco y que era sólo el primer representante de una familia de organismos desconocidos, a veces muy diferentes entre sí, y todos ellos asombrosos en algunas de sus características, las cuales representan un desafío al conocimiento de la virología. Estos virus gigantes parecen ser intermediarios entre el mundo viral, supuestamente no vivo, y el mundo celular vivo.

El 9 de abril toca el turno de H1N1. Nuestros virus tienen un futuro… de Patrice Desenne (Francia, 2018). El documental describe la situación que se vivió en México en 2009 durante la epidemia de influenza, y cómo fue el pánico a nivel mundial a partir de lo sucedido en nuestro país. Asimismo, explora las consecuencias por las medidas sanitarias que se tomaron para tratar de evitar mayores casos de contagio entre la población, como el cierre de escuelas, instituciones, museos, cines y prácticamente cualquier lugar público, el uso generalizado de cubrebocas, gel antibacterial y el pánico sembrado entre la población.

El 16 de abril se transmite Cáncer, la pista olvidada, de Marie-Pierre (Francia, 2015), que indaga sobre si el cáncer debería entenderse y tratarse como una “enfermedad de los genes”. Investigadores y médicos de varios países piensan que sí, y quieren revolucionar el tratamiento. Para ellos, el cáncer es un trastorno del metabolismo celular, que podría tratarse con unas pocas moléculas simples. La película nos invita a hacer un balance de su investigación.

El 23 de abril podrás ver La cruenta verdad (VIH), de PBS Internacional. Un documental que habla sobre la importancia de comprender los orígenes del virus del VIH para ayudar en la batalla contra el sida. A pesar del progreso reciente en contener la pandemia del sida, el VIH sigue siendo un asesino de proporciones épicas. Comprender los orígenes del virus podría proporcionar pistas cruciales para ayudar en la batalla contra la enfermedad. Este documental se elaboró por un equipo internacional de investigadores en su búsqueda de los orígenes del VIH en los hospitales y los bosques primitivos de África central.

El ciclo cierra el 30 de abril con Epidemia de Alfred I. duPont (Estados Unidos, 2016). Esta película cuenta la historia de cómo y por qué el brote de ébola en África occidental no se detuvo, con testimonios de funcionarios de salud pública, incluido el presidente de Liberia, el director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades y varios altos funcionarios de la Organización Mundial de la Salud.

No te pierdas por la señal de TV UNAM el estreno del ciclo de documentales Enemigo interior todos los jueves de abril a las 19:30 horas con retransmisión los sábados a las 14:00 horas.

Curso de periodismo para detectar fake news

Actualmente el virus COVID-19 se encuentra presente en diferentes medios de comunicación: televisión, radio e internet. Algunas de estas noticias son falsas y confunden a la gente. Ante este panorama la UNAM, a través del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia Justicia y Sociedad (PUEDJS), relanza una herramienta para combatir las Fake News.

Walter Arellano Torres, coordinador de Formación y Docencia del PUEDJS, explicó en entrevista para UNAM Global, que se trata de un curso de periodismo en línea y es gratuito.

Este curso es importante porque “la otra pandemia es justamente la desinformación en las noticias falsas”. Muchas de estas noticias falsas buscan crear miedo, desesperanza, desolación y sobre todo establecer una crisis, pero no hay que caer en pánico. Por ello, es importante detectar los contenidos de las noticias falsas, justamente en los momentos de crisis como éste.

Esta herramienta está compuesta por cuatro unidades y es impartido por una veintena de prestigiados periodistas y académicos como Juan Carlos Monedero, Jenaro Villamil, Julio Hernández “Astillero”, Blanche Petrich, Arturo Cano, Fabrizio Mejía, Pedro Miguel, Sanjuana Martínez, Sergio Sarmiento, Socorro Apreza, Jean-Francois Boyer, Walter Arellano y John Ackerman.

Aborda temas del contexto geopolítico de los medios corporativos y del periodismo independiente; géneros periodísticos, obtención de fuentes informativas, edición y creación de un estilo personal, detección de noticias falsas, ética, perspectiva de género y seguridad digital.

“Dentro de este marco tenemos un manual que se puede descargar de manera gratuita sobre 10 puntos básicos, donde ayudan a verificar y combatir las noticias falsas”.

Finalmente, Arellano Torres invitó a inscribirse de manera totalmente gratuita a todos los interesados. En el siguiente link se encuentra toda la información:

https://es.coursera.org/learn/periodismo-digital

Intervienen siete hospitales de la ciudad con instalaciones adicionales debido al coronavirus

 

Virus causante de la COVID-19, similar al que hospedan murciélagos y pangolines

El virus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, encontró similitud genética con los virus que circulan en poblaciones de murciélagos y pangolines, señaló Rafael Ojeda Flores, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM.

El especialista en enfermedades infecciosas y diversificación viral, destacó la importancia de encontrar el origen del virus causante de esta enfermedad para obtener información de ese microorganismo y de los mecanismos que desarrolló para adaptarse al ser humano.

“Es un virus zoonótico, como sus antecesores; la información con que se cuenta señala que los pangolines podrían estar jugando un papel importante como hospedero intermediario”.

El investigador adscrito al Laboratorio de Ecología de Enfermedades de la FMVZ precisó que, en efecto, el pangolín participa en la dinámica de la transmisión, “pero no sabemos cómo”. Asimismo, explicó que estos animales viven en poblaciones pequeñas y son los más traficados a nivel mundial, por lo que sus ocho especies están en alguna categoría de riesgo de extinción.

Si bien las últimas investigaciones detectaron coronavirus en pangolines (muy similar al que actualmente afecta a la humanidad), todos esos especímenes provienen de decomisos de tráfico ilegal, no son pangolines de distribución natural, y no se sabe si en su estado natural albergan el virus, resaltó.

“Algo que caracteriza al tráfico ilegal es que no comercian una sola especie, tienden a juntarlas, hacinarlas y sacrificarlas para venderlas en los mercados del mundo”, advirtió.

Entonces, diferentes especies están en constante cercanía, y por lo tanto el coronavirus podría tener su origen en murciélagos, y al estar en contacto en los sitios de tráfico y comercialización pudo trasmitirse a los pangolines, que actuaron como hospederos e intermediarios, “pero se debe seguir generando información para saberlo”, aclaró.

El universitario remarcó que no se sabe con certeza qué papel juegan los murciélagos o los pangolines, tampoco si en el proceso evolutivo el SARS-CoV-2 adquirió su capacidad de adaptarse al ser humano en los murciélagos, los pangolines o en los propios humanos, o por una combinación de los tres”.

Lo que sí se ha confirmado es que la COVID-19 es de origen animal (con lo que se desecha que sea un virus de laboratorio), que ha atravesado la barrera de transmisión interespecie y que se ha encontrado mucha similitud con virus asociados con los murciélagos y pangolines durante eventos de decomiso de comercio ilegal, resumió Ojeda Flores.

El experto lamentó que la gente, a falta de información científica veraz y de la capacidad de interpretar bien los datos que recibe, tome decisiones aceleradas, regularmente con desenlaces catastróficos.

“A fin de cuentas se debe de comprender que la mayoría de los virus que circulan en las poblaciones humanas tienen origen en los animales, pero el problema no son los animales, sino cómo el hombre se ha adentrado en los entornos silvestres”.

Las personas satanizan a los animales, que existen en un orden único en la Tierra, por lo que sería un error que desaparecieran, expuso.

“Que un animal albergue un coronavirus no lo convierte en el origen. Para que esta situación se supere es indispensable informar y educar sobre la forma de interactuar con especies silvestres; es imperativo controlar el tráfico y los mercados donde se comercializan”.

Finalmente, reiteró que el conflicto radica en cómo nos relacionamos con los animales silvestres, que albergan millones de virus, “y así ha sido desde hace millones de años”. No se deben tomar medidas radicales que amenacen la existencia de los pangolines y de poblaciones de murciélagos, que cumplen funcionales ecológicas importantes.

El mundo aún no cuenta con medicamentos que curen el COVID-19

Pese a que hay pruebas y avances en el desarrollo de vacunas y antivirales que combaten el COVID-19, Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Salud de la Organización Panamericana de la Salud, precisó que no se cuenta todavía con la aprobación para utilizarse en casos masivos.

Respecto al uso que algunos países han hecho del interferón sobre la enfermedad indicó que si bien tiene efectos en otras enfermedades, no hay pruebas fehacientes que demuestren su funcionamiento mediante un ensayo clínico.

Recomendaciones para cuidar a los grupos vulnerables ante el coronavirus

Quienes no pueden quedarse en casa por sus actividades, deben procurar vivir temporalmente en lugares donde no tengan mucho contacto con personas adultas mayores o enfermas; además, se debe extremar la higiene e identificar a población vulnerable para apoyarla con sus compras y que no salgan del hogar, recomendó Jorge Baruch Díaz Ramírez, titular de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero (CAPV) de la UNAM.

Desde el viernes 27 de marzo el gobierno federal hizo un llamado para mantener una sana distancia, “ha llegado el momento de disminuir el contacto físico con los demás, lo que resultará en la reducción del número de casos de contagio graves que requerirán una cama o una unidad de terapia intensiva en un hospital”, dijo.

Reiteró que la distancia entre personas sigue siendo clave para que la transmisión del coronavirus no sea alarmante, y resaltó que los jóvenes y adultos presentarán síntomas leves o hasta desapercibidos, “lo que hace fácil la transmisión del virus a sectores más vulnerables”.

El también académico de la Facultad de Medicina compartió algunas medidas para disminuir la posibilidad de contagios entre grupos vulnerables:

-Si las actividades cotidianas impiden permanecer en casa, se debe procurar, en la medida de lo posible, vivir temporalmente en lugares donde no se conviva con personas adultas mayores o enfermas, para cortar la cadena de trasmisión en los hogares.

-Para quienes no puedan reestructurar su vivienda y tengan que convivir con sectores vulnerables, extremar precauciones de higiene personal al entrar y salir de casa, lavarse las manos con agua y jabón constantemente con la técnica adecuada y no establecer contacto directo de forma física con estos familiares.

-Identificar en su comunidad (familia y vecinos) a los adultos mayores o con enfermedades crónicas, y ponerse en contacto con ellos para reabastecer su súper o medicamentos, todo aquello que les permita quedarse en casa.

Con estas medidas, además de disminuir la velocidad del contagio, también ayudarán a no saturar al sistema de salud, cuidar a su personal (médicos, enfermeras, camilleros y paramédicos) y contribuir a disminuir su desgaste físico y mental.

Jorge Baruch Díaz, miembro de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus, creada por la UNAM, refirió que estas medidas serán efectivas si se practican de manera sostenida y rigurosa durante los próximos tres o cuatro meses después de haber iniciado con la transmisión comunitaria. “Debemos estar preparados para una jornada de distanciamiento prolongada, y emplear rutinas de dieta y ejercicio en nuestro hogar”.

Para hacer frente a la fase 2, y posteriormente a la 3 de la contingencia, será vital la acción social: “está en nuestra manos, pero también se necesita aumentar la capacidad de atención médica por parte del gobierno, la capacidad de diagnóstico y pruebas confirmatorias disponibles para detectar la mayor cantidad de casos, y el compromiso y solidaridad de la iniciativa privada con la comunidad para hacer frente a este padecimiento como un equipo”.

Finalmente, reiteró que para informarse se debe recurrir siempre a sitios oficiales o aclarar dudas con los expertos.