El Nobel de Química, un reconocimiento a la técnica CRISPR y un galardón perdido para España

Hasta hace pocos días el doctor Lluís Montoliu tenía una certeza: la de que tarde o temprano el microbiólogo Francis Mojica recibiría el Nobel de Química. Sin embargo, el investigador barcelonés hoy se confiesa decepcionado de que la Academia Sueca de Ciencias le haya concedido ese galardón —aunque subrayando que eso sí, de forma muy merecida— a la francesa Emmanuelle Charpentier y a la estadounidense Jennifer Doudna por desarrollar las herramientas CRISPR que permiten la edición genética, sin considerar siquiera al español que descubrió cómo opera este mecanismo.

En un texto periodístico reciente, Montoliu —adscrito al Centro Nacional de Biotecnología en Madrid— explica que aunque las dos científicas recibirán pronto el reconocimiento por un trabajo que dieron a conocer en junio de 2012, fue Mojica quien describió los primeros sistemas CRISPR en arqueas en el ya lejano 1993.

Y no sólo eso, fue también él quien en 2002 acuñó el acrónimo a partir del término en inglés Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats ya que, al ver que ciertas secuencias se repetían en el genoma de bacterias y arqueas, de alguna manera le recordaron a los palíndromos, es decir, a esas frases que pueden leerse al derecho y al revés. “Dicha palabra se inventó en Alicante”.

Las mismas Doudna y Charpentier han reconocido que fue un artículo de Mojica publicado en 2005 y donde se explica cómo este sistema permite a ciertos microorganismos defenderse contra los virus, el que les dio la pauta para desarrollar su técnica de edición genética, por lo que Lluís Montoliu no da rodeos al afirmar que esto es “un Nobel perdido para la ciencia básica española”.

¿Pero cómo funciona?

Durante su estancia más reciente en la UNAM, Lluís Montoliu visitó el Instituto de Fisiología Celular (IFC) para hablar de la técnica CRISPR, a la que describió como los comandos Ctrl+C y el Ctrl+V empleados para cortar y pegar un texto en la computadora, ya que permite editar el ADN dentro de la célula y cambiar su información a fin de corregir mutaciones y prevenir o combatir enfermedades.

“Para entender cómo funciona imaginemos unas tijeras moleculares —en este caso unas proteínas llamadas nucleasas— capaces de hacer cortes en el material genético, justo en las secuencias que le indicamos, para en su lugar introducir otras letras y reparar el genoma. Por ello decimos que es un sistema de edición”, explicó.

El científico español aseguró que esta tecnología plantea nuevas formas de terapia génica para alteraciones sin solución. “En animales se ha logrado todo lo que desearíamos llevar a la clínica, pues se han tratado con éxito padecimientos congénitos o degenerativos como distrofia muscular de Duchenne, la retinosis pigmentaria (una de las principales causas de ceguera), Parkinson o Huntington”.

Ya en humanos se han tomado células de enfermos de cáncer desahuciados para inactivar genes para luego reinfundírselas, como se hizo en China con un paciente del cual se obtuvieron linfocitos con el fin de apagar un gen llamado PD1, que actúa como freno de mano del sistema inmune, con la esperanza de que el organismo luchara más eficazmente contra el padecimiento, mientras que en Estados Unidos se ha empleado para tratar un caso de ceguera congénita.

A decir del doctor Montoliu, estos son apenas los primeros intentos de trasladar este sistema de edición genética a la clínica, pero es indudable que en breve será posible llevar los avances conseguidos en los modelos animales a las personas. “Sin embargo, debemos andarnos con tiento, porque aunque esta tecnología ofrece mucho de bueno, también tiene aspectos que aún no controlamos”.

Ciencia básica con aplicaciones sorprendentes

 Para Félix Recillas Targa, director del IFC, el CRISPR es un ejemplo paradigmático de un trabajo de investigación básica que muy rápido dio pie a una aplicación de potencial extraordinario, pues su descubridor Francis Mojica, académico de la Universidad de Alicante, comenzó a estudiar a unos procariotas llamados arqueas hace no tanto, a finales de los 80, inicios de los 90, y fue ahí cuando vio que en su genoma había series repetidas y espaciadas por otros fragmentos, de los cuales ignoraba su función.

Al investigar más vio que se trataba de secuencias idénticas a pedazos de virus que infectan a las bacterias y constató que esto las hacía resistente a las infecciones virales, encontrando así un sistema inmune bacterial hasta entonces desconocido, expuso por su parte el doctor Montoliu.

“Cuando nos vacunan del sarampión nos hacemos resistentes a esa enfermedad, pero no podemos heredar dicha característica a nuestros hijos, mientras que las bacterias sí; esto fue clave para lo que (Doudna y Charpentier) descubrirían  en 2012: que el sistema inmune bacterial puede usarse como una herramienta para corregir secuencias o incorporar mutaciones”, añadió el barcelonés.

Sin embargo, el CRISPR no es el único método de edición genética; al menos existen tres más. Están las meganucleasas de las células de levaduras, las nucleasas asociadas a dedos de zinc (artificiales y salidas del laboratorio) y las llamadas TALENs, nucleasas derivadas de unos patógenos que infectan a las plantas. Todas hacen exactamente lo mismo: cortar el ADN.

¿Entonces qué hace que CRISPR sea tan especial?, preguntó el profesor Montoliu. “¡Fácil! Se trata de una herramienta que ha evolucionado de la mano de las bacterias, literalmente, durante miles de millones de años y, por ello, esto que hoy llega a nuestras manos es un instrumento extraordinariamente optimizado y pulido”.

En opinión del español, el único límite para aprovechar el potencial de las CRISPR es la imaginación científica. “Hace no mucho, unos investigadores de Boston usaron estas estrategias y codificaron fotogramas de una película dentro del genoma de una bacteria. ¿Esto de qué sirve? Sólo para demostrar que es posible, pues el mero hecho de emplear las diferentes ristras de las letras G A T C e introducir una imagen dentro del material genético, aunque puede no sernos útil —no lo sabemos—, en realidad es algo sorprendente.

Un campo en desarrollo acelerado

En internet corre la grabación de un experimento social donde un grupo de jóvenes instalan una caseta en el puerto de San Francisco, California, y preguntan a quienes pasean por allí qué preferirían: invertir para entender cómo funciona el sistema inmunológico de las bacterias o en curar la diabetes, casi todos votaron la última opción.

“Todos anhelan curar las enfermedades, aunque no reparan en que al apoyar la investigación básica —en este caso la investigación de cómo las bacterias se defienden de los virus— no sólo es factible curar la diabetes, sino otras patologías”, refirió el profesor Montoliu.

No obstante, ésta es una vía para alcanzar dicho objetivo y si quisiéramos ejemplificar qué tan rápido vamos avanzando, agregó, consideremos que los primeros ejemplos de terapia génica con CRISPR datan de enero de 2016, apenas hace cuatro años, y desde entonces no dejan de aparecer artículos al respecto (en 2002, cuando se acuñó el término CRISPR, sólo había una publicación sobre el tema y hoy, según datos de PubMed, hay 20 mil 600).

Por ello, el doctor Lluís Montoliu se dice optmista respecto a loque nos pueda traer esta técnica a futuro, pues en sus palabras “estamos ante una revolución verdadera e irreversible, y esto ya no para”.

¿Por qué no tener animales exóticos como mascotas?

A muchas personas les encanta tener animales exóticos como mascotas. Entre ellos destacan los grandes felinos, como son los tigres. Sin embargo, ninguno de estos ejemplares posee las características para vivir con los humanos.

 En entrevista Alberto Tejeda Perea, especialista en comportamiento animal de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, explicó que los animales de fauna silvestre como mascotas poseen un alto riesgo para las personas.

 ¿Qué diferencia tienen con los animales domésticos? Un animal de este tipo es aquel que por una larga convivencia con el humano ha sufrido cambios anatómicos, fisiológicos y sobre todo conductuales. Los biólogos han planteado que la domesticación es parte de un proceso evolutivo.

 Las especies domésticas como son los perros, los gatos, los cerdos, las vacas, las cabras, los borregos y las gallinas, entre otros, vivieron ese proceso. Aunque presenten conductas, en un momento dado, como la agresión, está más modulada.

 ¿Qué pasa con los animales que denominamos amansados? Son ejemplares que siguen siendo exactamente iguales que sus congéneres en vida libre, sólo que desde pequeños se criaron junto a los humanos y así han aprendido a modular su conducta, tienen cierta tolerancia hacia los humanos y permiten la cercanía.

 Aunque hayan nacido en cautiverio y no han vivido libres, genéticamente tienen las mismas características de sus parientes del ambiente silvestre, sólo que bloquearon ciertas habilidades.

 Un tigre en cautiverio puede ser tolerante y simpático mientras es cachorro, pero cuando llega a la madurez sexual sufre ciertos cambios. “Con suerte mantiene su tolerancia a los humanos, pero si se presenta algún estimulo podría desencadenar conductas que forman parte de su repertorio y resultar letales para quienes viven a su alrededor. Los mismos gatos que han pasado por un proceso de domesticación, de al menos 5 mil años, pueden dañar a las personas, imagínate cuando uno de los grandes felinos como los tigres, leones o pumas presentan una conducta como cualquier otro depredador: resultan letales”.

 En peligro de extinción

Otro punto fundamental es que algunas de estas especies se encuentran en peligro de extinción. La tarea como seres responsables es mantener a estos ejemplares en su hábitat para que puedan seguir reproduciéndose y se mantengan en vida libre.

 Entonces, “si llevamos a un tigre de bengala que se encuentra en esta categoría a un hogar entre humanos, se encuentra en una posición contraria a mantenerlos dentro de su hábitat en la fauna silvestre”.

 Además, estos animales que son silvestres y utilizados para compañía, están condenados a vivir en cautiverio por su alta peligrosidad, destinados al encierro en albergues o en el peor de los casos a ser sacrificados por medio de la eutanasia.

 Existen varios animales exóticos que han sido forzados a vivir con los humanos, se trata de reptiles como serpientes, iguanas y tortugas, además de mamíferos como los conejos y cerdos. La gente con gustos más peculiares prefiere las tarántulas o las aves como los periquitos australianos o incluso las guacamayas, etc.

 Finalmente, están las especies de fauna silvestre que no entran en este grupo como son leones, tigres, pumas, osos, monos y hasta perritos de las praderas. El que una persona pueda tenerlos como mascota depende de cada país.

 No obstante, en México están prohibidas todas las especies en peligro de extinción, sólo se permiten ejemplares que sean originarios de otros países.

Cómo sobrellevar el embarazo en tiempos de la COVID-19

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha manifestado que el embarazo no parece poner a la mujer en un riesgo mayor de contraer una enfermedad severa por la COVID-19, en comparación con la población general. De hecho, aún no hay muchos datos sobre cómo la COVID-19 afecta al feto durante el embarazo.

De acuerdo con Teresa Monjarás Rodríguez, académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, socialmente el embarazo es un proceso feliz pero implica también cambios hormonales, lidiar con el quehacer del hogar, el miedo si se es primeriza, el cuidado de otros hijos y la expectativa del cambio corporal que,  aunado al contexto actual de pandemia, todo suma como situación estresante que va a vivir la mamá. “A mayor estrés será más difícil para la mamá, ya que impide que se desarrolle el vínculo entre ella y su bebé  porque está enfocada en otros factores estresantes”.

Para la especialista en psicología clínica y salud de la FP, los padres son importantes en la vida de un bebé, quien es capaz de captar los sonidos y estímulos del exterior desde la vida uterina, por ello la importancia de crear un vínculo con la madre.

Aproximadamente a partir de la semana 20 de gestación el feto oye y siente, refirió, por ello,  es importante que las madres hablen con sus bebés en esta etapa de la vida intrauterina para iniciar este vínculo y desarrollarlo para evitar el apego inseguro y la sobreprotección del hijo.

En ese contexto, comentó que el parto y el embarazo no sólo es el proceso del bebé que va a nacer, sino también el deseo de ser madre, se van creando expectativas del bebé. “Hay que ser empáticos con las mujeres embarazadas, es importante el apoyo social y se sugiere usar las redes sociales para tener contacto con familiares y amigos para ser escuchadas cuando hay cúmulo de emociones”.

Si antes del embarazo podían sentir alegría, miedo, ansiedad, tristeza y soledad, en esta situación tan difícil algunas manifiestan culpa. Hasta cierto punto son sentimientos normales y se sugiere que no se critiquen sus acciones ni sentir, sino validar esos sentimientos, “que sientan esas emociones es normal”.

Por ello, si se vive o se conoce alguna mujer embarazada hay que  establecer redes de apoyo con sus padres y amigos. Si hay una mayor colaboración de su entorno social los sentimientos negativos serán menores, también se recomienda cuidar la alimentación y las horas de sueño.

En situaciones como la que estamos viviendo hay que encontrar estrategias adaptativas para afrontarlas, como practicar yoga o hacer ciertos ejercicios de respiración que disminuyen el estrés; tener una rutina saludable, buscar apoyo profesional cuando sea necesario y poner atención a las alertas que las otras personas noten. “Debemos aprender a escuchar nuestro cuerpo, es normal llegar a sentir miedo, culpa o tristeza, pero no es normal que estos sentimientos generen afectaciones con el ambiente o que ya no me desempeñe como antes en el área laboral o profesional”.

Finalmente, señaló que la estabilidad emocional se refleja en el actuar, cada individuo es diferente y cada uno debe buscar las estrategias de relajamiento adaptativas para sobrellevar la pandemia, no hay que luchar contra las emociones, sino entenderlas.

Nombran nueva especie de rana en honor a investigador de la UNAM

Para honrar la trayectoria y contribuciones científicas de Óscar Flores Villela, académico de la UNAM, una nueva especie de rana arborícola endémica de Guerrero fue nombrada con su apellido.

Así como ha sucedido con grandes personajes históricos y/o personas de fama mundial como Charles Darwin, Leonardo Da Vinci, Cleopatra, Pancho Villa y Lady Gága, el reconocimiento es hoy para el académico de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Los descubridores de Sarcohyla floresi, de la Universidad de Michigan, la describieron a partir de una colección científica de esa institución, en Estados Unidos; luego hicieron trabajo de campo en Guerrero, la encontraron viva en la Sierra Madre del Sur, identificándola como microendémica, pues solamente vive en una zona específica de ese estado mexicano.

“Es importante que se describan especies nuevas, no tanto el hecho de que me la dediquen, aunque es un reconocimiento y agradezco a los autores”, dijo Flores Villela, herpetólogo y desde hace 41 años profesor de la Facultad de Ciencias (FC).

Resaltó que su grupo de herpetología –rama de la zoología que estudia reptiles y anfibios– se dedica a descubrir especies nuevas y han encontrado más de 60. “Todos los años uno de mis alumnos o una persona asociada con nosotros, como son algunos de los autores de este hallazgo, describen especies nuevas”.

El universitario detalló que muchas de estas especies se quedan en México, pues los científicos buscan incrementar las colecciones de la UNAM, para conformar un patrimonio de ejemplares tipo, importantes por ser referencia de cada especie nueva que se describe.

“Es fundamental el inventario de la biodiversidad nacional, y a eso nos dedicamos en el Museo de Zoología de la FC”, comentó el responsable de anfibios y reptiles de ese recinto.

Sarcohyla floresi, de 10 milímetros de largo, vive en arroyos muy estrechos, algunos con corriente rápida, y a veces, cuando son adultas, pueden llegar a los árboles. Este grupo de ranas arborícolas, así como otros anfibios y reptiles como serpientes y salamandras, son abundantes en Guerrero y Oaxaca, zonas de la Sierra Madre del Sur, con gran riqueza biológica.

La topografía accidentada del estado le brinda cuencas con pequeños arroyos donde los animales quedan aislados, y esto favorece la biodiversidad específica, pues hay poco intercambio genético, explicó.

Riesgos para los anfibios

Entre los riesgos más grandes para los anfibios, Flores Villela destacó el cambio climático, la lluvia ácida (que contamina el agua y causa la muerte de especies que se reproducen en cuerpos de agua) y una enfermedad emergente llamada quitriodiomicosis, causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis (Bd).

“El ataque de este hongo a la piel de anfibios y otras especies en peligro de extinción ocurre en todo el mundo, y causa deformaciones y muertes masivas de diversas poblaciones”, alertó.

Uno de los motivos de la expansión del hongo es el tráfico intensivo de especies en el orbe, pues se comercia con ellas para utilizarlas como alimento o mascotas, finalizó.

Castigo corporal genera niños más agresivos

Uno de los retos que ha traído la pandemia es hacer más visible el incremento de la violencia en las familias, “ahora tenemos menos escaparates, pasamos más tiempo juntos y se hace más evidente el poco entrenamiento para incrementar las conductas adecuadas y extinguir las no adecuadas”, explicó la doctora Carolina Santillán Torres Torrija, supervisora académica de la estrategia Crisis, Emergencia y Atención al suicidio de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM.

Aunado a esto, en las familias se vive un ambiente de estrés por el aumento del desempleo y los contagios.

En ese contexto, que el Senado de la República haya anunciado la aprobación de las reformas que prohíben explícitamente el uso de violencia física como método correctivo para niñas, niños y adolescentes es un paso muy importante. “Estas acciones deben de acompañarse de otras, es una gran oportunidad para la psicología de difundir y de aportar tecnología conductual, herramientas y entrenamiento para quienes no tomaron cursos para ser papás, que son la mayoría”.

De acuerdo con la doctora Santillán, desde hace 20 años, se ha dado un incremento de los talleres para padres y con haber logrado una ley se puede organizar a las escuelas de padres para que más profesionistas asesoren a estas escuelas.

Se ha demostrado que el castigo corporal y la humillación sólo logra que en el corto plazo los niños y adolescentes cumplan con cierto orden, pero a largo plazo tienden a ser niños más agresivos, desarrollan conductas delictivas y antisociales, tienen problemas para adaptarse y más probabilidad de desarrollar una enfermedad de salud mental, explicó la doctora en psicología.

La aprobación de la ley permite que la relación en la familia sea más democrática. Los padres tienen la obligación de educar pero en forma responsable y respetuosa y el menor tiene derecho a expresar su opinión. “No hay ningún estudio que demuestre que a mayor castigo y humillación se tendrán mejores ciudadanos”.

Esta aprobación conllevará a que se tomen estrategias eficaces antes que las primitivas donde no se realiza el diálogo, “hacen falta más acciones pero ya es un primer paso”.

Nobel de Física por estudios de agujeros negros

Después de plantear la Teoría General de la Relatividad, el mismo Albert Einstein no creía en la existencia de los agujeros negros. Hoy, después de más de un siglo, el Premio Nobel de Física se entrega a dos investigaciones al respecto: Roger Penrose, por el estudio de la formación de agujeros negros, así como a Andrea Ghez y Reinhard Genzel, por la detección del agujero compacto supermasivo en el centro de la Vía Láctea.

Para conocer del tema, la UNAM llevó a cabo una charla virtual con Miguel Alcubierre, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) y Sergio de Régules, de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC).

En la bienvenida virtual Celia Escamilla Rivera, investigadora del ICN, explicó que los agujeros negros son quizás la consecuencia más extraña de la Teoría de la Relatividad, que describe que todo en el Universo está sujeto a la gravitación.

Penrose

Con respecto a los estudios de Penrose, Miguel Alcubierre dijo que es el primer Nobel otorgado a un trabajo teórico. Los anteriores que tienen que ver con la Teoría General de la Relatividad fueron sobre la observación de un pilar binario en la década de los 90, y más recientemente, por las ondas gravitacionales.

Durante décadas existió un debate sobre la existencia de los agujeros negros, pero fue hasta el trabajo de investigación de Penrose que se demostró teóricamente lo inevitable: estos objetos existen.

“Si tú juntas suficiente materia o energía en una región bastante pequeña se producirá una singularidad en el centro y creará un agujero negro. Penrose lo demostró matemáticamente.”

Ghez y Genzel

Desde la década de los 90, Ghez y Genzel -cada uno por su parte- lideraron un equipo para observar el centro de la Vía Láctea. Ambos detectaron un objeto que parecía ser invisible y pesado, lo orbitaban las estrellas más brillantes de la galaxia, dijo Régules.

Descubrieron que esta masa invisible tiene alrededor de cuatro millones de masas solares comprimidas en una región no más grande que nuestro sistema solar.

¿Qué hace que en el corazón de la Vía Láctea se muevan estrellas a velocidades asombrosas? Según la Teoría General de la Relatividad sólo existe un candidato: un agujero negro supermasivo.

Al respecto, Escamilla resaltó que Andrea Ghez es la cuarta mujer en ganar en esta categoría en la historia de los Nobel. “Ella ha enfatizado en la idea de inspirar a otras mujeres para que incursionen en el campo de la astrofísica y descubran sus placeres.”

La investigación, añadió, se realizó a través del estudio de los rayos infrarrojo, una forma más efectiva para observar el Universo, donde todo esta plagado de polvo interestelar.

Por su parte, Alcubierre mencionó que podría tratarse de un objeto exótico obscuro que no es un agujero negro, pero lo dudamos porque no se nos ocurre que podría ser que no fuera un agujero negro.

“Para los agujeros negros masivos este es pequeño, se trata de cuatro millones de veces la masa del Sol, suena mucho, pero hemos detectado que en el centro de otras galaxias hay objetos mil veces mayores”.

Esta singularidad no es tan monstruosa como las existentes en otras galaxias, que incluso son cuásares y tragan bastante gas. En el proceso se calientan mucho y emiten rayos “X” y “Gama”. Estos últimos se mueven por toda la galaxia y esterilizan cualquier planeta que se encuentre cerca.

El Sistema Solar se encuentra a 30 mil años luz del centro de la Vía Láctea. No obstante, “tenemos que dar gracias a que el agujero negro de nuestra galaxia sea pequeño. Por eso estamos aquí”, concluyó el académico universitario.

Homenaje a Mario Molina, nuestro científico universal.

«El Centro Galáctico y el Nobel de Física 2020»


El Dr. Luis Felipe Rodríguez, investigador emérito de la UNAM en el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA), midió la masa del Agujero Negro en el centro de nuestra galaxia antes de que lo hicieran los hoy Premio Nobel. Hoy nos cuenta sobre su trabajo sobre el centro galáctico y su relación con quienes ahora reciben el Premio Nobel de Física 2020 en esta misma área de estudio.

Física en Femenino con Rosario Paredes

Te contamos una breve semblanza de la investigadora, especializada en entender el comportamiento de la materia a temperaturas ultrafrías.

Los satélites universitarios

Un adicto al conocimiento

Hace casi medio siglo, a un niño en la Ciudad de México le dio por mirar una gota de agua a través del microscopio. Lo que vio ahí, que no le pareció un líquido contaminado sino una asombrosa diversidad de vida, lo dejó marcado para siempre. Menos mal que esa gota fue de agua sucia, porque la curiosidad que despertó en el niño Molina no se ha agotado todavía, ni siquiera después de que el adulto Mario Molina Pasquel ganara el c junto con Sherwood Rowland y Paul J. Crutzen, en 1995.

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Mario Molina

 

Mario Molina, premio Nobel mexicano

 

Un 19 de marzo, pero de 1943, nació Mario Molina, premio Nobel mexicano y quien fue pionero en la investigación de la química atmosférica.

Mario Molina

Entrevista con Mario Molina. El cambio climático: modelar lo invisible

La siguiente conversación entre el Premio Nobel de Química mexicano y José Gordon se llevó a cabo en el programa La oveja e l é c t r i c a, revista de ciencia y pensamiento del Canal 22. Mario Molina plantea como la ciencia modeló los daños ecológicos antes de que fueran visibles y se re f i e re al Efecto Mariposa que postula que el simple aleteo de una mariposa puede desencadenar una tormenta. Igualmente, se puede hablar de c a m b i o s sutiles que permitirían salvar nuestro planeta.

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Mario Molina

Nobel de Física 2020: el mexicano que hizo una de las primeras mediciones de la masa del hoyo negro en el centro de la galaxia

La Real Academia Sueca de Ciencias reconoció esta mañana con el Nobel de Física 2020 a tres investigadores por revelar la existencia irrefutable del agujero negro supermasivo ubicado en el centro de nuestra galaxia, cuya masa fue medida por el astrónomo mexicano Luis Felipe Rodríguez desde 1978.

El Nobel de Física fue concedido al estudio de “uno de los secretos más oscuros del Universo”, dijo Göran K. Hansson, secretario de la Real Academia Sueca de Ciencias, y a las contribuciones del británico Roger Penrose, junto con los astrónomos Reinhard Genzel, de Alemania, y Andrea Ghez, de Estados Unidos, quien se convirtió así en la cuarta mujer en ser reconocida con el Nobel de Física en la historia de estas preseas.

Se le otorga a Penrose por “descubrir que la formación de un hoyo negro es una robusta predicción de la teoría general de la relatividad”, mientras que a Genzel y Ghez los reconocieron por “el descubrimiento de un objeto compacto supermasivo en el centro de nuestra galaxia”, anunció Hansson.

Para Luis Felipe Rodríguez, esa frase le es bastante familiar. Su tesis con la que obtuvo el grado de doctor en 1978, titulada “Observaciones de las líneas de recombinación de radio del gas ionizado en el centro galáctico”, revelaba, justamente, las primeras señales de la presencia de una fuente supermasiva en el centro de nuestra galaxia.

En ese tiempo no le llamaban agujeros negros simplemente porque había demasiadas dudas de que existiesen. “El concepto de hoyo negro era muy mal visto pero esto fue cambiando. En la actualidad ya todo el mundo lo acepta, pero sí costó mucho trabajo, el mismo Einstein era muy escéptico de que hubiera hoyos negros”, cuenta Rodríguez a Noticias IFUNAM.

La escritora Marcia Bartusiak documenta esta historia en su libro “Agujero negro: cómo una idea abandonada por los newtonianos, odiada por Einstein y apostada por Hawking, se volvió amada”.

“Durante más de medio siglo, los físicos y los astrónomos se mantuvieron en una acalorada disputa sobre la posibilidad de que hubiera agujeros negros en el universo. La extraña noción de un abismo del espacio-tiempo del que nada escapa, ni siquiera la luz, parecía confundir toda lógica”, cuenta Bartusiak.

Luis Felipe Rodríguez, quien actualmente es investigador del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM, fue uno de los pocos mexicanos que dieron las primeras batallas para cambiar esa tendencia, entender que el Universo está conformado por fuentes de energía titánica que solo pueden entenderse a la luz de la relatividad, y lograr con ello que los hoyos negros pudieran ser nombrados, descritos e, incluso, más recientemente, fotografiados.

Las primeras señales

Desde los años 70 los radioastrónomos habían encontrado que en el centro de nuestra galaxia había una fuente bastante intensa de ondas de radio y desde esa época se empezó a sospechar que podía ser un hoyo negro, pues se sabía que alrededor de esa fuente ardía gas ionizado.

Pero la “magia” de confirmar su existencia no era (ni es ahora) una tarea sencilla, debido a que el centro de la galaxia no se puede ver con las técnicas clásicas de la astronomía visible por el exceso de gas y polvo cósmico.

Así que, para su trabajo, Luis Felipe Rodríguez utilizó ondas de radio, que sí pueden atravesar ese polvo. Y, específicamente, usó radiotelescopios, parábolas metálicas muy grandes, para captar las ondas de radio que vienen del centro.

“En particular observamos lo que se llama una línea, una emisión del hidrógeno, y la vimos muy ancha, y eso nos llevó a pensar en un hoyo negro”, cuenta Rodríguez. “Estudié alrededor del hoyo negro y encontré que el gas estaba rotando muy rápido y que, si no había algo que lo jalara gravitacionalmente, ese gas ya se hubiera extendido hace mucho”.

Luis Felipe Rodríguez calculó la masa que hacía falta y obtuvo una de 5 millones de masas solares, es decir 5 millones de veces la del Sol. A pesar de que ya se sabía que ahí podía haber un hoyo negro, la aportación de Rodríguez fue darle al mundo una de las primeras determinaciones de su masa.

Su trabajo, publicado en 1979, le valió el Premio Robert J. Trumpler, que reconoce a la mejor tesis doctoral de astronomía hecha en los Estados Unidos.

Llegó el futuro: medir el movimiento de las estrellas

Fue en esa época que el mexicano conoció en Harvard a quien hoy fue reconocido con el Nobel de Física, el alemán Reinhard Genzel. Después del trabajo de Rodríguez, Genzel realizó otra investigación, publicada en 1984, para estudiar el mismo gas y concluyó que, en efecto, se trataba de un objeto supermasivo pero su cálculo fue de 3 millones de masas solares.

Sin embargo, ninguno de esos trabajos tuvo suficiente repercusión. “Lo que pasó es que el gas es muy fácil moverlo con una explosión de una estrella, con lo que llamamos vientos, y la gente dijo: ‘No, eso se está moviendo por otra razón, no es un hoyo negro’. Así que Genzel, inteligentemente, se dio cuenta que lo que había que demostrar era el movimiento, pero ya no en el gas, que es tan susceptible a otros efectos, sino en las estrellas”, explica el astrónomo.

Y dio en el blanco… o, mejor dicho, en el negro. Aunque las ondas de radio sirven para estudiar mejor el gas, lo que usó Genzel para medir el movimiento de las estrellas fue el infrarrojo, que también puede atravesar el polvo. El movimiento del gas sí puede cuestionarse ya que puede deberse a otras causas, pero en el caso del movimiento de las estrellas, usando el infrarrojo, es muy difícil argumentar que pueda deberse a otra cosa más que la gravedad de un cuerpo muy masivo.

Así que Genzel se fue por esa ruta. Inició un programa para estudiar las estrellas que habían alrededor de ese hoyo negro y después de más de 35 años de trabajo intenso, él y su equipo lograron ver cómo estas estrellas están moviéndose alrededor del hoyo negro rápidamente y con base en eso pudieron determinar su masa actualmente aceptada: 4 millones de veces la del Sol. “O sea, quedó entre su estimación y la mía iniciales”, dice Rodríguez.

Al mismo tiempo, una astrónoma joven, Andrea Ghez, quien hoy comparte el Nobel de Física con Genzel, había iniciado un programa similar, también usando infrarrojo, que la llevó, prácticamente al mismo tiempo, a la misma conclusión: ahí hacía faltaba un cuerpo muy masivo que no emitía luz.

Los caminos que se bifurcan

Rodríguez cree que otra historia habría sido si él hubiera decidido quedarse en Estados Unidos en lugar de volver a México tras terminar su doctorado.

“Es claramente una bifurcación interesante. Yo me regresé a México con los recursos muy limitados, necesitaba gente y equipos que tuvimos que conseguir del extranjero”, dice.

Genzel, en cambio, experimentó pocas necesidades en Alemania. “Es un personaje muy importante y recibe un apoyo tremendo para construir estas cámaras que captan la radiación infrarroja y que permiten colocar la posición de las estrellas. Andrea estaba haciendo lo mismo en Estados Unidos. Entonces uno ve cómo, en efecto, se bifurcan las carreras: una persona que está en el primer mundo puede darle vuelo a su ambición y a sus deseos y hacer cosas; en México, pues la tenemos muy difícil y tiene uno que sacrificar cosas de la carrera”.

A pesar de ello, a pesar del tiempo que ha pasado, y a pesar de la carrera que no continuó en un país de primer mundo, Rodríguez, uno de los científicos mexicanos más reconocidos y premiados, está satisfecho con la contribución que hizo en esos años.

“Creo que fue una contribución interesante porque mantuvo viva esta idea de que ahí había un cuerpo muy masivo. La verdad es que esto no lo creyó la gente hasta que no se demostró con el movimiento en las estrellas, pero sirvió para buscar ese agujero negro”, dice el astrónomo.

Su trabajo sirvió para seguir la esencia de la ciencia misma (y que va más allá de los premios): buscar respuestas.

Corta y pega: hora de editar el genoma

Corta y pega: hora de editar el genoma», 16 hrs. Transmisión en vivo por #FacebookLive desde Universum, Museo de las Ciencias y desde el Facebook del Instituto de Ciencias Nucleares. Resumen: «En los genes están las instrucciones de cómo deben operar las maquinarias moleculares de quienes los portan. Por eso, modificar las instrucciones genéticas constituye una de las herramientas más trascendentes que ha creado la tecnociencia contemporánea. Y como dijeran por ahí: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Acompáñanos al diálogo entre el investigador Mario Zurita Ortega, experto en expresión genética, epigenética y genoma del desarrollo, y la reconocida divulgadora de la ciencia María Emilia Beyer, para que discutamos junt@s sobre la relevancia del método CRISPR/Cas9, galardonado con el Premio Nobel de Química 2020. El gran poder ya está aquí. Es nuestro. También es nuestra responsabilidad.»

Retransmisión. Huracán DELTA: Una visión desde la ingeniería

Noticias astronómicas: el agujero negro en M87, Venus, y la defensa de la ciencia en México

Bernardo Cervantes del IRyA nos comenta sobre lo más nuevo respecto a la imagen de la sombra del agujero negro en M87 y sobre las condiciones de la atmósfera de Venus respecto a la posibilidad de vida.
Además, comentamos sobre la extinción de los fideicomisos de Ciencia y Tecnología en México.

Un abrazo gravitacional entre Cosmología y Astronomía

Cuando el Premio Nobel de Física 2020 visitó México

«Aunque soy considerado como un radical peligroso por los físicos de partículas […] definitivamente soy un conservador comparado con Roger [Penrose]”.

-Stephen Hawking, físico y cosmólogo inglés.

 

Así se refiere el profesor Stephen Hawking, a su colega y amigo el físico y matemático (también inglés) Roger Penrose, en el primer capítulo del libro “La Naturaleza del Espacio y el Tiempo”, que publicaron en conjunto en 1996. Su amistad y colaboración viene de muchos años atrás cuando el primero todavía era estudiante de doctorado en Cambridge y fue inspirado por el teorema de Penrose sobre las singularidades espacio-temporales en el centro de los agujeros negros, el cual Hawking, en su tesis doctoral, extendió para todo el Universo.

Sobre esas mismas singularidades, unos años después, el mismo Penrose planteó la llamada hipótesis de censura cósmica, en la que propone que el universo nos protege de la inherente impredictibilidad de las singularidades (como los agujeros negros) ocultándolos de la vista.

Justo este gran físico, matemático y pensador -capaz de inspirar incluso a otros grandes pensadores-, estuvo en noviembre de 2015 en México, más precisamente en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), en dónde recibió el Doctorado Honoris Causa por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

Entrega del Doctorado Honoris Causa a Roger Penrose por autoridades del Cinvestav-IPN.

Penrose no sólo vino a recibir gustosamente este honor, sino también a impartir tres conferencias dentro de ciclo de las Solomon Lefschetz Memorial Lecture Series 2015, un evento organizado por el IPN y el Cinvestav en honor al matemático Solomon Lefschetz (1884-1972).

Durante tres días Sir Roger Penrose (fue nombrado caballero en 1994, por sus servicios a la ciencia) dictó las conferencias: Conformal cyclic cosmologyTwistor Theory Palatial Twistor Theory. La primera de ellas, que presentó en el Auditorio Alejo Peralta del IPN, fue dirigida a un público general -de estudiantes de licenciatura-, las siguientes dos, que impartió en el Cinvestav, estaban ya dirigidas a un público con conocimientos de matemáticas y física, de medios a avanzados.

Aspectos de la conferencia de Roger Penrose, el 4 de noviembre de 2015 (sí, usa proyectores de acetatos, y queda claro él mismo escribe y dibuja los esquemas, a colores).

 En ninguna de ellas faltó quien quisiera escuchar al profesor Penrose, sin importar demasiado que pudiera entenderlo todo o sólo un poco (lo digo porque yo soy una de esas personas), pues no cabe duda que al hacerlo estaríamos frente a una de las mentes más brillantes de nuestros tiempos, tanto que incluso se ha ocupado de la mente misma, buscando dar una explicación al fenómeno de la consciencia y el pensamiento, a partir de lo que llama gravedad cuántica correcta.

En su libro de 1989 “La Mente Nueva del Emperador”, Penrose propone que las leyes de la física clásica son inadecuadas para explicar la consciencia y por lo tanto utiliza aproximaciones de la física cuántica.

Por este tipo de propuestas Penrose ha sido fuertemente criticado, sobre todo por tratarse de algo fuera de su área principal de estudio, pero también ha sido considerado un rebelde, por ideas dentro de su mismo campo principal de estudio.

Su Teoría de Twistores -de la que habló ampliamente en las conferencias que impartió en México-, a diferencia de otras teorías físicas que buscan explicar el movimiento e interacción de las partículas en el espacio y el tiempo, propone que el espacio y el tiempo son más bien resultado de la interacción de esas partículas.

El espacio (y el tiempo) en la Teoría de Twistores.

Este tipo de planteamientos a algunos de sus colegas les suenan radicales, a otros les parecen liberadores, como al Profesor Emérito del Cinvestav Bogdan Mielnik, que le dirigió unas palabras al Profesor Penrose, con motivo de su Doctorado Honoris Causa: “gracias por expandir nuestra libertad mental… [con ideas que] rompieron la simetría de la nada, que obviamente es perfecta”.Sin duda, el Profesor Penrose es uno de los pensadores más influyentes de nuestros tiempos que no se ha conformado con estudiar la parcela del mundo que se puede “ver” desde la Física o las Matemáticas, sino que desde la Física y las Matemáticas ha volteado su mirada hacia todo el mundo, en busca de nuevas parcelas para estudiar.

El punto de vista del observador en la Teoría de Twistores.

 

*Paula Ximena García Reynaldos es egresada de la Facultad de Química y doctora en Ciencias Químicas por la UNAM

Premio Nobel de Física 2020 a estudiosos de los grandes misterios del Universo

El Premio Nobel de Física 2020 fue otorgado a los científicos Roger Penrose, Reinhard Genzel y Andrea Ghez, por sus investigaciones sobre los agujeros negros del universo y su relación con la Teoría de la Relatividad, y por descubrir lo que podría ser uno de ellos en el centro de la Vía Láctea, anunció la Real Academia de las Ciencias de Suecia.

Según la Academia, el galardón de física de este año tiene que ver con “los secretos más oscuros del universo” y en este contexto, el británico Penrose se hizo merecedor a la mitad del premio por demostrar que la formación de los agujeros negros eran consecuencia inevitable de la Teoría General de la Relatividad formulada por Albert Einstein hace más de cien años.

Los agujeros negros son áreas del espacio que atrapan todo lo que entra en ellos, donde la gravedad es tan fuerte que nada escapa, ni siquiera la luz, el mismo Einstein dudaba de su existencia. Sin embargo, los expertos Reinhard Genzel, de Alemania, y la estadounidense Andrea Ghez, comparten el premio por ofrecer la evidencia más convincente hasta el momento de que hay un agujero negro supermasivo ­—conocido como Sagitario A* (Sgr A*) ­—, en el centro de nuestra galaxia: la Vía Láctea,

La astrónoma Andrea Ghez es la cuarta mujer en la historia en recibir el Premio Nobel en Física, “espero que esto pueda inspirar a otras mujeres para que entren en este campo”, respondió a los periodistas.

Los galardones se entregarán el próximo 10 de diciembre, en el aniversario luctuoso de Alfred Nobel.

Con información de la agencia española EFE