Rumbo a una Movilidad Sustentable en Ciudad Universitaria
La palabra menstruación es sinónimo de fertilidad, pero también de vergüenza, de algo oculto, secreto, sucio. La sola palabra ni siquiera figuraba en el espacio público, por años le han llamado a este proceso natural de las mujeres como “le llegó Andrés”, “está en sus días”, “la regla”, “está de sangrona”.
De acuerdo con Alejandra Collado Campos, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM, ni la mercadotecnia la había nombrado hasta que lo hicieron colectivos de mujeres. Es un avance significativo nombrar a este ciclo natural en las mujeres que por años ha estado estigmatizado.
Para la especialista en Estudios de la Mujer es un avance que el pleno de la Cámara de Diputados haya aprobado el pasado abril de 2020 el dictamen de la Ley Menstruación Digna, que propone la gratuidad de los productos de higiene femenina en las más de 198 mil escuelas públicas del país y abre el debate sobre un tema tabú del que todavía no es fácil hablar en México. “Falta que la iniciativa se apruebe en el Senado para que entre en vigor, la implementación será un gran reto”.
Y es que en pleno siglo XXI la tecnología ha ganado terreno en muchos aspectos de la vida diaria, pero hay que visibilizar que no todas las mujeres tienen las mismas posibilidades y alternativas menstruales.
En la Ciudad de México se tiene muy normalizado el gestionar la menstruación porque se tiene acceso a varias marcas y colores de toallas femeninas por sólo 40 pesos, pero en otros sectores y latitudes ese gasto representa un 8 por cierto de los ingresos de las mujeres y prefieren destinarlo a otras necesidades básicas. En otros lugares no tienen acceso ni al agua para asearse, “cuatro de 10 niñas no pueden tener acceso a estos productos de gestión y limpieza”.
Otro de los aspectos positivos de esta ley es que incluye de manera expresa la educación menstrual, como parte de la educación sexual integral que debe impartirse por mandato constitucional. “No se nombra la menstruación por motivos de educación. Los padres se esperan hasta que llegue ese momento y la educación sexual se gestiona desde mucho antes, no tienen que sentir miedo ni vergüenza”.
En un contexto urbano, explicó Collado, el acceso a internet es algo cotidiano, tenemos acceso a un teléfono móvil, pero hay lugares en los que no se tiene acceso si no se tienen datos. Hay muchas mujeres que cuando llega el momento no entienden qué les está pasando, es información (la educación menstrual) que les ayuda a entender o que les va a pasar.
Se espera que la propuesta de gratuidad de los productos también llegue a las mujeres en reclusión o en situación de calle donde los artículos de higiene para la menstruación son utilizados como monedas de cambio. “Encontrar en los espacios públicos elementos para menstruar dignamente ayudará a aminorar un poco las violencias que viven día a día”.
Históricamente se ha considerado como algo de desecho sucio, pero hay que entender lo que el proceso de menstruación implica. Hay que hacer llegar la información para naturalizar el proceso y que deje de ser un estigma, una vergüenza y que se viva con culpa o dolor. “La menstruación no duele, no es normal que duela, por ser (un proceso fisiológico) despreciado e ignorado llegan mujeres con endometriosis u ovario poliquístico avanzado por no atender los mensajes que el cuerpo enviaba a través de la menstruación. La lucha por dignificar la menstruación en México es un reto”.
Habían pasado dos años y ocho meses de la masacre de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968.
El gobierno estatal había reducido el presupuesto de la Universidad como “escarmiento” por la decisión de profesores y estudiantes de imponer un gobierno paritario a finales de 1970. Ante el ataque, la comunidad universitaria inició una huelga y emitieron un llamado de solidaridad al resto de universidades del país.
Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) respondieron al llamado y convocaron a una concentración que salió a manifestarse en solidaridad con los alumnos de la UANL, el 10 de junio de ese año, la primera después de que el 2 de octubre de 1968, el Ejército asesinara a cientos de jóvenes en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.
Luis Echeverría Álvarez, presidente de México, había anunciado una apertura democrática de parte de su gobierno, permitiendo el regreso al país de jóvenes dirigentes estudiantiles del movimiento de 1968 orillados al exilio para proteger sus vidas. También liberó a algunos presos políticos, entre ellos José Revueltas y Heberto Castillo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=»96128″ img_size=»large»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]La Masacre del Jueves de Corpus, también llamada El Halconazo
La marcha, que aglutinó a cerca de 10 mil personas según las crónicas de la época, comenzó en el Casco de Santo Tomás y recorrería las avenidas Carpio y de los Maestros para salir a la Calzada México-Tacuba para dirigirse al Zócalo capitalino.
Las calles que desembocan a la Avenida de los Maestros estaban bloqueadas por granaderos y agentes policiacos, los cuales impidieron el paso de los estudiantes. Había tanques antimotines sobre Melchor Ocampo junto con transportes del ejército, los cuales se ubicaban cerca del Colegio Militar y camiones con granaderos el cruce de las avenidas Melchor Ocampo y San Cosme.
Un grupo de choque entrenado por la Dirección Federal de Seguridad y la CIA., conocido como Los Halcones, todos ellos jóvenes de extracción militar, principalmente, y al grito de “¡Viva el Che Guevara!” descargó balas calibre 45 y carabinas 30 M-2 sobre los manifestantes.
Atacaron a los estudiantes desde las calles aledañas a la Avenida de los Maestros después de que los granaderos abrieran sus filas. Los paramilitares venían armados con varas de bambú, palos de kendo y porras, y en un principio fueron fácilmente repelidos por los estudiantes. En un contraataque, los Halcones agredieron a los manifestantes una vez más, ahora no sólo con sus garrotes, sino con armas de fuego. Los estudiantes, por su parte, intentaron inútilmente esconderse de los jóvenes armados. La policía no intervino y fue simple espectadora.
El tiroteo se prolongó (fueron horas, se dijo años después) y algunos transportes daban apoyo logístico al grupo paramilitar, dotándolo con armas y transportes improvisados, como lo fueron automóviles privados, camionetas, patrullas policíacas e incluso una ambulancia de la Cruz Verde. Los heridos fueron llevados al hospital Rubén Leñero, los Halcones llegaron al nosocomio y allí dieron remate a los jóvenes aún en los quirófanos, además de intimidar a los internos y al personal médico. El número de muertos fue cercano a 120.
Esa misma noche, el Ejército resguardo Palacio Nacional y el presidente Echeverría anunció una investigación sobre la matanza y afirmó que castigarían a los culpables.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/3″][vc_video link=»https://youtu.be/kt78ZQiG5HA»][/vc_column][vc_column width=»1/3″][vc_video link=»https://youtu.be/Zbuhd9pUHaw»][/vc_column][vc_column width=»1/3″][vc_video link=»https://youtu.be/BeoXPSfhPGc»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Alfonso Martínez Domínguez, regente de la ciudad y paradójicamente gobernador de Nuevo León de agosto de 1979 a agosto de 1985, y Julio Sánchez Vargas, procurador general, negaron la existencia de Halcones; y los jefes policíacos culparon a los estudiantes de haber creado grupos extremistas dentro de su propio movimiento, quienes finalmente habrían atacado a sus compañeros.
Pasó una semana hasta que el coronel Manuel Díaz Escobar (subdirector de Servicios Generales del Departamento del Distrito Federal) aceptara que los había, pero no los involucró en la masacre.
Hubo periodistas agredidos y la evidencia gráfica de los sucesos logró que la prensa contradijera la versión oficial del gobierno y aceptara la existencia del grupo. Prensa nacional y extranjera cubría la movilización y fueron agredidos también de forma brutal. A muchos les destruyeron sus cámaras, otros fueron golpeados.
Martínez Domínguez entregó su renuncia a Echeverría el 15 de junio pues estaba convencido de que los manifestantes habían sido provocados, entre otras cosas, para que el gobierno tuviera un pretexto y se deshiciera de él. Durante años, Martínez Domínguez recibió el apodo popular de «don Halconzo», en alusión a la Matanza del Jueves de Corpus.
La policía, sin órdenes de intervenir, observó la matanza para después subir por la fuerza a los sobrevivientes a las decenas de patrullas y camiones que estaban en el lugar. El ejército tenía listos transportes en las instalaciones del Colegio Militar. La masacre no terminó cuando por fin se disolvió la concentración, sino que continuaría hasta horas después, en los hospitales de la Cruz Verde y el Rubén Leñero a donde habían trasladado a algunos de los heridos. Intimidando a doctores y enfermeras, hombres armados ingresaron a las salas de urgencias en donde los jóvenes eran atendidos y los asesinaron.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/3″][vc_video link=»https://youtu.be/WgzBZ5ATJOM»][/vc_column][vc_column width=»1/3″][vc_video link=»https://youtu.be/y8qwuzxFafM»][/vc_column][vc_column width=»1/3″][vc_video link=»https://youtu.be/YNikpjq53FA»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Impunidad oficial; hubo, por lo menos, 120 muertos
La noche del 10 de junio, autoridades capitalinas declararon que se había tratado de un
enfrentamiento entre estudiantes y que Los Halcones no existían, que se trataba de una leyenda. Los medios impresos asegurarían que la cifra de muertos no pasaba de los 16, mientras que había testimonios de 30 cadáveres en el hospital Rubén Leñero. Posteriormente se publicaría una lista de 27 nombres y 13 más sin identificar. Hasta hoy, la cifra sigue sin ser exacta, pero no es menor de 120.
En semanas siguientes, mientras Echeverría negaba cualquier participación en los hechos del 10 de junio, renunciarían a sus cargos el jefe de la policía Roberto Flores Curiel y el Procurador General de la República, Julio Sánchez Vargas.
Con el tiempo, diversas investigaciones han dado luz al caso, confirmando no sólo la existencia de Los Halcones, sino la participación en su reclutamiento y entrenamiento de la Dirección de Servicios Generales del Departamento del Distrito Federal, por medio de su subdirector, el militar Manuel Díaz Escobar Figueroa, ex integrante de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, grupo de donde también surgió el general José Hernández Toledo, uno de los mandos militares que participó el 2 de octubre en Tlatelolco.
Una investigación de Julio Scherer y Carlos Monsiváis, en su libro “Los Patriotas: de Tlatelolco a la guerra sucia”, compiló información sobre las actividades de Los Halcones previas al 10 de junio, disolviendo mítines en el IPN y fustigando a la Preparatoria Popular. Tras la agresión del Jueves de Corpus (como así por coincidir con el día de la celebración católica del Corpus Christi), Los Halcones desmantelarían el campo en donde se entrenaban en San Juan de Aragón y fueron disueltos, con la consigna de realizar algunas acciones aisladas como atentados o asaltos como distracción. El Canal 6 de Julio vincularía a Los Halcones con la masacre de Tlatelolco y señalaría el 2 de octubre de 1969 como la primera participación pública de este grupo.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/3″][vc_video link=»https://youtu.be/63wS-0Ddxpg»][/vc_column][vc_column width=»1/3″][vc_video link=»https://youtu.be/1CTS2r_sHxo»][/vc_column][vc_column width=»1/3″][vc_video link=»https://youtu.be/vXwITrwB8CU»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Díaz Escobar fue enviado en 1973 a Chile y a su regreso a México, fue nombrado por el gobierno de José López Portillo como general de brigada diplomado del Estado Mayor. Durante su estancia en Chile, según señala el Canal 6 de Julio, Díaz Escobar estuvo implicado en el golpe de estado contra Salvador Allende y colaboró con la policía secreta de Augusto Pinochet.
Luis Echeverría, (con casi 100 años de edad, y recluido en su casa San Jerónimo) sería señalado como responsable de esta masacre, sin embargo, tras casi 30 años, la Suprema Corte de Justicia de la Nación le exoneró de toda responsabilidad, terminado así formalmente el 26 de julio de 2005 con el juicio sobre los hechos del 10 de junio de 1971, como se hizo posteriormente en 2009, por el genocidio cometido en 1968.
Alfonso Martínez Domínguez, en declaraciones a Proceso, en 1979, acusó: “La matanza del jueves de Corpus fue preparada por Luis Echeverría para matar dos pájaros de un tiro: escarmentar, decía, a quienes querían provocarlo al inicio de su gobierno y deshacerse de mí. Yo tenía pasado y fuerza política. Le hacía sombra”.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/2″][vc_video link=»https://youtu.be/CmNFRgFHnBY»][/vc_column][vc_column width=»1/2″][vc_video link=»https://youtu.be/qfNys06nll4″][/vc_column][/vc_row]
Por más de un siglo la narrativa oficial ocultó que en plena Revolución, a lo largo de tres días y de forma sistemática, las fuerzas maderistas asesinaron a cientos de chinos en Torreón no por ser enemigos o representar peligro, sino por mera xenofobia, mostrando que, incluso tratándose de los supuestos héroes nacionales no hay tal cosa como “estar del lado correcto de la historia”, pues más allá de ser una frase hecha, esta aseveración se sostiene siempre en pilares endebles.
Después de este crimen hacia un colectivo —perpetrado entre el 13 y el 15 de mayo de 1911—, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino exigió a nuestro país expresar sus condolencias y castigar a los culpables, a lo que el gobierno mexicano hizo caso omiso hasta hace poco, cuando el 17 de mayo de 2021 el presidente López Obrador rompió con un siglo de negacionismo y pidió perdón China, además de admitir —con todas sus letras— que lo de Coahuila fue un genocidio.
Sobre los orígenes de tal odio y violencia, la doctora Olivia Gall, coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Racismo y Xenofobia de la UNAM, explica que éste surge a finales del XIX, cuando comenzaron a llegar miles de chinos de Estados Unidos, tras quedarse sin vías de tren que instalar y, por ende, sin trabajo allá. De hecho, el primer documento antichino publicado en México es de 1876, se distribuyó en Coahuila y contienen la frase: “no queremos que vengan”, como consigna Julián Herbert, autor del libro La casa del dolor ajeno (2015), donde se analiza a detalle la masacre.
La reconstrucción de lo acontecido en Torreón durante esos tres días es un compendio del horror, donde los chinos de la ciudad fueron linchados tanto por revolucionarios como por sus vecinos convertidos en turba, quienes les propinaron machetazos y disparos, o los arrojaron desde un edificio de tres pisos. El conteo de los muertos ni siquiera se hizo aquí, las autoridades de China fueron las que calcularon en 303 las víctimas y le exigieron a México una indemnización de 60 millones de pesos en oro para los deudos.
En su momento la noticia fue motivo de burla para ciertos impresos, como el semanario político El Ahuizote, que el 17 de junio de 1911 (a un mes exacto de la matanza) publicó: “Si aplicamos la ley de la oferta y la demanda, teniendo en cuenta los millones de chinos sobrantes en el Celeste Imperio y en otras partes, en vez de cobrarnos de a 100 mil pesos por chino deberían pagarnos por su destrucción, pero haciendo grandes concesiones a los sentimientos humanitarios de los celestiales, accederíamos a pagar a razón de 100 mil chinos por un peso, no 100 mil pesos por un chino”.
La pregunta aquí sería —apunta Olivia Gall—, ¿cómo un país que se enorgullece de ser una combinación de “razas” y culturas sea tan xenófobo? “Quizá la respuesta consista en que, desde los albores del siglo XIX, y de manera acentuada con la consolidación del Estado postrevolucionario, se nos ha repetido hasta la saciedad que nuestra identidad nacional es esencialmente mestiza, mas no debido a una mezcla cualquiera, sino por la confluencia de dos raíces: la indígena y la española. Que pueda haber otras ni siquiera se considera”.
Xenofobia y exclusión a la mexicana
A Pancho Villa no le gustaba la idea de que los chinos se asentaran en México, como se lee en su Manifiesto a la nación de 1916, en cuya reforma número 10 vemos que no tenía problema alguno en que personas de cualquier nacionalidad poseyeran bienes raíces en el país, siempre y cuando éstos no fueran estadounidenses o de China (sobre sus razones para vetar a los primeros el Centauro es profuso, sobre su encono con los segundos no dice palabra).
Más que peculiaridad de un momento, esta actitud xenófoba ha pervivido en el tiempo, haciendo que en los años 30 y 40 surgieran por todo el país grupos como la Liga Obrera Anti-China, el Comité Juvenil Anti-Chino o la Liga Anti-China y Anti-Judía, los cuales, además de acusar a los orientales de traer la tuberculosis a México y cabildear leyes para expulsarlos, sacaban comunicados como éste: “Los chinos son la más terrible amenaza de nuestra salubridad, duro con ellos antes de que se crucen más con nuestra raza. Evitemos a nuestras compatriotas la peor de las vergüenzas: el tener hijos de físico chino”.
A fin de apuntalar este ideal, se llegó a impulsar desde el gobierno una serie de políticas para impedir la incursión al país de ciertas nacionalidades, como establece la circular confidencial 157, emitida por la Secretaría de Gobernación el 27 de abril de 1934, y donde se ordenaba a los encargados de migración evitar la entrada a México de gente de “raza amarilla o mongólica, africana o australiana, indoeuropea, aceitunada o malaya, pues su sangre, cultura, hábitos y costumbres los hacen exóticos para nuestra psicología, y sus prácticas resultan perturbadoras para la idiosincrasia nacional”.
Incluso algunos de los intelectuales más renombrados de México han llegado a deslizar prejuicios de este calibre en sus obras, como hizo José Vasconcelos en La raza cósmica (1925), autor que al igual que ideaba lemas como “por mi raza hablará el espíritu” o competía por la presidencia, escribía párrafos como el siguiente:
“Ocurrirá, y ha ocurrido, que la competencia económica nos obligue a cerrar nuestras puertas, tal como el sajón, a una desmedida irrupción de orientales. Pero al proceder así nosotros no obedecemos más que a razones de orden económico; no es justo que pueblos como el chino, que bajo el santo consejo de la moral confuciana se multiplican como los ratones, vengan a degradar la condición humana”.
Y si se pensaba que el México del siglo XXI se salva de estas actitudes, no es así. Todavía el año pasado la también investigadora del CEIICH denunció xenofobia contra la comunidad china por gente que consideraba a sus integrantes responsables de contagiar al mundo con coronavirus. “Lo paradójico es que repetimos lo que nos indignaba en 2009, cuando muchos mexicanos fueron agredidos en el extranjero por quienes los creían diseminadores de la gripe porcina”.
Por episodios como éstos —y otros muchos que escaparon a la enumeración—, la doctora Gall es enfática al afirmar que “aunque nos ofendamos y haya quienes lo pongan en duda, México ha sido muy xenófobo y lo es aún de muchas formas, por ello en vez de ofendernos si nos señalan esto, lo mejor es estar conscientes de este pasado, aprender de él y, desde ahí, promover un cambio”.
Desde 2015, la Asociación Mexicana de Procesamiento de Lenguaje Natural (AMPLN) organiza una escuela de verano que reúne a algunos de los investigadores más reconocidos del área a fin de difundir los avances en el rubro, organizar talleres y ofrecer mentorías, aunque en 2020 y 2021 —por razones sanitarias— el proyecto evolucionó para dejar lo presencial y hacerse virtual.
“No nos lo planteamos de origen, pero de súbito esto creció y, de tener 50 alumnos como en ediciones previas, recibimos a 630 y no sólo de México, sino de toda Latinoamérica”, explica la profesora Helena Gómez, investigadora en el IIMAS de la UNAM.
Por su parte, la doctora Gabriela Ramírez, del Departamento de Tecnologías de la Información de la UAM Cuajimalpa, señala que esta ampliación se debe a que el área está viviendo un boom sin precedentes. “Cada que nos dirigimos a Alexa o a Siri y éstas hacen lo que les decimos, el responsable es el procesamiento de lenguaje natural (PLN), término con el que nos referimos a aquello que posibilita que las máquinas entiendan nuestra habla, escritura o incluso nuestras señas, y que nos respondan en consecuencia”.
La sexta edición de la Escuela de Verano de PLN inicia el 2 de junio y durará tres días, aunque la parte interactiva y donde los alumnos podrán enriquecerse con la experiencia de los miembros de la AMPLN tendrá lugar el viernes 4, ya que ahí podrán plantear sus proyectos y recibir asesorías o mentorías de investigadores de la UNAM, el IPN o de la UAM, entre otras instituciones.
“Además, ese viernes la compañía Bloomberg (patrocinadora del evento) expondrá sus desarrollos en inteligencia artificial y PLN, así como otros proyectos relacionados”, agrega la profesora Gómez.
Sobre quiénes pueden seguir las clases (por este canal, ya que las salas de Zoom están ya al límite), las académicas aclaran que la invitación es para cualquier interesado en cuestiones de lenguaje, pues aunque en un principio los asistentes solían especializarse en computación, hoy entre los inscritos hay personas de filosofía, letras, derecho, ingeniería, física o actuaría, entre otras carreras.
“Además, ahora tenemos gente de Brasil, Perú, Colombia, Argentina, Chile y Paraguay, además de los habituales de México. Cuando inició la pandemia y recurrimos a lo virtual creímos que eso nos iba a limitar; nunca imaginamos que ello nos haría traspasar fronteras”.
Crear comunidad más allá del inglés
Actualmente la doctora Gómez perfecciona un sistema capaz de leer notas manuscritas sobre enfermos de Covid-19 (las cuales contienen síntomas y tratamientos) a fin de entender mejor la enfermedad, mientras que la profesora Ramírez desarrolla algoritmos capaces de detectar si una persona está deprimida a partir de su escritura. Éstas son algunas de las tantas cosas que se pueden hacer con el PLN.
Las posibilidades son muchas y van más allá de que Alexa entienda nuestras órdenes y encienda las luces, o de que Siri haga una llamada, señala Gabriela Ramírez, quien admite que el problema en esta área es que hay demasiados trabajos sobre sistemas en inglés, y muy pocos cuando se trata de otras formas de expresión”.
“En otras palabras, destinamos recursos minúsculos para un conjunto gigantesco de lenguajes, y concentramos casi todos nuestros esfuerzos en campos diminutos. De otra manera ¿cómo explicamos que haya tanto en el ámbito angloparlante, una cantidad moderada para lo hispano y casi nada para hablantes indígenas?”.
Al respecto Helena Gómez añade que uno de los propósitos de la Escuela de Verano es mostrar que hay vida (o PLN) más allá del inglés. “Tener a todo este alumnado latinoamericano es una buena manera de crear comunidad, pues las tecnologías del lenguaje tienen que ver con el idioma y todos en la región —salvo en Brasil— compartimos la misma lengua y una cultura más o menos parecida”.
Por esta razón, si bien aún no arranca la sexta edición de la escuela, las investigadoras ya están pensando en la séptima, que tendrá lugar en 2022, en un contexto postpandemia. “Creemos que es necesario volver a lo presencial, pero no totalmente, ya que lo virtual nos hizo crecer de una manera inesperada. Nuestra apuesta para el siguiente año será un modelo híbrido: en persona para los mexicanos, y vía internet y remota para los compañeros de Latinoamérica”.
La doctora Helena Gómez confía en que esto ayudará a conformar una comunidad mucho más grande y robusta, pues quienes participan en la escuela suelen regresar. “Ése es mi caso: comencé a asistir como estudiante cuando inició en 2015 y no he fallado ni una vez. En 2018 era ponente y desde 2020 soy de las organizadoras”.
Al respecto, la profesora Gabriela añade: “Nuestro propósito es dejar a nuestros alumnos enganchados. Una vez concluida la escuela, los participantes suelen interactuar con nosotros vía Twitter hasta que se pueden inscribir de nuevo en el año siguiente. Este es un espacio para sembrarles las ganas de desarrollar proyectos en el campo del PLN; sabemos que muy pronto esa semilla comenzará a dar frutos”.
El programa de la escuela puede consultarse aquí.
Mariana Benítez Keinrad logró lo que ninguna mujer ha hecho. En 2015 ganó el premio Jorge Lomnitz Adler, en el área de Sistemas Complejos, otorgado por el Instituto de Física y la Academia Mexicana de Ciencias. Un galardón que tradicionalmente es otorgado a hombres con formación en el área de física.
Mariana, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, estudió biología y fue premiada gracias a su trabajo interdisciplinario y sus aportaciones en el estudio de la biología evolutiva de desarrollo y la agroecología, abordados desde la perspectiva de los sistemas complejos y los modelos matemáticos.
Para la investigadora, este reconocimiento se trata de un regalo porque llegó en un instante difícil, justo se enteró que estaba embarazada y en ese momento no tenía certidumbre laboral. “Nadie debe pasar por esto y menos una mujer en ese estado”, recordó.
Pero justo en esos días Mariana recibió la invitación de Octavio Miramontes, un investigador del Instituto de Física (con quien ha colaborado en un proyecto de publicaciones digitales), para participar en la convocatoria de ese premio. Resultó ganadora y posteriormente su situación laboral mejoró.
Mariana Benítez resultó ganadora y posteriormente la situación en su trabajo mejoró. El cambio se dio cuando varios de sus colegas se solidarizaron con ella y expresaron públicamente que la situación era injusta.
Para Benítez, en algunas instituciones existen diversas asimetrías de poder que prevalecen y esto lleva a situaciones injustas como la que ella vivió.
Cuando la académica universitaria se enteró que era la primera mujer en ganar este reconocimiento sintió gusto y emoción, pero después ese sentimiento cambió por molestia al reflexionar que ella no debería ser la única, sino que más mujeres deberían ser reconocidas en esta área.
Su camino en la ciencia
“Lo que más me fascina de mi profesión es que a pesar de haber nacido y crecido en la Ciudad de México he podido conocer las formas rurales que hay en México, además de paisajes y territorios muy diversos. Me he conectado no sólo con la biodiversidad, sino con los pueblos que han moldeado esos territorios a lo largo de muchísimo tiempo”.
La primera vez que sintió empatía por una causa social fue en el año 2000, justo cuando Mariana llegó a su primer día en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Ahí se encontró con la clase de “biología matemática” y el profesor Faustino Sánchez la impactó tanto al hablar, no sólo de números sino también de causas sociales, que decidió dedicarse a esa área. Se convirtió en su pasión.
Aunque las matemáticas no se le facilitaban como a muchos de sus compañeros era muy dedicada, repasaba todos los días y hacía todas las tareas. Logró sortear la dificultad. Hoy, Mariana estudia los sistemas agrícolas desde el punto de vista de la agroecología.
Las matemáticas en su interacción con la biología son una herramienta muy poderosa para abstraer y profundizar en el estudio de varios fenómenos biológicos. “Me atrajeron de inmediato por el tipo de preguntas que podía abordar”.
Recuerda que su profesor Faustino les mostró la biología matemática aplicada en el crecimiento poblacional, discutían en las clases las implicaciones políticas y sociales. A la par leyeron un ensayo de Eduardo Galeano que narra algunas políticas genocidas de países como Estados Unidos para limitar el crecimiento poblacional, un hecho que la marcó.
“El profesor Faustino es una persona íntegra, culta y siempre nos transmitía intereses y preocupaciones que iban más allá de las matemáticas, con aspectos relacionados a la sociedad donde vivimos y cómo nos gustaría transformarla”.
Esta pasión la llevó a unirse al grupo de biología matemática de la Facultad de Ciencias y tomar clase con otros profesores especializados en el tema y conocer personas de otras carreras como física y matemáticas.
En este camino realizó una maestría en “Dinámicas no Lineales y Sistemas Complejos” en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y posteriormente regresó a la UNAM con un doctorado en el Instituto de Ecología.
Lo que más la ha impactado es trabajar directamente con campesinos y descubrir la capacidad que tienen para vivir con recursos que han adquirido de su propio conocimiento. A pesar de que han tenido varias embestidas, son muy autónomos.
Los campesinos han desarrollado sistemas agrícolas independientes de insumos externos que pueden funcionar en un sin fin de condiciones ambientales y culturales.
Un evento que la marcó fue en Zaachila, Oaxaca, cuando la UNAM, junto con otras universidades, organizaron un encuentro con campesinos. “En ese momento pude conocer la forma de organizarse y de tomar decisiones de este sector”.
Pero también se ha encontrado con situaciones sociales negativas que la han molestado. La vida y la agricultura campesina son muy importantes en la diversidad biológica y cultural, pero han sido constantemente amenazadas por diferentes proyectos, programas y políticas públicas de diferentes maneras.
Actualmente se aprobó la “carretera del libramiento al sur de la ciudad de Oaxaca” y pasará justamente por estos paisajes agrícolas que son “importantísimos”, tanto para la conservación de la biodiversidad como de las formas campesinas.
Paradójicamente este paisaje atrae a mucha gente, pero se destruyen por este tipo de proyectos y despojan a la gente de sus tierras, del agua y de sus actividades asociadas a su forma de vida.
Ser mamá e investigadora
Cuando Mariana se convirtió en mamá vivió de primera mano las iniquidades en términos laborales que permanecen en varios ámbitos, desde el tiempo que tienen las mujeres a diferencia de los hombres para cuidar de sus hijos.
En el caso de los padres es prácticamente nulo, y no se considera la paternidad porque se asumen que las mujeres son quienes se encargan de los hijos.
Mariana Benítez logró lo que ninguna mujer ha hecho, en 2015 ganó el premio Jorge Lomnitz Adler, otorgado por el Instituto de Física y la Academia Mexicana de Ciencias. Un galardón que tradicionalmente es otorgado a hombres.
El clítoris es poco conocido y mencionado por ginecólogos y obstetras a pesar de ser el centro de su área de trabajo. Su anatomía es desconocida, “ese abandono es por causas sociales, es herencia cultural”, afirmó Hellen O´Connell, uróloga y profesora de la Universidad de Melbourne en Australia.
Durante el conversatorio “Clitoridectomía crítica y el auge de la clitorización”, en el marco de El Aleph, Festival de Arte y Ciencia, Helen O’Connell y Caroline De Costa, profesora de obstetricia y ginecología en el Instituto Cairns de la Universidad James Cook de Australia, hablaron sobre el conocimiento en torno al clítoris y al placer femenino.
Hablar sobre el tema ha recorrido un camino entre el tabú, lo clandestino e, incluso, lo anulado. Para contrarrestar este escenario, las doctoras desentrañaron la Clitoridectomía crítica, como se refieren a la falta de mención del clítoris en la literatura y los libros de medicina e impulsan el auge de la clitorización, una nueva premisa para remediar tal omisión y que se refiere a conocer el órgano como lugar de placer. “Un orgasmo ocurre en el cerebro, pero el estímulo del clítoris es la puerta del orgasmo y sus beneficios”.
La doctora O´Connell es pionera en el estudio de la urología en su país, contó que mientras era pasante y estudiaba la anatomía del pene le dieron una amplia explicación de las terminaciones nerviosas que tiene el órgano masculino y en el caso de la anatomía femenina cuando tocaron el tema sólo mencionaron que los nervios femeninos son similares, pero más pequeños.
La doctora O´Connell detalló la vascularización del clítoris y constató que su inervación era más potente que lo previamente hallado, incluyó los bulbos cavernosos como parte de la estructura, de forma piramidal y glosó sus relaciones con la uretra y la vagina.
Su trabajo se ha centrado en estudiar este órgano femenino y lo ha descrito: el cuerpo del clítoris tiene forma de bumerán, el glande es la parte pequeña que más sobresale y, por lo tanto, la más conocida por ser la más visible. Tiene dos brazos de cruz clitoral que pasan a través del hueso púbico, “el tejido original que se convierte en el pene de un bebé es el mismo tejido que se convierte en el clítoris y los labios menores del bebe”, explicó.
Por otro lado, mencionaron que la mutilación femenina llevada a cabo en algunas sociedades, alegando “proteger el honor de la mujer”, en realidad lo hacen para proteger el honor de los hombres de esa familia. Se lo hacen a mujeres jóvenes, a niñas, y no les ponen ni siquiera anestesia y es realizado por personas sin conocimientos médicos. “Es una práctica que ha ido en aumento en donde los hombres temen profundamente a la sexualidad femenina y a la autonomía y el control de las mujeres de sus cuerpos”, explicó la doctora De Costa.
Aseguró que dañar un órgano sano con una labioplastia y cirugía cosmética de los labios vaginales es una mutilación, un problema serio, innecesario y criminal.
Finalmente, señalaron que el clítoris ha sido físicamente mutilado por siglos, difamado, omitido e ignorado por los libros de medicina, “es necesario devolverle su lugar merecido en la identidad femenina en la vida y el amor”.
El 26 de abril de 1986 estalló la planta nuclear de Chernóbil, 35 años después los científicos han determinado que sigue viva, pero difícilmente surgirá otra explosión como la primera vez.
Al respecto, Epifanio Cruz Zaragoza, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, explicó que actualmente el reactor número cuatro de la planta tiene una fuga de neutrones. “Esto significa que toda la masa fundida que se encuentra en el fondo sigue viva”.
Era el año de 1990 cuando los físicos nucleares encargados de monitorear la planta detectaron, a través de los equipos de conteo ubicados alrededor de la zona, cierta cantidad de neutrones. Sin embargo, en los últimos años identificaron un mayor número de neutrones que no esperaban y los alertó.
“Difícilmente se podría evitar esta actividad, porque cuando se tiene una masa fundida de uranio se tendrá una fuente de neutrones. Pero si a esta masa se le agrega agua, la población de neutrones aumentará”.
Cómo funciona una planta nuclear
Una planta nuclear funciona con uranio 235, que es un material fisible, es decir, es un metal pesado que tiene la capacidad de que sus átomos se rompen para formar dos núcleos y justo en ese momento liberan los neutrones con una gran cantidad de energía.
Este material se encuentra en unas barras que se colocan dentro de un cilindro, que a su vez tiene agua que circulará por la parte de afuera. De tal forma que estas barras calientan el agua y mueve las aspas de una turbina para generar la electricidad.
Cuando ocurrió el accidente, la zona del desastre fue cubierta con un domo, pero con el pasar de los años se ha degradado debido al propio peso, humedad y radiación. Más tarde, en 2017, se colocó un nuevo sarcófago para evitar algún accidente de contaminación al exterior.
Sin embargo, la lluvia de Ucrania es muy intensa, cae en el primer domo y de alguna forma ha logrado filtrarse al basamento o sótano. Finalmente ha llegado a esta masa fundida compuesta de uranio junto con los escombros que incluyen otros metales.
El agua acumulada podría moderar a los neutrones y en ese momento surgiría una fisión nuclear, que es cuando el núcleo de un átomo se rompe.
Se producirían más neutrones, estos llevarían a cabo más fisión, se duplicarían y así sucesivamente. De hecho, “cuando se tiene la emisión de neutrones es un síntoma de que tenemos una reacción de fisión”.
¿Hay solución?
El primer paso es evitar que el agua continúe filtrándose y no provoque más fisión. El segundo sería intentar secar lo más posible esa parte, pero esto llevaría a un sobre-calentamiento de la masa y si existe agua surgiría una evaporación y calentaría aún más. Finalmente podría producirse una fuga de esos contaminantes y eso no es tan sencillo de resolver.
El tercer paso sería llegar al uranio que se encuentra en un área inaccesible. Una de las soluciones planteadas es construir robots capaces de perforar las paredes para llegar a la zona y así instalar un sistema de bombeo con materiales que absorban a los neutrones.
De acuerdo con Epifanio Cruz difícilmente habrá una explosión como la ocurrida la primera vez, porque justamente se trata de una masa fundida de uranio con los escombros. Para que eso ocurra se necesitaría tener el uranio puro, bastante agua y que la planta estuviera funcionando.
Otra posible solución es verter el compuesto químico llamado nitrato de gadolinio, para que llegue a la masa fundida del reactor y absorba los neutrones. Con esto, la posible reacción se aminoraría y podría controlarse.
Actualmente, las personas han regresado a vivir poco a poco a la zona, algunos se han instalado en un área de 20 kilómetros de distancia, bajo cierto control y medidas de precaución. No obstante, regresar a Chernóbil a una distancia más cercana llevará al menos de 180 a 200 años y la zona ubicada justo afuera del reactor llevará mucho más tiempo.
La serie de HBO
De acuerdo con Epifanio Cruz, la serie de HBO dedicada al desastre natural de Chernóbil es un documental muy bien llevado, en donde se presenta la parte científica mezclada con algo de dramatismo.
El sacrificio de los animales que se presenta es real porque representaban un peligro. Por ejemplo, si un perro o un gato tomaban agua o consumían alimentos contaminados luego lo desechaban en cualquier parte y eso acarreaba contaminación a diferentes lugares.
En el caso de una vaca, los humanos ya no podían consumir su leche y sus derivados, concluyó.
¿Cuántos colores tiene una marea, cuántas mujeres caben en ella, a cuántas contiene y convoca, hasta dónde llega, hasta dónde inspira, hasta dónde arrastra, desde dónde viene, es contagiosa? La marea es como la decisión de abortar: absoluta, imparable, implacable, así define Viviana Díaz al movimiento de mujeres originado en Argentina, la Marea Verde.
En su participación en el conversatorio Tsunami Feminista en América Latina, la Marea Verde de sur a norte, en el marco de El Aleph, Festival de Arte y Ciencia 2021, Viviana Díaz señaló que si la decisión de abortar se mantiene penalizada no es por falta de datos o de acceso a ellos, es una muestra de lo que significan las mujeres para los hombres: un cuerpo violable, colonizable. “La criminalización del aborto no desalienta a las mujeres, sólo les hace todo más difícil”.
El conversatorio organizado para analizar el avance del movimiento feminista en América Latina, a través de la lucha por la libertad de elegir y decidir por el propio cuerpo, estuvo moderado por Sandra Lorenzano, quien comentó que, a pesar de los avances del movimiento feminista, aún queda un largo camino por recorrer.
Añadió que la legislación del aborto en Argentina marcó un hito en la historia de la lucha por este derecho, ha sido la principal batalla de las mujeres y una bandera fundamental del feminismo.
Para mencionar lo que sucede en el resto del continente, en países como Chile, Argentina y México, en la mesa de reflexión estuvo la escritora y dramaturga argentina Claudia Piñeiro, quien recordó que la lucha por la obtención de la legislación del aborto en Argentina es larguísima, un camino de frustración.
En Argentina apareció el movimiento en 2018, pero la campaña por el aborto legal seguro y gratuito inició 14 años antes. Hizo alusión a lo sucedido en 2020 con las calles de Buenos Aires, abarrotadas por mujeres exigiendo su derecho al Estado, el cual, tuvo la participación de artistas y actores que permitieron llevarlo a discusión.
Sin embargo, la pandemia de la COVID-19 vino a cambiar el contexto, pareciera que todo estaba arreglado, pero sostuvieron el movimiento desde las redes durante varios meses hasta que en septiembre y octubre salieron a las calles para exigir la despenalización que posteriormente se dio.
En el contexto mexicano, la lucha por la despenalización del aborto también tiene muchos años, de acuerdo con Rebeca Ramos, abogada feminista y maestra en Derechos Humanos, México no solamente es plural en su cultura, también lo es en su legislación.
En 2007 se logró la despenalización del aborto antes de las 12 semanas de gestación, pero en el 2018 la Marea Verde argentina vino a refrescar esta idea, y en 2020 se notó esta influencia con la marcha feminista más grande de la historia de México, la marcha del 8M, “pero días después tuvimos que encerrarnos”.
Rebeca Ramos añadió que el caso de Oaxaca es importante, ya que se logra la despenalización, pero se tienen retos en cuanto al acceso como tal a la medicación e infraestructura. “Ya hay un cambio de narrativa, una fortaleza social que tiene un impacto importante, el pañuelo verde expresa todo y nos da una posición política específica”.
Por otro lado, Claudia Martín, integrante del colectivo Marea Verde en Quintana Roo, relató lo sucedido en el Congreso de ese estado al manifestarse un grupo de mujeres en contra de un feminicidio y pidió que se visibilizara esta lucha.
Aún hay mucho por hacer, ya que, aunque son muchas mujeres que salen a pedir el aborto legal en diferentes latitudes, también hay muchas para las que aún sigue siendo un estigma. “Que se rompan los silencios, que circule la palabra, hay personas que nunca van a cambiar, pero esto inicia con las nuevas generaciones, la marea que nace en Argentina es imparable”, afirmó Claudia Piñeiro.
Acotó que entre los retos está la implementación de la ley a nivel local ya que llevarla a todas las provincias no es fácil.
Para Viviana Díaz, esta marea derrumba mitos, renueva la espereza y permite a las mujeres sentirse por primera vez en parte de la historia. “Esta ley no es un regalo, somos muchas siendo el peso por todo el territorio esperando a que se apruebe el pedazo de dignidad que hace siglos nos deben”, finalizó.
Para el doctor Samuel Ponce de León Rosales la transmisión de la infección por coronavirus ha disminuído en las últimas semanas, pero debe tomarse con mucha responsabilidad, ya que el riesgo no ha disminuido. “El impacto es menor a nivel hospitalario y de la mortalidad reportada, pero es un escenario que puede cambiar si aflojamos las medidas de prevención”.
En entrevista para el programa Prisma RU de Radio UNAM, el coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud, explicó que difícilmente hemos llegado a una proporción que permita bajar la intensidad de los cuidados.
El retorno a las actividades será un reto importante porque la educación presencial es necesaria pero hay que encontrar un equilibrio entre los riesgos y beneficios de aumentar las actividades.
Detalló que regresar a las actividades traerá algunas dificultades, habrá que hacerlo con precaución, “hay que aprovechar lo que hemos aprendido en términos del trabajo a distancia”.
Salir del confinamiento representará una variante el términos de salud mental. “Será importante evaluar esa parte porque será complicado y hay que buscar el equilibrio. Las precauciones deben continuar, no estamos aún en etapa pos pandemia”.
Al inicio de la campaña de vacunación de la Sputnik V en Rusia se lanzaron las primeras recomendaciones sobre su aplicación y se acotó que no se debía ingerir alcohol, pero fue porque la población rusa tiene la costumbre de ingerir mucho alcohol. Este exceso puede interferir en la respuesta inmunológica, pero con una o dos copas no pasa nada, señaló la doctora Rosa María Wong, del Laboratorio de Investigación en Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de la UNAM.
La doctora Wong detalló que los efectos del alcohol pueden enmascarar o potenciar los efectos secundarios de la vacuna, por ello se recomienda no tomar en 72 horas, que es el periodo en que las vacunas causan algún efecto. “El mismo alcohol puede causar mareos o dolor de cabeza”.
Comentó que se recomienda ir desayunado a la cita y después en caso de tener fiebre o dolor de cabeza tomar paracetamol, un descanso y tener hidratación adecuada.
Estas recomendaciones son en general para todas las vacunas pues son los efectos que cualquiera puede provocar en las primeras 72 horas, “todo lo demás de no ingerir ciertos alimentos o bañarse son mitos”.
Recordó que las personas que se vacunan no alcanzan la máxima protección contenida en la vacuna hasta 15 días después de haber recibido la última dosis, en el caso de Pfizer, o la única, en el caso de CanSino.
Exhortó a la población a seguir con las medidas de cuidado, ya que a pesar de estar vacunados existen variantes que empiezan a circular en varios países del mundo, por lo cual, a pesar de tener 2 dosis, hay que seguir utilizando el cubre bocas.
Al inicio de la campaña de vacunación de la Sputnik V en Rusia se lanzaron las primeras recomendaciones sobre su aplicación y se acotó que no se debía ingerir alcohol, pero fue porque la población rusa tiene la costumbre de ingerir mucho alcohol. Este exceso puede interferir en la respuesta inmunológica, pero con una o dos copas no pasa nada, señaló la doctora Rosa María Wong, del Laboratorio de Investigación en Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de la UNAM.
La doctora Wong detalló que los efectos del alcohol pueden enmascarar o potenciar los efectos secundarios de la vacuna, por ello se recomienda no tomar en 72 horas, que es el periodo en que las vacunas causan algún efecto. “El mismo alcohol puede causar mareos o dolor de cabeza”.
Comentó que se recomienda ir desayunado a la cita y después en caso de tener fiebre o dolor de cabeza tomar paracetamol, un descanso y tener hidratación adecuada.
Estas recomendaciones son en general para todas las vacunas pues son los efectos que cualquiera puede provocar en las primeras 72 horas, “todo lo demás de no ingerir ciertos alimentos o bañarse son mitos”.
Recordó que las personas que se vacunan no alcanzan la máxima protección contenida en la vacuna hasta 15 días después de haber recibido la última dosis, en el caso de Pfizer, o la única, en el caso de CanSino.
Exhortó a la población a seguir con las medidas de cuidado, ya que a pesar de estar vacunados existen variantes que empiezan a circular en varios países del mundo, por lo cual, a pesar de tener 2 dosis, hay que seguir utilizando el cubre bocas.
“La homosexualidad —como cualquier otra conducta sexual— no tiene esencia, sino historia”, aseguraba José Joaquín Blanco en su ensayo Ojos que da pánico soñar, de 1979. Bajo la misma convicción, Alonso Hernández Victoria creó el Obituario LGBTTTI Mexicano, un espacio en la internet donde se publican esquelas que, además de recordar a quienes se nos han ido, nos permite entender cómo se ha vivido la diversidad en el país a lo largo de los siglos.
“Poco a poco, y a base de ir sumando biografías, hemos conformado un mosaico que nos permite reconstruir pasajes ocultos durante demasiado tiempo, y es que la historia tiene infinidad de clósets. A quienes pertenecemos a esta comunidad nos ha costado mucho salir de ahí; no podemos dejar que, al morir, nos metan de nuevo en ellos”.
Víctimas del VIH, inocentes atrapados en tiroteos del narco, coroneles de la Revolución nacidos mujeres y que pelearon siendo hombres, funcionarios que se volvían reinas de la noche o actores gays que contaban cuentos infantiles en la TV. Para Alonso Hernández, las lecturas desprendidas del Obituario dan la posibilidad tejer escenarios no consignados en los libros escolares pese a que, desde siempre, México ha sido un país sexualmente diverso.
El mismo Hernán Cortés se percató de ello al llegar y escribió en su primera carta de relación (en julio de 1519): “Porque aún allende de que arriba hemos hecho relación a vuestras majestades de los niños y hombres y mujeres que matan y ofrecen en sus sacrificios, hemos sabido y sido informados de cierto que todos son sodomitas y usan aquel abominable pecado”. Así de antiguos los primeros testimonios.
De esta época, a Alonso Hernández le gusta recordar el caso de Tangáxoan Tzintzicha II, el último emperador purépecha, quien —en un curioso paralelismo con San Valentín, el patrono de los amores prohibidos o secretos— fue ejecutado un 14 de febrero por sodomía. “Con frecuencia le digo a mis cercanos que cuando celebremos el amor gay el 14 de febrero, recordemos a este personaje que murió justo por amar, tras ser acusado de tener sexo con muchachos”.
Para armar estas biografías, el historiador ha peinado cuanta fuente documental prehispánica, evangelizadora o de la Conquista ha encontrado, y se ha apoyado en el trabajo de catedráticos de la UNAM como Oscar González o Guilhem Olivier.
“Hurgando fue como hallamos estos reductos de la historia de la diversidad que nos revelan que las cosas nunca se dieron en blanco o negro, pues si bien algunos pueblos tenían legislaciones contra la sodomía, como el mexica, el de Tacuba o el de Texcoco (la Triple Alianza), otros eran muchísimo más tolerantes, como las comunidades de las costas, los tarascos o los zapotecos, quienes aceptaban —hasta cierto grado— las sexualidades no hegemónicas”.
A decir de Alonso Hernández, éste es un ejercicio que nos permite arrojar luz sobre regiones muy oscuras “porque durante mucho tiempo se nos aseguró que entre los prehispánicos no había testimonios de población sexodiversa, pero al revisar las fuentes encontramos las menciones, y cada una de ellas nos deja ver algo”.
Para los españoles lanzar descalificaciones era una manera de ejercer poder y de justificar la evangelización por la fuerza, y como ejemplo de quienes hablaban de un dios de amor mientras despotricaban con odio, quedan las arengas del fraile Tomás Ortiz, quien en 1512 peroraba: “Los indios no merecen libertades: comen carne humana; son sodométicos más que generación alguna; ninguna justicia hay entre ellos; andan desnudos, no tienen amor ni vergüenza. Nunca crió Dios tan cocida gente en vicios y bestialidades, sin mixtura alguna de bondad o policía”.
El que se profirieran estas palabras tan de continuo cobró factura y muchos indígenas fueron ejecutados y desaparecidos, o casi, porque algo que los conquistadores no calcularon fue que “debido a que dejaron evidencias de sus juicios de Inquisición, pudimos visibilizar a estos individuos. Lo paradójico es que, en su intento por borrar a tales sujetos, nos dejaron justo los elementos para rescatarlos, apropiarnos de ellos, darles voz y dejar que nos cuenten su vida”.
Ramas que se expanden
Para el Obituario LGBTTTI, el mundo prehispánico y el novohispano no son un puerto al cual anclarse, sino el punto desde donde despliegan sus velas, pues su misión es juntar a personajes de todos los tiempos a fin de ofrecer una travesía lo más extensa por la diversidad sexual en el país, pese a lo difícil de la tarea. “Si bien no hay una historia oficial LGBT, lo que sí hay son historias a escuchar”.
Y una de ellas es la del nacimiento del proyecto, el cual creció a niveles que el activista jamás imaginó, ya que al inicio esto fue un experimento en Facebook consistente en postear biografías de muertos que él consideraba clave para la comunidad homosexual en México, “y los pocos que podía pues está claro que, aunque soy gay, eso no significa que conozca a todos los gays del mundo”.
A poco de haber comenzado el experimento, Javier Lizárraga y Braulio Peralta —el primero antropólogo y el segundo periodista— contactaron a Alonso pidiéndole transformar ese álbum en un grupo a fin de proponer nombres y añadir esquelas, un cambio que según el historiador, fue como soltar una hiedra en la pared, ya que si lo que él hizo fue plantar una semilla, ésta germinó y terminó por tapizar un muro entero (uno de Facebook) con su sinfín de ramificaciones.
Entre las instrucciones plasmadas en la página para quienes desean subir una esquela se dice: Sé amable y cordial, no hagas bullying, da el crédito de la información que uses y, sobre todo, comparte a tus LGBTTTI mexicanos ya idos, porque nosotros somos sus depositarios y ellos, al morir, sólo viven por nuestros recuerdos. Si logramos plasmarlos en esta página, su memoria sobrevivirá a nosotros… Dales la oportunidad de ser recordados por los demás.
“Cuéntales de mi primo asesinado por homofobia; háblales del hijo al que me mataron; diles de mi amigo al que molieron a golpes y no atendieron en el hospital debido a su preferencia sexual”, éstas son algunas de las peticiones que ha escuchado Alonso desde que se decidió incluir a todas las personas de la comunidad cuyas familias desean que su deudo sea homenajeado en el Obituario. “Ya no nos restringirnos a individuos famosos, aquí le damos cabida a todos”.
De esta manera, el proyecto permite vislumbrar fenómenos no contemplados en un principio, pero que se hacen evidentes por el mero hecho de cruzar datos, como la migración y su vínculo con la intolerancia de lugares de donde es preciso huir; cómo ante la hostilidad se entretejen redes de apoyo o cómo, al ya no poder hacer escarnio de las víctimas, la prensa ha dejado de cubrir crímenes de odio bajo el argumento de que, si no hay burla, esas notas no venden.
Por ello, para Alonso es muy importante que este proyecto siga, aunque confiesa que durante el confinamiento por la Covid no ha añadido entradas en el sitio no por falta de nombres, sino porque en este año a él se le han muerto 11 cercanos por el coronavirus y no ha tenido el ánimo, pero promete que lo hará pronto.
“Además hay mucho por consignar. En esta pandemia hemos visto cómo personas de la diversidad han perdido su independencia y se han visto obligados a regresar con sus familias, que con frecuencia en vez de brindar espacios seguros, propinan intolerancia y violencia. Visibilizar estos y otros problemas también es cosa del Obituario”.
Para regresar a las actividades de forma gradual, con toda la seguridad para evitar los riesgos de contraer el virus del SARS-CoV-2, la Máxima Casa de Estudios lanza la app denominada “UNAM Salud COVID-19”. El objetivo es actuar a tiempo para evitar complicaciones ante esta enfermedad.
Integrantes de la comunidad universitaria ya la están usando. Es el caso de Chris Bermúdez, estudiante del primer semestre en la Facultad de Contaduría y Administración. “Se trata de una app donde proporcionamos información antes de acudir a alguna sede de la universidad. Por ejemplo, nos preguntan nuestro estado de salud o si hemos tenido algún familiar que haya sufrido de COVID-19”.
Señala que al utilizar esta app todos los días se sentirá más seguro de acudir a alguna sede de la universidad sin temor a contagiar a alguien más.
Omar Arellano, académico investigador de la Facultad de Ciencias, explica que el usuario es quien le da impulso a la app. “Tenemos que ser muy honestos para que realmente funcione, dado que generará información. Por ejemplo, sobre la salud de los universitarios y su movilidad en el día a día”.
Agrega que con esto se generarán políticas internas para mejorar la actividad física, dieta, la toma de decisiones y se generará una conciencia de auto-cuidado. “La app la podemos construir todos y todas si vaciamos información veraz y honesta”.
“Una ventaja que tiene la app, en relación con otras, es que se basa en criterios de vulnerabilidad individual en términos de salud, movilidad y estilo de vida de cada uno de nosotros”.
David Martínez, estudiante del cuarto semestre de la Facultad de Economía, afirma que se trata de una herramienta muy útil y muy creativa.
“Para nosotros los usuarios es muy fácil de usar, es versátil y cómoda para resolverla todos los días y con esto último podremos trasladarnos a nuestros planteles con toda confianza”.
Para Tamara Cordera, trabajadora de la Dirección General de Atención a la Comunidad, esta iniciativa de la UNAM es muy pertinente en estos difíciles momentos de pandemia.
De hecho, la UNAM identificará cómo se cuida su comunidad y así sabrá qué estrategias debe plantear, pero también ayudará a las personas a identificar cómo se cuidan en estos tiempos de pandemia.
Karen Ruiz, estudiante de la Escuela Nacional Preparatoria 5, piensa que la aplicación fue muy rápida de responder en un tiempo adecuado para las preguntas. Cuenta que en ningún momento la aplicación se trabó.
El regreso a las actividades
A Tamara Cordera le vienen diferentes sentimientos al pensar en el regreso a las actividades, pero de forma general se siente segura. Señala que las autoridades han dado a conocer claramente el protocolo a seguir y así sabe cuántas personas deben estar máximo en la oficina y cómo deben cuidarse.
“Será una etapa que viviremos poco a poco y en donde surgirán varias cuestiones para trabajar y resolver, tanto para la UNAM como para su comunidad”.
Por su parte, Karen Ruiz tiene un poco de pánico de regresar a las actividades porque le toca un gran cambio: termina la preparatoria y comienza a estudiar en la Facultad de Química, pero también se siente muy emocionada de empezar su sueño.
De acuerdo con Omar Arellano, el regreso será poco a poco y escalonado, en donde se tomarán medidas preventivas, desde esta app hasta el protocolo a seguir.
En la Facultad de Ciencias, precisa el investigador universitario, se retomarán las actividades presenciales relacionadas con experimentos, prácticas de campo y desarrollo de los proyectos de tesis de los estudiantes que cursan los últimos semestres.
Las clases tendrán una nueva modalidad, en donde algunos estudiantes acudan al salón de clases y otros lo harán de forma virtual. Por supuesto, los salones se acondicionarán para que esto sea posible.
“Todavía falta, estamos en un momento de transición muy importante y se trata de que todos pongamos nuestro granito de arena, eso nos ayudará mucho”, concluyó.
Sólo registra en tus contactos el número 55 6467 2343 y envía la palabra ALTA.
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El Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA) de la UNAM, Campus Morelia, invita a todo el público a participar de una sesión de observación virtual con telescopio para apreciar el eclipse lunar total, la madrugada de este próximo miércoles 26 de mayo a partir de las 4:30 horas (tiempo del centro de México), en transmisión en vivo a través de las redes sociales.
“Un eclipse de Luna es cuando ésta se interpone en la sombra de la Tierra, por lo que se oscurece”, explicó el Dr. René Ortega Minakata, del equipo de Divulgación y Comunicación de la Ciencia del IRyA. “En un eclipse lunar total, nuestro satélite primero disminuye su brillo y luego se oscurece poco a poco, hasta llegar a la fase de total, en la que la Luna se observa con tonos cobrizos o rojizos. Por ello, popularmente se le conoce como ‘Luna roja’, y con un poco más de sensacionalismo, ‘Luna de sangre’”.
“Esto no significa que la Luna tenga algún atributo o poder especial”, continuó el Dr. Ortega Minakata, “y se debe a la combinación de la dispersión y la refracción de la luz del Sol en la atmósfera de la Tierra. Estos fenómenos afectan los diferentes colores de la luz visible en diferente medida, permitiendo el paso de los colores rojos a través de la atmósfera y doblándolos de tal forma que alcanzan la región ensombrecida por la Tierra, iluminando la superficie de la Luna con colores rojizos”.
El evento virtual reúne a astrónomos del IRyA y a miembros de la Sociedad Astronómica de Michoacán (SAMAC). La transmisión durará 2 horas continuas, de las 4:30 a las 6:30 horas (tiempo del centro de México), y en ella se observará en vivo y a través de telescopios la fase parcial del eclipse lunar, que inicia aproximadamente a las 4:45 horas, y la fase total (la “Luna roja”), que inicia aproximadamente a las 6:11 horas, y dura unos 15 minutos.
“Los eclipses lunares sólo pueden ocurrir durante la fase de Luna llena. En esta ocasión, además coincide que el eclipse ocurrirá a pocas horas de que la Luna pasó por su punto más cercano a la Tierra en su órbita, llamado perigeo. Cuando la Luna llena coincide con el perigeo se le conoce popularmente como ‘superluna’, por lo que algunas personas llaman a este eclipse como la ‘superluna de sangre’, comentó el Dr. Ortega Minakata.
“Es muy importante resaltar que esos son solamente nombres populares, y que es completamente seguro observar cualquier eclipse lunar a simple vista, por lo que invitamos a todas las personas a disfrutar de este fenómeno tanto a simple vista como a través de nuestra transmisión en redes sociales”, concluyó.
Todas las personas pueden participar de la transmisión a través de las redes sociales:
Casi a la misma velocidad con que el nuevo coronavirus se esparce en el globo, en la internet corren los bulos y noticias falsas de la enfermedad, lo cual hace que las poblaciones sean más vulnerables y las medidas de mitigación menos efectivas, se señala en el estudio The COVID-19 Infodemic: Twitter versus Facebook, realizado por investigadores de la Universidad de Indiana y el Politécnico de Milán. En esas páginas se corrobora algo que la OMS advierte desde hace tiempo: padecemos una infodemia, es decir, un exceso de datos que nos provocan confusión y desconfianza.
En algún momento se manejó que la hidroxicloroquina curaba el padecimiento, luego se afirmó que el dióxido de cloro hacía lo mismo; también se ha asegurado que las antenas 5G causaron la epidemia, que fue una fuga de laboratorio o que Bill Gates estaba detrás; incluso se ha sugerido que, por su genética, los mexicanos resisten más al SARS-CoV-2 (cuando nuestra propensión a la obesidad y a la diabetes en realidad agravan el escenario). Estas falsedades son muy variopintas, pero tienen algo en común: se viralizaron en la web.
“Por correr de ‘boca a boca’, las redes sociales desempeñan un papel clave en la propagación de desinformación y, aunado a ello, hay evidencias de que estas plataformas han sido manipuladas a fin de difundir datos erróneos sobre la Covid-19”, se señala en el texto.
Muchos han analizado este fenómeno, pero enfocándose en un foro, por lo que para establecer contrastes y entender las dinámicas, los autores del estudio colocaron en la balanza a los dos espacios con más usuarios: Twitter y Facebook. Lo encontrado es que, así como hay sujetos capaces de contagiar a multitudes (los superspreaders), en la internet hay “superpropagadores” de información falsa que han hallado en las redes la vía perfecta para esparcir sus fake news.
Engaños que se contagian con un click
A la plataforma de Mark Zuckerberg se le ha acusado de diseminar mensajes supremacistas, de incitar a la violencia, de manipular elecciones y de malinformar sobre la pandemia de Covid-19, lo cual llevó a Sue Halpern a publicar en The New Yorker (el 2 de mayo) el artículo Facebook y la normalización de lo desviado, donde denuncia cómo en ese espacio, pese a su compromiso de eliminar falsedades, se desvirtúa la realidad de manera sostenida. Por su parte, a Twitter se le ha señalado como un espacio propicio para los discursos de odio, el bullying cibernético y las conductas tóxicas, lo cual ha generado debates acerca de cómo gestionar ambos espacios.
En dicha línea, mucho se ha hablado de lo necesario de depurar las redes de información nociva y se han hecho grandes esfuerzos para borrar posts falseados, pero tras diversos análisis los investigadores detectaron estrategias usadas por los propagadores de desinformación para engañar a los sistemas de criba, como crear cuentas que remitan a los mismos dominios o el uso de bots (aunque la mayor parte de la replicación masiva se debe a usuarios crédulos propensos a oprimir los botones de “share” o de “retweet”).
Ello explica que, tan sólo al inicio de la pandemia, la cantidad de links a notas engañosas en Twitter fuese igual a la de dos de las fuentes más fiables de EU juntas, The New York Times y los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades), según se establece en Prevalence of Low-Credibility Information on Twitter During the COVID-19 Outbreak, documento publicado por el Observatorio de Redes Sociales de la Universidad Bloomington de Indiana.
Gran parte del problema, explican los autores de The Covid-19 Infodemic, es la presencia de cuentas como The Washington Times, RT, Breitbart o American Thinker, que abiertamente muestran sus filias políticas o religiosas y donde se han llegado a publicar textos en los que se pide incinerar cubrebocas para no causarle angustia a psicológica a los perros, se llama tiranos a los gobiernos que buscan inmunizar a toda la población o se asegura que las vacunas no sirven.
Estos sitios pese a tener poca credibilidad (según los criterios de mediabiasfactcheck.com) disponen de dominios oficiales, muchos seguidores y cuentas verificadas por Facebook y Twitter, lo que les da un halo de legitimidad que preocupa a los investigadores, pues justo eso hace de ellos “súperpropagadores” de fake news.
“La información poco creíble nos afecta como sociedad y debido a que la difusión de bulos se hace desde cuentas de muy alto perfil, ponerle un alto es difícil. Facebook y Twiteer han comenzado a moderar la desinformación en torno a la Covid-19 y, por ello, han sido acusados de ejercer sesgos políticos. Hay muchas consideraciones morales y éticas acerca de la libertad de expresión y la censura, y estas cuestiones no pueden eludirse; son cruciales en el debate sobre cómo mejorar el ecosistema informativo”, concluye el estudio.