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La marea verde es absoluta, imparable, implacable

Fabiola Méndez/Damián Mendoza
En el marco del festival de arte y ciencia El Aleph se realizó el conversatorio “Tsunami Feminista en América Latina, la Marea Verde de sur a norte”

¿Cuántos colores tiene una marea, cuántas mujeres caben en ella, a cuántas contiene y convoca, hasta dónde llega, hasta dónde inspira, hasta dónde arrastra, desde dónde viene, es contagiosa? La marea es como la decisión de abortar: absoluta, imparable, implacable, así define Viviana Díaz al movimiento de mujeres originado en Argentina, la Marea Verde.

En su participación en el conversatorio Tsunami Feminista en América Latina, la Marea Verde de sur a norte, en el marco de El Aleph, Festival de Arte y Ciencia 2021, Viviana Díaz señaló que si la decisión de abortar se mantiene penalizada no es por falta de datos o de acceso a ellos, es una muestra de lo que significan las mujeres para los hombres: un cuerpo violable, colonizable. “La criminalización del aborto no desalienta a las mujeres, sólo les hace todo más difícil”.

El conversatorio organizado para analizar el avance del movimiento feminista en América Latina, a través de la lucha por la libertad de elegir y decidir por el propio cuerpo, estuvo moderado por Sandra Lorenzano, quien comentó que, a pesar de los avances del movimiento feminista, aún queda un largo camino por recorrer.

Añadió que la legislación del aborto en Argentina marcó un hito en la historia de la lucha por este derecho, ha sido la principal batalla de las mujeres y una bandera fundamental del feminismo.

Para mencionar lo que sucede en el resto del continente, en países como Chile, Argentina y México, en la mesa de reflexión estuvo la escritora y dramaturga argentina Claudia Piñeiro, quien recordó que la lucha por la obtención de la legislación del aborto en Argentina es larguísima, un camino de frustración.

En Argentina apareció el movimiento en 2018, pero la campaña por el aborto legal seguro y gratuito inició 14 años antes. Hizo alusión a lo sucedido en 2020 con las calles de Buenos Aires, abarrotadas por mujeres exigiendo su derecho al Estado, el cual, tuvo la participación de artistas y actores que permitieron llevarlo a discusión.

Sin embargo, la pandemia de la COVID-19 vino a cambiar el contexto, pareciera que todo estaba arreglado, pero sostuvieron el movimiento desde las redes durante varios meses hasta que en septiembre y octubre salieron a las calles para exigir la despenalización que posteriormente se dio.

En el contexto mexicano, la lucha por la despenalización del aborto también tiene muchos años, de acuerdo con Rebeca Ramos, abogada feminista y maestra en Derechos Humanos, México no solamente es plural en su cultura, también lo es en su legislación.

En 2007 se logró la despenalización del aborto antes de las 12 semanas de gestación, pero en el 2018 la Marea Verde argentina vino a refrescar esta idea, y en 2020 se notó esta influencia con la marcha feminista más grande de la historia de México, la marcha del 8M, “pero días después tuvimos que encerrarnos”.

Rebeca Ramos añadió que el caso de Oaxaca es importante, ya que se logra la despenalización, pero se tienen retos en cuanto al acceso como tal a la medicación e infraestructura. “Ya hay un cambio de narrativa, una fortaleza social que tiene un impacto importante, el pañuelo verde expresa todo y nos da una posición política específica”.

Por otro lado, Claudia Martín, integrante del colectivo Marea Verde en Quintana Roo, relató lo sucedido en el Congreso de ese estado al manifestarse un grupo de mujeres en contra de un feminicidio y pidió que se visibilizara esta lucha.

Aún hay mucho por hacer, ya que, aunque son muchas mujeres que salen a pedir el aborto legal en diferentes latitudes, también hay muchas para las que aún sigue siendo un estigma. “Que se rompan los silencios, que circule la palabra, hay personas que nunca van a cambiar, pero esto inicia con las nuevas generaciones, la marea que nace en Argentina es imparable”, afirmó Claudia Piñeiro.

Acotó que entre los retos está la implementación de la ley a nivel local ya que llevarla a todas las provincias no es fácil.

Para Viviana Díaz, esta marea derrumba mitos, renueva la espereza y permite a las mujeres sentirse por primera vez en parte de la historia. “Esta ley no es un regalo, somos muchas siendo el peso por todo el territorio esperando a que se apruebe el pedazo de dignidad que hace siglos nos deben”, finalizó.

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