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Una escuela de verano donde se explora cómo hablar con las máquinas

Omar Páramo/Myriam Nuñez

Desde 2015, la Asociación Mexicana de Procesamiento de Lenguaje Natural (AMPLN) organiza una escuela de verano que reúne a algunos de los investigadores más reconocidos del área a fin de difundir los avances en el rubro, organizar talleres y ofrecer mentorías, aunque en 2020 y 2021 —por razones sanitarias— el proyecto evolucionó para dejar lo presencial y hacerse virtual.

“No nos lo planteamos de origen, pero de súbito esto creció y, de tener 50 alumnos como en ediciones previas, recibimos a 630 y no sólo de México, sino de toda Latinoamérica”, explica la profesora Helena Gómez, investigadora en el IIMAS de la UNAM.

Por su parte, la doctora Gabriela Ramírez, del Departamento de Tecnologías de la Información de la UAM Cuajimalpa, señala que esta ampliación se debe a que el área está viviendo un boom sin precedentes. “Cada que nos dirigimos a Alexa o a Siri y éstas hacen lo que les decimos, el responsable es el procesamiento de lenguaje natural (PLN), término con el que nos referimos a aquello que posibilita que las máquinas entiendan nuestra habla, escritura o incluso nuestras señas, y que nos respondan en consecuencia”.

La sexta edición de la Escuela de Verano de PLN inicia el 2 de junio y durará tres días, aunque la parte interactiva y donde los alumnos podrán enriquecerse con la experiencia de los miembros de la AMPLN tendrá lugar el viernes 4, ya que ahí podrán plantear sus proyectos y recibir asesorías o mentorías de investigadores de la UNAM, el IPN o de la UAM, entre otras instituciones.

“Además, ese viernes la compañía Bloomberg (patrocinadora del evento) expondrá sus desarrollos en inteligencia artificial y PLN, así como otros proyectos relacionados”, agrega la profesora Gómez.

Sobre quiénes pueden seguir las clases (por este canal, ya que las salas de Zoom están ya al límite), las académicas aclaran que la invitación es para cualquier interesado en cuestiones de lenguaje, pues aunque en un principio los asistentes solían especializarse en computación, hoy entre los inscritos hay personas de filosofía, letras, derecho, ingeniería, física o actuaría, entre otras carreras.

“Además, ahora tenemos gente de Brasil, Perú, Colombia, Argentina, Chile y Paraguay, además de los habituales de México. Cuando inició la pandemia y recurrimos a lo virtual creímos que eso nos iba a limitar; nunca imaginamos que ello nos haría traspasar fronteras”.

Crear comunidad más allá del inglés

Actualmente la doctora Gómez perfecciona un sistema capaz de leer notas manuscritas sobre enfermos de Covid-19 (las cuales contienen síntomas y tratamientos) a fin de entender mejor la enfermedad, mientras que la profesora Ramírez desarrolla algoritmos capaces de detectar si una persona está deprimida a partir de su escritura. Éstas son algunas de las tantas cosas que se pueden hacer con el PLN.

Las posibilidades son muchas y van más allá de que Alexa entienda nuestras órdenes y encienda las luces, o de que Siri haga una llamada, señala Gabriela Ramírez, quien admite que el problema en esta área es que hay demasiados trabajos sobre sistemas en inglés, y muy pocos cuando se trata de otras formas de expresión”.

“En otras palabras, destinamos recursos minúsculos para un conjunto gigantesco de lenguajes, y concentramos casi todos nuestros esfuerzos en campos diminutos. De otra manera ¿cómo explicamos que haya tanto en el ámbito angloparlante, una cantidad moderada para lo hispano y casi nada para hablantes indígenas?”.

Al respecto Helena Gómez añade que uno de los propósitos de la Escuela de Verano es mostrar que hay vida (o PLN) más allá del inglés. “Tener a todo este alumnado latinoamericano es una buena manera de crear comunidad, pues las tecnologías del lenguaje tienen que ver con el idioma y todos en la región —salvo en Brasil— compartimos la misma lengua y una cultura más o menos parecida”.

Por esta razón, si bien aún no arranca la sexta edición de la escuela, las investigadoras ya están pensando en la séptima, que tendrá lugar en 2022, en un contexto postpandemia. “Creemos que es necesario volver a lo presencial, pero no totalmente, ya que lo virtual nos hizo crecer de una manera inesperada. Nuestra apuesta para el siguiente año será un modelo híbrido: en persona para los mexicanos, y vía internet y remota para los compañeros de Latinoamérica”.

La doctora Helena Gómez confía en que esto ayudará a conformar una comunidad mucho más grande y robusta, pues quienes participan en la escuela suelen regresar. “Ése es mi caso: comencé a asistir como estudiante cuando inició en 2015 y no he fallado ni una vez. En 2018 era ponente y desde 2020 soy de las organizadoras”.

Al respecto, la profesora Gabriela añade: “Nuestro propósito es dejar a nuestros alumnos enganchados. Una vez concluida la escuela, los participantes suelen interactuar con nosotros vía Twitter hasta que se pueden inscribir de nuevo en el año siguiente. Este es un espacio para sembrarles las ganas de desarrollar proyectos en el campo del PLN; sabemos que muy pronto esa semilla comenzará a dar frutos”.

El programa de la escuela puede consultarse aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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