¿Cómo afecta la rabia a los humanos?
El brujo estaba a punto de matar al pequeño colibrí que luchaba para salvarse. Iba a quitarle la vida para crear un amuleto y atraer el amor. Yo traté de salvar al colibrí, golpeé al brujo, pero en ese momento se escuchó un estruendo en el cielo y todo se oscureció. Al volver la luz, apareció un ser increíble. Un colibrí, sus plumas brillaban como el jade, y aunque estaba tuerto era majestuoso. Lo más sorprendente es que podía hablar.
Luego tomó forma humana y dijo: Mi nombre es Huitzilopochtli y soy el dios mexica de la guerra. He venido porque estoy furioso con la humanidad. Cuando llegaron los españoles luché con fiereza, pero me dispararon en el rostro, de momento quedé ciego y perdí un ojo. Luego acabaron con mi pueblo.
Ometecuhtli, el creador de todo, me ayudó a llegar al Omeyocan, donde habitan los dioses. Me ayudó a recuperarme, y al volver a la Tierra me encontré con que se están acabando los recursos naturales, los hábitats de mis colibríes, los asesinan para crear amuletos de amor. Los humanos son una desgracia y de momento mi mayor enemigo. He regresado para vengarme. El brujo se hincó, y yo del susto caí sentado.
Los colibríes son los guerreros que fallecieron en batalla -dijo Huitzilopochtli-, también son mensajeros de los buenos deseos, atraen el amor y la buena suerte, pero vivos no muertos. Si los observan con detenimiento son combatientes por naturaleza, aunque son diminutos tienen una gran fortaleza y siempre pelean para defender su territorio.
Los puse en América porque es la tierra más hermosa. Son seres muy especiales. Cuando me fui, dejé en buen estado a 331 especies, y en México a 58, algunos de ellos migratorios, 17 en total.
Son de los principales polinizadores. En un día, consumen su propio peso en néctar. Su vuelo es único y se asemeja a los dioses: tienen 200 batidos de ala por segundo. Y pueden volar hacia atrás o mantenerse suspendidos en un sitio. Cuando los españoles los vieron los llamaron pájaros mosca. Pero son muy superiores, pueden volar a una velocidad de 70 kilómetros por hora y cuando están en época reproductiva, algunos alcanzan hasta 130 kilómetros por hora en picada.
Sus flores favoritas son las tubulares de color rojo o amarillo. Cuando fueron creados les coloqué un corazón enorme para que pudieran bombear con mayor rapidez y así obtuvieran todo el oxígeno que necesitan para aletear a velocidades tan altas. Les otorgué un cerebro muy grande comparado con otras especies de su tamaño, para que pudieran recordar dónde están las flores y cuando producen néctar, y también recordar la ruta de migración que hacen desde Alaska hasta México. Les di una larga vida, de 12 a 18 años.
Desde el Omeyocan escuché los pequeños sonidos que emiten con su garganta, me llamaban. El colibrí Coqueta de Atoyac llegó hasta allá, emitía sonidos con las plumas de sus alas cuando las golpeaba el viento, como una armónica. Me dijo desesperado que sus hermanos están en peligro, su hábitat, el bosque tropical de montaña en el Estado de Guerrero se ha reducido a tan sólo 40 kilómetros cuadrados, los humanos han depredado la zona.
También dijo que el colibrí Cola Hendida sufre lo mismo, su hogar en las dunas costeras de la Península de Yucatán ha perdido la mitad de su extensión original, debido al crecimiento urbano.
De las 350 especies están amenazadas el 10 por ciento; en México están en peligro de extinción 20 por ciento. Es una vergüenza que en la tierra de los Mexicas no respeten los recursos naturales y a todos los seres vivos.
Cuando estuve herido Ometecuhtli y Omecíhuatl, la pareja creadora me ayudó. En estos años de ausencia Ometecuhtli me enseñó a pelear de forma inteligente y no como solía hacerlo: con las vísceras. Ahora he vuelto para acabar con la maldad hacia los colibríes.
Huitzilopochtli golpeó al brujo, quien se defendió bravamente, lanzó hechizos y trató de acabar con el dios de la guerra. Pero fue inútil, el titán lo asesinó. Luego me miró y me dijo: todas las almas de los colibríes que han asesinado me los llevaré al Omeyocan. Y si acaban con todos, la humanidad nunca volverá a verlos. Ese será su castigo.
Luego regresó a su forma de ave, de pronto vi las almas de los colibríes que volaron tras él, escuché otro estruendo y llegó la oscuridad. Al volver la luz no había nadie.
Proyecto realizado para la maestría en Comunicación 2019-2021
FCPyS-UNAM
En el siglo XX, con el movimiento nacionalista y el surgimiento de los medios masivos, se popularizó en las películas, las grabaciones y la televisión una versión del son huasteco, que llamaron genéricamente huapango y que corresponde a una mezcla de géneros de otras regiones.
Relevantes en ello -dice el etnomusicólogo Juan Guillermo Contreras- fueron músicos o grupos como Los Trovadores Tamaulipecos, con el maestro José Agustín Ramírez Altamirano, un trovador y compositor de la Costa Chica (Guerrero), tío del escritor José Agustín y autor de Por los caminos del sur.
El maestro Ramírez Altamirano y unos huastecos compusieron algunos de estos huapangos en un ritmo emparentado con un género muy antiguo, que caminó por el Pacífico durante la Colonia y que en México le llamaron Chilena.
Ejemplo de esos huapangos son la Malagueña salerosa, El jinete, La del rebozo blanco, El crucifijo y El pastor, “piezas tan hermosas que forman parte de estos perfilados de lo que es la mexicanidad”.
Para el etnomusicólogo Contreras, son caras de un complejo poliedro. Intervienen muchas caras conectadas unas con otras. Unas más cercas, otras más lejos. Pero que intervienen en esta riqueza que es hacer música.
En ese poliedro están el son típico huasteco y el huapango de la Huasteca, musicalmente diferentes, pero ocupan el mismo espacio. Hay también huapango norteño, especie de polka, muy acelerada, muy zapateada, y huapango de mariachi, que son el resultado de la magia de los procesos de adopción y adaptación de un país pluricultural.
Coplas por encargo
En la versificación del son huasteco hay quintillas (Cielito lindo), cuartetas, décimas y décimas de pie forzado, las cuales se desarrollaron mucho en algunas partes de la Huasteca, apunta Contreras, del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez (CENIDIM) del INBAL.
En Sierra Gorda, Querétaro, grupos de jóvenes músicos han intentado rescatar en la letra de sus sones las décimas de pie forzado. “Improvisan la cuarteta y luego hacen un decimal en que terminan con cada una de las frases de la cuarteta”.
Muchos de ellos son verdaderos poetas. Se les pide un tema y, con una capacidad de los poetas del Siglo de Oro, lo desarrollan al instante. Son sensacionales, “riman y dicen cosas profundas”.
Aunque hay excelentes improvisadores, sin embargo, es tradición también en la Huasteca que los conjuntos manden a hacer sus coplas (cuando quieren que sean especiales) a personas dedicadas exclusivamente a escribir.
En la Huasteca hay un respeto y cuidado por la palabra que nos evoca el bonito concepto prehispánico de “in xochitl in cuicatl”, que significa flor y canto, poesía y música, arte al que también se asocia la danza.
En el son huasteco, agrega el maestro Contreras, la melodía es el lujo que se dan los que ya son virtuosos. Y el lujo está en la cantidad de adornos que exhiben. En la Huasteca, en Tierra Caliente, en la música calentana hay violinistas virtuosos
Un gran acierto ha sido la inclusión de mujeres en conjuntos. En algunos de los discos del trío Los Pánucos, mujeres cantan “precioso” sones lentos como las Canastas.
Se cree que el son huasteco “sólo es cantado con voz aguda, pero hay quienes lo cantan grave, y es bien oído y aceptado como tal”.
Tríos
Para iniciarse en el son huasteco, el maestro Contreras recomienda escuchar el disco que produjo el INBAL sobre Folklore Mexicano y el volumen de Música de la Huasteca hecho por el INAH. “Grabados ambos en el campo, hecho por las tradiciones”
Sugiere también escuchar a Los Caperos de Valles, los tríos Chicontepec, Los Pánuco. Los Camalotes, el Trío Altamira, de Tamaulipas (“tocaba con una forma hermosa”) y El Trío Fernández, de María Andrea, Puebla, con un estilo conmovedor, que parece cante andaluz, algo árabe, con un falsete altísimo”.
Actualmente, concluye Contreras, el son huasteco se encuentra en un proceso de resurgimiento con la proliferación de muchos conjuntos con propuestas muy interesantes.
Mientras se mantenga la estructura patriarcal de violencia basada en un complejo militar, financiero, investigativo y corporativo, nuestro mundo continuará con problemas de paz; sin embargo, no es utópico poder alcanzarla, porque a nivel mundial puede iniciar en casa.
Lo anterior de acuerdo con la investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, Úrsula Oswald Spring, quien agrega:
“Los intereses han evolucionado y son diversos en el mundo; no obstante, están simplemente fincados en este tema de la violencia y en el manejo del control del poder político, económico, social y cultural”.
Esas estructuras patriarcales, explica la primera catedrática sobre Vulnerabilidad Social en la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-EHS), son autoritarias, discriminadoras, explotadoras y violentas, y eso obviamente afecta a mujeres, hombres y a la naturaleza.
No hay que perder de vista que la desigualdad es importante en México y en el ámbito global como reto de paz, detalla a propósito del Día Internacional en la materia, dedicado al fortalecimiento de los ideales de la no violencia y alto al fuego, promovidos por la Organización de las Naciones Unidas, que se conmemora el 21 de septiembre.
Quien fuera secretaria general del Consejo Latinoamericano de Investigación para la Paz (2002-2006), asegura que su propuesta consiste en garantizar la paz; es decir, asegurarla con consensos porque somos mayoría, la población representamos 99 por ciento frente al uno por ciento de los poderosos, y necesitaríamos dentro de estas coincidencias que se aceptaran reglas y restricciones, por ejemplo dejar de emitir gases de efecto invernadero, así como avanzar en el control de la violencia general y de género.
Me refiero a lo que llamo paz engendrada que, sin duda, se aboca al fin de la corrupción con transparencia y contraloría social, con especialistas y ciudadanos capacitados en conciliación de conflictos, enfatiza.
La también integrante del Panel Intergubernamental de Cambio Climático Grupo 2 y del World Social Science Report, destaca que se requieren políticas públicas que refuercen estas condiciones de aseguración de la paz, pero al mismo tiempo esfuerzos a partir de lo civil, donde se intensifiquen las condiciones de supervivencia que existen en diferentes partes.
La población y las autoridades deben analizar, a partir de su trinchera, cuáles son los orígenes de la violencia para empezar a revertirlos a partir de ese momento. Por ejemplo, aclara, es falso que sea dominada siempre por un sesgo de género (masculino), porque “hay culturas completas que tienen varones totalmente pacíficos; se trata entonces de un problema de socialización”.
La expresidenta de la Asociación Internacional de la Paz agrega:
“Y justo eso es lo que promueven los psicólogos y especialistas actualmente con la niñez: educación constructiva y positiva para lograr y modelar el proceso de negociación, como un modelo de paz donde se erradique eso de ‘si te pegan, tu pega’. ¡No!, mejor empieza a negociar el conflicto que tienes y con esto puedes resolver los problemas con los cuales estarás expuesto a lo largo de tu vida”.
Al reflexionar al respecto la especialista expresa: ¿A qué nos llevaría?, a generar desarrollo con calidad de vida, un ambiente adecuado donde los conflictos ya no se resuelven mediante violencia, sino a través de negociación y donde logremos mayor solidaridad, ante los eventos extremos.
México tiene alto nivel de violencia física y un grado desconocido de violencia de género; no lo podemos negar, aunque es un país de solidaridad.
“Necesitaríamos robustecer institucional y políticamente este tipo de procesos de mayor cuidado: igualdad, equidad, para poder en un momento dado avanzar e incluir el tema ambiental que ha quedado muy rezagado en este momento para una paz sustentable”, finaliza Oswald Spring, también doctorada en Antropología Social de la Universidad de Zúrich.
El huapango se toca mayormente con instrumentos de cuerda “por esa otra raíz, la europea”, dice Juan Guillermo Contreras, profesor de la Facultad de Música de la UNAM.
Con la Conquista, los españoles trajeron una pluriculturalidad, que incluía la negritud. No sólo llegaron castellanos, gallegos, vascos, catalanes…
En el ejército de Hernán Cortés venían personas de tez negra, de origen africano, agrega el investigador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez (CENIDIM) del INBAL.
Con esa pluriculturalidad venían también músicas e instrumentos musicales (laudes, guitarras, guitarrillos, arpas y rabeles), que los indígenas —cuando se les permitió— aprendieron a tocar y a construir.
Les hicieron adaptaciones. En vez de placas de madera ensambladas para las cajas de resonancia, utilizaron valvas vegetales o caparachos de animales. Hay jaranas huastecas con caparazón de armadillo.
Carga simbólica
Desde el siglo XX a la fecha el huapango o son huasteco lo toca un trío instrumentado por un violín, una pequeña jarana o guitarrilla, de cinco cuerdas casi siempre, así como por una huapanguera.
En Chicontepec, Veracruz, y en otras partes, a la pequeña jarana le ponen seis cuerdas, pero una de ella es doble, afinadas en la misma nota, dice el etnomusicólogo Contreras.
La huapanguera o guitarra grande también es de cinco órdenes de cuerdas: cinco cuerdas sencillas en total, cuatro sencillas y una doble (seis en total), tres dobles y dos sencillas (ocho en total) y cinco dobles (10 cuerdas en total).
Hay otros instrumentos con los que se toca el son huasteco, por ejemplo: unas jaranas pequeñas conocidas como “media jarana”, unas guitarritas más pequeñas de cuatro cuerdas llamadas tzentzen y unas minúsculas de tres cuerdas denominadas cardenales. Tienen una gran sonoridad. Parecen juguetes, pero —subraya el maestro Contreras— son también instrumentos rituales, a los que se les concede valores mágicos, terapéuticos.
En algunas comunidades, como Tequistote, San Luis Potosí, después de una danza, los instrumentos musicales se raspan en agua contenida en frascos ex profeso que ponen en altares y se toma como remedio contra enfermedades, accidentes o percances como el envenenamiento o mordedura de una víbora.
También con la llave del arpa hacen “unos pases” por una herida antes de que el paciente herido sea atendido por un médico.
Ningún son es igual
En el son huasteco, tocado por un trío conformado por violín, jarana y huapanguera, las melodías son sincopadas, el acompañamiento es a contratiempo: se acentúa a partir del segundo y tercer tiempo. Así se remarca en las guitarras y se taconea.
Son peculiaridades que no aparecen en otras partes, apunta el maestro Contreras, coleccionista de instrumentos musicales de México y el mundo.
En los mitotes de los pames, de SLP, del sur de Tamaulipas y en Querétaro, se toca huapango con flautas similares a las que aparecen en códices y que se han encontrado en excavaciones arqueológicas, hechas de barro.
Estas flautas tienen la peculiaridad de utilizar una telita de araña (como papel de China) para que vibre por simpatía y le dé un timbre muy particular. En Tantoyuca (la perla de las huastecas), Veracruz, por ejemplo, se tocan también en los mitotes. “La sonoridad y el tiempo son diferentes”.
En la danza del volador, entre totonacas, nahuas y huastecos, el huapango también se toca con una flauta de tres hoyitos, simultáneamente con un tambor. “Se toca en formas modales, con determinadas estructuras de notas”. Y el zapateado es diferente.
“No hay una regla. Ningún son es parecido a otro, ni por instrumentación, ni por tiempo ni por contexto, sean instrumentales o cantados. Hay sones de todo tipo”.
Jaqueline García Cordero ganó el premio estatal de la juventud 2021 (Estado de México) en la categoría de trayectoria académica, debido a su labor como exponente de la cultura mexicana en distintos países. Su alto rendimiento académico le permitió estudiar en el King´s College London (Reino Unido), la primera estudiante de comunicación en lograrlo.
A los 12 años acudió por primera vez al Certamen Olimpiada Internacional del Idioma Turco para cantar y representar a México en aquel país. Se preparó “muchísimo” y al entonar palabras en aquel idioma extranjero ganó la primera medalla de oro para México. “Fue algo espectacular que me tuvo súper contenta”.
Al siguiente año fue de nuevo a la Olimpiada, pero esta vez para realizar un tour por varios estados de la República de Turquía. El objetivo fue compartir la cultura mexicana y la turca.
En 2016 participó en el Festival Internacional de la Lengua y la Cultura con sede en Estados Unidos y Brasil, donde una vez más pudo ser exponente de la cultura mexicana a través de la música. A partir de ese momento toda su vida ha estado familiarizada con la multiculturalidad, conocer gente y tener amigos en todas partes del mundo.
En su infancia
Desde muy pequeña la música ha sido parte de su vida. Recuerda que todos los mejores momentos los ha tenido con su papá y mamá cantando y tocando en las fiestas familiares. “Son los mejores recuerdos de mi niñez”.
Para Jaqueline la música es uno de los valores más importantes. “A lo largo de los años me he dado cuenta que podemos hablar diferentes idiomas, pero el único universal es la música”.
Aunque no se dedicó al ambiente musical es una de las actividades que le encanta hacer en su tiempo libre. Estuvo en algunos coros y orquestas infantiles de México con Guillermo Sánchez, se presentó en la Sala Nezahualcóyotl durante ocho años consecutivos
Más tarde, en el Festival Internacional de la Lengua y la Cultura de Turquía recibió la medalla de la Gran Asamblea de Turquía, por ser promotora del idioma turco en México. “La realidad es que se trata de una lengua que no muchas personas conocen e incluso nunca lo han escuchado”.
Recibió un cuadro de la paz por parte del embajador de Kütahya -un estado de Turquía- por ser promotora y vocera de la paz entre razas y la multiculturalidad.
En 2016, recibió la Presea Bernardo Quintana Arrioja, otorgada por la UNAM, como un reconocimiento por todos los años que ha trabajado en proyectos culturales.
Su carrera
Desde que estudiaba en la preparatoria, Jaqueline entendió que le encantaba transmitir cosas y se describe a sí misma como muy “platicona”.
Estudió la carrera de Comunicación en la FES Acatlán. Jaqueline también laboró en una empresa que le permitió identificar cómo trabajan identidades del sector público y privado. “Me di cuenta que en México nos hace falta muchísimo en materia organizacional”.
Los mexicanos pasan muchísimas horas en el trabajo y a nivel mundial son de los que más pasan en el ambiente laboral. “No es posible que nuestra calidad de vida esté mermada porque no existe un liderazgo positivo, no hay inclusión en las organizaciones y además existe una serie de problemas por resolver”.
Más tarde ganó una plaza de la Dirección General de Cooperación e Internacionalización (DGECI) para estudiar un semestre de la especialización en el King´s College London.
Se sintió muy orgullosa porque fue la primera persona de su carrera que consiguió una plaza en esa Universidad, tuvo la oportunidad de estudiar psicología organizacional.
Se dedica al 100 por ciento a compartir todas las oportunidades de internacionalización con sus compañeros y amigos. “Me encanta transmitir estas oportunidades, porque a mí me cambió la vida y sé que podemos cambiar la vida de muchísimos jóvenes”.
En la UNAM
“La UNAM es mi alma mater”. Le debe todo el éxito, le ha brindado las bases más sólidas para enfrentar un mundo con diversos retos. Siempre estará muy agradecida con los docentes y la Facultad por todas las oportunidades que ha recibido en su vida.
Jaqueline se ve en cinco años con una maestría en Psicología Organizacional y además piensa tener su propia consultoría. “Si queremos que esto llegue a las empresas privadas el camino es a través de una consultoría donde tanto instituciones públicas como empresas privadas puedan tener acceso”.
“Solamente el 30 por ciento de las mujeres alcanza el orgasmo a través de la penetración; el resto requiere de la estimulación del clítoris o de otras áreas de su cuerpo para lograrlo”, afirmó Virginia Barragán, académica del departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM.
¿A qué se debe? Existen varias teorías, dijo la investigadora universitaria. Por ejemplo, para los hombres el acto sexual es una manifestación de su hombría.
Para ellos la única preocupación es tener una erección durante la relación sexual, pero en el caso de las mujeres es mucho más complicado y se relaciona con varios aspectos que van más allá de lo físico.
Por ejemplo, la confianza que se tiene con la otra persona al momento de establecer o involucrarse en el acto sexual. A las mujeres les surgen muchas ideas: ¿me voy a embarazar?, ¿van a traicionar mi confianza?, ¿le va a contar a sus amigos?, ¿si mis amigas se enteran me van a juzgar? Como mujeres pareciera que estamos preocupadas por muchas otras cuestiones.
Otra razón es que los hombres saben muy bien cómo masturbarse, no tienen mayor problema, pero las mujeres no. De hecho, algunas investigaciones han reportado que el 95 por ciento de los varones se masturban, mientras que sólo el 40 por ciento de las mujeres lo hacen.
Al no tener esta práctica de autoerotismo, las mujeres no saben decir: “oye, toca aquí” o “estimula de esta manera”. Otra situación puede ser que cuando ellas tratan de comunicarse con su pareja ellos no son tan receptivos.
La educación es otro factor. En este caso a los hombres se les aplaude cuando tienen muchas parejas, pero a las mujeres no. Para ellas se sanciona y la costumbre dice que deben mantenerse “puras y virginales” y si tienen actividad sexual no lo deben decir. En consecuencia, las jóvenes no se atreven a explorar su sexualidad.
Otra cuestión es dar por hecho que al tener una relación sexual todo se dará en automático, esto debido a la ideología que nos ha vendido la televisión: será mágico y perfecto. La realidad está muy alejada.
La pornografía es otro elemento. Algunos jóvenes basan su experiencia sexual por lo que ven en las películas pornográficas y cuando llegan a la realidad no es así. “Eso que creíste que iba a ser automático y no es así”.
Las formas de llegar al orgasmo
Las formas que tiene una mujer de llegar al orgasmo son muy variadas. Se puede obtener a través de una relación coital (hablando de relaciones heterosexuales), pero también tenemos las que son a través de una estimulación “clitoridiana”.
De hecho, puede ser una estimulación oral o manual, ya sea genital o por el clítoris, pero también a partir de otras partes del cuerpo.
Investigaciones recientes han demostrado que algunas mujeres alcanzan el orgasmo cuando les besan el cuello, les estimulan los senos e incluso los pezones.
Las finalidades del encuentro sexual son infinitas y dependen de cada persona. Por ejemplo, “conocer tu cuerpo y cómo funciona a la hora de interactuar con la otra persona; tener un bienestar psicológico de saber que estás estableciendo vínculos profundos con la pareja”.
Los beneficios del acto sexual son varios: en la parte física ayuda a quemar calorías, mantener la salud cardiovascular y conserva al cuerpo saludable. En la parte emocional saber que “te involucras con la persona que tú quieres” ayuda a formar vínculos.
En cuanto a las mujeres que tienen una pareja del mismo sexo se ha detectado que no tienen tanto problema para alcanzar el orgasmo, ¿por qué? Regularmente ellas ya han practicado la masturbación, conocen su cuerpo, lo han explotado y la comunicación es más fluida y directa. Se atreven más a decir: “mira yo quiero que hagas esto”, “quiero que lo hagas de esta manera”.
¿Cuáles son las consecuencias de no tener orgasmos?
Cuando dos personas tienen una relación sexual, las respuestas físicas, biológicas y psicológicas que surgen de intenso placer son conocidas como orgasmo.
A veces las mujeres fingen tener orgasmos para tener satisfechas a sus parejas, pero esto ¿cómo las afecta? “Para algunas será muy fácil llevarlo así a lo largo de su vida, pues no es tan importante, pero para la mayoría se van a generar problemas a nivel psíquico”.
Cuando no encuentran esa satisfacción en las relaciones sexuales, llega un momento en que las evitan o si deciden tenerlas estarán reticentes.
De hecho, cuando una mujer hace algo con libertad el cuerpo responde de la misma forma, pero cuando lo hacen sin sentirse del todo seguras experimentarán ansiedad antes del encuentro sexual y angustia porque dicho acto les causará problemas.
Algunas mujeres fingen orgasmos porque tienen miedo. Por ejemplo, si dicen que no están disfrutando la relación sexual la pareja se enojará y las abandonará, además pensarán: “mi cuerpo no funciona”, “no soy apta” o “me van a sustituir por otra persona”.
Se desencadenan varios efectos a nivel físico y psicológico que a la larga deterioran no sólo la relación, sino también la autoestima, su percepción de sí mismas y cada vez se vuelven más reticentes a tener estos encuentros.
¿Qué hacer?
Una de las estrategias para que las mujeres comiencen a vivir sus orgasmos de manera plena y libre es la educación sexual. “Si educamos a niñas, adolescentes y adultas podemos brindarles herramientas para que se conozcan a sí mismas.”
Es importante que conozcan los nombres correctos del cuerpo, porque a veces los desconocen y que empiecen con este proceso del autoerotismo. “Que sepan que es una práctica saludable, natural y normal y no les causará algún problema”.
Muchas mujeres viven con los mitos: “te está viendo el ser supremo” o “te vas a volver adicta al sexo”. Enseñarles a explorar su cuerpo es lo correcto y no existe una sola forma de experimentar los orgasmos”.
Es importante, necesario y fundamental que las mujeres aprendan a masturbarse y lo practiquen con frecuencia. Esto ayudará a liberar estrés, relajarlas y tendrán el plus de aprender sobre su cuerpo, “vas a saber qué cosas te gustan, cómo te gustan y se lo podrás comunicar a tu pareja”.
“Por eso es importante que las mujeres aprendamos a masturbarnos, lo practiquemos, lo practiquemos y lo practiquemos, hasta que nos salga bien”, concluyó.
En México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró inválidos los castigos penales a mujeres y personas gestantes que decidan abortar. Hoy día, la interrupción legal del embarazo (ILE) sólo está permitida en la Ciudad de México, Oaxaca, Hidalgo y Veracruz, cuatro de los 32 estados que componen la República Mexicana.
En ese contexto, el pleno de magistrados aprobó de forma unánime anular artículos del Código Penal de Coahuila que castigaban, hasta con tres años de prisión, el aborto voluntario e impedían al personal de salud ayudar en el procedimiento.
La resolución de la SCJN significa un avance en la lucha por los derechos humanos y en materia judicial sobre el tema. “Ya está prohibido castigar a las mujeres que abortan, ahora hay dos batallas importantes: sacar a las mujeres que están en la cárcel por haber abortado y conseguir que los servicios públicos de salud estén en todas las entidades federativas”, expresó Marta Lamas Encabo, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM.
En entrevista para el programa Prisma Ru de Radio UNAM, la académica señaló que el tema del aborto en los medios de comunicación genera reacciones y abre el debate público para que las mujeres presionen al gobierno para que éste abra clínicas de interrupción legal del embarazo.
En ese sentido, consideró importante que se conozca la experiencia de la Ciudad de México “que lleva 14 años haciendo abortos legales, seguros, gratuitos, donde el 85 por ciento de las mujeres se hacen el aborto con medicamento en su casa y luego regresan a la revisión”.
¿A quién le toca decidir sobre el aborto?
Lamas Encabo destacó que frente al aborto sí hay dos perspectivas irreconciliables. “Quienes defendemos el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y quienes defienden el derecho de las personas no nacidas a vivir, esto se vuelve entonces un asunto de decisión política. Depende de quién tenga, en un momento determinado, la posibilidad de incidir le puede dar un giro hacia lo progresista o hacia lo conservador”.
Por lo que respecta a las encuestas que se han hecho a favor o en contra del derecho a abortar, comentó que “importa mucho cómo se hace la pregunta, si les preguntas quién debe tomar la decisión de un aborto y les das opciones: la mujer, el médico, el diputado, el 80 y pico por ciento te va a decir que la mujer”.
“Sí vamos a tener una minoría que no está de acuerdo con lo que pasó y que además tiene vínculos muy fuertes con El Vaticano, con las iglesias evangélicas y que van a hacer mucho ruido, pero también creo que sí hay ya una discusión en la sociedad y en la opinión pública respecto a la ventaja que significa la ILE”, reconoció.
Acotó que si el Gobierno Federal en turno planea hacer una consulta democrática sobre el aborto hay que plantear quién debe tomar la decisión más que simplemente preguntar si se está a favor o en contra.
50 años de lucha
La universitaria retomó la declaración de la ministra Norma Piña en el sentido de que la penalización del aborto también castiga la sexualidad de las mujeres y añadió: “como si el hecho de que la maternidad fuera un costo obligado a la actividad sexual de las mujeres”.
Finalmente, Lamas Encabo ponderó que “tenemos en el gobierno muchos políticos progresistas que están por la legalización del aborto, un movimiento feminista muy activo en todos los estados del país y, en este momento, una Suprema Corte totalmente pintada de verde que va a ser una palanca fundamental para el cambio”.
El huapango o son huasteco convoca a una diversidad cultural que lo asume como canto, música y baile sobre un tablado, dice el etnomusicólogo Juan Guillermo Contreras.
La región donde se toca huapango va más allá de la Huasteca, del Totonacapan. Como agua, ha inundado otras zonas. Tradicional en Veracruz, San Luis Potosí, Tamaulipas, Hidalgo y Puebla, se ha esparcido a Guanajuato y Querétaro.
El huapango —dice el profesor de la Facultad de Música de la UNAM— da congruencia regional a los tenek o huastecos, a los pames, ñañus u otomíes, totonacas y nahuas. Participan también mestizos.
A ciencia cierta no se sabe el origen de la palabra huapango. Hay tres posturas: 1) Proviene de “cuauhpanco”, que en náhuatl significa leño de madera; “ipan”, sobre el y “co”, lugar. O sea, sobre el tablado. 2) Es una alusión a los pobladores del Pango o Río Pánuco, “región donde quizá surgió”. 3) Es una denominación de origen africano, como tango y fandango, que en América Latina alude a la fiesta.
La fiesta en paz
El huapango es una fiesta con muchos matices. Unos paganos, otros involucrados en un contexto ritual. Por eso hay tanto repertorio, que incluye a los sones de costumbre, dimensión sónica que presenta la cosmovisión de los pueblos indígenas de la Huasteca.
Los sones de costumbre conforman parte de su memoria colectiva al ser vehículos de significados sociales que se trasmiten de generación en generación a través de formas sonoras.
Cantan sones como El emperador, el Xochipitzahua o, en Puebla, xuchilsones o xuchiles, anota el investigador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez (CENIDIM) del INBAL.
Mucho del repertorio del son huasteco es de raíz precolombina, como el Xochipitzahua (significa mujer menudita y tiene que ver con la virginidad). Es costumbre tocarlo en un casamiento y cantarlo a la mujer. Pero también se toca en el Día de Muertos.
En los fandangos, sobre todo en algunas comunidades de la Huasteca, el huapango o son huasteco sirve para empezar y terminar la fiesta, es como una forma moral “para llevar siempre la fiesta en paz”.
Músicas intercaladas
En el huapango se juntan ritos o danzas ceremoniales que en algunas comunidades llaman el mitote, que tiene sus sesgos y sus usos.
El mitote, agrega el maestro Contreras, van intercaladas muchas músicas, como Xochilpizahua, que fueron y siguen siendo rituales, en las bodas que es la vida o en la muerte que es el Xantolo o Día de Muertos.
En la Huasteca diferencian bien los sones: los rápidos son para la fiesta, para llegar a la catarsis (la Guazanga, el Aguanieve y el Caimán), y los lentos para enamorar, cortejar, despedirse o recordar (el Llorar, el Fandanguito, las Canastas, el Tepecintleco). El Emperador se toca al final de una danza o acto ritual y el son el Llorar para concluir el huapango o fandango.
“Somos alegres, pero también bien llorones. De ahí el éxito de esas canciones tan llegadoras al pecho de José Alfredo Jiménez”.
El 24 de agosto de 2006, Plutón, hasta entonces considerado el noveno planeta de nuestro Sistema Solar fue reducido a la categoría de planeta enano. Ese año, la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) determinó que para merecer la categoría de planeta un cuerpo celeste debe cumplir tres condiciones: orbitar alrededor del Sol, tener una masa lo suficientemente grande que haga su forma redonda (gracias al efecto de gravedad) y haber limpiado su vecindario de otros objetos.
Plutón comparte su órbita con otros cuerpos, así que por votación del organismo internacional de astrónomos quedó fuera de la definición y a partir de entonces nuestro Sistema Solar se compone oficialmente del Sol, ocho planetas (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) con sus respectivos satélites, cinco planetas enanos (Ceres, Haumea, Eris, Makemake y Plutón), asteroides, cometas, gas y polvo interestelar.
A 15 años de la nueva clasificación de Plutón, Gloria Delgado Inglada, investigadora del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, comentó que el debate generado en torno a la decisión de degradar a Plutón o regresarle su categoría de planeta “está bien porque se profundiza y aprende desde distintos puntos de vista”.
“Al final no se trata de si nos gusta o no que haya ocho o nueve planetas, se trata de observar, hacer definiciones y ser coherente con ello. A medida que tenemos más observaciones, nuevas teorías y nueva instrumentación va cambiando la manera en que definimos los conceptos, podemos ser más precisos”, dijo en el programa Primer Movimiento de Radio UNAM.
En la antigüedad la Luna y el Sol eran considerados planetas
La también jefa de la Unidad de Comunicación y Cultura Científica del IA, recordó que en el siglo II (d.C.), el modelo geocéntrico o ptolemaico consideraba a la Luna y al Sol como planetas que orbitaban a la Tierra y a ésta el centro del Sistema Solar.
Después, en el siglo XVI Nicolás Copérnico objetó esa idea y planteó que la Tierra giraba sobre sí misma y en torno al Sol, a este modelo se le conoce como heliocéntrico y es el que nos rige hasta hoy.
Nuevos cuerpos celestes y Ceres, el primer planeta degradado
En la búsqueda de nuevos objetos celestes William Herschel descubrió a Urano en 1781, y después, en 1846 basados en predicciones matemáticas Urbain Le Verrier y Johnan Galle localizaron a Neptuno.
Sin embargo, en 1801 los astrónomos ya habían encontrado a Ceres, un objeto grande y el único conocido, en ese momento, en el cinturón de asteroides que está entre Marte y Júpiter. “Inicialmente se le denominó como planeta, después se empezaron a descubrir otros cuerpos similares y quedó relegado a la categoría de asteroide, aunque acumula un tercio de toda la masa que hay en el cinturón de asteroides”.
“La masa del cinturón de asteroides es el 4% de la masa que tiene nuestra Luna y según los expertos, Ceres es el último eslabón antes de convertirse en planeta. Pero fue el pionero en ser modificado en su categoría, antes incluso de que Plutón fuera descubierto”, explicó la universitaria.
Plutón fue descubierto en 1930 por el astrónomo Clyde Tombaugh, su colega Percival Lowell lo había estado buscando desde 1905 (planeta X), sin embargo, al final los resultados de la revisión arrojaron que Plutón era mucho más pequeño de lo que había calculado Lowell y que su masa no tiene ningún efecto sobre las órbitas de Neptuno y Urano, Lowell se había equivocado.
“La ciencia no solo avanza con los aciertos, sino también con los errores o los fallos en los cálculos o la ausencia de un resultado, esto nos permite ir aumentando el conocimiento que es el objetivo de la ciencia”, señaló la investigadora.
Y concluyó que la ciencia se adapta siempre a los datos y a las teorías, incluso hay astrónomos que dicen que como el significado de planeta ha ido cambiando a lo largo del tiempo quizá, a futuro, se tenga que revisar la definición, se vuelva a votar y quizá las cosas cambien.
Yaopan. Una historia de la conquista es un videojuego creado en la UNAM que cuenta otra versión del hecho histórico desde la perspectiva del pueblo tlaxcalteca y el papel decisivo que tuvieron al lado de Hernán Cortés en la caída de Tenochtitlan en 1521.
En el videojuego se destaca la participación de otros personajes de los que casi no se habla en la historia y “se pretende sembrar semillas de duda para que la gente se cuestione lo que todos conocemos sobre la conquista de México y busquen otras fuentes”, comentó la arqueóloga Margarita Cossich Vielman, en Primer Movimiento de Radio UNAM.
El jugador podrá escoger entre dos personajes (que existieron en la vida real): Tecuelhuetzin, una mujer guerrera o Calmecahua, un capitán del ejército tlaxcalteca, podrá avanzar a través de ocho niveles que reconstruyen la vida y el entorno de los pueblos originarios.
Los niveles se basan en ocho capítulos del Lienzo de Tlaxcala, códice que narra la visión conquistadora del pueblo tlaxcalteca y la participación de las mujeres y de los pueblos indígenas en muchas batallas.
Yaopan es una aplicación disponible para celulares con sistema operativo Apple y Android, en 2D y se descargará el próximo 23 de septiembre en el sitio mexico500.unam.mx, agregó Paola Morán Leyva, secretaria técnica de Vinculación de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, entidad que impulsa el proyecto.
El videojuego desmitifica “la traición” del pueblo tlaxcalteca, en cuyo diseño participaron historiadores del Seminario del Lienzo de Tlaxcala y el Programa “México 500” de la UNAM en colaboración con la Universidad Autónoma de Tlaxcala, el Centro Cultural de España en México y los desarrolladores de videojuegos Bromio.
Morán Leyva dijo que “los videojuegos son uno de los mejores medios de divulgación de la cultura y de la historia, y en ese sentido, Yaopan es un producto pensado para nuestra comunidad universitaria y para el público en general”.
Por su parte, Cossich Vielman, quien forma parte del proyecto de reconstrucción digital del Lienzo de Tlaxcala del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, detalló que en el estudio del códice participan 15 estudiantes de arqueología, antropología e historia de la Universidad Nacional y la UAM, cada uno con un enfoque diferente para acercarse a su tema de investigación, lo que ayuda a entender el Lienzo de otras maneras para darle vida al videojuego.
A su vez, Morán Leyva, también secretaria técnica del Consejo “México 500”, afirmó que el programa universitario de actividades conmemorativas por la caída de Tenochtitlan rescata el espíritu mismo de la Universidad que es la pluralidad, organizado desde diversas áreas y dependencias. “De eso da cuenta Yaopan, desde lo lúdico le entramos a la divulgación de la historia y de la cultura”.
Las universitarias coincidieron en señalar que la intención del videojuego es despertar la curiosidad para ahondar en la historia de una forma atractiva.
La primera vez que Luz Adriana navegó en el buque oceanográfico de la UNAM Justo Sierra fue durante su servicio social, en el 2015. Los datos que obtuvieron del escarpe de Campeche la impresionaron tanto que desde entonces se enamoró del levantamiento batimétrico y decidió dedicarse a esa área de investigación.
Sin embargo, ese viaje no empezó bien pues desde el primer día estaba muy mareada, no podía comer ni tomar agua, además, había que realizar guardias. En algún momento pensó ¿qué hago aquí? Pero al ver los resultados de la investigación, estaba tan emocionada que todo cambió.
De esta primera experiencia en el Justo Sierra salió su tesis para obtener el título de ingeniera geofísica. Hoy, Luz Adriana Arredondo Godínez es colaboradora de Ligia Pérez Cruz, investigadora del Instituto de Geofísica y Coordinadora de Plataformas Oceanográficas de la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM
La joven ha regresado al buque cuatro veces más, y en su misión más reciente tomó un curso sobre la operación de Sistemas Hidroacústicos, impartido por la empresa Kongsberg Maritime de México del 7 al 20 de junio de 2021. El objetivo del curso fue que los investigadores aprendieran a realizar levantamientos batimétricos de alta resolución con el fin de crear mapas a detalle del piso marino.
Este tipo de investigación se lleva a cabo con equipos hidroacústicos, los cuales generan un pulso de sonido para determinar la distancia que hay desde donde se emite el sonido hasta el fondo, y así determinar las profundidades y el relieve en la zona.
La vida del Justo Sierra
En el fondo del mar existe un mundo en el que habitan desde organismos microscópicos, capaces de sobrevivir en ambientes extremos, hasta calamares gigantes, cordilleras, cenotes, ventilas hidrotermales y barcos hundidos que han permanecido ahí por años, un área que la UNAM puede estudiar con sus dos buques.
El Puma, el otro buque oceanográfico de la UNAM, hace investigación en las costas mexicanas del Pacífico y del Golfo de California.
De hecho, México tiene un área marítima muy extensa, pero hay muy poca información clasificada, dijo Miguel Ángel Díaz Flores, técnico académico del Instituto de Geofísica.
Los buques de la UNAM pueden estudiar este mundo submarino desde el punto de vista de varias disciplinas científicas: biología, física, geología, geofísica, entre otras, agregó.
Miguel Ángel ha tenido la suerte de viajar más de cuarenta veces en los buques de la UNAM y en cada misión no se cansa de contemplar el océano. “Desde el momento en que te alejas de la orilla observas cómo cambia la tonalidad del mar. Cerca de la costa es color marrón, por los sedimentos, pero si hay muchos organismos su tono es verde; si el fondo es muy blanco, como en el Caribe, se torna turquesa. En lo profundo es más oscuro y en los atardeceres surgen colores violetas, rosados, azules o morados, y en el cielo se refleja el mar. Es impresionante”.
Díaz Flores, quien participó en esta campaña como jefe del grupo de investigadores, y también tomó el curso de sistemas hidroacústicos, explicó a UNAM Global que este nuevo equipo funciona como un scanner. “Con el equipo anterior sólo podíamos obtener los parámetros X, Y y Z, ahora podremos conseguir la información de cada curva y su altura”.
En sus viajes anteriores, Miguel Ángel ha tenido algunas experiencias agradables y otras impactantes. Recuerda que una ocasión en la que un investigador estudiaba calamares encontraron un espécimen de un metro.
“Al arrojar la potera (anzuelo para calamares), inmediatamente pescó algo; yo la saqué con mucho esfuerzo y me llevé una gran sorpresa cuando vi un calamar de aproximadamente un metro de longitud y treinta kilos de peso. No podía creerlo”.
Un sueño de juventud
David Calles Castillo creció en Veracruz, viviendo justo en el puerto base del Justo Sierra. Recuerda que toda la gente del pueblo conocía la embarcación y sabía que formaba parte de la UNAM.
Desde entonces se interesó por realizar una carrera para laborar en el mar, y aunque trabajó en buques mercantes, petroleros y de carga, esperaba algún día llegar al Justo Sierra. Hoy, después de 27 años de laborar en este buque de la Universidad, es el primer oficial de cubierta.
“Me siento muy orgulloso de pertenecer a uno de los buques de la UNAM, la principal institución educativa y de formación científica de México y Latinoamérica. A través de sus investigadores ha aportado datos importantes sobre el mar, y el buque ha realizado un trabajo estupendo”.
El Justo Sierra realiza entre doce y catorce campañas al año. Para David siempre es muy agradable volver al mar y disfrutar los amaneceres y atardeceres. “Siempre es la mejor parte del día; me toca verlos durante mis guardias y acompaño las vistas con una tasa de café”.
Durante sus años a bordo del Justo Sierra, David ha vivido una infinidad de eventos meteorológicos, como climas muy malos, pero cuenta que el buque se ha defendido muy bien de los temporales.
“Ha sido impresionante enfrentar olas de hasta diez o doce metros de altura, pero el Justo Sierra capotea muy bien el mal clima, y siempre ha salido airoso”, recuerda.
Además, ha tenido experiencias muy interesantes al acompañar a los investigadores. “Todo es relevante y atractivo, te sorprendes de las cordilleras marinas, las rupturas que hay, los grandes montes, los profundos valles, e incluso saber que existen especímenes que viven a 700 u 800 metros de profundidad”.
Él también participó en el curso sobre la operación de Sistemas Hidroacústicos, junto con investigadores y demás personal del buque. “Siempre que viene un investigador lo apoyamos para encontrar lo que busca, en qué zona necesita trabajar, y también nos adentramos en su proyecto para que alcance al cien por ciento sus metas”, concluyó el primer oficial de cubierta Calles Castillo.
Cuando se habla de mujeres que participaron en la independencia de México nos vienen a la mente la corregidora, Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, la güera Rodríguez y Gertrudis Bocanegra, pero también participaron otras mujeres de distintas clases sociales y grupos étnicos, señaló Daniela Villegas, del Centro de Investigación de Estudios de Género (CIEG) de la UNAM.
Entre ellas destacan combatientes, como son: Altragracia Mercado, conocida como “La Heroína de Huichapan”, originaria del Estado de Hidalgo; Manuela Medina, llamada “La Capitana”, una indígena de Taxco, Guerrero; y las 300 mujeres provenientes de Pénjamo, Guanajuato, que acompañaban a sus familiares en la lucha de independencia y apoyaban transmitiendo recados.
Altagracia Mercado era una militar que financió la formación de un batallón que ella misma dirigió y logró vencer al ejército realista en varias ocasiones, hasta que su regimiento fue derrotado durante un combate el 24 de octubre de 1819.
Manuela Medina era indígena, viajó más de cien leguas para conocer a Morelos, formó un batallón y combatió. Defendió sus ideas de libertad y despertó en el pueblo la conciencia de romper con el sometimiento.
Las mujeres de Pénjamo, Guanajuato, fueron detenidas el 29 y 30 de noviembre de 1814 por orden de Agustín de Iturbide y acusadas de apoyar el movimiento de independencia a través de sus familiares.
Sujetas de la historia
En el siglo XVIII se veía a la mujer más como un accesorio, un personaje secundario y siempre se había enfocado el protagonismo del hombre, sobre todo criollo. Últimamente ha habido un interés en visibilizar al género femenino y eso es importantísimo de este movimiento de independencia.
Por ello, es importante tratarlas como sujetas de la historia, no percibirlas como acompañantes o las “esposas de”, sino que por sí mismas tenían un rol fundamental, dependiendo de su clase social, grupo racial y sus mismos intereses particulares.
Además de financiar la insurgencia, Leona Vicario fue considerada la primera mujer periodista de México. Se enfrenta a numerosos riesgos por apoyar la causa de la independencia.
Gertrudis Bocanegra, considerada como “La Heroína de Pátzcuaro, participó activamente con su economía y con su calidad intelectual.
A la corregidora Josefa Ortiz siempre se le nombra en los textos de educación básica como “la esposa del corregidor”, pero ella por sí misma tiene un gran rol, por su clase social privilegiada podía llevar a cabo reuniones, charlas en su hogar y dar ideas que provenían de Europa y otras naciones latinoamericanas.
La “Güera Rodríguez” era una criolla conocida por su belleza, riqueza y apoyo a la Independencia de México.
En la historia
En el siglo XVIII y XIX en la Nueva España, las mujeres de clase media y alta estaban circunscritas al espacio privado, doméstico y no se les permitía participar de lo público.
Sin embargo, en la lucha de independencia participaron varias mujeres, desde indígenas, criollas, mestizas y cada una lo hizo de acuerdo a sus posibilidades. “Me parece que todas fueron muy valientes”.
El talento universitario está presente en todas las latitudes del país y se han generado espacios de encuentro para que estudiantes de distintas universidades se unan y colaboren para una meta común. Es el caso de Berenice Espinoza, ingeniera del Instituto Tecnológico de Orizaba y Alejandro Romero, físico por la Universidad Autónoma de Baja California.
Alejandro fue practicante en la UNAM en el Instituto de Astronomía y el Centro de Nanociencias y Nanotecnología, conoció a Berenice en un evento científico, sus metas eran tan parecidas que decidieron complementarse para crear Agrotomics.
Ante la pandemia no quisieron quedarse con las ganas de echar a andar sus ideas e investigaron qué podían hacer desde casa. Diseñaron la aplicación de ciencia ciudadana, “todas las personas pueden ser científicos y pueden contribuir a crear una mejor ciudad conectando ciudadanos que también quieran contribuir con centros de investigación”, explicó Alejandro.
De acuerdo con sus creadores, Agrotomics es una aplicación que mide, de acuerdo al perfil del usuario, qué actividad le gusta en la ciudad, ir al parque, pescar o el montañismo y relacionar las actividades diarias con el beneficio de las naturales.
“Por ejemplo, si te gusta el montañismo puedes ir por el sendero y ver diferentes tipos de flores o animales, con esos datos puedes nutrir la App. Otra opción es que los científicos ponen retos en la app móvil que, de acuerdo al perfil del usuario pueda cumplir. Puede ser conteo de aves hasta detección de incendios, si ven alguna anomalía la pueden denunciar a través de la app”, detalló.
Los jóvenes científicos eligieron este tema para su proyecto porque consideran que el virus del SARS CoV-2 puso en evidencia que como sociedad se ha avanzado tecnológicamente, pero se ha descuidado la conexión con la naturaleza.
Con Agrotomics ingresaron al Hackaton en línea del CERN y quedó en el top tres en la categoría “acelerando la investigación”. El primer lugar lo ganó una app dedicada cien por ciento a la COVID-19, la cual, a través de la voz podía conocer el estado de los pulmones.
Ahora están en planes de desarrollarla y ponerla a disposición de los usuarios para su uso, específicamente para incendios, ya que en el norte del país con los campos de cultivo que hay en la frontera con Estados Unidos hay un número importante de incendios. El financiamiento es un gran reto, pero quiren beneficiar a más personas.
Berenice y Alejandro están convencidos de que hay más personas como ellos, con iniciativas creativas, “solo hay que compartir los conocimientos para que los demás se unan”.
También crearon un canal de youtube para inspirar a más estudiantes a que conozcan un centro de investigaciones como el CERN, se llama meet to CERN, es para que más personas se interesen y que sepan que no es tan difícil llegar a algo tan grande “como nosotros lo hicimos”.
Al día siguiente del triunfo del equipo de futbol América ante Xolos, algunos medios de comunicación decidieron destacar la reaparición de Renato Ibarra con un gol, el ecuatoriano que enfrentó el año pasado ante la justicia mexicana cargos de tentativa de feminicidio y violencia familiar.
Claudia Pedraza, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, señaló que vimos cómo se minimizó la violencia a través de titulares, de las fotografías, de las notas que tratan de convertir la violencia de género en un tema “polémico”.
Agregó que a través de juegos de palabras (“Golpe de autoridad”) ocasionan que la violencia sea concebida como un tema menor, un asunto de segundo orden, ridiculizada, cuestionada y minimizada.
Apuntó: “Lo que observamos en las portadas de algunos medios es cómo funciona esta estructura de complicidad entre aquéllos, las federaciones, los clubes y la afición ante los casos de violencia de género que cometen los ídolos deportivos”.
Se colocó la foto del jugador destacando su carácter goleador e incluso burlándose de la violencia de género como lo hizo Cancha que es el caso más grave. “Lo que mandan es un mensaje bien poderoso a la sociedad: los ídolos deportivos siempre van a salir impunes”. No importa lo que hagan porque hay una estructura de varones en las instituciones y en los espacios públicos que los van a apoyar, ni que “hayan cometido esos actos, van a seguir apoyándolos, exaltándolos”.
Precisó que no es sólo el caso particular de Renato Ibarra lo que se está denunciando, sino la estructura que está allí, que protege a los jugadores para que tengan las menores repercusiones posibles por sus actos de violencia.