Agenda cultural UNAM: música, cine, teatro, danza y exposiciones para el 11 y 12 de abril
abril 9, 2026
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La Universidad Nacional Autónoma de México mantiene una oferta cultural constante que cada fin de semana reúne propuestas de música, cine, teatro, danza y artes visuales en distintos recintos. El 11 y 12 de abril presentan una selección de actividades en el Centro Cultural Universitario, el Colegio de San Ildefonso y el Teatro Santa Catarina.
Esta programación es solo una muestra del amplio panorama cultural que la UNAM ofrece a la comunidad y al público en general. Consulta la cartelera completa en: https://cultura.unam.mx/
Música: Vitaly Pisarenko en la Sala Carlos Chávez
El pianista Vitaly Pisarenko se presentará en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario con un programa de música de cámara que destaca por su virtuosismo y sensibilidad interpretativa.
El recital se realizará el 11 de abril a las 18:00 horas.
La cartelera cinematográfica del CCU incluye la proyección de Starman, dirigida por Robert Stone (EUA, 2025), una propuesta que combina exploración narrativa y mirada contemporánea.
La función será el 11 de abril a las 16:30 horas en la Sala Carlos Monsiváis.
El Colegio de San Ildefonso presenta la exposición Penny Goring. El desamor del amor, una muestra que aborda emociones, afectos y experiencias personales desde una perspectiva artística contemporánea.
Puede visitarse de martes a domingo, de 11:00 a 18:00 horas, hasta el 7 de junio.
La puesta en escena Alba continúa su temporada en el Teatro Santa Catarina, en Coyoacán, con una propuesta que explora vínculos familiares y tensiones sociales desde una mirada actual.
Las funciones serán el 11 de abril a las 19:00 horas y el 12 de abril a las 18:00 horas.
La oferta cultural de la UNAM se renueva cada semana con actividades para todos los públicos, consolidando a la universidad como un referente cultural en México.
Una “estrella microscópica” en el Iztaccíhuatl revela la diversidad oculta de los osos de agua
Redacción
Con información del boletín UNAM-DGCS-200
abril 8, 2026
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En la ladera suroeste del Iztaccíhuatl, un equipo de científicos ha identificado una nueva especie microscópica que, pese a medir menos de un milímetro, aporta pistas clave sobre la biodiversidad de alta montaña. Se trata de Minibiotus citlalium, un tardígrado cuyo cuerpo presenta poros con formas similares a estrellas.
Francisco Armendáriz Toledano, investigador del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, es uno de los expertos que descubrieron y caracterizaron esta especie microscópica, la cual fue colectada como parte de una serie de muestreos realizados durante dos años en la ladera suroeste de la “Mujer dormida”.
El científico participa en un proyecto sobre los tardígrados, considerados constructores de suelo, que se llevó a cabo en el lugar en colaboración con Alba Dueñas-Cedillo, Jazmín García Román y Rodolfo J. Cancino-López, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como con Enrico Alejandro Ruiz, del Instituto Politécnico Nacional.
La imagen reúne las distintas escalas del estudio en el Iztaccíhuatl. Arriba, el mapa sitúa la zona de muestreo dentro de la Faja Volcánica Transmexicana y traza los puntos donde se recolectaron musgos a lo largo de la montaña. Al centro, un gráfico resume la diversidad de tardígrados encontrados. Abajo y a los lados, las microfotografías revelan los detalles de Minibiotus citlalium: su superficie cubierta por poros con forma de estrella y la estructura de sus huevos, rasgos que permitieron identificar a esta nueva especie.
De acuerdo con el investigador, el nombre de la especie proviene del náhuatl citlati, que significa estrella, en referencia a las estructuras que recubren su superficie. El descubrimiento se suma a una decena de nuevas especies de tardígrados identificadas en la zona, de las cuales esta es la primera en ser descrita formalmente.
Los tardígrados, también conocidos como osos de agua, son organismos microscópicos que requieren ambientes con humedad constante. Se les considera limnoterrestres porque habitan en sitios con disponibilidad de agua, aunque también pueden encontrarse en ambientes acuáticos continentales, marinos y salobres. Durante mucho tiempo se pensó que eran organismos cosmopolitas, distribuidos de manera uniforme en distintos entornos; sin embargo, los resultados de este estudio indican que su presencia depende en gran medida de las condiciones ambientales específicas.
El análisis de suelos, sustratos y hábitats permitió identificar que las comunidades de tardígrados son más diversas en los musgos que crecen sobre la corteza de los árboles, donde encuentran microhábitats que favorecen la coexistencia de distintas especies con dietas diferenciadas. En contraste, otros sustratos albergan menor diversidad, aunque presentan fauna especializada.
Microfotografías de Minibiotus citlalium. En las imágenes a, b y c se observan estructuras con forma de estrella en la superficie del organismo, rasgo distintivo de esta nueva especie de tardígrado. La imagen d muestra un acercamiento de esa superficie a mayor resolución. Las barras de escala están en micrómetros (μm), una unidad que equivale a una millonésima de metro, lo que permite dimensionar el tamaño microscópico de estas estructuras.
Además de su diversidad, estos organismos desempeñan un papel relevante en los ecosistemas. Funcionan como intermediarios en el flujo de nutrientes al alimentarse de bacterias y hongos, y a su vez formar parte de cadenas tróficas que sostienen a otros organismos en bosques y selvas.
El estudio, cuyos resultados han sido publicados en revistas como Diversity y PLOS ONE, también aporta evidencia sobre la influencia del entorno geológico y ecológico en la distribución de estas especies. El Iztaccíhuatl pertenece a la Faja Volcánica Transmexicana, un corredor biológico que conecta biotas de origen boreal y tropical y que, debido a su historia geológica reciente, ha generado paisajes fragmentados con bosques aislados.
Esta condición ha favorecido la diferenciación de comunidades de tardígrados y la aparición de especies con características propias, lo que sugiere la existencia de un componente endémico en estos organismos microscópicos. De hecho, también se han localizado especies en otras montañas cercanas, como el Ajusco, lo que permite comparar procesos ecológicos entre regiones con origen geológico similar, pero separadas por planicies.
El proyecto continuará en otros volcanes del país, como el Pico de Orizaba, el Nevado de Toluca y el Volcán de Colima, con el objetivo de comprender cómo las montañas funcionan como promotoras de biodiversidad.
Para los investigadores, observar estos organismos a escala microscópica permite entender procesos ecológicos más amplios. En ese nivel casi invisible, donde un poro puede parecer una estrella, se construyen las bases de la vida en los ecosistemas terrestres.
FES Zaragoza realiza exposición que revela la belleza y los misterios de los insectos
Pepe Herrera
abril 8, 2026
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Los insectos constituyen el grupo de organismos más diverso del planeta: se estima que existen millones de especies en todo el mundo, muchas de ellas aún sin descubrir. Su presencia es prácticamente universal, ya que habitan desde selvas y desiertos hasta entornos urbanos, donde desempeñan funciones esenciales como la polinización, la descomposición de materia orgánica y el mantenimiento de las cadenas alimenticias. A pesar de su enorme importancia ecológica, con frecuencia son percibidos de manera negativa.
Ante esta percepción, la FES Zaragoza llevó a cabo la exposición entomológica Bajo las alas: explorando el mundo de los insectos, con el propósito de acercar a la comunidad al conocimiento de estos organismos y contribuir a transformar la manera en que son vistos. A través de diversas actividades, la muestra buscó resaltar su valor ecológico y fomentar una mayor conciencia sobre su papel fundamental en la vida del planeta.
Para lograrlo, la exposición no se limitó a una muestra tradicional, sino que combinó talleres, material gráfico, stands interactivos e incluso un videojuego educativo. La iniciativa surgió ante la necesidad de contrarrestar ideas arraigadas que los catalogan únicamente como plagas o amenazas, como ocurre con las cucarachas o los mosquitos. En este sentido, el doctor Geovanni Rodríguez Mirón, organizador del evento y maestro de la FES Zaragoza, explicó: “Muchas veces solo pensamos que los insectos son malos, pero en realidad nos aportan muchos beneficios”.
Asimismo, señaló que la exposición puso énfasis en la biodiversidad de los insectos, lo cual se traduce en múltiples funciones dentro de las redes tróficas, donde sirven como alimento para aves, reptiles y otros animales, contribuyendo al equilibrio ecológico.
¿Cómo ayuda la exposición a cambiar la percepción de los insectos?
En cuanto a su estructura, el evento se organizó en dos etapas. Durante el primer día se llevaron a cabo ponencias impartidas por especialistas provenientes de diversas instituciones. El segundo día se enfocó en explicar, mediante infografías, juegos y exposiciones, qué son los insectos, cómo diferenciarlos entre sí y cómo distinguirlos de otros grupos de artrópodos, como los arácnidos. Además, se buscó que los asistentes aprendieran a reconocerlos y comprendieran su importancia dentro de los ecosistemas.
El asombro de los estudiantes fue evidente. Datos curiosos, como la existencia de insectos que depositan sus huevos en zonas afectadas por incendios o aquellos que se alimentan de lágrimas de otros animales, generaron sorpresa y despertaron el interés por conocer más. “Son cosas que desconocen los chicos y que hacen ver a los insectos de otra forma”, comentó Rodríguez Mirón.
Macrofotografía de insectos: un mundo invisible revelado
Otro de los aspectos más llamativos de la jornada fue la inauguración de una exposición de macrofotografía. A través de equipo especializado, se lograron capturar imágenes detalladas de distintos grupos de insectos desde múltiples ángulos.
“Estas fotografías permiten observar estructuras que normalmente pasan desapercibidas a simple vista, revelando un mundo complejo y visualmente fascinante. Los colores, formas y adaptaciones de los insectos despiertan asombro incluso en personas que no se dedican a su estudio, generando preguntas sobre cómo desarrollan dichas características y cuál es su origen”, señaló Ángel Ortega García, estudiante de la FES Zaragoza y colaborador en esta jornada.
El evento contó con la participación de estudiantes y docentes de la FES Zaragoza, entre ellos la Dra. Sara López Pérez quien tambien organizo el evento, de la Facultad de Ciencias de la UNAM y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), así como de colectivos de divulgación científica como Biólogos en Crecimiento y las Utopías del Gobierno de la Ciudad de México. Esta colaboración reforzó el carácter colectivo del proyecto, amplió el alcance de la exposición y enriqueció los contenidos presentados.
Impacto educativo de la exposición de insectos
Isaac Orozco Núñez, estudiante de octavo semestre y participante en el evento, expresó que compartir el conocimiento adquirido a lo largo de la carrera de Biología con sus compañeros resultó una experiencia enriquecedora y significativa. Señaló que este tipo de actividades no solo permite reforzar lo aprendido, sino también contribuir a la formación de una sociedad más consciente, ya que incluso un aprendizaje pequeño puede representar un logro importante, especialmente cuando ese conocimiento se transmite posteriormente a otras personas.
Vitales en el planeta
De este modo, esta jornada no solo se planteó como un espacio de difusión científica, sino también como una oportunidad para fomentar una visión más informada y consciente. Comprender la importancia ecológica, la complejidad y la diversidad de los insectos permite construir una relación más equilibrada entre los seres humanos y estos organismos, reconociendo que todos forman parte de un mismo sistema del cual dependemos.
Así, entre microscopios, imágenes ampliadas y actividades interactivas, la exposición no solo informó, sino que también invitó a replantear la manera en que se observa a uno de los grupos más abundantes —y, al mismo tiempo, menos comprendidos— del planeta: los insectos.
Transformar espacios, construir comunidad: la revolución silenciosa del placemaking
Pepe Herrera
abril 8, 2026
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En muchas ciudades existen terrenos y espacios urbanos sin ocupar: lotes abandonados entre edificios, áreas afectadas por desastres o zonas que quedaron fuera de los planes de desarrollo urbano. A simple vista, estos lugares pueden parecer vacíos o inútiles, pero representan una oportunidad única para el placemaking, un enfoque que transforma espacios físicos en lugares con significado social y cultural.
A través de la participación activa de la comunidad, estos espacios pueden convertirse en parques, huertos urbanos, zonas recreativas o áreas de encuentro comunitario, recuperando su valor no solo funcional, sino también simbólico. Más allá de construir estructuras, el placemaking permite que la comunidad se apropie de su entorno, generando identidad, fortaleciendo la cohesión social y mejorando la calidad de vida de quienes habitan la ciudad.
¿Qué es el placemaking y qué lo diferencia del urbanismo?
Para comprender el concepto de placemaking, el Dr. Tommaso Gravante, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la Universidad Nacional Autónoma de México, en colaboración con Carlos Collado, posdoctorante de la misma institución y egresado de la University College Dublin, explican en su trabajo “Placemaking, crisis climática y activismo urbano: El caso del Huerto Roma Verde en la Ciudad de México” que este término se refiere a un enfoque del urbanismo orientado a transformar los espacios físicos en lugares con significado para la comunidad.
A través de este enfoque, se busca fortalecer la identidad local y el sentido de pertenencia de quienes habitan dichos espacios, reconociendo que los lugares no solo son construcciones físicas, sino escenarios de interacción social, cultura y memoria colectiva.
“Aunque el concepto surgió en los años 60 como una estrategia para generar beneficios para los barrios en procesos de transformación urbana, fue a partir de los años 90 que se consolidó como un proceso social y colectivo, entendido no sólo como construcción física, sino como una manera de que las personas participen activamente en la creación y transformación de su entorno”, comentó Collado.
A diferencia del urbanismo tradicional, que se enfoca en productos finales como parques, edificios o infraestructuras y busca principalmente eficiencia económica o funcional, el placemaking se centra en las necesidades de la comunidad y en el fortalecimiento del tejido social.
Una de las diferencias fundamentales es el enfoque en la participación y colaboración comunitaria: mientras el urbanismo tradicional diseña y construye desde arriba, muchas veces sin considerar las necesidades específicas de los vecinos, el placemaking propone un proceso colaborativo que involucra a la comunidad, arquitectos y gobierno. El objetivo no es solo crear un espacio físico, sino que este espacio se vuelva un lugar de referencia cultural y social, donde las personas puedan sentirse identificadas y comprometidas con su entorno.
¿Cómo se hace?
Para llevar a cabo un proyecto de placemaking exitoso, existen varios elementos clave. Collado destacó varios puntos:
La comunidad es considerada experta en sus propias necesidades, y su participación activa es fundamental para diseñar espacios funcionales y significativos.
La colaboración con arquitectos y gobierno asegura que el espacio sea estéticamente integrado, funcional y sostenible.
El espacio debe ser interactivo y social, permitiendo que los habitantes se involucren directamente en actividades como plantar árboles, crear murales o participar en eventos culturales, fortaleciendo el apego al lugar y el sentido de pertenencia.
Se busca incluir elementos culturales y creativos, reflejando la identidad local y multicultural de la comunidad.
Finalmente, el placemaking promueve la educación y concienciación comunitaria, integrando actividades ambientales y artísticas que generan cohesión social y mejoran la calidad de vida de los vecinos.
Al aplicar estas estrategias, los proyectos de placemaking no solo transforman espacios, sino que también abordan problemas urbanos específicos, como la desconexión social, la falta de áreas verdes y recreativas, la gentrificación y el abandono de zonas urbanas.
¿Qué problemas urbanos resuelve?
Estos espacios no solo proveen áreas verdes y recreativas, sino que también funcionan como centros de interacción social y educación comunitaria. En ellos se realizan talleres para niños, cuentacuentos, eventos de concienciación ambiental, micrófono abierto y otras dinámicas que fomentan la participación activa y el apego al lugar.
Además, los proyectos de placemaking generan experiencias emocionales significativas. Los huertos comunitarios, por ejemplo, conectan a las personas con la naturaleza, los animales y las plantas, fomentando sentimientos de cuidado y responsabilidad hacia el entorno. Estos espacios verdes también ofrecen un respiro frente al ritmo acelerado y las dificultades que implica vivir en una gran ciudad, como la contaminación, el congestionamiento y la falta de áreas recreativas.
Participar activamente en la creación y mantenimiento de estos espacios permite a los ciudadanos replantearse su relación con la ciudad, fortaleciendo su vínculo con el barrio y el valor que le otorgan a su entorno urbano.
¿Qué dificultades enfrenta?
A pesar de sus beneficios, el placemaking no está exento de riesgos. Uno de los principales desafíos es la gentrificación. Al transformar un barrio o recuperar un espacio olvidado, el lugar puede volverse atractivo para personas externas, provocando un aumento en los precios de la renta, la aparición de tiendas más caras y, en general, desplazando a los residentes originales. Esto convierte a lo que era un proyecto comunitario en un espacio más exclusivo, limitando el acceso de quienes vivían allí inicialmente.
Otro riesgo importante es la sostenibilidad de los proyectos. Algunos espacios se presentan como colaborativos y participativos, pero en la práctica no involucran realmente a la comunidad o no logran consolidarse por falta de fondos, lo que puede llevar a que los esfuerzos no tengan un impacto duradero. Además, aspectos culturales particulares, como la música o ciertas costumbres locales, pueden no ser valorados por los visitantes o residentes extranjeros, generando posibles choques culturales y limitando la integración de todos los actores.
“Por ello el equilibrio es fundamental para que los proyectos de placemaking cumplan su objetivo. No basta con crear espacios estéticamente agradables o comercialmente atractivos; deben ser accesibles, funcionales y realmente integradores. En este sentido, el papel del gobierno y del sector privado es crucial: asegurar la accesibilidad mediante transporte público eficiente, garantizar la seguridad, y fomentar la participación comunitaria son elementos clave para que estos espacios funcionen como lugares de encuentro y convivencia”, apuntó Carlos Collado.
Casos de éxito
A pesar de los desafíos, existen ejemplos exitosos en diversas partes del mundo, aunque no siempre se reconozcan bajo el nombre de placemaking. En Alemania, existen programas de cultivo urbano impulsados por el gobierno; en Australia, iniciativas con inmigrantes buscan integrar a la comunidad mediante espacios compartidos; en Italia, algunos proyectos fomentan la producción y comercialización de alimentos cultivados en jardines urbanos; y en Estados Unidos e Irlanda, se han desarrollado proyectos de placemaking ambiental para involucrar a la comunidad en el uso de espacios verdes.
En la Ciudad de México, los huertos comunitarios continúan diversificándose, representando una oportunidad significativa para fomentar la identidad cultural y la cohesión social. La tendencia global muestra que, aunque las metodologías y objetivos específicos puedan variar, la esencia del placemaking es la participación comunitaria y la creación de lugares significativos.
Creando identidad, comunidad y armonía urbana
Los proyectos de placemaking representan un potente instrumento para construir identidad, cohesión social y conexión con la naturaleza en medio de la complejidad urbana. Sin embargo, su éxito depende de un equilibrio cuidadoso: mantener la accesibilidad, integrar a la comunidad, garantizar sostenibilidad y prevenir la gentrificación.
Cuando se logra este equilibrio, los barrios no solo se transforman físicamente, sino que también generan aprendizajes, emociones y experiencias significativas para todos los que los habitan o visitan. Estos espacios nos recuerdan que la ciudad y la naturaleza pueden coexistir armoniosamente, y que la participación activa de la comunidad es esencial para que la vida urbana sea inclusiva, rica en identidad y emocionalmente gratificante.
Esta plaga afecta al ganado al infestar heridas abiertas y alimentarse del tejido circundante, lo que genera daño al animal y representa un riesgo sanitario. La ganadería es un pilar fundamental del sector agropecuario mexicano, ya que posiciona al país como el séptimo productor mundial de proteína animal.
El doctor Carlos Guillermo Gutiérrez Aguilar, director de la FMVZ, explicó que los antecedentes de este proyecto se remontan a la pandemia de COVID-19 en 2020, cuando, junto con la doctora Arantzatzu Lassala Irueste y la alumna Diana Cortés Becerril, comenzó a entrenar perros para detectar la enfermedad mediante el olfato. En colaboración con el Instituto Nacional de Nutrición, se utilizaron muestras biológicas positivas y negativas para enseñar a los animales a discriminar entre personas infectadas y sanas.
Con el fin de la pandemia, el equipo decidió no desaprovechar esta capacidad instalada. Los perros, ya considerados una unidad de alta especialización en biodetección, fueron reentrenados para un nuevo desafío: la detección de cáncer. En esta etapa, el proyecto contó con la colaboración del Instituto Nacional de Cancerología, con énfasis en cáncer de mama y cáncer cervicouterino.
De manera paralela, en diciembre de 2024 comenzó a expandirse en México un problema urgente: la aparición y propagación del gusano barrenador. Ante este escenario, el equipo universitario decidió redirigir nuevamente sus esfuerzos, adaptando a los perros para detectar esta nueva amenaza.
¿Cómo se reentrenan los perros para la detección de plagas?
El proceso de reentrenamiento, aunque implicó ciertos retos, fue relativamente ágil gracias a la experiencia previa de los animales. Los perros ya dominaban la metodología de detección basada en el condicionamiento operante, por lo que el principal cambio consistió en enseñarles a identificar un nuevo olor objetivo, asociado a heridas infectadas por gusano barrenador. A diferencia de los entornos hospitalarios controlados, este nuevo entrenamiento se llevó a cabo en ambientes más complejos, como ranchos y zonas de manejo de ganado, lo que exigió una adaptación adicional.
Actualmente, el equipo cuenta con dos perros, Nala y Tamal, capaces de detectar el gusano barrenador con una sensibilidad superior al 90%. Estos resultados, aunque altamente prometedores, aún se encuentran en fase de validación, ya que ha sido difícil acceder a suficientes casos reales en campo para probar completamente su eficacia.
Desde el 11 de enero de 2026, el equipo universitario realiza pruebas experimentales en el Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Ganadería Tropical (CEIEGT), en Veracruz, y posteriormente llevó a cabo una segunda fase en el Centro de Enseñanza Práctica e Investigación en Producción y Salud Animal (CEPIPSA), en Topilejo, Ciudad de México.
“En pruebas controladas, los perros han demostrado una capacidad notable para identificar muestras contaminadas, incluso cuando estas se colocan en animales dentro de dinámicas reales de manejo ganadero”, señaló Gutiérrez Aguilar.
El director de la FMVZ destacó que el uso de perros en este tipo de tareas se justifica no solo por su extraordinaria capacidad olfativa, sino también por su disposición natural a trabajar con humanos. A través de recompensas y juegos, los perros aprenden a asociar la detección de ciertos olores con una gratificación, lo que los convierte en colaboradores eficientes y motivados. Además, su tamaño, adaptabilidad y comportamiento social los hacen ideales para operar en entornos ganaderos.
¿Qué es lo que sigue? Implementación operativa y colaboración estatal
Con el fin de que los perros practiquen en casos reales, el siguiente paso es llevar esta innovación al ámbito operativo. En este sentido, la FMVZ ha establecido una colaboración con el estado de Jalisco, que destaca por contar con su propia agencia estatal de sanidad, a diferencia de otras entidades que dependen exclusivamente del SENASICA. A partir de esta alianza, se busca implementar a los perros en puntos de inspección ganadera, así como capacitar a entrenadores locales para multiplicar el número de animales disponibles.
Además, otros estados como Guanajuato, Colima y Michoacán han mostrado interés en integrarse a esta estrategia, lo que podría permitir la creación de corredores sanitarios que faciliten el tránsito seguro del ganado y eviten la propagación de la plaga hacia el norte del país. También se contempla la participación de estados del Golfo, como Veracruz y Tamaulipas, mediante centros de investigación universitarios.
Un beneficio social, pero también académico
Además de colaborar en la sanidad animal, este proyecto tiene implicaciones importantes para la formación académica. El doctor Carlos Guillermo indicó que la vinculación entre la Facultad, el Gobierno de Jalisco y la industria ganadera fortalece la pertinencia de los programas educativos, mejora la capacitación de los estudiantes y aumenta sus oportunidades de inserción laboral. Asimismo, la retroalimentación constante permite ajustar los planes de estudio en función de las necesidades reales del sector agropecuario.
Un avance en la lucha contra el gusano barrenador
La utilización de perros para la detección temprana del gusano barrenador representa una innovación significativa en la medicina veterinaria en México. Este enfoque no solo aprovecha capacidades biológicas excepcionales, sino que también integra conocimiento científico, colaboración institucional y aplicación práctica en beneficio de la salud animal y la economía ganadera. Aunque aún existen retos por superar, como la validación en condiciones reales y la expansión del programa, los avances logrados hasta ahora posicionan a la FMVZ como un referente en el desarrollo de soluciones innovadoras frente a problemas emergentes.
Estudiante del CCH Azcapotzalco gana concurso con auto hecho de residuos electrónicos
Pepe Herrera / Roberto Torres / Alberto Resendiz
abril 7, 2026
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Desde que era niña, Angélica Mirian Montero Popocatl, alumna de segundo semestre del CCH Azcapotzalco, se sintió atraída por el mundo del automovilismo. En su casa, ese interés siempre fue visto como algo natural, sin importar que se trata de un ámbito tradicionalmente asociado a los hombres. Su familia fomentó su curiosidad y la apoyó para aprender y explorar todo lo relacionado con los autos.
Al mismo tiempo, en su entorno familiar se le inculcó el valor del ambientalismo, entendido como la protección, conservación y mejora del medio ambiente frente a los impactos humanos.
Ambas pasiones convergieron recientemente en el concurso internacional Recover E, organizado por el equipo Envision Racing, que impulsa la movilidad eléctrica y la sostenibilidad ambiental. La convocatoria invitó a jóvenes de todo el mundo a crear una réplica de un coche de Fórmula E a partir de residuos electrónicos.
En su interés por aprender más sobre el cuidado del medio ambiente, Angélica descubrió esta iniciativa y decidió participar. Con la asesoría de su hermano, comenzó a construir su modelo a escala.
Durante el proceso enfrentó diversos retos, pues no contaba con herramientas adecuadas ni experiencia previa en este tipo de construcción. Además, uno de los requisitos era incluir baquelita, un plástico sintético termoestable difícil de cortar y moldear. A pesar de estas dificultades, logró avanzar gracias a su esfuerzo, creatividad y perseverancia.
El proyecto también fortaleció su convicción de que es posible contribuir al cuidado del planeta mediante la innovación y el aprovechamiento de materiales que normalmente se desechan.
Una vez concluido el prototipo, participó en la categoría de 12 a 16 años junto a jóvenes de distintas nacionalidades. Tras la evaluación, los organizadores reconocieron la calidad de su trabajo: no solo obtuvo el primer lugar, sino que su proyecto fue difundido en diversas plataformas digitales.
Aunque el premio incluía un viaje a Londres, no pudo realizarlo. Sin embargo, su logro fue reconocido en México durante un evento en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
“Más allá del reconocimiento, esta experiencia tuvo un significado profundo en términos de orgullo personal y representación. Por un lado, representar a México fue sumamente emocionante. Por otro, demostré que las mujeres podemos participar en áreas tradicionalmente dominadas por hombres, como la ingeniería automotriz. No lo considero solo un logro individual, sino también un símbolo de lo que podemos alcanzar. Espero que esto inspire a otras niñas y jóvenes a interesarse por la ciencia, la tecnología y el ambientalismo”, expresó.
El porvenir
En cuanto a su futuro, Angélica tiene metas ambiciosas y multidisciplinarias. Aspira a estudiar medicina, especializarse en neurocirugía y, al mismo tiempo, mantenerse vinculada con la ingeniería automotriz.
“El objetivo de estudiar medicina es contribuir tanto a la salud de las personas como al cuidado del medio ambiente, ya que los problemas ambientales afectan directamente al bienestar humano. Me gustaría generar un impacto integral”, señaló.
En meses recientes, también ha sostenido conversaciones con la directora del CCH Azcapotzalco, Martha Patricia López Abundio, para impulsar iniciativas ecológicas, como campañas de siembra y cuidado de árboles que fomenten la conciencia ambiental desde la educación. Su intención es transmitir la importancia de valorar la vida, desde aspectos básicos como una semilla hasta proyectos más complejos como la movilidad sustentable.
Un orgullo ser parte de la UNAM
Finalmente, expresó su orgullo por formar parte de la comunidad del CCH e invitó a sus compañeros a perseguir sus metas con esfuerzo, pasión y determinación, convencida de que estos valores permiten construir un futuro lleno de logros y satisfacción personal.
Ruta migratoria de la mariposa monarca podría fragmentarse por el cambio climático para 2050
Pepe Herrera
abril 7, 2026
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Cada año, millones de mariposas monarca (Danaus plexippus) realizan uno de los viajes más impresionantes del reino animal: su migración desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques templados del centro de México. Este recorrido, que puede superar los 4,000 kilómetros, no solo es un fenómeno natural asombroso, sino también un indicador de la salud de los ecosistemas por los que atraviesan estas mariposas. La migración de la monarca depende de una compleja interacción entre factores climáticos, disponibilidad de plantas huésped como el algodoncillo (Asclepias), y hábitats adecuados a lo largo de su ruta.
Sin embargo, esta icónica travesía enfrenta nuevos riesgos derivados del cambio climático y del uso del suelo, que podrían alterar la idoneidad de las áreas críticas para la reproducción y el tránsito de la especie. Un reciente estudio, elaborado por investigadores de la UNAM, titulado Regional risk shifts to monarch butterfly migration due to climate change, analiza cómo estas variaciones ambientales podrían fragmentar o modificar las rutas migratorias tradicionales y afectar la continuidad del fenómeno migratorio, especialmente hacia mediados y finales del siglo XXI.
A partir de esta investigación, se puede entender no solo la vulnerabilidad de la monarca como especie migratoria, sino también la necesidad de estrategias de conservación más amplias y coordinadas entre México, Estados Unidos y Canadá.
Un poco de contexto
El trabajo que realizaron los investigadores Víctor Sánchez Cordero, Saúl Castañeda, Francisco Botello y Blanca Verónica Juárez Jaimes del Instituto de Biología de la UNAM, Carolina Ureta Sánchez, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC-UNAM), y Alma Mendoza Ponce del Instituto de Ecología (INECOL), se enfocó en evaluar la vulnerabilidad del proceso migratorio ante variaciones ambientales y climáticas.
“Cada una de estas disciplinas aportó datos y perspectivas para construir un modelo que permitió entender no solo dónde están las mariposas hoy, sino cómo podrían cambiar las zonas idóneas para completar su migración en las décadas por venir”, comentó Ureta Sánchez.
La investigación se basa en un multimodelo que combina tres tipos de idoneidad para evaluar el riesgo:
Idoneidad climática, basada en proyecciones de temperatura y precipitación según modelos climáticos globales para horizontes de tiempo como 2030, 2050 y 2070.
Idoneidad biológica, enfocada en los huevos y larvas de la monarca, que no se dispersan por sí mismos, y su dependencia exclusiva de las plantas Asclepias (algodoncillo).
Idoneidad ambiental, que incorpora el cambio de uso de suelo, incluida la expansión de la frontera agrícola, y la presencia de vegetación primaria y secundaria que rodea las áreas de reproducción y tránsito.
Estos tres conjuntos de variables se superponen espacialmente para determinar dónde existen condiciones favorables actuales y proyectadas para que la mariposa pueda completar el ciclo inicial de su migración.
¿Qué resultados se obtuvieron?
Sánchez Cordero y Ureta Sánchez indicaron que uno de los hallazgos más importantes del estudio es que el proceso migratorio podría verse seriamente afectado bajo distintos escenarios climáticos.
“Esto se debe a que las zonas de alta idoneidad climática, biológica y ambiental tienden a desplazarse hacia el sur, lejos de la frontera entre México y Estados Unidos, lo que puede alterar la conectividad de las rutas migratorias tradicionales. En otras palabras, aunque los individuos puedan sobrevivir, las condiciones que permiten que la migración ocurra como siempre se ha conocido podrían deteriorarse”, comentó la investigadora del ICAyCC.
Este desplazamiento de los hábitats idóneos podría incluso facilitar que algunas poblaciones se vuelvan residentes en México o regiones más al sur, en lugar de completar los miles de kilómetros de migración anual hacia el norte. Así, el fenómeno migratorio emblemático —el que hace que generaciones sucesivas de mariposas viajen entre Canadá, Estados Unidos y México— podría perderse o transformarse, alterando no solo patrones biológicos sino también conexiones ecosistémicas y culturales de gran importancia.
Año proyectado
Hábitat adecuado
Desplazamiento geográfico
Fragmentación de rutas
Consecuencia dominante
2030
Aún relativamente amplio
Inicio hacia sur
Baja
Migración aún mayormente viable
2050
Moderada reducción
Más clara hacia el sur
Moderada
Migración se vuelve más exigente
2070
Reducción significativa
Fuerte hacia sur
Fuerte
Migración podría debilitarse o cambiar
En el estudio se plantean escenarios a distintos horizontes temporales: hacia 2030 las condiciones aún serían relativamente favorables; para 2050 se observa una reducción de áreas óptimas y mayor presión sobre la migración; y para 2070 se proyecta una disminución significativa de zonas adecuadas, lo que podría debilitar el fenómeno migratorio.
Aunque esto es una buena noticia, especialistas advierten que este aumento debe interpretarse con cautela, ya que las fluctuaciones interanuales no necesariamente reflejan una tendencia sostenida de recuperación del fenómeno migratorio.
¿Qué se puede hacer?
La conservación del fenómeno migratorio de la mariposa monarca representa un desafío complejo que va mucho más allá de la protección de las zonas de hibernación en México.
Sánchez Cordero mencionó que tradicionalmente se ha asumido que si se preservan las llamadas zonas núcleo, donde las mariposas llegan para hibernar, se garantiza la continuidad de su migración. Sin embargo, los datos de los últimos años muestran que, aunque la cobertura forestal en estas áreas ha aumentado y la deforestación ha disminuido, no se ha observado un incremento proporcional en las poblaciones invernales.
“Esto demuestra que la protección de las zonas núcleo por sí sola no garantiza la conservación del fenómeno migratorio, evidenciando la necesidad de un enfoque más amplio e integral”, apuntó.
Debido a ello, entre las propuestas más relevantes se encuentran la creación de una red de áreas de conservación a lo largo de la ruta migratoria, la implementación de esquemas de protección más flexibles que respondan a la dinámica anual de la especie, y una coordinación internacional para reducir el uso de herbicidas y asegurar la presencia de algodoncillo suficiente para la reproducción.
“Es muy usual que a nuestro país se le acuse por la pérdida de la biodiversidad, pero México sí hace esfuerzos para conservar sus especies, sobre todo con la mariposa monarca. Sin embargo, estos esfuerzos requieren coordinación con Estados Unidos y Canadá, ya que la supervivencia de la mariposa monarca depende de su ruta migratoria completa”, enfatizó la investigadora.
Un tesoro biológico, cultural y socioeconómico
Más allá de su dimensión biológica, la mariposa monarca posee un gran valor social, cultural y económico. Su carisma genera interés y participación ciudadana en los tres países que atraviesa durante su migración.
En México, los programas de ciencia ciudadana han involucrado a miles de personas en la observación y registro de mariposas, demostrando que la conservación puede generar un impacto positivo en la sensibilización ambiental y fomentar la participación social.
Por otro lado, en el ámbito cultural, la mariposa monarca está vinculada al Día de Muertos, reforzando su papel como símbolo de identidad y patrimonio intangible.
La especie también tiene relevancia económica para las comunidades locales gracias al turismo asociado a la migración, evidenciando que la conservación ofrece beneficios directos e indirectos a la sociedad.
Protección multidimensional de un fenómeno natural en riesgo
En resumen, salvaguardar el proceso migratorio de la monarca debe abordarse de manera integral, considerando factores climáticos, biológicos y ambientales, así como la expansión agrícola, el uso de herbicidas y la degradación de hábitats a lo largo de toda la ruta. Este enfoque multidimensional y coordinado constituye la estrategia más efectiva para garantizar la persistencia de este fenómeno en el contexto del cambio climático y las presiones humanas actuales.
En la Mixteca Alta, las plantas silvestres sostienen la alimentación y la memoria
Boletín UNAM-DGCS-186
abril 6, 2026
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En la Mixteca Alta de Oaxaca, donde la tierra parece resistirse a la agricultura convencional, la vida encuentra otros caminos. Ahí, entre suelos erosionados y un clima que oscila entre lo árido y lo húmedo, persiste un conocimiento que no solo alimenta, también define identidades.
Un grupo de investigación del Instituto de Geografía de la UNAM identificó 42 especies de plantas silvestres comestibles utilizadas por comunidades locales para el autoconsumo. Lejos de ser un recurso marginal, estas plantas forman parte de un sistema alimentario que combina biodiversidad, tradición y resiliencia.
“En esta zona el clima es muy variable, a veces se comporta como si fuera una región árida, y en otras es muy húmeda, pero hay plantas silvestres para ambas condiciones”, explicó Quetzalcóatl Orozco Ramírez, coordinador de la Unidad Académica de Estudios Territoriales Oaxaca.
Entre las especies registradas aparecen quelites blancos y cenizos, quintoniles, violetas o alaches, guajes, cuyas vainas con semillas aromáticas son fundamentales en la cocina mixteca, y coyules, una especie de trébol. Algunas son endémicas. Otras existen en distintas regiones del país, aunque fuera de Oaxaca han dejado de formar parte de la dieta cotidiana.
El estudio se desarrolló dentro del Geoparque Mixteca Alta, territorio reconocido por la UNESCO que abarca 415 kilómetros cuadrados y nueve municipios del occidente del estado. Ahí, el equipo universitario combinó herramientas de la agroecología y la antropología para documentar no solo las especies, sino el conocimiento ancestral que las sostiene.
“Estas son una fuente significativa de alimentación para las comunidades, sobre todo en años de malas cosechas agrícolas”, subrayó el especialista. Durante mucho tiempo se asumió que el consumo de estas plantas estaba ligado únicamente a condiciones de pobreza. Sin embargo, los hallazgos cuestionan esa idea.
Incluso cuando mejoran las condiciones económicas, su consumo persiste. No se trata solo de necesidad. Hay gusto, hay cultura, hay una forma de entender la comida como parte de la identidad. Comer quelites o guajes no es únicamente alimentarse. Es mantener vivos los sabores y prácticas que han acompañado a la región por generaciones.
Con apoyo de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, el estudio también permitió identificar 23 especies de mayor consumo, como verdolaga y quintoniles, y elaborar materiales de divulgación para su reconocimiento.
El hallazgo abre una discusión más amplia sobre la biodiversidad y su papel en la seguridad alimentaria. En un contexto de cambio climático y crisis agrícola, estas plantas representan alternativas que ya existen, que ya se conocen y que han demostrado su capacidad de adaptación.
Pero su permanencia no está garantizada. El uso de herbicidas y productos químicos en el suelo amenaza su desarrollo. Por ello, los investigadores advierten sobre la necesidad de proteger estos ecosistemas y los saberes asociados a ellos.
En la Mixteca Alta, donde las condiciones parecen adversas, la alimentación no depende únicamente de lo que se siembra, sino de lo que se sabe reconocer. Y ese conocimiento, transmitido de generación en generación, sigue siendo hoy una forma de resistencia.
Un laboratorio que viaja para enseñar cómo se mueven los edificios en un sismo
Redacción
Con información de la Facultad de Ingeniería UNAM
abril 4, 2026
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En un patio escolar, un grupo de estudiantes observa con atención cómo un pequeño edificio de plástico comienza a vibrar. No se trata de un juguete ni de un experimento improvisado. Es una réplica estructural que permite comprender, en cuestión de segundos, uno de los fenómenos físicos más complejos que enfrenta México cada año: los terremotos.
Desde su creación en 2022, el proyecto ha tenido un objetivo claro: cerrar la brecha entre la complejidad matemática de la ingeniería sísmica y la comprensión cotidiana de cómo se comportan los edificios durante un terremoto.
La ciencia de los sismos, explicada con un edificio en miniatura
El corazón del laboratorio es una mesa vibradora portátil, un dispositivo capaz de reproducir movimientos sísmicos a pequeña escala. Sobre ella se colocan modelos de edificios impresos en 3D que permiten observar cómo cambian su comportamiento dependiendo de su altura, de la distribución de masas o de su rigidez estructural.
Cuando la plataforma comienza a moverse, el fenómeno ocurre ante los ojos del público. Algunos modelos resisten el movimiento; otros se deforman o amplifican la vibración. Lo que normalmente se explica mediante ecuaciones de dinámica estructural se convierte así en una experiencia tangible.
La mesa fue diseñada y fabricada por el propio equipo universitario. En el mercado internacional, un dispositivo similar puede costar alrededor de 800,000 pesos, sin incluir gastos de importación. Ante ese obstáculo, los investigadores optaron por desarrollar una alternativa propia de menor costo y orientada a fines educativos.
El resultado fue un sistema portátil que incluso obtuvo registro de diseño industrial ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), consolidando su carácter innovador.
Aprender ciencia tocándola
A diferencia de los grandes laboratorios sísmicos, instalaciones complejas y costosas, el LabIt está pensado para viajar. Su modelo móvil permite montar demostraciones en escuelas, museos y espacios públicos.
En cada presentación, los asistentes no solo observan. También interactúan con los modelos, modifican configuraciones estructurales y analizan cómo cambia la respuesta del sistema.
Este enfoque transforma el aprendizaje. En lugar de memorizar conceptos como resonancia, rigidez o masa estructural, los estudiantes pueden ver cómo estos principios influyen directamente en el comportamiento de un edificio durante un sismo.
El laboratorio combina tres dimensiones fundamentales:
desarrollo tecnológico
formación académica
divulgación científica
Ciencia que sale del campus
Desde su inicio, el Laboratorio Itinerante ha realizado más de 40 demostraciones públicas y ha interactuado con más de 2,500 personas en distintos estados del país, entre ellos Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Guanajuato y Guerrero.
El proyecto también ha participado en congresos de ingeniería, actividades educativas y eventos internacionales, incluidas presentaciones ante comunidades científicas y museos en Estados Unidos.
Para los investigadores, el impacto va más allá de la enseñanza.
Comprender cómo funcionan los edificios durante un sismo también reduce la ansiedad social ante estos fenómenos y fortalece la cultura de prevención, un aspecto especialmente relevante en un país con intensa actividad sísmica como México.
Un laboratorio que también forma ingenieros
El proyecto no solo acerca la ciencia al público. También funciona como plataforma académica. Un ejemplo es la reciente titulación de un estudiante de ingeniería civil cuya tesis se centró en el desarrollo de modelos didácticos para enseñar vibración estructural mediante impresión 3D.
En ese sentido, el laboratorio cumple una doble función: comunicar ciencia y, al mismo tiempo, generar nuevo conocimiento.
La mayor dificultad de muchas disciplinas científicas es su abstracción. La ingeniería sísmica, basada en ecuaciones diferenciales y modelos matemáticos complejos, suele resultar inaccesible para quienes no están especializados en el tema.
El Laboratorio Itinerante propone lo contrario. Convertir esas ecuaciones en movimiento visible.
Cuando un modelo de edificio comienza a oscilar sobre la mesa vibradora, la física deja de ser un concepto abstracto. Se convierte en una experiencia directa que revela algo fundamental: detrás de cada edificio seguro hay décadas de investigación científica.
En días pasados, durante el cambio del invierno a la primavera, en el Valle de México hubo al menos dos ocasiones en que se declararon contingencias ambientales durante dos días seguidos, con los consiguientes efectos en la salud.
“Uno de los grandes problemas es que a los aztecas se les ocurrió establecer la ciudad en un lugar rodeado de montañas, y a partir de entonces la ciudad ha crecido de manera desproporcionada y sin ningún control”, señaló Teresa Fortoul Van Der Goes, de la Facultad de Medicina de la UNAM, durante su participación en el programa Hipócrates 2.0, que se transmite por Radio UNAM.
“Y el clima no nos ayuda mucho. Hemos modificado el movimiento de los vientos que antes ayudaban a limpiar la ciudad, pero ahora, por ejemplo, las grandes construcciones los desvían, modificando el clima local, y se van formando microclimas que hacen que en algunas zonas haya mucho más calor que en otras. Eliminar áreas verdes y poner asfalto también genera calor”.
Las gasolinas
Algunos componentes de las gasolinas no han variado mucho, y algunos han sido fuente de preocupación, por ejemplo, el plomo. “En una época el principal problema fue el plomo, y sigue siendo un problema, y eso llevó a algo que se creyó iba a ser la solución: la modificación de los componentes de las gasolinas”.
Se crearon dos tipos de gasolina y se introdujeron los convertidores catalíticos con el fin de hacer más eficientes a los motores, y se pensó que iba a mejorar la situación.
“Pero seguía llegando migración, que es uno de los grandes problemas que tenemos en la ciudad”, señala la investigadora emérita de la UNAM. “El tamaño de lo que antes se llamaba Distrito Federal y ahora es el área metropolitana es uno de los estados más pequeños, pero en el que hay casi 30 por ciento de la población del país”.
El problema es mayor porque, como es uno de los pocos sitios donde hay fuentes de trabajo, formal o informal, la gente sigue emigrando hacia acá. Y aunque desde hace décadas se ha intentado descentralizar, nunca se ha logrado, y todo se ha quedado en palabras.
“Y continúa una gran migración a la Ciudad de México, lo que implica más drenaje, más vías transitables, mejores servicios urbanos, que no han crecido al ritmo de la población”, considera la investigadora. “Las vías por donde transitan los autos particulares y el sistema público de transporte siguen siendo prácticamente las mismas”.
“Lo que hemos hecho, y el humano lo ha hecho desde que existe, es utilizar lo que tenemos a la mano, por ejemplo, los bosques, talar los árboles, deforestar, y al acabarse los árboles echamos mano de otras cosas para ir quemándolas y satisfacer nuestras necesidades”.
Al problema de la contaminación se agrega el problema del agua. Como ciudad hemos entubado ríos; seguimos construyendo edificios cada vez más altos que desvían la circulación de los vientos y alteran la dinámica que limpiaría el Valle de México. Y eso también es parte de lo que estamos haciendo.
El ozono en las contingencias actuales
Cuando se hizo el cambio en las gasolinas, se introdujeron compuestos que empezaron a producir compuestos orgánicos volátiles, como el ozono. El doctor Humberto Bravo, que era profesor del Centro de Ciencias de la Atmósfera, afirmó que si se quitaba o bajaba la cantidad del antidetonante y se introducían algunas sustancias, iba a haber un problema con el ozono, recordó la investigadora.
“Sorpresa: seguimos con el problema del ozono, y el contaminante que está desencadenando en general las contingencias es el ozono. Aunque varía, hay algunas zonas en las que las partículas suspendidas están empezando a ser un problema”, dice la investigadora.
Cuando llega el sol con los rayos ultravioleta, comienza una serie de reacciones en los óxidos de nitrógeno que empiezan a liberar ozono. “Pero hay un ozono bueno y uno malo, como en los lípidos y el colesterol. El ozono está en cierta capa de la atmósfera y nos protege al evitar que los rayos ultravioleta lleguen y dañen a los seres vivos. Pero este ozono se queda abajo y, como es muy reactivo, se convierte en uno de los principales contaminantes”, explica la investigadora.
¿Qué problemas médicos causa el ozono?
Mientras más se estudia, se ha observado que produce algunos problemas en la salud, “pero a fin de cuentas es un irritante y lo que va a hacer es resecar la piel, modificar y alterar los mecanismos de defensa respiratorios”.
Como es un irritante, en los niños podría alterar la función neuronal, lo que los vuelve muy activos y algunos se pueden distraer con facilidad. En algunas escuelas se han hecho estudios y se ha visto que cuando aumenta la concentración de ozono empiezan los problemas con los niños.
Al producir alteraciones respiratorias puede haber alteraciones cardiacas, principalmente. En algunos estudios se encontró que cuando hay niveles elevados de ozono en algunos países empiezan a presentarse problemas respiratorios. El sistema respiratorio es uno de los más importantes, y si se daña se va a alterar todo lo demás.
La contaminación y problemas neurodegenerativos
Se han hecho algunos estudios sobre los efectos de la contaminación atmosférica en algunos trastornos neurodegenerativos, pero la académica considera que no es tanto el ozono, sino otros componentes.
Se le ha atribuido a los óxidos de azufre, a los óxidos de nitrógeno y a algunos metales, pero no es un solo contaminante, sino varios. Aunque todo el tiempo se está monitoreando a estos contaminantes, como el producto final de muchas reacciones es el ozono, si aumentan algunas otras sustancias, por ejemplo, los óxidos de nitrógeno, se eleva el ozono.
“En un estudio encontré que se ha asociado la elevación del ozono, dióxidos de azufre y óxidos de nitrógeno con la demencia, con Alzheimer o Parkinson. Pero que se asocie no significa que sea causa”, considera la investigadora.
Una de las preguntas más frecuentes que le hacen a la doctora Fortoul Van Der Goes es qué va a pasar con las vías respiratorias y las infecciones.
“Desde el punto de vista respiratorio, si una persona no fuma y hace ejercicio, entre otras actividades, es posible que tenga un cuadro irritativo, pero sin mayores consecuencias. Pero si una persona es asmática, o si tiene enfermedad pulmonar obstructiva crónica, eso se asocia a que sea grave”.
Se ha reportado que la microflora intestinal también se altera con la contaminación, y eso se asocia con depresión y con problemas de obesidad. A la pregunta de cuáles sistemas se alteran, la respuesta es que se alteran todos en mayor o en menor grado. “Hace tiempo hicimos un estudio en el cual el epitelio de la nariz, que normalmente está hecho para humectar y lubricar, cambia por uno de defensa”.
Poblaciones susceptibles a la contaminación
Las personas más susceptibles a los daños por la contaminación son las de mayor edad, los niños pequeños, las personas con alguna enfermedad previa, los cardiópatas, los que tienen problemas pulmonares, los inmunodeprimidos y los asmáticos.
“Incluso los no vacunados, porque no cuentan con la defensa que las vacunas brindan. Una vacuna, además de estimular la respuesta a determinada enfermedad, estimula el sistema inmune en general”.
Recomendaciones para los días de mala calidad del aire
Lo que podemos hacer es mejorar nuestra alimentación. Por ejemplo, consumir antioxidantes naturales que se encuentran en muchas frutas de temporada, o algún suplemento que tenga antioxidantes, como vitamina C o vitamina A, pero siempre consultándolo con un médico.
Disminuir las actividades al aire libre y, aunque todos tenemos que salir a trabajar, hay quienes recomiendan usar cubrebocas, que si bien no filtra las partículas finas, de alguna manera puede ayudar a detener una parte de lo que puede llegar. Y mantenernos bien hidratados.
Contaminación en interiores
“Una de las fuentes importantes de contaminación que se ha detectado son las estufas de gas que tienen encendido el piloto todo el tiempo. Deberíamos vigilar que nuestra estufa esté bien calibrada y que no tenga fugas”, recomienda la académica universitaria.
Otra fuente importante de contaminación interior son las sustancias que se usan para aromatizar la casa o quemar incienso. Los detergentes que se usan en casa y los limpiadores de pisos, porque se evaporan y se inhalan.
“Hay un grupo en el Instituto de Enfermedades Respiratorias que estudia las alteraciones por el humo de leña en algunos sitios donde se utiliza carbón o madera para cocinar. Eso no ocurre en las ciudades, sino en ambientes rurales”.
“Debemos recordar que el problema de la contaminación es causado por numerosos factores, entre los que se podrían mencionar la salud, la vialidad, la educación y la agricultura, que causa deforestación”, finalizó la académica universitaria.
Qué ocurre en nuestro cerebro cuando nos desmayamos
Leonardo Huerta Mendoza
marzo 27, 2026
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Aunque es una experiencia común, el desmayo es bastante poco comprendido porque no siempre sabemos qué lo causó; normalmente es breve y nos recuperamos sin mayor problema, pero también puede ser una alerta médica.
En todo caso, las causas de un desmayo son diversas. Por ejemplo, la deshidratación o permanecer mucho tiempo de pie pueden hacer que disminuya el flujo sanguíneo hacia el cerebro, lo que provoca una caída de la presión arterial y puede causar un desmayo.
Algunas situaciones cotidianas, como el estrés y el miedo, pueden desencadenar una respuesta del sistema nervioso que reduce momentáneamente la presión arterial y la frecuencia cardiaca, lo que daría como resultado un desmayo.
Durante el desmayo, en el cerebro hay una disminución repentina, aunque temporal, del flujo sanguíneo y del oxígeno, lo que causa una pérdida de la consciencia y del tono muscular. Como consecuencia, el cuerpo cae o adopta una posición horizontal, lo que facilita que la sangre regrese a la cabeza y se restablezca el funcionamiento cerebral.
“El desmayo es una manera que el organismo ha desarrollado para protegerse si detecta que hay una disminución importante de la presión arterial o de la glucosa y que no haya un daño permanente. ‘Pum’, dice, ‘vámonos a dormir’, y nos vamos a dormir unos segundos para que se restablezca el flujo sanguíneo y empecemos a trabajar nuevamente como si nada”, explica Lilia Mestas Hernández, de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza. “El desmayo es uno de los mecanismos que la evolución puso en nuestro organismo”.
Algunas personas pueden percibir que se van a desmayar porque hay síntomas como sudoración, visión borrosa o visión de túnel, que anuncian que algo sucede en el organismo, dice la investigadora.
Posición horizontal, lo mejor para recuperarse de un desmayo
“Hay personas que dicen que se sienten mal y que se van a desmayar. En ese momento tenemos que actuar y hacer que la persona permanezca en posición horizontal, para que el flujo sanguíneo se restablezca con rapidez y las neuronas vuelvan a recibir glucosa y oxígeno y reinicien su actividad normal”.
En general, estamos de pie, pero cuando ocurre un desmayo lo mejor es colocar a la persona en posición horizontal, porque esa postura favorece el retorno de la sangre al cerebro. “Cuando estamos en el piso empezamos a despertar porque el flujo sanguíneo se restableció”, explica la investigadora.
“De hecho, el desmayo dura muy poco. Unos momentos después, todavía podemos estar un poco confundidos o mareados, porque la actividad cerebral sigue restableciéndose, pero poco después ya estamos como si nada”.
Es muy importante que durante el desmayo también se coloque a la persona con las piernas elevadas, porque de esa manera se favorece el retorno de la sangre hacia los órganos vitales.
Algunas personas pueden estar en una situación que no les permite recostarse; en esos casos pueden sentarse y realizar maniobras como apretar las piernas y los glúteos para favorecer el retorno venoso. Si no se puede estar acostado, se recomienda cruzar las piernas, porque de esa manera aumenta la presión arterial.
“Es importante mencionar que la mayoría de las personas han experimentado o van a experimentar un desmayo en su vida. Muchos de estos episodios están relacionados con la temperatura, porque cuando hace mucho calor la gente se deshidrata y, si no se hidrata de manera correcta, disminuye el volumen de sangre”.
Hay situaciones que podríamos considerar habituales en las que puede presentarse un desmayo. Cuando una persona ha permanecido mucho tiempo de pie, puede dificultarse el retorno de la sangre al cerebro; cuando se ha comido de manera muy abundante, también puede presentarse un desmayo.
Otra causa frecuente ocurre cuando estamos sentados o agachados y nos levantamos de golpe; en consecuencia, empezamos a ver borroso o sentimos que se nos mueve el piso.
Por la posición en la que estábamos, el flujo sanguíneo se encontraba regulado, pero al levantarnos muy rápido la presión arterial debe ajustarse. Si ese ajuste no ocurre de manera inmediata, puede presentarse visión borrosa, mareo y, en casos más bruscos, un desmayo.
“En un desmayo habitual, a los pocos segundos empieza a restablecerse la actividad cerebral, entonces la persona vuelve a estar consciente”, señala la investigadora.
El desmayo como síntoma
Sin embargo, hay otras situaciones en las que el desmayo puede ser un síntoma de algo más importante. “Cuando sólo es un desmayo, la persona se recupera perfectamente y no tiene efectos asociados. Digamos que es una respuesta del organismo. Muy diferente a cuando el desmayo es síntoma de otra condición”, explica Mestas Hernández.
Cuando el desmayo está asociado a una enfermedad, aparecen otras características. Por ejemplo, durante un evento vascular cerebral no sólo se pierde la consciencia, sino que la recuperación tarda más tiempo y, al despertar, pueden presentarse síntomas como dificultad para hablar, problemas motores, pérdida de la visión o confusión. En esos casos se debe actuar como ante una emergencia neurológica.
“Habitualmente, cuando se presenta un evento vascular de manera súbita, la persona cae al piso desde su propia altura. Perdemos el tono muscular porque no está llegando suficiente sangre al cerebro, por lo que no podemos mantener la posición vertical”, explica Mestas Hernández.
Pérdida de la consciencia por deficiencia de glucosa sanguínea
En casos en los que hay una disminución importante de la glucosa sanguínea, las neuronas no pueden trabajar adecuadamente, porque la glucosa es la principal fuente de energía del cerebro. En estas situaciones, la actividad cerebral disminuye al mínimo para preservar su funcionamiento.
Cuando el cerebro permanece sin suficiente oxígeno por un tiempo prolongado, puede haber daño cerebral. Las neuronas requieren oxígeno para funcionar y, si no lo reciben, comienzan a deteriorarse. Dependiendo de la zona afectada, puede haber pérdida del lenguaje, de la función motora, de la sensibilidad o de la memoria.
El desmayo, más común de lo que se piensa
“Casi la mayoría de la gente, insisto, se ha desmayado alguna vez o se va a desmayar en algún momento de su vida, porque es algo relativamente común”, dice la investigadora.
“No es que el desmayo sea deseable, pero puede ser una respuesta del organismo cuando detecta una situación de riesgo, como una caída importante de la presión arterial o de los niveles de glucosa. En ese sentido, permite que se restablezca la actividad cerebral”, finaliza.
Equipo científico de la UNAM participa en el descubrimiento de un sistema planetario “raro”
marzo 26, 2026
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• Se trata de Yilen Gómez Maqueo Chew, Laurence Sabin y Sebastián Carrazco Gaxiola • Encontrarlo nos da un contexto mayor de los planetas que conocemos, afirmó El conocimiento de alto nivel
El conocimiento de alto nivel del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, aplicado en las observaciones efectuadas mediante el telescopio suizo-mexicano SAINT-EX, contribuyó en el hallazgo de un sistema planetario en la estrella enana roja LHS 1903.
El descubrimiento desafía el saber de estos objetos debido al inusual orden de sus planetas, explicó la investigadora del IA, Yilen Gómez Maqueo Chew, quién junto con Laurence Sabin y Sebastián Carrazco Gaxiola, representaron a la Universidad Nacional en el grupo de investigación internacional.
Recordó que las primeras observaciones de la estrella LHS 1903, ubicada a 33 parsecs o más de cien años luz de nosotros, se realizaron en 2019 con el Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS). Al revisar los tránsitos –cuando pasan frente a la estrella– los primeros estudios revelaron la existencia de tres posibles exoplanetas a su alrededor.
Posteriormente, las personas expertas recurrieron a equipos en tierra, entre ellos SAINT-EX -ubicado en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, Baja California, a cargo de la UNAM-, con el cual se trabajó en 2022 para confirmar la existencia del tercer planeta. Se encontró evidencia con el Satélite de Caracterización de Exoplanetas (Cheops) de la ESA, que este sistema posee un cuarto planeta.
Podría ser rocoso
De acuerdo con Gómez Maqueo Chew, lo importante de encontrar más sistemas planetarios es que nos dan un contexto de todos los que conocemos –incluido el sistema solar–, lo cual permite comparar lo que se sabe de la formación de estrellas, los planetas a su alrededor y evolución a través del tiempo.
La astrónoma precisó que inicialmente se tenía la idea de que en un sistema solar cerca de la estrella se encuentran los objetos rocosos y posteriormente los ricos en gas, pero en el caso de LHS 1903, reportado recientemente en la revista Science, el planeta exterior más distante podría ser rocoso.
En este caso, apuntó, de los ocho conocidos en nuestro sistema solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) los cuatro primeros son rocosos; y los exteriores (de Júpiter a Neptuno) son gaseosos, un patrón que se ha observado comúnmente en el universo.
La doctora en Física por la Universidad de Vanderbilt destacó que los planetas descubiertos alrededor de una estrella suelen ser llamados en orden alfabético con base en su posición, por lo que en este caso son: LHS 1903 b, LHS 1903 c, LHS 1903 d y LHS 1903 e.
La coordinadora del proyecto SAINT-EX puntualizó: Es un sistema “raro” porque hay un planeta con un tamaño y masa que debe ser rocoso, luego le siguen objetos conocidos como subneptunos –planetas gaseosos más pequeños que Neptuno– y el cuarto tiene la densidad de un objeto rocoso, mientras que en nuestro sistema solar los planetas rocosos son los más cercanos al Sol y los gaseosos más lejanos a nuestra estrella. Eso es lo extraño.
Por eso se habla de que el planeta e tuvo que formarse en un entorno diferente al de los otros planetas que rodean la estrella LHS 1903; porque de haber tenido el suficiente gas alrededor habría sido un planeta gaseoso, pero no lo es.
Sin embargo, en el caso de los objetos que orbitan LHS 1903 este orden cambia, pues el planeta más interno en la enana roja –más fría y con un brillo menor al de nuestro Sol– parece ser rocoso, seguido por dos planetas gaseosos, mientras que el último planeta (llamado e) parece ser rocoso.
Las teorías actuales indican que los planetas interiores de un sistema son pequeños y rocosos debido a que reciben mayor radiación de la estrella, lo que, literalmente, “barre” la mayor parte del gas que rodea su núcleo rocoso. Pero a medida que los objetos se alejan, las condiciones permiten que una atmósfera se mantenga en un planeta gaseoso.
Las y los científicos de los países que conformaron el equipo internacional de investigación, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, Francia, España, Portugal, Suiza, Alemania, Austria, Suecia, Holanda, Italia, México, Canadá, Hungría y Japón, sugieren que cuando LHS 1903 e se formó, es posible que el sistema ya se hubiera quedado sin gas, lo cual se considera vital para la formación planetaria. Es decir, no todos “nacieron” al mismo tiempo, lo que propició que este mundo rocoso se formara en esa enana roja ante la escasez de gas, concluyó.
De metates a cuexcomates: el conocimiento indígena que la UNAM busca preservar
marzo 26, 2026
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Mediante el acercamiento con campesinos sabemos cómo se construían casas, cuentas de jadeíta o cerámica, por ejemplo, indicó
Las comunidades indígenas poseen una riqueza cultural y conocimientos tan ancestrales como extraordinarios, lo cual se muestra en muchos de sus oficios y actividades productivas; algunos se han realizado durante siglos, aunque otros se perdieron o están por desaparecer, alertó el académico del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, Jesús Carlos Lazcano Arce.
El universitario lleva a cabo el proyecto Oficios del México Prehispánico. Estudio Etnoarqueológico, con el que busca resguardar saberes de antiguas raíces de una zona importante del territorio nacional y más allá de sus fronteras. Para ello ha efectuado trabajo de campo con huicholes, tarahumaras, tepehuanos, nahuas, mazatecos, tzotziles, tzentales, mayas yucatecos, mayas quiches de Guatemala y ha consultado especialistas sobre arte prehispánico de jadeita en Costa Rica.
Se trata de población originaria dedicada, por ejemplo, a manufacturar morteros, metates, navajillas, cuexcomates (ollas de grandes dimensiones para almacenar granos de maíz) o ladrillos de adobe; a trabajar madera, hueso u obsidiana; almacenar leña o destilar mezcal.
La investigación comenzó en el altiplano central del país, en la zona arqueológica de Xochitecatl-Cacaxtla, en el estado de Tlaxcala, donde ha estudiado el sitio monumental y las zonas en que habitó la gente común, campesinos a los que también se denomina agroartesanos. “Utilizo la etnoarqueología –herramienta heurística que aborda el estudio de sociedades vivas, que estudia la cultura material generada por las sociedades del presente y las del pasado- para tener mayor certeza de cómo se pudieron utilizar y producir artefactos que observamos en los contextos arqueológicos”.
A decir de Lazcano Arce, mediante el acercamiento a la población agroartesanal actual, sobre todo de localidades indígenas, podemos saber, por ejemplo, cómo se construían las casas, la manera en que se elaboraban las navajillas, cuentas de jadeíta o la cerámica; o cómo se curtían las pieles, no solo con fines rituales para las ofrendas, sino utilitarios para elaborar cuerdas, vestimenta o morrales.
De igual manera, cómo se fabrican los metates de roca basáltica que en la época prehispánica se tallaban con instrumentos, también de piedra, técnica que aún se conserva en algunos lugares del Estado de Guanajuato y Michoacán.
Otros ejemplos son los cuexcomates. “En las diferentes etapas constructivas de la antigua ciudad de Cacaxtla se han descubierto esos graneros o trojes, que en la actualidad pueden tener una altura de más de cuatro metros; hemos encontrado que no solo los usaban las élites para concentrar y asegurar su alimento, sino la gente común”. En Tlaxcala ya no se hacen, porque hoy la mayoría de los granos se ponen en costales y se almacenan en un cuarto. Pero en Puebla y Morelos sí los hay, y ahí podemos conocer cómo se construyen y se mantiene ese conocimiento ancestral.
Mientras que en Tlaxcala y el Estado de México hay sitios donde se producen adobes, los mismos que se utilizaron para la construcción de casas en el Epiclásico, entre los años 650 y 950 de nuestra era. “Observar cómo lo hacen en la actualidad permite sugerir, con mayo certeza, cómo se pudo hacer en el pasado”. En este caso, esos materiales se siguen empleando en ese estado del Bajío, en Zacatecas, Durango, Coahuila o Jalisco, para la edificación, en especial, de casas y viviendas comunes.
Aunque la distancia entre lo prehispánico y lo actual es importante,aclaró, hay aspectos que perduran en cuanto a esos oficios, todos ellos, además de lo agrícola, referentes a su vida cotidiana. De igual modo, se mantienen vigentes aspectos sociales, como la solidaridad y una visión comunal. Antes, como ahora, en la edificación de una casa o en la cosecha hay intervención de la comunidad, como sucede en el tequio, común en los indígenas zapotecos y mixtecos de Oaxaca.
No obstante, los resultados advierten que, por ejemplo, los conocimientos agrícolas se están perdiendo porque, en parte, las nuevas generaciones van dejando esas labores por otras actividades económicas como taxistas o dependientes de una tienda de conveniencia. En otros casos, para mejorar su economía las personas convierten sus saberes cotidianos en artesanías para el turismo.
A la recolección y almacenamiento de leña, tanto prehispánica como actual -combustible indispensable en los temazcales, para hornos de cerámica o cal, y sobre todo para las cocinas donde se preparan alimentos como el pibipollo (tamal tradicional en la fiesta de Día de Muertos en el sureste del país, y que casi ya no se hace debido a la religión evangélica que lo prohíbe), o cocinar barbacoas-, no se les ha dado la importancia que tienen, eso también es motivo del trabajo de este proyecto, precisó el experto.
Lo actual, reconoció Lazcano Arce, tiene muchos cambios, pero hay numerosas poblaciones en las que todavía permanecen el pensamiento y conocimiento prehispánico en el aspecto simbólico y la actividad productiva. Lamentablemente varias están en condiciones precarias, pero guardan saberes extraordinarios.
Con los resultados de sus investigaciones, el también profesor de etnoarqueología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales se abocará a escribir algunos libros y luego estudiará el trueque en el mundo prehispánico y en el presente.
Leche de madres con obesidad y sobrepeso impacta microbiota intestinal de sus recién nacidos
marzo 26, 2026
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Contiene grupos bacterianos desbalanceados, algunos aumentados y otros disminuidos, dijo Cuauhtémoc Licona Cassani quien con Marion Brunck y su equipo científico llevan a cabo un estudio en la materia
Cuando las madres presentan sobrepeso u obesidad, la composición de la leche materna cambia; este alimento es un líquido biológico altamente cargado de nutrientes, de mensajes inmunológicos que muestran la salud de ellas, aseguró el investigador del Instituto de Biotecnología (IBt), Cuauhtémoc Licona Cassani.
Junto con Marion Brunck -inmunóloga quien analiza con su equipo en el Instituto de Investigaciones Biomédicas las células inmunes de la leche materna- elaboraron un estudio clínico con mamás sanas, con obesidad y sobrepeso, al igual que con sus bebés de quienes tomaron muestras de su leche y del copro en tres momentos:
Durante las primeras horas posteriores al parto, al primer y tercer mes de vida. La investigación se llevó a cabo en un hospital de alta especialidad de Nuevo León.
“Hay varias etapas de la leche materna, y el calostro -que se da dentro de las primeras 48 o 72 horas después del parto- es el primer mensaje que recibe el tracto gastrointestinal de un neonato. Al estudiar el calostro observamos que las mamás con obesidad o sobrepeso tienen reducidos ciertos grupos bacterianos”, explicó el integrante del Departamento de Ingeniería Celular y Biocatálisis del IBt.
Algunos se conocen como “primeros colonizadores” y son importantes porque ayudan a preparar el tracto digestivo para que, cuando cambie la leche materna, lleguen otras bacterias como los lactobacilos, entre otros microorganismos benéficos.
Si no hay una buena cantidad, el terreno no se prepara de manera adecuada y ello perjudica la colonización secundaria de aquellas que conocemos como benéficas; eso puede tener consecuencias queafecten la salud del neonato. “Eso es justo lo que nosotros estamos tratando de entender”, subrayó el experto universitario.
En principio -prosiguió- estudiaron los componentes del calostro y los cuantificaron, a fin de ver cuáles tienen más presencia: bacterias, oligosacáridos humanos, metabolitos, compuestos que están libres, secreciones de las bacterias o de células humanas y citocinas que son mensajes inmunológicos, entre otros.
Luego efectuaron correlaciones de cuáles de estos y en qué cantidad se encontraban en el calostro de las mamás con obesidad, y lo compararon con el de aquellas con índice de masa corporal y composición adiposa considerados como “normal”. Con muestras de las copro de los bebés observaron lo que pasa en su tracto gastrointestinal cuando toman leche materna “desbalanceada”.
Si pudiéramos sacar fotografías de la colonización del tracto gastrointestinal de un neonato en condiciones sanas, veríamos qu ciertos grupos bacterianos llegan en determinadas cantidades y tiempo, y que esta trayectoria de colonización se rompe drásticamente en quienes tienen obesidad, detalló.
El especialista en Análisis de Diversidad Genética, Metabólica y Microbiana de Ambientes con Aplicaciones Biotecnológicas, añadió: Los primeros colonizadores son microorganismos que pertenecen al filum de Bacillota, especialmente Enterobacteriaceae, Staphylococcus y Streptococcus, entre otros, los cuales son importantes porque consumen el oxígeno elevado en el tracto gastrointestinal con el objetivo de preparar el terreno para las siguientes bacterias “buenas”.
Expuso que diversos trabajos muestran que el tracto digestivo es determinante para el desarrollo del sistema inmunológico, y se sabe que los descendientes de mamás con diabetes gestacional, al ser adultos, tienen un porcentaje más elevado de padecer desbalances metabólicos, obesidad y diabetes.
Licona Cassani mencionó que la lactancia materna sigue siendo la mejor opción para gozar de buena salud, ya que contiene bacteria y una multitud de factores nutricionales e inmunológicos. Los lineamientos de salud en México y los de la Organización Mundial de la Salud son claros: es esencial que la lactancia sea exclusiva los primeros seis meses, remarcó.
En desarrollo, gotas oftálmicas para prevenir la pérdida de visión en personas con diabetes
marzo 26, 2026
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•Diseñamos un fármaco innovador que puede llegar al interior del ojo para frenar el crecimiento patológico de vasos sanguíneos en la retina: Juan Pablo Robles
Con base en la molécula natural del cuerpo humano conocida como vasoinhibina, un equipo científico está desarrollando gotas oftálmicas para tratar la retinopatía diabética, una de las complicaciones graves de la diabetes mellitus que provoca la pérdida de visión.
El investigador del Instituto de Neurobiología (INB) de la UNAM, Juan Pablo Robles, aseveró que contar con un medicamento accesible y no invasivo sería importante, ya que los tratamientos actuales consisten en inyecciones en el ojo que deben aplicarse de manera repetida; son costosas y no siempre logran detener el avance de esta enfermedad.
La retinopatía diabética es un padecimiento crónico y progresivo que afecta a la retina, el tejido en el interior del ojo que capta la luz y nos permite ver.
En México afecta a millones de personas, es la principal causa de pérdida visual en adultos jóvenes y en edad laboral, afectando su calidad de vida y autonomía, provocando impacto emocional y gasto económicosignificativos para quienes lo tiene y para el sector salud.
Desde hace más de 30 años, en el Laboratorio de Endocrinología Molecular del INB en Juriquilla, Querétaro -a cargo de la científica Carmen Clapp-, se estudia el papel de la vasoinhibina sobre los vasos sanguíneos.
Si bien son esenciales para llevar oxígeno y nutrientes a los tejidos, cuando su crecimiento es descontrolado contribuyen a la evolución de enfermedades como retinopatía diabética, degeneración macular, incluso cáncer.
Juan Pablo Robles señaló que uno de los principales retos para convertir la vasoinhibina en un medicamento era su tamaño y complejidad. No obstante, recientemente el equipo descubrió que su actividad biológica se concentraba en tan solo tres de sus 123 aminoácidos, lo que permitió diseñar este nuevo fármaco y formularlo en forma de gotas oftálmicas.
Tiene la capacidad de bloquear el crecimiento de los vasos sanguíneos, proceso conocido como angiogénesis, generado por el VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular, por sus siglas en inglés), principal blanco molecular de las terapias actuales, apuntó el universitario.
Pero también inhibe otras moléculas angiogénicas, lo que lo haría un tratamiento más integral y efectivo, precisó.
Impacto global
Más adelante, comentó que si bien esta nueva molécula tiene un gran potencial terapéutico, se desconocían detalles esenciales sobre su mecanismo de acción.
Sin embargo, a principios de este año el equipo publicó -con Magdalena Zamora como primera autora, en el Journal of Biological Chemistry– resultados sobre el blanco molecular y su acción a nivel celular. Este artículo científico recibió un reconocimiento especial de los editores de la revista por su relevancia e impacto en el campo.
Este proyecto representa un caso de innovación traslacional (proceso de convertir ciencia básica en aplicaciones prácticas) mexicana. Llevando los hallazgos científicos básicos desarrollados en una universidad pública a una aplicación real: una posible terapia con impacto global que demuestra que México puede innovar en biomedicina de frontera, con sólidos cimientos científicos, puntualizó el científico.
Hay que superar la idea de que la época medieval es difícil de entender
marzo 26, 2026
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• Explorarla será fácil mediante un sitio electrónico creado por estudiantes
• Podrá consultarse mediante cualquier dispositivo electrónico en la página https://www.esteticas.unam.mx/
El Sitio de Arte Medieval, espacio interactivo en desarrollo por el alumnado de diferentes instituciones bajo la coordinación del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, ofrecerá un panorama general sobre el estudio de manuscritos elaborados en la Edad Media, e incluirá un museo virtual, a fin de ofrecer elementos para comprender de mejor manera esta etapa histórica que resulta compleja.
En entrevista, la investigadora del IIE Unidad Oaxaca, Denise Fallena Montaño, informó que se trata de un repositorio de arte con intención pedagógica. A finales del presente año podrá consultarse mediante cualquier dispositivo electrónico en la página de esa entidad universitaria (https://www.esteticas.unam.mx/).
Quisimos que fuera amigable con las personas usuarias para constituirse en una herramienta, por ejemplo, para el profesorado de bachillerato o de las licenciaturas en historia del arte, historia, estudios bibliográficos o letras, en apoyo a la enseñanza.
También para despertar el interés del público en general, a fin de que tenga un acercamiento a ese periodo histórico que duró aproximadamente mil años, y que se supere la idea de que la época medieval es difícil de entender o ajena a nosotros, detalló.
De acuerdo con la experta, se dice, entre otros aspectos, que fue oscurantista y de supersticiones. No obstante, estos prejuicios nos alejan de la realidad, de lo que sucedió en esa importante etapa de la humanidad donde la cultura tuvo manifestaciones ricas e influencia en el arte novohispano de México, por ejemplo en la técnica de los manuscritos iluminados en el siglo XVI, como los libros de coro o de profesiones conventuales
Su evolución
Fallena Montaño abundó que en la primera fase el sitio cuenta con más de 120 documentos de diferentes acervos, como las bibliotecas Nacional de Francia o Británica, entre ellos los llamados Libros de Horas (de uso personal, diseñados para guiar la devoción diaria en la liturgia de las horas canónigas con salmos y oraciones); cosmogramas (o“mapas del cosmos”); evangeliarios y bestiarios.
Es un trabajo en equipo, y contará con textos de personas expertas, entre ellas, Laurette Godinas, del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, sobre caligrafía; o Elsa Arroyo, especialista en materialidad de obras de arte del IIE.
Alesha Mercado, subdirectora académica del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, desarrolló el concepto museológico; Eder Arreola y sus alumnos de la Facultad de Artes y Diseño se encargaron del diseño; y Mario Barro, del IIE, y sus estudiantes efectúan la programación. Quienes cursan Historia del Arte en la Escuela Nacional de Estudios Superiores-Morelia y del posgrado de la UNAM realizaron la investigación del museo virtual y la edición del sitio.
“Ello nos permite tener un acercamiento multidisciplinario para entender esos artefactos en toda su complejidad”. Se analizan los manuscritos a partir del punto de vista simbólico, de su función dentro de las creencias de la Iglesia, explicó Fallena Montaño.
Los universitarios crearon una línea del tiempo interactiva que abarca diferentes estilos y escuelas para dar cuenta de la evolución de esos documentos en diferentes regiones, de la Alta Edad Media –desde los manuscritos Benaventinos del año 470 de nuestra era, hasta los Otonianos, entre 919 y 1024 d.C–, a la Baja Edad Media –de los románicos, de los años 1100 y 1200, a los tardo-góticos y el Renacimiento, de 1400 a 1500–.
Tendrá mapas para observar cómo cambia Europa con el paso de los siglos, del año 400 al 1400 (siglo XV). De esta manera tendrá un marco temporal y geográfico porque al ser la Edad Media un periodo largo, puede ser confuso. Con estos elementos es más fácil situar la elaboración de los manuscritos, acotó Fallena Montaño.
Se podrá acceder a los apartados de Manuscrito Iluminado, incluyendo su materialidad, como el pergamino, los pigmentos, etcétera, y los procesos de producción; el scriptorium, o sitio dentro de los monasterios donde se elaboraban los manuscritos; y las voces del medievo, donde se ejemplifica en audios la tradición oral.
En tanto, la sección de Pictura-Scriptura tendrá los apartados de Libro Sagrado; El mundo como imagen de Dios; Lectio-Divina (o lectura piadosa); Scriptura et Pictura (La voz de Dios y las Sagradas Escrituras); y Estructura y Escritura (códices medievales).
• Desde su fundación en 1954, Pumas de la UNAM ha provisto de 34 jugadores a la Selección Nacional de Futbol de México en los mundiales de la especialidad • El primer “Hecho en CU” mundialista fue Mario Velarde, quien participó en la justa de Chile 1962 • “A partir de mi estadía en Prepa 8 me fui identificando más y buscaba representar a México en algún mundial”, dijo Leonardo Cuéllar, mundialista en Argentina 1978 •“Las bases nos las dio la Universidad”, aseguró Miguel España, mundialista en México 1986
La cantera universitaria ha producido centenares de personas que han elegido al balompié de manera profesional como forma de vida; 34 de ellas han sido seleccionadas para representar no solo al país, sino a la UNAM en las justas mundialistas de la especialidad.
En el periodo comprendido del 2 de agosto de 1954, fecha en la que fue fundado el actual Club Universidad Nacional, al 18 de diciembre de 2022, día en el que concluyó el reciente Mundial en Qatar, los Pumas han contribuido con 34 mundialistas formados al interior del club del Pedregal.
Mundialistas
Aun cuando Pumas UNAM realizó su debut como equipo de Primera División el 1 de julio de 1962, Mario Velarde Velázquez se convirtió en el primer “Hecho en CU” mundialista al participar en la justa de Chile 1962, a principios del mes de junio de dicho año.
El principal torneo internacional oficial de futbol masculino a nivel de selecciones nacionales, considerado el evento cardinal deportivo global, que se realiza cada cuatro años desde 1930, tiene a los defensas pumas: Claudio Suárez como el segundo jugador en la historia que en más ocasiones ha vestido la casaca nacional con 177 convocatorias; y a Héctor Moreno como el surgido auriazul que más mundiales ha disputado con cuatro (2010, 2014, 2018 y 2022), según cifras de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA).
Hecho en P8
Sin la abultada capilaridad en la testa, ahora Leonardo Cuéllar Rivera, ya con la cabellera corta, nevada y anteojos, evocó aquellos días mundialistas en Argentina 1978: “Ya empezábamos a tener un impacto con el proyecto de Pumas, de cantera, ser gente de selección nacional: estaba Vázquez Ayala, López Zarza, ¡Hugo!, ya éramos más”.
Y fija su recuerdo en el presente: “a partir de mi estadía en la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) 8 “Miguel E. Schulz”, me fui identificando más y más porque formé parte de los representativos de Pumas en los torneos nacionales, tanto en la categoría B como la C. Así es como se identificaban en aquellos tiempos, y de esa participación fue que me invitaron a una prueba con el equipo profesional y me quedé en el equipo de Reservas”
.El Torneo de Reservas, recordó, se jugaba en los preliminares del partido estelar, y se me fue metiendo mucho en mi persona, en mi corazón, en mi mente, representar a Pumas de la mejor manera. “Desde luego, cuando uno empieza una carrera profesional están los objetivos muy claros de buscar ser parte de nuestra selección nacional y representar a México en algún mundial; y así fue”.
El ahora coordinador del Desarrollo del Futbol Femenil en el Club Universidad Nacional subrayó: “tuve la oportunidad de ser parte de esa transición de ser un equipo ganador y tener sus primeros campeonatos”.
Agregó que aún recuerda a algunos de los universitarios mundialistas como lo fueron Enrique Borja, Aarón Padilla y José Luis González Dávila en el mundial de México 1970, quienes fueron jugadores destacados de Pumas.
“Combinar futbol y escuela”
Con la expresión inamovible de un eterno joven, Miguel España Garcés aclaró que la base de todo fue dada por la Universidad. Es a médicos, psicólogos, entrenadores y compañeros a quienes les extiende un agradecimiento atemporal.
El mediocampista mundialista en México 1986 reveló que le hubiera encantado terminar su licenciatura, tras su paso por la ENP 5 “José Vasconcelos”. “Empecé en Letras, después me metí a Contabilidad (Contaduría) y terminé en Pedagogía, pero no la concluí y la verdad es que intenté llevarla en escuela abierta, pero no me daba, como mi carrera fue muy rápida, tenía demasiadas concentraciones y también mucho desgaste físico”.
Aseguró que los tiempos han cambiado para el balompié.“ Hoy en día todo es inmediatez en resultados, y los formatos de competencia no te permiten hacer proyectos a largo plazo”.
El también subcampeón como entrenador de la Copa Sudamericana con Pumas en 2005 destacó: “ahora con las herramientas de la tecnología no hay pretexto. Hoy en día se tienen muchas más facilidades para cursar carreras en línea, incluso ya muchas y muchos chicos ni se mueven de la casa; hay que alentarlos a que puedan combinar los dos retos: futbol y estudio”.
Playas en riesgo: desafíos y soluciones para su preservación
Pepe Herrera
marzo 26, 2026
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La contaminación de las playas es un problema ambiental de gran importancia que afecta a los ecosistemas costeros en todo el mundo. Estos espacios, que son puntos de encuentro entre la tierra y el mar, poseen un alto valor ecológico, social y económico, ya que albergan una gran diversidad de especies y son utilizados por las personas para la recreación y el turismo.
No obstante, la creciente contaminación amenaza estos valiosos ecosistemas, altera su equilibrio natural y reduce su atractivo. La presencia de desechos y sustancias contaminantes no solo perjudica a la flora y fauna marina, sino que también impacta la experiencia de quienes visitan estos lugares. Por ello, es fundamental reflexionar sobre la importancia de mantener limpias las playas y proteger estos espacios esenciales para el bienestar ambiental y humano.
El impacto de la contaminación y el cambio climático
La contaminación de las playas es un problema complejo, condicionado tanto por factores geográficos como temporales. En las últimas décadas, esta problemática se ha intensificado debido al incremento de las actividades humanas y al desarrollo industrial.
Uno de los principales factores es la falta de conciencia ambiental, tanto por parte de las autoridades como de los prestadores de servicios y de la población en general. El doctor Juan José Kasper Zubillaga, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM, señaló que muchas personas visitan estos espacios con fines recreativos sin considerar el impacto de sus acciones. Esto se traduce en conductas como arrojar basura en cualquier lugar, incluso cuando hay contenedores disponibles. La acumulación de residuos representa una de las principales formas de contaminación en los ecosistemas costeros.
Entre los contaminantes más visibles y persistentes destacan los plásticos. El doctor Hugo Fernando Olivares Rubio, del mismo instituto, explicó que estos materiales, ampliamente utilizados por su bajo costo y versatilidad, terminan acumulándose en playas y océanos. Con el tiempo, factores como la radiación solar, el oleaje y las condiciones ambientales provocan su fragmentación en partículas diminutas conocidas como microplásticos.
Este proceso agrava el problema, ya que los microplásticos son fácilmente ingeridos por organismos marinos, desde el fitoplancton y el zooplancton hasta peces y especies de mayor tamaño como consecuencia de su ingreso en la redes tróficas de esos ecosistemas y pueden llegar al ser humano a través del consumo de productos del mar.
Además de su impacto físico, los microplásticos representan un riesgo químico, pues absorben y transportan contaminantes como metales pesados y compuestos orgánicos tóxicos. También pueden contener aditivos propios de su fabricación, como bisfenoles y ftalatos, que actúan como perturbadores endocrinos e interfieren con el sistema hormonal de los organismos marinos, provocando alteraciones en su desarrollo y reproducción. En algunos casos, se ha observado la feminización de los machos en varias especies de organismo acuáticos, lo que pone en riesgo la estabilidad de las poblaciones y la disponibilidad de recursos pesqueros.
Derrames de petróleo
Además de los residuos sólidos, los derrames de petróleo constituyen otra fuente importante de contaminación. Estos eventos se extienden rápidamente a lo largo de amplias zonas costeras, causan daños inmediatos y devastadores en la fauna marina, como tortugas, delfines y peces, y generan consecuencias económicas significativas, especialmente en regiones que dependen del turismo y la pesca. En contextos de alta demanda de productos del mar, estos derrames pueden incluso comprometer la seguridad alimentaria y la economía local.
Descargas de aguas residuales
Otra fuente significativa de contaminación es la descarga de aguas residuales, que contienen materia orgánica, nutrientes y microorganismos patógenos provenientes de actividades humanas, industriales y agrícolas. De acuerdo con Olivares Rubio, la presencia de contaminación fecal en las playas puede provocar infecciones gastrointestinales en los seres humanos y alterar el equilibrio de los ecosistemas.
Aunque estas descargas no siempre se realizan directamente en las playas, terminan afectando las zonas litorales debido a la dinámica del agua. Por ejemplo, estudios recientes han detectado niveles elevados de coliformes fecales en varias playas mexicanas: Baja California (Tijuana, Rosarito), Guerrero (Icacos, Acapulco), Nayarit (Sayulita), Sonora (Miramar, San Francisco), Jalisco (Mismaloya) y Veracruz. Este fenómeno también se observa en Estados Unidos, Brasil, España y Uruguay, entre otras naciones.
Depredación y desarrollo urbano
A estos factores se suma la depredación directa de los recursos naturales. Kasper Zubillaga advirtió que es común que los visitantes extraigan conchas u otros elementos como recuerdos, sin considerar que forman parte de ciclos naturales esenciales para el equilibrio del ecosistema. Esta alteración debilita la capacidad de regeneración de las playas.
De manera similar, el saqueo de arena con fines de construcción contribuye significativamente a la erosión costera, al igual que el desarrollo turístico mal planificado. En muchos destinos, se han construido infraestructuras sobre dunas costeras, ecosistemas fundamentales para la protección del litoral. Las dunas actúan como barreras naturales frente al oleaje y permiten un intercambio dinámico de arena con la playa. Su destrucción no solo reduce la protección frente a tormentas, sino que también acelera la erosión.
Cambio climático
En este contexto, el cambio climático se presenta como un problema transversal que agrava todos los anteriores. Aunque es un fenómeno natural, actualmente se encuentra acelerado por la actividad humana, principalmente debido a la emisión de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano, este último proveniente en gran medida de actividades como la ganadería.
“Como consecuencia, se está produciendo el derretimiento de los casquetes polares, lo que incrementa el volumen de agua en los océanos y eleva el nivel del mar. Este aumento afecta especialmente a las zonas costeras bajas, donde la erosión se intensifica y las playas retroceden progresivamente. Se trata de un fenómeno global, respaldado por evidencia científica, cuyos efectos a largo plazo aún son inciertos pero preocupantes”, indicó Olivares Rubio.
En conjunto, estos factores muestran que la protección de las playas no es solo un asunto de limpieza superficial, sino un desafío multidimensional que involucra educación ambiental, planificación urbana responsable, control de contaminantes y mitigación del cambio climático. La preservación de estos ecosistemas asegura la biodiversidad, los recursos pesqueros y el bienestar de las comunidades humanas que dependen de ellos.
¿Qué se debe hacer?
Las soluciones a este problema requieren un enfoque integral y compartido. Por un lado, es necesario reducir el uso de plásticos de un solo uso y promover alternativas biodegradables, aunque estas sean más costosas. Los gobiernos podrían implementar incentivos económicos para fomentar su adopción.
Por otro lado, es fundamental fortalecer la educación ambiental y la concientización social, de modo que tanto turistas como habitantes locales comprendan la importancia de cuidar los ecosistemas costeros. Acciones como no tirar basura, participar en jornadas de limpieza y manejar adecuadamente los residuos pueden marcar una diferencia significativa.
“Asimismo, deben evitarse actividades que dañen el entorno, como el uso de vehículos motorizados en la arena o sobre las dunas, ya que estos no solo contaminan, sino que también destruyen la estructura del ecosistema”, añadió Kasper Zubillaga.
Gobiernos y empresas también tienen responsabilidades importantes. Las industrias de la construcción suelen enfocarse únicamente en la producción de inmuebles, cumpliendo regulaciones que muchas veces son insuficientes o demasiado flexibles. Por ejemplo, en Mazatlán, la construcción de torres hoteleras ha provocado la contaminación continua de unicel en la laguna del Camarón y en la playa cercana.
En este sentido, la participación de la sociedad se vuelve crucial. La población puede actuar como motor de cambio mediante la exigencia de mejores políticas públicas, la denuncia de prácticas contaminantes y la adopción de hábitos más responsables, explicó Olivares Rubio.
Aunque existen leyes destinadas a la protección de playas, muchas se enfocan en normas de calidad del agua, manejo de residuos y control del desarrollo urbano, más que en la preservación integral del ecosistema. Esto significa que la flora, la fauna, las dunas y la arena quedan parcialmente desprotegidas, lo que deja vulnerables a los sistemas costeros. Por ello, una legislación más completa debe considerar toda la complejidad de este ecosistema.
Hacia una acción conjunta para su preservación
La contaminación de las playas es un problema multidimensional que involucra factores ambientales, sociales, económicos y políticos. Su solución requiere la colaboración de gobiernos, empresas, científicos y sociedad en general.
Aunque el panorama es complejo, el avance del conocimiento científico y el creciente interés social ofrecen herramientas y oportunidades para enfrentar este desafío. Sin embargo, si no se toman medidas adecuadas, la contaminación continuará en aumento, con consecuencias cada vez más graves para el planeta y para la vida humana. El cuidado de las playas es, en última instancia, un reflejo del compromiso humano con el planeta.
Académico del Instituto de Astronomía de la UNAM recibirá el Premio Princesa de Girona Internacional 2026
Redacción
marzo 26, 2026
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El astrofísico José Eduardo Méndez Delgado fue reconocido con el Premio Princesa de Girona Internacional 2026 en la categoría de Investigación. La proclamación del galardón tuvo lugar hoy jueves 26 de marzo en Alcalá de Henares, España, en un acto encabezado por el rey Felipe VI, en el marco del Tour del Talento de la Fundación Princesa de Girona.
Especializado en el estudio de nebulosas ionizadas y en la medición de abundancias químicas, Méndez Delgado trabaja en uno de los problemas centrales de la astrofísica: comprender la composición del universo y los procesos que dan forma a las galaxias.
Su trayectoria lo ha llevado a instituciones de alto nivel en Europa, donde realizó estudios de posgrado y desarrolló investigación de frontera. Actualmente participa en el Sloan Digital Sky Survey V, uno de los proyectos internacionales más ambiciosos en astronomía, en el que lidera el análisis de regiones nebulares dentro del llamado Local Volume Mapper.
En 2023, logró resolver un problema histórico en su campo: la discrepancia en las mediciones de abundancias químicas en nebulosas, un hallazgo publicado en la revista Nature que redefinió modelos teóricos clave para entender la evolución del universo.
Formado en escuelas públicas de Morelia, Michoacán, José Eduardo Méndez Delgado encontró en la física una vocación que consolidó en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursó la Licenciatura en Física en la Facultad de Ciencias y se graduó con mención honorífica bajo la tutoría del astrónomo Manuel Peimbert.
Desde entonces, su trabajo se ha centrado en la física y química del medio interestelar, en particular en el análisis de nebulosas y de las Nubes de Magallanes, líneas de investigación fundamentales para reconstruir la historia química del cosmos.
A sus 31 años, ha publicado más de cincuenta artículos científicos en revistas de alto impacto —incluidas Nature y Nature Astronomy— que acumulan más de mil citas académicas. Su labor incluye también la creación de DESIRED, una base de datos internacional que recopila espectros profundos de regiones ionizadas y que fortalece la colaboración científica global.
Su trayectoria había sido ya reconocida previamente: fue finalista del Premio Princesa de Girona en 2025 y recibió el Premio Ernst Patzer 2024 del Instituto Max Planck de Astronomía, consolidando un perfil científico de alcance internacional.
Éstas son algunas de las verdades que evidencia la obra de una adolescente que escribió una pieza de narrativa fantástica hace doscientos años. Un hermoso relato de pérdida y dolor que, al ser fantástico, le permitió revelar su yo verdadero.
Quizá yo tenga poco que agregar a las notas eruditas y meticulosas que se hallan en este espléndido volumen que el Sr. Klinger ha conformado. En el volumen que tienes en las manos encontrarás erudición y pasión por igual. Ésta bien podría ser la mejor presentación del libro de Mary Shelley o, al menos, una piedra angular por consultar una y otra vez.
Con esto en mente, lo único que puedo ofrecer es a mí mismo. Puedo brindar algunas observaciones personales —amor y un poquito de autobiografía— al hablar sobre un libro, un personaje y una escritora que transformaron mi vida por completo.
El logro monumental de Mary Shelley crece considerablemente ante nuestros ojos cuanto más sabemos del contexto en el que el libro fue creado.
Como todos los grandes movimientos, el Romanticismo nació de la furia y la necesidad: la de instaurar en el mundo un nuevo modo de mirar, una forma de combatir la imperiosa certeza científica, de comprender la profana uniformidad de la mecanización y la necesidad de rescatar lo numinoso y lo emocional por encima de todo. Para citar a Lord Byron: “El gran objetivo de la vida es la sensación, sentir que existimos, aun cuando duela”.
La ironía de todo esto es que el Romanticismo se consideraba iconoclasta y rebelde, y que, a pesar de ser un movimiento que miraba fijamente hacia el pasado, se volvió moderno a fondo.
Era contracultural frente a lo establecido, la academia y las costumbres puritanas de la época porque buscaba sus raíces en la desafiante intersección del amor y la muerte, en el equilibrio poético entre la pérdida y la pasión, la condena y el deseo.
El Romanticismo fue un movimiento exuberante y joven; buscaba la fuente del verdadero arte en el cruce de todas las dicotomías. En los fantasmas, los monstruos y el misterio —todos, elementos esenciales de nuestro pasado— encontró una forma de luchar contra las pesadas narrativas y valores que dominaban el arte avalado por la sociedad. Rompió todo lazo con la razón y, con un alarido rebelde, engendró un mundo de dioses y monstruos.
La música, la pintura y la literatura están embebidas en una pasión y un abandono atroces. La poesía de cementerio rumia sombríamente en torno a la muerte y la decadencia, pero se distingue del memento mori al encontrar melancolía y deseo en ellas, tal vez porque poseemos una comprensión innata de que nuestro estado permanente es “no ser”, de que nuestro estado encendido —la vida— es sólo transitorio y preciado. El llamado del abismo es el llamado de la Madre Oscuridad, que arroja eternamente Su sombra sobre nuestro breve destello.
El verdadero norte de la vida es la muerte.
Mary W. Shelley nació en un mundo de hombres. Algunos perniciosos y otros benignos, pero todos firmemente al mando. En el mejor de los casos, una mujer podía encontrarse con una figura pigmalionesca que le concediera su benigno prejuicio y pretendiera darle vida.
No obstante, Shelley era una rareza preciosa. Al haberse criado en un hogar ilustrado y estar dolorosamente familiarizada con la pérdida real, la ausencia la moldeó tanto como el conocimiento y, en su soledad, encontró su espíritu —un espíritu que no halló ningún beneficio inmediato en la herida feroz que dejaron en su corazón la pérdida de su madre, su hija y su hermana, así como la distancia infranqueable que sintió de su padre.
En aquel entonces, al igual que ahora, los hombres tenían el juego amañado social y existencialmente: un juego de serpientes y escaleras, en el que todo era serpientes para ella y todo escaleras para ellos. Milagrosamente para nosotros, Mary encauzó su soledad y opresión desgarradoras y conjuró un libro que estaba destinado a sobrevivir y eclipsar los de la mayoría de sus contrapartes masculinas. Esta Galatea moderna cantó más fuerte y claro y demandó que todas las manos moldeadoras a su alrededor la soltaran.
Sus preguntas, como las de Milton, se volvieron universales, preguntas ontológicas. El exquisito Vía Crucis que confeccionó para su criatura apela a todos los marginados y seguirá haciéndolo en los siglos por venir.
Pues, si el Infierno son los otros, la criatura lo experimenta como ningún otro protagonista anterior o posterior a él. Y cuando reconoce su verdadera súplica y las circunstancias implacables de su existencia, se propone matar a su Dios, buscarlo y maldecirlo, pues en lugar del amor elige la única emoción de la que puede disponer a voluntad: el odio. Pero, como en todo arte, el elemento decisivo en esta composición es la paradoja: cuando silencias a tu Dios, cuando te liberas de él y te percatas de que él mismo era un hombre solitario —simplemente un hombre—, entonces terminas por descubrirte completa e inexorablemente solo.
La virtud de esta obra maestra yace en el hecho de que opera con pureza en distintos niveles. Primero, al emplear una narrativa que cambia de puntos de vista teje una urdimbre fascinante: una carta, un testimonio y una plegaria de tres hombres en su búsqueda de sentido —el capitán, el científico y la criatura—. Su trama y flujo son absolutamente cautivadoras y las inclementes circunstancias de todos usurpan la alianza emocional del lector una vez tras otra.
En otro nivel, la obra es una parábola perfecta, si bien se propone brindar una verdad por demás inmisericorde. La parábola se suele emplear para alumbrar la mente, para arrojar luz sobre el conocimiento, pero Shelley la usa para calibrar la profundidad de nuestra desolación cósmica: la soledad esencial de nuestra existencia. A diferencia de Milton, ella no se lamenta por la pérdida de un paraíso; más bien nos revela que nunca existió tal cosa. Al acoger estas verdades despiadadas y no hallar alivio en ninguno de los consuelos institucionales que la iglesia, el Estado o la fe ofrecían, Shelley confecciona una parábola de lo más contemporánea, casi imposible de sobrepasar y capturar en cualquier otro medio.
En la imaginación popular, y quizá con justa razón, la criatura y su creador se han fundido en una sola figura y comparten un solo nombre. Ahora Frankenstein se sitúa junto a los más raros especímenes —la figura literaria que trasciende su origen—. Estas figuras se emplean coloquialmente para representar uno o varios conceptos y se convierten en frases hechas. Drácula, Tarzán, Holmes, Watson, cada uno de ellos ha sido venerado en tantos medios como podemos consumir —libros ilustrados, cómics, cine, televisión, radio, obras de teatro, figurines, estatuas, juguetes, nombres de calles, municipalidades— y podemos usarlos en nuestra lengua vernácula: “Él es un clásico ____”, decimos, y es inteligible incluso para quienes apenas tienen las nociones más vagas de la fuente literaria.
Si vemos a la criatura como un tambaleante ensamblaje de partes del cuerpo (humanas y animales por igual) y consideramos su dolorosa búsqueda hacia la iluminación, llegaremos a una pregunta interesante: “¿En dónde yace el alma? o, dicho de otra forma, ¿de dónde provino esa chispa?” ¿Se alojaba en el tórax?, ¿en el corazón?, ¿en un antebrazo discordante? ¿O el ensamblaje de estas partes era una invocación de planos etéreos, una construcción que pedía ser habitada?
Lo mismo puede decirse de las muchas partes que animan la novela, puesto que, sí, las aflicciones de las criaturas son, de un modo algo oblicuo, una autobiografía de Shelley. Pero, de nuevo, ella no sólo habla de sus propios trayectos y penurias emocionales y espirituales, también nos brinda una suerte de bitácora que atraviesa regiones con las que se familiarizó y un catálogo de las nociones científicas y filosóficas que más la intrigaron. Estas preocupaciones modernas, la tensa tregua entre ciencia y religión, entre máquina y ser humano, permean la obra. Creo entonces que el alma del libro reside en la combinación improbable de todos estos elementos que, por primera vez en la historia de la humanidad, buscan recobrar nuestro asombro con base en lo fáctico y no mediante el atavismo y el tótem. Para muchos, el libro da luz a un nuevo género: la ciencia ficción. Se puede debatir a favor o en contra de esta idea, porque clasificar es confinar y, como todas las grandes obras, Frankenstein tendría que romper las ataduras de un solo estante y encontrar su fuente vital como meditación filosófica, relato espiritual, historia de terror y advertencia fatídica sobre la ciencia y sus límites.
La llama de la inteligencia de Shelley ardía con mayor luminosidad que la de sus contemporáneos y la novela surgió como una explosión de toda la materia combustible que estaba a su disposición; las huellas calcinadas que dejó delinean un retrato perfecto de su mente y alma.
Se ha dicho repetidas veces que, entre los relatos invocados aquel “año sin verano” en Villa Diodati, es el suyo el que perdura. El cuento seminal del vampirismo de Polidori se transmutaría en el Drácula de Stoker; Byron y Percy Shelley apenas engendraron uno o dos conceptos estériles. Pero su relato encontró la verdadera inmortalidad y de este modo llegó hasta mí.
Se requiere una disposición particular para ser una niña que observa las gárgolas mientras los demás cantan himnos al Señor en la iglesia. Me inclino a pensar que, como yo, ella se sentía más en casa entre los desahuciados que con los ganadores. La historia la escriben los vencedores, pero son los desfavorecidos quienes suelen narrar el arte.
Toda la vida estuve enamorado de los monstruos; eso es un hecho. Descubrí a Frankenstein por medio de las películas, como la mayoría de la gente, y quedé embelesado por la creación de Karloff y Whale. Fue unos años más tarde, al comienzo de la adolescencia, que me encontré con una edición de bolsillo de la obra de Mary Shelley. Lo primero que me sorprendió fue el artefacto literario —era la primera novela epistolar que había leído— y el hecho de que, de muchas maneras, guardaba poca semejanza con sus contrapartes fílmicas.
El libro de Shelley me conmovió hasta las lágrimas. Lloré por el monstruo y admiré su sed de venganza. Me hablaba de las contradicciones esenciales del espíritu y el mundo. Y más allá de la tragedia de todo aquello, una noción que me resultó demoledora salió a la superficie: el villano de la obra es la vida. “Ser” es el mayor castigo y la única bendición que recibimos; y, ante la ausencia de amor, es el Infierno.
La esencia romántica estaba allí, una idea bien expresada por aquel otro romántico, Chopin, quien una vez declaró: “Morir es el acto más eminente del hombre. ¿Y cuál podría ser el peor? Nacer”.
Lo que me resulta fascinante es que el Romanticismo estaba respondiendo a una noción eminentemente moderna: el hombre no tiene más compañía que el hombre. Somos la plaga y la poesía, y somos presos de las nociones, de la mirada de los otros sobre nosotros.
El inadaptado social, el ser alienado, alcanza la culminación con la Revolución Industrial y la soledad multitudinaria de las grandes ciudades. El nacimiento del monstruo coincide con estas preocupaciones modernas —cobra vida en el momento exacto en que las máquinas creadas por nosotros usurparon nuestra función y superaron nuestra destreza y velocidad, desplazándonos hacia el anonimato—. La última campanada de la labor artesanal —y, con ella, de la identidad— viene acompañada de la producción de bienes de consumo masivo y del acarreo de las multitudes hacia alojamientos de construcción uniforme para servir a estas máquinas.
Siempre me ha parecido que los rasgos de ciencia ficción en Frankenstein derivan del deseo de Shelley de exonerar a los villanos existenciales del pasado —el demonio y el pecado— y de adoptar lo racional sólo como herramienta para plantear preguntas más profundas y urgentes, no circunstanciales, sino universales.
Al igual que Goethe, Shelley parece tener una comprensión innata de la arrogancia del conocimiento. Recurre a la cirugía, el galvanismo y la química sólo para dar audiencia al solitario desdichado que somos todos. La imposibilidad de morir es, para mí, la mayor de las tragedias del monstruo: el hecho de que su creador le diera una buena constitución y un cuerpo que perdura a pesar de sí mismo, de su soledad y desesperación.
No existe, a mi juicio, un final más devastador en la historia de la literatura que: “Con estas palabras, saltó de la ventana del camarote hacia la balsa de hielo que yacía cerca del navío. Muy pronto lo arrastraron las olas y se perdió en la oscuridad y la lejanía”.
Creo que Shelley recurre a la ciencia para evitar un origen divino o la unión carnal como mecanismos de alumbramiento para su criatura. Se intenta apartar del discurso habitual en torno al bien y el mal en favor de uno de orden mayor: el hecho de que todos somos anomalías —seres antinaturales nacidos de padres espiritualmente yermos—. Y no es casual que eligiera la Nada para poner en escena el último diálogo entre Padre e Hijo, un gélido infierno ausente de calidez, donde la vida parece imposible. Eleva la teatralidad de este encuentro al situarlo en el paisaje más abstracto del mundo entero, uno de los más simbólicos.
En el instante mismo de su origen, Shelley intercambió su vida con la de su propia madre. Durante menos de dos semanas, reposó en sus brazos maternales antes de perderla en la tumba, el único lugar en el que la visitaría, y su alegría se tiñó para siempre de dolor y de esa escisión primordial. Su origen fue la muerte; la vida, su maldición. Como su criatura, experimentó el dolor, se aceró y halló en el aprendizaje de palabras la única forma de entonar su soledad.
Inmensas tragedias caerían sobre ella, más de las que la mayoría de las mentes contemporáneas podrían soportar. Es absolutamente comprensible que se creyera maldecida. Casi todas las personas a las que amó las perdió y la posteridad nunca se le ofreció como consuelo a la artista. Siempre me ha impresionado de un modo similar al de las hermanas Brontë: la mayoría de la gente querría viajar en el tiempo para conocer a grandes gobernantes o exploradores; a mí me encantaría viajar atrás para contemplar la vida con estas mujeres excepcionales —escucharlas hablar, caminar a su lado por playas frías o páramos, bajo cielos imposiblemente férreos—. Nací en un lugar soleado en medio de un país soleado, pero en mi interior guardaba una afinidad por el mismo espíritu que animó su melancolía y su arte.
Había visto la película de Whale y vi la novela de Shelley en formato de bolsillo publicada por Bruguera (mi editorial de cabecera hacia finales de los sesenta y comienzos de los setenta). Al ser de importación, el libro no era barato. Ahorré el dinero que recibía los domingos durante un par de semanas y lo compré. Lo leí en una sentada y, al llegar al final, estaba en lágrimas. Fue mi camino a Damasco. Esclareció la razón por la que amaba a los monstruos, mi afiliación con ellos, y me mostró cuán honda y transformadora podía ser la parábola de un monstruo —cómo podía funcionar como arte y de qué modo podía atravesar la distancia y el tiempo para convertirse en un paliativo contra la soledad y el dolor.
Y aquí nos hallamos, dos siglos más tarde, depositando fielmente flores a esta narradora exquisitísima, esta Galatea extraordinaria que rehusó que su circunstancia la moldeara y nos dio la vida a todos. E intentamos, a cambio, ayudar a su criatura a mantenerse con vida; nos afanamos en convertir una maldición en bendición.
Esperamos que, en cierto modo, de alguna manera, nuestra gratitud, nuestro amor, pueda alcanzar al monstruo como un rezo murmurado, como un canto lejano. Y soñamos que quizá pueda detenerse —en medio de la tundra congelada y el viento vociferante—, volver la cabeza y mirar atrás. A nosotros. Y esperamos que pueda reconocer en nuestros ojos su propio anhelo y que, acaso, caminemos el uno hacia el otro y descubramos un calor tenue en nuestro abrazo. Y entonces, aunque sea por un momento, no nos sentiremos solos en el mundo.