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Preservación digital de archivos sonoros y audiovisuales analógicos

A partir de la segunda mitad del siglo XX, el disco de vinilo inició una revolución en la manera en que se escuchaba música al desplazar a los discos de 78 rpm, que eran rígidos, pesados y muy frágiles.

Con la aparición del disco de larga duración o LP, fabricado con vinilo, un material mucho más ligero y resistente, fue posible escuchar álbumes completos con mejor calidad de sonido. Poco después aparecieron los discos sencillos, más pequeños, que contenían una canción en cada lado, con la misma calidad de sonido.

A principios de los años 60 apareció el casete de audio como alternativa a los discos de vinilo, y se popularizó en la década de 1970 porque se podía grabar y regrabar una hora u hora y media de música.

Durante las siguientes décadas estos dos soportes convivieron hasta la aparición de los discos compactos, que sustituyeron a los discos de vinilo y a los casetes por su mejor calidad de sonido.

En el caso de las imágenes, ocurrió algo similar. Desde la aparición de la fotografía y del cine en el siglo XIX, durante todo el siglo XX el soporte fotográfico y cinematográfico cambió muy poco. En la década de 1980 se popularizaron los videocasetes para grabar video, que podían reproducirse en una videocasetera.

Durante décadas, las fotografías tomadas en películas de 35 mm con cámaras réflex, los discos de vinilo y los videocasetes eran los soportes que se pensaba iban a durar décadas, pero aparecieron las cámaras digitales, que guardan la imagen en un sensor electrónico, y el disco compacto o CD, y todo cambió. El CD sustituyó al disco de vinilo y poco después a los videocasetes.

La importancia de preservar los documentos audiovisuales y sonoros

Con la aparición de nuevas tecnologías y el cambio climático, es muy importante preservar los archivos sonoros y digitales antes de que se pierdan.

“Cuando hablamos de la preservación documental de archivos sonoros y audiovisuales nos referimos a una parte de nuestro patrimonio, a una parte de esa herencia documental en la que está grabada la historia, las expresiones culturales y artísticas, incluso gran parte de la producción científica”, señala Perla Olivia Rodríguez Reséndiz, directora del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI). “Al igual que los libros y otros impresos, este tipo de documentos forman parte de la herencia documental de la humanidad, por lo que su preservación es muy importante”.

La preservación digital y el cambio climático es un tema en el que la investigadora ha estado trabajando en los últimos años. En 2020 coordinó el libro Estado de la preservación digital en los archivos sonoros y audiovisuales de Iberoamérica, en el que colaboraron especialistas de Latinoamérica y de España; la edición del libro estuvo a cargo de la Universidad Andina Simón Bolívar, de Ecuador.

En noviembre de 2021, junto con la Universidad Andina, organizó el IV Congreso Internacional de Archivos Digitales. Cambio Climático y Preservación Digital Sonora y Audiovisual, que tuvo lugar en Quito, Ecuador.

Los documentos analógicos en soportes físicos son característicos del siglo pasado

“Durante el siglo XX, gran parte de la historia del mundo fue registrada en diversos soportes analógicos. En el caso del audio, tenemos desde los cilindros de cera hasta los discos de vinilo, las cintas de carrete abierto, los audiocasetes. En el caso del video, buena parte de los documentos audiovisuales están en videocasetes en los formatos Betamax, VHS o Betacam”.

Para garantizar la permanencia del contenido en estos materiales se deben transferir a formatos digitales, porque su vida útil va terminando, señala la investigadora.

“Si no están en condiciones adecuadas de temperatura y humedad, con el paso del tiempo se van a deteriorar debido a un fenómeno que se conoce como degralescencia, que es la degradación sistemática de estos materiales o soportes analógicos. Para evitar la degralescencia, estos materiales deben estar a una temperatura aproximada de 18 °C y con 40 por ciento de humedad relativa”.

Obsolescencia tecnológica

Al mismo tiempo que ocurre la degradación de los materiales, se presenta la obsolescencia tecnológica de los dispositivos en los que se reproducen, es decir, los cilindros, los casetes y los discos de vinilo son soportes obsoletos porque la tecnología ha avanzado muy rápidamente y los dispositivos para reproducirlos también son obsoletos y ya no se fabrican.

Los documentos del siglo pasado que aún se pueden reproducir en soportes analógicos se tienen que digitalizar y transferir a plataformas y formatos digitales.

“Sin embargo, en este siglo, que se caracteriza por la creación de documentos de origen digital, tenemos un problema añadido porque no hemos terminado de digitalizar todos los documentos analógicos, de los cuales se ha perdido una gran cantidad, en parte porque el reconocimiento de este patrimonio fue tardío. Desde finales del siglo pasado, en México empezamos a reconocer la importancia de estos materiales, pero su digitalización aún no se concluye”.

Documentos de origen digital, en mayor riesgo que los documentos analógicos

Frente a este panorama, los investigadores ahora tienen otro importante desafío, que es la preservación de los documentos de origen digital, “que no son tangibles, que no podemos ver porque están en diferentes sistemas de almacenamiento digital, como discos duros, cintas LTO o servidores”.

En este siglo, que se caracteriza por una gran producción de contenidos de origen digital, el riesgo de pérdida es mayor que en los soportes analógicos.

“En este momento tenemos una tarea compleja porque el volumen de datos que debemos preservar es muy alto; de acuerdo con algunas investigaciones recientes, sólo se preserva 2 por ciento de todos los datos que se producen a nivel mundial”.

Patrimonio sonoro y audiovisual

“Cuando hablamos del patrimonio sonoro y audiovisual me refiero a dos formas de herencia documental. El patrimonio sonoro está registrado en sonidos. Un ejemplo concreto son las producciones radiofónicas, la música, todos los registros orales de la investigación científica, que en la UNAM tenemos bastantes y que son muy importantes”, explica la investigadora.

Lo audiovisual se refiere a la producción fílmica, a las producciones de televisión, las producciones videográficas, las grabaciones audiovisuales producto de la investigación científica, inclusive el videoarte.

“Estas son las dos grandes familias documentales que habían estado olvidadas durante mucho tiempo, pero que también son fundamentales para entender el presente y el devenir de las sociedades, porque allí están grabadas las voces de nuestros creadores, de nuestros intelectuales, de nuestros políticos, los hechos que han conmovido a la sociedad, los hechos históricos de los que somos resultado”.

Colecciones universitarias

La Universidad Nacional preserva colecciones muy valiosas. Por ejemplo, Voz Viva de México es una de las colecciones más importantes que tiene para su salvaguarda. Pero también están las colecciones de Radio UNAM, de la Filmoteca de la UNAM y las producciones de TV UNAM.

“La UNAM es heredera o creadora, pero también preserva y salvaguarda para el futuro colecciones sonoras y audiovisuales que son esenciales para la historia del país”, dice Perla Rodríguez. “He mencionado sólo algunas, pero también están las producciones científicas que en institutos, centros y facultades documentan los investigadores en entrevistas y en su trabajo científico de campo”.

“Es importante mencionar que en este momento se están generando muchos documentos de origen digital. La denominación ‘de origen digital’ se refiere a los documentos que generamos en nuestras computadoras, con tecnología digital y que se resguardan, por ejemplo, en archivos digitales en formatos .wav y .MXF para video, y .wav para audio, para su preservación a largo plazo”.

Hay la falsa creencia de que un documento, al publicarse, por ejemplo, en la web, o al estar en un disco duro o en un servidor, está conservado, pero se preserva solo si cuenta con las condiciones idóneas y los lineamientos destinados a garantizar la salvaguarda de estos materiales a largo plazo. De otra manera se pierde.

“Tener en nuestra computadora algunos documentos no garantiza que se salvaguarden porque la computadora se deteriora y todo se pierde o se queda obsoleta”.

Esa es la confusión por la que se cree que, por tener los materiales en una computadora, en un disco duro o en una memoria USB, están conservados, pero no es así.

“Cuando hablamos de preservación digital desde la investigación científica nos referimos a técnicas, tecnología, métodos de documentación y, por supuesto, a entender que estos materiales se tienen que salvaguardar en lo que nosotros denominamos archivos digitales, que son sistemas sociales, porque ahí se preserva una parte de la herencia documental, y tecnológicos, formados por hardware y software, que se actualizan periódicamente”.

“Si no se entiende que la preservación digital es un cambio continuo, entonces corremos el riesgo de perder grandes cantidades de contenidos que son muy importantes”.

Contaminación ambiental y preservación de documentos audiovisuales

La producción de archivos digitales afecta al cambio climático, y al mismo tiempo el cambio climático afecta a estos archivos. “Es una relación, digamos, dual. Yo mencionaría cuatro elementos de esta relación”, señala la académica.

“Dependemos de tecnología para la fabricación de hardware y software, que son esenciales en la preservación digital. Los combustibles fósiles, como petróleo, carbón y gas natural, y las tierras raras son necesarios para la fabricación de la tecnología empleada en los archivos digitales”.

Segundo elemento: se consume energía eléctrica durante todo el ciclo de la preservación digital de los documentos. Desde el momento en que se acopia un documento de origen digital, durante la preservación se le añaden los metadatos, se gestiona y se da acceso, y durante todo ese lapso utilizamos energía.

“Se utiliza energía desde el momento en que se extraen las tierras raras para la fabricación de la tecnología, durante su transporte y durante su fabricación; es un ciclo interminable de uso de energía”, dice Olivia Rodríguez.

El tercer factor es el empleo de enormes cantidades de agua, necesaria para los sistemas de enfriamiento en el almacenamiento digital. “Preservar grandes cantidades de contenidos digitales implica también enfriar los servidores”.

Investigaciones recientes, sobre todo en Europa, buscan que hacia el año 2040 disminuya el consumo de agua. “Por eso la instalación de centros de datos es tan polémica, por el daño al medio ambiente”.

La cuarta variable es la generación de basura tecnológica. Cuando esta tecnología deja de ser útil se convierte en basura, que es desechada sobre todo en países pobres, lo que daña al medio ambiente y a la salud de las personas. “De esta manera, la preservación digital afecta al medio ambiente”.

A su vez, el cambio climático influye en la preservación digital porque estos archivos digitales se ven afectados por fenómenos meteorológicos, como el calentamiento global, el aumento en el nivel del mar, las inundaciones y las sequías, que presionan la necesidad de preservación de este patrimonio digital.

El CD, el soporte más frágil en la historia de la grabación sonora y audiovisual

“Desde principios de este siglo se nos advirtió que en la preservación digital no podíamos confiar en los CD ni en los DVD porque son los soportes más frágiles en la historia de la grabación sonora y audiovisual”, dice Perla Rodríguez. “Dependiendo de la marca y del tipo de material con el que se hayan producido, pueden durar entre 10 y 20 años”.

Contrario a lo esperado con la fiebre de los años 90 del siglo pasado acerca de que íbamos a tener un soporte digital eterno, ahora las computadoras ya ni siquiera traen un reproductor de CD. “Ese es un problema de obsolescencia porque ya no hay reproductores de CD. Esto expresa con claridad cómo un formato, un soporte que fue uno de los primeros soportes digitales, quedó en desuso”.

Contrario a lo esperado, los vinilos en buenas condiciones físicas y químicas, guardados en bóvedas correctamente climatizadas, pueden durar hasta cien años. Si un LP está correctamente ubicado y en condiciones adecuadas de temperatura, es probable que no sufra el deterioro que sí pueden tener los CD.

“Pero si una persona tiene el equipo para reproducir un CD o un DVD, podría seguir disfrutando de estos contenidos, mientras no se deterioren”, finaliza Perla Rodríguez Reséndiz