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Del CCH Sur a Lituania: estudiante representará a México en la Olimpiada Internacional de Biología 2026

Fascinada por los temas científicos y por el trabajo de los investigadores desde su niñez, María José Espinoza Hernández, estudiante del sexto semestre del Colegio de Ciencias y Humanidades Sur, comenzó a imaginar cómo sería dedicarse algún día a la ciencia y formar parte de ese mundo que tanto admiraba.

Esa curiosidad pronto dejó de ser solo una inquietud personal y se transformó en participación en competencias académicas, como una forma de poner a prueba lo que iba aprendiendo y seguir alimentando su interés.

Cuando ingresó al CCH Sur encontró el espacio ideal para desarrollar esa vocación. Desde sus primeros semestres comenzó a involucrarse en talleres, proyectos y actividades extracurriculares relacionadas con la ciencia. Dentro de este proceso, un punto de inflexión llegó con un proyecto de investigación realizado junto al profesor Pavel Castillo Urueta.

Gracias a este trabajo obtuvo el primer lugar en Expociencia 2025 y una mención honorífica en una Feria de Ciencias, logros que fortalecieron su confianza y consolidaron su interés por la investigación científica.

El primer paso hacia Lituania

Posteriormente, su profesora de Biología, Enriqueta González Cervantes, le habló sobre la posibilidad de participar en la Olimpiada Nacional de Biología, organizada por la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Aunque la invitación llegó apenas una semana antes del primer examen de selección, decidió intentarlo sin muchas expectativas, apoyándose en todo el conocimiento acumulado en su trayectoria previa.

“Accedí a entrar y después dije ‘Dios mío, ¿qué hice?’. Honestamente, lo que permitió superar esa primera etapa fue todo lo que había aprendido en las actividades en las que participé anteriormente. Incluso logré responder una pregunta gracias a una cápsula de divulgación científica de 31 minutos”, confesó Marijo.

Después de ese primer examen, logró clasificar a la Olimpiada Capitalina de Biología, realizada el 1 de marzo de 2025. La experiencia fue desafiante: el examen duró aproximadamente tres horas y, al salir, sintió que no había tenido un buen desempeño.

“Me senté al lado de mi mamá y le dije: ‘yo creo que no vamos a lograr nada’. No es realista conseguir algo aquí”, recordó. Sin embargo, semanas después recibió una gran sorpresa: había obtenido medalla de plata.

Cimentando las bases para algo grande

Ese resultado le permitió ingresar al entrenamiento para la Olimpiada Nacional de Biología de la Ciudad de México, coordinado por el doctor Moisés Óscar Fiesco Roa, delegado de la Olimpiada de Biología por la Ciudad de México ante la Academia Mexicana de Ciencias, profesor de genética médica en la Facultad de Medicina de la UNAM e investigador en el Instituto Nacional de Pediatría.

Durante ocho meses, María José y otros estudiantes recibieron clases y prácticas intensivas en distintas áreas de la biología. El nivel de exigencia fue alto: genética, botánica, microbiología, fisiología vegetal, embriología y evolución fueron parte de los temas abordados, incluso con materiales de nivel universitario y médico.

Más allá del rigor académico, ese periodo también redefinió su relación con la biología. Las evaluaciones constantes y los procesos de selección hicieron del entrenamiento una experiencia exigente, pero también formativa a nivel humano.

Aunque se trataba de una competencia, los estudiantes compartían la misma pasión por aprender, lo que generó un fuerte sentido de comunidad y amistad.

Lituania: ¡allá vamos!

El esfuerzo rindió frutos. María José fue seleccionada como una de las representantes de la Ciudad de México para asistir a la Olimpiada Nacional de Biología 2025, realizada en Oaxaca del 10 al 13 de noviembre en la Universidad Autónoma “Benito Juárez”.

Más allá del ámbito académico, esta etapa representó una experiencia personal significativa, ya que fue una de las primeras veces que viajaba fuera de la Ciudad de México.

En esta fase, el reto aumentó. Además de un examen teórico, tuvo que enfrentar cuatro prácticas, siendo una de las más complejas un ejercicio de genética con Drosophila, pequeñas moscas de la fruta, utilizadas en investigación científica. En esta prueba, los estudiantes debían trabajar con rapidez, usar microscopios, registrar datos y resolver problemas experimentales bajo presión.

A pesar de la dificultad, María José obtuvo la medalla de oro. Este resultado le abrió la puerta a la siguiente etapa: los entrenamientos para seleccionar a la delegación mexicana que participará en la Olimpiada Internacional de Biología y en la Olimpiada Iberoamericana de Biología.

Los entrenamientos nacionales se realizaron en distintos estados del país, incluyendo Nuevo León y Baja California. Además de la preparación académica, la convivencia con jóvenes de todo México fortaleció aún más su motivación por la biología.

“Después de nuevas evaluaciones y eliminatorias, María José consiguió, junto con otros tres compañeros, uno de los lugares para representar a México en la Olimpiada Internacional de Biología, con una de las puntuaciones más altas”, contó Fiesco Roa.

Sobre la competencia

La Olimpiada Internacional de Biología 2026 (IBO, por sus siglas en inglés) es una competencia científica anual dirigida a estudiantes de educación media superior menores de 20 años que aún no han ingresado a la universidad. Participan más de 300 jóvenes de 70 u 80 países, y se realiza cada año en julio con una duración aproximada de una semana.

Las pruebas son consideradas entre las más exigentes del mundo en nivel preuniversitario. Incluyen exámenes teóricos y prácticos en áreas como biología celular, genética, evolución, ecología, microbiología, anatomía y fisiología animal y vegetal, etología y biosistemática. Las evaluaciones prácticas implican técnicas de laboratorio, análisis de muestras y resolución de problemas científicos complejos.

Aunque en su mente está la posibilidad de obtener una medalla, María José reconoce que esta experiencia va mucho más allá del resultado competitivo. Su principal objetivo es conocer estudiantes de otros países, intercambiar conocimientos y generar vínculos que puedan convertirse en futuras colaboraciones científicas.

En ese sentido, el doctor Moisés Fiesco destacó que participar en este tipo de competencias internacionales es una oportunidad real para cualquier estudiante con interés y disciplina. Señaló que los retos pueden parecer lejanos, pero con compromiso es posible desarrollarse en estos espacios académicos.

Por ello, invitó a los estudiantes a atreverse a participar, buscar herramientas que fortalezcan su aprendizaje y aprovechar estas experiencias como una inversión tanto profesional como personal.

El futuro de Marijo

Aunque le gustaría estudiar en el extranjero, especialmente en Países Bajos, María José tiene claro que desea contribuir al desarrollo científico de México, como una forma de agradecer el apoyo recibido del CCH Sur y los profesores que creyeron en ella.

Hoy, con mayor seguridad, reconoce que durante mucho tiempo dudó de sí misma, pero aprendió a enfrentar los retos sin miedo. Aspira a estudiar Medicina Veterinaria y continuar por un camino en el que pueda seguir explorando nuevas experiencias sin temor a intentarlo.

Porque, aunque el camino ha sido difícil, cansado y estresante, no haberlo intentado habría sido peor. Para ella, participar, equivocarse, aprender y atreverse siempre valdrá más que quedarse con la duda de lo que pudo haber sido. Y en Lituania, buscará demostrarlo una vez más.

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No es un volcán ni un géiser; especialistas identifican fenómeno como pozo de lodo en Michoacán

·  El fenómeno de El Salitre no es un volcán ni un géiser; se trata de actividad hidrotermal.

·  Especialistas identificaron 11 pozas de lodo que siguen la trayectoria de la falla de Ixtlán.

El fenómeno registrado el pasado 25 de mayo en la comunidad de El Salitre, Michoacán, no corresponde al nacimiento de un volcán ni a un géiser, sino a manifestaciones hidrotermales asociadas con la circulación de fluidos calientes en el subsuelo, concluyeron especialistas de la UNAM y de la Universidad Michoacana tras una visita de campo.

La doctora Ruth Esther Villanueva Estrada, investigadora de la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica de la UNAM y especialista en geotermia, explicó que el equipo de investigadoras acudió en coordinación con personal del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y con autoridades de Protección Civil de los tres órdenes de gobierno (municipal, estatal y federal). “Acudimos el miércoles 27 de mayo a la zona, para recabar muestras y tratar de identificar el origen del fenómeno. Las evidencias encontradas indican que se trata de pozos y manifestaciones hidrotermales superficiales relacionadas con la circulación de fluidos calientes”, señaló la doctora Ruth Villanueva.

Durante la inspección, las especialistas observaron emisiones de vapor, agua caliente, gases y lodo que ascienden a través de las fracturas del subsuelo. De acuerdo con Villanueva Estrada, “estas características son incompatibles con un géiser, ya que estos expulsan de manera intermitente agua caliente y vapor debido a la acumulación de presión en conductos y cavidades subterráneas. Tampoco existe evidencia de magma ascendiendo hacia la superficie, por lo que no estamos ante el nacimiento de un volcán”, puntualizó.

Evidencia científica

Durante la visita se identificaron 11 pozas de lodo: tres dentro de la vivienda donde inicialmente se reportó el fenómeno y ocho más en el terreno aledaño. Asimismo, las expertas registraron temperaturas cercanas a 86 °C en algunos puntos, además de concentraciones bajas de gases como amoniaco (NH₃), dióxido de carbono (CO₂) y sulfuro de hidrógeno (H₂S).

La comunidad El Salitre se encuentra sobre la falla de Ixtlán, una estructura geológica que facilita la circulación y el ascenso de fluidos calientes desde zonas profundas del subsuelo hacia la superficie. Este comportamiento ya había sido observado en 2017, cuando surgieron diversos pozos alineados con este sistema de fallas. Los 11 pozos que aparecieron el pasado 25 de mayo presentan una distribución similar, lo que refuerza la interpretación de que se trata de un proceso hidrotermal asociado a la dinámica geológica de la región.

Una región con larga historia geotérmica

La especialista explicó que Michoacán forma parte de la Faja Volcánica Transmexicana, una de las regiones geológicamente más activas del país.

Ixtlán de los Hervores es una región históricamente reconocida por su actividad geotérmica. Desde 1906 existen registros científicos de cientos de manifestaciones hidrotermales entre Ixtlán y El Salitre. Durante la década de 1950, la CFE perforó pozos exploratorios en la zona, uno de los cuales dio origen al conocido “Géiser de Ixtlán”, atractivo turístico que presentó actividad intermitente durante décadas.

Estudios geológicos, geofísicos y geoquímicos identificaron temperaturas profundas entre 125 y 225 °C, así como estructuras tectónicas que favorecen el ascenso de fluidos calientes desde la profundidad. Además, existen antecedentes recientes de actividad hidrotermal importante en El Salitre, que incluyen explosiones de lodo y agua caliente registradas en años anteriores.

Recomendaciones a la población

El fenómeno ha generado expectación y noticias falsas entre la población; sin embargo, la especialista señala que esta “zona tiene una historia importante de fenómenos hidrotermales y no será la última vez que suceda, por lo que es necesario que la población cuente con planes de contingencia”. Entre las acciones que sugiere la experta se encuentran:

  • Vigilar el terreno ante la posible aparición de grietas o abombamiento del suelo.
  • No acercarse a los orificios o zonas con vapor.
  • Evitar caminar sobre suelos agrietados o húmedos que presenten temperaturas altas.
  • No introducir objetos en los pozos.
  • Mantener alejados a niños y mascotas.
  • Avisar a las autoridades competentes del municipio al percibir estos fenómenos.
  • Y atender únicamente la información oficial emitida por Protección Civil y por las autoridades competentes.

Para las y los especialistas, el fenómeno representa una oportunidad única para comprender el comportamiento de los sistemas hidrotermales activos de México y mejorar la identificación de posibles zonas de riesgo para las comunidades asentadas en estas regiones.

El grupo de expertas que realizaron la visita a campo fueron las doctoras Ruth Esther Villanueva Estrada, investigadora titular del Instituto de Geofísica Unidad Michoacán; Ana Teresa Mendoza Rosas, investigadora por México, SECIHTI-Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Gemma Gómez Castillo, investigadora por México, SECIHTI-Instituto de Geofísica Unidad Michoacán; y Erika Aline Solano Hernández, profesora, Escuela Nacional de Estudios Superiores Morelia.

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La UNAM abre junio con reflexión crítica, divulgación científica, historia urbana, cuidados y derecho deportivo

La Universidad Nacional Autónoma de México mantiene una amplia y diversa oferta académica que permite acercarse, desde distintas disciplinas, a algunos de los debates más relevantes de la vida contemporánea. Durante los primeros días de junio, distintas entidades universitarias convocan a mesas redondas, talleres, foros, seminarios y congresos que abordan temas como las subculturas digitales, la comunicación pública de la ciencia, la historia de las ciudades mexicanas, el trabajo de cuidados y los desafíos jurídicos vinculados con el Mundial de Futbol.

Esta selección forma parte de la enorme actividad académica que la UNAM ofrece de manera permanente a su comunidad y al público interesado.

Incels, manósfera y estudios feministas de la ciencia

El Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades realizará la mesa redonda “Los Incels y la manósfera”, un espacio de análisis sobre las subjetividades y subculturas que se articulan en torno a estos discursos digitales.

La actividad propone reflexionar, desde los estudios feministas de la ciencia, sobre el papel que ha jugado la psicología evolutiva en la construcción de narrativas asociadas a la manósfera. También se abordará la influencia del neoliberalismo y de las redes sociales en la configuración de comunidades, discursos y formas de identidad que han ganado presencia en el espacio público digital.

Fecha: 2 de junio, 16:00 h
Sede: Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades
Modalidad: Presencial
Más información: https://ceiich.unam.mx/actividades/7420/

Contar la ciencia: narrativas para divulgar mejor

El Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas invita a la charla-taller “Narrativas para la divulgación científica”, una actividad enfocada en explorar cómo las herramientas narrativas pueden ayudar a comunicar la ciencia de manera más clara, emocionante y memorable.

A partir de elementos básicos de una historia —personajes, conflicto, contexto, tensión y resolución—, las y los participantes podrán reconocer cómo estos recursos también aparecen al explicar procesos científicos, descubrimientos, problemas ambientales o soluciones basadas en evidencia.

La actividad incluirá ejercicios breves para convertir ideas científicas en historias capaces de captar la atención del público, conectar los datos con experiencias humanas y fortalecer la comunicación del conocimiento.

Fecha: 3 de junio, 13:00 h
Sede: Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas
Modalidad: Presencial
Más información: https://www.iimas.unam.mx/event/narrativas-para-la-divulgacion-cientifica/

Historia urbana mexicana: pensar las ciudades desde sus archivos y transformaciones

Del 3 al 5 de junio se llevará a cabo el II Foro de Historia Urbana Mexicana, encuentro que busca generar un espacio interdisciplinario para presentar y discutir investigaciones, reflexiones teóricas y experiencias de archivo relacionadas con la historia de las ciudades mexicanas.

El foro propone mirar lo urbano desde diversas escalas —barrial, metropolitana y regional—, así como desde distintos marcos temporales. Con ello, se busca ampliar la comprensión histórica de las ciudades y de los procesos sociales, espaciales y culturales que las han transformado.

Fechas: del 3 al 5 de junio
Sede: Instituto de Investigaciones Sociales
Modalidad: Presencial
Más información: https://www.puec.unam.mx/images/otros_eventos/programa_foro_historia_urbana_mexicana.pdf

Cuidados, género y empoderamiento de las mujeres

El Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias realizará el seminario “Impacto del trabajo de cuidados en el empoderamiento de las mujeres en México”, sesión dedicada a analizar cómo las labores de cuidado inciden en la autonomía, la participación laboral y las posibilidades de empoderamiento de las mujeres.

El trabajo de cuidados, históricamente asignado a las mujeres, suele traducirse en jornadas extensas y en una distribución desigual del tiempo. Esta carga limita, en muchos casos, la participación en el mercado laboral, el acceso a recursos y la toma de decisiones. La sesión permitirá discutir estas condiciones desde una mirada académica y social.

Fecha: 5 de junio, 10:00 h
Sede: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias
Modalidad: Híbrida
Más información: https://www.crim.unam.mx/eventos/spoblacion20263/

El Mundial de Futbol también se juega en el campo jurídico

El Instituto de Investigaciones Jurídicas será parte del Congreso Internacional “Régimen Jurídico del Mundial de Fútbol”, encuentro que ofrecerá un espacio de reflexión crítica y especializada sobre las implicaciones legales de uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.

El congreso abordará cómo el derecho estructura, regula y condiciona la organización de un Mundial, así como sus efectos en ámbitos globales y locales. Entre los temas a discutir se encuentran la gobernanza, los derechos humanos, la seguridad, la contratación, la propiedad intelectual, la perspectiva de género, la relación entre futbol y ciudad, y los desafíos jurídicos asociados a los megaeventos deportivos.

Fechas: del 8 al 10 de junio, 9:00 h
Sede: Instituto de Investigaciones Jurídicas
Modalidad: Híbrida
Más información: https://www.juridicas.unam.mx/actividades-academicas/4288-congreso-internacional-regimen-juridico-del-mundial-de-futbol


ActividadEntidadModalidadFecha y hora
Mesa redonda: Los Incels y la manósferaCentro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y HumanidadesPresencial2 de junio, 16:00 h
Charla-taller: Narrativas para la divulgación científicaInstituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en SistemasPresencial3 de junio, 13:00 h
Foro: II Foro de Historia Urbana MexicanaInstituto de Investigaciones SocialesPresencialDel 3 al 5 de junio
Seminario: Impacto del trabajo de cuidados en el empoderamiento de las mujeres en MéxicoCentro Regional de Investigaciones MultidisciplinariasHíbrida5 de junio, 10:00 h
Congreso Internacional: Régimen Jurídico del Mundial de FútbolInstituto de Investigaciones JurídicasHíbridaDel 8 al 10 de junio, 9:00 h
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Investigadores de la FES Zaragoza estudian propiedades del litio para tratamientos contra el cáncer

La investigación sobre el potencial terapéutico del litio frente al cáncer ha comenzado a abrir nuevas líneas de estudio dentro de la oncología experimental. En ese contexto, un grupo de investigadores de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la Universidad Nacional Autónoma de México desarrolla estudios enfocados en evaluar las propiedades anticancerígenas de este compuesto, conocido principalmente por su uso en trastornos psiquiátricos como el trastorno afectivo bipolar y la prevención del suicidio.

¿Por qué el litio?

El Dr. Octavio Daniel Reyes Hernández y la Dra. Gabriela Figueroa González, académicos de la FES Zaragoza y responsables del Laboratorio de Farmacogenética de la Unidad Multidisciplinaria de Investigación Experimental Zaragoza (UMIEZ), explicaron que el interés científico por el litio surgió a partir de diversos estudios en los que pacientes psiquiátricos tratados con este fármaco presentaban una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer.

A partir de estas observaciones, el equipo comenzó a explorar la posibilidad de reutilizar este medicamento en oncología mediante una estrategia conocida como “reposicionamiento de fármacos”, la cual consiste en emplear medicamentos ya aprobados para tratar enfermedades distintas a aquellas para las que fueron diseñados originalmente.

Mediante el análisis científico “Litio: A Promising Antincancer Agent”, publicado en la revista Life, los especialistas señalaron que una de las principales ventajas del reposicionamiento farmacológico del litio es la reducción significativa de tiempos y costos de investigación.

“El desarrollo de un nuevo medicamento oncológico puede tardar entre 10 y 15 años y requerir inversiones millonarias, mientras que el litio ya cuenta con perfiles bien establecidos de seguridad, toxicidad y farmacocinética debido a sus décadas de uso clínico en psiquiatría”, comentó la Dra. Gabriela Figueroa.

En esta revisión también participaron investigadores de la Facultad de Química y la FES Iztacala de la UNAM, así como de la Universidad Veracruzana, el Instituto Nacional de Cancerología, el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

¿Qué hace el litio contra el cáncer?

A nivel molecular, el Dr. Reyes Hernández explicó que el litio ejerce sus efectos anticancerígenos principalmente mediante la inhibición de una enzima conocida como GSK3 beta (GSK3β). Esta enzima participa en múltiples procesos celulares relacionados con el crecimiento y supervivencia de las células tumorales.

Al bloquearla, el litio altera diversas vías de señalización celular, entre ellas la vía Wnt/beta-catenina, una de las más importantes en el desarrollo del cáncer. La inhibición de GSK3β provoca además modificaciones en procesos fundamentales como la proliferación celular, la muerte celular programada y la migración celular.

De acuerdo con los científicos, estos efectos son especialmente relevantes porque la proliferación descontrolada y la capacidad de migrar hacia otros tejidos —es decir, producir metástasis— son características distintivas de las células cancerosas. Por ello, la posibilidad de que el litio reduzca la capacidad metastásica de las células tumorales abre nuevas perspectivas terapéuticas.

Otro hallazgo importante es que el litio podría ayudar a combatir la resistencia a tratamientos convencionales. Con frecuencia, las células tumorales desarrollan resistencia a la quimioterapia o radioterapia, lo que dificulta el control de la enfermedad. Sin embargo, distintas investigaciones han encontrado evidencia de que el litio puede “resensibilizar” a estas células, permitiendo que vuelvan a responder a terapias previamente ineficaces.

¿El litio sustituirá los tratamientos oncológicos?

A pesar de los resultados prometedores, el litio no se plantea necesariamente como un sustituto de las terapias oncológicas tradicionales, sino como un tratamiento complementario. Es decir, podría administrarse junto con quimioterapia o radioterapia para potenciar su efectividad y disminuir la resistencia tumoral. De hecho, ya existen ensayos clínicos donde el litio se utiliza precisamente con este objetivo.

Aunque todavía hay poca información sobre todos los mecanismos moleculares implicados, los especialistas consideran que el litio podría influir sobre diversos blancos terapéuticos relacionados con la progresión tumoral. No obstante, los investigadores subrayan que cualquier posible aplicación clínica debe evaluarse también desde el punto de vista de la seguridad y los efectos adversos.

Efectos secundarios y seguridad del litio

Aunque el litio podría tener menos efectos adversos en comparación con ciertos fármacos quimioterapéuticos tradicionales, como el cisplatino, la Dra. Figueroa González afirmó que el compuesto no está exento de conferir cierta toxicidad.

Entre los principales efectos secundarios asociados a su uso se encuentran la toxicidad renal, temblores, diarrea, alteraciones del habla y episodios de confusión. No obstante, aclaró que estas complicaciones suelen presentarse tras tratamientos crónicos prolongados en pacientes psiquiátricos.

Es por ello por lo que, en el contexto oncológico, las estrategias terapéuticas propuestas utilizan dosis más bajas y periodos de administración más cortos, lo cual ayudaría a disminuir considerablemente el riesgo de toxicidad severa. Además, al emplearse como terapia complementaria, el litio no cubriría por sí solo con toda la acción terapéutica, permitiendo reducir aún más las concentraciones necesarias.

Cabe destacar que estudios recientes, sugieren que el litio parece desempeñar una función fisiológica importante en el cerebro, contribuyendo al mantenimiento de la función cognitiva y ejerciendo efectos neuroprotectores a concentraciones a bajas.

Tipos de cáncer donde el litio muestra potencial

Con estas consideraciones en mente, el grupo de investigación con el apoyo con el apoyo financiero de proyectos por parte de PAPIIT-DGAPA-UNAM, ha concentrado sus estudios en distintos modelos tumorales para evaluar en qué tipos de cáncer el litio podría tener mayor utilidad terapéutica.

Los estudios desarrollados en la FES Zaragoza se han enfocado particularmente en cáncer de mama, cáncer cervicouterino y cáncer colorrectal, tres de los tipos de cáncer con mayor incidencia y mortalidad en México. Sin embargo, la literatura científica también ha reportado efectos alentadores en otros tipos de cáncer como próstata, melanoma, glioblastoma y cáncer de páncreas.

Los experimentos realizados hasta ahora incluyen modelos in vitro —es decir, estudios en cultivos celulares— y modelos in vivo en animales, especialmente ratones utilizados como modelos preclínicos. En estas investigaciones se han observado resultados alentadores, donde el litio mostró incluso posibles propiedades antimetastásicas, uno de los principales retos para las quimioterapias actuales.

Entre los modelos más estudiados por el grupo destacan el cáncer colorrectal y el cáncer cervicouterino, donde ya existen resultados experimentales particularmente relevantes.

Sales de litio contra el cáncer colorrectal

Con respecto al cáncer colorrectal, el equipo científico ha analizado el efecto de distintas sales de litio —como cloruro y carbonato— sobre líneas celulares metastásicas, no metastásicas y células tumorales de colon.

Mediante el estudio “Lithium-Induced Modulation of Proliferation and Apoptosis in an In Vitro Model of Colorectal Cancer”, los especialistas exploraron si estas sales pueden ejercer actividad anticancerígena en cultivos celulares.

En este trabajo también participaron alumnos e investigadores de la UMIEZ, la Facultad de Química, la Facultad de Medicina y el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, así como del Instituto Nacional de Pediatría, la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad Autónoma de Guadalajara y el Laboratorio de Diagnóstico Molecular de Leucemias y Terapia Celular (DILETEC).

La Dra. Figueroa González señaló que encontraron que el litio reduce la proliferación celular de este cáncer de manera dependiente de la concentración, disminuye la capacidad clonogénica y afecta propiedades tipo “stem like”, es decir, reduce características asociadas con autorrenovación y agresividad tumoral.

En cuanto al mecanismo evaluado, el Dr. Reyes Hernández mencionó que el litio moduló la actividad de la enzima GSK3β, lo que podría impactar rutas como Wnt/β-catenina, ciclo celular, autofagia y procesos relacionados con migración celular y metástasis, así como la transición epitelio-mesenquimal. Esto sugiere posibles efectos antitumorales amplios.

Sin embargo, no se confirmó que la muerte celular ocurra por apoptosis clásica, ya que no se observó activación de caspasa-3. En su lugar, los resultados sugieren una muerte celular independiente de caspasas.

Los autores plantean la posibilidad de mecanismos alternativos de muerte celular, posiblemente relacionados con estrés del retículo endoplasmático y daño mitocondrial, además de otras posibilidades como ferroptosis o parthanatos. Con el fin de esclarecer la naturaleza de la muerte celular inducida por litio, estos mecanismos están siendo investigados actualmente en su laboratorio.

Otro aspecto importante del estudio fue la comparación con fármacos convencionales como la doxorrubicina. Aunque estos actúan a menores concentraciones, también presentan mayor toxicidad. El litio, en cambio, se propone como una opción de reposicionamiento farmacológico que podría utilizarse como tratamiento complementario para reducir efectos adversos y potenciar otros tratamientos.

Además de los hallazgos en cáncer colorrectal, el grupo también ha obtenido resultados relevantes en modelos de cáncer cervicouterino.

Efectos antitumorales contra el cáncer cervical

En otro estudio, titulado “Unrevealing Lithium Repositioning in the Hallmarks of Cancer: Effects of Lithium Salts (LiCl and Li2CO3) in an In Vitro Cervical Cancer Model”, los especialistas de la FES Zaragoza compararon directamente los efectos del carbonato y el cloruro de litio en modelos de cáncer cervical para determinar cuál de las dos sales mostraba mejores resultados.

Este trabajo se realizó en colaboración con colegas de la UMIEZ, la Facultad de Química de la UNAM, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, la Universidad Veracruzana, el Centro Universitario Siglo XXI, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y el Laboratorio de Citometría de Flujo y Hematología, Diagnóstico Molecular de Leucemias y Terapia Celular (DILETEC).

Los investigadores encontraron que el carbonato de litio mostró una mayor capacidad antitumoral en comparación con el cloruro de litio, particularmente en la línea celular HeLa, una de las más representativas en el estudio del cáncer cervical.

Esta línea celular se asocia con el virus del papiloma humano tipo 18 (VPH-18), considerado uno de los subtipos más agresivos relacionados con este tipo de cáncer. La relevancia de este hallazgo resulta especialmente importante en México, donde una gran proporción de casos de cáncer cervicouterino se relaciona precisamente con infecciones por VPH de alto riesgo.

Uno de los hallazgos más importantes del estudio fue la observación de que las sales de litio, especialmente el carbonato, disminuyeron significativamente la proliferación de las células tumorales. Esto significa que las células cancerosas redujeron su capacidad de multiplicarse rápidamente.

Además, también se observó que las células tratadas iniciaban procesos de muerte celular programada o apoptosis, un mecanismo biológico esencial para eliminar células dañadas o anormales.

Otro resultado relevante fue la reducción de la migración celular. La especialista de la FES Zaragoza explicó que esto se evaluó mediante un “ensayo de la herida”, utilizado para estudiar la capacidad de las células de desplazarse y cerrar un espacio artificial creado en el cultivo celular. El hecho de que las sales de litio redujeran esta migración sugiere que podrían ayudar a limitar la progresión agresiva del cáncer.

Además de afectar la proliferación y la migración, el litio también mostró efectos sobre el ciclo celular. Los investigadores observaron que las células tratadas permanecían detenidas principalmente en las fases G1 y G2.

Este fenómeno, conocido como efecto citostático, consiste en “congelar” temporalmente el crecimiento de las células tumorales. Aunque esto no implica necesariamente la muerte inmediata de las células cancerosas, sí representa una estrategia importante para controlar el crecimiento del tumor y evitar su expansión acelerada.

Desde el punto de vista terapéutico, detener el ciclo celular puede dar tiempo al organismo y a otros tratamientos médicos para actuar de manera más efectiva.

En este trabajo, las pruebas funcionales y moleculares tuvieron un papel destacado, ya que permitieron demostrar un mismo proceso biológico desde distintas perspectivas y obtener resultados más sólidos.

¿Qué sigue para el litio contra el cáncer?

A la par de estos trabajos, el grupo de investigación colabora con el Dr. Gerardo Leyva Gómez, de la Facultad de Química de la UNAM, en el desarrollo de nuevas formulaciones basadas en nanotecnología. Estas nanoformulaciones de litio buscan mejorar la precisión del tratamiento, dirigir el compuesto específicamente hacia las células tumorales y minimizar posibles efectos secundarios sistémicos.

En ese contexto, también se exploran herramientas de medicina personalizada mediante biomarcadores y análisis genómicos. El objetivo es identificar qué pacientes podrían beneficiarse más del tratamiento con litio y cuáles podrían presentar riesgos o baja respuesta terapéutica.

Parte de la investigación actual consiste en caracterizar los blancos moleculares específicos sobre los que actúa el litio. Esto permitiría desarrollar perfiles genéticos capaces de predecir la respuesta individual de cada paciente.

En el futuro, se espera que el litio pueda incorporarse a esquemas terapéuticos personalizados con mayor seguridad y eficacia.

Otro aspecto importante del trabajo científico es el estudio de biomarcadores tumorales. Estos indicadores permiten evaluar si el tratamiento realmente está provocando muerte celular tumoral, disminución de proliferación o selectividad contra células cancerosas sin afectar células sanas.

Los especialistas consideran que este tipo de evidencia será fundamental para avanzar hacia aplicaciones clínicas más amplias. Aunque todavía falta investigación, los resultados obtenidos hasta ahora son considerados prometedores.

Un futuro que promete

Las investigaciones desarrolladas en la FES Zaragoza de la UNAM muestran que el litio podría convertirse en una herramienta prometedora dentro de las terapias complementarias contra el cáncer. Si bien todavía se requieren más estudios clínicos para confirmar su eficacia y seguridad en pacientes oncológicos, los hallazgos obtenidos hasta ahora abren nuevas posibilidades para el reposicionamiento farmacológico en oncología.

No obstante, el objetivo no es sustituir las terapias actuales, sino fortalecerlas mediante alternativas innovadoras que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los pacientes y enfrentar desafíos clave como la resistencia tumoral y la progresión metastásica.

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25 años de UNAM Chicago: alianzas académicas, comunidad y fortalecimiento de redes en el Medio Oeste

La sede de la UNAM en Chicago celebró su 25 aniversario con una ceremonia que reunió a autoridades académicas, representantes gubernamentales y líderes comunitarios del Medio Oeste de Estados Unidos, reafirmando su papel como puente educativo y cultural entre México y ese país.

En un video-mensaje, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Leonardo Lomelí Vanegas, destacó que desde su llegada a Chicago la institución ha construido “un puente educativo y cultural” que acerca conocimientos, lenguas y expresiones artísticas entre ambas naciones. Subrayó además que sus programas académicos y de vinculación han fortalecido identidades y ampliado oportunidades para miles de personas.

Por su parte, el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, reconoció que la sede ha enriquecido la vida académica y cultural de la ciudad y fortalecido las relaciones entre México y el Medio Oeste estadounidense.

La secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM, Tamara Martínez Ruiz, destacó que en estos 25 años la sede ha realizado más de 1,700 eventos culturales con impacto en alrededor de medio millón de personas, además de consolidar alianzas con 35 universidades y colaboraciones con más de 50 entidades universitarias. También resaltó el trabajo realizado con comunidades migrantes y la incorporación transversal de la igualdad de género en sus programas y diálogos binacionales.

Uno de los momentos centrales de la ceremonia fue la lectura de una proclama oficial por parte de la vicealcaldesa Beatriz Ponce de León, quien reconoció la contribución de UNAM Chicago a la vida educativa y cultural de la ciudad.

El coordinador de Relaciones y Asuntos Internacionales de la UNAM, William Lee, destacó el valor estratégico de la sede para fortalecer el diálogo académico y científico internacional.

La ceremonia contó también con la participación de la embajadora Reyna Torres y del director de UNAM Chicago, Guillermo Pulido. Como parte de la celebración, se develó una placa conmemorativa que simboliza la trayectoria e impacto de la institución en la región.

Se renueva convenio de fondos semilla para la investigación

En el marco del 25 aniversario la UNAM y el Sistema de la Universidad de Illinois renovaron su convenio de colaboración para extender, de 2027 a 2030, el programa conjunto de becas de investigación con fondos semilla, orientado a atender desafíos globales vinculados con la pobreza, el medio ambiente y el bienestar sostenible.

El Dr. William Lee, subrayó que la colaboración ha fortalecido tanto la proyección internacional de la universidad como la cooperación entre sus distintas entidades. Por su parte, la coordinadora de la Investigación Científica, Soledad Funes, afirmó que la alianza ha favorecido el trabajo interdisciplinario y la formación de nuevas generaciones de investigadores, además de fortalecer la colaboración interna dentro de la propia universidad.

Soledad Funes, coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, y Jay Walsh, vicepresidente de Desarrollo Económico e Innovación del Sistema de la Universidad de Illinois, durante la firma de renovación del convenio de colaboración entre ambas instituciones.

El vicepresidente de Desarrollo Económico e Innovación del sistema de Illinois, Jay Walsh, destacó que este modelo de cooperación continúa expandiéndose, particularmente con la participación de la UNAM en el Discovery Partners Institute.

Durante el encuentro, Elvira de Mejía, directora de la Iniciativa de Estudiantes Mexicanos y Mexicoamericanos del sistema universitario de Illinois, informó que entre 2023 y 2026 los proyectos financiados generaron 83 movilidades estudiantiles, 38 publicaciones académicas y 15 simposios sobre temas como agua, energía, salud mental y políticas públicas, con más de 8 mil asistentes.

Como parte de la agenda conmemorativa, autoridades de la UNAM también sostuvieron una reunión con líderes comunitarios en el Consulado General de México en Chicago. Participaron representantes de organizaciones académicas y de defensa de los derechos de las personas migrantes. Ahí, la cónsul general Reyna Torres Mendivil reconoció la colaboración permanente con la universidad en programas de orientación y acompañamiento para la comunidad migrante.

Toma de protesta de la Mesa Directiva de la Red de Egresadas y Egresados UNAM–Midwest

En el marco de la celebración del 25 aniversario también se llevó a cabo la toma de protesta de la Mesa Directiva de la Red de Egresadas y Egresados UNAM–Midwest con la participación de autoridades universitarias y representantes de la comunidad egresada y encabezada por el Dr. Juan Pablo Arroyo, Director General del Programa de Vinculación con los Egresados y Académicos Jubilados de la UNAM (PVEAJU).

Toma de protesta de la Mesa Directiva de la Red de Egresadas y Egresados UNAM–Midwest.

El acto formalizó un esfuerzo colectivo para fortalecer la organización, la identidad universitaria y la vinculación en el Medio Oeste de Estados Unidos, así como para impulsar la colaboración interinstitucional, el acompañamiento a la comunidad universitaria y reafirmar el compromiso de la UNAM con sus egresadas y egresados en el exterior.

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Tipo de cambio: cómo influye en lo que compras, ganas y pagas

Ya sea a través de los medios de comunicación, en los bancos o incluso en conversaciones cotidianas, es muy común escuchar hablar del tipo de cambio: que si el dólar subió, que si el peso se fortaleció o que la moneda “se depreció”. Sin embargo, más allá de estas expresiones frecuentes, pocas veces se reflexiona realmente sobre qué significa y por qué es tan relevante en la vida económica de un país.

Entender el tipo de cambio implica reconocer que no se trata solo de un número que aparece en las noticias, sino de una variable clave que refleja la relación entre economías, el comportamiento de los mercados internacionales y las decisiones de millones de personas, empresas e inversionistas. Su análisis permite comprender mejor fenómenos como la inflación, el comercio internacional, la inversión extranjera e incluso el poder adquisitivo de la población.

Para profundizar en este concepto y entender su impacto en la economía nacional e individual, UNAM Global entrevistó al Dr. César Francisco Duarte Rivera, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

¿Qué es el tipo de cambio y cuál es su importancia?

Duarte Rivera explicó que el tipo de cambio es el precio de una moneda en términos de otra. Como cualquier precio, se determina por la interacción entre la oferta y la demanda, aunque con una particularidad: no se trata de un bien convencional, sino del valor relativo entre monedas.

En términos simples, indica cuántas unidades de una moneda se necesitan para obtener otra, por lo que funciona como un indicador de la relación económica entre países. Esto se debe a que influye tanto en el comercio internacional como en los flujos de capital, además de reflejar qué tan demandada es una moneda en los mercados globales. Por ello, sus fluctuaciones pueden tener efectos significativos, positivos o negativos, en la economía interna.

¿Qué lo define?

Los factores que determinan el comportamiento del tipo de cambio pueden agruparse en tres grandes categorías: comerciales, financieros y geopolíticos.

En el ámbito comercial, destacan las exportaciones e importaciones. Cuando un país exporta más, recibe pagos en moneda extranjera, lo que incrementa la oferta de divisas y tiende a abaratar su precio, provocando una apreciación de la moneda local. Por el contrario, cuando aumentan las importaciones, crece la demanda de divisas, lo que encarece su precio y genera una depreciación.

En el ámbito financiero, los movimientos de capital juegan un papel crucial. Los inversionistas internacionales deciden dónde colocar su dinero comparando rendimientos y riesgos. Si un país ofrece tasas de interés más altas, atraerá capital extranjero, lo que incrementa la demanda de su moneda y favorece su apreciación. En cambio, si las condiciones se vuelven menos atractivas, los capitales pueden salir rápidamente, generando depreciación. Este tipo de movimientos, además, suele ser muy veloz, lo que explica la volatilidad del tipo de cambio en el corto plazo.

Los factores geopolíticos también influyen de manera importante. Situaciones de incertidumbre, como conflictos internacionales o crisis económicas, modifican tanto el comercio como las decisiones de inversión. En estos contextos, los inversionistas suelen buscar activos considerados seguros, como los denominados en dólares, lo que aumenta su demanda y fortalece esa moneda frente a otras.

Asimismo, los bancos centrales desempeñan un papel relevante. “A través de la política monetaria, especialmente mediante la modificación de las tasas de interés, pueden influir en los flujos de capital y, por ende, en el tipo de cambio. Por ejemplo, un aumento en la tasa de interés puede hacer más atractiva la inversión en un país, fortaleciendo su moneda”, comentó el Dr. César.

Ni bueno ni malo

Las variaciones del tipo de cambio se expresan en términos de apreciación y depreciación. La apreciación ocurre cuando la moneda local se fortalece y se necesitan menos unidades de ella para comprar una moneda extranjera. La depreciación, en cambio, implica un debilitamiento; es decir, se requieren más unidades de la moneda local para adquirir la extranjera. Estos movimientos tienen implicaciones importantes tanto para el comercio como para la economía en general.

A pesar de ello, es importante destacar que no existe un tipo de cambio “bueno” o “malo” en términos absolutos, dijo Duarte Rivera. Su impacto depende de quién se beneficia. Por ejemplo, un tipo de cambio alto (moneda depreciada) puede favorecer a los exportadores y a ciertos sectores productivos, mientras que perjudica a quienes dependen de insumos importados. En cambio, un tipo de cambio bajo (moneda apreciada) beneficia a consumidores e importadores, pero puede dañar a la industria nacional orientada a la exportación.

En el caso específico de la apreciación cambiaria, se ha observado que quienes más se benefician suelen ser los inversionistas extranjeros, particularmente aquellos enfocados en inversiones financieras. Una moneda fuerte incrementa el valor de sus rendimientos cuando se convierten a otras divisas, lo que hace al país más atractivo para este tipo de capital.

No obstante, este beneficio no necesariamente se traduce en mejoras generalizadas para la población y puede coexistir con un menor dinamismo económico interno. De hecho, una moneda fuerte puede generar efectos mixtos: por un lado, contribuye a la estabilidad de precios; por otro, puede frenar el crecimiento económico y la generación de empleo.

Esta dualidad refuerza la idea de que el tipo de cambio, por sí solo, no es suficiente para determinar el estado de una economía. “Aunque es un indicador relevante, ya que refleja, entre otras cosas, el atractivo del país para la inversión y el comportamiento del comercio exterior, su interpretación requiere contexto. Saber si una moneda está ‘cara’ o ‘barata’ no dice mucho si no se entienden las razones detrás de esa situación”, señaló el investigador del IIE.

En este sentido, también es un error común asociar directamente el valor de una moneda con el nivel de desarrollo económico de un país. Si bien algunas economías desarrolladas tienen monedas fuertes, esto no es una regla universal. Existen casos de países altamente desarrollados con monedas relativamente baratas en términos nominales, lo que demuestra que el tipo de cambio no es un indicador directo del bienestar económico.

En general, el análisis económico exige una visión más amplia e integral. Ninguna variable por sí sola puede explicar completamente la realidad económica de un país. Los indicadores deben interpretarse en conjunto, considerando sus interrelaciones y el contexto en el que se presentan. Esto implica ir más allá de lecturas superficiales, como asumir que una apreciación del tipo de cambio significa automáticamente que la economía va bien o que una depreciación indica lo contrario.

¿Tiene algo que ver con la inflación?

Además de sus efectos sobre el comercio y la inversión, el tipo de cambio está estrechamente vinculado con la inflación, aunque no de manera directa ni proporcional.

Cuando una moneda se deprecia, los bienes importados se encarecen, lo que eleva los costos de producción y puede generar presiones inflacionarias, especialmente en economías que dependen de insumos externos como energía o materias primas. Esto significa que se paga más por productos importados o que dependen del exterior. Sin embargo, este aumento no siempre se traslada completamente a los precios finales, ya que las empresas pueden absorber parte de los costos.

“Por el contrario, una apreciación puede abaratar las importaciones y contribuir a contener la inflación, aunque tampoco garantiza una reducción equivalente en los precios al consumidor”.

En este contexto, surge una disyuntiva entre el control de la inflación y el crecimiento económico. Las políticas orientadas a estabilizar los precios, como aquellas que favorecen la apreciación, pueden ser efectivas para contener la inflación, pero tienden a desacelerar la actividad económica. Por otro lado, permitir una depreciación puede estimular la producción y el empleo, aunque con el riesgo de intensificar las presiones inflacionarias.

¿Cómo afecta a la población?

El tipo de cambio influye en el poder adquisitivo de la población de manera compleja. Una moneda fuerte permite acceder a bienes importados más baratos, lo que beneficia a los consumidores. No obstante, también puede afectar negativamente a las exportaciones, al encarecer los productos nacionales en el extranjero y reducir la actividad económica.

Por su parte, una moneda débil encarece las importaciones, lo que impacta directamente en los precios, pero puede favorecer a los sectores exportadores y estimular la producción interna. En consecuencia, sus efectos no son uniformes: dependen del tipo de consumo, del sector económico y de la posición de cada grupo dentro de la economía.

Una variable clave, pero no suficiente

El tipo de cambio es, sin duda, un indicador central para entender la economía, pero no debe interpretarse de forma aislada. Sus movimientos reflejan múltiples factores, comerciales, financieros y políticos, y generan efectos distintos según el contexto.

Más que una señal definitiva de fortaleza o debilidad económica, el tipo de cambio es una pieza dentro de un sistema complejo. Comprenderlo implica ir más allá de su valor numérico y analizar las dinámicas que lo explican, así como sus consecuencias en la vida cotidiana: lo que compras, lo que pagas y lo que ganas.

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Representativo estudiantil de la FQ gana el primer lugar global del Concurso de Ciencias Básicas 2026 de la ANFEI

Un equipo de alumnos de la carrera de Ingenieria Química (IQ) de la Facultad de Química obtuvo el primer lugar global, así como el primer lugar en la Categoría de Química y la tercera posición en la Categoría de Matemáticas en el Concurso de Ciencias Básicas 2026 de la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería (ANFEI).

El representativo de la FQ estuvo integrado por Aitana Estrada Rubio, Juan Barreiro Thierry y Akio Taniguchi Kimura, estudiantes de la carrera de Ingeniería Química (IQ), quienes contaron con la asesoría de los profesores Laura Michelle Jiménez Díaz, del Departamento de Matemáticas de esta entidad educativa; José Eduardo Barrios Vargas, jefe del Departamento de Física y Química Teórica, y Jesús Ariel Aguirre Escalante, docente del Departamento de Fisicoquímica. La responsable institucional del grupo fue Yamileth Martínez Vega, coordinadora de la carrera de IQ.

El concurso de la ANFEI tiene como objetivo evaluar a los estudiantes de Ingeniería de las escuelas y facultades del país que imparten esta licenciatura e integran esta asociación. En él se califican los conocimientos y su aplicación de las Ciencias Básicas, específicamente Física, Matemáticas y Química.

En la edición 2026 del certamen participaron 70 entidades educativas del país, entre ellas el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, el Tecnológico Nacional con representantes de diferentes regiones, así como diversas Universidades estatales.

Este año, la etapa eliminatoria se realizó los días 16 y 17 de abril en la modalidad en línea; a la etapa final, que se desarrolló los días 7 y 8 mayo en el Instituto Tecnológico de Mérida, Yucatán, llegaron representativos de 10 instituciones.

El grupo que representó a la FQ en esta competencia académica, comentó en entrevista Laura Michelle Jiménez Díaz, se formó desde 2024 y ha participado en tres ediciones de este concurso nacional: “La etapa final en Mérida fue muy interesante, porque se hace una prueba frente a público, donde los concursantes están en una cabina, se les leen los problemas uno a uno y resuelven en total 15 problemas, cinco de cada disciplina en un tiempo determinado”.

Por su parte, José Eduardo Barrios Vargas destacó: “es importante recalcar que, en este tipo de concursos de ciencias básicas, se evalúa en principio conocimientos que los estudiantes de las ingenierías deberían tener o dominar con un nivel avanzado. En ese sentido, obtener buenos resultados en estos certámenes refleja el dominio de la parte de ciencias básicas, las cuales son fundamentales en el ejercicio profesional de cualquier ingeniero”.

Esfuerzo constante

En tanto, Juan Barreiro Thierry, consideró que “haber asistido y ganado en este concurso es un gran orgullo. Es la tercera ocasión que participamos, ello significa que nos hemos preparado tres años seguidos, lo cual representa un esfuerzo constante y consistente para obtener buenos resultados. Esto habla de nuestra institución, la Facultad de Química, de nuestros profesores y de nosotros como alumnos”.

Asimismo, Akio Taniguchi Kimura recordó: “la primera vez que participamos, logramos pasar a la etapa final y sólo pudimos ser primer lugar en el área de Química; el segundo año, de nuevo conseguimos llegar a la etapa final y obtuvimos nuevamente el primer lugar en Química y el tercero en Física, así como el segundo lugar global. Entonces, este año obtuvimos el primer lugar global y ahí se puede ver la progresión que hemos tenido”.

El equipo de la Facultad de Química se ha preparado por tres años, lapso en el cual se fortalecieron, sobre todo, las áreas de Física y Matemáticas, mediante la colaboración de los profesores, con asesorías dos veces por semana.

Finalmente, Yamileth Martínez Vega opinó que el desempeño del representativo de la FQ en el concurso de la ANFEI “demuestra la fortaleza de la formación académica que brinda la Facultad”; la docente de la FQ también agradeció el apoyo de la Dirección a este grupo de estudiantes.

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La mariposa mexicana que es un fósil viviente tiene 70 millones de años

• Desde la época de los dinosaurios, en México habita una mariposa considerada un “fósil viviente”, lo que significa que, desde su origen, ha sobrevivido durante millones de años sin cambios significativos en sus características principales.

Esta especie ya poblaba la Tierra hace 70 millones de años, mucho antes de que el meteorito de Chicxulub provocara una de las mayores extinciones masivas.

¿Cómo logró sobrevivir a ese cataclismo?

Su nombre es Baronia brevicornis, que en latín significa “Baronia de cuernos cortos”. En su etapa de oruga presenta unos pequeños “cuernitos” que desprenden un olor desagradable, los cuales utiliza como mecanismo de defensa contra sus depredadores, explicó en entrevista para UNAM Global Alejandra Alvarado Zink, especialista en comunicación y educación ambiental de la DGDC, UNAM.

Es sorprendente porque coexistió con los dinosaurios y sobrevivió al gran cataclismo del meteorito que los extinguió, añadió la bióloga experta en divulgación de la ciencia.

Sus características

Las hembras de esta mariposa depositan sus huevos en una planta llamada Acacia cochliacantha, un arbusto muy espinoso (conocido comúnmente como “cubata”). Al nacer, las orugas se alimentan exclusivamente de sus hojas. “Es lo único que comen en esta etapa”.

En su etapa adulta, se alimentan del néctar de plantas de la familia Asteraceae, donde se encuentran las margaritas y otras especies. Esto les permite aprovechar una gran diversidad de flores como fuente de alimento.

Su ciclo de vida comienza cuando la hembra deposita los huevos, que eclosionan entre 10 y 15 días después. Las larvas consumen primero la cáscara del huevo; luego pasan por el proceso de metamorfosis y finalmente alcanzan la etapa adulta, en la que pueden reproducirse.

Su importancia en la biología

Baronia brevicornis es un tesoro científico por ser un “linaje relicto”: es la única sobreviviente de su subfamilia. Si se extingue, se pierde una rama única del árbol evolutivo que no tiene parientes cercanos en el mundo.

Su valor biológico actual se resume en tres puntos clave:

• Coevolución: es un modelo de adaptación extrema al alimentarse de Acacia cochliacantha, un arbusto tóxico para otros insectos, lo que demuestra una relación evolutiva de millones de años.
• Bioindicador: funciona como un sensor natural del clima; su reproducción depende de que las lluvias lleguen en el momento adecuado, alertando sobre desequilibrios en el ecosistema.
• Identidad mexicana: al ser endémica, ayuda a reconstruir la historia geológica de nuestro territorio y cómo se conectaban las selvas hace millones de años.

Estudiarla es una oportunidad única para entender cómo la vida sobrevive a cataclismos y qué tan resiliente puede ser frente a los retos ambientales actuales. Es, en esencia, un libro abierto sobre la evolución que debemos proteger.

Su entorno y distribución

Baronia brevicornis es endémica de México; no existe en ninguna otra parte del mundo. Sus poblaciones se encuentran en la selva baja caducifolia (bosque tropical seco) de estados como Morelos, Oaxaca, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Colima, Puebla y Chiapas.

Monitorearla en estas regiones funciona como un termómetro biológico: permite a los expertos diagnosticar la salud de la selva y actuar ante el cambio climático. Dado que su ciclo de vida depende de que las lluvias lleguen en el momento adecuado, cualquier alteración en la duración o intensidad de las temporadas de lluvia pone en riesgo su supervivencia y el equilibrio del ecosistema que habita.

¿Qué futuro le espera a esta especie?

Aunque Baronia brevicornis ha superado cataclismos globales durante millones de años, hoy enfrenta un desafío inédito: la actividad humana. El crecimiento agrícola en los estados donde habita ha reducido drásticamente su entorno natural, fragmentando las selvas que le dan vida.

Para garantizar su permanencia, es vital que tanto científicos como ciudadanos tomemos conciencia sobre la pérdida de hábitats. Proteger a esta mariposa no es solo salvar a un “fósil viviente”, sino asegurar el equilibrio de los ecosistemas mexicanos frente al cambio climático. Su supervivencia hoy depende de nuestra capacidad para conservar los espacios donde la historia de la Tierra aún sigue volando.

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Hallazgo botánico en Perú con participación de investigador de la FES Cuautitlán

Pensar en el Amazonas es pensar en el río y sus exuberantes selvas; sin embargo, parte de este territorio también está conformado por pequeños afluentes que nacen en la región Andina. Riachuelos de montaña que se unen para formar el caudal más grande del mundo.

Es precisamente en esa zona de transición, conocida como la Amazonía alta, donde un equipo multidisciplinario de investigadores encontró y describió una especie completamente nueva para la ciencia. Se trata de Arcytophyllum leymebambense, una pequeña planta de la familia Rubiaceae, descubierta en las zonas altas del norte de Perú, cerca de la laguna de Cóndores.

El hallazgo fue publicado recientemente como un artículo en la revista “Plant Ecology and Evolution”,  el cual es resultado de casi dos años de trabajo de los doctores Jaime Alejandro Torres Montúfar, responsable del Herbario de la FES Cuautitlán;  Daniel Montesinos, de la Universidad Científica del Sur (Perú); Thomas Borsch, de la Universidad Libre de Berlín (Alemania); y Cameron Dasher, de la Universidad de Florida (Estados Unidos).

De acuerdo con el doctor Montúfar, todo comenzó durante una exploración en la región andina del norte peruano, cuando el doctor Montesinos  encontró una planta que no logró identificar, por lo cual contactó al académico de la Facultad para realizar un análisis morfológico detallado en microscopio, comparando claves de identificación de plantas sudamericanas. De este modo, confirmaron que ésta era desconocida hasta el momento.

Cabe señalar que la taxonomía moderna ya no puede ser sostenida con la morfología únicamente. De modo que, para validar el hallazgo, se requirió de un estudio de biología molecular, a cargo del doctor Thomas Borsch, quien realizó una extracción y secuenciación de ADN, utilizando marcadores genéticos del núcleo y del cloroplasto. Asimismo, el grupo de trabajo llevó a cabo un análisis filogenético para comparar linajes y determinar parentescos evolutivos.

Este análisis reveló un linaje nuevo perteneciente al género Arcytophyllum, pequeñas hierbas que crecen por encima de los 2, 900 o 3, 000 metros de altitud. Además, descubrieron que se trata de un microendemismo, es decir, su distribución es restringida a un área muy pequeña, pues, al ser una especie tapizante en las montañas, sus polinizadores no viajan lejos, limitando el flujo genético y promoviendo el aislamiento y la especiación.

“Si hay microendemismos de esta especie, seguramente hay otra. Esto permite gestionar esfuerzos para proteger la zona, porque nos indica que ahí hay una región de interés evolutivo”, señaló el especialista.

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La formación de El Niño y sus versiones extremas: el temido “Niño Godzilla”

  • El fenómeno climático podría intensificarse en un mundo en calentamiento

El fenómeno de El Niño es mucho más que una anomalía pasajera: es una expresión de la compleja interacción entre océano y atmósfera que regula el clima global. Comprender su comportamiento, y en particular el de sus versiones extremas como el llamado “Niño Godzilla”, es clave para anticipar sus impactos en los ecosistemas y en la vida humana.

“Lo que ocurre en el Pacífico ecuatorial no se queda ahí, tiene repercusiones en todo el planeta”, afirma doctora María Luisa Machain Castillo, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM.

Cuando las aguas del Pacífico ecuatorial —la franja del océano que rodea el ecuador terrestre— se calientan por encima de lo normal durante varios meses, el planeta entero lo resiente. Lluvias torrenciales en unas regiones, sequías en otras y ecosistemas marinos profundamente alterados forman parte del fenómeno.

En años recientes, algunos eventos han sido tan intensos que han recibido el nombre de “Niño Godzilla” o «Super Niño». De acuerdo con proyecciones recientes, en 2026 se mantienen condiciones que podrían favorecer el desarrollo de un nuevo evento de El Niño de gran magnitud en el año en curso. Sin embargo, los especialistas en ciencias de la atmósfera advierten que aún existe incertidumbre sobre su evolución y que, por ahora, no es posible anticipar si alcanzará una intensidad extrema.

El océano Pacífico y los vientos que lo gobiernan

En condiciones normales, el clima del Pacífico ecuatorial está influenciado por los vientos alisios, corrientes de aire que soplan de manera constante de este a oeste.

“Estos vientos funcionan como un motor que redistribuye el calor en la atmósfera”, señala la investigadora. “Cuando se debilitan, todo el sistema se modifica y se calienta más el Pacífico occidental”.

La investigadora agrega que, esos vientos empujan las aguas cálidas hacia el Pacífico occidental, mientras que, frente a las costas de América, particularmente en Perú— permiten el ascenso de aguas frías ricas en nutrientes, en un proceso conocido como afloramiento o surgencia. Este equilibrio sostiene tanto la estabilidad del clima como la alta productividad de los ecosistemas marinos.

En ocasiones, los vientos alisios se debilitan o incluso cambian de dirección. Como consecuencia, disminuye el transporte de agua cálida hacia el oeste y ésta se redistribuye hacia la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial.

Como resultado, la temperatura superficial del mar aumenta varios grados durante meses. Este calentamiento —medido como una anomalía respecto al promedio de largo plazo— transfiere energía a la atmósfera y modifica la circulación del aire, es lo que conocemos como el fenómeno de El Niño.

“El fenómeno no sólo puede generar más lluvia, sino además la redistribuye”, explica la doctora. “Por eso vemos inundaciones en algunas regiones y sequías en otras donde comúnmente no se presentaban”.

Este reacomodo del océano y la atmósfera no solo modifica la temperatura del mar, sino también la distribución de las lluvias a escala global. Durante El Niño, las zonas donde el aire cálido y húmedo asciende y donde normalmente se forman nubes y tormentas, se desplazan desde el Pacífico occidental hacia el centro y el este del océano.

Como consecuencia, regiones que habitualmente reciben abundantes precipitaciones, como Indonesia o Australia, pueden experimentar sequías severas, mientras que en la costa occidental de América del Sur —particularmente en Perú y Ecuador— se presentan lluvias intensas e inundaciones.

Un océano más cálido puede favorecer la intensificación de ciclones tropicales. “El calor del océano es el combustible de estos fenómenos. Cuando hay más energía disponible, los sistemas pueden intensificarse más rápidamente”, añade. Un ejemplo reciente fue el impacto del Huracán Otis en Acapulco, que se intensificó de manera extraordinariamente rápida antes de tocar tierra. Aunque no puede atribuirse directamente a El Niño, ilustra cómo el calor oceánico puede potenciar fenómenos extremos.

“Niño Godzilla” y sus impactos

El término “Niño Godzilla” surgió entre 2015 y 2016, cuando la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) documentó uno de los eventos más intensos de las últimas décadas. En ese episodio, una amplia región del Pacífico central y oriental registró anomalías de temperatura superficial del mar de más de 2.5 °C por encima de lo normal. “No es un término científico, pero ayuda a dimensionar la magnitud de estos eventos extremos”, comenta la doctora Machain.

Otros eventos extremos de El Niño ocurrieron durante 1982-1983 y 1997-1998 con anomalías de la temperatura superficial del mar de hasta 2°C . Dichos eventos propiciaron fuertes cambios en la productividad a todos niveles, desde los productores primarios hasta el colapso de importantes pesquerías en las costas mexicanas. 

Uno de los efectos más importantes es la disminución del afloramiento de aguas frías, lo que reduce la disponibilidad de nutrientes en la superficie del océano y, en consecuencia, la productividad del fitoplancton —base de la cadena alimenticia marina—.

Ese impacto se propaga a lo largo del ecosistema: disminuyen las poblaciones de peces, aves y mamíferos marinos. Además, muchas especies cambian su distribución en busca de condiciones más favorables, mientras que otras pueden ver reducidas sus poblaciones.

También pueden presentarse alteraciones en los ciclos reproductivos, cambios fisiológicos y la expansión de zonas hipóxicas, donde el oxígeno es insuficiente para sostener la vida.

En conjunto, los cambios no solo afectan a los ecosistemas marinos, sino también a las actividades humanas que dependen de ellos, como la pesca, asegura la especialista en Micropaleontología de organismos calcáreos.

Memoria del clima

El clima de la Tierra ha variado de forma natural a lo largo de millones de años. Estos ciclos ocurren en distintas escalas de tiempo: algunos duran miles de años, mientras que otros, como el fenómeno de El Niño, se presentan en intervalos más cortos, de entre dos y siete años.

Sin embargo, en las últimas décadas se ha registrado un aumento acelerado de la temperatura global, especialmente desde la década de 1970.

En ese contexto, comprender cómo se comporta El Niño en un planeta más cálido es fundamental. Para ello, su grupo de investigación combina mediciones actuales con el estudio de climas del pasado, lo que permite anticipar posibles cambios en su frecuencia e intensidad.

En el fondo del océano se encuentra uno de los archivos más completos del clima de la Tierra. Lejos de ser un entorno estático, los sedimentos marinos conservan, capa tras capa, la historia de las condiciones ambientales que han prevalecido a lo largo del tiempo.

Estos sedimentos están compuestos por restos de organismos microscópicos como las diatomeas y los foraminíferos. Se trata de microorganismos marinos altamente sensibles a su entorno, cuyas características cambian en respuesta a variaciones en la temperatura, la disponibilidad de nutrientes y la química del agua.

Cuando el clima se modifica, también lo hacen su distribución, su morfología y su composición química. Por ello, estos organismos funcionan como indicadores climáticos: pequeñas señales biológicas que permiten a los científicos reconstruir las condiciones del pasado.

Al morir, sus restos se depositan en el fondo del mar y quedan atrapados en distintas capas de sedimento. Cada una de estas capas actúa como una “fotografía” del momento en que se formó, registrando información clave sobre el ambiente oceánico.

Gracias al análisis de estos registros, los investigadores pueden reconstruir cómo ha cambiado el clima a lo largo de décadas, siglos e incluso millones de años, y comprender mejor los procesos que hoy están transformando el planeta, explica la doctora Machain.

El Niño y la dinámica del Pacífico mexicano

Estudios realizados entre 2006 y 2012 en el Golfo de Tehuantepec, México, han mostrado la relación entre las dos condiciones recurrentes en la dinámica oceánica de la región y El Niño. Durante el invierno y la primavera, los vientos son intensos y remueven las capas superficiales del océano, favoreciendo el ascenso de aguas profundas ricas en nutrientes, un proceso conocido como surgencia.

Cuando estas aguas alcanzan la superficie, estimulan el crecimiento del fitoplancton —organismos microscópicos que constituyen la base de la cadena alimenticia—, lo que a su vez sostiene a los consumidores primarios y, en última instancia, a las pesquerías. Es decir, “cuando hay surgencia, hay nutrientes, y cuando hay nutrientes, hay vida”.

Y en contraste, durante el verano, cuando los vientos disminuyen, la surgencia se debilita. En estas condiciones, la concentración de clorofila es menor y la temperatura del agua tiende a ser más uniforme, dominada por masas de agua cálida provenientes de corrientes ecuatoriales.

Durante eventos de El Niño, el calentamiento del océano provoca que la termoclina se profundice. La termoclina es la capa que separa las aguas superficiales, cálidas, de las aguas profundas, más frías.

Como resultado, incluso cuando hay viento, la mezcla del agua alcanza principalmente capas superficiales, que son más cálidas y pobres en nutrientes. Esto reduce la productividad biológica y puede afectar las pesquerías. En verano, este efecto puede intensificarse: la termoclina desciende aún más y la concentración de clorofila —indicador de la producción primaria— disminuye de manera notable.

En cambio, durante el fenómeno de La Niña ocurre lo contrario. La presencia de aguas más frías hace que la termoclina sea más somera, lo que facilita el ascenso de aguas profundas ricas en nutrientes hacia la superficie. Esto favorece una mayor productividad biológica y el fortalecimiento de las cadenas alimenticias marinas.

Mientras tanto, en el continente se manifiestan otros efectos: cambios en los patrones de lluvia, sequías en algunas regiones e intensificación de ciertos fenómenos atmosféricos.

Durante el evento extremo de El Niño de 2015–2016, conocido como “Niño Godzilla”, las temperaturas superficiales del océano alcanzaron valores excepcionalmente altos. Fue un año de intensa actividad ciclónica en algunas regiones del Pacífico y de sequías severas en África oriental, señala la bióloga.

La doctora Machain y su equipo realizaron estudios en la zona de Mazatlán, donde instalaron trampas de sedimento desde 2015 y han mantenido el monitoreo hasta la actualidad. Sus observaciones muestran que, durante los años de El Niño extremo, la productividad biológica disminuyó de manera notable.

Se registraron cambios importantes en las comunidades de microorganismos: algunas especies redujeron su abundancia, mientras que otras, asociadas a aguas más cálidas, se volvieron temporalmente dominantes. “Los ecosistemas marinos son muy sensibles: responden rápidamente a variaciones en la temperatura”, nos dice.

Claves del pasado para entender el presente

Además de los estudios actuales, en el laboratorio de la doctora Machain se realizan investigaciones a escalas de tiempo más largas. Uno de sus trabajos analiza registros de aproximadamente 150 años, entre 1820 y 1940, en la región de Bahía Magdalena, en la costa de Baja California.

En esta zona, las aguas superficiales suelen ser frías debido a la influencia de corrientes provenientes del norte, y solo se calientan de manera significativa durante eventos de El Niño. El análisis de sedimentos permite identificar estos episodios pasados y entender cómo ha variado el clima en la región a lo largo del tiempo, proporcionando un contexto clave para interpretar los cambios actuales.

“Al reconstruir el pasado y observar el presente, la ciencia ofrece herramientas indispensables para comprender este sistema y anticipar sus posibles transformaciones en un escenario climático cada vez más incierto”, señala Machain Castillo.

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La doble cara del azúcar: energía vital o amenaza silenciosa

El azúcar, un ingrediente clásico e indispensable de la cocina y las golosinas, es generalmente relacionado con enfermedades muy comunes en México, como la diabetes. Sin embargo, desde el punto de vista químico, la palabra “azúcar” no se usa para una sola sustancia porque, en realidad, hay muchos compuestos a los que podemos llamar azúcares.

Los azúcares son nutrientes que podemos encontrar en una mañana de trabajo: en las galletas que comemos con un buen café o en frutas frescas para un día caluroso; sin embargo, en otros casos y a pesar de no tener su encantador sabor dulce, también se encuentran en una sencilla sopa de lentejas, en una rica ensalada de papa o en una cerveza muy fría en la playa. Así es, todos los alimentos mencionados contienen “azúcares”, aun cuando algunos no tienen el característico sabor dulce que nos atrae de forma irresistible. Esta dualidad de sabor de los azúcares parece reflejar su doble cara en sus propiedades como alimentos importantes para los humanos.

 Adentrándonos en el mundo de los azúcares

Para entender un poco más de los azúcares, existen algunas preguntas importantes como: ¿Qué son los azúcares? ¿Por qué tienen diferentes sabores en la gran variedad de alimentos? ¿Está presente el mismo azúcar en todos los alimentos o son diferentes en cada uno de ellos? Y si son diferentes, ¿son procesados y utilizados por nuestro cuerpo de la misma forma? ¿Son todos los azúcares igual de nutritivos? Algunas de estas dudas trataremos de explicarlas en los siguientes párrafos.

Azúcares es el nombre común que damos a un grupo extenso de compuestos químicos, llamados “hidratos de carbono” o “carbohidratos”. Los podemos encontrar en una enorme variedad de alimentos como la leche, verduras, pastas, tortillas de maíz, alimentos enlatados, miel de abeja y obviamente, en las golosinas, el pan y las galletas. Los azúcares aportan a nuestro cuerpo la mayor parte de la energía o calorías que ingerimos en los alimentos diarios.

Curiosamente, la mayoría de los azúcares que están presentes en diversos alimentos no tienen el sabor dulce que nos resulta tan familiar. Esto es debido a que hay muchos tipos de azúcares y cada uno presenta diferentes estructuras químicas que producen diferentes sensaciones de sabor en nuestro paladar. Algunos presentan una estructura sencilla como la glucosa, que suele tener un ligero sabor dulce, mientras que otros tienen esqueletos químicos muy complejos, pero casi no tienen sabor.

Adentrándonos más, los azúcares de los alimentos se deben descomponer en nuestro organismo para proporcionar una gran cantidad de energía. Tomemos al almidón como ejemplo para entender mejor lo anterior. El almidón es el azúcar más abundante en la dieta de humanos y su estructura es muy compleja, ya que se compone de una mezcla de dos estructuras diferentes, la amilosa y la amilopectina, generadas por miles de moléculas de glucosa unidas químicamente. La amilosa es una larga secuencia de glucosas unidas como los eslabones de una cadena lineal de acero y que rara vez tiene ramificaciones. En cambio, la amilopectina contiene cadenas cortas, pero con muchas ramificaciones, asemejando a un arbusto con muchas ramas a su alrededor.

Digestión y absorción de azúcares

Debido a la estructura complicada con la que se presentan en los alimentos, para que los azúcares puedan ser absorbidos, primero deben ser “liberados” o, dicho de forma más adecuada, “digeridos”. Antes de explicar cómo es su digestión, debemos saber que existen factores que afectan de diferente forma a la liberación y absorción de los azúcares en nuestro intestino. Por ejemplo, durante nuestra rutina al comer, si nos tomamos el tiempo adecuado para masticar completamente nuestros alimentos, provocará que sea más fácil para nuestro cuerpo absorber sus nutrientes. También influye la temperatura y el tiempo de cocción usados en la preparación de los alimentos, ya que sus características, como contenido de agua, dureza y compactación, son modificadas por el procedimiento. Así, la digestión de los almidones de la avena o del arroz es más fácil si la temperatura y tiempo de cocción son mayores. Hay múltiples factores o características en cada alimento que también influyen en la cantidad de glucosa que podemos obtener. Algunas de ellas incluyen su contenido de fibra dietética, el contenido de grasas y proteínas, si se congeló o no antes de cocinarse, si había humedad en donde se almacenó o estaba en un ambiente seco. Además, no podíamos dejar de lado su composición química. ¿Recuerdan a la amilosa y amilopectina que mencionamos antes? Pues la relación en las cantidades de estos dos tipos de moléculas es un factor que modifica su digestión. Por ello, las harinas refinadas (galletas, pan dulce, pizza, etc.) que contienen almidón con mayor cantidad de amilopectinas, tienen una digestión más rápida que la de un almidón con mayor cantidad de amilosas. Con todo esto, entendemos que, al modificar las características del alimento, la forma de cocinarlos y la manera en que comemos, modificamos también la digestión y absorción de los azúcares.

¿Qué ocurre durante la digestión de azúcares?

Como mencionamos antes, el gran aporte energético que nos dan los azúcares depende en gran medida de que nuestro cuerpo pueda digerirlos adecuadamente para obtener el máximo posible de su energía. La digestión propiamente inicia en la boca, en la que los alimentos son molidos y humedecidos con la saliva, continúa en el estómago cuando se incorpora el jugo gástrico y se crea una mezcla que eventualmente pasa al intestino. En el intestino se lleva a cabo la mayor parte del proceso químico de digestión y absorción.

La digestión puede llevarse a cabo gracias a pequeñas máquinas biológicas llamadas enzimas, las cuales se encargan de romper las grandes estructuras, como el almidón, en azúcares más simples. Este proceso facilita y acelera la absorción, ayudando a obtener la energía contenida en los alimentos. Las enzimas se encuentran en distintas áreas del cuerpo, por ejemplo, en la saliva producida en la boca encontramos la amilasa salival, mientras que en nuestro intestino se localiza la amilasa pancreática, siendo esta última producida por el páncreas y secretada en grandes cantidades hacia el intestino. Ambas ayudan en gran medida a la digestión de almidones. Sin embargo, estas dos enzimas no son suficientes para el complejo proceso de degradación. Existen otras dos enzimas muy importantes para obtener glucosa libre fácilmente absorbible a partir de los azúcares. Estas enzimas son sacarasa-isomaltasa (SI) y maltasa-glucoamilasa (MGAM), se encuentran en nuestro intestino principalmente y en más órganos como en riñones y músculo. Todas las enzimas que hemos mencionado forman parte del grupo llamado “α-glucosidasas”, y tienen un papel fundamental para la generación eficiente de glucosa libre, aunque esta eficiencia depende de cada tipo de almidón.

Para tomar provecho de la glucosa y demás azúcares liberados de los almidones, estos deben ser absorbidos por las células que recubren al intestino utilizando transportadores, los cuales son como pequeños puentes de traspaso que llevan las moléculas de glucosa a través de las paredes del intestino hacia la circulación sanguínea. Existen diversos transportadores que constituyen lo que llaman una “familia de proteínas”, que en conjunto son conocidos con nombres extraños como GLUT y SGLT. Ambos tipos de transportadores se subdividen en varios subtipos y cada uno de ellos tiene un azúcar predilecto para absorber. Por ejemplo, SGLT1 introduce la glucosa libre a las células que recubren al intestino; una vez en el interior de estas células, GLUT2 lleva a la glucosa hacia la sangre que irriga el intestino y así se distribuye al resto del cuerpo. Estos transportadores también pueden optar por otros azúcares y no solo por glucosa, como SGLT1 que además de glucosa también puede transportar galactosa, un azúcar muy similar a la glucosa y que se encuentra formando parte de la lactosa que abunda en la leche de los mamíferos. Otros, como GLUT5, transportan en conjunto a la glucosa y otro azúcar llamado fructosa, el que forma parte del azúcar de mesa que ingerimos en nuestro café. Es importante señalar que la cantidad y la funcionalidad de estos transportadores son modificadas por las hormonas, que son señales que utiliza nuestro cuerpo para coordinar el funcionamiento de nuestros órganos, y que son afectadas en algunas enfermedades como la diabetes mellitus.

Nuestro cuerpo sabe diferenciar

Lo que acabamos de describir nos da la idea de que nuestro organismo puede distinguir entre los diferentes azúcares que ingerimos. Ya que la estructura del almidón de papa puede ser diferente al del arroz o al del maíz, esto puede ser reconocido por SI y MGAM actuando a diferentes velocidades dependiendo de la estructura y composición del almidón. ¿Pero esto cómo se puede ver en la vida cotidiana? Las últimas investigaciones nos hacen pensar que, al comer una tortilla de maíz, unas papas fritas o cualquier otra comida que contenga alta cantidad de azúcares, nuestro cuerpo empleará la maquinaria enzimática para poder obtener glucosa libre en menor o mayor proporción, en algunas ocasiones haciendo que las enzimas tarden más tiempo en digerir las estructuras complejas y provocando que la cantidad de glucosa liberada aumente poco a poco. Por ello, en ocasiones se consideran más saludables y nutritivos este tipo de alimentos conteniendo azúcares complejos.

Los azúcares complejos se pueden encontrar en diferentes alimentos y con diferentes estructuras, como el almidón de papa, el cual cuenta con una mayor proporción de amilopectina, o el almidón de maíz que tiene una mezcla entre amilosa y amilopectina. De forma contraria, los azúcares simples, como los dulces caramelizados o las harinas refinadas, son digeridos muy rápido e incrementan los niveles de glucosa también más rápido, por lo que se pueden considerar malos para la salud o pocos nutritivos.

Continuando en esta idea, hablábamos de alimentos sin procesar que aportan azúcar natural en mayor o menor cantidad dependiendo su origen. Pero ¿qué pasa con los productos procesados? Como su nombre lo dice, pasan por uno o varios procesos para poder llegar hasta los estantes en tiendas y supermercados. Estos productos tienen “azúcares añadidos” como la sacarosa o la dextrosa, edulcorantes, jarabes de azúcar, jugos de frutas concentrados y miel. Este tipo de azúcares simples se añaden a los alimentos para poder mejorar sus características de olor y sabor, además de ayudar a que se puedan conservar de mejor manera por más tiempo del normal. Los alimentos más comunes en los que se encuentran son mermeladas, jugos, jarabes, refrescos y alimentos enlatados, que consumimos día con día. Es ahora cuando debemos parar y preguntarnos, ¿el beneficio supera el riesgo? La respuesta depende de la frecuencia con la que ingerimos este tipo de productos. Se sabe que un alto consumo de alimentos con azúcares añadidos está asociado con el aumento del riesgo de padecer obesidad y otras enfermedades crónicas. Es por ello que se recomienda revisar la etiqueta de los productos que adquirimos, investigar y saber lo que en realidad estamos comiendo, y así tomar una decisión informada sabiendo si el riesgo es menor que el beneficio que nos aportan.

Nuevo panorama

¿Qué pasaría si las pequeñas máquinas biológicas que ayudan a la digestión y producción de glucosa, no se encontraran del todo bien y/o existiera un número reducido de ellas? Pues bueno, esto podría explicar padecimientos que la mayoría de las personas en el país sobrellevan día a día, tan simples como una inflamación intestinal, llegando a una diarrea o hasta alterar la población de bacterias que viven en parte de nuestro intestino y que conocemos como microbiota intestinal, la que, como ahora sabemos, es de vital importancia para un estilo de vida saludable. Los problemas pueden incluso llegar a situaciones más graves, como síndromes de malabsorción, enfermedades, como el sobrepeso, la misma diabetes o el cáncer. En los casos en que se presentan estas enfermedades causadas por una falta o fallo en las “α-glucosidasas”, estas enzimas se convertirían en un blanco estratégico de tratamientos. Nuestro cuerpo solo absorbe glucosa libre para convertirla en energía, pero si los almidones no son digeridos para obtener glucosa libre, nuestro organismo busca la forma de generar energía por otra vía, como sería la destrucción de proteínas del cuerpo.

Mirando hacia el futuro, con nuevas investigaciones se podrían encontrar nuevas formas de tratar a las enfermedades mencionadas y, por qué no, hacer realidad el sueño de muchos de comer alimentos dulces y no subir de peso. Sin duda alguna, suena tentador. Es por ello que en nuestro grupo de investigación seguimos estudiando a SI y MGAM, entre otras enzimas, pues esto permitirá saber más sobre su localización en el cuerpo y sus funciones, lo que permitirá entender mejor su importancia y beneficio para todo nuestro cuerpo.

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La UNAM reafirma su liderazgo cultural, científico y social dentro y fuera de México

ORGULLO

Las letras universitarias construyen el futuro

La Universidad Nacional Autónoma de México volvió a colocar el nombre de México en lo más alto de la literatura hispanoamericana con el reconocimiento al escritor y académico Gonzalo Celorio, quien recibió el Premio Cervantes 2025, considerado el máximo galardón de las letras en español.

Durante la ceremonia, el rector Leonardo Lomelí Vanegas destacó la importancia de la lengua, las migraciones y el papel de la universidad pública como un espacio esencial para el pensamiento crítico y la cultura. Este reconocimiento honra no sólo la trayectoria de Celorio, sino también la vocación humanista con la que la UNAM sigue construyendo el futuro cultural de Iberoamérica.


FUTURO

La ciencia universitaria mira hacia las estrellas

El talento científico de la UNAM volvió a destacar internacionalmente gracias al académico del Instituto de Astronomía, José Eduardo Méndez Delgado, quien recibió el Premio Princesa de Girona Internacional 2026 por sus aportaciones en astrofísica.

Este logro confirma a la Universidad como un referente mundial en investigación científica y demuestra cómo el conocimiento generado en la UNAM impulsa el futuro de la ciencia y de las nuevas generaciones.


CREATIVIDAD

El cine universitario transforma historias en futuro

La película Sujo brilló en los Premios Ariel y reafirmó la presencia de la comunidad universitaria en el cine nacional. El triunfo refleja la capacidad artística y narrativa que surge de los espacios universitarios y que hoy impacta en la cultura mexicana contemporánea.

La UNAM continúa formando creadoras y creadores capaces de imaginar nuevas realidades y construir el futuro cultural del país.


EXCELENCIA

La UNAM fortalece su presencia entre las mejores del mundo

La UNAM consolidó su liderazgo académico internacional al destacar en el QS World University Rankings by Subject 2026. La Universidad incrementó de 10 a 12 las disciplinas ubicadas entre las 50 mejores del mundo y pasó de 31 a 36 áreas dentro del Top 100 global.

Artes y Humanidades se posicionó en el lugar 20 mundial, mientras carreras como Antropología, Estudios del Desarrollo y Lenguas alcanzaron el sitio 17 internacional.

Estos resultados reflejan la calidad académica, científica y humanista con la que la UNAM sigue construyendo el futuro de México.


SENSIBILIDAD

La música que inspira el futuro humano

La compositora Gabriela Ortiz recordó que “la música puede expresar la condición humana de manera sublime”, una visión que sintetiza el espíritu cultural y artístico de la UNAM.

La Universidad continúa siendo un espacio donde la sensibilidad, la creatividad y el arte dialogan para imaginar un futuro más humano y más consciente.


GARRA

El espíritu universitario nunca deja de mirar al futuro

Aunque Cruz Azul venció 2-1 a Pumas en el Estadio Olímpico Universitario, la pasión auriazul permaneció intacta. La afición universitaria cantó hasta el último minuto y convirtió la derrota en una muestra de identidad, lealtad y comunidad.

Porque en la UNAM, incluso en la adversidad, el espíritu universitario mantiene viva la esperanza y sigue mirando hacia el futuro.


UNA UNIVERSIDAD QUE CONSTRUYE FUTURO

Cada uno de estos logros refleja los valores que distinguen a la Universidad Nacional Autónoma de México: excelencia académica, innovación científica, creatividad artística, sensibilidad cultural y fortaleza comunitaria.

Desde la literatura hasta la astronomía; desde el cine y la música hasta el deporte, la UNAM demuestra que sigue siendo una institución capaz de formar talento, generar conocimiento y construir futuro para México y el mundo.

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Alejandro González Iñárritu ingresa a El Colegio Nacional

Por primera vez en sus más de ocho décadas de historia, El Colegio Nacional incorporó a un cineasta entre sus integrantes. Alejandro González Iñárritu, director mexicano ganador de cinco premios Oscar y doctor honoris causa por la UNAM, ofreció la lección inaugural La alucinación consensuada, una reflexión sobre el cine, la memoria, la migración, la experiencia humana y los desafíos contemporáneos de la imagen.

Durante la ceremonia realizada el 26 de mayo de 2026, el arquitecto Felipe Leal, presidente en turno de El Colegio Nacional, subrayó el carácter histórico del nombramiento. “Hoy ingresa al Colegio Nacional Alejandro González Iñárritu, primer cineasta en la historia del Colegio Nacional que forma parte de este claustro, tarea pendiente que se tenía con una disciplina artística que ha aportado tanto a la cultura mexicana y universal”, afirmó.

Leal repasó la trayectoria del realizador de Amores perros, 21 gramos, Babel, Birdman, The Revenant y Bardo, y recordó que en 2019 la UNAM le otorgó el doctorado honoris causa.

Visiblemente emocionado, González Iñárritu reconoció que durante años dudó en aceptar la invitación para integrarse a El Colegio Nacional. “Su invitación para formar parte de este honorable Colegio Nacional no sólo me honra, me conmueve profundamente”, expresó.

El cineasta aseguró que su incorporación representa también un reconocimiento al cine mexicano y a las generaciones de creadores que construyeron una tradición cinematográfica nacional. En su intervención recordó a figuras como Salvador Toscano, Emilio Fernández, Luis Buñuel, Arturo Ripstein, Felipe Cazals y Jorge Fons, así como a cineastas contemporáneos como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Tatiana Huezo y Carlos Reygadas.

A lo largo de su conferencia, Iñárritu defendió la potencia visual de la cultura mexicana y vinculó el cine con las raíces simbólicas del país. Afirmó que, a diferencia de otras tradiciones artísticas occidentales, la cosmovisión mesoamericana creó “un lenguaje visual único y profundamente simbólico”.

“México es una potencia visual porque nuestra cultura desde siempre ha convertido la imagen en una forma de explicar al mundo”, sostuvo al referirse a los códices prehispánicos y al muralismo mexicano encabezado por Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo.

Una experiencia construida con luz

Uno de los ejes centrales de la conferencia fue la reflexión sobre la luz como elemento esencial del lenguaje cinematográfico.

Para González Iñárritu, el cine depende de ella no solamente como recurso técnico, sino como una herramienta capaz de construir emociones y experiencias.

“Puede haber cine sin sonido, sin música, sin guion e inclusive sin actores. Pero no existe una película sin luz”, señaló.

Asimismo, habló del encuadre, el tiempo, la edición y el sonido como algunos de los elementos que permiten construir significado dentro de una película.

Sobre el encuadre afirmó que no sólo consiste en mostrar algo, sino también en decidir qué permanece fuera de la imagen.

“Cada encuadre es una total y absoluta conspiración de exclusión”, comentó.

Además, el director definió al cine como “una alucinación consensuada”, una experiencia construida a través de la luz, el sonido, el tiempo y el encuadre, donde cada decisión estética transforma la manera en que el espectador percibe la realidad.

Durante su intervención también evocó el impacto que tuvo la Cineteca Nacional en su juventud y recordó cómo las películas de Akira Kurosawa, Federico Fellini, Werner Herzog e Ingmar Bergman marcaron su formación artística y ampliaron su comprensión del cine como experiencia humana y sensorial.

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia ocurrió cuando habló sobre la migración y el desarraigo, temas centrales en buena parte de su filmografía. “Entre más lejos y fuera estamos, más mexicanos nos hacemos”, afirmó.

Hacia el final de su discurso, el director reflexionó sobre el vínculo entre tecnología, experiencia humana y creación artística. Advirtió sobre el riesgo de sustituir la experiencia vital por imágenes generadas mediante inteligencia artificial y cuestionó qué ocurre cuando no existe una vivencia humana detrás de la imagen.

“El arte no es el resultado, es la transmisión de una experiencia humana a otra”, afirmó.

También lamentó que muchos jóvenes crezcan hoy más cerca de las pantallas que de la experiencia directa del mundo. “Me confiesan jamás haber observado un atardecer”, dijo al referirse a artistas digitales y especialistas en efectos visuales con los que ha trabajado.

De izquierda a derecha: el cineasta Alejandro González Iñárritu; el arquitecto Felipe Leal, presidente en turno de El Colegio Nacional; Teresa Vicencio Álvarez y el escritor Juan Villoro.
Foto: El Colegio Nacional / Facebook

Como cierre, lanzó una defensa del cine como experiencia profundamente humana: “Sigamos humanos haciendo cine con humanos, para humanos”.

La respuesta al discurso estuvo a cargo del escritor Juan Villoro, quien construyó una reflexión sobre el cine, la mirada y el papel de González Iñárritu en la cultura contemporánea. El narrador aseguró que con la llegada del director a El Colegio Nacional “llega el hechizo de la luna”, en referencia al poder histórico del cine para transformar la percepción humana.

Villoro subrayó que el ingreso del realizador representa también el reconocimiento institucional del cine como disciplina artística. “En su nombre no ingresa una persona, sino un oficio”, señaló.

El escritor destacó además el carácter colectivo y profundamente humano del trabajo cinematográfico de Iñárritu. “La conversación es su materia prima”, afirmó al referirse a la capacidad del director para escuchar historias y construir personajes desde la experiencia humana.

Sobre Amores perros, Villoro consideró que la película transformó la representación cinematográfica de la Ciudad de México: “Mostraron traspatios, azoteas, pasillos, cuartos sofocantes. Una película que palpita y se respira en cada toma”.

Finalmente, retomó una de las ideas centrales del propio cineasta: “La realidad no es suficiente para el arte”, frase con la que sintetizó la apuesta estética y narrativa de González Iñárritu.

Con su incorporación a El Colegio Nacional, Alejandro González Iñárritu se convirtió en el primer cineasta en formar parte de una de las instituciones culturales más importantes del país, en un reconocimiento que también celebra la relevancia del cine mexicano dentro de la vida intelectual y artística contemporánea.

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La UNAM reunirá danza, cine, fotografía y música en un fin de semana cultural

La UNAM alista un nuevo fin de semana cultural con actividades que van desde conciertos dedicados a compositores fundamentales del siglo XX hasta funciones de danza contemporánea, cine y talleres infantiles. La programación del 30 y 31 de mayo reunirá distintas expresiones artísticas en recintos universitarios del Centro Cultural Universitario, Tlatelolco y el Museo Universitario del Chopo.

La agenda incluye homenajes musicales a Manuel de Falla y José Rolón, coreografías inspiradas en Ravel y Stravinsky, un programa cinematográfico entre la exploración subterránea y la ciencia ficción, así como actividades para niñas y niños.

Música para celebrar a Rolón y Falla

La Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario recibirá el concierto 150 años Rolón y Falla, interpretado por la soprano Cecilia Eguiarte, el pianista James Pullés y el guitarrista Alejandro Nava.

El programa conmemora el legado musical de Manuel de Falla y José Rolón a siglo y medio de sus nacimientos. La selección incluye piezas como Tres danzas para piano y Dibujos sobre un puerto, además de arreglos para guitarra sobre temas de La vida breve y El sombrero de tres picos. También se interpretarán las Siete canciones populares españolas y obras de compositores contemporáneos como Manuel M. Ponce y Ricardo Castro.

Más información:
https://musica.unam.mx/calendario/evento/60744/

Futbol y fotografía en Palacio de Minería

Este fin de semana también podrá visitarse en el Palacio de Minería la exposición fotográfica La pelota también es de ellas. Mujeres en el futbol, organizada por la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

La muestra reúne imágenes y miradas sobre la participación de las mujeres en el futbol, dentro y fuera de la cancha, y busca visibilizar distintas historias vinculadas con este deporte.

La exposición abrió el pasado 27 de mayo y permanecerá disponible hasta el 5 de julio.

Más información:
https://www.palaciomineria.unam.mx/eventos/eventos_act.php?id=3

Taller infantil sobre medio ambiente

En el Centro Cultural Universitario Tlatelolco se llevará a cabo el taller infantil Cuando el río no suena, actividad que propone reflexionar sobre las problemáticas ambientales a través del dibujo y la creación gráfica.

Durante la sesión, las y los participantes explorarán el uso del dibujo como herramienta de expresión y pensamiento crítico en torno al medio ambiente.

Más información:
https://tlatelolco.unam.mx/events/infantil/

Cine entre exploración y ciencia ficción

El Cinematógrafo del Chopo presentará el programa doble Seres subterráneos / Biónica, integrado por un cortometraje documental y un largometraje de ciencia ficción.

Seres subterráneos aborda la exploración espeleológica y las creencias vinculadas a las montañas, mientras que Biónica sigue la historia de Emma, una mujer cuadripléjica sometida a un experimento de reconstrucción corporal que deriva en una pesadilla existencial.

Más información:
https://www.filmoteca.unam.mx/exhibiciones/estrenos/seres-subterraneos-bionica/

Danza inspirada en Ravel y Stravinsky

El Taller Coreográfico de la UNAM presentará Ravel & Stravinsky en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario.

El programa reúne dos universos musicales que inspiraron distintas coreografías de Gloria Contreras. La función incluye Cuarteto en fa, basado en la obra temprana de Maurice Ravel, y La consagración de la primavera, creación coreográfica concebida por Contreras sobre la célebre partitura de Igor Stravinsky.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/tcunam–ravel-stravinsky-1

Además de estas actividades de fin de semana, el Palacio de Minería mantiene abierta la exposición fotográfica La pelota también es de ellas. Mujeres en el futbol, dedicada a visibilizar la participación de las mujeres en este deporte.

Actividad / EventoSedeFechas y horarios
Concierto: 150 años Rolón y FallaSala Carlos Chávez, CCU30 de mayo, 18:00 h
Taller infantil: Cuando el río no suenaCCU Tlatelolco30 de mayo, 12:00 h
Cine: Seres subterráneos / BiónicaCinematógrafo del Chopo30 de mayo, 16:30 h / 31 de mayo, 18:30 h
Danza: Ravel & StravinskySala Miguel Covarrubias, CCU31 de mayo, 12:30 h
Exposición: La pelota también es de ellas. Mujeres en el futbolPalacio de MineríaDisponible este fin de semana · Del 27 de mayo al 5 de julio
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El Mundial 2026 y la geopolítica del balón

La Copa Mundial de Futbol suele entenderse como una celebración deportiva global, un espacio de encuentro cultural y una experiencia colectiva capaz de movilizar emociones nacionales. Sin embargo, detrás del espectáculo futbolístico se despliega una compleja red de intereses económicos, disputas políticas, tensiones diplomáticas y estrategias de poder que convierten al torneo en un escenario privilegiado para comprender el mundo contemporáneo.

Esa fue una de las principales reflexiones del conversatorio “Geopolítica del balón. El mundo en la cancha”, organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) de la UNAM y transmitido por Señal Tlatelolco, donde especialistas analizaron el papel del futbol en la reconfiguración política y económica global rumbo al Mundial 2026.

Para Sergio Varela Hernández, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, la relación entre futbol y política es inseparable. “El futbol es política”, afirmó durante la conversación al explicar que este deporte surgió históricamente ligado a procesos de formación social y construcción de poder.

Desde sus orígenes en las escuelas inglesas del siglo XIX, el futbol funcionó como un mecanismo de disciplina, identidad y organización colectiva. Con el tiempo, la profesionalización permitió su expansión hacia las clases trabajadoras y consolidó al deporte como uno de los principales fenómenos culturales del planeta. Sin embargo, esa misma masificación abrió la puerta a una creciente mercantilización del espectáculo deportivo.

Actualmente, la FIFA opera como una estructura supranacional capaz de influir sobre gobiernos, corporaciones y ciudades sede. El director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), Juan Carlos Barrón, sostuvo que el organismo “logra imponer condiciones a gobiernos locales” y funciona como un actor global que articula intereses políticos y económicos alrededor del futbol.

El Mundial de 2026 representa una expresión clara de este fenómeno. Por primera vez en la historia, la Copa del Mundo será organizada de manera conjunta por tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Además, contará con 48 selecciones participantes, lo que la convertirá en la edición más grande del torneo.

No obstante, el crecimiento del espectáculo también ha profundizado sus contradicciones. Mientras la FIFA promueve una narrativa de inclusión y globalización, los especialistas señalaron que el modelo actual del Mundial fortalece mecanismos de exclusión económica y concentración corporativa.

Barrón explicó que alrededor de los estadios se establecen zonas controladas por patrocinadores internacionales que limitan la participación de comerciantes locales y regulan el uso de símbolos, palabras e imágenes asociadas al torneo. “¿Cómo vamos a sentir que la fiesta es nuestra si no estamos ni siquiera invitados?”, cuestionó el investigador al referirse al distanciamiento entre el evento y las poblaciones anfitrionas.

En México, estas tensiones ya comienzan a hacerse visibles en zonas cercanas al Estadio Azteca, hoy denominado Estadio Banorte. Comerciantes, vecinos y trabajadores informales enfrentan incertidumbre ante las restricciones comerciales y transformaciones urbanas asociadas al Mundial. Al mismo tiempo, el incremento en los costos de boletos, hospedaje y servicios turísticos refleja que la experiencia mundialista está diseñada cada vez más para sectores con alto poder adquisitivo.

La dimensión geopolítica del torneo también atraviesa las relaciones entre México, Estados Unidos y Canadá. El Mundial coincidirá con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T MEC), en un contexto marcado por tensiones migratorias, conflictos comerciales y disputas internacionales.

Aunque inicialmente el torneo fue pensado como una oportunidad para fortalecer la integración regional de Norteamérica, el endurecimiento de las políticas estadounidenses ha complicado ese escenario. Los especialistas advirtieron que temas como las redadas migratorias, la vigilancia fronteriza y el discurso antimigrante podrían impactar directamente el ambiente mundialista.

Aun así, ambos académicos coincidieron en que la integración cultural entre los tres países continúa creciendo más allá de las tensiones gubernamentales. Barrón afirmó que “América del Norte es mucho más que tres gobiernos”, al señalar que las relaciones sociales, familiares y culturales construyen diariamente una región profundamente interconectada.

El futbol también se ha convertido en una plataforma de protesta y disputa simbólica. Los especialistas señalaron que distintos movimientos sociales han comenzado a utilizar el Mundial como escaparate para denunciar problemáticas relacionadas con desapariciones, violencia, acceso al agua y desigualdad urbana. La magnitud mediática del torneo transforma al evento en un espacio donde también se disputa el control de la narrativa pública sobre las crisis contemporáneas.

A ello se suma la dimensión tecnológica. El Mundial de 2026 será el primero atravesado masivamente por herramientas de inteligencia artificial aplicadas al análisis deportivo, la seguridad y la producción mediática. “Va a ser el primer mundial en donde la inteligencia artificial va a jugar un papel importantísimo”, señaló Barrón al referirse a la transformación tecnológica que experimenta actualmente el futbol global.

Pese a las tensiones políticas y económicas que rodean al torneo, el futbol conserva una dimensión profundamente cultural y emocional. Sergio Varela defendió la importancia del componente lúdico del deporte y sostuvo que disfrutar el futbol no implica abandonar una mirada crítica sobre las estructuras de poder que lo atraviesan. “Lo lúdico no quita lo crítico”, afirmó.

En ese sentido, el Mundial 2026 no será solamente una competencia deportiva. También será un espejo de las tensiones contemporáneas del orden global. En la cancha convivirán intereses corporativos, disputas diplomáticas, avances tecnológicos, identidades nacionales y demandas sociales. El balón, una vez más, mostrará que el deporte también es una forma de entender la política mundial.

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Leer cambia tu cerebro: la ciencia detrás de las palabras

La neurobiología de la lectura

Las clases a las 7 de la mañana son un método de castigo, no sólo para quien las toma, en estado cuasiletárgico, sino para quienes las impartimos, haciendo frente a la somnolencia con el estimulante que tengamos a mano. A esa hora de la madrugada ni siquiera nuestros procesos más automatizados parecen arrancar. Esos garabatos que el profesor esboza en el pizarrón no cobran sentido durante la primera hora de la clase. Les alumnes los observan fijamente y reconocen curvas, líneas, quizá una carita feliz, pero nada más que una vaga familiaridad. Sólo con el tiempo cobran significado esos dibujitos aleatorios: “El profesor estuvo escribiendo la conjugación verbal del presente del subjuntivo en francés.” Les estudiantes ya saben que esos garabatos representan sonidos, y esos hilos de sonidos construyen las palabras en las lenguas (orales). Cashi shin querer les alumnes están leyendo.

Vamos por la vida leyendo, aunque no nos demos cuenta. Algunas personas creen que leer consiste en devorar novelas gordísimas por placer. Pero leemos para estudiar y preparar clases, leemos los correos electrónicos con los que nos bombardean y leemos nuestros innumerables mensajes por IG o WA. Si lo piensas, dedicamos buena parte del día a descifrar esa serie de garabatos en papel o en pantalla que representan palabras y oraciones. Hasta al recorrer la ciudad hay que leer para reconocer el nombre de calles y estaciones. Estamos literalmente inmersos en un paisaje de letras.

Por muy natural que pueda resultarnos, la lectura es un invento bastante reciente. Hasta hace muy poco —“muy poco”, por supuesto, en términos evolutivos— los seres humanos no necesitábamos leer ni escribir. Quienes se dedican a investigar el origen del lenguaje humano estiman que esta capacidad surgió hace unos 200 000 años. Y durante gran parte del tiempo que ha pasado desde que el primer primate se puso locuaz y emitió sus —y, por ende, las— primeras palabras, nos las apañamos muy bien sin ningún tipo de registro de lo que decíamos: ora sí que las palabras se las llevaba el viento. Ocasionalmente surgían pinturas rupestres como las de la cueva de Lascaux e incluso algunos símbolos ideográficos (que representan un concepto o idea), pero nada que permitiera codificar completamente las lenguas con las que se comunicaban nuestres ancestres.

Sin embargo, hace unos ayeres —alrededor de 5 400 años para ser exactos— comenzaron a florecer los sistemas de escritura. La escritura se ha inventado varias veces y de manera independiente, y uno de los sistemas más antiguos que conocemos es la escritura cuneiforme. Aunque surgió originalmente para escribir la lengua sumeria, hablada en el sur de Mesopotamia, la escritura cuneiforme fue usada a lo largo de milenios para representar distintas lenguas en la región de Oriente Próximo, como el hitita y el acadio. Y todo indica que la escritura no surgió para plasmar proezas literarias sino para llevar las cuentas: el nombre escrito más antiguo del que tenemos noticia se encuentra en la tablilla de Kushim, el registro de una transacción económica sumeria (posiblemente una compra o venta de cebada) datada entre el 3000 y el 3500 a.n.e. El Kushim que se menciona allí es, posiblemente, el nombre de un individuo.

Y para gustos, sistemas de escritura. A lo largo de la historia las diferentes lenguas orales del mundo han contado con estrategias diversas para acuñar sus grafemas, los símbolos gráficos que se utilizan para representar sonidos o palabras. Los caracteres chinos, surgidos en el valle de Huang He alrededor del 1200 a.n.e., son logogramas, símbolos que representan una unidad con valor semántico (o sea, con significado), como una palabra o un morfema (lo que les lingüistas definen pomposamente como “la unidad mínima de la lengua que aporta significado”; piensa, por ejemplo, en la -s, que indica que gatos es plural, o en -ero en “el panadero con el pan”). Estos caracteres también se utilizan en otras lenguas, como el japonés, pero esta lengua no se contenta con uno o dos sistemas de escritura, sino que tiene tres: los kanji, “importados” de la escritura china, el hiragana, inventado por mujeres en la corte imperial durante la era Heian, y el katakana, cuya invención se atribuye al monje budista Ko¯bo¯-Daishi. Tanto el hiragana como el katakana representan sílabas: el primero se usa para escribir palabras nativas del japonés y el segundo sobre todo para préstamos de otras lenguas y las onomatopeyas de los mangas.

Algunos sistemas de escritura representan únicamente las consonantes de la lengua, como el hebreo y el árabe. Otros agregan algún trazo al grafema para indicar la vocal que se debe leer, tal como el devanagari, empleado por el sánscrito, el hindi, el nepalí y otras lenguas habladas en India. Y no olvidemos los famosos jeroglíficos egipcios, cuyo origen se estima alrededor del año 3300 a.n.e., que mezclan logogramas, signos que representan consonantes y otros que indicaban la pertenencia de una palabra a una familia conceptual, llamados determinativos o semagramas (por ejemplo, 𓏛 —un papiro enrollado—, indicaba libros, pero también conceptos abstractos). La lista de los diferentes sistemas de escritura es laaaarga, laaaarga. En su origen solían estar influidos por el medio físico en el que se reproducían: trazos rectos y profundos en la arcilla, trazos más curvos y delicados en la superficie de hojas de árbol… A pesar de la ilusión que nos dan nuestros teclados y pantallas, escribir sigue siendo una actividad física, y su ejecución aún depende del soporte en el que se escriba.

On ne voit bien qu’avec le… cerveau?

Los changos somos mirones. O, dicho de otra forma, los primates contamos con un sistema visual altamente desarrollado: visión binocular que permite percibir distancia y profundidad, percepción tricromática de colores, un complejo reconocimiento de objetos mediante la vista… Con procesos así de heterogéneos no resulta extraño que buena parte del cerebro se emplee, en mayor o menor grado, en la percepción visual. Y sí, como buenos primates, las personas tenemos buena vista, a pesar de que muches necesitemos lentes.

Así pues, ver es una cosa bárbara. Que la luz alcance el fondo del ojo sólo es el primer paso: en la retina la energía lumínica se convierte en energía electroquímica, esa con la que se comunican las neuronas. De ahí recorre un largo camino, del nervio y quiasma ópticos al núcleo geniculado lateral, de donde parte para alcanzar su blanco en la corteza occipital; la información visual está viajando, literalmente, de un extremo a otro de la cabeza. Pero ahí no se acaba la cosa: sí, en la corteza visual primaria (V1) se procesan algunos de los rasgos del objeto visual percibido —como cambios pequeños en la orientación visual, por ejemplo, si algo se percibe como una línea horizontal o vertical—, pero de aquí parten dos tipos de procesamiento paralelos: la información visual viaja por una vía dorsal, o sea por la parte superior del cerebro, y por una vía ventral, por la pancita del seso. La información que va para arriba viaja desde V1 hacia áreas en la corteza parietal posterior que están involucradas en la consciencia y coordinación de nuestro cuerpo en el espacio; esta vía nos permite guiar nuestras acciones, como cuando queremos agarrar algo, y reconocer objetos y movimientos en nuestro campo visual. En cambio, la información que se va para abajo es procesada por diferentes áreas ventromediales del lóbulo temporal, que contribuyen de diferentes maneras: por ejemplo, se ha visto que V4 es responsable de la percepción cromática y V8 de la percepción de la forma, mientras que un área que se encuentra entre ambas (VO2) permite integrar ambos tipos de información en una imagen unificada. La vía dorsal también se llama la vía del cómo, y la vía ventral la vía del qué. Claro que, como ocurre siempre en el cerebro, estas vías no trabajan incomunicadas, sino que están fuertemente conectadas una con otra, así como con otros circuitos.

“Muy padre la vista en general, pero ¿qué pasa en el cerebro durante la lectura?”, estarás pensando. Pues pasan muchas cosas. Mediante resonancia magnética funcional (fmri) se ha observado que una región del lóbulo temporal medial del hemisferio izquierdo se activa selectivamente al percibir grafemas, incluso cuando los percibimos de manera inconsciente. Es decir, ¡hay un área en tu cerebro que se dedica a identificar letras! Bueno, letras y cualquier otro sistema de escritura como los que ya se mencionaron. O sea que si tú, amable lectore, además de leer en español puedes leer sistemas como los del japonés, hay una partecita de tu cerebro que se activa cada vez que percibes hiragana, katakana o un kanji. Esta área funcional recibe el bastante preciso nombre en inglés de visual word form area (vwfa, o área de formas visuales de las palabras).

Ok, eso pasa para los grafemas que percibimos visualmente, pero… ¿sucede lo mismo para otras modalidades? ¿Será que el braille —el sistema de lectoescritura pensado para las personas ciegas o con discapacidad visual— activa estas regiones también? La pregunta puede sonar contraintuitiva, pues ya sabemos que la región donde se encuentra la vwfa se dedica al procesamiento visual, mientras que la lectura en braille funciona a partir de la percepción táctil. Pues resulta que la vwfa también se activa durante la lectura en braille. En un estudio con ocho personas ciegas congénitas que registró su actividad cerebral con fmri, un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad Northwestern encontró que la actividad en la vwfa era significativamente mayor cuando percibían palabras reales en braille que cuando eran palabras sin sentido. Estos resultados parecen apuntar a que, más que estar dirigida por la naturaleza del estímulo —visual o táctil—, esta área se orienta al tipo de tarea en la que participa, es decir a reconocer palabras a partir de su forma escrita.

Además de procesarla igual que cualquier otro objeto que vemos, nuestro cerebro asocia la palabra escrita tanto con su pronunciación como con su significado. Y como ocurre con la percepción visual en general parece que para la lectura hay de dos sopas (de letras): de la vwfa el procesamiento de grafemas puede seguir una vía dorsal o una vía ventral. Por la dorsal, conocida como la vía fonológica, la palabra escrita se separa en los sonidos que la componen en regiones del giro temporal superior y del giro supramarginal, mientras que en la llamada área de Broca se accede a los planes para pronunciar las palabras, incluso cuando se lee en silencio. En cambio, por la ventral, llamada la vía ortográfica, la información de las palabras viaja por los giros temporales medio e inferior, y se accede a su significado directamente.

Ya se imaginarán que ambas vías se encuentran en estrecha comunicación cuando leemos. Así, para la lectura no sólo importan las áreas cerebrales sino también sus interconexiones. Se ha reportado que el desarrollo progresivo de las habilidades lectoras en les niñes se relaciona con el proceso de recubrimiento de los haces de axones que conectan regiones entre sí, llamado mielinización; esto significa que conforme se mielinizan los axones los impulsos eléctricos entre distintas regiones del cerebro viajan más rápido, por lo que nos volvemos lectores más hábiles.

La naturaleza de estas vías cobra sentido cuando vemos las diferentes manifestaciones de la dislexia, un trastorno de la lectura que hace difícil identificar la relación de las letras y palabras con los sonidos que representan. Algunas lenguas, como el español y el italiano, tienen una ortografía bastante transparente, pues existe una relación estrecha entre las letras y la manera de pronunciarlas. Otras lenguas tienen ortografías más opacas, como el francés o el inglés, pues sus hablantes no se pueden fiar de la escritura de las letras y deben memorizar la pronunciación de las palabras. El tipo de dislexia de una persona se ve influido por el tipo de ortografía de su lengua. En la dislexia fonológica resulta difícil relacionar grafemas y fonemas y es más común en hablantes de lenguas de ortografía más transparente. En cambio, en las lenguas con ortografías más opacas es más frecuente la dislexia superficial, en la que se dificulta leer palabras completas (por ejemplo, una famosa salsa inglesa de nombre Worcestershire, que se pronuncia algo así como “urstersher” o —para quienes nos gusta la mala vida y estudiamos francés— palabras como “eau”, que se pronuncia como una “o” chistosa).

Todo muy bonito, muy interesante, pero surge una duda: ¿cómo es posible que existan circuitos neurales dedicados específicamente a la lectura para un proceso tan reciente, al que sin duda la evolución no ha podido otorgarle áreas cerebrales “propias”? El neurocientífico cognitivo francés Stanislas Dehaene propuso la hipótesis del reciclaje neuronal. Esta hipótesis dice que las innovaciones culturales, como la escritura o la aritmética, se aprovechan de circuitos cerebrales preexistentes, “invadiendo” el terreno de otras funciones. Las áreas que se reciclan normalmente cumplen funciones similares a las que se requieren en tales procesos: en el caso de la lectura se reciclan regiones cerebrales dedicadas al reconocimiento visual de alta precisión, como el de rostros. De hecho, en niñes que aún no han aprendido a leer y escribir, así como en personas analfabetas, la ya mentada vwfa se activa indistintamente cuando ven objetos como caras o herramientas, pero a medida que aprenden a leer pasa a especializarse en el reconocimiento de grafemas, por lo que la actividad aumenta cuando se ven letras y palabras, y disminuye para otros tipos de objetos visuales.

Y si la lectoescritura en general es un fenómeno sumamente reciente en nuestra historia como especie, leer y escribir en soportes digitales sucedió hace apenas un parpadeo. Algunas investigaciones apuntan hacia la existencia de diferencias entre la lectura en papel y en formatos digitales. Aunque las evidencias no son concluyentes, se ha visto que la lectoescritura “a la antigua” conlleva un mejor reconocimiento visual, así como una rememoración más sólida de lo que se leyó o escribió, que cuando se escribe en un teclado o se lee en una pantalla. Pero, ojito, no se trata de prohibir la lectoescritura en teclados y pantallas, sino simplemente de recordar que la lectura es un proceso multisensorial que hemos llevado a cabo por varios miles de años, y ninguna pantalla le gana al placer de sentir el papel (o la arcilla) entre las manos. De cualquier forma, lo importante es leer y escribir, como ya lo sabía el buen Kushim hace más de 5 mil años, cuando dejó registro, en esa tablilla cuneiforme, de cuántos sacos de cebada le debían.

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Lisbeth y el viaje imposible de criar a un hijo sobre La Bestia

Esa noche Lisbeth tenía miedo. Era de madrugada, estaba sola en una ciudad desconocida: Piedras Negras, Coahuila. No tenía dónde dormir. Se sentó en la banqueta con su bebé en brazos y rompió en llanto.

El pequeño, de apenas un año y algunos meses, envuelto en una colcha, la miró, alzó su manita y la posó sobre la mejilla de su madre, como si preguntara qué pasaba. Lis se conmovió y trató de calmarse, pero esa noche ninguno de los dos durmió. El niño lloró hasta el amanecer.

Con apenas 18 años, Lisbeth había salido de Honduras meses antes, con la esperanza de alcanzar el “sueño americano”. No imaginaba los peligros que enfrentaría. Su destino era Estados Unidos, pero al llegar a la frontera no pudo cruzar.

Un gran reto

Ser madre implica grandes retos porque las mujeres enfrentan cambios psicológicos y biológicos. En el caso de las mujeres migrantes, que caminan muchos kilómetros, algunas incluso durante el embarazo, la carga es enorme: no sólo llevan su propio peso, sino también el de sus hijos o el bebé que llevan en el vientre, explicó en entrevista para UNAM Global Aida del Carmen San Vicente Parada, del Programa Universitario de Derechos Humanos.

Muchas se lastiman la cadera, las rodillas o alguna otra parte del cuerpo y, además, no tienen un control prenatal adecuado porque viajan de forma itinerante y se encuentran en lugares remotos, alejados de su hogar.

Tampoco cuentan con una alimentación adecuada y son sometidas a un alto nivel de estrés porque prácticamente son perseguidas por las autoridades migratorias. Además, muchas veces son estigmatizadas. Por ejemplo, algunas personas piensan que están embarazadas porque se prostituyen.

En ocasiones escuchan sermones como este: “Ve lo que tu vida disipada logró y ahora tienes un embarazo y te tienes que hacer cargo”. Se trata de una revictimización.

Sin embargo, muchas mujeres vienen huyendo de la violencia, incluso durante el embarazo. Algunas se percatan de su estado durante el trayecto y enfrentarlo no es sencillo.

Viajar sobre La Bestia

Lisbeth tenía mucho miedo de subir a La Bestia, que aquella vez avanzaba más rápido de lo habitual. Sabía que podía resbalarse en medio de las vías y perder la vida, como otros migrantes que vio caer; muchos quedaron partidos en dos. Sin embargo, era la única forma de llegar a Estados Unidos.

En Honduras, su país de origen, vivió experiencias muy duras. Cuando tenía cinco años fue abandonada en casa junto con su hermana durante toda una semana, sin comida. Las niñas sobrevivieron al masticar café, lo único que tenían a la mano. No fue la última vez que pasó hambre: fue una constante en su infancia.

Su madre, como ella misma lo cuenta, falleció por consumo de drogas cuando Lis tenía 11 años. Después, una tía se hizo cargo de ella, pero constantemente la maltrataba y golpeaba. A los 16 años escapó con un joven, con la idea de que él le daría una vida mejor.

Sin embargo, el hombre la golpeaba y la mantenía encerrada bajo llave. Ni siquiera podía asomarse a las ventanas. De esa relación nació Isaac, su hijo. Entonces comprendió que no quería esa vida para él y decidió escapar en cuanto tuvo la oportunidad.

Cuando tenía 19 años aseguraba que nunca había tenido nada bueno en su vida. En el barrio donde nació, decía, las mujeres sólo aspiran a ser prostitutas y los hombres a convertirse en drogadictos.

Un día escuchó el rumor de que el gobierno de Estados Unidos recibía migrantes. No quería que su hijo viviera las mismas penurias que ella. Así que, sin pensarlo demasiado y sin avisarle a su tía, en 2023 salió junto con su bebé en busca de otra vida. Viajaba con su nueva pareja, una prima y un pequeño grupo de amigos. Sin embargo, en algún punto del camino los perdió a todos y conoció nuevas personas.

Vivir la maternidad

Cuando están fuera de su país, las mujeres migrantes embarazadas suelen acudir a hospitales públicos, pero con frecuencia no reciben atención adecuada debido a la discriminación. Por eso viven su embarazo de una forma mucho más compleja que otras mujeres.

Su mayor preocupación es saber dónde nacerá su bebé y en qué lugar tendrán el parto. Caminan durante largas jornadas, carecen de agua y muchas terminan famélicas. Aun así, siguen estigmatizadas.

Después de pasar meses en estas condiciones, algunas han contado que su bebé deja de moverse. Las causas pueden ser diversas: desnutrición, estrés, agotamiento físico y falta de atención médica. En numerosos casos, esto termina con la pérdida del bebé o con nacimientos de bajo peso y pocas probabilidades de sobrevivir. Para ellas, es un duelo silencioso.

Estas mujeres tampoco tienen una red de apoyo familiar o de amistades. De hecho, estudios de salud mental y psiquiatría han documentado que los seres humanos son sociales; cuando no tienen con quién convivir o expresar sus emociones, enferman con mayor facilidad.

Aunque existen casas de apoyo y hospitales que las ayudan, no es lo mismo, porque no tienen a sus familiares cerca ni las mismas condiciones de vida. Además, muchas se preguntan qué nacionalidad tendrá su hijo y no hay quien las asesore.

Muchas madres experimentan culpa por no poder darle a su hijo una bienvenida digna al mundo. Algunas han perdido al padre del bebé y viven con miedo de ser violadas, una situación frecuente durante el trayecto. Por ello, muchas buscan la compañía de un hombre para sentirse protegidas.

Sin embargo, también son abandonadas porque caminan más lento y representan una carga durante los largos trayectos. Así terminan solas en el camino.

Además, son víctimas potenciales de trata de personas, prostitución forzada, ataques o extorsiones.

El traslado del bebé

Cuando Isaac salió de Honduras tenía poco más de un año. A Lisbeth le resultó relativamente fácil llegar a México, aunque desconocía todo lo que tendría que enfrentar.

Ella no conocía La Bestia. Cuando le dijeron que debía tomar un tren para llegar a Estados Unidos, imaginó un transporte con asientos. Nunca pensó que tendría que subir al techo mientras la máquina estaba en movimiento. Una persona que conoció durante el trayecto le ayudó a subir a su bebé.

Durante el viaje, Isaac aprendió a caminar. De hecho, su actividad favorita era ponerse de pie sobre el tren y tratar de caminar, pero su mamá se asustaba y lo jalaba para sentarlo. Él lloraba porque quería explorar.

Pasaban los días y, en ocasiones, no tenían comida. Lisbeth se acercaba a las personas para pedir trabajo a cambio de alimentos. Un día le ofrecieron una sopa que olía muy mal. Las personas que se la dieron la obligaron a comerla. Más tarde enfermó del estómago y la pasó muy mal; además, no tenía dinero para pagar un médico ni medicamentos.

En esos días Isaac todavía tomaba leche y no siempre había dinero para comprarla. Varias veces pasaron hambre.

Un día, bajo un sol intenso, Isaac tenía mucha sed y lloraba sin parar. Al llegar a un pueblo, vio a un hombre abrir una bolsa con agua. El pequeño se emocionó, gritó y la pidió con sus manitas. El hombre terminó regalándosela.

Usualmente, a Lisbeth sólo le alcanzaba para comer una bolsa de frituras y una botella pequeña de agua al día, aunque siempre procuraba conseguir leche para su bebé.

Por eso, el dolor de cabeza provocado por la falta de alimento se volvió una constante en el viaje. Lisbeth sufría, pero tenía que resistir porque tampoco había recursos para comprar pastillas y aliviar el malestar.

En el camino, muchas mujeres la criticaban. Le decían: “¿Cómo es posible que te arriesgues de esa forma con un bebé? Es muy peligroso subirlo a La Bestia. Eres una inconsciente”.

Pero ella siempre respondía que no quería dejarlo solo en Honduras con familiares que quizá no lo cuidarían bien y que prefería llevarlo consigo antes que permitir que viviera las mismas penurias que ella sufrió durante su infancia por el abandono de su madre.

Mujeres valientes

“Son mujeres muy valientes, porque algunas van embarazadas, con un bebé en brazos o con sus hijos de la mano. Tienen que proveerlos, velar por ellos y garantizar su seguridad. Eso genera mucha más tensión”, añadió la académica universitaria de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.

Además, muchas son muy jóvenes, tienen poca educación, desconocen lo que ocurre con su cuerpo y no conocen medidas básicas de higiene. A veces, durante el trayecto, la delincuencia roba a los niños para utilizarlos como rehenes, víctimas de trata o para obligarlos a vender droga. “Son como moneda de cambio”.

Estas mujeres suelen ser muy criticadas, pero pocas personas comprenden que han vivido múltiples formas de violencia. Muchas huyen de parejas que las agreden hasta el punto de intentar asesinarlas y sobreviven en contextos donde no vislumbran ningún futuro.

Por eso prefieren exponerse a ese viaje antes que permanecer en un hogar marcado por la violencia y la hostilidad.

De Piedras Negras al centro

Después de un largo trayecto, Lisbeth y su hijo Isaac llegaron a Piedras Negras, en la frontera entre México y Estados Unidos, pero no pudieron cruzar.

En territorio mexicano perdió contacto con los amigos y familiares que la acompañaban. Pasaban hambre y no había trabajo, aunque ella siempre lo buscaba. Aun así, lograron encontrar un refugio.

Como ya no tenían muchas opciones, Lisbeth decidió entregarse a las autoridades migratorias para que la devolvieran a Honduras. Sin embargo, cuando lo solicitó, se rieron de ella y le dijeron que sólo podrían deportarla si la detenían al intentar cruzar a Estados Unidos.

Desesperada, comprendió que la única forma de volver era subirse nuevamente a La Bestia. A pesar del miedo de caer, volvió a hacerlo.

Así llegaron hasta el centro de México, donde finalmente fueron detenidos por agentes migratorios. Primero les quitaron el celular y las pocas pertenencias de valor que llevaban; después los trasladaron a un refugio en la Ciudad de México.

Sin embargo, el lugar no los trató bien. Estaba sobrepoblado y lleno de cucarachas. Lisbeth no tenía dinero para comprar pañales y en el refugio no podían proporcionarles todo lo necesario debido a la alta demanda.

El sistema de salud

Las mujeres migrantes en México tienen derecho a recibir atención médica. De hecho, existen diversas instituciones donde pueden ser atendidas, como el IMSS Bienestar, hospitales materno-infantiles y el ISSSTE, entre otros.

La Ley General de Salud, en materia de prestación de servicios y atención médica, establece en los artículos 17, fracción II; 71; 74, y 112, que en caso de emergencia cualquier institución, social, pública o privada, debe estabilizar a la persona y, si ésta no cuenta con recursos, asegurar su traslado a un sitio donde pueda recibir atención.

El presente de Lisbeth

Lisbeth no pudo llegar a Estados Unidos. No cumplió su sueño.

Actualmente vive en México, donde solicitó regularizar su estancia migratoria, pero la petición le fue negada. Aun así, asegura que no regresará a Honduras porque ahí no tiene futuro.

En México apenas ha conseguido trabajos temporales. Sin embargo, pese a las dificultades, logró encontrar un cuarto en renta donde ahora vive junto a su hijo.

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VPH: mitos, realidades y manifestaciones clínicas en la cavidad oral

El virus del papiloma humano (VPH) es una de las infecciones virales más frecuentes y estudiadas en la actualidad debido a su alta prevalencia y a su relación con diversas enfermedades humanas. Aunque tradicionalmente se asocia con infecciones genitales y cáncer cervicouterino, en años recientes ha aumentado el interés científico por su participación en lesiones de la cavidad oral y ciertos tipos de cáncer orofaríngeo.

A pesar de la amplia información disponible, persisten numerosos mitos y creencias erróneas sobre su transmisión, diagnóstico y manifestaciones clínicas, lo que genera miedo, estigmatización y desinformación entre la población.

Con el objetivo de aclarar estas dudas, el maestro José Gustavo Cadena González, de la Facultad de Odontología (FO) de la UNAM, impartió la conferencia “Manifestaciones del VPH en cavidad oral: mitos y realidades”, donde explicó las principales características del virus, sus manifestaciones bucales y la importancia de la prevención y la información basada en evidencia científica.

Epidemiología del VPH

Para comprender la magnitud del problema y el impacto de este virus en la salud pública, es importante revisar primero algunos datos epidemiológicos del VPH.

El virus del papiloma humano es una de las infecciones virales más frecuentes a nivel mundial. Se estima que aproximadamente el 80 % de las personas sexualmente activas estarán expuestas al virus en algún momento de su vida. Esto, aclaró Cadena González, no significa que todas desarrollarán una enfermedad clínica, ya que en muchos casos el sistema inmunológico logra controlar o eliminar la infección. Sin embargo, el contacto con el virus es extremadamente común.

La alta prevalencia del VPH se relaciona con múltiples factores, entre ellos el inicio temprano de la vida sexual, múltiples parejas sexuales, la falta de vacunación, el desconocimiento sobre los mecanismos de transmisión y la persistencia viral debido a la evasión inmunológica.

La exposición al virus no distingue sexo, edad o condición social, por lo que prácticamente toda la población sexualmente activa puede estar en riesgo.

¿Qué es el VPH?

El VPH pertenece a la familia Papillomaviridae y posee características estructurales particulares. Se trata de un virus pequeño, no envuelto y con cápside icosaédrica. Su tamaño oscila entre 52 y 55 nanómetros, por lo que únicamente puede observarse mediante microscopía electrónica.

El hecho de no poseer envoltura lipídica le otorga una gran resistencia ambiental. A diferencia de otros virus más frágiles, el VPH puede soportar condiciones adversas y resistir ciertos detergentes y factores externos.

El VPH posee un marcado tropismo epitelial; es decir, tiene afinidad por las células que recubren piel y mucosas. Por ello, puede infectar regiones como la cavidad oral, la orofaringe, los genitales, el ano y la piel.

Para iniciar la infección, el virus necesita alcanzar las células basales del epitelio a través de microtraumatismos o fisuras que rompen la barrera protectora superficial. Una vez dentro, se une mediante la proteína L1 a receptores de heparán sulfato e inicia su ciclo infeccioso.

Conforme las células epiteliales maduran y ascienden hacia capas más superficiales, el virus utiliza la maquinaria celular para replicarse y producir nuevas partículas virales, mientras evade parcialmente la respuesta inmune.

Los tipos más frecuentes

El maestro de la FO destacó que los genotipos de VPH más frecuentes son principalmente el VPH 16 y el VPH 18. Estos están fuertemente asociados con cáncer cervicouterino, cáncer anal y cáncer de orofaringe.

Otros genotipos considerados de alto riesgo incluyen el 31, 33, 35, 45, 52 y 58, los cuales también se relacionan con lesiones premalignas o malignas. En contraste, los genotipos 6 y 11 se consideran de bajo riesgo y generalmente producen lesiones benignas como verrugas o papilomas.

VPH en la cavidad oral

En la cavidad oral, los tipos de VPH más comunes son el 6 y el 11, considerados de bajo riesgo porque generalmente producen lesiones benignas. También existen otros subtipos, como el 13 y el 32, que aparecen casi exclusivamente en la boca y se relacionan con una afección llamada enfermedad de Heck.

Las lesiones provocadas por el VPH en la boca suelen aparecer como pequeños crecimientos o “bolitas” que sobresalen de la mucosa. En muchos casos tienen una superficie irregular o parecida a pequeñas proyecciones en forma de dedos, y pueden ser de color blanco, rosado o similar al tejido normal de la boca.

Estas lesiones se producen porque el virus provoca que las células de la mucosa crezcan y se multipliquen más de lo normal. Aunque suelen ser pequeñas, algunas pueden aumentar de tamaño con el tiempo. Muchas veces se detectan rápidamente porque causan molestias al rozar constantemente con la lengua, los dientes o al hablar y comer.

A nivel microscópico, estas lesiones muestran un crecimiento excesivo del tejido que forma pequeñas prolongaciones semejantes a dedos o verrugas. En su interior contienen tejido conectivo y vasos sanguíneos que las alimentan, lo que explica su apariencia característica.

Lesiones en la boca por VPH

A partir de estos cambios en las células de la mucosa pueden aparecer distintas lesiones relacionadas con el VPH dentro de la boca.

Una de ellas es la verruga vulgar. Aunque normalmente se asocia con la piel, también puede presentarse en la cavidad oral. Suele verse como una lesión más gruesa y amplia que el papiloma oral común, y puede aparecer en los labios, la lengua o el interior de la boca.

El maestro Gustavo comentó que este tipo de verruga está relacionado principalmente con algunos subtipos específicos del VPH. Al observarla en estudios de laboratorio, los especialistas identifican características que permiten diferenciarla de otras lesiones similares.

Otra lesión importante es el condiloma acuminado, asociado principalmente con transmisión sexual. En comparación con otras lesiones por VPH, suele ser más grande y con una superficie más irregular o verrugosa.

También existe una afección conocida como enfermedad de Heck o hiperplasia epitelial focal. Esta enfermedad se relaciona sobre todo con los subtipos 13 y 32 del VPH y se presenta con mayor frecuencia en niños y en algunas poblaciones originarias de América. En algunos casos, las lesiones desaparecen por sí solas durante la pubertad, aunque en otros pueden permanecer durante años. Además, se ha observado que puede existir transmisión entre integrantes de una misma familia e incluso durante el nacimiento si la madre porta el virus.

Mitos sobre el VPH

Una vez revisadas las principales manifestaciones orales del VPH, el académico de la FO abordó algunos de los mitos más frecuentes relacionados con esta infección.

Mito: Tener VPH en la boca significa desarrollar cáncer oral

Realidad: Solo algunos genotipos de alto riesgo, principalmente el 16 y el 18, se relacionan con carcinomas, y esta asociación ocurre sobre todo en la orofaringe. Actualmente no existe evidencia concluyente que demuestre que estos genotipos produzcan carcinoma en la cavidad oral propiamente dicha.

Mito: El VPH únicamente se transmite mediante relaciones sexuales

Realidad: Aunque la transmisión sexual es una vía importante de contagio, no es la única. El virus también puede transmitirse por contacto directo entre piel y mucosas, por autoinoculación e incluso durante el nacimiento. Esto es especialmente relevante en niños, ya que la presencia de lesiones orales por VPH no implica necesariamente abuso o contacto sexual.

Mito: Eliminar una lesión significa curar la infección

Realidad: El VPH puede permanecer latente dentro de las células epiteliales incluso después de eliminar clínicamente las lesiones. El sistema inmunológico puede mantenerlo inactivo durante largos periodos; sin embargo, factores como inmunosupresión o estrés pueden favorecer su reactivación.

Mito: El VPH tiene una cura definitiva

Realidad: Actualmente no existe una cura universal definitiva para el VPH. Aunque existen investigaciones prometedoras, como tratamientos basados en fototerapia y compuestos químicos desarrollados en instituciones científicas, estos aún continúan en estudio. Por ello, una vez adquirida la infección, el virus puede permanecer en el organismo de forma indefinida.

Mito: El VPH solo afecta a personas con múltiples parejas sexuales

Realidad: El riesgo de infección existe desde el primer contacto sexual si ocurre exposición al virus. Además, aunque el uso del condón reduce considerablemente el riesgo de transmisión, no ofrece una protección absoluta, ya que el virus puede encontrarse en áreas no cubiertas por el preservativo y transmitirse mediante contacto con piel o mucosas infectadas.

Mito: El VPH se contagia fácilmente al compartir vasos u objetos personales

Realidad: Aunque teóricamente el virus puede sobrevivir por periodos cortos en superficies, la transmisión por esta vía es extremadamente poco probable. La principal forma de contagio continúa siendo el contacto directo entre tejidos.

Mito: Las lesiones aparecen inmediatamente después del contagio

Realidad: El VPH puede permanecer asintomático durante meses o incluso años antes de manifestarse clínicamente. Muchas personas pueden portar el virus sin saberlo y desarrollar lesiones mucho tiempo después de la infección inicial.

La información como herramienta de prevención

Cadena González enfatizó que la mejor herramienta frente al VPH continúa siendo la información basada en evidencia científica. La vacunación, las revisiones periódicas y la detección oportuna permiten reducir riesgos y evitar que los mitos generen estigmas innecesarios alrededor de una infección sumamente frecuente en la población.

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La dignidad frente al vacío: leer a Hemingway hoy

Hay libros que sobreviven por su argumento y otros que sobreviven por su respiración. Este volumen de Material de Lectura dedicado a Ernest Hemingway pertenece a la segunda categoría: no sólo reúne algunos de los cuentos más representativos del escritor estadounidense, sino que también permite asistir, casi en cámara lenta, al funcionamiento de una de las prosas más influyentes del siglo XX. La selección y nota introductoria de Federico Patán convierten esta edición de la UNAM en algo más que una antología: es una puerta de entrada crítica a la poética del silencio, la violencia y la intemperie moral que definieron la obra hemingwayana.

El volumen reúne cuatro relatos esenciales: “Los asesinos”, “Colinas como elefantes blancos”, “En el muelle de Esmirna” y “Un lugar limpio y bien iluminado”. La elección no es casual. En conjunto, los textos delinean una cartografía emocional de la modernidad: personajes desplazados, diálogos donde lo importante nunca se dice del todo, hombres y mujeres atrapados entre la guerra, el deseo, la culpa y el vacío. Patán lo explica con precisión cuando afirma que en Hemingway “las anécdotas, mínimas, son el mero sustento de una exploración incesante de la conducta humana”.

Leer hoy “Los asesinos” produce una extraña sensación de familiaridad. La violencia seca, el diálogo cortante y la amenaza suspendida sobre la vida cotidiana anticipan tanto al cine negro como a buena parte de la narrativa contemporánea. Hemingway transforma una cafetería de provincia en un escenario metafísico: allí no sólo se espera a un hombre condenado, sino la irrupción inevitable del destino. El relato conserva una modernidad sorprendente porque entiende que el terror rara vez entra haciendo ruido; generalmente se sienta a la barra y pide huevos con tocino.

Pero acaso el cuento más devastador siga siendo “Colinas como elefantes blancos”, una miniatura perfecta sobre el desgaste amoroso y la imposibilidad de nombrar lo esencial. Hemingway elimina toda explicación explícita y deja que el conflicto —un aborto nunca mencionado directamente— emerja a través de silencios, interrupciones y frases aparentemente triviales. La economía verbal se vuelve aquí una forma de tensión ética: el lector debe escuchar lo que los personajes son incapaces de decirse. El paisaje árido del valle del Ebro, descrito con una precisión casi fotográfica, funciona como espejo emocional de la pareja.

“En el muelle de Esmirna”, por su parte, recuerda que Hemingway fue también corresponsal de guerra y que su literatura nació del contacto directo con la devastación histórica. En apenas unas páginas, el texto captura el absurdo humanitario de la guerra greco-turca: mujeres con bebés muertos, refugiados exhaustos, animales mutilados flotando en el agua. La prosa nunca se entrega al sentimentalismo; por el contrario, la contención vuelve más brutal la escena. El horror aparece descrito con una calma administrativa que resulta todavía más perturbadora.

Y luego está “Un lugar limpio y bien iluminado”, probablemente uno de los cuentos más influyentes del siglo pasado. En él, Hemingway lleva su célebre “teoría del iceberg” hasta un extremo filosófico: bajo la conversación aparentemente trivial entre dos meseros late una reflexión feroz sobre la soledad, el insomnio y el sentido de la existencia. El célebre pasaje donde el personaje sustituye las palabras del Padre Nuestro por “nada” sigue siendo una de las imágenes más radicales del nihilismo moderno.

La introducción de Federico Patán merece una mención aparte. Lejos de la nota académica rutinaria, el ensayo contextualiza a Hemingway dentro de la llamada “generación perdida” y subraya cómo su estilo transformó no sólo la novela estadounidense, sino la concepción misma del cuento contemporáneo. Patán evita la reverencia fácil y ofrece una lectura crítica, clara y elegante de las obsesiones centrales del autor: la muerte, la masculinidad, el fracaso emocional y la búsqueda desesperada de dignidad frente al vacío.

En tiempos de saturación verbal y estridencia digital, volver a Hemingway resulta casi un gesto de resistencia estética. Su escritura recuerda que la verdadera intensidad narrativa no depende de la abundancia, sino de la precisión. Cada frase parece tallada hasta dejar únicamente lo indispensable. Y quizá por eso sus cuentos continúan respirando: porque debajo de su aparente simplicidad todavía palpita algo incómodo y profundamente humano.

El tomo Ernest Hemingway, de la colección Material de Lectura de la UNAM, puede consultarse gratuitamente aquí:
https://materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/ernest-hemingway-63.pdf

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Al final, sí éramos Ícaro

Ocho. El número apareció todo el torneo como las señales que buscas cuando la fe se hace presente. En conversaciones, playeras, publicaciones y cábalas. La octava estaba demasiado presente como para no creer que algo distinto podía pasar. Y quizá por eso, desde las ocho de la mañana, Ciudad Universitaria comenzó a sentirse diferente con una caravana de aficionados tomando territorio de su casa.

Antes de las tres de la tarde, los estacionamientos del Olímpico ya estaban llenos. Familias enteras caminaban entre humo de asadores, jerseys desgastados por los años y cánticos que parecían salir más del corazón que de la garganta.

Todos desafiando al cielo, empapándose bajo la lluvia después de horas de espera y, aun así, nadie se movía. Como si soportar la lluvia fuera apenas una pequeña prueba de todo lo que implica amar a Pumas. Porque ser Puma es un acto de resistencia.

La lluvia cayó sobre las filas, sobre las banderas y sobre los rostros nerviosos pero llenos de ilusión y la afición resguardó el Olímpico Universitario con todo tipo de cánticos, pues dependiendo del acceso se escuchaban: ¡Goyas! y “¡Vamos UNAM!”.

Poco después de una hora, parecía que el rugido llegó al cielo y como especie de tregua salió el sol. Ese sol incómodo que rebota en la cara y dentro del Olímpico que nos hizo recordar aquellos partidos que llevaron a los Pumas hasta ese momento.

La afición no esperó más tiempo y en cuanto se abrieron las puertas a las 4:00 pm comenzó la película.

La gente entró al estadio como quien entra a una sala de cine sabiendo que está a punto de ver el estreno del año. El estadio le dio a la afición la bienvenida media hora después, con un mensaje en la pantalla que mostraron la palabra “Junt8s” y que el Olímpico respondió con goyas, abrazos, fotografías familiares y reencuentros que parecían homenajes emocionales a quienes nos enseñaron lo que significa ser puma y universitario.

Porque Pumas también es herencia. Es el padre que te llevó por primera vez al estadio, las fotos que acompañan la anécdota familiar y también las nuevas generaciones que se suman a esta tradición.

A las 5:10 pm arribaron nuestros jugadores para disputar la escena final frente a Cruz Azul y el Olímpico hizo pesar su localía y con cánticos superó por completo a la afición cementera, pesó su historia y su gente; cantó con una fuerza que por momentos hacía imposible escuchar cualquier otra cosa recordando que esta es nuestra casa. Para este momento fue inevitable recordar a Juan Villoro y pensar “si hubiera un campeonato de aficiones, la de Pumas ya lo habría ganado”.

Al menos esta tarde parecía cierto, la afición no lo exigía, confiaba en ese campeonato, al grado de que cielo comenzó a teñirse de azul y oro mientras el atardecer caía sobre Ciudad Universitaria como una postal que anuncia un nuevo comienzo, una nueva historia. La tarde avanzó y ni siquiera las nubes cubrieron completamente el sol, como si quisiera iluminar el camino de Pumas hacia la cancha y eso parecía una señal.

Para las seis de la tarde, el estadio estaba a toda su capacidad y lo único que existía era esa mezcla insoportable entre nervios e ilusión, el ambiente era festivo pero lleno de incertidumbre la cual se extendió hasta las 7:00 pm, hora que comenzó el partido.

El Himno Universitario se cantó con el alma, fuerte y con orgullo.

La cuenta regresiva apareció en las pantallas del Olímpico como si fuera el inicio de una gran producción cinematográfica, absolutamente cine.

Y apenas rodó el balón, Cruz Azul avisó primero que buscaría cambiar la trama.

Rotondi encontró espacios y obligó a Keylor Navas a convertirse en héroe desde los primeros minutos. Una atajada, tras otra, después dos más al minuto ocho, la muralla Navas que sostuvo a Pumas toda la jornada y en este partido lo hizo una vez más, cuando los visitantes amenazaban, cada jugada, respondía con una atajada que era celebrada como si fuera un gol.

No se concretaba nada la primera media hora, pero poco a poco el equipo universitario comenzó a despertar, pese a que las amonestaciones hacia el equipo contrario no llegaban. Rodrigo López magistralmente al minuto 28 comenzó a conectar e incluso arriesgarse a buscar el tan anhelado gol. Jordán Carrillo encaraba sin miedo. Angulo corría cada pelota como si la vida dependiera de ello. Y entonces el estadio comenzó a sentirlo: Pumas estaba entrando al partido.

La trama comenzó a seguir su curso hacia el minuto 31. Todo nació desde Keylor. Duarte recibió, la pelota pasó y Jordán Carrillo logró salir entre dos jugadores antes de encontrar a Angulo. El balón terminó en los pies de Robert Morales, quien asistió a Antuna. Antuna estaba rodeado, devolvió rápidamente la pelota y Morales definió con un disparo imposible de parar.

Fue gol y el estadio rugió, desconocidos abrazándose, gente llorando, vasos volando. El estadio temblando bajo los pies de todos. Y por un instante, sólo por un instante, todos creyeron que el destino finalmente estaba de nuestro lado y que la película estaba saliendo perfecta.

Cruz Azul quedó paralizado y Pumas jugó sus mejores minutos de la final. La Máquina comenzó a presionar y buscó el empate antes del medio tiempo, pero nuevamente apareció Keylor Navas. El segundo gol parecía cerca. Robert Morales volvió a intentarlo antes del medio tiempo, pero Kevin Mier evitó el golpe definitivo.

Y entonces llegó el medio tiempo, luces, cámara y acción. Los drones y los fuegos artificiales auguraban un final feliz. Hasta ese momento, éramos campeones y la gente lo sabía. Sin embargo, el cielo volvió a llorar a manera de presagio para anticipar que las lágrimas las derramarían los universitarios.

Inició el segundo tiempo y Jordán Carrillo buscó ampliar la ventaja en los primeros minutos, aunque el gol nunca llegó. Y entonces apareció la jugada que cambió por completo la historia, al minuto 53. Una jugada en combinación entre Rotondi y Rivero puso en aprietos a Rubén Duarte, quien terminó con el balón en el pecho hacia nuestra portería. El empate cayó como un golpe seco.

Y como Ícaro, después de haber volado tan alto, comenzamos a caer en picada.

Tres minutos después, Coco Carrasquilla salió lesionado entre lágrimas. La preocupación invadió tanto la cancha como la tribuna. No sólo se hablaba de perderse el resto de la final, sino incluso del Mundial. Porque no sólo se estaba rompiendo el partido: también se estaba rompiendo uno de nuestros futbolistas.

Se intentó reaccionar, con más corazón que claridad, con más orgullo que técnica, pero solo caímos en desesperación.

Al minuto 80, Jordán Carrillo volvió a hacerse presente al ataque, aunque sin lograr concretar. Las tarjetas comenzaron a aparecer y Antuna fue amonestado en medio de la tensión creciente. Pero el tiempo comenzó a convertirse en enemigo, llegaron siete minutos de agregado. Siete. Como las siete estrellas bordadas en el escudo y jugándonos la octava.

Y entonces llegó la escena final, la película dio un giro inesperado pero temido desde el empate, que muchos lo pensaban y se sentía en el estadio nadie se atrevía a decirlo, pero los ojos llorosos no mentían.

Rotondi marcó de media vuelta un gol y le dio la vuelta al marcador. El silencio cayó sobre el Olímpico. El juego expiraba y dos tarjetas rojas aparecieron, mientras la afición retomó los cantos como si quisieran detener el tiempo y revertir las amonestaciones. El Olímpico quedó congelado. Algunos comenzaron a llorar inmediatamente. Otros simplemente se quedaron mirando la cancha sin entender nada, porque en ese momento todos presintieron un final que ya conocíamos, un dolor familiar, uno que nos recordaba al 2020, un final que no queríamos repetir.

Porque no sólo se escapaba un campeonato, se escapaba una historia que ya sentíamos nuestra. La afición siguió cantando incluso después del gol. Y quizá eso fue lo más doloroso pero lo más representativo de toda la noche. Porque mientras Cruz Azul celebraba, la afición de Pumas seguía abrazando a su equipo, sin reclamos, sin insultos, sólo con tristeza de lo que pudo haber sido.

Cuando llegó el silbatazo final al minuto 98, jugadores y aficionados se quedaron mirando durante varios segundos. Como si nadie quisiera aceptar que la película había terminado así. Porque, como escribió Juan Villoro: “lo peor del éxito es que elimina el placer de esperarlo”. Buscábamos el éxito, pero no llegó y tan sólo nos quedó otra espera.

Pumas no entregó la octava a su gente, pero sí logró recordarnos a miles de aficionados, por qué seguimos aquí después de tantas caídas. Germán Dehesa dijo: “ser Puma es un acto de esperanza, es una profesión de fe, es una larga paciencia, un prolongado estoicismo entre unas cuantas alegrías, es un grito que se ahoga y, para peor, ser Puma es irrenunciable” y este domingo 24 quedó claro que no estaba equivocado.

Porque sí, se nos quemaron las alas. Sí, caímos al mar después de haber rozado el cielo. Pero también volvimos a sentir algo que parecía perdido: orgullo, identidad y lo inevitable que resulta seguir creyendo y quizá por eso esta derrota duele tanto, porque al final, sí éramos Ícaro.

Y aunque ahora estemos sin alas, la crítica que nos caracteriza debe llegar al Club, así como la confianza en este proyecto, en nuestro equipo y con ello, el agradecimiento de la afición.

Gracias Pumas por hacernos soñar, gracias Keylor por tu liderazgo y darnos rumbo, gracias Jordán por tatuarte este equipo en el corazón, gracias Robert Morales por tus goles y casi darnos el campeonato y gracias Efraín Juárez por luchar e intentarlo.

Porque si no fue en este torneo, algún día se nos dará, la película tendrá el final que todos anhelamos y volveremos con nuestras alas a rozar el cielo porque nada cambia lo que siempre hemos sido: los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México.