regresar

Elogio del gato y su devoto

1) Hasta hace unos meses, gracias a una lucha constante por mi salud mental, me mantuve a una distancia prudente del YouTube. Claro que he vagado por tiendas chinas, escuchado música en plataformas (lo ignoraba entonces) impresentables y comprado mil cosas que no necesito, pero hasta hace poco me abstuve de ver cortos y tener redes sociales. Procuro leer las noticias en el periódico y comparar la información. Mi solitaria pica en el Flandes virtual es una cuenta de Instagram que me abrió una amiga para presentar un libro y a la que no he subido nada.

​                  Pero no puedo alardear. He contribuido, como millones de personas, a la fortuna de Jeff Bezos, pues adquiero libros en Amazon desde que eran la única mercancía. Es increíble pensar que Amazon fue solamente una librería, pero que a su dueño le esperaba la distinción, poco honorable, de ser uno de los hombres más ricos del mundo.

​                  Además, padezco la adicción al Kindle, aunque sospecho que las lecturas en el dispositivo no se me quedan en la memoria como aquéllas hechas en papel, pero ésa es harina de otro costal.

​                  Cuento esto porque, al modesto Amazon de los noventa, solía pedir libros de detectives protagonizados por gatos. Hubo una serie, tranquilizadora por lo ingenua, que llegó a reunir veintinueve títulos, escrita por una viejecita de pelo blanco llamada Lilian Jackson Braun. No creo que haya sido la señora Braun la autora de toda la saga, pues el ritmo de publicación era de un libro al año. Los detectives, Koko y Yum Yum, eran dos siameses que resolvían los casos dándole pistas laberínticas al dueño, un periodista cándido y bastante lelo llamado Jim Qwilleran. El lugar donde ocurría esto se encontraba al norte, lejos de todo, habitado únicamente por blancos de la tercera edad. Nunca, que yo recuerde, se mencionó a un personaje de otra raza, creencia y, menos, orientación sexual, aunque la actividad sexual era tan escasa como la credibilidad de toda esa ficción.

​                  ¿Por qué, además de los poderes somníferos de las novelas, era capaz de comprarlas y esperar ansiosamente su llegada? Supongo que por el indudable fervor que la autora sentía por los gatos, la única emoción auténtica que lograba transmitir.

​                  No se me escapa que la internet es tierra fértil para que la imagen del gato, ése ser contradictorio y fabuloso, tenga muchísimo éxito. El gato es fotogénico como casi ningún otro animal. Como todo el mundo, he visto mil memes, gifs, etiquetas, pero hasta hace poco me mantuve en mi solitaria postura: no me asomaría al YouTube para ver gatos más que en teléfonos ajenos, hasta el día fatal en que entré a la plataforma para ver a Stephen Colbert y me topé con un corto de un diminuto gato negro corriendo por el piso de una cocina con el lomo arqueado y cara de loco. Amor a primera vista. Adicción a la primera probadita.

​                  Se acabó mi desdeñosa distancia. Como media humanidad, me la paso mirando gatos haciendo gaterías, sobre todo cachorros que se suben a las cortinas, se trepan por el pantalón del dueño, se asoman debajo de un suéter o brotan hechos un polvorón de entre las ruinas de una maceta. He comprobado que no soy la única que, al pasar junto a sus gatos, los alza en brazos, los olfatea y los vuelve a dejar donde estaban o que, literalmente, les besa las patas. Como tantos, les permito cualquier insolencia, como sentarse en el teclado de la computadora, convencida de que tengo la suerte infinita de que me hagan caso, aunque sea yo quien pague las croquetas y limpie el arenero.

2) Se supone que debemos dividir nuestras vidas en etapas compuestas por un número de años determinado por nuestras capacidades y madurez física. La infancia está partida en dos segmentos: de cero a seis años, la primera infancia, y de siete a doce la infancia a secas. Luego viene la adolescencia, de los trece a los dieciocho y, en el caso de los Estados Unidos, hasta que el cuerpo aguante. Más tarde, la deliciosa —cada quien habla de la feria como le va en ella, etcétera— adultez. Ésta dura de los diecinueve hasta los sesenta. Después, la vejez, donde estoy incómodamente situada. Este sistema es razonable, pero hay personas que dividen su vida de otras formas. Conozco a un desdichado que dividía la suya en sexenios. Así, su adolescencia se desplegó durante los sexenios de Echeverría y López Portillo; su primer matrimonio, durante el gobierno de Salinas, etcétera. Debo confesar que ese individuo y yo nos alejamos para siempre desde hace un sexenio.

​                  Yo mido la vida por el glorioso paso de mis gatos por ella. De niña tuve a Héctor y a Mermelada. De adolescente, al gentil Pitufo (yo no le puse el nombre), a quien amé con pasión y recuerdo con una nostalgia horrorosa. Luego, ya en mis veintes, tuve a Merlín. Entre Merlín y yo hubo un amor arrebatado del que quedó constancia en unas postales que le envié desde Pátzcuaro. En las postales le pedía a mi pareja de entonces que, por favor, se las leyera. Querido Merlín: miau, mau, mi, y así varios renglones. Como firma: “La señora que te sirve las croquetas”. Las postales llegaron a la casa varios días después que yo y tuve el gusto de leérselas de viva voz. Merlín, naturalmente, me ignoró y tuve que atraerlo a la lectura con una lata de sardinas. No me importó. Quedé feliz de haber dejado en negro sobre blanco, y con imágenes de la Plaza de Tata Vasco y la Casa de los Once Patios, un testimonio de mi veneración.

​                  En un departamento de la colonia Nápoles donde viví muchos años, mi marido y yo le dimos la bienvenida a Timoteo, hijo de la arisca Pancha, la gata más desconfiada de la ciudad. Timoteo fue, espero, un gato felicísimo, amo y señor de dos seres humanos que se desvivieron por él, se dejaron arañar, permitieron que arruinara los sofás y le arrojaron pelotitas durante horas. En resumen, un Felis catus feliz. Era un gatito de la calle que, por azares del destino, tenía una facha aristocrática —su padre era un ruso azul con más ínfulas que el príncipe Volkonsky— y carácter de diva. Mi marido y yo nos dedicamos a estudiarlo, acariciarlo y hacer lo que al gato se le daba la gana. Tenía un juguete al que atacaba con saña: un gato de lana relleno de estopa, de ésos que hacen en Chiapas. Mi marido lo bautizó como “el Enemigo”.

​                  Pobre de “el Enemigo”. Atado al extremo de un mecate para colgar la ropa, mecido ante el Timo con el único objetivo de que él se divirtiera, fue lacerado, arañado y masticado hasta que se le salió el relleno y quedó convertido en un harapo. Me fui volada al mercado y compré una culebra de plástico que, pensé, le iba a fascinar. Cuando se la lancé, me miró con reproche antes de esconderse debajo de un sofá del que salió solamente a cenar. El desdén con el que me trató el resto de la semana, aun después de que le di tijeretazos a la culebra delante de él, me obligó a buscar otro Enemigo. Tuvo como seis o siete.

​                  Ahora vivo con dos gatos. Es la primera vez en mi vida que tengo dos y ahora comprendo perfectamente a quienes tienen cinco, seis o siete. Estoy hecha una cat lady, como dicen en inglés, con todas las de la ley. Esto, supongo, quiere decir que los gatos son los dueños de todo lo que hay en la casa, incluyéndome a mí, por supuesto.

3) El adorador de gatos más célebre del mundo es Mahoma. Tenía una gata que se llamaba Muezza, a la que quería muchísimo. Un día, la gata se quedó dormida en una esquinita de su túnica. Mahoma, a quien la idea de despertarla le provocaba una fea sensación —que los amantes de los gatos conocemos perfectamente—, prefirió cortar la túnica a despertarla. Esta anécdota no figura en los Hechos del Profeta, pero está muy extendida y goza de mucho prestigio. Cualquier musulmán la conoce. Según el islam, los gatos pueden, incluso, beber del agua destinada a las abluciones sin contaminarla. En Estambul, por ejemplo, son dueños de los techos, las cajas de fruta vacías en el mercado, la sombra de los edificios y los patios de las mezquitas. La pena por matar un gato era “construir siete mezquitas”. Me parece razonable.

4) La primera puertita para gatos de la que se tiene noticia fue añadida a la entrada de la Biblioteca Chetham, un edificio de finales de la Edad Media, con el fin de que estos animales entraran y salieran a su antojo y pudieran mantener los libreros sin ratones. Más tarde, en Exeter, un obispo mandó hacer un agujero circular en otra puerta de biblioteca. Este agujero daba a un reloj de cuerda, cuyo mecanismo era engrasado con manteca de cerdo, lo cual atraía a los ratones. A los dueños de los gatos que mantenían a raya a las ratas y los ratones se les daba un pequeño sueldo anual.1

5) Termino mi enumeración con una mención al poema dedicado a Pangur Bán, escrito por un monje irlandés en el siglo IX. No se conoce el nombre del autor, aunque hay algunos candidatos, como Sedulio Escoto. El poema fue escrito en la abadía de Reichenau, hoy Alemania, y es una alabanza de la vida de un estudioso y su gato. El monje se regocija porque Pangur Bán, su gato blanco, y él tienen ocupaciones semejantes. Uno atrapa ideas y palabras, el otro, ratones, y así, lejos de la envidia y el ruido del mundo, los dos se afanan en hacer bien lo que les toca y son felices.

 Supongo que yo podría hacer lo mismo, aunque en esta casa no hay ratones. Lo único que se interpone entre la serena alegría del monje y yo es la internet, esa sinécdoque del mundo. Y como el mundo, una de las cosas más bellas que alberga, son los gatos.

regresar

Herpes zóster: el doloroso despertar del virus de la varicela

  • ¿Por qué a veces el virus superado en la infancia se reactiva y produce una enfermedad distinta?
  • El herpes zóster es un virus con material genético de ADN, rodeado por una cápside proteica y una envoltura lipídica que le permite ingresar a las células humanas. Es altamente contagioso durante la fase de varicela y se transmite principalmente por vía respiratoria o por contacto directo con las lesiones cutáneas.

La varicela es una de las enfermedades más comunes durante la infancia. Sin embargo, haberla superado durante los primeros años de vida no significa que el virus causante haya desaparecido del organismo. El virus de la varicela-zóster puede quedar “dormido” —en estado latente— en ciertas estructuras del sistema nervioso conocidas como ganglios nerviosos, que se localizan a lo largo de la médula espinal y en la base del cerebro.

Estos ganglios son pequeños “nodos” del sistema nervioso formados por neuronas, cuya función principal es recibir y transmitir información sensorial proveniente del cuerpo —como el tacto, la temperatura y el dolor—, además de actuar como estaciones intermedias entre la periferia (piel, músculos y órganos) y el sistema nervioso central, integrado por la médula espinal y el cerebro.

Debido a que las neuronas son células muy longevas y con escasa capacidad de renovación, se convierten en un refugio ideal para el virus. Mientras el sistema inmunológico se mantiene fuerte, puede vigilarlo y evitar su activación durante años o incluso décadas, refiere José Luis Alfredo Mora Guevara, secretario académico de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (FES) UNAM.

Reactivación del virus

En ocasiones, el virus de la varicela-zóster puede reactivarse de manera repentina y dar lugar a otra enfermedad distinta y generalmente más molesta, que suele aparecer en la edad adulta: el herpes zóster.

Desde hace más de un siglo, los médicos notaron que las lesiones del herpes zóster no aparecen al azar en la piel, sino que siguen trayectos muy precisos y casi siempre afectan un solo lado del cuerpo. Estas zonas corresponden a dermatomas, es decir, regiones de la piel conectadas con un nervio sensorial específico. Este patrón llevó a sospechar que el origen del problema no estaba en la piel, sino en el sistema nervioso.

Con el tiempo, estudios anatómicos y, más recientemente, técnicas de biología molecular confirmaron esta hipótesis. Los investigadores encontraron material genético del virus de la varicela-zóster dentro de las neuronas de los ganglios nerviosos, tanto en personas con herpes zóster activo como en individuos que habían tenido varicela años atrás y no presentaban síntomas. Esto demostró que tras la infección inicial el virus no desaparece del organismo, sino que permanece en estado latente dentro de estas estructuras.

Cuando las defensas del organismo se debilitan, el virus puede reactivarse en un ganglio nervioso, desplazarse a lo largo de un nervio y provocar inflamación y daño neuronal. Este proceso altera la transmisión normal de las señales hacia el cerebro y amplifica la percepción del dolor, de modo que estímulos leves —o incluso la ausencia de estímulo— pueden percibirse como ardor, punzadas o descargas eléctricas.

Lo anterior explica por qué las lesiones y el dolor del herpes zóster son intensos, localizados y casi siempre aparecen en un solo lado del cuerpo. Aunque aún se desconoce la razón exacta por la que el virus se reactiva en algunas personas y en otras no, se estima que en México ocurren alrededor de 220 000 casos nuevos de herpes zóster cada año, principalmente entre personas mayores de 50 años, señala el especialista.

La mayoría de los casos se asocia con un debilitamiento del sistema inmunológico, que reduce la capacidad del organismo para protegerse frente a infecciones. La disminución de las defensas puede deberse a la presencia de enfermedades como cáncer o VIH, a ciertos tratamientos inmunodepresores, al proceso natural de envejecimiento o a situaciones de estrés físico y emocional que afectan el funcionamiento del sistema inmune.

El herpes zóster solo puede desarrollarse en personas que hayan tenido varicela, ya que no se trata de una nueva infección, sino de la reactivación del mismo virus que permanecía “dormido” en su sistema nervioso desde años —e incluso décadas— atrás, precisa el doctor Mora.

Erupción dolorosa

El zóster empieza normalmente con un dolor “quemante”, picazón u hormigueo en un área limitada del cuerpo, con mayor frecuencia en el torso, aunque también puede aparecer en la cara o incluso comprometer el ojo. Esta fase inicial, conocida como fase prodrómica, puede durar varios días y a menudo se confunde con otros padecimientos, ya que el dolor aparece antes de que se manifiesten las lesiones visibles en la piel.

Poco después, en la zona afectada surge una erupción rojiza sobre la cual aparecen pequeñas ampollas llenas de líquido. Estas lesiones siguen el trayecto del nervio afectado y casi siempre respetan la línea media del cuerpo, por lo que se presentan únicamente en un lado. Con el paso de los días, las ampollas se rompen, forman costras y finalmente cicatrizan en un periodo de dos a cuatro semanas.

Cuando la erupción aparece en un ojo o en la punta de la nariz, se trata de una forma grave de herpes zóster y es muy importante acudir al médico de inmediato. En estos casos, el virus puede afectar un nervio que lleva la sensibilidad del rostro al cerebro y que también está conectado con el ojo. Por esta vía, la infección puede alcanzar directamente el globo ocular y provocar complicaciones serias:

  • Inflamación de la córnea (queratitis), que puede dejar cicatrices permanentes y afectar la visión.
  • Uveítis o glaucoma, es decir, inflamación de las estructuras internas del ojo o aumento de la presión intraocular.
  • Pérdida de la visión, que en casos graves o sin tratamiento oportuno puede ser parcial o incluso irreversible.

Por ello, la atención médica temprana es fundamental para reducir el riesgo de estas complicaciones y preservar la salud visual.

Durante esta etapa, el dolor puede ser intenso y persistente. En algunas personas se describe como una sensación de ardor profundo, mientras que en otras se manifiesta como punzadas agudas o descargas eléctricas intermitentes. Incluso estímulos leves, como el roce de la ropa o el contacto con la piel, pueden resultar extremadamente molestos.

En la mayoría de los casos, el dolor desaparece conforme sana la piel. Sin embargo, en una proporción significativa de pacientes —sobre todo en adultos mayores— el daño al nervio persiste y se desarrolla la neuralgia posherpética, un dolor crónico que puede durar meses o incluso años. En casos graves, la afectación de los nervios faciales puede ocasionar parálisis facial, asegura el especialista.

Prevención y tratamiento

Cuando el herpes zóster se detecta de manera temprana, el tratamiento con medicamentos antivirales puede reducir la duración del brote, la intensidad del dolor y el riesgo de complicaciones, como la neuralgia posherpética. Por ello, acudir al médico ante los primeros síntomas es fundamental.

La medida más eficaz de prevención es la vacunación —enfatiza el doctor Mora Guevara—, especialmente en personas mayores de 50 años y en quienes presentan factores que debilitan el sistema inmunológico, por ejemplo, personas con cáncer, VIH o enfermedades autoinmunes; pacientes que reciben tratamientos inmunosupresores; individuos con enfermedades crónicas, como diabetes mal controlada; así como quienes atraviesan periodos prolongados de estrés físico o emocional.

En todos los casos, el factor común es una disminución en la capacidad del sistema inmunológico para mantener al virus en estado latente.

Las vacunas disponibles han demostrado una alta eficacia tanto para prevenir la enfermedad como para disminuir la probabilidad de desarrollar dolor crónico, asegura el doctor Mora.

Zostavax

Es la vacuna más antigua. Contiene virus vivos atenuados y su efecto protector disminuye con el tiempo, por lo que hoy se utiliza cada vez menos.

Shingrix

Es del tipo recombinante y actualmente la más recomendada. Tiene una eficacia cercana al 90 % para prevenir el herpes zóster y la neuralgia posherpética. Se aplica en dos dosis, incluso en personas que ya tuvieron la enfermedad o que previamente recibieron Zostavax.

Diagnóstico

Suele ser clínico, es decir, se basa principalmente en la evaluación médica de los síntomas y en la apariencia característica de las lesiones.

El cuadro típico comienza con dolor, ardor, hormigueo o sensibilidad aumentada en una zona específica del cuerpo. Días después aparece una erupción formada por pequeñas vesículas agrupadas sobre una base enrojecida, que siguen el trayecto de un dermatoma y casi siempre afectan un solo lado del cuerpo. Esta distribución unilateral y bien delimitada es una de las claves diagnósticas más importantes.

En la mayoría de los casos no se requieren estudios de laboratorio. Sin embargo, cuando la presentación es atípica —por ejemplo, en personas inmunocomprometidas o cuando no hay lesiones visibles— pueden utilizarse pruebas como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar material genético del virus en muestras de líquido de las vesículas, sangre o líquido cefalorraquídeo.

El diagnóstico temprano es fundamental, ya que el tratamiento antiviral es más efectivo cuando se inicia dentro de las primeras 72 horas tras la aparición de las lesiones.

regresar

Reconocimiento póstumo de la UNAM a Eugenio Sisto Velasco

En representación de su familia, Zuria Vega Sisto recibió el reconocimiento póstumo que la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM otorgó a Eugenio Sisto Velasco, cuya trayectoria quedó ligada durante años a la vida académica de esta Facultad y quien también fue director del Museo Franz Mayer.

A continuación, compartimos unas palabras de su nieta en memoria de su abuelo.

Eugenio, mi abuelo —“el yayo”—:

Hoy estoy aquí en nombre de mi mamá, Leonora; de mis tíos, Eugenio y Julia; y de toda la familia

Sisto, para recibir este reconocimiento en honor a él.

Eugenio Sisto Velasco fue un hombre que sobresalió en cada ámbito en el que se desempeñó.

Como contador de excelencia, destacó por su trayectoria y por su inquebrantable compromiso con

la honestidad dentro de su querida Facultad de Contaduría y Administración, a la que siempre

consideró su casa y su mayor orgullo.

Pero su espíritu fue más allá de su profesión. En el arte encontró otra forma de expresión: fue

pintor y una pieza clave como director y fundador del Museo Franz Mayer. De manera casi poética,

durante la exposición Ángeles y Arcángeles, emprendió su último vuelo, dejando un legado de

belleza y de profunda calidez humana.

En lo personal, fue un hombre entrañable: esposo devoto de mi abuela Julita, padre amoroso y

abuelo cómplice, que siempre encontraba tiempo para cantar y bailar con sus nietos, y para

compartir una partida de ajedrez con los amigos.

Hoy, la Facultad rinde homenaje no solo a un profesionista íntegro, sino a un ser humano

generoso. Porque Eugenio permanece en su obra, en su familia y en la memoria de todos quienes

tuvimos el privilegio de conocerlo.

Muchas gracias.

Zuria Vega Sisto

regresar

Nanobiosensores: la nueva herramienta para detectar infecciones a tiempo

Las enfermedades infecciosas representan un desafío constante para la salud pública, ya que son provocadas por agentes como bacterias, virus, hongos o parásitos. Estos pueden ingresar al cuerpo humano, multiplicarse y alterar los procesos normales del organismo, lo que se manifiesta en síntomas como fiebre, dolor o inflamación. Además, algunos de estos agentes pueden transmitirse a través de vectores, como los mosquitos, que propagan virus como el dengue o el zika.

En un contexto donde estas enfermedades continúan siendo una de las principales causas de afección a nivel mundial, contar con métodos de diagnóstico más rápidos, precisos y accesibles resulta fundamental. Tradicionalmente, la identificación de los agentes infecciosos ocurre cuando el paciente ya presenta síntomas, lo que puede retrasar el tratamiento y favorecer la propagación de la enfermedad.

Frente a este panorama, los nanobiosensores surgen como una alternativa prometedora. Estos dispositivos permiten detectar la presencia de patógenos en etapas tempranas, incluso antes de que se manifiesten signos clínicos evidentes, lo que abre la posibilidad de intervenir de manera más oportuna.

En términos generales, los nanobiosensores combinan elementos biológicos capaces de reconocer de manera específica a un agente infeccioso con nanomateriales que transforman esa interacción en señales medibles, como cambios de color, emisión de luz o respuestas eléctricas. Gracias a su alta sensibilidad y selectividad, tienen el potencial de transformar el diagnóstico clínico mediante pruebas rápidas, portátiles y de bajo costo.

Asimismo, el desarrollo de estos sistemas implica la integración de diversas disciplinas, como la biología, la química, la física y la ciencia de materiales, lo que los convierte en un campo de investigación multidisciplinario en constante crecimiento. Aunque aún existen retos relacionados con su diseño, estabilidad y costo, los avances recientes sugieren que podrían desempeñar un papel clave en el control de enfermedades infecciosas.

¿Qué son los nanobiosensores?

Para comprender mejor su alcance, es importante definir qué son los nanobiosensores. De acuerdo con Shirlley Elizabeth Martínez Tolibia, del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, estos dispositivos incorporan una molécula biológica conocida como biorreceptor, capaz de reconocer de manera selectiva un agente infeccioso específico.

Esta capacidad permite identificar enfermedades en etapas tempranas, incluso antes de la aparición de síntomas clínicos, lo que favorece intervenciones más rápidas y eficaces. Un ejemplo cercano son las pruebas rápidas de COVID-19, que facilitaron la detección oportuna y contribuyeron a controlar la propagación del virus.

Además de su aplicación en el ámbito clínico, los nanobiosensores también pueden utilizarse para detectar organismos genéticamente modificados, siempre que exista una molécula característica que pueda ser reconocida. Esto amplía sus posibilidades en áreas como la biotecnología y el control sanitario.

Otra de sus características clave es la rapidez de respuesta. Gracias a las propiedades de los nanomateriales, se han desarrollado plataformas capaces de generar resultados en tiempos muy cortos. Esta velocidad depende tanto del tipo de material utilizado como del diseño del biosensor, lo que resalta la importancia de la investigación en nuevas configuraciones.

¿Cómo funcionan?

Una vez definido qué son, es necesario entender cómo operan estos dispositivos. De acuerdo con Martínez Tolibia, los nanobiosensores se componen de tres elementos fundamentales:

Analito: es la sustancia que se desea detectar, como un virus, una bacteria o fragmentos de estos.
Biorreceptor: es la molécula encargada de reconocer específicamente al analito. Puede tratarse de un anticuerpo, ADN, proteínas u otros elementos biológicos.
Transductor (material o nanomaterial): convierte la interacción entre el analito y el biorreceptor en una señal medible, que puede ser óptica, química o eléctrica.

En particular, los nanomateriales desempeñan un papel esencial, ya que permiten mejorar la sensibilidad y la selectividad del dispositivo. Su escala es comparable a la de las biomoléculas, lo que facilita una interacción directa y eficiente.

En este sentido, existe una amplia variedad de nanomateriales con diferentes formas y estructuras, como esferas, varillas o superficies altamente porosas. Un ejemplo destacado son los metal-organic frameworks (MOF), materiales caracterizados por la presencia de múltiples cavidades o poros.

Esta alta porosidad permite incorporar una mayor cantidad de biorreceptores, lo que incrementa la sensibilidad y la precisión en la detección. Además, su estructura puede ajustarse para optimizar la interacción con biomoléculas, mejorando así el desempeño del biosensor.

Otros materiales ampliamente utilizados son las nanopartículas de oro y plata, conocidas por su alta efectividad, aunque con un costo más elevado. Estas nanoestructuras pueden observarse mediante técnicas avanzadas, como la microscopía electrónica de barrido, lo que permite analizar su interacción con células y moléculas biológicas.

Ventajas, retos y oportunidades al trabajar con nanobiosensores

A partir de su funcionamiento, es posible identificar diversas ventajas frente a los métodos tradicionales. Entre ellas destacan:

● Diagnóstico rápido y accesible.
● Detección oportuna de enfermedades.
● Capacidad de analizar diferentes tipos de muestras, como saliva, sangre o exudados.

Sin embargo, también existen desafíos importantes. Por ejemplo, la selección del biorreceptor adecuado requiere un conocimiento detallado del agente infeccioso, y la precisión del dispositivo puede verse afectada por interferencias o falsos positivos. Asimismo, algunos materiales pueden resultar costosos, y la estabilidad del biosensor depende de factores ambientales como la temperatura o el pH.

Actualmente, la investigación busca superar estas limitaciones mediante el uso de materiales más estables y económicos, como el óxido de zinc, así como el desarrollo de biorreceptores más resistentes a cambios ambientales.

El objetivo a largo plazo es crear dispositivos versátiles capaces de detectar múltiples agentes infecciosos de manera rápida y confiable, tanto en laboratorios como en entornos clínicos y comunitarios.

Buscando el rendimiento máximo

Más allá de sus aplicaciones actuales, Martínez Tolibia señaló que los avances en este campo se centran en mejorar el rendimiento de los nanobiosensores. Una de las líneas más prometedoras es el desarrollo de sistemas con capacidad de detección múltiple, es decir, dispositivos capaces de identificar varios agentes infecciosos de manera simultánea mediante la integración de distintos biorreceptores.

Otra innovación relevante es su integración con dispositivos portátiles, como teléfonos inteligentes. En estos sistemas, el usuario podría colocar una muestra en el sensor, utilizar un lector acoplado y obtener resultados en tiempo real. Aunque esta tecnología aún se encuentra en desarrollo, su potencial para ampliar el acceso al diagnóstico es considerable.

En este contexto global, México también ha comenzado a destacar en la investigación en nanobiosensores. Instituciones como la UNAM han impulsado proyectos orientados al desarrollo de dispositivos accesibles y adaptados a las necesidades locales, lo que refleja el crecimiento de esta área y su relevancia científica.

Un aliado clave en la medicina del futuro

En conjunto, los nanobiosensores representan una herramienta con gran potencial para transformar el diagnóstico de enfermedades infecciosas. Su capacidad para ofrecer resultados rápidos, su posibilidad de miniaturización y su integración con tecnologías digitales los posicionan como una alternativa clave en la medicina del futuro.

Aunque aún existen retos por superar, su desarrollo continuo promete mejorar significativamente la detección temprana de infecciones y contribuir a una atención médica más eficiente, accesible y oportuna.

regresar

¿Por qué llueve en primavera en México? La ciencia detrás del fenómeno

Las lluvias de primavera en México forman parte de un comportamiento climático normal dentro del ciclo anual del país, explicó el Dr. Alejandro Jaramillo Moreno, investigador del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Cambio Climático de la UNAM.

Durante esta estación, que funciona como un periodo de transición entre el invierno y el verano, coinciden aún algunos sistemas invernales con un aumento progresivo de las temperaturas. Esta combinación genera condiciones propicias para la formación de chubascos, tormentas eléctricas e incluso caída de granizo, especialmente en regiones del centro y oriente del territorio.

Factores atmosféricos que explican las lluvias primaverales

En este contexto, el fenómeno responde a una dinámica atmosférica compleja. La presencia de zonas de baja presión en el interior del país, junto con sistemas en niveles altos de la atmósfera, favorece el ascenso de aire húmedo. A ello se suma la entrada de humedad proveniente del océano Pacífico y del Golfo de México, lo que incrementa la disponibilidad de vapor de agua en el ambiente.

Asimismo, todavía pueden presentarse frentes fríos tardíos hasta el mes de mayo. Cuando estos interactúan con aire cálido, generan inestabilidad atmosférica que deriva en tormentas, las cuales suelen desarrollarse por la tarde o noche debido al calentamiento diurno y a las características del relieve en el centro del país.

En zonas urbanas, como la Ciudad de México, este comportamiento puede intensificarse. El efecto de “isla de calor urbana” eleva las temperaturas durante el día, lo que favorece la convección atmosférica y puede provocar lluvias más intensas en lapsos cortos de tiempo, particularmente durante las tardes.

¿Influyen El Niño, La Niña o el cambio climático?

El especialista aclaró que fenómenos como El Niño o La Niña tienen en esta temporada un impacto menos evidente, ya que sus efectos suelen manifestarse de forma indirecta durante la primavera. No obstante, la temperatura de los océanos sí juega un papel relevante: cuando el Pacífico o el Atlántico registran valores más cálidos, aumenta la evaporación y, con ello, la cantidad de humedad disponible para la formación de lluvias.

Por otro lado, aunque el cambio climático no es la causa directa de estas precipitaciones, sí puede influir en su intensidad. Esto podría traducirse en tormentas más fuertes o en variaciones respecto de los patrones habituales, una tendencia que ha sido observada en distintos estudios recientes.

En este sentido, es importante subrayar que la presencia de lluvias en primavera no implica un adelanto de la temporada de lluvias, la cual inicia formalmente el 15 de mayo. Mientras que las precipitaciones primaverales están más asociadas a la interacción de sistemas invernales y al calentamiento diurno, las lluvias de verano se originan principalmente por sistemas tropicales, como ondas tropicales, depresiones, tormentas y huracanes.

Beneficios y riesgos de estas lluvias

Las lluvias de primavera también cumplen una función relevante en la calidad del aire. Jaramillo Moreno compartió que la precipitación arrastra partículas contaminantes suspendidas en la atmósfera, lo que contribuye a reducir temporalmente los niveles de contaminación. Este efecto resulta especialmente valioso en una temporada caracterizada por altas temperaturas, intensa radiación solar y frecuentes contingencias ambientales.

Sin embargo, también representan un reto para la infraestructura urbana debido a la rapidez con la que pueden desarrollarse las tormentas. En días recientes, estas precipitaciones han provocado afectaciones en diversas alcaldías de la Ciudad de México, como Tláhuac, Coyoacán, Iztapalapa, Milpa Alta y Xochimilco, así como en municipios del Estado de México como Metepec, Chalco, Tultitlán y Tultepec.

Un fenómeno natural dentro del ciclo climático

En conjunto, las lluvias de primavera en México responden a procesos atmosféricos naturales propios de la transición estacional, donde convergen factores como el aumento de temperatura, la disponibilidad de humedad y la interacción de sistemas meteorológicos. Sin embargo, aunque no son un fenómeno extraordinario ni necesariamente anticipan la temporada de lluvias, su intensidad y efectos en zonas urbanas evidencian la creciente vulnerabilidad de las ciudades ante eventos meteorológicos de rápida evolución.

Así, más que anomalías, estas precipitaciones deben entenderse como parte de un sistema climático complejo, cuyos impactos, tanto positivos en la calidad del aire como negativos en infraestructura, exigen una mejor preparación y adaptación, especialmente en contextos urbanos densamente poblados.

regresar

Cacao en peligro: mosquitos polinizadores amenazados por actividad humana

Cuando pensamos en el chocolate, rara vez imaginamos a los pequeños héroes que lo hacen posible mucho antes de que llegue a nuestras manos: unos mosquitos diminutos, casi imperceptibles a simple vista. Sin embargo, están amenazados por el cambio climático, los fertilizantes (que pueden alterar el equilibrio ecológico) y los plaguicidas e insecticidas.

Estas pequeñas mosquitas, conocidas como jejenes o midges, pertenecen a la familia Ceratopogonidae (dípteros). Aunque son mucho más pequeñas que las abejas —mientras una abeja promedio mide unos 12–15 mm, estos insectos apenas alcanzan 1–3 mm—, juegan un papel esencial en la polinización del árbol de cacao (Theobroma cacao), cuyas flores son tan pequeñas y complejas que solo insectos de este tamaño pueden acceder a ellas para trasladar el polen de una flor a otra.

Theobroma cacao significa “alimento de los dioses”, por eso no podría ser cultivado tan fácilmente, dijo Alejandra Alvarado Zink, bióloga del Universum, Museo de las Ciencias.

Generalmente, en los árboles como los perales o los cerezos, las flores nacen de las ramas nuevas. Sin embargo, en el caso del cacao, las flores pueden crecer tanto en el tronco como en las ramas viejas.

“En zonas de cultivo de cacao, se puede observar el tronco con flores blancas o rosadas: a este fenómeno se le conoce como caulifloría”, añadió la académica universitaria.

A diferencia de muchas flores comunes, las flores del cacao tienen una estructura muy pequeña y compleja. Tienen pétalos y unos pequeños filamentos llamados estambres (parte masculina de la flor), encargados de producir el polen necesario para que la flor se reproduzca.

Por su tamaño diminuto y su forma complicada, solo insectos muy pequeños, como los jejenes (midges), pueden acceder a las flores para mover el polen de una a otra. El pistilo, la parte femenina de la flor, es quien recibe el polen y funciona como el “receptor” para que se forme la semilla. La flor del cacao tiene una estructura especial: sus pétalos y estambres están colocados de tal forma que forman una especie de reja alrededor del pistilo, donde debe ocurrir la polinización.

El polen del cacao es pegajoso y pesado, por lo que no puede ser transportado por el viento. Además, muchas variedades presentan autoincompatibilidad, por lo que no pueden fecundarse a sí mismas con facilidad. Las abejas tampoco suelen ser polinizadoras efectivas: la flor es demasiado pequeña y delicada, y su tamaño dificulta el acceso adecuado al polen.

Es aquí donde entran en acción los diminutos mosquitos polinizadores, capaces de atravesar la “reja” de estambres, atrapar el polen y depositarlo exactamente en la zona del pistilo donde puede fertilizar la flor. Gracias a estos pequeños insectos, el cacao puede reproducirse y, eventualmente, convertirse en el chocolate que conocemos.

Por qué los atraen

Los cultivos de cacao, sobre todo en México y en muchos lugares del mundo, se desarrollan en plantaciones bajo sombra. En la parte baja del árbol el ambiente es muy húmedo y oscuro; por eso, las flores han evolucionado con ciertas características para atraer a estos insectos.

Aunque las flores del cacao no tienen un olor perceptible para los humanos, sí logran atraer a sus diminutos polinizadores. Por lo general, sus pétalos son blancos o cremosos y crecen en zonas oscuras del árbol, lo que hace que parezcan pequeños “foquitos”.

Además, las venas rojizas de sus pétalos funcionan como auténticas pistas de aterrizaje para los insectos: los guían hacia la parte central, donde pueden encontrar el néctar del cual se alimentan cuando son adultos.

Ciclo de vida

La planta del cacao tira muchas hojas al suelo, lo que genera condiciones muy húmedas. Por su parte, las hembras de estos insectos depositan sus huevos en la hojarasca, que ofrece el microclima ideal para el desarrollo de las larvas.

En ese suelo también crecen hongos y otros microorganismos que sirven de alimento para las larvas de estos insectos. Así, se crea un ecosistema con las condiciones adecuadas para los jejenes, que a su vez se benefician de las flores del cacao para continuar reproduciéndose.

El ciclo completo del insecto dura entre 15 y 28 días. Todo depende de la temperatura y la humedad del ambiente; esto permite que tanto los insectos como las flores mantengan la producción de frutos de cacao.

El cambio climático y otros problemas

Los lugares óptimos para el crecimiento tanto del cacao como de estos insectos son húmedos. Sin embargo, el cambio climático ha provocado un aumento de la temperatura global.

¿Qué va a pasar? Si la temperatura continúa en aumento, diversos ecosistemas también se verán afectados. Habrá menos zonas húmedas, las sequías serán más severas, y la materia orgánica no tendrá las condiciones adecuadas para las larvas; en consecuencia, habrá menos población de estos polinizadores y menos cacao.

El cambio de temperatura también implica el riesgo de alterar la floración del cacao. Si no hay lluvias, las flores se verán afectadas y el árbol puede modificar sus tiempos de floración, lo que podría desfasarse con el ciclo de vida de los insectos.

Aunque México no es el principal productor de cacao, ciertas comunidades dependen de esta actividad. Entre ellas, Tabasco (64 por ciento), Chiapas (30 por ciento) y Oaxaca (uno por ciento).

Otro problema es el uso de fertilizantes (que pueden alterar el equilibrio ecológico de la hojarasca), así como plaguicidas e insecticidas que afectan directamente a estos polinizadores.

En la UNAM

A través del Instituto de Biología y el Instituto de Ecología de la UNAM se ha caracterizado la genética del árbol de cacao para identificar las especies o subespecies presentes en México.

El objetivo es identificar cuáles son más resistentes a plagas y sequías. También es importante resguardar el acervo genético del cacao.

Asimismo, la UNAM ha estudiado la interacción ecológica entre el cacao y sus polinizadores, para entender qué papel juegan estos insectos en las flores.

Producción a nivel mundial

Aunque el cacao es originario de Sudamérica, a nivel mundial Costa de Marfil y Ghana, ubicadas en África, producen el 70 por ciento. Después vienen Ecuador, República Dominicana y luego México.

En la antigüedad, por alguna razón aún desconocida, el cacao no se extendió de manera natural hasta México. Sin embargo, algunas culturas lo domesticaron para preparar la bebida tradicional de los dioses, que se mezclaba con agua, chile y otras especias.

Se cree que los olmecas fueron probablemente los primeros en domesticar el cacao, hace aproximadamente 1500 años a.C., en las regiones de Tabasco y Veracruz. Más adelante, las culturas maya y mexica perfeccionaron su cultivo y preparación. En Tenochtitlán, el cacao era tan valioso que se utilizaba incluso como moneda.

regresar

UNAM Alemania y la Facultad de Filosofía y Letras impulsan titulaciones sin fronteras

Una de las actividades sustanciales de la sede UNAM Alemania es fortalecer la presencia de nuestra Universidad a nivel internacional y, en esta ocasión, la sede fue el recinto para celebrar el examen profesional de una egresada, quien concluyó un ciclo académico exitosamente. Lo anterior se logró con el trabajo coordinado entre la sede y el Área de Apoyo a la Titulación de la Secretaría Académica de Servicios Escolares de la Facultad de Filosofía y Letras.

En dicha sede se celebró el examen profesional de Miriam Andrea Matías Martínez el pasado 20 de marzo, de forma presencial, con el jurado designado en forma virtual, pero también reunido presencialmente en dicha Facultad. La modalidad de examen fue mediante ampliación y profundización de conocimientos, cursando el diplomado en Producción Editorial impartido por la Facultad de Filosofía y Letras y, posteriormente, realizando una valoración crítica escrita.

Su trabajo se centró en la producción editorial de literatura infantil y juvenil, particularmente en libros que exploran la diversidad cultural de distintas regiones. Analizó temas como la gestión de proyectos editoriales, la figura del editor, la historia del libro, la importancia del estudio de mercado y la experiencia de editores ya consolidados, y el resultado fue la obtención del título de Licenciada en Lengua y Literatura Modernas.

En entrevista con la Lic. Matías Martínez, afirmó que la sede UNAM Alemania fue clave para realizar su proceso de titulación y nos comentó lo siguiente: “Yo pensé que tendría que regresar a México para hacer mi examen”.

Por su parte, el Área de Apoyo a la Titulación de la Facultad de Filosofía y Letras dio seguimiento puntual a los acuerdos del H. Consejo Técnico para celebrar exámenes profesionales por videoconferencia, así como a todas las gestiones administrativas requeridas para el examen.

Miriam nos compartió que el apoyo recibido por parte de UNAM Alemania no solo consistió en la orientación y en el apoyo administrativo, sino que hubo un acompañamiento caluroso, desde las facilidades técnicas hasta un espacio ameno para la realización del examen. La doctora Yolanda Chirino, titular de la sede, se encargó de que la experiencia no se sintiera lejana. El salón de actos contó con los elementos propios de un examen profesional, que también reforzaban la identidad universitaria. La Lic. Matías Martínez lo expresó así: “Por un momento sentí que estaba de vuelta en la UNAM, en México”.

Sobre su formación y lo que implicó estudiar fuera, nos compartió experiencias valiosas.

Su estancia en Alemania le abrió el panorama hacia la profesionalización del sector editorial, especialmente en su tema (literatura infantil y juvenil). Allá, este campo tiene estructura, mercado y reconocimiento, y se percibe como un trabajo formal dentro de una industria sólida.

También reconoce que en México hay interés, formación y espacios académicos importantes (cursos, seminarios, institutos), pero el contraste está en el nivel de integración cultural y comercial.

Sobre vivir en el extranjero, Miriam tiene muy presente el grado de resignificación que trae consigo en la vida académica y laboral: “Cuando estudias y vives en otro país cambia tu centro. Te obligas a replantearte lo que uno cree que es, lo que se da por hecho. En ese proceso se abre un panorama más amplio, tanto humano como intelectual”.

Miriam actualmente trabaja para la empresa Karl Storz, donde inició colaborando con actividades de traducción, comunicación y redacción técnica, y fue avanzando hasta el grado de coordinar proyectos internacionales. Esto es importante de subrayar para estudiantes que están próximos a egresar: su formación en humanidades le permitió insertarse en un sector especializado de ciencia y tecnología (medicina técnica), donde día a día implementa habilidades comunicativas y narrativas, así como su capacidad interpretativa y crítica, las cuales desarrolló durante su licenciatura.

Sobre lo que las sedes de la UNAM en el extranjero posibilitan, Miriam tiene una perspectiva muy clara. Estas impulsan la continuidad de la vida académica, mantienen viva la conversación para aquellos que ya egresaron y, en muchos casos, permiten retomar procesos, cerrar ciclos de estudio y, por supuesto, continuarlos.

Al preguntarle a Miriam sobre cómo se percibe a la UNAM desde el extranjero, nos compartió que con gusto ha confirmado que es reconocida internacionalmente, haciendo que sus estudiantes sobresalgan por la calidad y rigor académico con el que se forman.

Sobre sus planes a futuro, Miriam, ahora ya con el título de licenciatura, planea realizar su maestría en literatura, medios y empresas culturales dentro de un programa Erasmus+, en la Universidad de Glasgow.

Así, la sede UNAM Alemania y la Facultad de Filosofía y Letras coordinan esfuerzos para que la titulación trascienda fronteras y se promueva la inserción de los egresados en la vida profesional a nivel internacional.

regresar

El pensamiento crítico en la era de chatgpt: riesgos y oportunidades

“El mayor enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión del conocimiento”.
— Stephen Hawking

ChatGPT es un modelo de inteligencia artificial diseñado para procesar y analizar grandes volúmenes de texto en segundos. Para muchas personas, se ha convertido en una herramienta práctica para resolver dudas, redactar escritos o generar ideas creativas. Sin embargo, su uso constante también plantea preguntas sobre cómo aprendemos y ejercitamos el pensamiento.

Cuando delegamos gran parte del esfuerzo mental a la inteligencia artificial, disminuye lo que los psicólogos llaman “demanda cognitiva”, es decir, el trabajo que realizamos al razonar, analizar o buscar soluciones. Esto puede resultar cómodo, pero si ocurre con frecuencia, corremos el riesgo de perder confianza en nuestras capacidades y volvernos menos tolerantes a los retos intelectuales. Dicho de otro modo: si siempre contamos con una “muleta digital”, olvidamos que podemos caminar por nosotros mismos.

Esto no significa que la inteligencia artificial sea perjudicial. Al contrario, es una herramienta valiosa que amplía el acceso a la información, ahorra tiempo y estimula la creatividad. La clave está en el equilibrio. Así como una calculadora no sustituye la comprensión de las matemáticas, la IA no debería reemplazar la práctica del pensamiento crítico.

Para mantener activas nuestras habilidades cognitivas, conviene cultivar hábitos que fortalezcan la mente: leer de manera regular, participar en proyectos creativos, dialogar con otras personas y darnos espacio para reflexionar antes de acudir a una aplicación en busca de respuestas inmediatas. Así, la inteligencia artificial se convierte en un aliado y no en un sustituto de nuestras capacidades.

La cuestión central no es si debemos usar estas tecnologías, sino cómo integrarlas responsablemente en la vida diaria. Si aprendemos a emplearlas con moderación, podremos aprovechar sus beneficios sin renunciar a la autonomía intelectual. La verdadera fortaleza radica en combinar lo mejor de ambos mundos: la eficiencia de la IA y la riqueza del pensamiento crítico humano.

Hace unos días, mientras trabajaba en una tarea, me encontré con una pregunta que no lograba resolver. Después de unos minutos de pensar, decidí hacer lo que muchas personas harían hoy en día: preguntarle a ChatGPT. En cuestión de segundos, tenía ante mí una respuesta clara y detallada. Fue entonces cuando un compañero de trabajo, observándome, comentó: “¿Te das cuenta de que cada vez pensamos menos por nosotros mismos? Antes, nos tomábamos el tiempo de analizar, deducir y llegar a nuestras propias conclusiones”.

Es cierto, la tecnología ha cambiado radicalmente la manera en que accedemos al conocimiento. Hasta hace pocas décadas, la búsqueda de información requería consultar libros, enciclopedias o expertos en la materia. Hoy, basta con escribir una pregunta y recibir una respuesta inmediata. Pero, ¿qué implica esto para nuestra capacidad de pensar de manera crítica e independiente? ¿Nos estamos volviendo más eficientes o dependientes de la inteligencia artificial?

Este debate no es nuevo. Desde la Revolución Industrial en el siglo XVIII, las personas han cuestionado cómo las máquinas cambiarían nuestra forma de trabajar y razonar. Más tarde, con las computadoras, surgieron preocupaciones sobre la automatización del pensamiento y la creatividad. Hoy, la inteligencia artificial lleva esa discusión a un nivel sin precedentes.

En este artículo reflexionaremos sobre el impacto de herramientas como ChatGPT en nuestra manera de aprender, resolver problemas y tomar decisiones. ¿Estamos ante un aliado que potencia nuestras capacidades cognitivas o frente a una dependencia que puede debilitar nuestro pensamiento crítico?

¿Qué es ChatGPT y por qué está revolucionando la forma en que interactuamos con la tecnología?

En los últimos años, la inteligencia artificial ha avanzado a pasos agigantados, y uno de sus desarrollos más sorprendentes es ChatGPT. Hoy en día, millones de personas recurren a esta tecnología para pedir una receta rápida de cocina, redactar un correo formal o recibir una explicación sencilla de un tema escolar.

Pero ¿qué es? Se trata de un modelo de inteligencia artificial que utiliza procesamiento de lenguaje natural (Natural Language Processing, NLP) para generar respuestas en lenguaje humano, es capaz de mantener conversaciones, redactar textos e incluso ayudar a generar ideas creativas. Su capacidad para comprender preguntas, analizar el contexto y ofrecer respuestas coherentes ha hecho que esta tecnología se integre rápidamente en múltiples ámbitos, desde la educación y la atención al cliente, hasta la creatividad y el entretenimiento.

Desarrollado por OpenAI, funciona con redes neuronales profundas que analizan millones de ejemplos de lenguaje humano para detectar patrones y predecir la respuesta más adecuada. Por eso, aunque parece “entendernos”, en realidad lo que hace es calcular probabilidades y construir frases coherentes. Esta capacidad ha permitido que se integre rápidamente en ámbitos tan diversos como la educación, la atención al cliente o la creación de contenidos.

¿Piensa ChatGPT o solo imita?

A pesar de su enorme capacidad de procesar mucha información con el fin de generar respuestas fluidas y naturales, las inteligencias artificiales, como ChatGPT, no “piensan” como lo hace un ser humano. No tiene conciencia, intenciones ni emociones; su funcionamiento se basa únicamente en detectar patrones estadísticos en los datos con los que fue entrenado.

A diferencia de las personas, cuyo razonamiento surge de experiencias, emociones y procesos cognitivos complejos, ChatGPT solo predice palabras para construir frases. En otras palabras, imita la conversación, pero no comprende el mundo como nosotros.

Imagina que le preguntas a ChatGPT cuál es el mejor método para mejorar la memoria. En segundos recibes una lista de estrategias con apariencia confiable: dormir bien, hacer ejercicio, practicar juegos mentales. Todo parece lógico, pero… ¿qué pasa si alguna recomendación está descontextualizada o no aplica a tu situación personal? Sin pensamiento crítico, podríamos aceptar sin más cualquier respuesta, aun cuando no sea la más adecuada o esté incompleta. Por eso, en un mundo en el que la inteligencia artificial nos ofrece soluciones inmediatas, el pensamiento crítico se vuelve indispensable.

En otras palabras, ChatGPT puede sonar convincente, pero eso no significa que siempre tenga razón. Esta diferencia nos recuerda que el verdadero valor está en nuestro juicio crítico, en saber distinguir entre lo que parece cierto y lo que realmente lo es.

Pensamiento crítico: una brújula en la era de la inteligencia artificial

El auge de herramientas como ChatGPT ha transformado profundamente la manera en que accedemos, producimos y compartimos información. Estas tecnologías representan un avance sin precedentes en términos de eficiencia y accesibilidad; sin embargo, también nos plantean un desafío central: el riesgo de que disminuya nuestra capacidad de pensar críticamente. El pensamiento crítico es mucho más que una habilidad académica. Se trata de un pilar de la autonomía intelectual, esencial para tomar decisiones responsables, construir conocimiento confiable y orientarnos en medio de la abundancia de información. Implica analizar con cuidado, estructurar ideas, cuestionar argumentos y resolver problemas de manera creativa. Son competencias que utilizamos no solo en la universidad o el trabajo, sino en la vida diaria, al decidir qué información creer, qué camino seguir o cómo actuar frente a dilemas éticos.

Hoy, en un mundo en el que la inteligencia artificial genera respuestas inmediatas, el pensamiento crítico cumple una función crucial: distinguir lo verdadero de lo falso, lo relevante de lo irrelevante y lo éticamente aceptable de lo que no lo es. Por eso, al usar herramientas como ChatGPT es recomendable contrastar la información con fuentes confiables y reflexionar antes de darla por válida. Este ejercicio no solo previene errores, sino que fortalece nuestro propio juicio. Por ejemplo, al pedirle a ChatGPT una receta, es posible que sugiera ingredientes que no se consiguen fácilmente en tu región, o al redactar un correo, que utilice un tono demasiado formal para la situación. Sin pensamiento crítico, podríamos aceptar esas sugerencias sin adaptarlas al contexto. Por lo que, en lugar de pedirle a la IA que te escriba un correo completo, puedes usarla para generar un borrador y luego darle tu propio estilo.

Más que ver a la inteligencia artificial como una amenaza, conviene entenderla como una herramienta cuyo valor depende del uso que le demos. Con criterio, puede convertirse en un aliado que despierte la curiosidad, organice ideas y abra nuevas perspectivas de análisis. Sin él, corremos el riesgo de caer en la dependencia cognitiva, la pasividad intelectual y la difusión de información errónea.

Con esto en mente, resulta necesario detenernos a analizar con mayor detalle cuáles son las principales ventajas y desventajas de herramientas como ChatGPT. Solo así podremos aprovechar sus beneficios sin perder de vista los riesgos que conlleva su uso acrítico.

ChatGPT: luces y sombras en su uso cotidiano

El uso de herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT, abre un panorama lleno de oportunidades en la manera de aprender, producir y compartir conocimiento. Su capacidad para organizar ideas, generar textos y ofrecer respuestas inmediatas lo convierte en un recurso atractivo en la educación, el trabajo y la vida cotidiana. Sin embargo, junto con estas ventajas también aparecen riesgos que conviene tener en cuenta.

Uno de los principales desafíos no está en evitar su utilización, sino en emplearlo con pensamiento crítico y de forma responsable. Cuando se usa sin cuestionamiento, la inteligencia artificial puede tener efectos poco deseables. Uno de ellos es la dependencia cognitiva, que aparece cuando nos acostumbramos tanto a que la máquina piense por nosotros que dejamos de ejercitar nuestras propias capacidades. Es como usar siempre una calculadora para hacer sumas sencillas: al principio es práctico, pero con el tiempo perdemos soltura para resolver operaciones básicas sin ayuda. Otro riesgo es la pasividad intelectual. Al obtener respuestas rápidas y bien redactadas, corremos el peligro de dejar de hacernos preguntas, de investigar por cuenta propia o de contrastar ideas diferentes. Esto empobrece nuestra creatividad y nuestra capacidad de análisis, porque el verdadero aprendizaje no está solo en recibir la respuesta, sino en el proceso de buscarla y entenderla. Finalmente, existe la posibilidad de que se propague información errónea. ChatGPT, como cualquier sistema, no es infalible: puede equivocarse o generar datos inexactos. Si aceptamos todo lo que produce sin verificar en fuentes confiables, podemos contribuir sin querer a la desinformación. En un mundo donde la información circula tan rápido, este es un riesgo especialmente delicado.

Un riesgo importante del uso inadecuado y constante de la IA es la reducción de la carga mental de trabajo, fenómeno conocido como descarga cognitiva. Ocurre cuando delegamos en la tecnología tareas que antes resolvíamos con esfuerzo propio. No es exclusivo de la inteligencia artificial: lo vemos, por ejemplo, cuando usamos un GPS en lugar de memorizar una ruta, una aplicación de traducción en vez de recordar una palabra o un dispositivo digital para almacenar datos en lugar de ejercitar la memoria. Aunque estas prácticas resultan útiles, también hacen que algunas funciones cognitivas se ejerciten menos.

En el caso de ChatGPT, la descarga cognitiva puede tener un efecto más profundo. Al delegar constantemente la generación de ideas o respuestas a la IA, se limita el entrenamiento de habilidades esenciales como la toma de decisiones, la resolución de problemas y, sobre todo, el pensamiento crítico. A largo plazo, esta dinámica podría disminuir nuestra disposición a reflexionar, además de afectar la confianza en nuestras propias capacidades. Incluso puede generar mayor ansiedad al enfrentarnos a problemas complejos sin la ayuda inmediata de la tecnología.

Por otro lado, ChatGPT también ofrece múltiples ventajas. Utilizado con criterio, puede ser un valioso apoyo en el aprendizaje, ya que brinda explicaciones rápidas, ejemplos que facilitan la comprensión y acceso instantáneo a la información. También permite ahorrar tiempo al automatizar tareas rutinarias —que en algunos casos consumen hasta 70% del esfuerzo de los usuarios— liberando espacio para actividades más creativas o estratégicas. Por ejemplo, si necesitas un esquema rápido para un trabajo escolar, ChatGPT puede ofrecerte una estructura en segundos, ahorrándote tiempo y esfuerzo inicial.

Además, favorece la organización de ideas, ayudando a estructurar textos, resúmenes o esquemas de manera más clara. De forma complementaria, posibilita un aprendizaje personalizado, adaptando sus respuestas a las necesidades y al ritmo del usuario. Todo esto contribuye a reducir barreras de acceso al conocimiento, acercando contenidos complejos a personas con distintos niveles educativos o con recursos limitados.

Si bien estas ventajas y desventajas muestran dos caras de la misma moneda, la pregunta central es: ¿qué podemos hacer para aprovechar la inteligencia artificial sin perder nuestras propias capacidades? Aquí es cuando el pensamiento crítico y algunos hábitos cotidianos marcan la diferencia.

Tras explorar qué es ChatGPT, cómo funciona, sus ventajas, desventajas y las prácticas para un uso responsable, podemos cerrar con una reflexión central.

¿Cómo usar la IA sin perder el pensamiento crítico?

La inteligencia artificial nos facilita muchas tareas, pero para no volvernos dependientes de ella necesitamos mantener activas nuestras propias habilidades cognitivas. El primer paso es ser conscientes de cómo el uso constante de estas herramientas puede influir en la manera en que aprendemos y pensamos. Una estrategia sencilla es mantener la mente en movimiento con actividades que nos reten. Escribir una historia, dibujar, tocar un instrumento, resolver acertijos o incluso jugar ajedrez son formas de ejercitar la creatividad y el análisis sin depender de la tecnología.

Otro hábito clave es leer con regularidad. En ocasiones buscamos ahorrar tiempo acudiendo a resúmenes automáticos, pero al hacerlo perdemos la oportunidad de entrenar nuestra comprensión lectora y nuestra capacidad de reflexión. Leer libros, artículos y ensayos directamente, sin filtros de la IA, fortalece la memoria y mejora nuestro juicio crítico.

En última instancia, lo más importante es encontrar un equilibrio. La inteligencia artificial puede ser una gran aliada siempre que la usemos con moderación, como complemento de nuestras capacidades y no como un sustituto. Si seguimos ejercitando nuestra mente al mismo tiempo que aprovechamos la eficiencia de la IA, podremos disfrutar de lo mejor de ambos mundos sin perder nuestra autonomía intelectual.

IA en modo copiloto: 5 claves para usarla bien

  • No te quedes con la primera respuesta. Contrasta la información con libros, artículos confiables o fuentes acadé.
  • Usa la IA como apoyo, no como sustituto. Déjala ayudarte a organizar ideas o a inspirarte, pero no le entregues todo el trabajo intelectual.
  • Ejercita tu pensamiento crítico. Pregúntate siempre: ¿esto tiene sentido?, ¿es confiable?, ¿qué faltaría por considerar?
  • Mantén tu mente activa. Lee, escribe, resuelve problemas o haz actividades que desafíen tu memoria y creatividad.
  • Encuentra el equilibrio. Disfruta de la eficiencia de la IA, pero reserva espacios para pensar, reflexionar y decidir por ti mismo

Conclusión

La llegada de la inteligencia artificial a nuestra vida cotidiana es, sin duda, uno de los avances tecnológicos más significativos de nuestro tiempo. Bien utilizada, puede ser una aliada que nos ahorre tiempo, organice nuestras ideas y nos acerque a nuevos conocimientos. Sin embargo, su uso excesivo y sin reflexión puede afectar negativamente nuestro aprendizaje al reducir la práctica del análisis, la resolución de problemas y el ejercicio del pensamiento crítico. Incluso puede impactar en lo emocional, debilitando la confianza en nuestras capacidades y generando ansiedad ante tareas complejas.

Por ello, lo esencial es encontrar un equilibrio: aprovechar los beneficios que nos brinda ChatGPT sin dejar de cultivar nuestras propias habilidades. Como hemos visto a lo largo de este artículo, el valor de estas herramientas no radica en la tecnología en sí misma, sino en cómo decidimos usarla. Con criterio, pueden convertirse en un estímulo para la curiosidad y la creatividad; sin él, pueden llevarnos a la dependencia cognitiva y a la difusión de información errónea.

En última instancia, la clave está en mantener nuestra autonomía intelectual. La inteligencia artificial puede acompañarnos y facilitarnos la vida, pero nunca debería sustituir nuestra capacidad de pensar por nosotros mismos. Esperamos que esta reflexión motive a los lectores a usar la IA de manera consciente y responsable, fortaleciendo no solo su aprendizaje, sino también su pensamiento crítico.

  • “En la era de la inteligencia artificial, nuestra mayor fortaleza sigue siendo humana: la capacidad de pensar críticamente”.
regresar

Sin pausa, sin descanso: el fascinante “ciclo del corazón”

El corazón es un órgano incansable que trabaja día y noche para mantenernos con vida. Su función como bomba permite que la sangre rica en oxígeno y nutrientes llegue a todo el cuerpo, este proceso se conoce como ciclo cardíaco y se divide en dos fases: llenado (diástole) y expulsión (sístole). Comprender este ciclo no solo ayuda a médicos a diagnosticar enfermedades, sino también a la población general a detectar señales de alerta como dolor en el pecho, palpitaciones o falta de aire, además, conocer cómo funciona el corazón permite aplicar correctamente RCP en emergencias. Aunque no podemos cambiar factores como la edad o la genética, sí podemos adoptar hábitos saludables: hacer ejercicio, alimentarnos bien y evitar sustancias dañinas como el tabaco. Cuidar nuestro corazón y conocer su funcionamiento es clave para prevenir enfermedades y actuar a tiempo. Entenderlo puede salvar vidas, incluso la tuya o la de alguien cercano.

El corazón es el héroe silencioso de nuestro cuerpo, trabajando sin pausa ni descanso para mantenernos con vida. Desde el momento en que nacemos hasta nuestro último suspiro, este órgano incansable late miles de veces al día, impulsando la sangre que lleva oxígeno y nutrientes a cada rincón de nuestro organismo, pero ¿alguna vez te has preguntado cómo logra hacerlo sin fallar?

Comprender el ciclo cardíaco no es solo un dato curioso; es clave para entender cómo funciona nuestro motor de vida y qué puede pasar cuando algo no va bien. Saber cómo trabaja nos permite reconocer los signos de alerta de enfermedades del corazón, esas que si no se detectan a tiempo pueden poner en riesgo nuestra vida. En este artículo exploraremos el fascinante ciclo del corazón y cómo podemos ayudarlo a seguir latiendo fuerte y saludable. ¡Acompáñanos en este viaje por el motor más asombroso del cuerpo humano!

¡El cuerpo humano es una máquina increíble, con un motor aún más asombroso! Imagina que tu corazón es como una bomba que nunca se detiene, trabajando las 24 horas del día. Nuestro corazón late aproximadamente 72 veces por minuto, lo que quiere decir que bombea aproximadamente 200 millones de litros de sangre durante toda nuestra vida… ¿No es interesante pensar cómo ese motor funciona sin descanso desde que nacemos hasta nuestro último día? Comencemos entonces con un breve repaso de su estructura y, posteriormente, de su función.

El corazón trabaja como una bomba incansable que hace circular la sangre por todo el cuerpo. Está dividido en cuatro cavidades: dos superiores (aurícula derecha e izquierda) y dos inferiores (ventrículo derecho e izquierdo), cada una encargada de almacenar y enviar la sangre en dos recorridos principales.

Primero, en la circulación menor, la sangre que el cuerpo ya usó y que contiene poco oxígeno llega a la aurícula y ventrículo derecho para ser expulsada hacia los pulmones, en los que se recarga de oxígeno y se deshace del dióxido de carbono antes de regresar nuevamente al corazón. Luego, en la circulación mayor, el corazón impulsa esa sangre llena de oxígeno a todos los rincones del cuerpo para alimentar los órganos y tejidos. Y aunque suene sencillo, en realidad ambos recorridos son simultáneos y tienen varias condiciones y reglas para llevarse a cabo de manera adecuada. Así, cuando la sangre ha entregado su oxígeno, regresa al corazón para repetir el ciclo, el cual continúa ininterrumpidamente hasta el momento de la muerte. Además, es importante mencionar otras estructuras relevantes como lo son los conductos (venas y arterías) que conectan al corazón con los pulmones y el resto de cuerpo; y puertas (válvulas cardíacas) que se abren y bloquean la comunicación de cada uno de los segmentos, impidiendo así que la sangre regrese, conservando un flujo estable y óptimo.

Ahora hablemos de las fases del ciclo que tiene nuestro “motor de vida”… este trabajo se hace en dos grandes fases que se repiten una y otra vez:

La fase de “llenado” (diástole)

Empieza cuando la sangre que pasa de las venas cavas y pulmonares, alojadas en las aurículas derecha e izquierda respectivamente, pasa a los ventrículos. Estos se relajan y se expanden para recibir la sangre en un orden curioso: primero la sangre entra de forma rápida, luego lo hace más despacio, para que finalmente las aurículas den un pequeño empujón y la sangre adecuada entre a los ventrículos, cerrándose allí las válvulas, conservándose la sangre e impulso. Esta fase es muy importante, porque si el corazón no se llena bien, no podrá expulsar de buena forma la cantidad óptima de sangre, alterando el ciclo.

La fase de “expulsión” (sístole)

Aquí los ventrículos llenos de sangre se aprietan con fuerza (contracción), en los que la misma es expulsada hacia las arterias pulmonares y la aorta desde el ventrículo derecho e izquierdo respectivamente, llegando así a los pulmones y resto del cuerpo.

Esta fase también tiene sus propios pasos: primero, el corazón se contrae sin expulsar sangre inmediatamente; después, al abrirse las válvulas que conectan con las arterias antes mencionadas, la sangre sale de manera rápida y, enseguida, un poco más despacio, al final dejando siempre un poco en cada ventrículo.

¿Qué controla todo esto?

El sistema nervioso y las hormonas son los encargados de indicarle al corazón cuándo debe latir más rápido o con más fuerza, por ejemplo, durante el ejercicio o en situaciones de estrés. Por otro lado, las válvulas cardíacas, como ya vimos, controlan la dirección y cantidad del flujo sanguíneo dentro del corazón, evitando que la sangre regrese hacia donde vino. Y lo más importante es que el corazón contiene células especializadas capaces de generar impulsos eléctricos por sí mismas, lo que le permite mantener un ritmo constante e independiente del resto del cuerpo, aunque puede recibir influencia de éste.

¿Por qué es importante?

Un corazón que funciona bien se encarga de que la sangre circule de manera adecuada, llevando oxígeno y nutrientes a todas las células de nuestro cuerpo. Sin embargo, factores como la edad, algunas enfermedades o malos hábitos, como no hacer ejercicio o comer mal, pueden afectar este proceso y hacer que el corazón no trabaje tan eficientemente.

Conocer adecuadamente el ciclo cardíaco es de suma importancia, ya que a los médicos les permite conocer cualquier alteración en él, puede ayudar a diagnosticar y notar enfermedades relacionadas con el corazón, pues en algunas ocasiones puede incluso interrumpir este ciclo. Las anomalías en el corazón pueden conducir a problemas significativos en la salud. Por otro lado, para la población en general es de mucha ayuda, ya que pueden entender mejor sus padecimientos y llevar una adecuada comunicación con su médico, si es que tienen alguna alteración en el corazón, además les ayuda tomar decisiones óptimas y dar un mejor seguimiento a su tratamiento. Cuando todos estamos al tanto del funcionamiento del ciclo cardíaco, comprendemos mejor las enfermedades del corazón y también aprendemos a seguir las indicaciones de prevención y cuidado dadas por especialistas, claramente. Como las siguientes recomendaciones:

Actividad física: la actividad física regular es fundamental para prevenir y tratar diversas enfermedades crónicas, especialmente las cardiovasculares. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda al menos 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad intensa por semana para mejorar la salud del corazón. Se ha demostrado que las personas activas tienen menos probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares y más de disfrutar una vida más larga. Sin embargo, la OMS también alerta que aproximadamente un cuarto de la población mundial no realiza suficiente actividad física, lo cual es más común entre los adultos mayores, ya que es importante que los ejercicios sean adecuados a las capacidades y condiciones de cada persona; por ejemplo, siendo estas caminatas, nadar, bailar o ejercicios de resistencia ligeros. Realizar ejercicio de manera regular no solo mejora la salud del corazón, sino que también tiene beneficios para la salud mental y general.

Dieta saludable: para cuidar tu corazón y prevenir enfermedades cardiovasculares, es clave seguir una dieta saludable. Esto significa comer menos alimentos con muchas grasas, sal y colesterol, y darles prioridad a las frutas, verduras, y alimentos ricos en fibra. Reducir el consumo de comidas fritas, procesadas y refrescos puede ayudarte a evitar el sobrepeso y la obesidad, que son factores de riesgo para problemas del corazón. Además, es benéfico optar por grasas saludables como las que se encuentran en el aceite de oliva, los frutos secos y el aguacate, y comer pescado rico en omega-3, como el salmón. Mantener una dieta balanceada te ayudará a mantener tu corazón en buen estado y reducir el riesgo de enfermedades.

Evitar consumo de sustancias nocivas para la salud: para proteger tu corazón y tu salud en general, es fundamental evitar el consumo de sustancias dañinas como el tabaco, el alcohol y las drogas. Fumar es uno de los principales factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, ya que daña los vasos sanguíneos y aumenta la presión arterial. El consumo excesivo de alcohol también puede afectar el corazón, elevando el riesgo de hipertensión y otras complicaciones. Mantenerse alejado de estas sustancias no solo reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, sino que también mejora tu bienestar general y te ayuda a sentirte mejor cada día. Priorizar hábitos saludables, como evitar estas sustancias, es clave para una vida larga y saludable.

Con estas medidas preventivas ayudamos a nuestro cuerpo a seguir funcionando de manera correcta, evitando o controlando enfermedades como hipertensión arterial, aumento del colesterol o grasas y la diabetes tipo 2.

¿Esta información puede salvar vidas?… ¡Claro que sí!

Otro gran beneficio de conocer el ciclo cardíaco es saber cómo realizar correctamente la RCP, toda la población debería tomar cursos de primeros auxilios, ya que el hacerlos correctamente puede salvar muchas vidas. La reanimación cardiopulmonar o RCP, por sus siglas, es una técnica que se utiliza cuando una persona deja de respirar y/o su corazón deja de latir, el objetivo de dicha técnica es mantener la circulación de sangre oxigenada hacia todo el cuerpo, principalmente al cerebro; se realizan compresiones en el pecho, tratando de profundizar un cm y que estas compresiones sean entre 100-120 por minuto, con ciclos de 30 compresiones con dos momentos de oxigenación (ventilaciones) entre cada ciclo.

En este punto se preguntarán ¿qué tiene que ver todo esto con saber sobre el ciclo cardiaco? Es importante conocer las fases y el ciclo, ya que si las compresiones se realizan demasiado rápido, evita que la sangre pase correctamente por el corazón y, combinado con las ventilaciones, que haya buena oxigenación de la sangre y, por lo tanto, de todo el cuerpo; por otro lado, si se dan demasiado lento, la sangre no circula bien por el cuerpo, no tiene llegada a todos los órganos, por lo tanto tampoco pueden tener oxígeno, entonces aquí está la importancia de conocer el ciclo cardíaco y sus dos principales fases.

De esta misma manera, ayuda a que todos tomemos conciencia de la importancia de nuestro corazón y la importancia de su ciclo, así como ayuda a que las personas que tienen enfermedades cardiacas comprendan mejor sus tratamientos y puedan manifestar mejor todas sus dudas sobre estos.

¿Qué síntomas me dicen que algo anda mal con mi corazón?

Si sientes un dolor en el pecho que se siente como una opresión, ardor o presión fuerte, y que incluso puede extenderse al brazo, cuello, mandíbula o espalda, es una señal de alerta. También es preocupante si te cuesta respirar, sientes palpitaciones fuertes o irregulares, o tienes mareos repentinos que pueden llevarte al desmayo. Otros síntomas como sudoración excesiva, náuseas o una sensación de fatiga extrema pueden ser señales de un problema cardíaco, especialmente en personas mayores, mujeres o diabéticos, quienes a veces no presentan el típico dolor en el pecho. Si notas estos síntomas o tienes dudas sobre ellos, busca ayuda médica de inmediato, ya que actuar rápido puede salvarte a ti o a tus seres queridos.

El ciclo cardíaco es el motor que mantiene con vida a nuestro organismo, permitiendo que la sangre lleve oxígeno y nutrientes a cada rincón del cuerpo. Comprender cómo funciona nos ayuda a detectar posibles alteraciones y tomar medidas para cuidar nuestro corazón. Aunque algunos factores de riesgo no pueden modificarse, adoptar hábitos saludables como una buena alimentación, actividad física regular y evitar sustancias dañinas puede mejorar la eficiencia de nuestro ciclo cardíaco y prevenir enfermedades graves. Además, conocer su funcionamiento también es clave en situaciones de emergencia, como en la RCP, pues una correcta comprensión del ciclo cardíaco puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Nuestro corazón trabaja sin descanso por nosotros; entenderlo y protegerlo es lo mínimo que podemos hacer.

regresar

México genera hasta 1.5 millones de toneladas de basura electrónica al año

Actualmente, México genera aproximadamente entre 1.1 y 1.5 millones de toneladas de residuos eléctricos y electrónicos al año, es decir, 1,160 a 1,500 millones de kg, como resultado del consumo y desecho de aparatos electrónicos de uso diario.

Esta cifra ubica a México entre los países con mayor generación de basura electrónica en el mundo; es el tercero en América, detrás de Estados Unidos y Brasil, dijo Constantino Gutiérrez Palacios, académico de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

Aunque en México no hay cifras públicas oficiales para cada año en la última década, las estimaciones disponibles (2024 vs. 2010-2016) muestran un claro crecimiento en volumen total por habitante:

  • 2010: alrededor de 1 millón de toneladas al año.
  • 2022–2025 (estimado): entre 1.1 y 1.5 millones de toneladas al año.
  • En 2022, la tasa de generación promedio fue de 11.8 kg por persona al año.

¿Por qué hay tanta basura electrónica?

Todos los aparatos necesitan corriente eléctrica para funcionar y, al término de su vida útil, el propietario los desecha. Sin embargo, podrían valorizarse o someterse a tratamiento para su reciclaje y disposición final.

El experto considera que en México se ha acelerado el consumo de aparatos electrónicos debido a ciclos de vida más cortos. Además, hay una baja tasa de reciclaje formal y, en consecuencia, la mayoría de estos residuos se envían a vertederos o se manejan de manera informal.

Los residuos electrónicos provienen principalmente de tres grandes grupos, pero los que más contribuyen en volumen y peso no son los celulares:

• Grandes electrodomésticos: 40-50 por ciento
• Electrónicos de consumo (TV, audio): 20-25 por ciento
• Informática y telecomunicaciones: 15-20 por ciento
• Otros: 5-10 por ciento

¿Quién recicla?

El reciclaje se regula y se gestiona mediante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), programas de acopio oficiales y sistemas de gestión empresarial.

En cuanto al reciclaje informal, que no siempre es cuantificado, se estima que incluye del 20 al 30 por ciento adicional, y se recuperan principalmente metales como aluminio y hierro. Sin embargo, no siempre se maneja adecuadamente, por lo que implica un riesgo ambiental.

No existe una cifra exacta de cuánto se envía a rellenos sanitarios, porque los residuos electrónicos se almacenan en hogares, parte entra al flujo de residuos sólidos urbanos y el sector informal recupera materiales antes de la disposición final.

Se estima que entre el 40 y 60 por ciento termina en rellenos sanitarios, tiraderos a cielo abierto o en una disposición inadecuada, lo que equivale aproximadamente a entre 500 mil y 700 mil toneladas.

¿Cuáles sustancias tóxicas contienen los aparatos electrónicos?

Los aparatos eléctricos y electrónicos contienen diversos componentes peligrosos que pueden representar riesgos ambientales y a la salud si no se gestionan adecuadamente al ser desechados.

De acuerdo con información técnica de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) y acuerdos internacionales como el Convenio de Basilea, existen diversas sustancias tóxicas presentes en residuos electrónicos que representan riesgos importantes para la salud y el ambiente.

Entre las más relevantes se encuentran los metales pesados, como el plomo (Pb), presente en soldaduras, baterías y pantallas CRT, el cual puede afectar el sistema nervioso, los riñones y el desarrollo infantil.

También destaca el mercurio (Hg), utilizado en lámparas fluorescentes, pantallas LCD antiguas y algunos interruptores, altamente tóxico y con efectos en el sistema nervioso central. Por su parte, el cadmio (Cd), presente en baterías recargables y algunos circuitos, puede dañar riñones y huesos, además de ser potencialmente cancerígeno.

A estos se suma el cromo hexavalente (Cr⁶⁺), empleado en recubrimientos anticorrosivos, que es cancerígeno y tóxico por inhalación o contacto, así como el arsénico, utilizado en ciertos semiconductores y componentes electrónicos, también clasificado como cancerígeno.

En cuanto a las sustancias presentes en baterías, se encuentran elementos como litio, níquel, cobalto y ácido sulfúrico, especialmente en baterías de plomo-ácido. Estos compuestos pueden generar incendios, lixiviados tóxicos y contaminación del suelo si no se manejan adecuadamente.

Asimismo, destacan los retardantes de flama bromados (BFR), presentes en plásticos de carcasas y tarjetas electrónicas, que incluyen compuestos como PBDE y PBB. Estas sustancias pueden generar dioxinas y furanos al ser quemadas, además de ser persistentes en el ambiente y bioacumulables.

Otro grupo importante son los bifenilos policlorados (PCB), utilizados en equipos eléctricos antiguos como transformadores y capacitores, los cuales son altamente persistentes y cancerígenos.

Finalmente, los gases refrigerantes como los clorofluorocarbonos (CFC), hidroclorofluorocarbonos (HCFC) e hidrofluorocarbonos (HFC), presentes en refrigeradores y sistemas de aire acondicionado, contribuyen al cambio climático y, en el caso de los dos primeros, al agotamiento de la capa de ozono.

¿Qué pasa cuando un celular termina en un tiradero común?

Los teléfonos celulares que llegan a los tiraderos a cielo abierto generan impactos ambientales significativos debido a su contenido de metales pesados, baterías de litio, retardantes de flama y compuestos electrónicos complejos.

Cuando el celular se degrada por exposición al sol y la lluvia, provoca toxicidad en los microorganismos del suelo; además, puede afectar la fertilidad del suelo y su microbiota. En el medio ambiente, las plantas absorben y almacenan metales a lo largo del tiempo.

Además de contaminar aguas superficiales y subterráneas, la lluvia genera lixiviados que arrastran metales pesados hacia ríos, arroyos y acuíferos.

Metales como el cadmio y el plomo pueden persistir por décadas, bioacumularse en peces y, en consecuencia, entrar a la cadena alimentaria humana.

En tiraderos es común la quema para recuperar cobre. Al incendiarse, se contamina el aire, se generan problemas respiratorios en las comunidades cercanas y existe un riesgo potencial cancerígeno a largo plazo.

También hay riesgo de incendios y explosiones. Las baterías de litio son altamente reactivas, pueden incendiarse al perforarse o calentarse y generar incendios persistentes y tóxicos. Esto incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero y los riesgos para recolectores informales.

No se queda atrás el impacto en la fauna, que va desde la ingestión accidental de piezas pequeñas, la bioacumulación de metales en aves y animales, hasta alteraciones reproductivas por disruptores endocrinos (retardantes bromados).

Además, se presenta una contribución indirecta al cambio climático debido a la liberación de carbono negro por quema, la pérdida de materiales valiosos (oro, cobre, tierras raras), lo que obliga a mayor extracción minera y un mayor impacto ambiental.

En México

En México hay comunidades afectadas por el manejo informal de residuos electrónicos. El problema suele estar asociado a desensamblaje manual sin protección, quema de cables para recuperar cobre, manejo inadecuado de baterías y tarjetas electrónicas, así como disposición en tiraderos a cielo abierto.

Algunas zonas donde se ha documentado esta problemática son dentro de la zona metropolitana del Valle de México, donde en barrios con actividad de reciclaje informal en CDMX y Estado de México se da recuperación manual de metales, quema de cables en espacios abiertos y exposición a plomo y emisiones tóxicas.

En Guadalajara, Jalisco, hay presencia de recicladores informales y centros de acopio no regulados, manejo inadecuado de tarjetas electrónicas y riesgo por liberación de retardantes bromados y metales pesados.

En Monterrey, Nuevo León, se dan actividades informales de valorización y problemas asociados a incendios y emisiones por quema de residuos.

En ciudades fronterizas como Tijuana y Ciudad Juárez, se ha asociado históricamente a la importación ilegal de electrónicos usados, desensamble informal y exportación parcial de materiales, así como manejo inadecuado de fracciones no valiosas.

Principales afectaciones documentadas

La calidad del aire resulta afectada por la quema de plásticos con retardantes bromados que emiten dioxinas y furanos, además de vapores de plomo y otros metales.

En cuanto a la contaminación del suelo, se da por el depósito de cenizas con metales pesados y la acumulación de componentes no reciclables.

Existe un riesgo para el agua subterránea debido a la lixiviación en tiraderos sin impermeabilización.

¿Qué porcentaje de materiales puede recuperarse realmente?

El porcentaje de materiales que puede recuperarse de los residuos electrónicos depende del tipo de aparato y del nivel tecnológico del proceso de reciclaje. Sin embargo, con tecnologías formales modernas se pueden recuperar entre 70% y 90% del peso total de muchos equipos.

En los grandes electrodomésticos, como refrigeradores y lavadoras, la recuperación puede alcanzar entre 85% y 95%. En el caso de computadoras y laptops, el porcentaje se sitúa entre 75% y 85%, mientras que en televisores LCD o LED oscila entre 70% y 85%.

Los teléfonos celulares presentan una recuperación aproximada de entre 70% y 80% en términos de peso. Finalmente, las lámparas fluorescentes tienen un potencial de recuperación menor, de entre 60% y 80%, debido a la complejidad de sus componentes y a la presencia de sustancias peligrosas.

¿Qué materiales se recuperan?

En el reciclaje se pueden recuperar diversos materiales. Los más abundantes son los metales ferrosos, como hierro y acero, que constituyen la fracción mayoritaria y tienen una tasa de recuperación superior al 95%.

También se recuperan metales no ferrosos, como cobre, aluminio y zinc, cuya recuperación puede ser alta cuando existe una adecuada separación de los componentes. Además, aunque en menor proporción, se encuentran metales preciosos como oro, plata y paladio, presentes principalmente en celulares y tarjetas electrónicas.

Los plásticos también pueden recuperarse de forma parcial; sin embargo, su aprovechamiento se ve limitado por la presencia de mezclas con retardantes de flama bromados.

En términos generales, el potencial técnico máximo de recuperación se estima entre 85% y 90%. No obstante, en países con sistemas desarrollados la recuperación real oscila entre 60% y 75%, mientras que en México es menor debido a la baja cobertura de sistemas formales y al predominio del sector informal.

Caso específico: celulares

En el caso de los teléfonos móviles, un dispositivo típico contiene aproximadamente 40% de metales, 30% de plásticos, 15% de vidrio y cerámicos, y 15% de otros materiales. Aunque puede incluir más de 60 elementos químicos distintos, la masa recuperable económicamente suele situarse entre 70% y 80%. Sin embargo, la recuperación de tierras raras sigue siendo limitada a nivel mundial.

¿Qué tan viable es reparar en lugar de reemplazar?

Reparar los aparatos eléctricos y electrónicos en lugar de reemplazarlos suele ser técnica, económica y ambientalmente viable en muchos casos, aunque depende del tipo de equipo, la disponibilidad de refacciones, el costo de la reparación y la obsolescencia tecnológica.

Desde el punto de vista técnico, muchas fallas se deben a componentes específicos que pueden sustituirse con relativa facilidad. En electrodomésticos como lavadoras, refrigeradores o licuadoras, es posible cambiar motores, tarjetas electrónicas, termostatos o cables.

En equipos electrónicos como televisores y computadoras, se pueden reemplazar fuentes de poder, pantallas, baterías o discos duros. En teléfonos móviles, las reparaciones más comunes incluyen batería, pantalla o puerto de carga.

Estas intervenciones pueden extender la vida útil de los equipos entre tres y diez años. No obstante, existen limitaciones importantes, como diseños con componentes sellados o pegados, falta de manuales técnicos y escasez de refacciones.

En términos económicos, la reparación resulta viable cuando su costo es menor al de adquirir un equipo nuevo. Como regla general, se considera conveniente cuando el gasto representa menos del 50% del valor del dispositivo.

Desde la perspectiva ambiental, reparar reduce la generación de residuos electrónicos, disminuye la extracción de minerales críticos como cobre, litio o cobalto, y evita emisiones asociadas a la fabricación de nuevos equipos.

Sin embargo, existen barreras que dificultan esta práctica, como la obsolescencia programada, la falta de refacciones originales, el diseño no reparable y una cultura de consumo orientada al reemplazo.

En México, la reparación tiene un papel importante gracias a un amplio sector informal de talleres de electrónicos y electrodomésticos, lo que contribuye a retrasar la generación de residuos, que supera 1.2 millones de toneladas anuales. No obstante, persisten desafíos relacionados con la disponibilidad de refacciones y el acceso a información técnica especializada.

regresar

Colaboración científica sino-mexicana en desarrollo de sensores para monitorear estructuras y analizar suelos

Fernando Velázquez Carreón, investigador doctoral en ingeniería eléctrica del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT) de la UNAM, publicó un artículo de investigación científica en colaboración con investigadores de la Universidad Tecnológica de Dongguan (DGUT), China, sobre el desarrollo de un prototipo de sensores a base de fibra óptica que permiten monitorear grandes estructuras como puentes, vibraciones en edificios, y análisis de suelos. para prevenir riesgos de fallas estructurales.

Los resultados se publicaron en Measurement, revista de la Confederación Internacional de Metrología (Journal of the International Measurement Confederation), la publicación de mayor referencia en el campo de la medición e instrumentación científica y tecnológica.

El artículo fue publicado en coautoría con Gabriel Eduardo Sandoval-Romero, investigador del ICAT-UNAM y tutor doctoral de Velázquez Carreón. Del lado chino, participaron los investigadores de la Escuela de Ingeniería Electrónica e Inteligencia de la DGUT: Kuikui Guo y Hongcheng Wang, autores de correspondencia del artículo, junto con Ye Liu, Yadong Wei y Yawei Hu. 

Esta colaboración es un ejemplo del potencial de la colaboración científica sino-mexicana y es resultado de la estancia semestral que, en 2025, Velázquez Carreón realizó como candidato a doctor por la UNAM en la Universidad Tecnológica de Dongguan, ubicada en la provincia de Guangdong. 

La UNAM y DGUT tienen un convenio de co-dirección de tesis doctoral. Aunque Velázquez Carreón no participó directamente en dicho programa, gracias a las gestiones de Hongcheng Wang, profesor de la DGUT, Eduardo Sandoval-Romero, investigador del ICAT, así como al respaldo de la Sede de la UNAM en China, fue posible su estancia en China.

¿Qué problema resuelve esta investigación?

Un puente de gran tamaño, o un edificio ubicado en una zona sísmica. Todas estas estructuras «hablan» a través de vibraciones sutiles: movimientos mínimos que, si se detectan a tiempo, pueden advertirle a los ingenieros que algo requiere atención antes de que ocurra una falla grave. El problema es que los equipos capaces de escuchar esas señales han sido históricamente costosos, voluminosos y difíciles de instalar en múltiples puntos al mismo tiempo.

Esto es precisamente lo que esta investigación aporta al campo. El equipo UNAM-DGUT diseñó sensores basados en fibra óptica integrados en estructuras impresas en 3D, materiales accesibles y de bajo costo, lo que abre la puerta a instalar redes enteras de sensores distribuidos a lo largo de un puente, un ducto o una zona geológica, para monitorear vibraciones en tiempo real y de forma continua.

La tecnología: rejillas Bragg y estructuras tipo puente

El proyecto se centra en el desarrollo de sensores de vibración de baja frecuencia basados en rejillas Bragg (FBG). Estos dispositivos utilizan fibra óptica para detectar minúsculas variaciones en la longitud de onda de la luz reflejada, cambios que se producen cuando una estructura experimenta deformaciones mecánicas. La clave del diseño está en integrar estas fibras en estructuras flexibles tipo puente fabricadas mediante impresión 3D, que actúan como amplificadores mecánicos del movimiento.

En los laboratorios de DGUT, Velázquez Carreón tuvo acceso a sistemas de microfabricación con láser de femtosegundo, una tecnología de escritura directa que permite inscribir las rejillas Bragg con precisión nanométrica sobre la fibra óptica, anteriormente disponible solo en dispositivos comerciales de alto costo.

«En DGUT trabajamos con sistemas de microfabricación avanzados para dispositivos de fibra, lo que me ha permitido profundizar en nuevas técnicas que complementan y amplían mis conocimientos previos.» — Fernando Velázquez Carreón, investigador doctoral del ICAT-UNAM

El artículo presenta un prototipo con seis variaciones, diseñado para detectar vibraciones lentas y suaves, que el ojo humano no puede ver pero que, acumuladas con el tiempo, pueden advertir que algo está fallando. El estudio del prototipo se realizó con un enfoque geométrico y estadístico, para la optimización de la respuesta ante bajas frecuencias y aceleraciones.

Los dispositivos respondieron de forma consistente y predecible, sin confundirse con vibraciones provenientes de otras direcciones.

De China a México: aplicaciones en edificios, puentes y suelos

Velázquez Carreón planea llevar estos avances de regreso a México para desarrollar sistemas de monitoreo en ductos de petróleo y gas, capaces de analizar vibraciones, temperaturas y aceleraciones en tiempo real, contribuyendo a la prevención de fallas y al mantenimiento predictivo de infraestructura crítica.

En lugar de revisar una estructura de vez en cuando, o esperar a que el daño sea visible, esta tecnología permitiría tener «oídos» permanentes colocados en los puntos más críticos de la infraestructura, capaces de detectar desde los primeros síntomas de deterioro hasta actividad sísmica de baja intensidad. El resultado es una herramienta con potencial real para proteger vidas, reducir costos de mantenimiento y anticiparse a desastres en sectores tan estratégicos como la industria energética, la ingeniería civil y la gestión de riesgos geológicos.

Perfil del investigador

Velázquez Carreón obtuvo su grado de doctor en enero de este año y actualmente se encuentra realizando un posdoctorado en la UNAM. Estudió su licenciatura en Física y la maestría en Ingeniería (Instrumentación) también en la UNAM. En 2019 realizó una estancia en el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), donde colaboró en la fabricación de un detector de fibra óptica para el monitoreo de colisiones de partículas en el experimento ALICE. Cuenta con publicaciones indexadas y participaciones en conferencias nacionales e internacionales.

La colaboración UNAM-DGUT como plataforma de innovación

El artículo, firmado en conjunto por investigadores de ambas instituciones, es una muestra del potencial de la colaboración científica sino-mexicana y un incentivo para impulsar alianzas estratégicas entre instituciones educativas de ambos países. Velázquez Carreón invita a otros estudiantes a considerar estancias de investigación en China, destacando sus avances tecnológicos y su creciente apertura hacia la colaboración internacional. El artículo se puede consultar en: Velázquez-Carreón, F., Guo, K., Wang, H., Liu, Y., Wei, Y., Hu, Y., & Sandoval-Romero, G.E. (2026). Statistical modeling and performance characterization of bridge-type FBG sensors for low-frequency vibration measurement. Measurement, 266, 120435. https://doi.org/10.1016/j.measurement.2026.120435

regresar

Katia Itzel García, de la UNAM al arbitraje mundialista

Katia Itzel García Mendoza, alumna de la Facultad de Derecho y egresada de la Licenciatura en Ciencia Política y Administración Pública de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, fue designada por la FIFA como una de las 52 personas que integrarán el cuerpo arbitral de la Copa Mundial de 2026, que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá.

Con este nombramiento, se convertirá en la primera árbitra central mexicana en participar en un Mundial varonil, y en la cuarta mujer en la historia en desempeñar esa función en la máxima competencia del futbol internacional.

Antes que ella, solo tres árbitras centrales han dirigido partidos en esta categoría: la francesa Stéphanie Frappart, la ruandesa Salima Mukasanga y la japonesa Yoshimi Yamashita, quienes participaron en la Copa del Mundo de Qatar 2022.

En el continente americano, la presencia femenina en ese torneo se había dado previamente a través de árbitras asistentes, como la brasileña Neuza Back y la mexicana Karen Díaz.

“Es una gran alegría poder formar parte del equipo de árbitros que estará en el Mundial y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad”, expresó García Mendoza durante un encuentro con estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, realizado horas antes de que se diera a conocer la lista oficial.

La egresada universitaria también señaló que su presencia en el torneo internacional es resultado de un proceso colectivo dentro del arbitraje. “Represento el espacio que muchas árbitras abrieron para nosotras, y espero que esto sea un espacio todavía más grande para las que vienen atrás”, afirmó.

Durante esa misma charla, explicó que el arbitraje implica una toma constante de decisiones, en la que convergen elementos del derecho y de la ciencia política. “La política trata de tomar decisiones de acuerdo con los escenarios que tiene enfrente. En un partido tienes dos equipos que buscan ganar, dos esferas que compiten, y el árbitro debe aplicar la reglamentación para que esa disputa se dé dentro de la legalidad”, indicó.

Además de la preparación teórica, la exigencia física es un componente central de esta labor. Una árbitra o árbitro recorre en promedio 11.5 kilómetros por partido, en un contexto que demanda precisión, resistencia y capacidad de interpretación de las reglas en tiempo real.

García Mendoza también destacó la evolución del arbitraje femenino en México. Cuando inició su carrera, había alrededor de 30 árbitras profesionales en el país; actualmente son más de 100, aunque todavía representan menos del 10 por ciento del total.

“Quiero que niñas, niños y jóvenes vean en el arbitraje una figura distinta, una forma más de vivir el futbol”, señaló.

A dos años de la Copa Mundial de 2026, que tendrá como sedes a México, Estados Unidos y Canadá, la árbitra consideró que el país está preparado para recibir el torneo, aunque reconoció que existen aspectos por atender. “El momento de mostrarnos al mundo siempre va a ser muy positivo”, concluyó.

regresar

Purificar el agua con residuos de aguacate

  • Una forma de aprovechar la capacidad de bioadsorción de las cáscaras y huesos del fruto

De las distintas frutas o vegetales que consumimos quedan residuos orgánicos que no siempre se desechan adecuadamente y pueden representar un problema para la salud y el ambiente. En la actualidad, esos restos podrían tener una segunda vida y ser aprovechados como biocombustibles, insecticidas naturales o biomateriales. 

El doctor Michel Rivero, del Instituto de Investigaciones en Materiales, Unidad Morelia de la UNAM, en colaboración con la doctora Sayra Orozco (investigadora por México), ha trabajado desde hace unos años en el desarrollo de biomateriales (materiales provenientes de fuentes como la fruta, los vegetales o las plantas) para el tratamiento de aguas residuales.

Estas aguas de desecho terminan contaminadas con detergentes, fármacos, fertilizantes, metales pesados y colorantes, entre otros productos de usos cotidianos.

La aplicación de su trabajo con biomateriales inició en 2023, en la comunidad indígena de San Francisco Pichátaro, perteneciente al municipio de Tingambato en el estado de Michoacán, en donde, aunque cuentan con una planta de tratamiento de aguas residuales, no opera de manera correcta, por lo que no pueden reutilizar esa agua o si lo hacen ponen en riesgo sus cultivos.

Los investigadores llegaron a la comunidad y primero caracterizaron el agua de la planta, buscaron qué contaminantes y en qué nivel, mediante índice de calidad del agua (ICA) y conforme a las normas vigentes en México. Posteriormente, evaluaron qué tipo de residuos podrían ser utilizados para sintetizar biomateriales y optaron por utilizar residuos de aguacate como una opción para para remover contaminantes emergentes presentes en el agua.

Preparación del biomaterial

Para poder ser utilizados como biomateriales, la cáscara y el hueso de los aguacates son sometidos a distintos procesos. Primero, se lavan para remover los excedentes de la pulpa que tengan, luego se cortan en trozos más pequeños (de alrededor de 1 cm) y se secan. Por último, son molidos hasta obtener un polvo fino que se conoce como biomaterial natural.

Al observar el biomaterial natural al microscopio pueden verse pequeñas esferas de 15 micrómetros de diámetro y este material ya puede utilizarse como bioadsorbente. Sin embargo, el doctor Rivero explica que para un mejor funcionamiento es preferible aumentar la porosidad del biomaterial. Esto lo logran a través de un proceso de activación, con el cual rompen esas esferas mediante métodos físicos, químicos o térmicos. En esta etapa, el polvo inicial se convierte en carbón activado.

“A eso nos referimos con el proceso de bioadsorción; es decir, tenemos un bioadsorbente al que se le van a adherir las partículas del contaminante cuando interactúa con el agua contaminada. Al salir del proceso, el agua tiene una concentración menor del contaminante. La eficacia en el proceso de tratamiento de agua por adsorción depende de las propiedades del contaminante y del biomaterial, así como de las condiciones fisicoquímicas en las que se lleva a cabo este proceso. En el laboratorio buscamos las condiciones óptimas, para poder aplicarlo en sistemas reales”.

Ciencia con impacto social

El doctor Michel Rivero explica que actualmente están desarrollando el proyecto “Desarrollo de materiales funcionales para el tratamiento de agua residuales para un desarrollo justo y asequible de comunidades rurales Purépechas” financiado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).

Se lleva a cabo en la comunidad de San Francisco Pichátaro con dos objetivos primordiales: mejorar el tratamiento del agua y gestionar los residuos orgánicos que se generan por la producción y consumo de aguacate. Para llevar esta tecnología a la comunidad, realizaron experimentos en el laboratorio con columnas de adsorción que funcionan similar a los filtros de agua utilizados en las casas. 

Pasaron por una columna de adsorción de aproximadamente 2 cm de diámetro y 7 cm de largo, una muestra de agua obtenida de la planta de tratamiento de aguas residuales de Pichátaro que tenía un índice de calidad de 30. Y cuando el agua contaminada pasó a través del biomaterial generado a partir de los residuos de aguacate este índice subió a 71.

“Analizamos de manera sistemática cómo variaron distintos parámetros y obtuvimos muy buenos resultados. Utilizamos técnicas estandarizadas para caracterizar la calidad del agua, y dependiendo del valor del ICA, se determina el uso que se le puede dar al agua post-tratada. En este caso, el efluente de la columna de adsorción se podría utilizar para riego de la mayoría de los cultivos, incluyendo huertos de traspatio y cultivos de la comunidad, que era el objetivo principal”.

El proyecto contempla la construcción de prototipos a escala de planta piloto de las columnas de adsorción para tratar in situ el efluente de la planta de tratamiento de aguas residuales. Buscan llevar a la práctica lo que se realizó en el laboratorio.

“Si consideramos los residuos de aguacate que se generan en ese lugar por día, estimamos que se generará biomaterial para llenar diariamente más de 50 columnas. Esto implica que el recurso excede las necesidades de los sistemas. De igual manera, la metodología es versátil, por lo que podrían utilizarse otros residuos de la región, como aserrín, mango y otros”.

El equipo de científicos brindará el apoyo y soporte a los habitantes de Pichátaro para que sean ellos quienes sinteticen los biomateriales y operen en la planta, con el fin de que todo de realice localmente. Esta propuesta propone que la comunidad gestione el agua de acuerdo con sus necesidades para estar más seguros de su calidad.

El doctor Michel Rivero explica que una vez que el agua se filtra por el biomaterial, se tiene que trabajar con el contaminante que queda contenido en éste. Al cambiar el contaminante del medio (de un líquido a un sólido) su manejo es más sencillo.

Ese material que quedó en estado sólido puede incinerarse a muy altas temperaturas, y debe garantizarse que durante el proceso no genere otros contaminantes de mayor toxicidad, advierte el investigador. Otra opción es someterlo a procesos de desorción, para separar el contaminante del biomaterial. “Es fundamental evaluar el proceso más adecuado para prevenir la generación de nuevos contaminantes”.

regresar

Cuando el clima golpea al negocio: las olas de calor ponen a prueba a las PyMEs

En los últimos años, el aumento de las temperaturas extremas ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una constante cada vez más preocupante. Las olas de calor, definidas como periodos de más de tres días consecutivos con temperaturas superiores al promedio, están impactando de manera significativa no solo al medio ambiente y a la salud de las personas, sino también al funcionamiento de la economía.

Dentro de este panorama, las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) destacan como uno de los sectores más vulnerables. Estas unidades económicas son fundamentales, ya que representan la gran mayoría de los negocios y generan una parte importante del empleo y del producto interno bruto. En México, por ejemplo, generan el 52 % de los ingresos y emplean a 27 millones de personas, lo que equivale al 68.4 % del total del sector empresarial.

Debido a sus recursos limitados y a su menor capacidad de adaptación frente a fenómenos climáticos extremos, enfrentan desafíos que ponen en riesgo su estabilidad, productividad e incluso su supervivencia. Ante este contexto de vulnerabilidad, resulta clave entender cómo se manifiestan estos impactos en la práctica. Para ello, UNAM Global entrevistó al doctor Jorge Méndez Astudillo, investigador asociado en el Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la UNAM.

Diversas afectaciones

Estos desafíos se traducen en múltiples afectaciones concretas. De acuerdo con Méndez Astudillo, uno de los principales efectos de las olas de calor en las PyMEs es el incremento de los costos operativos. El aumento de la temperatura obliga a un mayor uso de sistemas de enfriamiento, como ventiladores, aires acondicionados y equipos de refrigeración, lo que eleva el consumo de energía eléctrica y reduce los márgenes de ganancia, especialmente en negocios con ingresos ajustados.

Además, las olas de calor generan pérdidas económicas directas. En sectores como el agrícola y el ganadero, las altas temperaturas afectan la producción debido a sequías, estrés térmico en los animales e incendios forestales. Esto no solo perjudica a los productores, sino que también incrementa los precios de los insumos básicos, extendiendo el impacto a lo largo de toda la cadena de valor.

Este efecto no se limita al sector primario. En el ámbito de alimentos y bebidas, las altas temperaturas aceleran la descomposición de los productos perecederos, lo que obliga a reforzar la cadena de frío y aumenta el riesgo de desperdicio. Restaurantes, cafeterías y pequeños comercios enfrentan así una doble presión: invertir más en refrigeración y, al mismo tiempo, asumir pérdidas por productos que dejan de ser aptos para el consumo.

“A esto se suma un posible cambio en el comportamiento de los consumidores, quienes, ante el calor extremo, tienden a reducir sus salidas, disminuyendo la afluencia de clientes en establecimientos físicos”, añadió el especialista.

De manera similar, el sector transporte y logística también resiente estos efectos. El uso intensivo de aire acondicionado en vehículos incrementa el consumo de combustible o energía, elevando los costos operativos. Asimismo, el traslado de productos que requieren refrigeración se vuelve más complejo, ya que mantener la cadena de frío exige mayores recursos y control, y cualquier falla puede derivar en pérdidas significativas.

También hay implicaciones en el comercio y la industria, donde el aumento de la demanda energética puede generar sobrecargas en la infraestructura eléctrica y provocar apagones. De acuerdo con la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), estos cortes pueden ocasionar pérdidas de hasta el 3.4 % de las ventas de una empresa. Además de interrumpir procesos productivos, pueden dañar equipos y generar costos adicionales por mantenimiento y reparación.

Impacto en trabajadores y productividad

En este punto, el impacto deja de ser únicamente operativo y se traslada al factor humano. En sectores como la construcción y, en general, en todas las actividades al aire libre, los trabajadores expuestos a altas temperaturas enfrentan riesgos graves para su salud, como golpes de calor, deshidratación y problemas cardiovasculares. Estas condiciones no solo ponen en peligro la vida de las personas, sino que también reducen la productividad, obligan a detener actividades y generan retrasos en los proyectos.

“En este sentido, el impacto de las olas de calor trasciende los costos operativos y las afectaciones en la cadena de suministro, ya que incide directamente en el capital humano de las empresas. La disminución en el rendimiento laboral, junto con la necesidad de implementar medidas de seguridad adicionales, representa un desafío adicional para las PyMEs, que deben equilibrar la protección de sus trabajadores con la continuidad de sus operaciones”, señaló el doctor Jorge.

¿Qué acciones se están emprendiendo?

Frente a este panorama, algunas PyMEs han comenzado a implementar estrategias de adaptación. Entre ellas se encuentran la optimización del consumo energético, la inversión en equipos más eficientes, la modificación de horarios de operación para evitar las horas de mayor calor y la diversificación de canales de venta mediante plataformas digitales.

En el sector alimentario también se han desarrollado innovaciones en empaques y técnicas de conservación para prolongar la vida útil de los productos. Asimismo, algunas empresas han comenzado a incorporar la planeación financiera ante contingencias climáticas, incluyendo la contratación de seguros.

Aunque estas estrategias representan avances importantes, su alcance sigue siendo desigual. Muchas PyMEs no cuentan con los recursos necesarios para realizar inversiones significativas, lo que evidencia la necesidad de un mayor apoyo institucional. En este sentido, la falta de políticas públicas específicas y de programas dirigidos a este sector representa un obstáculo importante para su adaptación.

¿Qué queda por hacer?

Ante este escenario, el papel del gobierno y de otros actores resulta fundamental para fortalecer la resiliencia de las PyMEs. Entre las acciones necesarias destacan el desarrollo de sistemas de alerta temprana ante olas de calor, la regulación de las condiciones laborales en ambientes de altas temperaturas, la creación de incentivos económicos para la inversión en infraestructura eficiente y el fortalecimiento de la infraestructura energética para evitar fallas en el suministro eléctrico.

Asimismo, es clave promover la capacitación y el acceso a información que permita a las empresas tomar decisiones informadas y anticiparse a los riesgos.

Un desafío que exige adaptación

Las olas de calor representan un desafío complejo y multidimensional para las pequeñas y medianas empresas. Sus efectos no se limitan al aumento de la temperatura, sino que impactan en la economía, la salud, la productividad y la estabilidad social.

Dada la importancia de las PyMEs en el tejido económico, resulta imprescindible visibilizar este problema y desarrollar estrategias integrales que permitan su adaptación. En un contexto de cambio climático, la capacidad de respuesta ante estos fenómenos ya no es una opción, sino una condición indispensable para la supervivencia de las empresas y el bienestar de millones de personas que dependen de ellas.

regresar

Más allá de las neuronas: el sorprendente poder de los astrocitos

Durante mucho tiempo, cuando se hablaba del cerebro, toda la atención se centraba en las neuronas, consideradas las grandes protagonistas del sistema nervioso. Sin embargo, ocultas en este órgano existen células igual de abundantes y sorprendentemente más versátiles de lo que se pensaba: los astrocitos.

Lejos de ser simples células de apoyo, hoy se sabe que participan activamente en procesos fundamentales como la comunicación neuronal, la regulación del entorno cerebral e incluso el procesamiento de información. Este cambio de perspectiva ha transformado profundamente la manera en que entendemos el funcionamiento del cerebro, colocando a los astrocitos en el centro de la investigación neurocientífica.

Comprender qué son, cómo están estructurados, qué funciones cumplen y por qué son importantes permite tener una visión más completa y realista del sistema nervioso.

Parte de un sistema complejo

El sistema nervioso no está formado únicamente por neuronas. La doctora Mónica Andrea López Hidalgo, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores campus Juriquilla de la UNAM, explicó en la conferencia Astrocitos: el brillo secreto del cerebro que, aunque las neuronas han sido tradicionalmente consideradas las protagonistas por su capacidad de generar señales eléctricas, en realidad el sistema nervioso es un conjunto de elementos que trabajan de manera integrada.

“Dentro de este sistema, los astrocitos destacan por su abundancia y por su participación en múltiples procesos clave. Se encuentran distribuidos por todo el cerebro y establecen conexiones tanto con las neuronas como con los vasos sanguíneos, que atraviesan todo el tejido cerebral y permiten su irrigación”, comentó López Hidalgo.

Durante mucho tiempo, se pensó que los astrocitos eran células pasivas que cumplían únicamente funciones de soporte. Esta idea surgió porque, a diferencia de las neuronas, no generan potenciales de acción. Sin embargo, se descubrió que los astrocitos sí están activos, aunque de manera distinta: utilizan señales intracelulares basadas en cambios en la concentración de calcio, lo que transformó por completo la manera en que se entienden estas células.

De distintas formas y tamaños

Además de su actividad, los astrocitos presentan una gran diversidad estructural. Antes se pensaba que tenían forma de estrella, pero hoy se sabe que se asemejan más a una nube con múltiples prolongaciones. “Estas extensiones les permiten interactuar con distintos elementos del entorno cerebral, como las sinapsis neuronales y los capilares sanguíneos, participando incluso en la formación y mantenimiento de la barrera hematoencefálica”, señaló la doctora.

No todos los astrocitos son iguales: su tamaño, forma y organización varían según la especie, la región del cerebro e incluso la capa cortical en la que se encuentren. En los humanos existen tipos de astrocitos que no se han hallado en otras especies, lo que sugiere un alto grado de especialización.

Dualidad temporal

Una característica especial de los astrocitos es que muestran actividad diferente durante el día y la noche. Durante el día regulan la respuesta a estímulos; por la noche se enfocan en la limpieza cerebral y la eliminación de proteínas acumuladas. Su actividad se sincroniza con las oscilaciones cerebrales, como alfa, beta y gamma, modulando tanto la percepción como la plasticidad neuronal. Incluso bajo anestesia, los astrocitos responden a estímulos nocivos, lo que sugiere que la detección y el procesamiento de información pueden ocurrir independientemente de la conciencia.

¿Qué hacen?

Funcionalmente, los astrocitos desempeñan múltiples roles esenciales. La especialista de la ENES Juriquilla destacó que regulan el equilibrio de iones en el entorno neuronal, controlan los niveles de neurotransmisores, participan en el metabolismo energético de las células nerviosas y ayudan a mantener el equilibrio hídrico del cerebro. También contribuyen a la eliminación de desechos, fundamental para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

Más allá de estas funciones de soporte, los astrocitos intervienen directamente en la comunicación neuronal. Detectan la actividad de las neuronas y responden liberando sustancias que modifican dicha actividad, participando en la transmisión sináptica y la plasticidad cerebral, procesos clave para el aprendizaje y la adaptación del cerebro.

Además, participan en el procesamiento de información sensorial, respondiendo a estímulos visuales, táctiles y dolorosos. Por ejemplo, pueden activarse ante ciertos estímulos visuales o responder intensamente ante estímulos dolorosos, lo que implica que no solo apoyan a las neuronas, sino que también forman parte activa de la interpretación de la información sensorial. En el caso del dolor, su activación puede involucrar regiones relacionadas con emociones y toma de decisiones.

Los astrocitos también contribuyen a la memoria. En estructuras como el hipocampo, son necesarios para la plasticidad sináptica, incluida la potenciación a largo plazo, fundamental para la formación de recuerdos duraderos. Por ello, se ha propuesto que una de sus funciones principales es la integración de información a lo largo del tiempo, en escalas de segundos, a diferencia de las neuronas, que operan en milisegundos. Esto es crucial para evaluar progresivamente estímulos ambiguos.

En conjunto, estas características redefinen la visión clásica de los astrocitos: lejos de ser simples células de soporte, emergen como elementos clave en la modulación de la actividad cerebral, capaces de influir en la percepción, la memoria, la toma de decisiones y la conducta.

¿Por qué son importantes actualmente?

El estudio de los astrocitos ha cobrado gran relevancia en la actualidad, no solo para entender el funcionamiento normal del cerebro, sino también para analizar diversas enfermedades neurológicas. Su participación en procesos como el sueño, la vigilia, las funciones cognitivas y la respuesta a estímulos los convierte en un elemento clave dentro de las neurociencias modernas.

Los astrocitos son fundamentales en patologías neurodegenerativas y lesiones cerebrales. Durante el sueño, participan activamente en la limpieza del cerebro, eliminando proteínas que, si se acumulan, podrían contribuir al desarrollo de enfermedades como el Alzheimer. En eventos cerebrovasculares, inicialmente limitan el daño al formar barreras alrededor de la lesión, pero su actividad prolongada puede inducir inflamación y afectar tejidos circundantes.

Este doble rol protector y potencialmente dañino es un reflejo de su naturaleza dinámica: su función depende del contexto, el tiempo y las necesidades del cerebro.

Un actor que ya no es secundario

En conjunto, los astrocitos han dejado de ser considerados simples células de apoyo para convertirse en piezas esenciales del cerebro. Su diversidad estructural, su actividad adaptativa a lo largo del día y su implicación en funciones críticas como la comunicación neuronal, la memoria, la percepción y la respuesta al daño cerebral revelan que el cerebro funciona como un sistema integrado, donde cada célula, incluso las más discretas, tiene un papel fundamental. Estudiarlos no solo amplía nuestro conocimiento sobre el cerebro sano, sino que abre nuevas puertas para comprender y tratar enfermedades neurológicas.

regresar

Agenda cultural UNAM: música, cine, teatro, danza y exposiciones para el 11 y 12 de abril

La Universidad Nacional Autónoma de México mantiene una oferta cultural constante que cada fin de semana reúne propuestas de música, cine, teatro, danza y artes visuales en distintos recintos. El 11 y 12 de abril presentan una selección de actividades en el Centro Cultural Universitario, el Colegio de San Ildefonso y el Teatro Santa Catarina.

Esta programación es solo una muestra del amplio panorama cultural que la UNAM ofrece a la comunidad y al público en general. Consulta la cartelera completa en:
https://cultura.unam.mx/

Música: Vitaly Pisarenko en la Sala Carlos Chávez

El pianista Vitaly Pisarenko se presentará en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario con un programa de música de cámara que destaca por su virtuosismo y sensibilidad interpretativa.

El recital se realizará el 11 de abril a las 18:00 horas.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/vitaly-pisarenko-piano–musica-de-camara

Cine: Starman en la Sala Carlos Monsiváis

La cartelera cinematográfica del CCU incluye la proyección de Starman, dirigida por Robert Stone (EUA, 2025), una propuesta que combina exploración narrativa y mirada contemporánea.

La función será el 11 de abril a las 16:30 horas en la Sala Carlos Monsiváis.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/starman

Exposiciones: Penny Goring en San Ildefonso

El Colegio de San Ildefonso presenta la exposición Penny Goring. El desamor del amor, una muestra que aborda emociones, afectos y experiencias personales desde una perspectiva artística contemporánea.

Puede visitarse de martes a domingo, de 11:00 a 18:00 horas, hasta el 7 de junio.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/penny-goring-el-desamor-del-amor-1

Teatro: Alba en el Teatro Santa Catarina

La puesta en escena Alba continúa su temporada en el Teatro Santa Catarina, en Coyoacán, con una propuesta que explora vínculos familiares y tensiones sociales desde una mirada actual.

Las funciones serán el 11 de abril a las 19:00 horas y el 12 de abril a las 18:00 horas.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/46107

Danza: Voz y cuerpos en la Sala Miguel Covarrubias

La danza contemporánea se hace presente con Voz y cuerpos, una propuesta escénica que articula movimiento, expresión y exploración corporal.

La función se realizará el 12 de abril a las 12:30 horas en la Sala Miguel Covarrubias del CCU.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/tcunam–voz-y-cuerpos


La oferta cultural de la UNAM se renueva cada semana con actividades para todos los públicos, consolidando a la universidad como un referente cultural en México.

Consulta más eventos y planifica tu visita en:
https://cultura.unam.mx/

regresar

Una “estrella microscópica” en el Iztaccíhuatl revela la diversidad oculta de los osos de agua

En la ladera suroeste del Iztaccíhuatl, un equipo de científicos ha identificado una nueva especie microscópica que, pese a medir menos de un milímetro, aporta pistas clave sobre la biodiversidad de alta montaña. Se trata de Minibiotus citlalium, un tardígrado cuyo cuerpo presenta poros con formas similares a estrellas.

Francisco Armendáriz Toledano, investigador del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, es uno de los expertos que descubrieron y caracterizaron esta especie microscópica, la cual fue colectada como parte de una serie de muestreos realizados durante dos años en la ladera suroeste de la “Mujer dormida”.

El científico participa en un proyecto sobre los tardígrados, considerados constructores de suelo, que se llevó a cabo en el lugar en colaboración con Alba Dueñas-Cedillo, Jazmín García Román y Rodolfo J. Cancino-López, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como con Enrico Alejandro Ruiz, del Instituto Politécnico Nacional.

La imagen reúne las distintas escalas del estudio en el Iztaccíhuatl. Arriba, el mapa sitúa la zona de muestreo dentro de la Faja Volcánica Transmexicana y traza los puntos donde se recolectaron musgos a lo largo de la montaña. Al centro, un gráfico resume la diversidad de tardígrados encontrados. Abajo y a los lados, las microfotografías revelan los detalles de Minibiotus citlalium: su superficie cubierta por poros con forma de estrella y la estructura de sus huevos, rasgos que permitieron identificar a esta nueva especie.

De acuerdo con el investigador, el nombre de la especie proviene del náhuatl citlati, que significa estrella, en referencia a las estructuras que recubren su superficie. El descubrimiento se suma a una decena de nuevas especies de tardígrados identificadas en la zona, de las cuales esta es la primera en ser descrita formalmente.

Los tardígrados, también conocidos como osos de agua, son organismos microscópicos que requieren ambientes con humedad constante. Se les considera limnoterrestres porque habitan en sitios con disponibilidad de agua, aunque también pueden encontrarse en ambientes acuáticos continentales, marinos y salobres. Durante mucho tiempo se pensó que eran organismos cosmopolitas, distribuidos de manera uniforme en distintos entornos; sin embargo, los resultados de este estudio indican que su presencia depende en gran medida de las condiciones ambientales específicas.

El análisis de suelos, sustratos y hábitats permitió identificar que las comunidades de tardígrados son más diversas en los musgos que crecen sobre la corteza de los árboles, donde encuentran microhábitats que favorecen la coexistencia de distintas especies con dietas diferenciadas. En contraste, otros sustratos albergan menor diversidad, aunque presentan fauna especializada.

Microfotografías de Minibiotus citlalium. En las imágenes a, b y c se observan estructuras con forma de estrella en la superficie del organismo, rasgo distintivo de esta nueva especie de tardígrado. La imagen d muestra un acercamiento de esa superficie a mayor resolución. Las barras de escala están en micrómetros (μm), una unidad que equivale a una millonésima de metro, lo que permite dimensionar el tamaño microscópico de estas estructuras.

Además de su diversidad, estos organismos desempeñan un papel relevante en los ecosistemas. Funcionan como intermediarios en el flujo de nutrientes al alimentarse de bacterias y hongos, y a su vez formar parte de cadenas tróficas que sostienen a otros organismos en bosques y selvas.

El estudio, cuyos resultados han sido publicados en revistas como Diversity y PLOS ONE, también aporta evidencia sobre la influencia del entorno geológico y ecológico en la distribución de estas especies. El Iztaccíhuatl pertenece a la Faja Volcánica Transmexicana, un corredor biológico que conecta biotas de origen boreal y tropical y que, debido a su historia geológica reciente, ha generado paisajes fragmentados con bosques aislados.

Esta condición ha favorecido la diferenciación de comunidades de tardígrados y la aparición de especies con características propias, lo que sugiere la existencia de un componente endémico en estos organismos microscópicos. De hecho, también se han localizado especies en otras montañas cercanas, como el Ajusco, lo que permite comparar procesos ecológicos entre regiones con origen geológico similar, pero separadas por planicies.

El proyecto continuará en otros volcanes del país, como el Pico de Orizaba, el Nevado de Toluca y el Volcán de Colima, con el objetivo de comprender cómo las montañas funcionan como promotoras de biodiversidad.

Para los investigadores, observar estos organismos a escala microscópica permite entender procesos ecológicos más amplios. En ese nivel casi invisible, donde un poro puede parecer una estrella, se construyen las bases de la vida en los ecosistemas terrestres.

regresar

FES Zaragoza realiza exposición que revela la belleza y los misterios de los insectos

Los insectos constituyen el grupo de organismos más diverso del planeta: se estima que existen millones de especies en todo el mundo, muchas de ellas aún sin descubrir. Su presencia es prácticamente universal, ya que habitan desde selvas y desiertos hasta entornos urbanos, donde desempeñan funciones esenciales como la polinización, la descomposición de materia orgánica y el mantenimiento de las cadenas alimenticias. A pesar de su enorme importancia ecológica, con frecuencia son percibidos de manera negativa.

Ante esta percepción, la FES Zaragoza llevó a cabo la exposición entomológica Bajo las alas: explorando el mundo de los insectos, con el propósito de acercar a la comunidad al conocimiento de estos organismos y contribuir a transformar la manera en que son vistos. A través de diversas actividades, la muestra buscó resaltar su valor ecológico y fomentar una mayor conciencia sobre su papel fundamental en la vida del planeta.

Para lograrlo, la exposición no se limitó a una muestra tradicional, sino que combinó talleres, material gráfico, stands interactivos e incluso un videojuego educativo. La iniciativa surgió ante la necesidad de contrarrestar ideas arraigadas que los catalogan únicamente como plagas o amenazas, como ocurre con las cucarachas o los mosquitos. En este sentido, el doctor Geovanni Rodríguez Mirón, organizador del evento y maestro de la FES Zaragoza, explicó: “Muchas veces solo pensamos que los insectos son malos, pero en realidad nos aportan muchos beneficios”.

Asimismo, señaló que la exposición puso énfasis en la biodiversidad de los insectos, lo cual se traduce en múltiples funciones dentro de las redes tróficas, donde sirven como alimento para aves, reptiles y otros animales, contribuyendo al equilibrio ecológico.

¿Cómo ayuda la exposición a cambiar la percepción de los insectos?

En cuanto a su estructura, el evento se organizó en dos etapas. Durante el primer día se llevaron a cabo ponencias impartidas por especialistas provenientes de diversas instituciones. El segundo día se enfocó en explicar, mediante infografías, juegos y exposiciones, qué son los insectos, cómo diferenciarlos entre sí y cómo distinguirlos de otros grupos de artrópodos, como los arácnidos. Además, se buscó que los asistentes aprendieran a reconocerlos y comprendieran su importancia dentro de los ecosistemas.

El asombro de los estudiantes fue evidente. Datos curiosos, como la existencia de insectos que depositan sus huevos en zonas afectadas por incendios o aquellos que se alimentan de lágrimas de otros animales, generaron sorpresa y despertaron el interés por conocer más. “Son cosas que desconocen los chicos y que hacen ver a los insectos de otra forma”, comentó Rodríguez Mirón.

Macrofotografía de insectos: un mundo invisible revelado

Otro de los aspectos más llamativos de la jornada fue la inauguración de una exposición de macrofotografía. A través de equipo especializado, se lograron capturar imágenes detalladas de distintos grupos de insectos desde múltiples ángulos.

“Estas fotografías permiten observar estructuras que normalmente pasan desapercibidas a simple vista, revelando un mundo complejo y visualmente fascinante. Los colores, formas y adaptaciones de los insectos despiertan asombro incluso en personas que no se dedican a su estudio, generando preguntas sobre cómo desarrollan dichas características y cuál es su origen”, señaló Ángel Ortega García, estudiante de la FES Zaragoza y colaborador en esta jornada.

El evento contó con la participación de estudiantes y docentes de la FES Zaragoza, entre ellos la Dra. Sara López Pérez quien tambien organizo el evento, de la Facultad de Ciencias de la UNAM y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), así como de colectivos de divulgación científica como Biólogos en Crecimiento y las Utopías del Gobierno de la Ciudad de México. Esta colaboración reforzó el carácter colectivo del proyecto, amplió el alcance de la exposición y enriqueció los contenidos presentados.

Impacto educativo de la exposición de insectos

Isaac Orozco Núñez, estudiante de octavo semestre y participante en el evento, expresó que compartir el conocimiento adquirido a lo largo de la carrera de Biología con sus compañeros resultó una experiencia enriquecedora y significativa. Señaló que este tipo de actividades no solo permite reforzar lo aprendido, sino también contribuir a la formación de una sociedad más consciente, ya que incluso un aprendizaje pequeño puede representar un logro importante, especialmente cuando ese conocimiento se transmite posteriormente a otras personas.

Vitales en el planeta

De este modo, esta jornada no solo se planteó como un espacio de difusión científica, sino también como una oportunidad para fomentar una visión más informada y consciente. Comprender la importancia ecológica, la complejidad y la diversidad de los insectos permite construir una relación más equilibrada entre los seres humanos y estos organismos, reconociendo que todos forman parte de un mismo sistema del cual dependemos.

Así, entre microscopios, imágenes ampliadas y actividades interactivas, la exposición no solo informó, sino que también invitó a replantear la manera en que se observa a uno de los grupos más abundantes —y, al mismo tiempo, menos comprendidos— del planeta: los insectos.

regresar

Transformar espacios, construir comunidad: la revolución silenciosa del placemaking

En muchas ciudades existen terrenos y espacios urbanos sin ocupar: lotes abandonados entre edificios, áreas afectadas por desastres o zonas que quedaron fuera de los planes de desarrollo urbano. A simple vista, estos lugares pueden parecer vacíos o inútiles, pero representan una oportunidad única para el placemaking, un enfoque que transforma espacios físicos en lugares con significado social y cultural.

A través de la participación activa de la comunidad, estos espacios pueden convertirse en parques, huertos urbanos, zonas recreativas o áreas de encuentro comunitario, recuperando su valor no solo funcional, sino también simbólico. Más allá de construir estructuras, el placemaking permite que la comunidad se apropie de su entorno, generando identidad, fortaleciendo la cohesión social y mejorando la calidad de vida de quienes habitan la ciudad.

¿Qué es el placemaking y qué lo diferencia del urbanismo?

Para comprender el concepto de placemaking, el Dr. Tommaso Gravante, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la Universidad Nacional Autónoma de México, en colaboración con Carlos Collado, posdoctorante de la misma institución y egresado de la University College Dublin, explican en su trabajo “Placemaking, crisis climática y activismo urbano: El caso del Huerto Roma Verde en la Ciudad de México” que este término se refiere a un enfoque del urbanismo orientado a transformar los espacios físicos en lugares con significado para la comunidad.

A través de este enfoque, se busca fortalecer la identidad local y el sentido de pertenencia de quienes habitan dichos espacios, reconociendo que los lugares no solo son construcciones físicas, sino escenarios de interacción social, cultura y memoria colectiva.

“Aunque el concepto surgió en los años 60 como una estrategia para generar beneficios para los barrios en procesos de transformación urbana, fue a partir de los años 90 que se consolidó como un proceso social y colectivo, entendido no sólo como construcción física, sino como una manera de que las personas participen activamente en la creación y transformación de su entorno”, comentó Collado.

A diferencia del urbanismo tradicional, que se enfoca en productos finales como parques, edificios o infraestructuras y busca principalmente eficiencia económica o funcional, el placemaking se centra en las necesidades de la comunidad y en el fortalecimiento del tejido social.

Una de las diferencias fundamentales es el enfoque en la participación y colaboración comunitaria: mientras el urbanismo tradicional diseña y construye desde arriba, muchas veces sin considerar las necesidades específicas de los vecinos, el placemaking propone un proceso colaborativo que involucra a la comunidad, arquitectos y gobierno. El objetivo no es solo crear un espacio físico, sino que este espacio se vuelva un lugar de referencia cultural y social, donde las personas puedan sentirse identificadas y comprometidas con su entorno.

¿Cómo se hace?

Para llevar a cabo un proyecto de placemaking exitoso, existen varios elementos clave. Collado destacó varios puntos:

  • La comunidad es considerada experta en sus propias necesidades, y su participación activa es fundamental para diseñar espacios funcionales y significativos.
  • La colaboración con arquitectos y gobierno asegura que el espacio sea estéticamente integrado, funcional y sostenible.
  • El espacio debe ser interactivo y social, permitiendo que los habitantes se involucren directamente en actividades como plantar árboles, crear murales o participar en eventos culturales, fortaleciendo el apego al lugar y el sentido de pertenencia.
  • Se busca incluir elementos culturales y creativos, reflejando la identidad local y multicultural de la comunidad.

Finalmente, el placemaking promueve la educación y concienciación comunitaria, integrando actividades ambientales y artísticas que generan cohesión social y mejoran la calidad de vida de los vecinos.

Al aplicar estas estrategias, los proyectos de placemaking no solo transforman espacios, sino que también abordan problemas urbanos específicos, como la desconexión social, la falta de áreas verdes y recreativas, la gentrificación y el abandono de zonas urbanas.

¿Qué problemas urbanos resuelve?

Estos espacios no solo proveen áreas verdes y recreativas, sino que también funcionan como centros de interacción social y educación comunitaria. En ellos se realizan talleres para niños, cuentacuentos, eventos de concienciación ambiental, micrófono abierto y otras dinámicas que fomentan la participación activa y el apego al lugar.

Además, los proyectos de placemaking generan experiencias emocionales significativas. Los huertos comunitarios, por ejemplo, conectan a las personas con la naturaleza, los animales y las plantas, fomentando sentimientos de cuidado y responsabilidad hacia el entorno. Estos espacios verdes también ofrecen un respiro frente al ritmo acelerado y las dificultades que implica vivir en una gran ciudad, como la contaminación, el congestionamiento y la falta de áreas recreativas.

Participar activamente en la creación y mantenimiento de estos espacios permite a los ciudadanos replantearse su relación con la ciudad, fortaleciendo su vínculo con el barrio y el valor que le otorgan a su entorno urbano.

¿Qué dificultades enfrenta?

A pesar de sus beneficios, el placemaking no está exento de riesgos. Uno de los principales desafíos es la gentrificación. Al transformar un barrio o recuperar un espacio olvidado, el lugar puede volverse atractivo para personas externas, provocando un aumento en los precios de la renta, la aparición de tiendas más caras y, en general, desplazando a los residentes originales. Esto convierte a lo que era un proyecto comunitario en un espacio más exclusivo, limitando el acceso de quienes vivían allí inicialmente.

Otro riesgo importante es la sostenibilidad de los proyectos. Algunos espacios se presentan como colaborativos y participativos, pero en la práctica no involucran realmente a la comunidad o no logran consolidarse por falta de fondos, lo que puede llevar a que los esfuerzos no tengan un impacto duradero. Además, aspectos culturales particulares, como la música o ciertas costumbres locales, pueden no ser valorados por los visitantes o residentes extranjeros, generando posibles choques culturales y limitando la integración de todos los actores.

“Por ello el equilibrio es fundamental para que los proyectos de placemaking cumplan su objetivo. No basta con crear espacios estéticamente agradables o comercialmente atractivos; deben ser accesibles, funcionales y realmente integradores. En este sentido, el papel del gobierno y del sector privado es crucial: asegurar la accesibilidad mediante transporte público eficiente, garantizar la seguridad, y fomentar la participación comunitaria son elementos clave para que estos espacios funcionen como lugares de encuentro y convivencia”, apuntó Carlos Collado.

Casos de éxito

A pesar de los desafíos, existen ejemplos exitosos en diversas partes del mundo, aunque no siempre se reconozcan bajo el nombre de placemaking. En Alemania, existen programas de cultivo urbano impulsados por el gobierno; en Australia, iniciativas con inmigrantes buscan integrar a la comunidad mediante espacios compartidos; en Italia, algunos proyectos fomentan la producción y comercialización de alimentos cultivados en jardines urbanos; y en Estados Unidos e Irlanda, se han desarrollado proyectos de placemaking ambiental para involucrar a la comunidad en el uso de espacios verdes.

En la Ciudad de México, los huertos comunitarios continúan diversificándose, representando una oportunidad significativa para fomentar la identidad cultural y la cohesión social. La tendencia global muestra que, aunque las metodologías y objetivos específicos puedan variar, la esencia del placemaking es la participación comunitaria y la creación de lugares significativos.

Creando identidad, comunidad y armonía urbana

Los proyectos de placemaking representan un potente instrumento para construir identidad, cohesión social y conexión con la naturaleza en medio de la complejidad urbana. Sin embargo, su éxito depende de un equilibrio cuidadoso: mantener la accesibilidad, integrar a la comunidad, garantizar sostenibilidad y prevenir la gentrificación.

Cuando se logra este equilibrio, los barrios no solo se transforman físicamente, sino que también generan aprendizajes, emociones y experiencias significativas para todos los que los habitan o visitan. Estos espacios nos recuerdan que la ciudad y la naturaleza pueden coexistir armoniosamente, y que la participación activa de la comunidad es esencial para que la vida urbana sea inclusiva, rica en identidad y emocionalmente gratificante.

regresar

Innovación veterinaria: la FMVZ utiliza perros para la detección temprana del gusano barrenador

La innovación en la medicina veterinaria en México ha encontrado un aliado inesperado, pero altamente eficaz: los perros. A través de un proyecto financiado por el programa PAPIIT (Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica), la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM ha desarrollado una estrategia basada en el entrenamiento especializado de caninos para la detección temprana del gusano barrenador, una plaga que representa una amenaza creciente para la ganadería nacional.

Esta plaga afecta al ganado al infestar heridas abiertas y alimentarse del tejido circundante, lo que genera daño al animal y representa un riesgo sanitario. La ganadería es un pilar fundamental del sector agropecuario mexicano, ya que posiciona al país como el séptimo productor mundial de proteína animal.

Hasta el 17 de marzo de este año, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), se han reportado más de 17 mil 554 casos de infestación en el país.

De crisis sanitaria a emergencia agropecuaria

El doctor Carlos Guillermo Gutiérrez Aguilar, director de la FMVZ, explicó que los antecedentes de este proyecto se remontan a la pandemia de COVID-19 en 2020, cuando, junto con la doctora Arantzatzu Lassala Irueste y la alumna Diana Cortés Becerril, comenzó a entrenar perros para detectar la enfermedad mediante el olfato. En colaboración con el Instituto Nacional de Nutrición, se utilizaron muestras biológicas positivas y negativas para enseñar a los animales a discriminar entre personas infectadas y sanas.

“Aunque los resultados fueron prometedores, la capacidad de entrenamiento dentro de la universidad era limitada, lo que llevó a ampliar la colaboración con la Secretaría de la Defensa Nacional. A través del Centro de Adiestramiento de la Policía Militar, se entrenaron once perros en el Hospital Central Militar durante 2021 para después contribuir en labores de triaje (detección rápida de quién estaba infectado con COVID, antes de que un médico revisará todos los casos manualmente) en el Hospital Central Militar” durante el 2022, expresó.

Con el fin de la pandemia, el equipo decidió no desaprovechar esta capacidad instalada. Los perros, ya considerados una unidad de alta especialización en biodetección, fueron reentrenados para un nuevo desafío: la detección de cáncer. En esta etapa, el proyecto contó con la colaboración del Instituto Nacional de Cancerología, con énfasis en cáncer de mama y cáncer cervicouterino.

De manera paralela, en diciembre de 2024 comenzó a expandirse en México un problema urgente: la aparición y propagación del gusano barrenador. Ante este escenario, el equipo universitario decidió redirigir nuevamente sus esfuerzos, adaptando a los perros para detectar esta nueva amenaza.

¿Cómo se reentrenan los perros para la detección de plagas?

El proceso de reentrenamiento, aunque implicó ciertos retos, fue relativamente ágil gracias a la experiencia previa de los animales. Los perros ya dominaban la metodología de detección basada en el condicionamiento operante, por lo que el principal cambio consistió en enseñarles a identificar un nuevo olor objetivo, asociado a heridas infectadas por gusano barrenador. A diferencia de los entornos hospitalarios controlados, este nuevo entrenamiento se llevó a cabo en ambientes más complejos, como ranchos y zonas de manejo de ganado, lo que exigió una adaptación adicional.

Actualmente, el equipo cuenta con dos perros, Nala y Tamal, capaces de detectar el gusano barrenador con una sensibilidad superior al 90%. Estos resultados, aunque altamente prometedores, aún se encuentran en fase de validación, ya que ha sido difícil acceder a suficientes casos reales en campo para probar completamente su eficacia.

Desde el 11 de enero de 2026, el equipo universitario realiza pruebas experimentales en el Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Ganadería Tropical (CEIEGT), en Veracruz, y posteriormente llevó a cabo una segunda fase en el Centro de Enseñanza Práctica e Investigación en Producción y Salud Animal (CEPIPSA), en Topilejo, Ciudad de México.

“En pruebas controladas, los perros han demostrado una capacidad notable para identificar muestras contaminadas, incluso cuando estas se colocan en animales dentro de dinámicas reales de manejo ganadero”, señaló Gutiérrez Aguilar.

El director de la FMVZ destacó que el uso de perros en este tipo de tareas se justifica no solo por su extraordinaria capacidad olfativa, sino también por su disposición natural a trabajar con humanos. A través de recompensas y juegos, los perros aprenden a asociar la detección de ciertos olores con una gratificación, lo que los convierte en colaboradores eficientes y motivados. Además, su tamaño, adaptabilidad y comportamiento social los hacen ideales para operar en entornos ganaderos.

¿Qué es lo que sigue? Implementación operativa y colaboración estatal

Con el fin de que los perros practiquen en casos reales, el siguiente paso es llevar esta innovación al ámbito operativo. En este sentido, la FMVZ ha establecido una colaboración con el estado de Jalisco, que destaca por contar con su propia agencia estatal de sanidad, a diferencia de otras entidades que dependen exclusivamente del SENASICA. A partir de esta alianza, se busca implementar a los perros en puntos de inspección ganadera, así como capacitar a entrenadores locales para multiplicar el número de animales disponibles.

Además, otros estados como Guanajuato, Colima y Michoacán han mostrado interés en integrarse a esta estrategia, lo que podría permitir la creación de corredores sanitarios que faciliten el tránsito seguro del ganado y eviten la propagación de la plaga hacia el norte del país. También se contempla la participación de estados del Golfo, como Veracruz y Tamaulipas, mediante centros de investigación universitarios.

Un beneficio social, pero también académico

Además de colaborar en la sanidad animal, este proyecto tiene implicaciones importantes para la formación académica. El doctor Carlos Guillermo indicó que la vinculación entre la Facultad, el Gobierno de Jalisco y la industria ganadera fortalece la pertinencia de los programas educativos, mejora la capacitación de los estudiantes y aumenta sus oportunidades de inserción laboral. Asimismo, la retroalimentación constante permite ajustar los planes de estudio en función de las necesidades reales del sector agropecuario.

Un avance en la lucha contra el gusano barrenador

La utilización de perros para la detección temprana del gusano barrenador representa una innovación significativa en la medicina veterinaria en México. Este enfoque no solo aprovecha capacidades biológicas excepcionales, sino que también integra conocimiento científico, colaboración institucional y aplicación práctica en beneficio de la salud animal y la economía ganadera. Aunque aún existen retos por superar, como la validación en condiciones reales y la expansión del programa, los avances logrados hasta ahora posicionan a la FMVZ como un referente en el desarrollo de soluciones innovadoras frente a problemas emergentes.