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Guardianes A-lados: el proyecto académico que transforma la convivencia con murciélagos en Tlalpan

Guardianes A-lados es un proyecto de la UNAM que promueve la convivencia con murciélagos urbanos en Tlalpan y destaca su importancia para el control de insectos, la educación ambiental y la biodiversidad de la CDMX.

Al caer el atardecer en la Unidad Habitacional Hueso Periférico, en la alcaldía Tlalpan, ocurre uno de los fenómenos más sorprendentes de la vida urbana: miles de murciélagos salen de su refugio entre los edificios 12 y 14 para recorrer el cielo nocturno en busca de insectos, contribuyendo al equilibrio ecológico de la ciudad.

Debido al crecimiento de la mancha urbana y la transformación de su hábitat natural, estos mamíferos —presentes en la zona incluso antes de la construcción del conjunto habitacional— encontraron ahí un nuevo refugio. Su permanencia ha implicado una convivencia que requiere respeto, conciencia y acciones de conservación por parte de los habitantes.

En este contexto, Ameyalli Marín Ventura y Liliana Rosas Durán, del Laboratorio de Ecología y Conservación de Vertebrados del Instituto de Ecología de la UNAM, junto con Andrea Pamela Martínez Romero, socióloga de la UAM Xochimilco, integrantes del proyecto “Guardianes A-lados” trabajan para promover una convivencia armónica entre la comunidad y los murciélagos urbanos, además de desmontar mitos y temores en torno a estas especies.

Bajo la guía del Dr. Rodrigo Medellín Legorreta y la Dra. Claudia Moreno Arzate, del Instituto de Ecología de la UNAM, y la Dra. Laura Navarro de Biocencia A.C. , el equipo impulsa estrategias de divulgación científica y trabajo comunitario para informar a los vecinos sobre la importancia ecológica de los murciélagos y atender los desafíos asociados a su presencia en zonas habitacionales. Su objetivo no sólo es proteger a la fauna, sino también fortalecer la relación entre la comunidad y la biodiversidad urbana.

El origen del proyecto

El conjunto habitacional Hueso Periférico fue construido en la década de 1980. Aunque no existe un registro preciso sobre el momento en que los murciélagos comenzaron a habitar los edificios, los habitantes recuerdan que su presencia ha sido constante desde hace décadas.

La convivencia, sin embargo, se volvió más evidente durante la pandemia de COVID-19, cuando el aumento del tiempo en casa llevó a varios vecinos a percibir con mayor intensidad el olor del guano acumulado. Este residuo, rico en nitrógeno, fósforo y potasio, además de diversos minerales, puede funcionar como fertilizante, pero en espacios habitacionales genera molestias, especialmente en zonas con poca ventilación.

A partir de esta situación, Martínez Romero buscó alternativas que fueran más allá de la limpieza del espacio. El reto no era sólo retirar el guano, sino diseñar una solución integral que considerara su manejo adecuado, la seguridad de las personas y el bienestar de los murciélagos.

En la búsqueda de apoyo especializado contactó al Laboratorio de Ecología y Conservación de Vertebrados (LECVT), donde conoció a Ameyalli y Liliana. Con el acompañamiento del Dr. Medellín, la Dra. Moreno y la Dra. Navarri, se diseñó una estrategia integral de intervención comunitaria.

“En una primera etapa realizamos un evento de divulgación llamado Festivalito Murci-Coapa, que abrió el diálogo entre la comunidad y los científicos. A partir de ahí se gestionó una beca otorgada por Biociencia A.C. que dio origen formal al proyecto ‘Guardianes A-lados’”, explicó Marín Ventura.

Rosas Durán compartió que el nombre del proyecto tiene un sentido simbólico y ecológico: “Guardianes” alude al papel de los murciélagos como controladores naturales de plagas urbanas y agrícolas, mientras que “A-lados” destaca tanto su capacidad de vuelo como su convivencia cercana con los seres humanos como «vecinos». La idea es transformar la percepción de estos animales, de amenaza a aliados ecológicos.

¿Qué murciélagos se encuentran en este lugar?

En la zona se han identificado alrededor de cinco refugios dentro del conjunto habitacional. Las especies predominantes son Tadarida brasiliensis, Nyctinomops macrotis y Myotis velifer, todas insectívoras y de gran importancia ecológica.

El sitio ofrece condiciones favorables para su permanencia: espacios estrechos entre estructuras (alrededor de 9 a 10cm), temperaturas adecuadas, protección contra depredadores y cercanía con zonas chinamperas y cuerpos de agua que les proveen alimento y agua.

Esto ha permitido no sólo su permanencia estable, sino también su reproducción. La población es dinámica: algunas especies migran parcialmente, mientras otras permanecen todo el año. En temporadas reproductivas, la colonia puede superar los 5,000 individuos. Actualmente, el lugar funciona también como zona de crianza, donde pueden observarse crías de Myotis y de Tadarida, lo que refuerza su importancia como hábitat urbano, explicó Ameyalli.

¿Qué hacen los Guardianes A-lados?

La coexistencia entre residentes y murciélagos no está exenta de conflictos. Más allá de la acumulación del guano, la presencia de estos mamíferos genera inquietud en algunos vecinos. Estas situación se agrava por la percepción cultural negativa hacia los murciélagos, alimentada por mitos y desinformación, como la idea de que son peligrosos, “vampiros” o incluso “radioactivos”.

Frente a este escenario, el proyecto ha desarrollado una estrategia centrada en la educación ambiental y la comunicación científica. A través de talleres, pláticas, festivales y actividades comunitarias, se busca desmontar mitos y promover una visión más informada de estos animales.

Se enfatiza que los murciélagos no sólo no representan una amenaza, sino que cumplen funciones ecológicas esenciales como el control de plagas y, en algunos casos, la polinización y la dispersión de semillas. Además, se trabaja en generar empatía, mostrando aspectos de su biología que los acercan a los seres humanos, como el cuidado parental, la existencia de “guarderías” de crías y comportamientos sociales complejos.

El trabajo con la comunidad ha mostrado resultados mixtos. Por un lado, existe un sector de vecinos que ha adoptado una visión más positiva, reconociendo beneficios indirectos como la reducción de mosquitos. También se ha logrado una comunicación más abierta gracias a la mediación de personas clave dentro de la comunidad y a la participación de investigadores que responden dudas específicas sobre riesgos sanitarios o comportamiento de los murciélagos.

En este proceso, Pamela Martínez Romero ha sido fundamental. Gracias al conocimiento adquirido junto a especialistas del Instituto de Ecología de la UNAM y sus compañeras del proyecto, se ha convertido en un puente entre el conocimiento académico y la comunidad vecinal, al comunicar la información de manera clara, cercana y comprensible.

“Haber crecido en la comunidad permite establecer relaciones cercanas con los vecinos. Esa cercanía facilita el diálogo y rompe barreras de desconfianza. Muchos vecinos se acercan cuando un murciélago entra en sus viviendas o cuando necesitan orientación sobre qué hacer en determinadas situaciones. Además de ayudar, aprovecho el momento para conversar, informar y sensibilizar”, explicó.

Aun así, persisten resistencias, especialmente relacionadas con la convivencia cotidiana y la presencia de fauna en espacios domésticos.

De desecho a un recursos valioso

Una de las estrategias más importantes del proyecto ha sido la vinculación entre ciencia y comunidad para la gestión del guano. Lejos de considerarlo únicamente un desecho, se ha demostrado que es un recurso valioso como fertilizante orgánico.

Por ello, se han implementado capacitaciones dirigidas a vecinos, personal de la alcaldía y jardineros, enfocadas en la recolección, manejo y reutilización del guano. Incluso se ha promovido su uso en huertos urbanos y en zonas agrícolas como las chinampas, generando un ciclo de aprovechamiento sostenible.

Retos a futuro

De cara al futuro, el proyecto enfrenta varios retos importantes. Entre ellos destacan la elaboración de un plan de manejo formal de la colonia y la implementación de políticas públicas que atiendan la convivencia entre vida silvestre y entornos urbanos.

También se busca establecer registros más precisos sobre la dinámica poblacional de los murciélagos, incluyendo sus periodos de llegada y salida, reproducción y fluctuaciones estacionales.

Finalmente, las guardianas enfatizan que esta unidad habitacional no es un caso aislado, sino un ejemplo de lo que ocurre en múltiples zonas urbanas de la Ciudad de México. Por ello, el proyecto se convierte en un precedente para futuras estrategias de manejo de fauna urbana.

“La convivencia con la naturaleza no sólo es posible, sino necesaria, y debe basarse en el respeto mutuo, la comprensión científica y la participación activa de la comunidad, la academia y las autoridades”, concluyó Liliana Rosas Durán.

¿Por qué es importante este tipo de proyectos?

Para el Dr. Rodrigo Medellín, la labor que las integrantes de este proyecto han hecho es una acción loable y que merece una gran distinción. Con base en su experiencia, la comunicación sobre los murciélagos en entornos urbanos enfrenta un reto central: cambiar la percepción negativa que gran parte de la población tiene sobre estos animales.

“Históricamente, los murciélagos han sido asociados con ideas de suciedad, peligro o transmisión de enfermedades, lo que genera rechazo inmediato. Sin embargo, uno de los principales objetivos de los programas de divulgación científica, como este, es transformar esa imagen mediante información clara, accesible y basada en evidencia”, compartió.

Para lograrlo, enfatizó la importancia de la comunicación científica como herramienta de cambio social. Las estrategias más efectivas no se basan únicamente en la transmisión de datos, sino en el uso de recursos visuales como fotografías, ilustraciones y ejemplos concretos que permitan a las personas comprender mejor la relevancia ecológica de los murciélagos.

Este enfoque tiene un impacto notable: en muchos casos, las personas pasan de una actitud de rechazo a una postura de interés e incluso defensa de estos animales en cuestión de minutos. El cambio se refleja cuando los participantes comienzan a hablar positivamente de los murciélagos con sus familias, vecinos y compañeros de trabajo, generando un efecto multiplicador en la sociedad.

“A partir de esta realidad, surge la necesidad de establecer pautas de convivencia responsable, con un enfoque basado en la tolerancia y el manejo adecuado, es decir, aprender a retirarlos de forma segura cuando se encuentran en espacios domésticos, utilizando herramientas como cajas, guantes o recipientes, para guiarlos suavemente hacia el exterior, en lugar de intentar atacarlos o dañarlos.”

En términos generales, estos programas buscan fomentar una convivencia armónica entre las personas y los murciélagos, reconociéndolos como parte del ecosistema urbano.

“Los murciélagos no son intrusos en la ciudad; en muchos casos han estado aquí mucho antes que nosotros. La tarea es aprender a convivir con ellos desde el respeto y el conocimiento”, concluyó el especialista.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Guardianes A-lados?
Guardianes A-lados es un proyecto académico y comunitario que promueve la convivencia responsable entre habitantes de Tlalpan y murciélagos urbanos, mediante divulgación científica, educación ambiental y acciones de conservación.

¿Dónde se desarrolla el proyecto Guardianes A-lados?
El proyecto se desarrolla en la Unidad Habitacional Hueso Periférico, en la alcaldía Tlalpan, Ciudad de México, donde habitan colonias de murciélagos en espacios urbanos.

¿Qué instituciones participan en Guardianes A-lados?
Participan integrantes del Laboratorio de Ecología y Conservación de Vertebrados del Instituto de Ecología de la UNAM, con colaboración de especialistas y comunicadoras comunitarias vinculadas a la UAM Xochimilco y Biociencia A.C.

¿Por qué son importantes los murciélagos urbanos?
Los murciélagos urbanos cumplen funciones ecológicas esenciales, especialmente el control natural de insectos. También forman parte de la biodiversidad urbana y ayudan al equilibrio de los ecosistemas.

¿Los murciélagos representan un peligro para las personas?
Los murciélagos no deben manipularse directamente, pero su presencia no significa una amenaza automática. La convivencia responsable implica información científica, manejo adecuado y evitar dañarlos.

¿Qué especies de murciélagos se han identificado en la zona?
En la zona se han registrado especies insectívoras como Tadarida brasiliensis, Nyctinomops macrotis y Myotis velifer.

¿Qué se puede hacer con el guano de murciélago?
El guano puede aprovecharse como fertilizante orgánico si se recolecta y maneja adecuadamente, ya que contiene nutrientes útiles para suelos, jardines y huertos urbanos.

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Tu memoria también está en internet: ¿quién decide lo que recuerdas?

  • “Archivo” ha sido un concepto presente constantemente en el arte contemporáneo como herramienta, metáfora u objeto. Con el surgimiento de nuevas tecnologías y de la expansión del internet a partir del siglo XXI, nos encontramos frente nuevos panoramas para analizar la relación entre nuestra noción de y vínculo con el archivar, y el papel de la mecanización de este. Archivar es un proceso que trae consigo relaciones simultáneas con otros temas como la mecanización y las nuevas maneras en que manejamos, navegamos y curamos información a través de algoritmos en la era digital.

El desarrollo de la discusión alrededor del “arte-archivo” o el archivo como arte y la idea de archivo en el arte en general, comienza con Foucault en 1969, quien definió “archivo” como “…la ley de lo que puede ser dicho, el sistema que rige la aparición de los enunciados como acontecimientos singulares”. Otros teóricos, como Walter Benjamin (2003), vieron al archivo como un sitio de memoria y autoridad, donde el pasado se encuentra en constante cambio gracias a su diálogo permanente con el presente. Derrida (1997) por su parte, hablaba del archivo como un almacén de la memoria que a su vez resguarda una promesa del futuro y responde a un deseo de preservar una pieza de la historia.

Si tomamos estas ideas de manera superficial, se podría pensar en el archivo como un medio pasivo, jerárquico y estático, una simple colección o un conjunto de objetos más o menos relacionados arbitrariamente, intencionalmente o no; sin embargo, la naturaleza del archivo es ser cambiante, dinámico y colectivo. Desde su delimitación en “La Arqueología del saber”, Foucault planteó el concepto de archivo no como un espacio o conjunto de elementos, sino como aquello que define los límites del discurso: un sistema subyacente que determina cómo ciertas ideas o saberes se producen y adquieren significado.

Esto se puede observar con el giro que ha sufrido el archivo, al pasar de una herramienta institucional de control a una acción para la democratización de la información (al menos parcialmente). Si bien, ha sido una actividad relegada estrictamente al museo y a instituciones burocráticas, archivar se ha convertido en una acción de hábito, instantánea y cotidiana.

Este cambio nos sitúa en una era donde somos información (Blasco, 2009), es decir, nos encontramos dentro de un mundo en el cual podemos archivar absolutamente todo y, cuando todo es archivable, el archivo se convierte en una forma de lenguaje en sí mismo. Por lo anterior, ya no es conveniente hablar del archivo como metáfora o alegoría, sino como una acción útil y necesaria para relacionarnos con nuestros alrededores. Esto convierte a la figura del artista, de una manera u otra, en una del artista como archivista, y, a su vez, transforma esta figura del artista como archivista, en una del artista como curador (Foster, 2004).

De esta manera, la acción de archivar se encuentra ligada profundamente a tres conceptos clave: memoria, curaduría y montaje. Se ha pensado en el archivo como un espacio neutro, estéril e inmóvil, dentro del cual yacen registros no-cambiantes de la historia y la memoria. No obstante, así como la memoria no es un espacio de almacenaje neutro, sino que inherentemente se desarrolla en locaciones y temporalidades sociales (Brouwer y Mulder, 2003), lo mismo ocurre con el archivo. Por lo tanto, archivar es, inherentemente, una acción de construcción de la memoria.

La acción de recordar requiere, a su vez, de las acciones de localizar, acceder, y reorganizar elementos, para dar una imagen aproximada a lo que fue. Una especie de simulación que, a su vez, también requiere de una curaduría de la información, así como de un montaje de esta, para dar sentido a la misma. Por ende, la memoria funciona simultáneamente como un archivo, pues mira al pasado para construir el presente y crear una imagen del futuro. De esta manera, el presente no existe como tiempo dentro del archivo, “el presente ha dejado de ser un punto de transición entre el pasado y el futuro, volviéndose en cambio el sitio de escritura permanente tanto del pasado como del futuro…” (Groys, 2014, pp. 68).

La acción de archivar se encuentra ligada profundamente a tres conceptos clave: memoria, curaduría y montaje.

Todo lo que se archiva se vuelve automáticamente un registro del pasado y es esta acción lo que lo convierte en una serie de cadenas de información, en espera de ser archivadas (Wolfgang, 2013). Entonces, la memoria se convierte en una red de archivos, de tiempos y, fundamentalmente, de información, que busca dar sentido a un tiempo específico. Por tanto, archivar en esta era se vuelve una actividad fundamental para relacionarnos con el mundo a través de la construcción y conservación de la memoria.

Dado el giro tecnológico del siglo XXI, en la actualidad nos encontramos con nuevas consideraciones sobre el archivo. Para empezar, todo posible registro del mundo exterior ha sido mecanizado, es decir, la manera en la que agrupamos información es, en su mayoría, a través de una máquina que captura y digitaliza la información. Ya establecimos que las posibilidades de que archivar son infinitas, pues todo es y puede transformarse en información.

Como Blasco (2009) destaca, el archivo “no es un grupo más o menos ordenado de imágenes y textos, es una forma de mediación entre los seres humanos, una mediación a la que desde hace tiempo se llama sociedad de la información”, que nos incluye a nosotros mismos. También hay que destacar que, dentro de la máquina, esta información no es simplemente estática, sino que se rige e interpreta por y a partir del código que, a su vez, será interpretado para mostrar y transformar esta información de algo no visible a imagen, sonido, video, etc.

Este giro tecnológico trajo consigo cambios al arte, de entre los cuales podemos destacar el colapso del formato y del medio (Manovich, 2001). Esto provocó que dentro del arte ya no se hable exclusivamente de medios tradicionales (pintura, gráfica, escultura, etc.), pues las tecnologías nos han provisto de nuevas herramientas para la producción y experimentación de imágenes e información; dichas tecnologías también han cambiado la forma en que interactuamos con la información, desde la descentralización de la misma hasta la alteración de los modos de presentación y exhibición pública de las prácticas artísticas (Brea, 2014).

Al mismo tiempo, el acto de la digitalización de la imagen y de la información en general, presenta la posibilidad de escapar del museo o de cualquier lugar de exhibición estático y pasivo. Dentro del espacio del internet y de la máquina, archivar se convierte en una actividad inherentemente interactiva, algo que se transforma y regenera. Es por medio de la participación constante en un registro temporal que la acción de archivar se mantiene siempre accesible y transformativa, pues la digitalización misma permite reproducir información y hacerla circular libremente para que se distribuya a sí misma (Goris, 2004).

Aunque muchas veces se considere al internet como un espacio aislado, lo cierto es que este y la “realidad” (lo externo) han convergido. El arte post-internet es muestra de esto: ahora el internet no existe como una realidad simultánea y paralela a la nuestra, sino como un facsímil que hemos construido a partir de información archivada dentro de este. La definición de post-internet incluye no sólo al arte hecho a partir, a través y para el internet, sino también a aquello fuera de este que se encuentre influenciado por el mismo.

Internet ya no existe simplemente como un espacio dentro de la red, ahora atraviesa todos los aspectos de nuestra cotidianidad, como la manera en que interactuamos, construimos un lenguaje y archivamos. Esto cambia el “culto del objeto” por un “culto del sistema”, a través de la gestión de información, que es la manera como creamos realidades constantemente en el proceso de interacción e intervención.

Ahora bien, si la información se transforma en código, todo lo que navega dentro del espacio digital está compuesto por algoritmos; es decir, códigos programados de manera tal que obedecen el propósito de efectuar orden y respuesta dentro de un sistema y hacer visible lo invisible (Goris, 2004). Ya sean interfaces, sitios web, apps o cualquier otro sistema de interacción que requiera una orden y una respuesta para la manipulación de la información, el algoritmo está presente con el objetivo de dar un funcionamiento adecuado al sistema.

El algoritmo es un código que facilita que ciertas acciones se puedan realizar según una orden especifica, es decir, de una acción a una reacción. Por lo tanto, el algoritmo es: concreto, interactivo y responsivo (Manovich, 2009). Es a partir de estas habilidades que podemos considerar al algoritmo como un concepto que toma el lugar del archivo en el espacio digital.

Para el principio general de los nuevos medios existe una proyección de la ontología del computador hacia la cultura misma: en física el mundo está formado por átomos y en genética está formado de NES [genes]; la programación encapsula el mundo acorde a su propia lógica. El mundo se reduce a dos tipos de software, objetos que son complementarios unos a otros: estructuras de información (como bases de datos) y algoritmos (Manevich, 2001, p.5).

De este modo, el algoritmo se convierte en una forma fundamental para la experiencia, una manera de navegación fija, tanto dentro como fuera de la red y, en consecuencia, para nuestra construcción del mundo a través del registro de la memoria. Como resultado, el archivo se ve ahora remplazado por una realidad algorítmica que condiciona la manera en la cual construimos la memoria y, por tanto, damos un sentido a nuestra identidad y nuestro lugar en el mundo.

Archivar, conservar, ser

El archivar es una acción presente, cotidiana y casi intuitiva en la sociedad contemporánea. Si bien, siempre ha sido una acción presente y relevante en la conservación de la memoria y la vida del ser humano y su historia (tanto individual como colectiva), gracias al giro tecnológico del último siglo se ha convertido en una manera estándar de interactuar con el mundo; tanto para nosotros como para los demás. Es a partir de la acción de archivar que entendemos y otorgamos sentido al mundo que nos rodea. Asimismo, de archivar depende nuestro uso de la tecnología y, por tanto, de la digitalización de la información, Esto crea nuevas maneras de interactuar con la información dentro y fuera de la computadora, así como nuevas maneras de circulación, agrupamiento y comunicación de la información, ahora dadas y dictadas por la interfaz, el software y la codificación del espacio y el tiempo.

De esta manera, identificarnos en un espacio y un tiempo contemporáneo requiere de una navegación constante de algoritmos que funcionan como yacimientos de información constante y cambiante. Los algoritmos no sólo delimitan el discurso, sino que también requieren de una cantidad de información masiva para un funcionamiento apropiado, que es constantemente extraída y categorizada por las funciones mismas asignadas a este. Es decir, quien construye el algoritmo es tanto quien crea las acotaciones y maneras en que se experimenta el conocimiento, como quien extrae y transforma la información necesaria para entender el mundo a través de este.

Podemos concluir que, el algoritmo ocupa ahora el lugar del archivo y, en consecuencia, la forma en que construimos una memoria y una identidad. Así pues, el algoritmo se ha vuelto un ente presente en todas nuestras interacciones, y en la forma que interactuamos con la información, la memoria y el pasado. El ser público ha pasado quizá, de manera desapercibida, de constituirse a través del archivo a construirse, en gran parte, a partir de un algoritmo.

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La máscara en la lucha libre: cuando el personaje se vuelve identidad

Canek retomó referencias asociadas al poder y a los antiguos gobernantes mayas; La Parka y L.A. Park convirtieron a la muerte en parte central de su identidad; Alebrije llevó al ring colores y formas inspiradas en la artesanía y el imaginario popular mexicano; Los Coco representaron la figura del payaso dentro del espectáculo; El Santo y Místico incorporaron una estética asociada con lo celestial y heroico; mientras que Atlantis, Fishman y los Villanos construyeron personajes reconocidos por la elegancia y sobriedad de sus diseños.

En la lucha libre mexicana, las máscaras no solo distinguen a los personajes: también comunican símbolos, historias y formas de entender el espectáculo. Son una frontera invisible entre dos mundos: el de la vida cotidiana y el del personaje que habita el ring. Cuando un luchador se coloca la máscara, no solo oculta su rostro, sino que abre la posibilidad de convertirse en alguien distinto, con una historia propia, una personalidad definida y un lugar dentro de la narrativa del combate.

En ese instante, la identidad deja de ser algo fijo. Se vuelve algo que se interpreta, se construye y se representa frente al público. El luchador no desaparece detrás de la máscara; más bien, aparece otra versión de sí mismo, que puede ser héroe, villano o una figura ambigua, dependiendo del guion del espectáculo y de la reacción de la arena.

Así, la máscara no solo transforma al luchador: también transforma la forma en que el público lo percibe y lo recuerda. En la lucha libre, el personaje no es una simple representación del individuo, sino una identidad que puede llegar a ser más reconocible y duradera que la persona que la porta.

La máscara como evolución del espectáculo

La incorporación de la máscara en la lucha libre mexicana fue un elemento original desde sus inicios y representó una evolución que ayudó a consolidar su identidad como espectáculo. A partir de la década de 1930, cuando la lucha libre comenzó a organizarse formalmente en México, la máscara apareció como un recurso escénico que permitió construir personajes más complejos y memorables.

En este caso, uno de los pioneros del uso de la máscara en la lucha libre en México fue La Maravilla Enmascarada, cuyo nombre verdadero era Corbin James Massey. Debutó en el país el 21 de septiembre de 1934 utilizando una máscara, presuntamente confeccionada por el zapatero mexicano Antonio Humberto Martínez.

Con el tiempo, este elemento se volvió central y se convirtió en el sello distintivo de la lucha libre mexicana frente a otras formas de wrestling en el mundo. Para 1938 aparecería el primer mexicano en consolidar esta tradición: un rudo que se hacía llamar El Murciélago Enmascarado (Jesús Quintero Velázquez), figura clave en la rápida adopción del enmascaramiento dentro del pancracio nacional.

A partir de esa tradición surgieron figuras que marcaron un antes y un después en la historia del deporte-espectáculo. Entre ellas destacan Mil Máscaras, Blue Demon y El Santo, quienes no solo popularizaron el uso de la máscara, sino que la transformaron en un símbolo cultural que trascendió el ring y llegó al cine y a la cultura popular. Su legado abrió el camino para generaciones posteriores de luchadores enmascarados que entendieron la máscara como identidad total del personaje.

En la actualidad, esa herencia continúa en figuras como Místico y Penta Zero Miedo, quienes han reinterpretado la tradición con estilos y narrativas propias. En ellos, la máscara sigue funcionando como un dispositivo de transformación, pero también como una marca reconocible dentro de un espectáculo globalizado, donde la identidad del personaje es tan importante como su desempeño en el ring.

Influencia prehispánica y continuidad cultural

Para entender la diversidad de máscaras que ha tenido la lucha libre mexicana a lo largo de su historia, es necesario ampliar el contexto hacia las influencias culturales que han nutrido su simbolismo. El Dr. Pavel Alonso García Magdaleno, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y becario posdoctoral SECIHTI en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, señaló que una de estas posibles inspiraciones se encuentra en los procesos de enmascaramiento de las comunidades indígenas comtemporáneas.

En estos escenarios, las máscaras tienen un carácter ritual: permiten a sus portadores asumir la identidad de otros seres, como animales, deidades o entidades híbridas, durante ceremonias agrícolas y rituales religiosos, por lo que se consideran objetos de gran valor simbólico y espiritual. Además, en ciertos contextos, como en la Danza de la Pelea de Tigres, que se realiza en Zitla, Guerrero, los jaguares o tigres enmascarados «pelean» para invocar las lluvias. En el ritual, los contendientes luchan con fiereza, ya que el proverbio nahua de la región dicta que “entre más sangre derramen los tigres, más lluvia habrá para la germinación de las semillas”.

Estas raíces simbólicas muestran que la máscara en México no surge únicamente como elemento del espectáculo moderno, sino como parte de una larga tradición cultural en la que transformarse en “otro” tenía un profundo sentido ritual, social y espiritual. Esta concepción no desapareció con el tiempo, sino que fue reinterpretada en distintas expresiones festivas y populares.

A partir de esta herencia simbólica, el uso de máscaras se trasladó a diversos contextos rituales y celebraciones comunitarias, donde su función de transformación siguió vigente. En este proceso destacan festividades como el carnaval de San Salvador Atenco, el Día de Muertos o danzas tradicionales como la de los Viejitos, en las cuales la máscara mantiene su carácter colectivo y ceremonial. En este marco, la lucha libre mexicana se convirtió en uno de los espacios donde estas ideas encontraron una forma de expresión escénica contemporánea.

La lucha libre como identidad cultural

A partir de este contexto, el profesor de la FCPyS comentó que las máscaras en la lucha libre mexicana constituyen un fenómeno identitario propio de nuestra cultura, ya que, aunque existen formas de lucha libre en otros países, el uso simbólico y cultural de la máscara en México tiene características particulares.

En primer lugar, destacó que la máscara no funciona solo como elemento estético o de anonimato, sino como núcleo de la identidad del personaje. Es decir, no oculta al luchador, sino que lo crea.

En segundo lugar, tiene un valor simbólico de transformación. «La máscara permite la separación entre persona y personaje, generando una identidad escénica con códigos propios. Esta dualidad es más marcada en México que en otras tradiciones», dijo.

Otra característica clave es su carga narrativa. La máscara no solo acompaña las luchas, sino que estructura historias completas dentro del espectáculo.

Perder la máscara, similar a un duelo

En este contexto, perder la máscara en una lucha de apuesta constituye un proceso de duelo para el perdedor. No representa solo la pérdida de un objeto físico, sino de una parte fundamental de su identidad, historia y prestigio dentro del espectáculo.

“La pérdida de la máscara en la lucha libre mexicana tiene un impacto profundo en la identidad del luchador. No es solo un cambio estético, sino una transformación simbólica y emocional, comparable a un duelo. Es por ello que en el espectador esta clase de luchas genera un interés particular; un ejemplo actual lo tenemos con la pelea entre El Grande Americano Original y El Grande Americano, que aunque la gente sabe que es Chad Gable y Ludwin Kaiser, respectivamente, llama la atención”, señaló el Dr. Pavel García.

De hecho, en la mayoría de los casos, los luchadores enmascarados que la pierden tienden a perder relevancia, y solo en casos excepcionales logran mayor fama sin ella, como ocurre con Shocker o el Cibernético. Esto muestra que la máscara es un elemento clave del valor simbólico del personaje, ya que perderla obliga a reconstruir la identidad frente al público.

Más allá de la máscara: maquillaje e identidad escénica

Aunque no pueden contemplarse dentro del concepto de máscaras, algunos luchadores han utilizado pintura facial para intimidar a sus rivales, resaltar expresiones y proyectar personalidad.

Desde Sting y Ultimate Warrior hasta Jeff Hardy o Finn Bálor, y en México con ejemplos como Chessman o Pagano, el maquillaje facial ha servido para reforzar la teatralidad del personaje y potenciar su identidad visual dentro del espectáculo.

En México, el ejemplo más actual es el luchador Mr. Iguana, quien no usa máscara ni cabellera, pero construye su identidad a través del carisma, la pintura facial y la conexión con el público, mostrando que existen otras formas de construcción del personaje en la lucha libre.

Un fenómeno que se mantiene

En un contexto de cambios culturales, mediáticos y comerciales, la vigencia de las máscaras en la lucha libre mexicana se explica por su capacidad de mantenerse como un elemento central del espectáculo.

Su permanencia se debe a que conserva su función principal: permitir la transformación del luchador en personaje. Esta capacidad de generar un “otro yo” escénico mantiene viva su relevancia en cada función.

Así, la máscara no solo persiste como objeto dentro de la lucha libre mexicana, sino como un símbolo dinámico que continúa evolucionando sin perder su esencia: transformar la identidad en espectáculo y el espectáculo en identidad.

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Agua, agricultura y salud pública

  • Los plaguicidas invisibles en el Río Santiago

Detrás de las aguas “oscuras” que se observan en muchos ríos, las que en términos coloquiales llamamos “sucias”, se encuentran diversas sustancias químicas que representan un riesgo ambiental. Uno de los recursos más valiosos para la vida es el agua. De ella dependen la salud humana, la producción de los alimentos y el equilibrio en los ecosistemas. Sin embargo, en muchas partes del mundo —y México no es la excepción— los cuerpos de agua son afectados por las crecientes descargas urbanas, los residuos industriales y las escorrentías agrícolas. Los plaguicidas, que se utilizan para prevenir infestaciones en los cultivos, se posicionan entre los contaminantes químicos más alarmantes pues al llegar a los ríos representan un grave peligro para la salud de las personas.

El Río Santiago en Jalisco es un ejemplo de esta situación ambiental. La cuenca está influenciada por actividades urbanas, agrícolas e industriales de gran relevancia económica, pero ha sido expuesta como una de las más contaminadas en el país (Bollo-Manent, Montaño & Hernández, 2017; Jiménez Hernández, 2023). Diversos estudios han identificado recientemente, además de los contaminantes tradicionales, plaguicidas en bajas concentraciones, que pueden tener efectos adversos por su toxicidad, su persistencia y su capacidad de bioacumulación (González-Díaz et al., 2025; Muñoz-Delgado et al., 2025; De Anda et al., 2024). Considerando dicha problemática, este artículo aborda el tema de los plaguicidas en aguas superficiales del Río Santiago-Guadalajara, así como sus posibles implicaciones para la salud y la relevancia de la colaboración científica internacional para enfrentar este tipo de desafíos ambientales.

ALIADOS DEL CAMPO, ENEMIGOS DEL AGUA

A través de los años, para el aumento del rendimiento en la agricultura y la protección de los cultivos, los plaguicidas han desempeñado un importante papel. Su uso en México ha tenido un crecimiento acelerado, sobre todo en regiones con agricultura comercial, como es el Occidente del país. Una parte significativa de estos compuestos no solamente permanece en los campos y suelos, sino que también es arrastrada por el riego y las lluvias hasta los arroyos, presas y ríos, provocando contaminación.

Jalisco, caracterizado por ser uno de los estados con mayor actividad agrícola, tiene un reto en el desarrollo de alternativas sostenibles para la producción de alimentos; un gran desafío debido al constante aumento de la demanda. Muchos de los residuos de los plaguicidas utilizados en la agricultura terminan en cuerpos de agua como el Río Santiago, donde predominan los grupos organoclorados y organofosforados. Algunos de ellos —Lindano (gamma-BHC), Aldrín, DDT, Endosulfán y Dicofol— identificados anteriormente (De Anda et al., 2024), hoy están prohibidos o severamente restringidos en numerosos países debido a su persistencia ambiental y a sus efectos tóxicos para la salud, y forman parte de la lista de contaminantes orgánicos persistentes del Convenio de Estocolmo [ver recuadro].

Se han documentado dichos compuestos en ríos de América Latina, Asia y Europa, vinculándose con severos daños en el sistema nervioso central, afectaciones en el sistema inmunológico, cambios hormonales y aumento del riesgo de cáncer (Elumalai et al., 2025; Li et al., 2024; Meena et al., 2025). En México también se han encontrado estos contaminantes en alimentos, suelos y agua para beber, lo que confirma la grave problemática nacional que representan.

EL RÍO SANTIAGO BAJO ENCUADRE LA LUPA CIENTÍFICA

Recientemente se realizó un análisis sobre la presencia de plaguicidas en veinticinco estaciones de monitoreo ubicadas a lo largo de la cuenca del Río Santiago-Guadalajara. Entre los compuestos identificados destacaron más de diez que son conocidos por su capacidad de acumulación en los organismos con el paso del tiempo y por la toxicidad que provocan.

Este estudio no sólo realizó una cuantificación de las concentraciones de los plaguicidas en el agua del río, sino que también buscó la respuesta a una pregunta clave: ¿qué significan estos valores para la salud de las personas? Se desarrollaron metodologías de evaluación del riesgo con énfasis en infantes, niñas, niños y adultos. El coeficiente de riesgo (HQ; siglas en inglés de Hazard Quotient), permite realizar una comparación de cuánto plaguicida puede estar entrando al cuerpo con una cantidad considerada segura. Si el valor obtenido es menor a uno, el riesgo suele ser bajo; si supera ese valor, existe una posible preocupación para la salud. El índice de riesgo (HI, Hazard Index) suma todos los HQ de los distintos plaguicidas detectados en el agua y muestra su efecto combinado pues en la vida real no estamos expuestos a un solo contaminante sino a una mezcla. También se estimó el riesgo total de cáncer (TCR, Total Cancer Risk) que expresa la probabilidad de que una persona pueda desarrollar cáncer tras una exposición continua de largo plazo. Un valor TCR de uno en un millón indica riesgo muy bajo, mientras que valores superiores pueden considerarse preocupantes y requieren atención.

Elaborado por Rosa Leonor González-Díaz

Los resultados obtenidos mostraron una variación espacial importante entre estaciones y temporadas. Si bien muchos puntos del río mostraron valores bajos (HI menor a uno), dos de las estaciones analizadas superaron este umbral, lo que representa un riesgo potencial para la salud pública, especialmente en comunidades ribereñas. Dichas zonas se localizan cerca de áreas con intensa actividad agrícola y urbana.

LA INFANCIA COMO CENTRO DEL PROBLEMA

La situación para infantes, niñas y niños bajo este panorama es muy preocupante. En una de las estaciones el HI alcanzó valores por encima de cuatro, destacando principalmente concentraciones elevadas de Dicofol. La fisiología de este grupo es más vulnerable por el menor peso corporal, un mayor consumo relativo de agua y un sistema inmunológico en desarrollo, factores que lo hacen más susceptible a los contaminantes ambientales. En otras regiones agrícolas de Jalisco, como la cuenca del Río Ayuquila, se han reportado altas concentraciones de plaguicidas.

Por ello, el grupo de los infantes suele ser uno de los más vulnerables a la contaminación ambiental por estos contaminantes en las aguas. Bebés, niñas y niños pueden absorber proporcionalmente más plaguicidas que las personas adultas. Una exposición parcial o prolongada puede tener implicaciones años después, y se ha vinculado con alteraciones endocrinas asociadas con problemas de aprendizaje, enfermedades neurodegenerativas y una mayor probabilidad de ciertos tipos de cáncer (Sarailoo et al., 2022). Cuando los plaguicidas se encuentran en las aguas superficiales, existe un riesgo de ingreso al organismo por consumo directo desde las escorrentías que pasan a los pozos de agua, el uso doméstico o a través de la cadena alimentaria. Este último punto está asociado con la contaminación presente en peces de consumo, así como en vegetales y hortalizas que han sido irrigados con aguas contaminadas en zonas cercanas a la cuenca.

LA DIMENSIÓN GLOBAL DE UN PROBLEMA LOCAL

La presencia de plaguicidas en los efluentes sucede en muchas partes del mundo. Se ha documentado que ríos en Brasil, España, China, India y Pakistán presentan hallazgos similares, incluyendo las estimaciones de riesgos en poblaciones cercanas, lo que ha impulsado el desarrollo de marcos metodológicos comunes para la evaluación de riesgos de estos y otros contaminantes, con la finalidad de priorizar acciones de mitigación (López-Benítez et al., 2024).

Nuestras investigaciones no serían posibles sin la colaboración entre instituciones mexicanas y universidades extranjeras, particularmente de Canadá, lo que refleja el papel central de la internacionalización de la educación superior. En nuestro caso, contamos con una larga trayectoria de proyectos conjuntos con el Dr. Harvey Shear, profesor emérito en retiro de la Universidad de Toronto-Mississauga, con quien hemos trabajado desde el año 2000 en diversas líneas de investigación. Estas alianzas han permitido la formación de estudiantes tanto de la Universidad de Toronto como del CIATEJ en contextos reales de colaboración, así como el intercambio continuo de metodologías y el desarrollo de proyectos conjuntos que fortalecen capacidades científicas locales. Además, favorecen una cooperación global orientada a resolver problemas ambientales complejos, conectando el conocimiento generado en Jalisco con redes internacionales y contribuyendo a una educación más integral, crítica y comprometida con la sostenibilidad.

¿QUÉ SE PUEDE HACER DESPUÉS DEL DIAGNÓSTICO?

La identificación del problema sólo es el primer eslabón de la cadena. Los estudios científicos proponen la necesidad de implementar estrategias integrales, donde convergen el monitoreo sistemático de los plaguicidas en el agua, los sedimentos y la biota que se localizan cerca de zonas agrícolas (Sumudumali & Jayawardana, 2021); la regulación y control del uso de los plaguicidas, incluyendo la eliminación completa de compuestos altamente peligrosos destacados en convenios internacionales (Fagundes et al., 2025); la protección de las poblaciones ribereñas que son las más afectadas por medio de campañas sanitarias, talleres de divulgación, y acercamientos comunitarios para explicar el peligro silencioso de los plaguicidas y fortalecer la educación ambiental; la implementación de tecnologías de remediación como los humedales y tratamientos de aguas residuales, que han demostrado tener potencial para reducir contaminantes agrícolas (Kuhn et al., 2022; Nan et al., 2023). Finalmente, la gestión integral de cuencas, articulada con las entidades políticas involucradas, las autoridades, la sociedad civil y la academia, es clave para tratar esta problemática que afecta a la salud pública. Las experiencias internacionales han demostrado que la coordinación sostenida de los planteamientos anteriores puede disminuir la contaminación de los ríos.

CONCLUSIONES

El Río Santiago es una muestra viva de cómo los beneficios de la agricultura moderna pueden verse opacados por impactos ambientales y sanitarios si no existe una articulación entre academia, e instituciones públicas. La presencia de plaguicidas en los ríos representa un problema global de salud pública que debe ser atendido cuanto antes. Es urgente fortalecer la vigilancia ambiental y reforzar programas educativos y charlas informativas en comunidades vulnerables para minimizar el impacto a largo plazo de estos contaminantes. Al mismo tiempo, este trabajo reafirma la importancia de la colaboración nacional e internacional para abordar problemas ambientales complejos que trascienden fronteras. La ciencia, cuando se articula con políticas públicas y participación social, puede convertirse en una poderosa herramienta para proteger el agua y la salud de las generaciones presentes y futuras. Cuidar nuestros ríos no es sólo una tarea técnica: es un compromiso ético con el bienestar colectivo del medio ambiente y de la sociedad.

Al iniciarse el siglo XXI era ya claro que el uso de los “milagros” de la llamada “Revolución Verde” de mediados del siglo XX, tenían consecuencias adversas para el entorno y para la salud. El desarrollo de la industria química para potenciar la agricultura industrial permitió que la producción creciera exponencialmente, al grado de ver en el binomio formado por los monocultivos extensivos y los insumos químicos, una solución final al hambre.

No fue así. Además del grave impacto que la agricultura industrial tiene sobre los modos de vida de las poblaciones locales, investigaciones sobre el uso de estos insumos mostraron que las consecuencias adversas tenían mayor peso que el aumento en la productividad, pues impactaban negativamente en el equilibrio de los ecosistemas y, sobre todo, en la salud humana y animal. Así, ante la evidencia contundente respecto de su potencial contaminante, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente convocó a la comunidad internacional para establecer límites al uso de los ahora conocidos como Contaminantes Orgánicos Permanentes (COP). En mayo de 2001 fue firmado el convenio, al que se fueron sumando diferentes países, y entró en vigor a partir de 2004. México lo firmó desde el primer momento y fue el primer país latinoamericano en ratificarlo, en 2003. Entre los países del Norte global, el único que no firmó el convenio fue Estados Unidos.

Su contenido se ha venido revisando para incluir nuevas sustancias tóxicas COP, es decir, compuestos con base en carbono que, al ser liberados en el ambiente permanecen intactos durante años, se distribuyen sin límites en suelo, agua y aire, se concentran en organismos vivos a niveles cada vez mayores, y son tóxicos para seres humanos y animales.

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Celebra la UNAM en Morelia evento de divulgación para infancias

El pasado viernes 22 de mayo, el campus Morelia de la UNAM celebró la Feria Infantil UNAM Morelia, una jornada de divulgación dirigida a niñas, niños y adolescentes de Michoacán. Con más de 65 actividades totalmente gratuitas, el encuentro buscó compartir la ciencia, las humanidades y el deporte con estudiantes de distintos niveles educativos.

A la feria asistieron más de 2 mil estudiantes de preescolar, primaria y secundaria, provenientes de la capital michoacana y de algunos municipios del estado. Durante la jornada, las y los participantes pudieron acercarse, de manera lúdica, a distintas áreas del conocimiento que forman parte del trabajo académico y de investigación que se realiza en el campus Morelia de la UNAM.

El evento contó con la participación de más de 350 talleristas, entre investigadores, técnicos, estudiantes, personas en estancias de investigación, voluntarias, voluntarios y personal de staff. Su labor permitió desarrollar actividades pensadas especialmente para las infancias, con el propósito de presentar temas científicos, humanísticos, culturales y deportivos en formatos accesibles y atractivos.

En la feria participaron diversas entidades del campus Morelia: el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRYA-UNAM), el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES-UNAM), el Centro de Ciencias Matemáticas (CCM-UNAM), el Centro de Investigación en Geografía Ambiental (CIGA-UNAM), el Instituto de Geofísica Unidad Michoacán (IGUM-UNAM), el Instituto de Investigaciones en Materiales Unidad Morelia (IIM-UNAM), la Unidad de Investigación sobre Representaciones Culturales y Sociales (UDIR-UNAM), la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia (ENES Morelia), el UNAM Centro Cultural (ENES Morelia-UNAM) y la Unidad Michoacán del Instituto de Ingeniería.

El programa incluyó funciones de títeres de MiniLANMO, actividades de Matemagia, talleres de tecnología y botánica, proyecciones en el planetario móvil y dentro del modelo a escala del volcán Paricutín, además de un minirally, el concierto de Lola and the Gang y muchas otras actividades.

En cada una de estas propuestas, el público pudo conocer, a través del juego y la participación, algunas de las líneas de trabajo, resultados de investigación y estudios que se desarrollan en el campus Morelia de la UNAM.

Con esta feria, la UNAM en Morelia reafirmó su esfuerzo por acercar el conocimiento universitario a las infancias de Michoacán. La participación de sus entidades académicas, culturales y de investigación permitió construir un espacio de encuentro entre la comunidad universitaria y estudiantes de educación básica, fortaleciendo la divulgación como una vía para compartir saberes con la sociedad.

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Del CCH Sur a Lituania: estudiante representará a México en la Olimpiada Internacional de Biología 2026

Fascinada por los temas científicos y por el trabajo de los investigadores desde su niñez, María José Espinoza Hernández, estudiante del sexto semestre del Colegio de Ciencias y Humanidades Sur, comenzó a imaginar cómo sería dedicarse algún día a la ciencia y formar parte de ese mundo que tanto admiraba.

Esa curiosidad pronto dejó de ser solo una inquietud personal y se transformó en participación en competencias académicas, como una forma de poner a prueba lo que iba aprendiendo y seguir alimentando su interés.

Cuando ingresó al CCH Sur encontró el espacio ideal para desarrollar esa vocación. Desde sus primeros semestres comenzó a involucrarse en talleres, proyectos y actividades extracurriculares relacionadas con la ciencia. Dentro de este proceso, un punto de inflexión llegó con un proyecto de investigación realizado junto al profesor Pavel Castillo Urueta.

Gracias a este trabajo obtuvo el primer lugar en Expociencia 2025 y una mención honorífica en una Feria de Ciencias, logros que fortalecieron su confianza y consolidaron su interés por la investigación científica.

El primer paso hacia Lituania

Posteriormente, su profesora de Biología, Enriqueta González Cervantes, le habló sobre la posibilidad de participar en la Olimpiada Nacional de Biología, organizada por la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Aunque la invitación llegó apenas una semana antes del primer examen de selección, decidió intentarlo sin muchas expectativas, apoyándose en todo el conocimiento acumulado en su trayectoria previa.

“Accedí a entrar y después dije ‘Dios mío, ¿qué hice?’. Honestamente, lo que permitió superar esa primera etapa fue todo lo que había aprendido en las actividades en las que participé anteriormente. Incluso logré responder una pregunta gracias a una cápsula de divulgación científica de 31 minutos”, confesó Marijo.

Después de ese primer examen, logró clasificar a la Olimpiada Capitalina de Biología, realizada el 1 de marzo de 2025. La experiencia fue desafiante: el examen duró aproximadamente tres horas y, al salir, sintió que no había tenido un buen desempeño.

“Me senté al lado de mi mamá y le dije: ‘yo creo que no vamos a lograr nada’. No es realista conseguir algo aquí”, recordó. Sin embargo, semanas después recibió una gran sorpresa: había obtenido medalla de plata.

Cimentando las bases para algo grande

Ese resultado le permitió ingresar al entrenamiento para la Olimpiada Nacional de Biología de la Ciudad de México, coordinado por el doctor Moisés Óscar Fiesco Roa, delegado de la Olimpiada de Biología por la Ciudad de México ante la Academia Mexicana de Ciencias, profesor de genética médica en la Facultad de Medicina de la UNAM e investigador en el Instituto Nacional de Pediatría.

Durante ocho meses, María José y otros estudiantes recibieron clases y prácticas intensivas en distintas áreas de la biología. El nivel de exigencia fue alto: genética, botánica, microbiología, fisiología vegetal, embriología y evolución fueron parte de los temas abordados, incluso con materiales de nivel universitario y médico.

Más allá del rigor académico, ese periodo también redefinió su relación con la biología. Las evaluaciones constantes y los procesos de selección hicieron del entrenamiento una experiencia exigente, pero también formativa a nivel humano.

Aunque se trataba de una competencia, los estudiantes compartían la misma pasión por aprender, lo que generó un fuerte sentido de comunidad y amistad.

Lituania: ¡allá vamos!

El esfuerzo rindió frutos. María José fue seleccionada como una de las representantes de la Ciudad de México para asistir a la Olimpiada Nacional de Biología 2025, realizada en Oaxaca del 10 al 13 de noviembre en la Universidad Autónoma “Benito Juárez”.

Más allá del ámbito académico, esta etapa representó una experiencia personal significativa, ya que fue una de las primeras veces que viajaba fuera de la Ciudad de México.

En esta fase, el reto aumentó. Además de un examen teórico, tuvo que enfrentar cuatro prácticas, siendo una de las más complejas un ejercicio de genética con Drosophila, pequeñas moscas de la fruta, utilizadas en investigación científica. En esta prueba, los estudiantes debían trabajar con rapidez, usar microscopios, registrar datos y resolver problemas experimentales bajo presión.

A pesar de la dificultad, María José obtuvo la medalla de oro. Este resultado le abrió la puerta a la siguiente etapa: los entrenamientos para seleccionar a la delegación mexicana que participará en la Olimpiada Internacional de Biología y en la Olimpiada Iberoamericana de Biología.

Los entrenamientos nacionales se realizaron en distintos estados del país, incluyendo Nuevo León y Baja California. Además de la preparación académica, la convivencia con jóvenes de todo México fortaleció aún más su motivación por la biología.

“Después de nuevas evaluaciones y eliminatorias, María José consiguió, junto con otros tres compañeros, uno de los lugares para representar a México en la Olimpiada Internacional de Biología, con una de las puntuaciones más altas”, contó Fiesco Roa.

Sobre la competencia

La Olimpiada Internacional de Biología 2026 (IBO, por sus siglas en inglés) es una competencia científica anual dirigida a estudiantes de educación media superior menores de 20 años que aún no han ingresado a la universidad. Participan más de 300 jóvenes de 70 u 80 países, y se realiza cada año en julio con una duración aproximada de una semana.

Las pruebas son consideradas entre las más exigentes del mundo en nivel preuniversitario. Incluyen exámenes teóricos y prácticos en áreas como biología celular, genética, evolución, ecología, microbiología, anatomía y fisiología animal y vegetal, etología y biosistemática. Las evaluaciones prácticas implican técnicas de laboratorio, análisis de muestras y resolución de problemas científicos complejos.

Aunque en su mente está la posibilidad de obtener una medalla, María José reconoce que esta experiencia va mucho más allá del resultado competitivo. Su principal objetivo es conocer estudiantes de otros países, intercambiar conocimientos y generar vínculos que puedan convertirse en futuras colaboraciones científicas.

En ese sentido, el doctor Moisés Fiesco destacó que participar en este tipo de competencias internacionales es una oportunidad real para cualquier estudiante con interés y disciplina. Señaló que los retos pueden parecer lejanos, pero con compromiso es posible desarrollarse en estos espacios académicos.

Por ello, invitó a los estudiantes a atreverse a participar, buscar herramientas que fortalezcan su aprendizaje y aprovechar estas experiencias como una inversión tanto profesional como personal.

El futuro de Marijo

Aunque le gustaría estudiar en el extranjero, especialmente en Países Bajos, María José tiene claro que desea contribuir al desarrollo científico de México, como una forma de agradecer el apoyo recibido del CCH Sur y los profesores que creyeron en ella.

Hoy, con mayor seguridad, reconoce que durante mucho tiempo dudó de sí misma, pero aprendió a enfrentar los retos sin miedo. Aspira a estudiar Medicina Veterinaria y continuar por un camino en el que pueda seguir explorando nuevas experiencias sin temor a intentarlo.

Porque, aunque el camino ha sido difícil, cansado y estresante, no haberlo intentado habría sido peor. Para ella, participar, equivocarse, aprender y atreverse siempre valdrá más que quedarse con la duda de lo que pudo haber sido. Y en Lituania, buscará demostrarlo una vez más.

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No es un volcán ni un géiser; especialistas identifican fenómeno como pozo de lodo en Michoacán

·  El fenómeno de El Salitre no es un volcán ni un géiser; se trata de actividad hidrotermal.

·  Especialistas identificaron 11 pozas de lodo que siguen la trayectoria de la falla de Ixtlán.

El fenómeno registrado el pasado 25 de mayo en la comunidad de El Salitre, Michoacán, no corresponde al nacimiento de un volcán ni a un géiser, sino a manifestaciones hidrotermales asociadas con la circulación de fluidos calientes en el subsuelo, concluyeron especialistas de la UNAM y de la Universidad Michoacana tras una visita de campo.

La doctora Ruth Esther Villanueva Estrada, investigadora de la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica de la UNAM y especialista en geotermia, explicó que el equipo de investigadoras acudió en coordinación con personal del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y con autoridades de Protección Civil de los tres órdenes de gobierno (municipal, estatal y federal). “Acudimos el miércoles 27 de mayo a la zona, para recabar muestras y tratar de identificar el origen del fenómeno. Las evidencias encontradas indican que se trata de pozos y manifestaciones hidrotermales superficiales relacionadas con la circulación de fluidos calientes”, señaló la doctora Ruth Villanueva.

Durante la inspección, las especialistas observaron emisiones de vapor, agua caliente, gases y lodo que ascienden a través de las fracturas del subsuelo. De acuerdo con Villanueva Estrada, “estas características son incompatibles con un géiser, ya que estos expulsan de manera intermitente agua caliente y vapor debido a la acumulación de presión en conductos y cavidades subterráneas. Tampoco existe evidencia de magma ascendiendo hacia la superficie, por lo que no estamos ante el nacimiento de un volcán”, puntualizó.

Evidencia científica

Durante la visita se identificaron 11 pozas de lodo: tres dentro de la vivienda donde inicialmente se reportó el fenómeno y ocho más en el terreno aledaño. Asimismo, las expertas registraron temperaturas cercanas a 86 °C en algunos puntos, además de concentraciones bajas de gases como amoniaco (NH₃), dióxido de carbono (CO₂) y sulfuro de hidrógeno (H₂S).

La comunidad El Salitre se encuentra sobre la falla de Ixtlán, una estructura geológica que facilita la circulación y el ascenso de fluidos calientes desde zonas profundas del subsuelo hacia la superficie. Este comportamiento ya había sido observado en 2017, cuando surgieron diversos pozos alineados con este sistema de fallas. Los 11 pozos que aparecieron el pasado 25 de mayo presentan una distribución similar, lo que refuerza la interpretación de que se trata de un proceso hidrotermal asociado a la dinámica geológica de la región.

Una región con larga historia geotérmica

La especialista explicó que Michoacán forma parte de la Faja Volcánica Transmexicana, una de las regiones geológicamente más activas del país.

Ixtlán de los Hervores es una región históricamente reconocida por su actividad geotérmica. Desde 1906 existen registros científicos de cientos de manifestaciones hidrotermales entre Ixtlán y El Salitre. Durante la década de 1950, la CFE perforó pozos exploratorios en la zona, uno de los cuales dio origen al conocido “Géiser de Ixtlán”, atractivo turístico que presentó actividad intermitente durante décadas.

Estudios geológicos, geofísicos y geoquímicos identificaron temperaturas profundas entre 125 y 225 °C, así como estructuras tectónicas que favorecen el ascenso de fluidos calientes desde la profundidad. Además, existen antecedentes recientes de actividad hidrotermal importante en El Salitre, que incluyen explosiones de lodo y agua caliente registradas en años anteriores.

Recomendaciones a la población

El fenómeno ha generado expectación y noticias falsas entre la población; sin embargo, la especialista señala que esta “zona tiene una historia importante de fenómenos hidrotermales y no será la última vez que suceda, por lo que es necesario que la población cuente con planes de contingencia”. Entre las acciones que sugiere la experta se encuentran:

  • Vigilar el terreno ante la posible aparición de grietas o abombamiento del suelo.
  • No acercarse a los orificios o zonas con vapor.
  • Evitar caminar sobre suelos agrietados o húmedos que presenten temperaturas altas.
  • No introducir objetos en los pozos.
  • Mantener alejados a niños y mascotas.
  • Avisar a las autoridades competentes del municipio al percibir estos fenómenos.
  • Y atender únicamente la información oficial emitida por Protección Civil y por las autoridades competentes.

Para las y los especialistas, el fenómeno representa una oportunidad única para comprender el comportamiento de los sistemas hidrotermales activos de México y mejorar la identificación de posibles zonas de riesgo para las comunidades asentadas en estas regiones.

El grupo de expertas que realizaron la visita a campo fueron las doctoras Ruth Esther Villanueva Estrada, investigadora titular del Instituto de Geofísica Unidad Michoacán; Ana Teresa Mendoza Rosas, investigadora por México, SECIHTI-Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Gemma Gómez Castillo, investigadora por México, SECIHTI-Instituto de Geofísica Unidad Michoacán; y Erika Aline Solano Hernández, profesora, Escuela Nacional de Estudios Superiores Morelia.

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La UNAM abre junio con reflexión crítica, divulgación científica, historia urbana, cuidados y derecho deportivo

La Universidad Nacional Autónoma de México mantiene una amplia y diversa oferta académica que permite acercarse, desde distintas disciplinas, a algunos de los debates más relevantes de la vida contemporánea. Durante los primeros días de junio, distintas entidades universitarias convocan a mesas redondas, talleres, foros, seminarios y congresos que abordan temas como las subculturas digitales, la comunicación pública de la ciencia, la historia de las ciudades mexicanas, el trabajo de cuidados y los desafíos jurídicos vinculados con el Mundial de Futbol.

Esta selección forma parte de la enorme actividad académica que la UNAM ofrece de manera permanente a su comunidad y al público interesado.

Incels, manósfera y estudios feministas de la ciencia

El Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades realizará la mesa redonda “Los Incels y la manósfera”, un espacio de análisis sobre las subjetividades y subculturas que se articulan en torno a estos discursos digitales.

La actividad propone reflexionar, desde los estudios feministas de la ciencia, sobre el papel que ha jugado la psicología evolutiva en la construcción de narrativas asociadas a la manósfera. También se abordará la influencia del neoliberalismo y de las redes sociales en la configuración de comunidades, discursos y formas de identidad que han ganado presencia en el espacio público digital.

Fecha: 2 de junio, 16:00 h
Sede: Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades
Modalidad: Presencial
Más información: https://ceiich.unam.mx/actividades/7420/

Contar la ciencia: narrativas para divulgar mejor

El Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas invita a la charla-taller “Narrativas para la divulgación científica”, una actividad enfocada en explorar cómo las herramientas narrativas pueden ayudar a comunicar la ciencia de manera más clara, emocionante y memorable.

A partir de elementos básicos de una historia —personajes, conflicto, contexto, tensión y resolución—, las y los participantes podrán reconocer cómo estos recursos también aparecen al explicar procesos científicos, descubrimientos, problemas ambientales o soluciones basadas en evidencia.

La actividad incluirá ejercicios breves para convertir ideas científicas en historias capaces de captar la atención del público, conectar los datos con experiencias humanas y fortalecer la comunicación del conocimiento.

Fecha: 3 de junio, 13:00 h
Sede: Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas
Modalidad: Presencial
Más información: https://www.iimas.unam.mx/event/narrativas-para-la-divulgacion-cientifica/

Historia urbana mexicana: pensar las ciudades desde sus archivos y transformaciones

Del 3 al 5 de junio se llevará a cabo el II Foro de Historia Urbana Mexicana, encuentro que busca generar un espacio interdisciplinario para presentar y discutir investigaciones, reflexiones teóricas y experiencias de archivo relacionadas con la historia de las ciudades mexicanas.

El foro propone mirar lo urbano desde diversas escalas —barrial, metropolitana y regional—, así como desde distintos marcos temporales. Con ello, se busca ampliar la comprensión histórica de las ciudades y de los procesos sociales, espaciales y culturales que las han transformado.

Fechas: del 3 al 5 de junio
Sede: Instituto de Investigaciones Sociales
Modalidad: Presencial
Más información: https://www.puec.unam.mx/images/otros_eventos/programa_foro_historia_urbana_mexicana.pdf

Cuidados, género y empoderamiento de las mujeres

El Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias realizará el seminario “Impacto del trabajo de cuidados en el empoderamiento de las mujeres en México”, sesión dedicada a analizar cómo las labores de cuidado inciden en la autonomía, la participación laboral y las posibilidades de empoderamiento de las mujeres.

El trabajo de cuidados, históricamente asignado a las mujeres, suele traducirse en jornadas extensas y en una distribución desigual del tiempo. Esta carga limita, en muchos casos, la participación en el mercado laboral, el acceso a recursos y la toma de decisiones. La sesión permitirá discutir estas condiciones desde una mirada académica y social.

Fecha: 5 de junio, 10:00 h
Sede: Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias
Modalidad: Híbrida
Más información: https://www.crim.unam.mx/eventos/spoblacion20263/

El Mundial de Futbol también se juega en el campo jurídico

El Instituto de Investigaciones Jurídicas será parte del Congreso Internacional “Régimen Jurídico del Mundial de Fútbol”, encuentro que ofrecerá un espacio de reflexión crítica y especializada sobre las implicaciones legales de uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.

El congreso abordará cómo el derecho estructura, regula y condiciona la organización de un Mundial, así como sus efectos en ámbitos globales y locales. Entre los temas a discutir se encuentran la gobernanza, los derechos humanos, la seguridad, la contratación, la propiedad intelectual, la perspectiva de género, la relación entre futbol y ciudad, y los desafíos jurídicos asociados a los megaeventos deportivos.

Fechas: del 8 al 10 de junio, 9:00 h
Sede: Instituto de Investigaciones Jurídicas
Modalidad: Híbrida
Más información: https://www.juridicas.unam.mx/actividades-academicas/4288-congreso-internacional-regimen-juridico-del-mundial-de-futbol


ActividadEntidadModalidadFecha y hora
Mesa redonda: Los Incels y la manósferaCentro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y HumanidadesPresencial2 de junio, 16:00 h
Charla-taller: Narrativas para la divulgación científicaInstituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en SistemasPresencial3 de junio, 13:00 h
Foro: II Foro de Historia Urbana MexicanaInstituto de Investigaciones SocialesPresencialDel 3 al 5 de junio
Seminario: Impacto del trabajo de cuidados en el empoderamiento de las mujeres en MéxicoCentro Regional de Investigaciones MultidisciplinariasHíbrida5 de junio, 10:00 h
Congreso Internacional: Régimen Jurídico del Mundial de FútbolInstituto de Investigaciones JurídicasHíbridaDel 8 al 10 de junio, 9:00 h
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Investigadores de la FES Zaragoza estudian propiedades del litio para tratamientos contra el cáncer

La investigación sobre el potencial terapéutico del litio frente al cáncer ha comenzado a abrir nuevas líneas de estudio dentro de la oncología experimental. En ese contexto, un grupo de investigadores de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la Universidad Nacional Autónoma de México desarrolla estudios enfocados en evaluar las propiedades anticancerígenas de este compuesto, conocido principalmente por su uso en trastornos psiquiátricos como el trastorno afectivo bipolar y la prevención del suicidio.

¿Por qué el litio?

El Dr. Octavio Daniel Reyes Hernández y la Dra. Gabriela Figueroa González, académicos de la FES Zaragoza y responsables del Laboratorio de Farmacogenética de la Unidad Multidisciplinaria de Investigación Experimental Zaragoza (UMIEZ), explicaron que el interés científico por el litio surgió a partir de diversos estudios en los que pacientes psiquiátricos tratados con este fármaco presentaban una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer.

A partir de estas observaciones, el equipo comenzó a explorar la posibilidad de reutilizar este medicamento en oncología mediante una estrategia conocida como “reposicionamiento de fármacos”, la cual consiste en emplear medicamentos ya aprobados para tratar enfermedades distintas a aquellas para las que fueron diseñados originalmente.

Mediante el análisis científico “Litio: A Promising Antincancer Agent”, publicado en la revista Life, los especialistas señalaron que una de las principales ventajas del reposicionamiento farmacológico del litio es la reducción significativa de tiempos y costos de investigación.

“El desarrollo de un nuevo medicamento oncológico puede tardar entre 10 y 15 años y requerir inversiones millonarias, mientras que el litio ya cuenta con perfiles bien establecidos de seguridad, toxicidad y farmacocinética debido a sus décadas de uso clínico en psiquiatría”, comentó la Dra. Gabriela Figueroa.

En esta revisión también participaron investigadores de la Facultad de Química y la FES Iztacala de la UNAM, así como de la Universidad Veracruzana, el Instituto Nacional de Cancerología, el Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

¿Qué hace el litio contra el cáncer?

A nivel molecular, el Dr. Reyes Hernández explicó que el litio ejerce sus efectos anticancerígenos principalmente mediante la inhibición de una enzima conocida como GSK3 beta (GSK3β). Esta enzima participa en múltiples procesos celulares relacionados con el crecimiento y supervivencia de las células tumorales.

Al bloquearla, el litio altera diversas vías de señalización celular, entre ellas la vía Wnt/beta-catenina, una de las más importantes en el desarrollo del cáncer. La inhibición de GSK3β provoca además modificaciones en procesos fundamentales como la proliferación celular, la muerte celular programada y la migración celular.

De acuerdo con los científicos, estos efectos son especialmente relevantes porque la proliferación descontrolada y la capacidad de migrar hacia otros tejidos —es decir, producir metástasis— son características distintivas de las células cancerosas. Por ello, la posibilidad de que el litio reduzca la capacidad metastásica de las células tumorales abre nuevas perspectivas terapéuticas.

Otro hallazgo importante es que el litio podría ayudar a combatir la resistencia a tratamientos convencionales. Con frecuencia, las células tumorales desarrollan resistencia a la quimioterapia o radioterapia, lo que dificulta el control de la enfermedad. Sin embargo, distintas investigaciones han encontrado evidencia de que el litio puede “resensibilizar” a estas células, permitiendo que vuelvan a responder a terapias previamente ineficaces.

¿El litio sustituirá los tratamientos oncológicos?

A pesar de los resultados prometedores, el litio no se plantea necesariamente como un sustituto de las terapias oncológicas tradicionales, sino como un tratamiento complementario. Es decir, podría administrarse junto con quimioterapia o radioterapia para potenciar su efectividad y disminuir la resistencia tumoral. De hecho, ya existen ensayos clínicos donde el litio se utiliza precisamente con este objetivo.

Aunque todavía hay poca información sobre todos los mecanismos moleculares implicados, los especialistas consideran que el litio podría influir sobre diversos blancos terapéuticos relacionados con la progresión tumoral. No obstante, los investigadores subrayan que cualquier posible aplicación clínica debe evaluarse también desde el punto de vista de la seguridad y los efectos adversos.

Efectos secundarios y seguridad del litio

Aunque el litio podría tener menos efectos adversos en comparación con ciertos fármacos quimioterapéuticos tradicionales, como el cisplatino, la Dra. Figueroa González afirmó que el compuesto no está exento de conferir cierta toxicidad.

Entre los principales efectos secundarios asociados a su uso se encuentran la toxicidad renal, temblores, diarrea, alteraciones del habla y episodios de confusión. No obstante, aclaró que estas complicaciones suelen presentarse tras tratamientos crónicos prolongados en pacientes psiquiátricos.

Es por ello por lo que, en el contexto oncológico, las estrategias terapéuticas propuestas utilizan dosis más bajas y periodos de administración más cortos, lo cual ayudaría a disminuir considerablemente el riesgo de toxicidad severa. Además, al emplearse como terapia complementaria, el litio no cubriría por sí solo con toda la acción terapéutica, permitiendo reducir aún más las concentraciones necesarias.

Cabe destacar que estudios recientes, sugieren que el litio parece desempeñar una función fisiológica importante en el cerebro, contribuyendo al mantenimiento de la función cognitiva y ejerciendo efectos neuroprotectores a concentraciones a bajas.

Tipos de cáncer donde el litio muestra potencial

Con estas consideraciones en mente, el grupo de investigación con el apoyo con el apoyo financiero de proyectos por parte de PAPIIT-DGAPA-UNAM, ha concentrado sus estudios en distintos modelos tumorales para evaluar en qué tipos de cáncer el litio podría tener mayor utilidad terapéutica.

Los estudios desarrollados en la FES Zaragoza se han enfocado particularmente en cáncer de mama, cáncer cervicouterino y cáncer colorrectal, tres de los tipos de cáncer con mayor incidencia y mortalidad en México. Sin embargo, la literatura científica también ha reportado efectos alentadores en otros tipos de cáncer como próstata, melanoma, glioblastoma y cáncer de páncreas.

Los experimentos realizados hasta ahora incluyen modelos in vitro —es decir, estudios en cultivos celulares— y modelos in vivo en animales, especialmente ratones utilizados como modelos preclínicos. En estas investigaciones se han observado resultados alentadores, donde el litio mostró incluso posibles propiedades antimetastásicas, uno de los principales retos para las quimioterapias actuales.

Entre los modelos más estudiados por el grupo destacan el cáncer colorrectal y el cáncer cervicouterino, donde ya existen resultados experimentales particularmente relevantes.

Sales de litio contra el cáncer colorrectal

Con respecto al cáncer colorrectal, el equipo científico ha analizado el efecto de distintas sales de litio —como cloruro y carbonato— sobre líneas celulares metastásicas, no metastásicas y células tumorales de colon.

Mediante el estudio “Lithium-Induced Modulation of Proliferation and Apoptosis in an In Vitro Model of Colorectal Cancer”, los especialistas exploraron si estas sales pueden ejercer actividad anticancerígena en cultivos celulares.

En este trabajo también participaron alumnos e investigadores de la UMIEZ, la Facultad de Química, la Facultad de Medicina y el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, así como del Instituto Nacional de Pediatría, la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad Autónoma de Guadalajara y el Laboratorio de Diagnóstico Molecular de Leucemias y Terapia Celular (DILETEC).

La Dra. Figueroa González señaló que encontraron que el litio reduce la proliferación celular de este cáncer de manera dependiente de la concentración, disminuye la capacidad clonogénica y afecta propiedades tipo “stem like”, es decir, reduce características asociadas con autorrenovación y agresividad tumoral.

En cuanto al mecanismo evaluado, el Dr. Reyes Hernández mencionó que el litio moduló la actividad de la enzima GSK3β, lo que podría impactar rutas como Wnt/β-catenina, ciclo celular, autofagia y procesos relacionados con migración celular y metástasis, así como la transición epitelio-mesenquimal. Esto sugiere posibles efectos antitumorales amplios.

Sin embargo, no se confirmó que la muerte celular ocurra por apoptosis clásica, ya que no se observó activación de caspasa-3. En su lugar, los resultados sugieren una muerte celular independiente de caspasas.

Los autores plantean la posibilidad de mecanismos alternativos de muerte celular, posiblemente relacionados con estrés del retículo endoplasmático y daño mitocondrial, además de otras posibilidades como ferroptosis o parthanatos. Con el fin de esclarecer la naturaleza de la muerte celular inducida por litio, estos mecanismos están siendo investigados actualmente en su laboratorio.

Otro aspecto importante del estudio fue la comparación con fármacos convencionales como la doxorrubicina. Aunque estos actúan a menores concentraciones, también presentan mayor toxicidad. El litio, en cambio, se propone como una opción de reposicionamiento farmacológico que podría utilizarse como tratamiento complementario para reducir efectos adversos y potenciar otros tratamientos.

Además de los hallazgos en cáncer colorrectal, el grupo también ha obtenido resultados relevantes en modelos de cáncer cervicouterino.

Efectos antitumorales contra el cáncer cervical

En otro estudio, titulado “Unrevealing Lithium Repositioning in the Hallmarks of Cancer: Effects of Lithium Salts (LiCl and Li2CO3) in an In Vitro Cervical Cancer Model”, los especialistas de la FES Zaragoza compararon directamente los efectos del carbonato y el cloruro de litio en modelos de cáncer cervical para determinar cuál de las dos sales mostraba mejores resultados.

Este trabajo se realizó en colaboración con colegas de la UMIEZ, la Facultad de Química de la UNAM, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, la Universidad Veracruzana, el Centro Universitario Siglo XXI, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, el Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y el Laboratorio de Citometría de Flujo y Hematología, Diagnóstico Molecular de Leucemias y Terapia Celular (DILETEC).

Los investigadores encontraron que el carbonato de litio mostró una mayor capacidad antitumoral en comparación con el cloruro de litio, particularmente en la línea celular HeLa, una de las más representativas en el estudio del cáncer cervical.

Esta línea celular se asocia con el virus del papiloma humano tipo 18 (VPH-18), considerado uno de los subtipos más agresivos relacionados con este tipo de cáncer. La relevancia de este hallazgo resulta especialmente importante en México, donde una gran proporción de casos de cáncer cervicouterino se relaciona precisamente con infecciones por VPH de alto riesgo.

Uno de los hallazgos más importantes del estudio fue la observación de que las sales de litio, especialmente el carbonato, disminuyeron significativamente la proliferación de las células tumorales. Esto significa que las células cancerosas redujeron su capacidad de multiplicarse rápidamente.

Además, también se observó que las células tratadas iniciaban procesos de muerte celular programada o apoptosis, un mecanismo biológico esencial para eliminar células dañadas o anormales.

Otro resultado relevante fue la reducción de la migración celular. La especialista de la FES Zaragoza explicó que esto se evaluó mediante un “ensayo de la herida”, utilizado para estudiar la capacidad de las células de desplazarse y cerrar un espacio artificial creado en el cultivo celular. El hecho de que las sales de litio redujeran esta migración sugiere que podrían ayudar a limitar la progresión agresiva del cáncer.

Además de afectar la proliferación y la migración, el litio también mostró efectos sobre el ciclo celular. Los investigadores observaron que las células tratadas permanecían detenidas principalmente en las fases G1 y G2.

Este fenómeno, conocido como efecto citostático, consiste en “congelar” temporalmente el crecimiento de las células tumorales. Aunque esto no implica necesariamente la muerte inmediata de las células cancerosas, sí representa una estrategia importante para controlar el crecimiento del tumor y evitar su expansión acelerada.

Desde el punto de vista terapéutico, detener el ciclo celular puede dar tiempo al organismo y a otros tratamientos médicos para actuar de manera más efectiva.

En este trabajo, las pruebas funcionales y moleculares tuvieron un papel destacado, ya que permitieron demostrar un mismo proceso biológico desde distintas perspectivas y obtener resultados más sólidos.

¿Qué sigue para el litio contra el cáncer?

A la par de estos trabajos, el grupo de investigación colabora con el Dr. Gerardo Leyva Gómez, de la Facultad de Química de la UNAM, en el desarrollo de nuevas formulaciones basadas en nanotecnología. Estas nanoformulaciones de litio buscan mejorar la precisión del tratamiento, dirigir el compuesto específicamente hacia las células tumorales y minimizar posibles efectos secundarios sistémicos.

En ese contexto, también se exploran herramientas de medicina personalizada mediante biomarcadores y análisis genómicos. El objetivo es identificar qué pacientes podrían beneficiarse más del tratamiento con litio y cuáles podrían presentar riesgos o baja respuesta terapéutica.

Parte de la investigación actual consiste en caracterizar los blancos moleculares específicos sobre los que actúa el litio. Esto permitiría desarrollar perfiles genéticos capaces de predecir la respuesta individual de cada paciente.

En el futuro, se espera que el litio pueda incorporarse a esquemas terapéuticos personalizados con mayor seguridad y eficacia.

Otro aspecto importante del trabajo científico es el estudio de biomarcadores tumorales. Estos indicadores permiten evaluar si el tratamiento realmente está provocando muerte celular tumoral, disminución de proliferación o selectividad contra células cancerosas sin afectar células sanas.

Los especialistas consideran que este tipo de evidencia será fundamental para avanzar hacia aplicaciones clínicas más amplias. Aunque todavía falta investigación, los resultados obtenidos hasta ahora son considerados prometedores.

Un futuro que promete

Las investigaciones desarrolladas en la FES Zaragoza de la UNAM muestran que el litio podría convertirse en una herramienta prometedora dentro de las terapias complementarias contra el cáncer. Si bien todavía se requieren más estudios clínicos para confirmar su eficacia y seguridad en pacientes oncológicos, los hallazgos obtenidos hasta ahora abren nuevas posibilidades para el reposicionamiento farmacológico en oncología.

No obstante, el objetivo no es sustituir las terapias actuales, sino fortalecerlas mediante alternativas innovadoras que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los pacientes y enfrentar desafíos clave como la resistencia tumoral y la progresión metastásica.

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25 años de UNAM Chicago: alianzas académicas, comunidad y fortalecimiento de redes en el Medio Oeste

La sede de la UNAM en Chicago celebró su 25 aniversario con una ceremonia que reunió a autoridades académicas, representantes gubernamentales y líderes comunitarios del Medio Oeste de Estados Unidos, reafirmando su papel como puente educativo y cultural entre México y ese país.

En un video-mensaje, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Leonardo Lomelí Vanegas, destacó que desde su llegada a Chicago la institución ha construido “un puente educativo y cultural” que acerca conocimientos, lenguas y expresiones artísticas entre ambas naciones. Subrayó además que sus programas académicos y de vinculación han fortalecido identidades y ampliado oportunidades para miles de personas.

Por su parte, el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, reconoció que la sede ha enriquecido la vida académica y cultural de la ciudad y fortalecido las relaciones entre México y el Medio Oeste estadounidense.

La secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM, Tamara Martínez Ruiz, destacó que en estos 25 años la sede ha realizado más de 1,700 eventos culturales con impacto en alrededor de medio millón de personas, además de consolidar alianzas con 35 universidades y colaboraciones con más de 50 entidades universitarias. También resaltó el trabajo realizado con comunidades migrantes y la incorporación transversal de la igualdad de género en sus programas y diálogos binacionales.

Uno de los momentos centrales de la ceremonia fue la lectura de una proclama oficial por parte de la vicealcaldesa Beatriz Ponce de León, quien reconoció la contribución de UNAM Chicago a la vida educativa y cultural de la ciudad.

El coordinador de Relaciones y Asuntos Internacionales de la UNAM, William Lee, destacó el valor estratégico de la sede para fortalecer el diálogo académico y científico internacional.

La ceremonia contó también con la participación de la embajadora Reyna Torres y del director de UNAM Chicago, Guillermo Pulido. Como parte de la celebración, se develó una placa conmemorativa que simboliza la trayectoria e impacto de la institución en la región.

Se renueva convenio de fondos semilla para la investigación

En el marco del 25 aniversario la UNAM y el Sistema de la Universidad de Illinois renovaron su convenio de colaboración para extender, de 2027 a 2030, el programa conjunto de becas de investigación con fondos semilla, orientado a atender desafíos globales vinculados con la pobreza, el medio ambiente y el bienestar sostenible.

El Dr. William Lee, subrayó que la colaboración ha fortalecido tanto la proyección internacional de la universidad como la cooperación entre sus distintas entidades. Por su parte, la coordinadora de la Investigación Científica, Soledad Funes, afirmó que la alianza ha favorecido el trabajo interdisciplinario y la formación de nuevas generaciones de investigadores, además de fortalecer la colaboración interna dentro de la propia universidad.

Soledad Funes, coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, y Jay Walsh, vicepresidente de Desarrollo Económico e Innovación del Sistema de la Universidad de Illinois, durante la firma de renovación del convenio de colaboración entre ambas instituciones.

El vicepresidente de Desarrollo Económico e Innovación del sistema de Illinois, Jay Walsh, destacó que este modelo de cooperación continúa expandiéndose, particularmente con la participación de la UNAM en el Discovery Partners Institute.

Durante el encuentro, Elvira de Mejía, directora de la Iniciativa de Estudiantes Mexicanos y Mexicoamericanos del sistema universitario de Illinois, informó que entre 2023 y 2026 los proyectos financiados generaron 83 movilidades estudiantiles, 38 publicaciones académicas y 15 simposios sobre temas como agua, energía, salud mental y políticas públicas, con más de 8 mil asistentes.

Como parte de la agenda conmemorativa, autoridades de la UNAM también sostuvieron una reunión con líderes comunitarios en el Consulado General de México en Chicago. Participaron representantes de organizaciones académicas y de defensa de los derechos de las personas migrantes. Ahí, la cónsul general Reyna Torres Mendivil reconoció la colaboración permanente con la universidad en programas de orientación y acompañamiento para la comunidad migrante.

Toma de protesta de la Mesa Directiva de la Red de Egresadas y Egresados UNAM–Midwest

En el marco de la celebración del 25 aniversario también se llevó a cabo la toma de protesta de la Mesa Directiva de la Red de Egresadas y Egresados UNAM–Midwest con la participación de autoridades universitarias y representantes de la comunidad egresada y encabezada por el Dr. Juan Pablo Arroyo, Director General del Programa de Vinculación con los Egresados y Académicos Jubilados de la UNAM (PVEAJU).

Toma de protesta de la Mesa Directiva de la Red de Egresadas y Egresados UNAM–Midwest.

El acto formalizó un esfuerzo colectivo para fortalecer la organización, la identidad universitaria y la vinculación en el Medio Oeste de Estados Unidos, así como para impulsar la colaboración interinstitucional, el acompañamiento a la comunidad universitaria y reafirmar el compromiso de la UNAM con sus egresadas y egresados en el exterior.

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Tipo de cambio: cómo influye en lo que compras, ganas y pagas

Ya sea a través de los medios de comunicación, en los bancos o incluso en conversaciones cotidianas, es muy común escuchar hablar del tipo de cambio: que si el dólar subió, que si el peso se fortaleció o que la moneda “se depreció”. Sin embargo, más allá de estas expresiones frecuentes, pocas veces se reflexiona realmente sobre qué significa y por qué es tan relevante en la vida económica de un país.

Entender el tipo de cambio implica reconocer que no se trata solo de un número que aparece en las noticias, sino de una variable clave que refleja la relación entre economías, el comportamiento de los mercados internacionales y las decisiones de millones de personas, empresas e inversionistas. Su análisis permite comprender mejor fenómenos como la inflación, el comercio internacional, la inversión extranjera e incluso el poder adquisitivo de la población.

Para profundizar en este concepto y entender su impacto en la economía nacional e individual, UNAM Global entrevistó al Dr. César Francisco Duarte Rivera, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.

¿Qué es el tipo de cambio y cuál es su importancia?

Duarte Rivera explicó que el tipo de cambio es el precio de una moneda en términos de otra. Como cualquier precio, se determina por la interacción entre la oferta y la demanda, aunque con una particularidad: no se trata de un bien convencional, sino del valor relativo entre monedas.

En términos simples, indica cuántas unidades de una moneda se necesitan para obtener otra, por lo que funciona como un indicador de la relación económica entre países. Esto se debe a que influye tanto en el comercio internacional como en los flujos de capital, además de reflejar qué tan demandada es una moneda en los mercados globales. Por ello, sus fluctuaciones pueden tener efectos significativos, positivos o negativos, en la economía interna.

¿Qué lo define?

Los factores que determinan el comportamiento del tipo de cambio pueden agruparse en tres grandes categorías: comerciales, financieros y geopolíticos.

En el ámbito comercial, destacan las exportaciones e importaciones. Cuando un país exporta más, recibe pagos en moneda extranjera, lo que incrementa la oferta de divisas y tiende a abaratar su precio, provocando una apreciación de la moneda local. Por el contrario, cuando aumentan las importaciones, crece la demanda de divisas, lo que encarece su precio y genera una depreciación.

En el ámbito financiero, los movimientos de capital juegan un papel crucial. Los inversionistas internacionales deciden dónde colocar su dinero comparando rendimientos y riesgos. Si un país ofrece tasas de interés más altas, atraerá capital extranjero, lo que incrementa la demanda de su moneda y favorece su apreciación. En cambio, si las condiciones se vuelven menos atractivas, los capitales pueden salir rápidamente, generando depreciación. Este tipo de movimientos, además, suele ser muy veloz, lo que explica la volatilidad del tipo de cambio en el corto plazo.

Los factores geopolíticos también influyen de manera importante. Situaciones de incertidumbre, como conflictos internacionales o crisis económicas, modifican tanto el comercio como las decisiones de inversión. En estos contextos, los inversionistas suelen buscar activos considerados seguros, como los denominados en dólares, lo que aumenta su demanda y fortalece esa moneda frente a otras.

Asimismo, los bancos centrales desempeñan un papel relevante. “A través de la política monetaria, especialmente mediante la modificación de las tasas de interés, pueden influir en los flujos de capital y, por ende, en el tipo de cambio. Por ejemplo, un aumento en la tasa de interés puede hacer más atractiva la inversión en un país, fortaleciendo su moneda”, comentó el Dr. César.

Ni bueno ni malo

Las variaciones del tipo de cambio se expresan en términos de apreciación y depreciación. La apreciación ocurre cuando la moneda local se fortalece y se necesitan menos unidades de ella para comprar una moneda extranjera. La depreciación, en cambio, implica un debilitamiento; es decir, se requieren más unidades de la moneda local para adquirir la extranjera. Estos movimientos tienen implicaciones importantes tanto para el comercio como para la economía en general.

A pesar de ello, es importante destacar que no existe un tipo de cambio “bueno” o “malo” en términos absolutos, dijo Duarte Rivera. Su impacto depende de quién se beneficia. Por ejemplo, un tipo de cambio alto (moneda depreciada) puede favorecer a los exportadores y a ciertos sectores productivos, mientras que perjudica a quienes dependen de insumos importados. En cambio, un tipo de cambio bajo (moneda apreciada) beneficia a consumidores e importadores, pero puede dañar a la industria nacional orientada a la exportación.

En el caso específico de la apreciación cambiaria, se ha observado que quienes más se benefician suelen ser los inversionistas extranjeros, particularmente aquellos enfocados en inversiones financieras. Una moneda fuerte incrementa el valor de sus rendimientos cuando se convierten a otras divisas, lo que hace al país más atractivo para este tipo de capital.

No obstante, este beneficio no necesariamente se traduce en mejoras generalizadas para la población y puede coexistir con un menor dinamismo económico interno. De hecho, una moneda fuerte puede generar efectos mixtos: por un lado, contribuye a la estabilidad de precios; por otro, puede frenar el crecimiento económico y la generación de empleo.

Esta dualidad refuerza la idea de que el tipo de cambio, por sí solo, no es suficiente para determinar el estado de una economía. “Aunque es un indicador relevante, ya que refleja, entre otras cosas, el atractivo del país para la inversión y el comportamiento del comercio exterior, su interpretación requiere contexto. Saber si una moneda está ‘cara’ o ‘barata’ no dice mucho si no se entienden las razones detrás de esa situación”, señaló el investigador del IIE.

En este sentido, también es un error común asociar directamente el valor de una moneda con el nivel de desarrollo económico de un país. Si bien algunas economías desarrolladas tienen monedas fuertes, esto no es una regla universal. Existen casos de países altamente desarrollados con monedas relativamente baratas en términos nominales, lo que demuestra que el tipo de cambio no es un indicador directo del bienestar económico.

En general, el análisis económico exige una visión más amplia e integral. Ninguna variable por sí sola puede explicar completamente la realidad económica de un país. Los indicadores deben interpretarse en conjunto, considerando sus interrelaciones y el contexto en el que se presentan. Esto implica ir más allá de lecturas superficiales, como asumir que una apreciación del tipo de cambio significa automáticamente que la economía va bien o que una depreciación indica lo contrario.

¿Tiene algo que ver con la inflación?

Además de sus efectos sobre el comercio y la inversión, el tipo de cambio está estrechamente vinculado con la inflación, aunque no de manera directa ni proporcional.

Cuando una moneda se deprecia, los bienes importados se encarecen, lo que eleva los costos de producción y puede generar presiones inflacionarias, especialmente en economías que dependen de insumos externos como energía o materias primas. Esto significa que se paga más por productos importados o que dependen del exterior. Sin embargo, este aumento no siempre se traslada completamente a los precios finales, ya que las empresas pueden absorber parte de los costos.

“Por el contrario, una apreciación puede abaratar las importaciones y contribuir a contener la inflación, aunque tampoco garantiza una reducción equivalente en los precios al consumidor”.

En este contexto, surge una disyuntiva entre el control de la inflación y el crecimiento económico. Las políticas orientadas a estabilizar los precios, como aquellas que favorecen la apreciación, pueden ser efectivas para contener la inflación, pero tienden a desacelerar la actividad económica. Por otro lado, permitir una depreciación puede estimular la producción y el empleo, aunque con el riesgo de intensificar las presiones inflacionarias.

¿Cómo afecta a la población?

El tipo de cambio influye en el poder adquisitivo de la población de manera compleja. Una moneda fuerte permite acceder a bienes importados más baratos, lo que beneficia a los consumidores. No obstante, también puede afectar negativamente a las exportaciones, al encarecer los productos nacionales en el extranjero y reducir la actividad económica.

Por su parte, una moneda débil encarece las importaciones, lo que impacta directamente en los precios, pero puede favorecer a los sectores exportadores y estimular la producción interna. En consecuencia, sus efectos no son uniformes: dependen del tipo de consumo, del sector económico y de la posición de cada grupo dentro de la economía.

Una variable clave, pero no suficiente

El tipo de cambio es, sin duda, un indicador central para entender la economía, pero no debe interpretarse de forma aislada. Sus movimientos reflejan múltiples factores, comerciales, financieros y políticos, y generan efectos distintos según el contexto.

Más que una señal definitiva de fortaleza o debilidad económica, el tipo de cambio es una pieza dentro de un sistema complejo. Comprenderlo implica ir más allá de su valor numérico y analizar las dinámicas que lo explican, así como sus consecuencias en la vida cotidiana: lo que compras, lo que pagas y lo que ganas.

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Representativo estudiantil de la FQ gana el primer lugar global del Concurso de Ciencias Básicas 2026 de la ANFEI

Un equipo de alumnos de la carrera de Ingenieria Química (IQ) de la Facultad de Química obtuvo el primer lugar global, así como el primer lugar en la Categoría de Química y la tercera posición en la Categoría de Matemáticas en el Concurso de Ciencias Básicas 2026 de la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería (ANFEI).

El representativo de la FQ estuvo integrado por Aitana Estrada Rubio, Juan Barreiro Thierry y Akio Taniguchi Kimura, estudiantes de la carrera de Ingeniería Química (IQ), quienes contaron con la asesoría de los profesores Laura Michelle Jiménez Díaz, del Departamento de Matemáticas de esta entidad educativa; José Eduardo Barrios Vargas, jefe del Departamento de Física y Química Teórica, y Jesús Ariel Aguirre Escalante, docente del Departamento de Fisicoquímica. La responsable institucional del grupo fue Yamileth Martínez Vega, coordinadora de la carrera de IQ.

El concurso de la ANFEI tiene como objetivo evaluar a los estudiantes de Ingeniería de las escuelas y facultades del país que imparten esta licenciatura e integran esta asociación. En él se califican los conocimientos y su aplicación de las Ciencias Básicas, específicamente Física, Matemáticas y Química.

En la edición 2026 del certamen participaron 70 entidades educativas del país, entre ellas el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, el Tecnológico Nacional con representantes de diferentes regiones, así como diversas Universidades estatales.

Este año, la etapa eliminatoria se realizó los días 16 y 17 de abril en la modalidad en línea; a la etapa final, que se desarrolló los días 7 y 8 mayo en el Instituto Tecnológico de Mérida, Yucatán, llegaron representativos de 10 instituciones.

El grupo que representó a la FQ en esta competencia académica, comentó en entrevista Laura Michelle Jiménez Díaz, se formó desde 2024 y ha participado en tres ediciones de este concurso nacional: “La etapa final en Mérida fue muy interesante, porque se hace una prueba frente a público, donde los concursantes están en una cabina, se les leen los problemas uno a uno y resuelven en total 15 problemas, cinco de cada disciplina en un tiempo determinado”.

Por su parte, José Eduardo Barrios Vargas destacó: “es importante recalcar que, en este tipo de concursos de ciencias básicas, se evalúa en principio conocimientos que los estudiantes de las ingenierías deberían tener o dominar con un nivel avanzado. En ese sentido, obtener buenos resultados en estos certámenes refleja el dominio de la parte de ciencias básicas, las cuales son fundamentales en el ejercicio profesional de cualquier ingeniero”.

Esfuerzo constante

En tanto, Juan Barreiro Thierry, consideró que “haber asistido y ganado en este concurso es un gran orgullo. Es la tercera ocasión que participamos, ello significa que nos hemos preparado tres años seguidos, lo cual representa un esfuerzo constante y consistente para obtener buenos resultados. Esto habla de nuestra institución, la Facultad de Química, de nuestros profesores y de nosotros como alumnos”.

Asimismo, Akio Taniguchi Kimura recordó: “la primera vez que participamos, logramos pasar a la etapa final y sólo pudimos ser primer lugar en el área de Química; el segundo año, de nuevo conseguimos llegar a la etapa final y obtuvimos nuevamente el primer lugar en Química y el tercero en Física, así como el segundo lugar global. Entonces, este año obtuvimos el primer lugar global y ahí se puede ver la progresión que hemos tenido”.

El equipo de la Facultad de Química se ha preparado por tres años, lapso en el cual se fortalecieron, sobre todo, las áreas de Física y Matemáticas, mediante la colaboración de los profesores, con asesorías dos veces por semana.

Finalmente, Yamileth Martínez Vega opinó que el desempeño del representativo de la FQ en el concurso de la ANFEI “demuestra la fortaleza de la formación académica que brinda la Facultad”; la docente de la FQ también agradeció el apoyo de la Dirección a este grupo de estudiantes.

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La mariposa mexicana que es un fósil viviente tiene 70 millones de años

• Desde la época de los dinosaurios, en México habita una mariposa considerada un “fósil viviente”, lo que significa que, desde su origen, ha sobrevivido durante millones de años sin cambios significativos en sus características principales.

Esta especie ya poblaba la Tierra hace 70 millones de años, mucho antes de que el meteorito de Chicxulub provocara una de las mayores extinciones masivas.

¿Cómo logró sobrevivir a ese cataclismo?

Su nombre es Baronia brevicornis, que en latín significa “Baronia de cuernos cortos”. En su etapa de oruga presenta unos pequeños “cuernitos” que desprenden un olor desagradable, los cuales utiliza como mecanismo de defensa contra sus depredadores, explicó en entrevista para UNAM Global Alejandra Alvarado Zink, especialista en comunicación y educación ambiental de la DGDC, UNAM.

Es sorprendente porque coexistió con los dinosaurios y sobrevivió al gran cataclismo del meteorito que los extinguió, añadió la bióloga experta en divulgación de la ciencia.

Sus características

Las hembras de esta mariposa depositan sus huevos en una planta llamada Acacia cochliacantha, un arbusto muy espinoso (conocido comúnmente como “cubata”). Al nacer, las orugas se alimentan exclusivamente de sus hojas. “Es lo único que comen en esta etapa”.

En su etapa adulta, se alimentan del néctar de plantas de la familia Asteraceae, donde se encuentran las margaritas y otras especies. Esto les permite aprovechar una gran diversidad de flores como fuente de alimento.

Su ciclo de vida comienza cuando la hembra deposita los huevos, que eclosionan entre 10 y 15 días después. Las larvas consumen primero la cáscara del huevo; luego pasan por el proceso de metamorfosis y finalmente alcanzan la etapa adulta, en la que pueden reproducirse.

Su importancia en la biología

Baronia brevicornis es un tesoro científico por ser un “linaje relicto”: es la única sobreviviente de su subfamilia. Si se extingue, se pierde una rama única del árbol evolutivo que no tiene parientes cercanos en el mundo.

Su valor biológico actual se resume en tres puntos clave:

• Coevolución: es un modelo de adaptación extrema al alimentarse de Acacia cochliacantha, un arbusto tóxico para otros insectos, lo que demuestra una relación evolutiva de millones de años.
• Bioindicador: funciona como un sensor natural del clima; su reproducción depende de que las lluvias lleguen en el momento adecuado, alertando sobre desequilibrios en el ecosistema.
• Identidad mexicana: al ser endémica, ayuda a reconstruir la historia geológica de nuestro territorio y cómo se conectaban las selvas hace millones de años.

Estudiarla es una oportunidad única para entender cómo la vida sobrevive a cataclismos y qué tan resiliente puede ser frente a los retos ambientales actuales. Es, en esencia, un libro abierto sobre la evolución que debemos proteger.

Su entorno y distribución

Baronia brevicornis es endémica de México; no existe en ninguna otra parte del mundo. Sus poblaciones se encuentran en la selva baja caducifolia (bosque tropical seco) de estados como Morelos, Oaxaca, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Colima, Puebla y Chiapas.

Monitorearla en estas regiones funciona como un termómetro biológico: permite a los expertos diagnosticar la salud de la selva y actuar ante el cambio climático. Dado que su ciclo de vida depende de que las lluvias lleguen en el momento adecuado, cualquier alteración en la duración o intensidad de las temporadas de lluvia pone en riesgo su supervivencia y el equilibrio del ecosistema que habita.

¿Qué futuro le espera a esta especie?

Aunque Baronia brevicornis ha superado cataclismos globales durante millones de años, hoy enfrenta un desafío inédito: la actividad humana. El crecimiento agrícola en los estados donde habita ha reducido drásticamente su entorno natural, fragmentando las selvas que le dan vida.

Para garantizar su permanencia, es vital que tanto científicos como ciudadanos tomemos conciencia sobre la pérdida de hábitats. Proteger a esta mariposa no es solo salvar a un “fósil viviente”, sino asegurar el equilibrio de los ecosistemas mexicanos frente al cambio climático. Su supervivencia hoy depende de nuestra capacidad para conservar los espacios donde la historia de la Tierra aún sigue volando.

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Hallazgo botánico en Perú con participación de investigador de la FES Cuautitlán

Pensar en el Amazonas es pensar en el río y sus exuberantes selvas; sin embargo, parte de este territorio también está conformado por pequeños afluentes que nacen en la región Andina. Riachuelos de montaña que se unen para formar el caudal más grande del mundo.

Es precisamente en esa zona de transición, conocida como la Amazonía alta, donde un equipo multidisciplinario de investigadores encontró y describió una especie completamente nueva para la ciencia. Se trata de Arcytophyllum leymebambense, una pequeña planta de la familia Rubiaceae, descubierta en las zonas altas del norte de Perú, cerca de la laguna de Cóndores.

El hallazgo fue publicado recientemente como un artículo en la revista “Plant Ecology and Evolution”,  el cual es resultado de casi dos años de trabajo de los doctores Jaime Alejandro Torres Montúfar, responsable del Herbario de la FES Cuautitlán;  Daniel Montesinos, de la Universidad Científica del Sur (Perú); Thomas Borsch, de la Universidad Libre de Berlín (Alemania); y Cameron Dasher, de la Universidad de Florida (Estados Unidos).

De acuerdo con el doctor Montúfar, todo comenzó durante una exploración en la región andina del norte peruano, cuando el doctor Montesinos  encontró una planta que no logró identificar, por lo cual contactó al académico de la Facultad para realizar un análisis morfológico detallado en microscopio, comparando claves de identificación de plantas sudamericanas. De este modo, confirmaron que ésta era desconocida hasta el momento.

Cabe señalar que la taxonomía moderna ya no puede ser sostenida con la morfología únicamente. De modo que, para validar el hallazgo, se requirió de un estudio de biología molecular, a cargo del doctor Thomas Borsch, quien realizó una extracción y secuenciación de ADN, utilizando marcadores genéticos del núcleo y del cloroplasto. Asimismo, el grupo de trabajo llevó a cabo un análisis filogenético para comparar linajes y determinar parentescos evolutivos.

Este análisis reveló un linaje nuevo perteneciente al género Arcytophyllum, pequeñas hierbas que crecen por encima de los 2, 900 o 3, 000 metros de altitud. Además, descubrieron que se trata de un microendemismo, es decir, su distribución es restringida a un área muy pequeña, pues, al ser una especie tapizante en las montañas, sus polinizadores no viajan lejos, limitando el flujo genético y promoviendo el aislamiento y la especiación.

“Si hay microendemismos de esta especie, seguramente hay otra. Esto permite gestionar esfuerzos para proteger la zona, porque nos indica que ahí hay una región de interés evolutivo”, señaló el especialista.

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La formación de El Niño y sus versiones extremas: el temido “Niño Godzilla”

  • El fenómeno climático podría intensificarse en un mundo en calentamiento

El fenómeno de El Niño es mucho más que una anomalía pasajera: es una expresión de la compleja interacción entre océano y atmósfera que regula el clima global. Comprender su comportamiento, y en particular el de sus versiones extremas como el llamado “Niño Godzilla”, es clave para anticipar sus impactos en los ecosistemas y en la vida humana.

“Lo que ocurre en el Pacífico ecuatorial no se queda ahí, tiene repercusiones en todo el planeta”, afirma doctora María Luisa Machain Castillo, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM.

Cuando las aguas del Pacífico ecuatorial —la franja del océano que rodea el ecuador terrestre— se calientan por encima de lo normal durante varios meses, el planeta entero lo resiente. Lluvias torrenciales en unas regiones, sequías en otras y ecosistemas marinos profundamente alterados forman parte del fenómeno.

En años recientes, algunos eventos han sido tan intensos que han recibido el nombre de “Niño Godzilla” o «Super Niño». De acuerdo con proyecciones recientes, en 2026 se mantienen condiciones que podrían favorecer el desarrollo de un nuevo evento de El Niño de gran magnitud en el año en curso. Sin embargo, los especialistas en ciencias de la atmósfera advierten que aún existe incertidumbre sobre su evolución y que, por ahora, no es posible anticipar si alcanzará una intensidad extrema.

El océano Pacífico y los vientos que lo gobiernan

En condiciones normales, el clima del Pacífico ecuatorial está influenciado por los vientos alisios, corrientes de aire que soplan de manera constante de este a oeste.

“Estos vientos funcionan como un motor que redistribuye el calor en la atmósfera”, señala la investigadora. “Cuando se debilitan, todo el sistema se modifica y se calienta más el Pacífico occidental”.

La investigadora agrega que, esos vientos empujan las aguas cálidas hacia el Pacífico occidental, mientras que, frente a las costas de América, particularmente en Perú— permiten el ascenso de aguas frías ricas en nutrientes, en un proceso conocido como afloramiento o surgencia. Este equilibrio sostiene tanto la estabilidad del clima como la alta productividad de los ecosistemas marinos.

En ocasiones, los vientos alisios se debilitan o incluso cambian de dirección. Como consecuencia, disminuye el transporte de agua cálida hacia el oeste y ésta se redistribuye hacia la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial.

Como resultado, la temperatura superficial del mar aumenta varios grados durante meses. Este calentamiento —medido como una anomalía respecto al promedio de largo plazo— transfiere energía a la atmósfera y modifica la circulación del aire, es lo que conocemos como el fenómeno de El Niño.

“El fenómeno no sólo puede generar más lluvia, sino además la redistribuye”, explica la doctora. “Por eso vemos inundaciones en algunas regiones y sequías en otras donde comúnmente no se presentaban”.

Este reacomodo del océano y la atmósfera no solo modifica la temperatura del mar, sino también la distribución de las lluvias a escala global. Durante El Niño, las zonas donde el aire cálido y húmedo asciende y donde normalmente se forman nubes y tormentas, se desplazan desde el Pacífico occidental hacia el centro y el este del océano.

Como consecuencia, regiones que habitualmente reciben abundantes precipitaciones, como Indonesia o Australia, pueden experimentar sequías severas, mientras que en la costa occidental de América del Sur —particularmente en Perú y Ecuador— se presentan lluvias intensas e inundaciones.

Un océano más cálido puede favorecer la intensificación de ciclones tropicales. “El calor del océano es el combustible de estos fenómenos. Cuando hay más energía disponible, los sistemas pueden intensificarse más rápidamente”, añade. Un ejemplo reciente fue el impacto del Huracán Otis en Acapulco, que se intensificó de manera extraordinariamente rápida antes de tocar tierra. Aunque no puede atribuirse directamente a El Niño, ilustra cómo el calor oceánico puede potenciar fenómenos extremos.

“Niño Godzilla” y sus impactos

El término “Niño Godzilla” surgió entre 2015 y 2016, cuando la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) documentó uno de los eventos más intensos de las últimas décadas. En ese episodio, una amplia región del Pacífico central y oriental registró anomalías de temperatura superficial del mar de más de 2.5 °C por encima de lo normal. “No es un término científico, pero ayuda a dimensionar la magnitud de estos eventos extremos”, comenta la doctora Machain.

Otros eventos extremos de El Niño ocurrieron durante 1982-1983 y 1997-1998 con anomalías de la temperatura superficial del mar de hasta 2°C . Dichos eventos propiciaron fuertes cambios en la productividad a todos niveles, desde los productores primarios hasta el colapso de importantes pesquerías en las costas mexicanas. 

Uno de los efectos más importantes es la disminución del afloramiento de aguas frías, lo que reduce la disponibilidad de nutrientes en la superficie del océano y, en consecuencia, la productividad del fitoplancton —base de la cadena alimenticia marina—.

Ese impacto se propaga a lo largo del ecosistema: disminuyen las poblaciones de peces, aves y mamíferos marinos. Además, muchas especies cambian su distribución en busca de condiciones más favorables, mientras que otras pueden ver reducidas sus poblaciones.

También pueden presentarse alteraciones en los ciclos reproductivos, cambios fisiológicos y la expansión de zonas hipóxicas, donde el oxígeno es insuficiente para sostener la vida.

En conjunto, los cambios no solo afectan a los ecosistemas marinos, sino también a las actividades humanas que dependen de ellos, como la pesca, asegura la especialista en Micropaleontología de organismos calcáreos.

Memoria del clima

El clima de la Tierra ha variado de forma natural a lo largo de millones de años. Estos ciclos ocurren en distintas escalas de tiempo: algunos duran miles de años, mientras que otros, como el fenómeno de El Niño, se presentan en intervalos más cortos, de entre dos y siete años.

Sin embargo, en las últimas décadas se ha registrado un aumento acelerado de la temperatura global, especialmente desde la década de 1970.

En ese contexto, comprender cómo se comporta El Niño en un planeta más cálido es fundamental. Para ello, su grupo de investigación combina mediciones actuales con el estudio de climas del pasado, lo que permite anticipar posibles cambios en su frecuencia e intensidad.

En el fondo del océano se encuentra uno de los archivos más completos del clima de la Tierra. Lejos de ser un entorno estático, los sedimentos marinos conservan, capa tras capa, la historia de las condiciones ambientales que han prevalecido a lo largo del tiempo.

Estos sedimentos están compuestos por restos de organismos microscópicos como las diatomeas y los foraminíferos. Se trata de microorganismos marinos altamente sensibles a su entorno, cuyas características cambian en respuesta a variaciones en la temperatura, la disponibilidad de nutrientes y la química del agua.

Cuando el clima se modifica, también lo hacen su distribución, su morfología y su composición química. Por ello, estos organismos funcionan como indicadores climáticos: pequeñas señales biológicas que permiten a los científicos reconstruir las condiciones del pasado.

Al morir, sus restos se depositan en el fondo del mar y quedan atrapados en distintas capas de sedimento. Cada una de estas capas actúa como una “fotografía” del momento en que se formó, registrando información clave sobre el ambiente oceánico.

Gracias al análisis de estos registros, los investigadores pueden reconstruir cómo ha cambiado el clima a lo largo de décadas, siglos e incluso millones de años, y comprender mejor los procesos que hoy están transformando el planeta, explica la doctora Machain.

El Niño y la dinámica del Pacífico mexicano

Estudios realizados entre 2006 y 2012 en el Golfo de Tehuantepec, México, han mostrado la relación entre las dos condiciones recurrentes en la dinámica oceánica de la región y El Niño. Durante el invierno y la primavera, los vientos son intensos y remueven las capas superficiales del océano, favoreciendo el ascenso de aguas profundas ricas en nutrientes, un proceso conocido como surgencia.

Cuando estas aguas alcanzan la superficie, estimulan el crecimiento del fitoplancton —organismos microscópicos que constituyen la base de la cadena alimenticia—, lo que a su vez sostiene a los consumidores primarios y, en última instancia, a las pesquerías. Es decir, “cuando hay surgencia, hay nutrientes, y cuando hay nutrientes, hay vida”.

Y en contraste, durante el verano, cuando los vientos disminuyen, la surgencia se debilita. En estas condiciones, la concentración de clorofila es menor y la temperatura del agua tiende a ser más uniforme, dominada por masas de agua cálida provenientes de corrientes ecuatoriales.

Durante eventos de El Niño, el calentamiento del océano provoca que la termoclina se profundice. La termoclina es la capa que separa las aguas superficiales, cálidas, de las aguas profundas, más frías.

Como resultado, incluso cuando hay viento, la mezcla del agua alcanza principalmente capas superficiales, que son más cálidas y pobres en nutrientes. Esto reduce la productividad biológica y puede afectar las pesquerías. En verano, este efecto puede intensificarse: la termoclina desciende aún más y la concentración de clorofila —indicador de la producción primaria— disminuye de manera notable.

En cambio, durante el fenómeno de La Niña ocurre lo contrario. La presencia de aguas más frías hace que la termoclina sea más somera, lo que facilita el ascenso de aguas profundas ricas en nutrientes hacia la superficie. Esto favorece una mayor productividad biológica y el fortalecimiento de las cadenas alimenticias marinas.

Mientras tanto, en el continente se manifiestan otros efectos: cambios en los patrones de lluvia, sequías en algunas regiones e intensificación de ciertos fenómenos atmosféricos.

Durante el evento extremo de El Niño de 2015–2016, conocido como “Niño Godzilla”, las temperaturas superficiales del océano alcanzaron valores excepcionalmente altos. Fue un año de intensa actividad ciclónica en algunas regiones del Pacífico y de sequías severas en África oriental, señala la bióloga.

La doctora Machain y su equipo realizaron estudios en la zona de Mazatlán, donde instalaron trampas de sedimento desde 2015 y han mantenido el monitoreo hasta la actualidad. Sus observaciones muestran que, durante los años de El Niño extremo, la productividad biológica disminuyó de manera notable.

Se registraron cambios importantes en las comunidades de microorganismos: algunas especies redujeron su abundancia, mientras que otras, asociadas a aguas más cálidas, se volvieron temporalmente dominantes. “Los ecosistemas marinos son muy sensibles: responden rápidamente a variaciones en la temperatura”, nos dice.

Claves del pasado para entender el presente

Además de los estudios actuales, en el laboratorio de la doctora Machain se realizan investigaciones a escalas de tiempo más largas. Uno de sus trabajos analiza registros de aproximadamente 150 años, entre 1820 y 1940, en la región de Bahía Magdalena, en la costa de Baja California.

En esta zona, las aguas superficiales suelen ser frías debido a la influencia de corrientes provenientes del norte, y solo se calientan de manera significativa durante eventos de El Niño. El análisis de sedimentos permite identificar estos episodios pasados y entender cómo ha variado el clima en la región a lo largo del tiempo, proporcionando un contexto clave para interpretar los cambios actuales.

“Al reconstruir el pasado y observar el presente, la ciencia ofrece herramientas indispensables para comprender este sistema y anticipar sus posibles transformaciones en un escenario climático cada vez más incierto”, señala Machain Castillo.

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La doble cara del azúcar: energía vital o amenaza silenciosa

El azúcar, un ingrediente clásico e indispensable de la cocina y las golosinas, es generalmente relacionado con enfermedades muy comunes en México, como la diabetes. Sin embargo, desde el punto de vista químico, la palabra “azúcar” no se usa para una sola sustancia porque, en realidad, hay muchos compuestos a los que podemos llamar azúcares.

Los azúcares son nutrientes que podemos encontrar en una mañana de trabajo: en las galletas que comemos con un buen café o en frutas frescas para un día caluroso; sin embargo, en otros casos y a pesar de no tener su encantador sabor dulce, también se encuentran en una sencilla sopa de lentejas, en una rica ensalada de papa o en una cerveza muy fría en la playa. Así es, todos los alimentos mencionados contienen “azúcares”, aun cuando algunos no tienen el característico sabor dulce que nos atrae de forma irresistible. Esta dualidad de sabor de los azúcares parece reflejar su doble cara en sus propiedades como alimentos importantes para los humanos.

 Adentrándonos en el mundo de los azúcares

Para entender un poco más de los azúcares, existen algunas preguntas importantes como: ¿Qué son los azúcares? ¿Por qué tienen diferentes sabores en la gran variedad de alimentos? ¿Está presente el mismo azúcar en todos los alimentos o son diferentes en cada uno de ellos? Y si son diferentes, ¿son procesados y utilizados por nuestro cuerpo de la misma forma? ¿Son todos los azúcares igual de nutritivos? Algunas de estas dudas trataremos de explicarlas en los siguientes párrafos.

Azúcares es el nombre común que damos a un grupo extenso de compuestos químicos, llamados “hidratos de carbono” o “carbohidratos”. Los podemos encontrar en una enorme variedad de alimentos como la leche, verduras, pastas, tortillas de maíz, alimentos enlatados, miel de abeja y obviamente, en las golosinas, el pan y las galletas. Los azúcares aportan a nuestro cuerpo la mayor parte de la energía o calorías que ingerimos en los alimentos diarios.

Curiosamente, la mayoría de los azúcares que están presentes en diversos alimentos no tienen el sabor dulce que nos resulta tan familiar. Esto es debido a que hay muchos tipos de azúcares y cada uno presenta diferentes estructuras químicas que producen diferentes sensaciones de sabor en nuestro paladar. Algunos presentan una estructura sencilla como la glucosa, que suele tener un ligero sabor dulce, mientras que otros tienen esqueletos químicos muy complejos, pero casi no tienen sabor.

Adentrándonos más, los azúcares de los alimentos se deben descomponer en nuestro organismo para proporcionar una gran cantidad de energía. Tomemos al almidón como ejemplo para entender mejor lo anterior. El almidón es el azúcar más abundante en la dieta de humanos y su estructura es muy compleja, ya que se compone de una mezcla de dos estructuras diferentes, la amilosa y la amilopectina, generadas por miles de moléculas de glucosa unidas químicamente. La amilosa es una larga secuencia de glucosas unidas como los eslabones de una cadena lineal de acero y que rara vez tiene ramificaciones. En cambio, la amilopectina contiene cadenas cortas, pero con muchas ramificaciones, asemejando a un arbusto con muchas ramas a su alrededor.

Digestión y absorción de azúcares

Debido a la estructura complicada con la que se presentan en los alimentos, para que los azúcares puedan ser absorbidos, primero deben ser “liberados” o, dicho de forma más adecuada, “digeridos”. Antes de explicar cómo es su digestión, debemos saber que existen factores que afectan de diferente forma a la liberación y absorción de los azúcares en nuestro intestino. Por ejemplo, durante nuestra rutina al comer, si nos tomamos el tiempo adecuado para masticar completamente nuestros alimentos, provocará que sea más fácil para nuestro cuerpo absorber sus nutrientes. También influye la temperatura y el tiempo de cocción usados en la preparación de los alimentos, ya que sus características, como contenido de agua, dureza y compactación, son modificadas por el procedimiento. Así, la digestión de los almidones de la avena o del arroz es más fácil si la temperatura y tiempo de cocción son mayores. Hay múltiples factores o características en cada alimento que también influyen en la cantidad de glucosa que podemos obtener. Algunas de ellas incluyen su contenido de fibra dietética, el contenido de grasas y proteínas, si se congeló o no antes de cocinarse, si había humedad en donde se almacenó o estaba en un ambiente seco. Además, no podíamos dejar de lado su composición química. ¿Recuerdan a la amilosa y amilopectina que mencionamos antes? Pues la relación en las cantidades de estos dos tipos de moléculas es un factor que modifica su digestión. Por ello, las harinas refinadas (galletas, pan dulce, pizza, etc.) que contienen almidón con mayor cantidad de amilopectinas, tienen una digestión más rápida que la de un almidón con mayor cantidad de amilosas. Con todo esto, entendemos que, al modificar las características del alimento, la forma de cocinarlos y la manera en que comemos, modificamos también la digestión y absorción de los azúcares.

¿Qué ocurre durante la digestión de azúcares?

Como mencionamos antes, el gran aporte energético que nos dan los azúcares depende en gran medida de que nuestro cuerpo pueda digerirlos adecuadamente para obtener el máximo posible de su energía. La digestión propiamente inicia en la boca, en la que los alimentos son molidos y humedecidos con la saliva, continúa en el estómago cuando se incorpora el jugo gástrico y se crea una mezcla que eventualmente pasa al intestino. En el intestino se lleva a cabo la mayor parte del proceso químico de digestión y absorción.

La digestión puede llevarse a cabo gracias a pequeñas máquinas biológicas llamadas enzimas, las cuales se encargan de romper las grandes estructuras, como el almidón, en azúcares más simples. Este proceso facilita y acelera la absorción, ayudando a obtener la energía contenida en los alimentos. Las enzimas se encuentran en distintas áreas del cuerpo, por ejemplo, en la saliva producida en la boca encontramos la amilasa salival, mientras que en nuestro intestino se localiza la amilasa pancreática, siendo esta última producida por el páncreas y secretada en grandes cantidades hacia el intestino. Ambas ayudan en gran medida a la digestión de almidones. Sin embargo, estas dos enzimas no son suficientes para el complejo proceso de degradación. Existen otras dos enzimas muy importantes para obtener glucosa libre fácilmente absorbible a partir de los azúcares. Estas enzimas son sacarasa-isomaltasa (SI) y maltasa-glucoamilasa (MGAM), se encuentran en nuestro intestino principalmente y en más órganos como en riñones y músculo. Todas las enzimas que hemos mencionado forman parte del grupo llamado “α-glucosidasas”, y tienen un papel fundamental para la generación eficiente de glucosa libre, aunque esta eficiencia depende de cada tipo de almidón.

Para tomar provecho de la glucosa y demás azúcares liberados de los almidones, estos deben ser absorbidos por las células que recubren al intestino utilizando transportadores, los cuales son como pequeños puentes de traspaso que llevan las moléculas de glucosa a través de las paredes del intestino hacia la circulación sanguínea. Existen diversos transportadores que constituyen lo que llaman una “familia de proteínas”, que en conjunto son conocidos con nombres extraños como GLUT y SGLT. Ambos tipos de transportadores se subdividen en varios subtipos y cada uno de ellos tiene un azúcar predilecto para absorber. Por ejemplo, SGLT1 introduce la glucosa libre a las células que recubren al intestino; una vez en el interior de estas células, GLUT2 lleva a la glucosa hacia la sangre que irriga el intestino y así se distribuye al resto del cuerpo. Estos transportadores también pueden optar por otros azúcares y no solo por glucosa, como SGLT1 que además de glucosa también puede transportar galactosa, un azúcar muy similar a la glucosa y que se encuentra formando parte de la lactosa que abunda en la leche de los mamíferos. Otros, como GLUT5, transportan en conjunto a la glucosa y otro azúcar llamado fructosa, el que forma parte del azúcar de mesa que ingerimos en nuestro café. Es importante señalar que la cantidad y la funcionalidad de estos transportadores son modificadas por las hormonas, que son señales que utiliza nuestro cuerpo para coordinar el funcionamiento de nuestros órganos, y que son afectadas en algunas enfermedades como la diabetes mellitus.

Nuestro cuerpo sabe diferenciar

Lo que acabamos de describir nos da la idea de que nuestro organismo puede distinguir entre los diferentes azúcares que ingerimos. Ya que la estructura del almidón de papa puede ser diferente al del arroz o al del maíz, esto puede ser reconocido por SI y MGAM actuando a diferentes velocidades dependiendo de la estructura y composición del almidón. ¿Pero esto cómo se puede ver en la vida cotidiana? Las últimas investigaciones nos hacen pensar que, al comer una tortilla de maíz, unas papas fritas o cualquier otra comida que contenga alta cantidad de azúcares, nuestro cuerpo empleará la maquinaria enzimática para poder obtener glucosa libre en menor o mayor proporción, en algunas ocasiones haciendo que las enzimas tarden más tiempo en digerir las estructuras complejas y provocando que la cantidad de glucosa liberada aumente poco a poco. Por ello, en ocasiones se consideran más saludables y nutritivos este tipo de alimentos conteniendo azúcares complejos.

Los azúcares complejos se pueden encontrar en diferentes alimentos y con diferentes estructuras, como el almidón de papa, el cual cuenta con una mayor proporción de amilopectina, o el almidón de maíz que tiene una mezcla entre amilosa y amilopectina. De forma contraria, los azúcares simples, como los dulces caramelizados o las harinas refinadas, son digeridos muy rápido e incrementan los niveles de glucosa también más rápido, por lo que se pueden considerar malos para la salud o pocos nutritivos.

Continuando en esta idea, hablábamos de alimentos sin procesar que aportan azúcar natural en mayor o menor cantidad dependiendo su origen. Pero ¿qué pasa con los productos procesados? Como su nombre lo dice, pasan por uno o varios procesos para poder llegar hasta los estantes en tiendas y supermercados. Estos productos tienen “azúcares añadidos” como la sacarosa o la dextrosa, edulcorantes, jarabes de azúcar, jugos de frutas concentrados y miel. Este tipo de azúcares simples se añaden a los alimentos para poder mejorar sus características de olor y sabor, además de ayudar a que se puedan conservar de mejor manera por más tiempo del normal. Los alimentos más comunes en los que se encuentran son mermeladas, jugos, jarabes, refrescos y alimentos enlatados, que consumimos día con día. Es ahora cuando debemos parar y preguntarnos, ¿el beneficio supera el riesgo? La respuesta depende de la frecuencia con la que ingerimos este tipo de productos. Se sabe que un alto consumo de alimentos con azúcares añadidos está asociado con el aumento del riesgo de padecer obesidad y otras enfermedades crónicas. Es por ello que se recomienda revisar la etiqueta de los productos que adquirimos, investigar y saber lo que en realidad estamos comiendo, y así tomar una decisión informada sabiendo si el riesgo es menor que el beneficio que nos aportan.

Nuevo panorama

¿Qué pasaría si las pequeñas máquinas biológicas que ayudan a la digestión y producción de glucosa, no se encontraran del todo bien y/o existiera un número reducido de ellas? Pues bueno, esto podría explicar padecimientos que la mayoría de las personas en el país sobrellevan día a día, tan simples como una inflamación intestinal, llegando a una diarrea o hasta alterar la población de bacterias que viven en parte de nuestro intestino y que conocemos como microbiota intestinal, la que, como ahora sabemos, es de vital importancia para un estilo de vida saludable. Los problemas pueden incluso llegar a situaciones más graves, como síndromes de malabsorción, enfermedades, como el sobrepeso, la misma diabetes o el cáncer. En los casos en que se presentan estas enfermedades causadas por una falta o fallo en las “α-glucosidasas”, estas enzimas se convertirían en un blanco estratégico de tratamientos. Nuestro cuerpo solo absorbe glucosa libre para convertirla en energía, pero si los almidones no son digeridos para obtener glucosa libre, nuestro organismo busca la forma de generar energía por otra vía, como sería la destrucción de proteínas del cuerpo.

Mirando hacia el futuro, con nuevas investigaciones se podrían encontrar nuevas formas de tratar a las enfermedades mencionadas y, por qué no, hacer realidad el sueño de muchos de comer alimentos dulces y no subir de peso. Sin duda alguna, suena tentador. Es por ello que en nuestro grupo de investigación seguimos estudiando a SI y MGAM, entre otras enzimas, pues esto permitirá saber más sobre su localización en el cuerpo y sus funciones, lo que permitirá entender mejor su importancia y beneficio para todo nuestro cuerpo.

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La UNAM reafirma su liderazgo cultural, científico y social dentro y fuera de México

ORGULLO

Las letras universitarias construyen el futuro

La Universidad Nacional Autónoma de México volvió a colocar el nombre de México en lo más alto de la literatura hispanoamericana con el reconocimiento al escritor y académico Gonzalo Celorio, quien recibió el Premio Cervantes 2025, considerado el máximo galardón de las letras en español.

Durante la ceremonia, el rector Leonardo Lomelí Vanegas destacó la importancia de la lengua, las migraciones y el papel de la universidad pública como un espacio esencial para el pensamiento crítico y la cultura. Este reconocimiento honra no sólo la trayectoria de Celorio, sino también la vocación humanista con la que la UNAM sigue construyendo el futuro cultural de Iberoamérica.


FUTURO

La ciencia universitaria mira hacia las estrellas

El talento científico de la UNAM volvió a destacar internacionalmente gracias al académico del Instituto de Astronomía, José Eduardo Méndez Delgado, quien recibió el Premio Princesa de Girona Internacional 2026 por sus aportaciones en astrofísica.

Este logro confirma a la Universidad como un referente mundial en investigación científica y demuestra cómo el conocimiento generado en la UNAM impulsa el futuro de la ciencia y de las nuevas generaciones.


CREATIVIDAD

El cine universitario transforma historias en futuro

La película Sujo brilló en los Premios Ariel y reafirmó la presencia de la comunidad universitaria en el cine nacional. El triunfo refleja la capacidad artística y narrativa que surge de los espacios universitarios y que hoy impacta en la cultura mexicana contemporánea.

La UNAM continúa formando creadoras y creadores capaces de imaginar nuevas realidades y construir el futuro cultural del país.


EXCELENCIA

La UNAM fortalece su presencia entre las mejores del mundo

La UNAM consolidó su liderazgo académico internacional al destacar en el QS World University Rankings by Subject 2026. La Universidad incrementó de 10 a 12 las disciplinas ubicadas entre las 50 mejores del mundo y pasó de 31 a 36 áreas dentro del Top 100 global.

Artes y Humanidades se posicionó en el lugar 20 mundial, mientras carreras como Antropología, Estudios del Desarrollo y Lenguas alcanzaron el sitio 17 internacional.

Estos resultados reflejan la calidad académica, científica y humanista con la que la UNAM sigue construyendo el futuro de México.


SENSIBILIDAD

La música que inspira el futuro humano

La compositora Gabriela Ortiz recordó que “la música puede expresar la condición humana de manera sublime”, una visión que sintetiza el espíritu cultural y artístico de la UNAM.

La Universidad continúa siendo un espacio donde la sensibilidad, la creatividad y el arte dialogan para imaginar un futuro más humano y más consciente.


GARRA

El espíritu universitario nunca deja de mirar al futuro

Aunque Cruz Azul venció 2-1 a Pumas en el Estadio Olímpico Universitario, la pasión auriazul permaneció intacta. La afición universitaria cantó hasta el último minuto y convirtió la derrota en una muestra de identidad, lealtad y comunidad.

Porque en la UNAM, incluso en la adversidad, el espíritu universitario mantiene viva la esperanza y sigue mirando hacia el futuro.


UNA UNIVERSIDAD QUE CONSTRUYE FUTURO

Cada uno de estos logros refleja los valores que distinguen a la Universidad Nacional Autónoma de México: excelencia académica, innovación científica, creatividad artística, sensibilidad cultural y fortaleza comunitaria.

Desde la literatura hasta la astronomía; desde el cine y la música hasta el deporte, la UNAM demuestra que sigue siendo una institución capaz de formar talento, generar conocimiento y construir futuro para México y el mundo.

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Alejandro González Iñárritu ingresa a El Colegio Nacional

Por primera vez en sus más de ocho décadas de historia, El Colegio Nacional incorporó a un cineasta entre sus integrantes. Alejandro González Iñárritu, director mexicano ganador de cinco premios Oscar y doctor honoris causa por la UNAM, ofreció la lección inaugural La alucinación consensuada, una reflexión sobre el cine, la memoria, la migración, la experiencia humana y los desafíos contemporáneos de la imagen.

Durante la ceremonia realizada el 26 de mayo de 2026, el arquitecto Felipe Leal, presidente en turno de El Colegio Nacional, subrayó el carácter histórico del nombramiento. “Hoy ingresa al Colegio Nacional Alejandro González Iñárritu, primer cineasta en la historia del Colegio Nacional que forma parte de este claustro, tarea pendiente que se tenía con una disciplina artística que ha aportado tanto a la cultura mexicana y universal”, afirmó.

Leal repasó la trayectoria del realizador de Amores perros, 21 gramos, Babel, Birdman, The Revenant y Bardo, y recordó que en 2019 la UNAM le otorgó el doctorado honoris causa.

Visiblemente emocionado, González Iñárritu reconoció que durante años dudó en aceptar la invitación para integrarse a El Colegio Nacional. “Su invitación para formar parte de este honorable Colegio Nacional no sólo me honra, me conmueve profundamente”, expresó.

El cineasta aseguró que su incorporación representa también un reconocimiento al cine mexicano y a las generaciones de creadores que construyeron una tradición cinematográfica nacional. En su intervención recordó a figuras como Salvador Toscano, Emilio Fernández, Luis Buñuel, Arturo Ripstein, Felipe Cazals y Jorge Fons, así como a cineastas contemporáneos como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Tatiana Huezo y Carlos Reygadas.

A lo largo de su conferencia, Iñárritu defendió la potencia visual de la cultura mexicana y vinculó el cine con las raíces simbólicas del país. Afirmó que, a diferencia de otras tradiciones artísticas occidentales, la cosmovisión mesoamericana creó “un lenguaje visual único y profundamente simbólico”.

“México es una potencia visual porque nuestra cultura desde siempre ha convertido la imagen en una forma de explicar al mundo”, sostuvo al referirse a los códices prehispánicos y al muralismo mexicano encabezado por Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo.

Una experiencia construida con luz

Uno de los ejes centrales de la conferencia fue la reflexión sobre la luz como elemento esencial del lenguaje cinematográfico.

Para González Iñárritu, el cine depende de ella no solamente como recurso técnico, sino como una herramienta capaz de construir emociones y experiencias.

“Puede haber cine sin sonido, sin música, sin guion e inclusive sin actores. Pero no existe una película sin luz”, señaló.

Asimismo, habló del encuadre, el tiempo, la edición y el sonido como algunos de los elementos que permiten construir significado dentro de una película.

Sobre el encuadre afirmó que no sólo consiste en mostrar algo, sino también en decidir qué permanece fuera de la imagen.

“Cada encuadre es una total y absoluta conspiración de exclusión”, comentó.

Además, el director definió al cine como “una alucinación consensuada”, una experiencia construida a través de la luz, el sonido, el tiempo y el encuadre, donde cada decisión estética transforma la manera en que el espectador percibe la realidad.

Durante su intervención también evocó el impacto que tuvo la Cineteca Nacional en su juventud y recordó cómo las películas de Akira Kurosawa, Federico Fellini, Werner Herzog e Ingmar Bergman marcaron su formación artística y ampliaron su comprensión del cine como experiencia humana y sensorial.

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia ocurrió cuando habló sobre la migración y el desarraigo, temas centrales en buena parte de su filmografía. “Entre más lejos y fuera estamos, más mexicanos nos hacemos”, afirmó.

Hacia el final de su discurso, el director reflexionó sobre el vínculo entre tecnología, experiencia humana y creación artística. Advirtió sobre el riesgo de sustituir la experiencia vital por imágenes generadas mediante inteligencia artificial y cuestionó qué ocurre cuando no existe una vivencia humana detrás de la imagen.

“El arte no es el resultado, es la transmisión de una experiencia humana a otra”, afirmó.

También lamentó que muchos jóvenes crezcan hoy más cerca de las pantallas que de la experiencia directa del mundo. “Me confiesan jamás haber observado un atardecer”, dijo al referirse a artistas digitales y especialistas en efectos visuales con los que ha trabajado.

De izquierda a derecha: el cineasta Alejandro González Iñárritu; el arquitecto Felipe Leal, presidente en turno de El Colegio Nacional; Teresa Vicencio Álvarez y el escritor Juan Villoro.
Foto: El Colegio Nacional / Facebook

Como cierre, lanzó una defensa del cine como experiencia profundamente humana: “Sigamos humanos haciendo cine con humanos, para humanos”.

La respuesta al discurso estuvo a cargo del escritor Juan Villoro, quien construyó una reflexión sobre el cine, la mirada y el papel de González Iñárritu en la cultura contemporánea. El narrador aseguró que con la llegada del director a El Colegio Nacional “llega el hechizo de la luna”, en referencia al poder histórico del cine para transformar la percepción humana.

Villoro subrayó que el ingreso del realizador representa también el reconocimiento institucional del cine como disciplina artística. “En su nombre no ingresa una persona, sino un oficio”, señaló.

El escritor destacó además el carácter colectivo y profundamente humano del trabajo cinematográfico de Iñárritu. “La conversación es su materia prima”, afirmó al referirse a la capacidad del director para escuchar historias y construir personajes desde la experiencia humana.

Sobre Amores perros, Villoro consideró que la película transformó la representación cinematográfica de la Ciudad de México: “Mostraron traspatios, azoteas, pasillos, cuartos sofocantes. Una película que palpita y se respira en cada toma”.

Finalmente, retomó una de las ideas centrales del propio cineasta: “La realidad no es suficiente para el arte”, frase con la que sintetizó la apuesta estética y narrativa de González Iñárritu.

Con su incorporación a El Colegio Nacional, Alejandro González Iñárritu se convirtió en el primer cineasta en formar parte de una de las instituciones culturales más importantes del país, en un reconocimiento que también celebra la relevancia del cine mexicano dentro de la vida intelectual y artística contemporánea.

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La UNAM reunirá danza, cine, fotografía y música en un fin de semana cultural

La UNAM alista un nuevo fin de semana cultural con actividades que van desde conciertos dedicados a compositores fundamentales del siglo XX hasta funciones de danza contemporánea, cine y talleres infantiles. La programación del 30 y 31 de mayo reunirá distintas expresiones artísticas en recintos universitarios del Centro Cultural Universitario, Tlatelolco y el Museo Universitario del Chopo.

La agenda incluye homenajes musicales a Manuel de Falla y José Rolón, coreografías inspiradas en Ravel y Stravinsky, un programa cinematográfico entre la exploración subterránea y la ciencia ficción, así como actividades para niñas y niños.

Música para celebrar a Rolón y Falla

La Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario recibirá el concierto 150 años Rolón y Falla, interpretado por la soprano Cecilia Eguiarte, el pianista James Pullés y el guitarrista Alejandro Nava.

El programa conmemora el legado musical de Manuel de Falla y José Rolón a siglo y medio de sus nacimientos. La selección incluye piezas como Tres danzas para piano y Dibujos sobre un puerto, además de arreglos para guitarra sobre temas de La vida breve y El sombrero de tres picos. También se interpretarán las Siete canciones populares españolas y obras de compositores contemporáneos como Manuel M. Ponce y Ricardo Castro.

Más información:
https://musica.unam.mx/calendario/evento/60744/

Futbol y fotografía en Palacio de Minería

Este fin de semana también podrá visitarse en el Palacio de Minería la exposición fotográfica La pelota también es de ellas. Mujeres en el futbol, organizada por la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

La muestra reúne imágenes y miradas sobre la participación de las mujeres en el futbol, dentro y fuera de la cancha, y busca visibilizar distintas historias vinculadas con este deporte.

La exposición abrió el pasado 27 de mayo y permanecerá disponible hasta el 5 de julio.

Más información:
https://www.palaciomineria.unam.mx/eventos/eventos_act.php?id=3

Taller infantil sobre medio ambiente

En el Centro Cultural Universitario Tlatelolco se llevará a cabo el taller infantil Cuando el río no suena, actividad que propone reflexionar sobre las problemáticas ambientales a través del dibujo y la creación gráfica.

Durante la sesión, las y los participantes explorarán el uso del dibujo como herramienta de expresión y pensamiento crítico en torno al medio ambiente.

Más información:
https://tlatelolco.unam.mx/events/infantil/

Cine entre exploración y ciencia ficción

El Cinematógrafo del Chopo presentará el programa doble Seres subterráneos / Biónica, integrado por un cortometraje documental y un largometraje de ciencia ficción.

Seres subterráneos aborda la exploración espeleológica y las creencias vinculadas a las montañas, mientras que Biónica sigue la historia de Emma, una mujer cuadripléjica sometida a un experimento de reconstrucción corporal que deriva en una pesadilla existencial.

Más información:
https://www.filmoteca.unam.mx/exhibiciones/estrenos/seres-subterraneos-bionica/

Danza inspirada en Ravel y Stravinsky

El Taller Coreográfico de la UNAM presentará Ravel & Stravinsky en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario.

El programa reúne dos universos musicales que inspiraron distintas coreografías de Gloria Contreras. La función incluye Cuarteto en fa, basado en la obra temprana de Maurice Ravel, y La consagración de la primavera, creación coreográfica concebida por Contreras sobre la célebre partitura de Igor Stravinsky.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/tcunam–ravel-stravinsky-1

Además de estas actividades de fin de semana, el Palacio de Minería mantiene abierta la exposición fotográfica La pelota también es de ellas. Mujeres en el futbol, dedicada a visibilizar la participación de las mujeres en este deporte.

Actividad / EventoSedeFechas y horarios
Concierto: 150 años Rolón y FallaSala Carlos Chávez, CCU30 de mayo, 18:00 h
Taller infantil: Cuando el río no suenaCCU Tlatelolco30 de mayo, 12:00 h
Cine: Seres subterráneos / BiónicaCinematógrafo del Chopo30 de mayo, 16:30 h / 31 de mayo, 18:30 h
Danza: Ravel & StravinskySala Miguel Covarrubias, CCU31 de mayo, 12:30 h
Exposición: La pelota también es de ellas. Mujeres en el futbolPalacio de MineríaDisponible este fin de semana · Del 27 de mayo al 5 de julio
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El Mundial 2026 y la geopolítica del balón

La Copa Mundial de Futbol suele entenderse como una celebración deportiva global, un espacio de encuentro cultural y una experiencia colectiva capaz de movilizar emociones nacionales. Sin embargo, detrás del espectáculo futbolístico se despliega una compleja red de intereses económicos, disputas políticas, tensiones diplomáticas y estrategias de poder que convierten al torneo en un escenario privilegiado para comprender el mundo contemporáneo.

Esa fue una de las principales reflexiones del conversatorio “Geopolítica del balón. El mundo en la cancha”, organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) de la UNAM y transmitido por Señal Tlatelolco, donde especialistas analizaron el papel del futbol en la reconfiguración política y económica global rumbo al Mundial 2026.

Para Sergio Varela Hernández, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, la relación entre futbol y política es inseparable. “El futbol es política”, afirmó durante la conversación al explicar que este deporte surgió históricamente ligado a procesos de formación social y construcción de poder.

Desde sus orígenes en las escuelas inglesas del siglo XIX, el futbol funcionó como un mecanismo de disciplina, identidad y organización colectiva. Con el tiempo, la profesionalización permitió su expansión hacia las clases trabajadoras y consolidó al deporte como uno de los principales fenómenos culturales del planeta. Sin embargo, esa misma masificación abrió la puerta a una creciente mercantilización del espectáculo deportivo.

Actualmente, la FIFA opera como una estructura supranacional capaz de influir sobre gobiernos, corporaciones y ciudades sede. El director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), Juan Carlos Barrón, sostuvo que el organismo “logra imponer condiciones a gobiernos locales” y funciona como un actor global que articula intereses políticos y económicos alrededor del futbol.

El Mundial de 2026 representa una expresión clara de este fenómeno. Por primera vez en la historia, la Copa del Mundo será organizada de manera conjunta por tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Además, contará con 48 selecciones participantes, lo que la convertirá en la edición más grande del torneo.

No obstante, el crecimiento del espectáculo también ha profundizado sus contradicciones. Mientras la FIFA promueve una narrativa de inclusión y globalización, los especialistas señalaron que el modelo actual del Mundial fortalece mecanismos de exclusión económica y concentración corporativa.

Barrón explicó que alrededor de los estadios se establecen zonas controladas por patrocinadores internacionales que limitan la participación de comerciantes locales y regulan el uso de símbolos, palabras e imágenes asociadas al torneo. “¿Cómo vamos a sentir que la fiesta es nuestra si no estamos ni siquiera invitados?”, cuestionó el investigador al referirse al distanciamiento entre el evento y las poblaciones anfitrionas.

En México, estas tensiones ya comienzan a hacerse visibles en zonas cercanas al Estadio Azteca, hoy denominado Estadio Banorte. Comerciantes, vecinos y trabajadores informales enfrentan incertidumbre ante las restricciones comerciales y transformaciones urbanas asociadas al Mundial. Al mismo tiempo, el incremento en los costos de boletos, hospedaje y servicios turísticos refleja que la experiencia mundialista está diseñada cada vez más para sectores con alto poder adquisitivo.

La dimensión geopolítica del torneo también atraviesa las relaciones entre México, Estados Unidos y Canadá. El Mundial coincidirá con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T MEC), en un contexto marcado por tensiones migratorias, conflictos comerciales y disputas internacionales.

Aunque inicialmente el torneo fue pensado como una oportunidad para fortalecer la integración regional de Norteamérica, el endurecimiento de las políticas estadounidenses ha complicado ese escenario. Los especialistas advirtieron que temas como las redadas migratorias, la vigilancia fronteriza y el discurso antimigrante podrían impactar directamente el ambiente mundialista.

Aun así, ambos académicos coincidieron en que la integración cultural entre los tres países continúa creciendo más allá de las tensiones gubernamentales. Barrón afirmó que “América del Norte es mucho más que tres gobiernos”, al señalar que las relaciones sociales, familiares y culturales construyen diariamente una región profundamente interconectada.

El futbol también se ha convertido en una plataforma de protesta y disputa simbólica. Los especialistas señalaron que distintos movimientos sociales han comenzado a utilizar el Mundial como escaparate para denunciar problemáticas relacionadas con desapariciones, violencia, acceso al agua y desigualdad urbana. La magnitud mediática del torneo transforma al evento en un espacio donde también se disputa el control de la narrativa pública sobre las crisis contemporáneas.

A ello se suma la dimensión tecnológica. El Mundial de 2026 será el primero atravesado masivamente por herramientas de inteligencia artificial aplicadas al análisis deportivo, la seguridad y la producción mediática. “Va a ser el primer mundial en donde la inteligencia artificial va a jugar un papel importantísimo”, señaló Barrón al referirse a la transformación tecnológica que experimenta actualmente el futbol global.

Pese a las tensiones políticas y económicas que rodean al torneo, el futbol conserva una dimensión profundamente cultural y emocional. Sergio Varela defendió la importancia del componente lúdico del deporte y sostuvo que disfrutar el futbol no implica abandonar una mirada crítica sobre las estructuras de poder que lo atraviesan. “Lo lúdico no quita lo crítico”, afirmó.

En ese sentido, el Mundial 2026 no será solamente una competencia deportiva. También será un espejo de las tensiones contemporáneas del orden global. En la cancha convivirán intereses corporativos, disputas diplomáticas, avances tecnológicos, identidades nacionales y demandas sociales. El balón, una vez más, mostrará que el deporte también es una forma de entender la política mundial.