En los últimos años, el kéfir se ha convertido en uno de los alimentos fermentados más populares, especialmente entre quienes buscan mejorar su alimentación y adoptar hábitos más saludables. Su presencia en redes sociales ha incrementado el interés por esta bebida, pero también ha propiciado la difusión de afirmaciones sobre sus efectos en la salud que no siempre están respaldadas por la evidencia científica.

Aunque el kéfir contiene microorganismos vivos que pueden favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal, no todas las propiedades que se le atribuyen han sido comprobadas. Algunas cuentan con respaldo científico, mientras que otras continúan en investigación.
En ese contexto, UNAM Global entrevistó a la maestra Mariana Valdés Moreno, jefa de la Carrera de Nutriología de la FES Zaragoza, para explicar qué es el kéfir, cuáles de los beneficios que se le atribuyen cuentan con evidencia científica, cuáles permanecen en estudio y por qué no debe considerarse un producto milagro.
¿Qué es el kéfir y cómo se obtiene?
Antes de hablar de sus posibles beneficios, conviene entender qué es el kéfir y por qué se diferencia de otros alimentos fermentados.
El kéfir se obtiene mediante la fermentación de la leche con gránulos de kéfir, una comunidad simbiótica de bacterias y levaduras. Estos gránulos están formados por una matriz de polisacáridos y proteínas que alberga diversos microorganismos, principalmente bacterias y levaduras de géneros como Lactococcus y Saccharomyces, entre otros. Esta combinación le confiere una composición microbiana distinta de la de otros productos lácteos fermentados.
Además de su composición, el kéfir presenta características sensoriales particulares. Tiene un sabor más ácido que el yogur, suele ser menos espeso y, en ocasiones, presenta una ligera efervescencia como resultado de la actividad de los microorganismos durante la fermentación.
La diversidad microbiana, su principal fortaleza
Más que un microorganismo específico, el principal valor del kéfir radica en la diversidad de bacterias y levaduras que aporta al intestino.
De acuerdo con la maestra Valdés Moreno, la evidencia científica disponible indica que esta diversidad puede favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal, la comunidad de microorganismos que habita principalmente en el tracto gastrointestinal y desempeña funciones esenciales para la salud.
Cuando la microbiota mantiene un equilibrio funcional se habla de eubiosis, un estado en el que los microorganismos conviven de manera estable y contribuyen al adecuado funcionamiento del organismo. En cambio, cuando ese equilibrio se altera ocurre la disbiosis, condición asociada con procesos inflamatorios, trastornos digestivos y algunas infecciones.
Por ello, conservar una microbiota diversa y equilibrada se considera un elemento importante para mantener una buena salud intestinal.
¿Qué beneficios respalda la investigación?
Precisamente por esa diversidad de microorganismos, distintos estudios han analizado los posibles efectos del kéfir sobre la salud, especialmente en el sistema digestivo.
De acuerdo con la literatura científica, el consumo de esta bebida se ha asociado con los siguientes efectos:
● Favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal.
● Mejorar la salud gastrointestinal.
● Contribuir a regular el tránsito intestinal.
● Promover una mayor integridad de la barrera intestinal.
● Favorecer la producción de ácidos grasos de cadena corta, compuestos que sirven como fuente de energía para las células del colon y contribuyen al equilibrio intestinal.
● Participar en la modulación de procesos inflamatorios relacionados con el sistema inmunitario.
Además de estos posibles efectos sobre la microbiota, al kéfir también se le atribuyen otros beneficios. Sin embargo, la evidencia científica no tiene el mismo nivel de solidez para todos ellos.
¿Contribuye a fortalecer los huesos?
Al ser un producto derivado de la leche, el kéfir aporta calcio, un mineral indispensable para mantener la salud ósea. En ese sentido, puede considerarse una fuente de este nutriente, al igual que otros productos lácteos.
Hasta ahora, no existe evidencia que indique que el kéfir fortalezca los huesos mediante un mecanismo distinto del de otros alimentos ricos en calcio. Su contribución proviene, principalmente, de su valor nutricional.
Una alternativa para algunas personas con intolerancia a la lactosa
Durante la fermentación, los microorganismos utilizan parte de la lactosa presente en la leche, por lo que el producto final contiene una menor cantidad de este azúcar.
Gracias a ello, algunas personas con intolerancia a la lactosa pueden tolerar mejor el kéfir que la leche convencional. Sin embargo, la respuesta varía entre individuos, por lo que no todas las personas presentan el mismo grado de tolerancia.
¿Favorece el sistema inmunitario?
Diversos estudios sugieren que el kéfir puede beneficiar indirectamente el funcionamiento del sistema inmunitario al modificar la composición de la microbiota intestinal.
No obstante, la maestra Valdés Moreno aclaró que este efecto no se debe únicamente al kéfir, sino a los cambios que puede producir en la microbiota. Estas modificaciones se han asociado con una mejor regulación de los procesos inflamatorios y con una mayor integridad de la mucosa intestinal.
Aun así, gran parte de la evidencia procede de estudios experimentales y preclínicos, mientras que las investigaciones en seres humanos todavía son limitadas. Por ello, no es posible establecer una relación de causa y efecto de manera concluyente.

¿Protege la salud cardiovascular?
En internet es frecuente encontrar afirmaciones sobre posibles beneficios cardiovasculares del kéfir. Sin embargo, hasta ahora la investigación no permite establecer un efecto específico y concluyente.
La especialista señaló que la literatura científica disponible no demuestra con suficiente solidez que su consumo prevenga o trate las enfermedades cardiovasculares.
Aunque algunos investigadores plantean que podría existir una relación indirecta debido a la disminución de ciertos procesos inflamatorios, que participan en enfermedades como la aterosclerosis, esta hipótesis requiere mayor evidencia antes de poder confirmarse.
¿Cuánto kéfir se recomienda consumir?
No existe una cantidad universal de kéfir recomendada para todas las personas. Los ensayos clínicos disponibles suelen utilizar entre 180 y 250 mililitros al día, aproximadamente el equivalente a un vaso pequeño.
Hasta el momento, no existe evidencia de que consumir cantidades mayores proporcione beneficios adicionales. Por el contrario, la especialista recomendó introducirlo de forma gradual, ya que algunas personas pueden presentar gases, distensión abdominal o molestias digestivas durante los primeros días de consumo.
El kéfir puede ser un aliado, pero no hace milagros
Más allá de la popularidad que ha ganado en los últimos años, el kéfir no debe considerarse un producto milagro.
La maestra Mariana Valdés Moreno subrayó que, si bien puede formar parte de una alimentación saludable y contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal, por sí solo no cura enfermedades ni sustituye otros hábitos fundamentales para conservar la salud.
Además, el kéfir no es el único alimento fermentado con potencial para favorecer la diversidad de la microbiota. El yogur y otros productos fermentados también contienen microorganismos que pueden aportar beneficios similares.
De igual manera, destacó que incorporar kéfir a la dieta no basta por sí solo. Una alimentación rica en fibra, presente principalmente en frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales, favorece el entorno en el que la microbiota intestinal puede mantenerse diversa y funcional.

El equilibrio de la microbiota también puede verse afectado por factores como el estrés, la falta de sueño, el consumo excesivo de alcohol, una dieta rica en alimentos ultraprocesados y el sedentarismo. Por ello, los posibles beneficios del kéfir solo pueden entenderse como parte de un conjunto de hábitos saludables.
En ese contexto, esta bebida fermentada puede ser una aliada de la salud intestinal y el bienestar general, pero sus efectos dependen también de una alimentación equilibrada, un consumo suficiente de fibra, actividad física regular y un descanso adecuado. Aunque puede contribuir al equilibrio de la microbiota y ofrecer algunos beneficios para la salud digestiva, muchos de los efectos que se le atribuyen en redes sociales aún requieren mayor investigación. Ningún alimento, por sí solo, puede prevenir o tratar enfermedades.



































