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Hay que superar la idea de que la época medieval es difícil de entender

• Explorarla será fácil mediante un sitio electrónico creado por estudiantes
• Podrá consultarse mediante cualquier dispositivo electrónico en la página https://www.esteticas.unam.mx/ 

El Sitio de Arte Medieval, espacio interactivo en desarrollo por el alumnado de diferentes instituciones bajo la coordinación del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, ofrecerá un panorama
general sobre el estudio de manuscritos elaborados en la Edad Media, e incluirá un museo virtual, a fin de ofrecer elementos para comprender de mejor manera esta etapa histórica que resulta compleja.

En entrevista, la investigadora del IIE Unidad Oaxaca, Denise Fallena Montaño, informó que se trata de un repositorio de arte con intención pedagógica. A finales del presente año podrá consultarse mediante
cualquier dispositivo electrónico en la página de esa entidad universitaria (https://www.esteticas.unam.mx/).

Quisimos que fuera amigable con las personas usuarias para constituirse en una herramienta, por ejemplo, para el profesorado de bachillerato o de las licenciaturas en historia del arte, historia, estudios
bibliográficos o letras, en apoyo a la enseñanza.

También para despertar el interés del público en general, a fin de que tenga un acercamiento a ese periodo histórico que duró aproximadamente mil años, y que se supere la idea de que la época
medieval es difícil de entender o ajena a nosotros, detalló.


De acuerdo con la experta, se dice, entre otros aspectos, que fue oscurantista y de supersticiones. No obstante, estos prejuicios nos alejan de la realidad, de lo que sucedió en esa importante etapa de la
humanidad donde la cultura tuvo manifestaciones ricas e influencia en el arte novohispano de México, por ejemplo en la técnica de los manuscritos iluminados en el siglo XVI, como los libros de coro o de
profesiones conventuales

Su evolución

Fallena Montaño abundó que en la primera fase el sitio cuenta con más de 120 documentos de diferentes acervos, como las bibliotecas Nacional de Francia o Británica, entre ellos los llamados Libros de Horas (de uso personal, diseñados para guiar la devoción diaria en la liturgia de las horas canónigas con salmos y oraciones); cosmogramas (o“mapas del cosmos”); evangeliarios y bestiarios.

Es un trabajo en equipo, y contará con textos de personas expertas, entre ellas, Laurette Godinas, del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, sobre caligrafía; o Elsa Arroyo, especialista
en materialidad de obras de arte del IIE.

Alesha Mercado, subdirectora académica del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, desarrolló el concepto museológico; Eder Arreola y sus alumnos de la Facultad de Artes y Diseño se encargaron
del diseño; y Mario Barro, del IIE, y sus estudiantes efectúan la programación. Quienes cursan Historia del Arte en la Escuela Nacional de Estudios Superiores-Morelia y del posgrado de la UNAM realizaron
la investigación del museo virtual y la edición del sitio.

“Ello nos permite tener un acercamiento multidisciplinario para entender esos artefactos en toda su complejidad”. Se analizan los manuscritos a partir del punto de vista simbólico, de su función dentro de las creencias de la Iglesia, explicó Fallena Montaño.

Los universitarios crearon una línea del tiempo interactiva que abarca diferentes estilos y escuelas para dar cuenta de la evolución de esos documentos en diferentes regiones, de la Alta Edad Media –desde los
manuscritos Benaventinos del año 470 de nuestra era, hasta los Otonianos, entre 919 y 1024 d.C–, a la Baja Edad Media –de los románicos, de los años 1100 y 1200, a los tardo-góticos y el Renacimiento, de 1400 a 1500–.


Tendrá mapas para observar cómo cambia Europa con el paso de los siglos, del año 400 al 1400 (siglo XV). De esta manera tendrá un marco temporal y geográfico porque al ser la Edad Media un periodo largo, puede ser confuso. Con estos elementos es más fácil situar la elaboración de los manuscritos, acotó Fallena Montaño.

Se podrá acceder a los apartados de Manuscrito Iluminado, incluyendo su materialidad, como el pergamino, los pigmentos, etcétera, y los procesos de producción; el scriptorium, o sitio dentro de los monasterios donde se elaboraban los manuscritos; y las voces del medievo, donde se ejemplifica en audios la tradición oral.

En tanto, la sección de Pictura-Scriptura tendrá los apartados de Libro Sagrado; El mundo como imagen de Dios; Lectio-Divina (o lectura piadosa); Scriptura et Pictura (La voz de Dios y las Sagradas
Escrituras); y Estructura y Escritura (códices medievales).

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¡PUMAS MUNDIALISTAS!

 • Desde su fundación en 1954, Pumas de la UNAM ha provisto de 34 jugadores a la Selección Nacional de Futbol de México en los mundiales de la especialidad
• El primer “Hecho en CU” mundialista fue Mario Velarde, quien participó en la justa de Chile 1962
• “A partir de mi estadía en Prepa 8 me fui identificando más y buscaba representar a México en algún mundial”, dijo Leonardo Cuéllar, mundialista en Argentina 1978
“Las bases nos las dio la Universidad”, aseguró Miguel España, mundialista en México 1986

 

La cantera universitaria ha producido centenares de personas que han elegido al balompié de manera profesional como forma de vida; 34 de ellas han sido seleccionadas para representar no solo al país, sino a la UNAM en las justas mundialistas de la especialidad.

En el periodo comprendido del 2 de agosto de 1954, fecha en la que fue fundado el actual Club Universidad Nacional, al 18 de diciembre de 2022, día en el que concluyó el reciente Mundial en Qatar, los Pumas han contribuido con 34 mundialistas formados al interior del club del Pedregal.

Mundialistas

Aun cuando Pumas UNAM realizó su debut como equipo de Primera División el 1 de julio de 1962, Mario Velarde Velázquez se convirtió en el primer “Hecho en CU” mundialista al participar en la justa de Chile 1962, a principios del mes de junio de dicho año.

El principal torneo internacional oficial de futbol masculino a nivel de selecciones nacionales, considerado el evento cardinal deportivo global, que se realiza cada cuatro años desde 1930, tiene a los defensas pumas: Claudio Suárez como el segundo jugador en la historia que en más ocasiones ha vestido la casaca nacional con 177 convocatorias; y a Héctor Moreno como el surgido auriazul que más mundiales ha disputado con cuatro (2010, 2014, 2018 y 2022), según cifras de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA).

Hecho en P8

Sin la abultada capilaridad en la testa, ahora Leonardo Cuéllar Rivera, ya con la cabellera corta, nevada y anteojos, evocó aquellos días mundialistas en Argentina 1978: “Ya empezábamos a tener un impacto con el proyecto de Pumas, de cantera, ser gente de selección nacional: estaba Vázquez Ayala, López Zarza, ¡Hugo!, ya éramos más”.

Y fija su recuerdo en el presente: “a partir de mi estadía en la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) 8 “Miguel E. Schulz”, me fui identificando más y más porque formé parte de los representativos de Pumas en los torneos nacionales, tanto en la categoría B como la C. Así es como se identificaban en aquellos tiempos, y de esa participación fue que me invitaron a una prueba con el equipo profesional y me quedé en el equipo de Reservas”

.El Torneo de Reservas, recordó, se jugaba en los preliminares del partido estelar, y se me fue metiendo mucho en mi persona, en mi corazón, en mi mente, representar a Pumas de la mejor manera. “Desde luego, cuando uno empieza una carrera profesional están los objetivos muy claros de buscar ser parte de nuestra selección nacional y representar a México en algún mundial; y así fue”.

El ahora coordinador del Desarrollo del Futbol Femenil en el Club Universidad Nacional subrayó: “tuve la oportunidad de ser parte de esa transición de ser un equipo ganador y tener sus primeros campeonatos”.

Agregó que aún recuerda a algunos de los universitarios mundialistas como lo fueron Enrique Borja, Aarón Padilla y José Luis González Dávila en el mundial de México 1970, quienes fueron jugadores destacados de Pumas.

“Combinar futbol y escuela”

Con la expresión inamovible de un eterno joven, Miguel España Garcés aclaró que la base de todo fue dada por la Universidad. Es a médicos, psicólogos, entrenadores y compañeros a quienes les extiende un agradecimiento atemporal.

El mediocampista mundialista en México 1986 reveló que le hubiera encantado terminar su licenciatura, tras su paso por la ENP 5 “José Vasconcelos”. “Empecé en Letras, después me metí a Contabilidad (Contaduría) y terminé en Pedagogía, pero no la concluí y la verdad es que intenté llevarla en escuela abierta, pero no me daba, como mi carrera fue muy rápida, tenía demasiadas concentraciones y también mucho desgaste físico”.

Aseguró que los tiempos han cambiado para el balompié.“ Hoy en día todo es inmediatez en resultados, y los formatos de competencia no te permiten hacer proyectos a largo plazo”.

El también subcampeón como entrenador de la Copa Sudamericana con Pumas en 2005 destacó: “ahora con las herramientas de la tecnología no hay pretexto. Hoy en día se tienen muchas más facilidades para cursar carreras en línea, incluso ya muchas y muchos chicos ni se mueven de la casa; hay que alentarlos a que puedan combinar los dos retos: futbol y estudio”.

Estos son los Pumas canteranos y sus mundiales:

1. Mario Velarde. 1962, 1970

2. Enrique Borja. 1966,1970.

3. José Luis González Dávila. 1966, 1970.

4. Elías Muñoz García. 1966

5. Aarón Padilla. 1966, 1970.

6. Luis Regueiro. 1966.

7. Francisco Castrejón Ramírez. 1970.

8. Antonio de la Torre. 1978

9. Arturo Vázquez Ayala. 1978.

10. Leonardo Cuéllar Rivera. 1978.

11. Enrique López Zarza. 1978.12. Hugo Sánchez Márquez. 1978, 1986, 1994.

13. Félix Cruz. 1986

14. Raúl Servín. 1986

15. Rafael Amador. 1986

16. Miguel España. 1986

17. Manuel Negrete. 1986

18. Olaf Heredia. 1986

19. Luis Flores. 1986

20. José Luis Salgado. 1994.

21. Jorge Campos. 1994, 1998, 2002.

22. Claudio Suárez. 1994, 1998, 2006

23. Juan de Dios Ramírez Perales. 1994.

24. Alberto García Aspe. 1994, 1998, 2002

25. Luis García Postigo. 1994, 1998.

26. Braulio Luna. 1998, 2002.

27. Alberto Rodríguez Barrera. 2002.

28. Gerardo Torrado. 2002, 2006.

29. Gonzalo Pineda. 2006

30. Pablo Barrera. 2010.

31. Israel Castro. 2010.

32. Efraín Juárez. 2010.

33. Héctor Moreno. 2010, 2014, 2018, 2022.

34. Jesús Gallardo. 2018, 2022.

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Playas en riesgo: desafíos y soluciones para su preservación

La contaminación de las playas es un problema ambiental de gran importancia que afecta a los ecosistemas costeros en todo el mundo. Estos espacios, que son puntos de encuentro entre la tierra y el mar, poseen un alto valor ecológico, social y económico, ya que albergan una gran diversidad de especies y son utilizados por las personas para la recreación y el turismo.

No obstante, la creciente contaminación amenaza estos valiosos ecosistemas, altera su equilibrio natural y reduce su atractivo. La presencia de desechos y sustancias contaminantes no solo perjudica a la flora y fauna marina, sino que también impacta la experiencia de quienes visitan estos lugares. Por ello, es fundamental reflexionar sobre la importancia de mantener limpias las playas y proteger estos espacios esenciales para el bienestar ambiental y humano.

El impacto de la contaminación y el cambio climático

La contaminación de las playas es un problema complejo, condicionado tanto por factores geográficos como temporales. En las últimas décadas, esta problemática se ha intensificado debido al incremento de las actividades humanas y al desarrollo industrial.

Uno de los principales factores es la falta de conciencia ambiental, tanto por parte de las autoridades como de los prestadores de servicios y de la población en general. El doctor Juan José Kasper Zubillaga, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM, señaló que muchas personas visitan estos espacios con fines recreativos sin considerar el impacto de sus acciones. Esto se traduce en conductas como arrojar basura en cualquier lugar, incluso cuando hay contenedores disponibles. La acumulación de residuos representa una de las principales formas de contaminación en los ecosistemas costeros.

Entre los contaminantes más visibles y persistentes destacan los plásticos. El doctor Hugo Fernando Olivares Rubio, del mismo instituto, explicó que estos materiales, ampliamente utilizados por su bajo costo y versatilidad, terminan acumulándose en playas y océanos. Con el tiempo, factores como la radiación solar, el oleaje y las condiciones ambientales provocan su fragmentación en partículas diminutas conocidas como microplásticos.

Este proceso agrava el problema, ya que los microplásticos son fácilmente ingeridos por organismos marinos, desde el fitoplancton y el zooplancton hasta peces y especies de mayor tamaño como consecuencia de su ingreso en la redes tróficas de esos ecosistemas y pueden llegar al ser humano a través del consumo de productos del mar.

Además de su impacto físico, los microplásticos representan un riesgo químico, pues absorben y transportan contaminantes como metales pesados y compuestos orgánicos tóxicos. También pueden contener aditivos propios de su fabricación, como bisfenoles y ftalatos, que actúan como perturbadores endocrinos e interfieren con el sistema hormonal de los organismos marinos, provocando alteraciones en su desarrollo y reproducción. En algunos casos, se ha observado la feminización de los machos en varias especies de organismo acuáticos, lo que pone en riesgo la estabilidad de las poblaciones y la disponibilidad de recursos pesqueros.

Derrames de petróleo

Además de los residuos sólidos, los derrames de petróleo constituyen otra fuente importante de contaminación. Estos eventos se extienden rápidamente a lo largo de amplias zonas costeras, causan daños inmediatos y devastadores en la fauna marina, como tortugas, delfines y peces, y generan consecuencias económicas significativas, especialmente en regiones que dependen del turismo y la pesca. En contextos de alta demanda de productos del mar, estos derrames pueden incluso comprometer la seguridad alimentaria y la economía local.

Descargas de aguas residuales

Otra fuente significativa de contaminación es la descarga de aguas residuales, que contienen materia orgánica, nutrientes y microorganismos patógenos provenientes de actividades humanas, industriales y agrícolas. De acuerdo con Olivares Rubio, la presencia de contaminación fecal en las playas puede provocar infecciones gastrointestinales en los seres humanos y alterar el equilibrio de los ecosistemas.

Aunque estas descargas no siempre se realizan directamente en las playas, terminan afectando las zonas litorales debido a la dinámica del agua. Por ejemplo, estudios recientes han detectado niveles elevados de coliformes fecales en varias playas mexicanas: Baja California (Tijuana, Rosarito), Guerrero (Icacos, Acapulco), Nayarit (Sayulita), Sonora (Miramar, San Francisco), Jalisco (Mismaloya) y Veracruz. Este fenómeno también se observa en Estados Unidos, Brasil, España y Uruguay, entre otras naciones.

Depredación y desarrollo urbano

A estos factores se suma la depredación directa de los recursos naturales. Kasper Zubillaga advirtió que es común que los visitantes extraigan conchas u otros elementos como recuerdos, sin considerar que forman parte de ciclos naturales esenciales para el equilibrio del ecosistema. Esta alteración debilita la capacidad de regeneración de las playas.

De manera similar, el saqueo de arena con fines de construcción contribuye significativamente a la erosión costera, al igual que el desarrollo turístico mal planificado. En muchos destinos, se han construido infraestructuras sobre dunas costeras, ecosistemas fundamentales para la protección del litoral. Las dunas actúan como barreras naturales frente al oleaje y permiten un intercambio dinámico de arena con la playa. Su destrucción no solo reduce la protección frente a tormentas, sino que también acelera la erosión.

Cambio climático

En este contexto, el cambio climático se presenta como un problema transversal que agrava todos los anteriores. Aunque es un fenómeno natural, actualmente se encuentra acelerado por la actividad humana, principalmente debido a la emisión de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano, este último proveniente en gran medida de actividades como la ganadería.

“Como consecuencia, se está produciendo el derretimiento de los casquetes polares, lo que incrementa el volumen de agua en los océanos y eleva el nivel del mar. Este aumento afecta especialmente a las zonas costeras bajas, donde la erosión se intensifica y las playas retroceden progresivamente. Se trata de un fenómeno global, respaldado por evidencia científica, cuyos efectos a largo plazo aún son inciertos pero preocupantes”, indicó Olivares Rubio.

En conjunto, estos factores muestran que la protección de las playas no es solo un asunto de limpieza superficial, sino un desafío multidimensional que involucra educación ambiental, planificación urbana responsable, control de contaminantes y mitigación del cambio climático. La preservación de estos ecosistemas asegura la biodiversidad, los recursos pesqueros y el bienestar de las comunidades humanas que dependen de ellos.

¿Qué se debe hacer?

Las soluciones a este problema requieren un enfoque integral y compartido. Por un lado, es necesario reducir el uso de plásticos de un solo uso y promover alternativas biodegradables, aunque estas sean más costosas. Los gobiernos podrían implementar incentivos económicos para fomentar su adopción.

Por otro lado, es fundamental fortalecer la educación ambiental y la concientización social, de modo que tanto turistas como habitantes locales comprendan la importancia de cuidar los ecosistemas costeros. Acciones como no tirar basura, participar en jornadas de limpieza y manejar adecuadamente los residuos pueden marcar una diferencia significativa.

“Asimismo, deben evitarse actividades que dañen el entorno, como el uso de vehículos motorizados en la arena o sobre las dunas, ya que estos no solo contaminan, sino que también destruyen la estructura del ecosistema”, añadió Kasper Zubillaga.

Gobiernos y empresas también tienen responsabilidades importantes. Las industrias de la construcción suelen enfocarse únicamente en la producción de inmuebles, cumpliendo regulaciones que muchas veces son insuficientes o demasiado flexibles. Por ejemplo, en Mazatlán, la construcción de torres hoteleras ha provocado la contaminación continua de unicel en la laguna del Camarón y en la playa cercana.

En este sentido, la participación de la sociedad se vuelve crucial. La población puede actuar como motor de cambio mediante la exigencia de mejores políticas públicas, la denuncia de prácticas contaminantes y la adopción de hábitos más responsables, explicó Olivares Rubio.

Aunque existen leyes destinadas a la protección de playas, muchas se enfocan en normas de calidad del agua, manejo de residuos y control del desarrollo urbano, más que en la preservación integral del ecosistema. Esto significa que la flora, la fauna, las dunas y la arena quedan parcialmente desprotegidas, lo que deja vulnerables a los sistemas costeros. Por ello, una legislación más completa debe considerar toda la complejidad de este ecosistema.

Hacia una acción conjunta para su preservación

La contaminación de las playas es un problema multidimensional que involucra factores ambientales, sociales, económicos y políticos. Su solución requiere la colaboración de gobiernos, empresas, científicos y sociedad en general.

Aunque el panorama es complejo, el avance del conocimiento científico y el creciente interés social ofrecen herramientas y oportunidades para enfrentar este desafío. Sin embargo, si no se toman medidas adecuadas, la contaminación continuará en aumento, con consecuencias cada vez más graves para el planeta y para la vida humana. El cuidado de las playas es, en última instancia, un reflejo del compromiso humano con el planeta.

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Académico del Instituto de Astronomía de la UNAM recibirá el Premio Princesa de Girona Internacional 2026

El astrofísico José Eduardo Méndez Delgado fue reconocido con el Premio Princesa de Girona Internacional 2026 en la categoría de Investigación. La proclamación del galardón tuvo lugar hoy jueves 26 de marzo en Alcalá de Henares, España, en un acto encabezado por el rey Felipe VI, en el marco del Tour del Talento de la Fundación Princesa de Girona.

Especializado en el estudio de nebulosas ionizadas y en la medición de abundancias químicas, Méndez Delgado trabaja en uno de los problemas centrales de la astrofísica: comprender la composición del universo y los procesos que dan forma a las galaxias.

Su trayectoria lo ha llevado a instituciones de alto nivel en Europa, donde realizó estudios de posgrado y desarrolló investigación de frontera. Actualmente participa en el Sloan Digital Sky Survey V, uno de los proyectos internacionales más ambiciosos en astronomía, en el que lidera el análisis de regiones nebulares dentro del llamado Local Volume Mapper.

En 2023, logró resolver un problema histórico en su campo: la discrepancia en las mediciones de abundancias químicas en nebulosas, un hallazgo publicado en la revista Nature que redefinió modelos teóricos clave para entender la evolución del universo.

Formado en escuelas públicas de Morelia, Michoacán, José Eduardo Méndez Delgado encontró en la física una vocación que consolidó en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursó la Licenciatura en Física en la Facultad de Ciencias y se graduó con mención honorífica bajo la tutoría del astrónomo Manuel Peimbert.

Desde entonces, su trabajo se ha centrado en la física y química del medio interestelar, en particular en el análisis de nebulosas y de las Nubes de Magallanes, líneas de investigación fundamentales para reconstruir la historia química del cosmos.

A sus 31 años, ha publicado más de cincuenta artículos científicos en revistas de alto impacto —incluidas Nature y Nature Astronomy— que acumulan más de mil citas académicas. Su labor incluye también la creación de DESIRED, una base de datos internacional que recopila espectros profundos de regiones ionizadas y que fortalece la colaboración científica global.

Su trayectoria había sido ya reconocida previamente: fue finalista del Premio Princesa de Girona en 2025 y recibió el Premio Ernst Patzer 2024 del Instituto Max Planck de Astronomía, consolidando un perfil científico de alcance internacional.

Fuentes:

Casa Real de España: https://www.casareal.es/ES/Actividades/Paginas/actividades_actividades_detalle.aspx?data=16895

Instituto de Astronomía UNAM: https://astronomia.unam.mx/comunidad/jose-eduardo-mendez-delgado/

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Mary Shelley o la Galatea moderna

TODO ARTE es autorretrato.

​        Todo relato es autobiografía.

​                  El verdadero norte de la vida es la muerte.

Éstas son algunas de las verdades que evidencia la obra de una adolescente que escribió una pieza de narrativa fantástica hace doscientos años. Un hermoso relato de pérdida y dolor que, al ser fantástico, le permitió revelar su yo verdadero.

​Quizá yo tenga poco que agregar a las notas eruditas y meticulosas que se hallan en este espléndido volumen que el Sr. Klinger ha conformado. En el volumen que tienes en las manos encontrarás erudición y pasión por igual. Ésta bien podría ser la mejor presentación del libro de Mary Shelley o, al menos, una piedra angular por consultar una y otra vez.

​Con esto en mente, lo único que puedo ofrecer es a mí mismo. Puedo brindar algunas observaciones personales —amor y un poquito de autobiografía— al hablar sobre un libro, un personaje y una escritora que transformaron mi vida por completo.

​El logro monumental de Mary Shelley crece considerablemente ante nuestros ojos cuanto más sabemos del contexto en el que el libro fue creado.

​Como todos los grandes movimientos, el Romanticismo nació de la furia y la necesidad: la de instaurar en el mundo un nuevo modo de mirar, una forma de combatir la imperiosa certeza científica, de comprender la profana uniformidad de la mecanización y la necesidad de rescatar lo numinoso y lo emocional por encima de todo. Para citar a Lord Byron: “El gran objetivo de la vida es la sensación, sentir que existimos, aun cuando duela”.

​La ironía de todo esto es que el Romanticismo se consideraba iconoclasta y rebelde, y que, a pesar de ser un movimiento que miraba fijamente hacia el pasado, se volvió moderno a fondo.

​Era contracultural frente a lo establecido, la academia y las costumbres puritanas de la época porque buscaba sus raíces en la desafiante intersección del amor y la muerte, en el equilibrio poético entre la pérdida y la pasión, la condena y el deseo.

​El Romanticismo fue un movimiento exuberante y joven; buscaba la fuente del verdadero arte en el cruce de todas las dicotomías. En los fantasmas, los monstruos y el misterio —todos, elementos esenciales de nuestro pasado— encontró una forma de luchar contra las pesadas narrativas y valores que dominaban el arte avalado por la sociedad. Rompió todo lazo con la razón y, con un alarido rebelde, engendró un mundo de dioses y monstruos.

​La música, la pintura y la literatura están embebidas en una pasión y un abandono atroces. La poesía de cementerio rumia sombríamente en torno a la muerte y la decadencia, pero se distingue del memento mori al encontrar melancolía y deseo en ellas, tal vez porque poseemos una comprensión innata de que nuestro estado permanente es “no ser”, de que nuestro estado encendido —la vida— es sólo transitorio y preciado. El llamado del abismo es el llamado de la Madre Oscuridad, que arroja eternamente Su sombra sobre nuestro breve destello.

​                  El verdadero norte de la vida es la muerte.

Mary W. Shelley nació en un mundo de hombres. Algunos perniciosos y otros benignos, pero todos firmemente al mando. En el mejor de los casos, una mujer podía encontrarse con una figura pigmalionesca que le concediera su benigno prejuicio y pretendiera darle vida.

​No obstante, Shelley era una rareza preciosa. Al haberse criado en un hogar ilustrado y estar dolorosamente familiarizada con la pérdida real, la ausencia la moldeó tanto como el conocimiento y, en su soledad, encontró su espíritu —un espíritu que no halló ningún beneficio inmediato en la herida feroz que dejaron en su corazón la pérdida de su madre, su hija y su hermana, así como la distancia infranqueable que sintió de su padre.

En aquel entonces, al igual que ahora, los hombres tenían el juego amañado social y existencialmente: un juego de serpientes y escaleras, en el que todo era serpientes para ella y todo escaleras para ellos. Milagrosamente para nosotros, Mary encauzó su soledad y opresión desgarradoras y conjuró un libro que estaba destinado a sobrevivir y eclipsar los de la mayoría de sus contrapartes masculinas. Esta Galatea moderna cantó más fuerte y claro y demandó que todas las manos moldeadoras a su alrededor la soltaran.

​Sus preguntas, como las de Milton, se volvieron universales, preguntas ontológicas. El exquisito Vía Crucis que confeccionó para su criatura apela a todos los marginados y seguirá haciéndolo en los siglos por venir.

​Pues, si el Infierno son los otros, la criatura lo experimenta como ningún otro protagonista anterior o posterior a él. Y cuando reconoce su verdadera súplica y las circunstancias implacables de su existencia, se propone matar a su Dios, buscarlo y maldecirlo, pues en lugar del amor elige la única emoción de la que puede disponer a voluntad: el odio. Pero, como en todo arte, el elemento decisivo en esta composición es la paradoja: cuando silencias a tu Dios, cuando te liberas de él y te percatas de que él mismo era un hombre solitario —simplemente un hombre—, entonces terminas por descubrirte completa e inexorablemente solo.

​La virtud de esta obra maestra yace en el hecho de que opera con pureza en distintos niveles. Primero, al emplear una narrativa que cambia de puntos de vista teje una urdimbre fascinante: una carta, un testimonio y una plegaria de tres hombres en su búsqueda de sentido —el capitán, el científico y la criatura—. Su trama y flujo son absolutamente cautivadoras y las inclementes circunstancias de todos usurpan la alianza emocional del lector una vez tras otra.

​En otro nivel, la obra es una parábola perfecta, si bien se propone brindar una verdad por demás inmisericorde. La parábola se suele emplear para alumbrar la mente, para arrojar luz sobre el conocimiento, pero Shelley la usa para calibrar la profundidad de nuestra desolación cósmica: la soledad esencial de nuestra existencia. A diferencia de Milton, ella no se lamenta por la pérdida de un paraíso; más bien nos revela que nunca existió tal cosa. Al acoger estas verdades despiadadas y no hallar alivio en ninguno de los consuelos institucionales que la iglesia, el Estado o la fe ofrecían, Shelley confecciona una parábola de lo más contemporánea, casi imposible de sobrepasar y capturar en cualquier otro medio.

En la imaginación popular, y quizá con justa razón, la criatura y su creador se han fundido en una sola figura y comparten un solo nombre. Ahora Frankenstein se sitúa junto a los más raros especímenes —la figura literaria que trasciende su origen—. Estas figuras se emplean coloquialmente para representar uno o varios conceptos y se convierten en frases hechas. Drácula, Tarzán, Holmes, Watson, cada uno de ellos ha sido venerado en tantos medios como podemos consumir —libros ilustrados, cómics, cine, televisión, radio, obras de teatro, figurines, estatuas, juguetes, nombres de calles, municipalidades— y podemos usarlos en nuestra lengua vernácula: “Él es un clásico ____”, decimos, y es inteligible incluso para quienes apenas tienen las nociones más vagas de la fuente literaria.

​Si vemos a la criatura como un tambaleante ensamblaje de partes del cuerpo (humanas y animales por igual) y consideramos su dolorosa búsqueda hacia la iluminación, llegaremos a una pregunta interesante: “¿En dónde yace el alma? o, dicho de otra forma, ¿de dónde provino esa chispa?” ¿Se alojaba en el tórax?, ¿en el corazón?, ¿en un antebrazo discordante? ¿O el ensamblaje de estas partes era una invocación de planos etéreos, una construcción que pedía ser habitada?

​Lo mismo puede decirse de las muchas partes que animan la novela, puesto que, sí, las aflicciones de las criaturas son, de un modo algo oblicuo, una autobiografía de Shelley. Pero, de nuevo, ella no sólo habla de sus propios trayectos y penurias emocionales y espirituales, también nos brinda una suerte de bitácora que atraviesa regiones con las que se familiarizó y un catálogo de las nociones científicas y filosóficas que más la intrigaron. Estas preocupaciones modernas, la tensa tregua entre ciencia y religión, entre máquina y ser humano, permean la obra. Creo entonces que el alma del libro reside en la combinación improbable de todos estos elementos que, por primera vez en la historia de la humanidad, buscan recobrar nuestro asombro con base en lo fáctico y no mediante el atavismo y el tótem. Para muchos, el libro da luz a un nuevo género: la ciencia ficción. Se puede debatir a favor o en contra de esta idea, porque clasificar es confinar y, como todas las grandes obras, Frankenstein tendría que romper las ataduras de un solo estante y encontrar su fuente vital como meditación filosófica, relato espiritual, historia de terror y advertencia fatídica sobre la ciencia y sus límites.

​La llama de la inteligencia de Shelley ardía con mayor luminosidad que la de sus contemporáneos y la novela surgió como una explosión de toda la materia combustible que estaba a su disposición; las huellas calcinadas que dejó delinean un retrato perfecto de su mente y alma.

​Se ha dicho repetidas veces que, entre los relatos invocados aquel “año sin verano” en Villa Diodati, es el suyo el que perdura. El cuento seminal del vampirismo de Polidori se transmutaría en el Drácula de Stoker; Byron y Percy Shelley apenas engendraron uno o dos conceptos estériles. Pero su relato encontró la verdadera inmortalidad y de este modo llegó hasta mí.

​Se requiere una disposición particular para ser una niña que observa las gárgolas mientras los demás cantan himnos al Señor en la iglesia. Me inclino a pensar que, como yo, ella se sentía más en casa entre los desahuciados que con los ganadores. La historia la escriben los vencedores, pero son los desfavorecidos quienes suelen narrar el arte.

​Toda la vida estuve enamorado de los monstruos; eso es un hecho. Descubrí a Frankenstein por medio de las películas, como la mayoría de la gente, y quedé embelesado por la creación de Karloff y Whale. Fue unos años más tarde, al comienzo de la adolescencia, que me encontré con una edición de bolsillo de la obra de Mary Shelley. Lo primero que me sorprendió fue el artefacto literario —era la primera novela epistolar que había leído— y el hecho de que, de muchas maneras, guardaba poca semejanza con sus contrapartes fílmicas.

​El libro de Shelley me conmovió hasta las lágrimas. Lloré por el monstruo y admiré su sed de venganza. Me hablaba de las contradicciones esenciales del espíritu y el mundo. Y más allá de la tragedia de todo aquello, una noción que me resultó demoledora salió a la superficie: el villano de la obra es la vida. “Ser” es el mayor castigo y la única bendición que recibimos; y, ante la ausencia de amor, es el Infierno.

​La esencia romántica estaba allí, una idea bien expresada por aquel otro romántico, Chopin, quien una vez declaró: “Morir es el acto más eminente del hombre. ¿Y cuál podría ser el peor? Nacer”.

​Lo que me resulta fascinante es que el Romanticismo estaba respondiendo a una noción eminentemente moderna: el hombre no tiene más compañía que el hombre. Somos la plaga y la poesía, y somos presos de las nociones, de la mirada de los otros sobre nosotros.

​El inadaptado social, el ser alienado, alcanza la culminación con la Revolución Industrial y la soledad multitudinaria de las grandes ciudades. El nacimiento del monstruo coincide con estas preocupaciones modernas —cobra vida en el momento exacto en que las máquinas creadas por nosotros usurparon nuestra función y superaron nuestra destreza y velocidad, desplazándonos hacia el anonimato—. La última campanada de la labor artesanal —y, con ella, de la identidad— viene acompañada de la producción de bienes de consumo masivo y del acarreo de las multitudes hacia alojamientos de construcción uniforme para servir a estas máquinas.

​Siempre me ha parecido que los rasgos de ciencia ficción en Frankenstein derivan del deseo de Shelley de exonerar a los villanos existenciales del pasado —el demonio y el pecado— y de adoptar lo racional sólo como herramienta para plantear preguntas más profundas y urgentes, no circunstanciales, sino universales.

​Al igual que Goethe, Shelley parece tener una comprensión innata de la arrogancia del conocimiento. Recurre a la cirugía, el galvanismo y la química sólo para dar audiencia al solitario desdichado que somos todos. La imposibilidad de morir es, para mí, la mayor de las tragedias del monstruo: el hecho de que su creador le diera una buena constitución y un cuerpo que perdura a pesar de sí mismo, de su soledad y desesperación.

​No existe, a mi juicio, un final más devastador en la historia de la literatura que: “Con estas palabras, saltó de la ventana del camarote hacia la balsa de hielo que yacía cerca del navío. Muy pronto lo arrastraron las olas y se perdió en la oscuridad y la lejanía”.

​Creo que Shelley recurre a la ciencia para evitar un origen divino o la unión carnal como mecanismos de alumbramiento para su criatura. Se intenta apartar del discurso habitual en torno al bien y el mal en favor de uno de orden mayor: el hecho de que todos somos anomalías —seres antinaturales nacidos de padres espiritualmente yermos—. Y no es casual que eligiera la Nada para poner en escena el último diálogo entre Padre e Hijo, un gélido infierno ausente de calidez, donde la vida parece imposible. Eleva la teatralidad de este encuentro al situarlo en el paisaje más abstracto del mundo entero, uno de los más simbólicos.

En el instante mismo de su origen, Shelley intercambió su vida con la de su propia madre. Durante menos de dos semanas, reposó en sus brazos maternales antes de perderla en la tumba, el único lugar en el que la visitaría, y su alegría se tiñó para siempre de dolor y de esa escisión primordial. Su origen fue la muerte; la vida, su maldición. Como su criatura, experimentó el dolor, se aceró y halló en el aprendizaje de palabras la única forma de entonar su soledad.

​Inmensas tragedias caerían sobre ella, más de las que la mayoría de las mentes contemporáneas podrían soportar. Es absolutamente comprensible que se creyera maldecida. Casi todas las personas a las que amó las perdió y la posteridad nunca se le ofreció como consuelo a la artista. Siempre me ha impresionado de un modo similar al de las hermanas Brontë: la mayoría de la gente querría viajar en el tiempo para conocer a grandes gobernantes o exploradores; a mí me encantaría viajar atrás para contemplar la vida con estas mujeres excepcionales —escucharlas hablar, caminar a su lado por playas frías o páramos, bajo cielos imposiblemente férreos—. Nací en un lugar soleado en medio de un país soleado, pero en mi interior guardaba una afinidad por el mismo espíritu que animó su melancolía y su arte.

​Había visto la película de Whale y vi la novela de Shelley en formato de bolsillo publicada por Bruguera (mi editorial de cabecera hacia finales de los sesenta y comienzos de los setenta). Al ser de importación, el libro no era barato. Ahorré el dinero que recibía los domingos durante un par de semanas y lo compré. Lo leí en una sentada y, al llegar al final, estaba en lágrimas. Fue mi camino a Damasco. Esclareció la razón por la que amaba a los monstruos, mi afiliación con ellos, y me mostró cuán honda y transformadora podía ser la parábola de un monstruo —cómo podía funcionar como arte y de qué modo podía atravesar la distancia y el tiempo para convertirse en un paliativo contra la soledad y el dolor.

​Y aquí nos hallamos, dos siglos más tarde, depositando fielmente flores a esta narradora exquisitísima, esta Galatea extraordinaria que rehusó que su circunstancia la moldeara y nos dio la vida a todos. E intentamos, a cambio, ayudar a su criatura a mantenerse con vida; nos afanamos en convertir una maldición en bendición.

​                  Esperamos que, en cierto modo, de alguna manera, nuestra gratitud, nuestro amor, pueda alcanzar al monstruo como un rezo murmurado, como un canto lejano. Y soñamos que quizá pueda detenerse —en medio de la tundra congelada y el viento vociferante—, volver la cabeza y mirar atrás. A nosotros. Y esperamos que pueda reconocer en nuestros ojos su propio anhelo y que, acaso, caminemos el uno hacia el otro y descubramos un calor tenue en nuestro abrazo. Y entonces, aunque sea por un momento, no nos sentiremos solos en el mundo.

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Luz, calor y color: las respuestas ópticas de los materiales

¿Alguna vez te has preguntado por qué se calienta, se seca la ropa más rápido al dejarla expuesta al sol? ¿O cómo se genera la luz blanca que ilumina nuestras casas?

De manera intuitiva sabemos qué es la luz, pues la conocemos desde los primeros momentos de nuestra vida; sin embargo, es importante describir algunas de sus características para entender qué pasa cuando interactúa con la materia. La luz puede descomponerse en diferentes colores, por ejemplo, los del arcoíris, que van del azul al rojo. Pues resulta que a cada color le podemos asociar un “paquete” de energía y a esta unidad la llamamos fotón. Esto se torna aún más interesante al saber que hay luz que no podemos percibir a simple vista.

Dentro de la luz de alta energía podemos encontrar a los rayos gama y rayos X, siendo estos últimos los que tal vez nos resulten más familiares, debido a que se utilizan para ver huesos y órganos a través de la piel y los tejidos para la detección de fracturas, infecciones o tumores.

Al disminuir la energía de la luz, nos encontramos con la luz ultravioleta (UV), comúnmente usada en procedimientos de odontología, para el curado de resinas que permiten colocar los conocidos “brackets”. Ciertamente, en un día de playa necesitamos de bloqueadores solares para protegernos de este tipo de luz, que, aunque invisible, es capaz de causar graves lesiones en nuestra piel.

Luego tenemos la luz visible, donde se encuentran los colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta, conformando todo lo que nuestros ojos son capaces de detectar. ¿Te das cuenta?, ¡La mayor parte del universo es invisible para nuestros ojos!

Con el paso de los años, se han ido desarrollando diferentes estrategias que permitan medir y explorar las aplicaciones de dichos tipos de luz. Continuamos con la región del infrarrojo, que es de gran relevancia biológica, ya que estas longitudes de onda son capaces de atravesar algunos tejidos biológicos y llegar hasta zonas profundas en nuestro organismo.

Después, tenemos las microondas, que, así como lo estás pensando, son las responsables de poder calentar la comida rápidamente en el llamado horno de microondas; además, este tipo de radiación se encuentra presente en radares o como parte del sistema que nos brinda internet (WiFi).

Finalmente, las ondas de radio se encuentran en la región menos energética, y como su nombre lo indica son las que permiten que escuchemos nuestra música favorita, como el nuevo álbum de Taylor Swift.

Interacción de la luz con materiales

Cuando la luz incide sobre un material pueden ocurrir tres fenómenos principales, reflexión, transmisión y absorción, esta última la responsable de los fenómenos que trataremos este artículo.

La absorción, de manera simplificada, es el mecanismo que permite que la energía de los fotones anteriormente descritos sea conferida al material. Dependiendo del tipo de material y de sus características particulares, esa energía absorbida puede transformarse en calor, como sucede en la fototermia, o en luz de otro color, lo que llamamos fotoluminiscencia o incluso en energía eléctrica como en las famosas celdas solares.

Particularmente, la diferencia entre la conversión fotoluminiscente y fototérmica radica en cómo se comportan los paquetes de energía después de ser absorbidos por el material. En la fotoluminiscencia, el material absorbe luz de cierta energía, excita sus electrones a niveles de energía más altos, los cuales van a caer a un nivel de menor energía o al estado inicial, eso provoca la liberación de dicha energía en forma de luz, pero con longitud de onda diferente.

Por otra parte, la luz absorbida puede interactuar con otra clase de “partículas” llamadas fonones, que no son precisamente partículas como las imaginamos (esferas que viajan a través del espacio y tiempo), sino que son una representación de las vibraciones que se propagan dentro de la partícula y que se ve reflejado en el aumento de su temperatura local del material, como la ropa recién lavada expuesta al sol.

Las características que determinan si se lleva a cabo cualquiera de los procesos anteriores son la conductividad térmica, la pureza estructural y química, los niveles electrónicos, la absorción óptica, capacidad de emisión luminosa, estabilidad térmica y química, entre otras propiedades que definen de manera precisa al material.

 Y eso ¿para qué?

Aunque no lo notemos, efectos como la fototermia y la fotoluminiscencia no solo son fenómenos que observamos en el laboratorio, sino que tienen un gran impacto en nuestra vida cotidiana. El aprovechamiento de una fuente de energía renovable como la luz, para generar calor o emitir otro tipo de luz es la verdadera ciencia permite el desarrollo de sistemas como sensores, pantallas y terapias médicas más eficientes y menos invasivas.

Si nos centramos en la fotoluminiscencia, podemos destacar que es un fenómeno presente en algo tan común como el flash de nuestros teléfonos celulares, o la pintura que delimita los carriles en las calles y autopistas que nos ayudan a continuar con nuestro camino al conducir por la noche.

Pensemos en las veces que transitamos carreteras después durante la noche y que a pesar de que no hay faros de luz, nos es posible distinguir flechas y carriles. Asimismo, vemos este fenómeno en los señalamientos que nos indican rutas de evacuación y salidas, lo cual es muy útil e importante en casos de emergencia que afecten el correcto funcionamiento de la corriente/electricidad, ya que son visibles en la oscuridad.

En el área médica, la fotoluminiscencia es ampliamente estudiada pues facilita el marcaje de tejidos o sitios de interés permitiendo su localización para su diagnóstico y tratamiento oportuno. Incluso, se han propuesto diferentes nanomateriales (materiales con dimensiones muy pequeñas, 10-9 m) para identificar células cancerígenas y tumores malignos en fases tempranas, promoviendo el diagnóstico certero.

En el caso del efecto fototérmico, una de sus aplicaciones con mayor distribución se observa en los sistemas de calentamiento solar de agua que hay en muchas casas, el cual funciona por medio de colectores térmicos de energía solar que transfieren el calor al agua, elevando su temperatura.

De la misma forma, los paneles solares térmicos se usan para calentar habitaciones, incluso casas o edificios enteros, haciendo más confortables nuestras estancias durante la temporada otoño/invierno. Los materiales que presentan actividad fototérmica son capaces de promover reacciones químicas que asisten en el tratamiento y purificación de aguas, procesos que son necesarios para continuar con un abastecimiento continuo de este recurso vital.

En temas médicos, destacan las terapias antibacterianas basadas en materiales fototérmicos que permiten la prevención y tratamiento de infecciones o enfermedades ocasionadas por bacterias termosensibles.

Por lo tanto, la fotoluminiscencia y la fototermia son fenómenos presentes en muchos aspectos de nuestra vida diaria, con aplicaciones que van desde el mejoramiento de la calidad de vida y confort en nuestras casas o lugares de trabajo, el tratamiento de aguas, tecnologías de cifrado antifalsificación, seguridad vial, y llegando hasta el diagnóstico y tratamiento médico, aspectos que nos muestran su relevancia práctica.

Se estima que este tipo de materiales seguirán impactando en áreas como la construcción, mediante el desarrollo de sistemas sostenibles y seguros con acabados estéticos, o en el diseño de biosensores para el análisis de moléculas de interés biomédico y ambiental, en sistemas que permitan obtener imágenes biomédicas eficientes por métodos menos invasivos, o incluso en la producción de acarreadores que permitan la liberación y seguimiento controlado de fármacos.

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El cerebro colectivo: lo que ocurre cuando cantamos, marchamos o creemos juntos

Procesiones, peregrinaciones, cánticos y celebraciones religiosas no solo tienen un significado espiritual o cultural: también pueden influir en la forma en que las personas experimentan el bienestar y el sentido de pertenencia. Estas experiencias colectivas activan procesos biológicos y sociales que favorecen la conexión entre las personas.

Al participar en actividades compartidas, el cerebro puede liberar neurotransmisores asociados con el placer y la regulación emocional, lo que ayuda a explicar por qué los rituales comunitarios —religiosos o no— pueden generar sensaciones de alivio, identidad colectiva y acompañamiento.

En entrevista para UNAM Global, Gerardo Ortiz Moncada, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que los seres humanos son una especie profundamente social, cuya evolución ha estado marcada por la cooperación. Esta condición ha permitido que el trabajo compartido se convierta en un elemento clave para el bienestar común.

El cerebro humano está adaptado a esta lógica de colaboración. En el caso de los rituales, estas experiencias pueden favorecer la liberación de sustancias como la oxitocina y la dopamina, relacionadas con el bienestar, la motivación y la vinculación social.

“De manera concreta, cuando hacemos algo de forma colaborativa orientada al bienestar común, la experiencia puede resultar liberadora, porque el cerebro funciona de manera más integrada”, señaló.

En los rituales religiosos, el impacto también depende de su dinámica. Por ejemplo, cuando se trata de rituales silenciosos, como un velorio, la experiencia puede ser emocionalmente demandante. En cambio, en celebraciones donde las personas participan activamente —bailan, conversan o escuchan música— la vivencia suele percibirse de manera distinta.

A ello se suma la actividad que se realiza y el significado que las personas atribuyen a la peregrinación, al ritual o a la festividad. Por ello, la experiencia puede variar según la práctica religiosa e incluso entre distintas comunidades.

Eventos con cánticos

En eventos donde hay cánticos colectivos —como conciertos, partidos de fútbol o manifestaciones— puede generarse una sincronización social que favorece la cohesión del grupo. Este fenómeno se asocia con la activación de sistemas neurobiológicos vinculados al placer, la afiliación y la regulación emocional.

Estos procesos no dependen de un solo neurotransmisor, sino de la interacción entre varios sistemas, incluidos los relacionados con la dopamina, la oxitocina y la serotonina.

Cuando las personas cantan o se mueven al mismo ritmo, se genera una sensación de conexión con un posible origen evolutivo.

“Somos una especie que, a diferencia de otros animales, tarda más tiempo en independizarse del grupo. Esa dependencia prolongada refuerza la importancia del vínculo social y del trabajo colaborativo como forma de organización”, explicó.

Sin embargo, también existe un componente de interpretación. Las personas otorgan significado a los rituales y experiencias colectivas.

“Si asumimos que un ritual nos permitirá estar en un mejor estado emocional, esa expectativa puede influir en cómo lo experimentamos”, comentó.

Esto también puede observarse en las preferencias culturales, como ocurre con la música. Algo similar sucede con las procesiones religiosas: algunas son silenciosas y otras altamente dinámicas, con marchas, rezos, cantos y expresiones corporales.

¿El sentido de pertenencia es importante para la salud mental?

La tranquilidad y la salud mental no necesariamente se encuentran en el aislamiento, sino en distintos niveles de vinculación social, comenzando por el “yo” inmediato.

Durante etapas como la adolescencia, las personas suelen adoptar símbolos o estilos para identificarse con un grupo. A través de estos gestos se construye un sentido de pertenencia.

De esta manera, la salud mental también se fortalece mediante la interacción con los demás. “Este sentido de pertenencia se construye en la conformación de un ‘nosotros’”, explicó.

Lo relevante es reconocer que las acciones individuales tienen impacto en los demás y viceversa.

“Lo que los otros hacen conmigo modifica buena parte de mis vivencias. Es ahí donde consolidamos nuestra identidad y donde se fortalece una dimensión importante de la personalidad: la capacidad de actuar en conjunto, pertenecer a un grupo y participar en actividades que pueden resultar significativas”, añadió.

Las experiencias colectivas, la depresión y la ansiedad

“Hacer cosas en conjunto puede ayudar a liberar tensión”, señaló el especialista. Las prácticas sociales pueden contribuir a disminuir síntomas de depresión o ansiedad, aunque no sustituyen la atención profesional.

La depresión es una condición compleja que debe ser atendida por especialistas, particularmente desde la psiquiatría y la psicología clínica.

Diversos estudios también han señalado que la vida sedentaria puede resultar abrumadora para el organismo. El cuerpo requiere espacios de actividad y expresión que permitan canalizar la tensión acumulada.

La soledad

Los rituales religiosos pueden influir en la forma en que las personas perciben la soledad, aunque este sentimiento no es uniforme. De acuerdo con especialistas, existen al menos dos tipos: la soledad buscada y la soledad forzada. La primera ocurre cuando una persona decide voluntariamente estar sola —por ejemplo, al elegir no formar una familia o tomar tiempo para sí misma—, mientras que la segunda surge a partir de circunstancias adversas, como una pérdida, una separación o situaciones de vida difíciles.

Ante estas experiencias, muchas personas recurren al pensamiento mágico-religioso como una forma de encontrar explicación o consuelo frente a aquello que no pueden comprender del todo. En este sentido, los espacios y rituales religiosos pueden ofrecer tranquilidad y una sensación de acompañamiento, lo que para algunas personas se traduce en una forma de aliviar tensiones emocionales o enfrentar momentos de soledad.

Sin embargo, los especialistas advierten que la participación en comunidades religiosas no garantiza por sí misma el desarrollo de resiliencia. Aunque para algunas personas la fe puede ser un apoyo emocional importante, la resiliencia suele construirse a partir de diversos factores sociales y personales, como las redes de apoyo, las oportunidades de movilidad social y las estrategias individuales para afrontar las dificultades.

Más que atribuir poderes sanadores a los rituales, los expertos señalan que su impacto positivo suele relacionarse con el sentido de pertenencia y la experiencia colectiva que generan. Al igual que ocurre en conciertos, manifestaciones o eventos culturales, compartir una experiencia con otras personas puede fortalecer la sensación de comunidad y bienestar, al permitir que los individuos encuentren significado en lo que viven y en los vínculos que establecen con los demás.

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Agenda cultural UNAM: música, cine, teatro, danza y exposiciones para el 28 y 29 de marzo

La Universidad Nacional Autónoma de México continúa con una programación cultural diversa que integra conciertos, cine, teatro, danza y exposiciones en distintos espacios universitarios. El fin de semana del 28 y 29 de marzo reúne una selección de actividades en el Centro Cultural Universitario, el Museo Universitario del Chopo y el Teatro Santa Catarina.

Esta agenda es solo una muestra del amplio panorama cultural que la UNAM ofrece semana a semana. Para consultar la cartelera completa, visita:
https://cultura.unam.mx/

Música: Lidia Guerberof en la Sala Carlos Chávez

Como parte de las Jornadas de mujeres en la música, la pianista Lidia Guerberof se presentará en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.

El recital tendrá lugar el 28 de marzo a las 18:00 horas, en un programa que forma parte de este ciclo dedicado a visibilizar la creación y participación de las mujeres en la música de concierto.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/jornadas-de-mujeres-en-la-musica–lidia-guerberof-piano

Cine: Sirocco y el reino de los vientos en la Sala Carlos Monsiváis

La programación cinematográfica del CCU incluye Sirocco y el reino de los vientos, dirigida por Benoît Chieux (Francia–Bélgica, 2023), una propuesta animada que explora mundos fantásticos a través de una narrativa visual envolvente.

Las funciones serán:

  • 28 de marzo: 12:00, 16:30 y 18:15 horas
  • 29 de marzo: 12:00 y 16:30 horas

En la Sala Carlos Monsiváis del Centro Cultural Universitario.

Más información:
28 de marzo → https://cultura.unam.mx/evento/sirocco-y-el-reino-de-los-vientos-11
29 de marzo → https://cultura.unam.mx/evento/sirocco-y-el-reino-de-los-vientos-12

Exposiciones: Nour Bishouty en el Museo del Chopo

El Museo Universitario del Chopo presenta Nour Bishouty. Madre improbable, una exposición que explora temas como la memoria, la identidad y las narrativas personales desde el arte contemporáneo.

La muestra puede visitarse de miércoles a domingo, de 11:00 a 18:00 horas, y estará abierta hasta el 24 de mayo.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/nour-bishouty-madre-improbable

Teatro: Alba en el Teatro Santa Catarina

La puesta en escena Alba regresa al Teatro Santa Catarina, en Coyoacán, con una propuesta que aborda las relaciones familiares y las tensiones sociales desde una mirada contemporánea.

Las funciones se realizarán el 28 de marzo a las 19:00 horas y el 29 de marzo a las 18:00 horas.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/teatro-unam-alba

Danza: Danzarina Enfermiza en el Salón de Danza

La danza contemporánea se hace presente con Danzarina Enfermiza, una propuesta escénica que explora el cuerpo, la fragilidad y la expresividad desde una perspectiva performática.

Las funciones serán el 28 y 29 de marzo a las 12:30 horas en el Salón de Danza del Centro Cultural Universitario.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/danzarina-enfermiza

Estas actividades forman parte de la intensa vida cultural de la UNAM, que cada semana ofrece nuevas propuestas para la comunidad universitaria y el público en general.

Consulta la cartelera completa en:
https://cultura.unam.mx/

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Matilde Landeta: la cineasta que cambió la mirada de las mujeres en el cine mexicano

Queridas y queridos lectores. Con la finalidad de extender para ustedes el abanico de voces que se dejan escuchar a través de Fósforo UNAM, decidimos incluir en este número a una crítica invitada: Fernanda Río Armesilla.

Fernanda fue ganadora del 15o Concurso de Crítica Cinematográfica Fósforo, en la categoría de Postgrado con el texto “Tejer el cuerpo ausente: Deshilando luz de Valentina Pelayo”. Esta vez, a propósito del Día Internacional de la Mujer que se conmemora el 8 de marzo, nos entrega una serie de reflexiones alrededor de la obra y el legado cinematográfico y humano de una importantísima directora mexicana: Matilde Landeta.

Les dejamos el texto para que lo disfruten, no sin antes avisarles también que la filmografía de Matilde Landeta fue digitalizada hace muy poco por la Filmoteca de la UNAM.

Matilde Landeta es un nombre inseparable de la palabra revolución. No sólo porque su nacimiento coincide con el estallido de la Revolución Mexicana, sino porque su trayectoria personal y profesional está marcada por una cadena de transformaciones radicales. Su vida avanza desde una infancia holgada en San Luis Potosí hacia la adultez independiente y obrera en la Ciudad de México, dentro de la áspera industria cinematográfica. Ese tránsito no fue sólo geográfico, fue un desprendimiento. Quizá por eso las mujeres que pueblan sus películas son siempre combativas y sui generis en sus roles.

Antes de ella hubo pioneras como Mimí Derba, Adela Sequeyro o las hermanas Adriana y Dolores Ehlers, pero lo singular en Matilde Landeta es la decisión de sostener una mirada femenina desde la raíz misma del relato. No se conforma con un cambio superficial, quiere tocar el núcleo, ahí donde los arquetipos se vuelven rígidos y dictan cómo debe verse, hablar y sentirse una mujer. Y lo hace después de años de haber servido al engranaje de la Época de Oro con directores como Fernando de Fuentes, Emilio Fernández, Roberto Gavaldón, Julio Bracho y René Cardona; de haber aprendido el oficio en más de setenta películas, de haber seguido planos como script girl, vigilado continuidades y peleado con un sindicato dominado por hombres que habría preferido no verla ascender. De ese recorrido nace su mirada, una mezcla rara de disciplina y rebeldía.

Ella misma definía lo que aspiraba a crear como el otro cine, el cine de la mujer. Evitaba sin embargo nombrarlo feminista, no por negación sino por temporalidad. Lo que construía no respondía a una teoría porque esa teoría aún no existía. Antes de que Laura Mulvey formulara en 1975 su tesis sobre la mirada masculina, Landeta ya estaba moldeando un territorio narrativo donde las mujeres dejaban de ser figuras inmóviles. Desde los cimientos del México moderno imaginó personajes menos pasivos, mujeres que ocupaban tanto los espacios públicos como los íntimos, activas en sus decisiones. Aun así, sus protagonistas no se presentan como un simple opuesto de los personajes masculinos. Incluso cuando aparecen en un segundo plano narrativo, Landeta les confiere agencia, voluntad y un espacio propio.

Su mirada siempre se dirigió hacia los márgenes y a cuestionar quién podía ocupar el centro del relato nacional. Su interés no se limitó a las mujeres, también quiso dar protagonismo a minorías y grupos históricamente excluidos, como los pueblos originarios, personas racializadas, grupos obreros y campesinos. Esa mirada distinta se refleja desde su debut con Lola Casanova (1948) situada en pleno proyecto posrevolucionario. Aunque la película reproduce ciertas limitaciones de su época, su elección narrativa de dar el protagonismo al pueblo seri revela una voluntad clara de desplazar la mirada hacia sujetos que el cine dominante dejaba fuera. Esa misma pulsión se extiende en La negra Angustias (1950), que coloca en el centro a una mujer negra que encuentra en la Revolución un espacio para reinventarse y ejercer liderazgo. Landeta la retrata con una complejidad inusual para el cine de su tiempo, explorando su rudeza, su vulnerabilidad, su deseo y su fuerza política. Con esta película abre una fisura temprana en los rígidos roles de género presentes en las representaciones de la Revolución Mexicana.

La forma también fue fundamental para ella. Trabajó con cinefotógrafos como Jack Draper y Rosalío Solano, con el compositor Gonzalo Curiel y con colaboradoras esenciales como la editora Gloria Schoemann. En Trotacalles (1951) adaptó una novela de Luis Spota con la condición de plantear su propia tesis narrativa. Se adentró en el cine prostibulario tan popular en la época, pero lo hizo desde la perspectiva de las mujeres, colocando la atención en las dinámicas de poder que estructuran el trabajo sexual. Trotacalles es su exploración más urbana. Se acerca a la atmósfera que años después sería reconocida como film noir, aunque el sistema de producción la empujó finalmente hacia el melodrama. Landeta evitó la mirada moralizante con la que tantos directores habían representado el tema y eligió en cambio una historia que expone con claridad la desigualdad de género, la explotación y las tensiones de clase que atravesaban tanto a sus personajes como a la ciudad que los contenía.

A la mitad de su carrera y ya establecida en la industria, a Matilde Landeta todavía le esperaban muchas revoluciones y complicaciones. También el cansancio de mirar de frente la decadencia del cine nacional terminada su época dorada y de grandes presupuestos. Después de Trotacalles, las dinámicas de producción y distribución del cine nacional se habían monopolizado en el Banco Nacional Cinematográfico; posteriormente, éste adquirió el guión de Tribunal para menores, para el que Landeta trabajó durante una década. Esa misma entidad –siguiendo una inercia burocrática y sexista– entregó ese material a Alfonso Corona Blake quien lo rebautizó y filmó como El camino de la vida, película que, por cierto, arrasó en los Arieles de 1957. Aunque Matilde logró negociar su crédito como coguionista, su ruptura con la industria cinematográfica nacional fue rotunda y dolorosa.

Reconforta saber que su vida y su obra han sido documentadas, homenajeadas y estudiadas con cuidado, sobre todo porque hubo un tiempo en que fue exiliada a los bordes mientras sobrevivía haciendo el programa infantil Howdy Doody, o como enlace en rodajes extranjeros realizados en México. Afortunadamente, Landeta estaba decepcionada de las estructuras abusivas, mas no del cine. En los noventa, dentro de un país y una industria ya distintos, con el deseo intacto de volver a filmar, Matilde realizó su última película, Nocturno a Rosario (1992), sobre la entrega romántica del poeta Manuel Acuña hacia Rosario de la Peña. Aunque suele considerarse su película menos lograda, allí persiste un gesto de bienvenida para una figura que ayudó a moldear la misma industria que en su momento le dio la espalda.

La ONU declaró 1975 como el “Año Internacional de la Mujer” mientras el feminismo ya remontaba su segunda ola. La Cineteca Nacional congregó y exhibió el trabajo de varias directoras, entre ellas, una desconocida y lejana Matilde Landeta. ¡En la revista “Siempre!”, del mismo año y a partir de este ciclo, el crítico de cine Jorge Ayala Blanco la describe como menospreciada por todas las historias del cine nacional, pero también como nuestra máxima mujer cineasta del pasado. Hoy su lugar es indiscutible, no sólo por la potencia de su mirada sobre las mujeres, sino por la tenacidad con la que movilizó sindicatos, resquebrajó estructuras patriarcales y obligó a revisar miradas y prejuicios. Su obra demuestra que el centro del relato puede moverse y que, cuando se mueve, la imagen corrige también la historia. No es sólo un halago detenido en el tiempo. Es la posición desde la que se elige mirar. Así que, desde un nuevo siglo y retomando el título de aquella publicación: Nosotros te amamos, Matilde Landeta.

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Las representaciones de Semana Santa más impresionantes de México

En México, la Semana Santa se vive como una poderosa expresión de fe, tradición e identidad colectiva. A lo largo del país, diversas comunidades han desarrollado representaciones y procesiones que, más allá de los actos religiosos, transforman el espacio público en escenarios rituales donde convergen la devoción, el patrimonio cultural y la participación comunitaria.

La Pasión de Cristo en Iztapalapa

Entre las más impresionantes se encuentra la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, considerada una de las escenificaciones religiosas más grandes del mundo.

Esta tradición comenzó en 1843, cuando los habitantes del antiguo pueblo prometieron representar la pasión de Jesús tras sobrevivir a una epidemia de cólera.

Desde entonces, cada año miles de vecinos participan como actores, organizadores o voluntarios, mientras millones de personas siguen la representación en vivo o a través de transmisiones televisivas.

Durante varios días, los barrios de la alcaldía se convierten en escenarios donde se recrean episodios bíblicos que culminan el Viernes Santo con el viacrucis hacia el Cerro de la Estrella.

El actor que representa a Jesús carga una pesada cruz durante varios kilómetros antes de llegar al lugar de la crucifixión simbólica. La magnitud del evento es notable: cientos de actores caracterizados como soldados romanos, discípulos y habitantes de Jerusalén acompañan la procesión, mientras multitudes se congregan a lo largo del recorrido.

Cada año, la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa convoca a aproximadamente dos millones de personas, lo que la convierte en una de las manifestaciones religiosas y culturales más multitudinarias de México.

Taxco: penitencia y tradición colonial

En el pueblo minero de Taxco, la Semana Santa adquiere un tono particularmente solemne e introspectivo. Sus estrechas calles empedradas y su arquitectura colonial sirven como escenario para algunas de las procesiones penitenciales más impactantes del país.

Durante estas ceremonias participan congregaciones de penitentes que realizan actos de mortificación corporal como expresión de fe y sacrificio. Algunos caminan encadenados; otros cargan pesados haces de espinas o arrastran cadenas por las calles mientras avanzan en silencio, iluminados únicamente por velas.

Estas procesiones se realizan principalmente por la noche, lo que acentúa la atmósfera de recogimiento espiritual. Para muchos participantes, formar parte de estos rituales representa el cumplimiento de promesas religiosas o un acto de agradecimiento.

Para los visitantes, en cambio, constituye una experiencia profundamente conmovedora que revela la intensidad con la que ciertas tradiciones religiosas se han preservado en México desde la época colonial.

De acuerdo con el Gobierno del Estado de Guerrero, en algunas procesiones participan alrededor de 3,000 feligreses directamente en el recorrido. Solo en la organización de las celebraciones intervienen más de 3,200 personas entre cofradías, penitentes y voluntarios. Durante los días principales de Semana Santa, las calles del centro se llenan con miles de habitantes, así como de turistas nacionales y extranjeros que acuden a observar las procesiones.

La Procesión del Silencio en San Luis Potosí

Otra de las celebraciones más emblemáticas es la Procesión del Silencio en San Luis Potosí, considerada una de las manifestaciones religiosas más solemnes de América Latina. Se realiza cada Viernes Santo en el centro histórico de la ciudad y reúne a decenas de cofradías que marchan lentamente mientras portan imágenes religiosas, cirios encendidos y estandartes.

La procesión se caracteriza por el silencio que la acompaña. Solo se escucha el redoble de los tambores y el sonido de las cadenas arrastradas por algunos penitentes. Los participantes, vestidos con túnicas y capirotes, evocan antiguas tradiciones religiosas españolas que llegaron a México durante el periodo virreinal.

El recorrido atraviesa calles iluminadas por antorchas y culmina frente a la catedral, donde los espectadores observan con respeto el paso de las hermandades. Para muchos habitantes de la ciudad, participar en esta procesión representa un legado familiar transmitido de generación en generación.

La Procesión del Silencio de San Luis Potosí congrega cada Viernes Santo a más de 100 mil personas —e incluso hasta 150 mil en algunos años— que se reúnen en el Centro Histórico para presenciar una de las manifestaciones religiosas más solemnes de México.

Fe, memoria y comunidad

Estas representaciones muestran cómo la Semana Santa en México rebasa el ámbito religioso para convertirse en una experiencia social y cultural compartida. En cada una de estas celebraciones confluyen elementos de historia, identidad local y participación colectiva que han permitido preservar tradiciones centenarias.

La Pasión de Cristo en Iztapalapa, las procesiones penitenciales de Taxco y la Procesión del Silencio en San Luis Potosí no solo atraen a miles de visitantes cada año; también funcionan como espacios donde las comunidades renuevan su memoria histórica y fortalecen los vínculos que las unen.

De este modo, la Semana Santa en México se revela como un complejo mosaico de prácticas culturales en el que la fe, el arte ritual y la tradición popular se entrelazan para dar forma a algunas de las manifestaciones religiosas más impresionantes del país.

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Ignacio Solares en Material de Lectura

De acuerdo con Vicente Quirarte, en El jefe máximo Ignacio Solares logra sus más altas notas como contador de historias, personaje que tiene la obligación de mantener en suspenso a su público pues de eso depende que no deje de escucharlo.

El número 129 de Material de Lectura nos ofrece cinco textos en los que disfrutamos la capacidad del escritor chihuahuense de convertir a sus personajes en seres que nos reflejan y retratan nuestras miserias y grandezas cuando se enfrentan a situaciones límite.

Estas historias son ejemplos de los temas que lo han obsesionado en su obra literaria, como novelas, ensayos, obras de teatro, y en el cuento, género que exige capacidad de síntesis, rigor, manejo de la técnica.

El primer cuento, “La instrucción”, es un ejemplo de las dudas que nos asaltan cuando las instrucciones que recibimos no están completas o no entendemos. La historia de “La mesita del fondo” nos ha ocurrido a más de uno, quizá no como al comensal anónimo, pero algo parecido: tardaron mucho tiempo en atendernos.

El cuento «La ciudad prohibida» es la historia de una persona que nunca ha salido de su colonia, que nunca ha ido más allá de las vías del tren, que es el límite de su barrio. Aunque ha hecho muchos intentos de salir de su colonia para conocer la ciudad al llegar a las vías su voluntad se desvanece. Así ha sido durante muchos años, aunque al final se prometa que a la próxima vez sí se atreverá a dar el siguiente paso.

Periodista cultural, ensayista, dramaturgo, novelista, editor, Ignacio Solares nació en 1945 en Ciudad Juárez Chihuahua, y falleció en la Ciudad de México el 24 de agosto de 2023.

Parte de su vida estuvo ligada a la UNAM. Estudió Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras, en la que fue profesor, y también en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; fue director de Literatura, Teatro y Danza, coordinador de Difusión Cultural y director de la Revista de la Universidad de México.

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Sumergirse para sanar: los beneficios de las aguas termales

En medio de la naturaleza, donde el vapor se eleva entre rocas y vegetación, las aguas termales han cautivado a visitantes durante siglos. Estos manantiales de agua caliente, cargados de minerales, no solo ofrecen un refugio para el descanso y la relajación, sino que también despiertan el interés de la ciencia y la medicina por sus potenciales beneficios para la salud.

Desde remansos escondidos en montañas hasta complejos turísticos modernos, las aguas termales se consolidan como un puente entre la tradición ancestral y el turismo contemporáneo, invitando a sumergirse en un mundo donde el bienestar y la naturaleza se encuentran en cada burbuja. Pero, más allá de su atractivo visual y recreativo, surge una pregunta clave: ¿qué son exactamente las aguas termales?

De acuerdo con Betsabé Atalía Sierra García, egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias de la UNAM, las aguas termales tienen dos definiciones comunes:

  • Agua que está al menos 5 °C más caliente que el aire que la rodea.
  • Agua que supera la temperatura normal del cuerpo humano, es decir, 36 °C.

Estas aguas pueden tener diversos orígenes:

  • Calor remanente del interior de la Tierra y desintegración de elementos radiactivos.
  • Actividad volcánica, como intrusiones magmáticas y recarga de agua en zonas altas.
  • Estructuras de la corteza terrestre que permiten el ascenso de fluidos calientes.
  • Gradiente geotérmico, con un aumento promedio de 30 °C por cada kilómetro de profundidad.
  • Rocas con minerales radiactivos.

A pesar de sus distintos orígenes, todos los sistemas hidrotermales comparten elementos clave: una fuente de calor, un fluido, vías de circulación y manifestaciones superficiales como manantiales o géiseres. Una vez entendido su origen, es importante explorar cómo estas aguas se transforman durante su recorrido subterráneo.

Tipos de aguas termales

El recorrido del agua desde su infiltración hasta su retorno a la superficie es un proceso geológico que modifica su composición. En este trayecto, el agua caliente disuelve minerales, incorporando cationes como sodio, calcio, magnesio y potasio; aniones como cloruros, sulfatos y bicarbonatos; y gases como CO₂ o H₂S. Además, algunas pueden contener elementos traza y metales pesados, como arsénico o flúor, así como sólidos suspendidos como arcillas.

Según la interacción con la fuente de calor, estas aguas pueden clasificarse como cloruradas, sulfatadas o bicarbonatadas. Esta clasificación se basa en los aniones predominantes disueltos en el agua, los cuales determinan en gran medida sus propiedades.

Sin embargo, esta compleja composición química no solo define su origen, sino también implica ciertos riesgos. Algunas aguas pueden contener elementos potencialmente tóxicos que, en concentraciones elevadas, pueden provocar fluorosis, arsenicosis o incluso cáncer. Por ello, es fundamental realizar análisis químicos exhaustivos que combinen trabajo de campo, laboratorio y conocimiento especializado. Solo después de estos estudios es posible determinar si las aguas son seguras tanto para la población como para el ecosistema.

Esta misma composición, cuidadosamente estudiada, es la que también explica sus efectos en el cuerpo humano.

Beneficios de las aguas termales

Aunque no existe una fecha exacta, desde la Antigua Grecia las aguas termales han sido utilizadas por sus propiedades curativas y relajantes. En la actualidad, se reconocen diversos beneficios:

  • Sistema músculo-esquelético: alivian dolores de espalda, cuello y articulaciones. Su efecto antiinflamatorio facilita la movilidad, por lo que resultan útiles para personas con artritis, artrosis o reuma.

  • Piel: poseen propiedades cicatrizantes y antisépticas que favorecen la recuperación de heridas y afecciones como el acné.

  • Sistema respiratorio: pueden ayudar en casos de sinusitis, rinitis alérgica, faringitis, bronquitis crónica y asma.

  • Sistema circulatorio: provocan vasodilatación, mejorando la circulación periférica. Esto beneficia a personas con piernas cansadas, várices leves o mala circulación. (En casos de problemas cardíacos graves, su uso debe ser supervisado por un médico).

  • Sueño y bienestar emocional: el baño en agua caliente reduce los niveles de cortisol y estimula la producción de endorfinas, favoreciendo la relajación profunda y ayudando a combatir el insomnio, la ansiedad y el estrés.

A pesar de estos beneficios, es importante entender que las aguas termales no sustituyen tratamientos médicos formales, sino que funcionan como un complemento dentro de un enfoque integral de la salud.

Más allá de lo recreativo

Además de sus aplicaciones en el bienestar, las aguas termales representan un recurso energético y económico de gran relevancia, con usos en la generación de electricidad, la calefacción y diversos procesos industriales.

Asimismo, constituyen una valiosa herramienta educativa, ya que permiten enseñar geología, química e hidrogeología de manera práctica, acercando a las nuevas generaciones al conocimiento científico aplicado a recursos naturales de gran valor cultural y ambiental.

El valor científico y curativo de las aguas termales

Las aguas termales son mucho más que un atractivo turístico o un espacio de relajación: representan la convergencia entre procesos geológicos profundos, conocimiento científico y prácticas de bienestar que han acompañado a la humanidad durante siglos. Su riqueza mineral, su origen en el interior de la Tierra y sus múltiples aplicaciones en la salud, la energía y la educación las convierten en un recurso de gran valor.

Sin embargo, su aprovechamiento responsable exige un entendimiento riguroso de su composición y efectos. Así, estos manantiales no solo invitan al descanso, sino también a reconocer la estrecha relación entre la naturaleza y la ciencia en la vida cotidiana.

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¿Qué papel tiene la espiritualidad en la salud mental?

¿Por qué tantas personas recurren a la espiritualidad cuando atraviesan momentos difíciles? Más allá de las creencias religiosas, las prácticas espirituales pueden generar experiencias de conexión, calma y sentido de comunidad que influyen en el bienestar emocional.

Participar en rituales, meditar o rezar no solo tiene un significado cultural o simbólico, sino que también puede ayudar a reducir el estrés y fortalecer los vínculos con otras personas, factores que juegan un papel importante en la salud mental.

En entrevista para UNAM Global, Rabina Villagrán Vázquez, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que “la espiritualidad es la búsqueda de lo sagrado y la construcción de creencias coherentes sobre algún propósito superior; es decir, la idea de que estamos vinculados con algo más que lo terrenal, con algo que tiene que ver con el universo, con algo que trasciende a nosotros mismos”.

Un elemento relevante para la salud mental

Dentro de la psicología, la espiritualidad se ha considerado un elemento relevante para la salud mental. Por ejemplo, en situaciones relacionadas con la muerte —como la pérdida de un ser querido o de un animal de compañía— muchas personas recurren a la espiritualidad para tratar de comprender estos acontecimientos y encontrar sentido dentro de lo que perciben como un orden o una organización más amplia.

Algunos autores señalan que la espiritualidad se relaciona con la trascendencia y puede analizarse a partir de tres dimensiones:

Dimensión intrapersonal: se relaciona con la introspección o la vida interna de las personas. Tiene que ver con la paz interior, la calma y el crecimiento personal. En este ámbito se desarrollan prácticas como la reflexión personal o algunas formas de religiosidad.

Dimensión trascendente: se refiere a la conexión con lo divino, lo sagrado o aquello que rebasa al individuo. También incluye la dimensión relacional, es decir, el vínculo con otras personas dentro de un grupo o comunidad.

Dimensión ética o valorativa: está vinculada con valores como la honestidad, el respeto, la compasión y otros principios que orientan la conducta.

Qué ocurre en el cerebro

Cuando una persona realiza prácticas como la oración o la meditación se observan cambios en la actividad cerebral. Por ejemplo, pueden activarse regiones asociadas con la atención y la regulación emocional, como la corteza prefrontal, lo que contribuye a disminuir la rumiación y la ansiedad.

Si bien el cerebro responde tanto a estímulos reales como imaginados, no los procesa de forma idéntica; sin embargo, los pensamientos anticipatorios pueden activar respuestas fisiológicas de estrés.

En este sentido, prácticas como la meditación o la repetición de oraciones pueden ayudar a enfocar la atención, reducir la activación excesiva y favorecer estados de calma.

Bienestar psicológico

Existen estudios que señalan que, cuando las personas atraviesan situaciones difíciles, algunas tienden a interpretarlas dentro de un marco de sentido más amplio. Este tipo de interpretación puede ayudarles a encontrar tranquilidad y a sobrellevar mejor la experiencia.

Conceptos como el karma, por ejemplo, ofrecen a ciertas personas una forma de entender las consecuencias de sus acciones dentro de un orden significativo.

La sensación de propósito o sentido de vida tiene un impacto observable en el bienestar psicológico y puede contribuir a modular los niveles de estrés.

“Pensar que estás vivo y que tienes un propósito en la vida genera un estado de bienestar”. De hecho, la percepción de sentido vital se asocia con mejores indicadores de salud mental.

¿La espiritualidad fortalece la resiliencia ante pérdidas?

Sí, enfatizó la académica universitaria, porque la espiritualidad se relaciona con los sistemas de creencias. En un mundo donde hay enfermedad y pérdida, puede ayudar a aceptar que no todo está bajo control.

Aceptar situaciones complejas dentro de un marco de sentido brinda tranquilidad a muchas personas y puede favorecer procesos de aprendizaje.

No obstante, es importante que, frente a estas situaciones, las personas también tomen decisiones y busquen atención oportuna, por ejemplo, ante una enfermedad.

“Las personas que son más espirituales, aunque no tienen el control de las situaciones, sí cuentan con herramientas de resiliencia que les permiten salir adelante”.

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Polarización y diálogo: por qué hablar con quien piensa distinto sí funciona

En tiempos marcados por la polarización —donde hay discusiones cotidianas por cualquier tema—, un nuevo estudio titulado “Unnecessarily Divided: Civil Conversations Reduce Attitude Polarization More Than People Expect” plantea una idea tan simple como poderosa: conversar con alguien que piensa distinto no solo es posible, sino que puede acercar posturas más de lo que creemos.

La investigación parte de un contexto reconocible. Hoy, las diferencias de opinión parecen irreconciliables. Desde temas aparentemente triviales, como preferencias personales, hasta asuntos profundamente ideológicos, como la cultura de la cancelación o la postura frente a líderes políticos, las personas suelen ubicarse en extremos. Sin embargo, el estudio cuestiona esa aparente rigidez.

El poder del diálogo frente a la polarización

De acuerdo con la Dra. Paola Eunice Díaz Rivera, de la Facultad de Psicología de la UNAM, uno de los hallazgos centrales de este trabajo es que las conversaciones entre personas con posturas opuestas tienden a reducir la polarización. Es decir, quienes participan en estos intercambios no sólo moderan sus opiniones, sino que, en muchos casos, encuentran puntos de acuerdo.

Lo más llamativo es que estos cambios pueden ocurrir en interacciones breves, de apenas diez minutos. A pesar de la duración limitada, el diálogo tiene un efecto tangible: las posturas extremas se suavizan y se abre espacio para la comprensión mutua.

¿Qué condiciones permiten reducir la polarización?

No cualquier conversación produce estos resultados. Díaz Rivera señaló que basado en el estudio hay condiciones clave para que el diálogo funcione:

  • Que las personas no tengan una relación previa.
  • Que no existan jerarquías o relaciones de poder.
  • Que no haya decisiones importantes en juego.

“En estos escenarios, los participantes se sienten más libres de expresar sus ideas sin temor a consecuencias. La igualdad en la interacción resulta fundamental: cuando nadie tiene autoridad sobre el otro, el intercambio se vuelve más genuino”, agregó. 

No vemos lo mismo, aunque creamos que sí

Otro aporte relevante del estudio es la explicación de por qué surgen tantos desacuerdos. Las personas suelen asumir que están discutiendo sobre lo mismo, pero en realidad no es así.

Cada una observa aspectos distintos de una misma realidad. Por ejemplo, en una discusión sobre animales de compañía, quienes prefieren gatos pueden valorar su independencia y limpieza, mientras que quienes eligen perros destacan su compañía y energía. Ambos tienen razón desde su perspectiva, pero están priorizando características diferentes.

El diálogo permite hacer visibles estas diferencias. Más que cambiar completamente de opinión, las personas amplían su comprensión del tema.

Identidad: el núcleo de las diferencias

El estudio apunta a un factor más profundo que provoca que los diálogos no lleguen a veces a un consenso: la identidad. La Dra. Paola expresó que las opiniones no son solo ideas; también son una forma de definirse frente al mundo. “Elegir una postura implica pertenecer a un grupo. Y esa pertenencia puede llevar a percibir al que no opine igual que yo o mi grupo como una amenaza. Así, el desacuerdo deja de ser intelectual y se vuelve personal”, explicó.

Este mecanismo explica por qué muchas discusiones escalan rápidamente. Defender una idea se convierte, en el fondo, en defender quién se es.

Sin embargo, el análisis sugiere que es posible construir identidades menos confrontativas. Es decir, mantener un sentido de pertenencia sin necesidad de descalificar a quienes piensan distinto.

Subestimamos el impacto del diálogo

Quizá el hallazgo más revelador de este trabajo es que las personas tienden a subestimar el efecto del diálogo. Antes de una conversación, muchos creen que no cambiarán su opinión y tampoco influirán en la del otro.

Sin embargo, la evidencia muestra lo contrario. Las opiniones sí se modifican, y esos cambios pueden mantenerse incluso días después del encuentro. En otras palabras, el intercambio de ideas tiene un impacto mayor del que estamos dispuestos a reconocer.

¿Funciona el diálogo entre personas cercanas?

Aunque el estudio enfatiza que los diálogos en donde no hay relación previa muestran mejores resultados, esto no significa que en vínculos cercanos no pueda darse.

La clave, nuevamente, está en reducir las dinámicas de poder. En contextos donde una persona tiene autoridad sobre otra —como en entornos educativos o laborales—, el miedo a represalias limita la expresión y el intercambio.

“Crear espacios donde todos puedan participar en igualdad de condiciones resulta esencial para que el diálogo tenga impacto”, señaló la especialista.

¿En redes sociales funciona igual?

El texto sugiere que, a diferencia de las conversaciones cara a cara que se analizan en el estudio —donde sí se generan cambios reales en las actitudes—, las redes sociales suelen dificultar este tipo de interacción productiva. En estos entornos, la Dra. Paola indicó que, al predominar el anonimato, las personas expresan opiniones sin consecuencias, lo que puede derivar en agresividad y posturas más extremas.

“En estas plataformas no hay condiciones para diálogos constructivos. No hay turno de palabra, no hay comprensión al otro porque se busca incluso provocar o molestar. Este comportamiento, asociado a los llamados “trolls”, refleja una dinámica en la que la comunicación pierde su propósito constructivo y se convierte en un juego de confrontación. A pesar de ello, esto no significa que las personas hayan perdido la capacidad de dialogar, sino que el entorno digital favorece ciertas conductas que dificultan el intercambio genuino de ideas.”, apuntó. 

¿Qué habilidades son necesarias para un diálogo positivo?

Para que el diálogo entre posturas opuestas sea realmente productivo, es necesario tener algunas habilidades necesarias. La especialista de la FP mencionó:

  • Escucha activa. No basta con oír; es necesario prestar atención, comprender los argumentos del otro y evitar respuestas impulsivas basadas en el enojo. Escuchar implica apertura y disposición para considerar perspectivas distintas.
  • Mantener el enfoque en un solo tema. En muchas discusiones cotidianas, especialmente en contextos personales, los argumentos se dispersan y se mezclan con asuntos que no guardan relación directa con el punto inicial. Esto dificulta la resolución del conflicto y entorpece la comunicación.
  • Cuidar las condiciones en las que se desarrolla el diálogo. El equilibrio de poder es esencial: cuando una de las partes domina o existe una relación jerárquica marcada, la conversación puede derivar en violencia o imposición. Para evitarlo, se debe generar un espacio seguro en el que todas las personas puedan expresarse sin temor a represalias.
  • Relacionado con el punto anterior, es importante establecer turnos de palabra, de modo que nadie monopolice la conversación y todas las voces tengan el mismo valor.

Una lección para tiempos polarizados

En un entorno donde las diferencias parecen insalvables, este estudio ofrece una conclusión clara: la polarización no es tan inevitable como parece. Hablar con quien piensa distinto puede abrir grietas en las certezas más firmes. No se trata de convencer o ganar, sino de comprender que, muchas veces, el desacuerdo nace de mirar el mismo problema desde ángulos distintos.

En tiempos de confrontación constante, recuperar el valor de la conversación podría ser una necesidad social.

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Vulnerabilidad de los anfibios al cambio climático y otros factores: más del 40% de las especies están amenazadas

Los anfibios constituyen uno de los grupos de vertebrados más sensibles a los cambios ambientales, y su situación se ha vuelto crítica a nivel global. Actualmente, más del 40% de las especies de anfibios están clasificadas como amenazadas, lo que refleja su alta vulnerabilidad frente a factores como la contaminación, el cambio climático y la pérdida de hábitat. Esta fragilidad se debe a una combinación de características biológicas únicas que los hacen particularmente dependientes de condiciones ambientales estables y húmedas.

Para comprender mejor las causas de este fenómeno, UNAM Global entrevistó al Dr. Omar Hernández Ordóñez, del Instituto de Biología, quien agregó que la pérdida de hábitat por deforestación y urbanización, así como enfermedades emergentes como la quitridiomicosis, han acelerado el declive de muchas poblaciones en el mundo.

Pequeños animales con un papel ecológico clave

A pesar de su tamaño, los anfibios cumplen funciones fundamentales en los ecosistemas.

La mayoría de las especies adultas son depredadoras de invertebrados y pequeños vertebrados, por lo que ayudan a regular poblaciones de insectos, incluidos mosquitos. Durante su fase larvaria, los renacuajos remueven sedimentos en los cuerpos de agua y favorecen procesos fisicoquímicos que influyen en la calidad del agua.

En algunos casos también participan indirectamente en la polinización. Ciertas especies arborícolas transportan polen al desplazarse entre bromelias u otras plantas que acumulan agua.

Estas funciones convierten a los anfibios en actores importantes tanto en ecosistemas acuáticos como terrestres.

Cuatro razones que explican su alta vulnerabilidad

De acuerdo con Hernández Ordóñez, existen varios factores biológicos que hacen a los anfibios particularmente sensibles a los cambios ambientales.

1. Piel altamente permeable

La piel de los anfibios es delgada y permeable. Además de participar en la respiración, permite absorber agua directamente del ambiente. Sin embargo, esta característica también facilita la entrada de contaminantes y los hace muy vulnerables a la desecación cuando disminuye la humedad ambiental.

2. Dependencia del agua para reproducirse

El ciclo de vida de muchas especies depende de cuerpos de agua específicos. Las sequías, la contaminación o la alteración de estos ambientes pueden comprometer la reproducción. Sus huevos, además, carecen de una cubierta protectora gruesa como la de aves o reptiles, por lo que son especialmente sensibles a la desecación y a los contaminantes.

3. Tamaño corporal pequeño

La mayoría de los anfibios son animales pequeños, lo que favorece la pérdida rápida de agua y aumenta el riesgo de deshidratación en ambientes alterados. También suelen tener movilidad limitada, lo que dificulta su desplazamiento ante perturbaciones como incendios, deforestación o urbanización.

4. Dependencia de ambientes húmedos

Incluso las especies que no necesitan agua directamente para reproducirse requieren ambientes húmedos para sobrevivir. Muchas habitan en la hojarasca o en el dosel de los bosques, donde la humedad se mantiene estable. Por ello, la alteración de los ciclos de lluvia y la pérdida de cobertura vegetal pueden tener efectos directos sobre sus poblaciones.

En conjunto, estas características biológicas explican por qué los anfibios responden con tanta sensibilidad a los cambios ambientales provocados por las actividades humanas.

Enfermedades, otro factor

A las presiones ambientales se suman enfermedades infecciosas que han provocado colapsos poblacionales en diferentes regiones del planeta. Una de las más devastadoras es la quitridiomicosis, causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, que infecta la piel de los anfibios y puede provocar mortalidad masiva.

“Inicialmente afectaba principalmente especies de zonas altas y climas fríos, pero actualmente se han registrado casos desde el nivel del mar hasta las montañas. Este hongo ha provocado la desaparición de numerosas poblaciones alrededor del mundo”, explicó Hernández Ordóñez.

En países como Panamá, la enfermedad llevó a varias especies al borde de la extinción, aunque algunos programas de conservación han permitido recuperar parcialmente ciertas poblaciones.

Otra amenaza emergente es Batrachochytrium salamandrivorans, un hongo detectado por primera vez en Europa y que ha causado mortalidad masiva en salamandras.

Aunque aún no se ha registrado en México, representa un riesgo importante, ya que nuestro país y Estados Unidos albergan la mayor diversidad de salamandras del mundo, incluidos los ajolotes y numerosas especies de la familia Plethodontidae.

Además de estos hongos, los anfibios también pueden verse afectados por otras enfermedades, como los ranavirus, infecciones bacterianas como el síndrome de patas rojas y diversos parásitos. Estos padecimientos suelen propagarse con mayor facilidad en ambientes degradados o cuando los animales se encuentran bajo estrés ambiental.

El tráfico ilegal también pone en riesgo a las especies

A estas amenazas se suma el comercio ilegal de anfibios. Aunque no existen cifras precisas, diversas especies se venden de forma clandestina en mercados. En México, por ejemplo, pueden encontrarse ranas arborícolas y ajolotes a la venta.

Esta práctica no sólo reduce las poblaciones silvestres, sino que también implica riesgos sanitarios. El traslado de animales entre regiones puede facilitar la propagación de patógenos, ya que algunas especies pueden actuar como portadoras sin mostrar síntomas.

Además, la liberación accidental o intencional de animales exóticos puede favorecer la aparición de especies invasoras que compiten con las nativas o alteran las cadenas alimenticias.

Aunque existen leyes que regulan el comercio de fauna silvestre, su aplicación suele ser limitada, por lo que especialistas consideran necesario fortalecer los mecanismos de control.

Regiones del mundo donde la crisis es más grave

La vulnerabilidad de los anfibios no está distribuida de manera uniforme en todo el planeta. Las regiones con mayor concentración de especies amenazadas incluyen:

  • América: México con más de 50% de las especies (sobre todo en la región de la Sierra Madre del Sur y Eje Volcánico Transversal), Centroamérica con más del 40% y los Andes (Colombia, 38% y Ecuador 60%). También Brasil, 41%.
  • África: Isla de Madagascar, conocida por su biodiversidad endémica y especies altamente vulnerables.
  • Asia: Sudeste Asiático, donde la presión humana y la destrucción de hábitats ponen en riesgo a muchas especies. Se estima que al menos una quinta parte de las especies están amenazadas, aunque el número real podría ser mayor debido a la falta de datos sobre muchas poblaciones
  • Oceanía: Australia, que ha sufrido un colapso del 96% desde 1985, según un estudio de la University of Queensland

Especies emblemáticas en peligro

Algunas especies se destacan por su alto grado de vulnerabilidad y su fuerte dependencia de ecosistemas muy específicos.

Los ajolotes, por ejemplo, son endémicos de ciertos lagos mexicanos, como Xochimilco y Alchichica. Su distribución extremadamente limitada y la degradación de sus hábitats los han colocado en la categoría de especies críticamente amenazadas.

Asimismo, muchas ranas de montaña dependen de arroyos y corrientes de agua limpia para reproducirse. Un ejemplo es Atelopus zeteki, endémica de los bosques húmedos de Panamá, cuya supervivencia depende de corrientes de agua bien conservadas para completar su ciclo de vida.

De forma similar, especies andinas como Telmatobius culeus dependen de ecosistemas lacustres muy específicos, como el lago Titicaca. Cambios en la calidad del agua, la contaminación o la alteración del nivel del lago pueden afectar directamente su supervivencia.

En general, las especies con distribución restringida y hábitats altamente especializados son las más vulnerables frente a las actividades humanas y al cambio climático.

¿Qué se puede hacer?

Para enfrentar estas amenazas, las estrategias de conservación deben ser integrales.

El Dr. Omar señaló que una de las acciones más importantes es la protección y conservación de bosques y ecosistemas naturales que albergan anfibios, ya que los ambientes conservados mantienen la mayor diversidad de especies y permiten la recarga de cuerpos de agua esenciales.

También es importante combatir el tráfico ilegal de especies y promover campañas de educación ambiental que permitan comprender su importancia ecológica.

Otro aspecto clave es fortalecer la investigación científica. En comparación con otros grupos animales, los anfibios reciben mucho menos financiamiento, lo que limita el desarrollo de estrategias de conservación.

Finalmente, el monitoreo de enfermedades emergentes puede permitir detectar brotes a tiempo y aplicar medidas para evitar su propagación.

Valorarlos antes de perderlos

En un contexto de cambio climático acelerado y creciente presión sobre los ecosistemas, la conservación de los anfibios se vuelve cada vez más urgente. Estos animales, discretos pero fundamentales para el equilibrio ecológico, enfrentan múltiples amenazas que ponen en riesgo su supervivencia en distintas regiones del mundo. Comprender su importancia, proteger sus hábitats y frenar actividades como el tráfico ilegal son pasos clave para evitar su desaparición.

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Algo sobre la muerte del Mayor Sabines, Material de Lectura 13

Sabines fue un poeta de la Generación del Medio Siglo, a la que pertenecieron novelistas, ensayistas y poetas. Autor de tres libros fundamentales en la poesía del medio siglo: Horal, de 1950, y Tarumba, de 1956. Para publicar el siguiente debieron transcurrir diecisiete años. En 1973 apareció Algo sobre la muerte del mayor Sabines.

Foto: Barry Domínguez.

El número 13 de Material de Lectura nos ofrece completo el poema “Algo sobre la muerte del Mayor Sabines” , uno de los textos más intensos y desgarradores de la literatura mexicana contemporánea.

En Descarga Cultura UNAM “En voz de Jaime Sabines” se puede escuchar uno de sus poemas más conocidos, como “Tía Chofi”, “Sitio de amor” y “El peatón” (). En este último, Sabines se burla del propio Sabines que algunos enterados consideran el gran poeta, o cuando menos un buen poeta o un poeta decente, pero al salir a la calle, como cualquier peatón, y lo mismo al llegar a su casa, descubre que nadie se da cuenta que es un poeta porque los poetas no tienen una estrella en la frente o un rayo que les salga de las orejas. Tiene que ser papá, marido, obrero en una fábrica y caminar como cualquier peatón, dice Sabines.

Pero es en Algo sobre la muerte del Mayor Sabines donde esa voz cotidiana se rompe. Aquí no hay ironía ni distancia: hay una experiencia límite. El poema es la crónica íntima de la agonía y muerte del padre, y al mismo tiempo, una confrontación brutal con la propia fragilidad. No se trata de un texto que “guste” en el sentido tradicional, sino de un golpe directo, una escritura que se asume desde la vergüenza, el dolor y la imposibilidad de decir.

Sabines no construye metáforas para embellecer la muerte, la enfrenta. La nombra con crudeza, con rabia, con ternura, y en ese gesto rompe con la idea de la poesía como ornamento. Aquí la palabra no consuela, hiere. Como señala la nota introductoria de José Joaquín Blanco, estamos ante una poesía que no se deja leer cómodamente, que exige del lector una experiencia emocional extrema, una lectura “de a deveras” .

En este sentido, el poema marca un punto de quiebre dentro de la tradición lírica mexicana: desplaza lo simbólico para situarse en lo corporal, en lo inmediato, en lo irreparable. La enfermedad, el deterioro físico, la espera, el hospital, la tierra: todo aparece sin filtros. Y sin embargo, en medio de esa oscuridad, persiste una forma de amor radical, casi insoportable, hacia la figura del padre.

Leer este texto hoy implica aceptar su incomodidad. No es un poema para el consuelo ni para la cita fácil, sino para el estremecimiento. Sabines escribe desde un lugar en el que la literatura deja de ser literatura y se vuelve experiencia. Y ahí, precisamente, radica su potencia.

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Alimentación post entrenamiento: cómo lo que comes ayuda a recuperarte tras el ejercicio

La alimentación post entrenamiento es un componente esencial para optimizar los resultados del ejercicio y favorecer una recuperación efectiva. Después de una sesión de actividad física, el cuerpo necesita reparar los tejidos musculares, reponer las reservas de energía y equilibrar los electrolitos perdidos durante el esfuerzo.

Elegir los nutrientes adecuados en el momento oportuno no sólo acelera la recuperación, sino que también mejora el rendimiento en entrenamientos futuros y contribuye a la prevención de lesiones. Comprender cómo combinar proteínas, carbohidratos y líquidos, así como el momento óptimo para su ingesta, permite a atletas y aficionados maximizar los beneficios de su entrenamiento y mantener un estado físico óptimo.

Para profundizar en este tema, en el podcast de Deporte UNAM, la nutrióloga adscrita a Medicina del Deporte de la UNAM, Rebeca Camacho Trujillo, explicó el concepto de alimentación post entrenamiento, qué alimentos son recomendables y en qué momento es ideal consumirlos. Además, Coriolan Traian Lalu, metodólogo deportivo del Centro de Estudios del Deporte de la UNAM, comentó cómo la alimentación se integra dentro de una rutina de entrenamiento y cómo contribuye a la recuperación.

¿Qué es la alimentación post entrenamiento?

La nutrióloga Rebeca explicó que la alimentación posterior al ejercicio es fundamental para la recuperación del cuerpo. Durante la actividad física, el organismo utiliza energía, pierde líquidos a través del sudor y puede presentar pequeñas molestias musculares. Por ello, la recuperación no depende únicamente del descanso, sino también de una adecuada alimentación que permita reponer los nutrientes perdidos y preparar al cuerpo para futuros entrenamientos.

“Durante el ejercicio, el cuerpo gasta una gran cantidad de energía y utiliza reservas de glucógeno, que es una forma de almacenamiento de carbohidratos en los músculos y el hígado. Además, la actividad física provoca pérdida de agua y electrolitos, lo que puede causar deshidratación si no se reponen adecuadamente”, señaló la nutrióloga.

Recuperar estos elementos tras entrenar es esencial para que el organismo funcione correctamente y para evitar problemas como fatiga, bajo rendimiento o calambres musculares.

Objetivos de la alimentación post entrenamiento

Traian Lalu y Camacho Trujillo señalaron que esta alimentación tiene tres objetivos principales:

  1. Restaurar las reservas de energía: principalmente mediante carbohidratos, que reponen el glucógeno muscular y hepático utilizado durante el entrenamiento.

  2. Reparar y favorecer el crecimiento muscular: logrado con proteínas de fácil digestión, presentes en alimentos como leche, yogurt o quesos.

  3. Rehidratar el cuerpo y recuperar electrolitos: principalmente mediante agua, aunque también pueden incorporarse líquidos con electrolitos o el agua natural de frutas.

Estos tres elementos —carbohidratos, proteínas y agua— constituyen la base de una recuperación adecuada.

¿Cómo consumir los alimentos post entrenamiento?

Conocer los nutrientes necesarios es solo parte de la estrategia; también es crucial el momento en que se ingieren. Camacho Trujillo recomendó:

  • Inmediatamente después de entrenar: hidratarse correctamente para reponer líquidos y electrolitos.
  • 20 minutos después: incorporar carbohidratos para recuperar la energía perdida.
  • 20 a 40 minutos después: incluir proteínas para favorecer la reparación muscular.
  • Aproximadamente una hora después: realizar una comida completa que incluya diferentes grupos de alimentos.

Seguir esta secuencia permite al cuerpo optimizar la recuperación y prepararse para futuros entrenamientos.

Un aliado necesario

La asesoría de un especialista es clave para cualquier persona que practique deporte o actividad física regular. Según Traian Lalu, para maximizar el rendimiento y la recuperación, la alimentación debe ser estratégica y adaptada a las necesidades individuales.

Cada persona tiene requerimientos energéticos distintos, determinados por factores como el tipo de deporte, la intensidad del entrenamiento, el peso corporal y el nivel general de actividad física. Por ello, acudir a un especialista en nutrición deportiva permite elaborar un plan personalizado que asegure que el cuerpo reciba los nutrientes necesarios, optimizando el rendimiento de manera segura y efectiva.

¡Es imprescindible!

La alimentación después del ejercicio no sólo repone energía, repara músculos y previene la deshidratación, sino que también mejora el rendimiento deportivo y la constancia en la actividad física. Mantener una alimentación equilibrada, tanto en calidad como en cantidad, es fundamental para que el cuerpo pueda moverse, realizar contracciones musculares y adaptarse a las exigencias del entrenamiento.

Tomar decisiones conscientes sobre qué, cómo y cuándo comer tras entrenar es un paso clave para maximizar los beneficios de cualquier rutina de ejercicio.

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Un nuevo espacio cultural mensual en la UNAM San Antonio

La Noche de los Libros es una iniciativa de la UNAM San Antonio que se realiza el segundo martes de cada mes. Desde su inicio, en febrero de 2026, ha consolidado un espacio de encuentro para lectores, familias y personas interesadas en la cultura mexicana en el sur de Texas. A la fecha, el ciclo cuenta con dos ediciones exitosas: Books & Atole y Books & Churros, que han reunido a públicos diversos en torno a la lectura y la convivencia.

Un concepto que combina literatura y sabores de México

La propuesta parte de una premisa clara: ofrecer una experiencia distinta en torno al libro. Para ello, incorpora un “toque dulce” que favorece la interacción social y el acercamiento a la literatura. Cada edición se articula a partir de un maridaje temático entre libros y gastronomía tradicional mexicana, con el objetivo de invitar al público a conocer y adquirir publicaciones de la UNAM, así como del sello editorial Arte y Cultura de la sede, junto con una amplia oferta de títulos en español e inglés.

De acuerdo con Alfredo Ávalos, coordinador de Comunidad y Cultura de la UNAM San Antonio, la iniciativa tiene su origen en las celebraciones de Día de Muertos realizadas en el parque Hemisfair, donde la sede, en colaboración con la organización Letras en la Frontera, presentó una librería ambulante especializada en esta tradición. “La respuesta del público fue muy positiva; encontramos un interés genuino por nuestras publicaciones. A partir de esa experiencia surgió la idea de crear un espacio mensual que integrara libros y convivencia”, explicó.

La primera edición, Books & Atole, se llevó a cabo en febrero, en un contexto invernal que favoreció una experiencia acogedora. Los asistentes pudieron degustar seis variedades de atole, representativas de distintas regiones de México, mientras exploraban la oferta editorial disponible. La combinación de sabores tradicionales y lectura generó un ambiente cálido, familiar y propicio para el diálogo.

En marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, se realizó la segunda edición, Books & Churros, dedicada a la obra de autoras. La selección incluyó títulos de Rosario Castellanos, Isabel Allende, Simone de Beauvoir, Margaret Atwood y Virginia Woolf, entre otras. Asimismo, se contó con la participación de las escritoras Rossy Evelin Lima y Susana K. Marsch, quienes compartieron fragmentos de sus obras y dialogaron con el público sobre sus procesos creativos, en un ambiente cercano y participativo.

“La Noche de los Libros es un espacio que busca fortalecer la comunidad lectora, fomentar el intercambio cultural y acercar la literatura latinoamericana y mexicana a nuevos públicos. En la UNAM San Antonio reafirmamos nuestro compromiso con la difusión cultural y la creación de puentes entre México y la comunidad hispanohablante en Texas”, señaló Paula de Gortari, directora de la sede.

Además de su vocación cultural, la iniciativa facilita el acceso a publicaciones universitarias a precios accesibles. Esto ha sido posible gracias a la colaboración con la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM, al trabajo del sello Arte y Cultura —cuyos contenidos digitales se ofrecen también en descarga gratuita— y al apoyo de editoriales independientes que enriquecen la oferta disponible.

El ciclo continuará de manera mensual con nuevas propuestas que integrarán literatura y gastronomía, como aguas frescas, tamales, mole, dulces mexicanos y paletas de hielo. Con ello, la UNAM San Antonio refrenda su compromiso de generar espacios innovadores para la promoción del libro y la cultura, e invita al público a participar en las próximas ediciones de La Noche de los Libros.

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Enfermedades del corazón en mujeres: un riesgo subestimado

Durante años, las enfermedades cardiovasculares han sido asociadas principalmente con los hombres. Sin embargo, en las mujeres no sólo están presentes, sino que enfrentan un problema adicional: suelen ser menos reconocidas, diagnosticadas y tratadas a tiempo.

Así lo advirtió Gabriela Borrayo Sánchez, secretaria general de la Facultad de Medicina de la UNAM, quien señaló que estas afecciones están subvaloradas en la población femenina y que su representación en estudios clínicos sigue siendo insuficiente. Esta falta de visibilidad, explicó, se traduce en barreras en la atención médica que afectan directamente su salud.

Diagnósticos tardíos y mayor riesgo

Uno de los principales desafíos es que las mujeres suelen presentar síntomas distintos a los considerados típicos, lo que retrasa la atención. De acuerdo con datos del protocolo Código Infarto, antes de su implementación en 2015 siete de cada diez mujeres no recibían atención oportuna. Con su aplicación, la cifra se redujo a tres de cada diez, aunque sigue siendo mayor que en los hombres.

Además, en el entorno doméstico, las mujeres pueden tardar hasta seis horas más en solicitar ayuda médica. Este retraso tiene consecuencias: presentan 29 por ciento más probabilidades de reinfarto, 28 por ciento más riesgo de angina de pecho, 40 por ciento más de insuficiencia cardíaca y 18 por ciento más de insuficiencia renal.

Un estudio reciente en México, en el que participaron más de 62 mil pacientes —de los cuales 26 por ciento eran mujeres—, reveló que los factores de riesgo también son más elevados en ellas. El 52.7 por ciento presenta diabetes, el 69.3 por ciento hipertensión y el 35.1 por ciento dislipidemias, cifras superiores a las de la población general.

Aunque los hombres se enferman con mayor frecuencia, el curso de la enfermedad en las mujeres es más acelerado: pueden desarrollar un infarto en un periodo de hasta cuatro años, frente a los diez años que, en promedio, ocurre en los varones.

El problema comienza desde edades tempranas

La salud cardiovascular no es un problema exclusivo de la edad adulta. Ana Lilia Rodríguez Ventura, jefa del Departamento de Embriología y Genética de la Facultad de Medicina, advirtió que los factores de riesgo pueden iniciar desde la infancia.

Un estudio realizado por su equipo en el Instituto Nacional de Perinatología mostró que hasta el 50 por ciento de las niñas presenta un porcentaje de grasa corporal alterado. Aunque el incremento puede parecer leve, está asociado con complicaciones como ovarios poliquísticos, acné o dificultades reproductivas.

Rodríguez Ventura explicó que el sobrepeso y la obesidad deben considerarse enfermedades crónicas, ya que provocan inflamación en todo el organismo, aceleran el envejecimiento y afectan el funcionamiento de distintos órganos.

En México, alrededor del 75 por ciento de la población adulta vive con sobrepeso u obesidad, una condición que incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

Prevención: decisiones cotidianas

A pesar del panorama, las especialistas coincidieron en que una parte importante del riesgo puede reducirse mediante cambios en el estilo de vida. Adoptar hábitos saludables puede disminuir hasta en 89 por ciento la probabilidad de desarrollar diabetes o enfermedades cardíacas.

Entre las recomendaciones se encuentran reducir el tiempo sedentario e incrementar la actividad física, aumentar el consumo de fibra y grasas poliinsaturadas, disminuir la ingesta de alimentos procesados y grasas trans, así como evitar el consumo de tabaco y alcohol.

Visibilizar el problema, concluyó Borrayo Sánchez, es el primer paso para transformar la atención médica y reducir las desigualdades que enfrentan las mujeres en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del corazón.

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UNAM-España impulsa seminario sobre la mujer y el lado femenino en la cosmovisión mesoamericana 

  • El seminario se llevó a cabo en el marco de la exposición “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena. El ámbito divino”, presentada en cuatro importantes espacios de Madrid
  • Contó con la participación de tres destacados académicos de la UNAM

Desde octubre de 2025 a marzo de 2026, España acogió las casi 400 piezas arqueológicas, textiles y rituales de alto valor patrimonial del ámbito mesoamericano, que conformaron la exposición “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena. El ámbito divino”, organizada por los gobiernos de México y España. Esta muestra sin precedentes pudo verse en cuatro instituciones culturales de Madrid de gran relevancia: el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Instituto Cervantes, y la Fundación Casa de México en España (FCME). 

Desde UNAM-España organizamos junto con FCME un seminario académico que tuvo como objetivos profundizar en las temáticas de esta gran exposición, y proyectar las investigaciones más actuales que al respecto se generan en la UNAM. Para ello, invitamos a participar a los investigadores de la UNAM Federico Navarrete y José Rubén Romero, del Instituto de Investigaciones de Históricas de la UNAM, a María Isabel Álvarez de Icaza, del Instituto de Investigaciones Estéticas, así como a Renato Camarillo Duque, investigador y conservador de textiles y egresado de Instituto Nacional de Antropología e Historia, quienes ofrecieron en la Fundación Casa de México en España una serie de conferencias magistrales.

El Dr. José Rubén Romero inauguró el seminario abordando el principio femenino en el México antiguo, a partir de un análisis de la Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme, del fraile Diego Durán, una de las fuentes más relevantes para comprender la cosmovisión indígena en los inicios del periodo novohispano. El también conocido como Códice Durán, – un manuscrito del siglo XVI cuyo original es resguardado por la Biblioteca Nacional de España, entidad con la que la UNAM y UNAM-España han publicado recientemente una edición facsimilar de esta obra – estuvo destinado originalmente a servir como apoyo a las labores de evangelización de los naturales en el naciente virreinato novohispano, pero se ha convertido en una fuente de información de gran valor para conocer el México prehispánico.

Video: ©Fundación Casa de México en España

De acuerdo al Dr. Romero, el universo del Códice Durán es muy rico y variado y en él aparece discretamente lo femenino y la mujer, como parte integrante de un universo militarista y, por ello, masculino. Romero subrayó la importancia de la mujer en las culturas prehispánicas, que va más allá de la innegable relevancia para la reproducción de las poblaciones originarias y abarca su papel fundamental en la transmisión del conocimiento y cosmogonía. 

La Dra. Marisa Álvarez Icaza ofreció la segunda sesión del seminario en la que abordó la representación de la mujer en el arte mesoamericano. Según señaló, las mujeres y el lado femenino han estado presentes en múltiples representaciones plásticas, en un contexto de amplia diversidad cultural y lingüística, desde las primeras culturas como la Olmeca y Tlatilco, pasando por las grandes ciudades mayas y Teotihuacan, hasta los mexicas. 

Video: ©Fundación Casa de México en España

Según explicó, en los cuatro milenios de la historia de Mesoamérica, se fueron conformando diversas representaciones del cuerpo femenino que expresaron diferentes  cánones de belleza o símbolos asociados a diversos aspectos de la vida: a las divinidades, a la fertilidad, al maíz, al poder político, a las guerras, a los oficios, la sexualidad, los afectos, las emociones, la vida cotidiana y la transmisión de saberes y tradiciones, que de generación en generación fueron pasando hasta el día de hoy. Según dijo, la mujer se representó como una figura política activa y «guerrera del parto».  

En su intervención, el Dr. Renato Camarillo se acercó al ámbito textil indígena de México desde su riqueza material, tecnológica, artística e histórica. Comentó que cada tejido, su manufactura y su uso, es resultado del conocimiento milenario de las comunidades que supieron armonizar con su entorno, así como del sincretismo multicultural surgido tras el contacto con la sociedad peninsular. Camarillo describió la manera en que el textil funge como objeto vivo: portador de pensamiento, identidad y memoria colectiva.

Por su parte, el Dr. Federico Navarrete ofreció la conferencia final dedicada a la dualidad en la cosmogonía mesoamericana. Según explicó, la existencia humana en el pensamiento mesoamericano no es una lucha moral entre el bien y el mal, sino un tránsito constante entre dos fuerzas contrapuestas y necesarias: lo femenino, asociado a la humedad, la creación y el origen, y lo masculino, vinculado a la sequía, el sol y el tiempo.  Navarrete utilizó como eje de su intervención la cosmovisión del pueblo wixárika (huichol) para explicar un sustrato común a diversas culturas indígenas, incluyendo la nahua y la mexica.

Dualismo y cosmovisión: El Dr. Federico Navarrete (IIH-UNAM) explica el concepto de binarismo complementario en la cultura nahua durante su conferencia «La mitad femenina del cosmos» en la Fundación Casa de México en España. La charla analizó cómo la organización simbólica del universo trasciende las categorías rígidas de género.
Foto: Fundación Casa de México en España

En este universo, la deidad Nacawé representa la madre creadora, el frío y el poder reproductivo desde el estrato inferior y el océano; mientras que Tatewari encarna el sol, el desierto de Wirikuta y el tiempo mismo desde el estrato superior. Según dijo, para estas culturas, la armonía social y cósmica depende de que ninguna de estas fuerzas domine a la otra de forma rígida, y señaló que «a diferencia de las corrientes occidentales, aquí se busca la alternancia y el equilibrio. Cada individuo, sin importar su género, debe equilibrar ambas fuerzas en su interior». Este pensamiento se refleja incluso en personajes históricos como la Malinche, quien encarna esta dualidad al actuar como un puente de poder, traducción y mediación entre dos realidades.