A 30 años de que México se conectó por primera vez a internet

“Este primer mensaje es un pequeño paso para nosotros y un gran paso para la Universidad”, fueron las palabras enviadas de CU a la ciudad estadounidense de Boulder, en Colorado, aquel 20 de julio de 1989, cuando México se conectó por primera vez a la internet.

“Ese día el mundo celebraba dos décadas de la llegada del hombre a la Luna y, de ahí, la elección de esa frase tan al estilo de Neil Armstrong. Sin embargo, pese a que esto marcaba el inicio de la era del internet para el país, pocos se enteraron en el momento: uno, porque no anticipábamos a qué nos llevaría y, dos, porque la UNAM estaba de vacaciones”, recuerda la doctora Gloria Koenigsberger, quien tocó muchas puertas para hacer esto posible.

“Han pasado 30 años ya y hoy nos es evidente lo trascendental de acceder a la red, pero en su momento pocos le veían lo útil”, recuerda la investigadora del Instituto de Astronomía (IA), a quien en esa época, cuando charlaba sobre redes y máquinas interconectadas, no faltaba quien le preguntara, ¿y de qué nos sirve que un ordenador de la Facultad de Ciencias se comunique con otro de Veterinaria?

Para entender tal actitud —explica la académica— es preciso remontarnos a la segunda mitad de los 80, es decir, a tiempos donde las computadoras no eran parte de nuestro día a día y en la cual se creía que eran instrumental de laboratorio que sólo servía para analizar datos, calcular cifras y resolver ecuaciones. “Bajo esta lógica, quienes no se dedicaban a la ciencia le encontraban muy poco sentido a que dos aparatos, en enclaves geográficos remotos, se pusieran en contacto y se compartieran números”.

Sin embargo, cada vez era más evidente que las telecomunicaciones mexicanas comenzaban a quedarse muy chicas ante un mundo progresivamente más complejo, como había constatado la profesora Koenigsberger a finales de los 80, en sus múltiples visitas al observatorio de San Pedro Mártir, donde para mantenerse en contacto desde lo alto de la sierra, incluso en situaciones de vida o muerte (como cuando una fuerte nevada cortó los caminos y dejó a la instalación sin combustible para calefacción ni comida), era preciso recurrir a la radio de onda corta, o como cuando incluso estando ya en la ciudad de Ensenada no podía telefonear al Distrito Federal debido a lo caro de hacer llamadas de larga distancia.

“Hasta podríamos remontarnos pocos años atrás, a 1985, tras el sismo, cuando la gente iba a los aeropuertos en busca de azafatas y pilotos para entregarles cartas dirigidas a sus parientes, ya que la infraestructura de comunicaciones había colapsado y no había forma de contactarse con el extranjero. Yo no estaba en México el 20 de julio de 1989, cuando esa primera conexión a la internet, pero aquellas palabras enviadas al mundo tenían mucho de cierto, pues eso fue un gran paso no sólo para la UNAM, lo fue para el país”.

Con la vista en el futuro

La antena que posibilitó la primera conexión de México a la internet aún está anclada a la azotea del Instituto de Astronomía. Ya no funciona, su enorme plato color blanco y de 3.7 metros de diámetro luce una pequeña perforación provocada por el impacto de un rayo y su abandono es tal que hay quienes proponen rescatarla como objeto histórico; sin embargo, pese al poco mantenimiento que recibe, “en su momento nos costó 100 mil dólares, algo que para esos tiempos era una verdadera fortuna”, señala la profesora Koenigsberger.

A decir de la académica, es preciso recordar que los años 80 estuvieron marcados por una severa crisis económicaque elevó el dólar a tal punto que, de los 22 pesos en los que se ofertaba en 1979, alcanzó los 638 en 1986 y de ahí saltó a los dos mil 289 pesos en 1988. Además, a ello se sumaba la complicada situación de la UNAM, que apenas salía de la huelga estudiantil de 1987impulsada por el CEU y que que lidiaba con las tensiones derivadas del realizar un Consejo Universitario que se adelantaba bastante ríspido, por lo que el obtener dicha suma no fue una tarea fácil y mucho menos rápida.

“Ello dificultó el obtener recursos, pero afortunadamente hubo quienes vieron el potencial de esto, como Federico Kuhlmann, entonces jefe de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, o Felipe Bracho, quien coordinaba a los asesores del entonces rector Jorge Carpizo. Ellos parecían ver en esto horizontes mucho más amplios de los que yo intuía, y a partir de ahí se irían sumando más y más personas al proyecto”.

Sobre cómo se le ocurrió presentar esta propuesta a las autoridades de la UNAM, Gloria Koenigsberger refiere que todo se remonta a 1986, cuando visitó el Goddard Space Flight Center de la NASA y se enteró de que muchos astrónomos no necesitaban viajar a Maryland —como hizo ella— para reducir los datos de sus observaciones, pues podían conectarse remotamente a la Space Physics Analysis Network (o red SPAN) y realizar todo ese trabajo desde la lejanía.

“Yo deseaba hacer algo similar y escribí a la NASA sin recibir respuesta, ya que ella sólo le contesta a sus pares y en México no había contraparte para la agencia espacial. Quien nos contactó fue la National Science Foundation (NSF), poseedora de una red satelital propia, la NSFnety, al corroborar que universidades como la de Massachussets usaban el telescopio de San Pedro Mártir, y que muchos de nuestros astrónomos colaboraban con los suyos, nos invitaron a sumarnos y nos dieron instrucciones sobre qué hacer”.

El trato impulsado por la doctora Koenigsberger era que la NASA y la NSF instalarían una antena en el National Center for Atmospheric Research (NCAR) de Boulder, en Colorado, y que la UNAM haría lo mismo en de CU, lo que les permitiría establecer enlaces satelitales; además, se especificó que todas las computadoras deberían hablar el lenguaje TCP/IP (Transfer Control Protocol/Internet Protocol).

“Esto último fue un golpe de suerte, porque la antena ya de por sí era demasiado costosa y dicho softwareera gratuito… No estábamos en posibilidades de elevar más los gastos. El problema era que, si bien la NSFnet se valía de satélites estadounidenses para operar, nosotros debíamos usar el satélite Morelos, que sólo trabajaba dentro del país. En lo técnico nada impedía conectarnos con EU, pero a nivel legal estaban prohibidas las comunicaciones transfronterizas. Sin embargo, hallamos un agujero legal: la negativa era para asuntos comerciales y nuestro proyecto era académico-científico”.

Sobre la elección del 20 de julio de 1989 como fecha para la primera conexión de México a la red, la profesora Koenigsberger aclara que esta decisión se tomó en Estados Unidos, por lo que ella no pudo presentarse en el IA cuando todo ocurrió. “Quienes sí estaban eran Susana Biro, Marco Ambriz y Adriana Marroquín. Yo me encontraba en un congreso sobre la atmósfera de las estrellas calientes —mi tema de investigación—. ¿Pero qué hice en cuanto llegué al IA y vi que ya había internet? ¡Obvio!, escribir un e-maila un colega”.

Que 30 años no es nada

No son pocas las publicaciones que le han acomodado a Gloria Koenigsberger el epíteto de “la mujer que introdujo la internet a México”, descripción que suele tomar con reservas porque, como ella misma dice, “la tecnología estaba ahí y yo no la introduje. Lo que sí hice fue moler y molera mis compañeros para hacer posible esta primera conexión, pues sabía que sería de gran valía científica”.

Como protagonista de la irrupción de la internet en el país y espectadora privilegiada de su evolución, la académica opina que el aspecto más positivo es que todos tenemos un contenedor en donde arrojar nuestras dudas e inquietudes. “Por ejemplo, antes si requería un artículo de revista para una investigación debía solicitarlo por escrito, alguien más lo localizaba y, tres semanas después, me llegaban unas fotocopias, pero yo ya había olvidado para qué las quería en un principio. Hoy no es así, tan sólo me basta teclear en Google la información que deseo y la tengo al instante”.

No obstante, a decir de la astrónoma, así como hay aspectos luminosos de la red también los hay muy oscuros, porque el ciberespacio se ha vuelto un terreno fértil para la propagación de bulos, timos y noticias falsas, así como un sitio donde a cada minuto se vulnera la privacidad de las personas.

“Me espanta que si busco en la computadora información sobre un viaje México-Tijuana, de inmediato me aparecen ventanas emergentes y correos spamde vuelos a Baja California. Si la decisión estuviera en mis manos hubiera mantenido la red tal y como estaba, para uso sólo académico y no comercial, pero lamentablemente la haría así inviable, ya que no habría forma de financiarla”.

Pese a que la entrada oficial de México a la internet se dio el 20 de julio de 1989, la Gacetade la Universidad consignó el hecho hasta el 7 de septiembre—“ya lo dije, estábamos de vacaciones”— con un cabezal que abarcaba la primera plana y que decía: “Primer enlace satelital en cómputo de la UNAM”, y con una nota en la que no se menciona en ninguna parte a la doctora Koenigsberger.

Sobre esta aventura, la académica agradece el apoyo de personas como Federico Kuhlmann y Felipe Bracho, o de Joseph Choy, quien como representante de la NSF encabezó los trabajos en Boulder y quien en su obituario(falleció en 2016) exhibe como uno de sus mayores logros haber logrado que México entrara a la interred.

“A veces me preguntan si cuando impulsé esto veía el futuro y ¡qué va! De ser así me hubiera hecho con acciones de la compañía que fabricaba el ruteador que adquirimos para el IA, pues en ese entonces cada una costaba uno o dos dólares y ahora valen miles. De haber visto el futuro me habría comprado acciones de Cisco”.

 

 

50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna

El 20 de julio de 1969 el hombre llegó a la superficie lunar. “Houston, aquí base de la tranquilidad, el Águila ha alunizado”, fueron las palabras de Neil Armstrong cuando lograron esta hazaña, de la que hicieron partícipe a toda la humanidad. Tal suceso se materializó con el programa Apolo, cuya contribución al avance tecnológico se reflejó en las comunicaciones, la microelectrónica, la aeronáutica y en los nuevos materiales, entre otros. Sin embargo, el logro más importante fue la posibilidad de explorar más allá de los límites de la Tierra.

Universum, el Museo de la Ciencias, se une a las celebraciones de este 50 aniversario con actividades lúdicas y didácticas.

19 de julio de 2019

El espacio en papel, parte I Homocosmicus

10:00 horas / Actividad

Carrera hacia la Luna

10:00 horas / Actividad

 

Fases de la Luna

10:00 horas / Actividad

La misión Apolo 11

10:00 horas / Actividad

Memorama del alunizaje

10:00 horas / Actividad

Slime galáctico

10:00 horas / Actividad

Fases lunares dulces

10:00 horas / Actividad

Morfología de galaxias

10:00 horas / Actividad

Cráteres lunares

10:00 horas / Actividad

Esgrafiado espacial

10:00 horas / Actividad

El espacio en papel, parte II Mini transbordador espacial

10:00 horas / Actividad

Escultura con cerámica de trajes espaciales y cráteres lunares

10:00 horas / Actividad

La luna con acuarela

10:00 horas / Actividad

El Apolo 11 a la Luna

10:00 horas / Actividad

Construye tu Apolo 11 a la Luna

10:00 horas / Actividad

Lunaria

10:00 horas / Actividad

Construye tú propio cohete Saturno V

10:00 horas / Actividad

Eclipmóvil

10:00 horas / Actividad

Recolecta y analiza las rocas de la Luna

11:00 horas / Dinámica

Lanzamientos lunares

11:00 horas / Dinámica

Lotería lunar

11:00 horas / Juego

La luna a través del tiempo

11:00 horas / Actividad

Apolo 1: observando la misión como si fuera ayer

11:30 horas / Proyección

Observación Solar

12:00 horas / Actividad

Velocidad de escape: 1969

12:00 horas / Conferencia

Lanzamiento de cohetes

12:00 horas / Taller

¿La luna es de queso?

12:00 horas / Taller

¡Terremotos en la Luna!

12:00 horas / Charla

Película 3, 2, 1 ¡Despegue! / Función especial en el planetario José de la Herrán

12:30 horas / Proyección

Animales espaciales muy especiales

13:00 horas / Charla

Lotería lunar

13:00 horas / Juego

Cuentacuentos

13:00 horas / Cuenta cuentos

La luna a través del tiempo

13:00 horas / Actividad

Agua en el universo

13:00 horas / Dinámica

¡Terremotos en la Luna!

13:00 horas / Charla

Un lugar en el espacio

13:00 horas / Actividad

Apolo 1: observando la misión como si fuera ayer

13:30 horas / Proyección

¿La luna es de queso?

14:00 horas / Taller

¡Terremotos en la Luna!

14:00 horas / Charla

Mi primer viaje a la luna

14:00 horas / Actividad

Lanzamiento de cohetes

15:00 horas / Taller

Lotería lunar

15:00 horas / Juego

La luna a través del tiempo

15:00 horas / Actividad

¡Terremotos en la Luna!

15:00 horas / Charla

Mi científico favorito

15:00 horas / Rally

Apolo 1: observando la misión como si fuera ayer

16:00 horas / Proyección

Agua en el universo

16:00 horas / Dinámica

¡Terremotos en la Luna!

16:00 horas / Charla

Desfile planetario

16:00 horas / Actividad

Recolecta y analiza las rocas de la Luna

17:00 horas / Dinámica

Lotería lunar

17:00 horas / Juego

La luna a través del tiempo

17:00 horas / Actividad

Cuentos planetarios

17:00 horas / Cuenta cuentos

20 de julio de 2019

El espacio en papel, parte I Homocosmicus

10:00 horas / Actividad

Carrera hacia la Luna

10:00 horas / Actividad

Fases de la Luna

10:00 horas / Actividad

La misión Apolo 11

10:00 horas / Actividad

Memorama del alunizaje

10:00 horas / Actividad

Slime galáctico

10:00 horas / Actividad

Fases lunares dulces

10:00 horas / Actividad

Morfología de galaxias

10:00 horas / Actividad

Cráteres lunares

10:00 horas / Actividad

Esgrafiado espacial

10:00 horas / Actividad

El espacio en papel, parte II Mini transbordador espacial

10:00 horas / Actividad

Escultura con cerámica de trajes espaciales y cráteres lunares

10:00 horas / Actividad

La luna con acuarela

10:00 horas / Actividad

El Apolo 11 a la Luna

10:00 horas / Actividad

Construye tu Apolo 11 a la Luna

10:00 horas / Actividad

Lunaria

10:00 horas / Actividad

Construye tú propio cohete Saturno V

10:00 horas / Actividad

Ojos de un astrónomo

10:00 horas / Actividad

Naves espaciales

10:00 horas / Actividad

Nubes espaciales

10:00 horas / Actividad

Recolecta y analiza las rocas de la Luna

11:00 horas / Dinámica

Lanzamientos lunares

11:00 horas / Dinámica

Lotería lunar

11:00 horas / Juego

La luna a través del tiempo

11:00 horas / Actividad

Apolo 1: observando la misión como si fuera ayer

11:30 horas / Proyección

Observación Solar

12:00 horas / Actividad

Leyendas y realidades de la Luna

12:00 horas / Conferencia

Lanzamiento de cohetes

12:00 horas / Taller

¿La luna es de queso?

12:00 horas / Taller

¡Terremotos en la Luna!

12:00 horas / Charla

Película 3, 2, 1 ¡Despegue! / Función especial en el planetario José de la Herrán

12:30 horas / Proyección

Animales espaciales muy especiales

13:00 horas / Charla

Lotería lunar

13:00 horas / Juego

Cuentacuentos

13:00 horas / Cuenta cuentos

La luna a través del tiempo

13:00 horas / Actividad

Agua en el universo

13:00 horas / Dinámica

¡Terremotos en la Luna!

13:00 horas / Charla

Un lugar en el espacio

13:00 horas / Actividad

Apolo 1: observando la misión como si fuera ayer

13:30 horas / Proyección

¿La luna es de queso?

14:00 horas / Taller

¡Terremotos en la Luna!

14:00 horas / Charla

Mi primer viaje a la luna

14:00 horas / Actividad

Lanzamiento de cohetes

15:00 horas / Taller

Lotería lunar

15:00 horas / Juego

La luna a través del tiempo

15:00 horas / Actividad

¡Terremotos en la Luna!

15:00 horas / Charla

Mi científico favorito

15:00 horas / Rally

Apolo 1: observando la misión como si fuera ayer

16:00 horas / Proyección

Agua en el universo

16:00 horas / Dinámica

¡Terremotos en la Luna!

16:00 horas / Charla

Desfile planetario

16:00 horas / Actividad

Recolecta y analiza las rocas de la Luna

17:00 horas / Dinámica

Lotería lunar

17:00 horas / Juego

La luna a través del tiempo

17:00 horas / Actividad

Cuentos planetarios

17:00 horas / Cuenta cuentos

21 de julio de 2019

 El espacio en papel, parte I Homocosmicus

10:00 horas / Actividad

Carrera hacia la Luna

10:00 horas / Actividad

Arena lunar

10:00 horas / Actividad

Fases de la Luna

10:00 horas / Actividad

La misión Apolo 11

10:00 horas / Actividad

Memorama del alunizaje

10:00 horas / Actividad

Slime galáctico

10:00 horas / Actividad

Fases lunares dulces

10:00 horas / Actividad

Morfología de galaxias

10:00 horas / Actividad

Cráteres lunares

10:00 horas / Actividad

Esgrafiado espacial

10:00 horas / Actividad

El espacio en papel, parte II Mini transbordador espacial

10:00 horas / Actividad

Escultura con cerámica de trajes espaciales y cráteres lunares

10:00 horas / Actividad

La luna con acuarela

10:00 horas / Actividad

Ojos de un astrónomo

10:00 horas / Actividad

Naves espaciales

10:00 horas / Actividad

Recolecta y analiza las rocas de la Luna

11:00 horas / Dinámica

Lanzamientos lunares

11:00 horas / Dinámica

Lotería lunar

11:00 horas / Juego

La luna a través del tiempo

11:00 horas / Actividad

Apolo 1: observando la misión como si fuera ayer

11:30 horas / Proyección

Observación Solar

12:00 horas / Actividad

Circo de la Física

12:00 horas / Conferencia

Lanzamiento de cohetes

12:00 horas / Taller

¿La luna es de queso?

12:00 horas / Taller

¡Terremotos en la Luna!

12:00 horas / Charla

Película 3, 2, 1 ¡Despegue! / Función especial en el planetario José de la Herrán

12:30 horas / Proyección

Animales espaciales muy especiales

13:00 horas / Charla

Lotería lunar

13:00 horas / Juego

Cuentacuentos

13:00 horas / Cuenta cuentos

La luna a través del tiempo

13:00 horas / Actividad

Agua en el universo

13:00 horas / Dinámica

¡Terremotos en la Luna!

13:00 horas / Charla

Un lugar en el espacio

13:00 horas / Actividad

Apolo 1: observando la misión como si fuera ayer

13:30 horas / Proyección

¿La luna es de queso?

14:00 horas / Taller

¡Terremotos en la Luna!

14:00 horas / Charla

Mi primer viaje a la luna

14:00 horas / Actividad

Lanzamiento de cohetes

15:00 horas / Taller

Lotería lunar

15:00 horas / Juego

La luna a través del tiempo

15:00 horas / Actividad

¡Terremotos en la Luna!

15:00 horas / Charla

Mi científico favorito

15:00 horas / Rally

Apolo 1: observando la misión como si fuera ayer

16:00 horas / Proyección

Agua en el universo

16:00 horas / Dinámica

¡Terremotos en la Luna!

16:00 horas / Charla

Desfile planetario

16:00 horas / Actividad

Recolecta y analiza las rocas de la Luna

17:00 horas / Dinámica

Lotería lunar

17:00 horas / Juego

La luna a través del tiempo

17:00 horas / Actividad

Cuentos planetarios

17:00 horas / Cuenta cuentos

 

Pedazos de Luna en México

 

  • La roca lunar que se puede tocar fue obtenida por el astronauta Harrison Smith de la zona nombrada Monte Taurus en diciembre de 1972 en la misión Apolo 17.

Jorge Flores Valdés, investigador emérito del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Jorge Flores Valdés, investigador emérito del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Foto: Elizabeth Ruiz/AMC.

 

El 1 de mayo de 1994 la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA por sus siglas en inglés) hizo entrega oficial de dos rocas lunares, obtenidas en la primera y la última de las misiones espaciales del Programa Apolo, al Museo de las Ciencias Universum, narró Jorge Flores Valdés, investigador emérito del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Es un logro que se alcanzó gracias a Gerardo Suárez, “quien entonces era el coordinador de la investigación científica de la UNAM, y en un viaje a Houston, donde se ubica el Centro Espacial Lyndon B. Johnson de la NASA, visitó una exposición donde se mostraban las rocas traídas de nuestro satélite natural. Se le ocurrió que una exposición semejante sería de mucho interés para Universum y convenció al entonces director del Instituto de Geofísica de ello”, recordó Flores Valdés, quien vivió este suceso siendo director de dicho museo.


La roca lunar que se puede tocar pesa 24 gramos y tiene una edad de 4,000 millones de años. Fue obtenida por el astronauta Harrison Smith de la zona nombrada Monte Taurus en diciembre de 1972 en la misión Apolo 17.
La roca lunar que se puede tocar pesa 24 gramos y tiene una edad de 4,000 millones de años. Fue obtenida por el astronauta Harrison Smith de la zona nombrada Monte Taurus en diciembre de 1972 en la misión Apolo 17.
Foto: Elizabeth Ruiz/AMC.

 

 

 

De las dos rocas lunares exhibidas en Universum, la más grande, la obtuvo Neil Armstrong el 20 de julio de 1969 en la misión Apolo 11 junto con los astronautas Edwin Aldrin y Michael Collins, pesa 185 gramos y tiene una edad de 3,700 millones de años. La otra pesa 24 gramos y tiene una edad de 4,000 millones de años. Fue obtenida por el astronauta Harrison Smith de la zona nombrada Monte Taurus en diciembre de 1972 en la misión Apolo 17, ésta última es la que se puede tocar.

“La doctora France Córdova, directora científica de la NASA, vino a la Ciudad de México para firmar un convenio con la UNAM y formalizar el préstamo, todo en concordancia con las normas internacionales. En cualquier momento podrían solicitar que se les devuelva”, indicó el expresidente de la Academia Mexicana de Ciencias con motivo del 50 aniversario del alunizaje.


Una de las rocas obtenidas el 20 de julio de 1969 en la misión Apolo 11, cuando Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, llegaron por primera vez a la Luna. Pesa 185 gramos y tiene una edad de 3,700 millones de años.
Una de las rocas obtenidas el 20 de julio de 1969 en la misión Apolo 11, cuando Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, llegaron por primera vez a la Luna. Pesa 185 gramos y tiene una edad de 3,700 millones de años.
Foto: Elizabeth Ruiz/AMC.

 

 

El físico rememoró que cuando Gerardo Suárez y él recogieron las rocas lunares en Houston, de regreso atravesaron la aduana de la Ciudad de México con cierta aprensión, logrando pasar sin que nadie se diera cuenta de lo que traían consigo. “Como llegamos en la noche, me quedé con las dos piedras lunares en mi casa, siendo, tal vez, el único ser humano que ha tenido en su casa semejantes ejemplares”, dijo.

En las seis misiones Apolo (1969-1972) los astronautas recolectaron rocas lunares, de acuerdo con la NASA. En total fueron 382 kilogramos de núcleos, 2,200 muestras de seis sitios de exploración diferentes que consisten en piedras, arena y polvo de la superficie lunar. El repositorio se encuentra en el Centro Espacial Johnson.

Los estudios sobre la composición química de las rocas y el suelo lunar son de interés de estudio porque brindan información sobre el origen del satélite, pero también de la formación de la Tierra y el Sistema Solar. Al parecer, la Luna podría haberse formado a partir de los restos de un cuerpo planetario que impactó en la Tierra.

El 1 de mayo de 1994 la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA por sus siglas en inglés) hizo entrega oficial de dos rocas lunares, obtenidas en la primera y la última de las misiones espaciales del Programa Apolo, al Museo de las Ciencias Universum.
El 1 de mayo de 1994 la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA por sus siglas en inglés) hizo entrega oficial de dos rocas lunares, obtenidas en la primera y la última de las misiones espaciales del Programa Apolo, al Museo de las Ciencias Universum.
Foto: Elizabeth Ruiz/AMC.

Gracias a las muestras obtenidas, se sabe que la corteza lunar se formó hace 4,400 millones de años —la Tierra se formó hace 4,540 millones de años—, también se observa un posterior bombardeo constante de meteoritos y derrames de lava, información de relevancia para entender la historia geológica del satélite. La radiación del Sol, por otro lado, quedó atrapada en la formación del suelo lunar desde la formación de la corteza y es un registro permanente de la actividad solar.

En 1994, en el patio principal de Universum se montó una muestra sobre nuestro satélite en la que los dos equipamientos más importantes eran unos cilindros que resguardaban las rocas lunares. Actualmente, las rocas lunares pueden ser admiradas en la sala “Universo”, en el segundo piso del edificio A. Para el doctor Jorge Flores, “el hecho de traer mecanismos, objetos, ideas, programas de radio, televisión, libros que acerquen la ciencia al pueblo de México es algo que contribuye de manera muy importante a nuestro desarrollo como país y es absolutamente indispensable para tener una cultura científica”.

Luz Olivia Badillo

Katherine Johnson y los cálculos que hicieron posible la llegada a la Luna

 

  • En 2015 Katherine Johnson recibió la Medalla Presidencial de la Libertad. Hasta la fecha es la única mujer de la NASA que ha recibido este reconocimiento.

El trabajo de Katherine Johnson fue esencial para el logro que llevaría a Estados Unidos a la victoria en la carrera espacial con la Unión Soviética.

El trabajo de Katherine Johnson fue esencial para el logro que llevaría a Estados Unidos a la victoria en la carrera espacial con la Unión Soviética.
Foto: Archivo histórico de la NASA.

En los primeros años de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) los encargados de descifrar ecuaciones numéricas complejas eran las llamadas “computadoras humanas”, Katherine Johnson era una de las personas que realizaban este trabajo, y una de sus principales contribuciones a la exploración espacial fue la serie de cálculos que realizó para el Proyecto Mercury y el vuelo del Apolo 11 a la Luna en 1969.

La exploración de la Luna a través de sondas automáticas o naves tripuladas con el objetivo de sobrevolar, orbitar la Luna o alunizar en ella se inició a finales de la década de 1950. La antigua Unión Soviética fue la pionera al realizar misiones lunares no tripuladas, pero el Proyecto Apolo de los Estados Unidos fue el único que realizó misiones lunares con tripulación.

La misión Apolo 11 se envió al espacio el 16 de julio de 1969, llegó a la superficie de la Luna el 20 de julio de ese mismo año y al día siguiente Neil Armstrong y Edwin Aldrin caminaron sobre la superficie lunar, mientras su compañero Michael Collins se quedó en el módulo de mando, el Columbia, orbitando alrededor del satélite.

Es así que el trabajo de Katherine Johnson fue esencial para el logro que llevaría a Estados Unidos a la victoria en la carrera espacial con la Unión Soviética.

La pionera en ciencia espacial y computación se graduó de West Virginia State College en 1937. Después de asistir a la escuela de posgrado y trabajar como maestra en una escuela pública, en 1953 empezó a trabajar en el Centro de Investigación Langley de la NASA en Hampton, Virginia, como una de las “calculistas del Área Oeste”, sus primeros cuatro años ahí analizó datos de pruebas de vuelo y trabajó en la investigación de un accidente aéreo causado por turbulencia de estela.

En 1957, Katherine proporcionó algunas de las matemáticas para el documento Notas sobre tecnología espacial, un compendio de una serie de conferencias de 1958 impartidas por ingenieros de la División de Investigación de Vuelo y la División de Investigación de Aeronaves sin Piloto.


Katherine Johnson se encargó de calcular el momento en el que el módulo lunar Eagle del Apolo 11, del que descenderían los astronautas, debía abandonar el satélite para que su trayectoria coincidiese con la órbita que describía el módulo de mando nombrado Columbia y pudiera así acoplarse a él para regresar a la Tierra.

Katherine Johnson se encargó de calcular el momento en el que el módulo lunar Eagle del Apolo 11, del que descenderían los astronautas, debía abandonar el satélite para que su trayectoria coincidiese con la órbita que describía el módulo de mando nombrado Columbia y pudiera así acoplarse a él para regresar a la Tierra.
Foto: Archivo histórico de la NASA.

En 1960, ella y el ingeniero Ted Skopinski fueron los autores de Determinación del ángulo de azimut en el quemado para colocar un satélite sobre una posición terrestre seleccionada, un informe que presenta las ecuaciones que describen un vuelo espacial orbital en el que se especifica la posición de aterrizaje de la nave espacial.

Más tarde hizo el análisis de trayectoria para la misión Freedom 7 de Alan Shepard en mayo de 1961, el primer vuelo espacial humano de Estados Unidos, ella verificó las ecuaciones orbitales para el control de la la trayectoria de la cápsula de esta misión, desde el despegue hasta la descarga.

En 1962, mientras la NASA se preparaba para la misión orbital de John Glenn, Katherine Johnson fue llamada para hacer el trabajo por el que sería más conocida. La complejidad del vuelo orbital había requerido la construcción de una red mundial de comunicaciones que conectaba estaciones de rastreo por todo el mundo con ordenadores IBM en Washington, DC, Cabo Cañaveral y las Bermudas.

Los ordenadores habían sido programados con las ecuaciones orbitales que controlarían la trayectoria de la cápsula en la misión de Glenn, desde el despegue hasta el amerizaje, pero a los astronautas no les entusiasmaba la idea de poner sus vidas en manos de las máquinas electrónicas de cálculo, pues eran propensas a los problemas y a los apagones. Como parte de la lista de verificación previa al vuelo, Glenn pidió a los ingenieros que «trajeran a la chica» -Katherine Johnson- para que hiciera los mismos cálculos con las mismas ecuaciones que habían sido programadas en el ordenador, pero a mano, en su calculadora mecánica de escritorio. «Si ella dice que están bien», recuerda Katherine Johnson que dijo el astronauta, «entonces estoy listo para partir». El vuelo de Glenn fue un éxito y marcó un punto de inflexión en la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

La matemática estadounidense trabajó más de catorce horas diarias en el programa conocido como Lunar Orbit Rendezvous, procedimiento para enviar una nave tripulada en vuelo a la Luna. Este método, que se empleó en las misiones Apolo utilizaba dos vehículos que despegaban en el mismo cohete y viajaban unidos, uno para ir y volver de la Luna, y otro más pequeño para alunizar.

Johnson se encargó de calcular el momento en el que el módulo lunar Eagle del Apolo 11, del que descenderían los astronautas, debía abandonar el satélite para que su trayectoria coincidiese con la órbita que describía el módulo de mando nombrado Columbia y pudiera así acoplarse a él para regresar a la Tierra.

De acuerdo con la biografía de Katherine G. Johnson según la NASA, ser escogida para ser uno de los tres estudiantes negros que comenzaron el proceso de integración las escuelas de postgrado de Virginia Occidental es algo que mucha gente consideraría uno de los momentos más notables de su vida, pero es sólo uno de los muchos avances que han marcado la larga y notable vida de Katherine Johnson.

Nacida en White Sulphur Springs, Virginia Occidental, en 1918, la gran curiosidad y brillantez de Katherine Johnson con los números hicieron que adelantara varios cursos en la escuela. A los trece años ya iba al instituto el campus del histórico West Virginia State College. A los dieciocho años, se matriculó en la universidad propiamente dicha, donde no tuvo ningún problema en completar el currículo de matemáticas y encontró un mentor en el profesor de matemáticas W. W. Schieffelin Claytor, el tercer afroamericano en obtener un doctorado en matemáticas. Katherine se graduó con los más altos honores en 1937.

Katherine Johnson también trabajó en el transbordador espacial y el Landsat 1, y fue autora o coautora de 26 trabajos de investigación. Trabajó en el Centro de Investigación Langley de la NASA desde 1953 hasta que se jubiló en 1986, después de treinta y tres años. «Disfruté yendo a trabajar todos y cada uno de los días», dice. En 2015, a la edad de 97 años, Katherine Johnson agregó otro logro extraordinario a su larga lista: el presidente Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto honor civil de Estados Unidos y hasta la fecha es la única mujer de la NASA que ha recibido este reconocimiento.

En 2017, la NASA le puso el nombre de Katherine G. Johnson a uno de sus más potentes centros de cálculo el “Centro de Investigación Computacional Katherine G. Johnson”.

El legado del Programa Apolo

Salir del entorno terrestre fue un gran reto científico para la humanidad. Para lograr que el ser humano llegara a la Luna, se tuvo que recorrer un largo camino. Así, la historia empezó mucho tiempo atrás, cuando los hombres empezaron a experimentar con cohetes, sostuvo en entrevista Dolores Maravilla Meza, investigadora en el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La científica adscrita al Departamento de Ciencias Espaciales, recordó que Alemania tuvo grandes experimentos en este sentido. Obviamente junto con ellos estuvo involucrada la tecnología desarrollada en los países de Europa del este, la misma Rusia y Estados Unidos. “No debemos olvidar sucesos como el de Yuri Gagarin, el primer ser humano que orbitó nuestro planeta a bordo de la nave espacial Vostok, un logro de la Unión Soviética el 12 de abril de 1961”.

Gracias a este y otros proyectos se hicieron grandes descubrimientos en la vecindad de la Tierra, supimos que el medio interplanetario no era un espacio vacío como se suponía, se descubrió que el Sol tenía campo magnético y que toda la materia que sale del Sol va permeando el medio interplanetario.

Estos descubrimientos estuvieron sustentados por teorías e hipótesis científicas que fueron postuladas o planteadas por científicos, mucho antes de la era espacial. Desde el punto de vista tecnológico, antes de la llegada a nuestro satélite natural, la humanidad hizo grandes avances, como los proyectos que tuvieron que ver con el lanzamiento de satélites artificiales en el entorno terrestre desde el lanzamiento del Sputnik en 1957 hasta los que han sido lanzados en los últimos años, con ellos se descubrió por ejemplo que la magnetosfera terrestre, sus regiones, su extensión y su interacción con el material que viene del Sol, conocido en Física Espacial como viento solar.

Entonces, el programa Apolo y la tecnología que llevó al hombre a la Luna tiene muchos antecesores. Este proyecto estadounidense fue fantástico, estuvo formado por doce misiones, siendo las últimas siete, las planeadas para que el hombre se posara en la Luna. Lamentablemente la Apolo 13 fue una misión fallida y solo arribaron a nuestro satélite las Apolo 11, 12, 14, 15, 16 y 17. Las primeras misiones de este proyecto exploraron la vecindad de la Tierra e hicieron “paseos en la vecindad de la Luna”. Maravilla Meza recordó que en la primera misión del Apolo hubo un accidente y terminaron calcinados tres astronautas (Gus Grissom, Ed White y Roger Chaffee). “Eran los primeros hombres que iban a tener una misión completamente diferente a la de los satélites artificiales que ya se habían colocado alrededor de la Tierra”.

La también integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), agregó que cada una de las misiones del Programa Apolo desarrolló pruebas particulares desde el funcionamiento del módulo lunar y el módulo de mando hasta el módulo de servicio, pero también hubo un gran avance en el tema de las computadoras y todos los instrumentos que fueron parte del equipo de las misiones.

Dolores Maravilla Meza, investigadora en el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Dolores Maravilla Meza, investigadora en el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Foto: Elizabeth Ruiz/AMC

 

Qué nos dicen las muestras lunares

Cuando hace cincuenta años escarbaron en la superficie de la Luna, Neil Armstrong y Edwin “Buzz” Aldrin, no sólo recogieron un polvo seco y oscuro, sino que emprendieron un viaje por el tiempo. Estos astronautas (incluido Michael Collins) y los diez astronautas que les siguieron en las misiones posteriores, trajeron consigo muestras de roca y polvo lunar en las que se guarda la fascinante historia de nuestro satélite y de la Tierra. Esas rocas han registrado cuál fue el violento y sorprendente origen de la Luna, y también su composición y edad. Gracias a los instrumentos colocados en la superficie del satélite, los científicos han podido reconstruir su estructura interna y comprender por qué la Luna tiene dos caras completamente diferentes. Sin el programa Apolo, ninguno de estos descubrimientos hubiera tenido lugar.

Cuando llegó la misión Apolo 11 se hicieron estudios de la superficie de la Luna. Se instalaron muchos instrumentos, aparatos para saber si había sismos en la Luna, detectores de partículas energéticas para ver cómo interactuaban la superficie de la Luna con el viento solar. Se empezaron a hacer estudios para ver si en la Luna había atmósfera.

Gracias a los instrumentos instalados entre el Apolo 11 y el 17 y a los estudios sobre el material que conforma la superficie lunar, “se descubrió que la Luna está cubierta por una capa espesa de polvo que ahora le damos el nombre de regolito lunar. El regolito está formado por partículas de polvo pequeñísimas, que tienen tamaños desde décimas de milímetros hasta nanómetros”.

Maravilla Meza relató que desde el Apolo 11, Neil Armstrong había dicho que el polvo de la Luna era un polvo muy particular que se pegaba a los trajes espaciales. Esta regolita en realidad forma una sabanita, un cobertor en la superficie de la Luna. Su espesor no es uniforme, puede tener desde metros de espesor hasta más de decenas de metros.

“El regolito lunar está formado por partículas de superficies abruptas e irregulares que pueden tener lados cortantes, además, es peligroso debido a su tamaño ya que puede llegar a los pulmones, a los alvéolos pulmonares y al torrente sanguíneo. Los astronautas del Apolo 17 manifestaron que respiraron la regolita que quedó flotando en el módulo lunar que los hizo regresar a la Tierra y que la sensación que tuvieron en la nariz fue como si estuvieran respirando material quemado, como cuando se queman los bosques o el olor de la pólvora cuando se dispara un arma”, recordó la investigadora.

De acuerdo con la científica, de la Luna hay mucho por aprender, ya que después del Programa Apolo se han seguido haciendo estudios paralelos con los satélites artificiales, se ha descubierto por ejemplo que tiene una pequeña atmósfera que se llama exosfera, se ha descubierto que hay agua, millones de toneladas en los polos donde se puede concentrar el agua en estado sólido.

La especialista en Física Espacial recordó que existen varios proyectos para visitar los polos lunares para “resolver” el problema del agua. “Necesitamos saber si es potable o no, si será útil para los humanos en futuras misiones a la Luna, o cómo podríamos utilizarla”. Otro interés se enfoca en seguir estudiando si la afluencia del viento solar tiene una relación con la existencia de agua en la Luna, de ser así, aún tenemos que entender qué minerales son los que pueden estar involucrados para desprender oxígeno y después mezclarse con el hidrógeno para que esta combinación dé como resultado agua.

Los países que ya están involucrados en la carrera espacial para llegar a la Luna nuevamente quieren explotar minerales, establecer una base lunar para que en el futuro se puedan mandar naves a Marte o a otras partes de nuestro sistema solar, instalar un observatorio para estudiar nuestra galaxia y el universo, colocar una estación espacial en la vecindad de la Luna, etcétera. “Lo que es claro es que los nuevos programas se realizarán gracias a los esfuerzos de varios países, con colaboraciones internacionales y pronto tendremos más noticias y descubrimientos”, concluyó.

A medio siglo de la llegada a la Luna, te contamos los detalles

De la Tierra a la Luna existen aproximadamente 384 mil kilómetros de distancia. Un espacio en donde caben siete de los planetas del Sistema Solar: Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Tierra, Marte y Venus. Y si viajáramos con una nave espacial hacia allá sería igual que darle casi 10 veces la vuelta a la Tierra por el Ecuador.

Por eso, realizar el primer alunizaje con la tecnología de 1969 fue una gran hazaña. Para conocer más sobre este tema, UNAM Global entrevistó a Julieta Fierro Gossman, José Franco y Armando Arellano Ferro, investigadores del Instituto de Astronomía, así como a Miguel Alcubierre Moya, titular del Instituto de Ciencias Nucleares, todos de la UNAM.

Era el 16 de julio de aquel año, cuando la National Aeronautics and Space Administration, mejor conocida como la NASAlanzó a las 13:32 del día el Apolo 11. Por primera vez, se llevaría a cabo un viaje espacial tan largo y sus tripulantes no sabían si lograrían regresar a la Tierra.

Se trataba de una misión que cambiaría la historia de la humanidad, en donde viajaban Neil Armstrong y Buzz Aldrin, dos personajes que serían recordados por siempre.

Y llegó el día. El 20 de julio se cumplió el sueño de muchos siglos. La misión del Apolo 11 realizó el primer alunizaje en la historia de la humanidad. Sus huellas quedaron marcadas en la Luna para la posteridad.

En aquel entonces, la tecnología era muy distinta. De hecho, varios de los cálculos se hicieron a mano. Además, maniobrar la nave fue muy complicado, porque no había pilotos automáticos. Por esta razón, sólo fueron pilotos expertos. “Fue muy difícil llegar y muy difícil regresar”, dijo Julieta Fierro.

Además de difícil fue muy caro. Por esa razón, no se repitió muchas veces, explicó Miguel Alcubierre. Después del Apolo 11, la humanidad regresó en cinco ocasiones más: en 1969, dos veces en 1971, y otras dos en 1972.

A lo largo del camino hubo que vencer muchísimos problemas. De hecho, el Apolo I explotó en el momento en que iba a lanzarse, evocó José Franco. “Aunque fue muy lamentable, siempre se aprende de los errores”.

Otro de los grandes retos fue volver sanos y salvos. Reingresar a la atmósfera es muy difícil. La nave debe llegar con el ángulo correcto, porque podría rebotar en la atmósfera y si ingresa demasiado inclinada podría incendiarse con la velocidad que la atrae la gravedad.

Así, “el descenso tiene que ser relativamente suave y aterrizar ya sea en un desierto o en el mar”, explicó Julieta Fierro.

La tecnología que inició ayer 

En aquella época no había computadoras tan poderosas. La primera IBM se instaló en la NASA. Sin embargo, los celulares de hoy cuentan con mucho más tecnología.

El legado que nos dejó el sueño de tocar la Luna es vasto. Por ejemplo, el GPS y el internet, herramientas que utilizamos en la vida cotidiana, se gestaron desde que se desarrolló la carrera espacial, enfatizó José Franco.

A pesar de estar a 384 mil kilómetros de distancia de la Tierra, se pudo transmitir el evento desde la Luna hacia la base espacial, y de ahí se replicó la señal a todo el mundo, recordó Armando Arellano.

El legado 

A medio siglo de haber tocado la Luna, nos sobra la tecnología para volver. Hoy, Estados Unidos y Rusia pueden regresar fácilmente, pero también cualquier país europeo, añadió Armando Arellano.

Para Miguel Alcubierre, este hecho histórico representa el poder salir de la Tierra, y comenzar a explorar el Universo no sólo con telescopios, sino también fisicamente.

Esto significa “que continuemos, no sólo volver para tocarla, sino establecer una base y vivir allá. La idea es que eventualmente lleguemos a Marte y vivir allá”, añadió Alcubierre Moya.

Por su parte, Arellano Ferro mencionó que la distancia de la Luna a la Tierra es nada comparado con lo que se encuentra afuera del Sistema Solar. “El haber llegado a la Luna, con todo y la enorme proeza que fue, no nos vuelve capaces de llegar a la estrella más cercana”.

Se trata de escalas muy distintas. Con la tecnología de hoy no llegamos fácilmente a otro planeta del Sistema Solar, menos pasaremos sus fronteras, añadió Armando Arellano.

De hecho, se han enviado sondas para explorar el Sistema Solar, y la más veloz ha viajado a 20 kilómetros por segundo. “Se trata de una velocidad inimaginable para nosotros, pero para moverse en el Universo es muy lenta”, concluyó Arellano Ferro.

Cinco curiosidades de la Luna que no sabías

A pesar de que en algún momento parecía imposible llegar a la Luna, hoy es el único cuerpo celeste en donde el ser humano ha realizado un descenso tripulado.

Para conmemorar medio siglo de esta hazaña, hoy te contamos a través de Julieta Fierro Gossman y Alejandro Farah Simón, investigadores del Instituto de Astronomía de la UNAM, cinco curiosidades de la Luna que pocos conocen.

1.- La Luna se aleja poco a poco de la Tierra

En la Luna se instaló un sistema de espejos que nos permite medir constantemente la distancia a la Tierra. “Sabemos que la órbita de nuestro satélite es elíptica, y dependiendo de cada época la distancia se encuentra entre los 350 mil y 400 mil kilómetros”.

Sin embargo, con este equipo, los científicos detectaron que el satélite natural se aleja poco a poco de nuestro planeta. “Estamos hablando de 3.78 centímetros al año, no se asusten que no pasa nada”, dijo Alejandro Farah.

2.- La Luna se está encogiendo 

Cuando los astronautas fueron a la Luna dejaron un sismógrafo desde donde se enviaban datos a la Tierra. No obstante, en aquella época no existía la tecnología de hoy, y resultó imposible que las computadoras de aquel entonces analizaran la información. Después de cinco años decidieron apagar el equipo.

A medio siglo de esta hazaña, retomaron los datos para analizarlos y encontraron detalles muy interesantes. De hecho, entendieron como es su interior y “efectivamente tiene una parte semi-líquida, pero lo más importante es que se ha ido encogiendo, esto debido a que su núcleo se está enfriando”, explicó Julieta Fierro.

3.- Siempre da la misma cara a la Tierra

El período en que la Luna se traslada y rota alrededor de la Tierra es igual. “Esto quiere decir que mientras da una vuelta a nuestro planeta al mismo tiempo gira sobre su propio eje, y en consecuencia siempre nos muestra la mista cara”, explicó Farrah Simón.

4.- La Tierra y la Luna intercambian pequeños fragmentos de roca a través de meteoritos 

Hace medio siglo, cuando los astronautas fueron a la luna, recolectaron algunas muestras, y resultó que una pequeña roca que trajeron era terrestre.

Pero, todos se preguntaron ¿cómo llegó hasta allá? Julieta Fierro explicó que un meteorito se estrelló en nuestro planeta, y con el impacto salieron volando fragmentos al espacio sideral y algunos llegaron hasta la Luna.

Curiosamente también ha pasado al revés, tenemos rocas lunares que han llegado a la Tierra a través del impacto de un meteorito en la Luna. Cuando estos fragmentos entran en la atmósfera el material se funde y se convierte en tectitas, añadió Fierro Gossman.

5.- La Luna está 400 veces más cerca de la Tierra que el Sol

La Luna está 400 veces más cerca de la Tierra que el Sol, y además es 400 veces más pequeña vista desde nuestro planeta que esta estrella. “Eso quiere decir que cuando la Luna pasa entre la Tierra y el Sol lo tapa con exactitud, y debido a esto es que podemos tener eclipses totales de Sol”.

Por último, te contamos un dato interesante sobre Júpiter. 

Antes de los estudios del matemático Galileo Galilei no se sabía que otros planetas del Sistema Solar tenían satélites. Un día, este reconocido astrónomo miraba al planeta Júpiter y encontró a su alrededor 4 puntitos que llamó “estrellitas”, sin embargo, eran algunos de sus satélites.

Hoy sabemos que Júpiter tiene 79 satélites y que otros planetas del sistema solar también tienen.

Buzz Lightyear fue copiloto de Neil Armstrong en 1969

 

Buzz Lightyear es un juguete muy especial, no sólo por ser un astronauta valiente y tener súper poderes, sino también porque fue el segundo hombre en pisar la Luna después de Neil Armstrong. Es el muñeco que todo niño desearía tener.

Un dato que pocos saben es que el co protagonista de la película Toy Story está basado en un cosmonauta real. Se trata de Buzz Aldrin, quien acompañó a Neil Armstrong en la misión del Apolo XI, señaló en entrevista José Ángel Garfias Frías, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Su nombre real es Edwin Eugene Aldrin, y el sobrenombre del protagonista de Toy Story viene de su niñez, cuando su hermana pequeña no podía pronunciar la palabra «brother» y le decía «Buzzer». Con el tiempo Buzzer se acortó a Buzz. Este sobre nombre llegó a ser tan conocido que en 1988 decidió cambiar su nombre Edwin Eugene Aldrin por el de Buzz Aldrin.

En Toy Story, Buzz es el juguete que llega para ser el favorito de Andy y desplaza a Woody el vaquero, quien podría ser Neil Armstrong, añadió el académico universitario.

Cuando la humanidad llegó a la Luna en 1969 desató una euforia espacial en varios ámbitos: uno de ellos fue en la industria de los juguetes. En este contexto, Toy Story, la película de Pixar de 1995, realiza un homenaje tanto al suceso como a los juguetes de los años 70.

La nostalgia de Toy Story 

Además de realizar un homenaje a Buzz Aldrin, Toy Story recuerda a los juguetes tradicionales de Estados Unidos de la década de los 60 y 70, aquellos que estuvieron presentes durante generaciones y no estaban basados en caricaturas o cómics: el señor cara de papa, el vaquero, la muñeca de trapo, e incluso el típico cochinito que servía de alcancía.

Posteriormente, la industria de los juguetes cambió en la década de los 80 cuando aparecieron aquellos con licencia y estaban inspirados en las caricaturas: por ejemplo los Transformers y He Man.

Antes de tener modelos de caricaturas y cómics, la imaginación de los niños los llevaba a jugar a los indios y vaqueros, además de los policías y ladrones.

No obstante, en la década de los 60 y 70 la temática espacial fue una inspiración para crear juguetes con naves espaciales y guerras intergalácticas, concluyó el investigador universitario.

Fuente: youtube / therealBuzzAldrin

Microsismos no son inusuales

Los microsismos son pequeñas rupturas en el interior de la tierra, cercanas a la superficie de la tierra, en este caso a unos cuatro o cinco kilómetros de profundidad y no son inusuales en la región de la cuenca del Valle de México, señaló Víctor Manuel Cruz, jefe del departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM.

Añadió que hay gente, colegas míos, especializados en el estudio de dicha sismicidad que se reporta ya desde hace décadas, no es muy frecuente a pesar de que en los alrededores de la cuenca, en un radio relativamente pequeño, unos 150 kilómetros, se han identificado muchas fallas geológicas en esta Faja Transvolcánica transmexicana, que es esta sucesión de volcanes en donde están comprendidos el Popo, el Izta, el Nevado de Toluca.

Que se dé una magnitud 2.5 supone una ruptura de una falla arqueológica con una dimensión, más o menos, de 200 metros por 200 metros en una décima de segundo, la ruptura, el deslizamiento que sufre la falla,  agregó en entrevista con Radio Mil, que es algo muy pequeño que no supone, desde luego, ningún peligro y es normal.

Se registran tres pequeños sismos con epicentro en la Ciudad de México

Un sismo de magnitud 2.1 se registró al sur de la alcaldía Miguel Hidalgo en la Ciudad de México, a las 04:47 horas de este viernes, informó el Servicio Sismológico Nacional (SSN).
El organismo agregó que el epicentro del temblor se ubicó a 1 kilómetro al sur de la alcaldía Miguel Hidalgo.

El sismo tuvo lugar a una latitud 19.40, una longitud -99.19 y una profundidad de 3 kilómetros, puntualizó el Sismológico.

A través de la cuenta en Twitter @SSNMexico, indicó: “SISMO Magnitud 2.1 Loc. 1 km al SUR de MIGUEL HIDALGO, CDMX12/07/19 04:47:42 Lat 19.40 Lon -99.19 Pf 3 km”.

En su reporte, el organismo del Instituto de Geofísica de la UNAM también informó que a las 07:38 horas ocurrió un sismo de magnitud 2.5 y otro a las 07:51 horas de magnitud 2.0, ambos a un kilómetro al noroeste de Álvaro Obregón, a una latitud de 19.41 grados, una longitud de -99.21 y a una profundidad de tres kilómetros.

El Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México dio a conocer en su cuenta @C5_CDMX de Twitter señaló que de acuerdo con la información emitida por el SSN, los sismos detectados esta mañana no ameritaron la activación de la Alerta Sísmica a través de la aplicación 911 o los altavoces de la capital.

Diseñan pez robot que no necesita baterías

Investigadores de la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York) han creado un pez robótico con un sistema sintético (hidráulico) que permite moverse y almacenar energía para potenciar sus aplicaciones y desarrollar tareas sofisticadas y de larga duración, en un fluido al que sus inventores llaman «sangre de robot».

Los seres humanos y otros organismos se mantienen a través de sistemas integrados. Aquéllos almacenan energía en reservas de grasa (lípidos) distribuidas por todo el cuerpo, y un intrincado sistema circulatorio que ayuda a transportar oxígeno y nutrientes a todo el cuerpo para llevarlos a billones de células.

En este sentido, los investigadores desarrollaron un robot blando con aproximadamente 40 centímetros de longitud, que no requiere de baterías sólidas, sino que es impulsado por un fluido de doble función, pues sirve para almacenar energía y permite el movimiento de las aletas.

Dicho mecanismo permite a la máquina almacenar más energía en un espacio más pequeño y ligero, para operar por períodos más largos sin la necesidad de paquetes de baterías pesados ​​y engorrosos.

La innovación es un paso hacia la creación de robots autónomos, aquellos que pueden realizar tareas sin intervención ni guía humana, dice Robert Shepherd, robotista de la Universidad de Cornell, quien formó parte del equipo de investigación.

Este dispositivo incrementó la cantidad de energía almacenada en el robot en un 325 por ciento, en comparación con una máquina que tiene una batería y un sistema de fluido hidráulico separados, dice Shepherd, y podría funcionar durante 37 horas sin necesidad de recargar.

Los investigadores describen su máquina en un artículo publicado en la revista Nature.

En lugar de usar el fluido hidráulico convencional, que normalmente circula alrededor de las máquinas para mover sus partes, el equipo de Shepherd utilizó un fluido de batería que alimenta al robot y también una bomba para mover las aletas, haciendo que los peces naden.

 

https://www.youtube.com/watch?v=f8wVcZAkFKk

Fuente: Nature

Para mayor información: «Robot circulatory system powers possibilities«. Cornell University.

Publicación: Aubin, C. A. et al. Nature

 

Universidad holandesa abrirá empleos sólo para mujeres

La Universidad de Tecnología de Eindhoven (TU/e) ha tomado medidas radicales para aumentar su proporción de académicas al abrir vacantes de empleo sólo para mujeres.

A partir del 1 de julio, la TU/e en los Países Bajos no permitirá a los hombres postularse para trabajos académicos permanentes durante los primeros 6 meses del proceso de reclutamiento, esto bajo un nuevo programa de becas. En caso de que no se encuentre un candidato adecuado en ese lapso, los hombres podrán postularse, pero el comité de selección tendrá que nominar al menos a un candidato de cada género.

«Se dice que toman todo tipo de medidas, pero sólo se hace de ‘dientes para afuera’. Las estadísticas aún se ven horribles», dice Robert-Jan Smits, presidente de la TU/e.

Actualmente, el 29 por ciento de los profesores asistentes de la TU/e son mujeres; a nivel de profesor asociado y completo, alrededor del 15 por ciento son mujeres. Con este programa, la TU/e pretende llegar al 50 por ciento de mujeres para profesores asistentes y asociados, y al 35 por ciento para profesores titulares.

El plan fue anunciado el 17 de Junio de este año y está causando grandes controversias. «La gente dice que es ilegal, dicen que vamos a bajar los estándares. Eso es un montón de tonterías «, refiere Smits.

Algunos críticos dicen que el programa discrimina a los hombres. «Sí, absolutamente, durante años los hombres han discriminado a las mujeres y a las mujeres no se les ha pagado igual que a los hombres por los mismos trabajos», comenta Smits

Las leyes holandesas y de la Unión Europea (UE) permiten que las políticas recluten grupos subrepresentados. Sin embargo, en la ciencia persiste una brecha de género: en 2011 las mujeres representaban sólo un tercio de todos los investigadores de la UE, y en el nivel más alto de la escala de la carrera académica sólo el 21 por ciento eran mujeres durante el 2013, de acuerdo con datos de la Comisión Europea.

«Si no tomas medidas audaces, las cosas no mejorarán», señala Smits y agrega que espera que el programa tenga un efecto de “bola de nieve” en otras políticas de reclutamiento universitario.

Fuente: Science, «Men need not apply: university set to open jobs just to women».

Plantas tóxicas y animales venenosos, un peligro para las mascotas

Las intoxicaciones en perros y gatos ocurren con bastante frecuencia. Generalmente, son los cachorros los más afectados debido a su curiosidad por explorar el entorno que los rodea. También se necesita tener en mente que muchos de estos organismos representan cierta toxicidad en humanos, sobre todo en los niños pequeños.

En ese contexto, los felinos se intoxican con menor incidencia debido a que son más selectivos al momento de utilizar algún elemento para jugar; los perros, por el contrario, muerden y tragan objetos con mayor insistencia.

En este sentido, investigadores del Laboratorio de Bioquímica de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de la Plata, realizó una clasificación de las plantas ornamentales tóxicas que provocan con mayor frecuencia intoxicaciones en mascotas, así como de los insectos y animales venenosos que son comunes en los jardines y en el hogar.

Las plantas

Existen plantas que poseen estructuras microscópicas en sus hojas que, si son mordidas, pueden provocar irritación intensa de la boca y la lengua y otras estructuras anatómicas cercanas. Cuando nuestra mascota se expone a ellas es necesario lavarle la boca con abundante agua y llevarla de inmediato a la clínica veterinaria. Estas intoxicaciones no suelen ser peligrosas y son:

Ciertas plantas producen frutos que pueden resultar atractivos para los caninos. En el caso del «cinamomo» (Melia azedarach), si los frutos son consumidos provocan un cuadro gastroentérico de gravedad variable (caracterizado por vómitos y diarrea), e incluso, problemas neurológicos. Otros, como el «francesino» o jazmín paraguayo (Brunfelsia sp.) pueden provocar una variedad de signos que afectan al aparato digestivo, corazón y al sistema nervioso. De ocurrir la ingestión de los frutos de alguna de estas plantas, puede desarrollarse un cuadro grave que requiere pronta atención veterinaria.

Otras mucho más peligrosas que pueden conducir a la muerte de tu mascota.  Es el caso de la «laurel de flor o trinitaria» (Nerium oleander) es de las plantas más venenosas del mundo (posee oleandrina, toxina que actúa sobre el corazón). Otra especie de planta representa un peligro para los felinos, el «lirio» pues puede provocar daños graves en sus riñones, especialmente si el animal es muy joven.

Insectos y animales venenosos

Entre los arácnidos, las arañas y escorpiones son el grupo más temido y sólo unos pocos representan peligro, que en el mismo caso de las plantas, también son una amenaza para los humanos.

Entre ellos se encuentra «la araña violinista» (Loxosceles sp.) y la «viuda negra» (Latrodectus sp.). Suelen encontrarse dentro de los domicilios, pero no son organismos agresivos, los accidentes ocurren porque las arañas son pisadas o molestadas, ya sea a propósito o accidentalmente.

Hablando de escorpiones, los cuales todos poseen veneno pero sólo algunos son peligrosos, como los del género Tityus, su picadura provoca intenso dolor local y posibles manifestaciones sistémicas.

En cuanto a las serpientes u ofidios, los envenenamientos más frecuentes ocurren por la mordedura de las «terciopelo» (género Bothrops), encontrada en el Sur de México. El veneno de estas serpientes es una mezcla compleja de sustancias capaces de provocar gran daño local caracterizado por hinchazón, hemorragia y necrosis (muerte de tejidos), aunque también son posibles los daños sistémicos (distantes al sitio de la mordedura), como sangrado, daño muscular, renal, entre otros.

La mayoría de anfibios son venenosos, eso sí, no quiere decir que sean peligrosos para los humanos, pocos pueden afectar a la salud. Algunas especies de sapos poseen glándulas especiales que producen una mezcla de sustancias tóxicas capaces de provocar gran irritación en la lengua y boca (mucha salivación) y en algunos casos signos cardíacos y nerviosos. Es fundamental que, si una mascota lame o muerde un sapo, el propietario lave rápidamente la boca con agua (con una manguera, por ejemplo) y acuda al veterinario.

Fuente: Universidad Nacional de la Plata

Una propiedad de la luz nunca vista hasta ahora

La Universidad de Salamanca (USAL), con la colaboración de la Universidad de Colorado y el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), demuestra que la luz es capaz de forzar una torsión sobre sí misma en ausencia de fuerzas externas.

Los científicos Laura Rego, Carlos Hernández García, Luis Plaja y Julio San Román del Grupo de Investigación en Aplicaciones del Láser y Fotónica (ALF-USAL), son quienes lideran la investigación internacional, muestran una propiedad nunca antes vista hasta ahora el ‘torque de la luz‘, estudio que acaba de ser publicado en Science.

Dicho estudio abre nuevas vías para la comunidad científica internacional en la investigación básica sobre las dinámicas de interacción entre luz y materia. Dichos impulsos dinámicos de vórtice podrían usarse potencialmente para manipular nanoestructuras y átomos en escalas de tiempo ultrarrápidas.

Hasta la fecha se conocía que los haces de luz podían ser creados con torsión, es decir, con una estructura en forma de remolino alrededor de su eje de propagación. Los ‘vórtices de luz’ -como se conoce a los haces de luz con torsión- son análogos a los torbellinos que forma el viento y, al igual que estos, son capaces de ejercer fuerzas de rotación sobre los materiales.

El nuevo tipo de haz de luz demostrado por la USAL posee, además, la propiedad de acelerar su torsión en el tiempo, como un remolino que acelera su rotación. No sólo gira por sí mismo, sino que, también es «capaz de aumentar la velocidad de su giro sin ayuda externa, auto acelerándose«, subrayan los autores. Son, por lo tanto, vórtices que ejercen sobre sí mismos un torque, es decir, luz con auto-torque.

Los vórtices de luz tienen aplicaciones interesantes en diferentes ámbitos de la tecnología, si bien todavía a nivel experimental. Se trata, de una nueva herramienta para estudiar la dinámica de las interacciones entre la luz y la materia, en la escala micro y nanoscópica. «Es un paso fundamental para el desarrollo de la tecnología del futuro«, concluyen los científicos.

Fuente: USAL

Artículo en Science: «Generation of extreme-ultraviolet beams with time-varying orbital angular momentum»

Despega el primer ‘dron cuántico’ del mundo, ingeniería china

El satélite cuántico es una piedra angular hacia la red cuántica práctica del espacio libre y supera la pérdida de fotones a gran distancia.

El objetivo de los ‘satélites cuánticos’ es experimentar con la comunicación cuántica, basada en cambios de estado de partículas subatómicas como los fotones, que en la práctica podría tener dos grandes usos: un sistema de transmisión de datos más rápido que los actuales e imposible de interceptar (pues no se pueden interceptar ni espiar partículas cuánticas).

En este sentido, ingenieros chinos de la Universidad de Nanjing en China, están desarrollando una red de comunicaciones cuánticas en el aire con drones como nodos, capaz de enviar y recibir fotones entrelazados en pleno vuelo durante 40 minutos y a 100 metros de altitud, cuyo peso es de 35 kg. Una alternativa móvil de bajo coste a una red basada en fibra, ‘red cuántica’ compuesta de drones, en lugar de satélites artificiales.

El entrelazamiento cuántico es uno de los fenómenos más desconcertantes de la mecánica cuántica: cuando dos partículas, como los átomos, los fotones o los electrones, se entrelazan, experimentan un vínculo inexplicable que se mantiene incluso si las partículas están en lados opuestos del universo.

Un problema clave con el desarrollo de redes cuánticas terrestres es la fragilidad del enredo; Al enviar fotones a través de redes de fibra óptica existentes, esto limita la distancia de transmisión y las velocidades de datos. Teniendo esto en cuenta, en los últimos años, los científicos han investigado cada vez más las redes cuánticas relacionadas con fotones transmitidos al aire libre.

Sin embargo, aún existen desafíos que incluyen la cobertura de todas las ubicaciones en tiempo real y la construcción de múltiples nodos, que pueden complementarse con la diversidad de drones modernos.

Fuente: IEEE Spectrum

Publicación del estudio: «Drone-based all-weather entanglement distribution».

Convierten proteínas a música y en música en proteínas

¿Quieres crear un nuevo tipo de proteína que pueda tener propiedades útiles? No hay problema. Sólo tararea alguna buena melodía.

Una sorprendente unión entre ciencia y arte, fue lograda por los investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), quienes han desarrollado un sistema para convertir las estructuras moleculares de las proteínas, los componentes básicos de todos los seres vivos, en un sonido audible que se asemeja a pasajes musicales. Luego, invirtiendo el proceso, pueden introducir algunas variaciones en la música y convertirla de nuevo en ‘nuevas proteínas’ nunca antes vistas en la naturaleza.

Aunque no es tan simple como crear una nueva proteína, el nuevo sistema se acerca. Proporciona una forma sistemática de traducir la secuencia de aminoácidos de una proteína en una secuencia musical, utilizando las propiedades físicas de las moléculas para determinar los sonidos. Aunque los sonidos se transponen para llevarlos dentro del rango audible para los humanos, los tonos y sus relaciones se basan en las frecuencias vibracionales reales de cada molécula de aminoácido, calculadas utilizando teorías de química cuántica.

El sistema fue desarrollado por Markus Buehler, el Profesor de Ingeniería de McAfee y jefe del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental del MIT, junto con el postdoc Chi Hua Yu y otros dos. Como se describe hoy en la revista ACS Nano, el sistema traduce los 20 tipos de aminoácidos encontrados en la naturaleza, que son los ‘bloques’ de construcción que se unen en cadenas para formar todas las proteínas, en una escala de 20 tonos.

Por lo que una larga secuencia de aminoácidos de cualquier proteína se convierte en una secuencia de notas.

Si bien esta escala suena poco familiar para las personas acostumbradas a las tradiciones musicales occidentales, los oyentes pueden reconocer fácilmente las relaciones y las diferencias después de familiarizarse con los sonidos.

Todo el concepto, explica Buehler, es lograr una mejor comprensión de las proteínas y de su amplia gama de variaciones. Las proteínas constituyen el material estructural de la piel, los huesos y los músculos, pero también son enzimas, moléculas de señalización, interruptores moleculares y una gran cantidad de otros materiales funcionales que conforman la maquinaria de todos los seres vivos.

Pero sus estructuras, incluida la forma en que se ‘pliegan’, forma que toman y que a menudo determinan sus funciones, son extremadamente complicadas. «Tienen su propio idioma, y ​​no sabemos cómo funciona«, dice.

Al traducir ese lenguaje a una forma diferente a la que los humanos están particularmente bien sintonizados, esperan obtener nuevos conocimientos sobre las relaciones y diferencias entre las variadas familias de proteínas, y utilizar esto como una forma de explorar los posibles ajustes y modificaciones de su estructura y función.

 

Fuente: MIT News

Articulo publicado en ACS Nano: «A Self-Consistent Sonification Method to Translate Amino Acid Sequences into Musical Compositions and Application in Protein Design Using Artificial Intelligence«.

‘No eres lo que crees que eres’ ¿Hay más células bacterianas que propias en el cuerpo?

Todos los organismos vivos están formados por células individuales e identificables, cuyo número, junto con su tamaño y tipo, definen en última instancia la estructura y las funciones de un organismo.

Es fácil, por ejemplo, saber el número exacto de células en organismo inferiores: por ejemplo, las bacterias y las levaduras están compuestas por células individuales, mientras que el gusano Caenorhabditis elegans adulto consta de exactamente 959 (hombres) o 1031 (hermafrodita) células somáticas.

En contraste, es más difícil determinar el número de células en organismos superiores, aunque presumiblemente está regulado por mecanismos más amplios de homeostasis, como la proliferación, diferenciación y muerte celular. Esto nos lleva a tener ciertas consideraciones, por ejemplo, la altura y masa corporal; aunque en general se esperaba que existiera un número conservado de células corporales entre los seres humanos, que se creía oscilaba entre 1012 y 1020 células. Valores rara vez respaldados por mediciones o cálculos.

Por ello, para calcular las células totales, tomaron un “hombre de referencia”, cuyo peso de 70 kg, entre 20-30 años y de 1.7 metros de altura. Esto porque, se aplican diferencias cuantitativas relativamente modestas para las mujeres debido a los característicos cambios en la masa corporal, el volumen sanguíneo y la microbiota genital. Así, considerando estos datos, nuestro “hombre de referencia” se encuentra formado en promedio por 30 trillones de células humanas. La gran mayoría de células humanas se encuentran en la sangre (glóbulos rojos), el 70% del total de las células corporales, seguido por células gliales (8%), células endoteliales (7%), fibroblastos dérmicos (5%), plaquetas (4%) y células de la médula ósea (2%). Otros 50 tipos de células representan el 3% restante.

Como sabemos, los microbios se encuentran en todo el cuerpo humano, principalmente en las superficies externas e internas, incluido el tracto gastrointestinal, la piel, la saliva, la mucosa oral y la conjuntiva. Por ello no era tan descabellado pensar que las células bacterianas dentro del cuerpo humano se encontraban en un rango de 10:1, es decir, 10 células bacterianas por cada célula humana, estimación realizada en 1972 por el microbiólogo Thomas Luckey.

Pero cuando se realizó un conteo real en el “hombre de referencia” utilizando técnicas más modernas como el análisis de ADN y resonancia magnética, Milo, Sender y Fuchs, hallaron que, la gran mayoría de la microbiota se localiza en el colon, con un estimado de 1014 bacterias, seguidas por las células bacterianas en la piel que se estiman en aproximadamente 1012 bacterias. También determinaron que 0.2 kg, es la contribución del peso del total del microbioma en un hombre promedio.

Al juntar todos estos cálculos, los investigadores propusieron una nueva proporción de células microbianas a humanas, de 1.3:1, y con una gran seguridad. Aún con estos nuevos cálculos, podemos notar que las células bacterianas siguen superando a las humanas.

“Creo que es bueno saberlo, pero en realidad, no le encuentro ningún significado biológico”.

*Esta publicación se realizó gracias al apoyo del Dr. Adrián Fernando Álvarez, Investigador Asociado del Departamento de Genética Molecular en el Instituto de Fisiología Celular en la UNAM.

Referencias:

  1. Bianconi, E., Piovesan, A., Facchin, F., Beraudi, A., Casadei, R., Frabetti, F., Vitale, L., Pelleri, M., Tassani, S., Piva, F., & Perez-Amodio, S. (2013). An estimation of the number of cells in the human body. Annals of human biology, 40(6), 463-471.
  2. Sender, R., Fuchs, S., & Milo, R. (2016). Revised estimates for the number of human and bacteria cells in the body. PLoS biology, 14(8), e1002533
  3. Abbott, A. (2016). Scientists bust myth that our bodies have more bacteria than human cells. Nature, 10.

 

Hasta 13 millones de toneladas de plásticos llegan al océano cada año

En el mundo, cada año se arrojan al océano entre cinco y 13 millones de toneladas de plásticos, y para 2050 la cantidad aumentará cinco veces, aseguran investigadores del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM.

El uso irresponsable de esos desechos rebasa cualquier esfuerzo de manejo adecuado, situación que se agrava por la acción bacteriana, el oxígeno atmosférico, la radiación ultravioleta y la fuerza mecánica de las olas, que provocan que el 99 por ciento del plástico se fragmente en partículas minúsculas e imperceptibles (de uno a cinco milímetros), conocidas como microplásticos, que afectan a las especies marinas y, en consecuencia, a todo el sistema biológico.

En México, y en la mayoría de los países de Latinoamérica, el estudio de microplásticos es incipiente, lo que hace difícil diagnosticar los daños que se producen. “Ya se han encontrado estas partículas en organismos acuáticos, por lo que inferimos que no sólo contaminan nuestros mares, sino también los alimentos marinos que consumimos, lo que representa un riesgo para la salud humana”, detalló Jorge Feliciano Ontiveros Cuadras, investigador del ICML.

Para promover el estudio de microplásticos en 14 países de la región, la Unidad Académica Mazatlán del ICML, con auspicio del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés), forma parte del proyecto “Fortalecimiento de la vigilancia y respuesta regional para entornos marinos y costeros sostenibles”.

El equipo de trabajo, conformado por Ana Carolina Ruiz Fernández, Jorge Feliciano Ontiveros Cuadras, Joan Albert Sánchez Cabeza, Raquel Briseño Dueñas, Federico Páez Osuna y Sergio Rendón Rodríguez, académicos del ICML, con la colaboración de Lorena Ríos-Mendoza, de la Universidad de Wisconsin Superior, en Estados Unidos, impulsaron el estudio para analizar, de diciembre de 2018 a enero de 2019, la arena de seis playas del sur de Sinaloa, y el agua superficial del Estero de Urías y la bahía de Mazatlán.

“Son de los primeros esfuerzos para estudiar la situación de estas partículas en nuestro país; estamos convencidos de que debemos conocer la magnitud del problema para implementar acciones que permitan reducir su ingreso a nuestras playas y sistemas acuáticos”, dijo Ontiveros Cuadras.

 

Microplástico en las playas

Los resultados indicaron que la concentración de microplásticos en las playas del sur de Sinaloa oscila entre una y 10 partículas por kilogramo de arena. Estos valores preliminares son considerablemente menores que los registrados en zonas costeras de otros países, como Estados Unidos (entre 13 y 51 partículas por kilogramo), Taiwán (entre cuatro y 532) y Alemania (entre 14 y 532 partículas por kilogramo).

En las aguas superficiales alrededor de Mazatlán, el promedio es de 2.3 partículas por metro cúbico, equivalente a una tercera parte de la concentración promedio registrada para el norte del Golfo de México (6.0 partículas m-3), y una décima parte en comparación con otros sitios del mundo, como Corea del Sur (211 partículas m-3).

“Pese a las bajas concentraciones, se confirma la presencia de estos contaminantes en nuestros ecosistemas costeros, así como su disponibilidad para ser transferidos al ser humano a través del consumo de recursos pesqueros”, revela el informe.

Los investigadores alertaron que las escorrentías con desechos plásticos se incrementan sustancialmente con las lluvias, por lo que es necesario continuar con el monitoreo de arenas y agua de mar durante la próxima temporada de lluvias, a fin de evaluar el estado de la contaminación en Mazatlán.

Como resultado del proyecto, se divulgó la carta compromiso “Por un Mazatlán Libre de Plásticos”, para alentar la participación ciudadana, del sector público, académico y privado, y generar un marco legal que limite el uso de plástico, además de llevar a cabo una labor de concientización y educación ambiental, de la que ya se obtuvieron las primeras firmas de apoyo.

Zona de baja presión en el Pacífico, con 40 por ciento de probabilidad para desarrollo ciclónico

La zona de baja presión, asociada a la onda tropical No. 11, que se localiza al sur de Lázaro Cárdenas, Michoacán, adquirió 40 por ciento de probabilidad para desarrollo ciclónico en 48 horas, informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

En su último aviso, el SMN indicó que el sistema se ubicaba a la 01:00 horas (tiempo del centro de México) a aproximadamente 170 kilómetros al Sur de Lázaro Cárdenas. Michoacán, con un desplazamiento hacia el oeste a 27 kilómetros por hora (km/h), vientos sostenidos de 30 km/h y rachas de 45 km/h.

Por otro lado, el organismo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) reportó que “Bárbara” se debilita a huracán categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, y se localiza a 2,190 km al oeste-suroeste de la Península de Baja California sin afectar al país.

Con mínima muestra de sangre proponen estudiar posible daño renal por diabetes

Desde hace 20 años, el Departamento de Física del Cinvestav ha estudiado con la técnica de espectroscopía fotoacústica las características ópticas y térmicas de cerámicos prehispánicos, productos agrícolas (maíz), alimenticios (aceites y tortillas) y hasta automotrices (aceites multigrados) para conocer sus propiedades térmicas u ópticas y determinar aspectos como sus posibles usos y mejoras.

Sin embargo, recientemente han incursionado en el análisis de sangre para establecer la evolución de una de las enfermedades que más afecta al país: la diabetes que, según datos de la Secretaría de Salud, afecta a más de 10 y ocho por ciento del total de mujeres y hombres en México, respectivamente.

De acuerdo con Alfredo Cruz Orea, parte de esta investigación, fue por medio de un grupo multidisciplinario e interinstitucional (con investigadores del IPN, como Cleva Villanueva, de la Escuela Superior de Medicina) que se decidió analizar muestras de sangre con diabetes tipo 1 (en un modelo animal) a través de la técnica de espectroscopía fotoacústica, con el objetivo valorar con mayor precisión la evolución de la enfermedad, en específico el desarrollo del daño renal.

Entre los resultados que el grupo multidisciplinario pudo obtener con la técnica de espectroscopía fotoacústica, figura la detección de una mayor presencia de hemoglobina glicosilada en las muestras del grupo con diabetes tipo 1, respecto al grupo control de animales sanos.

Pero lo que más llamó la atención fue que, a partir de un método llamado separación en la fase, los investigadores encontraron un elemento conocido como citocromo P-450, que es un indicador de la evolución del daño renal, una de las principales afectaciones relacionadas a la diabetes. Los resultados preliminares de este tipo de análisis serían importantes para determinar el posible daño de los riñones en los pacientes con diabetes.

“El análisis de sangre a través de la técnica de espectroscopía fotoacústica consiste en colocar una muestra no mayor a los 42 microlitros en una celda (de 85 milímetros cúbicos de volumen) que solo contenga el fluido y el aire que quedó confinado antes de cerrarla”, mencionó Lilia Ivonne Olvera Cano, parte del grupo de investigación.

Una vez que es sellada herméticamente la celda, con la muestra de sangre dentro de la misma, se le hace incidir un haz de luz modulado (17 pulsos por segundo), el cuál es absorbido por la muestra, generando un calentamiento periódico y por difusión de calor, un calentamiento en el aire encerrado en la celda, lo que a su vez genera una onda acústica, la cual es detectada por un micrófono y pasa a un sistema de amplificación para así obtener la señal fotoacústica que es proporcional al espectro de absorción óptico de la muestra.

Es allí donde el equipo encabezado por Cruz Orea detectó el citocromo P-450, el cual es difícil identificarlo con técnicas espectroscópicas convencionales, por lo que resultó de mucha importancia la tecnología fotoacústica, con la que cuenta el Cinvestav. Estos resultados podrían ser muy útiles en el estudio de la evolución de daño renal en pacientes con diabetes.

Si bien las muestras se realizaron en sangre con diabetes tipo 1, de acuerdo con los investigadores las pruebas se podrían replicar en el tipo 2; sin embargo, se eligió la primera debido a que es más fácil inducirla en el modelo animal, por lo que el siguiente paso es realizar el estudio con muestras de sangre humana, para lo que será necesario realizar acercamientos con hospitales a fin de realizar pruebas clínicas.

De replicarse los resultados del modelo animal en las muestras humanas, los investigadores propondrán llevar esta técnica de medición fotoacústica a las clínicas, donde podrá emplearse como pruebas complementarias para analizar criterios de evolución en diabetes. Para lo cual analizan desarrollar equipos más baratos, pero igual de efectivos a los que cuenta el Departamento de Física del Cinvestav.