Retransmisión:Degradación de ecosistemas y enfermedades emergentes

https://youtu.be/_nnaDlrImd4

 

Seminario Internacional Tópicos de Frontera en la Sustentabilidad 2020, con el tema: «Degradación de ecosistemas y enfermedades emergentes». transmisión en vivo desde el canal de Youtube: COUS UNAM
Participarán como ponentes el Dr. Gerardo Ceballos González, del Instituto de Ecología y el Dr. Gerardo Suzán Azpiri de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia.

El virus del SARS-CoV-2 no fue creado en un laboratorio

¿Puede alguien crear un virus que afecte a otro directamente? La respuesta es no, según Carlos Alberto Pantoja Melendez, académico de la Facultad de Medicina de la UNAM. Existe una gran cantidad de información en redes sociales y otros medios que desinforman a las personas más que informar, además de circular una serie de teorías insostenibles.

Al respecto, el investigador universitario recomendó ignorar noticias provenientes de fuentes dudosas y acudir sólo a aquellas confiables como son instituciones académicas, en este caso la UNAM o medios oficiales como la Secretaría de Salud.

Ser críticos

El investigador universitario recomendó ser siempre críticos y cuestionar todo. Por ejemplo, si se tiene una hipótesis se debe descartar todos los panoramas y buscar toda la información para llegar a una plausibilidad. Si esto no es posible, entonces no existe sustento.

Por ejemplo, si tuviéramos un reporte de un laboratorio que perdió cepas de viruela, y en otra región aparecen casos de esta enfermedad, entonces ahí sí existe una fuente de información y se da plausibilidad a la hipótesis.

Pero en otros casos, si no hay información al respecto en algún medio confiable (institución académica o fuente gubernamental), entonces no habrá forma de soportar una hipótesis.

“Pensar en estas ideas impulsadas por nuestros miedos no es muy buena idea y no es correcto”, enfatizó Carlos Alberto Pantoja. Es cierto que existe manipulación en los medios, y por ende hay desconfianza, pero las autoridades sanitarias están muy preocupadas y son quienes mejor información proporcionan.

Todos tenemos cierta atracción por esos temas, pero nos toca ser muy críticos y no desviarnos de lo importante, que es seguir las recomendaciones sanitarias para no contagiarse uno mismo ni a los demás.

Fake news abundan

Para ejemplificar una fake news, Pantoja Melendez recordó un caso en China, en donde algunas “fuentes informativas” publicaron que el virus había sido implantado por los estadounidenses en Wuhan. De acuerdo con esta información los americanos se hospedaron en lugares cercanos y ahí empezó el brote.

“Imagínense que alguien sabe de esto y tiene la capacidad de desarrollar un tipo de agente con esa capacidad, ¿no sabría que el virus se iba a retornar a su país? Justo ahora el mayor problema lo tienen los norteamericanos”.

Cuando se piensa en un ataque de liberación intencionada de agentes biológicos no se lanza en un sólo sitio, dijo el epidemiólogo, es implantado en varias regiones para que surjan varios brotes. “Es muy difícil pensar en un ataque con un diseño de este tipo (un sólo brote)”.

Estadísticamente esta teoría no tiene forma de sustentarse en números, no muestra una intención. “Los epidemiólogos realizamos análisis estadísticos y vemos comportamientos y patrones, en este momento sería muy evidente cuál es el objetivo buscado”.

El virus llegó a todo el mundo y ha contagiado a todos los sectores sociales, desde políticos hasta personas comunes. “Profesionalmente podría decir que no puede ser un virus diseñado como arma, porque nadie está libre de contagiarse”, concluyó.

Después de la cuarentena, abuelos no podrán cuidar a sus nietos por un largo tiempo

Al regresar a nuestras vidas tras el parón impuesto por la crisis del coronavirus deberemos modificar muchas de nuestras costumbres y una de los más arraigadas y que deberán cambiar tiene que ver con los niños, pues aunque se relajen las medidas sanitarias ellos deberán mantenerse alejados tanto de personas con padecimientos crónico-degenerativos como de los ancianos. “Eso es algo a no perder de vista”, indica la doctora Guadalupe Miranda Novales, profesora de Infectología en la Facultad de Medicina de la UNAM.

Pese a que los menores contagiados por la COVID-19 experimentan una versión muy atenuada de la enfermedad e incluso gran parte de ellos ni siquiera desarrollará síntomas, sí pueden transmitirla y ello es muy peligroso para ciertos grupos demográficos. “En algún punto volveremos a nuestra cotidianidad y perderemos el control brindado por las cuarentenas, por lo que diabéticos, hipertensos, asmáticos o gente con un sistema inmune comprometido, afecciones respiratorias crónicas o de la tercera edad no podrán estar a cargo de un niño. Desafortunadamente, esto incluye a los abuelitos”.

Esto podría representar un cambio radical en las dinámicas familiares actuales, ya que según la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social de 2017, en México los niños de cero a seis años no cuidados por su padres —sea por trabajo u otras razones— suelen ser encargados (en el 65.5 por ciento de las ocasiones) a sus abuelas. Debido a que esta opción es la más socorrida, hace un año el gobierno de López Obrador proponía eliminar el presupuesto asignado a las estancias infantiles y dar el dinero directamente a los abuelos, siempre y cuando ellos fueran los cuidadores de sus nietos.  

No obstante, esto deberá cambiar al menos en el corto y mediano plazo —apunta la doctora Miranda— pues el mayor problema planteado por la COVID-19 es que, por ser una enfermedad tan nueva, aún ignoramos cómo curarla, cuándo tendremos una vacuna o hasta si alguien ya recuperado puede contraerla de nuevo.

“Lo que sí sabemos es que entre a quienes la infección golpea con más fuerza están los ancianos y esto nos coloca en una situación triste: la de que los abuelitos no puedan visitar a sus nietos y viceversa. Deberemos mantener esta medida por un largo tiempo a fin de evitar que las personas mayores se lleguen a contagiar”.

Y no son pocos los especialistas que han llamado la atención sobre este hecho. El 10 de abril los CDC (Centers for Disease Control and Prevention) de EU advertían que, como los pacientes pediátricos presentan síntomas muy atenuados o incluso ninguno, los niños podrían tener un papel importante en la diseminación del virus y, además, propagarlo silenciosamente; justo una semana después The New England Journal of Medicine publicaba el editorial Transmisión asintomática, el talón de Aquiles de las estrategias actuales para controlar la COVID-19, donde abundaba al respecto.

Sobre este punto la doctora Miranda señala: “Los primeros estudios señalan que hasta un 25 por ciento de los niños serían asintomáticos, lo cual en sí dificulta la detección, y a esto se suma el que, en caso de presentarse la enfermedad en los menores, ésta puede pasar inadvertida. Quizá los padres vean a su hijo toser un poco o con flujo nasal por tres días y de pronto no, y por lo mismo piensen que todo fue un resfriado ligero, cuando en realidad podría tratarse de SARS-CoV-2 y el pequeño estaría diseminando el virus hasta por 20 días”.

A decir de la doctora Miranda, no falta mucho para que los niños regresen a las escuelas y a jugar en los parques, y esto es deseable, aunque también nos obliga a dar los pasos necesarios para ponernos de nuevo en marcha, pero sin dejar de cuidar la salud de todos aquellos con padecimientos crónicos y ni la de nuestros ancianos. 

Una incógnita por resolver

Un aspecto que desde un inicio desconcertó a los médicos fue lo poco agresivo que resultaba el SARS-CoV-2 con los niños ya que, por tratarse de un virus respiratorio, los especialistas esperaban un comportamiento similar al de la influenza, que suele generar cuadros graves, sobre todo en los menores de dos años.

“Sin embargo, al revisar el número de menores hospitalizados (en Ciudad de México no sobrepasan los cuatro) éste resultó tan bajo que los investigadores comenzaron a formular diversas hipótesis sobre el porqué”, explica la profesora Guadalupe Miranda.

Una teoría es que el SARS-CoV-2 requiere la enzima convertidora de angiotensina (receptor localizado principalmente en los pulmones) para adherirse a las células y entrar, pero como ésta se encuentra poco expresada en los menores, al patógeno se le dificulta causar daño. Otra es que el organismo de los infantes, al estar expuesto de forma continua a infecciones respiratorias no graves, ha aprendido a responder de mejor manera al coronavirus que los adultos.

La tercera propuesta —y la que más interesa a la académica— sugiere que el tipo específico de anticuerpos que se están formando en el cuerpo humano a esa edad puede contrarrestar al patógeno en etapas tempranas. “Si esto se corrobora y somos capaces de determinar cuáles de ellos logran detener la progresión del virus estaríamos cerca de obtener la tan ansiada vacuna”.

No obstante, la doctora Miranda pide no confiarse de este fenómeno y, ante cualquier sospecha de COVID-19, llevar al menor al Instituto Nacional de Pediatría, al Hospital Infantil de México o a la Unidad Médica de Alta Especialidad de Pediatría del IMSS, en Centro Médico. “Debemos estar atentos a la presencia de fiebre, irritabilidad en vez de cefalea, tos, rinorrea, escozor en la garganta, dolor general o rechazo al alimento, en especial si se dan algunos o todos juntos”.

Un aspecto que suele pasarse por alto y que no se debe descuidar —finaliza la académica— es el de hablar con los pequeños sobre sus dudas y miedos. “Se han hecho videos muy didácticos y claros, pero que no responden a interrogantes como ¿y qué sigue?, o ¿por qué no puedo ver a mis abuelos?, pues uno de los vicios que tenemos como adultos es el de querer explicarle a los niños todo sin detenernos un momento para escuchar cuáles son sus inquietudes”.

Fue el hombre quien creó las condiciones perfectas para esta pandemia: Gerardo Ceballos

Para el doctor Gerardo Ceballos no hay duda de que las enfermedades emergentes como el Covid-19 son resultado de la acelerada pérdida de flora y fauna en el mundo. “Mi equipo y yo llevamos años advirtiendo de que esto se nos venía encima, sobre que había una nueva pandemia en el horizonte, pero jamás imaginé que en mi tiempo de vida me tocaría ver una de tales proporciones”.

A fin de explicar cómo la biodiversidad sirve de cortafuegos a la propagación de los padecimientos zoonóticos (es decir, aquellos que saltan de los animales al humano), el investigador del Instituto de Ecología de la UNAM pide imaginar a un virus que llega a un entorno donde hay un 95 por ciento de especies a las que no puede infectar.

“Si eso sucede, al no encontrar fácilmente a individuos qué contagiar el patógeno se diluye pronto, pero cuando el hombre deforesta, contamina, introduce flora y fauna a nuevos ambientes, trafica con animales y perturba cuanto hábitat tiene enfrente, muchas especies no susceptibles al patógeno desaparecen, proliferan las que sí lo son y las epidemias corren rápido. En otras palabras, nosotros creamos las condiciones perfectas para que este nuevo virus se propagara con celeridad y diera pie a la crisis sanitaria global hoy vivida”.

El profesor Ceballos pertenece a un equipo de expertos que ya desde en 2015 alertaba de que el planeta estaba entrando en la sexta extinción masiva de su historia, que la variedad biológica estaba desapareciendo a un ritmo entre 100 y tres mil veces más rápido de lo normal, y que en esta ocasión el responsable no era un meteorito —como el que borró del mapa a los dinosaurios—, sino el humano.

“Todas estas plantas y animales brindan servicios ambientales necesarios para existir: de ellos depende la cantidad y calidad del agua que tenemos o el balance adecuado de gases en el aire que respiramos. Podemos decir, ¡qué triste que se extingan los orangutanes o las ardillas voladoras gigantes!, pero eso a mí no me afecta, y no podríamos estar más equivocados”.

Para entender la magnitud del problema, el académico pide imaginar a este complejo entramado de vida como un muro protector del cual, cada que se extingue una especie, es como si se retirara un ladrillo. “Aunque al principio no parezca mucho, al sumarse los huecos nos entrará más frío, humedad, polvo y ventiscas y, llegados a cierto punto, la pared colapsará y se nos vendrá encima”.

El 6 de mayo de 2019 la ONU alertaba (a través del IPBES) que enfrentamos una amenaza igual o más apremiante que la del cambio climático: la inminente extinción de más de un millón de especies, algo jamás visto desde que el humano camina por la Tierra. “Una de las consecuencias de esta pérdida de biodiversidad es la aparición de nuevas enfermedades. No ha pasado un año desde que recibimos aquel aviso y ya nos tiene en jaque una pandemia. Eso no es casual”.

La conducta humana y no un laboratorio, la responsable

El 14 de abril, en el Washington Post, el columnista Josh Rogin sugería que el SARS-CoV-2 habría sido creado en el Instituto de Virología de Wuhan, y presentaba como evidencia un par de cables de 2018 donde personal diplomático de Estados Unidos señalaba los diversos experimentos realizados con cepas de coronavirus y la poca seguridad observada entonces en el complejo chino.

Para el doctor Ceballos el trasfondo de esta versión es un sinsentido, en especial porque el SARS-CoV-2 ha sido estudiado a detalle, su genoma secuenciado y todos los datos genéticos indican lo mismo: es muy parecido al RaTG13 (virus presente en los murciélagos Rhinolophus affinis), con una similitud entre ambos del 96 por ciento.

“Si la semejanza fuera del 99.9 por ciento podríamos sospechar de una manipulación de laboratorio, pero crear el cuatro por ciento de una cadena es científica y tecnológicamente imposible. Me sorprende que haya periódicos que se decanten por estas versiones sin considerar no sólo que el salto de padecimientos del animal al hombre es común y ha pasado antes —como con la peste negra o la gripe española—, sino que este fenómeno se ha acelerado a tal grado que hemos visto esto más de 100 veces en los últimos 40 años, como dan testimonio el SARS, el MERS o la fiebre de Lassa”.

Por ello, en vez de atender a teorías conspiranoicas, el experto pide no apartar la mira de las prácticas que en realidad habrían detonado no sólo la nueva enfermedad, sino su expansión desbordada: la explotación de especies y la alteración antropogénica de los hábitats.

Casi todas las investigaciones coinciden en que el nuevo coronavirus saltó por primera vez del animal al hombre en el Mercado Mayorista de Mariscos del sur de China (en Wuhan), un wet market donde además de peces se vendían ciervos, serpientes, castores, puercoespines, cocodrilos y demás fauna cazada ilegalmente, hecho que, para el profesor Ceballos, revela un punto neural de esta crisis.

“Para quien no tenga idea de cómo es un mercado húmedo, son sitios dantescos donde se colocan jaulas unas encima de las otras y donde es común ver a gatos y perros hacinados y defecando sobre mapaches o la criatura que en suerte le tocó estar debajo (por dar un ejemplo). Al centro suele haber un gran canalón por donde corre sin cesar un líquido fétido formado por la sangre y los detritos de estas criaturas, porque además estos seres son destazados ahí mismo”.

A decir del académico, sólo basta hacer la sumatoria: fauna doméstica y silvestre conviviendo una al lado de otra, entornos insalubres y un vaivén de humanos. En tal escenario, en algún punto un virus o una bacteria de los animales mutará y saltará al hombre.

Desde 2017 el doctor Ceballos viene impulsando la iniciativa global Stop Extinction con el objetivo de sumar a gobiernos y empresas contra la desaparición masiva de especies. Hasta arriba de la lista de acciones planteadas está el poner freno al tráfico ilegal de especies, algo que —dice— no sería tan difícil de conseguir de lograrse la adhesión irrestricta de China, ya que tan sólo si este país evita dicha práctica el problema se reduciría en un 70 por ciento, “y si logramos convencer a Vietnam e Indonesia el porcentaje sería casi del cien”.

No obstante, el especialista sabe que esto implica ir de frente contra un negocio que emplea a 14 millones de individuos, que vende más de 100 millones de ejemplares animales al año y que genera ganancias anuales de 75 mil mmdd (más que todo el mercado ganadero de los EU), por lo que anticipa una tarea nada fácil.

“Suele creerse que el wet market de Wuhan era un lugar para gente pobre y es mentira, quienes compraban ahí eran personas pudientes que podía desembolsar 100 dólares por una sopa de pangolín o hasta 100 mil dólares por un kilo de buche de totoaba. En China hay 300 millones de ricos y una clase media numerosa y boyante; de ahí que sea tan difícil desarticular esto, hablamos de mucho dinero”.

Vecindades peligrosas

Ciervos japoneses deambulando por una semidesierta ciudad de Nara; linces en un parque León, Guanajuato; pumas en Santiago de Chile, o jabalíes de paseo en una Barcelona sin gente son algunas de las notas que han acaparado titulares en estos días y, para el doctor Ceballos, son una señal preocupante de lo próxima que está la fauna salvaje de las áreas urbanas, del hombre y sus mascotas.

“Al extenderse así, el hombre y la fauna doméstica se han puesto en una cercanía riesgosa con los animales silvestres y ello favorece que las enfermedades rompan la barrera que suele haber entre especies. Un ejemplo que nos toca de cerca es el de los jaguares, que se están contagiando del moquillo típico de los perros, y se están muriendo”.

Hace pocos días The New York Times dio a conocer que avispones gigantes asiáticos (insectos endémicos de Japón) acababan de llegar a Estados Unidos, lo cual encendió alarmas no sólo por su presencia en un sitio al cual no pertenecen, sino porque ponen en riesgo a la muy mermada población de abejas en América. “Cada que se da uno de estos eventos se altera el equilibrio natural y es más factible que surjan nuevos padecimientos y corran sin freno”, dice el académico.

“Ello explica que, en estos momentos, al norte de México, haya un brote muy peligroso de fiebre hemorrágica que afecta a los conejos domésticos y amenaza con extinguir a los nativos, o que en China se estén reportando cada vez más casos de hantavirus, enfermedad infecciosa que brincó de los ratones silvestres al ser humano”.

En repetidas ocasiones, Gerardo Ceballos ha planteado que esta pérdida acelerada de especies, la alteración constante de los hábitats y el cambio climático pueden llevarnos a un colapso de la civilización.

“No es exagerar, es un escenario factible y sobre el que deberíamos reflexionar; la crisis del coronavirus nos obliga a ello. Si nos ponemos a pensar ignoramos si, una vez terminada la pandemia, lograremos mantener la coherencia económica, política y social de México, ya no digamos la del mundo. Mucho temo que el golpe en términos financieros y de vidas humanas sea tan fuerte que estemos a punto de ver movimientos civiles de violencia no registrados en 100 años”.

No obstante —lamenta el docente—, mientras nos distraemos con otras cosas, muy en segundo plano avanzan peligros en los que no reparamos, como el de una infección de las ranas que entró a los Estados Unidos debido al tráfico ilegal y que ha provocado no sólo la desaparición de 200 especies de estos anfibios, sino una merma de hasta el 90 por ciento en sus poblaciones, o una enfermedad propia de las salamandras que se corrió de Asia a Europa, que estaría por llegar a América y que, una vez aquí, prácticamente evaporaría a las variedades endémicas mexicanas.

“Cada que desaparece una planta o un animal no hay marcha atrás, nos vemos afectados todos y el daño es irreversible. En este aspecto las extinciones son más graves que el cambio climático, pues éste todavía se puede revertir, una especie que se va ya nunca regresa”.

Algo que ya se venía venir

En la prensa de todo el mundo es cliché llamar a la crisis del Covid-19 “un cisne negro” (es decir, un evento inesperado, catastrófico y difícil de predecir), algo que para el autor de dicho concepto, Nassim Nicholas Taleb, es “erróneo y exasperante” pues desde hace tiempo los científicos vislumbraban una gran pandemia en el corto plazo y exigían tomar previsiones. “En todo caso esto es un cisne blanco”, corrige el profesor del Instituto de Ciencias Matemáticas de la NYU.

Al respecto, el doctor Ceballos recuerda que, ya en 2007, un equipo de médicos hongkoneses publicó un artículo que advertía, con todas sus letras y desde la primera página, sobre grandes reservorios de coronavirus similares al SARS-CoV en murciélagos de herradura, los cuales, aunados a la presencia de mercados húmedos por toda China, estaban gestando las condiciones ideales para el surgimiento de una pandemia igual o peor a la vivida en 2003, con el SARS.

“Ya nos habíamos arriesgado con esa primera epidemia del síndrome respiratorio agudo severo, que fue muy grave y más mortal que ésta, aunque menos virulenta y se logró contener, y lo mismo pasó con el MERS. Lamentablemente no aprendimos la lección y estamos aquí”.

También hay otro artículo titulado Inevitable or avoidable? —igual de 2007— donde el doctor Philip Hunter preguntaba si estamos listos para el siguiente gran evento pandémico y concluía diciendo: “Por demasiado tiempo hemos soslayado el desarrollo de estrategias para responder a emergencias de salud pública y las comunidades tienen muy poco equipo para enfrentar epidemias súbitas, no se diga ya una pandemia global. Ojalá el espectro de una pandemia devastadora e inminente aniquile esta falsa sensación de seguridad y haga que las mentes y presupuestos de los gobiernos, y de las comunidades de investigación, se concentren en prevenir el siguiente gran azote”.

Pese a las muchas advertencias de que algo así se venía, nada se hizo y ello ha generado severas críticas de personajes públicos como Nassim Nicholas Taleb, Bill Gates, Jane Goodall o Jared Diamond, quienes coinciden al señalar que ésta es la primera de muchas pandemias, una noción con la que el profesor Ceballos no comulga.

“Cuando encontremos una vacuna podremos retomar nuestras vidas como bien podamos, aunque el impacto social y económico durará años; espero que el sistema no colapse. Cuando digo que discrepo es porque no podemos darnos el lujo de pensar que ésta es la primera de muchas pandemias que se avecinan. Si salimos de aquí deberemos verla como una última llamada de atención; no creo que tengamos la capacidad de brincar más eventos similares a futuro”.

De la UNAM, casi la mitad de las enfermeras en México


En México existen alrededor de 315 mil enfermeras y enfermeros, casi la mitad egresados de la UNAM, pero hacen falta 350 mil más para cubrir el déficit generado por esta pandemia y estar en condiciones de atender a los afectados, afirmó Rosa Amarilis Zárate Grajales, directora de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia (ENEO) de la UNAM.

En una población de más de 120 millones de personas, actualmente hay cerca de 2.4 de estos profesionales de la salud por cada mil habitantes, cuando deberíamos tener por lo menos 4.4, recalcó la especialista.

Zárate Grajales indicó que anualmente egresan a nivel nacional 20 mil estudiantes de enfermería, de los cuales mil 200 son de la UNAM. En esta casa de estudios es una de las 10 carreras con alta demanda, que se ofrece en la ENEO y las FES Zaragoza e Iztacala, dijo a propósito del Día Internacional de la Enfermera, que se conmemora mañana 12 de mayo, con el lema “Llevando al mundo hacia la salud”.

Cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el 2020 como primer Año Internacional del Personal de Enfermería y de Partería, nadie imaginó que enfrentarían el reto vocacional más agudo, subrayó.

Asimismo, refirió que de acuerdo con los registros de la Secretaría de Salud, entre 40 y 50 por ciento de las enfermeras cuentan con título y cédula de licenciatura, y el resto pertenece al sistema educativo técnico; son menos, en cambio, las que han obtenido una maestría o un doctorado.

“En nuestro país, el personal de enfermería ocupa cerca del 50 por ciento del total de los trabajadores del sistema de salud; en el mundo representan el 59 por ciento”, agregó la directora de la ENEO.

Todas vs. COVID-19

Más adelante, sostuvo que todas las enfermeras y enfermeros de este país trabajan contra la COVID-19, salvo quienes se encuentran en actividad docente.

“En la elaboración de políticas, manuales, investigación, docencia, atención… están en la primera línea de batalla, ya sea en centros comunitarios, en centros de atención vía telefónica o en los hospitales COVID”, puntualizó.

También hizo mención de la labor de alumnos de posgrado, quienes realizan alguna especialización, y de los pasantes en servicio social, que atendieron la convocatoria para acudir a instituciones de salud para colaborar en ellas “con todas las prestaciones”.

“Desde la UNAM, hemos luchado para que se reconozca a la enfermería como una disciplina con un rol ampliado de la práctica profesional, que ha avanzado hacia el posgrado; para que tenga visibilidad como una actividad de alto riesgo, que requiere mucha sensibilidad, no sólo conocimiento científico”, resaltó.

Rosa Amarilis Zárate consideró que el miedo, el temor, la impotencia y el desconocimiento han llevado a algunas personas a agredir al personal de enfermería, pero eso está cambiando.

“Cada vez son menos porque es más la población solidaria que nos apoya y reconoce, que aplaude, canta, que nos alimenta y ofrece habitaciones y transporte”, concluyó.

2020, año internacional

El 2020 fue declarado como Año Internacional del Personal de Enfermería y de Partería por marcar el bicentenario del nacimiento de Florence Nightingale, la fundadora de la enfermería moderna. Ella consiguió, en el siglo XIX que los enfermos estuvieran atendidos las 24 horas. Fue matemática y utilizó la información que recopilaba para analizarla estadísticamente.

Realizaba rondas a la luz de un candil, por lo que la llamaron “La dama de la lámpara”. Resumió en cinco puntos sus mejoras en higiene y cuidado sanitario para asegurar la salubridad: aire puro, agua pura, desagües eficaces, luz y limpieza, sobre todo de manos.

El Dr. William Lee nos aclara el misterio de los “ovnis” del Pentágono


El mundo está inmerso en la crisis sanitaria de la COVID-19, los servicios de salud trabajan al límite de sus capacidades, los investigadores buscan una vacuna en sus laboratorios. Y ¿qué hace el Pentágono? Libera tres videos en los que aparecen “fenómenos áereos inexplicables”.

En un comunicado señaló que la secretaría de Defensa de los Estados Unidos decidió publicar estos tres videos, a finales de abril de 2020, “para evitar los malentendidos que pudieran surgir después de que estas imágenes fueran filtradas y comenzaran a circular en internet”.

Los medios de comunicación y las redes sociales le dieron amplia difusión al tema. La audiencia se hacía las mismas preguntas: ¿habrá vida más allá de nuestra galaxia?, ¿nos están vigilando?, ¿hay extraterrestres? Y como siempre, la ciencia tiene respuestas para todo.

El Dr. William Lee, coordinador de la Investigación Científica de la UNAM, en entrevista con UNAM Global, señaló que “la gente siempre está inquieta cuando ve cosas que no entiende y siempre hay una explicación mucho más sencilla, que pensar que es una cosa no identificada, un extraterrestre que nos vino a visitar”.

Indicó que lo difundido por el Pentágono es un video de una cámara que está en un avión o en un dron. Son cámaras que están montadas en cápsulas protectoras para protegerlas de los elementos: del viento, la humedad, etcétera, y en un extremo de las cápsulas tienen una ventana para que la cámara pueda ver hacia fuera. Estas cámaras están diseñadas para poder amarrarse a un objeto y no perderlo de vista, tomando en cuenta que el objeto se puede estar moviendo y el avión o el dron se está moviendo. Tienen un sistema de rotación y de ajuste para compensar los movimientos del avión que lleva la cámara y de que el objeto en cuestión se esté desplazando también.

Agregó que rotan sobre varios ejes, “imagínenlo como un cilindro donde está la cámara dentro y en un extremo hay una ventana que no está alineada con el eje del cilindro, está a un ángulo oblicuo, entonces, la montura se mueve y la cámara rota y la ventana rota. Entonces, la ventanita se puede mover alrededor de la punta del cilindro donde está la cámara, y la cámara en sí registra la imagen de lo que está viendo, pero también registra cualquier reflejo, sombra o destello de distracción defecto de cámara, porque la luz tiene que pasar por la ventana externa y por la óptica de la cámara”.

Precisó que en el video lo que se ve es que el objeto volador está rotando y eso se toma como una señal de que está siendo por su propio impulso y que está cambiando de dirección, etcétera. Lo que está rotando es el tubo que contiene la cámara y la ventanita.

Una manera de comprobar esto es cómo está cambiando el brillo de fondo de la imagen. Afirmó que “en la imagen se ve un puntito que se supone que es el objeto volador, se ve el horizonte y se ven nubes. Si tú eliminas de la imagen el objeto volador y el horizonte queda un fondo que es el reflejo de la luz que está pasando por la óptica, por la ventana y por la cámara. Y ese fondo tiene un brillo, por la luz reflejada, y lo que muestra el video es que el brillo del fondo gira junto con el objeto volador, lo cual demuestra que viene de la cámara, no del objeto”.

Añadió que en el video de mejor calidad en la imagen y sobre todo en el muestreo en el tiempo (el número de cuadros por segundo que trae) se puede ver claro que esto sí es un objeto volador, indudablemente; probablemente es otro avión. Lo que no está haciendo es esos movimientos súbitos de cambio de dirección que aparentan en la cámara, eso son del artefacto de la cámara que está tomando la imagen.

El ex director del Instituto de Astronomía de la UNAM acotó que a la gente siempre le gusta creer en cosas. “Siempre es más fácil decir que alguien está escondiendo algo, que hay un complot a decir que es una bobada por un vidrio que está en frente de la cámara. Eso no es tan emocionante, pero pues es lo que pasó. Creo que el fondo es que además son cámaras que frecuentemente no están tomando la imagen en el visible. Si tú tomas una imagen de un avión con un visible, como vemos con los ojos, pues ves la forma del avión y ves un brillo donde están los motores. Muchas veces esas cámaras no ven en luz visible, están viendo en luz infrarroja, y lo que ven es el calor, y entonces los motores brillan muchísimo más que el resto del artefacto, del avión, del helicóptero, de lo que sea.

Concluyó que se ven muy distintos a que si se vieran con una cámara normal, “como ven nuestros ojos. Entonces, eso también saca de onda, porque dices que eso no es un avión, que son dos puntitos. ¡Pues sí!, el avión tiene dos motores que están mucho más calientes que el resto del avión, por eso la cámara lo ve nada más como dos puntitos”.

El personal de salud ante la pandemia


Si una figura ha tomado relevancia durante la pandemia ha sido la de los médicos, enfermeras, camilleros e intendentes en los hospitales.

Turnos dobles, jornadas de 24 horas, médicos y enfermeras con marcas en la cara provocadas por las mascarillas, medidas extremas de higiene, profesionales de la salud contagiados o fallecidos por la enfermedad y súplicas a los colegas del mundo para evitar muertes, son parte de las noticias que leemos y vemos a diario.

La frase, o hashtag, “quédate en casa” ya es parte de nuestro día a día en este periodo de cuarentena. ¿Cómo están viviendo la pandemia los médicos mexicanos?, ¿cómo están reaccionando sus pacientes?, ¿qué piensan los familiares de los profesionales de la salud?, ¿tienen miedo de contagiarse?

UNAM Global conversó con tres profesionales de la salud para saber cómo ha cambiado su dinámica laboral ante la contingencia sanitaria y cuáles son sus expectativas en los siguientes días.

“Esta enfermedad ha venido a sacarnos de un estado de pasividad en el sistema”

La doctora Verónica Román Salgado es médico general en el IMSS, estudió medicina porque le apasionaba desde muy pequeña. Aunque sus padres no eran médicos tuvo contacto con hospitales porque ellos trabajaron en uno. “Desde niña me influyeron los programas de médicos. Me llamó la atención poder ayudar, brindar mi apoyo, en un momento vulnerable para el ser humano. Eso ha sido lo que siempre me ha gustado de mi profesión y por la cual la elegí de inicio”.

Antes de que la epidemia por coronavirus llegara a México, el día laboral de la doctora consistía en dar consulta a sus pacientes: “nada fuera de lo normal, como gripas, por ejemplo. Sí había urgencias pero no estaba tan lleno como ahora”.

“Los pacientes están llegando con muchísimo miedo, están en pánico, y nos ha afectado que llegan pacientes prácticamente enviados de sus lugares de trabajo porque tienen tos o alguna sintomatología de la vía aérea, ello hace que se llenen los servicios de urgencias”.

En el hogar de la doctora Román han tomado medidas para evitar contagios: “no hay tanto miedo de que nos contagiemos, en nuestra familia no hay enfermedades que disminuyan el sistema inmunológico. Hasta el momento mi familia se encuentra tranquila. Mi mamá es adulto mayor pero ella sí se mantiene en cuarentena, no sale para nada”.

“Tengo contacto con pacientes por ello tomo medidas de higiene. Al llegar a casa lavo mi ropa inmediatamente y me baño antes de tener contacto con cualquier otra persona de la casa”.

La médica acepta que sí hay miedo al contagio entre colegas, aunque toda la plantilla de profesionales está completa en su lugar de trabajo. Considera que esta pandemia “ha venido a sacarnos de un estado de pasividad en el sistema”.

Espera que la gráfica de los casos confirmados y de contagio comience a bajar si la cuarentena se mantiene en los días siguientes como hasta ahora, en donde las personas sólo están saliendo para lo más indispensable.

Finalmente, exhorta a la población a seguir las indicaciones de las autoridades y a mantener la calma para evitar que el estrés disminuya el sistema inmune y se pueda presentar algún padecimiento.

“Los familiares casi no se dan cuenta de cómo es tu entorno laboral”

Mirses Lázaro Jarquín es una joven médica originaria del estado de Veracruz. Colabora en el Hospital de Pemex y es especialista en cirugía general.

Un día normal de trabajo para Mirses, antes de la pandemia, era entrar a la 06:45 de la mañana, entregar a pacientes a quienes se les realizarían estudios, luego asistía a clases y entre 09:00 y 14:30 hacía estudios de endoscopía y colonoscopía. Cuando era un día de cirugía dependía del turno.

A partir de la contingencia sanitaria se suspendieron los estudios programados para no tener riesgo de contagio, sólo se están atendiendo urgencias reales y se comenzó a trabajar por guardia.

Entre los compañeros de la médica se han redoblado todas las medidas de higiene y se usa equipo de protección.

¿Tienes miedo al contagio?: “Sí y no. La mayoría de mis compañeros somos personas jóvenes, no tenemos probabilidades de ser casos graves (en caso de contagio). No tenemos miedo pero sí más precaución y más conciencia para no contagiar, sobre todo a nuestros familiares”, comenta.

La familia de la doctora le pide tener cuidado con todo. “Los familiares casi no se dan cuenta de cómo es tu entorno. Ellos te ven cansado, cómo trabajas, pero nunca se dan idea de qué es tu trabajo”.

Ni siquiera los amigos de los médicos saben cómo son las jornadas, “saben que eres médico y que nunca estás disponible”.

La doctora Lázaro indica que el coronavirus sí es una enfermedad grave, por tanto, quienes tienen la información sobre lo que sucede son los epidemiólogos, neumólogos e infectólogos. “La crisis podría venir en los siguientes días en los cuáles se tratará de ‘aplanar’ la curva de contagio”.

La cirujana prevé que las siguientes semanas serán decisivas, por ello recomienda mucha higiene y estar informados, finalmente.

“El médico tiene nobleza y virtudes para dar, ayudar y entregarse”

El doctor Pedro Coello Jaime es médico general en el Hospital de San Juan del Río, Querétaro, es egresado de la Universidad Autónoma de Guadalajara y está adscrito al Departamento de Calidad donde se encarga de ver expedientes clínicos, checar que el personal asista debidamente uniformado, entre otras tareas.

Antes de la contingencia, la vida en el hospital era tranquila aunque se tenían ciertas dudas sobre si el coronavirus nos afectaría, recuerda: “Ha bajado totalmente la afluencia al hospital, se han cancelado los servicios de consulta externa y los servicios de cirugías programadas de especialidades”.

Hay menos médicos porque se han retirado los doctores mayores de 60 años o compañeras que están amamantando, “somos una plantilla menor los que estamos disponibles, pero al pie del cañón”.

En cuanto a la reacción de los pacientes por la pandemia, en su mayoría lo han hecho de forma consciente, han dejado de asistir al hospital a tomas de laboratorio o consulta, porque previamente se les informó que se les reprogramaría en el mes de abril. En urgencias se ha restringido el acceso a un paciente y un familiar, explica.

Para prevenir contagios, los cuidados y medidas preventivas han aumentado, “cuando llego con mi esposa y mi hija me quito la ropa quirúrgica, la pongo a lavar en el momento. Si voy a comer o a abrazar a mi hija, me lavo bien las manos y la cara”.

“No tengo miedo al contagio”, dice tajante el doctor, aunque su perspectiva para los siguientes días es que crecerá el pánico entre la población, pero estaremos en urgencias al pie del cañón recibiendo a los pacientes, evaluándolos, ayudándolos.

“Mi ideología es apoyar, servir. Sé que soy administrativo pero por el cariño que le tengo a mi institución estaré ahí para darlo todo por el paciente”.

Pedro estudió medicina porque su papá es médico, lo recuerda yendo a consultas y cirugías. En la escuela preparatoria, un maestro le contagió la fascinación por la medicina. “Yo creo que el médico, independientemente de su especialidad, tiene nobleza y virtudes para dar, ayudar y entregarse”.

Pide a sus colegas del personal de salud (médicos, enfermeras, camilleros, intendencia y directivos) ser conscientes de que están ante un gran problema, cooperar, dejar se quejarse, no crear divisiones y exigir estar seguros para poder darlo todo”.

Videos del Pentágono sobre “ovnis”, sin explicación contundente


El departamento de Defensa de los Estados Unidos difundió, hace unos días, tres videos que muestran fenómenos aéreos clasificados como desconocidos. La decisión de hacerlo, según la fuente que los liberó, es evitar que, debido a filtraciones previas de los mismos, los videos sean malinterpretados o modificados.

De acuerdo con Alejandro Farah Simón, del Instituto de Astronomía de la UNAM, al observar el cielo o el firmamento y percatarnos de la presencia de algo que antes no estaba ahí, la curiosidad emerge e impulsa a cuestionarse sobre el origen de ese objeto. ¿Para qué servirá, cuál es su propósito, será un fenómeno natural o será un objeto hecho por el ser humano?

Muchos de nosotros hemos visto alguno de estos objetos en el cielo que no hemos podido identificar. Pudo ser un globo atmosférico, un satélite de telecomunicaciones iluminado por el Sol, incluso algún pedazo de asteroide, cometa o basura espacial, desintegrado por su entrada a la atmósfera a muy alta velocidad. Sin embargo, “es probable que nunca se pueda saber qué fue en realidad, que no haya explicación contundente de qué fue lo que observaron”, refirió.

Flir, GoFast y Gimbal son los nombres de estos tres videos que tal vez su misterio no pueda ser descifrado, “la evidencia que muestran no permite obtener una conclusión veraz de los mismos”, señaló Farah.

Cuatro linajes de la COVID-19 rondan por el mundo

El virus de la COVID-19 ha evolucionado y se ha agrupado en cuatro clados: G, S, V, O que comúnmente se llaman grupos A, B, C y O. A partir del nacimiento de la COVID-19 en Wuhan, China, el virus ha evolucionado y se han agrupado en cuatro clados: G, S, V, O que comúnmente se llaman grupos A, B, C y O (otros).

Un árbol filogenético es un esquema que narra la historia, muestra el ancestro común y cómo se diversifica una especie en función de las variaciones de sus secuencias. El clado es una ramificación que se obtiene de este árbol, explicó en entrevista Rocío Tirado Mendoza, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Se han registrado cerca de 17 mil 205 secuencias de pacientes en diferentes regiones del mundo, lo que ha permitido estudiar al virus y detectar estas variaciones asociadas al origen en el sitio geográfico.

Ubicación geográfica

En entrevista para UNAM Global, la especialista indicó que las variantes están repartidas en diferentes partes del mundo. Por ejemplo, el grupo A, correspondiente al clado G, se encuentra en Wuhan, China y otras regiones como Japón, Estados Unidos y Australia.

Este clado contiene las variantes que presentan cambios en la secuencia del gen que codifica para la “spike” que se encuentra en la superficie del virus y es la que permite ingresar a las células que infecta.

El Grupo B, asociado al clado S, se ha encontrado en Wuhan y algunas regiones en el este de China, Estados Unidos, Canadá, México, Italia, Alemania y Francia. En este clado, las variantes en secuencia se localizan en el gen ORF-8a/b.

Por último, el grupo C correspondiente el clado V, se ha repartido en Europa: Francia, Italia, Suiza, Inglaterra; en Estados Unidos, sobre todo en California; y algunos países de Asia: Singapur y Corea del Sur.

Para este último clado, las variantes en secuencia se han identificado en el gen que codifica para la proteína NS3 (proteasa). México tiene la circulación de los linajes A y B y probablemente tiene un origen europeo.

Esto no significa que las otras variantes no circulen en todas las regiones, pero sí que una variante sea mucho más eficiente en el proceso para replicarse o adaptarse en una población. “Por eso es más abundante en ciertos lugares”.

Armar un árbol filogenético permite a los científicos establecer cómo se mueve el virus geográficamente y cómo migran en las diferentes regiones del mundo, y así diseñar una vacuna que pueda abarcar la variante o variantes de mayor distribución geográfica.

¿Cómo afectan estas variantes?

La COVID-19 es una enfermedad nueva que todavía se encuentra en investigación. Hasta el momento se desconoce el impacto en el organismo de cada clado, es decir, si alguno se relaciona con severidad de la enfermedad. Éste podría ser otro factor de por qué algunas personas mayores han superado el virus, y otras jóvenes resulten bastante afectadas, además de su sistema inmunológico.

Igualmente podría darse el caso que algún paciente haya sido infectado por más de una variante, esto podría ser otro punto importante en el impacto de la gravedad de la enfermedad, explicó Rocío Tirado.

Una vacuna

En el mundo se desarrollan 90 propuestas de vacuna para el SARS-CoV-2, de las cuáles sólo seis están en prueba, de estas tres se encuentran en fase clínica. No obstante, “no sabemos si para estos prototipos se han tomado en cuenta las variantes, es decir que la misma vacuna proteja todos los clados”.

De hecho, sería bueno que buscarán abarcar el mayor número de variantes en el diseño de vacunas para tratar de conferir protección en humanos, aunque todavía falta tiempo, enfatizó la académica universitaria.

Los más avanzados son Estados Unidos, China y Reino Unido, que trabajan en una vacuna que se encuentra en fase uno, utilizan tecnología de nueva generación. Por ejemplo, el país norteamericano trabaja en una técnica con nano partículas, y en el caso del país asiático y de Reino Unido, usan vectores virales.

Ambos tienen estrategias muy diferentes, pero saben que el gen de interés es el que codifica para la proteína S, que es la puerta de entrada del SARS-CoV-2 hacia el organismo, concluyó la especialista en el tema.

UNAM crea hisopos biodegradables para diagnosticar prueba de la COVID-19

A partir de la pandemia, los insumos con los cuales se realiza el diagnóstico para la COVID-19 han escaseado, entre éstos, se encuentran los hisopos. Por tal motivo, la UNAM desarrolló un prototipo que a diferencia de los clásicos, es biodegradable y se desintegra en aproximadamente 90 días.

Celia Sánchez Pérez, investigadora del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT) de la UNAM, y líder del proyecto, explicó en entrevista que los hisopos son usados para recolectar una muestra de células, a través de un frotamiento de la mucosa faringea, tanto vía nasal como oral.

Se trata de un desarrollo en impresión 3D. “Es una técnica muy versátil que actualmente se usa de manera muy recurrente y rápida para realizar diferentes diseños”. Con la ayuda de Alma León Hernández, estudiante del doctorado en ingeniería eléctrica, lograron crear el diseño.

Sánchez Pérez explicó que los hisopos fueron hechos sin pretensión de replicar los ya existentes, sino más bien para simplificar su fabricación manteniendo sus características requeridas para su uso. Desarrollaron dos versiones: vía nasal y vía oral.

Lograron utilizar un material llamado biocompatible, es decir, que no daña ni causa alguna reacción en el organismo humano, además de ser amigable con el medio ambiente.

Los hisopos comerciales son bastoncillos con fibras hiladas poliméricas, específicamente de nylon en la punta. Estas fibras fueron sustituidas por un entramado hecho de un polímero que constituye todo el hisopo, desde el mango del bastón hasta la zona de recolección de la muestra.

Actualmente han distribuido las muestras creadas en diversos hospitales y en la clínica de diagnóstico de la COVID-19 de la UNAM, para que realizaran pruebas.

“Estamos en el momento más crítico de la pandemia, y dado que son escasos los insumos en los hospitales, de momento las pruebas están un poco paradas», dijo la investigadora universitaria.

El diseño del ICAT está listo para fabricarse en masa, inclusive en procesos de esterilización masiva y empacado. Para esto, dijo Celia Sánchez, necesitamos la acción solidaria de las diferentes fuerzas del país, entre ellas las universidades, el Estado, las industrias e incluso los actores sociales.

Durante la pandemia, la UNAM no ha parado y está lista para atender y contribuir en esta emergencia sanitaria para la reconstrucción del país, concluyó.

La ciudad de los cubrebocas


Nunca imaginé que mi ciudad furiosa guardaría silencio, se encerraría. Que sus calles estarían vacías, que sólo se escucharían los sonidos necesarios: los servicios de limpia, las ambulancias, el gas, las motocicletas de entrega a domicilio, comida o medicamentos, el señor de los tamales y el de los elotes…

Bueno…casi sin ruido.

No, está ciudad nunca se va a detener. Quedarse en casa no es una opción para estas personas:

En esta fase de la epidemia, el autódromo Hermanos Rodríguez se ha convertido en un hospital COVID; las únicas ruedas que escucharemos serán de camillas con pacientes. En el complejo cultural Los Pinos el personal de salud podrá descansar.

Camino por la zona de hospitales de Tlalpan y me doy cuenta que están en su ocupación máxima. Miro a los familiares sentados en la banqueta, de pie, desesperados. Esperan noticias, ellos tampoco se quedarán en casa. Saben que en cualquier momento saldrá una enfermera, un médico residente, un administrativo, a darles una notificación.

Por donde uno voltee se ven patrullas, policías, en algunas ocasiones los operativos de La Marina. Los puestos de comida que hay alrededor del Hospital Gea González tampoco han cerrado, hay menos gente y todo es para llevar. Sobre la banqueta un paciente tuvo que salir a comprar un medicamento, lo acompaña su hijo. Va con su bata azul y sostiene con firmeza el suero.

La tensión de este conjunto de nosocomios se altera con más tensión. Un camión de pasajeros se subió al camellón y se estrelló contra un árbol. Todos sacamos nuestro celular y grabamos.

Miramos con desconfianza a quien no trae cubrebocas, a quien lo trae, a quien tose, a quien estornuda y por supuesto, a quien, como nosotros, graba. En el cruce de la avenida San Fernando una enfermera nos ve con recelos. No dice nada. Sólo mira.

Y los policías nos piden identificación. Comprueban nuestros datos y bromean. Más adelante un viene viene nos pregunta qué hacemos ahí y qué queremos. Hay tensión en todas las miradas. Todos desconfiamos de todos.

Un cruce más, cerca del metro Chapultepec, cerca de los edificios que intimidan al Paseo de la Reforma. Los basureros están agotados, apenas terminan de limpiar y la basura acumula, otra vez y otra vez. Uno de ellos se limpia el sudor, el cubrebocas le incomoda. Él tampoco se quedó en casa, su labor es primordial en esta pandemia, su labor es uno de los ejes que los voceros gubernamentales presumen todos los días. ¿Durante esta pandemia cuántas veces hemos escuchado sanitizar?

Un hombre duerme, está recargado en la cortina de acero de un negocio.

Tal vez espera que, al despertar, al abrir los ojos, la cuarentena ya no exista.

Aquí es el punto del encuentro, o mejor aún, del reencuentro. En la terminal de autobuses de observatorio muchos trabajadores regresan con sus familias o retornan a trabajar. Pero ahora la mayoría de los autobuses están en silencio, guardados, esperan. Adentro de la terminal se oyen algunos pasos, afuera no; aguardan a los pocos viajeros los mismos puestos, la estación lanzadera a las colonias cercanas al Metro Observatorio.

Porque esta ciudad furiosa no puede parar, ni siquiera durante esta pandemia.

UNAM evalúa y promueve la salud mental durante la pandemia


Por mucho tiempo se ha utilizado separar la salud mental de la salud física, pero no es así, “para nosotros está claramente definido que están vinculadas, no hay salud física sin salud mental y viceversa. En este momento el riesgo de salud mental aumenta el riesgo de padecer no solamente COVID-19, la salud mental junto con la salud física constituyen una oportunidad para salir delante de esta crisis sanitaria”, aseguró la doctora Silvia Morales Chainé, coordinadora de los Centros de Formación y Servicios Psicológicos de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

La UNAM desarrolló el programa Mi salud también es mental ante el COVID-19 para atender la emergencia sanitaria, con el objetivo de brindar atención psicológica de primer nivel a distancia y promover la salud mental entre la población. “Gracias al trabajo preventivo y promotor de la salud mental sabíamos que la contingencia iba a generar, si no nos preparábamos, un impacto en la comunidad universitaria, así como en la sociedad”, explicó Morales Chainé.

La experta en análisis experimental del comportamiento mencionó que a raíz de la emergencia sanitaria, la FP se ocupó de mantener y aumentar la vinculación que ya existía al interior de la Universidad con la Facultad de Medicina, la Dirección General de Atención a la Comunidad (DGACO), pilares para el trabajo de salud mental que realiza la UNAM desde hace tres años, después del sismo de 2017.

Las entidades universitarias junto con instituciones de la Secretaría de Salud (SS) federal realizan vínculos nacionales que permiten aprovechar y fortalecer la atención profesional, a través de la organización y sistematización de las estrategias de prevención y tratamiento especializado con las que ya se cuentan, y así detener los problemas mentales que se iban a generar a raíz de la pandemia.

De acuerdo con la académica, dentro de los impactos predecibles que se generarían, era que el COVID-19 tendría el mismo impacto que la violencia por desplazamiento, condiciones de fenómenos perturbadores, estrés agudo y reacciones que alteran emocionalmente a las personas en sus pensamientos y conducta.

El programa pretende homologar procedimientos basados en evidencia y protocolos internacionales, por ello, desde el 23 de marzo se han proporcionado 23 mil 622 servicios de atención psicológica, de los cuales, 54 por ciento corresponde a población abierta, 25 por ciento a comunidad UNAM y 21 por ciento a personal de salud. Estas cifras incluyen 335 servicios especializados por violencia y riesgo de autolesión o suicidio, y 82 psiquiátricos en hospitales generales por estrés agudo, estrés postraumático, ansiedad y consumo de sustancias psicoactivas.

Silvia Morales refirió que buscan evaluar no sólo las condiciones de riesgo en la salud mental, también trabajar con profesionales de salud para mantener la vinculación en una labor tanto académica, de investigación y de servicio con instancias como el Instituto Nacional de Psiquiatría y la Facultad de Medicina. Y así no solo promover la evaluación del impacto de la salud mental por la pandemia, sino de trabajar con estrategias de intervención comunitaria en primer, segundo, tercer nivel y especializado.

A través de un cuestionario que permite evaluar el nivel de riesgo a la salud mental, (disponible en la liga www.misalud.unam.mx/covid19/ ) en el que se reflexiona en qué área se encuentra el riesgo, se desprenden una serie de herramientas con recomendaciones para las personas sobre cómo actuar y cuidar la salud a través de videos, cursos en línea, así como la atención de segundo nivel a través de conmutador virtual de la FP, la SS y Centros de Atención Juvenil.

Ya sea a través de Whatsapp, videoconferencia, Messenger o línea telefónica, esta estrategia implica poner en contacto a las personas con los especialistas, “recibir atención inmediata por las condiciones que podrían, en un futuro, llevar a una condición de salud más grave, buscamos interrumpir y atender a tiempo estas condiciones de salud mental”.

Silvia Morales explicó que hay que poner atención a los signos de alerta, las emociones negativas, sentir tristeza o perder el ánimo para hacer cosas en la casa. Mantener rutinas, establecer horarios fijos, aprovechar la posibilidad de convivir en familia, cuidar la alimentación, el sueño, hacer ejercicio, “parecen fáciles pero se tiene que invertir tiempo para que sean exitosas”

Cuando se note algún cambio en alguno de estos rubros, ingresa a www.misalud.unam.mx para evaluar las condiciones de riesgo, donde te canalizarán a los teléfonos para ser atendido por la vía virtual. “Estas vías de comunicación han sido de gran utilidad para todos nosotros para promover la salud mental”.

Los alimentos en una contingencia


Atender a la recomendación de quedarnos en casa es la principal estrategia para salir airosos de esta contingencia sanitaria, al mismo tiempo, mantener una alimentación correcta es esencial para mantenernos saludables; a continuación, se plantean algunas sugerencias respecto a la compra de los alimentos para procurar lograr ambos objetivos:

1. Selección de alimentos:
Una estrategia para reducir el número de veces que debemos salir a abastecernos de comida, es la compra de alimentos secos como las leguminosas (frijoles, garbanzos, lentejas, habas) y los cereales integrales, en forma de harina o como granos enteros (maíz, arroz integral, amaranto, avena) procurando que no tengan azúcar añadida. Además de tener una vida de anaquel prolongada, al combinarlos se pueden preparar diversos platillos saludables que aportan vitaminas, minerales, fibra y proteína.

Es muy importante evitar la compra precipitada y abarrotamiento del congelador con comidas industrializadas ya preparadas, pues éstas suelen ser muy ricas en sodio y en grasas no saludables.

2. Consumir alimentos frescos siempre que sea posible:
Las verduras y frutas son alimentos clave en una alimentación saludable, no sólo por su aporte de vitaminas, minerales y fibra sino también porque contienen fitoquímicos que promueven la salud a través de efectos antioxidantes, por mencionar un ejemplo. Además, en muchos casos los vegetales se pueden adquirir en pequeños comercios cercanos al hogar, apoyando a la economía local y sin necesidad de exponerse a aglomeraciones.

3. Conservación de alimentos:
Mantener los alimentos en condiciones óptimas de temperatura es indispensable para que conserven sus propiedades nutrimentales y estén libres de patógenos, por ello, hay que considerar la refrigeración y congelación como las estrategias más efectivas; asimismo la elaboración de un menú de 7 a 10 días permitirá realizar la compra de los alimentos necesarios (también en cantidad) evitando que se desperdicien.

El regreso a las actividades será paulatino, ordenado y regionalizado


La infección por el nuevo coronavirus ha significado un reto para toda la humanidad, ha llegado a trastocar todas nuestras actividades. Sin duda habrá una vida antes y después de la COVID 19. Volveremos a la normalidad, pero no a la misma que conocíamos, sino a una nueva donde este virus guiará lo que tengamos qué hacer, expresó en un mensaje el doctor Alejandro Macías Hernández, infectólogo de la UNAM.

De acuerdo con el integrante de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus, no debemos desesperarnos porque aún falta tiempo para que esto termine. “Mientras no haya una vacuna nos tenemos que acostumbrar a que la COVID 19 formará parte de nuestra vida durante los próximos años”, aseguró.

Exhortó a la población a seguir las recomendaciones dictadas por las autoridades en salud. “Todos debemos escucharlas, aunque parezcan exageradas, pero no lo son”. Asimismo, pidió no propagar noticias falsas, la pandemia ha sido acompañada de una infodemia (información falsa sobre la pandemia), por ello, lo mejor es propagar mensajes concretos y consultar sitios oficiales como los de las universidades y ministerios de salud.

Alejandro Macías mencionó que el regreso a las actividades será paulatino, ordenado y regionalizado. Paulatino porque si se sale abruptamente y sin ningún cuidado puede haber rebrotes que provoquen el colapso del sistema de salud. El levantamiento de la cuarentena por regionalización dependerá de los casos de contagio que tenga cada entidad federativa. Salir de esta situación será a su debido tiempo, “hay que mantener la guardia alta porque el contagio puede volver mientras no haya una vacuna”.

El especialista refirió que cuando se regrese a esa nueva normalidad, los trabajos en casa serán más necesarios. Acostumbrarse a las acciones dictadas por la Secretaría de Salud será lo mejor, ya que esta enfermedad pondrá en duda muchas de nuestras capacidades. “Hay que ser pacientes, porque aún después de la cuarentena se seguirán dando infecciones a cuenta gotas, es importante decir que falta mucho por recorrer”.

De otro mundo

El Jardin Botánico de la UNAM es un universo dentro del peculiar mundo aparte que es nuestra Ciudad Universitaria.  Localizado en el corazón del sur de la CdMX, a unos pasos del otrora permanente rio de vehículos y gente de esta gran mancha urbana hoy convertida en pueblo fantasma, El Jardín Botánico de la Universidad Nacional Autónoma de México es un pequeño paraíso verde en medio de un desierto de asfalto, ruido y caos.

Con todo y todo, ese pequeño espacio sigue siendo un universo muy vivo, santuario para diversas especies de plantas e insectos que alguna vez formaron parte del paisaje del Valle de México. Ahí están, ahí siguen esperando que  pronto, los puedas visitar.

 

 

 

Variantes del genoma SARS-CoV-2 podrían ayudar a detectar mutaciones de la COVID-19

UNAM Global · Variantes del genoma SARS-CoV-2 podría ayudar a detectar mutaciones del COVID-19

Levantar la emergencia sanitaria debido a la pandemia del virus SARS-CoV-2 precisa de ciertos controles epidemiológicos que sólo se pueden llevar a cabo a través del conocimiento de las variantes existentes del virus.

“Es decir, necesitamos hacer un mapa epidemiológico de las variantes que tengamos del virus en el país. Para ello, es indispensable saber si son todas infecciones autóctonas o si están llegando de fuera”, refirió Antonio Lazcano Araujo, doctor en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México.

El poder observar estas variantes permitió conocer que, entre ellas, el número de mutaciones es diferente y reducido, lo que marca su importancia: la comparación de las secuencias indicó la existencia de dos grandes grupos separados únicamente por una mutación puntual.

En este sentido, el Instituto de Biotecnología (IB) de la UNAM juega un papel importante en la secuenciación de las cepas mexicanas. Hoy en día también podemos saber que tienen un origen básicamente europeo y estadounidense y que ya se contaba con la detección oportuna del caso de una cepa autóctona.

Pero el que tengamos una cepa que viene de México no significa que se haya originado en el país -dijo Lazcano-, sino que el virus ya estaba circulando en él. “Lo que nos da una idea de los patrones geográficos y la rapidez con los que se está expandiendo. Por eso, mientras más muestras tengamos, mientras más se secuencie, mejor vamos a conocer la ecología y la dinámica de crecimiento de la pandemia en México”.

Si bien el virus se encuentra en una situación óptima desde la óptica de la pandemia, es decir, que la velocidad con la que se multiplica hace posible su rápida expansión, es importante señalar que “la mayor parte de las mutaciones que sufra al multiplicarse, serán mutaciones que le afectarán negativamente, por lo que esas cepas desaparecerán”.

En entrevista para el programa Primer Movimiento de Radio UNAM, Lazcano Araujo acotó que el contar con esas cepas indicarían exactamente qué podría dañar al virus, de tal manera que sea incapaz de multiplicarse o de infectar a otras personas.

A este respecto, precisó que es muy probable que el SARS-CoV-2 haya “brincado” a la población humana al sufrir un proceso de recombinación que permitió su multiplicación eficiente.

“Creemos que dos o más virus que estaban infectando a una misma célula en un humano -en China- dio lugar a lo que describimos en biología como un proceso de recombinación homóloga, esto fue lo que introdujo una secuencia de aminoácidos en la proteína de la espícula, que es la que permite que el virus pueda pegarse a un receptor que va a permitir invadir la célula”.

De acuerdo con el científico universitario, en la medida en que se dan las variantes, se podrá observar los puntos débiles de la organización y la secuencia del genoma.

“Entender este proceso posibilitaría la detección de una región en la que el virus es especialmente frágil, porque si pudiéramos desarrollar anticuerpos monoclonales en contra de esta región, o si podemos desarrollar una vacuna que inhabilite esta parte de la espícula, el virus ya no puede entrar a la célula.”

Por tanto, es indispensable continuar vigilando la evolución del virus. De esto depende detectar mutaciones que pudieran asociarse a diversas variables que le hagan resistente a fármacos o que disminuyan la eficacia de posibles vacunas, además de vigilar las cepas que circulan por todo el país, con el fin de contar con información oportuna en la toma de decisiones.

La carrera por la vacuna contra la COVID-19

UNAM Global · Posibles vacunas contra el COVID-19

De acuerdo con la revista Nature, el uso de diferentes tecnologías ha hecho posible la producción de unas 90 vacunas probables en la cura de la COVID-19.

Clementina Equihua Zamora, doctora en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que en la producción de vacunas que protejan de la COVID-19 hay desarrollos que utilizan virus debilitados o virus inactivos, tal es el caso de la mayoría de las vacunas que se usan hoy en día.

En conversación con el programa Primer Movimiento de Radio UNAM indicó que el avance de la ciencia y la tecnología ha hecho posible el desarrollo de otras vacunas que utilizan ácidos nucleicos para conocer las instrucciones específicas que provocan la enfermedad en el material genético del patógeno. De esa manera, se provoca la respuesta inmune del organismo de la persona que recibe la vacuna.

Añadió que este método de producción es prometedor, ya que no requiere del patógeno en sí, sino de su material genético.

Una vacuna más a desarrollar es la que utiliza virus de otros tipos (vector viral), para que, por ingeniería genética, sean modificados con el fin de producir las proteínas del coronavirus. Con este método se debilitan los coronavirus provocando que el paciente no enferme y desarrolle inmunidad.

A la lista de medicamentos contra la COVID se suma el Remdesivir, sustancia que es administrada únicamente a ciudadanos estadounidenses enfermos de gravedad. Este producto se incorpora al RNA del virus para detener su replicación al suspender la acción del ARN polimerasa, enzima indispensable para producir nuevos virus.

No hay duda de que la lista de vacunas es larga y prometedora, sin embargo, la mejor cura de una enfermedad es la prevención. La académica universitaria recordó la necesidad de “hacer realidad los esfuerzos de abatir el tráfico de especies y la destrucción de los ecosistemas, que es donde los microorganismos y la fauna coexisten de una manera equilibrada sin causarnos daño”.

Repercusiones de la pandemia COVID-19 en la educación

La llegada intempestiva de la pandemia trajo consigo una estrategia de comunicación deficiente entre los docentes y alumnos, lo que ha provocado la pérdida de continuidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje, destacó la doctora Carlota Guzmán Gómez, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM.

La especialista en temas vinculados a la educación expresó que implementar la lógica escolar en casa no la sustituye, debido a que ésta tiene sus particularidades y sus formas de operación, además, no todos los alumnos tienen acceso a dispositivos electrónicos e Internet.

“No todo mundo tiene un espacio adecuado para trabajar en la dinámica de la casa, y por otra parte, también está en el papel de los padres de familia que muchas veces han tenido que cumplir un papel de maestro o por lo menos de apoyo supervisor”.

Guzmán Gómez enfatizó que no todos los padres de familia tienen la preparación y disposición para enseñar. “Ser maestro implica una formación, recursos didácticos y pedagógicos, ellos no están formados para hacerlo”.

Explicó que los procesos educativos tienen que ver con trabajo grupal, con vínculos e interacciones entre maestro y alumnos. “El conocimiento se construye en la acción, esta es una de las grandes pérdidas, y por otra parte, la escuela es un espacio de socialización que tanto los niños y adolescentes perdieron, lo que provoca diversos estados de ánimo como aburrimiento y depresión que no son favorables”.

Finalmente, la investigadora universitaria señaló que lo positivo de la situación es la autogestión que los estudiantes han tenido sobre su propio aprendizaje.

Cruzada internacional para el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus

El doctor Juan Felipe López Aymes, investigador del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM y especialista en cooperación internacional, mencionó la importancia de la participación colectiva de comunidades científicas para la elaboración de una vacuna efectiva contra el coronavirus, debido a que sin ésta, no terminará la emergencia.

“Es una pandemia, y como tal, la vacuna se debe distribuir con gran amplitud no nada más geográfica, sino también socioeconómica y hacerlo a un costo accesible”. López Aymes destacó que aunque existe un esfuerzo internacional por encontrar la cura o la vacuna, al final una empresa o gobierno la patentará con todos los beneficios que esto implica.

«Una vacuna tan esperada, con una demanda global, obviamente es muy peleada  para que sea apropiada por un país o una sola empresa, y aquí es donde entran en juego algunos intereses nacionales por acaparar y controlar el resultado de estas investigaciones, que de origen son colectivas».

Finalmente, el investigador universitario refirió que la posible monopolización de la vacuna tendrá consecuencias negativas en muchos países como la vulnerabilidad  de sus economías, y enfatizó que debe existir un componente ético en todo el proceso.

Reflexiones sobre la actual crisis de salud desde las humanidades

La doctora Blanca Solares Altamirano, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, habló sobre la intervención de las fuerzas de seguridad pública para que los ciudadanos cumplan las medidas de aislamiento. “Al apelar a esta instancia de control se suscita una regresión en la libertad pública y privada, es cierto que hay un control ahora tecnificado que limita tus posibilidades de pensar individualmente”.

La especialista apeló a la racionalidad y a la historia para aprender sobre la  experiencia de pandemias anteriores y así formular estrategias eficaces en materia de salud.

Por otra parte, explicó cómo afecta y modifica el gran número de muertes las formas tradicionales de despedir a los muertos a través de ritos funerarios. “El nuevo contexto de agonía de los enfermos y pacientes de aislamiento, la separación lleva aparejada una fuerte proporción de ansiedad y de sufrimiento, tanto de parte de ellos como de parte de los familiares”.

Solares Altamirano mencionó que el tratamiento de los cadáveres en Europa en un estado de emergencia ha sido con morgues improvisadas, expulsión de familias que acompañan al enfermo y sitios de cremación remota. «El formato reducido del funeral, en algunos casos la supresión propia del funeral, provocará grandes traumas psicológicos. Cómo se podría soportar estos fallecimientos dolorosamente expeditivos, disociados, deslocalizados y desvirtualizados”.

Así como la tarea de los médicos es salvar vidas en peligro, no debe olvidarse que también se trata de acompañar a los seres humanos hacia la muerte. «El respeto y la dignidad de las personas son valores que no son negociables, en vida y aún más allá de la vida», concluyó la académica universitaria.