También llamados duelos invisibles. La falta de apoyo social puede complicar el proceso de sanarlos.
Duelos invisibles “El duelo llamado invisible se da en aquellas pérdidas que no son socialmente reconocidas o validadas como legítimas. Por ejemplo, no hay un ritual que ayude a acompañar esos momentos.
La palabra duelo proviene del latín duelus que significa “dolor” asociado a una pérdida significativa. “Es una experiencia natural que se da después de una perdida en donde influye lo cultural. Este proceso incluye manifestaciones físicas, emocionales, conductuales y espirituales que van a variar de persona a persona mientras elabora y se adapta a la ausencia de lo que ha perdido”, explica la doctora Mariana Rodríguez Lugo, académica del departamento de psiquiatría y salud mental de la Facultad de Medicina de la UNAM.
Al duelo, convencionalmente, lo asociamos a la muerte de un ser querido y, al menos en nuestro país, hasta existen rituales -religiosos o no- para acompañar a los dolientes en sus primeras etapas del duelo. Los sistemas educativos y laborales suelen incluir en sus beneficios dar algunos días para que las personas se “recuperen”.
Pero el dolor por la pérdida no solo se siente por la muerte de una persona. También por perder un empleo; todos los cambios que experimentan quienes migran a otros estados o países; una ruptura amorosa; la muerte de tu animal de compañía; recibir un diagnóstico que te hace sentir que has perdido tu salud; quienes experimentan el dolor por abortos y pérdidas gestacionales; el final de una amistad significativa; los padres que se enfrentan al “síndrome de nido vacío”.
Entonces, no contar con ese apoyo social puede complicar el proceso en esas pérdidas, porque la mayoría de esas personas no tienen un espacio donde puedan expresar lo que están sintiendo”, aclara la doctora Rodríguez Lugo, psicóloga clínica y tanatóloga.
La especialista en atención a duelos comenta que entre sus consultantes ha tratado con personas que viven duelos en secreto, por ejemplo, quienes eran el amante de la persona que murió y nadie sabía, no puede contar por qué está triste. O quienes pasan por un aborto y tampoco quieren que la sociedad se entere.
Más allá de los secretos, parece que existe una jerarquía o ranking de los duelos. En la que socialmente se clasifica -y califica- a las pérdidas, cuáles son dignas de reconocimiento y cuáles no. Y, a su vez, cuáles sí merecen la justificación de transitar por el dolor.
Esto podría generar aislamiento consciente u obligado. No atreverse a compartir su dolor por miedo a que nadie le entienda o que le digan que «no es para tanto».
Recibir comentarios invalidantes son otro problema en este tipo de duelos: “al menos no estabas casada”; “Dios sabe por qué hace las cosas”; “viene algo mejor para ti”. Estos comentarios pueden hacer que el doliente se sienta poco entendido y también se cuestione su derecho a sentir lo que siente.
Darle más dolor al dolor
¿Has sentido que se te acaba el mundo al terminar una relación de pareja o porque murió tu mascota? Cuando pasé por esas situaciones no sólo no hubo un ritual o permisos en mi empleo para tener un respiro, tuve que intentar seguir siendo funcional y trabajar. Se hizo habitual llorar en el baño de la oficina porque no quería explicarles a las personas que mi gato de 17 años acababa de morir, pero tampoco me podía concentrar y “cumplir” como antes.
“En la atención clínica, hay personas que llegan muy lastimadas por la invalidación de sus pérdidas y la falta de comprensión que sienten por el duelo”, asegura la doctora Mariana Rodríguez, quien atiende al alumnado de nuestra universidad. Revela que, justamente, entre los duelos que más trata con las personas jóvenes es el relacionado con rupturas amorosas y la muerte de una mascota.
El duelo se suele enfocar en la respuesta emocional, pero las dimensiones a nivel físico, cognitivo, filosófico y cómo influyen en el comportamiento no se pueden dejar de lado.
Toda pérdida es significativa para quien la vive y sea validada socialmente o no, la persona que siente ese dolor no puede evitarlo. Algunas de las diversas reacciones pueden ser:
Físicas: Problemas para dormir, cambios en el apetito, fatiga, dolores musculares.
Cognitivas: Confusión, dificultad para concentrarse, pensamientos obsesivos sobre la pérdida.
La terapeuta considera que cualquier tipo de duelos se puede complicar, pero los invisibles pueden ser susceptibles a presentar factores de riesgo que puede complicar el proceso de duelo a lo largo del tiempo porque el dolor no es validado socialmente. En lugar de procesarlo, la persona tiende a esconderlo; es probable que casi nadie sepa lo que está pasando y puedan ayudarla.
“En cualquier duelo no se tiene un tiempo delimitado, pero digamos que en un par de años se esperaría que se va llevando con cierta naturalidad, va evolucionando y poco a poco se adapta a esa nueva realidad, afrontas la ausencia.
En cambio, cuando el proceso no evoluciona favorablemente, lo notaremos en la desadaptación que las personas tengan en aquellas áreas valiosas de su vida. Poco a poco se van alejando de lo que, en su momento, era importante antes de tener la pérdida. Con el tiempo, incluso eso nos puede llevar a desarrollar un estado depresivo o de ansiedad que ya no es parte del proceso de duelo si no de un trastorno psiquiátrico”.
Afrontarlo y seguir
La doctora Mariana Rodríguez Lugo comparte estrategias para llevar el duelo que socialmente no es tan visible. “Lo que generalmente hago con los consultantes es ayudarles a que identifiquen sus propias emociones en el duelo, que sepan su función.
Cuestionarse
¿Por qué estoy sintiendo esto?, ¿por qué estoy sintiendo tristeza? ¿qué papel tiene esto en mi proceso de duelo?, a lo mejor hasta me siento enojada, enojado, ¿por qué ahora me sentiré enojado y no triste? A veces nosotros mismos rechazamos mucho lo que estamos sintiendo, cuando las emociones no las podemos quitar, están para que sobrevivamos en la vida y tienen una función reguladora en el duelo”.
Agrega que es importante recordar que el apoyo social es un factor protector en el proceso de duelo, por lo que será importante aprender a comunicarlo a quien consideremos necesario para que la experiencia se normalice, se valide nuestro dolor y podamos recibir apoyo.
Se ha argumentado que la sostenibilidad es, en este minuto, una tarea ineludible e imperativa para las políticas públicas nacionales e internacionales. Desde el Acuerdo de París de 2015, las Naciones Unidas han logrado plasmar la voluntad —por lo menos formalmente— de 190 países, los cuales comprometieron sus políticas públicas en torno a los 17 objetivos de desarrollo sustentable, los cuales abarcan la concreción de un desarrollo sustentable, que se expresa en tres variables:1) La sustentabilidad económica, que supone apoyar las economías alternas, verdes y ecológicas, fincadas en la gradual sustitución de las energías fósiles por energías limpias, y propiciar la producción industrial y de servicios, bajo criterios de residuos mínimos, propiciando el ahorro hídrico y dándole valor a los insumos y componentes de los productos y servicios.2) En cuanto a la sostenibilidad social, implica que la disminución de residuos no sólo apunte a una disminución de costos, sino que abra perspectivas de nuevos empleos y de espacios, para las pequeñas y medianas empresas, incluyendo los sectores de la economía informal.3) La sostenibilidad ambiental, bajo el principio de que el que contamina paga, se deba proteger la naturaleza y el ambiente, con criterios no sólo cuantitativos, sino cualitativos, desterrando en nosotros los consumidores, las mercadotecnias, mercantiles y pragmáticas, e incorporando a consumidores responsables con la biodiversidad, la descarbonización y la eliminación de gases de efecto invernadero. En dicho contexto, la economía circular es un expediente que, surgido en el siglo pasado, por economistas como Kenneth Boulding, ha ido ganando terreno en Asia, con Japón y China, y en la Unión Europea, a través de variadas directivas y regulaciones nacionales. En esta tendencia, es interesante señalar, como fuentes del derecho económico circular, la ley de planificación de economía circular de china de 1995, y el reciente Código Civil chino de 2021, que incorpora instituciones de los contratos privados a las obligaciones de circularidad y sustentabilidad, interesantes para los estudios comparados. Últimamente Italia, en su código ambiental, agrega la responsabilidad extendida de productores bajo criterios sancionadores, y el Código Penal de Chile adiciona los delitos ambientales al catálogo de los delitos económicos. Una economía circular, en el contexto de los límites del planeta.
En esta visión jurídica comparada, destaca una iniciativa constitucional ciudadana de Suiza, que postuló a nivel de su texto constitucional la noción de pugnar por una economía responsable, que respete los límites del planeta (iniciativa para la responsabilidad medio ambiental), y con ello se busca que, las actividades económicas en Suiza no consuman más recursos ni emita más contaminantes de los que la naturaleza puede regenerar. Esta iniciativa fue rechazada por un 70 % de su parlamento y que logró un apoyo sólo del 30 %.Esta experiencia que muestra un relativo fracaso creemos que refleja indicadores que se observan a nivel global en cuanto al uso generalizado de las energías fósiles, ante la emergencia de las energías alternativas o verdes, lo que demuestra que, aun en materia de conocimiento del problema ambiental y del trabajo, queda por hacer como sociedad civil, así como consumidores responsables; debemos desarrollarlos en todos los lugares donde se permita manifestar estas situaciones. Ahora bien, en la posición de los ambientalistas suizos, señalan que en Europa en general, en el contexto del avance del ecodesarrollo, han ido surgiendo dos corrientes opuestas: a) la economía de los recursos naturales y del medio ambiente, que sigue la lógica liberal en donde la naturaleza es un subsistema económico que con tecnología y crecimiento, es posible sustituir al capital natural, y b) la economía ecológica, que tiene por objetivo preservar la naturaleza, considerando la economía como un subsistema natural de enfoques sistémicos ecológicos, basado en el principio de entropía de la termodinámica. Ambas teorías parten del enfoque fincado en la relación actividad económica-pro-ductiva versus naturaleza, diferenciándose de la visión utilitaria de los recursos naturales en general, como insumos reemplazables con las tecnologías e innovaciones; por ejemplo, el reciclaje, para los residuos industriales o tecnológicos. En cambio, la otra visión ubica a la naturaleza como parte integrante de una entropía capaz de auto regenerarse; por ejemplo, la biomasa, derivada de los residuos orgánicos. Teniendo presente estas dos visiones, se ha logrado articular un concepto de economía circular que podríamos concentrar, genéticamente, en tres premisas o características que están presentes a nivel de la reflexión, y del propio derecho comparado económico circular y ambiental:
Desacoplar —separar— las cadenas productivas y de valor de los recursos naturales vírgenes, por escasez o finitud.
Diseñar y producir bienes y servicios, que procuren disminuir y prevenir al mínimo los residuos y desechos en general.
Inducir y difundir los hábitos de consumo responsable necesarios, rechazando las obsolescencias programadas. Estos principios son los que orientan las directrices entre empresas y las legislaciones vigentes en México.
En síntesis, la economía circular es un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. De esta forma el ciclo de vida de los productos se extiende. En México, el derecho económico circular, reconocido en los artículos 4o., 25, 27 y 73 de la carta fundamental, se encuentra estructurado en torno a las dos leyes torales al respecto, como son la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (1988) y la Ley General de Prevención y Gestión Integral de Residuos (2003), a las que se suman ocho leyes de economía circular de las entidades federativas y numerosas normas oficiales mexicanas; en el ámbito internacional se suman los convenios de Basilea, Estocolmo y por supuesto el Acuerdo de París de 2015, formando todos un cuerpo normativo que regula varios sectores de la economía nacional, denominada como la estructura metabólica de la economía mexicana, compuesto por un sector primario (agricultura, ganadería, minería y forestal); un sector secundario, formado por la industria manufacturera y la construcción, y un sector terciario de servicios, formados por turismo, comercio, virtual y físico, sector este que consumen lo que se realiza en los otros dos sectores de la economía mexicana, la que se concentra en un 80 % de la población en centros urbanos generadores de residuos orgánicos, tecnológicos o industriales. Finalmente, conviene señalar que una ley de economía circular para toda la federación se encuentra estancada en el Congreso en espera de que los productores acuerden los compromisos y obligaciones para enfrentar el cambio climático, que ya ha producido estragos en las costas y terrenos de sembradíos o forestales a lo largo del territorio nacional.
Es una enfermedad rara y crónica de baja prevalencia, que está mediada por el complemento, una parte del sistema inmunológico en los seres humanos, en la que los eritrocitos o glóbulos rojos de la sangre, se rompen de forma prematura.
Afecta de igual manera a hombres y mujeres, sin embargo, la mayoría de los casos se presentan en la población adulta y solamente un 15% de los pacientes con este padecimiento son niños. Existen cerca de 20,000 personas en todo el mundo que padecen HPN, con una edad promedio de diagnóstico entre los 30 y 40 años.
Para que la patología se presente, debe existir una mutación de novo (es decir, aparecer por primera vez en una persona sin antecedentes familiares) en la que se pierden las proteínas de la membrana de los eritrocitos y al quedar expuestos o desprotegidos, se vuelven susceptibles al complemento, por lo que estas células se rompen en un proceso llamado hemólisis.
Al desintegrarse, liberan su contenido alto en hemoglobina, proteína encargada de transportar el oxígeno a los tejidos y órganos del cuerpo, que consume el óxido nítrico, lo que genera una gran variedad de síntomas, además, la sobre activación del complemento y su confluencia con la cascada de coagulación, hace a estos pacientes susceptibles a presentar trombosis, una de las principales causas de muerte.
El cuadro clínico de la HPN varía mucho de una persona a otra y no todas presentan los mismos síntomas, entre los que se encuentran: anemia hemolítica no inmunológica con prueba de Coombs negativa, orina de color oscuro o parecido a la sangre, afectación al músculo liso visceral y de los vasos sanguíneos que se refleja como espasmo esofágico, dolor abdominal o disfunción eréctil. La principal complicación es la trombosis, responsable de hasta el 67% de las muertes, además, los pacientes llevan una muy mala calidad de vida por los síntomas que se presentan.
A pesar de su nombre, no todas las personas tienen hemoglobinuria (presencia de hemoglobina en la orina), se calcula que hasta en un 30% está ausente, tampoco es paroxística, es decir por eventos súbitos o intensos, y no es nocturna.
Para el diagnóstico se requiere de una sospecha clínica, suelen ser pacientes con una trombosis inexplicada, anemia importante y datos de vasoespasmo o espasmo a nivel visceral. Otro marcador importante es el incremento de la LDH, una enzima que se encuentra en los eritrocitos y que se libera cuando este se rompe.
El diagnóstico definitivo requiere de una citometría de flujo, un estudio donde se evalúa si los glóbulos rojos tienen estas proteínas de membrana que le confieren protección.
Si existe tratamiento y consiste en inhibidores de C5, que evitan la activación del sistema del complemento, algunos de los efectos adversos que pueden presentarse con estos medicamentos son dolor de cabeza, rinitis, nasofaringitis y una indicación para administrarlos es contar con el esquema de vacunación para meningococo, de esa forma se evita la complicación por meningitis.
Una de las enfermedades neurológicas más comunes es la migraña. Se trata de mucho más que un simple dolor de cabeza ocasional, de esos que aparecen de vez en cuando y desaparecen fácilmente con un analgésico.
La migraña es un trastorno neurológico; algunos especialistas la consideran un trastorno neurovascular más complejo. Se caracteriza por un dolor de cabeza pulsátil que, con mucha frecuencia, afecta solo un lado de la cabeza y suele acompañarse de diversos síntomas relacionados con el sistema nervioso, como visión borrosa, irritabilidad a la luz (fotofobia), a los sonidos (fonofobia) y a ciertos olores (osmofobia).
Se estima que este padecimiento afecta al 14 % de la población mundial (1 de cada 7 personas), lo que la convierte en una de las enfermedades más frecuente del planeta y en la segunda causa de discapacidad entre todas las enfermedades. Además, impacta con mayor frecuencia a las mujeres (20 %) que a los hombres (10%), señala el doctor Abimael González Hernández, del Instituto de Neurobiología de la UNAM.
¿Qué ocurre en el cerebro durante una migraña?
Aun cuando desde 2000 años antes de nuestra Era los egipcios proponían remedios para su tratamiento, y Galeno en el siglo II le dio el nombre de hemicrania, el origen de esta enfermedad hasta el presente no se comprende por completo. En el siglo XVII Thomas Willis propuso la migraña se debía a un proceso vascular; sin embargo, en el siglo XIX la idea de que es un fenómeno neuronal empezó a ganar terreno. Más tarde, en la década de 1930, el neurólogo Harold Wolff propuso que la migraña pudiera deberse principalmente a un fenómeno vascular, originado por la vasodilatación de los vasos sanguíneos craneales.
¿En qué consiste este proceso vascular?
Durante un ataque de migraña, ciertos vasos sanguíneos que irrigan las meninges —las membranas que recubren y protegen el cerebro— aumentan su diámetro. Esta vasodilatación provoca dos efectos clave. Por un lado, el incremento del flujo sanguíneo genera un estiramiento rítmico de las paredes de los vasos, que ocurre de manera sincronizada con los latidos del corazón.
Este estiramiento activa terminaciones nerviosas sensibles al dolor, principalmente asociadas al nervio trigémino. Por otro lado, la dilatación favorece la liberación de sustancias químicas inflamatorias que sensibilizan aún más estas fibras nerviosas, amplificando la señal dolorosa.
Tal mecanismo explica por qué el dolor migrañoso suele ser pulsátil y empeora con la actividad física: cada latido intensifica la distensión de los vasos y, con ello, la estimulación de los receptores del dolor.
Para aliviarlo, en esa época se desarrollaron medicamentos conocidos como ergots, que actúan como potentes vasoconstrictores, es decir, estrechan los vasos sanguíneos y reducen su distensión, lo que disminuye la activación de las fibras dolorosas.
Décadas después se descubrió que estos fármacos y otros conocidos como triptanes, además de su efecto vascular, bloquean de forma indirecta la acción del CGRP (péptido relacionado con el gen de la calcitonina), una molécula que se libera durante el ataque migrañoso y que cumple una doble función: favorece la vasodilatación y participa directamente en la transmisión del dolor. Al inhibir su acción, disminuye la intensidad del dolor y se frena la progresión del ataque.
Hacia los años ochenta y noventa, la investigación científica integró las evidencias neuronales, vasculares y químicas en el llamado modelo trigémino-vascular. Actualmente el más aceptado para explicar la migraña. Según este modelo, el trastorno comienza con un estado de hiperexcitabilidad trigeminal que activa el sistema trigémino-vascular, una red de nervios y vasos sanguíneos que rodea el cerebro y las meninges, las membranas que lo protegen.
Aunque el cerebro no tiene receptores directos para el dolor, las meninges y los vasos que las irrigan sí los tienen y están estrechamente conectados con el nervio trigémino, el nervio sensitivo más importante de la cabeza. Este nervio lleva información sensorial —incluido el dolor— desde la cara y las meninges hacia el cerebro.
Aún no se conoce con certeza qué desencadena el inicio del ataque migrañoso. Sin embargo, una de las hipótesis más aceptadas propone que el proceso comienza con una disfunción del hipotálamo, una región profunda del cerebro encargada de regular funciones básicas como el sueño, el apetito, el ritmo circadiano y la respuesta al estrés.
Esta idea ayuda a explicar por qué muchas personas con migraña presentan síntomas previos al dolor —conocidos como pródromos o fase premonitoria—, entre ellos bostezos frecuentes, cambios en el estado de ánimo, antojos alimentarios o alteraciones del sueño.
Los neurocientíficos piensan que una activación anómala del hipotálamo puede desencadenar, en cascada, la activación del sistema trigémino-vascular y la liberación de sustancias como el CGRP, que amplifican la señal dolorosa y mantienen un estado de hiperexcitabilidad, explica el especialista. De hecho, terapias farmacológicas recientes usan anticuerpos monoclonales diseñados para bloquear solo la actividad del CGRP.
Genes, neuronas y susceptibilidad al dolor
Otra hipótesis relevante sostiene que la migraña tiene un fuerte componente genético. Las personas que la padecen podrían heredar variantes en genes asociados con el funcionamiento de ciertos canales iónicos de las neuronas, unas estructuras que regulan el paso de iones como sodio, calcio y potasio a través de la membrana celular.
Estas alteraciones harían que las neuronas sean más excitables de lo normal y respondan de manera exagerada a estímulos que en otras personas no provocarían dolor. Esta predisposición genética explicaría por qué la migraña a veces se presenta en varios miembros de una misma familia y por qué algunos individuos son especialmente sensibles a factores desencadenantes como el estrés, la falta de sueño, los cambios hormonales, ciertos alimentos o variaciones ambientales.
Estudiar el dolor desde el laboratorio
En el laboratorio que dirige el doctor González Hernández se estudian los mecanismos cerebrales del dolor asociado a la migraña. Para ello, se utilizan modelos electrofisiológicos que permiten medir la actividad neuronal.
En particular, los investigadores estudian en modelos experimentales de migraña en roedores, si determinados núcleos del hipotálamo modulan la actividad del sistema trigeminal y cómo esta interacción influye en la percepción del dolor en la periferia.
Uno de los focos principales de su trabajo es una molécula conocida como oxitocina. Se trata de una hormona y neurotransmisor producida principalmente en el hipotálamo y liberada por la hipófisis. Actúa tanto en el cuerpo como en el cerebro y desempeña funciones clave en procesos como el parto y la lactancia, el vínculo social y la regulación emocional.
Además, diversos estudios han mostrado que esta molécula también está relacionada con la modulación del dolor. En el laboratorio del doctor González Hernández se ha observado que la oxitocina puede tener efectos analgésicos, en particular a nivel del núcleo trigeminal, una región clave en la transmisión de la señal dolorosa durante la migraña.
“Actualmente, en Estados Unidos hay laboratorios que realizan ensayos clínicos para evaluar el uso de oxitocina para el tratamiento de la migraña o el dolor relacionado, aunque aún no hay resultados contundentes y la investigación está en fases tempranas o intermedias. Sin embargo, es una señal de que vamos por buen camino”, asegura el especialista.
Las evidencias científicas muestran que la migraña es un trastorno multifactorial en el que interactúan neuronas, vasos sanguíneos, neurotransmisores y moléculas reguladoras.
Por ello, agrega el neurobiólogo, sus manifestaciones son tan diversas y su tratamiento continúa siendo un desafío científico y clínico. Comprender los mecanismos que la originan es fundamental para desarrollar estrategias terapéuticas cada vez más específicas y eficaces.
La Luna se aproxima a las Pléyades este 23 de febrero
Redacción
febrero 23, 2026
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El acercamiento será visible desde México durante las primeras horas de la noche
La noche de este lunes 23 de febrero ofrece un atractivo fenómeno astronómico: la Luna creciente, iluminada aproximadamente en 46 % y cercana al cuarto creciente, transita visualmente por la región del cúmulo estelar abierto de las Pléyades (Messier 45), en la constelación de Tauro.
Imagen con fines ilustrativos
Durante su desplazamiento orbital, la Luna pasará muy cerca del borde norte del cúmulo. Desde ciertas regiones del continente podrían producirse ocultaciones breves de algunas de las estrellas más débiles del conjunto; es decir, desapariciones momentáneas cuando el disco lunar las cubre en su movimiento aparente frente al fondo estelar.
¿Qué será visible desde México?
En México el fenómeno podrá observarse poco después del anochecer, aproximadamente entre las 19:30 y las 23:30 horas (tiempo del centro), hacia el horizonte oeste–suroeste.
En la mayor parte del territorio nacional se apreciará principalmente un acercamiento muy cerrado entre la Luna y el cúmulo. La posibilidad de observar ocultaciones puntuales dependerá de la ubicación exacta del observador, ya que estos eventos son sensibles a diferencias geográficas relativamente pequeñas.
A simple vista se distinguirá la Luna próxima a un pequeño agrupamiento estelar que aparece como una concentración brillante y compacta. Con binoculares, el cúmulo se resolverá en varias estrellas individuales y será posible seguir con mayor detalle la interacción visual entre el borde lunar y el conjunto.
Un cúmulo joven y cercano
Las Pléyades se encuentran a aproximadamente 440 años luz de la Tierra y contienen más de mil estrellas confirmadas, aunque bajo cielos oscuros suelen distinguirse entre seis y nueve a simple vista.
Se trata de un cúmulo estelar relativamente joven —con una edad estimada menor a 100 millones de años— compuesto principalmente por estrellas calientes de tonalidad azul. La tenue nebulosidad que lo rodea corresponde a polvo interestelar iluminado por la radiación de sus propias estrellas.
Otros objetos en la región
El planeta Urano también se localiza actualmente en Tauro, a varios grados al sur-suroeste del cúmulo. Con una magnitud cercana a 5.7–5.8, su observación requiere binoculares o telescopio y cielos oscuros.
Dinámica lunar en tiempo real
La Luna se desplaza en el cielo aproximadamente su propio diámetro cada hora con respecto al fondo estelar. Por ello, durante el transcurso de una sola noche es posible percibir cambios en su posición relativa frente a las estrellas.
Este tipo de encuentros aparentes permite apreciar directamente el movimiento orbital de nuestro satélite y recordar que el cielo nocturno es dinámico. Si las condiciones meteorológicas lo permiten, bastará con dirigir la mirada hacia el oeste tras la puesta del Sol para observar este acercamiento celeste.
Un destello azul más brillante que una supernova intriga a la astronomía
Pepe Herrera
febrero 23, 2026
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En el universo abundan objetos que brillan de forma estable durante millones o miles de millones de años. Sin embargo, también existen fenómenos fugaces que irrumpen con violencia y desaparecen en cuestión de días. Son los llamados objetos transitorios, y entre ellos destaca una de las clases más enigmáticas descubiertas en la última década: los Fast Blue Optical Transients (FBOT).
Estos eventos se caracterizan por un aumento extremadamente rápido de brillo, una luminosidad extraordinaria y un espectro dominado por emisión azul, indicio de temperaturas muy elevadas. Su naturaleza sigue siendo motivo de debate.
Uno de los ejemplos más extremos registrados hasta ahora —denominado 2024 wpp— fue estudiado por un equipo internacional con participación del Dr. Fabio de Colle, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM. El análisis sugiere que el fenómeno podría estar impulsado por un motor central altamente energético, posiblemente asociado a la acreción de materia sobre un agujero negro.
¿Qué distingue a los FBOT?
A primera vista, los FBOT recuerdan a supernovas de colapso de núcleo. Sin embargo, su evolución temporal es radicalmente distinta. Mientras que una supernova típica tarda entre 10 y 15 días en alcanzar su brillo máximo y puede permanecer luminosa durante meses, los FBOT alcanzan su pico en apenas dos o tres días.
Además, su espectro azul indica temperaturas superiores a las de muchas supernovas convencionales, lo que apunta a mecanismos energéticos adicionales.
Desde el descubrimiento de eventos como AT2018cow —apodado “La Vaca”— la comunidad astronómica ha debatido su origen. Se han propuesto varios modelos: supernovas con interacción extrema con material circundante, magnetars recién formados, colapsos estelares fallidos y eventos de disrupción por marea (TDE).
Un caso extraordinario
El evento 2024 wpp se encuentra entre los más luminosos registrados en esta clase. Su intensidad permitió someter a prueba modelos teóricos que antes no podían distinguirse con claridad observacional.
Los datos en múltiples longitudes de onda —óptico, ultravioleta, radio y rayos X— fueron fundamentales. Aproximadamente 50 días después del evento inicial, se detectó un incremento en emisión de rayos X consistente con acreción activa sobre un objeto compacto.
“La hipótesis que actualmente cuenta con mayor respaldo para este caso específico es que se trate de un evento de disrupción por marea”, explicó De Colle. En un TDE, una estrella pasa demasiado cerca de un agujero negro y es desgarrada por fuerzas de marea. Parte del material cae hacia el agujero negro y otra fracción es expulsada a altas velocidades.
Este escenario explica la emisión en diferentes rangos del espectro: la envoltura más lenta produciría la radiación óptica y ultravioleta, mientras que componentes más rápidas generarían emisión en radio.
No obstante, el investigador subraya que los FBOT podrían no tener un único mecanismo de origen; es posible que representen una familia de fenómenos físicos distintos bajo una misma clasificación observacional.
Descartando los estallidos de rayos gamma
Uno de los modelos evaluados vinculaba el evento con los estallidos de rayos gamma (GRB). Sin embargo, el análisis detallado mostró diferencias clave en la dinámica del material expulsado.
En los GRB, los jets relativistas se desplazan a velocidades cercanas a la de la luz. En este caso, el material se mueve a una fracción significativa de esa velocidad, lo que permitió descartar esa hipótesis.
Ciencia global y nueva era observacional
El estudio fue liderado por la Universidad de California en Berkeley, con participación de instituciones en Estados Unidos, Europa, Asia y Australia, además de la UNAM. Se emplearon instrumentos como los satélites Swift y NuSTAR para observar la emisión en rayos X, complementados con telescopios ópticos y radiotelescopios.
Este tipo de fenómenos podría volverse más común gracias al inicio de operaciones del Observatorio Vera C. Rubin (LSST), en Chile, que realizará monitoreos sistemáticos del cielo cada pocos días. La detección temprana será clave para entender eventos que evolucionan en escalas de tiempo extremadamente cortas.
Una frontera abierta
Los FBOT parecen ocupar un territorio intermedio entre las supernovas convencionales y los fenómenos más energéticos del universo. Su estudio no solo amplía nuestro conocimiento sobre la muerte estelar y la formación de agujeros negros, sino que también pone a prueba los límites de los modelos astrofísicos actuales.
Más que resolver un misterio, este descubrimiento abre nuevas preguntas sobre cómo se libera la energía en los entornos más extremos del cosmos.
Paleomagnetismo: la memoria magnética que confirmó la tectónica de placas
Pepe Herrera
febrero 23, 2026
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Comprender cómo era la Tierra hace millones de años no es una curiosidad académica: es una herramienta para explicar la formación de montañas, volcanes, sismos, océanos e incluso la distribución de recursos naturales como el petróleo y los minerales. En el centro de esta historia geológica se encuentran dos conceptos fundamentales: la tectónica de placas y el paleomagnetismo.
Hoy la tectónica de placas es el marco teórico que explica la dinámica del planeta. Sin embargo, su aceptación no fue inmediata. Durante décadas, la idea de que los continentes se desplazaban parecía imposible. Fue el paleomagnetismo —el estudio del magnetismo antiguo preservado en las rocas— el que aportó la evidencia decisiva.
En el episodio “Rastreando la evolución de los continentes: paleomagnetismo y placas tectónicas”, del podcast Geofísica al descubierto del Instituto de Geofísica de la UNAM, el investigador Bernardo Ignacio García Amador explica cómo el registro magnético fósil permite reconstruir rotaciones, desplazamientos y cambios de posición de bloques continentales a lo largo de millones de años.
Del escepticismo a la revolución científica
En 1912, Alfred Wegener propuso la teoría de la deriva continental: los continentes habían formado un supercontinente llamado Pangea y posteriormente se fragmentaron. La evidencia morfológica y fósil era sugerente, pero faltaba un mecanismo físico convincente que explicara cómo podían desplazarse masas continentales de tal magnitud.
Wegener no conocía aún la existencia de dorsales oceánicas, zonas de subducción ni la expansión del fondo oceánico. La respuesta llegaría décadas después.
“La aceptación ocurrió hasta los años sesenta, tras medio siglo de acumulación de evidencia”, señala García Amador. Fue un auténtico cambio de paradigma.
Cuando ciertas rocas ígneas se solidifican, contienen minerales ferrimagnéticos —como la magnetita— que actúan como pequeñas brújulas microscópicas. Estas partículas se alinean con el campo magnético terrestre y conservan esa orientación al enfriarse. El resultado es un registro permanente del campo magnético en el momento de su formación.
El campo magnético de la Tierra no ha sido constante. A lo largo del tiempo geológico se han producido múltiples inversiones, en las que el norte y el sur magnético se intercambian. Estas inversiones quedaron registradas en el fondo oceánico.
En 1962, Frederick Vine y Drummond Matthews demostraron que a ambos lados de las dorsales oceánicas existen franjas magnéticas simétricas, correspondientes a esas inversiones. La interpretación fue contundente: el fondo oceánico se expande.
Esa evidencia proporcionó el mecanismo físico que faltaba para consolidar la tectónica de placas.
El paleomagnetismo permite:
Determinar la paleolatitud en la que se formaron las rocas.
Detectar rotaciones y traslaciones de bloques tectónicos.
Más allá de la teoría global, el paleomagnetismo permite reconstruir historias regionales. Estudios realizados por el equipo de García Amador muestran que hace aproximadamente 120 millones de años, bloques tectónicos hoy asociados a Oaxaca estuvieron vinculados a terrenos de Centroamérica.
En Nicaragua y Honduras se extrajeron núcleos orientados de roca mediante perforadoras portátiles, bajo condiciones de campo complejas. Posteriormente, en laboratorio, se midió su magnetización remanente para determinar su posición paleogeográfica.
Los resultados revelaron que esos bloques no siempre ocuparon la posición que modelos clásicos proponían: experimentaron rotaciones y desplazamientos adicionales antes de alcanzar su configuración actual.
Estos hallazgos abren nuevas preguntas en regiones como Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas e Hidalgo, donde aún existen registros tectónicos por explorar.
Leer la memoria de la Tierra
Gracias al magnetismo preservado en las rocas sabemos que los continentes formaron parte de un supercontinente, que se fragmentaron en episodios complejos y que continúan desplazándose algunos centímetros por año.
El paleomagnetismo no solo reconstruye el pasado profundo: nos permite entender el presente dinámico del planeta.
En última instancia, estudiar el paleomagnetismo es leer la memoria magnética de la Tierra y comprender el pulso geológico que ha moldeado continentes, océanos y ecosistemas durante cientos de millones de años.
¿Cómo proteger sin abandonar? El nuevo debate sobre discapacidad, salud mental y capacidad jurídica en México
Ricardo Martínez
febrero 23, 2026
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¿Qué ocurre cuando alguien que ya no comprende del todo el alcance de sus decisiones y firma un contrato legal?
¿Cuando alguien con un trastorno mental severo enfrenta un proceso penal?
¿O cuando una persona con demencia severa no se encuentra en posibilidad de firmar su consentimiento informado?
En el debate contemporáneo sobre discapacidad y derechos humanos, pocas discusiones son tan complejas como la que cruza autonomía, salud mental y decisiones judiciales. En México, ese cruce ha adquirido una dimensión particular tras las resoluciones del Poder Judicial federal que suprimieron figuras históricas como la interdicción y la tutela a la luz de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD).
Ibarra no es un observador externo del fenómeno. Doctor y licenciado en Derecho por la UNAM, maestro en Teoría Política por la London School of Economics, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas y miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel III, ha dedicado su trayectoria al análisis constitucional y a la teoría institucional del derecho. Autor y coordinador de 24 libros y de más de 60 artículos especializados, su aproximación parte de una preocupación metodológica: cómo evaluar longitudinalmente las decisiones de la Suprema Corte en los últimos años y sus efectos reales.
Su estudio examina la evolución de las sentencias en materia de discapacidad y distingue tres momentos: una fase inicial de interpretación conforme a la CDPD; una segunda etapa de declaratorias de inconstitucionalidad en entidades federativas específicas; y un tercer momento, en 2021, cuando la Corte declaró la invalidez de las figuras tradicionales de interdicción y tutela a nivel nacional.
El cambio se inscribe en el tránsito del modelo médico al modelo social de la discapacidad. Bajo este último, la discapacidad no se entiende como un déficit individual sino como el resultado de barreras sociales. En términos jurídicos, ello implicó el reconocimiento de la plena capacidad jurídica de las personas con discapacidad lo cual es una buena noticia para todos.
Sin embargo, el libro introduce una pregunta que rara vez ocupa el centro del debate: ¿puede aplicarse esa presunción de autonomía de manera uniforme a todos los tipos de discapacidad, incluyendo la discapacidad mental severa?
“Las discapacidades no son homogéneas”, sostiene Ibarra en entrevista. “El modelo social es indispensable, pero no puede sustituir la consideración clínica cuando se trata de trastornos mentales graves”.
Uno de los ejes más delicados de la investigación es el análisis de lo que denomina “activismo judicial”. El autor no emplea el término en clave polémica, sino institucional: se refiere al desplazamiento de decisiones estructurales hacia el ámbito jurisdiccional en materias tradicionalmente legislativas, como el derecho civil y familiar.
El libro sugiere que la eliminación judicial de instituciones históricas ocurrió sin que existiera un entramado institucional alternativo suficientemente consolidado. El nuevo Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares ya no contempla la interdicción ni la tutela, pero el sistema de apoyos y salvaguardias previsto por la CDPD aún enfrenta desafíos de implementación.
“La creación de un modelo de apoyos exige instituciones, presupuesto y coordinación intergubernamental”, explica el investigador. “Sin esos elementos, el reconocimiento formal de derechos para las personas con discapacidad mental severa queda en el plano declarativo”.
La obra también subraya un punto metodológico central: la ausencia de razonamientos judiciales basados en evidencia científica y pericial especializada en los casos analizados. Para el autor, cada situación de discapacidad mental severa requiere evaluación contextualizada, dictámenes clínicos y medidas diferenciadas para estas personas.
“La sustitución del modelo médico por el modelo social no debería eximir a los jueces constitucionales de considerar evidencia científica”, afirma. “Los apoyos deben diseñarse caso por caso”.
El libro examina además experiencias comparadas. Juristas y científicos de países como Noruega, Alemania y Suecia han sostenido que la toma de decisiones con apoyo puede coexistir, en circunstancias limitadas y bajo salvaguardias estrictas, con mecanismos sustitutivos como la tutela. Otros países como Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido mantienen la tutela para las personas con enfermedades mentales severas porque no integraron plenamente la CDPD a su derecho interno. La discusión internacional, señala Ibarra, aún no está cerrada.
A escala global, agrega, tampoco existe evidencia empírica concluyente sobre la eficacia del Modelo de Apoyos para la Toma de Decisiones (MATD), particularmente en casos de discapacidad mental severa.
Otro aspecto central del análisis es la dimensión demográfica y fiscal. México atraviesa una transición poblacional acelerada: el grupo con mayor prevalencia de discapacidad es el de personas mayores de 60 años. El incremento de casos asociados a demencia y deterioro cognitivo plantea la necesidad de construir un Sistema Nacional de Cuidados que articule salud, justicia y políticas públicas particularmente para a las mujeres dedicadas a los cuidados.
“El derecho no puede resolver por sí solo problemas estructurales”, señala el académico. “Se requiere planeación presupuestal y diseño institucional”.
Lejos de proponer un retroceso, el libro invita a matizar. Reconoce los avances en el reconocimiento de la capacidad jurídica plena y la importancia del enfoque de derechos humanos, pero insiste en la necesidad de distinguir entre tipos de discapacidad y de incorporar salvaguardias proporcionales.
La “trampa silenciosa” a la que alude el subtítulo no es una crítica a la Convención, sino la posibilidad de que, en ausencia de matices, el sistema jurídico termine desprotegiendo a quienes pretende empoderar.
Desde la universidad pública, la investigación abre un espacio de deliberación interdisciplinaria. Derecho, psiquiatría, políticas públicas y economía deben dialogar para garantizar que los principios normativos se traduzcan en protección efectiva.
Porque, como advierte Ibarra Palafox, el desafío no consiste únicamente en reconocer derechos, sino en construir las condiciones institucionales que los hagan viables en la práctica.
Del calor intenso al frente frío 37: el contraste climático que vive México
Pepe Herrera
febrero 23, 2026
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El territorio nacional experimenta un marcado contraste meteorológico debido a la coexistencia de diversos sistemas atmosféricos. Mientras el frente frío número 37 y su masa de aire frío generan lluvias intensas, vientos fuertes y un descenso significativo de temperaturas en el sureste y norte del país, un anticiclón en niveles medios de la atmósfera mantiene condiciones extremadamente calurosas en la costa del Pacífico, configurando un escenario de alta variabilidad atmosférica.
Este cambio brusco de temperaturas responde a la dinámica típica del invierno en México. La semana pasada predominó sobre el centro del país un sistema anticiclónico que favoreció cielos despejados y mayor radiación solar, elevando las temperaturas en varias regiones; sin embargo, el ingreso de la masa de aire frío asociada al frente frío 37 modificó rápidamente las condiciones, provocando el actual descenso térmico.
Contexto estacional: influencia de La Niña
La temporada invernal 2025/2026 en México se ha perfilado como un periodo con tendencias a condiciones secas y variabilidad térmica, principalmente asociadas al fenómeno de La Niña.
“Debido a las condiciones actuales de La Niña, se favorecen ambientes más secos y temperaturas por encima del promedio en amplias regiones del país durante esta temporada de invierno y primavera. Esto implica que, aunque los frentes fríos aún pueden generar descensos temporales de temperatura, los periodos cálidos y secos podrían dominar en el centro norte del país conforme avance la temporada”, comentó el Dr. Alejandro Jaramillo Moreno, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM.
Lunes 23 de febrero: lluvias intensas y evento de “Norte”
Aunque el frente frío 37 ya se ubica sobre el mar Caribe y el sur de la península de Yucatán, la masa de aire frío que lo impulsa mantiene efectos significativos en el territorio nacional:
Estados con lluvias intensas (75 a 150 mm): Chiapas (norte y este).
Estados con lluvias muy fuertes (50 a 75 mm): Veracruz, Oaxaca y Tabasco.
Estados con lluvias fuertes (25 a 50 mm): Puebla y Campeche.
Estados con chubascos (de 5 a 25 mm): Quintana Roo.
Estados con lluvias aisladas (de 0.1 a 5 mm): Zacatecas, San Luis Potosí, Durango, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Querétaro, Hidalgo y Yucatán.
Las precipitaciones podrían estar acompañadas de descargas eléctricas, deslaves, crecida de ríos e inundaciones en zonas bajas.
En paralelo, el evento de “Norte” se intensifica en el istmo y golfo de Tehuantepec, con rachas de 100 a 120 km/h y oleaje de hasta cinco metros, principalmente en el golfo de Tehuantepec y el litoral del Golfo de México. También se esperan vientos fuertes en Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
Frío al amanecer
En estados del norte y centro se registrarán:
Temperaturas de -10 a -5 °C en zonas serranas de Durango y Nuevo León, así como heladas en el Altiplano y la Mesa Central.
Temperaturas de -5 a 0 °C con heladas en zonas altas de Chihuahua, Coahuila, San Luis Potosí, Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Querétaro y Oaxaca.
Temperaturas de 0 a 5 °C en zonas montañosas de Baja California, Sonora, Tamaulipas, Ciudad de México, Morelos, Guerrero y Chiapas.
Este enfriamiento se debe a la presencia de aire frío en niveles bajos de la atmósfera combinado con cielos despejados durante la noche.
Calor en el Pacífico
En contraste, las costas de Colima y Michoacán podrían registrar temperaturas entre 40 y 45 °C, con máximas superiores a 35 °C en Jalisco, Guerrero y Sonora, debido al anticiclón que se posiciona en el occidente del país, favoreciendo estabilidad atmosférica y cielos despejados.
Martes 24 de febrero: mejora gradual, pero persiste el frío
Para el martes, el frente frío 37 dejará de afectar directamente al país; sin embargo, persistirán mañanas frías en gran parte del territorio, mientras las temperaturas comienzan a recuperarse por la tarde. Continuarán las heladas en regiones altas de Chihuahua y Durango, y oleaje y vientos en el sureste tenderán a disminuir gradualmente.
Recomendaciones a la población
Ante este panorama de contrastes, autoridades exhortan a:
Abrigarse bien por las mañanas y noches.
Evitar cambios bruscos de temperatura.
No cruzar ríos o arroyos crecidos.
Extremar precaución ante rachas de viento que puedan derribar árboles o estructuras ligeras.
Reducir actividades al aire libre en caso de heladas.
Mantenerse hidratado en zonas con altas temperaturas.
Atender avisos oficiales de Protección Civil y del SMN.
Prepararse para cruzar fronteras: claves para estudiar e investigar en Alemania
Con información de la UNAM Alemania
febrero 23, 2026
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En un salón de la Facultad de Química, una pregunta flotaba en el aire: ¿cómo se empieza a construir una carrera científica más allá de México?
No era una interrogante abstracta. Era concreta, urgente y compartida por decenas de estudiantes que el pasado 5 de febrero asistieron a una sesión informativa organizada por la sede UNAM Alemania. Lo que parecía una charla más sobre convocatorias terminó por convertirse en una invitación a imaginar el futuro en otro idioma, en otro laboratorio, en otro continente.
La Lic. Lucero Oropeza, coordinadora de Relaciones y Gestión de la sede UNAM Alemania, habló sin rodeos: aplicar a una beca internacional no es un acto espontáneo, sino un proyecto que exige tiempo, estrategia y paciencia. A su lado estuvieron la Mtra. Sandra Centeno Llanos, coordinadora de Programas Académicos y Apoyo de Licenciatura, y la Dra. Perla Castañeda López, secretaria académica de docencia, quienes respaldaron el encuentro y subrayaron la importancia de planear con anticipación.
Más que promesas, la sesión ofreció claridad.
Se explicó que muchas convocatorias comparten requisitos similares —historial académico actualizado, cartas de recomendación sólidas, certificaciones de idioma— y que anticipar la integración de esos documentos puede marcar la diferencia entre postular con estrés o con seguridad. Algunas oportunidades, recordaron, se publican anualmente, lo que permite planear la candidatura con meses de ventaja.
Pero la movilidad no se quedó en el terreno de lo hipotético.
Se presentaron rutas concretas: escuelas de verano como el programa ATTP Summer of Research – Joint Research Track de la University of Groningen; estancias de investigación en la Humboldt-Universität zu Berlin; e incluso short internships en universidades del estado de Baviera. Opciones reales, con nombres propios y calendarios definidos.
También se invitó a la comunidad estudiantil a mantenerse atenta a las convocatorias difundidas por la Dirección General de Cooperación e Internacionalización (DGECI), que ofrece financiamiento y acompañamiento institucional. Programas como la movilidad estudiantil internacional, las estancias internacionales de corta duración o el Programa para el Impulso a la Titulación por Actividades Académicas en el Extranjero representan puertas abiertas que, muchas veces, pasan desapercibidas entre la carga académica cotidiana.
Uno de los momentos más inspiradores llegó al presentar ejemplos de posgrados ofrecidos por socios estratégicos de alto nivel, como el International Max Planck Research School on Cellular Biophysics. No se trató solo de mencionar instituciones prestigiosas, sino de mostrar trayectorias posibles: cómo un estudiante de licenciatura puede, paso a paso, insertarse en redes científicas de excelencia internacional.
La recomendación final fue tan práctica como reveladora: empezar hoy.
Prepararse en el idioma del país de destino, revisar canales oficiales, asistir a espacios informativos y, sobre todo, atreverse a imaginar la propia formación con perspectiva global. La movilidad académica no es un salto al vacío; es una construcción gradual que comienza con una decisión.
Estas acciones forman parte de la estrategia de internacionalización impulsada por la Rectoría de la UNAM, que busca fortalecer la colaboración científica y la vinculación con instituciones de educación superior en Europa. Desde Alemania, la Universidad amplía su presencia y, con ella, las posibilidades para que su comunidad estudie, investigue y crezca en entornos académicos de alto prestigio.
Para quienes estuvieron en esa sesión, Alemania dejó de ser un punto lejano en el mapa. Se convirtió en una posibilidad concreta.
Y, como toda posibilidad que transforma, empieza con información, preparación y la convicción de que el conocimiento no reconoce fronteras.
La píldora anticonceptiva para hombres que podría cambiar la salud reproductiva
Leonardo Huerta Mendoza
febrero 22, 2026
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Una píldora anticonceptiva masculina no hormonal ha mostrado resultados alentadores en su primer ensayo clínico en humanos. Se trata de YCT-529, una molécula que detiene temporalmente la producción de espermatozoides al bloquear un mecanismo clave en los testículos relacionado con la vitamina A.
A partir de los resultados del primer estudio clínico en fase 1, publicado este año en la revista Communications Medicine, la píldora fue considerada segura y bien tolerada en hombres sanos.
“Las investigaciones para desarrollar un anticonceptivo destinado a los hombres ya estaban en desarrollo hace cincuenta años, pero se decidió no continuar, hasta ahora que se realiza el primer ensayo clínico en hombres”, explica Ariel Vilchis, de la Facultad de Medicina.
“Como integrante del Programa de Estudios de Género en Salud del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina, mis comentarios tienen que ver con esta perspectiva”, aclara el académico.
“La respuesta a por qué no se había desarrollado un anticonceptivo para hombres es muy curiosa, puesto que muchas investigaciones se dejaron en sus primeras fases; es decir, no pasaron al ensayo clínico porque se encontraron algunos efectos secundarios en los usuarios”.
En anticonceptivos dirigidos hacia las mujeres también se identificaron efectos secundarios; sin embargo, las investigaciones continuaron y los métodos se implementaron pese a que hoy se reconoce que algunos anticonceptivos hormonales pueden asociarse con riesgos específicos, como eventos trombóticos o ciertos cánceres dependientes de hormonas.
“A la mujer se le ha considerado históricamente responsable casi exclusiva de la anticoncepción, lo que ha generado una carga desigual en la salud reproductiva”, añade.
Mecanismo de acción del ácido retinoico
El ácido retinoico, un derivado de la vitamina A, participa en la producción de espermatozoides, específicamente en la diferenciación de las células que dan origen a los espermas.
“Hay un tipo de células madre, conocidas como espermatogonias, que después de algunos procesos pueden diferenciarse en espermátides, una de las primeras etapas de los espermatozoides”, explica Ariel Vilchis.
Para que ocurra este proceso de diferenciación es fundamental la participación del ácido retinoico, ya que activa señales necesarias para que se complete la división celular especializada que reduce a la mitad el material genético y permite la formación de células sexuales funcionales.
El nuevo anticonceptivo que se está probando, cuyo nombre es YCT-529, bloquea de manera selectiva el receptor alfa del ácido retinoico (RAR-α) en los testículos. Al impedir que esta molécula se una a su receptor, se interrumpe la señalización necesaria para que las espermatogonias continúen su proceso de maduración hacia espermatozoides.
En el artículo “Safety and pharmacokinetics of the non-hormonal male contraceptive YCT-529”, los autores reportaron los resultados del primer estudio clínico en humanos, correspondiente a fase 1.
Para evaluar la seguridad, la tolerancia, la farmacocinética y posibles efectos en la frecuencia cardiaca, el deseo sexual y el estado de ánimo, 16 hombres voluntarios recibieron dosis orales únicas de 10, 30, 90 o 180 mg de YCT-529 en ayunas. Además, se evaluó una dosis de 30 mg después de ingerir alimentos para analizar cambios en la absorción.
El estudio mostró que el medicamento fue bien tolerado y no produjo eventos adversos graves ni alteraciones clínicamente relevantes en los niveles hormonales.
Es importante señalar que esta fase no evaluó todavía la eficacia anticonceptiva en humanos, sino únicamente su seguridad.
Efectividad
“De acuerdo con el artículo, en estudios con animales se encontró una efectividad de entre 96 y 99 por ciento en la prevención de la fertilidad”, dice el académico.
En modelos preclínicos se observó que el efecto fue reversible: al suspender el tratamiento, la producción de espermatozoides se restableció tras eliminarse el antagonista del organismo.
En humanos, los ensayos que evaluarán directamente la reducción del conteo espermático y la eficacia anticonceptiva están en desarrollo en fases posteriores.
Beneficios del nuevo anticonceptivo
“Primero, que no contiene hormonas, por lo tanto sus efectos secundarios potenciales podrían ser menores comparados con los enfoques hormonales. Al no intervenir en el eje hormonal, no altera la testosterona ni otras hormonas que participan en múltiples procesos fisiológicos”.
Esto representa una diferencia importante respecto a intentos anteriores basados en la supresión hormonal, que podían asociarse con cambios metabólicos o del estado de ánimo.
La especificidad de la molécula es clave. Aunque existen receptores de ácido retinoico en diversos tejidos del organismo, YCT-529 está diseñado para actuar selectivamente sobre el subtipo relacionado con la espermatogénesis en el testículo.
“A partir de los resultados disponibles hasta ahora, al menos en los estudios animales y en esta primera fase clínica, no se han identificado efectos adversos graves”, señala el investigador.
Otra ventaja potencial es que, al tratarse de un método reversible, podría suspenderse cuando la persona desee recuperar su fertilidad. Sin embargo, la duración exacta del efecto y la dosificación óptima aún deberán definirse en estudios clínicos posteriores.
Píldora prometedora
“Creo que esta píldora es algo muy prometedor, porque con ella se podría hacer corresponsables a los hombres en la salud sexual. Como la mayoría de los métodos son para las mujeres, toda la presión recae en ellas”, considera el académico.
Un anticonceptivo masculino oral y reversible ampliaría las opciones disponibles y podría transformar la dinámica de la anticoncepción, aunque todavía faltan fases clínicas antes de su posible aprobación.
Por ahora, YCT-529 representa uno de los avances más sólidos en el desarrollo de anticoncepción masculina no hormonal de las últimas décadas.
A la escritora de origen belga Marguerite Yourcenar se le conoce sobre todo por su novela Memorias de Adriano, publicada en 1951. Considerada su obra maestra, reconstruye los últimos días del emperador romano del siglo II en forma de una larga carta dirigida a su sucesor, Marco Aurelio. Más que una novela histórica, es una meditación sobre la mortalidad, el poder, la cultura helénica y el duelo por la muerte de Antínoo.
La escritura de este libro le tomó veintisiete años, periodo durante el cual publicó otras obras fundamentales, como Alexis o el tratado del inútil combate, texto de carácter epistolar e intimista que ya anunciaba su interés por las confesiones morales y las tensiones entre individuo y sociedad.
En el número 22 de Material de Lectura se ofrecen cuatro de los diez relatos que integran Cuentos orientales (Nouvelles orientales), volumen publicado en 1938, aunque varios de sus textos habían sido escritos años antes. La selección —realizada por Patricia Daumas, Silvia Molina y Leticia Hülsz— privilegia aquellos relatos que permiten apreciar cómo Yourcenar construye una “sobrerrealidad” a partir del mito. No se trata de transcripciones folclóricas, sino de recreaciones libres de leyendas y fábulas auténticas, atravesadas por una sensibilidad moderna.
“Así fue salvado Wang-Fo”, “La leche de la muerte”, “La sonrisa de Marko” y “La tristeza de Cornelius Berg” muestran a una autora que utiliza el mito como herramienta de indagación en lo humano. En “Wang-Fo”, quizá el más célebre del conjunto, el arte aparece como un territorio superior al poder político; la pintura no copia el mundo, lo reinventa y termina por absorberlo. En “La leche de la muerte”, la leyenda albanesa adquiere una intensidad trágica que convierte el sacrificio materno en imagen perdurable. “La sonrisa de Marko” y “La tristeza de Cornelius Berg” exploran, desde geografías distintas, la relación entre heroísmo, deseo y memoria.
Yourcenar nació en Bruselas el 8 de junio de 1903 y murió el 17 de diciembre de 1987. Fue la primera mujer en ingresar a la Academia Francesa en 1981, institución que durante más de tres siglos no había admitido a ninguna mujer entre sus cuarenta miembros. Viajera incansable, pasó buena parte de su vida en la isla de Mount Desert, en Maine, Estados Unidos, donde escribió gran parte de su obra y donde también murió.
Leer a Marguerite Yourcenar hoy implica adentrarse en una escritura que dialoga con la historia sin quedar atrapada en ella. Su prosa —precisa, contenida y al mismo tiempo profundamente simbólica— demuestra que el mito no pertenece al pasado: es una forma de pensar el presente. El número 22 de Material de Lectura ofrece así una puerta de entrada privilegiada a una de las voces más singulares del siglo XX, capaz de convertir antiguas leyendas en preguntas contemporáneas sobre el arte, el sacrificio y la condición humana.
Fue a finales de enero de 2026 cuando el médico español Mariano Barbacid anunció que, junto con su equipo, había logrado la eliminación completa y duradera del cáncer de páncreas en ratones mediante una terapia combinada de tres fármacos. El anuncio desató una ola de especulaciones en distintos medios, donde pronto comenzó a hablarse de una “cura definitiva”. Esto alimentó el debate sobre cuándo podría estar disponible el tratamiento en humanos y si realmente significaba el fin del cáncer de páncreas tal como lo conocemos.
Ante esta ola de entusiasmo, la Dra. Nohemí Salinas Jazmín, del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la UNAM, impartió la conferencia “El legado del Dr. Barbacid: primer gran paso hacia la cura del cáncer de páncreas”, con el objetivo de aclarar los mitos surgidos tras el anuncio y explicar con precisión el verdadero alcance del avance científico.
“Su alta mortalidad se debe principalmente a que suele diagnosticarse en etapas avanzadas, ya que se trata de un crecimiento silencioso que no presenta síntomas específicos en sus fases iniciales. Esta característica, sumada a la limitada eficacia de las opciones terapéuticas actuales, representa un gran desafío médico y científico”, mencionó Salinas Jazmín.
Dentro del cáncer de páncreas, el tipo más frecuente es el adenocarcinoma ductal pancreático, responsable de aproximadamente el 90–95% de los casos. Este tumor se origina en las células epiteliales de los conductos pancreáticos, que forman parte del componente exocrino del órgano, encargado de producir enzimas digestivas.
De manera general, la especialista indicó que los síntomas que pueden alertar sobre esta enfermedad incluyen pérdida de peso involuntaria, dolor abdominal irradiado a la espalda, ictericia (coloración amarillenta de piel y ojos) y prurito generalizado. Sin embargo, estas manifestaciones son inespecíficas y pueden confundirse con otras patologías, lo que dificulta el diagnóstico temprano.
Entre los factores de riesgo se encuentran la obesidad, el tabaquismo, ciertos patrones dietéticos, la pancreatitis crónica y la diabetes mellitus. También existe un componente hereditario en un pequeño porcentaje de los casos, particularmente cuando hay antecedentes familiares de primer grado. No obstante, la predisposición genética incrementa el riesgo, pero no determina de manera absoluta el desarrollo de la enfermedad.
Diagnóstico y tratamiento actual
El diagnóstico se realiza mediante estudios de imagen como tomografía computarizada contrastada y resonancia magnética. En muchos casos se confirma con biopsia obtenida por ultrasonido endoscópico. También puede evaluarse el marcador tumoral CA 19-9, aunque su utilidad es limitada para tamizaje debido a su baja especificidad.
En cuanto al tratamiento, la cirugía (como la pancreatoduodenectomía o procedimiento de Whipple) es potencialmente curativa, pero solo es viable en etapas localizadas. Sin embargo, la mayoría de los pacientes son diagnosticados cuando el tumor es localmente avanzado o metastásico, lo que impide la resección quirúrgica.
En estos casos se recurre principalmente a quimioterapia sistémica. Entre los esquemas más utilizados se encuentran FOLFIRINOX o la combinación de gemcitabina con nab-paclitaxel. La radioterapia puede emplearse en situaciones seleccionadas. También se investigan terapias dirigidas y estrategias basadas en biomarcadores moleculares en subgrupos específicos.
A pesar de estas estrategias, el cáncer de páncreas presenta importantes obstáculos terapéuticos. Las células tumorales desarrollan resistencia a los fármacos y generan un microambiente tumoral denso y fibroso (estroma desmoplásico) que dificulta la penetración de los medicamentos. Como consecuencia, la supervivencia global a cinco años se mantiene por debajo del 10–12%.
¿Qué aporta realmente la investigación de Barbacid?
Para comprender el alcance del hallazgo, es necesario revisar la trayectoria científica detrás de él. Desde la década de 1980, el Dr. Barbacid ha sido pionero en el estudio del oncogén KRAS, mutado en más del 90% de los adenocarcinomas ductales pancreáticos.
KRAS codifica una proteína que actúa como interruptor molecular en la señalización celular. Cuando está mutado, permanece constitutivamente activado, promoviendo proliferación celular descontrolada, supervivencia tumoral y resistencia terapéutica. Forma parte de una red de señalización que incluye vías como RAF–MEK–ERK y JAK–STAT, entre otras implicadas en la tumorigénesis.
A partir de modelos murinos modificados genéticamente, su equipo demostró en 2019 que KRAS es esencial para el mantenimiento tumoral. Más recientemente, evaluaron una estrategia combinada que incluyó:
Un inhibidor de KRAS (en desarrollo clínico),
Un inhibidor de EGFR (aprobado para otros tipos de cáncer),
Un inhibidor/degradador de STAT3 (en fase preclínica).
“En estos estudios, la terapia triple permitió que los ratones sobrevivieran más de 200 días sin evidencia detectable de enfermedad, con regresión casi completa de los tumores tras aproximadamente 100 días de tratamiento”, señaló la especialista.
Se trata de un resultado extraordinario en el ámbito preclínico, que demuestra la viabilidad biológica de atacar simultáneamente múltiples nodos críticos de la vía oncogénic
¿Es correcto hablar de “cura”?
El propio Dr. Barbacid ha aclarado en distintos medios que es fundamental matizar el alcance real de estos resultados. No se trata de un tratamiento disponible para pacientes, sino de hallazgos obtenidos en modelos animales.
En la misma línea, la Dra. Salinas subrayó que este avance representa el inicio de un largo proceso para transformar un descubrimiento experimental en un medicamento accesible y seguro.
Actualmente, el proyecto se encuentra en fase preclínica, etapa que conecta la investigación básica con los ensayos clínicos en humanos. Incluye estudios en cultivos celulares y modelos animales con el objetivo de evaluar eficacia, toxicidad y mecanismos de acción.
Tras la etapa preclínica, el siguiente paso son los ensayos clínicos en humanos, divididos en fases I, II, III y IV, donde se evalúan seguridad, dosis, eficacia comparativa, farmacocinética y eventos adversos. Solo una pequeña proporción de las moléculas investigadas logra completar con éxito este recorrido.
El desarrollo es largo y costoso. Se estima que serían necesarios alrededor de 30 millones de euros para iniciar ensayos clínicos. Hasta ahora se han recaudado aproximadamente 3,5 millones de euros, que permitirán avanzar en la validación regulatoria y en la transición hacia estudios en humanos.
Finalmente, las compañías farmacéuticas requieren evidencia robusta de seguridad y eficacia antes de invertir en producción y comercialización. Por ello, el aseguramiento de la calidad en estudios preclínicos es crucial: registro detallado de procedimientos, validación de modelos animales, control de reactivos, calibración de equipos y capacitación certificada del personal.
Este nivel de rigor es indispensable para garantizar datos reproducibles y confiables.
Hacia una solución
Aunque el avance representa un paso prometedor, aún no existe una cura definitiva y generalizable para el cáncer de páncreas. Los resultados deben interpretarse con prudencia científica.
Mientras tanto, el fortalecimiento del diagnóstico oportuno, la investigación traslacional y la identificación de biomarcadores predictivos continúan siendo pilares fundamentales para mejorar el pronóstico de esta enfermedad.
Ante este panorama, la Universidad Nacional Autónoma de México realiza, desde 2005, el Programa de Tratamiento Integral de Sobrepeso y Obesidad, una iniciativa consolidada que busca atender de manera profesional, ética y multidisciplinaria a personas adultas que viven con esta enfermedad.
En el podcast de Deporte UNAM, el doctor José Rolando Flores Lázaro, médico adscrito a la Dirección de Medicina del Deporte, explicó que el propósito central del programa es ofrecer una atención integral que no solo permita reducir la grasa corporal, sino generar una transformación profunda y sostenible del estilo de vida mediante planes personalizados de actividad física, alimentación y cambio conductual.
El especialista señaló que el programa cumple ya dos décadas. Surgió como un proyecto de servicio social ante la evidente necesidad de atender un problema creciente que no contaba con un espacio de tratamiento integral dentro de la Dirección de Medicina del Deporte. En sus inicios, nutriólogas y enfermeras identificaron más de 300 solicitudes de atención, lo que confirmó la existencia de una demanda significativa. Desde entonces, el programa ha evolucionado y fortalecido sus estrategias frente al incremento constante de la obesidad.
Una visión integral y permanente
Uno de los principios fundamentales del programa es reconocer la obesidad como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial. No se trata de un asunto estético ni de una meta temporal asociada con “bajar de peso” al inicio del año. Es una enfermedad que no se cura, sino que se controla a largo plazo y requiere un enfoque permanente.
Bajo esta perspectiva, no basta con “comer menos y moverse más”. Se necesita una reestructuración completa de hábitos, horarios y conductas relacionadas con la alimentación, el sueño, el manejo del estrés y la actividad física. Asimismo, cuando es necesario, se valora la inclusión de medicamentos para la obesidad o sus comorbilidades, siempre de manera individualizada.
Atención desde múltiples disciplinas
El programa tiene un enfoque integral y multidisciplinario. Participan profesionales especializados en medicina, nutrición, cultura física y deporte, enfermería y psicología aplicada al cambio de conducta. Esto permite atender no solo el peso corporal, sino también la salud cardiovascular, metabólica, mental y mecánica del paciente.
Además, se presta especial atención a la calidad del sueño, el estado de ánimo y el manejo del estrés, factores que influyen directamente en la evolución de la enfermedad.
Proceso de evaluación e ingreso
Para integrarse al programa se realiza una evaluación exhaustiva que va más allá del peso o del índice de masa corporal. Se revisa la historia clínica completa, la composición corporal —cantidad de grasa, masa muscular y estimación de grasa abdominal—, estudios de laboratorio y un electrocardiograma en reposo (que los aspirantes deben presentar), así como pruebas de capacidad física, uno de los marcadores pronósticos más importantes de salud.
“Con base en toda esta información se realiza una estadificación del paciente, ya que no todas las personas con obesidad requieren el mismo tipo de intervención ni presentan las mismas complicaciones. A partir de ello se determina si se necesitan medicamentos, interconsultas con especialistas —como cardiología o psiquiatría— y cuál será la estrategia terapéutica más adecuada”, expresó el doctor José Rolando Flores Lázaro.
Seis meses de educación para la salud
Una vez aceptado, el participante inicia un proceso educativo de seis meses. Durante este periodo asiste de lunes a viernes, una hora y media diaria, en horarios matutinos. Este esquema responde a la convicción de que el cambio real no ocurre con consultas aisladas cada tres o seis meses, sino mediante un acompañamiento continuo que permita desarrollar habilidades prácticas para la vida cotidiana.
En el área de nutrición, el enfoque no consiste en imponer dietas rígidas, sino en enseñar a comprender los grupos de alimentos, las porciones adecuadas y su correcta distribución a lo largo del día. También se orienta sobre cómo elegir opciones saludables en restaurantes, planificar compras de acuerdo con las posibilidades económicas y adaptar la alimentación al contexto cultural y los gustos personales.
Con esta información, en aproximadamente mes y medio los participantes adquieren la capacidad de diseñar sus propios menús, lo que favorece la autonomía y la sostenibilidad.
En cuanto a la actividad física, el ejercicio es entendido como una verdadera medicina. Se enseña a dosificarlo correctamente: una intensidad adecuada produce beneficios, mientras que una inadecuada puede implicar riesgos, especialmente en personas con factores cardiovasculares. El entrenamiento es supervisado y personalizado según la evaluación inicial, con el objetivo de integrar la actividad física como parte permanente del estilo de vida, comentó Flores Lázaro.
El componente psicológico es igualmente esencial. Se trabaja en la modificación de creencias, el fortalecimiento de herramientas emocionales y la comprensión de la enfermedad, elementos clave para enfrentar situaciones de estrés o ansiedad que impactan en la alimentación y el autocuidado.
Convocatoria abierta
La convocatoria permanece abierta durante todo febrero para realizar las evaluaciones iniciales. El programa iniciará el 2 de marzo y se extenderá por seis meses. Está dirigido exclusivamente a personas adultas con sobrepeso u obesidad. Aunque surge en el ámbito universitario, no está limitado a la comunidad de la UNAM; el público en general puede participar.
Dos décadas de experiencia
En un contexto donde la prevalencia mundial de la obesidad se ha más que duplicado desde 1990, el Programa de Tratamiento Integral de Sobrepeso y Obesidad representa un modelo sólido con 20 años de experiencia. Su objetivo no es ofrecer soluciones rápidas, sino brindar herramientas permanentes para controlar una enfermedad crónica, mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de complicaciones futuras mediante un cambio profundo y sostenido en el estilo de vida.
Más de un millón de migrantes en España: la voz detrás de las cifras
Ricardo Martínez
febrero 19, 2026
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La migración tiene cifras, pero también tiene voz. Y este jueves 19 de febrero, en la sede del Instituto Cervantes en Madrid, esa voz habló en primera persona.
La entrega del IV Premio de Relato Migrante UNAM–España / Centroamérica Cuenta reunió literatura, política cultural y experiencia vital en un mismo acto. El certamen, impulsado por la UNAM–España y el festival Centroamérica Cuenta —presidido por el Premio Cervantes Sergio Ramírez— recibió este año 257 relatos, más de un 65% que en la edición anterior. Dos terceras partes fueron enviados por mujeres latinoamericanas residentes en España.
Ceremonia de entrega del IV Premio de Relato Migrante UNAM–España / Centroamérica Cuenta, realizada el 19 de febrero en el Instituto Cervantes de Madrid.
La secretaria general del Instituto Cervantes, Carmen Noguero, abrió el acto recordando que la migración “no solo se cuenta en números, también se cuenta en historias”. El director del Centro de Estudios Mexicanos UNAM–España, Ciro Murayama, situó el premio en un contexto más amplio: más de un millón de latinoamericanos cotizan hoy a la seguridad social española y representan una parte significativa de los nuevos empleos generados en el país. Frente a discursos excluyentes, subrayó, este certamen reivindica la migración como trabajo, dignidad y riqueza cultural.
Libros que viajan, libros que se quedan
La ceremonia estuvo precedida por el diálogo “Otros territorios, otras lecturas. El viaje de las letras, los libros y sus autores y autoras”, una conversación sobre la circulación —o la falta de ella— de los libros en el mundo hispanohablante. Participaron el escritor David Toscana, la librera Vania Reséndiz y el distribuidor Alejandro Barahona, moderados por Claudia Neira, directora de Centroamérica Cuenta.
Se habló de aduanas y aranceles, de editoriales que deciden qué títulos “viajan” y cuáles se quedan, de centros y periferias, de traducciones domesticadas y de librerías de nicho que resisten desde los barrios. Toscana recordó que muchos libros latinoamericanos no cruzan el Atlántico por decisiones comerciales; Barahona explicó el riesgo económico que asumen los pequeños libreros que importan ejemplares casi a ciegas; Reséndiz defendió las librerías como espacios de mediación cultural capaces de ampliar el horizonte lector.
El telón de fondo era el mismo que el del premio: el movimiento. Los libros, como las personas, cruzan fronteras con mayor o menor fortuna. Algunos necesitan pasaporte; otros, maletas clandestinas. La literatura migrante, en cambio, ya ha encontrado su lugar: escribe desde la experiencia laboral, desde la sobrecualificación, desde la nostalgia y desde la dignidad.
“Que tengamos opinión, estilo y mirada”
El jurado —integrado por Javier Serena, Clara Obligado y Xavi Ayén— distinguió como finalista el relato 12 días de seda, de la salvadoreña Andrea Valeria Guzmán Castillo, residente en Barcelona.
Emocionada, la autora agradeció el espacio “para nuestra voz, mientras los gritos racistas aumentan y encuentran eco en quienes aceptan que limpiemos sus casas y cuidemos a sus abuelos, pero que nunca, nunca, aceptan que tengamos opinión, estilo y mirada”.
Dejó El Salvador hace cuatro años. “Tantas cosas tiernas y agrias han pasado desde entonces que estar aquí hoy es un privilegio”, afirmó. Agradeció a su madre, “por enseñarme a leer”, y a su abuela, “por enseñarme a narrar la vida”. Su intervención convirtió el escenario en algo más que un acto institucional: fue un gesto de afirmación pública.
El migrante vive en condicional
El galardón principal fue para Arquitectura condicional, del colombiano Jason Vargas Rendón, residente en Alicante. El relato adopta la voz de un trabajador de la construcción para pensar el desarraigo desde la metáfora arquitectónica y gramatical.
“El migrante vive en condicional”, dijo al recibir el premio. “No en pasado ni en futuro pleno, sino en esa forma verbal que dice habría sido, habría llegado, habría tenido”.
Formado en comunicación, trabaja en obras mientras escribe. “Mientras cargo sacos de cemento, gano premios literarios; mientras obedezco órdenes en una obra, escribo intentando hacer honor a la tradición”, explicó. La distancia entre el capital cultural y el trabajo manual —una realidad frecuente entre migrantes altamente cualificados— se transforma en literatura.
Habló de grietas que no son drama sino información, de muros que enseñan a leer lo invisible, de estructuras que se sostienen gracias a vigas ocultas. “Quizá lo más provechoso que podemos hacer con el desarraigo es aprender a construir desde él”, concluyó.
Una lengua en movimiento
El cierre estuvo a cargo de Sergio Ramírez, escritor nicaragüense, Premio Cervantes y presidente del festival Centroamérica Cuenta, quien celebró el crecimiento del premio y defendió la migración como corriente cultural decisiva. “No podemos ver a América Latina sino como una integridad diversa”, afirmó. Recordó que España es hoy un país transformado por la presencia latinoamericana y que esa transformación no es solo económica, sino también literaria y cultural.
En tiempos en que la migración suele reducirse a estadísticas o consignas, el IV Premio de Relato Migrante insiste en otra narrativa: la del trabajo como dignidad, la de la lengua compartida que se recrea en movimiento, la de la literatura como espacio donde el desarraigo deja de ser únicamente pérdida para convertirse también en posibilidad.
Si la vida migrante se conjuga en condicional, este premio apuesta por convertir ese tiempo verbal en futuro.
Música, escena y cuerpo: la UNAM celebra el arte este 21 y 22 de febrero
febrero 19, 2026
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La Universidad Nacional Autónoma de México continúa su intensa actividad cultural con una programación diversa para el fin de semana del 21 y 22 de febrero. Conciertos sinfónicos, teatro contemporáneo, cine mexicano reciente, danza y artes visuales conforman una agenda que invita a recorrer distintos espacios universitarios y a vivir el arte desde múltiples perspectivas.
La programación completa puede consultarse en la Cartelera de Cultura UNAM: https://cultura.unam.mx/
OFUNAM 90 años: la música como celebración
La Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM) celebra nueve décadas de historia con un concierto especial en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario. En esta ocasión contará con la participación del reconocido violonchelista Steven Isserlis, figura internacional cuya trayectoria se distingue por la profundidad interpretativa y el rigor técnico.
El concierto forma parte de la Primera Temporada 2026 y reafirma la relevancia de la OFUNAM como una de las agrupaciones sinfónicas más importantes del país.
En el Teatro Santa Catarina se presenta Bajo esta piedra hundirás tu iglesia, una propuesta escénica que dialoga con los símbolos de poder, las instituciones y la memoria colectiva. La obra plantea una reflexión crítica desde el lenguaje teatral contemporáneo, invitando al espectador a cuestionar las estructuras que sostienen lo religioso y lo político.
El Museo Universitario del Chopo presenta Elyla. Corpodivinidades, una exposición que explora las corporalidades, las identidades y las espiritualidades desde perspectivas disidentes. La muestra propone una lectura crítica sobre el cuerpo como territorio político y simbólico, abriendo un espacio de diálogo sobre género, diversidad y representación.
La Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario proyecta La reserva, dirigida por Pablo Pérez Lombardini. La película, producción mexicana de 2025, se integra a la programación cinematográfica universitaria como una propuesta que dialoga con problemáticas contemporáneas a través del lenguaje audiovisual.
Sala Julio Bracho, Centro Cultural Universitario 21 y 22 de febrero, 12, 16:30 y 18:30 h
En el Salón de Danza del Centro Cultural Universitario, La piel de la ausencia presenta una propuesta coreográfica que explora el cuerpo como espacio de memoria y tránsito. La pieza trabaja con la noción de ausencia como experiencia sensible, transformando el movimiento en un lenguaje que conecta emoción, silencio y presencia.
Un fin de semana para recorrer la cultura universitaria
La agenda cultural de la UNAM confirma la diversidad de su oferta artística y su compromiso con la formación estética y crítica de sus públicos. Cada recinto —la Sala Nezahualcóyotl, el Teatro Santa Catarina, el Museo del Chopo y las salas del Centro Cultural Universitario— abre sus puertas para que la comunidad universitaria y el público en general vivan el arte como experiencia compartida.
Cazando fantasmas galácticos: la vida después de un núcleo activo
Pepe Herrera
febrero 19, 2026
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Al pensar en una galaxia, solemos imaginar un vasto conjunto de estrellas brillando en el cielo, rodeadas de gas y polvo, formando estructuras majestuosas como brazos espirales, halos y discos estelares.
Para comprender cómo sucede este proceso y qué evidencias deja tras de sí, dentro del ciclo Noticias del cosmos, organizado por el Colegio Nacional de México, la investigadora del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM, Donaji Esparza Arredondo, ofreció la conferencia “Cazando fantasmas: cuando los centros galácticos se apagan”. En ella explicó en detalle este fenómeno y describió el trabajo de los astrónomos para detectar los rastros que dejan estas fases de actividad, conocidos coloquialmente como fantasmas galácticos.
Una fuerza que se apaga
En el centro de la mayoría de las galaxias reside un agujero negro supermasivo, un objeto cuya masa puede alcanzar miles de millones de veces la del Sol, concentrada en un espacio sorprendentemente pequeño. Esta concentración extrema genera una fuerza gravitatoria tan intensa que nada puede escapar, ni siquiera la luz, razón por la cual los agujeros negros no pueden observarse directamente.
A pesar de su invisibilidad, los astrónomos detectan su influencia en el entorno. El gas y el polvo que caen hacia el agujero negro se calientan hasta alcanzar temperaturas enormes, generando un resplandor intenso que convierte al núcleo galáctico en un auténtico faro cósmico. Cuando esto ocurre, se habla de un núcleo galáctico activo; en los casos más extremos, estos objetos se conocen como cuásares, capaces de brillar a distancias inimaginables e incluso de saturar la sensibilidad de los telescopios.
Sin embargo, esta fase de intensa actividad no dura para siempre. Al igual que cualquier fuente de energía, los núcleos galácticos dependen de un suministro constante de material. Cuando el gas y el polvo que alimentan al agujero negro se agotan o dejan de llegar en cantidades suficientes, el núcleo comienza a apagarse. El resplandor extremo disminuye y deja al descubierto un centro mucho más tenue, donde la luz proviene principalmente de las estrellas y no del material en caída.
Este proceso marca un cambio fundamental: la galaxia deja de tener un núcleo activo y su evolución continúa bajo nuevas condiciones. El agujero negro supermasivo permanece presente, pero ahora silencioso. Mientras tanto, los astrónomos buscan las huellas de su actividad pasada para entender cómo esa etapa influyó en la vida de toda la galaxia.
Fantasma que revelan un pasado asombroso
A partir de esos rastros, los científicos reconstruyen la historia de las galaxias y, por extensión, del universo mismo. El estudio de los llamados fantasmas galácticos permite estimar cuánta materia alimentó al agujero negro, cómo esa energía afectó la formación de estrellas y de qué manera alteró la estructura completa de la galaxia.
De acuerdo con la investigadora del IRyA, estos fantasmas pueden manifestarse en distintas escalas de tiempo:
Gas caliente, observable en rayos X, que suele enfriarse en un lapso aproximado de 119 días.
Polvo calentado, que gracias a la intensa radiación puede seguir brillando durante décadas, típicamente alrededor de 32 años.
Nubes distantes, cuyo eco luminoso puede persistir más de tres mil años.
Chorros de material, detectables en ondas de radio, que tardan cientos de miles de años en desvanecerse por completo.
Algunos de estos rastros alcanzan dimensiones colosales. Entre las estructuras más impresionantes asociadas a esta actividad pasada se encuentran las Burbujas de Fermi, gigantescas regiones que emergen desde el centro de la galaxia y se extienden por decenas de miles de años luz. Descubiertas en nuestra propia Vía Láctea, constituyen una evidencia contundente de que el agujero negro central estuvo activo en el pasado, aunque hoy se encuentre en relativa calma.
¿Cómo se puede ver lo invisible?
Detectar estos fantasmas galácticos implica observar el universo más allá de la luz visible. Cada tipo de rastro se manifiesta en una región distinta del espectro electromagnético.
El gas extremadamente caliente solo puede observarse en rayos X; el polvo templado brilla en el infrarrojo; y los chorros lejanos se detectan en radio. Por ello, señaló la investigadora Donaji Esparza Arredondo, los científicos combinan observaciones de distintos telescopios, como el James Webb Space Telescope, especializado en el infrarrojo, o el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, capaz de estudiar el universo en ondas milimétricas y submilimétricas. Al superponer estas miradas complementarias, reconstruyen la historia energética de cada galaxia.
Pero no solo los grandes observatorios participan en esta búsqueda. Los astrónomos aficionados también contribuyen a la detección de estos fenómenos. El proyecto Galaxy Zoo, por ejemplo, invita a voluntarios de todo el mundo a clasificar galaxias. Gracias a este esfuerzo colectivo se descubrió un objeto extraordinario: Hanny’s Voorwerp, una nube iluminada por el eco de un cuásar ya apagado, asociada a la galaxia IC 2497.
Este hallazgo demostró que incluso cuando un núcleo parece inactivo, el espacio circundante puede conservar la memoria luminosa de su pasado.
Una memoria del pasado
Los núcleos apagados nos recuerdan que incluso los objetos más poderosos del universo tienen un ciclo de vida, y que el cosmos está en constante cambio, alternando entre fases de actividad deslumbrante y periodos de calma relativa.
Así, al estudiar cuándo y cómo los centros galácticos se apagan, no solo observamos agujeros negros supermasivos o gases brillando en el espacio: accedemos a un testimonio directo de la historia dinámica de las galaxias. En el fondo, cazar fantasmas galácticos es aprender a leer la memoria luminosa del universo, una memoria que sigue hablándonos incluso cuando el faro central parece haberse extinguido.
El Club Universidad Nacional tiene una nueva integrante. Se llama Goya y no es sólo una botarga más en el estadio: nace como un símbolo institucional que busca fortalecer la promoción de la igualdad de género en el futbol y consolidar el vínculo entre la comunidad universitaria, la afición y sus equipos representativos.
La nueva mascota será presentada oficialmente el viernes 20 de febrero en el Estadio Olímpico Universitario, durante el encuentro Pumas vs Tigres correspondiente a la Jornada 10 de la Liga MX Femenil, programado a las 18:00 horas.
Goya surge como una iniciativa que combina identidad, tradición y responsabilidad social. Su propósito es claro: que las aficionadas y los aficionados se sientan representados tanto por las jugadoras como por los jugadores del Club, reforzando los valores universitarios de inclusión, orgullo y excelencia.
Un diseño nacido de la comunidad universitaria
El proyecto comenzó el 7 de abril de 2025, cuando el Club Universidad Nacional lanzó, a través de Gaceta UNAM y del sitio oficial pumas.mx, la convocatoria para el concurso “Diseño de la botarga femenil Goya”, dirigida exclusivamente a integrantes de la comunidad universitaria.
Las propuestas se recibieron hasta el 30 de junio de 2025. En total llegaron 53 diseños: 24 de alumnas, 21 de alumnos, cuatro de académicas, dos de académicos, una de una trabajadora y una de un trabajador de la Universidad.
Tras un proceso de evaluación por un jurado conformado por especialistas en arte, diseño y comunicación visual, así como por jugadoras del primer equipo femenil y el presidente del Club, el diseño ganador fue el de Raúl Alejandro Morales Reyes, alumno del posgrado en Artes y Diseño de la UNAM, en la maestría en Diseño y Comunicación Visual de la Facultad de Artes y Diseño, y egresado de la licenciatura en Diseño Gráfico de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.
El jurado estuvo encabezado por el presidente del Club Universidad Nacional, Luis Raúl González Pérez, e integrado por autoridades académicas de distintas entidades universitarias, así como por las jugadoras del primer equipo femenil Paola Chavero y Laura Herrera.
Igualdad sin estereotipos
A partir de la elección del diseño inició el proceso de confección de la botarga, que debía cumplir con las especificaciones establecidas en la convocatoria: una figura atlética, postura activa, enérgica y dinámica; expresión amigable y motivadora; carácter inclusivo y carismático; y el uso del uniforme oficial tanto del equipo femenil como del varonil.
Luis Raúl González Pérez subrayó que el Club tiene el compromiso de favorecer la igualdad como principio esencial en la formación de las y los jóvenes universitarios, en congruencia con la responsabilidad social de la institución y con la consolidación de la rama femenil del futbol.
“Goya es símbolo de pertenencia e identidad”, afirmó. Destacó que el proceso no fue unilateral, sino resultado de una convocatoria abierta con amplia participación de la comunidad. El objetivo fue construir un diseño con coherencia institucional que proyectara identidad, orgullo, inclusión y excelencia universitaria, además de promover la igualdad de género sin estereotipos ni sexualización.
Con postura activa y dinámica, expresión confiada y motivadora, y un diseño pensado para generar empatía y aceptación comunitaria, Goya se integra ahora al universo simbólico del Club Universidad Nacional.
El presidente del Club recordó que la normativa universitaria establece como función esencial la formación de profesionales útiles a la sociedad y que una educación integral no está ajena al deporte ni a la cultura.
“Hoy, 18 de enero de 2026, nace Goya como un referente institucional que proyecta igualdad, identidad y pertenencia, como un símbolo con alto sentido de tradición puma, de esa garra, de ese coraje y de esos valores que representamos”, expresó.
Con su presentación en el Estadio Olímpico Universitario, Goya no sólo se suma al espectáculo deportivo, sino que busca consolidarse como un emblema contemporáneo del espíritu universitario y de una comunidad que aspira a que la igualdad también se juegue en la cancha.
Resumen: ¿Alguna vez te has preguntado si todas las personas del mundo dormimos en camas? En este artículo exploraremos cómo desde los albores de la humanidad hemos creado objetos que han definido nuestros entornos de descanso, siempre en busca de esa sensación de seguridad ante la llegada de la noche. Conoceremos cómo gracias a la diversidad de poblaciones situadas en diferentes lugares y contextos, se fueron creando una multiplicidad de objetos para dormir adecuados a sus condiciones regionales, climáticas, culturales y sociales.
En este texto nos centraremos en la cama de Europa que posteriormente se volvió el lugar de descanso hegemónico, después nos desplazaremos por América con la hamaca y el petate, objetos ancestrales que siguen vigentes en varias comunidades; para finalmente ir a Japón a vislumbrar el uso cotidiano del futón. Cada uno de estos objetos adaptado a las necesidades, tradiciones y preferencias para que el cuerpo descanse.
Los objetos materiales no han sido particularmente importantes en las explicaciones de fenómenos sociales y culturales, no obstante, con el desarrollo de aproximaciones como la teoría del actor-red (TAR) de Bruno Latour, sabemos que los objetos son estructuras materiales que solidifican y mantienen las estructuras del mundo como lo conocemos. En este sentido, los objetos no solamente son un reflejo de la cultura, valores y estética de diferentes épocas y lugares, sino que también estabilizan la vida cotidiana de las personas.
La cama, el petate, la hamaca y el futón son más que objetos cotidianos, ellos nos cuentan parte de la historia de adaptación, creatividad y tradición de distintas culturas, impresa en el uso de objetos particulares que han permitido descansar a las sociedades del mundo en distintos tiempos.
Desde las esteras simples de épocas antiguas hasta los colchones con tecnología moderna, el descanso humano ha atravesado cambios significativos en su forma de adaptar el espacio de descanso. En este artículo exploraremos algunos de los objetos para dormir en distintas partes del mundo: las camas, petates, hamacas y futones. Cada uno inserto en una experiencia de sueño adaptada a sus propias condiciones ambientales, culturales e históricas.
De las ramas de los árboles a los lechos en las cuevas
En un momento de la evolución humana, debido al incremento de la masa corporal y la estatura, se tuvo que abandonar la construcción de nidos en los árboles, pues ya era difícil que las ramas soportaran el peso corporal, para adoptar el hábito de dormir en el suelo. Hay múltiples indicios de lo que podríamos considerar camas primitivas que aparecen en diferentes momentos y lugares, marcando una evolución interesante en la historia del descanso humano. Por ejemplo, en la cueva de Lazaret, en Francia, hace aproximadamente 150,000 años, se han encontrado evidencias de áreas delimitadas para dormir, posiblemente cubiertas con materiales vegetales. Más adelante, en Sibudu, Sudáfrica, se han identificado restos de camas hechas con hojas y pastos, que datan de hace unos 77,000 años. Se sospecha que el acondicionamiento de lechos con plantas refleja una estrategia ingeniosa con doble función, por un lado, mejorar las condiciones de descanso y, por otro, otorgar protección a los humanos de esa época. Las investigaciones de las propiedades de las plantas con las cuales estaban elaboradas las camas identificadas en Sibudu, Sudáfrica, apuntan a que estaban hechas con hojas trituradas de plantas que, al romperse, liberaban compuestos aromáticos con propiedades insecticidas y larvicidas, un detalle crucial en regiones donde las enfermedades transmitidas por vector son endémicas.
Pero quizás la evidencia mejor conservada proviene del sitio arqueológico Ohalo II, en Israel, donde restos de plataformas y materiales vegetales, cuidadosamente dispuestos, nos hablan de cómo hace unos 23,000 años los humanos ya dedicaban tiempo y esfuerzo a crear espacios específicos para descansar. La evidencia de la cama más antigua procede de una serie de viviendas en Ohalo II. Por esa época, los cazadores-recolectores disponían de un área limpia en su hogar especialmente para el descanso, libre de desechos y en la que colocaban materiales, como pasto. Los restos preservados sugieren que la cama era un lecho de hierba que consistía en una capa horizontal de hasta un centímetro de grosor, compuesta por manojos de tallos; además se especula que nuestros ancestros utilizaban algún material desconocido que incluía una sustancia pegajosa, compacta y arcillosa para proteger y mantener unidas las hierbas estrechamente dispuestas y que sobre el lecho colocaban pieles o cueros de animales. Este hallazgo propone que incluso en los albores de la humanidad, el sueño era una actividad que requería de un entorno cuidadosamente preparado.
A medida que los humanos se dispersaron por el planeta, desde las primeras migraciones fuera de África, con rumbo a Europa y Asia, cruzando el estrecho de Bering para finalmente desplazarse por América; los entornos ecológicos, los materiales disponibles y las culturas evolucionaron de manera diversa y dieron lugar al diseño de objetos confortables y seguros para el descanso, adaptados a las condiciones específicas de cada región. Podemos observar dos grandes expresiones de las variaciones en los patrones de nuestras formas de descansar relacionadas con el clima. En regiones frías, las prácticas como el uso de superficies cerradas y aislantes emergieron como una respuesta al clima, promoviendo un descanso prolongado y abrigado.
La cama, ese santuario en constante adaptación
Las poblaciones de Europa Occidental desarrollaron camas elaboradas, a menudo ubicadas en habitaciones cálidas. Estos lechos, rellenos de diversos materiales como plumas o lana, proporcionaban un aislamiento térmico que ayudaba a combatir el frío.
Antes de la Revolución Industrial, los lechos para dormir eran rudimentarios y dependían de los materiales naturales disponibles en cada región. Se utilizaban rellenos como paja, hojas, lana o plumas, también se dormía directamente sobre el suelo o en simples plataformas de madera, piedra o tejidos entrelazados. La calidad y comodidad de estos sistemas variaban significativamente según la clase social; las familias más acomodadas podían permitirse camas más elaboradas, a menudo rellenas de plumas, y curiosamente, representaban uno de los bienes de mayor valor que, incluso, se heredaban. Una cama cumplía muchas funciones a lo largo de la vida. En ella concebían y nacían, convalecían de enfermedades, hacían el amor y morían. Por el contrario, las camas rudimentarias con mantas andrajosas o simplemente el suelo sobre el que a veces se echaba paja, era el sitio del descanso de la mayor parte de la población que vivía en pobreza.
Con la Revolución Industrial, se produjeron cambios fundamentales en los materiales y diseños de los objetos para dormir. La introducción de procesos de fabricación en masa permitió reducir costos y hacer que colchones más cómodos fueran accesibles para un mayor número de personas. Nuevos materiales, como el algodón tratado y la lana mejorada, comenzaron a reemplazar los rellenos tradicionales, mientras que los avances tecnológicos trajeron innovaciones como los resortes internos, que proporcionaban un soporte más uniforme y duradero. Además, la invención del caucho vulcanizado a mediados del siglo XIX dio lugar a colchones que ofrecían elasticidad y mayor durabilidad.
Las bases para las camas también evolucionaron. Las estructuras de hierro forjado comenzaron a reemplazar a las de madera, ofreciendo mayor resistencia y protección contra plagas como las chinches o las pulgas. La industrialización no solo mejoró el diseño y la durabilidad, sino que también impulsó una mayor atención a la higiene. Esto se reflejó en colchones con cubiertas más higiénicas y en un diseño más funcional que facilitaba la limpieza.
La individualización del descanso
En términos sociales, antes de la industrialización y la estandarización de las jornadas laborales, el sueño solía ser una práctica más adaptable y que se compartía en comunidad. La hora de acostarse era fluida y las siestas comunes, la ropa de cama era mínima, las condiciones de luz eran tenues por la iluminación de la luna o el fuego, o bien, totalmente a oscuras; el espacio para dormir era relativamente ruidoso, con personas, animales y poca o ninguna barrera acústica física a las condiciones ambientales. La noche era un momento de temor por la sensación de inseguridad y desprotección al momento de dormir, el jefe de la familia tenía la responsabilidad de guiar las oraciones para tranquilizar las mentes de sus protegidos, estas apelaban principalmente a la protección divina contra los daños nocturnos. En general se compartía la cama de forma comunal debido a que representaba un importante momento de cohesión doméstica. Por ejemplo, aquellas familias de recursos bajos con ropa de cama inadecuada se colocaban todos en el mismo lecho, incluyendo invitados, organizados jerárquicamente de acuerdo a sexo y edad, compartiendo las sábanas y el calor corporal durante la noche llegando incluso en localidades rurales a ingresar animales de granja para aumentarlo. Sin embargo, conforme avanzó el tiempo este momento común comenzaba a ser mal visto en las clases altas por influencias religiosas e ideas sobre la privacidad e intimidad. A pesar de esto, por mucho tiempo persistió esta actividad que más allá de ser considerado como un momento de descanso se veía como algo que brindaba seguridad, comodidad y acercamiento familiar.
El sueño en un dormitorio privado se consolidó como un estándar en muchos hogares, marcando un reajuste en los hábitos de descanso en la sociedad moderna. Las camas individuales eran habituales en Europa a finales del siglo XIX en familias de clase media, en las que ya se marcaban las preocupaciones sobre el funcionamiento de los cuerpos y la integridad moral de la familia.
Entre plumas y telas, ¿cómo es que algunos duermen en hamaca?
Por otro lado, en regiones cálidas y húmedas, donde el sueño se fragmenta en intervalos más cortos, el uso de superficies elevadas no solo ofrecía protección contra el calor y los insectos, sino que también facilitaba un sueño breve y adaptado al entorno. Originaria de las culturas indígenas de América, la hamaca, es un ejemplo, que aprovechaba, y lo sigue haciendo, la ventilación natural para obtener un descanso fresco y ligero.
De la mano de cronistas españoles y portugueses en el siglo XV, a través de sus narraciones sobre su exploración por América en la región de las Antillas en el Caribe, sabemos por el registro de sus observaciones que la hamaca (árbol) proveniente de la voz taína, dialecto de la lengua arahuaca fue descrita como una red tejida por fibras de corteza de árbol. Compuesta por una red tejida de hilos gruesos que era atada entre dos columnas, comúnmente árboles, pendía en el aire y sostenía el peso de una persona recostada sobre ella. En los diarios de Colón, el genovés relata que, por su paso, los españoles tuvieron su primer encuentro con la hamaca cuando se percataron del particular objeto en el que la población acostumbraba a dormir y descansar, las hamacas en las que se mecían los indígenas fueron descritas como “camas y paramentos de cosas que son como redes de algodón”. Otros cronistas posteriormente detallaron su composición parecida a una manta tejida con partes abiertas como una red de dos o tres metros de largo. Sus tejidos ligeros, prácticos y frescos para el cuerpo colocaron a la hamaca como un objeto ideal para el descanso de los ibéricos frente al caluroso clima tropical del Caribe, adoptando y expandiendo su uso los marineros de los barcos, así como siendo un producto de comercio exportado y consagrándose como un elemento característico de la región.
Hoy en día el uso de la hamaca es usada por una gran parte de Latinoamérica, en las regiones costeras una parte considerable de la población prefiere usar hamaca que cama, después de tanto tiempo acostumbrados a la tradición cultural, al clima cálido, a la versatilidad y frescura de la hamaca, colocarse en posición diagonal sobre su tejido resulta la forma ideal de descansar. Su diseño sencillo, funcional y versátil, además de cómodo, la convirtieron en un objeto de uso común tanto en hogares como en espacios públicos.
Actualmente la presencia de la hamaca implica retos de adaptación en contraste con otros objetos de descanso más hegemónicos como lo es el colchón, estos desafíos han llegado incluso al área de la medicina, en la que se han impulsado iniciativas innovadoras para incluir la hamaca como parte del servicio hospitalario y elevar su calidad en función de adecuar los servicios médicos a la cultura maya prevaleciente en el estado de Campeche, México. Contemplando que las formas en que el ser humano descansa son totalmente diversas, considerar alternativas al modelo médico hegemónico permite enriquecer y reconocer la diversidad cultural y las prácticas de salud de diferentes grupos étnicos. El sueño y descanso a través de su amplia variedad plural.
Situados de vuelta en América, nos adentramos a conocer al petate, una estera o pieza tejida de cestería plana comúnmente fabricada con fibras vegetales entrecruzadas de tule, carrizo, ixtle u otros materiales. Su origen se sitúa en Mesoamérica prehispánica, su forma es cuadrada o rectangular y tiene distintas funciones en torno al descanso, funciona como cama, mesa, silla o envoltorio. El petate puede tener tejidos cruzados que simbolizan las representaciones de poder y la superficie de la tierra. Si bien la función más conocida de este objeto es para recostarse y dormir, se relacionaba también a otros aspectos sociales de las comunidades mesoamericanas dentro de la vida cotidiana, era un indicador de estatus social, las clases altas utilizaban petates finamente elaborados, a diferencia de las clases bajas con diseños más sencillos. También influían aspectos relacionados con la política y religiosidad, así como tenía un papel simbólico relevante en ceremonias ligadas al ciclo de la vida y la conexión con la tierra. Era un elemento fundamental para descansar en los hogares, la antigua población mesoamericana lo utilizaba como base para dormir, parecido a un colchón, el petate se extendía sobre el suelo dentro de las casas hechas de adobe y se convertía en una superficie cómoda que regulaba la temperatura respecto al clima en el que se situara, a veces se superponía otro petate para mantener el calor en ambientes fríos y a veces un solo petate era lo suficientemente fresco para climas cálidos y húmedos.
Otro de los usos comunes del petate se relaciona a la conocida frase coloquial “se petateó” viene de la forma en que antiguamente se envolvían los cadáveres como forma de aislar las fuertes energías que emanan los muertos. Algunos hallazgos destacables de petates se ubican en Tlaltenco, La Cueva de la Candelaria y la Cueva de los Gentiles, sitios donde se encontraron varios cuerpos humanos momificados dispuestos como bultos mortuorios. Actualmente su uso ha disminuido considerablemente, pero persiste principalmente en algunas localidades de pueblos originarios y rurales de México por múltiples razones como su bajo costo, su permanencia en la cultura y el confort milenario al que muchos se han acostumbrado.
Otras latitudes: el futón japonés
Japón es otro ejemplo que podemos tomar de toda la diversidad de modos de dormir, este país insular se ubica al noroeste del océano Pacífico con una variedad de climas donde predomina el templado. Ahí es bastante característico el uso del Futón, el cual consiste en una colchoneta (shikibuton), un edredón (kakebuton) y una almohada (makura). La colchoneta al no ser tan gruesa es fácil doblarla para su almacenaje durante el día o para su exposición al sol con fines antibacterianos, el tender los futones al aire libre en las ventanas o balcones se ha convertido en parte del paisaje característico de zonas residenciales en Japón.
Tradicionalmente están hechos de algodón, con la colchoneta rellena de plumas de aves, lana u otros materiales, en general no es muy gruesa, y la almohada está rellena de frijoles o cáscara de soja. Además, se colocan sobre tatamis un tipo de piso que es básicamente una estera de junco trenzada acolchada de forma rectangular que recubre los suelos de las casas con un efecto amortiguador y regulador de temperatura. Durante el día el futón se recoge y se guarda en un espacio similar a un closet denominado oshi-ire, esto por razones de aprovechamiento eficiente del espacio para hacer otras actividades.
El origen del futón va precedido por el uso del tatami y es que en tiempos remotos el tatami era símbolo de estatus social, cuando era hecho de fibras finas se usaba como una especie de alfombra en la que se sentaban los nobles, y cuando no, como lecho para dormir por los plebeyos. Antes de llegar a ser el futón que ahora conocemos pasó por una serie de cambios, se tienen registros en Japón alrededor del periodo que abarca 794-1185 de un tipo de cama llamada yaetadami en la que se apilaban esterillas de tatami que les servía a los nobles para dormir, en ese entonces no existía la concepción de ropa de cama por lo que se dormían con su ropa del día. Como dato, en Japón se conserva la cama más antigua perteneciente a un emperador durante el siglo VIII y precisamente era una pequeña base de madera sobre la cual se encontraban restos de tatami.
Con el ingreso del algodón a Japón se comenzaron a elaborar kaimaki futon: kimonos rellenos de algodón para dormir, de igual forma se comenzaron a hacer colchones de algodón, para esto la población común utilizaba los llamados senbei futon, que eran más rígidos y menos acolchados que los que usaba la clase alta. Fue a finales del siglo XV durante la posguerra y con el abaratamiento del algodón que los futones de algodón dejaron de ser símbolo de estatus social alto y comenzaron a ser más accesibles.
El futón no es solo un objeto común, es un reflejo del estilo de vida ordenado y minimalista de los japoneses, a diferencia de la cama, al futón no necesariamente le corresponde una habitación, ya que tienen arraigada la concepción del espacio colectivo y multifuncional, además gracias a esto existe un sentimiento de más cercanía con los familiares o personas con los que se duerme dado que no existen los bordes y espacios. Aunque actualmente el uso del futón ha disminuido y muchos hogares utilizan la cama, se estima que 50% de la población japonesa sigue durmiendo en ellos.
Reflexiones finales
Al comparar estas tradiciones, apreciamos cómo la necesidad de dormir ha dado lugar a soluciones creativas y adaptadas a las condiciones ambientales y culturales. La cama, el petate, la hamaca y el futón, aunque muy diferentes en apariencia, comparten un mismo objetivo: ofrecer un espacio confortable y seguro para el descanso.
Todo lo anterior nos muestra una pequeña fracción de lo que han sido las diferentes formas en las que los humanos nos hemos relacionado unos con otros ante un momento tan vital de la vida cotidiana: el dormir. A pesar de ser una necesidad biológica, está totalmente sumergida en un contexto social, cultural y ambiental lo que ha moldeado con qué, cómo y con quién dormimos, configurando nuestras propias experiencias, pues cada quien tiene una relación diferente con el descanso y los objetos que nos permiten relajarnos hasta desvanecernos entre sueños
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Leonardo Huerta Mendoza
febrero 18, 2026
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En un contexto marcado por la presión de los mercados globales, la migración rural y la concentración agroindustrial, los pequeños productores mexicanos enfrentan el desafío de mantenerse competitivos sin perder identidad. Frente a este panorama, los Sistemas Agroalimentarios Localizados (SIAL) emergen como una alternativa para fortalecer el desarrollo rural desde el territorio.
Jessica Tolentino Martínez, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM e integrante del Consejo Técnico Académico de la Red de Sistemas Agroalimentarios Localizados (Red SIAL-México), explica que esta red articula a investigadores, estudiantes, productores, organizaciones civiles e instituciones académicas y de cooperación internacional que comparten una visión de desarrollo rural sostenible e incluyente.
“El objetivo es contribuir a la seguridad alimentaria, disminuir la pobreza y mejorar las condiciones de vida en el medio rural”, señala.
¿Qué son los Sistemas Agroalimentarios Localizados?
Más que unidades de producción agrícola, los SIAL son sistemas territoriales que integran productores, transformadores, comercializadores, instituciones y saberes locales alrededor de uno o varios productos con identidad territorial. Se trata de un enfoque teórico y metodológico que surgió en Francia en la década de 1990 para analizar cómo ciertos productos agroalimentarios adquieren valor a partir de su vínculo con el territorio donde se originan.
El enfoque fue adoptado y desarrollado en América Latina por investigadores de países como Argentina, Chile y México, particularmente desde instituciones como la UNAM, la Universidad Autónoma del Estado de México y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
En este marco, los productos no se valoran únicamente por sus características físicas, sino por el conjunto de relaciones sociales, culturales e institucionales que los sostienen. “Hablamos de productos con identidad territorial”, explica la académica.
Identidad, valor agregado y diferenciación
Algunos productos con denominación de origen pueden analizarse desde el enfoque SIAL, ya que alrededor de ellos suelen consolidarse redes de productores, procesos de transformación y mercados diferenciados. Sin embargo, no todos los sistemas agroalimentarios localizados cuentan necesariamente con esta figura jurídica.
El arroz de Morelos, que obtuvo denominación de origen, es un ejemplo de cómo el reconocimiento institucional puede facilitar la inserción en mercados especializados. Otros casos, como las tlayudas de Oaxaca, muestran que aun sin denominación formal es posible construir diferenciación a partir de prácticas tradicionales y calidad reconocida por el consumidor.
“Los consumidores están dispuestos a pagar más por productos que perciben como auténticos, con historia y características propias de un territorio”, apunta Tolentino.
El cacao ilustra bien esta dinámica. Además del chocolate, los pequeños productores desarrollan derivados y productos artesanales que amplían las posibilidades comerciales. El valor agregado no sólo implica transformación industrial, sino también innovación local, diseño de empaque, etiquetado y estrategias de comercialización.
Maíz azul y nuevas oportunidades
Uno de los casos que actualmente acompaña la Red SIAL-México es el de productores de maíz azul en San Mateo Ozolco, Puebla, quienes se organizaron para transformar su cosecha en tostadas, totopos y pinole bajo la marca Mazolco.
El maíz azul contiene antocianinas —compuestos con propiedades antioxidantes— y puede presentar variaciones nutricionales respecto al maíz blanco. Sin embargo, su valor diferencial no se limita a lo nutrimental, sino también a su identidad cultural y su arraigo territorial.
Los productos Mazolco se distribuyen, entre otros espacios, en la Tienda UNAM, en la sección Orgullo México, que impulsa la comercialización de productos nacionales elaborados por pequeños productores y artesanos.
Investigación aplicada en el territorio
El trabajo en los SIAL no es sólo conceptual. Implica investigación de campo, diagnóstico de actores, análisis de capacidades productivas y acompañamiento técnico.
Integrantes de la red han trabajado con nopaleros de Morelos y Milpa Alta, productores de chile de Yahualica, Jalisco, y de chile habanero en Yucatán. También han acompañado a productores del queso de Etla, en Oaxaca, en procesos para obtener reconocimiento geográfico que les permita diferenciar su producto en el mercado.
En la Sierra Tarahumara, por ejemplo, el apoyo se orientó a desarrollar capacidades para la deshidratación de productos locales, ampliando así su vida útil y posibilidades de comercialización.
“El acompañamiento institucional es clave. El respaldo de la UNAM facilita la interlocución con gobiernos y otras instancias”, señala la investigadora.
Pequeños productores, grandes innovadores
Contrario a la idea de que los pequeños productores compiten directamente con las grandes agroindustrias, el enfoque SIAL propone que encuentren nichos específicos donde la diferenciación y la identidad territorial sean su principal fortaleza.
Recuperar saberes locales, fortalecer la organización y vincular productos a cadenas de distribución especializadas puede generar ingresos adicionales sin abandonar el autoconsumo ni la diversidad productiva.
“Recuperar estos productos y darles valor agregado regresa beneficios al territorio. No sólo se fortalece la economía local, también se preserva el capital social y cultural”, concluye Jéssica Tolentino Martínez.
En un país con enorme diversidad biocultural como México, los Sistemas Agroalimentarios Localizados ofrecen una vía para repensar el campo no como espacio rezagado, sino como territorio de innovación, identidad y desarrollo sostenible.