Alumnos del CCH Naucalpan representarán a México en el Mundial de Gimnasia Aeróbica
Pepe Herrera / Roberto Torres / Diana Rojas
septiembre 3, 2026
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Iker Argueta Valdés y Estrella Senovio Salazar ya saben lo que significa subir al podio. Han competido juntos en escenarios nacionales e internacionales, han conquistado títulos y ahora enfrentan un reto distinto: representar a México en el Campeonato Mundial de Gimnasia Aeróbica 2026.
Los alumnos del CCH Naucalpan consiguieron su clasificación en el Primer Rankeo Nacional de Gimnasia Aeróbica 2026, celebrado en Monterrey, Nuevo León. En septiembre viajarán a Pamplona, España, para competir en las modalidades individual y pareja mixta frente a atletas de distintos países.
Llegar hasta ahí ha requerido años de entrenamiento, disciplina y constancia. Pero también ha significado aprender a competir juntos, confiar en el otro y encontrar la manera de combinar la exigencia técnica de la gimnasia aeróbica con la expresión y el ritmo que caracterizan a este deporte.
El camino hacia el Mundial
Mucho antes de conseguir su boleto a Pamplona, ambos comenzaron a destacar en la gimnasia aeróbica y a sumar resultados que actualmente los colocan ante uno de los mayores retos de su carrera.
Iker inició en esta disciplina a los nueve años y, desde entonces, ha sumado múltiples campeonatos y su incorporación a la selección nacional. Entre sus principales logros destaca el título de campeón panamericano obtenido en 2022. Su desempeño también le valió el Premio Estatal del Deporte IMSS 2023, reconocimiento otorgado por su trayectoria y proyección deportiva.
Estrella, por su parte, ha destacado en este ámbito al subir al podio en distintas ediciones del Campeonato Panamericano de Gimnasia Aeróbica, entre ellas las celebradas en Cúcuta, Colombia, en 2022, y Lima, Perú, en 2023.
En 2024, ambos volvieron a colocarse en lo más alto del podio al conquistar la medalla de oro en la modalidad de pareja mixta, dentro de la categoría Age Group, con una puntuación de 16.350.
Estos resultados fueron parte del camino que los llevó a la competencia clasificatoria de este año: el Primer Rankeo Nacional de Gimnasia Aeróbica 2026, celebrado del 7 al 9 de abril en Monterrey, Nuevo León, con el aval de la Federación Mexicana de Gimnasia.
En este torneo, ambos atletas consiguieron el primer lugar en la modalidad de pareja mixta, mientras que en la competencia individual obtuvieron las calificaciones necesarias para asegurar su clasificación al Mundial.
En un minuto y medio hay años de preparación
Una rutina de gimnasia aeróbica es muy breve. Su duración oscila entre un minuto con 20 segundos y un minuto y medio. Sin embargo, en ese pequeño lapso se concentra una enorme cantidad de horas, días, meses e incluso años de entrenamiento.
Iker y Estrella entrenan de lunes a sábado alrededor de tres horas diarias. Además, debido a que pertenecen a distintos clubes, deben desplazarse y organizar sus horarios para poder entrenar juntos. Algunos días Estrella se traslada para entrenar con Iker y otros, Iker acude a Ciudad Universitaria, donde entrena Estrella. Los sábados realizan sesiones conjuntas con sus entrenadores.
Su preparación comienza con alrededor de 30 minutos de calentamiento y continúa con el trabajo específico de los elementos de dificultad que forman parte de la rutina. También realizan ejercicios de fuerza, corren, saltan la cuerda y practican las diferentes partes de la presentación.
Una de las actividades más exigentes es el entrenamiento de resistencia. En ocasiones realizan la primera mitad de la rutina completa, descansan solamente unos minutos y después ejecutan la segunda parte. El objetivo es acostumbrar al cuerpo a mantener la intensidad necesaria hasta el final de la competencia.
Todo este trabajo resulta todavía más complicado porque ambos deben combinar sus entrenamientos en diferentes clubes. Mantener el ritmo de preparación seis días a la semana requiere constancia y disciplina, pero también una gran capacidad para organizar su tiempo y continuar con sus actividades académicas.
Mucho más que movimientos y acrobacias
Una rutina de gimnasia aeróbica no se reduce a ejecutar movimientos. La preparación tampoco termina cuando los elementos técnicos están dominados.
Para Iker y Estrella, una de las mayores virtudes de este deporte es que cada rutina tiene un componente artístico y de espectáculo.
La música es una parte fundamental de la presentación, pero también lo son las expresiones faciales, la gesticulación y la expresión corporal. Los gimnastas deben transmitir emociones y energía al público mientras ejecutan movimientos que requieren fuerza, coordinación, flexibilidad y precisión.
Por ello, cada detalle debe ensayarse. No solamente se practica un salto o un elemento de dificultad; también se trabaja la manera de mirar, sonreír, expresar emociones y conectar con quienes observan la rutina. El resultado final es una presentación en la que el esfuerzo físico y la interpretación artística se combinan.
La confianza, su mejor aliada
Compartir este proceso también ha fortalecido una virtud que resulta fundamental cuando llega el momento de competir: la confianza.
“Durante los entrenamientos existen momentos difíciles: una rutina que no sale como esperábamos, un elemento que cuesta trabajo o simplemente un día en el que alguno de los dos no se siente bien. En esas situaciones, ambos sabemos que podemos contar con el otro”, dijo Iker.
Esa confianza será todavía más importante durante el Mundial. En una rutina de pareja, cada movimiento depende de la coordinación entre ambos. Un pequeño error puede afectar la presentación completa, por lo que necesitan confiar plenamente en su compañero.
Un sueño que se cumple
La participación en Pamplona representa para ambos un motivo de orgullo y también una gran responsabilidad. Ya han tenido la oportunidad de representar a México en competencias panamericanas, pero competir en un Campeonato Mundial significa enfrentarse a atletas de distintos países y, particularmente, a representantes de Europa con gran experiencia en esta disciplina.
Por eso, más allá de los nervios propios de una competencia de esta magnitud, sienten un profundo agradecimiento por la oportunidad. Para ellos, portar el nombre de México y del CCH Naucalpan en un escenario mundial es una experiencia que habían esperado durante mucho tiempo.
Su objetivo ahora es claro: llegar a la etapa final. Después de todo el trabajo realizado, quieren demostrar el nivel que han alcanzado y, si las condiciones lo permiten, buscar un lugar en el podio. Una medalla sería motivo de enorme orgullo, pero no constituye el único propósito de su participación.
“Clasificar a un Mundial era uno de mis mayores sueños dentro de la gimnasia. Yo soy una persona que se enfoca muchísimo en los resultados, pero ahora quiero disfrutar la experiencia y no permitir que la presión por obtener un resultado me impida valorar todo lo que significa estar ahí”, comentó Estrella.
El mensaje detrás del deporte
Para Iker y Estrella, practicar un deporte representa una oportunidad para conocerse, superar límites y aprender el valor de la disciplina y la constancia. Por ello, ambos jóvenes invitan a sus compañeros a intentar practicar alguna actividad física, incluso cuando exista la sensación de no ser suficientemente buenos o cuando pueda representar un reto para sus actividades escolares.
Ambos señalaron que el deporte les ha permitido aprender que el trabajo diario y el esfuerzo son necesarios en cualquier ámbito de la vida, pero también les ha ayudado a desarrollar resiliencia: entender que, incluso en los días difíciles, cuando hay cansancio, errores o malos momentos, es necesario volver a intentarlo una y otra vez hasta alcanzar los resultados esperados.
Listos para el gran reto
La competencia en Pamplona será una nueva oportunidad para Iker y Estrella de poner a prueba todo lo aprendido durante estos años. Frente a ellos estarán atletas de distintos países y uno de los mayores retos de su trayectoria deportiva.
Ahora solo queda salir al escenario, escuchar la música y hacer aquello para lo que llevan tanto tiempo entrenando: representar con orgullo a México y al CCH Naucalpan en una competencia internacional.
Morelia conecta ciencia de materiales, nanotecnología e industria
Fuente: Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM), UNAM
septiembre 3, 2026
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La XXI Escuela de Ciencia de Materiales y Nanotecnología reúne a 95 estudiantes y académicos de diversas instituciones de educación superior.
Cinco cursos abordan aplicaciones relacionadas con biomateriales, aleaciones metálicas, energía solar, tomografía computarizada y propiedades magnéticas.
¿Qué determina que un material resista determinadas condiciones, responda a un campo magnético o pueda utilizarse en aplicaciones médicas? Parte de las respuestas se encuentra en la relación entre su estructura, composición y propiedades, uno de los ejes de la XXI Escuela de Ciencia de Materiales y Nanotecnología (ECMyN).
Organizada por la Unidad Morelia del Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) de la UNAM, la Escuela reúne a 95 estudiantes y académicos de diversas instituciones de educación superior. Su propósito es fortalecer la formación en ciencia e ingeniería de materiales y propiciar el intercambio de conocimientos entre estudiantes, especialistas y representantes del sector productivo.
La edición se realiza del 31 de agosto al 4 de septiembre en el Campus Morelia de la UNAM. A lo largo de cinco días, sus participantes se aproximan a fundamentos teóricos, técnicas de caracterización, procesos de síntesis y posibles aplicaciones científicas y tecnológicas de distintos materiales.
Cinco áreas para comprender y desarrollar materiales
El programa académico está integrado por cinco cursos cortos. Sus contenidos abarcan la caracterización tridimensional de medios granulares mediante tomografía computarizada; el diseño y las aplicaciones de biomateriales en el ámbito de la salud; las técnicas de fundición y los procesos termomecánicos de aleaciones metálicas; la optimización de las propiedades magnéticas de las hexaferritas tipo M, y el estudio de la energía solar.
Estudiantes, académicos y especialistas participan en la XXI Escuela de Ciencia de Materiales y Nanotecnología, organizada por la Unidad Morelia del IIM de la UNAM.
Las actividades son impartidas por Luis Rafael Olmos Navarrete y Ena Athenea Aguilar Reyes, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Gabriel Ángel Lara Rodríguez, del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM; Azdrúbal Lobo Guerrero Serrano, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, y Hermelinda Servín Campuzano, de la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán.
Los cursos fueron diseñados para estudiantes de licenciatura y posgrado y ofrecen una perspectiva multidisciplinaria sobre la manera en que se estudian, diseñan y transforman los materiales. Además de complementar su formación, la Escuela busca acercar a sus participantes a grupos académicos nacionales e internacionales.
Del conocimiento científico a la colaboración con la industria
El programa también incorporó el XVII Foro de Vinculación Universidad-Industria, orientado a explorar las posibilidades de colaboración entre instituciones académicas y el sector productivo.
En este espacio participaron Manuel Omar Mondragón Sánchez, director de planta de Scribe México; Berenice Hernández Servín, ingeniera de proyectos especiales de AAK México; Eduardo Ríos Patrón, e Iskra Yunuen Correa Pérez, gestora y promotora cultural.
El encuentro abordó distintas formas de vinculación, entre ellas la prestación de servicios especializados, el desarrollo de proyectos conjuntos, el intercambio de estudiantes y otras modalidades de cooperación. Esta relación permite que el conocimiento generado en universidades y centros de investigación dialogue con necesidades y problemas concretos de distintos sectores.
Ismeli Alfonso López, jefe de la Unidad Morelia e investigador del IIM, explicó que la Escuela tiene como antecedente la primera edición internacional realizada en Morelia en agosto de 2005. Desde entonces, el encuentro se ha consolidado como un espacio de formación e intercambio en torno a la ciencia de materiales y la nanotecnología.
En su vigesimoprimera edición, la ECMyN mantiene ese propósito y fortalece la relación entre formación universitaria, investigación científica y aplicación del conocimiento.
Nueva delimitación de la Zona Metropolitana del Valle de México
Leonardo Huerta Mendoza
septiembre 2, 2026
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El miércoles 26 de agosto entró en vigor la nueva delimitación de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), que incluye las 16 alcaldías capitalinas, 59 municipios del Estado de México, ocho municipios de Hidalgo y Huitzilac, el único municipio de Morelos. La superficie de la nueva ZMVM es de casi 918 mil hectáreas.
“Desde 1998 se hizo una delimitación oficial de lo que se denomina Zona Metropolitana del Valle de México. Es muy importante delimitar las zonas metropolitanas porque con este concepto se trata de abarcar a una ciudad completa, independientemente de los gobiernos que la están administrando”, explica Daniel Pérez Torres, doctor en Urbanismo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM y académico adscrito al Posgrado en Urbanismo.
Recuerda que desde la década de 1950 la Ciudad de México rebasó sus límites político-administrativos y comenzó a crecer hacia el Estado de México.
“Cuando ocurre esta expansión urbana fuera de la Ciudad de México comienza la metropolización. En este caso, municipios como Tlalnepantla, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Ecatepec, Cuautitlán y otros comienzan a interactuar con la Ciudad de México, por lo que se requieren políticas públicas más allá de los límites entre las dos entidades”, explica el investigador.
El investigador considera esta legislación uno de los instrumentos fundamentales para la institucionalización de las políticas públicas relacionadas con el desarrollo urbano, territorial y regional en México.
“El concepto de zona metropolitana implica que hay una interacción entre ciudades que rebasan sus límites político-administrativos. En general, en esta delimitación son muy importantes las personas que viven en municipios de entidades federativas distintas, que a diario se trasladan a trabajar en zonas de la ciudad principal y regresan a sus municipios a pernoctar. Esto lleva a que se considere que esos viajes cotidianos conformen el concepto de zona metropolitana”.
“En 1998 ya había una delimitación de la Zona Metropolitana del Valle de México conformada por 75 demarcaciones: las 16 delegaciones del Distrito Federal, ahora alcaldías de la Ciudad de México, más 58 municipios del Estado de México y Tizayuca, municipio del estado de Hidalgo”, señala el académico universitario.
Con modificaciones posteriores, la delimitación vigente antes del 26 de agosto estaba integrada por 76 demarcaciones.
La nueva ZMVM incluye 84 demarcaciones: las 16 alcaldías de la Ciudad de México y 59 municipios del Estado de México. Hidalgo pasa de un municipio a ocho: Atitalaquia, Atotonilco de Tula, Tepeji del Río de Ocampo, Tlaxcoapan, Tolcayuca, Tula de Allende y Villa de Tezontepec, que se suman a Tizayuca. Por primera vez se incorpora un municipio del estado de Morelos: Huitzilac. Ahora participan cuatro entidades federativas: Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Morelos.
Huitzilac y su importancia para el agua del Valle de México
“Huitzilac se incorpora a esta nueva ZMVM principalmente por su función ambiental. En ese municipio hay personas que van y vienen cotidianamente a la Ciudad de México, pero además, como es una región muy boscosa, tiene un papel muy importante en la recarga de los acuíferos. A este municipio, como a otros, se les considera como ‘bosques de agua’”.
La expresión “bosque de agua” se refiere a zonas boscosas que desempeñan un papel importante en los procesos de infiltración y recarga de acuíferos. Los aspectos hidrológicos y ambientales fueron considerados entre los criterios para la actualización de la delimitación metropolitana y la incorporación de Huitzilac.
Por esta función ambiental, explica el investigador, es importante que este municipio forme parte de las decisiones metropolitanas.
“Con la incorporación de Huitzilac se busca que las decisiones de esta ciudad gigantesca tomen en cuenta también a este municipio morelense”.
Fundación de México-Tenochtitlan
México-Tenochtitlan nació cuando los mexicas decidieron asentarse y fundar una ciudad en una isla del sistema lacustre del Valle de México, con extensas calzadas que la conectaban con tierra firme.
“Con grandes obras de ingeniería separaron el agua dulce del agua salobre, pero después de la Conquista los españoles tenían un modelo distinto de ciudad y desecaron los lagos, y con el tiempo en las zonas desecadas construyeron calles y construcciones de la nueva ciudad, y se tomaron decisiones que algunos pensaríamos que no fueron muy buenas”, dice Daniel Pérez Torres.
En la actualidad seguimos extrayendo agua y contamos con un sistema de drenaje profundo que lleva las aguas de desecho fuera de la cuenca del Valle de México. “Pero al mismo tiempo traemos agua de otras fuentes, como el río Lerma y el sistema de presas Cutzamala. De esta manera, por un lado traemos agua para consumir y, por otro, la sacamos de la cuenca del Valle de México”.
Todo lo anterior implica decisiones que van más allá de lo que pueden hacer únicamente la Ciudad de México y sus alcaldías. La ciudad se extiende hacia territorios de otras entidades, por lo que las decisiones deben considerar a los municipios que forman parte de la ZMVM y establecer mecanismos de coordinación para resolver problemas comunes.
“Para que tengamos una idea de esta nueva ZMVM, en las 16 alcaldías de la Ciudad de México habitan nueve millones de personas, pero en la zona metropolitana completa habitan casi 23 millones, es decir, hay 14 millones de personas en los municipios conurbados, y muchos de sus habitantes viajan todos los días a diferentes zonas de esta ciudad”.
La Ciudad de México
Aunque nueve millones de habitantes son muchísimos, debemos considerar que en la Ciudad de México se concentra una parte importante de las actividades económicas, así como empleos, escuelas, universidades y hospitales. Esto hace que diariamente numerosas personas se desplacen a la capital y luego regresen a sus lugares de origen.
“Para gobernar 84 demarcaciones en cuatro entidades federativas se requieren acuerdos entre ellas porque muchos problemas rebasan las capacidades de cada gobierno y, obviamente, tiene que intervenir la Federación”, señala el investigador. “En el decreto que se publicó se indica que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano es la dependencia federal que se encarga de estos temas”.
“Quienes habitamos la Ciudad de México somos ciudadanos de la ciudad, pero al mismo tiempo también somos ciudadanos metropolitanos, ciudadanos de una ciudad de 23 millones con derecho a que ciertos problemas o temas se aborden a esa escala. No se pueden abordar sólo a escala local”, señala Pérez Torres.
Soluciones metropolitanas
Uno de los temas más importantes y urgentes es el transporte público. Desde distintas zonas de las entidades que integran la metrópoli, muchas personas tienen que utilizar un modo de transporte para llegar a un centro de transferencia modal (CETRAM) y, desde ahí, utilizar otro.
Un ejemplo de integración metropolitana es la Línea B del Metro, que cruza los límites entre el Estado de México y la Ciudad de México. Una persona puede abordar el sistema en estaciones ubicadas en Ecatepec y, con la misma tarifa del Metro, llegar a Buenavista o conectarse con otras líneas de la red.
Este tipo de integración todavía es limitado. Con una gobernanza metropolitana se busca identificar qué otras acciones deben realizarse en materia de transporte con una visión de conjunto. Los residuos sólidos y el agua son otros temas en los que se necesitan soluciones de este tipo.
Otro ejemplo planteado por el investigador es el emplacamiento de vehículos. Al existir diferencias entre los sistemas y requisitos de Morelos, la Ciudad de México y el Estado de México, considera necesario avanzar hacia criterios homologados y pensar los problemas vehiculares desde una perspectiva metropolitana.
Otro de los temas en los que ha habido avances es el programa Hoy No Circula. En materia de calidad del aire, la coordinación entre las entidades de la región permite establecer medidas comunes ante determinados niveles de contaminación, incluidas restricciones adicionales a la circulación durante las contingencias ambientales.
Este tipo de coordinación resulta necesaria para atender asuntos metropolitanos que involucran a las cuatro entidades federativas, sus municipios y alcaldías, así como a la Federación.
Desde 2025 se trabaja en la actualización del Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México (POZMVM), en conjunto con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y las cuatro entidades federativas. La nueva delimitación de 84 demarcaciones es la utilizada para la actualización del POZMVM.
El programa contiene propuestas y lineamientos de política pública sobre ordenamiento territorial, movilidad, agua, medio ambiente, servicios e infraestructura, entre otros temas, con el propósito de mejorar la planeación de la Zona Metropolitana del Valle de México.
Los trenes de cercanía
Durante mucho tiempo, muchas personas que viven en Metepec y Toluca, en el Estado de México, y trabajan en la Ciudad de México sólo tenían la opción de utilizar sus vehículos particulares o los autobuses. Hoy pueden abordar el Tren Interurbano México-Toluca, El Insurgente, y llegar a Santa Fe u Observatorio en alrededor de una hora. Desde Observatorio pueden conectarse con otros sistemas de transporte de la Ciudad de México.
Con la entrada en operación del tramo Santa Fe-Observatorio, en febrero de 2026, quedó en funcionamiento el recorrido completo de El Insurgente, que conecta el Valle de Toluca con el poniente de la Ciudad de México.
Los proyectos ferroviarios hacia el AIFA, Pachuca y Querétaro también incrementarán la conectividad con la Ciudad de México y tendrán efectos que incluso pueden extenderse más allá de la zona metropolitana, hacia la región central del país.
Son acciones que consideran que estamos en una ciudad que es el principal motor de la economía del país. El Valle de México concentra cerca del 17 por ciento de la población nacional. A pesar de todos los problemas, como la contaminación y el tráfico vehicular, la Zona Metropolitana del Valle de México es un gran motor de la economía nacional.
El Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México es un instrumento importante para enfrentar estos desafíos. Entre los retos considerados se encuentran ordenar el crecimiento urbano, proteger las áreas de valor ambiental y procurar una mejor distribución de la infraestructura, el equipamiento y los espacios públicos.
“Se debe buscar equilibrar esta situación, lograr una mejor proximidad, es decir, que la gente tenga actividades comerciales, servicios o empleo cerca de sus viviendas y no tenga que desplazarse tanto; se tiene que disminuir la duración y el número de los viajes. Todavía hay muchos retos”, finalizó el investigador.
Nepal: una posible avalancha de hielo y roca muestra los riesgos de un planeta en calentamiento
Michel Olguín Lacunza
septiembre 2, 2026
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El desprendimiento de grandes masas de hielo y roca registrado cerca de la frontera entre China y Nepal, que, de acuerdo con la información preliminar, habría provocado un flujo de escombros capaz de sepultar construcciones y elevar decenas de metros el nivel del agua en el cauce de un río, constituye un fenómeno de magnitud inusual cuya dinámica deberá estudiarse con mayor detalle.
Su análisis permitirá comprender mejor cómo interactúan estos procesos y generar información útil para fortalecer los sistemas de monitoreo y los protocolos de protección civil. A cinco días del suceso, la cifra de personas fallecidas supera las 900 y la de personas desaparecidas, las 4.000.
El evento ocurrió, además, en un contexto de fenómenos ampliamente documentados por la ciencia: el calentamiento global ha acelerado el retroceso y la pérdida de masa de los glaciares en distintas regiones montañosas del planeta.
“Todavía es muy temprano para saber exactamente cómo ocurrieron las cosas”, explicó Hugo Delgado Granados, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM.
De acuerdo con el especialista, la información disponible apunta a la interacción de varios procesos: el desprendimiento de hielo, el deshielo del glaciar y el descongelamiento del permafrost (capa de suelo, roca o sedimentos que permanece congelada a una temperatura de 0 °C o menos durante al menos dos años consecutivos), el arrastre de material rocoso, el posterior represamiento y la liberación súbita del agua.
Un fenómeno de magnitud inusual
En los últimos años se han registrado diversos desprendimientos y deslizamientos asociados con glaciares en regiones como los Andes, los Alpes y el Himalaya. Sin embargo, el episodio asociado con la inundación en Nepal destaca por el volumen de material involucrado.
Los grandes bloques de hielo que descienden por las laderas pueden arrastrar rocas de diferentes tamaños y materiales procedentes de los suelos permanentemente congelados, conocidos como permafrost. Al llegar a las zonas bajas, estos materiales pueden bloquear temporalmente el cauce de un río y formar una represa natural.
El agua del río se acumula detrás de esa barrera hasta que la presión provoca su ruptura. Entonces se libera un flujo que no está compuesto únicamente por agua: transporta hielo, rocas, sedimentos y otros materiales a gran velocidad.
En el episodio que afectó a Nepal, explicó Delgado Granados, el flujo pudo elevarse al menos 20 metros por encima del cauce y, posiblemente, alcanzar entre 40 y 50 metros en algunos puntos. Una masa de agua, rocas y sedimentos de esta magnitud puede superar y destruir puentes y caminos, e incluso sepultar edificios.
El calentamiento modifica las montañas
Para comprender por qué estos procesos adquieren cada vez mayor relevancia, es necesario mirar el fenómeno a escala planetaria. El incremento de la concentración de gases de efecto invernadero, asociado principalmente con las actividades humanas, ha provocado un aumento de la temperatura promedio anual global. Una de sus consecuencias más visibles es el retroceso de los glaciares.
A lo largo de la historia de la Tierra, los glaciares siempre han experimentado avances y retrocesos como parte de la dinámica natural del planeta. Sin embargo, el ritmo de pérdida de hielo se ha acelerado de manera particularmente importante desde alrededor de 1980 y, al inicio del siglo XXI, ya era evidente que los glaciares retrocedían a una velocidad inusual.
El problema no consiste solamente en que disminuya la superficie cubierta por el hielo. Los glaciares también pierden grosor.
Cuando aumenta la temperatura, el hielo se derrite y parte de esa agua puede infiltrarse hasta la base del glaciar. Esa presencia de agua lubrica el contacto entre el hielo y la base rocosa del glaciar y favorece un desplazamiento más rápido pendiente abajo.
El movimiento no es uniforme. El hielo puede fracturarse y generar grietas que permiten el desprendimiento de bloques cada vez mayores. Si esas masas comienzan a desplazarse hacia zonas inferiores, pueden incorporar rocas y otros materiales de la montaña.
Así, un cambio aparentemente gradual, asociado con el aumento de la temperatura, puede contribuir a modificar la estabilidad de sistemas glaciares completos y favorecer fenómenos repentinos.
La isoterma de cero grados centígrados también asciende
Uno de los conceptos que permiten entender esta transformación es la llamada línea de la isoterma de cero grados, es decir, la altitud aproximada en la que la atmósfera se encuentra a una temperatura de 0 °C, el punto de congelación del agua.
Por encima de la altitud marcada por esta línea, las temperaturas permiten conservar el agua en forma de hielo durante determinados periodos; cuando la isoterma asciende, las condiciones de congelamiento se desplazan hacia mayores altitudes y en las zonas debajo de esa línea el hielo pasa al estado líquido.
Esta línea imaginaria ha aumentado su altitud. Si asciende rápidamente hasta alcanzar o superar las zonas donde se encuentran los glaciares, estos se vuelven más vulnerables al deshielo.
La consecuencia puede ser una combinación de procesos: mayor fusión, presencia de agua en la base del hielo, aceleración del movimiento glaciar, fracturamiento y desprendimiento de bloques.
A esto se suma el permafrost, es decir, los suelos que permanecen congelados durante largos periodos. Cuando estos se descongelan, pueden perder estabilidad y aportar material adicional a los deslizamientos.
Además, existe otro problema: el permafrost almacena carbono. Al descongelarse, puede liberar gases de efecto invernadero, entre ellos metano, lo que añade una fuente adicional de calentamiento al sistema climático.
¿Qué ocurriría si desaparecieran las grandes masas de hielo del planeta?
La desaparición de los glaciares no ocurriría de un día para otro ni significaría que todos los cuerpos de hielo del planeta fueran a desaparecer simultáneamente. Pero la pérdida progresiva de hielo ya tiene consecuencias.
Los grandes mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida contienen enormes cantidades de agua congelada. Si hipotéticamente desaparecieran por completo, el nivel medio global del mar aumentaría decenas de metros, lo que transformaría radicalmente las costas actuales.
Las estimaciones sitúan ese incremento en cerca de 65 metros.
No se trata de un escenario que vaya a ocurrir en los próximos años. Sin embargo, sirve para dimensionar la cantidad de agua almacenada actualmente en las grandes masas de hielo del planeta y las consecuencias que tendría su desaparición.
Incluso aumentos mucho menores del nivel del mar representan riesgos importantes para ciudades costeras, puertos, infraestructura, viviendas y ecosistemas.
De hecho, el aumento del nivel del mar ya puede observarse en distintas regiones, y los reportes de monitoreo permiten seguir su evolución, particularmente en zonas del Golfo de México y el Caribe.
La ciencia frente a un fenómeno que todavía debe estudiarse
Para la comunidad científica, el episodio de Nepal representa una emergencia y, al mismo tiempo, un caso de estudio para comprender mejor la interacción entre los distintos procesos que ocurren en las montañas.
“Se confirma lo que se ha venido publicando y se ha venido diciendo acerca del cambio climático y sus consecuencias”, señaló Delgado Granados.
Pero confirmar la tendencia general no significa que pueda explicarse automáticamente cada episodio particular. Para saber exactamente cómo se desarrolló este episodio será necesario analizar imágenes, datos topográficos, el comportamiento del glaciar, las características del permafrost, el volumen de agua y el material movilizado, así como la evolución del cauce.
Crédito: Guoxiong Zheng, Universidad Lanzhou
Al día de hoy, se puede apreciar en las imágenes publicadas por medios serios que, efectivamente, el gran flujo de escombros se originó por el deslizamiento de hielo, rocas y sedimentos.
Aunque algunos grupos de trabajo no lo asocian directamente con el cambio climático, todavía es posible que el deshielo haya afectado al sustrato rocoso debido a procesos llamados periglaciales. Estos procesos pueden favorecer que, al fundirse el hielo, el agua de fusión percole entre las fracturas de la roca y, con los cambios de temperatura entre el día y la noche, que provocan ciclos de congelamiento y descongelamiento, actúe como una cuña que amplía dichas fracturas.
Este proceso pudo contribuir al fallamiento y desprendimiento de rocas, sedimentos y hielo.
La tecnología actual permite estudiar buena parte de estos procesos mediante observaciones satelitales. En algunos casos, es posible detectar movimientos de las masas de hielo y de las laderas antes de su colapso, así como dar seguimiento a cambios en su velocidad.
Esto podría contribuir a identificar zonas particularmente susceptibles a desprendimientos y flujos de escombros y, con ello, mejorar los sistemas de monitoreo para la reducción del riesgo de desastres.
El desafío, sin embargo, no corresponde únicamente a la ciencia. Es necesaria una comunicación rápida entre investigadores y autoridades para convertir el conocimiento científico en protocolos de protección civil.
Ante un flujo que desciende por un cauce, por ejemplo, una de las medidas fundamentales consiste en alejarse del río y dirigirse hacia zonas elevadas.
FMVZ fortalece el bienestar animal con campaña de esterilización en Milpa Alta
Pepe Herrera / Roberto Torres / Diana Rojas
septiembre 1, 2026
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La Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM participó en una campaña masiva de esterilización canina y felina realizada en San Antonio Tecómitl, en la alcaldía Milpa Alta. La jornada también incluyó servicios de vacunación antirrábica y desparasitación, con el propósito de contribuir al cuidado y bienestar de los animales de compañía.
Realizada el pasado 15 de agosto, la campaña fue resultado del trabajo coordinado de distintas áreas de la FMVZ. El Departamento de Medicina, Cirugía y Zootecnia para Pequeñas Especies, mediante la Coordinación de Enseñanza e Investigación Quirúrgica y la Unidad Móvil, estuvo a cargo de los procedimientos de esterilización.
Paola Velasco Espinosa, coordinadora de Enseñanza Quirúrgica de la FMVZ, destacó que la esterilización, además de ayudar a evitar camadas no deseadas, puede contribuir a prevenir padecimientos como la piometra y los tumores de glándula mamaria, así como algunas enfermedades oncológicas.
En la jornada participaron académicas y académicos, médicas y médicos veterinarios, residentes, ayudantes de profesor, prestadores de servicio social, estudiantes y personal de apoyo. Su trabajo permitió ampliar la atención veterinaria y acercar estos servicios a la comunidad. Como resultado de esta labor en conjunto, se vacunaron a más de 150 perros, se realizaron 349 desparasitaciones y casi 30 esterilizaciones.
Formación profesional con impacto social
De acuerdo con Diana Pérez Covarrubias, académica de la FMVZ, estas jornadas representan una oportunidad de formación profesional y de vinculación entre la Universidad y la sociedad. Los alumnos de servicio social y trabajo profesional, así como los ayudantes de profesor, se enfrentan a situaciones reales y ponen en práctica los conocimientos adquiridos durante su formación, particularmente en el área de pequeñas especies.
El aprendizaje también ocurre en el trato con los propietarios, a quienes orientan sobre el cuidado de sus animales y la importancia de la vacunación, la desparasitación y la esterilización. Para Pérez Covarrubias, este contacto permite a los estudiantes fortalecer sus habilidades de comunicación y comprender que el ejercicio de la medicina veterinaria implica no solo conocimientos técnicos, sino también la capacidad de generar confianza y promover una tenencia responsable.
La académica destacó que esta experiencia contribuye a formar profesionales más sensibles ante las necesidades de los animales y de las personas que los tienen a su cargo. En su opinión, reconocer que perros y gatos son seres sintientes que requieren atención médica, alimentación, protección y cuidados adecuados también ayuda a prevenir situaciones de abandono o negligencia y fortalece una cultura de responsabilidad.
El apoyo a la sociedad y a los animales
Mientras que para las académicas estas jornadas representan una oportunidad de formación estudiantil y servicio a la comunidad, para Alexis Vázquez Díaz la campaña significó una posibilidad concreta de ayudar a varios gatos que habitan cerca de su casa.
El joven explicó que algunos felinos comenzaron a acercarse a su domicilio y que, aunque ocasionalmente les proporciona alimento, no viven dentro de su casa ni son animales domésticos. Incluso, señaló, resulta difícil atraparlos.
Sin embargo, al darse cuenta de que una de las gatas había tenido crías, él y su familia decidieron intervenir para evitar que continuara la reproducción y aumentara la población de gatos en situación de calle. Para Alexis, esterilizarlos representa una manera de contribuir a su bienestar y evitar que el número de animales continúe creciendo.
Desde esa experiencia, el joven destacó la importancia de que la UNAM, a través de la FMVZ, acerque estos servicios a la comunidad. Consideró que las campañas representan una ayuda para las personas que buscan atender a animales que viven en situación de calle.
En esa misma línea, Marcela Pacheco Núñez compartió su experiencia. Además de Maya, una perrita que su familia encontró en situación de calle en San Andrés Mixquic, han dado hogar a varios gatos que rescataron en distintas circunstancias, algunos de ellos en condiciones vulnerables.
Para Pacheco Núñez, quien se enteró de la jornada a través de Facebook y de un grupo comunitario de San Antonio Tecómitl, la campaña destacó por la rapidez, organización y profesionalismo del personal. “La verdad es un servicio muy bueno, muy profesionales y la verdad muy atentos”, señaló al referirse a la atención recibida.
Las experiencias de Alexis y Marcela coinciden en que la UNAM, al acercar estos servicios veterinarios gratuitos a las comunidades, no solo facilita el acceso a la atención médica, sino que también fomenta una mayor responsabilidad hacia los animales y contribuye a prevenir la sobrepoblación y el abandono. Pacheco Núñez llamó a quienes tienen animales de compañía a brindarles los cuidados básicos que requieren, entre ellos la esterilización y la desparasitación. “Al final de cuentas son seres vivos y nos acompañan y nos dan mucho cariño”, expresó.
Medicina veterinaria que se acerca a la comunidad
La campaña de esterilización en San Antonio Tecómitl mostró cómo la colaboración entre la Universidad y la sociedad puede traducirse en beneficios concretos para los animales y las personas que los cuidan.
A través de la atención veterinaria, la formación de estudiantes y la promoción de una tenencia responsable, la FMVZ contribuye a prevenir enfermedades, reducir la reproducción no controlada y fortalecer el bienestar de perros y gatos. Al mismo tiempo, estas jornadas permiten que la comunidad participe activamente en el cuidado de los animales y encuentre en la Universidad un aliado para atender una problemática que también es de carácter social.
¿Qué tienen que ver los bonos verdes con el transporte, el agua y la electricidad?
Título original: Bonos verdes o dinero con propósito: invertir también significa cuidar el ambiente Publicado en: Ciencia UNAM
Autor: Luis Fernando González Martínez, Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad, UNAM
Fecha de publicación: 20-07-2026
septiembre 1, 2026
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Parte de la infraestructura que usas todos los días en ciudades como la CDMX, fue financiada con algo más que impuestos
Tal vez no pienses en ello cuando subes al transporte público, cuando enciendes la luz en casa o recorres una carretera para salir de la ciudad, pero estos y otros servicios fueron financiados con algo más que impuestos.
Parte de la infraestructura que usas todos los días en ciudades como la capital mexicana, teleféricos, redes eléctricas, sistemas de agua o carreteras, se construyeron mediante deuda pública verde: recursos económicos que el gobierno obtiene en los mercados financieros nacionales e internacionales, para invertirlos en proyectos que benefician al ambiente y a la sociedad.
En un mundo marcado por el cambio climático y presupuestos públicos cada vez más limitados, el financiamiento se ha convertido en una herramienta que conecta tu vida diaria con la transición hacia una economía más sostenible. En ese contexto, los denominados bonos verdes, se han consolidado como instrumentos clave para transitar hacia una economía más sostenible.
¿Qué es el financiamiento verde?
El financiamiento verde se refiere, de manera amplia, a las inversiones destinadas a proyectos, productos, políticas e iniciativas que promueven el desarrollo sostenible y una economía ambientalmente responsable.
Víctor Ortiz y Marlene Martínez, de la Facultad de Economía, UNAM, explican que la llamada financiación climática, orientada a la mitigación y adaptación al cambio climático, tiene un amplio alcance de objetivos ambientales, desde la gestión eficiente del agua hasta el transporte limpio y la conservación de los recursos naturales.
Este tipo de financiamiento suele asociarse a proyectos de inversión sustentables, los cuales se caracterizan por una interacción positiva entre los factores ambientales y sociales, y las variables financieras tradicionales. Entre estas destacan el riesgo, entendido como la posibilidad de que la inversión no genere los resultados esperados y se produzcan pérdidas, y la rentabilidad, definida como la capacidad de un proyecto para generar beneficios cuando se desempeña de manera favorable.
Las finanzas sustentables parten de una idea sencilla: las decisiones que toman los gobiernos, las empresas y los inversionistas sobre los proyectos en los que invierten sus recursos pueden generar impactos más allá del ámbito económico. En ese sentido, se evalúa si dichas decisiones pueden ocasionar problemas ambientales, sociales o de gobernanza, como la contaminación de un río, la afectación a una comunidad o el incumplimiento de normas.
Desde la perspectiva legal, los riesgos tienen consecuencias relevantes, ya que pueden derivar en sanciones económicas, conflictos sociales o pérdidas financieras, lo que, en última instancia, puede comprometer la rentabilidad del proyecto o incluso llevarlo al fracaso en el largo plazo.
Bonos verdes: una herramienta financiera para la sostenibilidad
Dentro del universo de las finanzas verdes, los bonos verdes ahora ocupan un lugar central en la economía mundial. Específicamente son títulos de deuda emitidos por instituciones públicas o privadas, con el compromiso de destinar los recursos exclusivamente a proyectos verdes. Este tipo de iniciativas pueden ser nuevos o, si son ya existentes, refinanciables. Los proyectos refinanciados pueden ser renovados o mejorar su forma de financiamiento.
De acuerdo con la iniciativa de la Corporación Financiera Internacional (IFC), estos proyectos pueden desarrollarse en sectores como:
energías renovables
eficiencia energética
control y prevención de la contaminación
administración sustentable de los recursos naturales
conservación de la biodiversidad
transporte limpio
gestión sustentable del agua
adaptación al cambio climático
procesos y tecnologías de producción eficientes
En un artículo publicado en 2022, Irina Martínez expone que estos bonos tienen su origen en dos líneas fundamentales de acción: la sustentabilidad y la responsabilidad social. Para las pequeñas y medianas empresas (PyME), estos instrumentos representan una vía para acceder a mayores recursos financieros, principalmente desde el lado del inversionista.
De manera indirecta, los bonos también benefician a las empresas que colocan estos instrumentos financieros en el mercado, ya que mejoran su perfil de riesgo al ser percibidas como organizaciones más responsables, estables y con menor probabilidad de enfrentar problemas legales, sociales o ambientales. Además, fortalecen su reputación al ser vistas como entidades comprometidas con el cuidado del medio ambiente y el bienestar social.
Proyectos mexicanos financiados con bonos verdes
Aunque el mercado mexicano de bonos verdes se desarrolla con mayor lentitud en comparación con el global, los avances son significativos. Por ejemplo, dice la misma Irina Martínez, en el contexto latinoamericano, en 2020, México emitió alrededor del 16% de los bonos verdes, en el tercer lugar regional, después de Chile y Brasil. Los recursos recibidos permitieron financiar proyectos de gestión del agua, eficiencia energética y transporte sustentable, este último es el rubro con mayor asignación presupuestal.
En años recientes, dichos instrumentos verdes se han convertido en el motor financiero de proyectos concretos que impactan la vida cotidiana de millones de personas en México. Enseguida algunos ejemplos:
En diciembre de 2025, el Gobierno de la Ciudad de México emitió un bono verde por 3 mil millones de pesos para financiar las Líneas 5 y 6 del Cablebús, en alcaldías como Álvaro Obregón, Magdalena Contreras, Milpa Alta y Tláhuac. Estas líneas beneficiarán a cerca de 90,000 personas diariamente, de acuerdo con el reporte de la periodista Frida Sánchez, el cablebús es un sistema de transporte de cero emisiones que comunica zonas de difícil acceso.
La modernización de la línea 1 del metro de la Ciudad de México comenzó con un financiamiento por bonos verdes desde 2016 por mil millones de pesos y de 2 mil millones en 2017. Proviene de un bono sustentable, el cual contempla beneficios sociales y ambientales. El nuevo sistema de energía y la adquisición de nuevos trenes reducen el consumo energético en 35% y prometía mejorar la calidad del servicio para más de 500 mil usuarios diarios.
Agua y agricultura: FIRA
Los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) han utilizado bonos verdes para financiar más de 500 proyectos agrícolas, especialmente en Jalisco, Durango y Guanajuato. Estos recursos han permitido impulsar la agricultura protegida (invernaderos y macro túneles) y el uso eficiente del agua mediante sistemas de riego por goteo, beneficiando a más de 2,200 pequeños y medianos productores.
Modernización de la CFE
La Comisión Federal de Electricidad ha canalizado más de 64 mil millones de pesos provenientes de bonos verdes y sostenibles hacia 112 proyectos en todo el país. Explica Ulises Juárez que la mayor parte de estos recursos se destinó a la rehabilitación de hidroeléctricas y al mantenimiento de parques eólicos, evitando la emisión de poco más de 17 millones de toneladas de CO₂ y ampliando la cobertura eléctrica a más de 40,000 localidades rurales.
Así estos instrumentos representan una vía concreta para enfrentar los desafíos del desarrollo en el siglo XXI. En países como el nuestro, su expansión no solo fortalece el sistema financiero, sino que también busca construir un modelo de crecimiento más justo, resiliente y compatible con los límites del planeta.
Chile en nogada: historia, valor nutricional y sabor de una tradición mexicana
Pepe Herrera
agosto 29, 2026
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El chile en nogada es uno de los platillos más representativos de la gastronomía mexicana. Su importancia no se limita a su sabor o a la complejidad de su preparación: en él convergen ingredientes de distintos orígenes, tradiciones culinarias, acontecimientos históricos y una fuerte carga simbólica relacionada con la identidad nacional.
Además, desde el punto de vista nutricional, es un platillo particularmente interesante porque reúne alimentos de numerosos grupos y puede aportar proteínas, carbohidratos, grasas, fibra, vitaminas y minerales. Sin embargo, esta misma composición también puede hacerlo bastante calórico, especialmente dependiendo de la cantidad de nogada, el tamaño de la pieza y de si se prepara capeado.
Historia y origen: entre la tradición y el mestizaje
Sobre el origen de los chiles en nogada existen distintas versiones y tradiciones que se han transmitido a lo largo del tiempo, sin que hasta ahora exista una explicación única y completamente documentada sobre su nacimiento.
La versión más difundida sitúa su origen en Puebla en 1821, después de la consumación de la Independencia. Según esta tradición, las monjas del convento de Santa Mónica prepararon los chiles en nogada para agasajar a Agustín de Iturbide, quien habría llegado a Puebla el 28 de agosto de ese año, día de San Agustín. Esta versión vincula el platillo con la celebración de la Independencia y con la figura de Iturbide, aunque la evidencia documental que permita confirmar que las religiosas crearon el platillo específicamente para él no es concluyente.
Existe también una versión de carácter más legendario, atribuida al escritor y cronista Artemio de Valle-Arizpe, según la cual fueron tres jóvenes poblanas quienes prepararon los chiles en nogada para sus respectivos novios, integrantes del Ejército Trigarante. De acuerdo con este relato, la combinación de chile verde, nogada blanca y granada roja habría buscado representar los colores de las Tres Garantías: religión, independencia y unión. Esta historia contribuyó a reforzar la asociación del platillo con el nacimiento de la nación mexicana, aunque debe entenderse como una tradición o leyenda y no como un hecho histórico comprobado.
Una tercera perspectiva es la de la historiadora Guadalupe Pérez San Vicente, recogida por Ricardo Muñoz Zurita en Los chiles rellenos en México, libro publicado por la UNAM. Pérez San Vicente sostuvo que la preparación podía ser anterior a la consumación de la Independencia y señaló como indicio la obra La típica cocina poblana y los guisos de sus religiosas, de Melitón Salazar Monroy, además de la tradición culinaria de la familia Traslosheros de Atlixco, que habría conservado registros de la receta anteriores a 1821.
De esta manera, las distintas versiones permiten considerar que los chiles en nogada pudieron tener una historia más larga y compleja que la que plantea el relato de su creación para Iturbide. Por ello, resulta más adecuado hablar de una historia con diferentes versiones que de un origen único e indiscutible.
Más allá de las distintas explicaciones sobre su nacimiento, lo que sí puede afirmarse es que el platillo forma parte de un proceso mucho más amplio: el desarrollo de la cocina mestiza mexicana. En este sentido, resulta válido considerar al chile en nogada como producto del mestizaje culinario, siempre que se entienda el término como el encuentro, intercambio y transformación de tradiciones e ingredientes de diferentes culturas.
A partir del siglo XVI, numerosos productos procedentes de Europa y de otras regiones comenzaron a cultivarse y consumirse en territorio novohispano. Entre ellos se encontraban el trigo, el arroz, la caña de azúcar, la cebolla y el ajo, así como diversas frutas, entre ellas la pera, la manzana y el durazno. Muchos de estos productos se aclimataron a las condiciones del territorio y, con el tiempo, adquirieron características propias de las regiones donde fueron cultivados.
Estos nuevos ingredientes entraron en contacto con alimentos que ya eran fundamentales en la alimentación mesoamericana, como el maíz, el frijol, el chile y el jitomate. De este encuentro surgieron nuevas combinaciones de ingredientes, sabores y técnicas culinarias que contribuyeron a la formación de la cocina mexicana.
El chile en nogada constituye un ejemplo particularmente interesante de este proceso. En su preparación se encuentran elementos de distintas tradiciones: el chile poblano, profundamente arraigado en la cocina mesoamericana, se combina con frutas como la manzana, la pera y el durazno, además de la nuez de Castilla y otros ingredientes que llegaron y se desarrollaron en el territorio durante el periodo virreinal.
Así, más que considerarlo simplemente como la mezcla de una cocina europea y otra indígena, puede entenderse como el resultado de un largo proceso de intercambio, adaptación y transformación culinaria que dio origen a nuevas expresiones de la gastronomía mexicana.
Un platillo de temporada y de gran diversidad
Ese proceso de incorporación, adaptación y transformación de ingredientes también ayuda a explicar la diversidad que caracteriza actualmente al chile en nogada. Su elaboración no posee una receta única: existen variaciones familiares, regionales y comerciales que modifican tanto el relleno como la nogada, las cantidades de los ingredientes y la forma de preparación. El propio trabajo de Ricardo Muñoz Zurita destaca la diversidad de los chiles rellenos mexicanos y la flexibilidad de las recetas tradicionales.
En el caso del chile en nogada, suelen encontrarse ingredientes como chile poblano, carne, manzana, pera, durazno, frutos secos, almendras, piñones y nuez de Castilla, además de los ingredientes empleados para preparar la nogada. Esta variedad ayuda a explicar por qué se trata de un platillo con una composición nutricional tan amplia.
También existe una relación importante con la temporada. Muchas de las frutas utilizadas en el relleno se encuentran disponibles durante los meses de verano, especialmente en la región poblana. Por ello, tradicionalmente se ha asociado el consumo del chile en nogada con los meses de agosto y septiembre y con las celebraciones de las fiestas patrias.
Esta combinación de diversidad de ingredientes y carácter estacional no solo define buena parte de su identidad gastronómica; también determina las características nutricionales de la preparación.
Valor nutricional
Desde el punto de vista nutricional, el chile en nogada es interesante porque puede reunir prácticamente todos los grupos de alimentos en una sola preparación, comentó la maestra Mariana Valdés Moreno, jefa de la carrera de Nutriología de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza.
El chile y las frutas aportan vitaminas, minerales, carbohidratos y fibra; la carne proporciona proteínas y minerales como hierro y zinc; mientras que las nueces, almendras y piñones, además de aportar vitaminas y minerales, contribuyen de manera importante al contenido de grasas, principalmente insaturadas. De esta manera, el platillo contiene los tres principales macronutrimentos: proteínas, carbohidratos y lípidos. Asimismo, algunos de sus ingredientes aportan vitaminas liposolubles, como las vitaminas A y E.
Por estas características, puede considerarse una preparación nutricionalmente diversa, aunque esto no significa que cualquier preparación o porción sea necesariamente adecuada para todas las personas. La cantidad y proporción de cada ingrediente modifica considerablemente su composición final.
Precisamente por esa variabilidad, hablar del valor nutricional del chile en nogada requiere considerar no solo los ingredientes que lo conforman, sino también la forma en que se prepara y la cantidad que se consume.
¿Por qué puede ser tan calórico?
La principal dificultad nutricional del chile en nogada está relacionada con su densidad energética. La cantidad de calorías puede variar mucho dependiendo de la receta, el tamaño del chile, la cantidad de relleno y nogada y, especialmente, de si se prepara capeado.
El capeado, expresó la maestra Valdés Moreno, puede incrementar de manera importante el contenido energético porque implica utilizar huevo, harina y grasa para la fritura. A diferencia de frutas, verduras, frutos secos y otros ingredientes que, además de energía, aportan diversos nutrimentos, la grasa utilizada para freír incrementa considerablemente la cantidad de calorías del platillo.
También la nogada puede contribuir de manera importante a la carga energética debido a las nueces, lácteos y, en algunas recetas, ingredientes empleados para endulzarla. Por ello, “un chile en nogada puede encontrarse aproximadamente en un rango de 400 a 1,000 kilocalorías o incluso más, dependiendo de su preparación y tamaño”.
Esto demuestra que el valor calórico no debe analizarse únicamente a partir del nombre del platillo. Dos chiles en nogada pueden tener una composición considerablemente diferente, incluso cuando a simple vista parezcan similares.
Por ello, que un chile en nogada sea calórico no significa necesariamente que carezca de valor nutricional. Su aporte energético debe analizarse junto con los nutrimentos que proporciona y, sobre todo, con la cantidad y frecuencia con que se consume.
¿Cómo disfrutarlo sin caer en excesos?
El hecho de que el chile en nogada pueda ser calórico no significa que deba eliminarse de la alimentación. Al contrario, puede disfrutarse como parte de una dieta equilibrada. La clave está en la moderación y en considerar el contexto completo de la alimentación.
La especialista de la FES Zaragoza mencionó que una opción consiste en elegir un chile sin capear, lo que disminuye de manera importante el aporte energético proveniente de la fritura. También es posible compartir la porción o elegir presentaciones pequeñas cuando el objetivo sea simplemente degustar el platillo.
Otra recomendación consiste en prestar atención a las guarniciones. Si el chile en nogada ya constituye una preparación abundante, “acompañarlo además con arroz, frijoles o pan puede incrementar todavía más la cantidad total de energía consumida. Por ello, puede disfrutarse el chile como protagonista de la comida sin necesidad de añadir numerosas guarniciones”.
También es importante considerar las bebidas que lo acompañan. Las fiestas patrias suelen relacionarse con bebidas alcohólicas y otros alimentos de alta densidad energética, por lo que la moderación debe aplicarse al conjunto de la comida y no únicamente al chile.
Esto no significa que sea necesario “compensar” el platillo dejando de comer antes o después. Más bien, se trata de mantener un equilibrio general de la alimentación. Si se sabe que durante una comida se disfrutará un platillo abundante, las demás comidas del día pueden ser más sencillas y contener alimentos ricos en fibra, verduras y otros alimentos nutritivos.
En otras palabras, disfrutar el chile en nogada no tiene por qué plantearse como una elección entre la tradición y el cuidado de la alimentación. Se trata de encontrar un equilibrio que permita valorar el platillo sin perder de vista el conjunto de los hábitos alimentarios.
La influencia de la publicidad y el consumo excesivo
La moderación no depende únicamente de la composición del platillo. También está relacionada con el contexto social y comercial que rodea su consumo.
Actualmente, el chile en nogada también se ha convertido en un fenómeno gastronómico y comercial. Durante su temporada, numerosos restaurantes ofrecen sus propias versiones y las redes sociales contribuyen a generar una especie de presión por probarlas todas. La recomendación de “probar el mejor chile en nogada” de determinado restaurante puede convertirse fácilmente en una invitación al consumo repetido.
Sin embargo, la maestra Mariana Valdés subrayó que disfrutar la temporada no implica tener que comer un chile en nogada cada semana ni probar todas las versiones disponibles. Ser selectivos permite valorar mejor el platillo y evitar que una tradición gastronómica se convierta simplemente en un exceso alimentario. “La idea fundamental es disfrutarlo con mesura, no prohibirlo”, dijo.
Esta perspectiva permite ampliar la discusión: el chile en nogada no es únicamente un alimento cuyo consumo deba evaluarse por su aporte energético. También es un producto cultural que se consume en un contexto determinado, asociado con celebraciones, reuniones familiares, restaurantes, publicidad y redes sociales.
Más allá de las calorías: cultura, emoción y estética
Reducir el significado del chile en nogada a una cuestión de calorías sería dejar fuera una parte fundamental de su valor.
Valdés Moreno retomó lo señalado por el investigador Luis Alberto Vargas Guadarrama, quien destacó que “el acto de comer nunca es exclusivamente biológico. Comer también involucra aspectos sociales, culturales, históricos, emocionales y estéticos”.
El chile en nogada es un ejemplo particularmente claro. Al consumirlo durante las fiestas patrias no solamente estamos incorporando proteínas, carbohidratos y grasas: también estamos participando en una tradición, recordando determinados acontecimientos históricos y compartiendo un alimento con otras personas.
Su apariencia también tiene un papel importante. El verde del chile, el blanco de la nogada y el rojo de la granada producen una presentación visualmente atractiva y cargada de simbolismo. De esta manera, el platillo satisface no solamente una necesidad biológica, sino también necesidades relacionadas con el gusto, la convivencia, la emoción y la estética.
Además, sus numerosos ingredientes, contrastes de sabores, aromas y texturas hacen que comerlo sea una experiencia gastronómica. El chile, la fruta, la carne, la nuez, las especias y la granada generan una combinación de sabores dulces, salados, ligeramente picantes y agridulces. Su complejidad es parte de lo que ha permitido que se convierta en uno de los símbolos de la gastronomía mexicana.
En ese sentido, la riqueza del chile en nogada no puede medirse únicamente por sus calorías ni explicarse solamente a partir de una versión sobre su origen. Su importancia reside precisamente en la convergencia de distintas dimensiones: es resultado de un largo proceso de transformación culinaria y, al mismo tiempo, una preparación que reúne sabores, ingredientes, símbolos, recuerdos y formas de convivencia.
Por eso, disfrutarlo durante su temporada puede ser también una manera de acercarse a una parte de la historia y de la cultura gastronómica de México. La moderación no tiene por qué estar reñida con el disfrute: conocer lo que comemos, valorar su historia y reconocer sus características nutricionales permite disfrutar el chile en nogada con mayor conciencia, sin reducir una tradición gastronómica a una simple cuestión de calorías.
De la escritura a mano al teclado: ¿qué ganamos y qué podríamos estar dejando atrás?
Pepe Herrera
agosto 29, 2026
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¿Recuerdas la última vez que escribiste una carta a mano? ¿O la última vez que tomaste apuntes en una libreta, escribiste una felicitación en una tarjeta o simplemente te sentaste frente a una hoja de papel para ordenar tus ideas? Para muchas personas, estas acciones formaron parte de la vida cotidiana.
Hoy, en cambio, gran parte de lo que escribimos ocurre frente a una pantalla: enviamos mensajes por WhatsApp, redactamos correos electrónicos, hacemos trabajos escolares en una computadora y compartimos nuestras ideas a través de redes sociales.
El cambio parece sencillo: dejamos el papel y comenzamos a utilizar el teclado. Sin embargo, detrás de esta transformación existe una discusión mucho más profunda. La escritura no solo es una herramienta para comunicar lo que pensamos; también puede intervenir en la manera en que organizamos nuestras ideas, aprendemos y desarrollamos determinadas habilidades. Entonces, ¿qué ocurre cuando dejamos de escribir a mano y comenzamos a teclear?
Una transformación que viene de lejos
El paso de la escritura manual a la escritura digital no es un fenómeno aislado. A lo largo de la historia, la humanidad ha cambiado constantemente los soportes utilizados para escribir: de la arcilla al papiro, del papiro al papel y, posteriormente, de las hojas a las pantallas.
Cada uno de estos cambios ha transformado las formas de producir, conservar y transmitir el conocimiento. La llegada del teclado es, por lo tanto, parte de una sucesión de transformaciones que han acompañado el desarrollo de las sociedades.
El cambio de soporte también ha producido transformaciones sociales y culturales. La manera en que nos acercamos al conocimiento, escribimos, leemos y nos comunicamos está relacionada con las tecnologías disponibles en cada época.
Pero si cada cambio tecnológico modifica nuestras formas de escribir y comunicarnos, también surge una pregunta: ¿qué ocurre con las habilidades que desarrollamos mediante la escritura manual cuando esta deja de ser una práctica cotidiana?
¿Dejar de escribir a mano significa perder capacidades?
Una de las principales preocupaciones en torno al abandono progresivo de la escritura manual es la posibilidad de que también se pierdan determinadas capacidades cognitivas.
Sin embargo, hasta ahora no existe suficiente evidencia empírica que permita afirmar de manera concluyente que sustituir la escritura a mano por el teclado provoque una pérdida general de capacidades cognitivas. Si bien existen estudios y posturas que plantean posibles efectos, la evidencia aún no es concluyente, explicó la doctora Janneth Trejo Quintana, investigadora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE).
Lo que sí está más claramente identificado son algunos cambios en las habilidades motrices. En los niños, por ejemplo, aprender a escribir a mano requiere coordinar la vista y el movimiento de la mano, reconocer la ubicación de las letras y desarrollar determinados movimientos necesarios para formar palabras.
Por eso, si en las primeras etapas de la educación se dejara completamente de enseñar la escritura manual, sí podrían verse afectadas determinadas habilidades motoras. En este sentido, la escritura a mano continúa teniendo una función importante durante los primeros años de formación.
Escribir también es organizar el pensamiento
Sin embargo, reducir la importancia de la escritura manual a la motricidad sería insuficiente. Escribir no implica únicamente coordinar la mano y la vista; también supone tomar decisiones sobre qué decir, cómo ordenarlo y qué conservar. En ese sentido, escribir también es una forma de pensar.
Cuando una persona escribe a mano, el proceso suele ser más lento que cuando utiliza un teclado. Esa menor velocidad puede obligarla a concentrarse, seleccionar lo que quiere decir y organizar sus ideas antes de plasmarlas en el papel.
Además, comentó la doctora Trejo Quintana, la escritura manual puede favorecer procesos como la generación de ideas, la planificación de un argumento y la sistematización del pensamiento. Es decir, no solamente se trata de aprender a formar letras o palabras, sino de desarrollar determinadas operaciones relacionadas con la construcción de ideas. Investigaciones en psicología educativa han encontrado diferencias en la actividad cerebral asociada con la escritura manual y el uso del teclado, aunque estos resultados deben interpretarse con cautela y no permiten afirmar por sí solos una superioridad general de una modalidad sobre otra.
Precisamente porque escribir a mano puede implicar un proceso más pausado, resulta necesario considerar qué ocurre cuando esa lentitud desaparece. Ahí es donde aparece una de las principales ventajas del teclado: la velocidad.
La velocidad del teclado también tiene ventajas
La escritura digital permite producir textos con mucha mayor rapidez. También facilita corregir errores, mover párrafos, reorganizar ideas, realizar modificaciones y compartir documentos.
Estas ventajas resultan especialmente evidentes en trabajos académicos o profesionales. Por ejemplo, un estudiante puede tomar apuntes a mano para organizar sus ideas, pero necesitará posteriormente una computadora para redactar una tesis o un trabajo extenso. Las correcciones y modificaciones que en papel podrían requerir mucho tiempo pueden realizarse rápidamente en un documento digital.
Por esta razón, el teclado no debe entenderse como un enemigo de la escritura manual. Se trata de una herramienta que permite hacer más eficientes determinadas tareas.
No es una cuestión de elegir: son formas complementarias
La discusión, entonces, no debería plantearse como una elección entre escribir a mano o escribir en computadora.
Cada soporte tiene sus propias ventajas. La escritura manual puede favorecer la concentración, la generación y organización de ideas y determinadas habilidades motrices. El teclado aporta velocidad, eficiencia y facilidad para corregir y transformar los textos. La cuestión, por tanto, no es decidir qué soporte es mejor, sino reconocer qué tipo de actividad favorece cada uno y en qué momento resulta más útil.
No obstante, la clave para obtener un mayor rendimiento estaría en desarrollar primero las habilidades fundamentales y después aprovechar la tecnología para hacer más eficiente su utilización.
En otras palabras, aprender a escribir a mano no significa que una persona deba quedarse en el papel. Al contrario: las habilidades desarrolladas mediante la escritura manual pueden convertirse en una base para posteriormente utilizar herramientas digitales de manera más eficiente.
Del cuaderno a WhatsApp: también cambió nuestra forma de comunicarnos
Pero la transformación de la escritura no solo puede observarse en la manera en que aprendemos o producimos textos. También está presente en algo mucho más cotidiano: la forma en que nos comunicamos con otras personas.
Hubo un tiempo en que escribir una carta era una práctica común. Las personas utilizaban el papel para expresar afecto, mantener relaciones a distancia, compartir ideas o incluso debatir cuestiones intelectuales. Hoy muchas de esas funciones se realizan mediante mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, redes sociales, audios, imágenes y emojis.
Sin embargo, que haya cambiado el medio no significa necesariamente que haya desaparecido la necesidad de comunicarnos.
La función comunicativa permanece. Una persona podía escribir en una carta que estaba enamorada y acompañar el mensaje con una fotografía, un dibujo o incluso una flor. Actualmente se puede expresar algo similar mediante un mensaje, una fotografía, un emoji o un audio.
“Lo que cambia son los recursos disponibles para construir el mensaje y la manera en que cada generación los utiliza. Las formas de expresión están determinadas por la época, la tecnología y también por factores como la edad y el contexto social”, dijo la investigadora del IISUE.
¿La escritura a mano podría convertirse en algo íntimo?
Y aunque las nuevas tecnologías han hecho más rápida y accesible la comunicación, también han cambiado el significado que atribuimos a ciertos objetos y formas de expresión.
A medida que escribir a mano deja de ser una práctica cotidiana, también puede adquirir un nuevo significado. Los apuntes universitarios, las cartas antiguas o las notas escritas por familiares pueden convertirse en objetos con un valor personal y emocional precisamente porque ya no forman parte de la comunicación cotidiana de muchas personas.
Es posible que, en el futuro, una carta escrita a mano tenga un carácter más simbólico, íntimo o incluso artesanal. No necesariamente porque la escritura manual vaya a desaparecer por completo, sino porque su uso será menos frecuente.
Lo que alguna vez fue una práctica necesaria para comunicarnos podría convertirse en una forma especial de expresar algo.
El reto para las nuevas generaciones
Pero para que la escritura manual pueda conservar ese lugar, primero debe seguir formando parte de la experiencia de las nuevas generaciones. Y ahí aparece uno de los principales espacios de discusión: la escuela.
Actualmente, hay una discusión estrechamente relacionada con el uso de teléfonos celulares, tabletas y computadoras dentro de las escuelas. Uno de los principales temas que se ha puesto sobre la mesa es la concentración. Para aprender se necesita atención, y la presencia constante de dispositivos digitales puede convertirse en una distracción.
Por ello, algunos sistemas educativos han comenzado a replantearse el lugar que deben ocupar las tecnologías digitales en las aulas y han recuperado o reforzado prácticas como la escritura a mano. Esto no significa que la tecnología deba desaparecer de las escuelas. La pregunta más importante debería ser otra: ¿para qué queremos utilizarla?
Antes de introducir una herramienta tecnológica en el aula habría que preguntarse qué habilidad busca desarrollar, qué beneficio aporta y si su utilización podría afectar alguna otra capacidad.
La tecnología no necesariamente mejora un proceso educativo por el simple hecho de estar presente. Su valor depende del propósito con el que se utiliza.
Y entonces aparece la inteligencia artificial
A este debate sobre la escritura manual y el teclado se suma ahora una nueva tecnología: la inteligencia artificial. La diferencia es importante. Con el teclado seguimos siendo nosotros quienes producimos el texto, aunque lo hagamos de manera más rápida. Con la inteligencia artificial podemos llegar a delegar una parte mucho mayor del proceso de escritura.
Esto abre una nueva discusión. Si antes la preocupación era qué ocurre cuando dejamos de escribir a mano y comenzamos a teclear, ahora también debemos preguntarnos qué ocurre cuando dejamos de redactar y le pedimos a una herramienta que lo haga por nosotros.
Todavía no existe suficiente evidencia para determinar con exactitud qué capacidades podrían perderse al delegar completamente la escritura en la IA. Sin embargo, existen preocupaciones relacionadas con habilidades como la ortografía, la construcción de ideas y, especialmente, la argumentación.
La diferencia estará en la manera en que utilicemos estas herramientas. Una persona podría construir primero sus propias ideas y utilizar posteriormente la IA para revisar la solidez de sus argumentos, detectar debilidades o encontrar nuevas perspectivas. En ese caso, la tecnología puede convertirse en una herramienta de apoyo.
El problema aparece cuando se delega todo el proceso: no pensar, no escribir, no revisar y ni siquiera leer lo que la herramienta produjo.
Por ello, la discusión sobre inteligencia artificial no sustituye al debate sobre escritura manual y teclado; simplemente agrega una nueva dimensión a un proceso de transformación tecnológica que lleva siglos ocurriendo.
Tecnología con criterio, no tecnología por obligación
La escritura ha cambiado y continuará cambiando. El papel no desapareció inmediatamente cuando apareció la computadora, y la escritura manual tampoco dejó de existir cuando surgieron los teléfonos celulares.
El verdadero desafío, entonces, consiste en reconocer qué aporta cada herramienta y no estar a favor o en contra de una. La escritura manual, el teclado y la inteligencia artificial pueden cumplir funciones diferentes, siempre que sepamos qué queremos hacer con ellas.
La tecnología puede cambiar la manera en que escribimos. El reto está en asegurarnos de que, mientras cambia la manera de hacerlo, no dejemos de desarrollar aquello que queremos ser capaces de pensar y expresar por nosotros mismos.
Pilares de la Creación: su campo magnético sería hasta siete veces menor de lo estimado
Instituto de Astronomía, UNAM
agosto 28, 2026
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Investigadores de la UNAM, el INAOE y la Universidad de Cardiff hicieron simulaciones magneto-hidrodinámicas muy detalladas, en tres dimensiones, de la formación y evolución de la región conocida como los Pilares de la Creación.
Encontraron que el método estándar para medir la intensidad del campo magnético, los sobrestima hasta siete veces.
Estas enormes estructuras son creadas por la interacción de estrellas recién formadas con su nube materna y el campo magnético ayuda a estabilizarlas.
En 1995 el telescopio espacial Hubble hizo célebres las estructuras conocidas como Pilares de la Creación: enormes columnas de gas frío de hidrógeno y polvo cósmico, esculpidas por la radiación, el campo magnético y la retroalimentación de estrellas jóvenes y masivas.
Durante décadas se ha estudiado cómo mantienen su forma, pues al estar compuestas de gas y polvo, son objetos fugaces y cambiantes en el cosmos. Se sabe que el campo magnético que las atraviesa ayuda a estabilizarlas, pero su intensidad no puede medirse de manera directa y se infiere a través de la emisión del polvo.
Imagen captada por el telescopio espacial Hubble donde se observa la estructura, densidad y formación de los Pilares de la Creación, dentro de la Nebulosa del Águila. Crédito: NASA, ESA y el equipo Hubble Heritage (STScI/AURA).
Hoy, un grupo de investigación en el que participa el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (IA-UNAM), el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y la Universidad de Cardiff, demostró que el método con el que se hace esta inferencia, denominado Davis-Chandrasekhar-Fermi (DCF, por sus siglas en inglés), sobrestima la intensidad del campo hasta siete veces, y delimitó el terreno en el que sus resultados son confiables.
“Hicimos un modelado numérico tridimensional muy detallado para estudiar la estabilidad y la intensidad del campo magnético de los llamados Pilares de la Creación», señaló José Franco, investigador del IA-UNAM y coautor del trabajo.
El Universo en un laboratorio computacional
En este trabajo se simuló por computadora la formación y evolución de estos pilares, a partir de modelos magneto-hidrodinámicos y radiativos. El proceso comienza cuando dos flujos de gas chocan y forman una nube molecular. Esa nube colapsa y da origen a estrellas masivas. La intensa radiación ultravioleta de esas estrellas calienta el gas circundante y lo expande, lo que induce flujos y compresiones que terminan moldeando la estructura de los pilares.
“Cuando hicimos modelos con enfriamiento en regiones H II —grandes nubes de gas y plasma brillante en el espacio donde nacen nuevas estrellas— encontramos que se formaban los pilares de manera natural durante la fase de expansión de estas regiones. Lo primero que hicimos fue tratar de entender qué era lo que generaba esas estructuras y notamos que el campo magnético actúa fuertemente en la estabilización de la estructura”, explica Luis Andrés Hernández-Cruz, estudiante de doctorado del INAOE y primer autor del artículo.
Mapa de la densidad columnar de la simulación magnetohidrodinámica en tres dimensiones de una nube molecular que está formando estrellas. La radiación y los vientos de las estrellas crean regiones fotoionizadas que se expanden y evaporan a la nube progenitora. Durante ese proceso se generan estructuras similares a los Pilares de la Creación. Tomado de Zamora-Avilés et al. 2019, MNRAS 487, 2200.
Sobre esa simulación, el equipo usó los códigos POLARIS y LIME -los cuales están diseñados para reproducir la emisión de líneas moleculares y la radiación polarizada del polvo- para predecir lo que observaría un telescopio apuntando hacia esa estructura.
Posteriormente, se estimó la masa de los pilares con un programa desarrollado por un investigador de la Universidad de Cardiff, en Reino Unido. “Se creó la nube molecular en la computadora, luego se destruyó con la energía inyectada por las estrellas, se formaron estos pilares en la computadora y se sacaron todas sus características”, resume el Dr. Franco.
Un pequeño gran ajuste
Con los resultados, el grupo observó una disparidad entre estudios previos y este. En la simulación, el campo magnético del pilar alcanzaba una intensidad de 34 microgauss, pero al aplicar el método estándar DCF a los modelos teóricos de ese mismo pilar, el resultado fue de entre 149 y 293 microgauss, es decir, una intensidad siete veces mayor.
Usualmente, para calcular observacionalmente la intensidad del campo magnético en estas estructuras cósmicas se usa el método DCF, el cual se apoya en un hecho: los granos de polvo interestelar se alinean con las líneas del campo magnético y, al hacerlo, la luz que emiten está polarizada.
Midiendo la polarización de la emisión del polvo, y suponiendo que la turbulencia del gas está relacionada con las fluctuaciones del campo magnético, con el método DCF se estima la intensidad del campo en el plano del cielo.
“Estas estructuras son creadas por la interacción de estrellas recién formadas con su nube materna, la cual tiene un campo magnético. Nuestras simulaciones muestran que el método aplicado a las observaciones reales para medir el campo magnético tiene limitaciones que tienden a sobrestimar su intensidad”, señala el investigador del IA-UNAM.
Gráfica que muestra la evolución morfológica de una columna de gas y polvo. Se observa la fase de formación del pilar, su tiempo de vida (resaltado en púrpura) y su fase de destrucción. Crédito: Luis Andrés Hernández Cruz.
Cortes en la simulación que ilustran el proceso de formación de un pilar. Los paneles superiores e inferiores muestran la densidad volumétrica del gas y la intensidad del campo magnético en tres instantes distintos. Las flechas negras representan el campo de velocidades, mientras que los segmentos de línea rojos indican la orientación y la intensidad relativa del campo magnético. Crédito: Luis Andrés Hernández Cruz.
Andrés Hernández indica que el origen del desajuste es físico, no un error de cálculo, ya que el método supone que el desorden del campo magnético y la agitación del gas proveniente de la turbulencia interna de la nube, están en equilibrio.
Pero en un pilar eso deja de cumplirse, porque la burbuja de gas ionizado que lo comprime desde afuera “peina” el campo magnético, lo deja más ordenado de lo que debería estar, y al mismo tiempo comprime el gas; estas diferencias fueron observables y medibles gracias a las simulaciones computacionales.
“Sobrestimar el valor del campo magnético te lleva a sobrestimar todas las demás cantidades”, advierte Andrés. “Eso te lleva a hacer inferencias de lo que está pasando ahí que no son del todo válidas”.
Comprender esto, no sólo permite corregir estimaciones que se hacen en los resultados observacionales, sino conjuntar la teoría con la práctica. “Un pilar no define todos los pilares. Falta estadística. Planeamos publicar sobre otros modelos de pilares, con otras condiciones y otras maneras de formarlos”, puntualiza el estudiante del INAOE.
Este estudio es un trabajo colaborativo en el que participan el doctor José Franco del Instituto de Astronomía; la doctora Aina Palau y el doctor Javier Ballesteros, ambos del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM; el estudiante de doctorado Luis Andrés Hernández-Cruz; sus asesores, los doctores Manuel Zamora y Abraham Luna, así como el doctor Raúl Naranjo y el doctorante Alejandro García-Pérez, todos ellos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica. También participa el doctor Marcial Becerril Tapia, investigador de la Universidad de Cardiff, en Reino Unido.
Enlace al artículo, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society:
Presentan los “Cuadernos Universitarios por la Paz”, una aportación de la UNAM para dialogar y construir soluciones pacíficas
Redacción
agosto 27, 2026
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La colección está integrada por 11 cuadernos y reúne las reflexiones y propuestas de especialistas que participaron en la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz
El propósito es brindar a las juventudes herramientas para comprender los conflictos, prevenir las violencias y construir soluciones pacíficas
Con el propósito de dotar de herramientas para fortalecer una Cultura de paz entre la comunidad universitaria, la UNAM presentó en la FILUNI los “Cuadernos Universitarios por la Paz”, una colección editorial que reúne reflexiones y propuestas para promover los derechos humanos, el diálogo y la resolución pacífica de conflictos en los espacios educativos.
Esta colección, integrada por 11 cuadernos, es resultado de los trabajos de la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz, y que formó parte de una estrategia transversal impulsada por el rector Leonardo Lomelí Vanegas para sembrar una cultura de la paz en la comunidad universitaria, explicó Néstor Martínez Cristo, coordinador de Proyectos Especiales de la Rectoría.
De izquierda a derecha, Néstor Martínez Cristo, Leticia Cano Soriano y Luis Raúl González Pérez, durante la presentación de los Cuadernos Universitarios por la Paz en la FILUNI.
“Estas páginas recogen reflexiones y diálogos de las mesas de trabajo y conferencias magistrales orientadas todas a construir un entorno más justo y seguro”, puntualizó.
Martínez Cristo aseguró que estos cuadernos son de gran importancia para que las y los jóvenes puedan aprender que, aun habiendo conflictos, existen las herramientas para desmontarlos y llegar a soluciones pacíficas.
Una contribución de la Universidad al análisis de las violencias
Por su parte, Leticia Cano Soriano, directora del Programa de Cultura de Paz y Erradicación de la Violencia (PUCPAZ) habló de la importancia de instaurar una cultura de la paz y erradicación de las violencias en el ámbito educativo. Por eso -enfatizó- este material editorial es un referente y una contribución de nuestra Universidad para la lectura y el análisis en los espacios escolares y académicos.
Explicó que la construcción de entornos libres de violencia requiere incorporar estos temas de manera permanente en la formación universitaria, por lo que la colección representa un referente y una contribución de la UNAM para la lectura, la reflexión y el análisis de las distintas expresiones de la violencia y las alternativas para prevenirla y erradicarla.
Asimismo, anunció que el PUCPAZ fue invitado a participar en el Foro Nacional de Consulta de la Ley General de Cultura de Paz y Legalidad, del que seguramente se derivarán en políticas públicas en la materia.
Necesitamos aprender a practicar la paz cotidianamente
Luis Raúl González Pérez, expresidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, expresó que presentar una colección dedicada a estos temas no es solamente un acto editorial, es también una invitación a reflexionar sobre nuestras formas de convivencia y a preguntarnos qué sociedad queremos construir.
“La paz necesitamos aprender a practicarla cotidianamente y construirla todos los días”, dijo.
González Pérez destacó que la UNAM constituye uno de los mayores espacios de pluralidad y diversidad, en el que convergen distintas corrientes del pensamiento, condición que —dijo— puede convertirse en un eje articulador para la construcción de una cultura de paz.
En este sentido, sostuvo que los libros también construyen paz, porque leer, investigar, reflexionar, debatir y confrontar ideas permiten comprender mejor las causas de las violencias, reconocer la complejidad de los conflictos y explorar nuevas formas de enfrentarlos.
Un espacio de reflexión frente a las violencias
La Primera Semana Nacional de Cultura de Paz surgió como parte de la estrategia transversal de la UNAM, en respuesta a una realidad caracterizada por la presencia de violencias normalizadas entre las juventudes.
Aquel encuentro reunió a especialistas y figuras de reconocimiento nacional e internacional, como los Premios Nobel de la Paz Rigoberta Menchú y Juan Manuel Santos, Olimpia Coral Melo, defensora de espacios digitales libres de violencia para mujeres y niñas; Dag Nylander, embajador de Noruega en México y especialista en resolución de conflictos
Como parte de las actividades se desarrollaron ocho paneles de discusión en los que se abordaron temas como educación y ciencia para la paz; violencias sociales y resistencias para la paz; derechos humanos, Estado de Derecho y justicia social; juventudes y cultura de paz; medio ambiente y paz sostenible; género, diversidades y paz.
Con la publicación de los Cuadernos Universitarios por la Paz, la UNAM da continuidad a este esfuerzo y pone a disposición de la comunidad universitaria un conjunto de contenidos destinados a fortalecer la reflexión crítica, promover el diálogo y contribuir a la construcción cotidiana de una sociedad más justa, incluyente y pacífica.
Cuando la física ayuda a respirar. La ciencia detrás de la ventilación mecánica
Publicada en: Ciencia UNAM
Autores: Jessica Garduño López/Marcos Antonio Amezcua Gutiérrez
Fecha de publicación: 17-08-2026
agosto 27, 2026
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En una unidad de cuidados intensivos, cada respiración es una decisión científica.
Cuando un paciente no respira por sí mismo, una máquina ocupa su lugar. Sin embargo, la ventilación mecánica no actúa por intuición ni por magia: es la física la que hace que el aire entre en los pulmones, se estiren (elasticidad) y el aire tenga un volumen proporcional a la presión. Podemos decir que los conceptos físicos se transforman en herramientas terapéuticas que sostienen la vida.
Respirar es un fenómeno físico antes que biológico
La respiración se suele entender como un acto involuntario, casi invisible. Pero para la ciencia, es un fenómeno físico, ya que el aire no entra a los pulmones por voluntad propia, sino que se desplaza siguiendo gradientes de presión.
Cuando el tórax se expande, el volumen pulmonar aumenta y la presión intrapulmonar disminuye, lo que permite la entrada de aire; cuando el tórax se contrae, aumenta la presión y el aire es expulsado. Este principio es descrito por las leyes físicas que gobiernan el comportamiento de los gases.
La gravedad también interviene, pues influye en la distribución del aire dentro de los pulmones, favoreciendo así que determinadas regiones se ventilen mejor que otras según la posición del cuerpo.
Los pulmones son estructuras no rígidas que se comportan como sistemas elásticos capaces de expandirse y retraerse en respuesta a fuerzas físicas, igual que un resorte. Esta elasticidad es importante para que el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono tenga lugar de manera eficiente.
Al mismo tiempo, el aire debe vencer la resistencia de las vías aéreas antes de acceder a los alvéolos, un fenómeno que tiene relación tanto con el diámetro de los bronquios como con la velocidad del deslizamiento con la que el flujo se desplaza. Cuando ese frágil equilibrio se rompe a causa de una enfermedad, trauma o infección, la respiración se vuelve ineficaz. Respirar significa hacer trabajo físico, y cuando el pulmón se vuelve rígido o aumenta la resistencia, el trabajo necesario para movilizar el aire se agrava y puede conducir a un agotamiento respiratorio.
Es en este punto, cuando la medicina recurre al conocimiento científico y a la tecnología: la ventilación mecánica aparece como una herramienta para asistir una función vital dañada y comprometida.
Presión, volumen y flujo: las leyes que sostienen la vida
La ventilación mecánica se basa en conceptos físicos generales: presión, volumen y flujo. Aunque estos términos suelen asociarse al laboratorio o libros de texto, en el entorno clínico se interpretan en decisiones que afectan directamente la vida de los pacientes.
Ejercer presión permite introducir aire en los pulmones cuando el cuerpo no lo hace por sí mismo. Regular el volumen determina la cantidad de aire que entra en cada respiración, mientras que el flujo establece con qué rapidez se desplaza el aire.
El tiempo respiratorio es el que regula cuánto dura la entrada y salida del aire, obteniendo una ventilación efectiva sin atrapamiento aéreo ni colapso pulmonar.
Estos parámetros no son arbitrarios. Se ajustan y calibran exhaustivamente para dar respuesta a la mecánica pulmonar de cada tipo de pulmón. Una presión excesiva es responsable de un daño en el tejido pulmonar (barotrauma), un volumen inadecuado, ya sea por deficiencia o exceso, podría tener efectos negativos y agravar la lesión existente (ateletrauma o volutrauma).
Por ello, la ventilación mecánica moderna no busca forzar al pulmón, sino respetar sus límites físicos, adaptándose a su elasticidad y resistencia. De esta manera, la ventilación protectora es un claro ejemplo de que la física se convierte en una estrategia terapéutica.
Un ventilador mecánico no “respira” por el paciente, como lo puede entender el sentido humano de la palabra. Se trata de un mediador entre la física y la biología. Crea gradientes de presión controlados, distribuye volúmenes precisos y coordina el flujo de aire con el ciclo respiratorio.
En pacientes graves como los que tienen el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), el pulmón pierde parte de su elasticidad, se torna rígido, menos distensible. En este contexto, la ventilación mecánica debe adaptarse a una mecánica alterada, utilizando principios físicos para evitar mayor daño.
Los distintos ajustes que efectúan el personal de salud son decisiones fundamentadas en una ciencia aplicada. En realidad, no se trata solo de encender una máquina, sino de saber cómo el cuerpo humano reacciona a las fuerzas físicas que se le aplican y cómo modularlas para favorecer la recuperación.
La ventilación depende de la talla y no en el peso corporal real. Los pulmones no aumentan de tamaño en proporción a la masa grasa o muscular; están contenidos dentro de una caja torácica con capacidad de expansión limitada. Las variables como el flujo, el volumen y la presión deben ser ajustadas al peso ideal, siendo éste un aspecto importantísimo en la población mexicana, donde la obesidad continúa en aumento.
La gravedad también tiene un efecto sobre la ventilación, ya que la distribución del aire dentro de los pulmones no es homogénea y cambia según la posición del cuerpo.
La historia de la ventilación mecánica refleja el avance conjunto entre la física, la ingeniería y la medicina. Desde los primeros dispositivos más rudimentarios hasta los ventiladores actuales, el progreso ha sido impulsado por una noción más completa de los fenómenos físicos implicados en la respiración.
Eventos como la pandemia por COVID-19, llevaron a la luz esta interdependencia. La necesidad de ventilar a millones de pacientes en todo el mundo, mostró que salvar vidas no depende del simple uso de recursos, sino del saber científico que se tiene para utilizarlos correctamente.
Hoy, la incorporación de nuevas tecnologías, de modelos matemáticos y hasta de la inteligencia artificial, nos permite una ventilación cada vez más personalizada, hecha a la medida de la biología individual de cada paciente.
Diálogo entre disciplinas
La ventilación mecánica nos enseña una lección fundamental: la medicina no avanza de manera aislada; avanza cuando dialoga con otras disciplinas, cuando pone en práctica y hace suyos principios de la física, de la ingeniería y de las ciencias básicas para resolver problemas complejos.
Conocer esta relación no es exclusivo de especialistas. Difundir cómo la ciencia sostiene las prácticas médicas cotidianas es una buena manera de hacer que el conocimiento se acerque a la sociedad y de poner en valor el rol que tiene la investigación científica en la vida diaria.
Cada respiración asistida nos recuerda que la vida, en sus momentos más frágiles, depende del equilibrio preciso entre las leyes físicas y el cuidado humano
Isótopos: las huellas invisibles que cuentan la historia de la Tierra
Pepe Herrera
agosto 27, 2026
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Aunque no podemos verlos a simple vista, los isótopos son pequeñas “huellas” que permiten conocer acontecimientos ocurridos hace miles, millones e incluso miles de millones de años. Gracias a ellos, los científicos pueden determinar la edad de una roca, reconstruir antiguos climas, conocer el origen del agua, estudiar la formación de volcanes e incluso investigar los movimientos de poblaciones humanas del pasado. De esta manera, los isótopos permiten reconstruir la historia de nuestro planeta y de quienes lo han habitado.
En el podcast Geofísica al descubierto, del Instituto de Geofísica de la UNAM, la doctora Yuly Tatiana Valencia Morales, investigadora de este instituto, habló sobre qué son los isótopos, cómo funcionan y por qué son importantes para la ciencia.
¿Qué es un isótopo?
Para comprender qué es un isótopo, primero es necesario conocer el átomo. La doctora Tatiana Valencia explicó que los átomos están formados por un núcleo que contiene protones y neutrones, mientras que alrededor del núcleo se encuentran los electrones. La cantidad de protones determina qué elemento es un átomo. Por ejemplo, todos los átomos de carbono tienen seis protones.
Sin embargo, un mismo elemento puede tener diferente cantidad de neutrones. Cuando esto ocurre, se trata de isótopos. Por lo tanto, los isótopos son átomos de un mismo elemento que tienen diferente número de neutrones y, en consecuencia, diferente masa.
Por ejemplo, existen el carbono-12 y el carbono-14. Ambos son carbono porque tienen seis protones, pero poseen diferente cantidad de neutrones.
Estables e inestables
No todos los isótopos se comportan de la misma manera. Algunos permanecen sin cambios, mientras que otros son inestables y se transforman con el tiempo. Esta diferencia permite clasificarlos en dos grandes grupos: estables e inestables.
Los isótopos estables no se transforman espontáneamente, mientras que los inestables cambian y se convierten en otros núcleos mediante un proceso llamado desintegración radiactiva.
Durante este proceso, un isótopo denominado “padre” se transforma en otro llamado “hijo”. Esta transformación ocurre a una velocidad característica y predecible. Precisamente esta propiedad permite utilizar determinados isótopos como relojes naturales.
Los isótopos como relojes naturales
Al experimentar una transformación radiactiva, los isótopos pueden funcionar como relojes porque su desintegración ocurre de manera predecible. Si se conoce la cantidad del isótopo padre que había originalmente, la cantidad que queda actualmente y la cantidad del isótopo hijo producido, es posible calcular cuánto tiempo ha transcurrido.
Un ejemplo conocido es el carbono-14. Mientras un organismo está vivo, intercambia carbono con el ambiente. Cuando muere, este intercambio termina y el carbono-14 comienza a disminuir por desintegración radiactiva y a transformarse en nitrógeno-14. Al medir cuánto carbono-14 queda en los restos, los científicos pueden estimar cuánto tiempo ha pasado desde la muerte del organismo.
Este método es especialmente útil para materiales orgánicos, como huesos y restos de plantas o animales. Sin embargo, el carbono-14 no es el único reloj isotópico. Dependiendo de la edad y del tipo de material que se quiera estudiar, los científicos recurren a diferentes sistemas de datación. Las rocas, por ejemplo, pueden conservar información durante millones o incluso miles de millones de años.
¿Cómo se determina la edad de las rocas?
Para fechar rocas se utilizan diferentes sistemas isotópicos, dependiendo de los minerales que las componen, explicó la investigadora del Instituto de Geofísica. Entre los principales se encuentran los sistemas uranio-plomo, samario-neodimio, rubidio-estroncio y argón-argón.
Uno de los métodos más importantes es el uranio-plomo, que puede utilizarse en minerales como el circón. Algunos isótopos de uranio se transforman mediante cadenas de desintegración radiactiva que conducen finalmente a isótopos de plomo. Al medir las cantidades de estos elementos y sus proporciones isotópicas, se puede calcular la edad del mineral y, en determinados casos, conocer cuándo cristalizó la roca.
También se puede estudiar la transformación del samario-147 en neodimio-143, especialmente en minerales como el granate. El sistema rubidio-estroncio puede analizarse, por ejemplo, en minerales como las micas.
Cada sistema isotópico proporciona información diferente. Algunos permiten conocer cuándo se formó un mineral, mientras que otros permiten determinar cuándo una roca se enfrió o experimentó determinados procesos geológicos.
La temperatura de cierre
Sin embargo, una edad isotópica no siempre representa exactamente el momento en que se formó una roca. Para entender qué acontecimiento está registrando cada sistema isotópico, es necesario considerar un concepto fundamental: la temperatura de cierre.
Cuando una roca se enfría, llega un momento en que la temperatura es suficientemente baja para que disminuya la difusión o el intercambio de elementos dentro de la estructura cristalina de un mineral. A partir de entonces, el sistema queda suficientemente cerrado para conservar de manera más efectiva la información isotópica.
Por eso, dependiendo del mineral y del sistema isotópico utilizado, los científicos pueden obtener información sobre diferentes momentos de la historia de una roca.
¿Para qué sirve conocer la edad de las rocas?
Conocer cuándo se formó o se enfrió una roca no solo permite establecer una fecha. Al comparar las edades y características isotópicas de distintas rocas, los científicos pueden reconstruir procesos que ocurrieron a escalas mucho mayores, como el magmatismo, el metamorfismo, la actividad tectónica y los cambios que ha experimentado la corteza terrestre.
Además, las firmas isotópicas permiten conocer el origen de determinadas rocas. La corteza y el manto poseen características isotópicas diferentes, por lo que los científicos pueden analizar una roca y obtener indicios sobre el lugar y las condiciones en las que se formó.
Los isótopos y la evolución de los continentes
Esta información también ayuda a comprender cómo se formaron y modificaron los continentes a lo largo del tiempo. En el caso de Oaxaca, por ejemplo, existen rocas con edades cercanas a los 1,000 millones de años que permiten investigar procesos relacionados con antiguos supercontinentes, como Rodinia.
Los continentes actuales no siempre tuvieron la configuración que conocemos. A lo largo de millones de años, diferentes masas continentales se han unido, separado y vuelto a colisionar. Supercontinentes como Rodinia y Pangea son ejemplos de estas grandes agrupaciones.
Las rocas de México contienen evidencias de diferentes masas continentales que participaron en estos procesos. Por ello, el análisis de sus edades y firmas isotópicas permite formular modelos sobre cómo se ensamblaron los continentes y cómo evolucionó la corteza terrestre.
Los isótopos y el vulcanismo
La datación isotópica también permite determinar cuándo ocurrieron determinados procesos volcánicos. Por ejemplo, el método argón-argón permite fechar ciertos minerales y materiales relacionados con las erupciones.
Estos métodos también han sido utilizados para estudiar grandes acontecimientos de la historia de la Tierra. Un ejemplo es el impacto del asteroide que formó el cráter de Chicxulub, en la península de Yucatán. El enorme calor y la presión producidos por el impacto fundieron las rocas, que posteriormente se enfriaron rápidamente y formaron vidrio. Estos materiales pueden ser fechados mediante métodos isotópicos, lo que ha permitido establecer la antigüedad del impacto en aproximadamente 66 millones de años.
Los isótopos y el agua
La capacidad de los isótopos para conservar información sobre su origen y recorrido también permite estudiar el agua. La doctora Tatiana Valencia mencionó que los isótopos de oxígeno presentes en el agua pueden proporcionar información sobre su procedencia.
Por medio de estos análisis es posible investigar el origen del agua y seguir su recorrido a través del ciclo hidrológico. Esto resulta especialmente útil para estudiar las aguas subterráneas y comprender el funcionamiento de los acuíferos.
Los isótopos y el cambio climático
Los mismos isótopos de oxígeno que permiten investigar el agua también pueden conservar información sobre las condiciones climáticas del pasado. Las proporciones de determinados isótopos pueden variar de acuerdo con la temperatura y con diferentes procesos relacionados con el ciclo del agua.
El análisis de hielo, por ejemplo, permite identificar variaciones isotópicas relacionadas con cambios de temperatura ocurridos durante diferentes periodos. De esta manera, los isótopos proporcionan evidencias que ayudan a reconstruir cómo ha cambiado el clima de la Tierra.
Aplicaciones en antropología
Esta capacidad de los isótopos para registrar el lugar y las condiciones en que se desarrolló un material también puede aplicarse a los restos humanos. Un ejemplo es el análisis del estroncio presente en los dientes y los huesos.
El esmalte dental se forma durante el desarrollo y conserva una firma isotópica asociada al entorno en el que creció una persona. En cambio, los huesos se renuevan constantemente y pueden reflejar cambios posteriores en el lugar donde vivió.
Si las firmas isotópicas de los dientes y los huesos son diferentes, los investigadores pueden obtener evidencias de que una persona cambió de lugar de residencia durante su vida. Además, los isótopos pueden aportar información sobre la alimentación y el ambiente en el que vivió un individuo.
¿Cómo se analizan los isótopos?
Pero para que todas estas “huellas” puedan convertirse en información sobre el pasado, primero es necesario medirlas con gran precisión.
En el caso de una roca, primero puede ser necesario triturarla y pulverizarla. Posteriormente, se realiza un tratamiento químico para separar los elementos que se desean analizar.
Después, los elementos pueden introducirse en un espectrómetro de masas por ionización térmica. Este instrumento ioniza los elementos y utiliza un campo magnético para separar los iones de acuerdo con su masa. Los detectores registran estos iones y permiten determinar las cantidades relativas de los diferentes isótopos.
En el Instituto de Geofísica de la UNAM, estos análisis se realizan, entre otros lugares, en el Laboratorio Universitario de Geoquímica Isotópica (LUGIS), donde se estudian sistemas como samario-neodimio y rubidio-estroncio en investigaciones geológicas y antropológicas.
La importancia de los isótopos
Los isótopos son mucho más que una herramienta para determinar edades. Permiten investigar la historia de la Tierra, el clima, el agua, los volcanes, las rocas y las poblaciones humanas.
Aunque son invisibles a simple vista, conservan huellas de los procesos que han experimentado los materiales a lo largo del tiempo. Al aprender a leer esas señales, los científicos pueden reconstruir acontecimientos que ocurrieron mucho antes de que existieran los seres humanos y comprender mejor cómo se formó y evolucionó el planeta que habitamos.
En ese sentido, los isótopos pueden considerarse auténticos registros naturales del pasado: pequeñas huellas invisibles que permiten leer la historia de la Tierra.
Eclipse lunar de hoy: a qué hora verlo en México y por qué será casi total
Redacción / Con información del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica, UNAM
agosto 27, 2026
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La noche de este jueves 27 de agosto podrá observarse desde México un eclipse parcial de Luna particularmente profundo: en su momento máximo, la sombra de la Tierra ocultará alrededor del 96 % de la superficie lunar visible.
Aunque visualmente estará muy cerca de ser total, astronómicamente seguirá siendo un eclipse parcial, ya que una pequeña fracción de la Luna permanecerá fuera de la región más oscura de la sombra terrestre.
Los eclipses lunares suceden cuando la Luna, durante su movimiento alrededor de la Tierra, atraviesa la sombra que proyecta nuestro planeta. Solo pueden ocurrir durante la fase de Luna llena, cuando el Sol, la Tierra y la Luna alcanzan una alineación suficientemente precisa.
La sombra terrestre tiene una región exterior menos oscura, llamada penumbra, y una región interior denominada umbra, donde la luz directa del Sol queda bloqueada.
Cuando únicamente una parte de la Luna entra en la umbra ocurre un eclipse parcial. Cuando todo el disco lunar queda dentro de ella, se produce un eclipse total.
En el fenómeno de esta noche, la alineación será muy cercana a la necesaria para un eclipse total, pero no llegará a completarse. El IRyA de la UNAM señala que el máximo ocultamiento alcanzará aproximadamente el 96 % de la superficie lunar visible desde la Tierra.
Por ello, podrá observarse una Luna casi completamente cubierta por la sombra de nuestro planeta.
¿La Luna se verá roja?
Es posible que la región eclipsada de la Luna adquiera tonalidades rojizas, anaranjadas o cobrizas.
Aunque la Tierra bloquea la luz directa del Sol, parte de la radiación solar atraviesa la atmósfera terrestre, donde es refractada y dispersada antes de alcanzar la superficie lunar.
La atmósfera dispersa con mayor eficiencia las longitudes de onda más cortas de la luz visible, asociadas con los tonos azules y violetas, mientras que una mayor proporción de las longitudes de onda rojas y anaranjadas logra atravesarla. Parte de esa luz es desviada hacia la sombra terrestre y puede iluminar la Luna.
Es un fenómeno relacionado con el que produce las tonalidades rojizas de los amaneceres y atardeceres.
El Instituto de Radioastronomía y Astrofísica explica que, aunque el eclipse de esta noche será parcial, la sombra de nuestro planeta cubrirá casi toda la cara visible de la Luna, por lo que es posible que se aprecien tonalidades rojizas, anaranjadas o cobrizas.
El color y la intensidad que finalmente presente la Luna dependerán también de las condiciones de la atmósfera terrestre.
¿Será una “Luna de sangre”?
“Luna de sangre” no es una clasificación astronómica formal. Es una expresión popular utilizada para describir la coloración rojiza que puede presentar la Luna durante un eclipse, particularmente durante los eclipses lunares totales.
El fenómeno de esta noche será parcial. Por ello, aunque buena parte de la Luna pueda adquirir tonos rojizos, científicamente es más preciso describirlo como un eclipse lunar parcial.
¿A qué hora conviene observarlo?
La fase parcial podrá apreciarse desde las 20:33 horas y continuará durante más de tres horas.
El mejor momento para observar el fenómeno será alrededor de las 22:12 horas, cuando ocurrirá el máximo ocultamiento y aproximadamente el 96 por ciento del disco lunar visible estará dentro de la umbra, la región más oscura de la sombra terrestre.
La fase parcial terminará aproximadamente a las 23:51 horas.
Estos horarios corresponden al tiempo del centro de México. En otras regiones del país deberán ajustarse de acuerdo con el huso horario local.
El eclipse podrá apreciarse a simple vista en gran parte del continente americano, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.
¿Se necesitan lentes especiales para observarlo?
No. A diferencia de un eclipse solar, un eclipse lunar puede observarse directamente durante todas sus fases sin filtros ni lentes especiales de protección.
Puede contemplarse a simple vista, aunque unos binoculares o un telescopio permiten observar con mayor detalle el avance de la sombra de la Tierra sobre la superficie lunar.
Para observarlo será suficiente buscar un lugar con buena visibilidad del cielo y, de ser posible, alejado de obstáculos. La presencia de nubes será el principal factor que podría impedir apreciar el fenómeno.
Así, la noche de este 27 de agosto México tendrá la oportunidad de observar un eclipse que, sin llegar a ser total, dejará casi toda la cara visible de la Luna bajo la sombra de nuestro planeta.
La indumentaria indígena: identidades que se transforman con el tiempo
Michel Olguín Lacunza
agosto 27, 2026
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La indumentaria indígena es mucho más que una forma de cubrir el cuerpo: en muchas comunidades continúa siendo una expresión de identidad, tradición y pertenencia.
Los colores, las formas, los bordados y los materiales pueden comunicar quién lo porta, su género, posición social, actividad o incluso su participación en ceremonias y celebraciones.
Sin embargo, las prendas que hoy se reconocen como parte de la vestimenta indígena no han permanecido intactas desde la época prehispánica.
A lo largo de los siglos han incorporado nuevos materiales, diseños y símbolos, especialmente después de la llegada de los españoles, cuando algunas prendas desaparecieron, otras se transformaron y algunas nuevas se incorporaron a las tradiciones locales.
Para comprender esta evolución es necesario regresar a Mesoamérica, donde los textiles tenían un papel fundamental en la vida cotidiana y también funcionaban como símbolos de identidad, jerarquía y poder, explicó en entrevista Pablo Escalante Gonzalbo, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras.
Algodón y fibras de agave
El algodón era uno de los materiales más importantes para la elaboración de prendas. También se aprovechaban fibras de distintos agaves, especialmente para producir textiles más rústicos.
A diferencia de Europa, donde la lana era uno de los materiales utilizados para fabricar ropa, en Mesoamérica no existían ovejas antes de la llegada de los españoles.
Con algodón se elaboraban mantos, huipiles y otras prendas, mientras que las fibras de agave podían utilizarse para piezas más sencillas y ásperas.
Entre las prendas masculinas estaba el maxtlatl, una tira larga de tela que pasaba entre las piernas, rodeaba la cintura y dejaba caer sus extremos por delante y por detrás. Era utilizado tanto por campesinos como por personas de las ciudades, nobles y plebeyos.
En cambio, las mujeres utilizaban principalmente una combinación de falda, faja y huipil, aunque existían diversas formas de vestir según la región y las circunstancias.
Vestir también era comunicar
La ropa no era igual para todas las personas. Los materiales, colores y diseños podían revelar la posición social de quien la portaba.
Una prenda con mayor cantidad de colores requería tintes y más horas de trabajo. Algunas incorporaban hilos recubiertos con plumas finas o pelo de conejo, lo que las convertía en piezas de gran valor.
En el caso de los hombres, los mantos también podían indicar jerarquía militar, funciones religiosas o la ceremonia para la cual serían utilizados.
Las imágenes no eran únicamente decorativas. La iconografía de los mantos podía relacionarse con la función de quien los portaba, con determinadas ceremonias o con los dioses vinculados con ellas.
Incluso los textiles podían funcionar como una forma de acumulación de riqueza. Algunas mantas constituían bienes de gran valor, servían como tributo y, en determinados contextos, podían utilizarse como medios de intercambio.
La llegada de los españoles
La conquista no provocó la desaparición inmediata de la vestimenta indígena. Muchas prendas continuaron en uso, aunque algunas fueron modificadas y otras desaparecieron con el paso del tiempo.
En el caso de las mujeres, el cambio fue menor. La falda, la faja y el huipil continuaron como parte de la indumentaria de numerosas comunidades. Para los hombres, uno de los cambios más importantes fue el abandono progresivo del maxtlatl, conocido comúnmente como taparrabos.
La prenda dejaba al descubierto buena parte de las piernas y, bajo las nuevas normas de vestimenta introducidas durante el periodo colonial, se buscó cubrir más el cuerpo. Por ello se promovió el uso del llamado “calzón”, una prenda que llegaba aproximadamente hasta las rodillas y que actualmente podría compararse con un pantalón corto.
Su utilización se extendió especialmente en espacios urbanos y formales, como las ciudades, los mercados y las iglesias. En las labores agrícolas, donde la ropa podía dificultar el trabajo o ensuciarse y desgastarse con facilidad, el maxtlatl continuó utilizándose durante un tiempo. También se incorporó la camisa, que debía llevarse debajo del manto en determinadas circunstancias.
Los símbolos también cambiaron
Los mantos continuaron utilizándose durante décadas después de la conquista, pero sus imágenes comenzaron a transformarse.
Las representaciones relacionadas con antiguos dioses y símbolos religiosos mesoamericanos fueron sustituidas o modificadas. En su lugar aparecieron diseños considerados neutros, como flores y grecas, así como elementos asociados con el cristianismo.
De esta manera, los nobles indígenas continuaron utilizando sus mantos elaborados para ceremonias y celebraciones, pero adaptados al nuevo contexto religioso.
Algo similar ocurrió con otras prendas femeninas. El quechquémitl, una pieza que podía utilizarse sobre el huipil en regiones frías o como prenda principal en algunas zonas, también incorporó elementos de la nueva cultura.
Incluso motivos como un florero con flores, asociado con la Virgen María, fueron incorporados a huipiles y quechquémitl.
Una tradición que cambia
Con el paso de los siglos, algunas prendas desaparecieron. El maxtlatl, por ejemplo, dejó de utilizarse de manera cotidiana. El manto masculino de tradición prehispánica también fue desapareciendo gradualmente y, para el siglo XX, prácticamente había dejado de formar parte de la indumentaria cotidiana, aunque sobrevivieron prendas semejantes en algunas comunidades.
En cambio, el uso del calzón de manta y la camisa permaneció en numerosas comunidades como una herencia del periodo colonial. La indumentaria femenina tuvo una mayor continuidad. En distintas comunidades indígenas se conservaron el huipil, la falda y la faja, incluso en lugares donde disminuyó el uso de la lengua indígena y otros rasgos culturales.
Pero conservar una prenda no significa que permanezca idéntica. “La estética indígena del siglo XXI ha sido transformada por siglos”, señaló el investigador.
Las tradiciones cambian, incorporan elementos, abandonan otros y adquieren nuevos significados. “Lo indígena no se mantiene quieto porque es una creación humana, porque es cultura y toda cultura se adapta, cambia, transforma, pierde elementos, gana otros elementos.”
La creatividad de cada artesano también participa en este proceso. Incluso dentro de una misma comunidad, cada persona puede combinar colores, representar figuras o desarrollar diseños de manera diferente.
Esa creatividad no es una característica reciente. También existía en la época prehispánica, cuando los artistas producían códices y otras expresiones visuales con diferencias reconocibles entre ellos.
Vestir la identidad
Por ello, conservar la indumentaria indígena no significa necesariamente reproducir exactamente las prendas utilizadas hace siglos. Lo fundamental es que las comunidades y las personas puedan decidir cómo quieren vestir y mantener sus tradiciones con respeto y dignidad, sin que sean discriminadas por hacerlo.
Esto también implica apoyar a quienes elaboran las prendas, facilitar el acceso a materias primas y colorantes, preservar las técnicas tradicionales y garantizar condiciones comerciales justas.
Buena parte de este trabajo artesanal es realizado por mujeres, por lo que proteger la indumentaria también significa reconocer y proteger el trabajo que existe detrás de cada pieza.
Gatos sí extrañan a sus humanos, pero lo demuestran de otra manera
Michel Olguín Lacunza
agosto 26, 2026
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Un gato puede pasar horas dormido, acicalándose, jugando por su cuenta o simplemente observando el mundo desde una ventana. A diferencia de un perro, quizá no corra desesperado hacia la puerta cuando su humano toma las llaves para salir de casa. Eso no significa que sea indiferente a su ausencia.
Fausto Reyes Delgado, director médico y de desarrollo institucional del Hospital de Enseñanza Veterinario UNAM-Banfield, narró en entrevista su propia experiencia.
En un tiempo viajaba con frecuencia los fines de semana para impartir pláticas y cursos. Su gata parecía no inmutarse cuando él salía: permanecía dormida en su cama, como si nada hubiera ocurrido.
Sin embargo, por la tarde, cuando llegaba la hora habitual en la que él regresaba a casa, la situación cambiaba.
“Ya estaba parada en la puerta, sentada viendo la puerta a ver a qué hora se abría, que yo llegara. Y cuando no me veía, empezaba a maullar y daba vueltas de un lado para otro”, recordó.
Su esposa descubrió una manera de tranquilizarla: tomaba una de las playeras o el pijama del veterinario y se lo ponía a la gata. La felina se acostaba sobre la ropa y permanecía ahí hasta que Reyes Delgado regresaba.
Cuando finalmente llegaba, la gata se acercaba para recibirlo y buscaba que la cargara. Después de un rato, parecía decirle: “Ya me saludaste, humano. Hasta aquí quiero”, cuenta el especialista entre risas.
La respuesta, de acuerdo con el veterinario, es sí y no. Los gatos son animales más autosuficientes que los perros. Son cazadores y pueden desenvolverse de manera más independiente. De manera natural pueden acicalarse, explorar, descansar y buscar alimento por sí mismos.
Esa característica se mantiene en los gatos domésticos, aunque la convivencia con los humanos ha modificado buena parte de su comportamiento.
Por eso, si un perro no recibe su alimento, probablemente buscará insistentemente a su tutor para que se lo proporcione. Un gato, en cambio, puede desarrollar estrategias propias para resolver algunas situaciones.
“Sí podemos decir que son más independientes, pero no podemos decir que son 100 por ciento independientes actualmente”, explicó Reyes Delgado.
La diferencia se hace todavía más evidente cuando un gato vive exclusivamente dentro de una casa y depende de una persona para obtener alimento, agua, atención y otros recursos.
Independientes, pero no indiferentes
Uno de los mitos más extendidos es que los gatos no crean vínculos emocionales con sus humanos. Para el especialista, esto es incorrecto.
Un gato puede acostumbrarse a una rutina y saber cuándo suele regresar la persona con la que tiene un vínculo estrecho. Cuando su humano se ausenta, puede buscarlo, vocalizar o permanecer cerca de los lugares por donde suele aparecer.
Y aunque la reacción no sea tan efusiva como la de un perro, existen gatos que reciben a sus humanos después de una ausencia: corren hacia ellos, vocalizan e incluso buscan sus caricias.
“Sí lo tienen, pero no es una dependencia tan fuerte como la tiene un perro”, señaló. De hecho, la relación puede ser tan estrecha que los gatos incluso muestran preferencias entre los integrantes de una familia.
¿Cómo demuestra cariño un gato?
Los gatos tienen maneras muy particulares de expresar confianza y afecto. Una de ellas es frotarse contra las personas. Al hacerlo, dejan su olor mediante glándulas ubicadas en diferentes partes de su cuerpo y, de alguna manera, las incorporan a su entorno familiar.
También pueden lamer a su tutor, dormir junto a él o mostrarle el vientre. Este último comportamiento es especialmente significativo porque el abdomen es una zona vulnerable.
Por ello, cuando un gato se recuesta boca arriba frente a una persona y permite que vea su vientre, puede estar mostrando un alto grado de confianza.
Pero incluso en esos momentos el gato conserva su particular autonomía: puede aceptar caricias durante un rato y después decidir que ya fue suficiente. “A ellos les gusta decidir qué tanto amor le quieres dar. Ellos te limitan”.
¿Por qué algunos gatos son más sociables?
La personalidad de cada gato depende de distintos factores, entre ellos la socialización temprana.
En cambio, la convivencia temprana con otros animales puede favorecer la socialización. Incluso un perro y un gato que crecen juntos desde pequeños pueden convertirse en excelentes compañeros.
También existen diferencias relacionadas con la genética, las experiencias y la selección de determinadas características en algunas razas. Ciertos gatos, por su temperamento y tolerancia al contacto humano, pueden participar en actividades o servicios asistidos con animales.
Así que detrás de un gato que busca constantemente las caricias y otro que prefiere observar desde cierta distancia puede haber una combinación de genética, experiencias tempranas, socialización y personalidad individual.
Un vínculo diferente
Los gatos pueden ser independientes, territoriales, curiosos y capaces de entretenerse solos. Pero esas características no significan que carezcan de vínculos con las personas.
Pueden reconocerlas por el olor y la voz, esperar su regreso, buscarlas cuando se ausentan, mostrar preferencias por determinados integrantes de la familia y expresar confianza mediante el contacto físico.
Tal vez simplemente no lo hagan de la misma manera que un perro. Y quizá esa sea precisamente una de las características que hacen especial la convivencia con ellos: un gato no parece necesitarte todo el tiempo, pero cuando decide acercarse, es porque él eligió hacerlo.
Cuando los abuelos crían: entre el apoyo familiar y la sobrecarga
Michel Olguín Lacunza
agosto 26, 2026
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En México, la participación de abuelas y abuelos en la crianza de sus nietos ha cobrado mayor relevancia ante la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado, el debilitamiento de los servicios públicos de cuidado y el aumento de la esperanza de vida.
Sin embargo, detrás de esta solidaridad familiar también pueden existir desigualdades, sobrecarga y pobreza, explicó María Lucero Jiménez Guzmán, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM.
Se trata de un fenómeno que ocurre en distintos países y se relaciona con transformaciones sociales, económicas y demográficas. Hoy, las mujeres no solo participan en el mercado laboral, sino que también asumen la mayor parte de las tareas domésticas y de cuidado.
“Aun trabajando fuera del hogar, llegas a tu casa y tienes la llamada doble o triple jornada”. Las encuestas sobre uso del tiempo muestran que las labores domésticas y de cuidado se distribuyen de manera desigual entre mujeres y hombres.
A esta situación se suma el debilitamiento de los servicios públicos de cuidado. Mientras en los llamados Estados de bienestar existían mayores apoyos institucionales, como guarderías y escuelas con horarios prolongados, la reducción de estos servicios ha trasladado una parte importante de la responsabilidad hacia las familias.
Cuando estas no pueden pagar servicios privados, los abuelos y las abuelas “entran al quite”.
Una responsabilidad que puede ser amor o necesidad
La participación de las personas mayores en la crianza de sus nietos no puede entenderse de una sola manera. Para algunas personas puede representar una experiencia gratificante y una oportunidad para establecer vínculos con las nuevas generaciones; para otras, puede convertirse en una responsabilidad impuesta por las circunstancias económicas.
“Hay mucha diversidad”, explicó la investigadora. La situación depende de factores como la condición socioeconómica, el número de hijos, la existencia de ambos progenitores y las propias condiciones y deseos de las personas mayores.
Incluso existe un fenómeno generacional interesante: mujeres que durante su vida adulta tuvieron que dedicar buena parte de su tiempo al trabajo remunerado y que no pudieron estar tan presentes en la crianza de sus hijos ahora encuentran en los nietos una oportunidad para desarrollar una vocación de crianza que antes no pudieron ejercer.
También ha aumentado la participación de los hombres mayores. Esto puede relacionarse con generaciones que cuestionaron la paternidad tradicional y buscaron establecer relaciones más cercanas con sus hijos, algo que posteriormente pueden reproducir con sus nietos.
Pero esta participación no siempre significa que la responsabilidad se haya distribuido de manera equitativa.
Cuando los abuelos nunca se jubilan del cuidado
La situación puede ser particularmente difícil para las personas mayores con menores recursos. En México, explicó la investigadora, existen personas que utilizan sus ingresos de jubilación o los apoyos económicos que reciben para sostener no solo sus propias necesidades, sino también las de las generaciones más jóvenes.
“Nunca te jubilas de la responsabilidad. Nunca tienes un tiempo para ti”, señaló. Para estos personas mayores, cuidar a los nietos puede significar continuar con una responsabilidad que comenzó desde la crianza de sus propios hijos.
El problema se vuelve todavía más complejo cuando el cuidado se asume por obligación y no por decisión. En esos casos, puede aparecer la culpa: si la abuela o el abuelo se niega a cuidar a los nietos, puede ser juzgado por la propia familia o por su entorno.
“Muchas veces manejado por la culpa, porque si no lo haces sientes culpa, porque eso se espera de ti de forma natural”, señaló.
A la vez, los nietos pueden convertirse en una fuente de compañía para personas mayores que enfrentan situaciones de soledad. Por ello, la relación entre abuelos y nietos tiene múltiples dimensiones: puede ser una experiencia de amor, solidaridad y acompañamiento, pero también puede esconder desigualdades y sobrecarga.
La familia mexicana: una red de apoyo con claroscuros
México conserva fuertes vínculos de familia extensa, una característica que permite que distintas generaciones se apoyen ante dificultades económicas, laborales o migratorias.
Sin embargo, que la familia sea una importante red de protección social no significa que todos sus integrantes tengan las mismas posibilidades de participar. “Lástima que todo cae en las mujeres”.
Por ello, es necesario fortalecer las políticas y programas dirigidos a las personas adultas mayores y, en general, construir sistemas de cuidado que no dependan exclusivamente de las familias.
Los apoyos económicos para este sector han transformado la vida de muchas mujeres, particularmente en hogares de bajos ingresos, pero resultan insuficientes frente a las necesidades de una población que envejece y que, en algunos casos, continúa sosteniendo a otras generaciones.
Debería ser una experiencia gratificante
El objetivo debería ser que cuidar a los nietos sea una posibilidad y una experiencia gratificante para quien así lo desea, no una obligación derivada de la pobreza o de la falta de alternativas.
“Si se repartiera de mejor manera entre las instituciones, la sociedad y los hombres le entraran, la vida sería distinta, mucho más cómoda para todos”, concluyó María Lucero Jiménez Guzmán.
La Ciudad de México, la más cosmopolita del planeta a principios del siglo XVII
Leonardo Huerta Mendoza
agosto 25, 2026
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En años recientes, la Ciudad de México ha recibido visitantes de muchos países, lo que la convierte en una metrópoli multicultural. En las calles de algunos barrios se escucha hablar diversos idiomas de personas que se suman a las numerosas formas de hablar de mexicanos de todos los estados del país que han convertido esta urbe en su lugar de residencia.
Vista de la Plaza Mayor de la Ciudad de México, obra de Cristóbal de Villalpando, 1695. Óleo sobre lienzo. La pintura muestra la intensa actividad comercial y social de la capital novohispana a finales del siglo XVII.
A los europeos se suman ciudadanos de Colombia, Venezuela, Argentina, Cuba y Haití, así como de algunos países africanos y asiáticos.
Pero su condición de ciudad cosmopolita no es nueva. Desde antes de la época virreinal, México-Tenochtitlan era una ciudad en la que habitaban numerosas personas de diversos grupos étnicos.
“La idea de un país multicultural, que ahora se está rescatando mucho, nos llega precisamente del periodo virreinal, pero incluso desde antes”, señala Antonio Rubial García, doctor en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL). “Tenemos este concepto, generalizante y deformante, de los indígenas como una unidad, pero las civilizaciones que encontraron los españoles a su llegada eran muy diversas. Desde la época prehispánica, la Ciudad de México fue un espacio en el que convivían muchas etnias”.
A la llegada de los españoles había culturas muy avanzadas, como la maya, la mexica, la totonaca, la huasteca, la zapoteca y la mixteca, pero también había grupos nómadas en el norte, como los apaches y, más tarde, los comanches; era una infinidad de etnias con diferentes lenguas.
El término indígena o indio, como se les llamaba en la época colonial, es un término que no define, de ninguna manera, una unidad porque había una pluriculturalidad prehispánica, enfatiza el investigador.
En el siglo XVI, la Ciudad de México era una ciudad donde la mayor parte de la población hablaba náhuatl. A principios del siglo XVII, el núcleo español era mínimo y, poco a poco, los barrios se fueron poblando con mestizos, y no sólo nahuas.
En la zona de La Lagunilla había una importante comunidad otomí que fue colocada ahí por los dominicos, junto a los mixtecos, alrededor del convento de Santo Domingo. Los dominicos, que tenían misiones en la Mixteca, e incluso algunos hablaban mixteco, crearon una parroquia de mixtecos en esa zona.
Pero incluso en España también había muchos grupos que no eran sólo castellanos, ni eran católicos todos. “El término español también es un término muy ambiguo porque España no existía como nación, sino que era un conglomerado de provincias, regiones, reinos”.
Entre los que llegaron había extremeños, andaluces, gallegos y vascos; precisamente numerosos colonizadores del norte de nuestro país eran de origen vasco. “Pero también venían de otras regiones del imperio. Por ejemplo, italianos, comenzando por Cristóbal Colón”.
Incluso países protestantes en los que había una minoría católica estuvieron presentes en este conglomerado pluriétnico europeo, como algunos irlandeses católicos que encontraron en España un lugar donde podían mandar a sus hijos a estudiar; y también católicos ingleses, que mandaban a sus hijos a estudiar a los colegios de Valladolid y con los jesuitas. Desde España, estos grupos cruzaron el Atlántico hasta Nueva España.
“Por supuesto, también llegaron flamencos, porque Flandes era parte del imperio, y también alemanes y austriacos. En los ejércitos de Cortés llegó gente del Mediterráneo de muy diversos orígenes, como algunos griegos”.
La presencia africana en Nueva España
“A partir de 1580, cuando Portugal pasó a formar parte del imperio español, hubo una llegada masiva de africanos porque Portugal tenía numerosas colonias en las costas africanas y eran los principales tratantes de esclavos africanos, pero también de la India y de China, donde también tenían colonias, que pasaron a ser parte del imperio español. Eso fue hasta 1640, en que se inició la guerra de independencia de Portugal de España”.
Durante la Conquista llegaron muchos africanos, primero como esclavos, aunque algunos fueron liberados y unos cuantos se convirtieron en encomenderos. Es muy conocido el caso de Juan Garrido, originario de África y nacido alrededor de 1480.
También venían de muy diferentes orígenes. Incluso, el término “negro” definía una realidad muy compleja, porque además de las personas que fueron traídas de Mozambique, Angola, el Congo y Guinea, a algunos marroquíes también se les consideraba “negros”.
“Aunque diversos grupos del norte de África eran musulmanes, pasaban como católicos, como el famoso Estebanillo, marroquí que participó en la expedición de Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Posiblemente era de origen musulmán”, señala el profesor Rubial García.
La comunidad asiática
Después están los emigrados asiáticos. A partir del descubrimiento del tornaviaje, la ruta de regreso desde Filipinas a Acapulco, por el agustino Andrés de Urdaneta en octubre de 1565, tenemos la presencia de asiáticos, filipinos mayoritariamente.
“A la comunidad asiática, creo que es importante señalarlo, les llamaban ‘los chinos’, porque llegaban en la nao de China, pero eran personas de muy diversos orígenes”, explica el investigador.
En la Ciudad de México había un grupo muy importante de filipinos en lo que hoy es Tepito, donde estaban los barrios orientales, que eran administrados por los agustinos, quienes tenían importantes misiones en Filipinas.
Muchos emigrados filipinos, libres y esclavos, llegaban a habitar esa zona de la ciudad, sobre todo en Atzacoalco, en el barrio de San Pablo.
Además de los filipinos, también llegaron esclavos chinos y del sureste de Asia, como algunos vietnamitas y camboyanos. “Tenemos el caso de la famosa China Poblana, que era de la India”.
Muchos cristianos japoneses que escaparon de ser asesinados durante las persecuciones religiosas en el sur de Japón se refugiaron en Filipinas y después llegaron a Nueva España. Incluso, había un japonés que tenía un temazcal en la Ciudad de México.
La ciudad más cosmopolita
Desde finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, la Ciudad de México era la ciudad más cosmopolita del planeta por la diversidad de su población; era una ciudad multicultural con orígenes en muchas partes del mundo. Normalmente eran minorías, en ocasiones eran dos o tres, pero eso muestra su diversidad.
“Muchos traían su religión, aunque llegaban como cristianos católicos porque nadie podía no ser católico, no había libertad de creencias. A los esclavos que capturaban en África los bautizaban porque aunque eran mercancía, también eran considerados seres humanos, así que los bautizaban y entraban como católicos; los que llegaban del mundo musulmán también entraban como católicos, porque no podía haber gente de otra religión”.
Incluso los judíos que llegaban lo hacían como conversos al catolicismo, aunque algunos conservaban oculta su religión. Este grupo también era muy importante, sobre todo entre los mercaderes, muchos de origen portugués.
Por testimonios de la Inquisición, se sabe que algunos judíos portugueses iban a hacer sus abluciones rituales antes del shabbat al temazcal que poseía un “japonés” en la Ciudad de México. Esta anécdota se puede encontrar en Del gachupín al criollo, libro de Solange Alberro, investigadora de El Colegio de México que estudió la Inquisición, entre otros temas.
El complejo tema del mestizaje
“Desde la época de José Vasconcelos, los autores del siglo XX han insistido en que el siglo XVI fue el siglo del mestizaje, pero creo que debemos matizarlo, porque sí hubo un mestizaje cultural, pero siempre bajo una tónica cristiana y occidental”, explica Antonio Rubial García.
Ciertamente, agrega, las poblaciones indígenas conservaron muchas de sus tradiciones, pero las tradiciones religiosas fueron perseguidas porque iban en contra de la fe católica.
La violencia que se ejerció en el siglo XVI fue principalmente contra los que idolatraban a sus dioses, y la destrucción de sus templos y de sus códices, así como la persecución de los sacerdotes indígenas, fue parte de una campaña de destrucción y desestructuración del mundo cultural prehispánico.
“Pero esta campaña no fue muy eficiente en el siglo XVI, porque los indígenas seguían siendo mayoría, eran el 99 por ciento de la población. A pesar de la llegada de numerosos españoles, africanos, asiáticos, europeos, éstos eran una minoría y en el siglo XVI no llegaban ni al uno por ciento”.
Mestizaje biológico
“Claro, el primer mestizaje, el biológico, fue notable, pero no tan extendido como se pretende”, señala el investigador. “Todavía en el siglo XVIII, 70 por ciento de la población seguía hablando las lenguas indígenas”.
Porcentaje que se mantuvo en la Independencia, lo que nos dice que el castellano, que era el idioma oficial, lo hablaba como lengua materna apenas un 30 por ciento de la población.
Aunque había muchos bilingües, la lengua materna de la mayor parte de la población era una lengua indígena, como el maya, el zapoteco, el mixteco y otras lenguas, además del náhuatl.
“Estamos hablando de una población indígena muy numerosa que todavía conservaba muchas tradiciones y que hablaba sus lenguas. Este mito de que el mestizaje se dio en la época colonial es una gran mentira”, señala el profesor Rubial García. “También es una gran mentira que en la época colonial se destruyeran las lenguas indígenas; al contrario, había un interés por preservarlas porque precisamente los frailes querían que los indígenas no se contaminaran con el español”.
En el siglo XIX, durante la Independencia, comenzó el mestizaje. “Los liberales, igual que los conservadores, querían integrar a las comunidades indígenas; era una política que venía desde el siglo XVIII, con los Borbones, pero que se consumó en el XIX”.
Para Rubial García, el verdadero mestizaje y la verdadera destrucción de las lenguas indígenas ocurrieron en el siglo XIX. Curiosamente, los defensores de los indios fueron los principales destructores de las identidades indígenas.
“En el siglo XX, el proceso se aceleró, no siempre voluntariamente, por supuesto, porque ahora con el fenómeno del mestizaje sólo el diez por ciento de la población del país era indígena, después de que fuera el cien por ciento. En estos cinco siglos, el intenso mestizaje se dio en los siglos XIX y XX”.
La presencia asiática que llegó con la nao de China
En la nao de China llegaron muchos asiáticos. Ese barco traía cada año unos 40 esclavos y algunos conseguían su libertad. Hubo tantos asiáticos “que en la Plaza Mayor había una zona que llamaban ‘la de los barberos chinos’, pero todos eran filipinos que cortaban el pelo y la barba y eran hombres libres”, finaliza el doctor Rubial García.
¿Quién fue realmente Malinche? La mujer detrás del mito que cada época quiso construir
Pepe Herrera
agosto 25, 2026
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Es una de las figuras más importantes y, al mismo tiempo, más controversiales de la historia de la conquista de México. Su participación junto a Hernán Cortés ha sido interpretada de diferentes maneras a lo largo del tiempo: mientras que algunas fuentes del siglo XVI la muestran como una intérprete y mediadora fundamental entre los pueblos indígenas y los españoles, después de la Independencia de México comenzó a ser considerada una traidora a su pueblo.
Sin embargo, para comprender realmente el papel de Malinche es necesario analizar el contexto en el que vivió, sus conocimientos de distintas lenguas y culturas, así como las circunstancias que la llevaron a colaborar con los conquistadores. También es necesario observar cómo su imagen fue cambiando en códices, obras históricas, novelas y otros discursos de acuerdo con las ideas y necesidades de cada época. Por ello, estudiar a Malinche permite no solo conocer la participación de una mujer indígena en la Conquista, sino también entender cómo se construyen y transforman las figuras históricas con el paso del tiempo.
Lo que sabemos sobre la vida de Malinche
Para comprender cómo se construyeron estas interpretaciones, primero es necesario revisar qué sabemos realmente sobre la mujer histórica detrás de ellas. Uno de los aspectos que más dificultad presenta al estudiar la vida de Malinche es que no se conoce con certeza su verdadero nombre indígena. Las fuentes no conservan información sobre el nombre que recibió al nacer o durante su infancia.
De acuerdo con Guadalupe Gómez Aguado, profesora del Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) de la UNAM y doctora en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la misma institución, Marina fue el nombre que recibió al ser bautizada por los españoles. Posteriormente, los hablantes de náhuatl pronunciaron Marina como Malina, ya que el sonido de la “r” no existía en esa lengua, y añadieron el sufijo honorífico “-tzin”. De ahí surgieron los nombres Malintzin y, posteriormente, Malinche.
Entre los datos que se consideran más confiables sobre su vida destaca su capacidad para hablar varias lenguas. Se sabe que conocía el popoloca, el náhuatl, el maya chontal y el maya yucateco, y posteriormente aprendió español. Además, dominaba el lenguaje señorial utilizado en el náhuatl y conocía las reglas políticas que se empleaban ante los gobernantes mexicas.
Estas habilidades hacen pensar que estuvo en contacto con ambientes de la nobleza indígena, aunque no existen pruebas suficientes para afirmar que ella misma perteneciera a una familia noble. Debido a ello, el relato de Bernal Díaz del Castillo sobre su infancia y su supuesto origen como princesa debe considerarse con cautela. Sus conocimientos lingüísticos y culturales ayudan a explicar por qué pudo desempeñar un papel tan importante como intermediaria, pero no permiten determinar por sí mismos cuál era su origen social.
De hecho, Malinche fue una mujer indígena esclavizada y, según las crónicas, fue entregada a los españoles. Por ello, no resulta adecuado interpretar sus acciones simplemente como una decisión libre de “traicionar” a su pueblo. Además, ella no fue la única indígena que colaboró con los españoles. Pueblos como los tlaxcaltecas y los totonacas también se aliaron con Cortés porque consideraban que esta alianza podía ayudarles a derrotar a los mexicas. En este contexto, Malinche formó parte de un proceso político mucho más amplio y complejo.
Después de la Conquista, Malinche tuvo dos hijos. Martín fue hijo de Hernán Cortés, mientras que María fue hija de Juan Jaramillo, con quien Malinche contrajo matrimonio en 1524 durante la expedición a las Hibueras. Se ha interpretado que Cortés pudo haber promovido este matrimonio para asegurar que Malinche estuviera protegida dentro de la nueva sociedad que se estaba formando. También es posible que Cortés le hubiera otorgado las encomiendas de Oluta, en Veracruz, y Tetequipaque, en Oaxaca.
Malinche probablemente murió alrededor de 1529, posiblemente a causa de alguna de las epidemias que afectaron a la Nueva España.
La imagen de Malinche en los primeros años después de la Conquista
Pero conocer estos aspectos de su vida no basta para explicar la imagen que se construyó sobre ella. Como Malinche no dejó testimonios escritos propios, gran parte de lo que sabemos proviene precisamente de las fuentes que también contribuyeron a construir su representación. Por ello, después de revisar los datos disponibles sobre su vida, es necesario observar cómo fue representada desde los primeros años posteriores a la Conquista.
En documentos como el Lienzo de Tlaxcala, el Códice Azcatitlan, el Códice Florentino y el Códice Durán, Malinche aparece con frecuencia junto a Cortés y en situaciones de gran importancia política. Se le representa hablando con gobernantes, participando en alianzas y actuando como intermediaria entre los indígenas y los españoles. En algunas imágenes incluso ocupa una posición central o tiene un tamaño destacado.
Estas representaciones tempranas, comentó la Dra. Guadalupe Gómez, resultan importantes porque muestran que la imagen de Malinche como traidora no fue una interpretación universal ni inmediata. Su significado comenzó a transformarse con el paso del tiempo y, sobre todo, conforme cambiaron las circunstancias políticas y culturales desde las que se recordaba la Conquista.
Durante los siglos XVII y XVIII, su presencia disminuyó considerablemente en las fuentes. Posteriormente, Francisco Javier Clavijero recuperó su figura en su Historia antigua de México, donde la presentó como la primera cristiana del Imperio Mexicano y resaltó sus servicios durante el proceso de conquista y cristianización.
Sería, sin embargo, en el México independiente cuando su figura adquiriría un significado completamente distinto.
De ser un puente entre dos mundos a ser calificada como “traidora”
La imagen de Malinche cambió radicalmente después de la Independencia de México. La nueva nación construyó parte de su identidad alrededor de la idea de haber recuperado la libertad que España le había arrebatado. En este nuevo relato nacional, los españoles fueron convertidos en enemigos y Malinche comenzó a ser interpretada como una mujer que había ayudado al extranjero a conquistar su propia tierra.
Uno de los primeros ejemplos de esta transformación, señaló la profesora del CEPE, aparece en la novela Jicoténcal, publicada en 1826. En ella, Malinche es presentada como amante de Cortés, seductora y responsable de facilitar la Conquista. Esta interpretación tuvo influencia en otras narraciones posteriores y contribuyó a consolidar la imagen de Malinche como una mujer que habría traicionado a su pueblo por amor a un conquistador.
De igual manera, el pensamiento liberal mexicano retomó esa imagen y la reforzó. En 1861, Ignacio Ramírez la comparó simbólicamente con Eva, mientras que presentó a Josefa Ortiz de Domínguez como una especie de María, asociada con la salvación y el patriotismo. De esta manera, Malinche quedó convertida en un símbolo de seducción, pecado y traición, mientras que otras mujeres fueron utilizadas como modelos de virtud patriótica. Esta visión continuó apareciendo en obras posteriores, como Los mártires de Anáhuac, de Eligio Ancona, donde se vuelve a plantear que Malinche traicionó a su pueblo por amor a Cortés.
Otra obra importante de este periodo fue México a través de los siglos, publicada en la década de 1880. En ella, Alfredo Chavero reconoció que Malinche había sido un personaje importante durante la Conquista, pero señaló que existían muy pocas fuentes para conocer su vida. A pesar de reconocer su importancia, terminó reduciendo su papel histórico al de una “simple intérprete”.
Esto muestra una contradicción: aunque se reconocía su presencia en momentos fundamentales de la Conquista, todavía se minimizaba la importancia política y cultural de su función como intérprete.
Cuatro años más tarde, en el diario El Álbum de la Mujer, dirigido por Concepción Gimeno de Flaquer, se dedicó una portada a Malinche y se presentó una visión mucho más favorable de ella. Gimeno la describió como una mujer valiente, inteligente y capaz de ayudar tanto a los españoles como a los indígenas. Aunque consideraba que su amor por Cortés había influido en sus acciones, también la presentó como una mujer compasiva que ayudaba a quienes la rodeaban.
No obstante, esta interpretación generó una fuerte polémica en la prensa. La Dra. Guadalupe compartió que el medio liberal El Diario del Hogar criticó duramente a Gimeno por presentar de manera positiva a Malinche. “Para ellos, era una figura indigna y una mujer que había traicionado a su pueblo”, dijo.
Sin embargo, la interpretación negativa también persistió entre algunas escritoras de la época. Laureana Wright, periodista y defensora de la educación y de los derechos de las mujeres, describió en su obra Mujeres notables mexicanas, publicada después de su muerte, a Malinche como una mujer que había ayudado al “destructor de su raza”. Consideraba que no había demostrado patriotismo, dignidad ni honor. Esto demuestra que la interpretación negativa de Malinche no era exclusiva de los hombres, sino que también podía formar parte de los discursos femeninos del siglo XIX.
Estas representaciones negativas no desaparecieron al comenzar el siglo XX. Por el contrario, encontraron nuevas formas de expresión en la pintura histórica y en los libros de historia destinados a los niños. En estas publicaciones se reforzó una imagen negativa: Malinche era presentada como una de las responsables de la derrota mexica. Incluso aparecía representada como una esclava sometida a Cortés, arrodillada ante él y sufriendo las humillaciones propias de su condición.
El surgimiento del Malinchismo
Durante el siglo XX ocurrió algo más: Malinche dejó de representar únicamente a una mujer vinculada con la Conquista y comenzó a convertirse en un símbolo utilizado para interpretar la identidad nacional. Aunque su imagen como traidora ya se había construido desde el siglo XIX, durante el México posrevolucionario comenzó a utilizarse para representar una actitud más amplia: la preferencia por lo extranjero frente a lo propio. De esta manera surgió y se consolidó el concepto de malinchismo, relacionado con la idea de que una persona o un grupo rechaza o menosprecia lo nacional y valora más aquello que proviene del extranjero.
El término no debe entenderse como una descripción de lo que Malinche realmente hizo durante la Conquista, sino como una construcción posterior alrededor de su figura. La asociación surgió porque durante mucho tiempo se interpretó su colaboración con Hernán Cortés como una elección consciente de los españoles frente a los indígenas.
Esta interpretación, además, dejó de lado las circunstancias en las que vivió Malinche. Era una mujer indígena esclavizada, fue entregada a los españoles y vivió en un contexto en el que todavía no existía México como nación. Por ello, resulta problemático juzgar sus acciones utilizando conceptos de patriotismo y nacionalidad que pertenecen a una época posterior.
El malinchismo comenzó a relacionarse también con la idea de un supuesto “complejo de la Malinche”. En 1942, el escritor Rubén Salazar Mayén utilizó esta expresión para referirse a una actitud de subordinación frente a lo extranjero. Desde esta perspectiva, Malinche dejó de ser únicamente un personaje de la historia de la Conquista y se convirtió en un símbolo utilizado para explicar determinados comportamientos de la sociedad mexicana.
La figura adquirió así una dimensión todavía más amplia: dejó de funcionar únicamente como explicación de la Conquista y comenzó a utilizarse como símbolo para interpretar la identidad mexicana. Uno de los ejemplos más influyentes de esta transformación fue Octavio Paz en su ensayo Los hijos de la Malinche, incluido en El laberinto de la soledad. Paz relacionó la figura de Malinche con la Conquista, el mestizaje, la violencia y la identidad mexicana. En su interpretación, Malinche representa a la mujer que se entrega al conquistador y, a partir de ella, construye una reflexión más amplia sobre la relación de los mexicanos con su pasado y con la figura de lo extranjero.
De esta manera, el concepto de malinchismo terminó adquiriendo un significado que va más allá de la propia Malinche. Con el paso del tiempo, comenzó a utilizarse para describir a quienes prefieren productos, costumbres, ideas o modelos extranjeros antes que los nacionales, convirtiéndose en una expresión asociada con el rechazo o menosprecio de lo propio.
La reivindicación de Malinche
Frente a esta larga tradición que había convertido a Malinche en símbolo de traición y extranjerización, a partir de la década de 1990 comenzó una nueva etapa en el estudio de su figura. La discusión dejó de centrarse únicamente en si había sido una traidora o una heroína y empezó a preguntarse cómo se había construido esa imagen a lo largo de la historia. Los investigadores comenzaron a recurrir de manera más sistemática a códices, crónicas, documentos de archivo y estudios interdisciplinarios para distinguir entre la Malinche histórica y las distintas representaciones que se habían creado sobre ella.
Gómez Aguado destacó que un momento importante fue el coloquio “La Malinche, sus padres y sus hijos”, coordinado por Margo Glantz en 1992. En este encuentro participaron especialistas de distintas disciplinas que analizaron a Malinche desde perspectivas históricas, literarias, filosóficas, sociológicas y lingüísticas. El coloquio permitió estudiar no solo su participación en la Conquista, sino también las transformaciones que había experimentado su imagen a lo largo de los siglos. Las investigaciones reunidas posteriormente en el libro del mismo nombre, publicado en 2001, contribuyeron a impulsar nuevos estudios sobre su figura.
A partir de entonces se produjo una expansión de investigaciones dedicadas específicamente a Malinche. Historiadores y especialistas comenzaron a revisar las fuentes disponibles para reconstruir, hasta donde fuera posible, aspectos de su vida, su papel como intérprete, sus relaciones familiares y las condiciones sociales y políticas en las que vivió. Entre estos trabajos destaca el de Camilla Townsend, quien realizó una amplia investigación documental sobre Malinche y su entorno familiar.
Al mismo tiempo, desde finales del siglo XX y durante el XXI, su figura comenzó a ser reivindicada desde otras perspectivas. Escritoras chicanas y movimientos feministas cuestionaron la interpretación tradicional que la presentaba únicamente como una mujer que había traicionado a su pueblo. Desde esta mirada, Malinche podía entenderse como una mujer que sobrevivió en un contexto de violencia y que utilizó sus conocimientos lingüísticos y culturales para desenvolverse dentro de un complejo proceso político.
Esta reinterpretación también se ha reflejado en el arte y en el espacio público. Esculturas, exposiciones, novelas y otras expresiones culturales han propuesto nuevas maneras de representar a Malinche, ya no solamente como acompañante de Cortés, sino como una figura central del proceso de Conquista y del posterior mestizaje.
Incluso las representaciones tradicionales continúan siendo objeto de análisis. La manera en que aparece en los códices, por ejemplo, muestra que su imagen fue modificándose con el paso del tiempo. Las representaciones más cercanas a la Conquista presentan características distintas de aquellas realizadas décadas después, cuando la memoria directa de los acontecimientos había desaparecido y las imágenes respondían cada vez más a una interpretación construida sobre el pasado.
“Por ello, estudiar a Malinche implica enfrentarse a una dificultad fundamental: existen muchas más representaciones e interpretaciones sobre ella que testimonios directos de su propia vida. No dejó escritos personales y gran parte de la información disponible proviene de autores y documentos producidos desde perspectivas indígenas, españolas o mestizas posteriores”, concluyó la maestra del CEPE.
En este sentido, la historia de Malinche también es la historia de cómo cada época ha construido su propia idea sobre ella. Fue intérprete y mediadora; después, símbolo de traición; más tarde, origen del concepto de malinchismo; y, en las últimas décadas, una figura sometida a revisión y reivindicación.
Esta transformación no se limita al ámbito académico o cultural. También puede observarse en la memoria pública contemporánea. La incorporación de Malinche al Paseo de las Heroínas en 2026 puede entenderse como una muestra de este cambio. Su presencia en este espacio representa una modificación significativa respecto de las imágenes que durante mucho tiempo la asociaron exclusivamente con la traición y el rechazo de lo nacional.
Así, más de cinco siglos después de la Conquista, la pregunta ya no parece ser únicamente si Malinche fue una heroína o una traidora. El verdadero desafío consiste en comprender quién fue la mujer histórica detrás de todas esas interpretaciones y por qué su figura ha sido transformada tantas veces para responder a las preocupaciones de cada época. La escasez de fuentes hace que muchas preguntas permanezcan abiertas, pero también explica por qué Malinche continúa siendo una de las figuras más estudiadas, discutidas y reinterpretadas de la historia de México.
La fuerza de voluntad no basta: así influyen el cerebro y el entorno
Pepe Herrera
agosto 25, 2026
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Cuando hablamos de alcanzar objetivos, es común pensar que todo depende de la fuerza de voluntad: si una persona realmente quiere lograr algo, simplemente debe “echarle ganas”. Sin embargo, nuestra capacidad para decidir y actuar no depende únicamente de cuánto deseamos algo. En ella intervienen múltiples condiciones que pueden facilitar o dificultar la manera en que nos comportamos.
El estado de nuestro cerebro, la energía disponible, el descanso, el entorno y los estímulos a los que estamos expuestos diariamente pueden influir en nuestra atención, nuestras decisiones y nuestra capacidad para regular la conducta. Incluso la tecnología que utilizamos puede modificar la manera en que mantenemos el foco y respondemos a los impulsos.
Desde esta perspectiva, hablar de fuerza de voluntad implica mirar más allá del esfuerzo personal. También significa reconocer las condiciones que nos rodean y comprender cómo estas pueden favorecer o limitar nuestra capacidad para avanzar hacia lo que nos proponemos.
Para entender qué hay detrás de esa capacidad de mantenernos enfocados, tomar decisiones y actuar de acuerdo con nuestras metas, el doctor Víctor Manuel Rodríguez Molina, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM (FacMed), plantea que es necesario comprender qué ocurre dentro de nosotros cuando intentamos ejercer el autocontrol.
Y para ello hay que comenzar por el órgano que coordina buena parte de estos procesos: el cerebro.
El actor principal
Cada vez que pensamos en lo que queremos conseguir, establecemos un plan, tomamos una decisión o realizamos una acción, utilizamos recursos cerebrales. Para cumplir una meta no basta con saber qué queremos. También necesitamos organizar nuestras acciones, mantener la atención, resolver problemas, tomar decisiones y adaptarnos cuando aparecen obstáculos.
Por eso, el estado en el que se encuentra nuestro cerebro puede influir en nuestro desempeño. Cuando cuenta con los recursos necesarios, podemos pensar con mayor claridad y ejercer un mejor control sobre nuestras acciones. Cuando está fatigado o sobrecargado, algunas de estas capacidades pueden disminuir.
Dentro de este proceso, explicó Rodríguez Molina, la corteza prefrontal tiene un papel especialmente importante. Esta región participa en funciones como el pensamiento, la memoria, el razonamiento, el lenguaje, la abstracción y la toma de decisiones.
También interviene en la planificación y en la regulación de nuestra conducta. Nos ayuda a detenernos antes de actuar impulsivamente, evaluar las consecuencias de una decisión y mantenernos orientados hacia un objetivo.
Por ello, algunas de las capacidades que asociamos con la disciplina y el autocontrol están relacionadas con el funcionamiento de esta región y, en general, con el estado del cerebro. Hablar de fuerza de voluntad, entonces, también implica considerar las condiciones que permiten que estos procesos funcionen adecuadamente.
Neblina mental: no pensar con claridad
Pero ¿qué ocurre cuando esas condiciones no están presentes y la corteza prefrontal no funciona de manera óptima? Podemos saber exactamente qué queremos hacer y, sin embargo, tener dificultades para ejecutarlo. En estas condiciones puede aparecer un fenómeno conocido como neblina mental, que puede manifestarse como dificultad para concentrarse, pensar, recordar información, planear o ejecutar acciones, apuntó el maestro de la FacMed.
En esos momentos, el problema no necesariamente es la falta de voluntad. El cerebro puede estar fatigado o no contar con los recursos necesarios para desempeñar sus funciones de manera óptima.
Saber lo que debemos hacer no garantiza que tengamos la misma capacidad para hacerlo en cualquier circunstancia. Esto ayuda a explicar por qué podemos comportarnos de una manera cuando estamos descansados y de otra cuando llevamos muchas horas de trabajo, preocupación o estimulación.
El cansancio, por tanto, no solo puede hacernos sentir agotados; también puede reducir nuestra capacidad para actuar de acuerdo con nuestros objetivos. El autocontrol no depende exclusivamente de una decisión consciente: también está relacionado con el estado en el que se encuentra nuestro cerebro.
El entorno: la tecnología nos roba la atención y el control
Si el estado del cerebro puede modificar nuestra capacidad de autocontrol, también es necesario mirar hacia las condiciones que lo rodean. Ahí entra en juego un segundo elemento: el entorno.
La alimentación, el ejercicio y el sueño son factores importantes para el funcionamiento general del organismo. A ellos se suma otro elemento cada vez más presente en nuestra vida cotidiana: las pantallas.
El celular, las redes sociales, los videos y otras plataformas digitales requieren nuestra atención constantemente. Cada notificación, mensaje, imagen o video representa un estímulo al que nuestro cerebro puede responder.
El problema es que muchas veces confundimos esta actividad con descanso. Podemos pensar que estamos relajándonos porque estamos acostados viendo el celular, pero nuestro cerebro continúa recibiendo información, seleccionando estímulos y respondiendo a ellos.
Las plataformas digitales, mencionó Rodríguez Molina, no están diseñadas únicamente para ofrecernos información. Una parte importante de su funcionamiento consiste en mantener nuestra atención durante el mayor tiempo posible. Para conseguirlo, utilizan algoritmos capaces de analizar nuestro comportamiento: observan qué contenidos vemos, cuáles ignoramos, con cuáles interactuamos y cuánto tiempo permanecemos frente a ellos.
Con esa información pueden ofrecernos contenido cada vez más personalizado. Si una plataforma detecta que algo nos interesa, puede mostrarnos más contenido relacionado con ese tema.
Esta dinámica puede favorecer un ciclo de recompensa que nos lleva a permanecer más tiempo en la plataforma. Además, forma parte de un modelo económico en el que aumentar el tiempo y la actividad de los usuarios puede generar mayores oportunidades de mostrar publicidad, producir interacciones o mantenerlos dentro del servicio.
Rodríguez Molina resumió esta dinámica como un ciclo de retroalimentación:
“Así se crea un ciclo en el que la plataforma aprende de nosotros y nosotros respondemos a los estímulos que nos ofrece. El contenido se vuelve cada vez más atractivo y personalizado, lo que facilita que permanezcamos conectados durante largos periodos. Funcionamos de forma automática y disminuye el autocontrol”.
Por eso, dejar de utilizar una plataforma no siempre resulta tan sencillo como simplemente decidir hacerlo. No se trata únicamente de tener o no tener fuerza de voluntad: también estamos interactuando con sistemas diseñados para captar y mantener nuestra atención.
¿Qué se puede hacer para retomar el control?
Reconocer la influencia del entorno no significa que hayamos perdido nuestra capacidad de decidir. Significa entender que podemos crear condiciones que faciliten el autocontrol.
Rodríguez Molina destacó que utilizar el celular durante el tiempo libre no necesariamente significa descansar. Incluso durante las vacaciones, permanecer conectado a las redes sociales, responder mensajes o estar pendiente de las notificaciones mantiene activo al cerebro.
El verdadero descanso requiere que tanto el cuerpo como la mente tengan la oportunidad de recuperarse. Por esta razón, la desconexión digital puede ser una herramienta importante para recuperar el equilibrio. No basta con dejar el celular boca abajo o apagarlo si seguimos preocupados por saber si alguien nos escribió. También es necesario establecer periodos en los que realmente nos alejemos de las pantallas y recuperemos actividades más lentas y analógicas.
El sueño también cumple un papel fundamental. Durante el sueño ocurren procesos de recuperación y eliminación de determinados desechos metabólicos del cerebro. Cuando no dormimos adecuadamente, pueden aparecer cansancio, dificultades para pensar y sensación de neblina mental. Establecer una rutina de descanso y reducir el uso del celular antes de dormir puede contribuir a mejorar estas condiciones.
La responsabilidad no es solo individual
Esta preocupación adquiere una dimensión particular cuando hablamos de niñas, niños y adolescentes, cuyo cerebro todavía se encuentra en desarrollo.
El uso excesivo o inadecuado de estos dispositivos puede influir en su bienestar emocional, su capacidad de concentración y la manera en que establecen relaciones con otras personas. Asimismo, la exposición constante a las redes sociales puede generar riesgos relacionados con el ciberacoso, la comparación social, la dependencia y el acceso a contenidos inapropiados para su edad.
Por ello, resulta fundamental promover un uso responsable y equilibrado de la tecnología, acompañado de la orientación y supervisión de madres, padres, tutores y docentes.
Pero esto también muestra que el problema no puede resolverse únicamente mediante decisiones individuales. Las condiciones en las que utilizamos la tecnología dependen, en buena medida, de los espacios en los que vivimos, estudiamos y trabajamos.
Las familias pueden establecer límites y momentos libres de dispositivos; las escuelas pueden promover espacios sin celulares; los empleadores pueden respetar el derecho a la desconexión fuera del horario laboral, y las autoridades pueden desarrollar políticas públicas que protejan especialmente a los menores.
La responsabilidad, por tanto, no debe recaer únicamente en el individuo. Vivimos dentro de un entorno digital que compite constantemente por nuestra atención, y enfrentar sus efectos requiere también decisiones colectivas.
La tecnología ofrece grandes beneficios y forma parte inevitable de la sociedad moderna. El objetivo no debería ser eliminarla, sino aprender a utilizarla de manera equilibrada y analizar con seriedad los efectos de una exposición constante a las pantallas para establecer límites adecuados cuando sea necesario.
La voluntad sí importa, pero…
El comportamiento humano no depende únicamente de la voluntad individual. Decir que solo con voluntad se pueden lograr las cosas es caer en una trampa.
La voluntad importa. La motivación importa. El esfuerzo importa. Pero todos ellos funcionan dentro de un sistema en el que también participan la biología del cerebro, la energía disponible, el descanso, el entorno y la tecnología.
Nuestra capacidad para pensar, tomar decisiones, regular nuestra conducta y mantenernos enfocados en nuestros objetivos puede cambiar según las condiciones en las que se encuentra nuestro cerebro y el entorno en el que nos desenvolvemos.
Por eso, alcanzar una meta no siempre significa esforzarnos cada vez más. En muchas ocasiones también significa crear las condiciones que permitan que nuestro cerebro funcione mejor: dormir adecuadamente, cuidar nuestra alimentación y actividad física, reducir estímulos innecesarios, proteger nuestra atención y reconocer cuándo necesitamos descansar.
La verdadera pregunta, entonces, no debería ser solamente “¿tengo suficiente fuerza de voluntad?”, sino también “¿qué condiciones están favoreciendo o dificultando que pueda utilizarla?”.
Entender esta diferencia permite dejar de interpretar todo fracaso como una falta personal y comenzar a comprender que nuestra conducta surge de la interacción entre lo que queremos, nuestro cerebro, nuestro entorno y las tecnologías que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Rayos X revelan cómo evolucionan los entornos de los agujeros negros supermasivos
Instituto de Astronomía UNAM
agosto 24, 2026
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¿Cómo se formaron las galaxias y qué papel juegan los agujeros negros supermasivos en su centro? Es una de las grandes preguntas abiertas de la astronomía moderna y motivación de estudio de un grupo de astrónomas y astrónomos del Instituto de Astronomía, UNAM (IA-UNAM).
Para responder esta pregunta, el equipo de investigación seleccionó 94 núcleos activos de galaxias para realizar un análisis espectral detallado en rayos X y combinarlo con la información obtenida en luz visible e infrarroja. Se utilizaron datos en rayos X del satélite XMM-Newton y la contraparte visible del Gran Telescopio Canarias, el más grande del mundo con tecnología óptico-infrarroja sobre la franja del cielo Lockman Hole: la región con menos gas interestelar de toda la esfera celeste y la ventana más limpia disponible para observar el Universo.
“Al combinar rayos X, capaces de atravesar el gas y polvo que rodea al agujero negro y revelar su núcleo con luz óptica e infrarroja, la cual nos permite estudiar la galaxia que lo alberga, podemos entender muchas caras de la misma moneda», explica Mauricio Elías Chávez, líder de la investigación.
El investigador Mauricio Elías Chávez, durante su estancia en el departamento de astronomía en la Universidad de Kioto, Japón, donde realizó el análisis espectral de rayos X de AGN extremadamente oscurecidos. Crédito: Mauricio Elías Chávez.
Los núcleos activos de galaxias o active galactic nuclei (AGN, por sus siglas en inglés) albergan en su centro un agujero negro supermasivo que devora el gas y polvo que hay a su alrededor. Ese proceso libera cantidades masivas de energía, ubicándolos entre los objetos más energéticos del Universo.
“Entender cómo estos monstruos galácticos evolucionan junto con las galaxias que habitan, sigue siendo una de las líneas de investigación más relevantes, y este trabajo nos acerca a la respuesta al descubrir agujeros negros que permanecían ocultos tras densas nubes de gas y polvo, permitiéndonos reconstruir cómo era su entorno en el Universo temprano y sugiriendo que ese mismo material favorece una intensa formación de nuevas estrellas”, comentó el Dr. Elías Chávez.
Este es uno de los hallazgos más interesantes. De los 94 núcleos activos -algunos ocultos con una intensa formación estelar-, destacan tres del tipo Compton-thick: objetos extremadamente oscurecidos por gas y polvo. Uno de ellos, el objID-206603, presentó una formación de aproximadamente 1,000 masas solares por año. Esta tasa de formación estelar es muy alta, comparada con nuestra Galaxia, la cual forma alrededor de una a dos estrellas tipo Sol en el mismo periodo de tiempo.
Además, el grupo de investigación detalló que cuando se observa el Universo en sus primeras etapas, los agujeros negros estaban rodeados por mayores cantidades de gas y polvo que en la actualidad. “Estos resultados muestran que el entorno de los agujeros negros supermasivos cambia a lo largo de la historia del Universo y ayudan a entender cómo los agujeros negros supermasivos influyen en la evolución y el crecimiento de las galaxias que los albergan”, refirió el especialista.
La línea de acción
El estudio conjunta diversas técnicas y métodos astronómicos. Combina un análisis espectral detallado en rayos X con la caracterización óptica disponible del proyecto Lockman-SpReSO para una población de AGN seleccionada en el infrarrojo lejano. Es un proyecto interdisciplinario donde especialistas de múltiples áreas científicas colaboran para obtener mayores detalles de la evolución galáctica.
Mosaico en rayos X del campo Lockman Hole obtenido con el satélite XMM-Newton. Los círculos señalan las galaxias del proyecto Lockman-SpReSO con emisión en rayos X analizadas en este estudio. Crédito de la imagen: Mauricio Elías Chávez.
“Ajustamos modelos físicos a los espectros de rayos X para caracterizar propiedades como su luminosidad, el gas que los rodea y otras características de su emisión. Integramos estos resultados con estudios previos de la colaboración sobre las propiedades del anillo de polvo que rodea al núcleo, la formación estelar de las galaxias anfitrionas y la clasificación óptica de los AGN, obteniendo una visión más completa de estos sistemas. Esta es una de las caracterizaciones más completas de estos objetos en rayos X hasta la fecha. Permite estimar las propiedades físicas con mayor precisión”, agregó el académico.
El proyecto Lockman-SpReSO está enfocado en el estudio espectroscópico de galaxias y fuentes del infrarrojo lejano en la región del campo Lockman Hole: una zona privilegiada del cielo con el menor contenido de gas galáctico, ideal para estudiar galaxias muy lejanas. El proyecto ha estudiado más de mil cuerpos celestes y lleva más de una década de colaboración entre el IA-UNAM y el Instituto de Astrofísica de Canarias, en España.
Derivado de las condiciones de esta franja del cielo, se puede observar cómo era el Universo temprano, con apenas un par de miles de millones de años. «Esas galaxias eran mucho más dinámicas, tenían mucho más gas y polvo, eran muy eficientes formando estrellas», agregó.
Más allá de los hallazgos
Este trabajo ofrece una de las caracterizaciones más completas hasta la fecha de una población de AGN en la región de Lockman Hole. Los resultados proporcionan nuevas evidencias observacionales sobre cómo evolucionan los agujeros negros supermasivos y su entorno, mostrando que el material que los rodea —el anillo de polvo— disminuye conforme aumenta la luminosidad del agujero negro, en concordancia con los modelos actuales.
Distribución de la cantidad de gas (densidad de átomos de hidrógeno, NH) a lo largo de la línea de visión hacia los núcleos activos de galaxias, en función de su distancia (corrimiento al rojo, z) o, de manera equivalente, de la edad del Universo. Los resultados muestran que, en el Universo temprano, los agujeros negros supermasivos activos tendían a estar rodeados por mayores cantidades de gas y polvo que en la actualidad. Los círculos morados identifican los candidatos a agujeros negros extremadamente oscurecidos (Compton-thick). Crédito de la imagen: Mauricio Elías Chávez.
El siguiente paso del equipo es estudiar cómo varía la emisión de rayos X de estos mismos objetos a lo largo del tiempo, aprovechando que el XMM-Newton —lanzado en 1999 y todavía en operación— ha observado la misma área celeste en distintas épocas. Esa variabilidad ayudará a comprender si las erupciones de energía de los agujeros negros centrales frenan o disparan la formación de estrellas en las galaxias. Aunado a eso, el catálogo resultante quedará disponible para la comunidad y complementa otros estudios del proyecto Lockman-SpReSO, sirviendo como base para futuras investigaciones del campo Lockman Hole.
Colaboración internacional
“Es un proyecto con muchas instituciones e investigadores que trabajan en longitudes de onda como el infrarrojo, el óptico y el radio desde hace más de una década, pero hacía falta que se integraran personas que trabajaran con rayos X. Bajo esa premisa entró mi participación y la de mi supervisor, el Dr. Takamitsu Miyaji, al Instituto de Astronomía”, señaló Mauricio Elías Chávez, investigador postdoctoral del IA-UNAM, en la sede académica de Ensenada, B.C.
A la colaboración se suma el Space Science and Geospatial Institute (SSGI) / Entoto Observatory de Etiopía; y de España, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), el Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA), el Institut de Radioastronomie Millimétrique (IRAM), el Instituto de Física de Cantabria (IFCA, CSIC-UC) y la Universidad de La Laguna (ULL).
De la UNAM participan: Mauricio Elías Chávez y Takamitsu Miyaji, ambos del IA-Ensenada; además de los doctores Martín Herrera Endoqui, Irene Cruz González, Yair Krongold Herrera, Héctor Hernández Toledo, Castalia Alenka Negrete, J. Antonio de Diego, Erika Benítez Lizaola, J. Antonio Vázquez Mata, J. Jesús González y Vladimir Ávila Reese, del IA-UNAM en Ciudad Universitaria.
Enlace a los artículos principales:
Elías-Chávez, M. et al. (2026), “The Lockman-SpReSO project: A deep X-ray spectral view of an FIR-selected AGN population”: https://doi.org/10.1093/mnras/stag1248
González-Otero, M. et al. (2023), “The Lockman-SpReSO project: Description, target selection, observations, and catalogue preparation”: https://doi.org/10.1051/0004-6361/202244480
Elías-Chávez, M. et al, (2024), “XMM–Newton Ultra Narrow Deep Field survey – II. X-ray spectral analysis of the brightest AGN population”: https://doi.org/10.1093/mnras/stae1571