UNAM y universidad española crean cátedra para fortalecer cooperación académica entre Europa y América Latina
Con información de: Onda Cero Castellón y Notimérica
abril 22, 2026
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En el marco de la II Cumbre de Rectoras y Rectores México-España, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universitat Jaume I (UJI), de Castellón, firmaron un convenio para la creación de la Cátedra UJI-UNAM España-México José Medina Echavarría, un espacio de colaboración académica, científica y cultural entre ambas instituciones.
El acuerdo fue suscrito por el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, y la rectora de la UJI, Eva Alcón, con el propósito de consolidar una alianza estable que impulse la cooperación universitaria entre Europa y América Latina.
La nueva cátedra se articula en torno a tres ejes principales: formación y movilidad, divulgación y transferencia de conocimiento, y relaciones institucionales. Entre las acciones previstas se encuentran la organización de encuentros académicos, el desarrollo de seminarios de tesis doctorales en diversas disciplinas, así como la implementación de programas de movilidad para estudiantes y personal académico.
Asimismo, contempla el impulso de proyectos de investigación interdisciplinaria, la realización de actividades de divulgación dirigidas a la sociedad y la generación de publicaciones conjuntas en formatos digitales.
El proyecto también busca fortalecer la participación de ambas universidades en redes internacionales de educación superior y cooperación académica, con el objetivo de ampliar los vínculos y las oportunidades de colaboración en distintos ámbitos del conocimiento.
La cátedra lleva el nombre de José Medina Echavarría, sociólogo y jurista vinculado al desarrollo del pensamiento social en Iberoamérica, quien tuvo una trayectoria académica en México y otros países de la región.
Este convenio forma parte de las acciones de internacionalización de la UNAM y de su participación en espacios de diálogo académico entre México y España.
Una década descifrando el tiempo desde Morelia: la UNAM consolida plataforma científica de alcance mundial
Redacción
Con información del Laboratorio-Servicio Arqueomagnético Nacional, Instituto de Geofísica, Unidad Michoacán
abril 21, 2026
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En piezas de barro cocido, antiguos hornos, pisos quemados y restos de fogones permanece una huella casi imperceptible del pasado. Durante diez años, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México han aprendido a leerla desde Morelia, donde opera uno de los proyectos más especializados del país para fechar materiales arqueológicos y reconstruir la historia cultural de antiguas sociedades.
Autoridades universitarias e investigadores participaron en la conmemoración por el décimo aniversario del Laboratorio-Servicio Arqueomagnético Nacional, en la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica de la UNAM, en Morelia.
Durante el acto conmemorativo por su aniversario, autoridades de la UNAM, del Centro INAH Michoacán y de El Colegio de Michoacán subrayaron la relevancia de esta infraestructura científica, que ha posicionado a Michoacán como un nodo estratégico en la investigación arqueológica especializada.
Leer el pasado en los materiales quemados
El arqueomagnetismo estudia las variaciones históricas del campo magnético terrestre a partir de materiales que fueron sometidos a altas temperaturas. Cuando arcillas, ladrillos, cerámicas o estructuras de combustión se enfrían después de haber sido calentados, ciertos minerales conservan la orientación e intensidad del campo magnético existente en ese momento.
Ilustración: Bárbara Castrejón DGDC UNAM
Esa señal funciona como una marca temporal. Al compararla con curvas de referencia previamente elaboradas, los especialistas pueden estimar la fecha del último calentamiento del objeto o estructura analizada.
El método resulta especialmente valioso para hornos, hogares, tumbas de incineración, termas antiguas y otros contextos arqueológicos en los que no siempre existen materiales útiles para aplicar otras técnicas de datación.
Ciencia básica con aplicación inmediata
El doctor Avto Gogichaishvili, responsable científico del SAN, explicó que el laboratorio ha trabajado de manera ininterrumpida desde su fundación, integrando investigación básica sobre la evolución del campo geomagnético con aplicaciones directas para el estudio del patrimonio arqueológico.
El proyecto ha reunido a especialistas de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, de El Colegio de Michoacán y de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, además de instituciones nacionales y extranjeras.
Uno de los avances centrales, señaló, ha sido la estandarización de criterios científicos para el análisis de materiales arqueológicos, lo que ha fortalecido la confiabilidad de los resultados y permitido construir bases de datos sólidas para futuras investigaciones.
Resultados con impacto nacional e internacional
En estos diez años, el SAN ha publicado 107 artículos en revistas internacionales y ha contribuido a la conclusión de 37 tesis: 27 de licenciatura, cinco de maestría y cinco de doctorado.
Actualmente mantiene presencia en 26 estados de la República Mexicana y desarrolla investigaciones en distintos países de América Latina y Europa.
Además del fechamiento arqueológico, los estudios magnéticos permiten reconstruir procesos de formación y enterramiento de sitios, evaluar alteraciones físicas y químicas en materiales antiguos e incluso estimar temperaturas de combustión alcanzadas en estructuras del pasado.
Morelia como centro de ciencia de frontera
El crecimiento del laboratorio confirma una tendencia cada vez más visible en la UNAM: la generación de conocimiento de frontera también se impulsa desde sus sedes regionales.
Desde Morelia, el Servicio Arqueomagnético Nacional no solo ayuda a fechar vestigios antiguos. También demuestra que la ciencia pública mexicana puede competir a escala internacional y, al mismo tiempo, contribuir a preservar la memoria material del país.
Entre cuentas, balances y culturas: una experiencia internacional en Londres
Juan Manuel Ovando Andrade
abril 21, 2026
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Realizar unas prácticas profesionales en el extranjero representa una oportunidad para poner a prueba la formación académica en contextos diferentes y con los más altos estándares posibles. Tuve la oportunidad de desarrollarme en el ámbito internacional en Londres, una de las ciudades más importantes del mundo de los negocios.
En esta estancia apliqué los conocimientos que adquirí durante mis estudios universitarios como contador en la Facultad de Contaduría y Administración (FCA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Esta facultad me brindó no solo las bases técnicas necesarias en materia contable, fiscal y financiera, sino también una formación integral que me permitió desempeñarme tanto en un entorno nacional como internacional bajo los más altos estándares profesionales. Esta preparación fue medular para poder adaptarme a nuevas dinámicas de trabajo, marcos normativos distintivos y una cultura organizacional global.
Durante mi estancia en la sede UNAM-UK, ubicada dentro de King’s College London, participé en actividades relacionadas con la gestión administrativa, contable y fiscal, lo que me condujo a enfrentar retos reales en un contexto internacional dentro de los diferentes marcos locales de cada país.
Más allá de lo técnico, esta experiencia me ayudó a desarrollar habilidades fundamentales como la comunicación, la adaptación y la capacidad de análisis en entornos multiculturales, donde el idioma y las diferencias culturales representan tanto un desafío como una oportunidad de crecimiento.
Uno de los aspectos más enriquecedores fue la posibilidad de integrarme al entorno académico de King’s College London, donde, a través de la Mexican Society KCL, participé en un panel llamado “Plan México”, en el que se abordaron puntos económicos y políticos de nuestro país.
Esta sociedad genera un diálogo académico que conecta realidades locales con perspectivas internacionales. En dicho panel hubo estudiantes de México y Latinoamérica que estudian en diferentes universidades británicas.
En este tipo de encuentros tuve la oportunidad de conocer y escuchar a ponentes que estudiaron en la UNAM y que actualmente se desempeñan como académicos en las mejores instituciones universitarias del Reino Unido, como King’s College London y London School of Economics. Lo que refleja cómo la formación recibida en la UNAM trasciende fronteras y permite a sus egresados posicionarse en escenarios académicos del más alto nivel.
Ver a estos profesionales que, al igual que yo, pasaron por las mismas aulas, pasillos y espacios universitarios dentro de la UNAM me generó una conexión directa con un futuro posible. Observarlos hoy impartiendo cátedra en universidades extranjeras no solo confirma la calidad de la educación recibida, sino que también abre una perspectiva clara sobre las oportunidades que pueden alcanzarse con disciplina y buenas bases a nivel global.
Mi experiencia en Londres no solo impactó mi desarrollo académico, sino también mi crecimiento profesional y personal. La convivencia con distintas culturas y el uso constante del idioma inglés en los diferentes contextos cotidianos, académicos y profesionales, al igual que la exposición a un entorno internacional, contribuyeron a fortalecer una mentalidad global indispensable en el ejercicio actual de la profesión contable.
Esta estancia reafirma que la formación universitaria no solo está en el aula, sino que se expande ante las necesidades que se van presentando frente a las diferentes adversidades en el camino.
La UNAM, mediante sus programas y presencia internacional, permite que sus estudiantes amplíen su preparación en escenarios globales para así consolidar una formación que trasciende fronteras.
Sin duda alguna, esta experiencia representa en mi vida un parteaguas para mi desarrollo, no solo como profesionista, sino como universitario que entiende que el conocimiento, cuando se combina con una visión internacional, tiene el potencial de generar un impacto mayor en la sociedad sin importar la nación o extensión territorial en la que uno se encuentre.
Como señaló uno de los fundadores de la UNAM, Justo Sierra, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, la importancia de “universalizar lo mexicano y mexicanizar lo universal”.
Si el Universo nació hace 13 mil 800 millones de años y el Sistema Solar surgió hace apenas 4 mil 500 millones, pasaron más de 9 mil millones de años antes de que se dieran las condiciones químicas necesarias para el origen de la vida en la Tierra.
Sin embargo, una vez formado el planeta, la vida surgió en un lapso relativamente corto: entre 500 y 700 millones de años. Esto plantea una pregunta inevitable: ¿cuántas veces pudo haberse repetido, o podría repetirse, este proceso en otros rincones del Universo? ¿De qué elementos estaría formada?
En entrevista para UNAM Global, Antonio Lazcano Araujo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM, explicó esta fascinante posibilidad y señaló qué pistas buscan los científicos en planetas y satélites distantes para descubrir si estamos o no solos en el cosmos.
El origen
Cuando se formó el Sistema Solar, existía una gran cantidad de cuerpos pequeños: meteoritos, cometas, asteroides y planetoides, que chocaban constantemente entre sí.
Muchos de ellos contenían compuestos como aminoácidos, azúcares y bases de los ácidos nucleicos, lo que favoreció una serie de reacciones químicas clave para la síntesis prebiótica, es decir, la formación de moléculas orgánicas antes de que existiera la vida, explicó Antonio Lazcano Araujo.
Los cuerpos que contenían este material impactaron contra la Tierra primitiva, y las ondas de choque pudieron ser una fuente de energía que permitió la síntesis de compuestos orgánicos.
“Claramente, los meteoritos trajeron volátiles, agua, minerales hidratados y compuestos orgánicos. Algunos se destruyeron, pero otros sobrevivieron, y las colisiones liberaron energía”, agregó Lazcano.
Y mientras los meteoritos seguían chocando y los microambientes reductores servían de pequeños laboratorios naturales, quizá en algún rincón del universo, planetas como la Tierra estaban viviendo procesos similares.
Cada chispa de energía, cada molécula orgánica recién formada, podría ser un eco lejano de lo que, millones de años después, daría lugar a criaturas capaces de mirar las estrellas y preguntarse de dónde vinieron.
En cierto sentido, cada organismo vivo es un testigo silencioso de aquellos laboratorios cósmicos primordiales, un pequeño viajero de la historia que conecta la química del espacio con la posibilidad de mundos aún por descubrir.
Los más abundantes del Universo
Lawrence Joseph Henderson analiza en su libro The Fitness of the Environment los elementos presentes en los seres vivos y llegó a la conclusión de que el hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno, azufre y fósforo son los más abundantes del Universo.
Esta selección de elementos no es aleatoria: se trata de algunos de los más ligeros y abundantes, con la capacidad de formar estructuras complejas, como los polímeros del carbono, y compuestos con la estabilidad necesaria para sostener los procesos de la vida.
“La probabilidad de que exista vida en otras partes del universo es alta y, aunque se trata de una suposición, podría estar basada en los mismos elementos y moléculas: carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre”, señaló Antonio Lazcano.
Los meteoritos
Danny Glavin, astrobiólogo, y Jason Dworkin, astroquímico, ambos científicos de la NASA, han analizado meteoritos en los que han identificado cerca de 90 aminoácidos distintos.
La importancia de este hallazgo radica en que los aminoácidos son los bloques fundamentales de las proteínas, esenciales para la vida. Su presencia en materiales provenientes del espacio sugiere que los ingredientes básicos de la vida pueden formarse de manera natural fuera de la Tierra y distribuirse por el Universo, lo que refuerza la posibilidad de que la vida no sea un fenómeno exclusivo de nuestro planeta.
Es fundamental analizar con detalle las propiedades de estos aminoácidos para identificar cuáles son más estables, cuáles presentan la reactividad necesaria y cuáles podrían tener funciones específicas, como la histidina en los sitios activos de las enzimas. “Pero, en términos globales, la composición química podría ser la misma”.
La inmensidad del Universo
Al respecto, Carl Sagan creía que, dada la inmensidad del Universo y la abundancia de los elementos necesarios para la vida, esta probablemente no sea exclusiva de la Tierra. Sin embargo, advertía que la vida inteligente podría ser mucho más rara.
Para Sagan, la verdadera pregunta no era solo si existía vida en otros lugares, sino cuándo y cómo la descubriríamos. Su enfoque combinaba optimismo y rigor científico: explorar, buscar evidencia y mantener siempre la mente abierta ante lo desconocido.
El Universo es tan grande, hay tantas estrellas de tipo solar adecuadas, que el número de sistemas planetarios también es abundante; por eso es muy probable que haya vida en algún otro sitio del Universo.
¿Qué ambientes extraterrestres serían los mejores candidatos para la vida?
Debería ser un planeta que no esté tan lejos de su estrella, pero tampoco tan cerca como para que el agua se evapore, y con dimensiones similares a las de la Tierra.
Por ejemplo, en un inicio del Sistema Solar, Marte tenía las condiciones para haber albergado vida, pero no existe evidencia concluyente. Sin embargo, “creo que, en el Sistema Solar, el único sitio en donde apareció la vida es en la Tierra, porque a los demás planetas les sobró o les faltó algo, pero no sabemos cuáles podrían ser esos detalles”.
Sin embargo, los astrónomos han planteado que la ausencia de un campo magnético haría que Marte estuviera constantemente bombardeado por partículas muy energéticas provenientes del Sol, y esas partículas lo mismo pudieron servir para formar algunos compuestos que para destruirlos.
Además, se sabe que en la Tierra la vida apareció muy rápidamente. Antonio Lazcano recuerda un artículo que escribió hace años junto con Stanley Miller, en el que señalaban que, basándose únicamente en la estabilidad e inestabilidad de los compuestos orgánicos presentes en los seres vivos, no se requieren más de 10 millones de años para que pueda aparecer la vida.
Esto refuerza la idea de que, una vez que se dieron las condiciones adecuadas en la Tierra primitiva, la vida surgió relativamente rápido, lo que aumenta la probabilidad de que procesos similares puedan repetirse en otros rincones del Universo.
Si se encontrara un virus en otro planeta, ¿se consideraría vida?
De acuerdo con Antonio Lazcano, el hallazgo de virus extraterrestres no se consideraría, por sí mismo, evidencia de vida. Sin embargo, su presencia sugeriría la existencia de algún tipo de organismo vivo, ya que los virus solo pueden multiplicarse en el interior de una célula.
El hecho concreto es que la replicación, mutación y recombinación de los virus en la Tierra también se observan en las células, que tienen otras propiedades.
Todos los organismos de la Tierra tienen desarrollo ontogénico, es decir, el desarrollo de un organismo individual a lo largo de su vida, mientras que un virus, como el ribosoma, simplemente se ensambla y ya.
¿Qué es la vida?
De acuerdo con Antonio Lazcano Araujo, se trata de uno de los grandes problemas de la filosofía y la ciencia. Hasta ahora, los intentos por definirla desde distintas disciplinas no han logrado un consenso claro, lo que ha llevado a algunos especialistas a proponer una caracterización fenomenológica de los seres vivos; es decir, describirlos a partir de lo que se puede observar: cómo se organizan, cómo se reproducen, cómo intercambian materia y energía con su entorno y cómo evolucionan.
La filósofa Iris Fry afirma que hay una diferencia clave entre disciplinas. Mientras en áreas como las matemáticas es posible establecer definiciones universales, como la del triángulo isósceles formulada por Euclides hace más de dos mil años, que permanecen válidas en cualquier tiempo y lugar, en el caso de los seres vivos ocurre lo contrario. La idea de lo que entendemos por “vida” cambia con el conocimiento científico y con el contexto histórico en el que se formula.
Un ejemplo claro es la biología celular: hace apenas un siglo, los libros no consideraban al ADN como la molécula responsable de la herencia, mientras que hoy resulta impensable definir la vida o una célula sin este componente.
Lazcano propone no buscar una definición rígida, sino identificar los rasgos que comparten todos los seres vivos y, a partir de ellos, construir una caracterización fenomenológica; es decir, describirlos según lo que hacen y cómo funcionan.
Sin embargo, advierte que incluso estos rasgos dependen del conocimiento disponible en cada época; cualquier intento de definición absoluta de la vida es, hasta ahora, un desafío abierto.
Todo el mundo pasa por una etapa de dinosaurios. Algunos nunca la superamos y emprendemos carreras relacionadas con la paleontología. Yo escogí ser biólogo, y seguramente habrá quienes hayan escogido geología o ciencias de la Tierra para acercarse a la fauna del Mesozoico. También me atrevería a afirmar que el sueño más frecuente entre los amantes de los dinosaurios y los aspirantes a paleontólogos es descubrir un fósil.
Las primeras descripciones de dinosaurios (y el nombre mismo) son del siglo XIX, y la mayoría de las historias de dinosaurios empiezan ahí. Pero yo prefiero arrancar esta narración a mediados del siglo XX, con un francés desconocido y poco ortodoxo.
Rebanadas inusuales
Es 1963. En un laboratorio un paleontólogo recientemente doctorado corta y lija rocas que tienen millones de años, rocas que resultan ser más que rocas: fósiles de dinosaurio. Armand de Ricqlès tiene muchas inquietudes acerca de los dinosaurios, como qué lugar ocupan en el árbol de la vida. Puesto que hay que arreglárselas con restos óseos porque casi no hay de otros, a Armand se le ocurre hacer con ellos algo que no se había hecho hasta entonces: rebanarlos para verlos al microscopio. Esta técnica se llama histología y es bastante común entre biólogos y médicos. Armand de Ricqlès la llevó al Mesozoico y comparó los fósiles con huesos de animales del presente.
De Ricqlès sabía que existe una conexión entre el tipo de tejido y su fisiología, es decir el funcionamiento general del cuerpo. Los huesos con más vasos sanguíneos (más vascularizados) suelen corresponder a organismos de sangre caliente (endotermos) o con tasas metabólicas relativamente elevadas, es decir con un alto gasto de energía. Los huesos menos vascularizados, por su lado, suelen asociarse con organismos de sangre fría (ectotermos) o de tasas metabólicas lentas, es decir que gastan menos energía. Hasta entonces estaba muy extendida la idea de que los dinosaurios eran animales de sangre fría y relativamente lentos, como los reptiles actuales. Pero de Ricqlès encontró que los huesos de dinosaurio correspondían a organismos con tasas metabólicas altas como las de animales de sangre caliente, aunque fue muy cauteloso en sus conclusiones, como suelen serlo los científicos. El trabajo de Armand de Ricqlès no tuvo impacto de inmediato, pero él siguió en lo suyo, cortando y publicando lo que veía.
Desgarrando paradigmas
Mientras tanto, en Estados Unidos, otro paleontólogo de nombre John Ostrom desenterraba los restos de un dinosaurio que bautizó Deinonychus (el verdadero nombre del dinosaurio que en Jurassic Park aparece como Velociraptor. El Velociraptor de verdad era un dinosaurio pequeño que se ha encontrado en formaciones de Mongolia y China, mientras que el Deinonychus se encuentra en Estados Unidos y es considerablemente más grande. Supongo que el nombre Velociraptor tiene más estilo que Deinonychus.)
A Ostrom le pareció que las vértebras de Deinonychus se parecían a las de ciertas aves, como los avestruces y los casuarios, unas aves australianas de apariencia prehistórica. Por su postura estaba claro que se trataba de un bípedo. Las proporciones de sus extremidades y la estructura de las garras superiores sugerían que Deinonychus podía asir y sostener cosas. Ostrom también pensó que el característico espolón de las patas y los dientes afilados sugerían que este dinosaurio no era ninguna lagartija gigante de sangre fría, afecta a echarse al sol, sino un depredador ágil y veloz que propinaba patadas mortales.
Ostrom era mentor de Robert Bakker, un joven que se dedicó a reunir evidencia de tantos sitios como pudo y dedujo las condiciones ambientales, dietas, tasas metabólicas, estructuras poblacionales y algunos comportamientos de los dinosaurios. Todas las perspectivas y datos novedosos que concentró lo llevaron a hablar de un “renacimiento de los dinosaurios” en 1975. El trabajo de Ostrom y Bakker contradecía creencias como que los dinosaurios eran torpes lagartijas de sangre fría, y relanzaba la hipótesis de que las aves son descendientes de algunos dinosaurios (hoy se acepta que así es).
En 1986 Bakker publicó The Dinosaur Heresies (Las herejías de los dinosaurios) con toda la evidencia que reunió para sostener que los dinosaurios eran de sangre caliente y mucho más inteligentes de lo que se suponía. El impacto del libro se ve en las reconstrucciones paleontológicas que siguen vigentes hasta hoy (por ejemplo, en los dinosaurios de Jurassic Park y la serie documental Caminando con dinosaurios).
Huevos y embriones
Un muchacho nacido en Montana tiene un sueño: encuentra su primer fósil sin haber cumplido diez años, y antes de los veinte ya ha desenterrado restos óseos importantes. Jack Horner inicia la carrera de geología en la Universidad de Montana. Cursa todas las materias y reprueba, recursa y reprueba. Reincide tantas veces que pierde la matrícula. No le importa y sigue asistiendo como oyente. Años después le diagnostican una dislexia grave.
Sin amilanarse por no tener título manda solicitudes a tantos museos como puede. Consigue un trabajo limpiando fósiles en Princeton y vuelve a Montana, a la formación rocosa en la que encontró su primer fósil. Esta vez da con algo que nunca había visto: huevos fósiles, los primeros que se encuentran en América del Norte. Publica su primer artículo en la prestigiosa revista Nature y lo ascienden a investigador.
Horner tiene muchas preguntas sin respuesta. ¿Habrá algo adentro? Los huevos fosilizados no son novedad; hay registros desde el siglo xix. ¿Por qué nadie los ha abierto? Ah, pues porque nadie quiere dañar tan preciados fósiles, le contestan. “¡El pegamento es barato!”, dirá más tarde Jack Horner. “Es como tener un regalo de cumpleaños o un regalo de Navidad y no abrirlo jamás porque la envoltura es valiosa. […] Es una idea extraña que el huevo sea lo preciado cuando el embrión que contiene es más importante […] El primero que abrí no tenía embrión, así que tuve que pegarlo. Fue el tercero o cuarto el que sí tenía un embrión”, cuenta. Era el primer embrión de dinosaurio descrito en América y generó polémica. Sobre todo, por la pregunta evidente que sugería: ¿dónde están los dinosaurios jóvenes?
Tres por uno
Horner encontraría una pista en dos especies de dinosaurios cabeza de huevo (paquicefalosaurios): Stygimoloch spinifer y Dracorex hogwartsia, de nombres diabólicos y mágicos (“diablo espinoso de la laguna Estigia” y “rey dragón de Hogwarts”). La descripción de ambas especies (en 1982 y 2006, respectivamente) no pasó inadvertida, y rápidamente entraron en el canon de los dinosaurios norteamericanos.
Pero en el Museo de las Rocosas, Montana, Jack Horner, ahora curador, dudaba que fueran realmente especies nuevas. Seguía interesado en saber por qué siempre se encontraban dinosaurios grandes. ¿Por qué eran todos adultos? No eran preguntas recientes, pero seguían sin respuesta, en parte porque los museos sólo exhiben los fósiles más completos y formidables, los que son dignos de presumir, mientras que los fósiles más pequeños se quedan tras bambalinas.
En un artículo de 1975 sobre los patrones de crecimiento de los dinosaurios pico de pato (familia Hadrosauridae) el paleontólogo Peter Dodson sugería que los dinosaurios no crecían como los reptiles (a saltos, según cuánto alimento haya y qué condiciones encuentren), sino como las aves y los mamíferos (con un ritmo constante). El patrón de crecimiento de los hadrosaurios crestados, decía Dodson, podría parecerse al de los casuarios.
Horner consideró el origen de los fósiles de las dos especies sospechosas: venían de la formación Hell Creek, que se extiende por las Dakotas, Wyoming y Montana. La mayoría de las rocas datan del Cretácico tardío (hace entre 100 y 66 millones de años), por lo que podríamos suponer que los organismos de esa formación coexistieron. La clasificación de Stygimoloch y Dracorex en la familia de los paquicefalosaurios también le llamó la atención, porque en esa formación hay otro paquicefalosaurio, el paquicefalosaurio por excelencia: Pachycephalosaurus wyomingensis, la especie más grande en la zona.
Horner revisó las descripciones de los ejemplares de Stygimoloch y Dracorex, ambos más pequeños que Pachycephalosaurus. Le pareció que tenían características que podrían provenir de estadios juveniles; por ejemplo, no se había formado el domo craneal (la cabeza de huevo). Horner sospechaba que no eran tres especies, sino dos juveniles y un adulto de la misma. ¿Cómo podía ponerlo a prueba? Muy fácil: retomando las técnicas de Armand de Ricqlès. ¿Pero quién iba a querer cortar sus preciados fósiles? Ya le habían llovido críticas por abrir aquellos huevos, y ahora le lloverían más por rebanar huesos. Lo peor era que de Dracorex hay un solo ejemplar, y eso es mucho decir: apenas el cráneo y unas cuantas vértebras. Con Stygimoloch tenemos suerte: hay cerca de 15 ejemplares, y algunos estaban en el museo de Horner.
El paleontólogo cortó los restos óseos en láminas finísimas y las llevó al microscopio. Sabía lo que estaba buscando: los huesos de los ejemplares jóvenes son esponjosos y se van compactando conforme maduran, de modo que así puede determinarse la edad del espécimen. Horner encontró que los cráneos de Pachycephalosaurus tenían un tejido sumamente denso, mientras que el de Stygimoloch era más esponjoso. Si Stygimoloch tenía huesos más esponjosos, ¿por qué es tan grande? ¿No iba en contra de la ortodoxia de la época? Dodson había señalado que un casuario cercano al 80 % de su tamaño adulto aún no ha desarrollado la cresta por completo, y ya se había determinado que el Stygimoloch y el Pachycephalosaurus de Hell Creek crecen del mismo modo. Así, si Stygimoloch no había desarrollado el domo estaba claro que no se trataba de un adulto.
Horner midió los cráneos y los dispuso como si fueran distintas etapas de la vida de un solo Pachycephalosaurus, lo que se llama una serie ontogenética. Afortunadamente para los puristas no es necesario rebanar fósiles para construir una serie de crecimiento: basta con medir. El gran problema era que en aquel entonces el único ejemplar de Dracorex estaba en manos de Robert Bakker. Horner tuvo que hacer un molde del que obtuvo gran cantidad de datos.
Jack Horner se fijó en las espinas o cuernos de la parte posterior del cráneo de cada especie y, como sería de esperar si su hipótesis era correcta, tenían el mismo número, pero de diferentes tamaños. Luego volvió al ejemplo de los hadrosaurios y el casuario y el crecimiento de la cresta, pero sugirió que las espinas se hacían más pequeñas y se aplanaban mientras que el domo crecía.
Tras la publicación del artículo en el que Horner unifica las tres especies Robert Bakker, codescubridor del Dracorex, dijo que tenía un “ejemplar juvenil de Pachycephalosaurus que no se parecía en absoluto al Dracorex”, de tal forma que su especie seguiría siendo válida. “Los cuernos y espinas siempre se hacen más grandes, no más pequeñas”, dijo. “No hay evidencia de animales actuales en los que las estructuras parecidas se hagan más pequeñas.”
Horner replicó: “Si lo tiene en su sótano y no deja que nadie lo vea, y sólo le dice al mundo que lo tiene, no puedo hacer nada. Y nosotros tenemos una serie ontogenética […] tenemos mucha evidencia”. Al final, la mayor parte de la comunidad científica acepta que estos fósiles son de una sola especie, aunque recientemente la polémica se ha revivido entre amateurs y jóvenes paleontólogos.
Series en otras especies
La idea de unificar especies suponiendo que una es en realidad una etapa juvenil de otra migró de los paquicefalosaurios a otros dinosaurios. Los paleontólogos canadienses Nicolàs Campione y David Evans retomaron las series ontogenéticas y analizaron tres géneros de dinosaurios pico de pato: Thespesius, Edmontosaurus y Anatotitan. Ordenaron por tamaño los cráneos de cinco especies (T. edmontoni, E. regalis, E. annectens, E. saskatchewanensis y A. copei), hicieron cálculos y encontraron que la evidencia apunta a que de los cinco sólo existen dos especies: Edmontosaurus regalis y Edmontosaurus annectens. Anatotitan y Thespesius eran juveniles de otras especies.
El equipo de Horner, por su lado, proseguía su camino con entusiasmo. Sabían que Triceratops y Torosaurus se distribuyen en las mismas zonas y que coincidieron en el tiempo. Los investigadores cortaron y lijaron huesos, los observaron al microscopio y sacaron conclusiones. Horner y John Scannella, su alumno experto en ceratópsidos, han afirmado que las concavidades que tiene Triceratops en el volante (la cresta protectora que se eleva por detrás del cráneo) son futuros huecos (o fenestras) de las crestas de Torosaurus. En una conferencia Horner incluso reveló que Scannella encontró “los transicionales”, los ejemplares en etapas de crecimiento intermedias que muestran cómo se van abriendo las fenestras. Horner y Scanella estaban extinguiendo al Torosaurus.
Un año después el paleontólogo estadounidense Nicholas Longrich y su colega canadiense Daniel Field publicaron un artículo pertinentemente titulado “Torosaurus no es Triceratops”. Allí mostraron ejemplares con fenestras de diferentes tamaños que pueden interpretarse como una serie de Torosaurus, y rechazaron la idea de “los transicionales” alegando que las concavidades no corresponden a erosión del hueso en el Triceratops, como sugieren Horner y Scannella. “Los intermedios entre Triceratops y Torosaurus […] no se conocen. Admitimos que tales intermedios pueden existir y que simplemente no se han encontrado, pero parece improbable dado el conocimiento de la cantidad de cráneos de dinosaurios con cuernos del Cretácico.” El Torosaurus se salvó de la extinción… al menos de nombre.
Los huesos y la verdad
Analizar especies extintas con técnicas bien conocidas y poco aplicadas innovó la forma en que se hace paleontología: la histología ósea se ha vuelto una práctica más común en los últimos años. Y aunque los biólogos no se ponen de acuerdo en cuál es la mejor definición de especie todos tenemos claro qué es crecer, madurar y envejecer: lo vemos en todas las formas de vida a nuestro alrededor. No tendría por qué haber sido diferente hace millones de años.
Es comprensible que nos aferremos a la tradición y más a nuestros propios descubrimientos. Podemos achacarlo a muchas razones: la búsqueda del prestigio académico, la idea de trascender, el trabajo y el tiempo que ha costado. Ese gesto terco ha llevado a discusiones interminables y batallas de egos para ver quién tiene la razón, a veces a pesar de la evidencia. Pero la terquedad da frutos. No toda idea novedosa es por fuerza buena y siempre es necesario discutir las propuestas científicas. Aquí vive un brillo que siempre me da esperanza: la ciencia no avanza a pesar de nuestras flaquezas, sino con ellas.
Los fósiles son un ejemplo inmejorable: ellos no dicen nada y nosotros hacemos de detectives, reconstruimos con lo que podemos y armamos un relato, bautizamos animales que jamás vimos en carne, pero sí en hueso y así hemos accedido a un cachito del Mesozoico con lo poco que queda de él. El imaginario popular de los dinosaurios de finales del siglo XIX puede parecernos caricaturesco, pero se trabajó con lo que se tenía. De vez en cuando conviene volver a lo que parece escrito en piedra. Ya sabemos qué hacerle cuando deje de responder.
Publicado en: Medicina y Cultura
Autores: Ximena Hassive Ramírez-Sánchez y Bryan Rojas-Huerta
Fecha de publicación: enero-marzo 2026
abril 21, 2026
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La esquizofrenia no se define solo por delirios y alucinaciones, sino por una alteración más profunda en la conciencia de sí mismo. Este ensayo explora cómo la fragmentación en la agencia, la corporeidad y la continuidad del yo, precede y estructura la sintomatología psicótica. A través de un enfoque fenomenológico y neurocientífico, se argumenta que estas alteraciones no son un epifenómeno, sino el núcleo de la enfermedad. La evidencia sugiere que estas disrupciones emergen antes del primer brote y persisten a lo largo del tiempo, posicionándose como un marcador clave para la identificación temprana. Se propone una nueva perspectiva que trascienda las clasificaciones convencionales y considere la esquizofrenia como una ruptura en la estructura básica de la subjetividad, redefiniendo el diagnóstico y la intervención en el espectro esquizofrénico.
Introducción
Al perseguir los trastornos mentales, solo podemos ver las huellas cuando el animal esta verdaderamente escondido en el bosque. En este sentido podríamos comenzar diciendo que la esquizofrenia es un trastorno mental complejo que no se caracteriza únicamente por delirios y alucinaciones, sino que implica una afectación profunda en la manera en la que el individuo se relaciona con el mundo, con su cuerpo y sus propios pensamientos; una afectación sobre la conciencia de sí mismo (la ipseidad).
La ipseidad tiene como propósito reconocernos a nosotros mismos en la experiencia que estamos viviendo y se vive a partir de dos propiedades fundamentales: el sentido de agencia y el sentido de posesión. El primero, es el sentimiento de que nosotros somos los progonistas de nuestras vivencias, acciones, pensamientos y sentimientos. En tanto que el sentido de posesión se vive en la dimensión de que nosotros somos los dueños de nuestras vivencias, sentimientos, emociones, pensamientos y actos: piensa en el momento que decidiste leer estas líneas y sientes que eres tú quien recorre con la mirada las palabras escritas. O cuando te levantas a abrir la ventana porque tienes calor: la acción está guiada por tu voluntad. Si este sentido se debilita, puedes sentir que alguien más está usando tu voz, que no eres tú quien está moviendo tus labios o que la sensación de calor no es tuya. Que no estás viviendo tus experiencias desde una perspectiva de primera persona.
El complemento de la ipseidad es el sentido de corporalidad, y este puede vivirse de dos distintas formas; el cuerpo como objeto y el cuerpo vivido. En tanto que el primero es percibido como un objeto físico en el espacio –cuando te miras en el espejo, estás mirando tu cuerpo como objeto. Imagina que tus zapatos se han desamarrado, usarías tus manos como un objeto para ajustarlos, se vive desde la dimensión de tener un cuerpo–. El segundo es la propia experiencia de estar embebido en un cuerpo, es la dimensión de identificarse con su propio cuerpo –yo soy mi cuerpo. Mi mano, mi pie, mi cabeza son mías y todas las sensaciones que provienen de ellas también lo son–.
Estas dos modalidades, le confieren al ser humano una calidad de inmediatez transparente y funcionan de manera pre-reflexiva (antes de que comencemos a pensar). Esto quiere decir que no hay distancia entre la corporalidad y la ipseidad. Esta última es indiscernible de habitar en el mundo, es el cuerpo quien le provee de una matriz que la sintoniza con el exterior.
Cuando el mundo y uno mismo dejan de encajar
Existe un conjunto de alteraciones sutiles e inespecíficas en el ánimo, la sociabilidad y la cognición que, bajo el marco conductista prevalente, resultan indistinguibles de otros trastornos mentales. Sin embargo, estas manifestaciones tempranas constituyen la base sobre la que se edificarán los síntomas psicóticos plenos, y son precisamente estos últimos los que, de manera habitual, permiten establecer el diagnóstico.
La hiperreflexividad describe una fractura en el sentido de inmediatez transparente, en el que la persona con esquizofrenia se vuelve excesivamente conciente de aspectos de su experiencia que normalmente deberían vivirse de manera implícita.
Cuando estamos enamorados, la emoción te embelesa. El corazón te late más rápido, piensas más en aquella persona especial. Todo está tácitamente implícito. En los procesos de hiperreflexividad, esa calidad de inmediatez se interrumpe; observas a tu ser amado, tu corazón se acelera y te preguntas “¿esto que siento es mío por sentirlo o de aquella persona por haberlo provocado?” –empiezas a sospechar de lo que vives y de ti mismo–. Aquí es cuando surgen los delirios de control, característicos de la esquizofrenia –crees que alguien más controla tus sentimientos, sensaciones, emociones y actos–.
Pese a todo, la ipseidad no es un asunto que se viva en soledad. Los seres humanos estamos sujetos al sentido de realidad, a ese juicio compartido y relativamente consensuado que llamamos sentido común. La disminución del sentimiento de presencia de sí mismo implica, justamente, el debilitamiento de esa certeza básica: habitar el propio cuerpo, ser autor de lo que se vive, participar en un mundo que se ofrece como evidente.
No hay otra forma de estar en el mundo que a través del cuerpo. No vivimos la realidad porque la pensemos de manera reflexiva, sino porque, de modo pre-rreflexivo, todos asumimos lo mismo: que el mundo está ahí y que nosotros estamos dentro de él. La persona con esquizofrenia, en cambio, se ve forzada a preguntarse lo que para los demás está dado por hecho. Lo que en la vida común se presupone, para ella se convierte en una sospecha constante –¿por qué doy las gracias cuando me dan lo que pido?, ¿por qué digo por favor si de todos modos me lo van a dar?, ¿por qué cuando alguien muere la gente se viste de negro?, ¿por qué en los cumpleaños encienden velitas? – En la vida común estas preguntas no exigen respuesta. En la esquizofrenia, esa certeza se difumina. Lo que parecía inamovible se vuelve frágil.
¿Por qué esto es importante?
Hablar de la conciencia de sí mismo en la esquizofrenia no es solo un ejercicio filosófico ni un refinamiento teórico. Es una cuestión fundamental que redefine la manera en que entendemos y abordamos el trastorno. Si nos quedamos solo con los síntomas más visibles, perdemos de vista el núcleo del problema: una transformación profunda en la experiencia de ser uno mismo.
Si la esquizofrenia se concibe no como un conjunto de alucinaciones y delirios, sino como un debilitamiento en la estructura misma de la experiencia personal, el trastorno puede identificarse de manera temprana y precisa. Este planteamiento encuentra respaldo en hallazgos neurocientíficos contemporáneos. Diversos estudios de neuroimagen han demostrado actividad de la corteza cingulada anterior y el precuneus durante procesos pre-rreflexivos, tales evidencias complementan la comprensión fenomenológica, al mostrar que el debilitamiento de la ipseidad tiene un correlato identificable en el cerebro.
Las estrategias actuales se enfocan en reducir síntomas visibles, pero sin atender la raíz del problema. Terapias fenomenológicamente informadas, intervenciones centradas en la corporalidad y enfoques que ayuden a reconstruir una continuidad en la experiencia del yo podrían marcar una diferencia real en la calidad de vida de los pacientes.
En última instancia, esto nos obliga a mirar hacia dentro del bosque y no solo las huellas del animal. Entender lo que sostiene y estructura la experiencia de cada persona nos permite diseñar formas terapeúticas más humanas y efectivas.
El modelo diagnóstico vigente ha funcionado bajo un modelo descriptivo que agrupa síntomas sin detenerse demasiado en la estructura que los sostiene. Pero si queremos entender realmente la esquizofrenia—y no solo etiquetarla—necesitamos una forma diagnóstica que tome en cuenta lo que ocurre antes de que la psicosis aparezca.
Un diagnóstico basado en esta perspectiva no solo permitiría detectar la esquizofrenia antes de su manifestación más franca, sino que también redefiniría su tratamiento. Existen herramientas diseñadas específicamente para evaluar alteraciones en la experiencia subjetiva y estudios de neuroimagen que muestran cómo ciertas disrupciones en la conectividad cerebral están asociadas con estas anomalías. Integrar estas perspectivas en la práctica diagnóstica no solo es posible, sino que necesario si queremos dejar atrás un modelo enunciativo que describe síntomas nosológicamente inespecíficos.
Conclusión
Durante décadas, hemos catalogado alucinaciones y delirios como las huellas distintivas del trastorno, sin preguntarnos qué los hace posibles. Pero la evidencia es clara: la esquizofrenia no empieza con voces ni con ideas de persecución, sino con una alteración más profunda que sostendrá toda la sintomatología psicótica.
Ignorar esta base significa diagnosticarla cuando ya ha avanzado demasiado, cuando el paciente ha cruzado un umbral del que es difícil retroceder. Si en lugar de esperar a que las alucinaciones y los delirios tomen el escenario, enfocamos la mirada en los signos tempranos, estaríamos abriendo la puerta a un diagnóstico más preciso y a intervenciones mucho más oportunas.
Pero no es solo una cuestión de tiempos. Es un cambio en la manera en que entendemos la esquizofrenia. No como una colección arbitraria de síntomas, sino como un fenómeno estructurado que sigue una lógica interna. Y si aceptamos esto, también debemos aceptar que el enfoque diagnóstico vigente, basado en clasificaciones estáticas y en la observación de signos conductuales, es insuficiente.
¿Leemos menos o diferente? La transformación de los hábitos de lectura
Pepe Herrera
abril 21, 2026
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En la actualidad, los hábitos de lectura han experimentado transformaciones profundas impulsadas principalmente por el desarrollo de tecnologías digitales y nuevas formas de consumo de información. Lejos de desaparecer, la lectura se ha adaptado a los cambios sociales, culturales y tecnológicos, dando lugar a dinámicas que modifican tanto la manera en que leemos como los formatos que utilizamos.
La lectura no disminuye, sino que se transforma en prácticas más fragmentadas y diversificadas. Analizar estos cambios permite comprender mejor cómo las personas, especialmente las generaciones más jóvenes, se relacionan con el conocimiento en el siglo XXI.
De textos largos a lecturas breves
Uno de los cambios más notorios en los hábitos de lectura es la disminución de las sesiones prolongadas, explicó la Dra. Miriam Peña Pimentel, investigadora del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB-UNAM). Leer durante varias horas seguidas, como era común al abordar una novela de principio a fin, se ha vuelto cada vez menos frecuente, sobre todo entre los jóvenes.
En su lugar, predominan las llamadas “micro sesiones” de lectura, que duran entre cinco y diez minutos. Este fenómeno está estrechamente vinculado con el estilo de vida de los llamados nativos digitales, quienes han crecido en un entorno de constante conexión y acceso inmediato a la información.
A la par de este cambio en la duración de la lectura, el uso de dispositivos móviles como teléfonos inteligentes y tabletas ha influido significativamente en esta transformación. La lectura ya no se limita a un libro físico o a un texto lineal en una computadora, sino que se desarrolla en plataformas digitales que facilitan la interacción con múltiples formatos.
En este contexto, la lectura se vuelve fragmentada, ya que el usuario puede alternar fácilmente entre un texto, un video, un podcast o cualquier otro contenido multimedia con contenido textual. Esto no solo modifica la duración de la lectura, sino también la forma en que se procesa la información.
Derivado de lo anterior, Peña Pimentel señaló que una de las características principales de la lectura actual es el “escaneo” o lectura en diagonal. En lugar de leer de principio a fin, los lectores recorren el texto rápidamente en busca de información relevante y solo profundizan cuando encuentran algo que despierta su interés. Este tipo de lectura es común tanto en jóvenes como en personas que buscan información con fines específicos, como la investigación.
Entonces, ¿leemos menos o más?
A partir de estos cambios en las formas de lectura, surge una pregunta central: ¿realmente se lee menos en la actualidad? A pesar de estas transformaciones, la investigadora del IIB expresó que no se puede afirmar que la población haya dejado de leer, como infieren algunas instituciones, puesto que las métricas tradicionales para medir la lectura, como el número de libros leídos al año, resultan cada vez más limitadas.
De acuerdo con datos del INEGI, basados en los resultados del Módulo sobre Lectura 2025, el promedio de lectura en México va de aproximadamente un libro a cuatro al año, una cifra que cambia conforme al sector poblacional, siendo los jóvenes entre 12 a 24 años los más activos.
Sin embargo, este dato no contempla otras formas de consumo de contenido textual, como publicaciones en redes sociales, artículos digitales o textos integrados en contenidos audiovisuales. Por ejemplo, en este mismo módulo se dio a conocer que las páginas de Internet son el segundo material más leído en el país.
En este sentido, la Dra. Miriam destacó que es necesario replantear el concepto de lectura, ya que se ha ampliado considerablemente. Actualmente, leer no implica únicamente interactuar con un libro impreso, sino también consumir audiolibros, escuchar podcasts, ver reseñas o incluso interpretar contenido textual dentro de videos. Estas nuevas formas de acceso al conocimiento reflejan una diversificación en los hábitos de aprendizaje y consumo cultural, donde lo textual convive con lo auditivo y lo visual.
¿Qué es lo que más se lee?
Una vez entendido que la lectura se ha diversificado tanto en forma como en contenido, es posible analizar también qué es lo que se lee actualmente. En cuanto a las preferencias de lectura, estas varían según la edad. Los niños tienden a inclinarse por libros ilustrados con contenido educativo, mientras que los jóvenes prefieren la ficción en diferentes formatos, como novelas, cuentos y ciencia ficción.
En los últimos años, ha crecido notablemente el consumo de novelas gráficas, cómics y manga, influenciado en gran medida por la cultura asiática, especialmente japonesa y coreana. Este tipo de materiales combina elementos visuales y narrativos que resultan atractivos para las nuevas generaciones.
Por su parte, los adultos mayores suelen inclinarse hacia temas que estimulan la memoria, ofrecen consuelo emocional y permiten el aprendizaje continuo, siendo muy populares las novelas históricas, biografías, misterio, poesía y narrativa positiva.
El panorama de las bibliotecas en este contexto
Estos cambios en los hábitos de lectura también han impactado a las instituciones encargadas de preservar y difundir el conocimiento, como las bibliotecas. En este sentido, las bibliotecas también han evolucionado para adaptarse a los nuevos hábitos. Espacios como la Biblioteca Vasconcelos ilustran cómo estas instituciones han dejado de ser únicamente repositorios de libros para convertirse en centros culturales y sociales.
Hoy en día, muchas bibliotecas ofrecen acceso a materiales digitales, audiolibros, películas, música y espacios de convivencia, lo que las mantiene vigentes y atractivas para diversos públicos.
Además, ayudan en la búsqueda de fuentes confiables. Mientras que una búsqueda en internet puede arrojar millones de resultados, los catálogos de bibliotecas ofrecen contenidos previamente seleccionados y organizados, lo que facilita una búsqueda más precisa y de mayor calidad. Esto refuerza el papel de las bibliotecas como mediadoras del conocimiento en la era digital.
Por ello, la investigadora del IIB aunque en muchas ocasiones se habla de una posible extinción de estas instituciones, todo indica que no desaparecerán, sino que continuarán evolucionando. Su transformación en espacios sociales y culturales les ha permitido mantenerse vigentes, adaptándose a las necesidades de sus usuarios. No obstante, enfrentan retos importantes, como el acceso a libros electrónicos y la gestión de derechos de autor, así como la necesidad de incorporar tecnologías que permitan ofrecer experiencias más interactivas e inmersivas.
¿Cómo fomentar la lectura?
A partir de esta transformación de los hábitos de lectura, resulta fundamental analizar las estrategias necesarias para fomentar este hábito en los distintos grupos de la población. En el caso de la infancia, el papel de los padres es determinante, ya que son ellos quienes pueden generar un primer acercamiento entre los niños y los libros. Por ello, muchas estrategias están dirigidas no solo a los menores, sino también a sus familias, especialmente a través de programas escolares y actividades coordinadas con bibliotecas.
“Un ejemplo de ello es el programa Leo y Lea impulsado por la Biblioteca Nacional de México, el cual propone actividades lúdicas en las que los niños interactúan con materiales de lectura en un entorno guiado por especialistas. Este tipo de iniciativas permite que los más pequeños desarrollen el hábito lector de manera natural, asociando la lectura con el juego, el descubrimiento y el disfrute”, dijo la Dra. Miriam.
Por otro lado, en el caso de los jóvenes, las estrategias deben partir de un principio clave: conocer sus intereses. En lugar de imponer lecturas tradicionales, resulta más efectivo acercarlos a los contenidos que ya consumen, como el manga, los cómics o las novelas gráficas. A partir de ahí, se pueden desarrollar actividades como ferias especializadas o espacios de lectura que integren estos formatos.
Asimismo, el uso de plataformas digitales como Wattpad se ha convertido en una herramienta relevante para fomentar la lectura entre los jóvenes. Estas plataformas ofrecen acceso a una gran variedad de textos, muchos de ellos gratuitos, y permiten una interacción directa con los autores. De esta manera, la lectura digital no solo se presenta como una alternativa, sino también como un puente hacia otros tipos de literatura, incluyendo la tradicional en formato impreso.
En cuanto a la población adulta y, especialmente, a los adultos mayores, las estrategias deben centrarse en la alfabetización digital. Muchos de ellos enfrentan limitaciones tanto tecnológicas como de movilidad, por lo que es necesario ofrecer talleres y cursos que les permitan acceder a contenidos digitales, como periódicos en línea o plataformas de lectura. De esta forma, se amplían sus posibilidades de acceso al conocimiento y se promueve la continuidad del hábito lector en esta etapa de la vida.
Leer: un hábito que evoluciona
En conjunto, todos estos cambios muestran que la lectura sigue siendo una práctica fundamental en la sociedad contemporánea, aunque ha cambiado en sus formas y medios.
Leer ya no implica únicamente recorrer las páginas de un libro impreso, sino también interactuar con una diversidad de formatos y plataformas. Las nuevas generaciones no han dejado de leer; simplemente lo hacen de manera distinta, demostrando que la lectura, lejos de desaparecer, continúa adaptándose a los tiempos y ampliando sus posibilidades como herramienta de conocimiento.
Estos cambios plantean la necesidad de replantear qué entendemos por leer y cómo se mide este hábito. Comprender esta evolución es fundamental para diseñar estrategias que fomenten la lectura en un mundo cada vez más digital y dinámico.
Cristina Rivera Garza: nombrar la impunidad para romper el silencio
Leonardo Huerta Mendoza
abril 20, 2026
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Dentro de la Cátedra Nelson Mandela, que cumple diez años, la escritora, ensayista y poeta Cristina Rivera Garza nos brindó su Conferencia Magistral Cuando la mano feroz de la impunidad te roza la piel en una abarrotada Sala Miguel Covarrubias, del Centro Cultural Universitario.
De acuerdo con Rosa Beltrán, Coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, buena parte de los asistentes llegó desde las nueve de la mañana, aunque la conferencia comenzaría hasta las cinco de la tarde.
Aunque la mayoría de los asistentes eran mujeres de distintas edades, también llegaron bastantes hombres deseosos de escuchar a esta mujer que desde hace más de tres décadas años ha luchado para que se haga justicia a su hermana menor, Liliana Rivera Garza, quien en la madrugada del 16 de julio de 1990.
Aquella noche, recordó Cristina, Liliana se encontraba en su cuarto de estudiante, en Azcapotzalco, cuando fue sorprendida por un exnovio a quien insistía en dejar atrás. El presunto feminicida, Ángel González Ramos, se dio a la fuga y hasta el día de hoy permanece fuera del alcance de la ley, en palabras de la autora, en ese limbo retorcido donde perviven los crímenes sin castigo, a lo que llamamos impunidad”.
Durante casi una hora escuchamos la voz de Cristina, aparentemente serena, aunque por momentos se adivinaba el dolor, mientras relataba cómo tuvieron que pasar casi treinta años para poner en palabras lo vivido desde aquel día e iniciar, a finales de 2019, la búsqueda del expediente judicial de su hermana entre la indiferencia burocrática donde suele esconderse la impunidad.
“Más que estar lista para enfrentar el crimen de mi hermana, puesto que uno nunca está listo para algo así, me encontraba al final de la soga, colgando apenas de sus hilos deshechos, viendo hacia el abismo. Esa soga era la vida, la impunidad, el abismo”.
Con la guía de un abogado intentó ubicar el expediente judicial de su hermana, pero no sabía que tendría que transitar por los laberintos de la burocracia policiaca y hacer todo lo que se hace en esos casos: “Redactar peticiones, presentarlas ante las autoridades, regresar por información, esperar. Sobre todo eso, esperar”.
Recuerda que se encontró con muchas otras mujeres en los pasillos de las instituciones, donde la injusticia se mueve con una lentitud que poco tiene que ver con la resistencia al sistema; frente a los burócratas que las observan con desgano y lástima; en las protestas que poco a poco hacen eco de un lenguaje en el que por fin se pueden mencionar; o en la búsqueda de información, de pruebas, de restos. “Ahí nos encontramos”.
De esta manera, explicó, el daño deja de ser un error individual, la vergüenza que solo el silencio interior puede encubrir y se convierte en una condición que al compartirse las vincula en un abrazo con el que le dan la espalda tanto al Estado como a la indolencia civil.
Como buena profesora, utilizó imágenes para describirnos a la impunidad.
“La impunidad por principio de cuentas trastoca el principio de realidad, y una vez que su mano feroz te roza la piel o se mete en tus entrañas le quita el velo de normalidad a la vida de todos los días”.
Nunca se imaginó que después de la publicación de El invencible verano de Liliana muchos hombres y mujeres se dejarían envolver por el abrazo de Liliana y que lo convertirían en una exigencia propia de justicia.
Tampoco imaginó que al invocarla haciendo espacio para que se instalara junto a sus muertos compartidos se desmontarían una a una las piezas de ese muro que es el olvido y el silencio forzado.
“No imaginé que también nosotras, mi hermana y yo, mi hermana y mi familia, mi hermana y los seres que la quisimos y la queremos, merecíamos esta memoria fructífera y generosa que construimos día a día con nuestro lenguaje y nuestros cuerpos”.
Familiares y amigos protegieron al asesino
Cuando investigadores del Distrito Federal llegaron a la casa del asesino en Toluca, Estado de México, éste huyó por los techos de las casas vecinas, y después de esconderse en algunos pueblos cercanos, la madre del feminicida y una de sus hermanas lo acompañaron en su huida a Estados Unidos. Compartiendo un departamento en Los Ángeles, California, con ellas reinició su vida.
Uno se pregunta cuál es la responsabilidad de esas dos mujeres en que no se haya apresado y llevado a la justicia al hombre impune, como lo llama la autora en El invencible verano de Liliana; y también la de los otros miembros de esa familia y sus amigos en algunas poblaciones del Estado de México y cómo explican o justifican la protección que le dieron.
Cristina recordó que insistió en que el rostro de su hermana apareciera en la portada de la edición mexicana de El invencible verano de Liliana porque quería interrumpir el privilegio que el Estado y la indolencia civil les ofrece a los asesinos impunes.
Después de que se publicó el libro llegaron testimonios, algunos aterradores, a una cuenta que abrió de correo electrónico sólo para recibir noticias del feminicida. De esta manera se enteró que otras jóvenes habían logrado sobrevivir a su violencia, y cuando habló con algunos amigos cercanos con los que al asesino estuvo departiendo antes de ir a buscar a Liliana, por ellos se enteró que lo conocían como El Chacal debido a su comportamiento.
Tía Liliana
Atentos, interesados en las palabras de la escritora, con la vista fija en el atril en el que leía su texto, los asistentes a la conferencia escuchaban las inflexiones de su voz y el énfasis que ponía al recordar ciertos momentos. Como cuando narró la escena en la que Matías, su hijo, se refiere por primera vez a Liliana como su tía.
Durante mucho tiempo, explicó Cristina, seguramente su hijo Matías escuchaba relatos a medio decir a puertas cerradas, pero nunca había hecho preguntas. Frente al temor de que esa energía lo alcanzara, durante una caminata habló con él. De regreso a su casa, Matías se refirió a ella como su tía. Su tía Liliana.
Después de esa escena, en la que su voz estuvo a punto de quebrarse, el respetuoso silencio de la audiencia se hizo más intenso.
Aunque en años recientes muchas cosas han cambiado en la Ciudad de México y en el país, la percepción es que la violencia en general sigue siendo muy grave, pero más grave aún es la violencia contra las mujeres. Si bien se ha logrado detener a algunos feminicidas, todavía falta mucho por hacer, en especial proteger a las mujeres mexicanas y castigar a sus agresores.
“La violencia contra las mujeres en la Ciudad de México y en el mundo entero, la verdad, continúan siendo alarmantes”, nos recuerda Cristina Rivera Garza.
“Ojalá que pronto, tal vez en una ocasión parecida a esta, pueda compartirles que Liliana, a pesar de la voluntad del feminicida, a pesar del silenciamiento patriarcal del Estado, a pesar de la indiferencia civil, a pesar de la complicidad de familiares y amigos del perpetrador, se ha convertido por fin en lo que iba a ser”, finalizó su conferencia magistral Cristina Rivera Garza.
Esperemos que no haya necesidad de otro libro como El invencible verano de Liliana.
Si se perdieron la oportunidad de asistir a la conferencia, pueden verla completa en:
Yareli Acevedo gana bronce en Hong Kong y pone en alto a la UNAM
Redacción
abril 20, 2026
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La alumna de la Facultad de Contaduría y Administración y ciclista representativa de esta casa de estudios subió al podio en la prueba de ómnium de la Copa del Mundo de Ciclismo de Pista 2026.
Yareli Acevedo Mendoza conquistó la medalla de bronce en la prueba de ómnium de la Copa del Mundo de Ciclismo de Pista 2026, disputada en Hong Kong, al sumar 126 puntos en una competencia de alto nivel internacional. La japonesa Tsuyaka Uchino se quedó con el oro con 133 unidades, mientras que la danesa Amalie Dideriksen obtuvo la plata con 129.
El resultado vuelve a colocar a la ciclista mexicana entre las protagonistas del serial internacional y confirma el gran momento que atraviesa en la pista. Para la comunidad universitaria, además, la noticia tiene un significado especial: Yareli Acevedo Mendoza es alumna de la Facultad de Contaduría y Administración y ciclista representativa de la UNAM.
Una universitaria en el podio
La medalla conseguida en Hong Kong da continuidad a una temporada en la que la deportista auriazul ha mantenido resultados sobresalientes. En marzo pasado ganó el oro en la prueba de eliminación en la Copa del Mundo celebrada en Perth, Australia, donde también obtuvo bronce en madison y un cuarto lugar en ómnium.
Antes, en el Campeonato Panamericano de Pista Élite 2026, celebrado en Santiago de Chile, se coronó en tres pruebas: ómnium, eliminación y madison, y además sumó dos medallas de plata, en puntos y persecución. Semanas antes también había dominado el Campeonato Nacional de Pista 2026 al conquistar seis medallas de oro.
La alumna de Contaduría y Administración volvió a subir al podio internacional, ahora en Hong Kong.
Una prueba de resistencia, estrategia y consistencia
El ómnium es una de las pruebas más exigentes del ciclismo de pista. De acuerdo con la Unión Ciclista Internacional, reúne cuatro competencias en una misma jornada: scratch, tempo race, eliminación y points race. La clasificación final premia a la ciclista más consistente a lo largo del día, por lo que cada fase puede modificar el resultado hasta el cierre.
En ese contexto, el bronce de Yareli Acevedo adquiere mayor relevancia: no se trata de un resultado aislado, sino de una actuación sólida en una prueba que exige resistencia, lectura táctica y capacidad de respuesta en distintos momentos de competencia.
Un nombre consolidado en el ciclismo internacional
El presente de la ciclista universitaria también se entiende a la luz de lo conseguido en 2025, cuando se proclamó campeona del mundo en la prueba por puntos en Santiago de Chile. Ese triunfo representó el primer oro mundial para México en esa prueba y el segundo título del país en un campeonato del mundo de esta disciplina en 24 años.
Con el podio en Hong Kong, Yareli Acevedo reafirma su lugar entre las figuras mexicanas del ciclismo de pista y ofrece a la UNAM una nueva razón de orgullo. Su trayectoria muestra que el deporte universitario también tiene presencia en los escenarios más exigentes del mundo y que una estudiante de esta casa de estudios puede competir, ganar y mantenerse entre las mejores.
Alimentación y ciclo menstrual: evidencia, mitos y recomendaciones
Pepe Herrera
abril 17, 2026
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La relación entre la alimentación y la menstruación es un tema de gran relevancia para la salud integral de las mujeres. Durante el ciclo menstrual, el cuerpo experimenta una serie de cambios hormonales que pueden influir tanto en el estado de ánimo como en las necesidades nutricionales. En este contexto, una dieta equilibrada no solo contribuye al bienestar general, sino que también puede ayudar a aliviar síntomas comunes como el dolor, la inflamación, la fatiga y los cambios emocionales.
Comprender cómo ciertos nutrientes, como el hierro, el calcio, el magnesio y algunas vitaminas, interactúan con el organismo durante las distintas fases del ciclo menstrual permite adoptar hábitos alimenticios más conscientes y beneficiosos. Asimismo, prestar atención a la hidratación y al consumo de alimentos naturales frente a productos ultraprocesados puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida durante este periodo. Por ello, explorar el vínculo entre alimentación y menstruación es clave para promover una salud más informada y equilibrada.
A partir de esta base general, surgen numerosas creencias populares que han sido transmitidas culturalmente y que no siempre cuentan con respaldo científico. Para aclararlas, UNAM Global entrevistó a Mariana Valdés Moreno, jefa de la Carrera de Nutriología de la FES Zaragoza, quien aporta una visión basada en evidencia para distinguir entre mito y realidad.
Qué sí y qué no sobre los alimentos
Mito: No se deben consumir alimentos fríos
Realidad: No existe evidencia científica que respalde esta afirmación. La idea de que los alimentos o bebidas frías afectan negativamente durante la menstruación proviene principalmente de tradiciones culturales. Lo que realmente influye es la tolerancia individual. Algunas personas pueden experimentar molestias digestivas con ciertos alimentos, pero esto no está relacionado con su temperatura, sino con la sensibilidad personal o condiciones como gastritis o colitis.
Mito: Los lácteos son perjudiciales durante la menstruación
Realidad: No existe evidencia científica sólida que demuestre que el consumo de lácteos tenga un efecto directo sobre la menstruación o su regulación. Este proceso depende principalmente de mecanismos hormonales complejos, no de alimentos específicos.
La confusión suele derivar de experiencias individuales. Algunas personas reportan molestias digestivas o sensación de inflamación al consumir lácteos durante el periodo, lo que se relaciona más con intolerancia a la lactosa o sensibilidad gastrointestinal que con efectos sobre el ciclo menstrual.
Incluso, algunos estudios han explorado el papel del calcio y la vitamina D presentes en estos alimentos, sugiriendo una posible relación con una menor intensidad de síntomas premenstruales. Sin embargo, la evidencia aún es limitada y no permite establecer un efecto directo o generalizado.
En síntesis, los lácteos no modifican el ciclo menstrual, aunque su consumo puede influir en la percepción del bienestar digestivo en algunas mujeres.
Mito: El chocolate empeora los síntomas
Realidad: Esta afirmación depende del tipo de chocolate. El chocolate con alto contenido de cacao puede tener efectos positivos gracias a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. En cambio, los productos con alto contenido de azúcar y bajo porcentaje de cacao no ofrecen estos beneficios.
La evidencia científica reciente respalda esta observación. El estudio Dark Chocolate’s Effect on Menstrual Pain in Late Adolescents encontró que el consumo de chocolate oscuro podría asociarse con una reducción del dolor menstrual en adolescentes tardías.
En conjunto, estos hallazgos sugieren que el chocolate con alto contenido de cacao podría tener efectos moderadamente beneficiosos sobre algunos síntomas del ciclo menstrual, aunque la evidencia aún es emergente.
Mito: Se deben evitar completamente la cafeína y el alcohol
Realidad: La evidencia científica no demuestra que la cafeína afecte de forma uniforme los síntomas del síndrome premenstrual. Sin embargo, su consumo excesivo puede aumentar la sensibilidad o interferir con el bienestar en algunas personas. En el caso del alcohol, su impacto se relaciona más con el estado emocional, ya que puede intensificar la irritabilidad o la ansiedad en mujeres susceptibles.
Ampliando lo dicho por Valdés Moreno, la literatura científica reciente muestra resultados inconsistentes: algunas investigaciones encuentran asociaciones, mientras que otras no. Por ejemplo, el estudio Relationship Between Daily Caffeine Intake and Menstrual Cycles in Young Adult Women sugiere que, aunque el consumo moderado de cafeína no parece tener un impacto significativo en el ciclo menstrual, ingestas más elevadas podrían estar asociadas con ciertos cambios leves o con un aumento en síntomas como dolor o malestar.
Respecto al alcohol, una revisión sistemática, Menstrual Cycle Phase, Hormonal Contraception, and Alcohol Consumption in Premenopausal Females, señala que no existe una relación concluyente, aunque algunas fases del ciclo podrían influir en la susceptibilidad al consumo o en la respuesta emocional.
En conjunto, la evidencia indica que ni la cafeína ni el alcohol afectan de manera uniforme a todas las personas, sino que su impacto depende de la dosis, el contexto y la sensibilidad individual. Por ello, se recomienda un consumo moderado y ajustado a la respuesta personal, indicó la especialista de la FES Zaragoza.
Mito: Los alimentos picantes son dañinos durante la menstruación
Realidad: No existe evidencia científica que demuestre que los alimentos picantes agraven los síntomas del síndrome premenstrual. Su efecto depende de la tolerancia individual, especialmente en personas con sensibilidad gastrointestinal.
Mito: Consumir mucha carne es necesario para reponer el hierro
Realidad: Aunque los alimentos de origen animal son una fuente importante de hierro, no es necesario aumentar su consumo de forma excesiva. Una dieta equilibrada que incluya leguminosas, verduras de hoja verde y alimentos de origen animal suele ser suficiente.
Recomendaciones alimentarias generales
La jefa de la Carrera de Nutriología de la FES Zaragoza señaló que una dieta adecuada para el ciclo menstrual debe centrarse en alimentos naturales y mínimamente procesados. Entre los más recomendados se encuentran:
• Frutas y verduras • Leguminosas (frijoles, lentejas, garbanzos) • Oleaginosas (nueces, almendras, semillas) • Pescados ricos en ácidos grasos omega 3 • Alimentos ricos en vitamina D y zinc • Cúrcuma y jengibre
Estos nutrientes tienen propiedades antiinflamatorias y contribuyen al bienestar general. En contraste, el consumo de ultraprocesados ricos en sodio y azúcares debe limitarse, ya que puede favorecer la inflamación y la retención de líquidos.
La hidratación también desempeña un papel clave. Mantener un consumo adecuado de agua se asocia con una disminución de síntomas del síndrome premenstrual, especialmente aquellos relacionados con la inflamación.
Antojos y cambios en el apetito
Durante ciertas fases del ciclo, especialmente la fase lútea, es común que aumenten los antojos y la ingesta calórica. Esto no responde a una mayor necesidad energética, sino a cambios hormonales y neuroquímicos que influyen en el apetito.
En lugar de restringir estos impulsos, la especialista recomendó gestionarlos con alternativas más saludables:
• Frutos secos en lugar de frituras • Chocolate oscuro en lugar de productos azucarados • Botanas de vegetales deshidratados • Galletas integrales o de avena
“El objetivo no es prohibir, sino elegir mejor”, recalcó.
Suplementación y atención médica
En la mayoría de los casos, una alimentación equilibrada es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales. Sin embargo, en situaciones específicas como deficiencia de vitamina D o anemia por falta de hierro, puede ser necesario recurrir a suplementos bajo supervisión médica. Se recomienda evitar la automedicación y realizar evaluaciones clínicas cuando los síntomas sean intensos o persistentes.
Actividad física y estilo de vida
La actividad física es un aliado importante durante todo el ciclo menstrual. No solo contribuye al bienestar físico, sino también al equilibrio emocional. Sin embargo, el tipo de ejercicio puede ajustarse según la fase del ciclo y cómo se sienta cada persona. Por ejemplo, en algunos momentos puede ser más adecuado realizar ejercicios de fuerza, mientras que en otros se pueden preferir actividades aeróbicas.
Un enfoque integral
El abordaje del ciclo menstrual desde la alimentación requiere integrar evidencia científica, hábitos saludables y una comprensión individual de los síntomas. No existen reglas universales sobre qué alimentos evitar o consumir estrictamente, sino patrones generales que deben adaptarse a cada persona. En este sentido, la combinación de una dieta equilibrada, hidratación adecuada, actividad física regular y atención al bienestar emocional constituye la base para un manejo más saludable y consciente del ciclo menstrual.
El proyecto reúne diversas expresiones, como diseño, artes visuales, música y performance, para generar un espacio donde la identidad chilanga dialoga con nuevas formas de creación. Más allá de su carácter cultural, el festival impulsa el talento emergente, fortalece el sentido de pertenencia y promueve la reflexión en torno a la cultura mexicana.
Desde el ámbito académico, Johanna Itzhel Blanco Ruiz, responsable del Centro de Producción y Profesionalización de Eventos Culturales de la FAD, destacó que iniciativas como esta responden a la necesidad de complementar la formación técnica con experiencias reales. Según explicó, no se trata solo de dominar disciplinas como fotografía, ilustración o animación, sino de aprender a aplicarlas en contextos concretos.
En la práctica, el Chilango Fest se convierte en un laboratorio vivo. Los estudiantes participan en procesos de planeación, montaje, logística e interacción con el público, lo que les permite desarrollar habilidades sociales, fortalecer su confianza y construir una identidad profesional. Al salir del aula, enfrentan escenarios reales que transforman su perspectiva y enriquecen su formación.
El carácter lúdico y multidisciplinario del festival se refleja en actividades como talleres de fanzine, intervenciones de graffiti, elaboración de piñatas, tatuajes temporales y conciertos en vivo protagonizados por estudiantes y artistas independientes. Estas dinámicas favorecen tanto la expresión individual como el trabajo colectivo, e incentivan el intercambio de ideas.
Fernanda Fouilloux Rodríguez, organizadora del evento, subrayó el enfoque comunitario del festival, en el que participan estudiantes, egresados y académicos. Esta cercanía permite generar propuestas más empáticas y pertinentes, especialmente dirigidas a jóvenes que comparten un mismo contexto académico y social. Asimismo, destacó el interés por retribuir a la institución mediante la creación de espacios de aprendizaje y colaboración para nuevas generaciones.
La organización del evento implicó meses de trabajo y coordinación entre distintos actores. Este proceso colectivo, además de desafiante, resultó profundamente formativo para quienes participaron en él.
Desde la experiencia directa, Arantza Romero, egresada de la FAD y actual coordinadora de eventos, señaló que este tipo de iniciativas favorece un crecimiento integral al fortalecer tanto habilidades profesionales como personales. En la misma línea, Valeria Guerrero Aguilar, estudiante en el área de producción y logística, compartió que su participación le permitió desarrollar competencias en gestión administrativa y planificación, útiles tanto en el ámbito laboral como en la vida cotidiana.
Uno de los aprendizajes más significativos, explicó, fue enfrentar la brecha entre la teoría y la práctica. La ejecución de un proyecto real implicó adaptarse a imprevistos, tomar decisiones bajo presión y desarrollar resiliencia. Ante los obstáculos, la clave fue encontrar soluciones sobre la marcha y continuar.
Asumir responsabilidades también representó un reto importante para el equipo organizador. Fouilloux Rodríguez reconoció que coordinar el festival la llevó a salir de su zona de confort, fortalecer su confianza y asumir nuevos desafíos. En ese sentido, el mensaje hacia otros estudiantes es claro: confiar en sus capacidades y atreverse a participar, incluso frente a la incertidumbre.
El impacto del Chilango Fest trasciende el ámbito académico. De acuerdo con Blanco Ruiz, muchos de sus participantes continúan su desarrollo profesional en festivales, conciertos y eventos de gran escala, lo que posiciona al proyecto como un puente entre la formación universitaria y el mundo laboral.
A ello se suma el valor del intercambio intergeneracional. Leslie Fernanda Lezama Sánchez, académica de la FAD, destacó que la participación de egresados activos en el ámbito profesional fortalece las redes de colaboración y refuerza el sentido de pertenencia dentro de la comunidad universitaria.
De cara al futuro, el festival se perfila como una plataforma en crecimiento. Aunque se trata de su primera edición, sus organizadores confían en que evolucionará y se consolidará como un referente dentro de la comunidad artística y académica.
El concepto de “Chilango”, señalaron, no se limita a una sola línea temática. Por el contrario, abre la posibilidad de explorar distintas estéticas y manifestaciones culturales en futuras ediciones, reflejando la diversidad y riqueza del país.
Un laboratorio de identidad y futuro
El Chilango Fest demuestra que la formación universitaria puede ir más allá de lo teórico cuando se vincula con experiencias reales, colaborativas y creativas. A través de este espacio, la Facultad de Artes y Diseño no solo impulsa el talento emergente, sino que también construye un entorno donde los estudiantes desarrollan habilidades profesionales, fortalecen su identidad y establecen vínculos con su comunidad.
Más que un evento cultural, el festival se consolida como una plataforma de aprendizaje activo que conecta la tradición con la innovación y la academia con la práctica. En ese cruce, los participantes no solo adquieren herramientas para su futuro laboral, sino que también se reconocen como agentes capaces de transformar su entorno desde el arte y el diseño.
Un nuevo fenómeno celeste cruzará los cielos de abril. Se trata del cometa C/2025 R3 (PanSTARRS), un antiguo viajero proveniente de las regiones más remotas del sistema solar que promete convertirse en uno de los espectáculos astronómicos más llamativos del año.
El Dr. René Ortega Minakata, académico del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA) de la UNAM, explica que este cometa es de gran interés científico por sus características y origen. Se trata de un cometa de periodo largo, descubierto en septiembre de 2025 por el proyecto PanSTARRS, uno de los programas que monitorean continuamente el cielo en busca de objetos con movimiento o cambios de brillo, especialmente aquellos cercanos a la Tierra.
Su denominación sigue la convención astronómica: la letra C indica que es un cometa no periódico; 2025 corresponde al año de descubrimiento; la letra R señala que fue detectado en la primera mitad de septiembre, y el número 3 indica que fue el tercer cometa registrado en ese periodo.
Además, al tener una órbita parabólica, su trayectoria es abierta y no regresa periódicamente al sistema solar interior. Aunque permanece ligado gravitacionalmente al Sol, todo apunta a que proviene de la nube de Oort, una región extremadamente lejana que funciona como reservorio de cometas de periodo largo.
“Debido a esto, se estima que esta es la primera vez que el C/2025 R3 entra al sistema solar interior, y probablemente también será la última”, señaló Ortega Minakata. Tras su paso, podría regresar a la nube de Oort o incluso escapar por completo de la influencia solar.
¿Cómo y cuándo verlo?
En México sí será posible observar el cometa, aunque con ciertas limitaciones. En el hemisferio norte, su visibilidad será breve y se concentrará principalmente hasta el 20 de abril de 2026.
El momento clave ocurrirá el 19 de abril, cuando alcance su perihelio, es decir, el punto más cercano al Sol. Durante esta fase, los cometas suelen incrementar su actividad y brillo, aunque esto no garantiza que pueda verse a simple vista.
Las estimaciones indican que podría alcanzar una magnitud aparente de entre 3.5 y 4 en condiciones óptimas. Por ahora, no es visible sin ayuda, pero puede detectarse con binoculares, aunque con cierta dificultad.
Para observarlo, se recomienda mirar hacia el horizonte antes del amanecer, en dirección a la salida del Sol. Es importante contar con un cielo despejado, sin obstáculos y con la menor contaminación lumínica posible.
Si el cometa sobrevive a su acercamiento al Sol, ya que el calor extremo puede fragmentarlo o desintegrarlo, las condiciones de observación mejorarán en el hemisferio sur hacia finales de abril y principios de mayo, cuando se eleve más en el cielo vespertino y alcance su máximo brillo.
La importancia de estudiar estos cuerpos celestes
Más allá del espectáculo visual, los cometas como C/2025 R3 son clave para entender el origen del sistema solar.
Estos cuerpos conservan materiales prácticamente intactos desde hace miles de millones de años, lo que los convierte en auténticas cápsulas del tiempo. Su análisis permite reconstruir las condiciones de la nube de gas y polvo que dio origen al Sol y a los planetas.
Asimismo, su estudio ha aportado evidencia a teorías sobre el origen del agua y de compuestos orgánicos en la Tierra, ya que se cree que impactos de cometas pudieron haber contribuido a traer estos elementos esenciales para la vida.
Un fenómeno creciente gracias a la tecnología
La detección y estudio de cometas ha avanzado notablemente en las últimas décadas gracias a programas automatizados como PanSTARRS, ATLAS y Catalina, que escanean grandes regiones del cielo de forma constante.
A esto se suman misiones espaciales como SOHO y el Solar Dynamics Observatory (SDO), que han permitido observar cometas en condiciones extremas, especialmente aquellos que se aproximan mucho al Sol.
Un visitante fugaz que conecta ciencia y asombro
El paso del cometa C/2025 R3 no solo representa una oportunidad para observar un fenómeno poco común en el cielo mexicano, sino también un recordatorio del origen remoto y dinámico de nuestro sistema solar. Aunque su visibilidad será limitada y dependerá de múltiples factores, su presencia ofrece tanto a científicos como a observadores una ocasión única para mirar, aunque sea por unos días, a uno de los viajeros más antiguos del cosmos.
Publicado en: Ciencia UNAM
Autores: Edgar Alejandro Esquivel Fajardo/Héctor Emmanuel Cortés Ferré/Tere Arredondo Ochoa*
Fecha de publicación: 10-04-2026
abril 17, 2026
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¡Todos los carbohidratos son malos y deberíamos evitarlos! Es la frase que seguramente hemos escuchado en más de una ocasión. Hallazgos científicos recientes cuestionan esta advertencia.
Todos los alimentos de origen vegetal como frutas, vegetales, leguminosas, granos y semillas son una fuente importante de carbohidratos. Eso no suena como algo que deberíamos evitar. A pesar de ser un carbohidrato, los profesionales de la salud nos dicen que la fibra es buenísima para nosotros. No es raro encontrarnos etiquetas con el eslogan “rico en fibra” en distintos productos del supermercado.
¡Apuesto a que no imaginabas que la fibra también es un carbohidrato! A pesar de esta característica, nuestras enzimas digestivas no pueden romperla, por lo que recibe el nombre de carbohidrato no digerible.
La digestibilidad de un carbohidrato depende de varios factores, como su composición química, su estructura y el tipo de enlaces entre los monosacáridos (las unidades básicas que forman a los carbohidratos).
En general, los carbohidratos no digeribles presentan enlaces específicos que nuestras enzimas digestivas no pueden romper. Las enzimas solo pueden actuar sobre sitios específicos, por lo tanto, al no contar con sitios a los cuales unirse no podrán realizar sus funciones.
Un buen ejemplo es la celulosa, uno de los principales componentes de la fibra dietética. Aunque está formada por unidades de glucosa, estas están unidas por enlaces tipo “beta”, que nuestro sistema digestivo no puede degradar. De forma similar, no contamos con las enzimas necesarias para descomponer ciertos oligosacáridos como la rafinosa y la estaquiosa, presentes en muchos cereales, vegetales y leguminosas, por lo que estos tampoco se digieren durante el proceso digestivo.
Recordemos que las enzimas son unas maquinitas biológicas que ayudan a nuestro metabolismo al realizar tareas muy específicas, como hidrolizar (romper) las proteínas en aminoácidos (la unidad mínima con la que se forman las proteínas) para que nuestros cuerpos puedan aprovecharlas. Además, reparan tejidos dañados, y descomponen a los carbohidratos en azúcares simples, que luego nuestro cuerpo utiliza como combustible.
Es bien sabido que las dietas ricas en carbohidratos no digeribles generan una sensación de saciedad, además de que suelen poseer un menor contenido de grasas.
De manera que al incorporarlos a nuestra dieta nos sentiremos satisfechos con una menor cantidad de alimento, lo que se traduce en una alimentación con un menor aporte calórico, lo cual resulta excelente si queremos lucir nuestra mejor versión en traje de baño para el verano.
Al no descomponerse en elementos más simples durante su viaje por nuestro cuerpo, estos carbohidratos pueden arrastrar partículas de grasa, así como otros elementos facilitando su expulsión. En pocas palabras, las dietas ricas en fibra tienen un bajo aporte calórico, estimulan la motilidad intestinal y ayudan con los problemas de constipación.
Como “agradecimiento”, el microbiota colónico producirá, además de otros compuestos, ácidos grasos de cadena corta. Los ácidos grasos de cadena corta además de proveer de energía al organismo y estimular el crecimiento del microbiota, tienen distintas funciones, como el participar en el metabolismo de grasas y colesterol, así como ayudar a mantener un pH adecuado, importante en la prevención de cáncer de colon.
El papel de los carbohidratos digeribles
A diferencia de la fibra, los azúcares simples y el almidón forman parte de los carbohidratos digeribles. ¡Esto no es malo! Recordemos que los carbohidratos digeribles constituyen la fuente más importante de energía en la dieta.
De hecho, en conjunto con las grasas, aportan hasta un 80% de los requerimientos energéticos diarios. El problema con estos carbohidratos está en la cantidad presente en un alimento, así como la velocidad con la que son absorbidos durante el proceso digestivo.
Debido a su rápida digestión, un elevado consumo resultará en un incremento de los niveles de glucosa e insulina en sangre, relacionado con la obesidad y diabetes.
Uno de los ejemplos más importantes es el almidón presente en granos, semillas y tubérculos, siendo la reserva de energía de las plantas, así como la principal fuente de carbohidratos en la dieta humana. Debido a que este carbohidrato está constituido por moléculas formadas a partir de glucosa (un azúcar simple), durante el proceso digestivo una porción del almidón es degradado en azúcares simples para proporcionar energía al cuerpo.
En otras palabras, los humanos utilizamos el almidón como nuestro principal combustible y aunque no lo creas, nuestra supervivencia está altamente ligada a su consumo. Se encuentra en el pan, las tortillas, las pastas o las papas. Además, en cantidades adecuadas, su consumo no representa un problema.
Mitos y realidades sobre el exceso de carbohidratos
Una de las grandes problemáticas a la que nos enfrentamos actualmente es la alta tasa de obesidad y enfermedades subyacentes como la diabetes, complicaciones cardiovasculares e hipertensión. Un estilo de vida con poca actividad física, acompañada de una dieta con una aportación calórica que supera los requerimientos diarios, son los principales factores a los que se le atribuye el desarrollo de padecimientos metabólicos.
Esta condición afecta tanto a niños como a adultos y a pesar de ser un multifactorial está estrechamente relacionada con el consumo de grasas y carbohidratos.
Muchos de los productos disponibles a nivel comercial contienen altas concentraciones de azúcares simples y lamentablemente ¡suelen ser los productos que más disfrutamos! Como dulces, helados y pastelitos, entre muchos otros. La presencia de estos azúcares produce una sensación placentera al consumirlos, lo que los vuelve altamente adictivos.
Adicionalmente, la digestibilidad del almidón se ve afectada por procesos industriales como la molienda y cernido, como ocurre durante la producción de harinas. Es por eso que seguramente hemos escuchado que deberíamos evitar las harinas refinadas, ya que este proceso elimina los carbohidratos no digeribles, es decir, la fibra dietética, facilitando el acceso a las enzimas, las cuales rompen fácilmente el almidón y, por consiguiente, el valor calórico de las harinas se eleva, así como un incremento en los niveles de glucosa e insulina en sangre, posterior a su ingesta.
Un aliado en la alimentación: el almidón resistente
Afortunadamente, no todo el almidón es degradado en unidades de glucosa durante la digestión. El almidón puede ser clasificado con respecto a su comportamiento en el tracto digestivo como almidón de rápida digestión, cuando es procesado por las enzimas y absorbido al torrente sanguíneo en los primeros 20 minutos de digestión. Cuando alimentos ricos en esta fracción del polisacárido se consumen de manera esporádica y con moderación, no hay de qué preocuparse, sin embargo, en grandes cantidades provoca picos de glucosa e insulina en sangre.
Los pastelitos, donas y alimentos comerciales super procesados suelen tenerlo, por lo que hay que ser cuidadosos al momento de consumirlos. Por otro lado, alimentos como los granos y semillas enteras, suelen poseer cantidades importantes de almidón de lenta digestión, el cual se digiere pausadamente, liberando energía de manera moderada, permitiendo un nivel de glucosa estable en sangre, además de prevenir la resistencia a la insulina.
Por último, existe una porción del almidón que no es susceptible a la actividad enzimática y alcanza el colon, donde puede ser fermentado completa o parcialmente en ácidos grasos de cadena corta —conocido como almidón resistente—. Se comporta igual que la fibra y posee los mismos beneficios.
Que el almidón pueda comportarse como fibra es una ventaja tecnológica para el desarrollo de alimentos con base en este elemento. Por lo tanto, se está realizando un gran esfuerzo por parte de los científicos en el área de alimentos para elucidar los mecanismos de formación de almidones resistentes, y poder tener alimentos con todo lo que nos gusta, pero sin tanto aporte energético o con beneficios para la salud.
Aunado a los mecanismos existentes de formación del almidón resistente, también se están empleando tecnologías novedosas que ayudan no sólo a la modificación de almidones, sino también a mejorar los procesos industriales para que sean más amigables con el ambiente.
Al combinar ambos parámetros, en el estudio “Effect of maize processing on amylose-lipid complex in pozole, a traditional Mexican dish”, un trabajo realizado en conjunto por investigadores de la Universidad Autónoma de Querétaro, el CICATA-IPN, el CFATA-UNAM, el CIMMYT y el INIFAP, los autores encontraron que, durante la preparación del pozole se forma almidón resistente del tipo 5 debido a la interacción entre grasas y almidones. ¡A que no te esperabas que el pozole fuera una fuente de almidón resistente!
Por otro lado, se ha encontrado que, debido a la acción de enzimas durante la germinación, la concentración de almidón de lenta digestión puede aumentar en granos de maíz en función del tiempo y que con tecnologías emergentes como el calentamiento óhmico y la extrusión se forman distintos tipos de almidón resistente. Dependiendo de la tecnología utilizada, así como los parámetros con los que se trabaje, se obtendrán almidones con distintas propiedades.
El calentamiento óhmico consiste en aplicar una corriente eléctrica al alimento, lo que permite un calentamiento rápido y uniforme. Esta tecnología es ampliamente empleada en la industria para la pasteurización de bebidas. La alta tasa de calentamiento, en conjunto con los efectos que la corriente eléctrica tiene sobre los microorganismos, permite pasteurizar sin comprometer las propiedades de las materias primas.
Por otro lado, el proceso de extrusión permite aplicar calentamiento y estrés mecánico al mismo tiempo. Principalmente, los extrusores están constituidos por un motor que gira un tornillo sin fin, a través de un cilindro metálico que suele poseer diversas zonas de calentamiento. La extrusión nos permite trabajar con bajas humedades combinando trabajo mecánico y temperatura.
Y aunque pudiera parecer que esta tecnología se encuentra bastante alejada de lo cotidiano, en realidad varios de los productos que consumimos están elaborados por medio de este proceso, como los churritos de botana, las pastas o incluso algunos caramelos y gomitas.
¿Qué hacer?
La legislación mexicana referente a los carbohidratos en los alimentos nos lleva a la Norma Oficial Mexicana 051. Gracias a este marco legal, desde el 2009 podemos identificar alimentos con exceso de calorías, grasas saturadas, grasas trans, azúcar y sodio.
La norma establece que todos los alimentos deben incorporar un etiquetado frontal en los alimentos y bebidas con cinco sellos en forma de octágono, que adviertan a los consumidores sobre la presencia de ingredientes que representan un riesgo para la salud cuando se consumen en exceso ¡sólo tienes qué aprender a identificarlos!
Ahora que sabes esto ¿aún consideras que los carbohidratos son lo peor del mundo? ¡Por supuesto que no! Existen carbohidratos no digeribles que tienen múltiples beneficios para la salud. Y claro, debemos tener cuidado con aquellos alimentos ricos en azúcares simples, que, aunque son deliciosos, en exceso pueden representar un riesgo a la salud.
También hay que cuidarnos de alimentos con almidones de rápida digestión. Pero no te preocupes, no es necesario que seamos expertos en ciencias de los alimentos, recuerda que gracias a las políticas de etiquetado podemos identificar estos alimentos con las leyendas Exceso de calorías y Exceso de azúcares. ¡Cuidar nuestra salud no tiene que ser una tortura!
Gol Para: el podcast del CEPE UNAM que une fútbol, español y cultura
Redacción
Con información del Centro de Enseñanza para Extranjeros UNAM
abril 16, 2026
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En México, el fútbol rara vez termina con el silbatazo final. Continúa en la sobremesa, en la escuela, en la calle, en los parques y en el idioma cotidiano. De esa relación profunda entre balón, palabras y comunidad nace Gol Para, el nuevo podcast del Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) de la UNAM.
Se trata de una producción creada en el contexto de la Copa Mundial de Fútbol 2026, que tendrá como sedes a México, Estados Unidos y Canadá. Ante ese acontecimiento global, el CEPE preparó diversas actividades académicas y culturales, entre ellas este espacio sonoro que propone mirar el fútbol más allá de la cancha.
Conducido por los profesores Daniela Grave, Julio Flores y Sergio Cruz, el podcast explora la importancia del fútbol en México, la manera en que se vive dentro y fuera del estadio y su presencia constante en la conversación diaria. Pero también incorpora una dimensión distintiva: cada episodio analiza palabras, expresiones y formas del español vinculadas con el universo futbolero.
El nombre del programa resume esa intención. “Gol Para” juega con dos sentidos: por un lado, evoca el acto de anotar; por otro, sugiere propósito. Cada capítulo busca ser un gol para aprender, comprender y disfrutar.
Escanea el código QR para acceder al podcast
En el episodio inaugural, los conductores recuperan una de las tradiciones más entrañables del deporte popular: la cascarita, ese partido improvisado que transforma cualquier espacio en cancha. Una portería hecha con mochilas, piedras o botellas basta para activar una escena conocida por generaciones enteras.
Lejos de quedarse en la nostalgia, la conversación convierte esa práctica en una ventana cultural. Términos como reta, portero ambulante, golazo o cascarita revelan formas de convivencia, creatividad colectiva y modos muy mexicanos de apropiarse del espacio público.
El podcast también amplía la mirada hacia otros países. Estudiantes internacionales del CEPE comparten cómo se juegan y nombran los deportes callejeros en sus lugares de origen, desde el baloncesto en Estados Unidos hasta variantes recreativas del béisbol en Japón. Así, el fútbol se vuelve punto de encuentro entre culturas.
Uno de los mayores aciertos de Gol Para es convertir el entusiasmo deportivo en herramienta pedagógica. A partir de frases comunes dentro del juego, el programa explica usos del español en contextos reales. Órdenes, instrucciones, consejos y expresiones espontáneas aparecen como ejemplos vivos para quienes estudian la lengua.
En momentos en que los formatos sonoros ganan terreno por su cercanía y capacidad de acompañar la vida cotidiana, el CEPE apuesta por un podcast que informa, enseña y entretiene. La cancha, como dicen sus creadores, está lista.
Con México a las puertas de un nuevo Mundial, Gol Para recuerda que también se puede conocer un país escuchando cómo juega y cómo habla.
¿Sin planes? La UNAM también vive los fines de semana: música, cine, teatro, danza y exposiciones este 18 y 19 de abril
Redacción
abril 16, 2026
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Cuando llega el fin de semana, la vida universitaria no se detiene. La UNAM mantiene una amplia oferta cultural, artística, científica y de entretenimiento abierta para toda la comunidad y el público en general.
Este 18 y 19 de abril, los recintos universitarios tendrán actividades para todos los gustos: conciertos, cine internacional, teatro, danza contemporánea y exposiciones. Se trata solo de una muestra de la enorme programación que la Universidad ofrece también sábados y domingos.
Música contemporánea en el MUAC
El Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) será sede de la presentación de Sexteto Místico, como parte del Programa Universitario de Música Actual.
Estas actividades representan solo una parte de la intensa vida cultural que la UNAM mantiene cada fin de semana. Museos, salas de concierto, teatros, cines y espacios abiertos convierten a la Universidad en uno de los centros culturales más importantes del país.
1) Hasta hace unos meses, gracias a una lucha constante por mi salud mental, me mantuve a una distancia prudente del YouTube. Claro que he vagado por tiendas chinas, escuchado música en plataformas (lo ignoraba entonces) impresentables y comprado mil cosas que no necesito, pero hasta hace poco me abstuve de ver cortos y tener redes sociales. Procuro leer las noticias en el periódico y comparar la información. Mi solitaria pica en el Flandes virtual es una cuenta de Instagram que me abrió una amiga para presentar un libro y a la que no he subido nada.
Pero no puedo alardear. He contribuido, como millones de personas, a la fortuna de Jeff Bezos, pues adquiero libros en Amazon desde que eran la única mercancía. Es increíble pensar que Amazon fue solamente una librería, pero que a su dueño le esperaba la distinción, poco honorable, de ser uno de los hombres más ricos del mundo.
Además, padezco la adicción al Kindle, aunque sospecho que las lecturas en el dispositivo no se me quedan en la memoria como aquéllas hechas en papel, pero ésa es harina de otro costal.
Cuento esto porque, al modesto Amazon de los noventa, solía pedir libros de detectives protagonizados por gatos. Hubo una serie, tranquilizadora por lo ingenua, que llegó a reunir veintinueve títulos, escrita por una viejecita de pelo blanco llamada Lilian Jackson Braun. No creo que haya sido la señora Braun la autora de toda la saga, pues el ritmo de publicación era de un libro al año. Los detectives, Koko y Yum Yum, eran dos siameses que resolvían los casos dándole pistas laberínticas al dueño, un periodista cándido y bastante lelo llamado Jim Qwilleran. El lugar donde ocurría esto se encontraba al norte, lejos de todo, habitado únicamente por blancos de la tercera edad. Nunca, que yo recuerde, se mencionó a un personaje de otra raza, creencia y, menos, orientación sexual, aunque la actividad sexual era tan escasa como la credibilidad de toda esa ficción.
¿Por qué, además de los poderes somníferos de las novelas, era capaz de comprarlas y esperar ansiosamente su llegada? Supongo que por el indudable fervor que la autora sentía por los gatos, la única emoción auténtica que lograba transmitir.
No se me escapa que la internet es tierra fértil para que la imagen del gato, ése ser contradictorio y fabuloso, tenga muchísimo éxito. El gato es fotogénico como casi ningún otro animal. Como todo el mundo, he visto mil memes, gifs, etiquetas, pero hasta hace poco me mantuve en mi solitaria postura: no me asomaría al YouTube para ver gatos más que en teléfonos ajenos, hasta el día fatal en que entré a la plataforma para ver a Stephen Colbert y me topé con un corto de un diminuto gato negro corriendo por el piso de una cocina con el lomo arqueado y cara de loco. Amor a primera vista. Adicción a la primera probadita.
Se acabó mi desdeñosa distancia. Como media humanidad, me la paso mirando gatos haciendo gaterías, sobre todo cachorros que se suben a las cortinas, se trepan por el pantalón del dueño, se asoman debajo de un suéter o brotan hechos un polvorón de entre las ruinas de una maceta. He comprobado que no soy la única que, al pasar junto a sus gatos, los alza en brazos, los olfatea y los vuelve a dejar donde estaban o que, literalmente, les besa las patas. Como tantos, les permito cualquier insolencia, como sentarse en el teclado de la computadora, convencida de que tengo la suerte infinita de que me hagan caso, aunque sea yo quien pague las croquetas y limpie el arenero.
2) Se supone que debemos dividir nuestras vidas en etapas compuestas por un número de años determinado por nuestras capacidades y madurez física. La infancia está partida en dos segmentos: de cero a seis años, la primera infancia, y de siete a doce la infancia a secas. Luego viene la adolescencia, de los trece a los dieciocho y, en el caso de los Estados Unidos, hasta que el cuerpo aguante. Más tarde, la deliciosa —cada quien habla de la feria como le va en ella, etcétera— adultez. Ésta dura de los diecinueve hasta los sesenta. Después, la vejez, donde estoy incómodamente situada. Este sistema es razonable, pero hay personas que dividen su vida de otras formas. Conozco a un desdichado que dividía la suya en sexenios. Así, su adolescencia se desplegó durante los sexenios de Echeverría y López Portillo; su primer matrimonio, durante el gobierno de Salinas, etcétera. Debo confesar que ese individuo y yo nos alejamos para siempre desde hace un sexenio.
Yo mido la vida por el glorioso paso de mis gatos por ella. De niña tuve a Héctor y a Mermelada. De adolescente, al gentil Pitufo (yo no le puse el nombre), a quien amé con pasión y recuerdo con una nostalgia horrorosa. Luego, ya en mis veintes, tuve a Merlín. Entre Merlín y yo hubo un amor arrebatado del que quedó constancia en unas postales que le envié desde Pátzcuaro. En las postales le pedía a mi pareja de entonces que, por favor, se las leyera. Querido Merlín: miau, mau, mi, y así varios renglones. Como firma: “La señora que te sirve las croquetas”. Las postales llegaron a la casa varios días después que yo y tuve el gusto de leérselas de viva voz. Merlín, naturalmente, me ignoró y tuve que atraerlo a la lectura con una lata de sardinas. No me importó. Quedé feliz de haber dejado en negro sobre blanco, y con imágenes de la Plaza de Tata Vasco y la Casa de los Once Patios, un testimonio de mi veneración.
En un departamento de la colonia Nápoles donde viví muchos años, mi marido y yo le dimos la bienvenida a Timoteo, hijo de la arisca Pancha, la gata más desconfiada de la ciudad. Timoteo fue, espero, un gato felicísimo, amo y señor de dos seres humanos que se desvivieron por él, se dejaron arañar, permitieron que arruinara los sofás y le arrojaron pelotitas durante horas. En resumen, un Felis catus feliz. Era un gatito de la calle que, por azares del destino, tenía una facha aristocrática —su padre era un ruso azul con más ínfulas que el príncipe Volkonsky— y carácter de diva. Mi marido y yo nos dedicamos a estudiarlo, acariciarlo y hacer lo que al gato se le daba la gana. Tenía un juguete al que atacaba con saña: un gato de lana relleno de estopa, de ésos que hacen en Chiapas. Mi marido lo bautizó como “el Enemigo”.
Pobre de “el Enemigo”. Atado al extremo de un mecate para colgar la ropa, mecido ante el Timo con el único objetivo de que él se divirtiera, fue lacerado, arañado y masticado hasta que se le salió el relleno y quedó convertido en un harapo. Me fui volada al mercado y compré una culebra de plástico que, pensé, le iba a fascinar. Cuando se la lancé, me miró con reproche antes de esconderse debajo de un sofá del que salió solamente a cenar. El desdén con el que me trató el resto de la semana, aun después de que le di tijeretazos a la culebra delante de él, me obligó a buscar otro Enemigo. Tuvo como seis o siete.
Ahora vivo con dos gatos. Es la primera vez en mi vida que tengo dos y ahora comprendo perfectamente a quienes tienen cinco, seis o siete. Estoy hecha una cat lady, como dicen en inglés, con todas las de la ley. Esto, supongo, quiere decir que los gatos son los dueños de todo lo que hay en la casa, incluyéndome a mí, por supuesto.
3) El adorador de gatos más célebre del mundo es Mahoma. Tenía una gata que se llamaba Muezza, a la que quería muchísimo. Un día, la gata se quedó dormida en una esquinita de su túnica. Mahoma, a quien la idea de despertarla le provocaba una fea sensación —que los amantes de los gatos conocemos perfectamente—, prefirió cortar la túnica a despertarla. Esta anécdota no figura en los Hechos del Profeta, pero está muy extendida y goza de mucho prestigio. Cualquier musulmán la conoce. Según el islam, los gatos pueden, incluso, beber del agua destinada a las abluciones sin contaminarla. En Estambul, por ejemplo, son dueños de los techos, las cajas de fruta vacías en el mercado, la sombra de los edificios y los patios de las mezquitas. La pena por matar un gato era “construir siete mezquitas”. Me parece razonable.
4) La primera puertita para gatos de la que se tiene noticia fue añadida a la entrada de la Biblioteca Chetham, un edificio de finales de la Edad Media, con el fin de que estos animales entraran y salieran a su antojo y pudieran mantener los libreros sin ratones. Más tarde, en Exeter, un obispo mandó hacer un agujero circular en otra puerta de biblioteca. Este agujero daba a un reloj de cuerda, cuyo mecanismo era engrasado con manteca de cerdo, lo cual atraía a los ratones. A los dueños de los gatos que mantenían a raya a las ratas y los ratones se les daba un pequeño sueldo anual.1
5) Termino mi enumeración con una mención al poema dedicado a Pangur Bán, escrito por un monje irlandés en el siglo IX. No se conoce el nombre del autor, aunque hay algunos candidatos, como Sedulio Escoto. El poema fue escrito en la abadía de Reichenau, hoy Alemania, y es una alabanza de la vida de un estudioso y su gato. El monje se regocija porque Pangur Bán, su gato blanco, y él tienen ocupaciones semejantes. Uno atrapa ideas y palabras, el otro, ratones, y así, lejos de la envidia y el ruido del mundo, los dos se afanan en hacer bien lo que les toca y son felices.
Supongo que yo podría hacer lo mismo, aunque en esta casa no hay ratones. Lo único que se interpone entre la serena alegría del monje y yo es la internet, esa sinécdoque del mundo. Y como el mundo, una de las cosas más bellas que alberga, son los gatos.
¿Por qué a veces el virus superado en la infancia se reactiva y produce una enfermedad distinta?
El herpes zóster es un virus con material genético de ADN, rodeado por una cápside proteica y una envoltura lipídica que le permite ingresar a las células humanas. Es altamente contagioso durante la fase de varicela y se transmite principalmente por vía respiratoria o por contacto directo con las lesiones cutáneas.
La varicela es una de las enfermedades más comunes durante la infancia. Sin embargo, haberla superado durante los primeros años de vida no significa que el virus causante haya desaparecido del organismo. El virus de la varicela-zóster puede quedar “dormido” —en estado latente— en ciertas estructuras del sistema nervioso conocidas como ganglios nerviosos, que se localizan a lo largo de la médula espinal y en la base del cerebro.
Estos ganglios son pequeños “nodos” del sistema nervioso formados por neuronas, cuya función principal es recibir y transmitir información sensorial proveniente del cuerpo —como el tacto, la temperatura y el dolor—, además de actuar como estaciones intermedias entre la periferia (piel, músculos y órganos) y el sistema nervioso central, integrado por la médula espinal y el cerebro.
Debido a que las neuronas son células muy longevas y con escasa capacidad de renovación, se convierten en un refugio ideal para el virus. Mientras el sistema inmunológico se mantiene fuerte, puede vigilarlo y evitar su activación durante años o incluso décadas, refiere José Luis Alfredo Mora Guevara, secretario académico de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (FES) UNAM.
Reactivación del virus
En ocasiones, el virus de la varicela-zóster puede reactivarse de manera repentina y dar lugar a otra enfermedad distinta y generalmente más molesta, que suele aparecer en la edad adulta: el herpes zóster.
Desde hace más de un siglo, los médicos notaron que las lesiones del herpes zóster no aparecen al azar en la piel, sino que siguen trayectos muy precisos y casi siempre afectan un solo lado del cuerpo. Estas zonas corresponden a dermatomas, es decir, regiones de la piel conectadas con un nervio sensorial específico. Este patrón llevó a sospechar que el origen del problema no estaba en la piel, sino en el sistema nervioso.
Con el tiempo, estudios anatómicos y, más recientemente, técnicas de biología molecular confirmaron esta hipótesis. Los investigadores encontraron material genético del virus de la varicela-zóster dentro de las neuronas de los ganglios nerviosos, tanto en personas con herpes zóster activo como en individuos que habían tenido varicela años atrás y no presentaban síntomas. Esto demostró que tras la infección inicial el virus no desaparece del organismo, sino que permanece en estado latente dentro de estas estructuras.
Cuando las defensas del organismo se debilitan, el virus puede reactivarse en un ganglio nervioso, desplazarse a lo largo de un nervio y provocar inflamación y daño neuronal. Este proceso altera la transmisión normal de las señales hacia el cerebro y amplifica la percepción del dolor, de modo que estímulos leves —o incluso la ausencia de estímulo— pueden percibirse como ardor, punzadas o descargas eléctricas.
Lo anterior explica por qué las lesiones y el dolor del herpes zóster son intensos, localizados y casi siempre aparecen en un solo lado del cuerpo. Aunque aún se desconoce la razón exacta por la que el virus se reactiva en algunas personas y en otras no, se estima que en México ocurren alrededor de 220 000 casos nuevos de herpes zóster cada año, principalmente entre personas mayores de 50 años, señala el especialista.
La mayoría de los casos se asocia con un debilitamiento del sistema inmunológico, que reduce la capacidad del organismo para protegerse frente a infecciones. La disminución de las defensas puede deberse a la presencia de enfermedades como cáncer o VIH, a ciertos tratamientos inmunodepresores, al proceso natural de envejecimiento o a situaciones de estrés físico y emocional que afectan el funcionamiento del sistema inmune.
El herpes zóster solo puede desarrollarse en personas que hayan tenido varicela, ya que no se trata de una nueva infección, sino de la reactivación del mismo virus que permanecía “dormido” en su sistema nervioso desde años —e incluso décadas— atrás, precisa el doctor Mora.
Erupción dolorosa
El zóster empieza normalmente con un dolor “quemante”, picazón u hormigueo en un área limitada del cuerpo, con mayor frecuencia en el torso, aunque también puede aparecer en la cara o incluso comprometer el ojo. Esta fase inicial, conocida como fase prodrómica, puede durar varios días y a menudo se confunde con otros padecimientos, ya que el dolor aparece antes de que se manifiesten las lesiones visibles en la piel.
Poco después, en la zona afectada surge una erupción rojiza sobre la cual aparecen pequeñas ampollas llenas de líquido. Estas lesiones siguen el trayecto del nervio afectado y casi siempre respetan la línea media del cuerpo, por lo que se presentan únicamente en un lado. Con el paso de los días, las ampollas se rompen, forman costras y finalmente cicatrizan en un periodo de dos a cuatro semanas.
Cuando la erupción aparece en un ojo o en la punta de la nariz, se trata de una forma grave de herpes zóster y es muy importante acudir al médico de inmediato. En estos casos, el virus puede afectar un nervio que lleva la sensibilidad del rostro al cerebro y que también está conectado con el ojo. Por esta vía, la infección puede alcanzar directamente el globo ocular y provocar complicaciones serias:
Inflamación de la córnea (queratitis), que puede dejar cicatrices permanentes y afectar la visión.
Uveítis o glaucoma, es decir, inflamación de las estructuras internas del ojo o aumento de la presión intraocular.
Pérdida de la visión, que en casos graves o sin tratamiento oportuno puede ser parcial o incluso irreversible.
Por ello, la atención médica temprana es fundamental para reducir el riesgo de estas complicaciones y preservar la salud visual.
Durante esta etapa, el dolor puede ser intenso y persistente. En algunas personas se describe como una sensación de ardor profundo, mientras que en otras se manifiesta como punzadas agudas o descargas eléctricas intermitentes. Incluso estímulos leves, como el roce de la ropa o el contacto con la piel, pueden resultar extremadamente molestos.
En la mayoría de los casos, el dolor desaparece conforme sana la piel. Sin embargo, en una proporción significativa de pacientes —sobre todo en adultos mayores— el daño al nervio persiste y se desarrolla la neuralgia posherpética, un dolor crónico que puede durar meses o incluso años. En casos graves, la afectación de los nervios faciales puede ocasionar parálisis facial, asegura el especialista.
Prevención y tratamiento
Cuando el herpes zóster se detecta de manera temprana, el tratamiento con medicamentos antivirales puede reducir la duración del brote, la intensidad del dolor y el riesgo de complicaciones, como la neuralgia posherpética. Por ello, acudir al médico ante los primeros síntomas es fundamental.
La medida más eficaz de prevención es la vacunación —enfatiza el doctor Mora Guevara—, especialmente en personas mayores de 50 años y en quienes presentan factores que debilitan el sistema inmunológico, por ejemplo, personas con cáncer, VIH o enfermedades autoinmunes; pacientes que reciben tratamientos inmunosupresores; individuos con enfermedades crónicas, como diabetes mal controlada; así como quienes atraviesan periodos prolongados de estrés físico o emocional.
En todos los casos, el factor común es una disminución en la capacidad del sistema inmunológico para mantener al virus en estado latente.
Las vacunas disponibles han demostrado una alta eficacia tanto para prevenir la enfermedad como para disminuir la probabilidad de desarrollar dolor crónico, asegura el doctor Mora.
Zostavax
Es la vacuna más antigua. Contiene virus vivos atenuados y su efecto protector disminuye con el tiempo, por lo que hoy se utiliza cada vez menos.
Shingrix
Es del tipo recombinante y actualmente la más recomendada. Tiene una eficacia cercana al 90 % para prevenir el herpes zóster y la neuralgia posherpética. Se aplica en dos dosis, incluso en personas que ya tuvieron la enfermedad o que previamente recibieron Zostavax.
Diagnóstico
Suele ser clínico, es decir, se basa principalmente en la evaluación médica de los síntomas y en la apariencia característica de las lesiones.
El cuadro típico comienza con dolor, ardor, hormigueo o sensibilidad aumentada en una zona específica del cuerpo. Días después aparece una erupción formada por pequeñas vesículas agrupadas sobre una base enrojecida, que siguen el trayecto de un dermatoma y casi siempre afectan un solo lado del cuerpo. Esta distribución unilateral y bien delimitada es una de las claves diagnósticas más importantes.
En la mayoría de los casos no se requieren estudios de laboratorio. Sin embargo, cuando la presentación es atípica —por ejemplo, en personas inmunocomprometidas o cuando no hay lesiones visibles— pueden utilizarse pruebas como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar material genético del virus en muestras de líquido de las vesículas, sangre o líquido cefalorraquídeo.
El diagnóstico temprano es fundamental, ya que el tratamiento antiviral es más efectivo cuando se inicia dentro de las primeras 72 horas tras la aparición de las lesiones.
Reconocimiento póstumo de la UNAM a Eugenio Sisto Velasco
Redacción
abril 15, 2026
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En representación de su familia, Zuria Vega Sisto recibió el reconocimiento póstumo que la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM otorgó a Eugenio Sisto Velasco, cuya trayectoria quedó ligada durante años a la vida académica de esta Facultad y quien también fue director del Museo Franz Mayer.
A continuación, compartimos unas palabras de su nieta en memoria de su abuelo.
Eugenio, mi abuelo —“el yayo”—:
Hoy estoy aquí en nombre de mi mamá, Leonora; de mis tíos, Eugenio y Julia; y de toda la familia
Sisto, para recibir este reconocimiento en honor a él.
Eugenio Sisto Velasco fue un hombre que sobresalió en cada ámbito en el que se desempeñó.
Como contador de excelencia, destacó por su trayectoria y por su inquebrantable compromiso con
la honestidad dentro de su querida Facultad de Contaduría y Administración, a la que siempre
consideró su casa y su mayor orgullo.
Pero su espíritu fue más allá de su profesión. En el arte encontró otra forma de expresión: fue
pintor y una pieza clave como director y fundador del Museo Franz Mayer. De manera casi poética,
durante la exposición Ángeles y Arcángeles, emprendió su último vuelo, dejando un legado de
belleza y de profunda calidez humana.
En lo personal, fue un hombre entrañable: esposo devoto de mi abuela Julita, padre amoroso y
abuelo cómplice, que siempre encontraba tiempo para cantar y bailar con sus nietos, y para
compartir una partida de ajedrez con los amigos.
Hoy, la Facultad rinde homenaje no solo a un profesionista íntegro, sino a un ser humano
generoso. Porque Eugenio permanece en su obra, en su familia y en la memoria de todos quienes
Nanobiosensores: la nueva herramienta para detectar infecciones a tiempo
Pepe Herrera
abril 15, 2026
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Las enfermedades infecciosas representan un desafío constante para la salud pública, ya que son provocadas por agentes como bacterias, virus, hongos o parásitos. Estos pueden ingresar al cuerpo humano, multiplicarse y alterar los procesos normales del organismo, lo que se manifiesta en síntomas como fiebre, dolor o inflamación. Además, algunos de estos agentes pueden transmitirse a través de vectores, como los mosquitos, que propagan virus como el dengue o el zika.
En un contexto donde estas enfermedades continúan siendo una de las principales causas de afección a nivel mundial, contar con métodos de diagnóstico más rápidos, precisos y accesibles resulta fundamental. Tradicionalmente, la identificación de los agentes infecciosos ocurre cuando el paciente ya presenta síntomas, lo que puede retrasar el tratamiento y favorecer la propagación de la enfermedad.
Frente a este panorama, los nanobiosensores surgen como una alternativa prometedora. Estos dispositivos permiten detectar la presencia de patógenos en etapas tempranas, incluso antes de que se manifiesten signos clínicos evidentes, lo que abre la posibilidad de intervenir de manera más oportuna.
En términos generales, los nanobiosensores combinan elementos biológicos capaces de reconocer de manera específica a un agente infeccioso con nanomateriales que transforman esa interacción en señales medibles, como cambios de color, emisión de luz o respuestas eléctricas. Gracias a su alta sensibilidad y selectividad, tienen el potencial de transformar el diagnóstico clínico mediante pruebas rápidas, portátiles y de bajo costo.
Asimismo, el desarrollo de estos sistemas implica la integración de diversas disciplinas, como la biología, la química, la física y la ciencia de materiales, lo que los convierte en un campo de investigación multidisciplinario en constante crecimiento. Aunque aún existen retos relacionados con su diseño, estabilidad y costo, los avances recientes sugieren que podrían desempeñar un papel clave en el control de enfermedades infecciosas.
¿Qué son los nanobiosensores?
Para comprender mejor su alcance, es importante definir qué son los nanobiosensores. De acuerdo con Shirlley Elizabeth Martínez Tolibia, del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, estos dispositivos incorporan una molécula biológica conocida como biorreceptor, capaz de reconocer de manera selectiva un agente infeccioso específico.
Esta capacidad permite identificar enfermedades en etapas tempranas, incluso antes de la aparición de síntomas clínicos, lo que favorece intervenciones más rápidas y eficaces. Un ejemplo cercano son las pruebas rápidas de COVID-19, que facilitaron la detección oportuna y contribuyeron a controlar la propagación del virus.
Además de su aplicación en el ámbito clínico, los nanobiosensores también pueden utilizarse para detectar organismos genéticamente modificados, siempre que exista una molécula característica que pueda ser reconocida. Esto amplía sus posibilidades en áreas como la biotecnología y el control sanitario.
Otra de sus características clave es la rapidez de respuesta. Gracias a las propiedades de los nanomateriales, se han desarrollado plataformas capaces de generar resultados en tiempos muy cortos. Esta velocidad depende tanto del tipo de material utilizado como del diseño del biosensor, lo que resalta la importancia de la investigación en nuevas configuraciones.
¿Cómo funcionan?
Una vez definido qué son, es necesario entender cómo operan estos dispositivos. De acuerdo con Martínez Tolibia, los nanobiosensores se componen de tres elementos fundamentales:
Analito: es la sustancia que se desea detectar, como un virus, una bacteria o fragmentos de estos. Biorreceptor: es la molécula encargada de reconocer específicamente al analito. Puede tratarse de un anticuerpo, ADN, proteínas u otros elementos biológicos. Transductor (material o nanomaterial): convierte la interacción entre el analito y el biorreceptor en una señal medible, que puede ser óptica, química o eléctrica.
En particular, los nanomateriales desempeñan un papel esencial, ya que permiten mejorar la sensibilidad y la selectividad del dispositivo. Su escala es comparable a la de las biomoléculas, lo que facilita una interacción directa y eficiente.
En este sentido, existe una amplia variedad de nanomateriales con diferentes formas y estructuras, como esferas, varillas o superficies altamente porosas. Un ejemplo destacado son los metal-organic frameworks (MOF), materiales caracterizados por la presencia de múltiples cavidades o poros.
Esta alta porosidad permite incorporar una mayor cantidad de biorreceptores, lo que incrementa la sensibilidad y la precisión en la detección. Además, su estructura puede ajustarse para optimizar la interacción con biomoléculas, mejorando así el desempeño del biosensor.
Otros materiales ampliamente utilizados son las nanopartículas de oro y plata, conocidas por su alta efectividad, aunque con un costo más elevado. Estas nanoestructuras pueden observarse mediante técnicas avanzadas, como la microscopía electrónica de barrido, lo que permite analizar su interacción con células y moléculas biológicas.
Ventajas, retos y oportunidades al trabajar con nanobiosensores
A partir de su funcionamiento, es posible identificar diversas ventajas frente a los métodos tradicionales. Entre ellas destacan:
● Diagnóstico rápido y accesible. ● Detección oportuna de enfermedades. ● Capacidad de analizar diferentes tipos de muestras, como saliva, sangre o exudados.
Sin embargo, también existen desafíos importantes. Por ejemplo, la selección del biorreceptor adecuado requiere un conocimiento detallado del agente infeccioso, y la precisión del dispositivo puede verse afectada por interferencias o falsos positivos. Asimismo, algunos materiales pueden resultar costosos, y la estabilidad del biosensor depende de factores ambientales como la temperatura o el pH.
Actualmente, la investigación busca superar estas limitaciones mediante el uso de materiales más estables y económicos, como el óxido de zinc, así como el desarrollo de biorreceptores más resistentes a cambios ambientales.
El objetivo a largo plazo es crear dispositivos versátiles capaces de detectar múltiples agentes infecciosos de manera rápida y confiable, tanto en laboratorios como en entornos clínicos y comunitarios.
Buscando el rendimiento máximo
Más allá de sus aplicaciones actuales, Martínez Tolibia señaló que los avances en este campo se centran en mejorar el rendimiento de los nanobiosensores. Una de las líneas más prometedoras es el desarrollo de sistemas con capacidad de detección múltiple, es decir, dispositivos capaces de identificar varios agentes infecciosos de manera simultánea mediante la integración de distintos biorreceptores.
Otra innovación relevante es su integración con dispositivos portátiles, como teléfonos inteligentes. En estos sistemas, el usuario podría colocar una muestra en el sensor, utilizar un lector acoplado y obtener resultados en tiempo real. Aunque esta tecnología aún se encuentra en desarrollo, su potencial para ampliar el acceso al diagnóstico es considerable.
En este contexto global, México también ha comenzado a destacar en la investigación en nanobiosensores. Instituciones como la UNAM han impulsado proyectos orientados al desarrollo de dispositivos accesibles y adaptados a las necesidades locales, lo que refleja el crecimiento de esta área y su relevancia científica.
Un aliado clave en la medicina del futuro
En conjunto, los nanobiosensores representan una herramienta con gran potencial para transformar el diagnóstico de enfermedades infecciosas. Su capacidad para ofrecer resultados rápidos, su posibilidad de miniaturización y su integración con tecnologías digitales los posicionan como una alternativa clave en la medicina del futuro.
Aunque aún existen retos por superar, su desarrollo continuo promete mejorar significativamente la detección temprana de infecciones y contribuir a una atención médica más eficiente, accesible y oportuna.
Durante esta estación, que funciona como un periodo de transición entre el invierno y el verano, coinciden aún algunos sistemas invernales con un aumento progresivo de las temperaturas. Esta combinación genera condiciones propicias para la formación de chubascos, tormentas eléctricas e incluso caída de granizo, especialmente en regiones del centro y oriente del territorio.
Factores atmosféricos que explican las lluvias primaverales
En este contexto, el fenómeno responde a una dinámica atmosférica compleja. La presencia de zonas de baja presión en el interior del país, junto con sistemas en niveles altos de la atmósfera, favorece el ascenso de aire húmedo. A ello se suma la entrada de humedad proveniente del océano Pacífico y del Golfo de México, lo que incrementa la disponibilidad de vapor de agua en el ambiente.
Asimismo, todavía pueden presentarse frentes fríos tardíos hasta el mes de mayo. Cuando estos interactúan con aire cálido, generan inestabilidad atmosférica que deriva en tormentas, las cuales suelen desarrollarse por la tarde o noche debido al calentamiento diurno y a las características del relieve en el centro del país.
En zonas urbanas, como la Ciudad de México, este comportamiento puede intensificarse. El efecto de “isla de calor urbana” eleva las temperaturas durante el día, lo que favorece la convección atmosférica y puede provocar lluvias más intensas en lapsos cortos de tiempo, particularmente durante las tardes.
¿Influyen El Niño, La Niña o el cambio climático?
El especialista aclaró que fenómenos como El Niño o La Niña tienen en esta temporada un impacto menos evidente, ya que sus efectos suelen manifestarse de forma indirecta durante la primavera. No obstante, la temperatura de los océanos sí juega un papel relevante: cuando el Pacífico o el Atlántico registran valores más cálidos, aumenta la evaporación y, con ello, la cantidad de humedad disponible para la formación de lluvias.
Por otro lado, aunque el cambio climático no es la causa directa de estas precipitaciones, sí puede influir en su intensidad. Esto podría traducirse en tormentas más fuertes o en variaciones respecto de los patrones habituales, una tendencia que ha sido observada en distintos estudios recientes.
En este sentido, es importante subrayar que la presencia de lluvias en primavera no implica un adelanto de la temporada de lluvias, la cual inicia formalmente el 15 de mayo. Mientras que las precipitaciones primaverales están más asociadas a la interacción de sistemas invernales y al calentamiento diurno, las lluvias de verano se originan principalmente por sistemas tropicales, como ondas tropicales, depresiones, tormentas y huracanes.
Beneficios y riesgos de estas lluvias
Las lluvias de primavera también cumplen una función relevante en la calidad del aire. Jaramillo Moreno compartió que la precipitación arrastra partículas contaminantes suspendidas en la atmósfera, lo que contribuye a reducir temporalmente los niveles de contaminación. Este efecto resulta especialmente valioso en una temporada caracterizada por altas temperaturas, intensa radiación solar y frecuentes contingencias ambientales.
Sin embargo, también representan un reto para la infraestructura urbana debido a la rapidez con la que pueden desarrollarse las tormentas. En días recientes, estas precipitaciones han provocado afectaciones en diversas alcaldías de la Ciudad de México, como Tláhuac, Coyoacán, Iztapalapa, Milpa Alta y Xochimilco, así como en municipios del Estado de México como Metepec, Chalco, Tultitlán y Tultepec.
Un fenómeno natural dentro del ciclo climático
En conjunto, las lluvias de primavera en México responden a procesos atmosféricos naturales propios de la transición estacional, donde convergen factores como el aumento de temperatura, la disponibilidad de humedad y la interacción de sistemas meteorológicos. Sin embargo, aunque no son un fenómeno extraordinario ni necesariamente anticipan la temporada de lluvias, su intensidad y efectos en zonas urbanas evidencian la creciente vulnerabilidad de las ciudades ante eventos meteorológicos de rápida evolución.
Así, más que anomalías, estas precipitaciones deben entenderse como parte de un sistema climático complejo, cuyos impactos, tanto positivos en la calidad del aire como negativos en infraestructura, exigen una mejor preparación y adaptación, especialmente en contextos urbanos densamente poblados.