UNAM Los Ángeles impulsa diálogo sobre mujeres, migración y tecnología con ciclo de conferencias
Claudia Fernanda Cervera Aguilar y Ruiz de Chávez
abril 27, 2026
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En el marco internacional del 8M, en UNAM Los Ángeles quisimos ser parte y contribuir, desde el ámbito académico y cultural, a la conmemoración y reconocimiento de la lucha y voces que han dejado una impronta en la historia y un referente para el camino que aún nos aguarda.
El 8 de marzo no solo es una fecha, es el acervo de batallas, de esfuerzos, de lágrimas y de logros que enarbolan las historias de cada una de las mujeres que bregaron y que jamás claudicaron para obtener independencia, derechos, voz propia y libertad. Es un día simbólico en el que se honra y reivindica una lucha histórica de mujeres valientes y briosas que vivieron un presente ensombrecido, el cual las alentó a iniciar y perseverar en una travesía por sus derechos y los de las mujeres alrededor del mundo.
Gracias a ellas, ese presente comenzó a resplandecer, otorgándonos un futuro cada vez más próspero y relumbrante, así como un camino y brújula por el cual continuar avanzando. Estas mujeres que ayer se desgañitaban, recorrían calles y se sublevaron contra las voces y conminas que las amordazaban, y las injusticias que las oprimían, hoy nos siguen inspirando y compartiendo sus sueños y logros.
Es por eso que en UNAM Los Ángeles nos replanteamos la trascendencia del 8M, tanto para estas generaciones como para las futuras, enfatizando que esta lucha continúa, pero también evoluciona, contemplando las bases y dificultades del pasado, los aportes y contratiempos del presente y los enigmas del futuro. Bajo esta noción, se realizó un Ciclo de Conferencias con una pléyade de mujeres talentosas que, desde el ámbito académico y profesional, coadyuvan y consolidan un legado e idearios para que pervivan en las mentes y en un mañana.
Mujeres migrantes y resilientes en Estados Unidos: El caso de las dreamers mexicanas en la era Trump. Ponentes: Dra. María Isabel Medina Ruiz y Senadora Karina Ruiz Directora de UNAM LOS ÁNGELES y moderadora, Dra. Carola García Calderón
Mujer migrante en los Estados Unidos: Voices of Mexican Women. Ponentes: Damaris García Valerio, Gloria Sánchez, Miriam Delgado y Jennifer Chávez Moderadora: Dra. María Isabel Medina Ruiz
Este Ciclo de Conferencias estuvo compuesto por mujeres que se han enfrentado a obstáculos, pero que con entereza han salido airosas y nos enseñan y refrendan que aún queda historia por contar, viajes por emprender y sueños por cumplir.
El objetivo fue enlazar pasado, presente y futuro de la lucha feminista. Es por eso que se comenzó con una realidad dolorosa y pendiente: el caso de las dreamers y Voices of Mexican Women. La primera y segunda conferencia abordaron los desafíos de las mujeres mexicanas migrantes y resilientes en Estados Unidos en la era Trump. La primera conferencia, El caso de las dreamers, fue presentada y guiada por la Dra. María Isabel Medina Ruiz[1] y la senadora Karina Ruiz[2], mientras que en la segunda conferencia, Voices of Mexican Women, nos acompañaron y relataron sus experiencias Damaris García Valerio, Miriam Delgado, Jenifer Chávez y Gloria Sánchez.
La Historia del 8M. Ponente: Dra. Patricia Galeana
Explotación sexual de creadoras de contenido digital e Inteligencia Artificial. Ponente: Dra. Carolina Pacheco Luna
Para la tercera, cuarta y quinta conferencia encontramos oportuno rememorar y subrayar la importancia del feminismo, la historia del 8M y vincularla con las complejidades de la época actual, con la eclosión de lo digital y la inteligencia artificial, y cómo la irrupción de estas plataformas y conjunto de tecnologías representan y configuran no solo una forma novedosa de interacción, sino también peligros emergentes y diferentes formas de violencia para creadoras de contenido.
Para tal reto, la encargada de la tercera conferencia y de hacernos viajar por la historia del 8M y sus recovecos fue la Dra. Patricia Galeana[3], recorrido y aportaciones que vertebraron la cuarta conferencia titulada: Explotación sexual de creadoras de contenido digital e Inteligencia Artificial, presidida por la Dra. Carolina Pacheco Luna[4]. Y para la quinta conferencia, Feminismo y género, se contó con la presentación de la Dra. Julia del Carmen Chávez Carapia[5].
Tres conferencias y participaciones que favorecieron no solo comprender el 8M y el feminismo del ayer y del hoy con el advenimiento de las “nuevas” tecnologías, sino identificar las amenazas y conocer las herramientas con las que contamos para protegernos y enfrentarnos a esta era digital y realidad desconocida.
Este Ciclo de Conferencias del 8M nos revivió y recopiló las historias de cada una de las pioneras de este movimiento que se anidan entre el pasado y presente, las cuales han construido y estructurado la base de una lucha que persiste, con la esencia y vigor de las consignas que emanaron del coraje y que resuenan y se mantienen en las calles y corazones, instadas por la pujanza y anhelo de un mundo justo, amoroso y equitativo.
Tú también ya eres parte de la historia y de una realidad que, mientras nos siga aquejando, continuaremos luchando para enderezar el presente y encauzarlo hacia un futuro que, aunque es incierto, juntos sabemos que será promisorio.
Si deseas consultar el ciclo de conferencias da clic en el siguiente link:
[1] CISAN-UNAM
[2] Senadora migrante
[3] Directora del Museo de la Mujer
[4] Académica de la FCPyS UNAM[5] Coordinadora del Programa de Maestría y Doctorado en Trabajo Social ENTS UNAM
Alerta por aumento del calor en México: recomendaciones para protegerse
Redacción
abril 26, 2026
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Las altas temperaturas y las olas de calor se han convertido en un fenómeno cada vez más frecuente en México, con efectos que pueden poner en riesgo la salud, especialmente en niñas y niños, personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas. Ante este panorama, especialistas recomiendan tomar medidas preventivas para evitar golpes de calor, deshidratación y otras complicaciones asociadas al calor extremo.
Síntomas a tener en cuenta
Es importante conocer los síntomas que pueden indicar que alguien está sufriendo un golpe de calor. Algunos de los más relevantes son:
Mareos.
Sudoración excesiva seguida de falta de sudor.
Enrojecimiento y sequedad de la piel.
Fiebre con temperatura entre 39 y 41 grados Celsius.
Comportamiento inadecuado, como quitarse la ropa sin importar el lugar.
Aceleración del ritmo cardíaco con latido débil.
Dolor de cabeza.
Ataques con convulsiones.
Signos de alarma
Es crucial estar atentos a los signos de alarma que indican un golpe de calor grave y requieren atención inmediata:
Piel caliente y seca, sin sudoración.
Confusión o pérdida del conocimiento.
Vómitos frecuentes.
Dificultad para respirar o falta de aire.
Infografía de la Coordinación Nacional de Protección Civil
Recomendaciones ante un golpe de calor
En caso de enfrentarse a un golpe de calor, es fundamental seguir estas recomendaciones:
Sigue las indicaciones del médico: Ante cualquier síntoma de golpe de calor, busca atención médica de inmediato y sigue las recomendaciones del profesional de la salud.
No subestimes la gravedad, especialmente en niños, ancianos o personas lesionadas: Estos grupos son más susceptibles a los efectos del calor y requieren una atención especial.
Evita suministrar medicamentos para la fiebre sin indicación médica: No automediques ni administres medicamentos para bajar la fiebre sin la orientación de un profesional.
No suministres tabletas de sal: Aunque el calor puede provocar desequilibrios electrolíticos, no es recomendable administrar tabletas de sal sin la supervisión médica adecuada.
Evita el consumo de alcohol y cafeína: Estas sustancias pueden aumentar la deshidratación y agravar los efectos del calor en el cuerpo.
No frotes la piel con alcohol: Aunque pueda parecer una forma de refrescar el cuerpo, frotar la piel con alcohol puede dañarla y empeorar la situación.
No permitas que la persona afectada tome líquidos, especialmente si vomita o está inconsciente: En estas situaciones, es importante buscar ayuda médica de inmediato y evitar la ingesta de líquidos hasta recibir indicaciones médicas.
Recomendaciones para evitar daños por el calor
Además de las medidas ante un golpe de calor, es importante tomar precauciones para evitar daños relacionados con el calor. Aquí se presentan algunas recomendaciones clave:
Evita exponerte al sol: Durante los días calurosos, procura permanecer en lugares frescos y resguardados del sol.
Permanece en la sombra: Si necesitas salir al aire libre, busca la sombra y evita la exposición directa al sol tanto como sea posible.
No esperes tener sed para tomar líquidos: La sed es un indicador tardío de deshidratación. Bebe líquidos regularmente, incluso si no sientes sed, para mantener tu cuerpo hidratado.
Consume alimentos bien cocidos: Durante el calor, opta por alimentos correctamente cocidos para evitar problemas de salud asociados con la ingesta de alimentos en mal estado.
Evita el consumo de alcohol y bebidas azucaradas: Estas bebidas pueden contribuir a la deshidratación y aumentar el malestar durante el calor intenso.
Viste con ropa ligera, holgada y de colores claros: Utiliza prendas que permitan la circulación del aire y reflejen la luz solar para mantener una temperatura corporal más fresca.
Evita el trabajo físico intenso y prolongado: Durante los momentos más calurosos del día, evita actividades físicas extenuantes que puedan generar un estrés térmico excesivo.
Evita el ejercicio al aire libre durante las horas de más calor: Programa tu actividad física en horarios más frescos y en lugares cubiertos o con sombra.
Utiliza sombrero o sombrilla: Protege tu cabeza y cuerpo del sol utilizando sombreros de ala ancha o sombrillas para evitar la exposición directa.
Reduce el uso de la estufa y el horno: Estos electrodomésticos generan calor en el ambiente, por lo que es recomendable minimizar su uso durante los días calurosos.
Toma baños frecuentes: Refréscate con baños o duchas frecuentes para mantener tu temperatura corporal bajo control y aliviar el malestar causado por el calor.
Evita dejar a personas dentro de vehículos: Nunca dejes a nadie, especialmente a niños o mascotas, dentro de un vehículo estacionado bajo el sol. Las temperaturas pueden elevarse rápidamente y poner en peligro la vida de las personas.
No te automediques: Ante cualquier síntoma relacionado con el calor extremo, busca atención médica en lugar de automedicarte.
El aumento del calor en México requiere una respuesta proactiva para proteger nuestra salud y bienestar. Siguiendo estas recomendaciones, podremos enfrentar el calor extremo de manera segura y minimizar los riesgos asociados. Recuerda mantener un cuidado constante y estar alerta a los signos de un golpe de calor.
Con información del Instituo Mexicano del Seguro Social
Yareli Acevedo, alumna de la UNAM, gana plata en Malasia en prueba de eliminación del ciclismo de pista
Redacción
abril 24, 2026
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La ciclista mexicana Yareli Acevedo Mendoza, alumna de la Facultad de Contaduría y Administración y deportista representativa de la UNAM, obtuvo la medalla de plata en la prueba de eliminación durante la primera jornada de la Copa del Mundo de Ciclismo de Pista, que se disputa en Nilai, Malasia.
En una de las competencias más exigentes de la disciplina, Acevedo finalizó en la segunda posición, solo detrás de la noruega Anita Yvonne Stenberg, ganadora del oro, mientras que la irlandesa Lara Gillespie se quedó con el bronce.
Foto tomada de @UCI_Track
El resultado da continuidad al buen momento deportivo de la universitaria, quien días antes consiguió la medalla de bronce en la prueba de ómnium en la etapa celebrada en Hong Kong.
Universitaria con presencia internacional
Para la comunidad universitaria, la actuación de Acevedo tiene un significado especial al tratarse de una estudiante en activo que representa a la Universidad Nacional Autónoma de México en el alto rendimiento.
Su desempeño refleja el alcance del deporte universitario mexicano y la presencia de atletas de la UNAM en competencias internacionales avaladas por la Unión Ciclista Internacional (UCI).
Una prueba de resistencia y estrategia
La prueba de eliminación, también conocida como “última rueda”, consiste en eliminar a la última ciclista que cruza la meta en vueltas sucesivas, lo que exige concentración permanente, lectura táctica y capacidad de reacción ante cambios de ritmo.
Cada giro puede modificar la clasificación, por lo que la estrategia y la resistencia física resultan decisivas hasta el cierre.
La UNAM despliega cultura este fin de semana: una pequeña muestra de su vasta oferta artística y académica
Redactor
abril 24, 2026
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Conciertos, cine, teatro, exposiciones y literatura forman parte de la agenda cultural que la Universidad Nacional Autónoma de México ofrece este fin de semana. Se trata apenas de una pequeña muestra de la amplia constelación de actividades que la UNAM impulsa de manera permanente en sus distintos recintos y espacios universitarios.
Para quienes buscan opciones para disfrutar la ciudad y acercarse al arte y al conocimiento, estas son algunas recomendaciones para el sábado 25 y domingo 26 de abril:
Música: La voluntad de lo imposible
El Foro Arreola de Casa del Lago será sede de esta propuesta musical el sábado 25 de abril a las 17:00 horas.
Dirigida por Ana Laura Calderón, esta película mexicana de 2019 se proyectará el sábado 25 de abril a las 12:00 horas en el Museo de las Constituciones, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
El Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) presenta esta muestra dedicada al artista Néstor Jiménez. La exposición permanecerá abierta hasta el 3 de julio.
Horarios de fin de semana: Sábado, de 11:00 a 20:00 horas Domingo, de 11:00 a 18:00 horas
La tradicional compañía itinerante universitaria presenta Ubú rey en la Explanada del Centro Cultural Universitario, con funciones el 25 y 26 de abril a las 11:00 horas.
Uno de los encuentros culturales más emblemáticos de la Universidad continúa con actividades en diversas sedes los días 24 y 25 de abril, con presentaciones editoriales, charlas, talleres y actividades para todo público.
La luz como herramienta de medición de riesgos ambientales y sanitarios
Publicado en: CIENCIA UNAM
Autores: Jorge Molina González/ Marlene Vargas Zamarripa/Gonzalo Ramírez García, CFATA-UNAM
Fecha de publicación: 20-04-2026
abril 23, 2026
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Los sensores fotónicos muestran ventajas en el monitoreo de mercurio y cetonas industriales, elementos tóxicos para el humano
La medición es la base del conocimiento científico, pero no siempre resulta sencilla. La dificultad depende tanto de la naturaleza de qué se quiere medir, como de las herramientas disponibles. En algunos casos, las sustancias o moléculas de interés, como ciertos contaminantes o biomarcadores médicos, están presentes en cantidades tan pequeñas que requieren instrumentos muy sofisticados, costosos y difíciles de operar, lo que hace complicado obtener resultados rápidos y confiables, especialmente en lugares alejados o con recursos limitados.
En la búsqueda de métodos de detección más simples, accesibles y eficientes, un grupo de investigación del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA) de la UNAM, trabaja en la creación de sensores fotónicos, unos dispositivos capaces de aprovechar las propiedades de la luz para identificar y cuantificar sustancias, incluso en concentraciones muy bajas, por lo que podrían ser útiles para evitar riesgos ambientales y sanitarios.
Mercurio en la Sierra Gorda de Querétaro
México es un país de zonas de intensa actividad industrial y también regiones rurales con infraestructura limitada; en ambos casos es crucial realizar monitoreos constantes de sustancias de interés. La medición de algunos compuestos puede marcar la diferencia entre detectar un riesgo a tiempo o enfrentarlo cuando ya es demasiado tarde.
Un ejemplo de cómo la falta de monitoreo puede tener consecuencias lo encontramos en la Sierra Gorda de Querétaro, la cual es conocida por su gran biodiversidad y belleza natural. Sin embargo, este centro natural también es el nicho de una problemática ambiental: la extracción artesanal de mercurio.
Durante décadas, pequeñas comunidades mineras han basado su economía en la extracción de este metal líquido, de manera informal, lo que implica carencias de seguridad y control ambiental. Actualmente el mercurio es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las diez sustancias químicas más peligrosas para la salud pública.
Lo anterior no solo implica un riesgo para la población minera, sino un foco rojo de contaminación ambiental, ya que el mercurio no “desaparece, se acumula y puede transformarse en un elemento más riesgoso. Una vez liberado al ambiente, puede convertirse en metilmercurio, una forma aún más tóxica que se incorpora fácilmente a la cadena alimenticia a través del agua y los peces.
Con el tiempo, este contaminante puede concentrarse en el organismo humano, afectando al sistema nervioso, los riñones y el desarrollo cerebral en niños. Para dimensionar la magnitud del problema, sería ideal contar con un mapeo detallado de la contaminación en toda la zona. Sin embargo, los métodos convencionales requieren laboratorios especializados, lejanos a las comunidades mineras, personal capacitado y precios que resultan inaccesibles para la población local.
Cetonas metabólicas e industriales
El cuerpo humano también requiere ser monitoreado de manera precisa, pues podría advertir de un riesgo de salud inminente. Un ejemplo de ello es la concentración de las cetonas, pequeñas moléculas que se producen cuando el organismo, por falta de glucosa disponible, comienza a usar las grasas como fuente de energía. En condiciones normales, este proceso es natural, puesto que ocurre durante el ayuno o el ejercicio prolongado.
Pero cuando los niveles de cetonas se incrementan drásticamente, como en personas con diabetes tipo 1 que no producen suficiente insulina, el cuerpo entra en una emergencia metabólica llamada cetoacidosis diabética. En este estado, el pH de la sangre disminuye, ocasionando que los órganos dejen de funcionar correctamente, poniendo en riesgo la vida del paciente. Sin embargo, en sus etapas iniciales, los síntomas son inespecíficos, por lo que la detección temprana de cetonas en sangre o en orina es fundamental para prevenir complicaciones graves.
No todas las cetonas de interés provienen de procesos biológicos. Algunas, como la acetilacetona, son esenciales en la industria moderna, pero pueden representar un riesgo si no se controlan adecuadamente.
La acetilacetona es un compuesto orgánico que se utiliza ampliamente como solvente, agente quelante y precursor químico en la síntesis de materiales avanzados, incluidos catalizadores, pigmentos y nanomateriales. Por ello, es una sustancia común en laboratorios, industrias metalúrgicas y de recubrimientos.
Se ha observado que su alta reactividad y volatilidad pueden convertirla en un contaminante potencial del aire o del agua si no se maneja con precaución. Además, la exposición prolongada puede provocar irritación y efectos adversos en la salud. Por ello, contar con herramientas que permitan detectar y cuantificar acetilacetona en concentraciones bajas y en tiempo real resulta fundamental para monitorear procesos industriales y evitar su liberación al ambiente.
Detección con sensores luminiscentes
Si bien en la actualidad existen técnicas analíticas como la cromatografía o la espectrometría de masas, las cuales son extremadamente precisas, estas requieren laboratorios usualmente lejanos a las zonas de interés, personal capacitado y costos que complican el monitoreo constante y en tiempo real.
En respuesta a dicha problemática, diversos grupos de investigación alrededor del mundo han trabajado en una nueva familia de sensores llamados fotónicos. Su principio de operación se basa en la capacidad de convertir una interacción química o biológica resultado de la presencia de una sustancia, en un cambio de color o emisión detectable, incluso a simple vista o con instrumentos simples o portátiles.
Con ello, se abre la puerta a monitoreos rápidos en campo y a un costo mucho más bajo. No se busca un reemplazo de las técnicas de laboratorio, sino complementarlas con un primer tamizaje que pueda ser implementado a gran escala y que permita identificar problemas de manera oportuna.
Los sensores son diseñados para brindar una respuesta óptica específica y selectiva para la molécula o compuesto de interés, que consiste en variaciones en la luminiscencia o coloración de una gran gama de moléculas orgánicas o nanomateriales metálicos o inorgánicos.
Integrantes del Laboratorio de Nanomateriales Biofuncionales (Bionamat Lab), del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada de la UNAM, han desarrollado una estrategia que combina nanopartículas luminiscentes con herramientas de inteligencia artificial (IA) para detectar mercurio de forma rápida y accesible.
El sistema se basa en nanopartículas que emiten luz visible cuando se iluminan con un láser infrarrojo, cuya emisión cambia en presencia de mercurio gracias a su interacción simultánea con nanopartículas de oro.
Estos cambios pueden observarse como variaciones de color o de intensidad luminosa, lo que permite cuantificar la concentración del metal mediante el análisis de imágenes asistido con IA.
Para automatizar el análisis, se entrenaron redes neuronales capaces de reconocer patrones ópticos que permiten distinguir el mercurio de otras sustancias, logrando una precisión de clasificación del 100 % y un límite de detección de apenas 0.25 mg/L (ppm). Esta plataforma demuestra cómo la luz y la inteligencia artificial pueden unirse para crear sensores portátiles que operen fuera del laboratorio y que faciliten el monitoreo ambiental en regiones vulnerables.1
Otro proyecto del grupo de investigación se centró en el desarrollo de moléculas orgánicas capaces de detectar compuestos industriales, como la acetilacetona, mediante cambios en su luminiscencia.
Diseñaron una molécula derivada de terpiridina que, al entrar en contacto con acetilacetona, sufre una reacción que modifica su estructura química, lo que le permite “encenderse” y cambiar de color bajo luz ultravioleta.
Gracias a este mecanismo, el sensor logra discriminar de manera inmediata la acetilacetona de otros tipos de cetonas, incluso aquellas con estructuras muy similares. Esta estrategia abre la puerta a sensores selectivos para monitoreo industrial, seguridad química y control ambiental, basados en moléculas que traducen reacciones químicas en señales ópticas claras y fáciles de interpretar.
Actualmente, los miembros del Laboratorio de Nanomateriales Biofuncionales siguen trabajando en el desarrollo de nuevos sensores fotónicos para la detección de otras moléculas de interés biomédico y ambiental que permitan mejorar la salud de los ecosistemas y las personas.
UNAM y exilio español, ejes en la formación de Gonzalo Celorio: ministro de Cultura de España
Redacción
abril 23, 2026
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Compartimos las palabras pronunciadas por el ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, previo a la entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana “Miguel de Cervantes” 2025 a Gonzalo Celorio:
Palabras del ministro de Cultura Ernest Urtasun
El descubrimiento de la UNAM, en el curso académico de 1967, fue, en palabras del propio Gonzalo Celorio, un parteaguas de su existencia. Supo Celorio, sobrecogido por la grandeza de la Biblioteca Central de la UNAM, que había encontrado su casa para siempre. Y así fue.
Una casa infinita, diversa y vibrante, haitiana por los grandes nombres de nuestro exilio. El propio Celorio los recuerda, y nosotros con él, en una letanía a la memoria debida: Luis Rius, Wenceslao Roces, José Gaos,Juan Rejano, Adolfo Sánchez Vázquez, Juan Antonio Ortega y Medina, Carlos Bosch, Gloria Caballero, Ramón Xirau onArturo Souto, profesores de aquella Facultad de Filosofía y Letras.
“Estos maestros nos formaron: nos enseñaron a estudiar, a pensar, a ser nosotros mismos. Nos dieron rigor por el estudio, amor a la palabra, apertura el pensamiento, capacidad crítica, tolerancia. Si alguien me pregunta quién fue mi maestros, respondería sin titubeos que el exilio exilio español” recordará a menudo nuestro escritor.
Es un premio, sin duda, a los logros y conquistas de la universidad pública.
Necesitamos más que nunca su plena autonomía, su criterio científico, su buena salud. Porque una universidad cuidada y respetada es el rostro de un país y el mayor de nuestros tesoros.
Gonzalo Celorio recibe el Premio Cervantes; el rector Lomelí destaca lengua, migraciones y universidad pública
Redacción
abril 23, 2026
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• Sigo siendo universitario de todo corazón, afirma Celorio • Con Celorio se defiende a la universidad pública y a la larga historia entre España y México, puntualiza Luis García Montero, director del Instituto Cervantes
En el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, en España, el escritor mexicano Gonzalo Celorio recibió este 23 de abril el Premio de Literatura en Lengua Castellana “Miguel de Cervantes” 2025. En el marco de la ceremonia, el autor evocó su vínculo con la UNAM y se definió como “universitario de todo corazón”; por su parte, el rector Leonardo Lomelí Vanegas señaló que se trata de un reconocimiento a un gran escritor mexicano, a las migraciones, a la riqueza de la lengua española y a la universidad pública. El premio fue entregado en la ceremonia tradicional del 23 de abril, encabezada por los Reyes de España.
Felipe VI, rey de España, entrega a Gonzalo Celorio el Premio Cervantes 2025, durante la ceremonia celebrada en Alcalá de Henares, ante la presencia de la reina Letizia.
Durante la entrevista realizada tras la entrega del premio, Celorio recordó la emoción que sintió al llegar por primera vez a Ciudad Universitaria después de presentar su examen de admisión. Mencionó en particular la impresión que le causó la Biblioteca Central, que vio como una imagen de la propia Universidad: “muchas piedras de colores distintos que forman una gran unidad”. Añadió que esa diversidad “ha alimentado mi espíritu durante toda mi vida”.
El escritor también habló de su permanencia en la vida universitaria. Dijo que siempre pensó que había ingresado a la Universidad, pero que nunca había salido de ella; que pasó de ser estudiante de posgrado a dar clases en licenciatura, y que aun después de jubilarse tras 50 años de docencia sigue sintiéndose parte de la comunidad. “Sigo siendo universitario de todo corazón”, expresó.
A partir de ese contexto, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, afirmó que se trata de “un reconocimiento a un gran escritor mexicano”, pero también “a las migraciones”. Añadió que la biografía de Celorio “nos habla del valor de las migraciones para todos los países, pero en particular en este caso para México”.
El rector señaló asimismo que el reconocimiento es “un homenaje a la riqueza de la lengua española” y “un homenaje a la universidad pública”, al recordar que Celorio estudió, se formó y desarrolló su práctica docente y profesional en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde fue coordinador de Difusión Cultural y director de la Facultad de Filosofía y Letras.
Lomelí Vanegas subrayó además que la UNAM “juega un papel muy importante en la preservación y en el enriquecimiento de la lengua española” y que mantiene un compromiso con su difusión junto con instituciones de España e Iberoamérica. “Por eso no es de extrañar que un universitario como Gonzalo Celorio haya recibido este año el Premio Cervantes”, expresó.
En la entrevista, el rector también se refirió a la búsqueda de las raíces como una constante de la literatura iberoamericana. En ese marco, mencionó la importancia de la raíz hispánica y de la raíz americana, así como de otras vertientes que han contribuido a construir Iberoamérica, entre ellas las que provienen de África y de Oriente. Añadió que este reconocimiento también refleja que en la UNAM “se cultivan todas las disciplinas”, lo que contribuye a su liderazgo internacional.
Durante la ceremonia, el Rey Felipe VI destacó la trayectoria de Gonzalo Celorio en instituciones como la UNAM, el Fondo de Cultura Económica y la Academia Mexicana de la Lengua. Señaló que el autor ha trabajado de manera constante en favor del idioma y subrayó que la lengua es un saber vivo, en continua transformación, cuyo cultivo constituye una responsabilidad compartida.
Por su parte, Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, describió la ceremonia como “un acto muy emocionante y además profundo”, y sostuvo que en la figura de Celorio “se ha defendido la universidad pública, la educación y la larga historia que hermana a España con México a través de la literatura”, así como de la memoria y de momentos de hospitalidad como el exilio español en México.
De izquierda a derecha: Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la UNAM; Felipe VI, rey de España, y Gonzalo Celorio, tras la ceremonia de entrega del Premio Cervantes en Alcalá de Henares.
García Montero añadió que la relación entre España y México se ha construido a lo largo del tiempo mediante palabras como “solidaridad”, “amistad” y “entendimiento”, y celebró que en esta edición del premio se recordara a autores mexicanos que también lo han recibido, así como la definición de Carlos Fuentes del español como “el territorio de La Mancha”.
Así, la entrega del Cervantes a Gonzalo Celorio reunió en una misma jornada una trayectoria literaria, una vida universitaria y una reflexión compartida sobre la lengua, la memoria y los vínculos culturales entre México y España.
La UNAM en Chicago: lengua y cultura mexicana más allá de las fronteras
Claudia Muñoz Cano, coordinadora de enseñanza de lengua y cultura.
abril 22, 2026
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Desde el Medio Oeste de Estados Unidos, la sede de la UNAM en Chicago se consolida como un puente académico y cultural que proyecta la presencia de la Universidad más allá del país. A través de programas de lengua y cultura, la UNAM acerca su experiencia educativa a estudiantes, profesionales y comunidades, fortaleciendo el diálogo académico y cultural entre México y Estados Unidos.
Programas en línea que amplían el alcance de la UNAM
Uno de los ejes de esta labor es la promoción, entre la comunidad del Midwest estadounidense, de la amplia oferta de cursos del Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) para la enseñanza del español como segunda lengua y de las culturas mexicana y latinoamericana.
Destaca el curso de reciente creación Redacción en español para hablantes de herencia, desarrollado como parte de un proyecto PAPIME en colaboración entre CEPE Taxco, CEPE Ciudad Universitaria y la UNAM Chicago, orientado a fortalecer la escritura académica de estudiantes mexicoamericanos que crecieron en contextos bilingües.
A esta oferta se suma ahora el curso Aprende Náhuatl, en colaboración con la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción (ENALLT), que amplía el acceso al estudio de las lenguas originarias y su riqueza cultural, incorporando una dimensión clave de la diversidad lingüística de México que también está presente en esta región estadounidense.
A través de estos programas, los estudiantes desarrollan habilidades lingüísticas mientras se acercan a la diversidad cultural del mundo hispanohablante y a las lenguas originarias.
La constante colaboración con las diferentes entidades de la UNAM ha permitido también abrir opciones de servicio social para estudiantes de las licenciaturas en Enseñanza de Lengua Extranjera (LICEL-Español), Letras Hispánicas y Pedagogía, así como generar opciones de titulación mediante la elaboración de materiales didácticos para estudiantes de la Especialidad en la Enseñanza de Español como Lengua Extranjera del CEPE, lo cual representa oportunidades clave de internacionalización para la comunidad universitaria.
Aprendizaje inmersivo en Chicago
La oferta académica de UNAM Chicago incluye cursos presenciales que brindan un entorno de aprendizaje inmersivo en una ciudad caracterizada por su diversidad y su fuerte presencia latinoamericana. Cabe resaltar que un tercio de la población de Chicago y su zona metropolitana es hispanohablante nativa.
En estos espacios, el aprendizaje se construye desde la experiencia y el contacto directo con las comunidades locales. Tal es el caso del Programa de Inmersión en Español en Chicago, donde el aula se extiende hacia la ciudad, que se convierte en un entorno vivo en el que los estudiantes desarrollan competencias comunicativas y socioculturales en situaciones reales de interacción con la amplia comunidad hispanohablante que vive en la zona.
Otro ejemplo es el curso Español con Servicio Comunitario, en el que los estudiantes combinan el aprendizaje del idioma con actividades de voluntariado en organizaciones comunitarias. De esta manera, el español se convierte en una herramienta para la interacción social, el entendimiento intercultural y la colaboración con comunidades locales.
Español para contextos profesionales
La UNAM Chicago también ofrece cursos de español para propósitos específicos dirigidos a estudiantes, personal y docentes de áreas como trabajo social, educación y salud, que interactúan con comunidades latinoamericanas.
Estos cursos se desarrollan en colaboración con instituciones como la Universidad de Illinois en Chicago (UIC), la Universidad Northwestern (NU) y los distritos escolares de Chicago y sus suburbios. A través de estas alianzas, los participantes fortalecen sus habilidades comunicativas y socioculturales en contextos profesionales bilingües y multiculturales.
Destaca el programa de español médico que se imparte en el Hospital de Northwestern University a las y los practicantes médicos, así como un curso en línea desarrollado por UNAM Chicago en colaboración con la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia (CUAED) de la UNAM.
Un elemento distintivo de estos programas es la interacción virtual con estudiantes de diversas entidades académicas de la UNAM, entre ellas la ENALLT, la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), la Facultad de Medicina, la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad León, la Facultad de Derecho y la Facultad de Contaduría y Administración. Estos intercambios enriquecen el aprendizaje al propiciar el diálogo académico y el intercambio de perspectivas profesionales entre estudiantes en México y Estados Unidos.
Colaboraciones con el sistema de educación pública
La sede de la UNAM en Chicago impulsa colaboraciones estratégicas en la región para ampliar las oportunidades de intercambio educativo. A través de reuniones, talleres y cursos con educadores y administradores de Chicago Public Schools, se acerca a estudiantes y docentes de bachillerato a recursos educativos abiertos de la UNAM, como Descarga Cultura y las Unidades de Apoyo para el Aprendizaje (UAPAs) del Bachillerato en Línea B@UNAM.
También destacan los talleres sobre cultura maya para estudiantes y docentes de primaria, en colaboración con el Centro Peninsular de Humanidades y Ciencias Sociales, CEPHCIS-UNAM Mérida, así como los intercambios virtuales inglés-español entre estudiantes de preparatoria en colaboración con los CCH y la Escuela Nacional Preparatoria (ENP).
A través de sus programas y colaboraciones, la sede contribuye a fortalecer el vínculo con la comunidad mexicana en el exterior y a proyectar la riqueza cultural y académica de la UNAM.
¿Cómo envejece una persona con síndrome de Down? Claves desde la ciencia
Pepe Herrera
abril 22, 2026
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De acuerdo con la última estimación del Gobierno de México, en el país una de cada 700 niñas y niños nace con síndrome de Down. A partir de esta cifra, se calcula que más de 220 mil personas viven con esta condición.
Este panorama plantea un reto importante que va más allá de la atención médica y la educación durante la infancia. Hoy, el foco también debe ponerse en las etapas posteriores del ciclo de vida, particularmente en la vejez. Durante décadas, la expectativa de vida de las personas con síndrome de Down fue considerablemente baja; sin embargo, gracias a los avances en la medicina, la inclusión social y el acceso a servicios de salud, muchas de ellas alcanzan actualmente la adultez e incluso edades avanzadas.
Este cambio no sólo modifica las estadísticas: abre una pregunta fundamental que hasta hace poco era poco explorada. ¿Qué ocurre cuando una persona con síndrome de Down envejece?
Comprender este proceso implica adoptar una perspectiva multidimensional que considere no sólo los aspectos biológicos, sino también los sociales, psicológicos y familiares. Analizar cómo envejecen, cuáles son los principales desafíos que enfrentan y qué intervenciones pueden mejorar su bienestar es clave para garantizar una vida digna y de calidad a lo largo de todo su ciclo vital.
Un poco de contexto
El síndrome de Down es una condición genética que ha sido objeto de estudio durante más de un siglo. Así lo explicó el Dr. Octavio César García González, de la Facultad de Psicología de la UNAM, durante la conferencia ¿Cómo envejece una persona con síndrome de Down?, impartida como parte del ciclo UNAMirada desde la Psicología.
Esta condición fue descrita por primera vez en 1866 por el médico británico John Langdon Down, quien identificó características físicas comunes en un grupo de personas, lo que permitió clasificarlas dentro de una misma condición. En ese momento, la descripción se centró en rasgos fenotípicos y en ciertas características del aprendizaje.
Sin embargo, el origen biológico no se comprendió sino hasta 1959, cuando se descubrió que el síndrome de Down está relacionado con una alteración en el número de cromosomas. Mientras que la mayoría de las personas tiene 46 cromosomas organizados en 23 pares, en este caso ocurre un error durante la división celular —conocido como no disyunción cromosómica— que da lugar a un cromosoma extra.
Como resultado, el embrión presenta 47 cromosomas, debido a una copia adicional del cromosoma 21. Esta condición, llamada trisomía 21, representa más del 90 % de los casos. Existen también variantes menos frecuentes, como la translocación cromosómica y el mosaicismo.
Una mirada integral a sus manifestaciones
El síndrome de Down se caracteriza por una amplia diversidad de manifestaciones físicas y funcionales. Se han descrito más de 250 rasgos fenotípicos asociados, los cuales varían considerablemente entre individuos.
Entre ellos se encuentran alteraciones en el neurodesarrollo, características craneofaciales específicas, problemas sensoriales, afecciones respiratorias, disfunciones del sistema inmune, trastornos gastrointestinales y alteraciones musculoesqueléticas, entre otros.
Uno de los aspectos más relevantes es la discapacidad intelectual, ya que el síndrome de Down constituye la principal causa genética de esta condición. Aunque el grado de afectación es variable, todas las personas con síndrome de Down presentan algún nivel de discapacidad intelectual.
Envejecimiento prematuro: el gran desafío
Uno de los rasgos más distintivos del síndrome de Down es el envejecimiento acelerado, expresó García González. “A diferencia de la población general, no siempre existe una correspondencia clara entre la edad cronológica y el estado físico o funcional. Es común que los signos de envejecimiento aparezcan desde edades tempranas, particularmente a partir de los 30 años”, destacó.
En el contexto actual, donde la esperanza de vida puede superar los 70 años, este fenómeno adquiere mayor relevancia. Vivir más también implica enfrentar enfermedades asociadas al envejecimiento, como pérdida auditiva, apnea del sueño, alteraciones tiroideas, obesidad, osteoporosis, problemas articulares y diabetes.
Sin embargo, uno de los riesgos más significativos es la alta predisposición a desarrollar la enfermedad de Alzheimer. La demencia se ha convertido en una de las principales causas de muerte en esta población. Esta relación está estrechamente vinculada tanto al envejecimiento acelerado como a factores genéticos asociados al cromosoma 21.
De hecho, muchas personas con síndrome de Down presentan deterioro cognitivo a edades más tempranas que la población general. Incluso en ausencia de Alzheimer, diversos estudios muestran un declive progresivo en funciones como el lenguaje, la atención, la socialización y las funciones ejecutivas, especialmente entre los 30 y 40 años.
Estos cambios están relacionados con alteraciones estructurales en el cerebro, como la disminución del volumen en regiones clave como el hipocampo y los lóbulos frontales y parietales, fundamentales para la memoria y las funciones cognitivas superiores.
Lo que ocurre en el cerebro
Para entender por qué el envejecimiento es más acelerado en personas con síndrome de Down, es necesario observar lo que sucede a nivel microscópico.
El cerebro está compuesto por neuronas y células gliales. Las neuronas se comunican entre sí a través de estructuras llamadas sinapsis, que dependen en gran medida de pequeñas prolongaciones conocidas como espinas dendríticas. Estas estructuras son esenciales para la transmisión de información.
“En el síndrome de Down, desde etapas tempranas existe un menor número de espinas dendríticas, lo que limita la capacidad de establecer conexiones neuronales. Con el envejecimiento, esta situación se agrava debido a la pérdida progresiva de estas estructuras, así como a una reducción en el número de neuronas y células gliales”, comentó el especialista de la Facultad de Psicología.
A esto se suma el estrés oxidativo, un proceso en el que se acumulan moléculas dañinas que afectan el ADN y las células. En las personas con síndrome de Down, este fenómeno se intensifica debido a desequilibrios bioquímicos relacionados con el cromosoma 21.
Otro factor clave es la acumulación temprana de beta-amiloide, una proteína asociada con el Alzheimer, así como procesos de neuroinflamación que aceleran el deterioro neuronal.
En conjunto, estos mecanismos ayudan a explicar por qué el envejecimiento en esta población ocurre de manera distinta y más acelerada.
Sugerencias principales para el cuidado de personas con síndrome de Down en la vejez
De acuerdo con el artículo Recomendaciones para la atención a los adultos con síndrome de Down. Revisión de la literatura, hay varias sugerencias desde la parte médica, preventiva, social y de acompañamiento continuo para el cuidado de personas adultas y mayores con síndrome de Down.
Atención médica integral y continua. Implica una vigilancia activa de múltiples sistemas del cuerpo mediante evaluaciones médicas periódicas a lo largo de toda la vida adulta, con especial atención a trastornos tiroideos, problemas visuales y auditivos, apnea del sueño, enfermedades gastrointestinales, alteraciones osteoarticulares, osteoporosis e infecciones respiratorias recurrentes.
Detección temprana de deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer. Se recomienda realizar evaluaciones neuropsicológicas desde la adultez temprana, así como dar seguimiento a cambios en el lenguaje, la memoria, las funciones ejecutivas, la conducta y la socialización.
Control de enfermedades metabólicas y autoinmunes. El seguimiento debe incluir controles regulares de función tiroidea, niveles de glucosa y lípidos, así como monitoreo del peso y del índice de masa corporal (IMC).
Evaluación cardiovascular y osteoarticular. Es necesario dar seguimiento a la salud del sistema cardiovascular, así como a posibles alteraciones en huesos y articulaciones, que pueden impactar la movilidad y la calidad de vida.
Atención psiquiátrica y conductual. La evidencia científica indica que entre el 27 % y el 35 % de los adultos con síndrome de Down pueden presentar trastornos mentales. Por ello, es fundamental realizar evaluaciones psicológicas y psiquiátricas de manera periódica.
Fortalecimiento de la red de apoyo familiar y social. En este apartado es importante considerar estrategias de apoyo para cuidadores —que en su mayoría suelen ser madres—, incluyendo espacios de descanso y programas de respiro.
Educación para la salud y promoción de estilos de vida saludables. A lo largo de la vida adulta se recomienda fomentar la actividad física regular, una alimentación equilibrada, el cuidado de la higiene personal y bucal, así como la participación social y en actividades recreativas.
Enfoque global e individualizado. Cada persona debe ser atendida desde una perspectiva integral, considerando sus necesidades específicas y evitando reducir su atención únicamente a la discapacidad.
Más que intervenciones aisladas, se trata de construir un acompañamiento constante que responda a las necesidades cambiantes a lo largo del tiempo.
El envejecimiento como nuevo horizonte de estudio
El síndrome de Down es una condición genética compleja que impacta múltiples sistemas del organismo a lo largo de toda la vida. Los avances médicos han permitido mejorar significativamente la esperanza y calidad de vida de esta población, pero también han hecho visible un proceso que antes pasaba desapercibido: su envejecimiento.
Comprender cómo y por qué envejecen las personas con síndrome de Down es fundamental para diseñar mejores estrategias de atención, cuidado y acompañamiento. Al mismo tiempo, su estudio ofrece pistas valiosas para entender los mecanismos del deterioro cognitivo, enfermedades como el Alzheimer y, en general, el envejecimiento humano.
En este sentido, mirar de cerca este proceso no sólo es una cuestión de inclusión, sino también una oportunidad para ampliar el conocimiento sobre la salud y la vida en todas sus etapas.
¿Cómo las proteínas revelan el origen y evolución de la vida?
Pepe Herrera
abril 22, 2026
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Desde tiempos antiguos, los seres humanos han intentado responder algunas de las preguntas más fundamentales sobre su existencia: ¿de dónde venimos?, ¿qué somos? y ¿hacia dónde vamos? Estas interrogantes han sido abordadas desde la filosofía, la religión y la cultura, pero también han encontrado respuestas cada vez más profundas en la ciencia. Disciplinas como la biología, la química y la física permiten reconstruir parte de esa historia, mostrando que nuestra existencia es el resultado de una larga cadena de procesos que comenzaron mucho antes de la aparición de los seres humanos.
Comprender ese origen implica mirar hacia atrás en múltiples escalas: desde la historia de nuestra especie y la evolución de los seres vivos, hasta los procesos químicos que dieron lugar a las primeras formas de vida y los eventos cósmicos que hicieron posible la formación del planeta. En este amplio panorama, las proteínas ocupan un lugar central, ya que constituyen una de las bases moleculares de la vida y guardan información clave sobre los mecanismos que permitieron el surgimiento y la evolución de los sistemas biológicos en la Tierra.
Las proteínas no solo son componentes fundamentales de las células, sino también registros de la historia evolutiva. Su estructura, su función y la manera en que se han transformado a lo largo de millones de años permiten a los científicos reconstruir parte del camino que llevó desde las primeras moléculas capaces de organizarse hasta la diversidad de organismos que habitan el planeta en la actualidad.
En este marco científico que busca reconstruir el origen y la evolución de la vida, las proteínas se han convertido en una herramienta clave de investigación. Precisamente sobre este tema se centró la conferencia “Las proteínas y la historia de la vida en la Tierra”, impartida por Claudia Álvarez Carreño, médica egresada de la Facultad de Medicina de la UNAM, doctora en ciencias por el Posgrado en Ciencias Biomédicas de la UNAM y una de las investigadoras mexicanas que ha obtenido una beca posdoctoral otorgada por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) en el área de Astrobiología.
¿Por qué las proteínas son registros vivientes de la evolución?
Las proteínas son macromoléculas formadas por cadenas de aminoácidos que adoptan estructuras tridimensionales específicas. La secuencia de aminoácidos determina cómo se pliega la proteína y, por lo tanto, su función dentro de los organismos. Este plegamiento ocurre debido a diversas interacciones entre los aminoácidos, como el comportamiento hidrofóbico de algunos de ellos, que tienden a agruparse en el interior de la proteína cuando se encuentran en ambientes acuosos como el interior de las células.
La producción de proteínas en las células ocurre mediante los ribosomas, estructuras moleculares que traducen la información genética contenida en el ARN mensajero. Este mecanismo es compartido por todos los seres vivos, lo que refleja un origen común en la historia de la vida.
A lo largo de millones de años, las proteínas han cambiado gradualmente mediante la evolución. Debido a que los genes se transmiten de generación en generación, estas moléculas también conservan rastros de su pasado evolutivo. Al comparar las secuencias y estructuras de proteínas en diferentes organismos, los científicos pueden identificar similitudes que indican ancestros comunes y reconstruir relaciones evolutivas.
“Además, muchas proteínas están formadas por estructuras tridimensionales recurrentes llamadas plegamientos proteicos, que funcionan como bloques de construcción moleculares. A pesar de la enorme diversidad de proteínas en la naturaleza, el número de plegamientos conocidos es relativamente limitado, lo que sugiere que muchas proteínas actuales evolucionaron a partir de estructuras más antiguas que se combinaron y modificaron con el tiempo”, agregó Álvarez Carreño.
Por estas razones, las proteínas no solo cumplen funciones esenciales en las células, sino que también conservan información sobre su origen y transformación a lo largo de miles de millones de años. En su secuencia, estructura y distribución entre los organismos se encuentran registradas pistas importantes sobre la historia evolutiva de la vida en la Tierra.
Origen y evolución de las proteínas
Comprender cómo funcionan las proteínas en los organismos actuales es sólo una parte de la historia. Otra pregunta fundamental es cómo surgieron y evolucionaron estas moléculas a lo largo del tiempo.
La evolución de las proteínas es fundamental para comprender el origen y desarrollo de la vida. Una de las hipótesis más aceptadas propone que las proteínas actuales no surgieron completas desde el inicio, sino que se originaron a partir de pequeños fragmentos de secuencias de aminoácidos, compartió la médica Claudia Álvarez Carreño. Con el tiempo, estos fragmentos se combinaron, duplicaron y reorganizaron mediante distintos mecanismos evolutivos, formando estructuras más grandes y complejas que dieron lugar a las proteínas modernas.
Este modelo explica por qué muchas proteínas comparten regiones similares en su secuencia o estructura, lo que sugiere un origen común a partir de componentes más simples.
El ribosoma como “fósil molecular” para estudiar la evolución
Para investigar estos procesos, los científicos analizan estructuras celulares fundamentales, entre ellas el ribosoma. Esta macromolécula está presente en todos los organismos vivos y es responsable de sintetizar proteínas a partir de la información genética. Incluso las proteínas de los virus dependen del ribosoma de la célula huésped para su producción.
Debido a su conservación a lo largo de miles de millones de años, el ribosoma puede considerarse un “fósil molecular”, ya que permite reconstruir eventos del pasado evolutivo al comparar secuencias entre distintos organismos.
El estudio de las proteínas ribosomales no solo revela su gran antigüedad evolutiva, sino también mecanismos inesperados de cambio estructural. Los investigadores encontraron que, aunque generalmente las proteínas en posiciones similares están evolutivamente relacionadas, existen diferencias inesperadas entre los tres dominios de la vida —Archaea, Bacteria y Eukarya— que pueden explicarse mediante un fenómeno conocido como permutación circular.
“Una permutación circular ocurre cuando el orden de los aminoácidos en una proteína cambia, aunque su estructura tridimensional final se mantenga. Por ejemplo, una secuencia ABCDEF puede reorganizarse como DEFABC. Este fenómeno no se produce mediante un corte directo del gen, sino mediante duplicación genética y reorganización estructural, donde algunas regiones se mantienen mientras que los extremos se reorganizan”, explicó.
Álvarez Carreño, que actualmente es investigadora de la University College London (UCL), señaló que también existen permutaciones circulares imperfectas, en las que solo fragmentos específicos de la secuencia muestran similitud, lo que dificulta reconocer la reorganización evolutiva. Esto sugiere procesos evolutivos más complejos que simples reorganizaciones lineales de genes.
Estos hallazgos indican que la evolución de las proteínas no depende únicamente de pequeñas mutaciones, sino también de cambios estructurales significativos, en los que fragmentos completos se reorganizan y dan lugar a nuevos plegamientos. Este proceso ha sido descrito como “destrucción creativa”, donde una estructura previa pierde parte de su forma original para generar una nueva configuración funcional.
Avances tecnológicos para estudiar la evolución de las proteínas
Sin embargo, reconstruir estas transformaciones evolutivas ha sido históricamente un proceso complejo. Durante mucho tiempo, el estudio de la evolución de los plegamientos proteicos avanzó lentamente, ya que cada proteína debía analizarse de manera individual. Con miles de plegamientos registrados en bases de datos, examinar cada uno podía tomar años, lo que dificultaba comprender patrones generales de evolución y limitaba la posibilidad de identificar relaciones entre estructuras.
La situación cambió radicalmente con el desarrollo de herramientas computacionales capaces de predecir la estructura tridimensional de las proteínas a partir de su secuencia de aminoácidos. Un hito fundamental fue la creación de sistemas de inteligencia artificial como AlphaFold, especialmente su versión AlphaFold 2, que permite predecir con gran precisión cómo se plegará una proteína. Este logro fue reconocido con el Premio Nobel de Química otorgado a los científicos que desarrollaron estas herramientas, subrayando su impacto en la biología molecular.
“Gracias a estas tecnologías, hoy existen bases de datos gigantescas que contienen cientos de millones de estructuras proteicas predichas. Algunos atlas estructurales incluyen más de 700 millones de modelos, lo que permite a los investigadores estudiar la evolución de los plegamientos de manera masiva, superando la limitación de analizar proteína por proteína”, mencionó la médica.
Con esta enorme cantidad de datos, los científicos pueden construir mapas de relaciones entre plegamientos proteicos, conectando estructuras que presentan similitudes. Estos mapas permiten visualizar posibles transformaciones evolutivas y modelar trayectorias de cambios mínimos entre estructuras, lo que ayuda a comprender cómo se acumularon gradualmente las modificaciones evolutivas.
Aunque estos modelos no representan necesariamente el camino exacto que siguió la evolución en la naturaleza, proporcionan herramientas valiosas para explorar rutas evolutivas posibles y permiten entender cómo pequeñas variaciones en la secuencia de aminoácidos pueden generar cambios progresivos en la estructura tridimensional de las proteínas.
La historia de la vida escrita en las proteínas
El estudio de las proteínas permite observar la evolución desde una escala molecular, revelando cómo pequeñas variaciones acumuladas durante miles de millones de años dieron lugar a la diversidad biológica actual. Gracias a herramientas computacionales y bases de datos masivas, los científicos pueden explorar hoy rutas evolutivas que antes resultaban imposibles de analizar.
De esta manera, moléculas presentes en cada célula se convierten en auténticos registros del pasado de la vida en la Tierra. A través de su estructura, su función y su evolución, las proteínas conservan huellas de procesos que comenzaron hace miles de millones de años y que hoy la ciencia empieza a reconstruir con herramientas cada vez más sofisticadas.
Premio Talento 2025 al Dr. Luis Oskar Soto Rojas: impulsando la investigación en neurociencias desde la FES Iztacala
Pepe Herrera / Alberto Resendiz (Multimedia) / Roberto Torres
abril 22, 2026
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Hace nueve años, el Dr. Luis Oskar Soto Rojas, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (FES Iztacala), comenzó su camino como profesor de asignatura. Desde entonces, ha combinado docencia, investigación y divulgación científica en favor de la ciencia y la tecnología, formando nuevas generaciones de estudiantes y promoviendo el pensamiento crítico, la curiosidad científica y el compromiso con el conocimiento.
A lo largo de estos años, su labor se ha distinguido por impulsar proyectos académicos, fomentar la colaboración interdisciplinaria y acercar la ciencia a la sociedad, contribuyendo al desarrollo académico y científico de su comunidad universitaria.
Soto Rojas compartió con UNAM Global que, al recibir este premio, sintió no solo orgullo, sino también una gran responsabilidad. Este reconocimiento refuerza el ideal que ha guiado su carrera: contribuir desde la FES Iztacala a la formación de profesionales y al desarrollo de investigaciones que ayuden a construir una sociedad más saludable y equitativa.
Para comprender el alcance de este reconocimiento, es necesario mirar el camino que lo llevó hasta aquí.
En sus primeros años como docente, el Dr. Soto participó en la impartición de módulos de la carrera de Médico Cirujano relacionados con los componentes psicosociales y el desarrollo de habilidades clínicas. Posteriormente, orientó su trabajo académico hacia el campo de las neurociencias, donde desarrolló asignaturas para estudiantes de medicina y participó en diversos proyectos de investigación. Durante la pandemia, colaboró con estudiantes de licenciatura y maestría en la elaboración de artículos de divulgación científica.
LINEN: investigando la degeneración neuronal
Con el paso del tiempo, esta experiencia docente y de investigación derivó en uno de sus proyectos más importantes: la creación del LINEN (Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Enfermedades Neurodegenerativas). En este espacio se estudian los mecanismos que provocan la muerte neuronal y cómo estos procesos pueden ser modulados para desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
“Entender estos mecanismos es crucial para identificar biomarcadores tempranos, diseñar tratamientos eficaces y retrasar la progresión de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, dado que aún no existe una cura ni un diagnóstico precoz plenamente efectivo”, explicó el investigador.
El enfoque del laboratorio es integral y considera diversos mecanismos patológicos involucrados en la neurodegeneración, como la inflamación, el estrés oxidativo y la senescencia celular. Entre las estrategias actualmente en estudio destacan:
Reposicionamiento de fármacos, mediante el uso de medicamentos ya aprobados por la FDA para otras enfermedades —como la diabetes— que han mostrado potencial efecto neuroprotector.
Ejercicio físico, cuya práctica ha demostrado reducir procesos inflamatorios y el estrés oxidativo en el cerebro.
Suplementación con creatina, un suplemento accesible que puede aumentar la disponibilidad de energía en el cerebro y favorecer un entorno propicio para la supervivencia neuronal.
El Dr. Soto recordó que su motivación para centrarse en las neurociencias surgió durante la carrera de medicina, cuando se sorprendió por la complejidad del cerebro y la relevancia clínica de sus patologías. Durante su internado, observó la limitada formación médica orientada a la investigación y comenzó a trabajar directamente con cerebros de pacientes fallecidos por Alzheimer, lo que le permitió comprender cómo la ciencia básica puede aportar evidencia valiosa para mejorar la salud de la población.
Aunque el LINEN podría pensarse como un laboratorio exclusivamente de medicina, tiene un carácter multidisciplinario. Colaboran psicólogos, neuropsicólogos, biólogos moleculares, genetistas y fisioterapeutas. Este enfoque no solo forma profesionales altamente capacitados, sino que también impulsa la investigación sobre enfermedades que, debido al envejecimiento poblacional, representan un desafío creciente para México y el mundo.
Además de este reconocimiento, Soto Rojas fue elegido el año pasado como miembro de la Academia Nacional de Medicina en el Área de Fisiología del Departamento de Biología Médica, convirtiéndose en uno de los integrantes más jóvenes. En la ANMM, su objetivo es proponer estrategias diagnósticas, terapéuticas y de investigación sobre las enfermedades más complejas.
“Fue un orgullo ingresar, pero también implica una gran responsabilidad. Como uno de los jóvenes académicos, considero fundamental generar ideas novedosas en el campo de las ciencias de la salud para contribuir a la solución de problemáticas actuales”, dijo.
Proyectos internacionales y ensayos clínicos
Pese a su reciente creación, el LINEN comienza a consolidarse. En algunos artículos académicos, el nombre del laboratorio empieza a aparecer y diversos proyectos comienzan a interesarse en su trabajo. Gracias al financiamiento de la Alzheimer Association, reconocida mundialmente por impulsar la investigación sobre la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, este laboratorio participará en el primer ensayo clínico internacional que combine suplementación con creatina y ejercicio físico en pacientes con Alzheimer en etapa temprana.
Este estudio se realizará en México, con la participación del Instituto Nacional de Psiquiatría, el Instituto Nacional de Geriatría, el Instituto de Nutrición y el Hospital Siglo XXI del IMSS. Investigadores de Chile, Estados Unidos y España también se sumarán al proyecto, que prevé reclutar alrededor de 100 pacientes y evaluar marcadores clínicos, de imagenología y de sangre, con el objetivo de rescatar neuronas aún viables y generar estrategias de intervención efectivas
Trabajo en equipo, la clave
Al reflexionar sobre su trayectoria en la FES Iztacala, el Dr. Soto agradeció a maestros, colegas y alumnos, subrayando que el éxito de la investigación depende del esfuerzo colectivo y de la pasión por contribuir a la ciencia y la salud de México. “Especialmente a los alumnos, quienes participan activamente en convocatorias, redacción de artículos y proyectos de investigación. Este es un trabajo de equipo, no de una sola persona”, añadió.
Finalmente, invitó a los jóvenes a no limitarse y superar sus propias barreras. “Debemos trascender nuestras limitaciones para cumplir nuestros objetivos y avanzar en nuestros sueños”, concluyó.
Inspiración y compromiso con la ciencia
El recorrido del Dr. Luis Oskar Soto Rojas en la FES Iztacala refleja cómo la pasión por la enseñanza, la investigación y la ciencia puede generar impacto tanto en la formación de nuevas generaciones como en el avance del conocimiento sobre enfermedades complejas.
Su labor en el LINEN, la participación en proyectos internacionales y el reconocimiento recibido son un testimonio del valor de la colaboración multidisciplinaria y del compromiso con la salud de la población. Más allá de premios y reconocimientos, su mensaje a los jóvenes científicos invita a superar barreras, explorar nuevas fronteras del conocimiento y contribuir activamente a construir una sociedad más saludable y preparada para los desafíos del futuro.
¿Qué pasaría si los humanos se extinguieran de la Tierra?
Michel Olguín Lacunza
abril 22, 2026
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¿Qué pasaría si un gran meteorito impactara la Tierra, una pandemia devastadora nos asolara o una guerra desatara un invierno nuclear? ¿Los humanos se extinguirían? Y, de ser así, ¿qué ocurriría con el planeta?
Aunque estos escenarios son poco probables, no pueden descartarse. La humanidad ha sobrevivido a glaciaciones, hambrunas, epidemias y colapsos sociales, pero eso no garantiza su permanencia, reflexionó Jorge Arturo Meave del Castillo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM.
Los semáforos en las esquinas seguirían funcionando por un tiempo, pero ante la primera gran falla eléctrica, todo se apagaría. Sin mantenimiento, las casas y edificios comenzarían a deteriorarse: granizadas y tormentas romperían ventanas; la vegetación y los animales invadirían calles, carreteras y vías férreas, y las presas quedarían totalmente azolvadas e inservibles. En apenas unos años, la huella humana comenzaría a desdibujarse; en cientos de años, podría ser casi imperceptible.
¿Qué especies resentirían la ausencia de los humanos?
Desde que los seres humanos aparecieron en la Tierra, comparten el planeta con millones de plantas, hongos, animales y bacterias. Han tomado recursos y espacios que antes ocupaban otras especies, reduciendo sus oportunidades. Sin embargo, también han surgido relaciones muy antiguas y cercanas con numerosas especies de animales y plantas, de las cuales ambas partes se han vuelto dependientes.
Todas las especies que hay en el planeta han evolucionado mediante diversos mecanismos, entre ellos la selección natural, que consiste en que los individuos con características más favorables en un cierto ambiente logran sobrevivir y reproducirse con mayor éxito que otros que no poseen dichas características.
Los seres humanos han operado un mecanismo equivalente, conocido como selección artificial. “Seleccionamos a los individuos que producen semillas más grandes o frutos más grandes, e incluso animales que resisten más carga, para producir razas de plantas o animales y usarlos mejor que sus ancestros silvestres”.
Este proceso de domesticación tiene un costo, y el más grave es que, con frecuencia, estas especies pierden la capacidad de reproducirse por sí mismas, aunque no siempre ocurre así.
Posiblemente, en el momento en que los humanos desaparezcan, muchas de estas especies podrían extinguirse. Un ejemplo de ello son los toros de lidia, que han sido criados para la práctica de la tauromaquia.
Sin embargo, hay muchas sociedades que no aceptan esta práctica y por eso la han eliminado poco a poco hasta prohibirla en algunos países.
Habrá otras especies que tengan la capacidad de permanecer. Por ejemplo, los perros. A veces, en condiciones remotas, persisten manadas de canes que nadie alimenta o cría y sobreviven por sí solas. “Seguramente vivirán cuando no haya humanos”.
Son animales que tienen la capacidad de mantenerse vivos, reproducirse, encontrar alimento y refugio, y comportarse como una especie silvestre.
De las especies de la fauna doméstica que de pronto se encuentren sin sus cuidadores, habrá muchísimos individuos que mueran. Es una realidad. Pero habrá otras que sobrevivan. Por ejemplo, en una granja con cerdos y pollos que queden solos, si las puertas se abren y salen, encontrarán la manera de persistir. Sin embargo, las especies beneficiadas con la desaparición de los humanos serían prácticamente todas las millones con las que compartimos el planeta.
En cambio, las bacterias que viven en el tracto digestivo de las personas, indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo humano, algunas seguramente desaparecerán, pero otras podrían encontrar un nuevo entorno donde vivir.
El ejemplo de la pandemia
A partir de la invención de la agricultura, hace ya miles de años, la humanidad ha crecido enormemente hasta llegar a 8.2 mil millones de personas. Sin este sistema no habría sido posible que la población creciera tanto. Sin embargo, esta práctica se ha convertido en una sentencia de muerte para los bosques.
Todos los espacios de producción de alimentos para la humanidad —las áreas agrícolas y los campos ganaderos— son zonas que alguna vez fueron ocupadas por numerosas especies. Si los humanos desaparecieran, seguramente estos espacios serían invadidos rápidamente por muchas de ellas.
Un claro ejemplo ocurrió durante la pandemia de COVID-19, que llevó al encierro a millones de personas. En esa época, los espacios urbanos vacíos fueron ocupados rápidamente por la vegetación y los animales. En redes sociales se observaron desde venados hasta zorros caminando por avenidas de algunas ciudades. Los estacionamientos de Ciudad Universitaria comenzaron a parecer campos abandonados. Todo esto muestra que puede tratarse de un proceso muy rápido.
Por eso, es probable que muchísimas especies del planeta, tanto en los sistemas terrestres como en los marinos y los dulceacuícolas, se beneficien una vez que dejemos de arrojar basura al mar y plásticos en todos lados.
Especies que actualmente enfrentan condiciones estresantes para su fisiología tienen que gastar energía para lidiar con contaminantes o en la búsqueda de alimento, porque los humanos han ocupado sus espacios para otras actividades.
Las plantas y los ecosistemas forestales se recuperarán gradualmente, y los daños que hoy se consideran irreversibles posiblemente se revertirán.
“La recuperación de la biomasa —es decir, la materia orgánica de origen vegetal o animal que puede utilizarse como fuente de energía— en un bosque podría tardar hasta 100 años”.
En el caso del suelo desnudo, donde hubo, por ejemplo, actividad ganadera de alta intensidad y quedaron pocos árboles en pie, las fuentes de semillas están muy lejanas, por lo que la recuperación sería mucho más lenta.
Podrían ser varios siglos en lugar de décadas. Sin embargo, sin la especie humana, ese tiempo no es nada para la escala temporal de un planeta. En el caso de los ecosistemas forestales, dulceacuícolas, desérticos y de pastizal, estos no se recuperarían exactamente igual.
Probablemente surgirían nuevos ecosistemas que no existían antes, y de hecho esto es algo que ya ha ocurrido en el pasado. “No es malo, es el proceso natural de cambio de un planeta dinámico como el nuestro”.
La Tierra es un planeta con millones de años de existencia y en todo este tiempo no ha permanecido igual. Por la misma razón, difícilmente se recuperará un planeta como era al inicio de la población humana, pero seguramente tendría ecosistemas funcionales.
Aparecerán nuevas especies y otras se extinguirán; la evolución y la extinción son procesos naturales que siempre han ocurrido en la Tierra.
¿Podrá surgir otra especie inteligente?
En efecto, podría surgir otra especie inteligente que ocupara nuestra posición en el planeta. De hecho, ha habido varias especies en la Tierra que serían buenas candidatas, porque además del Homo sapiens, otras especies han tenido una evolución social y tecnológica relevante.
Por ejemplo, Homo sapiens coexistió con otras especies del género Homo, aunque hasta el momento la ciencia no ha logrado averiguar con certeza qué ocurrió con ellas.
Si otra especie pudiera tener un desarrollo cultural, social y biológico equivalente al de los humanos, lo más probable es que fuera un homínido con pulgar oponible, ya que estos presentan comportamientos sociales complejos y capacidades manipulativas avanzadas.
De hecho, podemos interactuar eficientemente con algunos homínidos porque tenemos expresiones faciales y organización social parecidas, e incluso una gran proporción del material genético humano se comparte con las especies más cercanas.
Pero también hay otras especies caracterizadas por su gran inteligencia, como los delfines; sin embargo, su morfología y dependencia del hábitat acuático dificultan su desarrollo en el medio terrestre.
Es poco probable que otra especie llegue a ocupar exactamente el mismo papel de los seres humanos, aunque muchas tienen el potencial para desarrollar capacidades semejantes.
“La evolución en los humanos sucedió porque aprendimos a alimentarnos eficientemente, a usar el fuego, y la cocción de alimentos permitió un gran desarrollo del cerebro. En este momento no tenemos certeza de que otra especie haga lo mismo”.
¿El planeta Tierra “extrañaría” a los humanos?
“El bienestar humano depende fuertemente de un correcto funcionamiento de la naturaleza, porque los sistemas naturales proveen muchos recursos y condiciones de vida que necesitamos”.
Si fuera al revés, es decir, si desapareciera la naturaleza, los humanos no podrían sobrevivir. Ante un evento cataclísmico, incluso si algunos sobrevivieran refugiados, solo podrían persistir si la naturaleza también lo hiciera.
Como ya se mencionó, hay animales de compañía que sufren profundamente por la pérdida de una persona e incluso pueden morir, como algunos perros y gatos.
¿Qué pasaría con el cambio climático?
Los humanos son quienes están provocando un cambio climático que actualmente ocurre muy rápidamente. “Somos la causa principal de la quema de combustibles fósiles y se emiten grandes cantidades de CO₂ hacia la atmósfera, lo que incrementa el efecto invernadero”.
Sin embargo, el cambio climático es un fenómeno que ha ocurrido muchas veces y forma parte de la historia del planeta. Hubo periodos en los que la Tierra se calentó y se enfrió repetidamente, con expansión y contracción de los casquetes polares y variaciones del nivel del mar. “Estos cambios ocurrieron en ausencia de los seres humanos”.
La paradoja es que sin efecto invernadero la vida sería casi imposible, pues el planeta sería muy frío. El problema es su intensificación.
Si los humanos desaparecieran, los seres vivos seguirían experimentando cambios climáticos. El registro fósil demuestra que los ecosistemas cambian constantemente, aunque generalmente de manera más lenta.
Este proceso impulsa la evolución: surgen individuos mejor adaptados y otros se extinguen. Las poblaciones se ajustan paulatinamente a lo largo de generaciones.
Pero cuando el cambio climático es muy rápido, muchas especies no logran adaptarse y tienen dos opciones: migrar o extinguirse.
Si llegáramos a otro planeta
Si algunos seres humanos llegaran a otro planeta y permanecieran allí durante mucho tiempo, probablemente seguirían una ruta evolutiva distinta debido a nuevas condiciones y desafíos. Sin embargo, este escenario sigue siendo altamente improbable.
Cuando se formó el Sistema Solar, existía una gran cantidad de cuerpos pequeños, como meteoritos, cometas, asteroides y planetoides, que chocaban constantemente entre sí.
Muchos de ellos contenían compuestos como aminoácidos, azúcares y bases de los ácidos nucleicos, lo que favoreció una serie de reacciones químicas clave para la síntesis prebiótica, es decir, la formación de moléculas orgánicas antes de que existiera la vida, explicó Antonio Lazcano Araujo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM.
Los cuerpos que contenían este material impactaron contra la Tierra primitiva, y las ondas de choque pudieron ser una fuente de energía que permitió la síntesis de compuestos orgánicos.
“Claramente, los meteoritos trajeron volátiles, agua, minerales hidratados y compuestos orgánicos. Algunos se destruyeron, pero otros sobrevivieron, y las colisiones liberaron energía”, agregó Lazcano.
¿Qué papel jugaron los meteoritos en la Tierra?
Desde que comenzó la exploración espacial, ha sido posible observar las superficies de planetas y lunas del Sistema Solar, desde Mercurio y Venus hasta Marte, Júpiter y Saturno.
Esto permitió a geólogos y paleontólogos distinguir entre cráteres formados por erupciones volcánicas y los formados por colisiones.
Gracias a estos estudios, los científicos identificaron que, cuando se formaba el Sistema Solar, existía una multitud de cuerpos pequeños chocando entre sí, cada uno con una historia química compleja.
El análisis de meteoritos y asteroides, gracias a misiones espaciales de Japón y Estados Unidos, ha revelado la presencia de aminoácidos, azúcares y bases de los ácidos nucleicos, confirmando la riqueza química de estos cuerpos.
Cómo era la atmósfera de la Tierra cuando surgió la vida
Actualmente, los científicos coinciden en que la Tierra primitiva no tenía oxígeno libre; este estaba combinado con hidrógeno formando agua. La ausencia de oxígeno permitió que los compuestos orgánicos se formaran y acumularan sin oxidarse.
“Por ejemplo, cuando un plátano o una papa se oxida y se oscurece, es la oxidación de compuestos orgánicos. En la Tierra primitiva, al no haber oxígeno, estas reacciones no ocurrían, lo que favorecía la síntesis y acumulación de moléculas orgánicas”, explicó Lazcano.
Sin embargo, aún no hay consenso sobre el estado del carbono en aquella época: podría haber estado principalmente como dióxido de carbono (CO₂), en su forma más oxidada, o como metano (CH₄), en su forma más reducida.
“Quienes hacemos experimentos de química prebiótica preferimos una atmósfera rica en metano, mientras que los planetólogos suelen preferir CO₂”, señaló el científico.
No hay contradicción entre ambos modelos. Es posible que la atmósfera primitiva fuera inicialmente muy reductora, rica en metano y amoníaco, y que, con el tiempo, se volviera más oxidante, predominando el dióxido de carbono.
Otra posibilidad es que existieran microambientes reductores donde se pudieran producir reacciones químicas para formar moléculas orgánicas, incluso si la atmósfera global era más oxidante.
Antes de los experimentos de síntesis prebiótica, los científicos solían tratar de simular la Tierra en su conjunto, sin considerar estas zonas especiales. Experimentos como los de Miller o Joan Oró demostraron la importancia de estas condiciones locales.
Condiciones ambientales necesarias para la vida
Para que surgieran las primeras moléculas orgánicas, se requerían condiciones específicas:
• Temperatura adecuada: suficiente para que el agua se condensara, pero no tan baja como para congelarla, en un rango aproximado de 5 a 10 °C hasta unos 90 °C. • Ausencia de oxígeno libre, para evitar la oxidación de compuestos orgánicos. • Fuentes de energía libre, como descargas eléctricas, radiación ultravioleta, radiación ionizante o partículas liberadas por elementos radiactivos. • Ciclos ambientales, como día y noche, mareas y estaciones climáticas, que ayudaran a la polimerización de compuestos y la formación de moléculas más complejas.
Estas condiciones, combinadas con los impactos de meteoritos y los microambientes reductores, habrían permitido que los compuestos orgánicos se acumularan y, eventualmente, surgiera la vida en la Tierra.
Cómo el calor afecta tus ojos: riesgos y enfermedades frecuentes
Pepe Herrera
abril 22, 2026
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El cuidado de la salud visual suele asociarse con factores como el uso de pantallas, la lectura prolongada o la edad. Sin embargo, las condiciones ambientales también influyen de manera significativa en el bienestar de los ojos. En particular, el calor y las altas temperaturas pueden afectar la superficie ocular y la calidad de la visión.
Durante las temporadas de calor, muchas personas experimentan molestias que van desde una irritación leve hasta problemas más complejos que interfieren con actividades cotidianas. Comprender cómo el calor impacta la vista es fundamental para prevenir complicaciones y mantener una buena salud ocular.
Factores como la exposición prolongada al sol, la sequedad ambiental y otros elementos propios del clima cálido pueden alterar el equilibrio natural del ojo y provocar diversas afecciones.
Sin lágrimas
Uno de los principales efectos del calor sobre los ojos está relacionado con la evaporación de la lágrima, explicó el maestro Aarón Bautista Delgado, jefe de la carrera de Optometría de la FES Iztacala.
La lágrima no solo mantiene los ojos húmedos, sino que también cumple funciones esenciales: actúa como barrera protectora frente a polvo, microorganismos y partículas, aporta oxígeno y nutrientes a las estructuras oculares superficiales, y permite una lubricación adecuada que evita la fricción entre los párpados y la superficie ocular.
Cuando la temperatura ambiental es elevada, la lágrima se evapora más rápido, dejando la superficie del ojo menos protegida y más vulnerable a irritaciones. Esto favorece el desarrollo o agravamiento del ojo seco, una de las afecciones más comunes en temporadas de calor.
La vulnerabilidad de la córnea
La escasez de lágrimas no solo provoca ojo seco, sino que también afecta directamente a la córnea, la capa transparente que permite enfocar la luz. Bautista Delgado explicó que la evaporación constante de la lágrima puede causar desepitelización, un deterioro de las células superficiales de la córnea, generando síntomas como:
Aunque el epitelio corneal tiene gran capacidad de regeneración, la exposición prolongada al calor y la sequedad ambiental puede dificultar su recuperación, haciendo que las molestias se vuelvan recurrentes.
Inflamación de las glándulas del párpado
El calor también afecta a las glándulas de Meibomio, responsables de producir la capa grasa de la lágrima que evita su evaporación excesiva. El calor, el sudor y ciertas condiciones externas pueden favorecer la obstrucción de estas glándulas, provocando meibomitis, con síntomas como:
Inflamación del borde del párpado
Irritación ocular
Alteración en la calidad de la lágrima
Mayor evaporación lagrimal
Si la obstrucción persiste, puede derivar en infecciones localizadas como orzuelo o chalazión, pequeñas protuberancias dolorosas en el párpado.
Otros problemas oculares frecuentes
El ambiente caluroso suele ser más seco y cargado de partículas como polvo o polen. Cuando la lágrima es insuficiente, estas partículas no se eliminan correctamente, favoreciendo enfermedades como conjuntivitis, queratitis o reacciones alérgicas oculares.
El sudor, aunque no es la causa principal de problemas, puede generar ardor y alterar el pH de la superficie ocular, afectando el microbiota natural del ojo y provocando irritaciones leves o infecciones.
Radiación solar y daño ocular
La exposición prolongada al sol también representa un riesgo importante para la salud visual debido a la radiación ultravioleta, comentó el jefe de la carrera de Optometría de la FES Iztacala. Dentro del ojo, explicó, existe una estructura llamada cristalino, cuya función principal es enfocar la luz que entra al ojo. Además, el cristalino actúa como un filtro natural que absorbe parte de la radiación ultravioleta.
Sin embargo, cuando la exposición al sol es intensa y constante, este sistema de protección puede no ser suficiente. Con el tiempo, la radiación ultravioleta puede contribuir al desarrollo de la catarata, una condición en la que el cristalino pierde transparencia y la visión se vuelve borrosa. La catarata es una de las principales causas de pérdida visual en el mundo, aunque se considera una forma de ceguera reversible porque puede tratarse mediante cirugía.
Las personas que trabajan durante largos periodos bajo el sol, como agricultores o trabajadores de campo, pueden tener un mayor riesgo de desarrollar este problema a una edad más temprana.
Cómo cuidar nuestros ojos
Proteger los ojos frente al calor y al sol requiere atención en hábitos diarios y el uso de lentes adecuados. Bautista Delgado recomendó:
Usar lentes de sol con protección UV certificada, no solo plástico oscuro o tintado.
Complementar con gorra o sombrero para reducir la exposición directa.
Mantener higiene ocular y evitar maquillaje o cremas que obstruyan las glándulas del párpado.
En caso de ojo seco, conjuntivitis o alergias, utilizar lubricantes o colirios prescritos por especialistas.
Si los problemas persisten, la Clínica de Optometría de la FES Iztacala ofrece atención especializada de lunes a viernes de 7:00 a 18:00 hrs. Para citas o información, se puede contactar al 56-23-13-46.
Prevención y cuidados esenciales
El calor y la exposición solar representan riesgos importantes para la salud visual, desde la evaporación lagrimal hasta daños en la córnea y cataratas. Adoptar medidas preventivas, como lentes con protección UV, gorra, lubricantes y buena higiene ocular, es esencial para mantener una visión saludable. La supervisión profesional periódica asegura un cuidado integral y previene complicaciones a largo plazo.
Distinguen a la Sección Estudiantil de la ACS-UNAM con diversos premios
Con información de la Facultad de Química UNAM
abril 22, 2026
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La Sección Estudiantil de la American Chemical Society (ACS)-UNAM, conformada por estudiantes de diversos semestres y carreras de la Facultad de Química, obtuvo el Premio a las Comunidades Estudiantiles, en la categoría Commendable, el cual otorga dicha organización internacional a las secciones de alumnos que muestran una actividad sobresaliente por los programas y actividades que desarrollaron durante un año.
Imagen cortesía de la Facultad de Química UNAM
Este premio les fue entregado el pasado 22 de marzo, durante la reunión anual de la ACS, celebrada en Atlanta, Estados Unidos. El premio se obtuvo con base en la organización y participación de la Sección en diversas actividades, tanto en México como en otros países.
Dentro de las acciones que se desarrollaron están: un concurso de fotografía en el marco de la National Chemistry Week de la ACS; conversatorios por el Día Internacional de la Niña y Mujer en la Ciencia, efectuados en el Senado de la República; el Hackathonde Química Verde, realizado en conjunto con las secciones estudiantiles de Perú y Costa Rica.
Igualmente, en colaboración con la editorial Fondo de Cultura Económica, durante la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, en las ediciones de 2024 y 2025, se impartieron talleres dirigidos a niños. Además, organizaron diferentes talleres para la comunidad estudiantil de la FQ con el fin de emplear herramientas en sistemas de gestión de calidad, así como colaboraciones con organizaciones de alumnos de esta entidad académica, detalló en entrevista Mariana González Castellanos, ex presidenta de la Sección.
Respecto al premio obtenido, Marbella Aguilar Arellano, secretaria general de la Sección, señaló: “este reconocimiento refuerza la idea de que estamos a nivel de capítulos estudiantiles de otros países, en donde esta red de ciencia es mucho más fuerte. Que se haya concedido esta distinción y aparecer en la lista junto a universidades con prestigio internacional destaca la labor que se hace en esta Sección de la UNAM”.
Imagen cortesía de la Facultad de Química UNAM
Asimismo, Karla Castillo Guerra, quien funge como vicepresidenta de la Sección estudiantil, comentó que esta distinción es muestra del trabajo colaborativo que realizan. Por su parte, Valerie Cecilia Pérez Gómez, coordinadora de difusión, indicó que esta distinción “es una gran oportunidad para dar a conocer en otros lugares el trabajo de difusión de la ciencia que se hace en México. Tenemos la experiencia y el conocimiento en Química para transmitirlo a la sociedad en general”.
Este premio “nos impulsa a avanzar, a trabajar en más y mejores proyectos”, expresó Marco Tulio Espinoza, quien también estuvo acompañado en la entrevista por Elvira Camila Nieto Cansino y Axel Bryan Cabrera García, actuales presidentes de la Sección estudiantil ACS-UNAM.
Finalmente, Carlos Mauricio Castro Acuña, académico de la FQ y asesor académico de la Sección desde 2016, apuntó que la distinción “es un reconocimiento a la labor que realizan los estudiantes a lo largo de un año. Es un orgullo para nosotros, como institución de la UNAM. En la Sección estudiantil hemos contado siempre con estudiantes con gran capacidad de liderazgo.”
Galardones destacados y liderazgo internacional
Destacó también la participación y el premio obtenido en el XXXI Congreso Interamericano de Ingeniería Química y el XXXIII Congreso Colombiano de Ingeniería Química, por la expresidenta y recién egresada Mariana González Castellanos, con la ponencia Estrategias clave para la planeación de proyectos exitosa en Química e Ingeniería Química, donde obtuvo el primer lugar a la mejor ponencia de licenciatura en el área de negocios y gestión de proyectos.
La participación y representación en este importante foro internacional, celebrado en julio de 2025, en Cartagena, Colombia, generó sinergia y conexiones con la comunidad científica de Latinoamérica, donde se pudo compartir la excelencia en el trabajo en equipo realizado por la sección estudiantil en la UNAM; así como su liderazgo y gestión organizacional, pues también sustentó una tesis de licenciatura con mención honorífica por la autora.
En este marco, Marco Tulio Espinoza, estudiante de la carrera de Química y expresidente de la Sección estudiantil, fue reconocido con el 2026StudentLeadership Award de la ACS, lo que le permitió participar en el Leadership Institute de la ACS, conferencia que reunió a jóvenes destacados de diversas instituciones educativas, en la cual se les brindó conocimiento en materia de gestión y liderazgo.
En este encuentro, efectuado del 29 de enero al 1 de febrero en Atlanta, Estados Unidos, asistieron 15 líderes estudiantiles de las Secciones de todo el mundo que agrupa la ACS, quienes pudieron interactuar con profesionales del área química de Estados Unidos, Colombia, México, Perú y Reino Unido, entre otros.
La Sección estudiantil de la American Chemical Society (ACS)-UNAM se creó en 2016 con la finalidad de apoyar a sus integrantes a tener un desarrollo profesional y académico.
UNAM y universidad española crean cátedra para fortalecer cooperación académica entre Europa y América Latina
Con información de: Onda Cero Castellón y Notimérica
abril 22, 2026
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En el marco de la II Cumbre de Rectoras y Rectores México-España, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universitat Jaume I (UJI), de Castellón, firmaron un convenio para la creación de la Cátedra UJI-UNAM España-México José Medina Echavarría, un espacio de colaboración académica, científica y cultural entre ambas instituciones.
El acuerdo fue suscrito por el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, y la rectora de la UJI, Eva Alcón, con el propósito de consolidar una alianza estable que impulse la cooperación universitaria entre Europa y América Latina.
La nueva cátedra se articula en torno a tres ejes principales: formación y movilidad, divulgación y transferencia de conocimiento, y relaciones institucionales. Entre las acciones previstas se encuentran la organización de encuentros académicos, el desarrollo de seminarios de tesis doctorales en diversas disciplinas, así como la implementación de programas de movilidad para estudiantes y personal académico.
Asimismo, contempla el impulso de proyectos de investigación interdisciplinaria, la realización de actividades de divulgación dirigidas a la sociedad y la generación de publicaciones conjuntas en formatos digitales.
El proyecto también busca fortalecer la participación de ambas universidades en redes internacionales de educación superior y cooperación académica, con el objetivo de ampliar los vínculos y las oportunidades de colaboración en distintos ámbitos del conocimiento.
La cátedra lleva el nombre de José Medina Echavarría, sociólogo y jurista vinculado al desarrollo del pensamiento social en Iberoamérica, quien tuvo una trayectoria académica en México y otros países de la región.
Este convenio forma parte de las acciones de internacionalización de la UNAM y de su participación en espacios de diálogo académico entre México y España.
Una década descifrando el tiempo desde Morelia: la UNAM consolida plataforma científica de alcance mundial
Redacción
Con información del Laboratorio-Servicio Arqueomagnético Nacional, Instituto de Geofísica, Unidad Michoacán
abril 21, 2026
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En piezas de barro cocido, antiguos hornos, pisos quemados y restos de fogones permanece una huella casi imperceptible del pasado. Durante diez años, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México han aprendido a leerla desde Morelia, donde opera uno de los proyectos más especializados del país para fechar materiales arqueológicos y reconstruir la historia cultural de antiguas sociedades.
Autoridades universitarias e investigadores participaron en la conmemoración por el décimo aniversario del Laboratorio-Servicio Arqueomagnético Nacional, en la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica de la UNAM, en Morelia.
Durante el acto conmemorativo por su aniversario, autoridades de la UNAM, del Centro INAH Michoacán y de El Colegio de Michoacán subrayaron la relevancia de esta infraestructura científica, que ha posicionado a Michoacán como un nodo estratégico en la investigación arqueológica especializada.
Leer el pasado en los materiales quemados
El arqueomagnetismo estudia las variaciones históricas del campo magnético terrestre a partir de materiales que fueron sometidos a altas temperaturas. Cuando arcillas, ladrillos, cerámicas o estructuras de combustión se enfrían después de haber sido calentados, ciertos minerales conservan la orientación e intensidad del campo magnético existente en ese momento.
Ilustración: Bárbara Castrejón DGDC UNAM
Esa señal funciona como una marca temporal. Al compararla con curvas de referencia previamente elaboradas, los especialistas pueden estimar la fecha del último calentamiento del objeto o estructura analizada.
El método resulta especialmente valioso para hornos, hogares, tumbas de incineración, termas antiguas y otros contextos arqueológicos en los que no siempre existen materiales útiles para aplicar otras técnicas de datación.
Ciencia básica con aplicación inmediata
El doctor Avto Gogichaishvili, responsable científico del SAN, explicó que el laboratorio ha trabajado de manera ininterrumpida desde su fundación, integrando investigación básica sobre la evolución del campo geomagnético con aplicaciones directas para el estudio del patrimonio arqueológico.
El proyecto ha reunido a especialistas de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, de El Colegio de Michoacán y de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, además de instituciones nacionales y extranjeras.
Uno de los avances centrales, señaló, ha sido la estandarización de criterios científicos para el análisis de materiales arqueológicos, lo que ha fortalecido la confiabilidad de los resultados y permitido construir bases de datos sólidas para futuras investigaciones.
Resultados con impacto nacional e internacional
En estos diez años, el SAN ha publicado 107 artículos en revistas internacionales y ha contribuido a la conclusión de 37 tesis: 27 de licenciatura, cinco de maestría y cinco de doctorado.
Actualmente mantiene presencia en 26 estados de la República Mexicana y desarrolla investigaciones en distintos países de América Latina y Europa.
Además del fechamiento arqueológico, los estudios magnéticos permiten reconstruir procesos de formación y enterramiento de sitios, evaluar alteraciones físicas y químicas en materiales antiguos e incluso estimar temperaturas de combustión alcanzadas en estructuras del pasado.
Morelia como centro de ciencia de frontera
El crecimiento del laboratorio confirma una tendencia cada vez más visible en la UNAM: la generación de conocimiento de frontera también se impulsa desde sus sedes regionales.
Desde Morelia, el Servicio Arqueomagnético Nacional no solo ayuda a fechar vestigios antiguos. También demuestra que la ciencia pública mexicana puede competir a escala internacional y, al mismo tiempo, contribuir a preservar la memoria material del país.
Entre cuentas, balances y culturas: una experiencia internacional en Londres
Juan Manuel Ovando Andrade
abril 21, 2026
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Realizar unas prácticas profesionales en el extranjero representa una oportunidad para poner a prueba la formación académica en contextos diferentes y con los más altos estándares posibles. Tuve la oportunidad de desarrollarme en el ámbito internacional en Londres, una de las ciudades más importantes del mundo de los negocios.
En esta estancia apliqué los conocimientos que adquirí durante mis estudios universitarios como contador en la Facultad de Contaduría y Administración (FCA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Esta facultad me brindó no solo las bases técnicas necesarias en materia contable, fiscal y financiera, sino también una formación integral que me permitió desempeñarme tanto en un entorno nacional como internacional bajo los más altos estándares profesionales. Esta preparación fue medular para poder adaptarme a nuevas dinámicas de trabajo, marcos normativos distintivos y una cultura organizacional global.
Durante mi estancia en la sede UNAM-UK, ubicada dentro de King’s College London, participé en actividades relacionadas con la gestión administrativa, contable y fiscal, lo que me condujo a enfrentar retos reales en un contexto internacional dentro de los diferentes marcos locales de cada país.
Más allá de lo técnico, esta experiencia me ayudó a desarrollar habilidades fundamentales como la comunicación, la adaptación y la capacidad de análisis en entornos multiculturales, donde el idioma y las diferencias culturales representan tanto un desafío como una oportunidad de crecimiento.
Uno de los aspectos más enriquecedores fue la posibilidad de integrarme al entorno académico de King’s College London, donde, a través de la Mexican Society KCL, participé en un panel llamado “Plan México”, en el que se abordaron puntos económicos y políticos de nuestro país.
Esta sociedad genera un diálogo académico que conecta realidades locales con perspectivas internacionales. En dicho panel hubo estudiantes de México y Latinoamérica que estudian en diferentes universidades británicas.
En este tipo de encuentros tuve la oportunidad de conocer y escuchar a ponentes que estudiaron en la UNAM y que actualmente se desempeñan como académicos en las mejores instituciones universitarias del Reino Unido, como King’s College London y London School of Economics. Lo que refleja cómo la formación recibida en la UNAM trasciende fronteras y permite a sus egresados posicionarse en escenarios académicos del más alto nivel.
Ver a estos profesionales que, al igual que yo, pasaron por las mismas aulas, pasillos y espacios universitarios dentro de la UNAM me generó una conexión directa con un futuro posible. Observarlos hoy impartiendo cátedra en universidades extranjeras no solo confirma la calidad de la educación recibida, sino que también abre una perspectiva clara sobre las oportunidades que pueden alcanzarse con disciplina y buenas bases a nivel global.
Mi experiencia en Londres no solo impactó mi desarrollo académico, sino también mi crecimiento profesional y personal. La convivencia con distintas culturas y el uso constante del idioma inglés en los diferentes contextos cotidianos, académicos y profesionales, al igual que la exposición a un entorno internacional, contribuyeron a fortalecer una mentalidad global indispensable en el ejercicio actual de la profesión contable.
Esta estancia reafirma que la formación universitaria no solo está en el aula, sino que se expande ante las necesidades que se van presentando frente a las diferentes adversidades en el camino.
La UNAM, mediante sus programas y presencia internacional, permite que sus estudiantes amplíen su preparación en escenarios globales para así consolidar una formación que trasciende fronteras.
Sin duda alguna, esta experiencia representa en mi vida un parteaguas para mi desarrollo, no solo como profesionista, sino como universitario que entiende que el conocimiento, cuando se combina con una visión internacional, tiene el potencial de generar un impacto mayor en la sociedad sin importar la nación o extensión territorial en la que uno se encuentre.
Como señaló uno de los fundadores de la UNAM, Justo Sierra, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, la importancia de “universalizar lo mexicano y mexicanizar lo universal”.
Si el Universo nació hace 13 mil 800 millones de años y el Sistema Solar surgió hace apenas 4 mil 500 millones, pasaron más de 9 mil millones de años antes de que se dieran las condiciones químicas necesarias para el origen de la vida en la Tierra.
Sin embargo, una vez formado el planeta, la vida surgió en un lapso relativamente corto: entre 500 y 700 millones de años. Esto plantea una pregunta inevitable: ¿cuántas veces pudo haberse repetido, o podría repetirse, este proceso en otros rincones del Universo? ¿De qué elementos estaría formada?
En entrevista para UNAM Global, Antonio Lazcano Araujo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM, explicó esta fascinante posibilidad y señaló qué pistas buscan los científicos en planetas y satélites distantes para descubrir si estamos o no solos en el cosmos.
El origen
Cuando se formó el Sistema Solar, existía una gran cantidad de cuerpos pequeños: meteoritos, cometas, asteroides y planetoides, que chocaban constantemente entre sí.
Muchos de ellos contenían compuestos como aminoácidos, azúcares y bases de los ácidos nucleicos, lo que favoreció una serie de reacciones químicas clave para la síntesis prebiótica, es decir, la formación de moléculas orgánicas antes de que existiera la vida, explicó Antonio Lazcano Araujo.
Los cuerpos que contenían este material impactaron contra la Tierra primitiva, y las ondas de choque pudieron ser una fuente de energía que permitió la síntesis de compuestos orgánicos.
“Claramente, los meteoritos trajeron volátiles, agua, minerales hidratados y compuestos orgánicos. Algunos se destruyeron, pero otros sobrevivieron, y las colisiones liberaron energía”, agregó Lazcano.
Y mientras los meteoritos seguían chocando y los microambientes reductores servían de pequeños laboratorios naturales, quizá en algún rincón del universo, planetas como la Tierra estaban viviendo procesos similares.
Cada chispa de energía, cada molécula orgánica recién formada, podría ser un eco lejano de lo que, millones de años después, daría lugar a criaturas capaces de mirar las estrellas y preguntarse de dónde vinieron.
En cierto sentido, cada organismo vivo es un testigo silencioso de aquellos laboratorios cósmicos primordiales, un pequeño viajero de la historia que conecta la química del espacio con la posibilidad de mundos aún por descubrir.
Los más abundantes del Universo
Lawrence Joseph Henderson analiza en su libro The Fitness of the Environment los elementos presentes en los seres vivos y llegó a la conclusión de que el hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno, azufre y fósforo son los más abundantes del Universo.
Esta selección de elementos no es aleatoria: se trata de algunos de los más ligeros y abundantes, con la capacidad de formar estructuras complejas, como los polímeros del carbono, y compuestos con la estabilidad necesaria para sostener los procesos de la vida.
“La probabilidad de que exista vida en otras partes del universo es alta y, aunque se trata de una suposición, podría estar basada en los mismos elementos y moléculas: carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre”, señaló Antonio Lazcano.
Los meteoritos
Danny Glavin, astrobiólogo, y Jason Dworkin, astroquímico, ambos científicos de la NASA, han analizado meteoritos en los que han identificado cerca de 90 aminoácidos distintos.
La importancia de este hallazgo radica en que los aminoácidos son los bloques fundamentales de las proteínas, esenciales para la vida. Su presencia en materiales provenientes del espacio sugiere que los ingredientes básicos de la vida pueden formarse de manera natural fuera de la Tierra y distribuirse por el Universo, lo que refuerza la posibilidad de que la vida no sea un fenómeno exclusivo de nuestro planeta.
Es fundamental analizar con detalle las propiedades de estos aminoácidos para identificar cuáles son más estables, cuáles presentan la reactividad necesaria y cuáles podrían tener funciones específicas, como la histidina en los sitios activos de las enzimas. “Pero, en términos globales, la composición química podría ser la misma”.
La inmensidad del Universo
Al respecto, Carl Sagan creía que, dada la inmensidad del Universo y la abundancia de los elementos necesarios para la vida, esta probablemente no sea exclusiva de la Tierra. Sin embargo, advertía que la vida inteligente podría ser mucho más rara.
Para Sagan, la verdadera pregunta no era solo si existía vida en otros lugares, sino cuándo y cómo la descubriríamos. Su enfoque combinaba optimismo y rigor científico: explorar, buscar evidencia y mantener siempre la mente abierta ante lo desconocido.
El Universo es tan grande, hay tantas estrellas de tipo solar adecuadas, que el número de sistemas planetarios también es abundante; por eso es muy probable que haya vida en algún otro sitio del Universo.
¿Qué ambientes extraterrestres serían los mejores candidatos para la vida?
Debería ser un planeta que no esté tan lejos de su estrella, pero tampoco tan cerca como para que el agua se evapore, y con dimensiones similares a las de la Tierra.
Por ejemplo, en un inicio del Sistema Solar, Marte tenía las condiciones para haber albergado vida, pero no existe evidencia concluyente. Sin embargo, “creo que, en el Sistema Solar, el único sitio en donde apareció la vida es en la Tierra, porque a los demás planetas les sobró o les faltó algo, pero no sabemos cuáles podrían ser esos detalles”.
Sin embargo, los astrónomos han planteado que la ausencia de un campo magnético haría que Marte estuviera constantemente bombardeado por partículas muy energéticas provenientes del Sol, y esas partículas lo mismo pudieron servir para formar algunos compuestos que para destruirlos.
Además, se sabe que en la Tierra la vida apareció muy rápidamente. Antonio Lazcano recuerda un artículo que escribió hace años junto con Stanley Miller, en el que señalaban que, basándose únicamente en la estabilidad e inestabilidad de los compuestos orgánicos presentes en los seres vivos, no se requieren más de 10 millones de años para que pueda aparecer la vida.
Esto refuerza la idea de que, una vez que se dieron las condiciones adecuadas en la Tierra primitiva, la vida surgió relativamente rápido, lo que aumenta la probabilidad de que procesos similares puedan repetirse en otros rincones del Universo.
Si se encontrara un virus en otro planeta, ¿se consideraría vida?
De acuerdo con Antonio Lazcano, el hallazgo de virus extraterrestres no se consideraría, por sí mismo, evidencia de vida. Sin embargo, su presencia sugeriría la existencia de algún tipo de organismo vivo, ya que los virus solo pueden multiplicarse en el interior de una célula.
El hecho concreto es que la replicación, mutación y recombinación de los virus en la Tierra también se observan en las células, que tienen otras propiedades.
Todos los organismos de la Tierra tienen desarrollo ontogénico, es decir, el desarrollo de un organismo individual a lo largo de su vida, mientras que un virus, como el ribosoma, simplemente se ensambla y ya.
¿Qué es la vida?
De acuerdo con Antonio Lazcano Araujo, se trata de uno de los grandes problemas de la filosofía y la ciencia. Hasta ahora, los intentos por definirla desde distintas disciplinas no han logrado un consenso claro, lo que ha llevado a algunos especialistas a proponer una caracterización fenomenológica de los seres vivos; es decir, describirlos a partir de lo que se puede observar: cómo se organizan, cómo se reproducen, cómo intercambian materia y energía con su entorno y cómo evolucionan.
La filósofa Iris Fry afirma que hay una diferencia clave entre disciplinas. Mientras en áreas como las matemáticas es posible establecer definiciones universales, como la del triángulo isósceles formulada por Euclides hace más de dos mil años, que permanecen válidas en cualquier tiempo y lugar, en el caso de los seres vivos ocurre lo contrario. La idea de lo que entendemos por “vida” cambia con el conocimiento científico y con el contexto histórico en el que se formula.
Un ejemplo claro es la biología celular: hace apenas un siglo, los libros no consideraban al ADN como la molécula responsable de la herencia, mientras que hoy resulta impensable definir la vida o una célula sin este componente.
Lazcano propone no buscar una definición rígida, sino identificar los rasgos que comparten todos los seres vivos y, a partir de ellos, construir una caracterización fenomenológica; es decir, describirlos según lo que hacen y cómo funcionan.
Sin embargo, advierte que incluso estos rasgos dependen del conocimiento disponible en cada época; cualquier intento de definición absoluta de la vida es, hasta ahora, un desafío abierto.
Todo el mundo pasa por una etapa de dinosaurios. Algunos nunca la superamos y emprendemos carreras relacionadas con la paleontología. Yo escogí ser biólogo, y seguramente habrá quienes hayan escogido geología o ciencias de la Tierra para acercarse a la fauna del Mesozoico. También me atrevería a afirmar que el sueño más frecuente entre los amantes de los dinosaurios y los aspirantes a paleontólogos es descubrir un fósil.
Las primeras descripciones de dinosaurios (y el nombre mismo) son del siglo XIX, y la mayoría de las historias de dinosaurios empiezan ahí. Pero yo prefiero arrancar esta narración a mediados del siglo XX, con un francés desconocido y poco ortodoxo.
Rebanadas inusuales
Es 1963. En un laboratorio un paleontólogo recientemente doctorado corta y lija rocas que tienen millones de años, rocas que resultan ser más que rocas: fósiles de dinosaurio. Armand de Ricqlès tiene muchas inquietudes acerca de los dinosaurios, como qué lugar ocupan en el árbol de la vida. Puesto que hay que arreglárselas con restos óseos porque casi no hay de otros, a Armand se le ocurre hacer con ellos algo que no se había hecho hasta entonces: rebanarlos para verlos al microscopio. Esta técnica se llama histología y es bastante común entre biólogos y médicos. Armand de Ricqlès la llevó al Mesozoico y comparó los fósiles con huesos de animales del presente.
De Ricqlès sabía que existe una conexión entre el tipo de tejido y su fisiología, es decir el funcionamiento general del cuerpo. Los huesos con más vasos sanguíneos (más vascularizados) suelen corresponder a organismos de sangre caliente (endotermos) o con tasas metabólicas relativamente elevadas, es decir con un alto gasto de energía. Los huesos menos vascularizados, por su lado, suelen asociarse con organismos de sangre fría (ectotermos) o de tasas metabólicas lentas, es decir que gastan menos energía. Hasta entonces estaba muy extendida la idea de que los dinosaurios eran animales de sangre fría y relativamente lentos, como los reptiles actuales. Pero de Ricqlès encontró que los huesos de dinosaurio correspondían a organismos con tasas metabólicas altas como las de animales de sangre caliente, aunque fue muy cauteloso en sus conclusiones, como suelen serlo los científicos. El trabajo de Armand de Ricqlès no tuvo impacto de inmediato, pero él siguió en lo suyo, cortando y publicando lo que veía.
Desgarrando paradigmas
Mientras tanto, en Estados Unidos, otro paleontólogo de nombre John Ostrom desenterraba los restos de un dinosaurio que bautizó Deinonychus (el verdadero nombre del dinosaurio que en Jurassic Park aparece como Velociraptor. El Velociraptor de verdad era un dinosaurio pequeño que se ha encontrado en formaciones de Mongolia y China, mientras que el Deinonychus se encuentra en Estados Unidos y es considerablemente más grande. Supongo que el nombre Velociraptor tiene más estilo que Deinonychus.)
A Ostrom le pareció que las vértebras de Deinonychus se parecían a las de ciertas aves, como los avestruces y los casuarios, unas aves australianas de apariencia prehistórica. Por su postura estaba claro que se trataba de un bípedo. Las proporciones de sus extremidades y la estructura de las garras superiores sugerían que Deinonychus podía asir y sostener cosas. Ostrom también pensó que el característico espolón de las patas y los dientes afilados sugerían que este dinosaurio no era ninguna lagartija gigante de sangre fría, afecta a echarse al sol, sino un depredador ágil y veloz que propinaba patadas mortales.
Ostrom era mentor de Robert Bakker, un joven que se dedicó a reunir evidencia de tantos sitios como pudo y dedujo las condiciones ambientales, dietas, tasas metabólicas, estructuras poblacionales y algunos comportamientos de los dinosaurios. Todas las perspectivas y datos novedosos que concentró lo llevaron a hablar de un “renacimiento de los dinosaurios” en 1975. El trabajo de Ostrom y Bakker contradecía creencias como que los dinosaurios eran torpes lagartijas de sangre fría, y relanzaba la hipótesis de que las aves son descendientes de algunos dinosaurios (hoy se acepta que así es).
En 1986 Bakker publicó The Dinosaur Heresies (Las herejías de los dinosaurios) con toda la evidencia que reunió para sostener que los dinosaurios eran de sangre caliente y mucho más inteligentes de lo que se suponía. El impacto del libro se ve en las reconstrucciones paleontológicas que siguen vigentes hasta hoy (por ejemplo, en los dinosaurios de Jurassic Park y la serie documental Caminando con dinosaurios).
Huevos y embriones
Un muchacho nacido en Montana tiene un sueño: encuentra su primer fósil sin haber cumplido diez años, y antes de los veinte ya ha desenterrado restos óseos importantes. Jack Horner inicia la carrera de geología en la Universidad de Montana. Cursa todas las materias y reprueba, recursa y reprueba. Reincide tantas veces que pierde la matrícula. No le importa y sigue asistiendo como oyente. Años después le diagnostican una dislexia grave.
Sin amilanarse por no tener título manda solicitudes a tantos museos como puede. Consigue un trabajo limpiando fósiles en Princeton y vuelve a Montana, a la formación rocosa en la que encontró su primer fósil. Esta vez da con algo que nunca había visto: huevos fósiles, los primeros que se encuentran en América del Norte. Publica su primer artículo en la prestigiosa revista Nature y lo ascienden a investigador.
Horner tiene muchas preguntas sin respuesta. ¿Habrá algo adentro? Los huevos fosilizados no son novedad; hay registros desde el siglo xix. ¿Por qué nadie los ha abierto? Ah, pues porque nadie quiere dañar tan preciados fósiles, le contestan. “¡El pegamento es barato!”, dirá más tarde Jack Horner. “Es como tener un regalo de cumpleaños o un regalo de Navidad y no abrirlo jamás porque la envoltura es valiosa. […] Es una idea extraña que el huevo sea lo preciado cuando el embrión que contiene es más importante […] El primero que abrí no tenía embrión, así que tuve que pegarlo. Fue el tercero o cuarto el que sí tenía un embrión”, cuenta. Era el primer embrión de dinosaurio descrito en América y generó polémica. Sobre todo, por la pregunta evidente que sugería: ¿dónde están los dinosaurios jóvenes?
Tres por uno
Horner encontraría una pista en dos especies de dinosaurios cabeza de huevo (paquicefalosaurios): Stygimoloch spinifer y Dracorex hogwartsia, de nombres diabólicos y mágicos (“diablo espinoso de la laguna Estigia” y “rey dragón de Hogwarts”). La descripción de ambas especies (en 1982 y 2006, respectivamente) no pasó inadvertida, y rápidamente entraron en el canon de los dinosaurios norteamericanos.
Pero en el Museo de las Rocosas, Montana, Jack Horner, ahora curador, dudaba que fueran realmente especies nuevas. Seguía interesado en saber por qué siempre se encontraban dinosaurios grandes. ¿Por qué eran todos adultos? No eran preguntas recientes, pero seguían sin respuesta, en parte porque los museos sólo exhiben los fósiles más completos y formidables, los que son dignos de presumir, mientras que los fósiles más pequeños se quedan tras bambalinas.
En un artículo de 1975 sobre los patrones de crecimiento de los dinosaurios pico de pato (familia Hadrosauridae) el paleontólogo Peter Dodson sugería que los dinosaurios no crecían como los reptiles (a saltos, según cuánto alimento haya y qué condiciones encuentren), sino como las aves y los mamíferos (con un ritmo constante). El patrón de crecimiento de los hadrosaurios crestados, decía Dodson, podría parecerse al de los casuarios.
Horner consideró el origen de los fósiles de las dos especies sospechosas: venían de la formación Hell Creek, que se extiende por las Dakotas, Wyoming y Montana. La mayoría de las rocas datan del Cretácico tardío (hace entre 100 y 66 millones de años), por lo que podríamos suponer que los organismos de esa formación coexistieron. La clasificación de Stygimoloch y Dracorex en la familia de los paquicefalosaurios también le llamó la atención, porque en esa formación hay otro paquicefalosaurio, el paquicefalosaurio por excelencia: Pachycephalosaurus wyomingensis, la especie más grande en la zona.
Horner revisó las descripciones de los ejemplares de Stygimoloch y Dracorex, ambos más pequeños que Pachycephalosaurus. Le pareció que tenían características que podrían provenir de estadios juveniles; por ejemplo, no se había formado el domo craneal (la cabeza de huevo). Horner sospechaba que no eran tres especies, sino dos juveniles y un adulto de la misma. ¿Cómo podía ponerlo a prueba? Muy fácil: retomando las técnicas de Armand de Ricqlès. ¿Pero quién iba a querer cortar sus preciados fósiles? Ya le habían llovido críticas por abrir aquellos huevos, y ahora le lloverían más por rebanar huesos. Lo peor era que de Dracorex hay un solo ejemplar, y eso es mucho decir: apenas el cráneo y unas cuantas vértebras. Con Stygimoloch tenemos suerte: hay cerca de 15 ejemplares, y algunos estaban en el museo de Horner.
El paleontólogo cortó los restos óseos en láminas finísimas y las llevó al microscopio. Sabía lo que estaba buscando: los huesos de los ejemplares jóvenes son esponjosos y se van compactando conforme maduran, de modo que así puede determinarse la edad del espécimen. Horner encontró que los cráneos de Pachycephalosaurus tenían un tejido sumamente denso, mientras que el de Stygimoloch era más esponjoso. Si Stygimoloch tenía huesos más esponjosos, ¿por qué es tan grande? ¿No iba en contra de la ortodoxia de la época? Dodson había señalado que un casuario cercano al 80 % de su tamaño adulto aún no ha desarrollado la cresta por completo, y ya se había determinado que el Stygimoloch y el Pachycephalosaurus de Hell Creek crecen del mismo modo. Así, si Stygimoloch no había desarrollado el domo estaba claro que no se trataba de un adulto.
Horner midió los cráneos y los dispuso como si fueran distintas etapas de la vida de un solo Pachycephalosaurus, lo que se llama una serie ontogenética. Afortunadamente para los puristas no es necesario rebanar fósiles para construir una serie de crecimiento: basta con medir. El gran problema era que en aquel entonces el único ejemplar de Dracorex estaba en manos de Robert Bakker. Horner tuvo que hacer un molde del que obtuvo gran cantidad de datos.
Jack Horner se fijó en las espinas o cuernos de la parte posterior del cráneo de cada especie y, como sería de esperar si su hipótesis era correcta, tenían el mismo número, pero de diferentes tamaños. Luego volvió al ejemplo de los hadrosaurios y el casuario y el crecimiento de la cresta, pero sugirió que las espinas se hacían más pequeñas y se aplanaban mientras que el domo crecía.
Tras la publicación del artículo en el que Horner unifica las tres especies Robert Bakker, codescubridor del Dracorex, dijo que tenía un “ejemplar juvenil de Pachycephalosaurus que no se parecía en absoluto al Dracorex”, de tal forma que su especie seguiría siendo válida. “Los cuernos y espinas siempre se hacen más grandes, no más pequeñas”, dijo. “No hay evidencia de animales actuales en los que las estructuras parecidas se hagan más pequeñas.”
Horner replicó: “Si lo tiene en su sótano y no deja que nadie lo vea, y sólo le dice al mundo que lo tiene, no puedo hacer nada. Y nosotros tenemos una serie ontogenética […] tenemos mucha evidencia”. Al final, la mayor parte de la comunidad científica acepta que estos fósiles son de una sola especie, aunque recientemente la polémica se ha revivido entre amateurs y jóvenes paleontólogos.
Series en otras especies
La idea de unificar especies suponiendo que una es en realidad una etapa juvenil de otra migró de los paquicefalosaurios a otros dinosaurios. Los paleontólogos canadienses Nicolàs Campione y David Evans retomaron las series ontogenéticas y analizaron tres géneros de dinosaurios pico de pato: Thespesius, Edmontosaurus y Anatotitan. Ordenaron por tamaño los cráneos de cinco especies (T. edmontoni, E. regalis, E. annectens, E. saskatchewanensis y A. copei), hicieron cálculos y encontraron que la evidencia apunta a que de los cinco sólo existen dos especies: Edmontosaurus regalis y Edmontosaurus annectens. Anatotitan y Thespesius eran juveniles de otras especies.
El equipo de Horner, por su lado, proseguía su camino con entusiasmo. Sabían que Triceratops y Torosaurus se distribuyen en las mismas zonas y que coincidieron en el tiempo. Los investigadores cortaron y lijaron huesos, los observaron al microscopio y sacaron conclusiones. Horner y John Scannella, su alumno experto en ceratópsidos, han afirmado que las concavidades que tiene Triceratops en el volante (la cresta protectora que se eleva por detrás del cráneo) son futuros huecos (o fenestras) de las crestas de Torosaurus. En una conferencia Horner incluso reveló que Scannella encontró “los transicionales”, los ejemplares en etapas de crecimiento intermedias que muestran cómo se van abriendo las fenestras. Horner y Scanella estaban extinguiendo al Torosaurus.
Un año después el paleontólogo estadounidense Nicholas Longrich y su colega canadiense Daniel Field publicaron un artículo pertinentemente titulado “Torosaurus no es Triceratops”. Allí mostraron ejemplares con fenestras de diferentes tamaños que pueden interpretarse como una serie de Torosaurus, y rechazaron la idea de “los transicionales” alegando que las concavidades no corresponden a erosión del hueso en el Triceratops, como sugieren Horner y Scannella. “Los intermedios entre Triceratops y Torosaurus […] no se conocen. Admitimos que tales intermedios pueden existir y que simplemente no se han encontrado, pero parece improbable dado el conocimiento de la cantidad de cráneos de dinosaurios con cuernos del Cretácico.” El Torosaurus se salvó de la extinción… al menos de nombre.
Los huesos y la verdad
Analizar especies extintas con técnicas bien conocidas y poco aplicadas innovó la forma en que se hace paleontología: la histología ósea se ha vuelto una práctica más común en los últimos años. Y aunque los biólogos no se ponen de acuerdo en cuál es la mejor definición de especie todos tenemos claro qué es crecer, madurar y envejecer: lo vemos en todas las formas de vida a nuestro alrededor. No tendría por qué haber sido diferente hace millones de años.
Es comprensible que nos aferremos a la tradición y más a nuestros propios descubrimientos. Podemos achacarlo a muchas razones: la búsqueda del prestigio académico, la idea de trascender, el trabajo y el tiempo que ha costado. Ese gesto terco ha llevado a discusiones interminables y batallas de egos para ver quién tiene la razón, a veces a pesar de la evidencia. Pero la terquedad da frutos. No toda idea novedosa es por fuerza buena y siempre es necesario discutir las propuestas científicas. Aquí vive un brillo que siempre me da esperanza: la ciencia no avanza a pesar de nuestras flaquezas, sino con ellas.
Los fósiles son un ejemplo inmejorable: ellos no dicen nada y nosotros hacemos de detectives, reconstruimos con lo que podemos y armamos un relato, bautizamos animales que jamás vimos en carne, pero sí en hueso y así hemos accedido a un cachito del Mesozoico con lo poco que queda de él. El imaginario popular de los dinosaurios de finales del siglo XIX puede parecernos caricaturesco, pero se trabajó con lo que se tenía. De vez en cuando conviene volver a lo que parece escrito en piedra. Ya sabemos qué hacerle cuando deje de responder.