En México, miles de personas interrumpen sus estudios cada año antes de concluir la educación básica o media superior. Detrás de esta realidad hay historias marcadas por dificultades económicas, la necesidad de incorporarse tempranamente al trabajo, responsabilidades familiares o situaciones personales que obligan a pausar la formación escolar.

Para muchos, abandonar la escuela no tiene que ver con la falta de capacidad académica, sino con las circunstancias de vida. Sin embargo, con el paso del tiempo, el deseo de retomar los estudios suele mantenerse: acceder a mejores oportunidades laborales, cumplir una meta personal o simplemente continuar aprendiendo son algunas de las motivaciones más frecuentes.
Ante este panorama, diversas instituciones han desarrollado alternativas educativas para brindar una segunda oportunidad. Una de ellas es la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la UNAM, que a través de un programa comunitario ofrece acompañamiento académico para que cualquier persona pueda concluir su educación básica o media superior.
Un programa para retomar los estudios
Se trata del Programa de Apoyo Comunitario a la Educación de Adultos (PACEA), mediante el cual la FES Aragón brinda asesorías para concluir la primaria, secundaria o bachillerato.
La maestra María de Lourdes García, responsable del programa, explicó que en este espacio se ofrecen asesorías personalizadas y materiales de estudio con respaldo del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y la Dirección General de Bachillerato (DGB), a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
El objetivo es claro: permitir que jóvenes, adultos y personas mayores ejerzan su derecho a la educación sin importar su edad o trayectoria académica, y puedan obtener su certificación oficial de estudios.
Bajo este esquema, el programa ha beneficiado a trabajadores, jóvenes que abandonaron la escuela, personas mayores e incluso migrantes que buscan concluir su formación básica o media superior.
Un proyecto nacido de la iniciativa de los trabajadores
La maestra María García compartió que este programa tuvo su origen en 1993, cuando trabajadores de las propia FES manifestaron su interés por concluir sus estudios de secundaria. A partir de esta necesidad, se estableció un convenio con el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), con el objetivo de brindar a los trabajadores la posibilidad de terminar su formación académica de manera oficial.
Con el paso del tiempo, el proyecto fue creciendo y ampliando su alcance. Lo que inicialmente estaba dirigido exclusivamente a los trabajadores de la institución se abrió posteriormente a la comunidad en general.
Cómo funciona el acompañamiento académico
El funcionamiento del PACEA se basa en un sistema flexible y personalizado. Las asesorías se imparten en la FES Aragón en horarios que van de las ocho de la mañana a las cinco o seis de la tarde, dependiendo de la disponibilidad de usuarios y asesores.
Las sesiones suelen durar dos horas y realizarse dos o tres veces por semana, lo que permite a los estudiantes avanzar de forma constante sin afectar sus actividades laborales o personales.
A diferencia de un aula tradicional, el modelo de atención es individualizado o en grupos muy reducidos, lo que permite adaptar el ritmo de aprendizaje a las necesidades de cada persona.
Un proceso por módulos y con acompañamiento continuo
El avance académico se organiza por materias o módulos. En promedio, cada asignatura puede completarse en aproximadamente tres meses, dependiendo del ritmo del estudiante.
Durante este periodo, los usuarios reciben asesorías constantes, realizan actividades de estudio y presentan exámenes de práctica que les permiten prepararse para la evaluación oficial. Una vez listos, acuden a la institución correspondiente —INEA o DGB— para presentar su examen formal.
Al acreditar la materia, continúan con el siguiente módulo, pudiendo mantener al mismo asesor o cambiar según disponibilidad.

Un programa accesible y prácticamente gratuito
Uno de los aspectos más relevantes del PACEA es que no representa un gasto significativo para los participantes.
Los espacios son proporcionados por la institución, mientras que las asesorías son impartidas por estudiantes en servicio social o prácticas profesionales, por lo que no existe cobro por acompañamiento académico.
Los materiales de estudio se distribuyen de manera digital, lo que reduce costos adicionales para los usuarios.
En el caso del bachillerato, únicamente se cubre una cuota establecida por la SEP para la aplicación de exámenes, la cual asciende a 101 pesos por evaluación. Este pago se realiza directamente ante la DGB.
La maestra García aclaró que el programa no emite certificados ni aplica exámenes oficiales; su labor consiste en acompañar el proceso de aprendizaje y orientar a los estudiantes hacia las instituciones encargadas de la certificación.
El papel fundamental de los asesores
El programa también cumple una función formativa para los estudiantes universitarios que participan como asesores. Estos jóvenes provienen de diversas carreras como pedagogía, ingeniería, economía o arquitectura.
Antes de integrarse, se evalúan sus conocimientos para asignarlos a las áreas donde pueden apoyar mejor, ya sea matemáticas, ciencias sociales, lenguaje u otras materias.
Posteriormente, se les vincula con los usuarios y se acuerdan horarios de trabajo. Este acompañamiento suele convertirse en una experiencia significativa tanto académica como humana.
Para los estudiantes de pedagogía, el programa representa una oportunidad para desarrollar habilidades docentes en contextos reales. Para los de otras carreras, puede despertar una vocación por la enseñanza y fortalecer habilidades de comunicación.
Un ejemplo es María Castro, estudiante de Pedagogía de la FES Aragón, quien decidió integrarse al programa por su interés en el trabajo comunitario.
Ella explicó que su método de enseñanza parte de conocer primero al estudiante, su nivel académico y sus formas de aprendizaje, para después adaptar las estrategias de asesoría. Aunque reconoció que esta experiencia requiere esfuerzo y planeación constante, consideró es enriquecedora, ya que permite construir vínculos de confianza y aprendizaje mutuo.
Historias que inspiran
El impacto del programa se refleja en las historias de quienes lo integran.
Una de ellas es la de Juana Hernández Martínez, una mujer de 63 años originaria del Estado de México, quien decidió retomar sus estudios como un objetivo personal pendiente desde la infancia, motivada también por el impulso de su hijo, egresado de la UNAM, para cumplir ese sueño.

Desde pequeña tuvo que trabajar, lo que le impidió concluir su formación escolar, aunque siempre mantuvo el deseo de terminarla, especialmente en el área de contabilidad.
Al integrarse al programa, encontró un espacio que la motivó a continuar. El contacto con estudiantes universitarios le ha brindado entusiasmo, confianza y una nueva forma de ver su propio proceso de aprendizaje.
“Ahora tengo más confianza, mayor capacidad de expresión y una visión más amplia del mundo. Los muchachos que me dan las asesorías me tienen la paciencia para que yo entienda esto y tenga más conocimiento de todas de todas las áreas”, compartió.
Actualmente ha presentado y aprobado cuatro exámenes, y su meta es concluir el bachillerato para continuar posteriormente con estudios superiores, posiblemente en contabilidad o incluso en otras áreas de interés como la gastronomía o la herbolaria.
En ese contexto, la maestra María García recordó el caso del señor Francisco, quien participó en el programa hasta su fallecimiento.
Su motivación no estaba relacionada con lo laboral, sino con el deseo de seguir aprendiendo. Asistía con entusiasmo a sus asesorías y mantenía una actitud constante de curiosidad intelectual. Además, participaba en actividades culturales y dirigía un grupo de teatro.
Ambas historias reflejan una misma idea: el aprendizaje no tiene edad y puede acompañar a las personas durante toda la vida.
Requisitos para integrarse al programa
Las personas interesadas en incorporarse al PACEA deben presentar documentación básica:
- Acta de nacimiento
- Certificado del último grado de estudios
- Identificación oficial
- Comprobante de domicilio
- Solicitudes de inscripción correspondientes
Actualmente, la documentación se entrega en formato digital para agilizar el proceso.
En el caso del bachillerato, los documentos se envían a la Dirección General del Bachillerato para su validación. Una vez aprobados, se asigna una matrícula que permite iniciar formalmente el proceso de certificación.
Para niveles atendidos por el INEA, el registro se realiza directamente ante dicha institución, mientras que las asesorías se realizan en la FES Aragón.
La voluntad como elemento fundamental
Quienes participan en el programa coinciden en que el principal requisito para concluir los estudios no es económico ni académico, sino la voluntad de aprender.
Las asesorías, los materiales y el acompañamiento están disponibles para quienes los necesiten. La experiencia demuestra que cuando existe la decisión de continuar, siempre hay caminos para lograrlo.
Como resume la propia filosofía del programa: nunca es tarde para estudiar.

¡Una oportunidad para concluir!
El Programa de Apoyo Comunitario a la Educación de Adultos de la FES Aragón no solo ofrece asesorías académicas, sino también la posibilidad de reconstruir trayectorias de vida interrumpidas por diversas circunstancias. Más allá de los certificados y los exámenes, su mayor aporte es demostrar que la educación es un proceso continuo, accesible y profundamente humano.
Las historias de quienes regresan a estudiar en distintas etapas de la vida confirman que el aprendizaje no tiene fecha de caducidad y que siempre existe la oportunidad de retomar aquello que quedó pendiente. Así, el programa reafirma una idea fundamental: nunca es tarde para aprender, crecer y transformar la propia historia a través de la educación.



























