La UNAM abre sus puertas al arte y la cultura este 9 y 10 de mayo: una muestra de su vasta cartelera
mayo 6, 2026
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La Universidad Nacional Autónoma de México ofrece este fin de semana una diversa agenda cultural que incluye música antigua, cine contemporáneo, exposiciones, teatro y actividades académicas en torno a la danza. Se trata, sin embargo, de apenas una pequeña muestra de la amplia pléyade de propuestas artísticas y culturales que la UNAM mantiene activas a lo largo del año en sus distintos recintos.
A continuación, algunas recomendaciones para disfrutar el sábado 9 y domingo 10 de mayo:
Música: Donde cantan los dioses: escenas barrocas de los reinos de España e Inglaterra
La Academia de Música Antigua presenta este concierto en el Anfiteatro Simón Bolívar del Colegio de San Ildefonso el 9 de mayo a las 12:00 horas, con un programa que evoca el esplendor sonoro del barroco europeo.
Dirigida por Gabriel Mascaro, esta coproducción entre Brasil, México, Chile y Países Bajos (2025) se proyectará el 9 de mayo a las 16:00 horas en el Cinematógrafo del Chopo.
Exposición: Patrimonio, agua y fuego. Santiago Arau
El Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA), en Ciudad Universitaria, presenta esta muestra fotográfica que explora el territorio y sus transformaciones. Podrá visitarse el 9 de mayo de 11:00 a 18:00 horas y permanecerá abierta hasta el 27 de junio.
Danza / Conferencia: Cuerpo y mente en movimiento: neurociencia y evolución de la danza
Esta actividad académica que vincula arte y ciencia se llevará a cabo en el Salón de Danza del Centro Cultural Universitario el 9 de mayo a las 11:00 horas.
Con esta programación, la UNAM reafirma su papel como uno de los principales motores culturales del país, con actividades accesibles para públicos diversos y una oferta que articula tradición, innovación y reflexión contemporánea.
Tener animales de compañía ya no es motivo para negar vivienda
Michel Olguín Lacunza
mayo 6, 2026
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En el pasado, cuando una familia tenía un perro o gato y se cambiaba de casa a un lugar donde no aceptaban animales, algunos los abandonaban en la calle, a su suerte.
Para erradicar esta práctica, desde el 28 de octubre de 2025 entró en vigor la reforma a la Ley de Vivienda que prohíbe negar la renta o venta de un inmueble por el hecho de que una persona viva con animales de compañía, niñas, niños o adolescentes.
De acuerdo con Ana María Ramírez Sánchez, académica de la Facultad de Derecho de la UNAM, se modificó el artículo 4 para que no se restrinja el acceso a estas personas, porque puede considerarse una práctica discriminatoria.
“La medida busca garantizar el derecho a una vivienda digna e incluyente para todas las familias”, añadió la académica universitaria. Sin embargo, es importante mencionar que la persona inquilina es responsable del buen estado del inmueble y del comportamiento del animal de compañía.
Por qué es necesaria esta ley
Entre los puntos clave de esta ley destacan:
• Prohibición de discriminación: prohibir explícitamente a propietarios o administradores restringir la vivienda a personas con compañía de seres sintientes no humanos.
• Armonización constitucional: se armoniza la normativa local, es decir, de la Ciudad de México, con el derecho humano a la vivienda adecuada.
• Combate a la exclusión, particularmente a la discriminación: busca erradicar las cláusulas que impiden el alquiler o compra de viviendas por tener familias de humanos con animales de compañía, lo que dificulta el derecho a un lugar en donde vivir.
• Enfoque social: la reforma reconoce la necesidad de adecuar la legislación a las dinámicas familiares actuales para superar barreras que generan marginación estructural. Con esta medida se logra que las familias humanas consideren a los seres sintientes como miembros de su núcleo familiar, lo que es un reflejo de la evolución que se vive actualmente. Poco a poco se ha visibilizado a los animales no humanos; tan es así que se buscan lugares para atender necesidades de estética, spas, escuelas y educación para los compañeros no humanos.
• A decir de Ana María Ramírez Sánchez, se protege a los seres sintientes y se reduce el abandono por cuestiones de mudanza. De hecho, hay mucho abandono de animales cuando las familias se cambian de casa, porque los dejan en situación de calle, justo por no permitirlos en la nueva vivienda a la que llegan.
Otros aspectos importantes
La Ley de Vivienda para la Ciudad de México no señala un límite en cuanto al tamaño, peso o características particulares para permitir o prohibir la estancia de animales de compañía en la vivienda.
Sin embargo, en el artículo 21 señala que queda prohibido a los condóminos y, en general, a toda persona habitante del condominio:
IX. Poseer animales que, por su número, tamaño o naturaleza, afecten las condiciones de seguridad, salubridad o comodidad del condominio o de los condóminos. En todos los casos, los condóminos o poseedores serán absolutamente responsables de las acciones de los animales que introduzcan al condominio, de acuerdo con lo dispuesto en la Ley de Protección y Bienestar de los Animales de la Ciudad de México.
XI. Realizar cualquier acto de discriminación dentro del condominio. Esto incluye tratar de manera injusta o desigual a vecinas y vecinos, habitantes, visitantes, personas trabajadoras o proveedoras, de acuerdo con lo que establece la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México.
Esto implica que las personas ocupantes de una vivienda deben atender las condiciones en las que mantienen a los seres vivos de compañía. Nunca se puede negar el derecho a la vivienda.
La fracción XI del artículo 21 de la Ley de Propiedad en Condominio de Inmuebles de la Ciudad de México establece la prohibición de actos discriminatorios, por lo que negar vivienda únicamente por la presencia de animales de compañía podría constituir una forma de discriminación. En ese sentido, no basta con invocar restricciones de manera general, sino que cualquier negativa debe estar debidamente fundada y motivada.
En caso de rechazar la renta o venta de un inmueble por la tenencia de seres sintientes no humanos, es necesario detallar de manera específica cuáles serían las afectaciones reales o potenciales, así como presentar pruebas que respalden dichos argumentos.
Por ello, cada caso debe analizarse de forma integral y no aislada, a fin de determinar si existe una afectación legítima o si, por el contrario, se incurre en discriminación hacia las personas que viven con animales de compañía.
En este caso, el dominio de entorno es trascendental; cada persona tutora es responsable de los animales de compañía y debe considerar las características del ser sintiente para respetar su bienestar.
En caso de no cumplirlo, puede ser denunciada por maltrato animal, conforme a lo establecido tanto en el Código Penal como en la Ley de Protección y Bienestar de los Animales, ambos de la Ciudad de México.
Si se tienen en un entorno que no favorece su bienestar, también se afecta el estado mental del ser vivo no humano. De hecho, animales de gran tamaño en lugares pequeños y que, además, no son atendidos llevándolos a espacios de esparcimiento, pueden desarrollar alteraciones de conducta y ocasionar daños a los muebles o a las personas, debido a la energía no liberada.
Y eso no es responsabilidad de los seres vivos, sino de quienes se supone tienen su tutoría y no cumplen con ella de forma responsable. Por ello, es importante considerar las características de cada individuo y las condiciones que necesitan a la hora de adoptar.
Si se niega la vivienda, ¿qué hacer?
Si se presenta algún tipo de discriminación por ser persona tutora responsable de un ser sintiente y se le niega el derecho a la vivienda por esa razón, se puede acudir a la Procuraduría Social de la Ciudad de México (PROSOC), organismo encargado de proteger los derechos de los habitantes en materia de propiedad en condominio, vivienda y arrendamiento.
También orienta, concilia y recibe quejas relacionadas con conflictos inmobiliarios y abusos de personas arrendadoras. Al considerarse como discriminación, las personas arrendatarias pueden acudir al Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) para reportar la situación.
La instancia sigue un procedimiento guiado por la misma institución para atender las quejas respectivas.
A través de su análisis, los especialistas obtienen pistas sobre la vegetación de distintas regiones, los cambios en el paisaje a lo largo del tiempo e incluso la presencia humana en determinados sitios. Así, el polen se ha consolidado como una evidencia clave para reconstruir aspectos de la historia natural y cultural que no siempre son visibles a simple vista.
Este potencial como archivo del pasado fue el eje de la conferencia “El pasado al microscopio: el polen en las investigaciones arqueológicas”, realizada como parte del ciclo La arqueología hoy, organizado por El Colegio Nacional. En ella participaron Samanta Cordero Villaloz, catedrática de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM; Emilio Ibarra López, investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM; y Laura Angélica Ortiz Tenorio, integrante del Proyecto Templo Mayor-INAH, quienes abordaron la relevancia de estos granos microscópicos como fuente de información científica.
¿Qué es el polen?
Antes de profundizar en su valor arqueológico, es importante entender qué es el polen. Emilio Ibarra López explicó que se trata de un elemento microscópico esencial en las plantas con flores, ya que participa directamente en su reproducción. Su función principal es permitir la fecundación vegetal mediante su transporte desde los órganos masculinos de una flor hacia los femeninos de otra.
Este proceso puede ocurrir por medio de diversos agentes, como el viento, el agua, los insectos, especialmente las abejas, otros animales e incluso el ser humano. Gracias a ello, las plantas logran reproducirse y mantener sus ciclos biológicos.
No todas las plantas producen polen. Las angiospermas sí lo generan, mientras que otros grupos, como helechos, musgos y líquenes, se reproducen mediante esporas. Esta diferencia resulta fundamental para comprender la evolución del mundo vegetal y para interpretar correctamente los restos botánicos en contextos arqueológicos.
Comprender estas características permite dimensionar su relevancia en disciplinas como la paleobotánica y la paleoecología, que estudian la relación entre los seres humanos y las plantas a lo largo del tiempo. En este contexto, el polen funciona como una evidencia directa que da cuenta de los ecosistemas del pasado y de las especies que fueron utilizadas, cultivadas o consumidas por distintas sociedades.
¿Por qué es importante en los estudios arqueológicos?
Una de las principales ventajas del polen es su capacidad de dispersión, lo que lo convierte en un indicador particularmente útil. Puede encontrarse en distintos contextos dentro de un sitio arqueológico, como suelos de viviendas, fogones, áreas de cocina e incluso entierros.
En el caso de las sociedades prehispánicas, su análisis permite identificar las plantas que formaban parte de la alimentación, la agricultura y los rituales. El polen de maíz, por ejemplo, es especialmente relevante debido a la importancia de este cultivo en Mesoamérica. Sus granos presentan características distintivas, como un tamaño relativamente grande, superior a 80 o 90 micras, lo que facilita diferenciarlo de otros pastos de la familia de las poáceas.
También es posible reconocer restos de plantas como el amaranto, la calabaza o el algodón. Cada una presenta rasgos específicos: el amaranto y el huauzontle tienen múltiples poros, mientras que la calabaza muestra ornamentaciones particulares. En el caso del algodón, su presencia puede indicar redes de intercambio, ya que no es originario de todas las regiones.
Además de su valor para reconstruir prácticas agrícolas, el polen aporta indicios sobre actividades rituales y funerarias. En entierros prehispánicos, por ejemplo, se han identificado restos asociados a ofrendas florales, lo que permite inferir qué especies eran utilizadas en contextos ceremoniales.
¿Qué lo hace tan valioso?
A pesar de su tamaño, que oscila entre 15 y 250 micras y solo puede observarse mediante microscopía, el polen posee una estructura altamente resistente. Su capa externa, conocida como exina, funciona como un “cascarón” que lo protege del ambiente. Esta superficie presenta formas, texturas y ornamentaciones específicas que permiten identificar la especie a la que pertenece.
Sin embargo, su estudio implica desafíos. Las muestras arqueológicas deben someterse a procesos fisicoquímicos especializados para separar el polen de la matriz en la que se encuentra. Esto incluye el uso controlado de ácidos y bases que permiten liberar los granos sin dañarlos. Posteriormente, se analizan mediante microscopía óptica o electrónica para identificar sus características morfológicas.
Teotihuacán: leer el pasado en lo microscópico
Estas metodologías han sido aplicadas en sitios clave como Teotihuacán. Laura Angélica Ortiz Tenorio presentó estudios realizados en la Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna, donde los análisis polínicos han permitido identificar restos vegetales tanto en contextos constructivos como en espacios ceremoniales.
Los resultados muestran diferencias significativas: mientras que en los rellenos arquitectónicos el polen refleja el entorno inmediato, en contextos cerrados, como las ofrendas, evidencia una selección intencional de especies.
Más allá de su función práctica, las plantas desempeñaban un papel fundamental en la vida ritual. Las flores, por ejemplo, eran seleccionadas por su color, aroma y forma. Tonos como el rojo, el amarillo o el blanco tenían significados específicos: el rojo se asociaba con la sangre y la guerra, mientras que los colores intensos atraían la atención de las deidades.
El aroma también era esencial. Se creía que las deidades no solo recibían ofrendas materiales, sino también fragancias, lo que establecía un vínculo entre el mundo humano y el divino. Este principio aún encuentra eco en diversas prácticas tradicionales contemporáneas.
Incluso plantas como el pino o ciertas flores estaban vinculadas con la guerra y la organización social, funcionando como símbolos de prestigio y atributos bélicos.
Transformaciones del paisaje
Desde otra perspectiva, Samanta Cordero Villaloz destacó que el análisis del polen ha permitido reconstruir el paisaje de esa región a lo largo del tiempo. Los datos indican que, durante el periodo prehispánico, predominaban bosques templados y húmedos con especies como pinos, oyameles y alisos.
Con la llegada del periodo colonial, se observa un deterioro ambiental caracterizado por la disminución de estas especies y el aumento de vegetación asociada a climas más secos. Este proceso culmina en el paisaje actual, dominado por nopales y matorrales xerófilos.
Estos cambios reflejan no solo variaciones climáticas, sino también el impacto de la actividad humana sobre el entorno.
Tan pequeños, pero guardan historias complejas
El estudio del polen demuestra que incluso los vestigios más diminutos pueden contener historias complejas sobre el pasado. Lejos de ser simples restos biológicos, estos granos microscópicos funcionan como archivos naturales que registran transformaciones ambientales, prácticas culturales y formas de pensamiento.
Gracias a su análisis, es posible reconstruir no solo los paisajes antiguos, sino también las relaciones simbólicas que las sociedades establecieron con su entorno. Así, el polen confirma que la historia no solo se escribe en grandes monumentos, sino también en partículas invisibles que, observadas de cerca, revelan la profundidad de la experiencia humana.
Para conocer un poco sobre el origen de la nieve primero debemos saber que es un tipo de precipitación y que esta se produce por medio del ciclo hidrológico a partir de la condensación y formación de las nubes.
La precipitación es un proceso fundamental del ciclo hidrológico, ya que devuelve agua a la superficie terrestre después de la evaporación y condensación. La cantidad de precipitación que cae en un área se mide en milímetros (mm), que representa la altura de la capa de agua que se acumularía si no se infiltrara en el suelo.
¿Qué es una nube?
Una nube es un hidrometeoro visible formado por la acumulación de cristales de hielo, gotas de agua microscópicas suspendidas en la atmósfera, o una combinación de ambas cosas, como consecuencia de la condensación del vapor de agua. Generalmente de color blanco, puede oscurecerse al aumentar su espesor óptico, hasta volverse gris oscura casi negra.
La ciencia que estudia las nubes es la nefología, una rama de la meteorología centrada en la formación, composición, densidad, temperatura, evolución, movimiento, agrupación y clasificación de las nubes.
Aunque las nubes cambian constantemente de apariencia, en función de su forma, dimensiones, estructura, textura, luminancia y color, existe un número limitado de formas típicas frecuentes que permite agruparlas en un sistema general de clasificación dividido en géneros, especies y variedades de forma similar a como se clasifican los animales y plantas.
Las nubes se clasifican principalmente en cuatro tipos según su altura y forma: altas, medias, bajas y de desarrollo vertical. Las nubes altas son los cirros, cirrocúmulos y cirroestratos; las medias son los altocúmulos, altoestratos y nimbostratus; las bajas son los estratos, estratocúmulos, cúmulos y cumulonimbos; y las de desarrollo vertical son los cumulonimbos.
Clasificación de las nubes:
Nubes altas: Se forman a grandes alturas y están compuestas principalmente por cristales de hielo.
Cirros: Son nubes delgadas y filamentosas que se parecen a mechones de pelo.
Cirrocúmulos: Son nubes pequeñas y redondeadas que suelen aparecer en capas.
Cirroestratos: Son nubes transparentes que cubren todo el cielo y pueden producir halos.
Nubes medias: Se forman a alturas intermedias y pueden estar formadas por agua o hielo.
Altocúmulos: Son nubes que parecen pequeños montículos u ondas.
Altoestratos: Son nubes grises que cubren el cielo y pueden ser opacas.
Nimbostratus: Son nubes grises que suelen producir lluvia o nieve.
Nubes bajas: Se forman a baja altura y suelen estar formadas por agua líquida.
Estratos: Son nubes planas y uniformes que cubren el cielo.
Estratocúmulos: Son nubes en capas que parecen pequeñas ondas o montículos.
Cumulos: Son nubes aisladas y densas con forma de coliflor.
Cumulonimbos: Son nubes grandes y de desarrollo vertical que pueden producir tormentas.
Nubes de desarrollo vertical: Son nubes que se desarrollan verticalmente desde la base hasta grandes alturas.
Cumulonimbos: Son nubes que pueden alcanzar gran altura y producir tormentas.
Ahora bien, los tipos de precipitación que existen son los siguientes:
Tipos de Precipitación:
Lluvia: Precipitación en forma de gotas de agua líquida.
Nieve: Precipitación en forma de cristales de hielo.
Granizo: Precipitación en forma de bolas de hielo que pueden tener diferentes tamaños.
Aguanieve: Precipitación en forma de mezcla de lluvia y nieve, o de pequeños trozos de hielo.
Ahora ya entrando en materia sobre la nieve, se puede decir que un copo de nieve es un cristal de nieve que se forma cuando la humedad atmosférica se congela alrededor de una partícula de polvo o sal. Cada copo de nieve está formado por una serie de ramas que se extienden desde los seis brazos principales, creando una estructura en forma de estrella.
Cuando en la nube se alcanzan temperaturas inferiores a 0 grados, los cristales se pueden adherir entre sí, hasta formar los copos de nieve. Cuando los cristales caen atravesando una masa de aire que tiene gotas de agua, estas se congelan sobre los cristales y forman el granizo.
¿Cuántos tipos de copos de nieve existen?
Entre las clasificaciones más conocidas está la relacionada con la estrella o copo de Navidad y hay al menos 35 tipos distintos, de acuerdo con la Comisión Internacional de Nieve y Hielo.
Esta Comisión define diferentes tipos principales de cristales de nieve: placas, cristales estelares, columnas, agujas, dendritas espaciales, columnas coronadas y formas irregulares. A estos se suman tres tipos adicionales de precipitación congelada: granizo granulado, granizo granulado y granizo.
Cuando está por llegar el invierno y por ende las fiestas navideñas que muchos ansiamos, y nos gustaría estar en unas de esas fechas en algún lugar de la Tierra donde la nieve caiga. Pero hay mucho más detrás de este fenómeno y los apasionados de la ciencia se dan a la tarea de ahondar en la composición de la nieve, emplear instrumentos de laboratorio como medidores de pH, para determinar su acidez o basicidad y también conocer por qué los copos tienen una forma tan fascinante y cuál es su relación con la geometría.
La geometría de los copos de nieve es un estudio realizado por primera vez en 1611 por Kepler, a través de una publicación descriptiva de la forma de las partículas de hielo, que contaba con una geometría hexagonal, aunque esto podía variar según las condiciones de humedad y temperatura. Pero, los copos también pueden adoptar formas basadas en el triángulo o el dodecágono. En 1885, el fotógrafo Wilson Alwyn Bentley, trató de identificar copos de nieve idénticos al fotografiar miles de ellos con un microscopio, hallando gran variedad de geometrías conocidas en la actualidad, aunque no le fue posible ubicar dos que fueran exactamente iguales, por lo que planteó una teoría al respecto.
¿Por qué los copos de nieve tienen distintas formas?
De acuerdo con criterios microscópicos, análisis de su forma y estudio con un su composición química, los cristales de hielo presentan al menos doce estructuras o fases distintas que son el resultado de un fenómeno atmosférico. Los más comunes tienen un diseño hexagonal, debido a que las partículas de agua presentan una estructura molecular que les proporciona dicha forma. Kepler (como se mencionó) hizo una descripción de la geometría hexagonal a través de un estudio que obsequió a Rodolfo II de Habsburgo. Su particular patrón, por lo tanto, se explica mediante la química y viene dada por la temperatura y la humedad de la nube. En general, los copos de nieve se organizan en hexágonos, aunque si varían las condiciones medioambientales, su geometría cambiará a un triángulo o dodecágono.
Lógicamente, si analizan un copo de nieve bajo el microscopio y ahondan en su morfología con equipo de laboratorio, se darán cuenta de que su principio básico es el agua. No hace falta ser científico para saberlo, pero, sin duda, hay un proceso más complejo detrás de la formación de la nieve. Estos copos están conformados por cristales de hielo. Para originarse, primero debe congelarse una gota de agua alrededor de una partícula suspendida en el interior de la nube, que puede ser una mota de polvo o polen. Al llegar a su punto de congelación, el agua se transforma en un cristal en forma de prisma hexagonal y, si la temperatura en la nube alcanza los -13°C, las gotas de agua que rodean el cristal de hielo se condensarán sobre la superficie, dando lugar a su crecimiento y ramificación.
Existen varios tipos de nieve, que varían según su textura, humedad y condiciones meteorológicas. Los tipos más comunes son la nieve polvo, la nieve dura, la nieve húmeda y la nieve granulada.
Tipos de nieve:
Nieve polvo: Es la nieve más seca y ligera, ideal para deslizarse con facilidad. Es la favorita de muchos esquiadores y se encuentra en las zonas altas y con temperaturas muy bajas.
Nieve dura: Se forma cuando la nieve se compacta por el frío o el paso de máquinas de pisado. Es más densa y resbaladiza, y requiere más fuerza para moverla.
Nieve húmeda: Contiene agua líquida y es más pesada que la nieve polvo. Puede ser más difícil de controlar en las pistas y puede resultar en ropa mojada si se cae.
Nieve granulada: Se forma cuando la nieve se derrite y vuelve a congelarse, creando pequeños granos de hielo. Es una nieve intermedia entre la polvo y la húmeda.
Nieve de cañón: Es la nieve artificial que se produce con cañones de nieve en las estaciones de esquí. Es una nieve compacta y consistente, ideal para principiantes y para entrenamientos.
Nieve transformada: Es la nieve que ha estado expuesta a la temperatura durante un tiempo, lo que la hace más pesada y húmeda.
Nieve con costra: Se forma cuando la superficie de la nieve derretida se vuelve a congelar, creando una capa dura y firme.
Agua nieve: Es una mezcla de nieve y agua, que puede causar complicaciones en la conducción y puede ser resbaladiza.
Escarcha: Se forma directamente sobre las superficies cuando la temperatura está por debajo de cero y la humedad es alta.
Escarcha helada: Se forma cuando el vapor de agua se congela directamente sin pasar por la fase líquida.
Hoy, las Tecnologías de Información y Comunicación son herramientas que hemos hecho parte de nuestra vida y de nuestras organizaciones. Si bien han elevado, por un lado, la calidad de vida de nuestro entorno, también su manejo y utilización nos provocan sentimientos de desaliento y angustia. De ahí que se genere una nueva enfermedad de adaptación a estas tecnologías: el “tecnoestrés”.
Concepto de estrés
Es el síndrome o conjunto de reacciones fisiológicas no específicas del organismo a diferentes agentes nocivos del ambiente. Término que significa “esfuerzo”, “presión” o “tensión”, que posee una relación biológica.
El uso del término estrés se ha popularizado sin que la mayoría de las personas tenga claro en qué consiste. Al revisar la literatura respecto del tema, se encuentra multitud de definiciones, algunas de las que lo abordan indistintamente desde la perspectiva del estrés como estímulo, respuesta o consecuencia.
El estrés laboral se conceptualiza como un conjunto de fenómenos que suceden en el organismo del trabajador, con la participación de los agentes estresantes dañinos derivados directamente del trabajo o que, con motivo de éste, pueden afectar la salud del trabajador.
Los factores psicosociales en el trabajo representan el conjunto de percepciones y experiencias del trabajador; algunos son de carácter individual, otros se refieren a las expectativas económicas o de desarrollo personal y otros más a las relaciones humanas y a sus aspectos emocionales.
El estrés de trabajo se puede definir como las nocivas reacciones físicas y emocionales que ocurren cuando las exigencias del trabajo no igualan las capacidades, los recursos, o las necesidades del trabajo. El estrés de trabajo puede dañar la salud física y mental.
En la actualidad, se producen acelerados cambios tecnológicos en las formas de producción, que afectan las rutinas de trabajo al modificar el entorno laboral y aumentar la aparición o el desarrollo de enfermedades crónicas por estrés en quienes las desempeñan. Las Pyme involucradas en este acelere tecnológico tienen la necesidad de estar en constante comunicación con proveedores y clientes, tengan o no dominio del uso de la tecnología, lo que provoca en el personal de las pequeñas empresas, y en algunas medianas, tensión o estrés porque ya no es una cuestión opcional, sino una necesidad fundamental de subsistencia.
Se presenta en tres momentos: el primero, cuando la persona se enfrenta a miles de opciones que ofrece la tecnología y no sabe cómo adaptarlas a sus necesidades. Cada día se vuelve más difícil elegir un teléfono celular, una laptop, un equipo modular o hasta una lavadora, por los miles de opciones que hay en el mercado nacional. El segundo momento es cuando nos enfrentamos a dificultades en su utilización; ya adquirimos la tecnología y la hicimos parte de nuestra vida, pero ¿qué hacer cuando se congela la computadora, ¿cómo operar un iPod o cómo utilizar una lavadora con muchísimos botones? El tercer momento generador de estrés ligado a la tecnología es cuando el aparato deja de ser el más actual y es rebasado por nuevos modelos o se vuelve obsoleto o, bien, cuando presenta fallas. En este último punto, hay personas que se angustian por tener lo más actualizado en aparatos tecnológicos, lo que ocasiona que gasten más dinero para obtenerlo.
Las empresas, a través de las Tecnologías de Información y Comunicación, pueden obtener la información adecuada para la toma de decisiones, potenciar la automatización de los procesos y flexibilizar la organización de las actividades productivas, innovar en sus políticas de publicidad y promoción, mejorar los sistemas logísticos y de seguridad de la información o adoptar nuevos modelos de negocio; en definitiva, dichas tecnologías significan cambios organizacionales. La vinculación de la micro y pequeña empresa con sus proveedores, canales de distribución y clientes, a través de la red de comunicación interempresarial, es la que está creando valor en la empresa. Lo que pone en evidencia la importancia de su utilización y de la gran preocupación que puede generar el mal uso o falta de comprensión de los procedimientos que se han de seguir para su aprovechamiento.
Tecnoestrés: el padecimiento del siglo XXI, mal del nuevo siglo
El tecnoestrés se define como “enfermedad de adaptación causada por la falta de habilidad para tratar con las nuevas tecnologías de manera saludable”. Este mal es la nueva enfermedad del siglo XXI.
El término tecno y estrés fue creado por Craig Brod, psicoterapeuta estadounidense, en 1984, para denominar al síndrome caracterizado por la incapacidad para enfrentarse a las tecnologías de un modo psicológicamente saludable.
Se conoce en países industrializados desde hace dos décadas, pero en México comienza a identificarse en años recientes. Es una situación común en la vida moderna, que se presenta cuando surge un conflicto o dificultad en nuestras relaciones con la tecnología y su adopción en la vida cotidiana.
El tecnoestrés impacta a todos los que hacen uso de la tecnología, ya sean niños, jóvenes o adultos, independientemente de la actividad a la que se dediquen, pues surge por igual en situaciones laborales, en el hogar o en el ocio. No distingue clases sociales, “porque hasta en el pueblo más alejado ya se encuentra la tecnología a través del uso de computadoras, teléfonos satelitales o simplemente con la presencia de los juegos de maquinitas”; expone adicción a la tecnología. No resulta un problema de salud grave, pero, como cualquier tipo de estrés, si no se controla, al paso del tiempo podría afectar la salud. Sus principales manifestaciones son reacciones fisiológicas como tensión, nerviosismo, bloqueo y hasta palpitaciones. La tecnología llegó para mejorar y facilitar la vida de las personas, por lo que hay que disfrutarla y evitar que su utilización se convierta en una adicción para los usuarios.
Los equipos pueden producir efectos adversos sobre nuestra salud psicológica, un aspecto relativamente nuevo que los expertos están empezando a estudiar. A los ya sabidos dolores musculares y problemas de visión derivados del uso de la computadora, y al estrés de nuestros días, se han de sumar ahora otros malestares de tipo afectivo, como insatisfacción, irritabilidad, presión, ansiedad o depresión. Secuelas todas ellas asociadas al uso de las nuevas tecnologías, que pueden llegar a desbordarnos y causarnos tecnoestrés.
Hace algunos años no existía el correo electrónico; hoy, para millones de personas resulta imprescindible. Se consulta de forma repetida a lo largo de la jornada e incluso nos invade un sentimiento de frustración si no hay correspondencia.
La introducción de las nuevas tecnologías supone eliminar el esfuerzo físico o suplir deficiencias físicas, pero, a cambio, trae consigo otros riesgos psicosociales, como son los mentales. No obstante, la forma en que cada persona responde a las exigencias de las nuevas tecnologías es decisiva.
El tecnoestrés surge como resultado de la valoración subjetiva de las exigencias del medio. Si la situación se percibe como una amenaza, aparece el estrés. De ahí que éste dependa en gran medida de la autosuficiencia y autoconfianza que se tenga a la hora de afrontar las nuevas tecnologías.
Las innovaciones tecnológicas son neutras en sí mismas. Los efectos positivos o negativos están en función de la utilización que de ellas hagamos. El uso cada vez más extendido de las computadoras portátiles y de la telefonía celular hace que en muchas ocasiones la oficina se desplace con nosotros, de forma que cada vez resulta más difícil establecer un límite entre el tiempo de trabajo y el del ocio. Y es que la tecnología puede ser innovadora o convertirse en un elemento de explotación. Ésta es una situación común en los pequeños y medianos empresarios ya que les resulta necesario transportar la oficina al lugar en donde se encuentran y ser multifuncionales, por lo que es muy complejo delimitar el espacio dedicado al trabajo y a las actividades personales.
La compulsión a recibir permanentemente información —ya sea por internet o por teléfono— ya tiene su nombre en la psiquiatría: desorden compulsivo online. La adicción a los dispositivos que permiten realizar varias tareas a la vez (multitarea) produce un desarrollo de los alcances de la memoria más cortos denominado desorden de déficit pseudoatencional. En las “personas multitarea”, satisfacer la necesidad de información reduce el nivel de concentración, productividad y creatividad.
Como alternativa ante este padecimiento, lo primero que se debe hacer es reconocer que el problema existe y emprender medidas encaminadas a controlar ansiedad y estrés, tales como mejorar la alimentación, descansar, practicar algún tipo de ejercicio, optimizar la organización de nuestras actividades, alimentar la autoestima, activar la convivencia, aprender técnicas de control.
En conclusión, tomemos en cuenta que el Hombre intenta adaptarse a su medio a partir de nuevas ideas, buscando satisfacer sus necesidades, valiéndose de su inteligencia. La tecnología puede ser —y es— de gran ayuda para resolver muchos de nuestros problemas, pero, nos lo indica la Historia, no es el único camino. Debemos aprender a reconocernos en la diversidad y en nuestra propia naturaleza y no olvidar ni dejar de valorar quiénes somos, y cómo somos, no cuánto tenemos. No debemos dejarnos tentar por la panacea de las nuevas tecnologías; debemos aprovechar cuanto de ellas podamos, sin dejar que ellas nos roben nuestra esencia.
El tecnoestrés altera nuestros hábitos de un modo insidioso y asfixiante: el límite entre la jornada laboral y el tiempo reservado al ocio se esfuma; los vínculos de cohesión familiar se hacen quebradizos y el entusiasmo afectivo acaba sustituyendo las naturales expresiones sentimentales que regían el trato con nuestros allegados.
Como puede observarse, la idea esencial consiste en mantener la calma para evitar estragos en el organismo y en el comportamiento, incluso para tener la serenidad de pensar cuando hay acoso laboral o exigencias desmedidas, en la posibilidad de acudir a instancias legales encargadas de regular las condiciones de trabajo. Finalmente, recomendamos que, en caso de tener dificultad para controlar el estrés, acuda a un psicólogo o psiquiatra, quien le ayudará a recuperar el bienestar y su salud.
¿Cómo saber si la causa de tu agotamiento es el desgaste laboral o el síntoma de una enfermedad?
Estar cansado, con mucho trabajo, se han convertido en respuestas normalizadas al clásico: ¿cómo estás?, y los “no puedo, tengo mucho qué hacer”, “no salí temprano”, figuran entre los rechazos más justificados para no ver a tus seres queridos.
La presión por ser eficiente o por el temor de perder el trabajo son una constante en los entornos laborales. Empiezas a sentirte mal físicamente. Es tu cuerpo dando señales de alerta ¿Es estrés o desgaste profesional?
“La diferencia fundamental entre el estrés y el síndrome de burnout radica en la raíz del problema. Mientras uno es un fenómeno multifactorial y médico, el otro es estrictamente laboral y suele mejorar al alejarse de la carga de trabajo o al mejorar la gestión de la organización donde se trabaja”, explica la doctora Sara Unda Rojas, profesora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM.
También podría confundirse con el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), una enfermedad difícil de diagnosticar. Hasta ahora, se investigan fallas en el sistema inmunitario, infecciones virales o cambios genéticos. Pero no lo causa el trabajo, aunque algunas características de éste podrían empeorarlo.
Vivir cansado por el trabajo, no tener ánimos por realizar tus funciones o frustración por el entorno laboral pueden ser indicadores de padecer el síndrome de burnout (o del trabajador quemado). El desgaste profesional es una respuesta al estrés específicamente laboral.
La doctora Unda Rojas, fundadora de la Red de Investigación sobre Factores Psicosociales en el Trabajo, comenta que el personal médico, educativo o “de servicios”, quienes están frente a usuarios, son quienes presentan más lo presentan.
Asegura que no se trata solo de «estar harto» del trabajo o del entorno laboral. Solemos usar el término a la ligera, pero según la especialista el Síndrome de Burnout exige una triada diagnóstica específica: agotamiento emocional, despersonalización, sensación de falta de realización personal y profesional. laboral.
La psicóloga refiere que el doctor Pedro Gil Monte, experto en investigación psicosocial de la conducta organizacional en España, trabaja con otro modelo que añade un cuarto componente crítico:
La culpa: muchos profesionales éticos, al notar que están tratando mal a sus pacientes, usuarios, alumnos o compañeros por el agotamiento, intentan redoblar esfuerzos. En este último punto, las personas hacen un gran esfuerzo al tratar de mejorar, pero mientras las condiciones de trabajo no cambien, es probable que el ciclo del burnout reinicie. Las manifestaciones pueden ser identificables en diferentes niveles:
Leve: quejas bajas, dificultad para levantarse, aunque se haya descansado, cansancio y desanimo por el trabajo.
Moderado: aislamiento de las actividades de la organización, suspicacia, cinismo, actitud negativa marcada.
Grave: aversión total al trabajo, automedicación o abuso de sustancias.
Extremo: colapso físico y mental, aislamiento total y de otros entornos fuera del trabajo, cuadros psiquiátricos graves y manifestaciones físicas en enfermedades.
Cultura laboral mexicana: ingrediente desencadenante
A nivel internacional, se considera que el burnout surge de la sobrecarga de trabajo, la falta de apoyo y un clima organizacional inestable.
Para el caso mexicano, los factores identificados son una mezcla de economía y, en palabras de la doctora Unda Rojas, de una cultura organizacional tóxica.
Liderazgo tóxico
Una cultura patriarcal, paternalista y autoritaria donde el jefe manda «porque lo digo yo»
Exigencia de más tiempo y tareas
Inseguridad laboral
Cambios constantes de dueños o jefes
Rotación de personal crea la idea de que te pueden correr en cualquier momento
No tener contratos estables ni prestaciones de ley
Precariedad económica
Bajos salarios que obligan a tener múltiples empleos.
Auto explotación: me quedo más tiempo para que no me corran o hago de más para que me valoren y paguen más
Ambigüedad de funciones
No tener claro qué tanto te toca hacer, cuáles son tus responsabilidades
Que exijan hagas más tareas de las que dice tu contrato o por las que te pagan
Falta de recursos
Profesionales de salud que deben comprar instrumentos o maestros que costean sus propias publicaciones.
Percepción de inequidad que rompe el tejido social laboral
El favoritismo para permisos
Nepotismo y amiguismo para los mejores puestos de trabajo
Falta de transparencia en beneficios
Violencia y acoso
Conflictos no resueltos que escalan a violencia
Clima hostil, cultura de la competencia
Normalización del hostigamiento o acoso sexual, especialmente hacia las mujeres
La cultura de la «urgencia»
Organizaciones que no tienen una planeación correcta y todo lo tratan como si fuera una emergencia
Jefes que ignoran el derecho al descanso
No respetar horarios laborales
Normalización del descuido
Especialmente en el sector salud, se normaliza el «no comer» o «no dormir» como parte de la formación y como honor en la práctica diaria.
Círculo vicioso de violencia
El burnout no solo afecta al individuo; empobrece el entorno. Existe una relación bidireccional con la violencia laboral. Un clima hostil o el acoso son un desencadenante para activar el síndrome de burnout. A su vez, la persona agotada, despersonalizada en nivel de cinismo, tiende a ser también quien genere nuevos conflictos o afecte a otras personas; alterando el ambiente organizacional.
Estrategias para la supervivencia
La doctora Unda Rojas sugiere un enfoque dual, a nivel organizacional e individual. Como ya mencionó antes, la persona podría tener mejor disposición para cambiar su actitud, pero si el ambiente sigue siendo adverso, no habrá cambios significativos.
«Es juez y parte», solo las empresas de más de 50 trabajadores tienen la obligación completa de evaluar y atender a las personas afectadas; las demás cumplen con difundir información sobre los desencadenantes y cómo prevenirlos”.
Ambiente laboral saludable
Si las organizaciones entendieran el costo-beneficio de un ambiente laboral sano, cuidarían a sus colaboradores de no “quemarlos”. Podrían cambiar, por ejemplo, en la organización de tiempos, rediseñar liderazgos, dar claridad de funciones y puestos, ser más flexibles con las personas e invertirían en actividades de bienestar.
A nivel individual, recomienda reiniciar a nivel profesional. “Lo ideal es volver a encontrarle valor positivo a nuestra vida profesional, recordar ponerle la sal y la pimienta al trabajo”.
Aunque si no puedes cambiar de ambiente laboral, recurre a la búsqueda de apoyo social a través del compañerismo o las amistades fuera del entorno, para mediar los impactos del estrés.
Otras estrategias incluyen a la psicoterapia para ayudar en la gestión de emociones, combinarla con el Mindfulness (momentos de atención plena) y las pausas activas, que pueden ayudar a romper la inercia del agotamiento”.
La doctora añade que es importante realizar actividades fuera del trabajo que nos apasionen, como una actividad física o artística, algo que te ayude a recobrar el sentido de la vida.
El secreto para no envejecer: el topo africano puede enseñarnos
Michel Olguín Lacunza
mayo 5, 2026
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Cuando Alfredo era niño, decía que un día quería ejercer todas las profesiones y oficios del mundo, pero su familia le respondía que eso era imposible, porque eventualmente “morimos”. Entonces el pequeño pensó: ¿qué tal si lo primero que busco es una forma de dejar de envejecer y así conseguir el tiempo necesario para lograrlo?
Dicha decisión lo llevó a estudiar una licenciatura en Investigación Biomédica Básica. Así, el joven estudiante Alfredo Fernández Becerril investigó en qué laboratorio se estudiaba el envejecimiento y lo refirieron al laboratorio de Susana Castro, en el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.
Ahí supo que quería estudiar al ratopín, un animal que vive en lo profundo de túneles en África y que desafía algunas de las reglas más básicas de la biología: casi no envejece, es resistente al cáncer y vive muchísimo más tiempo que otros animales de su tamaño.
Además, es un organismo poiquilotermo con características endotérmicas; es decir, aunque hasta cierto punto puede regular su temperatura interna, no lo hace de manera eficiente, sino que depende en gran medida de la temperatura del entorno.
De hecho, el topo ratopín (Heterocephalus glaber) es una especie que ha captado la atención de la comunidad científica debido a lo que podría revelar sobre el envejecimiento y la salud humana.
El joven, también presidente de la Sociedad de Innovación, Ciencia y Emprendimiento, añadió que este topo es un organismo de tipo eusocial; esto significa que vive en colonias, que pueden extenderse por kilómetros, al igual que las hormigas o las abejas.
Esto es común en los insectos, pero sorprende que un mamífero sea así, donde en su organización hay una reina que es la única que tiene descendencia con ciertos machos.
Además, también se dividen el trabajo: están los obreros que escarban los túneles, los que exploran, los que cuidan a las crías, entre otros. “Creo que es el mamífero más extraño que conocemos”.
A veces comen robando un poco de los cultivos. A los ratopines del Instituto de Fisiología Celular se les alimenta con camote, que es el principal ingrediente de su dieta, junto con frutas y verduras.
La evolución
A nivel evolutivo se ha identificado que, mientras más grande sea la especie, usualmente más tiempo vive. Entonces, los animales más pequeños tienden a vivir menos tiempo. “Por ejemplo, animales que viven muchos años son los elefantes o las ballenas, sobre todo la ballena boreal.
El ratopín tiene un tamaño intermedio entre un ratón y una rata. Mientras que estos organismos viven entre dos y tres años, el ratopín llega a vivir en promedio 35 años; algunos en cautiverio han llegado a rebasar los 40 años. “Es una brecha de más de 20 veces el tiempo”.
El cerebro
De hecho, la UNAM es la única entidad en México que cuenta con estos especímenes. Por eso, Alfredo se ha centrado en estudiar el cerebro, inicialmente para su tesis de licenciatura y actualmente para su tesis de doctorado.
Lo primero que realizaron en la UNAM fue crear un modelo de cultivo primario que les permite estudiar el fenómeno de senescencia celular; es decir, cuando las células se encuentran en un estado en el que ya no cumplen al 100 por ciento su función original por acumulación de daño, como ocurre durante el envejecimiento.
Entonces, estas células empiezan a emitir señales para que el tejido se repare, pero si esa señal se mantiene durante mucho tiempo, produce inflamación, la cual se acumula con la edad y de ahí surgen gran parte de las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.
La investigación
Para estudiar el cerebro de un ratón viejo habría que esperar meses a que envejezca. En el caso del ratopín, hablamos de años y ni siquiera se sabe si se encontraría un estado similar al del ratón, porque ¿cuándo consideras viejo a un animal que prácticamente no envejece?
Así, en la investigación de la UNAM se toman solo las neuronas, se siembran en cajas en una incubadora y, en un mes, observan que las neuronas ya tienen un estado similar al de un animal de varios meses.
De esta manera pueden estudiar fenómenos celulares asociados al envejecimiento de una forma más rápida, sin esperar meses o años. De hecho, en un mes ya se tiene una comparación.
Una vez que se describen los fenómenos celulares en cultivo, el siguiente abordaje es buscar los mismos resultados a distintos niveles, por ejemplo, a nivel del tejido y del transcriptoma (ARN).
Una tesis
Otro hallazgo está relacionado con la autofagia, un mecanismo celular que permite a las células “limpiarse”. Este proceso consiste en que, cuando la célula tiene en su interior componentes que ya no funcionan, como mitocondrias o proteínas dañadas, los degrada y recicla.
A través de la autofagia, la célula descompone estos elementos en sus partes más básicas y las reutiliza para formar nuevos componentes, lo que le permite mantener su funcionamiento adecuado.
A nivel del envejecimiento, se ha observado que mantener una autofagia activa, favorecida por hábitos como el buen descanso, el ejercicio y, en algunos casos, el ayuno intermitente, puede contribuir a un envejecimiento más saludable. Esto se debe a que el cuerpo se mantiene en un proceso constante de reparación y reciclaje intracelular.
Aunque todavía faltan muchos análisis para determinar la razón, hay indicios de que, a diferencia de lo que ocurre en organismos que sí envejecen, la autofagia en las neuronas del ratopín es capaz de mantenerse activa con el paso del tiempo, lo cual favorece que su cerebro sea más sano.
La tesis de Alfredo se centra justamente en analizar cómo se manifiestan estas características a nivel celular en las neuronas del ratopín, las cuales no presentan un envejecimiento tan marcado como el que se observa en ratas u otros animales que envejecen de manera más evidente.
Aplicarlo a los humanos
Actualmente, se sabe que nuestras neuronas, al no dividirse, son en gran parte las mismas a lo largo de la vida y, si sufren un daño irreparable, no se reemplazan. Por eso, el cerebro resulta especialmente afectado por la acumulación de daño con el paso del tiempo.
En la comunidad científica todavía se debate si la neurogénesis, es decir, el nacimiento de nuevas neuronas, ayuda a mantener el cerebro saludable, sobre todo hasta qué punto las nuevas neuronas son capaces de integrarse a los circuitos neuronales preexistentes.
Una de las hipótesis que Alfredo investiga en su doctorado es si este fenómeno de neurogénesis podría ser uno de los principales mecanismos por los que el ratopín mantiene su cerebro saludable a lo largo de su vida.
En un futuro lejano, Alfredo tiene el objetivo de identificar qué mecanismos funcionan para mantener el cerebro del ratopín saludable, con el fin de adaptarlos a los humanos a través de nuevas terapias que mejoren la calidad de vida conforme envejecemos.
Aunque el camino para trasladar estos hallazgos a los humanos aún es largo, el estudio del topo ratopín abre una ventana fascinante para entender cómo envejecer mejor.
UNAM adopta una comunidad: a través de estudiantes atiende poblado de Edomex
Michel Olguin / Roberto Torres / Alberto Resendiz
mayo 5, 2026
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Entre la gente destaca Brisa, una yegua café con blanco que camina nerviosa de un lado a otro junto a su potrilla de apenas ocho días. Mientras su dueño la sujeta, estudiantes de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM la revisan; le detectan seborrea en el pelaje y realizan un ultrasonido para conocer su estado reproductivo.
La escena ocurre en Temascalapa, Estado de México, donde la UNAM puso en marcha el programa 3ra Jornada UNAMos, “UNAM Adopta una Comunidad”, una iniciativa que busca mejorar la salud y los estilos de vida mediante intervenciones directas en territorio.
Elías Miranda Juárez, habitante de la comunidad, sospecha que la afección de Brisa podría estar relacionada con una plaga de ratas que tuvieron recientemente. Además, explica que la yegua acaba de parir y quiere saber si ya ha entrado en celo nuevamente.
Don Elías agradece este tipo de campañas, ya que representan un apoyo importante para comunidades como Temascalapa, donde el acceso a atención veterinaria suele ser limitado y trasladar a los animales resulta complicado.
UNAM Adopta una Comunidad
Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, directora de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó que: “Es una iniciativa de la Facultad de Medicina, apoyada por otras facultades de la UNAM y por la Rectoría, quienes han mostrado mucho interés en colaborar en mejorar los estilos de vida y la salud de la población del municipio de Temascalapa”, señaló.
El programa, llevado a cabo el pasado 10 de abril, reúne a alrededor de 160 integrantes de distintas áreas académicas, desde Medicina, Psicología, Arquitectura e Ingeniería hasta Veterinaria, entre otras, quienes trabajan directamente con la comunidad en acciones de prevención de enfermedades, promoción de la salud, infraestructura y desarrollo comunitario.
De acuerdo con Sepúlveda Vildósola, este tipo de actividades permiten que estudiantes y docentes apliquen en escenarios reales los conocimientos adquiridos en el aula.
“Es una experiencia que les permite, en la vida real, poner en práctica lo aprendido, ayudar a las comunidades y cumplir con una parte fundamental de la responsabilidad social de la Universidad”.
El proyecto, actualmente en fase piloto, busca consolidarse en Temascalapa, aunque ya ha despertado interés en otros municipios cercanos.
La iniciativa se inspira en experiencias internacionales en comunidades pequeñas, donde intervenciones enfocadas en educación para la salud y cambios de estilo de vida han contribuido a mejorar indicadores sanitarios. En el caso de Temascalapa, con una población aproximada de 45 mil habitantes, la UNAM busca replicar ese modelo.
Durante las jornadas previas, que forman parte de esta tercera intervención, se han realizado detecciones de enfermedades cardiometabólicas. Los casos identificados como de riesgo son canalizados a los sistemas de salud municipales, estatales y federales, incluido el IMSS-Bienestar, para su atención oportuna.
“Estamos muy entusiasmados con esta iniciativa. Los estudiantes incluso han aportado ideas adicionales para enriquecer el programa. Ha sido una experiencia muy grata tanto para la Universidad como para la comunidad”, concluyó la directora de la Facultad de Medicina.
Desde la FMVyZ
Por su parte, la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM estuvo presente a través de profesores y estudiantes para atender a equinos, como caballos, burros y mulas, además de perros y gatos.
De acuerdo con Carlos Castro, profesor de la FMVyZ en la materia de Práctica de Equinos, los estudiantes se benefician porque aplican sus conocimientos. “Yo siempre les digo: la teoría es el 50 por ciento; el otro 50 es la parte práctica en lugares como esta comunidad”.
La idea es acercarse a los animales para manejarlos, realizar un diagnóstico integral y que sepan que pueden hacerlo en cualquier lugar. No necesitan un laboratorio, quirófano u hospital.
Mariana Martínez Moreno, estudiante de noveno semestre de la FMVyZ, revisó a Brisa mediante un ultrasonido vía rectal, una técnica que permite observar sus ovarios y definir el momento óptimo para su reproducción.
En este tipo de prácticas, Mariana ha aprendido a acercarse con precaución y cómo pararse para no ser pateada por el caballo al realizar los ultrasonidos. Siempre es necesario colocarse de lado; a veces se requiere sedarlas un poco cuando son primerizas, y la idea es que estén cómodas.
“Me gusta, me siento bien y disfruto lo que hago. No me pesa trabajar con ellos; si tengo que levantarme temprano y termino muy noche, de verdad lo disfruto”.
Jóvenes experiencias
Sofía Candela Miguez Julio viene de intercambio de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, en la carrera de Psicología, y se ha sentido completamente fascinada con todo lo que ha visto en la UNAM.
Estará en México solo cinco meses. Al momento de llevarse a cabo esta Jornada, tenía dos meses y medio en el país y se ha emocionado con oportunidades como este evento, donde ha podido conocer a gente de una comunidad alejada de la Ciudad de México.
“Las personas de aquí son muy curiosas, les gusta participar y se integran rápidamente; además, quedan muy contentas. Quizás al principio piensan que no saben de algún tema, pero al final se dan cuenta de que sí saben algo y que, al charlar con las demás personas, lo construyen entre todos y comparten su forma de vivir en situaciones de la vida cotidiana”.
Emilio Jair Sánchez López, estudiante de décimo semestre de Ingeniería Aeroespacial, explicó que su participación dentro del programa se centra en mostrar cómo las aplicaciones cotidianas tienen un origen en el desarrollo satelital.
Detalló que una de las principales actividades es la localización mediante herramientas como Google Maps o Google Earth, las cuales dependen de imágenes captadas por satélites. Además, destacó el trabajo en conectividad, ya que a través de estos sistemas también es posible brindar acceso a internet en distintas regiones.
El estudiante señaló que uno de los retos ha sido comunicar estos conocimientos de manera accesible para la comunidad. “Tratamos de explicarlo de forma sencilla, sin tantos tecnicismos, para que las personas puedan entender qué hacemos y cómo les beneficia”.
Además de las aplicaciones satelitales, el equipo aborda temas de telecomunicaciones, como el uso adecuado de redes Wi-Fi, así como nociones básicas de ciberseguridad, enseñando a identificar mensajes o notificaciones fraudulentas.
Ricardo Flores Rivera, estudiante de décimo semestre de Arquitectura en la UNAM, participa en un diagnóstico comunitario cuyo objetivo es identificar las principales problemáticas de infraestructura y servicios en la zona.
A través de encuestas y diálogo directo con los habitantes, el equipo recaba información sobre necesidades como acceso a agua, drenaje, electricidad, transporte y conectividad con otras regiones, especialmente con la Ciudad de México.
“La gente pide principalmente obra pública: caminos pavimentados, ampliación de vialidades y mejores servicios básicos”, explicó el estudiante.
El trabajo forma parte de un programa de servicio social impulsado por la Facultad de Arquitectura, en coordinación con autoridades locales, quienes solicitan el apoyo para desarrollar propuestas que posteriormente puedan convertirse en proyectos o planes maestros.
Flores Rivera destacó que la experiencia de salir al campo permite a los estudiantes enfrentarse a problemas reales y entender el impacto social de su disciplina. “En el aula los proyectos pueden ser complejos, pero aquí vemos la realidad y cómo la arquitectura puede transformar la vida de una comunidad”.
Camila Molina Ramírez y Luis Gabriel Higareda Márquez, estudiantes de sexto semestre de Ingeniería Ambiental, explicaron que su formación se centra en integrar procesos químicos desde la ingeniería, pero siempre con un enfoque en el cuidado del medio ambiente.
Como parte de la división de Civil y Ambiental, participan en actividades de divulgación donde buscan acercar estos conocimientos a la comunidad a través de pláticas y orientación.
Su trabajo se enfoca en enseñar a las personas a separar correctamente los residuos para lograr un manejo más eficiente de la basura, lo que puede traducirse en una mejor calidad de vida.
Destacan que en la Ciudad de México aún existen limitaciones de acceso a información y prácticas adecuadas, lo que provoca acciones que afectan tanto la salud como el entorno; de ahí la importancia de estas iniciativas educativas.
Explicó que la salud digital es una propuesta reciente que surge con el avance de las nuevas tecnologías y que, incluso, ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud como un campo de vanguardia en la atención médica.
De acuerdo con el estudiante, esta área permite mejorar la detección de enfermedades, así como los procesos de diagnóstico y pronóstico mediante el uso de herramientas tecnológicas.
La salud digital abarca desde estudios de laboratorio apoyados en robótica hasta innovaciones más recientes como la telemedicina y cirugías asistidas por inteligencia artificial, lo que amplía las posibilidades de atención y eficiencia en los sistemas de salud.
Mindred Ramírez, estudiante de sexto semestre de la licenciatura en Fisioterapia, brinda servicio y aprovecha para entrevistar brevemente a las personas, con el objetivo de identificar sus necesidades y ofrecerles ejercicios básicos que puedan realizar en casa, además de orientación general sobre el cuidado físico.
Durante la jornada ha identificado que las molestias más comunes son musculares y articulares, como dolor de espalda, cuello y rodillas, especialmente en personas adultas.
También destaca que muchas personas aún desconocen qué es la fisioterapia, lo que convierte estas jornadas en una oportunidad clave para la divulgación.
Para Mindred, esta experiencia ha sido enriquecedora, ya que no solo fortalece sus habilidades de comunicación y atención al paciente, sino que también le permite comprender la diversidad de contextos, recursos e intereses de las personas a las que atiende.
Finalmente, Andrea López García, estudiante de octavo semestre de la licenciatura en Ciencia de la Nutrición Humana, participa en una jornada comunitaria en Temascalapa, donde brinda orientación alimentaria y realiza mediciones antropométricas.
Explica que el objetivo es llevar a cabo una evaluación integral de las personas, que considera no solo peso y talla, sino también su etapa de vida y, en conjunto con otros profesionales de la salud, sus valores de laboratorio.
A partir de este enfoque multidisciplinario, se generan recomendaciones nutricionales personalizadas que buscan atender las necesidades específicas de cada individuo y priorizan un abordaje más completo que el de una consulta convencional.
Para Andrea, esta experiencia tiene un significado especial, ya que refuerza su vocación y le permite entender la nutrición más allá de la consulta clínica tradicional.
Usted que es una persona adulta —y, por lo tanto— sensata, madura, razonable,
con una gran experiencia y que sabe muchas cosas, ¿Qué quiere ser cuando sea niño?
Jairo Aníbal Niño
La reflexión de Jairo Aníbal me evoca espacios, tiempos y momentos de mi infancia… respondo a su pregunta “¿Qué quiero hacer cuando sea niña?”, pues voy a dibujar y a escribir historias en papeles que llevo conmigo cada día, los guardo en secreto debajo de la tierra, abriendo agujeros y colocando pequeños tesoros que llevaba dentro de los bolsillos durante días sin ser descubiertos. Los secretos suelen convertirse en cucarrones, churruscos, marranitos y hojas con flores exprimidas de los que, al mezclarlos con las palabras y líneas, emergían historias que plasmaban diversas imágenes, que me sorprendían cada día.
¿Por qué tomamos aquella reflexión para empezar este texto?, simplemente es una anécdota que contiene reminiscencias de las acciones que acercaron al libro a mi entorno cotidiano. Donde el juego es el verbo que transmuta para ser entendido en diferentes tipos de lectura y nos abre un espacio para conocer la espontaneidad del lenguaje. Por esta razón, indagaremos en definiciones que nos acerquen a la idea del libro, la lectura visual y el juego, con la finalidad de conocer su relación y explorar las extensiones que puede tener el lenguaje combinado con la materia.
El libro es un objeto que posee una gran versatilidad en los elementos que lo acompañan cuando lo abrimos, podemos desglosar una gran cantidad de interpretaciones, pero comenzaremos entendiendo que su definición ha cambiado durante la historia según las necesidades del contexto, que nos dan la posibilidad de volver a la sensación de sorprenderse, de sentir que hay espacios en movimiento que tienen la capacidad de generarnos preguntas en el interior. El nombre castellano del libro viene del latín liber. Esta palabra significaba originariamente ‘parte interior de la corteza de los árboles’.
También según Ulises Carrión el libro “… es una secuencia de espacios. Cada uno de los espacios es percibido en un momento diferente: un libro es también una secuencia de momentos” y desde pensamientos y reflexiones remotas el Libro de memoria:
Observando las reflexiones sobre la definición de los libros nos damos cuenta que contienen tres elementos que es necesario resaltar, el primero de ellos es: un libro está situado en la idea del interior, lo cual nos da la noción de un relato íntimo, de un espacio que no se puede descubrir tan sólo con la intención de mirar, hay que escarbar, ser parte de él, decidir y dialogar. Asimismo, es necesario comprender que este artefacto visual está ligado a la narrativa, a la idea de secuencia, donde los momentos y espacios se hacen flexibles a través del lenguaje escrito y de la imagen. Y claro está, es un archivo lleno de memoria, donde su materialidad le da mayor durabilidad a las historias.
Pero las memorias no están basadas sólo en el lenguaje escrito, sino también en las imágenes, las cuales tienen otro tipo de código para ser interpretadas como la simbología y conexión de composiciones. Tal como afirma Styles “… vivimos en una cultura cada vez más visual, más basada en la imagen. La era digital ha traído consigo un creciente interés por la educación gráfica, las señales y los símbolos”.
Por esta razón la necesidad de explorar nuevos formatos de lectura visual se ha hecho presente en el medio editorial, donde la variedad de formatos se ha visibilizado en la circulación de los libros. Quienes conforman este medio enriquecen y retan al lector a no leer de manera lineal, sino desde el vínculo de mensajes y simbología. Asimismo, aquí se integra un ingrediente que se da de manera natural en la relación con los nuevos formatos: el juego, que es un elemento fundamental y que en palabras de Huizinga, «se configura como un espacio libre con intensidades interiores que se despliegan con el encuentro, la tensión, la broma, el ritmo, la pausa, de lo absurdo del juego», en este sentido, el autor considera el juego como un impulso y un espacio para abandonarse al placer de crear, desde una realidad paralela que se compone de rituales, espacios sagrados y seguros, en búsquedas de identidad, reconocimiento del contexto y exploración del entorno. Retomando las ideas de Bachelard, quien afirmó que las acciones propias de una persona, que interactúa con el entorno y los objetos que lo rodean, logran transformarlos en espacios infinitos, reconfigurando los objetos reales en nuevos conceptos desde la imaginación-creación y la grandeza. Entonces el juego es una parte instintiva de la interacción con nuevas lecturas.
Asimismo, como contenemos o registramos todos los estados de la memoria, un libro puede ser la expansión de esta acción, porque se encuentran en un espacio dentro de otro tiempo, es una realidad que permite a las personas encontrar reflejos de su cotidianidad para identificar su identidad y entorno y, de esta manera, reconocerlo y apreciarlo. Así pues, leer imágenes es un espacio para la sanación, para la introspección, para el encuentro con las emociones que muchas veces no se pueden gestionar. La memoria e identidad a través del libro son un lugar para el autocuidado a partir del autoconocimiento. De igual manera, la lectura visual como aprendizaje se fortalece, pues el pensamiento en imágenes y su lectura tiene más sentido para el espectador, si aprende a leer la simbología, el color, la composición y el contexto social del diseño total.
Al encontrar elementos como la imagen (lectura visual), cuando el juego y el libro se conjugan en un espacio, nos damos cuenta de que la unión de ellos puede ser un lugar para la recuperación o la exposición de historias que reflejan una cultura, una comunidad, un entorno social con la necesidad de decir algo.
También desde el ámbito del diseño, se aportan posibilidades para la creación de un libro, se amplían sus límites y se crean visiones nuevas para la interpretación de este lenguaje. Entonces, el artista tendrá́ la posibilidad de arriesgarse a transgredir una narrativa lineal, permitiéndose explorar nuevos formatos y técnicas, en consecuencia, el lector tendrá́ los medios para reconocer sus sentidos, por ejemplo, sensaciones como el tacto, la percepción visual desde lo bidimensional, tridimensional y el color. El concepto editorial va creciendo y ofrece el espacio para que el lenguaje del libro pueda interactuar más con la comunidad y crear nuevas posibilidades de lectura visual.
Además, el contexto social de una comunidad, al interactuar con un libro, se encuentra con un espacio dentro de otro tiempo y realidad, que le permite a los sujetos encontrar reflejos de su cotidianidad para identificar su identidad y entorno y, así, pueda reconocerlo y apreciarla
Si haces un poco de memoria, seguramente recordarás momentos en los que has sentido tristeza a lo largo de tu vida. Esta es una emoción profunda que te puede generar sentimiento de desánimo, pérdida o desesperanza, pero te has preguntado: ¿Qué es lo que ocurre si la tristeza se instala de forma persistente?
La distimia, conocida actualmente como trastorno depresivo persistente, es una condición que comparte síntomas con el trastorno depresivo mayor, y que afecta notablemente la calidad de vida. En esta condición, los síntomas como ánimo decaído, cansancio, baja autoestima, problemas de sueño, concentración y apetito se vuelven frecuentes y llegan a instalarse en el cuerpo durante dos años o incluso más.
No existe una única causa que explique porque los síntomas perseveran a lo largo del tiempo, es la combinación de distintos factores como antecedentes familiares de depresión, maltrato o violencia, experiencias traumáticas, rasgos de personalidad al igual que perfeccionismo, autocrítica y etapas de vulnerabilidad biológica, como adolescencia o menopausia, los que en su conjunto podrían generar este padecimiento.
Fernando Vilchis García: perfil de un talento de la UNAM, haciendo historia en San Antonio Texas
UNAM San Antonio
mayo 4, 2026
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Desde los siete años, cuando descubrió la guitarra en una celebración familiar, la música se convirtió en el eje de la vida de Fernando Vilchis García. Hoy, el guitarrista mexicano, egresado de la Facultad de Música de la UNAM es candidato a la Maestría en Música en la Universidad de Texas en San Antonio, (UT San Antonio) y su trayectoria da cuenta del impacto decisivo de la educación artística universitaria en la formación de talentos con proyección internacional.
Vilchis inició su formación a los once años en el Ciclo de Iniciación Musical de la entonces Escuela Nacional de Música de la UNAM. “Desde ese momento tuve claro que quería dedicarme a la música”, señala. Fue en estos primeros años donde adquirió no solo las bases técnicas del instrumento, sino también una comprensión profunda del lenguaje musical. La guía de profesores como Marco Iván López Miranda fue clave en este proceso formativo temprano, al sentar fundamentos esenciales como la postura, la técnica y la disciplina de estudio.
A lo largo de su paso por la Facultad de Música, su desarrollo se consolidó en un entorno académico y artístico de alto nivel. Bajo la tutela de maestros como el Dr. Juan Carlos Laguna, Carlos Larrauri y Marco Miranda, Vilchis perfeccionó su interpretación y construcción sonora, al tiempo que fortaleció su enfoque profesional. Más allá del aula, los programas institucionales de la UNAM ampliaron su horizonte: gracias al Programa para Actividades Especiales de Cooperación Interinstitucional, realizó una gira de conciertos en Europa que transformó su relación con el escenario y su visión como intérprete.
Para el guitarrista, la educación que recibió en la UNAM ha sido un pilar fundamental. “Hizo posible que pudiera dedicarme de lleno a la música”, afirma. Becas, apoyos institucionales y oportunidades de presentarse en concursos y festivales permitieron que su formación trascendiera lo académico y se proyectara en escenarios reales, tanto en México como en el extranjero. Este acompañamiento se refleja en logros como el primer lugar en el Concurso “Gaetano Marziali” en Italia, así como reconocimientos en certámenes internacionales en Madrid y Boston.
Actualmente, Vilchis cursa la maestría en música en UT San Antonio, donde ha encontrado un enfoque más orientado a la interpretación, bajo la tutela del Dr. Issac Bustos. Su llegada a este programa fue resultado de una red de colaboraciones académicas y artísticas que se activaron a partir de giras y encuentros profesionales, demostrando la continuidad entre su formación en México y su desarrollo internacional.
El pasado 9 de abril, Fernando Vilchis se presentó en la sede de la UNAM en San Antonio con el concierto “Ecos del Espíritu: Música en seis cuerdas”. La respuesta del público fue cálida y entusiasta, reflejo de la conexión que el artista logra establecer más allá de contextos culturales. “La música mantiene su esencia, y la interpretación se adapta más en lo sensible que en lo técnico”, explica. En San Antonio, esa sensibilidad encontró eco en una comunidad que abrazó su propuesta artística y celebró su talento.
Al respecto, la Ing. Paula de Gortari, directora de la UNAM San Antonio, destacó: “Para nuestra sede es fundamental abrir espacios que impulsen y visibilicen a artistas mexicanos en el extranjero. Estos foros no solo fortalecen el vínculo cultural con nuestra comunidad, sino que también permiten que trayectorias como la de Fernando inspiren a nuevas generaciones”.
El trabajo de Vilchis también se distingue por su capacidad de integrar tradición y contemporaneidad. Su repertorio abarca desde música barroca hasta propuestas actuales, construyendo programas que dialogan entre distintas épocas y lenguajes. Para él, la interpretación es también una forma de contribuir a las nuevas generaciones: compartir experiencias, metodologías de estudio y aprendizajes adquiridos a lo largo de su formación.
La historia de Fernando Vilchis García es, en muchos sentidos, reflejo del alcance de la UNAM como institución formadora. Desde sus primeros acercamientos a la música hasta su presencia en escenarios internacionales, su camino evidencia cómo los programas artísticos universitarios pueden transformar vocaciones tempranas en trayectorias profesionales sólidas, capaces de resonar más allá de cualquier frontera.
FES Zaragoza capacita a bomberos de la Ciudad de México en manejo de fauna silvestre
Pepe Herrera
mayo 4, 2026
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La capacitación de los cuerpos de bomberos en el manejo de fauna silvestre se ha convertido en una necesidad urgente en contextos urbanos como la Ciudad de México. En este escenario, la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza ha asumido un papel clave al impulsar programas de formación dirigidos al Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México, enfocados en el manejo adecuado de reptiles, arácnidos y mamíferos.
Este esfuerzo responde a una problemática creciente: el aumento del contacto entre humanos y fauna silvestre, así como la falta de preparación técnica para atender este tipo de situaciones.
¿Por qué es necesaria la capacitación?
Los bomberos suelen ser los primeros en llegar cuando se reporta la presencia de animales en espacios urbanos. Aunque trabajan de manera coordinada con otras autoridades, son ellos quienes, en la práctica, realizan el manejo directo de los ejemplares. Sin embargo, tradicionalmente no han recibido capacitación especializada en identificación de especies, evaluación de riesgos o técnicas de contención seguras.
Esta carencia ha provocado que, en muchos casos, actúen basándose en información empírica o en conocimientos adquiridos de fuentes poco confiables, como redes sociales o contenidos televisivos.
En este contexto, la “infodemia” representa un riesgo importante, ya que la abundancia de información incorrecta o mal interpretada puede derivar en prácticas inadecuadas que incrementan el peligro tanto para los bomberos como para los animales, explicó el Dr. Uri Omar García Vázquez, académico de la FES Zaragoza, quien, junto con estudiantes de la institución, participa en la capacitación.
Por ejemplo, creencias erróneas sobre la identificación de especies venenosas, como ciertas serpientes, pueden llevar a decisiones equivocadas durante una intervención.
Expansión urbana y cambio en la fauna
A este problema informativo se suma un factor estructural más amplio: el incremento en la frecuencia de encuentros entre humanos y fauna silvestre. Este fenómeno está estrechamente relacionado con la expansión de la mancha urbana, que invade los hábitats naturales, así como con cambios recientes en el comportamiento de algunas especies.
“Durante el periodo de confinamiento por la pandemia, varios animales ampliaron su rango de distribución y se adaptaron a entornos urbanos. Como resultado, hoy es más común observar mamíferos como cacomixtles y tlacuaches en parques, colonias e incluso zonas céntricas de la ciudad”, comentó García Vázquez.
Este fenómeno resulta especialmente relevante en la Ciudad de México, donde existe una notable diversidad biológica que muchas personas desconocen.
En el caso de los reptiles, existen varias especies de serpientes, algunas de ellas de importancia médica, es decir, con venenos que pueden representar un riesgo grave para los seres humanos. En la CDMX, por ejemplo, existen seis tipos de víboras de cascabel, por lo que su correcta identificación es fundamental, ya que determina el tipo de respuesta que deben aplicar los bomberos.
De manera complementaria, también se incluye la capacitación sobre arácnidos presentes en la ciudad, destacando que solo algunos representan un riesgo real para la salud humana. Entre los de mayor importancia médica se encuentran los alacranes, las arañas violinistas y las viudas negras, capaces de provocar afectaciones graves si no se atienden oportunamente.
Formación integral: teoría, biología y toma de decisiones
Frente a este panorama, uno de los ejes centrales de la capacitación impartida por el Dr. Uri y su equipo es la enseñanza teórica sobre identificación de especies peligrosas y no peligrosas. A partir de este conocimiento, los bomberos pueden tomar decisiones informadas y reducir riesgos.
A esto se suma la formación en historia natural, que incluye el comportamiento, los hábitos, la ecología y la distribución de los animales, lo que permite comprender su presencia en entornos urbanos.
Además de la identificación y comprensión de las especies, también se capacita en el manejo posterior a la captura. No se trata únicamente de retirar al animal, sino de garantizar que su liberación se realice en un sitio adecuado para su supervivencia y sin afectar el equilibrio ecológico.
En este sentido, el conocimiento sobre reptiles venenosos, mamíferos y arácnidos, así como sus protocolos de atención, permite una respuesta más eficaz ante emergencias, reduciendo riesgos tanto para la población como para la fauna silvestre.
Entre sorpresa y mayor conocimiento para su profesión
Durante los procesos de capacitación, se ha observado que los bomberos muestran un notable interés y entusiasmo al conocer más sobre estos organismos. Gran parte de la información que se les proporciona, aunque básica desde una perspectiva biológica, resulta novedosa para ellos.
En este contexto, la bombera Liliana Isabel Vázquez Hernández destacó que estos cursos les permiten ampliar sus conocimientos sobre animales potencialmente peligrosos, así como aprender técnicas para su captura mediante el uso de materiales básicos y sencillos, como cubetas, pinzas, ganchos y tubos, siempre priorizando la seguridad e integridad personal.
Asimismo, este tipo de formación representa una oportunidad de retroalimentación constante, ya que se genera un intercambio de saberes y creencias que, al ser contrastados con conocimiento científico, permite complementar los conocimientos previos y construir una comprensión más completa sobre los riesgos y el manejo de fauna silvestre.
Durante las sesiones, aspectos como el comportamiento de ciertos arácnidos, por ejemplo, el caso de la viuda negra, cuya hembra puede llegar a devorar al macho, o las características del veneno, como el efecto necrótico de la araña violinista, suelen generar sorpresa y curiosidad. Estos contenidos no solo amplían el conocimiento de los participantes, sino que también fortalecen su confianza para actuar en situaciones reales.
En ese sentido, la bombera Laura Mejía agradeció que la UNAM y la FES Zaragoza brinden esta capacitación, ya que considera que el fortalecimiento de sus habilidades y conocimientos se traduce directamente en una mejor atención y servicio a la ciudadanía en este tipo de incidentes.
Una oportunidad para compartir lo aprendido
Desde el ámbito académico, este tipo de iniciativas representan una forma de vincular la investigación científica con las necesidades sociales. La FES Zaragoza, como parte de la universidad pública, busca no solo generar conocimiento, sino también aplicarlo en beneficio de la comunidad.
Por ello, el equipo encargado de la capacitación a bomberos, coordinado por el Dr. Uri, involucra a estudiantes en estas actividades con el objetivo de que desarrollen sensibilidad social y un compromiso con la divulgación científica.
En este contexto, la estudiante Naomí Ávila Jiménez, integrante de dicha institución, compartió que esta experiencia resulta muy gratificante, ya que le permite poner en práctica y transmitir los conocimientos adquiridos en el aula al cuerpo de bomberos. Destacó, además, que esta interacción facilita la comunicación de información científica relevante y su aplicación en un entorno real.
Desde el punto de vista personal y profesional, Ávila Jiménez señaló que esta actividad contribuye significativamente al desarrollo de habilidades como la comunicación oral y el trabajo en equipo, además de fortalecer su formación como futura bióloga comprometida con la divulgación del conocimiento científico.
Una capacitación necesaria e importante
La creciente interacción entre la fauna silvestre y los entornos urbanos ha convertido su manejo en un reto que exige conocimiento especializado, actualización constante y coordinación interinstitucional.
En este contexto, la colaboración entre la FES Zaragoza y el Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México representa un modelo de vinculación efectiva entre la ciencia y la atención de emergencias. Esta capacitación no solo fortalece las capacidades operativas del personal en campo, sino que también reduce riesgos, mejora la toma de decisiones y contribuye a una convivencia más segura entre la población y la biodiversidad urbana.
Con información de la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación UNAM
abril 30, 2026
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La Universidad Nacional Autónoma de México inició el proceso de adquisición de un clúster de alto desempeño destinado a fortalecer la investigación y el desarrollo de la Inteligencia Artificial en el país.
Este sistema contará con una capacidad mínima de procesamiento de 3 PetaFLOPS, con un formato de doble precisión (FP64), y un almacenamiento total de 5 Petabytes.
Se trata del primer clúster en una institución educativa mexicana que incorporará un sistema de enfriamiento líquido sin agua, lo que garantiza un bajo impacto ambiental y reduce la necesidad de mantenimiento durante los próximos diez años.
Esta tecnología de enfriamiento ofrece una eficiencia térmica superior, disipa el calor con mayor rapidez y mantiene los procesadores a temperaturas óptimas, permitiendo que operen a máxima velocidad de forma continua.
Con esta iniciativa, la UNAM se coloca como referente en infraestructura tecnológica. Al mismo tiempo, incorpora soluciones que reducen el impacto ambiental, alineándose con las mejores prácticas internacionales en materia energética y responsabilidad ecológica.
La Universidad Nacional Autónoma de México ofrece una amplia y diversa cartelera cultural para todos los públicos. A continuación, presentamos una selección de actividades para este fin de semana, 2 y 3 de mayo, que da cuenta de la riqueza artística y académica que se vive en sus espacios. Esta es solo una muestra de la amplia oferta que la UNAM mantiene de manera permanente.
Para quienes prefieren las exposiciones, el Colegio de San Ildefonso alberga El galeón de Acapulco-Manila. Somos Pacífico. El mundo que emergió del trópico, una muestra que invita a reflexionar sobre los vínculos históricos y culturales del Pacífico. Puede visitarse sábado y domingo a partir de las 11:00 horas, y permanecerá abierta hasta el 31 de mayo. Más información: https://cultura.unam.mx/evento/el-galeon-de-acapulco-manila-somos-pacifico-el-mundo-que-emergio-del-tropico
El fin de semana también será escenario del Día Internacional de la Danza, que se celebrará el 3 de mayo en el Centro Cultural Universitario con diversas actividades dedicadas a esta disciplina. Más información: https://www.danza.unam.mx/did26
Asimismo, el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), ubicado en el Centro Cultural Universitario, invita a recorrer sus salas y a conocer su programación vigente, que reúne algunas de las propuestas más relevantes del arte contemporáneo en México y el mundo. Diseñado por el arquitecto Teodoro González de León, este espacio se ha consolidado como uno de los principales recintos dedicados al arte actual en el país. Actualmente pueden visitarse, entre otras, las siguientes exposiciones:
Delcy Morelos. El espacio viviente
Tim Hecker. Wastelands
Néstor Jiménez. Uno entre millones
Los grupos y otras revueltas artísticas. Redes y colectividades en México, 1976-1985
Marta Palau. Mis caminos son terrestres
Puede visitarse el sábado de 11:00 a 20:00 horas y el domingo de 11:00 a 18:00 horas. Más información: https://muac.unam.mx/
La UNAM invita a la comunidad universitaria y al público en general a disfrutar de estas actividades y a explorar la vasta oferta cultural que enriquece la vida universitaria cada semana.
Entre dos banderas: binacionales y naturalizados en el futbol contemporáneo
Pepe Herrera
abril 30, 2026
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El fenómeno de los jugadores binacionales y con múltiples nacionalidades se ha vuelto cada vez más común en el futbol contemporáneo, reflejando transformaciones profundas en la manera en que se conciben la identidad, la pertenencia y la ciudadanía en un mundo globalizado.
Hoy en día no es raro que un futbolista tenga dos o más nacionalidades, lo que le abre la posibilidad de elegir entre distintas selecciones nacionales. Este escenario, que en otros tiempos habría sido excepcional, se ha convertido en una realidad estructural derivada de la movilidad humana, la migración internacional y las nuevas formas de organización jurídica de la nacionalidad.
Un ejemplo claro se observó en el Mundial de Qatar 2022, donde la selección de Francia, finalista del torneo, contó con una amplia presencia de jugadores con raíces migrantes, como Jules Koundé, Raphaël Varane, Dayot Upamecano, Theo Hernández, Aurélien Tchouaméni, Ousmane Dembélé y Kylian Mbappé. Más allá de los casos individuales, este tipo de plantillas ilustra cómo la identidad deportiva ya no está determinada exclusivamente por el lugar de nacimiento, sino por una combinación de factores familiares, legales y territoriales que amplían el abanico de pertenencias posibles.
Pero este fenómeno no solo transforma el terreno deportivo, también abre debates más amplios en el ámbito político y social.
Un fenómeno con fondo político
Para el maestro de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Sergio Varela Hernández, la binacionalidad en el deporte, en este caso el futbol, está profundamente ligada a los cambios en la legislación internacional y a las dinámicas contemporáneas de migración.
Por un lado, los marcos legales de muchos países han facilitado la adquisición de nuevas nacionalidades mediante naturalización o vínculos familiares, por otro, existe una tendencia política que busca restringir estos procesos. En ese contexto, el debate sobre la nacionalidad se ha convertido también en un terreno ideológico.
“El nacionalismo contemporáneo, especialmente asociado a corrientes de derecha y fenómenos como el ‘trumpismo’, ha reforzado la idea de que la identidad nacional debe ser protegida frente a lo extranjero”, señaló Varela Hernández.
Esta visión contrasta con perspectivas más abiertas e internacionalistas, que entienden la identidad como algo dinámico y múltiple. Así, la doble o múltiple nacionalidad se convierte en un punto de tensión entre dos formas de entender el mundo: una más cerrada y excluyente, y otra flexible y global.
Desigualdades estructurales en el futbol global
Más allá de la identidad, la binacionalidad también revela asimetrías dentro del futbol global. Existe la percepción de que este fenómeno puede favorecer a las naciones con mayor poder económico y ligas más competitivas.
Países como Francia han aprovechado históricamente su capacidad para incorporar talento con raíces en antiguas colonias, lo que genera una ventaja deportiva estructural. Este fenómeno está vinculado con procesos más amplios de colonialismo, migración y concentración de talento en las ligas europeas más poderosas.
En ese sentido, la binacionalidad en el futbol puede compararse con la “fuga de cerebros” en el ámbito laboral: talentos originarios de países periféricos migran hacia centros de poder económico. Las ligas europeas funcionan como polos de atracción que concentran a los mejores jugadores del mundo, reproduciendo desigualdades históricas entre regiones.
Más visible, pero también más debatido
Estas dinámicas sociales e históricas no solo generan ventajas competitivas desiguales, sino que también moldean la manera en que cada región del mundo vive y discute la binacionalidad en el futbol. Su interpretación no es homogénea, pues está atravesada por contextos culturales y políticos específicos. A diferencia de otras expresiones culturales como la música o el arte, el futbol mantiene una carga simbólica especialmente fuerte en torno a la identidad nacional, la pertenencia y la autenticidad.
En Europa, la presencia de jugadores binacionales es ya una característica estructural del futbol moderno, en gran medida debido a la composición multicultural de sus sociedades. En países como Francia, Alemania o España, es habitual encontrar futbolistas con raíces africanas o de otras regiones, sin que esto genere grandes controversias.
En este contexto, la elección entre dos selecciones suele interpretarse como una decisión profesional dentro de un entorno globalizado, y la identidad nacional en el deporte se percibe como más flexible y diversa.
En el continente americano, la situación es más heterogénea. En la región de CONCACAF, particularmente en Estados Unidos, Canadá, Surinam o Curazao, la incorporación de binacionales es incluso una estrategia activa para fortalecer selecciones nacionales, aprovechando jugadores formados en Europa o con doble nacionalidad. En estos casos, el fenómeno es ampliamente aceptado.
En cambio, en Sudamérica y en países como México, la percepción es más ambivalente. Aunque también se recurre a jugadores con doble nacionalidad, el debate suele estar cargado de componentes identitarios y emocionales. La “lealtad” del jugador y el significado de representar a una nación generan mayor presión mediática y cultural, lo que hace que la discusión sea más visible.
México: entre tradición e integración
En este mapa global, México ocupa una posición particular. De acuerdo con Varela Hernández, persiste una visión más tradicional de la identidad futbolística, en la que la representación nacional se asocia fuertemente con la formación dentro del país y con una idea homogénea de pertenencia. Esto genera cuestionamientos recurrentes sobre la legitimidad de los jugadores binacionales, especialmente cuando su vínculo con México se activa tras haber sido considerados por otra federación.
Casos como Santiago Giménez, Obed Vargas y Richard Ledezma han formado parte de este debate, aunque con distintos niveles de intensidad mediática. En todos ellos se trata de futbolistas que ejercen su nacionalidad mexicana dentro del marco legal, ya sea por nacimiento, ascendencia o vínculos familiares.
“Hay una contradicción importante. México ha sido un país de emigrantes, pero también receptor de migrantes. Si bien el nacionalismo mexicano tiene raíces históricas profundas, que surgen desde la Colonia, se arraigan con la Independencia y las múltiples batallas ante intervenciones extranjeras, este nacionalismo histórico entra en tensión con la realidad contemporánea”, mencionó el maestro de la FCPyS.
En ese sentido, una de las razones por las que no existe una apertura plena hacia los futbolistas binacionales es la persistencia de una narrativa que enfatiza la autosuficiencia, la idea de que “nosotros podemos solos”. Esta visión refuerza una concepción más cerrada de la identidad futbolística, donde la pertenencia se asocia principalmente al desarrollo interno.
No obstante, este paradigma comienza a transformarse. Equipos como Chivas han empezado a flexibilizar su visión histórica, mientras que en selecciones menores se ha impulsado la búsqueda de talento con raíces mexicanas en el extranjero, ampliando el espectro competitivo del país.
“Naturalizados”, un término en disputa
En este debate sobre la pertenencia, existe una categoría aún más polémica: la de los jugadores naturalizados. En el Mundial de Qatar 2022, 137 de los 832 futbolistas convocados eran naturalizados, lo que representa aproximadamente el 16%. En el caso de México, solo hubo uno: Rogelio Funes Mori.
Sin embargo, más allá de los números, el término “naturalizado” suele tener una carga negativa. A diferencia de “binacional”, que remite a orígenes familiares o trayectorias migrantes, “naturalizado” se percibe como una incorporación artificial o meramente administrativa, lo que alimenta cuestionamientos sobre la legitimidad de estos jugadores.
A lo largo de su historia futbolística, la Selección Mexicana ha contado con 18 naturalizados y seis de ellos asistieron a un Mundial. El español Carlos Blanco Castañón, Suiza 1954 y Suecia 1958, el cubano Jorge Romo, Suiza 1954 y Suecia 1958, el brasileño Antonio Naelson, Alemania 2006, y los argentinos Gabriel Caballero, Corea-Japón 2002, Guillermo Franco, Sudáfrica 2010, y Rogelio Funes Mori, Qatar 2022, son los jugadores que, pese a haber nacido fuera del país, defendieron la camiseta de la Selección Mexicana en Copas del Mundo, evidenciando que la identidad futbolística no siempre está determinada únicamente por el lugar de nacimiento, sino también por procesos de integración, trayectoria profesional y sentido de pertenencia.
No obstante, el cuestionamiento hacia estos futbolistas suele estar vinculado a discursos nacionalistas más rígidos, amplificados por ciertos sectores mediáticos.
“Cuestionar la legitimidad de quienes adquieren la nacionalidad mexicana resulta contradictorio con nuestra tradición histórica. Por ejemplo, cuando hubo exiliados españoles tras la Guerra Civil, México acogió a intelectuales, artistas, científicos que adquirieron la ciudadanía mexicana. Optar voluntariamente por convertirse en mexicano debería ser visto como algo positivo, independientemente de las razones que motivan esa decisión”, mencionó el maestro de la FCPyS.
Desde esta perspectiva, el uso del término “naturalizado” puede resultar despectivo y problemático, ya que sugiere jerarquías entre ciudadanos, como si existieran mexicanos “de primera” y “de segunda”, cuando en realidad adquirir una nueva nacionalidad es un proceso cada vez más común en un mundo globalizado.
Frente a este panorama, el maestro Sergio planteó una postura crítica desde las ciencias sociales, donde se apueste por superar los nacionalismos excluyentes y promover valores como el respeto, la tolerancia y la inclusión.
Un fenómeno de la globalización
El fenómeno de los futbolistas binacionales y naturalizados no es una anomalía del deporte moderno, sino una expresión directa de un mundo cada vez más interconectado. Lejos de poner en duda la autenticidad de la identidad nacional, estos casos evidencian que la pertenencia ya no puede entenderse desde parámetros rígidos o excluyentes.
En el futbol, como en la sociedad, las identidades son múltiples, cambiantes y atravesadas por procesos históricos, políticos y culturales. Resistirse a esta realidad implica ignorar las dinámicas de la globalización que han redefinido no solo cómo se compite, sino también qué significa representar a un país.
En ese sentido, el reto para naciones como México no es cerrar la puerta a estas nuevas formas de pertenencia, sino repensar su identidad futbolística desde una perspectiva más abierta, incluyente y acorde con su propia historia migrante.
Académicos de la UNAM realizan estancias en Sorbonne Université gracias a la Cátedra Extraordinaria de Excelencia
UNAM Francia
abril 29, 2026
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La Cátedra Extraordinaria de Excelencia UNAM–Sorbonne Université fue otorgada en 2025 a personal académico de la UNAM con el objetivo de reforzar los vínculos académicos entre ambas instituciones, mediante el apoyo a acciones de cooperación científica a través de estancias cortas de intercambio y la formulación de proyectos conjuntos de investigación inter y multidisciplinarios. La convocatoria se publicó de manera conjunta entre la Secretaría General, la Coordinación de la Investigación Científica y la Coordinación de Humanidades, con la participación de la Coordinación de Relaciones y Asuntos Internacionales.
Los académicos beneficiados fueron: Bertha Oliva Aguilar Reyes, del Instituto de Investigaciones en Materiales, Unidad Morelia; Pablo Henri Ramírez Didou, del Programa Universitario de Estudios sobre Asia, África y Oceanía (PUEAAO); y Luis Antonio Velasco Guzmán, de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.
Dra. Bertha Oliva Aguilar Reyes, académica del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, realizó una estancia en Sorbonne Université como parte de la Cátedra Extraordinaria de Excelencia UNAM–Sorbonne Université 2025.
Susceptibilómetro KLY-3, equipo con el que trabajó Bertha Oliva Aguilar Reyes en el Instituto de Mineralogía, de Física de Materiales y de Cosmoquímica (IMPMC-IPGP) de la Universidad Sorbonne.
Bertha Oliva Aguilar Reyes presentó el proyecto “Monitoreo de la contaminación atmosférica mediante métodos magnéticos”, en colaboración con Claire Carvallo, de la Sorbona. El objetivo fue explorar la utilidad de los métodos magnéticos para detectar, de manera rápida, económica y confiable, partículas que contienen metales pesados y compuestos tóxicos dañinos para la salud.
De acuerdo con la investigadora, dichas partículas provienen principalmente de cenizas industriales y urbanas, así como de emisiones vehiculares. El proyecto busca comparar y aprovechar la capacidad de captación de partículas contaminantes entre diferentes especies de árboles, conocidos como biomonitores, en relación con su susceptibilidad magnética.
En esta ocasión se evaluó la contaminación en París y Morelia. Entre las conclusiones se encontró que en Morelia predominan las partículas provenientes de emisiones de combustión, mientras que en París son más abundantes las que derivan del desgaste de frenos. Durante su estancia también impartió dos seminarios en el Institut de Minéralogie, de Physique des Matériaux et de Cosmochimie (IMPCM), y en el Institut de Physique du Globe de Paris (IPGP).
Por su parte, Pablo Henri Ramírez Didou informó que su estancia fue productiva en varios aspectos: la formación y observación pedagógica, el fortalecimiento de las líneas de investigación que desarrolla y el intercambio académico.
Pablo Henri Ramírez Didou, académico del Programa Universitario de Estudios sobre Asia, África y Oceanía de la UNAM, realizó una estancia en Sorbonne Université como parte de la Cátedra Extraordinaria de Excelencia UNAM–Sorbonne Université 2025.
Explicó que, gracias a la cátedra, pudo conocer el proyecto académico y pedagógico del CELSA (École des hautes études en sciences de l’information et de la communication), adscrito a la Facultad de Letras de Sorbonne Université. Asimismo, tuvo la oportunidad de observar estrategias como el trabajo con grupos reducidos, la renovación constante de contenidos, el fomento del debate, la reflexividad y la creatividad, así como las tutorías con acompañamiento profesional y el impulso a la movilidad internacional.
Adicionalmente, la estancia permitió a Ramírez Didou explorar la posibilidad de establecer colaboraciones institucionales entre el PUEAAO y otras instituciones académicas francesas, como el INALCO (Institut national des langues et civilisations orientales) y Sciences Po, instituto especializado en sociología y ciencia política. Estas iniciativas permitirían articular formación, investigación, redes académicas y proyección institucional, sentando bases sólidas para el fortalecimiento de los estudios de área y para la internacionalización de las actividades académicas del PUEAAO en el mediano y largo plazo.
Finalmente, Luis Antonio Velasco Guzmán señaló que uno de los objetivos principales de su estancia fue compartir con académicos de la Sorbona los avances del Seminario Permanente de Filosofía Moderna de la FES Acatlán, particularmente del proyecto “Las teorías leibnizianas de la verdad”, del cual es responsable.
Dr. Luis Antonio Velasco Guzmán
Asimismo, buscó intercambiar hallazgos teóricos y proponer un trabajo colaborativo con Jean-Baptiste Rauzy, vicedecano de la Facultad de Letras de Sorbonne Université. También se propuso contribuir a la difusión de la cultura mexicana, mediante dos conferencias: una dedicada a Sor Juana Inés de la Cruz y otra a Juan Rulfo.
El académico reconoció el apoyo permanente del Centro de Estudios Mexicanos (CEM) UNAM-Francia, especialmente en la difusión de sus conferencias, la comunicación con autoridades universitarias y las sugerencias para la presentación de su proyecto ante responsables de la toma de decisiones en la Sorbona.
Entre los logros de su estancia en Francia, Velasco Guzmán destacó la creación de un Seminario Internacional Interinstitucional sobre Filosofía Moderna, titulado “Los problemas de la verdad y el bien en la filosofía de Leibniz”. Este seminario contempla la participación de otras universidades e instituciones académicas mexicanas y extranjeras, además de la UNAM y Sorbonne Université.
Por parte de Sorbonne Université también participaron en esta convocatoria Julia Contreras, jefa del equipo de Interpretación Química del Laboratorio de Química Teórica (LCT) de la Facultad de Ciencias e Ingeniería, quien colaboró con Fernando Cortés, de la Facultad de Química de la UNAM. Juntos trabajan en el desarrollo de un nuevo campo de fuerzas innovador para simulaciones moleculares que, en lugar de basarse en átomos, utiliza pares de electrones y se apoya en métodos de machine learning. Se trata de una de las primeras aplicaciones de este enfoque en el área y los resultados iniciales son muy prometedores.
También participó Mathieu Hautefeuille, profesor del Laboratorio Desarrollo, Adaptación y Envejecimiento (Dev2A) de la Facultad de Ciencias e Ingeniería, quien colaboró con Marcia Hiriart Urdanivia, del Instituto de Fisiología Celular, en un proyecto de investigación sobre las interacciones entre órganos para modelar patologías relacionadas con enfermedades metabólicas. En el ámbito docente, colaboró además en la modernización de cursos de biología del desarrollo. En el marco de esta colaboración se llevó a cabo la Escuela de Invierno, organizada por la UNAM y Sorbonne Université, con el tema Global health perspective: Advancing metabolic disease research through innovative models.
Las experiencias de los académicos que realizaron su estancia en Francia en 2025 dan cuenta de la diversidad de objetivos, aprendizajes y logros que pueden surgir de las iniciativas de internacionalización impulsadas por la Cátedra. Al mismo tiempo, se identifican elementos en común, como la integración de la investigación con la docencia en un diálogo crítico entre distintas tradiciones académicas y culturales; la consolidación de redes académicas internacionales; y la proyección global de los institutos y facultades de la UNAM.
Se espera que, en sus próximas ediciones, la Cátedra continúe fortaleciendo la vida académica de ambas instituciones mediante nuevas colaboraciones y proyectos conjuntos. La convocatoria 2026 se publicará en los próximos meses.
“Acompaña una luciérnaga”: el programa de la UNAM que combate la deserción desde el apoyo entre estudiantes
Michel Olguín Lacunza / Roberto Torres / Alberto Resendiz
abril 29, 2026
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Cuando Karen Maldonado Rangel pensó en dejar la carrera, no fue por falta de capacidad, sino por todo lo que ocurría fuera del aula. Foránea, viviendo sola y cursando el cuarto semestre de la licenciatura en Enfermería y Obstetricia de la UNAM, enfrentaba no solo la exigencia académica, sino también una carga emocional que comenzaba a desbordarse.
Como muchos estudiantes, intentaba resolver todo por su cuenta, hasta que Mónica, una tutora del programa “Acompaña una luciérnaga”, se acercó y le hizo una pregunta simple: “¿Qué tienes?”. Ese gesto rompió una barrera que ella misma no había logrado cruzar.
A partir de ese momento, el acompañamiento se convirtió en un punto de apoyo clave. Más allá de lo académico, Karen encontró orientación, confianza y la seguridad necesaria para continuar. “Si ella no se hubiera acercado conmigo en ese momento, probablemente hubiera pensado en desertar”, reconoce. Su experiencia refleja cómo, en contextos de alta exigencia y soledad, el apoyo entre pares puede marcar la diferencia no solo en el desempeño escolar, sino en la permanencia misma dentro de la universidad.
Acompaña una luciérnaga
Con el objetivo de fortalecer la permanencia y el desempeño académico del alumnado, la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la UNAM ha implementado un programa institucional de tutorías que busca acompañar a las y los estudiantes a lo largo de su formación. Entre sus estrategias destaca “Acompaña una luciérnaga”, una iniciativa basada en el apoyo entre pares que ha cobrado relevancia dentro de la comunidad estudiantil.
En entrevista para UNAM Global, Elvira Castillo, responsable del programa institucional de tutorías, y Zoila León Moreno, jefa de la División de Estudios Profesionales de la Facultad de Enfermería y Obstetricia, explicaron las características del programa.
Esta estrategia responde a la necesidad de brindar herramientas que permitan reducir el rezago y la deserción escolar, al tiempo que se fortalece el aprendizaje. El programa forma parte de un sistema más amplio que incluye tutorías grupales, individuales y entre pares, con el objetivo de atender distintas necesidades del alumnado.
La modalidad de acompañamiento entre estudiantes, conocida como “Acompaña una luciérnaga”, surgió durante la primera gestión de la directora Rosa A. Zarate Grajales y se consolidó como una propuesta innovadora dentro de la facultad.
Su nombre hace referencia a la idea de transmitir conocimiento como una forma de luz que guía en el proceso educativo. Así, estudiantes de semestres avanzados, denominados “luciérnagas”, acompañan a quienes inician su formación, generando una red de apoyo basada en la empatía y la experiencia compartida.
A diferencia de la relación tradicional con docentes, este modelo fomenta un vínculo más cercano entre estudiantes, lo que facilita la comunicación y la confianza.
Quienes participan como tutores no solo comparten conocimientos académicos recientes, sino también estrategias de estudio, dinámicas de organización del tiempo y experiencias personales que pueden resultar útiles para enfrentar los retos de los primeros semestres.
El acompañamiento no se limita al ámbito académico. Explicó Castillo Moreno, las “luciérnagas” también pueden identificar situaciones emocionales o personales que afectan el rendimiento de sus compañeros y canalizarlos hacia las instancias correspondientes dentro de la universidad.
De esta forma, el programa adopta una visión integral del estudiante, reconociendo que su desempeño está influido por factores que van más allá del aula.
Para formar parte del programa, los estudiantes deben cumplir con un perfil que incluye responsabilidad, empatía y habilidades de comunicación, además de ser alumnos regulares. Una vez seleccionados mediante convocatoria, reciben capacitación continua a través de diplomados, seminarios y talleres enfocados tanto en el acompañamiento académico como en el desarrollo de competencias socioemocionales.
Aunque el impacto del programa no se mide a través de indicadores cuantitativos tradicionales, su crecimiento se refleja en el aumento de la demanda por parte del alumnado. Tras una disminución durante la pandemia, cada vez más estudiantes solicitan este tipo de apoyo, lo que da cuenta de su pertinencia y aceptación dentro de la comunidad universitaria.
No obstante, el programa enfrenta retos importantes. La naturaleza teórico-práctica de la carrera implica que los estudiantes de semestres avanzados pasen largos periodos en prácticas clínicas, lo que dificulta la coincidencia de horarios con quienes requieren tutoría.
Para hacer frente a esta situación, la facultad ha incorporado modalidades virtuales y ha buscado integrar a pasantes y ayudantes de profesor como parte del acompañamiento.
Más allá de los resultados inmediatos, “Acompaña una luciérnaga” apuesta por fortalecer el sentido de comunidad entre estudiantes y por promover una formación más colaborativa. En este modelo, el conocimiento no solo se transmite desde la docencia, sino también entre quienes comparten el mismo camino académico.
Así, en un entorno universitario cada vez más complejo, el acompañamiento entre pares se consolida como una herramienta clave para enfrentar los desafíos educativos, al tiempo que recuerda que, en ocasiones, el aprendizaje también puede construirse desde la cercanía y la solidaridad entre estudiantes.
Algunas experiencias
Para Mario, egresado de la facultad y actualmente vinculado al programa a través de su servicio social y como ayudante de profesor, la experiencia como tutor en “Acompaña una luciérnaga” ha sido “muy enriquecedora”.
Su labor se ha enfocado principalmente en acompañar a estudiantes de semestres avanzados en prácticas de laboratorio y procedimientos relacionados con la obstetricia, un área en la que se formó.
Desde su experiencia, el apoyo entre pares permite generar un ambiente de mayor confianza, donde el lenguaje, la cercanía generacional y el haber pasado por los mismos procesos facilitan el aprendizaje. “Entiendes el nerviosismo, las dudas y los errores, porque tú ya estuviste ahí”, señala. A lo largo de aproximadamente un año, ha trabajado mucho.
Para Mónica Miranda, pasante de servicio social y tutora en el programa, la motivación para integrarse a “Acompaña una luciérnaga” surgió de su propia experiencia como estudiante.
“Me di cuenta de que a veces entendía mejor un tema cuando me lo explicaba un compañero”, señala. Desde entonces, decidió convertir ese aprendizaje en una herramienta para apoyar a otros.
A través de la tutoría entre pares, explica, es posible traducir los conocimientos a un lenguaje más cercano, incluso adaptado a referencias cotidianas que facilitan la comprensión.
En su experiencia, este modelo no solo refuerza el aprendizaje de quien recibe el apoyo, sino también de quien lo brinda. Uno de los casos que más recuerda es el de una alumna que logró ganar confianza para realizar la valoración de pacientes en prácticas clínicas, después de ensayar previamente los procedimientos en conjunto.
“Cuando llegó al hospital, ya lo hacía sin miedo”, destaca, como ejemplo del impacto que puede tener este acompañamiento en la formación profesional.
A decir de César Emiliano Villalba Padrón, estudiante de cuarto semestre de la Licenciatura en Enfermería, contar con un tutor en el programa “Acompaña una luciérnaga” fue clave para encontrar rumbo dentro de la carrera.
“En segundo semestre todavía tenía muchas dudas, no sabía si iba bien o mal”, recuerda. Fue entonces cuando decidió buscar a alguien cercano en edad y experiencia, lo que facilitó la confianza y el aprendizaje. Acompañado por su tutor, logró no solo aclarar inquietudes, sino también enfrentar con mayor seguridad sus primeras prácticas clínicas.
“Aunque ya tenía la teoría, nunca lo había hecho”, explica sobre un procedimiento que realizó bajo su guía paso a paso. Para él, este acompañamiento hizo la diferencia entre la incertidumbre y la confianza, al permitirle aplicar sus conocimientos en un entorno real con el respaldo de alguien que ya había pasado por el mismo proceso.
Déjà vu: así explica la ciencia la sensación de “esto ya lo viví”
Michel Olguín Lacunza
abril 29, 2026
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¿Alguna vez has estado en un lugar nuevo y, de pronto, tienes la certeza inquietante de que ya viviste ese momento? La conversación, los gestos, incluso la luz parecen repetirse, como si el tiempo se doblara sobre sí mismo.
Ese fenómeno, conocido como déjà vu, ha fascinado durante siglos a científicos y filósofos por igual, no solo por lo extraño que resulta, sino porque pone en duda algo que damos por hecho: la forma en que percibimos la realidad y construimos nuestros recuerdos.
En entrevista para UNAM Global, Hugo Sánchez, jefe del laboratorio de Neuropsicofarmacología y académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que el déjà vu es una experiencia en la que una persona siente que ya ha vivido una situación, aunque en realidad sea nueva. “En muchos casos, se trata de una reminiscencia: un recuerdo sin una asociación clara dentro de la memoria”.
No se trata de un mecanismo normal
El déjà vu no es un “mecanismo” como tal, sino una experiencia que surge a partir del funcionamiento normal, aunque complejo, de la memoria.
“El cerebro no almacena la información como si fuera un archivo exacto o una grabación fiel de la realidad. Más bien, trabaja a partir de nodos o fragmentos de información que después reconstruye”, detalló. Esta característica hace que los recuerdos no sean estáticos, sino dinámicos y, en muchos casos, modificables.
Es común que las personas recuerden eventos de su vida, como cumpleaños o momentos significativos, de manera distinta a como ocurrieron en realidad.
Esto se debe a que la memoria se enriquece con el paso del tiempo e incorpora información nueva, reinterpretaciones o incluso relatos de otras personas. “El recuerdo se vuelve más complejo, pero no necesariamente más fiel”, señaló.
Memorias falsas
Esta flexibilidad también explica fenómenos como la implantación de memorias falsas, en los que una persona puede llegar a recordar situaciones que nunca vivió. “Somos susceptibles a incorporar información externa en nuestro sistema de memoria, incluso sin darnos cuenta”.
En este contexto, el déjà vu puede entenderse como una especie de “cruce” entre la información almacenada en la memoria y la experiencia presente. Cuando el cerebro encuentra similitudes generales entre ambas, puede generar una sensación de familiaridad que se interpreta como si ese momento ya hubiera ocurrido.
“El cerebro no compara detalles exactos, sino patrones generales, y eso puede dar lugar a esta experiencia”, explicó Sánchez.
Un ejemplo sencillo es imaginar un escenario, como una montaña verde con una casa blanca, y tiempo después encontrarse con un lugar similar. Aunque no se trate del mismo sitio, la coincidencia de elementos puede provocar la sensación de haber estado ahí antes.
Este fenómeno, enfatizó el académico, no tiene relación con vidas pasadas, premoniciones ni experiencias extracorporales. “Se trata de una comparación imperfecta entre la información de la memoria y lo que percibimos en el momento”.
El déjà vu también está vinculado con las regiones cerebrales encargadas de procesar la memoria y la percepción. Entre ellas destacan el hipocampo, clave en la consolidación de recuerdos, así como áreas de asociación y regiones frontales que participan en el análisis de la información.
Dependiendo del contexto, la experiencia puede acompañarse de distintas respuestas emocionales, desde sorpresa hasta inquietud.
Incluso, en algunos casos, pueden existir fenómenos relacionados, como los llamados “flashbacks” en personas con trauma, donde un estímulo presente activa recuerdos intensos del pasado. A diferencia del déjà vu, estas experiencias suelen estar cargadas de una fuerte respuesta emocional y pueden implicar la activación de estructuras como la amígdala.
Memoria a largo y corto plazo
Por otro lado, el especialista destacó que no todo lo que experimentamos se almacena en la memoria a largo plazo. El cerebro prioriza la información relevante para la adaptación y deja de lado detalles que no resultan útiles.
“Recordarlo absolutamente todo sería contraproducente. La capacidad de olvidar también es fundamental para el funcionamiento del cerebro”, explicó.
En ese sentido, la memoria no es un registro exacto del pasado, sino una herramienta flexible que permite interpretar el presente y anticipar el futuro. El déjà vu, entonces, surge en ese punto donde ambas dimensiones se encuentran: cuando lo que percibimos coincide, de manera parcial, con lo que ya habita en nuestra mente.
Aunque puede resultar desconcertante, el déjà vu es una experiencia común que forma parte de la manera en que el cerebro organiza la información. Lejos de ser una señal de algo extraordinario, es un recordatorio de que nuestra percepción de la realidad está profundamente mediada por la memoria.
Con su segundo largometraje, Nuestro cuerpo es una estrella que se expande (2025), una especie de road trip en el que dos hermanxs buscan sanar sus heridas racializadas y de género, Tania Hernández Velasco generó una forma cooperativa de tratar algunos temas urgentes al proponer un enfoque distinto al de los adoctrinamientos oficiales a partir de una capacidad de reimaginación nueva y fresca, sin alejarse de una postura crítica al tiempo que poética.
Mediante su primer film, Titixe (2018), que acompaña la última siembra familiar de frijol negro, dio inicio a una búsqueda que permea su producción posterior, y que conceptualiza el binomio cuerpo-territorio. Ahora suma preocupaciones relativas a las consecuencias que trae consigo la migración del campo a la ciudad, vislumbradas a través de su narrativa personal y familiar, aunque también alude a otros linajes ancestrales de formas vivas, comunitarios y familiares, presentes en su propia geografía, en donde se observa un tributo permanente a las formas vivas y los seres que rodean su historia. Tanto en Titixe como en Eclipsis (2022), Hernández Velasco reflexiona desde una conciencia desmarcada del antropocentrismo que busca consolidar alianzas con otras especies enraizadas en el centro de la República Mexicana. En Titixe, un estilo intuitivo derivó en un lenguaje cinematográfico con el que mostró los idiomas propios de su territorio de origen: el baile de los brotes, las cabañuelas, lo que expresan flores y semillas, el árbol seco de guaje, los animales que arrastran la yunta y cargan la cosecha, todos ellos inmersos en ritmos de vida y muerte en conexión directa con sus raíces y legado.
Todo comenzó con una promesa hecha al abuelo, mientras se celebraban los rezos tras su muerte. El origen de Titixe fue la revelación identitaria que le permitió a su autora acercarse y practicar una escucha radical con su madre y su abuela; es así como encontró el fruto de una relación amorosa, cercana y primigenia con la tierra. Si Titixe utiliza el montaje para compartir una perspectiva animista en donde cada ser obra de forma armónica en virtud de su presencia vital, en Eclipsis —cortometraje encomendado por la Filmoteca de la UNAM y Síntesis (un proyecto de la Coordinación de Difusión Cultural) que cuenta la historia de una mariposa ficticia que produce estados alterados de consciencia en los seres humanxs— la realizadora colaboró con la bailarina y coreógrafa Aura Arreola, cuya investigación entra en intimidad radical con los seres más que humanos.1 El proyecto involucró también a científicas y sus experiencias hicieron posible un producto a medio camino entre el minidocumental de investigación y una historia fabulada más cercana a la ciencia ficción.
Su tercer filme, Nuestro cuerpo es una estrella que se expande, codirigido y protagonizado por ellx y su hermano Semillites Hernández Velasco, apela a la teoría queer, de lo que resulta un montaje marcado por la racialización de los cuerpos en transición de este lado del mundo. Mediante sus recuerdos, los protagonistas hilan una constelación familiar, un autorretrato a dos voces. Cuando miramos la tierra y las piedras de las grandes canteras cercanas a Puebla a través de la pantalla, descubrimos que los estratos geográficos del planeta son accidentes en los que surge un códice que contiene también nuestro pasado y que espera ser descifrado. La explotación mineral deviene entonces en herida de los cuerpos discriminados por su color y origen. Mediante las voces de Tania y Semillites, así como las de sus familiares más cercanos, se recuerda la encomienda de Valentín, el abuelo muerto, así como la de los vivos, sus padres y la abuela, al tiempo que rinden tributo al hermano fallecido a los pocos días de nacido.
Lxs protagonistas relatan la profunda herida que cargan desde la infancia como consecuencia de la discriminación racial, lo que emparenta a la película con los momentos más sensibles de The bluest eye, de Toni Morrison. Las tomas desde un dron sobre las salinas blancas de Guerrero Negro nos permiten observar a lxs protagonistas remontando un camino cuyas formas y texturas le dan apariencia de juego infantil. Mientras lo hacen, rememoran un pasado cuyos recuerdos implican el desconocimiento de su propio ethos, pues, al migrar se ven obligadxs a olvidar su identidad para sobrevivir. El aspecto lúdico forma parte importante del discurso: ambos intentarán emular la exacta colorimetría de sus cuerpos rayando con lápices de colores la superficie de un papel kraft. Ellx recuerda haber sido marginada por ser “del color de la caca” y muestra las fotografías de una niña que se cubría de talco para parecer blanca; su hermano trae a cuento las llamadas telefónicas, previas a su transición, en las que se mostraba ante otras personas como el ideal a ser: un joven de tez blanca y ojos claros. La iluminación con lápices de colores es sinonimia del glitter que decora los cuerpos y funciona como símbolo de liberación. La semilla de frijol, piedra angular de Titixe, es fuente de inspiración de los cómics y las ilustraciones que Semillites muestra en Nuestro cuerpo es una estrella que se expande. Es importante señalar que tanto el movimiento sonoro como el coreográfico son esenciales en esta apuesta. El ritmo recuerda la forma en que Sergei Loznitsa trabaja en gradientes de sonido en películas como Paisaje (2003).
Tras colaborar con ella en Eclipsis, la cineasta invitó de nuevo a Aura Arreola para el desarrollo de Nuestro cuerpo es una estrella que se expande. Fue precisamente entonces cuando los codirectores cayeron en cuenta de que muchas cosas no se pueden transmitir por medio de palabras, pues exceden lo teórico o racional. La reflexión vinculada a la danza gira en torno al sentir y al pulso del movimiento y, como lx cineastx atina a concretar, expresa energías soterradas. Los cuerpos de los dos hermanxs se entrelazan y fusionan gracias a una semilla, y la sábana blanca que, por momentos aparece, recuerda la presencia de un fantasma. A través del movimiento que encarna el baile, son unx con la tierra, más cercanos a semejar una estrella dentro de las infinitas posibilidades del universo.
Parte del desafío de Tania Hernández Velasco ha consistido en realizar películas con un presupuesto limitado sin prescindir de amplias posibilidades creativas y de su objetivo primordial: encontrar belleza en lo pequeño. La configuración de sus equipos de realización recuerda a los de la célebre Chantal Akerman, pues parte de planteamientos colaborativos que enriquecen su ética y estética trans y queer. Abreva en las posibilidades que ofrecen el afrofuturismo, el futurismo indígena y la noción de pluriversos, pues sus películas tienden puentes entre el futuro y el pasado; y su iniciativa esencial consiste en ayudar a reimaginar la experiencia de personas señaladas por el género, el colonialismo y la pigmentocracia. Esto último recuerda a Sum of the Parts: What Can Be Named (2010), de la artista Deanna Bowen, pieza oral en la que hace un recuento del viaje que desmembró su genealogía. También cabe encontrar similitudes con la pieza de video Kempinski (2007), del artista visual franco-argelino Neïl Beloufa, quien muestra extraños poderes de manifestación evocativa en una comunidad africana enraizada en un entorno rural, pero con escasa tecnología para emprender aquello que manifiesta.
Los proyectos de Hernández Velasco se caracterizan por ser desarrollados por equipos pequeños, pero con mucha libertad creativa. La búsqueda de narrativas híbridas y experimentales es lo que ha definido su producción, lo mismo que el placer por retratar los rasgos del paisaje, la cultura y la identidad del centro del país; todo ello tiene su origen en una mirada tan auténtica como singular. Para quienes gustan del cine de culto, estas tres películas les recordarán la forma en que James Benning observa la naturaleza; también hay una suerte de carácter autorreferencial que está presente en Los espigadores y la espigadora y otras películas más de Agnès Varda; y, al igual que Marie Menken, Hernández Velasco genera sentido tomando la lente desde la entraña. Ciertas escenas de estas entregas son un homenaje tácito a creaciones fílmicas capitales como El canto de la flor imposible de encontrar, de Otar Iosseliani, y evocan rasgos de la ciencia ficción presentes en Octavia Butler, Ursula K. Le Guin y las teorías que, según Donna Haraway, podrían liberar al mundo de la extinción natural a través de alianzas de parentesco multiespecie. Además, este cine documental también tiene ciertas reminiscencias con el espíritu que busca hacer justicia en los filmes del cineasta chileno Patricio Guzmán.
En años pasados, Hernández Velasco colaboró en proyectos cercanos a otras disciplinas, tal es el caso de su participación como directorx de escena de Silvain (2022), para la Ópera Lafayette, que se estrenó en el Museo del Barrio de Nueva York y en el Kennedy Center en Washington. En 2025, en codirección con Marina Lameiro, crearon Todo lo que tiene nombre es, película-ofrenda a dos diosas, la diosa vasca Mari y la Coatlicue, encarnaciones de lo divino maternal y femenino en el inconsciente colectivo vasco y prehispánico; el material se exhibió en la segunda edición de los encuentros de Pamplona/Iruñeko Topaketak. El próximo proyecto de Tania Hernández Velasco será el primero en el que lx autorx, productorx y realizadorx experimentará desde las amplias posibilidades que implica mezclar la ficción con el género documental. En Capolcuahuitl —palabra náhuatl que designa al árbol de capulín—, expondrá la resistencia de los árboles de capulín en el valle del Anáhuac y de los seres que lo habitan. También será una película sobre la defensa del territorio, pues relatará la historia del abuelo que siendo niño escapó de la hacienda en la que trabajaba. El suyo es un cine permeado por el sostenimiento conjunto de sus propios procesos comunitarios y por la intención política de descentralizar el poder en el cine y hacer del documental experimental un lugar de apertura al encuentro de lxs otrxs.
De la curación a la prevención: interpretación de datos médicos para anticipar enfermedades crónicas
Leonardo Huerta Mendoza
abril 27, 2026
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“Me interesa mucho entender cómo funciona el cuerpo humano a través del estudio y análisis de sus datos. Por esta razón, lo estudio como un sistema complejo; en particular, estudio datos que pueden ser continuos, series de tiempo o datos puntuales”, de esta manera inició su conferencia De la curación a la prevención: interpretación de datos médicos para anticipar enfermedades crónicas Rubén Fossion, del Instituto de Ciencias Nucleares, en el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM.
Enfermedades sencillas y enfermedades complejas
“Hay enfermedades sencillas y enfermedades complejas. A las enfermedades agudas infecciosas se les podría llamar enfermedades sencillas porque muchas veces hay una causa única, por ejemplo, una infección por virus o bacterias”.
Señaló que ciertas características de estas enfermedades hacen que, en general, sean más sencillas de diagnosticar, tratar y entender. Una de estas características es la escala de tiempo entre la causa y la aparición de los síntomas, que suele ser de corta duración, como días o semanas.
Esto nos ayuda, agregó, a identificar las causas, que en ocasiones se reducen a una sola; también hay cierta linealidad, es decir, si la infección es por muchos virus o bacterias, el efecto suele ser más grave.
En principio, también son enfermedades más sencillas de tratar y diagnosticar, porque si hay una única causa es más fácil encontrarla y normalmente también son más fáciles de tratar.
“En este paradigma, el médico es el responsable de nuestra salud. Cuando nos sentimos mal, vamos con el médico, quien hace el diagnóstico, prescribe un tratamiento y nos mejoramos. Sin embargo, en los últimos años ha habido una transición, llamada transición epidemiológica”, explica el especialista en métodos matemáticos basados en caos, fractales y complejidad aplicados al estudio del envejecimiento humano.
Al inicio del siglo pasado, las enfermedades más comunes fueron las infecciosas, como tuberculosis y neumonías, que con el transcurso del tiempo han disminuido su prevalencia en países como Inglaterra, Japón, Chile y algunos países de Asia. En cambio, se han vuelto más importantes las enfermedades crónico-degenerativas, que son de otro tipo.
Enfermedades crónico-degenerativas
“Estas enfermedades son completamente diferentes porque, en lugar de una única causa, hay algo parecido a una red. Son enfermedades multifactoriales, con muchas causas diferentes, con escalas de tiempo largas, que pueden ser años o décadas.
Un ejemplo es la diabetes, una enfermedad metabólica en la que, si la alimentación de una persona no es la adecuada y tiene poca actividad física, puede desarrollar la enfermedad.
“Por esas escalas de tiempo largas y por su condición multifactorial son más difíciles de diagnosticar, sobre todo en etapas tempranas, y también mucho más difíciles de tratar. Tampoco hay un medicamento único que nos permita mejorar, por lo que es necesaria la participación de numerosas disciplinas médicas”.
Cada persona debería ser responsable de su salud
En este contexto, el médico ya no es el único responsable de nuestro estado de salud; más bien, cada individuo debería asumir un papel activo en el cuidado de su propia salud, porque mientras más temprano se empiece con contramedidas será más fácil sobrellevar esta enfermedad, señaló Rubén Fossion en su conferencia, que se llevó a cabo en el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM.
“Si la diabetes se detecta en etapas tardías, la persona puede desarrollar pie diabético, tener falla renal, problemas de los ojos, incluso ceguera. Pero si se detecta en etapas tempranas y la persona sigue una buena alimentación y es más activa físicamente, sería más sencillo prevenir complicaciones”.
Lo importante es que, en el contexto de la medicina preventiva, también llamada medicina proactiva, el individuo es quien debe responsabilizarse por su propio estado de salud.
El cuerpo humano como generador de datos
Por fortuna, vivimos en un tiempo en el que hay muchos datos disponibles. El cuerpo humano es un generador de datos. Tenemos datos fisiológicos que podemos monitorear y que nos dan series de tiempo, datos continuos, bioseñales o, en la medicina de laboratorio, en la química clínica, análisis sanguíneos.
“Se ha propuesto que en un día cada persona genera un GB de datos; en un año, un TB; y durante toda su vida, un PB o petabyte de datos”, señala el investigador.
Un petabyte equivale a mil terabytes o un millón de gigabytes. De ese tamaño es la cantidad de datos que generamos.
“Son muchísimos datos, pero es difícil obtener la información porque tener esos datos crudos es una cosa, pero interpretarlos es otra”.
Estudiar la salud del personal médico
“Durante la pandemia de Covid-19, en nuestro grupo realizamos algunos experimentos en colaboración con la doctora Ana Leonor Rivera, del Instituto de Investigaciones Nucleares, y con personal de salud del Hospital General de México”.
Para estar al pendiente del estado de salud de los médicos que durante la pandemia cuidaban a la población en general, y con el propósito de detectar infecciones en etapas tempranas, los investigadores utilizaron cierto tipo de relojes con los que se generaban datos.
Sin embargo, durante el proyecto encontraron algunos problemas. Uno fue que, después de varias semanas, los participantes dejaron de sincronizar su reloj inteligente, que generaba datos como la frecuencia cardiaca, actividad física, pasos y calidad del sueño. El reloj estaba sincronizado con el celular, que enviaba los datos a la nube, y así se tenía acceso a ellos.
“Dejaron de sincronizar su reloj probablemente porque no es fácil entender ese tipo de datos, y cuando no lo entiendes, y no te apasiona, dejas de sincronizar. La adherencia a este experimento fue una parte difícil”, recuerda el investigador.
“Otro reto fue que son muchos datos como para estar al tanto de nuestro propio estado de salud, y como no siempre es fácil entenderlos, no los utilizamos”, reconoce el académico.
Los investigadores intentaron analizar esos datos de muchas maneras. Un ejemplo fue la frecuencia cardiaca en reposo durante varios días; al estudiar los datos encontraron que hay correlaciones entre algunas variables, por ejemplo, la frecuencia en reposo durante una infección.
“Cuando la persona se infectó, lo que fue confirmado por pruebas diagnósticas especializadas, vimos alteraciones en estas señales”.
Otros problemas, como el estrés, también pueden alterar las señales, y para los investigadores no siempre es fácil diferenciar entre una infección, en este caso Covid, y otros eventos negativos en la salud.
Comunicar los hallazgos a la población
“Tenemos muchos datos médicos que nos permiten entender el cuerpo humano y tratar de prevenir enfermedades, pero comunicar estos resultados a la población en general es muy difícil, y hay ciertos aspectos en esos datos que no siempre entendemos”, explica.
Nuevos paradigmas
“Hay algunos paradigmas que podrían ayudarnos a entender las bioseñales y cómo se altera su estadística cuando nos enfermamos”.
Un paradigma, llamado Transiciones Críticas, sugiere que el cuerpo humano en un estado de salud bien definido presenta pocos cambios; pero cuando el cuerpo empieza a enfermarse y existe peligro de pasar a un estado patológico, series de tiempo, bioseñales y otros factores importantes aumentan su variabilidad.
Una aplicación de este paradigma es la glucemia, que es la concentración de glucosa o azúcar en la sangre. Al administrar ciertos parches en el hombro de una persona podemos observar la concentración de glucosa de manera constante.
En una gráfica se muestran los datos de tres personas desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la mañana del otro día: una persona sana, una con síndrome metabólico —que muchas veces se entiende como una etapa previa a la diabetes— y una persona con diabetes.
Umbrales específicos para diagnosticar diabetes
Los médicos manejan ciertos umbrales, o valores mínimos específicos, para diagnosticar alguna enfermedad.
“En el caso de alteraciones metabólicas, si a las 6 de la mañana y en ayunas la concentración de glucemia está arriba de ciertos niveles, la persona requiere una evaluación médica más profunda”.
En una persona sana, a las 6 de la mañana su glucosa estará muy por debajo de esos valores y el promedio de la serie de tiempo también estará debajo del umbral clínico.
“Pero en la etapa intermedia es un poco más difícil entender. Si es una persona con síndrome metabólico, por ejemplo, en ayunas su nivel de glucosa está debajo de este umbral clínico; sin embargo, durante el día en ocasiones su promedio también se estará acercando a este umbral”, señala el investigador.
En estado de salud hay pocos cambios, fluctuaciones pequeñas que se incrementarían con el avance de la enfermedad.
Pero hay otros paradigmas que proponen lo opuesto. El paradigma Pérdida de Complejidad sugiere que el cuerpo humano pierde complejidad tanto en estructura espacial como en el tiempo.
Fossion explicó que ambas ideas pueden entenderse mejor al distinguir distintos tipos de variables fisiológicas: algunas deben mantenerse estables y otras participan en la capacidad adaptativa del organismo.
Sistemas de control
Hay sistemas más avanzados, diminutos robots con un sistema de control integrado que funciona con una batería para responder a perturbaciones; entre más perturbaciones haya, la respuesta del robot para estabilizarse es mayor.
Otro ejemplo es un robot diminuto con dos sistemas de regulación integrados. Entre otras cosas, es un seguidor de línea; con un sensor integrado distingue entre el color del piso y la línea, y se mueve siguiéndola.
“Estos robots funcionan con algo que se conoce como teoría de control, que para los ingenieros es pan de todos los días; sin embargo, para mí como físico sigue siendo casi magia”, señala Rubén Fossion.
Estas teorías tienen una larga historia, que empezó con Claude Bernard, fisiólogo francés del siglo XIX, a quien le llamó la atención que el cuerpo humano tuviera ciertas variables específicas que se mantienen estables a pesar de que las condiciones del ambiente cambien drásticamente.
“Tomemos, por ejemplo, la temperatura interna, 37 °C; la presión arterial, 120 contra 80 mm de mercurio; y la glucemia en la sangre también se mantiene constante en condiciones de salud”, señala.
El fisiólogo estadounidense Walter Bradford Cannon denominó homeostasis a este estado de equilibrio y autorregulación del medio interno de un organismo al mantener constantes variables vitales, como glucosa en la sangre, temperatura interna y pH, frente a cambios externos.
Más tarde, Norbert Wiener, matemático estadounidense, y Arturo Rosenblueth, fisiólogo mexicano, establecieron bases matemáticas de la cibernética o ingeniería de control para explicar este fenómeno.
Campos del conocimiento en los que se aplican estas ideas
Un primer ejemplo es en la fisiología, con trabajos elaborados por la doctora Ana Leonor Rivera, el doctor Bruno Estañol y también en el laboratorio Calmécac de Física de la Vida, en el Instituto de Ciencias Nucleares, en el que colaboran estudiantes posdoctorales y de licenciatura.
Durante siete días consecutivos se monitorearon tres sistemas regulatorios del cuerpo humano: el biomecánico, que mide qué tanto se mueve una persona durante una semana; el sistema cardiovascular, en el que la frecuencia cardiaca se señala en rojo y la presión arterial en naranja; y el sistema termorregulatorio, con la temperatura interna señalada en morado y la temperatura de la piel en azul.
“A pesar de que son tres sistemas regulatorios diferentes, cuando los estudiamos de manera sencilla con histogramas y estadística descriptiva, encontramos que las estadísticas del sistema cardiovascular y del sistema termorregulatorio son bastante similares”, señaló el académico.