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Camila Sosa Villada en la UNAM: “Que nunca se les apague la llama de la insurgencia”

La autora argentina habló sobre salud mental, dolor y escritura durante su visita a Ciudad Universitaria.

Frente al mural de la Biblioteca Central, uno de los emblemas más reconocibles de la UNAM y de la Ciudad de México, Camila Sosa Villada observa el paisaje con una serenidad que contrasta con la intensidad de su obra. Autora de Las malas, libro que marcó un hito en la literatura latinoamericana reciente al narrar las vidas de las travestis cordobesas con una gran fuerza poética, la autora visitó Ciudad Universitaria y conversó con UNAM Global sobre la escritura, el dolor y la salud mental.

Fotografía: Alberto Resendiz

Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2020, Camila Sosa ha construido una escritura donde la fe, la marginalidad y el deseo encuentran una forma poética. Su obra, ampliamente traducida y reconocida, ha abierto un nuevo horizonte para las narrativas disidentes en América Latina.

Su visita a México coincide con la promoción de Tesis sobre una domesticación, película dirigida por Diego Mondaca y basada en su obra homónima, estrenada recientemente en cines.

Durante la conversación, Camila Sosa se detuvo en un tema que atraviesa a todas las personas, sin importar edad ni contexto: la salud mental. Reflexionó sobre cómo el lenguaje puede ofrecer una forma de acompañamiento frente al dolor, más cercana a la comprensión que al consuelo.

“El dolor siempre es dolor”

—¿En qué momento encontraste que referirte al dolor podía ser una manera de transformarlo en literatura? —le preguntamos.

Camila Sosa responde sin rodeos, con la claridad que caracteriza su modo de hablar:

“No creo que el dolor y el sufrimiento se puedan transformar en literatura. Podemos escribir sobre eso, pero el sufrimiento siempre es sufrimiento, el dolor siempre es dolor y deja su marca. Hay que aprender a vivir con eso.”

En su voz no hay fatalismo, sino una lucidez que desmonta la idea romántica de la escritura como terapia. Para ella, la literatura no redime ni cura, apenas nombra. Esa distancia entre el arte y la sanación abre un espacio donde la palabra deja de ser consuelo para volverse espejo.

“No creo que un sufrimiento pueda transferirse a otro para ser escrito por otro”, dice. “Cada uno habla de lo que sufre y de lo que le duele.”

La palabra como compañía

Si la literatura no alivia, ¿puede al menos acompañar?, le preguntamos.

“Sí, lo creo. A mí también me ha sucedido como lectora”, responde. “Hay libros que me han hecho compañía, que le pusieron nombre a cosas que me dolían. No es que el dolor se calme, pero hay una forma de sentirse menos sola.”

Camila distingue entre el alivio emocional y el acompañamiento simbólico. En su experiencia, el alivio llega por otros caminos:

“Tengo la suerte de poder hacer psicoanálisis. El alivio aparece cuando hablo de lo que me pasa, ya sea en análisis o con mis amigas. Pero una dolencia mental o espiritual requiere intervención, no se calma solo con una lectura.”

“El dolor habla lenguaje”, recuerda. “Las enfermedades hablan lenguaje.”

La salud mental como la primera salud

Para Camila Sosa, la salud mental es la base de todas las formas de bienestar.

“Creo que es la primera salud, en realidad”, afirma. “La salud no es un estado de la gente. Es a partir de la enfermedad que se empiezan a mover cosas.”

Durante la conversación, insistió en que la salud mental es la primera salud y en que las personas no viven en un estado permanente de equilibrio. Señaló que, muchas veces, es a partir de la enfermedad o del malestar cuando se inician los procesos que transforman la vida.

Camila Sosa habló del dolor y de la importancia de poder ponerlo en palabras. Para ella, nombrar lo que duele y hablarlo —ya sea en un contexto terapéutico, analítico o con los amigos y amigas— es una forma de compañía y de alivio.

Dolor, palabra y cuerpo

En la literatura de Camila Sosa Villada, el cuerpo es un territorio donde el dolor se escribe. No se trata de un cuerpo que busca pureza o redención, sino de uno que arde, que se contradice, que sobrevive.

En Las malas —y en su obra posterior— ese cuerpo es también comunidad, memoria y resistencia.

Al escribir sobre travestis, pobreza y deseo, Sosa Villada no propone una estética de la denuncia, sino del reconocimiento: la posibilidad de mirar la vida desde sus bordes sin renunciar a la poesía.

“Les deseo insurgencia”

Al final de la entrevista, la conversación vuelve a la juventud, al presente y a la esperanza.

Cuando le preguntamos qué les diría a las y los jóvenes mexicanos, su respuesta se convierte en un manifiesto:

“Les deseo insurgencia. Que tomen sus vitaminas, como dice Sharon Olds. Que se preparen, porque el mundo se está poniendo muy feo. Así que que nunca se les apague la llama de la insurgencia. En eso, México es punta de lanza en Latinoamérica, como Argentina también. Eso les deseo: una revolución.”

“Que nunca se les apague la llama de la insurgencia.”

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Psechrus clavis: la araña que usa luciérnagas como cebo viviente

La Psechrus clavis, una araña del sudeste asiático, ha desarrollado una estrategia única: utiliza luciérnagas vivas como señuelos para atraer presas. Este descubrimiento, publicado recientemente por la Sociedad Ecológica Británica en la Journal of Animal Ecology y liderado por el Dr. I-Min Tso, de la Universidad de Tunghai (Taiwán), revela nuevas perspectivas sobre la inteligencia conductual en arañas y la evolución de sus técnicas de caza.

En el mundo de los artrópodos, la creatividad no conoce límites. Las arañas, en particular, han evolucionado una asombrosa variedad de métodos para capturar a sus presas, desde las tradicionales telarañas hasta tácticas de caza activa. Sin embargo, entre todas estas estrategias, pocas resultan tan sorprendentes como la empleada por la Psechrus clavis, una especie que ha desarrollado una técnica verdaderamente extraordinaria: usa luciérnagas vivas como cebo luminoso para atraer a otros insectos.

Este método, documentado en la Journal of Animal Ecology, revela no solo la complejidad ecológica de estos pequeños cazadores, sino también una posible señal de inteligencia conductual que desafía los prejuicios sobre los invertebrados. ¿Cómo funciona esta estrategia? ¿Cómo se compara con otras arañas conocidas, como la Araneus ventricosus? ¿Podemos hablar de inteligencia en arañas?

Para abordar este tema, UNAM Global entrevistó a Diego Alejandro Barrales Alcalá, maestro en Ciencias por el Instituto de Biología de la UNAM.

Técnicas de caza en arañas: una diversidad evolutiva

Las arañas han diversificado sus modos de caza de formas impresionantes. Barrales Alcalá explicó que las más conocidas son aquellas que construyen telarañas, como las orbiculares (Araneidae), que tejen estructuras geométricas para capturar insectos voladores. Otras, como las arañas lobo (Lycosidae), persiguen a sus presas activamente.

En estos contextos, muchas arañas han desarrollado herramientas químicas (feromonas o venenos especializados), físicas (estructuras pegajosas o trampas mecánicas), e incluso comportamientos sociales como la cooperación —las Stegodyphus viven en colonias— para atraer a sus presas. No obstante, el hecho de usar a otro ser vivo como cebo es un comportamiento inusual.

La estrategia bioluminiscente de la Psechrus clavis

La Psechrus clavis pertenece a una familia de arañas tejedoras de telas planas (Psechridae) del sudeste asiático. Esta especie ha sido observada capturando luciérnagas Diaphanes lampyroides, que emiten bioluminiscencia continua (no parpadeante) para atraer pareja, y manteniéndolas con vida —al menos una hora—, inmovilizadas parcialmente con seda pero aún capaces de emitir luz.

Colocadas en las telas de la araña, estas luciérnagas actúan como atractores de otros insectos nocturnos, especialmente de otras luciérnagas macho que confunden el brillo con una señal de apareamiento. Cuando las víctimas potenciales se acercan, atraídas por el falso espectáculo luminoso, quedan atrapadas en la telaraña de P. clavis, que posteriormente las devora.

El uso de un organismo bioluminiscente vivo como señuelo es extremadamente raro y demuestra una sofisticación inusual en la caza de arañas. Estrategias comparables se han observado en peces abisales, pero casi nunca en invertebrados terrestres, lo que hace este caso especialmente notable.

Futuros estudios podrían revelar si esta conducta es común en otras especies del género Psechrus o si se trata de un rasgo único de P. clavis. Esto permitiría esclarecer si es una estrategia con base evolutiva, un comportamiento aprendido o una innovación reforzada por su eficacia.

Comparación con Araneus ventricosus

El año pasado se dio a conocer que la Araneus ventricosus, una típica araña orbicular de la familia Araneidae, realiza una caza similar. Esta tejedora manipula a las luciérnagas macho que captura para que emitan patrones de luz parecidos a los de las hembras, atrayendo así a más machos a su telaraña, en un claro caso de comunicación engañosa.

“Ambas arañas tienen una caza similar, pero la principal diferencia entre la Araneus ventricosus y la Psechrus clavis radica en que la primera, al parecer, inyecta un veneno a los machos para que alumbren como las hembras. La Psechrus clavis únicamente aprovecha la luz natural que emite la luciérnaga atrapada, manteniéndola viva como un cebo bioluminiscente para atraer nuevas presas hacia su red, sin modificar directamente su comportamiento.”
Diego Alejandro Barrales Alcalá, maestro en Ciencias por el Instituto de Biología de la UNAM.

¿Qué nos dice esto sobre la inteligencia de las arañas?

Durante mucho tiempo, se ha subestimado la inteligencia de las arañas debido a su pequeño cerebro y comportamiento aparentemente programado. Sin embargo, estudios recientes están cambiando esta perspectiva. Algunas especies han mostrado capacidad de aprendizaje, memoria espacial e incluso toma de decisiones.

El comportamiento de Psechrus clavis puede sugerir una forma básica de planificación: capturar, pero no matar, a una luciérnaga; posicionarla en un lugar específico y esperar a que otros insectos se acerquen. Esto implica una secuencia de acciones con una finalidad clara: una de las definiciones clásicas del comportamiento intencional.

“Nos lleva a replantear la inteligencia animal. En el caso de las arañas, incluso se ha descubierto que las saltadoras sueñan. El hecho de que puedan planear rutas de caza, aprender de experiencias previas o mostrar comportamientos que no son puramente automáticos indica que existe una forma de cognición que apenas empezamos a comprender. Así, más que descartar la idea de inteligencia en arañas, y los artrópodos en general, deberíamos ampliarla y ajustarla.”
Diego Alejandro Barrales Alcalá, maestro en Ciencias por el Instituto de Biología de la UNAM.

Un caso sorprendente

El caso de Psechrus clavis nos invita a mirar con nuevos ojos la conducta de los invertebrados. Lejos de ser simples autómatas biológicos, estas criaturas muestran estrategias que implican planificación, adaptación y, tal vez, incluso una forma rudimentaria de cognición. La línea entre el instinto y la inteligencia es más difusa de lo que pensábamos, y las arañas —con sus inesperadas y sofisticadas formas de cazar— podrían ser una de las claves para entender mejor la evolución del comportamiento animal.

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Chicle antiviral: una nueva herramienta contra virus respiratorios

Investigadores de la Universidad de Pennsylvania desarrollaron un chicle antiviral con proteína FRIL que inhibe los virus influenza, herpes y SARS‑CoV‑2 en la boca. Esta estrategia innovadora fue presentada en 2025 y puede respaldar la salud pública al actuar en el punto de transmisión más común de estos virus.

En la entrañable historia de Charlie y la fábrica de chocolate, el excéntrico Willy Wonka sorprendía al mundo con un chicle capaz de reproducir los sabores de los tres tiempos de una comida —sopa, carne y postre— en una sola masticada.

Aunque en la ficción ese invento terminó mal (con Violeta Beauregarde convertida en arándano), la idea de un simple chicle con propiedades extraordinarias ha permanecido como un símbolo de creatividad sin límites. Hoy, la ciencia parece haber tomado inspiración de la fantasía: investigadores están desarrollando un chicle con propiedades antivirales, no para deleitar el paladar, sino para combatir virus respiratorios y orales desde el primer punto de contacto: la boca.

Este innovador chicle no promete cenas completas, pero sí un arma potente contra enfermedades como la influenza, el herpes simple y el SARS‑CoV‑2, virus que afectan millones de personas en todo el mundo. ¿Cómo funciona? ¿Qué tan viable es? ¿Y podría realmente convertirse en una herramienta de salud pública? UNAM Global entrevistó al investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM Miguel Antonio García Knight, quien nos dio una visión detallada de este descubrimiento y sus implicaciones.

Mecanismo del chicle: acción práctica en la cavidad oral

Aunque las vacunas han sido herramientas fundamentales para reducir la mortalidad y la hospitalización por enfermedades virales, presentan una limitación importante: en muchos casos, no impiden la transmisión del virus. García Knight explicó que esto se debe a que generan una inmunidad sistémica (anticuerpos que circulan por la sangre), pero no local, es decir, no actúan directamente en las mucosas de las vías respiratorias ni en la cavidad oral, que son los principales sitios de entrada y replicación de virus respiratorios.

“Las vacunas no siempre bloquean la transmisión; necesitamos soluciones locales en boca y nariz”, destacó el investigador.

Por esta razón, se han intensificado los esfuerzos por desarrollar vacunas nasales o tratamientos que actúen directamente en estos tejidos. En ese contexto, surge la propuesta de un chicle que contiene una proteína antiviral capaz de inhibir la replicación de ciertos virus en la boca y el tracto respiratorio superior.

¿Quién está detrás del chicle antiviral?

El investigador universitario comentó que el componente activo del chicle es una lectina antiviral llamada FRIL (Flt3 Receptor‑Interacting Lectin), una proteína que se une a azúcares presentes en la superficie de muchos virus envueltos. Estos virus, como el SARS‑CoV‑2, el virus de la influenza y los herpesvirus, tienen una envoltura lipídica derivada de la célula huésped que incluye proteínas virales con azúcares. Estas estructuras azucaradas actúan como escudos para proteger al virus de la respuesta inmune.

“La lectina FRIL reconoce y se adhiere a estos azúcares, lo que permite aglutinar varios virus juntos, dificultando su entrada a las células y su liberación desde los endosomas intracelulares, estructuras necesarias para que el virus inicie su ciclo de infección. De esta manera, se reduce la capacidad del virus para replicarse y, potencialmente, también su capacidad de contagio”
 — Miguel Antonio García Knight, investigador, IIB‑UNAM

Esta lectina se extrae del frijol lablab, una planta cultivada en Asia, África y Latinoamérica, lo que sugiere que podría ser una alternativa accesible y sostenible en países con menos recursos.

Avances en laboratorio y desafíos reales

Los investigadores evaluaron la eficacia antiviral de este compuesto en estudios in vitro, es decir, en condiciones controladas de laboratorio. En dichas pruebas, la lectina mostró capacidad de inhibir la replicación de virus de influenza (H1N1 y H3N2) y herpes simplex tipo 1 y 2, virus responsables de infecciones orales y genitales. Además, se probó la estabilidad del polvo que contiene la lectina, mostrando que puede mantenerse activo durante años a temperatura ambiente sin perder su eficacia, lo cual es un gran punto a favor para su almacenamiento y distribución.

Este hallazgo abre la puerta a soluciones antivirales de bajo costo y fácil distribución.

El polvo se incorporó a un chicle medicinal, diseñado para liberar la lectina durante la masticación. Esta presentación facilitaría su aplicación directa en la cavidad oral, donde actúan muchos virus en su fase inicial de infección o transmisión.

Críticas y limitaciones importantes

A pesar del potencial de este antiviral, García Knight señaló varias limitaciones importantes que deben ser consideradas antes de que se plantee su uso en humanos:

“Hasta ahora, todas las pruebas han sido realizadas en laboratorio, por lo que no se conoce con certeza el comportamiento de la lectina en la boca humana ni su verdadera eficacia para reducir carga viral en pacientes reales”.
 — Miguel Antonio García Knight, investigador, IIB‑UNAM

  • Falta de ensayos clínicos: las pruebas con lectina solo se han hecho en laboratorio, por lo que su eficacia en la boca humana aún no está comprobada.
  • Ausencia de pruebas en presencia de saliva: la liberación de lectina se evaluó en un entorno artificial, sin tener en cuenta la acción de la saliva, que podría degradarla.
  • Condiciones experimentales no comparables al uso humano: la activación del extracto vegetal se hizo por sonicación, un proceso que no ocurre al masticar, lo que pone en duda su efectividad real.
  • Duración del efecto antiviral: se desconoce cuánto tiempo permanece activa la lectina en la boca y cuánta masticación se requiere para mantener su efecto.
  • Viabilidad de uso continuo: aunque podría ser útil en personas infectadas, no es práctico masticar chicle constantemente como prevención, ni se conocen sus efectos a largo plazo en la salud bucal.

“Además, no es práctico ni viable masticar chicle constantemente”, advirtió el investigador.

Aspectos sociales y ambientales de una solución masiva

Por otro lado, un aspecto poco abordado en el estudio es el impacto cultural y ambiental del uso masivo de chicles. En muchas ciudades, los chicles masticados se desechan inapropiadamente, generando problemas de limpieza urbana y contaminación visual.

“Aunque los chicles no representan un alto riesgo de transmisión viral (los virus son frágiles y no sobreviven mucho tiempo en superficies secas), sí podrían ser un foco de crecimiento bacteriano y, por supuesto, un problema de higiene y estética urbana”, dijo el investigador.
 — Miguel Antonio García Knight, investigador, IIB‑UNAM

¿Este chicle podría reemplazar a las vacunas?

En ningún caso este chicle puede considerarse como sustituto de las vacunas, que siguen siendo la herramienta más efectiva y duradera para prevenir enfermedades virales. A diferencia del chicle, las vacunas inducen una protección más estable y duradera mediante la activación del sistema inmune adaptativo.

Este chicle no reemplaza las vacunas, pero podría ser un complemento útil.

“Sin embargo, si futuras investigaciones confirman su efectividad clínica, este chicle podría convertirse en una herramienta adicional para reducir la transmisión de virus en personas ya infectadas, especialmente en entornos con alta carga viral o en comunidades con bajo acceso a medicamentos o vacunas”, concluyó.

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Frankenstein en el siglo XXI

La novela Frankenstein, o el moderno Prometeo de Mary Shelley, publicada el 1 de enero de 1818, se convirtió en el prototipo de las historias de terror. Hoy no sólo continúa presente en el imaginario popular: algunos de los temas que trata todavía están vigentes.

Conoces la escena: en un lúgubre laboratorio en un castillo gótico, durante una noche de tormenta, un científico loco consigue por fin su propósito de reanimar un engendro cadavérico… Sin embargo casi te puedo apostar que lo que recuerdas de las atrocidades que cometió luego el monstruo de Frankenstein, así como de las desventuras de su creador, proviene de las innumerables películas que se han hecho de esta historia, las cuales no alcanzan a expresar el profundo horror que las implicaciones de sus actos le inspiran a Víctor Frankenstein en la historia original: la novela Frankenstein, o el moderno Prometeo de Mary Shelley. Esta obra, que desde el siglo XIX se convirtió en el prototipo de las historias de terror, se publicó por primera vez hace 200 años. Pero no sólo continúa vigente en el imaginario popular; algunos de los temas que trata todavía son relevantes para la ciencia, la filosofía y la sociedad del siglo XXI.

Los románticos reaccionan

Como la mayor parte de las obras, Frankenstein es producto del periodo artístico en el que surgió: el romanticismo. El clima intelectual de Europa a finales del siglo XVIII fue un excelente caldo de cultivo para que apareciera el movimiento romántico, que se prolongó hasta la primera mitad del siglo XIX. Este movimiento abarcó la literatura, la música y la pintura impulsado por una posición frente al mundo, al conocimiento, la naturaleza y la humanidad.

El creador romántico daba un valor muy importante al individuo y sus emociones, rendía culto a la naturaleza y se identificaba más con la Edad Media que con los ideales clásicos inspirados por la antigua cultura griega. El historiador Franklin Baumer, de la Universidad de Yale, afirmaba que el romanticismo fue una reacción al racionalismo ilustrado del siglo XVIII y al mismo tiempo un producto de éste. En ese siglo llamado “de las luces” porque vio grandes avances en el pensamiento racional, las matemáticas y la naturaleza, se empezó a consolidar la revolución científica que había comenzado dos siglos atrás. La Revolución Industrial, con sus máquinas y sus fábricas, y la Enciclopedia francesa, el primer compendio de todo el conocimiento humano, son testimonio de una fe absoluta en el progreso, que hizo pensar a la sociedad del XVIII que la razón había triunfado definitivamente sobre el oscurantismo. El Universo, antes controlado por fuerzas divinas, estaba regido por leyes naturales. La ciencia comenzó a popularizarse, cuando menos entre quienes tenían más educación.

Pero inevitablemente esos sucesos terminaron por provocar una reacción opuesta. Desde 1790 la filosofía mecanicista del siglo de las luces, según la cual el Universo era como un gran reloj que funcionaba según leyes inexorables, empezó a causar desencanto. Primero en Alemania, y poco después en toda Europa, los artistas y filósofos consideraron que el mecanicismo había fomentado el abuso de las ciencias y la explotación de la naturaleza, y que era necesario un mayor equilibrio entre la razón y las emociones para comprender realmente el valor de todo lo que existe, incluyendo al ser humano.

¿Vida artificial?

El biotecnólogo Craig Venter y su equipo crearon en 2016 una célula sintética que contiene el genoma más pequeño de cualquier organismo de vida libre conocido. Esta célula, que funciona con 473 genes, representa un hito en los 20 años de investigaciones para reducir la vida a sus componentes elementales y, por extensión, diseñar vida a partir de cero.

Nacimiento de un mito

“Vi al pálido estudiante de sacrílegas ciencias hincado frente al monstruo que había construido”, relata Mary Wollstonecraft Shelley en la introducción de una edición posterior de Frankenstein (1831), refiriéndose a una pesadilla que, según decía, la había inspirado a escribir el libro. Sea cierto o no, en conjunto con otros hechos que rodean la novela esta imagen alimenta su atmósfera fantástica. También contribuyeron las circunstancias de su creación.

En el verano de 1816 Mary, quien entonces tenía 18 años, viajó a Suiza con su amante, Percy Shelley, para visitar a su amigo, el poeta Lord Byron. Unos meses atrás había hecho erupción un volcán indonesio llamado Monte Tambora que arrojó tal cantidad de cenizas y polvo a la atmósfera que hizo bajar las temperaturas en todo el mundo. Ese año se conoció en Europa como el “año sin verano”. Durante semanas el cielo estuvo encapotado y la lluvia y el frío mantuvieron al grupo encerrado en su chalet sin más que hacer que leer cuentos de fantasmas. Así fue como a Lord Byron se le ocurrió que cada uno escribiera una historia de terror. De esta propuesta surgieron dos obras importantes: El vampiro, de John Polidori —médico de Byron— y, por supuesto, el primer borrador de Frankenstein.

Un tema recurrente en las conversaciones del grupo de amigos durante esas vacaciones había sido el “galvanismo”, o “electricidad animal”. En su conferencia “El Dr. Frankestein y la chispa de la vida”, el doctor Antonio Lazcano Araujo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM y miembro de El Colegio Nacional, explica que cuando Mary Shelley escribió su novela estaba de moda este fenómeno descubierto por Luigi Galvani y su esposa Lucía Galeazzi a finales del siglo XVIII. Al aplicar descargas eléctricas a una rana muerta, ésta empezaba a mover las patas como si la electricidad la hubiera reanimado.

Este hallazgo ya indicaba que los fenómenos vitales como el movimiento eran resultado de fuerzas físicas, sin intervención de poderes sobrenaturales. Más tarde, el sobrino de Galvani, Giovanni Aldini, convirtió esos experimentos en demostraciones públicas empleando incluso cadáveres humanos. Así surgió la idea de la “chispa vital”. Lazcano agrega que pasado un tiempo, William Lawrence, médico de Percy Shelley y después presidente del Real Colegio de Cirujanos de Londres, propuso formalmente que eran los propios seres biológicos los que producían esa “fuerza vital”, una idea que seguramente conocían los Shelley y que se refleja en Frankenstein, o el moderno Prometeo.

Así, no parecía descabellado utilizar electricidad para revivir a los muertos. En el prefacio de la primera edición de 1818, escrito entre Mary y Percy Shelley, dice: “Tanto el doctor [Erasmus] Darwin como varios de los escritores alemanes que se ocuparon de fisiología han juzgado posible el hecho que sirve de pilar a este libro”.

La danza de las convulsiones

Desde 1780, el físico y médico italiano Luigi Galvani (1737-1798) empezó a trabajar en la bioelectricidad; en sus experimentos provocaba convulsiones musculares en ranas muertas mediante descargas eléctricas, que provenían de su máquina electrizante. Galvani denominaba “electricidad animal” a la fuerza eléctrica que se origina en el cerebro e impulsa los músculos. Posteriormente, Galvani incluiría en sus conferencias demostraciones de la naturaleza y propiedades de la electricidad. Los experimentos “galvánicos” se popularizaron por toda Europa.

Celular capicúaLuigi Galvani, De viribus electricitatis in motu musculari commentarius, Bologna, 1791.

Gran parte del trabajo del físico italiano Giovanni Aldini (1762-1834) giró en torno al galvanismo. Su demostración pública del galvanismo más sonada es la del 18 de enero de 1803 en Londres (desde 1751 una ley permitía a los científicos realizar experimentos en los cadáveres de prisioneros). George Forster murió en la horca; tras la ejecución su cuerpo fue llevado a una casa cercana para que Aldini llevara a cabo un experimento ante una nutrida audiencia. Aplicó a distintas partes del cuerpo varillas conectadas a una pila de cinc, provocando fuertes contracciones. Según una crónica, al tocar la cara del muerto “las mandíbulas empezaron a temblar y un ojo se abrió”.

Celular capicúaAldini, G. Essai théorique et expérimental sur le galvanisme… Paris Fournier Fils (1804) / Wellcome Collection.

El espectáculo público del experimento de Aldini sobre el cuerpo de Forster bien pudo haber servido de inspiración para la novela Frankenstein de Mary Shelley (si bien no menciona este experimento sí habla de “galvanismo” en su prólogo de 1931). Ciertamente sí la inspiró esta caricatura en la que el editor Francis Preston Blair se levanta del ataúd tras ser revivido con una pila galvánica mientras dos demonios ríen detrás de su cuerpo galvanizado: “Mira. ¡Lo están reviviendo!”. Cabe señalar que Aldini no pretendía tener poder para resucitar a una persona.

Celular capicúa“A galvanized corpse”. N.Y., H.R. Robinson, 1836. LC-USZ62-11916 – Library of Congress Prints and Photographs Division Washington, D.C. / DP.

El 4 de noviembre de 1818, cinco minutos antes de que la policía entregara el cuerpo inerte de Matthew Clydesdale al anfiteatro de la Universidad de Glasgow, el químico escocés Andrew Ure cargó la pila con ácido. Le hizo varias incisiones al cuerpo para exponer los nervios, que se sacudirían con las dos varillas metálicas cargadas con la pila. Las descargas eléctricas en el diafragma de Clydesdale hacían que su pecho subiera y bajara. Ure tenía muy poco conocimiento de la electricidad; estudió medicina y se le conoce como profesor de química, pero estaba convencido que la electricidad podría resucitar a los muertos.

Celular capicúaLes merveilles de la science…, 1867, Louis Figuier, fig. 333. Typ 815.67.3922, Houghton Library, Harvard University / DP.

Dos siglos… y tan vigente

Con todo, lo más interesante de esta novela es que muchos de sus temas continúan teniendo enorme actualidad. Según Lazcano, Frankenstein puede interpretarse de diversas formas, pero desde el punto de vista científico la obra encarna la idea de que lo vivo no depende de una fuerza mística como el alma, sino de una fuerza física que puede medirse en el laboratorio y tomarse de la naturaleza.

Ver la vida así le ha permitido a la ciencia aportar muchos beneficios y avances en disciplinas como la biotecnología y la biología sintética (véase ¿Cómo ves? Nos. 140 y 195), ya sea al perfeccionar técnicas para “editar” o modificar genes, como la llamada CRISPR-Cas9, o de plano diseñar células sintéticas seleccionando y transfiriendo a una célula los genes para fabricar fármacos, combustibles y otros productos industriales.

Otro aspecto de la indagación científica reflejado en la novela de Shelley es la búsqueda de la perfección humana, o cuando menos de antídotos contra la vejez, la enfermedad y la muerte. Esta búsqueda también ha contribuido a muchos avances actuales, desde los trasplantes de órganos y tejidos hasta la creación de implantes y prótesis artificiales. Sin embargo, igual que Víctor Frankenstein, hay quienes aspiran a más: alargar la vida indefinidamente, crear verdaderos cyborgs o incluso inmortalizar nuestra mente en un disco duro.

Tom Froese, especialista en inteligencia artificial y cognición del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas de la UNAM, nos explica en entrevista con ¿Cómo ves? que estas tendencias tienen más un tinte neorreligioso que bases científicas. “Creo que en última instancia nos distraen de lo que realmente importa: que tenemos una existencia valiosa pero finita, por lo que deberíamos asegurarnos de atesorar y aprovechar cada momento”. Froese agrega que no es que no debamos usar la tecnología para ayudar a las personas discapacitadas a relacionarse mejor con el mundo y con los demás, “pero creo que en lugar de intentar escapar de la condición humana deberíamos intentar sacarle el mejor provecho, y eso incluye aceptar que estamos encarnados en una existencia biológica”.

Una robot diplomática

En octubre de 2017 una robot llamada Sophia se presentó ante el pleno de la ONU y respondió preguntas, demostrando su capacidad de hablar y de modificar sus expresiones faciales. En una posterior conferencia sobre tecnología, el Reino de Arabia Saudita le otorgó la ciudadanía… ¿Le permitirán conducir un auto?

Autómatas rebeldes

La palabra “robot” fue acuñada en 1920 por Karel Capek en su obra de teatro R.U.R. (Robots Universales Rossum), a partir de raíces checas que significan “mano de obra forzada” y “esclavo”. En la obra estos seres artificiales se rebelan contra sus esclavizadores, arrasan con la humanidad y tal vez adquieren la capacidad de reproducirse para crear una nueva raza.

IA no tan I

Un tema igualmente inquietante de Frankenstein puede equipararse en nuestros días a la creación de inteligencia artificial (IA) y al intento de fabricar máquinas “más humanas”, con emociones y habilidades cognitivas similares o superiores a las nuestras (véase ¿Cómo ves? No. 231) a pesar de que, cuando menos en la ficción —de Frankenstein a Blade Runner, pasando por R.U.R., de Karel Capek— la humanidad nunca queda bien parada con el resultado.

Froese señala que cuando empezó el desarrollo de la ciencia cognitiva en la década de 1970 había demasiado optimismo. Y ahora que las técnicas de la IA se usan en tantos aparatos, como el celular, “no las consideramos necesariamente inteligentes, mucho menos conscientes”, como se puede observar cuando el corrector ortográfico cambia una palabra por otra bien escrita que no tiene ningún sentido en el contexto de la frase. “Ésa es la evidencia de que el programa realmente no entiende lo que está haciendo”, señala (véase ¿Cómo ves? No. 215). Añade que algunos investigadores todavía creen que es posible crear una máquina consciente, “pero incluso ellos estarían de acuerdo en que, por el momento, no tenemos ningún ejemplo de eso. Un problema es que ni siquiera conocemos las bases de la conciencia en los humanos, así que es virtualmente imposible intentar reproducirla de manera artificial.”

Humphry Davy

Sir Humphry Davy, químico e inventor inglés, cuyo trabajo Mary Shelley había leído, usó pilas voltaicas en sus experimentos. En sus conferencias, Davy hablaba de los poderes “creativos” del científico “que le han permitido modificar y cambiar los seres que le rodean, e … interrogar a la naturaleza con poder”. Se cree que Mary Shelley usó a Davy como modelo para Víctor Frankenstein. Si bien, para Davy la ciencia era sin lugar a duda un poder para el bien público, Mary Shelley presenta un lado oscuro: la ambición científica descontrolada.

Tom Froese opina que es más útil diseñar interfaces que intervengan positivamente en nuestras actividades. “Mira cómo los celulares han cambiado nuestra forma de pensar, percibir y relacionarnos con el mundo. Ésta es para mí una preocupación mucho más importante que las fantasías hollywoodescas de Terminator apoderándose del planeta”. Aunque cada vez nos rodeamos más de estas interfaces que reconfiguran nuestra mente, no comprendemos cabalmente las consecuencias de tales cambios.

Este asunto de las consecuencias también aparece en Frankenstein de Shelley. Tenemos, por ejemplo, la imagen popular asociada a Víctor Frankenstein del científico loco que juega a ser Dios sin importar las consecuencias. Es decir, el tema de la irresponsabilidad de la ciencia. Pero el estereotipo del científico loco, que le ha hecho mucho daño a la ciencia, ni siquiera aparece en la novela. Además, desde el siglo XX hay instituciones y organismos nacionales e internacionales que supervisan las investigaciones y experimentos de las ciencias con ayuda de una disciplina llamada bioética para vigilar que no hagan más mal que bien.

La bioética tiene como antecedente los Juicios de Núremberg, durante los cuales salieron a la luz los experimentos médicos realizados por el régimen nazi en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Más tarde, en la década de 1970, se definieron y especificaron sus cuatro principios centrales: autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia. A éstos se agregó el principio de precaución que pretende orientar sobre cuáles medidas tomar cuando se sospecha que algún producto o tecnología crea un riesgo grave para la salud o el entorno. Actualmente cualquier investigación que se relacione con seres vivos, e incluso con su entorno, está sujeta a normas, leyes, reglamentos, códigos y guías. Pero Mary Shelley sí parece cuestionar en su novela la bondad de la investigación científica y el desarrollo tecnológico, lo que ilustra Lazcano en su conferencia al referirse a otra interpretación que algunas personas han dado a Frankenstein: “Una demostración de cómo los actos de un científico se vuelven en su contra”. Desde luego esto no significa que los románticos —ni Mary Shelley— estuvieran en contra de la ciencia. De hecho, muchos de ellos tenían conocimientos, o cuando menos intereses, científicos. Sin embargo concebían otra forma de aplicar la ciencia, principalmente a la naturaleza, de una manera menos invasiva y “una actitud de admiración, amor y devoción”, según palabras de Sir Humphry Davy, fundador de la electroquímica y descubridor de varios elementos químicos.

Los científicos o filósofos naturales de la Ilustración pensaban que la vida podía explicarse como un sistema formado por partes que funcionaban de manera similar a las piezas de una maquinaria y creían que el poder intelectual de la humanidad era suficiente para comprender todos los aspectos de la naturaleza. En contraste, los románticos miraban el mundo de manera más orgánica, como una colección de seres vivos y sensibles, de la que los humanos forman parte. De ahí la advertencia a los científicos de que alterar la naturaleza puede tener consecuencias terribles.

En la actualidad podemos hallar un asomo de esta idea en las ciencias de la complejidad, que estudian la naturaleza como una red de sistemas complejos en constante interacción e interrelación (véase ¿Cómo ves? No. 226). Desde esta perspectiva las consecuencias de manipular la naturaleza pueden ser inesperadas, porque podrían existir elementos ocultos que nos impiden predecirlas con precisión.

“En el siglo XVIII los científicos pensaban que estaban muy cerca de develar los misterios de la vida y de la conciencia y aún hoy estos misterios persisten, a pesar de nuestros mejores esfuerzos”, resume Tom Froese. En su opinión esto hace comprensible la preocupación por las consecuencias de experimentar con la vida o la conciencia artificial, y exige más precaución.

No podemos saber con certeza cuáles eran las preocupaciones concretas de Mary Shelley durante aquel verano de 1816, pero si lees la novela constatarás cómo la imaginación de una autora de 18 años fue capaz de gestar un mito tan duradero como el de la criatura de Víctor Frankenstein. Y aunque comprobarás que, al contrario de lo que se ve en las películas, Frankenstein no era un científico loco, ni tenía un asistente jorobado, ni hizo sus experimentos en un castillo gótico, sabrás por qué después de 200 años Frankenstein todavía nos asombra, nos conmueve y nos aterra.

Sobre las autoras:

  • Verónica Guerrero Mothelet es divulgadora, periodista y aprendiz de filósofa. Siempre que puede, colabora en ¿Cómo ves?
  • Sofía Alvarado Guerrero es escritora y lectora incansable de historias de terror; además, es fiel seguidora del culto lovecraftiano de Cthulhu
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Escritura a mano: clave para el cerebro y el aprendizaje

La escritura a mano activa funciones cerebrales esenciales que fortalecen la memoria, la atención y el aprendizaje. La Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora del Instituto de Neurobiología de la UNAM, nos habla sobre por qué este hábito sigue siendo vital hoy, ante la digitalización acelerada.

¿Recuerdas la última vez que escribiste una carta a mano? ¿O que hiciste una lista del supermercado con lápiz y papel? Probablemente te cueste encontrar ese momento. En esta era digital, tomar notas se ha vuelto sinónimo de teclear en dispositivos móviles, tabletas o computadoras.

Hoy en día, gran parte de nuestros pensamientos y tareas quedan registrados en aplicaciones y plataformas digitales. Es rápido, práctico y accesible desde casi cualquier lugar del mundo. Sin embargo, al depender tanto de la tecnología, hemos ido desplazando la experiencia táctil y personal que ofrece la escritura manual.

Aunque pueda parecer un acto simple, escribir a mano activa procesos complejos en nuestro cerebro y fortalece habilidades fundamentales para el aprendizaje y el desarrollo cognitivo. Por ello, es fundamental comprender que esta práctica no debe ser reemplazada completamente por la tecnología.

De la mano de la Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora del Instituto de Neurobiología de la UNAM (INB), y a partir de estudios neurobiológicos recientes, exploraremos cómo un gesto tan cotidiano como trazar letras sobre papel puede moldear nuestra mente y potenciar nuestras capacidades cognitivas.

¿Qué sucede en el cerebro al escribir a mano?

La Dra. Alatorre señaló que escribir a mano implica una mayor actividad cerebral que teclear, ya que activa más redes neuronales. Explicó que:

“Cuando nosotros escribimos a mano, necesitamos codificar o decodificar la información en tres niveles: el fonológico, que consiste en pasar de lo que hablamos a lo que escribimos; la grafémica, que es el proceso de transformar los sonidos del lenguaje en letras o símbolos escritos; y el motor, que corresponde al acto físico de escribir.”
— Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora, Instituto de Neurobiología, UNAM

En contraste, al escribir en un dispositivo electrónico, solo se activan dos de estos niveles, lo que reduce la implicación cognitiva y hace que el cerebro trabaje de forma menos activa.

Esta diferencia tiene consecuencias directas en la consolidación de la memoria y en la eficacia del aprendizaje.

“La escritura a mano es una forma de memorizar, ya que la información se consolida más rápidamente. Por tanto, actividades como tomar fotos de los apuntes o copiar y pegar información digital no tienen el mismo impacto cognitivo, ya que no muchas áreas de nuestro cerebro están involucradas.”
— Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora, Instituto de Neurobiología, UNAM

Lo dicho por la Dra. Alatorre está respaldado por una investigación de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, la cual concluyó que escribir a mano genera patrones de conectividad cerebral mucho más complejos que el tecleo, especialmente en las frecuencias Theta/Alpha y en regiones centro-parietales, asociadas a la memoria, la atención y la integración sensoriomotora.

Fortalecimiento de otras capacidades cognitivas

Además de beneficiar la memoria, la escritura a mano fortalece habilidades cognitivas esenciales como el control motor fino, la coordinación óculo-manual, la planificación y la autorregulación.

La Dra. Alatorre destacó que, en estudios con niños con factores de riesgo de daño cerebral, aquellos que demostraban mayor habilidad motora fina también presentaban mejores capacidades cognitivas. Esto se debe a que la escritura no solo implica el uso de músculos, sino también procesos mentales complejos relacionados con la atención, la memoria de trabajo y la organización del pensamiento.

“La motricidad y la planificación motora están estrechamente asociadas al desarrollo de la cognición infantil”, afirmó.

Durante la infancia, el cerebro se encuentra en una etapa activa de neuroplasticidad. Escribir a mano fortalece estas conexiones al integrar diversas áreas cerebrales —sensoriales, motoras, visuales y lingüísticas—, lo que facilita el paso del pensamiento concreto al abstracto.

Un estudio reciente de las universidades del País Vasco y de Valencia, realizado este año, evaluó a 50 niños de entre 5 y 6 años. Quienes escribieron a mano activaron más áreas cerebrales vinculadas al reconocimiento visual, la memoria y el lenguaje. Además, aquellos que escribieron sin guías mostraron mejor retención que quienes usaron teclado, incluso con tipografías variadas.

La importancia de la escritura en cursiva

Dentro del contexto de la escritura a mano, la cursiva merece una mención especial. Aunque en algunos países su enseñanza ha perdido prioridad, otros —como Noruega— están retomándola en sus sistemas escolares.

La investigadora del INB indicó que la letra cursiva aporta un valor particular, ya que:

“Al requerir fluidez, continuidad y precisión en los trazos, la letra cursiva fortalece la inhibición cognitiva. Las y los menores deben concentrarse en completar la palabra sin interrupciones ni distracciones. Este tipo de escritura exige coordinación y planificación, lo que contribuye significativamente al desarrollo de funciones ejecutivas.”

Investigaciones como La importancia de la escritura cursiva frente a la mecanografía para el aprendizaje en el aula (Askvik et al., 2020) y Escribir a mano mejora la conectividad cerebral (Van der Weel & Van der Meer, 2024) refuerzan esta idea: la cursiva demanda movimientos continuos y precisos que estimulan la coordinación motriz fina y la integración sensoriomotriz de una manera que el tecleo no logra replicar.

Ayuda contra el deterioro mental

Los beneficios de escribir a mano también se extienden a la adultez y la vejez. La escritura manual fortalece la reserva cognitiva, un conjunto de habilidades y redes neuronales que ayudan a resistir los efectos del envejecimiento cerebral.

Las personas que realizan actividades que exigen esfuerzo mental —como leer, escribir, resolver problemas o aprender nuevas habilidades— tienen menos riesgo de desarrollar deterioro cognitivo severo. Escribir a mano, al activar múltiples áreas del cerebro, se convierte en una herramienta accesible y efectiva para mantener la mente activa y saludable.

Un elemento clave en la cultura

Además de sus beneficios neurológicos, la escritura a mano es una forma de expresión profundamente humana. Cada trazo es único, refleja nuestra personalidad, emociones e incluso nuestra salud. Cambios notorios en la caligrafía pueden ser indicadores tempranos de enfermedades neurológicas, como el deterioro cognitivo progresivo.

La disminución del uso de la escritura manual no solo empobrece nuestras capacidades cognitivas, sino que también representa una pérdida cultural. Diarios, cartas y manuscritos son testigos de la historia, la intimidad y las emociones de generaciones. Abandonar esta práctica es renunciar, en parte, a nuestra identidad colectiva.

¡A ponerla en práctica!

La escritura a mano no es una simple técnica para registrar ideas; es una herramienta poderosa que activa el cerebro, potencia el aprendizaje, fortalece habilidades cognitivas y preserva nuestra historia y cultura.

En un mundo cada vez más digital, no se trata de rechazar la tecnología, sino de encontrar un equilibrio. Es crucial que en escuelas y hogares se fomenten prácticas que mantengan viva la escritura manual: desde tomar apuntes en clase hasta escribir cartas, diarios o simplemente hacer listas a mano.

“No debemos dejar de lado la escritura manual. En las escuelas hay que implementar estrategias sencillas, como realizar tareas escritas a mano o incentivar la redacción de cartas y diarios personales. También es importante cambiar la percepción de que lo manuscrito es informal o anticuado; por el contrario, debe ser visto como una forma de arte, de pensamiento y de desarrollo humano.”
— Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora, Instituto de Neurobiología, UNAM

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El Día de Muertos: una tradición viva que mezcla raíces indígenas, fe cristiana y cultura popular

Cada año, al llegar noviembre, México se cubre de color. Las flores de cempasúchil pintan los caminos, el aroma del incienso invade las calles y las casas se llenan de velas encendidas que iluminan el camino de quienes ya partieron. El Día de Muertos no solo es una de las festividades más emblemáticas del país, sino también un reflejo profundo de la manera en que los mexicanos entendemos la vida, la muerte y la memoria.

La muerte como proceso social
“La muerte no es únicamente un proceso biológico, sino también un proceso social”, explica Roberto Martínez González, investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.
“Cuando alguien muere, desaparece su cuerpo, pero también se disuelve la persona social que ocupaba un lugar dentro de la comunidad. Por eso los rituales funerarios son tan importantes: nos ayudan a reorganizar la sociedad y a mantener los vínculos con quienes ya no están”.

Una historia de encuentros culturales
Aunque muchos piensan que el Día de Muertos tiene un origen puramente indígena, el especialista aclara que su historia es más compleja. “El culto a los fieles difuntos llegó desde Europa en la Edad Media, cuando la Iglesia Católica instituyó el Día de Todos los Santos y el de las Ánimas del Purgatorio.
Más tarde, con la colonización, estas prácticas se mezclaron con las creencias prehispánicas sobre la muerte, dando lugar a una gran diversidad de ceremonias en México”.

Esa fusión cultural se expresa de maneras distintas en cada región. En Oaxaca, los huehuentones representan a los muertos que regresan a visitar a sus familias; en Pomuch, Yucatán, los huesos de los difuntos se limpian y reciben ofrendas dentro de las casas; y en lugares como Mixquic, los panteones se iluminan toda la noche con velas, música y comida.
“Cada comunidad adapta la celebración a su cosmovisión, y eso mantiene viva la tradición”, dice Martínez.

Del ritual sagrado al símbolo nacional
El investigador recuerda que, tras la Revolución Mexicana, el Estado promovió la festividad como un símbolo de identidad nacional. “Las megaofrendas en Ciudad Universitaria o en el Zócalo representan una versión simbólica y laica del ritual.
Ya no buscan convocar a las ánimas, sino rendir homenaje a la memoria colectiva. Son expresiones de orgullo cultural, más cercanas a un memorial que a un acto religioso”.

Sin embargo, esa apropiación oficial no ha vaciado de sentido la conmemoración. “El Día de Muertos sigue siendo profundamente significativo porque refleja el papel central de la familia”, afirma.
“Rendir culto a los muertos es rendir culto a la familia. Nos recuerda que seguimos unidos por los lazos de amor y memoria que trascienden la vida”.

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Una fecha ligada a la cosecha y la fertilidad
Esta época también coincide con un momento agrícola clave: la temporada de cosechas, explica Martínez.
“No es casual que el Día de Muertos se celebre cuando el campo se tiñe de tonos anaranjados y las flores de cempasúchil florecen. En la tradición mesoamericana, los muertos están ligados con la fertilidad, y por eso se les ofrendan alimentos: es una forma de agradecerles por la abundancia”.
Así, la muerte no es el final, sino parte del ciclo vital que sostiene la vida.

Tradición en tiempos globales
Hoy, la globalización ha transformado la manera de celebrar. Películas como Coco o el turismo cultural han difundido la festividad por todo el mundo.
En lugares como Pátzcuaro o Janitzio, miles de personas visitan los panteones cada año, mientras que algunas comunidades intentan proteger sus rituales más íntimos de la mirada turística. “Hay pueblos que reivindican su tradición y rechazan verla como un patrimonio nacional. Afirman: ‘Nuestros muertos no son los muertos de todos’.”

Una celebración que trasciende la muerte
Aun así, el Día de Muertos se mantiene como una de las expresiones culturales más poderosas de México. Es una celebración que combina raíces indígenas, fe cristiana y creatividad popular; que transforma el duelo en fiesta y el recuerdo en esperanza.
“El Estado lo adoptó porque sabe que es algo profundamente significativo para nosotros —concluye Martínez—. Al final, más que una tradición, el Día de Muertos es un lenguaje que nos permite hablar con quienes amamos, estén donde estén.”

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Gatos negros: de símbolo de mala suerte a felinos únicos

Durante siglos, los gatos negros han sido víctimas de supersticiones que los vinculan con la mala suerte, la brujería y las fuerzas malignas. Sin embargo, detrás de su enigmático pelaje hay fascinantes explicaciones genéticas y biológicas que los convierten en animales únicos, resistentes y llenos de personalidad.

El doctor Francisco Javier Carbajal Merchant, profesor de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM, y Claudia Edwards, profesora de asignatura en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, explicaron los secretos detrás de su color, comportamiento y los mitos que aún los rodean.

“Detrás de esos mitos solo hay un animal tan cariñoso, sociable y fascinante como cualquier otro felino doméstico”, añadió Edwards.

Del templo al prejuicio

Los gatos fueron considerados sagrados en el Antiguo Egipto y venerados por civilizaciones como la romana y la china. Pero en la Edad Media su suerte cambió. “Con el auge del cristianismo, se les asoció con el mal, la brujería y el diablo”, comenta el profesor. “Fue una de las épocas más terribles para los gatos, especialmente los negros, que fueron perseguidos y exterminados injustamente”.

Durante ese periodo, la Inquisición vinculó lo oscuro con lo demoníaco, y los gatos —especialmente los negros— fueron acusados de ser los “compañeros” de las brujas. De ahí nacieron las imágenes que aún vemos en Halloween: la silueta de un gato negro junto a una escoba.

Claudia Edwards lamenta que aún hoy existan prejuicios que ponen en riesgo a estos animales. “En general, los animales negros tienen una connotación negativa, pero los gatos han sufrido especialmente esas supersticiones. El color negro se asocia con la muerte desde la antigua Roma, cuando las personas comenzaron a vestir de negro en los funerales”, comenta la especialista.

“El color del gato no tiene nada que ver con la mala o buena suerte. Es solo el reflejo de su genética, no de la maldad”, afirma Edwards.

Entre genes y mitos

“En los gatos, la coloración se define principalmente por dos genes, el O y el B”, explica Carbajal Merchant. “Estos determinan la pigmentación del pelaje, y su expresión depende de si son dominantes o recesivos. En el caso de los gatos negros, predomina una alta cantidad de melanina, lo que no solo les da su color oscuro, sino que además les brinda una mayor protección frente a los rayos ultravioleta”.

Esa melanina, añade el especialista, actúa como una defensa natural: “Los gatos negros tienen menos riesgo de desarrollar ciertas enfermedades en la piel, y sus mucosas —como los párpados o la nariz— suelen estar mejor protegidas del sol que las de los gatos con colores claros”.

¿Tienen algo especial los gatos negros?

Más allá de los mitos, su color puede tener una base biológica interesante. El gen que les da el pelaje negro —llamado no agutí— podría estar relacionado con una mayor sociabilidad entre machos, lo que favorece su supervivencia en colonias callejeras.

Además, sus ojos amarillos contrastan con el pelaje oscuro y brillan en la noche gracias a una estructura llamada tapetum lucidum, que amplifica la luz y mejora su visión nocturna.

“Eso hace que en la oscuridad se vean solo sus ojos brillando, lo que puede asustar a la gente… pero en realidad es una ventaja biológica que los convierte en excelentes cazadores”, explica la académica.

Compañeros con carácter

Sobre su temperamento, Carbajal Merchant enfatiza que el color del pelaje no tiene relación con su conducta. “Si un gato negro parece más arisco o más cariñoso, eso depende de la socialización que haya tenido desde pequeño. Si se le educa con afecto, cuidados y respeto a sus necesidades, será un gato equilibrado y afectuoso”.

Además, no son más ferales ni temperamentales. “Hay razas, como el Maine Coon o el Bengalí, que pueden tener pelaje oscuro o completamente negro y son increíblemente dóciles y cariñosas. El mito del gato negro agresivo es puro folclor”, agrega.

Domesticación y libertad

A diferencia de otras especies, los gatos no fueron domesticados por el ser humano, sino que fueron ellos quienes se acercaron a los asentamientos humanos para aprovechar la abundancia de roedores. “Podríamos decir que los gatos nos adoptaron”, bromea el profesor. “Y esa independencia la conservan hasta hoy. Son ellos quienes eligen con quién convivir”.

De ahí que, como bien saben muchos dueños, un gato puede preferir la compañía de una persona sobre otra. “Ellos deciden. Puedes alimentarlo, llevarlo al veterinario, pero si el gato se siente más cómodo con otra persona, irá con ella. Así son”, ríe el especialista.

Cinco dominios del bienestar felino

Carbajal Merchant resalta la importancia de garantizar el bienestar animal a través de los llamados cinco dominios:

  1. Alimentación adecuada y libre de hambre o sed.
  2. Condiciones de salud física y atención veterinaria.
  3. Libertad para expresar su comportamiento natural.
  4. Entorno seguro y libre de miedo o estrés.
  5. Relaciones positivas con humanos y otros animales.

“Cumplir con estos dominios es esencial para que cualquier gato, sea negro o no, tenga una vida plena y feliz”, concluye.

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Del amor, del dolor y del vicio, una novela modernista sobre la pasión y la moral

Enrique Gómez Carrillo, el cronista errante de la modernidad hispanoamericana, escribió Del amor, del dolor y del vicio en 1898, una obra que desborda los límites morales y estéticos del romanticismo tardío latinoamericano. En ella, el guatemalteco articula una reflexión sobre la pasión como forma de conocimiento y sobre el deseo como energía que subvierte los órdenes sociales y literarios de su tiempo.

Esta novela no se centra en el amor romántico ni en los vínculos convencionales, sino en la pasión y el deseo transgresor, aquel impulso vital que se convierte en vicio cuando desafía las normas establecidas. El título mismo funciona como una clave simbólica: el amor y el placer son fuerzas capaces tanto de elevar como de destruir al individuo.

Modernidad, erotismo y decadencia

A diferencia de sus contemporáneos latinoamericanos, Gómez Carrillo abandona la narrativa moralizante para adentrarse en los pliegues del alma moderna. Su estética bebe del simbolismo europeo y del decadentismo finisecular, y sus personajes —el dandi, la prostituta, la mujer fatal, el flâneur— encarnan la crisis espiritual de una sociedad que busca el goce estético como antídoto al vacío existencial.
La protagonista, Liliana, apodada “la Muñeca”, no es objeto del deseo masculino, sino sujeto de su propia sensualidad. Se observa, se admira y se desea; se atreve a experimentar su cuerpo como territorio de libertad. Ese gesto, radical en su contexto, la convierte en una de las primeras figuras femeninas de la literatura hispanoamericana que reivindican el erotismo como autoconciencia.

El escándalo y la sutileza

La aparente “inmoralidad” de la novela —señalada por la crítica conservadora de principios del siglo XX— radica menos en sus alusiones eróticas que en la sutileza con que las formula. Gómez Carrillo sugiere sin nombrar, insinúa sin describir, y transforma la sensualidad en metáfora estética. Lo que escandalizó a sus lectores guatemaltecos y peruanos no fue el contenido explícito, sino la posibilidad de que una mujer, como Liliana, pensara y gozara libremente.
Navarrete Quan recuerda que “el erotismo nunca es explícito: todo es ambiguo, insinuado más que descrito”. Ese juego de claroscuros, de velos y sugerencias, es la marca más depurada del estilo modernista.

Bohemia y arte de vivir

El París que recrea Gómez Carrillo no es sólo escenario, sino símbolo. Allí se funden la vida y el arte, el placer y la desilusión. Los personajes viven entre cafés, tapices y orquídeas; rodeados de arte y belleza, buscan en la estética una forma de redención. Sin embargo, la bohemia que habitan no es la miseria del barrio latino de Murger, sino una bohemia refinada, aristocrática, donde la decadencia se viste de elegancia.
El autor define esta condición con ironía: “La bohemia es la juventud pobre que se consagra a las artes y lleva su miseria con orgullo”. En Del amor, del dolor y del vicio, esa pobreza no es material sino espiritual: la carencia de sentido en una existencia saturada de estímulos.

Una novela vigente

Más de un siglo después, la obra conserva su potencia crítica. Al problematizar las relaciones entre erotismo, libertad y moral, Gómez Carrillo anticipa debates contemporáneos sobre el cuerpo, el deseo y las identidades de género. Su protagonista, atrapada entre la pasión y la condena social, es un espejo de la mujer moderna que intenta decidir sobre su propio destino.

Del amor, del dolor y del vicio —reedición digital del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM dentro de la colección Novelas en la Frontera— es, más que una novela breve, un documento cultural que testimonia el tránsito del romanticismo moralista al modernismo cosmopolita.
En su trasfondo, late una pregunta que aún nos interpela: ¿puede el deseo ser un camino hacia la libertad o es, inevitablemente, una forma del vicio?

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Por su labor educativa, reconocen a profesora de la FES Acatlán con Doctorado Honoris Causa

Durante una ceremonia en Perú, Alina Mendoza Cantú, profesora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de la UNAM, fue reconocida con un Doctorado Honoris Causa por su labor para el fortalecimiento de las lenguas originarias mediante videos animados educativos, un proyecto que ya tiene impacto internacional.

Desde el virreinato, las lenguas originarias de México han tenido una presencia limitada en los espacios institucionales, educativos y culturales. No obstante, cada vez son más las iniciativas que buscan cuidarlas y fortalecer su enseñanza.

Una de estas propuestas es la de Alina Mendoza Cantú, profesora de asignatura e investigadora en la FES Acatlán, quien emprendió un proyecto innovador con rasgos artísticos y profundamente significativos: una serie de videos animados para la enseñanza de lenguas indígenas que ya comienza a tener alcance fuera del país.

¿Cómo nació esta propuesta?

Mendoza Cantú, doctora en Historia del Arte y en Filosofía, relató que el anhelo de centrar su atención en nuestras tradiciones estéticas ancestrales surgió tras una estancia académica en París, Francia. “Regresé sintiéndome desenfocada, por haber dirigido mi interés fuera de México y considere un desatino grave”, confesó.

Esa experiencia la impulsó a encausar sus investigaciones hacia la historia y la producciones artísticas y culturales mexicanas, especialmente hacia las pictografías con textos en náhuatl.

Gracias a una investigación posdoctoral en la Dirección de Etnohistoria del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), comenzó a estudiar los códices del centro de México y en particular, su relación con la figura del virrey Antonio de Mendoza. En ese contexto, ha trabajado durante una década con el profesor emérito Rafael Tena, especialista en fuentes novohispanas y traductor de náhuatl clásico. El objetivo era crear un material trilingüe, estéticamente atractivo en español, náhuatl y otomí.

“Comenzamos lúdicamente en la pandemia con una versión náhuatl clásico, aunque sabíamos que para los pocos lectores contemporáneos de esa lengua sería difícil entenderla”, explicó Mendoza. «Y proseguimos con las versiones en náhuatl contemporáneo y hñähñu, variante del otomí hablada en el Valle del Mezquital, con el propósito de llevar de nuevo a su seno una serie de relatos de la tradición oral de Hidalgo y de Puebla”. Aunque no es hablante de estas lenguas, se rodeó de un equipo de profesionales rigurosos que sumando talentos han podido hacer realidad una idea.

Un proyecto de esfuerzo colectivo

Tras mucho trabajo, el primer video de la serie vio la luz bajo el título “Veintiún relatos trilingües y collages animados”. Las narraciones en las que fueron recreadas por el poeta Óscar Baños, y Mendoza no solo dirigió la producción, sino que también elaboró los collages que les dan vida, y procuró que en todo sentido fuera una obra bella: “Imparto estética y poética, y ese es mi campo. Me comprometí conmigo misma a que los videos tuvieran la mayor calidad posible, con los recursos limitados que el INAH y la UNAM nos han podido brindar”.

“A pesar de la escasez de presupuesto, el proyecto ha sido posible gracias a la generosidad de un gran equipo de voluntarios: funcionarios, artistas, técnicos, hablantes nativos de lenguas originarias, traductores y estudiantes que han aportado su trabajo, conocimiento y entusiamo, motivados por el valor de la propuesta”, agregó. 

“Me comprometí conmigo misma a que los videos tuvieran la mejor calidad posible.”
Alina Mendoza Cantú, profesora de asignatura, FES Acatlán

…Y los frutos llegaron
Por esta labor, la profesora Mendoza fue reconocida con el Doctorado Honoris Causa por la Organización Internacional para la Inclusión y Calidad Educativa (OIICE), sin haberse postulado. “Fue una sorpresa porque solía trabajar “en la sombra”, pero alguien conoció mi trayectoria porque la subimos a diversas plataformas y redes”, compartió.

El reconocimiento fue entregado en Perú, donde presentó un fragmento del material y estableció vínculos con la intención de compartirlo en escuelas primarias de Cusco, porque en esta región andina también viven algunas lenguas americanas. En ese contexto, su proyecto no sólo busca apoyar el aprendizaje de idiomas, sino también promover el reconocimiento y la conservación de algunos aspectos de la ancestral multiculturalidad de México.

“Es una espina dolorosa que seamos una de las regiones del mundo con más lenguas originarias y, al mismo tiempo, con tanto descuido de ellas.”— Alina Mendoza Cantú, doctora en Historia del Arte y en Filosofía, UNAM

Un futuro esperanzador

A pesar de las adversidades, el proyecto ha comenzado a crecer de forma significativa. Actualmente se trabaja en el segundo video con apoyo de la Unidad de talleres, laboratorios y audiovisuales de la FES Acatlán, y de la Dirección de Etnohistoria del INAH, y ya se cuenta con traducciones del texto al inglés, al italiano, al alemán y al portugués, además de al náhuatl, lo cual permitirá ampliar su alcance internacional. La intención, afirma Mendoza, es clara: “No es solo para que se aprecie como obra de arte, es sobre todo para ayudar a enseñar y a valorar”.

Construir caminos y oportunidades

Mendoza Cantú es un ejemplo de cómo el trabajo constante, incluso cuando es silencioso, puede abrir caminos necesarios. Por ello, se le pidió compartir un consejo para jóvenes que, como ella, buscan compartir sus valores al mundo:

“No esperen a que la ruta esté trazada. Imaginen un proyecto que tenga sentido, mucho sentido y contagien ese entusiasmo a los demás. Y cuando haya momentos de frustración, recuerden que eso también es parte del proceso. A veces nos va increíble, otras veces es muy duro. Pero el espíritu es fuerte, y nos eleva cuando hay obstáculos.”

— Alina Mendoza Cantú, profesora de asignatura, FES Acatlán

Finalmente, Mendoza resumió el aliento de su trabajo con una reflexión sobre su pertenencia a la comunidad universitaria. “Estar del lado del espíritu de la universidad me ha hecho ver que es mucho y es noble lo que podemos hacer. Antes mi espacio sólo eran las aulas,; ahora siento literalmente que comprendo la grandeza de la FES Acatlán y la UNAM”, concluyó.

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UNAM: cuándo se fundó y cómo nació la educación pública moderna en México

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), máxima casa de estudios del país, fue fundada el 26 de mayo de 1910, inaugurada oficialmente el 22 de septiembre de ese mismo año y obtuvo su autonomía el 28 de mayo de 1929.
Sin embargo, su historia se remonta aún más atrás, hasta el siglo XVI, cuando surgió su antecedente colonial: la Real y Pontificia Universidad de México, creada por cédula real el 21 de septiembre de 1551.

Comprender estas fechas es esencial para entender no solo el origen de la UNAM, sino también el nacimiento de la educación pública moderna en México, basada en la ciencia, la libertad de pensamiento y el compromiso social.

La fundación: 26 de mayo de 1910

La fundación de la Universidad Nacional de México —antecesora directa de la actual UNAM— ocurrió el 26 de mayo de 1910, cuando se promulgó la Ley Constitutiva de la Universidad Nacional de México, impulsada por Justo Sierra Méndez, entonces secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes del gobierno de Porfirio Díaz.

El proyecto de Sierra buscaba unificar las Escuelas Nacionales de Jurisprudencia, Medicina, Ingeniería, Bellas Artes y Altos Estudios en una sola institución que representara el saber nacional. Su objetivo era crear una universidad científica, moderna y laica, que promoviera la enseñanza superior y la investigación bajo principios de libertad y progreso.

En palabras de Justo Sierra, la nueva casa de estudios debía ser “la conciencia nacional hecha institución”.

La inauguración: 22 de septiembre de 1910

La inauguración de la Universidad Nacional de México se llevó a cabo el 22 de septiembre de 1910, en una ceremonia solemne realizada en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, entonces sede de la Escuela Nacional Preparatoria.

El acto contó con la presencia del presidente Porfirio Díaz, del propio Justo Sierra y de representantes del cuerpo diplomático y académico. Con ello, México iniciaba oficialmente una nueva etapa educativa: el comienzo de una universidad pública y nacional que integraba la formación profesional con la investigación científica.

En el contexto del Centenario de la Independencia, la creación de la universidad simbolizaba el anhelo de una nación que buscaba modernizar su sistema educativo y abrir el conocimiento a todos los sectores sociales.

El antecedente histórico: la Real y Pontificia Universidad de México (1551)

Aunque la UNAM nació jurídicamente en 1910, reconoce como antecedente histórico a la Real y Pontificia Universidad de México, fundada por cédula real expedida en Toro por el príncipe Felipe II en nombre del emperador Carlos V, el 21 de septiembre de 1551, considerada una de las universidades más antiguas de América, junto con las de Santo Domingo y San Marcos de Lima.

Su apertura oficial tuvo lugar el 25 de enero de 1553, y durante más de tres siglos formó clérigos, juristas y médicos en la Nueva España. Sin embargo, fue clausurada en 1833 tras las reformas liberales, y su desaparición dejó un vacío educativo que, décadas después, inspiró a Justo Sierra a fundar una universidad moderna, laica y nacional.

Es importante aclarar que la Real y Pontificia Universidad de México no fue la antecesora jurídica de la UNAM, pero sí su heredera intelectual y simbólica, al compartir el propósito de poner el saber al servicio del país y de su desarrollo social.

La autonomía: 28 de mayo de 1929

Diecinueve años después de su fundación, la Universidad vivió una transformación crucial: su autonomía.
El 28 de mayo de 1929, tras un amplio movimiento estudiantil, el gobierno federal aprobó la Ley Orgánica de la Universidad Nacional Autónoma de México, otorgándole independencia académica y administrativa.

La autonomía permitió a la institución elegir a sus propias autoridades, definir sus planes de estudio y administrar su presupuesto, garantizando la libertad de cátedra y de investigación.
A partir de entonces adoptó su nombre actual: Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Este cambio consolidó su papel como una universidad crítica, plural y comprometida con la sociedad, principios que mantiene hasta hoy.

De universidad nacional a patrimonio mundial

La historia moderna de la UNAM está marcada por su expansión académica y su impacto cultural.
En 1954 inauguró Ciudad Universitaria, diseñada por los arquitectos Mario Pani y Enrique del Moral, con murales de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Juan O’Gorman.
En 2007, su campus central fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

Hoy la UNAM cuenta con más de 370 mil estudiantes, decenas de facultades, institutos y centros de investigación, y una presencia internacional que la coloca entre las universidades más importantes de Iberoamérica.

Resumen de fechas clave

EtapaFechaHecho históricoDescripción
Antecedente histórico21 sep 1551Fundación de la Real y Pontificia Universidad de MéxicoCédula real de Carlos V; apertura en 1553
Fundación26 may 1910Creación legal de la Universidad Nacional de MéxicoDecreto promovido por Justo Sierra
Inauguración22 sep 1910Apertura formal de actividadesCeremonia en el Antiguo Colegio de San Ildefonso
Autonomía28 may 1929Derecho a autogobernarseMovimiento estudiantil y nueva Ley Orgánica

La UNAM fue fundada en 1910, inaugurada ese mismo año y autonomizada en 1929, aunque su herencia educativa se remonta a 1551.
Cada fecha refleja una etapa de transformación: la creación legal, el inicio académico, la recuperación de una tradición humanista y la conquista de la libertad universitaria.

Más que una institución, la UNAM representa el punto de partida de la educación pública moderna en México, un proyecto que, más de un siglo después, sigue formando generaciones con el ideal de “Por mi raza hablará el espíritu”.

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Cometa Lemmon: un visitante milenario que ilumina los cielos

Un nuevo espectáculo cósmico surca los cielos. Se trata del cometa C/2025 A6 (Lemmon), un visitante milenario procedente de los confines del sistema solar que promete ofrecer una de las vistas astronómicas más esperadas del año.

Descubierto el 3 de enero de 2025 por el programa Mount Lemmon Survey (Arizona, EE.UU.), este cometa de largo período ha despertado el interés de astrónomos y aficionados de todo el mundo.

“El nombre del cometa proviene precisamente del observatorio desde el cual se descubrió —el Monte Lemmon— que forma parte del programa Catalina, un muestreo dedicado a la búsqueda de objetos menores del sistema solar”,

Dr. René Ortega Minakata, académico del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA) de la UNAM.

Los primeros cálculos indican que C/2025 A6 (Lemmon) posee un período orbital de entrada estimado en alrededor de 1 350 años, y tras su paso por el perihelio su período futuro quedaría en cerca de 1 150 años. Esto significa que no es un visitante frecuente de la parte interior del sistema solar, y su regreso no se espera hasta dentro de siglos.

Una cita celeste en el calendario

El 8 de noviembre de 2025 marcará el momento más importante de su recorrido: su perihelio, el punto más cercano al Sol, cuando se situará a unas 0.53 UA del astro rey (~79 millones de kilómetros). Previamente, su mayor acercamiento a la Tierra ocurrió alrededor del 21 de octubre de 2025, a una distancia también cercana a 0.60 UA (~90 millones de km).

¿Cómo y cuándo verlo?

Los astrónomos estiman que el cometa puede alcanzar una magnitud aparente de entre 3.5 y 4.5 (o algún valor más brillante en circunstancias óptimas), lo que lo haría visible a simple vista bajo cielos muy oscuros.

Aun así, el Dr. Ortega Minakata aclaró que “la visibilidad a simple vista no está garantizada: un cometa es un objeto difuso en el cielo, no un punto luminoso como una estrella; su brillo está repartido, lo que lo hace más difícil de observar sin equipo”.

Por ello, recomendó estas tres condiciones para observarlo con éxito:

  • Un cielo lo más oscuro posible, lejos de luces artificiales.
  • Que haya baja humedad ambiental, ya que la bruma dificulta ver objetos difusos como los cometas.
  • Un horizonte despejado, sin montañas, árboles ni edificios en la dirección donde se posiciona.

Desde lugares como la Ciudad de México, el cometa se podrá buscar al terminar la luz crepuscular, aproximadamente una hora después del atardecer, en la misma dirección en la que se oculta el Sol, cerca del horizonte, hasta mediados de noviembre. Después estará en apariencia muy cerca del Sol, por lo que ya no será posible observarlo, y más adelante su brillo ya habrá disminuido demasiado para posibilitar su observación. Se recomienda usar binoculares»

“De preferencia, busquen un sitio elevado y con un horizonte limpio. A simple vista será muy difícil o casi imposible verlo.”

Dr. René Ortega Minakata, académico del IRyA–UNAM

Una joya verde en el cielo

Las imágenes recientes captadas por aficionados muestran que el cometa está desarrollando una cola de tono verdoso, causada por la emisión de gas diatómico de carbono (C₂) al interactuar con la radiación solar.

“Aunque su cola no será espectacular para el ojo desnudo (las colas largas que vemos en fotos requieren exposiciones largas y buen cielo), con binoculares podrá apreciarse como una pequeña ‘mancha’ con leve resplandor.”

Dr. René Ortega Minakata, académico del IRyA, UNAM.

Ciencia y oportunidad

Más allá de su belleza, C/2025 A6 (Lemmon) representa una ventana científica muy valiosa: los cometas de largo período son auténticos fósiles del sistema solar primitivo, pues contienen material que data de hace miles de millones de años. Su estudio ayuda a comprender mejor la composición original de los cuerpos que ayudaron a formar los planetas.

Observatorios terrestres y espaciales aprovecharán su paso para analizar su composición química, comportamiento térmico al acercarse al Sol y posibles cambios estructurales.

Un visitante fugaz

El cometa C/2025 A6 (Lemmon) no solo ofrece un espectáculo visual único para los amantes de la astronomía, sino que también brinda una oportunidad excepcional para estudiar los orígenes del sistema solar.

Su paso cercano a la Tierra y el Sol en octubre y noviembre de 2025 permitirá a observadores, tanto aficionados como profesionales, maravillarse con su resplandor verdoso y explorar los secretos que guarda este viajero milenario.

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Pan de muerto: origen, historia y diversidad cultural

El pan de muerto es un símbolo ancestral del Día de Muertos. En todo México, esta tradición combina herencias indígenas y europeas y ha evolucionado desde tiempos prehispánicos hasta convertirse en un emblema nacional.

Uno de los elementos más representativos de las ofrendas, el pan de muerto tiene un origen complejo que mezcla prácticas prehispánicas, imposiciones coloniales y una evolución culinaria que continúa hasta nuestros días. Lejos de ser un producto homogéneo o estrictamente moderno, simboliza una profunda continuidad cultural que ha sabido adaptarse a las condiciones sociales, religiosas y económicas a lo largo de los siglos.

De acuerdo con la investigadora María Angélica Galicia Gordillo, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, en la época prehispánica no existía el pan tal como lo entendemos hoyhttps://www.iia.unam.mx/. Lo que se elaboraba entonces eran figuras rituales hechas con amaranto y sangre, endulzadas con miel o aguamiel, que representaban a los dioses, incluida la muerte. Estas figuras, conocidas como tzoalli, tenían un alto contenido simbólico y formaban parte de rituales agrícolas y religiosos.

Con la llegada de los españoles se introdujo el trigo, ingrediente ausente en la dieta mesoamericana. Aunque al principio tuvo dificultades para adaptarse al clima, con el tiempo logró cultivarse con éxito. Así comenzaron a elaborarse panes inspirados en la tradición europea, que poco a poco se fusionaron con los rituales indígenas. Sin embargo, este proceso no fue inmediato ni pacífico.

«Prohíben el uso del amaranto precisamente porque se usaba con fines de ritualidad y empieza a surgir ese proceso sincrético alimentario que da lugar al mole o a diferentes tipos de panes, como el de muerto»,
María Angélica Galicia Gordillo, Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM

Para sustituir las prácticas anteriores, los españoles introdujeron un pan que combinara elementos indígenas y europeos. En España existía el pan de ánimas, un alimento que se obsequiaba a los niños para ayudarles en sus oraciones por los difuntos. El nuevo pan, elaborado con trigo pero decorado con formas simbólicas —como huesos o lágrimas, y cubierto de azúcar roja—, se convirtió en una representación tangible del sincretismo cultural, en donde la muerte no se percibía como un final, sino como una transición hacia otro plano.

Diversidad del pan de muerto

Aunque hoy en día el pan de muerto clásico se presenta en muchas variantes —desde cubierto con chocolate o relleno de nata, cajeta u otros sabores, hasta las versiones tradicionales con azúcar o ajonjolí—, no podemos dejar de lado sus expresiones regionales. En cada zona del país adquiere formas, sabores y significados únicos que reflejan la identidad local y su relación con los difuntos.

Variantes regionales del pan de muerto

Guanajuato. Los panes se moldean con forma de figura humana. Para los adultos se decoran con glaseado blanco y un punto de azúcar rosa al centro; para los niños son totalmente blancos. Se les conoce como almas o fantasmas.

Hidalgo. Existen las tradicionales pelucas, originarias de la comunidad otomí del Valle del Mezquital. Son panes ovalados, lisos y de color rojo, sin azúcar espolvoreada. También se elaboran las moriscas y el xantolo: el primero se prepara con harina, canela, huevo y pulque; el segundo toma su nombre del Xantolo, festividad huasteca del Día de Muertos. Este pan suele tener forma humana, con brazos y piernas, decorado con colores o de manera natural.

Ciudad de México. Las despeinadas son una variante colorida y popular originaria de Mixquic. Se trata de rosquillas decoradas con azúcar de colores, principalmente rosa. Existe también una versión en forma de mariposa, dedicada a las niñas fallecidas, bajo la creencia de que se transforman en este insecto.

Oaxaca. El pan bordado de muerto combina trigo, anís, canela y manteca. Se decora con motivos florales hechos de masa y pintura vegetal, e incluye una carita de masa pintada con rasgos humanos o de calavera. También destaca el pan de yema, preparado con yemas de huevo y cubierto con semillas de ajonjolí; su miga es suave y aromática. En estas fechas, suele añadirse una pequeña imagen de rostro que representa el alma del difunto.

Michoacán. Se elabora el llamado pan de ofrenda, preparado con harina de trigo, levadura de soya, azúcar y sal. Tiene diversas formas y colores.

Oaxaca (Istmo de Tehuantepec). Las regañadas son originarias de los pueblos zapotecas. Representan a las ánimas de las personas y animales fallecidos. Se elaboran con harina de trigo, huevo, azúcar, manteca de cerdo, mantequilla y sal, y se espolvorean con azúcar y canela antes de hornearse.

Puebla. Destaca el gollete, similar a las despeinadas, aunque con un simbolismo distinto.

Guerrero. El pan de muñeco es esencial en las ofrendas. Tiene forma humana, se adorna con azúcar rosa o de colores, y simboliza la sangre y la vida.

«Con estas variantes se mantiene la tradición desde una perspectiva cultural y emocional»,
María Angélica Galicia Gordillo, Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM

Entre la comercialización y su valor simbólico

La investigadora también invita a reflexionar sobre la comercialización excesiva del pan de muerto, fenómeno que podría provocar la pérdida de su sentido ritual y simbólico. Cuando este pan se vende meses antes de la festividad —incluso desde agosto— o se transforma en productos ajenos a su forma original, como cereales o versiones gourmet, corre el riesgo de vaciarse de su significado profundo.

El pan de muerto tradicional posee un simbolismo claro: su forma redonda representa el ciclo de la vida y la muerte; las canillas o tiras superiores, los huesos del difunto o las lágrimas por la pérdida; y la bolita central, el cráneo.

«Cuando el pan de muerto se saca de la idea de ofrendar —porque es una ofrenda—, adquiere tintes comerciales. El pan es un símbolo de conexión con los difuntos y no un artículo de consumo masivo. Si lo sacamos de ese contexto, se pierde su intención»,
María Angélica Galicia Gordillo, Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM

Una tradición viva

Finalmente, la investigadora recalcó que la tradición del Día de Muertos sigue mostrando una gran fortaleza. Recordó que, desde 2008, esta festividad fue inscrita por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en reconocimiento a su profundo valor simbólico, comunitario y espiritual.

El reto actual, señaló, consiste en mantener el equilibrio: permitir que la tradición crezca y se adapte sin perder su esencia.

«En el caso del pan de muerto, más que un alimento de temporada es un símbolo de identidad cultural y un recordatorio tangible de nuestra conexión con quienes ya no están. Su valor no radica únicamente en su sabor o en su estética, sino en su significado ritual y en su papel dentro de una tradición que nos permite recordar, honrar y celebrar a nuestros muertos».

Así, el pan de muerto no solo endulza las ofrendas, sino que preserva una memoria colectiva que une el pasado con el presente. Más que un alimento, es un símbolo vivo de identidad y continuidad cultural.

¿Sabías que el pan de muerto tiene raíces prehispánicas y coloniales?

  • En tiempos prehispánicos no existía el pan como lo conocemos.
  • Se elaboraban figuras rituales con amaranto y miel —y, en algunos casos, con sangre— llamadas tzoalli, que representaban deidades relacionadas con la muerte.
  • Con la llegada de los españoles se introdujo el trigo y se prohibió el uso ritual del amaranto, iniciando un proceso de fusión cultural que mezcló las creencias prehispánicas con la bollería europea.
  • Con huesos, lágrimas y azúcar roja, el pan de muerto se convirtió en símbolo de la transición entre la vida y la muerte.
  • Hoy, más que un postre, es un puente con nuestros muertos: una forma de recordar, honrar y celebrar.

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Aprender a hacer medicina con el corazón

Kyme A. Juárez Aburto: “Sangre azul y piel dorada” en La Habana

Kyme Aramis Juárez Aburto es uno de los rostros más conocidos de los mexicanos que vivimos en La Habana. No hay fiesta, celebración o acto oficial de la Embajada de México o de nuestra sede en el que no esté presente. Tampoco hay momento en que no esté dispuesto a dar una mano si alguien tiene un problema médico o de cualquier otro tipo. Con su sonrisa franca y su festiva mirada jarocha, este joven nacido en Xalapa es un personaje infaltable en el paisaje habanero.

Es médico cirujano general por la UNAM, donde además se desempeñó como coordinador de la Incubadora y como vinculador en la Facultad de Medicina. Realizó, por otra parte, la maestría en Gestión Directiva en Instituciones de Salud y el doctorado en Alta Dirección y Organización en Sistemas de Salud. Actualmente cursa el tercer año de la residencia médica en Cirugía General en el Hospital Hermanos Ameijeiras de La Habana. ¡Es uno de los 2,000 estudiantes mexicanos de medicina en Cuba!

Con él hicimos esta entrevista frente al Malecón, donde sale a correr cada tarde.

¿Por qué elegiste hacer la especialidad en Cuba?

Elegí hacer la especialidad en La Habana, Cuba, para tener la oportunidad de conocer una cultura distinta. El prepararme en el ámbito profesional en el extranjero y poder compartirlo  a futuro con mi país me emociona. Y me mantiene día día contento el saber que en el mundo existen diferentes formas de mantener una relación medico-paciente exitosa. Más en el ámbito quirúrgico, que es fundamental.

¿Que fue lo que más te sorprendió al llegar a Cuba? ¿Cómo te has sentido aquí?

Tengo tantas experiencias que no sabría por cuál empezar. Lo que más me sorprendió al llegar a Cuba fue el gran choque visual, social y cultural. En lo visual es como viajar en el tiempo, me hizo recordar nuestros orígenes, nuestras bases culturales. En lo social, su gente mostrando alta empatía por querer conocer más de uno como extranjero, y en lo cultural ver que Cuba tiene muchísima gente con un alto nivel de lectura y preparada académicamente, tanto en lo literario, en las artes plásticas, danza, pintura, cine, música y, sin duda alguna, en el ámbito médico.

En lo personal, los cubanos me han recibido con los brazos abiertos; me he sentido feliz, contento, alegre,  con ganas de compartir todas mis experiencias con mi país para poder mejorar aspectos que no se visualizan estando en México.  Mexicanos y cubanos tenemos tantos temas de qué hablar, compartimos tanto, como la música, por ejemplo. Los boleros, Armando Manzanero, Luis Miguel…, podríamos hacer una lista larguísima.

¿Consideras que has tenido ventajas por haberte formado en la UNAM?

Esta es una pregunta muy importante porque soy de sangre azul y piel dorada.

Entre las ventajas que la UNAM me ha dado está la posibilidad de relacionarme con distintas personas de todo el país. En la Universidad tenía amigos del norte, centro y sur de México, y el conocer las distintas formas de interactuar para llegar a un mismo objetivo, que es el bien del paciente, me hizo comprender que no es necesario a veces ni siquiera hablar el mimo idioma, si no saber identificar las necesidades que cada uno tiene, para poder brindarle una mejor atención. La observación, el acercarme a las personas que rodean su padecimiento, la exploración física, los estudios complementarios y el seguimiento y vigilancia de su evolución… La formación de la UNAM  me enseñó que todo es multidisciplinario para llegar a un bien común.

¿Tuviste algunos problemas al instalarte en Cuba?

Uno, la comunicación: el tener contacto con mi familia fue complicado; es un gran reto poder mantener una comunicación fluida.

Dos, la vivienda: encontrar una zona donde haya luz, agua y gas las 24 hrs es un reto de vida.

Tres, el transporte: la movilidad es muy complicada, por la escasez de combustible.

¿Qué es lo que más te gusta de vivir aquí?

Lo que más me gusta es la oportunidad de poder formarme como un buen medico quirúrgico, competente ante al mundo. Tener buena técnica quirúrgica y la práctica que me brindan este país han sido fundamentales para mi formación académica. Por supuesto, entre lo que más me gusta no podrían faltar sus hermosas ciudades de provincia, sus atardeceres, su gente tan amable, empática y humilde, con un alto grado de resiliencia personal. Ver a la gente bailando en las calles bajo la lluvia me hace pensar que sólo se vive una vez, y que hay que aprovechar todo lo que se nos presenta.

¿Cómo es tu vinculo con los otros estudiantes de México que están en la isla?

Mi vinculo es cercano y solidario. Desde que llegamos nos hemos dado cuenta de que compartir las mismas raíces y el hecho de estar lejos de casa nos une mucho. Nos apoyamos en varias situaciones: en lo académico, intercambiamos apuntes, discutimos casos clínicos y a veces repasamos juntos antes de las guardias o de los exámenes; pero también en lo personal, porque la vida en un país diferente puede ser retadora, y la comunidad mexicana se convierte en una especie de familia extendida.

¿Qué has aprendido en Cuba que sientes que no hubieras aprendido quizás en otro país? ¿Qué te hubieras perdido en al ámbito personal y profesional?

En lo profesional, he adquirido una formación quirúrgica muy práctica, con un contacto directo y continuo con los pacientes. En lo personal, Cuba me ha dejado un aprendizaje invaluable: la solidaridad entre colegas, el trato humano con los pacientes y la humildad de valorar las cosas simples. Aquí es donde se aprende a valorar más.  He aprendido a vivir con menos, a disfrutar más de la convivencia, y a sentirme parte de una comunidad que -aunque no es la mía de origen- me ha recibido con los brazos abiertos.

Esa experiencia de compartir con estudiantes y médicos de distintas partes del mundo, en un entorno con tantas limitaciones, pero con tanta riqueza humana, me ha dado una visión más amplia de lo que significa ser médico y ser persona.

Si hubiera elegido otro país, probablemente habría tenido acceso a más tecnología, pero me habría perdido esta esencia: aprender a hacer medicina con el corazón, con la mente abierta y con el valor de la solidaridad como parte del día a día, aquí es donde de puede aprender todo esto que, desde mi punto vista, es fundamental en la rama a la que me dedico.

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La venta del chivo prieto, de Laura Méndez de Cuenca

En esta novela breve se nos cuenta cómo la ambición por encima de todo y el amor filial ciego llevan a un desenlace inesperado.

Con la llegada al pueblo de Las Palmas, en Veracruz, de Severiana, una gachupina “de pelo en pecho, pizpireta, graciosa, de corta estatura y ojos muy decidores; oriunda de Burgos donde un peón caminero la había recogido del lecho de su madre moribunda. Huérfana, había crecido a la merced de Dios, como los cardos del monte: erizada, fuerte, salvaje. Al cumplir catorce años, el peón la puso a servicio en una familia de alemanes que no tardaron en emigrar a América llevando consigo a la rapaza. Se establecieron en Cuba”, y de ahí la Severiana llegó a Las Palmas, donde le llenó el ojo a un rico heredero, quien “sin distingos ni reparos, por conquistarla, dio al traste con su hacienda y votó al demonio el respeto social y el decoro”, y se casó con ella.

Con La Venta del Chivo Prieto (1902), su autora pone en práctica sus habilidades como cronista y su capacidad de síntesis al configurar con pocos elementos el espacio donde ocurre la historia; con unos cuantos trazos nos ofrece la suficiente información sobre la vida de los personajes para que imaginemos lo que son capaces de hacer.

En su Antología de poesía mexicana 1810-1914 (Promexa, 1979), José Emilio Pacheco hace un recuento sobre nuestra autora: “Novia de Manuel Acuña, viuda de Agustín F. Cuenca y en sus versos única discípula del ‘Nigromante’, Laura Méndez escribió una desconocida poesía que nada tiene en común con lo que en su época se esperaba de las mujeres. ‘Nieblas’ es una prueba de su excelencia. Persona de insaciable curiosidad intelectual que aún hacia 1925 asistía como oyente a las clases que daban en la Facultad de Altos Estudios los jóvenes poetas como Salvador Novo. Laura Méndez de Cuenca fue sobre todo una de las primeras y más activas feministas mexicanas. Dio clases en la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres y dirigió en Toluca la Normal para profesoras. Representó a México en muchos congresos internacionales de educación, colaboró en los periódicos revolucionarios…”.

Laura Méndez de Cuenca escribió La Venta del Chivo Prieto en diciembre de 1902, en Saint Louis, Missouri; en 1910 apareció en el volumen de cuentos Simplezas (Sociedad de Ediciones Literarias y Artísticas / Librería de Paul Ollendorff, París), que fue reeditado en 1984 por el Instituto Nacional de Bellas Artes y la editorial Premià en la colección La Matraca. En 1991 apareció en la colección de cuentos de diversos autores Las voces olvidadas, y en 2006 en Impresiones de una mujer a solas.

Esta edición del Instituto de Investigaciones Filológicas en su colección La Novela Corta. Una Biblioteca Virtual, en su serie Novelas en Tránsito, apareció en 2018.

Publicada en el clima intelectual del fin de siglo mexicano, la obra refleja el pensamiento positivista y su idea de que el ambiente —el calor, la pobreza y el aislamiento cultural de Las Palmas— determina la conducta humana. Méndez de Cuenca aprovecha este marco para mostrar cómo un medio social cerrado y sin educación formal puede incubar tragedias y resentimientos.

Asimismo, adopta recursos del suspenso anglosajón: el lector sabe más que los personajes y presiente la tragedia, pero la autora evita juicios morales y retrasa la revelación final para que el horror llegue de golpe. Este manejo del tiempo narrativo y de la tensión emparenta el relato con la narrativa breve de Edgar Allan Poe.

La figura de Severiana es especialmente compleja: mujer huérfana y marginada que desafía el modelo de madre abnegada. Su amor feroz por Máximo se mezcla con avaricia y ambición social, rasgos que desestabilizan los ideales femeninos de la época y que dialogan con el espíritu feminista y transgresor de la autora.

La recuperación digital de 2018 forma parte del esfuerzo de la UNAM por rescatar narrativa breve olvidada y visibilizar la aportación de escritoras mexicanas del siglo XIX y principios del XX, antes marginadas por el canon.

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Brigada veterinaria de la UNAM lleva atención a comunidades afectadas por las lluvias en Puebla

“Estar aquí nos permite ver de cerca la realidad de quienes han perdido tanto, y nos recuerda que la salud pública no solo protege a los animales, sino que también cuida a las personas”, compartió Ana Karen Bocanegra, pasante de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, durante su visita a Xicotepec, una de las zonas más afectadas por las intensas lluvias.

El fenómeno natural provocó inundaciones y deslaves en diversas regiones de Puebla, por lo que un equipo de académicos y pasantes de la facultad se trasladó a las comunidades rurales para brindar atención directa a los animales y ofrecer apoyo a quienes más lo necesitan.

Los desastres son eventos impredecibles que requieren atención rápida para minimizar sus efectos. Por ello, la colaboración entre la UNAM y las autoridades de Puebla ha sido clave para desarrollar acciones efectivas de salud, como la prevención de la rabia. Estas medidas coordinadas reducen riesgos tanto en animales como en humanos y, además, refuerzan la capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias.

Aunque el camino estaba severamente afectado por el desbordamiento de un río, la intervención del ejército permitió restablecer el paso. Así, el personal veterinario pudo atender a las pequeñas especies de la comunidad.

“En este caso realizamos actividades de educación, promoción y prevención de enfermedades en pequeñas especies: desparasitaciones y vacunaciones contra la rabia”, explicó Iván Alejandro Jiménez Hernández, profesor de asignatura del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la FMVZ.

El equipo también revisó a los animales para asegurar su buen estado de salud y elaboró un diagnóstico situacional que permitirá conocer las condiciones generales de la población y sus principales necesidades. Con esta información se generarán recomendaciones para futuros escenarios similares.

Diagnóstico y trabajo con la comunidad

La interacción con la comunidad fue invaluable: escuchar a las personas permitió identificar necesidades reales y recabar información que ayudará a mejorar las condiciones de vida de los afectados, señaló Jiménez Hernández.

Este trabajo no se limita solo a los animales, sino que adopta un enfoque integral que considera la salud humana, animal y ambiental.
Así, el equipo identificó los problemas más urgentes y propuso estrategias según su importancia y viabilidad. Gracias a este enfoque colaborativo —en conjunto con las autoridades locales y la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente del Estado de Puebla— se fortalece la capacidad de respuesta ante desastres y se garantiza la mejora sostenida de las condiciones de la población y de sus animales.

Prevenir el contagio de animales a humanos

Gracias al trabajo conjunto con las autoridades locales y la comunidad, se ha logrado disminuir la transmisión de enfermedades hacia los animales de compañía y, en consecuencia, reducir el riesgo para las personas, especialmente en zonas donde el murciélago hematófago (Desmodus rotundus) funciona como reservorio natural de la rabia.

El diagnóstico situacional permite evaluar las condiciones del área y planificar estrategias preventivas y correctivas que ayuden a mitigar los impactos de futuros desastres. Finalmente, se reconoce y agradece la disposición de la comunidad, cuya colaboración ha sido fundamental para proteger la salud de los animales y asegurar el éxito de estas acciones.

Voces desde el campo

Ana Karen Bocanegra, pasante de la FMVZ, destacó la importancia de la participación de la comunidad y de los profesionales, pues estas acciones ayudan a prevenir enfermedades que suelen aumentar después de este tipo de fenómenos.

La recién egresada señaló que vivir esta experiencia es incomparable con lo que se ve en noticias o medios de comunicación.
“Me enseña a valorar lo que tengo y, sobre todo, que podemos ayudar con un granito de arena. Me siento orgullosa y afortunada de poder aplicar lo aprendido en la universidad y contribuir a mejorar la vida de quienes más lo necesitan.”

Ana Karen enfatizó la necesidad de prepararse e informarse para saber cómo actuar ante desastres, y espera que estas campañas se difundan para que más profesionales se sumen y generen un cambio positivo en las comunidades afectadas.

Cómo un fenómeno natural impacta la salud pública

Ana María Medina Ravelo, pasante de Médico Veterinario Zootecnista por la FMVZ, llegó a Xicotepec para observar de cerca las secuelas de las fuertes lluvias que afectaron a la comunidad.
“Nuestro trabajo es estar cerca de las poblaciones rurales y conocer la realidad a la que se enfrentan tras un desastre natural. No solo se trata de cuidar la salud de los animales, sino de entender cómo estas situaciones impactan en la salud pública”, compartió.

Durante su visita, Ana María y el equipo se enfocaron en la vigilancia activa y en la recopilación de información para realizar un diagnóstico que permita planear acciones más eficientes.
“Al ver la devastación en el camino hacia Xicotepec, comprendemos la importancia de nuestro trabajo: evaluar las necesidades de la comunidad, gestionar los recursos disponibles y generar estrategias que protejan tanto a las personas como a sus animales”, señaló.

Esta labor busca fortalecer la respuesta ante desastres y mejorar la calidad de vida en las zonas afectadas.

Empatía y humanidad en acción

Erick Zúñiga, pasante de la FMVZ, ha vivido de primera mano la realidad de las comunidades rurales afectadas por las fuertes lluvias en Puebla. A través del área de Vinculación, Extensión e Innovación, ha participado en campañas de atención a animales de trabajo y de compañía, experiencias que describe como “enriquecedoras y llenas de aprendizaje cultural”.

Durante su recorrido por las zonas inundadas, Erick destacó los desafíos de enfrentar la vulnerabilidad de las personas y sus animales.
“Venimos de un entorno urbano y, al llegar a estas comunidades, nos damos cuenta de la magnitud de los problemas económicos, de salud y sociales que enfrentan. Brindar ayuda nos enseña empatía y humanidad”, comentó.

Asimismo, resaltó la importancia de la medicina preventiva, no solo para perros y gatos, sino también para animales de trabajo como borregos, cabras, caballos y mulas.
“Mantener su bienestar, su nutrición, su descanso y su salud integral es fundamental, porque un animal saludable contribuye directamente a la vida de estas comunidades.”

Erick reflexionó sobre lo que le ha dejado esta experiencia:
“Uno nunca deja de aprender. Aquí vemos que la medicina veterinaria no solo se aplica en consultorios; puede desarrollarse en campo, junto a las personas que nos brindan su confianza. Esta labor nos permite valorar lo que tenemos y entender que todos los seres vivos merecen una calidad de vida óptima. Mi objetivo es ayudar a los seres vivos, humanos y animales. Este servicio social me hace sentir vivo; solo hay una vida, y hay que vivirla plenamente.”

Testimonios y aprendizaje

Eduardo Molina, pasante de la FMVZ, se preparó mental y físicamente para su visita a la comunidad de La Ceiba, afectada por recientes inundaciones. Con agua, snacks, bloqueador solar y ropa adecuada para el terreno, explicó que este tipo de experiencias le permiten comprender de primera mano la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran tanto los animales como sus dueños.

“El trabajo no es tan distinto al que hacemos en campañas de medicina preventiva, pero aquí el contexto es diferente y eso nos enseña mucho”, señaló.

Durante su estancia, Eduardo destacó la importancia de aprender a comunicarse con personas de distintos lugares y de enfrentar situaciones que requieren sensibilidad y empatía.
“Nos llevamos habilidades para hacer las preguntas adecuadas, ser gentiles y obtener respuestas que nos ayuden a resolver problemas de la comunidad. También entendemos la prevalencia de enfermedades en zonas afectadas, lo que nos prepara para futuras intervenciones en otras comunidades”, explicó.

Al reflexionar sobre su experiencia, recomendó a otros estudiantes que participen en estas campañas:
“Es importante darse cuenta de que hay sectores del país con necesidades distintas a las de la ciudad y que podemos ayudar de maneras directas o indirectas. Lo fundamental es actuar y no quedarse con los brazos cruzados.”

Con estas acciones, la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM reafirma su compromiso con la salud pública, la educación y la solidaridad universitaria. En cada visita, sus integrantes demuestran que la medicina veterinaria no solo cuida a los animales: también protege la vida, la dignidad y la esperanza de las comunidades más vulnerables.

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Diez años del Laboratorio Nacional de Resiliencia Costera

Para nuestro país, las zonas costeras —11,122 kilómetros de extensión— son fundamentales por su amplia biodiversidad y riqueza ecosistémica, al albergar comunidades pesqueras y actividades turísticas, portuarias y petroleras, esenciales para la economía nacional.

Su importancia, sin embargo, no es sólo económica: las zonas costeras también funcionan como barreras naturales ante fenómenos climáticos, por lo que su preservación resulta esencial para el desarrollo sustentable y la seguridad ambiental del país.

En las últimas décadas, estas regiones se han visto amenazadas por el cambio climático y el crecimiento poblacional. Por esa razón, en 2015 se creó el Laboratorio Nacional de Resiliencia Costera (LANRESC), con la participación de diversas instituciones de investigación nacionales, con el propósito de estudiar los sistemas y comunidades costeras, así como su capacidad para recuperarse y adaptarse a perturbaciones climáticas, sociales y económicas.

Considerado el Guardián de las zonas costeras, el Laboratorio propone soluciones sustentables que contribuyan a su resiliencia.

En el LANRESC participan investigadores de las tres instituciones fundadoras: el Instituto de Ingeniería de la UNAM, el Centro del Cambio Global y la Sustentabilidad (CCGS) en Tabasco y el Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), Unidad Obregón, además del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN (Cinvestav), Unidad Mérida.

Posteriormente, se sumaron tres dependencias más de la UNAM: el Instituto de Investigaciones Económicas, la Facultad de Química y la Facultad de Ciencias.

Logros del Laboratorio de Resiliencia Costera

“Dentro de los logros del Laboratorio de Resiliencia Costera en estos diez años, yo podría decir que conformamos una red no sólo de instituciones académicas, investigadores y estudiantes interesados en el buen uso de los recursos costeros. Porque no se trata sólo de conservación, sino de la conservación de su uso sustentable”, explica Sophie Ávila Foucat, bióloga y doctora en Economía.

Agrega que en esta red —en la que convergen disciplinas muy diversas— han logrado colaborar con actores clave del territorio costero, como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), municipios y secretarías estatales de medio ambiente.

Para sus investigaciones, el Laboratorio ha desarrollado una herramienta fundamental: las Tarjetas de Reporte (TR), instrumentos informativos breves que evalúan y comunican de forma concisa el estado de salud de un ecosistema.

En ellas se integran datos de diversos indicadores ambientales, sociales y económicos con el fin de monitorear los cambios dentro de un área de interés durante cierto periodo. El resultado de las TR es una calificación sintética que puede ser muy útil tanto para tomadores de decisiones como para el público en general.

Otra herramienta valiosa son los folletos didácticos que informan sobre el trabajo realizado en los talleres locales, donde se identifican amenazas, factores de riesgo, y se formulan recomendaciones y acciones para evitar el deterioro de los ecosistemas.

Observatorios Costeros para la Resiliencia (OCR)

El objetivo de estos observatorios es monitorear y evaluar la resiliencia de los socioecosistemas costeros. Actualmente existen siete OCR ubicados en el sureste del Golfo de México y en las regiones sur y norte del océano Pacífico:
Arrecife Alacranes (a 140 km de Puerto Progreso, Yucatán, en el Caribe mexicano), Sisal (Yucatán), Celestún (entre Campeche y Yucatán), Laguna de Términos (Campeche), Dos Bocas (Tabasco), Copalita-Huatulco (Oaxaca) y Agiabampo (Sinaloa).

“Con el monitoreo de los observatorios hemos logrado medir durante varios años la calidad del agua, por ejemplo”, señala Ávila Foucat. “También hemos medido aspectos socioeconómicos de estos sitios”.

“Lo que buscamos con los observatorios es crear esquemas de monitoreo a largo plazo de variables clave que sirvan no sólo a los científicos, sino también a los tomadores de decisiones. Por ejemplo, calidad del agua o cobertura vegetal, variables importantes para las actividades económicas, el turismo o la pesca”, añade la investigadora.

“Nos corresponde medir esas interacciones. En un proyecto PAPIIT financiado por la Universidad trabajamos en tres observatorios para vincular todos esos factores. Por ejemplo, si se deteriora un arrecife de coral, ¿cuánto disminuirá la cantidad de visitantes? Al mismo tiempo obtenemos datos útiles para directores de áreas naturales protegidas, municipios y gobiernos estatales. En lugares como Huatulco, por ejemplo, el enfoque está más orientado a la gestión local, a las comunidades y cooperativas.”

Acciones ante los riesgos

“Si tenemos la misma intensidad de huracanes, ¿qué pasará con la playa? Si aumenta su fuerza, ¿qué consecuencias habrá? Seguramente más erosión. Por eso debemos plantear escenarios de cambio en las playas, el turismo y la pesca”, señala la doctora Ávila.

En el Laboratorio participan especialistas que desarrollan proyectos de restauración de manglares y dunas, acciones fundamentales de adaptación y mitigación ante el cambio climático.

“Si se espera un huracán y ya restauramos parte de la ciénaga de una laguna, esa es una forma de protegernos”, explica.

También analizan las capacidades de los prestadores de servicios turísticos: si cuentan con sistemas de alerta, aprendizaje sobre huracanes previos, o mecanismos para organizarse rápidamente ante emergencias.

“Este factor de capacidades también lo estamos evaluando. En Celestún y Sisal hemos impartido cursos de restauración de dunas costeras y de manglares”, añade.

En el Pacífico, el Laboratorio instaló una boya frente a Huatulco con la que se realizan mediciones oceanográficas. En su colocación participaron cooperativas pesqueras y la Conanp.

“Los datos de esa boya se reciben en tiempo real y el Instituto de Ingeniería compila una base de datos. Esa información es muy importante no sólo para el seguimiento de huracanes, sino también para la instalación de refugios pesqueros.”

Coastal Snap: ciencia ciudadana

Coastal Snap es un proyecto de ciencia ciudadana que ya opera en varios países. Consiste en que cualquier persona tome fotos del mismo punto costero en distintos momentos con su teléfono celular.
Las imágenes se suben a una plataforma donde los investigadores las analizan para cuantificar los cambios en la playa a lo largo del tiempo.

“Con esas fotografías se obtiene información sobre erosión o aumento del nivel del mar. Es una herramienta de concientización que permite obtener datos científicos a bajo costo”, detalla Ávila Foucat.

Orígenes del Laboratorio Nacional de Resiliencia Costera

El LANRESC surgió por iniciativa de dos investigadores del Instituto de Ingeniería, quienes reconocieron que sus modelos de circulación marina o de lagunas costeras eran valiosos académicamente, pero poco accesibles fuera del ámbito científico.

“Salieron las convocatorias del Conacyt sobre laboratorios nacionales y dijimos: ‘hagamos un laboratorio de resiliencia costera’, aunque no sabíamos exactamente qué era eso”, recuerdan.

Su intuición los llevó a buscar biólogos, científicos sociales y expertos de otras áreas, integrando un equipo interdisciplinario.

“Yo ya llevaba tiempo estudiando la resiliencia, y aunque tenía una idea de cómo orientarlo, fue necesario dialogar entre nuestras distintas jergas científicas. El trabajo fue explicar qué es la resiliencia de los socioecosistemas. Entender sus elementos, interacciones, conflictos y cohesiones”, explica Ávila.

“Por ejemplo, si no hay suficiente cobertura de manglar, no se puede sostener todo lo demás. Si deforesto el mangle, ¿qué pasa con la pesca? Esas son las interacciones que buscamos medir.”

Planes a corto plazo

La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación aprobó recientemente un proyecto trianual dentro del esquema de laboratorios nacionales. A diferencia de convocatorias previas —orientadas a infraestructura— esta se centra en la investigación.

“La idea es crear un índice de resiliencia para turismo, pesca y protección costera. Esperamos que sea monitoreable de forma sencilla, incluso con participación ciudadana. Nosotros elaboraremos indicadores más complejos, pero que sean útiles, que no se queden en un paper”, explica Ávila.

Dos proyectos recientes destacan por su alcance: uno con el Banco Mundial, que asignó al LANRESC la tarea de elaborar una tarjeta de reporte por estado en el Golfo de México, y otro con National Geographic, enfocado en la tarjeta de reporte del acuífero de Yucatán.

“Como responsable técnica del laboratorio ante Conacyt, asumo la coordinación de estos proyectos, aunque los había dirigido el doctor Paulo Salles. Ambos son proyectos de servicio, porque los laboratorios fueron creados para trabajar en conjunto y mantener la visión de que la ciencia esté al servicio de la sociedad”, concluye la doctora Ávila Foucat.

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La UNAM fortalece su vinculación internacional con la Universidad de Ciencias Aplicadas de Bielefeld

En el marco de la internacionalización de nuestra Universidad, la sede UNAM Alemania recibió a investigadoras de la Hochschule Bielefeld (HSBI; Universidad de Ciencias Aplicadas de Bielefeld, Alemania). En esta ocasión, el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (CEPHCIS), la ENES Mérida, la ENES Juriquilla y la Facultad de Contaduría y Administración fueron las entidades anfitrionas de las actividades académicas.

El propósito de esta visita fue fortalecer los vínculos con la Universidad y abrir nuevas oportunidades de cooperación bilateral. Las académicas Eika Auschner y Barbara Steinmann impartieron el taller interactivo “Psicología positiva para el entendimiento intercultural” y sostuvieron reuniones de trabajo en cada una de las instancias visitadas.  

Visita de las profesoras Eika Auschner y Barbara Steinmann a la Biblioteca Central en Ciudad Universitaria, Ciudad de México.

ENES Mérida y CEPHCIS: enseñanza de lenguas, cultura y fortalecimiento de cursos COIL (Collaborative Online International Learning)

En el CEPHCIS se acordó impulsar nuevas acciones orientadas a fortalecer la enseñanza del español como lengua de inserción y a difundir la cultura mexicana entre estudiantes nacionales e internacionales. Asimismo, se planteó incrementar la visibilidad al Programa de Inmersión al español, dirigido a estudiantes extranjeros interesados en perfeccionar el idioma.

También se destacó la importancia de ampliar la oferta de cursos de lengua y cultura maya, así como de programas de español en línea, con el fin de ampliar el alcance de la enseñanza de lenguas a nivel regional e internacional. En la ENES Mérida uno de los acuerdos centrales fue la necesidad de explorar y promover los programas COIL.

ENES Juriquilla: innovación académica y colaboración empresarial

En la ENES Juriquilla, la directora de la sede UNAM-Alemania, Dra. Yolanda Chirino, ofreció una charla informativa sobre la oferta de becas para estudiar en Alemania. También se realizó una reunión de trabajo con Thomas Meller, director de la oficina regional Bajío de la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria (CAMEXA), con quien fortalecerá el Programa para el Impulso a la Titulación por Actividades Académicas en el Extranjero (PITAAE), impulsado por la Dirección General de Cooperación e Internacionalización (DGECI).

Entre las iniciativas discutidas, se propuso ampliar la oferta de cursos COIL con asignaturas diseñadas en México hacia Alemania, como español para negocios, y cursos impartidos desde Alemania hacia México, como inglés para negocios. A estas propuestas se sumarían las materias en inglés ya disponibles en la ENES Juriquilla: Emerging Markets y Government and Business.

De igual modo, se iniciaron conversaciones para establecer un convenio de colaboración con la Universidad de Ciencias Aplicadas de Bielefeld, lo que contribuiría a la acreditación internacional de la Licenciatura en Negocios Internacionales.

Encuentro entre las académicas de Bielefeld con la Secretaría Académica de la ENES Juriquilla, Dra. Aurea Orozco y la directora de la sede UNAM Alemania, Dra. Yolanda Chirino.

Facultad de Contaduría y Administración: movilidad y vinculación bilateral

En la Facultad de Contaduría y Administración (FCA) se acordó impulsar la movilidad estudiantil y académica, así como trabajar en un convenio que permita fortalecer la vinculación bilateral entre ambas instituciones. También se planteó ampliar la oferta de cursos COIL en áreas clave para el desarrollo profesional de los estudiantes.

Taller de “Psicología positiva para el entendimiento intercultural” en el Auditorio Mtro. José Antonio Echenique García de la Facultad de Contaduría y Administración

Las académicas alemanas compartieron su experiencia al trabajar con estudiantes y profesorado de la UNAM. Para ellas, el intercambio fue profundamente enriquecedor y dejó una impresión muy positiva.

Reunión de trabajo entre Secretaria de Cooperación Internacional de la FCA, académicas de la Universidad de Bielefeld y sede UNAM Alemania 

“La experiencia con los estudiantes de la UNAM ha sido excepcional. Quedamos muy impresionadas por la curiosidad, la amabilidad y el entusiasmo de los estudiantes en todos los lugares que visitamos. Fue muy conmovedor percibir cuánto valoran el aporte científico y los nuevos impulsos. Tanto estudiantes como académicos nos trataron con gran calidez y nos hicieron sentir muy bienvenidas y apreciadas. ¡Estamos deseando regresar a la UNAM!” comentaron ambas académicas.

Con estas palabras, resaltaron no solo la calidad académica de la comunidad universitaria, sino también la apertura de nuestro alumnado a interaccionar internacionalmente. Subrayan que además del prestigio internacional de la institución, el compromiso y la dedicación del personal de la UNAM distingue a la universidad.

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¿Qué significa UNAM y qué representa su escudo?

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es más que una institución educativa: es el reflejo del pensamiento, la historia y los valores que han formado a generaciones de mexicanas y mexicanos durante más de un siglo.
Su nombre y su escudo —creados en un contexto de renovación universitaria— resumen una identidad colectiva basada en el conocimiento, la autonomía y el compromiso social.

¿Qué significa UNAM?

El nombre Universidad Nacional Autónoma de México surgió oficialmente en 1910, cuando Justo Sierra Méndez, entonces secretario de Instrucción Pública, impulsó la fundación de una universidad moderna que unificara las escuelas profesionales del país.

El adjetivo “Nacional” expresa su carácter público, incluyente y laico, mientras que “Autónoma” alude a la independencia académica, administrativa y de pensamiento que la distingue desde 1929, tras la histórica lucha estudiantil por la autonomía universitaria.

De esta manera, la UNAM se consolidó como una institución capaz de definir sus propios planes de estudio, elegir a sus autoridades y decidir el rumbo de su investigación científica y humanística, siempre al servicio del país.

El escudo de la UNAM: un símbolo de identidad y unión

El escudo universitario fue diseñado en 1921 por José Vasconcelos, entonces rector de la Universidad, y representa la visión de una universidad americana que trasciende fronteras.

En él aparece un mapa de América Latina, con un águila y un cóndor que simbolizan la unión del norte y del sur del continente. En el centro se lee el lema “Por mi raza hablará el espíritu”, frase que expresa la confianza en la capacidad creadora de los pueblos latinoamericanos.

El escudo se completa con un fondo dorado, símbolo de la luz del conocimiento, y un azul profundo, que representa el universo y la sabiduría. Ambos colores —azul y oro— se convirtieron en los emblemas oficiales de la Universidad.

El lema: una declaración de principios

El lema “Por mi raza hablará el espíritu”, también propuesto por Vasconcelos, alude a la idea de que el espíritu humano, manifestado en el pensamiento y la cultura, se expresará a través del pueblo latinoamericano.
Más que una frase, es una declaración filosófica que une el pasado y el futuro de la UNAM como proyecto de nación y como referente de conocimiento universal.

La UNAM hoy

Con más de 380 mil estudiantes, 41 programas de posgrado y presencia en todo el país y el extranjero, la UNAM mantiene viva su misión: educar, investigar y difundir la cultura con autonomía y excelencia.
Su escudo, su lema y su nombre no sólo identifican a una universidad, sino a una comunidad que busca comprender y transformar el mundo a través del conocimiento.

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¿Tienes dudas sobre la leucemia linfoblástica aguda infantil? FES Zaragoza te ayuda

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, la leucemia linfoblástica aguda (LLA) representa el 50 % de los casos de cáncer infantil en México. Cada año se diagnostican alrededor de 3 000 casos nuevos en menores de 18 años.

La LLA es un cáncer de rápido crecimiento que se origina en la médula ósea, donde se producen las células sanguíneas: los eritrocitos, que transportan oxígeno; las plaquetas, que ayudan a cicatrizar heridas; y los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco esencial para el sistema inmunológico. Cuando los linfocitos no maduran completamente, se les conoce como linfoblastos.

En pacientes con LLA, la médula ósea produce un exceso de linfoblastos que no funcionan correctamente. Estas células anormales se acumulan, desplazan a las células sanas y afectan el funcionamiento del cuerpo. Entre los síntomas más comunes están el cansancio extremo, los sangrados o moretones frecuentes, dolores articulares, fiebre recurrente y ganglios inflamados.

Aunque las causas exactas de esta enfermedad no se conocen, se han identificado factores de riesgo como la predisposición genética. Afortunadamente, es una enfermedad tratable, especialmente en niños, entre quienes muchos logran curarse.

Educación para la concientización

Comprometida con el principio universitario de “dar a la comunidad”, la FES Zaragoza, a través del programa “Jóvenes Hacia la Investigación”, desarrolló folletos educativos sobre la LLA. Este proyecto fue realizado por Fernanda Rosales Pedraza, estudiante de la Escuela Nacional Preparatoria No. 2, bajo la supervisión de la doctora Elizabeth Sánchez González y el doctor Vicente Hernández Abad, profesores de la Carrera de QFB, y del químico Brian Javier Llaca García.

El objetivo fue informar de manera sencilla y accesible sobre la enfermedad, explicar los efectos secundarios y las reacciones adversas de los medicamentos, brindar consejos para padres y aclarar mitos y realidades en torno a esta afección.

Fernanda comentó que este proyecto surgió a partir de dos experiencias clave: por un lado, una vivencia personal que la llevó a reflexionar sobre los efectos secundarios de los medicamentos; y por otro, una curiosa atracción por temas complejos como la oncología.

Además, la Dra. Elizabeth le compartió una preocupación importante: las carencias en la comunicación médica sobre la farmacoterapia LLA y la falta de educación al paciente, especialmente en el ámbito pediátrico. Muchas veces, los padres no comprenden con claridad los tratamientos ni los riesgos asociados, lo que genera angustia y desinformación. Esto reveló un área de oportunidad para desarrollar materiales informativos más accesibles.

Como resultado, la información recopilada se organizó en cuatro folletos:

  1. Mitos y verdades de la LLA, que desmiente creencias comunes sobre la leucemia linfoblástica aguda.
  2. Guía de acompañamiento para padres, tutores o cuidadores con pacientes de LLA, que ofrece orientación práctica y explica el tratamiento de forma comprensible.
  3. ¿Por qué me siento raro?, dirigido a los niños diagnosticados con LLA, con el objetivo de ayudarles a entender lo que ocurre en su cuerpo.
  4. Efectos secundarios del tratamiento contra la LLA, que detalla las reacciones más frecuentes del tratamiento.

En este último folleto, Fernanda realizó un trabajo de investigación con el apoyo de la Dra. Sánchez González y el químico Brian, quienes colaboraron en el análisis de literatura científica y casos reales de pacientes mexicanos para identificar si ciertas reacciones adversas pueden atribuirse directamente a los medicamentos utilizados en el tratamiento de la LLA.

La elaboración de este último folleto requirió varias horas dedicadas a la lectura, análisis y síntesis de información. El trabajo de investigación no se limitó al laboratorio; también implicó continuar con tareas en casa. El proyecto demandó una investigación bibliográfica rigurosa, en la que se aplicaron criterios como los de Bradford Hill y PRISMA 2020 para validar la calidad y confiabilidad de las fuentes consultadas.

“Fue muy grato ayudarla y estoy sorprendido con la facilidad que tuvo para manejar la terminología médica. Actualmente vivimos en una sociedad en la que podemos obtener información de diferentes fuentes que muchas veces no son confiables. Entonces, todo lo que viene en los folletos, pero especialmente en éste, tiene un aval. Es información muy simplificada que va a ayudar a generar estrategias para mantener un control y mejorar los tratamientos hacia los pacientes pediátricos, con el fin de que tengan calidad de vida durante esta etapa”, explicó Brian Javier Llaca García, químico de la FES Zaragoza.

Descubrir y explorar

Los programas de investigación ofrecidos por la UNAM, como el de Jóvenes hacia la Investigación, juegan un papel crucial. No solo permiten explorar áreas del conocimiento de manera más profunda, sino que también ayudan a descubrir habilidades que muchas veces los propios estudiantes desconocen que tienen.

Para el maestro Brian, estos programas representan una gran oportunidad para compartir conocimientos, guiar, motivar y trabajar de forma conjunta con las nuevas generaciones. El rol del profesor va más allá de enseñar teoría; se convierte en mentor y compañero de ruta en el proceso de aprendizaje.

“Con estudiantes como Fernanda, uno también aprende. Su creatividad nos da nuevas ideas y perspectivas”, comentó Brian Javier Llaca García, FES Zaragoza.

Fernanda, por su parte, mencionó que participar en estos proyectos es una forma de reafirmar intereses, experimentar con nuevas disciplinas y tomar decisiones más informadas sobre su futuro. Además, indicó que se crean lazos con profesores y compañeros, y, sobre todo, se cultiva una pasión que puede marcar una diferencia en la vida de un estudiante.

“Aprovechen todas las oportunidades que ofrece la universidad. La UNAM cuenta con una amplia gama de programas, no solo en ciencias, sino también en artes, humanidades y tecnología. Muchas veces, estos espacios son desaprovechados por desconocimiento o por miedo. Pero la realidad es que, una vez dentro, las experiencias que se viven son transformadoras”, concluyó el maestro.

El proyecto de Fernanda Rosales Pedraza demuestra que la ciencia y la empatía pueden ir de la mano cuando se busca impactar positivamente a la sociedad. Iniciativas como ésta no sólo fortalecen el conocimiento académico, sino que también promueven la responsabilidad social y el compromiso con la salud pública. A través del trabajo colaborativo entre estudiantes y docentes, se generan herramientas accesibles que informan y acompañan, especialmente en contextos tan sensibles como el de la oncología pediátrica.

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El zacahuil: herencia viva de la gastronomía mexicana

La gastronomía mexicana es reconocida mundialmente no solo por su diversidad y sabor, sino por ser una de las más profundas expresiones de la historia, la identidad y la cosmovisión de sus pueblos. Declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010, esta cocina no se limita a una suma de ingredientes o recetas; es, ante todo, una práctica comunitaria, espiritual y simbólica que ha perdurado a lo largo de los siglos.

Dentro de esta vasta tradición culinaria, existen platillos que, más allá de su sabor, se constituyen como verdaderos rituales de resistencia cultural. Uno de ellos es el zacahuil, considerado el «tamal más grande de México», originario de la región huasteca.

¿Qué es el zacahuil?

El zacahuil es un platillo tradicional que forma parte fundamental de la cultura gastronómica de la Huasteca, una región que abarca los estados de San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo, Tamaulipas y parte de Querétaro. De acuerdo con la maestra Ana Bella Pérez Castro, investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, este tamal mide alrededor de metro o metro medio y una de sus peculiaridades es que se cuece tradicionalmente “abajo de la tierra”, lo que le da una conexión ritual con el fuego y la madre tierra, similar a prácticas culinarias mayas como el mucbipollo.

Este platillo se prepara con maíz martajado, condimentado con chiles y relleno con carne, originalmente de guajolote, aunque hoy también se utilizan pollo, cerdo o res. Se envuelve en hojas de plátano y se cocina lentamente en hornos subterráneos, un proceso que puede tardar varias horas y que requiere de la participación colectiva de la comunidad.

Variantes regionales y adaptación

Existen variantes regionales tanto en ingredientes como en técnicas de cocción. Por ejemplo, en algunas zonas de Hidalgo, el zacahuil tiene una consistencia más líquida, “como tipo atole”, por lo que se debe comer con cuchara. En otras, es más compacto y se puede consumir con las manos.

Aunque los ingredientes básicos se mantienen (maíz martajado, chiles, carne), también ha habido innovaciones, como la adición de zanahorias, chiles en vinagre u otros condimentos, especialmente en su versión comercial. Aun así, su esencia comunitaria y ceremonial sigue presente en muchas comunidades.

Dos visiones de su origen

El origen del zacahuil está estrechamente ligado a los pueblos náhuatl y tenek, quienes han habitado la Huasteca por siglos. Cada grupo posee su propia interpretación mítica sobre el nacimiento del zacahuil.

Desde la visión náhuatl, detalló Pérez Castro, el zacahuil tiene un trasfondo cosmogónico, es decir una explicación sobre cómo surgió la humanidad. Los dioses intentaron varias veces crear al ser humano a partir de distintos materiales (barro, papel, madera, camote), hasta que finalmente lo lograron con el maíz. Esto ayudó a cimentar su importancia ritual.

“Los hombres, agradecidos porque los dioses los habían creado, decidieron entonces ofrendarles un guajolote. Lo envolvieron en hojas y lo metieron debajo de la tierra, ahí salió como una especie de gran tamal”, explicó.

Por otro lado, el mito tenek le otorga al zacahuil un sentido de justicia y venganza. Según la tradición, durante la expansión mexica, un emisario cruel de Moctezuma violó a las mujeres.  Una vez que fue capturado por los huastecos, lo mataron, descuartizaron y lo cocinaron envuelto en masa, en un enorme tamal que sería consumido por las mujeres que él había deshonrado.

Ritualidad y simbolismo del zacahuil

El zacahuil posee un profundo valor simbólico dentro de la cultura huasteca. No es un platillo cotidiano, sino que forma parte de los momentos más importantes del calendario agrícola, religioso y social. Pero lo más importante subrayó la maestra Ana es que este se come en comunidad.

Por ejemplo, se utiliza en:

*Los rituales agrícolas, tanto para agradecer la cosecha como para pedir una buena siembra y todos los trabajadores que participaron en esta labor son llamados a comer zacahuil.

*También está presente en rituales de sanación, el platillo en este caso actúa como una ofrenda para la recuperación del enfermo. “El enfermo debe picar el zacahuil y después lo consume toda la gente que está a su alrededor, procurando que todos los huevecitos se junten y eso después se va a tirar en un cruce de caminos. Dependiendo la enfermedad, el zacahuil puede ser negro o rojo; el primero se hace con gallina negra y el otro con una gallina de este color.”

*Otros usos rituales incluyen la construcción de casas y en ocasiones, el Día de Muertos, aunque en menor medida.

De igual manera, en el artículo “El zacahuil y el carnaval de Yahualica, en la Huasteca hidalguense”, la investigadora del IIA detalló una procesión en donde la figura humana es un zacahuil. La interpretación a este evento se puede justificar desde dos visiones: esta figura humana es el cuerpo de Cristo, lo cual habla de cómo “los pueblos resignifican lo impuesto para dar sentido a sus propias creencias” y otra donde “se conjugan dos tradiciones –indígena y española– en la que comerse al muerto, es un acto de comunión donde lo que se come son las cualidades de este, como su fuerza vital, su valor”.

Transformación y comercialización

Con el tiempo, el zacahuil ha trascendido su función exclusivamente ritual para convertirse también en un platillo comercial, sin que por ello haya perdido del todo su carga cultural. Una situación que ejemplifica lo anterior es que, durante el auge petrolero en la región huasteca, algunas familias comenzaron a vender zacahuiles en los mercados para alimentar a los trabajadores.

Desde entonces, su presencia ha crecido en contextos como bodas, bautizos y celebraciones populares, e incluso ha llegado a la Ciudad de México, donde familias veracruzanas lo preparan y venden.

Zacahuil como símbolo de resistencia cultural

Para la maestra Ana Bella Pérez Castro, el zacahuil no es solo un platillo, sino un símbolo de resistencia cultural y de identidad indígena. Al comer zacahuil, las personas se reconectan con sus raíces.

A pesar de ello, indicó que la globalización, la migración y los cambios en los hábitos alimenticios representan amenazas para su preservación. “El principal desafío es que ya no se transmita su conocimiento. El peligro está en que las y los jóvenes puedan olvidarse de cómo hacer un zacahuil. Pero mientras se siga preparando, enseñando y compartiendo en comunidad, el zacahuil seguirá existiendo”, concluyó Pérez Castro.