Qué pasó en el cerebro de Will Smith cuando golpeó a Chris Rock

En la última entrega de los premios Oscar, el actor Will Smith tuvo un ataque de irá al escuchar al comediante Chris Rock bromear sobre la alopecia de su esposa, Jada Pinckett; Smith subió al escenario y golpeó a Rock. ¿Qué pasó en su cerebro en ese momento?, ¿esta reacción fue normal?

Al respecto, Diana Paz Trejo, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que hay emociones positivas y negativas. La ira forma parte del segundo grupo y está en el espectro del enojo. Se trata de una emoción básica que todas las personas tenemos.

El objetivo principal de esta emoción es salvaguardar la integridad y responder a situaciones problemáticas. Además, es muy importante para la supervivencia pues se trata de una respuesta adaptativa y es necesaria para el quehacer cotidiano.

Esta emoción surge cuando hay una situación que pone en riesgo la integridad de la persona o siente que hay una injusticia. Así, el enojo sirve para preparar al individuo para luchar o huir.

¿Qué pasa en el cerebro? Se producen sustancias químicas que bloquean la corteza prefrontal, encargada de regular los impulsos; además, se incrementa la actividad de la amígdala, que asume la respuesta emocional asociada con el enojo o la ansiedad.

En el caso de Will Smith, “el comediante Chris Rock llevaba días bromeando sobre la alopecia de la esposa del actor. Se trataba de una cuestión repetitiva, y al principio el intérprete de ´Soy Leyenda reaccionó de forma pasiva, es decir, con la huida; aguantó las bromas y se controló durante mucho tiempo”.

Sin embargo, al pasar los días, y al notar que las bromas continuaron, el cerebro de Smith pensó: “la huida no me sirvió, ¿qué hago?”. Entonces reaccionó de forma distinta con la agresión y golpeó a Chris Rock.

Una vez que la ira surge no hay forma de controlarla. En ese momento la corteza prefrontal, encargada de razonar está bloqueada; la amígala, que maneja las emociones, está activada y la persona siente el impulso de golpear al agresor.

¿Después de la agresión viene el arrepentimiento? Una vez que se desactiva este circuito de emociones del cerebro entran otros mecanismos relacionados con el análisis de la situación, como las cuestiones morales asociadas con la corteza prefrontal.

Will Smith pudo preguntarse ¿está bien lo que hice de acuerdo con las normas sociales? Así, surgió el arrepentimiento y ofreció disculpas a la academia y a todos los presentes.

En vacaciones, tu mascota viaja contigo

México es el país de América Latina con mayor número de animales de compañía con aproximadamente 20 millones; los favoritos son los perros, con 85 por ciento de preferencia, seguido de los gatos con 15 por ciento.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en siete de cada 10 hogares mexicanos hay una mascota.

En este sentido, planear las vacaciones incluye tomarlos en cuenta y planificar de manera minuciosa, destacó la académica del Hospital Veterinario de Especialidades de la UNAM, Ylenia Márquez Peña.

Para la también profesora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional, es necesario considerar el lugar a visitar, tiempo de estancia y servicios veterinarios.

Asimismo, elegir la forma en que se desplazará, ya sea avión, automóvil o autobús. “Por su naturaleza, no están acostumbrados a hacer viajes, por lo tanto requieren de un entrenamiento previo; prepararlo para que esté tranquilo dentro de la jaula”, explicó.

El tamaño del artefacto debe ser adecuado para que le permita estar echado y levantarse con comodidad; realizar trayectos cortos contribuirá a que se acostumbre al movimiento; sobre todo los gatos, porque se estresan con facilidad, aclaró.

La experta acotó que este entrenamiento ayudará a evitar que vomiten y a crear una rutina para evacuar antes del traslado. También es importante acostumbrarlos a usar pechera o un arnés para sujetarlos al cinturón de seguridad, sobre todo para razas grandes, lo que ayudará a que estén tranquilos.

Es importante, abundó, elegir la hora de salida, ya que si se hace durante el día con temperaturas calurosas puede provocar un choque calórico. “Los seres humanos somos más resistentes por las glándulas sudoríparas que tenemos en todo el cuerpo, pero los perritos no. Por ello, hay que evitar las horas pico y preferir la tarde cuando el Sol haya bajado; si el viaje será largo, hay que planear paradas de descanso para que tomen agua y defequen”.

Cumplir con la normatividad

Si se transporta en avión se requieren documentos específicos como el certificado de movilización de la mascota, que expide el médico veterinario dentro del aeropuerto a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, en el cual consta el estado de salud; además del carnet de vacunación, completo y vigente, y que esté desparasitada.

La especialista en pequeñas especies enfatizó que es importante considerar los requisitos en los lugares de destino: certificado de vacunación de rabia vigente, evaluación de anticuerpos, tratamientos contra enfermedades locales, implantación de microchip o periodos de cuarentena.

“Lo ideal es hacer una consulta veterinaria previa, con preguntas específicas para cada raza e investigar qué enfermedades prevalecen en el lugar que se visitará”. Asimismo, prever los solicitados por México para la reintroducción de animales de compañía, comentó.

Hay enfermedades endémicas en ciertas zonas del país que se pueden prevenir, así como para asegurarse que el animal regresó sano, alertó.

Lo anterior también facilitará que el médico recete de acuerdo con las características particulares de sus mascotas, toda vez que algunas son mayormente predispuestas a las alergias y sensibles a la arena; por ejemplo, las que tienen demasiado pelaje, como los golden retriever, guardan humedad, lo que puede provocarle dermatitis si se elige visitar una playa o río.

Los perros braquicéfalos como el pug, bulldog o bóxer tienen problemas para respirar y se acentúan en ambientes calurosos y húmedos, por lo cual el destino de playa no les sienta bien, concluyó Márquez Peña.

Marihuana: efectos negativos del consumo en la adolescencia

Anteriormente se pensaba que el consumo de cannabis no tenía ningún efecto sobre el organismo, incluso hoy se usa de forma medicinal para relajarse, desaparecer la ansiedad, y se llegó a pensar que no producía dependencia. Sin embargo, consumirla desde la adolescencia afecta los procesos cognitivos, dijo Mónica Méndez, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Esta droga se caracteriza porque cuando el sujeto deja de consumirla no experimenta un síndrome de abstinencia de forma inmediata debido a que los lípidos de la planta se acumulan en la grasa del cuerpo y se libera de forma prolongada a lo largo del día.

Ahora se ha demostrado que el consumo de marihuana sí produce adicción. Durante los lapsos en que no se consume aparecen síntomas como irritabilidad, dificultad para dormir, problemas del estado de ánimo, disminución del apetito, deseos intensos de la droga, inquietud y otras molestias físicas que alcanzan un máximo en la primera semana después de dejar el consumo y duran hasta dos semanas.

El trastorno por consumo de marihuana se da cuando el cerebro se adapta a grandes cantidades de la droga y altera la funcionalidad del sistema de endocannabinoides que se encuentra expresado en el cerebro, en áreas llamadas área ventral tegmental, núcleo acumbens, corteza prefrontal. Es decir, la marihuana se une a los receptores de cannabinoides de estos núcleos cerebrales haciendo que el sistema no funcione adecuadamente.

Además, su consumo prolongado tiene otros efectos adversos, como problemas respiratorios, pero los más importantes ocurren en los procesos cognitivos.

Incapaces de tomar decisiones
El mayor problema con la marihuana –como con todas las drogas de abuso– es quién la puede utilizar, y como se trata de una sustancia legal es muy fácil obtenerla.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2016-2017, los jóvenes comienzan a consumir drogas aproximadamente a los 12 años, desde el alcohol hasta el tabaco, e incluso la marihuana. Sin embargo, no deberían consumirla debido a sus efectos en el cerebro.

El cerebro se desarrolla con los años. Antes se pensaba que maduraba a los 18 o 21 años, sin embargo, recientemente se ha descrito que hasta los 30 años alcanza su máximo desarrollo.

Mientras el cerebro no ha alcanzado su madurez la persona es incapaz de tomar decisiones pensando en el futuro, beneficios o consecuencias, ya sean positivas o negativas.

En este contexto se ha demostrado que el cerebro de quienes consumen marihuana desde muy jóvenes no alcanza a madurar. Es decir, las conexiones en una estructura como la corteza prefrontal no se comunican adecuadamente con el hipocampo, involucrado en los procesos del aprendizaje de memoria debido a que los axones dejan de crecer de manera apropiada.

En consecuencia, el adulto que consumió cannabis desde los 12 años no es funcional a los 30 años, y se comportará como un adolescente debido a que su corteza prefrontal no recibió la comunicación óptima de otras estructuras cerebrales.

Una de las características que tendrán estas personas es la impulsividad, es decir, la mayor parte de las veces responden a los estímulos del medio ambiente sin interesarse en las consecuencias.

Además, el consumo crónico de marihuana deteriora los procesos de evocación de la memoria, es decir, el sujeto comienza a tener problemas para recordar información y consolidar eventos transcurridos durante el día.

Lo más impactante es que se ha demostrado que los usuarios de marihuana que empezaron a consumir la droga antes de cumplir 18 años tienen una pérdida de ocho puntos en el test de inteligencia (IQ), que mide la capacidad para resolver problemas. Dicho puntaje se ha relacionado con el éxito económico, a mayor IQ más ingreso per cápita anual, concluyó la académica universitaria.

Medicamentos de uso común pueden provocar alucinaciones

Si un paciente ve arañitas (de diferentes tonalidades) moviéndose sobre la pared, escucha la sirena de una ambulancia o siente que un montón de hormigas se le suben por brazos y piernas, y sólo él las ve o escucha, son alucinaciones, dice la doctora Gisel Cano Arrieta, profesora de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Las alucinaciones son una alteración neuro-senso-perceptual. Ocurren cuando, al haber una distorsión en alguno de nuestros sentidos (audición, visión, tacto, olfato), “tenemos una falsa creencia o sensación en nuestra memoria, relacionada con algo vivido previamente”.

Las alucinaciones se clasifican en visuales, auditivas, táctiles, propioceptivas y olfativas, apunta la médico psiquiatra Cano Arrieta.

En algunos pacientes, cualquier fármaco puede causar efectos secundarios, entre ellos, las alucinaciones, dice la profesora de Introducción a la Salud Mental.

Un fármaco puede provocar alteraciones en el sistema nervioso central, y en consecuencia, alucinaciones no por lo que contiene específicamente, sino por su capacidad lipofílica, la cual le permite atravesar la barrera hemato-encefálica, membrana de tipo grasoso que protege al cerebro.

Si la estructura o molécula del fármaco es proclive, por ejemplo, a bloquear receptores de la acetilcolina, también puede provocar alucinaciones, agrega Cano Arrieta.

Otros factores que junto con los fármacos pueden predisponer a alucinaciones o detonarlas son la edad, enfermedades preexistentes del riñón, del hígado, neurológicas (epilepsia, demencia, depresión) y algún trastorno de “índole adictiva”, principalmente alcoholismo.

Fármacos y alucinaciones

Cano Arrieta enlista fármacos que pueden causar este tipo de alteraciones de los sentidos:

En pacientes con enfermedades cardiovasculares, los antihipertensivos que son betabloqueadores, como el metroprolol y el propranolol, pueden provocar estados alucinatorios hasta en un 10 % de los casos.

Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina. Cuando la bloqueamos, evitamos que nuestro organismo tenga una presión arterial alta. Se sabe que puede provocar alucinaciones a entre el 4 % y el 8 % de los pacientes.

Aunque no son lipofílicos, la reserpina o la clonidina, que se usan también para controlar la presión, “pueden atravesar la barrera hemato-encefálica y afectar hasta en un 5 %” de pacientes con daño preexistente en el sistema nervioso central, en el hígado o en el riñón.

Los cardiotónicos (digoxina o digitoxina), que se utilizan en terapia intensiva para aumentar la fuerza del corazón en una situación de insuficiencia, causan alucinaciones en un 25 % de los pacientes, sobre todo en adultos mayores con daño renal o alteraciones en niveles de electrolitos, altos o bajos en calcio y potasio.

Los antitusígenos, que ayudan a evitar la tos, como el dextrometorfano, en dosis altas pueden provocar cambios en la conducta senso-perceptual. Por eso también pueden ser “una droga de abuso”.

Fármacos para modular la respuesta inmune, en enfermedades como artritis reumatoide, lupus, inflamación intestinal, rinitis alérgica, etcétera, pueden causar también un cuadro alucinatorio. Los antihistamínicos, usualmente recetados para la alergia, como la difenhidramina, si se usan en una dosis alta, provocan alucinaciones y “cuadros confusionales”.

La familia de los corticosteroides, que ayudan a evitar una inflamación en una artritis reumatoide o en un lupus eritematoso, pueden provocar alucinaciones visuales y afectar el estado emocional y afectivo, elevando el ánimo o provocando depresión. Al menos el 18 % de pacientes que reciben una dosis de 80 miligramos de un fármaco corticosteroide “van a tener una manifestación neuropsiquiátrica”.

Dentro de los moduladores de la inmunidad están también los antiinflamatorios no esteroideos. Se utilizan mucho como analgésicos o antiinflamatorios de uso común, ya que no se requiere receta para conseguirlos. Pero la indometacina y el celecoxib, por ejemplo, “pueden generarnos un cuadro psiquiátrico”.

También causa eventos alucinatorios la corticotropina, hormona que se usa en enfermedades metabólicas o endocrinológicas, cuando se tienen alteraciones en la producción de hormonas corticosteroides.

Otros medicamentos que pueden provocar este tipo de alucinaciones son antibióticos como la cefaloridina, la rifamicina o incluso la isoniazida, que es un antituberculoso.

Para una enfermedad neurológica como la epilepsia, se utilizan la fenitoína, la carbamazepina y el clonazepam. Estos antiepilépticos, que se administran para controlar las crisis, pueden generar cuadros de psicosis, depresión y cuadros alucinatorios.

Fármacos para males del aparato digestivo, como el omeprazol, el lansoprazol, la famotidina, la ranitidina y la cimetidina, normalmente son bien asimilados. Pero cuando hay alguna enfermedad renal o falla hepática, y se trata de un adulto mayor, pueden ser la causa de un cuadro alucinatorio.

La polifarmacia no es sana

Cuando estos fármacos entran en el sistema nervioso, alteran no su estructura sino su funcionalidad. Afectan a los neurotransmisores, que son los encargados de emitir señales en el cerebro a través de las neuronas. De ahí que se trate de un padecimiento funcional, no estructural, apunta Cano Arrieta.

Cuando un paciente tiene alucinaciones como efecto secundario de un fármaco, hay que tratar no sólo la enfermedad de base (lupus eritematoso, por ejemplo), sino también el episodio psicótico o episodio alucinatorio. Esto afecta su calidad de vida porque va a padecer ansiedad, depresión. Y así se dificulta “que tenga un buen apego al tratamiento de su enfermedad de base”.

Otra causa de alucinaciones es la polifarmacia, es decir, cuando el paciente toma varios fármacos de forma simultánea (por ejemplo, un analgésico antiinflamatorio no esteroideo, un citoprotector gastrointestinal, hormona tiroidea para tratar el hipotiroidismo, un antihipertensivo…).

Cano Arrieta recomienda evitarla “de entrada”, ya que, si de esa lista tres o cuatro tienen mayor afinidad al sistema nervioso central, es muy probable que esa misma interacción cause no sólo un cuadro de alucinaciones, sino también otro tipo de situaciones, como confusión, agitación psicomotriz y cuadros afectivos como manía, hipomanía, depresión, ansiedad y alteraciones en el ciclo del sueño.

 

¿Por qué es riesgoso darle de comer a las palomas?

La paloma doméstica, un ave europea que los españoles trajeron a América en el siglo XVII, hoy es una plaga que causa daños a inmuebles y a la salud humana.

Jorge Schondube, académico de la UNAM, habla sobre esta ave que fue importada como una especie alimentaria, ya que era un alimento importante en el Medioevo, la época  renacentista y siglos posteriores en Europa:

Asociada a los humanos, la Columba livia ha vivido por siglos en las ciudades y pueblos de México. Ave doméstica, proliferó tanto que anida no sólo en casas sino en iglesias y edificios históricos y modernos.

Es común verla en atrios, plazas públicas e incluso en espacios abiertos como la Ciudad Universitaria de la UNAM, donde la alimentan chicos y grandes.


Con la paloma doméstica no se han reportado efectos negativos en aves nativas, como sucede con las especies invasoras (el gorrión doméstico europeo, por ejemplo), que atacan y desplazan a las nativas, además de que se comen su alimento.

Aunque es un ave urbana, ya ha habido avistamientos de la paloma doméstica en campos de cultivo, según un muestreo de Jorge Schondube en Sonora, como parte del proyecto en proceso “Ecología de aves invasoras en México”.

Que ahora también se las vea lejos de ciudades indica que pueden ser una plaga, dice el investigador del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES-UNAM).

Causa también un tipo de clamidia

A la paloma doméstica, dice el doctor Schondube, le gusta hacer sus nidos en edificios, así como descansar y defecar en los repechos de esas construcciones. Sin embargo, sus excrementos, en contacto con la lluvia, generan ácidos que corroen y dañan la piedra con que están hechas las iglesias y los edificios históricos.

La Columba livia es causa también de dos enfermedades: la histoplasmosis, asociada a los murciélagos, y la clamidia, que generalmente es una infección de transmisión sexual.

La mayor causa de histoplasmosis en el país —asegura el investigador del IIES— son las palomas y no los murciélagos. En el excremento de ambas especies crece el hongo Histoplasma capsulatum. Unas hacen sus nidos en iglesias, edificios históricos y alerones industriales. Los otros viven en cuevas.

Cuando los humanos se adentran en cuevas o quitan los excrementos al limpiar los palomares que hay en construcciones, pueden respirar las esporas del Histoplasma capsulatum y enfermar de histoplasmosis, que llega a ser mortal.


Otra mal que causa la Columba livia es la clamidia. Aunque es más una infección de transmisión sexual, la bacteria que causa la clamidia se puede contagiar por otras vías, y una de ellas es el excremento de las palomas.

En el caso de la clamidia causada por paloma, el patógeno es la bacteria Chlamydia psittaci y la infección se llama psitacosis.

No sólo infectan al ser humano, sino también a aves rapaces. Los halcones han migrado a ciudades donde hay muchas palomas. Si cazan y se comen una paloma infectada con clamidia, pueden enfermar e incluso morir.

En Europa, dice Schondube, hay ciudades donde está prohibido alimentarlas. Eso reduce sus poblaciones e incluso las obliga a buscar su alimento fuera de las ciudades.

Para empezar a controlarlas en México, Schondube recomienda dejar de darles de comer en plazas de ciudades y pueblos. Eso disminuirá sus poblaciones y reducirá el riesgo de histoplasmosis y clamidia para los mexicanos.

¿Cómo será la tecnología espacial en 20 años?

En los próximos veinte años, la humanidad desarrollará cohetes re-utilizables y muy poderosos, seguramente regresará a la Luna para establecer una base con astronautas, y con mucha suerte realizará los primeros viajes a Marte, dijo Miguel Alcubierre Moya, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.

Además, podría alcanzar algún asteroide. “Si en ese tiempo no hemos llegado al planeta rojo, es que algo salió muy mal”, añadió el académico universitario.

Durante décadas, la tecnología espacial ha sido desarrollada sobre todo por las agencias gubernamentales, como la NASA, la Agencia Espacial Rusa o la Agencia Espacial Europea, sin embargo, en los últimos diez años han entrado las empresas privadas como sus competidores.

Por ejemplo, la NASA desarrolla un nuevo sistema de lanzamiento con la cápsula Orión, capaz de llevar astronautas a la Luna o a Marte, pero la empresa privada Space X ha fabricado diversos cohetes re-utilizables con el fin de transportar y traer objetos del espacio a la Tierra.

Esto significa una gran ventaja, porque es mucho más barato. “Imagínate, cada viaje al espacio implicaba lanzar un cohete que acababa en el fondo del mar, lo cual significaba una locura de gastos, millones y millones de dólares en la basura”.

En los próximos veinte años, seguramente se descontinuará la Estación Espacial Internacional porque no estaba planeada para una vida tan larga. Incluso, se planea crear una nueva estructura, más modesta y pequeña, pero ubicada más lejos, en la órbita de la Luna. “Eso sería un desarrollo mucho más interesante”.

La Luna y Marte

Actualmente, establecer una base en la Luna es complicado porque nuestro satélite tiene una atmósfera mucho más tenue que la de la Tierra, su gravedad es la sexta parte de la que existe en nuestro hogar y no tiene oxígeno.

Además, los días y las noches duran dos semanas, la obscuridad es muy fría, tarda un mes en dar la vuelta a nuestro planeta y siempre nos da la misma cara.

En cambio, “llegar a Marte es de las predicciones más difíciles porque llevamos cuarenta años diciendo que podremos llegar en los próximos diez o veinte años, y no se ha cumplido”.

Para lograr este objetivo hay varias dificultades, por ejemplo, no tiene oxígeno y está mucho más lejos de la Tierra. Sin embargo, es más amable que la Luna para los humanos porque su gravedad es más parecida a la gravedad terrestre, el día dura prácticamente lo mismo (24 horas y media), y aunque tiene una atmósfera muy tenue ayuda a mitigar la radiación del Sol.

Ahora bien, añadió el académico universitario, si algo saliera mal sería mucho más fácil enviar ayuda a la Luna, que llegaría en dos o tres días, que al planeta rojo, adonde se tardaría meses en llegar.

Pero también depende de los recursos. Por ejemplo, a Marte tendrían que llevar comida y agua que dure años, o encontrar la manera de producirlos allá. A pesar de todos los retos, en los siguientes veinte años podríamos llegar a ambos cuerpos celestes.

Más allá de Marte

En los próximos 100 años quizá podamos llegar a las lunas de Júpiter, un viaje que tardaría entre cinco y diez años, dependiendo del tipo de combustible que se utilice, y la trayectoria.

¿Cómo será la tecnología espacial en 20 años?

No obstante, necesitaríamos desarrollar una tecnología que nos permita viajar mucho más rápido que la forma actual. Los cohetes de hoy en día usan combustión química y se necesita otra forma de energía mucho más potente que nos permita viajar a mayor velocidad.

Por ejemplo, se necesita tecnología de tipo nuclear con la que podamos alcanzar velocidades mucho más altas, pero eso todavía está en pañales, hoy no contamos con desarrollos de ese tipo, añadió el académico universitario.

Por ese motivo, es impensable enviar a seres humanos a Marte, por lo que solo se han mandado robots a tomar fotografías.

Turismo espacial

El turismo espacial es muy costoso por lo que solo lo han podido realizar las personas más ricas del mundo, y en los próximos veinte años difícilmente será alcanzable para todas las personas,

Sin embargo, la compañía Space X tiene la intención de enviar turistas al espacio como parte de su modelo de negocios aunque hoy sólo pueden viajar multimillonarios, como Jeff Bezos, el dueño de la empresa Amazon.

Este empresario tiene la intención de llevar a un grupo de artistas a dar una vuelta alrededor de la Luna; ya tiene planeado un viaje que duraría una semana. Seguramente en un futuro muy lejano estos viajes bajarán de precio, concluyó el académico universitario

Todo lo que debes saber sobre la saliva

La saliva o la salivación continua, además de mantener hidratados y en condiciones óptimas los tejidos bucales, funciona como la “marea retrógrada del mar”: llega la ola, limpia la playa y se lleva los desechos marinos.

Exactamente así —dice el doctor Alejandro Benavides Ríos, académico de la UNAM— la salivación continua, con su función de autoclisis, limpia la boca, se lleva los residuos de comida y los desechos metabólicos o “popo” de las bacterias.

Cuando no hay salivación continua —agrega el especialista en prótesis maxilofacial— se produce sequedad de la boca o xerostomía porque las glándulas salivales no producen suficiente saliva para mantener húmeda la boca.

Dos tipos de saliva

Sobre la saliva y la etiología de la boca seca, el doctor Benavides Ríos, profesor de la Facultad de Odontología (Clínica Periférica Vallejo), brinda más detalles:

Hay dos tipos de saliva. La serosa, que es muy líquida, se produce cuando se nos antoja algo y de inmediato salivamos. Contiene mucina, enzima que durante la masticación se mezcla con los alimentos y coadyuva a su digestión desde la boca.

La saliva mucosa es muy espesa. Las glándulas salivales la producen para la protección de las mucosas, sobre todo cuando se consumen alimentos un poco más ácidos (limón o salsas picantes), que pueden ser muy agresivos.

Los componentes de la saliva son agua (el principal), enzimas (entre ellas, la mucina) y sales minerales, que en cada persona son diferentes.

Según la calidad de su saliva, hay pacientes que pese a tener buena higiene bucal en seis meses tienden a formar sarro o tártaro dental más rápido y otros muy poco.

Al día se puede producir “hasta más de un litro de saliva”, pero eso depende también de cada persona y de la cantidad de líquidos que consuma.

Por qué se saliva poco

Pacientes que salivan poco y padecen el trastorno de boca seca suelen presentar mal aliento porque los desechos metabólicos de las bacterias entran en estado de putrefacción. Aunque el mal olor de boca también puede ser de origen gástrico.

La etiología de la xerostomía es de origen multifactorial. Hay fármacos (los antiepilépticos, por ejemplo) que propician el trastorno de boca seca, así como traumas e infecciones que alteran la función de las glándulas salivales.

Causa también de boca seca son el tabaquismo (por el calor que produce y los químicos que deposita en la boca) y el alcoholismo (el alcohol deshidrata los tejidos).

Enfermedades de origen glandular y endocrinológico pueden afectar el flujo de saliva, y el cáncer de glándulas salivales reduce la salivación.

La diabetes, enfermedad con alta prevalencia en la población mexicana, altera mucho el flujo de saliva. Incluso los diabéticos, cuando no están controlados, producen un aliento cetónico, que entre los odontólogos se define como olor a manzana fermentada.

La diabetes, “independientemente de que cambia los componentes químicos de la saliva, también los disminuye”.

Enjuagues para boca seca

A un paciente con boca reseca, trastorno asociado a la ingesta de algún fármaco, puede ayudarlo “hacer constantes enjuagues con agua y tragarla”.

Los pacientes que pasan por radioterapia, dice el doctor Benavides Ríos, pueden utilizar saliva artificial; incluso para calmar el ardor en la boca, hacer enjuagues con “mexibe”, un preparado compuesto por un anestésico, una sustancia “buffer” (equilibra la acidez de la boca) y un agente desinfectante, pero bajo supervisión de un odontólogo.

¿Las ondas gravitacionales podrían afectar a la Tierra?

Las ondas gravitacionales, deformaciones del espacio-tiempo que viajan a la velocidad de la luz, son producidas por eventos astronómicos muy violentos, como el choque de estrellas de neutrones o agujeros negros, incluso la explosión de estrellas, dijo Miguel Alcubierre Moya, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.

Albert Einstein las predijo en 1917 pero fue hasta 2015 que fueron detectadas, casi cien años después. Durante este lapso no se contaba con la tecnología suficiente, fue necesario construir máquinas muy sensibles y grandes porque el efecto se nota más con el tamaño del objeto.

Para detectarlas desde la Tierra, las máquinas tienen rayos láser que rebotan en espejos y miden cómo se mueven. Cuando pasa la onda gravitacional el movimiento del espejo es “chiquito”, se mueve una millonésima parte del diámetro de un protón. “Algo muy difícil de medir”.

De hecho, todo el tiempo pasan por la Tierra, y aunque sean una deformación del espacio-tiempo son pequeñísimas y no las sentimos, explicó el académico universitario.

Qué tanto llegan a la Tierra

“Este fenómeno ocurre con cierta frecuencia en el Universo, pero en la Vía Láctea no es tan común, seguramente ocurre una vez cada varios siglos”, añadió Miguel Alcubierre.

Si la explosión o choque se diera en el Sistema Solar de la estrella Alfa Centauri, que se encuentra a cuatro años luz de la Tierra, las ondas gravitacionales podrían sentirse más intensas, muy parecidas a las fuerzas que produce la Luna en la marea de la Tierra. Si ocurrieran más cerca, podrían producir temblores, pero eso no va a ocurrir porque en nuestra galaxia es muy difícil.

“La última vez que vimos una supernova en la Vía Láctea fue identificada por Johannes Kepler en 1604, hace más de 400 años”. De hecho, se calcula que ocurren dos o tres veces cada mil años.

Sin embargo, en el Universo existen millones y millones de galaxias y seguramente en algún lugar se producen estas ondas gravitacionales muy intensas, concluyó Miguel Alcubierre Moya.

Gravedad: ¿la única fuerza que atraviesa todas las dimensiones?

[vc_row][vc_column][vc_video link=»https://youtu.be/dUv85ivJe0w»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En el mundo de la física se conocen tres dimensiones espaciales y una cuarta, que es la temporal. Sin embargo, hay una teoría que plantea la existencia de otras dimensiones, hasta el momento desconocidas para los seres humanos. En este marco, algunos científicos han planteado que la gravedad es la única que las atraviesa a todas.

“Lo sorprendente de la gravedad es que es mucho más débil que el resto de las fuerzas de la naturaleza”, dijo en entrevista para UNAM Global Julieta Fierro Gossman, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM.

Por ejemplo, las fuerzas que mantienen unidos a los átomos, incluso a un imán pegado al refrigerador que sostiene los papeles, son más fuertes que la gravedad, añadió la académica universitaria.

Durante años, los científicos han explicado que existen partículas subatómicas, pero en un mundo que pareciera de ciencia ficción se ha planteado que en realidad se trata de cuerdas que representan otra dimensión, y dependiendo de cómo oscilen tienen propiedades diferentes.

Por ejemplo, un protón, un neutrón y un electrón oscilan de forma completamente diferente. De hecho, cada uno podría estar en una cuerda distinta que representa una dimensión, explicó la académica universitaria.

Así, “la gravedad podría ser una cuerda que existe en otra dimensión pero sólo vemos y sentimos en nuestro universo un fragmento minúsculo de nuestra cuerda, es decir, la dimensión donde vivimos.”

Por eso, la gravedad es tan débil respecto de las otras fuerzas que existen en nuestro universo, como la electromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil (que finalmente, no es tan débil).

Como una muestra, un átomo no se desintegra aunque los protones se repelen, esto es debido a la fuerza que los mantiene unidos a los núcleos atómicos.

“Así, la ciencia también usa su imaginación y por eso busca respuestas a los problemas más complejos”, concluyó la académica universitaria.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Prevén una enorme epidemia de resistencia a los antimicrobianos

 

El aumento de la automedicación durante la pandemia de covid-19 ha favorecido la resistencia de los microbios a los antibióticos y, en consecuencia, puede propiciar un gran riesgo a nivel global, “como si viviéramos en la Edad Media”.

La doctora María del Carmen Jiménez Martínez, coordinadora del posgrado en Farmacología Clínica de la UNAM, afirma, además, que la saturación de las instituciones de salud y la falta de atención con médicos de primer contacto, tanto en el sector público como en el privado, llevaron a muchos a automedicarse antibióticos “cuando no tenían necesidad de tomarlos”.

También contribuyeron al uso indiscriminado de antibióticos las farmacias que “fueron un poco más laxas” en su venta y algunos médicos que, al no estar actualizados y tratar de solucionar un problema del paciente, los prescriben sin una clara indicación para covid-19.

Por eso —dice Jiménez Martínez, del Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana—, para no contribuir a la resistencia a los antimicrobianos, es importante concientizar a todos los integrantes del personal de salud para que no den indiscriminadamente antibióticos.

Los riesgos de la automedicación

La automedicación, explica la profesora de la Facultad de Medicina, no sólo oculta síntomas que pueden generar mayores complicaciones, sino que la combinación y la dosis inadecuadas de medicamentos pueden causar intoxicaciones y daño orgánico, agudo o permanente.

Peor aun fue utilizar antibióticos para combatir la covid-19, enfermedad viral para la cual no es efectivo el tratamiento con tales fármacos. Eso tuvo repercusión global porque, al no estar indicados contra el SARS-CoV-2, han contribuido a una mayor resistencia a los antimicrobianos.

Su uso indiscriminado favorece la selección de bacterias; es decir, aquellas que tienen la capacidad de no inactivarse con el antibiótico ahora sobreviven, y sus hijas (la proliferación bacteriana) transmiten esa resistencia a otras bacterias. Por eso ahora hay más riesgo de que las bacterias sean resistentes a múltiples antibióticos.

Y el riesgo es global. Jiménez Martínez apunta que en 2021 se comprobó que la resistencia a los antibióticos causó 1.3 millones de muertes, mientras que 4.9 millones de muertes pudieron estar asociadas.

Si no hacemos un uso racional de los medicamentos, en particular de los antibióticos, en los próximos años tendremos una enorme nueva pandemia de resistencia a los antibióticos. Para el año 2050, se prevé que habrá unos 10 millones de muertes al año por esta causa.

Los riesgos de la automedicación no es algo que se verá a largo plazo. “Ya los tenemos aquí. Y, si seguimos automedicándonos, en unos años más no vamos a poder controlar las múltiples infecciones que hay”.

Son infecciones de todo tipo (respiratorias, choque séptico, etc.) que no se podrán controlar. Aunque al paciente se le den uno, dos o tres antibióticos, no habrá manera de matar al “bicho” o agente causal.

Hoy la gente se puede morir por el proceso infeccioso. “Es como si viviéramos en la Edad Media, cuando morían por infecciones. Es lo que ahora ya está ocurriendo y es justo lo que tenemos que evitar en un futuro no lejano”.

Plan contra la resistencia a los antimicrobianos 

Ante este problema, la Organización Mundial de la Salud ha emitido un plan de acción global en el cual participan alrededor de 115 países. Éstos son los cinco objetivos principales:

  1. Mejorar la concientización y comprensión con respecto a la resistencia a los antimicrobianos.
  2. Reforzar los conocimientos y la base científica a través de la investigación y la vigilancia en salud humana y animal.
  3. Reducir la incidencia de infecciones con medidas eficaces de saneamiento, higiene y prevención.
  4. Utilizar de forma óptima los medicamentos antimicrobianos tanto en humanos como en animales.
  5. Preparar argumentos económicos a favor de una inversión sostenible que tenga en cuenta las necesidades de todos los países, y aumentar la inversión en nuevos medicamentos, medios de diagnóstico, vacunas y otras intervenciones.

Para cumplir con este plan global de la OMS, México emitió en junio de 2018, a través del Consejo General de Salubridad, un acuerdo en el que se declara la obligatoriedad de la estrategia nacional de acción contra la resistencia a los antimicrobianos.

A las instituciones de salud, entre ellas la Facultad de Medicina de la UNAM, les corresponde implementar estos objetivos en acciones institucionales para que “todos los involucrados en el sector salud tengamos conciencia plena de la necesidad del uso racional de antibióticos y de alertar a nuestros pacientes y personal no médico sobre el peligro de la automedicación”.


Revisar si el uso de antibióticos es o no adecuado le corresponde a la Cofepris, autoridad sanitaria que también contribuye al conocimiento y a la educación para la salud. En su cuenta de Twitter y en otras redes sociales continuamente está exponiendo los riesgos de la automedicación y de la resistencia a los antimicrobianos.

En esa labor de difusión y concientización también participan escuelas y la facultad de Medicina de la UNAM y de otras universidades, puntualiza la doctora Jiménez Martínez.

Vacuna “Mosaico” ya se prueba en México: esperanza contra VIH

“Una golondrina no hace primavera”, dice el doctor Roberto Vázquez Campuzano, académico de la UNAM, sobre la reciente cura con células madre de una mujer infectada con el virus de inmunodeficiencia humana.

Reconoce, sin embargo, que el uso de células del cordón umbilical para tratar diversas enfermedades es un enorme avance para la salud pública.

Aunque ha permitido tratar a personas con VIH, es necesario seguir investigando. Desafortunadamente, este tipo de tratamiento no puede utilizarse en la población general y se encuentra limitado principalmente a pacientes con algún tipo de cáncer.

Para la curación del sida se han utilizado múltiples estrategias. Desde calentar la sangre de los pacientes para eliminar el virus hasta el uso de células madre de cordón umbilical.

Desafortunadamente, agrega el profesor de la Facultad de Medicina, el VIH integra su material genético al de nuestras células, haciendo imposible erradicarlo, hasta ahora.

Las células madre son pluripotenciales y dan origen a muchas células, pero si éstas ya contienen el VIH, seguirán infectadas durante toda su vida y se irán eliminando paulatinamente.

Preventiva, no curativa

La otra estrategia —señala el doctor Vázquez Campuzano, del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE)— es el uso de anticuerpos monoclonales, que también están funcionando no sólo para VIH sino también para otras enfermedades.

El Gobierno de Estados Unidos recién anunció un proyecto de 65 millones de dólares para el desarrollo de nuevas vacunas que podrán utilizarse en el caso del surgimiento de nuevas pandemias.

En México y en ocho países más se prueba la vacuna Mosaico contra el virus de inmunodeficiencia humana, que el doctor Vázquez Campuzano espera que pueda ayudar a evitar el sida en un futuro no muy lejano.

La vacuna Mosaico, ya en fase 3, se prueba en tres ciudades de nuestro país: en la Ciudad de México, en Mérida, Yucatán, y en Guadalajara, Jalisco. En este proyecto participan “una buena cantidad de voluntarios” que ayudarán a probar su eficacia.

Las vacunas requieren pasar por diversas etapas antes de su autorización y aplicación. Primero, por fases preclínicas que se realizan generalmente en mamíferos pequeños, para asegurar que sea razonablemente segura. Posteriormente se realizan los estudios clínicos, que se llevan a cabo en cuatro fases. En la fase 1 se aplican a algunos individuos, alrededor de 100, para asegurar que no se producen efectos adversos peligrosos en humanos. En la fase 2 se comprueba la efectividad de la vacuna, por lo que se escala a varias centenas de voluntarios (200 a 500). En la fase 3 se evalúa la dosis y la eficacia, probándola ya con miles de personas, generalmente en estudios multicéntricos. La fase 4 se realiza una vez que ha sido aprobada la vacuna y permite determinar su funcionamiento real.

El doctor Vázquez Campuzano tiene mucha confianza en que la vacuna Mosaico llegue a funcionar “bastante bien”. En tres o cuatro años se verán sus resultados.

Esta vacuna, que comenzó a desarrollarse a fines de 2019, es una mezcla de proteínas o diferentes antígenos virales de la envoltura del virus, los cuales se utilizan para inducir la respuesta inmune. En teoría —dice Vázquez Campuzano—, permitiría al sistema inmune reconocer a la mayoría de los VIH que tuviera en circulación una persona.

La Mosaico es una vacuna preventiva, no curativa. Y se aplicaría a la población que tiene o pudiera tener alguna situación de riesgo de infección por el VIH.

Como el VIH se transmite por vía sexual, prácticamente todos tendríamos riesgo de infectarnos. La vacuna se aplicaría primero a parejas de personas seropositivas o que se dedican a alguna actividad que implique una potencial transmisión del virus. Después, al resto de las personas.

La última vez que una vacuna contra el VIH logró llegar a fase 3 fue en 2009, cuando el ensayo RV144 mostró algunos resultados prometedores. Ahora, después de casi 13 años, con la vacuna Mosaico se tiene “una buena candidata y esperamos que funcione muy bien”.

Negativas consecuencias físicas y emocionales por la exposición a pantallas en la niñez

Celulares, tabletas, computadoras y televisiones son parte de la vida cotidiana alrededor del mundo. La pandemia sólo ha incrementado su uso, sobre todo en relación con nuestras interacciones sociales. Sin embargo, el uso prolongado de pantallas y dispositivos podría tener efectos perjudiciales en los más jóvenes.

De acuerdo con INEGI, en México hay 4.05 millones de viviendas que cuentan con una consola de juego, 30.8 millones tienen acceso a celulares y 18.3 millones utilizan una conexión a internet. Por ello es importante monitorear su uso y detectar a tiempo una posible adicción.

Es un tema tan reciente que, en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales, “hasta el momento sólo se considera al juego patológico y al trastorno de juego por internet como trastornos diferentes al consumo de sustancias o comportamientos adictivos”, comenta Mariana Viruega, especialista en el tema.

“Sobre el trastorno de juego por internet sólo se establecieron los criterios, que requieren de mayor evaluación. Sin embargo, la Clasificación Internacional de Enfermedades sí incluye el trastorno por uso de videojuegos, que es un comportamiento adictivo. Son las únicas conductas que se han considerado como un trastorno de corte adictivo”.

“Normalmente los investigadores y médicos consideran que la cantidad de tiempo en una actividad, como el uso de pantallas o dispositivos digitales, es de suma importancia para distinguir lo que es normal de lo que no es saludable. Pero lo más importante, sobre todo en niños y adolescentes, es evaluar los hitos de desarrollo, qué criterios se alcanzan según la etapa de desarrollo en la que se encuentran. Así se observa si hay síntomas de trastorno específico para evitar patologizar cualquier conducta”.

“Debemos hacer una distinción en excesos conductuales en menores, que pueden estar relacionados con factores como prácticas de crianza inadecuadas o modelos de comportamiento de duración excesiva –por ejemplo, los padres o madres que pasan un gran número de horas realizando una actividad, como el uso de celular o asistir a un gimnasio, como una forma de escape de su contexto–”, subrayó la psicóloga.

Viruega llamó a los padres a conocer a fondo a sus hijos, ya que esto permite “detectar cualquier anomalía del desarrollo o conducta para poder abordarla y prevenir situaciones más graves a futuro”.

Problemas a largo plazo

Una de las grandes consecuencias que genera en menores el uso prolongado de estos aparatos son los problemas de sueño. Cuando los pequeños están sumergidos en una actividad que provoca emoción y exige estar alerta, llevarlos a la cama puede ser un problema. La niñez se considera como una etapa de neurodesarrollo que requiere un tiempo de sueño de entre 10 y 12 horas para generar procesos importantes, como la liberación de la hormona del crecimiento.

“Entre las consecuencias del uso prolongado de dispositivos digitales está la baja de rendimiento académico, la obesidad –que puede llevar a comentarios negativos de otras personas– y el sedentarismo –al estar todo el tiempo sentado–. Las estrategias de crianza inconsistentes y poco efectivas en relación al manejo de estos dispositivos son las que provocan un impacto en el estado emocional de niños y adolescentes”, comentó Mariana Viruega.

“Ellos experimentan culpa o enojo, sobre todo si los parámetros de uso son inconsistentes; también sufren de depresión y ansiedad”. Sin embargo, la especialista destacó que el uso de videojuegos también puede tener efectos positivos:

“Algunos videojuegos fomentan la regulación emocional y no sólo eso: también habilidades visoespaciales y capacidades de concentración. Pero debemos tener cuidado con el uso excesivo de pantallas; es necesario un balance. Los padres deben involucrarse y encontrar este acompañamiento con sus hijos”.


Luz, otro problema

Por su parte, Hugo Sánchez Castillo, investigador de la Facultad de Psicología de la UNAM, afirmó que el uso prolongado de pantallas y la luz que utilizan generan una conexión con el sistema nervioso que podría provocar el aumento o disminución en la producción de hormonas en el cuerpo de los menores. “Una de las cuestiones que permiten la maduración de nuestro cerebro es justamente el ritmo circadiano”.

Los seres humanos somos seres cíclicos que regulamos nuestras actividades, como el sueño, a partir de los horarios: día y noche. En el caso particular de los niños, al exponerse de manera continua a la luminosidad durante etapas de desarrollo, sus niveles de melatonina (hormona que se regula por la luz, generalmente por el sol) y los marcadores ambientales (reguladores del sistema nervioso) podrían verse afectados. Al pasar tanto tiempo frente a la luz se trastornan los horarios de sueño.

A eso se debe sumar que a causa de la pandemia se han reducido las actividades físicas. “Se puede generar de manera inmediata una conducta sedentaria que puede tener como consecuencia evidentemente una disminución de la actividad, por ejemplo, aumentando los niveles de cortisol”, una hormona que se libera como respuesta al estrés. “Se ha demostrado científicamente que los menores que están expuestos con mayor frecuencia a pantallas la generan en mayor cantidad”.

Epidemia de miopía en niños por falta de exposición a la luz natural

Desde hace poco más de tres años se comenzó a desarrollar una epidemia de miopía en el mundo, sobre todo en países orientales como China y Japón.

“Prácticamente toda su población está siendo miope”. El 80% de los asiáticos padecen esta patología visual, asegura la doctora Jessica Vargas, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM.

“Hay muchos artículos publicados sobre cómo la miopía se está incrementando en el mundo. Ya es una epidemia”.

En tiempos de la pandemia Covid-19, también en México cada vez se presentan más casos de niños pequeños con miopía. La causa no es tanto el aumento de atención a pantallas de tabletas, celulares y computadoras, sino la falta de exposición a la luz natural.

La luz de las pantallas, aclara la oftalmóloga, no causa miopía sino otro tipo de fatiga visual. Por eso ahora existen tantos protectores de pantalla y lentes con protección.

La epidemia de miopía se debe a que los niños, al estar recluidos por la Covid-19, ya no salen como en épocas anteriores al exterior y sólo juegan con dispositivos electrónicos dentro de su casa, asegura la doctora Vargas, también del Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana.

Estar frente a una pantalla o celular durante mucho tiempo estimula la visión cercana, lo que favorece que los ojos converjan de forma constante; aunado a la falta de exposición a la luz natural, que es un factor importante para el crecimiento del ojo; lo que empieza a generar miopía.

La luz natural, explica, es un factor importante para el crecimiento del ojo. Un estudio en pollos, unos con rutina normal bajo luz natural y otros con los párpados suturados; mostró que aquellos que tenían los párpados cerrados después de un tiempo tenían los ojos “miopes”.

Tener padres miopes es un factor de riesgo de miopía. Pero hay niños cuyos papás no son miopes, y llegan a consulta con la doctora Vargas por mala visión y cansancio y resulta que tienen miopía.

El problema además de la miopía, son las complicaciones o implicaciones de esta la patología. No sólo afecta la parte óptica de “ver borroso”, sino también causa alteraciones en el ojo. Algunos tipos de miopía se asocian a desprendimiento de retina, glaucomas o lesiones en la retina en el área macular; lo que puede ocasionar enfermedades de tratamiento prolongado con repercusión a la larga en la parte económica (gastos en salud) y de independencia (pacientes que pueden necesitar de ayudas ópticas para realizar sus actividades diarias).

A fin de combatir la epidemia de miopía, la doctora Vargas recomienda a los papás que los niños salgan una o dos horas al patio, al parque o que al menos “salgan al balcón o se asomen por la ventana” para recibir luz natural.

Otras recomendaciones son usar las pantallas a una distancia correcta: celulares y tabletas a 30 o 40 centímetros; y computadoras a 60 o 70 centímetros.

También puede ayudar a disminuir esta patología visual, si los niños conectan sus dispositivos electrónicos a una televisión, aparato que da una imagen más grande y “mucho más retirada”.

Estrabismo: abuso de tabletas, celulares y otras causas

“Bizco” es una palabra peyorativa para referirse a quienes padecen estrabismo (como el filósofo Jean Paul Sartre o como la cantante Ana Bárbara).

En la infancia, sobre todo, las personas con estrabismo son marginadas de algún círculo social. Y las burlas tiene un impacto psicosocial negativo en ellas: son niños que se sienten aislados, se vuelven retraídos e incluso llegan a utilizar algún método cosmético para ocultar el ojo desviado, como taparse con el fleco o usar lentes.

El estrabismo o pérdida de la alineación de los ojos lo padecen entre el dos y el cinco por ciento de la población en algún momento de su vida, dice la doctora Jessica Vargas, profesora de la Facultad de Medicina de la UNAM.

En general afecta por igual a hombres y mujeres y se puede presentar en cualquier momento de la vida. Aunque es más frecuente en la infancia, también lo padecen jóvenes, adultos y ancianos.

Tipos de estrabismo

Vargas, especialista en oftalmología pediátrica y estrabismo, nos habla de los dos tipos de este trastorno ocular: el estrabismo congénito (se nace con la desviación ocular o se presenta en etapas muy tempranas en los bebés) y el adquirido (que causa visión doble y está asociado a traumas craneoencefálicos, patologías crónicas y, últimamente, a la prolongada exposición a dispositivos electrónicos por la obligada reclusión debida a la pandemia de la covid-19.

En la mayoría de los casos se desconoce la causa directa del estrabismo congénito, ya que es multifactorial; sin embargo, a veces se presenta por falla en el desarrollo de un nervio o en el desarrollo de los músculos extraoculares.

El estrabismo en los bebés generalmente está asociado a factores de riesgo como parto anormal, bajo peso al nacer o ser hijo de madre fumadora, entre otros.

En la infancia, generalmente en el primer año de vida, se llegan a presentar estrabismos mal llamados congénitos (el más frecuente es la endotropía, la desviación de los ojos hacia adentro). Se trata de pacientes que no nacen con la desviación ocular. De pronto, uno o los dos ojos del bebé o el niño se desvían.

También hay estrabismos acomodativos. Se presentan entre los tres y cuatro años. Son desviaciones intermitentes. Cuando el niño pone atención en algo, los ojos se empiezan a desviar; pero cuando no fija la atención en algo, están derechos.

Se llaman estrabismos acomodativos porque se relacionan con la hipermetropía y porque cuando a los pacientes se les receta el uso de lentes, los ojos se enderezan. Hay también un estrabismo mezcla de congénito y acomodativo, que no se corrige por completo con el uso de lentes y requiere cirugía para tratar el grado residual de desviación. Este último se conoce como parcialmente acomodativo.

 

En la infancia también se presentan estrabismos que se conocen como exotropías; son llamados así porque provocan que los ojos se desvíen hacia afuera, de forma intermitente. El paciente que padece este trastorno alterna períodos de ojos derechos con períodos de ojos desviados, generalmente cuando no está poniendo atención en algo. Estos casos normalmente se tratan con cirugía.

Estrabismo adquirido

En adultos, explica la doctora Vargas, los estrabismos están asociados principalmente a enfermedades sistémicas como diabetes e hipertensión y a traumas craneoencefálicos por accidentes.

Cuando la desviación es causada por traumatismo, se espera aproximadamente de tres a seis meses para ver si hay recuperación; de no producirse la recuperación, se corrige con cirugía. En caso de estrabismo provocado por diabetes, se controla la glucosa y la desviación se corrige sola. Si en seis meses no se corrige, se recurre también a la cirugía.

Otros tipos de estrabismo en adultos son secundarios y están asociados a otras condiciones, como alteraciones en la tiroides o tumores intracraneales. Algunos son hereditarios, como la fibrosis congénita de músculos extraoculares; pero estos son poco frecuentes.

En los niños o jóvenes también pueden presentarse estrabismos adquiridos. Si es el caso, deben ser revisados de forma pronta por el oftalmólogo, pues es necesario descartar principalmente lesiones del sistema nervioso central (tumores).

No todas las personas con estrabismo ven doble. En los estrabismos congénitos y de desarrollo temprano hay una adaptación sensorial del cerebro para anular la imagen del ojo desviado. Sin embargo, cuando el cerebro alcanzó su maduración (después de los dos o tres años de edad), ya no le es tan fácil anular dicha imagen. Entonces se presenta la visión doble o diplopía. De tal forma que cuando un paciente ve doble, estamos ante un estrabismo adquirido, agrega la académica de la UNAM.


Doble visión por pantallas 

Últimamente se han presentado casos de niños y jóvenes con estrabismo adquirido asociado al uso excesivo de dispositivos electrónicos. Los afectados empiezan con una endotropía y tienen doble visión por usar celulares y pantallas de muy cerca (a 15 o 20 cm de distancia o menos).

Ver una imagen de tan cerca hace que los ejes visuales converjan en ella. Aunque esto es normal, si se mantienen así durante mucho tiempo, pueden propiciar que los ojos se empiecen a desviar verdaderamente.

En estos casos hay que disminuir las horas de uso del dispositivo. Además, los dispositivos se deben utilizar de acuerdo con la edad. Se recomienda, por ejemplo, que las tabletas no se usen antes de los seis años. Sin embargo, frecuentemente niños pequeños las utilizan, o incluso ellos usan celulares, para entretenerse. Eso debe estar prohibido porque los puede predisponer a presentar desviaciones de los ojos.

En algunos pacientes, con la disminución del uso de tales dispositivos puede desaparecer el estrabismo. En otros, no. Según el grado de la desviación y qué situaciones acompañen la patología, se puede tratar con toxina botulínica o con cirugía. Antes hay que descartar un error refractivo, y si lo hay, corregirlo y ver cómo se comporta la desviación.

Una recomendación de la doctora Vargas es que cada veinte minutos de uso de una tableta, celular o computadora se haga una pausa y se descanse veinte segundos viendo a lo lejos (20 pies o 6 metros), antes de volver a ver la pantalla.

Lo más importante, subraya, es la prevención y la educación para la salud, que sigue fallando en México. Hay pacientes que llegan tarde a consulta. Por eso, la recomendación es que si sospecho que tengo el ojo desviado o le veo el ojo desviado a mi hijo, familiar o amigo, es preferible asistir al oftalmólogo.

Paciente con endotropía por dispositivos electrónicos. Antes y después de ser tratado con cirugía


Lactante con endotropía congénita. Nótese el ojo izquierdo desviado hacia adentro.


Adulto mayor con estrabismo adquirido por diabetes. El ojo derecho se encuentra desviado hacia afuera y el párpado está caído (levantado por el dedo del explorador).

Paciente joven con endotropía de ambos ojos provocada por trauma craneoencefálico.


Niña con estrabismo congénito por falta en el desarrollo del III nervio craneal en ojo derecho.

¿Cómo y cuándo será el fin del universo?

 

Nada es para siempre, ni siquiera el universo. Eventualmente será un lugar inhóspito, frío, sin energía, totalmente apagado, oscuro y vacío.

Con base en lo que postulan modelos cosmológicos, el doctor Sergio Mendoza Ramos, investigador del Instituto de Astronomía, dice que ese remoto final del universo ocurrirá en aproximadamente 1060 años y que muchísimo antes se extinguirá la vida.

El universo tiene aproximadamente 13 mil millones de años de edad. Mil millones de años son 109 años. 10 mil millones son 1010 años. 1011 años es aproximadamente diez veces la edad que tiene el universo. 1012 años son cien veces la edad del universo. Para su final tendrían que pasar aproximadamente 10^50 años (1 seguido de 50 ceros veces la edad del universo actual).

Desde fines del siglo XX —agrega el astrofísico de la UNAM—, con diversas técnicas y en diferentes momentos, se comenzó a observar que el universo se está expandiendo aceleradamente.

Su expansión, en vez de frenarse por la fuerza gravitacional que atrae todo el contenido material y energético del universo, se acelera cada vez más.

Según todos los modelos cosmológicos, el universo se expandirá para siempre y al final se convertirá en un lugar muy frío, sin actividad estelar, fundamental para la vida, la cual requiere “mucho calor y ciertos componentes orgánicos”.

Cuando cese la formación estelar, asegura Mendoza Ramos, sólo quedarán estrellas más compactas, como enanas blancas, estrellas de neutrones y agujeros negros.

La duración de este proceso dependerá de qué tan estable sea el protón (su vida aproximada es de 1035 años). Si es inestable, sólo quedarán agujeros negros en el interior de las galaxias después de este tiempo.

Cuando ya todo esté muy frío, “los agujeros negros pueden evaporarse a pura energía y eventualmente desaparecer”, dejando las galaxias “sin nada más que energía pura”.

Los tiempos para que ocurra esto dependen mucho de qué variables se pongan en los modelos matemáticos. En vez de que suceda en “1060 , puede ser en 1070 años o, en los casos más extremos, en 10100, es decir, un gúgol de años”. Y eso es mucho tiempo comparado con los 13 mil millones de años del universo.

El gran desprendimiento

Otro modelaje cosmológico, y dependiendo de qué tan rápido se esté acelerando el universo, prevé que habrá un Big Rip (‘gran desprendimiento’). “Se va a arrancar entre sí mismo”.

El universo, señala el investigador del Instituto de Astronomía, estará formado por regiones totalmente aisladas en el espacio y el tiempo, las cuales se separarán tan rápidamente que ya no habrá contacto causal entre ellas.

Los astrónomos de civilizaciones futuras (si las hay en ese momento) verán un universo muy diferente: mucho más pequeño, con mucho menos cantidad de materia y energía, porque, mediante ese Big Rip, habrán sido separados del conjunto grande.  “No podremos mandar señales de luz hacia esas regiones del universo”.


El Sol morirá y con él, la vida

Antes del enfriamiento del universo, se acabarán las galaxias, los sistemas solares y las estrellas (la Vía Láctea tiene cien mil millones; es decir, 1011 estrellas).

Nuestro sistema solar ya no va a existir. En unos cinco mil millones de años, el Sol dejará de darnos energía (dejará de quemar hidrógeno y convertirlo en helio), morirá y se convertirá en una estrella gigante roja, en cuyas etapas finales va a crecer tanto que su tamaño abarcará un poco más allá de la órbita de Marte. Los planetas también desaparecerán y con ellos, la Tierra y la vida.

Se requieren —añade el investigador del IA— varias generaciones de estrellas para que eventualmente existan las condiciones adecuadas para generar la vida como la conocemos. Se necesita calor, combustión, y al no haber energía no hay posibilidad de que exista la más mínima molécula, menos aún el más primitivo virus, la vida más simple.

Para Mendoza Ramos vale la pena la reflexión: nuestro sistema solar se va a acabar y nuestra galaxia va a colisionar con Andrómeda, pero van a seguir produciéndose estrellas.

Y pasado un tiempo muy grande en el futuro, todo el universo se volverá muy frío, y se acabarán la actividad estelar y todos los procesos de termofusión en el interior de las estrellas. Sobrevivirán los agujeros negros, pero también, eventualmente, van a dejar de existir.


¿Cuál será el destino final del universo? ¿Habrá un Big Rip o sólo se enfriará sin que exista un despedazamiento del universo? Las observaciones que tenemos dejan cierta incertidumbre, y cuando se proyectan hacia el futuro dan números como 1060, que es multiplicar la edad actual del universo por 1 seguido de sesenta ceros. Es un tiempo tan remoto que “hasta es difícil pensarlo”.

Todo lo que debes saber sobre los enjuagues bucales

Si no se usan bajo prescripción médica, los erróneamente llamados enjuagues bucales pueden ser contraproducentes, causando, por ejemplo, mucositis o úlceras.

Su nombre correcto es colutorio bucal para hacer enjuague, que es el acto de utilizar una sustancia para limpiar la boca.

En 1879, el científico Joseph Lawrence y el farmacéutico Jordan Lambert  crearon un colutorio y lo bautizaron con el apellido de quien les allanó el camino, el doctor inglés Joseph Lister,  primer cirujano en operar en una sala esterilizada con antiséptico pulverizado, lo cual permitió que sobrevivieran más pacientes que antes.

Ese colutorio, gracias a su potente fórmula compuesta por alcohol y aceites esenciales de plantas (eucalipto, mentol, sorbitol, etcétera), vino a solucionar muchos de los problemas de las infecciones y alteraciones bucales generadas por el exceso de microorganismos malos dentro de la boca. Dada la vigencia de su efectividad, después de un par de siglos detonó toda una industria farmacéutica, con enjuagues que hoy se comercializan.

Boca y microbiota

De la boca y tales enjuagues da más detalles el doctor Alejandro Benavides Ríos, profesor en la Clínica Periférica Vallejo de la Facultad de Odontología de la UNAM.

La boca es una cavidad cerrada y húmeda. Contiene una gran cantidad y variedad de microorganismos, una microbiota, que va a depender de desde la dieta hasta la región geográfica donde viven las personas.

La mayoría de los microorganismos que forman la microbiota son Gram-positivos y anaeróbicos facultativos; es decir, pueden vivir sin oxígeno, pero también tienen la capacidad de adaptarse a la presencia de este elemento.

Uno de los que sobresale entre la microbiota bucal normal es el Streptococcus viridans. Los estreptococos beta-hemolíticos y los estafilococos áureos, por su parte, pueden llegar a ser muy perjudiciales, provocando inclusive enfermedades como la endocarditis bacteriana, fiebre reumática y angina de pecho.

En la boca también habitan hongos como la Candida albicans, que cuando hay una descompensación en la microbiota bucal y en el estado de salud general del paciente, se puede manifestar en los niños como candidiasis, conocida comúnmente como “algodoncillo”, y en los adultos, en vez de crecer en “hifas” e ir formando como una “pelusita”, se puede presentar como úlceras muy dolorosas.


Tipos de colutorios

Hay tres tipos de colutorios: los estéticos, que sólo complementan la higiene bucal y mejoran el aliento; los terapéuticos, que están indicados ex profeso para una enfermedad; y los preventivos, que contienen flúor.

Los terapéuticos y preventivos deben ser recetados y supervisados por un odontólogo porque pueden causar perjuicios a la dentadura.

Hay colutorios que contienen clorhexidina (agente químico que controla muy bien el desarrollo de bacterias y equilibra la microbiota bucal) y que, utilizados a largo plazo, pueden llegar a generar pigmentación de los dientes o a “hacerlos oscuros”.

Los terapéuticos están indicados cuando se exacerban microorganismos como el Streptococcus beta-hemolítico o el Staphylococcus aureus, que pueden ser muy perjudiciales para la salud bucal.

Además de clorhexidina, algunos contienen flúor, que es un elemento preventivo para evitar caries. Estos colutorios están indicados, sobre todo, para jóvenes y niños.

También hay colutorios que tienen agentes químicos como los bacteriostáticos, los bactericidas y los fungicidas. Los bacteriostáticos mantienen “a raya” a los microorganismos y equilibran la microbiota bucal, mientras que los bactericidas y fungicidas matan definitivamente los microorganismos, como la Candida albicans.

Los colutorios que contienen demasiado alcohol queman la mucosa y pueden causar mucositis, que es una irritación generalizada de la mucosa. Al comer irritantes como el chile, el paciente presenta un ardor exacerbado, más allá del que genera el picante. Inclusive, alimentos que comúnmente no le causaban irritación al paciente, como la manzana, pueden llegar a producir ardor en la boca, cuando dicho colutorio se utiliza por un tiempo prolongado.

El uso inadecuado de cualquier tipo de “enjuague”, sobre todo aquellos que por su contenido queman las mucosas o la microbiota bucal, puede causar úlceras en personas susceptibles al herpes zóster.

La misma compañía que produce la solución con el nombre del doctor Lister también vende otro colutorio que es muy perjudicial. Sirve para blanquear la dentadura, pero se vende sin ningún control, y la información que viene adosada al envase no habla del efecto perjudicial que pueden tener los enjuagues para el blanqueamiento en general.

La mayoría de estos “enjuagues” bucales actúan sobre todo con peróxido de hidrógeno, compuesto que provoca una desmineralización y puede alterar la estructura anatómica del diente, produciendo sensibilidad e inclusive dejando los dientes más susceptibles a caries. Por ese efecto de desmineralización, un diente se puede llegar a fracturar, al grado de que ni siquiera pueda ser rehabilitado.

“No son colutorios que no se deban usar, pero es importante que estén bajo la supervisión del especialista adecuado”, subraya el doctor Benavides.

Enjuagues y virus

En un estudio reciente descubrieron que el cloruro de cetilpiridinio, contenido en algunos colutorios, rompe la membrana del SARS-CoV-2. ¿Qué puede decir sobre esto?

—No sólo los que contienen cloruro de cetilpiridinio. También los que tienen alcohol, te aseguro que lo matan. Pero no por eso hay que ir corriendo a la farmacia para comprar el colutorio que tenga más alcohol, para matar el virus.  El médico es quien debe prescribir qué utilizar.

Hay otras sustancias, y no en las farmacias, que quizá puedan ayudar a controlar la carga del virus que causa la COVID-19. Algunos ejemplos son la manzanilla (tiene per se un efecto bacteriostático), el vinagre blanco diluido en agua, el agua oxigenada diluida y el hipoclorito de sodio también diluido. Pero faltan estudios para corroborar su viabilidad terapéutica, porque “los estudios farmacológicos se centran en lo que va a dejar una derrama económica muy importante”.

¿Cuántas civilizaciones inteligentes podrían existir en la Vía Láctea?

Desde tiempos inmemorables la humanidad se ha preguntado por nuestro lugar en el Universo, cómo llegamos aquí y sobre todo ¿somos únicos o existen otras formas de vida en esta inmensidad de estrellas?

Para tratar de resolver esta duda, en 1961 Frank Drake planteó una ecuación que estima el número de civilizaciones extraterrestres en la Vía Láctea y que dominan tecnologías comunicativas a  través de ondas electromagnéticas, explicó Leticia Carigi Delgado, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM.

La ecuación original

Para calcular el número de civilizaciones inteligentes se necesita el producto de siete términos transdisciplinarios englobados en 3 ámbitos:

  1. Astronomía:

1.- R: Número de estrellas de tipo solar que se forman por año.

2.- fp: Fracción de estrellas de tipo solar con un sistema planetario.

3.- ne: Número de planetas en un sistema planetario con condiciones de albergar vida según la distancia a su estrella, es decir, el número de planetas situados en la zona habitable del sistema.

  1. B) Química – Biología – Sociología

4.- fl: Número de planetas ubicados en la zona habitable donde podría surgir la vida básica

5.- fi: Número de planetas donde la vida básica se desarrolla a vida inteligente.

6.-fc: Número de planetas donde la vida inteligente despliega tecnología a a través de señales con ondas electromagnéticas al resto de la galaxia.

  1. C) Duración de cada civilización:

7.- L: Tiempo promedio que una civilización domina las ondas de comunicación emitidas hacia el espacio.

Para resolver la ecuación se requiere conocer los valores de los factores anteriores. Sin embargo, el resultado es inexacto porque desconocemos en mayor o menor grado algunas de estas cifras.

De acuerdo con la investigadora universitaria, el factor R (formación de estrellas) es el mejor conocido debido a la gran cantidad de datos astronómicos disponibles.

Actualmente, los investigadores cuentan con otros datos, como los exoplanetas detectados hasta el momento, los planetas del Sistema Solar y el conocimiento de la vida en la Tierra (desde la básica hasta la inteligente) y esto les ha permitido estimar los factores fp, ne, fl, fi y fcon cierta precisión.

Aunque la variable L es la más decisiva de la ecuación, lamentablemente es la más desconocida; hasta el momento no se han detectado civilizaciones extraterrestres y tampoco sabemos cuánto durará nuestra cultura.

Una proyección

Para realizar una proyección simple podemos plantear dos escenarios opuestos: uno pesimista y otro optimista, detalló Leticia Carigi.

Desde una perspectiva pesimista, una civilización avanzada permanecería 10 años. Así, N valdría aproximadamente 1, y esto significaría que nuestra civilización es única en la Vía Láctea.

En un escenario optimista tendríamos una civilización tecnológica con una vida de 100 mil años. Entonces N = 10 000 y esto equivaldría a una gran cantidad de civilizaciones extraterrestres que no se han identificado.

Además, existen otros factores fundamentales que la ecuación no maneja, como son: planetas o satélites habitables en estrellas diferentes a nuestro Sol; cambios de la zona habitable con la evolución de la estrella; la colonización interestelar; elementos químicos requeridos para la formación de planetas tipo Tierra, entre otros. Sin estas y otras variables la ecuación está incompleta.

De hecho, colonizar planetas implicaría que dichas civilizaciones inteligentes viajaran a altísimas velocidades y el viaje interplanetario duraría varias generaciones humanas, datos completamente desconocidos.

En la década de los 60 del siglo pasado

Cuando fue planteada, la ecuación de Drake manejaba 7 elementos basados en los conocimientos de la época sobre formación planetaria y evolución de vida terrestre.

Sin embargo, en las últimas décadas se han añadido nuevos factores gracias a los descubrimientos de otros sistemas planetarios, propiedades en satélites naturales (o lunas) en planetas del sistema solar, el creciente entendimiento de la amplia biodiversidad en la Tierra, entre otros conocimientos astrobiológicos.

De hecho, en 1961 no se tenía conocimiento de los exoplanetas, pero actualmente se han detectado casi 5 mil. Sin embargo, no sabemos si todos son habitables, porque desconocemos si tienen agua líquida que es fundamental para la creación de la vida como la conocemos.

Actualmente, se considera el desarrollo de vida en planetas terrestres o supertierras rotando alrededor de estrellas diferentes al Sol, y en posibles exolunas semejantes a las lunas de Júpiter y Saturno que contienen agua, concluyó la académica universitaria.

 

Con simulador de la UNAM, residentes “ingresan” a quirófano para realizar prácticas

Gracias a la tecnología de realidad virtual, estudiantes e investigadores de la UNAM desarrollaron un simulador laparoscópico inmersivo que ya es utilizado por residentes de medicina en el Hospital Infantil de México para practicar cirugías. Con este artefacto, los estudiantes simulan una extracción de vesícula en un quirófano 3D y adquieren habilidades para realizar procedimientos reales más seguros.

La industria de la moda: la segunda más contaminante del mundo

 

El impacto ambiental de la industria textil se extiende por todo su “ecosistema comercial”: desde la producción, distribución y exhibición hasta la adquisición, los procesos de cuidado y lavado y, finalmente, su desecho.

Rogelio Omar Corona Núñez, académico de la Facultad de Ciencias de la UNAM, describe a la industria textil como un “sistema bastante complejo”, que durante el ciclo de producción recicla poco y explota combustibles fósiles. De entrada, anota el investigador, la extracción de materias primas conlleva un costo ambiental significativo; la siembra de algodón, por ejemplo, va de la mano con el uso de pesticidas y fertilizantes perjudiciales para el suelo.

“Esto puede promover la degradación de los suelos y provocar un arrastre de sedimentos que contamina los cuerpos de agua”, apunta Corona Núñez. Y añade que el agua también se contamina durante el proceso de producción, para luego ser desechada en ríos y mares.

Por otro lado, durante la producción se utiliza energía que se traduce en emisiones de CO2. Y, más allá de este proceso, el transporte de las prendas implica un consumo energético.

Pero el problema no termina ahí. Cuando las prendas son expuestas en los aparadores de los centros comerciales, continúan generando un gasto energético.

“Estamos hablando de al menos 12 horas constantes de luz para hacer la exhibición de ese producto. Es una serie de emisiones vinculadas a la industria. No estamos hablando de un consumo sólo en la producción, sino en todo el ciclo de vida del producto”, detalla el especialista.

La contaminación no se detiene con la compra de una pieza textil. La misma forma en que la lavamos puede generar un impacto ambiental: si decidimos utilizar lavadora o no, usar secadora o dejar las prendas al sol. Para Corona Núñez, toda decisión de los consumidores “tiene repercusiones”.

De acuerdo con un informe de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo. Cada año se tiran al mar medio millón de toneladas de microfibra, lo que equivale a tres millones de barriles de petróleo, y el rubro del vestido utiliza 93 millones de metros cúbicos de agua, un volumen suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas. Y prosigue el documento:

“La industria de la moda produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos, con las consecuencias que ello tiene en el cambio climático y el calentamiento global. El modelo dominante en el sector es el de la ‘moda rápida’, que ofrece a los consumidores cambios constantes de colecciones a bajos precios y alienta a comprar y desechar ropa frecuentemente. Como consecuencia, la producción de prendas de vestir se duplicó en el periodo de 2000 a 2014”.

El organismo advierte que, de continuar con el actual modelo de negocios, las emisiones contaminantes de la industria aumentarán en un 50% para el 2030.

Microplásticos

No sólo el medioambiente es afectado por la industria; la fauna marina también enfrenta las consecuencias de nuestra huella ecológica y los métodos utilizados para satisfacer nuestras necesidades.

Se han encontrado microplásticos, muchos de ellos provenientes de los textiles sintéticos, en el interior de los peces, y estos “también los estamos ingiriendo nosotros, con implicaciones que en muchos casos desconocemos”, puntualiza Corona Núñez.

Si bien la investigación sobre el impacto de los microplásticos todavía está en desarrollo, lo cierto es que la industria textil tiene consecuencias indirectas, enmascaradas, que afectan los ecosistemas, y “nosotros, como consumidores, tenemos una gran responsabilidad”, explica el especialista.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advirtió que la contaminación por plásticos es ya una crisis mundial, y en 2021 hace un llamado “urgente a reducir la producción mundial de plástico y de residuos plásticos en el medioambiente”.

De acuerdo con el documento De la contaminación a la solución: una evaluación global de la basura marina y la contaminación por plásticos, difundido por PNUMA, “el plástico es de hecho la fracción más grande, más dañina y más persistente de los desechos marinos, y representa al menos el 85% del total de esos desperdicios […] La contaminación por el plástico es una amenaza creciente no ya sólo para los ecosistemas acuáticos, sino para todos los ecosistemas, desde aquellos en donde se origina este material hasta los marinos y los que están en el camino que recorre entretanto.”

 

Necesario un consumo más responsable

Apuntar hacia un cambio en el pensamiento de los consumidores “es la esencia de todo”, afirma Rogelio Omar Corona Núñez, argumentando que la industria textil se escuda en las grandes tendencias de la moda y la publicidad para mantener sus prácticas de producción, y que por ello se debe concientizar sobre sus consecuencias a los potenciales clientes.

Aunque actualmente existen, por ejemplo, certificaciones de bioalgodón libre de pesticidas y fertilizantes, es necesario repensar nuestra huella ecológica para verdaderamente responsabilizar a las industrias.

“La idea es generar consumidores más responsables, con una visión ética de las afectaciones que se derivan. Esto aplica básicamente en todas nuestras tomas de decisiones cuando adquirimos un producto”, concluye Corona Núñez.

Toneladas de basura espacial fuera de control

 

 La exploración espacial y la basura generada en el espacio han estado ligadas desde el primer momento. Pero en los últimos años el número de desechos espaciales ha comenzado a salirse de control.

La basura espacial es todo objeto artificial que orbita en el espacio y no tiene ningún tipo de utilidad, como satélites obsoletos, partes de cohetes, combustibles líquidos –que por las bajas temperaturas se han mantenido congelados por años y continúan flotando en la atmósfera– e, incluso, partículas de materiales pesados que no son observables.

“Aunque es difícil definirlo porque cambia constantemente, hay en este momento entre 3 mil 400 y 3 mil 500 satélites en órbita y funcionando, junto a muchos satélites muertos que acabaron con su vida útil y demoran mucho tiempo en salir de órbita. En el pasado no se tomaban medidas al respecto porque no se veía como un problema, pero pueden estar ahí decenas, centenas o millones de años, dependiendo de a qué distancia estén de la Tierra”, explica Gustavo Medina Tanco, responsable del Laboratorio de Instrumentación Espacial (LINX) del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.

“Y sólo son una pequeña parte de lo que se considera basura espacial. En realidad, cuando se coloca un satélite en órbita, hay una serie de cosas que se necesitan, como un cohete para lanzarlo. Ahí se empiezan a juntar piezas y todo eso queda en el espacio si no se tomaron medidas para eliminarlo rápidamente. No sólo es el objeto que permanece en órbita, sino todo lo que se usó para conseguirlo”, añade.

Estos objetos continúan en órbita y viajan a velocidades de ocho kilómetros por segundo (a esa velocidad llegarías de la Ciudad de México a Acapulco en menos de un minuto), y podrían chocar con otros satélites que sí están en funcionamiento, averiándolos y generando más basura por los escombros del impacto. En el peor de los casos, podrían estrellarse con naves tripuladas.

El internet, telecomunicaciones, GPS, servicios de seguridad militar, investigaciones científicas o medioambientales, industria alimentaria y mucho más depende diariamente de un satélite para su correcto funcionamiento, y el aumento de basura espacial en los últimos años incrementa las probabilidades de que se produzcan desperfectos.

“En este momento la probabilidad de que suceda un accidente entre un satélite y estos desechos es muy, muy baja: muchísimo menor al uno por ciento. Pero si no se hace nada en los próximos 20 años, se incrementará al 5% de probabilidades, lo que es un montón. Y hasta fines de este siglo las probabilidades de un accidente irán del 15 al 20 por ciento. Económicamente va a ser imposible hacer cualquier actividad”, afirma Medina Tanco.

Las pérdidas económicas también se verán reflejadas en reparar los satélites o crear nuevos, incrementando los costos de inversión y mantenimiento a largo plazo. Además, si la basura continúa acumulándose en la órbita, los cohetes no podrán salir de la atmósfera, provocando una desaceleración en la exploración espacial.

“Legalmente es muy complicado porque no tenemos un organismo internacional que realmente tenga poder de implementación. Hay tratados entre países, pero se pueden firmar o no; no hay muchas formas de obligar que se cumplan. Es un problema común de la política internacional”, comenta.

Actores privados

El problema toma mucha más seriedad con las nuevas exploraciones de empresas como Starlink, la compañía de Elon Musk, que ha puesto cerca de mil 800 satélites en órbita en los últimos dos años y planea enviar 12 mil más en el futuro próximo.

“El número de fragmentos peligrosos ha ido aumentando constantemente porque se siguen lanzando satélites. El problema se está volviendo muchísimo más grave por la entrada de satélites más pequeños, como los de constelación de Starlink, que, aunque estén activos, pueden chocar con otros”, señala Medina Tanco.

En la actualidad diversas organizaciones espaciales están dialogando para encontrarle una solución a este problema. Las propuestas más populares están relacionadas con brazos mecánicos que detengan la basura o redes que la atrapen para que después sea lanzada a la Tierra y se incinere en el trayecto. Sin embargo, la mejor alternativa es evitar generar más basura en futuras misiones espaciales.

“Otras medidas activas son parte del diseño de la misión en el sentido de no pensar ésta como se ha hecho tradicionalmente: desde que yo la construyo hasta el objetivo científico-comercial que quiero realizar. Ahora el interés no acaba allí, sino que la veo de principio a fin. Como quien tiene que reciclar las botellas de plástico, tengo que reciclar el satélite una vez que cumplió su vida”, ejemplifica el especialista del Instituto de Ciencias Nucleares.

También está la responsabilidad de cada actor (agencias espaciales públicas y privadas, organismos internacionales, gobiernos) e incluso la presión social. La basura espacial, al igual que la atmósfera, no conoce fronteras, y es un problema mundial que debe ser pensado y resuelto como tal, concluye el investigador.

El espacio es, en palabras de Medina Tanco, un recurso natural: un recurso que, a pesar de su enorme tamaño, es limitado, y puede agotarse si se usa sin medida.