Primer estudio de patologías de dinosaurios en México

Los dinosaurios también se enfermaban, pero ¿de qué…? Como no se dispone de pedazos de piel bien conservados ni de órganos momificados, es imposible saber qué patógenos los infectaban o qué males del corazón o el cerebro padecían.

Afortunadamente, los huesos fósiles de dinosaurios nos hablan de algunas de sus enfermedades. Por estudios realizados en Estados Unidos, Canadá, Argentina y Rusia, se sabe que estos animales podían enfermar de cáncer y artritis.

Ángel Alejandro Ramírez Velasco, paleontólogo egresado de la Facultad de Ciencias de la UNAM, realizó –bajo la dirección de Elizabeth Morales, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, y de René Hernández, del Instituto de Geología (IGl)– el primer estudio relacionado con patologías óseas de dinosaurios mexicanos como su tesis de maestría.

Para su proyecto de posgrado, el universitario identificó, revisó, describió y comparó patologías óseas en fósiles de dinosaurios provenientes de colecciones paleontológicas del Instituto de Geología y de la Estación Regional del Noroeste de la UNAM, de Fronteras, (Sonora); del Museo del Desierto, del Centro INAH Coahuila y de la Benemérita Escuela Normal de Coahuila, así como de colecciones privadas, entre ellas la de Claudio de León.
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Piezas

Ramírez Velasco revisó nueve mil 446 piezas (se les llama piezas y no ejemplares, porque de muchos dinosaurios sólo había un fémur o un pedazo de costilla, vértebras y fragmentos óseos).

Las piezas con indicios patológicos fueron sometidas a un análisis comparativo con huesos (sanos y enfermos) de reptiles, aves y mamíferos (algunas paleopatologías se comportan como las de estos animales) y a estudios histológicos.

“Como sucede con las rocas, los huesos fósiles se cortan e integran a una resina; luego se ponen en una lámina delgada que se pule, y se pueden observar sin tinción alguna, ya que tienen color por los minerales. A otras piezas se les aplicó una tomografía computarizada en la unidad PET/CT de la Facultad de Medicina de la UNAM”, explica el especialista.

Del total de estas piezas fósiles de dinosaurios mexicanos del Cretácico sólo uno por ciento presentó anomalías: trastornos físicos-traumáticos (43 por ciento), trastornos degenerativos y proliferativos (18 por ciento), neoplasias (18 por ciento), trastornos del desarrollo (11 por ciento), trastornos inflamatorios (cuatro por ciento) y etiología incierta (11 por ciento).

Vértebra torácica patológica.
Vértebra torácica patológica.

En tres de seis grupos

Ramírez Velasco encontró paleopatologías sólo en tres de seis grupos: en el de los picos de pato (hadrosaurios), en el de dinosaurios con cuernos (ceratópsidos) y en el de un pariente del Tyrannosaurus rex llamado Labocania anomala.

De los tres grupos, el que presentó más paleopatologías fue el de los pico de pato: lesiones traumáticas en costillas, vértebras caudales, fíbulas y metacarpos, y en un isquion; trastornos inflamatorios y del desarrollo en falanges pedales; lesiones degenerativas y proliferativas en vértebras caudales y sacras, y en una tibia; lesiones tipo neoplásicas en una vértebra cervical, un pubis y un dentario; y rastros de etiología incierta en un húmero y una falange manual.

“Tres dinosaurios, posiblemente de especies diferentes, exhibían traumatismos o fracturas en las patas; otros tenían lesiones en las costillas. Hadrosaurios, tanto de Chihuahua como de Coahuila, mostraban una patología común, degenerativa, tipo artritis, en vértebras de la cola”, señala el paleontólogo.

En un pico de pato (perteneciente a la colección del Instituto de Geología), Ramírez Velasco identificó un tumor canceroso con apariencia de queso gruyer en la unión de dos vértebras cervicales. Y en vista de que el tumor hizo que la separación entre ambas vértebras aumentara en varios centímetros, posiblemente cortó la médula espinal.

En otro pico de pato (Huehuecanauhtlus tiquichensis) descubierto en Michoacán halló dos costillas y una vértebra torácica en condiciones patológicas inusuales que podrían estar relacionadas con una osteomielitis espinal y la fractura de una costilla.

“Al romperse la costilla, ésta quedó inestable y se fusionó con la vértebra, generando una bola ósea que obstruyó nervios y ocasionó dolor en la espalda y parálisis parcial en alguno de los brazos del dinosaurio. La bola ósea también presenta lesiones (poros) causadas por infecciones en la herida que quedó abierta cuando la costilla se fracturó. Ya moribundo, el dinosaurio posiblemente fue presa de algún carnívoro porque se rescataron, como si fueran las balas de un crimen, dos dientes de dinosaurios carnívoros (se les caían al morder la carne); o posiblemente fue devorado luego de morir.”

Análisis de diversos huesos en el tomógrafo de la Unidad PET-CT de la Facultad de Medicina. Fotos: cortesía de Ángel Alejandro Ramírez.
Análisis de diversos huesos en el tomógrafo de la Unidad PET-CT de la Facultad de Medicina. Fotos: cortesía de Ángel Alejandro Ramírez.

Desgarros o amputaciones

Por lo que se refiere a los ceratópsidos, herbívoros cuadrúpedos parecidos a rinocerontes, de 2.5 a 9 metros de largo, con cuernos, púas y láminas en la cabeza, sólo dos Coahuilaceratops magnacuerna presentaron patologías.

Uno tenía un tumor en un hueso craneal; el otro, una lesión en los cuernos. Estos dinosaurios, según estudios efectuados en Estados Unidos y Canadá, se fracturaban los cuernos porque los utilizaban para pelear entre ellos o para defenderse de los depredadores.

Por último, Labocania anomala tenía avulsiones (desgarros o amputaciones). “Presentaba un desgarre o desprendimiento de ligamento en la mandíbula que seguramente le causaba mucho dolor, por lo cual quizá ya no pudo cazar y murió”.

Como parte de su proyecto de doctorado centrado en la taxonomía de picos de pato mexicanos, Ramírez Velasco espera aportar, bajo la dirección de Jesús Alvarado Ortega, del IGl, más información sobre la vida de estos hadrosaurios, un grupo diverso y, también, el más abundante en México, y describir una nueva especie.

Fíbula normal y fíbula patológica (callo óseo) de hadrosaurio sin nombre.
Fíbula normal y fíbula patológica (callo óseo) de hadrosaurio sin nombre.

GRANDES PERO DE CORTA VIDA

Los dinosaurios eran vertebrados bípedos, con postura erecta y digitígrada (se apoyaban en los dedos de sus patas), grandes músculos y mucha fuerza en las mandíbulas.

Presentaban escamas y/o plumas. Como las aves, los terópodos y saurópodos tenían sacos aéreos. La mayoría hacía nidos para enterrar sus huevos. Algunos terópodos los empollaban.

Dado el ritmo de su crecimiento, más rápido que el de los mamíferos, la mayoría de ellos ya eran viejos cuando llegaban a los 15 o 20 años. Los dinosaurios cuello largo vivían más: alcanzaban las tres décadas.

Se deduce que eran viejos a los 30 años por la cantidad de fracturas de hueso que exhiben los fósiles y por la forma de su tejido óseo a nivel histológico. Sus huesos tienen, como los troncos de los árboles, anillos de crecimiento que se pueden contar. Los últimos anillos de la periferia indican que su crecimiento se había alentado, que ya estaban al final de su vida, que eran viejos.

¿Por qué se habla del «pisotón del antropoceno»?

 

Juan Luis Arsuaga es un viajero del tiempo: su profesión le ha permitido trasladarse diez mil años al pasado para conocer la evolución de nuestro planeta y el paso del ser humano en este espacio.

“La historia nos juzgará severamente por la forma en cómo hemos tratado la biosfera”, aseveró el escritor español y catedrático en paleontología durante una conferencia virtual llevada a cabo en el marco de El Aleph, Festival de Arte y Ciencia de la UNAM.

José Gordon, divulgador de la ciencia, moderó el evento y preguntó: ¿cómo ha sido la huella del ser humano en el planeta? “Nuestra huella se ha convertido en un pisotón”, respondió el invitado.Cualquier persona que tenga más de 50 años ha podido ver el cambio en el planeta. Por ejemplo, el ecosistema de las playas en España ha sido completamente destruido junto con muchos otros ecosistemas. Además, los pocos que quedan están amenazados.

La destrucción del planeta en los últimos años ha sido como un tsunami por la velocidad en la que se ha producido, dijo Arsuaga. En varias ocasiones la causa de la destrucción del habitad ni siquiera es local, sino por la demanda del primer mundo.


Otro caso son las plantaciones de aceite de palma que a nivel mundial han destruido las zonas tropicales y las especies que viven ahí. En este contexto, el consumidor está muy lejos de la destrucción del hábitat y no conoce l número de hectáreas que se destruyen al día, que es astronómico.

“No podemos imaginarnos siquiera la destrucción de las plantaciones de los alimentos elaborados para el primer mundo, se trata de pérdidas de extensiones enormes diariamente. Es difícil de imaginar”.

Además, hay otras variables que han afectado al planeta. Por ejemplo, el plástico ya no sólo está en el océano sino en todas partes. Esto es más tangible.

“No hace falta revisar los libros de historia, basta acudir a la memoria individual de lo que hemos visto en el curso de nuestras vidas. Los niños y adolescentes de hoy conocen un planeta muy distinto del que los adultos conocimos”, añadió el antropólogo.

Con estas acciones la humanidad ha contribuido al calentamiento global y las personas no están conscientes. Por ejemplo, tomar la temperatura con una barra de mercurio no impacta de gran forma, pero entender racionalmente o asimilar cómo sube o baja el frío y el calor es más complicado.

De hecho, el cambio climático está condicionando la evolución humana y la biodiversidad, explicó durante su conferencia en la UNAM Juan Luis Arsuaga.

Otro caso es la generación de contaminantes; sólo en Japón se producen 403 millones de toneladas de residuos al año. También en la agricultura y la ganadería se contamina tanto el aire y el agua como la tierra.

Por ejemplo, en España en los terrenos usados para la ganadería industrial es muy difícil ver insectos, se han acabado debido a los insecticidas y con ellos también han resultado afectadas las aves insectívoras. “Actualmente es una gran noticia cuando vemos un insecto, y no debería ser así”.

Otro grave problema es el consumo de energía. “Nuestros abuelos consumían muchísimo menos energía que nuestros padres y nosotros mismos, pero hoy se utiliza más debido a la tecnología”.

¿Alguna solución?

Todos estos problemas podrían solucionarse a través de los consumidores. Por ejemplo, comprar sólo alimentos enlatados que no utilicen aceite de palma, y dejar de consumir atún que dañe a los delfines. Además, las personas deben comprar madera que esté certificada de bosques sostenibles.

“Tenemos que acostumbrarnos a buscar el origen de los alimentos o los productos que consumimos. Es necesario como nunca tener una mayor conciencia y perspectiva de que somos un planeta con una conciencia colectiva y que nos afectamos unos a otros”.

“Como decía Carl Sagan, somos un pálido punto azul y nadie va a venir a rescatarnos”, concluyó Juan Luis Arsuaga.

La rebeldía de Julieta Fierro la llevó a ser investigadora de la UNAM

 Cuando era niña, Julieta querí­a ser mamá de doce niños, cirquera e incluso hada. Ninguna de las tres se cumplió. Sin embargo, si realizó una fantasía al estudiar fí­sica en una época cuando las mujeres no asistían a la universidad.

De hecho, se convirtió en una mujer pionera en la carrera de física, sólo tenía tres compañeras más y ella logró terminar. Su rebeldía la llevó a convertirse en investigadora del Instituto de  Astronomía de la UNAM y una reconocida divulgadora de la ciencia.

Su mamá murió cuando ella tení­a 13 años. La encomienda de su padre fue que ella y su hermana mayor se quedaran en casa para cuidar a sus dos hermanitos y ser amas de casa.

En aquella época las mujeres no estudiaban, pero surgieron algunos conceptos sociales subversivos que empoderaron a las minorí­as: el comunismo, que pregonaba el derecho a la educación, el trabajo y la salud digna para todos. “Obviamente se trataba de una utopía que nunca se cumplió”, enfatizó Julieta Fierro Gossman.

Además, aparecieron las pastillas anticonceptivas y un movimiento estudiantil muy fuerte, que brindó a la joven Julieta las fuerzas suficientes para rebelarse. Así, ­ logró estudiar física en la UNAM, una carrera que históricamente era para los hombres.

Desde que tiene memoria, Fierro Gossman era muy mala para la lengua, pero buení­sima para las matemáticas. Por eso querí­a dedicarse a las ecuaciones.

Sin embargo, su hermana mayor le comentó que era muy “tontita” para estudiar matemáticas, que mejor se dedicara a otra cosa, alguna materia como fí­sica. “Mi hermana mayor era como mi mamá, así­ que le hice caso”.

Más tarde, caminando por los pasillos de la Facultad de Ciencias encontró un cartel que anunciaba estudiar astronomía. En ese momento recordó unas fotografías fantásticas del Universo que vio en una enciclopedia y así­ decidió dedicarse a esta ciencia.

Después de estudiar en la UNAM y laborar en esta misma institución, Julieta la describe como su casa, su vida, y lo más importante: le otorgó una razón para vivir.

La Universidad la rescató de una situación familiar muy difí­cil y también le brindó trabajo, amigos, amor, y lo más hermoso, la acercó a las estrellas y al mundo de la astronomía.

“Para mí­, la UNAM es una razón para seguir trabajando y luchando por este país”.

En cuanto a la fí­sica, la investigadora explicó que junto con las matemáticas es la manera elegante de entender la ciencia y por eso la ama. De hecho, son los fundamentos del conocimiento.

Medalla al Mérito en Ciencias

Julieta Fierro recibió la Medalla al Mérito en Ciencias del Año 2021, Ing. Mario Molina otorgada por el Congreso de la Ciudad de México. Durante la ceremonia expresó algunas palabras. “Estoy encantada que me otorguen este galardón”.

“Mejor homenaje imposible, muchos estamos preocupados por el devenir del planeta y Molina fue de los primeros en poner en evidencia la necesidad de tener una atmósfera limpia”.

Julieta conoció a Mario Molina cuando le acababan de otorgar el Nobel. En aquél entonces ella tení­a un programa de radio y logró entrevistarlo. Recuerda que  él se moría del susto pero su esposa salió al rescate y lo apoyó para que todo saliera bien.

Fierro Gossman lo recuerda con cariño, porque en el 2009 juntos recibieron un doctorado Honoris Causa, otorgado por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Quisiera regalarles a todos una galaxia, pero como no puedo, les traigo una lluvia de estrellas, dijo Julieta con una sonrisa mientras sacaba de su bolsa de tela chocolates “kisses” que aventó al público. Por primera vez, una lluvia dorada cayó en el recinto legislativo ubicado en Donceles esquina con Allende.


La acústica del recinto y la fí
sica

Antes de comenzar el evento se escuchaba una orquesta sinfónica que tocaba música clásica. El eco se escuchó en todo el recinto rebotando en cada rincón.

¿Cómo funciona el sonido? El eco es una cuestión muy interesante. «Si yo grito comprimo el aire y la compresión avanza como si fuera una liga que estiramos y luego soltamos. Entonces, estas ondas llegan a una pared, rebotan y regresan, eso es el eco”.

Por eso este recinto legislativo es tan apropiado para hablar sin micrófonos, tiene una acústica espléndida que permite que todos escuchen, explicó Julieta al final del evento durante una entrevista para UNAM global.

Para las jóvenes 

Para la investigadora es fundamental que los jóvenes y sobre todo las chicas sean cientí­ficas, para que México tenga más personas como Mario Molina y traigan otros premios Nobel.

“A las mujeres nos cuesta más trabajo porque queremos tener niños y al mismo tiempo tenemos que hacer el doctorado y las estancias posdoctorales”.

Narra que es difí­cil obtener este grado, pero cree que las niñas si pueden. “Los retos son vencibles y sólo necesitan pedir ayuda”.

¿Por qué queremos a las chicas en la ciencia? Existen muchos problemas en las mujeres que no se han resuelto pero no porque los hombres sean mala onda, sino porque no conocen nuestros problemas.

De hecho, la mitad de las jóvenes del mundo sufren dolores menstruales y hasta que no haya chicas dedicadas a la ciencia esos problemas no se resolverán.

La divulgación de la ciencia 

En palabras de Julieta Fierro, la divulgación cientí­fica es muy importante. De hecho, se ha puesto en marcha un proyecto de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y procura que toda la educación básica sea hí­brida.

La idea es que cualquier persona pueda integrar su conocimiento con diferentes tipos de maestros y con universidades diversas. Así­, los jóvenes podrían actualizar y reinventar. Además, se busca que las personas de la tercera edad tengan acceso a la cultura universal y a la divulgación de la ciencia.

“Hay que hacer divulgación, pero siempre evaluarla de forma rigurosa para que sea correcta y pertinente”, concluyó la académica universitaria.

Animales que se automedican utilizando plantas o insectos

Aunque entre los grandes simios se conocen muchos casos de automedicación, la mayor parte de los estudios sobre los primates está relacionada con el consumo de plantas para combatir parásitos intestinales, si bien algunos reportes recientes refieren aplicaciones de hojas de árboles y plantas y de algunos artrópodos en la piel.

Hasta ahora, sin embargo, la aplicación de insectos en las heridas de una especie de chimpancés no se había reportado.

En la edición del 7 de febrero de 2022 de la revista Current Biology se publicó el trabajo de un grupo de investigadores de la Universidad de Osnabrück, en Alemania, en el que reportan las primeras observaciones de chimpancés aplicándose insectos en sus heridas abiertas en el Parque Nacional Loango, en la comunidad de Rekambo, en Gabón.

Desde noviembre de 2019 a febrero de 2021, los investigadores observaron 76 heridas abiertas en 22 chimpancés. De estos, en 19 casos los chimpancés se aplicaron un insecto en sus propias heridas.

Después de capturar cierto insecto, lo inmovilizan entre los dedos o entre los labios, se lo aplican en la superficie de su herida abierta y lo restriegan con los dedos o con los labios. Por último, sacan el insecto de la herida con la boca o con los dedos y lo desechan.

Aunque la especie del insecto no ha sido identificada, aparentemente son insectos con alas, dado el rápido movimiento que los chimpancés hacen para capturarlos. Se calcula que miden unos cinco milímetros de largo y que son de color oscuro.

Suzze

A mediados de noviembre de 2019, observaron que Suzee, una hembra adulta, capturó un insecto y lo aplicó a la herida —que medía unos dos centímetros de largo— en el pie de su hijo adolescente. Poco después, con la boca sacó el insecto de la herida y lo volvió a aplicar dos veces más. Este fue el único caso de curación de una herida de otro individuo en que estuvo involucrada una madre.

Casi un año después, el 20 de octubre de 2020, observaron que Carol, otra hembra adulta, estaba lamiendo la herida de unos cinco centímetros de largo en la cadera de Littlegray, un macho adulto. Carol capturó un insecto que el chimpancé herido tomó con sus dedos, se lo llevó a los labios y después se lo aplicó a su herida. Carol y Thea, otro macho adulto, quitaron el insecto de la herida de Littlegray.

Ngonde, otro macho adulto, no se quiso quedar atrás, y se acercó al grupo y sacó el insecto de la herida y se lo llevó a los labios para volver aplicarlo a la herida.

A finales de enero de 2021, Arnold, otro macho adulto, capturó un insecto que se puso entre los labios y después lo aplicó a una herida que Littlegray tenía en el pulgar de su mano derecha.

“Es muy interesante este descubrimiento porque nunca se había visto que los chimpancés se aplicaran insectos en la piel de manera aparentemente medicinal, dice el doctor del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) Gabriel Ramos Fernández, especialista en el surgimiento de patrones complejos en sociedades de primates no humanos.

Sin embargo, agrega, no es el primer caso que se conoce del empleo de insectos por los chimpancés; un ejemplo clásico, aunque no medicinal, es el uso de herramientas, como una vara que se mete en el nido de las termitas y al sacarla está cubierta de insectos, que se comen de inmediato.

“Utilizar la vara como herramienta es un rasgo cultural que presentan algunas poblaciones de chimpancés; en esos grupos, los jóvenes aprenden a usar la ramita conforme van creciendo, lo que muestra un comportamiento que se puede aprender y heredar a las siguientes generaciones como un rasgo cultural”.

Las primeras imágenes

“En este caso, los investigadores cuentan con muchas observaciones de individuos atrapando insectos al vuelo y aplicándoselos ellos mismos en sus heridas”, dice el académico.

“Cuando Alessandra Mascaro, la primera autora del artículo, era voluntaria en un proyecto de observación de chimpancés en Gabón, país del occidente de África, casi por casualidad observó que un chimpancé se aplicaba un insecto en una herida. A partir de ese caso, los investigadores filmaron cualquier ejemplo de individuos heridos y lo que hacían con su herida”.

El investigador señala que todo sugiere que el insecto tiene alguna propiedad, ya sea para disminuir el dolor, para desinfectar la herida o para hacerlos sentir mejor. “Lo siguiente será ver qué tipo de insectos son, sus propiedades y si se les puede comprobar alguna propiedad medicinal”.

Aunque es un ejemplo muy interesante, agrega el investigador, no es la primera vez que se observan ni el uso de insectos ni la automedicación en animales. Hay muchos ejemplos de automedicación en el mundo animal.

“Que los animales ingieran alguna planta para curarse de algún problema lo podemos ver hasta en nuestro perro que cuando se siente enfermo de la panza por algo que le hizo daño, pues come pasto para curarse, lo que le sirve para aliviarse de algún problema digestivo. Y algunas hormigas utilizan plantas como antibióticos”.

En el caso de estos chimpancés —a diferencia de las hormigas o incluso de los perros, en los que pudiera ser algo innato y, por lo tanto, sujeto a selección natural—, es algo aprendido, algo que el individuo aprendió a hacer, quizá por prueba y error.

Sería muy interesante saber cuál fue el primer individuo al que se le ocurrió ponerse un insecto en una herida. ¿Cómo se le ocurrió?, se pregunta Gabriel Ramos.

“En todo caso, una vez que se echó a andar este comportamiento, los demás miembros del grupo fueron aprendiéndolo. En los videos se observa que no sólo se aplican el insecto a sí mismos sino también a otros, en particular a los jóvenes”.

Otra pregunta interesante es qué propiedades tienen estos insectos, ya sea por su sabor o por su olor, que fueron relacionados con el dolor de la herida. ¿Cómo se dieron cuenta de que una planta con cierto olor o sabor amargo es precisamente la que va a curar de algún problema digestivo si se ingiere?

“No sabemos qué es lo que tienen estos insectos para que al primer chimpancé se le ocurriera meterse uno en la boca y aplicarlo a la herida. No sabemos qué lo llevó a hacer eso y, por lo tanto, darse cuenta de que era beneficioso para la herida”.


Empatía entre los chimpancés

Se dice que un comportamiento es prosocial porque es benéfico para otros o en pro del otro. “Es un aspecto muy importante porque no es algo tan automático como sentir dolor en la pierna y aplicarme un insecto para quitarme el dolor; este es un caso diferente porque hay otro razonamiento, probablemente porque el chimpancé se está poniendo en los zapatos del otro. Al ver que tiene una herida, de alguna manera comparto su dolor; entonces, hago lo que me ha funcionado en mi propia herida, pero ahora en la de él o en la de ella”, dice el profesor Ramos Fernández.

Ponerse en los zapatos del otro

“Lo de ponerse en los zapatos del otro es uno de los grandes pasos que se ha postulado que dio el ser humano o los ancestros homínidos de los humanos para poder formar sociedades complejas en las que podemos cooperar; cuando siento dolor, me pongo este insecto en el lugar del dolor, pero ahora voy a ponérselo a otro porque sé qué está sintiendo”, dice.

“Lo de ponerse en los zapatos del otro es precisamente la empatía, que favorece que vivamos en grupos de manera más armónica”.

Proteger estos rasgos culturales

“Es importante resaltar que estas poblaciones de chimpancés están en peligro de extinción, y precisamente porque han desarrollado estos rasgos culturales debería aumentar su valor en términos de lo que podemos aprender de ellos y, por ende, de nosotros mismos”, dice el académico. “Aunque debemos conservar cualquier población de chimpancés, es importante conservar por sí mismos ciertos rasgos culturales de algunas poblaciones”.

“En México es muy importante preservar los idiomas que se hablan en las diversas regiones del país. Bueno, pues en los animales es lo mismo: la misma especie puede tener diferentes comportamientos en cada población, y esa diversidad cultural es importante, pues nos puede enseñar muchas cosas. También deberíamos razonar sobre eso”, finalizó el profesor del IIMAS.

Muro fronterizo México-USA: grave impacto ambiental

El muro fronterizo entre Estados Unidos y México tiene consecuencias planetarias pues parte a América en dos. En el mundo no hay ninguna otra estructura humana similar, advierte el doctor Gerardo Ceballos, investigador de la UNAM y coautor del Primer Censo Nacional del Jaguar.

Ese muro, que George W. Bush inició y Donald Trump continuó, y que “afortunadamente no se ha terminado”, afecta negativamente la extraordinaria diversidad biológica de la frontera entre México y Estados Unidos.

Esta frontera, agrega el investigador del Instituto de Ecología, con más de tres mil kilómetros de extensión, es una región con ambientes semitropicales, templados secos y templados húmedos, en la que habitan más de 10 mil especies de plantas y de animales vertebrados e invertebrados, como escarabajos, mariposas, arañas, coyotes, berrendos, bisontes, osos negros, linces, borregos cimarrón, lobos, pumas, jaguares…

El muro es una barrera prácticamente impenetrable para la mayoría de animales vertebrados terrestres y algunas aves. No pueden cruzar desde lagartijas y sapos hasta berrendos y osos. Acaso algunas víboras.

Efectos negativos

El muro tiene las siguientes afectaciones:

  1. Cuando se inició su construcción (barreras de 10 a 15 metros de altura), desmontaron de cada lado de la frontera alrededor de 50 metros en un área remota y bien conservada. Esas franjas son ahora zona de paso de automóviles, camiones, migrantes y de la patrulla fronteriza.
  2. Ese tránsito ahuyenta y atropella a la fauna, además, los cazadores siguen esa ruta y matan venados, pecaríes, berrendos, etcétera, que son presa fácil al tratar de cruzar al otro lado del muro.
  3. Un impacto directo del muro es que las poblaciones de animales, al no poder cruzar y quedar separadas, pueden desarrollar problemas genéticos y demográficos. En muchos casos (osos, berrendos, bisontes) son poblaciones pequeñas que dependían de los animales que estaban en ambos lados.
  4. Otro problema adicional es que en esa región hay áreas con lluvias torrenciales o con sequías. Con esta barrera, cuando hay tormentas se inundan grandes extensiones y se ahogan muchos animales. Antes, iban y venían de México a EU, y viceversa. en busca de alimento y agua. Ahora ya no pueden y mueren de hambre.

El impacto del muro es como el de una carretera o de un tren o una obra de infraestructura, “pero elevado a la potencia de 10, 15 o 20”.

Hermanar esfuerzos

Afortunadamente, dice el doctor Ceballos, el muro no está terminado y los dos gobiernos pueden trabajar de manera conjunta en buscar soluciones.

El muro es un símbolo de EU contra México y a la vez una manera de proteger su frontera. Tienen todo el derecho, sin embargo, salvar su soberanía sería más fácil y más eficiente con medios electrónicos, que por medios físicos.

Aunque el daño ya está hecho, asegura el ecólogo de la UNAM, podemos restaurar condiciones ambientales, sobre todo en las regiones más importantes. Una de ellas, Janos, es una reserva enormemente importante de pastizales, selva y bosques de la Sierra Madre Occidental. Ubicada en Chihuahua, tiene una extensión de medio millón de hectáreas.

Podríamos trabajar con Estados Unidos para que precisamente queden lugares (la reserva de El Pinacate en México y otras reservas similares en EU) donde no haya barreras físicas y los animales puedan seguir pasando libremente.

El mayor impacto del muro está del lado de Estados Unidos porque hay más especies de México (como ocelotes, jaguares, etcétera)  que tienen el límite de su distribución al norte, en esta franja fronteriza, y que al cortarles el flujo, ya no puede haber recolonización.

Ceballos propone realizar tres ‘cosas’:

  1. Esfuerzos de remediación para que disminuyan los impactos ambientales del muro.
  2. Determinar dónde se debe quitar la barrera y poner medios electrónicos para la seguridad de la frontera, y permitir, al mismo tiempo, el paso de los animales.
  3. Hacer un esfuerzo por hermanar las acciones de conservación en las áreas protegidas en ambos lados de la frontera para mantener la diversidad biológica, sobre todo en los ecosistemas naturales, y para aumentar el tamaño de las poblaciones en peligro de extinción, como el lobo mexicano, los perritos de la pradera, el bisonte y el berrendo.

Temporada de calor coincide con aumento de casos de rabia

“La rabia es una enfermedad viral que se transmite por contacto directo de la saliva de animales portadores con heridas recién abiertas en la piel de infinidad de especies. Prácticamente todos los animales de sangre caliente podemos padecer la rabia, aunque no necesariamente todos la podemos transmitir”, comentó Monroy López, profesor de tiempo completo de la Facultad de Medicina.

“La transmisión se da principalmente a partir de animales carnívoros y de murciélagos, que son reservorios importantes porque son muy resistentes a la rabia, y prácticamente los únicos responsables de transmitir esta enfermedad al ser humano. La rabia es una zoonosis viral”, añadió el especialista.

El Instituto Mexicano del Seguro Social notificó en abril de este año que un hombre de 41 años, quien residía en el municipio de El Salto, Jalisco, falleció como consecuencia del virus de la rabia, que le fue transmitido por la mordida de un murciélago hematófago. Fue el primer caso fatal de esta enfermedad en más de una década.

Durante 2021, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, México alcanzó quince años sin registro de casos de rabia humana transmitida por perro, lapso durante el cual se administraron 194.6 millones de dosis de vacunas para combatir la enfermedad.

Estos números subrayan, señaló Monroy López, la importancia de los programas de vacunación en México y el reconocimiento que en 2019 la Organización Mundial de la Salud dio al país como el primero en erradicar la rabia transmitida por perros como un problema de salud pública.

“El perro es el principal transmisor de la rabia en todo el mundo. Históricamente, en México la rabia alcanzó índices muy elevados, llegamos a tener 80 o 90 casos en humanos al año; todavía en las décadas de 1970 y 1980 teníamos esos números. Sin embargo, gracias al esfuerzo de muchos colegas y de muchas personas del sector salud se llevó a cabo un esfuerzo muy importante de campañas de vacunación antirrábica”, comentó el investigador, y agregó:

“Los casos que se llegan a presentar –como el caso de Jalisco en abril– es por mordedura de murciélago hematófago, aunque a veces son de otras especies, como zorrillos y mapaches, animales que también se llegan a enfermar y transmiten el virus, pero como no tenemos tanto contacto con ellos el riesgo es mucho menor; allí se da, no sólo porque los animales tienen rabia, sino porque ocurre en sitios muy alejados de los servicios médicos. No reciben una atención oportuna después de recibir una agresión”.


Síntomas

La rabia es una enfermedad mortal, que en caso de no recibir tratamiento médico ello es importante que ante cualquier señal de su presencia en nuestras mascotas acudamos con un médico veterinario. Los signos para identificarla, apuntó el investigador, son los siguientes:

“Los principales tienen que ver con el cambio de comportamiento, pero si nosotros no sabemos cómo se comporta una especie, es decir, si recogemos un animal silvestre y lo vemos raro, no sabemos si ese comportamiento se debe a una enfermedad, como la rabia, o si se trata simplemente de su comportamiento natural. Aquí lo importante sería saber cómo se comporta el animal”.

“¿Cuáles son susceptibles? Todos los de sangre caliente, hasta las aves se pueden enfermar, aunque no pueden transmitir la rabia. Los carnívoros son los principales transmisores; si alguien tiene como animal de compañía a un carnívoro –esto incluye a los gatos– es muy importante llevarlos a vacunar. La enfermedad puede presentarse de dos maneras: en una, que se conoce como rabia paralítica o pasiva, los animales se quedan como tristes, echados y casi se dejan morir; la otra, la más conocida, es la agresiva. Algunos animales presentan ambos cuadros clínicos”.

“El cuadro clínico agresivo es muy característico porque efectivamente el perro agrede, no lo hace gratuitamente, pero está muy irascible. Justamente por eso se llama rabia, se enojan con mucha facilidad, se notan cambios en la mirada –se empieza a ver perdida, y de hecho las pupilas se ven de diferente tamaño–, el animal está hipersensible a todo el ambiente”.

“Sufre algo que se conoce como hiperestesia, si lo tocan le duele y brinca; también hiperacusia, si oye ruidos fuertes reacciona; fotofobia, si recibe luz huye, procuran estar en lugares encerrados, oscuros, alejados de todo. Ocurre una parálisis de los músculos de la deglución y no pueden beber agua, no pueden pasarla y empiezan a babear, se genera mucha espuma porque están muy resecos y no pueden deglutir, no pueden tragar ni siquiera su saliva”.

El investigador añadió que conforme avanza el cuadro de la enfermedad, los animales rabiosos “pierden por completo la noción de quiénes son, quiénes son sus seres queridos, todos los vínculos y relaciones familiares que tenían desaparecen por completo. Pueden agredir sin compasión a su propio dueño. Finalmente se quedan quietos, temblando y mueren, normalmente de un paro cardiorrespiratorio”.

¿Aumentan los contagios en temporada de calor?

“Sí se presentan más casos en la temporada de calor”, explicó Monroy López, sin embargo, éstos no están relacionado con las altas temperaturas sino con los ciclos de reproducción propios de los perros.

“Se pueden presentar en cualquier época del año. Se vacuna en época de calor porque el virus tiene mayor posibilidad de contagiarse cuando los perros están juntos; tenemos una asociación de la presentación de los celos, del ciclo estral de las perras, con el calor. A mayor luz solar, de forma natural los perros y muchas otras especies tienen su ciclo reproductivo porque es buena época, en cuanto a clima y demás, para que nazcan sus cachorros. No quiere decir que no nazcan cachorros en otra época del año, pero la mayor frecuencia en términos de presentaciones de ciclo estral ocurre justamente en la época que empieza el calor en primavera”.

“Cuando tienen la posibilidad de deambular libremente, forman grandes jaurías detrás de alguna perra, y empiezan a pelearse entre ellos y a establecer jerarquías, como todas las especies animales al pelear por la hembra. En estas peleas, con un perro que tenga la rabia, aunque sea en incubación, la puede transmitir a todos los demás. Se ha visto que la curva de presentación de casos de rabia canina está asociada con la curva de presentación del ciclo estral de las perras. En nuestro país por el clima, tenemos que se da dos veces al año, en primavera y en otoño”.

El especialista insistió “en la importancia de no sólo llevar a los perros a vacunar, siempre debemos seguir la asesoría de un médico veterinario cuando se tenga cualquier tipo de animal –serpientes, tortugas, aves, perros, gatos, caballos, animales de producción, etcétera–. Hay muchas cosas de las cuales debemos protegernos y es bueno tener una convivencia sana con nuestras mascotas, para que ellas estén bien y nosotros también para darles una vida larga y provechosa”.

La evolución espacial amplía la participación de nuevos actores, como la academia

Las tecnologías espaciales cambian y lo hacen de manera rápida. Miniaturización, nuevos materiales, disminución de costos y una nueva filosofía para operar, nos colocan ante una verdadera revolución en el sector, conocida como “Espacio 4.0”, afirmó el investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN), Gustavo Medina Tanco.
En este contexto, la misión lunar de la UNAM denominada Colmena es un nuevo concepto a escala internacional, de exploración científica, prospección de recursos naturales y explotación comercial sobre cuerpos celestes sin atmósfera. Se trata de “una serie de misiones que vamos a realizar a lo largo de los próximos años”, destacó.
Para llegar a la Luna, recordó el científico en el Coloquio de Investigación ICN, utilizamos una empresa estadounidense, Astrobotic, la cual construyó una nave de alunizaje llamada Peregrine, que brinda un servicio de transporte privado.

 

Protegernos de un huracán está en nuestras manos


Cada año llegan a México, en promedio, cinco ciclones tropicales y eso nos obliga a estar listos ante estos eventos. No podemos vaticinar la fecha, su intensidad ni dónde impactarán —“dejemos eso para las bolas mágicas de cristal”—, pero al igual que con los sismos debemos saber cómo reaccionar cuando un huracán golpee a nuestra puerta, indica Martín Jiménez Espinosa, subdirector de Riesgos por Fenómenos Hidrometeorológicos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).

A fin de proceder de manera oportuna lo primero, expuso el doctor, es determinar los peligros latentes de la zona donde vivimos y, para, ello lo mejor es consultar el del Atlas Nacional de Riesgosdel Cenapred. “Y es que en cuanto a los huracanes es preciso considerar no sólo las lluvias, vientos o inundaciones, pues hay otros elementos que implican un riesgo elevado y que con frecuencia soslayamos, como la inestabilidad de las laderas, capaces de sepultar poblados, como pasó en 2013 en la comunidad de La Pintada, en Guerrero”.

Para acometer esta tarea de la manera más efectiva, desde el año 2000 México cuenta con un Servicio de Alerta Temprana para Ciclones Tropicales(SIAT-CT), el cual consta de un semáforo de cinco colores que va del azul al rojo, los cuales se escalan o desescalan dependiendo de si un huracán se aproxima a territorio nacional o si se aleja, marcando las pautas de lo que, tanto a la ciudadanía como a las autoridades, compete.

“Cuando detectamos un fenómeno que no necesariamente golpeará nuestras costas estamos en color azul (peligro mínimo) y si se acerca encendemos la luz verde (peligro bajo). Cuando la llegada del huracán es inminente entramos en fase amarilla (peligro moderado) y si la alerta sube a naranja (peligro alto) entonces estamos a un día del impacto y debemos evacuar. Si se activa el color rojo (peligro máximo) significa que el ciclón impactará en pocas horas y que todos deben estar a resguardo en un refugio seguro y bien avituallado”.

Una vez pasado el ciclón, este proceso se da en sentido inverso, es decir, las autoridades evalúan los daños y la gente gradualmente sale de los albergues y regresa a sus casas, al tiempo que el semáforo va pasando —escalonadamente— del rojo al azul.

A decir del doctor Jiménez, en sus 20 años de funcionamiento el SIAT-CT ha mostrado ser muy efectivo en su misión de preservar vidas humanas, al grado que muchas naciones de Centroamérica se han acercado a México para pedir asesoría sobre esta estrategia de protección civil. “Antes no teníamos algo parecido y nuestro tiempo de respuesta era muy limitado, a veces de horas. Esto es un gran avance, pero para que el Sistema de Alerta Temprana funcione como debe necesitamos de la colaboración ciudadana”.

¿Qué puede hacer la ciudadanía?

La página del Cenapred tiene un apartado de publicacionesen donde, quien lo desee, puede descargar de manera gratuita carteles, trípticos y fascículos sobre ciclones tropicales y otros fenómenos, los cuales además de en español pueden ser consultados en lenguas indígenas o en idiomas como el inglés, francés o japonés.

“El conocimiento puede salvar vidas y por eso es crucial saber desde antes si el lugar donde vivimos en proclive a inundaciones costeras o a deslizamientos de terreno. También debemos aprender a desalojar nuestras viviendas en cuanto lo indique la autoridad, a movilizar con rapidez a personas con discapacidad —si es que las hay en nuestra familia— e incluso a transportar a nuestras mascotas para no dejarlas solas. No improvisar nos deja margen para actuar”.

Para el doctor Martín Jiménez Espinosa, algo que todo mundo debería hacer ante la primera señal de contingencia es resguardar sus documentos más valiosos y alistar una mochila en la que vayan no sólo estos papeles, sino agua, víveres, pilas y, si entre nuestros familiares hay alguien con alguna enfermedad crónica, medicinas.

“Hasta ahorita hemos mencionado acciones que uno debe realizar de botepronto, pero hay muchas otras que se pueden prever desde antes y que pueden aminorar pérdidas en nuestro patrimonio e incluso evitarlas, como podar nuestros árboles al empezar la temporada de ciclones, sujetar los tanques de gas y anclar los tinacos y, si nuestra vivienda es de materiales precarios como madera o láminas, sustituirlos —si es posible, claro— por mampostería”.

Y sobre todo, subraya el experto, es preciso erradicar un hábito nocivo que todos sabemos incorrecto y que seguimos practicando: el arrojar basura en las calles, pues además de ser antihigiénico es la principal causa de obstrucción de los drenajes y, por ende, la causante de inundaciones en nuestras colonias o barrios.

El doctor Martínez es enfático al señalar que los ciclones tropicales son inevitables y se repiten todos los años por lo que no podemos bajar la guardia, “por el contrario, debemos prepararnos para todos sus efectos, trátese de viento, oleaje, inundaciones costeras por marea de tormenta o lluvias, las cuales provocan anegamientos, crecidas de ríos, desbordamientos de cuerpos de agua e inestabilidad de laderas. México es propenso a todo eso.

“Saber que estamos en la temporada de huracanes y tener un estimado de cuántos ciclones tropicales habrá, más que una guía sirve para formarnos una idea de la actividad y energía con la que lidiamos. En vez de quedarnos con estas cifras lo mejor que podemos hacer es seguir, cada uno por nuestra cuenta, la trayectoria e intensidad de estos fenómenos para así determinar qué zonas resultarán afectadas; así jamás estaremos desprevenidos”.

¿Cómo se forma un Huracán? La ciencia detrás de la tormenta

Huracanes, fenómenos naturales de gran potencia

El reciente paso del huracán Delta por territorio mexicano nos recuerda el peligro latente de estos fenómenos naturales, en cada temporada de formación. El alcance de su fuerza destructiva es conocido.

La segunda semana de octubre de 2005, una gran y compleja zona de baja presión se desarrolló sobre el Atlántico oeste y el este del Caribe con varias zonas de tormenta eléctrica. Este conjunto de nubes se fue organizando lentamente al suroeste de Jamaica hasta convertirse en una depresión tropical al cabo de 24 horas, el 15 de octubre. Posteriormente, se volvió una fuerte tormenta tropical, y luego, un huracán.

Wilma es recordado como uno de los huracanes más intensos registrados en el Atlántico y el décimo ciclón tropical a nivel mundial que tocó tierra y que registró efectos muy destructivos. Otros huracanes igualmente intensos fueron Mitch de 1998, Hattie en 1961 y Janet en 1955.

  • Los ciclones tropicales son una masa de aire caliente que gira en contra de las manecillas del reloj; se clasifican de acuerdo a la intensidad de sus vientos en superficie en: depresión tropical, tormenta tropical y huracán, que a su vez se clasifica desde la categoría 1 hasta la 5 (escala Saffir-Simpson).

El huracán es la etapa más severa de los ciclones tropicales. Las causas de su origen y procedencia son muy variadas, y a medida que sus vientos son más rápidos, crece su peligrosidad, explica Christian Domínguez Sarmiento, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.

Una de las características de los huracanes es que los vientos suelen ser muy intensos, alcanzando velocidades de más de 119 kilómetros por hora; se forman principalmente cuando el océano contiene una gran cantidad de calor, es decir, cuando la superficie del mar registra altas temperaturas superiores a los 28 grados Celsius y la atmósfera se encuentra muy húmeda. Podríamos decir que para que se forme un huracán, la atmósfera y el océano deben estar de acuerdo en su formación.

De mayo a noviembre

La temporada de ciclones tropicales comienza oficialmente en mayo y termina en noviembre; sin embargo, pueden existir variantes de acuerdo con las condiciones de los océanos. En el Océano Pacífico podrían presentarse desde el 15 de mayo, mientras que en el Atlántico hasta el mes de junio. Esto se debe a que las temperaturas de la superficie del mar del Pacífico aumentan antes que las del Atlántico.

La especialista precisa que, en promedio, existen alrededor de 12 ciclones tropicales en promedio cada año del lado del Atlántico, y del lado del Pacífico que suele ser mucho más activo, regularmente se forman 16 ciclones tropicales por temporada. No obstante, para este año, en el Atlántico, se han formado hasta el mes de octubre 25 ciclones tropicales, en tanto que del lado del Pacífico se han formado hasta este mes de octubre 14 ciclones tropicales.

  • Los daños que pueden dejar los huracanes son diversos. En las zonas costeras, por ejemplo, van desde daños a infraestructuras por los fuertes vientos hasta la marea de tormenta, que sucede cuando los vientos arrastran los cuerpos de agua del océano y lo introducen en la tierra. Los deslaves y las fuertes lluvias, son otro de los daños recurrentes que los huracanes dejan a su paso.

La especialista señala que para esta temporada, se previó que todos los estados costeros ubicados cerca del Golfo de México y parte del Caribe, desde Tamaulipas hasta Quintana Roo, resultarían afectados por el paso de estos fenómenos naturales. En mayo, se formó el primer ciclón, Arthur, y en octubre, Delta, el más reciente ciclón formado hasta el momento.

Intensidad, velocidad y traslación

Los huracanes que más afectaciones provocan, son aquellos cuyos vientos dentro del mismo sistema son muy intensos, y al mismo tiempo, existe lo que se denomina velocidad de traslación; es decir, el tiempo que le toma a un ciclón tropical llegar de un lugar a otro. “Hay ciclos tropicales que pasan muy rápido, y otros que pasan tan lento que parecen estacionarios”.

En recientes años, los huracanes que son estacionarios son más peligrosos porque las ciudades o comunidades han crecido exponencialmente. Aunado a esto, estos fenómenos naturales al ser estacionarios pueden producir más lluvias sobre un mismo lugar durante un lapso de tiempo más largo produciendo inundaciones. También, estos lugares podrían sufrir los vientos intensos asociados al sistema por más tiempo, ocasionando daños a la infraestructura y la vida humana.

Entonces, unos causan más daños que otros porque acumulan ciertas características que los hacen más peligrosos, no sólo tiene que ver con la intensidad, sino otros factores como los mencionados. Cabe recalcar, que la lluvia no está asociada con la intensidad de un ciclón tropical. Por ejemplo, una tormenta tropical estacionaria podría ser más peligrosa que un huracán categoría 1 cuya velocidad de traslación sea muy rápida.

Niño o Niña

2020 es un año en el que está presente el fenómeno de La Niña, definido como temperaturas frías en la superficie del Océano Pacífico. Una característica principal es que el océano y la atmósfera en el Océano Atlántico “se pusieron de acuerdo” produciendo ambos, condiciones favorables para que se formen muchos ciclones tropicales en el Océano Atlántico, como está sucediendo en este año 2020.

Por el contrario, cuando es un año en el que se presenta El Niño sobre el Pacífico, las temperaturas en este océano son muy calientes.  Los ciclones tropicales que se forman sobre este océano son más intensos y de mayor tamaño.

Respecto al cambio climático, se sabe que van a ocurrir ciclones tropicales más intensos, pero el número total de los ciclones tropicales que se presenten en un futuro podría disminuir. Las proyecciones a futuro indican que, si en una década sucedían 20, por ejemplo, dentro de cincuenta años habrá 10, pero mucho más intensos.

Christian Domínguez hace énfasis en la importancia de revisar los pronósticos meteorológicos diariamente con la finalidad de saber si habrá huracanes o no, y sobre todo, hacer caso de las medidas de seguridad emitidas por Protección Civil para acudir a los refugios.

Lo que viene: grandes migraciones por motivos climáticos

La mayoría de quienes migran en el planeta lo hacen por razones ambientales; la situación es gravísima y no hay una regulación específica para tratar a esos desplazados, afirmaron expertos de la UNAM.

En el marco de El Aleph, que en este 2022 lleva por tema Las fronteras del medio ambiente, Úrsula Oswald Spring, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, mencionó que hay eventos naturales que, junto con fenómenos inducidos por la sociedad y condiciones preexistentes, provocan muertes y daños a la población más vulnerable.

En 2020, por ejemplo, “vimos que con 28 huracanes se generó un dilema de supervivencia para mucha gente, la cual no tuvo más remedio que salir de sus lugares de origen para tener acceso a alimentos, agua y algún ingreso”.

La sequía puede durar uno o dos años, pero al tercero ya no hay más semilla y no queda más que abandonar los lugares; lo mismo ocurre con eventos repentinos, como los huracanes o las inundaciones, que obligan a la población a cambiar de condiciones.

Los procesos de desastre son transversales y deberían tomar en cuenta el tema de género, tanto en el tema preventivo, como en la creación de resiliencia, planeación y garante de los derechos. La equidad de género, la sustentabilidad y los derechos humanos en las políticas públicas reducen las vulnerabilidades y mejoran la adaptación a los planes de contingencia.

En el conversatorio Desplazados medioambientales, Rodrigo Gutiérrez Rivas, del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), mencionó que hay una tragedia detrás de esas personas: son en su mayoría pobres quienes enfrentan con crudeza las modificaciones a sus territorios debido a las transformaciones climáticas cada vez más acentuadas, que provocan tormentas, huracanes, crecidas de ríos o desgajamientos de montañas, y la situación es cada vez más grave.

“La economía que devora a la naturaleza está provocando la situación que hoy enfrentamos, ocasionada por aquellos interesados en hacer avanzar las fronteras extractivas sobre territorios que antes no estaban identificados por el radar del capital y que contribuyen a la destrucción del planeta mediante la deforestación, la megaminería tóxica, etcétera. Esos actores capturan territorios y los vuelven inhabitables. México, por ejemplo, es el quinto país con mayor deforestación del mundo.”

Eso mismo pasa en el derecho, con el constitucionalismo hegemónico y su visión acrítica de los derechos humanos, que aporta estabilidad al modelo económico prevaleciente, que es el principal responsable de la destrucción de la naturaleza, del calentamiento global y, por lo tanto, de los desplazados ambientales, abundó el jurista.

Rosalía Ibarra Sarlat, también del IIJ, aclaró que no se puede llamar desplazados ni migrantes a los desplazados, quienes requieren de una urgente atención nacional e internacional. Esas personas no están jurídicamente reconocidas; “no se les puede llamar refugiados, porque no encajan en la Convención de Ginebra, ni migrantes, porque esa condición implicaría un retorno, pero los desplazados de una isla que va a desaparecer por el aumento del nivel del mar no podrán hacerlo”.

La especialista explicó que tampoco es lo mismo el desplazado ambiental que el climático. El primero se da por razones de un accidente industrial, algún fenómeno geológico, como una erupción, la contaminación de un río, etcétera. En el climático, las causas son muy particulares: elevación del nivel del mar, deshielo, sequía y otras donde la causa está directamente relacionada con el cambio climático y las consecuencias del calentamiento global.

Sin embargo, a pesar de su creciente importancia, no hay una regulación específica para esas personas. En el ámbito interno hay más elementos jurídicos para obligar a los Estados a atender el problema jurídica y políticamente hablando, pero a escala internacional no hay una convención en concreto, precisó la académica.

La sesión, realizada en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario, estuvo moderada por Jacobo Dayán, director del Centro Cultural Universitario Tlatelolco.

Lo que viene: grandes migraciones por motivos climáticos
Rosalía Ibarra, Jacobo Dayán y Rodrigo Gutiérrez. Foto: Víctor Hugo Sánchez.

Alberca caliente desplaza huracanes en el Atlántico

Una alberca caliente, que va desde las costas del Golfo de México hasta las de África, se encuentra actualmente en el océano Atlántico durante la mayor parte del año.

“Es una franja de agua superficial del mar, con una temperatura que sobrepasa los 28.5 grados Celsius”, afirmó Priyadarsi Debajyoti Roy, investigador del Instituto de Geología galardonado con el Reconocimiento Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos 2016.

Por esta alberca caliente, cuyo tamaño creció debido al calentamiento global, cada vez hay más huracanes en el Atlántico, pero casi ninguno de ellos toca tierra en estados del país como Nuevo León y Tamaulipas.

Qué bueno, dirán algunos. Pero los huracanes no sólo traen vientos destructivos, sino también mucha lluvia que recarga los acuíferos, inunda el cauce de los ríos y llena los lagos.

Antes se calentaba en otoño únicamente una parte del Golfo de México y del mar Caribe. Septiembre y octubre eran meses de huracanes, y éstos tocaban tierra en Yucatán, parte de Veracruz, Tamaulipas… Entonces, la alberca caliente era pequeña. Cuando la temperatura era menor a 28.5 grados Celsius, y el resto del año, no había. Posteriormente, “ésta comenzó a crecer por el calentamiento global. Ahora su tamaño es gigantesco. Desde el Golfo de México hasta las costas de África hay una franja oceánica con una temperatura de 29 a 30 grados Celsius. Y los huracanes del Atlántico ya casi no tocan tierras mexicanas. Desde hace tres o cuatro años están migrando al norte, hacia Florida, Luisiana y Misisipi, o se pierden en el océano”, declaró Roy.

Zonas más secas

El calentamiento global y fenómenos hidroclimáticos como la alberca caliente y la migración de huracanes no son nuevos. Ocurrieron en el pasado remoto y no sólo en el Atlántico, sino también en los océanos Índico y Pacífico.

Con colegas de la Universidad de Florida y la Universidad de Texas, Roy desarrolla el proyecto “Reconstrucción del monzón mexicano en zonas áridas de México”, para saber qué pasó hace miles de años en el norte de América.

Registros geológicos de varios sitios localizados tanto en Estados Unidos como en México indican que la migración de los huracanes comenzó hace cuatro mil años, durante la llamada Edad Megalayense, cuando creció el tamaño de la alberca caliente en el Atlántico y hubo más sequías.

Si el calentamiento global continúa incrementándose, no se sabe con certeza cómo responderán los diferentes ecosistemas que se encuentran en zonas tropicales y subtropicales, en dónde habrá más lluvias y dónde más sequías.

En el caso de México, con las reconstrucciones geológicas de su zona norte y los datos del calentamiento- enfriamiento del Atlántico se puede tener una idea de lo que sucederá en el futuro. Según las reconstrucciones de Roy y sus colegas estadunidenses, el nororiente y el oriente de México quedarán cada vez más secos.

“¿Qué pasará? ¿Cómo sobrevivirá la gente de esas zonas del país que se dedica a la agricultura? Empezará a migrar hacia el norte, como los huracanes, y se topará con el muro en la frontera y una política migratoria que criminaliza a los migrantes. La migración se convertirá en un problema socioeconómico gravísimo, mucho más de lo que pensamos”, dijo Roy.

Huracanes más intensos

Actualmente, por la alberca caliente, se forman más huracanes, pero a más distancia de las costas mexicanas del Golfo de México. Además, son más intensos y su trayectoria es distinta. Si bien no causan destrucción en esa parte del territorio de México, tampoco traen, como antes, agua para uso doméstico y la agricultura.

Algunos de esos huracanes tocan Texas, estado que hace cuatro años padecía sequías y en la actualidad dispone de muchísima agua. Otros se pierden en el Atlántico o impactan en naciones pobres como Bahamas, cuya economía se ve afectada por la destrucción que ocasionan los vientos huracanados.

Al haber más huracanes que no tocan tierra y se pierden en el Atlántico, se altera el ciclo del agua (evaporación y precipitación), lo cual afecta la distribución geográfica y estacional de ésta.

“Ahora llueve en meses en los que antes no llovía y la temporada está muy restringida. Antes era de cuatro meses. Ahora llueve tres días, una semana sí y otra no. Esto afecta a la agricultura. Antes se sabía qué cultivar y en qué estación. Actualmente hay un gran descontrol entre los campesinos”, sostuvo el experto.
huracanes en el Atlántico

Crónica geológica

La historia del pasado geológico del norte de México señala que el nororiente y el noroccidente están respondiendo de manera diferente al calentamiento global.

El monzón mexicano trae lluvia del golfo de California hacia Durango, Chihuahua, Nuevo México, Arizona… Hay humedad y disponibilidad de más agua en el noroccidente de nuestro país. En cambio, el nororiente y el oriente (Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán), que eran los principales destinos de las lluvias de huracanes del Atlántico, ya no lo son.

¿Qué pasó allí hace millones de años? Para saberlo, Roy ya cuenta con registros cronológicos de los últimos 20 mil años. Por medio del empleo de carbono 14 sabe las edades de las capas de los sedimentos en el subsuelo. Junto con sus estudiantes y colaboradores ha generado registros del norte de México, desde Baja California, Chihuahua, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Tamaulipas y Nuevo León, hasta Yucatán.

“Por primera vez, en colaboración con colegas de las universidades de Bristol y de California, recabamos datos que no había en México. Como no hay mucha materia orgánica preservada en ambientes secos (polen), utilizamos biomarcadores y estudiamos isótopos agrupados, nunca antes aplicados en el país, para cuantificar la temperatura y las sequías remotas, y así entender el cambio de vegetación.”

El paso siguiente para comprender el cambio climático será analizar, con herramientas geoquímicas, la composición inorgánica, los minerales y la abundancia de metales que contienen esas capas sedimentarias milenarias. Con esos indicadores indirectos, Roy y sus colaboradores sabrán cuándo hubo un periodo húmedo y cuándo uno seco.

Con herramientas de geología y geoquímica, meteorología y geofísica, ellos reconstruyen variaciones climáticas en diversos sitios de México. Reconstrucciones de este tipo han permitido a varios investigadores postular que la sequía en Yucatán llevó al colapso maya y que no fue la única en el pasado.

La alberca caliente es uno de los efectos del calentamiento global, fenómeno en el que los humanos tenemos un papel fundamental.

“Hace cien años había 280 partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera; hoy en día hay más de 410. Esa variación que ocurrió en un siglo, normalmente se daba en cien mil años. La tasa aumentó mil veces”, comentó Priyadarsi Debajyoti Roy.

La presencia de grandes cantidades de dióxido de carbono en la atmósfera hace que se eleve la temperatura de la superficie de los mares. Por eso también hay albercas calientes en los otros océanos. Y por la alberca caliente en el Atlántico, entre otras causas, abunda el sargazo en el Caribe.

Malas noticias: más huracanes, sequías, incendios y disminución de los recursos hídricos

Siempre hay huracanes, temporadas de estiaje, sequías e incendios; sin embargo, este tipo de fenómenos cada vez son y serán más frecuentes y/o más severos por el Cambio Climático Global, comenta Jorge Zavala Hidalgo, investigador de la UNAM.

Por ejemplo: antes, en cien años, en una determinada región, ocurrían en promedio 10 incendios catastróficos, y ahora, en un lapso similar, ocurrirán más, es decir con una mayor frecuencia. Las afectaciones también podrán alcanzar mayores extensiones.

Además, el aumento de temperatura en el planeta, de 1.1 grados centígrados, causa sequías y propicia incendios forestales más severos en regiones que no estaban acostumbradas a esos eventos, como los ocurridos en Siberia en 2019.

Al calentarse el planeta no lo hace de manera homogénea, porque las diferentes temperaturas en distintas regiones causan diferencias de presión atmosférica y éstas modifican los patrones de viento o de circulación oceánica, generando eventos (huracanes, ondas de calor, sequías e incendios) que antes no ocurrían o eran muy poco frecuentes en ciertas regiones, aclara Zavala Hidalgo, del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA)

Si la temperatura del planeta aumenta a 1.5 o incluso a 2 grados centígrados en promedio, ocurrirán alteraciones a los climas locales en distintas regiones, asegura Zavala Hidalgo, doctor en oceanografía física.

Hay zonas o países que son o van a ser más afectados que otras y con mayor severidad, porque el clima ha cambiado de manera diferente en cada región.

Cambio climático, a mayor velocidad

El calentamiento global no sólo derrite el hielo y reduce el albedo (reflexión de la radiación solar) en regiones del Polo Norte. En el Ártico ocurre un proceso de retroalimentación. Al disminuir la cobertura de hielo, esta región absorbe más energía solar y por tanto, hay un mayor calentamiento que “a su vez va acelera el derretimiento del Polo”.

El Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) reporta fenómenos llamados tipping points para referirse a valores umbrales que alcanzan algunas regiones del planeta y que causan cambios bruscos como el deshielo en el Polo Norte.

Zavala Hidalgo señala que otro tipping points es el deshielo del permafrost o suelo congelado que hay en los glaciares o en las regiones muy frías como los polos.

Por el calentamiento, no sólo se pierde la cubierta de nieve de la superficie sino también el suelo congelado que guarda gran cantidad de metano. Al descongelarse o perderse, libera este gas de efecto invernadero que va a provocar mayor calentamiento global.

Además, cada año consumimos más combustibles fósiles, quemamos más gasolinas que el año anterior y emitimos más gases de efecto invernadero, entre ellos metano. Por lo que, en vez de disminuir el cambio climático global, continúa incrementándose a mayor velocidad.

Vulnerabilidad por estrés hídrico

En cada región, los ecosistemas se han adaptado a rangos de temperatura, de variación estacional y de precipitaciones, así como a valores de evaporación y a vientos de determinada intensidad. Lo ideal es que las diversas regiones se mantengan en esos rangos que determinan el clima local.

Sin embargo, por el cambio climático, hay ecosistemas, bosques por ejemplo, que padecen estrés térmico o estrés hídrico por cambios en los patrones de precipitación o de la evaporación.

Eso afecta la salud de los ecosistemas, porque en poco tiempo no se pueden dar procesos de adaptación y el estrés hídrico los hace más vulnerables a los incendios y a la pérdida de especies.

No es lo mismo la quema de un pastizal que de un bosque. Y no todos los bosques son igualmente vulnerables. Hay flora adaptada al fuego. Los incendios forman parte de su ciclo de vida. Pero hay especies arbóreas que no tienen esa capacidad o adaptabilidad.

En México la temperatura está aumentando por arriba del nivel promedio global. Su incremento no es de 1.1 grado centígrados sino aproximadamente de 2 grados centígrados en la parte continental.

Durante la época de estiaje, ese aumento de temperatura marchita sus bosques, al provocar mayor evaporación y pérdida de humedad del suelo, lo cual favorece el desarrollo y propagación de incendios forestales.

La Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) monitorea determinadas zonas para detectar incendios y organizar brigadas para combatirlos. Realiza además campañas educativas entre la población.

Prioritario, detener emisiones

Para Zavala Hidalgo lo importante a mediano plazo es conservar sanos los ecosistemas y tomar medidas preventivas para disminuir el riesgo de incendios y en caso de que ocurran, realizar acciones para controlarlos.
O como en Australia y California en donde lo más que se puede hacer es contenerlos y esperar a que mejoren las condiciones meteorológicas.

En el mundo y en México en particular, las condiciones que propician los incendios no van a cambiar en el corto plazo. Por el contrario, van a empeorar. Para eventualmente revertirlas, desde ahora, hay que empezar a detener las emisiones de efecto invernadero, principalmente de dióxido de carbono

Ya hay mucho daño a la Tierra. Mientras mayor sea el incremento de la temperatura, mayor será el daño al planeta y más difícil será restaurar algunas regiones.

Por eso es importante entender cómo se va modificando el clima del planeta para tomar medidas de adaptación, de mitigación, de restauración o en algunos casos, de retiro de la población de zonas costeras ya riesgosas.

A nivel de país, Zavala Hidalgo propone estudiar cada región e identificar las amenazas climáticas y sus vulnerabilidades para diseñar distintas políticas y estrategias para su protección, mitigación y adaptación ante los efectos del cambio climático global.

Bótox: desarruga y potencialmente mortal

Quita las arrugas por un tiempo y se usa contra el estrabismo. Pero causa el botulismo, que llega a ser mortal y podría ser usado para un ataque bioterrorista.

Se trata de la toxina botulínica. La doctora Adela Alba Leonel, académica de la Facultad de Medicina y de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia, ambas de la UNAM, diserta sobre esta neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum.

Hay siete tipos de toxina botulínica (A, B, C, D, E, F y G). La tipo A es conocida por uno de sus nombres comerciales, bótox, y porque en dosis bajas y purificada se inyecta para desvanecer las arrugas de la cara (su efecto dura seis meses).

No se debe aplicar en: personas menores de 18 años, con enfermedades neuromusculares (esclerosis múltiple), mujeres embarazadas o amamantando, con párpados caídos y neuropatías.

En clínica, la toxina botulínica se usa también para tratar la hiperactividad vesical neurógena (si fracasan los anticolinérgicos), la hidronefrosis bilateral, la gastroparesia, la hidrocefalia y la orquiepididimitis. Sin embargo, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), de Estados Unidos, y la COFEPRIS, de México, no han autorizado su uso, y no se ha comprobado científicamente la efectividad terapéutica.

Clostridium y botulismo

Clostridium botulinum es una bacteria anaerobia, es decir, que crece aun sin oxígeno. Es termo-resistente: soporta hasta 80 grados de temperatura durante 10 minutos de cocción de alimentos que la contienen.

La neurotoxina se encuentra en diversos alimentos mal cocidos, en enlatados (atún), en frutas y verduras mal envasadas en casa (en conservas), en pescado salado, en verduras como las espinacas y en carnes frías mal conservadas, como salchicha y jamón.

El término médico botulismo (intoxicación con carne, embutidos o productos en conserva) data de 1820 y se deriva de la palabra latina botulus, que significa “embutido”.

En la Europa del siglo XIX hubo algunos brotes de intoxicación asociados al consumo de salchichas. En Alemania, Justinus Kerner (1786-1862) encontró Clostridium en morcilla descompuesta.

Años más tarde, en 1897, la bacteria responsable del botulismo fue aislada por el microbiólogo belga Émile van Ermengem, quien la describió como una fábrica de toxinas que causan debilidad y parálisis en los animales. Él investigó sistemáticamente muestras de un jamón contaminado que había causado una intoxicación alimenticia de riesgo mortal en varios de los asistentes a la ceremonia conmemorativa de una sociedad musical de Ellezelles, Bélgica, provocando la muerte de tres individuos.

Una espora en agua, tierra y aire

Como la neurotoxina de la bacteria Clostridium está en el agua, la tierra y el aire, el botulismo se puede presentar por el consumo de alimentos mal conservados, por chupones y biberones contaminados (puede afectar a lactantes menores de seis meses porque aún no desarrollan bien su flora intestinal), por alojamiento de la toxina en heridas (poco frecuente) y por inhalación.

El botulismo también está asociado al uso de drogas ilegales, como la heroína, que se inyecta, o la cocaína, que se inhala.

La toxina botulínica es una espora que podría también ser utilizada en actos de bioterrorismo. De manera intencional o por accidente, se podría liberar en forma de aerosol.

Síntomas a las 12 horas de infección

Signos de botulismo son parálisis de nervios, principalmente ciertos pares craneales (placas neuromusculares colinérgicas) y de algunos músculos (sobre todo de la respiración). La parálisis de la musculatura laríngea genera mucha secreción salival y a la vez resequedad de la mucosa y de la boca, así como dificultad para hablar y tragar. También produce mareo, vértigo, visión borrosa, vómito, diarrea e inflamación intestinal, así como parálisis de cuello y de brazos.

Estos síntomas se presentan a las 12 horas, inclusive 36, después de haber consumido alimentos mal conservados, infectarse una herida con la toxina botulínica o que ésta haya sido inhalada. En personas más sensibles aparecen mínimo en cuatro horas y máximo en ocho.

Sin embargo, hay que hacer un diagnóstico diferencial para descartar otras enfermedades con síntomas similares, como la poliomielitis y el síndrome de Guillain-Barré.

Baja mortalidad

El botulismo, causado principalmente por los tipos de la toxina botulínica A, B, E y ocasionalmente el F, tiene baja mortalidad. Los tipos C y D provocan enfermedades en otros mamíferos, en aves y en peces.

Se ha estimado que la dosis letal media para el ser humano son dos nanogramos de toxina botulínica por kilo de peso corporal. Esto significa el triple de la que se encuentra “en la transmisión alimentaria”.

Antaño la mortalidad por botulismo era alta, pues no se contaba con la antitoxina botulínica. Los pacientes, a quienes era necesario intubar, morían sobre todo por debilidad y parálisis de los músculos y los nervios respiratorios. Hoy mueren en “un 5% o 10% de los casos”.

En México, puntualiza la doctora Alba Leonel, no es un problema de salud pública, pues en los últimos años sólo se han presentado tres casos de botulismo, por consumir alimentos mal conservados en la frontera con Estados Unidos.

Dr. Strange no está solo: el multiverso sí existe y hay pruebas teóricas

En la reciente película del Doctor Strange, “Dr. Strange en el multiverso de la locura”, la historia plantea varios universos en los que el héroe se enfrenta a otras historias alternas de él mismo. Qué dice la física al respecto ¿podría ser una situación real?

“Los astrónomos pensamos que el multiverso sí existe y hay pruebas suficientes de su existencia”, dijo en entrevista Julieta Fierro Gossman, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM.

¿Cómo es esto? En un principio, los griegos pensaban que el mundo terminaba en Asia y después en el océano Atlántico. Sin embargo, descubrieron que había poblaciones más allá de esa frontera.

Antes pensábamos que la Tierra era única y estaba en el centro del Universo, que el Sol giraba a su alrededor y que todo existía dentro de nuestro planeta, incluso el mismo infierno.

¿Y qué pasó? Descubrimos que hay otros planetas y que es posible que algunos tengan vida o que esa vida se extinguió, como ocurrió en Marte, o quizá podría haber vida en Júpiter o Saturno con sus océanos subterráneos.

Actualmente, se han descubierto miles de planetas extrasolares, es decir, mundos que giran en torno de su estrella, y que además tienen agua.

Esta idea de que somos únicos, que estamos en el centro del Universo y somos lo máximo ha cambiado después de que estudiamos la Vía Láctea.

La galaxia en la que vivimos sólo tiene cien mil millones de estrellas, y pensábamos que eso era todo el Universo, pero algunos astrónomos observaron unos rehiletes lejanos y descubrieron que se trataba de otras galaxias.

Incluso a principios del siglo pasado había una discusión muy importante entre quienes pensaban que las galaxias eran otros universos-isla y los que pensaban que eran parte del mismo universo.

Sin embargo, después se descubrió cómo medir las distancias entre las estrellas que oscilan muy rápido y lento, aquellas que son grandes y pequeñas.

Así supimos que nuestra galaxia era una de tantas y que no podíamos ver muy lejos en el Universo. La luz tarda cierto tiempo en llegar y lo más antiguo que podemos ver es la luz que se originó 380 mil años después de la gran explosión.

La gran explosión

De esta liberación de energía se originó nuestro Universo que en esa época era opaco. De hecho, en nuestra actualidad no podemos ver todos los objetos que se alejan del centro de la galaxia.

Es decir, podemos observar un “pedacito” de la gran explosión, pero el resto no. En ese momento, tal vez nacieron otras galaxias y otros objetos que se apartan de nosotros a velocidades mayores que la de la luz.

Y como no lo podemos ver, esto pudo generar otros universos infinitos y libres. El pedacito de la gran explosión que formamos es muy pequeño y pensamos que estos otros universos se podrían parecer al nuestro.

En el momento en que nació nuestro Universo, pudieron formarse otros más y así existir otros muy parecidos.

La física trata de explicar esta teoría a través de la mecánica cuántica, que plantea la probabilidad de todas las posibilidades, por lo que es posible la existencia del multiverso.

Otra teoría que busca explicar este fenómeno es la teoría de cuerdas, que plantea que todas las partículas elementales (electrón, neutrón, protón) son liberaciones del vacío para crear otros universos.

¿Cuántos serían? Aproximadamente un “1 con 500 ceros”, y todos completamente distintos. Si contamos todos los átomos de todas las galaxias del universo, habría un “1 con 82 ceros», un número mucho menor que la posibilidad de los universos existentes.

¿Podemos viajas a otros universos?

Pero, ¿qué tal si un universo tuvo una pequeña falla cuándo se formó y no es idéntico al nuestro? Estaría formado de la famosa antimateria, que está formada por antipartículas.

Si hubiera la posibilidad de viajar a otros universos podría ser a través de un agujero de gusano. “No necesariamente llegaríamos a otro planeta o nos recibirían los extraterrestres y estaríamos muy felices, sino que podría ser una esfera de vacío y nos desintegraríamos inmediatamente”.

Si tratáramos de descubrir la existencia de otros universos, podríamos suponer que son como grandes paredes y si colisionaran con nuestro universo lo podrían deformar.

Sin embargo, no se ha encontrado evidencia de su existencia, así que por lo pronto no podemos viajar a otros universos. “Tenemos la certeza que existen porque la historia nos ha enseñado que todo lo que no palpamos podría ser real”.

“Si piensan entrar en un agujero de gusano y llegar a un mundo extraordinario, tengan mucho cuidado”, concluyó la académica universitaria.

Presentación del Libro “Enfermería En Una Unidad Temporal Covid-19: Miradas Multidisciplinarias”

Los vapeadores en México, en el marco del día mundial sin tabaco

Aceite, mantequilla o manteca: ¿cuál es mejor para la salud?

El 39.1% de los adultos mayores de 20 años en México tienen sobrepeso, mientras que el 36.1% tiene obesidad, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2018). La tendencia se repite con los más pequeños: de los niños de 0 a 4 años, el 22.2% tiene riesgo de sobrepeso; entre los de 5 y 11 años, el 35.6% comparte esta condición.

Las cifras recalcan la importancia de buscar soluciones más sanas para nuestra dieta. Es común observar en las calles del país diversos tipos de alimentos que en su preparación utilizan aceite, mantequilla o manteca caliente como método de cocción, además de que éstos se mantienen a alta temperatura y son utilizados de manera constante a lo largo del día.

Esta reutilización, de acuerdo con Mariana Isabel Valdés Moreno, jefa de la carrera de Nutriología en la FES Zaragoza, es peligrosa para la salud:

“Aunque reutilizar no es recomendable, es algo que se hace con frecuencia, sobre todo en alimentos de bajo costo que encontramos cotidianamente fuera del metro o las estaciones de transporte público. Ahí vemos cómo, una y otra vez, se utiliza y no se cambia el aceite, la mantequilla o la manteca. Si es un puesto que está desde las 7 de la mañana hasta el mediodía, se usa el mismo aceite para preparar quién sabe cuántos productos; entonces el aceite estuvo en el calor muchas horas. Y el consumo repetido de este tipo de alimentos es lo que causa la mayoría de los problemas cardiovasculares que se reportan.

“Incluso la Organización Panamericana de la Salud se lo atribuye a estas grasas transformadas por el efecto de exponerlas una y otra vez al calor, más aún cuando de origen no eran tan saludables”, añadió.

¿Cuál utilizar?

La académica señaló que antes de adquirir un producto es necesario que lo comparemos con otras opciones para saber cuáles serían sus beneficios o sus efectos adversos a la salud.

“Ése sería el punto de partida; la diferencia en su composición es la que le da beneficios o desventajas respecto a los otros. Los más saludables serían los aceites; un poquito menos, las margarinas; y los que menos recomendaríamos que se consumieran frecuentemente o abundantemente son las mantecas, por su origen y la relación que guardan con la salud. Lo que distingue a unos de otros es el tipo de lípidos o grasas que contienen y que a su vez definen la consistencia o el estado en el que los encontramos a temperatura ambiente”, explicó.

Aceites: “Los encontramos en estado líquido; tienen una mayor abundancia de ácidos grasos que se llaman insaturados. Estas insaturaciones en su estructura química –ácidos grasos insaturados, monoinsaturados o poliinsaturados– permiten que, justamente, tengan ese estado líquido, y son las que les dan también sus propiedades benéficas”.

Margarina: “En su caso, los aceites se hidrogenan o se someten a procesos químicos en los que sus dobles enlaces cambian de configuración; esto los vuelve sólidos o menos líquidos a temperatura ambiente. Al cambiar la composición, los ácidos grasos que contienen se vuelven menos benéficos para la salud. Ahí podemos ir estableciendo un gradiente de beneficios o de efectos perjudiciales”.

Manteca/Mantequillas: “Su origen es totalmente diferente. Al venir de los animales, la manteca tiene grasas, sobre todo, saturadas. Las grasas saturadas son las que se asocian, especialmente cuando se consumen en exceso, a efectos adversos sobre la salud, principalmente cardiovasculares”.

Para Valdés Moreno la clave está en saber para qué utilizaremos cada uno de los productos en nuestras preparaciones culinarias, tomando en cuenta que lo más importante para los tres es no utilizarlos en más de una ocasión y evitar exponerlos a temperaturas demasiado elevadas.

“Lo que nosotros quisiéramos respecto al uso de los aceites, por ejemplo, es que se sometan lo menos posible al calor, porque justamente por su efecto estas características de los ácidos grasos que les dan sus propiedades benéficas se pierden. Si vamos a utilizar el aceite para guisar, sea un aceite de soya, maíz, canola o cualquiera, está bien: el punto es no calentarlo demasiado y no reutilizarlo”, señaló la especialista.

En cuanto a aceites como el de oliva, es posible consumirlos a temperatura ambiente como aderezo en ensaladas y verduras, lo cual conserva todas sus propiedades benéficas para la salud. “No quiere decir que no se puede usar de otra manera; tiene que ver con el propósito. En general los aceites de origen vegetal son los que se van a preferir; también hay diferencias de costos y respecto al proceso químico que se usa para obtenerlos”.

Aceite de coco

Es irónico, subrayó la docente de la FES Zaragoza, que en los últimos años el aceite de coco se haya popularizado entre la población que desea comer de manera más saludable, ya que su uso podría no traer los beneficios esperados. Así lo explicó:

“Es de los muy poquitos aceites, o grasas vegetales, en los que son más abundantes estos ácidos grasos saturados, como en las grasas de origen animal. En realidad, el aceite de coco no es recomendable para la población en general; desafortunadamente, se ha publicitado que por ser de origen vegetal es mejor, que es más saludable, que es benéfico; pero no es el caso. Si lo sometemos, además, a altas temperaturas cuando lo usamos para cocinar, da lo mismo que usar una manteca de origen animal”.

“Se oferta como una ventaja o un añadido, y es más caro en el mercado. Pero, a fin de cuentas, tiene la misma composición que productos más baratos que no necesariamente son buenos para la salud. Es falso que por ser de origen vegetal sea mejor”.

Evitar las margarinas

Valdés Moreno recalcó que la primera recomendación relacionada con este tipo de productos es consumirlos de manera moderada o “lo menos posible”, porque fueron sometidos a un proceso industrial llamado hidrogenación, que permite que tengan una vida de anaquel más extensa.

“Ése es el objetivo: que su vida de anaquel sea mayor. En consecuencia, tienen una consistencia distinta que se utiliza para ciertas preparaciones. Lo más recomendable es consumir aquellos que no tengan sellos de advertencia de ácidos grasos trans o que no tengan exceso de sal, porque otra característica de estos productos es la cantidad de sodio que contienen”.

Otras recomendaciones

“Es importante que la población en general preste atención al tipo de grasas que consume; procuremos, en la medida de lo posible, que éstas sean de origen vegetal. Evitemos las de origen animal o las que derivan de los productos ultraprocesados, las cuales, aunque no tan evidentes, son contenidas en abundancia. Ser cuidadosos y moderar nuestro consumo de ultraprocesados: galletas, frituras, botanas, etc. Todos o la mayoría de los alimentos empaquetados que tienen sellos debemos evitarlos, porque su composición –no sólo en términos de lípidos– no es la ideal. Las personas que tienen antecedentes de dislipidemias, colesterol o triglicéridos elevados son las que más deben tener cuidado con su consumo de lípidos. En cualquier caso, son preferibles los de origen vegetal”.

¿Por qué el número Pi encierra magia y fascinación?

Pi (π) es un número mágico y fascinante. “Nos persigue por todos lados”. Está en las ciencias, en la tecnología y en la vida cotidiana. Es como un dado de diez caras que lanza el doctor Víctor Manuel Romero Rochín, del Instituto de Física, para los lectores de UNAM Global.

Pi no es un número entero (0, 1, 2, 3…) ni racional (los que se expresan con cocientes de enteros, por ejemplo 1/3, 7/22, 25/32…), sino irracional, es decir, no puede expresarse como el cociente exacto de dos números enteros.

Desde la primaria nos enseñan que pi equivale a 3.14 o 3.1416, pero tiene “un número gigantesco —en realidad infinito— de cifras”, miles y miles de millones ya conocidas y otras aún desconocidas.

Otra cualidad es que, dadas varias cifras de pi, no sabemos qué número sigue. “Podría ser cualquiera del 0 al 9”. Es como si los números siguientes estuvieran al azar o como si fuera un dado de diez caras.

Un dado tiene seis caras, pero imaginemos que fueran diez. “Cada vez que lo aventemos, nos saldría uno de esos números (del 0 a 9), que tienen la misma probabilidad. “Y no se sabe dónde acaba el número pi”.

El “cachito” que siempre faltará

Hace cuatro mil años los babilonios descubrieron que el área del círculo es el resultado “del radio multiplicado por pi”, y, según sus cálculos, “era 3 y no 3.14”.

Después, los egipcios fueron mejorándolo; más tarde, los chinos se enfrentaron al misterio de este número y le descubrieron más dígitos. Desde entonces, para los matemáticos ha sido “una pasión encontrar el valor de Pi”.

“π” es la letra griega equivalente a la “p” del español. Ese simbolito (palitos que forman una casita) fue utilizado por el matemático y físico suizo Leonhard Euler (1707-1783) para nombrar a un número que nadie sabía entonces cómo llamarle. Simplemente decían: “la circunferencia no es exactamente tres veces el diámetro, sino tres veces más un cachito. Faltaba ese cachito”.

Históricamente, el número pi sale del círculo. Lo tiene adentro. “A mí me enseñaron en quinto de primaria que la circunferencia es el diámetro del círculo multiplicado por Pi”.

Circunferencia es la orilla o perímetro del círculo (“π viene del griego perímetro”). Y el diámetro es la recta que pasa por su centro. ¿Cuántas veces cabe el diámetro en la circunferencia? “Tres veces y cachito, y ese cachito era .1416”.

Si uno suma un número infinito de números, puede ser que el resultado no sea infinito, sino otro número. En el pasado, los matemáticos (Newton, entre ellos) encontraron muchas fórmulas de sumas infinitas cuyo resultado es pi.

Si al uno se le resta un tercio y le suma un quinto y le resta un séptimo, más un noveno, menos un onceavo… así hasta el infinito, el resultado es pi dividido entre cuatro. Como esta fórmula existen ahora una infinidad.

Son números que se van haciendo más pequeños, pero cuando se suman todos dan pi o tres o seis veces pi. Por eso, pi es un número que apasiona a los humanos. Matemáticos de todas las épocas buscaron los dígitos que seguían. Eso continúa ahora, y con las computadoras modernas se ha convertido en un reto.

En agosto de 2021, la Universidad de Ciencias Aplicadas de los Grisones, en Suiza, batió el récord de cálculo de decimales de pi: 62 mil 800 millones, de los cuales los últimos diez decimales son 7817924264.

Pi aparece por todos lados

Pi aparece no sólo en todas nuestras matemáticas sino por todos lados. A veces aparece junto al “número e”, tan peculiar y raro como pi, que está escondido en todo lo que tiene curvas: una pelota, que es esférica; un balón de futbol americano, que es ovoide; una galaxia, que puede ser espiral, como la Vía Láctea, o con brazos curvados o en forma de óvalo, como otras.

También aparece en los aparatos que tienen un movimiento periódico, cíclico —como los péndulos, los motores, los relojes—, en las ondas de voz y en las ondas electromagnéticas, en fenómenos naturales, como los temblores (que son ondas periódicas que viajan por la tierra) y la rotación de los planetas. En otras palabras, la ciencia y la descripción de la naturaleza no podrían avanzar sin el concepto de los movimientos ondulatorios. Y en todos ellos pi juega un papel esencial.

Además, está en la mecánica cuántica, en la que hay otro número fundamental, llamado constante de Planck (el físico alemán Max Planck la descubrió en 1900), que siempre aparece dividida entre dos veces Pi.

Y la mecánica cuántica, que nos permite entender el submundo microscópico, las moléculas, los átomos y las partículas elementales como los quarks, también está en nuestra vida diaria. “Por todos lados vivimos de cuestiones cuánticas”.

Compras compulsivas, trastorno psicológico del siglo XXI

Si alguna vez has sentido muchas ganas de comprar algo, tanto que experimentas ansiedad, pero al obtenerlo sientes una sensación de euforia, y posteriormente sientes una gran culpa y caes en la depresión al pensar que no tienes para pagar, cuidado porque podrías ser un comprador o compradora compulsiva.

De acuerdo con Gabriela Orozco Calderón, profesora de la Facultad de Psicología, a esto se le conoce como oniomanía y es el término utilizado para describir al comprador compulsivo, quien tiene las características de adquirir y sentir que no tiene el control.

Este trastorno representa uno de los problemas actuales más graves que tenemos en nuestra sociedad, ya que social y culturalmente se promueve el tener bienes materiales y un estatus que nos hace sentir mejores personas, incluso más atractivos, dijo la entrevistada.

Además, este comportamiento puede darse como una respuesta ante emociones primarias como son venganza, aburrimiento, y de hecho, se acentúa en épocas decembrinas.

En este contexto, el porcentaje de mujeres que sufren este padecimiento es mayor con respecto al de los hombres. Ellas suelen adquirir ropa, zapatos, música, y ellos todo lo que tiene que ver con los gadgets y aparatos electrónicos.

Un trastorno psiquiátrico

A la fecha, los manuales psiquiátricos no incluyen la compra compulsiva como una enfermedad, sin embargo, es muy parecida neurobiológicamente a lo que es el juego compulsivo que sí está incluido en conductas adictivas.

Al respecto, la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas indica que la adicción es una enfermedad crónica y recurrente del cerebro, caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de sustancias a pesar de sus consecuencias nocivas.

Así, puede decirse que la compra compulsiva se vincula con la adicción, porque la característica en común es esa impulsividad de no poder detenerse al realizar las compras, además de relacionarse con depresión, ansiedad, conductas antisociales, y muchas otras adicciones psicológicas.

El diagnóstico incluye una preocupación mal adaptativa o impulsiva por no comprar, pensamientos intrusivos en la vida cotidiana, irresistibles y sin sentido que quitan tiempo para realizar otras actividades por ir a comprar objetos que no se necesitan, y alteran ocupaciones sociales y familiares.

Debido a la gratificación inmediata, el estatus que genera es un perfil de personalidad neurótico, pues se busca el reconocimiento de los demás a través de la aprobación por tener ropa nueva y de marca, o el último celular y la tablet de última generación.

El placer de comprar

Una persona normal siente placer al adquirir un producto, porque ha tenido que juntar el dinero para obtenerlo, pero en una persona que es compradora compulsiva es más complicado, dijo la investigadora.

En este caso, los afectados por dicho trastorno constantemente sienten ansiedad de adquirir productos, y al obtenerlos disminuye la sensación placentera, y finalmente lo que compran terminan regresándolo o almacenándolo sin usarlo.

Entonces, añadió la académica, existen alteraciones cognitivas en el individuo que afectan su toma de decisión. Esta función se encuentra en la porción prefrontal del cerebro, donde se incluyen los neurotransmisores como la dopamina y la serotonina. En el caso de los afectados, las sustancias no trabajan eficientemente en sus cerebros.

Para corregir esta enfermedad patológica, la experta explicó que los afectados podrían atenderse con un psiquiatra para que se les receten medicamentos como citalopram o naltrexona para nivelar las sustancias en su cerebro, además de tomar una terapia cognitivo conductual para generar conciencia emocional y estrategias que limiten el comportamiento impulsivo de comprar.

Además, las personas con este problema pueden acudir a la Facultad de Psicología donde existe un centro de atención a las adicciones, concluyó.