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¿Por qué se habla del “pisotón del antropoceno”?

Michel Olguín Lacunza

 

Juan Luis Arsuaga es un viajero del tiempo: su profesión le ha permitido trasladarse diez mil años al pasado para conocer la evolución de nuestro planeta y el paso del ser humano en este espacio.

“La historia nos juzgará severamente por la forma en cómo hemos tratado la biosfera”, aseveró el escritor español y catedrático en paleontología durante una conferencia virtual llevada a cabo en el marco de El Aleph, Festival de Arte y Ciencia de la UNAM.

José Gordon, divulgador de la ciencia, moderó el evento y preguntó: ¿cómo ha sido la huella del ser humano en el planeta? “Nuestra huella se ha convertido en un pisotón”, respondió el invitado.Cualquier persona que tenga más de 50 años ha podido ver el cambio en el planeta. Por ejemplo, el ecosistema de las playas en España ha sido completamente destruido junto con muchos otros ecosistemas. Además, los pocos que quedan están amenazados.

La destrucción del planeta en los últimos años ha sido como un tsunami por la velocidad en la que se ha producido, dijo Arsuaga. En varias ocasiones la causa de la destrucción del habitad ni siquiera es local, sino por la demanda del primer mundo.


Otro caso son las plantaciones de aceite de palma que a nivel mundial han destruido las zonas tropicales y las especies que viven ahí. En este contexto, el consumidor está muy lejos de la destrucción del hábitat y no conoce l número de hectáreas que se destruyen al día, que es astronómico.

“No podemos imaginarnos siquiera la destrucción de las plantaciones de los alimentos elaborados para el primer mundo, se trata de pérdidas de extensiones enormes diariamente. Es difícil de imaginar”.

Además, hay otras variables que han afectado al planeta. Por ejemplo, el plástico ya no sólo está en el océano sino en todas partes. Esto es más tangible.

“No hace falta revisar los libros de historia, basta acudir a la memoria individual de lo que hemos visto en el curso de nuestras vidas. Los niños y adolescentes de hoy conocen un planeta muy distinto del que los adultos conocimos”, añadió el antropólogo.

Con estas acciones la humanidad ha contribuido al calentamiento global y las personas no están conscientes. Por ejemplo, tomar la temperatura con una barra de mercurio no impacta de gran forma, pero entender racionalmente o asimilar cómo sube o baja el frío y el calor es más complicado.

De hecho, el cambio climático está condicionando la evolución humana y la biodiversidad, explicó durante su conferencia en la UNAM Juan Luis Arsuaga.

Otro caso es la generación de contaminantes; sólo en Japón se producen 403 millones de toneladas de residuos al año. También en la agricultura y la ganadería se contamina tanto el aire y el agua como la tierra.

Por ejemplo, en España en los terrenos usados para la ganadería industrial es muy difícil ver insectos, se han acabado debido a los insecticidas y con ellos también han resultado afectadas las aves insectívoras. “Actualmente es una gran noticia cuando vemos un insecto, y no debería ser así”.

Otro grave problema es el consumo de energía. “Nuestros abuelos consumían muchísimo menos energía que nuestros padres y nosotros mismos, pero hoy se utiliza más debido a la tecnología”.

¿Alguna solución?

Todos estos problemas podrían solucionarse a través de los consumidores. Por ejemplo, comprar sólo alimentos enlatados que no utilicen aceite de palma, y dejar de consumir atún que dañe a los delfines. Además, las personas deben comprar madera que esté certificada de bosques sostenibles.

“Tenemos que acostumbrarnos a buscar el origen de los alimentos o los productos que consumimos. Es necesario como nunca tener una mayor conciencia y perspectiva de que somos un planeta con una conciencia colectiva y que nos afectamos unos a otros”.

“Como decía Carl Sagan, somos un pálido punto azul y nadie va a venir a rescatarnos”, concluyó Juan Luis Arsuaga.

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