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La rebeldía de Julieta Fierro la llevó a ser investigadora de la UNAM

Michel Olguín Lacunza / Diana Rojas

 Cuando era niña, Julieta querí­a ser mamá de doce niños, cirquera e incluso hada. Ninguna de las tres se cumplió. Sin embargo, si realizó una fantasía al estudiar fí­sica en una época cuando las mujeres no asistían a la universidad.

De hecho, se convirtió en una mujer pionera en la carrera de física, sólo tenía tres compañeras más y ella logró terminar. Su rebeldía la llevó a convertirse en investigadora del Instituto de  Astronomía de la UNAM y una reconocida divulgadora de la ciencia.

Su mamá murió cuando ella tení­a 13 años. La encomienda de su padre fue que ella y su hermana mayor se quedaran en casa para cuidar a sus dos hermanitos y ser amas de casa.

En aquella época las mujeres no estudiaban, pero surgieron algunos conceptos sociales subversivos que empoderaron a las minorí­as: el comunismo, que pregonaba el derecho a la educación, el trabajo y la salud digna para todos. “Obviamente se trataba de una utopía que nunca se cumplió”, enfatizó Julieta Fierro Gossman.

Además, aparecieron las pastillas anticonceptivas y un movimiento estudiantil muy fuerte, que brindó a la joven Julieta las fuerzas suficientes para rebelarse. Así, ­ logró estudiar física en la UNAM, una carrera que históricamente era para los hombres.

Desde que tiene memoria, Fierro Gossman era muy mala para la lengua, pero buení­sima para las matemáticas. Por eso querí­a dedicarse a las ecuaciones.

Sin embargo, su hermana mayor le comentó que era muy “tontita” para estudiar matemáticas, que mejor se dedicara a otra cosa, alguna materia como fí­sica. “Mi hermana mayor era como mi mamá, así­ que le hice caso”.

Más tarde, caminando por los pasillos de la Facultad de Ciencias encontró un cartel que anunciaba estudiar astronomía. En ese momento recordó unas fotografías fantásticas del Universo que vio en una enciclopedia y así­ decidió dedicarse a esta ciencia.

Después de estudiar en la UNAM y laborar en esta misma institución, Julieta la describe como su casa, su vida, y lo más importante: le otorgó una razón para vivir.

La Universidad la rescató de una situación familiar muy difí­cil y también le brindó trabajo, amigos, amor, y lo más hermoso, la acercó a las estrellas y al mundo de la astronomía.

“Para mí­, la UNAM es una razón para seguir trabajando y luchando por este país”.

En cuanto a la fí­sica, la investigadora explicó que junto con las matemáticas es la manera elegante de entender la ciencia y por eso la ama. De hecho, son los fundamentos del conocimiento.

Medalla al Mérito en Ciencias

Julieta Fierro recibió la Medalla al Mérito en Ciencias del Año 2021, Ing. Mario Molina otorgada por el Congreso de la Ciudad de México. Durante la ceremonia expresó algunas palabras. “Estoy encantada que me otorguen este galardón”.

“Mejor homenaje imposible, muchos estamos preocupados por el devenir del planeta y Molina fue de los primeros en poner en evidencia la necesidad de tener una atmósfera limpia”.

Julieta conoció a Mario Molina cuando le acababan de otorgar el Nobel. En aquél entonces ella tení­a un programa de radio y logró entrevistarlo. Recuerda que  él se moría del susto pero su esposa salió al rescate y lo apoyó para que todo saliera bien.

Fierro Gossman lo recuerda con cariño, porque en el 2009 juntos recibieron un doctorado Honoris Causa, otorgado por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Quisiera regalarles a todos una galaxia, pero como no puedo, les traigo una lluvia de estrellas, dijo Julieta con una sonrisa mientras sacaba de su bolsa de tela chocolates “kisses” que aventó al público. Por primera vez, una lluvia dorada cayó en el recinto legislativo ubicado en Donceles esquina con Allende.


La acústica del recinto y la fí
sica

Antes de comenzar el evento se escuchaba una orquesta sinfónica que tocaba música clásica. El eco se escuchó en todo el recinto rebotando en cada rincón.

¿Cómo funciona el sonido? El eco es una cuestión muy interesante. “Si yo grito comprimo el aire y la compresión avanza como si fuera una liga que estiramos y luego soltamos. Entonces, estas ondas llegan a una pared, rebotan y regresan, eso es el eco”.

Por eso este recinto legislativo es tan apropiado para hablar sin micrófonos, tiene una acústica espléndida que permite que todos escuchen, explicó Julieta al final del evento durante una entrevista para UNAM global.

Para las jóvenes 

Para la investigadora es fundamental que los jóvenes y sobre todo las chicas sean cientí­ficas, para que México tenga más personas como Mario Molina y traigan otros premios Nobel.

“A las mujeres nos cuesta más trabajo porque queremos tener niños y al mismo tiempo tenemos que hacer el doctorado y las estancias posdoctorales”.

Narra que es difí­cil obtener este grado, pero cree que las niñas si pueden. “Los retos son vencibles y sólo necesitan pedir ayuda”.

¿Por qué queremos a las chicas en la ciencia? Existen muchos problemas en las mujeres que no se han resuelto pero no porque los hombres sean mala onda, sino porque no conocen nuestros problemas.

De hecho, la mitad de las jóvenes del mundo sufren dolores menstruales y hasta que no haya chicas dedicadas a la ciencia esos problemas no se resolverán.

La divulgación de la ciencia 

En palabras de Julieta Fierro, la divulgación cientí­fica es muy importante. De hecho, se ha puesto en marcha un proyecto de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y procura que toda la educación básica sea hí­brida.

La idea es que cualquier persona pueda integrar su conocimiento con diferentes tipos de maestros y con universidades diversas. Así­, los jóvenes podrían actualizar y reinventar. Además, se busca que las personas de la tercera edad tengan acceso a la cultura universal y a la divulgación de la ciencia.

“Hay que hacer divulgación, pero siempre evaluarla de forma rigurosa para que sea correcta y pertinente”, concluyó la académica universitaria.

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