Clarice Lispector: a 100 años de su nacimiento

Con su estilo seco, la autora de la novela La pasión según G. H. y del libro de cuentos Silencio, entre otras obras, renovó las letras brasileñas.

La escritora ucraniana-brasileña de origen judío Clarice Lispector escribió alguna vez: “Digo lo que tengo que decir sin literatura.”

Su peculiar manera de crear historias, sustentada en la búsqueda de lo esencial, de aquello que late debajo de la superficie, y, por lo tanto, alejada de lo exterior, lo convencional y lo trillado, representó una gran bocanada de aire fresco para las letras brasileñas.

Nacida el 10 de diciembre de 1920 en Chechelnik, Ucrania, su nombre original era Chaya Pinjasovna Lispector, pero al emigrar a Brasil con su familia adoptó el de Clarice.

Cuando aún era niña, Lispector escribió varios cuentos y los envió a la sección infantil del Diario de Pernambuco; sin embargo, fueron rechazados porque, en lugar de narrar algún hecho, describían únicamente sensaciones.

En 1943 salió publicada su primera novela, Cerca del corazón salvaje, que había escrito a los 19 años y por la que obtuvo el premio Graça Aranha.

Un año después, en plena Segunda Guerra Mundial, viajó a Europa, donde se incorporó como voluntaria al cuerpo de enfermeras de la Fuerza Expedicionaria Brasileña.

En 1960 vio la luz su primer libro de cuentos, Lazos de familia; y en 1963, su novela La pasión según G. H., que escribió en unos cuantos meses y la consagró como una escritora singularísima.

Una noche de 1966, al quedarse dormida con un cigarro encendido, se desató un incendio en su habitación que le ocasionó graves quemaduras en todo el cuerpo. Debió permanecer varios meses hospitalizada y sufrir finalmente la amputación de su mano derecha.

A partir de entonces, Lispector, cuyo cuerpo quedó cubierto con horribles cicatrices y marcas, comenzó a ser presa de recurrentes depresiones. Con todo, no dejó de escribir.

El 9 de diciembre de 1977, no mucho tiempo después de la publicación de su última novela, La hora de la estrella, murió en Río de Janeiro, a los 56 años, a consecuencia de un cáncer de ovario.

Acerca de Lispector, Cristina Peri Rossi, escritora uruguaya y traductora de su libro de cuentos Silencio, escribió: “… prescinde justamente de lo metafórico, de la proliferación de imágenes, para que la literatura sea entonces una investigación de lo interior, y no espejos polivalentes. Un ejemplo de esto es ese relato tan difícil de clasificar: ‘Seco estudio de caballos’. Justamente, el adjetivo es el que mejor define la obra de Clarice y su estilo: seco. Pero esta sequedad no es un límite, sino una virtud: a través de esa renuncia al oropel, a los fastos de la imagen, su obra accede a la profundidad de percepción.”

Descarga el libro de «Material de Lectura»:

http://materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/clarice-lispector-90.pdf

Hace 40 años, John Lennon murió asesinado

Regresaba a su departamento, en compañía de Yoko Ono, luego de haber grabado la canción “Walking on thin ice” en el Record Plant Studio de Nueva York

1. Lunes 8 de diciembre de 1980. Los Delfines de Miami y los Patriotas de Nueva Inglaterra se enfrentan en el estadio Orange Bowl, en Miami, Florida, en un partido de la National Football League (NFL).

2. Poco después de las 23 horas, cuando ambos equipos disputan el último cuarto, el comentarista de televisión Howard Cosell toma el micrófono y dice al aire: “Tenemos que decirlo. Recuerden que esto es solamente un juego de futbol, no importa quién gane o pierda. Una tragedia inenarrable ha sido confirmada por ABC News en la ciudad de Nueva York: John Lennon, afuera de su edificio, en el West Side de Nueva York, el más famoso, quizás, integrante de The Beatles, recibió dos disparos en la espalda. Fue llevado rápidamente al Hospital Roosevelt, donde murió. Es muy difícil regresar al juego tras el anuncio de esta noticia…”.

3. En ese momento, el sueño que comenzó 20 años antes en el sótano de un club musical para adolescentes, en Liverpool, Inglaterra –y que ha transformado de manera radical la vida tanto pública como privada de toda una generación–, cesa abruptamente.

4. Conmocionados unos, incrédulos otros, cientos de jóvenes y adultos que han crecido escuchando la música de The Beatles y, una vez que éstos se separaron en 1970, también la de Lennon, así como decenas de reporteros de prensa, radio y televisión, empiezan a concentrarse delante del edificio Dakota, en el número 1 de la calle 72, frente a Central Park.

5. Hace menos de una hora que Lennon ha sido víctima de la estupidez y la insania de un sujeto que responde al nombre de Mark David Chapman.

6. Las cosas han sucedido así: luego de pedirle que le autografiara una copia de su recién publicado álbum Double Fantasy, Chapman, dominado por la obsesión que le inspiraba el ex Beatle, lo esperó afuera del Dakota hasta que éste regresó acompañado por su mujer, Yoko Ono.

7. Lennon bajó de su limusina y, seguido por Yoko Ono, se encaminó despreocupadamente a la entrada del Dakota. Entonces, Chapman sacó un revólver calibre .38 de uno de los bolsillos de su pantalón y accionó cinco veces el gatillo de su arma. Cuatro balas impactaron en la espalda y el hombro izquierdo de Lennon.

8. Aunque, sin pérdida de tiempo, unos policías lo trasladaron en una patrulla al St. Luke’s-Roosevelt Hospital Center, Lennon fue declarado muerto a las 23:07 horas de este fatídico lunes.

9. Quienes conforman la multitud concentrada delante del Dakota muestran el rostro descompuesto o desolado o bañado en lágrimas… El sueño se ha convertido en una pesadilla absurdamente real.

10. De pronto, en medio de aquel indecible dolor que aumenta a medida que pasan los minutos, comienzan a surgir varias velas encendidas que no tardan en multiplicarse. Es necesario iluminar la partida de John, alumbrar el camino de su último viaje.

11. Domingo 14 de diciembre de 1980. Alrededor de todo el mundo, millones de personas responden al llamado de Yoko Ono y guardan 10 minutos de silencio en honor a quien dio tanto al mundo con su música, con su maravillosa música.

12. Cada 8 de diciembre, Yoko Ono coloca una vela encendida frente a la ventana del cuarto de Lennon en el Dakota.

Actividad humana, principal obstáculo de la conservación del suelo

“Se forma muy lentamente… aproximadamente 1 cm en 100 años”, afirma Abel Ibáñez Huerta, profesor e investigador de la UNAM, “es un recurso natural no renovable”.

El suelo sustenta todas las formas de vida en el planeta, desde las más simples a las más complejas, incluyendo la vida del género humano.

La Asamblea General de las Naciones Unidas determinó en el 2014 que el 5 de diciembre como el Día Mundial del Suelo, esto con el objetivo de “crear conciencia de la importancia de mantener los ecosistemas sanos y el bienestar humano abordando los crecientes desafíos de la ordenación del suelo, luchando contra la pérdida de la biodiversidad del suelo, aumentando la conciencia sobre el suelo y alentando a los gobiernos, organizaciones, comunidades y personas de todo el mundo a comprometerse a mejorar proactivamente la salud del suelo”. Abel Ibáñez Huerta, profesor e investigador de la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de la UNAM en Juriquilla, Querétaro, hizo un balance del impacto en el país que ha tenido la actividad antrópica sobre este recurso natural.

Cifras de la propia ONU indican que aproximadamente 33 por ciento de la superficie del planeta reporta diversos niveles de degradación, porcentaje que podría elevarse hasta en 90 por ciento para 2050.

“El suelo se forma muy lentamente. Se ha documentado que aproximadamente 1 cm de suelo se forma en 100 años”, informó el especialista. “Como se sabe, el suelo es un recurso natural no renovable, a escala humana. La actividad humana sin conciencia ambiental ha degradado el suelo mediante la contaminación química y física o incluso con la pérdida del suelo. En México y el mundo, el cambio de uso del suelo es uno de los procesos que genera mayor impacto en los procesos de erosión y escorrentía, esto se intensifica al eliminar la cobertura vegetal y en los eventos de lluvia de alta intensidad (más de 80 mm).

A su vez, como parte de los efectos de la deforestación, en épocas de lluvias ocurren movimientos en masa –deslizamientos de suelos en grandes volúmenes– debido que los suelos sin cobertura vegetal, se desplazan pendiente abajo con grandes cantidades de sedimentos, arrastrando todo a su paso.

Los sedimentos arrastrados por escorrentía se depositan en lagos, presas y ríos o bien en los mares. Con la escorrentía que proviene de las zonas agrícolas se puede generar contaminación química no puntual por nitrógeno (N) y fósforo (P).

“Con las altas concentraciones de N y P, provenientes de la escorrentía, se desencadena la eutrofización; situación que provoca el crecimiento desmedido de algas y vegetación acuática, lo que a su vez acelera el consumo del oxígeno y con ello la muerte de las especies en el ecosistema acuático”.

Por otra parte, en todas las zonas agrícolas bajo riego en México, se presenta el problema de la salinidad y la sodicidad, explicó el académico. “Este es un fenómeno acuciante debido a las malas prácticas de manejo de los fertilizantes químicos y del agua. En el campo mexicano no se regula el uso de fertilizantes y tampoco se cuenta con drenaje parcelario parar evitar el ascenso de sales a la superficie del suelo. Las altas concentraciones de sales y sodio afectan la germinación de semillas, el desarrollo de las plantas y los rendimientos de los cultivos. En esta situación los agricultores, se ven obligados a cambiar sus cultivos a especies tolerantes y cuando es poco rentable ocurre el abandono de las tierras.

Otra actividad antropogénica que daña los suelos son las grandes edificaciones y la minería. “Cualquier observador puede verificar que en la zona de Tepetlaoxotoc, Estado de México, de donde se extrajo gran cantidad de material pétreo, para destinarlo al proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en el ex Lago de Texcoco, ahora, hay unos enormes agujeros abandonados”. En estas zonas las mineras han extraído tezontle y basalto –materiales pétreos– lo que ha degradado el suelo y un panorama devastador, parecido a un paisaje lunar”.

En referencia a los suelos de las zonas urbanas, Ibáñez Huerta destacó que las ciudades “se han convertido en ecosistemas fallidos. Al avanzar las áreas pavimentadas no se permite la recarga de los acuíferos. Todo el flujo del agua de lluvia escurre y se va al drenaje. Un ejemplo atroz es la ciudad de México: el agua de lluvia se drena hacia el Valle del Mezquital, de ahí pasa al Río Moctezuma y luego al Río Pánuco para, finalmente descargar en el Golfo de México”.

“Esa agua, que debería quedar en la ciudad, se expulsa causando otro tipo de necesidades ya que la Ciudad de México debe abastecerse de agua de otras fuentes. Hoy en día la fuente principal de abastecimiento es del Río Cutzamala. La contradicción es que las ciudades demandan grandes cantidades del líquido, pero a su vez, no hay políticas ambientales que permitan captarla durante la época de lluvias”.

“Varias capitales como Querétaro, Aguascalientes, Zacatecas o Durango cada vez perforan pozos más profundos para abastecerse del líquido, recurso que puede contener mayores cantidades de sales y metales pesados, con el consiguiente riesgo a la salud. Pese a que las necesidades de agua son grandes se siguen pavimentando las calles y no hay zonas de recarga ni planes para resguardar o almacenar agua de lluvia. En suma, no hay acciones para recargar los mantos acuíferos. Las ciudades se han convertido en una capa impermeable. El suelo queda debajo y no cumple su función ecosistémica de filtrado del agua”, consideró el académico.

Por lo que hace al estudio del suelo, actualmente el investigador participa en un proyecto de restauración ecológica con especies nativas en zonas mineras pétreas en el municipio de Tepetlaoxtoc en el Estado de México. Esto se ubica en la ladera poniente de Sierra Nevada dentro la provincia fisiográfica de la Faja Volcánica Transmexicana (FVT). Esta investigación se realiza con un grupo multidisciplinario, el cual abarca el tema forestal, el suelo y las micorrizas que hacen simbiosis con las especies forestales”.

“Nos ha interesado investigar la fauna del suelo de un bosque templado. En concreto, en el Laboratorio de Ecología de Artrópodos en Ambientes Extremos de Juriquilla, hemos evaluamos la biodiversidad de los artrópodos que habitan el suelo”. Hasta ahora, los académicos han encontrado que al degradar el suelo la biodiversidad del suelo disminuye. También es de su interés determinar los bioindicadores del cambio del uso del suelo para los bosques templados.

En este sentido, se ha documentado que los cambios de uso del suelo afectan directamente la abundancia y diversidad de los artrópodos; lo que puede causar alteraciones en las cadenas tróficas de la descomposición de la materia orgánica que cae al suelo, ya que, los artrópodos se encargan de iniciar la descomposición de ésta. En la descomposición de la materia orgánica en el ambiente del suelo, ocurre la re-síntesis de la materia orgánica y se forma complejos organominerales denominados humos, los cuales serán fuente de nutrimentos que utilizarán las plantas y animales del suelo.

“Estos complejos –los humus– además del aporte de nutrientes de largo plazo favorecen la agregación (de las arenas, limos y arcillas), lo que permite una buena estructura al suelo con gran abundancia de poros por donde puede fluir el agua y el aire y formar parte del hábitat de los organismos del suelo”.

Finalmente, Ibáñez Huerta consideró la necesidad de difundir entre públicos amplios la importancia que representa el suelo; desde su perspectiva, “el gobierno debe crear instrumentos de política ambiental que obliguen, literalmente, a todos los usuarios a cuidarlo, conservarlo y rehabilitarlo, ya que el suelo es imprescindible para la vida en nuestro planeta”.

 

Día Nacional de los Sordos, conciencia desde principios del siglo XX

En México se conmemora el Día Nacional del Sordo el 28 de noviembre porque en esa fecha de 1867, se creó la primera Escuela Nacional de Sordomudos en México

El 28 de noviembre de 1867 se creó la primera Escuela Nacional de Sordomudos en México, por decreto del entonces Presidente, Benito Juárez. Por eso, el día del sordo, a nivel nacional, se conmemora este día.

Fue años después, a principios del siglo XX que el gobierno mexicano comenzó a darle más visibilidad a los retos y condiciones que enfrentan las personas con esta discapacidad física conmemorando el Día Nacional del Sordo cada 28 de noviembre.

Hay varios grados de sordera, y puede ser bilateral o unilateral: Hipoacusia conductiva, hipoacusia neurosensorial, hipoacusia mixta, hipoacusia central, e hipoacusia funcional; en todos los casos se considera un impedimento auditivo que afecta la vida de las personas en su vida diarian y en sus relaciones sociales, además que afecta el acceso a la información.

El principal obstáculo que enfrentan los sordos es en la comunicación, lo que afecta su vida social, personal y académica, por lo que el lenguaje de señas se ha vuelto patrimonio lingüístico de la nación.

Según datos del último censo del INEGI, en México hay más de 694 mil personas con discapacidad auditiva registrados. La lengua de señas está reconocida como lengua nacional en la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad

A través de los siglos ha habido grandes personajes sordos, uno de ellos, quizá el más célebre, ha sido Beethoven. El músico alemán cumple 250 años de haber nacido este 16 de diciembre.

Felices 80, Bruce Lee

El artemarcialista se convirtió en una de las grandes figuras de la cultura popular del siglo XX gracias a su carisma y habilidad con los puños; nació el 27 de noviembre de 1940.

Como las leyendas del Viejo Oeste norteamericano, la figura de Bruce Lee es tan grande alrededor del mundo que es complicado discernir entre las habladurías y los hechos, entre lo real y el imaginario colectivo que convirtió al artemarcialista en uno de los grandes íconos de la cultura popular del Siglo XX.

Lee nació en San Francisco, California, un 27 de noviembre de 1940, fue el cuarto de los cinco hijos que engendró el matrimonio entre Lee Hoi-chuen y Grace Ho, quienes por sugerencia de una enfermera nombraron Bruce al pequeño, buscando evitar un problema con su acta de nacimiento porque se encontraban en Estados Unidos de paso gracias al trabajo como actor de Lee Hoi-chuen. Así fue registrado con dos nombres: Lee Jun-Fan y Bruce Lee.

La familia regresó a Hong Kong a pesar del conflicto desatado por la invasión japonesa a Manchuria y la posterior ocupación de los nipones en la zona durante la Segunda Guerra Mundial. Lee Hoi-chuen retomó su trabajo como actor al terminar la guerra, fue así que el pequeño Bruce tuvo su primer acercamiento al cine, a los seis años participó en el rodaje de The Birth of Mankind.

Su interés por las artes marciales surgió durante su niñez en Hong Kong. Bruce Lee recibió su primera educación al respecto de parte de su padre y posteriormente estudió más de tres años en la famosa escuela de Ip Man, donde se enseñaba uno de los artes marciales chinos más tradicionales: el wing chun. Lee dominó pronto la técnica y comenzó a hacerse de una reputación como luchador.

Los padres de Lee decidieron enviarlo a San Francisco en 1959 para que viviera con su hermana Agnes y terminara su educación media superior, una vez concluida esa etapa de sus estudios se inscribió en la Universidad de Washington, donde tomó cursos de filosofía, arte y psicología durante el 61.

Lee comenzó a dar clases de wing chun en Estados Unidos, pronto cobró notoriedad como instructor. Su nombre se popularizó a tal grado que algunas estrellas de Hollywood lo buscaron para conocer sus enseñanzas. Así nació su interés por retomar su carrera como actor, ahora en la meca del cine. Su primera gran oportunidad llegó fue elegido para interpretar a Cato, mayordomo del protagonista de la serie de televisión El avispón verde.

Los siguientes años trajeron pocas oportunidades de estrellato para artemarcialista en la pantalla grande, por lo que decidió regresar a oriente donde su aparición como Cato lo convirtió en una estrella. Las primeras películas que filmó en su regreso fueron un par de producciones financiadas por Golden Harvest, tituladas The Big Boss (1971) y Fist of Fury (1972). “Estas películas lo convirtieron en un héroe de la clase trabajadora que enfrentó a los opresores jefes o autoridades extranjeras. Donde una vez interpretó a huérfanos de la calle que necesitaban salvación, ahora era el líder de su resistencia, enviado para vengar y redimir su sufrimiento”, anotó sobre estas producciones el investigador Jeff Chang en un ensayo para The Criterion Collection.

Ante el éxito de ambas películas, Lee se alió con Raymond Chow para fundar la productora Concord Production Inc., movimiento que le garantizó el control creativo sobre su trabajo en pantalla. Bajo ese emblema filmó Way of the Dragon (1972), Enter the Dragon (1973) y la inconclusa The Game of Death, fue terminada tiempo después de la muerte del actor.

Bruce Lee se convirtió en una de las grandes estrellas del séptimo arte a nivel mundial gracias a su trabajo. Su muerte llegó de manera repentina el 20 de julio de 1973 en Kowloon, Hong Kong. a la edad de 32 años. Los doctores asentaron que su fallecimiento había sido ocasionado por una reacción alérgica a un químico que el actor usaba para aliviar los dolores de cabeza que le afectaron en los meses anteriores a su partida.

A continuación compartimos un fragmento del texto El vacío y la forma, escrito por Bruce Lee y traducido por Iván García para el Periódico de Poesía, publicado por Cultura UNAM:

“Yo no soy un profesor. Soy, cuando mucho, una señal para quien viaja perdido. Pero cada uno debe elegir su propia dirección. Todo lo que yo puedo ofrecer es una experiencia, nunca una conclusión. Se debe reflexionar incluso sobre lo que estoy diciendo. Tal vez pueda ayudarlos a descubrir y examinar un problema, despertando el conocimiento que en realidad ya poseen dentro de sí mismos, pero no puedo enseñar el conocimiento, porque no soy profesor ni tengo estilo. No creo en los sistemas ni en los métodos. Y sin sistema ni método, ¿qué se puede enseñar?”

Lucy, el fósil que cambió paradigmas

El fósil de Australopithecus afarensis descubierto a finales de noviembre de 1974 pertenecía a una mujer que vivió hace 3.2 millones de años; tenía unos 20 años al momento de su fallecimiento.

Los antropólogos Donald Johanson y Tom Gray viajaron al valle de Awash, Etiopía, a principios de la década de los 70 con la intención de desenterrar fósiles. Los científicos seguían los pasos de Maurice Taieb, paleoantropólogo francés que trabajó en el valle a finales de los 60 y principios de la siguiente década donde descubrió diversas formaciones geológicas que prometían ser terreno fértil para la investigación antropológica.

Johanson y Gray enfocaron sus esfuerzos en una formación llamada Hadar, donde el equipo comenzó a desenterrar fósiles y objetos relacionados con la historia de la humanidad en el otoño de 1974. Fue en esa zona donde descubrieron los restos de una joven mujer, 52 huesos que indicaron se trataba de una hembra de casi 1.10 metros de altura, unos 27 kg de peso, casi 20 años de edad y, posiblemente, embarazada al momento de su muerte.

Se trataba del fósil de una Australopithecus afarensis, pronto se convirtió en el esqueleto más famoso del mundo. Fue nombrada Lucy por Johanson porque, como relató el equipo al anunciar el descubrimiento, se encontraban escuchando Lucy In The Sky With Diamonds, de The Beatles, mientras trabajaban ese 24 de noviembre que pasó a la historia.

Lucy fue encontrada “en rocas con una edad de 3.18 millones de años y que fue considerado, principalmente por la morfología de la cintura pélvica y la posición del fo­ra­men occipital, como uno de los pri­me­ros fósiles que demuestran que en nues­tro linaje el desarrollo del bi­pe­da­­lis­mo fue un evento previo al de­sa­rro­llo de los grandes cerebros”, detallaron los investigadores Francisco Sour Tovar y Sara Alicia Quiroz Barroso en el artículo Registro fósil y evolución de homínidos en la Revista de Cultura Científica de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

“Los ejemplares de A. afarensis sólo se han encontrado en el este de Áfri­ca, en sedimentos con edades de 4 a 2.5 millones de años. A partir de ellos se infiere que la altura de los individuos adultos variaba entre 1 y 1.5 me­tros, el volumen cerebral entre 400 y 500 cen­tímetros cúbicos, la frente era baja y plana, la cara pronunciada, los ar­cos su­praciliares prominentes, los in­cisivos y caninos relativamente grandes, con un espacio claro entre incisi­vos y caninos superiores y los molares de tamaño moderado”, subrayaron los investigadores sobre la especie de homínido a la que pertenece Lucy y añadieron:

“A pesar de su apariencia, todavía similar a la de un chimpancé, sobre todo en la forma de la mandíbula, el delgado grosor del es­malte dental y un cerebro apenas lige­ramente mayor, la proporción en el tamaño de las extremidades ya es más parecida a la humana”.

Inicialmente el descubrimiento de Johanson y su equipo fue pasado por alto, su investigación fue publicada hasta 1978, cuando apareció en la revista científica Kirtlandia. Posteriormente fueron descubiertos más esqueletos en la zona, ninguno tan completo como el de Lucy, dato que incrementó su importancia para la historia de la antropología y paleontología.

Aunque la causa de muerte del Australopithecus afarensis no se especificó originalmente, científicos de la Universidad de Texas publicaron en el 2016 un estudio en la revista Nature donde afirmaban que posiblemente murió debido a heridas causadas por una caída desde un árbol. Punto de contención para los antropólogos que han intentado definir si la especie de Lucy vivía parcialmente en árboles o, en cambio, si como homínidos posteriores desarrollaba su vida completamente fuera de estos.

«Es irónico que el fósil en el centro de un debate sobre el papel del arborismo en la evolución humana probablemente murió a causa de las lesiones sufridas por la caída de un árbol», comentó John Kappelman, investigador principal del estudio en la publicación de éste, «esta fractura por compresión se produce cuando la mano golpea el suelo durante una caída, impactando los elementos del hombro entre sí para crear una firma única en el húmero”.

Y se hizo el seppuku: 50 años sin Yukio Mishima

Hace 50 años, Yukio Mishima terminó su última novela, y se suicidó.

Era el 25 de noviembre de 1970 cuando Kimitake Hiraoka, su nombre real, envió su última novela “La corrupción de un ángel” a su editor, y se dirigió un cuartel del ejército japonés para dar un discurso nacionalista que inspirara un golpe de estado y devolviera el poder al Emperador.

Su discurso no tuvo buena recepción y junto con otros compañeros del grupo nacionalista e imperialista que él mismo fundó, decidieron que todo estaba perdido. Mishima tomó su arma y realizó el seppuku, un suicidio ritual que consiste en atravesar el abdomen con un cuchillo para restaurar el honor de quien lo practica, también conocido como harakiri.

Cuatro años antes de su partida, escribió, dirigió y actuó el corto “Patriotismo (El ritual del amor y la muerte”, en el que un teniente del ejército, interpretado por él mismo, realiza el suicidio ritual luego de no tener éxito en un golpe de estado. Reiko, la esposa del militar, también hace seppuku.

La historia sería casi idéntica al día que decidió morir, pues luego del ritual, su compañero Masakatsu Morita, hombre cercanísimo a él, también cometió suicidio. Otros tres compañeros estaban en el lugar, entre ellos Koga Hiroyasu, quien en su declaración en la corte dijo que todo había sido planeado por Mishima, quien decidió que sólo él y Morita serían sacrificados.

Un escritor prolífico

Mishima fue autor, poeta, actor, modelo, director de cine y un convencido y defensor a ultranza del sintoísmo, imperialismo y nacionalismo. Opositor a la cultura que llegó a Japón luego de la Segunda Guerra Mundial.

El escritor fue el autor japonés más conocido en occidente, mucho tiempo antes que llegara Murakami, y para muchos, a la par del célebre Natsume Soseki.

Con sólo 45 años, el japonés escribió más de 40 novelas, cuentos y obras de teatro, ensayos, poemas y el ya citado cortometraje.

Dentro de sus obras más conocidas está la tetralogía El mar de la fertilidad, que habla sobre la evolución del Japón desde principios de 1900 hasta los 60, marcada por su conservadurismo, imperialismo y nacionalismo, denostando la decadencia en la que consideraba que Japón había caído después de la Segunda Guerra Mundial. «La corrupción de un ángel», fue publicada de manera póstuma, y completó la serie iniciada con «Nieve de primavera», «Caballos desbocados» y «El templo del alba».

105 años de la teoría de la relatividad general, de Albert Einstein

En ella, el físico alemán de origen judío reformuló por completo el concepto de la gravedad y estableció que la geometría del universo es determinada por la materia que éste contiene.

En 1905, Albert Einstein, entonces un físico desconocido de tan sólo 26 años que trabajaba en la Oficina de Patentes de Berna, Suiza, publicó su teoría de la relatividad especial.

A partir de esta teoría, que surgió de la observación de que la velocidad de la luz en el vacío es igual en todos los sistemas de referencia inerciales, Einstein dedujo la ecuación de la física más famosa de todos los tiempos: E=mc2 (la energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado).

Al eliminar toda posibilidad de que existiera un tiempo y un espacio absoluto en el universo, la teoría de la relatividad especial también influyó decisivamente en la filosofía.

Ahora bien, debido a que esta teoría no toma en cuenta la gravedad como variable, Einstein siguió trabajando arduamente y, al fin, el 25 de noviembre de 1915 presentó ante la Academia Prusiana de Ciencias, en Berlín, su teoría de la relatividad general.

En ella, el físico alemán de origen judío –y luego nacionalizado suizo, austriaco y estadounidense– reformuló por completo el concepto de la gravedad y estableció que la geometría del universo es determinada por la materia que éste contiene. A consecuencia de esta segunda teoría surgió la cosmología, que estudia las leyes generales, el origen y la evolución del universo.

En la teoría de la relatividad general, Einstein predecía que el espacio y el tiempo eran relativos, que formaban un continuo llamado espacio-tiempo y que la masa de los objetos hacía que el espacio-tiempo se curvara. De aquí se dedujo que si la gravedad curvaba el espacio-tiempo, tendría que desviar la trayectoria de la luz. Pero había que probarlo.

Al observar el eclipse total de Sol del 29 de mayo de 1919 y tomar fotografías de él, un grupo de astrónomos encabezado por el inglés Frank Watson Dyson confirmó la predicción de Einstein acerca de la curvatura de la luz, y éste se convirtió, de la noche a la mañana, en una celebridad mundial.

Alguna vez, Einstein –nacido el 14 de marzo de 1879 en Ulm, Würtemberg, y muerto el 18 de abril de 1955, en Princeton, Estados Unidos–, escribió: “La investigación científica puede hacer menguar las creencias supersticiosas por medio del pensamiento causal. En la base de todo buen trabajo científico existe un sentimiento religioso relacionado con convicciones de la razón. Por ejemplo, la comprensibilidad del mundo.”

You are fired! Goodbye, Narciso

Hasta el momento de la escritura de estas líneas, varios países europeos (Gran Bretaña, Francia, Alemania, Polonia, Irlanda, España) y americanos, como Canadá, Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile, ya habían felicitado a Biden.

El presidente Donald Trump se fue a jugar golf mientras la nación y el mundo recibían en vilo la noticia del triunfo de Joe Biden por la presidencia. Se trata de una reacción habitual, de desprecio en contra de los valores esenciales de la democracia. Trump actuó desde antes de noviembre 3 como un perdedor. Ahora se da el lujo de reunir a un ejército de abogados para desarrollar la trama que ya tenía planeada desde hace meses, toda vez que intuía que lo que seguía sería la derrota y el fin de su mandato. En esto, Trump sí estaba en lo correcto. Cuando ganó en 2016, ni se imaginaba que lo haría. Le cayó del cielo, gracias, en mucho, a las torpezas de Hillary Clinton. En esta ocasión la trama electoral cerró en forma muy similar a como ocurrió en 2016. Pero al revés. Biden le gano Wisconsin y Michigan. Y aunque Biden perdió en Florida, ganó los mismos estados que Trump le arrebató a Clinton y que le dieron la victoria. Pensilvania, Georgia, Nevada, Wisconsin y Arizona serán esta vez, en un momento histórico, azules y baluartes de la victoria de Biden.

No obstante esto, Trump, sin fundamento ni prueba alguna, ha lanzado una campaña de deslegitimación del resultado electoral y el triunfo de Biden. Sus alegatos de que hubo votos ilegales y de que se cometió un fraude en su contra no se han sostenido en Michigan, Wisconsin, Pensilvania o Georgia, estados en los que ha perdido. Y nada nos permite pensar que estos alegatos se concretarán con éxito en los próximos días (no veo a la Suprema Corte aceptando los infundados alegatos y arriesgando una confrontación civil sin precedentes, sólo por el capricho de un narcisista más). La razón —que es compartida por un amplio sector social y político— es que no hay evidencia de fraude alguno, sino una invención adjetivada e irresponsable que incluso intenta poner en cuestión todo el sistema federal estadunidense, el cual hoy demostró su fortaleza por la manera en que las autoridades estatales actuaron, con una independencia y a partidismo que es lección para todo sistema federal que se precie.

Con Trump se va, esperemos que para siempre, la peor versión de la política que habíamos visto en décadas en la historia moderna de la política de Estados Unidos y el mundo. La democracia estadunidense ha sobrevivido a Trump, escribió David Remnik (NYT, 07/11/20). Y se salva muy a pesar de los impulsos mitómanos de un Narciso con mayúsculas. Sobre esta conflictiva característica del ego, el siquiatra londinense Raj Persaud nos dice: “los narcisistas, convencidos de su superioridad, nunca aceptan perder en ninguna contienda. La amenaza a su ego es demasiado catastrófica. Nunca nadie puede derrotarlos limpiamente. Las acusaciones de engaño, por lo tanto, tienen absoluto sentido desde un punto de visto sicológico. Protege el ego de la amenaza que implica perder. Los seguidores y los líderes pueden entonces forjar un vínculo en su negación de un resultado emocionalmente angustiante”. No obstante, este estado de ánimo impuesto desde el poder, que además es mesiánico, no le fue suficiente a Trump para reducir la participación político-electoral en las elecciones. En mi opinión, tampoco lo será como para cuestionar la fiabilidad de un resultado electoral que ya ha reconocido la gente, los medios, estadistas del orbe y el establishment político, incluido el republicano y el judicial. También se despide con esta lección la saña incendiaria con la que un líder cruel e insensible se comportó cuando, en cada oportunidad, ofendió y agredió a todo lo que parecía oposición. Es inédito que el jefe de Estado de una democracia que ha sido referente internacional se haya dedicado, desde el inicio mismo de su presidencia, a impugnar al sistema político que le dio vida como el político advenedizo que se caracterizó por ser durante cuatro años. El hecho de que Trump se niegue a aceptar la derrota es, pues, parte de esta anomalía de la cual él es el principal protagonista. En consecuencia, es irrelevante, no prosperará.

Hasta el momento de la escritura de estas líneas, varios países europeos (Gran Bretaña, Francia, Alemania, Polonia, Irlanda, España) y americanos, como Canadá, Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile, ya habían felicitado a Biden. El gobierno de México brilla por su ausencia por la terquedad de AMLO. Esto implica más riesgos aún de lo que supuso haberse convertido en tapete de Trump: enrarecerá el ambiente con los demócratas y retrasará los gestos que urgentemente necesitará México de parte de Biden para normalizar, no sólo la relación bilateral, sino la salud de nuestro proceso político, hoy tan dañado por un presidente impetuoso y autoritario, temas que a Biden siempre le han preocupado. ¡Pobre México, tan cerca de Trump y tan lejos de la democracia!

Publicado originalmente en Excelsior: https://www.excelsior.com.mx/opinion/jose-luis-valdes-ugalde/you-are-fired-goodbye-narciso/1415679

Murió Sean Connery

El actor escocés fue el primero en interpretar a James Bond. Tenía 90 años al momento de su fallecimiento

Sean Connery, el primer James Bond que conocieron las pantallas de cine, falleció a los 90 años de edad mientras dormía, de acuerdo a un boletín informativo firmado por la familia del actor, quienes agregaron que éste llevaba una temporada delicado de salud.

El intérprete nació el 25 de agosto de 1930 en Edimburgo, Escocia. Fue nombrado caballero de la corona británica en el 2000 y se había retirado de las pantallas desde el 2003, cuando participó en el largometraje La liga extraordinaria (The League of Extraordinary Gentlemen)

A lo largo de su carrera participó en más de 90 producciones, obtuvo un premio Oscar a Mejor Actor de Reparto por su actuación en Los intocables (The Untouchables, 1997). Además, recibió dos premios BAFTA y tres Globo de Oro, incluyendo el Cecil B. DeMille por su trayectoria frente a las cámaras.

Sin embargo, Connery probablemente será recordado por encarnar a James Bondo, el famoso espía secreto creado por Ian Fleming. Mediante un comunicado, Michael G. Wilson y Barbara Broccoli, productores de la franquicia, declararon que “siempre será recordado como el James Bond original, cuya entrada indeleble en la historia del cine comenzó cuando anunció esas palabras inolvidables, ‘El nombre es Bond … James Bond’”.

“Él revolucionó el mundo con su interpretación valiente e ingeniosa del agente secreto sexy y carismático. Sin duda, es en gran parte responsable del éxito de la serie de películas y le estaremos eternamente agradecidos ”, agregaron.

Connery interpretó por primera ocasión al agente secreto en El satánico Dr. No (Dr. No, 1962) que se convirtió en un éxito de taquilla gracias a los 16 millones de dólares que recaudó. Siguieron El regreso del agente 007 (From Russia with Love, 1963) –donde compartió pantalla con Pedro Armendariz–, 007 contra Goldfinger (Goldfinger, 1964), Operación trueno (Thunderball, 1965), Sólo se vive dos veces (You Only Live Twice, 1967), Los diamantes son eternos (Diamonds Are Forever, 1971), y Nunca digas nunca jamás (Never Say Never Again, 1983).

Asimismo destacó en películas como Marnie (1964) –de Alfred Hitchcock–, Robin y Marian, Indiana Jones y la última cruzada (1989), La caza del Octubre Rojo (1990), El nombre de la Rosa (1986) –basada en la novela de Umberto Ecco–, Highlander, Asesinato en el Expresso Oriente (1974) y La Roca (1996).

Pelé: Breve historia del más grande.

El hombre de los mil 282 goles, Edson Arantes do Nascimento, nació el 23 de octubre de 1940 en el pequeño municipio de Três Corações, en el estado de Minas Gerais, Brazil. Hijo de María Celeste Arantes y João Ramos do Nascimento, un futbolista que no logró destacar conocido como Dondinho, pasó buena parte de su infancia en precariedad económica.

Durante su niñez contribuyó a la economía familiar limpiando botas y luego en una fábrica de zapatos, pero su talento con el balón lo llevó a destacar desde muy pequeño en la cancha. Fue Waldemar de Brito, jugador brasileó que participó en el Mundial de 1934, el que convenció a María Celeste de permitir al joven Edson partir a São Paulo para jugar con el Santos.

La delgada complexión de Pelé lo condenó a jugar un tiempo para las divisiones inferiores del club. Un penal fallado en la final de la categoría sub-16, casi lo lleva a abandonar el equipo, no obstante decidió permanecer entre sus filas. Así llegó su debut con el primer equipo en un partido amistoso ante el Corinthians, anotó un gol. Su debut oficial llegó el 7 de septiembre de 1956 con los jugadores del Cubatão como contrincantes, volvió a anotar. Esos primeros años, el Santos se coronó en la edición 1956 del Torneo Paulista –Pelé fue el anotador del equipo– y el Torneo Río-São Paulo del 57.

La habilidad sobre el campo de Pelé lo convirtió en una estrella a nivel local, su primera gran oportunidad llegó en el 57 durante un torneo organizado en el mítico Maracaná en el que se enfrentaron escuadras brasileñas y europeas. Pelé inició el torneo marcando 3 goles y, posteriormente, anotando en el resto de los partidos que jugó. La calidad de su juego llamó la atención del entrenador de la selección de Brasil, Vicente Feola, quien decidió extenderle una convocatoria inmediatamente.

Fue así que portó por primera vez la playera de la selección de su país el 7 de julio de 1957 en un partido ante Argentina. Brasil perdió la contienda, dos goles a uno, con anotación de Pelé. Días después los equipos se volvieron a encontrar en el Torneo, ese segundo duelo fue para los brasileños, quienes consiguieron la victoria gracias a dos goles, uno de Pelé.

Los mejores años de Pelé se dieron entre 1956 y 1974, cuando el futbolista puso en sus vitrinas diez Campeonatos Paulistas –máximo anotador en once ocasiones del campeonato–, cinco Torneos Río-São Paulo, dos Copa Libertadores y dos Copa Intercontinental y el primer Campeonato Mundial de clubes en 1962.

La promesa de su inolvidable debut en el 57 con la Selección de Brasil, se concretó un año después en el Mundial de Suecia 58. La dupla de Pelé y Garrincha elevó el juego del equipo brasileño, gracias a la dinámica fluida y dominadora que imprimieron los jugadores sudamericanos sobre la cancha. Llegaron a la final, donde enfrentaron a la selección local, sin embargo, el jogo bonito terminó por imponerse. Pelé anotó 3 de los 5 goles de su equipo en el partido por el campeonato.

Ese primer Mundial convirtió a Pelé en una leyenda a nivel mundial, fue en esos años que los cronistas deportivos comenzaron a llamarlo O Rei (El Rey). El equipo brasileño repetiría la conquista del encuentro internacional en Chile (1962) y México (1970). A lo largo de su carrera, Arantes do Nascimento participó en 14 partidos de la Copa Mundial y anotó 12 goles.

Pelé se retiró en 1974, sin embargo, problemas económicos lo llevaron a fichar un año después con el Cosmos de Nueva York, equipo que participaba en la North American Soccer League. Su retiro definitivo llegó en 1977 a los 36 años. A lo largo de su carrera, Edson Arantes do Nascimento anotó mil 282 goles y disputó mil 367 partidos.

El día que Pelé anotó su gol número mil

Corría el mes de noviembre de 1969, y los aficionados al futbol de todo el planeta tenían puestos los ojos en Edson Arantes Do Nascimento, mejor conocido como Pelé, la estrella indiscutible del equipo Santos de Brasil y, también, de la Selección Verde Amarela.

Gracias a un minucioso recuento que consideraba tanto partidos oficiales como amistosos, se sabía que el prodigioso futbolista nacido en 1940 en Tres Corazones, en el estado de Minas Gerais, Brasil, llevaba 999 goles en su cuenta personal; es decir, sólo le faltaba uno para sumar mil, una hazaña que nadie había conseguido hasta entonces.

El domingo 16, en un ambiente de extrema excitación, el Santos saltó a la cancha para enfrentarse al Bahía en la ciudad de El Salvador, al noreste de Brasil.

Un día antes, el presidente del Bahía había declarado en una entrevista para la televisión: “Será muy difícil que Pelé le anote al Bahía, porque queremos ganar el partido. El deporte es una cosa seria, y yo le pido a Pelé que meta su gol mil en otro sitio.”

Con todo, volaba de boca en boca el rumor de que ya se había organizado una misa especial de acción de gracias por la confianza de los locales en que Pelé anotaría su milésimo gol ahí…

El partido arrancó. Pelé se movía como una pantera al acecho de su presa. Pronto se le presentó la primera oportunidad: tiró un espléndido cañonazo, pero el balón pegó en uno de los postes de la portería enemiga…

Minutos después recibió la pelota cerca del manchón de penalti, dejó atrás a un contrario, se abrió hacia la derecha, engañó al portero y tiró al arco, pero, en el último momento, el defensa Nildo apareció sobre la línea de gol y no permitió que el balón entrara.

En un hecho insólito, en lugar de que le aplaudieran a Nildo, los seguidores del equipo local comenzaron a abuchearlo… Pelé ya no tuvo una tercera oportunidad y el partido terminó uno a uno.

¡Penalti!

Llegó el miércoles 19. El Santos jugaría en Río de Janeiro contra el Vasco de Gama. El escenario no podía ser mejor: el Maracaná, el estadio más grande el mundo.
La mayoría del público que abarrotaba las tribunas del Maracaná quería ser testigo del gol mil de Pelé. Sin embargo, los jugadores del Vasco da Gama estaban decididos a evitarlo.

Manuel Amaro, el árbitro de aquel histórico juego, dio el silbatazo inicial y la pelota se puso en movimiento. Pelé trotaba, se detenía, se desmarcaba… Por su parte, los jugadores del Vasco da Gama se multiplicaban sobre el césped para que no tuviera el balón en su poder.

De repente, Pelé se encontró con la pelota dentro del área del Vasco da Gama y disparó a la portería; la de gajos, no obstante, pegó en el travesaño… ¡Aquello era increíble! ¡El gol mil se le negaba a O’Rei!

Faltaban 12 minutos para que el juego terminara. El marcador estaba uno a uno. La tensión se sentía en el aire. Fue entonces cuando la leyenda empezó a tomar forma.

Clodoaldo le filtró un pase rasante a Pelé. Éste emprendió la carrera y, cuando estaba a punto de tocar el balón, fue derribado dentro del área por el defensa René. Amaro no dudó en marcar penalti, a pesar de las airadas protestas de los jugadores del Vasco da Gama.

Los fotógrafos y periodistas que había detrás del arco del argentino Edgardo Andrada se felicitaron por estar ahí, en ese sitio privilegiado… Entretanto, Pelé tomó distancia del balón que ya descansaba sobre el manchón de penalti y esperó a que los jugadores del Vasco da Gama se resignaran a su suerte. En ese instante, el tiempo se detuvo.

Nervioso como nunca antes

En el libro Pelé. Memorias del mejor futbolista de todos los tiempos (2008), O’Rei recuerda: “Por primera vez en toda mi carrera, me sentía nervioso. Nunca antes había experimentado una responsabilidad como ésa. Estaba temblando. Dependía solamente de mí. Mis compañeros me habían dejado solo y se quedaron en la línea central del campo de juego.”

Pelé trotó lentamente hacia el balón y, a escasos centímetros de él, hizo su famosa paradinha y luego lo pateó con la parte interna de su pie derecho. Aunque Andrada adivinó la dirección de la pelota y se lanzó a su izquierda, ésta entró rozando el poste. ¡Goooooooool!

Pelé corrió hacia la red de la portería, cogió el balón y lo besó. Todos los fotógrafos y periodistas siguieron al astro brasileño y lo rodearon. Ante las cámaras y los micrófonos, Pelé dedicó su milésimo gol a los niños pequeños, dijo que había que cuidarlos y lloró. Entre varios lo subieron a los hombros de alguien y sostuvo el balón en alto.

El partido se interrumpió 20 minutos. Algunos seguidores del Vasco da Gama se acercaron a Pelé y le dieron una camiseta de ese equipo con el numero mil impreso en ella. Si bien le pareció algo extraño, Pelé se la puso y dio una vuelta olímpica al estadio en medio de la ovación del público.

Al final, Santos ganó el partido dos a uno y O’Rei se erigió como el primer futbolista de la historia en meter mil goles.

En 1975, Pelé fue contratado por el Cosmos de Nueva York. Hasta el 1 de octubre de 1977, día en que, vistiendo la camiseta de ese club, se despidió del futbol profesional, anotó mil 282 goles, una cifra que nadie ha logrado superar aún.

Recuadro:

El primero y el último

  • Pelé anotó su primer gol ante el Corinthians-Santo André, el 7 de septiembre de 1956, durante su primer partido con el equipo mayor del Santos
  • El último, vestido con la camiseta del Cosmos, se lo metió al Santos, su antiguo club, el 1 de octubre de 1977, durante su partido de despedida del futbol profesional

Pero sigo siendo El Rey: 80 años de Pelé

Considerado por muchos, el mejor futbolista de todos los tiempos, Edson Arantes do Nascimento nació el 23 de octubre de 1940, en Tres Corazones, en el estado de Minas Gerais, Brasil. A continuación recordamos algunos episodios de su incomparable vida deportiva

1. El 16 de julio de 1950, cuando Brasil perdió dos a uno la final del IV Mundial de Futbol ante Uruguay, en lo que se llama “la tragedia de Maracaná”, Pelé tenía nueve años. Ese día, al verlo llorar ante el aparato de radio en su casa de Bauru, en São Paulo, aquel niño le dijo a su padre con la intención de hacerlo sentir menos desgraciado: “Un día ganaré para ti la Copa del Mundo…” Ocho años después, en el Mundial celebrado en Suecia, estas palabras se hicieron realidad: con dos goles del mismo Pelé, de tan sólo 17 años, dos de Vavá y uno de Zagallo, la selección brasileña derrotó cinco a dos a la selección anfitriona en el estadio Rasunda y obtuvo por primera vez la copa Jules Rimet.

2. El 5 de marzo de 1961, el Santos, equipo en el que alineaba Pelé, saltó a la cancha del Maracaná para enfrentarse al Fluminense. Hacia el minuto 40 del primer tiempo, Pelé recibió la pelota en los linderos de su propia área y, con ella pegada al pie, comenzó a correr en dirección a la portería rival. En el camino burló a uno, dos, tres, cuatro, cinco…, seis jugadores del Fluminense, antes de batir al guardameta y así concretar lo que se conoce como el “gol de la placa”, debido a que mereció una placa de bronce que lo recuerda en la entrada del Maracaná. Como el partido no fue televisado, no hay registro de este gol increíble.

3. En el primer juego que Brasil disputó en el VII Mundial de Futbol, celebrado en Chile en 1962, Pelé le anotó un golazo a México: desde la banda derecha avanzó como un toro hacia al área rival, dejando plantados a cuatro defensores mexicanos y, con un poderoso tiro de zurda, venció a Antonio la Tota Carbajal (Brasil ganó finalmente dos a cero). Sin embargo, en el segundo partido, ante Checoslovaquia, Pelé se lesionó a los 25 minutos del primer tiempo y ya no jugó el resto del torneo. A pesar de esta baja tan sensible, la selección brasileña llegó a la final, en la que derrotó tres a uno a la selección checa y de este modo se adjudicó por segunda vez la copa Jules Rimet.

4. En 1968, de regreso de una gira por Estados Unidos, el Santos aterrizó en Bogotá, Colombia, para jugar contra el equipo olímpico nacional. El juego dio inicio. Minutos después, los colombianos anotaron un gol que, en opinión de los brasileños, debía ser anulado, pero el árbitro lo dio por bueno. Aunque el partido era amistoso, Lima protestó la decisión arbitral y fue expulsado. Entonces, indignado, Pelé se abalanzó sobre el hombre de negro para reclamarle su doble error y éste lo expulsó también. Los espectadores empezaron a arrojar a la cancha los cojines de sus asientos y a chiflar, pues si habían ido al estadio era para ver a Pelé en acción. Un regimiento de policías se hizo presente para proteger al árbitro… A continuación, el público comenzó a gritar a coro: “¡Pelé!, ¡Pelé!” Ante tales circunstancias, los organizadores del encuentro resolvieron expulsar al árbitro para que Pelé pudiera regresar al campo y los espectadores recobraran la calma. Y así lo hicieron, y el juego se reanudó, y todos felices y contentos, menos el árbitro, claro.

5. Mundial México 70. Octavos de final. Brasil-Checoeslovaquia. Estadio Jalisco. El balón sale rechazado hacia Pelé, quien se encuentra a unos pasos del círculo de medio campo. Antes de hacer nada, Pelé alza los ojos. Lo que ve no puede resultarle más propicio: el arquero checo está lejísimos de donde debería estar, es decir, bajo su portería. Pelé, entonces, patea el balón. Éste comienza a viajar por el aire, mientras Viktor corre de regreso a su arco… Quizá porque una racha de viento desvió su trayectoria, quizá porque Pelé no le dio la dirección precisa, la pelota lame el poste derecho y aterriza afuera de la cancha. “¡Uf!”, exclama Viktor.

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6. Mundial México 70. Semifinal Brasil-Uruguay. Estadio Jalisco. Tostao le filtra un pase en diagonal a Pelé. El balón rueda en dirección a la media luna del área uruguaya. Pelé corre veloz a su encuentro. Entonces, Mazurkiewicz le sale al paso, de frente. Cuando el guardameta charrúa y el resto del mundo creen que Pelé tocará el balón, éste lo deja seguir, esquiva a Mazurkiewicz por la izquierda, gira hacia la derecha, lo alcanza y, en una posición incómoda, lo patea. El esférico parece que entrará en la portería, pero a final de cuentas roza el poste izquierdo y, en medio de la estupefacción general, abandona la cancha.

7. En el IX Mundial de Futbol, pero sobre todo en la final ante Italia en el estadio Azteca, Brasil, liderado indiscutiblemente por Pelé, elevó este deporte a la categoría de arte. En cuanto a O’Rei, en el minuto 18 de ese partido se alzó en el aire para cabecear un servicio de Rivelino y anotar el primer gol; en el 71, le pasó la pelota con la cabeza a Jairzinho para que el habilidoso extremo metiera el tercero; y en el 86 le cedió el balón con la parte interna del pie derecho a Carlos Alberto para que el capitán carioca clavara el cuarto y último. Aquel cuatro a uno hizo posible que tanto Brasil como Pelé obtuvieran por tercera vez la copa Jules Rimet y se quedaran definitivamente con ella (de hecho, Pelé es el único futbolista que, hasta la fecha, ha ganado tres campeonatos mundiales).

8. Pelé se retiró de la selección brasileña el 18 de julio de 1971, en un partido contra Yugoslavia disputado en el Maracaná, en Rio de Janeiro, ante 180 mil espectadores. Luego de jugar medio tiempo, Pelé dio la vuelta olímpica con la camiseta verdeamarela en lo alto de su mano derecha, mientras el público le gritaba. “¡Quédate! ¡Quédate!” Tres años después, el 2 de octubre de 1974, ante el Ponte Preta, vistió por última vez la camiseta del Santos en el estadio Vila Belmiro. No obstante, en 1975 aceptó firmar un contrato con el Cosmos de Nueva York, equipo en el que militó hasta 1977.