Estudio del epigenoma, clave para entender enfermedades como el cáncer

Cada célula de nuestro cuerpo comparte el ADN y aunque todas poseen la misma información, ésta no se expresa de manera idéntica. Ello hace posible que sean de riñón, páncreas o cerebrales y les permite realizar funciones muy específicas. Esto se debe, parcialmente, a que la cromatina (el conjunto del ADN y proteínas en el núcleo celular) está empaquetada de distintas maneras en los diversos tipos de células del organismo. 

Estos distintos grados de compactación de la cromatina contienen una serie de instrucciones que activan o apagan ciertos genes, según el caso; por ejemplo, en las neuronas sólo los neuronales están encendidos, mientras que en los de piel, hígado o hueso permanecen inactivos. De manera global, se le llama epigenoma a todos estos cambios en la cromatina y existe una gran cantidad de modificaciones químicas que pueden ocurrir en esta última.

“Distintas proteínas modifican el epigenoma al acetilar, metilar, fosforilar o hidroxilar la cromatina. En el caso del ADN esto es importante porque cuando el de un gen está metilado, éste suele estar apagado; para expresarlo hay que desmetilarlo, quitando el metilo y poniendo en su lugar un hidroxilo (un anión OH). Justo eso hacen las proteínas TET2 y, por eso, investigadores de distintos países indagamos su papel en este proceso. Esto es un paso importante para responder una pregunta crucial en la epigenética: ¿cuáles moléculas orquestan al epigenoma?”, señaló el profesor Víctor Julián Valdés, del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.

Los resultados de este proyecto —en el que colaboraron 25 especialistas y nueve instituciones de Estados Unidos, España, China y México a lo largo de seis años— fueron publicados recientemente en la revista Nature Genetics y, a decir del universitario, “fueron tantos los hallazgos y tan sorprendentes que cada uno por separado merecería un paper”.

Para llevar a cabo esta labor, el equipo internacional trabajó con células embrionarias totipotentes mediante técnicas bioquímicas, genómicas y proteómicas, apoyadas por el uso de mutantes, rescates y la edición genética mediada por CRISPR/Cas9, a fin de descifrar cómo incide la TET2 en la cromatina.

“Es una indagatoria novedosa que intenta esclarecer los mecanismos moleculares que dirigen TET2 a sus distintos blancos en el genoma. Entender qué proteínas y procesos orquestan el epigenoma es una de las grandes preguntas de la ciencia moderna”.

Clave para comprender cómo se generan enfermedades

Casi de la mitad del genoma humano está compuesto por secuencias repetidas que, en su mayoría, son material genético proveniente de virus y retrovirus que alguna vez infectaron a una célula. Se ignora si tienen alguna función, aunque la comunidad científica sospecha que sí.

“Indagamos con qué otras proteínas interaccionaba TET2 y descubrimos que lo hace con una llamada PSPC1. ¿Cuál es la novedad?, que ésta une al ácido ribonucleico (ARN), es decir, a la molécula intermediaria entre el genoma y las proteínas. Ello nos llevó a descubrir algo insospechado”.

Al respecto, Valdés expuso que, si bien se había visto que las TET2 no sólo hidroxilan al ADN, sino al ARN, en este trabajo los investigadores descubrieron que dicha modificación desestabiliza a este último, induciendo su degradación. “Lo sorprendente es que esta reacción no se da con cualquier ARN, sólo con el proveniente de retrovirus endógenos”.

Este mecanismo es tan sofisticado —agregó— que se pone en marcha después de que el espermatozoide fecunda a un ovocito y comienza un proceso conocido como segmentación. Es justo en el “two cell stage”, etapa en la que el ovocito fecundado se divide por primera vez y se hacen dos células, cuando muchos retrovirus se sobreexpresan y la TET2 entra en acción para reprimirlos.

“Lo que vemos aquí es que la TET2 es reclutada a la cromatina a través de la PSPC1 y, al entrar en contacto con el ARN, lo hidroxila y desestabiliza, al tiempo que ayuda a reunir proteínas que compactan la cromatina”. 

Esto ayuda a apagar estos retrovirus endógenos que se encienden y nos habla de una exquisitez biológica impresionante que se da sólo en el estado de dos células, posterior a la fecundación, dijo.

Para el académico, este descubrimiento podría tener gran relevancia clínica pues se sabe que en algunas enfermedades autoinmunes o incluso en el cáncer hay una reactivación de retrovirus endógenos. Y aunque no se ha establecido una relación directa entre la activación de estas secuencias y los procesos patológicos, no se descarta que puedan estar relacionados. 

“Además, parece que en la vejez pasa lo mismo y en muchos de los padecimientos propios de la edad, como los neurodegenerativos, estos retrovirus endógenos apagados se vuelven a encender”. 

A decir del doctor Valdés, lo más probable es que sea necesaria la expresión de estos retrovirus en el two cell stage, “pero una vez que fueron suprimidos no los quieres volver a ver. Entender este mecanismo puede llevarnos a descifrar por qué se reactivan en algunas enfermedades y a desarrollar tratamientos específicos y mucho más eficaces contra algunos padecimientos. Ésta es una de las ventanas que se abren con esta indagatoria”.

Proyecto multidisciplinario

La investigación en la que participó el profesor Julián Valdés fue iniciada en 2012 por la doctora Diana Guallar, de la Universidad de Santiago de Compostela (España) —quién lideró el proyecto— y contó con la participación de institutos como la Escuela de Medicina del Monte Sinaí (NY, EU) o el Centro de Ciencias de la Vida de la Universidad Tsinghua (China).

“Mi aportación fue estudiar las interacciones entre el ARN y las proteínas TET2, mientras que la parte proteómica se hizo en China, la genómica e in vivo en Nueva York y los rescates en España. La lección que me deja haber participado en esta aventura es que nadie es experto en todo y que los buenos trabajos son multidisciplinarios y multiequipo. La ciencia moderna sólo avanzará si diferentes personas suman fuerzas para hacer cosas distintas”.

En opinión del profesor Valdés, con este esfuerzo se abren nuevos horizontes y aunque el artículo es reciente, está seguro de que tendrá gran impacto. 

“Esto es una invitación a seguir explorando y a despejar dudas. Por ejemplo, el 50 por ciento de nuestro genoma son transposones y una quinta parte de estos son retrotransposones. Se solía creer que eso era basura, ahora empezamos a entender que no es así y que esos retrovirus endógenos quizá regulen la expresión de genes que deben encenderse sólo por un instante para ser apagados de inmediato en etapas muy específicas, como el two cell stage. Corroborar que es así sería un gran paso”.

Y pese a la importancia clínica de esto, para Julián Valdés quizá lo más relevante es que este trabajo ayudará a responder quién lleva la batuta en el epigenoma. “Me encanta la palabra orquestar y a partir de los resultados obtenidos creo que el ARN puede ser la molécula orquestadora de la cromatina. Habrá que avanzar en esta dirección, pero el esfuerzo vale la pena pues, aunque se plantea de manera fácil, ésta es la pregunta clave de la epigenética”.

En la UNAM el primer debate por la Presidencia

“Vivir en democracia consiste en saber que uno puede estar ruidosamente descontento del régimen político en el que vive”

Fernando Savater

El Palacio de Minería de la UNAM fue la sede del primer debate por la Presidencia de la República. Los cinco candidatos expusieron ante el país su proyecto de nación. Tuvieron la oportunidad de confrontar sus ideas, en un recinto universitario, con la moderación de tres periodistas.

Ricardo Anaya, Por México al Frente; José Antonio Meade, Todos por México; Andrés Manuel López Obrador, Juntos haremos historia; Jaime Rodríguez Calderón y Margarita Zavala, candidatos independientes, expusieron sus diferentes plataformas políticas, así como las alternativas que ofrecen a los ciudadanos para mejorar las condiciones del país.  

Con un formato más ágil respecto a los anteriores debates presidenciales (1994-2000-2006-2012), Sergio Sarmiento, Denise Maerker y Azucena Uresti, cuestionaron a los candidatos durante 120 minutos, sobre política y gobierno; combate a la corrupción e impunidad; seguridad pública y violencia; y democracia, pluralismo y derechos de grupos en situación de vulnerabilidad.

Horas antes del debate el Palacio de Minería fue acordonado. Los accesos eran sólo para los participantes, organizadores, invitados y medios de comunicación. Sobre la avenida Eje Central, grupos de manifestantes apoyaban a sus candidatos. Algunos llevaban pancartas, otros banderas con los colores de sus partidos. Muchos de ellos no vieron el debate, permanecieron de pie, a pesar de la tormenta. Recibieron y despidieron a sus candidatos con arengas y consignas.

El debate presidencial atrajo las miradas de los medios nacionales e internacionales. Representantes de prensa, radio, televisión y portales de internet fotografiaron, videograbaron, se enlazaron en vivo con sus redacciones, hicieron facebooks live y periscopes e intentaron entrevistar a los candidatos a su arribo y a su partida.

Una vez iniciado el debate, las miradas estuvieron fijas en los monitores que se instalaron en la sala de prensa, justo afuera del Museo Nacional de Arte (Munal). Algunos tomaban notas en libretas o en sus computadoras, otros tomaban fotos o video a los monitores. El silencio de la sala de prensa se interrumpía en las partes polémicas del debate, como los cuestionamientos sistemáticos de cuatro de los candidatos contra López Obrador. La mayor reacción fue con la propuesta de Jaime Rodríguez Calderón sobre su método para combatir a los criminales: cortarles las manos. Rechiflas, risas y reprobaciones como respuesta.  

El primer debate presidencial centró su interés en los temas de seguridad. Todos coincidieron en que México necesita propuestas para combatir a la delincuencia. Una vez concluido el debate los medios buscaron el balance de los candidatos. Sólo Rodríguez Calderón y Meade dirigieron mensaje a la prensa, donde reiteraron lo expuesto minutos antes.

Los próximos debates serán el 20 de mayo en la Universidad Autónoma de Baja California, Campus Tijuana y el 12 de junio en el Gran Museo del Mundo Maya.

En el Segundo encuentro se discutirá sobre comercio exterior e inversión, seguridad fronteriza y combate al crimen transnacional, y derechos de los migrantes.

Para el Tercer encuentro: crecimiento económico, pobreza y desigualdad, educación, ciencia y tecnología, y desarrollo sustentable y cambio climático.

Los inventos de Da Vinci vuelven a la vida 500 años después

Han pasado cinco siglos y los inventos de Leonardo Da Vinci aún pueden enseñarnos mucho, pues aunque la tecnología ha avanzado, los conceptos base se mantienen y los mecanismos que ideó funcionan, al grado de que con los motores adecuados muchos de sus aparatos son viables, algo que él hubiera constatado si en su época hubiera tenido acceso a las fuentes de energía actuales, explicó Mauricio Reyes Castillo, académico del Centro de Investigaciones de Diseño Industrial (CIDI) de la UNAM.

A fin de que sus alumnos de la clase de Modelos pulieran las técnicas necesarias para crear maquetas, simulaciones e incluso prototipos propios, el académico planteó un experimento: recrear los ornitópteros, barcos de guerra, puentes y demás artefactos que alguna vez bocetó el florentino y que, de alguna manera, anticiparon la estética steampunk y diversos vehículos que no verían la luz sino hasta muchos siglos después.

“Era arriesgado proponer algo así y en otras circunstancias no lo hubiéramos hecho, pero el grupo que nos tocó este semestre estaba particularmente avanzado, así que el otro profesor que imparte esta materia y yo decidimos que los estudiantes tenían el nivel y echamos esto adelante. Los resultados rebasaron nuestras expectativas”.

El día de hoy, la mesa central del taller de Modelos del CIDI está llena de pequeñas réplicas renacentistas que hacen que el lugar tenga un aura de museo. Se trata de una treintena de artefactos originalmente ideados por Da Vinci y que llevaban al límite los saberes del Renacimiento, como un león capaz de caminar mediante un mecanismo interno de poleas y engranajes, barcos con un largo brazo para horadar la quilla de un navío enemigo, un tanque capaz de disparar cañones en un rango de 360 grados o grandes alas de cuero diseñadas para que el hombre pudiese volar como un ave.

Para obtener estas réplicas, los alumnos de Mauricio Reyes aprovecharon el llamado control numérico, es decir, un sistema que permite hacer cortes láser según lo especificado en un dibujo de AutoCAD, lo que resulta en una precisión asombrosa y un nivel de detalle difícil de conseguir por otras vías.

“Y pese a las facilidades tecnológicas encontramos un problema: las invenciones davincianas no estaban reunidas en un libro, sino dispersas en varios códex y, además, más que planos, eran dibujos, por lo que gran parte del trabajo fue realizar una suerte de ingeniería inversa e imaginar aquello no visible en los bocetos. Ello sirvió para que los jóvenes aventuraran propuestas y, lo más importante, para que se familiarizaran con los mecanismos y supieran representarlos”.

Fueron 30 las piezas presentadas por los estudiantes de Diseño Industrial, y de ellas, sólo se hallaron las instrucciones de armado de cinco; las restantes fueron reconstruidas a partir de la interpretación y la imaginación, lo que para Reyes Castillo es quizá la enseñanza más importante, “pues eso los acerca al arte. Hay quienes creen que por tratarse de procesos industriales lo que hacemos es inercial, pero no, siempre hay espacio para lo creativo”.

Por esta razón, los alumnos de la materia Modelos tomaron antes clases de óleo y pintura acrílica, lo cual les permitió dar los últimos toques y un realismo sólo evidente para quien conoce un detalle no evidente: ninguna pieza es de madera, todas son de plástico. “E incluso observándolas muy de cerca apreciaremos vetas y nudos, o veremos tonalidades que nos hacen pensar en un objeto de roble, abeto o pino, hasta en esto se aprecia la huella de lo artístico”. 

Vigentes 500 años después

El 2 de mayo de 2019 se cumplirán 500 años de la muerte de Leonardo da Vinci, ya hay diversas actividades para conmemorar la fecha y en este momento Mauricio Reyes se encuentra en pláticas con Universum y el Museo Franz Mayer para exponer estas piezas.

“Intentamos fomentar que los alumnos exhiban su trabajo y qué mejor que hacerlo en uno de estos espacios. Esto es posible debido a la calidad de estos modelos que, incluso midiendo 30 centímetros, nos dan una visión detallada y en tercera dimensión de algunas de las propuestas más arriesgadas del Renacimiento. ¿Una máquina para volar? Eso es estar adelantado por siglos a tu tiempo”.

Mauricio Reyes se describe a sí mismo como un admirador de los ornitópteros, esos artefactos davincianos con grandes alas. “Su gran problema es que se pensó que podían ser accionados con la fuerza humana, mediante pedales, y esto es insuficiente. No obstante, hoy en día hay aviones de control remoto que reproducen los diseños de Da Vinci y que vuelan sin problema. Eso nos demuestra que, con el motor adecuado, estos aparatos hubieran podido surcar los aires”.

Y aunque hay otros diseños que jamás hubieran funcionado, como el “helicóptero”, que en realidad era una base circular unida a un aspa helicoidal, en opinión del académico hubiera tenido utilidad debajo del agua. “Leonardo erró en el medio, pero conocía las bases de la física tan bien que no se puede decir que esto es un despropósito”.

Quizá es Carl Sagan quien mejor expresó la grandeza de tanto proyecto fallido cuando en la serie televisiva Cosmos (1980) dijo: “La genialidad de los diseños de Leonardo inspiró a ingenieros de épocas posteriores, incluso cuando él estaba bastante deprimido con estos fracasos, pero no era su culpa vivir atrapado en el siglo XV”

Sobre la posibilidad de exhibir las piezas creadas en el taller de Modelos del CIDI, Reyes Castillo señaló que todos sus alumnos están entusiasmados y algunos ya piensan en la mejor manera de montarlas, además de que ya empezaron a recibir consejos de curaduría por parte de expertos.

“De concretarse esto, ya sea en Universum o en el Franz Mayer, será la oportunidad de sumarnos al homenaje a un hombre que, sin importar que haya muerto hace 500 años, desde algún lugar en el tiempo nos dice que aunque nacer en cierta época impone límites, en realidad no los hay si uno se atreve a imaginar incluso lo que parece imposible”.

Pintura que invita a reflexionar sobre la violencia

Hace seis años, mientras hojeaba la nota roja, Manuel Solís se encontró con la fotografía de un hombre con el rostro desollado; desde entonces esa imagen lo ha perseguido. “Comencé a dibujarla intentando procesar el sentimiento que me dejó y buscando entender por qué alguien llega al extremo de arrancarle su identidad al otro. Me pareció estar ante una metáfora del México actual”.

Desde entonces, el joven comenzó a crear un conjunto de obras plásticas en las que retrató diferentes facetas de la violencia, las cuales serán expuestas —del 24 de abril al 16 de mayo, bajo el nombre de El imperio de lo atroz— en la galería Luis Nishizawa de la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la UNAM.

Aunque en el imaginario mexicano el seis tiene un peso específico y por eso tendemos a hacer cortes de caja cada sexenio, en el caso de Manuel no fue así. “Hice un alto tras seis años por el bien de mi psique. No podía lidiar más con el tema y comencé a tener pesadillas. Ya era un asunto de salud y exhibir todo esto me es terapéutico; sacar a la luz lo que te agobia a veces sirve de exorcismo”.

Fue en los últimos meses de la administración de Felipe Calderón cuando Solís Mendoza comenzó a hacer dibujos, pinturas, collages y grabados en donde plasmaba algún tipo de violencia, pero sin considerar aún que esto terminaría por integrar un proyecto. 

“Todo era producto de mi lectura de diversos periódicos, tanto digitales como de nota roja. Con frecuencia la imagen de ese hombre sin rostro me venía a la mente y comencé a representarla de distintas maneras y valiéndome de diversas técnicas. Así inicié con esto”.

 Entre lo delicado y la crudeza

El Guernica es un óleo de 3.49 por 7.77 metros en el que Picasso retrató el bombardeo contra ese poblado vasco el 26 de abril de 1937. Se cuentan muchas historias sobre el cuadro y una tiene que ver con su falta de color, pues el malagueño empleó blancos, negros y grises para emular la paleta cromática de los periódicos de la época y su forma de consignar, a ocho columnas, los horrores de la violencia.

En la obra de Manuel Solís se aprecia una intención parecida, pues algunas de sus piezas constan de recortes de diario salpicados con pintura bermeja, cabezales de noticias pegados al lienzo con engrudo o escenas que parecen sacadas de la sección deportiva, internacional o policíaca de cualquier tabloide.

“Jamás pensé en copiar a Picasso, más bien resultó inevitable que en ciertas obras se deslizara la tipografía de determinado diario, que en otras se hiciera evidente la estética de la nota roja y que las texturas pictórica y física de los periódicos fueran algo interesante de explorar. Además, los contenidos también dejaron su marca, pues leer que 2017 fue el peor año para México en cuanto a feminicidios, con mil 844 casos, me cimbró y me llevó a dedicar una sección entera de El imperio de lo atroz sólo a las mujeres”.

Con esto, el pintor hizo referencia a su serie Obra negra, que consta de 15 lienzos en los cuales hace aparecer siluetas femeninas incrustadas en un fondo oscuro para luego desaparecerlas con pinceladas que, a momentos, parecen puñados de tierra arrojados con descuido en una fosa. 

“Se trata de un tema delicado que quise tratar con la mayor delicadeza posible. Ésta es una de las puertas que nos abre el arte; sólo él sabe mediar entre lo bello y lo grotesco”. 

El arte como herramienta de denuncia

El nuevo disco de Café Tacvba arranca con una canción cuyo coro dice: “Un, dos, tres, cuéntalos bien y si sigues tal vez llegues a los 43, mas no es justo detenerse ahí pues son más, muchos más, muchos más”, en alusión a los miles de desaparecidos en México.

Para Solís Mendoza, el que cada vez más creadores denuncien esta situación —sean músicos, pintores, cineastas o escultores— es inevitable, porque para crear se necesita empatía y dicha actitud es un antídoto contra la indiferencia.

“Y no hay que desdeñar esto, pues el escenario es angustiante. Si yo pidiera a alguien tomar en una mano 43 objetos —tantos como los estudiantes de Ayotzinapa— se daría cuenta de la magnitud, pues no podría sostenerlos en la palma sin tirarlos. Ahora subamos esta cifra a 72, como los inmigrantes ejecutados en Tamaulipas en 2010, o escalemos a los 120 mil asesinados tan sólo en el sexenio de Peña Nieto. Estas cantidades dan una idea de lo preocupante del asunto”.

No obstante, argumentó, abundan los mexicanos anestesiados que sólo ven en esto números sin significado. Esta indolencia se deriva, quizá, del torrente de imágenes y noticias hostiles proveniente de los medios de comunicación y de la violencia glorificada que, culturalmente, se nos inculca desde la infancia.

Por esta razón, otra de las series que integran El imperio de lo atroz lleva por título Sobre la guerra y la rebelión y contiene cuadros donde soldaditos de plástico verde dan batalla en ciudades tapizadas de orificios de bala, así como paisajes de urbes bombardeadas y en ruinas que, al igual que el hombre sin rostro, carecen de identidad, pues quedaron irreconocibles tras una serie de embates violentos y lo mismo podrían estar en Palestina, Afganistán, Irak o Siria.

“Es sorprendente cómo desde niños nos enseñan que la violencia es lúdica y que las armas pueden ser juguetes que parpadean y hacen sonido. Como sociedad deberíamos replantearnos muchas cosas”.

La última serie lleva por título Cuadrilátero y consta de imágenes de boxeadores y edecanes, lo que a decir de Solís Mendoza pone en evidencia la cosificación de ambos géneros, pues mientras el púgil entretiene a medida que su cara se hincha por los golpes, la modelo es reducida a un objeto ornamental que realiza una acción tan sin sentido como levantar una cartulina y pasearse en bikini por el ring, mientras es sometida al escrutinio de miles de miradas lascivas.

“Estamos inmersos en este infierno porque nos hemos desensibilizado. Me impresiona ver cómo nos venden cada mañana periódicos de nota roja y los leemos mientras desayunamos. Estamos tan anestesiados que nada nos sorprende ni conmueve”.

La última estrofa de la canción de Café Tacvba reza: “Un, dos tres, cuéntalo así y si sigues tal vez llegues a más de 100 mil. Si lo piensas un poco dirás ¿cuántos más, cuántos más, cuántos más?”. ¿Entonces, puede el arte despertarnos de este marasmo y ser detonante de una conciencia social?, se le preguntó a Manuel Solís.

“Sí, pues más allá de lo estético, lo artístico es con frecuencia una invitación a abrir los ojos y a reflexionar y eso, por sí solo, representa ya un gran paso”.

Marihuana y Salud

No existe ninguna evidencia de que esté más acentuado en la Universidad que en el resto del país, ni un solo estudio que lo demuestre, afirmó el ex rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente.

Al dictar la conferencia magistral Marihuana y salud, organizada por el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH), indicó que en la Universidad sí se estudia esta problemática y cuenta con la Clínica para la Atención para las Adicciones, donde se brinda información y asesoría a los integrantes de la comunidad que soliciten sus servicios.

“Entonces se aborda el problema como debe hacerse: con más investigación, información, y con servicios de prevención tratamiento y rehabilitación”.

Se trata de un asunto real, complicado y con dimensiones que lo hacen, a veces, particularmente difícil, pero sin ninguna evidencia de que en la UNAM haya más consumo que en otras instituciones o entidades del país; sin embrago, “tampoco somos una ínsula, no podemos estar al margen de los problemas nacionales”.

En el cuarto piso de la Torre II de Humanidades, consideró que el consumo de drogas ha aumentado, hay más oportunidades de acceder a una gran variedad de éstas, y cada vez son más baratas, por lo que los jóvenes son el sector que más preocupa por ser particularmente proclives a usarlas y experimentar con ellas. “Sí, todo es cierto y estamos tratando de enfrentarlo”.

De hecho, abundó, “de la Universidad han surgido, y seguirán surgiendo, propuestas, para ver si los que tienen la última palabra, revisan sus políticas públicas y sus estrategias, porque las que hasta ahora han aprobado no funcionan, según lo podemos mostrar”.

De la Fuente expuso que esta casa de estudios “no sólo enfrenta el problema de cara, también plantea alternativas y soluciones, y por supuesto queda claro que al crimen organizado no se le va a combatir, y menos en la Universidad, con balas, quien piensa que eso tiene posibilidades de prosperar no ha acabado de entender el problema”.

Reconoció la apertura de la Universidad para hablar y discutir abiertamente de este tema, motivo de preocupación institucional y nacional, sobre todo porque aquí se han hecho estudios serios al respecto, como el libro Marihuana y Salud, obra coordinada por el ex rector de la UNAM, y que nació de los trabajos de un grupo de investigadores de la Academia Nacional de Medicina de México y de la Facultad de Medicina de la UNAM, mediante el Seminario de Estudios de la Globalidad, también de esta casa de estudios.

Dicho texto, indicó, puso en blanco y negro la perspectiva de la marihuana, una de las drogas de mayor consumo en el país entre los jóvenes de entre 12 y 17 años, edades donde el sistema nervioso central no ha madurado, por lo que cualquier sustancia nociva representa la posibilidad mucho mayor de daño neurológico.

Entonces, el principal factor de riesgo es el consumo temprano de cannabis, sobre todo porque los opioides empiezan a invadir el mercado de las drogas, sustancias mucho más peligrosas, y aquí es importante la responsabilidad de los padres de familia y del sistema educativo, “esa es la clave: educación y prevención”.

Como médico, no recomiendo el consumo de drogas, éstas dañan la salud. Sin embargo, “usarlas no te convierte en un delincuente, esa es la gran diferencia, existen sustancias legales, como el alcohol y el tabaco, que son mucho más dañinas que la propia marihuana”, enfatizó.

Advirtió que el alcohol es la verdadera droga de entrada para el consumo de otras sustancias prohibidas, “sea cocaína, inhalables, marihuana, crack. Si los jóvenes empiezan a beber tempranamente, podrían iniciar el uso de estupefacientes.

“La verdadera prevención, el gran esfuerzo a realizar, es evitar a toda costa el consumo de alcohol en menores”, no solo por su efecto en el sistema nervioso central que no está suficientemente maduro, sino porque mientras más temprano empiezan a beber, mayor probabilidad del consumo de otras drogas existe.

Es ahí donde entran alternativas como el deporte y la cultura, mantener a los jóvenes informados, educados y con actividades complementarias y no en la cárcel que es lo que provoca el prohibicionismo, acotó.

Es necesario hablar de estos temas con los estudiantes, las drogas ahí estarán y cada vez hay más, los jóvenes tienen mayor exposición a las drogas, sin embargo, “esto no se resuelve con balas, sino con información, prevención, educación y la generación de conciencia”, advirtió Juan Ramón de la Fuente.

Los cambios propuestos en el marco legal desde la Universidad, son a partir de una perspectiva de la salud, los cuales dan al problema una mayor racionalidad;” los adictos no son enfermos, el prohibicionismo los criminaliza, es injusto hay que cambiar su trato de delincuentes a pacientes, concluyó.

Estuvieron presentes, la directora del CEIICH, Guadalupe Valencia García, y John Saxe Fernández, coordinador del Programa México en el Siglo XXI, y organizador del encuentro.

Jóvenes, claves en las misiones espaciales

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Descubrir nuevos territorios y vencer fronteras implica superar los límites que nos ponemos en la cabeza. Principalmente los jóvenes que desean ser pilotos, médicos e ir al espacio pueden hacer lo que quieran siempre y cuando trabajen por ello, dijo el piloto y médico aeroespacial Carlos Salicrup Díaz de León a alumnos de la Preparatoria 8.

“Siempre hay formas y caminos; encontrar nuevas tierras trae también nuevos beneficios. Cuando los europeos descubrieron América en menos de un siglo hubo una revolución industrial. Si nosotros tenemos la capacidad de llegar a otro planeta, en la Tierra habrá otra. Es tiempo de eso”, comentó ante decenas de jóvenes reunidos en el Auditorio Doctor Ignacio Chávez.

Durante la charla La Misión Tripulada a Marte y la Medicina Aeroespacial, el médico egresado de la UNAM y participante de misiones análogas a Marte compartió algunas de sus experiencias en el diseño de futuras misiones al planeta rojo como parte de la Semana de la Cosmonáutica.

Salicrup Díaz mencionó a los chicos que este evento celebra con conferencias, talleres y exposiciones el 57 aniversario del primer viaje tripulado a cargo del cosmonauta soviético Yuri Gagarin, uno de los principales hitos en la historia espacial, y reafirma que gran parte de lo que usamos en la vida moderna (celulares, telas sintéticas, calzado, alimentos procesados y otros) tuvo su origen en el envío de astronautas al espacio.

Como muestra basta un botón, por lo que el universitario explicó cómo se espera calentar los alimentos para los próximos astronautas mediante el uso de una bolsa de plástico y una solución sin necesidad de dispositivos como los hornos de microondas u otros equipos similares.

Igualmente, el que fue residente médico en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral de la NASA apuntó que una de las apuestas para el consumo de proteínas que se está considerando en las próximas misiones al espacio es el consumo de cucarachas criadas en granjas, lo que causó el asombro de los preparatorianos.

“Antes era un sueño de la ciencia ficción enviar astronautas dormidos en animación suspendida en estos vuelos. Ahora ya lo podemos hacer metiéndolos en cápsulas similares a las usadas en terapia intensiva, con sondas por donde se les da alimento, suero con nutrientes, además de electrodos que estimulen sus músculos mientras viajan y ciclos de día y noche”, ejemplificó.

En esta nueva carrera espacial los jóvenes tienen un sinnúmero de oportunidades, pues en la actualidad se están explorando nuevas formas de edificios, diseño ambiental de interiores, creación de muebles, presentaciones de la comida, herramientas…

Salicrup Díaz de León compartió además parte de sus experiencias en la misión análoga a Marte, realizada en Polonia el año pasado, donde hizo también prácticas de exploración con un robot enviado por la UNAM.

Adicional a la charla, a la Prepa 8 llegó una exposición con imágenes de naves, equipos y sistemas diseñados para la exploración espacial, donde destacó un modelo de traje espacial que podría ser utilizado en futuras misiones.

Ángel Huitrón Bernal, director del plantel, también invitó a los jóvenes a trabajar para alcanzar sus sueños, así como lo ha hecho Salicrup Díaz de León. “Es indispensable que crean en ustedes, que se pongan tareas cada vez más difíciles para dibujar sus caminos y destinos. Necesitamos que hagan la diferencia y estamos seguros de que lograrán cosas extraordinarias”, estimó.

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Las grandes pirámides de Mesoamérica están orientadas según el calendario

La orientación de los grandes templos de Mesoamérica está relacionada con el tiempo y reproduce la estructura del calendario usado en la región durante tres mil años; no se ha encontrado nada parecido en otra parte del mundo y, por ello, estamos ante un elemento de identidad, señaló el profesor Jesús Galindo Trejo, del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM.

Al respecto, el astrofísico explicó que dicho sistema calendárico constaba de dos cuentas: una solar de 365 días, agrupados en 18 “meses” de 20 jornadas (más cinco adicionales) y otra religiosa de 260, organizados en 20 periodos de 13 días. “Ambas empezaban al unísono y poco a poco se desfasaban. Sólo después de 52 años volvían a coincidir y todo empezaba otra vez. Cuando esto pasaba se hacían ceremonias de relevancia, como la del Fuego Nuevo”.

A decir de Galindo Trejo, saber esto es clave para entender el porqué de la disposición de muchas construcciones, entre ellas el templo principal de Chichen Itzá (en Yucatán), mejor conocido como el Castillo, “el cual es, en todo rigor, un monumento al tiempo”.

Ya es una tradición que cada 21 de marzo, convocados por el equinoccio, miles de personas coincidan en el sitio arqueológico para observar el fenómeno lumínico que hace que la serpiente Kukulcán descienda por el declive de la pirámide. “No obstante, hay arqueoastrónomos que desestiman ese juego de luz y sombra y lo han llamado un evento fortuito y no planeado por lo mayas, pese a tratarse de algo que existe y se puede ver”.

En desacuerdo con esta postura, el investigador sostiene que cada detalle del Castillo expresa, arquitectónicamente, la esencia del calendario mesoamericano. “De entrada, el edificio posee cuatro escalinatas, cada una con 91 escalones. Si multiplicamos ambas cifras obtenemos el número 364, y si al resultado le sumamos la plataforma común de arriba llegamos a los 365 días del año”.

Además, añadió, tiene nueve cuerpos en talud, lo cual coincide con el número de estratos que, se creía, conforman al inframundo. Este concepto mítico viene a dar forma a la construcción, aunque lo más espectacular es constatar cómo la ubicación de la pirámide está atada al fenómeno del Sol cenital, que es cuando el astro se encuentra en la parte más alta del cielo y no proyecta sombras laterales al mediodía. Esto sólo se observa dos veces al año y en la región comprendida entre los trópicos de Cáncer y Capricornio.

“Para cada lugar es diferente el momento en que el Sol no hace sombra y esto depende de su latitud dentro de esa gran franja tropical. Si la Pirámide del Castillo estuviera 50 kilómetros al norte o al sur, su orientación no permitiría el juego de luces y sombras observadas. Algunos especialistas lo niegan, pero los mayas hicieron una serie de observaciones muy finas antes de poner ahí la pirámide en esa posición en particular. Esto no es obra del azar”.

Identidad calendárica

La mayoría de las grandes pirámides de México no están orientadas a partir del solsticio, del equinoccio ni del paso por el cenit, sino según fechas hasta cierto punto extrañas y sin coincidencia con fenómenos astronómicos específicos, detalló Galindo Trejo.

“Si observamos la pirámide del Sol, en Teotihuacán, veremos que su alineación responde a los ocasos del 29 de abril y del 13 de agosto, mientras que la del templo Mayor de Tenochtitlán a las puestas solares del 9 de abril y el 2 de septiembre, es decir, a momentos en que no le pasa nada extraordinario al astro, lo cual nos lleva a preguntarnos ¿por qué elegir esas fechas y qué hay detrás de esto?”.

Sobre este punto, el arqueoastrónomo expuso que las grandes pirámides de Mesoamérica están orientadas según cronologías no obvias a nivel astronómico, pero que señalan la división del año solar. 

“Para entenderlo mejor consideremos la ecuación desprendida de las dos cuentas que conforman el sistema calendárico mesoamericano, la solar y la religiosa, y que nos lleva a establecer que 52 por 365 días equivalen a 73 por 260. Es una multiplicación simple que, sin embargo, hace que al analizar las fechas de alineación de los templos, estos comiencen a arrojar los números 18, 20, 52, 73 y 260”.

A fin de hacer visible esta epifanía numérica, Jesús Galindo expuso que la Pirámide del Sol de Teotihuacán fue dispuesta según los ocasos del 29 de abril y del 13 de agosto. 

“Si subimos a la parte más elevada del monumento en la primera fecha y dejamos correr 52 jornadas, veremos que el astro llega al solsticio de verano (el 21 de junio), y si transcurren otros 52 constataremos que arribará a su segunda alineación (la del 13 de agosto). Si en este punto calculamos el tiempo restante para que el Sol retorne a la alineación inicial del 29 de abril, contaremos 260 días. Así vemos un patrón temporal que nos arroja los números: 52, 52 y 260, tan característicos del calendario solar mesoamericano.

En contraste, el Templo Mayor de Tenochtitlán está orientado por los ocasos del 9 de abril y del 2 de septiembre. Si aplicamos el mismo método veremos que del 9 de abril al solsticio de verano hay 73 días y que se repetirán otros 73 hasta que el Sol llegue a la segunda alineación, la del 2 de septiembre. Una vez más, si hacemos cuentas del tiempo restante para cerrar el ciclo, el 9 de abril, tendremos 219 días, es decir, tres veces 73, cifra clave desde una perspectiva ritual.

“Pocos lo saben, pero la Ciudad de México fue trazada a partir la posición del Sol y esto lo podemos ver en la calle República de Guatemala y Tacuba, la cual emula la orientación del Templo Mayor y tanto el 9 de abril como el 2 de septiembre señala de dónde vendrá la luz del astro. Los mexicas supieron relacionar la cuenta solar con la religiosa y echaron a andar un reloj cósmico que aún funciona”.

Sobre este fenómeno arquitectónico, Galindo Trejo apuntó que responde al deseo de que la obra material, en este caso las pirámides, sean un reflejo del tiempo. 

“Según las leyendas, el calendario no lo inventó ningún sabio olmeca o maya, sino los dioses, pues las deidades organizaron el tiempo para luego obsequiar este ordenamiento cronológico al hombre; de ahí que los templos repliquen dichos principios sagrados. Entender por qué las grandes estructuras de las culturas mesoamericanas tienen esas orientaciones es importante, pues es algo único en el mundo y, por lo mismo, fortalece una identidad”.

La cabeza en azul, un ejercicio coreográfico

El océano puede ocultar casi cualquier cosa: caracolas, tesoros o restos de un naufragio, ¿pero y si al retirar las aguas encontramos cuerpos en el suelo?, ésta es la premisa bajo la cual se desarrolla puesta en escena La cabeza en azul, de la compañía La Rubia Co., que se exhibirá en el Museo del Chopo del 12 al 22 de abril.

Con una lona que al ser agitada emula al mar, tres bailarines crean imágenes poéticas engarzadas a través de una narrativa no lineal con el fin de mover al público a la reflexión. “Se trata de una propuesta abstracta y sin mensaje concreto, justo para que los espectadores imaginen significados”, señaló la coreógrafa Zuadd Atala, quien se encuentra en una residencia de creación artística en el recinto universitario.

“Jugamos con las posibilidades que nos brinda esta manta azul de plástico, parecida a las usadas en los puestos de mercados, pero transformada en un objeto expresivo que lo mismo recrea el agua en calma que un oleaje de tormenta. Al principio la pieza plantea un espacio donde puedes abismarte e intentar construir un espacio idílico hasta que aparece la realidad en forma de cuerpos en el piso”.

Para Zuadd Atala, éste es también un ejercicio enfocado a crear públicos para la danza y, por lo mismo, antes de las funciones impartirá talleres de sensibilización corporal a los vecinos de la Santa María la Ribera, aunque vivir en la colonia no es requisito indispensable; en las sesiones puede participar todo interesado.

“El objetivo es dialogar con el público y acercarlo a herramientas técnicas usadas por nosotros y que sirven de mucho, como ejercicios de concientización corporal, visualización, psicomotricidad, y relación y negociación de cuerpos que son hasta psicoterapéuticos”.

Con este fin, la artista se ha puesto a recorrer las calles aledañas al Museo del Chopo para, mediante perifoneo y repartición de folletos, dar a conocer la actividad entre la gente que pasa. “Algunos se han mostrado interesados y otros toman los volantes y los arrojan como si se tratara de una oferta para trabajar en un call center”.

A decir de Zuadd Atala, este paso previo es importante porque al dialogar sobre la composición de la pieza y llevarla a un taller ayuda a abrir otros campos de la sensibilidad. “Es como aprender, pero en vez de formar al público es formarnos como auditorio y artista”.

Érase una vez el mar

Zuadd Atala, Engelbert Ortega e Ignacio Velasco son los bailarines que participan en la puesta La cabeza en azul y los tres son los encargados de animar esa gran lona azul que al ser desenrollada y agitada crepita como si fuera un océano en tormenta o resuena como la crecida de una marea.

“Hubo mucha investigación detrás de esta pieza. Empezamos trabajando con de sonido y éste nos llevó a ciertos materiales como el papel y plásticos, después nos abocamos al diálogo entre el objeto y eso nos llevó a la partitura corporal y a preguntarnos, ¿y si empleamos impermeables y lonas hasta dónde podemos llegar? Así empezamos a construir estas partituras coreográficas”.

Sobre el color elegido, Atala señaló que también fue algo calculado porque “políticamente, a lo largo de la historia, el azul tiene una connotación importante y que aparezca en la obra tiene relevancia, aunque todo es un juego de abstracciones sin una historia lineal que encuadre o encadene acontecimientos”.

El reto es crear, durante 50 minutos, un espacio de contemplación coreográfica a partir de imágenes bellas que sugerirán en cada persona otros tiempos corporales, porque el cuerpo es ritmo y la imagen movimiento. Tú, con una pieza coreográfica das pie a una alternancia rítmica y para que esto funcione hay un lenguaje técnico de fondo muy pensado, concluyó la artista.

Las funciones de La cabeza en azul tendrán lugar del 12 a 22 de abril de 2018 los jueves y viernes, a las 20 horas, los sábados a las siete de la noche y los domingos a las seis de la tarde.

Los algoritmos a debate

Así como hay acaloradas discusiones éticas sobre biotecnología, transgénicos o energía nuclear, en breve la humanidad deberá discutir acerca del uso de los algoritmos, en especial de aquellos que desarrollan procesos considerados inteligentes y que, además, son capaces de tomar decisiones por nosotros, señaló el doctor Iván Vladimir Meza Ruiz, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM.

“Está perfecto que al encender la televisión uno de ellos nos sugiera la serie de Netflix más afín a nuestros gustos, aunque cuando leemos en el diario que hay otros que analizan nuestra vida en Facebook para saber qué mensajes enviarnos en tiempos electorales e incidir en el voto (como evidenció el reciente escándalo de Cambridge Analytica) o que su empleo será crucial para crear armas automatizadas, es obvio que el debate debe ir en serio y a fondo”.

Al respecto, el especialista en inteligencia artificial (AI) señaló que los algoritmos han acompañado a la humanidad desde hace mucho. “Podríamos considerarlos recetas de cómo llevar a cabo un proceso, casi como de cocina, pero éstos son muy formales y no permiten interpretación. Por ejemplo, en el caso de una suma nos pueden indicar cómo manipular un número y otro para llegar a un resultado, y con una multiplicación igual, y son tan antiguos que se cree que su nombre es un homenaje al matemático persa del siglo I Al-Juarismi”.

Sin embargo, advirtió, la consolidación de lo computacional y la revolución que trajo consigo dio pie al surgimiento de algoritmos cada vez más versátiles que, más que ver con operaciones matemáticas, se abocaron a tomar decisiones y predecir. Se trata de algo tan reciente que no llevamos más de 20 años con ellos y, por lo mismo, no hemos tenido tiempo para reflexionar mucho acerca del tema.

Al respecto, Meza Ruiz recordó el incidente del vuelo 3411 de United Express, del 9 de abril de 2017, cuando por sobrecupo la policía retiró a rastras y sangrando al pasajero David Dao, cuando éste se negó a abandonar el avión. Todos en la nave habían pagado su boleto, pero la aerolínea necesitaba un asiento. Al inicio pidieron a un voluntario para bajar a tierra; como nadie aceptó la compañía aplicó un algoritmo y decidió que el pulmonólogo de origen chino debía salir. Todo terminó en violencia y en un escándalo para United Airlines.

“Si queremos resolver una operación matemática compleja, podemos confiarle la tarea a una máquina, pero estos escenarios son inéditos. Quienes ejecutaron la orden y expulsaron a Dao con empellones argumentaron, ‘la computadora decidió, nosotros seguimos órdenes’ pero nadie se preguntó ¿por qué obedecer a un ordenador?”.

A esto se le conoce como el “problema de la caja negra”, el cual recibe tal nombre para destacar la imposibilidad de ver los engranajes y el mecanismo que ponen en marcha a un algoritmo.

“Sabemos que funciona, pero no cómo, y no nos cuestionamos al respecto porque tenemos una apreciación cultural que nos lleva a creer que las cosas algorítmicas, matemáticas y computacionales están bien pensadas, que sus decisiones son las adecuadas y que debemos estar de acuerdo con ellas, lo cual no siempre es cierto”.

¿Puede un algoritmo ejercer prácticas discriminatorias?

Para recomendar música o películas hay programas que tienen acceso a todo lo que hemos visto u oído, a un catálogo sonoro o visual extenso y a una infinidad de datos de lo que ha gustado a usuarios afines. Al cruzar esta información el sistema es capaz de formular sugerencias sorprendentemente precisas.

“Los algoritmos de toma de decisiones son algo nuevo para nosotros; nunca habíamos tenido tantos ni tan buenos. El problema es que funcionan con base en ejemplos y, con frecuencia, ignoramos su lógica. Intuimos cierta correspondencia entre la experiencia y el resultado final, aunque no sabemos lo que hay en medio”.

A decir de Iván Meza, esto nos coloca en el umbral de la otra gran preocupación en el rubro: que los algoritmos estén aprendiendo conductas negativas, cuestionables o poco éticas. 

“Si para reclutar personal una empresa opta por desarrollar un programa que pondere los CV, es probable que ésta le enseñe a elegir con base en contrataciones exitosas del pasado, y si resulta que la compañía en algún momento discriminó a las mujeres (es lo más factible, pues se trata de una práctica extendida y persistente), el sistema descartará, en automático, las candidaturas femeninas”.

Sobre el asunto, el académico apuntó que los sitios para encontrar parejas amorosas por computadora usan algoritmos similares, pues dichos programas también formulan recomendaciones, pero ya no de música o películas, sino de potenciales parejas sentimentales.

“El asunto es que la recomendación puede no estar a la altura de las expectativas, el sistema puede discriminar con base en prejuicios y, si es cierto que gran parte de los fracasos amorosos son porque repetimos patrones, debemos considerar que un algoritmo no es más listo que nosotros y que sólo replicará lo que hemos hecho antes”.

La paz mundial en riesgo

Para Iván Meza es evidente que debe haber un debate ético acerca no de los algoritmos en sí, sino de sus usos, pues ya se considera su inclusión en las llamadas armas automatizadas, que a decir de expertos en el tema representarían la tercera gran revolución bélica (las otras dos fueron el empleo de la pólvora y de la energía nuclear).

“Aunque suene a ciencia ficción, el objetivo de las grandes potencias armamentistas es emplear en sus guerras a la menor cantidad de soldado y, en vez de ello, enviar artefactos autónomos que escojan a sus víctimas basándose en algoritmos similares a los de la compañía que busca reclutar personal o al de la empresa de citas”.

Esta inquietud ha unido a personas de todo el mundo a través de iniciativas como el Future of Life Institute, que ha lanzado una carta abierta al mundo titulada Autonomous weapons: an open letter from AI & robotics researchers, donde más de 24 mil personas se manifiestan contra la carrera armamentista basada en la inteligencia artificial, entre ellas personalidades como Stephen Hawking, Peter Norvig, Noam Chomsky, Steve Wozniak, Jack Dorsey o Elon Musk.

O en un hecho más reciente, hace unos días especialistas en AI hicieron un llamado para boicotear al Korea Advanced Institute of Science and Technology (KAIST) debido a que en sus laboratorios se trabaja en el desarrollo de armas autónomas o “robots asesinos”, como la prensa ha comenzado a llamar a este tipo de armamento.

“Si un algoritmo que hurga en nuestras redes sociales y nos sugiere por quién votar ya es algo cuestionable, mucho más lo es si pensamos en uno con el poder de lanzar misiles o de eliminar individuos sin supervisión humana. Por ello debemos empezar a hablar de esto y tomar posturas como comunidad global. Ya lo hicimos antes con la energía nuclear, la genética o la biotecnología, ahora debemos decidir para qué los queremos. Por el momento, que haya uno que nos sugiera qué ver en Netflix suena a una buena idea”.

Veinte pintoras reflexionan sobre el amor en la UNAM Chicago

Para Leticia Marcos, colocarse ante un lienzo y pintar es una forma de pensar y de entender su vida. Justo este proceso dio pie a su obra más reciente, la cual expondrá —a partir del 26 de abril— en la Escuela de Extensión Universitaria de la UNAM en Chicago.

La muestra pictórica en la que participará, junto a 20 artistas latinoamericanas, lleva por título El amor en tiempos de… y plantea una reflexión sobre este sentimiento y sus matices, todo desde una perspectiva femenina. “No quería optar por lo usual y representar a una pareja abrazada o a una madre mirando con cariño a su hijo; en vez de ello volteé hacia mí misma e hice algo con tintes personales”.

Fue a finales de febrero cuando Leticia Marcos recibió una llamada de su maestro, Alejandro Dorantes, quien la invitó a colaborar en esta exposición a montarse en la sede universitaria de Illinois. El único requisito era crear un cuadro que expresara el sentimiento amoroso en un formato de 80 por 80 centímetros, fuera de ello recibió total libertad, tanto a nivel técnico como creativo.

“Sólo me dijo, el nombre de la muestra es El amor en tiempos de…, con puntos suspensivos, a ti te toca poner la palabra restante, y eso hice. Me pasé casi un mes planteando bocetos, que para mí es lo más tardado, porque concluir la pintura fue cosa de dos semanas”.

El vocablo elegido por Leticia Marcos y que le da unidad a la pieza es “reconstrucción” y el resultado es una obra en acrílico sobre tela en el que una mujer emerge de una roca mientras a sus espaldas rompen las olas de un mar embravecido. “De alguna forma ese personaje soy yo y un periodo muy específico de mi historia”, explicó.

Al respecto, la artista recordó que fue hace 30 años cuando tomó un pincel ya con ánimos de aprender y desde entonces nada fue igual, aunque la vida profesional y el formar una familia la apartaron de ese camino. “Comencé a asistir a clases en el Museo de la Acuarela en 1988, poco antes de entrar a la universidad, donde estudié Diseño Gráfico; después me casé y tuve tres hijas y todo eso me alejó de la pintura. Incluso llegué a pensar que nunca iba a regresar”.

Sin embargo, el deseo de crear permaneció intacto y fue por eso que al decorar su casa dejó las paredes desnudas, con el propósito de no colgar ahí otros cuadros más que los suyos. “Hace más de una década retomé las clases de pintura y justo hace 10 años me hice profesional. Al principio todo lo que hacía era para mí y así fui llenando esos muros hasta no dejar espacios libres. Así entiendo el acto de pintar, como algo liberador y, además, muy mío”.

Esta experiencia es la que inspiró la pieza que Leticia Marcos llevará a la sede de la UNAM en Chicago y que lleva por nombre El amor en tiempos de… Reconstrucción. “Este cuadro trata de eso, del amor a uno mismo, pues pasé muchos años dedicándole mi tiempo entero a la familia y a los demás, y poniendo de lado lo que yo quería. Retomar esta pasión fue un renacimiento. Yo soy esa mujer del cuadro que al amarme a mí y al dedicarme a lo que deseo, emerge de una piedra”.

La UNAM y el arte femenino de América Latina, en EU

Con ésta, será la tercera vez que Leticia Marcos participe en una muestra montada en alguna de las sedes de la UNAM en EU; ya antes ha expuesto en Chicago y en San Antonio. “En todas las ocasiones ha sido con este colectivo y siempre reflexionando sobre lo femenino. El cuadro anterior —que después de Illinois repitió en Texas— lleva por título Resurgir y representa a una mujer cabizbaja y atada por una maraña de hilos negros, los cuales son agitados por una parvada de cuervos. Estos animales representan el temor”.

Para esta obra la artista también recurrió a lo autobiográfico pues, confiesa, iniciar la carrera de pintora a edad madura le generaba inseguridades. “Debía romper con mis miedos. Sabía que ya no era una veinteañera y que no tenía el empuje propio de esa edad, pero sí la convicción de que el pincel era una herramienta para expresarme. Carecía de ese ímpetu sin barreras de los jóvenes y me pensaba mucho más las cosas, pero sí tenía una certeza: la de que al levantarme sólo quería saltar de la cama y ponerme a pintar”.

En sus 10 años de carrera Leticia Marcos ha figurado en 15 exposiciones, participado en la Bienal de Florencia y en noviembre pasado ganó el Primer Premio Internacional Andrea Mategna, concedido en el marco de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Mantova, Italia.

Por ello, para Leticia Marcos el concepto “resurgir” es crucial. “Es la pintura la que me ha llevado a este conocimiento de mí misma y hoy sé que prefiero pintar que comer. Si pudiera describir cómo ha sido mi paso por esta carrera sólo se me ocurre decir que soy afortunada, pues pese a haber empezado a una edad avanzada me he abierto camino en un país donde la mayoría de las personas prefieren comprar cuadros decorativos que artísticos. Y pese a todo me dedico a lo que me gusta y vivo de ello; no cualquiera tiene esa suerte”.

La muestra El amor en los tiempos de… se inaugurará el jueves 26 de abril, a las seis de la tarde, en la Escuela de Extensión Universitaria de la UNAM en Chicago, con domicilio en el número 350 de la calle W Erie, en el área conocida como River North.

Trabaja UNAM en rescate del axolote

La relación de los aztecas con el ajolote era muy íntima: era alimento, se aprovechaban sus propiedades curativas y se reconocía su importancia en la naturaleza.

En la mitología náhuatl, el ajolote o «axolotl» es la advocación acuática de Xólotl, dios del ocaso y de los espíritus, hermano mellizo de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada.

Xólotl no quería sacrificarse para permitir el nacimiento del Quinto Sol, que daría origen a la especie humana; por ello escapó y se escondió, primero transformándose en maíz y luego en maguey. Al ser descubierto se refugió en el agua, donde tomó la forma del ajolote.

El Instituto de Biología de la UNAM cuenta con una colonia de ajolotes para investigación científica.

El ajolote ha sido modelo de interés en términos evolutivos por ser un organismo que puede reproducirse sin perder las características morfológicas de su estado larvario.

«Si perdemos al ajolote perdemos un poco de ser mexicanos, no solo porque es una de las especies más importantes a nivel biológico en el país, sino que está ligado a nuestra cultura. Lo utilizamos como medicina tradicional y el pintor Diego Rivera lo plasma en sus murales», acotó Zambrano.

La UNAM utiliza por primera vez en México tecnología de punta para el estudio de antiguos terremotos y tsunamis

La UNAM utiliza por primera vez en México, y sólo después de Japón y Estados Unidos, el Geoslicer, tecnología de punta para el estudio de antiguos terremotos y tsunamis, informó María Teresa Ramírez Herrera, investigadora del Instituto de Geografía (IGg).

Su objetivo es determinar el peligro sísmico y por maremotos en la llamada brecha de Guerrero, en donde no han ocurrido movimientos telúricos grandes desde 1911, y en donde podría suceder un sismo importante.

Ramírez Herrera informó que esa herramienta no sólo permitirá conocer la ocurrencia de sismos con magnitud mayor a 7, sino qué distancias alcanzaron las inundaciones provocadas por maremotos e, incluso, calcular las alturas máximas de las mismas.

Los datos son valiosos para emprender acciones de prevención y mitigación de riesgos, es decir, que la población esté preparada para enfrentar fenómenos de este tipo, que sepa qué hacer y hacia dónde evacuar, y para mejorar la planeación de las ciudades y evitar nuevas construcciones en zonas que podrían ser afectadas en el futuro.

Con el Geoslicer se podrá corroborar la información histórica sobre terremotos y tsunamis documentada en los últimos siglos, y conocer los paleosismos y paleotsunamis que han ocurrido en nuestro territorio antes de que hubiera registros humanos (hasta lapsos que van de los dos mil 500 a tres mil años de antigüedad).

En conferencia de medios, la científica destacó que el instrumento fue donado por Japón como parte de la Alianza para la Investigación en Ciencia y Tecnología para el Desarrollo Sostenible (SATREPS, por sus siglas en inglés), y es parte del proyecto “Evaluación del peligro asociado a grandes terremotos y tsunamis en las costas del Pacífico mexicano para la mitigación de desastres”, que lideran Yoshihiro Ito, de la Universidad Kioto, y Víctor Cruz Atienza, del Instituto de Geofísica de la UNAM, y que cuenta con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).

El Geoslicer permitirá analizar regiones cercanas a la brecha sísmica de Guerrero, en donde hacen contacto las placas tectónicas de Cocos y Norteamericana, y en donde existen referencias sobre la ocurrencia de un gran sismo en el año 1787, el más grande que ha habido en México. “Se estima que fue de magnitud 8.6 y que provocó un tsunami muy grande que –de acuerdo con los documentos históricos– pudo haber inundado hasta cinco kilómetros tierra adentro y alcanzar una altura de inundación de hasta 20 metros”.

Ahí, los trabajos con el Geoslicer comenzaron en enero pasado, explicó la especialista en paleosismología y tectónica del Departamento de Geografía Física del IGg. Ya se han recuperado núcleos (muestras) de tres metros de profundidad. “Encontrar capas de sedimentos –como arenas transportadas por el mar– entre las capas de suelo, sugeriría la presencia de maremotos”.

Ramírez Herrera destacó que en el análisis de las muestras trabaja un grupo multidisciplinario de los institutos de Geografía y Geofísica de la UNAM. Para determinar cuándo ocurrieron los eventos, serán enviadas a dos laboratorios en Estados Unidos, y también participará la Universidad de Kioto.

En mayo próximo se harán más mediciones en campo y los resultados preliminares de la investigación podrían estar listos a finales de este año. Además, se piensa utilizar el Geoslicer en otros zonas de planicie del Pacífico, como las costas de Oaxaca, Colima, Jalisco, Chiapas y Michoacán.

Todos tenemos predisposición al cáncer de piel

[vc_row][vc_column width=»1/2″][vc_video link=»https://youtu.be/xoI-7n9SW2M»][/vc_column][vc_column width=»1/2″][vc_video link=»https://youtu.be/vtsMClI5Oz0″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]No hay tal cosa como un bronceado sano; éste es un intento de la piel de protegerse contra los efectos nocivos de la radiación ultravioleta del Sol. Estas quemaduras pueden llevarnos a desarrollar cáncer y, por ello, es preciso cambiar esa actitud de querer regresar tostados de la playa a fin de presumir las vacaciones, señaló Rodrigo Roldán Marín, responsable de la Clínica de Oncodermatología de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

“De entre todos los tipos de cáncer, el de piel es el que más se ha incrementado en el mundo, así que debemos dejar de creer que es un asunto exclusivo de individuos rubios de ojos azules. También afecta a personas morenas o negras, y pese a este aumento de casos en las últimas décadas, se desconoce mucho al respecto”.

Según las estadísticas, cada año se registran más casos de cáncer de piel que de mama, próstata, pulmón y colon juntos, y a decir de Roldán Marín, en esto influye un cambio de índole cultural, pues hoy tenemos prácticas no usuales en siglos pasados que nos exponen a uno de los carcinógenos ambientales más importantes: la luz del Sol.

“Si observamos cualquier cuadro del impresionismo —como Tarde de domingo en la isla de la Isla de la Grande Jatte (1884), de Seurat— notaremos que los personajes ahí representados portan sombrero de ala ancha, manga larga, guantes blancos, vestidos al tobillo y paraguas; pero las modas cambian y hoy la gente se expone más al Sol y lo hace sin protegerse. En la playa, los bañistas usan cada vez menos ropa y se exponen desde edades más tempranas”.

Al respecto, Roldán Marín argumentó que el asunto no es dejar de hacer vida al aire libre, sino tomar las precauciones debidas a fin de disminuir la posibilidad de desarrollar cáncer de piel, como usar gorras, sombrillas, prendas que cubran los brazos y aplicarse protector solar en las zonas expuestas, como rostro, cuello y manos.

Cada año se detectan 16 mil nuevos casos de cáncer de piel en México; no obstante, carecemos de una cultura de la prevención y esto se debe a que se ha soslayado el impacto de la enfermedad y solemos preocuparnos más por otros padecimientos, apuntó Roldán.

“El Sol provoca daños progresivos y acumulados y los rayos recibidos hoy tendrán repercusiones dos, tres o cuatro décadas después, por lo que deberíamos fomentar hábitos de protección entre los niños y enseñarles a usar bloqueador solar, así como les insistimos en lo necesario de lavarse los dientes tres veces al día para evitar caries”.

Para el profesor, es imperativo divulgar esta información, pues se sabe que el carcinoma basocelular es el cáncer más común entre los humanos —uno de cada cinco lo desarrollará—, “y si a esto sumamos que la piel es nuestro órgano más grande, es inexplicable que la tengamos tan olvidada y no le demos el suficiente cuidado”.

Lo que se sabe y lo que falta por saber

Fue hasta los años 70 cuando se determinó que la luz solar era la principal causante del cáncer de piel; desde entonces se ha avanzado mucho en este renglón. “Por ejemplo, hoy sabemos que el Sol produce tres tipos de radiación ultravioleta (UV): la C, aún filtrada por la capa de ozono; la B, responsable de las quemaduras solares, y la A, que por tener una longitud de onda más larga y menor cantidad de energía penetra más profundo, lastima y genera inmunosupresión en la dermis”, explicó Rodrigo Roldán.

Y en este casi medio siglo hemos avanzado mucho. Tan sólo basta recordar que en los años 80 el factor de protección solar (FPS) de los bloqueadores era de ocho y, si teníamos suerte, hallábamos de 10 (que es muy poco, el mínimo debería ser 30); en contraste, hoy podemos encontrar de 50+ en cualquier supermercado.

Asimismo, se han hecho muchos estudios sobre el tema, aunque la mayoría en Europa, Canadá y Estados Unidos, así que se sabe muy bien las características del cáncer de piel en personas de tez blanca; aún falta ahondar en qué pasa con poblaciones con otras características, agregó el dermatólogo.

A fin de ejemplificar alguna de estas discrepancias, Roldán expuso que Australia es el país con mayor incidencia de melanoma por estar en la zona geográfica más expuesta al Sol “y por ello se estima que un australiano puede generar entre tres y cuatro a lo largo de su vida y, sin embargo, sobrevivir. En contraste, es poco probable que un mexicano desarrolle uno, pero de hacerlo es muy factible que fallezca por esto. Ello tiene que ver con la genética y aunque no sabemos bien por qué, todo sugiere que la piel más oscura, aunque más protegida, si contrae cáncer lo hace en variantes más agresivas”.

Para el académico, esta es evidencia de que se requiere mayor investigación sobre cómo el cáncer de piel afecta a nuestra población, ya que por ser producto del mestizaje tiene una carga hereditaria muy compleja. “Un europeo blanco hace melanomas en zonas donde recibió quemaduras solares mientras que, entre los mexicanos, el 45 por ciento aparece en zonas no expuestas al Sol, es decir, en las palmas de las manos, plantas de los pies y las uñas”.

Según datos de Clínica de Oncodermatología de la UNAM, a nivel mundial una persona muere de melanoma cada 52 minutos. Por ello es indispensable realizar más estudios enfocados a entender cómo se manifiesta esta enfermedad en diversas poblaciones “y no sólo entre los habitantes de las naciones más ricas”, subrayó.

La educación, la mejor herramienta

Cuando Rodrigo Roldán era médico en formación en el Hospital General Dr. Manuel Gea González llegó a diagnosticar a varios individuos con cáncer de piel y a referirlos al Instituto Nacional de Cancerología. “Ambos edificios están tan cerca que sus paredes casi se tocan y, pese a esa cercanía, los pacientes tenían que esperar tres semanas o más para ser atendidos, lo que es un exceso porque si el tumor detectado crecía un milímetro, ya era demasiado tarde”.

Para evitar este tipo de escenarios, el dermatólogo aseveró que la educación es el factor más importante, y no sólo la de la población, sino la de los profesionales de la salud pues, aunque según los registros en los últimos 30 años los casos de cáncer de piel superan en número al resto de los cánceres juntos, las escuelas y las facultades de medicina mexicanas le dedican apenas el uno por ciento de su currícula a la enseñanza y estudio de dicha afección.

“Si pudiéramos instruir a los médicos de atención primaria, de familia o generales en el uso del dermatoscopio (una suerte de microscopio de bolsillo) estaríamos del otro lado. Esto no es descabellado pues, así como saben manejar un estetoscopio para auscultar ruidos cardiacos y campos pulmonares, es posible adiestrarlos para que, con este aparato, reconozcan colores y estructuras no normales en la dermis y, al detectarlos, deriven al sujeto a atención especializada”.

A decir de Roldán Marín, un uso generalizado del dermatoscopio no sólo incrementaría de manera significativa la certeza diagnóstica de las variantes de cáncer de piel (como melanoma o carcinomas basocelular o epidermoide), sino que mejoraría nuestro sistema de referencia y contrarreferencia al permitirnos detectar tumores en etapas tempranas. Al extirpar un melanoma en las capas superficiales de la dermis el pronóstico de sobrevida es de 95 por ciento, pero si lo dejamos crecer un milímetro en profundidad (el tamaño de un ajonjolí) esta esperanza es de menos del 50 por ciento.

“Por desgracia, en México la mayoría de los melanomas se detectan en etapas avanzadas, sea por ignorancia de la población o por falta de reconocimiento en el primer nivel de atención, pues es poco probable que el médico general o el de familia le den a la piel la importancia merecida. Tenemos que comenzar a cambiar eso”.

Campaña universitaria

A fin de generar una cultura en este renglón, la UNAM —a través de la Clínica de Oncodermatología de la FM y la Dirección General de Atención a la Salud— está por lanzar una campaña enfocada en crear conciencia sobre la importancia de cuidar la piel y de aprender a detectar señales de alerta, adelantó Rodrigo Roldán.

“Es un problema serio y por ello buscamos entablar contacto con toda la comunidad universitaria y, en especial, con los estudiantes. El objetivo es decirles a los jóvenes que el Sol que reciben ahora tendrá repercusiones para cuando cumplan 40 o 50 años, y si empiezan a cuidarse hoy pueden reducir los daños del mañana. Aunque nuestro público mayoritario son los veinteañeros, la verdad es que ya vamos tarde, pues deberíamos estar haciendo esto, pero en las primarias”.

Para difundir esta información se usarán redes sociales, videos, entrevistas y material visual que se exhibirá en las diversas instalaciones de la UNAM —tanto capitalinas como foráneas— y en medios de transporte interno, como el Pumabús.

“Queremos dejar en claro la necesidad de estar conscientes de que la luz del Sol es un carcinógeno ambiental que nos afecta a todos, que es preciso aprender a cuidarnos y que el cáncer de piel, detectado en etapas tempranas, tiene una tasa de curación casi del 100 por ciento. Si logramos esto nuestra misión estará cumplida”.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Exploran las posibilidades de la inteligencia artificial con un programa para generar memes

Hasta hace no mucho corría por internet la imagen de un Bob Esponja con gesto adusto y gafas de pasta en el acto de hojear un voluminoso libro; en la parte superior se leía la leyenda “cuando te cuentan algo serio y buscas el meme perfecto para la ocasión”. Se le pueden dar muchas interpretaciones al dibujo, aunque para Albert Manuel Orozco la lectura es inequívoca, “al hablar de memes dos cosas son seguras, los hay para todo y llegaron para quedarse”.

¿Pero qué hay detrás de ellos? ¿Por qué cada vez hay más? ¿Cuáles engranajes los hacen funcionar? ¿Podríamos generarlos de forma automática y sin intervención humana? Estas son algunas de las preguntas que se formuló el licenciado en Ciencias de la Computación y, para responderlas, creó un programa basado en redes neuronales e inteligencia artificial (IA) capaz no sólo de producir memes, sino de aprender a hacer cada vez mejor el trabajo.

Para echar a andar este proyecto, el universitario se dedicó a formar un catálogo de los personajes que suelen protagonizar estos cartones (reunió cuatro mil 379) y, a través de una búsqueda profunda en internet recopiló las frases y sentidos que suelen asignársele a cada uno (alrededor de mil 500, en promedio, por protagonista). Al final, mediante un algoritmo hizo que la computadora determinara, de forma automática, el tipo de leyenda o frase que mejor se acomoda a cada imagen.

“A fin de lograrlo, antes entrené al programa con esta información para, a partir de IA, generar memes. Como este sistema aprende progresivamente es capaz de crear productos nuevos e incluso de lidiar con elementos que no están en su banco de datos e improvisar con ellos; los resultados han sido interesantes”.

Con este proyecto Albert Orozco se tituló en la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM, donde aprovechó su papel como profesor ayudante para poner a prueba su software ante el estudiantado. Karla García, una de las alumnas que asistió a una de esas clases, dijo: “El experimento con memes de Yoda (el maestro jedi de Star Wars que siempre habla en hipérbaton) dio resultados muy chistosos”.

Desde que fue dado a conocer, el programa ha llamado la atención de varios computólogos, al grado de que el joven universitario fue invitado a Silicon Valley (California, EU) por Ian Goodfellow —experto en machine learning y una celebridad en Google— para charlar sobre su algoritmo y compartir su experiencia con especialistas en IA.

“Fue un poco extraño llevar el tema de los memes ante gente que, a su vez, exponía proyectos de física de partículas o sus ideas sobre cómo salvar el mundo; no obstante, este trabajo tiene unas bases académicas muy sólidas y lo que hice fue ahondar en sus aspectos técnicos; la reacción del público fue bastante alegre”.

Las características de este desarrollo están contenidas en la tesis Generación automática de memes de internet a través de una red neuronal profunda. Sobre las aplicaciones de esta propuesta el universitario dice que no hay que llamarse a engaño y creer que por tratarse de imágenes humorísticas todo queda en divertimento.

“Esto tiene que ver con la visión. Para una computadora, cualquier imagen es un conjunto de números sin sentido. Lo que hicimos fue enseñarle a interpretar esos datos, a identificar los elementos presentes, a adjudicarles la información adecuada y a describir lo observado. Éste es un problema crucial para la IA y, de resolverlo, podríamos avanzar mucho en áreas como la robótica, por ejemplo”.

Los memes, un concepto inspirado en la biología

Uno de los científicos más populares del mundo, el biólogo Richard Dawkins, fue quien acuñó la palabra meme en su libro de 1976, El gen egoísta, para referirse a las ideas o unidades de información que se replican, pasan de una cabeza a otra y se expanden por el orbe, al estilo de las pandemias.

El párrafo donde mencionó por primera vez el concepto hace 40 años, dice: “Cuando plantas un meme fértil en mi mente, literalmente estás parasitando mi cerebro y convirtiéndolo en un vehículo para su propagación, de manera similar a como un virus parasita los mecanismos genéticos de una célula hospedera”.

De ahí se desprende la pregunta, ¿por qué ciertas imágenes se viralizan y otras se quedan en el tintero (o en una USB, para actualizar la expresión)? La respuesta es un misterio, como constató el astrofísico Neil deGrasse Tyson, quien antes de saltar a la fama por conducir la nueva versión de la serie Cosmos, se hizo popular en las redes sociales porque alguien tomó el video una charla sobre Newton y congeló su imagen justo donde se le ve con las manos abiertas a la altura del rostro, mientras mira a la izquierda con perplejidad. Éste es el origen del meme “Watch out!, we got a badass over here!”, bautizado en español como el “¡Ay, sí, ay, sí!”.

Al ser entrevistado por el canal The Verge sobre el asunto, DeGrasse Tyson respondió: “Han hecho de mi imagen algo más allá de lo que soy y la han convertido en algo con lo cual jugar. La representación ha tomado vida y resulta extraño, pero estoy de acuerdo con eso”.

Sobre este fenómeno, Albert Orozco señaló que se ignora cómo se da y por qué ciertos personajes se hacen populares y se replican; no obstante, lo que sí se sabe es que todo sucede porque la gente indicada aparece en el momento justo para decir las cosas precisas, no importa si son personajes de moda, desconocidos o incluso parte del reparto de series televisivas aparentemente olvidadas.

Debido a que el concepto fue desarrollado por uno de los defensores más fervientes del evolucionismo —hay quienes llaman a Dawkins el rottweiler de Darwin— los memes tienen las mismas características que, según el etólogo inglés, le permiten a un ser vivo evolucionar: longevidad (pueden ser almacenados en servidores web), fecundidad (son compartidos) y fidelidad de reproducción (la digitalización hace que las copias sean idénticas).

“Esto dificulta predecir el comportamiento de los memes; por ejemplo, su popularidad hoy dura menos que hace cinco años. Que tengan características parecidas a las biológicas los hace caprichosos”.

Redes neuronales

En la película Interestelar (2014), de Christopher Nolan, los astronautas de la nave Endurance eran capaces de ajustar el nivel de humor empleado por el robot TARS en sus diálogos. Al preguntarle a Albert Orozco si su generador de memes puede hacer algo parecido el joven respondió que no, al menos por ahora.

“Nuestro software apenas está aprendiendo y para ello nos valemos de redes neuronales, una herramienta que emula el funcionamiento del cerebro pues, así como éste se adapta a cualquier situación robusteciendo conexiones entre las neuronas más convenientes según la tarea a realizar, a nivel computacional buscamos hacer lo mismo, pero con la información almacenada en los bancos de datos”.

Sin embargo, para que una inteligencia artificial tenga sentido del humor como los robots de Interestelar, primero habría que enseñarle de qué se trata esto y proporcionarle un conjunto grande de oraciones humorísticas, establecer comparaciones entre ellas y analizar sus patrones. El mayor obstáculo es que estas frases emplean lenguaje natural (el coloquial usado a diario) y los computólogos no hemos logrado que un ordenador comprenda esta manera de expresarse.

Al respecto, el joven señaló que, aunque hay quien lo ha criticado por el tema elegido, su proyecto es algo a tomarse en serio, pues este programa pone el dedo en aspectos en los que la IA debe avanzar y, a su manera, propone vías para hacerlo. “No obstante, aún falta un largo camino. Si le adjudicara grados escolares con base a lo que esperaría obtener, diría que este software ya salió de maternal y del kínder, y ahora va en cuarto de primaria”.

La propuesta de Orozco Camacho no ha pasado inadvertida para la comunidad universitaria y evidencia de esto es la postura del doctor Daniel Trejo Medina, del Departamento de Matemáticas de la FC, quien en su cuenta de Twitter publicó: “Hay una tesis de licenciatura en mi UNAM sobre generación de memes con base en una red profunda; vale la pena leerla. Académicamente está bien planteada y que haya usado memes es otra cosa, su trabajo es bueno. No lo ataquen sin leerla (y mucho menos sin entenderla) #NoSeanHaters”.

Sobre esto Albert Orozco concluyó: “Todavía muchos piensan en los memes como irrelevantes, pero en realidad son otro medio de comunicarse, así como transmisores de ideas que están dando pie a otra cultura de la información. Si además divierten está bien, no todos los temas abordados por los computólogos deber aburrir; este proyecto plantea escenarios interesantes, abre rutas para investigar y, además, respeta el estado del arte en inteligencia artificial”.

El equinoccio, oportunidad para divulgar los centros prehispánicos

Se calcula que en 2015, por ser la última vez que el 21 de marzo cayó en fin de semana, casi 100 mil personas se dieron cita en Teotihuacán para recibir el equinoccio, subir a la Pirámide del Sol y cargarse de energía, costumbre que a decir del profesor Jesús Galindo Trejo, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, responde más a una moda mundial que a una tradición prehispánica, “pues no se tiene noticia de que los pueblos originarios hicieran algo parecido en sus centros ceremoniales”.

Sin embargo, añadió el arqueoastrónomo, esta fecha representa una oportunidad para que la gente aprenda más de la historia de estos sitios arqueológicos, “pues más allá de estas creencias esotéricas que llevan a muchos creyentes a congregarse en dichos espacios y a levantar las palmas al cielo mientras visten de blanco, lo que hay detrás son ganas de apropiarse de un legado cultural que es suyo”.

Por ello, el también astrofísico señaló que aunque hay quienes abogan por eso, no es deseable limitar el acceso de las personas a estas zonas. “En vez de ello deberíamos reforzar las medidas de seguridad para evitar posibles daños al patrimonio, así como actos de vandalismo; pero de ninguna es recomendable manera poner trabas a quienes quieren acercarse a estos lugares que son parte de nuestra identidad nacional”.

Sobre las multitudes que se congregan en sitios como Teotihuacán, Chichen Itzá, el Tepozteco, Malinalco, Cuicuilco o Monte Albán, Galindo Trejo refirió que hay que aprovechar a tanta gente reunida para hacer labor de divulgación.

“Todo mundo tiene libertad de creer en lo que le plazca, y aunque quienes estudiamos al México prehispánico no coincidimos con esos visitantes, es nuestra misión aprovechar que hay tantas personas juntas para hablarles de qué tenían en mente los antiguos mexicanos al construir estos grandes edificios y por qué esas pirámides están ahí. En esta tarea debemos participar no sólo los arqueoastrónomos, sino los arqueólogos, lingüistas y todo aquel con algo que aportar”.

El mito de cargarse de energía

Galindo Trejo es doctor en Astrofísica Teórica por la Universidad Ruhr de Bochum, en Alemania y, a su parecer no hay un mejor y un peor momento para captar la energía solar, pues el Sol es una estrella constante que irradia de la misma manera a lo largo del año, “y si usamos aparatos de medición es muy fácil constatarlo”.

No obstante, añadió el especialista, se ha extendido una moda new age que asegura que hay fechas y lugares especiales en que las personas puede ir a cargarse como si fueran baterías fotovoltaicas. “Y una evidencia de que esta costumbre no es de origen prehispánico está en que durante los solsticios muchos europeos hacen lo mismo que los mexicanos en Teotihuacán, pero en Stonehenge, Inglaterra”.

Si bien para Galindo es indudable que hay individuos que sienten una conexión mística con el Sol cada 21 de marzo y que dan fe de ello, esto cae en el campo de la subjetividad, y ahí nadie puede rebatir nada. “Lo cierto es que existe la llamada constante de radiación solar y esto significa que, durante el año, el Sol emite la misma radiación”.

Y para quienes habiendo escuchado estos argumentos aún estén dispuestos a “cargarse” en la punta de una pirámide, el investigador hizo una recomendación. “Si de verdad quieren recibir la mayor cantidad posible de energía solar yo les sugiero no vestir de blanco, porque ese color rechaza la radiación, sino de negro, pues la absorbe. Se trata de un principio de física muy básico, pero eso sí, les advierto desde ahora, si van de oscuro les va a dar mucho calor”.

Bob Dylan nos remite a los tiempos en que poesía y música eran una misma cosa

¿Cuántos caminos debe un hombre caminar antes de poder ser llamado hombre?, preguntaba Bob Dylan bajo la luz de un reflector aquella mítica noche del 16 de abril de 1962, en el Gerde’s Folk City de Nueva York, cuando interpretó por primera vez Blowin’ in the Wind, y la duda no es ociosa, pues saberlo quizá explique por qué este hombre recibió en 2016 el Premio Nobel de Literatura.

Al menos esta esta es la propuesta de Pablo García y Colomé, profesor de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM quien, tras leer las críticas de aquellos “puristas” incapaces de aceptar a un cantante galardonado por la Academia Sueca, quiso “demostrar que con la medalla se reconoció a un aedo, es decir, a un hombre que recorre el mundo demostrando que poesía y música son una misma cosa”.

En el Auditorio Sotero Prieto —para conmemorar los 50 años de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la FI— el académico señaló que describir a este artista como un aedo no es una exageración, “pues debemos recordar que con esa palabra se designaba en la antigua Grecia a quien cantaba poesía, la bailaba, la representaba, la saltaba y la llenaba de polvo en las veredas”.

De hecho, el mismo Dylan reconocería en el documental No Direction Home (2005) que el deambular de aquí para allá ha sido una constante en su vida y un elemento determinante en su obra: “Mi ambición era salir y encontrar un viaje de aventuras para llegar a casa. Me propuse encontrar este hogar que había dejado tiempo atrás y no pude recordar dónde estaba, pero iba en camino”.

Por esta razón, no es sorpresa para Pablo García que desde el 7 de junio de 1988 el músico se haya embarcado en un proyecto personal llamado La gira interminable, es decir, en un tour que ya lleva 30 años y que tan sólo de 1992 a 1998 le representó 700 conciertos.

Para el profesor de cálculo, que Dylan viva en una travesía constante le ha dado esa capacidad de retratar lo cotidiano, de captar al vuelo instantáneas de la vida diaria y de dar espacio a lo marginal.

En Like a Rolling Stone, de 1965, el compositor se cuestionaba: “¿Cómo se siente estar solo y sin dirección, como una piedra rodante?”. Sería cuatro décadas después, en una entrevista de 2005, cuando él mismo respondería a la pregunta: “Nací tan lejos de donde se supone debo estar, que cada paso me acerca a casa”.

Érase una vez un niño que soñaba con llamarse Dylan 

Robert Allen Zimmerman —nombre real de Dylan— nació un 24 de mayo de 1941 en Duluth, Minnesota, un lugar que él mismo define como “apartado del centro de la cultura y fuera de los márgenes del momento. Tenías todo el pueblo para vagabundear y no existían sensaciones como la tristeza o la inseguridad. Simplemente había bosques, cielo, ríos y corrientes, invierno, verano, primavera y otoño”.

Y sin embargo, en ese lugar improbable comenzaría a gestarse una vocación que revolucionaría tanto la música como la poesía, señaló Pablo García, pues muy rápido aquel niño aprendería a tocar el piano y la guitarra, se aficionaría al country y al blues, y palearía su soledad con cuanto libro cayera en sus manos, confluencia de aficiones que harían que el joven Bob, a los 18 años, adoptara un nuevo nombre como homenaje a Dylan Thomas, el poeta galés capaz de ver en ciertas tardes (como reveló en uno de sus versos) el color del decir.

“Debes recorrer muchos caminos para ponerte en el rumbo deseado; lo importante es seguir moviéndote”, suele decir Dylan, y fue bajo esta convicción que a los 19 años guardó sus pertenencias en la maleta, se colgó la guitarra al hombro y, a base de pedir aventones con el pulgar extendido, llegó en enero de 1961 al Greenwich Village de Nueva York, en ese entonces un hervidero de artistas y escritores.

“Sin un centavo en el bolsillo se vio forzado a tocar su armónica a cambio de refugio y comida, pero también muy rápido fue descubierto por gente como Joan Baez, Tom Paxton o Dave van Ronk, quienes lo ayudaron a encontrar espacios en bares y cafeterías para demostrar su talento, y a abrirle puertas para grabar discos”.

En 1978 Dylan declararía: “Me considero un poeta primero y un músico después; he vivido como poeta y moriré como tal”, y esto es un hecho irrefutable para García y Colomé, “y si alguien duda de la belleza de las creaciones de este hombre, les recitaré los versos de A Hard Rain’s A-Gonna Fall”.

Y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla, y es dura, es dura, es dura, es muy dura, es muy dura la lluvia que va a caer.

Sobre esta canción, el poeta Allan Ginsberg alguna vez dijo que le representó una revelación: “Un amigo me puso el disco y escuché A Hard Rain’s A-Gonna Fall. Lloré con una alegría luminosa porque sentí que nosotros, como parte del movimiento beat, le pasábamos la antorcha de la tradición bohemia a una nueva generación”.

“Yo soy mis palabras”

¿Y entonces en qué campo se nueve la obra de Dylan?, planteó García y Colomé, “para esclarecer esto me remitiré al discurso que envió el Nobel a Suecia, donde decía que, como Shakespeare, a menudo estoy ocupado en la búsqueda de mis esfuerzos creativos y tratando con los aspectos mundanos de la vida. ¿Estoy grabando en el estudio adecuado? ¿Esta canción está en la clave correcta? Algunas cosas no cambian, incluso en 400 años. Nunca he tenido tiempo de preguntarme ¿son mis canciones literatura? Por lo tanto, doy las gracias a la Academia Sueca por hacerse la misma pregunta y, en última instancia, por llegar a una conclusión tan maravillosa”.

Que este artista sea capaz de poner sobre la mesa este tipo de ideas y de propiciar múltiples reflexiones hace de él un punto y aparte en el mundo de la cultura popular, al grado de que Bruce Springsteen ha dicho antes de abrir uno de sus conciertos: “Elvis nos enseñó a liberar nuestros cuerpos, Dylan nuestras mentes”.

Desde la primera vez que este cantautor captó la mirada del ojo público comenzaron a generarse diversas teorías sobre cómo categorizarlo a él y a su trabajo, así que para evitar dudas él mismo le aclaró a la revista Newsweek en 1963: “Yo soy mis palabras”.

A decir de García y Colomé, “todo esto hace evidente que este hombre se ha empeñado en devolver la voz a la poesía y, al premiarlo, la Academia Sueca también reconoce a una música marginal y contestataria por la naturaleza, el blues”.

Se suele decir que el arte se anticipa al futuro y eso pasa con la canción The Times They Are A-Changin’, que ya desde 1964 refutaba a los inconformes por su Nobel al decir: “Vamos, escritores y críticos que profetizáis con vuestras plumas, mantened los ojos abiertos, la oportunidad no se repetirá y no habléis demasiado pronto, porque la ruleta todavía está girando y nadie puede decir quién es el designado. Porque el ahora perdedor será el que gane después. Porque los tiempos están cambiando”.

“¿Y entonces cuántos caminos debe recorrer un hombre antes de poder ser llamado hombre?”, preguntó García y Colomé para concluir su charla, “dar con la respuesta es fácil, está flotando en el viento”.

¿Cómo se expresa el corazón?

El corazón es complejo y el de la mujer más que el del hombre, aseguró Alejandro Frank, coordinador general del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM, para luego añadir: “Y ojalá esto no se tome como un comentario sexista, sino todo lo contrario”.

Para demostrarlo, el investigador analizó cardiogramas de personas de múltiples edades y de ambos sexos a fin de entender cómo se da este vaivén entre la sístole a la diástole, todo ello como parte de un proyecto que, por hacer confluir disciplinas en ámbitos donde tradicionalmente no tienen presencia, empuja los límites de la ciencia y, por ende, sus alcances.

De hecho, en más de una ocasión el académico se ha descrito como “un físico nuclear que ha incursionado en la biología y la medicina, así como un aspirante a biólogo”, y esta mezcla de intereses lo ha llevado a colaborar con diversas entidades, como el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMSZ), donde él y un equipo de colegas se sumaron a los médicos del lugar para estudiar los intervalos entre un latido y otro.

“A fin de evitar malentendidos, primero aclararemos que, aunque suelen tomarse por sinónimos, complejidad y complicado son cosas distintas, pues el primer término viene de la palabra latina plexus, que alude a la idea de entrelazar, trenzar e imbricar, es decir, a algo con muchas componentes, y si atendemos a todas estas características es indudable que el corazón es un órgano sumamente complejo”.

Para describir el terreno en que desarrolló estos estudios y para entender por qué alguien con su formación se ha adentrado en temas que se supondrían más bien propios de un fisiólogo, Frank expuso que todo físico sabe que hay sistemas deterministas, como el vuelo de un proyectil, capaz de ser predicho, y otros desordenados, como el movimiento de las moléculas de gas, que sólo puede entenderse con cálculos probabilísticos. “De alguna manera la vida yace a la mitad de estos dos caminos, entre la frontera del caos y del orden”.

Muchos de quienes nos dedicamos a la física —y no exclusivamente, porque también hay matemáticos y computólogos, entre otros— nos hemos interesado en el estudio de sistemas poseedores de muchas interacciones y varias propiedades, y el corazón y su comportamiento tienen todo esto, dijo en El Colegio Nacional.

Mucho más que un reloj suizo

Como una suerte de experimento, Alejandro Frank proyectó dos cardiogramas ante especialistas del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez: uno con crestas y valles muy regulares y otro con frecuencias desordenadas, y de inmediato planteó un acertijo: “Una de estas gráficas pertenece a un individuo sano y el otro a alguien severamente enfermo, ¿Cuál pertenece a cada cual?”. Todos los especialistas dijeron que la primera era la del individuo sano.

“Y era al revés, ese latir periódico y uniforme pertenecía al de un señor con una insuficiencia periódica muy grave, mientras que el fluctuante y variado era el de la persona saludable, algo que los expertos ahí reunidos no pudieron distinguir y esto es la mejor evidencia de aquello que señalé al principio: el corazón es complejo”.

Al respecto, el académico señaló que todos sabemos que el pulso promedio del humano es de un latido por segundo o 60 por minuto, “lo que podría hacernos pensar que este órgano funciona con la precisión de un reloj suizo, pero no es así pues, aunque a veces palpita de manera constante, también puede hacerlo de manera desaforada si nos persigue un león o con tan sólo ver al ser amado”.

Escribía Gustavo Adolfo Becquer en su rima LXXVII: “Dices que tienes corazón, y sólo/ lo dices porque sientes sus latidos;/ eso no es corazón…, es una máquina/ que al compás que se mueve hace ruido”, y ésta es una idea que Frank Hoeflich comparte hasta cierto punto ya que, debido a su complejidad, sería difícil imaginar que este órgano funciona con la constancia artificial de una maquinaria.

No obstante, advirtió el físico, a medida que entramos en años y decaemos físicamente los latidos comienzan a adquirir cierta regularidad de relojería, “pues así como con el pasar de los años nos hacemos más rígidos al andar e incluso en nuestras ideas y pensamientos, cuando envejecemos —o al enfermamos— pasa lo mismo con nuestros latidos”.

Y sin embargo, al comparar estás gráficas y poner en un lado a los hombres y en el otro a las mujeres salta algo que en principio no se esperaba. De jóvenes todos tenemos corazones muy variables, pero los hombres rápido comienzan a regularizarse y las mujeres se mantienen durante más tiempo fluctuantes; por eso digo que el corazón femenino es más complejo que el masculino. Como se ve dicha afirmación tiene más que ver con observaciones a detalle; no se relacionaba en nada con el sexismo.

Activa tu cuerpo sin necesidad de ir al gimnasio

La práctica constante de ejercicio es un hábito de gran importancia para lograr tener una vida sana. Muchas veces, en medio del ajetreo diario, no realizamos ejercicio bajo la excusa de “no tener tiempo”, “no poder inscribirnos a un gimnasio” o “sufrir cada vez que intentamos salir a correr. Este y muchos otros argumentos suelen detenernos de hacer los cambios necesarios para mejorar nuestra calidad de vida y sentirnos significativamente mejor. En este video te daremos algunos consejos sencillos y muy útiles que te ayudarán a activarte físicamente sin necesidad de gastar ni conseguir un espacio amplio para hacer ejercicio.

Hoy te enseñaremos una rutina muy simple de 6 ejercicios que puedes realizar en 15 – 20 minutos dentro de tu propia casa y que te ayudarán a activar tu sistema cardiorrespiratorio y los principales grupos musculares de tu cuerpo.

Antes que nada, dedica unos minutos a calentar, moviendo las articulaciones de tus piernas y brazos para prepararlas:

  • Ejercicio número 1: Saltar la cuerda durante 2 minutos seguidos.
  • Ejercicio número 2: Realizar 10 medias sentadillas con apoyo de la espalda contra la pared. Puedes colocar una pelota en tu espalda lumbar y apoyarte contra ésta mientras subes y bajas. Tus pies deben apoyarse en el suelo a la altura de tus hombros y al bajar pon mucha atención en que tus rodillas no rebasen la punta de tus pies, para no lastimar tus rodillas.
  • Ejercicio 3: Realizar 10 lagartijas. Con las manos a la altura de los hombros. Ten mucho cuidado de mantener tu espalda recta, así como el abdomen y los glúteos contraídos. Si te cuesta trabajo hacerlo con apoyo en los pies puedes hacerlo con las rodillas en el suelo.
  • Ejercicio 4: Realizar 10 saltos alternando para agacharse a tocar la punta de cada pie
  • Ejercicio 5: Realizar 3 planchas durante 30 segundos. Para realizar este ejercicio, tanto boca abajo como de lado, tu cuerpo debe mantenerse muy derecho, formando una línea recta entre tus piernas y tu tronco. Es importante mantener el abdomen y los glúteos contraídos.
  • Ejercicio 6: Realizar 10 desplantes hacia adelante con cada pierna. Al bajar cuida de mantener tu espalda derecha y que la rodilla de la pierna que avanza no rebase la punta de tu pie. La rodilla que baja no debe tocar el piso.

Realiza los 6 ejercicios sin detenerte. Al terminar el último descansa durante 1 minuto o minuto y medio y vuelve a repetir los 5 ejercicios. Realiza en total 3 series de todos los ejercicios descansando un minuto o minuto y medio entre cada serie. Si te cuesta mucho trabajo, puedes empezar haciendo solo una serie de los 6 ejercicios y a la siguiente semana agregar una serie más, y así sucesivamente hasta lograr completar las 3 o incluso 4 series.

Al final, dedica unos minutos a respirar profundamente y estirar tus músculos de la siguiente manera, manteniendo cada posición durante 20 segundos.

Esperamos que esta simple rutina te sea útil. Como puedes ver, se puede completar en 20 minutos en cualquier espacio disponible. Realizarla 5 días a la semana traerá grandes beneficios a tu salud. No olvides que antes de iniciar cualquier plan de entrenamiento es importante verificar tu estado de salud con tu médico. Y recuerda… # ¡PUMAS POR LA SALUD!

 

 

http://132.247.70.191/wordpress/?p=34426
La Organización Mundial de la Salud recomienda, como mínimo, la realización de 150 minutos de ejercicio aeróbico acumulados a la semana
www.unamglobal.unam.mx

Campechano, la palabra de origen indígena que más ha cambiado en la historia del español

Cuando Pedro Ángel Ramírez Quintana dejó Campeche y vino a la Ciudad de México a estudiar una maestría en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM, uno de sus compañeros le bromeó: “¿Y en tu tierra comer tacos campechanos no es canibalismo?”, lo que sorprendió al filólogo champotonense, primero porque jamás había escuchado a nadie usar esa expresión para referirse a una mezcla de carnes y, en segunda, porque allá ni siquiera existen esos tacos.

“Sin embargo, eso me sembró curiosidad, comencé a investigar y descubrí que la misma palabra, además de aplicarse quienes nacimos en Campeche, designa a un campesino en Argentina, a una mujer pública en Venezuela, a una ciruela en Cuba, a una lagartija en Chiapas y a un mal vino en Perú. Asimismo, es un adverbio, el empleado en la frase ‘habló campechanamente’; es un sustantivo, ‘campechanía’, y lo casi nunca visto en un gentilicio, también es verbo, el usado cada vez que decimos que alguien está campechaneándosela”.

Esta variedad de modos y significados es producto de una evolución histórica que Pedro Ramírez estudió por cinco años, los cuales lo llevaron a concluir una cosa: ‘campechano’ es la palabra maya con mayor carga semántica y la voz de origen indígena que más ha cambiado en el español. Esta pesquisa, además de despejar sus dudas, dio por resultado el libro Documentos lingüísticos de la Nueva España. Provincia de Campeche, coeditado por la UNAM y que el año pasado fue finalista del Premio Real Academia Española (RAE).

Según el filólogo, si bien es cierto que en ninguno de sus apartados —sintaxis, semántica, morfología, etcétera— la lengua se comporta igual, “esta palabra es insólita porque va más allá de los gentilicios y aunque nace como uno, que es lo normal, después se desbordó y comenzó a adquirir múltiples significados. Para entender el porqué de todo esto me dediqué a descifrar su historia”.

Érase una vez un pueblo

Se cuenta que fue un domingo de Lázaro, el 22 de marzo de 1517, cuando los españoles desembarcaron en un asentamiento costeño llamado Ah Kim Pech, nombre que bien podría derivarse de las expresiones mayas kin pech o de can pech, y aunque aún no hay consenso sobre cuál de éstas dos es la raíz verdadera, sí lo hay en cuanto a que de esta voz surgió —un siglo después— el locativo Campeche y su respectivo gentilicio: campechano.

No obstante, ninguna de estas acepciones entró de inicio en los diccionarios; este lugar le correspondió al palo de tintura extraído de esta zona y que se exportaba con gran éxito a Europa, como se lee en el Diccionario de la lengua española de Núñez de Toabada, que en 1825 definía a Campeche como “árbol de América que sirve para tintes”, así sin más. La primera mención de que esta voz también aludía a un poblado se daría entrado el siglo XIX, y a su lado se añadía que campechano se refería a la gente del lugar, dijo Ramírez.

Y casi a la par, agregó, el gentilicio comenzó a englobar un conjunto de características positivas. De hecho, en una de las obras de ese periodo se enumeran significados como franco, dadivoso, dispuesto a la broma, alegre, simpático, sencillo, noble, complaciente, honrado, caritativo y modesto, y así, de definir a una persona, comenzó describir modos y gestos, como se evidencia en este ejemplo tomado de un impreso decimonónico: “No hay conventos, reglas ni ayunos, dijo campechanamente Miguel para animar al pobre anciano”.

A decir del filólogo, esto se inserta en el campo semántico de cualidades. De esta manera, el adjetivo campechano se renovó y además de expresar las bondades de un individuo comenzó a modificar sus acciones. No se me ocurre otra manera de llamarle, pero esta palabra desobediente dio el salto de adjetivo a adverbio.

“Es impresionante la metamorfosis experimentada por este vocablo tan sólo en el siglo XIX. Y eso que apenas vamos a mitad del camino, pues lo que pasó en el siguiente es igual de sorprendente o más”.

El gentilicio que se atrevió a ser verbo

En opinión de Pedro Ramírez, “campechano es una palabra de siempre insatisfecha que, al adentrarse en el siglo XX, quizá se planteó a sí misma: ya soy adjetivo, adverbio, sustantivo y gentilicio (mi significado original); ahora quiero ser verbo. Para un filólogo como yo, esto es la joya de la corona”.

Para adoptar esta modalidad, primero inició con una perífrasis verbal, es decir, se valió de verbos de movimiento (ir o pasar) para indicar acción, como se registra en textos de la primera mitad del siglo XX como: “La gente del sector se parte el alma trabajando sus tierras y las autoridades agrarias se la pasan campechaneando en la tierra de Zapata”. No obstante, muy rápido el vocablo se transformó en verbo pleno, como se aprecia en otro artículo aparecido en diarios poco tiempo después: “Todos queremos un México más justo e igualitario, todos los jodidos, porque las élites están campechaneándosela”.

“Esta estrategia le funcionó, pues perdió la necesidad de tener un verbo de movimiento al lado y así nació el verbo campechanear, que en los contextos anteriores conserva el sentido de despreocupación ya visto antes, aunque en oraciones como ‘me gustan los noticieros de Adriana Pérez Cañedo y Aristegui, pero como pasan a la misma hora, me los campechaneo’, comenzó a aludir a una mezcla”.

En opinión del académico champotonense, la Ciudad de México es la responsable de este sentido inusual y todo nació de la ocurrencia capitalina de llevar esta palabra al ámbito gastronómico, pues más allá de que ellos llaman campechana a cierto tipo de hojaldre, también bautizaron así al taco de bistec y longaniza, a la combinación de cerveza clara y oscura, y hasta al ron con cola y agua mineral.

“Y en este punto llegamos a algo distinto a lo que dicta la regla. Por lo general si un alimento lleva un adjetivo gentilicio es para denotar el origen, procedencia o que conserva elementos característicos del lugar, como en antojito mexicano, que alude a un inventario de objetos hechos de masa, como la quesadilla, el tlacoyo o el huarache. Sin embargo, el taco campechano no tiene origen en Campeche ni ingredientes de ahí, y tampoco hace referencia al estado”.

Para Pedro Ramírez, la publicación del libro el libro Documentos lingüísticos de la Nueva España. Provincia de Campeche no es un alto en su camino, pues en pesquisas posteriores ha encontrado que la palabra campechano es usada por los poblanos con un sentido sexual e incluso escuchó hace poco, cuando caminaba por los pasillos de la FFyL, a un estudiante decir: Yo no elijo materias difíciles, prefiero campechaneármela y no hacer esfuerzo, llevar un buen promedio e inscribirme con puro maestro barco.

“Cada que platico con la gente le pido ejemplos de otros usos y siempre encuentro más, por eso digo que éste es un trabajo inacabado. Las palabras suelen estar restringidas en sus usos, por ello me sorprende lo insólito de que campechano haya seguido otras rutas y caminado, de 1517 a la fecha, una distancia tan larga”.

Entre el arraigo y el desarraigo

La historia de Campeche está íntimamente ligada a los marineros mercantes y a los piratas, y una teoría de Pedro Ramírez sobre las múltiples transformaciones que ha experimentado campechano radica justamente en el espíritu vagabundo que conlleva vivir al lado de un puerto, pues antes de echar raíz y designar a los habitantes de un lugar, esta palabra fue adoptada y llevada de aquí para allá por hombres que sólo estaban de paso por la península yucateca.

Una de las razones ofrecidas para argumentar esto es que incluso en la Nueva Gramática de la Lengua Española de la RAE, de 2009, se establece: “Sólo algunos reconocen un adjetivo gentilicio en campechano”, lo cual quiere decir que, según la Real Academia Española, incluso en pleno siglo XXI esta acepción no es aceptada por la mayoría de los hispanohablantes.

“Desde dentro es difícil entender tantos cambios, así que quizá sea mejor acudir a la historia externa de la lengua. Una vez instalados en esta perspectiva ya es posible proponer que fue la visión externa de los viajeros, comerciantes, piratas, marineros y de quienes pasaban por Campeche la que motivó esta pléyade de transformaciones”.

Sin embargo, subrayó el profesor, esto sólo es una hipótesis porque el cambio se dio en las conversaciones, en la oralidad, en el comentario cotidiano, en el día y día, y en el ir y venir de aquel producto llamado palo de Campeche. Así fue como el gentilicio perdió la referencia de su lugar de origen y los campechanos poco o nada hemos contribuido para innovar, crear o extender significados.

“Lo que sí puedo afirmar es que ningún gentilicio mexicano ha sufrido tantos cambios y ha sido capaz de ganarse un sitio en todas las categorías gramaticales, porque lo mismo es verbo que adverbio, sustantivo y adjetivo; en lo único que falló es en ser interjección y quizá sólo porque en eso se nos adelantó otro estado de la República con su ¡Ay Chihuahua!”.

Identidades borrosas

En el verano de 1977, la humanidad lanzó dos naves al espacio con la esperanza de contactar a alguna inteligencia extraterrestre. Se trata de las sondas Voyager 1 y 2, las cuales llevan en su interior dos elepés de oro con 115 fotografías, 90 minutos de música y saludos en 55 lenguas a fin de que, si llegaran a ser hallados por una cultura alienígena, ésta tenga una idea de cómo fue alguna vez la Tierra. Si la NASA decidiera repetir este proyecto ahora, ¿qué contendrían esos discos a fin de representar la vida en este planeta?

Ésta es la pregunta que se hicieron la coreógrafa mexicana Julia Barrios de la Mora y el intérprete portugués João Dinis Pinho en 2014 y los dos llegaron a la misma conclusión: la economía y la política han hecho que los escenarios hoy difieran en mucho de los de hace 40 años y por ello toda representación del mundo actual debe mostrar cómo se entrecruzan la globalización y las tradiciones, porque los conceptos de local o nación, entre otros, se han ido transformando a velocidades inusitadas.

“Como resultado de esta inquietud creamos una serie de bailes tradicionales globalizados que podrían formar parte de estos nuevos discos de oro ya que, aunque pensados para representar a la cultura humana más allá del Sistema Solar, los elepés de 1977 no incluyen ninguna muestra dancística”, señaló Barrios de la Mora.

En este momento Julia y João se encuentran en México como parte de una residencia de creación en el Museo Universitario del Chopo, donde presentarán, a lo largo de este mes, el proyecto Identidades borrosas (Blurry Identities) —que consta de una conferencia-performance y un taller—, el cual han venido desarrollando desde hace cuatro años, cuando ambos estudiaban la licenciatura de Danza en el ArtEZ Institute of Arts de Holanda y descubrieron que a los dos les preocupaban los temas relacionados con la mundialización, los nacionalismos, lo local, las tradiciones, la tecnología y lo virtual.

“El nombre de esta iniciativa surge de la experiencia de ser dos extranjeros viviendo en los Países Bajos, obligados a contactarnos con el mundo a través de internet y con nuestras familias por Skype, y de sentir que con cada día que pasaba nuestras mismas identidades se iban volviendo borrosas”, recordó la mexicana.

Saber del mundo a través de la red

Como todos los mexicanos, Julia Barrios conoce muy bien el Jarabe tapatío, aunque como danzante jamás intentó bailarlo hasta que estuvo sola en Holanda y la distancia hizo que su única manera de aprender los pasos fuera a través de tutoriales de YouTube. João tuvo que hacer lo mismo con la pieza tradicional portuguesa Vira do minho y una vez logrado esto, los dos mezclaron ambas melodías, alargaron compases y crearon la pieza coreográfica Diluting (2014).

“Así nació nuestra primera propuesta de cómo serían estos bailes tradicionales globalizados y decidimos que esto no debía quedarse en un foro, sino salir al aire libre, así que nos presentamos en el Museumplein (o Plaza de los Museos) de Ámsterdam, ante peatones que pasaban y detenían su andar para vernos y cuestionarnos. En esta ocasión haremos lo mismo, pero en las calles del barrio de Santa María la Ribera”, explicó João Dinis.

Para Julia Barrios, esto es un ejercicio de deconstrucción y apropiamiento de símbolos, tradiciones y folclor desde la práctica y desde la teoría. “Esto lo tenemos claro, no se trata de hacer las cosas porque sí, debe haber cierta lógica y metodología a fin de obtener resultados interesantes y mover a la reflexión”.

A partir de este método, el dueto ha creado las piezas Collaging (2015), en donde crearon un glosario dancístico a partir de fusionar los movimientos de cabeza típicos del Medio Oriente y de manos y ojos como en China e India, o Unfurling (2016), que juega con los significados y símbolos detrás de las marchas militares y los alardes de poder y nacionalismo que éstas implican.

Todas estas aristas serán abordadas en el taller Lo tradicional, la globalización y el bla, bla, bla, que Barrios y Dinis impartirán en el Museo Universitario del Chopo ante un grupo pequeño de interesados a fin de intercambiar ideas y propuestas, lo que a la postre enriquecerá el proyecto Identidades borrosas.

Y sobre el por qué aprender bailes tradicionales y crear coreografías viendo YouTube, Julia y João son enfáticos al señalar que es una apuesta consciente y deliberada.

“Es absurdo tratar de entender tus raíces a través de un tutorial, pero así nos apropiamos del mundo. Sí en la segunda mitad del siglo XX nos creábamos una versión de la realidad a partir de lo que nos mostraba la televisión hoy hacemos eso vía internet, confiando a ciegas en que esa información es verdadera. Eso da en qué pensar y es lo que hacemos, pues en Blurry Identities es crucial analizar el papel de la tecnología para la globalización y las tradiciones”.

Un mensaje de la humanidad para el cosmos

En 2012 la sonda Voyager 1 alcanzó los límites del Sistema Solar y hoy navega por el espacio interestelar, por lo cual la NASA comisionó a Julia y a João para grabar unos nuevos discos de oro que viajarán al cosmos en el interior de una nave sideral, pero antes los dos deben determinar qué es lo que mejor nos representa como humanidad globalizada, o al menos ésta es la premisa en la cual se basa la segunda parte del proyecto Identidades borrosas: la conferencia-performance Unificando (archivos).

“Se trata de un juego en el que, a partir de una supuesta identidad global, nos preguntamos ¿cuál sería nuestro lábaro?, ¿y los bailes? Con esta interrogante como base creamos cinco danzas tradicionales globalizadas, una bandera común (en colaboración con el holandés Michiel Terpelle) y un himno para todos (obra del músico alemán Kaspar Föhres). Ahora, en México estamos confeccionando una vestimenta en la que confluirían múltiples culturas y de todo esto es lo que hablaremos con el público”, detalló João Dinis.

En esta ocasión, la pareja presentará los archivos que, hipotéticamente, se incluirán en esta misión espacial y para hacerlo optaron por el formato de la conferencia-performance, “pues esta modalidad nos permite detallar nuestra metodología y explicar cómo nos acercamos al tema, porque nos habíamos dado cuenta de que, con nuestra mera danza había muchas cosas que se le escapaban al público. Esto nos permite establecer un equilibrio entre lo teórico y las artes escénicas”, expuso Barrios de la Mora.

Las sesiones de Unifying (Archives) tendrán lugar los días jueves y viernes 15, 16, 22 y 23 de marzo a las ocho de la noche; el sábado 17 a las 19 horas, y el domingo 18 a las seis de la tarde en la Galería Underground del Museo Universitario del Chopo.

“Cada vez que presentamos esto ofrecemos algo diferente; con el tiempo hemos ido agregando elementos. La propuesta se enriquece con lo que nos expresa el público, a eso nos referimos con unificar archivos. La primera vez que hicimos esto fue en un lugar de Ámsterdam llamado Dokzaal. Ahora estamos en el Chopo y a finales de año iremos a Chiapas, donde exhibiremos nuestro planteamiento de una vestimenta globalizada. El fin es promover la reflexión y abrir espacios para la crítica, pero jamás asumir una postura porque debe quedar claro, somos artistas, no activistas”, concluyó Julia Barrios.