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La contaminación y la salud en el Valle de México

En días pasados, durante el cambio del invierno a la primavera, en el Valle de México hubo al menos dos ocasiones en que se declararon contingencias ambientales durante dos días seguidos, con los consiguientes efectos en la salud.

“Uno de los grandes problemas es que a los aztecas se les ocurrió establecer la ciudad en un lugar rodeado de montañas, y a partir de entonces la ciudad ha crecido de manera desproporcionada y sin ningún control”, señaló Teresa Fortoul Van Der Goes, de la Facultad de Medicina de la UNAM, durante su participación en el programa Hipócrates 2.0, que se transmite por Radio UNAM.

“Y el clima no nos ayuda mucho. Hemos modificado el movimiento de los vientos que antes ayudaban a limpiar la ciudad, pero ahora, por ejemplo, las grandes construcciones los desvían, modificando el clima local, y se van formando microclimas que hacen que en algunas zonas haya mucho más calor que en otras. Eliminar áreas verdes y poner asfalto también genera calor”.

Las gasolinas

Algunos componentes de las gasolinas no han variado mucho, y algunos han sido fuente de preocupación, por ejemplo, el plomo. “En una época el principal problema fue el plomo, y sigue siendo un problema, y eso llevó a algo que se creyó iba a ser la solución: la modificación de los componentes de las gasolinas”.

Se crearon dos tipos de gasolina y se introdujeron los convertidores catalíticos con el fin de hacer más eficientes a los motores, y se pensó que iba a mejorar la situación.

“Pero seguía llegando migración, que es uno de los grandes problemas que tenemos en la ciudad”, señala la investigadora emérita de la UNAM. “El tamaño de lo que antes se llamaba Distrito Federal y ahora es el área metropolitana es uno de los estados más pequeños, pero en el que hay casi 30 por ciento de la población del país”.

El problema es mayor porque, como es uno de los pocos sitios donde hay fuentes de trabajo, formal o informal, la gente sigue emigrando hacia acá. Y aunque desde hace décadas se ha intentado descentralizar, nunca se ha logrado, y todo se ha quedado en palabras.

“Y continúa una gran migración a la Ciudad de México, lo que implica más drenaje, más vías transitables, mejores servicios urbanos, que no han crecido al ritmo de la población”, considera la investigadora. “Las vías por donde transitan los autos particulares y el sistema público de transporte siguen siendo prácticamente las mismas”.

“Lo que hemos hecho, y el humano lo ha hecho desde que existe, es utilizar lo que tenemos a la mano, por ejemplo, los bosques, talar los árboles, deforestar, y al acabarse los árboles echamos mano de otras cosas para ir quemándolas y satisfacer nuestras necesidades”.

Al problema de la contaminación se agrega el problema del agua. Como ciudad hemos entubado ríos; seguimos construyendo edificios cada vez más altos que desvían la circulación de los vientos y alteran la dinámica que limpiaría el Valle de México. Y eso también es parte de lo que estamos haciendo.

El ozono en las contingencias actuales

Cuando se hizo el cambio en las gasolinas, se introdujeron compuestos que empezaron a producir compuestos orgánicos volátiles, como el ozono. El doctor Humberto Bravo, que era profesor del Centro de Ciencias de la Atmósfera, afirmó que si se quitaba o bajaba la cantidad del antidetonante y se introducían algunas sustancias, iba a haber un problema con el ozono, recordó la investigadora.

“Sorpresa: seguimos con el problema del ozono, y el contaminante que está desencadenando en general las contingencias es el ozono. Aunque varía, hay algunas zonas en las que las partículas suspendidas están empezando a ser un problema”, dice la investigadora.

Cuando llega el sol con los rayos ultravioleta, comienza una serie de reacciones en los óxidos de nitrógeno que empiezan a liberar ozono. “Pero hay un ozono bueno y uno malo, como en los lípidos y el colesterol. El ozono está en cierta capa de la atmósfera y nos protege al evitar que los rayos ultravioleta lleguen y dañen a los seres vivos. Pero este ozono se queda abajo y, como es muy reactivo, se convierte en uno de los principales contaminantes”, explica la investigadora.

¿Qué problemas médicos causa el ozono?

Mientras más se estudia, se ha observado que produce algunos problemas en la salud, “pero a fin de cuentas es un irritante y lo que va a hacer es resecar la piel, modificar y alterar los mecanismos de defensa respiratorios”.

Como es un irritante, en los niños podría alterar la función neuronal, lo que los vuelve muy activos y algunos se pueden distraer con facilidad. En algunas escuelas se han hecho estudios y se ha visto que cuando aumenta la concentración de ozono empiezan los problemas con los niños.

Al producir alteraciones respiratorias puede haber alteraciones cardiacas, principalmente. En algunos estudios se encontró que cuando hay niveles elevados de ozono en algunos países empiezan a presentarse problemas respiratorios. El sistema respiratorio es uno de los más importantes, y si se daña se va a alterar todo lo demás.

La contaminación y problemas neurodegenerativos

Se han hecho algunos estudios sobre los efectos de la contaminación atmosférica en algunos trastornos neurodegenerativos, pero la académica considera que no es tanto el ozono, sino otros componentes.

Se le ha atribuido a los óxidos de azufre, a los óxidos de nitrógeno y a algunos metales, pero no es un solo contaminante, sino varios. Aunque todo el tiempo se está monitoreando a estos contaminantes, como el producto final de muchas reacciones es el ozono, si aumentan algunas otras sustancias, por ejemplo, los óxidos de nitrógeno, se eleva el ozono.

“En un estudio encontré que se ha asociado la elevación del ozono, dióxidos de azufre y óxidos de nitrógeno con la demencia, con Alzheimer o Parkinson. Pero que se asocie no significa que sea causa”, considera la investigadora.

Una de las preguntas más frecuentes que le hacen a la doctora Fortoul Van Der Goes es qué va a pasar con las vías respiratorias y las infecciones.

“Desde el punto de vista respiratorio, si una persona no fuma y hace ejercicio, entre otras actividades, es posible que tenga un cuadro irritativo, pero sin mayores consecuencias. Pero si una persona es asmática, o si tiene enfermedad pulmonar obstructiva crónica, eso se asocia a que sea grave”.

Se ha reportado que la microflora intestinal también se altera con la contaminación, y eso se asocia con depresión y con problemas de obesidad. A la pregunta de cuáles sistemas se alteran, la respuesta es que se alteran todos en mayor o en menor grado. “Hace tiempo hicimos un estudio en el cual el epitelio de la nariz, que normalmente está hecho para humectar y lubricar, cambia por uno de defensa”.

Poblaciones susceptibles a la contaminación

Las personas más susceptibles a los daños por la contaminación son las de mayor edad, los niños pequeños, las personas con alguna enfermedad previa, los cardiópatas, los que tienen problemas pulmonares, los inmunodeprimidos y los asmáticos.

“Incluso los no vacunados, porque no cuentan con la defensa que las vacunas brindan. Una vacuna, además de estimular la respuesta a determinada enfermedad, estimula el sistema inmune en general”.

Recomendaciones para los días de mala calidad del aire

Lo que podemos hacer es mejorar nuestra alimentación. Por ejemplo, consumir antioxidantes naturales que se encuentran en muchas frutas de temporada, o algún suplemento que tenga antioxidantes, como vitamina C o vitamina A, pero siempre consultándolo con un médico.

Disminuir las actividades al aire libre y, aunque todos tenemos que salir a trabajar, hay quienes recomiendan usar cubrebocas, que si bien no filtra las partículas finas, de alguna manera puede ayudar a detener una parte de lo que puede llegar. Y mantenernos bien hidratados.

Contaminación en interiores

“Una de las fuentes importantes de contaminación que se ha detectado son las estufas de gas que tienen encendido el piloto todo el tiempo. Deberíamos vigilar que nuestra estufa esté bien calibrada y que no tenga fugas”, recomienda la académica universitaria.

Otra fuente importante de contaminación interior son las sustancias que se usan para aromatizar la casa o quemar incienso. Los detergentes que se usan en casa y los limpiadores de pisos, porque se evaporan y se inhalan.

“Hay un grupo en el Instituto de Enfermedades Respiratorias que estudia las alteraciones por el humo de leña en algunos sitios donde se utiliza carbón o madera para cocinar. Eso no ocurre en las ciudades, sino en ambientes rurales”.

“Debemos recordar que el problema de la contaminación es causado por numerosos factores, entre los que se podrían mencionar la salud, la vialidad, la educación y la agricultura, que causa deforestación”, finalizó la académica universitaria.

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Qué ocurre en nuestro cerebro cuando nos desmayamos

Aunque es una experiencia común, el desmayo es bastante poco comprendido porque no siempre sabemos qué lo causó; normalmente es breve y nos recuperamos sin mayor problema, pero también puede ser una alerta médica.

En todo caso, las causas de un desmayo son diversas. Por ejemplo, la deshidratación o permanecer mucho tiempo de pie pueden hacer que disminuya el flujo sanguíneo hacia el cerebro, lo que provoca una caída de la presión arterial y puede causar un desmayo.

Algunas situaciones cotidianas, como el estrés y el miedo, pueden desencadenar una respuesta del sistema nervioso que reduce momentáneamente la presión arterial y la frecuencia cardiaca, lo que daría como resultado un desmayo.

Durante el desmayo, en el cerebro hay una disminución repentina, aunque temporal, del flujo sanguíneo y del oxígeno, lo que causa una pérdida de la consciencia y del tono muscular. Como consecuencia, el cuerpo cae o adopta una posición horizontal, lo que facilita que la sangre regrese a la cabeza y se restablezca el funcionamiento cerebral.

“El desmayo es una manera que el organismo ha desarrollado para protegerse si detecta que hay una disminución importante de la presión arterial o de la glucosa y que no haya un daño permanente. ‘Pum’, dice, ‘vámonos a dormir’, y nos vamos a dormir unos segundos para que se restablezca el flujo sanguíneo y empecemos a trabajar nuevamente como si nada”, explica Lilia Mestas Hernández, de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza. “El desmayo es uno de los mecanismos que la evolución puso en nuestro organismo”.

Algunas personas pueden percibir que se van a desmayar porque hay síntomas como sudoración, visión borrosa o visión de túnel, que anuncian que algo sucede en el organismo, dice la investigadora.

Posición horizontal, lo mejor para recuperarse de un desmayo

“Hay personas que dicen que se sienten mal y que se van a desmayar. En ese momento tenemos que actuar y hacer que la persona permanezca en posición horizontal, para que el flujo sanguíneo se restablezca con rapidez y las neuronas vuelvan a recibir glucosa y oxígeno y reinicien su actividad normal”.

En general, estamos de pie, pero cuando ocurre un desmayo lo mejor es colocar a la persona en posición horizontal, porque esa postura favorece el retorno de la sangre al cerebro. “Cuando estamos en el piso empezamos a despertar porque el flujo sanguíneo se restableció”, explica la investigadora.

“De hecho, el desmayo dura muy poco. Unos momentos después, todavía podemos estar un poco confundidos o mareados, porque la actividad cerebral sigue restableciéndose, pero poco después ya estamos como si nada”.

Es muy importante que durante el desmayo también se coloque a la persona con las piernas elevadas, porque de esa manera se favorece el retorno de la sangre hacia los órganos vitales.

Algunas personas pueden estar en una situación que no les permite recostarse; en esos casos pueden sentarse y realizar maniobras como apretar las piernas y los glúteos para favorecer el retorno venoso. Si no se puede estar acostado, se recomienda cruzar las piernas, porque de esa manera aumenta la presión arterial.

“Es importante mencionar que la mayoría de las personas han experimentado o van a experimentar un desmayo en su vida. Muchos de estos episodios están relacionados con la temperatura, porque cuando hace mucho calor la gente se deshidrata y, si no se hidrata de manera correcta, disminuye el volumen de sangre”.

Hay situaciones que podríamos considerar habituales en las que puede presentarse un desmayo. Cuando una persona ha permanecido mucho tiempo de pie, puede dificultarse el retorno de la sangre al cerebro; cuando se ha comido de manera muy abundante, también puede presentarse un desmayo.

Otra causa frecuente ocurre cuando estamos sentados o agachados y nos levantamos de golpe; en consecuencia, empezamos a ver borroso o sentimos que se nos mueve el piso.

Por la posición en la que estábamos, el flujo sanguíneo se encontraba regulado, pero al levantarnos muy rápido la presión arterial debe ajustarse. Si ese ajuste no ocurre de manera inmediata, puede presentarse visión borrosa, mareo y, en casos más bruscos, un desmayo.

“En un desmayo habitual, a los pocos segundos empieza a restablecerse la actividad cerebral, entonces la persona vuelve a estar consciente”, señala la investigadora.

El desmayo como síntoma

Sin embargo, hay otras situaciones en las que el desmayo puede ser un síntoma de algo más importante. “Cuando sólo es un desmayo, la persona se recupera perfectamente y no tiene efectos asociados. Digamos que es una respuesta del organismo. Muy diferente a cuando el desmayo es síntoma de otra condición”, explica Mestas Hernández.

Cuando el desmayo está asociado a una enfermedad, aparecen otras características. Por ejemplo, durante un evento vascular cerebral no sólo se pierde la consciencia, sino que la recuperación tarda más tiempo y, al despertar, pueden presentarse síntomas como dificultad para hablar, problemas motores, pérdida de la visión o confusión. En esos casos se debe actuar como ante una emergencia neurológica.

“Habitualmente, cuando se presenta un evento vascular de manera súbita, la persona cae al piso desde su propia altura. Perdemos el tono muscular porque no está llegando suficiente sangre al cerebro, por lo que no podemos mantener la posición vertical”, explica Mestas Hernández.

Pérdida de la consciencia por deficiencia de glucosa sanguínea

En casos en los que hay una disminución importante de la glucosa sanguínea, las neuronas no pueden trabajar adecuadamente, porque la glucosa es la principal fuente de energía del cerebro. En estas situaciones, la actividad cerebral disminuye al mínimo para preservar su funcionamiento.

Cuando el cerebro permanece sin suficiente oxígeno por un tiempo prolongado, puede haber daño cerebral. Las neuronas requieren oxígeno para funcionar y, si no lo reciben, comienzan a deteriorarse. Dependiendo de la zona afectada, puede haber pérdida del lenguaje, de la función motora, de la sensibilidad o de la memoria.

El desmayo, más común de lo que se piensa

“Casi la mayoría de la gente, insisto, se ha desmayado alguna vez o se va a desmayar en algún momento de su vida, porque es algo relativamente común”, dice la investigadora.

“No es que el desmayo sea deseable, pero puede ser una respuesta del organismo cuando detecta una situación de riesgo, como una caída importante de la presión arterial o de los niveles de glucosa. En ese sentido, permite que se restablezca la actividad cerebral”, finaliza.

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Equipo científico de la UNAM participa en el descubrimiento de un sistema planetario “raro”

• Se trata de Yilen Gómez Maqueo Chew, Laurence Sabin y Sebastián Carrazco Gaxiola
• Encontrarlo nos da un contexto mayor de los planetas que conocemos, afirmó El conocimiento de alto nivel

El conocimiento de alto nivel del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, aplicado en las observaciones efectuadas mediante el telescopio suizo-mexicano SAINT-EX, contribuyó en el hallazgo de un
sistema planetario en la estrella enana roja LHS 1903.


El descubrimiento desafía el saber de estos objetos debido al inusual orden de sus planetas, explicó la investigadora del IA, Yilen Gómez Maqueo Chew, quién junto con Laurence Sabin y Sebastián Carrazco
Gaxiola, representaron a la Universidad Nacional en el grupo de investigación internacional.

Recordó que las primeras observaciones de la estrella LHS 1903, ubicada a 33 parsecs o más de cien años luz de nosotros, se realizaron en 2019 con el Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS). Al revisar
los tránsitos –cuando pasan frente a la estrella– los primeros estudios revelaron la existencia de tres posibles exoplanetas a su alrededor.


Posteriormente, las personas expertas recurrieron a equipos en tierra, entre ellos SAINT-EX -ubicado en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, Baja California, a cargo de la UNAM-, con el cual se trabajó en 2022 para confirmar la existencia del tercer planeta. Se encontró evidencia con el Satélite de Caracterización de Exoplanetas (Cheops) de la ESA, que este sistema posee un cuarto planeta.

Podría ser rocoso

De acuerdo con Gómez Maqueo Chew, lo importante de encontrar más sistemas planetarios es que nos dan un contexto de todos los que conocemos –incluido el sistema solar–, lo cual permite comparar lo que se sabe de la formación de estrellas, los planetas a su alrededor y evolución a través del tiempo.

La astrónoma precisó que inicialmente se tenía la idea de que en un sistema solar cerca de la estrella se encuentran los objetos rocosos y posteriormente los ricos en gas, pero en el caso de LHS 1903, reportado recientemente en la revista Science, el planeta exterior más distante podría ser rocoso.

En este caso, apuntó, de los ocho conocidos en nuestro sistema solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) los cuatro primeros son rocosos; y los exteriores (de Júpiter a Neptuno) son gaseosos, un patrón que se ha observado comúnmente en el universo.

La doctora en Física por la Universidad de Vanderbilt destacó que los planetas descubiertos alrededor de una estrella suelen ser llamados en orden alfabético con base en su posición, por lo que en este caso son: LHS 1903 b, LHS 1903 c, LHS 1903 d y LHS 1903 e.

La coordinadora del proyecto SAINT-EX puntualizó: Es un sistema “raro” porque hay un planeta con un tamaño y masa que debe ser rocoso, luego le siguen objetos conocidos como subneptunos –planetas
gaseosos más pequeños que Neptuno– y el cuarto tiene la densidad de un objeto rocoso, mientras que en nuestro sistema solar los planetas rocosos son los más cercanos al Sol y los gaseosos más lejanos a
nuestra estrella. Eso es lo extraño.

Por eso se habla de que el planeta e tuvo que formarse en un entorno diferente al de los otros planetas que rodean la estrella LHS 1903; porque de haber tenido el suficiente gas alrededor habría sido un
planeta gaseoso, pero no lo es.

Sin embargo, en el caso de los objetos que orbitan LHS 1903 este orden cambia, pues el planeta más interno en la enana roja –más fría y con un brillo menor al de nuestro Sol– parece ser rocoso, seguido por dos planetas gaseosos, mientras que el último planeta (llamado e) parece ser rocoso.

Las teorías actuales indican que los planetas interiores de un sistema son pequeños y rocosos debido a que reciben mayor radiación de la estrella, lo que, literalmente, “barre” la mayor parte del gas que rodea
su núcleo rocoso. Pero a medida que los objetos se alejan, las condiciones permiten que una atmósfera se mantenga en un planeta gaseoso.

Las y los científicos de los países que conformaron el equipo internacional de investigación, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, Francia, España, Portugal, Suiza, Alemania, Austria, Suecia, Holanda,
Italia, México, Canadá, Hungría y Japón, sugieren que cuando LHS 1903 e se formó, es posible que el sistema ya se hubiera quedado sin gas, lo cual se considera vital para la formación planetaria. Es decir, no todos “nacieron” al mismo tiempo, lo que propició que este mundo rocoso se formara en esa enana roja ante la escasez de gas, concluyó.

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De metates a cuexcomates: el conocimiento indígena que la UNAM busca preservar

  • Mediante el acercamiento con campesinos sabemos cómo se construían casas, cuentas de jadeíta o cerámica, por ejemplo, indicó

Las comunidades indígenas poseen una riqueza cultural y conocimientos tan ancestrales como extraordinarios, lo cual se muestra en muchos de sus oficios y actividades productivas; algunos se han
realizado durante siglos, aunque otros se perdieron o están por desaparecer, alertó el académico del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, Jesús Carlos Lazcano Arce.

El universitario lleva a cabo el proyecto Oficios del México Prehispánico. Estudio Etnoarqueológico, con el que busca resguardar saberes de antiguas raíces de una zona importante del territorio nacional y más allá de sus fronteras. Para ello ha efectuado trabajo de campo con huicholes, tarahumaras, tepehuanos, nahuas, mazatecos, tzotziles, tzentales, mayas yucatecos, mayas quiches de Guatemala y ha consultado especialistas sobre arte prehispánico de jadeita en Costa Rica.

Se trata de población originaria dedicada, por ejemplo, a manufacturar morteros, metates, navajillas, cuexcomates (ollas de grandes dimensiones para almacenar granos de maíz) o ladrillos de adobe; a
trabajar madera, hueso u obsidiana; almacenar leña o destilar mezcal.

La investigación comenzó en el altiplano central del país, en la zona arqueológica de Xochitecatl-Cacaxtla, en el estado de Tlaxcala, donde ha estudiado el sitio monumental y las zonas en que habitó la gente común, campesinos a los que también se denomina agroartesanos. “Utilizo la etnoarqueología –herramienta heurística que aborda el estudio de sociedades vivas, que estudia la cultura material generada por las sociedades del presente y las del pasado- para tener mayor certeza de cómo se pudieron utilizar y producir artefactos que observamos en los contextos arqueológicos”.

A decir de Lazcano Arce, mediante el acercamiento a la población agroartesanal actual, sobre todo de localidades indígenas, podemos saber, por ejemplo, cómo se construían las casas, la manera en que se
elaboraban las navajillas, cuentas de jadeíta o la cerámica; o cómo se curtían las pieles, no solo con fines rituales para las ofrendas, sino utilitarios para elaborar cuerdas, vestimenta o morrales.

De igual manera, cómo se fabrican los metates de roca basáltica que en la época prehispánica se tallaban con instrumentos, también de piedra, técnica que aún se conserva en algunos lugares del Estado de Guanajuato y Michoacán.

Otros ejemplos son los cuexcomates. “En las diferentes etapas constructivas de la antigua ciudad de Cacaxtla se han descubierto esos graneros o trojes, que en la actualidad pueden tener una altura de más
de cuatro metros; hemos encontrado que no solo los usaban las élites para concentrar y asegurar su alimento, sino la gente común”. En Tlaxcala ya no se hacen, porque hoy la mayoría de los granos se ponen en costales y se almacenan en un cuarto. Pero en Puebla y Morelos sí los hay, y ahí podemos conocer cómo se construyen y se mantiene ese conocimiento ancestral.

Mientras que en Tlaxcala y el Estado de México hay sitios donde se producen adobes, los mismos que se utilizaron para la construcción de casas en el Epiclásico, entre los años 650 y 950 de nuestra era. “Observar cómo lo hacen en la actualidad permite sugerir, con mayo certeza, cómo se pudo hacer en el pasado”. En este caso, esos materiales se siguen empleando en ese estado del Bajío, en Zacatecas,
Durango, Coahuila o Jalisco, para la edificación, en especial, de casas y viviendas comunes.

Aunque la distancia entre lo prehispánico y lo actual es importante,aclaró, hay aspectos que perduran en cuanto a esos oficios, todos ellos, además de lo agrícola, referentes a su vida cotidiana. De igual modo,
se mantienen vigentes aspectos sociales, como la solidaridad y una visión comunal. Antes, como ahora, en la edificación de una casa o en la cosecha hay intervención de la comunidad, como sucede en el tequio, común en los indígenas zapotecos y mixtecos de Oaxaca.

No obstante, los resultados advierten que, por ejemplo, los conocimientos agrícolas se están perdiendo porque, en parte, las nuevas generaciones van dejando esas labores por otras actividades económicas como taxistas o dependientes de una tienda de conveniencia. En otros casos, para mejorar su economía las personas convierten sus saberes cotidianos en artesanías para el turismo.

A la recolección y almacenamiento de leña, tanto prehispánica como actual -combustible indispensable en los temazcales, para hornos de cerámica o cal, y sobre todo para las cocinas donde se preparan
alimentos como el pibipollo (tamal tradicional en la fiesta de Día de Muertos en el sureste del país, y que casi ya no se hace debido a la religión evangélica que lo prohíbe), o cocinar barbacoas-, no se les ha
dado la importancia que tienen, eso también es motivo del trabajo de este proyecto, precisó el experto.

Lo actual, reconoció Lazcano Arce, tiene muchos cambios, pero hay numerosas poblaciones en las que todavía permanecen el pensamiento y conocimiento prehispánico en el aspecto simbólico y la actividad
productiva. Lamentablemente varias están en condiciones precarias, pero guardan saberes extraordinarios.

Con los resultados de sus investigaciones, el también profesor de etnoarqueología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales se abocará a escribir algunos libros y luego estudiará el trueque en el
mundo prehispánico y en el presente.

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Leche de madres con obesidad y sobrepeso impacta microbiota intestinal de sus recién nacidos

  • Contiene grupos bacterianos desbalanceados, algunos aumentados y otros disminuidos, dijo Cuauhtémoc Licona Cassani quien con Marion Brunck y su equipo científico llevan a cabo un estudio en la materia

Cuando las madres presentan sobrepeso u obesidad, la composición de la leche materna cambia; este alimento es un líquido biológico altamente cargado de nutrientes, de mensajes inmunológicos que
muestran la salud de ellas, aseguró el investigador del Instituto de Biotecnología (IBt), Cuauhtémoc Licona Cassani.

Junto con Marion Brunck -inmunóloga quien analiza con su equipo en el Instituto de Investigaciones Biomédicas las células inmunes de la leche materna- elaboraron un estudio clínico con mamás sanas, con obesidad y sobrepeso, al igual que con sus bebés de quienes tomaron muestras de su leche y del copro en tres momentos:

Durante las primeras horas posteriores al parto, al primer y tercer mes de vida. La investigación se llevó a cabo en un hospital de alta especialidad de Nuevo León.

“Hay varias etapas de la leche materna, y el calostro -que se da dentro de las primeras 48 o 72 horas después del parto- es el primer mensaje que recibe el tracto gastrointestinal de un neonato. Al estudiar el calostro observamos que las mamás con obesidad o sobrepeso tienen reducidos ciertos grupos bacterianos”, explicó el integrante del Departamento de Ingeniería Celular y Biocatálisis del IBt.

Algunos se conocen como “primeros colonizadores” y son importantes porque ayudan a preparar el tracto digestivo para que, cuando cambie la leche materna, lleguen otras bacterias como los lactobacilos, entre otros microorganismos benéficos.

Si no hay una buena cantidad, el terreno no se prepara de manera adecuada y ello perjudica la colonización secundaria de aquellas que conocemos como benéficas; eso puede tener consecuencias queafecten la salud del neonato. “Eso es justo lo que nosotros estamos tratando de entender”, subrayó el experto universitario.

En principio -prosiguió- estudiaron los componentes del calostro y los cuantificaron, a fin de ver cuáles tienen más presencia: bacterias, oligosacáridos humanos, metabolitos, compuestos que están libres,
secreciones de las bacterias o de células humanas y citocinas que son mensajes inmunológicos, entre otros.

Luego efectuaron correlaciones de cuáles de estos y en qué cantidad se encontraban en el calostro de las mamás con obesidad, y lo compararon con el de aquellas con índice de masa corporal y composición adiposa considerados como “normal”. Con muestras de las copro de los bebés observaron lo que pasa en su tracto gastrointestinal cuando toman leche materna “desbalanceada”.

Si pudiéramos sacar fotografías de la colonización del tracto gastrointestinal de un neonato en condiciones sanas, veríamos qu ciertos grupos bacterianos llegan en determinadas cantidades y tiempo,
y que esta trayectoria de colonización se rompe drásticamente en quienes tienen obesidad, detalló.

El especialista en Análisis de Diversidad Genética, Metabólica y Microbiana de Ambientes con Aplicaciones Biotecnológicas, añadió: Los primeros colonizadores son microorganismos que pertenecen al filum de Bacillota, especialmente Enterobacteriaceae, Staphylococcus y Streptococcus, entre otros, los cuales son importantes porque consumen el oxígeno elevado en el tracto gastrointestinal con el objetivo de preparar el terreno para las siguientes bacterias “buenas”.


Expuso que diversos trabajos muestran que el tracto digestivo es determinante para el desarrollo del sistema inmunológico, y se sabe que los descendientes de mamás con diabetes gestacional, al ser adultos, tienen un porcentaje más elevado de padecer desbalances metabólicos, obesidad y diabetes.


Licona Cassani mencionó que la lactancia materna sigue siendo la mejor opción para gozar de buena salud, ya que contiene bacteria y una multitud de factores nutricionales e inmunológicos. Los lineamientos de salud en México y los de la Organización Mundial de la Salud son claros:
es esencial que la lactancia sea exclusiva los primeros seis meses, remarcó.

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En desarrollo, gotas oftálmicas para prevenir la pérdida de visión en personas con diabetes

Diseñamos un fármaco innovador que puede llegar al interior del ojo para frenar el crecimiento patológico de vasos sanguíneos en la retina: Juan Pablo Robles

Con base en la molécula natural del cuerpo humano conocida como vasoinhibina, un equipo científico está desarrollando gotas oftálmicas para tratar la retinopatía diabética, una de las complicaciones graves de la diabetes mellitus que provoca la pérdida de visión.

El investigador del Instituto de Neurobiología (INB) de la UNAM, Juan Pablo Robles, aseveró que contar con un medicamento accesible y no invasivo sería importante, ya que los tratamientos actuales consisten en inyecciones en el ojo que deben aplicarse de manera repetida; son costosas y no siempre logran detener el avance de esta enfermedad.

La retinopatía diabética es un padecimiento crónico y progresivo que afecta a la retina, el tejido en el interior del ojo que capta la luz y nos permite ver.

En México afecta a millones de personas, es la principal causa de pérdida visual en adultos jóvenes y en edad laboral, afectando su calidad de vida y autonomía, provocando impacto emocional y gasto económicosignificativos para quienes lo tiene y para el sector salud.

Desde hace más de 30 años, en el Laboratorio de Endocrinología Molecular del INB en Juriquilla, Querétaro -a cargo de la científica Carmen Clapp-, se estudia el papel de la vasoinhibina sobre los vasos sanguíneos.

Si bien son esenciales para llevar oxígeno y nutrientes a los tejidos, cuando su crecimiento es descontrolado contribuyen a la evolución de enfermedades como retinopatía diabética, degeneración macular, incluso cáncer.

Juan Pablo Robles señaló que uno de los principales retos para convertir la vasoinhibina en un medicamento era su tamaño y complejidad. No obstante, recientemente el equipo descubrió que su actividad biológica se concentraba en tan solo tres de sus 123 aminoácidos, lo que permitió diseñar este nuevo fármaco y formularlo en forma de gotas oftálmicas.

Tiene la capacidad de bloquear el crecimiento de los vasos sanguíneos, proceso conocido como angiogénesis, generado por el VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular, por sus siglas en inglés), principal blanco molecular de las terapias actuales, apuntó el universitario.

Pero también inhibe otras moléculas angiogénicas, lo que lo haría un tratamiento más integral y efectivo, precisó.

Impacto global

Más adelante, comentó que si bien esta nueva molécula tiene un gran potencial terapéutico, se desconocían detalles esenciales sobre su mecanismo de acción.

Sin embargo, a principios de este año el equipo publicó -con Magdalena Zamora como primera autora, en el Journal of Biological Chemistry– resultados sobre el blanco molecular y su acción a nivel celular. Este artículo científico recibió un reconocimiento especial de los editores de la revista por su relevancia e impacto en el campo.

Este proyecto representa un caso de innovación traslacional (proceso de convertir ciencia básica en aplicaciones prácticas) mexicana. Llevando los hallazgos científicos básicos desarrollados en una universidad pública a una aplicación real: una posible terapia con impacto global que demuestra que México puede innovar en biomedicina de frontera, con sólidos cimientos científicos, puntualizó el científico.

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Hay que superar la idea de que la época medieval es difícil de entender

• Explorarla será fácil mediante un sitio electrónico creado por estudiantes
• Podrá consultarse mediante cualquier dispositivo electrónico en la página https://www.esteticas.unam.mx/ 

El Sitio de Arte Medieval, espacio interactivo en desarrollo por el alumnado de diferentes instituciones bajo la coordinación del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, ofrecerá un panorama
general sobre el estudio de manuscritos elaborados en la Edad Media, e incluirá un museo virtual, a fin de ofrecer elementos para comprender de mejor manera esta etapa histórica que resulta compleja.

En entrevista, la investigadora del IIE Unidad Oaxaca, Denise Fallena Montaño, informó que se trata de un repositorio de arte con intención pedagógica. A finales del presente año podrá consultarse mediante
cualquier dispositivo electrónico en la página de esa entidad universitaria (https://www.esteticas.unam.mx/).

Quisimos que fuera amigable con las personas usuarias para constituirse en una herramienta, por ejemplo, para el profesorado de bachillerato o de las licenciaturas en historia del arte, historia, estudios
bibliográficos o letras, en apoyo a la enseñanza.

También para despertar el interés del público en general, a fin de que tenga un acercamiento a ese periodo histórico que duró aproximadamente mil años, y que se supere la idea de que la época
medieval es difícil de entender o ajena a nosotros, detalló.


De acuerdo con la experta, se dice, entre otros aspectos, que fue oscurantista y de supersticiones. No obstante, estos prejuicios nos alejan de la realidad, de lo que sucedió en esa importante etapa de la
humanidad donde la cultura tuvo manifestaciones ricas e influencia en el arte novohispano de México, por ejemplo en la técnica de los manuscritos iluminados en el siglo XVI, como los libros de coro o de
profesiones conventuales

Su evolución

Fallena Montaño abundó que en la primera fase el sitio cuenta con más de 120 documentos de diferentes acervos, como las bibliotecas Nacional de Francia o Británica, entre ellos los llamados Libros de Horas (de uso personal, diseñados para guiar la devoción diaria en la liturgia de las horas canónigas con salmos y oraciones); cosmogramas (o“mapas del cosmos”); evangeliarios y bestiarios.

Es un trabajo en equipo, y contará con textos de personas expertas, entre ellas, Laurette Godinas, del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, sobre caligrafía; o Elsa Arroyo, especialista
en materialidad de obras de arte del IIE.

Alesha Mercado, subdirectora académica del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, desarrolló el concepto museológico; Eder Arreola y sus alumnos de la Facultad de Artes y Diseño se encargaron
del diseño; y Mario Barro, del IIE, y sus estudiantes efectúan la programación. Quienes cursan Historia del Arte en la Escuela Nacional de Estudios Superiores-Morelia y del posgrado de la UNAM realizaron
la investigación del museo virtual y la edición del sitio.

“Ello nos permite tener un acercamiento multidisciplinario para entender esos artefactos en toda su complejidad”. Se analizan los manuscritos a partir del punto de vista simbólico, de su función dentro de las creencias de la Iglesia, explicó Fallena Montaño.

Los universitarios crearon una línea del tiempo interactiva que abarca diferentes estilos y escuelas para dar cuenta de la evolución de esos documentos en diferentes regiones, de la Alta Edad Media –desde los
manuscritos Benaventinos del año 470 de nuestra era, hasta los Otonianos, entre 919 y 1024 d.C–, a la Baja Edad Media –de los románicos, de los años 1100 y 1200, a los tardo-góticos y el Renacimiento, de 1400 a 1500–.


Tendrá mapas para observar cómo cambia Europa con el paso de los siglos, del año 400 al 1400 (siglo XV). De esta manera tendrá un marco temporal y geográfico porque al ser la Edad Media un periodo largo, puede ser confuso. Con estos elementos es más fácil situar la elaboración de los manuscritos, acotó Fallena Montaño.

Se podrá acceder a los apartados de Manuscrito Iluminado, incluyendo su materialidad, como el pergamino, los pigmentos, etcétera, y los procesos de producción; el scriptorium, o sitio dentro de los monasterios donde se elaboraban los manuscritos; y las voces del medievo, donde se ejemplifica en audios la tradición oral.

En tanto, la sección de Pictura-Scriptura tendrá los apartados de Libro Sagrado; El mundo como imagen de Dios; Lectio-Divina (o lectura piadosa); Scriptura et Pictura (La voz de Dios y las Sagradas
Escrituras); y Estructura y Escritura (códices medievales).

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¡PUMAS MUNDIALISTAS!

 • Desde su fundación en 1954, Pumas de la UNAM ha provisto de 34 jugadores a la Selección Nacional de Futbol de México en los mundiales de la especialidad
• El primer “Hecho en CU” mundialista fue Mario Velarde, quien participó en la justa de Chile 1962
• “A partir de mi estadía en Prepa 8 me fui identificando más y buscaba representar a México en algún mundial”, dijo Leonardo Cuéllar, mundialista en Argentina 1978
“Las bases nos las dio la Universidad”, aseguró Miguel España, mundialista en México 1986

 

La cantera universitaria ha producido centenares de personas que han elegido al balompié de manera profesional como forma de vida; 34 de ellas han sido seleccionadas para representar no solo al país, sino a la UNAM en las justas mundialistas de la especialidad.

En el periodo comprendido del 2 de agosto de 1954, fecha en la que fue fundado el actual Club Universidad Nacional, al 18 de diciembre de 2022, día en el que concluyó el reciente Mundial en Qatar, los Pumas han contribuido con 34 mundialistas formados al interior del club del Pedregal.

Mundialistas

Aun cuando Pumas UNAM realizó su debut como equipo de Primera División el 1 de julio de 1962, Mario Velarde Velázquez se convirtió en el primer “Hecho en CU” mundialista al participar en la justa de Chile 1962, a principios del mes de junio de dicho año.

El principal torneo internacional oficial de futbol masculino a nivel de selecciones nacionales, considerado el evento cardinal deportivo global, que se realiza cada cuatro años desde 1930, tiene a los defensas pumas: Claudio Suárez como el segundo jugador en la historia que en más ocasiones ha vestido la casaca nacional con 177 convocatorias; y a Héctor Moreno como el surgido auriazul que más mundiales ha disputado con cuatro (2010, 2014, 2018 y 2022), según cifras de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA).

Hecho en P8

Sin la abultada capilaridad en la testa, ahora Leonardo Cuéllar Rivera, ya con la cabellera corta, nevada y anteojos, evocó aquellos días mundialistas en Argentina 1978: “Ya empezábamos a tener un impacto con el proyecto de Pumas, de cantera, ser gente de selección nacional: estaba Vázquez Ayala, López Zarza, ¡Hugo!, ya éramos más”.

Y fija su recuerdo en el presente: “a partir de mi estadía en la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) 8 “Miguel E. Schulz”, me fui identificando más y más porque formé parte de los representativos de Pumas en los torneos nacionales, tanto en la categoría B como la C. Así es como se identificaban en aquellos tiempos, y de esa participación fue que me invitaron a una prueba con el equipo profesional y me quedé en el equipo de Reservas”

.El Torneo de Reservas, recordó, se jugaba en los preliminares del partido estelar, y se me fue metiendo mucho en mi persona, en mi corazón, en mi mente, representar a Pumas de la mejor manera. “Desde luego, cuando uno empieza una carrera profesional están los objetivos muy claros de buscar ser parte de nuestra selección nacional y representar a México en algún mundial; y así fue”.

El ahora coordinador del Desarrollo del Futbol Femenil en el Club Universidad Nacional subrayó: “tuve la oportunidad de ser parte de esa transición de ser un equipo ganador y tener sus primeros campeonatos”.

Agregó que aún recuerda a algunos de los universitarios mundialistas como lo fueron Enrique Borja, Aarón Padilla y José Luis González Dávila en el mundial de México 1970, quienes fueron jugadores destacados de Pumas.

“Combinar futbol y escuela”

Con la expresión inamovible de un eterno joven, Miguel España Garcés aclaró que la base de todo fue dada por la Universidad. Es a médicos, psicólogos, entrenadores y compañeros a quienes les extiende un agradecimiento atemporal.

El mediocampista mundialista en México 1986 reveló que le hubiera encantado terminar su licenciatura, tras su paso por la ENP 5 “José Vasconcelos”. “Empecé en Letras, después me metí a Contabilidad (Contaduría) y terminé en Pedagogía, pero no la concluí y la verdad es que intenté llevarla en escuela abierta, pero no me daba, como mi carrera fue muy rápida, tenía demasiadas concentraciones y también mucho desgaste físico”.

Aseguró que los tiempos han cambiado para el balompié.“ Hoy en día todo es inmediatez en resultados, y los formatos de competencia no te permiten hacer proyectos a largo plazo”.

El también subcampeón como entrenador de la Copa Sudamericana con Pumas en 2005 destacó: “ahora con las herramientas de la tecnología no hay pretexto. Hoy en día se tienen muchas más facilidades para cursar carreras en línea, incluso ya muchas y muchos chicos ni se mueven de la casa; hay que alentarlos a que puedan combinar los dos retos: futbol y estudio”.

Estos son los Pumas canteranos y sus mundiales:

1. Mario Velarde. 1962, 1970

2. Enrique Borja. 1966,1970.

3. José Luis González Dávila. 1966, 1970.

4. Elías Muñoz García. 1966

5. Aarón Padilla. 1966, 1970.

6. Luis Regueiro. 1966.

7. Francisco Castrejón Ramírez. 1970.

8. Antonio de la Torre. 1978

9. Arturo Vázquez Ayala. 1978.

10. Leonardo Cuéllar Rivera. 1978.

11. Enrique López Zarza. 1978.12. Hugo Sánchez Márquez. 1978, 1986, 1994.

13. Félix Cruz. 1986

14. Raúl Servín. 1986

15. Rafael Amador. 1986

16. Miguel España. 1986

17. Manuel Negrete. 1986

18. Olaf Heredia. 1986

19. Luis Flores. 1986

20. José Luis Salgado. 1994.

21. Jorge Campos. 1994, 1998, 2002.

22. Claudio Suárez. 1994, 1998, 2006

23. Juan de Dios Ramírez Perales. 1994.

24. Alberto García Aspe. 1994, 1998, 2002

25. Luis García Postigo. 1994, 1998.

26. Braulio Luna. 1998, 2002.

27. Alberto Rodríguez Barrera. 2002.

28. Gerardo Torrado. 2002, 2006.

29. Gonzalo Pineda. 2006

30. Pablo Barrera. 2010.

31. Israel Castro. 2010.

32. Efraín Juárez. 2010.

33. Héctor Moreno. 2010, 2014, 2018, 2022.

34. Jesús Gallardo. 2018, 2022.

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Playas en riesgo: desafíos y soluciones para su preservación

La contaminación de las playas es un problema ambiental de gran importancia que afecta a los ecosistemas costeros en todo el mundo. Estos espacios, que son puntos de encuentro entre la tierra y el mar, poseen un alto valor ecológico, social y económico, ya que albergan una gran diversidad de especies y son utilizados por las personas para la recreación y el turismo.

No obstante, la creciente contaminación amenaza estos valiosos ecosistemas, altera su equilibrio natural y reduce su atractivo. La presencia de desechos y sustancias contaminantes no solo perjudica a la flora y fauna marina, sino que también impacta la experiencia de quienes visitan estos lugares. Por ello, es fundamental reflexionar sobre la importancia de mantener limpias las playas y proteger estos espacios esenciales para el bienestar ambiental y humano.

El impacto de la contaminación y el cambio climático

La contaminación de las playas es un problema complejo, condicionado tanto por factores geográficos como temporales. En las últimas décadas, esta problemática se ha intensificado debido al incremento de las actividades humanas y al desarrollo industrial.

Uno de los principales factores es la falta de conciencia ambiental, tanto por parte de las autoridades como de los prestadores de servicios y de la población en general. El doctor Juan José Kasper Zubillaga, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM, señaló que muchas personas visitan estos espacios con fines recreativos sin considerar el impacto de sus acciones. Esto se traduce en conductas como arrojar basura en cualquier lugar, incluso cuando hay contenedores disponibles. La acumulación de residuos representa una de las principales formas de contaminación en los ecosistemas costeros.

Entre los contaminantes más visibles y persistentes destacan los plásticos. El doctor Hugo Fernando Olivares Rubio, del mismo instituto, explicó que estos materiales, ampliamente utilizados por su bajo costo y versatilidad, terminan acumulándose en playas y océanos. Con el tiempo, factores como la radiación solar, el oleaje y las condiciones ambientales provocan su fragmentación en partículas diminutas conocidas como microplásticos.

Este proceso agrava el problema, ya que los microplásticos son fácilmente ingeridos por organismos marinos, desde el fitoplancton y el zooplancton hasta peces y especies de mayor tamaño como consecuencia de su ingreso en la redes tróficas de esos ecosistemas y pueden llegar al ser humano a través del consumo de productos del mar.

Además de su impacto físico, los microplásticos representan un riesgo químico, pues absorben y transportan contaminantes como metales pesados y compuestos orgánicos tóxicos. También pueden contener aditivos propios de su fabricación, como bisfenoles y ftalatos, que actúan como perturbadores endocrinos e interfieren con el sistema hormonal de los organismos marinos, provocando alteraciones en su desarrollo y reproducción. En algunos casos, se ha observado la feminización de los machos en varias especies de organismo acuáticos, lo que pone en riesgo la estabilidad de las poblaciones y la disponibilidad de recursos pesqueros.

Derrames de petróleo

Además de los residuos sólidos, los derrames de petróleo constituyen otra fuente importante de contaminación. Estos eventos se extienden rápidamente a lo largo de amplias zonas costeras, causan daños inmediatos y devastadores en la fauna marina, como tortugas, delfines y peces, y generan consecuencias económicas significativas, especialmente en regiones que dependen del turismo y la pesca. En contextos de alta demanda de productos del mar, estos derrames pueden incluso comprometer la seguridad alimentaria y la economía local.

Descargas de aguas residuales

Otra fuente significativa de contaminación es la descarga de aguas residuales, que contienen materia orgánica, nutrientes y microorganismos patógenos provenientes de actividades humanas, industriales y agrícolas. De acuerdo con Olivares Rubio, la presencia de contaminación fecal en las playas puede provocar infecciones gastrointestinales en los seres humanos y alterar el equilibrio de los ecosistemas.

Aunque estas descargas no siempre se realizan directamente en las playas, terminan afectando las zonas litorales debido a la dinámica del agua. Por ejemplo, estudios recientes han detectado niveles elevados de coliformes fecales en varias playas mexicanas: Baja California (Tijuana, Rosarito), Guerrero (Icacos, Acapulco), Nayarit (Sayulita), Sonora (Miramar, San Francisco), Jalisco (Mismaloya) y Veracruz. Este fenómeno también se observa en Estados Unidos, Brasil, España y Uruguay, entre otras naciones.

Depredación y desarrollo urbano

A estos factores se suma la depredación directa de los recursos naturales. Kasper Zubillaga advirtió que es común que los visitantes extraigan conchas u otros elementos como recuerdos, sin considerar que forman parte de ciclos naturales esenciales para el equilibrio del ecosistema. Esta alteración debilita la capacidad de regeneración de las playas.

De manera similar, el saqueo de arena con fines de construcción contribuye significativamente a la erosión costera, al igual que el desarrollo turístico mal planificado. En muchos destinos, se han construido infraestructuras sobre dunas costeras, ecosistemas fundamentales para la protección del litoral. Las dunas actúan como barreras naturales frente al oleaje y permiten un intercambio dinámico de arena con la playa. Su destrucción no solo reduce la protección frente a tormentas, sino que también acelera la erosión.

Cambio climático

En este contexto, el cambio climático se presenta como un problema transversal que agrava todos los anteriores. Aunque es un fenómeno natural, actualmente se encuentra acelerado por la actividad humana, principalmente debido a la emisión de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano, este último proveniente en gran medida de actividades como la ganadería.

“Como consecuencia, se está produciendo el derretimiento de los casquetes polares, lo que incrementa el volumen de agua en los océanos y eleva el nivel del mar. Este aumento afecta especialmente a las zonas costeras bajas, donde la erosión se intensifica y las playas retroceden progresivamente. Se trata de un fenómeno global, respaldado por evidencia científica, cuyos efectos a largo plazo aún son inciertos pero preocupantes”, indicó Olivares Rubio.

En conjunto, estos factores muestran que la protección de las playas no es solo un asunto de limpieza superficial, sino un desafío multidimensional que involucra educación ambiental, planificación urbana responsable, control de contaminantes y mitigación del cambio climático. La preservación de estos ecosistemas asegura la biodiversidad, los recursos pesqueros y el bienestar de las comunidades humanas que dependen de ellos.

¿Qué se debe hacer?

Las soluciones a este problema requieren un enfoque integral y compartido. Por un lado, es necesario reducir el uso de plásticos de un solo uso y promover alternativas biodegradables, aunque estas sean más costosas. Los gobiernos podrían implementar incentivos económicos para fomentar su adopción.

Por otro lado, es fundamental fortalecer la educación ambiental y la concientización social, de modo que tanto turistas como habitantes locales comprendan la importancia de cuidar los ecosistemas costeros. Acciones como no tirar basura, participar en jornadas de limpieza y manejar adecuadamente los residuos pueden marcar una diferencia significativa.

“Asimismo, deben evitarse actividades que dañen el entorno, como el uso de vehículos motorizados en la arena o sobre las dunas, ya que estos no solo contaminan, sino que también destruyen la estructura del ecosistema”, añadió Kasper Zubillaga.

Gobiernos y empresas también tienen responsabilidades importantes. Las industrias de la construcción suelen enfocarse únicamente en la producción de inmuebles, cumpliendo regulaciones que muchas veces son insuficientes o demasiado flexibles. Por ejemplo, en Mazatlán, la construcción de torres hoteleras ha provocado la contaminación continua de unicel en la laguna del Camarón y en la playa cercana.

En este sentido, la participación de la sociedad se vuelve crucial. La población puede actuar como motor de cambio mediante la exigencia de mejores políticas públicas, la denuncia de prácticas contaminantes y la adopción de hábitos más responsables, explicó Olivares Rubio.

Aunque existen leyes destinadas a la protección de playas, muchas se enfocan en normas de calidad del agua, manejo de residuos y control del desarrollo urbano, más que en la preservación integral del ecosistema. Esto significa que la flora, la fauna, las dunas y la arena quedan parcialmente desprotegidas, lo que deja vulnerables a los sistemas costeros. Por ello, una legislación más completa debe considerar toda la complejidad de este ecosistema.

Hacia una acción conjunta para su preservación

La contaminación de las playas es un problema multidimensional que involucra factores ambientales, sociales, económicos y políticos. Su solución requiere la colaboración de gobiernos, empresas, científicos y sociedad en general.

Aunque el panorama es complejo, el avance del conocimiento científico y el creciente interés social ofrecen herramientas y oportunidades para enfrentar este desafío. Sin embargo, si no se toman medidas adecuadas, la contaminación continuará en aumento, con consecuencias cada vez más graves para el planeta y para la vida humana. El cuidado de las playas es, en última instancia, un reflejo del compromiso humano con el planeta.

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Académico del Instituto de Astronomía de la UNAM recibirá el Premio Princesa de Girona Internacional 2026

El astrofísico José Eduardo Méndez Delgado fue reconocido con el Premio Princesa de Girona Internacional 2026 en la categoría de Investigación. La proclamación del galardón tuvo lugar hoy jueves 26 de marzo en Alcalá de Henares, España, en un acto encabezado por el rey Felipe VI, en el marco del Tour del Talento de la Fundación Princesa de Girona.

Especializado en el estudio de nebulosas ionizadas y en la medición de abundancias químicas, Méndez Delgado trabaja en uno de los problemas centrales de la astrofísica: comprender la composición del universo y los procesos que dan forma a las galaxias.

Su trayectoria lo ha llevado a instituciones de alto nivel en Europa, donde realizó estudios de posgrado y desarrolló investigación de frontera. Actualmente participa en el Sloan Digital Sky Survey V, uno de los proyectos internacionales más ambiciosos en astronomía, en el que lidera el análisis de regiones nebulares dentro del llamado Local Volume Mapper.

En 2023, logró resolver un problema histórico en su campo: la discrepancia en las mediciones de abundancias químicas en nebulosas, un hallazgo publicado en la revista Nature que redefinió modelos teóricos clave para entender la evolución del universo.

Formado en escuelas públicas de Morelia, Michoacán, José Eduardo Méndez Delgado encontró en la física una vocación que consolidó en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursó la Licenciatura en Física en la Facultad de Ciencias y se graduó con mención honorífica bajo la tutoría del astrónomo Manuel Peimbert.

Desde entonces, su trabajo se ha centrado en la física y química del medio interestelar, en particular en el análisis de nebulosas y de las Nubes de Magallanes, líneas de investigación fundamentales para reconstruir la historia química del cosmos.

A sus 31 años, ha publicado más de cincuenta artículos científicos en revistas de alto impacto —incluidas Nature y Nature Astronomy— que acumulan más de mil citas académicas. Su labor incluye también la creación de DESIRED, una base de datos internacional que recopila espectros profundos de regiones ionizadas y que fortalece la colaboración científica global.

Su trayectoria había sido ya reconocida previamente: fue finalista del Premio Princesa de Girona en 2025 y recibió el Premio Ernst Patzer 2024 del Instituto Max Planck de Astronomía, consolidando un perfil científico de alcance internacional.

Fuentes:

Casa Real de España: https://www.casareal.es/ES/Actividades/Paginas/actividades_actividades_detalle.aspx?data=16895

Instituto de Astronomía UNAM: https://astronomia.unam.mx/comunidad/jose-eduardo-mendez-delgado/

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Mary Shelley o la Galatea moderna

TODO ARTE es autorretrato.

​        Todo relato es autobiografía.

​                  El verdadero norte de la vida es la muerte.

Éstas son algunas de las verdades que evidencia la obra de una adolescente que escribió una pieza de narrativa fantástica hace doscientos años. Un hermoso relato de pérdida y dolor que, al ser fantástico, le permitió revelar su yo verdadero.

​Quizá yo tenga poco que agregar a las notas eruditas y meticulosas que se hallan en este espléndido volumen que el Sr. Klinger ha conformado. En el volumen que tienes en las manos encontrarás erudición y pasión por igual. Ésta bien podría ser la mejor presentación del libro de Mary Shelley o, al menos, una piedra angular por consultar una y otra vez.

​Con esto en mente, lo único que puedo ofrecer es a mí mismo. Puedo brindar algunas observaciones personales —amor y un poquito de autobiografía— al hablar sobre un libro, un personaje y una escritora que transformaron mi vida por completo.

​El logro monumental de Mary Shelley crece considerablemente ante nuestros ojos cuanto más sabemos del contexto en el que el libro fue creado.

​Como todos los grandes movimientos, el Romanticismo nació de la furia y la necesidad: la de instaurar en el mundo un nuevo modo de mirar, una forma de combatir la imperiosa certeza científica, de comprender la profana uniformidad de la mecanización y la necesidad de rescatar lo numinoso y lo emocional por encima de todo. Para citar a Lord Byron: “El gran objetivo de la vida es la sensación, sentir que existimos, aun cuando duela”.

​La ironía de todo esto es que el Romanticismo se consideraba iconoclasta y rebelde, y que, a pesar de ser un movimiento que miraba fijamente hacia el pasado, se volvió moderno a fondo.

​Era contracultural frente a lo establecido, la academia y las costumbres puritanas de la época porque buscaba sus raíces en la desafiante intersección del amor y la muerte, en el equilibrio poético entre la pérdida y la pasión, la condena y el deseo.

​El Romanticismo fue un movimiento exuberante y joven; buscaba la fuente del verdadero arte en el cruce de todas las dicotomías. En los fantasmas, los monstruos y el misterio —todos, elementos esenciales de nuestro pasado— encontró una forma de luchar contra las pesadas narrativas y valores que dominaban el arte avalado por la sociedad. Rompió todo lazo con la razón y, con un alarido rebelde, engendró un mundo de dioses y monstruos.

​La música, la pintura y la literatura están embebidas en una pasión y un abandono atroces. La poesía de cementerio rumia sombríamente en torno a la muerte y la decadencia, pero se distingue del memento mori al encontrar melancolía y deseo en ellas, tal vez porque poseemos una comprensión innata de que nuestro estado permanente es “no ser”, de que nuestro estado encendido —la vida— es sólo transitorio y preciado. El llamado del abismo es el llamado de la Madre Oscuridad, que arroja eternamente Su sombra sobre nuestro breve destello.

​                  El verdadero norte de la vida es la muerte.

Mary W. Shelley nació en un mundo de hombres. Algunos perniciosos y otros benignos, pero todos firmemente al mando. En el mejor de los casos, una mujer podía encontrarse con una figura pigmalionesca que le concediera su benigno prejuicio y pretendiera darle vida.

​No obstante, Shelley era una rareza preciosa. Al haberse criado en un hogar ilustrado y estar dolorosamente familiarizada con la pérdida real, la ausencia la moldeó tanto como el conocimiento y, en su soledad, encontró su espíritu —un espíritu que no halló ningún beneficio inmediato en la herida feroz que dejaron en su corazón la pérdida de su madre, su hija y su hermana, así como la distancia infranqueable que sintió de su padre.

En aquel entonces, al igual que ahora, los hombres tenían el juego amañado social y existencialmente: un juego de serpientes y escaleras, en el que todo era serpientes para ella y todo escaleras para ellos. Milagrosamente para nosotros, Mary encauzó su soledad y opresión desgarradoras y conjuró un libro que estaba destinado a sobrevivir y eclipsar los de la mayoría de sus contrapartes masculinas. Esta Galatea moderna cantó más fuerte y claro y demandó que todas las manos moldeadoras a su alrededor la soltaran.

​Sus preguntas, como las de Milton, se volvieron universales, preguntas ontológicas. El exquisito Vía Crucis que confeccionó para su criatura apela a todos los marginados y seguirá haciéndolo en los siglos por venir.

​Pues, si el Infierno son los otros, la criatura lo experimenta como ningún otro protagonista anterior o posterior a él. Y cuando reconoce su verdadera súplica y las circunstancias implacables de su existencia, se propone matar a su Dios, buscarlo y maldecirlo, pues en lugar del amor elige la única emoción de la que puede disponer a voluntad: el odio. Pero, como en todo arte, el elemento decisivo en esta composición es la paradoja: cuando silencias a tu Dios, cuando te liberas de él y te percatas de que él mismo era un hombre solitario —simplemente un hombre—, entonces terminas por descubrirte completa e inexorablemente solo.

​La virtud de esta obra maestra yace en el hecho de que opera con pureza en distintos niveles. Primero, al emplear una narrativa que cambia de puntos de vista teje una urdimbre fascinante: una carta, un testimonio y una plegaria de tres hombres en su búsqueda de sentido —el capitán, el científico y la criatura—. Su trama y flujo son absolutamente cautivadoras y las inclementes circunstancias de todos usurpan la alianza emocional del lector una vez tras otra.

​En otro nivel, la obra es una parábola perfecta, si bien se propone brindar una verdad por demás inmisericorde. La parábola se suele emplear para alumbrar la mente, para arrojar luz sobre el conocimiento, pero Shelley la usa para calibrar la profundidad de nuestra desolación cósmica: la soledad esencial de nuestra existencia. A diferencia de Milton, ella no se lamenta por la pérdida de un paraíso; más bien nos revela que nunca existió tal cosa. Al acoger estas verdades despiadadas y no hallar alivio en ninguno de los consuelos institucionales que la iglesia, el Estado o la fe ofrecían, Shelley confecciona una parábola de lo más contemporánea, casi imposible de sobrepasar y capturar en cualquier otro medio.

En la imaginación popular, y quizá con justa razón, la criatura y su creador se han fundido en una sola figura y comparten un solo nombre. Ahora Frankenstein se sitúa junto a los más raros especímenes —la figura literaria que trasciende su origen—. Estas figuras se emplean coloquialmente para representar uno o varios conceptos y se convierten en frases hechas. Drácula, Tarzán, Holmes, Watson, cada uno de ellos ha sido venerado en tantos medios como podemos consumir —libros ilustrados, cómics, cine, televisión, radio, obras de teatro, figurines, estatuas, juguetes, nombres de calles, municipalidades— y podemos usarlos en nuestra lengua vernácula: “Él es un clásico ____”, decimos, y es inteligible incluso para quienes apenas tienen las nociones más vagas de la fuente literaria.

​Si vemos a la criatura como un tambaleante ensamblaje de partes del cuerpo (humanas y animales por igual) y consideramos su dolorosa búsqueda hacia la iluminación, llegaremos a una pregunta interesante: “¿En dónde yace el alma? o, dicho de otra forma, ¿de dónde provino esa chispa?” ¿Se alojaba en el tórax?, ¿en el corazón?, ¿en un antebrazo discordante? ¿O el ensamblaje de estas partes era una invocación de planos etéreos, una construcción que pedía ser habitada?

​Lo mismo puede decirse de las muchas partes que animan la novela, puesto que, sí, las aflicciones de las criaturas son, de un modo algo oblicuo, una autobiografía de Shelley. Pero, de nuevo, ella no sólo habla de sus propios trayectos y penurias emocionales y espirituales, también nos brinda una suerte de bitácora que atraviesa regiones con las que se familiarizó y un catálogo de las nociones científicas y filosóficas que más la intrigaron. Estas preocupaciones modernas, la tensa tregua entre ciencia y religión, entre máquina y ser humano, permean la obra. Creo entonces que el alma del libro reside en la combinación improbable de todos estos elementos que, por primera vez en la historia de la humanidad, buscan recobrar nuestro asombro con base en lo fáctico y no mediante el atavismo y el tótem. Para muchos, el libro da luz a un nuevo género: la ciencia ficción. Se puede debatir a favor o en contra de esta idea, porque clasificar es confinar y, como todas las grandes obras, Frankenstein tendría que romper las ataduras de un solo estante y encontrar su fuente vital como meditación filosófica, relato espiritual, historia de terror y advertencia fatídica sobre la ciencia y sus límites.

​La llama de la inteligencia de Shelley ardía con mayor luminosidad que la de sus contemporáneos y la novela surgió como una explosión de toda la materia combustible que estaba a su disposición; las huellas calcinadas que dejó delinean un retrato perfecto de su mente y alma.

​Se ha dicho repetidas veces que, entre los relatos invocados aquel “año sin verano” en Villa Diodati, es el suyo el que perdura. El cuento seminal del vampirismo de Polidori se transmutaría en el Drácula de Stoker; Byron y Percy Shelley apenas engendraron uno o dos conceptos estériles. Pero su relato encontró la verdadera inmortalidad y de este modo llegó hasta mí.

​Se requiere una disposición particular para ser una niña que observa las gárgolas mientras los demás cantan himnos al Señor en la iglesia. Me inclino a pensar que, como yo, ella se sentía más en casa entre los desahuciados que con los ganadores. La historia la escriben los vencedores, pero son los desfavorecidos quienes suelen narrar el arte.

​Toda la vida estuve enamorado de los monstruos; eso es un hecho. Descubrí a Frankenstein por medio de las películas, como la mayoría de la gente, y quedé embelesado por la creación de Karloff y Whale. Fue unos años más tarde, al comienzo de la adolescencia, que me encontré con una edición de bolsillo de la obra de Mary Shelley. Lo primero que me sorprendió fue el artefacto literario —era la primera novela epistolar que había leído— y el hecho de que, de muchas maneras, guardaba poca semejanza con sus contrapartes fílmicas.

​El libro de Shelley me conmovió hasta las lágrimas. Lloré por el monstruo y admiré su sed de venganza. Me hablaba de las contradicciones esenciales del espíritu y el mundo. Y más allá de la tragedia de todo aquello, una noción que me resultó demoledora salió a la superficie: el villano de la obra es la vida. “Ser” es el mayor castigo y la única bendición que recibimos; y, ante la ausencia de amor, es el Infierno.

​La esencia romántica estaba allí, una idea bien expresada por aquel otro romántico, Chopin, quien una vez declaró: “Morir es el acto más eminente del hombre. ¿Y cuál podría ser el peor? Nacer”.

​Lo que me resulta fascinante es que el Romanticismo estaba respondiendo a una noción eminentemente moderna: el hombre no tiene más compañía que el hombre. Somos la plaga y la poesía, y somos presos de las nociones, de la mirada de los otros sobre nosotros.

​El inadaptado social, el ser alienado, alcanza la culminación con la Revolución Industrial y la soledad multitudinaria de las grandes ciudades. El nacimiento del monstruo coincide con estas preocupaciones modernas —cobra vida en el momento exacto en que las máquinas creadas por nosotros usurparon nuestra función y superaron nuestra destreza y velocidad, desplazándonos hacia el anonimato—. La última campanada de la labor artesanal —y, con ella, de la identidad— viene acompañada de la producción de bienes de consumo masivo y del acarreo de las multitudes hacia alojamientos de construcción uniforme para servir a estas máquinas.

​Siempre me ha parecido que los rasgos de ciencia ficción en Frankenstein derivan del deseo de Shelley de exonerar a los villanos existenciales del pasado —el demonio y el pecado— y de adoptar lo racional sólo como herramienta para plantear preguntas más profundas y urgentes, no circunstanciales, sino universales.

​Al igual que Goethe, Shelley parece tener una comprensión innata de la arrogancia del conocimiento. Recurre a la cirugía, el galvanismo y la química sólo para dar audiencia al solitario desdichado que somos todos. La imposibilidad de morir es, para mí, la mayor de las tragedias del monstruo: el hecho de que su creador le diera una buena constitución y un cuerpo que perdura a pesar de sí mismo, de su soledad y desesperación.

​No existe, a mi juicio, un final más devastador en la historia de la literatura que: “Con estas palabras, saltó de la ventana del camarote hacia la balsa de hielo que yacía cerca del navío. Muy pronto lo arrastraron las olas y se perdió en la oscuridad y la lejanía”.

​Creo que Shelley recurre a la ciencia para evitar un origen divino o la unión carnal como mecanismos de alumbramiento para su criatura. Se intenta apartar del discurso habitual en torno al bien y el mal en favor de uno de orden mayor: el hecho de que todos somos anomalías —seres antinaturales nacidos de padres espiritualmente yermos—. Y no es casual que eligiera la Nada para poner en escena el último diálogo entre Padre e Hijo, un gélido infierno ausente de calidez, donde la vida parece imposible. Eleva la teatralidad de este encuentro al situarlo en el paisaje más abstracto del mundo entero, uno de los más simbólicos.

En el instante mismo de su origen, Shelley intercambió su vida con la de su propia madre. Durante menos de dos semanas, reposó en sus brazos maternales antes de perderla en la tumba, el único lugar en el que la visitaría, y su alegría se tiñó para siempre de dolor y de esa escisión primordial. Su origen fue la muerte; la vida, su maldición. Como su criatura, experimentó el dolor, se aceró y halló en el aprendizaje de palabras la única forma de entonar su soledad.

​Inmensas tragedias caerían sobre ella, más de las que la mayoría de las mentes contemporáneas podrían soportar. Es absolutamente comprensible que se creyera maldecida. Casi todas las personas a las que amó las perdió y la posteridad nunca se le ofreció como consuelo a la artista. Siempre me ha impresionado de un modo similar al de las hermanas Brontë: la mayoría de la gente querría viajar en el tiempo para conocer a grandes gobernantes o exploradores; a mí me encantaría viajar atrás para contemplar la vida con estas mujeres excepcionales —escucharlas hablar, caminar a su lado por playas frías o páramos, bajo cielos imposiblemente férreos—. Nací en un lugar soleado en medio de un país soleado, pero en mi interior guardaba una afinidad por el mismo espíritu que animó su melancolía y su arte.

​Había visto la película de Whale y vi la novela de Shelley en formato de bolsillo publicada por Bruguera (mi editorial de cabecera hacia finales de los sesenta y comienzos de los setenta). Al ser de importación, el libro no era barato. Ahorré el dinero que recibía los domingos durante un par de semanas y lo compré. Lo leí en una sentada y, al llegar al final, estaba en lágrimas. Fue mi camino a Damasco. Esclareció la razón por la que amaba a los monstruos, mi afiliación con ellos, y me mostró cuán honda y transformadora podía ser la parábola de un monstruo —cómo podía funcionar como arte y de qué modo podía atravesar la distancia y el tiempo para convertirse en un paliativo contra la soledad y el dolor.

​Y aquí nos hallamos, dos siglos más tarde, depositando fielmente flores a esta narradora exquisitísima, esta Galatea extraordinaria que rehusó que su circunstancia la moldeara y nos dio la vida a todos. E intentamos, a cambio, ayudar a su criatura a mantenerse con vida; nos afanamos en convertir una maldición en bendición.

​                  Esperamos que, en cierto modo, de alguna manera, nuestra gratitud, nuestro amor, pueda alcanzar al monstruo como un rezo murmurado, como un canto lejano. Y soñamos que quizá pueda detenerse —en medio de la tundra congelada y el viento vociferante—, volver la cabeza y mirar atrás. A nosotros. Y esperamos que pueda reconocer en nuestros ojos su propio anhelo y que, acaso, caminemos el uno hacia el otro y descubramos un calor tenue en nuestro abrazo. Y entonces, aunque sea por un momento, no nos sentiremos solos en el mundo.

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Luz, calor y color: las respuestas ópticas de los materiales

¿Alguna vez te has preguntado por qué se calienta, se seca la ropa más rápido al dejarla expuesta al sol? ¿O cómo se genera la luz blanca que ilumina nuestras casas?

De manera intuitiva sabemos qué es la luz, pues la conocemos desde los primeros momentos de nuestra vida; sin embargo, es importante describir algunas de sus características para entender qué pasa cuando interactúa con la materia. La luz puede descomponerse en diferentes colores, por ejemplo, los del arcoíris, que van del azul al rojo. Pues resulta que a cada color le podemos asociar un “paquete” de energía y a esta unidad la llamamos fotón. Esto se torna aún más interesante al saber que hay luz que no podemos percibir a simple vista.

Dentro de la luz de alta energía podemos encontrar a los rayos gama y rayos X, siendo estos últimos los que tal vez nos resulten más familiares, debido a que se utilizan para ver huesos y órganos a través de la piel y los tejidos para la detección de fracturas, infecciones o tumores.

Al disminuir la energía de la luz, nos encontramos con la luz ultravioleta (UV), comúnmente usada en procedimientos de odontología, para el curado de resinas que permiten colocar los conocidos “brackets”. Ciertamente, en un día de playa necesitamos de bloqueadores solares para protegernos de este tipo de luz, que, aunque invisible, es capaz de causar graves lesiones en nuestra piel.

Luego tenemos la luz visible, donde se encuentran los colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta, conformando todo lo que nuestros ojos son capaces de detectar. ¿Te das cuenta?, ¡La mayor parte del universo es invisible para nuestros ojos!

Con el paso de los años, se han ido desarrollando diferentes estrategias que permitan medir y explorar las aplicaciones de dichos tipos de luz. Continuamos con la región del infrarrojo, que es de gran relevancia biológica, ya que estas longitudes de onda son capaces de atravesar algunos tejidos biológicos y llegar hasta zonas profundas en nuestro organismo.

Después, tenemos las microondas, que, así como lo estás pensando, son las responsables de poder calentar la comida rápidamente en el llamado horno de microondas; además, este tipo de radiación se encuentra presente en radares o como parte del sistema que nos brinda internet (WiFi).

Finalmente, las ondas de radio se encuentran en la región menos energética, y como su nombre lo indica son las que permiten que escuchemos nuestra música favorita, como el nuevo álbum de Taylor Swift.

Interacción de la luz con materiales

Cuando la luz incide sobre un material pueden ocurrir tres fenómenos principales, reflexión, transmisión y absorción, esta última la responsable de los fenómenos que trataremos este artículo.

La absorción, de manera simplificada, es el mecanismo que permite que la energía de los fotones anteriormente descritos sea conferida al material. Dependiendo del tipo de material y de sus características particulares, esa energía absorbida puede transformarse en calor, como sucede en la fototermia, o en luz de otro color, lo que llamamos fotoluminiscencia o incluso en energía eléctrica como en las famosas celdas solares.

Particularmente, la diferencia entre la conversión fotoluminiscente y fototérmica radica en cómo se comportan los paquetes de energía después de ser absorbidos por el material. En la fotoluminiscencia, el material absorbe luz de cierta energía, excita sus electrones a niveles de energía más altos, los cuales van a caer a un nivel de menor energía o al estado inicial, eso provoca la liberación de dicha energía en forma de luz, pero con longitud de onda diferente.

Por otra parte, la luz absorbida puede interactuar con otra clase de “partículas” llamadas fonones, que no son precisamente partículas como las imaginamos (esferas que viajan a través del espacio y tiempo), sino que son una representación de las vibraciones que se propagan dentro de la partícula y que se ve reflejado en el aumento de su temperatura local del material, como la ropa recién lavada expuesta al sol.

Las características que determinan si se lleva a cabo cualquiera de los procesos anteriores son la conductividad térmica, la pureza estructural y química, los niveles electrónicos, la absorción óptica, capacidad de emisión luminosa, estabilidad térmica y química, entre otras propiedades que definen de manera precisa al material.

 Y eso ¿para qué?

Aunque no lo notemos, efectos como la fototermia y la fotoluminiscencia no solo son fenómenos que observamos en el laboratorio, sino que tienen un gran impacto en nuestra vida cotidiana. El aprovechamiento de una fuente de energía renovable como la luz, para generar calor o emitir otro tipo de luz es la verdadera ciencia permite el desarrollo de sistemas como sensores, pantallas y terapias médicas más eficientes y menos invasivas.

Si nos centramos en la fotoluminiscencia, podemos destacar que es un fenómeno presente en algo tan común como el flash de nuestros teléfonos celulares, o la pintura que delimita los carriles en las calles y autopistas que nos ayudan a continuar con nuestro camino al conducir por la noche.

Pensemos en las veces que transitamos carreteras después durante la noche y que a pesar de que no hay faros de luz, nos es posible distinguir flechas y carriles. Asimismo, vemos este fenómeno en los señalamientos que nos indican rutas de evacuación y salidas, lo cual es muy útil e importante en casos de emergencia que afecten el correcto funcionamiento de la corriente/electricidad, ya que son visibles en la oscuridad.

En el área médica, la fotoluminiscencia es ampliamente estudiada pues facilita el marcaje de tejidos o sitios de interés permitiendo su localización para su diagnóstico y tratamiento oportuno. Incluso, se han propuesto diferentes nanomateriales (materiales con dimensiones muy pequeñas, 10-9 m) para identificar células cancerígenas y tumores malignos en fases tempranas, promoviendo el diagnóstico certero.

En el caso del efecto fototérmico, una de sus aplicaciones con mayor distribución se observa en los sistemas de calentamiento solar de agua que hay en muchas casas, el cual funciona por medio de colectores térmicos de energía solar que transfieren el calor al agua, elevando su temperatura.

De la misma forma, los paneles solares térmicos se usan para calentar habitaciones, incluso casas o edificios enteros, haciendo más confortables nuestras estancias durante la temporada otoño/invierno. Los materiales que presentan actividad fototérmica son capaces de promover reacciones químicas que asisten en el tratamiento y purificación de aguas, procesos que son necesarios para continuar con un abastecimiento continuo de este recurso vital.

En temas médicos, destacan las terapias antibacterianas basadas en materiales fototérmicos que permiten la prevención y tratamiento de infecciones o enfermedades ocasionadas por bacterias termosensibles.

Por lo tanto, la fotoluminiscencia y la fototermia son fenómenos presentes en muchos aspectos de nuestra vida diaria, con aplicaciones que van desde el mejoramiento de la calidad de vida y confort en nuestras casas o lugares de trabajo, el tratamiento de aguas, tecnologías de cifrado antifalsificación, seguridad vial, y llegando hasta el diagnóstico y tratamiento médico, aspectos que nos muestran su relevancia práctica.

Se estima que este tipo de materiales seguirán impactando en áreas como la construcción, mediante el desarrollo de sistemas sostenibles y seguros con acabados estéticos, o en el diseño de biosensores para el análisis de moléculas de interés biomédico y ambiental, en sistemas que permitan obtener imágenes biomédicas eficientes por métodos menos invasivos, o incluso en la producción de acarreadores que permitan la liberación y seguimiento controlado de fármacos.

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El cerebro colectivo: lo que ocurre cuando cantamos, marchamos o creemos juntos

Procesiones, peregrinaciones, cánticos y celebraciones religiosas no solo tienen un significado espiritual o cultural: también pueden influir en la forma en que las personas experimentan el bienestar y el sentido de pertenencia. Estas experiencias colectivas activan procesos biológicos y sociales que favorecen la conexión entre las personas.

Al participar en actividades compartidas, el cerebro puede liberar neurotransmisores asociados con el placer y la regulación emocional, lo que ayuda a explicar por qué los rituales comunitarios —religiosos o no— pueden generar sensaciones de alivio, identidad colectiva y acompañamiento.

En entrevista para UNAM Global, Gerardo Ortiz Moncada, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que los seres humanos son una especie profundamente social, cuya evolución ha estado marcada por la cooperación. Esta condición ha permitido que el trabajo compartido se convierta en un elemento clave para el bienestar común.

El cerebro humano está adaptado a esta lógica de colaboración. En el caso de los rituales, estas experiencias pueden favorecer la liberación de sustancias como la oxitocina y la dopamina, relacionadas con el bienestar, la motivación y la vinculación social.

“De manera concreta, cuando hacemos algo de forma colaborativa orientada al bienestar común, la experiencia puede resultar liberadora, porque el cerebro funciona de manera más integrada”, señaló.

En los rituales religiosos, el impacto también depende de su dinámica. Por ejemplo, cuando se trata de rituales silenciosos, como un velorio, la experiencia puede ser emocionalmente demandante. En cambio, en celebraciones donde las personas participan activamente —bailan, conversan o escuchan música— la vivencia suele percibirse de manera distinta.

A ello se suma la actividad que se realiza y el significado que las personas atribuyen a la peregrinación, al ritual o a la festividad. Por ello, la experiencia puede variar según la práctica religiosa e incluso entre distintas comunidades.

Eventos con cánticos

En eventos donde hay cánticos colectivos —como conciertos, partidos de fútbol o manifestaciones— puede generarse una sincronización social que favorece la cohesión del grupo. Este fenómeno se asocia con la activación de sistemas neurobiológicos vinculados al placer, la afiliación y la regulación emocional.

Estos procesos no dependen de un solo neurotransmisor, sino de la interacción entre varios sistemas, incluidos los relacionados con la dopamina, la oxitocina y la serotonina.

Cuando las personas cantan o se mueven al mismo ritmo, se genera una sensación de conexión con un posible origen evolutivo.

“Somos una especie que, a diferencia de otros animales, tarda más tiempo en independizarse del grupo. Esa dependencia prolongada refuerza la importancia del vínculo social y del trabajo colaborativo como forma de organización”, explicó.

Sin embargo, también existe un componente de interpretación. Las personas otorgan significado a los rituales y experiencias colectivas.

“Si asumimos que un ritual nos permitirá estar en un mejor estado emocional, esa expectativa puede influir en cómo lo experimentamos”, comentó.

Esto también puede observarse en las preferencias culturales, como ocurre con la música. Algo similar sucede con las procesiones religiosas: algunas son silenciosas y otras altamente dinámicas, con marchas, rezos, cantos y expresiones corporales.

¿El sentido de pertenencia es importante para la salud mental?

La tranquilidad y la salud mental no necesariamente se encuentran en el aislamiento, sino en distintos niveles de vinculación social, comenzando por el “yo” inmediato.

Durante etapas como la adolescencia, las personas suelen adoptar símbolos o estilos para identificarse con un grupo. A través de estos gestos se construye un sentido de pertenencia.

De esta manera, la salud mental también se fortalece mediante la interacción con los demás. “Este sentido de pertenencia se construye en la conformación de un ‘nosotros’”, explicó.

Lo relevante es reconocer que las acciones individuales tienen impacto en los demás y viceversa.

“Lo que los otros hacen conmigo modifica buena parte de mis vivencias. Es ahí donde consolidamos nuestra identidad y donde se fortalece una dimensión importante de la personalidad: la capacidad de actuar en conjunto, pertenecer a un grupo y participar en actividades que pueden resultar significativas”, añadió.

Las experiencias colectivas, la depresión y la ansiedad

“Hacer cosas en conjunto puede ayudar a liberar tensión”, señaló el especialista. Las prácticas sociales pueden contribuir a disminuir síntomas de depresión o ansiedad, aunque no sustituyen la atención profesional.

La depresión es una condición compleja que debe ser atendida por especialistas, particularmente desde la psiquiatría y la psicología clínica.

Diversos estudios también han señalado que la vida sedentaria puede resultar abrumadora para el organismo. El cuerpo requiere espacios de actividad y expresión que permitan canalizar la tensión acumulada.

La soledad

Los rituales religiosos pueden influir en la forma en que las personas perciben la soledad, aunque este sentimiento no es uniforme. De acuerdo con especialistas, existen al menos dos tipos: la soledad buscada y la soledad forzada. La primera ocurre cuando una persona decide voluntariamente estar sola —por ejemplo, al elegir no formar una familia o tomar tiempo para sí misma—, mientras que la segunda surge a partir de circunstancias adversas, como una pérdida, una separación o situaciones de vida difíciles.

Ante estas experiencias, muchas personas recurren al pensamiento mágico-religioso como una forma de encontrar explicación o consuelo frente a aquello que no pueden comprender del todo. En este sentido, los espacios y rituales religiosos pueden ofrecer tranquilidad y una sensación de acompañamiento, lo que para algunas personas se traduce en una forma de aliviar tensiones emocionales o enfrentar momentos de soledad.

Sin embargo, los especialistas advierten que la participación en comunidades religiosas no garantiza por sí misma el desarrollo de resiliencia. Aunque para algunas personas la fe puede ser un apoyo emocional importante, la resiliencia suele construirse a partir de diversos factores sociales y personales, como las redes de apoyo, las oportunidades de movilidad social y las estrategias individuales para afrontar las dificultades.

Más que atribuir poderes sanadores a los rituales, los expertos señalan que su impacto positivo suele relacionarse con el sentido de pertenencia y la experiencia colectiva que generan. Al igual que ocurre en conciertos, manifestaciones o eventos culturales, compartir una experiencia con otras personas puede fortalecer la sensación de comunidad y bienestar, al permitir que los individuos encuentren significado en lo que viven y en los vínculos que establecen con los demás.

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Agenda cultural UNAM: música, cine, teatro, danza y exposiciones para el 28 y 29 de marzo

La Universidad Nacional Autónoma de México continúa con una programación cultural diversa que integra conciertos, cine, teatro, danza y exposiciones en distintos espacios universitarios. El fin de semana del 28 y 29 de marzo reúne una selección de actividades en el Centro Cultural Universitario, el Museo Universitario del Chopo y el Teatro Santa Catarina.

Esta agenda es solo una muestra del amplio panorama cultural que la UNAM ofrece semana a semana. Para consultar la cartelera completa, visita:
https://cultura.unam.mx/

Música: Lidia Guerberof en la Sala Carlos Chávez

Como parte de las Jornadas de mujeres en la música, la pianista Lidia Guerberof se presentará en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.

El recital tendrá lugar el 28 de marzo a las 18:00 horas, en un programa que forma parte de este ciclo dedicado a visibilizar la creación y participación de las mujeres en la música de concierto.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/jornadas-de-mujeres-en-la-musica–lidia-guerberof-piano

Cine: Sirocco y el reino de los vientos en la Sala Carlos Monsiváis

La programación cinematográfica del CCU incluye Sirocco y el reino de los vientos, dirigida por Benoît Chieux (Francia–Bélgica, 2023), una propuesta animada que explora mundos fantásticos a través de una narrativa visual envolvente.

Las funciones serán:

  • 28 de marzo: 12:00, 16:30 y 18:15 horas
  • 29 de marzo: 12:00 y 16:30 horas

En la Sala Carlos Monsiváis del Centro Cultural Universitario.

Más información:
28 de marzo → https://cultura.unam.mx/evento/sirocco-y-el-reino-de-los-vientos-11
29 de marzo → https://cultura.unam.mx/evento/sirocco-y-el-reino-de-los-vientos-12

Exposiciones: Nour Bishouty en el Museo del Chopo

El Museo Universitario del Chopo presenta Nour Bishouty. Madre improbable, una exposición que explora temas como la memoria, la identidad y las narrativas personales desde el arte contemporáneo.

La muestra puede visitarse de miércoles a domingo, de 11:00 a 18:00 horas, y estará abierta hasta el 24 de mayo.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/nour-bishouty-madre-improbable

Teatro: Alba en el Teatro Santa Catarina

La puesta en escena Alba regresa al Teatro Santa Catarina, en Coyoacán, con una propuesta que aborda las relaciones familiares y las tensiones sociales desde una mirada contemporánea.

Las funciones se realizarán el 28 de marzo a las 19:00 horas y el 29 de marzo a las 18:00 horas.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/teatro-unam-alba

Danza: Danzarina Enfermiza en el Salón de Danza

La danza contemporánea se hace presente con Danzarina Enfermiza, una propuesta escénica que explora el cuerpo, la fragilidad y la expresividad desde una perspectiva performática.

Las funciones serán el 28 y 29 de marzo a las 12:30 horas en el Salón de Danza del Centro Cultural Universitario.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/danzarina-enfermiza

Estas actividades forman parte de la intensa vida cultural de la UNAM, que cada semana ofrece nuevas propuestas para la comunidad universitaria y el público en general.

Consulta la cartelera completa en:
https://cultura.unam.mx/

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Matilde Landeta: la cineasta que cambió la mirada de las mujeres en el cine mexicano

Queridas y queridos lectores. Con la finalidad de extender para ustedes el abanico de voces que se dejan escuchar a través de Fósforo UNAM, decidimos incluir en este número a una crítica invitada: Fernanda Río Armesilla.

Fernanda fue ganadora del 15o Concurso de Crítica Cinematográfica Fósforo, en la categoría de Postgrado con el texto “Tejer el cuerpo ausente: Deshilando luz de Valentina Pelayo”. Esta vez, a propósito del Día Internacional de la Mujer que se conmemora el 8 de marzo, nos entrega una serie de reflexiones alrededor de la obra y el legado cinematográfico y humano de una importantísima directora mexicana: Matilde Landeta.

Les dejamos el texto para que lo disfruten, no sin antes avisarles también que la filmografía de Matilde Landeta fue digitalizada hace muy poco por la Filmoteca de la UNAM.

Matilde Landeta es un nombre inseparable de la palabra revolución. No sólo porque su nacimiento coincide con el estallido de la Revolución Mexicana, sino porque su trayectoria personal y profesional está marcada por una cadena de transformaciones radicales. Su vida avanza desde una infancia holgada en San Luis Potosí hacia la adultez independiente y obrera en la Ciudad de México, dentro de la áspera industria cinematográfica. Ese tránsito no fue sólo geográfico, fue un desprendimiento. Quizá por eso las mujeres que pueblan sus películas son siempre combativas y sui generis en sus roles.

Antes de ella hubo pioneras como Mimí Derba, Adela Sequeyro o las hermanas Adriana y Dolores Ehlers, pero lo singular en Matilde Landeta es la decisión de sostener una mirada femenina desde la raíz misma del relato. No se conforma con un cambio superficial, quiere tocar el núcleo, ahí donde los arquetipos se vuelven rígidos y dictan cómo debe verse, hablar y sentirse una mujer. Y lo hace después de años de haber servido al engranaje de la Época de Oro con directores como Fernando de Fuentes, Emilio Fernández, Roberto Gavaldón, Julio Bracho y René Cardona; de haber aprendido el oficio en más de setenta películas, de haber seguido planos como script girl, vigilado continuidades y peleado con un sindicato dominado por hombres que habría preferido no verla ascender. De ese recorrido nace su mirada, una mezcla rara de disciplina y rebeldía.

Ella misma definía lo que aspiraba a crear como el otro cine, el cine de la mujer. Evitaba sin embargo nombrarlo feminista, no por negación sino por temporalidad. Lo que construía no respondía a una teoría porque esa teoría aún no existía. Antes de que Laura Mulvey formulara en 1975 su tesis sobre la mirada masculina, Landeta ya estaba moldeando un territorio narrativo donde las mujeres dejaban de ser figuras inmóviles. Desde los cimientos del México moderno imaginó personajes menos pasivos, mujeres que ocupaban tanto los espacios públicos como los íntimos, activas en sus decisiones. Aun así, sus protagonistas no se presentan como un simple opuesto de los personajes masculinos. Incluso cuando aparecen en un segundo plano narrativo, Landeta les confiere agencia, voluntad y un espacio propio.

Su mirada siempre se dirigió hacia los márgenes y a cuestionar quién podía ocupar el centro del relato nacional. Su interés no se limitó a las mujeres, también quiso dar protagonismo a minorías y grupos históricamente excluidos, como los pueblos originarios, personas racializadas, grupos obreros y campesinos. Esa mirada distinta se refleja desde su debut con Lola Casanova (1948) situada en pleno proyecto posrevolucionario. Aunque la película reproduce ciertas limitaciones de su época, su elección narrativa de dar el protagonismo al pueblo seri revela una voluntad clara de desplazar la mirada hacia sujetos que el cine dominante dejaba fuera. Esa misma pulsión se extiende en La negra Angustias (1950), que coloca en el centro a una mujer negra que encuentra en la Revolución un espacio para reinventarse y ejercer liderazgo. Landeta la retrata con una complejidad inusual para el cine de su tiempo, explorando su rudeza, su vulnerabilidad, su deseo y su fuerza política. Con esta película abre una fisura temprana en los rígidos roles de género presentes en las representaciones de la Revolución Mexicana.

La forma también fue fundamental para ella. Trabajó con cinefotógrafos como Jack Draper y Rosalío Solano, con el compositor Gonzalo Curiel y con colaboradoras esenciales como la editora Gloria Schoemann. En Trotacalles (1951) adaptó una novela de Luis Spota con la condición de plantear su propia tesis narrativa. Se adentró en el cine prostibulario tan popular en la época, pero lo hizo desde la perspectiva de las mujeres, colocando la atención en las dinámicas de poder que estructuran el trabajo sexual. Trotacalles es su exploración más urbana. Se acerca a la atmósfera que años después sería reconocida como film noir, aunque el sistema de producción la empujó finalmente hacia el melodrama. Landeta evitó la mirada moralizante con la que tantos directores habían representado el tema y eligió en cambio una historia que expone con claridad la desigualdad de género, la explotación y las tensiones de clase que atravesaban tanto a sus personajes como a la ciudad que los contenía.

A la mitad de su carrera y ya establecida en la industria, a Matilde Landeta todavía le esperaban muchas revoluciones y complicaciones. También el cansancio de mirar de frente la decadencia del cine nacional terminada su época dorada y de grandes presupuestos. Después de Trotacalles, las dinámicas de producción y distribución del cine nacional se habían monopolizado en el Banco Nacional Cinematográfico; posteriormente, éste adquirió el guión de Tribunal para menores, para el que Landeta trabajó durante una década. Esa misma entidad –siguiendo una inercia burocrática y sexista– entregó ese material a Alfonso Corona Blake quien lo rebautizó y filmó como El camino de la vida, película que, por cierto, arrasó en los Arieles de 1957. Aunque Matilde logró negociar su crédito como coguionista, su ruptura con la industria cinematográfica nacional fue rotunda y dolorosa.

Reconforta saber que su vida y su obra han sido documentadas, homenajeadas y estudiadas con cuidado, sobre todo porque hubo un tiempo en que fue exiliada a los bordes mientras sobrevivía haciendo el programa infantil Howdy Doody, o como enlace en rodajes extranjeros realizados en México. Afortunadamente, Landeta estaba decepcionada de las estructuras abusivas, mas no del cine. En los noventa, dentro de un país y una industria ya distintos, con el deseo intacto de volver a filmar, Matilde realizó su última película, Nocturno a Rosario (1992), sobre la entrega romántica del poeta Manuel Acuña hacia Rosario de la Peña. Aunque suele considerarse su película menos lograda, allí persiste un gesto de bienvenida para una figura que ayudó a moldear la misma industria que en su momento le dio la espalda.

La ONU declaró 1975 como el “Año Internacional de la Mujer” mientras el feminismo ya remontaba su segunda ola. La Cineteca Nacional congregó y exhibió el trabajo de varias directoras, entre ellas, una desconocida y lejana Matilde Landeta. ¡En la revista “Siempre!”, del mismo año y a partir de este ciclo, el crítico de cine Jorge Ayala Blanco la describe como menospreciada por todas las historias del cine nacional, pero también como nuestra máxima mujer cineasta del pasado. Hoy su lugar es indiscutible, no sólo por la potencia de su mirada sobre las mujeres, sino por la tenacidad con la que movilizó sindicatos, resquebrajó estructuras patriarcales y obligó a revisar miradas y prejuicios. Su obra demuestra que el centro del relato puede moverse y que, cuando se mueve, la imagen corrige también la historia. No es sólo un halago detenido en el tiempo. Es la posición desde la que se elige mirar. Así que, desde un nuevo siglo y retomando el título de aquella publicación: Nosotros te amamos, Matilde Landeta.

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Las representaciones de Semana Santa más impresionantes de México

En México, la Semana Santa se vive como una poderosa expresión de fe, tradición e identidad colectiva. A lo largo del país, diversas comunidades han desarrollado representaciones y procesiones que, más allá de los actos religiosos, transforman el espacio público en escenarios rituales donde convergen la devoción, el patrimonio cultural y la participación comunitaria.

La Pasión de Cristo en Iztapalapa

Entre las más impresionantes se encuentra la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, considerada una de las escenificaciones religiosas más grandes del mundo.

Esta tradición comenzó en 1843, cuando los habitantes del antiguo pueblo prometieron representar la pasión de Jesús tras sobrevivir a una epidemia de cólera.

Desde entonces, cada año miles de vecinos participan como actores, organizadores o voluntarios, mientras millones de personas siguen la representación en vivo o a través de transmisiones televisivas.

Durante varios días, los barrios de la alcaldía se convierten en escenarios donde se recrean episodios bíblicos que culminan el Viernes Santo con el viacrucis hacia el Cerro de la Estrella.

El actor que representa a Jesús carga una pesada cruz durante varios kilómetros antes de llegar al lugar de la crucifixión simbólica. La magnitud del evento es notable: cientos de actores caracterizados como soldados romanos, discípulos y habitantes de Jerusalén acompañan la procesión, mientras multitudes se congregan a lo largo del recorrido.

Cada año, la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa convoca a aproximadamente dos millones de personas, lo que la convierte en una de las manifestaciones religiosas y culturales más multitudinarias de México.

Taxco: penitencia y tradición colonial

En el pueblo minero de Taxco, la Semana Santa adquiere un tono particularmente solemne e introspectivo. Sus estrechas calles empedradas y su arquitectura colonial sirven como escenario para algunas de las procesiones penitenciales más impactantes del país.

Durante estas ceremonias participan congregaciones de penitentes que realizan actos de mortificación corporal como expresión de fe y sacrificio. Algunos caminan encadenados; otros cargan pesados haces de espinas o arrastran cadenas por las calles mientras avanzan en silencio, iluminados únicamente por velas.

Estas procesiones se realizan principalmente por la noche, lo que acentúa la atmósfera de recogimiento espiritual. Para muchos participantes, formar parte de estos rituales representa el cumplimiento de promesas religiosas o un acto de agradecimiento.

Para los visitantes, en cambio, constituye una experiencia profundamente conmovedora que revela la intensidad con la que ciertas tradiciones religiosas se han preservado en México desde la época colonial.

De acuerdo con el Gobierno del Estado de Guerrero, en algunas procesiones participan alrededor de 3,000 feligreses directamente en el recorrido. Solo en la organización de las celebraciones intervienen más de 3,200 personas entre cofradías, penitentes y voluntarios. Durante los días principales de Semana Santa, las calles del centro se llenan con miles de habitantes, así como de turistas nacionales y extranjeros que acuden a observar las procesiones.

La Procesión del Silencio en San Luis Potosí

Otra de las celebraciones más emblemáticas es la Procesión del Silencio en San Luis Potosí, considerada una de las manifestaciones religiosas más solemnes de América Latina. Se realiza cada Viernes Santo en el centro histórico de la ciudad y reúne a decenas de cofradías que marchan lentamente mientras portan imágenes religiosas, cirios encendidos y estandartes.

La procesión se caracteriza por el silencio que la acompaña. Solo se escucha el redoble de los tambores y el sonido de las cadenas arrastradas por algunos penitentes. Los participantes, vestidos con túnicas y capirotes, evocan antiguas tradiciones religiosas españolas que llegaron a México durante el periodo virreinal.

El recorrido atraviesa calles iluminadas por antorchas y culmina frente a la catedral, donde los espectadores observan con respeto el paso de las hermandades. Para muchos habitantes de la ciudad, participar en esta procesión representa un legado familiar transmitido de generación en generación.

La Procesión del Silencio de San Luis Potosí congrega cada Viernes Santo a más de 100 mil personas —e incluso hasta 150 mil en algunos años— que se reúnen en el Centro Histórico para presenciar una de las manifestaciones religiosas más solemnes de México.

Fe, memoria y comunidad

Estas representaciones muestran cómo la Semana Santa en México rebasa el ámbito religioso para convertirse en una experiencia social y cultural compartida. En cada una de estas celebraciones confluyen elementos de historia, identidad local y participación colectiva que han permitido preservar tradiciones centenarias.

La Pasión de Cristo en Iztapalapa, las procesiones penitenciales de Taxco y la Procesión del Silencio en San Luis Potosí no solo atraen a miles de visitantes cada año; también funcionan como espacios donde las comunidades renuevan su memoria histórica y fortalecen los vínculos que las unen.

De este modo, la Semana Santa en México se revela como un complejo mosaico de prácticas culturales en el que la fe, el arte ritual y la tradición popular se entrelazan para dar forma a algunas de las manifestaciones religiosas más impresionantes del país.

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Ignacio Solares en Material de Lectura

De acuerdo con Vicente Quirarte, en El jefe máximo Ignacio Solares logra sus más altas notas como contador de historias, personaje que tiene la obligación de mantener en suspenso a su público pues de eso depende que no deje de escucharlo.

El número 129 de Material de Lectura nos ofrece cinco textos en los que disfrutamos la capacidad del escritor chihuahuense de convertir a sus personajes en seres que nos reflejan y retratan nuestras miserias y grandezas cuando se enfrentan a situaciones límite.

Estas historias son ejemplos de los temas que lo han obsesionado en su obra literaria, como novelas, ensayos, obras de teatro, y en el cuento, género que exige capacidad de síntesis, rigor, manejo de la técnica.

El primer cuento, “La instrucción”, es un ejemplo de las dudas que nos asaltan cuando las instrucciones que recibimos no están completas o no entendemos. La historia de “La mesita del fondo” nos ha ocurrido a más de uno, quizá no como al comensal anónimo, pero algo parecido: tardaron mucho tiempo en atendernos.

El cuento «La ciudad prohibida» es la historia de una persona que nunca ha salido de su colonia, que nunca ha ido más allá de las vías del tren, que es el límite de su barrio. Aunque ha hecho muchos intentos de salir de su colonia para conocer la ciudad al llegar a las vías su voluntad se desvanece. Así ha sido durante muchos años, aunque al final se prometa que a la próxima vez sí se atreverá a dar el siguiente paso.

Periodista cultural, ensayista, dramaturgo, novelista, editor, Ignacio Solares nació en 1945 en Ciudad Juárez Chihuahua, y falleció en la Ciudad de México el 24 de agosto de 2023.

Parte de su vida estuvo ligada a la UNAM. Estudió Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras, en la que fue profesor, y también en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; fue director de Literatura, Teatro y Danza, coordinador de Difusión Cultural y director de la Revista de la Universidad de México.

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Sumergirse para sanar: los beneficios de las aguas termales

En medio de la naturaleza, donde el vapor se eleva entre rocas y vegetación, las aguas termales han cautivado a visitantes durante siglos. Estos manantiales de agua caliente, cargados de minerales, no solo ofrecen un refugio para el descanso y la relajación, sino que también despiertan el interés de la ciencia y la medicina por sus potenciales beneficios para la salud.

Desde remansos escondidos en montañas hasta complejos turísticos modernos, las aguas termales se consolidan como un puente entre la tradición ancestral y el turismo contemporáneo, invitando a sumergirse en un mundo donde el bienestar y la naturaleza se encuentran en cada burbuja. Pero, más allá de su atractivo visual y recreativo, surge una pregunta clave: ¿qué son exactamente las aguas termales?

De acuerdo con Betsabé Atalía Sierra García, egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias de la UNAM, las aguas termales tienen dos definiciones comunes:

  • Agua que está al menos 5 °C más caliente que el aire que la rodea.
  • Agua que supera la temperatura normal del cuerpo humano, es decir, 36 °C.

Estas aguas pueden tener diversos orígenes:

  • Calor remanente del interior de la Tierra y desintegración de elementos radiactivos.
  • Actividad volcánica, como intrusiones magmáticas y recarga de agua en zonas altas.
  • Estructuras de la corteza terrestre que permiten el ascenso de fluidos calientes.
  • Gradiente geotérmico, con un aumento promedio de 30 °C por cada kilómetro de profundidad.
  • Rocas con minerales radiactivos.

A pesar de sus distintos orígenes, todos los sistemas hidrotermales comparten elementos clave: una fuente de calor, un fluido, vías de circulación y manifestaciones superficiales como manantiales o géiseres. Una vez entendido su origen, es importante explorar cómo estas aguas se transforman durante su recorrido subterráneo.

Tipos de aguas termales

El recorrido del agua desde su infiltración hasta su retorno a la superficie es un proceso geológico que modifica su composición. En este trayecto, el agua caliente disuelve minerales, incorporando cationes como sodio, calcio, magnesio y potasio; aniones como cloruros, sulfatos y bicarbonatos; y gases como CO₂ o H₂S. Además, algunas pueden contener elementos traza y metales pesados, como arsénico o flúor, así como sólidos suspendidos como arcillas.

Según la interacción con la fuente de calor, estas aguas pueden clasificarse como cloruradas, sulfatadas o bicarbonatadas. Esta clasificación se basa en los aniones predominantes disueltos en el agua, los cuales determinan en gran medida sus propiedades.

Sin embargo, esta compleja composición química no solo define su origen, sino también implica ciertos riesgos. Algunas aguas pueden contener elementos potencialmente tóxicos que, en concentraciones elevadas, pueden provocar fluorosis, arsenicosis o incluso cáncer. Por ello, es fundamental realizar análisis químicos exhaustivos que combinen trabajo de campo, laboratorio y conocimiento especializado. Solo después de estos estudios es posible determinar si las aguas son seguras tanto para la población como para el ecosistema.

Esta misma composición, cuidadosamente estudiada, es la que también explica sus efectos en el cuerpo humano.

Beneficios de las aguas termales

Aunque no existe una fecha exacta, desde la Antigua Grecia las aguas termales han sido utilizadas por sus propiedades curativas y relajantes. En la actualidad, se reconocen diversos beneficios:

  • Sistema músculo-esquelético: alivian dolores de espalda, cuello y articulaciones. Su efecto antiinflamatorio facilita la movilidad, por lo que resultan útiles para personas con artritis, artrosis o reuma.

  • Piel: poseen propiedades cicatrizantes y antisépticas que favorecen la recuperación de heridas y afecciones como el acné.

  • Sistema respiratorio: pueden ayudar en casos de sinusitis, rinitis alérgica, faringitis, bronquitis crónica y asma.

  • Sistema circulatorio: provocan vasodilatación, mejorando la circulación periférica. Esto beneficia a personas con piernas cansadas, várices leves o mala circulación. (En casos de problemas cardíacos graves, su uso debe ser supervisado por un médico).

  • Sueño y bienestar emocional: el baño en agua caliente reduce los niveles de cortisol y estimula la producción de endorfinas, favoreciendo la relajación profunda y ayudando a combatir el insomnio, la ansiedad y el estrés.

A pesar de estos beneficios, es importante entender que las aguas termales no sustituyen tratamientos médicos formales, sino que funcionan como un complemento dentro de un enfoque integral de la salud.

Más allá de lo recreativo

Además de sus aplicaciones en el bienestar, las aguas termales representan un recurso energético y económico de gran relevancia, con usos en la generación de electricidad, la calefacción y diversos procesos industriales.

Asimismo, constituyen una valiosa herramienta educativa, ya que permiten enseñar geología, química e hidrogeología de manera práctica, acercando a las nuevas generaciones al conocimiento científico aplicado a recursos naturales de gran valor cultural y ambiental.

El valor científico y curativo de las aguas termales

Las aguas termales son mucho más que un atractivo turístico o un espacio de relajación: representan la convergencia entre procesos geológicos profundos, conocimiento científico y prácticas de bienestar que han acompañado a la humanidad durante siglos. Su riqueza mineral, su origen en el interior de la Tierra y sus múltiples aplicaciones en la salud, la energía y la educación las convierten en un recurso de gran valor.

Sin embargo, su aprovechamiento responsable exige un entendimiento riguroso de su composición y efectos. Así, estos manantiales no solo invitan al descanso, sino también a reconocer la estrecha relación entre la naturaleza y la ciencia en la vida cotidiana.

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¿Qué papel tiene la espiritualidad en la salud mental?

¿Por qué tantas personas recurren a la espiritualidad cuando atraviesan momentos difíciles? Más allá de las creencias religiosas, las prácticas espirituales pueden generar experiencias de conexión, calma y sentido de comunidad que influyen en el bienestar emocional.

Participar en rituales, meditar o rezar no solo tiene un significado cultural o simbólico, sino que también puede ayudar a reducir el estrés y fortalecer los vínculos con otras personas, factores que juegan un papel importante en la salud mental.

En entrevista para UNAM Global, Rabina Villagrán Vázquez, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que “la espiritualidad es la búsqueda de lo sagrado y la construcción de creencias coherentes sobre algún propósito superior; es decir, la idea de que estamos vinculados con algo más que lo terrenal, con algo que tiene que ver con el universo, con algo que trasciende a nosotros mismos”.

Un elemento relevante para la salud mental

Dentro de la psicología, la espiritualidad se ha considerado un elemento relevante para la salud mental. Por ejemplo, en situaciones relacionadas con la muerte —como la pérdida de un ser querido o de un animal de compañía— muchas personas recurren a la espiritualidad para tratar de comprender estos acontecimientos y encontrar sentido dentro de lo que perciben como un orden o una organización más amplia.

Algunos autores señalan que la espiritualidad se relaciona con la trascendencia y puede analizarse a partir de tres dimensiones:

Dimensión intrapersonal: se relaciona con la introspección o la vida interna de las personas. Tiene que ver con la paz interior, la calma y el crecimiento personal. En este ámbito se desarrollan prácticas como la reflexión personal o algunas formas de religiosidad.

Dimensión trascendente: se refiere a la conexión con lo divino, lo sagrado o aquello que rebasa al individuo. También incluye la dimensión relacional, es decir, el vínculo con otras personas dentro de un grupo o comunidad.

Dimensión ética o valorativa: está vinculada con valores como la honestidad, el respeto, la compasión y otros principios que orientan la conducta.

Qué ocurre en el cerebro

Cuando una persona realiza prácticas como la oración o la meditación se observan cambios en la actividad cerebral. Por ejemplo, pueden activarse regiones asociadas con la atención y la regulación emocional, como la corteza prefrontal, lo que contribuye a disminuir la rumiación y la ansiedad.

Si bien el cerebro responde tanto a estímulos reales como imaginados, no los procesa de forma idéntica; sin embargo, los pensamientos anticipatorios pueden activar respuestas fisiológicas de estrés.

En este sentido, prácticas como la meditación o la repetición de oraciones pueden ayudar a enfocar la atención, reducir la activación excesiva y favorecer estados de calma.

Bienestar psicológico

Existen estudios que señalan que, cuando las personas atraviesan situaciones difíciles, algunas tienden a interpretarlas dentro de un marco de sentido más amplio. Este tipo de interpretación puede ayudarles a encontrar tranquilidad y a sobrellevar mejor la experiencia.

Conceptos como el karma, por ejemplo, ofrecen a ciertas personas una forma de entender las consecuencias de sus acciones dentro de un orden significativo.

La sensación de propósito o sentido de vida tiene un impacto observable en el bienestar psicológico y puede contribuir a modular los niveles de estrés.

“Pensar que estás vivo y que tienes un propósito en la vida genera un estado de bienestar”. De hecho, la percepción de sentido vital se asocia con mejores indicadores de salud mental.

¿La espiritualidad fortalece la resiliencia ante pérdidas?

Sí, enfatizó la académica universitaria, porque la espiritualidad se relaciona con los sistemas de creencias. En un mundo donde hay enfermedad y pérdida, puede ayudar a aceptar que no todo está bajo control.

Aceptar situaciones complejas dentro de un marco de sentido brinda tranquilidad a muchas personas y puede favorecer procesos de aprendizaje.

No obstante, es importante que, frente a estas situaciones, las personas también tomen decisiones y busquen atención oportuna, por ejemplo, ante una enfermedad.

“Las personas que son más espirituales, aunque no tienen el control de las situaciones, sí cuentan con herramientas de resiliencia que les permiten salir adelante”.

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Polarización y diálogo: por qué hablar con quien piensa distinto sí funciona

En tiempos marcados por la polarización —donde hay discusiones cotidianas por cualquier tema—, un nuevo estudio titulado “Unnecessarily Divided: Civil Conversations Reduce Attitude Polarization More Than People Expect” plantea una idea tan simple como poderosa: conversar con alguien que piensa distinto no solo es posible, sino que puede acercar posturas más de lo que creemos.

La investigación parte de un contexto reconocible. Hoy, las diferencias de opinión parecen irreconciliables. Desde temas aparentemente triviales, como preferencias personales, hasta asuntos profundamente ideológicos, como la cultura de la cancelación o la postura frente a líderes políticos, las personas suelen ubicarse en extremos. Sin embargo, el estudio cuestiona esa aparente rigidez.

El poder del diálogo frente a la polarización

De acuerdo con la Dra. Paola Eunice Díaz Rivera, de la Facultad de Psicología de la UNAM, uno de los hallazgos centrales de este trabajo es que las conversaciones entre personas con posturas opuestas tienden a reducir la polarización. Es decir, quienes participan en estos intercambios no sólo moderan sus opiniones, sino que, en muchos casos, encuentran puntos de acuerdo.

Lo más llamativo es que estos cambios pueden ocurrir en interacciones breves, de apenas diez minutos. A pesar de la duración limitada, el diálogo tiene un efecto tangible: las posturas extremas se suavizan y se abre espacio para la comprensión mutua.

¿Qué condiciones permiten reducir la polarización?

No cualquier conversación produce estos resultados. Díaz Rivera señaló que basado en el estudio hay condiciones clave para que el diálogo funcione:

  • Que las personas no tengan una relación previa.
  • Que no existan jerarquías o relaciones de poder.
  • Que no haya decisiones importantes en juego.

“En estos escenarios, los participantes se sienten más libres de expresar sus ideas sin temor a consecuencias. La igualdad en la interacción resulta fundamental: cuando nadie tiene autoridad sobre el otro, el intercambio se vuelve más genuino”, agregó. 

No vemos lo mismo, aunque creamos que sí

Otro aporte relevante del estudio es la explicación de por qué surgen tantos desacuerdos. Las personas suelen asumir que están discutiendo sobre lo mismo, pero en realidad no es así.

Cada una observa aspectos distintos de una misma realidad. Por ejemplo, en una discusión sobre animales de compañía, quienes prefieren gatos pueden valorar su independencia y limpieza, mientras que quienes eligen perros destacan su compañía y energía. Ambos tienen razón desde su perspectiva, pero están priorizando características diferentes.

El diálogo permite hacer visibles estas diferencias. Más que cambiar completamente de opinión, las personas amplían su comprensión del tema.

Identidad: el núcleo de las diferencias

El estudio apunta a un factor más profundo que provoca que los diálogos no lleguen a veces a un consenso: la identidad. La Dra. Paola expresó que las opiniones no son solo ideas; también son una forma de definirse frente al mundo. “Elegir una postura implica pertenecer a un grupo. Y esa pertenencia puede llevar a percibir al que no opine igual que yo o mi grupo como una amenaza. Así, el desacuerdo deja de ser intelectual y se vuelve personal”, explicó.

Este mecanismo explica por qué muchas discusiones escalan rápidamente. Defender una idea se convierte, en el fondo, en defender quién se es.

Sin embargo, el análisis sugiere que es posible construir identidades menos confrontativas. Es decir, mantener un sentido de pertenencia sin necesidad de descalificar a quienes piensan distinto.

Subestimamos el impacto del diálogo

Quizá el hallazgo más revelador de este trabajo es que las personas tienden a subestimar el efecto del diálogo. Antes de una conversación, muchos creen que no cambiarán su opinión y tampoco influirán en la del otro.

Sin embargo, la evidencia muestra lo contrario. Las opiniones sí se modifican, y esos cambios pueden mantenerse incluso días después del encuentro. En otras palabras, el intercambio de ideas tiene un impacto mayor del que estamos dispuestos a reconocer.

¿Funciona el diálogo entre personas cercanas?

Aunque el estudio enfatiza que los diálogos en donde no hay relación previa muestran mejores resultados, esto no significa que en vínculos cercanos no pueda darse.

La clave, nuevamente, está en reducir las dinámicas de poder. En contextos donde una persona tiene autoridad sobre otra —como en entornos educativos o laborales—, el miedo a represalias limita la expresión y el intercambio.

“Crear espacios donde todos puedan participar en igualdad de condiciones resulta esencial para que el diálogo tenga impacto”, señaló la especialista.

¿En redes sociales funciona igual?

El texto sugiere que, a diferencia de las conversaciones cara a cara que se analizan en el estudio —donde sí se generan cambios reales en las actitudes—, las redes sociales suelen dificultar este tipo de interacción productiva. En estos entornos, la Dra. Paola indicó que, al predominar el anonimato, las personas expresan opiniones sin consecuencias, lo que puede derivar en agresividad y posturas más extremas.

“En estas plataformas no hay condiciones para diálogos constructivos. No hay turno de palabra, no hay comprensión al otro porque se busca incluso provocar o molestar. Este comportamiento, asociado a los llamados “trolls”, refleja una dinámica en la que la comunicación pierde su propósito constructivo y se convierte en un juego de confrontación. A pesar de ello, esto no significa que las personas hayan perdido la capacidad de dialogar, sino que el entorno digital favorece ciertas conductas que dificultan el intercambio genuino de ideas.”, apuntó. 

¿Qué habilidades son necesarias para un diálogo positivo?

Para que el diálogo entre posturas opuestas sea realmente productivo, es necesario tener algunas habilidades necesarias. La especialista de la FP mencionó:

  • Escucha activa. No basta con oír; es necesario prestar atención, comprender los argumentos del otro y evitar respuestas impulsivas basadas en el enojo. Escuchar implica apertura y disposición para considerar perspectivas distintas.
  • Mantener el enfoque en un solo tema. En muchas discusiones cotidianas, especialmente en contextos personales, los argumentos se dispersan y se mezclan con asuntos que no guardan relación directa con el punto inicial. Esto dificulta la resolución del conflicto y entorpece la comunicación.
  • Cuidar las condiciones en las que se desarrolla el diálogo. El equilibrio de poder es esencial: cuando una de las partes domina o existe una relación jerárquica marcada, la conversación puede derivar en violencia o imposición. Para evitarlo, se debe generar un espacio seguro en el que todas las personas puedan expresarse sin temor a represalias.
  • Relacionado con el punto anterior, es importante establecer turnos de palabra, de modo que nadie monopolice la conversación y todas las voces tengan el mismo valor.

Una lección para tiempos polarizados

En un entorno donde las diferencias parecen insalvables, este estudio ofrece una conclusión clara: la polarización no es tan inevitable como parece. Hablar con quien piensa distinto puede abrir grietas en las certezas más firmes. No se trata de convencer o ganar, sino de comprender que, muchas veces, el desacuerdo nace de mirar el mismo problema desde ángulos distintos.

En tiempos de confrontación constante, recuperar el valor de la conversación podría ser una necesidad social.