A lo largo de México existe una línea invisible que atraviesa el país de océano a océano. No aparece en los mapas turísticos ni se percibe a simple vista, pero condiciona la vida de millones de personas. Es el Cinturón Volcánico Transmexicano, una extensa región geológica donde convergen volcanes, fallas y fuerzas tectónicas que siguen modelando el territorio.
Cerca de 40 por ciento de la población mexicana vive sobre esta franja activa. Cada edificio, carretera o ciudad asentada ahí descansa sobre un sistema dinámico que se mueve, se deforma y, en ocasiones, libera su energía de manera abrupta. Por eso, entender cómo funciona no es sólo un interés académico: es una necesidad pública.
Un sistema antiguo, todavía activo
El Cinturón Volcánico Transmexicano comenzó a formarse hace unos 23 millones de años. Se extiende a lo largo de aproximadamente mil kilómetros y alberga algunos de los volcanes más conocidos del país, como el Popocatépetl, el Paricutín, el volcán de Colima y el Pico de Orizaba.
Pero su relevancia no se limita al paisaje. En su interior han ocurrido terremotos que marcaron la historia moderna de México, desde el sismo de Acambay en 1912 hasta los de Michoacán en 1985 y 2022. Estos eventos recuerdan que la actividad sísmica no sólo proviene de las costas, sino también del corazón del territorio continental.
Placas que no encajan del todo
A diferencia de otras regiones volcánicas del mundo, el cinturón mexicano no sigue una línea paralela a la trinchera donde una placa tectónica se hunde bajo otra. Aquí, la geometría es distinta. El sistema es oblicuo, resultado de la interacción compleja entre las placas oceánicas de Cocos y Rivera, que se deslizan por debajo de la placa Norteamericana.
Esta interacción no ocurre a un ritmo constante. En el noroeste, el desplazamiento alcanza unos 23 milímetros por año; hacia el sureste, la velocidad casi se triplica. Estos cambios influyen en cómo se acumula la energía tectónica y en la forma en que el terreno responde a ella.
Cuando la Tierra se mueve sin temblar
No todos los movimientos de la corteza se manifiestan como terremotos súbitos. En regiones como Guerrero y Oaxaca, los científicos han identificado “eventos sísmicos lentos”: desplazamientos que pueden durar semanas o meses y que liberan energía de manera gradual, casi imperceptible.
Estos procesos generan deformaciones en la corteza del Cinturón Volcánico Transmexicano, con desplazamientos horizontales de hasta 15 milímetros. Aunque diminutos en apariencia, estos cambios ofrecen pistas cruciales sobre la mecánica profunda del subsuelo y ayudan a entender cómo se preparan los grandes sismos.
Medir lo invisible
Estudiar estas deformaciones —explican especialistas del Instituto de Geofísica de la UNAM— permite observar cómo las rocas se pliegan o se fracturan bajo la presión de las placas tectónicas. Es un proceso silencioso, continuo y fundamental para anticipar riesgos.
En un país sísmico, la ciencia que observa estos movimientos no busca predecir fechas exactas, sino reducir la incertidumbre. Comprender cómo se comporta el terreno bajo nuestros pies es una de las herramientas más poderosas para diseñar ciudades más seguras y responder mejor a los desastres naturales.
El Cinturón Volcánico Transmexicano no es sólo una herencia geológica del pasado. Es un sistema vivo, activo y en transformación constante. Y cuanto mejor lo entendamos, mayor será nuestra capacidad para convivir con él.
Un fin de semana para disfrutar la cultura en la UNAM
enero 15, 2026
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Este 17 y 18 de enero, la UNAM abre sus espacios para compartir música, teatro, cine, danza y artes visuales. La cartelera es amplia y diversa, pensada para todos los públicos y para quienes buscan vivir la experiencia universitaria desde distintos lenguajes artísticos. A continuación, te presentamos algunas recomendaciones —solo una muestra de la oferta cultural disponible este fin de semana— para que elijas tu plan.
Música
Andy Emler Sala Carlos Chávez, Centro Cultural Universitario Viernes 17 de enero, 18:00 h Un concierto para acercarse a la propuesta musical de Andy Emler en uno de los recintos acústicos más destacados de la UNAM. https://cultura.unam.mx/evento/45960
Teatro
El mar es un pixel Teatro Juan Ruiz de Alarcón, Centro Cultural Universitario Viernes 17 de enero, 19:00 h Sábado 18 de enero, 18:00 h Una puesta en escena que reflexiona sobre la percepción, la memoria y la realidad desde el lenguaje teatral contemporáneo. https://cultura.unam.mx/evento/teatro-unam-el-mar-es-un-pixel
Artes visuales
Tzompantli, de Gustavo Monroy Colegio de San Ildefonso Martes a domingo, 11:00 a 18:00 h Exposición abierta hasta el 29 de marzo de 2026, que propone una mirada plástica y simbólica a partir de referentes históricos y culturales. https://cultura.unam.mx/evento/tzompantli-gustavo-monroy
Hijos del Azar Salón de Danza, Centro Cultural Universitario Viernes 17 y sábado 18 de enero, 12:30 h Una propuesta coreográfica que explora el movimiento, la incertidumbre y el cuerpo en escena. https://cultura.unam.mx/evento/hijos-del-azar
Al inicio de cada año, en México se habla de la llamada cuesta de enero, periodo en el que los trabajadores enfrentan presiones económicas asociadas a los gastos de la temporada navideña y del 6 de enero, con la celebración de los Reyes Magos.
A los gastos de diciembre tradicionalmente se suman incrementos en diversos bienes y servicios, como combustibles, electricidad, impuestos y productos de la canasta básica, mientras que el ingreso laboral no siempre se ajusta en el mismo periodo.
De acuerdo con distintos indicadores económicos, el inicio de 2026 muestra un panorama mixto para la economía mexicana. En el mercado laboral formal, la tasa de desempleo se mantiene en niveles bajos, entre dos y tres por ciento. En cuanto al tipo de cambio, el peso ha operado por debajo de los 18 pesos por dólar. Asimismo, el salario mínimo registró un incremento de 13 %, lo que incide en el consumo interno. En el ámbito financiero, la Bolsa Mexicana de Valores tuvo en 2025 su mejor desempeño desde 2009.
No obstante, en los próximos meses el entorno económico podría verse influido por el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como por anuncios del gobierno estadounidense relacionados con posibles ajustes arancelarios a ciertos productos mexicanos, factores que podrían tener efectos sobre la inversión y el mercado laboral.
Mercados laborales
“Me gustaría empezar hablando de los mercados laborales en México, porque tienen una particularidad”, señala Mauricio Padrón Innamorato, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas y especialista en mercado laboral.
De acuerdo con el académico, en lo que va del siglo XXI, particularmente entre 2000 y 2020, México ha mostrado una tendencia relativamente estable en los indicadores laborales: tasas de desempleo bajas, combinadas con niveles elevados de informalidad.
Estos indicadores han variado durante distintos episodios de crisis económica. Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, se observaron movimientos relevantes; sin embargo, la tendencia de largo plazo muestra que la tasa de desempleo ronda el 2.6 %, mientras que la informalidad laboral alcanza alrededor del 55 % de la población ocupada.
“Cuando se habla de la creación de empleos en México, en general se hace referencia a nuevos puestos de trabajo, pero en muchos casos se trata de empleos precarios o insertos en la informalidad”, explica.
La informalidad como rasgo estructural
El mercado de trabajo mexicano presenta una característica central que no es el desempleo, sino la persistencia estructural de la informalidad, la baja productividad y la precariedad laboral, señala Padrón Innamorato.
“Este patrón se ha mantenido durante los últimos 25 años, con excepción de los periodos de crisis”, apunta.
Desde su perspectiva, la discusión sobre el mercado laboral no debería centrarse únicamente en si las personas tienen empleo, ya que quienes están en edad de trabajar y desean hacerlo suelen encontrar alguna ocupación. La cuestión central, subraya, es el tipo de empleo existente, sus características y las condiciones laborales asociadas.
Escenarios ante la revisión del T-MEC
En relación con la revisión del T-MEC, el investigador señala que no es posible anticipar con precisión su resultado, por lo que plantea tres escenarios posibles: uno optimista, uno moderado y uno pesimista.
En un escenario optimista, el tratado podría mantenerse sin cambios sustantivos. De acuerdo con el académico, esto permitiría que la inversión extranjera en sectores como la manufactura se mantuviera o incluso aumentara, lo que podría traducirse en un mayor crecimiento del empleo formal y en mejoras salariales en ciertos sectores estratégicos.
“Este escenario daría certidumbre, ya que las reglas se mantendrían sin cambios y las posibilidades de crecimiento del empleo serían favorables”, explica.
No obstante, considera que este escenario enfrenta distintos factores de incertidumbre, por lo que su materialización no puede darse por segura.
Un escenario moderado
Un escenario intermedio, señala, sería aquel en el que el proceso de revisión se complique, pero derive en una renegociación relativamente favorable para ambas partes.
“En este caso, el empleo podría crecer, aunque de manera más limitada que en el escenario optimista, y la informalidad continuaría siendo un componente relevante del mercado laboral”, indica.
Un escenario pesimista
El escenario más adverso, de acuerdo con el investigador, sería que la revisión del T-MEC se prolongue o se vuelva particularmente conflictiva. Esto podría afectar la inversión nacional y extranjera, incrementar la incertidumbre económica y tener efectos en el mercado laboral.
Aun en este contexto, señala, los indicadores de desempleo no necesariamente cambiarían de forma abrupta; el impacto se concentraría principalmente en el empleo formal.
“En momentos de crisis, el empleo informal suele recuperarse con mayor rapidez. Si el proceso de revisión del T-MEC se complica significativamente, el empleo formal podría disminuir y una parte de la población ocupada podría desplazarse hacia la informalidad”, explica.
Aumento al salario mínimo
El incremento al salario mínimo implementado en años recientes ha tenido efectos en el ingreso de millones de trabajadores. De acuerdo con el investigador, durante el debate sobre estos aumentos se plantearon distintos escenarios adversos, como presiones inflacionarias o efectos fiscales.
“Finalmente, esos efectos no se materializaron. Lo que sí ocurrió fue una mejora en las condiciones de vida de una parte importante de los trabajadores y un fortalecimiento del mercado interno”, señala.
Precariedad laboral
La precariedad laboral puede analizarse desde distintos enfoques, pero en términos generales está asociada a la incertidumbre del empleo, que se relaciona con el tipo de contrato —cuando existe— que tienen los trabajadores.
Otros factores son el nivel salarial, la duración de la jornada, las condiciones de trabajo y el acceso a servicios de salud y seguridad social. “Estos elementos permiten identificar y caracterizar el trabajo precario”, explica el investigador.
Precariedad e informalidad
El académico subraya la importancia de diferenciar entre precariedad e informalidad. La informalidad, señala, suele implicar condiciones precarias; sin embargo, no todos los empleos precarios se ubican en la informalidad.
Existen formas de precariedad dentro del empleo formal, como contratos temporales, falta de estabilidad laboral, jornadas extensas o ausencia de pago de horas extra, incluso en sectores como el gubernamental.
“Estas combinaciones explican la heterogeneidad de los mercados de trabajo, que no dependen únicamente del tipo de actividad, sino también de las condiciones en las que se trabaja”, concluye.
La adolescencia es una de las etapas más significativas del desarrollo humano. Se caracteriza por profundos cambios físicos, emocionales, psicológicos y sociales. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), este periodo abarca de los 10 a los 19 años y representa la transición entre la niñez y la vida adulta. Aunque la edad puede variar en cada persona, lo que permanece constante es la complejidad de los procesos que se viven: transformaciones corporales aceleradas, ajustes hormonales, construcción de la identidad personal, búsqueda de pertenencia y una intensa montaña rusa emocional.
En este contexto, el ejercicio y la práctica deportiva adquieren un papel fundamental. Así lo plantea un episodio del podcast Deporte UNAM, producido por la Dirección General del Deporte Universitario, en el que especialistas y entrenadores reflexionan sobre la importancia de la actividad física como una herramienta clave para el desarrollo integral durante la adolescencia.
Una pieza clave para el bienestar físico y mental
Antes de abordar los beneficios del ejercicio y el deporte en esta etapa, Claudia Becerril Rivera, entrenadora de atletismo y psicóloga deportiva de la UNAM, explicó la diferencia entre ambos conceptos. La actividad física se refiere al movimiento corporal orientado al bienestar y la salud, sin un objetivo competitivo; en cambio, el deporte implica una práctica más organizada, sistemática y estructurada, generalmente con fines competitivos.
Ambas modalidades son valiosas. Comprender esta distinción permite reconocer que no todos los adolescentes necesitan competir para beneficiarse del ejercicio: moverse, activarse y cuidar el cuerpo ya representa un gran avance hacia una vida más saludable.
Desde el punto de vista fisiológico, tanto la actividad física como el deporte contribuyen al fortalecimiento de los sistemas cardiovascular, respiratorio y muscular, además de influir positivamente en el sistema hormonal. Estos cambios no solo mejoran la condición física, sino que también sientan las bases para una vida adulta más saludable. La práctica constante favorece el desarrollo de la fuerza, la resistencia, la coordinación y la adopción de hábitos que pueden mantenerse a lo largo del tiempo.
Los beneficios, sin embargo, no se limitan al ámbito corporal. María José Martínez Lozano, psicóloga especializada en adolescentes y adultos, egresada de la FES Zaragoza, destacó que la adolescencia suele estar marcada por cambios bruscos en el estado de ánimo: momentos de euforia pueden alternarse con enojo, tristeza o frustración. En este sentido, la actividad física funciona como un regulador emocional, al favorecer el bienestar psicológico. Practicar deporte fortalece la autoestima, la confianza personal y la resiliencia emocional, entendida como la capacidad de enfrentar las dificultades, aprender de ellas y seguir adelante.
Cuando el deporte se practica en equipo, los beneficios sociales se amplifican. “El sentido de pertenencia, la construcción de vínculos y la experiencia de formar parte de un grupo ofrecen al adolescente un espacio de contención y protección”, agregó la especialista.
Asimismo, diversos estudios —como los realizados por el Instituto del Cerebro de París o publicados en la revista Nature— han demostrado que el ejercicio regular mejora funciones cognitivas como la atención, la memoria, la planificación y la toma de decisiones. Estas habilidades son fundamentales no solo para el rendimiento académico, sino también para la vida cotidiana. Un adolescente físicamente activo suele desarrollar mayor organización personal, hábitos más saludables y una mejor capacidad para comprender y retener información.
“Al existir reglas, valores y objetivos claros, los jóvenes encuentran una guía que les permite ordenar sus emociones y conductas”, señaló Consuelo Velázquez García, entrenadora en jefe de Natación Artística de la UNAM.
Una actividad que trasciende
Especialistas y entrenadores coinciden en que el deporte debe entenderse no sólo como una práctica competitiva, sino como un recurso preventivo y formativo. La disciplina, la organización del tiempo y el compromiso son aprendizajes que trascienden la cancha o la alberca. Además, practicar deporte durante la adolescencia puede contribuir a la prevención de enfermedades en la adultez y a evitar conductas de riesgo, como el consumo temprano de alcohol, tabaco o drogas.
¡A practicar para vivir mejor!
La adolescencia es, en esencia, una etapa de descubrimiento y construcción de la identidad. Aprender a cuidar el cuerpo y la mente, reconocer las emociones y aceptar que los cambios forman parte del proceso puede dar como resultado adultos más equilibrados, conscientes y con un proyecto de vida sólido. En este camino, el ejercicio y el deporte se consolidan como aliados fundamentales.
No importa si se es o no un gran atleta: el verdadero valor del deporte radica en todo lo que enseña para la vida. Practicarlo es una de las mejores decisiones que un adolescente puede tomar para su presente y su futuro.
Imaginar la electricidad sin pérdidas: la UNAM y el camino hacia la energía del mañana
enero 15, 2026
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Imagina una ciudad que crece sin que su red eléctrica se ahogue. Calles congestionadas bajo tierra, edificios que demandan más energía cada año y, aun así, menos desperdicio, menos calor, menos apagones. Ese escenario —que hoy parece futurista— empieza a tomar forma en los laboratorios de la UNAM
Desde el Instituto de Ingeniería de la UNAM, un equipo encabezado por el investigador Frederic Trillaud trabaja con materiales capaces de cambiar las reglas del juego: cintas superconductoras de segunda generación, conductores ultradelgados que, al enfriarse con nitrógeno líquido, pueden transportar enormes cantidades de electricidad con pérdidas casi nulas.
Ver lo invisible: ¿dónde se pierde la energía?
En los cables convencionales, una fracción de la electricidad se disipa como calor. Es una pérdida silenciosa, cotidiana, que multiplicada por millones de usuarios se traduce en costos económicos y ambientales. La superconductividad propone otra lógica: conducir sin desperdiciar.
Las cintas estudiadas en la UNAM están hechas de un material cerámico conocido como REBCO (tierras raras, bario, cobre y oxígeno). Aunque miden apenas una décima de milímetro de espesor, pueden conducir corrientes muy superiores a las del cobre, siempre que se mantengan a temperaturas cercanas a los –196 °C, la del nitrógeno líquido. Y aquí aparece una ventaja clave: el nitrógeno es abundante y relativamente barato de producir.
Ciencia que mide para transformar
El reto no es solo fabricar estos materiales, sino entender con precisión cómo se comportan en condiciones reales, donde la corriente alterna domina la red eléctrica. Los fabricantes suelen indicar solo valores mínimos de desempeño; la ciencia universitaria va más lejos.
Por primera vez en México y América Latina, la UNAM caracterizó de manera detallada las pérdidas eléctricas en corriente alterna de estas cintas superconductoras. Medirlas permite responder preguntas cruciales: ¿en qué aplicaciones conviene sustituir cobre por superconductores?, ¿cuánto se ahorra realmente?, ¿en cuánto tiempo se recupera la inversión?
Con estos datos, explica Trillaud, es posible dialogar con el sector industrial o con empresas de energía y decidir dónde y cuándo conviene incorporar esta tecnología. Entre las opciones con mayor potencial están los cables superconductores, capaces de transportar grandes corrientes en espacios reducidos, justo lo que requieren las ciudades modernas.
Un conocimiento que cruza fronteras
Este avance no se construye en solitario. La investigación se apoya en una red internacional de colaboración que amplía las capacidades experimentales y formativas de la Universidad. Especialistas como Bruno Douine, de la Universidad de Lorena, aportan experiencia en mediciones de alta precisión; laboratorios franceses permiten probar prototipos cercanos a escala real; y modelos numéricos desarrollados en Sudamérica ayudan a simular y optimizar el diseño de futuros equipos superconductores.
Estas alianzas no solo generan artículos científicos: forman estudiantes, crean estancias académicas y conectan a la UNAM con industrias que buscan soluciones tecnológicas frente a los desafíos del cambio climático.
De la imaginación a la infraestructura
Cambiar una red eléctrica no ocurre de un día para otro. Pero toda transformación comienza con una necesidad clara y con conocimiento confiable. Al estudiar los límites y posibilidades de la superconductividad, la UNAM anticipa escenarios, reduce incertidumbres y acerca una tecnología de frontera a la realidad cotidiana.
Así, la ciencia universitaria convierte una idea que parecía ciencia ficción —electricidad casi sin pérdidas— en una opción concreta para el futuro energético. Imaginarlo es el primer paso; medirlo, entenderlo y formarlo en nuevas generaciones es lo que hoy hace la UNAM.
Entre las muchas plantas que los españoles encontraron al llegar a América está el versátil grupo de los cactus. La familia cactácea es nativa y endémica del continente americano y su variedad abarca desde majestuosos gigantes, como el saguaro de Sonora y Arizona y los candelabros de Puebla y Oaxaca, a las plantas globosas, como el peyote y las biznagas, pasando por las choyas y los peculiares nopales.
Entre estos últimos abunda el género Opuntia, desde Norteamérica hasta el norte de la Patagonia. En total, existen unas trescientas especies de ellos en nuestro continente. En México viven poco más de noventa que, desde tiempos prehispánicos, son utilizadas de diferentes maneras. En algunos lugares, las nopaleras se usan como cercos vivos para delimitar terrenos y sirven de alimento para el ganado; también consumimos sus frutos (las tunas y los xoconostles) y sus tallos (los famosos nopalitos). La forma más sofisticada de aprovecharlos es a través de la grana cochinilla, una plaga que crece sobre sus pencas y que es mundialmente famosa por el brillante carmín que se obtiene de ese insecto.
El carmín de la grana cochinilla
La grana cochinilla (Dactylopius coccus) es un insecto del mismo grupo que las chinches. Las hembras crecen alimentándose de los nutrientes y líquidos de los tallos del nopal, pegadas entre sí de tal manera que recubren la superficie de las pencas. Los machos no comen y son voladores. Los antiguos pobladores mesoamericanos utilizaban su rojo carmín para teñir textiles, plumas y diversos objetos y para elaborar la pintura que se usaba en los códices.
Cuando llegaron los europeos a nuestro continente surgió un gran interés por este pigmento. No solamente aprovecharon los plantíos de América, sino que empezaron a llevar nopales a Europa para cultivarlos en la región del Mediterráneo y en otras áreas. Durante su transporte, los nopales eran empleados como alimento y, debido a su alto contenido de vitamina C, ayudaban a prevenir el escorbuto que solían sufrir los marinos.
España y Portugal monopolizaron técnicamente la producción de carmín, pero los ingleses tenían interés en abastecerse de este colorante natural por muchas razones, como el hecho de que tenía el tono de rojo de los uniformes militares. Fue así como, a finales del siglo XVIII, decidieron llevar nopales a Australia. La idea era iniciar sus propios cultivos para producir el codiciado carmín.
Desafortunadamente, todas las cochinillas que llegaron a Australia murieron, pero los nopales no y se expandieron sin control, cubriendo grandes extensiones de tierra que no pudieron ser utilizadas para la ganadería porque se volvieron completamente impenetrables. El problema se hizo más complejo cuando las aves aprendieron a comer tunas, dispersando aún más la población de los nopales por la isla. Los australianos intentaron todo para controlar la implacable plaga. En algún punto, cayeron en cuenta de que las plantas también se reproducían a partir de los despojos que dejaban en sus intentos por destruirlas y que, además, crecían de las pencas que se rompían y caían al suelo.
Controlar biológicamente la plaga de nopal
A principios del siglo XX, el gobierno australiano formó una comisión encargada de buscar alternativas para controlar la expansión de las nopaleras y los comisionados descubrieron en Argentina una palomilla denominada Cactoblastis cactorum, que devoraba las pencas. La palomilla o polilla del nopal, como se le conoce coloquialmente, pone sus huevos en las pencas, de las cuales sus larvas, el gusano de la tuna, comen ávidamente. Resultó la solución biológica para contener la plaga de nopales de Australia; fue llevada a ese país entre 1924 y 1925. La medida fue un éxito: las densas nopaleras que se extendían agresivamente comenzaron a reducirse.
A Sudáfrica llegaron noticias de los resultados positivos del experimento australiano, por lo que fue implementado en 1933; en 1950 llegó a Hawái, en donde los nopales también hacían de las suyas. Más tarde, en 1956, la polilla fue introducida a las islas de Saint Kitts y Nevis en el Caribe. Los resultados fueron relativamente positivos en Sudáfrica, pero en el Caribe, que es hogar de especies nativas de nopales, el gusano de la polilla del nopal atacó a muchas de ellas y las puso en peligro de extinción. En los años siguientes el insecto se dispersó por las demás islas caribeñas de manera natural (volando o impulsados por corrientes de viento), pero también por intermediación humana (cuando se transportan las plantas para consumo o uso ornamental). Lo que comenzó como un proyecto de control biológico en ciertas partes del mundo, en otras se convirtió en una invasión que podría representar una catástrofe ecológica para la biodiversidad nativa de nopales norteamericanos.
El mayor riesgo en el Caribe, Estados Unidos y México es precisamente la voracidad de las larvas, que no distinguen entre especies de Opuntia. En el Caribe fue donde se vio por vez primera su capacidad para devorar a las especies nativas que no requerían control. Esto constituye un serio problema no sólo para la región, sino también para el resto del continente, donde Cactoblastis cactorum no es nativa y, por lo tanto, no tiene enemigos que la depreden. Sin vigilancia, esta especie se podría dispersar por la costa del Golfo de México a toda esa región continental por los fuertes vientos que llegan con los huracanes.
Para 1989 se detectó a la polilla en los cayos al sur de la Florida y, previendo el peligro que esto implicaba para cualquier nopal, el servicio de agricultura estadounidense emitió una alerta en todos los estados donde están registradas especies del género Opuntia.2 La idea era detener a la voraz polilla antes de que sucediera una catástrofe ecológica.
El monitoreo de la palomilla en Estados Unidos ha permitido registrar su avance hacia México. La base de datos de especies invasoras del mundo (GISD por sus siglas en inglés) informa que ya se encuentra en varias localidades de aquel país, incluyendo Pensacola, Florida y Georgia, en la costa del Golfo de México, relativamente próximas a Tamaulipas. Las autoridades de la Secretaría de Agricultura de México están muy preocupadas por la presencia de este insecto en los Estados Unidos. Se estima que, de llegar a nuestro país, podría ocasionar graves daños en las poblaciones naturales de nopales silvestres, sin contar el impacto económico por la destrucción de miles de hectáreas de nopal cultivado. Sólo para tener una idea, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) reportó en 2023 que el año anterior se cultivaron más de 45 mil hectáreas de nopales para obtener tunas, a lo que hay que sumar las que se cultivan para extraer verdura y forraje.
Apoyarse en el conocimiento científico
Desde hace varios años, en el Laboratorio de Ecología Evolutiva de las Interacciones Bióticas del Instituto de Ecología de la UNAM, al que pertenece Juan Fornoni, se estudia la biología de Cactoblastis cactorum. El propósito es desarrollar conocimiento para enfrentar el riesgo de invasión en los ecosistemas mexicanos. Uno de los primeros objetivos de la investigación fue descifrar las rutas que siguió la palomilla desde que se estableció en las islas del Caribe.4 Utilizando análisis genéticos, se confirmó la hipótesis de que los huracanes y las tormentas tropicales favorecen la dispersión de los insectos entre las islas del Caribe, lo que podría facilitar su migración a México. En esa misma investigación, en colaboración con Luis Osorio, también del Instituto de Ecología, y Guadalupe Andraca, del Instituto de Biología de la UNAM, se utilizaron modelos computacionales que sirven para predecir la ruta de ingreso al país y así determinar las zonas de mayor riesgo de invasión. Los resultados indican que esto puede ocurrir a través de la frontera norte (Tamaulipas) o por la península de Yucatán.
Por otro lado, es útil conocer más del ciclo de vida de la polilla en su región nativa, en Argentina. Ahí se documentó que el insecto es muy adaptable a distintas condiciones de temperatura y humedad del suelo.5 Es posible que esto explique su capacidad para sobrevivir (de ahí su utilidad como control biológico) en diferentes continentes y bajo distintas condiciones ambientales. El equipo ha estudiado a los insectos con dos tipos de modelos matemáticos: el primero se basa en modelos denominados de nicho (que identifican zonas en donde es muy probable encontrar a la especie de interés). Estos instrumentos sugieren que un punto clave para entender el potencial de invasión de la especie en nuevas regiones consiste en saber más de su etapa como pupa, que ocurre en la capa superficial del suelo. La pupa es la fase en el ciclo de vida del insecto previa a la vida adulta y sucede fuera de las pencas. En este momento está más expuesto a depredadores y a las condiciones ambientales. Otras características del suelo que sirven para predecir la presencia de la palomilla tanto en la región nativa de Argentina como en el área invadida del Caribe y Estados Unidos son, por ejemplo, la humedad, la temperatura, el contenido de materia orgánica. Es decir, conocer la biología de la pupa es muy útil para distinguir las variables ambientales que podrían restringir su dispersión en México y otras regiones de Norteamérica a donde todavía no llega.
Por su parte, los denominados modelos dinámicos de distribución sirven para estimar cómo podría llegar la especie a nuestro país y de qué manera se dispersaría por el territorio. Combinan datos ambientales y biológicos, como la dispersión, para predecir rutas potenciales de migración. A través de ellos se estima que la palomilla podría tardar entre 13 y 38 años en llegar al centro de México (específicamente al Valle de México), y que su ruta más factible sería por la frontera norte y a través de la costa del Golfo de México. Sin embargo, todo puede cambiar, por ejemplo, si se presentan condiciones inesperadas de tormentas tropicales y huracanes que aceleren las predicciones, lo que facilitaría el ingreso del insecto al territorio nacional tanto por el Golfo de México como por la Península de Yucatán. En este sentido, el avance del cambio climático abona incertidumbre, porque hace más difícil predecir la intensidad e incidencia de muchos fenómenos meteorológicos.
Los hallazgos de estas investigaciones han sido publicados en revistas arbitradas por miembros del laboratorio de Fornoni desde 2015 y han sido fundamentales para entender y documentar la biología evolutiva de esta especie que amenaza la seguridad alimentaria y el patrimonio biocultural de nuestro país.6 Para este grupo de científicas y científicos, el proceso de adaptación y la capacidad de invasión de Cactoblastis cactorum es un problema que sólo se puede resolver desde la perspectiva evolutiva, porque implica conocer los mecanismos que impulsan la capacidad de la especie para reproducirse en nuevos ambientes.
Todos podemos prevenir la llegada de la palomilla de nopal
Como mencionamos, la presencia de esta polilla podría ser una verdadera catástrofe en nuestro país porque sus larvas tienen una dieta muy amplia, es decir que utilizan diferentes especies de nopales para alimentarse y completar su ciclo de vida. Por ello resulta muy útil saber más sobre las características de humedad y temperatura del suelo de los ecosistemas donde viven las distintas especies de Opuntia que afectan a la palomilla en su etapa de pupa, pues ésta sería la vía para estudiar las variables que condicionan la dispersión del insecto a nuevas regiones de Norteamérica.
Desde los ámbitos científico y gubernamental se han establecido estrategias de investigación y un sistema de vigilancia para prevenir el ingreso del insecto a nuestro país.7 La ciudadanía también puede ayudar al reportar su presencia en nopaleras y evitando por completo traer plantas de nopal desde otros países. Conviene recordar que uno de los mecanismos de ingreso de la palomilla a la península de Florida, en los ochenta, fue el tráfico comercial de cactáceas nativas de República Dominicana.
Paisaje sagrado, cosmovisión y tradición: el arte rupestre zapoteco del Istmo de Tehuantepec
Pepe Herrera
enero 14, 2026
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El arte rupestre constituye una de las expresiones más complejas y significativas de las sociedades prehispánicas mesoamericanas, no sólo como manifestación estética, sino también como un medio fundamental para la construcción simbólica del territorio. En el caso de los zapotecos del sur del Istmo de Tehuantepec, estas manifestaciones desempeñaron un papel central en los procesos de colonización, expansión y apropiación territorial —que incluyeron formas de conflicto, negociación y reordenamiento simbólico—, así como en la conformación de paisajes sagrados durante el Posclásico tardío.
El doctor Fernando Berrojalbiz, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, señaló que el estudio del arte rupestre en esta región permite comprender cómo el asentamiento en un nuevo territorio no se limitó a la ocupación física del espacio, sino que implicó un profundo proceso de apropiación simbólica y ontológica del paisaje.
En este contexto, durante la conferencia Arte rupestre del Istmo de Tehuantepec, Berrojalbiz analizó la relevancia de estas expresiones gráficas, con especial atención al sitio de Ba’cuaana, destacando su función dentro del culto a la montaña sagrada, su relación con la tradición iconográfica mixteca-puebla y su inserción en la cosmovisión zapoteca del Posclásico tardío.
Contexto histórico y migración zapoteca al Istmo
Antes de abordar el eje central de la conferencia, el investigador del IIE-UNAM explicó que el origen de la cultura zapoteca se sitúa en los Valles Centrales de Oaxaca, con Monte Albán como su principal centro político y ceremonial durante el periodo Clásico. Aunque este sitio declinó, las comunidades zapotecas persistieron durante el Posclásico, organizadas en señoríos como Zaachila.
Fue precisamente en el Posclásico tardío cuando se produjo una migración significativa de grupos zapotecos hacia el Istmo de Tehuantepec. De acuerdo con Berrojalbiz, este proceso no ocurrió de manera homogénea, sino a través de “diferentes oleadas y modalidades de ocupación, que implicaron tanto la colonización como la dominación de amplias zonas del sur del Istmo”.
Los zapotecos se establecieron en un territorio previamente habitado por otros grupos, lo que hizo necesaria la legitimación de su presencia y de su control del espacio, no sólo mediante asentamientos, sino también a través de estrategias simbólicas profundamente arraigadas en su cosmovisión.
La creación del paisaje sagrado y el papel del arte rupestre
Más allá de la fundación de asentamientos habitacionales, centros políticos o espacios agrícolas, los zapotecos desarrollaron un paisaje sagrado que les permitió anclar su visión del mundo en el nuevo territorio. En este proceso, el arte rupestre se convirtió en un elemento clave.
“El arte rupestre funcionó como un lenguaje visual mediante el cual los zapotecos proyectaron sus dioses, mitos y concepciones del mundo sobre el paisaje istmeño”, explicó Fernando Berrojalbiz. Estos conjuntos rupestres no fueron espacios marginales, sino lugares cuidadosamente seleccionados y asociados a cerros, cuevas y formaciones rocosas con un profundo significado simbólico.
En el sur del Istmo de Tehuantepec se han identificado diversos tipos de sitios: grandes santuarios con una iconografía compleja y numerosos espacios menores con imágenes más simples, como manos, puntos o líneas. A pesar de sus diferencias formales, todos comparten un mismo trasfondo simbólico vinculado al culto a la montaña sagrada.
Ba’cuaana: un santuario rupestre zapoteco
El sitio de Ba’cuaana destaca como uno de los santuarios rupestres más importantes del sur del Istmo. Se localiza en las faldas del Cerro Blanco, una elevación aislada en medio de la llanura costera cuya prominencia visual refuerza su carácter sagrado. El sitio se compone de dos grandes afloramientos graníticos, uno de los cuales forma una especie de cueva con pinturas en el techo.
Según el investigador del IIE-UNAM, la ubicación y configuración del sitio no son casuales: “la cueva de Ba’cuaana fue concebida como una entrada al inframundo, al interior del Cerro Blanco, entendido como una montaña sagrada habitada por seres sobrenaturales”. Esta concepción explica la concentración y complejidad de las imágenes pintadas en su interior.
A diferencia de otros sitios del Istmo, Ba’cuaana presenta una abrumadora mayoría de imágenes zapotecas, estimada por el investigador entre el 90 y el 95 %, lo que sugiere que se trata de un espacio ritual creado casi exclusivamente por estos grupos tras su llegada a la región.
Uno de los aspectos más sobresalientes del sitio es la abundancia de representaciones animales. Para su análisis, el doctor Fernando Berrojalbiz propone una clasificación en cuatro grandes categorías, cada una con una lógica simbólica distinta.
1. Seres extraordinarios y deidades
Esta categoría está formada por serpientes fantásticas, generalmente representadas sólo por la cabeza. Combinan rasgos de distintos animales —serpiente, felino, cánido o cocodrilo— y presentan elementos comunes como mandíbulas prominentes, dentaduras exageradas y tocados de plumas. No representan animales reales, sino entidades sobrenaturales que habitan el interior de la montaña sagrada. Algunas se identifican como serpientes de agua y otras como serpientes de fuego, una iconografía característica del Posclásico tardío.
Dentro de esta categoría también aparecen deidades como Cocijo, dios zapoteca del rayo y la lluvia, así como figuras felinas asociadas al corazón de la montaña y de la tierra, una noción comparable al Tepeyóllotl nahua. Estas representaciones refuerzan la idea de Ba’cuaana como un espacio de comunicación con los poderes que controlan la fertilidad y el equilibrio cósmico.
2. Signos de los días
La segunda categoría corresponde a los signos calendáricos, muchos de ellos animales como la serpiente, el jaguar o el venado. Estas representaciones incluyen numerales y siguen convenciones gráficas ampliamente conocidas en los códices de la tradición mixteca-puebla. Las imágenes pueden indicar fechas rituales específicas o incluso nombres calendáricos de los individuos que realizaron las ofrendas, lo que refuerza el carácter ceremonial del sitio.
3. Ofrendas rituales
La tercera categoría está formada por representaciones de ofrendas, en las que los animales ocupan un lugar central. Loros, venados y otros seres aparecen depositados sobre cajetes cerámicos, siguiendo una convención visual idéntica a la observada en los códices. No se trata de escenas cotidianas, sino de depósitos rituales destinados a los seres que habitan la montaña sagrada, lo que refuerza la función ceremonial de Ba’cuaana.
4. Otros animales
Finalmente, existen representaciones animales que no encajan claramente en las categorías anteriores y cuya interpretación permanece abierta. No obstante, deben entenderse dentro del marco general del culto a la montaña sagrada y del diálogo simbólico con lo sobrenatural.
Salazar: otro punto importante
Ubicado en las faldas del monte Guiengola y cercano al río Tehuantepec, se encuentra Salazar, un espacio ritual zapoteca con características distintas a las del gran santuario de Ba’cuaana. Se trata de una serie de frentes rocosos irregulares donde se identifican diversos paneles o conjuntos de arte rupestre, distribuidos a lo largo de más de treinta metros.
Estos paneles presentan imágenes pintadas y grabadas que corresponden a diferentes culturas y momentos históricos. Algunas son anteriores a la llegada de los zapotecos y otras claramente zapotecas, lo que se evidencia en la superposición de motivos. Esta superposición no es casual, sino que refleja la resignificación continua del lugar como espacio sagrado.
Al igual que en Ba’cuaana, existe una predominancia de motivos animales, aunque con menor variedad. Se identifican serpientes, cocodrilos, caimanes, peces, venados y un posible conejo o liebre. Estas representaciones comparten un estilo común caracterizado por cuellos robustos, mandíbulas prominentes y, en algunos casos, elementos plumarios.
Un rasgo distintivo de Salazar es el uso del color. Mientras que en Ba’cuaana predominan las pinturas rojas, en Salazar aparecen pinturas blancas, lo que el doctor Berrojalbiz destacó como algo excepcional: “es de los pocos ejemplos que tenemos zapotecos de pintura blanca”. Esta diferencia cromática refuerza la idea de que ambos sitios, aunque relacionados, cumplieron funciones rituales distintas.
En términos simbólicos, las imágenes de Salazar se asocian con el agua, la pesca y la fecundidad, lo que se explica por su cercanía al río Tehuantepec. Asimismo, se observan representaciones de los llamados monstruos de la tierra, figurados como grandes bocas abiertas o como cocodrilos y caimanes, elementos ampliamente documentados en la iconografía mesoamericana.
El sitio también contiene evidencias de rituales vinculados al sacrificio. En algunos paneles se observan puntos y líneas rojas que han sido interpretados como una emulación pictórica del derramamiento de sangre.
Estar en equilibrio con el entorno
Una de las características más llamativas del arte rupestre zapoteca en el Istmo de Tehuantepec es la casi total ausencia de iconografía política explícita. Desde la perspectiva del investigador del IIE-UNAM, el objetivo principal de estas manifestaciones no fue exaltar el poder dinástico, sino enraizar su cosmovisión y a sus dioses en el nuevo entorno del que se estaban apropiando.
“El énfasis no está en la política ni en el poder, sino en mantener el equilibrio con el entorno, con el ciclo de la vida y con entidades como el monstruo de la tierra, elementos centrales de la cosmología mesoamericana”, añadió.
Actualidad
Berrojalbiz cerró su participación destacando que actualmente en Ba’cuaana existe una continuidad ritual con la celebración de la fiesta de la Santa Cruz, que suele realizarse en los primeros días de mayo. Para el investigador, esta celebración cristiana representa un desplazamiento simbólico del pensamiento zapoteca, pero conserva un trasfondo antiguo vinculado a la fertilidad, la renovación de la vida y el ciclo agrícola.
De este modo, el sitio mantiene su carácter sagrado, demostrando la persistencia de creencias profundamente arraigadas en la relación entre la tierra, el agua y la regeneración del cosmos.
Evaluación de riesgo geológico: libro de enseñanza
Pepe Herrera
enero 14, 2026
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El riesgo geológico constituye una de las principales preocupaciones de las sociedades contemporáneas, en particular en regiones con alta exposición a fenómenos naturales potencialmente destructivos. Este concepto se integra por tres elementos fundamentales: la amenaza, entendida como la probabilidad de ocurrencia y las características de un evento geológico adverso —como terremotos, erupciones volcánicas, deslizamientos o tsunamis—; la exposición, que refiere a la presencia de personas, infraestructuras y sistemas en zonas susceptibles; y la vulnerabilidad, que expresa el grado de susceptibilidad de estos elementos a sufrir daños frente a dichos eventos.
Ante la necesidad de profesionalizar y formalizar la educación en este campo estratégico, el Instituto de Geofísica editó el libro Evaluación de riesgo geológico: libro de enseñanza. Esta obra forma parte del acervo del proyecto PAPIME, cuyo objetivo central es fortalecer e innovar la educación universitaria mediante una enseñanza más estructurada, crítica e interdisciplinaria del riesgo geológico.
El desarrollo de este material contó con la participación de diversas instituciones especializadas, entre ellas organismos dedicados al monitoreo sísmico, la prevención de desastres y la gestión de fenómenos naturales. Esta colaboración interinstitucional confiere al proyecto un enfoque claramente interdisciplinario, al reconocer que la gestión del riesgo geológico requiere la convergencia de las geociencias, la ingeniería, la planeación urbana, las ciencias sociales y las políticas públicas.
Si bien el libro posee un sólido sustento académico, también está concebido para ofrecer información clara, ordenada y accesible a públicos diversos, con el propósito de facilitar la interpretación, evaluación y toma de decisiones frente a los riesgos geológicos. En un contexto marcado por la urbanización acelerada, la desigualdad socioeconómica y el impacto del cambio climático —factores que incrementan la exposición y la vulnerabilidad ante diversos tipos de amenazas—, iniciativas como esta resultan no solo valiosas, sino urgentes. En este sentido, el contenido del impreso cumple una función preventiva y educativa esencial para la construcción de sociedades más resilientes y sostenibles.
A lo largo de Evaluación de riesgo geológico, las y los usuarios encontrarán un material de alto valor académico, didáctico y social.
Una erupción de conocimiento
El libro está compuesto por nueve capítulos: “Riesgo”, “Vulnerabilidad y construcción social del riesgo”, “Estructura de protección civil de México”, “Riesgo sísmico”, “Riesgo volcánico”, “Riesgo por procesos de remoción de masa”, “Riesgo por subsidencia”, “Riesgo por fenómenos hidrometeorológicos” y “Comunicación del riesgo”.
En cada uno de ellos se incluyen infografías elaboradas con un enfoque didáctico y validadas por los autores, que abordan temas icónicos y de vanguardia en la enseñanza del riesgo, como la historia de la sismología en México o el análisis de eventos recientes de alto impacto. Estas herramientas visuales permiten una comprensión ágil de contenidos complejos y refuerzan significativamente el proceso de aprendizaje.
Asimismo, la obra incorpora ejercicios diseñados con instrucciones claras y apoyados por una iconografía específica que distingue actividades de práctica, repaso y reflexión, así como modalidades de trabajo individual, grupal o mixto. Dichos ejercicios están orientados al análisis de planes de acción, simulacros y estrategias de prevención, siempre contextualizados en los fenómenos y realidades del territorio mexicano.
Gracias a estas características, el material resulta altamente adaptable y puede emplearse con diversos públicos, tanto en aulas como en comunidades, grupos focales o espacios de divulgación. De igual manera, constituye una herramienta de utilidad para tomadores de decisiones y responsables de políticas públicas, quienes pueden apoyarse en sus criterios y metodologías para fortalecer atlas de riesgo, marcos normativos y protocolos; así como para comunidades y organizaciones sociales, que pueden utilizarla como aliada en procesos locales de diagnóstico y preparación.
En conjunto, el libro se consolida como una aportación integral que amplía el alcance del conocimiento científico y lo vincula directamente con la prevención, la toma de decisiones y la reducción efectiva del riesgo geológico.
Evaluarán biodiversidad del suelo con microscopio portátil que usa piezas en 3D
Boletín UNAM-DGCS-020
enero 14, 2026
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Agricultores efectuarán el muestreo de una parcela, y separarán y clasificarán a los organismos; el método será validado a nivel internacional por la FAO, informó Blanca Prado Pano. El aparato, ideado por José Ocampo López Escalera, es liviano y enfoca a nivel de micras: Martha Rosete Aguilar. Carolina Avilés Junco recordó que el método para valorar fue creado por personal académico de la UNAM y del CIESAS.
Personas trabajadoras del campo podrán evaluar la biodiversidad del suelo con el uso de microscopios portátiles de bajo costo que pueden llevarse en una mochila, adaptarse a un teléfono celular con cámara y lograr aumentos para explorar una amplia gama de animales microscópicos.
Se trata de una iniciativa de la UNAM encabezada por el personal experto del Programa Universitario de Estudios Interdisciplinarios del Suelo (PUEIS) y el Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT).
Las primeras pruebas se llevarán a cabo en Xochimilco, al sur de la Ciudad de México.
“Esta iniciativa se inscribe dentro del programa Doctores de los Suelos, impulsado por la FAO a nivel global y del cual el PUEIS es el encargado en México. El proyecto busca capacitar a los agricultores para que aprendan a evaluar la salud del suelo y promover un manejo sostenible en la agricultura”, explicó la coordinadora del PUEIS e investigadora del Instituto de Geología, Blanca Prado Pano.
Realizadas las observaciones, las y los campesinos aplicarán un método desarrollado en esta casa de estudios para evaluar la biodiversidad, el cual será validado a nivel internacional por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en México, Colombia y Burkina Faso (África Occidental).
“Elaboramos el método con colegas biólogos de varias entidades dentro y fuera de la UNAM. Cuando lo propusimos a la FAO dijeron que tenía el gran inconveniente de que necesitaba un microscopio y lo rechazaron. Entonces buscamos a Martha Rosete y a José Ocampo, quienes desarrollaron el microscopio. Lo valioso de este invento es que hará posible que los agricultores pasen de un conocimiento teórico a conocer a los organismos que tiene su suelo”, añadió Prado Pano.
Microscopios en 3D
La iniciativa de diseñar un microscopio portátil y de bajo costo con impacto social es de José Ocampo López Escalera, estudiante del doctorado en Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), quien tiene como codirectora de tesis a Martha Rosete Aguilar, investigadora del ICAT, física y doctora en óptica.
Martha Rosete destacó: Generalmente los microscopios que se usan en los laboratorios requieren una preparación particular porque hay que enfocar y controlar iluminación, entre otros pasos.
Además, son equipos pesados y caros que no se pueden meter en una bolsa y requieren conectarse para tener luz. Con su tesis de doctorado, José Ocampo logró un equipo pequeño, de aproximadamente 20 x 10 x 10 centímetros; es una cajita liviana con la posibilidad de enfocar y desplazarse a nivel de micras, señaló.
El reto parecía complicado, pero logramos construir un dispositivo con piezas accesibles, varias impresas en 3D, lo que facilita que se replique en otros lados, comentó José Ocampo.
El instrumento también tiene baleros, tornillos y una pila recargable con un cargador de teléfono celular convencional, utiliza luz LED y cuenta con un lente sencillo e intercambiable (originalmente de cámaras de vigilancia) para observar diferentes niveles de amplificación.
Comenzaremos la construcción de 15 aparatos para que se efectúen pruebas de validación. Contamos con impresoras 3D en el ICAT, en el Instituto de Física y en ECOSUR, detalló.
De acuerdo con el experto, se inició con el registro de diseño industrial para proteger la autoría del dispositivo. “Pero tenemos la idea de publicar cómo se construye el microscopio para que sea de utilidad en otros sitios”.
Práctica accesible
La académica del PUEIS, Carolina Avilés Junco, compartió que el método para evaluar biodiversidad se desarrolló con académicos de diferentes dependencias de la UNAM, como Francisco Armendáriz Toledano y su equipo del Instituto de Biología; José Guadalupe Palacios Vargas e Isaac Romero Acevedo Rojas, de la Facultad de Ciencias; y Gabriela Castaño Meneses, de la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Juriquilla.
De una institución diferente, Teresita de Jesús Santiago Vera, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), Unidad Sur.
El grupo de personas académicas propuso una práctica accesible para los productores, que se pueda replicar fácilmente y no implique demasiado tiempo.
Consiste en efectuar un muestreo representativo de una parcela, obtener porciones de suelo, separar a los organismos más grandes y clasificarlos. El método incluye una clave de clasificación y una forma de asociar a cada grupo con funciones edáficas específicas, refirió.
Existen aquellos encargados de descomponer materia orgánica, otros con un papel importante en la regulación de poblaciones de organismos o en el control de plagas. Unos más generan porosidad y participan en garantizar los flujos de agua y aire dentro del suelo. El objetivo, subrayó, es que al verlos puedan decir de qué tipo son y a qué grupo pertenecen.
De esta manera sabrán si el suelo es funcional y evaluarán el impacto de sus prácticas agrícolas partiendo de la premisa de que mayor biodiversidad de actividad significa tener uno más saludable y funcional.
Lanza la UNAM la convocatoria al concurso de selección para nivel licenciatura
enero 13, 2026
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El 12 de enero se publicó la convocatoria, la cual puede consultarse en la página electrónica de la Dirección General de Administración Escolar (DGAE): www.dgae.unam.mx
Esta convocatoria marca el punto de partida para miles de aspirantes que podrán integrarse a la máxima casa de estudios y comenzar así su formación profesional.
Para un registro exitoso es importante seguir cada paso con precisión dentro de las fechas establecidas.
Es importante leer con tranquilidad la convocatoria y su instructivo donde se podrán informar con detalle de los requisitos específicos del proceso de registro de la carrera y modalidad del interés de la persona aspirante.
El siguiente paso es realizar el registro vía Internet. Este proceso estará abierto del 23 de enero al 3 de febrero de 2026; durante este periodo, deberán crear una cuenta en el sistema, ingresar sus datos con sumo cuidado y descargar la ficha de depósito.
Tras completar el registro, es importante no olvidar realizar en tiempo y forma el pago por derecho a examen a partir del 23 de enero y hasta el 5 de febrero de 2026. Esto podrán hacerlo de acuerdo a lo señalado en el instructivo.
Una vez confirmado el pago, deberán continuar con las siguientes etapas descritas en el instructivo, evitando omitir alguna, a fin de garantizar su participación en el proceso de selección sin problema alguno.
La UNAM expande sus fronteras: un nuevo horizonte académico para 2026
Este 2026 destaca por una importante expansión en la oferta académica y de infraestructura de la institución, resaltando el inicio de actividades de la nueva Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Oaxaca, la cual abrirá sus puertas para quienes busquen cursar las licenciaturas de Administración, Contaduría, Historia, Informática y Negocios Internacionales.
Asimismo, la UNAM fortalecerá sus unidades regionales mediante la incorporación de ocho licenciaturas que se ofertarán por primera vez en el sistema escolarizado dentro de las otras cuatro ENES.
Las escuelas nacionales de Estudios Superiores (ENES) de la UNAM han consolidado su posición como epicentros de innovación y pensamiento crítico. Estos recintos no solo representan la presencia física de la máxima casa de estudios en el territorio nacional, sino que personifican una educación pública, gratuita y de excelencia que late al ritmo de las necesidades sociales y productivas de cada región.
En el corazón del Bajío, la ENES León ha forjado un legado en las áreas de la salud y el desarrollo territorial. A su reconocida trayectoria en disciplinas como la Odontología y las Ciencias Agrogenómicas, se integran ahora las licenciaturas en Comunicación y Relaciones Internacionales, diseñadas bajo un modelo educativo que responde con audacia a los retos de un entorno globalizado y tecnológico.
A poca distancia, la ENES Juriquilla se erige como un faro de ciencia y tecnología. En este ecosistema donde convergen la Ingeniería Aeroespacial y las Neurociencias, el horizonte se amplía este 2026 con la llegada de Ingeniería en Computación y Psicología, fortaleciendo el impacto científico de la Universidad en la zona.
Hacia el Occidente, la ENES Morelia despliega una oferta diversa que entrelaza la sustentabilidad de los materiales con la sensibilidad del arte y la música. Este año, su compromiso con la sociedad michoacana se profundiza al abrir las puertas de las licenciaturas en Administración y Derecho, brindando nuevas rutas de crecimiento para la juventud local.
El sur del país también se transforma. En la ENES Mérida, donde la academia dialoga con el mar y la ecología, el ciclo 2026-2027 marcará el inicio de las carreras en Ingeniería en Computación y Biología, herramientas esenciales para el desarrollo científico de la península.
Por su parte, la ENES Oaxaca, la sede más joven y vibrante de esta red, consolida su identidad ofreciendo cinco pilares del saber contemporáneo: Administración, Contaduría, Informática, Negocios Internacionales e Historia, con un enfoque profundamente enraizado en su contexto cultural.
Al impulsar planes de estudio actualizados a las sedes foráneas, la UNAM no solo incrementa su matrícula; transforma vidas. Esta expansión permite que miles de jóvenes encuentren una oportunidad de desarrollo sin abandonar sus raíces, reafirmando que la educación superior es el motor más potente para la movilidad social y el florecimiento del talento en cada estado de la República.
La UNAM refrenda su compromiso para ampliar y consolidar una educación de calidad, laica y gratuita que tenga como base la ciencia, el pensamiento crítico, las humanidades y la cultura para formar a las y los jóvenes que se sumarán a la construcción de la Nación fuerte e innovador que demanda un entorno de constantes transformaciones y problemáticas inéditas.
Convocatoria Licenciatura 2026:
Publicación de Convocatoria: 12 de enero de 2026
Registro de aspirantes vía Internet: 23 de enero al 3 de febrero de 2026
Pago por derecho a examen: 23 de enero al 5 de febrero de 2026
Aplicación del examen en línea: 23 de mayo al 10 de junio de 2026
Jeanne Louise Calment vivió 122 años y 164 días en Arlés, Francia. Nació el 21 de febrero de 1875 y falleció el 4 de agosto de 1997. Conoció a Vincent van Gogh cuando era joven, fumó ocasionalmente, comía chocolate y nunca realizó ejercicio formal, lo que rompe muchos mitos sobre la longevidad. Ella decía que su secreto era no tomarse la vida demasiado en serio.
Recientemente se preguntó a ChatGPT cuál sería la forma de lograr que una persona viva hasta 140 años, y la respuesta llamó la atención. No se trató de dietas estrictas, rutinas de ejercicio extenuantes ni suplementos milagrosos, sino de evitar el estrés emocional crónico.
No se alude al estrés cotidiano, como el derivado del tráfico o las tareas diarias, sino al estrés profundo que surge de complacer a otros, fingir bienestar o reprimir aquello que genera malestar. Este tipo de presión sostenida se asocia con desgaste celular, elevación persistente del cortisol y aceleración de procesos de envejecimiento, con impacto tanto en la salud física como en la mental. En ese sentido, el planteamiento no es vivir más años, sino vivir con mayor equilibrio.
Al respecto, Gabriel Gutiérrez Ospina, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó que lo señalado por ChatGPT coincide con lo que se conoce desde la biología y la neurociencia del estrés.
Se relaciona con la felicidad entendida como un estado de conciencia que implica amor propio, en el que la persona reconoce su bienestar y vive en interacción armónica con su entorno físico, material y social, añadió el académico.
“La longevidad en el ser humano no ha cambiado de manera sustancial a lo largo de la filogenia humana; desde que somos Homo sapiens tenemos el potencial biológico de vivir muchos años”, señaló.
De hecho, Gutiérrez Ospina plantea que, bajo condiciones adecuadas de cuidado físico, mental y social, una persona podría alcanzar, en un plano teórico, edades cercanas a los 140 años.
Síndrome de domesticación
En sus orígenes, los seres humanos eran presa de depredadores, por lo que vivían en grupos pequeños y se desplazaban constantemente para buscar alimento, refugio y protección frente a condiciones ambientales extremas. Esto los mantenía físicamente activos y metabólicamente adaptables.
La domesticación también ocurrió en los humanos, no por la acción de otra especie, sino entre ellos mismos. Surgió con la agricultura, el sedentarismo y la domesticación de animales para la alimentación. Este proceso dio lugar a grandes asentamientos humanos y, paradójicamente, introdujo condiciones que limitaron la salud y la longevidad.
Cuando las sociedades se establecieron en torno a la agricultura y la ganadería, desarrollaron estructuras de protección y ciudades-Estado. Con ello disminuyó la movilidad, lo que marcó un punto de inflexión en la posibilidad de mantener una vida físicamente activa.
Si bien antes se moría principalmente por infecciones, el abandono del movimiento constante redujo la calidad de vida. La restricción en la diversidad alimentaria —al consumirse solo lo que se producía localmente— afectó la salud general. Además, el almacenamiento de alimentos y el consumo excesivo aportaron mayor energía, pero no necesariamente una mejor calidad nutricional, lo que tuvo efectos directos sobre la longevidad.
La disminución de la actividad física, la falta de diversidad alimentaria, el sedentarismo y la ausencia de ejercicio generaron un entorno que redujo los años de vida saludable.
El estrés también desempeña un papel central. El estrés agudo, asociado con la supervivencia inmediata —huir o luchar—, se activa y se desactiva rápidamente. En contraste, el estrés social y crónico sanciona de manera constante a quien no cumple ciertos roles o expectativas.
En la actualidad, por ejemplo, en entornos familiares con conflictos constantes, mala alimentación, sedentarismo o violencia, se genera un estrés sostenido que afecta múltiples sistemas del organismo. Se trata de un estrés crónico de tipo metabólico y psicológico que no se libera adecuadamente y que termina deteriorando la salud en diversos niveles.
Otro aspecto relevante es el funcionamiento de la psique. En el pasado, los desplazamientos prolongados ayudaban a regular el estrés. Hoy, gran parte de la población permanece largas horas en espacios cerrados, acumulando tensiones emocionales que no se descargan físicamente.
El mensaje de ChatGPT
ChatGPT alude, de manera general, a los efectos de la domesticación y al estilo de vida de las civilizaciones contemporáneas, tanto occidentales como orientales. Está documentado que niveles elevados y persistentes de estrés —psicológico y biológico— activan respuestas inflamatorias y procesos autoinmunes que favorecen o aceleran el envejecimiento.
Vivir con mayor tranquilidad y aceptación personal se asocia con una mejor salud y, en consecuencia, con una mayor longevidad, aunque esto no ocurre de forma automática ni uniforme.
Vivir con bienestar modifica profundamente la relación con el cuerpo. Como dice el dicho, “mente sana, cuerpo sano”, y existe evidencia científica que respalda esta idea. “Si se cuida al cuerpo —de manera consciente o inconsciente—, se duerme adecuadamente, se evita el estrés crónico y se reducen los pensamientos rumiantes, el impacto en la salud es significativo”.
Una de las principales fuentes de estrés es la rumiación constante de ideas. Por ello, vivir bien implica un cuidado integral del cuerpo y la mente, lo que influye tanto en el envejecimiento biológico como en la estabilidad emocional.
Un cuerpo en calma puede favorecer una mayor longevidad. Todo aquello que rompa ese equilibrio, genere inquietud o provoque estrés sostenido, tiende a acelerar los procesos de envejecimiento.
Indagan los “secretos que guardan” semillas para enfrentar sequías
Boletín UNAM-DGCS-019
enero 13, 2026
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Granos como maíz, trigo, arroz y cebada han sustentado civilizaciones enteras, y las leguminosas como frijol, garbanzo o lentejas siguen siendo fundamentales para nutrirnos, gracias a las proteínas, almidones y aceites que acumulan durante el desarrollo y maduración de la planta, entre otras bondades.
Por ello es relevante conocer los “secretos que guardan las semillas”, afirmó la investigadora del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, Alejandra Covarrubias Robles, quien añadió:
Tienen características adaptativas que les han permitido jugar un papel crítico en la evolución de las plantas y del planeta, entre ellas su capacidad de mantener viable el embrión en una que esté seca durante largos periodos y bajo condiciones ambientales estresantes, por ejemplo falta de agua.
Detalló que ciertas plantas conocidas como espermatofitas cuando se desarrollan también se deshidratan a tal grado que adquieren una condición de desecación. Si esto le ocurriera a alguno de nuestros tejidos o al embrión de un animal, morirían.
El agua es vital. En las semillas de estas plantas se han seleccionado ciertas proteínas y componentes que hacen que el embrión se mantenga viable en alta deshidratación. Ello permite que puedan dispersarse a largas distancias y mantenerse vivas por tiempo prolongado, apuntó.
Es una situación crítica para la vida de las plantas y para la del planeta, porque sin ellas no existiría tal y como lo conocemos, con una diversidad de estas en diferentes ambientes, argumentó.
Una de las condiciones esenciales para que el embrión se preserve vivo, es que en la semilla se forme un estado sólido conocido como vítreo, porque es parecido al vidrio.
“Por muchos años hemos estudiado las propiedades estructurales de proteínas que se acumulan en la semilla seca, justo cuando empieza a perder agua y llegan a su nivel más alto cuando pierde más de 90 por ciento del agua que acumuló durante su desarrollo.
“Recientemente también descubrimos que son relevantes para que se forme el estado vítreo”, acotó la investigadora del Departamento de Biología Molecular de Plantas.
Se les conoce como abundantes en la embriogénesis tardía o LEA (por sus siglas en inglés, Late Embryogenesis Abundant). Se acumulan en las hojas o en las raíces de las plantas que se someten a un estrés por sequía. Se les denominó así después de que el investigador Leon Dure III las descubriera en grandes cantidades, en las semillas secas de algodón.
Más de una función
Covarrubias Robles y su equipo en el IBt buscan determinar cuál es el mecanismo por el cual estas proteínas presentan esta actividad de protección al embrión.
Agregó que no son como la mayoría, en forma de “bolitas”, y se les denomina globulares u ordenadas. Las LEA tienen gran flexibilidad -por lo que se les identifica como “desordenadas”, lo cual les permite adoptar diferentes estructuras dependiendo de las condiciones del ambiente.
Son versátiles a partir del punto de vista funcional, pues poseen la capacidad de tener más de una función, lo que abre un horizonte interesante desde los ámbitos biológico y tecnológico.
La experta universitaria explicó que han experimentado quitar unas de estas proteínas en la planta, mutar el gen, y la semilla pierde cierto grado de viabilidad, envejece más rápido y pierde valor nutricional.
Casi toda su investigación la efectúan con una especie modelo conocida como Arabidopsis thaliana, una planta pequeña que puede crecer en cajas Petri. De igual manera, estudian las semillas de frijol y han aislado genes que se inducen por sequía, algunos codifican para proteínas LEA.
Nos hemos interesado en estas proteínas que son abundantes cuando la planta se somete a sequía, incluso a otras condiciones de estrés como altas temperaturas. Están en vasculares o no vasculares; fuera del reino vegetal se encuentran en organismos anhidrobióticos, que son capaces de tolerar la pérdida casi total del agua, abundó la investigadora de la UNAM.
Consideró que estudiarlas serviría para escoger plantas con características de mayor tolerancia al estrés hídrico. Tienen gran potencial para ser utilizadas, tanto en la selección como en la modificación de estas para fines particulares.
“Sería interesante poder modificarlas o usarlas para seleccionar semillas más vigorosas y que pudieran almacenarse por tiempos más largos”, aseveró.
Además, se ha observado in vitro que si se agrega una proteína LEA a otra sensible a la deshidratación la puede mantener activa. “Podríamos pensar en usar o modificar algunas de estas proteínas para que in vitro pudieran utilizarse para preservar estables embriones de animales u otras proteínas, en condiciones de deshidratación”, comentó.
Asimismo, las LEA podrían conservar viables embriones o células que se congelan, y usarse en algún tratamiento médico.
La investigadora Covarrubias e Inti A. Arroyo Mozo escribieron el artículo “Secretos de las semillas” para el número 324 de la revista de divulgación de la ciencia ¿cómo ves?, en el cual explican que son el secreto mejor guardado de un grupo de plantas llamado espermatofitas, el linaje más extenso de las vasculares, y que se reproducen por semillas.
Las semillas tienen la capacidad de permanecer largo tiempo en estado latente, condición adaptativa que les permitió dominar la flora de la época. Con el paso del tiempo desarrollaron estrategias para resistir condiciones extremas, y así conquistaron casi todas las regiones del planeta. Algunas pueden sobrevivir incendios, heladas, sequías prolongadas, incluso el paso por el tracto digestivo de los animales.
Exponen, además, que son increíbles cápsulas del tiempo para embriones de plantas, y han sido esenciales en la historia de la humanidad.
Una opción sustentable de interés en el monitoreo de contaminantes
La contaminación atmosférica es una de las principales causas de muerte prematura, de morbilidad y de distintas enfermedades; en la actualidad, mata más de 7 millones de personas al año, según datos de las Naciones Unidas.
Actualmente se buscan opciones más sustentables y económicas para realizar monitoreo ambiental. Entre ellas se encuentran los biomonitores, que son organismos vivos, como las plantas, que sirven para evaluar la calidad del aire ya que manifiestan una respuesta fisiológica o metabólica mayor cuando son expuestas a ciertos contaminantes.
Por ejemplo, en el caso del nitrógeno es un nutriente esencial para las plantas y es necesario para la fotosíntesis y les permite acumular más clorofila. Sin embargo, algunas formas de nitrógeno que son tóxicas y al aumentar su concentración en el ambiente pueden envenenar a las plantas, las cuales tendrían daño e incluso morir.
El nitrógeno es un elemento esencial de la vida, lo usan todos los seres vivos para hacer proteínas. Es de los más abundantes en el planeta, pero casi todo está secuestrado en la atmósfera en forma de nitrógeno molecular, es muy estable y difícil de romper.
Sólo algunas bacterias o las tormentas eléctricas pueden romperlo, y en ese momento se convierte en nitrógeno reactivo. Sin embargo, procesos derivados de la combustión interna (como las detonaciones en los pistones de los autos) han aumentado la cantidad de este nitrógeno reactivo que al depositarse en las plantas y otros organismos vivos les causa un daño.
Para monitorear esta contaminación por deposición del nitrógeno reactivo se han utilizado algunos organismos como biomonitores, por ejemplo, los líquenes, los musgos y algunas plantas epífitas vasculares como las orquídeas y las Tillandsia.
El doctor De la Barrera, junto con el doctor Edison Díaz, evaluaron qué qué tan idóneos eran como biomonitores algunos musgos, líquenes y Tillandsias del Valle de México y de algunos sitios de Hidalgo, Morelos y Puebla. Con esta finalidad, analizaron la presencia de este nitrógeno en estas especies y compararon sus datos con los proporcionados por la red automatizada de monitoreo.
Encontraron que los niveles de nitrógeno en los organismos analizados coincidían con las fuentes de emisión. Es decir, en aquellos sitios en donde había más industria, las especies utilizadas como biomonitores también registraban altos niveles de contaminantes.
En otro estudio, el doctor De la Barrera y la doctora Nayely Martínez estudiaron a las malezas urbanas, que son plantas que crecen aunque haya poca agua, en baldíos o entre el concreto de las calles, es decir, se establecen y prosperan a pesar de las malas condiciones.
Analizaron la viabilidad de las malezas como biomonitores en Morelia. Para ello, en el laboratorio les midieron el contenido de nitrógeno, de clorofila y la proporción de isótopos contenida en estas plantas (esto último les permite saber, entre otras cosas, de dónde viene el nitrógeno que se depositó en la maleza).
“Hicimos experimentos para después seleccionar a algunos biomonitores para ver cómo está la contaminación en Morelia. Encontramos que estas malezas cumplen con los requisitos para ser un biomonitor: son abundantes en la zona de interés, aparentemente tiene una respuesta lineal o medible a la dosis del contaminante y son tolerantes al envenenamiento”.
Encontraron que entre las malezas más adecuadas para el biomonitoreo (sobre todo por el depósito de nitrógeno atmosférico en Morelia) están la conocida como diente de león (Taraxacum officinale), el Lepidium virginicum y el pasto Chloris gayana.
Los investigadores concluyen que este trabajo muestra la utilidad de algunas plantas como biomonitores de la contaminación, principalmente en sitios donde no se cuenta con una red de monitoreo ambiental.
Nueva especie de árbol productor de ámbar es descubierta en Chiapas
Boletín UNAM-DGCS-018
enero 12, 2026
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Un tipo de árbol productor de resina del ámbar mexicano Hymenaeaphyllum mirandae, que vivió hace 23 millones de años, fue descubierto en Simojovel de Allende, Chiapas, por científicos del Instituto de Geología de la UNAM.
La investigadora del Laboratorio de Paleobotánica, de dicha entidad universitaria, Ana Lilia Hernández Damián, explicó que el hallazgo de esta planta en piezas de ámbar sugiere que este grupo de plantas se extendió por las bajas latitudes de Norteamérica durante el Mioceno.
Recordó que el ámbar es una resina fosilizada y, al ser producto de una planta, partes de esta como hojas, flores y tallos pueden quedar atrapados en ella.
La doctora en Ciencias Biológicas precisó que la investigación fue presentada en la revista Paleoworld, en un artículo llamado A new extinct member of the resin producer group of the Mexican amber: Hymenaeaphyllum mirandae n. gen. n. sp. (Detarioideae-Leguminosae) en colaboración con Marco A. Rubalcava-Knoth y Sergio Cevallos-Ferriz. En el texto explica que se identificaron hojas preservadas, las cuales se analizaron en dicho Laboratorio.
Se estudió a detalle una serie de siete piezas recuperadas en el área de La Quinta, mejor conocida como la Formación Simojovel, las cuales contenían restos de insectos y flores, así como hojas bien preservadas.
Hernández Damián detalló: Tenemos varios parientes vivos cercanos como el guapinol (Hymenaea courbaril), un árbol que crece a lo largo de la costa del Pacífico de México, además de Guibourtia y Peltogyne; actualmente vemos que todos tienen hojas muy similares, así como la capacidad de sintetizar, almacenar y secretar la resina.
Añadió que es interesante la similitud que tienen también con plantas que crecen en la actualidad en la región paleotrópical de África como: Hymenaea verrucosa. Es decir, las hojas ofrecen información sobre plantas similares a las que hay en el neotrópico y su conexión con otras partes del mundo.
El nuevo tipo de árbol fue identificado gracias a microestructuras conocidas como glándulas a lo largo de lámina de las hojas conocidas como folíolos, que se aprecian a contraluz. Es decir, localizaron hojas de una de las plantas que dieron origen al ámbar de México.
Hernández Damián detalló que entre las características particulares documentadas están sus folíolos con bases asimétricas, venas secundarias broquidódromas y puntos glandulares translúcidos. Agregó que antes de hallar estas hojas describieron las flores aisladas y, de esta manera, fueron formando la imagen de la planta.
Sin embargo, no se sabe con certeza cómo esta especie se relaciona con los géneros existentes conocidos de la recién descubierta planta debido a la falta de más evidencia de conexión de las hojas con las flores.
Adicionalmente Hernández Damián mencionó que en el planeta existen más de 200 localidades de depósitos de la resina, pero solo aproximadamente 25 tienen restos de organismos que crecieron en el pasado; o sea, no todos contienen residuos biológicos preservados, y por ello México es un lugar excepcional.
En ese sentido, dijo, nuestro país y República Dominicana son los sitios más populares; en años recientes se han documentado depósitos en Etiopía, por lo que es importante seguir trabajando en colaboración con las comunidades que exploran estas minas.
Aunque hay quienes consideran que las llamadas “bolsas de nicotina” sirven de reemplazo para dejar de fumar cigarros, no son una alternativa, pues existe la posibilidad de generar una nueva adicción por su contenido de nicotina y otras sustancias químicas, afirmó la académica de la Facultad de Medicina de la UNAM, Guadalupe Ponciano Rodríguez.
La también coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de dicha entidad universitaria indicó que además su uso crónico provoca afecciones a la salud y los únicos tratamientos que han demostrado su seguridad y eficacia para dejar de fumar en México son los parches y la goma de mascar, al igual que los tratamientos no nicotínicos como el bupropión y la vareniclina que son tabletas.
En este contexto, refirió que las “bolsas de nicotina” son conocidas también como productos modernos de nicotina oral, de tamaño pequeño –uno por dos centímetros–, rellenas de diferentes fibras, por lo general vegetales, empapadas en nicotina que la mayoría de las veces es sintética.
Se han encontrado algunas que contienen nitrosaminas –compuestos químicos contaminantes con alto potencial cancerígeno–, aromatizantes, saborizantes y metales pesados como cromo.
Son similares a una pequeña bolsa de té. Para su consumo se colocan entre el labio superior y la encía donde la nicotina es absorbida; al hacerlo a través de la mucosa bucal y de la circulación sanguínea se distribuye por todo el organismo, añadió.
Guadalupe Ponciano indicó que los estudios disponibles muestran un aumento sostenido en su uso, en especial en jóvenes. En la actualidad Europa del Norte, Reino Unido y Estados Unidos (EUA) concentran gran parte del mercado, aunque su presencia crece en América Latina.
Los países nórdicos reportan prevalencias de hasta 20 por ciento en adultos jóvenes. Mientras que en EUA su consumo en adolescentes va en ascenso.
Las “bolsas de nicotina” surgieron en Europa, a principios de la década de 2010, como derivación del snus sueco e impulsadas por empresas tabacaleras que buscaban nuevas formas de expansión frente a restricciones al tabaco combustible. Su crecimiento se aceleró a partir de 2017 con el ingreso de marcas globales.
Sus efectos
A decir de la experta es preocupante su uso, ya que de acuerdo con la marca tienen concentraciones que van de tres a 50 miligramos de nicotina. “Es una locura porque seis u ocho miligramos ya es demasiado debido a que se suministra vía oral”.
En entrevista detalló que la nicotina carece del mismo efecto al llegar al organismo mediante el aparato respiratorio, que por vía oral. Siempre se ha sabido su toxicidad, cuyas hojas, en particular el extracto de tabaco, se han empleado históricamente como insecticida natural para ahuyentar a los insectos de las plantas.
Guadalupe Ponciano resaltó que es una sustancia química altamente adictiva, especialmente peligrosa para niñas, niños, jóvenes, adultos y mujeres embarazadas.
Al mantener las “bolsitas” en la boca en promedio 30 minutos, producen aftas o úlceras; abscesos periodontales que pueden llevar a la pérdida de dientes, gingivitis o inflamación de las encías, además de que modifican totalmente la microbiota y la composición de la saliva.
Cuando la nicotina llega al cerebro genera dopamina, un neurotransmisor que producimos ante estímulos placenteros y de bienestar, por ejemplo al comer, escuchar música de nuestro agrado o ver una obra de arte que nos agrada. En este caso el placer es doble: la nicotina y el sabor del que vienen acompañadas las hace más adictivas.
Mientras se trae en la boca, la saliva que se deglute pasa por el aparato digestivo y sus efectos podrían originar inflamación en el estómago, dolor abdominal, gastritis, colitis y erosión de la mucosa gástrica. Pero también es importante mencionar sus repercusiones sustanciales a nivel cardiaco, pudiendo provocar un infarto al miocardio o un evento vascular cerebral (embolia).
Hay de sabores
La universitaria mencionó que en la fabricación de las “bolsas”, las empresas tabacaleras utilizan gran cantidad de saborizantes y sustancias químicas para hacerlas más atractivas y cubrir el fuerte y desagradable olor de la nicotina; pueden ser de diferentes sabores, como menta, hierbabuena y mora azul, entre otros. De esta manera, la industria que las produce “engaña” a las personas consumidoras con olores agradables que reducen la percepción del riesgo y también son atractivos.
Desde el punto de vista jurídico, no se manejan como productos de tabaco, pues es nicotina sintética, por lo que la industria tabacalera ha aprovechado ese vacío legal, y carecen de advertencias sanitarias a diferencia de las cajetillas comunes de cigarros que por ley tienen pictogramas y advertencias sanitarias, al igual que el tabaco para pipa. Por ello parecería que son inocuas, lo cual es totalmente falso, subrayó.
A decir de Ponciano Rodríguez, violan la ley y tampoco hay instancia que los regule, lo que origina que las personas consumidoras, en su mayoría jóvenes, las consideren no nocivas a la salud y además atractivas.
Se comercializan como productos sin tabaco ni humo; al carecer de una regulación pueden comprarse en tiendas de conveniencia donde se colocan cerca de las cajas registradoras, junto a los dulces y golosinas, y cualquier menor de edad tiene acceso a ellas sin que se les niegue su venta.
Guadalupe Ponciano advirtió que si un niño o niña de cuatro o cinco años, atraídos por el olor agradable del producto creen que es un dulce y lo ingiere, podrían llegar al hospital por intoxicación, presentarían náusea, vómito, convulsiones, y en casos graves llegar a la depresión respiratoria y al fallecimiento.
De acuerdo con la experta, “desafortunadamente en la clínica hemos tenido pacientes masculinos que las consumen porque en el trabajo no pueden fumar; luego, al salir a comer, hacen uso del vapeador y fuman cigarros tradicionales al llegar a casa. Esto es literalmente una bomba de tiempo para su salud”.
Avance científico: IA permite detectar cambios clave que anteceden a erupciones volcánicas
Pepe Herrera
enero 9, 2026
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En los últimos años, la incorporación de nuevas tecnologías en las ciencias de la Tierra ha generado avances significativos en la forma en que se estudia y monitorea la actividad volcánica. Uno de los más relevantes es el uso de la inteligencia artificial (IA) para analizar grandes volúmenes de datos sísmicos, lo que permite identificar patrones que antes resultaban difíciles de observar y comprender.
Recientemente, investigadores de la Universidad de Granada, la Universidad Libre de Bruselas, el Instituto Volcanológico de Canarias, el Centro Universitario de Estudios Vulcanológicos de Colima, la Universidad de Canterbury y el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables de España desarrollaron un procedimiento basado en inteligencia artificial y teoría de la señal capaz de anticipar una erupción volcánica con al menos doce horas de antelación y confirmar su finalización en un lapso aproximado de tres horas. Este avance resulta especialmente relevante para la gestión del riesgo y la protección civil.
La metodología ya fue validada en las erupciones del volcán Tajogaite, en La Palma (2021), y del Volcán de Fuego de Colima, en México. En ambos casos, el modelo analizó en tiempo real parámetros sísmicos para anticipar el inicio de la actividad eruptiva y caracterizar su evolución.
Un enfoque novedoso que requiere grandes volúmenes de datos
Para Patricia Jácome Paz, investigadora del Instituto de Geofísica de la UNAM, el estudio presenta una propuesta metodológica novedosa dentro del monitoreo volcánico. A diferencia de las técnicas convencionales, basadas en la interpretación directa de las señales sísmicas, este trabajo emplea algoritmos de inteligencia artificial previamente entrenados, capaces de procesar grandes volúmenes de datos de manera más eficiente.
Esto permite no solo acelerar el análisis, sino también identificar correlaciones complejas entre distintos parámetros, que serían mucho más difíciles de detectar de forma manual. No obstante, la especialista subrayó que esta metodología depende de que los sistemas volcánicos cuenten con redes de monitoreo bien establecidas y con registros de datos continuos y de buena calidad.
Aun con estas limitaciones, el estudio representa un avance significativo tanto en términos técnicos como de capacidad de procesamiento, al demostrar que la IA puede convertirse en una herramienta útil para interpretar la sismicidad volcánica y fortalecer los sistemas de alerta temprana.
Los tres parámetros clave del modelo
Las señales sísmicas constituyen el pilar del monitoreo volcánico, ya que registran las ondas que se propagan a través de la estructura del volcán y reflejan procesos internos como la circulación de fluidos, el ascenso del magma, el fracturamiento de rocas o cambios en la presión interna.
El estudio se basa en el análisis de tres parámetros derivados de estas señales:
Entropía de Shannon: mide el grado de desorden de una señal. Una señal altamente caótica, con gran cantidad de “ruido”, refleja una actividad poco definida, mientras que una señal más ordenada, con menor entropía, indica un proceso físico más coherente. En un contexto volcánico, una disminución de la entropía puede sugerir que el sistema se reorganiza hacia un proceso específico, como una intrusión magmática o una posible ruptura.
Índice de frecuencia: considera la relación entre frecuencias altas y bajas. Las frecuencias altas suelen asociarse con fracturas súbitas o explosiones, mientras que las bajas pueden indicar circulación interna de fluidos o procesos menos violentos. Este índice permite identificar transiciones entre distintos modos de comportamiento del volcán.
Curtosis: describe qué tan concentrada o “picuda” es la forma de la señal. Valores altos de curtosis se relacionan con eventos sísmicos de gran amplitud y duración corta, típicos de explosiones, mientras que valores bajos corresponden a procesos más graduales y distribuidos en el tiempo.
En conjunto, estos parámetros ofrecen una visión complementaria de la dinámica volcánica: orden y desorden del sistema, distribución de la energía y características de los eventos sísmicos.
Aplicaciones a futuro
De acuerdo con la investigadora del Instituto de Geofísica, este tipo de modelos podría integrarse a los sistemas de alerta temprana en regiones cercanas a volcanes activos. Aunque los parámetros analizados ya se utilizan de manera regular en los observatorios volcánicos, este enfoque permite examinar con mayor detalle su evolución y detectar momentos críticos de transición en el comportamiento del volcán.
Con esta información, las autoridades de Protección Civil y los comités científicos pueden activar mecanismos de vigilancia intensiva, realizar reuniones extraordinarias, ajustar el semáforo volcánico y preparar protocolos de evacuación o estrategias de comunicación con la población.
Desafíos pendientes
Pese a los avances, el estudio presenta limitaciones. Los autores señalan la necesidad de incorporar otras variables, como emisiones de gases volcánicos, temperatura, deformación del suelo y datos geoquímicos. Sin embargo, estas mediciones suelen tener distintas escalas temporales y no siempre se registran en tiempo real, lo que complica su integración al modelo.
Además, Jácome Paz destacó que el éxito de esta metodología depende de la existencia de redes de monitoreo robustas, ya que la falta de datos dificulta el entrenamiento de los algoritmos, la identificación de patrones y la definición de umbrales confiables para la alerta temprana.
También es necesario ampliar la muestra y aplicar el modelo a otros volcanes con registros sísmicos extensos y de buena calidad, como el Popocatépetl (México), el Nevado del Ruiz (Colombia), el Villarrica (Chile), o los volcanes Stromboli y Etna, en Italia. Asimismo, aunque requieren mejoras en sus redes de monitoreo, podrían considerarse el Chichón, Tacaná, Ceboruco y el Pico de Orizaba.
Una herramienta útil para el monitoreo volcánico
Finalmente, la investigadora reflexionó sobre la creciente incorporación de la inteligencia artificial en las ciencias de la Tierra. Si bien aclaró que la IA no sustituye la interpretación científica ni la experiencia de los especialistas, destacó que en este caso permitió analizar miles de horas de datos con mayor rapidez y detectar patrones sutiles en la sismicidad.
El uso de la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para comprender la dinámica volcánica y, sobre todo, para proteger a las poblaciones que viven cerca de estos sistemas naturales. A medida que estas metodologías se perfeccionen y se integren con otros datos geofísicos y geoquímicos, será posible avanzar hacia sistemas de monitoreo más precisos y una gestión más eficaz del riesgo volcánico.
Entre tabletas y calificaciones: ¿cómo el uso de dispositivos afecta el rendimiento académico?
Pepe Herrera
enero 8, 2026
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En los últimos años, el uso de dispositivos electrónicos ha transformado profundamente la dinámica educativa, especialmente entre los jóvenes universitarios. La transición del cuaderno tradicional a la tableta, el aumento en el consumo de contenidos digitales y la presencia constante de pantallas en la vida cotidiana han modificado no solo la forma de estudiar, sino también los procesos cognitivos implicados en el aprendizaje.
En el caso de los estudiantes de medicina —una población con altas demandas cognitivas y académicas— estas transformaciones adquieren una relevancia particular. Consciente de este panorama, el doctor Alejandro Hernández Chávez, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM y especialista en educación en ciencias de la salud, desarrolló un estudio exhaustivo para analizar la relación entre el consumo de medios electrónicos y el rendimiento académico de estudiantes de segundo año de la carrera.
Su investigación integra mediciones que van desde el tiempo diario de exposición a pantallas hasta evaluaciones cognitivas y resultados académicos estandarizados, con el fin de comprender cómo estos hábitos digitales influyen en la atención, la inteligencia y el desempeño escolar.
Motivaciones
El punto de partida del estudio surge de una observación acumulada durante más de una década de docencia: la transición casi total del cuaderno a la tableta entre los estudiantes de medicina. Hoy, los jóvenes rara vez llevan libretas; dependen de celulares, tabletas o computadoras para estudiar, tomar notas y acceder a contenidos. Este cambio no solo ha modificado la forma de registrar información, sino también la manera en que se procesa y consolida lo aprendido.
A ello se suma que diversos reportes internacionales han advertido que el uso excesivo de dispositivos electrónicos puede afectar funciones cognitivas como la atención y la memoria, influyendo directamente en el rendimiento académico. Incluso el DSM-5 contempla la categoría “adicción al internet”, que reconoce el potencial clínico del uso desmedido de pantallas cuando cumple ciertos criterios.
No obstante, el estudio del Dr. Hernández no busca diagnosticar adicciones ni clasificar conductas patológicas, sino comprender cómo el consumo cotidiano de medios electrónicos —incluyendo videojuegos y servicios de streaming— se relaciona con el rendimiento académico y con procesos cognitivos fundamentales, como la atención y la inteligencia.
El proceso
“Para ello, se diseñó un estudio de dos años que incluyó a 355 estudiantes de segundo año de Medicina. En primera instancia, se recopilaron datos demográficos básicos para caracterizar a la población. Posteriormente, se aplicó una encuesta de consumo de tiempo en pantallas, desarrollada para abarcar no solo el uso del celular —como hacen muchas aplicaciones de monitoreo— sino el tiempo total invertido en televisión, YouTube, redes sociales, videojuegos, tabletas y cualquier otra pantalla utilizada en un día típico”, explicó el investigador.
Aunque se trata de un instrumento de autorreporte con posibles sesgos, ofrece una visión amplia y más representativa del comportamiento digital de los estudiantes que la que brindan los contadores automáticos de un solo dispositivo.
Además de esta información, se recopilaron datos académicos objetivos, como el historial del Sistema Integral de Administración Escolar de la UNAM y los resultados de los exámenes departamentales de Fisiología. Esta asignatura fue seleccionada por su alta carga crediticia (22 créditos) y porque exige tanto aprendizaje memorístico como razonamiento, resolución de problemas, pensamiento crítico y una comprensión profunda del funcionamiento del cuerpo humano.
El estudio también incorporó instrumentos para evaluar distintos tipos de inteligencia: fluida, cristalizada, inteligencia general y posibles indicadores de deterioro cognitivo. La inteligencia fluida se refiere a la capacidad para resolver problemas nuevos y realizar operaciones abstractas, mientras que la cristalizada comprende los conocimientos y habilidades adquiridos a lo largo del tiempo. Ambas son esenciales para entender cómo un estudiante procesa información nueva y utiliza lo ya aprendido.
Asimismo, se realizó un análisis adicional en una submuestra de 30 estudiantes para medir potenciales evocados o potenciales relacionados con eventos, indicadores estrechamente vinculados con los procesos atencionales. Este enfoque resulta especialmente relevante, dado que el uso constante de pantallas tiende a favorecer la dispersión de la atención: una simple notificación puede interrumpir la concentración, alterar el procesamiento cognitivo y afectar la retención de información.
Con todos estos datos, el estudio aplicó análisis de redes fisiológicas, una metodología derivada de las ciencias de la complejidad. Este enfoque permite visualizar las interacciones múltiples dentro de un sistema amplio e interconectado, identificando patrones emergentes y asociaciones que no serían evidentes mediante análisis tradicionales.
Mucho tiempo en pantallas
Los resultados fueron reveladores. El tiempo promedio de exposición a pantallas entre los estudiantes fue de 7.2 horas diarias, un dato consistente con estudios nacionales e internacionales sobre consumo digital en jóvenes.
“En cuanto al rendimiento académico, los hallazgos fueron claros: existe una correlación negativa entre el tiempo total de consumo de medios electrónicos y las calificaciones obtenidas en el examen departamental de Fisiología. Es decir, a mayor tiempo frente a pantallas, menor rendimiento académico. Aunque esta relación no implica necesariamente causalidad, sí sugiere que el exceso de uso puede interferir con la concentración, la capacidad de procesar información y el aprovechamiento académico general”, señaló el Dr. Hernández.
El investigador añadió que también existen otros factores que requieren exploración, como el tiempo prolongado de traslado hacia la universidad, que podría influir en la fatiga, el sueño y la disponibilidad de tiempo para estudiar.
Para reflexionar
A pesar de los resultados, Hernández Chávez subrayó que los hábitos de estudio de los universitarios han cambiado significativamente, especialmente después de la pandemia. El uso intensivo de medios electrónicos —para entretenimiento, socialización y tareas académicas— tiene raíces profundas en la experiencia del confinamiento. Muchos estudiantes vivieron la transición de secundaria a preparatoria o de preparatoria a universidad en plena virtualidad, encontrando en las pantallas su principal espacio de socialización.
Como consecuencia, hoy existe una fuerte dependencia del celular, tanto para fines académicos como recreativos, lo que puede derivar en distracciones frecuentes y dificultades para mantener una concentración sostenida.
A ello se suma la preferencia por recursos digitales sobre libros impresos o asesorías presenciales. Plataformas como TikTok, con videos breves impulsados por recompensas inmediatas, fomentan un consumo rápido y discontinuo que afecta la capacidad de atención. Además, el uso prolongado de pantallas deteriora la higiene del sueño, y dormir mal limita la consolidación de la memoria, un proceso esencial para el aprendizaje.
¿Qué se debe hacer?
Ante este panorama, es necesario que tanto estudiantes como instituciones educativas implementen estrategias de autorregulación. El maestro de la FACMED dio algunas medidas sencillas como
Aplicar la técnica Pomodoro —trabajar 25 minutos y descansar 5 sin pantallas—, realizar pausas activas, salir al aire libre o desconectarse del celular por momentos, pueden contribuir a mejorar la concentración y reducir la fatiga digital.
Evitar el uso de pantallas una o dos horas antes de dormir para favorecer una adecuada calidad de sueño.
Promover un consumo consciente de los medios electrónicos, diferenciando entre un uso activo y uno pasivo.
Fomentar hábitos que permitan un aprendizaje más profundo y consolidado como club de estudios o incluso asesorarse con los compañeros que más sepan o agendar asesorías con sus profesores.
Consultar fuentes oficiales es fundamental. El contenido que circula en TikTok puede resultar útil, pero sólo debe considerarse confiable cuando proviene de instituciones, especialistas o canales verificados. Contrastar la información con fuentes oficiales garantiza que lo que se estudia sea preciso, actualizado y basado en evidencia.
Aprender a convivir
El estudio del Dr. Hernández evidencia una realidad cada vez más visible: la vida académica actual se desarrolla inmersa en un ecosistema digital que, si bien ofrece ventajas, también plantea riesgos para la atención, la memoria y el rendimiento escolar. No se trata de satanizar las pantallas, sino de aprender a convivir con ellas de manera saludable y estratégica.
Comprender cómo influyen en los procesos cognitivos es el primer paso para diseñar intervenciones educativas que permitan a los estudiantes aprovechar la tecnología sin sacrificar su bienestar ni su desempeño académico.
Hoy se busca el reconocimiento del cuidado como derecho humano, aunque es necesario tomar medidas para que además esa tarea, asignada a las mujeres, se redistribuya, se brinde en los hogares, se haga partícipe a la sociedad, y que el Estado regule acciones para quitarle a ellas esa carga, afirmó la especialista del Centro de Investigaciones en Estudios de Género de la UNAM, Edith Ortiz Romero.
Señaló que todas las personas podemos brindar atenciones y también recibirlas. Se requiere considerar el valor de este trabajo, asegurar el derecho de quienes los necesitan y de aquellos que los proveen, además del ejercicio del autocuidado.
Esto último es importante porque está vinculado a la salud física y emocional de quienes los brindan, prosiguió la experta al impartir la conferencia magistral Ética del cuidado en tiempos de crisis: horizontes bioéticos para una sociedad que sostiene, organizada por la Comisión Interna para la Igualdad de Género del Programa Universitario de Bioética.
La universitaria resaltó que asistir a otros compete a las mujeres y a las demás personas del núcleo familiar, red social y entorno. “En agosto pasado la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconoció los cuidados como un derecho humano autónomo y estableció que esta facultad tiene tres dimensiones básicas: ser cuidado, cuidar y el autocuidado”.
Todas y todos los requerimos, en mayor o menor medida, a lo largo de nuestra vida. El problema es quién cuida, desde esa perspectiva nos preguntamos quién lo ha hecho y quién lo seguirá haciendo, y qué implica para las personas cuidadoras, destacó Ortiz Romero.
Participación inequitativa
Mencionó que con base en datos de 2022 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 78 por ciento de los hogares tenía al menos un integrante que los necesitaba; había 58.3 millones de personas con necesidades de cuidados, lo que representaba 45.2 por ciento de la población total; y 42 por ciento requería algún tipo de específico.
Además, recalcó que del total de las personas de 15 años y más, 31.7 millones (32 por ciento) los brindaron en su propio hogar o en otros, 75 por ciento de ese porcentaje fueron mujeres y 24 por ciento hombres.
Edith Ortiz Romero expuso que las cuidadoras de personas con discapacidad son, en su mayoría, las hijas o madres; de las infancias, 86 por ciento se hacen cargo las mamás y abuelas; quienes principalmente atienden a personas de seis a 17 años son las madres (81 por ciento), y los padres (seis por ciento), así como las abuelas (seis por ciento).
De los adultos mayores de 60 años y más, son hijas, nietas, pareja o cónyuge, hijos, nietos y algunas personas con otro parentesco. “Esa es la realidad que vamos viendo y en donde las mujeres están presentes”, alertó.
Aunque en esos procesos hay intervención de hombres y mujeres, no es equitativa. A partir de una perspectiva de género tiene que ver con roles y espacios asignados históóricamente, lo que implica mayor carga de labor hacia ellas.
Planteó que el sector femenino dedica, en promedio, 28.2 horas a la semana al trabajo doméstico, en tanto que los varones 11.5. La diferencia es casi de 16 horas. Al cuidado de personas ellas ocupan 13.6 horas y ellos 8.7 horas.
El hecho de que dediquen más tiempo a estas actividades que los hombres tiene implicaciones o afectaciones a la salud física y emocional de ellas.
Planteó que, para cumplir con el derecho al cuidado, en México debe establecerse un sistema nacional progresivo en el cual el Estado participe a través de sus instituciones.
Para que funcione hay que proveer servicios públicos de mayor calidad, eficientes y suficientes; empleos, educación e infraestructura especializada como estancias infantiles, así como hospitales, apuntó.
Se apuesta por aquellas personas que requieren de atenciones y por las cuidadoras. Más que una carga, precisó, los cuidados deben verse como una vivencia del día a día, es decir, que no se perciba como un asistencialismo en el que el Estado y las familias deben proveerlo.
La apuesta sería hacia una sociedad del cuidado y para ello debe haber una educación a partir de las infancias para que empecemos a tener esa responsabilidad, resaltó Ortiz Romero.
Reparar, reutilizar, resistir: la economía circular popular en la Ciudad de México
Pepe Herrera
enero 7, 2026
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A principios de esta década comenzó a tomar fuerza el concepto de economía circular popular. Este enfoque surge como una adaptación del modelo general de economía circular, cuyos fundamentos comenzaron a desarrollarse a partir de diversas corrientes teóricas desde la década de 1970, como la ecología industrial y la economía ambiental, y combina sus principios fundamentales —extender la vida útil de los productos, reciclar, reparar, reutilizar y compartir bienes— con las dinámicas propias de la economía popular, caracterizada por micronegocios familiares e independientes.
En la Ciudad de México, este fenómeno se ha convertido en un motor de bienestar social, económico y ambiental. No obstante, enfrenta obstáculos significativos que requieren atención desde la política pública y la planificación urbana.
Con el fin de comprender el panorama en la capital, un grupo de investigadores de la UNAM, encabezado por la Dra. Louise Guibrunet, del Instituto de Geografía, y en el que participaron Emilio Bunge González, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; Moisés Hiram Martínez Ruiz y Vania Alejandra Rodríguez Villalón, de la Facultad de Arquitectura; Clara Orozco Pérez, de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra, y Daniela Torres Patiño, de la Facultad de Filosofía y Letras, llevó a cabo un estudio interdisciplinario.
El trabajo analizó la organización de la economía circular popular en la Ciudad de México, identificó a sus principales actores, las estrategias que emplean para prolongar la vida de los productos y los desafíos que enfrentan en materia de infraestructura, acceso a mercados y regulación.
¿Qué es la economía circular popular?
De acuerdo con Guibrunet, la economía circular popular comprende actividades económicas realizadas por familias en micronegocios independientes, donde los dueños suelen ser también los trabajadores y emplean a familiares o personas cercanas.
Aunque muchos de estos negocios no se reconocen a sí mismos dentro de un modelo de sostenibilidad, contribuyen de manera directa a la reutilización, reparación, reciclaje y extensión de la vida útil de los productos.
Entre los ejemplos más comunes se encuentran talleres de reparación de ropa, calzado, bicicletas o electrodomésticos; tiendas de segunda mano; servicios de renta de bienes —como vestidos o vajillas para eventos— y pequeños centros de acopio familiares.
El estudio también identificó prácticas cotidianas que fortalecen este modelo, tales como:
Regalos y trueques. En mercados públicos es común que los locatarios obsequien productos no vendidos —el conocido “pilón”— a trabajadores, clientes o personas en situación de calle.
Reaprovechamiento de residuos. En carnicerías o puestos de frutas y verduras, cáscaras, huesos y restos orgánicos se destinan a la alimentación de animales u otras actividades.
Reducción del desperdicio alimentario. Se adoptan estrategias para evitar que productos comestibles terminen en la basura, lo que promueve el intercambio entre vecinos y la cooperación comunitaria.
A ello se suma el papel indispensable de los pepenadores, quienes contribuyen a la recolección, separación y reciclaje de residuos sólidos urbanos, cerrando el círculo de la economía popular.
Dimensión económica y social
El equipo de investigación identificó aproximadamente 27 253 negocios dedicados a la economía circular popular en la Ciudad de México. Destacan principalmente los talleres de reparación de automóviles, electrodomésticos y artículos diversos, como ropa, relojes o lentes.
Sin embargo, su distribución es desigual: aunque los talleres están presentes en casi toda la ciudad, existe una menor presencia de comercios de segunda mano y centros de reciclaje.
En términos ambientales, estos micronegocios contribuyen a reducir los residuos enviados a rellenos sanitarios, los cuales representan cerca del 10 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en el Valle de México. También facilitan la valorización de residuos —por ejemplo, mediante la producción de composta a partir de desechos orgánicos— y evitan que los materiales mezclados se vuelvan irrecuperables.
Obstáculos y desafíos
Pese a su relevancia, la economía circular popular enfrenta múltiples obstáculos. Más allá de las diferencias en su distribución e implementación en la Ciudad de México, persisten desafíos vinculados con la falta de recursos, la informalidad de muchos de sus actores y la escasa articulación con las políticas públicas.
Por ejemplo, los negocios de reparación o reutilización son poco comunes en algunas zonas de la ciudad debido a los altos costos de renta de los locales. Esto limita el acceso de los habitantes a estos servicios y fomenta una cultura de consumo desechable, en la que resulta más fácil reemplazar que reparar.
Asimismo, existe una falta de políticas públicas específicas en materia de economía circular. Para atender esta situación, la Dra. Louise Guibrunet y su equipo plantean la necesidad de:
Proveer espacios accesibles para talleres de reparación, centros de acopio y reciclaje, ya sea mediante rentas controladas o el uso de espacios públicos, como los PILARES —programa de Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes de la Ciudad de México— y parques.
Implementar leyes contra la obsolescencia programada y políticas de valorización de residuos.
Fomentar la cohesión comunitaria mediante la planificación urbana, asegurando que los barrios y mercados públicos faciliten la cooperación y el intercambio.
Replicabilidad en otras ciudades
Aunque el caso de la Ciudad de México es representativo, Guibrunet destaca que la economía circular popular es un fenómeno global. En muchas ciudades —especialmente en aquellas con menor riqueza— la población recurre a la reparación, el acopio, el reuso y el reciclaje para generar ingresos y sustento.
Replicar este modelo en otros contextos implica planificar espacios urbanos que permitan actividades orientadas al bien común, incluso cuando no generen beneficios económicos inmediatos, así como fortalecer la cohesión social mediante servicios accesibles de reparación y reciclaje.
Un modelo eficiente
La economía circular popular en la Ciudad de México muestra cómo la creatividad, la cooperación comunitaria y las prácticas familiares pueden generar beneficios ambientales, sociales y económicos. Para consolidarla se requiere reconocimiento institucional, políticas públicas adecuadas, regulación del mercado inmobiliario y una planificación urbana que incorpore estos espacios en todas las colonias.
Además de reducir emisiones y residuos, este modelo promueve la colaboración vecinal y ofrece sustento económico a miles de familias. La participación activa de habitantes, micronegocios y sectores informales es fundamental para que siga creciendo y pueda replicarse en otras ciudades del país y del mundo.
Disfruta el inicio de año con música, teatro, ciencia y arte en la UNAM
enero 7, 2026
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El segundo fin de semana de enero ofrece un abanico de actividades culturales y científicas abiertas al público en espacios emblemáticos de la UNAM. Desde un concierto monumental en la Sala Nezahualcóyotl hasta talleres infantiles y teatro en Coyoacán, estas son las opciones imperdibles para el 10 y 11 de enero.
🎶 Música: Revueltas a 4 Pianos
Un homenaje sonoro a uno de los compositores más emblemáticos de México. Cuatro pianistas interpretan obras de Silvestre Revueltas en un formato poco común y espectacular. 📍 Sala Nezahualcóyotl, CCU 🗓️ 10 de enero, 20:00 h 🔗 Más información
🎭 Teatro: El adiós
Una puesta en escena que reflexiona sobre las despedidas, los vínculos familiares y el duelo. 📍 Teatro Santa Catarina, Coyoacán 🗓️ 10 de enero, 19:00 h | 11 de enero, 18:00 h 🔗 Más información
🖼️ Artes visuales: Mineralia indisciplinada
Esta exposición reúne piezas que exploran las relaciones entre los minerales, la ciencia y la cultura desde perspectivas artísticas contemporáneas. 📍 Museo Universitario del Chopo 🕒 Miércoles a domingo, 11:00 a 18:00 h | Hasta el 29 de marzo de 2026 🔗 Más información
🔬 Ciencia: Talleres infantiles en Universum
Ideal para despertar la curiosidad científica en los más pequeños con actividades diseñadas para aprender jugando. 📍 Universum, Museo de las Ciencias 🗓️ 10 y 11 de enero, 11:00 h 🔗 Actividades del 10 de enero 🔗 Actividades del 11 de enero
🏛️ Espacios expositivos: Museo de las Constituciones
Un recorrido por la historia jurídica y política de México, ideal para visitantes nacionales y extranjeros. 📍 Centro Histórico de la CDMX 🕒 Miércoles a domingo, 10:00 a 17:00 h 🔗 Visita el sitio web