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Jimena: de estudiante de Veterinaria a La Flor Más Bella del Ejido para cuidar Xochimilco

Jimena Chávez Rivas ama los animales, la naturaleza y la tierra que la vio nacer en Xochimilco. Estudiante del décimo semestre de la licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia en la UNAM, recientemente obtuvo el segundo lugar en el certamen La Flor Más Bella del Ejido, uno de los encuentros culturales más emblemáticos de su tierra natal. Para ella, la ciencia y la cultura no son caminos separados, sino dos formas de servir a su comunidad.

Su vocación nació cuando era niña. Durante una visita al Museo Dolores Olmedo observó a un veterinario con los xoloitzcuintles. Intrigada, le preguntó qué había estudiado para poder convivir con aquellos animales.

«Me respondió que veterinaria y que su trabajo era jugar con los xolos. En ese momento pensé que podía dedicar mi vida a algo que disfrutara profundamente», recuerda entre sonrisas. Años después, está a punto de concluir la carrera.

Jimena creció entre los canales, las chinampas y las tradiciones de Xochimilco. Su familia le transmitió desde pequeña el valor de las fiestas patronales, la historia de los pueblos y el respeto por la naturaleza. Su madre solía contarle historias sobre aves, flores y animales, relatos que despertaron en ella el deseo de proteger ese patrimonio natural y cultural.

«Desde pequeña tuve muy claro que quería aportar algo a la tierra que me vio nacer», afirma.

Hoy espera hacerlo como médica veterinaria. Su objetivo no solo es cuidar la salud de los animales, sino también acercar el conocimiento científico a las personas para que comprendan y protejan la biodiversidad de Xochimilco.

La ciencia también puede contarse con historias

Durante su formación universitaria comprendió que el conocimiento científico solo transforma cuando logra llegar a la sociedad.

Por ello escribió un libro de cuentos infantiles inspirado en la fauna de la zona lacustre de Xochimilco en el que aparecen especies poco conocidas más allá del ajolote, como la carpa barrigona y el martín pescador.

«No puedes cuidar algo que no amas. Yo quiero que la gente se enamore de los animales, de la flora y de la fauna de la región para que quiera protegerlos».

Incluso en la Universidad ha buscado unir el conocimiento científico a las expresiones culturales. En una exposición sobre caprinocultura presentó un bordado inspirado en la tradición del tenango para explicar la relación entre las comunidades y la crianza de cabras, una experiencia que le confirmó que la ciencia también puede comunicarse mediante el arte.

Una flor que representa mucho más que un certamen

Jimena comenzó a participar en La Flor Más Bella del Ejido hace cuatro años, impulsada por la curiosidad. Quería descubrir qué representaba ese certamen del que tanto había escuchado hablar en Xochimilco. Con el tiempo descubrió que se trataba de mucho más que un concurso.

Durante las capacitaciones, las participantes conocen la historia de los ejidos, las tradiciones, la milpa, los mercados, el patrimonio cultural y natural de la Ciudad de México, además de preparar un discurso sobre temas sociales, históricos o culturales.

El atuendo tradicional que portan también está lleno de simbolismos. Confeccionado artesanalmente, representa al altiplano central; sus collares están elaborados con semillas y los aretes son de filigrana; las trenzas indican el estado civil de cada participante, mientras los bordados reflejan la creatividad y la identidad de quien los porta.

En su caso, decidió incorporar elementos que representan dos de sus grandes pasiones: la talavera y los animales.

«Siempre busco transmitir algo con cada atuendo. La talavera y los animales son dos cosas que amo.»

Perseverancia que dio frutos

Jimena participó cuatro años consecutivos en el certamen porque, más que buscar una corona, regresaba por las amistades, el aprendizaje y la posibilidad de impulsar proyectos comunitarios junto a otras jóvenes.

«Se volvió una tradición en mi familia. Nadie había participado antes y, sin quererlo, todos terminaron emocionándose conmigo».

Este año obtuvo el segundo lugar, un resultado que, asegura, nunca esperó. «Yo incluso le pedí a mi mamá un cambio de ropa porque pensé que cuando terminara el concurso me cambiaría para quedarme a apoyar a la ganadora».

Su discurso estuvo dedicado a la manera en que, desde la medicina veterinaria, puede contribuir a preservar el patrimonio natural de Xochimilco y acercar ese conocimiento a niñas y niños.

Durante la final respondió que una corona no hace más valiosa a una mujer. «Cualquier mujer puede lograr grandes cosas. Yo he conseguido muchas sin una corona, y seguiré haciéndolo».

Llevar a la UNAM de regreso a su comunidad

Jimena considera que estudiar en la UNAM le abrió oportunidades que muchas generaciones anteriores no tuvieron. «Agradezco a la Universidad porque me ha dado las herramientas para regresar ese conocimiento a mi comunidad».

Cuando termine la carrera espera trabajar tanto en la medicina veterinaria como en proyectos de divulgación científica y educación ambiental dirigidos a niñas y niños de Xochimilco.

Su mayor sueño, dice, es que las nuevas generaciones aprendan a valorar la riqueza natural que las rodea.

«Quiero que la gente vea a Xochimilco con mis ojos porque cuando amas algo, entonces quieres cuidarlo».

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Una tecnología para reconocer a los insectos que transmiten enfermedades

Investigadores de la UNAM y Sorbonne Université exploran el uso de una técnica que podría hacer más rápida y precisa la identificación de artrópodos relacionados con enfermedades como dengue, zika, malaria y Chagas.

Para prevenir una enfermedad transmitida por mosquitos u otros artrópodos hay una pregunta que parece sencilla, pero resulta fundamental: ¿qué especie tenemos enfrente?

Identificar correctamente a estos organismos permite saber cuáles circulan en una región, detectar cambios en su distribución y fortalecer la vigilancia de enfermedades que pueden afectar a miles de personas. El desafío se ha vuelto todavía más importante ante fenómenos como el cambio climático, la transformación de los ecosistemas y la movilidad humana, que favorecen que algunas especies aparezcan en lugares donde antes no se encontraban.

En ese escenario, investigadores de la UNAM y Sorbonne Université trabajan con una tecnología conocida como MALDI-TOF, una técnica de espectrometría de masas que puede ayudar a distinguir diferentes especies a partir de las características de una muestra.

Dicho de manera sencilla, la técnica permite obtener una especie de huella biológica del organismo analizado. Esa información puede compararse para determinar con mayor rapidez y precisión de qué especie se trata.

Y cuando se habla de organismos capaces de transmitir enfermedades, saber exactamente cuál está presente puede ser información valiosa para la vigilancia epidemiológica.

De México a París

La colaboración comenzó a tomar forma en noviembre de 2025, cuando Alejandro Córdoba-Aguilar, investigador de la Facultad de Ciencias de la UNAM, realizó una estancia de investigación en Sorbonne Université.

Veronika Hrebinchuk, Alex Córdoba-Aguilar y Cécile Nabet.

Ahí trabajó con Cécile Nabet y Renaud Piarroux, especialistas en enfermedades infecciosas y salud global. Durante la estancia intercambiaron metodologías, protocolos y experiencias alrededor del uso de MALDI-TOF para la identificación de artrópodos.

Más que aprender a utilizar un equipo, el objetivo es explorar cómo esta tecnología puede incorporarse al estudio de organismos de interés sanitario y generar información útil sobre las especies que circulan en distintos territorios.

La colaboración fue articulada por el Centro de Estudios Mexicanos UNAM-Francia y continuará durante 2026.

Uno de los siguientes pasos será la capacitación de estudiantes de doctorado en los laboratorios de Sorbonne Université. Ahí aprenderán a utilizar esta metodología para estudiar muestras de mosquitos procedentes de la Ciudad de México.

Renaud Piarroux, Cécile Nabet, Alex Córdoba-Aguilar y Juan Fernando Ramírez.

Esto permitirá no sólo analizar ejemplares mexicanos con infraestructura especializada, sino también formar investigadores capaces de trasladar posteriormente ese conocimiento a nuevos proyectos en el país.

Cuando los vectores cambian de territorio

La identificación de estos organismos adquiere especial relevancia en un planeta en transformación.

El aumento de las temperaturas, los cambios en los ecosistemas y el movimiento constante de personas y mercancías pueden modificar la distribución de distintas especies. Por ello, conocer qué artrópodos están presentes en una región y detectar oportunamente la llegada de otros puede convertirse en una pieza importante de la vigilancia sanitaria.

El tema será también el centro de un seminario conjunto que la UNAM y Sorbonne Université proyectan realizar en octubre de 2026 sobre enfermedades transmitidas por vectores.

La colaboración plantea así una pregunta que rebasa las fronteras entre México y Francia: ¿cómo podemos reconocer con mayor rapidez a las especies que transmiten enfermedades antes de que su expansión se convierta en un problema mayor de salud pública?

Encontrar mejores formas de identificarlas puede ser uno de los primeros pasos para anticiparse.

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“La piedad en el desierto”: del Palacio Negro al Palacio Blanco

Manuel Rodríguez Lozano (Ciudad de México, 1897–1971) ocupa una posición singular en la historia del arte mexicano del siglo XX debido a una propuesta estética que se distanció de los discursos nacionalistas hegemónicos de su tiempo. Asimismo, su identidad homosexual constituyó un elemento significativo que contribuyó a configurar una trayectoria artística y personal particular dentro del panorama cultural de la época. Pintor, escenógrafo, docente y promotor cultural, fue nombrado director de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM en 1939, año en el que también fundó la revista Artes Plásticas. Su producción artística se caracterizó por la búsqueda de una expresión espiritual, honesta y universal, postura que él mismo definió como un “mexicanismo formal”, en oposición al folclorismo asociado a la Escuela Mexicana de Pintura y a las tendencias más politizadas del muralismo.

​En 1942, durante uno de los episodios más difíciles de su vida, Rodríguez Lozano realizó la obra La piedad en el desierto en la cárcel de Lecumberri. El artista había sido acusado del robo de tres grabados atribuidos a Guido Reni y Alberto Durero destinados a una exposición. Como consecuencia, permaneció en prisión preventiva en el pabellón de tuberculosos para varones. Fue en este contexto de confinamiento en el que produjo el mural con la técnica al fresco.

​La pieza constituye una profunda expresión en torno al sufrimiento humano, la soledad y la redención. La elección del tema revela la dimensión espiritual que Rodríguez Lozano atribuía al arte mexicano. En una entrevista publicada en esta Revista, en julio de 1936, el pintor afirmó que “la pintura sobre todas las cosas, sobre todos los problemas” debía representar “un elemento espiritual”.1

Manuel Rodríguez Lozano, La piedad en el desierto, 1942. Museo del Palacio de Bellas Artes, INBAL.

​La realización de esta obra también puede entenderse a la luz de sus reflexiones sobre la pintura mural. Para Rodríguez Lozano, “el muro debe ser la última etapa en la carrera del pintor. Cuando el pintor es dueño de su oficio debe ir al muro”. El fresco La piedad en el desierto representó, en este sentido, el inicio de su “época blanca” y la consolidación de una trayectoria artística que ya incluía proyectos relevantes como la serie Tableros de la muerte de Santa Ana, iniciada en 1932 por encargo de su mecenas Francisco Sergio Iturbe, y que posteriormente culminaría en obras de formato grande y monumental, como El Verdaccio (1935) y El holocausto (1945), respectivamente.

Juan Guzmán, La piedad en el desierto, 1942. © Archivo Fotográfico Manuel Toussaint, IIE, UNAM.

​Después de permanecer cerca de veinticinco años en el Palacio Negro, La piedad en el desierto fue trasladada, por medio de la técnica del strappo, entre 1966 y 1967, al segundo piso del Museo del Palacio de Bellas Artes. Su incorporación a la colección permanente del recinto permitió preservar una de las obras más significativas del artista y situarla junto a murales creados originalmente para distintos espacios, como Alegoría del viento (1928) de Roberto Montenegro y Carnaval de Huejotzingo (1936) de Diego Rivera.

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Hace más de 230 años México tuvo su primer museo

La Ciudad de México es hoy uno de los grandes centros culturales del mundo. Con una amplia red de museos dedicados al arte, la historia, la ciencia, la arqueología y la antropología, la capital mexicana conserva algunos de los acervos más importantes del país y ofrece espacios donde millones de personas se acercan al conocimiento.

Pero esta tradición museística no surgió de manera repentina. Sus raíces se encuentran en los primeros esfuerzos por reunir, clasificar y mostrar objetos que permitieran comprender el mundo natural. Durante el periodo virreinal, impulsadas por las ideas de la Ilustración, comenzaron a surgir colecciones científicas que buscaban estudiar los territorios americanos y sus recursos.

Uno de los proyectos más importantes de aquella época fue el Gabinete de Historia Natural, fundado en 1790 en la Nueva España y considerado el primer museo público de historia natural de México y del continente americano.

El nacimiento de un proyecto científico en la Nueva España

El Gabinete de Historia Natural representó uno de los primeros intentos por acercar la ciencia al público novohispano. De acuerdo con la Dra. María Eugenia Constantino Ortiz, investigadora posdoctoral del Instituto de Geografía de la UNAM, su creación formó parte del interés ilustrado por estudiar, ordenar y conservar los elementos de la naturaleza.

La existencia del gabinete quedó documentada en la Gaceta de México, el principal periódico del Virreinato. En abril de 1790 se informó que el naturalista José Longinos Martínez había reunido una importante colección de objetos de historia natural y tenía la intención de establecer un museo dedicado al rey Carlos IV y a la reina María Luisa.

Meses después, en agosto del mismo año, la publicación anunció que el gabinete estaba listo para abrir sus puertas, posiblemente el 15 de agosto, fecha relacionada con la celebración del santo de la reina. Estos registros constituyen una de las principales evidencias sobre el origen de este espacio científico.

Longinos, el hombre fundamental

La creación del Gabinete de Historia Natural estuvo ligada a la figura de José Longinos Martínez, un naturalista y cirujano que llegó a la Nueva España como integrante de la Real Expedición Botánica, un proyecto impulsado por la monarquía española durante el reinado de Carlos III.

Estas expediciones tenían como objetivo estudiar de manera sistemática la naturaleza de los territorios americanos, identificar sus recursos y generar conocimientos útiles para campos como la medicina, la agricultura y la minería.

Durante sus recorridos por la Nueva España, los integrantes de la expedición recolectaron plantas, semillas, minerales, fósiles y animales que posteriormente eran enviados a Madrid para incorporarse a instituciones científicas como el Real Jardín Botánico y el Real Gabinete de Historia Natural.

Sin embargo, comentó la Dra. Constantino Ortiz, Longinos tomó una decisión que cambiaría la historia científica de México: conservó duplicados de los ejemplares recolectados para crear un gabinete propio en la Nueva España. Su intención era establecer un espacio donde los habitantes del territorio pudieran observar, estudiar y aprender sobre la naturaleza.

Su formación como cirujano y anatomista fue fundamental para lograrlo. A diferencia de otros especialistas de la época, contaba con los conocimientos necesarios para preparar y conservar ejemplares animales, una tarea compleja debido al deterioro natural de los organismos. Gracias a estas habilidades, desarrolló técnicas de conservación zoológica y creó una colección que podía ser estudiada y exhibida.

Además, elaboró preparaciones anatómicas y modelos de cera con fines educativos, herramientas que permitían explicar la estructura del cuerpo humano y de otros seres vivos.

Aunque el proyecto no recibió un respaldo importante de las autoridades virreinales ni de la Corona española, Longinos logró establecerlo con recursos propios. El museo abrió sus puertas en la antigua calle de Plateros, actualmente calle Madero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Más que reunir objetos curiosos, el naturalista buscó crear una institución científica. Su gabinete convirtió las colecciones en herramientas de enseñanza y trasladó a la Nueva España las prácticas de clasificación, conservación y exhibición que había conocido en los centros científicos europeos.

¿Por qué fue importante este museo?

La importancia del Gabinete de Historia Natural no estuvo solamente en sus colecciones, sino en la forma en que permitió acercarse al conocimiento científico.

El espacio permanecía abierto al público interesado y ofrecía la posibilidad de aprender mediante la observación directa de plantas, minerales y animales. Además de los ejemplares, contaba con una biblioteca especializada con obras de historia natural, botánica, química, física y anatomía.

También disponía de instrumentos científicos como microscopios, lupas y otros aparatos de observación. En sus paredes se colocaron representaciones del sistema de clasificación de Carlos Linneo, con esquemas que explicaban cómo se organizaban los reinos animal, vegetal y mineral.

Otra característica innovadora fue la labor educativa de su fundador. Longinos recibía personalmente a los visitantes y explicaba la organización de las colecciones. Cuando no podía hacerlo, esta tarea era continuada por el médico Mariano Aznar.

De esta manera, el gabinete no era únicamente un lugar donde se almacenaban objetos, sino un espacio donde la observación se convertía en aprendizaje, expresó la investigadora del IGg.

¿Cómo era el museo?

Diversas investigaciones, entre ellas las de la Dra. María Eugenia Constantino Ortiz, como “José Longinos Martínez: un expedicionario, dos gabinetes de historia natural”, han permitido reconstruir cómo se veía el museo por dentro. Al entrar al Gabinete de Historia Natural de José Longinos Martínez, el visitante se encontraba con un espacio cuidadosamente organizado para mostrar la diversidad de la naturaleza.

El museo estaba formado por veinticuatro estantes dispuestos de manera ordenada, siguiendo los principios de clasificación científica de la época y, especialmente, el sistema desarrollado por Carlos Linneo. La distribución de las colecciones permitía recorrer los tres grandes ámbitos de la naturaleza, animal, vegetal y mineral, y comprender la relación entre los distintos ejemplares.

El recorrido iniciaba con una biblioteca especializada que reunía obras de historia natural, botánica, química, física, anatomía y otras ciencias. Estos libros no eran un elemento decorativo, sino una herramienta para interpretar los objetos expuestos y profundizar en su estudio. A partir de ahí se desplegaban las colecciones naturales: varios estantes estaban dedicados al reino animal, donde podían observarse aves, peces, insectos y otros ejemplares conservados mediante técnicas de preparación zoológica desarrolladas por Longinos.

Otro sector estaba destinado al reino vegetal. Allí se reunían herbarios, semillas, raíces, cortezas, maderas, resinas, gomas y otros productos naturales que mostraban la riqueza botánica de los territorios americanos. La colección mineralógica ocupaba una parte importante del gabinete e incluía metales como oro, plata, cobre, hierro y mercurio, además de piedras, sales, cuarzos, mármoles, ágatas, rocas y fósiles. Estas piezas permitían estudiar la composición de la tierra y los recursos que podían tener utilidad para la minería y otras actividades económicas.

El museo también exhibía objetos relacionados con el pasado de la naturaleza y con el estudio del cuerpo. Entre sus colecciones se encontraban fósiles y grandes osamentas que en la época se interpretaban como restos de animales antiguos, así como preparaciones anatómicas y modelos de cera elaborados con fines educativos. Estas piezas mostraban la conexión entre la historia natural, la anatomía y la medicina, campos en los que Longinos tenía una formación especializada.

Además de los ejemplares naturales, el gabinete incorporaba instrumentos científicos como microscopios, lupas, prismas, barómetros, termómetros y otros aparatos de observación y experimentación. En las paredes se colocaron representaciones del sistema de clasificación de Linneo, árboles y esquemas visuales que ayudaban a los visitantes a comprender cómo se organizaban los seres naturales.

La distribución de los veinticuatro estantes convertía al gabinete en un recorrido de conocimiento. Cada sección estaba pensada para enseñar algo distinto: observar animales, reconocer plantas, identificar minerales, comprender la clasificación de la naturaleza y acercarse a los métodos científicos de la época. De esta manera, el museo no era únicamente una colección de objetos, sino un espacio diseñado para transformar la contemplación en aprendizaje.

Cuando la curiosidad se convirtió en conocimiento

Más de dos siglos después de su apertura, el Gabinete de Historia Natural de José Longinos Martínez puede entenderse como el punto de partida de una larga tradición museística en México. Aunque su existencia fue breve y dependió en gran medida del esfuerzo personal de su fundador, aquel espacio transformó la manera en que la sociedad novohispana se acercaba al conocimiento científico.

Su importancia no estuvo únicamente en reunir animales, plantas, minerales, instrumentos y libros, sino en organizarlos con un propósito educativo: mostrar que la naturaleza podía ser observada, clasificada y estudiada. En una época en la que los museos todavía eran espacios reservados principalmente para colecciones privadas o instituciones de élite, el gabinete de Longinos abrió una nueva posibilidad al convertir una colección científica en un lugar de aprendizaje público.

Sus estantes, ejemplares y herramientas de observación representaron una idea que continúa vigente: los museos no solo conservan objetos del pasado, también construyen conocimiento y acercan la ciencia a la sociedad.

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De la FES Acatlán al podio mundial: Scarleth Saucedo conquista plata y bronce en Berlín

Hace unas semanas, Scarleth Deyanira Saucedo Gómez se preparaba para uno de los mayores retos de su trayectoria deportiva: representar a México en el Campeonato Mundial 2026 de la World Karate and Kickboxing Union (WKU), en Berlín, Alemania.

Hoy, la estudiante de Derecho de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán regresa con dos medallas mundiales.

Scarleth obtuvo la medalla de plata en la categoría Open Weight, +18 años, y la medalla de bronce en Point Fighting, categoría +18 / -60 kg. Dos resultados que la colocaron entre las mejores competidoras de sus respectivas categorías y que representan uno de los mayores logros de su carrera deportiva.

El camino hasta Berlín comenzó cuando tenía 12 años y encontró en el karate y el kickboxing dos disciplinas que terminarían por convertirse en una parte fundamental de su vida.

Plata en Open Weight

En la categoría Female Adults (18+) / Pointfighting / Open Weight, Scarleth llegó hasta la final y concluyó la competencia en segundo lugar.

La mexicana avanzó después de superar en semifinales a la alemana Nadine Flöper. En la otra llave, Amy Golder consiguió su pase a la final tras vencer a Patricia Stretch.

En el combate por el campeonato, Scarleth se enfrentó a Golder. A diferencia de las rondas anteriores, las finales se disputan a dos rounds, por lo que el marcador se construye a partir del desempeño de ambas competidoras a lo largo de los dos periodos.

Saucedo explicó que la diferencia que se observa en el resultado final se produjo justamente por el desarrollo de esos dos rounds: el primero terminó con un marcador distinto y durante el segundo la ventaja se amplió. Al concluir el combate, el resultado fue de 17-8 a favor de Golder, mientras que la mexicana se quedó con la medalla de plata.

La clasificación final colocó a Amy Golder en la primera posición; a Scarleth Saucedo, representante del Equipo Nacional de México de la WKU, en segundo lugar; y a Nadine Flöper y Patricia Stretch en el tercer sitio.

Un segundo podio en Berlín

La participación de Scarleth en el Mundial no terminó con la plata.

En Point Fighting, categoría +18 / -60 kg, la universitaria consiguió el tercer lugar y sumó una medalla de bronce.

En esta competencia, el primer sitio correspondió a Shamari Buxton, del Equipo Nacional de Inglaterra de la WKU, y el segundo a Sarah McPoyle, representante de Irlanda. Scarleth compartió la tercera posición con Caroline Baumgartner.

De esta manera, la estudiante universitaria cerró su participación en Berlín con dos preseas: plata en Open Weight y bronce en Point Fighting +18 / -60 kg.

Del primer torneo al podio mundial

Scarleth comenzó a practicar karate tradicional Shotokan y kickboxing a los 12 años. A los 16 obtuvo el grado de cinta negra y, desde entonces, comenzó también a impartir cursos de verano y seminarios.

En 2015 ganó uno de sus primeros torneos en la categoría de point fight. Dos años después se convirtió en bicampeona nacional en kata y combate, a pesar de enfrentar una lesión en la rodilla.

Su trayectoria continuó con competencias nacionales e internacionales. En 2025 obtuvo el campeonato panamericano en Honduras y, durante 2026, consiguió los resultados que le permitieron clasificar al Campeonato Mundial en Alemania.

Llegar a Berlín representaba uno de los mayores desafíos de su carrera. Volver con dos medallas confirmó el crecimiento que ha construido durante más de una década de entrenamiento.

Derecho, entrenamiento y competencia

La carrera deportiva de Scarleth avanza al mismo tiempo que su formación universitaria.

Estudia Derecho en el Sistema de Universidad Abierta de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, modalidad que le permite mantener sus actividades deportivas, viajar a competencias y continuar con sus responsabilidades académicas.

Además de competir, dirige Saucedo Team, la academia que lleva su apellido y desde donde forma a nuevas generaciones de practicantes.

Su familia también ha desempeñado un papel fundamental en este camino, especialmente su padre, a quien considera su mejor amigo, inspiración y uno de sus principales apoyos para afrontar las exigencias deportivas y económicas que implica competir internacionalmente.

El próximo Mundial será en México

La participación en Berlín también abrió un nuevo reto para Scarleth. De acuerdo con la deportista, el Campeonato Mundial de la misma organización se realizará en México en 2027.

Competir en casa representa para ella una oportunidad, pero también una responsabilidad mayor. Después de conseguir dos medallas en Alemania, el siguiente objetivo será prepararse para volver a enfrentar a competidoras internacionales, ahora frente al público mexicano.

Para Scarleth, tener el Mundial en México significa contar con una nueva oportunidad para buscar mejores resultados y, al mismo tiempo, asumir el compromiso que implica llegar a la competencia como medallista mundial.

Golpear como niña y subir dos veces al podio

Antes de viajar a Berlín, Scarleth decía con orgullo que sí, que golpeaba como niña: con fuerza, disciplina y técnica.

Años de entrenamiento la llevaron primero a campeonatos nacionales y panamericanos y, ahora, a dos podios mundiales.

La estudiante de la FES Acatlán terminó el Campeonato Mundial 2026 como subcampeona de Open Weight y medallista de bronce en Point Fighting +18 / -60 kg.

Scarleth salió de México rumbo a Berlín con el objetivo de competir entre las mejores. Regresó con una medalla de plata, una de bronce y un nuevo desafío en el horizonte: prepararse para 2027, cuando el Mundial de la WKU llegue a México.

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Día del Sobregiro 2026: qué pasa cuando consumimos más de lo que la Tierra puede regenerar

El 30 de julio la humanidad alcanzó el límite anual de recursos que los ecosistemas pueden regenerar, de acuerdo con Global Footprint Network. Especialistas de la UNAM explican por qué esta fecha funciona como una señal de alerta y advierten que el promedio mundial no refleja las desigualdades, las diferencias territoriales ni las distintas responsabilidades frente a la crisis ambiental.

El 30 de julio de 2026 ocurrió el Día del Sobregiro de la Tierra. De acuerdo con Global Footprint Network, para esa fecha la humanidad ya había demandado una cantidad de recursos y servicios ecológicos equivalente a la que el planeta puede regenerar durante un año completo. El organismo estima que, al ritmo actual, la humanidad demanda recursos equivalentes a la capacidad de regeneración de 1,73 planetas Tierra.

La fecha no significa que ese día se hayan agotado los recursos naturales. Expresa un desequilibrio entre lo que las sociedades demandan de los ecosistemas y la capacidad de los ecosistemas para recuperarse.

Para especialistas de la UNAM, el indicador permite comunicar de manera sencilla un problema complejo. Sin embargo, advierten que no debe interpretarse como una fotografía exacta de la situación ambiental del planeta ni como evidencia de que todas las personas ejercen la misma presión sobre sus recursos.

Un sobregiro que se acumula

La maestra Ariana García Galván, doctorante en el Posgrado en Ciencias de la Sostenibilidad de la UNAM, explica que la huella ecológica permite estimar la superficie biológicamente productiva necesaria para sostener el consumo humano. A este concepto se suma la biocapacidad, es decir, la capacidad de los ecosistemas para regenerar los recursos utilizados y mantener sus procesos.

La doctora Paola Massyel García Meneses, del Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad del Instituto de Ecología de la UNAM, señala que el sobregiro no comenzó el 30 de julio. La fecha representa un momento dentro de un proceso de presión ambiental que se ha acumulado durante décadas.

“No es que un día llegamos y nos acabamos todo, sino que esto ha sido un proceso progresivo que más o menos se identifica desde los años setenta y que ha mostrado un déficit anual que ha ido incrementando”, explica.

Una manera de comprender este proceso es observar qué sucede cuando los ecosistemas no disponen del tiempo necesario para recuperarse.

García Meneses utiliza como ejemplo la pesca. Las poblaciones requieren completar ciclos de reproducción, crecimiento y estabilización antes de enfrentar nuevas extracciones. Cuando esos periodos de recuperación se interrumpen de manera reiterada, el deterioro puede acumularse hasta provocar colapsos o extinciones locales. Las vedas pesqueras buscan precisamente respetar esos tiempos de los ciclos biológicos.

El doctor Bernardo A. Bastien Olvera, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, recurre a una analogía financiera para explicar el sobregiro.

“El planeta ya se gastó lo que puede ganar todo el año en términos de funciones ecológicas y apenas estábamos en julio”, señala. Lo compara con utilizar una tarjeta de crédito a una velocidad mayor que los ingresos disponibles para pagarla.

El problema no consiste solamente en disponer de menos recursos. Una presión creciente sobre bosques, océanos y otros sistemas naturales también puede alterar su funcionamiento y disminuir su capacidad para absorber carbono, regular el agua o sostener comunidades biológicas.

Una alerta útil, no una fotografía del planeta

El Día del Sobregiro reúne diversos procesos ambientales en una fecha comprensible. Esa capacidad de síntesis constituye una de sus fortalezas para la divulgación, pero también marca sus límites.

“Finalmente este indicador es hecho con bases de datos mundiales, con promedios mundiales. Al final de cuentas es sólo una representación”, señala Ariana García. Por ello, propone utilizarlo como un “foco de alarma” sin convertirlo en un mensaje según el cual los recursos se terminaron o el futuro está cancelado.

La huella ecológica, además, no incorpora con el mismo alcance todos los componentes de la crisis ambiental. García explica que el indicador no contabiliza plenamente procesos como la pérdida de biodiversidad o la contaminación por plásticos y tampoco incluye dimensiones sociales como la pobreza y la desigualdad.

Bastien Olvera coincide en que se trata de una herramienta poderosa para iniciar una conversación, siempre que se reconozcan sus alcances.

“Son mensajes poderosos que deben abrir la conversación, pero no debemos clavarnos en ellos porque simplifican de una gran manera la heterogeneidad que hay espacialmente y socialmente”, afirma.

Hablar de “la humanidad” como una sola unidad puede ocultar, por tanto, una pregunta fundamental: ¿quiénes consumen más recursos y quiénes enfrentan las consecuencias de ese consumo?

México no tiene una sola huella

Para México, el Día del Sobregiro de 2026 correspondió al 31 de julio, según los datos comentados durante las entrevistas. La cercanía con la fecha mundial no significa que todas las regiones ni todas las personas del país ejerzan una presión ambiental semejante.

“México son muchos Méxicos”, resume García Meneses.

El territorio nacional reúne zonas áridas, bosques, selvas, costas, montañas y grandes áreas urbanas, además de una amplia diversidad cultural y distintas formas de relacionarse con los recursos naturales. Esa heterogeneidad también representa un desafío para las políticas públicas, pues los procesos ecológicos y sociales no siempre coinciden con los límites administrativos de municipios o estados.

Las diferencias tampoco se presentan únicamente entre regiones. Las posibilidades de modificar los patrones de consumo dependen en buena medida de las condiciones materiales de vida.

Bastien Olvera plantea el caso de una persona con una extensa jornada laboral, poco tiempo disponible para comer y varias horas de traslado cotidiano. En esas condiciones, decisiones relacionadas con la alimentación, la movilidad o el consumo no dependen solamente de la voluntad individual.

“No todos pueden bajar esa huella por igual”, sostiene. Reducir el impacto ambiental, por ello, no puede depender exclusivamente de elecciones personales. También requiere transformar condiciones laborales, urbanas, económicas y sociales que determinan el margen real de decisión de las personas.

Esta perspectiva amplía la discusión. La pregunta ya no es únicamente qué puede hacer cada individuo para reducir su impacto, sino qué condiciones colectivas permiten formas de vida con una menor presión sobre los ecosistemas.

De la alarma a las respuestas

El deterioro de un ecosistema no se reduce a la pérdida visible de árboles, manglares o especies. También puede alterar funciones ecológicas de las que depende el bienestar humano.

Un bosque, explica Bastien Olvera, participa en la infiltración y circulación del agua, interviene en la regulación de la temperatura y sostiene múltiples formas de vida. Cuando su funcionamiento se degrada, también disminuyen los beneficios que estos sistemas aportan a las poblaciones humanas.

El investigador estudia, por ejemplo, qué ocurriría si las colonias menos arboladas de las capitales mexicanas alcanzaran niveles de cobertura vegetal semejantes a los de zonas con mayor presencia de árboles. Sus modelaciones estiman un enfriamiento cercano a 0,7 grados Celsius, además de posibles beneficios relacionados con el uso de energía y la exposición a temperaturas extremas.

Para García Meneses, responder a la crisis también requiere revisar las formas de consumo y cuestionar la idea de que un mayor bienestar necesariamente implica consumir más. Al mismo tiempo, advierte sobre los efectos de una comunicación ambiental basada exclusivamente en el desastre, sobre todo cuando deposita en las generaciones jóvenes la responsabilidad de solucionar problemas que se han acumulado durante décadas.

Ariana García propone fortalecer las respuestas comunitarias. Frente a un problema de escala planetaria, construir redes y reforzar el tejido social permite reconocer que las personas no enfrentan la crisis ambiental de manera aislada.

“No estamos solos”, señala. “Formar redes de apoyo, comunidad, es también una forma de plantarnos frente a esta realidad”.

El Día del Sobregiro permite dimensionar la presión que las actividades humanas ejercen sobre los sistemas naturales. Sin embargo, el indicador adquiere mayor profundidad cuando se pregunta quién consume, bajo qué condiciones, quién puede modificar ese consumo y quién enfrenta sus principales consecuencias.

Más que anunciar que los recursos del planeta se terminaron el 30 de julio, la fecha plantea una advertencia: mantener una demanda superior a la capacidad de regeneración de los ecosistemas profundiza un déficit ecológico acumulado cuyas causas y consecuencias no se distribuyen de manera uniforme. Comprender esas diferencias también forma parte de la búsqueda de soluciones.

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Tres fenómenos astronómicos coinciden este 12 de agosto

El cielo ofrecerá una singular confluencia astronómica alrededor del 12 de agosto: un eclipse total de Sol, el máximo de la lluvia de meteoros de las Perseidas y la presencia simultánea de seis planetas durante la noche.

Los tres fenómenos no están relacionados entre sí, pero su coincidencia permitirá disfrutar de una jornada atractiva para la observación del cielo, explicó Alejandro Farah, académico del Instituto de Astronomía de la UNAM.

El eclipse

El 12 de agosto ocurrirá un eclipse total de Sol. Será visible por completo en zonas del norte de Rusia, Groenlandia, Islandia y el norte de España, así como en una pequeña región de Portugal. También se observará de forma parcial en gran parte de Europa y Canadá, en el norte de Estados Unidos y en el noroeste de África. “Desafortunadamente no se verá en México”.

Mapa de visibilidad del eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026. La franja roja indica la trayectoria de la totalidad, que atravesará regiones del Ártico, Groenlandia, Islandia y el norte de España; las líneas amarillas muestran distintos porcentajes de ocultación del Sol y las verdes señalan tiempos de referencia en UTC. NASA/Preston Dyches

Un eclipse solar sucede cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol. Que un eclipse sea total o anular depende del tamaño aparente de la Luna respecto del Sol: si el disco lunar alcanza a cubrir completamente al solar, será total; si se observa ligeramente menor, será anular.

“Si imaginamos al astro rey que va siendo ocultado por la Luna desde la perspectiva de la Tierra, durante la totalidad del eclipse es posible observar la corona solar, algo que no puede apreciarse cuando el eclipse no es total”.

Lo especial de este día

“Algo que hace especial y muy atractivo este eclipse es que en España se observará al atardecer, con el Sol muy cerca del horizonte. Esto permitirá un contraste muy particular con la luz y el entorno geográfico, y podría producir imágenes fenomenales”, comentó el académico.

Durante los eclipses totales de Sol debe haber luna nueva, lo que significa que nuestro satélite natural no refleja luz solar hacia la Tierra y el cielo nocturno permanece más oscuro.

Esto favorecerá la observación, en la noche de ese mismo día, del máximo de la lluvia de meteoros de las Perseidas. La ausencia de la luz reflejada por la Luna hacia la Tierra permitirá distinguir una mayor cantidad de meteoros.

¿Qué tan común es? Prácticamente hay eclipses todos los años, y también se repiten anualmente las lluvias de meteoros. Sin embargo, poder observar un eclipse total y después un máximo de una lluvia de meteoros, como las Perseidas en esta ocasión, no es tan común.

“Aunque este 12 de agosto habrá una coincidencia temporal más: seis planetas estarán al mismo tiempo distribuidos a lo largo del cielo. Esto brinda una gran oportunidad a quienes se encuentren en las regiones donde será visible el eclipse total de Sol, pues podrán observar tres fenómenos astronómicos interesantes en un mismo día”.

La “alineación” de los planetas

Esta alineación de planetas no significa que todos puedan verse uno tras otro; prácticamente eso no es posible. Más bien, se refiere a que varios planetas podrán observarse durante una misma noche, aunque estarán distribuidos en distintas zonas del cielo.

Los planetas de nuestro sistema solar siempre aparecen a lo largo de una línea en el cielo. Esta línea, denominada eclíptica, representa el plano en el que orbitan los planetas, visto desde nuestra posición dentro de ese mismo plano.
NASA/Preston Dyches

En el caso de Venus, solo será visible muy poco tiempo después del atardecer, alrededor de las 7:30 p.m. en la Ciudad de México. Y poco antes del amanecer, alrededor de las 5:45 a.m., se podrán ver seis planetas.

Saturno y Marte serán los más sencillos de localizar a simple vista. Mercurio y Júpiter también son suficientemente brillantes, aunque su cercanía al horizonte y al crepúsculo dificultará su observación. Urano requerirá al menos binoculares en buenas condiciones, mientras que para Neptuno será necesario un telescopio.

Cómo distinguir un planeta de una estrella

Para distinguir a simple vista un planeta de una estrella en el cielo, la recomendación es comenzar por ubicar el este y el oeste. Esta referencia ayuda a orientarse y a identificar la zona donde se pueden ubicar los planetas.

Los planetas se encuentran siempre relativamente cerca de una franja imaginaria del cielo llamada eclíptica, que corresponde aproximadamente al camino aparente que recorre el Sol entre las constelaciones del zodiaco.

Las estrellas suelen titilar porque, vistas desde la Tierra, son prácticamente fuentes puntuales de luz y las turbulencias atmosféricas modifican continuamente la dirección de sus rayos. Los planetas presentan un pequeño disco aparente y esas fluctuaciones se promedian, por lo que su brillo suele percibirse más estable, aunque también pueden titilar cuando están muy cerca del horizonte.

La lluvia de estrellas

Este 12 de agosto, las condiciones astronómicas serán especialmente favorables para observar las Perseidas, una lluvia de meteoros que coincidirá con la luna nueva, lo que hará que el cielo nocturno esté más oscuro. Las Perseidas son producidas por pequeñas partículas dejadas a lo largo de la órbita del cometa 109P/Swift-Tuttle, que penetran en la atmósfera terrestre a velocidades de decenas de kilómetros por segundo.

Meteoros de la lluvia de las Perseidas surcan un cielo parcialmente nublado sobre el Bosque Nacional Inyo, en Bishop, California, en 2024. A la izquierda de la imagen puede observarse el resplandor rosado de una aurora, mientras que a la derecha se aprecia un tenue brillo verdoso. La galaxia de Andrómeda aparece en la parte superior, ligeramente a la izquierda del centro.
NASA/Preston Dyches

La actividad podrá comenzar a observarse aproximadamente a las 11 de la noche y continuar hasta el amanecer desde la Ciudad de México. La constelación de Perseo sirve como referencia para localizar el radiante, el punto del cielo del que parecen provenir los meteoros. Sin embargo, las trazas pueden aparecer en prácticamente cualquier región del firmamento.

En el máximo, la tasa horaria cenital de las Perseidas puede rondar los 100 meteoros por hora. Este es un valor calculado para condiciones ideales de observación; el número de meteoros que una persona realmente podrá ver será menor y dependerá de la contaminación lumínica, las nubes, la transparencia atmosférica y la altura del radiante. Aun así, algunos de los meteoros más brillantes podrían observarse desde la Ciudad de México.

Las Perseidas pueden observarse cada año alrededor de estas fechas, aunque su intensidad varía. Además, no son la única lluvia de meteoros: a lo largo del año también pueden disfrutarse fenómenos como las Leónidas y las Táuridas.

¿Y si el cielo está nublado?

Si el cielo está nublado y no permite observar la lluvia de meteoros, la recomendación es no desanimarse: las aplicaciones astronómicas, las transmisiones y las imágenes que seguramente circularán en internet también pueden ayudar a mirar estos acontecimientos y comprenderlos.

“Tenemos la fortuna de poder entender estas maravillas de la naturaleza y tenerlas prácticamente en la palma de nuestras manos”.

Una oportunidad para los astrónomos

Los eclipses no solo ofrecen un espectáculo para quienes miran al cielo, también representan una oportunidad para que los astrónomos estudien distintos fenómenos y obtengan información sobre el Universo.

Por ejemplo, durante un eclipse total de Sol, es posible observar la corona para estudiar cómo se dispersa su energía.

Uno de los ejemplos históricos más conocidos de ciencia durante un eclipse total de Sol corresponde a las primeras comprobaciones observacionales de la desviación de la luz de las estrellas por la gravedad del Sol, efecto previsto por la relatividad general de Einstein.

Este es un fenómeno relacionado con la curvatura del espacio-tiempo predicha por la teoría de la relatividad. Así, detrás de un fenómeno que durante unos minutos oscurece el día, también existe una oportunidad para estudiar el Universo.

Recuerda: durante las fases parciales de un eclipse de Sol, nunca debe observarse directamente el Sol sin filtros solares certificados. Los lentes oscuros convencionales no ofrecen protección suficiente. Binoculares, cámaras y telescopios requieren filtros solares diseñados específicamente para colocarse frente a la óptica. Solo durante los breves instantes de totalidad completa puede observarse directamente la corona sin filtro.

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México: un paraíso en hongos comestibles

En redes sociales y en la conversación cotidiana, agosto también se ha ganado un nombre muy particular: «Hongosto». El juego de palabras no es casual. Durante la temporada de lluvias, los bosques y otros ecosistemas de México ofrecen las condiciones de humedad ideales para que aumente la presencia de hongos, organismos que forman parte de nuestra alimentación, cultura y saberes desde tiempos prehispánicos.

México posee una enorme diversidad de hongos comestibles y una larga tradición alrededor de su recolección y consumo. Pero identificarlos requiere conocimiento: no todos son aptos para comer y algunas especies pueden resultar tóxicas.

¿Por qué aparecen más hongos en estos meses? ¿Cuáles son los más consumidos en nuestro país? ¿Qué papel tienen las hongueras y por qué ha crecido el micoturismo? Aprovechemos «Hongosto» para conocer más sobre este fascinante reino y su importancia en México.

Desde tiempos prehispánicos, los hongos fueron muy apreciados debido a sus diversos usos. Más allá de ser un elemento culinario importante, ya que tienen un sabor y aspecto similar a la carne, los hongos cuentan con propiedades estimulantes, medicinales y alucinógenas.

Fue tanta la importancia que tuvieron los hongos en la vida prehispánica que varios lugares donde crecían en abundancia fueron bautizados destacando esta característica. Ejemplos de esto son la localidad de Puebla Nanacatepec (que significa en náhuatl ‘cerro de los hongos’) y el municipio de Tlaxcala Nanacamilpa (‘lugar donde crecen los hongos’, también en náhuatl).

A pesar de la gran popularidad que tuvieron, debido a la globalización alimentaria los hongos fueron perdiendo trascendencia frente a los alimentos ultraprocesados. Sin embargo, en la última década han tenido un repunte importante, principalmente por el micoturismo, una actividad turístico-recreativa basada en la recolección, degustación y aprendizaje sobre los hongos comestibles silvestres.

El experto en micología Sigfrido Sierra Galván, quien ha estudiado estos organismos diferentes a las plantas y los animales a lo largo de tres décadas, señaló que el micoturismo es una actividad importante para que la gente los revalorice, aunque también puede ser peligrosa, ya que no todos los hongos que hay en nuestro país son comestibles.

“México es muy rico en cuanto a hongos comestibles; somos el segundo país a nivel mundial en este sentido, solo por detrás de China. Aproximadamente contamos con 400 especies, y faltan por describir aún más. Lamentablemente, no podemos determinar, entre los hongos que no han sido descritos todavía, cuáles sí son seguros para su consumo y cuáles no. Estamos atrasados en la taxonomía de los hongos comestibles por la falta de profesionistas interesados en la micología”, dijo el profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Consumo de hongos en México

Entre los hongos comestibles más consumidos en el país están las patitas de pájaro, el champiñón, el portobello, la seta, el hongo blanco y el shiitake o seta china.

En la actualidad, se estima que en México una persona consume alrededor de 1 kg de hongos al año, cifra mucho menor comparada con China y algunos países europeos. Para Sierra Galván, el descenso en el consumo de hongos comestibles se debió a la falsa creencia de que todos los hongos eran venenosos o alucinógenos. “Durante mucho tiempo se mantuvo la idea de que los hongos eran malos, y eso nos privó de sus beneficios alimenticios”.

Un alimento muy nutritivo

Aunque los hongos están compuestos casi totalmente por agua (90%), también contienen hidratos de carbono, proteínas, vitaminas (como tiamina, riboflavina, niacina, vitamina B6 y folato, también conocido como vitamina B9), minerales (como fósforo, potasio, hierro, cobre y zinc) y compuestos antioxidantes que ayudan a proteger el sistema inmunológico y prevenir tumores y enfermedades neurodegenerativas.

Y eso no es todo. “Nos han aportado en otras áreas, como en la medicina, pues de ellos obtuvimos la penicilina; en los procesos de fermentación, ayudan en la conservación de quesos o el pulque; y en la industria alimentaria, como colorantes, conservantes, potenciadores del sabor o como fuente de proteínas, entre otras aplicaciones”, explicó el experto universitario.

¿Temporada de hongos?

Aunque no se puede hablar de una temporada de hongos en México, ya que durante todo el año se dan, de junio a noviembre aumenta su presencia, porque la época de lluvias favorece su reproducción. “Los hongos requieren una humedad ambiental elevada para su crecimiento y proliferación, por lo que esa época es muy conveniente para ellos”, indicó Sierra Galván.

Hongueras

Si hay alguien que conozca a la perfección cuáles hongos sí y cuáles no son comestibles, son las hongueras, pues son herederas de un conocimiento ancestral.

Además, “ellas conviven de manera diaria con los hongos, porque ven en su venta una entrada monetaria extra, y ahora, con esto de los festivales, aún más. He ido a Tlalpan y a otros poblados donde sé que los recolectan, y ellas te van diciendo: ‘aquí adelante encontraremos tal hongo’, y es así”, comentó el experto de la Facultad de Ciencias.

Como decíamos, son portadoras de un conocimiento milenario. Pero hoy en día difícilmente comparten este saber. “A los jóvenes ya no les interesa seguir esta tradición”, es la razón que algunas de ellas le expresaron a Sierra Galván.

Otro factor, más preocupante aún, que está frenando la transmisión del conocimiento de las hongueras es que sus áreas de trabajo poco a poco se están reduciendo debido a la tala ilícita, los incendios forestales y también el cambio climático.

Ante este escenario, el especialista universitario hizo un llamado a los investigadores y a las autoridades para contribuir a preservar esta tradición.

¡Celebrando a los hongos!

En la última década, el micoturismo ha ido creciendo en México. Tlaxcala, Oaxaca, Estado de México, Jalisco y Michoacán son algunas de las entidades visitadas con este fin. Si bien Sierra Galván destacó el papel que ha tenido este tipo de turismo en el repunte de los hongos, pide a los viajeros tomar en cuenta las siguientes sugerencias:

Las guías de hongos de otros países no deben usarse. “Pueden ser útiles, pero los hongos de nuestro país, aunque sean similares físicamente a los europeos, tienen diferentes sustratos”.

No llevarse hongos a casa, a menos que las personas encargadas lo autoricen.

Tomar los hongos que estén en buen estado. “Aquellos que están en mal estado pueden tener repercusiones importantes en la salud”.

Con respecto a los dos últimos puntos, el experto universitario recordó que este año se han reportado casos de personas que debieron asistir al hospital después de consumir hongos recolectados por mano propia y que no eran comestibles.

Sierra Galván hizo hincapié en que el consumo de hongos es muy saludable, pero siempre y cuando estos se encuentren en buen estado o no sean tóxicos, ya que ingerirlos echados a perder o con un nivel mínimo de toxicidad puede provocar efectos negativos en la salud, tales como:

  • Malestar general.
  • Dolor en el abdomen, como cólico.
  • Náusea.
  • Vómito.
  • Mareo.
  • Diarrea aguada o sanguinolenta.

En algunos casos, aunque las posibilidades son muy bajas, incluso puede ocasionar la muerte.

Ideas destacadas:

  • Los hongos fueron importantes en la vida prehispánica, siendo apreciados por sus propiedades culinarias, medicinales y alucinógenas.
  • El micoturismo ha permitido revalorizar a los hongos en México, aunque también puede ser una actividad peligrosa.
  • México es el segundo país a nivel mundial en cantidad de especies de hongos comestibles, después de China.
  • El descenso en el consumo de hongos se debió a la falsa creencia de que eran venenosos o alucinógenos.
  • Los hongos tienen propiedades nutricionales importantes y aportan beneficios en áreas como la medicina y la industria alimentaria.
  • Las hongueras, herederas de un conocimiento ancestral, son clave en la recolección y venta de hongos, aunque enfrentan desafíos debido a la deforestación y el cambio climático.
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Expresiones oníricas en la depresión mayor

Dentro del Seminario de Neurociencias en el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3), Ana Paula Rivera García, del Laboratorio de Cronobiología y Sueño del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, ofreció una conferencia sobre la relación entre el sueño de movimientos oculares rápidos, o sueño MOR, y la depresión mayor, especialmente en mujeres.

En la conferencia «Expresiones oníricas en la depresión mayor, una mirada desde el sueño MOR», la investigadora abordó la interacción entre el dormir, el contenido de los sueños, la expresión emocional y los trastornos afectivos, con énfasis en la depresión, desde una perspectiva neurofisiológica y psicopatológica.

Inició su conferencia explicando las características del sueño y de los sueños, durante los cuales las personas pueden tener expresiones faciales, así como sus hallazgos sobre estas expresiones durante el sueño MOR en la depresión mayor.

Sueño

«El sueño se puede conceptualizar como un estado, como un proceso o como una conducta, y desde los tres podemos abordarlo», explicó. «Como estado, es un estado natural y reversible de inconsciencia, y espero que todos entremos en él todas las noches. Siempre está alternando con otro estado, que es el de la vigilia».

Durante el sueño, cuerpo y mente se relajan y permiten que el cerebro procese información, se repare y se recargue, entre muchas otras funciones. Es un proceso biológico muy complejo que involucra diferentes etapas y ciclos, y es esencial para la salud y el bienestar.

Los sueños

Por otro lado, los sueños son experiencias sensoriales, cognitivas, alucinatorias, motoras y emocionales, y pueden evocar experiencias personales, pero lo más interesante para esta investigación es que, en ocasiones, podemos recordarlos.

El sueño se divide en dos etapas: el sueño con movimientos oculares rápidos, o sueño MOR, y el sueño sin movimientos oculares rápidos, o sueño no MOR, el cual, a su vez, se subdivide en las etapas uno, dos y tres.

«Desde el inicio de nuestras investigaciones encontramos algunas descripciones clínicas de los gestos y expresiones faciales que se presentaban específicamente en esta etapa del dormir, lo cual resultaba paradójico porque hay una inhibición motora que se genera a través de GABA y glicina, los dos principales neurotransmisores que inhiben el sistema nervioso central».

Al inhibirse el tono muscular de manera sostenida, debería haber un mecanismo que permitiera que estos gestos se presentaran durante el dormir.

En un inicio, la investigadora y sus colegas se dedicaron a observar estas contracciones faciales y descubrieron que ocurrían específicamente durante el sueño MOR y con más frecuencia que en las otras etapas del dormir.

«Despertamos a las participantes en el estudio y observamos que, en las personas sanas, esos gestos o contracciones faciales estaban relacionados con lo que estaban soñando», explicó la investigadora. «Al enfocarnos un poco más en los sueños, encontramos que se ha reportado que en éstos hay más agresiones que interacciones amistosas, que son predominantemente visuales y, en general, aunque no siempre, se viven en primera persona. Algunas experiencias de la vida real contribuyen al contenido de los sueños».

El soñador está convencido de que la secuencia del sueño está sucediendo de verdad, agregó, y aunque haya inconsistencias temporales y espaciales, también hay interacciones sociales y el contenido emocional es intenso, aunque las emociones sean principalmente negativas.

Como la entrada sensorial está prácticamente bloqueada, no recibimos información del exterior de la misma manera que durante la vigilia, por lo que cada noche vivimos una realidad virtual generada por señales nerviosas enviadas desde distintas regiones del cerebro, a las que la corteza intenta dar algún sentido.

Depresión mayor y sueño MOR

La investigadora y su equipo querían conocer qué estaba pasando en la depresión mayor. «En México, la depresión mayor tiene una alta incidencia, mucho más alta en mujeres, y una interacción muy interesante con el sueño MOR, en el que se ven afectados algunos de sus componentes por la depresión, por lo que quisimos ver qué estaba pasando con esta alteración».

La depresión mayor es un trastorno afectivo que presenta dos tipos de síntomas: los emocionales o afectivos y los somáticos. Entre los afectivos más importantes se encuentran la tristeza, la pérdida de interés, la culpa, la soledad, la minusvalía, la vergüenza, la desesperanza, la incapacidad de sentir placer o las ganas de morir.

«Los síntomas físicos o somáticos pueden ir desde la inapetencia hasta un exceso de apetito, pérdida o aumento de peso; puede haber debilidad o fatiga, trastornos digestivos, agitación o enlentecimiento, dificultad de concentración y, sobre todo, alteraciones del sueño. Esos son los marcadores más tempranos en la depresión mayor», señaló la investigadora.

«El objetivo de nuestro trabajo fue explorar la actividad muscular facial durante el sueño y su posible asociación con el contenido emocional de los sueños en mujeres sanas y en mujeres con depresión mayor sin tratamiento. Buscamos una ventana en la que pudiéramos registrar sus sueños antes de que iniciaran el tratamiento».

Participaron doce mujeres sanas de entre 20 y 40 años, quienes conformaron el grupo control, y doce mujeres de la misma edad con diagnóstico de depresión mayor que no estaban recibiendo tratamiento. Durante dos noches consecutivas se les realizó un registro polisomnográfico de sueño; una noche fue de habituación y en la otra se realizaron despertares experimentales.

Las dos noches durmieron ocho horas, de las diez de la noche a las seis de la mañana, y se realizaron registros electroencefalográficos y de actividad muscular, además de una electromiografía facial. En la segunda noche se efectuaron despertares experimentales y se compararon los resultados de ambos grupos.

Las expresiones faciales

Junto con la información corporal y las vocalizaciones, las expresiones faciales constituyen uno de los principales medios de comunicación de los seres humanos. Estas expresiones obedecen a la contracción, aislada o conjunta, de alguno de los treinta y nueve músculos faciales.

Estos músculos tienen ciertas características que los distinguen porque su función es mimética, es decir, participan en la expresión afectiva; no tienen únicamente funciones musculares convencionales, lo que los hace más difíciles de controlar a voluntad. Esto no significa que no puedan controlarse, sino que no tenemos una noción clara de la posición en la que se encuentran. Además, tienen una doble inervación: una voluntaria y otra involuntaria o espontánea.

«Si les pido que hagan una cara sonriente, que se alegren, que frunzan el ceño, la activación va a ser voluntaria a nivel de la corteza motora», explicó Ana Paula Rivera.

La inervación involuntaria o espontánea se genera a partir de circuitos en los que participan el tallo cerebral y estructuras como la amígdala, lo que facilita la activación del núcleo facial y, de ahí, del músculo. «Esta activación es mucho más rápida y muy difícil de controlar a voluntad; por eso no podemos fingir, a menos que estemos utilizando la famosa poker face«.

La mayor parte de los estudios se habían realizado sobre expresiones faciales durante la vigilia, pero la investigadora encontró que también había expresiones durante el sueño, principalmente en niños. Al investigar qué estaba pasando, encontraron expresiones simultáneas a los movimientos oculares rápidos.

«Si observáramos a alguien durmiendo, encontraríamos que no sólo movemos los ojos, sino que también hacemos expresiones aparentemente breves, pero en algunas mediciones se ha encontrado que duran hasta cinco segundos, lo que es muchísimo porque se está logrando superar la atonía muscular», dijo Rivera García.

«En los primeros estudios encontramos actividad en cinco músculos faciales: el de la frente, el corrugador del ceño, el de la órbita de los ojos y ambos zigomáticos, que son los de la sonrisa. En esta etapa del sueño MOR podemos ver cómo el músculo del mentón está completamente atónico, pero estamos haciendo gestos contrayendo la cara. Además, se presentan muy cercanos a los movimientos oculares rápidos. Este fue el primer abordaje que hicimos».

Contenido de los sueños

Luego exploraron qué estaba pasando en cuanto al contenido de los sueños, específicamente con las emociones. «Caracterizar las emociones es muy difícil; uno las subestima y piensa que trabajar con emociones y con contenido onírico va a ser algo sencillo, pero para nada», señaló la investigadora.

A partir del modelo de José Luis Díaz y Enrique Flores, elaboraron un modelo bidimensional de emociones, en el que éstas se observaron de acuerdo con qué tan positivas o negativas eran y con su nivel de intensidad.

Las emociones nos permiten aproximarnos a ciertos contextos o evitarlos, porque funcionan como formas de aproximación o evitación frente a determinados estímulos.

«Dentro de las emociones negativas, por ejemplo, tenemos la tristeza, la frustración y la apatía, que nos llevan a retraernos, a inhibirnos. También hay emociones negativas altas, como la ira, la tensión, la duda y el odio, que nos aproximan al estímulo».

Las emociones positivas altas, agregó, como el vigor, la diversión y la excitación, son emociones agradables. Las positivas bajas también implican cierto retraimiento, aunque nos proporcionan una sensación de bienestar.

«Cuando las personas que no tenían alteraciones psiquiátricas, las del grupo control, estaban frunciendo el ceño, las despertábamos y nos contaban que estaban teniendo sueños negativos, desagradables, de miedo o situaciones similares. Por el contrario, cuando tenían contracciones de los músculos zigomáticos, las despertábamos y nos contaban que estaban soñando algo placentero, alegre», señaló la investigadora.

En un hipnograma, la representación gráfica de una noche de sueño, se estudiaron las distintas etapas del dormir durante las ocho horas. «En la gráfica observamos la vigilia, el sueño MOR y las etapas del sueño no MOR. En sujetos del grupo control hay una latencia más o menos cercana a un ciclo completo: el sueño MOR aparece alrededor de 90 minutos después de iniciado el sueño».

«En mujeres con depresión mayor vimos que la etapa más susceptible del sueño es precisamente el sueño MOR, que acorta su latencia y aparece mucho más temprano y con mayor frecuencia que en el grupo control», señaló Rivera García.

Durante la depresión, el sueño MOR comienza a aparecer antes y, a nivel cognitivo, los sueños cambian significativamente: hay un estado de ánimo mucho más negativo y puede presentarse un aplanamiento afectivo; se reportan más fracasos y desgracias, hay más pesadillas y el papel del soñador es más pasivo y presenta menos detalles. Incluso, en ocasiones, las participantes señalaban que no intervenían en sus sueños.

«Un dato interesante es que los pacientes con historia de pensamientos suicidas informan que el tema más frecuente de sus sueños es la muerte antes del intento suicida», dijo la investigadora. «De esta manera, los sueños serían una especie de alerta, porque los sueños no van aislados; la etapa entera del sueño MOR está avisando antes».

Los despertares

Los despertares experimentales casi siempre se realizaron cuando aparecieron los movimientos oculares rápidos. Desde el momento en que comenzó la fase de sueño MOR, los investigadores esperaron cinco minutos.

«Nuestra señal fue la expresión facial. No hay muchos trabajos sobre despertares experimentales y nosotros hicimos ensayo y error en los primeros estudios porque, cuando aparecían los gestos, entrábamos inmediatamente. Debimos considerar que las personas estaban profundamente dormidas, soñando, y que al despertarlas las espantábamos, porque el despertar es muy intrusivo y los sueños son algo muy íntimo».

En términos de duración y de la calidad de los reportes del sueño, en el grupo control el primer periodo MOR generalmente duraba muy poco y casi no había movimientos oculares; incluso, el tono muscular no estaba tan inhibido.

«Es importante señalar que las etapas del MOR más ricas en sueños son a partir de las tres de la mañana. Cuando estandarizamos los despertares, las despertábamos a partir de la segunda etapa de sueño MOR y esperábamos a que pasaran al menos dos minutos para considerarla una etapa viable. Buscábamos contracciones faciales de cualquiera de los músculos; no nos importaba cuáles, corrugadores o zigomáticos, siempre y cuando no coincidieran con el músculo del mentón, y las despertábamos».

«Después de que aparecieran los gestos faciales, esperábamos de 30 a 120 segundos y las despertábamos. Les preguntábamos si estaban soñando; nos respondían que sí, pero que no podían decir qué estaban soñando, lo que es muy interesante porque hay una especie de procesamiento del contenido del sueño».

El registro terminaba a las seis de la mañana. «Las despertábamos y les preguntábamos si recordaban el sueño que nos habían contado en la madrugada, por ejemplo, un sueño con un águila que bajaba. Un dato muy interesante es que no recordaban los sueños que nos habían narrado», señaló la investigadora.

«Muchas sí se acordaban, sobre todo de los últimos sueños, pero muchas no recordaban los primeros que nos habían reportado y hasta se reían al oírse a sí mismas narrando su sueño. Con eso finalizaban y, al otro día, empezaban el tratamiento», concluyó la investigadora.

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¿Por qué los mexicanos decimos «ahorita» y otros diminutivos? La UNAM te explica

«¿Me regalas un cafecito?», «Ahorita voy», «Tengo un problemita». En México, usar diminutivos es tan cotidiano que pocas veces nos detenemos a pensar por qué hablamos así. Aunque muchas personas consideran que esta forma de hablar es una característica nacional, en realidad responde a una manera de construir las relaciones sociales mediante el lenguaje.

Para Carmen Curcó Cobos, investigadora del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, el diminutivo es mucho más que una forma de expresar pequeñez. También funciona como una estrategia para fortalecer los vínculos entre las personas, suavizar peticiones y comunicar cercanía.

«Cuando nos comunicamos, no solo transmitimos información sobre el mundo; también comunicamos qué tipo de relación queremos establecer con nuestro interlocutor».

¿Y por qué decimos «ahorita»?

Una de las palabras que más desconcierta a los extranjeros es ahorita. Mientras que para muchos hispanohablantes ahora significa «en este momento», en México ahorita puede referirse a unos minutos, varias horas o incluso a un momento indefinido.

Según Curcó, el término originalmente expresaba una mayor precisión temporal: un momento muy cercano al presente. Con el tiempo, sin embargo, adquirió una función social.

Cuando un mexicano responde «ahorita te ayudo», además de referirse al tiempo, comunica disposición, compromiso y buena voluntad. Por ello, el significado estrictamente cronológico puede diluirse y dar paso a una interpretación más relacionada con la interacción entre las personas.

Mucho más que hacer pequeñas las cosas

El significado original de los diminutivos es indicar tamaño. Sin embargo, palabras como cafecito, favorcito o problemita casi nunca aluden a algo pequeño. Un «favorcito» puede implicar horas de trabajo y un «problemita» puede convertirse en un verdadero conflicto.

De acuerdo con la especialista, el diminutivo cumple una función interpersonal: ayuda a reducir la sensación de imposición y refuerza la idea de que quienes conversan pertenecen al mismo grupo.

Así, pedir «¿me haces un favorcito?» suele percibirse como más amable que decir simplemente «¿me haces un favor?».

La importancia de sentirse parte del grupo

Curcó explicó que los estudios de lingüística, sociología y antropología muestran que todas las personas buscan satisfacer dos necesidades durante la interacción social: sentirse aceptadas y valoradas por los demás, y conservar su autonomía e independencia.

El diminutivo resulta especialmente útil porque contribuye a equilibrar ambas necesidades. Por un lado, transmite afecto y cercanía; por otro, disminuye el peso de una petición o de una situación potencialmente incómoda.

En el caso de México, diversos estudios han señalado que culturalmente suele privilegiarse la afiliación, es decir, hacer sentir al otro que forma parte del grupo. Esa tendencia puede explicar por qué expresiones como platito de sopa, tamalito o casita forman parte del habla cotidiana, incluso cuando los objetos no son pequeños.

Cuando el diminutivo deja de ser amable

Sin embargo, no siempre es una expresión de cortesía. El contexto y la relación entre quienes hablan son fundamentales. Un diminutivo puede resultar ofensivo cuando no minimiza la acción, sino a la persona.

Expresiones como doctorcito, ingenierito o llamar reinita a una desconocida pueden percibirse como condescendientes, pues implican una cercanía que no existe o reducen simbólicamente la posición de la otra persona.

Lo mismo ocurre cuando se utilizan diminutivos con adultos mayores en contextos institucionales. Frases como «vamos a tomarnos la medicinita» o «abra la boquita» pueden transmitir una imagen que infantiliza y afecta la dignidad de las personas.

«La clave es no asumir una relación de confianza cuando no la hay», señaló.

Una característica cultural, no una esencia nacional

Aunque el uso de diminutivos es especialmente frecuente en México y otras regiones de América Latina, deben evitarse las generalizaciones.

El español ofrece un sistema muy productivo de sufijos como «ito» e «ita», y los hablantes mexicanos han desarrollado usos que responden a sus necesidades culturales de comunicación, especialmente aquellas relacionadas con la cercanía, la afiliación y la cortesía.

Así, detrás de un sencillo «cafecito», un «favorcito» o un «ahorita» no solo hay una forma de hablar, sino toda una manera de relacionarse con los demás.

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¿Qué tienen que ver los bonos verdes con el transporte, el agua y la electricidad?

  • Parte de la infraestructura que usas todos los días en ciudades como la CDMX, fue financiada con algo más que impuestos

Tal vez no pienses en ello cuando subes al transporte público, cuando enciendes la luz en casa o recorres una carretera para salir de la ciudad, pero estos y otros servicios fueron financiados con algo más que impuestos.

Parte de la infraestructura que usas todos los días en ciudades como la capital mexicana, teleféricos, redes eléctricas, sistemas de agua o carreteras, se construyeron mediante deuda pública verde: recursos económicos que el gobierno obtiene en los mercados financieros nacionales e internacionales, para invertirlos en proyectos que benefician al ambiente y a la sociedad.

En un mundo marcado por el cambio climático y presupuestos públicos cada vez más limitados, el financiamiento se ha convertido en una herramienta que conecta tu vida diaria con la transición hacia una economía más sostenible. En ese contexto, los denominados bonos verdes, se han consolidado como instrumentos clave para transitar hacia una economía más sostenible.

¿Qué es el financiamiento verde?

El financiamiento verde se refiere, de manera amplia, a las inversiones destinadas a proyectos, productos, políticas e iniciativas que promueven el desarrollo sostenible y una economía ambientalmente responsable.

Víctor Ortiz y Marlene Martínez, de la Facultad de Economía, UNAM, explican que la llamada financiación climática, orientada a la mitigación y adaptación al cambio climático, tiene un amplio alcance de objetivos ambientales, desde la gestión eficiente del agua hasta el transporte limpio y la conservación de los recursos naturales.

Este tipo de financiamiento suele asociarse a proyectos de inversión sustentables, los cuales se caracterizan por una interacción positiva entre los factores ambientales y sociales, y las variables financieras tradicionales. Entre estas destacan el riesgo, entendido como la posibilidad de que la inversión no genere los resultados esperados y se produzcan pérdidas, y la rentabilidad, definida como la capacidad de un proyecto para generar beneficios cuando se desempeña de manera favorable.

Las finanzas sustentables parten de una idea sencilla: las decisiones que toman los gobiernos, las empresas y los inversionistas sobre los proyectos en los que invierten sus recursos pueden generar impactos más allá del ámbito económico. En ese sentido, se evalúa si dichas decisiones pueden ocasionar problemas ambientales, sociales o de gobernanza, como la contaminación de un río, la afectación a una comunidad o el incumplimiento de normas.

Desde la perspectiva legal, los riesgos tienen consecuencias relevantes, ya que pueden derivar en sanciones económicas, conflictos sociales o pérdidas financieras, lo que, en última instancia, puede comprometer la rentabilidad del proyecto o incluso llevarlo al fracaso en el largo plazo.

Bonos verdes: una herramienta financiera para la sostenibilidad

Dentro del universo de las finanzas verdes, los bonos verdes ahora ocupan un lugar central en la economía mundial. Específicamente son títulos de deuda emitidos por instituciones públicas o privadas, con el compromiso de destinar los recursos exclusivamente a proyectos verdes. Este tipo de iniciativas pueden ser nuevos o, si son ya existentes, refinanciables. Los proyectos refinanciados pueden ser renovados o mejorar su forma de financiamiento.

De acuerdo con la iniciativa de la Corporación Financiera Internacional (IFC), estos proyectos pueden desarrollarse en sectores como:

  • energías renovables
  • eficiencia energética
  • control y prevención de la contaminación
  • administración sustentable de los recursos naturales
  • conservación de la biodiversidad
  • transporte limpio
  • gestión sustentable del agua
  • adaptación al cambio climático
  • procesos y tecnologías de producción eficientes

En un artículo publicado en 2022, Irina Martínez expone que estos bonos tienen su origen en dos líneas fundamentales de acción: la sustentabilidad y la responsabilidad social. Para las pequeñas y medianas empresas (PyME), estos instrumentos representan una vía para acceder a mayores recursos financieros, principalmente desde el lado del inversionista.

De manera indirecta, los bonos también benefician a las empresas que colocan estos instrumentos financieros en el mercado, ya que mejoran su perfil de riesgo al ser percibidas como organizaciones más responsables, estables y con menor probabilidad de enfrentar problemas legales, sociales o ambientales. Además, fortalecen su reputación al ser vistas como entidades comprometidas con el cuidado del medio ambiente y el bienestar social.

Proyectos mexicanos financiados con bonos verdes

Aunque el mercado mexicano de bonos verdes se desarrolla con mayor lentitud en comparación con el global, los avances son significativos. Por ejemplo, dice la misma Irina Martínez, en el contexto latinoamericano, en 2020, México emitió alrededor del 16% de los bonos verdes, en el tercer lugar regional, después de Chile y Brasil. Los recursos recibidos permitieron financiar proyectos de gestión del agua, eficiencia energética y transporte sustentable, este último es el rubro con mayor asignación presupuestal.

En años recientes, dichos instrumentos verdes se han convertido en el motor financiero de proyectos concretos que impactan la vida cotidiana de millones de personas en México. Enseguida algunos ejemplos:

En diciembre de 2025, el Gobierno de la Ciudad de México emitió un bono verde por 3 mil millones de pesos para financiar las Líneas 5 y 6 del Cablebús, en alcaldías como Álvaro Obregón, Magdalena Contreras, Milpa Alta y Tláhuac. Estas líneas beneficiarán a cerca de 90,000 personas diariamente, de acuerdo con el reporte de la periodista Frida Sánchez, el cablebús es un sistema de transporte de cero emisiones que comunica zonas de difícil acceso.

La modernización de la línea 1 del metro de la Ciudad de México comenzó con un financiamiento por bonos verdes desde 2016 por mil millones de pesos y de 2 mil millones en 2017. Proviene de un bono sustentable, el cual contempla beneficios sociales y ambientales. El nuevo sistema de energía y la adquisición de nuevos trenes reducen el consumo energético en 35% y prometía mejorar la calidad del servicio para más de 500 mil usuarios diarios.

Agua y agricultura: FIRA

Los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) han utilizado bonos verdes para financiar más de 500 proyectos agrícolas, especialmente en Jalisco, Durango y Guanajuato. Estos recursos han permitido impulsar la agricultura protegida (invernaderos y macro túneles) y el uso eficiente del agua mediante sistemas de riego por goteo, beneficiando a más de 2,200 pequeños y medianos productores.

Modernización de la CFE

La Comisión Federal de Electricidad ha canalizado más de 64 mil millones de pesos provenientes de bonos verdes y sostenibles hacia 112 proyectos en todo el país. Explica Ulises Juárez que la mayor parte de estos recursos se destinó a la rehabilitación de hidroeléctricas y al mantenimiento de parques eólicos, evitando la emisión de poco más de 17 millones de toneladas de CO₂ y ampliando la cobertura eléctrica a más de 40,000 localidades rurales.

Así estos instrumentos representan una vía concreta para enfrentar los desafíos del desarrollo en el siglo XXI. En países como el nuestro, su expansión no solo fortalece el sistema financiero, sino que también busca construir un modelo de crecimiento más justo, resiliente y compatible con los límites del planeta.

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Las ventanas arqueológicas: espacios de memoria, conservación y acercamiento al patrimonio histórico

En el corazón de la Ciudad de México, a unos pasos del Zócalo y junto a la imponente Catedral Metropolitana, miles de personas transitan diariamente sin reparar en que, bajo sus pies, permanecen ocultos siglos de historia. Entre el constante movimiento de la ciudad existen lugares que permiten asomarse, literalmente, al pasado: las ventanas arqueológicas.

A través de ellas es posible observar vestigios conservados en el mismo lugar donde fueron descubiertos, los cuales revelan las distintas etapas que dieron forma al Centro Histórico. Más que simples exhibiciones, estas ventanas representan un puente entre el presente y el pasado, pues permiten comprender cómo la ciudad actual se construyó sobre las huellas de antiguas civilizaciones y edificaciones que aún conservan parte de su memoria.

Pero ¿qué son exactamente estos espacios y por qué resultan tan importantes para comprender la historia de la ciudad?

¿Qué son las ventanas arqueológicas?

La investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, Reyna Beatriz Solís Ciriaco, explicó que las ventanas arqueológicas son áreas destinadas a mostrar los vestigios históricos que permanecen debajo de las ciudades actuales. Es decir, pueden considerarse una especie de “cápsulas del tiempo”.

“Estos espacios tienen un valor fundamental porque permiten conservar y difundir el patrimonio cultural e histórico de un país. En ciudades con una larga trayectoria de ocupación humana, como la Ciudad de México, las ventanas arqueológicas adquieren una importancia especial, ya que muestran restos de diferentes periodos: prehispánico, colonial e incluso del siglo XIX”, agregó.

La conservación del patrimonio frente al crecimiento urbano

Uno de los principales motivos por los que surgen las ventanas arqueológicas es el encuentro entre el desarrollo urbano moderno y la existencia de vestigios históricos. En ciudades antiguas, cada vez que se construye un edificio, un estacionamiento, una vivienda o cualquier otra infraestructura, existe la posibilidad de encontrar restos arqueológicos.

Estos hallazgos pueden representar un desafío para los proyectos de construcción, debido a que la legislación arqueológica establece que los vestigios relevantes deben protegerse. Cuando aparece evidencia histórica, esta no puede simplemente destruirse para continuar una obra, ya que forma parte de la identidad y la memoria colectiva de una sociedad.

Por esta razón, comentó Solís Ciriaco, instituciones como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) intervienen para realizar evaluaciones y rescates arqueológicos.

“Los especialistas analizan la importancia del hallazgo y determinan cuál será el tratamiento adecuado: conservarlo en el sitio mediante una ventana arqueológica, trasladarlo a un museo o establecer otras estrategias de protección”, explicó.

De esta manera, las ventanas arqueológicas representan una alternativa que permite resguardar el patrimonio sin frenar por completo el crecimiento de las ciudades.

Retos para conservar las ventanas arqueológicas

La preservación de estos sitios implica diversos desafíos, especialmente en ambientes urbanos. Uno de los principales consiste en lograr un equilibrio entre las necesidades actuales de la ciudad y la protección del patrimonio histórico.

En muchas ocasiones, los propietarios particulares o las empresas que desean intervenir un terreno deben permitir la realización de estudios arqueológicos antes de continuar sus proyectos. Aunque existen casos en los que hay colaboración e interés por conservar los hallazgos, también pueden presentarse dificultades debido a los costos, los tiempos de investigación o la falta de conocimiento sobre la importancia del patrimonio.

Otro reto importante, destacó la investigadora del IIA, es el mantenimiento físico de las ventanas arqueológicas. En el caso de la Ciudad de México, la humedad representa un problema constante debido a las características del antiguo territorio lacustre sobre el que se construyó la ciudad. Los restos arqueológicos pueden deteriorarse por la presencia de agua, los cambios ambientales o la falta de mantenimiento.

“Además, algunas ventanas arqueológicas protegidas con cristales pueden presentar problemas de visibilidad, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando los vidrios se empañan y dificultan la observación de los vestigios. Por ello, la conservación no solo implica proteger las estructuras, sino también garantizar que puedan ser apreciadas adecuadamente por el público”, apuntó.

Factores para decidir qué hallazgos pueden mostrarse al público

Precisamente por estos desafíos, no todos los hallazgos arqueológicos pueden convertirse en ventanas arqueológicas. Para determinar si un vestigio será mostrado al público, se consideran diversos factores.

Entre ellos se encuentran la importancia histórica del hallazgo, su estado de conservación, la posibilidad de mantenerlo en el lugar original sin dañarlo y las condiciones de acceso para los visitantes. También influyen aspectos relacionados con la seguridad, el mantenimiento y la colaboración entre autoridades, especialistas y propietarios de los inmuebles donde aparecen los restos.

La importancia de que sean espacios atractivos para el público

Sin embargo, conservar un vestigio no es el único objetivo. Una vez que se decide mantenerlo visible, también es necesario pensar en la experiencia del público.

Una ventana arqueológica no solo tiene la función de preservar un vestigio, sino también de comunicar una historia. Para que cumpla con su propósito, debe despertar la curiosidad de las personas que pasan frente a ella.

Por ello, la investigadora Reyna Beatriz Solís Ciriaco subrayó la importancia de que estos sitios sean visibles, accesibles y cuenten con información que permita comprender qué se está observando. Las cédulas explicativas, la señalización y los materiales educativos ayudan a que los visitantes interpreten los restos y los relacionen con la historia del lugar.

Cuando una persona observa una ventana arqueológica y comprende que debajo de la ciudad actual existieron templos, viviendas, caminos o espacios ceremoniales, desarrolla una mayor conciencia sobre la importancia de proteger el patrimonio.

Sin embargo, algunas ventanas arqueológicas todavía presentan aspectos por mejorar, especialmente aquellas que no cuentan con información suficiente para explicar su significado. Colocar señalización adecuada y desarrollar nuevas formas de comunicación permitiría aprovechar mejor estos espacios.

Las ventanas arqueológicas en la Ciudad de México

De acuerdo con el sitio oficial del INAH, la Ciudad de México cuenta con 38 ventanas arqueológicas. Son muy diversas: algunas muestran únicamente fragmentos de pisos, muros o estructuras; otras son espacios amplios donde pueden observarse construcciones completas. Entre los ejemplos más representativos se encuentran restos relacionados con la antigua ciudad mexica de Tenochtitlan, estructuras cercanas al Templo Mayor, vestigios ubicados en la zona de la Catedral Metropolitana y sitios donde se conservan elementos arquitectónicos coloniales.

No obstante, es importante distinguir las ventanas arqueológicas de otros espacios dedicados a la exhibición del patrimonio. Aunque pudiera parecer una de ellas, la exhibición de restos de Mammuthus archidiskodon imperator en la estación Talismán del Metro corresponde a una ventana paleontológica, ya que muestra evidencia fósil y no vestigios derivados de la actividad humana.

El papel de la tecnología en el futuro de las ventanas arqueológicas

Además de los retos relacionados con la conservación y la divulgación, las nuevas tecnologías ofrecen herramientas para enriquecer la experiencia del público.

Recursos como los códigos QR, las aplicaciones móviles, la realidad aumentada y los materiales audiovisuales pueden complementar la observación directa de los vestigios.

Algunas ventanas arqueológicas ya utilizan códigos QR que permiten acceder a fotografías, explicaciones y materiales adicionales desde teléfonos celulares. Estos recursos ayudan a comprender mejor el contexto histórico de los restos que se observan.

La realidad aumentada también podría reconstruir digitalmente cómo eran determinados espacios en el pasado y mostrar templos, edificios o actividades humanas que ya no existen. De esta forma, una persona podría observar un vestigio arqueológico y, al mismo tiempo, imaginar cómo lucía originalmente.

“La incorporación de tecnología puede convertir las ventanas arqueológicas en experiencias educativas más completas, especialmente para las nuevas generaciones, que mantienen una relación constante con los medios digitales”, señaló Solís Ciriaco.

Ventanas arqueológicas como espacios de turismo cultural y educación

Más allá de mejorar la experiencia de visita, las ventanas arqueológicas también representan una oportunidad para fortalecer el turismo cultural y la educación.

Generalmente, los visitantes de la Ciudad de México se concentran en museos y zonas arqueológicas ampliamente reconocidos; sin embargo, estos espacios permiten descubrir otros puntos donde la historia permanece integrada a la vida cotidiana.

Las visitas guiadas organizadas por instituciones culturales permiten que especialistas expliquen directamente el proceso de excavación, investigación y conservación detrás de cada sitio. Además, incluir estos recorridos en programas turísticos ampliaría las formas en que las personas conocen la historia de la ciudad.

La educación también cumple un papel fundamental. Llevar a estudiantes de primaria y secundaria a conocer ventanas arqueológicas puede despertar su interés por el patrimonio desde edades tempranas. No solo se trata de visitar museos tradicionales, sino de comprender que la historia también está presente en las calles, los edificios y los lugares que forman parte de la vida cotidiana.

Fomentar este conocimiento entre niñas, niños y jóvenes puede contribuir a formar futuras generaciones interesadas en preservar la historia y valorar los elementos culturales que existen a su alrededor.

Detenerse a observar el pasado

Las ventanas arqueológicas son una invitación a detenerse y mirar la ciudad de una manera diferente. Más que espacios donde se exhiben vestigios, son puntos de encuentro entre la historia y la vida cotidiana. Su conservación no solo protege el patrimonio arqueológico e histórico, sino que también permite comprender cómo la Ciudad de México se ha construido a lo largo de siglos de transformaciones.

Detenerse frente a una de ellas significa reconocer que, bajo nuestros pies, la historia permanece viva y continúa dialogando con el presente.

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Rocas bajo la lupa: buscan identificar yacimientos de energía geotérmica

Sandra Vega Ruiz, investigadora del Instituto de Geociencias de la UNAM, analiza la porosidad y permeabilidad de materiales provenientes del Complejo Volcánico Los Humeros para conocer su potencial en la generación de energía renovable.

El interior de una roca puede revelar mucho más que su origen. Sus diminutos poros y la forma en que los fluidos circulan a través de ella ofrecen información esencial para localizar posibles yacimientos de energía geotérmica, una fuente renovable generada por el calor del interior de la Tierra.

Sandra Vega Ruiz, investigadora del Instituto de Geociencias de la UNAM, con sede en la Unidad Juriquilla, Querétaro, estudia muestras provenientes del Complejo Volcánico Los Humeros, ubicado entre Puebla y Veracruz. La conformación de estos materiales permite identificar la presencia de calor y el paso de fluidos en determinadas regiones del subsuelo.

La energía geotérmica aprovecha el calor terrestre, que se transmite mediante grandes bloques de rocas y fluidos calientes. En estos espacios ocurren procesos de interacción con el agua subterránea que dan origen a los sistemas geotérmicos.

Se trata de una energía limpia que no genera emisiones contaminantes como las producidas por los hidrocarburos, por lo que representa beneficios sociales y ambientales, explicó Vega Ruiz.

Rocas que funcionan como esponjas

Para caracterizar un posible yacimiento geotérmico es necesario conocer las propiedades de las formaciones rocosas. Una de ellas es la porosidad, es decir, la presencia de pequeños espacios en los que puede almacenarse agua a altas temperaturas.

“Similares a esponjas, tienen huequitos en los que se almacena agua muy caliente”, señaló la doctora en Geofísica, especialista en Física de Rocas.

Otra característica fundamental es la permeabilidad, que determina la capacidad de una roca para permitir que el agua caliente la atraviese. Su análisis ayuda a medir cuánto líquido puede fluir por el material y qué cantidad podría extraerse.

La investigación, de carácter básico, aporta información para evaluar la posible extracción de recursos en una zona específica del subsuelo.

Un yacimiento geotérmico es una formación rocosa de la que se obtiene calor. El objetivo de la geotermia es transformar esa energía calórica en electricidad.

“En México hay muchos puntos calientes cercanos a la superficie, someros, así que cuando se ubican hay que hacer estudios preliminares antes de identificar posibles yacimientos”, explicó la universitaria.

Antes de perforar, es necesario conocer el subsuelo

El establecimiento de un yacimiento requiere explorar el terreno para identificar el calor subterráneo, perforar pozos profundos y extraer agua o vapor calientes que posteriormente puedan transformarse en electricidad.

Sin embargo, antes de tomar decisiones relacionadas con la ingeniería y la producción, es indispensable conocer las características de la formación rocosa. Con esa información, los especialistas pueden planear la manera en que se explotaría un yacimiento potencial.

Vega Ruiz y su equipo colaboran actualmente con investigadores alemanes de la Universidad del Ruhr de Bochum para optimizar los procesos de exploración y explotación de estos lugares.

Una tomografía para las rocas

Para observar detalladamente las muestras, la investigadora y sus colaboradores trabajan en el Laboratorio Universitario de Microtomografía de Rayos X (LUMIR), adscrito al Instituto de Geociencias de la UNAM.

Este espacio se especializa en la investigación, visualización y caracterización cualitativa y cuantitativa de medios porosos.

La Microtomografía Computarizada de Rayos X permite examinar el interior de los materiales sin destruirlos. Mediante imágenes de alta resolución y alto contraste, genera una reconstrucción tridimensional de una porción de roca.

La técnica alcanza una resolución de hasta 0.7 micras. Una micra equivale a la milésima parte de un milímetro.

“Utiliza el mismo principio físico de las tomografías médicas que identifican fracturas o daños, por ejemplo en una rodilla, y hacen una serie de radiografías en secuencia que, cuando se reconstruye la imagen, se ve como en 3D. Nuestro paciente son las rocas, solo que se llama microtomografía porque la resolución es de micras y nos permite ver los pequeños poros de su estructura”, explicó Vega Ruiz.

Este proyecto de ciencia básica ha colocado a la UNAM a la vanguardia internacional y atrajo una colaboración apoyada por la Fundación Alemana de Investigación.

Además de utilizar la microtomografía para estudiar posibles yacimientos geotérmicos, la científica planea aplicar esta técnica, junto con inteligencia artificial, para conocer la historia geológica de las rocas.

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Olas de calor: cómo afectan tu cuerpo, tu mente y hasta a tus animales de compañía

Las altas temperaturas y las olas de calor representan un riesgo creciente para la salud. En México, 13 personas murieron en una sola semana por causas asociadas al calor extremo, con lo que la cifra acumulada ascendió a 65 fallecimientos en 2026, informó la Secretaría de Salud.

Con corte al 29 de julio, 61 de las defunciones fueron provocadas por golpe de calor y cuatro por deshidratación severa. Aunque suele percibirse como una molestia temporal, el calor extremo también puede afectar la salud visual y mental, acelerar el envejecimiento, alterar la fertilidad y poner en riesgo a los animales de compañía.

Para entender mejor cómo el calor extremo afecta nuestra vida cotidiana, UNAM Global preparó una selección de notas con investigaciones, recomendaciones y explicaciones de especialistas universitarios.

¿Cómo protegerse ante las olas de calor?

Mareos, agotamiento, deshidratación y golpes de calor pueden convertirse en emergencias médicas durante las temporadas de altas temperaturas. Especialistas explican cuáles son las señales de alerta y qué medidas pueden ayudar a prevenir riesgos.

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¿El calor puede dañar tus ojos?

La exposición prolongada al sol y las altas temperaturas también pueden afectar la salud visual. Ojo seco, irritación, daños en la córnea y cataratas son algunos de los problemas asociados al calor y la radiación ultravioleta.

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¿Las olas de calor aceleran el envejecimiento?

Nuevas investigaciones analizan si la exposición prolongada a temperaturas extremas puede acelerar el envejecimiento biológico, especialmente en adultos mayores.

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Cambio climático y salud mental

El aumento de las temperaturas no sólo afecta al cuerpo. Especialistas de la UNAM explican cómo el cambio climático puede alterar el sueño, el estado de ánimo, el funcionamiento cerebral y la salud mental.

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Un fenómeno que seguirá creciendo

Investigadores advierten que las olas de calor podrían volverse más frecuentes, intensas y prolongadas en las próximas décadas debido al cambio climático y al aumento de gases de efecto invernadero.

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¿El calor afecta la fertilidad masculina?

Diversas investigaciones han comenzado a analizar la relación entre las olas de calor y la calidad del semen, así como los efectos de las altas temperaturas en la salud reproductiva masculina.

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¿Cómo proteger a tus animales de compañía del calor?

Perros y gatos también pueden sufrir golpes de calor y otros problemas asociados a las altas temperaturas. Especialistas recomiendan medidas para mantenerlos hidratados y evitar riesgos durante los días más calurosos.

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Peces lagarto: los cazadores marinos que dominaron los mares cretácicos

Hace más de 100 millones de años, cuando los mares del Cretácico cubrían amplias regiones del planeta, peces depredadores de hasta dos metros de longitud recorrían sus aguas con hileras de dientes afilados: los peces lagarto fósiles. Este grupo de cazadores marinos dominó diversos ecosistemas oceánicos y dejó un importante registro en México, donde investigadores han descubierto nuevas especies y géneros que contribuyen a reconstruir su evolución, diversidad y desaparición.

Durante la conferencia “Crónica de una extinción anunciada: el fin de los feroces peces lagarto”, organizada por Geoexplora 2.0, el doctor Jesús Alberto Díaz Cruz, investigador del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM, explicó cómo estos antiguos cazadores dominaron los ecosistemas marinos del Cretácico, la relevancia de los hallazgos realizados en México para comprender su evolución y diversidad, así como los procesos ambientales que finalmente provocaron su desaparición.

Depredadores de dientes impresionantes

Es importante aclarar que estos peces no tienen relación con los peces lagarto actuales. Se trataba de depredadores con rasgos únicos que les permitieron ocupar un lugar destacado en los mares del Cretácico. Eran peces óseos con cuerpos relativamente lisos, ya que carecían de escamas en gran parte de su superficie corporal. Su apariencia pudo haber sido similar a la de algunos bagres actuales, aunque contaban con gruesos escudos dorsales ubicados entre la cabeza y el inicio de la aleta dorsal.

Uno de sus rasgos más llamativos eran sus dientes. Presentaban varias hileras de piezas dentales grandes y afiladas, adaptadas para capturar y retener presas. La evidencia fósil demuestra que se trataba de depredadores activos cuya alimentación se basaba principalmente en otros peces.

Gracias al hallazgo de fósiles excepcionalmente preservados, algunos de ellos con contenido estomacal aún visible, los investigadores han podido confirmar aspectos importantes de su comportamiento alimenticio. Estos descubrimientos muestran que los peces lagarto ocuparon posiciones intermedias dentro de las cadenas alimenticias marinas del Cretácico. Aunque no eran los depredadores tope de los ecosistemas, sí desempeñaban un papel fundamental como cazadores.

Una enorme diversidad de formas

Además de sus adaptaciones como depredadores, los peces lagarto exhibieron una notable diversidad anatómica.

Algunas especies tenían cuerpos pequeños y compactos, mientras que otras desarrollaron formas alargadas que recuerdan a las anguilas o incluso a ciertas serpientes. La variedad también se reflejaba en sus cráneos y hocicos: algunos poseían rostros cortos y comprimidos, mientras que otros desarrollaron hocicos más largos, comentó el investigador del IGL.

Por otra parte, ciertas especies alcanzaron tamaños considerables. Dependiendo del taxón, algunos ejemplares podían medir entre metro y medio y dos metros de longitud, dimensiones que los convertían en importantes depredadores de los mares cretácicos.

Habitantes de un mundo muy diferente

Los peces lagarto tuvieron una distribución prácticamente mundial. Sus fósiles han sido encontrados en numerosos continentes, una situación que puede parecer extraña si se considera que actualmente muchos de esos lugares se encuentran lejos del mar. La explicación radica en que la configuración geográfica del planeta durante el Cretácico era muy distinta de la actual.

El doctor Jesús Alberto Díaz Cruz señaló que, hace más de 100 millones de años, extensas áreas continentales estaban cubiertas por mares poco profundos, conocidos como mares epicontinentales. Estos ambientes proporcionaban abundante alimento y condiciones favorables para una gran diversidad de organismos marinos.

Por ello, regiones que hoy forman parte del interior de África, Norteamérica o la India permanecían cubiertas por aguas donde prosperaron los peces lagarto y numerosas especies de vertebrados e invertebrados marinos.

Los fósiles mexicanos

Dentro de esa amplia distribución mundial, México ocupa un lugar especialmente relevante por la abundancia y diversidad de los fósiles encontrados en su territorio.

Durante el Cretácico inferior, hace aproximadamente 130 millones de años, amplias zonas del actual territorio nacional permanecían sumergidas bajo mares someros. Con el paso del tiempo, estos ambientes evolucionaron hasta formar uno de los cuerpos de agua más importantes de la época: el Mar Interior de Norteamérica.

Este enorme corredor marino conectaba las faunas de lo que hoy son Canadá, Estados Unidos y México, lo que permitía la dispersión de numerosas especies marinas. Entre ellas se encontraban los peces lagarto, cuyos fósiles han sido hallados en diversos estados del país.

Entre las regiones más importantes destacan Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León, Puebla, Hidalgo y Chiapas, donde abundan depósitos de roca caliza originados en antiguos ambientes marinos.

Los primeros registros formales de peces lagarto en México datan de 1950, cuando investigadores reportaron fósiles procedentes de localidades ubicadas en Tamaulipas y San Luis Potosí.

Desde entonces, los trabajos paleontológicos han permitido identificar nuevos yacimientos y ampliar considerablemente la comprensión de este grupo.

Entre quienes han contribuido de manera destacada a estas investigaciones se encuentra el doctor Jesús Alberto Díaz Cruz. En una investigación reciente describió tres nuevos géneros de peces lagarto fósiles: Unicachichthys, Veridagon y Vergrandichthys.

Asimismo, se han identificado cinco especies nuevas, lo que ha enriquecido significativamente el conocimiento sobre la diversidad de estos depredadores marinos que habitaron los antiguos mares del país.

Estos descubrimientos no solo fortalecen el registro fósil mexicano, sino que también ayudan a comprender mejor la evolución, distribución y ecología de uno de los grupos de peces depredadores más exitosos del Cretácico.

Importancia biológica y extinción

La historia de los peces lagarto no solo permite conocer la evolución de uno de los grupos de depredadores marinos más exitosos del Cretácico, sino también comprender cómo los grandes cambios ambientales han moldeado la vida en la Tierra. De acuerdo con el doctor Díaz Cruz, los encodontoideos constituyen un modelo ideal para la investigación paleobiológica, ya que su abundante registro fósil permite reconstruir su origen, diversificación, evolución y eventual extinción, así como analizar la influencia que tuvieron los cambios climáticos y ambientales sobre su historia evolutiva.

Uno de los momentos clave de esa historia ocurrió durante la transición entre el Albiano y el Cenomaniano, hace alrededor de 100 millones de años. Este intervalo es reconocido por los paleontólogos como un importante bioevento caracterizado por un marcado recambio de las faunas marinas, asociado con eventos anóxicos oceánicos, es decir, periodos en los que disminuyeron drásticamente los niveles de oxígeno en el mar. Estas condiciones provocaron la desaparición de numerosas especies, mientras que otras lograron diversificarse y ocupar nuevos nichos ecológicos.

El investigador explicó que esta crisis biológica afectó a numerosos organismos marinos, entre ellos amonites, bivalvos, gasterópodos, equinodermos y diversos peces óseos. Aunque este episodio transformó profundamente los ecosistemas oceánicos, los encodontoideos sobrevivieron durante varios millones de años más y solo se extinguieron definitivamente al final del Cretácico.

Precisamente, el estudio de sus parientes evolutivos más cercanos ha permitido plantear nuevas hipótesis sobre las razones de esa supervivencia temporal. El investigador señaló que existen peces actuales que representan a sus parientes más próximos, aunque no son sus descendientes directos. Estos peces habitan principalmente en aguas del continente asiático, y algunos géneros, como Alepisaurus, también se distribuyen en otras regiones oceánicas, incluido el Atlántico occidental.

Las hipótesis filogenéticas indican que la permanencia de estos linajes pudo estar relacionada con cambios en su modo de vida. Mientras algunos de sus ancestros ocupaban el fondo marino, los grupos que dieron origen a los linajes actuales pasaron a vivir en aguas abiertas y a mayores profundidades del océano. Esta transición habría reducido su exposición a los efectos de los eventos anóxicos que afectaron principalmente a los fondos marinos, lo que favoreció su permanencia a lo largo del tiempo.

Un legado fósil para entender los procesos actuales

El estudio de los peces lagarto permite reconstruir una etapa fundamental de la historia de los océanos y comprender cómo los organismos responden ante grandes transformaciones ambientales. Sus fósiles revelan no solo la diversidad y adaptación de estos depredadores durante el Cretácico, sino también la manera en que los cambios climáticos y ecológicos pueden modificar profundamente los ecosistemas marinos.

En este contexto, los hallazgos realizados en México tienen un valor especial, ya que aportan nuevas piezas para comprender la evolución, distribución y desaparición de estos peces. Cada nuevo registro fósil contribuye a reconstruir un pasado en el que los mares cubrían amplias regiones del planeta y en el que depredadores como los encodontoideos desempeñaron un papel importante dentro de las redes alimenticias marinas.

Más allá de dar a conocer a un grupo extinto, investigar a los peces lagarto permite entender los procesos que han moldeado la vida en la Tierra y ofrece una perspectiva sobre cómo los ecosistemas actuales podrían responder ante futuros cambios ambientales.

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El auge del kéfir: qué beneficios respalda la ciencia y cuáles se han exagerado

En los últimos años, el kéfir se ha convertido en uno de los alimentos fermentados más populares, especialmente entre quienes buscan mejorar su alimentación y adoptar hábitos más saludables. Su presencia en redes sociales ha incrementado el interés por esta bebida, pero también ha propiciado la difusión de afirmaciones sobre sus efectos en la salud que no siempre están respaldadas por la evidencia científica.

Aunque el kéfir contiene microorganismos vivos que pueden favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal, no todas las propiedades que se le atribuyen han sido comprobadas. Algunas cuentan con respaldo científico, mientras que otras continúan en investigación.

En ese contexto, UNAM Global entrevistó a la maestra Mariana Valdés Moreno, jefa de la Carrera de Nutriología de la FES Zaragoza, para explicar qué es el kéfir, cuáles de los beneficios que se le atribuyen cuentan con evidencia científica, cuáles permanecen en estudio y por qué no debe considerarse un producto milagro.

¿Qué es el kéfir y cómo se obtiene?

Antes de hablar de sus posibles beneficios, conviene entender qué es el kéfir y por qué se diferencia de otros alimentos fermentados.

El kéfir se obtiene mediante la fermentación de la leche con gránulos de kéfir, una comunidad simbiótica de bacterias y levaduras. Estos gránulos están formados por una matriz de polisacáridos y proteínas que alberga diversos microorganismos, principalmente bacterias y levaduras de géneros como Lactococcus y Saccharomyces, entre otros. Esta combinación le confiere una composición microbiana distinta de la de otros productos lácteos fermentados.

Además de su composición, el kéfir presenta características sensoriales particulares. Tiene un sabor más ácido que el yogur, suele ser menos espeso y, en ocasiones, presenta una ligera efervescencia como resultado de la actividad de los microorganismos durante la fermentación.

La diversidad microbiana, su principal fortaleza

Más que un microorganismo específico, el principal valor del kéfir radica en la diversidad de bacterias y levaduras que aporta al intestino.

De acuerdo con la maestra Valdés Moreno, la evidencia científica disponible indica que esta diversidad puede favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal, la comunidad de microorganismos que habita principalmente en el tracto gastrointestinal y desempeña funciones esenciales para la salud.

Cuando la microbiota mantiene un equilibrio funcional se habla de eubiosis, un estado en el que los microorganismos conviven de manera estable y contribuyen al adecuado funcionamiento del organismo. En cambio, cuando ese equilibrio se altera ocurre la disbiosis, condición asociada con procesos inflamatorios, trastornos digestivos y algunas infecciones.

Por ello, conservar una microbiota diversa y equilibrada se considera un elemento importante para mantener una buena salud intestinal.

¿Qué beneficios respalda la investigación?

Precisamente por esa diversidad de microorganismos, distintos estudios han analizado los posibles efectos del kéfir sobre la salud, especialmente en el sistema digestivo.

De acuerdo con la literatura científica, el consumo de esta bebida se ha asociado con los siguientes efectos:

● Favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal.
● Mejorar la salud gastrointestinal.
● Contribuir a regular el tránsito intestinal.
● Promover una mayor integridad de la barrera intestinal.
● Favorecer la producción de ácidos grasos de cadena corta, compuestos que sirven como fuente de energía para las células del colon y contribuyen al equilibrio intestinal.
● Participar en la modulación de procesos inflamatorios relacionados con el sistema inmunitario.

Además de estos posibles efectos sobre la microbiota, al kéfir también se le atribuyen otros beneficios. Sin embargo, la evidencia científica no tiene el mismo nivel de solidez para todos ellos.

¿Contribuye a fortalecer los huesos?

Al ser un producto derivado de la leche, el kéfir aporta calcio, un mineral indispensable para mantener la salud ósea. En ese sentido, puede considerarse una fuente de este nutriente, al igual que otros productos lácteos.

Hasta ahora, no existe evidencia que indique que el kéfir fortalezca los huesos mediante un mecanismo distinto del de otros alimentos ricos en calcio. Su contribución proviene, principalmente, de su valor nutricional.

Una alternativa para algunas personas con intolerancia a la lactosa

Durante la fermentación, los microorganismos utilizan parte de la lactosa presente en la leche, por lo que el producto final contiene una menor cantidad de este azúcar.

Gracias a ello, algunas personas con intolerancia a la lactosa pueden tolerar mejor el kéfir que la leche convencional. Sin embargo, la respuesta varía entre individuos, por lo que no todas las personas presentan el mismo grado de tolerancia.

¿Favorece el sistema inmunitario?

Diversos estudios sugieren que el kéfir puede beneficiar indirectamente el funcionamiento del sistema inmunitario al modificar la composición de la microbiota intestinal.

No obstante, la maestra Valdés Moreno aclaró que este efecto no se debe únicamente al kéfir, sino a los cambios que puede producir en la microbiota. Estas modificaciones se han asociado con una mejor regulación de los procesos inflamatorios y con una mayor integridad de la mucosa intestinal.

Aun así, gran parte de la evidencia procede de estudios experimentales y preclínicos, mientras que las investigaciones en seres humanos todavía son limitadas. Por ello, no es posible establecer una relación de causa y efecto de manera concluyente.

¿Protege la salud cardiovascular?

En internet es frecuente encontrar afirmaciones sobre posibles beneficios cardiovasculares del kéfir. Sin embargo, hasta ahora la investigación no permite establecer un efecto específico y concluyente.

La especialista señaló que la literatura científica disponible no demuestra con suficiente solidez que su consumo prevenga o trate las enfermedades cardiovasculares.

Aunque algunos investigadores plantean que podría existir una relación indirecta debido a la disminución de ciertos procesos inflamatorios, que participan en enfermedades como la aterosclerosis, esta hipótesis requiere mayor evidencia antes de poder confirmarse.

¿Cuánto kéfir se recomienda consumir?

No existe una cantidad universal de kéfir recomendada para todas las personas. Los ensayos clínicos disponibles suelen utilizar entre 180 y 250 mililitros al día, aproximadamente el equivalente a un vaso pequeño.

Hasta el momento, no existe evidencia de que consumir cantidades mayores proporcione beneficios adicionales. Por el contrario, la especialista recomendó introducirlo de forma gradual, ya que algunas personas pueden presentar gases, distensión abdominal o molestias digestivas durante los primeros días de consumo.

El kéfir puede ser un aliado, pero no hace milagros

Más allá de la popularidad que ha ganado en los últimos años, el kéfir no debe considerarse un producto milagro.

La maestra Mariana Valdés Moreno subrayó que, si bien puede formar parte de una alimentación saludable y contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal, por sí solo no cura enfermedades ni sustituye otros hábitos fundamentales para conservar la salud.

Además, el kéfir no es el único alimento fermentado con potencial para favorecer la diversidad de la microbiota. El yogur y otros productos fermentados también contienen microorganismos que pueden aportar beneficios similares.

De igual manera, destacó que incorporar kéfir a la dieta no basta por sí solo. Una alimentación rica en fibra, presente principalmente en frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales, favorece el entorno en el que la microbiota intestinal puede mantenerse diversa y funcional.

El equilibrio de la microbiota también puede verse afectado por factores como el estrés, la falta de sueño, el consumo excesivo de alcohol, una dieta rica en alimentos ultraprocesados y el sedentarismo. Por ello, los posibles beneficios del kéfir solo pueden entenderse como parte de un conjunto de hábitos saludables.

En ese contexto, esta bebida fermentada puede ser una aliada de la salud intestinal y el bienestar general, pero sus efectos dependen también de una alimentación equilibrada, un consumo suficiente de fibra, actividad física regular y un descanso adecuado. Aunque puede contribuir al equilibrio de la microbiota y ofrecer algunos beneficios para la salud digestiva, muchos de los efectos que se le atribuyen en redes sociales aún requieren mayor investigación. Ningún alimento, por sí solo, puede prevenir o tratar enfermedades.

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Las primeras 72 horas: la carrera contra el tiempo tras un desastre

Los recientes sismos registrados en Venezuela, donde dos movimientos telúricos de gran intensidad sacudieron al país en un corto intervalo y provocaron el colapso de diversas estructuras, volvieron a poner en evidencia la complejidad de las labores de búsqueda y rescate.

Las imágenes de rescatistas removiendo escombros, perros especializados recorriendo edificios derrumbados y cientos de voluntarios sumándose a las tareas de auxilio recordaron inevitablemente en México lo ocurrido el 19 de septiembre de 2017 en la Ciudad de México, cuando un terremoto movilizó a instituciones, cuerpos de emergencia y ciudadanos en un esfuerzo conjunto por localizar sobrevivientes.

Cada desastre deja enseñanzas que fortalecen los protocolos de actuación. Detrás de cada rescate existe una planeación minuciosa, equipos altamente capacitados, tecnología especializada y una coordinación precisa que busca aprovechar al máximo las primeras horas posteriores al colapso de una estructura.

Pero ¿por qué las primeras 72 horas son consideradas tan importantes en las labores de rescate?

Este periodo representa una referencia internacional construida a partir de estudios y experiencias acumuladas durante décadas de atención a desastres. No se trata de un límite exacto de supervivencia, sino de un lapso en el que las probabilidades de encontrar personas con vida suelen ser mayores y la respuesta de los equipos de emergencia resulta fundamental.

Para Julio Velázquez Rodríguez, coordinador de la Unidad Canina de Búsqueda y Rescate de la UNAM (UNAMK9), las 72 horas no deben interpretarse como un plazo definitivo que determine cuánto tiempo puede sobrevivir una persona atrapada bajo los escombros.

“La supervivencia de una persona depende de numerosos factores. Las lesiones sufridas, el espacio donde quedó atrapada la víctima, la disponibilidad de oxígeno, la temperatura, la estabilidad de la estructura e incluso el estado emocional de la persona pueden aumentar o disminuir significativamente sus posibilidades de sobrevivir”, comentó.

Además, las condiciones de salud de las víctimas representan un factor determinante durante un rescate. Las personas con enfermedades crónicas, problemas cardiovasculares, diabetes, obesidad o lesiones graves pueden enfrentar mayores riesgos conforme transcurren las horas.

El desafío de permanecer sin agua ni alimento

Uno de los análisis médicos más citados sobre la supervivencia sin alimentos ni líquidos es el estudio de Kottusch, Tillmann y Püschel, publicado en 2009 en la revista alemana Archiv für Kriminologie. Los autores revisaron casos documentados de personas atrapadas o enterradas vivas y señalaron que la supervivencia sin ingerir comida ni agua puede prolongarse aproximadamente de 8 a 21 días, dependiendo de las condiciones específicas de cada caso.

Los investigadores destacaron que la falta de agua representa un riesgo mucho mayor que la ausencia de alimento, debido a que el organismo depende de ella para mantener funciones esenciales como la circulación, la regulación de la temperatura, la actividad cerebral y el funcionamiento de los riñones.

Ante la ausencia de comida, el cuerpo activa mecanismos de adaptación. Primero utiliza la glucosa almacenada en forma de glucógeno; posteriormente, recurre a las reservas de grasa y produce cuerpos cetónicos como fuente de energía. En etapas avanzadas, cuando esas reservas disminuyen, comienza a degradar proteínas de los músculos, incluidos tejidos necesarios para mantener funciones vitales.

Por esta razón, los equipos de búsqueda y rescate deben movilizarse en el menor tiempo posible. Para lograrlo, las brigadas mantienen procedimientos establecidos, personal asignado, herramientas listas para utilizarse y protocolos definidos que les permiten responder prácticamente de inmediato ante una emergencia.

Sin embargo, Velázquez Rodríguez recalcó que las 72 horas deben entenderse principalmente como una ventana de oportunidad para actuar con rapidez y no como un plazo límite para suspender las labores de búsqueda. La experiencia demuestra que existen casos en los que algunas personas han logrado sobrevivir durante periodos mucho más prolongados y bajo condiciones extremas, por lo que cada operación de rescate continúa mientras existan posibilidades de encontrar sobrevivientes.

Así se organiza un equipo de búsqueda y rescate

Los equipos especializados en búsqueda y rescate urbano, conocidos internacionalmente como USAR, por las siglas en inglés de Urban Search and Rescue, integran personal con distintas funciones.

En estas brigadas participan especialistas en evaluación estructural, operadores de herramientas de corte, técnicos en apuntalamiento, personal médico, expertos en localización electrónica y binomios caninos.

Cada integrante desempeña una función específica y todas las acciones se desarrollan bajo una coordinación estricta que permite reducir riesgos y aumentar las probabilidades de éxito.

La solidaridad ciudadana también salva vidas

En estas labores, no puede dejarse de lado el apoyo de la comunidad. El coordinador de la UNAMK9 recordó que, en grandes terremotos como el ocurrido en la Ciudad de México en 2017, una parte importante de las personas atrapadas es rescatada inicialmente por familiares, vecinos y ciudadanos que actúan de manera espontánea. Este impulso solidario resulta natural y forma parte de la respuesta social ante una tragedia.

Sin embargo, advirtió que una ayuda desorganizada también puede convertirse en un riesgo. Caminar sobre estructuras inestables, acumular peso sobre una losa o remover escombros sin conocer el comportamiento del edificio puede provocar nuevos colapsos o agravar las lesiones de quienes permanecen atrapados. Por ello, una vez que llegan los equipos especializados, la recomendación es que la población continúe ayudando, pero siguiendo las indicaciones de los rescatistas.

Actividades como formar cadenas humanas para retirar materiales, trasladar herramientas o colaborar en tareas logísticas permiten aprovechar la fuerza de los voluntarios sin comprometer la seguridad de la operación.

Tecnología al servicio del rescate

Las labores de búsqueda cuentan actualmente con herramientas que hace algunos años eran impensables.

Los equipos especializados utilizan cámaras térmicas para detectar diferencias de temperatura, cámaras de inspección que pueden introducirse entre los escombros, micrófonos de alta sensibilidad capaces de captar voces o golpes y sensores que detectan vibraciones mínimas producidas por el cuerpo humano.

Estas herramientas permiten localizar posibles sobrevivientes incluso cuando no existe contacto visual.

Para obtener resultados precisos, suele ser necesario detener la maquinaria pesada y solicitar silencio absoluto alrededor de la zona de búsqueda, ya que cualquier ruido puede interferir con las lecturas de los equipos electrónicos.

Julio Velázquez consideró que el desarrollo tecnológico continuará transformando estas operaciones y no descartó que, en el futuro, los robots desempeñen un papel cada vez más importante en los escenarios de desastre.

Los perros, aliados indispensables

A pesar del avance tecnológico, los perros continúan siendo una de las herramientas más eficaces durante las labores de búsqueda. Gracias a su extraordinario sentido del olfato, son capaces de detectar la presencia humana entre toneladas de concreto, acero y otros materiales.

En el caso de la UNAM, explicó el coordinador, los binomios caninos son entrenados principalmente para localizar personas con vida. Sin embargo, también existen perros especializados en la detección de personas fallecidas.

Cuando un perro marca un punto de interés, la señal se verifica mediante cámaras, sensores, micrófonos y otros recursos tecnológicos para confirmar la presencia de una víctima.

Además, los rescatistas realizan llamados de voz y utilizan lámparas y megáfonos para intentar establecer comunicación con quienes permanecen atrapados.

El bienestar de rescatistas y perros también importa

Las jornadas de búsqueda representan un enorme desgaste físico y emocional tanto para las personas como para los perros.

Los rescatistas establecen periodos de trabajo y descanso que permiten mantener el rendimiento del personal durante varios días de operación.

En el caso de los perros, compartió Velázquez Rodríguez, las intervenciones suelen ser mucho más cortas debido al intenso esfuerzo físico y mental que implica desplazarse sobre estructuras inestables mientras utilizan continuamente el olfato.

“Los guías supervisan constantemente su condición física, los hidratan, les proporcionan una alimentación adecuada y los mantienen alejados del ruido y del movimiento cuando terminan una búsqueda. También realizan ejercicios de calentamiento antes de cada intervención para reducir el riesgo de lesiones”, agregó.

Dentro de esta preparación, también se contempla el escenario en el que los perros pueden pasar varias horas sin localizar personas. En esos casos, los canes participan en ejercicios controlados en los que encuentran a una persona escondida y reciben una recompensa inmediata. Estas prácticas fortalecen su motivación y mantienen activo su interés por seguir buscando durante ese mismo evento o en futuras operaciones.

Preparación, coordinación y solidaridad

Los recientes sismos en Venezuela, al igual que el terremoto de 2017 en la Ciudad de México, demuestran que salvar vidas después de un desastre depende de la suma de muchos factores.

La rapidez de respuesta, la preparación de los equipos, la coordinación entre instituciones, el uso de tecnología especializada, el apoyo organizado de la ciudadanía y el trabajo de los binomios caninos conforman una estrategia integral cuyo objetivo es aprovechar al máximo cada minuto.

Aunque las primeras 72 horas continúan siendo consideradas la etapa más crítica para encontrar sobrevivientes, los especialistas recuerdan que cada rescate es distinto. Mientras existan condiciones de seguridad y permanezca la posibilidad de localizar personas con vida, la búsqueda continúa, impulsada por la preparación, la experiencia y la esperanza de devolver a alguien con su familia.

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K-pop: ¿entretenimiento o fábrica de estereotipos irreales?

La cultura K-pop, originaria de Corea del Sur, abarca mucho más que música: incluye coreografías, moda, estética, ídolos, comunidades de fans, dramas coreanos, cosmética, gastronomía e incluso valores culturales. Este fenómeno ha fascinado a miles de mexicanos, pero ¿qué efectos ha tenido en ellos?

Para empezar, se trata de personas con un origen étnico distinto, por lo que evidentemente existen diferencias muy claras entre sus corporalidades y las nuestras, explicó Nayeli López Rocha, investigadora del Programa Universitario de Estudios sobre Asia, África y Oceanía de la UNAM.

“Sin embargo, esos modelos que vemos no necesariamente responden al común denominador de la sociedad coreana, sino que se construyen a partir de las necesidades de una industria cultural fuertemente influida por las dinámicas capitalistas, en las que compite con otras de alcance mundial, como la estadounidense o incluso la japonesa”, agregó la experta.

Estos parámetros se pueden observar a simple vista y parecería que representan a la población coreana. Si bien en ese país hay muchas personas delgadas, los artistas responden a las exigencias de una industria cultural fuertemente occidentalizada y condicionada por los estereotipos mundiales.

De alguna manera, añadió la investigadora universitaria, representan otras corporalidades. Independientemente de la delgadez, presentan rasgos físicos evidentes que corresponden a características propias de diversas poblaciones asiáticas.

La mayoría de estas chicas y jóvenes responde a parámetros de belleza establecidos e incluso se encuentra sometida a un proceso de perfeccionamiento orientado por estándares occidentales.

Por eso, es fundamental que el público que consume estos contenidos, integrado principalmente por chicas, comprenda que esos parámetros no son naturales, sino el resultado de un proceso artificial construido para satisfacer las necesidades de una industria.

¿Cómo afecta a las fans mexicanas?

Una de las características más representativas de la industria coreana es que recupera elementos de su país para resaltar su identidad, pero también se inserta en una dinámica global de consumo, con estándares influidos por concepciones occidentales.

En consecuencia, muchas jóvenes que consumen sus productos adoptan prácticas relacionadas con sus cantantes favoritos, desde la comida y las coreografías hasta las rutinas coreanas de cuidado de la piel, conocidas como skin care, que han adquirido gran popularidad en los últimos años debido a que han sido promovidas por diversas artistas.

“Parecería que con el skin care vas a tener automáticamente una piel coreana, asociada con un estereotipo muy particular: sin imperfecciones, blanca, suave y muy juvenil, que además responde a las exigencias de la industria del entretenimiento”.

Sin embargo, no todas las personas de Corea tienen el mismo color o textura de piel ni son eternamente jóvenes, destacó Nayeli López Rocha. En realidad, se proyectan exigencias de una industria occidentalizada que no necesariamente corresponden con la diversidad de la población coreana.

El papel de internet y las redes sociales

Tanto internet como los teléfonos móviles fueron fundamentales para la expansión de este movimiento, pues mediante estas tecnologías se difundió el Hallyu, término que significa “ola coreana”, y posteriormente el K-pop, una de sus expresiones más populares. Plataformas como YouTube, Facebook y TikTok han sido importantes para promover sus productos.

De hecho, es en las redes sociales donde surgen comunidades de seguidores que rebasan las dinámicas de los grupos de fans como se conocían anteriormente. Principalmente están integradas por chicas, aunque también participan varones.

Internet es un espacio en el que las jóvenes coinciden en gustos, prácticas y formas de consumo. Además, comparten imágenes, videos, transmisiones en vivo y conversaciones. Así se construye una comunidad importante que apoya a un artista en particular, no solamente mediante el consumo de sus productos, sino también en el cumplimiento de determinadas metas.

Muchas de estas comunidades de seguidores son impulsadas por las propias agencias que representan a los artistas. Un ejemplo es BTS, cuyos seguidores son conocidos como ARMY, una identidad promovida como parte de una estrategia para fortalecer el vínculo entre el grupo y sus fans.

¿Cómo afecta a las mexicanas?

Esta cultura incide de manera importante en la vida cotidiana de algunas jóvenes mexicanas, quienes siguen dinámicas muy específicas sobre cómo deben comportarse si se asumen como fans.

De hecho, entre ellas puede desarrollarse un proceso de competitividad relacionado con el consumo. Por ejemplo, si un grupo lanza un disco, la mejor fan sería quien lo compra primero. Si se publican diez portadas diferentes del mismo álbum, se espera que la seguidora más comprometida se esfuerce por tenerlas todas.

Esto se asocia con ciertos valores promovidos por la cultura coreana, como el esfuerzo acompañado de recompensas y reconocimiento social o colectivo.

Dicha dinámica se refleja en la organización de los clubes de fans, donde se difunde información de acuerdo con los intereses y preferencias de sus integrantes.

Un problema derivado de esta situación es que algunas personas invierten mucho tiempo en actividades de consumo en internet, desde dos hasta doce horas al día.

Lo que más circula en las plataformas son imágenes que se observan e interpretan de acuerdo con la capacidad de los jóvenes para comprender lo que ven. En ese sentido, las redes sociales pueden influir en ellos de la misma manera que ocurre con otras dinámicas culturales y de consumo.

¿La cultura K-pop es negativa?

Con frecuencia, los padres consideran que la cultura K-pop no afecta a sus hijos porque no representa una violencia explícita, como ocurre, por ejemplo, con las series sobre narcotráfico o con otros contenidos que recurren a la hipersexualización de las mujeres. Sin embargo, puede crear un imaginario muy distinto de la realidad mexicana.

Las figuras femeninas proyectadas por esta industria suelen ser muy delgadas, un modelo que no representa la diversidad corporal de las jóvenes mexicanas o latinoamericanas. Por su parte, las figuras masculinas se alejan del estereotipo tradicional asociado con el hombre mexicano.

De esta manera, se promueven ideales distantes de la realidad: mujeres presentadas como muy atractivas, exitosas y empoderadas. Aunque se piensa que no están hipersexualizadas, en realidad también pueden estar sujetas a este tipo de representaciones.

En cuanto a los hombres que forman parte de estos grupos, no están al margen de las violencias contra las mujeres presentes en sociedades patriarcales, como la coreana y la mexicana. Se trata, precisamente, de una situación frente a la cual también luchan las mujeres de Corea.

Por eso, aunque los padres consideren que estos códigos culturales no están cargados de violencia, pueden reproducirla mediante estereotipos y modelos que no corresponden con la diversidad de la población mexicana.

Además, el atractivo sexual de las estrellas del K-pop se presenta de acuerdo con determinados códigos culturales. Por ejemplo, mediante el uso de minifaldas o la representación de chicas con una apariencia situada entre la niñez y la adultez, lo que constituye una forma de violencia relacionada con su sexualización.

Por eso, sería muy difícil para una adolescente mexicana alcanzar el modelo corporal y estético representado por una estrella del K-pop.

Los chicos del K-pop

Algunas jóvenes mexicanas idealizan a los chicos del K-pop y piensan que son lindos, amables, educados, inteligentes, proveedores, fieles y protectores. Sin embargo, esto no significa que realmente sean así. Al final, forman parte de un producto de entretenimiento creado para ser percibido de cierta manera.

Por eso, es importante que los padres o tutores expliquen a sus hijas que estos estereotipos no son reales, que no necesitan tener esos cuerpos y que los varones coreanos no necesariamente corresponden con la imagen que proyecta la industria del entretenimiento.

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Cuando la tristeza se vuelve constante

Si haces un poco de memoria, seguramente recordarás momentos en los que has sentido tristeza a lo largo de tu vida. Esta es una emoción profunda que te puede generar sentimiento de desánimo, pérdida o desesperanza, pero te has preguntado: ¿Qué es lo que ocurre si la tristeza se instala de forma persistente?

La distimia, conocida actualmente como trastorno depresivo persistente, es una condición que comparte síntomas con el trastorno depresivo mayor, y que afecta notablemente la calidad de vida.

En esta condición, los síntomas como ánimo decaído, cansancio, baja autoestima, problemas de sueño, concentración y apetito se vuelven frecuentes y llegan a instalarse en el cuerpo durante dos años o incluso más.

No existe una única causa que explique porque los síntomas perseveran a lo largo del tiempo, es la combinación de distintos factores como antecedentes familiares de depresión, maltrato o violencia, experiencias traumáticas, rasgos de personalidad al igual que perfeccionismo, autocrítica y etapas de vulnerabilidad biológica, como adolescencia o menopausia, los que en su conjunto podrían generar este padecimiento.

El primer paso para tratar la distimia es realizar un diagnóstico que determine la intensidad de los síntomas. En la mayoría de los casos, la primera línea de tratamiento es la psicoterapia y, en ocasiones, se recomienda combinarla con medicación antidepresiva.

Al integrar ambos enfoques, es posible llegar a una mejoría entre la tercera y sexta semana de tratamiento con medicamentos. Además, es muy importante sumar hábitos saludables de autocuidado, como el ejercicio, una buena alimentación, cumplir con todas las horas de sueño y continuar con acciones fundamentales para potenciar la recuperación.

Un aspecto central es evitar las etiquetas. Muchas personas con distimia suelen describirse a sí mismas como “flojas”, “negativas” o “distraídas”, cuando en realidad lo que experimentan son síntomas de un trastorno que puede tratarse. Reconocerlo es clave para dejar de cargar con la culpa o el estigma y, en su lugar, buscar apoyo profesional.

Con la información de la Dra. Diana Patricia Guízar Sánchez, académica e investigadora del Departamento de Fisiología, Facultad de Medicina, UNAM.

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Nuevas paternidades avanzan en México, pero los estereotipos de género aún frenan el cambio

Aunque cada vez es más común ver a padres que llevan a sus hijos a reuniones escolares y participan en actividades de crianza, la transformación hacia las llamadas “nuevas paternidades” en México aún enfrenta importantes obstáculos.

Los estereotipos de género, las largas jornadas laborales y la presión social para que los hombres sean los principales proveedores del hogar todavía limitan su participación en el cuidado de sus familias.

En entrevista con UNAM Global, María Lucero Jiménez Guzmán, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM y especialista en estudios sobre masculinidades, explicó que, si bien existen cambios importantes, la sociedad todavía mantiene expectativas muy rígidas sobre lo que significa “ser hombre”.

“La nueva paternidad plantea que los hombres tengan una relación mucho más cercana y afectiva con sus hijos, que participen en la crianza y compartan las responsabilidades familiares, para dejar atrás el modelo tradicional en el que su principal función era únicamente proveer económicamente”.

Sin embargo, estas nuevas formas de ejercer la paternidad todavía representan más una aspiración que una realidad plenamente consolidada.

El contexto social

“Hay transformaciones, sí las hay, pero dependen mucho del contexto social, económico y cultural. No podemos hablar de un cambio uniforme”.

De acuerdo con Jiménez Guzmán, uno de los principales obstáculos es que el mandato social que obliga a los hombres a ser proveedores sigue profundamente arraigado.

“Muchas veces no es que no quieran estar con sus hijos, sino que las condiciones laborales los obligan a trabajar jornadas muy largas. La sociedad sigue esperando que un hombre demuestre su masculinidad llevando dinero a casa”, afirmó.

Esta presión no solamente es ejercida por otros hombres, sino que también es reproducida por las familias y por las propias mujeres, quienes crecieron bajo los mismos modelos culturales.

Aunque hay algunos avances visibles en la vida cotidiana, todavía persisten importantes desigualdades en el reparto del trabajo doméstico y de cuidados.

“Hoy vemos a más hombres haciendo las compras, llevando solos a los niños al parque o participando más en la vida familiar. Eso antes era mucho menos frecuente. Pero las encuestas sobre el uso del tiempo siguen mostrando que las mujeres realizan la mayor parte del trabajo doméstico”.

El papel de las mujeres

La incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral durante las últimas décadas modificó profundamente la dinámica familiar. Sin embargo, esa transformación no ha ido acompañada de un cambio igual de rápido en los roles asignados a los hombres.

“Las mujeres salieron a trabajar, alcanzaron mayores niveles educativos y comenzaron a exigir igualdad. Pero los hombres no siempre fueron preparados para enfrentar esos cambios ni para entender que compartir las responsabilidades también puede beneficiarlos”.

Un daño para ambos géneros

Los mandatos tradicionales de masculinidad también generan consecuencias negativas para los propios hombres.

“No solo perjudican a las mujeres. También dañan profundamente a los hombres”.

Como ejemplo, diversas investigaciones desarrolladas por el CRIM documentan cómo trabajadores agrícolas y jornaleros llegan incluso a consumir drogas como el cristal para soportar jornadas extenuantes y cumplir con la obligación de mantener económicamente a sus familias.

“Es impresionante el sufrimiento que existe detrás de ese mandato de proveer. Muchos hombres consideran normal poner en riesgo su salud con tal de no fallarle a su familia”.

Asimismo, la precarización laboral ha intensificado estas presiones, pues muchas personas deben desempeñar varios empleos para sostener su nivel de vida, situación que deja poco tiempo para la convivencia familiar.

El problema no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de género, sino que también debe entenderse en el contexto de las condiciones económicas y laborales que enfrenta la población.

El éxito económico

“La sociedad sigue valorando más el éxito económico que el bienestar familiar. No reconocemos suficientemente el enorme valor que tiene el trabajo de cuidar y formar a las nuevas generaciones”.

Mientras una mujer suele ser criticada cuando dedica poco tiempo a sus hijos debido a su trabajo, un hombre es evaluado principalmente por su capacidad económica.

“Seguimos pensando que una buena madre debe estar siempre presente y que un buen padre es quien lleva dinero a casa. Esos estereotipos siguen muy vigentes”.

No obstante, la investigadora considera que el cambio cultural ya comenzó y que las nuevas generaciones pueden acelerar esta transformación.

“Existen hombres que ya han cambiado completamente, otros que están en proceso y algunos que siguen aferrados al modelo tradicional. Estamos viviendo un periodo de transición en el que lo viejo todavía no termina de desaparecer y lo nuevo aún no termina de consolidarse”.

Lo fundamental es construir relaciones familiares más equitativas que beneficien tanto a las mujeres como a los hombres y, sobre todo, a niñas, niños y adolescentes.

“Tenemos que dejar de pensar que cuidar es una tarea exclusivamente femenina. Los hijos necesitan la presencia, el afecto y el acompañamiento de ambos padres. Solo así podremos construir relaciones más igualitarias y una sociedad más justa”.