Cuando Steven, uno de sus estudiantes en la Facultad de Arquitectura, le dijo a la arquitecta Mariana Aurora Borja Rodríguez que la había postulado a la Medalla al Mérito en Artes, otorgada por el Congreso de la Ciudad de México, se sorprendió al saber que había resultado ganadora. “No me lo esperaba, pero me sentí muy conmovida y honrada de recibirla; fue una gran emoción”, señaló la académica del Laboratorio de Vivienda de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.
Mariana Aurora Borja Rodríguez es la primera en su familia en concluir una licenciatura y un posgrado, logro que hoy llena de orgullo a sus seres queridos. A los 21 años inició su camino en la investigación y, aunque trabajó un tiempo en la supervisión de obras, no se sentía satisfecha.
Desde que llegó a la UNAM, Alejandro Suárez Pareyón no solo fue su tutor, sino su guía en este camino; hoy es su coordinador. “La investigación me emociona, me encanta y me motiva; quiero dedicarme a eso toda mi vida”. Por ello, decidió entregarse de lleno a la investigación y, a sus 38 años, obtuvo este reconocimiento.
Con este reconocimiento, Mariana Borja se convirtió en la primera persona en obtener la Medalla al Mérito del Congreso de la Ciudad de México en la categoría de Arquitectura. Antes, en 2021, la arquitecta Dolores Martínez Orralde recibió un reconocimiento en el mismo recinto legislativo, aunque en la categoría de Patrimonio Cultural.
Las personas encargadas de los trámites para el galardón le comentaron al joven Steven que no se ilusionara, porque es una medalla muy competida y quizá Mariana no ganaría. Sin embargo, él se dedicó a integrar el expediente de su profesora: desde su currículum, la carta de postulación y la exposición de motivos, hasta el material documental que respaldaba sus aportaciones.

Su trayectoria
La Mtra. Borja estudió Arquitectura en la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco, y realizó un posgrado en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Actualmente es académica de tiempo completo.
De 2011 a 2013 cursó su maestría y, desde entonces, se quedó en la UNAM, un sitio que le encantó. En 2014 se fundó el Laboratorio de Vivienda de la Facultad de Arquitectura, espacio al que se integró.
“A mí me emociona hablar de investigación, conocer cosas nuevas. De hecho, de los estudiantes aprendo muchísimo; siempre me mantienen al día y fresca”.
“La investigación que hemos hecho ahí ha trascendido en el tema de vivienda social; es la parte más fuerte de mi trabajo”.
Además, forma parte del Consejo Nacional de Vivienda y es representante de la Universidad, junto con uno de sus colegas, ante la Academia para la Planificación de Vivienda; es miembro de la Red Iberoamericana de Vivienda Social Sostenible y ha realizado diversas publicaciones.
Proyectos
En 2025, a través de la UNAM, la arquitecta Borja colaboró con la Secretaría de Vivienda y con el Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (INVI) en la planificación de vivienda para el periodo 2030-2040 en la Ciudad de México.
“Mi mayor aporte”, dijo la entrevistada, “ha sido la investigación sobre la vivienda social en la Ciudad de México y en el país. Últimamente me he enfocado en datos sobre género y en la posibilidad que tenemos las mujeres de acceder a la vivienda, así como en las problemáticas que enfrentamos”.
También participa en el seminario de titulación. Es tutora de licenciatura y maestría; ha formado a diversos egresados y egresadas y ha realizado estancias de investigación en el extranjero.
En el gobierno de la CDMX
Con la Secretaría de Vivienda y el Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (INVI), Mariana realizó una investigación sobre la situación habitacional actual en la capital, a partir de un panorama general.
El objetivo fue identificar las alcaldías prioritarias para atender la vivienda social y aquellas con mejores condiciones para recibir a la población.
Las indicadas son cinco: Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Coyoacán y Benito Juárez. A partir de ello, se realizó un trabajo detallado a nivel de lote; Mariana y su equipo llevaron a cabo trabajo de campo y revisión para identificar la oferta disponible en el mercado.
Así detectaron qué inmuebles tiene el gobierno en propiedad y cuáles podían destinarse a reciclaje urbano y, a partir de ello, incorporar a población de menores ingresos en esquemas de vivienda social a través del INVI.
Al tratarse de alcaldías mejor equipadas, el equipo buscó adquirir, con recursos públicos, predios para realizar corridas financieras que cumplieran con la normativa, como los niveles permitidos de construcción, entre otros aspectos.

La prioridad son las mujeres
Para la arquitecta Borja, el acceso de las mujeres a la vivienda es un tema trascendental, porque en la agenda actual, en instituciones como el Infonavit, se habla del derechohabiente sin considerar que las mujeres tienen necesidades distintas a las de los hombres.
Las mujeres no reciben el mismo salario por el mismo trabajo y enfrentan el llamado techo de cristal. En consecuencia, es más difícil para ellas acceder a la vivienda.
Actualmente, los institutos de vivienda han hecho algunos ajustes para dar más tiempo de pago a las mujeres; sin embargo, no es suficiente, porque no hay equidad. Una alternativa sería reducir las tasas de interés para ellas.
Además, enfrentan una doble jornada: laboral y doméstica, donde asumen labores de cuidado de hijas e hijos, personas mayores e incluso personas con discapacidad.
Muchas trabajan en la informalidad y, por ello, tienen mayores dificultades para acceder a un crédito formal. En ese sentido, deberían existir esquemas específicos para madres solteras o cuidadoras.
Diversos estudios han mostrado que las mujeres son más cumplidas en sus compromisos de vivienda. Además, procuran mantener los acabados en mejores condiciones.
Para Mariana, el verdadero logro no es la medalla, sino la posibilidad de generar conocimiento que contribuya a construir ciudades más justas, especialmente para quienes históricamente han tenido menos oportunidades.












































