Astrónomos mexicanos redefinen las “reglas” para medir la composición química del Universo
Instituto de Astronomía UNAM
octubre 21, 2026
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El equipo utilizó la base de observaciones DEep Spectra of Ionized REgions Database (DESIRED), una colección de observaciones espectroscópicas ópticas de la más alta calidad en nuestra Galaxia y en otras galaxias del Universo.
El estudio analizó simultáneamente 2392 observaciones con una cantidad de información física sin precedentes.
Las nuevas escalas permiten estudiar tanto la composición química de galaxias cercanas como de las primeras galaxias del Universo observadas por el telescopio espacial James Webb.
De la luz a la composición química del Universo. El gas de las regiones de formación estelar emite líneas características cuya intensidad depende de sus condiciones físicas y de su composición química. Estas líneas permiten construir relaciones de calibración que transforman la luz observada de las galaxias en estimaciones de sus abundancias químicas. Las nuevas calibraciones DESIRED combinan líneas de emisión de oxígeno, nitrógeno, azufre, argón y neón para determinar empíricamente la composición química de galaxias cercanas y de galaxias del Universo temprano observadas con el telescopio espacial James Webb, considerando además dos escenarios de la estructura térmica del gas. Créditos: Ilustración: Fernando Fabián Rosales-Ortega / colaboración DESIRED, con asistencia de inteligencia artificial generativa.
Un equipo internacional de científicos de México, España, Reino Unido, Alemania y Ucrania, dirigido por los científicos mexicanos Fernando Fabián Rosales Ortega, del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), y José Eduardo Méndez Delgado, del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (IA-UNAM), ha revisado las “reglas” que utilizan los astrónomos para estimar la abundancia de elementos pesados en diferentes galaxias del Universo, redefiniéndolas con base en la mayor colección de observaciones profundas reunida hasta la fecha, resultado de más de una década de trabajo de recopilación y análisis.
Para entender el origen y la evolución de las galaxias en el Universo, los astrónomos miden la composición química de las nubes gaseosas presentes en ellas, llamadas nebulosas. Estas contienen una gran cantidad de estrellas recién formadas que llenan el gas de una intensa radiación ultravioleta, capaz de hacerlo brillar y emitir grandes cantidades de luz. El material que compone estas nebulosas contiene una gran diversidad de elementos químicos. Muchos de ellos, como el carbono, el oxígeno, el nitrógeno o el hierro, han sido formados y dispersados tras la vida y muerte de múltiples generaciones de estrellas que existieron previamente en esa región del Universo.
La química de estas nebulosas se convierte entonces en una huella fósil de la historia de las galaxias. Cuanto mayor es la cantidad de elementos acumulados en estas nebulosas, mayor ha sido el reprocesamiento químico que las estrellas han producido. Entonces se usa una regla inversa: a partir de la huella química se reconstruye la biografía de una galaxia, pero para interpretarla correctamente es necesario conocer también las condiciones físicas del gas.
Transformar la luz observada en abundancias químicas es una tarea compleja y requiere un entendimiento profundo de la física atómica y los procesos internos de las nebulosas. Esto incluye saber con precisión la densidad de la nube, la temperatura de ésta y la dureza de la radiación que llega de las estrellas. Para entender esto se requieren observaciones de extraordinaria calidad, tomadas con tiempos de exposición largos usando los telescopios más grandes del mundo, para ser capaces de detectar algunas de las emisiones más débiles de estas galaxias, las cuales revelan las condiciones físicas del gas.
Validación de las “reglas” para las estimaciones químicas
El equipo dirigido por los astrónomos mexicanos utilizó la base de observaciones DEep Spectra of Ionized REgions Database (DESIRED), una colección construida precisamente para reunir las observaciones espectroscópicas ópticas de más alta calidad en nuestra galaxia y en otras galaxias del Universo. En total, el estudio analizó simultáneamente 2392 observaciones con una cantidad de información física sin precedentes.
Con esta enorme colección, los investigadores analizaron la validez de 27 “reglas” distintas que son cotidianamente empleadas por la comunidad astronómica para transformar las emisiones más brillantes de las nebulosas en estimaciones de su composición química. Estas “reglas” son conocidas como “métodos de líneas fuertes” que permiten inferir estadísticamente las propiedades químicas de las galaxias usando la luz más brillante de éstas, disponible incluso en las observaciones más someras.
El equipo científico identificó sesgos y limitaciones importantes en algunas de estas calibraciones que pueden introducir errores sistemáticos en la estimación de la composición química de las galaxias, afectando la interpretación de su historia y evolución. Estas 27 reglas fueron recalibradas con respaldos observacionales sólidos, siendo cuatro de ellas totalmente novedosas e introducidas por el equipo, para tener una visión correcta de la evolución química del Universo.
Adicionalmente, uno de los problemas más grandes en la determinación química del Universo radica en nuestro desconocimiento de la estructura térmica del gas. Desde 1967, el astrónomo mexicano Manuel Peimbert, también investigador del IA-UNAM, mostró que, si las nebulosas no mantienen una temperatura homogénea, nuestras mediciones químicas estarán sesgadas. En este trabajo, se establecieron por primera vez reglas para medir la composición química que incluyen la presencia de inhomogeneidades de temperatura, lo que permite tener las determinaciones químicas más precisas hasta la fecha.
Nuevas “reglas” para medir la química de las galaxias. Las seis gráficas muestran diferentes relaciones entre líneas de emisión que permiten transformar la luz de las regiones de formación estelar en estimaciones de su abundancia de oxígeno. Las calibraciones DESIRED, construidas a partir de miles de observaciones de alta calidad, consideran además dos escenarios para la estructura térmica del gas: uno con temperatura homogénea (línea amarilla) y otro que incorpora variaciones de temperatura (línea amarilla-negra discontinua). Créditos: Figura adaptada de Rosales-Ortega et al. (2026), MNRAS, colaboración DESIRED.
Una nueva propuesta
Con las “reglas reescritas, el equipo científico analizó la composición química de algunas de las galaxias más alejadas de nosotros, formadas tras algunos cientos de millones de años después del Big Bang y reveladas por el Telescopio Espacial James Webb (JWST). El equipo demostró que estas “reglas” –descritas por el Universo cercano– pueden aplicarse también a galaxias mucho más distantes, una vez que se considera adecuadamente que, en estas galaxias, la radiación tiene diferentes características. Este avance permite utilizar una misma base observacional para estudiar la evolución química de las galaxias a lo largo de gran parte de la historia del Universo, desde nuestro entorno cósmico hasta algunas de las primeras generaciones de galaxias.
El resultado proporciona una escala común para leer la historia química de las galaxias y abre la posibilidad de comparar de forma más consistente cómo evolucionaron desde el Universo cercano hasta sus primeras épocas. Para la comunidad astronómica, esto significa disponer de un conjunto homogéneo de calibraciones con el que analizar observaciones obtenidas por diferentes telescopios y estudiar la evolución química de las galaxias sin depender de escalas construidas bajo supuestos físicos distintos. Las nuevas calibraciones, además, incorporan explícitamente las variaciones de temperatura del gas, proporcionando un nuevo estándar de referencia para la determinación de abundancias químicas y para los futuros estudios de la evolución química del Universo.
Premio a la Mejor Tesis Doctoral en el Área de Termodinámica
José Martín Juárez Sánchez / Facultad de Química
octubre 21, 2026
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Por la investigación Tensión superficial instantánea, el académico del Departamento de Fisicoquímica de la Facultad de Química, Andrés Adolfo Velasco Medina, obtuvo el premio a la Mejor Tesis Doctoral en el Área de Termodinámica presentada en el 2025, otorgado por la Sociedad Mexicana de Termodinámica.
Este reconocimiento se entregó el 2 de octubre en el Auditorio de la Sede Atlixco del Complejo Regional Mixteca de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en el marco del XXXVII Congreso Nacional de Termodinámica.
Crédito de imagen: Facultad de Químcia
La tesis de Andrés Adolfo Velasco Medina, dirigida por el académico de la FQ, Jesús Gracia Fadrique, se realizó para obtener el grado de Doctor en Ingeniería Química por el Programa de Maestría y Doctorado en Ingeniería de la UNAM.
En este proyecto, el universitario trabajó en el área de los tensoactivos, moléculas que actúan como puente entre sustancias que normalmente no se mezclan, para mejorar los procesos con los que éstos actúan: Se generó a partir de un proyecto con una empresa interesada en la creación de una nueva linea de tensoactivos en búsqueda de sustituir a los nonil fenol etoxilados, una de sus lineas de tensoactivos más importantes empleadas en diversos campos, entre ellos como adyuvantes de agroquímicos, en procesos de detergencia y aplicación de recubrimientos.
La empresa buscaba una alternativa a sus productos (los nonil fenol etoxilados), ya que en Europa y estados unidos ya están prohibidos porque ahora son clasificados como endocrino disruptores. La nueva linea de tensoactivos deberia ser una alternativa para cuando la prohibición se hiciera en el el mercado mexicano, lo que todavía no ha sucedido, señaló Velasco Medina en entrevista.
A partir de ello, el universitario intervino en la caracterización del comportamiento de los tensoactivos con la idea de tener las herramientas suficientes para hacer una correcta selección del candidato más adecuado para cada proceso en especifico y se lleve a cabo de una manera más eficiente, para lo cual se seleccionó una familia de tensoactivos y se midió su comportamiento a tiempos cortos; se logró identificar cuál es el mecanismo que controla la adsorción en la superficie, esto es un punto importante, pues todos los procesos, tanto físicos como químicos, tienen un paso que es el que controlo el proceso de forma global, explicó.
De esta manera, añadió Velasco Medina, al identificarse este paso nos permitió identificar las características que debe tener el tensoactivo para hacer una correcta selección del mejor candidato para ese proceso en especifico. Con estos estudios, apuntó también el académico, es posible tener una mejor selección de materiales y condiciones para desarrollar tensoactivos más eficientes y que actúen de manera más rápida, lo cual puede tener aplicaciones en diversas áreas.
Andrés Adolfo Velasco Medina, quien cursó la licenciatura en Ingeniería Química en la FQ y, posteriormente, el programa de Maestría y Doctorado en esta área en la Universidad Nacional, ha impartido en la Facultad las materias de Laboratorio de Termodinámica y Laboratorio Unificado de Fisicoquímica.
En opinión del universitario, es importante que un docente también haga investigación, porque “de esta manera te enteras de lo nuevo que hay en el área que trabajas y si la idea es que los alumnos estén actualizados, el primero que debe estar actualizado es el profesor”.
Finalmente, Velasco Medina expresó que este reconocimiento representa “un incentivo a seguirte actualizando, trabajar, investigar, incluso hacer un mayor esfuerzo”.
El cerebro comienza a formar distintas regiones antes de presentar su forma final
Michel Olguín Lacunza
octubre 21, 2026
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El cerebro empieza a tomar forma mucho antes de que tenga su aspecto característico: algunas células ya parecen estar “decididas”, desde etapasmuy tempranas, a construir unas regiones y no otras, y esa identidad puede mantenerse incluso cuando cambia el ambiente que las rodea.
Durante el desarrollo embrionario el cerebro se organiza en tres grandes regiones: cerebro anterior, cerebro medio y cerebro posterior.
Ilustración conceptual del desarrollo cerebral temprano. Dos poblaciones de células progenitoras contribuyen a la formación de distintas regiones del cerebro. Imagen generada con inteligencia artificial.
Estas estructuras tendrán funciones diferentes en el organismo adulto. Sin embargo, durante años se pensó que las tres regiones cerebrales podían surgir a partir de una población inicial homogénea de células neurales con características similares, que posteriormente recibirían señales para adquirir una identidad determinada.
El nuevo trabajo sugiere que la separación comienza antes.
“Pensábamos que las células troncales neurales eran uniformes, que eran equivalentes a lo largo de las tres secciones, pero se encontró que no”, explicó Iván Velasco Velázquez, jefe del Departamento de Neurodesarrollo del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM y responsable del Laboratorio de Reprogramación Celular del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía.
Dos caminos
Los investigadores estudiaron embriones de ratón en una etapa muy temprana, cuando el cerebro todavía no tiene la forma que reconocemos.
Encontraron dos poblaciones de células neurales con características moleculares diferentes: una encaminada hacia la formación del cerebro anterior y medio, y otra destinada al cerebro posterior.
Para distinguirlas utilizaron, entre otros elementos, dos marcadores moleculares: OTX2, asociado con el cerebro anterior y medio, y GBX2, relacionado con el cerebro posterior.
Pero los investigadores querían saber algo más: ¿esa primera identidad podía cambiar si las células recibían posteriormente otras señales?
Para comprobarlo, primero indujeron a las células a adquirir una determinada identidad y después modificaron las condiciones en las que crecían, proporcionándoles señales que normalmente favorecerían la formación de una región cerebral diferente.
Las células conservaron en gran medida su identidad inicial. “El nuevo medio no tiene la capacidad de cambiar la identidad de estas células. Las células permanecen con la identidad inicial”, explicó Velasco.
Esto indica que, una vez que las células reciben las primeras señales que las orientan hacia una región determinada, pueden conservar esa identidad incluso cuando posteriormente se encuentran en un ambiente que les indica seguir otro camino.
Mirar dentro de cada célula
Para saber qué ocurría, los investigadores utilizaron técnicas que permiten estudiar las células de manera individual. Una de ellas es la secuenciación de célula única, que permite conocer qué genes están activos en cada célula y distinguir poblaciones con características diferentes.
También utilizaron una técnica conocida como ATAC–seq, que permite identificar regiones de la cromatina que se encuentran abiertas y disponibles para la activacióndelosgenes.
La cromatina es la forma en que el ADN se organiza dentro del núcleo. Para que un gen pueda activarse, las regiones correspondientes deben encontrarse accesibles para la maquinaria celular que participa en su expresión.
Al combinar ambas técnicas, los investigadores observaron que las células conservaban patrones de expresión genética y de accesibilidad de la cromatina relacionados con la identidad que habían adquirido inicialmente.
¿Y qué ocurre con las células humanas?
Los investigadores trabajaron con células troncales pluripotenciales humanas. Algunas provenían de líneas derivadas originalmente de embriones donados con consentimiento informado, mientras que otras se obtuvieron mediante la reprogramación de células somáticas adultas. Estas últimas se generaron mediante un método de reprogramación genética transitoria, en el que células de tejidos como la piel o la sangre son inducidas a regresar a un estado de pluripotencia similar al de las células embrionarias.
A partir de ellas, los científicos utilizaron diferentes señales para generar células con características del cerebro posterior o del cerebro anterior y medio.
El resultado fue consistente con lo observado en los ratones: las células podían adquirir una identidad regional y conservar sus características moleculares.
Neuronas relacionadas con funciones esenciales
La investigación también permitió generar un tipo particular de neuronas motoras asociadas con el cerebro posterior.
Esta región del sistema nervioso participa en funciones esenciales como la respiración, la alimentación y los ciclos de sueño y vigilia. También contiene neuronas motoras que participan en funciones de la cara y la boca, como masticar y deglutir.
Sin embargo, son diferentes de las neuronas motoras de la médula espinal, que participan en el movimiento voluntario de brazos y piernas.
La posibilidad de generar tipos específicos de neuronas a partir de células pluripotentes puede ser útil para estudiar enfermedades neurológicas, aunque estos resultados corresponden todavía a investigación básica y no representan un tratamiento.
Una pista sobre la evolución del cerebro
Los investigadores también revisaron información de estudios realizados en embriones de primates no humanos, pez cebra y pollo. En ellos encontraron poblaciones celulares con características correspondientes a las regiones anteriorymedia, y posterior del cerebro.
Aunque estos análisis fueron principalmente descriptivos, los resultados sugieren que esta separación temprana de poblaciones neurales podría ser un mecanismo compartido por diferentes vertebrados.
Para Velasco, una de las preguntas que quedan abiertas es qué ocurre cuando estas células dejan de crecer de manera aislada y comienzan a organizarse e interactuar con otras células.
Una posibilidad es utilizar organoides cerebrales, agrupaciones de células humanas cultivadas en laboratorio que pueden reproducir algunas características del desarrollo del tejido nervioso, aunque no tienen la complejidad de un cerebro humano.
“Sería interesante que estos investigadores u otro grupo de investigación realizara estos estudios con organoides cerebrales para poder establecer que estas células realmente pueden ensamblarse y generar regiones posteriores, medias o anteriores”, señaló.
El estudio aporta así una pieza más para comprender cómo se construye uno de los órganos más complejos del organismo. Mucho antes de que el cerebro tenga su forma definitiva, algunas de sus células ya parecen haber tomado caminos diferentes y pueden conservar las instrucciones que las llevarán hacia regiones específicas.
¿Lavas el plato de tu perro o gato? Este es el riesgo de no hacerlo
Pepe Herrera
octubre 21, 2026
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Tener un animal de compañía es una de las mejores experiencias que cualquier ser humano puede tener. Sin embargo, también representa una gran responsabilidad porque, al igual que cualquier ser vivo, necesita atenciones y cuidados elementales para su bienestar.
Una de las grandes responsabilidades de tener una mascota es proporcionarle alimento y agua para beber. Pero esto no se limita únicamente a darle comida o agua, sino también a limpiar los recipientes donde se sirven, ya que la falta de higiene puede favorecer la formación de biofilms.
Con el fin de conocer qué es el biofilm y cuáles son sus repercusiones para nuestros animales de compañía, e incluso para nosotros mismos, hablamos con la académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, Ylenia Márquez Peña, quien lo describió como “una comunidad de microbios formada por hongos, bacterias y materia orgánica que se desarrollan en superficies húmedas o con poca higiene”.
“El biofilm se hace muy presente en los trastes de agua o comederos de nuestros animales de compañía sino los limpiamos frecuente o diariamente. Esta comunidad de microbios comienza a desarrollarse inmediatamente en estos después de que los animales de compañía los usan porque empieza la colonización de bacterias, hongos y con el tiempo se van creando más y más”, dijo.
La matriz del biofilm está compuesta principalmente por agua, proteínas, ácidos nucleicos, lípidos y otras sustancias. Por ello, la humedad es un factor que favorece su formación y crecimiento. Estas comunidades microbianas pueden desarrollarse en superficies como los recipientes de agua y comederos de los animales de compañía, los floreros con agua, los rieles de los canceles de baño y otros objetos donde se acumula humedad.
El biofilm puede presentar distintas coloraciones o incluso ser transparente. En algunos casos, también puede producir olores desagradables. Su formación puede comenzar en pocas horas, pero el tiempo de maduración varía según los microorganismos y las condiciones ambientales.
Afectaciones a los animales de compañía
Como se mencionó anteriormente, los animales de compañía corren el riesgo de exponerse a microorganismos presentes en biofilms al usar su comedero y bebedero sin lavar. Sin embargo, ese riesgo también puede presentarse en los juguetes.
Márquez Peña explicó que la presencia de biofilm en estos objetos puede favorecer la exposición a microorganismos capaces de causar infecciones en la cavidad oral. “En la boca, estos microbios encuentran un medio propicio para propagarse y esto provoca infecciones importantes que pueden desarrollar mal aliento”, dijo.
De igual forma, la académica mencionó que los microorganismos presentes en los biofilms pueden estar relacionados con infecciones gastrointestinales o respiratorias.
Entre las bacterias capaces de formar biofilms y asociadas con infecciones en perros se encuentran Staphylococcus pseudintermedius, Pseudomonas aeruginosa y Escherichia coli.
¿Cómo protegerlos?
Proteger a nuestros animales de compañía de los riesgos asociados con el biofilm requiere medidas de higiene. Ylenia Márquez Peña compartió algunos consejos para hacerlo:
Lavar los recipientes al menos una vez al día y después de cada uso cuando contengan alimento húmedo. Se recomienda utilizar una esponja o un cepillo de uso exclusivo para esta tarea. Asimismo, si se lavan en el fregadero, es importante limpiarlo y desinfectarlo después.
Lavar los juguetes con regularidad y desinfectarlos cuando sea necesario. Poner especial énfasis en aquellos de peluche y seguir las instrucciones de lavado del fabricante.
Además de estas medidas de higiene, la académica recomendó atender otros aspectos del cuidado general de los animales de compañía:
Evitar que tengan acceso a las superficies donde se preparan alimentos y mantener limpios los espacios que comparten con las personas.
Evitar que, al salir a la calle, husmeen en los excrementos de otros perros.
Desparasitarlos según las indicaciones del médico veterinario.
Mantener al día su esquema de vacunación.
¿Qué daños les hace el biofilm a los humanos?
Diversas investigaciones han relacionado los biofilms con una proporción importante de las infecciones bacterianas humanas, aunque esto no significa que dichas infecciones tengan su origen en los objetos de los animales de compañía. De igual manera, es importante señalar que los microorganismos que forman estas comunidades pueden mostrar una mayor tolerancia a los antibióticos.
En distintos contextos clínicos, los biofilms se han asociado con enfermedades e infecciones como caries dentales, periodontitis, otitis media, infecciones del sistema musculoesquelético, fascitis necrotizante, osteomielitis, prostatitis bacteriana, endocarditis de la válvula nativa, infecciones pulmonares en personas con fibrosis quística, melioidosis e infecciones nosocomiales.
Geoparques en México: qué son, dónde están y por qué importan
Redacción
octubre 20, 2026
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México cuenta con dos de los 241 geoparques mundiales reconocidos por la UNESCO. Estos territorios conservan millones de años de historia geológica y ofrecen oportunidades para impulsar el turismo, la investigación científica y el desarrollo de las comunidades.
¿Te imaginas caminar por un lugar que hace millones de años estuvo cubierto por el mar? ¿O contemplar enormes columnas de roca que parecen haber sido construidas por el ser humano, pero que en realidad se formaron por el enfriamiento de la lava? En México existen territorios donde es posible descubrir estas y otras historias de nuestro planeta. Se conocen como geoparques y, aunque el término puede resultar desconocido, su importancia va mucho más allá de los paisajes que resguardan.
Son espacios donde la geología, la biodiversidad, la cultura y las actividades humanas se relacionan para conservar el patrimonio natural y generar oportunidades de desarrollo para las comunidades. Nuestro país cuenta con dos Geoparques Mundiales reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO): Comarca Minera, en Hidalgo, y Mixteca Alta, en Oaxaca. Ambos recibieron esta distinción en 2017 y han contado con la participación científica de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El tema adquiere relevancia en 2026, año en que la UNESCO incorporó 12 nuevos geoparques a su red internacional, que ahora reúne 241 territorios distribuidos en 51 países. Este crecimiento plantea preguntas sobre el valor de estos espacios, sus posibilidades de conservación y el papel que pueden desempeñar en el desarrollo de las comunidades. Pero ¿qué distingue a un geoparque de otros espacios naturales?, ¿qué podemos encontrar en los dos geoparques mexicanos? y ¿por qué es importante protegerlos?
¿Qué es un geoparque y para qué sirve?
Un geoparque es un territorio que posee sitios y paisajes de importancia geológica, cuya conservación se vincula con la educación y el desarrollo sostenible. Cuando ese patrimonio tiene relevancia internacional y cumple con determinados requisitos de gestión, puede recibir el reconocimiento de Geoparque Mundial de la UNESCO. Su principal característica es que no se limita a proteger rocas, montañas o fósiles, sino que también considera su relación con la biodiversidad, la historia, la cultura y las actividades económicas de las poblaciones.
Para comprenderlo, pensemos en una montaña. Su origen puede estar relacionado con movimientos de la corteza terrestre, procesos volcánicos o millones de años de erosión. Sin embargo, esa misma montaña también puede influir en la disponibilidad de agua, los tipos de vegetación, las actividades agrícolas y los asentamientos humanos. De esta manera, los geoparques permiten explicar cómo los procesos que han transformado la Tierra se relacionan con la vida cotidiana y con las formas en que las sociedades han aprovechado sus recursos naturales.
A diferencia de lo que podría suponerse por su nombre, un geoparque no es necesariamente un parque nacional ni constituye, por sí mismo, una categoría de área natural protegida. Su reconocimiento internacional tampoco significa que todas las actividades económicas estén prohibidas. La UNESCO establece que estos territorios deben contar con mecanismos adecuados para conservar su patrimonio geológico y promover su aprovechamiento responsable, conforme a la legislación de cada país.
Otro principio fundamental es la participación comunitaria. Los habitantes deben involucrarse en las decisiones y los proyectos desarrollados en sus territorios, de manera que la conservación del patrimonio también pueda contribuir a su bienestar. Así, un geoparque puede convertirse en un espacio para la investigación científica, el aprendizaje y el turismo, además de favorecer actividades económicas relacionadas con la identidad y los recursos locales.
Comarca Minera: volcanes, minerales e historia
En el centro-sur de Hidalgo se encuentra el Geoparque Mundial UNESCO Comarca Minera, un territorio de aproximadamente mil 848 kilómetros cuadrados cuya historia está estrechamente vinculada con la actividad volcánica y la explotación de minerales. Uno de sus sitios más conocidos son los prismas basálticos de Santa María Regla, enormes columnas rocosas de formas geométricas que se originaron mediante el enfriamiento y la contracción de la lava. Su apariencia resulta sorprendente porque parecen estructuras construidas deliberadamente, aunque son producto de procesos naturales ocurridos hace millones de años.
La riqueza geológica del territorio también está relacionada con la historia minera de Pachuca y Real del Monte, donde la extracción de plata y otros minerales dejó una profunda huella económica, arquitectónica y cultural. Durante el siglo XIX, la llegada de mineros procedentes de Cornualles, Reino Unido, contribuyó a transformar las técnicas de explotación minera y algunas costumbres locales. Un ejemplo de esta influencia es el paste, alimento que con el tiempo se convirtió en uno de los símbolos gastronómicos de Hidalgo.
El patrimonio de Comarca Minera, por tanto, no se reduce a sus formaciones rocosas. También incluye construcciones históricas, tradiciones y conocimientos asociados con las actividades desarrolladas durante generaciones. La UNAM, mediante el Instituto de Geofísica, ha participado en el respaldo científico del geoparque y en iniciativas relacionadas con la investigación, la conservación y la divulgación. Este trabajo ha contribuido a fortalecer el conocimiento del territorio y a vincular su riqueza geológica con proyectos educativos y comunitarios.
Nuevas oportunidades para las comunidades
En agosto de 2026, el Geoparque Comarca Minera recibió una visita de evaluación de especialistas de la UNESCO, quienes revisaron los avances en conservación, educación ambiental, geoturismo y participación comunitaria. Durante el encuentro se presentaron 36 geoproductos locales y se entregaron 17 reconocimientos a participantes vinculados con el geoparque: cinco geoguías, ocho geoproductores y cuatro cocineras tradicionales. Estas actividades forman parte de los esfuerzos para relacionar el patrimonio geológico con los conocimientos, las tradiciones y las actividades económicas de la población.
Los geoproductos son bienes vinculados con la identidad geológica y cultural de estos territorios, como alimentos, artesanías y otros artículos elaborados a partir de recursos o conocimientos locales. Durante la evaluación también se revisaron iniciativas de capacitación, gestión de residuos y nuevas rutas turísticas, entre ellas la denominada georruta de los Tinacales. Estas acciones muestran cómo la conservación del patrimonio puede relacionarse con actividades económicas y culturales, aunque para conocer sus beneficios a largo plazo resulta necesario medir aspectos como la generación de empleo, los ingresos de los productores y la distribución de oportunidades entre las comunidades.
La visita de 2026 formó parte del proceso internacional mediante el cual se verifica que el geoparque mantenga las condiciones necesarias para conservar su reconocimiento. Además de valorar los avances, estas evaluaciones permiten identificar áreas de mejora y fortalecer las estrategias de conservación, educación y participación social.
Mixteca Alta: un territorio que alguna vez estuvo bajo el mar
A cientos de kilómetros de Hidalgo, en Oaxaca, se encuentra el segundo Geoparque Mundial de México: Mixteca Alta. Con una superficie aproximada de 415 kilómetros cuadrados, distribuida en nueve municipios, este territorio destaca por sus paisajes erosionados, su diversidad geológica y la relación histórica de las comunidades con la tierra. Uno de sus aspectos más sorprendentes es que algunas de sus rocas conservan evidencias de antiguos ambientes marinos, a pesar de encontrarse actualmente en una región montañosa.
Las investigaciones paleontológicas realizadas en la zona han permitido identificar fósiles de organismos que habitaron un mar poco profundo durante el Cretácico temprano, hace entre 140 y 110 millones de años. Entre ellos se encuentran restos de moluscos y otros invertebrados marinos. Estos hallazgos permiten reconstruir una parte de la historia geológica de Oaxaca y comprender las grandes transformaciones que ha experimentado el territorio a lo largo de millones de años.
Uno de los espacios donde se estudia y divulga este patrimonio es el Geosendero Yutoto, en el que se han identificado fósiles que ayudan a explicar las condiciones ambientales del pasado. La participación de los habitantes ha sido fundamental para reconocer estos sitios, pues su conocimiento del territorio permite localizar formaciones geológicas, quebradas, cascadas y zonas de interés paleontológico. Esta colaboración muestra cómo la investigación científica puede enriquecerse mediante los conocimientos que las comunidades han desarrollado durante generaciones.
La relación entre ciencia y conocimiento tradicional también se manifiesta en las estrategias utilizadas para enfrentar la erosión del suelo. Durante generaciones, las comunidades de la Mixteca Alta han desarrollado técnicas para retener sedimentos y aprovechar mejor el agua. Entre ellas destacan los lamabordos, estructuras que permiten acumular materiales y generar superficies aptas para el cultivo. Esta práctica tiene antecedentes de más de tres mil años y constituye un ejemplo de adaptación humana a las condiciones ambientales y geológicas de la región.
La riqueza también está en las plantas y los alimentos
La importancia del geoparque no termina en sus rocas y fósiles. También puede reconocerse en las plantas que aprovechan sus habitantes y en los conocimientos transmitidos entre generaciones. En una investigación del Instituto de Geografía de la UNAM se identificaron 42 especies de plantas silvestres alimenticias utilizadas por comunidades de la Mixteca Alta para el autoconsumo. Entre ellas se encuentran quelites blancos y cenizos, quintoniles, alaches, guajes y coyules, que forman parte de una tradición alimentaria relacionada con las características del suelo, el clima y la vegetación regional.
El aprovechamiento de estas especies responde tanto a la disponibilidad de alimentos como a las preferencias gastronómicas y prácticas culturales de la población. Su estudio permite comprender cómo la biodiversidad se relaciona con los conocimientos tradicionales y con las condiciones ambientales del territorio. También ayuda a reconocer el valor de los recursos naturales que forman parte de la alimentación cotidiana y que, en muchos casos, han sido utilizados durante generaciones.
La relación entre geología y biodiversidad ha dado origen a nuevos proyectos educativos. En 2025, el Instituto de Geografía de la UNAM dio a conocer una iniciativa para construir un Jardín Geobotánico en Santo Domingo Yanhuitlán, dentro del geoparque. El proyecto contempla un espacio de más de dos mil metros cuadrados para mostrar cómo las características de las rocas, los suelos y el relieve se relacionan con las plantas y los sistemas agrícolas tradicionales.
Entre las especies consideradas se encuentran magueyes, palmas, maíz, frijol y calabaza, además de otras plantas de importancia cultural y económica. La iniciativa busca integrar el conocimiento científico con los saberes de las comunidades y ofrecer nuevas herramientas para comprender la relación entre naturaleza y sociedad. De esta manera, la conservación del patrimonio geológico también puede contribuir a reconocer prácticas culturales y formas tradicionales de aprovechamiento de los recursos.
¿Cómo pueden los geoparques beneficiar a las comunidades?
Uno de los principales objetivos de los Geoparques Mundiales de la UNESCO es promover modelos de desarrollo sostenible que involucren directamente a las poblaciones locales. El geoturismo constituye una de sus herramientas, pues propone una forma de conocer los territorios que va más allá de admirar sus paisajes. Su propósito es que los visitantes comprendan el origen geológico de los lugares y su relación con la historia, la cultura y el medioambiente.
Un recorrido puede incluir explicaciones sobre la formación de montañas, observación de fósiles, visitas a comunidades, talleres artesanales y experiencias gastronómicas. Esta combinación abre oportunidades para guías locales, productores de alimentos, artesanos, establecimientos de hospedaje y otros prestadores de servicios. Al mismo tiempo, puede contribuir a que los habitantes fortalezcan el reconocimiento de su patrimonio y participen directamente en las actividades desarrolladas alrededor de él.
La gastronomía ocupa un lugar importante porque permite vincular la identidad cultural con el aprovechamiento de los recursos del territorio. En la Mixteca Alta, por ejemplo, se ha desarrollado una guía gastronómica que reúne recetas, utensilios, alimentos y recorridos relacionados con las comunidades del geoparque. Estas iniciativas permiten mostrar que el patrimonio de una región también se expresa en sus conocimientos culinarios y en las formas de producción y preparación de alimentos.
La participación de negocios y productores locales puede favorecer circuitos económicos en los que una parte de los recursos generados por los visitantes permanezca en las propias comunidades. Sin embargo, el turismo no garantiza por sí mismo el desarrollo sostenible. Un incremento de visitantes también puede generar presión sobre los recursos naturales, modificar las dinámicas comunitarias o concentrar los beneficios económicos en determinados sectores. Por ello, los geoparques necesitan mecanismos de gestión que permitan proteger sus recursos, respetar las decisiones comunitarias y distribuir las oportunidades de manera más equitativa.
El mundo tiene 241 geoparques: ¿por qué México solamente dos?
El reconocimiento de los geoparques ha adquirido una presencia creciente en distintas regiones del planeta. En abril de 2026, la UNESCO anunció la incorporación de 12 nuevos territorios a su Red Mundial de Geoparques, ubicados en China, Francia, Grecia, Irlanda, Japón, Malasia, Portugal, Rusia, Túnez y Uruguay. Con estas designaciones, la red alcanzó 241 geoparques en 51 países, distribuidos en una superficie conjunta superior a 882 mil kilómetros cuadrados. Para Túnez, el reconocimiento representó su incorporación por primera vez a esta red internacional.
El crecimiento del programa plantea una pregunta relevante: ¿por qué México, un país con una gran diversidad de volcanes, montañas, fósiles, minerales y paisajes geológicos, cuenta solamente con dos geoparques mundiales? La respuesta no depende exclusivamente de la riqueza natural de un territorio, pues obtener esta distinción requiere cumplir una serie de condiciones científicas, administrativas y sociales establecidas por la UNESCO.
Para recibir el reconocimiento internacional, un territorio debe demostrar que posee patrimonio geológico de importancia mundial y contar con un modelo de administración capaz de integrar conservación, educación y desarrollo sostenible. También necesita una estrategia de gestión, mecanismos de financiación, actividades educativas y participación de las comunidades. En otras palabras, no basta con tener un paisaje geológicamente extraordinario: es necesario desarrollar un proyecto territorial que permita conocerlo, protegerlo y aprovecharlo responsablemente.
En México se han impulsado iniciativas para promover nuevos geoparques en distintas entidades, entre ellas Aguascalientes y Querétaro. Estos proyectos muestran el interés por ampliar las experiencias de conservación y desarrollo local, aunque su existencia no significa que hayan obtenido el reconocimiento internacional. Hasta octubre de 2026, los únicos geoparques mexicanos inscritos en la lista oficial de la UNESCO continúan siendo Comarca Minera y Mixteca Alta.
Los desafíos para conservar el reconocimiento
Convertirse en Geoparque Mundial de la UNESCO no significa recibir una distinción permanente. Estos territorios deben someterse a un proceso de evaluación cada cuatro años para comprobar que mantienen las condiciones que justificaron su reconocimiento. Durante las revisiones, especialistas examinan aspectos como la conservación del patrimonio geológico, la gestión territorial, la educación ambiental y las iniciativas de desarrollo sostenible.
Cuando un geoparque cumple con los criterios establecidos, recibe una tarjeta verde que le permite conservar su reconocimiento durante otros cuatro años. Si se identifican deficiencias, puede recibir una tarjeta amarilla y un plazo de dos años para realizar las mejoras necesarias. Si los problemas persisten, corre el riesgo de perder la distinción. Este procedimiento busca garantizar que los territorios reconocidos mantengan sus compromisos y no se limiten a utilizar la denominación internacional como un atractivo turístico.
Los desafíos también existen a escala mundial. En agosto de 2026, la UNESCO presentó resultados de consultas realizadas entre 2024 y 2026 para conocer las principales necesidades de los geoparques integrantes de su red. En ellas participaron 137 territorios y el 79 % señaló la necesidad de fortalecer la colaboración con la UNESCO. Entre los asuntos prioritarios se identificaron la financiación, la gestión del patrimonio geológico, la investigación científica, los sistemas de monitoreo y la comunicación pública de la ciencia.
Estos resultados muestran que incluso los territorios reconocidos internacionalmente requieren recursos, conocimientos especializados y coordinación permanente para cumplir sus objetivos. En México, el desafío consiste en dar continuidad a los proyectos existentes, conocer sus resultados y generar las condiciones para que otros territorios con valor geológico puedan desarrollar iniciativas semejantes. La participación de la UNAM, mediante sus institutos de Geografía y de Geofísica, ha contribuido a fortalecer la investigación científica, la conservación del patrimonio y los proyectos de vinculación comunitaria.
En un contexto internacional donde los geoparques continúan multiplicándose, México tiene la oportunidad de ampliar el conocimiento sobre su patrimonio natural y las posibilidades de conservarlo. Porque las rocas, los fósiles y las montañas no solamente cuentan lo que ocurrió hace millones de años. También contienen información que puede ayudarnos a comprender nuestro presente y tomar mejores decisiones sobre el futuro de los territorios que habitamos.
Del veneno a la medicina: el potencial de las toxinas marinas
Pepe Herrera
octubre 20, 2026
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Los océanos albergan una enorme diversidad de organismos que han desarrollado mecanismos químicos especializados para sobrevivir, defenderse de sus depredadores y capturar a sus presas. Entre ellos se encuentra la producción de venenos y toxinas, sustancias capaces de alterar distintos procesos biológicos y provocar efectos que van desde lesiones locales hasta complicaciones graves en los seres humanos.
Aunque estas sustancias pueden representar un riesgo para la salud, sus propiedades químicas también han despertado el interés de la comunidad científica. Debido a su capacidad para interactuar con estructuras biológicas específicas, algunas toxinas se estudian como herramientas para comprender el funcionamiento de las células y explorar posibles aplicaciones farmacológicas.
En este contexto, el Dr. Roberto Arreguín Espinosa de los Monteros, investigador del Instituto de Química (IQ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), presentó la conferencia “Las toxinas marinas y sus aplicaciones biotecnológicas”, como parte del ciclo “La Ciencia más allá del Aula”.
Durante la sesión, explicó cómo el estudio de estas moléculas permite investigar sus mecanismos de acción y explorar su potencial para el desarrollo de medicamentos, particularmente en áreas como el tratamiento del dolor y la investigación del cáncer.
Diversidad de organismos venenosos
En la naturaleza existe una gran variedad de animales capaces de producir venenos. Entre los terrestres se encuentran las abejas, las avispas, los alacranes y las serpientes; en los ecosistemas marinos destacan el pez león, el pez piedra, las rayas, las serpientes marinas, los pulpos de anillos azules, las medusas y los caracoles del género Conus.
Cada uno de estos organismos presenta adaptaciones particulares para producir, almacenar y administrar sus toxinas. Estas sustancias cumplen funciones esenciales para su supervivencia, como defenderse de los depredadores, capturar presas o inmovilizar a otros animales. Su composición puede variar entre especies e incluso entre poblaciones, lo que convierte a los venenos en un campo de interés para estudiar la diversidad biológica y los procesos evolutivos.
Sin embargo, los efectos de estas sustancias no se limitan a las interacciones entre organismos. Los seres humanos también pueden entrar en contacto con ellas mediante la exposición directa a animales venenosos o el consumo de pescados y mariscos que contienen toxinas. Estas dos vías de exposición plantean desafíos diferentes para la salud pública y requieren comprender tanto los mecanismos de envenenamiento como las causas de las intoxicaciones alimentarias.
Las intoxicaciones por pescados y mariscos
Las intoxicaciones asociadas con el consumo de pescados y mariscos representan un problema de salud pública en distintas regiones del mundo. Dependiendo de la sustancia involucrada, pueden provocar desde alteraciones gastrointestinales hasta complicaciones neurológicas graves y, en casos severos, la muerte. Además, estos episodios pueden generar pérdidas económicas para las comunidades pesqueras y la industria alimentaria.
Entre las intoxicaciones relacionadas con productos marinos se encuentra la escombroide, causada por la ingestión de histamina que se acumula en determinados pescados cuando no se manipulan o conservan adecuadamente. También destaca la intoxicación por tetrodotoxina, presente en algunas especies de peces y otros organismos. Esta sustancia bloquea canales de sodio esenciales para la transmisión de señales nerviosas y puede provocar debilidad muscular, parálisis y dificultad respiratoria.
Otra fuente de intoxicación son las toxinas producidas por ciertos microorganismos marinos.
Durante algunas proliferaciones de algas nocivas, determinadas especies de dinoflagelados generan sustancias tóxicas que pueden acumularse en organismos filtradores, como mejillones, almejas y ostras. Debido a que estos moluscos se alimentan de partículas suspendidas en el agua, pueden concentrar las toxinas y transmitirlas a otros organismos a través de la cadena alimentaria.
Es importante señalar que no todas las proliferaciones de algas, conocidas popularmente como mareas rojas, producen sustancias tóxicas.
Entre los principales síndromes de intoxicación por mariscos se encuentran los siguientes:
Intoxicación paralizante (PSP): puede ocasionar hormigueo, entumecimiento, debilidad muscular, parálisis y problemas respiratorios.
Intoxicación diarreica (DSP): se caracteriza principalmente por náuseas, vómitos, diarrea y calambres abdominales.
Intoxicación neurotóxica (NSP): puede afectar el sistema nervioso y producir manifestaciones gastrointestinales y neurológicas.
Intoxicación amnésica (ASP): puede provocar síntomas gastrointestinales y neurológicos, entre ellos alteraciones de la memoria a corto plazo.
La gravedad de estas intoxicaciones depende de la toxina involucrada, la cantidad ingerida y las condiciones de salud de la persona. Por ello, es fundamental respetar las alertas sanitarias, mantener una adecuada manipulación y conservación de los alimentos y buscar atención médica ante síntomas compatibles con una intoxicación.
Comprender estos riesgos constituye una parte importante del estudio de las toxinas marinas. Sin embargo, para explicar sus efectos también es necesario conocer cómo actúan sobre el organismo y qué mecanismos utilizan los animales para introducirlas en sus presas o emplearlas como defensa.
Mecanismos de acción y administración de las toxinas
Las toxinas pueden actuar sobre diferentes estructuras y procesos celulares. Algunas funcionan como neurotoxinas, al interferir con la transmisión de señales del sistema nervioso; otras presentan actividad citotóxica, es decir, dañan las células y los tejidos. También existen sustancias capaces de afectar los glóbulos rojos o alterar el funcionamiento cardiovascular.
Los efectos dependen de las características de cada molécula y de su interacción con determinados blancos biológicos. Para introducir estas sustancias en sus presas o utilizarlas como defensa, diversos animales han desarrollado estructuras especializadas, como espinas, aguijones, colmillos y dientes modificados.
Las medusas y otros cnidarios —grupo de animales acuáticos que incluye también a las anémonas y los corales— poseen células especializadas que contienen estructuras microscópicas llamadas nematocistos. Estas albergan filamentos enrollados que pueden dispararse ante determinados estímulos y, en las especies venenosas, facilitar la inoculación de sustancias tóxicas.
Otros organismos utilizan estructuras diferentes. Las rayas, por ejemplo, poseen espinas en la cola que pueden causar heridas profundas, dolor intenso e inflamación, además de favorecer complicaciones como infecciones y necrosis. El pez piedra, por su parte, tiene espinas asociadas con glándulas venenosas. Su capacidad de camuflarse entre las rocas o la arena incrementa el riesgo de contacto accidental.
Las serpientes marinas cuentan con venenos que pueden afectar el sistema nervioso y los músculos, y provocar debilidad o parálisis, así como dificultad respiratoria en los casos graves. Los pulpos de anillos azules, por otro lado, están asociados con la tetrodotoxina, una sustancia que bloquea la transmisión de señales nerviosas y puede causar parálisis muscular y fallo respiratorio.
Los caracoles cono también destacan por su especialización biológica. Estos moluscos poseen una estructura utilizada para capturar presas que funciona como un arpón y permite inocular una mezcla compleja de toxinas. Algunas especies, como Conus geographus, pueden representar un peligro importante para los seres humanos debido a la potencia de su veneno.
Otro ejemplo es la cubomedusa Chironex fleckeri, considerada una de las especies marinas más peligrosas por la gravedad que puede alcanzar su envenenamiento. Sus toxinas pueden provocar lesiones cutáneas intensas y alteraciones cardiovasculares potencialmente mortales.
Estos ejemplos muestran que los riesgos de las toxinas marinas no se limitan al consumo de alimentos contaminados, sino que también incluyen el contacto directo con organismos venenosos. Al mismo tiempo, permiten comprender por qué estas sustancias despiertan interés científico: su capacidad para modificar procesos fisiológicos específicos ofrece una oportunidad para investigar cómo funcionan distintas estructuras del organismo.
Importancia médica y farmacológica de las toxinas marinas
A pesar de sus efectos perjudiciales, las toxinas marinas constituyen una fuente de moléculas de interés para la investigación biomédica. Su actividad sobre proteínas, canales iónicos y otras estructuras celulares permite estudiar procesos fisiológicos y explorar compuestos que, tras una investigación rigurosa, podrían contribuir al desarrollo de nuevos medicamentos.
Entre los fármacos relacionados con la investigación de organismos marinos destaca la ziconotida, un analgésico derivado de un péptido presente en el veneno de un caracol cono, utilizado para tratar determinados casos de dolor crónico intenso.
También existen medicamentos cuyo desarrollo está vinculado al estudio de organismos marinos, como la citarabina y la vidarabina. La primera se utiliza de forma exclusiva en el campo de la oncología, la segunda actúa como un fármaco antiviral. La trabectedina, por su parte, se desarrolló a partir del estudio de un compuesto aislado originalmente de un organismo marino y se utiliza en el tratamiento de determinados tipos de cáncer.
Estos antecedentes ilustran que los organismos marinos pueden aportar moléculas de interés farmacológico, aunque no todas proceden de venenos ni todas las sustancias estudiadas llegan a convertirse en medicamentos.
En esta línea de investigación, el equipo del Dr. Arreguín Espinosa de los Monteros estudia los venenos de caracoles del género Conus, particularmente los de Conus regularis, una especie presente en el golfo de California. Estos venenos contienen mezclas complejas de péptidos capaces de interactuar con diversos blancos biológicos, incluidos los canales iónicos, proteínas que regulan el paso de iones a través de las membranas celulares y que son esenciales para procesos como la actividad eléctrica de las neuronas y las células musculares.
Para caracterizar estos compuestos, el equipo extrae el veneno y separa sus componentes mediante cromatografía líquida de alta resolución en fase inversa (HPLC). Posteriormente, utiliza espectrometría de masas para analizar los péptidos y determinar sus secuencias de aminoácidos. La comparación de estas secuencias con bases de datos permite identificar similitudes con toxinas conocidas y reconocer moléculas que podrían ser novedosas. Finalmente, los ensayos de actividad biológica permiten evaluar sus interacciones con blancos moleculares específicos.
CR1: un péptido de interés para el estudio de los canales iónicos
Como parte de estos trabajos, el equipo estudió CR1, un péptido obtenido de Conus regularis que, de acuerdo con los resultados experimentales presentados durante la conferencia, mostró una actividad inhibitoria destacada sobre un canal de potasio en las condiciones evaluadas. También se realizaron comparaciones con sustancias de referencia y se analizaron los efectos de modificaciones estructurales sobre su actividad.
Un aspecto relevante de CR1 es su organización molecular. Los péptidos de los caracoles cono pueden contener puentes disulfuro, enlaces entre residuos de cisteína que estabilizan su estructura tridimensional. En el caso de CR1, los resultados presentados apuntan a una estructura de gran tamaño y una organización compleja de estos enlaces, características que hacen pertinente profundizar en la relación entre su conformación y su capacidad para interactuar con el canal estudiado.
Sin embargo, la actividad inhibitoria observada constituye solo un primer paso en su caracterización. Es necesario identificar con precisión el subtipo de canal sobre el que actúa, esclarecer su mecanismo de acción y determinar su selectividad frente a otros canales y proteínas. Asimismo, deben establecerse las concentraciones efectivas y evaluarse sus posibles efectos adversos en modelos biológicos apropiados.
En conjunto, el estudio de CR1 contribuye a la investigación de los péptidos marinos como herramientas para comprender el funcionamiento de los canales iónicos y la relación entre la estructura molecular y la actividad biológica. Aunque sus propiedades justifican continuar con su caracterización, los resultados descritos no bastan para establecer una aplicación terapéutica. Para determinar si CR1 podría tener utilidad biomédica, se requieren estudios adicionales que permitan evaluar su mecanismo de acción, selectividad, seguridad y comportamiento en modelos biológicos pertinentes. Tampoco puede concluirse, a partir de la información presentada, que exista un medicamento aprobado derivado de este péptido.
El océano, una fuente de conocimiento para la ciencia
El estudio de las toxinas marinas muestra que las moléculas que algunos organismos producen para defenderse o capturar a sus presas también pueden convertirse en herramientas para la ciencia. A través de su caracterización química y del análisis de sus mecanismos de acción, es posible comprender mejor distintos procesos celulares e identificar compuestos de interés biomédico.
En los océanos existe una enorme variedad de moléculas cuya función natural ofrece oportunidades para ampliar el conocimiento científico y explorar nuevas posibilidades para la medicina.
Festival Synapsia reúne a más de 3200 jóvenes en Morelia
UNAM Morelia
octubre 20, 2026
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La edición Morelia 2026 del Festival Synapsia. Ciencias, Artes y Humanidades llegó al campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en Morelia con más de 70 actividades, entre talleres prácticos y demostraciones en vivo, diseñadas para despertar las vocaciones académicas, el pensamiento crítico y la creatividad entre la juventud michoacana.
La sede del festival fue la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES), Unidad Morelia, donde más de 3 mil 200 estudiantes de secundaria y bachillerato participaron, durante dos días y de manera gratuita, en actividades relacionadas con el conocimiento científico, las disciplinas humanísticas y las expresiones artísticas que se desarrollan en la UNAM.
La convocatoria reunió a estudiantes provenientes de diez municipios de la entidad: Morelia, Ciudad Hidalgo, Tarímbaro, Tangancícuaro, Tocumbo, Pátzcuaro, Villa Madero, Cotija, Puruándiro y Cherán. Con ello, el festival reafirmó su vocación social al ampliar el acceso a la cultura y la ciencia entre estudiantes de distintas regiones del estado.
El programa incluyó actividades enfocadas en ciencias ambientales, ciencias del espacio, humanidades, geografía, sismos, geotermia y ecología, entre otros temas relacionados con las investigaciones que desarrolla la UNAM en Michoacán. La realización de esta jornada fue posible gracias al trabajo coordinado de más de 400 personas, entre talleristas, voluntarios y personal académico y administrativo universitario.
Con la realización de este festival de alcance nacional en Michoacán, la UNAM refrenda su compromiso con la formación integral de las nuevas generaciones y abre las puertas de sus instalaciones para que la juventud conozca las oportunidades que ofrecen la educación, la ciencia, las humanidades y las artes para su desarrollo personal y comunitario.
Vivir en la periferia: el costo de estar lejos de la ciudad
Pepe Herrera
octubre 19, 2026
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Despertarse de madrugada, pasar varias horas en el transporte público y regresar a casa después de una larga jornada es parte de la rutina de muchas personas que viven en las periferias de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Para ellas, llegar al trabajo o a la escuela significa invertir buena parte del día en traslados, a lo que se suman otras dificultades, como la inseguridad, la falta de espacios públicos y las diferencias en el acceso a servicios de salud, educación e infraestructura urbana.
Estas condiciones hacen que la experiencia de vivir la ciudad no sea la misma para todos. Mientras algunas zonas concentran servicios y oportunidades, otras enfrentan mayores obstáculos en la vida cotidiana. Pero ¿qué hay detrás de estas diferencias y cómo afectan a quienes habitan en la periferia? La Dra. María Cristina Bayón, investigadora titular del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM y especialista en sociología urbana, explica los contrastes que marcan la vida en estos territorios, particularmente en el oriente de la zona metropolitana.
Un contraste constante
Bayón destacó que una de las principales dificultades de vivir en la periferia es el acceso limitado a los servicios públicos o la baja calidad de estos. Las carencias se manifiestan en calles sin pavimentar, escasez de áreas verdes, infraestructura urbana insuficiente y dificultades para acceder a servicios de salud y educación de calidad. En algunas colonias, además, la consolidación de los servicios avanza de manera gradual, en función de los recursos disponibles y de las condiciones del territorio.
A estas dificultades se suma el tiempo destinado a los traslados. Debido a que buena parte de las oportunidades laborales, especialmente las mejor remuneradas, se concentra en el centro y el poniente de la metrópoli, muchas personas que viven en la periferia oriente deben desplazarse diariamente para trabajar o estudiar. De acuerdo con la especialista, estos recorridos pueden representar alrededor de cuatro horas al día, e incluso más, según las condiciones del transporte, el tránsito y el clima.
Las consecuencias van más allá del tiempo invertido en los desplazamientos. Levantarse a las cuatro o cinco de la mañana para llegar a tiempo al trabajo o a la escuela reduce las horas de descanso y limita el tiempo disponible para la familia, el estudio y la recreación. Así, la distancia entre la vivienda y los principales centros de empleo y servicios termina por afectar la calidad de vida de quienes habitan estas zonas.
Las diferencias también se relacionan con las posibilidades de acceder a una vivienda. Mientras los sectores de mayores ingresos pueden elegir dónde vivir en función de los servicios, las comodidades y las oportunidades disponibles, los sectores populares suelen tener opciones más limitadas y establecerse en los lugares que sus recursos les permiten. En muchas colonias, las familias construyen o amplían sus viviendas de manera progresiva, al tiempo que los barrios se consolidan en contextos donde la infraestructura y los servicios no siempre crecen al mismo ritmo que la población.
Sin embargo, las desigualdades que caracterizan a la periferia no se limitan a sus condiciones materiales. También se manifiestan en la forma en que estos territorios y sus habitantes son percibidos socialmente. En este sentido, la especialista identifica otro problema central: la estigmatización territorial, entendida como el conjunto de prejuicios que atribuyen características negativas a las personas por vivir en determinados municipios o colonias.
Estos estigmas se reproducen en los medios de comunicación, los discursos políticos y las interacciones sociales, y suelen asociar a las periferias populares con la delincuencia, la violencia y la inseguridad. La especialista advierte que esta visión simplifica una realidad mucho más compleja y diversa: la existencia de problemas de inseguridad en una zona no significa que todas las personas que viven allí estén involucradas en actividades delictivas. En estos territorios también habitan estudiantes, trabajadores y familias que trabajan (mucho) y buscan continuar sus estudios, conseguir empleo o mejorar sus condiciones de vida.
Los estigmas, además, suelen tener consecuencias concretas. La colonia o el municipio de procedencia, la forma de hablar, la apariencia física y la manera de vestir pueden convertirse en motivos de discriminación, incluso al buscar trabajo. De esta manera, la estigmatización no solo afecta la imagen de determinados barrios, sino que también limita las oportunidades de sus habitantes y contribuye a reproducir las desigualdades sociales.
Esta mirada también influye en la manera de entender las relaciones entre los territorios que integran la metrópoli. La separación simbólica entre la Ciudad de México y el Estado de México, así como la fragmentación urbana que caracteriza a la zona metropolitana del Valle de México tiende a reforzar la percepción de que se trata de espacios ajenos entre sí, pese a sus múltiples vínculos cotidianos de movilidad, trabajo y estudio.
Cuestionar esta división implica reconocer que la periferia no es un territorio exterior a la ciudad, sino una parte fundamental de la dinámica metropolitana. Sus habitantes participan en la vida económica y social de la metrópoli, aunque no siempre tengan acceso a las mismas oportunidades y servicios. Por ello, superar la fragmentación territorial requiere tanto reducir las desigualdades materiales como simbólicas, que se expresan en los estigmas que contribuyen a mantenerla.
Más allá de las carencias: identidad y comunidad en las periferias
Más allá de las dificultades que enfrentan, las periferias son espacios donde sus habitantes construyen vínculos sociales y formas de organización comunitaria. Las redes de apoyo mutuo y las iniciativas vecinales forman parte de la vida cotidiana y contribuyen a fortalecer las relaciones entre quienes comparten un mismo territorio.
Este trabajo colectivo da cuenta de la participación de sus habitantes en la construcción de sus barrios, aunque corresponde a las autoridades garantizar los servicios y la infraestructura necesarios para su desarrollo.
La vida comunitaria también se expresa en distintas manifestaciones culturales. El rap, el grafiti, el arte urbano, el teatro, las festividades populares, las actividades deportivas y los mercados forman parte de las dinámicas de estos territorios. Para las personas jóvenes, en particular, estas expresiones pueden convertirse en espacios de encuentro, creatividad y reconocimiento, donde comparten experiencias y construyen un sentido de pertenencia.
Estas experiencias permiten comprender una dimensión de las periferias que suele quedar fuera de las representaciones negativas centradas en la violencia, la inseguridad o las carencias urbanas.
Visibilizar las historias, las prácticas culturales y las iniciativas de sus habitantes contribuye a cuestionar los estereotipos que pesan sobre estos territorios y a reconocer su diversidad, sin ignorar los problemas que enfrentan. Se trata, en última instancia, de ampliar la mirada sobre las periferias y reconocer a quienes las habitan no solo por las dificultades que experimentan, sino también por sus formas de organización, expresión y participación en la vida colectiva.
¿Qué se debe hacer para revertir la situación?
Para reducir las desigualdades, la Dra. Bayón considera fundamental que las autoridades garanticen mejores servicios públicos, escuelas con infraestructura adecuada, atención médica de calidad, calles pavimentadas y más espacios verdes y recreativos. También destaca la importancia de recuperar los espacios públicos y crear centros comunitarios donde las familias y, particularmente, los jóvenes puedan reunirse, practicar deportes, aprender habilidades, participar en actividades culturales y desarrollar sus intereses.
La creación de estos lugares resulta especialmente importante para las juventudes de las periferias populares, que con frecuencia son cuestionadas tanto si permanecen en las calles como si utilizan determinados espacios públicos. Contar con instalaciones accesibles donde puedan practicar deportes, aprender grafiti o participar en actividades artísticas permite ampliar sus oportunidades, reconocer sus capacidades y construir pertenencias, en lugar de reproducir prejuicios que los presentan como un problema social.
A estas medidas se suma la necesidad de acercar las oportunidades de empleo y educación a las zonas periféricas. Promover actividades económicas locales, fortalecer los comercios y servicios de proximidad y ampliar la oferta de escuelas preparatorias y universidades permitirían que una parte importante de la población encontrara alternativas más cerca de sus hogares. Esto contribuiría a reducir los tiempos de traslado y a recuperar horas que actualmente se destinan a los desplazamientos, en detrimento del descanso, la convivencia familiar y la recreación. El objetivo no es únicamente facilitar la movilidad hacia las zonas donde se concentran las oportunidades, sino también favorecer una distribución más equitativa de estas dentro de la metrópoli.
La transformación de las periferias también requiere una visión metropolitana. Para Bayón, la coordinación entre la Ciudad de México, el Estado de México, Hidalgo y Morelos es indispensable, pues las necesidades de movilidad, salud, educación, vivienda y espacio público no se detienen en los límites administrativos. La planificación urbana debe considerar las conexiones entre estos territorios e incorporar la participación de quienes los habitan.
Esta perspectiva también permite comprender los efectos de procesos como la gentrificación, la turistificación y el encarecimiento de la vivienda, que pueden dificultar la permanencia de los residentes en determinadas zonas y desplazarlos hacia lugares cada vez más alejados de los centros de empleo y servicios. Cuando acceder a una vivienda cerca de las principales oportunidades se vuelve económicamente inaccesible, las distancias cotidianas aumentan y se profundizan las desigualdades sociales y territoriales.
En última instancia, reducir estas desigualdades exige transformar tanto las condiciones materiales de las periferias como la manera en que se percibe a quienes las habitan. Mejorar los servicios y ampliar las oportunidades debe acompañarse de acciones que combatan la discriminación y favorezcan el encuentro entre personas de distintas clases sociales y territorios. De esta manera, las políticas urbanas pueden contribuir no solo a mejorar las condiciones de vida, sino también a construir relaciones sociales más horizontales e incluyentes, basadas en el respeto al otro, la empatía y la solidaridad.
El derecho a la ciudad no consiste solamente en poder desplazarse por ella, sino también en habitarla con dignidad, construir comunidad y participar en sus oportunidades sin que el lugar y la clase de origen se convierta en una desventaja. Reconocer a las periferias como parte integral de la ciudad implica superar las desigualdades materiales, espaciales y simbólicas a fin de avanzar hacia una metrópoli en la que el acceso a los servicios, las oportunidades y una vida digna no dependa del lugar de residencia y el hogar de origen.
¿Te has preguntado cómo llegó la UNAM a ser lo que hoy conocemos? Quizá pocas veces nos cuestionamos que diversas situaciones y problemáticas la han ido moldeando a lo largo de su larga historia y, sobre todo, qué desafíos determinarán la universidad que tendremos mañana.
El Dr. Hugo Casanova Cardiel, investigador del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE-UNAM), planteó estas interrogantes durante la jornada académica “Puentes de conocimiento: Universidades que forjaron el mundo hispanoamericano”, que se llevó a cabo el pasado mes de septiembre en la ciudad de Madrid, albergada por Casa de América.
Como parte de las actividades conmemorativas del 475 aniversario del origen de nuestra universidad, el Centro de Estudios Mexicanos UNAM-España organizó la participación de la UNAM en este encuentro internacional, en el que un destacado grupo de especialistas de Iberoamérica se dieron cita para dialogar sobre el papel de las universidades en la conformación del mundo hispanoamericano. Entre ellos, representantes de entidades como la Academia de la Historia en República Dominicana y de otras universidades como la Universidad de Salamanca, la de Alcalá, la Isabel I o la CEU San Pablo.
En su exposición, el Dr. Hugo Casanova contextualizó los orígenes de la UNAM y la relación fundacional de la Real y Pontificia Universidad de México con la Universidad de Salamanca, una de las instituciones más antiguas del mundo hispano y con mayor influencia en la creación de las universidades en América, cuyo modelo fue adaptado a las condiciones de la época en la Nueva España.
Más adelante, explicó el Dr. Casanova, los grupos liberales y los cambios que trajo consigo la Independencia llevaron al cierre de la universidad. Sin embargo, subsistió fragmentada y las aulas de las escuelas nacionales de Medicina y Jurisprudencia siguieron recibiendo estudiantes e incluso la educación media superior continuó. En los años posteriores, la universidad comenzaría a responder a la necesidad de producir y transmitir el conocimiento desde un nuevo principio: el compromiso con una sociedad marcada por la Revolución, y la labor que la Universidad Nacional de México podía hacer por su país.
Hugo Casanova se refirió a un momento enormemente importante de la historia de nuestra universidad que quizá conoces: la huelga estudiantil de 1929 que exigió al gobierno la autonomía de la universidad. La comunidad logró que ese mismo año entrara en vigor la Ley Orgánica y nuestra institución -convertida en la Universidad Nacional Autónoma de México que hoy conocemos- comenzó a desarrollar su autogobierno, a definir una nueva organización y a tomar decisiones que hoy determinan la manera en que vives tu vida académica.
Más adelante, hubo movimientos que cuestionaron las condiciones políticas y sociales del país convirtiendo a nuestra universidad en un espacio de expresión y reivindicación de esas demandas, como el movimiento del 68 y su represión, hecho de gran impacto para nuestra comunidad, que abrió un nuevo camino para la transformación de la universidad. En la siguiente década se impulsarían nuevas formas de educación: la creación de los Colegios de Ciencias y Humanidades o las modalidades de educación abierta y a distancia, además de cambios administrativos para dar cabida a la demanda creciente de la educación superior.
Es momento de preguntarse: ¿qué universidad tendremos mañana? No basta con conocer los orígenes de nuestra institución. Casanova plantea que la universidad no puede entenderse como una entidad que va acumulando etapas con el simple paso del tiempo, sino que cada transformación de esta universidad es respuesta de las circunstancias sociales a las que se ha enfrentado.
Hoy debemos responder a nuevos desafíos: temas de género e igualdad, sustentabilidad, ampliación de matrículas, inteligencia artificial, corrupción interna, condiciones laborales de profesores e investigadores, entre otros. Casanova planteó que la UNAM tiene el gran desafío de buscar propuestas y soluciones para los crecientes retos a los que se enfrentan sus estudiantes en su formación, y al mismo tiempo comenzar a estructurar nuevas formas de enseñar, aprender e investigar para bien de las generaciones futuras.
Y ello corresponde no sólo a las autoridades institucionales sino al conjunto de la comunidad universitaria, que ha de involucrarse. Para quien ha recorrido los pasillos de la UNAM, conocer su historia es reconocer que el estado actual de la universidad es resultado de las decisiones que distintas generaciones tomaron frente a sus propios desafíos.
La UNAM que tendremos mañana dependerá de las preguntas y soluciones que la comunidad universitaria sea capaz de plantear hoy.
*Egresada de Comunicación en la FCPyS UNAM y participante en el Programa PITAAE 2026 en el área de Comunicación de UNAM-España
El pan dulce: un patrimonio que se amasa con las manos, la memoria y el tiempo
Pepe Herrera
octubre 16, 2026
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La diversidad de panes dulces en nuestro país es una de las grandes riquezas de la cocina mexicana. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, Pastelera y Similares de México (CANAINPPA), en México existen alrededor de 2400 variedades de pan dulce. La oferta cambia según las regiones, las tradiciones y las épocas del año.
Los hay desde los más cotidianos, como la concha, la oreja, el cuernito, la dona, la mantecada y el beso, hasta otros vinculados con tradiciones locales, como el cocol, el pan de feria, los marranitos o la gallina.
También están aquellos que aparecen con especial fuerza en determinadas épocas del año: el pan de muerto cuando se acerca el Día de Muertos, la rosca durante enero o los panes que, de acuerdo con las costumbres de cada comunidad, acompañan fiestas, rituales y celebraciones familiares.
En México, el pan no es solamente un alimento. Es memoria, identidad y celebración, pero también una forma de transmitir conocimientos de generación en generación.
Una historia de intercambio y transformación
Esta diversidad no surgió de manera aislada. La historia del pan en México es también la historia de un intercambio de ingredientes, técnicas y conocimientos que, con el paso del tiempo, fueron apropiados y transformados por las comunidades.
El trigo llegó con los españoles durante la conquista, mientras que las culturas originarias ya contaban con una amplia tradición de alimentos elaborados a base de maíz. Con el tiempo, las comunidades incorporaron el trigo y desarrollaron sus propias formas de preparar, transformar y consumir el pan.
El resultado fue una tradición profundamente mexicana, construida a partir del encuentro y la transformación de distintos saberes y prácticas alimentarias.
Esa historia continúa hasta nuestros días. En septiembre de 2026, los saberes y prácticas vinculados con la elaboración del pan dulce tradicional fueron reconocidos como patrimonio cultural inmaterial de la Ciudad de México.
Un reconocimiento que mira más allá del pan
La declaratoria reconoce que detrás de las piezas que llegan a las vitrinas existe una historia de conocimientos, técnicas, prácticas y formas de organización que se han transmitido entre generaciones.
La tradición panadera capitalina tiene antecedentes que se remontan al siglo XVI y, con el tiempo, desarrolló técnicas y formas propias a partir de las condiciones, los recursos y las dinámicas sociales de la ciudad.
Pero reconocer el pan dulce como patrimonio obliga a mirar más allá de la pieza terminada.
¿Qué hay detrás de una concha? ¿Cuánto tiempo tomó preparar la masa? ¿Quién la amasó? ¿Qué tipo de levadura utilizó? ¿Cómo aprendió esa persona a hacerla? ¿Qué conocimientos recibió de sus padres, abuelos o maestros?
Estas preguntas permiten entender que el patrimonio no está solamente en el pan que comemos, sino en los saberes que hacen posible que ese pan exista.
Para la Dra. Edith Pérez Flores, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, quien ha trabajado en temas relacionados con el patrimonio cultural inmaterial, el reconocimiento representa apenas un primer paso. Su importancia radica en visibilizar una labor que suele pasar desapercibida: la de quienes mantienen vivos conocimientos y procesos que forman parte de la vida cotidiana.
Porque comemos pan con frecuencia, pero pocas veces pensamos en todo lo que ocurrió antes de que esa pieza llegara a nuestras manos.
El verdadero patrimonio está en los saberes
Una de las principales aportaciones de la declaratoria, señaló la Dra. Pérez Flores, es visibilizar los conocimientos y prácticas que suelen permanecer ocultos detrás del producto final.
La elaboración tradicional del pan reúne saberes que difícilmente pueden reducirse a un manual: el amasado a mano, el uso de levaduras criollas o de masa madre, los tiempos de fermentación, el manejo de la temperatura y la humedad, así como las formas particulares de trabajar y cocer la masa, especialmente en hornos de leña.
Son conocimientos que se adquieren mediante la observación, la práctica y la experiencia cotidiana, y que se transmiten de generación en generación. Por eso, hablar del pan como patrimonio inmaterial implica hablar también de las personas que lo elaboran y de las manos que conservan ese conocimiento.
Cuando un panadero enseña a otra persona a reconocer la textura de una masa, a saber cuándo está lista y a trabajarla, no solo transmite una técnica; también comparte parte de la memoria de su familia y de su comunidad.
En este sentido, preservar el patrimonio significa reconocer a quienes mantienen vivos estos saberes y generar condiciones para que puedan seguir transmitiéndose.
¿Dónde se mantienen vivos estos saberes?
Si el patrimonio está en los conocimientos, la siguiente pregunta es dónde se encuentran y quiénes los mantienen vivos.
Para la especialista del CRIM, primero es necesario reconocer que no todo establecimiento que vende pan tradicional conserva necesariamente los mismos conocimientos y procesos de elaboración.
Un mapeo realizado en 2022 por el geógrafo y demógrafo Baruch Sanginés estimó que en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) había alrededor de 9806 panaderías; otras estimaciones independientes calculan en cerca de 3000 el número de panaderías en la Ciudad de México. Estas cifras permiten dimensionar la presencia de estos establecimientos en la región, pero también plantean una pregunta difícil de responder: ¿cuántas de ellas conservan realmente procesos y saberes tradicionales?
La palabra “tradicional” puede utilizarse de muchas maneras, por lo que uno de los retos consiste precisamente en identificar qué panaderías mantienen los conocimientos y técnicas que la declaratoria busca proteger.
Por ello, uno de los primeros pasos para hacer efectivo el reconocimiento patrimonial sería identificar a los establecimientos y, sobre todo, a las personas que mantienen vivos estos conocimientos.
En este sentido, las panaderías de barrio adquieren una importancia particular. Son espacios donde todavía pueden encontrarse procesos más lentos, elaboración manual y conocimientos transmitidos dentro de las familias. Son también lugares vinculados con la vida cotidiana de las comunidades.
Frente a las grandes cadenas y a los procesos industrializados, estas pequeñas panaderías enfrentan una competencia considerable. Sus productos pueden requerir más tiempo y trabajo y, en algunos casos, tener un precio mayor.
Por eso, la Dra. Pérez Flores planteó que una estrategia de salvaguarda podría comenzar por identificar, documentar y acompañar a aquellas panaderías que realmente conservan estos saberes. No se trata de excluir otras formas de producción, sino de reconocer de manera explícita a quienes mantienen prácticas específicas que forman parte del patrimonio cultural.
La industrialización y la prisa: amenazas para la tradición
Uno de los principales riesgos para resguardar estos conocimientos es la industrialización. La producción a gran escala permite elaborar grandes cantidades de pan en menos tiempo y con procesos cada vez más mecanizados. La máquina puede sustituir algunas tareas que anteriormente realizaban las manos de los panaderos y acelerar procesos que tradicionalmente requerían horas o incluso días.
El problema no es solamente que cambie la forma de producir pan. También puede modificarse la relación que tenemos con él. En una sociedad marcada por la prisa, el alimento puede convertirse simplemente en algo que debe estar disponible, ser económico y consumirse rápidamente.
A esto se suma la transformación de los gustos. En ese sentido, la especialista del CRIM destacó que la oferta comercial puede favorecer productos cada vez más dulces, llamativos y cargados de ingredientes, mientras que algunos sabores y características de los panes tradicionales pueden resultar menos familiares para las nuevas generaciones.
Cuando desaparece un panadero, puede desaparecer un conocimiento
Pero la amenaza no está únicamente en cómo se produce el pan o en cómo cambian los gustos. También está en la posibilidad de que desaparezcan las personas que poseen esos conocimientos.
La idea de reconocer a estos panaderos como “tesoros humanos vivos” pone el énfasis en algo fundamental: el patrimonio no puede separarse de las personas que lo conocen y lo practican.
Un catálogo de panaderías tradicionales podría ser un primer paso para identificar dónde se mantienen determinadas técnicas y quiénes son sus portadores. Pero documentar no debería significar solamente elaborar una lista. El objetivo tendría que ser generar vínculos entre esos panaderos y las nuevas generaciones.
Porque cuando desaparece una persona que posee un conocimiento que no fue transmitido, no desaparece solamente una receta. Puede desaparecer una manera particular de trabajar una masa, de fermentar, de hornear o de entender el oficio.
El consumidor también forma parte del patrimonio
Y conservar la tradición no depende únicamente de quienes elaboran el pan. También depende de quienes lo compran. Una de las reflexiones centrales de la Dra. Pérez Flores es que muchas personas comen pan, pero no necesariamente lo degustan. La diferencia parece pequeña, pero es importante: degustar implica detenerse y reconocer sabores, aromas, texturas y procesos.
Si el consumidor no distingue entre un pan elaborado mediante procesos artesanales y otro producido industrialmente, será más difícil que exista una demanda que permita sostener económicamente a los panaderos tradicionales.
Por eso, valorar el pan también significa preguntarse qué estamos comprando. ¿Dónde se hizo? ¿Quién lo elaboró? ¿Qué ingredientes utiliza? ¿Se amasa a mano? ¿Qué tipo de fermentación tiene? ¿Cuánto tiempo requiere? ¿Se utiliza un horno de leña?
Conocer las respuestas puede modificar nuestra relación con el producto. “Y también puede cambiar nuestra disposición a pagar un poco más por una pieza cuyo precio refleja el tiempo, los conocimientos y el trabajo de quien la elaboró”, agregó.
Las escuelas como espacios para transmitir la tradición
En este proceso de conocer con mayor profundidad lo que hay detrás de un pan dulce, la Dra. Pérez Flores aseguró que las escuelas pueden desempeñar un papel fundamental.
Desde la educación básica podrían desarrollarse actividades que acerquen a los estudiantes a los productores y a las tradiciones gastronómicas de sus propias comunidades. Una panadera o un panadero tradicional podría acudir a una escuela para conversar con los alumnos, mostrar cómo se prepara una masa o explicar de dónde proviene determinado pan. También podrían realizarse visitas a panaderías, talleres, demostraciones o actividades vinculadas con las celebraciones tradicionales.
La idea no sería convertir estas actividades únicamente en clases de cocina, sino utilizarlas para recuperar la relación entre el alimento, la comunidad y la memoria.
Por ejemplo, alrededor del Día de Muertos, los estudiantes podrían investigar quién hace el pan de muerto de su comunidad, cómo se prepara, qué ingredientes utiliza, cuánto tiempo requiere y qué historias familiares existen alrededor de él.
Así, la tradición dejaría de ser solamente algo que aparece en una vitrina y se convertiría en una experiencia.
Redes sociales y ferias: otras herramientas para preservar
Las escuelas no son el único espacio desde el cual puede recuperarse esta relación con el pan. Las redes sociales también pueden contribuir a este proceso: permiten documentar historias, registrar procesos y acercar a las nuevas generaciones a los conocimientos panaderos que, de otra manera, podrían resultar difíciles de conocer.
Lo mismo puede ocurrir con las ferias del pan. Estos espacios pueden ser importantes para comercializar productos y acercar al público a los productores, pero su función podría ir más allá de la venta. Una feria puede ser también un espacio para explicar cómo se elabora un pan, quién lo hace, qué historia tiene y por qué sus características son diferentes.
El objetivo debería ser que el visitante no solamente compre una pieza, sino que salga de ahí con un mayor conocimiento sobre ella.
Del reconocimiento a la salvaguarda
Reconocer una práctica como patrimonio cultural no garantiza que sobreviva. Para que el reconocimiento tenga efectos reales es necesario desarrollar acciones de salvaguarda.
Eso implica identificar a los portadores de los conocimientos, documentar sus prácticas, facilitar su transmisión y generar condiciones para que puedan continuar ejerciendo su oficio.
También implica pensar en mecanismos de apoyo para las panaderías tradicionales y en estrategias que permitan que las nuevas generaciones conozcan y valoren estos saberes.
La participación de la academia puede ser importante en este proceso mediante investigaciones, documentación y colaboración con las comunidades. Las autoridades pueden contribuir mediante políticas públicas y programas de apoyo. Las escuelas pueden funcionar como espacios de transmisión y los consumidores pueden fortalecer la demanda de productos tradicionales.
El patrimonio, en ese sentido, no pertenece únicamente a una institución. Se mantiene vivo mediante la participación de una comunidad.
El reconocimiento es apenas el comienzo
La declaratoria del pan dulce tradicional como patrimonio cultural inmaterial puede hacer visible una parte de la historia que durante mucho tiempo estuvo frente a nuestros ojos sin que necesariamente reparáramos en ella. Pero el reconocimiento, por sí mismo, no conserva una tradición.
Para que los saberes que están detrás de una pieza de pan permanezcan vivos, será necesario saber quiénes los poseen, dónde se practican, cómo se transmiten y qué condiciones necesitan quienes los mantienen.
Y quizá el reto, entonces, sea volver a mirar ese pan que forma parte de nuestra vida cotidiana y reconocer que, antes de llegar a la mesa, hubo tiempo, conocimiento y un proceso complejo en su elaboración.
Para las niñas y los niños de Hueyapan, Puebla, jugar puede significar bordar o salir a recolectar leña, actividades que forman parte de su vida comunitaria y que contribuyen al sustento económico de sus familias. En ese contexto, los egresados del Posgrado en Filosofía de la Ciencia de la UNAM, Déborah Silva Quesnel y Jorge Luis Hernández Ochoa, desarrollaron The Childhood Board, cortometraje documental con el que obtuvieron el primer lugar del Social Chess Challenge 2025, de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), en la categoría Grassroots, reconocimiento que distingue proyectos que emplean el ajedrez para generar un impacto social.
El premio fue entregado el pasado 16 de septiembre de 2026, en Samarcanda, Uzbekistán, en el contexto de la 46ª Olimpiada de Ajedrez de la FIDE, por el trabajo realizado en colaboración con la Cooperativa Chiwik-Tajsal, de la comunidad indígena feminista de Puebla, cuya participación fue fundamental para desarrollar el trabajo sobre el juego con las infancias y las mujeres tejedoras.
“Chiwik-Tajsal es una cooperativa que cuenta con un espacio llamado “La Escuelita”, lugar donde las niñas y los niños permanecen mientras sus mamás trabajan en sus tejidos, y espacio en donde se grabó el proyecto y se les enseñó a jugar ajedrez”, explicó Hernández Ochoa, quien realiza una estancia de investigación en el Laboratorio de Teoría Evolutiva e Historia de la Ciencia, del Pabellón Nacional de la Biodiversidad.
Por su parte, Silva Quesnel señaló que, en la vida cotidiana de la comunidad, el juego no siempre se concibe como una actividad separada de las demás prácticas. En este sentido, las madres tejedoras recordaron que, durante su infancia, jugaban con lodo y otros materiales disponibles en su entorno. Estas experiencias también se relacionan con las dinámicas que persisten en la comunidad, donde niñas y niños participan en actividades familiares y comunitarias, como el bordado y la recolección de leña.
Déborah y Jorge son maestros de ajedrez desde hace casi 25 años, y se han especializado principalmente en la enseñanza a infancias y adolescencias. “A lo largo de nuestra trayectoria, es la primera vez que tenemos oportunidad de hacer una implementación lúdica de este tipo: trabajar con personas poco familiarizadas con esta clase los juegos y conocer de cerca cómo, desde su propio contexto , desarrollan sus formas de jugar”, comentó Hernández Ochoa.
“Esto nos permitió observar cómo operan distintos canales de herencia y cómo las personas participan activamente en la construcción de sus entornos ontogenéticos, al tiempo que estos contribuyen a configurar sus formas de pensar, actuar y relacionarse con el mundo”, comentó Hernández Ochoa.
Proyecto
The Childhood Board, cuya narrativa audiovisual estuvo a cargo de Alfredo Castañeda Herrera, formó parte del proyecto internacional de investigación Concepts in Dynamic Assemblages: Cultural Evolution and the Human Way of Being, realizado con el apoyo de la John Templeton Foundation y bajo la coordinación del Departamento de Antropología de la Universidad de Princeton.
El proyecto fue desarrollado por el equipo de Evoludens, (proyecto del que Déborah Silva Quesnel y Jorge Luis Hernández Ochoa son codirectores); también participaron Alfredo Castañeda Herrera, realizador del cortometraje documental; Tlacaélel Hernández Contreras, director académico; y Lila Ceballos Ocaña, responsable de la vinculación con la comunidad.
The Childhood Board es un trabajo mexicano interdisciplinario dedicado al estudio del juego, la cognición corporizada, la teoría evolutiva contemporánea, y las interacciones socioculturales, que usó al ajedrez como herramienta de observación para explorar las formas de imaginar, relacionarse y construir significados entre las infancias de la comunidad. Las niñas y los niños seguían las reglas del juego, al tiempo que las cuestionaban: “¿Por qué si se ‘comen’ al Rey, se termina el juego, y con la Dama no, si tienen la misma importancia?”.
La egresada explicó que el proyecto se aplica mediante clases con distintos juegos de mesa, desde ajedrez hasta juegos cooperativos y de roles ocultos. Durante las sesiones, el equipo realiza microetnografías para observar cómo los participantes interactúan, siguen o negocian las reglas y cómo estas dinámicas reflejan su manera de ver y construir el mundo.
“El ajedrez favorece el desarrollo socioemocional, pues es un juego competitivo en el que uno gana y otro pierde, y cada jugador asume la responsabilidad de sus decisiones. En cambio, los juegos cooperativos generan dinámicas de interacción distintas”, comentó el director.
Silva Quesnel destacó que su formación en la UNAM le brindó herramientas de investigación para analizar la planeación y los materiales del juego, así como la manera en que estos dispositivos lúdicos reproducen reglas y concepciones que damos por sentadas.
“Fue una experiencia muy reconfortante ver todo el desarrollo plasmado en un cortometraje. Además, me enorgullece saber que a esas competencias acuden los mejores jugadores del mundo. Sentí mucha emoción al representar a nuestro país”, finalizó.
Cada acorde cuenta una historia: el ensamble de guitarras de la UNAM Los Ángeles
UNAM Los Ángeles
octubre 15, 2026
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Es motivo de celebración para la UNAM Los Ángeles que los miembros que conforman nuestro ensamble de guitarras hayan completado una memorable tercera presentación. Y es que tras constantes ensayos semanales y una diligente conducción, un nutrido grupo de aficionados melómanos han logrado integrarse no solo en los acordes, sino además en lo comunitario.
Fue 2025 cuando por iniciativa de Daniel Nevárez, instructor musical sonorense radicado en Los Ángeles, se conformó este proyecto. Su objetivo era claro desde el principio: ofrecer a la comunidad angelina una vía accesible y práctica para conectar con las diversas tradiciones musicales de Latinoamérica a través de la guitarra. La UNAM Los Ángeles, asimismo, era el lugar idóneo para albergar y nutrir una iniciativa de estas características, pues este taller se alinea de manera natural y directa con su misión de difundir la cultura y ofrecer programas de calidad a la comunidad.
Así, el pasado 11 de septiembre el repertorio ensayado, que incluye “Cielito Lindo”, “El carbonero”, “La Sandunga”, “La bruja” y “Las mañanitas”, sirvió como marco emotivo en la ceremonia de entrega de diplomas a los alumnos graduados de nuestros cursos de español. Se dice fácil, pero los miembros del ensamble y su instructor atestiguan el esfuerzo que conlleva montar una sola pieza. Si bien algunos ya contaban con algunas nociones musicales, muchos tuvieron que empezar desde cero. Es por ello que la interpretación resulta aún más meritoria.
El enfoque de Daniel Nevárez se basa en una metodología participativa y progresiva: la experiencia colectiva del ensamble de guitarras fomenta tanto el desarrollo musical individual como la cohesión grupal. En otras palabras, sumado a los ejercicios técnicos de ejecución instrumental, se dedica mucho tiempo al ensayo colectivo; se monitorea el avance y nadie se queda atrás, pues las piezas contienen partes donde incluso los principiantes pueden integrarse de manera efectiva y visualmente atractiva en el ensamble.
Y es precisamente esa premisa social y humana la que ha permitido que el ensamble de guitarras se haya consolidado. La conexión que se ha establecido entre los estudiantes parece ahora indisoluble. Estos artistas han pasado de simplemente apreciar algunas piezas a convertirse en intérpretes activos y colaboradores en un proyecto musical común. Cada uno converge rítmicamente tanto con la música como con sus emociones; van generando confianza con el instrumento así como con sus compañeros.
Al final, esto también les permite reconectar con sus raíces, sus tradiciones, con sueños, como relata Alma Salvador, una mexicana que llegó hace años a Los Ángeles: “Siempre tuve el anhelo de aprender a tocar la guitarra, pero la falta de tiempo, las responsabilidades y la situación económica me impedían conseguirlo”. Cuando escuchó sobre el curso de guitarra gratuito ofrecido por la UNAM Los Ángeles, de inmediato se interesó y se animó a inscribirse. Para Alma, el ensamble va más allá de una clase; es un espacio donde siente que no solo hace algo para sí misma, sino para su comunidad.
Alberto Herrera, otro de los mexicanos que se han integrado al grupo, coincide plenamente: “Es terapéutico”, afirma. Su perspectiva y vivencias como parte del ensamble le han permitido escucharse en el lenguaje universal de la música y verse a través de la guitarra. Todos los participantes se emocionan al contar cómo la clase ha trascendido hasta volverse parte importante de sus vidas.
Por todo esto, no es exagerado decir que todos lucen al momento de tocar la guitarra e interpretar una melodía. Daniel ha integrado no solo un grupo musical sino una comunidad que está presente y acompaña diversas ocasiones importantes que se celebran en la UNAM LA. Lo que comenzó tímidamente como una clase de guitarra se ha desarrollado hasta volverse otro protagonista de nuestra oferta académico-cultural. Y lo mejor es que todavía siguen llegando más interesados en aprender. A todos los interesados les aguarda un lugar en el ensamble de guitarras.
El siglo del pódcast: millones de voces que también cuentan la historia
Michel Olguín Lacunza
octubre 15, 2026
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Se estima que para 2028 existirán alrededor de 700 millones de pódcast. Además de transformar la manera de escuchar contenidos, estos archivos sonoros podrían convertirse en parte del patrimonio digital de nuestra época.
En las primeras décadas del siglo XXI, la humanidad comenzó a producir algo que nunca antes había hecho a esta escala: millones de relatos, testimonios, investigaciones, conversaciones y ficciones pensados para ser escuchados en cualquier momento y prácticamente desde cualquier lugar.
El pódcast se ha convertido en uno de los protagonistas de esta transformación. De acuerdo con Perla Olivia Rodríguez Reséndiz, del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI), especialista en estudios del sonido y preservación digital sonora, actualmente existen alrededor de 500 millones de pódcast y la cifra podría alcanzar los 700 millones para 2028.
Más que una forma de entretenimiento, explica, el pódcast es un producto cultural característico del ecosistema digital contemporáneo. “El siglo XXI es el siglo de oro del podcast”, afirma.
Y detrás de esa enorme cantidad de contenidos hay algo más que una nueva manera de escuchar: la posibilidad de construir un registro sonoro de la sociedad contemporánea.
Escuchar cuando y donde se quiera
Aunque el pódcast tiene vínculos con la radio, una de sus principales diferencias está en la posibilidad de elegir qué escuchar y cuándo hacerlo. Mientras la radio tradicional está organizada alrededor de horarios de transmisión, el pódcast permite descargar o reproducir contenidos para escucharlos en el momento que cada persona decida.
Su expansión se aceleró durante la pandemia de COVID-19. Tras años de reuniones virtuales y una exposición constante a las pantallas, surgió también un mayor interés por escuchar contenidos de calidad y explorar temas que no siempre tenían espacio en los medios convencionales.
Además, algunos pódcast han llevado la producción sonora a niveles que permiten construir imágenes únicamente mediante el oído. La voz, la música, los silencios, los efectos y los distintos planos sonoros pueden utilizarse para crear espacios, personajes y situaciones en la imaginación de quien escucha.
“Es como si estuviéramos escuchando cine que imaginamos en nuestra mente a partir de lo que escuchamos”, explica la especialista.
De investigaciones periodísticas a mundos de ficción
Entre la enorme variedad de pódcast existen formatos documentales que combinan investigación periodística, testimonios y producción sonora para abordar problemas sociales.
La doctora menciona, entre otros ejemplos, La teoría del paréntesis, producida en 2021, que recupera las historias de personas que vivieron en residencias de España durante la pandemia; Cruces en el desierto, de Las Raras, que aborda experiencias de personas migrantes; y producciones como Después de Ayotzinapa y La lista.
En estos casos, el pódcast no solamente cuenta una historia: conserva testimonios y construye un registro de fenómenos sociales que forman parte del presente.
La ficción también ha encontrado en este formato un espacio para experimentar con nuevas narrativas. El estallido de las cosas, por ejemplo, convierte a los objetos en protagonistas para contar el estallido social ocurrido en Chile en 2019. Otro caso es El gran apagón, que imagina las consecuencias de una tormenta solar capaz de dejar al planeta sin electricidad, internet, telefonía ni televisión.
En ambos casos, la producción sonora permite que quien escucha construya mentalmente aquello que no está viendo.
Una nueva memoria de la sociedad
La cantidad de pódcast que se producen plantea, sin embargo, una pregunta que va más allá del entretenimiento: ¿qué ocurrirá con todos estos contenidos dentro de algunas décadas?
La respuesta no es sencilla. Que un pódcast esté publicado en internet no significa que vaya a permanecer allí para siempre.
La especialista advierte que una parte importante de estos materiales podría perderse porque no siempre se reconoce su valor como documento o testimonio. Si esto ocurre, también desaparecerá una parte de la memoria digital de nuestra época.
Los pódcast ya están registrando algunos de los temas que caracterizan a la sociedad contemporánea: migración, violencia de género, violencia en México, crisis sanitarias y otros problemas sociales. Por ello, considera que deben ser preservados de manera semejante a otros documentos que permiten estudiar el pasado.
Dentro de unas décadas, una persona podría acudir a esos archivos para conocer no solamente qué ocurrió en nuestra época, sino también cómo sonaba.
Un medio joven que sigue creciendo
El pódcast tiene poco más de dos décadas de historia. La especialista sitúa uno de sus antecedentes en 2001, cuando se desarrollaron herramientas que permitieron trabajar con archivos sonoros comprimidos y descargables. En 2004, el periodista Ben Hammersley utilizó el término podcasting en un artículo publicado en The Guardian, y desde entonces la palabra comenzó a consolidarse para nombrar este nuevo tipo de contenido digital.
Desde entonces, el formato se ha expandido hacia noticias, documentales, reconstrucciones de crímenes, ficción y una gran diversidad de temas. Y aunque existen producciones de acceso abierto y otras disponibles mediante plataformas de pago, el pódcast ha dejado de ser un territorio exclusivo de las grandes empresas de radio o de las instituciones productoras de contenidos sonoros: prácticamente cualquier persona puede crear uno.
Esa democratización explica parte de su crecimiento, pero también hace más difícil decidir qué conservar.
Porque entre los millones de archivos sonoros que se producen, no todos sobrevivirán.
La investigadora estudia precisamente esta nueva generación de documentos sonoros de origen digital, entre los que también se encuentran el audiolibro digital, el audio social y el paisaje sonoro. Para ella, el momento actual es inédito: nunca la sociedad había tenido acceso a una cantidad y diversidad semejantes de producciones sonoras.
Y quizá esa sea una de las razones por las que seguimos escuchando.
“Somos seres sonoros”, explica. Antes de nacer, el ser humano ya percibe el mundo a través de la escucha y, al final de la vida, este puede ser también uno de los últimos sentidos que permanece.
En medio de una época dominada por imágenes, el crecimiento del pódcast recuerda que también estamos construyendo nuestra memoria a través de los sonidos. Millones de voces están contando el presente. El desafío será conseguir que, en el futuro, todavía podamos escucharlas.
La menopausia es una etapa natural en la vida de las mujeres, pero durante mucho tiempo ha estado rodeada de mitos, desinformación y silencio. Los bochornos, las alteraciones del sueño, los cambios emocionales y otras manifestaciones suelen asociarse con ella, aunque sus efectos van mucho más allá de la desaparición de la menstruación.
Cada 18 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Menopausia, una fecha que busca generar conciencia sobre los cambios físicos, emocionales y sociales que pueden presentarse durante esta transición, así como destacar la importancia de recibir información confiable y atención médica oportuna.
En México, el tema ha cobrado mayor relevancia. El 14 de septiembre de 2026, el Senado de la República aprobó por unanimidad, con 102 votos, un proyecto de decreto para declarar el 18 de octubre de cada año como el «Día Nacional de la Salud en la Menopausia».
La propuesta, remitida a la Cámara de Diputados para continuar su trámite legislativo, busca fortalecer la sensibilización social, el conocimiento médico y la investigación, además de contribuir a superar los prejuicios que todavía rodean esta etapa de la vida.
Pero ¿qué ocurre realmente en el organismo durante la menopausia?, ¿cuáles son sus implicaciones para la salud? y ¿por qué es importante que deje de considerarse un asunto exclusivamente privado?
¿Qué es la menopausia y cuándo comienza?
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la menopausia marca el final de los años reproductivos de las mujeres y generalmente ocurre entre los 45 y los 55 años.
Se considera que una mujer ha llegado a la menopausia natural cuando transcurren 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que esta ausencia no se deba a otra causa fisiológica, una enfermedad o una intervención médica.
Este proceso ocurre porque los ovarios disminuyen progresivamente su actividad y se reduce la producción de hormonas, principalmente estrógenos y progesterona, que intervienen en diversas funciones del organismo.
Sin embargo, la menopausia no ocurre de manera aislada. Forma parte de un proceso más amplio conocido como climaterio, que comprende la transición de la etapa reproductiva a la no reproductiva.
Durante este proceso se distinguen diferentes momentos. La perimenopausia es el periodo de transición en el que pueden comenzar las irregularidades menstruales y otros síntomas, incluso varios años antes de la última menstruación. La menopausia corresponde al cese definitivo de los periodos menstruales, confirmado después de 12 meses sin menstruación, mientras que la posmenopausia comprende los años posteriores.
Es importante señalar que durante la perimenopausia todavía puede ocurrir un embarazo, pues la ovulación no desaparece necesariamente desde los primeros cambios menstruales.
Además, aunque la menopausia suele presentarse entre los 45 y los 55 años, también puede ocurrir antes. Cuando aparece antes de los 40 años, requiere una valoración médica específica. Asimismo, puede ser consecuencia de intervenciones quirúrgicas, como la extirpación de ambos ovarios, o de determinados tratamientos médicos.
¿Qué cambios experimenta el cuerpo?
Uno de los síntomas más conocidos son los bochornos, caracterizados por una sensación repentina de calor, principalmente en la cara, el cuello y el pecho. Pueden acompañarse de sudoración, enrojecimiento de la piel y palpitaciones.
Cuando estos episodios aparecen durante la noche, pueden interrumpir el descanso y provocar cansancio durante el día.
También pueden presentarse alteraciones del sueño, cambios en el estado de ánimo, ansiedad, dificultades de concentración, molestias musculares o articulares, resequedad vaginal y dolor durante las relaciones sexuales.
No obstante, las manifestaciones son distintas en cada persona. Algunas mujeres atraviesan esta etapa con síntomas leves o prácticamente imperceptibles, mientras que otras experimentan molestias que afectan considerablemente su vida cotidiana.
Tampoco todos los malestares que aparecen alrededor de los 50 años deben atribuirse automáticamente a la menopausia. Algunas enfermedades pueden provocar síntomas similares, por lo que es necesario contar con una valoración médica que permita identificar sus causas.
La menopausia y sus efectos en la salud a largo plazo
La disminución de estrógenos puede tener consecuencias que van más allá de los síntomas inmediatos.
Uno de los aspectos que requieren atención es la salud ósea. Durante la transición menopáusica y los primeros años posteriores puede acelerarse la pérdida de densidad mineral de los huesos, lo que contribuye a incrementar el riesgo de osteoporosis y fracturas.
También pueden presentarse modificaciones en la distribución de la grasa corporal, el metabolismo y algunos factores de riesgo cardiovascular.
Esto no significa que todas las mujeres desarrollarán enfermedades después de la menopausia. Su estado de salud depende de diversos factores, como la edad, los antecedentes personales y familiares, la alimentación, la actividad física y otras condiciones médicas.
Por ello, esta etapa representa una oportunidad para fortalecer la prevención y dar seguimiento a indicadores como la presión arterial, los niveles de glucosa y colesterol, así como a la salud ósea, de acuerdo con las necesidades individuales.
Una alimentación variada que incluya verduras, frutas, leguminosas, cereales integrales y fuentes adecuadas de calcio, junto con actividad física regular y ejercicios de fuerza, puede contribuir al cuidado de la salud cardiovascular, muscular y ósea.
También es importante evitar el tabaquismo, moderar el consumo de alcohol y mantener hábitos de sueño saludables.
Estas medidas no eliminan necesariamente los síntomas de la menopausia, pero forman parte del cuidado integral de la salud durante esta transición y en los años posteriores.
Atención médica: ¿existen tratamientos para los síntomas?
Aunque la menopausia no es una enfermedad, algunos de sus síntomas pueden requerir tratamiento.
Las opciones dependen de las molestias, su intensidad, los antecedentes médicos y las preferencias de cada mujer.
Entre ellas se encuentran tratamientos hormonales y no hormonales que pueden ayudar a controlar los bochornos, la sudoración nocturna y otras manifestaciones asociadas con esta transición.
La terapia hormonal puede ser eficaz para aliviar determinados síntomas, pero no es apropiada para todas las personas. Su indicación requiere una valoración individual de los beneficios y los posibles riesgos, especialmente cuando existen antecedentes de cáncer, trombosis o determinadas enfermedades cardiovasculares.
En otros casos pueden utilizarse alternativas no hormonales, medicamentos específicos o tratamientos locales para aliviar la resequedad vaginal.
Además, es importante evitar la automedicación y desconfiar de productos o tratamientos que prometen eliminar todos los síntomas, recuperar la juventud o detener el envejecimiento.
La evaluación médica permite determinar qué estudios son necesarios. En mujeres mayores de 45 años con síntomas característicos, el diagnóstico de la transición menopáusica suele ser clínico y no requiere necesariamente análisis hormonales. Los estudios preventivos y las pruebas complementarias deben solicitarse según los antecedentes, la edad y los factores de riesgo.
También existen señales que requieren atención. Por ejemplo, cualquier sangrado vaginal que aparezca después de 12 meses consecutivos sin menstruación debe ser evaluado por un profesional de la salud.
El acompañamiento médico durante la menopausia permite identificar las opciones de tratamiento y los cuidados que mejor se adapten a las necesidades de cada mujer, además de contribuir a la prevención de enfermedades.
Sexualidad y menopausia: romper con los prejuicios
Uno de los mitos más persistentes es que la menopausia representa el final de la vida sexual de las mujeres.
Aunque los cambios hormonales pueden provocar resequedad vaginal, molestias durante las relaciones sexuales o modificaciones en el deseo, esto no significa que el placer y la sexualidad desaparezcan.
Los factores físicos, psicológicos y sociales pueden influir en las experiencias sexuales durante esta etapa. Por ello, reconocer las molestias, mantener una comunicación abierta con la pareja y buscar atención médica cuando sea necesario puede favorecer una vida sexual satisfactoria.
La disminución de la lubricación vaginal, por ejemplo, puede provocar dolor durante las relaciones sexuales, pero existen alternativas para atender este problema.
Asimismo, la sexualidad no se limita a la penetración ni depende exclusivamente de la capacidad reproductiva. Las relaciones afectivas, la intimidad y el placer pueden mantenerse durante esta etapa y en los años posteriores.
La menopausia tampoco determina el valor personal, la feminidad o la capacidad de establecer relaciones afectivas.
Los prejuicios históricos relacionados con la menopausia han contribuido a asociar el envejecimiento femenino con la pérdida de atractivo, oportunidades o reconocimiento social, a pesar de que la vida personal, afectiva y profesional continúa desarrollándose después de esta transición.
Desde esta perspectiva, la menopausia también puede representar una etapa de autonomía, nuevos proyectos y realización personal, sin que ello implique desconocer las dificultades físicas o emocionales que algunas mujeres experimentan.
Cuando la menopausia también afecta la vida laboral
Los efectos de esta transición no se limitan al ámbito personal.
Los bochornos, las alteraciones del sueño, el cansancio y las dificultades de concentración pueden interferir con las actividades laborales. A ello se suman los prejuicios sobre la edad y las capacidades de las mujeres.
La menopausia y la menstruación todavía suelen ser temas rodeados de estigmas en distintos espacios sociales. En el ámbito laboral, incluso pueden utilizarse expresiones despectivas para desacreditar las emociones o las capacidades profesionales de las mujeres.
A estas situaciones se suma la falta de investigaciones suficientes para dimensionar con precisión el impacto de la menopausia en los centros de trabajo de México.
Reconocer estas dificultades no significa considerar la menopausia una incapacidad laboral, sino comprender que algunas mujeres pueden necesitar entornos más empáticos, información y acceso oportuno a servicios de salud.
La experiencia también está influida por las condiciones sociales y económicas. Las responsabilidades de cuidado, las jornadas laborales, el acceso a consultas médicas y las redes de apoyo pueden modificar la manera en que cada mujer atraviesa esta etapa.
Por ello, hablar de menopausia implica considerar no solamente los cambios biológicos, sino también las circunstancias en las que viven las mujeres.
México y la menopausia: un asunto de salud pública
La dimensión de esta etapa adquiere especial relevancia si se considera el envejecimiento de la población.
De acuerdo con información publicada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en mayo de 2026, a partir del Censo de Población y Vivienda 2020, en México se registraron aproximadamente 23.6 millones de mujeres de 40 años y más.
Esta cifra no representa el número de mujeres que atraviesan la menopausia, pero permite dimensionar la población para la cual la información y la prevención relacionadas con esta transición adquieren particular importancia.
El aumento de la esperanza de vida también implica que muchas mujeres vivirán varias décadas después de su última menstruación. Por ello, el cuidado de la salud durante el climaterio puede tener efectos importantes en el bienestar y la calidad de vida durante el envejecimiento.
En este contexto, el Senado de la República aprobó el 14 de septiembre de 2026 un proyecto de decreto para declarar el 18 de octubre de cada año como el «Día Nacional de la Salud en la Menopausia».
La iniciativa recibió 102 votos a favor y fue remitida a la Cámara de Diputados, donde el 15 de septiembre se turnó a la Comisión de Gobernación y Población para continuar su análisis. Por tanto, la declaratoria nacional todavía forma parte de un proceso legislativo.
De acuerdo con la información legislativa oficial, el objetivo es fortalecer la sensibilización social, el conocimiento médico y la investigación, así como promover una atención integral y reducir los estigmas que rodean esta transición.
El proyecto también recupera recomendaciones de organismos internacionales sobre la importancia de incorporar un enfoque de género y de curso de vida en las políticas sanitarias, particularmente en la atención de mujeres mayores de 45 años.
Más allá del reconocimiento de una fecha, la discusión plantea la necesidad de ampliar el acceso a información confiable, fortalecer la capacitación médica y ofrecer atención integral que considere tanto la salud física como la mental y sexual.
La OMS advierte que, en numerosos países, la menopausia todavía recibe poca atención en los servicios sanitarios. Muchas mujeres desconocen que sus molestias pueden estar relacionadas con esta transición o que existen opciones de tratamiento para mejorar su bienestar.
A ello se suman las desigualdades económicas, sociales y territoriales que pueden dificultar el acceso a consultas, estudios y tratamientos.
Reconocer la menopausia como una cuestión de salud pública implica generar información basada en evidencia científica, promover acciones preventivas y atender las necesidades de quienes atraviesan esta etapa, sin reducir su experiencia a los cambios hormonales.
También significa reconocer que el bienestar durante la menopausia no depende exclusivamente de decisiones individuales, sino de las oportunidades de acceso a servicios de salud, de las condiciones de vida y del acompañamiento disponible.
Hablar de menopausia también es hablar de bienestar
Durante décadas, la menopausia fue interpretada principalmente como el final de la vida reproductiva. Sin embargo, la perspectiva médica y social actual permite comprenderla como una transición que requiere información, prevención y acompañamiento.
El Día Mundial de la Menopausia invita a reconocer que cada mujer puede vivir este proceso de manera distinta y que ninguna debería enfrentar síntomas que afecten considerablemente su calidad de vida, desinformación o prejuicios sin recibir orientación.
Comprender los cambios del organismo, identificar las señales que requieren atención y conocer las alternativas disponibles son pasos fundamentales para tomar decisiones informadas sobre la propia salud.
La menopausia no debe entenderse como el final de una vida activa, de la sexualidad o de las oportunidades personales. Es una etapa más del ciclo vital cuya atención resulta importante para el bienestar presente y futuro.
Hablar de menopausia sin prejuicios, con información científica y acceso a servicios de salud es también una manera de reconocer el derecho de las mujeres a vivir esta transición con dignidad y bienestar.
Para conocer más sobre la menopausia
La menopausia implica cambios físicos, hormonales, emocionales y sociales que pueden experimentarse de distintas maneras. Para profundizar en esta etapa de la vida, te recomendamos los siguientes artículos y reportajes de UNAM Global Revista y UNAM Global TV, en los que especialistas universitarias abordan temas relacionados con la salud, la alimentación, la sexualidad y los prejuicios que todavía existen en torno a ella.
“El estreñimiento se caracteriza por una disminución en la frecuencia de las evacuaciones”, explica Elisa Arenas Solís, especialista en geriatría de la Facultad de Medicina de la UNAM.
Si una persona defecaba a diario, ahora podría hacerlo cada 48 o 72 horas. También puede presentar heces más duras, sensación de evacuación incompleta o dificultad y esfuerzo al evacuar. Sin embargo, no es necesario que disminuya la frecuencia de las evacuaciones para que exista estreñimiento.
En relación con las personas mayores, agrega que, en general, el estreñimiento puede considerarse un síndrome geriátrico porque influye en su calidad de vida, aunque muchas veces se normaliza.Pero no sólo ocurre con el estreñimiento. También sucede con la incontinencia urinaria, que es la pérdida involuntaria de orina, y con los problemas persistentes de memoria, situaciones a las que se debe prestar atención porque no deben atribuirse automáticamente al envejecimiento, señala la especialista.
Prevalencia del estreñimiento
En la población general, la prevalencia del estreñimiento se estima entre el 14 y el 20 por ciento, pero en las personas mayores puede alcanzar entre el 30 y el 50 por ciento, dependiendo de la población estudiada. En quienes viven en instituciones de cuidados o casas de reposo, la frecuencia puede ser todavía mayor.
Esto va de la mano de diversos factores de riesgo y de algunos cambios relacionados con el envejecimiento. Aunque la motilidad del intestino grueso, en particular del colon, no necesariamente disminuye por la edad, pueden presentarse alteraciones en el tránsito intestinal o problemas para evacuar.
Para definir el estreñimiento funcional se utilizan los llamados criterios de Roma IV, que consideran la frecuencia de las evacuaciones, las características de las heces, el esfuerzo al defecar y la sensación de evacuación incompleta, entre otros síntomas.
Ahora bien, el estreñimiento es frecuente en las casas de reposo debido, entre otros factores, a la movilidad limitada de algunas personas mayores. Aunque se presenta en ambos sexos, es más común en las mujeres.
“No se conoce con exactitud la razón por la que hay más estreñimiento en mujeres, pero puede ser el factor hormonal; también porque la esperanza de vida es mayor en las mujeres”, señala Arenas Solís.
Algunos medicamentos y sus consecuencias
Algunos medicamentos pueden causar estreñimiento, sobre todo los analgésicos opioides, como el tramadol, la buprenorfina y la morfina. Aunque tienen características farmacológicas diferentes, todos pueden disminuir la motilidad intestinal y dificultar las evacuaciones.
“Mis profesores me decían: ‘Mano que prescribe opioide, mano que prescribe también un laxante’”, recuerda la especialista, porque el estreñimiento es uno de los principales efectos adversos de estos medicamentos y con frecuencia requiere tratamiento con laxantes.
Otros medicamentos que pueden contribuir al estreñimiento son algunos antidepresivos, ciertos fármacos para controlar la presión arterial y los que tienen efectos anticolinérgicos, como la butilhioscina.
Por eso es importante revisar los medicamentos que consume una persona mayor, especialmente cuando utiliza varios de manera simultánea. Si alguno contribuye al problema, el médico puede valorar ajustes en el tratamiento, sin que el paciente deba suspenderlo por su cuenta.
Enfermedades que pueden causar estreñimiento
Como ya se mencionó, hay otros factores de riesgo, entre los que destacan las alteraciones del tránsito intestinal y los problemas relacionados con los músculos que intervienen en la evacuación. También algunas enfermedades, como el hipotiroidismo y la diabetes, pueden contribuir a su aparición.
“Algunas enfermedades crónico-degenerativas también pueden causar estreñimiento, y una de las más frecuentes es la diabetes tipo 2, porque los altos niveles de glucosa en la sangre no sólo afectan a los vasos sanguíneos, sino también a los nervios”, explica la especialista.
Para comprender este proceso, hay que recordar que existen distintos tipos de músculos. Los músculos esqueléticos permiten realizar movimientos voluntarios, como caminar o correr, mientras que los músculos lisos, presentes en órganos como el intestino, realizan movimientos involuntarios.
El intestino cuenta con una red de nervios que participa en la regulación de su motilidad, es decir, de los movimientos que permiten desplazar su contenido. Cuando una persona tiene diabetes mal controlada durante mucho tiempo, estos nervios pueden resultar afectados y alterar el funcionamiento intestinal.
La actividad física también tiene importancia. Cuando una persona se mueve, utiliza los músculos esqueléticos y puede favorecer distintas funciones del organismo. En cambio, la inmovilidad prolongada suele acompañarse de otros factores que aumentan el riesgo de estreñimiento, como cambios en la alimentación y la dependencia para acudir al baño.
Sin embargo, el estreñimiento no sólo tiene que ver con el ejercicio físico, sino también con los hábitos alimenticios y el consumo de líquidos. Mantener una hidratación adecuada ayuda a que las heces conserven una consistencia que facilite su expulsión. Cuando el organismo dispone de poca agua, el colon puede absorber una mayor cantidad de la contenida en las heces, lo que contribuye a endurecerlas.
La fibra en el estreñimiento
El consumo de fibra también influye en el funcionamiento intestinal. En general, se recomienda una ingesta aproximada de 25 gramos de fibra al día, aunque las necesidades pueden variar. Algunas personas mayores no consumen la cantidad suficiente y otras sólo toman uno o dos vasos de agua al día, lo que puede resultar insuficiente.
La cantidad de líquidos que requiere cada persona depende de su estado de salud, su actividad física y otros factores. Es importante mantener una hidratación adecuada, excepto cuando existe alguna enfermedad cardiaca o renal que obliga a limitar el consumo de líquidos por indicación médica.
Algunas frutas que encontramos en el mercado son útiles para aumentar el consumo de fibra, como la papaya y la ciruela pasa, que pueden ayudar al funcionamiento intestinal. En el caso de la manzana, es recomendable consumirla con su cáscara, siempre que sea posible, porque también aporta fibra.
Lo mismo sucede con algunos cítricos, como la naranja, que de preferencia debe consumirse en gajos y con su bagazo. La mandarina y la toronja también aportan fibra cuando se consumen enteras, en lugar de tomar únicamente su jugo. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la toronja puede interactuar con ciertos medicamentos, por lo que conviene consultar al médico antes de incluirla regularmente en la alimentación.
Arenas Solís explica que muchas veces consumimos este tipo de frutas en jugos, pero al prepararlos, especialmente cuando se cuelan, se pierde parte de la fibra presente en la fruta entera.
Otra recomendación para las personas que permanecen inmóviles, por ejemplo, debido a una fractura de cadera, son los masajes abdominales, que en ciertos casos pueden ayudar a favorecer el tránsito intestinal.
Estos masajes se realizan generalmente con movimientos sua
ves en el sentido de las manecillas del reloj. Sin embargo, antes de aplicarlos a una persona con movilidad limitada, es conveniente consultar con el personal de salud, especialmente si presenta dolor abdominal, una cirugía reciente o alguna complicación intestinal.
Datos de alarma
“Se deben observar algunos datos de alarma, es decir, en qué momento una persona con estreñimiento tiene que alarmarse y hablar con su médico”, señala la especialista.
Explica que durante una consulta médica no siempre se pregunta al paciente si presenta estreñimiento, mientras que en las consultas de geriatría suele prestarse especial atención a este síndrome.
Entre los principales datos de alarma se encuentran la pérdida de peso sin una causa aparente, la anemia, el sangrado por el recto o la presencia de una masa abdominal. También deben investigarse los cambios recientes y persistentes en los hábitos intestinales, especialmente cuando se acompañan de otros síntomas.
La aparición de una obstrucción intestinal constituye una situación que requiere atención urgente. Debe buscarse atención médica inmediata si el estreñimiento se acompaña de dolor abdominal intenso o persistente, vómito o incapacidad para expulsar gases.
En algunas personas pueden presentarse cambios en el calibre de las heces, alteraciones del ritmo intestinal o prolapso rectal, que ocurre cuando una parte del recto sobresale a través del ano. Estas manifestaciones requieren valoración médica, aunque por sí solas no significan que exista cáncer.
Con la edad aumenta el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer, por lo que resulta importante investigar los síntomas persistentes y no atribuirlos automáticamente al envejecimiento.
Cuando una persona no responde al tratamiento y presenta alguno de estos datos de alarma, es necesario investigar si existe otra enfermedad. También se deben descartar problemas como el hipotiroidismo o una diabetes que aún no ha sido diagnosticada.
Tratamiento farmacológico y no farmacológico
“Es común que personas con estreñimiento crónico mejoren al cambiar sus hábitos”, expresa la especialista.
Sin embargo, muchas veces se cree que los medicamentos resolverán por sí solos el problema, cuando también es importante atender los factores que contribuyen a su aparición.
En el caso del estreñimiento, las medidas no farmacológicas incluyen una alimentación con suficiente fibra, una hidratación adecuada, actividad física según las posibilidades de cada persona y el establecimiento de horarios para evacuar.
Sin embargo, estos cambios no siempre son suficientes. Algunas personas también necesitan tratamiento farmacológico, como los laxantes, cuya elección depende de las características del estreñimiento, las enfermedades asociadas y los medicamentos que ya consumen.
Generalmente, se valora la respuesta al tratamiento y, cuando los síntomas persisten, es necesario investigar otras posibles causas. Para diagnosticar estreñimiento funcional crónico mediante los criterios de Roma IV, los síntomas deben haberse presentado durante los últimos tres meses y haber comenzado al menos seis meses antes del diagnóstico.
Por eso es importante no esperar varios meses para consultar al médico si el problema persiste o afecta la calidad de vida.
Papel del ejercicio físico en el estreñimiento
En el caso del ejercicio, para las personas mayores no sólo es importante caminar, sino también contar con un programa de actividad física diseñado de acuerdo con su capacidad funcional, especialmente para prevenir la fragilidad y las caídas.
Una alternativa es el ejercicio multicomponente, enfocado en el equilibrio, la resistencia, la flexibilidad y la fuerza. Se ha observado que el ejercicio de fuerza contribuye a conservar la masa muscular y la autonomía, aspectos importantes para mantener un envejecimiento saludable.
Aunque la actividad física puede ayudar a algunas personas con estreñimiento, su efecto sobre las evacuaciones no es igual en todos los casos. Por eso debe considerarse como parte de una atención integral.
Hay personas mayores a las que se les considera fit, es decir, que conservan la capacidad física necesaria para realizar todas sus actividades cotidianas. Otras requieren cierta ayuda para subir escaleras, sentarse o levantarse de una silla, mientras que algunas presentan fragilidad y pasan gran parte del tiempo en cama.
Arenas Solís recuerda que, ante cualquier intervención médica, también se debe considerar la calidad de vida de la persona. Por eso, es necesario individualizar la atención de acuerdo con su funcionalidad, no sólo en el ejercicio físico, sino también en los estudios y tratamientos que pueden necesitarse.
La finalidad es mejorar la calidad de vida, mantener la independencia durante el mayor tiempo posible y evitar intervenciones que no aporten beneficios suficientes para cada paciente.
Recomendaciones
Algunas recomendaciones para mejorar las evacuaciones son intentar defecar durante las primeras horas después de despertar, preferentemente después del desayuno, cuando los movimientos del colon suelen aumentar.
También puede ser útil establecer un horario para acudir al baño, por ejemplo, entre 15 y 45 minutos después del desayuno, y atender la necesidad de evacuar cuando se presente.
No es recomendable permanecer demasiado tiempo sentado en el inodoro ni realizar esfuerzos intensos para defecar, porque el pujo excesivo puede provocar mareos, sudoración fría, náuseas, visión borrosa o incluso un desmayo en personas susceptibles.
También puede ayudar aprender a respirar con el diafragma, sentarse con la espalda erguida, inclinar ligeramente el cuerpo hacia adelante y elevar los pies entre 20 y 30 centímetros sobre el suelo, utilizando un pequeño banco para facilitar la postura de evacuación y la relajación de los músculos del piso pélvico.
“Es muy importante no normalizar este tipo de síntomas”, finaliza Elisa Arenas Solís, quien insiste en la necesidad de prestar atención al estreñimiento, especialmente cuando es persistente o afecta la calidad de vida de las personas mayores.
¿Cómo cuidar la salud cerebral al envejecer? La FES Iztacala organiza una feria con evaluaciones integrales
Redacción
octubre 14, 2026
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La Primera Feria de Salud Cerebral ofrecerá actividades de divulgación y evaluaciones integrales para identificar factores relacionados con el deterioro cognitivo y promover un envejecimiento saludable.
Con el propósito de fomentar el cuidado de la salud cerebral y generar conciencia sobre la importancia de prevenir el deterioro cognitivo, la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM realizará la Primera Feria de Salud Cerebral: Envejecer InteligenteMENTE, del 20 al 30 de octubre de 2026.
Organizada por el Laboratorio de Investigación en Neurociencias, Envejecimiento y Neurodegeneración (LINEN), esta iniciativa busca acercar información científica a la población y ofrecer evaluaciones que permitan identificar factores asociados con el envejecimiento cerebral y el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, particularmente la enfermedad de Alzheimer.
La propuesta parte de una premisa: la salud cerebral no depende únicamente de la memoria, sino también de factores físicos, clínicos, sensoriales, sociales y biológicos que interactúan a lo largo de la vida.
Por ello, la feria reunirá a estudiantes y profesionales de las carreras de Médico Cirujano, Enfermería, Optometría y Cirujano Dentista de la FES Iztacala, quienes participarán en actividades de orientación y evaluación desde distintas áreas de la salud.
Primera etapa: aprender a cuidar la salud cerebral
Del 20 al 22 de octubre, de 11:00 a 15:00 horas, la explanada principal de la FES Iztacala será sede de actividades de divulgación y concientización dirigidas a la comunidad universitaria y a la población en general, con especial atención a las personas adultas mayores.
Durante estas jornadas se ofrecerá información sobre los factores que intervienen en el envejecimiento cerebral y las medidas que pueden contribuir a conservar las capacidades cognitivas, la independencia y la calidad de vida.
Entre los temas que se abordarán destacan la actividad física, la alimentación, el sueño, la salud cardiovascular, la audición, la visión, la salud bucal y la participación social.
El objetivo es que las personas conozcan cómo diferentes aspectos de su vida cotidiana pueden relacionarse con la salud cerebral y cuáles son los factores de riesgo potencialmente modificables.
Segunda etapa: una evaluación integral de la salud
Del 26 al 30 de octubre, el gimnasio de la FES Iztacala albergará una segunda etapa dedicada a realizar evaluaciones multidisciplinarias de salud.
Las valoraciones incluirán pruebas de memoria, atención y orientación, así como mediciones de presión arterial, composición corporal, fuerza muscular, movilidad y equilibrio.
También se realizarán evaluaciones de audición, agudeza visual, fondo de ojo y salud de las encías. Además, se obtendrán muestras de sangre para estudiar indicadores biológicos relacionados con el envejecimiento, la inflamación, el estrés oxidativo y la susceptibilidad genética.
Estas actividades permitirán reunir información sobre distintos aspectos de la salud de los participantes e identificar posibles alteraciones que requieran una valoración médica posterior.
El proyecto contempla la colaboración del Instituto Nacional de Cardiología, el Instituto Nacional de Perinatología y el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) en determinados análisis de laboratorio.
¿Quiénes pueden participar?
Para las evaluaciones integrales se contempla la participación de personas que cumplan con los siguientes criterios:
Tener entre 55 y 80 años.
Residir en el área metropolitana.
Contar con la capacidad para comprender y realizar evaluaciones de memoria.
Poder realizar actividad física durante las pruebas.
Las evaluaciones se llevarán a cabo del 26 al 30 de octubre, en dos turnos: de 8:00 a 12:00 y de 13:00 a 17:00 horas.
Es obligatorio registrarse previamente, aunque no es necesario haber asistido a las actividades de divulgación de la primera etapa.
Las personas inscritas deberán presentarse en ayuno y considerar aproximadamente cuatro horas para completar las evaluaciones. Los organizadores informan que se proporcionará un refrigerio después de la toma de sangre y la medición de composición corporal.
Ciencia y prevención para un envejecimiento saludable
Además de las actividades presenciales, la feria forma parte de un proyecto que contempla el análisis de la información obtenida durante las evaluaciones.
Entre noviembre de 2026 y enero de 2027, el equipo organizador integrará y analizará los resultados con el propósito de explorar asociaciones entre distintos factores de salud y las formas en que envejecen las personas.
Posteriormente, durante febrero y marzo de 2027, se prevé comunicar los principales hallazgos y proporcionar orientación individual a los participantes cuando alguna evaluación identifique aspectos que requieran atención o seguimiento.
Con esta iniciativa, la FES Iztacala busca fortalecer la divulgación científica, la prevención y la atención multidisciplinaria, al tiempo que promueve una mayor comprensión de los factores relacionados con la salud cerebral y el envejecimiento.
Con información del Laboratorio de Investigación en Neurociencias, Envejecimiento y Neurodegeneración (LINEN), FES Iztacala, UNAM.
La relación del tamaño del pene con la salud y el placer vista desde la ciencia
Todas las mañanas al bañarse, Daniel mira su pene con detenimiento; “es tan pequeño”, piensa para sí. Ha buscado y probado un sinfín de métodos caseros para agrandarlo. En sus relaciones sexuales es un fracaso porque siente vergüenza de su tamaño; cree que no va a satisfacer a su pareja. Vive inconforme en una búsqueda incansable por tener la “medida estándar”.
El tamaño del órgano reproductor es uno de los temas que más ansiedad genera en los hombres, e incluso en algunas mujeres, debido a la estigmatización que hay en nuestra sociedad. Albures, insultos y hasta halagos tienen que ver con el pene. Se cree que entre más “grande”, es más “hombre”, incluso se liga su tamaño al placer sexual.
Pero ¿realmente el tamaño del órgano sexual masculino está relacionado con la salud o el placer sexual?
“La relación existente entre lo que mide el pene y el vivir una sexualidad plena, no se limita a las características físicas del órgano”, dice a Ciencia UNAM el doctor Eusebio Rubio, especialista en salud sexual.
El pene es un órgano con funciones urinaria, sexual y erótica.
Hay medidas que se vinculan directamente con la salud, por ejemplo, el tamaño de la cintura está relacionado directamente con enfermedades cardiovasculares, pero en el caso del miembro viril, no existe esta relación directa, depende de lo que le signifique a la persona y sus expectativas.
Existe una media poblacional; en el caso de México el pene en erección es de 13 a 15 centímetros en promedio, sin embargo no es una regla, la mayoría de los hombres tienen centímetros más centímetros menos, explica Eusebio Rubio, director general de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual y profesor del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM.
Sin embargo, para muchos hombres, al igual que Daniel, la media poblacional no sirve para calmar su sentimiento de inadecuación, al contrario, refuerza su creencia porque no están informados.
El tamaño del órgano no afecta directamente la salud sexual, si está en las dimensiones de normalidad.
¿Entre más grande mejor?
De acuerdo con estudiosos de la anatomía humana, un aparato reproductor masculino extremadamente grande, de 20 a 22 centímetros en erección, suele tener problemas en su función porque el incremento en la demanda de circulación sanguínea es muy grande, por ello tienen problemas de rigidez y en muchas ocasiones son incapaces de mantener por tiempo prolongado una erección.
En el caso contrario, los hombres con micropene, una malformación anatómica donde la longitud en erección es de 3 a 4 centímetros, también tienen problemas para mantener una erección o ni siquiera la logran.
La dimensión es una condición física, por lo cual cada sujeto debe asumirla y explorar junto con su pareja diferentes técnicas de placer; es necesario que ambas partes estén informadas y haya en su relación un alto nivel de comunicación, afirma la doctora Susana Robles Montijo, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM.
Para producir niveles altos de excitación y placer, la penetración no lo es todo. Es más importante la calidad de la relación de pareja.
Expectativas fantasiosas
La sociedad ha estigmatizado al miembro viril masculino. El pene caracteriza al hombre, “entre más pene, más macho, más masculino”; esa asociación del tamaño con la calidad de la persona es primitiva.
Si bien es cierto que se han hecho estudios donde las mujeres han preferido un tamaño discretamente más grande, esto no lo ha comprobado la ciencia empírica ya que la reacción es medida en un contexto aislado; a la hora de investigar la interacción sexual de parejas vinculada a las dimensiones peneanas, la preferencia es menor, nos dice el doctor Eusebio Rubio.
Según los investigadores, una de las explicaciones a la preocupación por el tamaño del miembro viril son las expectativas fantasiosas que genera la exposición a la pornografía, ya que los hombres se comparan con estos estándares poco realistas y se sienten totalmente inadecuados.
La inadecuación puede tener repercusiones directas en la vida sexual. Estas pueden manifestarse con disfunciones sexuales como la eyaculación precoz o la disfunción eréctil o un pensamiento de fracaso en cada relación sexual.
Cuando el sentimiento de inadecuación es drástico, agrega la doctora Robles, el hombre se enfrenta a un problema psicológico respecto a la apreciación de su cuerpo, la dismorfofobia, es decir, una distorsión de su imagen corporal. Esta insatisfacción le puede llevar a una búsqueda de modificaciones, con tal de tener la medida estándar.
Cuando se ha llegado a este trastorno, el individuo ha probado métodos caseros para agrandar el miembro y en casos extremos recurre a cirugías plásticas. Aún no hay estudios científicos serios que demuestren que las modificaciones a la anatomía del pene no dañen el mecanismo de la erección.
Los investigadores concluyen que el tamaño del órgano sexual masculino no tiene repercusión directa en la salud ni en la satisfacción sexual, pero cuando un hombre se siente inadecuado en el ámbito sexual, a pesar de la información, estamos frente a un problema psicológico que puede causar disfunciones sexuales.
No se trata de centímetros, ni de la media estándar. Un pene es tan pequeño según como lo aprecie el hombre que lo posea o tan complaciente, según sea su relación en pareja.
¿Qué mantiene unidas a las galaxias? Miguel Alcubierre explora el misterio de la materia oscura
Michel Olguín Lacunza
octubre 12, 2026
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Desde hace más de 90 años, los astrónomos han encontrado indicios de que gran parte de la materia del universo permanece oculta. Aunque hoy sabemos que el cosmos tiene una edad aproximada de 13 mil 800 millones de años, todavía se desconoce la naturaleza de uno de sus principales componentes: la materia oscura.
En una conferencia en El Colegio Nacional, Miguel Alcubierre explicó que, en 1933, el astrónomo suizo Fritz Zwicky encontró indicios de materia no visible al estudiar el movimiento de las galaxias en el cúmulo de Coma.
Aunque no podía medir directamente cómo se desplazaban las galaxias hacia los lados, sí podía inferir su movimiento a lo largo de la línea de visión a partir del desplazamiento de las líneas de su espectro, relacionado con el efecto Doppler. Su sorpresa fue que se desplazaban demasiado rápido para la masa que se estimaba a partir de la luz del cúmulo.
Con esa cantidad de masa, el cúmulo no habría podido mantenerse unido. “Era simplemente imposible entender cómo este cúmulo seguía existiendo”, explicó Alcubierre. Entonces, ¿cómo era posible que se mantuviera?
Lo que mantiene unido al cúmulo es la gravedad. Sin embargo, las cuentas no salían: la masa estimada a partir de la luz de las galaxias no era suficiente para explicar sus movimientos. Según el cálculo histórico de Zwicky, se necesitaba una masa al menos 400 veces mayor que la inferida a partir de la materia luminosa.
Durante varias décadas, este problema se conoció como el misterio de la masa faltante. Unos 40 años después, el enigma se volvió más profundo. En la década de los setenta, la astrónoma Vera Rubin estudió galaxias espirales y encontró que, en sus regiones externas, las estrellas y el gas orbitaban más rápido de lo esperado a partir de la materia visible.
¿Qué las mantiene en su lugar? Las velocidades orbitales se mantenían aproximadamente constantes al aumentar la distancia al centro, en lugar de disminuir en las regiones externas como se esperaba a partir de la materia visible. Así se fortaleció el llamado misterio de las curvas de rotación planas. “Nadie sabía qué pasaba”, recordó Alcubierre.
En 1973, Jeremiah Ostriker y James Peebles, ganador del Premio Nobel de Física en 2019, realizaron simulaciones computacionales de discos galácticos. Sus modelos utilizaban un número limitado de puntos de masa para representar sistemas que, en la realidad, contienen miles de millones de estrellas.
Alcubierre explicó que, al considerar únicamente el disco de estrellas, esos modelos presentaban inestabilidades. Los investigadores probaron distintas configuraciones y encontraron que incorporar un halo masivo y aproximadamente esférico alrededor del disco contribuía a su estabilidad. Este resultado aportó otro argumento para estudiar la presencia de materia no visible alrededor de las galaxias.
Los cálculos de la nucleosíntesis primordial, que estudian la formación de los primeros núcleos atómicos, también permitieron estimar cuánta materia ordinaria podía existir. Esa cantidad no alcanzaba para explicar toda la masa inferida por sus efectos gravitacionales. Por ello, la búsqueda se extendió a componentes distintos de los átomos.
¿De qué podría estar hecha?
Durante décadas, los físicos han intentado responder una pregunta fundamental: ¿de qué está hecha la materia oscura? Entre las propuestas que se han investigado, Alcubierre mencionó las siguientes:
1. Partículas masivas de interacción débil
Las Weakly Interacting Massive Particles (WIMPs), o partículas masivas de interacción débil, serían partículas elementales hipotéticas relativamente pesadas que interactuarían muy poco con la materia ordinaria.
El investigador explicó que, si estas partículas forman parte del halo de la Vía Láctea, también deberían atravesar la región donde se encuentra la Tierra. Su escasa interacción con la materia haría muy difícil detectarlas, pero una interacción ocasional podría registrarse mediante instrumentos suficientemente sensibles.
Por ello, se han desarrollado experimentos en distintos lugares del mundo para buscar señales de estas partículas. Hasta ahora, esas búsquedas no han confirmado su identidad como componentes de la materia oscura.
2. Agujeros negros primordiales
Otra posibilidad es que parte de la materia oscura esté formada por agujeros negros primordiales, cuya formación se propone en el universo temprano. En algunos modelos podrían tener masas comparables con las de los asteroides y encontrarse distribuidos en los halos de las galaxias.
Alcubierre explicó que los objetos compactos pueden buscarse mediante sus efectos gravitacionales sobre la luz de estrellas situadas detrás de ellos. Cuando uno de estos objetos pasa delante de una estrella, puede modificar su brillo aparente mediante un fenómeno conocido como microlente gravitacional.
Estas observaciones permiten investigar la presencia de objetos difíciles de observar directamente. Sin embargo, todavía no existe una confirmación de que los agujeros negros primordiales constituyan la materia oscura.
3. Campos escalares
Otra posibilidad es describir la materia oscura mediante un campo físico extendido por el espacio. Entre estas propuestas se encuentran los llamados campos escalares, una línea de investigación en la que también ha trabajado Miguel Alcubierre.
En estos modelos, el campo posee energía y genera efectos gravitacionales, por lo que podría explicar la gravedad que observamos en las galaxias y que no corresponde con la materia visible. El investigador destacó el trabajo de científicos del Cinvestav, entre ellos Tonatiuh Matos y su grupo, en el desarrollo de esta línea.
Una de las propuestas plantea que estos campos podrían formar estructuras autogravitantes, conocidas como estrellas de bosones, que en determinados modelos podrían alcanzar dimensiones comparables con las de una galaxia. Se trata de una de las alternativas que se estudian para explicar la naturaleza de la materia oscura.
Una evidencia más de su existencia
El llamado “Bullet Cluster”, o Cúmulo Bala, es el resultado de la colisión de dos grandes cúmulos de galaxias. Alcubierre explicó que, durante este encuentro, las galaxias pudieron atravesarse con pocas colisiones directas, debido a los grandes espacios que las separan.
Es como dos enjambres de abejas que se cruzan. Sin embargo, el gas caliente situado entre las galaxias sí interactuó: se frenó y produjo ondas de choque. Ese gas se observa mediante su emisión de rayos X y contiene la mayor parte de la materia ordinaria de los cúmulos.
La distribución de la masa total puede reconstruirse mediante lentes gravitacionales, es decir, la desviación de la luz de objetos lejanos por la gravedad del cúmulo. Los mapas muestran que las principales concentraciones de masa están cerca de las galaxias y separadas del gas caliente. Esa diferencia constituye una importante evidencia de materia que no vemos, además de la ordinaria.
Alcubierre presentó este sistema como una de las evidencias utilizadas para estudiar la materia oscura y también mencionó debates sobre su interpretación y las estimaciones de masa de las galaxias.
Pese a los avances en las observaciones y los modelos, la pregunta sobre la naturaleza de este componente del universo sigue abierta. Como expresó al presentar los posibles candidatos: “Hasta ahora no sabemos qué es”.
¿Puede el azar poner en riesgo a una especie? La deriva genética lo explica
Título original: El azar de la deriva genética
Publicado en: Nuestra Tierra
Autores: Asael Alberto Grijalva Grijalva, Jorge Emigdio Muñoz Ortega, Alejandro Varela Romero, Noelia Guadalupe Hoyos Pacheco y José Manuel Grijalva Chon.
Fecha de publicación: junio 2026
octubre 12, 2026
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La evolución actúa sobre los organismos a través de cuatro procesos que ocurren al mismo tiempo e influyen en cómo cambian las especies a lo largo del tiempo:
a) La selección natural, que es el proceso por el cual los organismos mejor adaptados a su ambiente -gracias a su constitución genética- tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse. Con el paso de las generaciones, estas ventajas tienden a hacerse más comunes en la población.
b) Las mutaciones, que son cambios en el ADN. Pueden ocurrir de forma natural o por la influencia de factores externos. Algunas mutaciones no tienen efecto, otras pueden ser perjudiciales, y en ocasiones, pueden ser útiles para la supervivencia.
c) El flujo genético, que ocurre cuando organismos de una población migran a otra y se reproducen allí, mezclando su información genética con la de la nueva población. Esto aporta diversidad genética, algo fundamental para la evolución.
d) La deriva genética aleatoria (o simplemente deriva genética), que consiste en cambios al azar en la frecuencia de ciertas variantes de un gen, conocidas como alelos. Un gen puede tener varias formas (alelos) que producen diferencias observables entre los individuos, como el color de los ojos o la resistencia a una enfermedad. A lo largo de las generaciones, la frecuencia de estos alelos puede cambiar simplemente por azar, especialmente en poblaciones pequeñas, donde estos efectos aleatorios son más marcados.
De estos cuatro procesos, la deriva genética es probablemente el menos conocido y más difícil de entender. Por eso, en este artículo buscamos explicarla de forma clara y sencilla, y mostrar por qué es importante para la ciencia, la conservación de la naturaleza, el uso sostenible de los recursos naturales y el estudio de la población humana.
La deriva genética como una fuerza evolutiva
El conocimiento sobre la evolución y los procesos que ocurren en escalas de tiempo cortas, estudiados por la genética de las poblaciones, es fundamental por sus múltiples aplicaciones en áreas como la biología, la medicina, la ecología e incluso la antropología. Entre estos procesos, la deriva genética destaca como una fuerza evolutiva que produce cambios aleatorios en la frecuencia de los alelos a lo largo de las generaciones. Estos cambios pueden contribuir a la diferenciación entre las poblaciones que forman una especie (Perfectii et al., 2009). A partir de este enfoque surge una rama clave: la genética de poblaciones, que se encarga de estudiar cómo varían y se distribuyen los alelos en distintos grupos de individuos. Este campo permite comprender los mecanismos fundamentales de la evolución, al analizar cómo la deriva genética y otras fuerzas evolutivas afectan la distribución genética.
En un momento dado, una población de individuos de la misma especie posee una diversidad genética, es decir, distintas versiones de los genes que caracterizan a esa especie. Esta diversidad se expresa a través de los alelos. Por ejemplo, en la especie humana, la información genética se encuentra organizada en 23 pares de cromosomas, es decir 46 cromosomas en total. La mitad de ellos los heredamos de nuestro padre y la otra mitad viene de nuestra madre. Cada par se llama cromosomas homólogos, ya que contienen los mismos genes, aunque no necesariamente las mismas versiones (alelos). Es decir, los alelos maternos y paternos pueden ser iguales o diferentes. En la Figura 1 se representa un par de cromosomas homólogos con la posición de cuatro genes (1, 2, 3 y 4). En este ejemplo, el individuo tiene los mismos alelos (A) en los genes 1 y 4, mientras que los genes 2 y 3 tiene alelos diferentes (A y B). Estas diferencias pueden deberse a un simple cambio en una base nitrogenada (adenina, guanina, timina o citosina) del ADN. ¿Cómo podemos entender estas formas alternativas?, pensemos en los chícharos que todos conocemos y hemos comido. El gen que determina el color del chícharo tiene dos variantes o alelos: una para el verde otra para el amarillo; de esta forma, hay chícharos verdes y amarillos. Por lo tanto, si consideramos a un gen que tenga dos formas alternas en una población, digamos las variantes “A” (de amarillo) y la “V” (de verde), el alelo “A” podría estar presente en un 80 % de los individuos, mientras que la variante “V” representaría el 20 % restante de toda la población (100 %). Transformando los porcentajes a frecuencias, esos números serían 0.8 para “A” y 0.2 para “V”, y esto es lo que se conoce como frecuencias alélicas. De esta forma, la genética de poblaciones estudia cómo las frecuencias alélicas en una población cambian a través de las generaciones o incluso cómo es que cambian en una población con respecto a otra de la misma especie.
La deriva genética es el cambio aleatorio en las frecuencias alélicas de una población que ocurre debido al azar en el proceso de reproducción. Es decir, se trata de las variaciones que surgen por el muestreo aleatorio de los gametos (óvulos y espermatozoides) en cada generación (Luque, 2016). ¿A qué se refiere el muestreo aleatorio de gametos?
En un momento dado, una población tiene un conjunto de gametos disponibles de los padres para producir la siguiente generación. El encuentro entre un gameto masculino en particular con uno femenino es completamente al azar. Sin embargo, no todos los gametos disponibles se fertilizan y no todos los gametos fertilizados se convierten en organismos adultos. Por lo tanto, antes de la fertilización, la frecuencia de los alelos en la población está representada en ese conjunto de gametos disponibles. Como los encuentros de los gametos son aleatorios y muchos gametos se quedan sin fertilizar, habrá un conjunto de alelos desperdiciados, y la siguiente generación tendrá unas frecuencias alélicas definidas por los gametos sobrevivientes que lograron la fertilización. Por lo tanto, las frecuencias alélicas en la nueva generación serán diferentes a la generación de sus padres.
Esto hace que la deriva genética sea un proceso no direccional, lo que significa que no es posible predecir si una variante genética (alelo) se volverá más o menos común (frecuencia alélica) en la siguiente generación. Sin embargo, la magnitud del efecto de la deriva genética sí está relacionada con el tamaño de la población: cuanto más pequeña es la población, más fuerte es la influencia del azar.
Con el tiempo, la deriva genética puede causar que las frecuencias alélicas se desvíen considerablemente de sus valores originales. Es importante destacar que estos cambios están determinados por el tamaño actual de la población, no por su historia pasada. Así, generación tras generación, las poblaciones pueden alejarse poco a poco de su composición genética inicial, únicamente por efecto del azar (Luque, 2016).
Las fluctuaciones en las frecuencias de los alelos debidas a la deriva genética pueden llevar a la extinción de los alelos en las generaciones futuras, particularmente en las poblaciones pequeñas.
Consideremos un ejemplo emblemático: el bisonte americano. Antes de la llegada de los colonizadores europeos a América del Norte la población de bisontes se estimaba en alrededor de 45 millones de individuos. Sin embargo, la caza excesiva, exacerbada por la introducción de armas de fuego y caballos, redujo a la población a poco más de 300 a finales del siglo XIX. Esta drástica reducción llevo a la pérdida de muchas de las variantes genéticas presentes en la especie. Aun cuando la cacería terminó, la deriva genética aleatoria afectó a la población reducida, resultando en una mayor pérdida de variantes genéticas. En consecuencia, la diversidad genética presente en la población más pequeña es muy diferente a la de la población original más grande. Un efecto similar ocurre con las poblaciones de peces que son sobreexplotadas por una actividad pesquera pobremente regulada.
Ejemplificando el proceso
Para darnos una idea de cómo el azar determina las frecuencias alélicas, simularemos el muestreo al azar de gametos con un sencillo experimento. Supongamos que tenemos en una caja 100 esferas negras y 100 esferas blancas, representando un conjunto de gametos portadores de alelos negros y blancos con una frecuencia inicial de 0.5 para cada uno (50% para cada alelo). Estos gametos son los que están disponibles para la reproducción en una generación inicial. El número de muestras representará a los gametos que contribuirán a definir la siguiente generación. Veremos que no es lo mismo un muestreo grande a uno pequeño y que la fluctuación de las frecuencias va de la mano con el tamaño de la muestra. Tomaremos dos tipos de muestras a ciegas, uno es tomando 20 esferas y otro es tomando cuatro. La toma de muestra se repetirá por 20 ocasiones para representar 20 generaciones y cada resultado definirá la proporción de esferas blancas:negras de la siguiente generación. En cada muestreo ¿Cuántas esferas negras y cuántas blancas habrá? En otras palabras, en cada una de esas generaciones ¿cuál será la frecuencia de los alelos negro y blanco? Como la fecundación (el encuentro) de los gametos es al azar, cada generación tendrá valores diferentes en las frecuencias alélicas.
Iniciando con los muestreos de 20 esferas, en la figura 2A vemos que en el primer muestreo se obtuvieron 8 esferas blancas y 12 negras, que en porcentaje sería 40% blancas y 60% negras y que en frecuencia tendríamos 0.4 y 0.6, respectivamente. Por lo tanto, para la segunda generación colocamos en la caja 80 blancas y 120 negras. Con esa nueva proporción tomamos el segundo muestreo, mismo que dio como resultado 7 blancas y 13 negras, que representan una proporción de 0.35 y 0.65. Es decir, la siguiente generación tendrá 70 blancas y 130 negras. Al continuar el procedimiento por 20 generaciones veremos que al final la población de esferas tiene un 40% de esferas blancas y 60% de negras, entonces vemos que ambos “alelos” siguen presentes en la población (Fig. 3A).
Un muestreo pequeño tomando cuatro esferas, demuestra que las fluctuaciones son grandes. En la figura 2B vemos que, partiendo de un mismo número inicial de esferas blancas y negras, el primer muestreo dio como resultado 1 blanca y 3 negras, es decir, 0.25 y 0.75. Esto define la población de la siguiente generación, con un 25% de esferas blancas (50 esferas) y 75% de negras (150 esferas). En esta nueva generación, el muestreo volvió a dar un mismo resultado (25% blancas y 75% negras). Repitiendo el proceso vemos que después de solo 11 generaciones (Fig. 3B) el “alelo” negro dejó de salir en el muestreo, se extingue (frecuencia igual a cero), sobreviviendo solo el blanco (Frecuencia igual a uno). En ambos tipos de muestreos (grandes y pequeños) no era posible saber el resultado con anticipación, pero vemos que la magnitud de la fluctuación es mayor en el muestreo pequeño, que representa a una población determinada por pocos gametos fecundados. Vemos entonces que la deriva génica provoca un aumento de las diferencias genéticas entre las poblaciones, de modo que, para una especie que esté distribuida en varias poblaciones, éstas irán modificando sus frecuencias alélicas y por lo tanto tendrán frecuencias diferentes entre sí.
Las reducciones poblacionales
Eventos como el efecto fundador y los cuellos de botella poblacionales intensifican los efectos de la deriva genética ya que en ambos casos implican poblaciones reducidas, lo que lleva a una disminución drástica de la diversidad genética. El efecto
fundador ocurre cuando un pequeño grupo de individuos se separa de una población grande y colonizan una nueva región (Allendorf et al., 2013). Estos individuos llevarán consigo una pequeña parte de la diversidad genética presente en la población original, por lo que los alelos de sus descendientes serán los que los colonizadores poseían. Como consecuencia de esto, las frecuencias alélicas en la población recién fundada a menudo difieren de las que se observan en la población original. En consecuencia, la deriva genética provoca grandes cambios en las frecuencias alélicas en las generaciones subsecuentes, y estos cambios se mantendrán así mientras esa población migrante se mantenga pequeña y aislada.
Por otra parte, el efecto cuello de botella ocurre cuando una población queda reducida a pocos individuos por causas ajenas a la propia población. Por ejemplo, una población puede experimentar una disminución rápida y considerable debido a fluctuaciones ambientales, epidemias o actividades humanas como la pesca, caza o tala excesiva, como en el caso antes mencionado del bisonte americano. Cuando una población se reduce en tamaño experimenta fuertes efectos por la deriva genética (Allendorf et al., 2013). Independientemente de las causas de la reducción poblacional, la reducción de la diversidad genética puede influir en la trayectoria evolutiva de una especie al limitar la variedad de formas y estructuras que pueden surgir y ser viables.
La relación con la producción y la conservación
El papel de la deriva genética en la investigación científica abarca varios campos y su estudio ayuda a entender la dinámica de las poblaciones y la evolución. En la biología de la conservación, la deriva genética es una preocupación importante para la gestión de especies en peligro de extinción. Como ya vimos, las poblaciones pequeñas y aisladas son más susceptibles a la deriva genética, lo que puede reducir su variabilidad genética y, en consecuencia, su capacidad de adaptación y sobrevivencia.
Los estudios de genómica (estudios del genoma completo) y filogenética (rama de la biología que estudia las relaciones evolutivas entre los organismos) consideran la deriva genética para interpretar las relaciones evolutivas entre especies y las historias demográficas de las poblaciones. Las diferencias en la frecuencia de los alelos pueden ayudar a reconstruir cómo las especies evolucionaron a partir de ancestros comunes y entender la diferenciación entre las poblaciones y especies, considerando datos históricos de las poblaciones.
La deriva genética también juega un papel importante en la agricultura, influenciando la genética de las plantas y animales que se cultivan y crían. La diversidad genética es esencial para la salud y la productividad de los cultivos. Aun así, hay que considerar que la deriva genética puede reducir la variabilidad genética dentro de una población de plantas cultivadas, especialmente en variedades modernas que a menudo son seleccionadas por características específicas y se cultivan en grandes monocultivos homogéneos. Esta reducción de la diversidad puede hacer que los cultivos sean más vulnerables a enfermedades y plagas, por lo que la investigación en este campo es crucial para desarrollar estrategias que mitiguen los efectos negativos de la deriva genética y promuevan la adaptación de las especies a cualquier perturbación y la productividad de los sistemas agrícolas.
Conclusión
Como uno de los mecanismos que contribuye al cambio evolutivo de las poblaciones, la deriva genética es de especial interés en las especies que hemos llevado al camino de la extinción. En esas poblaciones pequeñas, la pérdida de variantes genéticas por la muerte de los individuos o por la acción de la deriva genética en el proceso de la fecundación de los gametos de los supervivientes, elimina de un tajo gran parte del legado evolutivo que fue acumulando a lo largo de miles o millones de años.
Pies de figura
Figura 1. En los pares de cromosomas homólogos uno proviene del padre y otro de la madre, y ambos cromosomas presentan el mismo orden secuencial de sus genes. Los genes paternos y maternos pueden ser exactamente iguales (genes 1 y 4) o presentar variantes (genes 2 y 3), lo que se conoce como alelos. En la figura se detalla la diferencia que hay en la séptima base nitrogenada en los alelos del gen 3.
Figura 2. Muestreo al azar en un grupo de 100 esferas blancas y 100 esferas negras. Los muestreos fueron de dos tipos: A) tomando 20 esferas y B) tomando cuatro esferas, con la meta de realizar 20 tomas de muestra. En ambas fotos se muestra la primera toma de muestra en ambos tipos de muestreo.
Figura 3. Gráfica de los resultados obtenidos del muestreo al azar de esferas negras (círculos negros) y blancas (círculos blancos) considerando A) muestra de 20 esferas y B) muestra de cuatro esferas. Cada generación está representada por un muestreo.
Glosario
Bases nitrogenadas. Son moléculas que contienen nitrógeno y que forman parte de las unidades básicas del ADN (ácido desoxirribonucleico). Estas bases son Adenina, Guanina, Timina y Citosina y son fundamentales porque almacenan la información genética a través de su secuencia.
Cromosomas. Estructura en forma de filamento que se encuentra en el núcleo de la célula y que está formada de ADN, con el fin de almacenar y transmitir la información genética de una célula a otra durante la división celular. Cada cromosoma tiene muchos genes.
Frecuencia alélica. Es la proporción que se observa de un alelo específico respecto al conjunto de alelos que un gen puede tener en una población.
Gen. Es la unidad básica de la herencia que está formada por una secuencia de cuatro moléculas menores conocidas como bases nitrogenadas y denominadas como Adenina, Guanina, Timina y Citosina. Esta secuencia de bases (que pueden ser de unos cientos de ellas) es la codificación que contiene la información necesaria para que las células fabriquen proteínas, pigmentos, enzimas y otros componentes necesarios.
Un viaje fantástico por el Sistema Solar con Miguel Alcubierre
Michel Olguín Lacunza
octubre 12, 2026
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¿Cuánto tardaría una nave en llegar a Saturno? ¿Cómo sería acercarse a sus anillos? ¿Podría un agujero de gusano conectar regiones muy distantes del Universo? La exploración espacial ha permitido responder algunas preguntas sobre estos viajes; otras siguen siendo materia de investigación teórica.
En entrevista con UNAM Global, Miguel Alcubierre Moya, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, explica cómo las distancias, las trayectorias y las condiciones físicas del espacio determinan las posibilidades de recorrerlo.
El punto de partida de la conversación fue el video de «Hush», de la banda inglesa de rock Muse, en el que un astronauta realiza un viaje por el Sistema Solar y atraviesa lo que se presenta como un agujero de gusano. Sus escenas permiten explorar qué conocemos sobre esos lugares y qué posibilidades todavía no han sido demostradas.
Llegar a Saturno requiere una trayectoria
Aunque en el video el astronauta llega a Saturno en cuestión de segundos, las misiones que han viajado hasta ese planeta han necesitado varios años. El tiempo depende de la trayectoria elegida, de la velocidad de la nave y de la posición de los planetas, que cambia mientras orbitan alrededor del Sol.
Para dimensionar el recorrido basta recordar algunas misiones: la Voyager 1 tardó poco más de tres años en llegar a Saturno; la Voyager 2, cerca de cuatro, mientras que Cassini necesitó casi siete.
No existe, por tanto, un tiempo único para alcanzar el planeta. Además, quedar a la deriva cerca de la Tierra no conduciría por sí mismo a un astronauta hasta Saturno. Para llegar a un destino específico se necesita una ruta cuidadosamente calculada.
«Se tendría que tener una trayectoria calculada, trazada y dirigida», señaló Alcubierre Moya.
Los anillos de Saturno vistos de cerca
Los anillos de Saturno son una de las imágenes más reconocibles del Sistema Solar, pero no constituyen una superficie sólida. Están formados principalmente por hielo de agua, acompañado de materiales como polvo y roca, y sus partículas tienen tamaños muy diversos: desde granos diminutos hasta grandes bloques.
Cada partícula orbita alrededor del planeta. Las más cercanas se desplazan más rápido que las más alejadas, por lo que acercarse a los anillos requiere considerar tanto su distribución como su movimiento.
Una escena en la que un astronauta parece tocarlos puede resultar visualmente atractiva, pero el riesgo de una colisión depende de la velocidad relativa entre el viajero y las partículas, así como del tamaño y la masa del objeto con el que choque. Moverse a una rapidez similar no basta: también importa la dirección. Un impacto a gran velocidad podría ser mortal.
Asteroides separados por grandes distancias
El cinturón principal de asteroides se encuentra entre Marte y Júpiter. En esta región hay millones de objetos de distintos tamaños, desde cuerpos pequeños hasta Ceres, un planeta enano de aproximadamente 940 kilómetros de diámetro y el mayor objeto del cinturón.
Sin embargo, esa abundancia no significa que formen una barrera compacta de rocas. El espacio que los separa es enorme, por lo que atravesar esta región no implica esquivar continuamente objetos, como suele mostrarse en la ciencia ficción.
«Uno podría atravesar el cinturón de asteroides muchas veces y nunca toparse con uno», explicó el investigador.
Estos cuerpos conservan información sobre la formación del Sistema Solar. La influencia gravitatoria de Júpiter dificultó que el material de esta región se reuniera para formar un planeta y contribuyó a modificar sus órbitas y favorecer colisiones.
«Ahora son reliquias del nacimiento del Sistema Solar», señaló Alcubierre.
Algunos fragmentos pueden terminar en órbitas que los lleven hacia la Tierra. Si entran en la atmósfera, pueden producir un fenómeno luminoso llamado meteoro; los restos que sobreviven y alcanzan el suelo se denominan meteoritos.
Mensajes humanos enviados al espacio
El encuentro del astronauta con un mensaje enviado desde la Tierra remite a una iniciativa real de la exploración espacial: dejar información sobre la humanidad a bordo de sondas destinadas a viajar muy lejos.
Las Pioneer 10 y 11 llevaron placas metálicas con las figuras de un hombre y una mujer, una representación de la nave a escala y un mapa que indica la ubicación del Sistema Solar mediante púlsares. Estos son estrellas de neutrones en rotación cuya radiación puede observarse como pulsos periódicos.
Las Voyager 1 y 2, lanzadas en 1977, transportan un mensaje diferente: un disco de cobre recubierto de oro que contiene imágenes, música, sonidos de la Tierra y saludos en distintas lenguas. La selección de su contenido estuvo a cargo de un comité presidido por Carl Sagan.
La cubierta incluye instrucciones expresadas mediante diagramas y referencias físicas para intentar facilitar la reproducción del contenido. También incorpora un mapa de púlsares que señala el lugar de origen de las sondas. La esperanza es que, si alguien las encuentra en un futuro lejano, pueda interpretar el mensaje.
Durante su recorrido, la Voyager 1 visitó Júpiter y Saturno, mientras que la Voyager 2 también exploró Urano y Neptuno. Ambas cruzaron después el límite de la heliosfera, la región dominada por el viento solar, y continúan su viaje por el espacio interestelar.
Para dimensionar esas distancias, la NASA prevé que la Voyager 1 se encuentre a un día luz de la Tierra el 18 de noviembre de 2026: cerca de 26 mil millones de kilómetros, la distancia que recorre la luz en 24 horas.
Encontrar por casualidad una de estas sondas sería extraordinariamente improbable frente a la inmensidad del espacio. «Es como poner un granito de arena en un desierto», comparó Alcubierre.
A ello se suma el tiempo que podría transcurrir antes de un eventual hallazgo. «Si han pasado millones de años, lo más probable es que nuestra civilización ya no exista, o ya no sea como la conocemos», destacó.
Agujeros de gusano y posibilidades teóricas
Al final del video, el astronauta atraviesa una estructura que se presenta como un agujero de gusano. En la ciencia ficción, estos objetos suelen funcionar como pasos que conectan lugares muy distantes.
La idea tiene un fundamento teórico: ciertas soluciones de las ecuaciones de la relatividad general de Einstein describen conexiones entre regiones del espacio-tiempo.
«En principio son atajos que nos llevarían de un lugar a otro muy lejano», explicó Alcubierre Moya.
Sin embargo, que una estructura pueda describirse matemáticamente no demuestra que exista en la naturaleza ni que sea posible construirla. Hasta ahora no se cuenta con evidencia observacional de agujeros de gusano.
En los modelos clásicos de agujeros de gusano atravesables, mantener abierto el paso exige materia o energía con propiedades que no presenta la materia ordinaria, como densidades de energía negativas bajo determinadas condiciones. No se ha demostrado que esas condiciones permitan sostener una estructura estable por la que pueda viajar una persona o una nave.
En 1988, Kip Thorne y sus colaboradores publicaron trabajos que analizaron estas posibilidades y sus dificultades físicas. Se trata de propuestas teóricas, por lo que el tiempo para atravesar un agujero de gusano y las condiciones de un posible viaje dependerían del modelo considerado.
El video también muestra al astronauta estirándose como un espagueti. Ese efecto remite a la llamada «espaguetificación», causada por fuerzas de marea: diferencias en la atracción gravitatoria entre distintas partes de un cuerpo. Puede ocurrir en campos gravitatorios extremos, como los cercanos a ciertos agujeros negros, pero no tendría que suceder necesariamente al atravesar un hipotético agujero de gusano.
A Alcubierre le resultaron especialmente atractivas la representación de los anillos de Saturno y la referencia a los mensajes que la humanidad ha enviado al espacio.
«Me parece divertido y qué bueno que en el video recuerden lo que mandamos al espacio», comentó.
Esas imágenes permiten acercarse a preguntas que la ciencia estudia desde distintos ámbitos. Las sondas muestran hasta dónde ha llegado la exploración espacial; los agujeros de gusano plantean posibilidades que todavía requieren demostración. Conocer esa diferencia ayuda a disfrutar de la imaginación sin perder de vista lo que sabemos sobre el Universo.