Joyería contemporánea mexicana: tradición, diseño y memoria rumbo a París
septiembre 4, 2026
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La joyería puede ser mucho más que un objeto ornamental. También puede convertirse en una forma de explorar la identidad, la memoria, el cuerpo y nuestra relación con los materiales. Esa perspectiva es el punto de partida de “GA’AYÚ GUENDA. Los cinco dones de los dioses”, proyecto colectivo que reúne a 38 artistas y diseñadores mexicanos de joyería contemporánea.
La propuesta ofrece un panorama de la creación de joyería de autor en México mediante distintas técnicas, materiales, procesos e investigaciones artísticas. Los cinco sentidos constituyen el hilo conductor de las obras, que transitan entre lo poético, lo lúdico, la memoria, el cuerpo y la experimentación material.
Una de las características del proyecto es la diversidad de trayectorias y aproximaciones reunidas en la muestra. Entre sus participantes hay creadores vinculados con la tradición platera de Taxco y la filigrana de Oaxaca y del Istmo de Tehuantepec, así como artistas que trabajan con cerámica, textiles, metales, piedras y materiales naturales o reutilizados.
Esta diversidad permite observar cómo técnicas asociadas históricamente con la artesanía y la orfebrería pueden adquirir nuevos significados cuando entran en diálogo con el arte y el diseño contemporáneos.
Es el caso de Rubén Ízhar Arrieta Vázquez, integrante de una segunda generación de joyeros de Juchitán, Oaxaca, cuya obra establece un diálogo entre la tradición zapoteca y el arte contemporáneo a partir de temas como la identidad, los símbolos y la memoria.
También participa Xinaxi López Charis, arquitecta y artesana zapoteca originaria del Istmo de Tehuantepec, quien trabaja principalmente con filigrana para expresar elementos de sus raíces, costumbres y relatos, así como de la diversidad natural de su entorno.
Desde Taxco, Oscar Figueroa concibe la joyería como un campo de investigación material y simbólica. Su trabajo reinterpreta la tradición platera como un lenguaje situado entre el cuerpo, el objeto y la memoria colectiva, y aborda asuntos vinculados con la identidad, el tiempo y el territorio.
Entre los participantes también hay creadores con formación y trayectoria vinculadas con la Universidad. Alma Martínez es diseñadora egresada de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, maestra en Diseño Industrial y doctorante en Artes y Diseño. Además de su actividad docente, ha desarrollado trabajo relacionado con investigación, gestión cultural e industrias creativas.
Martínez contará, además, con el apoyo del Programa para Actividades Especiales de Cooperación Interinstitucional (PAECI) para participar en las actividades que se realizarán en París.
Edgar López Jiménez, otro de los participantes, es egresado del Centro de Investigaciones de Diseño Industrial y del Posgrado de Diseño Industrial de la UNAM. Su trabajo incluye investigaciones sobre fenómenos relacionados con la joyería y los efectos del diseño en la industria artesanal.
También participa Leticia Llera, licenciada en Sociología por la UNAM y técnica joyera orfebre, cuya trayectoria de más de cuatro décadas articula tradición orfebre, investigación material e identidad cultural mexicana.
Una propuesta curatorial entre México y Francia
La curaduría del proyecto está a cargo de Sylvia Burgoa, artista visual y joyera originaria de Oaxaca y radicada en París desde 2003. Su trayectoria incluye proyectos bilaterales entre México y Francia alrededor de las artes visuales y la joyería contemporánea, con temas que vinculan arte, identidad y memoria.
En París, GA’AYÚ GUENDA formará parte de Parcours Bijoux, encuentro internacional dedicado a la joyería contemporánea que reúne exposiciones, instalaciones, conferencias y proyectos curatoriales. La presentación mexicana tendrá como sede el Instituto Cultural de México en Francia.
Como parte de las actividades vinculadas con el proyecto también se contempla SIMBIOSIS, performance de Elena e Isabel Moncada cuya propuesta interdisciplinaria relaciona la joyería contemporánea, el arte objeto y la acción performática para reflexionar sobre el cuerpo y el ornamento. Asimismo, el programa incluye conferencias y un taller de filigrana de Oaxaca impartido por la orfebre Yesenia Salgado.
Antes de su presentación internacional, la exposición fotográfica de GA’AYÚ GUENDA podrá visitarse del 8 al 23 de septiembre en la Casa de las Humanidades de la UNAM, en Coyoacán. La inauguración se realizará el 8 de septiembre a las 18:00 horas.
Más allá del ornamento, el proyecto propone mirar la joyería como un territorio en el que pueden encontrarse tradición, diseño, experimentación, memoria e identidad, y en el que los saberes del oficio dialogan con las búsquedas de la creación contemporánea.
Resumen: Un mono araña bebé aparece abrazado a un peluche en una casa, pero antes vivió un proceso largo y violento: para capturar viva a una cría suelen matar primero a la madre, y otros animales mueren en el camino. Lo vendido es sólo el último tramo de esa cadena.
Esto ocurre en el comercio mundial de fauna capturada en la naturaleza, y México no es la excepción: aves, reptiles, mamíferos y otras especies se venden en mercados, carreteras y redes sociales para quien busca una mascota distinta, sin saber su verdadero costo.
Los animales silvestres no están hechos para vivir en una casa: sufren estrés, enfermedades y desnutrición, y mueren antes de tiempo. Su cercanía con las personas facilita contagios, y su extracción altera el equilibrio de la naturaleza.
El tráfico de fauna silvestre daña a los animales, la salud humana y el entorno natural, y frenarlo exige no comprarlos.
Lo que no se ve detrás de la ternura
Un mono bebé abrazado a un peluche en la esquina de una sala puede parecer una escena tierna. Sus manos pequeñas se aferran con fuerza al primer objeto suave que encuentra, y quien lo mira podría pensar que sólo necesita cariño, alimento y un poco de paciencia para adaptarse a su nuevo hogar. Lo que no se ve es todo lo que tuvo que ocurrir antes de llegar ahí. Ese mono no nació huérfano. En la selva, los monos araña (Ateles geoffroyi) pasan prácticamente toda su infancia adheridos al cuerpo de su madre. Para obtener una cría viva, los captores suelen disparar primero a la hembra adulta que la transporta; tras el disparo, la cría cae junto con el cuerpo de la madre. Algunas mueren en el impacto; otras sobreviven lo suficiente para ser vendidas (Rodríguez-Luna et al., 1996). Para obtener 29 crías de mono araña debieron morir 60 individuos adultos; es decir, casi 100 animales silvestres desaparecieron en el proceso. El cálculo funciona así: de 40 crías capturadas sobrevivió el 72.5 % —29 individuos—. Para conseguirlas, murieron 40 madres, y otros 20 individuos resultaron afectados durante el procedimiento de captura —por ejemplo, machos adultos de la población, también alcanzados por la violencia de los captores—. Cabe señalar que, de los 29 monos capturados, no todos sobreviven hasta el punto de venta: algunos mueren durante la captura, el cautiverio temporal, el traslado o en los lugares de venta. El animal que finalmente aparece en una casa es sólo el último eslabón visible de una cadena mucho más larga. El mono araña es una especie de gran valor comercial, debido a su popularidad y alta demanda —nacional e internacional—, principalmente como mascota (Rodríguez-Luna et al., 1996).
Historias como esta no son excepcionales. Forman parte de una actividad global: el tráfico ilegal de fauna silvestre. Este comercio incluye organismos vivos, partes de animales y derivados, y abastece mercados de mascotas, objetos decorativos, trofeos, medicina tradicional y entretenimiento (Chavan et al., 2023). Se encuentra entre los negocios ilícitos más lucrativos del mundo, sólo después del tráfico de drogas, armas, personas y órganos (gfi, 2017), y mueve miles de millones de dólares cada año. Dentro de este mercado, cerca de una quinta parte (20 %) está impulsada por la demanda de animales silvestres como animales de compañía (Baker et al., 2013). El comercio de vida silvestre como mascota puede involucrar tanto especies nativas del lugar de venta como especies exóticas, es decir, aquellas que se encuentran fuera de su ámbito de distribución natural (Carpio-Domínguez, 2023). El problema no se limita a países lejanos ni a redes criminales invisibles. También ocurre en México. En mercados, carreteras, redes sociales y domicilios particulares se venden aves, reptiles, mamíferos y otras especies capturadas directamente de su hábitat natural. Muchas veces las adquieren personas que no buscan dañar a ningún animal, sino algo distinto: una mascota diferente, exótica o poco común. Sin embargo, un animal silvestre no es apenas un animal doméstico que aún no se acostumbra a la casa. Su cuerpo, su conducta y su forma de relacionarse con el entorno están adaptados a un hábitat específico. Cuando ese entorno desaparece, aparecen consecuencias que no siempre son evidentes: sufrimiento animal, riesgos sanitarios, daños ecológicos y pérdidas para la biodiversidad. Comprender lo que implica tener un animal silvestre en casa requiere mirar más allá del momento de la compra y reconstruir la historia completa: desde el bosque donde fue capturado hasta el espacio doméstico donde termina. Sólo así se vuelve visible que la escena aparentemente inofensiva de una “mascota exótica” es, en realidad, el punto final de un proceso con múltiples costos biológicos, ecológicos y sociales. Una cadena que no termina en la sala de casa Tener animales silvestres como mascotas es una conducta social que forma parte de una red más amplia: el tráfico ilegal de vida silvestre. Aunque podría percibirse como algo inofensivo, sus consecuencias son mucho más profundas y afectan más que a los animales. El daño no sólo se encuentra en el sufrimiento animal o en la pérdida de individuos al ser extraídos de su hábitat. También afecta a los entornos naturales, altera el equilibrio de las poblaciones silvestres y genera problemas económicos y sociales en las comunidades donde se extraen los animales. Además, las instituciones públicas se debilitan al no poder hacer cumplir la ley y proteger los recursos naturales; en otras palabras, se pone en riesgo la manera en que administramos, protegemos y organizamos los recursos que como sociedad compartimos.
Efectos negativos del tráfico ilegal de animales de vida silvestre
Muchas personas se sienten atraídas hacia estos animales porque son únicos, diferentes y poco comunes. Este deseo varía según los actores sociales involucrados: puede estar vinculado a gustos personales, creencias culturales, la búsqueda de extravagancia y ostentación, la afirmación de estatus social o el deseo de dominar la naturaleza (Carpio-Domínguez et al., 2018). Estas motivaciones generan consecuencias negativas en la salud física y mental de los animales adquiridos de forma ilegal, así como en su bienestar general (Carpio-Domínguez et al., 2018; Chavan et al., 2023). El comercio de animales silvestres es un claro ejemplo de la explotación humana hacia otras especies, en la que no se considera su bienestar y, mucho menos, sus derechos (Wyatt et al., 2022). Esta actividad puede comprometer las cinco libertades esenciales del bienestar animal, imprescindibles para su calidad de vida:
1) libertad de hambre y sed;
2) libertad de molestias físicas y térmicas;
3) libertad de dolor, lesión y enfermedad;
4) libertad de miedo y angustia, y
5) libertad para expresar su comportamiento natural (Mellor, 2016).
Los animales silvestres experimentan aún más problemas de bienestar que aquellos criados en cautiverio. Los individuos comercializados son capturados y, con frecuencia, mutilados; se les expone a condiciones inadecuadas de transporte y se les fuerza a interactuar con humanos sin una adaptación previa. Además, dependiendo de su uso comercial, pueden llegar a ser sacrificados (Wyatt et al., 2022). Las investigaciones sobre el bienestar de los animales silvestres en el comercio documentan enfermedades, lesiones y discapacidades que les impiden realizar actividades comunes (Baker et al., 2013; Wyatt et al., 2022). Asimismo, se ha reportado que, cuando se venden como mascotas o para espectáculos, estos animales presentan restricciones de comportamiento, además de altos niveles de ansiedad, miedo, dolor y angustia (Wyatt et al., 2022). También se han observado individuos con desnutrición, lo que evidencia que se les priva de recursos esenciales para su bienestar, como lo son el alimento y el agua (Baker et al., 2013; Wyatt et al., 2022).
Un puente hacia el contagio y el peligro
La comercialización, el transporte y la tenencia de animales silvestres conllevan riesgos para la salud pública, la seguridad, el bienestar animal y la biodiversidad (Doody et al., 2021). Las zoonosis —enfermedades transmisibles de animales a humanos— están vinculadas al creciente contacto entre fauna silvestre, animales domésticos y personas (Arroyo-Quiroz, 2023). Los mercados de animales vivos favorecen su propagación debido al estrés, el hacinamiento, la proximidad entre especies y las condiciones insalubres. Un ejemplo es el sars–cov, cuyo posible origen se ha ubicado en un mercado de animales vivos en Guangdong, China, en 2002, donde se comerciaban diversas especies silvestres (Webster, 2004).
En México, a partir de reportes de decomiso, se reveló que muchas especies silvestres se mantienen como mascotas, sobre todo en domicilios particulares. Esta convivencia directa entre humanos y animales implica un riesgo para la salud, debido a la posible transmisión de enfermedades (Carpio-Domínguez et al., 2021). Entre 2008 y 2018 se reportaron en México enfermedades zoonóticas en mamíferos, aves y reptiles decomisados, causadas por agentes infecciosos como bacterias, virus, parásitos y hongos (Carpio-Domínguez et al., 2021). Entre las principales enfermedades detectadas se encuentran la leptospirosis, la salmonelosis, la dermatofitosis, la nematodiasis, la toxoplasmosis, la toxocariosis y la influenza H7N3 (Carpio-Domínguez et al., 2021). Tener animales silvestres como mascotas también puede poner en riesgo la seguridad de las personas. Algunos periódicos han reportado un número creciente de personas lesionadas o fallecidas a causa de la posesión de animales silvestres —adquiridos tanto legal como ilegalmente— como mascotas (Carpio-Domínguez, 2023). Asimismo, animales como felinos y osos han sido liberados de manera accidental o deliberada, lo que ha ocasionado avistamientos y lesiones en la población (Carpio-Domínguez, 2023). Esta liberación intencional suele estar relacionada con las dificultades que implica mantenerlos en cautiverio (Carpio-Domínguez, 2023). Además, tener animales silvestres como mascotas conlleva desafíos que van más allá de lo individual, pues afecta gravemente la biodiversidad y los entornos naturales. Muchas especies invasoras han sido introducidas por comerciantes o dueños de mascotas que las liberan en ambientes ajenos a su origen. En México, la introducción de especies invasoras representa una de las mayores amenazas para las especies nativas y una de las principales causas de extinción de vertebrados (Álvarez-Romero et al., 2008). Estas especies pueden generar cambios en la estructura de la cadena alimenticia, competir por recursos con las especies nativas, transferir enfermedades, dispersarse con facilidad y representar una amenaza para las poblaciones humanas, entre otras consecuencias (Álvarez-Romero et al., 2008). El lado oscuro de la compra de animales silvestres en México El tráfico de animales silvestres para el comercio de mascotas implica una alta mortalidad de los individuos y, por lo tanto, efectos negativos en las poblaciones, lo que agrava los problemas de conservación de las especies (Wyatt et al., 2022). Mueran o no durante el proceso, de todos modos, tienen un efecto negativo: reducen el número de individuos en sus poblaciones.
Loros mexicanos: el ave más codiciada
Los loros son el grupo de aves más comercializado como mascota a nivel mundial En México, el tráfico ilegal de estas aves representa una amenaza constante para sus poblaciones silvestres (Cantú-Guzmán et al., 2007). Cantú-Guzmán y sus colaboradores (2007) realizaron una evaluación detallada del tráfico ilegal de loros en México. Los autores señalan que los captores pueden atrapar adultos, polluelos o ambos, dependiendo de la especie. La captura afecta de forma directa a las poblaciones silvestres: la extracción de adultos en edad reproductiva inhibe futuras reproducciones y provoca la mortalidad de huevos y polluelos abandonados, mientras que la extracción de polluelos suele conllevar la pérdida del nido. En conjunto, la extracción de individuos puede frenar el crecimiento poblacional e incluso provocar que la especie desaparezca de una región concreta, aunque sobreviva en otros lugares.Cantú-Guzmán y sus colaboradores estimaron, en 2007, que durante la primera década de los años dos mil se capturaban ilegalmente entre 65,000 y 78,500 loros al año en México. Calcularon, además, que de cada 100 aves, 77 morían antes de llegar al comprador final: de cada 100 loros capturados, 93 individuos sobrevivían a la captura; de estos, sólo 69 superaban la etapa de acopio y confinamiento; después, 47 lograban sobrevivir a la transportación, y finalmente sólo 23 individuos llegaban con vida al punto de venta. Ante esta situación, las autoridades mexicanas tomaron medidas: en 2008 se modificó la Ley General de Vida Silvestre para establecer la veda de loros. Esta reforma prohíbe la captura, exportación, importación y cría en cautiverio de todo tipo de loros (Cantú-Guzmán et al., 2022). Gracias a la aplicación de esta medida, se estima que el tráfico ilegal de loros se redujo casi a la mitad —47 %— entre 2009 y 2021, lo que evitó la captura anual de entre 31,000 y 37,000 loros (Cantú-Guzmán et al., 2022). Un escudo legal para la fauna En México, las leyes que protegen y regulan la vida silvestre y su hábitat son la Ley General de Vida Silvestre (lgvs) y la Ley General del Equilibrio y la Protección del Ambiente (lgeepa; Sosa-Escalante, 2011). El tráfico y la posesión ilegal de fauna silvestre se consideran delitos según el Código Penal Federal y pueden castigarse con penas de uno a nueve años de prisión, además de multas económicas (Sosa-Escalante, 2011). La institución encargada de la protección y gestión de la biodiversidad en el país es la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (semarnat), que, a través de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (profepa), vigila el cumplimiento de la ley y realiza decomisos de animales cuando detecta irregularidades (Sosa-Escalante, 2011). Cerrar el mercado, salvar la selva En países en desarrollo como México, el combate al tráfico ilegal de fauna silvestre enfrenta obstáculos como la debilidad institucional, la corrupción, y la escasez y falta de capacitación del personal (Melgoza et al., 2017). Es necesario fortalecer el marco legal ambiental, mejorar las estrategias de protección y dotar a las instituciones de más recursos y facultades para combatir este delito. Sin embargo, lo más importante es acabar con el negocio: no comprar animales silvestres. Sin mercado no hay negocio; sin negocio, no hay tráfico ilegal. Y eso significa menos animales y especies en peligro, hábitats más protegidos, entornos naturales más saludables y un planeta más equilibrado.
Plástico: un siglo de comodidad que podría durar siglos en la naturaleza
Michel Olguín Lacunza
septiembre 4, 2026
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Aunque los plásticos tienen poco más de un siglo de historia, su presencia se ha extendido prácticamente a todos los ámbitos de la vida cotidiana. Su bajo costo, resistencia y versatilidad los convirtieron en uno de los materiales fundamentales de la sociedad moderna; sin embargo, su producción y consumo crecientes también han generado una crisis ambiental cuyos efectos podrían prolongarse durante décadas o incluso siglos.
Desde empaques y botellas hasta dispositivos médicos, los plásticos forman parte de innumerables productos que utilizamos todos los días. Su expansión ha sido tan rápida que resulta necesario recordar que se trata de un material relativamente reciente en la historia humana, explicó Gian Carlo Delgado Ramos, investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, adscrito temporalmente al Instituto de Geografía de la UNAM.
En realidad, cuando hablamos de plástico nos referimos a distintos tipos de polímeros, algunos de los cuales pueden permanecer durante cientos de años en el ambiente. Además, para proporcionarles características específicas como color, flexibilidad o dureza, se incorporan diversos aditivos químicos, añadió el también investigador del Instituto de Geografía. “Tenemos poco más de un siglo que se empezaron a consumir”.
El problema no se limita al polímero en sí mismo. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, más de 13 mil sustancias han sido identificadas como asociadas con los plásticos y su producción, y más de 3 200 presentan una o más propiedades peligrosas.
Un material diseñado para la vida moderna
¿Por qué, si conocemos los impactos ambientales de los plásticos, seguimos utilizándolos cada vez más? Para Delgado Ramos, una de las respuestas está en que este material se adaptó perfectamente al modelo de consumo contemporáneo.
Los plásticos son ligeros, resistentes y baratos, al menos en términos económicos. Permiten, por ejemplo, conservar alimentos durante más tiempo, facilitan el transporte de diversos productos y reducen las pérdidas económicas de las empresas. Un envase de plástico puede representar un costo mucho menor que uno de vidrio y, además, evita que los productos se rompan durante su traslado.
El problema es que muchos de los costos ambientales no aparecen en el costo de producción y, cuando lo hacen de manera parcial, el costo se traslada al consumidor. “Como la naturaleza no cuesta, no se internaliza en los costos de producción, las decisiones de mercado derivan en su destrucción”.
El plástico se ha vuelto parte de una dinámica de consumo on-the-go, caracterizada por la rapidez y la comodidad sin importar sus impactos socioambientales: alimentos y bebidas para llevar, productos empacados individualmente, botellas de diferentes tamaños y mercancías que pueden transportarse fácilmente y fomentar un consumo creciente y poco sostenible.
Hay tres grandes grupos de usos: aquellos en los que el plástico resulta difícil de sustituir, como algunas aplicaciones médicas; aquellos vinculados con un consumo innecesario, particularmente ciertos empaques y productos desechables, y aquellos en los que podrían utilizarse otros materiales, pero el plástico resulta más conveniente o rentable para las empresas.
Por ello, el problema no puede resolverse únicamente mediante nuevas tecnologías o mejores sistemas de circularidad, no solo de reciclaje: es necesario modificar los patrones de consumo y, antes que nada, apostar por la reducción absoluta del consumo de plásticos.
Del envase al microplástico
Con el paso del tiempo, los productos plásticos pueden fragmentarse y deteriorarse por efecto de factores como la radiación ultravioleta, la oxidación o la acción mecánica. De este proceso pueden desprenderse fragmentos cada vez más pequeños, incluidos microplásticos y nanoplásticos, partículas que ya no necesariamente pueden observarse a simple vista.
Estas partículas se han encontrado en numerosos ecosistemas y organismos, y pueden incorporarse a las cadenas alimentarias. En una nota de UNAM Global sobre microplásticos se documenta también su presencia en el aire y la exposición humana por distintas vías.
De acuerdo con Delgado Ramos, diversos estudios han documentado que las personas pueden ingerir e inhalar partículas micro y nanoplásticas. Sin embargo, las estimaciones sobre la cantidad varían considerablemente según los métodos utilizados, los alimentos analizados y las condiciones de exposición.
El investigador puso como ejemplo las botellas de PET: distintos estudios han detectado partículas micro y nanoplásticas en agua embotellada, aunque su cantidad y origen pueden depender del proceso de fabricación, embotellado, almacenamiento y manipulación.
El problema adquiere otra dimensión cuando las partículas son suficientemente pequeñas para atravesar algunas barreras biológicas. Se han detectado micro y nanoplásticos en distintos tejidos humanos, aunque sus posibles efectos a largo plazo continúan siendo objeto de investigación.
En cuanto a la salud humana, se ha documentado que algunas sustancias químicas asociadas con los plásticos pueden tener efectos adversos. En el caso específico de los micro y nanoplásticos, existen estudios que han encontrado asociaciones con determinados efectos biológicos y cardiovasculares, pero todavía no se ha establecido una relación causal directa entre su presencia y enfermedades específicas en la población. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que persisten importantes incertidumbres y que se requiere mayor investigación.
¿Reciclar es suficiente?
Ante la dimensión del problema, el reciclaje suele presentarse como una de las principales soluciones. Sin embargo, para el investigador constituye solamente una parte de la respuesta. “El reciclaje no es suficiente”.
Una de las razones es que el consumo mundial de plástico continúa en crecimiento. Aunque algunas empresas han reducido la cantidad de material utilizado en cada envase, por ejemplo, mediante botellas de PET cada vez más delgadas, esto no necesariamente significa que disminuya la cantidad total de plástico utilizado por la industria.
De hecho, de acuerdo con datos del Global Commitment impulsado por la Ellen MacArthur Foundation y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, entre 2018 y 2023 el mercado mundial de envases aumentó alrededor de 8 % su uso de plástico virgen, a pesar de los esfuerzos de reciclaje y reducción desarrollados por algunas empresas.
Además, no todos los polímeros tienen las mismas posibilidades de ser reciclados. Mientras el PET tiene un mercado de reciclaje relativamente desarrollado, otros materiales no resultan económicamente atractivos para recuperar, como el poliestireno expandido, o presentan mayores dificultades por estar formados por varias capas de polímeros combinadas, en ocasiones, con otros materiales.
El propio proceso de reciclaje también tiene limitaciones. Algunas técnicas implican procesos químicos o térmicos, mientras que otras requieren triturar y moler los materiales, una actividad que puede generar partículas plásticas y representar riesgos para quienes trabajan en las plantas si no cuentan con las medidas y el equipo adecuado de protección.
Por ello, Delgado Ramos considera que la primera medida debe ser reducir el consumo y, en consecuencia, la producción de plástico. Después deben fortalecerse el reúso, el reciclaje, incluidos el suprarreciclaje y el reciclaje en cascada, la reparación y otras estrategias de economía circular.
Los bioplásticos tampoco son una solución mágica
Otra alternativa que ha cobrado fuerza es la producción de bioplásticos. El término incluye materiales de origen biológico, materiales biodegradables o aquellos que reúnen ambas características.
Existen diferentes tipos y algunos pueden biodegradarse en periodos considerablemente menores que los plásticos convencionales, aunque esto depende de su composición y de las condiciones ambientales o industriales necesarias para hacerlo.
Actualmente representan una fracción muy pequeña del mercado mundial. De acuerdo con datos recientes de European Bioplastics, la capacidad de producción de plásticos de origen biológico equivale aproximadamente a 0,5 % de la producción mundial de plásticos.
Además, su fabricación puede generar otros problemas, como la competencia por tierra y agua, recursos que también son necesarios para producir alimentos y para la subsistencia de la biodiversidad y los ecosistemas.
Existe otra dificultad: que un polímero sea de origen biológico no significa necesariamente que esté libre de sustancias potencialmente tóxicas. Al igual que los plásticos de origen fósil, algunos bioplásticos pueden requerir aditivos para modificar sus propiedades.
Por ello, es urgente establecer acuerdos internacionales que regulen o prohíban aquellos aditivos cuya peligrosidad esté suficientemente documentada. Las negociaciones para alcanzar un tratado mundial jurídicamente vinculante sobre contaminación por plásticos todavía no han logrado un consenso sobre el texto definitivo.
¿Qué podemos hacer?
Reducir el consumo de plástico no depende únicamente de las decisiones individuales. También es necesario transformar las reglas de producción y consumo e, incluso, la responsabilidad de las empresas.
Entre las medidas se encuentran fortalecer los sistemas de reúso y reciclaje, avanzar hacia modelos de economía circular, sustituir productos desechables cuando existan alternativas viables, regular sustancias peligrosas utilizadas como aditivos y establecer mecanismos de responsabilidad extendida del productor, mediante los cuales las empresas asuman una mayor responsabilidad por los residuos derivados de sus productos.
Las universidades también pueden desempeñar un papel importante
En el caso de la UNAM hay iniciativas relacionadas con la sostenibilidad, entre ellas proyectos de captación y potabilización de agua de lluvia, así como acciones encaminadas a la separación de los residuos y a disminuir el uso de envases desechables.
También consideró necesario establecer criterios de sostenibilidad cada vez más estrictos para las compras institucionales y para las concesiones de cafeterías y establecimientos de alimentos dentro de los campus, donde el unicel debería estar prohibido.
La Universidad tiene una capacidad particular para impulsar cambios de comportamiento tanto institucionales como individuales, debido a la cantidad de estudiantes, trabajadores e instalaciones que concentra.
Sin embargo, el cambio fundamental requiere una transformación cultural. La reducción del consumo de plástico no significa necesariamente regresar a una vida sin tecnología, sino cuestionar qué productos realmente necesitamos, cuáles pueden reutilizarse y en qué casos existen alternativas.
El plástico permitió afianzar la moderna sociedad de consumo, más cómoda y rápida, pero ello también ha tenido un costo ambiental y para la salud que ha quedado fuera de la ecuación económica y, en gran medida, también de la ecuación regulatoria, con ciertas excepciones como el caso de la Ciudad de México, que ha regulado diversos plásticos de un solo uso.
Después de poco más de un siglo de utilizar plásticos de manera masiva, el reto no consiste únicamente en impulsar mejores métodos para reciclarlos, sino en decidir cuánto plástico estamos dispuestos a seguir produciendo y consumiendo y, en consecuencia, a dejar como legado.
El tití común, un aliado para entender el envejecimiento y abrir nuevas pistas contra el Alzheimer
Pepe Herrera
septiembre 4, 2026
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Pequeño, ágil y de apenas unos cientos de gramos, el tití común se ha convertido en un aliado importante para la ciencia que busca entender una de las enfermedades neurodegenerativas más complejas: el Alzheimer.
No porque este primate desarrolle la enfermedad de la misma manera que una persona, sino porque comparte con los seres humanos numerosas características biológicas y permite observar, en un periodo de tiempo mucho más corto, algunos de los cambios asociados con el envejecimiento cerebral.
Este año, un equipo de investigadores del Instituto de Genómica de la Universidad de California en Santa Cruz, en Estados Unidos, publicó en la revista Cell un estudio que representa un avance importante para aprovechar ese potencial: la construcción de un genoma del tití común mucho más completo y preciso que los disponibles anteriormente.
Aunque el genoma del tití ya había sido secuenciado, las tecnologías anteriores dejaban regiones difíciles de identificar o ensamblar. El nuevo trabajo utilizó una estrategia conocida como secuenciación y ensamblaje telómero a telómero, que permitió reconstruir los cromosomas prácticamente de un extremo al otro.
Los telómeros pueden entenderse, de manera sencilla, como estructuras que protegen los extremos de los cromosomas. Al conseguir un ensamblaje de extremo a extremo, los investigadores pudieron resolver regiones del ADN que antes permanecían como auténticos “huecos”. El nuevo genoma incorporó alrededor de 88 millones de letras de ADN que no estaban bien resueltas en las versiones anteriores, lo que proporciona una referencia genética considerablemente más precisa.
¿Por qué es importante este trabajo en la lucha contra el Alzheimer?
El Dr. Luis Oskar Soto Rojas, maestro de la FES Iztacala y titular del LINEN (Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Enfermedades Neurodegenerativas), explicó que contar con un genoma más completo del tití permite localizar con mayor precisión genes, variantes genéticas y regiones reguladoras que podrían influir en la manera en que un organismo envejece y en su vulnerabilidad frente a determinadas enfermedades.
Esto resulta especialmente interesante en el caso del Alzheimer porque la edad es el principal factor de riesgo para desarrollar la enfermedad. El tití común tiene una vida mucho más corta que la humana, por lo que los investigadores pueden observar los cambios asociados al envejecimiento en una escala de tiempo más manejable.
Además, el Dr. Soto Rojas mencionó que el cerebro, el sistema inmunológico y el metabolismo de este primate presentan semejanzas importantes con los del ser humano, aunque también existen diferencias que deben tenerse en cuenta. Por esta cercanía biológica, el tití puede aportar información complementaria a la obtenida mediante organismos más alejados evolutivamente, como los roedores.
Otra de sus ventajas es que permite estudiar el envejecimiento de manera natural. En algunos modelos animales utilizados para investigar enfermedades neurodegenerativas se introducen modificaciones genéticas para producir determinadas características. En el tití, en cambio, es posible observar qué ocurre en su organismo y en su cerebro conforme envejece.
“Investigaciones anteriores han mostrado que los titíes de edad avanzada pueden presentar depósitos de beta-amiloide y modificaciones relacionadas con la proteína tau, dos elementos ampliamente relacionados con la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, esto no significa que los titíes la desarrollen. La enfermedad, en su forma clínica y patológica completa, es específica del ser humano”, comentó el titular del LINEN.
Un mapa genético con importantes coincidencias humanas
La utilidad del nuevo genoma se vuelve más evidente al comparar las regiones genéticas del tití con las relacionadas con demencias en humanos.
Los investigadores analizaron 81 regiones genéticas humanas asociadas con la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia. De ellas, 76 tienen regiones equivalentes en el tití.
Esta coincidencia abre posibilidades para estudiar cómo determinadas variaciones genéticas pueden relacionarse con el envejecimiento cerebral y con una mayor o menor vulnerabilidad frente a procesos neurodegenerativos.
Entre los genes señalados se encuentran ABCA7 y PLCG2, además de otro gen identificado en el estudio, relacionados con procesos importantes para el funcionamiento del cerebro, como la respuesta inmunológica, el metabolismo de grasas y colesterol y la eliminación de sustancias potencialmente dañinas.
En estos procesos tiene un papel central la microglía, un tipo de célula que forma parte del sistema de defensa del cerebro. La microglía participa en la vigilancia del tejido nervioso y en la eliminación de sustancias o estructuras que pueden resultar perjudiciales. Cuando estos mecanismos se alteran, pueden contribuir a la neurodegeneración.
En términos sencillos, humanos y titíes comparten una parte importante del “manual de instrucciones” biológico que interviene en estos procesos. El nuevo genoma permite leer ese manual con mayor precisión.
Una oportunidad para encontrar biomarcadores más tempranos
Esta información también puede ser útil para buscar biomarcadores tempranos.
En Alzheimer, detectar los cambios relacionados con la enfermedad antes de que exista una pérdida neuronal extensa es uno de los grandes objetivos de la investigación. Actualmente, uno de los biomarcadores que ha adquirido especial relevancia es la tau fosforilada en el residuo 217, conocida como p-tau217, que puede detectarse mediante una muestra de sangre.
El estudio del tití podría contribuir a identificar otros marcadores relacionados con los cambios que ocurren durante el envejecimiento y determinar cuáles podrían ser relevantes para la investigación de enfermedades neurodegenerativas.
“Esto podría aportar información sobre etapas previas a la neurodegeneración avanzada, incluida una etapa particularmente importante en humanos: el deterioro cognitivo leve, que puede aparecer antes de una demencia tipo Alzheimer y representa una posible ventana para intervenir de manera más temprana”, dijo el Dr. Oskar Soto.
La utilidad del modelo no está en afirmar que los titíes desarrollen deterioro cognitivo leve igual que los seres humanos, sino en permitir la investigación de los cambios biológicos que preceden al daño cerebral avanzado.
También puede ayudar a estudiar tratamientos
La información genética obtenida con este nuevo genoma podría tener utilidad no solo para comprender mejor los mecanismos relacionados con la enfermedad, sino también para explorar nuevas dianas terapéuticas.
Una de las dificultades del Alzheimer es que cuando aparecen los síntomas clínicos ya pueden haber ocurrido cambios cerebrales durante muchos años. Por ello, una de las grandes apuestas actuales consiste en intervenir lo más temprano posible.
En este contexto, un primate no humano como el tití puede aportar información complementaria a la obtenida mediante modelos computacionales, estudios celulares y otros modelos animales.
El objetivo sería evaluar mecanismos, biomarcadores y posibles estrategias terapéuticas antes de llegar a los ensayos clínicos en humanos.
Las limitaciones también son importantes
A pesar de su potencial, el nuevo genoma y el uso del tití como modelo tienen limitaciones que deben considerarse.
Los principales ensamblajes de máxima calidad obtenidos en el estudio proceden de dos individuos, un macho y una hembra. Aunque los investigadores utilizaron poblaciones más amplias para analizar otras variantes, todavía es necesario secuenciar más animales para representar adecuadamente toda la diversidad genética de la especie.
También es importante recordar que el tití no es un ser humano en miniatura. Aunque comparte numerosos genes y características con nuestra especie, existen diferencias en su metabolismo, sistema inmunológico, desarrollo, longevidad y en los mecanismos mediante los cuales aparecen determinadas alteraciones cerebrales.
Por ello, que un tití presente depósitos de beta-amiloide o cambios relacionados con tau no significa necesariamente que la secuencia de acontecimientos sea idéntica a la que ocurre en una persona con Alzheimer.
“Y hay una consideración fundamental: ningún modelo animal sustituye la investigación clínica en seres humanos. Los modelos animales son herramientas para responder preguntas que después deben comprobarse en las personas”, concluyó el Dr. Soto Rojas.
Una pieza más para comprender el Alzheimer
El valor principal de este trabajo no está en haber encontrado una cura para el Alzheimer. Su importancia está en proporcionar una herramienta mucho más precisa para estudiar la biología del tití y, a partir de ella, investigar procesos relacionados con el envejecimiento cerebral.
El nuevo genoma puede facilitar el estudio de genes asociados con Alzheimer y otras demencias, ayudar a identificar biomarcadores, investigar diferencias individuales en la vulnerabilidad al envejecimiento y explorar posibles dianas terapéuticas. El tití es un modelo que puede servir como puente entre la investigación básica y el conocimiento de los mecanismos del envejecimiento y la neurodegeneración.
Y en una enfermedad en la que detectar los cambios y actuar antes de que el daño cerebral sea irreversible resulta cada vez más importante, ese puente puede convertirse en una herramienta de gran valor científico.
En general, cuando escuchamos la palabra testamento, inmediatamente la relacionamos con un proceso que nos acerca a nuestra muerte y nos obliga a pensar en sus consecuencias. Pensamos que es un proceso complejo, que lleva mucho tiempo y que puede ser costoso. Sin embargo, el testamento también puede entenderse como una forma de brindar certeza y tranquilidad a nuestra familia.
En México, cada septiembre se lleva a cabo la campaña nacional “Septiembre, Mes del Testamento”, impulsada por la Secretaría de Gobernación, los gobiernos de las 32 entidades federativas y el Notariado Mexicano. En 2026 se realiza la edición número 24, con costos preferenciales y facilidades para quienes decidan otorgar este documento.
El testamento es “un acto personalísimo, revocable y libre, por el cual una persona capaz dispone de sus bienes y derechos, y declara o cumple deberes para después de su muerte”, de acuerdo con el Código Civil Federal, cuya última reforma fue publicada el 14 de noviembre de 2025.
En entrevista, el profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM Miguel Ángel Beltrán explicó que realizar un testamento tiene muchas ventajas, pero que no hacerlo puede generar problemas para descendientes y posibles herederos.
“La gran ventaja de hacer el testamento es que yo decido a quién le quiero dejar mis cosas y cómo las quiero repartir. Si una persona no hace testamento, entonces es la ley la que decide esto. La ley dice que los llamados a heredar son los parientes más cercanos, la esposa, los hijos, los más cercanos. Pero a través de mi testamento yo puedo excluir a algunos e incluir a otros, o puedo fijar distintas proporciones”, expresó.
Cuando una persona muere sin haber otorgado testamento, se abre una sucesión legítima o intestamentaria y corresponde a la legislación aplicable determinar quiénes tienen derecho a heredar y en qué proporción. En términos generales, pueden ser llamados a la sucesión descendientes, cónyuge o concubina o concubinario, ascendientes y otros parientes, dependiendo de cada caso y de la legislación de la entidad federativa correspondiente.
Este procedimiento puede implicar más trámites, tiempo y gastos, especialmente cuando existe controversia entre las personas interesadas o dificultades para acreditar el parentesco.
“Esto deriva en más problemas. Supongamos que hay una persona casada y tiene hijos. Si fallece la pareja, el hecho de no definir quiénes son los herederos puede derivar en que los padres o hermanos del difunto piensen que tienen algún derecho de pedir algo, y no es así”, señaló.
Cuando no existe testamento, es necesario determinar quiénes tienen derecho a heredar. Para ello se debe acreditar plenamente el parentesco o lo que jurídicamente se conoce como entroncamiento con el autor de la sucesión.
“Hay que acreditar plenamente el parentesco o lo que se conoce como entroncamiento con el autor de la sucesión, es decir, con el difunto. Si hay algún error en el acta de nacimiento, algún nombre que no coincida exactamente, etcétera, es mucho más complicado”, añadió el también notario.
Posteriormente se designa un albacea, figura fundamental en el desarrollo de la sucesión. Aunque existe la falsa creencia de que el albacea es el “todopoderoso”, su función consiste fundamentalmente en administrar y proteger la herencia, elaborar el inventario, atender las obligaciones correspondientes y procurar que se cumpla lo establecido en el testamento o, cuando éste no exista, lo que determine la legislación civil aplicable.
“El albacea también tendrá acceso a los bienes del difunto con el fin de hacer un inventario de éstos. De esta manera sabrá cuáles son las deudas que dejó el autor de la sucesión, en su caso pagarlas y repartir lo que queda entre los herederos. Pero, y que quede claro, el albacea no es la autoridad, él no reparte el queso, reparte las rebanadas”, manifestó Miguel Ángel Beltrán.
¿Qué pasa con las deudas de quien fallece?
Una preocupación frecuente al hablar de herencias consiste en pensar que una persona podría recibir también las deudas del fallecido y verse obligada a pagarlas con su propio patrimonio.
El profesor Beltrán explicó que las obligaciones que forman parte de la sucesión deben atenderse con los bienes que integran la herencia.
“Primero se pagan las deudas que haya dejado el autor de la sucesión (difunto). Es muy importante señalar que las deudas se pagan con los bienes que haya dejado. Es decir, yo heredero de mi abuelo, no respondo con mis bienes por las deudas de él. Respondo con los bienes que me dejó; si los que dejó alcanzan para pagar sus deudas, perfecto; si alcanzan para pagar sus deudas y algo sobra, mejor”, declaró.
El Código Civil Federal establece que el heredero responde de las cargas de la herencia hasta donde alcance la cuantía de los bienes que hereda. Esto significa, en términos generales, que las deudas del fallecido no obligan al heredero a cubrirlas ilimitadamente con su patrimonio personal. Así lo establece expresamente el artículo 1284.
En algunos créditos también pueden existir seguros asociados que cubran el adeudo en caso de fallecimiento, aunque esto dependerá de las condiciones específicas de cada contrato.
¿Cómo es el procedimiento?
La idea de que hacer un testamento necesariamente implica un proceso complicado suele estar alejada de la realidad. El trámite puede ser relativamente sencillo, aunque sus requisitos y tiempos dependen de la legislación de cada entidad y de las circunstancias particulares de quien lo otorga.
Basado en su experiencia profesional, Miguel Ángel Beltrán explicó que regularmente comienza con una entrevista con el notario para que la persona manifieste su voluntad.
“Primero vas a la notaría y sostienes una entrevista con el notario, que suele tardar de treinta minutos a una hora, de acuerdo con lo que desees expresarle. A los dos o tres días, o a la semana cuando mucho, vuelves a la notaría para que firmes el documento que el notario redactará. Lo lees, y si todo está bien, lo firmas. Este proceso dura de cuarenta minutos a una hora. Es muy sencillo hacer un testamento”, comentó.
Una vez otorgado el testamento, el notario realiza los avisos correspondientes ante las autoridades competentes. Estos avisos permiten que, cuando fallezca una persona, pueda verificarse la existencia de disposiciones testamentarias y determinarse cuál fue el último testamento otorgado.
El testamento puede modificarse o sustituirse posteriormente, pues se trata de un acto revocable y libre. Si una persona cambia de opinión sobre sus herederos, legatarios o la distribución de su patrimonio puede otorgar uno nuevo, siempre que cumpla con las formalidades establecidas por la legislación aplicable.
Los costos varían según la entidad federativa. Durante la campaña nacional “Septiembre, Mes del Testamento” se ofrecen precios preferenciales en distintas partes del país.
En la Ciudad de México, por ejemplo, el Colegio de Notarios de la Ciudad de México informó que durante septiembre y octubre de 2026 el testamento tiene un costo de 3 mil 800 pesos, cantidad que incluye IVA y el aviso de otorgamiento de testamento. Algunas notarías de la capital también ofrecen atención durante los fines de semana de septiembre.
Modalidades de testamento
Las modalidades y formalidades de los testamentos no son idénticas en todo México, pues dependen de la legislación civil aplicable en cada entidad federativa.
Una de las modalidades es el testamento público abierto, que se otorga ante notario. La persona manifiesta su voluntad y el notario redacta el instrumento conforme a las disposiciones legales correspondientes. Posteriormente se da lectura al documento y, una vez que el testador manifiesta su conformidad, se firma en los términos establecidos por la legislación.
La campaña nacional “Septiembre, Mes del Testamento 2026” también informa sobre distintas modalidades testamentarias. Sin embargo, su regulación y disponibilidad dependen de la legislación que resulte aplicable en cada caso.
También existen disposiciones especiales para los testamentos otorgados por mexicanos en el extranjero. Quienes se encuentran fuera del territorio nacional pueden otorgarlos conforme a las disposiciones aplicables, incluyendo determinados actos realizados ante autoridades consulares mexicanas o de acuerdo con las formalidades reconocidas en el país en el que se encuentren.
Realizar un testamento no tiene por qué ser un trámite complejo. Además de permitir que una persona decida el destino de sus bienes, derechos y obligaciones, también facilita a sus familiares conocer con claridad cuál fue su voluntad.
Más que un documento asociado únicamente con la muerte, el testamento es una herramienta de previsión que puede reducir incertidumbres, evitar conflictos y dar mayor certeza jurídica a quienes deberán hacerse cargo de una sucesión.
Autores: Cassandra Rubio Plascencia y Luis M. Burciaga
Fecha de publicación: 01 de febrero 2026
Resumen
En el interior de cada ser vivo late un mecanismo invisible de 24 horas: el ritmo circadiano. Este reloj biológico, sincronizado con la luz y la temperatura, es la brújula que dicta cuándo comer, migrar o reproducirse. Sin embargo, en un mundo saturado de luces artificiales, ciudades fragmentadas y contaminación química, esta maquinaria perfecta se está rompiendo. La crisis climática y la expansión urbana están “envenenando” el tiempo de la fauna, provocando desajustes que ponen en riesgo desde la polinización de nuestros alimentos hasta la supervivencia de ecosistemas enteros. Comprender estas perturbaciones no sólo es una cuestión de ciencia, sino una urgencia para restaurar la sincronía entre nuestra forma de vida y los ciclos naturales. Este desajuste nos marca la hora de actuar; sólo respetando los pulsos de la naturaleza podremos asegurar la vida en la Tierra.
Los relojes que gobiernan el mundo animal Despertar segundos antes de que el despertador rompa el silencio; sentir ese vacío en el estómago exactamente a la misma hora cada tarde. No es coincidencia: es la precisión de un engranaje invisible. Todos los seres vivos, incluidos los humanos, poseemos relojes internos que guían cambios cíclicos en nuestros procesos internos y conductas —la digestión, los niveles de hormonas sexuales, la frecuencia cardíaca y hasta el vaivén de nuestro estado de ánimo—. Cuando estos patrones duran alrededor de 24 horas, se conocen como ritmos circadianos (Harfmann et al., 2015). Estos ritmos permiten que los organismos se preparen para las oscilaciones de su ambiente, anticipándose a la luz solar, la temperatura o la disponibilidad de alimento (figura 1). Un ejemplo nítido se observa en los insectos polinizadores: su actividad máxima ocurre durante el día, justo cuando la luz y el calor aseguran el banquete de néctar y polen en las flores. Existen señales que sincronizan estos cronómetros internos con los ciclos del entorno, principalmente con el ciclo de luz y oscuridad. No obstante, otras señales ambientales ajustan la maquinaria: la temperatura, la comida disponible y las interacciones sociales, tales como la depredación o la competencia (Majumdar et al., 2015).
A lo largo de un período de 24 horas, existen patrones cíclicos en cada nivel de un organismo (curvas de color); ya sea en procesos celulares, en el sistema digestivo o en patrones de actividad locomotora. La orquesta celular y el desove del pez globo
En los animales, la influencia de estos ritmos alcanza el nivel más microscópico: coordinan procesos dentro de cada célula e incluso en el ADN. Los ritmos circadianos dictan el momento óptimo para ingerir alimentos y metabolizarlos; asimismo, regulan la secreción de hormonas críticas como el cortisol (asociado al estrés) y la melatonina (determinante para el sueño). Todo ello implica que el reloj biológico influye tanto en el funcionamiento interno como en comportamientos visibles: el patrón de descanso o la reproducción.
Diagrama de los relojes biológicos de los peces globo
En algunos peces globo, la reproducción está regulada por relojes biológicos internos que responden a señales ambientales, como el aumento en la duración del día durante el verano. Estas señales indican el momento ideal para desovar, cuando la temperatura del agua favorece la supervivencia de las larvas. Sin embargo, si se altera su ritmo circadiano, los peces pueden confundirse y desovar en invierno, cuando las condiciones no son óptimas; lo que reduce drásticamente las posibilidades de que sus crías sobrevivan.
A pesar de que los ritmos circadianos ayudan a los animales a adaptarse a su ambiente, estos pueden alterarse por diferentes razones; lo que causa una desincronización entre el ritmo interno del organismo y los ciclos de su entorno. En las personas, esta desincronización puede provocar daños a la salud (Hou et al., 2020). Seguramente te ha pasado: te desvelas por estar en tu celular, viendo una serie o revisando TikTok. Al hacerlo, la luz de la pantalla engaña a tu cerebro y retrasa esa señal natural de “la hora de dormir”. ¿Y cómo te sientes al día siguiente? Probablemente te duele la cabeza, estás irritable o simplemente no te sientes bien; todo debido a ese desajuste en tu reloj interno por exponerte a la luz artificial en horas que deberías estar durmiendo. Algo similar ocurre en los animales; por ejemplo, cuando se alteran los patrones de sueño y actividad de algunos roedores, estos presentan conductas similares a la depresión y la ansiedad (Walker et al., 2020). Y es que los ritmos de los animales no se alteran por sí solos. Nuestra presencia y nuestras actividades han tenido impactos críticos: iluminamos la noche con luces artificiales, llenamos el entorno de ruido constante y vertemos sustancias contaminantes en sus hábitats. Todo eso funciona como señales falsas que confunden a los relojes internos; alterando sus patrones naturales de actividad, descanso y reproducción, y con ellos, el equilibrio de los ecosistemas que habitan. Este fenómeno ha sido descrito por Bragazzi et al. (2022) como parte de una crisis global de salud planetaria, provocada por decisiones sociales y económicas que promueven un estilo de vida acelerado —centrado únicamente en el humano— que prioriza la expansión urbana y la explotación sin límite de los recursos naturales. Paisajes fracturados Además de todo el ruido, luces y contaminantes, otras actividades humanas —como la creación de carreteras y grandes construcciones— fragmentan las áreas naturales; aislando a los animales en cada pequeño “pedazo” de lo que era su hábitat. Esta división, conocida como fragmentación del hábitat, puede causar un desajuste de los ritmos de muchos animales y, aunque aún son escasos, los estudios que abordan cómo esta alteración afecta sus ciclos muestran efectos preocupantes. Piensa en el caos que sería si la ciudad donde vives se divide con barreras que impiden el paso; lo cual dificulta que realices tus actividades, llegues al trabajo, encuentres comida o te reúnas con tu familia. Pues a eso se enfrentan algunas especies: en el sur de la Amazonia, por ejemplo, los armadillos y zarigüeyas deben cambiar el horario de sus actividades de acuerdo con el tamaño de los fragmentos que habitan (Norris et al., 2010). Algo similar se encontró en el oeste de California, donde los depredadores —como pumas, linces y coyotes— se volvieron nocturnos en áreas con una gran densidad de personas (Wang et al., 2015). Con todo el crecimiento urbano, ahora los animales tienen que cambiar sus horarios y mudarse a fragmentos de hábitat más pequeños para evitar a los humanos; por lo que se les complica más encontrar refugios y alimentos disponibles por la reducción de su área. Por si fuera poco, también se encuentran más cerca de zonas urbanas donde aumenta el ruido, las luces y la actividad humana; lo cual significa una amenaza y mayor estrés para ellos, obligándolos a cambiar sus horarios de actividad y quedando fuera de sincronía.
El tiempo envenenado
Los seres humanos hemos contaminado el ambiente, desde la generación de basura hasta la contaminación del agua y del aire que respiramos. Si los animales respiran o ingieren estas sustancias contaminantes, se pueden alterar sus relojes internos —como tejidos o proteínas— que necesitan para realizar sus procesos vitales. Distintos estudios indican que la contaminación por medicinas, pesticidas y metales provocan alteraciones generales en el ritmo circadiano en los peces o en alguno de sus órganos y células específicas. En especies como el pez mosquito, el pez dorado y el pez cebra, al estar en contacto con aguas residuales y sustancias químicas, dejan de ser activos durante el día y cambian sus patrones hacia una actividad nocturna. Además de esta alteración, los contaminantes generan en los peces distintos daños neurológicos, desequilibrios hormonales, afectaciones al sistema inmunológico y malformaciones en embriones; lo que pone en riesgo su reproducción y supervivencia (Melvin et al., 2016; Zheng et al., 2021; Buzenchi et al., 2024).
El calor que roba horas La actividad humana ha acelerado el cambio climático en las últimas décadas y estas variaciones están afectando profundamente a los seres vivos. La temperatura, tanto la corporal como la ambiental, influye directamente en los ritmos circadianos (Bragazzi et al., 2022). El cambio climático rompe la relación natural entre la duración del día y la temperatura, generando un desajuste para el que muchos organismos no están preparados; una desconexión que puede tener consecuencias importantes en el funcionamiento de sus relojes internos (Jabbur y Johnson, 2022; Prokkola y Nikinmaa, 2018). Aún se sabe poco sobre cómo estas variaciones afectan a los animales, pero un caso claro se observa en reptiles como serpientes, tortugas y lagartijas, que dependen de la luz solar para calentarse. Estos animales suelen tomar el sol en ciertas horas para “cargar energía” y salir en busca de alimento, para luego refugiarse en zonas sombreadas durante las horas más calurosas. Pero ¿te imaginas que el calor te robe la mitad del día y no te alcance el tiempo para nada? Así es como viven ahora algunos reptiles: las temperaturas aumentan más rápido y les obligan a acortar sus periodos de actividad. Con menos tiempo disponible, disminuye la comida que consiguen, se reduce su probabilidad de reproducirse y aumenta el estrés y la mortalidad de sus crías (Sinervo et al., 2024).
El efecto dominó La alteración de los ritmos circadianos en los animales puede afectar una o varias funciones esenciales que intervienen en los procesos que nos proveen de diversos productos y servicios. Pero, principalmente, también se alteran las redes entre organismos y elementos que mantienen vivos los ecosistemas; pues cada especie aporta funciones clave que van más allá de lo que obtenemos de ellas. Hay aves y murciélagos importantes en el proceso de polinización, ya que en sus migraciones facilitan la reproducción de algunas plantas (Pauw, 2019). Aunque hoy en día se implementan diferentes tecnologías y sistemas de polinización artificial, aún son complementos y no reemplazan por completo estas funciones y beneficios tan valiosos de los polinizadores. Así que, si el cambio climático altera los ritmos circadianos y la migración de aves y murciélagos, podría afectarse la polinización de plantas importantes en la producción de nuestros alimentos; reduciendo la cantidad de frutas, semillas y verduras que obtenemos. Mientras tanto, en el mar, si los relojes en los peces se desajustan, sus poblaciones pueden cambiar, así como sus horas de actividad. Los peces podrían desplazarse a aguas más alejadas de las costas, a aguas más profundas o incluso cambiar las horas en las que se alimentan. Todo esto es de gran importancia para los pescadores (Alós et al., 2017) y, si esta actividad se ve afectada, hay consecuencias económicas y en la oferta de pescado para nuestro consumo. Y no sólo los animales silvestres están en riesgo: también hay que cuidar a los de granja. Cuando su ritmo natural se altera, las vacas, cerdos y gallinas pueden enfermarse y dejar de reproducirse; disminuyendo la producción de leche, carne y huevos (Li et al., 2021). La alteración de los ritmos no sólo interrumpe procesos clave para la producción humana, sino que rompe el equilibrio de la biodiversidad. Los animales no valen sólo por lo que nos ofrecen; cada uno cumple un papel en su entorno, contribuyendo a la riqueza de selvas y bosques, asegurando que sobrevivan otras especies o aumentando la calidad del agua en los ríos y mares.
Sincronizar el futuro
Conclusión: Los ritmos circadianos en los animales están sufriendo las consecuencias de la actividad humana. Más allá de los avances al estudiar las extinciones, la pérdida de biodiversidad y los cambios en ecosistemas, también hay que prestar atención a los impactos que provocamos en los ritmos diarios de los animales. Estos ritmos controlan una gran cantidad de funciones y, si los relojes internos se desincronizan de las señales ambientales, no sabemos a detalle qué consecuencias tendrá para su salud y supervivencia. Además de considerar los posibles problemas para nuestra especie, se debe reconocer el valor que tienen los animales en el planeta por sí mismos y lo que aportan a los ecosistemas. Es necesario estudiar a fondo estas afectaciones para comprender la respuesta de cada ritmo biológico a diferentes tipos de estrés ambiental; con el fin de diseñar prácticas de manejo y explotación de recursos que respeten estos ciclos e integren el bienestar animal. Además, debemos modificar nuestros sistemas productivos —ajustando los horarios de trabajo, límites de ruido y niveles de iluminación— para respetar la sincronía de la naturaleza, así como impulsar políticas públicas que integren la investigación sobre los ciclos en cada planificación donde sea necesaria. Este desajustado reloj nos marca la hora de cuestionar nuestra forma de vida, donde se prioriza una expansión urbana sin límites, prácticas extractivas desmedidas y ritmos que no respetan los ciclos naturales. Debemos reconocer el valor propio de la vida silvestre, así como nuestra responsabilidad colectiva para actuar urgentemente y evitar los impactos negativos de nuestras actividades en cada ecosistema. Sólo así podremos proteger los ritmos naturales que son esenciales para la vida de los animales en la Tierra.
Esquites: el corto de la FAD que conquistó un festival internacional de cine en España
Pepe Herrera / Roberto Torres / Alberto Resendiz
septiembre 3, 2026
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Entre ideas, arcilla, foami moldeable, pequeños escenarios y cientos de fotografías, un grupo de estudiantes de la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la UNAM comenzó a tejer una historia que habla sobre la precariedad, la responsabilidad familiar y las exigencias de la vida diaria.
Lo que inició como un proyecto escolar para la materia de Laboratorio de Tecnología para Medios Audiovisuales e Hipermedia II terminó convirtiéndose en Esquites, un cortometraje que compitió en el Festival Educativo de Cine CINEDFEST 2026, realizado en Tenerife, España. El humor negro, la ironía y el particular sentido mexicano que atraviesa la historia convencieron al jurado y le permitieron obtener el reconocimiento como Mejor Cortometraje Internacional.
En una época en la que la inteligencia artificial puede generar imágenes, historias y materiales audiovisuales en cuestión de segundos, las creadoras de Esquites eligieron un camino mucho más lento: construir, mover, fotografiar, repetir y volver a empezar. En cada cuadro quedó una parte de su trabajo, de su paciencia y de su creatividad. Ese proceso artesanal terminó llevando una obra nacida en las aulas hasta un escenario internacional.
Un reconocimiento al talento universitario
El premio obtenido en Tenerife forma parte de una trayectoria que la FAD ha construido en este festival. La maestra Regina Citlalli Guerrero Rodríguez, quien imparte la materia mencionada anteriormente, ha sido una figura fundamental para que, en las últimas cuatro ediciones de la categoría Mejor Cortometraje Internacional, sus alumnos hayan obtenido premios en tres ocasiones.
Umbral (2023), Cuerdas Rotas (2024) y Esquites (2026) han logrado coronar una trilogía de éxitos que pone en evidencia que en esta institución se realizan trabajos de gran calidad y que existe un gran talento entre sus estudiantes.
“Es importante señalar que el reconocimiento no se limita al cortometraje ganador: también representa el resultado de un proceso de enseñanza en el que los jóvenes tienen la oportunidad de experimentar, desarrollar sus propias ideas y aprender a llevarlas hasta una producción terminada. No obstante, la intención es que las obras que se desarrollan no permanezcan únicamente como ejercicios escolares, sino que puedan llegar a otros públicos, participar en festivales y encontrar oportunidades más allá de las aulas”, explicó la maestra Regina.
Uno de los aspectos que distingue a Esquites de otros proyectos realizados dentro de la asignatura es el tiempo en que fue producido. Normalmente, los estudiantes cuentan con todo un semestre para desarrollar un proyecto de stop motion. Sin embargo, debido a ajustes en el calendario académico, en esta ocasión el equipo tuvo que realizar el cortometraje aproximadamente en dos meses.
El reto era considerable. Había que desarrollar la idea, escribir el guión, diseñar los personajes, construir los escenarios, elaborar la utilería, realizar las fotografías, animar, editar, incorporar el sonido y completar la postproducción. Todo ello mientras las estudiantes continuaban con el resto de sus actividades académicas.
La profesora reconoció que inicialmente parecía complicado alcanzar el resultado en un periodo tan corto, pero las estudiantes durante aproximadamente dos semanas trabajaron prácticamente todos los días, entre dos y cuatro horas para cumplir con su propósito. El resultado: un premio que fue posible gracias a la organización y, sobre todo, al trabajo colectivo.
¿Cómo se realizó el cortometraje Esquites?
Más allá de las condiciones de producción, Esquites comenzó con una búsqueda creativa en la que el equipo, integrado por Vanessa Rodríguez Pérez, Helly Aylin Figueroa Serafín, Andrea Monserrat Cazales Avendaño, Nidia Jazmín Córdova Gutiérrez y Daniela Guzmán García, combinó elementos surrealistas con referencias propias de la cultura mexicana.
Antes de llegar a la idea definitiva realizaron una lluvia de ideas en la que aparecieron distintas posibilidades relacionadas con leyendas populares y elementos de la vida cotidiana de la Ciudad de México.
La idea final surgió a partir de una reinterpretación de La metamorfosis, de Franz Kafka. Rodríguez Pérez había leído la obra y posteriormente encontró un video de stop motion inspirado en ella. A partir de ahí comenzó a imaginar cómo podía trasladar esa idea a un contexto mexicano y darle un significado diferente.
El resultado fue una historia que reflexiona sobre la manera en que las personas pueden ser valoradas de acuerdo con lo que producen y no necesariamente por lo que son.
“La transformación funciona como una metáfora de un sistema que puede desechar a quienes ya no considera productivos. Esta reflexión se encuentra acompañada por escenarios, situaciones y referencias que remiten a la vida cotidiana de la Ciudad de México”, agregó.
El cortometraje incorpora además un tono de ironía y humor negro que forma parte de su identidad y que permite abordar estos temas desde una perspectiva cercana a la cultura mexicana.
Stop motion: crear con las manos
Convertir esa idea en una obra audiovisual implicó que las integrantes del equipo asumieran distintas tareas y, al mismo tiempo, se involucraran en diferentes etapas del proceso. Aunque cada una tuvo responsabilidades específicas, la producción requirió que el trabajo se realizara de manera colaborativa.
Vanessa fue quien tuvo la idea central para crear el corto y elaboró el guion, además de participar posteriormente en su edición.
Helly tomó alrededor de 2 mil fotografías, realizó la animación 2D y participó en la etapa de postproducción. Durante esta fase, se encargó de revisar segundo a segundo cada toma para detectar pequeños errores, como elementos o piezas que se hubieran colado accidentalmente en alguna escena.
Daniela y Andrea se enfocaron en la construcción de escenarios y la elaboración de la ropa. Objetos del corto como la mesa, la caguama, los elotes, la mayonesa, el chile y otros elementos del puesto, que formaron parte de la utilería que aparece en la historia requirieron una gran cantidad de trabajo y detalle; su elaboración corrió a cargo de todo el equipo, pero especialmente de Nidia y Vanessa. Los elotes, por ejemplo, fueron construidos tallando uno por uno los pequeños granos.
Todo esto revela una de las características fundamentales del stop motion: detrás de cada segundo de movimiento existe una gran cantidad de trabajo que el espectador normalmente no ve.
La paciencia y el trabajo en equipo
Ese trabajo no sólo implicó resolver cuestiones técnicas; también puso a prueba la paciencia y la capacidad de colaboración de las estudiantes. En el stop motion, un personaje puede moverse apenas unos milímetros entre una fotografía y otra. Si algo se cae o cambia de posición accidentalmente, puede ser necesario repetir una parte de la escena.
Las estudiantes tuvieron que aprender a enfrentar esos errores y comenzar nuevamente cuando era necesario. También descubrieron la importancia de coordinarse y confiar en las demás integrantes del equipo.
Andrea, por ejemplo, señaló que antes de realizar el proyecto no tenía una dimensión clara de cuántas manos y cuánto tiempo se necesitan para producir incluso un minuto de animación. El proceso le permitió comprender que detrás de una película de animación existe una enorme cantidad de trabajo colectivo.
Para ellas, la experiencia también demostró que un proyecto de este tipo no puede depender de una sola persona. Mientras alguien manipula un personaje, otra puede encargarse de la cámara, otra de la iluminación y otra de los elementos de la escena. Las responsabilidades se van rotando de acuerdo con las necesidades de cada momento.
La confianza entre las integrantes fue, por ello, una de las claves para terminar el proyecto en un tiempo sumamente reducido.
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El orgullo de representar a la FAD y la UNAM
Todo ese esfuerzo tuvo para las estudiantes una recompensa que va más allá del reconocimiento obtenido en el festival. Recibir el premio significó también representar a la UNAM y a la Facultad de Artes y Diseño en un escenario internacional, y comprobar que el trabajo realizado en las aulas podía llegar hasta otro continente.
Nidia y Daniela describieron la experiencia como un motivo de orgullo y confesaron que aún les resulta difícil creer que un proyecto realizado como parte de una materia hubiera llegado hasta España.
El reconocimiento también fortaleció su confianza. Saber que otras personas valoraron su trabajo les dio un impulso para continuar desarrollándose en el ámbito audiovisual y buscar nuevos proyectos.
Reforzar un ideal académico
Ese orgullo se relaciona también con el propósito académico que está detrás de proyectos como Esquites. Para la maestra Guerrero Rodríguez, el premio representa un incentivo para continuar trabajando bajo un modelo que busca acompañar las ideas de los estudiantes, incluso cuando inicialmente parecen difíciles de realizar, hasta convertirlas en proyectos concretos.
“El objetivo es ayudar a que los estudiantes conserven la esencia de aquello que quieren expresar y, al mismo tiempo, incorporen los conocimientos y las retroalimentaciones obtenidas en el aula. La idea inicial es una semilla, que hay que cultivar, cuestionar, probar diferentes posibilidades y aprender nuevas técnicas. El resultado final es satisfactorio porque se ve cómo los estudiantes crecen durante ese proceso”, dijo.
De igual manera, algo que la llena de satisfacción es observar que posteriormente esas obras llegan a otros espacios y son reconocidas. En ese sentido, el premio obtenido por Esquites representa también la posibilidad de que un ejercicio académico encuentre nuevos públicos y espacios de exhibición.
La profesora de la FAD reconoció que la IA es una herramienta valiosa que continuará desarrollándose y que puede ser útil para potenciar el trabajo creativo. Sin embargo, considera que su crecimiento también hace necesario recuperar el valor de los procesos tradicionales.
A su juicio, cada vez es más fácil encontrar materiales que tengan características similares porque fueron generados mediante herramientas de inteligencia artificial. Frente a esa homogeneización, el trabajo realizado de manera manual puede convertirse nuevamente en una forma de diferenciarse.
“Regresar al origen significa recuperar la experimentación, las técnicas tradicionales y el trabajo directo con los materiales. En el caso del stop motion, significa poner las manos en marcha, construir los objetos, moverlos y fotografiarlos uno por uno. La tecnología no tiene por qué desaparecer del proceso creativo. Puede utilizarse como una herramienta, pero la intención artística debe seguir siendo humana”, expresó.
Bajo esa misma perspectiva coincidieron las alumnas, quienes valoraron la experiencia de realizar este cortometraje de manera artesanal, es decir, haciendo que cada elemento y cada situación pasara por sus manos.
¿Qué enseñanza deja Esquites a otros estudiantes?
La experiencia de Esquites también dejó un mensaje para otros estudiantes: atreverse a mostrar sus trabajos. Las integrantes del equipo consideran que muchos jóvenes pueden dudar de sus propias capacidades o pensar que sus proyectos no son suficientemente buenos para participar en una convocatoria, pero su recomendación es comenzar por creer en la idea.
También consideran importante no desanimarse cuando otras personas no compartan una determinada visión creativa. En las carreras artísticas es normal encontrar diferencias de opinión, pero eso no significa que una idea deba abandonarse. El reto está en encontrar personas que comprendan la propuesta y puedan ayudar a desarrollarla.
De igual manera, destacaron que es importante confiar en el propio instinto y en el proceso creativo. Cada persona tiene una manera distinta de observar el mundo y esa perspectiva puede convertirse precisamente en el elemento que haga diferente un proyecto.
Por ello, invitan a quienes tengan interés en la fotografía, el cine, el video, la animación, el diseño o cualquier otra disciplina artística a intentarlo, atreverse y, sobre todo, disfrutar el proceso.
Un cortometraje universitario que llegó más lejos
El reconocimiento obtenido por Esquites demuestra que una idea nacida en las aulas puede trascender fronteras cuando se combina con creatividad, disciplina y trabajo colectivo. El cortometraje no sólo representa un logro para sus creadoras, sino también para la FAD y la UNAM, al confirmar que la formación universitaria puede convertirse en un espacio donde las ideas encuentran las herramientas necesarias para hacerse realidad.
Al final, Esquites deja una enseñanza que va más allá del premio: atreverse a crear, confiar en las propias ideas y compartirlas puede llevarlas mucho más lejos de lo que originalmente se imaginaba.
Alumnos del CCH Naucalpan representarán a México en el Mundial de Gimnasia Aeróbica
Pepe Herrera / Roberto Torres / Diana Rojas
septiembre 3, 2026
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Iker Argueta Valdés y Estrella Senovio Salazar ya saben lo que significa subir al podio. Han competido juntos en escenarios nacionales e internacionales, han conquistado títulos y ahora enfrentan un reto distinto: representar a México en el Campeonato Mundial de Gimnasia Aeróbica 2026.
Los alumnos del CCH Naucalpan consiguieron su clasificación en el Primer Rankeo Nacional de Gimnasia Aeróbica 2026, celebrado en Monterrey, Nuevo León. En septiembre viajarán a Pamplona, España, para competir en las modalidades individual y pareja mixta frente a atletas de distintos países.
Llegar hasta ahí ha requerido años de entrenamiento, disciplina y constancia. Pero también ha significado aprender a competir juntos, confiar en el otro y encontrar la manera de combinar la exigencia técnica de la gimnasia aeróbica con la expresión y el ritmo que caracterizan a este deporte.
El camino hacia el Mundial
Mucho antes de conseguir su boleto a Pamplona, ambos comenzaron a destacar en la gimnasia aeróbica y a sumar resultados que actualmente los colocan ante uno de los mayores retos de su carrera.
Iker inició en esta disciplina a los nueve años y, desde entonces, ha sumado múltiples campeonatos y su incorporación a la selección nacional. Entre sus principales logros destaca el título de campeón panamericano obtenido en 2022. Su desempeño también le valió el Premio Estatal del Deporte IMSS 2023, reconocimiento otorgado por su trayectoria y proyección deportiva.
Estrella, por su parte, ha destacado en este ámbito al subir al podio en distintas ediciones del Campeonato Panamericano de Gimnasia Aeróbica, entre ellas las celebradas en Cúcuta, Colombia, en 2022, y Lima, Perú, en 2023.
En 2024, ambos volvieron a colocarse en lo más alto del podio al conquistar la medalla de oro en la modalidad de pareja mixta, dentro de la categoría Age Group, con una puntuación de 16.350.
Estos resultados fueron parte del camino que los llevó a la competencia clasificatoria de este año: el Primer Rankeo Nacional de Gimnasia Aeróbica 2026, celebrado del 7 al 9 de abril en Monterrey, Nuevo León, con el aval de la Federación Mexicana de Gimnasia.
En este torneo, ambos atletas consiguieron el primer lugar en la modalidad de pareja mixta, mientras que en la competencia individual obtuvieron las calificaciones necesarias para asegurar su clasificación al Mundial.
En un minuto y medio hay años de preparación
Una rutina de gimnasia aeróbica es muy breve. Su duración oscila entre un minuto con 20 segundos y un minuto y medio. Sin embargo, en ese pequeño lapso se concentra una enorme cantidad de horas, días, meses e incluso años de entrenamiento.
Iker y Estrella entrenan de lunes a sábado alrededor de tres horas diarias. Además, debido a que pertenecen a distintos clubes, deben desplazarse y organizar sus horarios para poder entrenar juntos. Algunos días Estrella se traslada para entrenar con Iker y otros, Iker acude a Ciudad Universitaria, donde entrena Estrella. Los sábados realizan sesiones conjuntas con sus entrenadores.
Su preparación comienza con alrededor de 30 minutos de calentamiento y continúa con el trabajo específico de los elementos de dificultad que forman parte de la rutina. También realizan ejercicios de fuerza, corren, saltan la cuerda y practican las diferentes partes de la presentación.
Una de las actividades más exigentes es el entrenamiento de resistencia. En ocasiones realizan la primera mitad de la rutina completa, descansan solamente unos minutos y después ejecutan la segunda parte. El objetivo es acostumbrar al cuerpo a mantener la intensidad necesaria hasta el final de la competencia.
Todo este trabajo resulta todavía más complicado porque ambos deben combinar sus entrenamientos en diferentes clubes. Mantener el ritmo de preparación seis días a la semana requiere constancia y disciplina, pero también una gran capacidad para organizar su tiempo y continuar con sus actividades académicas.
Mucho más que movimientos y acrobacias
Una rutina de gimnasia aeróbica no se reduce a ejecutar movimientos. La preparación tampoco termina cuando los elementos técnicos están dominados.
Para Iker y Estrella, una de las mayores virtudes de este deporte es que cada rutina tiene un componente artístico y de espectáculo.
La música es una parte fundamental de la presentación, pero también lo son las expresiones faciales, la gesticulación y la expresión corporal. Los gimnastas deben transmitir emociones y energía al público mientras ejecutan movimientos que requieren fuerza, coordinación, flexibilidad y precisión.
Por ello, cada detalle debe ensayarse. No solamente se practica un salto o un elemento de dificultad; también se trabaja la manera de mirar, sonreír, expresar emociones y conectar con quienes observan la rutina. El resultado final es una presentación en la que el esfuerzo físico y la interpretación artística se combinan.
La confianza, su mejor aliada
Compartir este proceso también ha fortalecido una virtud que resulta fundamental cuando llega el momento de competir: la confianza.
“Durante los entrenamientos existen momentos difíciles: una rutina que no sale como esperábamos, un elemento que cuesta trabajo o simplemente un día en el que alguno de los dos no se siente bien. En esas situaciones, ambos sabemos que podemos contar con el otro”, dijo Iker.
Esa confianza será todavía más importante durante el Mundial. En una rutina de pareja, cada movimiento depende de la coordinación entre ambos. Un pequeño error puede afectar la presentación completa, por lo que necesitan confiar plenamente en su compañero.
Un sueño que se cumple
La participación en Pamplona representa para ambos un motivo de orgullo y también una gran responsabilidad. Ya han tenido la oportunidad de representar a México en competencias panamericanas, pero competir en un Campeonato Mundial significa enfrentarse a atletas de distintos países y, particularmente, a representantes de Europa con gran experiencia en esta disciplina.
Por eso, más allá de los nervios propios de una competencia de esta magnitud, sienten un profundo agradecimiento por la oportunidad. Para ellos, portar el nombre de México y del CCH Naucalpan en un escenario mundial es una experiencia que habían esperado durante mucho tiempo.
Su objetivo ahora es claro: llegar a la etapa final. Después de todo el trabajo realizado, quieren demostrar el nivel que han alcanzado y, si las condiciones lo permiten, buscar un lugar en el podio. Una medalla sería motivo de enorme orgullo, pero no constituye el único propósito de su participación.
“Clasificar a un Mundial era uno de mis mayores sueños dentro de la gimnasia. Yo soy una persona que se enfoca muchísimo en los resultados, pero ahora quiero disfrutar la experiencia y no permitir que la presión por obtener un resultado me impida valorar todo lo que significa estar ahí”, comentó Estrella.
El mensaje detrás del deporte
Para Iker y Estrella, practicar un deporte representa una oportunidad para conocerse, superar límites y aprender el valor de la disciplina y la constancia. Por ello, ambos jóvenes invitan a sus compañeros a intentar practicar alguna actividad física, incluso cuando exista la sensación de no ser suficientemente buenos o cuando pueda representar un reto para sus actividades escolares.
Ambos señalaron que el deporte les ha permitido aprender que el trabajo diario y el esfuerzo son necesarios en cualquier ámbito de la vida, pero también les ha ayudado a desarrollar resiliencia: entender que, incluso en los días difíciles, cuando hay cansancio, errores o malos momentos, es necesario volver a intentarlo una y otra vez hasta alcanzar los resultados esperados.
Listos para el gran reto
La competencia en Pamplona será una nueva oportunidad para Iker y Estrella de poner a prueba todo lo aprendido durante estos años. Frente a ellos estarán atletas de distintos países y uno de los mayores retos de su trayectoria deportiva.
Ahora solo queda salir al escenario, escuchar la música y hacer aquello para lo que llevan tanto tiempo entrenando: representar con orgullo a México y al CCH Naucalpan en una competencia internacional.
Morelia conecta ciencia de materiales, nanotecnología e industria
Fuente: Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM), UNAM
septiembre 3, 2026
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La XXI Escuela de Ciencia de Materiales y Nanotecnología reúne a 95 estudiantes y académicos de diversas instituciones de educación superior.
Cinco cursos abordan aplicaciones relacionadas con biomateriales, aleaciones metálicas, energía solar, tomografía computarizada y propiedades magnéticas.
¿Qué determina que un material resista determinadas condiciones, responda a un campo magnético o pueda utilizarse en aplicaciones médicas? Parte de las respuestas se encuentra en la relación entre su estructura, composición y propiedades, uno de los ejes de la XXI Escuela de Ciencia de Materiales y Nanotecnología (ECMyN).
Organizada por la Unidad Morelia del Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) de la UNAM, la Escuela reúne a 95 estudiantes y académicos de diversas instituciones de educación superior. Su propósito es fortalecer la formación en ciencia e ingeniería de materiales y propiciar el intercambio de conocimientos entre estudiantes, especialistas y representantes del sector productivo.
La edición se realiza del 31 de agosto al 4 de septiembre en el Campus Morelia de la UNAM. A lo largo de cinco días, sus participantes se aproximan a fundamentos teóricos, técnicas de caracterización, procesos de síntesis y posibles aplicaciones científicas y tecnológicas de distintos materiales.
Cinco áreas para comprender y desarrollar materiales
El programa académico está integrado por cinco cursos cortos. Sus contenidos abarcan la caracterización tridimensional de medios granulares mediante tomografía computarizada; el diseño y las aplicaciones de biomateriales en el ámbito de la salud; las técnicas de fundición y los procesos termomecánicos de aleaciones metálicas; la optimización de las propiedades magnéticas de las hexaferritas tipo M, y el estudio de la energía solar.
Estudiantes, académicos y especialistas participan en la XXI Escuela de Ciencia de Materiales y Nanotecnología, organizada por la Unidad Morelia del IIM de la UNAM.
Las actividades son impartidas por Luis Rafael Olmos Navarrete y Ena Athenea Aguilar Reyes, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Gabriel Ángel Lara Rodríguez, del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM; Azdrúbal Lobo Guerrero Serrano, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, y Hermelinda Servín Campuzano, de la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán.
Los cursos fueron diseñados para estudiantes de licenciatura y posgrado y ofrecen una perspectiva multidisciplinaria sobre la manera en que se estudian, diseñan y transforman los materiales. Además de complementar su formación, la Escuela busca acercar a sus participantes a grupos académicos nacionales e internacionales.
Del conocimiento científico a la colaboración con la industria
El programa también incorporó el XVII Foro de Vinculación Universidad-Industria, orientado a explorar las posibilidades de colaboración entre instituciones académicas y el sector productivo.
En este espacio participaron Manuel Omar Mondragón Sánchez, director de planta de Scribe México; Berenice Hernández Servín, ingeniera de proyectos especiales de AAK México; Eduardo Ríos Patrón, e Iskra Yunuen Correa Pérez, gestora y promotora cultural.
El encuentro abordó distintas formas de vinculación, entre ellas la prestación de servicios especializados, el desarrollo de proyectos conjuntos, el intercambio de estudiantes y otras modalidades de cooperación. Esta relación permite que el conocimiento generado en universidades y centros de investigación dialogue con necesidades y problemas concretos de distintos sectores.
Ismeli Alfonso López, jefe de la Unidad Morelia e investigador del IIM, explicó que la Escuela tiene como antecedente la primera edición internacional realizada en Morelia en agosto de 2005. Desde entonces, el encuentro se ha consolidado como un espacio de formación e intercambio en torno a la ciencia de materiales y la nanotecnología.
En su vigesimoprimera edición, la ECMyN mantiene ese propósito y fortalece la relación entre formación universitaria, investigación científica y aplicación del conocimiento.
Nueva delimitación de la Zona Metropolitana del Valle de México
Leonardo Huerta Mendoza
septiembre 2, 2026
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El miércoles 26 de agosto entró en vigor la nueva delimitación de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), que incluye las 16 alcaldías capitalinas, 59 municipios del Estado de México, ocho municipios de Hidalgo y Huitzilac, el único municipio de Morelos. La superficie de la nueva ZMVM es de casi 918 mil hectáreas.
“Desde 1998 se hizo una delimitación oficial de lo que se denomina Zona Metropolitana del Valle de México. Es muy importante delimitar las zonas metropolitanas porque con este concepto se trata de abarcar a una ciudad completa, independientemente de los gobiernos que la están administrando”, explica Daniel Pérez Torres, doctor en Urbanismo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM y académico adscrito al Posgrado en Urbanismo.
Recuerda que desde la década de 1950 la Ciudad de México rebasó sus límites político-administrativos y comenzó a crecer hacia el Estado de México.
“Cuando ocurre esta expansión urbana fuera de la Ciudad de México comienza la metropolización. En este caso, municipios como Tlalnepantla, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Ecatepec, Cuautitlán y otros comienzan a interactuar con la Ciudad de México, por lo que se requieren políticas públicas más allá de los límites entre las dos entidades”, explica el investigador.
El investigador considera esta legislación uno de los instrumentos fundamentales para la institucionalización de las políticas públicas relacionadas con el desarrollo urbano, territorial y regional en México.
“El concepto de zona metropolitana implica que hay una interacción entre ciudades que rebasan sus límites político-administrativos. En general, en esta delimitación son muy importantes las personas que viven en municipios de entidades federativas distintas, que a diario se trasladan a trabajar en zonas de la ciudad principal y regresan a sus municipios a pernoctar. Esto lleva a que se considere que esos viajes cotidianos conformen el concepto de zona metropolitana”.
“En 1998 ya había una delimitación de la Zona Metropolitana del Valle de México conformada por 75 demarcaciones: las 16 delegaciones del Distrito Federal, ahora alcaldías de la Ciudad de México, más 58 municipios del Estado de México y Tizayuca, municipio del estado de Hidalgo”, señala el académico universitario.
Con modificaciones posteriores, la delimitación vigente antes del 26 de agosto estaba integrada por 76 demarcaciones.
La nueva ZMVM incluye 84 demarcaciones: las 16 alcaldías de la Ciudad de México y 59 municipios del Estado de México. Hidalgo pasa de un municipio a ocho: Atitalaquia, Atotonilco de Tula, Tepeji del Río de Ocampo, Tlaxcoapan, Tolcayuca, Tula de Allende y Villa de Tezontepec, que se suman a Tizayuca. Por primera vez se incorpora un municipio del estado de Morelos: Huitzilac. Ahora participan cuatro entidades federativas: Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Morelos.
Huitzilac y su importancia para el agua del Valle de México
“Huitzilac se incorpora a esta nueva ZMVM principalmente por su función ambiental. En ese municipio hay personas que van y vienen cotidianamente a la Ciudad de México, pero además, como es una región muy boscosa, tiene un papel muy importante en la recarga de los acuíferos. A este municipio, como a otros, se les considera como ‘bosques de agua’”.
La expresión “bosque de agua” se refiere a zonas boscosas que desempeñan un papel importante en los procesos de infiltración y recarga de acuíferos. Los aspectos hidrológicos y ambientales fueron considerados entre los criterios para la actualización de la delimitación metropolitana y la incorporación de Huitzilac.
Por esta función ambiental, explica el investigador, es importante que este municipio forme parte de las decisiones metropolitanas.
“Con la incorporación de Huitzilac se busca que las decisiones de esta ciudad gigantesca tomen en cuenta también a este municipio morelense”.
Fundación de México-Tenochtitlan
México-Tenochtitlan nació cuando los mexicas decidieron asentarse y fundar una ciudad en una isla del sistema lacustre del Valle de México, con extensas calzadas que la conectaban con tierra firme.
“Con grandes obras de ingeniería separaron el agua dulce del agua salobre, pero después de la Conquista los españoles tenían un modelo distinto de ciudad y desecaron los lagos, y con el tiempo en las zonas desecadas construyeron calles y construcciones de la nueva ciudad, y se tomaron decisiones que algunos pensaríamos que no fueron muy buenas”, dice Daniel Pérez Torres.
En la actualidad seguimos extrayendo agua y contamos con un sistema de drenaje profundo que lleva las aguas de desecho fuera de la cuenca del Valle de México. “Pero al mismo tiempo traemos agua de otras fuentes, como el río Lerma y el sistema de presas Cutzamala. De esta manera, por un lado traemos agua para consumir y, por otro, la sacamos de la cuenca del Valle de México”.
Todo lo anterior implica decisiones que van más allá de lo que pueden hacer únicamente la Ciudad de México y sus alcaldías. La ciudad se extiende hacia territorios de otras entidades, por lo que las decisiones deben considerar a los municipios que forman parte de la ZMVM y establecer mecanismos de coordinación para resolver problemas comunes.
“Para que tengamos una idea de esta nueva ZMVM, en las 16 alcaldías de la Ciudad de México habitan nueve millones de personas, pero en la zona metropolitana completa habitan casi 23 millones, es decir, hay 14 millones de personas en los municipios conurbados, y muchos de sus habitantes viajan todos los días a diferentes zonas de esta ciudad”.
La Ciudad de México
Aunque nueve millones de habitantes son muchísimos, debemos considerar que en la Ciudad de México se concentra una parte importante de las actividades económicas, así como empleos, escuelas, universidades y hospitales. Esto hace que diariamente numerosas personas se desplacen a la capital y luego regresen a sus lugares de origen.
“Para gobernar 84 demarcaciones en cuatro entidades federativas se requieren acuerdos entre ellas porque muchos problemas rebasan las capacidades de cada gobierno y, obviamente, tiene que intervenir la Federación”, señala el investigador. “En el decreto que se publicó se indica que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano es la dependencia federal que se encarga de estos temas”.
“Quienes habitamos la Ciudad de México somos ciudadanos de la ciudad, pero al mismo tiempo también somos ciudadanos metropolitanos, ciudadanos de una ciudad de 23 millones con derecho a que ciertos problemas o temas se aborden a esa escala. No se pueden abordar sólo a escala local”, señala Pérez Torres.
Soluciones metropolitanas
Uno de los temas más importantes y urgentes es el transporte público. Desde distintas zonas de las entidades que integran la metrópoli, muchas personas tienen que utilizar un modo de transporte para llegar a un centro de transferencia modal (CETRAM) y, desde ahí, utilizar otro.
Un ejemplo de integración metropolitana es la Línea B del Metro, que cruza los límites entre el Estado de México y la Ciudad de México. Una persona puede abordar el sistema en estaciones ubicadas en Ecatepec y, con la misma tarifa del Metro, llegar a Buenavista o conectarse con otras líneas de la red.
Este tipo de integración todavía es limitado. Con una gobernanza metropolitana se busca identificar qué otras acciones deben realizarse en materia de transporte con una visión de conjunto. Los residuos sólidos y el agua son otros temas en los que se necesitan soluciones de este tipo.
Otro ejemplo planteado por el investigador es el emplacamiento de vehículos. Al existir diferencias entre los sistemas y requisitos de Morelos, la Ciudad de México y el Estado de México, considera necesario avanzar hacia criterios homologados y pensar los problemas vehiculares desde una perspectiva metropolitana.
Otro de los temas en los que ha habido avances es el programa Hoy No Circula. En materia de calidad del aire, la coordinación entre las entidades de la región permite establecer medidas comunes ante determinados niveles de contaminación, incluidas restricciones adicionales a la circulación durante las contingencias ambientales.
Este tipo de coordinación resulta necesaria para atender asuntos metropolitanos que involucran a las cuatro entidades federativas, sus municipios y alcaldías, así como a la Federación.
Desde 2025 se trabaja en la actualización del Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México (POZMVM), en conjunto con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y las cuatro entidades federativas. La nueva delimitación de 84 demarcaciones es la utilizada para la actualización del POZMVM.
El programa contiene propuestas y lineamientos de política pública sobre ordenamiento territorial, movilidad, agua, medio ambiente, servicios e infraestructura, entre otros temas, con el propósito de mejorar la planeación de la Zona Metropolitana del Valle de México.
Los trenes de cercanía
Durante mucho tiempo, muchas personas que viven en Metepec y Toluca, en el Estado de México, y trabajan en la Ciudad de México sólo tenían la opción de utilizar sus vehículos particulares o los autobuses. Hoy pueden abordar el Tren Interurbano México-Toluca, El Insurgente, y llegar a Santa Fe u Observatorio en alrededor de una hora. Desde Observatorio pueden conectarse con otros sistemas de transporte de la Ciudad de México.
Con la entrada en operación del tramo Santa Fe-Observatorio, en febrero de 2026, quedó en funcionamiento el recorrido completo de El Insurgente, que conecta el Valle de Toluca con el poniente de la Ciudad de México.
Los proyectos ferroviarios hacia el AIFA, Pachuca y Querétaro también incrementarán la conectividad con la Ciudad de México y tendrán efectos que incluso pueden extenderse más allá de la zona metropolitana, hacia la región central del país.
Son acciones que consideran que estamos en una ciudad que es el principal motor de la economía del país. El Valle de México concentra cerca del 17 por ciento de la población nacional. A pesar de todos los problemas, como la contaminación y el tráfico vehicular, la Zona Metropolitana del Valle de México es un gran motor de la economía nacional.
El Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México es un instrumento importante para enfrentar estos desafíos. Entre los retos considerados se encuentran ordenar el crecimiento urbano, proteger las áreas de valor ambiental y procurar una mejor distribución de la infraestructura, el equipamiento y los espacios públicos.
“Se debe buscar equilibrar esta situación, lograr una mejor proximidad, es decir, que la gente tenga actividades comerciales, servicios o empleo cerca de sus viviendas y no tenga que desplazarse tanto; se tiene que disminuir la duración y el número de los viajes. Todavía hay muchos retos”, finalizó el investigador.
Nepal: una posible avalancha de hielo y roca muestra los riesgos de un planeta en calentamiento
Michel Olguín Lacunza
septiembre 2, 2026
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El desprendimiento de grandes masas de hielo y roca registrado cerca de la frontera entre China y Nepal, que, de acuerdo con la información preliminar, habría provocado un flujo de escombros capaz de sepultar construcciones y elevar decenas de metros el nivel del agua en el cauce de un río, constituye un fenómeno de magnitud inusual cuya dinámica deberá estudiarse con mayor detalle.
Su análisis permitirá comprender mejor cómo interactúan estos procesos y generar información útil para fortalecer los sistemas de monitoreo y los protocolos de protección civil. A cinco días del suceso, la cifra de personas fallecidas supera las 900 y la de personas desaparecidas, las 4.000.
El evento ocurrió, además, en un contexto de fenómenos ampliamente documentados por la ciencia: el calentamiento global ha acelerado el retroceso y la pérdida de masa de los glaciares en distintas regiones montañosas del planeta.
“Todavía es muy temprano para saber exactamente cómo ocurrieron las cosas”, explicó Hugo Delgado Granados, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM.
De acuerdo con el especialista, la información disponible apunta a la interacción de varios procesos: el desprendimiento de hielo, el deshielo del glaciar y el descongelamiento del permafrost (capa de suelo, roca o sedimentos que permanece congelada a una temperatura de 0 °C o menos durante al menos dos años consecutivos), el arrastre de material rocoso, el posterior represamiento y la liberación súbita del agua.
Un fenómeno de magnitud inusual
En los últimos años se han registrado diversos desprendimientos y deslizamientos asociados con glaciares en regiones como los Andes, los Alpes y el Himalaya. Sin embargo, el episodio asociado con la inundación en Nepal destaca por el volumen de material involucrado.
Los grandes bloques de hielo que descienden por las laderas pueden arrastrar rocas de diferentes tamaños y materiales procedentes de los suelos permanentemente congelados, conocidos como permafrost. Al llegar a las zonas bajas, estos materiales pueden bloquear temporalmente el cauce de un río y formar una represa natural.
El agua del río se acumula detrás de esa barrera hasta que la presión provoca su ruptura. Entonces se libera un flujo que no está compuesto únicamente por agua: transporta hielo, rocas, sedimentos y otros materiales a gran velocidad.
En el episodio que afectó a Nepal, explicó Delgado Granados, el flujo pudo elevarse al menos 20 metros por encima del cauce y, posiblemente, alcanzar entre 40 y 50 metros en algunos puntos. Una masa de agua, rocas y sedimentos de esta magnitud puede superar y destruir puentes y caminos, e incluso sepultar edificios.
El calentamiento modifica las montañas
Para comprender por qué estos procesos adquieren cada vez mayor relevancia, es necesario mirar el fenómeno a escala planetaria. El incremento de la concentración de gases de efecto invernadero, asociado principalmente con las actividades humanas, ha provocado un aumento de la temperatura promedio anual global. Una de sus consecuencias más visibles es el retroceso de los glaciares.
A lo largo de la historia de la Tierra, los glaciares siempre han experimentado avances y retrocesos como parte de la dinámica natural del planeta. Sin embargo, el ritmo de pérdida de hielo se ha acelerado de manera particularmente importante desde alrededor de 1980 y, al inicio del siglo XXI, ya era evidente que los glaciares retrocedían a una velocidad inusual.
El problema no consiste solamente en que disminuya la superficie cubierta por el hielo. Los glaciares también pierden grosor.
Cuando aumenta la temperatura, el hielo se derrite y parte de esa agua puede infiltrarse hasta la base del glaciar. Esa presencia de agua lubrica el contacto entre el hielo y la base rocosa del glaciar y favorece un desplazamiento más rápido pendiente abajo.
El movimiento no es uniforme. El hielo puede fracturarse y generar grietas que permiten el desprendimiento de bloques cada vez mayores. Si esas masas comienzan a desplazarse hacia zonas inferiores, pueden incorporar rocas y otros materiales de la montaña.
Así, un cambio aparentemente gradual, asociado con el aumento de la temperatura, puede contribuir a modificar la estabilidad de sistemas glaciares completos y favorecer fenómenos repentinos.
La isoterma de cero grados centígrados también asciende
Uno de los conceptos que permiten entender esta transformación es la llamada línea de la isoterma de cero grados, es decir, la altitud aproximada en la que la atmósfera se encuentra a una temperatura de 0 °C, el punto de congelación del agua.
Por encima de la altitud marcada por esta línea, las temperaturas permiten conservar el agua en forma de hielo durante determinados periodos; cuando la isoterma asciende, las condiciones de congelamiento se desplazan hacia mayores altitudes y en las zonas debajo de esa línea el hielo pasa al estado líquido.
Esta línea imaginaria ha aumentado su altitud. Si asciende rápidamente hasta alcanzar o superar las zonas donde se encuentran los glaciares, estos se vuelven más vulnerables al deshielo.
La consecuencia puede ser una combinación de procesos: mayor fusión, presencia de agua en la base del hielo, aceleración del movimiento glaciar, fracturamiento y desprendimiento de bloques.
A esto se suma el permafrost, es decir, los suelos que permanecen congelados durante largos periodos. Cuando estos se descongelan, pueden perder estabilidad y aportar material adicional a los deslizamientos.
Además, existe otro problema: el permafrost almacena carbono. Al descongelarse, puede liberar gases de efecto invernadero, entre ellos metano, lo que añade una fuente adicional de calentamiento al sistema climático.
¿Qué ocurriría si desaparecieran las grandes masas de hielo del planeta?
La desaparición de los glaciares no ocurriría de un día para otro ni significaría que todos los cuerpos de hielo del planeta fueran a desaparecer simultáneamente. Pero la pérdida progresiva de hielo ya tiene consecuencias.
Los grandes mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida contienen enormes cantidades de agua congelada. Si hipotéticamente desaparecieran por completo, el nivel medio global del mar aumentaría decenas de metros, lo que transformaría radicalmente las costas actuales.
Las estimaciones sitúan ese incremento en cerca de 65 metros.
No se trata de un escenario que vaya a ocurrir en los próximos años. Sin embargo, sirve para dimensionar la cantidad de agua almacenada actualmente en las grandes masas de hielo del planeta y las consecuencias que tendría su desaparición.
Incluso aumentos mucho menores del nivel del mar representan riesgos importantes para ciudades costeras, puertos, infraestructura, viviendas y ecosistemas.
De hecho, el aumento del nivel del mar ya puede observarse en distintas regiones, y los reportes de monitoreo permiten seguir su evolución, particularmente en zonas del Golfo de México y el Caribe.
La ciencia frente a un fenómeno que todavía debe estudiarse
Para la comunidad científica, el episodio de Nepal representa una emergencia y, al mismo tiempo, un caso de estudio para comprender mejor la interacción entre los distintos procesos que ocurren en las montañas.
“Se confirma lo que se ha venido publicando y se ha venido diciendo acerca del cambio climático y sus consecuencias”, señaló Delgado Granados.
Pero confirmar la tendencia general no significa que pueda explicarse automáticamente cada episodio particular. Para saber exactamente cómo se desarrolló este episodio será necesario analizar imágenes, datos topográficos, el comportamiento del glaciar, las características del permafrost, el volumen de agua y el material movilizado, así como la evolución del cauce.
Crédito: Guoxiong Zheng, Universidad Lanzhou
Al día de hoy, se puede apreciar en las imágenes publicadas por medios serios que, efectivamente, el gran flujo de escombros se originó por el deslizamiento de hielo, rocas y sedimentos.
Aunque algunos grupos de trabajo no lo asocian directamente con el cambio climático, todavía es posible que el deshielo haya afectado al sustrato rocoso debido a procesos llamados periglaciales. Estos procesos pueden favorecer que, al fundirse el hielo, el agua de fusión percole entre las fracturas de la roca y, con los cambios de temperatura entre el día y la noche, que provocan ciclos de congelamiento y descongelamiento, actúe como una cuña que amplía dichas fracturas.
Este proceso pudo contribuir al fallamiento y desprendimiento de rocas, sedimentos y hielo.
La tecnología actual permite estudiar buena parte de estos procesos mediante observaciones satelitales. En algunos casos, es posible detectar movimientos de las masas de hielo y de las laderas antes de su colapso, así como dar seguimiento a cambios en su velocidad.
Esto podría contribuir a identificar zonas particularmente susceptibles a desprendimientos y flujos de escombros y, con ello, mejorar los sistemas de monitoreo para la reducción del riesgo de desastres.
El desafío, sin embargo, no corresponde únicamente a la ciencia. Es necesaria una comunicación rápida entre investigadores y autoridades para convertir el conocimiento científico en protocolos de protección civil.
Ante un flujo que desciende por un cauce, por ejemplo, una de las medidas fundamentales consiste en alejarse del río y dirigirse hacia zonas elevadas.
FMVZ fortalece el bienestar animal con campaña de esterilización en Milpa Alta
Pepe Herrera / Roberto Torres / Diana Rojas
septiembre 1, 2026
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La Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM participó en una campaña masiva de esterilización canina y felina realizada en San Antonio Tecómitl, en la alcaldía Milpa Alta. La jornada también incluyó servicios de vacunación antirrábica y desparasitación, con el propósito de contribuir al cuidado y bienestar de los animales de compañía.
Realizada el pasado 15 de agosto, la campaña fue resultado del trabajo coordinado de distintas áreas de la FMVZ. El Departamento de Medicina, Cirugía y Zootecnia para Pequeñas Especies, mediante la Coordinación de Enseñanza e Investigación Quirúrgica y la Unidad Móvil, estuvo a cargo de los procedimientos de esterilización.
Paola Velasco Espinosa, coordinadora de Enseñanza Quirúrgica de la FMVZ, destacó que la esterilización, además de ayudar a evitar camadas no deseadas, puede contribuir a prevenir padecimientos como la piometra y los tumores de glándula mamaria, así como algunas enfermedades oncológicas.
En la jornada participaron académicas y académicos, médicas y médicos veterinarios, residentes, ayudantes de profesor, prestadores de servicio social, estudiantes y personal de apoyo. Su trabajo permitió ampliar la atención veterinaria y acercar estos servicios a la comunidad. Como resultado de esta labor en conjunto, se vacunaron a más de 150 perros, se realizaron 349 desparasitaciones y casi 30 esterilizaciones.
Formación profesional con impacto social
De acuerdo con Diana Pérez Covarrubias, académica de la FMVZ, estas jornadas representan una oportunidad de formación profesional y de vinculación entre la Universidad y la sociedad. Los alumnos de servicio social y trabajo profesional, así como los ayudantes de profesor, se enfrentan a situaciones reales y ponen en práctica los conocimientos adquiridos durante su formación, particularmente en el área de pequeñas especies.
El aprendizaje también ocurre en el trato con los propietarios, a quienes orientan sobre el cuidado de sus animales y la importancia de la vacunación, la desparasitación y la esterilización. Para Pérez Covarrubias, este contacto permite a los estudiantes fortalecer sus habilidades de comunicación y comprender que el ejercicio de la medicina veterinaria implica no solo conocimientos técnicos, sino también la capacidad de generar confianza y promover una tenencia responsable.
La académica destacó que esta experiencia contribuye a formar profesionales más sensibles ante las necesidades de los animales y de las personas que los tienen a su cargo. En su opinión, reconocer que perros y gatos son seres sintientes que requieren atención médica, alimentación, protección y cuidados adecuados también ayuda a prevenir situaciones de abandono o negligencia y fortalece una cultura de responsabilidad.
El apoyo a la sociedad y a los animales
Mientras que para las académicas estas jornadas representan una oportunidad de formación estudiantil y servicio a la comunidad, para Alexis Vázquez Díaz la campaña significó una posibilidad concreta de ayudar a varios gatos que habitan cerca de su casa.
El joven explicó que algunos felinos comenzaron a acercarse a su domicilio y que, aunque ocasionalmente les proporciona alimento, no viven dentro de su casa ni son animales domésticos. Incluso, señaló, resulta difícil atraparlos.
Sin embargo, al darse cuenta de que una de las gatas había tenido crías, él y su familia decidieron intervenir para evitar que continuara la reproducción y aumentara la población de gatos en situación de calle. Para Alexis, esterilizarlos representa una manera de contribuir a su bienestar y evitar que el número de animales continúe creciendo.
Desde esa experiencia, el joven destacó la importancia de que la UNAM, a través de la FMVZ, acerque estos servicios a la comunidad. Consideró que las campañas representan una ayuda para las personas que buscan atender a animales que viven en situación de calle.
En esa misma línea, Marcela Pacheco Núñez compartió su experiencia. Además de Maya, una perrita que su familia encontró en situación de calle en San Andrés Mixquic, han dado hogar a varios gatos que rescataron en distintas circunstancias, algunos de ellos en condiciones vulnerables.
Para Pacheco Núñez, quien se enteró de la jornada a través de Facebook y de un grupo comunitario de San Antonio Tecómitl, la campaña destacó por la rapidez, organización y profesionalismo del personal. “La verdad es un servicio muy bueno, muy profesionales y la verdad muy atentos”, señaló al referirse a la atención recibida.
Las experiencias de Alexis y Marcela coinciden en que la UNAM, al acercar estos servicios veterinarios gratuitos a las comunidades, no solo facilita el acceso a la atención médica, sino que también fomenta una mayor responsabilidad hacia los animales y contribuye a prevenir la sobrepoblación y el abandono. Pacheco Núñez llamó a quienes tienen animales de compañía a brindarles los cuidados básicos que requieren, entre ellos la esterilización y la desparasitación. “Al final de cuentas son seres vivos y nos acompañan y nos dan mucho cariño”, expresó.
Medicina veterinaria que se acerca a la comunidad
La campaña de esterilización en San Antonio Tecómitl mostró cómo la colaboración entre la Universidad y la sociedad puede traducirse en beneficios concretos para los animales y las personas que los cuidan.
A través de la atención veterinaria, la formación de estudiantes y la promoción de una tenencia responsable, la FMVZ contribuye a prevenir enfermedades, reducir la reproducción no controlada y fortalecer el bienestar de perros y gatos. Al mismo tiempo, estas jornadas permiten que la comunidad participe activamente en el cuidado de los animales y encuentre en la Universidad un aliado para atender una problemática que también es de carácter social.
¿Qué tienen que ver los bonos verdes con el transporte, el agua y la electricidad?
Título original: Bonos verdes o dinero con propósito: invertir también significa cuidar el ambiente Publicado en: Ciencia UNAM
Autor: Luis Fernando González Martínez, Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad, UNAM
Fecha de publicación: 20-07-2026
septiembre 1, 2026
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Parte de la infraestructura que usas todos los días en ciudades como la CDMX, fue financiada con algo más que impuestos
Tal vez no pienses en ello cuando subes al transporte público, cuando enciendes la luz en casa o recorres una carretera para salir de la ciudad, pero estos y otros servicios fueron financiados con algo más que impuestos.
Parte de la infraestructura que usas todos los días en ciudades como la capital mexicana, teleféricos, redes eléctricas, sistemas de agua o carreteras, se construyeron mediante deuda pública verde: recursos económicos que el gobierno obtiene en los mercados financieros nacionales e internacionales, para invertirlos en proyectos que benefician al ambiente y a la sociedad.
En un mundo marcado por el cambio climático y presupuestos públicos cada vez más limitados, el financiamiento se ha convertido en una herramienta que conecta tu vida diaria con la transición hacia una economía más sostenible. En ese contexto, los denominados bonos verdes, se han consolidado como instrumentos clave para transitar hacia una economía más sostenible.
¿Qué es el financiamiento verde?
El financiamiento verde se refiere, de manera amplia, a las inversiones destinadas a proyectos, productos, políticas e iniciativas que promueven el desarrollo sostenible y una economía ambientalmente responsable.
Víctor Ortiz y Marlene Martínez, de la Facultad de Economía, UNAM, explican que la llamada financiación climática, orientada a la mitigación y adaptación al cambio climático, tiene un amplio alcance de objetivos ambientales, desde la gestión eficiente del agua hasta el transporte limpio y la conservación de los recursos naturales.
Este tipo de financiamiento suele asociarse a proyectos de inversión sustentables, los cuales se caracterizan por una interacción positiva entre los factores ambientales y sociales, y las variables financieras tradicionales. Entre estas destacan el riesgo, entendido como la posibilidad de que la inversión no genere los resultados esperados y se produzcan pérdidas, y la rentabilidad, definida como la capacidad de un proyecto para generar beneficios cuando se desempeña de manera favorable.
Las finanzas sustentables parten de una idea sencilla: las decisiones que toman los gobiernos, las empresas y los inversionistas sobre los proyectos en los que invierten sus recursos pueden generar impactos más allá del ámbito económico. En ese sentido, se evalúa si dichas decisiones pueden ocasionar problemas ambientales, sociales o de gobernanza, como la contaminación de un río, la afectación a una comunidad o el incumplimiento de normas.
Desde la perspectiva legal, los riesgos tienen consecuencias relevantes, ya que pueden derivar en sanciones económicas, conflictos sociales o pérdidas financieras, lo que, en última instancia, puede comprometer la rentabilidad del proyecto o incluso llevarlo al fracaso en el largo plazo.
Bonos verdes: una herramienta financiera para la sostenibilidad
Dentro del universo de las finanzas verdes, los bonos verdes ahora ocupan un lugar central en la economía mundial. Específicamente son títulos de deuda emitidos por instituciones públicas o privadas, con el compromiso de destinar los recursos exclusivamente a proyectos verdes. Este tipo de iniciativas pueden ser nuevos o, si son ya existentes, refinanciables. Los proyectos refinanciados pueden ser renovados o mejorar su forma de financiamiento.
De acuerdo con la iniciativa de la Corporación Financiera Internacional (IFC), estos proyectos pueden desarrollarse en sectores como:
energías renovables
eficiencia energética
control y prevención de la contaminación
administración sustentable de los recursos naturales
conservación de la biodiversidad
transporte limpio
gestión sustentable del agua
adaptación al cambio climático
procesos y tecnologías de producción eficientes
En un artículo publicado en 2022, Irina Martínez expone que estos bonos tienen su origen en dos líneas fundamentales de acción: la sustentabilidad y la responsabilidad social. Para las pequeñas y medianas empresas (PyME), estos instrumentos representan una vía para acceder a mayores recursos financieros, principalmente desde el lado del inversionista.
De manera indirecta, los bonos también benefician a las empresas que colocan estos instrumentos financieros en el mercado, ya que mejoran su perfil de riesgo al ser percibidas como organizaciones más responsables, estables y con menor probabilidad de enfrentar problemas legales, sociales o ambientales. Además, fortalecen su reputación al ser vistas como entidades comprometidas con el cuidado del medio ambiente y el bienestar social.
Proyectos mexicanos financiados con bonos verdes
Aunque el mercado mexicano de bonos verdes se desarrolla con mayor lentitud en comparación con el global, los avances son significativos. Por ejemplo, dice la misma Irina Martínez, en el contexto latinoamericano, en 2020, México emitió alrededor del 16% de los bonos verdes, en el tercer lugar regional, después de Chile y Brasil. Los recursos recibidos permitieron financiar proyectos de gestión del agua, eficiencia energética y transporte sustentable, este último es el rubro con mayor asignación presupuestal.
En años recientes, dichos instrumentos verdes se han convertido en el motor financiero de proyectos concretos que impactan la vida cotidiana de millones de personas en México. Enseguida algunos ejemplos:
En diciembre de 2025, el Gobierno de la Ciudad de México emitió un bono verde por 3 mil millones de pesos para financiar las Líneas 5 y 6 del Cablebús, en alcaldías como Álvaro Obregón, Magdalena Contreras, Milpa Alta y Tláhuac. Estas líneas beneficiarán a cerca de 90,000 personas diariamente, de acuerdo con el reporte de la periodista Frida Sánchez, el cablebús es un sistema de transporte de cero emisiones que comunica zonas de difícil acceso.
La modernización de la línea 1 del metro de la Ciudad de México comenzó con un financiamiento por bonos verdes desde 2016 por mil millones de pesos y de 2 mil millones en 2017. Proviene de un bono sustentable, el cual contempla beneficios sociales y ambientales. El nuevo sistema de energía y la adquisición de nuevos trenes reducen el consumo energético en 35% y prometía mejorar la calidad del servicio para más de 500 mil usuarios diarios.
Agua y agricultura: FIRA
Los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) han utilizado bonos verdes para financiar más de 500 proyectos agrícolas, especialmente en Jalisco, Durango y Guanajuato. Estos recursos han permitido impulsar la agricultura protegida (invernaderos y macro túneles) y el uso eficiente del agua mediante sistemas de riego por goteo, beneficiando a más de 2,200 pequeños y medianos productores.
Modernización de la CFE
La Comisión Federal de Electricidad ha canalizado más de 64 mil millones de pesos provenientes de bonos verdes y sostenibles hacia 112 proyectos en todo el país. Explica Ulises Juárez que la mayor parte de estos recursos se destinó a la rehabilitación de hidroeléctricas y al mantenimiento de parques eólicos, evitando la emisión de poco más de 17 millones de toneladas de CO₂ y ampliando la cobertura eléctrica a más de 40,000 localidades rurales.
Así estos instrumentos representan una vía concreta para enfrentar los desafíos del desarrollo en el siglo XXI. En países como el nuestro, su expansión no solo fortalece el sistema financiero, sino que también busca construir un modelo de crecimiento más justo, resiliente y compatible con los límites del planeta.
Chile en nogada: historia, valor nutricional y sabor de una tradición mexicana
Pepe Herrera
agosto 29, 2026
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El chile en nogada es uno de los platillos más representativos de la gastronomía mexicana. Su importancia no se limita a su sabor o a la complejidad de su preparación: en él convergen ingredientes de distintos orígenes, tradiciones culinarias, acontecimientos históricos y una fuerte carga simbólica relacionada con la identidad nacional.
Además, desde el punto de vista nutricional, es un platillo particularmente interesante porque reúne alimentos de numerosos grupos y puede aportar proteínas, carbohidratos, grasas, fibra, vitaminas y minerales. Sin embargo, esta misma composición también puede hacerlo bastante calórico, especialmente dependiendo de la cantidad de nogada, el tamaño de la pieza y de si se prepara capeado.
Historia y origen: entre la tradición y el mestizaje
Sobre el origen de los chiles en nogada existen distintas versiones y tradiciones que se han transmitido a lo largo del tiempo, sin que hasta ahora exista una explicación única y completamente documentada sobre su nacimiento.
La versión más difundida sitúa su origen en Puebla en 1821, después de la consumación de la Independencia. Según esta tradición, las monjas del convento de Santa Mónica prepararon los chiles en nogada para agasajar a Agustín de Iturbide, quien habría llegado a Puebla el 28 de agosto de ese año, día de San Agustín. Esta versión vincula el platillo con la celebración de la Independencia y con la figura de Iturbide, aunque la evidencia documental que permita confirmar que las religiosas crearon el platillo específicamente para él no es concluyente.
Existe también una versión de carácter más legendario, atribuida al escritor y cronista Artemio de Valle-Arizpe, según la cual fueron tres jóvenes poblanas quienes prepararon los chiles en nogada para sus respectivos novios, integrantes del Ejército Trigarante. De acuerdo con este relato, la combinación de chile verde, nogada blanca y granada roja habría buscado representar los colores de las Tres Garantías: religión, independencia y unión. Esta historia contribuyó a reforzar la asociación del platillo con el nacimiento de la nación mexicana, aunque debe entenderse como una tradición o leyenda y no como un hecho histórico comprobado.
Una tercera perspectiva es la de la historiadora Guadalupe Pérez San Vicente, recogida por Ricardo Muñoz Zurita en Los chiles rellenos en México, libro publicado por la UNAM. Pérez San Vicente sostuvo que la preparación podía ser anterior a la consumación de la Independencia y señaló como indicio la obra La típica cocina poblana y los guisos de sus religiosas, de Melitón Salazar Monroy, además de la tradición culinaria de la familia Traslosheros de Atlixco, que habría conservado registros de la receta anteriores a 1821.
De esta manera, las distintas versiones permiten considerar que los chiles en nogada pudieron tener una historia más larga y compleja que la que plantea el relato de su creación para Iturbide. Por ello, resulta más adecuado hablar de una historia con diferentes versiones que de un origen único e indiscutible.
Más allá de las distintas explicaciones sobre su nacimiento, lo que sí puede afirmarse es que el platillo forma parte de un proceso mucho más amplio: el desarrollo de la cocina mestiza mexicana. En este sentido, resulta válido considerar al chile en nogada como producto del mestizaje culinario, siempre que se entienda el término como el encuentro, intercambio y transformación de tradiciones e ingredientes de diferentes culturas.
A partir del siglo XVI, numerosos productos procedentes de Europa y de otras regiones comenzaron a cultivarse y consumirse en territorio novohispano. Entre ellos se encontraban el trigo, el arroz, la caña de azúcar, la cebolla y el ajo, así como diversas frutas, entre ellas la pera, la manzana y el durazno. Muchos de estos productos se aclimataron a las condiciones del territorio y, con el tiempo, adquirieron características propias de las regiones donde fueron cultivados.
Estos nuevos ingredientes entraron en contacto con alimentos que ya eran fundamentales en la alimentación mesoamericana, como el maíz, el frijol, el chile y el jitomate. De este encuentro surgieron nuevas combinaciones de ingredientes, sabores y técnicas culinarias que contribuyeron a la formación de la cocina mexicana.
El chile en nogada constituye un ejemplo particularmente interesante de este proceso. En su preparación se encuentran elementos de distintas tradiciones: el chile poblano, profundamente arraigado en la cocina mesoamericana, se combina con frutas como la manzana, la pera y el durazno, además de la nuez de Castilla y otros ingredientes que llegaron y se desarrollaron en el territorio durante el periodo virreinal.
Así, más que considerarlo simplemente como la mezcla de una cocina europea y otra indígena, puede entenderse como el resultado de un largo proceso de intercambio, adaptación y transformación culinaria que dio origen a nuevas expresiones de la gastronomía mexicana.
Un platillo de temporada y de gran diversidad
Ese proceso de incorporación, adaptación y transformación de ingredientes también ayuda a explicar la diversidad que caracteriza actualmente al chile en nogada. Su elaboración no posee una receta única: existen variaciones familiares, regionales y comerciales que modifican tanto el relleno como la nogada, las cantidades de los ingredientes y la forma de preparación. El propio trabajo de Ricardo Muñoz Zurita destaca la diversidad de los chiles rellenos mexicanos y la flexibilidad de las recetas tradicionales.
En el caso del chile en nogada, suelen encontrarse ingredientes como chile poblano, carne, manzana, pera, durazno, frutos secos, almendras, piñones y nuez de Castilla, además de los ingredientes empleados para preparar la nogada. Esta variedad ayuda a explicar por qué se trata de un platillo con una composición nutricional tan amplia.
También existe una relación importante con la temporada. Muchas de las frutas utilizadas en el relleno se encuentran disponibles durante los meses de verano, especialmente en la región poblana. Por ello, tradicionalmente se ha asociado el consumo del chile en nogada con los meses de agosto y septiembre y con las celebraciones de las fiestas patrias.
Esta combinación de diversidad de ingredientes y carácter estacional no solo define buena parte de su identidad gastronómica; también determina las características nutricionales de la preparación.
Valor nutricional
Desde el punto de vista nutricional, el chile en nogada es interesante porque puede reunir prácticamente todos los grupos de alimentos en una sola preparación, comentó la maestra Mariana Valdés Moreno, jefa de la carrera de Nutriología de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza.
El chile y las frutas aportan vitaminas, minerales, carbohidratos y fibra; la carne proporciona proteínas y minerales como hierro y zinc; mientras que las nueces, almendras y piñones, además de aportar vitaminas y minerales, contribuyen de manera importante al contenido de grasas, principalmente insaturadas. De esta manera, el platillo contiene los tres principales macronutrimentos: proteínas, carbohidratos y lípidos. Asimismo, algunos de sus ingredientes aportan vitaminas liposolubles, como las vitaminas A y E.
Por estas características, puede considerarse una preparación nutricionalmente diversa, aunque esto no significa que cualquier preparación o porción sea necesariamente adecuada para todas las personas. La cantidad y proporción de cada ingrediente modifica considerablemente su composición final.
Precisamente por esa variabilidad, hablar del valor nutricional del chile en nogada requiere considerar no solo los ingredientes que lo conforman, sino también la forma en que se prepara y la cantidad que se consume.
¿Por qué puede ser tan calórico?
La principal dificultad nutricional del chile en nogada está relacionada con su densidad energética. La cantidad de calorías puede variar mucho dependiendo de la receta, el tamaño del chile, la cantidad de relleno y nogada y, especialmente, de si se prepara capeado.
El capeado, expresó la maestra Valdés Moreno, puede incrementar de manera importante el contenido energético porque implica utilizar huevo, harina y grasa para la fritura. A diferencia de frutas, verduras, frutos secos y otros ingredientes que, además de energía, aportan diversos nutrimentos, la grasa utilizada para freír incrementa considerablemente la cantidad de calorías del platillo.
También la nogada puede contribuir de manera importante a la carga energética debido a las nueces, lácteos y, en algunas recetas, ingredientes empleados para endulzarla. Por ello, “un chile en nogada puede encontrarse aproximadamente en un rango de 400 a 1,000 kilocalorías o incluso más, dependiendo de su preparación y tamaño”.
Esto demuestra que el valor calórico no debe analizarse únicamente a partir del nombre del platillo. Dos chiles en nogada pueden tener una composición considerablemente diferente, incluso cuando a simple vista parezcan similares.
Por ello, que un chile en nogada sea calórico no significa necesariamente que carezca de valor nutricional. Su aporte energético debe analizarse junto con los nutrimentos que proporciona y, sobre todo, con la cantidad y frecuencia con que se consume.
¿Cómo disfrutarlo sin caer en excesos?
El hecho de que el chile en nogada pueda ser calórico no significa que deba eliminarse de la alimentación. Al contrario, puede disfrutarse como parte de una dieta equilibrada. La clave está en la moderación y en considerar el contexto completo de la alimentación.
La especialista de la FES Zaragoza mencionó que una opción consiste en elegir un chile sin capear, lo que disminuye de manera importante el aporte energético proveniente de la fritura. También es posible compartir la porción o elegir presentaciones pequeñas cuando el objetivo sea simplemente degustar el platillo.
Otra recomendación consiste en prestar atención a las guarniciones. Si el chile en nogada ya constituye una preparación abundante, “acompañarlo además con arroz, frijoles o pan puede incrementar todavía más la cantidad total de energía consumida. Por ello, puede disfrutarse el chile como protagonista de la comida sin necesidad de añadir numerosas guarniciones”.
También es importante considerar las bebidas que lo acompañan. Las fiestas patrias suelen relacionarse con bebidas alcohólicas y otros alimentos de alta densidad energética, por lo que la moderación debe aplicarse al conjunto de la comida y no únicamente al chile.
Esto no significa que sea necesario “compensar” el platillo dejando de comer antes o después. Más bien, se trata de mantener un equilibrio general de la alimentación. Si se sabe que durante una comida se disfrutará un platillo abundante, las demás comidas del día pueden ser más sencillas y contener alimentos ricos en fibra, verduras y otros alimentos nutritivos.
En otras palabras, disfrutar el chile en nogada no tiene por qué plantearse como una elección entre la tradición y el cuidado de la alimentación. Se trata de encontrar un equilibrio que permita valorar el platillo sin perder de vista el conjunto de los hábitos alimentarios.
La influencia de la publicidad y el consumo excesivo
La moderación no depende únicamente de la composición del platillo. También está relacionada con el contexto social y comercial que rodea su consumo.
Actualmente, el chile en nogada también se ha convertido en un fenómeno gastronómico y comercial. Durante su temporada, numerosos restaurantes ofrecen sus propias versiones y las redes sociales contribuyen a generar una especie de presión por probarlas todas. La recomendación de “probar el mejor chile en nogada” de determinado restaurante puede convertirse fácilmente en una invitación al consumo repetido.
Sin embargo, la maestra Mariana Valdés subrayó que disfrutar la temporada no implica tener que comer un chile en nogada cada semana ni probar todas las versiones disponibles. Ser selectivos permite valorar mejor el platillo y evitar que una tradición gastronómica se convierta simplemente en un exceso alimentario. “La idea fundamental es disfrutarlo con mesura, no prohibirlo”, dijo.
Esta perspectiva permite ampliar la discusión: el chile en nogada no es únicamente un alimento cuyo consumo deba evaluarse por su aporte energético. También es un producto cultural que se consume en un contexto determinado, asociado con celebraciones, reuniones familiares, restaurantes, publicidad y redes sociales.
Más allá de las calorías: cultura, emoción y estética
Reducir el significado del chile en nogada a una cuestión de calorías sería dejar fuera una parte fundamental de su valor.
Valdés Moreno retomó lo señalado por el investigador Luis Alberto Vargas Guadarrama, quien destacó que “el acto de comer nunca es exclusivamente biológico. Comer también involucra aspectos sociales, culturales, históricos, emocionales y estéticos”.
El chile en nogada es un ejemplo particularmente claro. Al consumirlo durante las fiestas patrias no solamente estamos incorporando proteínas, carbohidratos y grasas: también estamos participando en una tradición, recordando determinados acontecimientos históricos y compartiendo un alimento con otras personas.
Su apariencia también tiene un papel importante. El verde del chile, el blanco de la nogada y el rojo de la granada producen una presentación visualmente atractiva y cargada de simbolismo. De esta manera, el platillo satisface no solamente una necesidad biológica, sino también necesidades relacionadas con el gusto, la convivencia, la emoción y la estética.
Además, sus numerosos ingredientes, contrastes de sabores, aromas y texturas hacen que comerlo sea una experiencia gastronómica. El chile, la fruta, la carne, la nuez, las especias y la granada generan una combinación de sabores dulces, salados, ligeramente picantes y agridulces. Su complejidad es parte de lo que ha permitido que se convierta en uno de los símbolos de la gastronomía mexicana.
En ese sentido, la riqueza del chile en nogada no puede medirse únicamente por sus calorías ni explicarse solamente a partir de una versión sobre su origen. Su importancia reside precisamente en la convergencia de distintas dimensiones: es resultado de un largo proceso de transformación culinaria y, al mismo tiempo, una preparación que reúne sabores, ingredientes, símbolos, recuerdos y formas de convivencia.
Por eso, disfrutarlo durante su temporada puede ser también una manera de acercarse a una parte de la historia y de la cultura gastronómica de México. La moderación no tiene por qué estar reñida con el disfrute: conocer lo que comemos, valorar su historia y reconocer sus características nutricionales permite disfrutar el chile en nogada con mayor conciencia, sin reducir una tradición gastronómica a una simple cuestión de calorías.
De la escritura a mano al teclado: ¿qué ganamos y qué podríamos estar dejando atrás?
Pepe Herrera
agosto 29, 2026
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¿Recuerdas la última vez que escribiste una carta a mano? ¿O la última vez que tomaste apuntes en una libreta, escribiste una felicitación en una tarjeta o simplemente te sentaste frente a una hoja de papel para ordenar tus ideas? Para muchas personas, estas acciones formaron parte de la vida cotidiana.
Hoy, en cambio, gran parte de lo que escribimos ocurre frente a una pantalla: enviamos mensajes por WhatsApp, redactamos correos electrónicos, hacemos trabajos escolares en una computadora y compartimos nuestras ideas a través de redes sociales.
El cambio parece sencillo: dejamos el papel y comenzamos a utilizar el teclado. Sin embargo, detrás de esta transformación existe una discusión mucho más profunda. La escritura no solo es una herramienta para comunicar lo que pensamos; también puede intervenir en la manera en que organizamos nuestras ideas, aprendemos y desarrollamos determinadas habilidades. Entonces, ¿qué ocurre cuando dejamos de escribir a mano y comenzamos a teclear?
Una transformación que viene de lejos
El paso de la escritura manual a la escritura digital no es un fenómeno aislado. A lo largo de la historia, la humanidad ha cambiado constantemente los soportes utilizados para escribir: de la arcilla al papiro, del papiro al papel y, posteriormente, de las hojas a las pantallas.
Cada uno de estos cambios ha transformado las formas de producir, conservar y transmitir el conocimiento. La llegada del teclado es, por lo tanto, parte de una sucesión de transformaciones que han acompañado el desarrollo de las sociedades.
El cambio de soporte también ha producido transformaciones sociales y culturales. La manera en que nos acercamos al conocimiento, escribimos, leemos y nos comunicamos está relacionada con las tecnologías disponibles en cada época.
Pero si cada cambio tecnológico modifica nuestras formas de escribir y comunicarnos, también surge una pregunta: ¿qué ocurre con las habilidades que desarrollamos mediante la escritura manual cuando esta deja de ser una práctica cotidiana?
¿Dejar de escribir a mano significa perder capacidades?
Una de las principales preocupaciones en torno al abandono progresivo de la escritura manual es la posibilidad de que también se pierdan determinadas capacidades cognitivas.
Sin embargo, hasta ahora no existe suficiente evidencia empírica que permita afirmar de manera concluyente que sustituir la escritura a mano por el teclado provoque una pérdida general de capacidades cognitivas. Si bien existen estudios y posturas que plantean posibles efectos, la evidencia aún no es concluyente, explicó la doctora Janneth Trejo Quintana, investigadora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE).
Lo que sí está más claramente identificado son algunos cambios en las habilidades motrices. En los niños, por ejemplo, aprender a escribir a mano requiere coordinar la vista y el movimiento de la mano, reconocer la ubicación de las letras y desarrollar determinados movimientos necesarios para formar palabras.
Por eso, si en las primeras etapas de la educación se dejara completamente de enseñar la escritura manual, sí podrían verse afectadas determinadas habilidades motoras. En este sentido, la escritura a mano continúa teniendo una función importante durante los primeros años de formación.
Escribir también es organizar el pensamiento
Sin embargo, reducir la importancia de la escritura manual a la motricidad sería insuficiente. Escribir no implica únicamente coordinar la mano y la vista; también supone tomar decisiones sobre qué decir, cómo ordenarlo y qué conservar. En ese sentido, escribir también es una forma de pensar.
Cuando una persona escribe a mano, el proceso suele ser más lento que cuando utiliza un teclado. Esa menor velocidad puede obligarla a concentrarse, seleccionar lo que quiere decir y organizar sus ideas antes de plasmarlas en el papel.
Además, comentó la doctora Trejo Quintana, la escritura manual puede favorecer procesos como la generación de ideas, la planificación de un argumento y la sistematización del pensamiento. Es decir, no solamente se trata de aprender a formar letras o palabras, sino de desarrollar determinadas operaciones relacionadas con la construcción de ideas. Investigaciones en psicología educativa han encontrado diferencias en la actividad cerebral asociada con la escritura manual y el uso del teclado, aunque estos resultados deben interpretarse con cautela y no permiten afirmar por sí solos una superioridad general de una modalidad sobre otra.
Precisamente porque escribir a mano puede implicar un proceso más pausado, resulta necesario considerar qué ocurre cuando esa lentitud desaparece. Ahí es donde aparece una de las principales ventajas del teclado: la velocidad.
La velocidad del teclado también tiene ventajas
La escritura digital permite producir textos con mucha mayor rapidez. También facilita corregir errores, mover párrafos, reorganizar ideas, realizar modificaciones y compartir documentos.
Estas ventajas resultan especialmente evidentes en trabajos académicos o profesionales. Por ejemplo, un estudiante puede tomar apuntes a mano para organizar sus ideas, pero necesitará posteriormente una computadora para redactar una tesis o un trabajo extenso. Las correcciones y modificaciones que en papel podrían requerir mucho tiempo pueden realizarse rápidamente en un documento digital.
Por esta razón, el teclado no debe entenderse como un enemigo de la escritura manual. Se trata de una herramienta que permite hacer más eficientes determinadas tareas.
No es una cuestión de elegir: son formas complementarias
La discusión, entonces, no debería plantearse como una elección entre escribir a mano o escribir en computadora.
Cada soporte tiene sus propias ventajas. La escritura manual puede favorecer la concentración, la generación y organización de ideas y determinadas habilidades motrices. El teclado aporta velocidad, eficiencia y facilidad para corregir y transformar los textos. La cuestión, por tanto, no es decidir qué soporte es mejor, sino reconocer qué tipo de actividad favorece cada uno y en qué momento resulta más útil.
No obstante, la clave para obtener un mayor rendimiento estaría en desarrollar primero las habilidades fundamentales y después aprovechar la tecnología para hacer más eficiente su utilización.
En otras palabras, aprender a escribir a mano no significa que una persona deba quedarse en el papel. Al contrario: las habilidades desarrolladas mediante la escritura manual pueden convertirse en una base para posteriormente utilizar herramientas digitales de manera más eficiente.
Del cuaderno a WhatsApp: también cambió nuestra forma de comunicarnos
Pero la transformación de la escritura no solo puede observarse en la manera en que aprendemos o producimos textos. También está presente en algo mucho más cotidiano: la forma en que nos comunicamos con otras personas.
Hubo un tiempo en que escribir una carta era una práctica común. Las personas utilizaban el papel para expresar afecto, mantener relaciones a distancia, compartir ideas o incluso debatir cuestiones intelectuales. Hoy muchas de esas funciones se realizan mediante mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, redes sociales, audios, imágenes y emojis.
Sin embargo, que haya cambiado el medio no significa necesariamente que haya desaparecido la necesidad de comunicarnos.
La función comunicativa permanece. Una persona podía escribir en una carta que estaba enamorada y acompañar el mensaje con una fotografía, un dibujo o incluso una flor. Actualmente se puede expresar algo similar mediante un mensaje, una fotografía, un emoji o un audio.
“Lo que cambia son los recursos disponibles para construir el mensaje y la manera en que cada generación los utiliza. Las formas de expresión están determinadas por la época, la tecnología y también por factores como la edad y el contexto social”, dijo la investigadora del IISUE.
¿La escritura a mano podría convertirse en algo íntimo?
Y aunque las nuevas tecnologías han hecho más rápida y accesible la comunicación, también han cambiado el significado que atribuimos a ciertos objetos y formas de expresión.
A medida que escribir a mano deja de ser una práctica cotidiana, también puede adquirir un nuevo significado. Los apuntes universitarios, las cartas antiguas o las notas escritas por familiares pueden convertirse en objetos con un valor personal y emocional precisamente porque ya no forman parte de la comunicación cotidiana de muchas personas.
Es posible que, en el futuro, una carta escrita a mano tenga un carácter más simbólico, íntimo o incluso artesanal. No necesariamente porque la escritura manual vaya a desaparecer por completo, sino porque su uso será menos frecuente.
Lo que alguna vez fue una práctica necesaria para comunicarnos podría convertirse en una forma especial de expresar algo.
El reto para las nuevas generaciones
Pero para que la escritura manual pueda conservar ese lugar, primero debe seguir formando parte de la experiencia de las nuevas generaciones. Y ahí aparece uno de los principales espacios de discusión: la escuela.
Actualmente, hay una discusión estrechamente relacionada con el uso de teléfonos celulares, tabletas y computadoras dentro de las escuelas. Uno de los principales temas que se ha puesto sobre la mesa es la concentración. Para aprender se necesita atención, y la presencia constante de dispositivos digitales puede convertirse en una distracción.
Por ello, algunos sistemas educativos han comenzado a replantearse el lugar que deben ocupar las tecnologías digitales en las aulas y han recuperado o reforzado prácticas como la escritura a mano. Esto no significa que la tecnología deba desaparecer de las escuelas. La pregunta más importante debería ser otra: ¿para qué queremos utilizarla?
Antes de introducir una herramienta tecnológica en el aula habría que preguntarse qué habilidad busca desarrollar, qué beneficio aporta y si su utilización podría afectar alguna otra capacidad.
La tecnología no necesariamente mejora un proceso educativo por el simple hecho de estar presente. Su valor depende del propósito con el que se utiliza.
Y entonces aparece la inteligencia artificial
A este debate sobre la escritura manual y el teclado se suma ahora una nueva tecnología: la inteligencia artificial. La diferencia es importante. Con el teclado seguimos siendo nosotros quienes producimos el texto, aunque lo hagamos de manera más rápida. Con la inteligencia artificial podemos llegar a delegar una parte mucho mayor del proceso de escritura.
Esto abre una nueva discusión. Si antes la preocupación era qué ocurre cuando dejamos de escribir a mano y comenzamos a teclear, ahora también debemos preguntarnos qué ocurre cuando dejamos de redactar y le pedimos a una herramienta que lo haga por nosotros.
Todavía no existe suficiente evidencia para determinar con exactitud qué capacidades podrían perderse al delegar completamente la escritura en la IA. Sin embargo, existen preocupaciones relacionadas con habilidades como la ortografía, la construcción de ideas y, especialmente, la argumentación.
La diferencia estará en la manera en que utilicemos estas herramientas. Una persona podría construir primero sus propias ideas y utilizar posteriormente la IA para revisar la solidez de sus argumentos, detectar debilidades o encontrar nuevas perspectivas. En ese caso, la tecnología puede convertirse en una herramienta de apoyo.
El problema aparece cuando se delega todo el proceso: no pensar, no escribir, no revisar y ni siquiera leer lo que la herramienta produjo.
Por ello, la discusión sobre inteligencia artificial no sustituye al debate sobre escritura manual y teclado; simplemente agrega una nueva dimensión a un proceso de transformación tecnológica que lleva siglos ocurriendo.
Tecnología con criterio, no tecnología por obligación
La escritura ha cambiado y continuará cambiando. El papel no desapareció inmediatamente cuando apareció la computadora, y la escritura manual tampoco dejó de existir cuando surgieron los teléfonos celulares.
El verdadero desafío, entonces, consiste en reconocer qué aporta cada herramienta y no estar a favor o en contra de una. La escritura manual, el teclado y la inteligencia artificial pueden cumplir funciones diferentes, siempre que sepamos qué queremos hacer con ellas.
La tecnología puede cambiar la manera en que escribimos. El reto está en asegurarnos de que, mientras cambia la manera de hacerlo, no dejemos de desarrollar aquello que queremos ser capaces de pensar y expresar por nosotros mismos.
Pilares de la Creación: su campo magnético sería hasta siete veces menor de lo estimado
Instituto de Astronomía, UNAM
agosto 28, 2026
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Investigadores de la UNAM, el INAOE y la Universidad de Cardiff hicieron simulaciones magneto-hidrodinámicas muy detalladas, en tres dimensiones, de la formación y evolución de la región conocida como los Pilares de la Creación.
Encontraron que el método estándar para medir la intensidad del campo magnético, los sobrestima hasta siete veces.
Estas enormes estructuras son creadas por la interacción de estrellas recién formadas con su nube materna y el campo magnético ayuda a estabilizarlas.
En 1995 el telescopio espacial Hubble hizo célebres las estructuras conocidas como Pilares de la Creación: enormes columnas de gas frío de hidrógeno y polvo cósmico, esculpidas por la radiación, el campo magnético y la retroalimentación de estrellas jóvenes y masivas.
Durante décadas se ha estudiado cómo mantienen su forma, pues al estar compuestas de gas y polvo, son objetos fugaces y cambiantes en el cosmos. Se sabe que el campo magnético que las atraviesa ayuda a estabilizarlas, pero su intensidad no puede medirse de manera directa y se infiere a través de la emisión del polvo.
Imagen captada por el telescopio espacial Hubble donde se observa la estructura, densidad y formación de los Pilares de la Creación, dentro de la Nebulosa del Águila. Crédito: NASA, ESA y el equipo Hubble Heritage (STScI/AURA).
Hoy, un grupo de investigación en el que participa el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (IA-UNAM), el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y la Universidad de Cardiff, demostró que el método con el que se hace esta inferencia, denominado Davis-Chandrasekhar-Fermi (DCF, por sus siglas en inglés), sobrestima la intensidad del campo hasta siete veces, y delimitó el terreno en el que sus resultados son confiables.
“Hicimos un modelado numérico tridimensional muy detallado para estudiar la estabilidad y la intensidad del campo magnético de los llamados Pilares de la Creación», señaló José Franco, investigador del IA-UNAM y coautor del trabajo.
El Universo en un laboratorio computacional
En este trabajo se simuló por computadora la formación y evolución de estos pilares, a partir de modelos magneto-hidrodinámicos y radiativos. El proceso comienza cuando dos flujos de gas chocan y forman una nube molecular. Esa nube colapsa y da origen a estrellas masivas. La intensa radiación ultravioleta de esas estrellas calienta el gas circundante y lo expande, lo que induce flujos y compresiones que terminan moldeando la estructura de los pilares.
“Cuando hicimos modelos con enfriamiento en regiones H II —grandes nubes de gas y plasma brillante en el espacio donde nacen nuevas estrellas— encontramos que se formaban los pilares de manera natural durante la fase de expansión de estas regiones. Lo primero que hicimos fue tratar de entender qué era lo que generaba esas estructuras y notamos que el campo magnético actúa fuertemente en la estabilización de la estructura”, explica Luis Andrés Hernández-Cruz, estudiante de doctorado del INAOE y primer autor del artículo.
Mapa de la densidad columnar de la simulación magnetohidrodinámica en tres dimensiones de una nube molecular que está formando estrellas. La radiación y los vientos de las estrellas crean regiones fotoionizadas que se expanden y evaporan a la nube progenitora. Durante ese proceso se generan estructuras similares a los Pilares de la Creación. Tomado de Zamora-Avilés et al. 2019, MNRAS 487, 2200.
Sobre esa simulación, el equipo usó los códigos POLARIS y LIME -los cuales están diseñados para reproducir la emisión de líneas moleculares y la radiación polarizada del polvo- para predecir lo que observaría un telescopio apuntando hacia esa estructura.
Posteriormente, se estimó la masa de los pilares con un programa desarrollado por un investigador de la Universidad de Cardiff, en Reino Unido. “Se creó la nube molecular en la computadora, luego se destruyó con la energía inyectada por las estrellas, se formaron estos pilares en la computadora y se sacaron todas sus características”, resume el Dr. Franco.
Un pequeño gran ajuste
Con los resultados, el grupo observó una disparidad entre estudios previos y este. En la simulación, el campo magnético del pilar alcanzaba una intensidad de 34 microgauss, pero al aplicar el método estándar DCF a los modelos teóricos de ese mismo pilar, el resultado fue de entre 149 y 293 microgauss, es decir, una intensidad siete veces mayor.
Usualmente, para calcular observacionalmente la intensidad del campo magnético en estas estructuras cósmicas se usa el método DCF, el cual se apoya en un hecho: los granos de polvo interestelar se alinean con las líneas del campo magnético y, al hacerlo, la luz que emiten está polarizada.
Midiendo la polarización de la emisión del polvo, y suponiendo que la turbulencia del gas está relacionada con las fluctuaciones del campo magnético, con el método DCF se estima la intensidad del campo en el plano del cielo.
“Estas estructuras son creadas por la interacción de estrellas recién formadas con su nube materna, la cual tiene un campo magnético. Nuestras simulaciones muestran que el método aplicado a las observaciones reales para medir el campo magnético tiene limitaciones que tienden a sobrestimar su intensidad”, señala el investigador del IA-UNAM.
Gráfica que muestra la evolución morfológica de una columna de gas y polvo. Se observa la fase de formación del pilar, su tiempo de vida (resaltado en púrpura) y su fase de destrucción. Crédito: Luis Andrés Hernández Cruz.
Cortes en la simulación que ilustran el proceso de formación de un pilar. Los paneles superiores e inferiores muestran la densidad volumétrica del gas y la intensidad del campo magnético en tres instantes distintos. Las flechas negras representan el campo de velocidades, mientras que los segmentos de línea rojos indican la orientación y la intensidad relativa del campo magnético. Crédito: Luis Andrés Hernández Cruz.
Andrés Hernández indica que el origen del desajuste es físico, no un error de cálculo, ya que el método supone que el desorden del campo magnético y la agitación del gas proveniente de la turbulencia interna de la nube, están en equilibrio.
Pero en un pilar eso deja de cumplirse, porque la burbuja de gas ionizado que lo comprime desde afuera “peina” el campo magnético, lo deja más ordenado de lo que debería estar, y al mismo tiempo comprime el gas; estas diferencias fueron observables y medibles gracias a las simulaciones computacionales.
“Sobrestimar el valor del campo magnético te lleva a sobrestimar todas las demás cantidades”, advierte Andrés. “Eso te lleva a hacer inferencias de lo que está pasando ahí que no son del todo válidas”.
Comprender esto, no sólo permite corregir estimaciones que se hacen en los resultados observacionales, sino conjuntar la teoría con la práctica. “Un pilar no define todos los pilares. Falta estadística. Planeamos publicar sobre otros modelos de pilares, con otras condiciones y otras maneras de formarlos”, puntualiza el estudiante del INAOE.
Este estudio es un trabajo colaborativo en el que participan el doctor José Franco del Instituto de Astronomía; la doctora Aina Palau y el doctor Javier Ballesteros, ambos del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM; el estudiante de doctorado Luis Andrés Hernández-Cruz; sus asesores, los doctores Manuel Zamora y Abraham Luna, así como el doctor Raúl Naranjo y el doctorante Alejandro García-Pérez, todos ellos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica. También participa el doctor Marcial Becerril Tapia, investigador de la Universidad de Cardiff, en Reino Unido.
Enlace al artículo, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society:
Presentan los “Cuadernos Universitarios por la Paz”, una aportación de la UNAM para dialogar y construir soluciones pacíficas
Redacción
agosto 27, 2026
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La colección está integrada por 11 cuadernos y reúne las reflexiones y propuestas de especialistas que participaron en la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz
El propósito es brindar a las juventudes herramientas para comprender los conflictos, prevenir las violencias y construir soluciones pacíficas
Con el propósito de dotar de herramientas para fortalecer una Cultura de paz entre la comunidad universitaria, la UNAM presentó en la FILUNI los “Cuadernos Universitarios por la Paz”, una colección editorial que reúne reflexiones y propuestas para promover los derechos humanos, el diálogo y la resolución pacífica de conflictos en los espacios educativos.
Esta colección, integrada por 11 cuadernos, es resultado de los trabajos de la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz, y que formó parte de una estrategia transversal impulsada por el rector Leonardo Lomelí Vanegas para sembrar una cultura de la paz en la comunidad universitaria, explicó Néstor Martínez Cristo, coordinador de Proyectos Especiales de la Rectoría.
De izquierda a derecha, Néstor Martínez Cristo, Leticia Cano Soriano y Luis Raúl González Pérez, durante la presentación de los Cuadernos Universitarios por la Paz en la FILUNI.
“Estas páginas recogen reflexiones y diálogos de las mesas de trabajo y conferencias magistrales orientadas todas a construir un entorno más justo y seguro”, puntualizó.
Martínez Cristo aseguró que estos cuadernos son de gran importancia para que las y los jóvenes puedan aprender que, aun habiendo conflictos, existen las herramientas para desmontarlos y llegar a soluciones pacíficas.
Una contribución de la Universidad al análisis de las violencias
Por su parte, Leticia Cano Soriano, directora del Programa de Cultura de Paz y Erradicación de la Violencia (PUCPAZ) habló de la importancia de instaurar una cultura de la paz y erradicación de las violencias en el ámbito educativo. Por eso -enfatizó- este material editorial es un referente y una contribución de nuestra Universidad para la lectura y el análisis en los espacios escolares y académicos.
Explicó que la construcción de entornos libres de violencia requiere incorporar estos temas de manera permanente en la formación universitaria, por lo que la colección representa un referente y una contribución de la UNAM para la lectura, la reflexión y el análisis de las distintas expresiones de la violencia y las alternativas para prevenirla y erradicarla.
Asimismo, anunció que el PUCPAZ fue invitado a participar en el Foro Nacional de Consulta de la Ley General de Cultura de Paz y Legalidad, del que seguramente se derivarán en políticas públicas en la materia.
Necesitamos aprender a practicar la paz cotidianamente
Luis Raúl González Pérez, expresidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, expresó que presentar una colección dedicada a estos temas no es solamente un acto editorial, es también una invitación a reflexionar sobre nuestras formas de convivencia y a preguntarnos qué sociedad queremos construir.
“La paz necesitamos aprender a practicarla cotidianamente y construirla todos los días”, dijo.
González Pérez destacó que la UNAM constituye uno de los mayores espacios de pluralidad y diversidad, en el que convergen distintas corrientes del pensamiento, condición que —dijo— puede convertirse en un eje articulador para la construcción de una cultura de paz.
En este sentido, sostuvo que los libros también construyen paz, porque leer, investigar, reflexionar, debatir y confrontar ideas permiten comprender mejor las causas de las violencias, reconocer la complejidad de los conflictos y explorar nuevas formas de enfrentarlos.
Un espacio de reflexión frente a las violencias
La Primera Semana Nacional de Cultura de Paz surgió como parte de la estrategia transversal de la UNAM, en respuesta a una realidad caracterizada por la presencia de violencias normalizadas entre las juventudes.
Aquel encuentro reunió a especialistas y figuras de reconocimiento nacional e internacional, como los Premios Nobel de la Paz Rigoberta Menchú y Juan Manuel Santos, Olimpia Coral Melo, defensora de espacios digitales libres de violencia para mujeres y niñas; Dag Nylander, embajador de Noruega en México y especialista en resolución de conflictos
Como parte de las actividades se desarrollaron ocho paneles de discusión en los que se abordaron temas como educación y ciencia para la paz; violencias sociales y resistencias para la paz; derechos humanos, Estado de Derecho y justicia social; juventudes y cultura de paz; medio ambiente y paz sostenible; género, diversidades y paz.
Con la publicación de los Cuadernos Universitarios por la Paz, la UNAM da continuidad a este esfuerzo y pone a disposición de la comunidad universitaria un conjunto de contenidos destinados a fortalecer la reflexión crítica, promover el diálogo y contribuir a la construcción cotidiana de una sociedad más justa, incluyente y pacífica.
Cuando la física ayuda a respirar. La ciencia detrás de la ventilación mecánica
Publicada en: Ciencia UNAM
Autores: Jessica Garduño López/Marcos Antonio Amezcua Gutiérrez
Fecha de publicación: 17-08-2026
agosto 27, 2026
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En una unidad de cuidados intensivos, cada respiración es una decisión científica.
Cuando un paciente no respira por sí mismo, una máquina ocupa su lugar. Sin embargo, la ventilación mecánica no actúa por intuición ni por magia: es la física la que hace que el aire entre en los pulmones, se estiren (elasticidad) y el aire tenga un volumen proporcional a la presión. Podemos decir que los conceptos físicos se transforman en herramientas terapéuticas que sostienen la vida.
Respirar es un fenómeno físico antes que biológico
La respiración se suele entender como un acto involuntario, casi invisible. Pero para la ciencia, es un fenómeno físico, ya que el aire no entra a los pulmones por voluntad propia, sino que se desplaza siguiendo gradientes de presión.
Cuando el tórax se expande, el volumen pulmonar aumenta y la presión intrapulmonar disminuye, lo que permite la entrada de aire; cuando el tórax se contrae, aumenta la presión y el aire es expulsado. Este principio es descrito por las leyes físicas que gobiernan el comportamiento de los gases.
La gravedad también interviene, pues influye en la distribución del aire dentro de los pulmones, favoreciendo así que determinadas regiones se ventilen mejor que otras según la posición del cuerpo.
Los pulmones son estructuras no rígidas que se comportan como sistemas elásticos capaces de expandirse y retraerse en respuesta a fuerzas físicas, igual que un resorte. Esta elasticidad es importante para que el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono tenga lugar de manera eficiente.
Al mismo tiempo, el aire debe vencer la resistencia de las vías aéreas antes de acceder a los alvéolos, un fenómeno que tiene relación tanto con el diámetro de los bronquios como con la velocidad del deslizamiento con la que el flujo se desplaza. Cuando ese frágil equilibrio se rompe a causa de una enfermedad, trauma o infección, la respiración se vuelve ineficaz. Respirar significa hacer trabajo físico, y cuando el pulmón se vuelve rígido o aumenta la resistencia, el trabajo necesario para movilizar el aire se agrava y puede conducir a un agotamiento respiratorio.
Es en este punto, cuando la medicina recurre al conocimiento científico y a la tecnología: la ventilación mecánica aparece como una herramienta para asistir una función vital dañada y comprometida.
Presión, volumen y flujo: las leyes que sostienen la vida
La ventilación mecánica se basa en conceptos físicos generales: presión, volumen y flujo. Aunque estos términos suelen asociarse al laboratorio o libros de texto, en el entorno clínico se interpretan en decisiones que afectan directamente la vida de los pacientes.
Ejercer presión permite introducir aire en los pulmones cuando el cuerpo no lo hace por sí mismo. Regular el volumen determina la cantidad de aire que entra en cada respiración, mientras que el flujo establece con qué rapidez se desplaza el aire.
El tiempo respiratorio es el que regula cuánto dura la entrada y salida del aire, obteniendo una ventilación efectiva sin atrapamiento aéreo ni colapso pulmonar.
Estos parámetros no son arbitrarios. Se ajustan y calibran exhaustivamente para dar respuesta a la mecánica pulmonar de cada tipo de pulmón. Una presión excesiva es responsable de un daño en el tejido pulmonar (barotrauma), un volumen inadecuado, ya sea por deficiencia o exceso, podría tener efectos negativos y agravar la lesión existente (ateletrauma o volutrauma).
Por ello, la ventilación mecánica moderna no busca forzar al pulmón, sino respetar sus límites físicos, adaptándose a su elasticidad y resistencia. De esta manera, la ventilación protectora es un claro ejemplo de que la física se convierte en una estrategia terapéutica.
Un ventilador mecánico no “respira” por el paciente, como lo puede entender el sentido humano de la palabra. Se trata de un mediador entre la física y la biología. Crea gradientes de presión controlados, distribuye volúmenes precisos y coordina el flujo de aire con el ciclo respiratorio.
En pacientes graves como los que tienen el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), el pulmón pierde parte de su elasticidad, se torna rígido, menos distensible. En este contexto, la ventilación mecánica debe adaptarse a una mecánica alterada, utilizando principios físicos para evitar mayor daño.
Los distintos ajustes que efectúan el personal de salud son decisiones fundamentadas en una ciencia aplicada. En realidad, no se trata solo de encender una máquina, sino de saber cómo el cuerpo humano reacciona a las fuerzas físicas que se le aplican y cómo modularlas para favorecer la recuperación.
La ventilación depende de la talla y no en el peso corporal real. Los pulmones no aumentan de tamaño en proporción a la masa grasa o muscular; están contenidos dentro de una caja torácica con capacidad de expansión limitada. Las variables como el flujo, el volumen y la presión deben ser ajustadas al peso ideal, siendo éste un aspecto importantísimo en la población mexicana, donde la obesidad continúa en aumento.
La gravedad también tiene un efecto sobre la ventilación, ya que la distribución del aire dentro de los pulmones no es homogénea y cambia según la posición del cuerpo.
La historia de la ventilación mecánica refleja el avance conjunto entre la física, la ingeniería y la medicina. Desde los primeros dispositivos más rudimentarios hasta los ventiladores actuales, el progreso ha sido impulsado por una noción más completa de los fenómenos físicos implicados en la respiración.
Eventos como la pandemia por COVID-19, llevaron a la luz esta interdependencia. La necesidad de ventilar a millones de pacientes en todo el mundo, mostró que salvar vidas no depende del simple uso de recursos, sino del saber científico que se tiene para utilizarlos correctamente.
Hoy, la incorporación de nuevas tecnologías, de modelos matemáticos y hasta de la inteligencia artificial, nos permite una ventilación cada vez más personalizada, hecha a la medida de la biología individual de cada paciente.
Diálogo entre disciplinas
La ventilación mecánica nos enseña una lección fundamental: la medicina no avanza de manera aislada; avanza cuando dialoga con otras disciplinas, cuando pone en práctica y hace suyos principios de la física, de la ingeniería y de las ciencias básicas para resolver problemas complejos.
Conocer esta relación no es exclusivo de especialistas. Difundir cómo la ciencia sostiene las prácticas médicas cotidianas es una buena manera de hacer que el conocimiento se acerque a la sociedad y de poner en valor el rol que tiene la investigación científica en la vida diaria.
Cada respiración asistida nos recuerda que la vida, en sus momentos más frágiles, depende del equilibrio preciso entre las leyes físicas y el cuidado humano
Isótopos: las huellas invisibles que cuentan la historia de la Tierra
Pepe Herrera
agosto 27, 2026
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Aunque no podemos verlos a simple vista, los isótopos son pequeñas “huellas” que permiten conocer acontecimientos ocurridos hace miles, millones e incluso miles de millones de años. Gracias a ellos, los científicos pueden determinar la edad de una roca, reconstruir antiguos climas, conocer el origen del agua, estudiar la formación de volcanes e incluso investigar los movimientos de poblaciones humanas del pasado. De esta manera, los isótopos permiten reconstruir la historia de nuestro planeta y de quienes lo han habitado.
En el podcast Geofísica al descubierto, del Instituto de Geofísica de la UNAM, la doctora Yuly Tatiana Valencia Morales, investigadora de este instituto, habló sobre qué son los isótopos, cómo funcionan y por qué son importantes para la ciencia.
¿Qué es un isótopo?
Para comprender qué es un isótopo, primero es necesario conocer el átomo. La doctora Tatiana Valencia explicó que los átomos están formados por un núcleo que contiene protones y neutrones, mientras que alrededor del núcleo se encuentran los electrones. La cantidad de protones determina qué elemento es un átomo. Por ejemplo, todos los átomos de carbono tienen seis protones.
Sin embargo, un mismo elemento puede tener diferente cantidad de neutrones. Cuando esto ocurre, se trata de isótopos. Por lo tanto, los isótopos son átomos de un mismo elemento que tienen diferente número de neutrones y, en consecuencia, diferente masa.
Por ejemplo, existen el carbono-12 y el carbono-14. Ambos son carbono porque tienen seis protones, pero poseen diferente cantidad de neutrones.
Estables e inestables
No todos los isótopos se comportan de la misma manera. Algunos permanecen sin cambios, mientras que otros son inestables y se transforman con el tiempo. Esta diferencia permite clasificarlos en dos grandes grupos: estables e inestables.
Los isótopos estables no se transforman espontáneamente, mientras que los inestables cambian y se convierten en otros núcleos mediante un proceso llamado desintegración radiactiva.
Durante este proceso, un isótopo denominado “padre” se transforma en otro llamado “hijo”. Esta transformación ocurre a una velocidad característica y predecible. Precisamente esta propiedad permite utilizar determinados isótopos como relojes naturales.
Los isótopos como relojes naturales
Al experimentar una transformación radiactiva, los isótopos pueden funcionar como relojes porque su desintegración ocurre de manera predecible. Si se conoce la cantidad del isótopo padre que había originalmente, la cantidad que queda actualmente y la cantidad del isótopo hijo producido, es posible calcular cuánto tiempo ha transcurrido.
Un ejemplo conocido es el carbono-14. Mientras un organismo está vivo, intercambia carbono con el ambiente. Cuando muere, este intercambio termina y el carbono-14 comienza a disminuir por desintegración radiactiva y a transformarse en nitrógeno-14. Al medir cuánto carbono-14 queda en los restos, los científicos pueden estimar cuánto tiempo ha pasado desde la muerte del organismo.
Este método es especialmente útil para materiales orgánicos, como huesos y restos de plantas o animales. Sin embargo, el carbono-14 no es el único reloj isotópico. Dependiendo de la edad y del tipo de material que se quiera estudiar, los científicos recurren a diferentes sistemas de datación. Las rocas, por ejemplo, pueden conservar información durante millones o incluso miles de millones de años.
¿Cómo se determina la edad de las rocas?
Para fechar rocas se utilizan diferentes sistemas isotópicos, dependiendo de los minerales que las componen, explicó la investigadora del Instituto de Geofísica. Entre los principales se encuentran los sistemas uranio-plomo, samario-neodimio, rubidio-estroncio y argón-argón.
Uno de los métodos más importantes es el uranio-plomo, que puede utilizarse en minerales como el circón. Algunos isótopos de uranio se transforman mediante cadenas de desintegración radiactiva que conducen finalmente a isótopos de plomo. Al medir las cantidades de estos elementos y sus proporciones isotópicas, se puede calcular la edad del mineral y, en determinados casos, conocer cuándo cristalizó la roca.
También se puede estudiar la transformación del samario-147 en neodimio-143, especialmente en minerales como el granate. El sistema rubidio-estroncio puede analizarse, por ejemplo, en minerales como las micas.
Cada sistema isotópico proporciona información diferente. Algunos permiten conocer cuándo se formó un mineral, mientras que otros permiten determinar cuándo una roca se enfrió o experimentó determinados procesos geológicos.
La temperatura de cierre
Sin embargo, una edad isotópica no siempre representa exactamente el momento en que se formó una roca. Para entender qué acontecimiento está registrando cada sistema isotópico, es necesario considerar un concepto fundamental: la temperatura de cierre.
Cuando una roca se enfría, llega un momento en que la temperatura es suficientemente baja para que disminuya la difusión o el intercambio de elementos dentro de la estructura cristalina de un mineral. A partir de entonces, el sistema queda suficientemente cerrado para conservar de manera más efectiva la información isotópica.
Por eso, dependiendo del mineral y del sistema isotópico utilizado, los científicos pueden obtener información sobre diferentes momentos de la historia de una roca.
¿Para qué sirve conocer la edad de las rocas?
Conocer cuándo se formó o se enfrió una roca no solo permite establecer una fecha. Al comparar las edades y características isotópicas de distintas rocas, los científicos pueden reconstruir procesos que ocurrieron a escalas mucho mayores, como el magmatismo, el metamorfismo, la actividad tectónica y los cambios que ha experimentado la corteza terrestre.
Además, las firmas isotópicas permiten conocer el origen de determinadas rocas. La corteza y el manto poseen características isotópicas diferentes, por lo que los científicos pueden analizar una roca y obtener indicios sobre el lugar y las condiciones en las que se formó.
Los isótopos y la evolución de los continentes
Esta información también ayuda a comprender cómo se formaron y modificaron los continentes a lo largo del tiempo. En el caso de Oaxaca, por ejemplo, existen rocas con edades cercanas a los 1,000 millones de años que permiten investigar procesos relacionados con antiguos supercontinentes, como Rodinia.
Los continentes actuales no siempre tuvieron la configuración que conocemos. A lo largo de millones de años, diferentes masas continentales se han unido, separado y vuelto a colisionar. Supercontinentes como Rodinia y Pangea son ejemplos de estas grandes agrupaciones.
Las rocas de México contienen evidencias de diferentes masas continentales que participaron en estos procesos. Por ello, el análisis de sus edades y firmas isotópicas permite formular modelos sobre cómo se ensamblaron los continentes y cómo evolucionó la corteza terrestre.
Los isótopos y el vulcanismo
La datación isotópica también permite determinar cuándo ocurrieron determinados procesos volcánicos. Por ejemplo, el método argón-argón permite fechar ciertos minerales y materiales relacionados con las erupciones.
Estos métodos también han sido utilizados para estudiar grandes acontecimientos de la historia de la Tierra. Un ejemplo es el impacto del asteroide que formó el cráter de Chicxulub, en la península de Yucatán. El enorme calor y la presión producidos por el impacto fundieron las rocas, que posteriormente se enfriaron rápidamente y formaron vidrio. Estos materiales pueden ser fechados mediante métodos isotópicos, lo que ha permitido establecer la antigüedad del impacto en aproximadamente 66 millones de años.
Los isótopos y el agua
La capacidad de los isótopos para conservar información sobre su origen y recorrido también permite estudiar el agua. La doctora Tatiana Valencia mencionó que los isótopos de oxígeno presentes en el agua pueden proporcionar información sobre su procedencia.
Por medio de estos análisis es posible investigar el origen del agua y seguir su recorrido a través del ciclo hidrológico. Esto resulta especialmente útil para estudiar las aguas subterráneas y comprender el funcionamiento de los acuíferos.
Los isótopos y el cambio climático
Los mismos isótopos de oxígeno que permiten investigar el agua también pueden conservar información sobre las condiciones climáticas del pasado. Las proporciones de determinados isótopos pueden variar de acuerdo con la temperatura y con diferentes procesos relacionados con el ciclo del agua.
El análisis de hielo, por ejemplo, permite identificar variaciones isotópicas relacionadas con cambios de temperatura ocurridos durante diferentes periodos. De esta manera, los isótopos proporcionan evidencias que ayudan a reconstruir cómo ha cambiado el clima de la Tierra.
Aplicaciones en antropología
Esta capacidad de los isótopos para registrar el lugar y las condiciones en que se desarrolló un material también puede aplicarse a los restos humanos. Un ejemplo es el análisis del estroncio presente en los dientes y los huesos.
El esmalte dental se forma durante el desarrollo y conserva una firma isotópica asociada al entorno en el que creció una persona. En cambio, los huesos se renuevan constantemente y pueden reflejar cambios posteriores en el lugar donde vivió.
Si las firmas isotópicas de los dientes y los huesos son diferentes, los investigadores pueden obtener evidencias de que una persona cambió de lugar de residencia durante su vida. Además, los isótopos pueden aportar información sobre la alimentación y el ambiente en el que vivió un individuo.
¿Cómo se analizan los isótopos?
Pero para que todas estas “huellas” puedan convertirse en información sobre el pasado, primero es necesario medirlas con gran precisión.
En el caso de una roca, primero puede ser necesario triturarla y pulverizarla. Posteriormente, se realiza un tratamiento químico para separar los elementos que se desean analizar.
Después, los elementos pueden introducirse en un espectrómetro de masas por ionización térmica. Este instrumento ioniza los elementos y utiliza un campo magnético para separar los iones de acuerdo con su masa. Los detectores registran estos iones y permiten determinar las cantidades relativas de los diferentes isótopos.
En el Instituto de Geofísica de la UNAM, estos análisis se realizan, entre otros lugares, en el Laboratorio Universitario de Geoquímica Isotópica (LUGIS), donde se estudian sistemas como samario-neodimio y rubidio-estroncio en investigaciones geológicas y antropológicas.
La importancia de los isótopos
Los isótopos son mucho más que una herramienta para determinar edades. Permiten investigar la historia de la Tierra, el clima, el agua, los volcanes, las rocas y las poblaciones humanas.
Aunque son invisibles a simple vista, conservan huellas de los procesos que han experimentado los materiales a lo largo del tiempo. Al aprender a leer esas señales, los científicos pueden reconstruir acontecimientos que ocurrieron mucho antes de que existieran los seres humanos y comprender mejor cómo se formó y evolucionó el planeta que habitamos.
En ese sentido, los isótopos pueden considerarse auténticos registros naturales del pasado: pequeñas huellas invisibles que permiten leer la historia de la Tierra.
Eclipse lunar de hoy: a qué hora verlo en México y por qué será casi total
Redacción / Con información del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica, UNAM
agosto 27, 2026
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La noche de este jueves 27 de agosto podrá observarse desde México un eclipse parcial de Luna particularmente profundo: en su momento máximo, la sombra de la Tierra ocultará alrededor del 96 % de la superficie lunar visible.
Aunque visualmente estará muy cerca de ser total, astronómicamente seguirá siendo un eclipse parcial, ya que una pequeña fracción de la Luna permanecerá fuera de la región más oscura de la sombra terrestre.
Los eclipses lunares suceden cuando la Luna, durante su movimiento alrededor de la Tierra, atraviesa la sombra que proyecta nuestro planeta. Solo pueden ocurrir durante la fase de Luna llena, cuando el Sol, la Tierra y la Luna alcanzan una alineación suficientemente precisa.
La sombra terrestre tiene una región exterior menos oscura, llamada penumbra, y una región interior denominada umbra, donde la luz directa del Sol queda bloqueada.
Cuando únicamente una parte de la Luna entra en la umbra ocurre un eclipse parcial. Cuando todo el disco lunar queda dentro de ella, se produce un eclipse total.
En el fenómeno de esta noche, la alineación será muy cercana a la necesaria para un eclipse total, pero no llegará a completarse. El IRyA de la UNAM señala que el máximo ocultamiento alcanzará aproximadamente el 96 % de la superficie lunar visible desde la Tierra.
Por ello, podrá observarse una Luna casi completamente cubierta por la sombra de nuestro planeta.
¿La Luna se verá roja?
Es posible que la región eclipsada de la Luna adquiera tonalidades rojizas, anaranjadas o cobrizas.
Aunque la Tierra bloquea la luz directa del Sol, parte de la radiación solar atraviesa la atmósfera terrestre, donde es refractada y dispersada antes de alcanzar la superficie lunar.
La atmósfera dispersa con mayor eficiencia las longitudes de onda más cortas de la luz visible, asociadas con los tonos azules y violetas, mientras que una mayor proporción de las longitudes de onda rojas y anaranjadas logra atravesarla. Parte de esa luz es desviada hacia la sombra terrestre y puede iluminar la Luna.
Es un fenómeno relacionado con el que produce las tonalidades rojizas de los amaneceres y atardeceres.
El Instituto de Radioastronomía y Astrofísica explica que, aunque el eclipse de esta noche será parcial, la sombra de nuestro planeta cubrirá casi toda la cara visible de la Luna, por lo que es posible que se aprecien tonalidades rojizas, anaranjadas o cobrizas.
El color y la intensidad que finalmente presente la Luna dependerán también de las condiciones de la atmósfera terrestre.
¿Será una “Luna de sangre”?
“Luna de sangre” no es una clasificación astronómica formal. Es una expresión popular utilizada para describir la coloración rojiza que puede presentar la Luna durante un eclipse, particularmente durante los eclipses lunares totales.
El fenómeno de esta noche será parcial. Por ello, aunque buena parte de la Luna pueda adquirir tonos rojizos, científicamente es más preciso describirlo como un eclipse lunar parcial.
¿A qué hora conviene observarlo?
La fase parcial podrá apreciarse desde las 20:33 horas y continuará durante más de tres horas.
El mejor momento para observar el fenómeno será alrededor de las 22:12 horas, cuando ocurrirá el máximo ocultamiento y aproximadamente el 96 por ciento del disco lunar visible estará dentro de la umbra, la región más oscura de la sombra terrestre.
La fase parcial terminará aproximadamente a las 23:51 horas.
Estos horarios corresponden al tiempo del centro de México. En otras regiones del país deberán ajustarse de acuerdo con el huso horario local.
El eclipse podrá apreciarse a simple vista en gran parte del continente americano, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.
¿Se necesitan lentes especiales para observarlo?
No. A diferencia de un eclipse solar, un eclipse lunar puede observarse directamente durante todas sus fases sin filtros ni lentes especiales de protección.
Puede contemplarse a simple vista, aunque unos binoculares o un telescopio permiten observar con mayor detalle el avance de la sombra de la Tierra sobre la superficie lunar.
Para observarlo será suficiente buscar un lugar con buena visibilidad del cielo y, de ser posible, alejado de obstáculos. La presencia de nubes será el principal factor que podría impedir apreciar el fenómeno.
Así, la noche de este 27 de agosto México tendrá la oportunidad de observar un eclipse que, sin llegar a ser total, dejará casi toda la cara visible de la Luna bajo la sombra de nuestro planeta.