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El lujo de las simples cosas: entre lo cotidiano y lo extraordinario en la joyería

Resumen. – Este ensayo examina, desde un enfoque histórico-analítico y de cultura visual, cómo la joyería de lujo contemporánea ha incorporado lo cotidiano en su repertorio formal, transformando las nociones tradicionales del lujo. A partir de un broche de Joel Arthur Rosenthal (JAR), se explora la evolución de una estética que eleva lo trivial sin renunciar a la excelencia técnica. Se propone que estas piezas trascienden su valor material y redefinen el gusto en el nuevo imaginario de lo exclusivo.

En 1989, un puerro (poro en México) hizo su debut en la alta joyería. Con un diamante engastado en su cuerpo, de talla rectangular modificada, de aproximadamente seis quilates, más que una excentricidad, fue una afirmación estética que terminó por consolidar un lenguaje en la industria: lo banal, lo doméstico, lo común y corriente, impensable en los círculos de la joyería de lujo, tomaba forma de hortaliza entre granates verdes y diamantes en pavé. Este gesto revelaba una tendencia que, a pasos silenciosos, venía gestándose de tiempo atrás: la incorporación de lo cotidiano como una realidad que merece ser celebrada tanto en la joyería como en nuestra vida.

Tradicionalmente, la haute joaillerie o alta joyería había sostenido un aura de solemnidad, sobre todo por sus vínculos con la realeza y las élites. Dentro de su repertorio visual, los motivos figurativos de la flora y la fauna habían sido cuidadosamente seleccionados para expresar elegancia. En su catálogo implícito del buen gusto podían aparecer un lirio, una orquídea, una mariposa, pero… ¿un puerro? Jamás. Hasta entonces.

Aquella irrupción puso en evidencia la presencia de elementos ordinarios como recurso estético en la joyería fina contemporánea. Desde esta premisa, la pregunta que articula este texto es, ¿cómo se legitima lo cotidiano como categoría estética en la alta joyería, desde 1890 hasta hoy? El presente ensayo se inscribe en una línea histórico-analítica de la joyería, apoyada en los estudios de cultura visual. A través de un análisis comparativo de piezas —de René Lalique a JAR— se propone comprender la joya como portadora de significados culturales, más allá de su valor material.

La selección de los casos responde tanto a la capacidad de estos para evidenciar el tránsito entre las cosas simples y lo excepcional, así como a su relación con la evolución del concepto de lujo. Este enfoque reconoce, sin embargo, las limitaciones derivadas del predominio de referentes europeos, que condicionan la perspectiva histórica del análisis; a la par, busca ofrecer una lectura que explique las operaciones simbólicas que permiten resignificar lo banal en la esfera del objeto extraordinario.

Y es que aquel giro estético no fue repentino. Para comprender sus raíces, debemos trasladarnos a finales del siglo XIX, cuando el Art Nouveau (1890-1910) favoreció una exploración más libre de las formas naturales. Influenciado por el japonismo, las teorías orgánicas de Viollet-le-Duc y el ideario del Arts & Crafts, este estilo propuso un lenguaje formal basado en la asimetría, las curvas dinámicas y una sensibilidad profundamente naturalista. Asimismo, introdujo un renovado corpus visual de la flora y la fauna con la incorporación de imágenes poco comunes en la joyería fina: insectos como libélulas, mariposas y escarabajos; aves como el pavo real, y reptiles —en especial, la serpiente.

La elección de estos elementos fue deliberada, pues este bestiario reunió tanto lo delicado y etéreo como lo inquietante y ambiguo. En este singular repertorio iconográfico es donde apareció por primera vez en joyería el cuerpo femenino desnudo; no como símbolo mitológico o alegórico, sino como figura central de un lenguaje formal nuevo, orgánico, sensual y misterioso. Se trata de una representación que, como advierte Bram Dijkstra en Idols of Perversity (1986), no escapa de la mirada finisecular masculina, cargada de ansiedades y obsesiones.

No solo cambió lo que se representaba, sino también cómo se representaba: los diseñadores del periodo buscaron romper con las convenciones de la joyería tradicional, tanto en lo formal como en lo material. Un hito significativo fue el empleo protagónico de las entonces llamadas gemas semipreciosas, con el fin de anteponer aquellas que mejor armonizaban con la sensibilidad estética del proyecto artístico. Se valoraron especialmente gemas como la piedra de luna, el ópalo o las perlas barrocas, así como materiales alternativos como el cuerno y el vidrio.

Dentro de esta selección de nuevos materiales, destaca el uso deliberado de gemas sintéticas y simulantes; una práctica que, en retrospectiva, adquiere un matiz revelador ante el debate actual —a menudo sesgado y oportunista— sobre su legitimidad en la joyería. En esta coyuntura, marcada por el entusiasmo por la innovación, las gemas sintéticas se asociaron al progreso y encontraron cabida natural en los proyectos del Art Nouveau. El rubí Verneuil, obtenido por fusión gracias al método desarrollado por el químico francés Auguste Victor Louis Verneuil, fue la primera gema sintética producida de forma viable para su comercialización y varios ejemplares se exhibieron en la Exposición Universal de París de 1900.

Estas elecciones materiales reflejan la voluntad de los creadores de explorar nuevas posibilidades expresivas, más allá de los cánones impuestos en la joyería tradicional. Desde este enfoque, un diseñador que desafió la hegemonía del oro y los diamantes de forma decisiva y visionaria fue René Lalique, al otorgar un papel estelar al vidrio y dignificar materiales como el cuerno o incluso el acero. Su obra, más cercana a la poesía de la forma que a la ostentación material, logró que la expresión artística prevaleciera sobre el lujo carente de propósito. Esta fue la primera gran fractura en el canon de lo valioso.

El Art Nouveau sentó las bases de una joyería que podía ser personal, conceptual y, sobre todo, libre. Desde allí, lo que siguió fue una expansión progresiva —e irreverente— que amplió los márgenes de lo aceptado. A partir de la renovación de los lenguajes visuales y materiales, se configuró una comunidad de usuarios más diversa y receptiva a la innovación. Gradualmente, esto hizo que se transformaran tanto la práctica como la percepción del adorno, hasta desdibujar las fronteras entre lo sofisticado y lo ordinario.

En otro frente, la bijouterie o bisutería desempeñó un papel fundamental en la difusión de temas inéditos.

Como apunta Deanna Farneti Cera, especialista en bisutería y joyería no preciosa, hacia mediados del siglo XVIII ya existía una demanda creciente por joyas distintas, exentas de los altos costos de su contraparte fina. Al inicio, se trataba de piezas hechas a mano en series limitadas e inspiradas en modelos de alta gama. Fue hasta finales del siglo XIX que, gracias a la industrialización, comenzaron a producirse en masa y a difundirse ampliamente.

Aunque hoy algunos círculos conservadores le resten valor por su carácter no precioso, estos adornos poseen un valor histórico innegable, pues sentaron las bases para la moda y la joyería del siglo XX y marcaron un punto clave en la evolución del vestir. Al término de la Primera Guerra Mundial, este tipo de joyería fue reconocida como una expresión autónoma de los valores y códigos culturales en boga de su época (Farneti, 2019, pp. 8–10).

El contexto no es accesorio: constituye una condición indispensable para interpretar cabalmente estos fenómenos. Actualmente, ver un Mickey Mouse cubierto de diamantes puede parecernos una extravagancia más, pero este tipo de representaciones en el terreno de la alta joyería —al menos antes de 1960—, habrían sido inconcebibles, toleradas únicamente en productos dirigidos al consumo popular. La aceptación de estas figuras en la industria revela un giro profundo en las jerarquías culturales del sector. Lo que antes pertenecía a la esfera de lo infantil o lo vulgar se resignificó.

Este desplazamiento simbólico puede interpretarse a la luz de las teorías del sociólogo francés Pierre Bourdieu, quien en La distinción (1998) analizó el “buen gusto” no como una cualidad innata, sino como una construcción social ligada a la clase, la educación y el capital cultural. Durante siglos, el gusto “legítimo” se definió por su distancia frente a lo popular. Sin embargo, como resultado de las transformaciones de las sociedades modernas y la expansión de los medios de comunicación, esas jerarquías comenzaron a desmoronarse.

En 1961, el crítico y teórico Roland Barthes capturó el alcance de esta redefinición, específicamente en la joyería, en su ensayo “De las gemas a la joyería”. En dicho texto mostró cómo la expansión de materiales y significados desmontó la asociación exclusiva entre joyería y élite económica, lo cual inauguró su “secularización” y una nueva libertad formal. En sus palabras: “la joyería se ha vuelto democrática” (Barthes, 2013, p. 57).

Couturières o diseñadoras como Elsa Schiaparelli y Coco Chanel en los años treinta, fueron clave para ampliar el vocabulario de la bijouterie. Schiaparelli introdujo humor e ironía mediante guiños al surrealismo, mientras Chanel incorporó perlas de imitación para acompañar sus conjuntos, convencida de que la elegancia no dependía del valor material de las gemas. La joyería empezó a reírse de sí misma y nos invitó a formar parte del juego.

Esta postura, radical para su tiempo, consolidó una nueva sensibilidad en torno al adorno. Las piezas del diseñador italiano Fulco di Verdura, como su famoso broche en forma de granada, fueron adoradas por estrellas de Hollywood y figuras de la alta sociedad, lo que convirtió sus creaciones en un puente entre la fantasía y la sofisticación. Uno de los diseñadores que mejor supo navegar este nuevo territorio fue Jean Schlumberger, quien, en su colaboración con Tiffany & Co., incorporó a su lenguaje visual formas insólitas como una caja de joyas en forma de pepino. En sus manos la joyería reunió lo mejor del espíritu lúdico de la bisutería con la excelencia técnica de la alta joyería.

Estas propuestas fueron posibles gracias a que, desde finales del siglo XIX y a lo largo del XX, diseñadores y usuarios fueron afinando la mirada —y el gusto— mediante nuevos códigos visuales. Pero puede decirse que fue con el puerro de Joel Arthur Rosenthal, conocido como JAR, que esta tendencia se consolidó para siempre.

JAR es uno de los diseñadores más enigmáticos y reverenciados de la alta joyería contemporánea. De origen estadounidense y asentado en París —con la maison de joaillerie o casa de joyería más enigmática de toda la Place Vendôme—, ha cautivado al público especializado con piezas que oscilan entre la perfección técnica y el atrevimiento conceptual. Su obra, profundamente arraigada en la naturaleza, ha logrado hacer de la materialidad natural, no un simple motivo decorativo, sino una presencia afirmativa. En sus creaciones los frutos, flores y raíces no remiten a otra cosa, sino que se imponen como protagonistas.

Si bien su broche de puerro data de finales del siglo XX, la suma por la que fue subastado en 2017 por Sotheby’s —1,515,000 USD, más de un 30 por ciento por encima del valor estimado— revela el deseo que estas propuestas despiertan, incluso entre consumidores avezados a los códigos preestablecidos del lujo. En sus joyas, ya no se trata de elevar lo trivial, sino de reconocerlo en su propia naturaleza extraordinaria. Su broche de cáscara de naranja y flor de azahar da muestra, además, de la poesía inherente de los objetos.

Esta experiencia estética de lo cotidiano, tal como la concibe la filósofa Yuriko Saito en Everyday Aesthetics (2007), descubre el valor estético en los objetos, entornos y prácticas de la vida diaria. Bien podría conmover incluso a los más devotos espíritus del arrebato estético, acostumbrados a la visión stendhaliana en Santa Croce; y, de hecho, ha encontrado su eco en otras disciplinas. Basta recordar los célebres cuadros del artista milanés Giuseppe Arcimboldo, quien en el siglo XVI provocó asombro al componer rostros humanos a partir de frutas y verduras. Lo insólito de sus composiciones, unido a una manufactura precisa e ingeniosa, no puede sino obligar al espectador a reconocer —y acaso, a reverenciar— aquello que normalmente pasaría desapercibido.

No olvidemos que, durante siglos, el género del bodegón fue considerado un arte menor: doméstico, accesorio y poco sofisticado, con su representación de objetos inanimados, como alimentos, flores o utensilios y al que pertenecen las teste composte de Arcimboldo. No obstante, este tipo de arte, a diferencia de los que encuentran lo valioso en los grandes formatos o en las gestas épicas del hombre, nos recuerda que uno mismo es quien otorga significado a los objetos.

Pensemos también en la “Oda a la cebolla” de Pablo Neruda, donde el bulbo habitual se convierte en un objeto digno de alabanza, o en la lírica urbana de Frank O’Hara, entre Coca-Colas y verso libre; ambos poetas, con una mirada renovada, encontraron belleza en las cosas más simples. Lo sublime ya no reside en los cánones estéticos heredados de siglos pasados, sino en el realismo poético de las pequeñas cosas que ha abierto nuevas puertas a la emoción.

Hoy, junto a puerros o pepinos, desfila un huerto entero de la mano de la casa de joyería alemana Hemmerle. Su colección Delicious Jewels (2011) ofrece vegetales capturados en metales diversos, realizados con la más rigurosa técnica artesanal y un enfoque plenamente contemporáneo.

Esta nueva concepción de la joyería no podría comprenderse sin la larga historia de creadores que abrieron el camino en una disciplina históricamente conservadora. Actualmente, contamos con un inventario infinito de formas y sabores que reclaman un lugar en las vitrinas más exclusivas del mundo. Como muestra de los últimos alcances de esta transformación, la diseñadora Anabela Chan —pionera en la articulación crítica entre lujo y sostenibilidad— presentó en 2025 su colección Fruit Gems: piezas elaboradas con bioresinas extraídas de pigmentos de frutas y vegetales en descomposición, en combinación con gemas de laboratorio.

Engastar el diamante más grande ya no debería ser el único propósito de la alta joyería; en el escenario actual, se trata de contar una historia, de engarzar significados, de cuestionar qué consideramos bello, valioso o digno de ser llevado en el espacio más íntimo posible: nuestro cuerpo. Este nuevo lenguaje en metales y gemas nos muestra que no existen objetos triviales que la joyería no pueda transfigurar. Incluso en lo más elemental, existe la posibilidad de lo extraordinario.

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Netzula, 1832, de José María Lacunza

Escrita en 1832, aunque publicada en 1837, Netzula es una toma de postura política y literaria en un momento en que México, como otros países recién independizados, buscaba definir una identidad propia. En el siglo XIX, después de la proclamación de la Independencia, el país atravesó una crisis profunda y ensayó distintas formas políticas que no terminaban de convencer ni de dar estabilidad.

De acuerdo con especialistas en literatura mexicana del siglo XIX, Netzula puede considerarse la primera novela de tema indígena escrita en México: la primera en la que los indígenas ocupan el centro de la narración y aparecen como personajes principales, con preocupaciones, afectos y conciencia de su lugar en el mundo. Sin embargo, a su autor también se le ha señalado una limitación importante: el escaso conocimiento del México indígena que pretende representar.

En 1821, año de la Independencia, una pregunta seguía abierta: ¿todos los que vivían dentro de las mismas fronteras podían llamarse mexicanos? ¿Eran parte de un “nosotros” común o seguían siendo vistos como “los otros”? En un país donde la palabra México no significaba lo mismo para todos, la literatura comenzó a participar en esa discusión. Así, entre el rescate idealizado de la tradición indígena y el rechazo a todo lo relacionado con España y lo español, apareció Netzula.

La obra se publicó por primera vez en El Año Nuevo, revista literaria anual de 1837. La intención de sus editores era promover a los escritores mexicanos y contribuir a la creación de una literatura nacional. En los cuatro volúmenes publicados entre 1837 y 1840 aparecieron textos de autores y periodistas reconocidos, como Manuel Carpio y José Joaquín Pesado, junto con jóvenes escritores como Manuel Payno, Ignacio Rodríguez Galván, Guillermo Prieto y el propio José María Lacunza.

Por cierto, Lacunza fue uno de los fundadores de la Academia de Letrán, junto con su hermano Juan Nepomuceno, Manuel Tossiat Ferrer y Guillermo Prieto. En 1836, estos jóvenes se reunían en el cuarto de estudiante de José María Lacunza con un propósito claro: mexicanizar la literatura, es decir, liberarla de modelos extranjeros y darle una voz propia.

El Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM publicó una versión digital de Netzula dentro de la colección La Novela Corta. Una Biblioteca Virtual, lo que permite volver a una obra breve, pero significativa, para entender cómo la literatura participó en la construcción de la identidad nacional mexicana.

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SODVI, el espacio donde los videojuegos cobran vida en la Facultad de Ingeniería de la UNAM

La creación de videojuegos no solo ocurre en estudios profesionales o grandes empresas; también nace en los pasillos de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM, donde la creatividad, la colaboración y el aprendizaje convergen. En este contexto, la Sociedad de Desarrollo de Videojuegos (SODVI) se ha consolidado como una comunidad en la que las ideas se transforman en proyectos jugables y donde estudiantes de distintas disciplinas trabajan juntos para crear experiencias interactivas.

Con una trayectoria de aproximadamente 16 años, SODVI ha evolucionado hasta convertirse en una agrupación estudiantil consolidada. Desde hace ocho años cuenta con un espacio físico propio dentro de la Facultad de Ingeniería, lo que ha fortalecido su organización y ampliado sus actividades. Este lugar no solo funciona como punto de reunión, sino también como un entorno que impulsa el trabajo colaborativo que caracteriza a la sociedad.

Uno de los aspectos más distintivos de SODVI es el ambiente que ha construido entre sus integrantes. Para su presidente, Fausto Ángel Reséndiz Álvarez, se trata de un espacio seguro, de confianza y abierto al diálogo, donde cualquier integrante puede expresar sus ideas y participar en las discusiones. La libertad de pensamiento es uno de sus valores centrales, ya que permite enriquecer las propuestas mediante la retroalimentación constante. En este entorno, la colaboración es una práctica cotidiana.

Este espíritu colaborativo también se refleja en la convivencia entre sus miembros. El vicepresidente, Fernando David Martínez Navarro, destacó que no existen barreras entre semestres o niveles académicos: estudiantes de nuevo ingreso y próximos a egresar comparten el mismo espacio en igualdad de condiciones. Esto favorece el intercambio de conocimientos y fortalece el aprendizaje colectivo, además de propiciar un ambiente cercano donde surgen amistades entre personas con intereses comunes.

Una comunidad abierta e inclusiva

La inclusión también forma parte de la identidad de SODVI. La participación femenina ha sido relevante en su evolución, como en el caso de Itseni Solares Jacobo, exvicepresidenta, quien contribuyó al fortalecimiento interno mediante la organización de procesos de evaluación y entrega de proyectos.

Actualmente, se estima que entre 10 y 15 mujeres participan activamente en la sociedad, aunque la cifra varía constantemente debido al ingreso y egreso de estudiantes. Asimismo, SODVI mantiene sus puertas abiertas a alumnos de cualquier facultad o escuela de la UNAM interesados en el desarrollo de videojuegos, independientemente de su formación académica. Esta diversidad enriquece el proceso creativo al integrar distintas perspectivas.

Formación y vinculación con la industria

Más que una comunidad de entusiastas, SODVI busca formar desarrolladores capaces de integrarse a equipos multidisciplinarios. A través de distintos cursos, los participantes conocen los roles involucrados en la creación de un videojuego y comprenden su funcionamiento de manera integral.

Martínez Navarro explicó que estos cursos abarcan áreas como programación, diseño, arte digital, animación, sonido y gestión de proyectos. Su objetivo es que los estudiantes experimenten un entorno similar al de la industria, trabajando en equipo para desarrollar un proyecto completo desde cero.

Los cursos se imparten generalmente en periodos vacacionales, duran de una a dos semanas y tienen costos que van de 400 a 800 pesos, lo que facilita la participación estudiantil.

“Lo más distintivo de este proceso es su enfoque práctico: los participantes desarrollan un videojuego en equipo mientras avanzan en las sesiones, integrando mecánicas, arte, música y narrativa hasta obtener un proyecto funcional. Durante este proceso, los profesores actúan como asesores, acompañando a los equipos y apoyando en los retos técnicos o creativos”, comentó.

Además de la formación, SODVI busca ser un puente entre la comunidad universitaria y la industria mexicana del desarrollo de videojuegos. En este sentido, Reséndiz Álvarez subrayó que han participado en eventos como Talent Land y Supernova Game Fest, donde presentan proyectos y conviven con actores del sector.

Otro de sus objetivos es contribuir a cambiar la percepción de los videojuegos, mostrando que no solo son entretenimiento, sino también una herramienta con aplicaciones en la ingeniería, la tecnología y otras disciplinas.

Una experiencia enriquecedora en lo profesional y lo personal

Más allá de sus objetivos institucionales, el impacto de SODVI también puede observarse en las experiencias de quienes forman parte de la comunidad.

Los alumnos de la FI Aarón León Pérez y Christian Vera García señalaron que la sociedad no solo representó un espacio para aprender sobre desarrollo de videojuegos, sino también una oportunidad para reconectar con la vida universitaria después de la pandemia por COVID-19.

Durante su estancia, ambos han vivido experiencias que consideran enriquecedoras. Aarón ha participado como project manager en el desarrollo de su videojuego en primera persona, además de colaborar en otras áreas del proyecto. Christian, por su parte, destacó el curso propedéutico como una introducción intensiva, pero completa, al desarrollo de videojuegos.

En pocas semanas, este curso concentra los conocimientos fundamentales para comenzar a desarrollar un videojuego mediante proyectos prácticos que permiten aplicar lo aprendido y comprender cómo interactúan las distintas áreas involucradas en un equipo de desarrollo.

Uno de los aprendizajes que ambos destacan es que el desarrollo de videojuegos va mucho más allá de la programación. Se trata de un proceso multidisciplinario en el que convergen áreas creativas y técnicas. En el ámbito artístico, por ejemplo, aprendieron técnicas como el pixel art, mientras que, en el aspecto sonoro, comprendieron cómo la música puede transmitir emociones, generar tensión o reforzar la narrativa sin necesidad de palabras, contribuyendo a la inmersión del jugador.

Al inicio, reconocen, la experiencia puede resultar abrumadora porque los obliga a salir de su zona de confort. “Muchas personas llegan pensando que el desarrollo de videojuegos consiste únicamente en escribir código frente a una computadora, pero pronto descubren que implica la integración de múltiples disciplinas”, comentó León Pérez.

Con el paso del tiempo, esa complejidad se transforma en motivación al ver cómo sus ideas toman forma en un mundo interactivo construido por ellos mismos. La satisfacción de desarrollar un proyecto propio y observar su funcionamiento refuerza su interés por seguir aprendiendo.

Ambos coincidieron en que no es necesario contar con conocimientos previos para integrarse a los cursos, ya que siempre hay integrantes dispuestos a resolver dudas y apoyar tanto en los proyectos como en temas generales. Esta disposición constante fortalece el aprendizaje colectivo y la creación de comunidad.

La pasión por los videojuegos en una comunidad

En conjunto, SODVI demuestra que el desarrollo de videojuegos trasciende el entretenimiento para convertirse en una experiencia de formación académica, profesional y humana. A través del trabajo colaborativo, la diversidad de perfiles y el aprendizaje práctico, la sociedad prepara a sus integrantes para los retos de la industria, mientras construye una comunidad donde la creatividad, las ideas y el conocimiento crecen de forma conjunta.

Más que una agrupación estudiantil, SODVI es un espacio donde el aprendizaje, la colaboración y la creatividad convergen para formar nuevos desarrolladores y ampliar la visión sobre el potencial de los videojuegos dentro de la ingeniería y la educación.

¿Te interesa participar?

Las inscripciones para los próximos cursos propedéuticos de SODVI ya están abiertas. La convocatoria, fechas, requisitos y proceso de registro pueden consultarse en las redes sociales oficiales de la sociedad o en su sitio oficial: sodvi.com.

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Horacio Quiroga: el cuento como una forma de mirar de frente a la muerte

Hay escritores que no envejecen porque su obra sigue incomodando, sorprendiendo y estremeciendo a cada nueva generación de lectores. Horacio Quiroga pertenece a esa estirpe. Su literatura conserva una potencia difícil de domesticar: basta entrar en uno de sus cuentos para sentir que algo se ha quebrado en la aparente tranquilidad del mundo. La selva, la enfermedad, el azar, la violencia, el amor y la muerte no aparecen en sus relatos como temas lejanos, sino como fuerzas inmediatas que rodean al ser humano y lo empujan hacia sus límites.

El cuaderno que Material de Lectura de la UNAM dedica al autor uruguayo permite volver a una de las voces fundamentales del cuento hispanoamericano. La selección reúne algunos de sus textos más representativos y confirma por qué Quiroga sigue siendo una lectura esencial: su narrativa no necesita grandes explicaciones para producir efecto; avanza con precisión, crea atmósferas opresivas y conduce al lector, casi sin advertirlo, hacia desenlaces donde lo cotidiano se vuelve terrible.

El prólogo, titulado “Quiroga: la vida desde la obra”, propone una clave de lectura decisiva: en pocos autores la frontera entre experiencia vital y creación literaria resulta tan inquietante. La biografía de Quiroga estuvo atravesada por accidentes, suicidios, pérdidas familiares y una relación constante con la fatalidad. Sin embargo, reducir su literatura a una consecuencia de su vida sería insuficiente. Lo importante es observar cómo esa cercanía con el dolor y la muerte se transforma en una técnica narrativa rigurosa, contenida y profundamente eficaz.

En cuentos como “A la deriva”, la naturaleza no es un paisaje decorativo, sino una presencia implacable. Un hombre mordido por una víbora intenta salvarse en el río Paraná, pero su recorrido se convierte en una lenta despedida del mundo. Quiroga no necesita sentimentalismo: le basta seguir el avance del veneno, la pérdida de fuerza, la confusión de la conciencia y la belleza sombría del entorno para construir uno de los finales más contundentes de la narrativa breve en español.

Algo similar ocurre en “El hombre muerto”, donde un accidente mínimo basta para separar la vida de la muerte. Un machete, una caída, unos segundos de incredulidad: con esos elementos, Quiroga muestra la fragilidad de la existencia. El personaje no muere en medio de una gran tragedia visible, sino dentro de la normalidad de su propio día. Esa es una de las lecciones más duras del autor: la muerte no siempre irrumpe con estruendo; a veces aparece en el mismo sitio donde la vida parecía continuar intacta.

En “El almohadón de plumas”, Quiroga explora otra forma del horror: la que se esconde en el espacio doméstico. La casa, el matrimonio, la enfermedad y el silencio se combinan para crear una atmósfera de inquietud creciente. La explicación final, casi monstruosa, no cancela el misterio, sino que lo intensifica. El cuento demuestra la capacidad del autor para transformar un ambiente íntimo en una experiencia perturbadora, donde lo real y lo fantástico se tocan sin perder verosimilitud.

Por su parte, “La gallina degollada” es uno de sus relatos más crueles y discutidos. En él, la violencia familiar, la culpa, el abandono y la imitación desembocan en una escena brutal. Leído hoy, el cuento exige distancia crítica por la forma en que representa la discapacidad; pero también permite entender los mecanismos narrativos de Quiroga: la tensión acumulada, la atmósfera de deterioro moral y el desenlace como consecuencia de una serie de negligencias afectivas.

La fuerza de Quiroga está en su economía. Sus cuentos no se dispersan: cada detalle parece colocado para conducir a un punto de máxima intensidad. En su obra, el horror no depende únicamente de lo extraordinario, sino de la precisión con que observa el cuerpo, el miedo, la fiebre, la soledad, el desgaste físico y la resistencia de quienes enfrentan un destino adverso.

Por eso Horacio Quiroga sigue siendo un autor indispensable. Su literatura no busca consolar; busca revelar. En sus cuentos, la condición humana aparece expuesta ante fuerzas que no controla: la naturaleza, la enfermedad, la pasión, el accidente, la muerte. Y, sin embargo, en esa exposición también hay grandeza narrativa: la capacidad de mirar lo terrible sin apartar la vista.

La edición de Material de Lectura de la UNAM ofrece una puerta de entrada ideal para quienes se acercan por primera vez a Quiroga y también una oportunidad para releerlo desde nuevas preguntas. A través de este cuaderno, las y los lectores podrán encontrarse con una obra que, más de un siglo después, conserva intacta su capacidad de inquietar.

El material completo puede consultarse en el siguiente enlace:
https://materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf/horacio-quiroga.pdf

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La batalla por el foco: los videos cortos y el cerebro adolescente

Los videos cortos y el cerebro adolescente

Sofía se sienta frente a su libro de historia. Abre el capítulo, lee el primer párrafo… y a los pocos segundos su mano se desliza automáticamente hacia el teléfono. Una notificación de TikTok brilla en la pantalla. En un instante el Imperio romano es reemplazado por un baile viral, un meme sobre gatos y el último desafío culinario. Cuando por fin levanta la vista han pasado dos horas. A la mañana siguiente está cansada, le cuesta concentrarse en clase y tiene la sensación de que nada de lo que estudia le resulta interesante.

Lo que le ocurre a Sofía tiene que ver con el diseño de las plataformas. Los videos cortos funcionan como snacks digitales: breves, hipersabrosos y fáciles de consumir. Cada video nuevo ofrece un estímulo al sistema de recompensa del cerebro. Como el cerebro adolescente es más sensible a la gratificación inmediata, se engancha fácilmente a esta novedad perpetua. El cerebro se acostumbra a brincar de una cosa a otra. Según investigaciones dirigidas por la psicóloga Gloria Mark, por ejemplo, en 2003 pasábamos alrededor de 150 segundos en un sitio antes de ir a otra actividad en la pantalla; hoy tardamos 47 segundos. En un ambiente así fijar la atención en una sola tarea cuesta mucho trabajo.

El cerebro adolescente

En la adolescencia el cerebro reorganiza sus conexiones (sinapsis) aplicando el principio fundamental de “o lo usas o lo pierdes” en un proceso llamado poda sináptica. Las habilidades que más se practican se fortalecen, las que se usan poco pierden espacio. Los contenidos ultracortos en línea ofrecen estímulo constante al sistema de recompensa, un conjunto de regiones cerebrales que se activan cuando algo nos da placer, liberando dopamina, neurotransmisor esencial en la motivación. Si se pasa mucho tiempo consumiendo estos contenidos el cerebro se acostumbra a buscar placer inmediato en detrimento de la paciencia y concentración que exigen otras actividades.

Durante la adolescencia los sistemas vinculados con la recompensa y la sensibilidad social son muy reactivos. Por eso los estímulos gratificantes, especialmente los sociales, resultan tan atractivos. Un video corto, cargado de novedad, música y aprobación instantánea, puede sobrecargar el sistema. El problema aparece cuando el estímulo se repite una y otra vez. Parar exige autocontrol, pero en la adolescencia todavía no ha terminado de madurar la corteza prefrontal, que permite regular impulsos y persistir hasta alcanzar una meta. Laurence Steinberg y otros científicos proponen que esto tiene buenas razones evolutivas: en la adolescencia nos independizamos de los adultos, y a lo largo de la historia de nuestra especie la sensibilidad a la novedad y a la aprobación social de nuestros pares nos ha ayudado a salir en busca de cosas nuevas.

La fatiga cognitiva

Cada notificación, cada imagen llamativa y cada recompensa social exigen un ajuste en la corteza prefrontal. Con el tiempo esa demanda repetida hace que concentrarse se vuelva más costoso y menos eficiente. Este fenómeno se conoce como fatiga cognitiva: un cansancio mental que reduce la capacidad de concentración, dificulta mantener la atención en tareas prolongadas y afecta la memoria de trabajo. Antes se pensaba que ocurría porque el cerebro se quedaba sin energía, pero según modelos recientes, como los que proponen Mathias Pessiglione y colaboradores, la fatiga cognitiva aparece cuando el cerebro determina que se ha vuelto demasiado caro mantener la concentración. Regular emociones y procesar estímulos intensos requiere activar continuamente cierta zona de la corteza prefrontal que es fundamental para el control cognitivo. Con la sobrecarga de trabajo, esta zona del cerebro libera un exceso de glutamato, neurotransmisor que participa en la excitación de las neuronas. Como medida de protección, el cerebro aumenta el “precio” de usar esa red neuronal, y la recompensa de seguir estudiando o leyendo ya no parece suficiente para justificar la inversión de energía. En consecuencia, el sistema apaga el control cognitivo y te empuja hacia opciones “baratas”, es decir, acciones impulsivas que requieren poco esfuerzo y ofrecen recompensas inmediatas.

Para estudiar esto en el laboratorio se usa una técnica llamada resonancia magnética funcional, que detecta qué partes del cerebro se activan durante una tarea midiendo cambios en el flujo sanguíneo. Los investigadores observan cómo reacciona el cerebro de los participantes a la recompensa, la presión social y el autocontrol y estiman la sensibilidad del cerebro a estos estímulos y su capacidad de reprimir impulsos.

Esto se nota en la escuela. Consultar redes sociales en clase o durante el estudio reduce el control de la atención y se asocia con calificaciones más bajas. Un estudio de Faria Sana, Tina Weston y Nicholas Cepeda de 2013 simuló una clase universitaria y comparó a estudiantes que hacían otras cosas en la computadora durante la clase con los que se concentraban en la lección. Los primeros obtuvieron calificaciones 11 % más bajas y tomaron peores apuntes que los segundos.

La mera presencia de un smartphone puede disminuir la capacidad cognitiva. Según un estudio esto ocurre porque una parte de la atención se destina a inhibir la tentación de revisarlo, incluso si está apagado o en silencio. Cuando el teléfono no está a la vista ni al alcance se liberan recursos mentales y mejora el rendimiento cognitivo.

En el terreno emocional el costo también es alto. Regular las emociones consume muchos recursos cognitivos. Agotarlos produce ansiedad, estrés y tristeza. Abusar de las redes sociales se ha asociado con mayores niveles de ansiedad y depresión. Aunque mirar videos puede aliviar el malestar en el corto plazo, a la larga este mecanismo crea un círculo vicioso de dependencia. Fenómenos como el fomo (miedo a perderse de algo) o la nomofobia (ansiedad por falta del celular) alimentan aún más este ciclo.

Las relaciones sociales tampoco se escapan. Pasar mucho tiempo en redes te aísla: muchos adolescentes dedican tanto tiempo y atención a la vida digital que las interacciones cara a cara pierden profundidad, como si estuvieran presentes físicamente pero con la mente en otro lado. Este estado continuo de atención parcial debilita los vínculos. Por si fuera poco, están los riesgos de exposición a interacciones negativas como el ciberacoso, que dejan huellas emocionales profundas.

La fatiga cognitiva no es un simple cansancio mental. Es un agotamiento progresivo de los sistemas que sostienen la atención, la memoria y la regulación emocional. Ese desgaste se traduce en calificaciones más bajas, malestar emocional y vínculos sociales más frágiles.

De vigilar depredadores a vigilar notificaciones

¿Por qué nuestro cerebro es tan vulnerable al bombardeo de notificaciones del celular? Ser capaces de prestar atención fue fundamental para la supervivencia de nuestra especie. Identificar un movimiento entre los arbustos que podía delatar la proximidad de un tigre activaba un sistema de detección de amenazas rápido y automático centrado en una región del cerebro llamada amígdala. Mantener la vigilancia durante la caza o coordinarse con la tribu requería un cerebro entrenado para alternar entre periodos de alerta y momentos de concentración sostenida. La recompensa no era una ráfaga de likes, sino comida, seguridad y aceptación grupal.

Hoy, ese mismo sistema de atención se enfrenta a un entorno digital diseñado para disparar estímulos artificiales de manera continua. Es como si el sistema tuviera que procesar cientos de tigres digitales por hora. Una vez que el estímulo captura la atención el verdadero desafío es cambiar el enfoque hacia otra cosa, como estudiar. Nuestra corteza prefrontal se agota intentando regular cosas que la amígdala procesa como urgentes (la pobre no sabe distinguir entre tigres reales y videos de gatitos), dejándonos atrapados en un ciclo constante de videos y notificaciones.

El contraste es más evidente si comparamos a los adolescentes de hoy con quienes vivieron su juventud antes de la masificación de los smartphones. En 2018 un equipo de investigación analizó los datos de más de un millón de adolescentes estadounidenses entre 1991 y 2016 y encontró que su bienestar psicológico se mantuvo estable durante décadas, pero comenzó a desplomarse en 2012, cuando el smartphone se volvió parte central de la vida diaria.

Estos resultados sugieren un cambio en la manera en que los adolescentes gestionan su tiempo y construyen sus relaciones sociales. Para las generaciones anteriores la vida era cara a cara. La validación social era cualitativa: una sonrisa, una broma compartida, una mirada de aprobación. No existía un marcador numérico de la popularidad ni un registro permanente de lo que uno decía o hacía.

Para los adolescentes actuales la realidad es otra. El teléfono es una extensión del cuerpo y la mente. La aprobación ya no es sólo una percepción: es una cifra. Los “me gusta”, el número de seguidores y los comentarios actúan como monedas sociales, visibles para todos y con un efecto directo en el circuito de recompensa del cerebro. Cada notificación estimula el cerebro del mismo modo que ganar dinero o procurarse comida.

Otro cambio crucial es la permanencia y visibilidad pública de las interacciones. Si antes la aprobación era un momento fugaz, hoy queda registrada en perfiles y publicaciones accesibles a todo el círculo social. Esto fomenta una comparación constante que se ha relacionado con mayores niveles de ansiedad y depresión, y problemas de autoestima. Antes la validación social era una experiencia, hoy es una estadística.

Unos más vulnerables que otros

La vulnerabilidad de cada adolescente depende de una interacción compleja entre el cerebro, la personalidad y el entorno. Los adolescentes con tdah, impulsividad elevada o déficits en funciones ejecutivas encuentran en los videos cortos un entorno especialmente seductor. Por ejemplo, un estudio realizado por Thorell y colaboradores en 2025 encontró que los jóvenes con tdah presentan un riesgo cinco veces mayor de uso problemático de redes sociales, en parte porque las emplean como una forma de evasión emocional o búsqueda de compensación social. Las recompensas inmediatas dificultan la concentración y favorecen patrones de uso más difíciles de regular.

Algo similar ocurre con quienes tienden a la multitarea digital. Un estudio dirigido por Ophir y colaboradores en 2009 encontró que los multitaskers crónicos son más propensos a reaccionar a estímulos nuevos, batallan más para ignorarlos y pierden el foco mucho más rápido. También les cuesta más desechar información irrelevante y cambiar de tarea. En otras palabras, alternar de manera constante entre estímulos rápidos y fragmentados podría asociarse con una mayor vulnerabilidad a la distracción.

Algunos consejos útiles

Antes de abrir una aplicación fija una intención: “Sólo voy a revisar mensajes durante 10 minutos.” Al usarla pregúntate si estás cumpliendo el objetivo y al terminar decide si te ayudó o te distrajo. Este ciclo de planear-monitorear-evaluar ayuda a romper el uso automático y recuperar el control sobre el tiempo en pantalla.

Los ejercicios breves de respiración ayudan a identificar cuándo aparece el impulso de ver “sólo un video más”. Haz pausa, nota lo que estás sintiendo —aburrimiento, curiosidad o ansiedad— y decide si sigues o paras.

Usa herramientas de control de tiempo en pantalla para evitar la trampa del scroll infinito. Emplea funciones como Tiempo de Pantalla en iPhone o Bienestar Digital en Android y establece límites diarios. Aplicaciones como Forest, Freedom o AppDetox ayudan a bloquear o restringir el acceso a ciertas aplicaciones en momentos críticos.

El bienestar cognitivo no sólo depende de la fuerza de voluntad. Hacer ejercicio regularmente mejora la capacidad de autocontrol y reduce la vulnerabilidad a conductas adictivas.

Media hora antes de dormir carga el teléfono fuera de tu cuarto y déjalo allí hasta el día siguiente.

Para estudiar usa el método Pomodoro: 25 minutos de estudio con el celular fuera de la vista y descansos de cinco minutos.

Las escuelas y universidades pueden marcar una gran diferencia estableciendo reglas claras sobre el uso de celulares en clase. Se trata de diseñar espacios que promuevan la concentración profunda, sin celulares a la vista.

También influyen las condiciones emocionales. Los jóvenes que atraviesan episodios de ansiedad, depresión o estrés pueden usar estas plataformas como una vía de escape, lo que abre la puerta a un círculo vicioso. La baja autoestima y la comparación social agravan este escenario. El entorno social y familiar añade otra capa: la falta de apoyo o experiencias adversas en la infancia se asocian con un mayor riesgo de adicción a las pantallas. En estos casos los videos cortos pueden convertirse en un refugio emocional.

Todo esto indica que estas plataformas tienden a amplificar vulnerabilidades preexistentes, como dificultades de autorregulación, estilos atencionales más reactivos o estados emocionales frágiles.

No todo lo que se mide es lo que parece

Uno de los principales retos es el “dilema de la medición”. No es lo mismo preguntarles a los adolescentes cuánto creen que usan las redes sociales que medir el tiempo real a partir de los registros de sus propios teléfonos. Como mostraron Mahalingham, McEvoy y Clarke en 2023, el tiempo que una persona reporta puede diferir mucho del tiempo real registrado en su dispositivo.

Esa diferencia importa porque los resultados cambian según qué se mida. En un estudio de 2022 Shannon y colaboradores encontraron que importa más el uso problemático de redes sociales que los minutos de pantalla: dos adolescentes pueden pasar tres horas frente al celular; uno decide cuándo empezar y cuándo terminar, mientras que el otro siente que no puede parar. La evidencia sugiere que esa experiencia de pérdida de control se relaciona más con el malestar emocional que el tiempo de pantalla.

Y aquí aparece el siguiente problema. ¿Usar TikTok en exceso conduce a problemas de atención y malestar emocional, o son éstos los que propician el abuso de contenidos? La mayoría de los estudios disponibles son transversales, es decir, son una instantánea de un momento específico, lo que impide determinar qué ocurre primero. Además, como señalan algunas investigaciones, la evidencia empírica centrada específicamente en TikTok y la salud mental adolescente aún es limitada y no hay mucha investigación sobre el fenómeno entre adolescentes latinoamericanos. Para poder hacer algo tenemos que conocernos mejor.

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Aves que hablan aprenden mejor con música

Son las dos de la mañana. Una cacatúa blanca dice: “Alexa, reproduce música”. Enseguida suena la bocina a todo volumen y el ave baila feliz. Su dueña, molesta, responde: “Jackson, ¿qué haces? Son las 2 de la mañana”. La escena es graciosa y perfecta para las redes sociales, pero detrás de ella surge una pregunta: ¿las aves realmente entienden lo que están diciendo o simplemente imitan sonidos?

Sofía R. Viniegra y Angela Rodríguez, profesoras de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, también pertenecientes al Hospital de Fauna Silvestre, explicaron en entrevista que, aunque solemos asociar esta capacidad con loros y cacatúas, en realidad todas las aves poseen sistemas de comunicación complejos.

“Todas las aves tienen una forma de comunicarse entre ellas. La diferencia con algunas especies, como los loros o las cacatúas, es que pueden imitar los sonidos que nosotros producimos”.

Entre las mejores imitadoras se encuentran los psitácidos, grupo al que pertenecen los loros, las cacatúas y las ninfas. Uno de los casos más estudiados es el del loro gris africano, especie que ha demostrado sorprendentes capacidades de aprendizaje vocal.

¿Comprenden aquello que dicen?

La respuesta no es tan simple. Durante décadas, diversos estudios han documentado casos en los que algunas aves no solo repiten palabras, sino que parecen asociarlas con objetos, acciones o situaciones concretas.

Uno de los ejemplos más conocidos es Alex, un loro gris africano estudiado por la psicóloga Irene Pepperberg. Durante las investigaciones, el ave aprendió a distinguir formas, colores y texturas, además de comunicar preferencias y responder a preguntas sencillas.

“Sí pueden aprender a repetir palabras, pero también pueden entender lo que esas palabras significan dentro de ciertos contextos”, explicaron.

Otros estudios han encontrado resultados similares. Una ninfa aprendió a reconocer su nombre, el de su entrenador y el de un canario con el que convivía. Incluso utilizaba la palabra “ven” cuando buscaba contacto con las personas de su entorno y saludaba diciendo “hola” únicamente cuando los miembros de la familia llegaban a casa.

La música y los tonos

La música parece desempeñar un papel importante en este proceso. Algunas investigaciones sugieren que las aves aprenden con mayor facilidad palabras o expresiones cuando se les enseñan con cierta musicalidad.

“También tienen una asociación con la música y con la forma en que les enseñamos las cosas. Por eso muchas aves aprenden canciones con facilidad”, comentaron.

Esta relación entre aprendizaje y música podría explicar fenómenos virales como el de la cacatúa que pide canciones a Alexa o el de los loros que repiten porras deportivas completas. Sin embargo, eso no significa que comprendan conceptos complejos detrás de las frases que pronuncian.

“Es muy poco probable que un loro que repite una porra entienda qué es un equipo de futbol o una universidad. Lo que ocurre es que asocia ciertos sonidos con experiencias que se repiten constantemente”, explicaron.

Angela Rodríguez compara este proceso con el aprendizaje de los perros que reconocen palabras como “pelota” o “paseo”. Los animales pueden asociar términos específicos con acciones u objetos, aunque eso no implica que comprendan el lenguaje humano de la misma forma que las personas.

Además de la repetición, factores como la convivencia cercana con los cuidadores, la exposición constante a determinados sonidos y el refuerzo positivo influyen en la capacidad de aprendizaje de cada individuo.

El tráfico ilegal

El interés por tener aves “que hablen” ha contribuido durante años al tráfico ilegal de especies silvestres. “Muchas personas quieren un loro porque habla o porque vieron uno en redes sociales, pero esto ha puesto en riesgo a numerosas especies mexicanas”.

Por ello, los loros mexicanos se encuentran protegidos, y su captura y comercialización están restringidas por la legislación ambiental. Además, aves como los loros y las cacatúas requieren cuidados especializados, instalaciones adecuadas y un compromiso que puede extenderse durante décadas debido a su longevidad.

Así, detrás de cada video viral de una cacatúa bailando o de un loro recitando frases enteras, existe una historia mucho más compleja sobre aprendizaje, comunicación animal y conservación de especies. Porque, aunque las aves no mantienen conversaciones como los humanos, algunas han demostrado que son capaces de mucho más que simplemente repetir palabras.

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María Elena Medina-Mora encabeza en México ranking internacional de Ciencias Sociales y Humanidades

La trayectoria académica de María Elena Medina-Mora Icaza, doctora en Psicología Social por la UNAM y referente en el estudio de la salud mental y las adicciones, fue reconocida en el ranking Best Social Sciences and Humanities Scientists 2026, elaborado por Research.com, en el que ocupa el primer lugar nacional en México dentro de esta área.

De acuerdo con la clasificación, Medina-Mora se ubica en la primera posición del país y en el lugar 251 a nivel mundial en el ranking actual de Ciencias Sociales y Humanidades. El listado le atribuye un D-Index de 83, 61 mil 518 citas y 434 publicaciones, indicadores que reflejan el impacto de su producción académica en el campo evaluado.

El reconocimiento destaca una trayectoria dedicada a comprender, desde la investigación científica, la relación entre la persona, la sociedad, la salud mental y el consumo de sustancias. Sus aportaciones han sido fundamentales para el estudio de las adicciones, la epidemiología, la salud pública y los factores psicosociales asociados al bienestar de las poblaciones.

Psicóloga y doctora en Psicología Social por esta casa de estudios, María Elena Medina-Mora ha mantenido una estrecha relación con la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue directora de la Facultad de Psicología, profesora universitaria y en 2019 recibió el grado de doctora honoris causa por la UNAM. Además, es integrante de El Colegio Nacional, de la Academia Mexicana de Ciencias y de la Academia Nacional de Medicina.

Su labor también ha tenido una amplia presencia en instituciones nacionales de salud. Fue directora general del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz de 2008 a 2018, desde donde impulsó la investigación y la atención especializada en salud mental y adicciones.

Research.com señala que su ranking se basa en información bibliométrica obtenida principalmente de OpenAlex y CrossRef. Para la edición 2026, los datos de citas, publicaciones e impacto fueron recopilados con corte al 12 de enero de ese año. La posición de cada investigadora o investigador se determina mediante el Discipline H-index, también llamado D-Index, que considera las publicaciones y citas correspondientes al campo específico evaluado.

Para la UNAM, este reconocimiento representa un motivo de orgullo, pues distingue una trayectoria académica de alto impacto social. En el caso de Medina-Mora, su trabajo ha contribuido a mirar las adicciones no solo como un problema individual, sino también como una vía para estudiar a la persona, su entorno y las condiciones sociales que influyen en la salud mental.

Su presencia en el primer lugar nacional del ranking Research.com 2026 reafirma la relevancia de la investigación universitaria en áreas fundamentales para el bienestar colectivo y confirma el papel de la UNAM como una institución clave en la producción de conocimiento científico con alcance nacional e internacional.

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Cuando los perros parecen entendernos

Hay algo que casi cualquiera que haya vivido con un perro reconoce sin necesidad de explicarlo: la sensación de que “entienden” cuando estamos tristes, cuando estamos felices o cuando algo no está bien. No hace falta hablar el mismo idioma para que ocurra algo parecido a una conversación.

Un perro que se acerca cuando lloras, que se queda quieto cuando estás tenso o que brinca cuando te ve llegar no actúa al azar. Detrás de esas respuestas hay una compleja interacción de señales, emociones y aprendizajes compartidos entre humanos y animales, que la ciencia ha empezado a estudiar con más detalle en los últimos años.

Lejos de ser una idea romántica, la relación entre perros y humanos ha sido analizada desde la etología y la neurociencia como un vínculo bidireccional: no solo reaccionan a nosotros, también pueden influir en nuestro estado emocional y físico.

Diversas investigaciones científicas han mostrado que existe una forma de comunicación entre especies en la que ambos pueden reaccionar a los estados emocionales del otro. Este vínculo, construido a lo largo de miles de años, combina señales conductuales, sensoriales y fisiológicas que permiten una interacción cada vez más afinada.

Cómo reaccionan los perros a nuestras emociones

Cuando un humano expresa enojo, tristeza o entusiasmo, los perros pueden modificar su conducta. Ante voces elevadas o gestos de tensión, tienden a alejarse o buscar resguardo. En contraste, frente a expresiones de alegría o interacción positiva, suelen acercarse, mover la cola o buscar contacto físico.

Efectos en la salud emocional humana y canina

La interacción entre humanos y perros también tiene efectos fisiológicos documentados. En las personas, el contacto directo con un perro después de un evento estresante puede aumentar las emociones positivas y disminuir los niveles de ansiedad, incluso más que otras actividades de relajación.

En el caso de los perros de asistencia o terapia, se ha observado que su presencia puede reducir el cortisol y la frecuencia cardiaca en los humanos, además de mejorar el estado de ánimo general. Esta relación sugiere que el vínculo humano-canino no solo es emocional, sino también biológicamente medible.

Cuando los perros también “reflejan” a sus humanos

Diversos estudios han encontrado que los perros pueden sincronizar ciertas respuestas fisiológicas con las de sus tutores, como la frecuencia cardiaca, especialmente cuando existe un vínculo cercano. Este fenómeno se ha documentado con mayor frecuencia en contextos de emociones intensas o negativas.

Sin embargo, esta sincronización disminuye cuando los perros interactúan con personas desconocidas, lo que sugiere que la cercanía emocional juega un papel fundamental en la intensidad de estas respuestas.

El papel de los sentidos: olfato, visión y sonido

Las respuestas de los perros están mediadas por múltiples canales sensoriales. El olfato es uno de los más importantes: su capacidad supera ampliamente la humana y les permite detectar cambios químicos asociados con enfermedades o estados fisiológicos. Incluso han sido entrenados para identificar enfermedades como la COVID-19 a partir de muestras biológicas.

También responden al lenguaje corporal humano, a los movimientos y a la voz. Aunque su visión no distingue los colores de la misma forma que la de los humanos, su percepción del movimiento es altamente eficiente, lo que les permite reaccionar rápidamente a cambios en su entorno.

Diferencias individuales y capacidades especializadas

No todos los perros perciben el mundo de la misma manera. Factores como la edad, el estado de salud o la morfología influyen en sus capacidades sensoriales. Por ejemplo, razas con hocicos más largos, como los sabuesos, tienen mayor superficie olfativa que otras con estructuras faciales más cortas, como los bulldogs.

Estas diferencias hacen que algunos perros sean especialmente eficaces en tareas de detección, mientras que otros destacan más en la interacción social o el acompañamiento emocional.

Una relación bidireccional en evolución constante

En conjunto, la evidencia científica sugiere que los perros no solo reaccionan a las emociones humanas, sino que también pueden modular su conducta en función de ellas. Esta interacción bidireccional, basada en múltiples señales sensoriales y emocionales, ha dado lugar a una forma de comunicación única entre especies.

Más que una simple convivencia, perros y humanos han desarrollado un lenguaje compartido hecho de miradas, sonidos, olores y gestos que, sin palabras, logra algo esencial: entenderse.

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Egresada de la UNAM Morelia es reconocida entre las mejores tesis de doctorado de astronomía del mundo

La egresada Norida Jazmín Ordóñez Toro recibió una Mención Honorífica del Premio de Doctorado de la División A, dedicada a la Astronomía Fundamental, de la Unión Astronómica Internacional (UAI), uno de los reconocimientos más importantes para tesis doctorales en esta disciplina.

Ordóñez Toro concluyó en 2025 su doctorado en astrofísica en el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA) de la UNAM, campus Morelia, donde desarrolló una investigación enfocada en el estudio de estrellas jóvenes en sistemas binarios.

“Estoy inmensamente feliz y orgullosa”, expresó Jazmín Ordóñez Toro. “Este logro es la muestra del arduo trabajo que hemos realizado y demuestra el altísimo nivel de investigación y excelencia del Instituto y, por supuesto, de la UNAM”.

Su tesis doctoral, titulada Masas dinámicas de objetos binarios jóvenes en regiones cercanas de formación estelar, fue dirigida por Laurent Loinard, investigador del IRyA y actual director de la colaboración Event Horizon Telescope, así como por Sergio Dzib, egresado del doctorado del propio Instituto y actualmente investigador del Instituto Max Planck para la Radioastronomía, en Bonn, Alemania.

De acuerdo con la UAI, el trabajo de Ordóñez Toro recibió esta mención honorífica por desarrollar un método reproducible para medir los movimientos de estrellas en sistemas múltiples compactos a escalas de milisegundos de arco. Para dimensionar la precisión de estas mediciones, el boletín del IRyA señala que equivaldrían a distinguir una moneda de 10 pesos mexicanos en Morelia desde Pasto, Colombia, ciudad donde actualmente la egresada universitaria realiza una estancia posdoctoral en la Universidad de Nariño.

Gracias a estas mediciones, la investigadora logró determinar las masas individuales más precisas obtenidas hasta ahora para estrellas jóvenes en regiones cercanas de formación estelar. Además, encontró que la estrella más luminosa de la región de Ofiuco tiene una masa entre 20 y 50 por ciento menor a la estimada previamente mediante modelos teóricos.

Este resultado tiene implicaciones relevantes para la comprobación y revisión de los modelos de evolución estelar temprana, ya que aporta nuevas evidencias sobre la manera en que se forman y evolucionan las estrellas jóvenes.

Al recibir la Mención Honorífica, Jazmín Ordóñez Toro agradeció a sus directores de tesis y destacó el papel de México, Colombia y América Latina en el desarrollo de investigación astronómica de frontera.

“Agradezco a México por acogerme durante estos años”, expresó. “Y a mi querida Colombia y a Nariño, porque estamos demostrando que se puede hacer ciencia de frontera y dejar en lo más alto a la astronomía latinoamericana a nivel mundial”.

El reconocimiento otorgado por la Unión Astronómica Internacional subraya la calidad del trabajo realizado en el IRyA de la UNAM Morelia y confirma la proyección internacional de la investigación astronómica desarrollada desde la Universidad Nacional.

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El aliento, una vía para el diagnóstico temprano del cáncer de pulmón

  • La exhalación no solo refleja los procesos internos del organismo, también la influencia del ambiente al que estamos expuestos

Lejos de ser solo aire, nuestro aliento transporta una mezcla compleja de compuestos químicos, que al ser analizados abre una vía prometedora para el diagnóstico temprano de cáncer de pulmón.

En cada exhalación liberamos principalmente nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono y vapor de agua; en concentraciones mucho menores también viajan cientos de moléculas conocidas como compuestos orgánicos volátiles (COVs), que, aunque están presentes en cantidades diminutas, contienen información clave sobre los procesos que ocurren dentro del organismo. Su estudio se conoce como breathomics y se enfoca en examinar de manera detallada los compuestos exhalados, con el fin de identificar y estudiar su comportamiento.

Tras generarse a nivel celular, estas sustancias volátiles son transportadas a través del torrente sanguíneo y alcanzan los alvéolos pulmonares, desde donde son liberadas al exterior durante la exhalación. A ellas se suman otras provenientes del entorno, que ingresan al cuerpo mediante la inhalación, la ingestión o el contacto con la piel. En conjunto, todas conforman una firma química única del aliento.

Por esta razón, su perfil químico refleja no solo los procesos internos del organismo, sino la influencia del ambiente al que estamos expuestos. Las variaciones de COVs aportan información sobre el estado fisiológico y de salud de una persona, convirtiendo a la breathomics en una herramienta prometedora para el estudio no invasivo de los procesos que ocurren en el cuerpo humano.

Analizar el aliento a detalle

En el aliento se encuentra una compleja mezcla de compuestos orgánicos volátiles, cuyo perfil químico cambia, según los procesos que ocurren en el organismo y el entorno al que estamos expuestos. Para analizar esta diversidad de moléculas, se requieren instrumentos altamente sensibles, capaces de detectar y diferenciar sustancias en concentraciones muy bajas.

El equipo llamado Vocus 2R PTR-ToF-MS (Tofwerk), basado en la transferencia de protones hacia especies con mayor afinidad protónica que el agua, acoplado a un espectrómetro de masas de alta resolución. Esta tecnología permite identificar en tiempo real los compuestos presentes en el aliento y caracterizar su firma química.

 Estudios en México

En México, investigadores del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (ICAyCC-UNAM), en colaboración con colegas del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias “Ismael Cosío Villegas” (INER), trabaja en el desarrollo de un modelo no invasivo para la detección temprana de enfermedades respiratorias, incluso antes de que se manifiesten los síntomas.

Para lograrlo, el equipo de la UNAM emplea espectrometría de masas de alta resolución con un objetivo claro: identificar y cuantificar compuestos orgánicos volátiles que puedan servir como biomarcadores de enfermedad. La meta es encontrar “agujas en el pajar”, es decir, marcadores químicos específicos cuya presencia o variación en concentración se asocie con determinados procesos patológicos.

Sin embargo, detectar estas moléculas es solo el primer paso. Cada medición genera una gran cantidad de información, ya que el aliento contiene numerosos COVs que varían entre personas. Para interpretar estos datos se emplean herramientas estadísticas y modelos de aprendizaje automático, capaces de reconocer patrones asociados con distintos estados de salud e identificar personas con mayor riesgo.

Tras evaluar su desempeño, estos modelos pueden funcionar como herramientas de apoyo para la detección temprana, sin sustituir a los métodos diagnósticos convencionales.

Este proyecto se apoya en el trabajo conjunto de especialistas y estudiantes de química, medicina y biología, quienes participan en el registro de pacientes, la obtención de muestras y el desarrollo de los modelos de análisis, con el objetivo de aportar herramientas que favorezcan un diagnóstico oportuno y un uso más eficiente de los recursos en salud.

El enfoque permite avanzar en dos direcciones: por un lado, generar información útil para el desarrollo y evaluación de modelos analíticos; y por otro, integrar el proyecto como un espacio formativo, donde los estudiantes participan desde la toma de muestras hasta el análisis de datos, fortaleciendo su preparación académica.

Hacia una detección temprana no invasiva

A partir de esta línea de investigación, y con sustento en los trabajos de tesis y análisis recientes de Campos González, Hernández-Camarillo y Vera Nuñez, se logró identificar compuestos orgánicos volátiles diferenciados entre individuos con y sin cáncer de pulmón (ocho y dos, respectivamente) y EPOC (siete). Los análisis señalaron COVs candidatos con comportamiento distintivo en cada grupo.

La siguiente etapa será evaluar la consistencia y el desempeño de esta información con mayor número de individuos, y posteriormente desarrollar y evaluar modelos analíticos más robustos, orientados a la detección temprana y a la identificación de perfiles de riesgo.

Sin embargo, para que una tecnología apoye la práctica clínica, es fundamental tomar en cuenta que no todas las personas son iguales.

Cada individuo tiene una “huella química” propia en su aliento, que cambia de manera natural, por lo que el reto científico principal es diferenciar las variaciones normales de aquellas asociadas a un proceso patológico.

Por esta razón, no basta con estudiar a unos cuantos participantes. Es necesario trabajar con grupos amplios y seguir protocolos bien definidos, para comprobar que los resultados se mantengan consistentes en distintas poblaciones y condiciones.

La investigación descrita plantea un cambio frente a los enfoques tradicionales, que suelen confirmar una enfermedad cuando ya se encuentra en etapas avanzadas. En su lugar, explora estrategias orientadas a la detección temprana, mostrando cómo el paso de estudios iniciales a evaluaciones más sistemáticas revela el potencial de la breathomics como una aproximación con posibilidades reales de integrarse, en el futuro, a la práctica médica.

El trabajo de los equipos científicos en México refleja un esfuerzo constante por evaluar hasta dónde pueden llegar estas estrategias. Cada muestra analizada y cada conjunto de datos procesado aportan información valiosa para entender cómo estas herramientas podrían contribuir a una atención médica más preventiva, basada en tecnología analítica y evidencia científica, con el propósito de mejorar la calidad de vida de las personas.

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El Centro de Ciencias Matemáticas de la UNAM celebra 15 años de excelencia científica en Morelia

A 15 años de su creación como entidad académica independiente, el CCM se ha consolidado como uno de los principales polos de investigación matemática de México.

El Centro de Ciencias Matemáticas (CCM) de la Universidad Nacional Autónoma de México, Campus Morelia, celebró 15 años de impulsar la investigación científica desde Michoacán para México y el mundo. En este periodo, la entidad universitaria se ha consolidado como un espacio de vanguardia en matemáticas, biología matemática y física matemática.

Durante la ceremonia conmemorativa, el director del CCM UNAM, Abel Castorena Martínez, recordó que el origen del Centro se remonta a 1990, con la creación de la Unidad Morelia del Instituto de Matemáticas de la UNAM. Después de más de dos décadas de crecimiento académico, el 17 de junio de 2011 el Consejo Universitario aprobó su creación formal como entidad independiente.

Desde entonces, el Centro ha fortalecido la formación de recursos humanos altamente especializados. A la fecha, ha graduado a 136 maestras y maestros en ciencias matemáticas, así como a 59 doctoras y doctores en la misma disciplina.

Abel Castorena Martínez, director del CCM UNAM, durante la conmemoración por el XV aniversario del Centro.
Integrantes de la comunidad del CCM UNAM participaron en la celebración por los 15 años del Centro en Morelia.

La labor de su comunidad académica abarca campos como la geometría, la topología, los sistemas dinámicos y la modelación de fenómenos físicos, biológicos y sociales. Con ello, el CCM ha contribuido al desarrollo de conocimiento especializado y a la proyección de las matemáticas mexicanas en el ámbito internacional.

Entre sus aportaciones destaca la colaboración en la creación de la Casa Matemática Oaxaca, considerada un referente internacional por su vínculo con la Estación Internacional de Investigación de Banff, Canadá. También sobresale la consolidación del grupo de Biología Matemática, cuyos equipos han obtenido reconocimientos internacionales en la competencia CAMDA por el desarrollo de herramientas para el análisis de datos biológicos complejos.

Como parte de la celebración del XV aniversario, se reconoció la trayectoria de los investigadores Daniel Pellicer Covarrubias y Michael Hrusak por 25 años de labor académica. También se distinguió al doctor Raymundo Bautista Ramos, cuya carrera de seis décadas dedicada a la investigación y al desarrollo de las matemáticas en la UNAM representa un referente para varias generaciones de universitarios.

La conmemoración adquiere un significado especial al coincidir con los 475 años de tradición universitaria en México, iniciada con la fundación de la Real y Pontificia Universidad de México en 1551.

Con 15 años como entidad académica independiente, el Centro de Ciencias Matemáticas refrenda su compromiso con la investigación de excelencia, la formación de nuevas generaciones y la difusión del conocimiento, para que las matemáticas sigan siendo una fuerza transformadora para México y para la ciencia mundial.

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La UNAM resguarda la memoria curativa de los pueblos originarios en una biblioteca digital

La medicina tradicional mexicana constituye un patrimonio cultural y científico que ha sido transmitido de generación en generación a través de siglos de práctica y experiencia en los pueblos originarios de México. Este conocimiento no solo refleja formas de atención a la salud, sino también la relación de las comunidades con su entorno natural, sus valores culturales y su identidad colectiva.

Con el propósito de preservar, actualizar y difundir este saber ancestral, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en colaboración con instituciones como el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), impulsó la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana, una plataforma que resguarda y pone al alcance del público uno de los acervos más importantes sobre los sistemas médicos indígenas del país.

El origen y propósitos

De acuerdo con la Dra. Carolina Sánchez García, directora del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC) de la UNAM, el origen de esta biblioteca se remonta a una colección impresa elaborada entre 1990 y 1994 por el entonces Instituto Nacional Indigenista, hoy INPI. Esta obra reunía un amplio conjunto de conocimientos relacionados con la medicina de los pueblos originarios de México.

Con el paso del tiempo, el agotamiento de las ediciones impresas y el avance de las tecnologías digitales hicieron evidente la necesidad de transformar ese acervo en una plataforma accesible, dinámica y actualizable. Así surgió la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana.

Su objetivo principal es documentar, preservar y difundir un sistema de conocimientos profundamente arraigado en la experiencia histórica, cultural y espiritual de los pueblos originarios. Al mismo tiempo, busca facilitar su consulta y contribuir a su transmisión intergeneracional en un contexto donde muchos de los portadores de estos saberes son personas de edad avanzada.

Más allá de su función documental, la Biblioteca permite comprender el papel que la medicina tradicional continúa desempeñando en la vida cotidiana de numerosas comunidades. Como destacó Sánchez García, este sistema médico no puede entenderse únicamente como un conjunto de prácticas curativas, sino como una expresión viva de la diversidad biológica y cultural de México.

En muchas comunidades indígenas sigue siendo fundamental, tanto por su eficacia en el tratamiento de diversos padecimientos como por las limitaciones de acceso a servicios de salud institucionales.

Esta realidad pone de manifiesto la estrecha relación entre cultura y salud. Lejos de operar de manera aislada, la medicina tradicional interactúa constantemente con otros modelos de atención. Actualmente, en numerosas comunidades rurales e indígenas representa la primera e incluso la única opción de atención sanitaria disponible. Sin embargo, también existe una relación de complementariedad con la medicina institucional, ya que los terapeutas tradicionales suelen canalizar a los pacientes hacia los servicios médicos cuando los padecimientos exceden su ámbito de conocimiento.

De esta forma, estos saberes conviven con otros modelos terapéuticos dentro de lo que diversos investigadores han denominado un sistema plural de atención a la salud, en el que coexisten la medicina alópata, la medicina doméstica y las prácticas tradicionales.

Preservar reconociendo a los pueblos originarios

El desarrollo de la Biblioteca fue posible gracias a un enfoque interdisciplinario encabezado por el investigador Carlos Zolla Luque (QEPD), de la Facultad de Medicina de la UNAM, quien coordinó tanto la versión impresa original como su posterior transformación digital.

Uno de los rasgos distintivos del proyecto ha sido el diálogo constante con médicos tradicionales, quienes no solo aportan información, sino que participan activamente en la validación y construcción del conocimiento. Este modelo colaborativo representa un avance significativo en términos éticos, pues reconoce a los pueblos originarios no como simples fuentes de información, sino como actores fundamentales en la producción de conocimiento.

Esta participación también plantea una dimensión ética central para el proyecto. Desde sus inicios se ha procurado respetar los derechos colectivos de las comunidades indígenas y otorgar reconocimiento explícito a los médicos tradicionales que contribuyeron a la construcción del acervo.

Además, experiencias más recientes han fortalecido modelos de colaboración aún más horizontales. Un ejemplo es el trabajo que actualmente se desarrolla con la comunidad totonaca de Veracruz, donde los propios médicos tradicionales participan directamente en la investigación, sistematización y difusión de sus conocimientos. De este proceso han surgido productos adicionales, como diccionarios especializados y manuales de prácticas tradicionales, elaborados con el debido reconocimiento y registro de la autoría colectiva.

Este enfoque colaborativo también se refleja en la manera en que la información fue organizada y puesta a disposición del público.

¿Cómo se conforma la Biblioteca?

La Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana se estructura en cuatro grandes secciones que permiten sistematizar y consultar este vasto universo de conocimientos. La Dra. Carolina Sánchez explicó los principales componentes de cada una:

  1. Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana. Reúne alrededor de 1,100 términos relacionados con causas de enfermedad, procedimientos terapéuticos, recursos materiales y humanos, así como conceptos fundamentales del sistema médico tradicional.
  2. La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México. Está integrada por 47 monografías dedicadas a distintos pueblos indígenas del país, donde se documentan prácticas médicas, terapias y problemáticas de salud características de cada región.
  3. Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana. Incluye 1,045 monografías sobre plantas utilizadas con fines medicinales. La información abarca datos taxonómicos, descripciones botánicas, antecedentes históricos, aspectos etnobotánicos y referencias sobre principios activos, farmacología y toxicidad. Este trabajo fue posible gracias a la colaboración de especialistas en medicina, biología, antropología y etnología.
  4. Flora Medicinal Indígena de México. Consta de 33 monografías que abordan los usos medicinales de diversas especies, así como las regiones y comunidades donde se emplean. También incorpora información en lenguas originarias y elementos culturales y ecológicos asociados a estas prácticas.

Impacto y áreas de oportunidad

Respecto al alcance actual de la plataforma, Sánchez García señaló que, antes de la expansión de los recursos digitales, este acervo ya figuraba entre los sistemas de información más consultados internacionalmente sobre conocimientos tradicionales, debido al creciente interés global por su relación con la salud y la biodiversidad.

La digitalización amplió considerablemente su alcance y permitió visibilizar la riqueza de los conocimientos indígenas mexicanos ante públicos nacionales e internacionales, fortaleciendo su reconocimiento como parte del patrimonio cultural del país.

No obstante, la directora del PUIC reconoció que uno de los principales retos es mantener actualizado el contenido. “Desde la década de 1990 hasta la actualidad se ha generado una gran cantidad de nueva investigación sobre medicina tradicional mexicana, lo que hace necesaria la incorporación de nuevos registros bibliográficos, monografías actualizadas y estudios contemporáneos”, explicó.

En los últimos años se han recopilado miles de nuevos registros que amplían significativamente el conocimiento disponible, una muestra de que este campo de estudio continúa creciendo y generando nuevas líneas de investigación.

Asimismo, existe la necesidad de revisar y actualizar las monografías existentes para reflejar las transformaciones sociales, culturales y ambientales que han experimentado las comunidades indígenas y urbanas. Fenómenos como la migración han dado lugar a nuevas formas de práctica y transmisión de estos saberes, así como a nuevos desafíos en el cuidado de la salud. Aun así, la continuidad de estas prácticas sigue siendo una constante tanto en las comunidades de origen como en los lugares de destino.

Reconocer, cuidar y proyectar

La experiencia acumulada a lo largo de este proyecto demuestra la importancia de construir relaciones de investigación basadas en el respeto, la participación activa y el reconocimiento de los saberes tradicionales. Este enfoque no solo fortalece la calidad del conocimiento generado, sino que también contribuye a la preservación de un patrimonio cultural invaluable.

Más que un repositorio digital, la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana constituye un espacio de encuentro entre la memoria colectiva de los pueblos originarios y las nuevas generaciones. Su relevancia no radica únicamente en la información que resguarda, sino en su capacidad para articular ciencia, cultura, ética y comunidad en un mismo proyecto. Gracias a ello, estos conocimientos continúan dialogando con los desafíos contemporáneos de la salud y mantienen su vigencia como parte fundamental de la diversidad cultural de México.

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¡Nunca es tarde para estudiar! FES Aragón capacita para concluir estudios de primaria, secundaria y bachillerato

En México, miles de personas interrumpen sus estudios cada año antes de concluir la educación básica o media superior. Detrás de esta realidad hay historias marcadas por dificultades económicas, la necesidad de incorporarse tempranamente al trabajo, responsabilidades familiares o situaciones personales que obligan a pausar la formación escolar.

Para muchos, abandonar la escuela no tiene que ver con la falta de capacidad académica, sino con las circunstancias de vida. Sin embargo, con el paso del tiempo, el deseo de retomar los estudios suele mantenerse: acceder a mejores oportunidades laborales, cumplir una meta personal o simplemente continuar aprendiendo son algunas de las motivaciones más frecuentes.

Ante este panorama, diversas instituciones han desarrollado alternativas educativas para brindar una segunda oportunidad. Una de ellas es la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la UNAM, que a través de un programa comunitario ofrece acompañamiento académico para que cualquier persona pueda concluir su educación básica o media superior.

Un programa para retomar los estudios

Se trata del Programa de Apoyo Comunitario a la Educación de Adultos (PACEA), mediante el cual la FES Aragón brinda asesorías para concluir la primaria, secundaria o bachillerato.

La maestra María de Lourdes García, responsable del programa, explicó que en este espacio se ofrecen asesorías personalizadas y materiales de estudio con respaldo del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y la Dirección General de Bachillerato (DGB), a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

El objetivo es claro: permitir que jóvenes, adultos y personas mayores ejerzan su derecho a la educación sin importar su edad o trayectoria académica, y puedan obtener su certificación oficial de estudios.

Bajo este esquema, el programa ha beneficiado a trabajadores, jóvenes que abandonaron la escuela, personas mayores e incluso migrantes que buscan concluir su formación básica o media superior.

Un proyecto nacido de la iniciativa de los trabajadores

La maestra María García compartió que este programa tuvo su origen en 1993, cuando trabajadores de las propia FES manifestaron su interés por concluir sus estudios de secundaria. A partir de esta necesidad, se estableció un convenio con el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), con el objetivo de brindar a los trabajadores la posibilidad de terminar su formación académica de manera oficial.

Con el paso del tiempo, el proyecto fue creciendo y ampliando su alcance. Lo que inicialmente estaba dirigido exclusivamente a los trabajadores de la institución se abrió posteriormente a la comunidad en general.

Cómo funciona el acompañamiento académico

El funcionamiento del PACEA se basa en un sistema flexible y personalizado. Las asesorías se imparten en la FES Aragón en horarios que van de las ocho de la mañana a las cinco o seis de la tarde, dependiendo de la disponibilidad de usuarios y asesores.

Las sesiones suelen durar dos horas y realizarse dos o tres veces por semana, lo que permite a los estudiantes avanzar de forma constante sin afectar sus actividades laborales o personales.

A diferencia de un aula tradicional, el modelo de atención es individualizado o en grupos muy reducidos, lo que permite adaptar el ritmo de aprendizaje a las necesidades de cada persona.

Un proceso por módulos y con acompañamiento continuo

El avance académico se organiza por materias o módulos. En promedio, cada asignatura puede completarse en aproximadamente tres meses, dependiendo del ritmo del estudiante.

Durante este periodo, los usuarios reciben asesorías constantes, realizan actividades de estudio y presentan exámenes de práctica que les permiten prepararse para la evaluación oficial. Una vez listos, acuden a la institución correspondiente —INEA o DGB— para presentar su examen formal.

Al acreditar la materia, continúan con el siguiente módulo, pudiendo mantener al mismo asesor o cambiar según disponibilidad.

Un programa accesible y prácticamente gratuito

Uno de los aspectos más relevantes del PACEA es que no representa un gasto significativo para los participantes.

Los espacios son proporcionados por la institución, mientras que las asesorías son impartidas por estudiantes en servicio social o prácticas profesionales, por lo que no existe cobro por acompañamiento académico.

Los materiales de estudio se distribuyen de manera digital, lo que reduce costos adicionales para los usuarios.

En el caso del bachillerato, únicamente se cubre una cuota establecida por la SEP para la aplicación de exámenes, la cual asciende a 101 pesos por evaluación. Este pago se realiza directamente ante la DGB.

La maestra García aclaró que el programa no emite certificados ni aplica exámenes oficiales; su labor consiste en acompañar el proceso de aprendizaje y orientar a los estudiantes hacia las instituciones encargadas de la certificación.

El papel fundamental de los asesores

El programa también cumple una función formativa para los estudiantes universitarios que participan como asesores. Estos jóvenes provienen de diversas carreras como pedagogía, ingeniería, economía o arquitectura.

Antes de integrarse, se evalúan sus conocimientos para asignarlos a las áreas donde pueden apoyar mejor, ya sea matemáticas, ciencias sociales, lenguaje u otras materias.

Posteriormente, se les vincula con los usuarios y se acuerdan horarios de trabajo. Este acompañamiento suele convertirse en una experiencia significativa tanto académica como humana.

Para los estudiantes de pedagogía, el programa representa una oportunidad para desarrollar habilidades docentes en contextos reales. Para los de otras carreras, puede despertar una vocación por la enseñanza y fortalecer habilidades de comunicación.

Un ejemplo es María Castro, estudiante de Pedagogía de la FES Aragón, quien decidió integrarse al programa por su interés en el trabajo comunitario.

Ella explicó que su método de enseñanza parte de conocer primero al estudiante, su nivel académico y sus formas de aprendizaje, para después adaptar las estrategias de asesoría. Aunque reconoció que esta experiencia requiere esfuerzo y planeación constante, consideró es enriquecedora, ya que permite construir vínculos de confianza y aprendizaje mutuo.

Historias que inspiran

El impacto del programa se refleja en las historias de quienes lo integran.

Una de ellas es la de Juana Hernández Martínez, una mujer de 63 años originaria del Estado de México, quien decidió retomar sus estudios como un objetivo personal pendiente desde la infancia, motivada también por el impulso de su hijo, egresado de la UNAM, para cumplir ese sueño.

Desde pequeña tuvo que trabajar, lo que le impidió concluir su formación escolar, aunque siempre mantuvo el deseo de terminarla, especialmente en el área de contabilidad.

Al integrarse al programa, encontró un espacio que la motivó a continuar. El contacto con estudiantes universitarios le ha brindado entusiasmo, confianza y una nueva forma de ver su propio proceso de aprendizaje.

“Ahora tengo más confianza, mayor capacidad de expresión y una visión más amplia del mundo. Los muchachos que me dan las asesorías me tienen la paciencia para que yo entienda esto y tenga más conocimiento de todas de todas las áreas”, compartió.

Actualmente ha presentado y aprobado cuatro exámenes, y su meta es concluir el bachillerato para continuar posteriormente con estudios superiores, posiblemente en contabilidad o incluso en otras áreas de interés como la gastronomía o la herbolaria.

En ese contexto, la maestra María García recordó el caso del señor Francisco, quien participó en el programa hasta su fallecimiento.

Su motivación no estaba relacionada con lo laboral, sino con el deseo de seguir aprendiendo. Asistía con entusiasmo a sus asesorías y mantenía una actitud constante de curiosidad intelectual. Además, participaba en actividades culturales y dirigía un grupo de teatro.

Ambas historias reflejan una misma idea: el aprendizaje no tiene edad y puede acompañar a las personas durante toda la vida.

Requisitos para integrarse al programa

Las personas interesadas en incorporarse al PACEA deben presentar documentación básica:

  • Acta de nacimiento
  • Certificado del último grado de estudios
  • Identificación oficial
  • Comprobante de domicilio
  • Solicitudes de inscripción correspondientes

Actualmente, la documentación se entrega en formato digital para agilizar el proceso.

En el caso del bachillerato, los documentos se envían a la Dirección General del Bachillerato para su validación. Una vez aprobados, se asigna una matrícula que permite iniciar formalmente el proceso de certificación.

Para niveles atendidos por el INEA, el registro se realiza directamente ante dicha institución, mientras que las asesorías se realizan en la FES Aragón.

La voluntad como elemento fundamental

Quienes participan en el programa coinciden en que el principal requisito para concluir los estudios no es económico ni académico, sino la voluntad de aprender.

Las asesorías, los materiales y el acompañamiento están disponibles para quienes los necesiten. La experiencia demuestra que cuando existe la decisión de continuar, siempre hay caminos para lograrlo.

Como resume la propia filosofía del programa: nunca es tarde para estudiar.

¡Una oportunidad para concluir!

El Programa de Apoyo Comunitario a la Educación de Adultos de la FES Aragón no solo ofrece asesorías académicas, sino también la posibilidad de reconstruir trayectorias de vida interrumpidas por diversas circunstancias. Más allá de los certificados y los exámenes, su mayor aporte es demostrar que la educación es un proceso continuo, accesible y profundamente humano.

Las historias de quienes regresan a estudiar en distintas etapas de la vida confirman que el aprendizaje no tiene fecha de caducidad y que siempre existe la oportunidad de retomar aquello que quedó pendiente. Así, el programa reafirma una idea fundamental: nunca es tarde para aprender, crecer y transformar la propia historia a través de la educación.

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El gluten ¿heroe o villano?

Un delicioso pegamento

Entre 8 y 10 mil años atrás, en la Media Luna de las Tierras Fértiles —hoy parte de Israel, Cisjor-dania, Líbano, Jordania, Siria, Irak y el sureste de Turquía—, ocurrió algo que transformaría para siempre nuestra historia: se domesticó el trigo, una planta que crecía naturalmente en la zona.

Más o menos por esa época los egipcios inventaron el pan. Este pan primigenio se parecía más a una tortilla que a un pan moderno, pero ya aprovechaba un atributo esencial del trigo derivado de las propiedades del gluten. Las semillas de trigo están formadas por entre 12 y 15 % de proteínas, la mayor parte de las cuales son gluten, el cual, a su vez, está formado por otras dos proteínas, la gliadina y la glutenina, que cuando se unen forman una larga molécula muy resistente. Esto le da a la masa hecha con trigo y otros cereales, como el centeno y la cebada, propiedades únicas: una textura esponjosa y flexible, y además le permite atrapar el gas que produce la levadura cuando fermenta los azúcares presentes en la masa y que, al no poder escapar, forman burbujas. Sin embargo, por su estructura el gluten es un poco más difícil de digerir que otras proteínas de origen vegetal.

Aun así, ¿quién no come gluten? ¿Pan de dulce, de caja, pan blanco, teleras, bolillos, galletas, pasteles? ¿Quién no desayuna hot cakes o una torta de tamal? ¿A cuántos productos no se les agrega harina o almidón de trigo, que es el principal componente de sus semillas? Hasta la avena, que no contiene gluten, con frecuencia se contamina durante el procesamiento. También se consume gluten vital, un concentrado que resulta de eliminar el almidón y dejar sólo proteínas, apreciado por veganos y vegetarianos como sustituto de carne; así se prepara el seitán, un ingrediente muy cotizado en la cocina asiática y en la vegetariana.

El trigo es tan dinámico que también sirve para hacer engrudo, esa masa pegajosa con la que solían fabricarse las piñatas. De esa pegajosidad viene su nombre: gluten significa “pegamento” en latín.

Yo, celiaco

La enfermedad que conocemos como celiaquía aparece con la domesticación de los cereales. Hay evidencias del problema en el tratado Sobre las causas y los síntomas de las enfermedades, de Areteo de Capadocia, médico griego, contemporáneo de Galeno, que vivió durante la segunda mitad del siglo ii. En tiempos en los que ya se podían efectuar autopsias, Areteo fue el primero en describir una enfermedad que causaba estragos intestinales en quienes sufrían con el consumo de trigo. La describió como “una enfermedad celiaca de naturaleza crónica” (koiliakos significa en griego “trastorno del vientre”). Quienes la padecían sufrían síntomas como diarreas crónicas o deposiciones abundantes y grasosas, vómito, pérdida de peso, dolor abdominal, gases, cansancio, migraña y a mediano y largo plazo anemia y desnutrición, que podían ser letales.

Una evidencia más moderna la aportó el pediatra holandés Willem Karel Dicke, que en la década de 1940, ante la escasez de trigo derivada de la Segunda Guerra Mundial, observó que cesaron casi por completo las muertes de niños a causa del padecimiento que hoy se conoce como enfermedad celiaca. Cuando el trigo dejó de escasear la mortalidad aumentó de nuevo. Muchos años después se entendió que el problema era provocado por el gluten y que el mejor tratamiento para la enfermedad es abstenerse por completo del trigo, así como de muchos alimentos en los que se usa como aditivo.

Existe una predisposición genética a ser celiaco. Se trata de un par de genes llamados HLA-DQ2 y HLA-DQ8 (HLA por human leukocyte antigen, “antígeno leucocitario humano”). Según el doctor Alessio Fasano, del Hospital General de Massachusetts, un tercio de la población tiene esta predisposición, es decir, posee las “versiones adecuadas” de los genes DQ2 o DQ8 para ser celiaco. Pero, ¿por qué sólo entre 3 y 4 % de las personas con predisposición genética desarrollan la enfermedad?

La transglutaminasa tisular (tTG) es una enzima que repara y estabiliza proteínas de una red que rodea y sostiene las células de muchos tejidos, particularmente en el intestino. Al consumir gluten se genera una respuesta autoinmunitaria, una verdadera guerra intestinal en la que los anticuerpos atacan la tTG y contribuyen al daño en la mucosa intestinal. El ataque se explica porque al no digerir bien la gliadina del gluten se genera un péptido, es decir un trozo de proteína, con una estructura extraña; éste se llama péptido 33-mer. Aquí el innombrable:

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Cualquier proteína o péptido se forma con la combinación de 20 aminoácidos. La rareza de este péptido es que dos aminoácidos, la glutamina (Q) y la prolina (P), constituyen 50 % de su estructura. Las enzimas encargadas de la digestión de proteínas no lo reconocen y lo dejan pasar intacto hasta el intestino. Cuando la tTG encuentra el péptido 33-mer en su recorrido por el intestino lo “activa”, de modo que comienza a interactuar con las proteínas DQ2 y DQ8, producto de los genes que ya vimos. Se desencadena así una reacción análoga a la de una infección, en la que el sistema inmunitario ataca la enzima tTG y el péptido activado con anticuerpos (IgA). Si estos anticuerpos se detectan en la sangre de un paciente puede confirmarse que las diarreas constantes, las náuseas, el vómito, el cansancio y el dolor de cabeza son causados por este problema inmunológico: el paciente es genéticamente celiaco. Lo ideal es que el diagnóstico se haga lo más pronto posible en la vida, ya que muchas veces la enfermedad celiaca es asintomática y a la larga puede haber complicaciones graves, como diversos tipos de cáncer del aparato digestivo y otros órganos, trastornos neurológicos como el llamado “neurogluten”, osteoporosis, anemia, enfermedad celiaca refractaria (que no responde a la dieta) y la llamada “crisis celiaca”, que aparece súbitamente y puede ser mortal, particularmente en niños.

Primeros mitos, primeros culpables

La intolerancia al gluten es causada por la agricultura industrial y sus trigos modernos con alto contenido de proteína

No. Existen estudios que demuestran que el contenido actual de proteína en el trigo es menor al de hace un siglo. El trigo rojo de invierno tiene 12.1 % de proteína, contra 13.4 % que tenía en 1940, antes de la revolución verde. Otro trigo, el duro de primavera, tenía 15.1 % y ahora tiene 14.9 % en promedio. La explicación es sencilla: la industria no busca más proteína sino más trigo, es decir, mayor rendimiento, o en todo caso variedades resistentes a infecciones como la roya del tallo del trigo, causada por el hongo Puccinia graminis. Con el mejoramiento genético tradicional se logró, por ejemplo, que la producción de algunas variedades de trigo de invierno en Inglaterra aumentara de seis a nueve toneladas por hectárea entre 1981 y 2007. La disminución de la proteína es consecuencia de que las semillas tengan más almidón: a más almidón, menos gluten.

El gluten ¿Heroe o vilano?El seitán es una masa que se hace con gluten de trigo; con él se puede preparar una gran variedad de alimentos, como embutidos no cárnicos. Tiene un considerable contenido proteico, pocas grasas y nada de colesterol. Daniel Megias/Shutterstock

El eje intestino-cerebro

¿Cómo se asocia la microbiota intestinal con la sensibilidad al gluten? Eli Metchnikoff, padre de la inmunidad celular (y de los probióticos), propuso que la enfermedad se inicia en los intestinos. Hoy sabemos que algunos contaminantes alimentarios, como las toxinas de ciertos hongos o una infección viral, pueden producir un desequilibrio de la microbiota intestinal y dar lugar a un intestino permeable que permite que pasen a la sangre toxinas, bacterias o sustancias no digeridas. Esto está estrechamente ligado con la enfermedad celiaca y la sensibilidad al gluten. Alessio Fasano ha propuesto que este incremento en la permeabilidad intestinal es lo que permite que los fragmentos de gluten se difundan e interactúen con los elementos genéticamente sensibles del sistema inmunitario que hemos descrito. Así, una persona que toleró por años el gluten puede volverse intolerante cuando se activan genes que habían permanecido en silencio. De demostrarse esto, según Fasano, la enfermedad celiaca podría controlarse mediante el consumo de probióticos y prebióticos específicos.

Comemos mucho más trigo (nos hemos hecho adictos)

Otro mito. Según el Whole Grains Council de Estados Unidos, nuestros vecinos del norte —que tienen la mayor incidencia de intolerancia al trigo— consumen unos 60 kilogramos por persona al año, casi la mitad que en 1870. Lo que sí ha aumentado es el consumo del llamado gluten vital, por el tema de las dietas sin carne.

Y no hay ningún compuesto que pueda hacerte “adicto al gluten”. Lo que se ha encontrado son péptidos, o fragmentos de proteínas, llamados gliadorfinas, que tampoco acabamos de digerir y que pueden interactuar débilmente con los receptores opioides de las células de nuestro sistema nervioso. No es para preocuparse, ya que hay otras proteínas de alimentos comunes que pueden dar lugar a péptidos opioides, por ejemplo la leche y el maíz. Por cierto, tampoco hay evidencia de que las gliadorfinas estimulen el apetito, como ocurre con algunos péptidos opioides de la leche. Aunque el hambre es canija, tampoco hay evidencia de que la falta de trigo desencadene el síndrome de abstinencia que genera una droga en los adictos. Más bien, el hambre podría definirse como un efecto de abstinencia ¡de comida!

Son los transgénicos y el glifosato

Es un mito basado en una correlación espuria entre el inicio de la siembra de organismos transgénicos y el uso de glifosato (un herbicida) y un repunte en la intolerancia al gluten. Pero quienes asocian la intolerancia al gluten con las dietas modernas olvidan que el trigo empezó a causar problemas casi desde que se domesticó, y no existe ninguna planta comercial de trigo transgénica.

Eso sí, es posible eliminar la fracción problemática de la proteína del trigo mediante ingeniería genética. En el laboratorio se han desarrollado semillas de trigo en las que se silencian o eliminan los genes responsables del problema. Ésa es una buena noticia: según algunos expertos los celiacos dispondrán de trigo transgénico libre de gliadina para el 2027. Los ambientalistas no celiacos no necesariamente están contentos.

El gluten ¿Heroe o vilano?Algunos de los eventos identificados en el daño que ocasiona el gluten al sistema inmunológico de un celiaco. Diagrama cortesía de Sol Castrejón Carrillo

No celiaco, pero sí sensible o alérgico

Aun sin predisposición genética hay otro enorme sector que apenas en 2010 la comunidad científica reconoció como con “sensibilidad no celiaca al gluten”. Quienes la padecen resultan negativos en las pruebas para la enfermedad celiaca de origen genético, pero padecen ciertos síntomas cuando consumen trigo que desaparecen casi completamente cuando se abstienen. Si contamos a estas personas, la población intolerante al gluten sube a 5 %. Aquí cabría un amplio grupo de personas que creen que padecen de sensibilidad y que mejoran con la dieta o los tratamientos, pero no están diagnosticadas.

Es muy difícil diagnosticar la “sensibilidad al trigo”. Lo cierto es que hay otros trastornos, como el síndrome del intestino irritable, que pueden producir efectos similares. En estos casos, el problema del trigo podría no ser el gluten sino otra de sus proteínas, o bien las fructanas, componentes de la fibra soluble que dejan de consumirse al adoptar una dieta libre de trigo. Además, al omitir el trigo suelen eliminarse otros alimentos de la dieta, como los lácteos e incluso la comida chatarra y las fritangas, o el hábito de comer de prisa y a cualquier hora. Cuando el paciente se siente mejor con la nueva dieta está predispuesto a culpar al gluten.

El gluten ¿Heroe o vilano?Tres variedades de trigo. Gitanna/Shutterstock

Vacunas para celiacos

Un tratamiento, en etapa de investigación, consiste en inhibir la acción de la enzima tTG para que no active el péptido 33-mer, que como vimos inicia la cadena de daños inmunológicos. Pero habría que tener mucho cuidado: entre 10 y 50 mg de gluten bastan para desencadenar la reacción en un celiaco. Si funciona, éste sería el primer medicamento desarrollado contra la enfermedad.

Una estrategia muy usada para tratar alergias alimentarias es la vacunación con fragmentos de moléculas que inducen a ciertas células del sistema inmunitario a tolerarlo y a no reaccionar a ellos cuando interactúan con las moléculas DQ2 y DQ8. Es el caso del Nexvax2, producido por la empresa australiana Nexpep.

Otra opción es utilizar una enzima que degrade la gliadina, en particular el péptido 33-mer. Como con las leches deslactosadas, podría consumirse la enzima o agregarla a los alimentos para degradar esta proteína concreta. ImmunogenX es una compañía estadounidense que desarrolla el medicamento Glutenase, que se toma con los alimentos para degradar el gluten.

Además, se estima que entre 20 y 30 % de la población sufre algún tipo de alergia. Entre 6 y 8 % de los niños padece alergia a algún alimento, sobre todo la leche, el huevo, las nueces o los mariscos, y, sí, al trigo. Estas alergias son diferentes de la enfermedad celiaca y de la sensibilidad no celiaca al trigo, pues en este caso el sistema inmunitario reacciona a otras proteínas (albúminas, globulinas y otras proteínas del trigo).

Como en toda reacción alérgica a los alimentos, la alergia al gluten desencadena una reacción inmunitaria cuyos síntomas son también urticaria, erupciones o hinchazón de la piel, estornudos, congestión nasal, dificultad para respirar, sibilancias o asma y problemas digestivos. Pueden diagnosticarse detectando algunas de las moléculas que libera nuestro cuerpo, particularmente los anticuerpos del tipo IgE.

¿Y ahora qué como?

Para las personas celiacas e intolerantes al gluten la mejor opción es abstenerse por completo de esta proteína. Es una tarea difícil porque está presente en muchísimos alimentos industrializados, incluso en carnes frías y mermeladas, en las que se incluye para rellenar o espesar el producto, así que deben leerse cuidadosamente las etiquetas. Por suerte ya existen muchos sustitutos de panes, galletas, crepas y pastas libres de gluten, que se fabrican con amaranto, quinoa, maíz y otros cereales naturalmente libres de él. La mala noticia es que suelen ser muy caros, y aunque algunos son sabrosos nada sustituye el sabor y la textura del trigo. Tal vez bajen de precio conforme crezca el mercado, que en los últimos años casi se ha duplicado en países como Estados Unidos. Sorprendentemente, se reporta que en ese país sólo entre 20 y 30 % de quienes consumen esos productos son celiacos o tienen sensibilidad al gluten. Es decir, la gran mayoría de los consumidores adopta una dieta sin gluten como parte de un estilo de vida “saludable”, aunque no la necesite. Hay un componente emocional o psicológico en este boom celiaco, como demuestran estudios clínicos controlados con placebos o nocebos, algunos de los cuales demuestran que hay gente que tiene síntomas desagradables cuando cree que está consumiendo gluten. Y a pesar de todas las precauciones, la mayor parte de los celiacos, especialmente adultos pero también niños, siguen ingiriendo gluten sin saberlo.

Si sospechas que eres celiaco o tienes algún tipo de sensibilidad al gluten te recomiendo que vayas con un especialista. Como es un tema de moda, hay muchos farsantes que tratan de aprovecharse de la gente con argumentos pseudocientíficos, por ejemplo el libro Cerebro de pan, de David Perlmutter, que plantea que nuestro organismo no evolucionó para comer trigo. ¡Ojo! ¡La lectura de textos como éste puede ocasionar síntomas desagradables!

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El cubo de Rubik: el arte de convertir el caos en solución

  • Resolver el cubo de Rubik es un ejercicio de lógica y destreza, un universo de estrategias y algoritmos que nos muestran cómo resolver también es crear.

Este pequeño artefacto, que ostenta el título de juguete más vendido del mundo —oficialmente más de 450 millones de unidades, sin contar copias apócrifas—, es un rompecabezas tridimensional, diseñado en 1974 por el escultor, arquitecto y diseñador Ernő Rubik, como prototipo para comprender y explicar mejor la tercera dimensión. Lo que nació como un experimento geométrico se convirtió pronto en un objeto manifiestamente pop y altamente atractivo que, en el contraste de sus seis colores, cautiva y fascina de manera inesperada. Cuando se toma por primera vez entre las manos, se mira con detenimiento, se voltea, se mueve, se aplican tres o cuatro giros y, ¡zas!, de algún modo incierto, la vastedad de sus exactamente 43 252 003 274 489 856 000 posibles posiciones o combinaciones muestra su poder.

El speedcubing es un deporte mental y motriz que consiste en resolver el cubo de Rubik —o alguna de sus variantes— en el menor tiempo posible. La World Cube Association (WCA) coordina y fomenta esta actividad en todo el mundo, con la misión de promover competencias bajo condiciones justas y equitativas. La WCA existe gracias al voluntariado de personas apasionadas, organizadas en delegaciones locales —hoy más de 250— y coordinadas por una junta directiva. En México, la Asociación Mexicana de Speedcubing (AMS) cuenta con dos delegadas y tres delegados reconocidos por la WCA. La comunidad que se ha creado alrededor de la AMS abre caminos para que cualquier persona pueda aprender, compartir y crecer, estableciendo alianzas que permitan que esta actividad florezca y sea valorada por su diversidad, creatividad y espíritu deportivo. Con ese propósito, del 18 al 21 de diciembre de 2025, en el Centro de Innovación y Tecnología Creativa, en Santiago de Querétaro, se celebró el Mexican Championship 2025, el tercer Campeonato Nacional: una celebración de habilidad, velocidad y comunidad que refleja el futuro que imaginamos para el speedcubing en México.

Entré a la sala indicada cerca de las 8:30 a. m., media hora antes de que iniciara la competencia. Sonreí a algunas personas del público mientras buscaba una silla vacía que me ofreciera buena visibilidad. No me atreví a decir “buenos días” o “disculpe” en voz alta, pues el rumor de los cubos, de algún modo, me lo impidió: en ese momento de espera, quizá para tranquilizarse, unos treinta o cuarenta competidores ansiosos resolvían el cubo a velocidades insólitas, produciendo un sonido hipnótico, un ruido de fondo que no solo impone respeto, sino que además invita a un extraño estado de concentración.

Al anunciarse los nombres de los primeros participantes, quienes caminaron diligentes a dejar sus cubos —cada uno en una pequeña cubeta, en la scramble zone—, observé a uno de ellos, de edad indescifrable por el contraste entre su corpulento tamaño y sus ademanes infantiles. Caminó hacia su lugar con una leve sonrisa expectante y, por supuesto, sin dar tregua a sus agilísimos dedos. Tras sentarse y recibir su cubeta, apoyó las palmas de ambas manos sobre la mesa y respiró profundamente con los ojos cerrados; cuando levantó los párpados, el juez le preguntó si estaba listo. Desde sus respectivas fundaciones, tanto la AMS como la WCA organizan competencias sin categorías de género, edad u otras características: cualquier persona puede registrarse. Cada competidor resuelve cinco veces el cubo, con las mismas cinco mezclas generadas por computadora (de ahí la necesidad de la scramble zone). Por reglamento, el competidor puede observar el cubo mezclado hasta quince segundos antes de iniciar el cronómetro y comenzar. Tras eliminar los tiempos de la mejor y la peor ejecución, se promedian los tres restantes.

Los quince segundos posteriores al momento en que el juez levanta la cubeta son maravillosos: la concentración del competidor es absoluta; su mirada parece atravesar no solo colores, aristas y vértices, sino también el tiempo. Si observas con atención, puedes notar el instante preciso en que un participante descubre el camino: una leve distensión de los músculos y una súbita certeza en los ojos. Después solo queda permitir la coreografía de las manos y confiar en el entrenamiento: en un campeón nacional serán apenas entre cuatro y cinco segundos; en un participante promedio, unos treinta.

Resolver el cubo de Rubik significa restaurar el orden cromático de sus seis caras. Para lograrlo existen diversos métodos, cada uno con su propia lógica, estructura y nivel de complejidad. Estos métodos se basan en la alternancia de algoritmos, es decir, secuencias precisas de movimientos que permiten ubicar las piezas en posiciones deseadas sin alterar el resto del cubo. La resolución implica reconocer patrones, pero también ejercitar la intuición, la creatividad y la audacia para tomar decisiones en fracciones de segundo.

Todas las personas con las que hablé describen la misma sensación: una mezcla de tensión y asombro, seguida de una intensa satisfacción cuando, de pronto, todo encaja. Quizá nos atrae precisamente eso: resolver. Resolver es una forma de crear, inventar una salida donde parece no haberla, ordenar —aunque sea por un instante— el pequeño caos que tenemos entre las manos.

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De la FES Acatlán a Berlín: Scarleth demuestra que golpear como niña es llegar a un Mundial

Scarleth comenzó a practicar karate y kickboxing a los 12 años. Lleva el cabello largo, con tonos rubios, y luce las uñas cuidadas y bien pintadas. Y sí, golpea como niña: con tal fuerza, disciplina y técnica que puede derribar a una contrincante de un solo golpe. Actualmente cursa el séptimo semestre de Derecho en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán y, tras clasificar en el torneo International Karate Union, se prepara para competir en Berlín el próximo 3 de agosto de 2026.

Su nombre es Scarleth Deyanira Saucedo Gómez, igual que la protagonista de la novela Lo que el viento se llevó; y sí, su papá la llamó así por esa historia que tanto le gusta. Además, le heredó a su hija el gusto por la película Contacto sangriento, un clásico de acción y artes marciales de la década de los ochenta.

Sus bases están en el karate tradicional Shotokan, pero ha enfocado gran parte de su carrera en el point fight, una modalidad derivada de esta disciplina que le ha permitido destacar en competencias nacionales e internacionales.

Scarleth no solo ha demostrado ser una gran atleta; también dirige su propia academia, llamada Saucedo Team, que lleva su apellido. Desde ahí forma a las nuevas generaciones de practicantes.

El pasado 1 y 2 de mayo se coronó campeona nacional en una competencia celebrada en Chihuahua, con un resultado que le otorgó su pase al Campeonato Mundial que se llevará a cabo en Berlín.

Desde pequeña fue una niña muy inquieta, llena de curiosidad; por eso, sus padres la inscribían en diferentes actividades deportivas. A los 12 años encontró que le gustaban el kickboxing y el karate tradicional. A los 16 obtuvo el grado de cinta negra y, desde entonces, comenzó a impartir cursos de verano y seminarios.

Así, combinó la enseñanza con una trayectoria competitiva que ha mantenido de forma constante, salvo durante la pausa obligada por la pandemia.

Además de desarrollarse en el karate, Scarleth destacó en el futbol. Para ella, los deportes eran algo muy fácil, y su papá estaba feliz. Él también es su mejor amigo, inspiración y patrocinador oficial.

La primera vez

Recuerda que el primer torneo que ganó fue en 2015, en la categoría de point fight. También compitió en kata y, según ella, no le fue tan bien porque quedó en tercer lugar.

En ese momento descubrió que esa actividad era lo que realmente le gustaba, porque sintió mucha emoción y euforia, aunque no fue su primera competencia. Antes había participado en otras dos o tres, pero no se las había tomado con tanta seriedad. “Lo que me llevó a ganar es que me lo tomé personal, ya que en los torneos anteriores no había tenido buenos resultados”.

Desde entonces, en cada torneo en el que Scarleth se ha presentado ha conseguido algún lugar, ya sea el primero, el segundo o el tercero. “Es una satisfacción porque soy ejemplo para mis alumnos”.

Su trayectoria

Scarleth Saucedo ha acumulado logros que marcaron distintas etapas de su carrera. Además de ganar en 2015, en 2017 se convirtió en bicampeona nacional tanto en kata como en combate, en un torneo especialmente significativo porque, a pesar de sufrir una lesión en la rodilla, logró alcanzar los resultados que se había propuesto antes de realizar una pausa en las competencias.

El 2026 ha sido uno de los años más exitosos de su carrera. Entre sus principales resultados se encuentran su participación en el campeonato estatal de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) y el Campeonato Nacional celebrado en Chihuahua, donde consiguió tres victorias en distintas categorías de peso.

A estos logros se suman los campeonatos universitarios, competencias para las que se preparó desde el semestre pasado y que representaron una oportunidad para demostrar su nivel deportivo tras una experiencia previa en Guadalajara, donde no pudo competir.

Otro de los momentos más importantes de su trayectoria reciente ocurrió en 2025, cuando obtuvo el título de campeona panamericana en Honduras, tras recibir una invitación de la escuela Velázquez Team para participar en el certamen continental.

Actualmente, la deportista se prepara para uno de los mayores retos de su carrera: el Campeonato Mundial de la World Karate and Kickboxing Union (WKU), que se celebrará en Berlín, Alemania, del 3 al 9 de agosto de 2026.

El evento reunirá a competidores de distintos países y continentes, además de delegaciones provenientes de diversos estados de México. En esta ocasión, Saucedo representará al Estado de México y a su academia, Saucedo Team, con la expectativa de sumar resultados destacados en el escenario internacional.

A este proceso se suma el apoyo emocional y, principalmente, económico de su familia, así como el respaldo de algunos patrocinadores: Odalis Rodríguez, su mejor amiga de la infancia y tatuadora; Nohemí Samantha Acosta, odontóloga que dona limpiezas dentales y procedimientos sencillos para apoyar la causa; y Giovanni Rivera, doctor en Dentaura Clinic, quien cuida su boca con los mejores protectores bucales del mercado. Además de ser personalizados, trabajan de la mano en un nuevo concepto enfocado en los deportistas y su salud, así como en la protección dental.

Desde hace un año, la UNAM cuenta con la modalidad de kickboxing, una rama del point fight. Se lanzó la convocatoria y se necesitaban personas con experiencia en el campo, por lo que Scarleth recibió la invitación del director de kickboxing, Donovan Ponce.

En Derecho

Cuando Scarleth decidió estudiar Derecho, fue una decisión difícil porque estaba la pandemia. De hecho, suspendió sus estudios durante ese año. Posteriormente buscó otra opción que le permitiera continuar con sus actividades deportivas, desde fortalecer su escuela hasta ampliar sus conocimientos.

Así se enteró del Sistema de Universidad Abierta de la UNAM y pensó que esa era su mejor opción. ¿Por qué Derecho? Su Tita, como ella llama a su abuelita, fue una persona muy importante y un ejemplo a seguir. Recuerda que realizaba causas nobles para apoyar a mujeres y niños con ayuda de la sociedad, pero lamentablemente había situaciones que, por falta de conocimiento, no podía llevar a cabo.

Por eso, Scarleth se interesó por el derecho y los cursos de leyes. Descubrió que le gusta mucho y que el sistema abierto de la UNAM es perfecto para realizar todos sus sueños. Ahora genera empleos y consigue más clientes a cambio de su patrocinio, experiencia y ganas de apoyar.

A lo largo de estos tres años, la joven estudiante ha viajado, entrenado y obtenido buenos resultados en su carrera. Además, en la misma Universidad ha estudiado inglés y portugués. De hecho, busca una beca para ir a Brasil. “Sería muy grato vivir la experiencia”.

Actualmente entrena para su próximo torneo y estudia en la UNAM; también se actualiza e investiga. Cuando viaja no tiene problemas con la escuela, porque cuenta con la ventaja de tomar sus clases en línea y continuar con sus tareas. A veces, su rutina comienza a las seis de la mañana y termina a las dos de la mañana del día siguiente, pero para Scarleth vale la pena.

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Instituto de Ecología de la UNAM impulsa sustentabilidad, igualdad de género e innovación comunitaria

El Instituto de Ecología de la UNAM implementa un plan de desarrollo que incluye la sustentabilidad y la igualdad de género, entendidas no solo desde la infraestructura o la tecnología, sino como principios que atraviesan la vida académica, la organización institucional y la relación con la comunidad.

Así lo explicó la directora del Instituto de Ecología, Ana Elena Escalante, en entrevista para UNAM Global. Este proyecto surge como parte de su postulación a un segundo periodo al frente de la entidad, aunque se trata de una visión construida a partir de una trayectoria institucional previa en torno a la sostenibilidad.

“El concepto de sustentabilidad no se limita a soluciones tecnológicas, sino que implica valores, convicciones y una visión integral del Instituto”, afirmó.

Consulta comunitaria y nuevas líneas de acción

Como parte de la estrategia, el Instituto llevó a cabo un ejercicio de consulta interna que incluyó a personal académico, administrativo y estudiantado, con el objetivo de conocer la percepción de la comunidad sobre el presente y el futuro de la entidad.

El encuentro, denominado Voces y visiones de nuestra comunidad, permitió identificar prioridades relacionadas no solo con la investigación, sino también con el impacto social del Instituto.

A partir de estos resultados, el Consejo Interno definió nuevas líneas de acción, entre ellas la apertura de cinco plazas académicas, así como una plaza en el área de comunicación para fortalecer la difusión del trabajo institucional.

También se contemplan contrataciones en áreas estratégicas como vinculación y gestión de proyectos transdisciplinarios, síntesis ecológica y ecología urbana, con énfasis en soluciones basadas en la naturaleza.

Infraestructura sustentable y vida comunitaria

La renovación de espacios físicos del Instituto, orientada a fortalecer la vida comunitaria y promover prácticas sustentables, ha sido un proceso construido a lo largo de distintas gestiones, al cual el plan actual busca dar continuidad.

Entre la infraestructura sustentable del Instituto destacan un sistema de celdas fotovoltaicas, instalado en 2014 durante la gestión del exdirector César Domínguez, que abastece las instalaciones del Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad y una parte del resto de los edificios, así como cargadores para vehículos eléctricos.

Asimismo, por iniciativa del exdirector Constantino Macías, se construyó una poza que alberga peces endémicos, además de funcionar como punto de descanso para aves migratorias. Con esto se integra un componente de conservación dentro del entorno universitario.

También se renovaron áreas verdes con mobiliario para trabajo y convivencia, así como una terraza destinada a actividades académicas y de interacción comunitaria.

Movilidad, participación y espacios colaborativos

En materia de movilidad sustentable, el Instituto implementó una estación para bicicletas diseñada en colaboración con sus usuarios, que incluye techado, área de resguardo, estación de servicio y un espacio de comunicación interna mediante un pizarrón comunitario.

De acuerdo con la dirección, estas intervenciones han sido producto de procesos de consulta con la comunidad. Se han evitado imposiciones y se ha priorizado la participación de los usuarios en el diseño de los espacios.

De manera paralela, se realizan adecuaciones en sanitarios bajo criterios de sustentabilidad, como parte de una estrategia más amplia de optimización de infraestructura.

Igualdad de género y fortalecimiento académico

El plan de desarrollo también incorpora acciones en materia de igualdad de género, con especial atención en la promoción de trayectorias académicas de mujeres dentro del Instituto.

Actualmente, la proporción entre personal académico y técnico es prácticamente equitativa, con una distribución cercana al 50 por ciento, lo que ha sido señalado como un indicador positivo dentro de la institución.

Asimismo, se destacó la creación de una biblioteca morada, espacio pionero dentro de la UNAM dedicado a la difusión de acervos relacionados con estudios de género y feminismo, el cual ha servido como modelo para otras entidades universitarias.

Lancis y la toma de decisiones colaborativa

Uno de los espacios emblemáticos del Instituto es la sala de inmersión del Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad (Lancis), concebida como un entorno para la discusión interdisciplinaria y la toma de decisiones colectivas.

Este espacio permite la reunión de actores académicos y sociales en torno a problemáticas socioambientales, con la posibilidad de simular escenarios mediante herramientas de supercómputo.

Se trata, explicó la dirección, de un laboratorio de decisiones que refleja la visión de horizontalidad y colaboración que guía el trabajo del Instituto.

Un modelo institucional en construcción

Finalmente, la dirección del Instituto de Ecología subrayó que estas acciones forman parte de una estrategia de largo plazo orientada a consolidar un modelo institucional basado en la sustentabilidad, la participación comunitaria y la igualdad de género.

“Estamos trabajando para que estos principios no sean solo declarativos, sino parte de la vida cotidiana del Instituto”, concluyó.

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Productos chinos ganan terreno frente a la producción mexicana

La presencia de productos chinos en México ha crecido de manera sostenida en las últimas décadas, hasta convertirse en parte de la vida cotidiana de amplios sectores de consumidores. Ropa, juguetes, aparatos electrónicos y artículos para el hogar forman parte de una oferta que no solo responde al comercio internacional, sino también a cambios en los hábitos de consumo y en la estructura económica del país.

De acuerdo con Mariana Aparicio Ramírez, profesora del Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, este fenómeno se explica, en buena medida, por la incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio en 2001.

A partir de entonces, el país asiático se integró con mayor profundidad a las cadenas globales de producción y aprovechó las reglas del comercio internacional para ampliar su presencia en distintos mercados, incluido el mexicano.

Productos de bajo costo

China cada vez más ha tenido presencia en nuestro mercado y tiene que ver con la competitividad de sus productos”, explicó la académica. Esa competitividad se refleja en precios más bajos y en una amplia disponibilidad de bienes, tanto intermedios como de consumo diario.

En México, esto ha generado una dinámica particular: los consumidores acceden con mayor facilidad a productos de bajo costo, pero, al mismo tiempo, aumenta la presión sobre industrias nacionales como la textil, la del calzado y algunos sectores artesanales. En ciertos casos, señaló la especialista, la competencia ha sido tan fuerte que ha desplazado de manera significativa a la producción local.

Un ejemplo se observa en la venta de artesanías. En distintos puntos turísticos del país, algunas piezas comercializadas como “hechas en México” pueden ser, en realidad, réplicas producidas en el extranjero, lo que afecta directamente a artesanos locales y a economías regionales que dependen de este tipo de producción.

A esto se suma el auge del comercio electrónico, que ha facilitado aún más el acceso a mercancías extranjeras. Plataformas digitales y tiendas en línea permiten adquirir productos chinos de manera inmediata, lo que refuerza su presencia en el mercado mexicano.

Sin embargo, el fenómeno no es únicamente económico, sino también cultural. Para Aparicio Ramírez, el consumo está atravesado por decisiones cotidianas que dependen del poder adquisitivo de las familias. “Nos enfrentamos a cómo poder acceder a bienes, muchas veces sin tomar en cuenta la calidad, sino la capacidad de poder adquirirlos”, explicó.

¿Existe política de protección?

En el corto plazo, este escenario permite a los consumidores acceder a bienes que, de otro modo, muchas familias no podrían adquirir. Pero, en el mediano y largo plazos, advirtió la académica, puede generar impactos en el empleo y en la competitividad de sectores productivos nacionales.

Ante esta situación, el gobierno mexicano ha impulsado políticas de protección selectiva a la industria local, como el incremento de aranceles a ciertos productos y el fortalecimiento de programas como el Plan México, que busca elevar el contenido nacional en cadenas de valor estratégicas hacia 2030.

El objetivo es fortalecer industrias como la automotriz, la electrónica, la farmacéutica y la de semiconductores, al mismo tiempo que se intenta reducir la dependencia de importaciones, especialmente provenientes de China.

No obstante, la política comercial mexicana también está condicionada por su relación con Estados Unidos y por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que establece reglas estrictas sobre contenido regional en diversos sectores.

“Lo que nos queda es pensar, con nuestros recursos escasos, qué tipo de productos queremos consumir”, señaló la especialista, al subrayar que las decisiones de consumo individuales también forman parte de un sistema económico global.

El papel del consumidor

Más allá del debate económico, Aparicio Ramírez consideró fundamental reflexionar sobre los hábitos de consumo. Recordó que en el pasado era común buscar productos nacionales como una forma de identidad económica, mientras que hoy predomina una lógica globalizada en la que muchas veces se desconoce el origen de lo que se compra.

“El mercado nos dice mucho sobre cuáles son los productos que nos gustan”, apuntó.

El fenómeno de los productos chinos en México no puede entenderse únicamente como una cuestión de competencia desleal o de protección industrial, sino como un proceso más amplio de transformación del consumo, en el que convergen la economía global, las políticas comerciales y las decisiones cotidianas de los consumidores.

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Las propiedades poco conocidas del huauzontle

  • **Los beneficios del huauzontle aumentan al combinarlo con tortillas de maíz**
  • El huauzontle (Chenopodium berlandieri subsp. nuttalliae) es un quelite nativo de México con una gran relevancia histórica, cultural y alimentaria.

En la época prehispánica fue el cuarto cultivo en importancia, después del maíz, el frijol y el chile. No solo formaban parte de la dieta mesoamericana, sino que era considerado sagrado y sus semillas formaban parte del tributo que los pueblos súbditos entregaban al Imperio Azteca.

Actualmente, su producción en nuestro país se concentra en los estados de Puebla, Tlaxcala, Guerrero y Morelos, en una superficie de 679.44 hectáreas. Esto demuestra que es un cultivo presente en el sistema agrícola nacional, aunque su importancia ha disminuido con el paso del tiempo.

Diversas iniciativas locales han buscado revalorizarlo; por ejemplo, en el municipio de Jojutla en el estado de Morelos, se organizan ferias gastronómicas para promover su consumo y fortalecer la identidad regional.

A pesar de esfuerzos como éste, existe poca información científica sobre su manejo agronómico, nutrición y respuesta a factores de estrés, lo que limita su aprovechamiento y su difusión como cultivo tradicional.

En ese contexto, el grupo de Nutrición Vegetal del Programa de Edafología del Colegio de Postgraduados desarrolla estudios sobre la respuesta del huauzontle a condiciones de estrés, particularmente estrés salino, así como su manejo agronómico y su valor nutrimental.

Las investigaciones consideran la evaluación del comportamiento de genotipos, provenientes de semillas recolectadas en diferentes estados del país, y la caracterización general del perfil metabolómico (identificación de metabolitos) de la inflorescencia en condiciones de salinidad.

Así pretenden generar información científica que contribuya a su conservación, producción y aprovechamiento en México, así como a fortalecer el conocimiento técnico del cultivo y su permanencia en los sistemas agrícolas tradicionales en beneficio de los productores y pobladores más necesitados.

Gracias a esta línea de investigación, ahora sabemos que la planta prefiere suelos del tipo Luvisoles y Acrisoles, característicos por su fertilidad y buena capacidad de retención de humedad, lo que a su vez, favorece su crecimiento y productividad.

El huauzontle también posee tolerancia a la salinidad, por ello puede germinar y desarrollarse en medios con ciertas concentraciones.

Otra de sus características es que es un pseudocereal: tiene similitudes en la estructura del grano, así como en su palatabilidad y contenido de almidón, comparables con el maíz, el arroz y el trigo. Aunque botánicamente pertenece al grupo de las dicotiledóneas, tiene propiedades funcionales y nutricionales semejantes a los cereales tradicionales.

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Mujeres fumadoras. Tabaquismo con enfoque de género

  • El cigarro atrapa a hombres y mujeres, pero con algunas diferencias en las secuelas a lo largo de su vida.
  • “Los efectos del tabaquismo en el organismo, las motivaciones para empezar y abandonarlo sí son diferentes entre hombres y mujeres”.

Es la conclusión a la que llega la doctora Guadalupe Ponciano, tras su experiencia en la atención a personas fumadoras en la Facultad de Medicina de la UNAM. Esa cercanía le permite reconocer las necesidades físicas, psicológicas, emocionales y sociales de quienes acuden al Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo, que ella coordina.

“Ahora tenemos 26 años de experiencia en lo que es el fumador mexicano. No es que seamos diferentes a los demás, pero sí tenemos características muy particulares a considerar al abordar esta adicción”.

Y en el universo de pacientes, la especialista reconoce que las diferencias se extienden incluso entre hombres y mujeres. El enfoque de género es parte de su trabajo contra el tabaquismo. “El humo contiene unas 7 mil sustancias químicas de efecto más agresivo en las mujeres”, afirma.

El tórax de las mujeres  —la parte del cuerpo que contiene a los órganos principales de las funciones respiratorias y cardiovasculares— tiene menor superficie en comparación con el tórax de los hombres.

“Eso hace que el riesgo de desarrollar enfisema, bronquitis crónica o cáncer pulmonar al fumar sea mayor en nosotras. Hay varios estudios que han demostrado que el efecto productor de cáncer de cada cigarrillo equivale a dos, se duplica; entonces si una mujer me dice que está fumando tres cigarrillos al día, en realidad estaría fumando seis”.

Otra alteración asociada es el cáncer de mama. “Algunos compuestos del tabaco son disruptores endocrinos, alteran el equilibro hormonal, en particular de los estrógenos, claves para el ciclo menstrual y la fisiología de la mujer. La exposición a los disruptores aumenta el riesgo a desarrollar cáncer mamario, por eso es importante que si la mujer fuma y quiere empezar a utilizar anticonceptivos o terapia hormonal por menopausia, sea bajo vigilancia médica.”

Las razones que acercan a las mujeres al tabaco y las mantienen dependientes tampoco son las mismas que en la población varonil, reconoce la doctora Ponciano. 

“En ellas es principalmente la sensación de empoderamiento. En cambio, los varones se introducen más por curiosidad y por querer pertenecer al grupo. En cuanto a la dependencia, las mujeres reportan con mayor frecuencia cuestiones emocionales: fumar las tranquiliza si están estresadas o tristes; si tienen problemas de pareja, se refugian en el cigarro.

Aunque los varones también consumen para sobrellevar eventos estresantes ellos generalmente fuman en ciertos contextos, en reuniones con amigos, después del partido de fútbol, en la sobremesa, por ejemplo.

La decisión de evitarlo 

Guadalupe Ponciano dedica parte de su tiempo a difundir las evidencias de los daños del tabaquismo y a hacer notar que es una enfermedad prevenible. Quiere encender las alertas, especialmente en las jóvenes.

“La mercadotecnia del tabaco ya no va dirigida a los adultos sino a los niños, las niñas y los adolescentes, tanto hombres como mujeres, porque son los que van a durar más tiempo fumando”.

La mejor decisión es evitarlo. “Es común que las mujeres jóvenes acudan a nuestra clínica en el momento que quieren embarazarse. Es algo que deben considerar cuando empiezan a fumar, que las etapas de la vida van cambiando; el embarazo, la lactancia son etapas en las cuales es indispensable desintoxicar al organismo para evitar riesgos a la madre y al bebé”.

Aunque conocemos mejor lo que sucede en el cuerpo de las mujeres fumadoras, las alertas siguen vigentes. En 2026, el lema del Día Mundial Sin Tabaco (31 de mayo) es «Desenmascarar el atractivo: contrarrestar la adicción a la nicotina y el tabaco».

Si nos trasladamos al pasado, a través de los relatos del siglo XVI, ya se hablaba de las mujeres que fumaban demasiado, a la par de los hombres, en las calles de lo que hoy es la Ciudad de México.

A los migrantes europeos les inquietaba; no era una práctica femenina extendida en sus países. Con el paso del tiempo, el consumo de tabaco fue mal visto hasta considerarlo indeseable en las mujeres “buenas” y educadas, narra el historiador Martín González de la Vara, en el artículo Tabaquismo femenino en México durante el siglo XIX.

Hacia 1900, persistió como una costumbre masculina, a pesar de las descripciones de la época sobre los problemas de salud derivados. En la actualidad, alrededor de 15 millones de personas en México son fumadoras, el 26.3% de los hombres y el 9.4% de las mujeres adultas consumen tabaco; un porcentaje menor usa cigarro electrónico, según los resultados de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025.