En días pasados, durante el cambio del invierno a la primavera, en el Valle de México hubo al menos dos ocasiones en que se declararon contingencias ambientales durante dos días seguidos, con los consiguientes efectos en la salud.
“Uno de los grandes problemas es que a los aztecas se les ocurrió establecer la ciudad en un lugar rodeado de montañas, y a partir de entonces la ciudad ha crecido de manera desproporcionada y sin ningún control”, señaló Teresa Fortoul Van Der Goes, de la Facultad de Medicina de la UNAM, durante su participación en el programa Hipócrates 2.0, que se transmite por Radio UNAM.
“Y el clima no nos ayuda mucho. Hemos modificado el movimiento de los vientos que antes ayudaban a limpiar la ciudad, pero ahora, por ejemplo, las grandes construcciones los desvían, modificando el clima local, y se van formando microclimas que hacen que en algunas zonas haya mucho más calor que en otras. Eliminar áreas verdes y poner asfalto también genera calor”.
Las gasolinas
Algunos componentes de las gasolinas no han variado mucho, y algunos han sido fuente de preocupación, por ejemplo, el plomo. “En una época el principal problema fue el plomo, y sigue siendo un problema, y eso llevó a algo que se creyó iba a ser la solución: la modificación de los componentes de las gasolinas”.
Se crearon dos tipos de gasolina y se introdujeron los convertidores catalíticos con el fin de hacer más eficientes a los motores, y se pensó que iba a mejorar la situación.
“Pero seguía llegando migración, que es uno de los grandes problemas que tenemos en la ciudad”, señala la investigadora emérita de la UNAM. “El tamaño de lo que antes se llamaba Distrito Federal y ahora es el área metropolitana es uno de los estados más pequeños, pero en el que hay casi 30 por ciento de la población del país”.
El problema es mayor porque, como es uno de los pocos sitios donde hay fuentes de trabajo, formal o informal, la gente sigue emigrando hacia acá. Y aunque desde hace décadas se ha intentado descentralizar, nunca se ha logrado, y todo se ha quedado en palabras.
“Y continúa una gran migración a la Ciudad de México, lo que implica más drenaje, más vías transitables, mejores servicios urbanos, que no han crecido al ritmo de la población”, considera la investigadora. “Las vías por donde transitan los autos particulares y el sistema público de transporte siguen siendo prácticamente las mismas”.
“Lo que hemos hecho, y el humano lo ha hecho desde que existe, es utilizar lo que tenemos a la mano, por ejemplo, los bosques, talar los árboles, deforestar, y al acabarse los árboles echamos mano de otras cosas para ir quemándolas y satisfacer nuestras necesidades”.
Al problema de la contaminación se agrega el problema del agua. Como ciudad hemos entubado ríos; seguimos construyendo edificios cada vez más altos que desvían la circulación de los vientos y alteran la dinámica que limpiaría el Valle de México. Y eso también es parte de lo que estamos haciendo.
El ozono en las contingencias actuales
Cuando se hizo el cambio en las gasolinas, se introdujeron compuestos que empezaron a producir compuestos orgánicos volátiles, como el ozono. El doctor Humberto Bravo, que era profesor del Centro de Ciencias de la Atmósfera, afirmó que si se quitaba o bajaba la cantidad del antidetonante y se introducían algunas sustancias, iba a haber un problema con el ozono, recordó la investigadora.
“Sorpresa: seguimos con el problema del ozono, y el contaminante que está desencadenando en general las contingencias es el ozono. Aunque varía, hay algunas zonas en las que las partículas suspendidas están empezando a ser un problema”, dice la investigadora.
Cuando llega el sol con los rayos ultravioleta, comienza una serie de reacciones en los óxidos de nitrógeno que empiezan a liberar ozono. “Pero hay un ozono bueno y uno malo, como en los lípidos y el colesterol. El ozono está en cierta capa de la atmósfera y nos protege al evitar que los rayos ultravioleta lleguen y dañen a los seres vivos. Pero este ozono se queda abajo y, como es muy reactivo, se convierte en uno de los principales contaminantes”, explica la investigadora.
¿Qué problemas médicos causa el ozono?
Mientras más se estudia, se ha observado que produce algunos problemas en la salud, “pero a fin de cuentas es un irritante y lo que va a hacer es resecar la piel, modificar y alterar los mecanismos de defensa respiratorios”.
Como es un irritante, en los niños podría alterar la función neuronal, lo que los vuelve muy activos y algunos se pueden distraer con facilidad. En algunas escuelas se han hecho estudios y se ha visto que cuando aumenta la concentración de ozono empiezan los problemas con los niños.
Al producir alteraciones respiratorias puede haber alteraciones cardiacas, principalmente. En algunos estudios se encontró que cuando hay niveles elevados de ozono en algunos países empiezan a presentarse problemas respiratorios. El sistema respiratorio es uno de los más importantes, y si se daña se va a alterar todo lo demás.
La contaminación y problemas neurodegenerativos
Se han hecho algunos estudios sobre los efectos de la contaminación atmosférica en algunos trastornos neurodegenerativos, pero la académica considera que no es tanto el ozono, sino otros componentes.
Se le ha atribuido a los óxidos de azufre, a los óxidos de nitrógeno y a algunos metales, pero no es un solo contaminante, sino varios. Aunque todo el tiempo se está monitoreando a estos contaminantes, como el producto final de muchas reacciones es el ozono, si aumentan algunas otras sustancias, por ejemplo, los óxidos de nitrógeno, se eleva el ozono.
“En un estudio encontré que se ha asociado la elevación del ozono, dióxidos de azufre y óxidos de nitrógeno con la demencia, con Alzheimer o Parkinson. Pero que se asocie no significa que sea causa”, considera la investigadora.
Una de las preguntas más frecuentes que le hacen a la doctora Fortoul Van Der Goes es qué va a pasar con las vías respiratorias y las infecciones.
“Desde el punto de vista respiratorio, si una persona no fuma y hace ejercicio, entre otras actividades, es posible que tenga un cuadro irritativo, pero sin mayores consecuencias. Pero si una persona es asmática, o si tiene enfermedad pulmonar obstructiva crónica, eso se asocia a que sea grave”.
Se ha reportado que la microflora intestinal también se altera con la contaminación, y eso se asocia con depresión y con problemas de obesidad. A la pregunta de cuáles sistemas se alteran, la respuesta es que se alteran todos en mayor o en menor grado. “Hace tiempo hicimos un estudio en el cual el epitelio de la nariz, que normalmente está hecho para humectar y lubricar, cambia por uno de defensa”.
Poblaciones susceptibles a la contaminación
Las personas más susceptibles a los daños por la contaminación son las de mayor edad, los niños pequeños, las personas con alguna enfermedad previa, los cardiópatas, los que tienen problemas pulmonares, los inmunodeprimidos y los asmáticos.
“Incluso los no vacunados, porque no cuentan con la defensa que las vacunas brindan. Una vacuna, además de estimular la respuesta a determinada enfermedad, estimula el sistema inmune en general”.
Recomendaciones para los días de mala calidad del aire
Lo que podemos hacer es mejorar nuestra alimentación. Por ejemplo, consumir antioxidantes naturales que se encuentran en muchas frutas de temporada, o algún suplemento que tenga antioxidantes, como vitamina C o vitamina A, pero siempre consultándolo con un médico.
Disminuir las actividades al aire libre y, aunque todos tenemos que salir a trabajar, hay quienes recomiendan usar cubrebocas, que si bien no filtra las partículas finas, de alguna manera puede ayudar a detener una parte de lo que puede llegar. Y mantenernos bien hidratados.
Contaminación en interiores
“Una de las fuentes importantes de contaminación que se ha detectado son las estufas de gas que tienen encendido el piloto todo el tiempo. Deberíamos vigilar que nuestra estufa esté bien calibrada y que no tenga fugas”, recomienda la académica universitaria.
Otra fuente importante de contaminación interior son las sustancias que se usan para aromatizar la casa o quemar incienso. Los detergentes que se usan en casa y los limpiadores de pisos, porque se evaporan y se inhalan.
“Hay un grupo en el Instituto de Enfermedades Respiratorias que estudia las alteraciones por el humo de leña en algunos sitios donde se utiliza carbón o madera para cocinar. Eso no ocurre en las ciudades, sino en ambientes rurales”.
“Debemos recordar que el problema de la contaminación es causado por numerosos factores, entre los que se podrían mencionar la salud, la vialidad, la educación y la agricultura, que causa deforestación”, finalizó la académica universitaria.































