Nota original de: Gaceta UNAM
Autora de la nota: Mirtha Hernández
Fecha de publicación: 14 de enero de 2021
https://www.gaceta.unam.mx/mexico-pais-predilecto-de-aves-migratorias/
Reinita encapuchada (Setophaga citrina).
Cerca de 4.7 billones de aves migran del norte del continente americano hacia México para pasar la temporada invernal; una parte importante de ellas se queda en nuestro territorio mientras otra cantidad significativa hace una parada corta y luego sigue su travesía hacia el sur, expuso la investigadora del Instituto de Biología, Patricia Escalante.
Sin embargo, alertó, se detecta un declive en poblaciones de algunas especies y se piensa que esto se debe a la disminución de sus hábitats, así como al uso de agroquímicos que afectan a los insectos y alteran su cadena alimenticia.
Son más de 250 las especies que se suman a la fauna del país en esta época. Se calcula que 3.5 billones regresan a sus territorios reproductivos en primavera.
“Es realmente impresionante ver cómo un cuerpecito tan pequeño, como el de un colibrí, que es el ave migratoria más pequeña, puede hacer estos desplazamientos y sobrevivir. Podría pensarse que todas las especies tienen el potencial migratorio, pero es un fenómeno evolutivo de cada una”, abundó la también curadora de la Colección Nacional de Aves.
Este traslado, prosiguió, es un fenómeno muy amplio, lo más vistoso son los patos o gansos que en grandes cantidades dejan sus áreas de reproducción en el norte y llegan a zonas más cálidas a pasar el invierno, pero hay también acuáticas, de presa y otros tipos de terrestres.
Gracias a las nuevas tecnologías es posible monitorear su recorrido, por ejemplo, con los radares del clima estacionados -143 en los Estados Unidos- se les detecta, ya que muchas especies viajan de noche. También, se les colocan transmisores con GPS, y al recuperarse se obtiene una memoria, la cual permite saber dónde estuvieron para trazar su ruta.
Además, se cuenta con información de voluntarios quienes realizan observaciones e integran sus datos a grandes bases como eBird o nuestro AvesMex, en las que identifican especies, lugar y fecha en que las vieron, lo cual sirve para reconstruir su ciclo de vida.
La especialista en ecología de la conservación pormenorizó que en el continente hay cinco rutas de migración de aves: la norte, la del centro, la del Golfo -que cruza el Istmo de Tehuantepec-; la del este -que se ubica por la zona de Florida y la Península de Yucatán-; y la que va del este de Estados Unidos hacia Sudamérica. “Todas estas poblaciones agarran un frente frío y aprovechan el vuelo”, dijo.
Hay algunas que están 10 meses en México y se van a reproducir al norte; otras lo hacen en nuestro territorio y luego migran al sur. Hay aves acuáticas tropicales que efectúan movimientos estacionales dentro de Mesoamérica, en las lagunas en Centla y posteriormente vuelan hacia Belice. “Los mismos loros y guacamayas de la selva maya hacen estos movimientos que pueden ser estacionales”, agregó.
Colibrí garganta roja (Archilochus colubris) .
Amenazas
Patricia Escalante subrayó que es notoria la pérdida de hábitat para las aves y otras especies, pues cada vez se transforman más los bosques y diversos ecosistemas en espacios agropecuarios.
El año pasado, explicó, se hizo un reporte donde se calculó que de 10 billones de ellas, de 529 especies que había en 1970 en Norteamérica, se ha perdido 30 por ciento y los mayores declives –hasta 59 por ciento– se observan en las que son playeras y las de pastizales, por la transformación de los campos para producir biodiesel, a la aplicación de pesticidas, y en el caso de las costas, por el desarrollo urbano y turístico.
En contraste, con acciones de conservación en humedales se han recuperado las poblaciones de patos en el norte, y de aves rapaces.
Otra amenaza es el uso de agroquímicos, porque afectan la cadena alimenticia de diversas especies. Se sospecha que éstas se han perdido porque “alteran la cadena alimenticia, matan insectos que son alimento de las aves”, concluyó.
Pitirre americano (Tyrannus tyrannus).














De acuerdo al profesor de la Faculta de Psicología, Javier Urbina Soria, la ecoansiedad provoca diversas emociones en aquellos que la sufren, que son en su mayoría jóvenes.
Un 59% está muy o extremadamente preocupado ante el cambio climático.
“Tenemos psicólogos clínicos para terapia familiar, para niños, para adicciones, para otros campos. Pero todavía no tenemos psicólogos preparados para atender clínicamente problemas derivados de cuestiones ambientales. Hay que trabajar para que las escuelas y en las universidades se vayan incorporando poco a poco elementos ambientales en las materias de resolución de problemas, en la parte educativa y en la parte social. Esto va ir creciendo y en Europa ya se está analizando mucho más”, concluyó.
Los estadounidenses lo ganaron por desarrollar un revolucionario concepto para producir moléculas -como fármacos y nuevos materiales- de manera rápida a partir de pequeñas unidades, (la denominada química cllic) y por ir más allá y llevar estas reacciones al interior de las células vivas con la llamada química bioortogonal.

Básicamente es un módulo que contiene un rastreador, una cámara para buscar el objeto, antenas de comunicación y arreglos de energía solar. “Es un módulo de aproximadamente 1.5 metros, que pesa 500 kilogramos sin los paneles solares”, abundó.


Invitada al Seminario Universitario sobre la Cuestión Social del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la UNAM, donde expuso la ENSANUT, Teresa Shamah Levy, directora del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas del Instituto Nacional de Salud Pública, puntualizó que se obtuvo una muestra nacional de 12 mil 619 hogares, que representan a los 36 millones 738 mil 957 que hay en México.

En la sesión moderada por Armando García García, profesor de la FCPyS, señaló que para la Unión Europea México es un socio estratégico, pero podría ser que a partir de la pandemia disminuyeron las relaciones bilaterales.



Han tenido que adaptarse a una etapa aciaga a causa de la pandemia y seguir adelante con su vocación.



Hay algunos casos, como el de la nutria marina que habita en las costas de Baja California, en el océano Pacífico, y que se asocia a los bosques de macroalgas. Ahí se alimenta de invertebrados, como cangrejos y erizos de mar, que habitan el fondo, asociados a las bases de las macroalgas.