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¿Qué tienen que ver los bonos verdes con el transporte, el agua y la electricidad?

  • Parte de la infraestructura que usas todos los días en ciudades como la CDMX, fue financiada con algo más que impuestos

Tal vez no pienses en ello cuando subes al transporte público, cuando enciendes la luz en casa o recorres una carretera para salir de la ciudad, pero estos y otros servicios fueron financiados con algo más que impuestos.

Parte de la infraestructura que usas todos los días en ciudades como la capital mexicana, teleféricos, redes eléctricas, sistemas de agua o carreteras, se construyeron mediante deuda pública verde: recursos económicos que el gobierno obtiene en los mercados financieros nacionales e internacionales, para invertirlos en proyectos que benefician al ambiente y a la sociedad.

En un mundo marcado por el cambio climático y presupuestos públicos cada vez más limitados, el financiamiento se ha convertido en una herramienta que conecta tu vida diaria con la transición hacia una economía más sostenible. En ese contexto, los denominados bonos verdes, se han consolidado como instrumentos clave para transitar hacia una economía más sostenible.

¿Qué es el financiamiento verde?

El financiamiento verde se refiere, de manera amplia, a las inversiones destinadas a proyectos, productos, políticas e iniciativas que promueven el desarrollo sostenible y una economía ambientalmente responsable.

Víctor Ortiz y Marlene Martínez, de la Facultad de Economía, UNAM, explican que la llamada financiación climática, orientada a la mitigación y adaptación al cambio climático, tiene un amplio alcance de objetivos ambientales, desde la gestión eficiente del agua hasta el transporte limpio y la conservación de los recursos naturales.

Este tipo de financiamiento suele asociarse a proyectos de inversión sustentables, los cuales se caracterizan por una interacción positiva entre los factores ambientales y sociales, y las variables financieras tradicionales. Entre estas destacan el riesgo, entendido como la posibilidad de que la inversión no genere los resultados esperados y se produzcan pérdidas, y la rentabilidad, definida como la capacidad de un proyecto para generar beneficios cuando se desempeña de manera favorable.

Las finanzas sustentables parten de una idea sencilla: las decisiones que toman los gobiernos, las empresas y los inversionistas sobre los proyectos en los que invierten sus recursos pueden generar impactos más allá del ámbito económico. En ese sentido, se evalúa si dichas decisiones pueden ocasionar problemas ambientales, sociales o de gobernanza, como la contaminación de un río, la afectación a una comunidad o el incumplimiento de normas.

Desde la perspectiva legal, los riesgos tienen consecuencias relevantes, ya que pueden derivar en sanciones económicas, conflictos sociales o pérdidas financieras, lo que, en última instancia, puede comprometer la rentabilidad del proyecto o incluso llevarlo al fracaso en el largo plazo.

Bonos verdes: una herramienta financiera para la sostenibilidad

Dentro del universo de las finanzas verdes, los bonos verdes ahora ocupan un lugar central en la economía mundial. Específicamente son títulos de deuda emitidos por instituciones públicas o privadas, con el compromiso de destinar los recursos exclusivamente a proyectos verdes. Este tipo de iniciativas pueden ser nuevos o, si son ya existentes, refinanciables. Los proyectos refinanciados pueden ser renovados o mejorar su forma de financiamiento.

De acuerdo con la iniciativa de la Corporación Financiera Internacional (IFC), estos proyectos pueden desarrollarse en sectores como:

  • energías renovables
  • eficiencia energética
  • control y prevención de la contaminación
  • administración sustentable de los recursos naturales
  • conservación de la biodiversidad
  • transporte limpio
  • gestión sustentable del agua
  • adaptación al cambio climático
  • procesos y tecnologías de producción eficientes

En un artículo publicado en 2022, Irina Martínez expone que estos bonos tienen su origen en dos líneas fundamentales de acción: la sustentabilidad y la responsabilidad social. Para las pequeñas y medianas empresas (PyME), estos instrumentos representan una vía para acceder a mayores recursos financieros, principalmente desde el lado del inversionista.

De manera indirecta, los bonos también benefician a las empresas que colocan estos instrumentos financieros en el mercado, ya que mejoran su perfil de riesgo al ser percibidas como organizaciones más responsables, estables y con menor probabilidad de enfrentar problemas legales, sociales o ambientales. Además, fortalecen su reputación al ser vistas como entidades comprometidas con el cuidado del medio ambiente y el bienestar social.

Proyectos mexicanos financiados con bonos verdes

Aunque el mercado mexicano de bonos verdes se desarrolla con mayor lentitud en comparación con el global, los avances son significativos. Por ejemplo, dice la misma Irina Martínez, en el contexto latinoamericano, en 2020, México emitió alrededor del 16% de los bonos verdes, en el tercer lugar regional, después de Chile y Brasil. Los recursos recibidos permitieron financiar proyectos de gestión del agua, eficiencia energética y transporte sustentable, este último es el rubro con mayor asignación presupuestal.

En años recientes, dichos instrumentos verdes se han convertido en el motor financiero de proyectos concretos que impactan la vida cotidiana de millones de personas en México. Enseguida algunos ejemplos:

En diciembre de 2025, el Gobierno de la Ciudad de México emitió un bono verde por 3 mil millones de pesos para financiar las Líneas 5 y 6 del Cablebús, en alcaldías como Álvaro Obregón, Magdalena Contreras, Milpa Alta y Tláhuac. Estas líneas beneficiarán a cerca de 90,000 personas diariamente, de acuerdo con el reporte de la periodista Frida Sánchez, el cablebús es un sistema de transporte de cero emisiones que comunica zonas de difícil acceso.

La modernización de la línea 1 del metro de la Ciudad de México comenzó con un financiamiento por bonos verdes desde 2016 por mil millones de pesos y de 2 mil millones en 2017. Proviene de un bono sustentable, el cual contempla beneficios sociales y ambientales. El nuevo sistema de energía y la adquisición de nuevos trenes reducen el consumo energético en 35% y prometía mejorar la calidad del servicio para más de 500 mil usuarios diarios.

Agua y agricultura: FIRA

Los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) han utilizado bonos verdes para financiar más de 500 proyectos agrícolas, especialmente en Jalisco, Durango y Guanajuato. Estos recursos han permitido impulsar la agricultura protegida (invernaderos y macro túneles) y el uso eficiente del agua mediante sistemas de riego por goteo, beneficiando a más de 2,200 pequeños y medianos productores.

Modernización de la CFE

La Comisión Federal de Electricidad ha canalizado más de 64 mil millones de pesos provenientes de bonos verdes y sostenibles hacia 112 proyectos en todo el país. Explica Ulises Juárez que la mayor parte de estos recursos se destinó a la rehabilitación de hidroeléctricas y al mantenimiento de parques eólicos, evitando la emisión de poco más de 17 millones de toneladas de CO₂ y ampliando la cobertura eléctrica a más de 40,000 localidades rurales.

Así estos instrumentos representan una vía concreta para enfrentar los desafíos del desarrollo en el siglo XXI. En países como el nuestro, su expansión no solo fortalece el sistema financiero, sino que también busca construir un modelo de crecimiento más justo, resiliente y compatible con los límites del planeta.

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Las ventanas arqueológicas: espacios de memoria, conservación y acercamiento al patrimonio histórico

En el corazón de la Ciudad de México, a unos pasos del Zócalo y junto a la imponente Catedral Metropolitana, miles de personas transitan diariamente sin reparar en que, bajo sus pies, permanecen ocultos siglos de historia. Entre el constante movimiento de la ciudad existen lugares que permiten asomarse, literalmente, al pasado: las ventanas arqueológicas.

A través de ellas es posible observar vestigios conservados en el mismo lugar donde fueron descubiertos, los cuales revelan las distintas etapas que dieron forma al Centro Histórico. Más que simples exhibiciones, estas ventanas representan un puente entre el presente y el pasado, pues permiten comprender cómo la ciudad actual se construyó sobre las huellas de antiguas civilizaciones y edificaciones que aún conservan parte de su memoria.

Pero ¿qué son exactamente estos espacios y por qué resultan tan importantes para comprender la historia de la ciudad?

¿Qué son las ventanas arqueológicas?

La investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, Reyna Beatriz Solís Ciriaco, explicó que las ventanas arqueológicas son áreas destinadas a mostrar los vestigios históricos que permanecen debajo de las ciudades actuales. Es decir, pueden considerarse una especie de “cápsulas del tiempo”.

“Estos espacios tienen un valor fundamental porque permiten conservar y difundir el patrimonio cultural e histórico de un país. En ciudades con una larga trayectoria de ocupación humana, como la Ciudad de México, las ventanas arqueológicas adquieren una importancia especial, ya que muestran restos de diferentes periodos: prehispánico, colonial e incluso del siglo XIX”, agregó.

La conservación del patrimonio frente al crecimiento urbano

Uno de los principales motivos por los que surgen las ventanas arqueológicas es el encuentro entre el desarrollo urbano moderno y la existencia de vestigios históricos. En ciudades antiguas, cada vez que se construye un edificio, un estacionamiento, una vivienda o cualquier otra infraestructura, existe la posibilidad de encontrar restos arqueológicos.

Estos hallazgos pueden representar un desafío para los proyectos de construcción, debido a que la legislación arqueológica establece que los vestigios relevantes deben protegerse. Cuando aparece evidencia histórica, esta no puede simplemente destruirse para continuar una obra, ya que forma parte de la identidad y la memoria colectiva de una sociedad.

Por esta razón, comentó Solís Ciriaco, instituciones como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) intervienen para realizar evaluaciones y rescates arqueológicos.

“Los especialistas analizan la importancia del hallazgo y determinan cuál será el tratamiento adecuado: conservarlo en el sitio mediante una ventana arqueológica, trasladarlo a un museo o establecer otras estrategias de protección”, explicó.

De esta manera, las ventanas arqueológicas representan una alternativa que permite resguardar el patrimonio sin frenar por completo el crecimiento de las ciudades.

Retos para conservar las ventanas arqueológicas

La preservación de estos sitios implica diversos desafíos, especialmente en ambientes urbanos. Uno de los principales consiste en lograr un equilibrio entre las necesidades actuales de la ciudad y la protección del patrimonio histórico.

En muchas ocasiones, los propietarios particulares o las empresas que desean intervenir un terreno deben permitir la realización de estudios arqueológicos antes de continuar sus proyectos. Aunque existen casos en los que hay colaboración e interés por conservar los hallazgos, también pueden presentarse dificultades debido a los costos, los tiempos de investigación o la falta de conocimiento sobre la importancia del patrimonio.

Otro reto importante, destacó la investigadora del IIA, es el mantenimiento físico de las ventanas arqueológicas. En el caso de la Ciudad de México, la humedad representa un problema constante debido a las características del antiguo territorio lacustre sobre el que se construyó la ciudad. Los restos arqueológicos pueden deteriorarse por la presencia de agua, los cambios ambientales o la falta de mantenimiento.

“Además, algunas ventanas arqueológicas protegidas con cristales pueden presentar problemas de visibilidad, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando los vidrios se empañan y dificultan la observación de los vestigios. Por ello, la conservación no solo implica proteger las estructuras, sino también garantizar que puedan ser apreciadas adecuadamente por el público”, apuntó.

Factores para decidir qué hallazgos pueden mostrarse al público

Precisamente por estos desafíos, no todos los hallazgos arqueológicos pueden convertirse en ventanas arqueológicas. Para determinar si un vestigio será mostrado al público, se consideran diversos factores.

Entre ellos se encuentran la importancia histórica del hallazgo, su estado de conservación, la posibilidad de mantenerlo en el lugar original sin dañarlo y las condiciones de acceso para los visitantes. También influyen aspectos relacionados con la seguridad, el mantenimiento y la colaboración entre autoridades, especialistas y propietarios de los inmuebles donde aparecen los restos.

La importancia de que sean espacios atractivos para el público

Sin embargo, conservar un vestigio no es el único objetivo. Una vez que se decide mantenerlo visible, también es necesario pensar en la experiencia del público.

Una ventana arqueológica no solo tiene la función de preservar un vestigio, sino también de comunicar una historia. Para que cumpla con su propósito, debe despertar la curiosidad de las personas que pasan frente a ella.

Por ello, la investigadora Reyna Beatriz Solís Ciriaco subrayó la importancia de que estos sitios sean visibles, accesibles y cuenten con información que permita comprender qué se está observando. Las cédulas explicativas, la señalización y los materiales educativos ayudan a que los visitantes interpreten los restos y los relacionen con la historia del lugar.

Cuando una persona observa una ventana arqueológica y comprende que debajo de la ciudad actual existieron templos, viviendas, caminos o espacios ceremoniales, desarrolla una mayor conciencia sobre la importancia de proteger el patrimonio.

Sin embargo, algunas ventanas arqueológicas todavía presentan aspectos por mejorar, especialmente aquellas que no cuentan con información suficiente para explicar su significado. Colocar señalización adecuada y desarrollar nuevas formas de comunicación permitiría aprovechar mejor estos espacios.

Las ventanas arqueológicas en la Ciudad de México

De acuerdo con el sitio oficial del INAH, la Ciudad de México cuenta con 38 ventanas arqueológicas. Son muy diversas: algunas muestran únicamente fragmentos de pisos, muros o estructuras; otras son espacios amplios donde pueden observarse construcciones completas. Entre los ejemplos más representativos se encuentran restos relacionados con la antigua ciudad mexica de Tenochtitlan, estructuras cercanas al Templo Mayor, vestigios ubicados en la zona de la Catedral Metropolitana y sitios donde se conservan elementos arquitectónicos coloniales.

No obstante, es importante distinguir las ventanas arqueológicas de otros espacios dedicados a la exhibición del patrimonio. Aunque pudiera parecer una de ellas, la exhibición de restos de Mammuthus archidiskodon imperator en la estación Talismán del Metro corresponde a una ventana paleontológica, ya que muestra evidencia fósil y no vestigios derivados de la actividad humana.

El papel de la tecnología en el futuro de las ventanas arqueológicas

Además de los retos relacionados con la conservación y la divulgación, las nuevas tecnologías ofrecen herramientas para enriquecer la experiencia del público.

Recursos como los códigos QR, las aplicaciones móviles, la realidad aumentada y los materiales audiovisuales pueden complementar la observación directa de los vestigios.

Algunas ventanas arqueológicas ya utilizan códigos QR que permiten acceder a fotografías, explicaciones y materiales adicionales desde teléfonos celulares. Estos recursos ayudan a comprender mejor el contexto histórico de los restos que se observan.

La realidad aumentada también podría reconstruir digitalmente cómo eran determinados espacios en el pasado y mostrar templos, edificios o actividades humanas que ya no existen. De esta forma, una persona podría observar un vestigio arqueológico y, al mismo tiempo, imaginar cómo lucía originalmente.

“La incorporación de tecnología puede convertir las ventanas arqueológicas en experiencias educativas más completas, especialmente para las nuevas generaciones, que mantienen una relación constante con los medios digitales”, señaló Solís Ciriaco.

Ventanas arqueológicas como espacios de turismo cultural y educación

Más allá de mejorar la experiencia de visita, las ventanas arqueológicas también representan una oportunidad para fortalecer el turismo cultural y la educación.

Generalmente, los visitantes de la Ciudad de México se concentran en museos y zonas arqueológicas ampliamente reconocidos; sin embargo, estos espacios permiten descubrir otros puntos donde la historia permanece integrada a la vida cotidiana.

Las visitas guiadas organizadas por instituciones culturales permiten que especialistas expliquen directamente el proceso de excavación, investigación y conservación detrás de cada sitio. Además, incluir estos recorridos en programas turísticos ampliaría las formas en que las personas conocen la historia de la ciudad.

La educación también cumple un papel fundamental. Llevar a estudiantes de primaria y secundaria a conocer ventanas arqueológicas puede despertar su interés por el patrimonio desde edades tempranas. No solo se trata de visitar museos tradicionales, sino de comprender que la historia también está presente en las calles, los edificios y los lugares que forman parte de la vida cotidiana.

Fomentar este conocimiento entre niñas, niños y jóvenes puede contribuir a formar futuras generaciones interesadas en preservar la historia y valorar los elementos culturales que existen a su alrededor.

Detenerse a observar el pasado

Las ventanas arqueológicas son una invitación a detenerse y mirar la ciudad de una manera diferente. Más que espacios donde se exhiben vestigios, son puntos de encuentro entre la historia y la vida cotidiana. Su conservación no solo protege el patrimonio arqueológico e histórico, sino que también permite comprender cómo la Ciudad de México se ha construido a lo largo de siglos de transformaciones.

Detenerse frente a una de ellas significa reconocer que, bajo nuestros pies, la historia permanece viva y continúa dialogando con el presente.

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Rocas bajo la lupa: buscan identificar yacimientos de energía geotérmica

Sandra Vega Ruiz, investigadora del Instituto de Geociencias de la UNAM, analiza la porosidad y permeabilidad de materiales provenientes del Complejo Volcánico Los Humeros para conocer su potencial en la generación de energía renovable.

El interior de una roca puede revelar mucho más que su origen. Sus diminutos poros y la forma en que los fluidos circulan a través de ella ofrecen información esencial para localizar posibles yacimientos de energía geotérmica, una fuente renovable generada por el calor del interior de la Tierra.

Sandra Vega Ruiz, investigadora del Instituto de Geociencias de la UNAM, con sede en la Unidad Juriquilla, Querétaro, estudia muestras provenientes del Complejo Volcánico Los Humeros, ubicado entre Puebla y Veracruz. La conformación de estos materiales permite identificar la presencia de calor y el paso de fluidos en determinadas regiones del subsuelo.

La energía geotérmica aprovecha el calor terrestre, que se transmite mediante grandes bloques de rocas y fluidos calientes. En estos espacios ocurren procesos de interacción con el agua subterránea que dan origen a los sistemas geotérmicos.

Se trata de una energía limpia que no genera emisiones contaminantes como las producidas por los hidrocarburos, por lo que representa beneficios sociales y ambientales, explicó Vega Ruiz.

Rocas que funcionan como esponjas

Para caracterizar un posible yacimiento geotérmico es necesario conocer las propiedades de las formaciones rocosas. Una de ellas es la porosidad, es decir, la presencia de pequeños espacios en los que puede almacenarse agua a altas temperaturas.

“Similares a esponjas, tienen huequitos en los que se almacena agua muy caliente”, señaló la doctora en Geofísica, especialista en Física de Rocas.

Otra característica fundamental es la permeabilidad, que determina la capacidad de una roca para permitir que el agua caliente la atraviese. Su análisis ayuda a medir cuánto líquido puede fluir por el material y qué cantidad podría extraerse.

La investigación, de carácter básico, aporta información para evaluar la posible extracción de recursos en una zona específica del subsuelo.

Un yacimiento geotérmico es una formación rocosa de la que se obtiene calor. El objetivo de la geotermia es transformar esa energía calórica en electricidad.

“En México hay muchos puntos calientes cercanos a la superficie, someros, así que cuando se ubican hay que hacer estudios preliminares antes de identificar posibles yacimientos”, explicó la universitaria.

Antes de perforar, es necesario conocer el subsuelo

El establecimiento de un yacimiento requiere explorar el terreno para identificar el calor subterráneo, perforar pozos profundos y extraer agua o vapor calientes que posteriormente puedan transformarse en electricidad.

Sin embargo, antes de tomar decisiones relacionadas con la ingeniería y la producción, es indispensable conocer las características de la formación rocosa. Con esa información, los especialistas pueden planear la manera en que se explotaría un yacimiento potencial.

Vega Ruiz y su equipo colaboran actualmente con investigadores alemanes de la Universidad del Ruhr de Bochum para optimizar los procesos de exploración y explotación de estos lugares.

Una tomografía para las rocas

Para observar detalladamente las muestras, la investigadora y sus colaboradores trabajan en el Laboratorio Universitario de Microtomografía de Rayos X (LUMIR), adscrito al Instituto de Geociencias de la UNAM.

Este espacio se especializa en la investigación, visualización y caracterización cualitativa y cuantitativa de medios porosos.

La Microtomografía Computarizada de Rayos X permite examinar el interior de los materiales sin destruirlos. Mediante imágenes de alta resolución y alto contraste, genera una reconstrucción tridimensional de una porción de roca.

La técnica alcanza una resolución de hasta 0.7 micras. Una micra equivale a la milésima parte de un milímetro.

“Utiliza el mismo principio físico de las tomografías médicas que identifican fracturas o daños, por ejemplo en una rodilla, y hacen una serie de radiografías en secuencia que, cuando se reconstruye la imagen, se ve como en 3D. Nuestro paciente son las rocas, solo que se llama microtomografía porque la resolución es de micras y nos permite ver los pequeños poros de su estructura”, explicó Vega Ruiz.

Este proyecto de ciencia básica ha colocado a la UNAM a la vanguardia internacional y atrajo una colaboración apoyada por la Fundación Alemana de Investigación.

Además de utilizar la microtomografía para estudiar posibles yacimientos geotérmicos, la científica planea aplicar esta técnica, junto con inteligencia artificial, para conocer la historia geológica de las rocas.

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Olas de calor: cómo afectan tu cuerpo, tu mente y hasta a tus animales de compañía

Las altas temperaturas y las olas de calor representan un riesgo creciente para la salud. En México, 13 personas murieron en una sola semana por causas asociadas al calor extremo, con lo que la cifra acumulada ascendió a 65 fallecimientos en 2026, informó la Secretaría de Salud.

Con corte al 29 de julio, 61 de las defunciones fueron provocadas por golpe de calor y cuatro por deshidratación severa. Aunque suele percibirse como una molestia temporal, el calor extremo también puede afectar la salud visual y mental, acelerar el envejecimiento, alterar la fertilidad y poner en riesgo a los animales de compañía.

Para entender mejor cómo el calor extremo afecta nuestra vida cotidiana, UNAM Global preparó una selección de notas con investigaciones, recomendaciones y explicaciones de especialistas universitarios.

¿Cómo protegerse ante las olas de calor?

Mareos, agotamiento, deshidratación y golpes de calor pueden convertirse en emergencias médicas durante las temporadas de altas temperaturas. Especialistas explican cuáles son las señales de alerta y qué medidas pueden ayudar a prevenir riesgos.

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¿El calor puede dañar tus ojos?

La exposición prolongada al sol y las altas temperaturas también pueden afectar la salud visual. Ojo seco, irritación, daños en la córnea y cataratas son algunos de los problemas asociados al calor y la radiación ultravioleta.

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¿Las olas de calor aceleran el envejecimiento?

Nuevas investigaciones analizan si la exposición prolongada a temperaturas extremas puede acelerar el envejecimiento biológico, especialmente en adultos mayores.

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Cambio climático y salud mental

El aumento de las temperaturas no sólo afecta al cuerpo. Especialistas de la UNAM explican cómo el cambio climático puede alterar el sueño, el estado de ánimo, el funcionamiento cerebral y la salud mental.

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Un fenómeno que seguirá creciendo

Investigadores advierten que las olas de calor podrían volverse más frecuentes, intensas y prolongadas en las próximas décadas debido al cambio climático y al aumento de gases de efecto invernadero.

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Diversas investigaciones han comenzado a analizar la relación entre las olas de calor y la calidad del semen, así como los efectos de las altas temperaturas en la salud reproductiva masculina.

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Perros y gatos también pueden sufrir golpes de calor y otros problemas asociados a las altas temperaturas. Especialistas recomiendan medidas para mantenerlos hidratados y evitar riesgos durante los días más calurosos.

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Peces lagarto: los cazadores marinos que dominaron los mares cretácicos

Hace más de 100 millones de años, cuando los mares del Cretácico cubrían amplias regiones del planeta, peces depredadores de hasta dos metros de longitud recorrían sus aguas con hileras de dientes afilados: los peces lagarto fósiles. Este grupo de cazadores marinos dominó diversos ecosistemas oceánicos y dejó un importante registro en México, donde investigadores han descubierto nuevas especies y géneros que contribuyen a reconstruir su evolución, diversidad y desaparición.

Durante la conferencia “Crónica de una extinción anunciada: el fin de los feroces peces lagarto”, organizada por Geoexplora 2.0, el doctor Jesús Alberto Díaz Cruz, investigador del Instituto de Geología (IGL) de la UNAM, explicó cómo estos antiguos cazadores dominaron los ecosistemas marinos del Cretácico, la relevancia de los hallazgos realizados en México para comprender su evolución y diversidad, así como los procesos ambientales que finalmente provocaron su desaparición.

Depredadores de dientes impresionantes

Es importante aclarar que estos peces no tienen relación con los peces lagarto actuales. Se trataba de depredadores con rasgos únicos que les permitieron ocupar un lugar destacado en los mares del Cretácico. Eran peces óseos con cuerpos relativamente lisos, ya que carecían de escamas en gran parte de su superficie corporal. Su apariencia pudo haber sido similar a la de algunos bagres actuales, aunque contaban con gruesos escudos dorsales ubicados entre la cabeza y el inicio de la aleta dorsal.

Uno de sus rasgos más llamativos eran sus dientes. Presentaban varias hileras de piezas dentales grandes y afiladas, adaptadas para capturar y retener presas. La evidencia fósil demuestra que se trataba de depredadores activos cuya alimentación se basaba principalmente en otros peces.

Gracias al hallazgo de fósiles excepcionalmente preservados, algunos de ellos con contenido estomacal aún visible, los investigadores han podido confirmar aspectos importantes de su comportamiento alimenticio. Estos descubrimientos muestran que los peces lagarto ocuparon posiciones intermedias dentro de las cadenas alimenticias marinas del Cretácico. Aunque no eran los depredadores tope de los ecosistemas, sí desempeñaban un papel fundamental como cazadores.

Una enorme diversidad de formas

Además de sus adaptaciones como depredadores, los peces lagarto exhibieron una notable diversidad anatómica.

Algunas especies tenían cuerpos pequeños y compactos, mientras que otras desarrollaron formas alargadas que recuerdan a las anguilas o incluso a ciertas serpientes. La variedad también se reflejaba en sus cráneos y hocicos: algunos poseían rostros cortos y comprimidos, mientras que otros desarrollaron hocicos más largos, comentó el investigador del IGL.

Por otra parte, ciertas especies alcanzaron tamaños considerables. Dependiendo del taxón, algunos ejemplares podían medir entre metro y medio y dos metros de longitud, dimensiones que los convertían en importantes depredadores de los mares cretácicos.

Habitantes de un mundo muy diferente

Los peces lagarto tuvieron una distribución prácticamente mundial. Sus fósiles han sido encontrados en numerosos continentes, una situación que puede parecer extraña si se considera que actualmente muchos de esos lugares se encuentran lejos del mar. La explicación radica en que la configuración geográfica del planeta durante el Cretácico era muy distinta de la actual.

El doctor Jesús Alberto Díaz Cruz señaló que, hace más de 100 millones de años, extensas áreas continentales estaban cubiertas por mares poco profundos, conocidos como mares epicontinentales. Estos ambientes proporcionaban abundante alimento y condiciones favorables para una gran diversidad de organismos marinos.

Por ello, regiones que hoy forman parte del interior de África, Norteamérica o la India permanecían cubiertas por aguas donde prosperaron los peces lagarto y numerosas especies de vertebrados e invertebrados marinos.

Los fósiles mexicanos

Dentro de esa amplia distribución mundial, México ocupa un lugar especialmente relevante por la abundancia y diversidad de los fósiles encontrados en su territorio.

Durante el Cretácico inferior, hace aproximadamente 130 millones de años, amplias zonas del actual territorio nacional permanecían sumergidas bajo mares someros. Con el paso del tiempo, estos ambientes evolucionaron hasta formar uno de los cuerpos de agua más importantes de la época: el Mar Interior de Norteamérica.

Este enorme corredor marino conectaba las faunas de lo que hoy son Canadá, Estados Unidos y México, lo que permitía la dispersión de numerosas especies marinas. Entre ellas se encontraban los peces lagarto, cuyos fósiles han sido hallados en diversos estados del país.

Entre las regiones más importantes destacan Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León, Puebla, Hidalgo y Chiapas, donde abundan depósitos de roca caliza originados en antiguos ambientes marinos.

Los primeros registros formales de peces lagarto en México datan de 1950, cuando investigadores reportaron fósiles procedentes de localidades ubicadas en Tamaulipas y San Luis Potosí.

Desde entonces, los trabajos paleontológicos han permitido identificar nuevos yacimientos y ampliar considerablemente la comprensión de este grupo.

Entre quienes han contribuido de manera destacada a estas investigaciones se encuentra el doctor Jesús Alberto Díaz Cruz. En una investigación reciente describió tres nuevos géneros de peces lagarto fósiles: Unicachichthys, Veridagon y Vergrandichthys.

Asimismo, se han identificado cinco especies nuevas, lo que ha enriquecido significativamente el conocimiento sobre la diversidad de estos depredadores marinos que habitaron los antiguos mares del país.

Estos descubrimientos no solo fortalecen el registro fósil mexicano, sino que también ayudan a comprender mejor la evolución, distribución y ecología de uno de los grupos de peces depredadores más exitosos del Cretácico.

Importancia biológica y extinción

La historia de los peces lagarto no solo permite conocer la evolución de uno de los grupos de depredadores marinos más exitosos del Cretácico, sino también comprender cómo los grandes cambios ambientales han moldeado la vida en la Tierra. De acuerdo con el doctor Díaz Cruz, los encodontoideos constituyen un modelo ideal para la investigación paleobiológica, ya que su abundante registro fósil permite reconstruir su origen, diversificación, evolución y eventual extinción, así como analizar la influencia que tuvieron los cambios climáticos y ambientales sobre su historia evolutiva.

Uno de los momentos clave de esa historia ocurrió durante la transición entre el Albiano y el Cenomaniano, hace alrededor de 100 millones de años. Este intervalo es reconocido por los paleontólogos como un importante bioevento caracterizado por un marcado recambio de las faunas marinas, asociado con eventos anóxicos oceánicos, es decir, periodos en los que disminuyeron drásticamente los niveles de oxígeno en el mar. Estas condiciones provocaron la desaparición de numerosas especies, mientras que otras lograron diversificarse y ocupar nuevos nichos ecológicos.

El investigador explicó que esta crisis biológica afectó a numerosos organismos marinos, entre ellos amonites, bivalvos, gasterópodos, equinodermos y diversos peces óseos. Aunque este episodio transformó profundamente los ecosistemas oceánicos, los encodontoideos sobrevivieron durante varios millones de años más y solo se extinguieron definitivamente al final del Cretácico.

Precisamente, el estudio de sus parientes evolutivos más cercanos ha permitido plantear nuevas hipótesis sobre las razones de esa supervivencia temporal. El investigador señaló que existen peces actuales que representan a sus parientes más próximos, aunque no son sus descendientes directos. Estos peces habitan principalmente en aguas del continente asiático, y algunos géneros, como Alepisaurus, también se distribuyen en otras regiones oceánicas, incluido el Atlántico occidental.

Las hipótesis filogenéticas indican que la permanencia de estos linajes pudo estar relacionada con cambios en su modo de vida. Mientras algunos de sus ancestros ocupaban el fondo marino, los grupos que dieron origen a los linajes actuales pasaron a vivir en aguas abiertas y a mayores profundidades del océano. Esta transición habría reducido su exposición a los efectos de los eventos anóxicos que afectaron principalmente a los fondos marinos, lo que favoreció su permanencia a lo largo del tiempo.

Un legado fósil para entender los procesos actuales

El estudio de los peces lagarto permite reconstruir una etapa fundamental de la historia de los océanos y comprender cómo los organismos responden ante grandes transformaciones ambientales. Sus fósiles revelan no solo la diversidad y adaptación de estos depredadores durante el Cretácico, sino también la manera en que los cambios climáticos y ecológicos pueden modificar profundamente los ecosistemas marinos.

En este contexto, los hallazgos realizados en México tienen un valor especial, ya que aportan nuevas piezas para comprender la evolución, distribución y desaparición de estos peces. Cada nuevo registro fósil contribuye a reconstruir un pasado en el que los mares cubrían amplias regiones del planeta y en el que depredadores como los encodontoideos desempeñaron un papel importante dentro de las redes alimenticias marinas.

Más allá de dar a conocer a un grupo extinto, investigar a los peces lagarto permite entender los procesos que han moldeado la vida en la Tierra y ofrece una perspectiva sobre cómo los ecosistemas actuales podrían responder ante futuros cambios ambientales.

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El auge del kéfir: qué beneficios respalda la ciencia y cuáles se han exagerado

En los últimos años, el kéfir se ha convertido en uno de los alimentos fermentados más populares, especialmente entre quienes buscan mejorar su alimentación y adoptar hábitos más saludables. Su presencia en redes sociales ha incrementado el interés por esta bebida, pero también ha propiciado la difusión de afirmaciones sobre sus efectos en la salud que no siempre están respaldadas por la evidencia científica.

Aunque el kéfir contiene microorganismos vivos que pueden favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal, no todas las propiedades que se le atribuyen han sido comprobadas. Algunas cuentan con respaldo científico, mientras que otras continúan en investigación.

En ese contexto, UNAM Global entrevistó a la maestra Mariana Valdés Moreno, jefa de la Carrera de Nutriología de la FES Zaragoza, para explicar qué es el kéfir, cuáles de los beneficios que se le atribuyen cuentan con evidencia científica, cuáles permanecen en estudio y por qué no debe considerarse un producto milagro.

¿Qué es el kéfir y cómo se obtiene?

Antes de hablar de sus posibles beneficios, conviene entender qué es el kéfir y por qué se diferencia de otros alimentos fermentados.

El kéfir se obtiene mediante la fermentación de la leche con gránulos de kéfir, una comunidad simbiótica de bacterias y levaduras. Estos gránulos están formados por una matriz de polisacáridos y proteínas que alberga diversos microorganismos, principalmente bacterias y levaduras de géneros como Lactococcus y Saccharomyces, entre otros. Esta combinación le confiere una composición microbiana distinta de la de otros productos lácteos fermentados.

Además de su composición, el kéfir presenta características sensoriales particulares. Tiene un sabor más ácido que el yogur, suele ser menos espeso y, en ocasiones, presenta una ligera efervescencia como resultado de la actividad de los microorganismos durante la fermentación.

La diversidad microbiana, su principal fortaleza

Más que un microorganismo específico, el principal valor del kéfir radica en la diversidad de bacterias y levaduras que aporta al intestino.

De acuerdo con la maestra Valdés Moreno, la evidencia científica disponible indica que esta diversidad puede favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal, la comunidad de microorganismos que habita principalmente en el tracto gastrointestinal y desempeña funciones esenciales para la salud.

Cuando la microbiota mantiene un equilibrio funcional se habla de eubiosis, un estado en el que los microorganismos conviven de manera estable y contribuyen al adecuado funcionamiento del organismo. En cambio, cuando ese equilibrio se altera ocurre la disbiosis, condición asociada con procesos inflamatorios, trastornos digestivos y algunas infecciones.

Por ello, conservar una microbiota diversa y equilibrada se considera un elemento importante para mantener una buena salud intestinal.

¿Qué beneficios respalda la investigación?

Precisamente por esa diversidad de microorganismos, distintos estudios han analizado los posibles efectos del kéfir sobre la salud, especialmente en el sistema digestivo.

De acuerdo con la literatura científica, el consumo de esta bebida se ha asociado con los siguientes efectos:

● Favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal.
● Mejorar la salud gastrointestinal.
● Contribuir a regular el tránsito intestinal.
● Promover una mayor integridad de la barrera intestinal.
● Favorecer la producción de ácidos grasos de cadena corta, compuestos que sirven como fuente de energía para las células del colon y contribuyen al equilibrio intestinal.
● Participar en la modulación de procesos inflamatorios relacionados con el sistema inmunitario.

Además de estos posibles efectos sobre la microbiota, al kéfir también se le atribuyen otros beneficios. Sin embargo, la evidencia científica no tiene el mismo nivel de solidez para todos ellos.

¿Contribuye a fortalecer los huesos?

Al ser un producto derivado de la leche, el kéfir aporta calcio, un mineral indispensable para mantener la salud ósea. En ese sentido, puede considerarse una fuente de este nutriente, al igual que otros productos lácteos.

Hasta ahora, no existe evidencia que indique que el kéfir fortalezca los huesos mediante un mecanismo distinto del de otros alimentos ricos en calcio. Su contribución proviene, principalmente, de su valor nutricional.

Una alternativa para algunas personas con intolerancia a la lactosa

Durante la fermentación, los microorganismos utilizan parte de la lactosa presente en la leche, por lo que el producto final contiene una menor cantidad de este azúcar.

Gracias a ello, algunas personas con intolerancia a la lactosa pueden tolerar mejor el kéfir que la leche convencional. Sin embargo, la respuesta varía entre individuos, por lo que no todas las personas presentan el mismo grado de tolerancia.

¿Favorece el sistema inmunitario?

Diversos estudios sugieren que el kéfir puede beneficiar indirectamente el funcionamiento del sistema inmunitario al modificar la composición de la microbiota intestinal.

No obstante, la maestra Valdés Moreno aclaró que este efecto no se debe únicamente al kéfir, sino a los cambios que puede producir en la microbiota. Estas modificaciones se han asociado con una mejor regulación de los procesos inflamatorios y con una mayor integridad de la mucosa intestinal.

Aun así, gran parte de la evidencia procede de estudios experimentales y preclínicos, mientras que las investigaciones en seres humanos todavía son limitadas. Por ello, no es posible establecer una relación de causa y efecto de manera concluyente.

¿Protege la salud cardiovascular?

En internet es frecuente encontrar afirmaciones sobre posibles beneficios cardiovasculares del kéfir. Sin embargo, hasta ahora la investigación no permite establecer un efecto específico y concluyente.

La especialista señaló que la literatura científica disponible no demuestra con suficiente solidez que su consumo prevenga o trate las enfermedades cardiovasculares.

Aunque algunos investigadores plantean que podría existir una relación indirecta debido a la disminución de ciertos procesos inflamatorios, que participan en enfermedades como la aterosclerosis, esta hipótesis requiere mayor evidencia antes de poder confirmarse.

¿Cuánto kéfir se recomienda consumir?

No existe una cantidad universal de kéfir recomendada para todas las personas. Los ensayos clínicos disponibles suelen utilizar entre 180 y 250 mililitros al día, aproximadamente el equivalente a un vaso pequeño.

Hasta el momento, no existe evidencia de que consumir cantidades mayores proporcione beneficios adicionales. Por el contrario, la especialista recomendó introducirlo de forma gradual, ya que algunas personas pueden presentar gases, distensión abdominal o molestias digestivas durante los primeros días de consumo.

El kéfir puede ser un aliado, pero no hace milagros

Más allá de la popularidad que ha ganado en los últimos años, el kéfir no debe considerarse un producto milagro.

La maestra Mariana Valdés Moreno subrayó que, si bien puede formar parte de una alimentación saludable y contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal, por sí solo no cura enfermedades ni sustituye otros hábitos fundamentales para conservar la salud.

Además, el kéfir no es el único alimento fermentado con potencial para favorecer la diversidad de la microbiota. El yogur y otros productos fermentados también contienen microorganismos que pueden aportar beneficios similares.

De igual manera, destacó que incorporar kéfir a la dieta no basta por sí solo. Una alimentación rica en fibra, presente principalmente en frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales, favorece el entorno en el que la microbiota intestinal puede mantenerse diversa y funcional.

El equilibrio de la microbiota también puede verse afectado por factores como el estrés, la falta de sueño, el consumo excesivo de alcohol, una dieta rica en alimentos ultraprocesados y el sedentarismo. Por ello, los posibles beneficios del kéfir solo pueden entenderse como parte de un conjunto de hábitos saludables.

En ese contexto, esta bebida fermentada puede ser una aliada de la salud intestinal y el bienestar general, pero sus efectos dependen también de una alimentación equilibrada, un consumo suficiente de fibra, actividad física regular y un descanso adecuado. Aunque puede contribuir al equilibrio de la microbiota y ofrecer algunos beneficios para la salud digestiva, muchos de los efectos que se le atribuyen en redes sociales aún requieren mayor investigación. Ningún alimento, por sí solo, puede prevenir o tratar enfermedades.

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Las primeras 72 horas: la carrera contra el tiempo tras un desastre

Los recientes sismos registrados en Venezuela, donde dos movimientos telúricos de gran intensidad sacudieron al país en un corto intervalo y provocaron el colapso de diversas estructuras, volvieron a poner en evidencia la complejidad de las labores de búsqueda y rescate.

Las imágenes de rescatistas removiendo escombros, perros especializados recorriendo edificios derrumbados y cientos de voluntarios sumándose a las tareas de auxilio recordaron inevitablemente en México lo ocurrido el 19 de septiembre de 2017 en la Ciudad de México, cuando un terremoto movilizó a instituciones, cuerpos de emergencia y ciudadanos en un esfuerzo conjunto por localizar sobrevivientes.

Cada desastre deja enseñanzas que fortalecen los protocolos de actuación. Detrás de cada rescate existe una planeación minuciosa, equipos altamente capacitados, tecnología especializada y una coordinación precisa que busca aprovechar al máximo las primeras horas posteriores al colapso de una estructura.

Pero ¿por qué las primeras 72 horas son consideradas tan importantes en las labores de rescate?

Este periodo representa una referencia internacional construida a partir de estudios y experiencias acumuladas durante décadas de atención a desastres. No se trata de un límite exacto de supervivencia, sino de un lapso en el que las probabilidades de encontrar personas con vida suelen ser mayores y la respuesta de los equipos de emergencia resulta fundamental.

Para Julio Velázquez Rodríguez, coordinador de la Unidad Canina de Búsqueda y Rescate de la UNAM (UNAMK9), las 72 horas no deben interpretarse como un plazo definitivo que determine cuánto tiempo puede sobrevivir una persona atrapada bajo los escombros.

“La supervivencia de una persona depende de numerosos factores. Las lesiones sufridas, el espacio donde quedó atrapada la víctima, la disponibilidad de oxígeno, la temperatura, la estabilidad de la estructura e incluso el estado emocional de la persona pueden aumentar o disminuir significativamente sus posibilidades de sobrevivir”, comentó.

Además, las condiciones de salud de las víctimas representan un factor determinante durante un rescate. Las personas con enfermedades crónicas, problemas cardiovasculares, diabetes, obesidad o lesiones graves pueden enfrentar mayores riesgos conforme transcurren las horas.

El desafío de permanecer sin agua ni alimento

Uno de los análisis médicos más citados sobre la supervivencia sin alimentos ni líquidos es el estudio de Kottusch, Tillmann y Püschel, publicado en 2009 en la revista alemana Archiv für Kriminologie. Los autores revisaron casos documentados de personas atrapadas o enterradas vivas y señalaron que la supervivencia sin ingerir comida ni agua puede prolongarse aproximadamente de 8 a 21 días, dependiendo de las condiciones específicas de cada caso.

Los investigadores destacaron que la falta de agua representa un riesgo mucho mayor que la ausencia de alimento, debido a que el organismo depende de ella para mantener funciones esenciales como la circulación, la regulación de la temperatura, la actividad cerebral y el funcionamiento de los riñones.

Ante la ausencia de comida, el cuerpo activa mecanismos de adaptación. Primero utiliza la glucosa almacenada en forma de glucógeno; posteriormente, recurre a las reservas de grasa y produce cuerpos cetónicos como fuente de energía. En etapas avanzadas, cuando esas reservas disminuyen, comienza a degradar proteínas de los músculos, incluidos tejidos necesarios para mantener funciones vitales.

Por esta razón, los equipos de búsqueda y rescate deben movilizarse en el menor tiempo posible. Para lograrlo, las brigadas mantienen procedimientos establecidos, personal asignado, herramientas listas para utilizarse y protocolos definidos que les permiten responder prácticamente de inmediato ante una emergencia.

Sin embargo, Velázquez Rodríguez recalcó que las 72 horas deben entenderse principalmente como una ventana de oportunidad para actuar con rapidez y no como un plazo límite para suspender las labores de búsqueda. La experiencia demuestra que existen casos en los que algunas personas han logrado sobrevivir durante periodos mucho más prolongados y bajo condiciones extremas, por lo que cada operación de rescate continúa mientras existan posibilidades de encontrar sobrevivientes.

Así se organiza un equipo de búsqueda y rescate

Los equipos especializados en búsqueda y rescate urbano, conocidos internacionalmente como USAR, por las siglas en inglés de Urban Search and Rescue, integran personal con distintas funciones.

En estas brigadas participan especialistas en evaluación estructural, operadores de herramientas de corte, técnicos en apuntalamiento, personal médico, expertos en localización electrónica y binomios caninos.

Cada integrante desempeña una función específica y todas las acciones se desarrollan bajo una coordinación estricta que permite reducir riesgos y aumentar las probabilidades de éxito.

La solidaridad ciudadana también salva vidas

En estas labores, no puede dejarse de lado el apoyo de la comunidad. El coordinador de la UNAMK9 recordó que, en grandes terremotos como el ocurrido en la Ciudad de México en 2017, una parte importante de las personas atrapadas es rescatada inicialmente por familiares, vecinos y ciudadanos que actúan de manera espontánea. Este impulso solidario resulta natural y forma parte de la respuesta social ante una tragedia.

Sin embargo, advirtió que una ayuda desorganizada también puede convertirse en un riesgo. Caminar sobre estructuras inestables, acumular peso sobre una losa o remover escombros sin conocer el comportamiento del edificio puede provocar nuevos colapsos o agravar las lesiones de quienes permanecen atrapados. Por ello, una vez que llegan los equipos especializados, la recomendación es que la población continúe ayudando, pero siguiendo las indicaciones de los rescatistas.

Actividades como formar cadenas humanas para retirar materiales, trasladar herramientas o colaborar en tareas logísticas permiten aprovechar la fuerza de los voluntarios sin comprometer la seguridad de la operación.

Tecnología al servicio del rescate

Las labores de búsqueda cuentan actualmente con herramientas que hace algunos años eran impensables.

Los equipos especializados utilizan cámaras térmicas para detectar diferencias de temperatura, cámaras de inspección que pueden introducirse entre los escombros, micrófonos de alta sensibilidad capaces de captar voces o golpes y sensores que detectan vibraciones mínimas producidas por el cuerpo humano.

Estas herramientas permiten localizar posibles sobrevivientes incluso cuando no existe contacto visual.

Para obtener resultados precisos, suele ser necesario detener la maquinaria pesada y solicitar silencio absoluto alrededor de la zona de búsqueda, ya que cualquier ruido puede interferir con las lecturas de los equipos electrónicos.

Julio Velázquez consideró que el desarrollo tecnológico continuará transformando estas operaciones y no descartó que, en el futuro, los robots desempeñen un papel cada vez más importante en los escenarios de desastre.

Los perros, aliados indispensables

A pesar del avance tecnológico, los perros continúan siendo una de las herramientas más eficaces durante las labores de búsqueda. Gracias a su extraordinario sentido del olfato, son capaces de detectar la presencia humana entre toneladas de concreto, acero y otros materiales.

En el caso de la UNAM, explicó el coordinador, los binomios caninos son entrenados principalmente para localizar personas con vida. Sin embargo, también existen perros especializados en la detección de personas fallecidas.

Cuando un perro marca un punto de interés, la señal se verifica mediante cámaras, sensores, micrófonos y otros recursos tecnológicos para confirmar la presencia de una víctima.

Además, los rescatistas realizan llamados de voz y utilizan lámparas y megáfonos para intentar establecer comunicación con quienes permanecen atrapados.

El bienestar de rescatistas y perros también importa

Las jornadas de búsqueda representan un enorme desgaste físico y emocional tanto para las personas como para los perros.

Los rescatistas establecen periodos de trabajo y descanso que permiten mantener el rendimiento del personal durante varios días de operación.

En el caso de los perros, compartió Velázquez Rodríguez, las intervenciones suelen ser mucho más cortas debido al intenso esfuerzo físico y mental que implica desplazarse sobre estructuras inestables mientras utilizan continuamente el olfato.

“Los guías supervisan constantemente su condición física, los hidratan, les proporcionan una alimentación adecuada y los mantienen alejados del ruido y del movimiento cuando terminan una búsqueda. También realizan ejercicios de calentamiento antes de cada intervención para reducir el riesgo de lesiones”, agregó.

Dentro de esta preparación, también se contempla el escenario en el que los perros pueden pasar varias horas sin localizar personas. En esos casos, los canes participan en ejercicios controlados en los que encuentran a una persona escondida y reciben una recompensa inmediata. Estas prácticas fortalecen su motivación y mantienen activo su interés por seguir buscando durante ese mismo evento o en futuras operaciones.

Preparación, coordinación y solidaridad

Los recientes sismos en Venezuela, al igual que el terremoto de 2017 en la Ciudad de México, demuestran que salvar vidas después de un desastre depende de la suma de muchos factores.

La rapidez de respuesta, la preparación de los equipos, la coordinación entre instituciones, el uso de tecnología especializada, el apoyo organizado de la ciudadanía y el trabajo de los binomios caninos conforman una estrategia integral cuyo objetivo es aprovechar al máximo cada minuto.

Aunque las primeras 72 horas continúan siendo consideradas la etapa más crítica para encontrar sobrevivientes, los especialistas recuerdan que cada rescate es distinto. Mientras existan condiciones de seguridad y permanezca la posibilidad de localizar personas con vida, la búsqueda continúa, impulsada por la preparación, la experiencia y la esperanza de devolver a alguien con su familia.

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K-pop: ¿entretenimiento o fábrica de estereotipos irreales?

La cultura K-pop, originaria de Corea del Sur, abarca mucho más que música: incluye coreografías, moda, estética, ídolos, comunidades de fans, dramas coreanos, cosmética, gastronomía e incluso valores culturales. Este fenómeno ha fascinado a miles de mexicanos, pero ¿qué efectos ha tenido en ellos?

Para empezar, se trata de personas con un origen étnico distinto, por lo que evidentemente existen diferencias muy claras entre sus corporalidades y las nuestras, explicó Nayeli López Rocha, investigadora del Programa Universitario de Estudios sobre Asia, África y Oceanía de la UNAM.

“Sin embargo, esos modelos que vemos no necesariamente responden al común denominador de la sociedad coreana, sino que se construyen a partir de las necesidades de una industria cultural fuertemente influida por las dinámicas capitalistas, en las que compite con otras de alcance mundial, como la estadounidense o incluso la japonesa”, agregó la experta.

Estos parámetros se pueden observar a simple vista y parecería que representan a la población coreana. Si bien en ese país hay muchas personas delgadas, los artistas responden a las exigencias de una industria cultural fuertemente occidentalizada y condicionada por los estereotipos mundiales.

De alguna manera, añadió la investigadora universitaria, representan otras corporalidades. Independientemente de la delgadez, presentan rasgos físicos evidentes que corresponden a características propias de diversas poblaciones asiáticas.

La mayoría de estas chicas y jóvenes responde a parámetros de belleza establecidos e incluso se encuentra sometida a un proceso de perfeccionamiento orientado por estándares occidentales.

Por eso, es fundamental que el público que consume estos contenidos, integrado principalmente por chicas, comprenda que esos parámetros no son naturales, sino el resultado de un proceso artificial construido para satisfacer las necesidades de una industria.

¿Cómo afecta a las fans mexicanas?

Una de las características más representativas de la industria coreana es que recupera elementos de su país para resaltar su identidad, pero también se inserta en una dinámica global de consumo, con estándares influidos por concepciones occidentales.

En consecuencia, muchas jóvenes que consumen sus productos adoptan prácticas relacionadas con sus cantantes favoritos, desde la comida y las coreografías hasta las rutinas coreanas de cuidado de la piel, conocidas como skin care, que han adquirido gran popularidad en los últimos años debido a que han sido promovidas por diversas artistas.

“Parecería que con el skin care vas a tener automáticamente una piel coreana, asociada con un estereotipo muy particular: sin imperfecciones, blanca, suave y muy juvenil, que además responde a las exigencias de la industria del entretenimiento”.

Sin embargo, no todas las personas de Corea tienen el mismo color o textura de piel ni son eternamente jóvenes, destacó Nayeli López Rocha. En realidad, se proyectan exigencias de una industria occidentalizada que no necesariamente corresponden con la diversidad de la población coreana.

El papel de internet y las redes sociales

Tanto internet como los teléfonos móviles fueron fundamentales para la expansión de este movimiento, pues mediante estas tecnologías se difundió el Hallyu, término que significa “ola coreana”, y posteriormente el K-pop, una de sus expresiones más populares. Plataformas como YouTube, Facebook y TikTok han sido importantes para promover sus productos.

De hecho, es en las redes sociales donde surgen comunidades de seguidores que rebasan las dinámicas de los grupos de fans como se conocían anteriormente. Principalmente están integradas por chicas, aunque también participan varones.

Internet es un espacio en el que las jóvenes coinciden en gustos, prácticas y formas de consumo. Además, comparten imágenes, videos, transmisiones en vivo y conversaciones. Así se construye una comunidad importante que apoya a un artista en particular, no solamente mediante el consumo de sus productos, sino también en el cumplimiento de determinadas metas.

Muchas de estas comunidades de seguidores son impulsadas por las propias agencias que representan a los artistas. Un ejemplo es BTS, cuyos seguidores son conocidos como ARMY, una identidad promovida como parte de una estrategia para fortalecer el vínculo entre el grupo y sus fans.

¿Cómo afecta a las mexicanas?

Esta cultura incide de manera importante en la vida cotidiana de algunas jóvenes mexicanas, quienes siguen dinámicas muy específicas sobre cómo deben comportarse si se asumen como fans.

De hecho, entre ellas puede desarrollarse un proceso de competitividad relacionado con el consumo. Por ejemplo, si un grupo lanza un disco, la mejor fan sería quien lo compra primero. Si se publican diez portadas diferentes del mismo álbum, se espera que la seguidora más comprometida se esfuerce por tenerlas todas.

Esto se asocia con ciertos valores promovidos por la cultura coreana, como el esfuerzo acompañado de recompensas y reconocimiento social o colectivo.

Dicha dinámica se refleja en la organización de los clubes de fans, donde se difunde información de acuerdo con los intereses y preferencias de sus integrantes.

Un problema derivado de esta situación es que algunas personas invierten mucho tiempo en actividades de consumo en internet, desde dos hasta doce horas al día.

Lo que más circula en las plataformas son imágenes que se observan e interpretan de acuerdo con la capacidad de los jóvenes para comprender lo que ven. En ese sentido, las redes sociales pueden influir en ellos de la misma manera que ocurre con otras dinámicas culturales y de consumo.

¿La cultura K-pop es negativa?

Con frecuencia, los padres consideran que la cultura K-pop no afecta a sus hijos porque no representa una violencia explícita, como ocurre, por ejemplo, con las series sobre narcotráfico o con otros contenidos que recurren a la hipersexualización de las mujeres. Sin embargo, puede crear un imaginario muy distinto de la realidad mexicana.

Las figuras femeninas proyectadas por esta industria suelen ser muy delgadas, un modelo que no representa la diversidad corporal de las jóvenes mexicanas o latinoamericanas. Por su parte, las figuras masculinas se alejan del estereotipo tradicional asociado con el hombre mexicano.

De esta manera, se promueven ideales distantes de la realidad: mujeres presentadas como muy atractivas, exitosas y empoderadas. Aunque se piensa que no están hipersexualizadas, en realidad también pueden estar sujetas a este tipo de representaciones.

En cuanto a los hombres que forman parte de estos grupos, no están al margen de las violencias contra las mujeres presentes en sociedades patriarcales, como la coreana y la mexicana. Se trata, precisamente, de una situación frente a la cual también luchan las mujeres de Corea.

Por eso, aunque los padres consideren que estos códigos culturales no están cargados de violencia, pueden reproducirla mediante estereotipos y modelos que no corresponden con la diversidad de la población mexicana.

Además, el atractivo sexual de las estrellas del K-pop se presenta de acuerdo con determinados códigos culturales. Por ejemplo, mediante el uso de minifaldas o la representación de chicas con una apariencia situada entre la niñez y la adultez, lo que constituye una forma de violencia relacionada con su sexualización.

Por eso, sería muy difícil para una adolescente mexicana alcanzar el modelo corporal y estético representado por una estrella del K-pop.

Los chicos del K-pop

Algunas jóvenes mexicanas idealizan a los chicos del K-pop y piensan que son lindos, amables, educados, inteligentes, proveedores, fieles y protectores. Sin embargo, esto no significa que realmente sean así. Al final, forman parte de un producto de entretenimiento creado para ser percibido de cierta manera.

Por eso, es importante que los padres o tutores expliquen a sus hijas que estos estereotipos no son reales, que no necesitan tener esos cuerpos y que los varones coreanos no necesariamente corresponden con la imagen que proyecta la industria del entretenimiento.

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Cuando la tristeza se vuelve constante

Si haces un poco de memoria, seguramente recordarás momentos en los que has sentido tristeza a lo largo de tu vida. Esta es una emoción profunda que te puede generar sentimiento de desánimo, pérdida o desesperanza, pero te has preguntado: ¿Qué es lo que ocurre si la tristeza se instala de forma persistente?

La distimia, conocida actualmente como trastorno depresivo persistente, es una condición que comparte síntomas con el trastorno depresivo mayor, y que afecta notablemente la calidad de vida.

En esta condición, los síntomas como ánimo decaído, cansancio, baja autoestima, problemas de sueño, concentración y apetito se vuelven frecuentes y llegan a instalarse en el cuerpo durante dos años o incluso más.

No existe una única causa que explique porque los síntomas perseveran a lo largo del tiempo, es la combinación de distintos factores como antecedentes familiares de depresión, maltrato o violencia, experiencias traumáticas, rasgos de personalidad al igual que perfeccionismo, autocrítica y etapas de vulnerabilidad biológica, como adolescencia o menopausia, los que en su conjunto podrían generar este padecimiento.

El primer paso para tratar la distimia es realizar un diagnóstico que determine la intensidad de los síntomas. En la mayoría de los casos, la primera línea de tratamiento es la psicoterapia y, en ocasiones, se recomienda combinarla con medicación antidepresiva.

Al integrar ambos enfoques, es posible llegar a una mejoría entre la tercera y sexta semana de tratamiento con medicamentos. Además, es muy importante sumar hábitos saludables de autocuidado, como el ejercicio, una buena alimentación, cumplir con todas las horas de sueño y continuar con acciones fundamentales para potenciar la recuperación.

Un aspecto central es evitar las etiquetas. Muchas personas con distimia suelen describirse a sí mismas como “flojas”, “negativas” o “distraídas”, cuando en realidad lo que experimentan son síntomas de un trastorno que puede tratarse. Reconocerlo es clave para dejar de cargar con la culpa o el estigma y, en su lugar, buscar apoyo profesional.

Con la información de la Dra. Diana Patricia Guízar Sánchez, académica e investigadora del Departamento de Fisiología, Facultad de Medicina, UNAM.

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Nuevas paternidades avanzan en México, pero los estereotipos de género aún frenan el cambio

Aunque cada vez es más común ver a padres que llevan a sus hijos a reuniones escolares y participan en actividades de crianza, la transformación hacia las llamadas “nuevas paternidades” en México aún enfrenta importantes obstáculos.

Los estereotipos de género, las largas jornadas laborales y la presión social para que los hombres sean los principales proveedores del hogar todavía limitan su participación en el cuidado de sus familias.

En entrevista con UNAM Global, María Lucero Jiménez Guzmán, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM y especialista en estudios sobre masculinidades, explicó que, si bien existen cambios importantes, la sociedad todavía mantiene expectativas muy rígidas sobre lo que significa “ser hombre”.

“La nueva paternidad plantea que los hombres tengan una relación mucho más cercana y afectiva con sus hijos, que participen en la crianza y compartan las responsabilidades familiares, para dejar atrás el modelo tradicional en el que su principal función era únicamente proveer económicamente”.

Sin embargo, estas nuevas formas de ejercer la paternidad todavía representan más una aspiración que una realidad plenamente consolidada.

El contexto social

“Hay transformaciones, sí las hay, pero dependen mucho del contexto social, económico y cultural. No podemos hablar de un cambio uniforme”.

De acuerdo con Jiménez Guzmán, uno de los principales obstáculos es que el mandato social que obliga a los hombres a ser proveedores sigue profundamente arraigado.

“Muchas veces no es que no quieran estar con sus hijos, sino que las condiciones laborales los obligan a trabajar jornadas muy largas. La sociedad sigue esperando que un hombre demuestre su masculinidad llevando dinero a casa”, afirmó.

Esta presión no solamente es ejercida por otros hombres, sino que también es reproducida por las familias y por las propias mujeres, quienes crecieron bajo los mismos modelos culturales.

Aunque hay algunos avances visibles en la vida cotidiana, todavía persisten importantes desigualdades en el reparto del trabajo doméstico y de cuidados.

“Hoy vemos a más hombres haciendo las compras, llevando solos a los niños al parque o participando más en la vida familiar. Eso antes era mucho menos frecuente. Pero las encuestas sobre el uso del tiempo siguen mostrando que las mujeres realizan la mayor parte del trabajo doméstico”.

El papel de las mujeres

La incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral durante las últimas décadas modificó profundamente la dinámica familiar. Sin embargo, esa transformación no ha ido acompañada de un cambio igual de rápido en los roles asignados a los hombres.

“Las mujeres salieron a trabajar, alcanzaron mayores niveles educativos y comenzaron a exigir igualdad. Pero los hombres no siempre fueron preparados para enfrentar esos cambios ni para entender que compartir las responsabilidades también puede beneficiarlos”.

Un daño para ambos géneros

Los mandatos tradicionales de masculinidad también generan consecuencias negativas para los propios hombres.

“No solo perjudican a las mujeres. También dañan profundamente a los hombres”.

Como ejemplo, diversas investigaciones desarrolladas por el CRIM documentan cómo trabajadores agrícolas y jornaleros llegan incluso a consumir drogas como el cristal para soportar jornadas extenuantes y cumplir con la obligación de mantener económicamente a sus familias.

“Es impresionante el sufrimiento que existe detrás de ese mandato de proveer. Muchos hombres consideran normal poner en riesgo su salud con tal de no fallarle a su familia”.

Asimismo, la precarización laboral ha intensificado estas presiones, pues muchas personas deben desempeñar varios empleos para sostener su nivel de vida, situación que deja poco tiempo para la convivencia familiar.

El problema no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de género, sino que también debe entenderse en el contexto de las condiciones económicas y laborales que enfrenta la población.

El éxito económico

“La sociedad sigue valorando más el éxito económico que el bienestar familiar. No reconocemos suficientemente el enorme valor que tiene el trabajo de cuidar y formar a las nuevas generaciones”.

Mientras una mujer suele ser criticada cuando dedica poco tiempo a sus hijos debido a su trabajo, un hombre es evaluado principalmente por su capacidad económica.

“Seguimos pensando que una buena madre debe estar siempre presente y que un buen padre es quien lleva dinero a casa. Esos estereotipos siguen muy vigentes”.

No obstante, la investigadora considera que el cambio cultural ya comenzó y que las nuevas generaciones pueden acelerar esta transformación.

“Existen hombres que ya han cambiado completamente, otros que están en proceso y algunos que siguen aferrados al modelo tradicional. Estamos viviendo un periodo de transición en el que lo viejo todavía no termina de desaparecer y lo nuevo aún no termina de consolidarse”.

Lo fundamental es construir relaciones familiares más equitativas que beneficien tanto a las mujeres como a los hombres y, sobre todo, a niñas, niños y adolescentes.

“Tenemos que dejar de pensar que cuidar es una tarea exclusivamente femenina. Los hijos necesitan la presencia, el afecto y el acompañamiento de ambos padres. Solo así podremos construir relaciones más igualitarias y una sociedad más justa”.

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Sin salir de casa. Cómo se manifiesta la agorafobia

  • Miedo extremo y ansiedad al imaginar situaciones amenazantes

La agorafobia es un trastorno de ansiedad y quien la padece siente miedo o ansiedad excesiva a encontrarse en situaciones donde pueda ser difícil escapar, pierda el control o se encuentre bajo amenaza, sin posibilidad de recibir ayuda.

En México, menos de 2% de población de adultos y adolescentes presentan agorafobia, la cual tiende a aparecer más al final de la adolescencia y en los adultos jóvenes, entre los 18 y los 40 años; y de este porcentaje, lo presentan de dos a tres mujeres por cada hombre, tendencia que es igual en varios países.

Algunas situaciones a las que le teme una persona con agorafobia son a usar cualquier tipo de transporte público, estar en un espacio abierto, como un mercado o concierto, o lugares cerrados como un cine, también le da miedo estar formado en una fila o en medio de una multitud, o incluso estar fuera de su casa.

En un trastorno de ansiedad de agorafobia clásico la persona está limitando su calidad de vida, su funcionamiento individual y su bienestar a consecuencia de un constante miedo o preocupación.

El doctor José Alfredo Contreras, Valdez, de la Facultad de Psicología de la UNAM, explica que el miedo es una emoción natural que se activa para protegernos ante situaciones inminentes y peligrosas, pero la ansiedad se presenta cuando sentimos miedo excesivo por algo que no necesariamente lo justifica y nos preocupamos de manera desproporcionada por algo que no sabemos siquiera si va a ocurrir.

La preocupación es la característica principal a nivel cognitivo de la ansiedad, pero en el caso de la agorafobia esta preocupación por estar ante determinadas situaciones se vuelve excesiva, por lo que aprende a desarrollar conductas de evitación, es decir, deja de realizar ciertas actividades o de acudir a determinados lugares.

“Me preocupo y luego evito, y de esa manera se va reforzando el problema, porque si yo no voy al súper, al concierto, si no viajo en transporte público, si no me quedo solo en casa, etcétera, entonces no aprendo las estrategias necesarias para poder lidiar con ello, lo que aprendo es a evitar y la evitación funciona a corto plazo, pero a largo plazo hace más grande el problema”, resume el doctor Contreras.

Causas 

Algunas vulnerabilidades que influyen para que una persona padezca agorafobia son la genética, las dificultades adquiridas en la regulación emocional durante la infancia o adolescencia y los eventos traumáticos aislados.

En cuanto a la genética, el especialista comenta que, si alguno de los padres padece de un trastorno de ansiedad, hay al menos 40% de predisposición genética de que los hijos también la presenten.

Sobre las dificultades en la regulación emocional, el investigador comenta que durante sus primeros años de vida una persona va conformando su regulación emocional, pero si a lo largo de su niñez hay estilos de crianza autoritarios, violentos, sobreprotectores, negligentes, con incertidumbres en su vida diaria, en donde hay poca aprobación y apoyo de los padres o del círculo familiar, los infantes van aprendiendo que el mundo no es un lugar seguro para ellos.

Por otra parte, ejemplos de eventos traumáticos aislados (que se pueden presentar a lo largo de cada etapa de la vida) son el bullying, el rechazo, la muerte de un ser querido, haber sido víctima de algún delito, etcétera. También en esta categoría se incluye la convivencia constante con familiares cercanos que presenten un trastorno de ansiedad. Estos sucesos pueden provocar incertidumbre en quien los experimenta y ocasionarles que prefieran evitar el acercamiento con otras personas o experiencias.

La agorafobia es un tema multifactorial y que alguien esté expuesto a más de una de estas vulnerabilidades incrementa la probabilidad de que una persona pueda presentar un trastorno agorafóbico.

“Si juntamos la vulnerabilidad genética, el tipo de crianza y sucesos de vida adversos, con que papá y mamá son ansiosos, me modelan la ansiedad, me dicen que hay que estar preocupado y yo veo que el mundo donde vivo es un mundo donde hay incertidumbre, tenemos todo el combo para en algún momento desarrollar un problema de ansiedad”.

Agrega que los trastornos de ansiedad son comórbidos, es decir, que regularmente cuando se presenta uno, es muy probable que también haya otro en la misma persona, ya sea de ansiedad, como la agorafobia, o incluso o de otro tipo como depresión.

Un diagnóstico diverso

Uno de los primeros criterios a tomar en cuenta en el diagnóstico de la agorafobia, es identificar si durante varios meses evitó situaciones donde cree que es difícil escapar o donde no va a poder recibir ayuda, y que además esto le resulte incapacitante, al grado de que prefiere no tener contacto con cualquier situación que le provoque ansiedad.

Además, los especialistas utilizan la entrevista semiestructurada para diagnosticar este trastorno, la cual tiene los mismos criterios tanto de parte del Manual Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación de Psiquiatría Norteamericana de Estados Unidos como de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la OMS.

También son útiles los instrumentos de auto reporte, que consisten en solicitarle al paciente que registre cuántas veces ha tenido miedo de llevar a cabo alguna actividad en un determinado tiempo.

El doctor Contreras Valdez destaca que, aunque sí hay tratamiento farmacológico para este trastorno, tiene algunas limitaciones, ya que al ser un medicamento psiquiátrico tarda de dos a tres semanas en hacer efecto en el paciente y puede traer algunos efectos secundarios, que le generan más ansiedad a las personas con agorafobia, porque sienten temor de experimentar sensaciones fisiológicas que los puedan poner en peligro, aunque no sea así.

Una de las estrategias más efectivas es el tratamiento psicológico, donde a través de la psicoeducación se le ayuda a la persona a que identifique el problema que está padeciendo, cuáles son sus implicaciones, por qué ocurre, en qué fase se encuentra, y sobre todo hacerle saber que es un problema que no es mortal, que hay tratamiento y que puede en algún momento remitirse.

Las técnicas cognitivo-conductuales son las que se utilizan con mayor frecuencia en este tipo de pacientes; se les orienta a modificar sus pensamientos y conductas. Por un lado, se les enseña que sus pensamientos son muy rígidos y exagerados, y se les ayuda a reconocer explicaciones más objetivas sobre lo que está pensando.

Por otro lado, se les transmiten técnicas conductuales, es decir, de exposición, que consisten en hacer que la persona se exponga gradualmente al estímulo temido y vaya concluyendo que éste no es tan catastrófico como piensa

Aunque la agorafobia sí tiene cura, es uno de los de los trastornos que adquieren cronicidad con mayor facilidad, pues cuando una persona empieza a padecerla va ajustando su vida para sobrellevarla, y únicamente solicita ayuda por estas conductas de ansiedad y temor extremo hasta que tiene problemas con la familia, en el trabajo o la escuela.

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Matemático de la UNAM representará a México en el comité directivo de la Olimpiada Internacional de Matemáticas

Luis Eduardo García Hernández, investigador posdoctoral del Centro de Ciencias Matemáticas, fue elegido como integrante del IMO Board para el periodo 2027-2030. El nombramiento reconoce más de 15 años de trabajo en la formación de talento matemático.

El doctor Luis Eduardo García Hernández, investigador posdoctoral del Centro de Ciencias Matemáticas (CCM) de la UNAM, campus Morelia, fue elegido como uno de los tres nuevos integrantes del IMO Board, organismo encargado de dar continuidad y orientar el desarrollo de la Olimpiada Internacional de Matemáticas (IMO, por sus siglas en inglés).

La designación fue realizada por el Jurado Internacional de la competencia, integrado por representantes de más de cien países. García Hernández ocupará el cargo durante cuatro años, a partir de la preparación de la IMO 2027, que se celebrará en Budapest, Hungría, y hasta la conclusión de la edición de 2030, en Suiza.

Luis Eduardo García Hernández aparece como integrante electo del IMO Board para 2027. Captura de pantalla del sitio oficial de la Olimpiada Internacional de Matemáticas (IMO).

El investigador, originario de la Ciudad de México, cursó la licenciatura, la maestría y el doctorado en la UNAM. Actualmente desarrolla una estancia posdoctoral en el Centro de Ciencias Matemáticas, en Morelia, y forma parte del Comité Nacional de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas, programa en el que también se desempeña como director académico.

Una comunidad internacional

El IMO Board trabaja al servicio del Jurado Internacional y tiene entre sus responsabilidades coordinar la preparación de futuras ediciones de la olimpiada, acompañar a los países sede, preservar la memoria institucional y promover propuestas que fortalezcan el funcionamiento de la competencia.

“La Olimpiada Internacional de Matemáticas no es únicamente una competencia anual; es una comunidad internacional que reúne a estudiantes, profesores, entrenadores, organizadores e instituciones de todo el mundo”, explicó García Hernández.

De acuerdo con el matemático, una de las principales funciones del organismo es garantizar la continuidad y el desarrollo a largo plazo de este proyecto internacional.

Su incorporación al IMO Board también refleja la participación de la UNAM y del Centro de Ciencias Matemáticas en redes internacionales dedicadas a la formación de jóvenes y a la promoción de esta disciplina.

“El nombramiento permite visibilizar que en Michoacán existe una comunidad matemática activa, con vínculos nacionales e internacionales, capaz de contribuir no solo a la investigación, sino también a proyectos educativos de gran alcance, como la Olimpiada Internacional de Matemáticas”, afirmó.

Más de 15 años en las olimpiadas

La trayectoria de Luis Eduardo García Hernández en la Olimpiada Mexicana de Matemáticas comenzó en 2009, cuando participó como concursante.

Desde entonces, ha colaborado como entrenador estatal y nacional, coordinador, líder de delegación, organizador y director académico. Durante los últimos tres años representó a México como líder del equipo nacional.

También ha impulsado iniciativas dirigidas a fortalecer la participación de niñas y mujeres jóvenes en las matemáticas.

Para el investigador, acercarse a esta disciplina requiere curiosidad, creatividad y constancia.

“Las matemáticas son una forma de explorar ideas, descubrir patrones y aprender a pensar con profundidad. No es necesario sentirse un genio para comenzar; la matemática se construye con paciencia, práctica y trabajo en comunidad”, expresó.

García Hernández agradeció a la comunidad de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas, a sus colegas de la UNAM y del Centro de Ciencias Matemáticas, así como a quienes han acompañado su trayectoria.

“Asumo este nombramiento con gratitud, humildad y compromiso. Espero contribuir al trabajo del IMO Board con una perspectiva basada en la colaboración, la apertura y el respeto por todas las delegaciones que forman parte de esta comunidad internacional”, concluyó.

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Cuauhtli y Balam se integran a la Unidad Canina de la UNAM

Los dos golden retriever fueron donados para reforzar las labores de prevención y protección de la comunidad universitaria. Sus nombres, elegidos con la participación de universitarios, hacen referencia a las raíces indígenas de México.

Cuauhtli y Balam son los nombres de los dos nuevos integrantes de la Unidad Canina de Rescate y Detección de la UNAM (UNAMK9), quienes participarán en labores de detección de armas de fuego y explosivos para reforzar la protección de la comunidad universitaria.

En náhuatl, Cuauhtli significa águila y se relaciona con el liderazgo y la vigilancia, mientras que Balam significa jaguar en maya.

Julio Velázquez Rodríguez, titular de UNAMK9, explicó que los nombres fueron seleccionados mediante una iniciativa en la que participó la comunidad universitaria.

“Pensamos que esta convocatoria podía vincularnos a todos para contribuir con los nuevos nombres. En sus denominaciones se incluyeron referencias que tienen que ver con la presencia de nuestra historia, raíces, tradiciones, incluso con nuestra mitología ancestral”, señaló.

Refuerzan las tareas de prevención

La Unidad Canina, perteneciente a la Dirección General de Análisis, Protección y Seguridad Universitaria, cuenta actualmente con 24 ejemplares.

De ellos, 22 forman parte de la sección de búsqueda y rescate, mientras que Cuauhtli y Balam se incorporaron a la sección especializada en la detección de armas de fuego y explosivos.

Los dos ejemplares fueron recibidos en donación por parte del gobierno federal, junto con el apoyo técnico de sus guías caninos.

De acuerdo con Velázquez Rodríguez, su incorporación representa un elemento adicional para fortalecer las tareas de prevención y protección dentro de la Universidad.

“Esto sucede en otros lugares del planeta y, en este caso, se complementa porque contamos con perros de búsqueda y rescate”, explicó.

Aptos para trabajar entre personas

Cuauhtli y Balam son machos de la raza golden retriever, también conocida como cobrador dorado.

Estos perros suelen caracterizarse por su estabilidad, temperamento afable y facilidad para convivir con familias y niños. Además, sus características físicas y de comportamiento les permiten desplazarse en espacios concurridos sin generar temor entre las personas.

Por ello, explicó el especialista, son utilizados en labores de revisión en lugares con gran movilidad y concentración de personas.

Ambos ejemplares ya se integraron con los demás miembros de UNAMK9 y participan en ejercicios de convivencia y socialización.

Espacios acondicionados para su bienestar

Para recibir a Cuauhtli y Balam se adecuaron las instalaciones de la Unidad Canina. Las jaulas son espacios de estancia temporal, pues los ejemplares no pasan la noche en ellas.

También se habilitaron asoleaderos, zonas con mayor cobertura para protegerlos de la lluvia y techos transparentes.

Las jaulas están construidas con malla amplia, lo que permite que los perros puedan observarse, olfatearse e interactuar entre sí durante los ejercicios de socialización.

“Los perros están más confortables y, como pueden observarse entre las jaulas, interactúan, se olfatean y se realizan también ejercicios de socialización entre ellos”, destacó Velázquez Rodríguez.

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UNAM amplía la Red Sísmica Mexicana con 58 nuevas estaciones

La infraestructura permitirá mejorar las estimaciones de magnitud, localización e intensidad de los temblores, especialmente en regiones del norte del país que hasta ahora contaban con menor instrumentación.

La Red Sísmica Mexicana ampliará su capacidad de monitoreo en el territorio nacional mediante la construcción de 58 nuevas estaciones. De estas, 38 estarán a cargo del Servicio Sismológico Nacional (SSN), perteneciente al Instituto de Geofísica de la UNAM, y 20 serán operadas por la Unidad de Instrumentación Sísmica del Instituto de Ingeniería (II).

La expansión permitirá obtener estimaciones más precisas sobre la magnitud y la localización de los temblores, así como generar mapas de intensidad que indiquen en qué zonas el movimiento del suelo fue más fuerte y si pudo afectar viviendas o infraestructura.

Leonardo Ramírez Guzmán, titular de la Coordinación de Ingeniería Sismológica del Instituto de Ingeniería, explicó que las estaciones se encuentran en proceso de construcción y cuentan con características que permitirán cubrir necesidades tanto científicas como de ingeniería.

Más estaciones en el norte del país

Una parte importante de los nuevos equipos se instalará en el norte de México, considerada hasta ahora la región menos instrumentada del país.

La cobertura incluirá la península de Baja California y los estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, además de ciudades como Tijuana.

De acuerdo con el especialista, existe la percepción errónea de que en esas regiones no tiembla. Sin embargo, también se registran movimientos sísmicos, por lo que contar con más estaciones permitirá identificarlos y estudiarlos con mayor precisión.

La distribución de equipos también será reorganizada en el centro y el sureste del territorio nacional. Guerrero es actualmente la entidad con mayor número de estaciones, con 34, seguida de Oaxaca, donde se construyen dos equipos adicionales a los casi 30 que ya existen, y Michoacán.

Con esta ampliación será posible calcular la localización y la magnitud de los sismos con menor incertidumbre, además de detectar movimientos que anteriormente podían pasar inadvertidos debido a la falta de instrumentación.

Ciudad de México, entre las urbes más monitoreadas

La Ciudad de México cuenta con una de las redes de monitoreo sísmico más amplias del mundo.

El Instituto de Ingeniería y el Servicio Sismológico Nacional operan alrededor de 100 estaciones en la capital, una infraestructura comparable con la existente en ciudades como Tokio, Japón, y Los Ángeles, California.

El proyecto de ampliación de la Red Sísmica Mexicana comenzó durante la primera década del siglo XXI y actualmente se encuentra en su tercera fase.

La información obtenida es compartida entre el Instituto de Ingeniería, el Servicio Sismológico Nacional y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED).

Los datos se transmiten mediante fibra óptica, líneas de Red UNAM proporcionadas por la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación, y enlaces de radio.

La utilización de diferentes vías de comunicación permite que, si alguna falla durante un sismo, la información pueda llegar por otro medio.

Mapas para conocer la intensidad de los sismos

El proyecto también incluye un sistema de mapas destinado a presentar información sobre los movimientos telúricos de mayor intensidad.

Además de los reportes enviados por correo electrónico y publicados en la página de la Unidad de Instrumentación Sísmica, se desarrolla una plataforma para que las autoridades y la sociedad puedan consultar, minutos después de un temblor, la intensidad con la que se movió el suelo en distintas zonas.

La primera versión del sistema se encuentra disponible de manera gratuita en la página de la Red Sísmica Mexicana.

La plataforma presenta mapas de intensidad y aceleración. En ellos, el color rojo identifica las zonas donde el movimiento del suelo fue más intenso.

Su funcionamiento fue verificado recientemente mediante observaciones de campo realizadas en Guerrero. Los resultados coincidieron con los daños reportados tras el sismo de magnitud 6.5 registrado el 2 de enero de este año.

Información para atender emergencias

Uno de los principales objetivos del monitoreo es proporcionar información útil para que la Coordinación Nacional de Protección Civil tome decisiones después de un sismo.

Una vez que el Servicio Sismológico Nacional publica la estimación de magnitud, comienza la generación del mapa de intensidad. Por lo general, este producto se libera aproximadamente 40 minutos después del movimiento, para que las autoridades puedan aplicar medidas de atención a la emergencia.

Los datos también son enviados a la Comisión Nacional del Agua, con el propósito de identificar si alguna presa pudo resultar afectada por una sacudida significativa.

Entre las principales aportaciones del Instituto de Ingeniería se encuentran los mapas de intensidad, la plataforma de distribución de información de la Red Sísmica Mexicana y la base de datos con los registros de la Red Acelerográfica.

El Instituto de Ingeniería ha concluido ocho de las 20 estaciones que le corresponden en esta nueva etapa. Se estima que las restantes estarán terminadas durante el presente año.

El proyecto cuenta con financiamiento de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno federal y con el acompañamiento del CENAPRED.

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Los cuervos: de las aves más inteligentes del planeta

Pueden fabricar herramientas con ramas, resolver acertijos, reconocer el rostro de las personas e incluso transmitir esa información a otros miembros de su grupo. Los cuervos son considerados unas de las aves más inteligentes del planeta y su capacidad cognitiva ha sorprendido durante décadas a la comunidad científica, a tal grado que algunos estudios han encontrado que, en determinadas pruebas, algunas especies de córvidos alcanzan desempeños comparables a los de primates no humanos e incluso a los de niños pequeños.

Su extraordinaria capacidad se relaciona, en parte, con la elevada cantidad y densidad de neuronas que poseen en el cerebro anterior. Algunas regiones, como el nidopalio caudolateral, desempeñan funciones comparables a las de la corteza prefrontal de los mamíferos, explicó la M. en C. Alejandra Alvarado Zink, de Universum, Museo de las Ciencias.

Gracias a ello, estas aves no solo aprenden por observación, sino que también son capaces de resolver problemas complejos.

Su comportamiento

Uno de los ejemplos más conocidos es el cuervo de Nueva Caledonia, famoso por fabricar herramientas. Si una rama no le sirve para extraer insectos escondidos dentro de un tronco, la modifica: la recorta, le hace pequeños ganchos o busca otra que se adapte mejor a la tarea.

Otro experimento mostró que algunos cuervos pueden resolver acertijos. En pruebas de laboratorio, los científicos colocaron alimento flotando dentro de un tubo con agua. Las aves aprendieron que, al dejar caer piedras dentro del recipiente, el nivel del agua aumentaba hasta acercar el alimento y permitirles alcanzarlo.

Además de resolver problemas, los cuervos poseen una compleja vida social. Muchas especies forman parejas estables y de larga duración. Ambos progenitores participan en el cuidado de las crías y, en algunas especies, los jóvenes permanecen con ellos durante un periodo prolongado, durante el cual aprenden comportamientos necesarios para sobrevivir.

Los científicos también han documentado conductas que llaman la atención. Cuando encuentran a otro cuervo muerto, varias aves se reúnen alrededor del cuerpo. Aunque estas reuniones han sido descritas popularmente como «funerales», las investigaciones sugieren que podrían funcionar principalmente como una forma de evaluar riesgos y obtener información sobre posibles peligros.

Otra habilidad sorprendente es su memoria. Los cuervos pueden reconocer el rostro de las personas y recordar quién representa una amenaza. Incluso, mediante sus vocalizaciones, son capaces de comunicar esa información a otros miembros del grupo para advertirles del peligro.

Su papel en el ecosistema

Además de su inteligencia, desempeñan un papel importante en los ecosistemas. Al alimentarse de animales muertos, ayudan a eliminar materia orgánica que podría favorecer la proliferación de insectos y enfermedades. También dispersan semillas al consumir frutos y contribuyen a mantener limpios algunos espacios al aprovechar distintos restos orgánicos.

En el mundo existen alrededor de 45 especies pertenecientes al género Corvus, capaces de habitar desde bosques fríos hasta zonas áridas, costas y áreas agrícolas, añadió la académica universitaria.

En México viven cinco especies de este género, entre ellas el cuervo común (Corvus corax) y el cuervo llanero (Corvus cryptoleucus). Estas aves se distribuyen en distintas regiones del territorio nacional, principalmente en zonas abiertas, áreas áridas, bosques y sierras.

La confusión con los zanates

Alejandra Alvarado Zink aclaró que muchas personas de la Ciudad de México creen haber visto cuervos cuando, en realidad, observan otra ave.

Las aves negras que suelen encontrarse en parques, jardines, la Alameda Central o Ciudad Universitaria no son cuervos, sino zanates, aves pertenecientes a la familia de los ictéridos y emparentadas con los tordos.

A diferencia de los cuervos, que pertenecen a la familia Corvidae, los zanates presentan un plumaje iridiscente con tonos azulados y morados, además de ser mucho más comunes en las ciudades mexicanas.

«Generalmente, la gente ve un ave negra y dice: “Es un cuervo”. Pero no, la mayoría de las veces son zanates», concluyó la investigadora.

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Desarrolla investigador de la UNAM material para la divulgación y preservación de la agroecología maya

Con el propósito de acercar el conocimiento generado en comunidades mayas a públicos más amplios y contribuir a la preservación de saberes tradicionales vinculados al manejo sustentable del territorio, el Dr. Pavel Alonso García Magdaleno, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y becario posdoctoral SECIHTI en el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, desarrolló una serie de materiales de divulgación sobre agroecología maya.

El proyecto, resultado de varios años de trabajo de campo y de una estrecha colaboración con comunidades del oriente de Yucatán, integra investigación académica, diseño gráfico y traducción al maya yucateco para ofrecer recursos educativos accesibles y culturalmente pertinentes.

A través de infografías bilingües dirigidas principalmente a infancias, aunque abiertas al público en general, la iniciativa busca fortalecer el reconocimiento de los conocimientos ecológicos locales, fomentar la reflexión sobre las prácticas agrícolas tradicionales y promover su transmisión a nuevas generaciones.

Un proyecto nacido del trabajo de campo y la colaboración comunitaria

El material didáctico consta de tres series de infografías sobre agroecología maya, elaboradas a partir de la articulación entre investigación académica, trabajo de campo prolongado y colaboración directa con comunidades del oriente de Yucatán, particularmente en localidades como Uayma y Tinum.

Estas infografías están pensadas no solo para comunidades mayas de Yucatán, sino también para otras comunidades rurales en México y contextos similares, con el objetivo de ampliar el alcance de los saberes locales en distintos entornos educativos.

Se trata de materiales abiertos, gratuitos y descargables, diseñados para su uso en talleres, aulas y procesos educativos diversos bajo un principio de uso no lucrativo. Además, se prevé su incorporación en repositorios institucionales para garantizar su acceso a largo plazo.

Cada infografía incluye preguntas orientadas a infancias y personas adultas, con el fin de promover el pensamiento crítico y el diálogo en torno a la agroecología, el entorno y las prácticas comunitarias.

Un proyecto multidisciplinario

Para la elaboración del material se contó con la participación de diseñadores, traductoras, asesoras académicas y personas con amplia experiencia en trabajo comunitario e investigación rural en México. Entre ellas destaca el maestro Francisco Ehécatl Cabrera Franco, técnico académico del IIS y responsable del diseño gráfico de las infografías.

Su trabajo no se limitó a la organización visual de la información, sino que implicó decisiones interpretativas orientadas a construir una narrativa coherente con los objetivos del proyecto. Esto incluyó la definición de niveles de detalle, la selección de elementos representados y el equilibrio entre claridad y complejidad.

La representación visual de elementos del entorno natural y cultural —como la milpa, el monte o las viviendas tradicionales— supuso un proceso cuidadoso de adecuación al territorio. Para ello, se recurrió incluso a estudios especializados sobre ecología y perfiles vegetales, con el fin de evitar representaciones genéricas y mantener fidelidad con los paisajes reales.

En palabras del propio equipo de diseño, la representación de la milpa y el monte requirió atención a detalles ecológicos y geográficos, mientras que elementos como las casas tradicionales, los solares o la albarrada fueron incorporados a partir del conocimiento del territorio y la experiencia de campo.

Traducción al maya yucateco y enfoque lingüístico

De manera paralela, se realizó la traducción de las tres series al maya yucateco en colaboración con la Colectiva Chak Tuun, particularmente con Vianca Aranda y Lorena Pool Balam. Este trabajo añadió una dimensión bilingüe fundamental al proyecto, reforzando la presencia del maya en materiales educativos contemporáneos.

En este proceso se enfrentaron desafíos relacionados con la estandarización lingüística y las tensiones en torno a la “pureza” del idioma, particularmente en relación con préstamos del español y la creación de neologismos. Estas posturas normativas, señaló Pool Balam, pueden invisibilizar la historia de contacto entre lenguas y generar formas de exclusión hacia hablantes de distintas variantes.

Frente a ello, el proyecto adoptó una perspectiva flexible que entiende la lengua como un sistema vivo y en constante transformación. La traducción se concibe, así, como un proceso abierto y revisable, enriquecido por la participación de hablantes de distintas comunidades.

Por ello, los materiales invitan a la revisión, comentario y propuesta de ajustes por parte de la comunidad, reconociendo que el conocimiento lingüístico no es fijo ni definitivo, sino colectivo y dinámico.

La importancia de visibilizar y recuperar saberes tradicionales

En este marco, la Dra. Elena Lazos Chavero, investigadora del IIS, subrayó que las infografías no solo cumplen una función informativa, sino que también contribuyen a generar conciencia sobre los saberes que las comunidades mayas poseen, los que están en riesgo de perderse y aquellos que aún pueden recuperarse, especialmente en relación con la agricultura y la alimentación tradicional.

Asimismo, señaló que estos materiales operan como un “contradiscurso” frente a narrativas dominantes, al promover la valoración de los sistemas agroalimentarios tradicionales y la biodiversidad.

Por su parte, la doctora Natividad Gutiérrez Chong, investigadora del IIS, destacó el potencial de las infografías como herramientas pedagógicas contemporáneas que permiten a infancias expresar su entorno desde su propia perspectiva, fortaleciendo la identidad cultural y la conciencia lingüística desde edades tempranas.

Finalmente, propuso ampliar este tipo de materiales educativos para incluir saberes fundamentales de la vida comunitaria, como el fogón tradicional de tres piedras, el manejo del agua y la alimentación, conocimientos que han sido transmitidos principalmente por mujeres a lo largo de generaciones.

Innovar para reconocer y conservar

Más allá de su dimensión educativa, las infografías contribuyen a reconocer los sistemas de conocimiento indígenas como formas vivas, contemporáneas y complejas de relación con el territorio. Su carácter bilingüe y comunitario refuerza la importancia de vincular la revitalización lingüística con los procesos culturales y ambientales en los que se inscribe.

Asimismo, la apertura del proyecto a la revisión colectiva y su enfoque flexible de la lengua consolidan una perspectiva del conocimiento como proceso dinámico, en constante construcción.

De este modo, las infografías no solo funcionan como herramientas de divulgación, sino también como dispositivos pedagógicos y culturales que promueven la reflexión crítica, la transmisión intergeneracional de saberes y la valoración de las lenguas y conocimientos originarios frente a procesos de pérdida y homogeneización cultural.

Para consultar el material: https://www.iis.unam.mx/blog/infografias-sobre-agroecologia-maya/

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¿Te enfermas al volver de vacaciones? Estas son las causas que pocos toman en cuenta

Con el fin del periodo vacacional y el regreso al trabajo o la escuela, es común escuchar a personas decir que “siempre se enferman después de las vacaciones”. Aunque esta percepción está muy extendida, el doctor Mauricio Rodríguez Álvarez, profesor de la Facultad de Medicina y vocero del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes (PUIREE) de la UNAM, explicó que no existe una relación directa entre tomar vacaciones y enfermarse.

Lo que sí ocurre, aclaró, es que durante las vacaciones se acumulan diversos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades o hacer más evidentes algunos padecimientos.

De acuerdo con el doctor Rodríguez Álvarez, es frecuente que durante las vacaciones las personas modifiquen sus hábitos cotidianos y esto tenga impacto sobre la salud, ya que se pueden alterar los horarios de sueño, la alimentación, la actividad física e incluso los ambientes en los que permanecen, lo que representa condiciones diferentes y algunos riesgos adicionales.

“En el caso de los viajes, uno de los principales factores de riesgo es la mayor exposición a personas y espacios concurridos. Aeropuertos, terminales de autobuses, aviones, restaurantes, museos, hoteles y sitios turísticos concentran viajeros provenientes de distintas lugares, lo que incrementa la posibilidad de entrar en contacto con virus respiratorios en caso de que alguien allí esté enfermo. Permanecer mucho tiempo en espacios cerrados o poco ventilados también favorece la transmisión de estas infecciones”, comentó.

A ello se suman otros elementos propios del viaje, como el uso prolongado del aire acondicionado, los cambios bruscos de temperatura, la exposición al sol, la deshidratación, los trayectos largos y el contacto con microorganismos propios de otras regiones.

La alimentación también desempeña un papel importante. Durante las vacaciones es habitual comer fuera de casa, probar alimentos diferentes o modificar los horarios habituales de comida. Estas variaciones pueden provocar trastornos gastrointestinales, ya sea agudizando enfermedades prexistentes o generando nuevas; lo más frecuente entre los viajeros incluye irritación estomacal, alergias alimentarias o, en algunos casos, infecciones gastrointestinales derivadas del consumo de agua o alimentos contaminados.

Uno de los factores que más contribuyen a la idea de que “las vacaciones enferman” es el periodo de incubación de muchas enfermedades. En realidad, dijo el académico de la Facultad de Medicina, una persona puede contagiarse durante el viaje o incluso en el trayecto de regreso y comenzar a presentar síntomas cuando ya regresó a casa o a sus actividades habituales. Esto ocurre con diversas infecciones respiratorias o gastrointestinales y puede ocurrir con el dengue, cuyo periodo de incubación puede hacer que la fiebre y otros síntomas aparezcan varios días después del regreso.

De igual manera, el estrés asociado al retorno a la rutina también puede influir. Es frecuente que en los días previos al regreso se produzca un poco de ansiedad por las preocupaciones laborales o escolares e incluso dificultad para dormir. Aunque el estrés por sí solo no provoca por una enfermedad en particular, sí puede modificar temporalmente la respuesta del organismo, especialmente cuando se combina con cansancio, falta de descanso y una alimentación deficiente.

Esta situación puede favorecer la aparición de enfermedades o el agravamiento de padecimientos como gastritis, colitis, alergias, crisis asmáticas o malestares digestivos, además de generar una sensación general de fatiga durante los primeros días posteriores a las vacaciones.

En este contexto, existe cierta vulnerabilidad en algunos grupos. Los adultos mayores, las personas con enfermedades crónicas y quienes estuvieron expuestos a grandes concentraciones de personas pueden tener un mayor riesgo de desarrollar enfermedades tras un viaje. Con respecto a las personas con enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión, deben prestar especial atención durante los viajes. Cambiar los horarios de los medicamentos, alterar la dieta o suspender los tratamientos puede provocar descompensaciones que suelen manifestarse al regresar.

Vulnerables aún porque las vacaciones no han terminado

En el caso de niñas, niños y adolescentes, que cursan los programas de educación básica, el vocero del PUIREE destacó que al estar en un periodo vacacional de varias semanas, y en muchos casos ya sin la supervisión o los cuidados de adultos, están expuestos a riesgos adicionales como accidentes, intoxicaciones y violencia, por lo que recomendó fortalecer las medidas de cuidado dentro del entorno familiar y con los vecinos.

¿Cómo evitar enfermarse después de las vacaciones?

Para reducir el riesgo de enfermar después de las vacaciones, el Dr. Mauricio recomendó conservar hábitos básicos de prevención. Entre ellos destacan lavarse las manos con frecuencia, consumir agua potable y alimentos bien cocidos, dormir lo suficiente, mantener una hidratación adecuada y ventilar los espacios cerrados. En sitios con una alta concentración de personas o ante la presencia de síntomas respiratorios, el uso de cubrebocas también puede ser una medida útil para disminuir los contagios.

Asimismo, cuando sea posible, aconsejó dejar un día de transición entre el regreso del viaje y la reincorporación al trabajo o la escuela, con el fin de recuperar gradualmente los horarios habituales de descanso.

En caso de presentar fiebre, diarrea, tos u otros síntomas durante los días posteriores al viaje, es recomendable acudir al médico e informar detalladamente sobre los lugares visitados, las actividades realizadas y cualquier posible exposición a riesgos. Estos datos pueden orientar el diagnóstico y permitir identificar enfermedades relacionadas con el destino visitado.

De igual manera, la mejor estrategia para mantener un sistema inmunológico saludable consiste en llevar una alimentación variada y equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas y proteínas de buena calidad, además de mantenerse correctamente hidratado con agua simple.

Tener en cuenta los riesgos de cada región

El Dr. Rodríguez Álvarez también llamó a tener presentes algunos riesgos sanitarios propios de determinadas regiones. En México, por ejemplo, el dengue continúa circulando en diversas zonas tropicales y costeras, mientras que el sarampión sigue siendo motivo para verificar que el esquema de vacunación esté completo. Además, durante los meses de verano suele registrarse un incremento estacional de casos de COVID-19, por lo que las personas con síntomas respiratorios deberían utilizar cubrebocas para evitar contagiar a otras.

Las vacaciones: una oportunidad para la salud

Las vacaciones no deben verse como una amenaza para la salud. Por el contrario, representan una oportunidad para descansar, mejorar la alimentación, realizar actividad física y reducir el estrés cotidiano. La clave está en mantener hábitos saludables antes, durante y después del viaje.

En conclusión, enfermar después de las vacaciones no es una inevitable, sino que puede deberse a una combinación de diversos factores, como la exposición a nuevos entornos, los cambios en la rutina, el periodo de incubación de algunas enfermedades y el estrés del regreso. Tomar medidas preventivas y retomar gradualmente los hábitos cotidianos puede contribuir a una vuelta más saludable y llevadera.

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Las remesas no son una buena noticia: son el reflejo de que faltan oportunidades

Cada año, miles de millones de dólares cruzan la frontera entre Estados Unidos y México en forma de remesas. Detrás de cada transferencia hay jornadas de trabajo, largas distancias y, en muchos casos, el miedo constante a ser deportado. Sin embargo, mientras ese dinero sostiene a millones de familias mexicanas, quienes lo envían enfrentan un sistema con escasa protección jurídica y numerosos riesgos.

En entrevista con UNAM Global, Roxana Rosa Fregoso, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, explicó que las remesas representan mucho más que un ingreso económico para el país: son un reflejo de la falta de oportunidades que obliga a miles de mexicanos a emigrar.

“Las remesas, aunque se perciben como algo muy positivo para el país por la importante inyección económica que representan, en realidad son una manifestación de pobreza, desigualdad e injusticia”.

El efecto de la pandemia

A partir de 2020, durante la pandemia de COVID-19, México recibió alrededor de 40 mil 600 millones de dólares en remesas, una cifra sin precedentes, de acuerdo con el Banco de México. Más del 95 por ciento de esos recursos provino de Estados Unidos.

Desde entonces, la economía mexicana ha incrementado su dependencia de estos recursos. En 2020, las remesas representaron más del 3,5 por ciento del producto interno bruto (PIB), una situación que evidencia la importancia económica del trabajo realizado por los migrantes fuera del país.

Sin embargo, “quienes envían ese dinero permanecen prácticamente desprotegidos”. Más del 77 por ciento de las remesas se envía mediante empresas privadas de transferencia de dinero y no a través de instituciones bancarias.

Esto significa que, en muchos casos, las personas quedan fuera de los mecanismos de protección que ofrecen organismos como la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

“Si ocurre un problema con la transferencia, si el dinero no llega o existe una diferencia en el tipo de cambio, prácticamente no existe un recurso legal efectivo para que los migrantes puedan reclamar”.

A ello se suman las comisiones por el servicio y los tipos de cambio establecidos por las propias empresas, además de gastos adicionales, como el transporte para acudir a realizar el envío.

Aunque no existe una estimación precisa sobre cuánto dinero deja de llegar a las familias mexicanas por estos conceptos, es muy probable que una parte importante se pierda antes de alcanzar su destino.

El temor ante Donald Trump

La situación se vuelve aún más complicada para quienes viven en Estados Unidos sin documentos migratorios. Por temor a ser detenidos o deportados, muchos evitan acudir a instituciones bancarias y optan por servicios privados que consideran más accesibles, aunque ello implique pagar más y contar con una menor protección jurídica.

A este panorama se suma el endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses.

Desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, en enero de 2025, se ha fortalecido un fenómeno conocido como crimigración, que consiste en tratar la migración como si fuera un delito mediante la combinación de normas administrativas y penales.

“La migración no es un crimen; es una infracción administrativa. Sin embargo, se está criminalizando a las personas migrantes y eso genera miedo para ejercer incluso sus derechos económicos”.

Ese temor ya comienza a reflejarse en las cifras. Tras once años consecutivos de crecimiento, las remesas registraron una caída del 4,6 por ciento durante 2025, al sumar 61 mil 791 millones de dólares. La investigadora relaciona esta disminución con las deportaciones, los procesos de autodeportación y el ambiente de incertidumbre que viven las comunidades migrantes.

Acuerdos binacionales

Ante este escenario, es indispensable que México y Estados Unidos establezcan acuerdos binacionales que permitan regular de manera más segura el envío de remesas y garantizar los derechos de quienes las generan.

Además, es necesario crear políticas públicas que permitan a los migrantes acceder a programas de ahorro para el retiro y a otros mecanismos de protección social.

“Las personas migrantes están aportando una parte fundamental de la economía mexicana, pero no reciben derechos laborales ni cuentan con mecanismos que les permitan garantizar un futuro digno”.

Para la académica, el crecimiento de las remesas no debe interpretarse únicamente como una buena noticia económica.

“Cuando aumentan las remesas, significa que más personas tuvieron que salir del país porque aquí no encontraron oportunidades. Son el reflejo de una deuda social que México tiene con millones de familias”.

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Acinetobacter baumannii: una superbacteria presente en animales, agua y alimentos

Conocida principalmente por causar infecciones graves en hospitales, la bacteria Acinetobacter baumannii no se limita a los entornos clínicos. Una investigación del Centro de Ciencias Genómicas (CCG) de la UNAM reveló que este microorganismo se encuentra en más de 95 fuentes y en más de 30 especies animales, además de plantas, alimentos y agua.

El estudio fue encabezado por Santiago Castillo Ramírez, investigador del CCG, con sede en el campus Morelos, quien, junto con cinco colaboradores de la misma entidad universitaria, analizó 23 mil 205 genomas de la bacteria registrados durante 40 años y procedentes de 106 países de los siete continentes.

Los resultados muestran que A. baumannii es una superbacteria global capaz de habitar en múltiples hospederos y ambientes. Ha sido localizada en seres humanos, perros, gatos, vacas, caballos, cerdos, borregos, garzas, salmones y gusanos, entre otros animales.

También se ha detectado en plantas; en alimentos como leche, carne, hortalizas, frutas y verduras; así como en agua contaminada de ríos.

Una bacteria difícil de tratar

Acinetobacter baumannii es conocida por infectar a personas hospitalizadas y provocar la muerte de pacientes que se encuentran en unidades de terapia intensiva. Además, posee resistencia a diversos antibióticos, por lo que algunas de las infecciones que causa son difíciles de tratar.

La Organización Mundial de la Salud la incluye dentro de la categoría de patógenos críticos para los cuales es necesario desarrollar nuevos antibióticos o tratamientos.

“Se le considera nosocomial porque se adquiere en hospitales. Nuestro primer hallazgo es haberla localizado en más de 95 fuentes diferentes”, explicó Castillo Ramírez.

Para realizar la investigación, el equipo universitario utilizó información del GenBank del Centro Nacional para la Información Biotecnológica de Estados Unidos, considerado la base de datos pública más grande del mundo sobre secuencias de ADN y ARN.

Los investigadores descargaron más de 34 mil genomas junto con sus registros. Después de analizar e interpretar la información, determinaron que 23 mil 205 contaban con la calidad necesaria para realizar estudios posteriores.

“Esta investigación se logró gracias al trabajo de muchos científicos del mundo que nutrieron esta base de datos; nosotros accedimos a ella y realizamos nuestros propios análisis”, señaló el investigador.

Posible transmisión entre especies

Otro de los hallazgos se relaciona con la comparación de las poblaciones de la bacteria encontradas en seres humanos y en fuentes no humanas.

El equipo identificó grupos de bacterias claramente diferenciados, pero también encontró otros con características semejantes. De acuerdo con Castillo Ramírez, estas similitudes indican que podría existir transmisión entre poblaciones humanas y no humanas.

“Podría haber un potencial zoonótico. En algunos casos estudiamos la direccionalidad para saber si la bacteria pasó del humano a una fuente alterna o al revés. Lo importante es que puede haber transmisión entre especies”, puntualizó.

La zoonosis es la transmisión natural de una enfermedad infecciosa entre animales vertebrados y seres humanos. Puede ser causada por virus, bacterias, parásitos u hongos.

Los investigadores también identificaron diversos linajes de A. baumannii. Algunos se encuentran únicamente en plantas, mientras que otros han sido localizados en seres humanos, agua y animales de compañía.

“Nuestra salud está interconectada con la de los animales y el medio ambiente; hay que superar la mirada antropocéntrica”, afirmó el especialista.

Resistencia a los antibióticos

El equipo del CCG también estudió el resistoma de la bacteria, es decir, el conjunto de genes que potencialmente le permiten desarrollar resistencia a los antibióticos.

De acuerdo con la investigación, A. baumannii tiene una gran capacidad para adquirir genes de resistencia y cuenta con plataformas genéticas que facilitan este proceso.

Algunas fuentes en contacto directo con las personas, como los perros y las aguas residuales, presentan una elevada influencia de las actividades humanas. Esto podría favorecer la incorporación reciente de genes de resistencia en la bacteria.

“La bacteria pudo adquirir esos genes de resistencia recientemente, por lo que es importante tener una eficiente vigilancia epidemiológica”, concluyó Santiago Castillo Ramírez.

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La ira al volante: un problema psicológico, conductual y social

La Ciudad de México se ha convertido en una de las urbes con mayor congestión vehicular del mundo, una situación que afecta no solo la movilidad, sino también el estado emocional de quienes pasan horas atrapados en el tráfico. Según TomTom Tráfico, la capital mexicana registró en 2025 un nivel de congestión de 75.9 %, con una velocidad promedio de apenas 17.4 kilómetros por hora. Esto significa que una persona apenas puede avanzar 4.3 kilómetros en quince minutos.

Esta cifra coloca a la CDMX por encima de ciudades reconocidas por sus problemas viales, como Bangalore y Pune, en India; Dublín, en Irlanda; Lodz y Lublin, en Polonia; Bogotá, en Colombia; Arequipa y Lima, en Perú, y Bangkok, en Tailandia.

Los largos tiempos de traslado generan estrés, cansancio e irritación entre los automovilistas. En ese contexto surge el fenómeno conocido como ira al volante, que puede manifestarse desde discusiones y uso excesivo del claxon hasta maniobras peligrosas que ponen en riesgo la seguridad vial.

¿Qué es la ira al volante y qué dimensiones involucra?

El concepto de ira al volante comenzó a estudiarse formalmente en 1994, tras una investigación realizada por el doctor Jerry Deffenbacher, profesor de Psicología de la Universidad Estatal de Colorado. Esta reacción no puede entenderse únicamente como un momento de enojo, sino como un fenómeno complejo que involucra dimensiones clínicas, conductuales y sociales, explicó la doctora Clara Haydée Solís Ponce, psicóloga de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza.

Desde la perspectiva psicológica, la ira al volante está relacionada con ciertos rasgos de personalidad, especialmente en personas con tendencia a la impulsividad, la irritabilidad y el bajo control emocional. Quienes tienen dificultades para regular sus emociones suelen reaccionar de manera desproporcionada ante situaciones cotidianas del tránsito, como un automóvil que se incorpora sin precaución, una motocicleta que circula entre carriles o un conductor que no cede el paso.

Aunque estas situaciones son comunes, pueden convertirse en detonantes de violencia para personas con baja tolerancia a la frustración.

La dimensión conductual aparece cuando el enojo deja de ser una emoción interna y se transforma en acciones visibles y potencialmente peligrosas. Dentro del vehículo, algunas personas se limitan a gritar, insultar o golpear el volante; sin embargo, el problema se agrava cuando el conductor decide confrontar a otros automovilistas, bajar del automóvil para agredir o incluso utilizar el vehículo como instrumento de intimidación.

En esos casos, la ira deja de ser una simple reacción emocional y se convierte en un riesgo real para la seguridad pública.

Pero este fenómeno no se limita al comportamiento individual; también refleja problemas de convivencia y cultura vial. Conducir es una actividad colectiva que depende del respeto a normas básicas de convivencia. Sin embargo, en muchas ciudades persisten hábitos imprudentes, como invadir carriles, ignorar señales de tránsito, no respetar filas o utilizar el teléfono celular mientras se maneja. Estas conductas generan frustración entre quienes intentan seguir las reglas y contribuyen a crear un ambiente hostil en las calles.

Además, existen factores ambientales que influyen considerablemente en el comportamiento de los conductores. El calor, por ejemplo, incrementa la irritabilidad y el mal humor. Pasar largos periodos atrapado en el tráfico, especialmente en vehículos sin ventilación adecuada o aire acondicionado, aumenta el estrés y favorece reacciones agresivas. El ruido constante, el cansancio acumulado y la sobrecarga laboral también contribuyen al desgaste emocional.

¿Quiénes son más propensos a sufrir un ataque de ira al volante?

Solís Ponce señaló que existen grupos con mayor propensión a presentar este problema. Las personas que consumen alcohol o drogas tienen más probabilidades de perder el control emocional y actuar impulsivamente.

Aunque suele afirmarse que adolescentes y jóvenes son más propensos a la ira al volante, la especialista de la FES Zaragoza matizó esta idea y señaló que, en muchos casos, sus conductas se relacionan más con la imprudencia y la sensación de invulnerabilidad que con episodios de agresividad.

¿Cuáles son las consecuencias?

Las consecuencias de la ira al volante pueden ser graves. No solo ponen en riesgo a quien conduce, sino también a pasajeros, peatones, motociclistas y otros automovilistas. Una maniobra impulsiva puede ocasionar accidentes, atropellamientos, daños materiales e incluso pérdidas humanas.

Existen numerosos casos documentados en los que un acto de imprudencia desencadena choques múltiples o situaciones fatales.

Las consecuencias tampoco se limitan al plano físico. También existen efectos psicológicos, legales y financieros. Una persona que provoca un accidente puede experimentar culpa, remordimiento y afectaciones emocionales duraderas. Además, puede enfrentar sanciones legales, procesos judiciales y elevados costos económicos derivados de daños materiales o indemnizaciones.

¿Cómo se puede trabajar la ira al volante?

Ante esta problemática, la doctora Solís Ponce recomendó diversas estrategias para controlar la ira al volante.

Una de las más conocidas es la respiración consciente, utilizada para disminuir la tensión física y emocional en momentos de estrés. También es importante trabajar en la reestructuración cognitiva, es decir, modificar la manera en que se interpretan las situaciones del tránsito. En lugar de asumir cada imprudencia como un ataque personal, se recomienda desarrollar una visión más racional y menos reactiva.

Otro aspecto importante es evitar la necesidad excesiva de control. Manejar implica interactuar constantemente con variables que escapan al dominio personal: tráfico, retrasos, obras viales, imprudencias ajenas, motociclistas o peatones. Para algunas personas, enfrentar situaciones fuera de su control provoca ansiedad e irritabilidad. Por ello, es importante asumir que este tipo de situaciones forma parte de la experiencia cotidiana al conducir.

También es fundamental fomentar la prudencia. Nunca se sabe cómo reaccionará otro conductor ante una provocación. Mientras algunas personas simplemente tocan el claxon y continúan su camino, otras pueden responder con agresividad física. Evitar confrontaciones y priorizar la seguridad personal debe ser una regla básica de convivencia vial.

Conducir requiere empatía, prudencia e inteligencia emocional. Cada acción al volante tiene consecuencias que pueden afectar no solo al conductor, sino también a otras familias y personas inocentes. La prevención de la violencia vial comienza con el autocontrol, el respeto y la conciencia de que las calles son espacios compartidos donde la seguridad colectiva debe estar por encima del enojo momentáneo.

En este contexto, las escuelas de manejo y las familias desempeñan un papel fundamental. Aprender a conducir no debería limitarse al dominio técnico del vehículo, sino incluir también educación emocional y responsabilidad social. Manejar implica comprender normas de convivencia, respetar el reglamento, mantener el automóvil en buen estado y evitar distracciones, como el uso del teléfono celular.

¿Cuándo se requiere ayuda profesional?

Existen señales claras de que una persona necesita ayuda profesional. Cuando conducir deja de ser una actividad funcional y se convierte en una fuente constante de enojo, ansiedad o conflictos, es importante buscar apoyo psicológico.

También es una señal de alerta cuando alguien comienza a tener accidentes frecuentes, deteriora constantemente su vehículo o pone en riesgo a otras personas debido a la pérdida de control emocional.

En estos casos, la ira al volante puede reflejar problemas más profundos, como desgaste emocional acumulado, estrés laboral, conflictos familiares, problemas económicos o cansancio extremo. Cuando una persona comienza a conducir de manera agresiva debido a tensiones externas, es importante reconocer que existe un problema emocional que debe atenderse.

No obstante, la doctora Clara subrayó que la responsabilidad no recae únicamente en el individuo. Como sociedad, también es necesario intervenir cuando alguien intenta conducir en estado de intoxicación o muestra conductas peligrosas. Muchas veces, amigos y familiares permiten estas acciones para evitar discusiones y se convierten en “cómplices silenciosos” de situaciones potencialmente mortales. Ser firmes y evitar que una persona alterada conduzca puede salvar vidas.

De la ira a la empatía: el desafío emocional en el tráfico urbano

La ira al volante se ha convertido en una expresión del estrés, la frustración y el desgaste emocional que acompañan la vida urbana. Por ello, en ciudades con altos niveles de congestión, como la Ciudad de México, resulta fundamental promover una cultura vial basada en la empatía, el respeto y el autocontrol.

Prevenir la violencia en las calles no depende únicamente de mejorar la infraestructura o reducir el tráfico, sino también de fortalecer la educación emocional y la responsabilidad colectiva. Conducir implica convivir, y reconocerlo es el primer paso para construir espacios más seguros y humanos para todos.