La intensa ola de calor que afecta a gran parte de Estados Unidos se ha convertido en un desafío adicional para el Mundial de 2026. Mientras millones de aficionados siguen de cerca los encuentros y miles de visitantes se desplazan por las distintas sedes del torneo, las temperaturas extremas han obligado a poner atención en las condiciones en las que se desarrolla el evento, con implicaciones tanto para jugadores como para espectadores y personal organizador.

Más allá del espectáculo deportivo, el fenómeno climático introduce una variable crítica: el calor extremo como factor que puede influir directamente en el rendimiento, la logística y la seguridad de un evento global que se desarrolla en veranos cada vez más intensos.
Detrás de estas condiciones extremas hay un fenómeno atmosférico específico que ayuda a explicar su persistencia.
¿Qué provoca esta situación?
La actual ola de calor que afecta a gran parte de Estados Unidos está asociada a un bloqueo atmosférico, un patrón de circulación que mantiene estacionario un sistema de alta presión durante varios días, explicó el doctor Alejandro Jaramillo Moreno, del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Cambio Climático de la UNAM.
Este sistema, conocido como “domo de calor”, actúa como una especie de tapa que atrapa el aire caliente cerca de la superficie, favorece temperaturas extremas y prolonga los episodios de calor intenso.
Aunque fenómenos climáticos como El Niño o La Niña pueden influir en los patrones atmosféricos de Norteamérica en determinados periodos, el especialista aclaró que no es posible atribuir únicamente a estos fenómenos las altas temperaturas actuales, ya que intervienen otros factores, entre ellos la persistencia del bloqueo atmosférico y la tendencia al aumento de las temperaturas asociada al cambio climático.
Sobre este último punto, el investigador del ICAyCC citó un estudio publicado en la revista SOLA (Scientific Online Letters on the Atmosphere) sobre la histórica ola de calor que afectó a Japón en 2018. En dicho trabajo, los investigadores concluyeron que, si bien un bloqueo atmosférico fue el detonante del episodio, las temperaturas extremas no habrían alcanzado esos niveles sin la influencia del calentamiento global inducido por la actividad humana.
“En la actualidad, la evidencia de que el planeta se está calentando es muy clara. Este calentamiento también está teniendo efectos sobre los eventos extremos y hoy sabemos que está aumentando la frecuencia e intensidad de fenómenos como las olas de calor”, comentó el doctor Jaramillo.
¿Cuáles son las principales regiones afectadas?
Este patrón atmosférico no afecta de forma uniforme al país, sino que se distribuye en distintas regiones con intensidades variables.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NWS), la ola de calor asociada a un sistema de alta presión persistente se ha extendido sobre amplias zonas del territorio, con alertas que cambian dinámicamente según su evolución.
Las áreas más afectadas incluyen principalmente el Medio Oeste y el Valle de Ohio, además de sectores del noreste y sureste del país, donde se han emitido avisos por calor extremo y condiciones peligrosas.
Entre los estados con mayor impacto se encuentran Illinois, Ohio, Pensilvania, Nueva York, Georgia y Carolina del Norte. Sin embargo, las autoridades advierten que no se trata de una lista fija, sino de un fenómeno atmosférico dinámico que puede intensificarse o desplazarse en cuestión de días.
Impactos en el Mundial
Estas condiciones ya están teniendo efectos concretos en el desarrollo del Mundial de 2026, especialmente en las sedes al aire libre y en partidos programados en horarios de alta carga térmica.
Tres encuentros correspondientes a la fase de eliminación directa estarán particularmente condicionados por las altas temperaturas.
El jueves por la tarde, el partido entre Croacia y Portugal, programado a las 19:00 horas, tiempo de Miami, en Toronto, podría disputarse bajo temperaturas elevadas y alta humedad, con una sensación térmica cercana a los 40 °C, además de la posibilidad de lluvias o tormentas aisladas.
En tanto, el duelo del viernes a las 18:00 horas, en Miami, entre Argentina y Cabo Verde, podría convertirse en uno de los encuentros más exigentes desde el punto de vista climático, con temperaturas cercanas a los 32 °C y un índice de calor que superaría ligeramente los 38 °C.
Por su parte, el partido del viernes a las 20:30 horas, en Kansas City, entre Colombia y Ghana, se jugaría fuera del pico de insolación, aunque aun así se espera una sensación térmica de entre 41 y 43 °C, con temperaturas superiores a los 35 °C durante el encuentro.
Riesgos para la salud y el rendimiento
El calor extremo no solo es un factor de incomodidad, sino un riesgo real para la salud y el rendimiento de los atletas, advirtió Ramón Hernández Jaramillo, de la Dirección de Medicina del Deporte de la UNAM.
Explicó que pueden presentarse desde problemas a nivel de órganos o alteraciones en el sistema nervioso central, capaces de provocar mareos o pérdida de conciencia, hasta golpes de calor, una condición en la que la termorregulación falla y la temperatura corporal puede elevarse por encima de los 40 °C en pocos minutos.
Estas condiciones no solo afectan a los jugadores dentro del terreno de juego, sino también a los aficionados que asisten a los estadios, quienes deben enfrentar largas exposiciones al sol, altas temperaturas y elevados niveles de humedad que pueden dificultar la experiencia en las gradas.
Del mismo modo, quienes siguen los partidos en los Fan Fests al aire libre también se ven afectados, ya que estos espacios suelen concentrar grandes multitudes y ofrecen poca sombra, lo que incrementa la sensación térmica y hace recomendable tomar precauciones como mantenerse hidratados y buscar áreas de descanso.
Un reto logístico para el torneo
Ante este escenario, la FIFA ha implementado pausas de hidratación, una medida que ha sido criticada por algunos sectores por interrumpir el ritmo del juego, pero que cuenta con respaldo médico por su importancia para la salud de los jugadores.
De igual manera, la FIFPRO ha sugerido que, cuando el estrés térmico supere ciertos umbrales, los partidos sean reprogramados para evitar riesgos de enfermedades asociadas al calor extremo.
En paralelo, los organizadores han reforzado la disponibilidad de agua, sombra y zonas de enfriamiento en estadios y espacios públicos, así como la presencia de equipos médicos.
Asimismo, se recomienda a los visitantes que, ante síntomas como mareos, fatiga, calambres o dolor de cabeza, busquen atención médica de inmediato y eviten el consumo de alcohol, ya que este aumenta el riesgo de deshidratación y afecta los mecanismos naturales de regulación del cuerpo.
Un problema que trasciende el Mundial
La coincidencia entre un evento deportivo de escala global y condiciones climáticas extremas subraya un reto cada vez más frecuente para la organización de grandes competencias: operar en escenarios donde el calor deja de ser excepcional y se convierte en un factor estructural.
Este tipo de episodios plantea desafíos concretos en la planificación de sedes, horarios y protocolos de seguridad, en un contexto en el que las condiciones climáticas ya influyen de forma directa en el desarrollo del deporte de alto rendimiento.
En ese sentido, el Mundial de 2026 no solo será un evento deportivo, sino también un reflejo de un fenómeno más amplio: la necesidad de adaptar el deporte global a un planeta progresivamente más cálido.

































