Las letras góticas: de los primeros libros de América a los tatuajes
Michel Olguín Lacunza
agosto 21, 2026
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Las letras góticas están por todas partes. Se pueden encontrar en letreros de puestos de comida, panaderías, negocios de lucha libre, rótulos urbanos, logotipos de productos e incluso en tatuajes, y en muchos casos buscan transmitir una identidad e ideas que pueden ser de tradición, antigüedad o incluso lujo.
Aunque hoy forman parte de la gráfica popular mexicana, su historia en nuestro país comenzó hace más de cinco siglos, cuando llegaron con una de las mayores revoluciones en la producción de libros: la imprenta.
“Cada tipo de letra transmite una serie de ideas, nociones, ideologías y asociaciones mentales”, explicó en entrevista para UNAM Global Marina Garone Gravier, investigadora titular del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
Las primeras letras impresas en América
Antes de la llegada de los europeos, en México ya existía una importante tradición de producción escrita, aunque mediante sistemas distintos al alfabeto. Tras el contacto cultural, las lenguas originarias comenzaron a escribirse también con el alfabeto latino.
La historia cambió en 1539, cuando la imprenta llegó a la Nueva España de la mano del impresor Juan Pablos, quien trajo consigo la prensa y los tipos móviles de metal necesarios para producir libros. Las letras que llegaron eran de estilo gótico.
“Si trajéramos ese hecho a nuestros días, es como si en nuestra computadora tuviéramos solamente una familia tipográfica y esa familia fuera de letras góticas”, mencionó la especialista.
Las letras góticas se convirtieron en el primer tipo de letra utilizado para publicar obras en América, por lo que forman parte de los orígenes de la producción editorial del continente. Garone Gravier las considera “el primer componente del ADN de la producción editorial”.
La tipografía tenía ya una historia detrás. En Europa, las letras góticas fueron utilizadas por Johannes Gutenberg para imprimir su famosa Biblia de 42 líneas, una de las obras emblemáticas de los primeros tiempos de la imprenta.
De los libros religiosos a las tortas
Con el paso del tiempo, las letras góticas cambiaron de significado. En México, durante el siglo XVI, se utilizaron para imprimir textos de evangelización en lenguas indígenas y documentos de carácter administrativo y político. Sin embargo, siglos después comenzaron a aparecer en contextos completamente distintos: primero en publicaciones periódicas durante el siglo XIX y, ya en el siglo XX, en la rotulación urbana. Actualmente también figuran en establecimientos comerciales, tatuajes y marcas.
Esto ocurrió porque los lectores mexicanos adoptaron esta tipografía y continuaron utilizándola incluso cuando aparecieron otros estilos. Con el tiempo se produjo una especie de adopción cultural de la letra, que pasó a formar parte de la historia gráfica, editorial y publicitaria del país.
De este modo, México lleva casi 500 años expuesto a este modelo tipográfico. Por eso todavía puede encontrarse en la gráfica urbana, en puestos de tortas, panaderías, negocios de lucha libre y logotipos de tequila y otros productos.
No existe una sola letra gótica
Aunque solemos hablar de “letra gótica” como si fuera un único modelo, existen cuatro grandes variantes visuales.
Una de ellas es la textura, caracterizada por formas condensadas, oscuras y con poco espacio interior. También está la rotunda, de formas más redondeadas; la bastarda, con características más caligráficas, y la Fraktur, que combina elementos de la textura y la rotunda.
En México, el modelo más utilizado durante la Colonia fue la rotunda; en el siglo XIX se sumaron las texturas y la bastarda, y más recientemente, en la rotulación popular, existen diversas adecuaciones para reforzar la apariencia caligráfica.
Una letra que también comunica
Las letras góticas no suelen utilizarse para textos largos porque sus formas son complejas en comparación con otros modelos y pueden dificultar la lectura. En cambio, funcionan bien en titulares, marcas y textos breves.
Por eso pueden encontrarse actualmente en tatuajes, rótulos y determinados productos que buscan transmitir ideas como antigüedad, tradición o lujo.
También tuvieron un papel importante en la prensa mexicana. Durante el siglo XIX, muchos periódicos utilizaban letras góticas en sus titulares y nombres, de manera similar a como hoy reconocemos visualmente la identidad de distintos diarios.
Su significado, sin embargo, no es único ni permanente. Una misma letra puede representar cosas diferentes según el momento histórico, el lugar donde se aplique y quién la use.
Y quizá ahí está lo más interesante de las letras góticas: aquellas que llegaron a México hace más de cinco siglos para imprimir libros religiosos y obras en lenguas indígenas hoy forman parte de la identidad visual de otros espacios sociales más amplios, como una tortería, un tatuaje, un puesto callejero o la marca de un producto mexicano.
Ciencia y juego para conocer a las especies mexicanas en peligro
Circe Lam
agosto 20, 2026
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Qué mejor forma de aprender que jugando: Conoce algunas especies mexicanas en peligro ¡y cómo podemos ayudarlas!
A través de divertidas actividades, niñas y niños conocerán sobre algunos organismos que hoy se encuentran en alguna categoría de riesgo de desaparecer. La intención es sensibilizarlos sobre la situación que viven estas especies en México, para que las conozcan y protejan.
Este libro ofrece alrededor de 30 dinámicas que acercan información científica a las y los pequeños lectores, con datos curiosos y sorprendentes, además de alternativas para cuidarlas. Entre ellas:
Ajolote: unir puntos para revelar su figura y conocer por qué es tan especial.
Colibríes y murciélagos: comprender su papel esencial en la polinización.
Felinos: relacionar patrones únicos de su piel con cada especie.
Arrecife de coral: colorea un arrecife e identifica objetos que no pertenecen al ecosistema.
Más que un libro de actividades, es una invitación a mirar la naturaleza con respeto y admiración, sembrando en las y los lectores más jóvenes la semilla de la conservación de la biodiversidad y acercárlos a la ciencia.
Considerando que México es un país megadiverso, lo que quiere decir que cuenta con más especies de animales, hongos y plantas que la mayoría de los países del mundo, el libro Conoce algunas especies mexicanas en peligro ¡y cómo podemos ayudarlas! se basa en las categorías de riesgo de las especies silvestres mexicanas (Norma Oficial Mexicana NOM-059) propuestas por la comunidad científica de nuestro país.
Dirigido a niñas y niños de 10 años en adelante, fomenta la conversación familiar y ayuda a enfrentar la ecoansiedad con una actitud positiva: transmite que sí hay acciones posibles para cuidar el ecosistema, desde decisiones cotidianas hasta proyectos más grandes.
Las autoras Clementina Equihua y Alejandra Medellín, junto con la ilustradora Mariana Aguila, logran un enfoque lúdico y creativo que combina ciencia, juegos y narrativas frescas para acercar la biodiversidad mexicana a la niñez y juventud.
Este es un libro único dentro de la oferta de libros dirigidos a las niñeces, sobre conservación que existen en México.
Clementina Equihua Zamora, divulgadora científica del Instituto de Ecología de la UNAM, ha dedicado su trayectoria a comunicar temas de biodiversidad, conservación y ecología.
Sobre las autoras e ilustradora
Clementina Equihua Divulgadora científica del Instituto de Ecología de la UNAM. Ha colaborado en proyectos de gran impacto como la nueva familia de billetes del Banco de México y programas de Radio UNAM. Autora de libros infantiles de divulgación, combina ciencia y narración accesible para acercar la ecología a públicos jóvenes.
Alejandra Medellín Cineasta y periodista visual especializada en divulgación científica. Su obra busca acercar el conocimiento a través del cine y narrativas atractivas. Ha dirigido cortos como Ahora soy un axolote, presentado en festivales internacionales, y escribe sobre especies mexicanas en riesgo.
Mariana Aguila González Diseñadora e ilustradora con más de ocho años de experiencia en visualización de datos y diseño editorial. Su trabajo integra ilustración y comunicación visual para explicar conceptos complejos de manera clara y atractiva. Ha colaborado en proyectos educativos y editoriales, aportando un estilo fresco y accesible.
Años luz: la medida que permite mirar al pasado del universo
Michel Olguín Lacunza
agosto 20, 2026
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El Halcón Milenario, la legendaria nave de Han Solo en Star Wars, puede recorrer miles de años luz en un día gracias al hiperespacio. En realidad, recorrer esa distancia sería prácticamente imposible: un avión comercial tardaría alrededor de un millón de años en cubrir la distancia de un solo año luz.
Esa inmensidad explica por qué, al estudiar el cosmos, los astrónomos suelen recurrir a unidades como los años luz o los pársecs en lugar de expresar las distancias en kilómetros. En entrevista para UNAM Global, Aníbal Sierra Morales, investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM, explicó que es común hablar de años cuando se mide el tiempo, pero en astronomía el año luz es distinto: se trata de una unidad de distancia que equivale a la distancia que recorre la luz en un año.
Así, un año luz equivale a aproximadamente 9,46 billones de kilómetros, es decir, casi 10 millones de millones de kilómetros. “Se trata de una distancia bastante grande, así que la luz viaja a una velocidad enorme”.
La inmensidad del universo
Una de las regiones más lejanas del sistema solar es la Nube de Oort, una estructura hipotética formada por miles de millones de cuerpos helados, como cometas y fragmentos de roca y hielo, que rodearía al sistema solar. Las estimaciones sobre su extensión varían, pero su borde exterior podría encontrarse a cerca de un año luz del Sol.
La estrella más cercana al Sol es Próxima Centauri, ubicada a 4,3 años luz de distancia. “Es nuestra vecina y tiene un planeta que resulta muy interesante porque se encuentra en una región donde podría haber condiciones adecuadas para la existencia de vida”, explicó.
Ese planeta, conocido como Próxima Centauri b, orbita en la llamada zona habitable, donde la temperatura podría permitir la existencia de agua líquida si se cumplen ciertas condiciones atmosféricas. Sin embargo, esto no significa que el planeta sea habitable ni que albergue vida.
La Vía Láctea, con forma de disco espiral, mide aproximadamente 100 mil años luz de diámetro. Entonces, un avión tardaría más de 100 mil millones de años en recorrerla de un extremo al otro. “Es un tiempo definitivamente gigantesco”.
Si un avión pudiera viajar por la Vía Láctea durante toda la historia de la humanidad, ni siquiera habría avanzado una fracción significativa del camino para llegar al otro lado.
Mirar al pasado
Cuando los astrónomos realizan observaciones, el tiempo que le toma a la luz viajar desde el objeto observado hasta nosotros puede ser extremadamente largo. Así, mirar hacia el espacio profundo es mirar hacia el pasado.
“Si vemos una galaxia que está a dos millones de años luz, significa que estamos viendo su pasado, es decir, cómo fue hace dos millones de años, porque la luz salió de ahí hace mucho tiempo”.
En un experimento mental, si hubiera un planeta situado a 66 millones de años luz de la Tierra, con vida inteligente, y sus habitantes tuvieran un telescopio suficientemente potente para observar el universo, la luz que les llegaría desde nuestro planeta habría salido de aquí hace 66 millones de años.
Por lo tanto, en principio verían la Tierra como era cuando todavía existían los dinosaurios. Sin embargo, ningún telescopio actual podría distinguir detalles de la superficie terrestre a esa distancia.
El espacio y el tiempo están entrelazados
Durante siglos, los científicos consideraron que el espacio y el tiempo eran entidades independientes. Así los concebían Isaac Newton, Galileo Galilei y otros físicos antes del siglo XX. Sin embargo, esa idea cambió con la teoría de la relatividad de Albert Einstein, a partir de la cual se comprendió que ambos forman parte de un mismo tejido espaciotemporal.
Esto significa que el espacio y el tiempo no pueden entenderse por separado. Para un observador externo, cuando un objeto se mueve a velocidades extremadamente altas, cercanas a la de la luz, el tiempo de ese objeto transcurre más lentamente y sus longitudes se contraen en la dirección del movimiento.
Por ello, acelerar un cuerpo hasta la velocidad de la luz requeriría una cantidad infinita de energía, razón por la cual, de acuerdo con la física actual, ningún objeto con masa puede alcanzarla.
La velocidad de la luz es difícil de imaginar en la vida cotidiana. Viaja a aproximadamente 300 mil kilómetros por segundo, es decir, cerca de mil millones de kilómetros por hora.
Para ponerlo en perspectiva, mientras en una carretera un automóvil suele circular entre 80 y 100 kilómetros por hora, la luz recorre en un solo segundo una distancia equivalente a dar más de siete vueltas completas alrededor de la Tierra.
“Esa enorme diferencia explica por qué la velocidad de la luz representa un límite fundamental en el universo”.
La distancia del Sol a la Tierra
La distancia entre la Tierra y el Sol es de unos 150 millones de kilómetros, una separación que, a escala cósmica, resulta relativamente pequeña. Aun así, la luz necesita alrededor de ocho minutos y 20 segundos para recorrerla. “Esto significa que, al observar el Sol, en realidad estamos viendo cómo era hace poco más de ocho minutos”.
En un experimento puramente hipotético, si el Sol desapareciera de manera repentina, no nos daríamos cuenta de inmediato: tanto la luz solar como los efectos de su gravedad dejarían de percibirse en la Tierra aproximadamente ocho minutos y 20 segundos después, ya que ninguna información puede viajar más rápido que la luz.
Pero mirar al espacio también significa mirar hacia atrás en el tiempo a escalas mucho mayores. La luz más antigua que podemos observar directamente corresponde a la llamada radiación cósmica de fondo de microondas, un remanente del universo temprano que nos permite observar cómo era el cosmos cuando tenía aproximadamente 380 mil años.
Esa radiación ha viajado durante casi 13 mil 800 millones de años hasta llegar a nosotros, por lo que constituye una de las ventanas más antiguas que tenemos para conocer el origen y la evolución del universo, concluyó el investigador.
Helicobacter pylori: la infección silenciosa que puede aumentar el riesgo de cáncer gástrico
Pepe Herrera
agosto 18, 2026
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Durante décadas, Helicobacter pylori ha sido una de las infecciones bacterianas más extendidas en el mundo. Aunque estimaciones históricas han señalado que cerca de la mitad de la población mundial está expuesta a esta bacteria, una revisión sistemática reciente calculó que afecta actualmente al 43.1 % de las personas.
Su importancia no radica únicamente en su elevada frecuencia. H. pylori puede permanecer durante años en el estómago y causar gastritis crónica y úlceras; además, está reconocida como un factor de riesgo para el cáncer gástrico. De acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), la infección fue atribuible a alrededor de 850,000 casos de cáncer en 2020.
Se trata, por tanto, de una infección común que puede tener consecuencias importantes cuando permanece sin atender. Conocer cómo se adquiere, cuáles son sus manifestaciones y en qué circunstancias requiere atención médica resulta fundamental para reducir sus posibles complicaciones.
Para profundizar en estos aspectos, conversamos con la profesora Yolanda Flores Cabrera, de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, quien explicó qué debemos saber sobre Helicobacter pylori, desde sus características y formas de identificación hasta la importancia de atender la infección oportunamente.
¿Qué es Helicobacter pylori?
La profesora Flores Cabrera explicó que Helicobacter pylori es una bacteria gramnegativa, de forma característica curva o espiral y con flagelos que le permiten desplazarse. Esta movilidad es fundamental para su capacidad de colonizar el estómago.
El estómago constituye un ambiente particularmente difícil para la mayoría de los microorganismos debido a la elevada acidez de su contenido. Sin embargo, H. pylori ha desarrollado mecanismos que le permiten sobrevivir en este entorno.
Una de sus características más importantes es la producción de una enzima denominada ureasa. Esta enzima permite a la bacteria utilizar la urea disponible en su entorno y generar productos que modifican las condiciones químicas que la rodean. Como consecuencia, se produce una disminución local de la acidez y se crea un microambiente más favorable para la supervivencia de la bacteria.
Además, los flagelos permiten que H. pylori se desplace a través del moco que recubre el estómago. De esta manera, puede aproximarse a la superficie de las células epiteliales y establecer una colonización persistente.
¿Cómo produce daño en el organismo?
Una vez que H. pylori coloniza el estómago, puede producir una inflamación crónica denominada gastritis. En algunas personas, esta inflamación permanece relativamente estable y no genera síntomas importantes; en otras, puede evolucionar y producir lesiones más graves.
Entre las enfermedades relacionadas con H. pylori, señaló la especialista de la FES Zaragoza, se encuentran la gastritis crónica, la enfermedad ulcerosa péptica y determinados tipos de cáncer gástrico. La importancia de H. pylori como factor de riesgo para el cáncer gástrico está ampliamente documentada. La IARC ha estimado que alrededor del 89 % de los casos de cáncer gástrico no cardial son atribuibles a esta infección, según estimaciones basadas en métodos de detección más sensibles.
Esto no significa que toda persona infectada vaya a desarrollar cáncer. La evolución depende de múltiples factores, entre ellos las características genéticas de la bacteria, la respuesta inmunitaria del huésped, la edad en que se adquiere la infección, los antecedentes familiares, las condiciones ambientales y otros factores de riesgo.
Por esa razón, es importante diferenciar entre estar infectado y tener una enfermedad grave. Una gran proporción de las personas infectadas permanece sin síntomas, pero la infección puede representar un riesgo acumulativo a lo largo del tiempo.
Una infección frecuentemente silenciosa
A esta complejidad se suma otro problema: la infección puede permanecer silenciosa durante años. Muchas personas no saben que están infectadas, ya que H. pylori puede adquirirse durante la infancia y permanecer en el organismo sin manifestaciones evidentes. Una persona puede sentirse completamente saludable y, aun así, tener la bacteria. Cuando aparecen síntomas, estos pueden confundirse con otros problemas digestivos.
Entre las manifestaciones que pueden hacer sospechar una infección o una enfermedad relacionada con H. pylori se encuentran el dolor o ardor persistente en la parte superior del abdomen, la sensación de inflamación, los eructos frecuentes, las náuseas, la disminución del apetito o la sensación de llenarse rápidamente después de comer. También puede existir dolor que empeore cuando el estómago está vacío. Sin embargo, estos síntomas no son exclusivos de H. pylori, por lo que no permiten establecer por sí mismos un diagnóstico.
Existen, además, signos que deben considerarse de mayor gravedad. La profesora Yolanda destacó que la presencia de heces negras, vómito con sangre o material semejante a posos de café, pérdida de peso inexplicable, anemia, dificultad o dolor para tragar u otros signos de sangrado digestivo requieren valoración médica.
Ante estos signos no se debe esperar a que desaparezcan espontáneamente ni intentar resolverlos mediante automedicación. Es necesario acudir con un profesional de la salud para determinar la causa y recibir la atención correspondiente.
¿Cómo se transmite?
Además de conocer cómo puede manifestarse la infección, es importante entender cómo se adquiere. La transmisión de H. pylori es compleja y no existe una única vía que explique todos los casos.
La evidencia científica señala que la transmisión de persona a persona tiene un papel importante y que pueden participar las vías fecal oral, oral oral y gastro oral. También se ha estudiado la posible participación de agua y alimentos contaminados.
La infección suele adquirirse durante la infancia y tiende a concentrarse dentro de las familias. Las condiciones de hacinamiento, el acceso insuficiente a agua segura y determinadas condiciones sanitarias se han asociado con una mayor frecuencia de infección.
Esto ayuda a explicar por qué las tasas históricas de H. pylori han sido particularmente elevadas en regiones con mayores dificultades socioeconómicas y sanitarias.
Medidas de prevención
Comprender las principales vías de transmisión permite identificar también las medidas que pueden contribuir a reducir el riesgo de infección. Por ello, las acciones preventivas se relacionan principalmente con la higiene, el saneamiento y el acceso a agua segura.
El lavado correcto de manos con agua y jabón, especialmente después de utilizar el baño y antes de preparar o consumir alimentos, es una de las medidas básicas.
También es importante consumir agua potable o agua sometida a un método seguro de tratamiento cuando no exista acceso confiable a agua potable. La preparación y manipulación higiénica de los alimentos también resultan relevantes.
Estas medidas adquieren mayor importancia en lugares donde existen problemas de saneamiento, hacinamiento o contaminación del agua.
Sin embargo, debe evitarse presentar la infección como consecuencia exclusiva de una “mala higiene”. La epidemiología de H. pylori es compleja y está influida por condiciones sociales, económicas, ambientales y familiares. La transmisión puede producirse incluso en personas que mantienen buenos hábitos de higiene.
¿Cómo se diagnostica la infección?
Una vez que se conocen las características de la infección y sus principales vías de transmisión, surge una pregunta fundamental: ¿cómo saber si una persona está infectada?
El diagnóstico de H. pylori puede realizarse mediante diferentes métodos. La elección depende de la situación clínica del paciente.
Entre las pruebas no invasivas se encuentra la prueba de aliento con urea marcada con carbono 13. En términos sencillos, al paciente se le administra urea marcada y, si H. pylori está presente, la ureasa producida por la bacteria descompone esa urea. Esto genera productos que pueden detectarse posteriormente en el aire exhalado.
Esta prueba es particularmente útil porque no requiere realizar una endoscopia y puede utilizarse tanto para detectar la infección como para comprobar posteriormente si el tratamiento logró eliminarla.
Otra alternativa es la detección de antígenos de H. pylori en materia fecal. También existen métodos basados en biopsias obtenidas durante una endoscopia, especialmente cuando el paciente presenta indicaciones para realizar este procedimiento.
El problema creciente de la resistencia a los antibióticos
Cuando la infección ya está presente, el siguiente desafío es conseguir su erradicación. Y en este punto aparece uno de los principales problemas actuales: la resistencia a los antibióticos.
Uno de los aspectos que más preocupa actualmente de H. pylori es precisamente la resistencia antimicrobiana, destacó Flores Cabrera. Durante años se utilizó ampliamente la llamada terapia triple, que combinaba un inhibidor de la bomba de protones con dos antibióticos, entre ellos, frecuentemente, la claritromicina. Sin embargo, la bacteria ha desarrollado resistencia a diferentes antibióticos, especialmente a este medicamento y al levofloxacino en numerosas regiones.
Esto explica por qué una persona puede tomar medicamentos y, pese a ello, continuar infectada. El problema no necesariamente significa que el paciente haya hecho algo incorrecto: la bacteria puede ser resistente al medicamento utilizado.
“Pero existe otro factor fundamental: el incumplimiento del tratamiento. Cuando una persona toma los medicamentos de manera irregular, olvida dosis, cambia los horarios o suspende el tratamiento porque se siente mejor, disminuye la posibilidad de erradicación completa. Por esta razón, el tratamiento debe ser prescrito por un profesional de la salud para ir viendo la evolución y cumplirse exactamente de acuerdo con las indicaciones recibidas”, agregó la especialista de la FES Zaragoza.
Por ello, aunque desaparezca el dolor, esto no significa necesariamente que la bacteria haya desaparecido. Incluso se recomienda realizar una prueba de curación después de finalizar la terapia. Esta comprobación permite determinar si realmente se logró la erradicación.
Tratamientos actuales
Precisamente por el aumento de la resistencia antimicrobiana, las estrategias de tratamiento de H. pylori han cambiado. Las recomendaciones actuales del American College of Gastroenterology señalan para muchos pacientes una terapia cuádruple optimizada basada en bismuto durante 14 días. Este esquema incluye un inhibidor de la bomba de protones, bismuto, tetraciclina y metronidazol.
El bismuto tiene un papel importante en los esquemas cuádruples porque contribuye a la actividad contra la bacteria y complementa la acción de los antibióticos.
La guía también contempla otras alternativas, como vonoprazán, un bloqueador competitivo de potasio que produce una supresión potente de la secreción de ácido gástrico. La elección del esquema depende de factores como los tratamientos previos, las alergias, la exposición anterior a antibióticos y los patrones locales de resistencia.
Lo fundamental es comprender que el tratamiento no debe seleccionarse de manera autónoma. No se debe tomar una combinación de antibióticos sobrantes de tratamientos anteriores ni utilizar medicamentos recomendados informalmente por familiares o conocidos.
La situación en México y América Latina
La relevancia de este problema no es únicamente global. En América Latina y, particularmente, en México, la carga de enfermedad asociada con el cáncer gástrico hace que la prevención, detección y erradicación de H. pylori tengan especial importancia.
La región presenta históricamente una importante carga de cáncer gástrico, aunque existen diferencias considerables entre países. La IARC ha documentado que esta enfermedad representa una importante carga y mortalidad en América Central y del Sur, ya que en esta región constituye una de las principales causas de muerte por cáncer. Además, existen diferencias importantes entre países en cuanto a sus tasas de incidencia y mortalidad.
En México, las cifras actuales también muestran la importancia del cáncer gástrico como problema de salud pública. De acuerdo con las estimaciones más recientes del Global Cancer Observatory (GLOBOCAN 2024), en 2024 se estimaron 8,573 nuevos casos de cáncer de estómago y 7,073 defunciones por esta enfermedad en el país.
El cáncer gástrico representó aproximadamente el 4.3 % de todos los casos nuevos de cáncer y el 7.3 % de las muertes por cáncer, ubicándose en ambos casos entre los cinco tipos de cáncer con mayor impacto en México.
Estas cifras permiten dimensionar la relevancia de la enfermedad y adquieren especial importancia al considerar que la infección por Helicobacter pylori es uno de los principales factores de riesgo conocidos para el desarrollo del cáncer gástrico. Por ello, la prevención, detección y erradicación oportuna de esta bacteria constituyen estrategias relevantes para reducir, a largo plazo, la carga de esta enfermedad en la población mexicana y de la región.
¿Existe una vacuna?
Si la prevención y la erradicación son herramientas importantes para reducir las consecuencias de H. pylori, surge una última pregunta: ¿es posible prevenir la infección mediante una vacuna?
Actualmente no existe una vacuna comercial de uso general capaz de prevenir la infección por H. pylori. La especialista de la FES Zaragoza subrayó que el desarrollo de una vacuna ha resultado particularmente difícil debido a las características de la bacteria y a la compleja interacción que mantiene con el sistema inmunitario y con la mucosa gástrica.
Otro problema es la gran diversidad genética y de factores de virulencia de las distintas cepas. Una vacuna dirigida exclusivamente contra un único componente podría no proporcionar una protección suficientemente amplia.
A pesar de estas dificultades, la investigación continúa. Una de las estrategias que se estudian consiste precisamente en desarrollar vacunas capaces de dirigirse contra varios antígenos o factores de virulencia simultáneamente, en lugar de depender de una sola proteína. La ureasa constituye uno de los objetivos estudiados, pero también se investigan otras proteínas y factores relacionados con la capacidad de H. pylori para colonizar y producir daño.
Mientras no exista una vacuna disponible, la prevención de la infección depende principalmente de mejores condiciones sanitarias y de medidas de higiene, mientras que la reducción de sus consecuencias depende de identificar y tratar adecuadamente a las personas infectadas. En ese sentido, conocer cómo se transmite H. pylori, reconocer sus posibles manifestaciones y recurrir a un diagnóstico y tratamiento adecuados sigue siendo fundamental para disminuir el impacto de una infección que, aunque con frecuencia permanece silenciosa, puede tener consecuencias importantes a largo plazo.
Producción artística y artesanal contemporánea de los pueblos indígenas
Pepe Herrera
agosto 18, 2026
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La producción artística y artesanal de los pueblos indígenas representa una de las expresiones culturales más significativas de los pueblos originarios en la actualidad. A través de textiles, bordados, cerámica, cestería, tallas en madera, joyería, pintura y otras manifestaciones, las comunidades preservan y recrean conocimientos, técnicas y formas de comprender el mundo que han sido transmitidas de generación en generación.
Estas creaciones no son únicamente objetos decorativos o comerciales, sino expresiones vivas de identidad, memoria colectiva y pertenencia cultural. A diferencia de otros bienes culturales asociados únicamente al pasado, la producción artística y artesanal de los pueblos indígenas continúa transformándose y adaptándose a nuevas realidades sin que ello implique necesariamente perder sus raíces.
Sin embargo, enfrenta importantes desafíos relacionados con su salvaguardia, la influencia del turismo, la apropiación cultural y las dinámicas del mercado global. Si bien estos procesos han abierto nuevas oportunidades para la difusión y comercialización de las piezas, también han generado riesgos relacionados con la autonomía de las comunidades, la distribución de los beneficios y el significado cultural de sus creaciones.
Un patrimonio vivo
Hablar de la producción artística y artesanal de los pueblos indígenas implica reconocer que no se trata de una manifestación uniforme. Cada pueblo posee técnicas, materiales, símbolos y procesos creativos propios que responden a su historia, territorio y formas de comprender el mundo. Por ello, no existe un único modelo de producción ni una sola forma de preservar este patrimonio.
Las piezas elaboradas por las comunidades indígenas cumplen funciones sociales, ceremoniales, familiares y económicas. Muchas continúan utilizándose en festividades, rituales, celebraciones comunitarias o en la vida cotidiana. Al mismo tiempo, estas expresiones incorporan nuevos materiales, diseños y formas de comercialización que permiten a los productores responder a las necesidades del presente sin que la transformación signifique, por sí misma, una pérdida de identidad cultural.
Precisamente porque se trata de un patrimonio vivo, su salvaguardia no consiste únicamente en proteger los objetos ya elaborados, sino en garantizar la continuidad de los conocimientos, las técnicas y las condiciones sociales que hacen posible su producción, explicó la Dra. Elda Vanya Valdovinos Rojas, investigadora del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (CEPHCIS) de la UNAM.
Comprender estas expresiones como un patrimonio vivo también permite entender que su permanencia depende, ante todo, de las personas y comunidades que continúan practicando estos saberes. En este sentido, la salvaguardia rebasa el ámbito de los objetos y se vincula con la transmisión de conocimientos, la organización comunitaria y el ejercicio de los derechos culturales de los pueblos originarios.
La salvaguardia desde las comunidades
La continuidad de la producción artística y artesanal depende, en gran medida, de las propias comunidades. Son ellas quienes transmiten los conocimientos mediante la enseñanza familiar y comunitaria, preservan los procesos de elaboración y mantienen vigentes los significados asociados a muchas de sus piezas.
Por ello, proteger este patrimonio implica reconocer el papel central de quienes producen y dan sentido a estas expresiones culturales. La elaboración de un textil, una pieza de cerámica o un bordado reúne conocimientos acumulados durante generaciones, pero también decisiones creativas que responden a las condiciones y necesidades del presente.
Las instituciones gubernamentales participan mediante programas de apoyo, promoción y capacitación; sin embargo, la permanencia de este patrimonio depende principalmente de las personas que continúan practicando estas tradiciones y transmitiéndolas a nuevas generaciones.
No obstante, la gestión del patrimonio no es igual en todos los pueblos. Algunas comunidades cuentan con mayores niveles de organización y control sobre la producción y comercialización de sus piezas, mientras que otras enfrentan problemas derivados de la falta de recursos, la intervención de intermediarios o la presión de actores externos, comentó la Dra. Valdovinos Rojas.
Además, es importante reconocer que las comunidades indígenas no son espacios homogéneos. En ocasiones existen liderazgos o grupos que concentran las decisiones relacionadas con la producción y la distribución de los beneficios económicos, situación que puede generar desigualdades internas.
La continuidad de estas prácticas también depende de factores que van más allá de la transmisión de conocimientos. El acceso a materias primas, las condiciones del territorio, la migración y el interés de las nuevas generaciones influyen directamente en la permanencia de muchos oficios. En algunos casos, los jóvenes deciden continuar las prácticas familiares; en otros, las transforman o se alejan de ellas para buscar nuevas oportunidades. Por ello, la salvaguardia del patrimonio también implica reconocer estas decisiones y las condiciones sociales, económicas y ambientales que las rodean.
Estas diferencias muestran que la salvaguardia no depende únicamente de mantener vigentes determinadas técnicas, sino también de fortalecer las condiciones sociales y económicas que permiten a las comunidades decidir sobre sus propios procesos de creación y comercialización. En este contexto, el turismo aparece como un factor que puede contribuir al reconocimiento de estas expresiones culturales, aunque también plantea nuevos desafíos.
Turismo y difusión: pros y contras
El turismo ha contribuido a dar mayor visibilidad a la producción artística y artesanal de los pueblos indígenas. Las visitas a comunidades permiten que un mayor número de personas conozca las técnicas, valore el trabajo manual y adquiera directamente las piezas elaboradas por sus productores.
Esta actividad puede convertirse en una fuente importante de ingresos para las comunidades y favorecer la difusión de su patrimonio cultural. Sin embargo, sus beneficios dependen de que exista una relación respetuosa entre visitantes y productores, en la que el intercambio económico esté acompañado por un reconocimiento del trabajo y del valor cultural de las piezas.
Uno de los principales problemas aparece cuando el turismo privilegia únicamente el consumo. En muchas ocasiones, los visitantes regatean los precios sin considerar el tiempo, la habilidad y el conocimiento que requiere cada pieza, señaló la investigadora del CEPHCIS.
También es frecuente que algunos compradores soliciten modificaciones para adaptar los productos a determinadas tendencias comerciales. Estos cambios no implican necesariamente una pérdida cultural, pues los propios productores también transforman e innovan sus creaciones. El problema aparece cuando las condiciones del mercado limitan su capacidad para decidir qué producir, de qué manera hacerlo o cómo comercializarlo.
Por ello, el turismo debe orientarse hacia un modelo de consumo responsable que valore el trabajo artesanal, respete las decisiones de las comunidades y promueva el conocimiento de los procesos culturales que existen detrás de cada objeto.
Asimismo, resulta indispensable fortalecer la colaboración entre instituciones culturales, investigadores, prestadores de servicios turísticos y comunidades indígenas para generar experiencias que no sólo promuevan la venta de piezas, sino también la comprensión de los significados sociales, históricos y culturales que acompañan a cada creación.
Sin embargo, los desafíos no se limitan a la forma en que estas expresiones son consumidas por los visitantes. La expansión de los mercados y el interés comercial por elementos culturales indígenas han dado lugar a otro fenómeno complejo: la apropiación cultural.
Apropiación cultural: uno de los principales desafíos
Uno de los mayores desafíos que enfrenta actualmente la producción artística y artesanal de los pueblos indígenas es la apropiación cultural. Este fenómeno puede presentarse cuando empresas, diseñadores o marcas utilizan diseños, símbolos o expresiones vinculadas con determinadas comunidades sin reconocimiento, autorización o participación de quienes los han producido y transmitido.
La Dra. Elda Vanya Valdovinos Rojas subrayó que la apropiación cultural debe entenderse también a partir de relaciones históricas de desigualdad. “Generalmente, quienes reproducen los diseños poseen mayores recursos económicos, acceso a mercados internacionales y capacidad de producción industrial, mientras que los artesanos cuentan con menores posibilidades para proteger legalmente sus creaciones”, añadió.
El problema no se limita al aspecto económico. Muchos textiles, bordados y símbolos poseen significados relacionados con la identidad comunitaria, la religión, el territorio o determinados momentos de la vida de las personas. Cuando estos elementos son extraídos de su contexto y utilizados únicamente como recursos decorativos, pueden perder parte de los significados que poseen para quienes los producen y utilizan.
Por ello, la apropiación cultural no puede analizarse únicamente a partir de la reproducción de un diseño. También es necesario considerar las relaciones de poder, el reconocimiento del origen, el consentimiento, las condiciones de uso y la distribución de los beneficios derivados de su comercialización.
Esta problemática se encuentra estrechamente relacionada con las dinámicas del mercado global, donde las expresiones indígenas pueden adquirir nuevos espacios de difusión, pero también quedar expuestas a procesos de reproducción masiva y competencia desigual. La globalización ha transformado la manera en que los productores elaboran, comercializan y protegen sus creaciones, generando oportunidades, pero también nuevos retos.
El impacto del mercado global
La globalización ha generado efectos tanto positivos como negativos sobre la producción artística y artesanal. Por una parte, las tecnologías digitales permiten que muchos productores promocionen y comercialicen directamente sus productos en mercados nacionales e internacionales, ampliando sus posibilidades de obtener ingresos y dar a conocer su trabajo.
Sin embargo, también existe una fuerte competencia con la producción industrial y la llamada fast fashion, que reproduce elementos inspirados en diseños indígenas mediante procesos masivos y a costos considerablemente menores. Mientras una pieza artesanal puede requerir días o incluso semanas de trabajo, las empresas pueden producir grandes cantidades en poco tiempo, lo que dificulta competir únicamente por precio.
Además, el acceso a las herramientas digitales no es igual para todas las comunidades. En algunos casos persisten limitaciones de infraestructura, conectividad o capacitación tecnológica, por lo que ciertos intermediarios continúan concentrando el acceso a los mercados y una parte importante de las ganancias obtenidas.
Frente a este panorama, uno de los principales retos consiste en encontrar formas de participación en los mercados contemporáneos que permitan a las comunidades y productores obtener beneficios económicos sin perder el control sobre sus conocimientos, diseños y procesos creativos. En este contexto, las estrategias de comercio justo y protección del trabajo artesanal adquieren especial relevancia.
Comercio justo y protección del trabajo artesanal
Ante los desafíos relacionados con la apropiación cultural y las dinámicas del mercado global, diversas instituciones y organizaciones han impulsado estrategias orientadas a fortalecer la economía de los productores y proteger su patrimonio cultural. Entre estas iniciativas se encuentran los mecanismos de comercio justo, que buscan establecer relaciones más equilibradas entre productores, intermediarios y consumidores.
La Dra. Valdovinos Rojas destacó que estas estrategias incluyen las marcas colectivas, los programas de certificación y la promoción de mecanismos de propiedad intelectual colectiva. Aunque proteger legalmente conocimientos compartidos resulta complejo, estas herramientas buscan reducir la reproducción indebida de diseños y reconocer el trabajo de las comunidades.
También se ha avanzado en la identificación de las piezas mediante etiquetas que informan el nombre del productor, la comunidad de origen y el tiempo requerido para elaborar cada producto. Esta información permite que los consumidores comprendan el valor del trabajo artesanal y favorece decisiones de compra más responsables.
El comercio justo busca, además, disminuir la dependencia de intermediarios y propiciar que una mayor parte de las ganancias permanezca en las propias comunidades. Sin embargo, para que estas estrategias sean efectivas, deben acompañarse de procesos que respeten la autonomía comunitaria y reconozcan que el valor de una pieza no se limita a su precio comercial, sino que incluye los conocimientos, historias y significados que la hacen posible.
Además de las acciones económicas y jurídicas, la salvaguardia de la producción artística y artesanal requiere procesos de investigación, documentación y divulgación que permitan comprender la complejidad de estas expresiones culturales. En este ámbito, la academia desempeña un papel importante, siempre que su participación se construya desde una relación ética y respetuosa con las comunidades.
El papel de la academia: investigación, ética y divulgación
Uno de los principales aportes de la academia es la investigación. A través de metodologías especializadas es posible documentar, analizar e interpretar las distintas manifestaciones culturales, tanto materiales como inmateriales. Estos estudios permiten comprender mejor su origen, transformación y significado, además de generar herramientas para su salvaguardia y protección.
Sin embargo, este trabajo no debe limitarse al ámbito académico ni quedarse únicamente en la producción de conocimiento especializado. La investigación debe traducirse en beneficios para la sociedad y, especialmente, para las comunidades relacionadas con dicho patrimonio.
Junto con la investigación, la ética constituye uno de los pilares fundamentales del trabajo académico. Toda aproximación al patrimonio cultural requiere una reflexión sobre el lugar desde el cual se produce el conocimiento y sobre los límites de la intervención del investigador.
Esta dimensión ética adquiere especial relevancia cuando se trabaja con patrimonio vivo, como las producciones artísticas y artesanales de comunidades indígenas, ya que se trata de manifestaciones vinculadas con la vida cotidiana de personas y colectivos que poseen derechos, intereses y formas propias de interpretar su patrimonio.
En este contexto, uno de los principales riesgos es caer en actitudes paternalistas. En ocasiones, los investigadores pueden intentar resolver problemas o proponer soluciones creyendo actuar en beneficio de las comunidades, sin considerar si realmente esas comunidades comparten dichas prioridades o si cuentan con sus propios mecanismos para enfrentar sus desafíos.
El paternalismo supone asumir que el conocimiento académico posee mayor legitimidad que el conocimiento comunitario, lo que puede invisibilizar las voces y decisiones de quienes son los principales portadores del patrimonio.
Por ello, es indispensable reconocer que las comunidades poseen autonomía y capacidad para interpretar, gestionar y decidir sobre su propio patrimonio. Los académicos no otorgan voz a los pueblos, ya que estos siempre han tenido sus propias formas de expresión, organización y transmisión del conocimiento.
El papel del investigador consiste, más bien, en escuchar, documentar y comprender esas formas de interpretación, respetando los procesos internos de cada comunidad y colaborando desde una posición de diálogo.
Además de investigar y colaborar con las comunidades, la academia tiene la responsabilidad de acercar el patrimonio a la sociedad. La divulgación constituye una herramienta esencial para sensibilizar al público sobre el valor de estas expresiones y sobre la necesidad de protegerlas.
En ese sentido, no basta con producir conocimiento especializado; también es necesario hacerlo accesible para que la sociedad comprenda el valor histórico, artístico y cultural de estas manifestaciones. De esta manera, la investigación se convierte en una herramienta para fortalecer el compromiso colectivo con la salvaguardia del patrimonio.
Reconocer, valorar y cuidar
La producción artística y artesanal de los pueblos indígenas constituye un patrimonio cultural vivo que refleja la creatividad, la historia y la identidad de los pueblos originarios. Su permanencia depende principalmente de las comunidades y personas que continúan transmitiendo sus conocimientos y elaborando piezas que mantienen significados culturales y, al mismo tiempo, responden a las necesidades del presente.
No obstante, este patrimonio enfrenta desafíos derivados del turismo, la apropiación cultural y las dinámicas del mercado global. Aunque estos procesos ofrecen nuevas oportunidades para la difusión y comercialización de las piezas, también pueden generar pérdida de control sobre determinados conocimientos y diseños, desigualdad económica y explotación del trabajo.
Frente a este panorama, resulta indispensable fortalecer la participación de las comunidades indígenas en la gestión de su patrimonio, promover formas de turismo responsable, impulsar mecanismos efectivos de comercio justo y reconocer el valor cultural de las artesanías más allá de su dimensión comercial. Solo así será posible garantizar que el arte indígena contemporáneo continúe siendo una expresión viva de la diversidad cultural y un medio para preservar la identidad de los pueblos originarios en el presente y hacia el futuro.
Sin embargo, la migraña es una enfermedad neurológica caracterizada por episodios recurrentes de cefalea que pueden alcanzar una intensidad moderada o severa y durar entre cuatro y 72 horas. Durante estos episodios, muchas personas pueden quedar imposibilitadas para trabajar, estudiar, practicar deporte o realizar con normalidad actividades de la vida cotidiana. Por ello, sus consecuencias no se limitan al dolor: también pueden afectar la vida familiar, social, académica y laboral.
Una enfermedad que afecta antes, durante y después del dolor
El profesor de la Facultad de Psicología de la UNAM, Moisés Eduardo Rodríguez Olvera, explicó en el programa “Con-ciencia. Psicología y sociedad”, de Radio UNAM, que una de las principales características de la migraña es la gran variabilidad con la que se presenta. Mientras algunas personas experimentan ataques poco frecuentes, pero de intensidad muy elevada, otras pueden tener dolores más frecuentes, aunque menos intensos. En los casos de migraña crónica, los episodios pueden presentarse prácticamente todos los días.
Generalmente, el dolor es pulsátil y puede aparecer en un solo lado de la cabeza, aunque también puede afectar ambos lados. A esta manifestación se suman diversos síntomas físicos y sensoriales, como náuseas, vómitos, mareos y una sensibilidad extrema a la luz, los sonidos, los olores o incluso al tacto. La combinación y la intensidad de estos síntomas varían de una persona a otra.
Además, la migraña no comienza ni termina necesariamente con la cefalea. Algunas personas presentan síntomas prodrómicos, es decir, señales que aparecen antes del episodio y pueden anticipar su llegada. Otras experimentan el llamado aura antes o durante el ataque, que puede incluir alteraciones visuales, como destellos de luz, puntos de colores o cambios en la visión, así como hormigueo o entumecimiento en las extremidades o en la cara.
Incluso después de que desaparece la cefalea, las consecuencias pueden prolongarse. Es posible que permanezcan el cansancio, el agotamiento, el malestar, el dolor residual, la falta de concentración, las dificultades de memoria, la ansiedad o incluso la depresión. De esta manera, la migraña puede convertirse en una experiencia que afecta a la persona antes, durante y después del episodio.
El impacto en la vida cotidiana
Durante los ataques, algunas personas no pueden realizar sus actividades habituales. Pero incluso cuando consiguen acudir al trabajo, continuar con sus estudios o cumplir con otras responsabilidades, su rendimiento y productividad pueden disminuir considerablemente. El impacto también puede extenderse al deporte, las relaciones sociales y la vida familiar.
A esta carga funcional se suma una dimensión económica. Las personas con migraña pueden realizar gastos constantes en medicamentos para aliviar o detener el dolor, así como en distintos tratamientos. Aunque estos recursos pueden ayudar a controlar los síntomas, no necesariamente tienen un efecto preventivo sobre la enfermedad. Por ello, la migraña puede representar una carga económica y emocional que se acumula a lo largo del tiempo.
Una enfermedad que todavía es subestimada
A pesar de estas consecuencias, la migraña continúa siendo minimizada tanto socialmente como, en ocasiones, dentro de los propios servicios de salud. Expresiones como “solo es un dolor de cabeza” desconocen la complejidad de la enfermedad y pueden contribuir a que quienes la padecen no busquen atención adecuada.
Muchas personas permanecen sin diagnóstico o sin un tratamiento apropiado. Incluso entre quienes podrían beneficiarse de una terapia preventiva, solo una proporción reducida la recibe, mientras que son pocas las personas que consultan a especialistas en cefaleas. Reconocer la magnitud de la enfermedad resulta, por ello, fundamental para favorecer un diagnóstico oportuno y un abordaje integral.
Parte de esta complejidad radica en que los factores que pueden favorecer un ataque de migraña varían de una persona a otra. Entre los más frecuentes se encuentran los cambios en el clima y la presión barométrica, las fluctuaciones hormonales, las alteraciones en los patrones de sueño, saltarse comidas, la deshidratación y, en algunas personas, el ejercicio intenso o un esfuerzo físico mayor al habitual. En muchos casos, además, no existe un solo desencadenante, sino una combinación de factores que puede aumentar la probabilidad de que aparezca un episodio.
A estos factores se suman otros relacionados con el estado psicológico, como el estrés, las preocupaciones, la ansiedad y determinadas emociones. Esto no significa que la migraña sea “imaginaria” ni que la persona sea responsable de su dolor. Por el contrario, pone de manifiesto la interacción entre los procesos psicológicos y fisiológicos que participan en la enfermedad.
La importancia de atender la salud mental
Desde esta perspectiva, la migraña puede entenderse también como un ejemplo de interacción psicofisiológica, en la que pensamientos, emociones, hábitos, conductas y estados de estrés pueden influir en las respuestas del organismo.
Esta relación adquiere especial importancia en las personas que padecen migraña crónica, quienes presentan con mayor frecuencia problemas como ansiedad, depresión y trastornos del sueño. De esta manera, puede establecerse un círculo en el que el dolor afecta el estado emocional y, a su vez, el estrés, la ansiedad y las alteraciones del sueño pueden favorecer la aparición de nuevos episodios.
Por ello, abordar la migraña implica mirar más allá del dolor de cabeza. Comprender sus manifestaciones, reconocer su impacto en la vida cotidiana, identificar los factores que pueden favorecer los episodios y atender tanto sus componentes físicos como psicológicos son elementos fundamentales para ofrecer a quienes la padecen un tratamiento y una atención verdaderamente integrales.
¿Qué se puede hacer desde la parte psicológica y médica?
Al ser una enfermedad multifactorial, la migraña se debe atender de una forma integral. En este contexto, el especialista de la Facultad de Psicología comentó que la intervención psicológica puede desempeñar un papel importante. La terapia cognitivo-conductual busca ayudar al paciente a modificar pensamientos, conductas y hábitos relacionados con la enfermedad y promover un estilo de vida más saludable.
Entre los aspectos que pueden trabajarse se encuentran los hábitos de alimentación, ejercicio y sueño, así como las estrategias para afrontar el estrés y las situaciones emocionales que puedan relacionarse con los episodios. Asimismo, se deben contemplar las intervenciones psicofisiológicas, particularmente la relajación.
En la parte médica, una herramienta fundamental es el diario de cefaleas y la autoobservación; es decir, conocer las señales que aparecen antes, durante y después de un ataque puede ayudar al paciente a identificar patrones y actuar oportunamente.
En el diario, la persona puede registrar diariamente la aparición, duración e intensidad de sus dolores, así como las actividades realizadas, los alimentos consumidos, la cantidad y calidad del sueño, la hidratación, los medicamentos utilizados y las circunstancias emocionales o sociales que estuvieron presentes antes del episodio. Este registro permite identificar patrones y posibles desencadenantes que podrían pasar desapercibidos.
Otro punto importante es la necesidad de evitar la automedicación. Debido a que muchas personas consideran inicialmente la migraña como un dolor de cabeza común, pueden recurrir por su cuenta a analgésicos sin lograr un control adecuado de la enfermedad. Por ello, es importante obtener un diagnóstico adecuado y recibir indicaciones de un especialista. El neurólogo es el profesional médico encargado de evaluar la enfermedad y determinar las alternativas de tratamiento, que pueden incluir intervenciones farmacológicas y psicológicas.
Sus efectos pueden extenderse mucho más allá de las horas en las que aparece el dolor, afectando la atención, la memoria, el estado emocional, las relaciones personales, el trabajo y la calidad de vida. Por ello, es fundamental dejar de minimizarla y promover una atención integral con el fin de proporcionar mejores oportunidades para recuperar el bienestar de quienes la padecen.
Egresado del CCH Oriente conquista Cannes con una experiencia paranormal
Pepe Herrera / Roberto Torres / Diana Rojas
agosto 17, 2026
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Cuando tenía entre ocho y nueve años, Alexis Hernández Peña, egresado del CCH Oriente, vivió una experiencia que consideró paranormal en la casa de sus abuelos, en Nayarit. A los 18 años, en ese mismo lugar, volvió a experimentar algo similar. Al contarles lo ocurrido a sus padres y no encontrar una explicación ni credibilidad en ellos, comenzó a preguntarse qué sucede con quienes aseguran ver, escuchar o percibir aquello que los demás no pueden.
“¿Y si estas personas no necesariamente están enfermas o tienen un padecimiento mental, sino que poseen una forma distinta de percibir la realidad?”, reflexionó.
De este cuestionamiento nació Delirio, un thriller psicológico que explora los límites entre la salud mental, lo paranormal y la percepción de la realidad. La historia sigue a Sofía, una adolescente diagnosticada con esquizofrenia que decide dejar sus medicamentos y, a partir de ese momento, comienza a experimentar una transformación en su manera de percibir el mundo.
Desde que envió su película al festival, Alexis sabía que la competencia sería complicada. La selección ya representaba un logro: se trataba de un certamen internacional en el que participaban producciones de distintos lugares y, en algunos casos, realizadas con mayores recursos.
Semanas después, recibió la noticia de que Delirio era finalista, lo que incrementó su emoción. Posteriormente, mientras se encontraba trabajando, recibió un correo en el que le informaban que había sido uno de los ganadores. La noticia lo llenó de alegría y de inmediato la compartió con su familia.
“Me da mucho gusto que una historia hecha en México pueda ser reconocida en otro país, sobre todo en en Francia, que es el país donde nació el cine hace más de 130 años. Para mí, significa que podemos tocar corazones más allá de las fronteras y demostrar que las historias mexicanas también tienen mucho que decir y pueden conectar con públicos de todo el mundo”, compartió.
El triunfo cobró un significado especial al tratarse de una producción de bajo presupuesto que compitió con cortometrajes realizados con mayores recursos. Para Alexis, esta experiencia reforzó una de sus principales convicciones: el presupuesto no determina el valor de una película.
Las historias realizadas con pasión, amor y desde el corazón pueden conectar con las personas, independientemente de los recursos con los que hayan sido producidas. Para el joven cineasta, fue precisamente esa capacidad de transmitir emociones la que pudo hacer la diferencia ante el jurado.
En constante evolución
El reconocimiento obtenido con Delirio forma parte de un proceso de aprendizaje y evolución que Alexis ha construido a lo largo de su trayectoria. Con el tiempo, ha desarrollado una voz narrativa y un lenguaje cinematográfico propios.
Entre sus principales influencias se encuentran directores como Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu, de quienes ha tomado inspiración para desarrollar recursos como los planos secuencia.
En un principio buscaba realizar proyectos de mayor espectacularidad y presupuesto; sin embargo, con el tiempo descubrió que lo fundamental son las emociones y los sentimientos. Para él, el verdadero reto de un cineasta consiste en conseguir que el espectador sienta aquello que la historia busca transmitir.
Por ello, su crecimiento profesional ha estado marcado por la búsqueda de nuevas formas de plasmar emociones y abordar temáticas sociales desde una perspectiva cercana y empática. Esta visión le ha permitido entender el cine no solo como una forma de contar historias, sino también como una herramienta para acercar al público a distintas realidades y generar una conexión con quienes las viven.
Cultivar y cosechar
Ese proceso de aprendizaje también se refleja en los reconocimientos que sus producciones han obtenido en distintos festivales. Delirio fue reconocido en el Travancore International Film Awards, en India, donde recibió los premios a Mejor Estudiante de Cine, Mejores Efectos Visuales y Mejor Guion de Conciencia.
En México, el cortometraje obtuvo el premio a Mejor Guion en el Festival de Cine Universitario Eat My Shorts, realizado en León, Guanajuato, en 2024.
Asimismo, Atrapado en el limbo obtuvo el premio a Mejor Cortometraje Independiente en el Festival International Guadalajara Film Awards, en 2024, así como una Mención Honorífica en el Athens International Monthly Art Film Festival, en Grecia, ese mismo año.
Por su parte, en el Lift-Off Global Network Sessions, en Inglaterra, Alexis recibió el Premio del Público por Atrapado en el limbo y Delirio.
Los reconocimientos, más que representar una meta final, se han convertido para Alexis en una motivación para continuar explorando nuevas historias y lenguajes cinematográficos.
México tiene talento cinematográfico
Consciente de los diversos logros que ha alcanzado a lo largo de su carrera, Hernández Peña también destaca la importancia de apoyar y valorar el cine mexicano. Considera que nuestro país cuenta con una gran cantidad de talento y, por ello, hace un llamado a reconocer a los artistas nacionales y respaldar las producciones mexicanas.
El joven cineasta sostiene que México tiene historias profundas y entrañables que pueden ser reconocidas en cualquier parte del mundo. Como ejemplo, menciona a cineastas mexicanos como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu, quienes han logrado conquistar escenarios internacionales contando historias vinculadas con su propia cultura y experiencia.
Desde su perspectiva, México tiene la capacidad de competir a nivel internacional, siempre que exista apoyo de la sociedad, las familias y las instituciones.
¡Gracias por todo, UNAM y CCH!
Más allá de los premios obtenidos, Alexis recuerda con mucho cariño su paso por el CCH Oriente, institución que considera fundamental en su formación.
“La formación académica que recibí en el CCH influyó de manera importante en mi vida. Especialmente el principio de aprender a aprender, así como la importancia de investigar, discernir y asumir responsabilidad sobre el propio conocimiento”.
Para él, la formación que recibió en el CCH, por medio de la UNAM, le permitió desarrollar una mayor autonomía y hacerse responsable de sus sueños y proyectos.
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El talento no tiene fronteras
Con Delirio, Alexis demuestra que la creatividad, la sensibilidad y la perseverancia pueden abrirse camino incluso cuando los recursos son limitados. Pero, más allá de los premios, el egresado del CCH Oriente ha encontrado en el cine una forma de explorar emociones, abordar temas sociales y generar empatía con el público.
Su historia representa no solo un logro personal, sino un ejemplo del talento que se forma en las aulas y que, con pasión y trabajo, puede llegar hasta los escenarios internacionales.
Mira el cortometraje en el enlace compartido y acompaña a Sofía en ese viaje entre la realidad, la percepción y lo inexplicable.
¿Cómo identificar un pulpo bebé? Cuando la forma engaña y la genética revela
Publicado en: Ciencia UNAM
Autores: Maritza García-Flores/Marcial Arellano-Martínez*
Fecha de publicación: 03-08-2026
agosto 17, 2026
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Identificarlo a simple vista no es fácil
Los pulpos del género Octopus son criaturas fascinantes: inteligentes, escurridizas y capaces de mimetizarse con su entorno. Se encuentran distribuidos globalmente, por lo que representan uno de los grupos más diversos y significativos entre los cefalópodos, incluyendo numerosas especies de relevancia ecológica y comercial.
Sin embargo, cuando salen del huevo (paralarvas), son un verdadero desafío en el campo de la taxonomía —el área de lo biología encargada de clasificar a los organismos— ya que solo miden unos pocos milímetros de longitud y a simple vista, un gran número de especies se parecen.
Esta similitud morfológica complica su identificación, lo cual, a su vez, dificulta las investigaciones en biología, ecología y conservación, entonces ¿cómo los científicos logran reconocerlos?
El reto de identificar especies recién nacidas
Para resolver este problema, se utilizan dos herramientas complementarias; la morfología, que examina la forma y estructura de los organismos y la genética, que interpreta la información que contienen en su ADN.
Al salir del huevo, las paralarvas, o pulpos bebé, no miden más de 5 mm, su cuerpo es transparente, tienen brazos cortos con apenas tres o cuatro ventosas y con un patrón simple de cromatóforos (las células que les permiten cambiar de color). A simple vista, numerosas especies se parecen tanto que incluso los científicos pueden confundirse.
Sin embargo, algunas de estas características varían considerablemente entre individuos, sobre todo bajo condiciones de preservación deficiente, al punto que dos paralarvas de especies distintas pueden parecer prácticamente idénticas, por ejemplo, Octopus hubbsorum y Octopus mimus, ambas del Pacífico Oriental, presentan paralarvas con una notable similitud en el patrón de cromatóforos, el número de ventosas y la presencia de pequeños órganos tegumentales conocidos como órganos de Kölliker.
A simple vista, basándonos únicamente en la morfología externa, podría asumirse que se trata de la misma especie. Pero ¿esta semejanza visual implica también una cercanía genética?
La importancia de saber quién es quién
La correcta identificación de las paralarvas de pulpo es mucho más que una cuestión taxonómica, es una pieza clave para comprender procesos evolutivos, dinámicas poblacionales, manejo pesquero, monitoreo de especies vulnerables, conservación y estrategias de vida en ambientes marinos cambiantes.
Las consecuencias de una mala identificación ocasionan errores en el manejo de pesquerías (ej. sobreexplotación de especies mal identificadas), subestimación de diversidad y distribución, y limitaciones en estudios ecológicos, como la conectividad poblacional.
Frente a este reto, la integración de herramientas genéticas (como el análisis de secuencias de ADN) junto con estudios morfológicos detallados son una vía prometedora para resolver la complejidad oculta en estos diminutos organismos.
Código de barras genético
La genética molecular ha transformado la forma en que identificamos especies, especialmente cuando la morfología no ofrece suficientes pistas. Una de las herramientas más utilizadas es el llamado código de barras genético (DNA barcoding), que funciona de manera similar a los códigos de barras en los productos del supermercado: cada especie tiene una “secuencia” única en su ADN que permite reconocerla.
En las paralarvas de pulpo esta técnica analiza una región específica del ADN mitocondrial, como el gen COI (citocromo c oxidasa subunidad I, por sus siglas en inglés), que funciona como un identificador biológico. Al amplificar y secuenciar un pequeño fragmento de este gen (~ 650 pares de bases), es posible compararlo con bases de datos internacionales como BOLD (Barcode of Life Data System) o GenBank lo que permite identificar rápidamente a qué especie pertenece la muestra.
Por otro lado, el enfoque morfológico en paralarvas de pulpo se centra en estructuras ontogenéticamente estables, como el pico y la rádula. Los picos quitinosos son resistentes y su morfología tanto de la mandíbula superior como de la inferior, ofrece criterios útiles para distinguir especies.
En el caso de la rádula, el número y las características del diente raquídeo, como su tamaño y forma, la convierten en un elemento valioso para el análisis taxonómico, aunque su observación requiere técnicas especializadas debido a su diminuto tamaño.
Este enfoque combinado donde la morfología y la genética se entrelazan como piezas complementarias, no solo permite identificar especies con mayor precisión, sino que revela la complejidad biológica que se esconde en lo diminuto.
Imaginemos la morfología como un rompecabezas visual y la genética como un código secreto: por separado ofrecen pistas, pero juntas muestran una imagen completa. En la práctica, el proceso comienza con un análisis morfológico preliminar, que permite clasificar las paralarvas en morfotipos tentativos, por ejemplo, según el patrón de cromatóforos o la longitud relativa de los brazos.
Posteriormente, se aplica la técnica de DNA barcoding para confirmar o refutar esa identificación, lo que permite detectar especies crípticas que no pueden distinguirse solo por su aspecto.
Por ejemplo, aunque las paralarvas de O. hubbsorum y O. mimus son muy parecidas en forma y patrón de cromatóforos, los análisis genéticos muestran que pertenecen a la misma rama evolutiva, pero se agrupan en grupos diferentes, lo que significa que están estrechamente relacionadas, pero son especies distintas.
Mirar más allá de lo visible
Como parte de los esfuerzos por comprender mejor a los pulpos bebé, el grupo de trabajo Proyecto Pulpo a cargo del doctor Arellano Martínez del CICIMAR-IPN, hemos realizado investigaciones enfocadas en la identificación de paralarvas de Octopus hubbsorum, mediante análisis morfológicos y moleculares, cuyos resultados fueron publicados por García-Flores et al., (2025).
Asimismo, continuamos esta línea de investigación con pulpos juveniles de Paroctopus digueti, aplicando metodologías similares para contribuir a su correcta identificación y ampliar el conocimiento sobre las etapas tempranas de vida de estas especies.
En el mundo microscópico de las paralarvas, donde la forma engaña y la genética revela, la ciencia nos recuerda que la verdadera identidad muchas veces se esconde en los detalles.
El mal como explicación histórica: demonología y pensamiento político en Bizancio
Pepe Herrera
agosto 17, 2026
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Para los bizantinos, los demonios no eran simples figuras simbólicas ni personajes de relatos religiosos. Se les consideraba fuerzas reales capaces de intervenir en el mundo y de influir en la vida de las personas. Su acción podía manifestarse en conflictos políticos, disputas religiosas, enfermedades, desastres o cualquier acontecimiento que alterara el orden establecido.
Esta creencia formaba parte de una visión del mundo en la que lo sobrenatural ocupaba un lugar central en la explicación de la realidad. Por ello, muchos cronistas e historiadores bizantinos interpretaron diversos sucesos históricos a través de la acción de fuerzas demoníacas. El mal no era entendido únicamente como el resultado de decisiones humanas, sino también como una presencia activa que podía incidir en el destino de individuos, comunidades e incluso del propio Imperio.
Desde esta perspectiva, la demonología se convirtió en una herramienta para explicar el origen de crisis, derrotas, revueltas y otras situaciones de inestabilidad. Al mismo tiempo, ofrecía un lenguaje para juzgar a gobernantes, condenar movimientos considerados heréticos (de herejía) y dotar de significado religioso a los acontecimientos políticos.
En la tradición bizantina, los demonios eran concebidos principalmente como ángeles caídos, seres que, tras su rebelión contra Dios, se convertían en agentes activos del mal en el mundo. Su función no se limitaba a una dimensión simbólica o moral abstracta, sino que se concretaba en su papel como responsables de introducir el desorden, la corrupción y el sufrimiento en la realidad terrenal.
En algunos casos, la influencia demoníaca se extendía incluso a figuras de poder, incluidos emperadores y altos funcionarios, quienes podían ser descritos como inspirados, manipulados o asociados a fuerzas malignas. Esta atribución no solo servía para explicar decisiones políticas consideradas negativas o desestabilizadoras, sino que también funcionaba como un recurso retórico y moralizador que permitía juzgar el ejercicio del poder desde una perspectiva religiosa.
Además de intervenir en conflictos políticos, guerras, revueltas internas y crisis imperiales, se creía que los demonios extendían su maldad al ámbito de los fenómenos naturales y los desastres. Incendios, terremotos, epidemias y otras catástrofes eran frecuentemente interpretados como manifestaciones de su intervención en el mundo.
La demonología funcionaba, como un marco conceptual que permitía integrar lo inesperado, lo destructivo y lo caótico dentro de una visión providencial, en la que incluso el mal tenía un lugar dentro del orden divino, aunque fuera como una fuerza perturbadora.
Testigos escritos que avalan esa visión
Esta dimensión demonológica puede observarse en diversos autores de la historiografía y la cronística bizantina. Sus testimonios muestran que la intervención demoníaca podía emplearse para explicar fenómenos diversos, desde revueltas urbanas y decisiones imperiales hasta enfermedades, desastres y conflictos religiosos.
Como antecedente intelectual de estas concepciones, Plutarco, en su obra De defectu oraculorum (Sobre la desaparición de los oráculos), mencionó que los demonios, concebidos como seres intermedios entre los dioses y los mortales, podían ser vengativos y ejercer influencia sobre los asuntos humanos. Aunque no pertenece al mundo bizantino, su pensamiento refleja tradiciones que posteriormente fueron reinterpretadas en contextos cristianos.
Por su parte, en su Cronografía, Juan Malalas explicó que la Revuelta de Niká (532 d. C.), la mayor rebelión urbana en la historia de Constantinopla contra el emperador Justiniano I, tuvo su origen en la acción de los demonios. Según Malalas, las fuerzas demoníacas poseyeron a los alborotadores en el hipódromo y encendieron la furia de la multitud para destruir la ciudad y derrocar el orden establecido. La quema de la iglesia de Santa Sofía reforzaba esta interpretación.
Procopio de Cesarea, conocido por su estilo más crítico y complejo, también recurrió ocasionalmente a explicaciones que incorporaban lo demoníaco dentro de su visión del mundo tardoantiguo. En Historia secreta (Anécdota), presentó una imagen extremadamente negativa de Justiniano I, a quien describió retóricamente como el Anticristo o incluso como un demonio bajo apariencia humana.
Para Procopio, el insomnio del emperador, su crueldad y las consecuencias de sus políticas excedían lo que consideraba propio de la naturaleza humana. Más que una descripción literal, esta caracterización funcionaba como una poderosa crítica moral y política de su gobierno.
En Synopsis Historiarum, Juan Skylitzes señalaba que los severos espasmos, convulsiones y estados de delirio extremo de Miguel IV, provocados por la epilepsia que padecía, eran interpretados como una aflicción enviada por el demonio en castigo por sus pecados. Según el cronista, el emperador realizó numerosos actos de piedad con el fin de librarse de esta situación. Asimismo, atribuía a fuerzas malignas diversos desastres, como sismos o prolongados periodos de lluvia.
Finalmente, en La Alexíada, Ana Comnena relató que los bogomilos constituían un movimiento dualista y ascético que rechazaba los sacramentos y la jerarquía de la Iglesia ortodoxa. En su obra describió al líder de este grupo, el monje Basilio el Médico, como un emisario de Satanás y un «demonio encarnado» que engañaba a los fieles.
Esta representación contribuía a justificar la persecución emprendida por el emperador Alejo I Comneno, quien ordenó la ejecución de varios dirigentes bogomilos. El caso muestra cómo el lenguaje demonológico podía emplearse para desacreditar adversarios religiosos y reforzar la autoridad política y eclesiástica.
A estos autores se suma Teofilacto Simocates, historiador bizantino del siglo VII, quien documentó cómo tanto persas como romanos concebían a los demonios y los vinculaban con la superstición, la brujería y las fuerzas paganas. Según sus relatos, estas influencias eran utilizadas para explicar desastres políticos, crisis internas y derrotas militares, evidenciando que las interpretaciones sobrenaturales formaban parte de un repertorio compartido para comprender situaciones de crisis.
Más allá de una creencia
Las fuentes bizantinas muestran que los habitantes del Imperio no explicaban los acontecimientos únicamente por causas políticas, militares o sociales. También creían que fuerzas sobrenaturales, especialmente los demonios, podían intervenir activamente en el curso de la historia.
Por ello, los demonios servían como una explicación para fenómenos tan diversos como revueltas, enfermedades, desastres, derrotas militares o las conductas de gobernantes y grupos considerados peligrosos o desviados.
Analizar estas narraciones permite comprender tanto la concepción bizantina del mal como la manera en que los bizantinos interpretaban y daban significado a los acontecimientos que afectaban a su sociedad.
En junio de 2026, las autoridades del estado de Michigan, Estados Unidos, detectaron un brote de ciclosporiasis, una enfermedad intestinal causada por Cyclospora cayetanensis, un parásito microscópico.
En comparación con infecciones más comunes, como la salmonelosis, la campilobacteriosis, la shigelosis y las causadas por algunas cepas de Escherichia coli, la ciclosporiasis, como se conoce a esta enfermedad, cursa con diarrea acuosa y frecuente, en ocasiones explosiva. Si bien no suele ser mortal, algunos pacientes pueden requerir hospitalización debido a la deshidratación u otras complicaciones.
La infección se adquiere principalmente por el consumo de agua, verduras o frutas frescas contaminadas con el parásito. El lavado adecuado puede reducir el riesgo, pero no garantiza la eliminación completa de Cyclospora.
A mediados de julio, las autoridades sanitarias de Estados Unidos relacionaron uno de los brotes con el consumo de lechuga iceberg procedente del centro de México. Con corte al 13 de agosto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos habían registrado 9481 casos confirmados, 398 hospitalizaciones y dos defunciones, distribuidos en 17 estados.
Aunque el resultado inicialmente positivo de una muestra de lechuga fue reclasificado como falso positivo y no se han informado muestras positivas confirmadas, las autoridades estadounidenses mantienen la asociación con base en las entrevistas epidemiológicas y los estudios de trazabilidad.
A raíz de lo anterior, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de México emitió un aviso preventivo de viaje. La Secretaría de Salud informó que, hasta el 31 de julio, se habían confirmado 33 casos en 13 entidades, pero aclaró que no existía un brote activo ni se habían registrado defunciones en el país. Por su parte, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios informó que las muestras de lechuga y las obtenidas posteriormente en hoteles de la Riviera Maya resultaron negativas.
“Es importante aclarar que Cyclospora cayetanensis no es una bacteria, sino un parásito microscópico, es decir, es tan pequeño que solo se puede observar con un microscopio adecuado para identificarlo”, explica la doctora en Ciencias de la Salud Guadalupe Soto Estrada.
A diferencia de muchas bacterias, agrega, contra las que se emplean desinfectantes como el cloro y otros productos químicos en verduras, frutas y hierbas, este parásito no es eliminado de manera confiable por los métodos habituales de desinfección. Utilizar concentraciones mayores tampoco sería una alternativa, pues podría tener efectos tóxicos para los consumidores.
“Pero la ‘ventaja’ es que no se transmite de persona a persona”, señala la académica de la Facultad de Medicina de la UNAM.
En términos biológicos, la transmisión directa se considera improbable porque los ooquistes eliminados en las heces no son infectantes de inmediato. Deben permanecer al menos una o dos semanas en el ambiente para que esporulen y se vuelvan infectantes.
Primeros brotes en Norteamérica
Cabe mencionar que este parásito no es de aparición reciente, sino que se conoce desde hace varias décadas y tiene una distribución mundial, sobre todo en zonas tropicales y subtropicales, donde causa diarreas todos los años, aunque rara vez provoca la muerte.
El actual brote de Cyclospora no es el primero del que se tiene noticia en Estados Unidos. Los primeros casos conocidos de infección humana se diagnosticaron en 1977 y el parásito fue caracterizado a principios de los años noventa. El primer brote notificado en Estados Unidos ocurrió en 1995. Sin embargo, el primer brote de gran magnitud ocurrió en 1996 en Estados Unidos y Canadá y se relacionó con frambuesas importadas.
El brote actual de ciclosporiasis encendió las alertas sanitarias en Estados Unidos y México. El análisis genético del parásito puede ayudar a identificar grupos de casos relacionados, pero, para determinar si provienen de un mismo alimento, se necesita combinar esa información con entrevistas epidemiológicas y estudios de trazabilidad.
En la ciclosporiasis puede haber deshidratación, como ocurre con otras infecciones gastrointestinales. En los dos casos fatales registrados hasta el 13 de agosto, las personas tenían enfermedades subyacentes importantes que pudieron verse agravadas por la ciclosporiasis y la deshidratación. Las autoridades estadounidenses no han informado cuáles eran esas enfermedades, por lo que no es posible atribuir las defunciones a una comorbilidad específica.
Las personas con el sistema inmunitario debilitado o con enfermedades crónicas que favorezcan la deshidratación y otras complicaciones pueden ser más susceptibles a presentar cuadros graves o prolongados.
Conglomerados de casos
Es importante determinar si en nuestro país existen conglomerados de casos. En epidemiología, un conglomerado es una agrupación de personas enfermas relacionadas por tiempo y lugar, cuyo número parece mayor de lo esperado, aunque inicialmente se desconozca cuál debería ser la frecuencia habitual.
En Estados Unidos se identificaron distintos conglomerados de casos, pero la investigación no terminó ahí. Las autoridades analizaron si realmente formaban parte de un brote, si las personas afectadas tenían una fuente común de infección y qué medidas preventivas debían implementarse.
La coincidencia de casos durante un mismo periodo, su concentración en una zona geográfica o el antecedente de haber consumido alimentos procedentes de un mismo lugar son elementos que pueden justificar una investigación epidemiológica.
No es necesario que haya miles de casos. En las investigaciones de enfermedades transmitidas por alimentos, dos o más personas que no viven en el mismo hogar y que comieron en el mismo establecimiento, asistieron al mismo evento o adquirieron alimentos en un mismo lugar pueden constituir un conglomerado que amerite investigación. Sin embargo, el número de casos por sí solo no permite afirmar que exista un brote: es necesario determinar si las personas afectadas están epidemiológicamente relacionadas, por ejemplo, por una exposición o una fuente común.
“Hay conglomerados de casos que, como epidemióloga, yo optaría por investigar para ver si están asociados, porque, si no los investigo, no puedo decir en este momento que hay un brote, pues no tengo manera de saberlo”.
Efecto de arrastre
Es necesario implementar medidas de prevención frente a este microorganismo, pues Cyclospora presenta resistencia a algunos de los métodos habituales de desinfección.
Soto Estrada explica que, frente a Cyclospora, el cloro y la plata coloidal no garantizan la eliminación del parásito, por lo que es importante recurrir también a otros mecanismos preventivos, como lavar las frutas y verduras bajo el chorro de agua potable. De esta manera se produce un mecanismo de arrastre que ayuda a reducir la contaminación presente en la superficie. «Es un mecanismo mecánico más que químico».
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos recomiendan lavar cuidadosamente las frutas y verduras bajo el chorro de agua potable y utilizar un cepillo limpio únicamente en productos de superficie firme, como melones y pepinos. En alimentos delicados, como las hojas de lechuga, las fresas y las moras, el lavado debe realizarse con cuidado para evitar dañarlos. Este mecanismo puede disminuir la contaminación superficial, pero no garantiza la eliminación completa de Cyclospora.
Soto Estrada insiste en la importancia de ser cuidadosos con el lavado y el manejo de los alimentos. La dosis infectiva de Cyclospora cayetanensis no se ha determinado con precisión, por lo que la recomendación es reducir al máximo las posibilidades de contaminación.
«Aunque no es una enfermedad mortal, es molesta porque hay diarrea explosiva y malestar general», señala la investigadora.
Esto no significa que deban abandonarse las prácticas habituales de lavado y desinfección de frutas y verduras. En México, la NOM-251-SSA1-2009 establece, para los establecimientos de servicios de alimentos o bebidas, que los vegetales y las frutas deben lavarse y desinfectarse con cloro u otro desinfectante de uso alimenticio, de acuerdo con las instrucciones del fabricante.
La diferencia está en el caso específico de Cyclospora: las medidas habituales de lavado y desinfección pueden ayudar a reducir riesgos, pero no debe afirmarse que garanticen la eliminación del parásito.
Diarrea explosiva
Las infecciones gastrointestinales pueden alterar la absorción de agua y nutrientes, principalmente en el intestino delgado.
En el caso de Cyclospora, el parásito invade células del epitelio del intestino delgado y puede lesionar la mucosa intestinal. Esta alteración reduce la absorción de agua y nutrientes y causa una diarrea acuosa que puede provocar deshidratación.
La infección también puede ocasionar distensión abdominal y aumento de gases. Sin embargo, los gases no son la causa directa de que la diarrea sea explosiva. Esta expresión describe una evacuación súbita, abundante y difícil de contener.
El tratamiento de elección para la ciclosporiasis es la combinación de trimetoprima con sulfametoxazol. Su administración debe ser indicada por un profesional de la salud, pues requiere consideraciones especiales en personas alérgicas o intolerantes a las sulfamidas, durante el embarazo y la lactancia, así como en menores de dos meses. Hasta ahora no se ha identificado una alternativa igualmente eficaz para quienes no pueden recibir este medicamento.
Por el momento, para evitar la infección por Cyclospora, lo mejor es tener precaución y evitar las verduras crudas cuando no sea posible comprobar que fueron preparadas con agua potable y bajo condiciones adecuadas de higiene. La contaminación puede ocurrir durante el cultivo, el riego, el procesamiento, la distribución o la preparación de los alimentos.
También es necesario lavarse las manos con agua y jabón antes de preparar o consumir alimentos y después de ir al baño, así como procurar que las personas que manejan los alimentos mantengan una higiene adecuada.
“Algunas personas que tienen alguna enfermedad de base o crónica se tienen que cuidar el doble o triple porque son más susceptibles a complicarse con enfermedades como la ciclosporiasis”, advierte Soto Estrada.
Esta precaución es especialmente importante para las personas con el sistema inmunitario debilitado o con enfermedades que aumenten el riesgo de deshidratación y otras complicaciones.
“Como no hay una vacuna con la que podamos evitar la infección, tenemos que actuar desde nuestro ámbito y tratar de tener higiene al comer. Como los alimentos que nos llevamos a la boca tienen cierto riesgo, debemos disminuirlo al máximo y cuidarnos”, finaliza la especialista en Epidemiología Aplicada.
En México, se usa en las cocinas rurales a pesar de que la exposición crónica aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias
Imagina en tu paladar unas tortillas recién salidas del comal con ese saborcito a humo que proviene de la combustión de la madera. Ese peculiar toque a la comida evoca a un lugar, a una persona, a una tecnología que perdura en las zonas rurales de México.
El fogón no es solo un sistema para cocinar alimentos. Se trata de un punto de reunión en el que, al calor de las brasas de la leña, se cuentan historias.
Ojos llorosos, tos persistente, opresión en el pecho o dificultad para respirar son algunos síntomas comunes en enfermedades respiratorias vinculadas al tabaquismo que han aparecido en mujeres que nunca han fumado pero sí han pasado toda su vida cocinando con leña.
Una lectura para profundizar en el tema es el libro Uso de leña en el hogar. Riesgos a la salud, situación actual y alternativas, obra editada por el Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes (PUIREE). Astrid Schilmann del Instituto Nacional de Salud Pública, junto con Rogelio Pérez-Padilla del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, coordinaron la obra.
Consta de 19 capítulos que conforman una mirada social y sanitaria sobre el consumo de leña en México. Las diversas perspectivas y evidencias reunidas nos adentran a la problemática, sin excluir la visión cultural.
El enemigo en casa
Los troncos, las ramas de árboles y arbustos son una forma de biomasa que se utiliza como combustible para satisfacer tres necesidades básicas: cocción de alimentos, calentamiento de agua y calefacción. Su uso es más común en áreas rurales, tanto por accesibilidad a los recursos forestales como a la falta de otro tipo de energías.
El combustible principal en México es el gas LP (79%), le sigue la leña o carbón (11%) y gas natural (7%), según la Encuesta Nacional sobre Consumo de Energéticos en Viviendas Particulares del 2018 (ENCEVI)
Normalmente, la quema de leña es en fogones abiertos ubicados en la cocina o en habitaciones, por lo que la gama de gases contaminantes generados por una combustión incompleta (dióxido de carbono, monóxido de carbono, benceno, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre) no se ventilan y afectan la calidad del aire dentro de la vivienda.
La exposición crónica al humo de leña es perjudicial para la salud, se le relaciona con la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica o EPOC, por sus siglas, informó la doctora Schilmann en entrevista en el programa radiofónico Hipócrates 2.0.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) los síntomas más comunes de esta enfermedad son dificultad para respirar, tos crónica y sensación de cansancio. Aunque no tiene cura, la persona puede mejorar si no fuma o no tiene exposición a aire contaminado, y mantiene un tratamiento adecuado apoyado de medicamento, oxígeno y rehabilitación pulmonar.
Otras afecciones relacionadas al humo de leña son el desarrollo de enfermedades respiratorias agudas: neumonía, asma, tuberculosis, cáncer pulmonar, eventos cardiovasculares, así como efectos adversos en el embarazo, como bajo peso al nacer y mortalidad fetal.
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó el humo de biomasa en el grupo 2A, esto quiere decir que es un posible carcinógeno. Se designó así porque hay evidencia suficiente en animales, pero los estudios en humanos todavía son limitados.
Estufas alternativas
Actualmente, el gran reto para la salud pública está en la parte de atención, porque no se detectan los casos de forma temprana. “Tradicionalmente, como son las mujeres las que cocinan, son las que corren mayor riesgo, igual que los niños pequeños”, precisa la especialista en contaminación del aire doméstico.
Dentro de las medidas de prevención, el esfuerzo va dirigido a desplazar el fogón abierto y sustituirlo por tecnologías que se adapten a las necesidades energéticas de las comunidades. Una opción es la instalación de estufas eficientes de leña, con programas donde se les ofrezca capacitación y seguimiento sobre su uso.
Desde 2025 comenzó un proyecto gubernamental en la zona purépecha en Michoacán para sustituir el fogón por estufas, donde la implementación de estos dispositivos ha considerado no solo factores económicos sino culturales para tomar en cuenta el contexto, prácticas y necesidades locales.
“Estamos tratando de impulsar a través de algunas propuestas la atención integral por contaminación del aire en la atención primaria de la salud, donde justo nos hace falta mejorar los sistemas de diagnóstico para las enfermedades respiratorias, dirigir mejor el tratamiento, y claro está, la prevención”, complementa la doctora.
Por ello, si la principal opción es el fogón y no es posible cocinar fuera de la vivienda, se recomienda mantener puertas y ventanas abiertas, reducir el tiempo de estancia y evitar cargar o cuidar a los niños en el área de cocina
Durante más de un siglo, el cine no solo ha mostrado cómo es México: también ha contribuido a construir la imagen que los propios mexicanos y el mundo tienen del país.
De los charros, las rancheras y las familias perfectas del cine de oro a las historias de violencia, desigualdad y vida urbana de las últimas décadas, la pantalla ha sido un espacio para imaginar qué significa ser mexicano.
“Ha sido una historia de la búsqueda de una imagen propia por parte de las y los mexicanos”, explicó en entrevista Israel Rodríguez, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.
Desde la llegada del cinematógrafo a México, a finales del siglo XIX, el país comenzó a ser filmado por miradas extranjeras. Los enviados de los hermanos Lumière y, posteriormente, cineastas estadounidenses, ingleses y alemanes registraron paisajes, costumbres y habitantes que aparecían como algo exótico o pintoresco.
Al mismo tiempo, las élites mexicanas utilizaron las primeras imágenes cinematográficas para mostrar un país moderno y cercano a las naciones europeas.
Pero con el desarrollo de una industria cinematográfica propia, particularmente a partir de los años treinta, México comenzó a construir sus propias representaciones. El cine tomó modelos narrativos de Hollywood, como el melodrama y la comedia, y los adaptó a los imaginarios nacionales.
Así surgieron algunos de los estereotipos que durante décadas definieron la imagen de México dentro y fuera del país: el charro valiente, la mujer abnegada, la madre sacrificada, la familia unida, la vida rural y las comunidades donde todos parecían conocerse y convivir en armonía.
Un México de charros, madres y vecindades
Durante la llamada Época de Oro del cine mexicano, entre las décadas de 1930 y 1960, figuras como Pedro Infante, Jorge Negrete, María Félix y Dolores del Río se convirtieron en rostros de una identidad nacional que trascendió las fronteras.
La comedia ranchera y el melodrama fueron dos de los principales géneros mediante los cuales se construyó esa imagen. El cine mexicano se exportó ampliamente a otros países de habla hispana, donde contribuyó a popularizar una idea particular de cómo eran los mexicanos.
Por eso no resulta extraño que todavía hoy algunas personas de otros países tengan una imagen de México influida por aquellas películas. El impacto no se limitó a otros países. También los mexicanos aprendieron a reconocerse a través de esas imágenes.
El historiador Carlos Monsiváis decía que “los mexicanos aprendieron a ser mexicanos en el cine”. La frase resume la capacidad que tuvo la industria cinematográfica para convertir una identidad nacional, compleja y diversa, en un conjunto de imágenes reconocibles.
México, sin embargo, estaba lejos de ser homogéneo. La diversidad de regiones, lenguas, comunidades y formas de vida quedó reducida muchas veces a unos cuantos personajes y escenarios.
“En el estereotipo no cabe nadie”. El cine sintetizó esa enorme pluralidad en una imagen que podía ser reconocida por millones de personas, aunque no necesariamente correspondiera con la realidad.
Uno de los ejemplos más evidentes fue la representación de los pueblos indígenas, para la que en muchas ocasiones se recurrió a actores y actrices como Dolores del Río o María Félix para representar personajes indígenas, mientras se simplificaban o borraban las diferencias culturales y lingüísticas existentes entre las distintas comunidades.
Algo similar ocurrió con las ciudades. El cine creó una manera particular de hablar y de representar las vecindades, esos espacios urbanos con patios centrales y habitaciones alrededor que en la pantalla podían convertirse en lugares donde todos convivían, cantaban, se enamoraban y se ayudaban.
Cuando el cine comenzó a mirar de frente
Pero esa imagen idealizada no permaneció intacta. Frente al cine que exaltaba determinados valores nacionales surgieron películas que comenzaron a mostrar sus contradicciones.
Uno de los casos fundamentales fue Los olvidados, de Luis Buñuel, estrenada en 1950. Esta película representa un punto de inflexión porque rompió con la representación idealizada de las clases populares.
Mientras películas como Nosotros los pobres y Ustedes los ricos, de Ismael Rodríguez, presentaban una imagen melodramática y estilizada de la vecindad y de sus habitantes, Buñuel llevó la cámara a barrios populares y mostró pobreza, violencia y marginación.
La película incluso fue acusada de ser antimexicana debido a que su director era extranjero. Su reconocimiento internacional, incluido el premio a la mejor dirección para Buñuel en el Festival de Cannes, contribuyó a que fuera reivindicada posteriormente en México.
Los olvidados mostró que representar a México también podía significar cuestionarlo.
De la identidad nacional al México de las crisis
Hacia los años sesenta y setenta, el nacionalismo dejó de ser el eje principal del cine mexicano. Las películas comenzaron a interesarse por otros conflictos y por formas de identidad menos cerradas.
En los años noventa apareció una nueva representación de México. Películas como Sólo con tu pareja, Cilantro y perejil y Sexo, pudor y lágrimas mostraron a personajes urbanos, profesionistas y de clase media que vivían problemas relacionados con las relaciones de pareja, la sexualidad y la vida cotidiana.
Sin embargo, esa imagen también podía ser una construcción alejada de la realidad de buena parte del país. Algunas de estas películas presentaban un México urbano, moderno y privilegiado, mientras el país atravesaba profundas crisis económicas y sociales.
El cine no necesariamente le dice a la sociedad “ustedes son así”. Más bien, toma elementos de la realidad, los selecciona y los potencia.
Amores perrosy el nacimiento del cine mexicano contemporáneo
A finales del siglo XX y principios del XXI ocurrió otro cambio importante.
Para Rodríguez, Amores perros, dirigida por Alejandro González Iñárritu y estrenada en 2000, inauguró el cine mexicano contemporáneo. La película combinó una producción capaz de llegar a un público amplio con una propuesta narrativa y visual alejada de las representaciones idealizadas.
Sus tres historias entrelazadas mostraron una Ciudad de México violenta, desigual y caótica, pero también profundamente cotidiana. La ciudad dejó de ser un simple escenario para convertirse en parte fundamental de la historia.
La película apuesta por una estética realista: calles, espacios urbanos y personajes que no corresponden a la imagen limpia y estilizada que con frecuencia aparece en el cine comercial.
En esa misma transformación destacan películas como Y tu mamá también, de Alfonso Cuarón, que utilizó una historia íntima para mostrar también el contexto social y político del país.
El poder de la calma interior: la ciencia detrás de la meditación y sus posibles beneficios para la mente
Pepe Herrera
agosto 14, 2026
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Meditar no significa dejar la mente en blanco. En realidad, buena parte de su práctica consiste en algo mucho más cotidiano: notar que la atención se ha distraído y volver, una y otra vez, al momento presente.
Esa capacidad de detenerse, observar los pensamientos sin reaccionar de inmediato y recuperar el foco ha llevado a la meditación de los espacios espirituales a los laboratorios de psicología y neurociencias. Hoy, distintas investigaciones estudian qué ocurre en el cerebro durante esta práctica y cuáles pueden ser sus efectos sobre la atención, el estrés, las emociones, la memoria de trabajo y el sueño.
Pero ¿qué sucede realmente en el cerebro cuando una persona medita? ¿Y hasta dónde llegan los beneficios que se le atribuyen?
La meditación no activa una sola zona del cerebro
Para comprender sus efectos es necesario observar la interacción entre distintas estructuras y redes cerebrales. De acuerdo con el Dr. Gabriel Martín Villeda Villafaña de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, la meditación involucra la participación coordinada de diferentes regiones.
Entre las estructuras estudiadas se encuentran:
• La corteza prefrontal, relacionada con funciones ejecutivas como la planeación, la toma de decisiones y la regulación de la conducta.
• La corteza cingulada anterior, que participa en el control de la atención y la detección de errores.
• La ínsula, vinculada con la conciencia de los estados internos del organismo.
• El hipocampo, fundamental para procesos relacionados con la memoria y el aprendizaje.
• La amígdala, relacionada con las respuestas emocionales y la detección de amenazas. Algunos estudios han observado cambios en su reactividad asociados con determinadas prácticas meditativas.
Estos hallazgos no significan que exista una única respuesta cerebral a la meditación. Los resultados pueden variar según el tipo de práctica, la experiencia de cada persona y los métodos utilizados para estudiar el cerebro.
La importancia de estas estructuras no está únicamente en las funciones que desempeña cada una, sino en la forma en que trabajan de manera coordinada. Esta interacción permite comprender por qué la meditación puede relacionarse con procesos tan distintos como la atención, la regulación emocional y la respuesta al estrés.
Atención y concentración: entrenar la capacidad de enfocarse
Cada vez que una persona nota que su mente se ha distraído y decide regresar al momento presente, pone en práctica una de las habilidades centrales de la meditación: recuperar deliberadamente el foco. Con la práctica, este ejercicio puede fortalecer procesos relacionados con la atención sostenida, la atención selectiva y el control ejecutivo.
El metaanálisis La atención plena mejora el funcionamiento cognitivo: un metaanálisis de 111 ensayos controlados aleatorios encontró efectos pequeños o moderados en la cognición general, la atención ejecutiva y sostenida, y la precisión en tareas de memoria de trabajo, inhibición y flexibilidad cognitiva. Sin embargo, no halló mejoras significativas en aspectos como la memoria episódica, la velocidad de procesamiento o la fluidez verbal (Zainal y Newman, 2024).
Pero entrenar la atención no significa únicamente mejorar la capacidad de concentrarse en una tarea. También implica aprender a observar los pensamientos, emociones y sensaciones sin responder automáticamente a ellos. Es precisamente en este punto donde la atención se relaciona con otro de los efectos más estudiados de la meditación: la regulación del estrés.
Estrés y ansiedad: crear un espacio entre el estímulo y la respuesta
La forma en que una persona dirige su atención también influye en cómo percibe y responde ante situaciones demandantes. Cuando el estrés se vuelve constante, puede mantener al organismo en un estado de activación prolongada y afectar tanto el bienestar psicológico como distintos procesos fisiológicos.
De acuerdo con Villeda Villafaña, la meditación puede ayudar al organismo a reaccionar de manera diferente ante situaciones de estrés. Algunas investigaciones sugieren que, después de practicar meditación, la amígdala (una región del cerebro relacionada con la respuesta emocional y el estrés) puede reaccionar con menor intensidad ante ciertos estímulos. Sin embargo, este efecto no se presenta de la misma manera en todas las personas.
La práctica constante también puede favorecer procesos relacionados con regiones prefrontales, involucradas en el análisis de situaciones y la regulación emocional. Esto no significa dejar de experimentar emociones negativas, sino desarrollar una mayor capacidad para identificarlas y responder de una manera menos automática.
En este sentido, la meditación puede crear un espacio entre el estímulo y la respuesta. Ante una situación estresante, la persona puede aprender a reconocer lo que está ocurriendo (tanto en el entorno como en su propia experiencia) antes de reaccionar.
Algunas investigaciones también han estudiado su posible influencia sobre el eje que conecta el hipotálamo, la hipófisis y las glándulas suprarrenales, relacionado con la respuesta fisiológica al estrés y la liberación de cortisol. Un metaanálisis encontró una reducción significativa del cortisol en sangre únicamente en muestras consideradas de riesgo, específicamente en pacientes con enfermedades somáticas. En las mediciones de cortisol en saliva, el efecto fue pequeño y no resultó significativo (Koncz et al., 2021).
Estos resultados sugieren una posible influencia tanto en la percepción del estrés como en algunos mecanismos fisiológicos relacionados con su respuesta, aunque la evidencia varía según la población y la forma de medir el cortisol. La meditación no elimina el estrés. Su posible utilidad radica en favorecer una respuesta y una recuperación más adecuadas ante situaciones difíciles.
Atención y emociones: observar antes de reaccionar
Esta misma capacidad de detenerse y observar puede trasladarse al ámbito emocional. La atención entrenada durante la meditación no se dirige únicamente hacia una tarea externa: también puede aplicarse a los pensamientos, sensaciones y emociones que aparecen en cada momento.
La inteligencia emocional implica reconocer las propias emociones, comprenderlas y responder adecuadamente ante diferentes situaciones. La meditación puede favorecer procesos como la introspección y el automonitoreo.
“En lugar de reaccionar automáticamente ante una emoción intensa, la persona puede desarrollar una mayor conciencia sobre lo que siente y elegir una respuesta más adecuada. Esta habilidad resulta importante tanto en la vida personal como en los ambientes laborales y sociales”, expresó Villeda Villafaña.
La atención plena también busca recuperar la conciencia del momento presente. Esto puede ser relevante cuando la mente permanece atrapada en acontecimientos pasados o anticipa constantemente situaciones futuras. La práctica invita a reconocer esos desplazamientos de la atención y regresar deliberadamente a lo que ocurre en el momento actual.
Así, la misma capacidad de volver al foco que se entrena durante la meditación puede aplicarse a la experiencia emocional: reconocer que la mente se ha desplazado hacia una preocupación, identificar lo que se está sintiendo y regresar deliberadamente al momento presente.
Desde esta perspectiva, la atención funciona como un punto de conexión entre distintos posibles beneficios de la meditación. Primero permite reconocer la distracción; después, observar pensamientos y emociones; y, finalmente, elegir con mayor conciencia cómo responder ante ellos.
Del estrés al descanso: la relación entre meditación y sueño
La capacidad de regular la atención y la respuesta ante el estrés también puede relacionarse con otro aspecto fundamental del bienestar: el sueño.
El descanso adecuado es fundamental para la salud física y mental. La meditación puede favorecer la calidad del sueño al disminuir la activación del organismo y ayudar a reducir la rumiación mental, es decir, el hábito de dar vueltas constantemente a preocupaciones o problemas. Al promover un estado de relajación, algunas prácticas meditativas pueden facilitar la conciliación del sueño, especialmente cuando las preocupaciones dificultan desconectarse antes de dormir.
Un metaanálisis de 18 ensayos controlados aleatorios encontró que estas prácticas mejoraban la calidad del sueño frente a intervenciones educativas, pero no eran superiores a tratamientos con evidencia, como la terapia cognitivo conductual o el ejercicio (Rusch et al., 2019). En algunas personas puede existir una mayor sensación de descanso al despertar, menos interrupciones durante la noche y una mejor percepción general del sueño. Sin embargo, los resultados varían entre personas y tipos de práctica.
No obstante, el profesor de la FES Zaragoza subrayó que, cuando existen trastornos importantes del sueño, la meditación debe considerarse una herramienta complementaria y no un sustituto de la evaluación y el tratamiento profesional.
La constancia influye en los posibles beneficios
Si la meditación consiste en entrenar la atención y aprender a regular las respuestas ante pensamientos, emociones y situaciones estresantes, sus posibles beneficios pueden depender en buena medida de la práctica constante.
Aunque algunas personas pueden experimentar una sensación de relajación desde las primeras sesiones, los cambios relacionados con el funcionamiento cerebral requieren mayor estudio y no se presentan de manera uniforme.
El especialista universitario mencionó que muchos de los programas estudiados tienen una duración aproximada de ocho semanas. Sin embargo, la duración, la frecuencia y el tiempo de las sesiones varían, por lo que no existe una cantidad de minutos que garantice un efecto específico.
Algunos estudios de neuroimagen han observado diferencias funcionales o estructurales asociadas con la práctica, pero los resultados son difíciles de interpretar y sus implicaciones prácticas todavía no están claras. Por ello, la recomendación principal es mantener una rutina frecuente, aunque sea durante pocos minutos al día. “Es preferible realizar sesiones cortas pero regulares que prácticas extensas realizadas únicamente de manera ocasional”, concluyó.
Una herramienta para un estilo de vida saludable
La meditación no debe verse como una solución inmediata para todos los problemas, sino como una práctica que puede contribuir al bienestar cuando se incorpora de manera constante a la vida cotidiana. Entrenar la atención, observar los pensamientos y las emociones sin reaccionar automáticamente y aprender a responder de una manera más consciente son habilidades que pueden trasladarse más allá del momento de la práctica.
Por ello, la meditación puede entenderse como una herramienta dentro de un estilo de vida saludable: una práctica que, acompañada de otros hábitos como dormir adecuadamente, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y cuidar las relaciones sociales, puede contribuir a construir un mayor bienestar físico y mental. No se trata de eliminar el estrés o las emociones difíciles, sino de desarrollar recursos para afrontarlos con mayor conciencia y equilibrio.
Aunque suele considerarse una práctica de bajo riesgo, no todas las formas de meditación resultan adecuadas para todas las personas. Si la práctica aumenta el malestar, la ansiedad u otros síntomas, conviene suspenderla y consultar a un profesional de la salud.
Antes de los telescopios: el primer astrónomo maya cuyo nombre conocemos
Pepe Herrera
agosto 14, 2026
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Durante siglos, los mayas fueron reconocidos como grandes observadores del cielo, maestros del tiempo y creadores de complejos sistemas matemáticos capaces de seguir los movimientos del Sol, la Luna y los planetas. Sin embargo, detrás de esos extraordinarios cálculos había una pregunta que permanecía sin respuesta: ¿quiénes eran las personas que construían ese conocimiento? ¿Tenían nombre aquellos sabios que dedicaron su vida a descifrar los ciclos del universo?
Un nuevo descubrimiento comenzó a responder esa incógnita. Investigadores de la Universidad de Cambridge que estudiaron antiguos registros del sitio arqueológico de Xultún, en Guatemala, analizaron una inscripción jeroglífica que reveló algo excepcional: el nombre de un antiguo especialista maya dedicado a la astronomía y las matemáticas.
Su nombre era Sak Tahn Waax, y su aparición en una inscripción del siglo VIII d. C. representa un momento histórico para el estudio de la civilización maya, pues se trata del primer astrónomo maya cuyo nombre se conoce dentro del registro escrito prehispánico, comentó el Dr. Pablo Alberto Mumary Farto, del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.
“La importancia de este hallazgo radica en que demuestra que la civilización maya contaba con especialistas dedicados al estudio del tiempo, los movimientos celestes y los sistemas calendáricos. Además, confirma la posibilidad de que existieran escuelas, talleres o comunidades de sabios encargados de producir y transmitir conocimientos científicos”, explicó el investigador.
Sin embargo, identificar un nombre era solo el comienzo. La verdadera relevancia del hallazgo radicaba en comprender cómo los investigadores lograron atribuir a Sak Tahn Waax una serie de complejos cálculos astronómicos registrados hace más de mil 200 años.
Cuando el conocimiento tiene nombre propio
El nombre de Sak Tahn Waax proviene de una inscripción jeroglífica localizada en la pared este de la Estructura 10K-2 del sitio arqueológico de Xultún, Guatemala. Al final del registro aparece una referencia directa al responsable de los cálculos plasmados en la inscripción.
La clave para interpretar el texto fue la expresión jeroglífica cheheen, que significa “así dice” o “así habla”. El Dr. Mumary Farto comentó que esta fórmula funciona como una manera de introducir una declaración o atribución dentro de la escritura maya. Después de esa expresión aparece el nombre SAK-TAHN-wa-xi, traducido aproximadamente como “Zorro de pecho blanco”, correspondiente a Sak Tahn Waax.
Esa pequeña fórmula lingüística permitió reconstruir la autoría de la inscripción. Gracias a esta estructura, los investigadores concluyeron que las cuentas matemáticas registradas al inicio del texto eran obra intelectual de este personaje y no una simple referencia a otro individuo mencionado en el documento.
Una firma excepcional dentro del mundo maya antiguo
En la cultura maya del periodo Clásico era común encontrar referencias a autores de obras artísticas, escultores, escribas o artesanos. Durante el Clásico Tardío, distintos grupos comenzaron a reclamar reconocimiento dentro de la sociedad, dejando sus nombres en monumentos y otros objetos.
En ese contexto, el caso de Sak Tahn Waax resulta excepcional porque la inscripción no identifica a un gobernante ni a un artista, sino al responsable de una serie de cálculos astronómicos y matemáticos. El hallazgo demuestra que el conocimiento científico también podía atribuirse a especialistas cuya labor era reconocida dentro de la sociedad maya.
Este descubrimiento revela que en las cortes mayas existían grupos con funciones específicas dedicados al estudio del tiempo y los fenómenos celestes. Los conocimientos científicos no eran únicamente responsabilidad de los gobernantes, sino que también eran desarrollados por personas con una sólida preparación intelectual y un papel reconocido dentro de sus comunidades.
Su papel en el Texto 19: una fórmula matemática escrita en piedra
El nombre de Sak Tahn Waax aparece asociado al llamado Texto 19 de Xultún, una breve inscripción jeroglífica cuya importancia radica en los complejos cálculos astronómicos y calendáricos que conserva.
Antes de explicar la relación entre este personaje y la inscripción, el investigador universitario señaló que el Texto 19 está formado por 11 bloques de escritura maya localizados en la pared de la Estructura 10K-2, en Xultún. Aunque se trata de un registro pequeño, su contenido tiene un enorme valor porque documenta una serie de cálculos matemáticos y astronómicos relacionados con distintos ciclos del tiempo.
La inscripción contiene cinco registros de fechas separados por intervalos específicos. Estos intervalos no son aleatorios, sino que responden a una organización matemática precisa. Entre ellos destaca un periodo de 2 mil 920 días, resultado de relacionar el ciclo sinódico de Venus (de aproximadamente 584 días) con el calendario solar Haab, de 365 días. Ese intervalo representa la coincidencia aproximada entre cinco ciclos de Venus y ocho años solares.
Además del ciclo de Venus y del Haab, el Texto 19 incorpora otras unidades de medición temporal utilizadas por los mayas, como el winal de 20 días, el Tzolk’in de 260 días, el Tun de 360 días y el ciclo asociado a Marte de aproximadamente 780 días. Todo ello demuestra que los especialistas mayas no se limitaban a registrar fechas, sino que analizaban las relaciones matemáticas entre distintos movimientos celestes.
Para el Dr. Mumary Farto, la relevancia del Texto 19 radica en que evidencia una forma avanzada de pensamiento científico basada en la observación sistemática del cielo durante generaciones, el registro de los movimientos de los cuerpos celestes y la construcción de modelos matemáticos para comprender el paso del tiempo.
La relación de Sak Tahn Waax con este documento surge de la propia inscripción, que lo identifica como el responsable intelectual de esos cálculos. Su nombre permite comprender que detrás del sofisticado conocimiento astronómico desarrollado por los mayas existían individuos especializados, con formación científica y reconocimiento social. El Texto 19 constituye, en ese sentido, una de las escasas ocasiones en las que la ciencia maya permite conocer el nombre de uno de sus propios autores.
Astrónomo, matemático y sabio maya
Más allá de la inscripción, el hallazgo también permite reconstruir el posible papel que Sak Tahn Waax desempeñó dentro de la sociedad maya. A partir de la evidencia disponible, los investigadores consideran que perteneció a una comunidad de especialistas dedicada al estudio del tiempo, los calendarios y los fenómenos astronómicos.
Durante el siglo VIII d. C., explica el Dr. Pablo Alberto Mumary Farto, Xultún parece haber albergado a un grupo de matemáticos y astrónomos encargados principalmente del análisis de los ciclos calendáricos y de Venus. En ese contexto, Sak Tahn Waax pudo haber formado parte de ese círculo de especialistas e incluso haber participado en la enseñanza de nuevos conocimientos a otros aprendices.
Aunque se desconoce si él mismo escribió la inscripción o si esta fue realizada por un ayudante o un estudiante, los textos mayas utilizan el término Itz’aat, que significa “sabio” o “persona sabia”. Este concepto parece referirse a individuos que reunían conocimientos científicos, capacidades artísticas y habilidades como escribas.
Por ello, Sak Tahn Waax pudo haber desempeñado simultáneamente los papeles de matemático, astrónomo y escriba, una combinación que refleja la amplitud del conocimiento que algunos especialistas alcanzaron dentro de la civilización maya.
Xultún: un taller científico escrito en las paredes
Comprender quién fue Sak Tahn Waax también implica conocer el lugar donde desarrolló su trabajo. Más allá de haber revelado el nombre de este especialista, Xultún se ha consolidado como uno de los sitios arqueológicos más importantes para entender cómo los antiguos mayas producían, registraban y transmitían el conocimiento científico.
Las investigaciones realizadas en este sitio han llevado a los especialistas a compararlo con un taller de trabajo o incluso con un pizarrón, debido a la gran cantidad de inscripciones, cálculos y anotaciones conservadas en los muros de la Estructura 10K-2.
“Las evidencias muestran que este espacio fue utilizado de manera continua. En sus muros se observan diferentes inscripciones, así como restos de repintados sobre registros anteriores, lo que indica que los escribas mayas regresaban al recinto para corregir, ampliar o actualizar la información, además de continuar sus observaciones y cálculos”, dijo el investigador universitario.
Además del Texto 19, en este recinto se documentaron registros relacionados con los ciclos de la Luna, incluidos conteos de 177 y 178 días, correspondientes a periodos lunares. Estos datos reflejan el alto nivel de precisión alcanzado por los astrónomos mayas en el seguimiento de los movimientos celestes.
Para los especialistas, este conocimiento probablemente desempeñó un papel central en la organización de la sociedad maya. Los cálculos astronómicos y calendáricos servían para planificar ceremonias, rituales, actividades políticas y otros acontecimientos de gran relevancia. El estudio de Venus, la Luna y otros cuerpos celestes formaba parte de una compleja concepción del tiempo que orientaba la vida religiosa, política y social.
En ese contexto, la astronomía no era únicamente un campo de estudio, sino una herramienta esencial para la toma de decisiones y la preservación del orden del mundo según la cosmovisión maya. Todo ello refuerza la idea de que Xultún funcionó como un espacio dedicado a la observación sistemática del cielo, al desarrollo de modelos matemáticos y a la transmisión del conocimiento entre generaciones de especialistas.
Un nuevo enfoque sobre quiénes construyeron el conocimiento maya
Durante mucho tiempo, los grandes avances científicos de la civilización maya fueron estudiados como el resultado de un conocimiento colectivo y, en gran medida, anónimo. El hallazgo de Sak Tahn Waax modifica esa perspectiva al demostrar que detrás de esos complejos sistemas astronómicos también existían personas concretas cuya labor podía ser reconocida y preservada en la escritura.
La inscripción de Xultún muestra que la producción del conocimiento científico no dependía únicamente de los gobernantes, sino de comunidades de especialistas integradas por astrónomos, matemáticos, escribas y sabios que colaboraban en la observación del cielo, el desarrollo de cálculos y la transmisión de ese saber.
Más que ofrecer el nombre de un solo personaje, este descubrimiento abre una nueva forma de comprender la organización intelectual del mundo maya y el papel que desempeñaron quienes dedicaron su vida al estudio del tiempo y los cuerpos celestes.
El hombre detrás de las cuentas del cielo
Durante siglos, los sofisticados cálculos astronómicos de los mayas fueron admirados por su precisión, aunque permanecieron desligados de las personas que los hicieron posibles. La inscripción de Xultún cambia esa historia al revelar el nombre de uno de esos especialistas.
Sak Tahn Waax emerge así como el primer astrónomo maya identificado en el registro escrito prehispánico. Su nombre aparece vinculado a complejos cálculos sobre los ciclos de Venus, la Luna y otros sistemas calendáricos, recordándonos que detrás de cada avance científico hubo observadores, matemáticos y escribas que dedicaron años al estudio del cielo.
Más allá de identificar a un individuo, el hallazgo devuelve un rostro humano a la ciencia maya. También confirma que el conocimiento era producido, discutido y transmitido por comunidades de especialistas que desarrollaron una de las tradiciones astronómicas y matemáticas más sofisticadas de la antigüedad.
Más allá de un espectáculo: el verdadero significado del ritual danzante de los voladores
Pepe Herrera
agosto 14, 2026
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Para la mayoría de las personas, el ritual de los voladores comienza con la impresionante imagen de cinco hombres que ascienden a un poste de más de veinte metros de altura y, después de una serie de giros ceremoniales, cuatro de ellos se lanzan al vacío sujetos únicamente por cuerdas. Esta escena, convertida en uno de los símbolos culturales más reconocidos de México, representa apenas el momento culminante de una ceremonia mucho más compleja.
Detrás de cada vuelo existe un largo proceso ritual que se remonta a antiguas tradiciones indígenas y que expresa la cosmovisión de pueblos como los totonacos, nahuas, teenek y otomíes. Lejos de ser una simple danza folclórica o un espectáculo turístico, esta práctica reúne conocimientos sobre la naturaleza, la agricultura, el tiempo, la espiritualidad y la organización comunitaria, convirtiéndose en una de las manifestaciones más profundas y significativas del patrimonio cultural mexicano.
La Dra. Luisa Villani, investigadora posdoctoral del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, ha estudiado los principales significados de esta ceremonia, las distintas formas en que se practica según la región y el papel que desempeña cada uno de sus participantes. Sus investigaciones muestran que detrás del célebre descenso desde lo alto del poste se encuentra una tradición ancestral cuyo propósito es mantener el vínculo entre el ser humano, la tierra y el cosmos.
El origen
De acuerdo con la tradición oral, el origen de esta ceremonia se remonta a una época en que una gran sequía amenazó la supervivencia de los pueblos. Ante la ausencia de lluvias, los ancianos enviaron a cuatro (o, según algunas versiones, seis) jóvenes puros al monte para pedir ayuda al dios del viento. La divinidad les reveló entonces la manera de restablecer el equilibrio del mundo.
Los jóvenes debían cortar un árbol, levantarlo como un eje entre el cielo y la tierra y descender desde su parte más alta representando los vientos, los truenos y las gotas de lluvia que devolverían la fertilidad al mundo.
Desde entonces, cada representación del ritual recrea ese momento fundacional y simboliza la petición permanente de lluvias que aseguren la continuidad de la vida y de los ciclos agrícolas.
Un ritual con varios propósitos
Más allá de su relato de origen, la Dra. Luisa Villani explica que, entre los pueblos totonacos, nahuas, teenek y otomíes, existen significados compartidos que dan sentido a la ceremonia, aunque cada comunidad los exprese de manera particular. Uno de los principales es la renovación del ciclo agrícola, pues el ritual busca propiciar la lluvia, agradecer a las fuerzas del agua, el trueno y el viento, y mantener el equilibrio necesario para la fertilidad de la tierra y la continuidad de la vida. Villani lo define como un “dispositivo ecológico”, ya que establece una relación entre la comunidad y las fuerzas naturales.
Al mismo tiempo, la ceremonia representa la renovación del ciclo cosmogónico, al recrear simbólicamente la conexión entre los mundos celeste, terrestre y humano. Su realización en temporadas agrícolas y festividades específicas refleja esta relación entre naturaleza, espiritualidad y comunidad.
Por ello, la investigadora propone llamarlo “ritual danzante” en lugar de limitarlo al término “danza”, pues no se trata de un espectáculo, sino de una ceremonia vinculada profundamente con la cosmovisión indígena. El vuelo que observa el público es solo la etapa final de un proceso ceremonial más amplio que prepara el espacio y establece la relación espiritual necesaria para su realización.
Un vuelo que comienza mucho antes del ascenso
Aunque suele pensarse que el ritual danzante inicia cuando los voladores ascienden al poste, en realidad la ceremonia comienza mucho antes. Según explica la Dra. Luisa Villani, el primer acto consiste en internarse en el monte para elegir el árbol que se convertirá en el poste ceremonial.
Conocido en lengua totonaca como Zakat Kiwi, este árbol debe reunir características muy específicas: ser completamente recto, resistente y alcanzar entre veinte y treinta metros de altura. Son los propios voladores quienes conocen los sitios donde puede encontrarse y poseen la experiencia necesaria para identificar el ejemplar adecuado.
Antes de cortarlo, la comunidad realiza oraciones y deposita ofrendas dirigidas a los dueños del monte, representados por las deidades Kiwikgolo y Kiwichat. Flores, tabaco, copal y otros elementos ceremoniales se ofrecen como muestra de respeto, pues el árbol es considerado un “hijo del monte” cuya extracción requiere autorización de las fuerzas que habitan el bosque.
El derribo del árbol también constituye un acto ritual. Antes de que caiga, cada uno de los voladores golpea el tronco hacia los cuatro puntos cardinales, reafirmando la importancia que la orientación del espacio tiene dentro de toda la ceremonia.
En este contexto también existe una norma ampliamente conocida entre los practicantes: ninguna mujer debe acercarse al árbol inmediatamente después de su caída. Los propios voladores relatan historias en las que el incumplimiento de esta regla habría provocado que el tronco se rompiera al intentar levantarlo. Más allá de su veracidad histórica, estos relatos reflejan la importancia simbólica atribuida al poste como representación de un principio masculino asociado al eje cósmico.
Del árbol al poste ceremonial
Una vez derribado, el árbol es trasladado hasta la comunidad. Durante el trayecto, el caporal interpreta sones específicos que acompañan el traslado y marcan el paso de la comitiva.
Al llegar, el árbol deja de ser un elemento del monte para adquirir una nueva identidad sagrada: se transforma en el poste ceremonial. Generalmente se instala frente a la iglesia del pueblo, estableciendo un diálogo simbólico entre la tradición indígena y el cristianismo que caracteriza a muchas comunidades.
Antes de levantarlo, se depositan ofrendas en el hoyo donde será sembrado. Entre ellas se encuentran copal, tabaco, aguardiente y el sacrificio ritual de una gallina negra o un guajolote negro. Este color representa los malos vientos y las fuerzas capaces de provocar accidentes durante el vuelo; el sacrificio busca proteger a los participantes y asegurar el éxito de la ceremonia.
Desde ese momento, el poste adquiere un profundo significado cosmológico. Funciona como un axis mundi, es decir, como el eje que comunica los distintos niveles del universo. Su parte superior representa el mundo celeste; la superficie corresponde al ámbito donde transcurre la vida humana, mientras que la porción enterrada establece el vínculo con el inframundo.
Cuando los voladores ascienden y descienden por este eje simbólico, recorren esos tres niveles del cosmos y contribuyen a restablecer el equilibrio entre las fuerzas que los conforman.
Los personajes que dan vida al ritual
Comprendido el significado del poste ceremonial, es posible entender el papel que desempeña cada uno de los participantes. Además del mástil, los elementos centrales del ritual son el caporal y los cuatro voladores.
El caporal no solo dirige la ceremonia. También interpreta la flauta y el tambor, coordina las acciones rituales, resguarda las máscaras sagradas de los dioses del monte y mantiene la cohesión espiritual del grupo. No es casual que los propios voladores afirmen que, sin caporal, simplemente no existe el ritual.
Mientras tanto, los cuatro voladores representan los puntos cardinales y los elementos fundamentales de la naturaleza: tierra, agua, viento y fuego (o, en algunas interpretaciones, el Sol). Ellos ascienden al poste mediante escaleras o peldaños metálicos y, una vez en la parte superior, sujetan las cuerdas alrededor de la cintura antes de iniciar el descenso.
El caporal, en cambio, permanece libre sobre una pequeña plataforma conocida como tecomate. Desde allí ejecuta los sones ceremoniales y realiza una serie de movimientos orientados hacia distintos puntos del espacio. De acuerdo con la Dra. Luisa Villani, esta figura representa el recorrido diario del Sol desde el amanecer hasta el atardecer.
Cuando comienza el descenso en espiral, los voladores simbolizan las gotas de lluvia que fertilizan la tierra y distribuyen la vida hacia las cuatro direcciones del mundo. El vuelo deja de ser únicamente una demostración de destreza física para convertirse en una representación del ciclo permanente mediante el cual el universo renueva su equilibrio.
Junto a ellos aparece también la figura del Pilato, conocido en algunas comunidades como payaso o Chacana. Se trata de un personaje enmascarado cuya función y simbolismo varían de una región a otra, aspecto que ayuda a comprender la riqueza y diversidad que caracteriza a esta tradición.
Cambios y permanencias a través del tiempo
Aunque la estructura simbólica del ritual se mantiene vigente, algunas prácticas han cambiado con el paso de los años. La ceremonia continúa conservando sus elementos fundamentales, pero las comunidades han adaptado ciertos aspectos de acuerdo con sus propias circunstancias sociales y culturales.
Una de las transformaciones más evidentes se relaciona con las etapas posteriores al vuelo. Tradicionalmente, una vez concluido el descenso, los participantes acudían a un río para realizar un acto de purificación mediante el agua y desprenderse de las fuerzas sobrenaturales adquiridas durante la ceremonia. Actualmente, explica la Dra. Luisa Villani, esta práctica ha desaparecido en muchas comunidades.
También ha cambiado la manera en que se obtiene el poste ceremonial. Aunque algunos pueblos todavía realizan todo el proceso ritual de selección y corte de un árbol natural, en otros lugares se han incorporado postes metálicos que pueden permanecer instalados durante largos periodos.
Sin embargo, desde la perspectiva tradicional, la ceremonia alcanza su sentido pleno cuando el poste proviene del árbol elegido mediante el procedimiento ritual completo, pues no se trata únicamente de una estructura física, sino de un elemento cargado de significado desde su origen.
Estas transformaciones muestran que el ritual no es una práctica estática, sino una tradición viva que mantiene sus principios fundamentales mientras responde a las condiciones del presente.
Convertirse en volador: aprendizaje y transmisión del conocimiento
La permanencia de esta tradición depende de un proceso de aprendizaje que comienza desde edades tempranas. Ser volador no implica únicamente dominar una técnica física; significa incorporarse a un sistema de conocimientos, responsabilidades y valores comunitarios.
Los participantes deben aprender durante años las técnicas del vuelo, la ejecución musical, los movimientos ceremoniales y las normas que regulan cada etapa del ritual. Además, deben conocer las historias que explican su origen, la función de cada personaje y el significado de cada acción.
Un joven que aprende a volar también aprende por qué gira alrededor del poste, qué representan los sonidos del caporal y cuál es la relación entre la ceremonia y los ciclos agrícolas.
La tradición oral cumple aquí una función esencial. Los relatos transmitidos entre generaciones permiten conservar el sentido profundo del ritual. Sin esas narraciones, los movimientos podrían convertirse únicamente en una demostración física y perderían la carga simbólica que les da significado.
Por ello, convertirse en volador implica mucho más que adquirir una habilidad: significa asumir la responsabilidad de mantener una relación de equilibrio entre la naturaleza, la comunidad y el universo.
La presencia femenina y nuevas miradas sobre la tradición
Dentro de la historia reciente del ritual, uno de los aspectos que más ha llamado la atención es la participación de las mujeres. Durante mucho tiempo se consideró que esta ceremonia era una práctica exclusivamente masculina; sin embargo, las investigaciones muestran una realidad más compleja.
Actualmente existen mujeres que participan como voladoras y realizan el mismo descenso alrededor del poste que los hombres. Aunque la función del caporal continúa siendo desempeñada mayoritariamente por varones, la presencia femenina en la parte aérea del ritual es cada vez más frecuente, especialmente en comunidades del estado de Puebla.
No obstante, la Dra. Luisa Villani señala que esta incorporación no debe interpretarse únicamente como un fenómeno reciente.
Durante sus investigaciones en comunidades de la Sierra Totonaca, particularmente en municipios como Cosquihuí, Zozocolco, Acasacat y Ruiz Cortines, encontró evidencia de grupos de mujeres que practicaban esta ceremonia desde hace dos o tres décadas.
En estas comunidades existieron cuadrillas integradas por cuatro mujeres que realizaban el vuelo ritual de la misma manera que los grupos masculinos.
Estos registros cuestionan la idea de que la participación femenina sea una innovación contemporánea. Por el contrario, muestran que algunas variantes regionales conservaron espacios donde las mujeres formaban parte del universo ritual.
El Chacana y la dualidad dentro del universo ritual
La presencia femenina dentro de esta tradición también puede comprenderse a partir de un personaje poco conocido: el Chacana. Se trata de una figura ritual que reúne características consideradas masculinas y femeninas, una representación que expresa la complementariedad entre ambos principios dentro de la cosmovisión indígena.
En algunas comunidades se le identifica como un pescador, mientras que en otras aparece representado como una curandera. Esta diversidad en su interpretación refleja una idea fundamental: la existencia de un equilibrio entre distintas fuerzas y formas de ser dentro del universo.
Así, el ritual revela una complejidad mayor de la que suele percibirse a simple vista. Más allá de quién realiza el vuelo, cada personaje y cada acción forman parte de una estructura simbólica que busca mantener la relación entre la comunidad, la naturaleza y las fuerzas que sostienen la vida.
Patrimonio de la Humanidad: entre la preservación y la transformación
Este nombramiento permitió que el ritual trascendiera las fronteras mexicanas y que grupos de voladores realizaran presentaciones en distintos países, entre ellos Italia, España, Francia e Inglaterra.
La difusión internacional ha contribuido a que más personas conozcan esta expresión cultural; sin embargo, también plantea nuevos desafíos. La Dra. Luisa Villani advierte que existe un riesgo cuando el ritual se presenta únicamente como una demostración turística.
Fuera de su contexto comunitario, el público puede concentrarse en la dificultad física del vuelo y dejar de percibir el entramado de símbolos que sostiene cada movimiento: la relación con el monte, la petición de lluvia, la renovación del tiempo cósmico y el vínculo entre los seres humanos y la naturaleza. Cuando el ritual se separa de sus relatos de origen y de los conocimientos transmitidos por generaciones, existe el riesgo de reducir una tradición milenaria a una simple representación escénica.
Mucho más que una danza
El ritual danzante de los voladores representa una de las manifestaciones culturales más complejas de México. En él convergen historia, espiritualidad, agricultura, astronomía, ecología y memoria colectiva.
Su permanencia durante siglos demuestra la capacidad de las comunidades indígenas para conservar una visión del mundo en la que el ser humano no ocupa un lugar aislado, sino que forma parte de un equilibrio mayor junto con la tierra, los ciclos naturales y las fuerzas del universo.
Preservar esta ceremonia implica mucho más que mantener una práctica escénica. Significa proteger los conocimientos, los relatos, los símbolos y la memoria comunitaria que le otorgan sentido.
Solo al comprender esa dimensión profunda es posible reconocer que, detrás del impresionante vuelo de los danzantes, no existe únicamente una demostración de habilidad física, sino una tradición ancestral que continúa narrando la relación de los pueblos indígenas con la tierra, el tiempo y el universo.
Jimena: de estudiante de Veterinaria a La Flor Más Bella del Ejido para cuidar Xochimilco
Michel Olguín Lacunza / Roberto Torres / Diana Rojas
agosto 13, 2026
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Jimena Chávez Rivas ama los animales, la naturaleza y la tierra que la vio nacer en Xochimilco. Estudiante del décimo semestre de la licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia en la UNAM, recientemente obtuvo el segundo lugar en el certamen La Flor Más Bella del Ejido, uno de los encuentros culturales más emblemáticos de su tierra natal. Para ella, la ciencia y la cultura no son caminos separados, sino dos formas de servir a su comunidad.
Su vocación nació cuando era niña. Durante una visita al Museo Dolores Olmedo observó a un veterinario con los xoloitzcuintles. Intrigada, le preguntó qué había estudiado para poder convivir con aquellos animales.
«Me respondió que veterinaria y que su trabajo era jugar con los xolos. En ese momento pensé que podía dedicar mi vida a algo que disfrutara profundamente», recuerda entre sonrisas. Años después, está a punto de concluir la carrera.
Jimena creció entre los canales, las chinampas y las tradiciones de Xochimilco. Su familia le transmitió desde pequeña el valor de las fiestas patronales, la historia de los pueblos y el respeto por la naturaleza. Su madre solía contarle historias sobre aves, flores y animales, relatos que despertaron en ella el deseo de proteger ese patrimonio natural y cultural.
«Desde pequeña tuve muy claro que quería aportar algo a la tierra que me vio nacer», afirma.
Hoy espera hacerlo como médica veterinaria. Su objetivo no solo es cuidar la salud de los animales, sino también acercar el conocimiento científico a las personas para que comprendan y protejan la biodiversidad de Xochimilco.
La ciencia también puede contarse con historias
Durante su formación universitaria comprendió que el conocimiento científico solo transforma cuando logra llegar a la sociedad.
Por ello escribió un libro de cuentos infantiles inspirado en la fauna de la zona lacustre de Xochimilco en el que aparecen especies poco conocidas más allá del ajolote, como la carpa barrigona y el martín pescador.
«No puedes cuidar algo que no amas. Yo quiero que la gente se enamore de los animales, de la flora y de la fauna de la región para que quiera protegerlos».
Incluso en la Universidad ha buscado unir el conocimiento científico a las expresiones culturales. En una exposición sobre caprinocultura presentó un bordado inspirado en la tradición del tenango para explicar la relación entre las comunidades y la crianza de cabras, una experiencia que le confirmó que la ciencia también puede comunicarse mediante el arte.
Una flor que representa mucho más que un certamen
Jimena comenzó a participar en La Flor Más Bella del Ejido hace cuatro años, impulsada por la curiosidad. Quería descubrir qué representaba ese certamen del que tanto había escuchado hablar en Xochimilco. Con el tiempo descubrió que se trataba de mucho más que un concurso.
Durante las capacitaciones, las participantes conocen la historia de los ejidos, las tradiciones, la milpa, los mercados, el patrimonio cultural y natural de la Ciudad de México, además de preparar un discurso sobre temas sociales, históricos o culturales.
El atuendo tradicional que portan también está lleno de simbolismos. Confeccionado artesanalmente, representa al altiplano central; sus collares están elaborados con semillas y los aretes son de filigrana; las trenzas indican el estado civil de cada participante, mientras los bordados reflejan la creatividad y la identidad de quien los porta.
En su caso, decidió incorporar elementos que representan dos de sus grandes pasiones: la talavera y los animales.
«Siempre busco transmitir algo con cada atuendo. La talavera y los animales son dos cosas que amo.»
Perseverancia que dio frutos
Jimena participó cuatro años consecutivos en el certamen porque, más que buscar una corona, regresaba por las amistades, el aprendizaje y la posibilidad de impulsar proyectos comunitarios junto a otras jóvenes.
«Se volvió una tradición en mi familia. Nadie había participado antes y, sin quererlo, todos terminaron emocionándose conmigo».
Este año obtuvo el segundo lugar, un resultado que, asegura, nunca esperó. «Yo incluso le pedí a mi mamá un cambio de ropa porque pensé que cuando terminara el concurso me cambiaría para quedarme a apoyar a la ganadora».
Su discurso estuvo dedicado a la manera en que, desde la medicina veterinaria, puede contribuir a preservar el patrimonio natural de Xochimilco y acercar ese conocimiento a niñas y niños.
Durante la final respondió que una corona no hace más valiosa a una mujer. «Cualquier mujer puede lograr grandes cosas. Yo he conseguido muchas sin una corona, y seguiré haciéndolo».
Llevar a la UNAM de regreso a su comunidad
Jimena considera que estudiar en la UNAM le abrió oportunidades que muchas generaciones anteriores no tuvieron. «Agradezco a la Universidad porque me ha dado las herramientas para regresar ese conocimiento a mi comunidad».
Cuando termine la carrera espera trabajar tanto en la medicina veterinaria como en proyectos de divulgación científica y educación ambiental dirigidos a niñas y niños de Xochimilco.
Su mayor sueño, dice, es que las nuevas generaciones aprendan a valorar la riqueza natural que las rodea.
«Quiero que la gente vea a Xochimilco con mis ojos porque cuando amas algo, entonces quieres cuidarlo».
Una tecnología para reconocer a los insectos que transmiten enfermedades
Redacción UNAM Global Revista / Con información de UNAM Francia
agosto 13, 2026
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Investigadores de la UNAM y Sorbonne Université exploran el uso de una técnica que podría hacer más rápida y precisa la identificación de artrópodos relacionados con enfermedades como dengue, zika, malaria y Chagas.
Para prevenir una enfermedad transmitida por mosquitos u otros artrópodos hay una pregunta que parece sencilla, pero resulta fundamental: ¿qué especie tenemos enfrente?
Identificar correctamente a estos organismos permite saber cuáles circulan en una región, detectar cambios en su distribución y fortalecer la vigilancia de enfermedades que pueden afectar a miles de personas. El desafío se ha vuelto todavía más importante ante fenómenos como el cambio climático, la transformación de los ecosistemas y la movilidad humana, que favorecen que algunas especies aparezcan en lugares donde antes no se encontraban.
En ese escenario, investigadores de la UNAM y Sorbonne Université trabajan con una tecnología conocida como MALDI-TOF, una técnica de espectrometría de masas que puede ayudar a distinguir diferentes especies a partir de las características de una muestra.
Dicho de manera sencilla, la técnica permite obtener una especie de huella biológica del organismo analizado. Esa información puede compararse para determinar con mayor rapidez y precisión de qué especie se trata.
Y cuando se habla de organismos capaces de transmitir enfermedades, saber exactamente cuál está presente puede ser información valiosa para la vigilancia epidemiológica.
De México a París
La colaboración comenzó a tomar forma en noviembre de 2025, cuando Alejandro Córdoba-Aguilar, investigador de la Facultad de Ciencias de la UNAM, realizó una estancia de investigación en Sorbonne Université.
Veronika Hrebinchuk, Alex Córdoba-Aguilar y Cécile Nabet.
Ahí trabajó con Cécile Nabet y Renaud Piarroux, especialistas en enfermedades infecciosas y salud global. Durante la estancia intercambiaron metodologías, protocolos y experiencias alrededor del uso de MALDI-TOF para la identificación de artrópodos.
Más que aprender a utilizar un equipo, el objetivo es explorar cómo esta tecnología puede incorporarse al estudio de organismos de interés sanitario y generar información útil sobre las especies que circulan en distintos territorios.
Uno de los siguientes pasos será la capacitación de estudiantes de doctorado en los laboratorios de Sorbonne Université. Ahí aprenderán a utilizar esta metodología para estudiar muestras de mosquitos procedentes de la Ciudad de México.
Renaud Piarroux, Cécile Nabet, Alex Córdoba-Aguilar y Juan Fernando Ramírez.
Esto permitirá no sólo analizar ejemplares mexicanos con infraestructura especializada, sino también formar investigadores capaces de trasladar posteriormente ese conocimiento a nuevos proyectos en el país.
Cuando los vectores cambian de territorio
La identificación de estos organismos adquiere especial relevancia en un planeta en transformación.
El aumento de las temperaturas, los cambios en los ecosistemas y el movimiento constante de personas y mercancías pueden modificar la distribución de distintas especies. Por ello, conocer qué artrópodos están presentes en una región y detectar oportunamente la llegada de otros puede convertirse en una pieza importante de la vigilancia sanitaria.
El tema será también el centro de un seminario conjunto que la UNAM y Sorbonne Université proyectan realizar en octubre de 2026 sobre enfermedades transmitidas por vectores.
La colaboración plantea así una pregunta que rebasa las fronteras entre México y Francia: ¿cómo podemos reconocer con mayor rapidez a las especies que transmiten enfermedades antes de que su expansión se convierta en un problema mayor de salud pública?
Encontrar mejores formas de identificarlas puede ser uno de los primeros pasos para anticiparse.
Manuel Rodríguez Lozano (Ciudad de México, 1897–1971) ocupa una posición singular en la historia del arte mexicano del siglo XX debido a una propuesta estética que se distanció de los discursos nacionalistas hegemónicos de su tiempo. Asimismo, su identidad homosexual constituyó un elemento significativo que contribuyó a configurar una trayectoria artística y personal particular dentro del panorama cultural de la época. Pintor, escenógrafo, docente y promotor cultural, fue nombrado director de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM en 1939, año en el que también fundó la revista Artes Plásticas. Su producción artística se caracterizó por la búsqueda de una expresión espiritual, honesta y universal, postura que él mismo definió como un “mexicanismo formal”, en oposición al folclorismo asociado a la Escuela Mexicana de Pintura y a las tendencias más politizadas del muralismo.
En 1942, durante uno de los episodios más difíciles de su vida, Rodríguez Lozano realizó la obra La piedad en el desierto en la cárcel de Lecumberri. El artista había sido acusado del robo de tres grabados atribuidos a Guido Reni y Alberto Durero destinados a una exposición. Como consecuencia, permaneció en prisión preventiva en el pabellón de tuberculosos para varones. Fue en este contexto de confinamiento en el que produjo el mural con la técnica al fresco.
La pieza constituye una profunda expresión en torno al sufrimiento humano, la soledad y la redención. La elección del tema revela la dimensión espiritual que Rodríguez Lozano atribuía al arte mexicano. En una entrevista publicada en esta Revista, en julio de 1936, el pintor afirmó que “la pintura sobre todas las cosas, sobre todos los problemas” debía representar “un elemento espiritual”.1
Manuel Rodríguez Lozano, La piedad en el desierto, 1942. Museo del Palacio de Bellas Artes, INBAL.
La realización de esta obra también puede entenderse a la luz de sus reflexiones sobre la pintura mural. Para Rodríguez Lozano, “el muro debe ser la última etapa en la carrera del pintor. Cuando el pintor es dueño de su oficio debe ir al muro”. El fresco La piedad en el desierto representó, en este sentido, el inicio de su “época blanca” y la consolidación de una trayectoria artística que ya incluía proyectos relevantes como la serie Tableros de la muerte de Santa Ana, iniciada en 1932 por encargo de su mecenas Francisco Sergio Iturbe, y que posteriormente culminaría en obras de formato grande y monumental, como El Verdaccio (1935) y El holocausto (1945), respectivamente.
Después de permanecer cerca de veinticinco años en el Palacio Negro, La piedad en el desierto fue trasladada, por medio de la técnica del strappo, entre 1966 y 1967, al segundo piso del Museo del Palacio de Bellas Artes. Su incorporación a la colección permanente del recinto permitió preservar una de las obras más significativas del artista y situarla junto a murales creados originalmente para distintos espacios, como Alegoría del viento (1928) de Roberto Montenegro y Carnaval de Huejotzingo (1936) de Diego Rivera.
La Ciudad de México es hoy uno de los grandes centros culturales del mundo. Con una amplia red de museos dedicados al arte, la historia, la ciencia, la arqueología y la antropología, la capital mexicana conserva algunos de los acervos más importantes del país y ofrece espacios donde millones de personas se acercan al conocimiento.
Pero esta tradición museística no surgió de manera repentina. Sus raíces se encuentran en los primeros esfuerzos por reunir, clasificar y mostrar objetos que permitieran comprender el mundo natural. Durante el periodo virreinal, impulsadas por las ideas de la Ilustración, comenzaron a surgir colecciones científicas que buscaban estudiar los territorios americanos y sus recursos.
Uno de los proyectos más importantes de aquella época fue el Gabinete de Historia Natural, fundado en 1790 en la Nueva España y considerado el primer museo público de historia natural de México y del continente americano.
El nacimiento de un proyecto científico en la Nueva España
El Gabinete de Historia Natural representó uno de los primeros intentos por acercar la ciencia al público novohispano. De acuerdo con la Dra. María Eugenia Constantino Ortiz, investigadora posdoctoral del Instituto de Geografía de la UNAM, su creación formó parte del interés ilustrado por estudiar, ordenar y conservar los elementos de la naturaleza.
La existencia del gabinete quedó documentada en la Gaceta de México, el principal periódico del Virreinato. En abril de 1790 se informó que el naturalista José Longinos Martínez había reunido una importante colección de objetos de historia natural y tenía la intención de establecer un museo dedicado al rey Carlos IV y a la reina María Luisa.
Meses después, en agosto del mismo año, la publicación anunció que el gabinete estaba listo para abrir sus puertas, posiblemente el 15 de agosto, fecha relacionada con la celebración del santo de la reina. Estos registros constituyen una de las principales evidencias sobre el origen de este espacio científico.
Longinos, el hombre fundamental
La creación del Gabinete de Historia Natural estuvo ligada a la figura de José Longinos Martínez, un naturalista y cirujano que llegó a la Nueva España como integrante de la Real Expedición Botánica, un proyecto impulsado por la monarquía española durante el reinado de Carlos III.
Estas expediciones tenían como objetivo estudiar de manera sistemática la naturaleza de los territorios americanos, identificar sus recursos y generar conocimientos útiles para campos como la medicina, la agricultura y la minería.
Durante sus recorridos por la Nueva España, los integrantes de la expedición recolectaron plantas, semillas, minerales, fósiles y animales que posteriormente eran enviados a Madrid para incorporarse a instituciones científicas como el Real Jardín Botánico y el Real Gabinete de Historia Natural.
Sin embargo, comentó la Dra. Constantino Ortiz, Longinos tomó una decisión que cambiaría la historia científica de México: conservó duplicados de los ejemplares recolectados para crear un gabinete propio en la Nueva España. Su intención era establecer un espacio donde los habitantes del territorio pudieran observar, estudiar y aprender sobre la naturaleza.
Su formación como cirujano y anatomista fue fundamental para lograrlo. A diferencia de otros especialistas de la época, contaba con los conocimientos necesarios para preparar y conservar ejemplares animales, una tarea compleja debido al deterioro natural de los organismos. Gracias a estas habilidades, desarrolló técnicas de conservación zoológica y creó una colección que podía ser estudiada y exhibida.
Además, elaboró preparaciones anatómicas y modelos de cera con fines educativos, herramientas que permitían explicar la estructura del cuerpo humano y de otros seres vivos.
Aunque el proyecto no recibió un respaldo importante de las autoridades virreinales ni de la Corona española, Longinos logró establecerlo con recursos propios. El museo abrió sus puertas en la antigua calle de Plateros, actualmente calle Madero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Más que reunir objetos curiosos, el naturalista buscó crear una institución científica. Su gabinete convirtió las colecciones en herramientas de enseñanza y trasladó a la Nueva España las prácticas de clasificación, conservación y exhibición que había conocido en los centros científicos europeos.
¿Por qué fue importante este museo?
La importancia del Gabinete de Historia Natural no estuvo solamente en sus colecciones, sino en la forma en que permitió acercarse al conocimiento científico.
El espacio permanecía abierto al público interesado y ofrecía la posibilidad de aprender mediante la observación directa de plantas, minerales y animales. Además de los ejemplares, contaba con una biblioteca especializada con obras de historia natural, botánica, química, física y anatomía.
También disponía de instrumentos científicos como microscopios, lupas y otros aparatos de observación. En sus paredes se colocaron representaciones del sistema de clasificación de Carlos Linneo, con esquemas que explicaban cómo se organizaban los reinos animal, vegetal y mineral.
Otra característica innovadora fue la labor educativa de su fundador. Longinos recibía personalmente a los visitantes y explicaba la organización de las colecciones. Cuando no podía hacerlo, esta tarea era continuada por el médico Mariano Aznar.
De esta manera, el gabinete no era únicamente un lugar donde se almacenaban objetos, sino un espacio donde la observación se convertía en aprendizaje, expresó la investigadora del IGg.
¿Cómo era el museo?
Diversas investigaciones, entre ellas las de la Dra. María Eugenia Constantino Ortiz, como “José Longinos Martínez: un expedicionario, dos gabinetes de historia natural”, han permitido reconstruir cómo se veía el museo por dentro. Al entrar al Gabinete de Historia Natural de José Longinos Martínez, el visitante se encontraba con un espacio cuidadosamente organizado para mostrar la diversidad de la naturaleza.
El museo estaba formado por veinticuatro estantes dispuestos de manera ordenada, siguiendo los principios de clasificación científica de la época y, especialmente, el sistema desarrollado por Carlos Linneo. La distribución de las colecciones permitía recorrer los tres grandes ámbitos de la naturaleza, animal, vegetal y mineral, y comprender la relación entre los distintos ejemplares.
El recorrido iniciaba con una biblioteca especializada que reunía obras de historia natural, botánica, química, física, anatomía y otras ciencias. Estos libros no eran un elemento decorativo, sino una herramienta para interpretar los objetos expuestos y profundizar en su estudio. A partir de ahí se desplegaban las colecciones naturales: varios estantes estaban dedicados al reino animal, donde podían observarse aves, peces, insectos y otros ejemplares conservados mediante técnicas de preparación zoológica desarrolladas por Longinos.
Otro sector estaba destinado al reino vegetal. Allí se reunían herbarios, semillas, raíces, cortezas, maderas, resinas, gomas y otros productos naturales que mostraban la riqueza botánica de los territorios americanos. La colección mineralógica ocupaba una parte importante del gabinete e incluía metales como oro, plata, cobre, hierro y mercurio, además de piedras, sales, cuarzos, mármoles, ágatas, rocas y fósiles. Estas piezas permitían estudiar la composición de la tierra y los recursos que podían tener utilidad para la minería y otras actividades económicas.
El museo también exhibía objetos relacionados con el pasado de la naturaleza y con el estudio del cuerpo. Entre sus colecciones se encontraban fósiles y grandes osamentas que en la época se interpretaban como restos de animales antiguos, así como preparaciones anatómicas y modelos de cera elaborados con fines educativos. Estas piezas mostraban la conexión entre la historia natural, la anatomía y la medicina, campos en los que Longinos tenía una formación especializada.
Además de los ejemplares naturales, el gabinete incorporaba instrumentos científicos como microscopios, lupas, prismas, barómetros, termómetros y otros aparatos de observación y experimentación. En las paredes se colocaron representaciones del sistema de clasificación de Linneo, árboles y esquemas visuales que ayudaban a los visitantes a comprender cómo se organizaban los seres naturales.
La distribución de los veinticuatro estantes convertía al gabinete en un recorrido de conocimiento. Cada sección estaba pensada para enseñar algo distinto: observar animales, reconocer plantas, identificar minerales, comprender la clasificación de la naturaleza y acercarse a los métodos científicos de la época. De esta manera, el museo no era únicamente una colección de objetos, sino un espacio diseñado para transformar la contemplación en aprendizaje.
Cuando la curiosidad se convirtió en conocimiento
Más de dos siglos después de su apertura, el Gabinete de Historia Natural de José Longinos Martínez puede entenderse como el punto de partida de una larga tradición museística en México. Aunque su existencia fue breve y dependió en gran medida del esfuerzo personal de su fundador, aquel espacio transformó la manera en que la sociedad novohispana se acercaba al conocimiento científico.
Su importancia no estuvo únicamente en reunir animales, plantas, minerales, instrumentos y libros, sino en organizarlos con un propósito educativo: mostrar que la naturaleza podía ser observada, clasificada y estudiada. En una época en la que los museos todavía eran espacios reservados principalmente para colecciones privadas o instituciones de élite, el gabinete de Longinos abrió una nueva posibilidad al convertir una colección científica en un lugar de aprendizaje público.
Sus estantes, ejemplares y herramientas de observación representaron una idea que continúa vigente: los museos no solo conservan objetos del pasado, también construyen conocimiento y acercan la ciencia a la sociedad.
De la FES Acatlán al podio mundial: Scarleth Saucedo conquista plata y bronce en Berlín
Redacción
agosto 12, 2026
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Hace unas semanas, Scarleth Deyanira Saucedo Gómez se preparaba para uno de los mayores retos de su trayectoria deportiva: representar a México en el Campeonato Mundial 2026 de la World Karate and Kickboxing Union (WKU), en Berlín, Alemania.
Hoy, la estudiante de Derecho de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán regresa con dos medallas mundiales.
Scarleth obtuvo la medalla de plata en la categoría Open Weight, +18 años, y la medalla de bronce en Point Fighting, categoría +18 / -60 kg. Dos resultados que la colocaron entre las mejores competidoras de sus respectivas categorías y que representan uno de los mayores logros de su carrera deportiva.
El camino hasta Berlín comenzó cuando tenía 12 años y encontró en el karate y el kickboxing dos disciplinas que terminarían por convertirse en una parte fundamental de su vida.
Plata en Open Weight
En la categoría Female Adults (18+) / Pointfighting / Open Weight, Scarleth llegó hasta la final y concluyó la competencia en segundo lugar.
La mexicana avanzó después de superar en semifinales a la alemana Nadine Flöper. En la otra llave, Amy Golder consiguió su pase a la final tras vencer a Patricia Stretch.
En el combate por el campeonato, Scarleth se enfrentó a Golder. A diferencia de las rondas anteriores, las finales se disputan a dos rounds, por lo que el marcador se construye a partir del desempeño de ambas competidoras a lo largo de los dos periodos.
Saucedo explicó que la diferencia que se observa en el resultado final se produjo justamente por el desarrollo de esos dos rounds: el primero terminó con un marcador distinto y durante el segundo la ventaja se amplió. Al concluir el combate, el resultado fue de 17-8 a favor de Golder, mientras que la mexicana se quedó con la medalla de plata.
La clasificación final colocó a Amy Golder en la primera posición; a Scarleth Saucedo, representante del Equipo Nacional de México de la WKU, en segundo lugar; y a Nadine Flöper y Patricia Stretch en el tercer sitio.
Un segundo podio en Berlín
La participación de Scarleth en el Mundial no terminó con la plata.
En Point Fighting, categoría +18 / -60 kg, la universitaria consiguió el tercer lugar y sumó una medalla de bronce.
En esta competencia, el primer sitio correspondió a Shamari Buxton, del Equipo Nacional de Inglaterra de la WKU, y el segundo a Sarah McPoyle, representante de Irlanda. Scarleth compartió la tercera posición con Caroline Baumgartner.
De esta manera, la estudiante universitaria cerró su participación en Berlín con dos preseas: plata en Open Weight y bronce en Point Fighting +18 / -60 kg.
Del primer torneo al podio mundial
Scarleth comenzó a practicar karate tradicional Shotokan y kickboxing a los 12 años. A los 16 obtuvo el grado de cinta negra y, desde entonces, comenzó también a impartir cursos de verano y seminarios.
En 2015 ganó uno de sus primeros torneos en la categoría de point fight. Dos años después se convirtió en bicampeona nacional en kata y combate, a pesar de enfrentar una lesión en la rodilla.
Su trayectoria continuó con competencias nacionales e internacionales. En 2025 obtuvo el campeonato panamericano en Honduras y, durante 2026, consiguió los resultados que le permitieron clasificar al Campeonato Mundial en Alemania.
Llegar a Berlín representaba uno de los mayores desafíos de su carrera. Volver con dos medallas confirmó el crecimiento que ha construido durante más de una década de entrenamiento.
Derecho, entrenamiento y competencia
La carrera deportiva de Scarleth avanza al mismo tiempo que su formación universitaria.
Estudia Derecho en el Sistema de Universidad Abierta de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, modalidad que le permite mantener sus actividades deportivas, viajar a competencias y continuar con sus responsabilidades académicas.
Además de competir, dirige Saucedo Team, la academia que lleva su apellido y desde donde forma a nuevas generaciones de practicantes.
Su familia también ha desempeñado un papel fundamental en este camino, especialmente su padre, a quien considera su mejor amigo, inspiración y uno de sus principales apoyos para afrontar las exigencias deportivas y económicas que implica competir internacionalmente.
El próximo Mundial será en México
La participación en Berlín también abrió un nuevo reto para Scarleth. De acuerdo con la deportista, el Campeonato Mundial de la misma organización se realizará en México en 2027.
Competir en casa representa para ella una oportunidad, pero también una responsabilidad mayor. Después de conseguir dos medallas en Alemania, el siguiente objetivo será prepararse para volver a enfrentar a competidoras internacionales, ahora frente al público mexicano.
Para Scarleth, tener el Mundial en México significa contar con una nueva oportunidad para buscar mejores resultados y, al mismo tiempo, asumir el compromiso que implica llegar a la competencia como medallista mundial.
Golpear como niña y subir dos veces al podio
Antes de viajar a Berlín, Scarleth decía con orgullo que sí, que golpeaba como niña: con fuerza, disciplina y técnica.
Años de entrenamiento la llevaron primero a campeonatos nacionales y panamericanos y, ahora, a dos podios mundiales.
La estudiante de la FES Acatlán terminó el Campeonato Mundial 2026 como subcampeona de Open Weight y medallista de bronce en Point Fighting +18 / -60 kg.
Scarleth salió de México rumbo a Berlín con el objetivo de competir entre las mejores. Regresó con una medalla de plata, una de bronce y un nuevo desafío en el horizonte: prepararse para 2027, cuando el Mundial de la WKU llegue a México.