Los sismos de hoy y de septiembre en México
Anorexia y bulimia son las enfermedades mentales con mayor índice de mortalidad, incluso más que el suicidio; se considera que una de cada cinco personas que muere por estos trastornos de la conducta alimentaria (TCA) se quitó la vida, mientras que los otros cuatro decesos obedecen a falla orgánica múltiple, alertó la especialista de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, Karla Edith González Alcántara.
La investigadora del Laboratorio de Salud y Alimentación de la entidad universitaria precisó: para que una persona con TCA llegue a la muerte suelen pasar años con ese padecimiento. Por ello, deberían considerarse enfermedades crónicas, ya que los síntomas no desaparecen en su totalidad y los enfermos sufren un alto porcentaje de recaídas, 48 por ciento de los pacientes, en promedio.
“Hablamos de un trastorno que genera diversas consecuencias y, además, pareciera que es un problema de salud que está en crecimiento. Eso es algo que los especialistas debemos considerar porque podría pensarse que no están sirviendo los tratamientos con los que trabajamos y atendemos a estos pacientes”, refirió.
Al dictar la conferencia “Conductas alimentarias de riesgo”, dijo que anorexia y bulimia, además de ser consideradas comportamientos que los individuos inician a temprana edad –adolescentes y jóvenes–, están basados, sobre todo, en el deseo de modificar la imagen corporal, en especial estar más delgados.
Explicó que una persona tiene anorexia cuando rechaza o restringe el consumo o ingesta de alimentos, o bien realiza conductas compensatorias como el consumo de laxantes o vómito autoinducido. Esto se manifiesta en un peso corporal por debajo de lo normal o esperado para su edad, y presenta una alteración de la percepción de su peso o silueta corporal. Mientras que aquellos con bulimia, los criterios diagnósticos consideran que tienen una ingesta de alimentos en cantidad superior a la de cualquier otro individuo en periodos cortos de tiempo, o lo que se denomina “atracón”.
Esta conducta genera una sensación de pérdida de control de lo que comen. Además, el “atracón” está relacionado con sensaciones como sentirse desagradablemente lleno hasta el punto de desear vomitar. “De pronto les da sentimientos de vergüenza o de culpa, por esas actitudes de comer de más, aunque no se sienta una necesidad real de comer y aun así lo hacen”.
González Alcántara refirió que son diversas las consecuencias asociadas tanto a la anorexia como a la bulimia, en particular si se presentan por un tiempo prolongado. Por ejemplo, podría desencadenarse anemia, cansancio, agotamiento y debilidad muscular, incluso osteoporosis, cabello y uñas quebradizas, piel seca y amarillenta, disminución de temperatura corporal por la baja cantidad de calorías, lo que podría relacionarse con crecimiento de bello en el cuerpo para mantener el calor.
Además, presión sanguínea baja, respiración y pulso lentos, y más a largo plazo infertilidad, daño al corazón y cerebral y, finalmente, insuficiencia orgánica, es decir, “llega el momento en que por falta de nutrientes o por deshidratación severa, ocurra una falla multiorgánica”.
Es difícil determinar el origen de los TCA, abundó, aunque se ha avanzado en su conocimiento, pero hay aspectos por conocer como los factores que los precipitan y mantienen. “Por ahora podemos decir que son alteraciones de origen multifactorial: biológicas, como cuestiones genéticas que se han considerado pudieran estar relacionadas, pero también por sobrepeso u obesidad; psicológicas; es decir, cuestiones de personalidad como baja autoestima, depresión, insatisfacción corporal y ansiedad, entre otras”.
Además de aquellos factores sociales relacionados con críticas sobre la apariencia, incluso que se haya sufrido bullying por ello, y la presión de la sociedad para alcanzar el ideal de delgadez.
En general, lo que se conoce de la epidemiología de los trastornos de la conducta alimentaria es que suelen ser un problema más común o de mayor incidencia en mujeres adolescentes, aunque ello no significa que los hombres no presenten un TCA. En la actualidad se observan estos problemas en niños de cinco años de edad, “eso significa que si pensamos en las consecuencias físicas descritas, tenemos un foco de alarma todavía mayor al que teníamos hace algún tiempo”.
Puntualizó que pareciera que la prevalencia de los trastornos es relativamente baja; no obstante, en el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM, por sus siglas en inglés) se establece que el 0.4 por ciento de las mujeres adolescentes a nivel global presentarán anorexia y 1.5 por ciento bulimia. Sin embargo, resulta difícil conocer cuántas personas han sido diagnosticadas, peor aún, determinar el número de quienes realizan esas conductas.
En México, en 2017, se reportó que cada año aproximadamente se observan 20 mil casos de trastornos de la conducta alimentaria, una cifra importante. En tanto, en un estudio realizado en más de 200 países en 2019 hubo 13.6 millones de seres humanos quienes presentaron un TCA. “Aunque las prevalencias parecieran menores, en realidad hablamos de un número importante de personas afectadas por estos problemas”.
Los casos diagnosticados en el país, aseveró, son tan solo la punta deliceberg de los trastornos mentales, ya que son pocas las personas que llegan a atención especializada, mientras que hay una cantidad significativa de individuos quienes permanecen sin diagnóstico y, por lo tanto, sin tratamiento. Lo que significa que los datos de prevalencia sobre TCA podrían ser nueve veces superiores a los registrados.
Ante ello, resaltó la necesidad de que los especialistas trabajen en personas con un diagnóstico de trastornos y tratar de identificar a aquellas que realizan esas conductas para evitar que las cifras de estos problemas de salud se eleven y no lleguen a ser un trastorno de la conducta alimentaria, los cuales se han asociado también con depresión, ideación suicida y consumo de sustancias tóxicas.
En ese sentido, dijo que es necesario identificar alteraciones o factores asociados con este fenómeno. También se requiere tener claro que se trata de una afección mental de la cual no pueden salir por sí mismas y, por lo tanto, requieren ayuda.
Se espera que la capa de ozono del Ártico y de las latitudes medias del hemisferio norte se recupere completamente en 2035 aproximadamente, seguido por las latitudes medias del hemisferio sur, a mediados de siglo, y de la región Antártida para 2060.
“La evaluación científica más reciente sobre el agotamiento del ozono conducida por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente muestra que, en algunas partes de la estratosfera, la capa de ozono se ha recuperado a un ritmo del uno al tres por ciento por década desde el año 2000”, señala Telma Castro Romero, integrante del Grupo de Aerosoles Atmosféricos del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM.
También explica que gracias a su recuperación y a la protección que brinda contra la radiación ultravioleta proveniente del Sol, “en un alto porcentaje está asegurada la vida como la conocemos, aunque no lo sabemos respecto a otros fenómenos, como el cambio climático”.
Con motivo del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono –que se celebra el 16 de septiembre–, el cual fue proclamado en 1994 por la Asamblea General de Naciones Unidas en conmemoración de la fecha de la firma del Protocolo de Montreal sobre sustancias que la dañan, en 1987, quien fuera directora del entonces Centro de Ciencias de la Atmósfera explica que el ozono es un gas que está de manera permanente en la atmósfera de la Tierra y su mayor concentración se ubica en la estratosfera.
La atmósfera, detalla, mide aproximadamente 100 kilómetros de altura y una forma de estudiarla es a través del perfil de la temperatura; de la superficie a 10 o 12 kilómetros se llama troposfera; luego hay una capa de transición y, posteriormente, cerca de los 15 kilómetros empieza la estratosfera.
En la troposfera, la temperatura disminuye con la altura, pero en la estratosfera hay una inversión y en lugar de disminuir aumenta, debido a reacciones químicas que rompen enlaces de compuestos y liberan calor, en particular la del ozono, y eso provoca el incremento.
“El ozono estratosférico se forma en la atmósfera cuando la radiación ultravioleta (UV) alcanza la baja estratosfera y disocia las moléculas de oxígeno (O2) en oxígeno atómico. Luego, este último se combina rápidamente con otras moléculas de O2 para formar el ozono (O3)”, abunda.
Ese proceso sucede desde hace miles de años, y forma una capa que envuelve a todo el planeta. Ese “escudo” absorbe la luz ultravioleta proveniente del Sol y no la deja llegar por completo hasta la superficie terrestre. “Si no tuviéramos esa protección, no existiría la vida como la conocemos, por la penetración de toda esa radiación”.
Si el ozono se acaba, si ese “escudo” se debilita, peligraría la vida. Y eso pasó hace algunos años, pero al darse cuenta de lo que ocurría la comunidad internacional comenzó a tomar acciones.
Calientan la atmósfera
Al respecto, Castro Romero relata que a mediados de la década de 1970, en un congreso científico internacional en Londres, el profesor Frank Sherwood Rowland planteó que los clorofluorocarbonos (CFC’s) usados en el pasado en procesos de refrigeración y en los aerosoles utilizados en la vida cotidiana, son productos químicamente estables, y que con el tiempo cambian poco, por lo que debían acumularse en algún lado.
Junto con su colega y alumno Mario Molina Pasquel y Henríquez, Rowland se encargó de analizar y descubrir que en la estratosfera estaba ese acumulamiento. Hicieron un modelo y comenzaron a poner en alerta a la comunidad científica y, sobre todo, el químico mexicano realizó la tarea de convencer a la comunidad científica y a los tomadores de decisiones de que había un problema. Así lo corroboraron los satélites, sobre todo en el polo sur, hacia los años 80, y por el hallazgo recibieron, al igual que Paul Crutzen, el Premio Nobel de Química en 1995.
El uso generalizado de los CFC’s dañó considerablemente la capa de ozono que rodea la atmósfera terrestre, lo que llevó a la formación del agujero todavía presente, refiriere la científica universitaria.
Observaciones realizadas en 2019 por investigadores de la NASA y la NOAA quienes detectan y miden el crecimiento y la ruptura del “agujero de ozono” con instrumentos a bordo de los satélites Aura, Suomi-NPP y NOAA-20, comentan que entonces era de 9.3 millones de kilómetros cuadrados, menor al máximo reportado en 1998, cuando medía 25.9 millones de kilómetros cuadrados. “Lo que llamamos el ‘agujero’ es un adelgazamiento de la capa de ozono en la estratosfera sobre la Antártida que comienza cada septiembre”, refiere la experta.
El Protocolo de Montreal se firmó por 197 países en 1987, y entró en vigor en 1989; al signarlo, las naciones se comprometieron a reducir las emisiones de CFC’s, que fueron sustituidos por hidrofluorocarbonos (HFC’s), los cuales no dañan la capa de ozono pero son compuestos que calientan la atmósfera.
Se resolvió un problema global: la capa de ozono se regenera. No obstante, se logró con elementos que ahora afectan el clima de la Tierra, junto con otros gases de efecto invernadero como el bióxido de carbono y el metano. Por ello, el 15 de octubre de 2016 se adoptó la Enmienda de Kigali a ese protocolo, un acuerdo internacional para reducir gradualmente el consumo y producción de HFC’s.
Los HFC´s emitidos en procesos industriales, refrigeración y artículos de consumo, tienen alto contenido de los llamados halógenos, que incluyen principalmente cloro y bromo; y halocarbonos que poseen, los cuales tiene un impacto pequeño en la destrucción del ozono; sin embargo, son gases de efecto invernadero con un gran potencial de calentamiento climático y dañinos para el medio ambiente. Ante este panorama, Telma Castro resalta la importancia de hacer investigación y mejorar las tecnologías.
México, menciona la universitaria, fue uno de los primeros países en firmar el Protocolo de Montreal y el primero en ratificarlo. De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales nuestro país “ha desarrollado más de 100 proyectos en los sectores de refrigeración industrial y doméstica, espumas, aerosoles, sistemas de enfriamiento centrífugo, halones, asistencia técnica y capacitación, entre otros, para reducir su consumo de substancias agotadoras de la capa de ozono, y hoy en día todos los refrigerantes domésticos y comerciales, así como los productos en aerosol producidos en México se encuentran libres de CFC’s”.
Lo que hagamos para proteger y mejorar el medio ambiente, “aplicando un sentido común, como no generar tanta basura, dejar de usar el auto, etcétera”, va a beneficiar la conservación de nuestro planeta, que por ahora es nuestro único hogar para conservar la vida como la conocemos.
Hay que tener presente que los procesos naturales de la Tierra están interconectados de una u otra forma, y que al romper ese equilibrio siempre habrá consecuencias pequeñas o de gran magnitud. De ahí la importancia de cuidar nuestro hogar a partir de diversos ámbitos, trabajos y actividades, desde el lugar donde nos encontremos. “Todos somos responsables de lo que está pasando. Sí hay soluciones; los jóvenes, en especial, tienen mucho que hacer, y deben ser apoyados por experiencias de los adultos, para no cometer los mismos errores del pasado”, concluye Telma Castro.
Baco y Gala, dos perros veteranos de la Unidad Canina de Búsqueda y Rescate de Personas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), han participado en diversos rescates, incluyendo los sismos de 2017, las explosiones de la Torre de Pemex en 2013, el hospital de Cuajimalpa en 2014 y el deslave del cerro del Chiquihuite en 2021.
La Unidad Canina de Búsqueda y Rescate de Personas fue creada en 1986 por iniciativa de veterinarios universitarios después de los sismos del año previo. Su objetivo era resarcir la carencia de un equipo especializado para atender y ayudar a personas atrapadas en escombros.
La unidad cuenta con 30 binomios, en su mayoría miembros de la comunidad universitaria y algunos externos.
De acuerdo con Julio Alejandro Velázquez Rodríguez, coordinador de la Unidad Canina, se puede iniciar a formar a un perro para esta labor desde cachorro. El proceso de formación comienza a las pocas semanas de nacido, estimulando sus patitas con toallitas de agua tibia, para continuar haciendo lo mismo en sus orejas y cola. Posteriormente, se inicia con algunos obstáculos, se hace que los perritos caminen por zonas obscuras o húmedas.
Funciones de los perros de búsqueda y rescate
Los perros no solo se dedican a detectar los puntos donde hay aroma de personas, sino que también hacen despeje de zonas. Esto significa que se mete al perro al sitio para verificar que efectivamente ya no haya alguien ahí y se pueda empezar con la limpieza con la maquinaria.
La labor que realizan estos perros es imprescindible y ha sido fundamental en muchos rescates. Durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 en México, Baco y Gala trabajaron día y noche en medio del desastre para salvar la vida de las personas. Su ladrido fue de esperanza entre el escombro y la tristeza, convirtiéndolos en verdaderos héroes de olfato y de corazón.
La mayoría de los miembros de la Unidad Canina son voluntarios que pertenecen a la comunidad universitaria de las facultades de Ciencias Políticas, Ingeniería y otras dependencias de la UNAM. Sin embargo, también hay miembros del Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Autónoma de Metropolitana.
El tiempo promedio para entrenar a un perro para búsqueda y rescate de personas es de dos años. Sin embargo, para salir a operar, necesita una certificación externa de la Organización Internacional de Perros de Rescate (IRO), título que solo tienen los binomios de la UNAM.
La IRO es una red mundial de más de 115 organizaciones y 40 países bajo el aval de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y se especializa en temas de búsqueda y rescate con perros.
La UNAM es el primer equipo en México que sigue el protocolo internacional para certificar y el único que tiene el aval para organizar pruebas en el país. Actualmente, están en un nivel de aspirantes a obtener certificación internacional.
Entrenar a un perro para búsqueda y rescate de personas en la UNAM es posible para cualquier persona que quiera expresar sus ganas de ayudar en cualquier emergencia. Solo es necesario enviar un correo a la dirección: etapaseleccionunamk9@gmail.com para entrar en un proceso de selección. No hay requisitos rígidos ni se necesita tener una raza específica de cachorro, solo hay que aprobar la etapa de selección.
Ideas destacadas
En las paredes de la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la Universidad Nacional conviven por igual los trazos de maestros y alumnos, figuras consagradas acompañadas de las nuevas voces, deseosas de algún día alcanzar el mismo estatus. Entre los murales diseñados por el profesorado, tres han conseguido un lugar especial en el corazón de aquellos que integran la FAD, ubicada al sur de la Ciudad de México, en Xochimilco: Mural en cerámica I y Mural en cerámica II, de Luis Nishizawa; y Apoteosis de don Manuel Tolsá y las musas románticas, de Gilberto Aceves Navarro.
Luis Nishizawa Flores nació en Cuautitlán, Estado de México, el 2 de febrero de 1918; fruto de la relación entre el japonés Kenji Nishizawa y la mexicana María de Jesús Flores. A lo largo de su carrera se distinguió por una gran pericia técnica y un continuo cruce de las culturas de sus padres.
“Una de las partes más interesantes de su obra es que logró una disciplina de dos grandes culturas: la mexicana y la japonesa. Esto hizo que él tuviera un tema muy complejo e interesante dentro de su desarrollo como artista”, consideró Mercedes Sierra, profesora del posgrado en la FAD y en la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán.
La especialista añadió: “Lo más importante de Nishizawa es que siempre fue una gran persona, un gran docente y amigo. Daba su clase a la vieja usanza, verdaderamente sus talleres incluían esta parte de la formación en técnicas, imprimaturas, en desarrollo, narraciones, en transmitir estos procesos de gestualidad, visibilidad que hacían de sus clases y talleres algo especial”.
No sólo la presencia del Mural en cerámica I y el Mural en cerámica II demuestran la importancia del maestro para la Facultad, una galería en que los alumnos exponen su trabajo lleva su nombre.
“El maestro Nishizawa fue poseedor de una gran técnica, pero no nada más en una sola línea, sino que manejaba el temple, la acuarela, el vidrio, la cerámica, el grabado. Verdaderamente fue un artista completo, integral que perteneció a una parte de la intelectualidad en México como parte del realismo. Tiene extensa obra de caballete, pero también es importante –y por la que igualmente se le conoce– la de su muralismo”, distinguió Mercedes Sierra.
Mural en cerámica I y el Mural en cerámica II destacan, como su nombre lo indica, por haber sido realizados en cerámica a alta temperatura, junto a sus trazos azules y verdes de diversas tonalidades. Para la especialista es un trabajo que demuestra plenamente las habilidades y los intereses de Nishizawa:
“En esta obra lo que vemos es un entretejido que parece emular un petate o un tipo de construcción mesoamericana, de la que siempre el maestro estuvo cerca. Lo que observamos no es una narración o una construcción gratuita, sino el resultado de todo un estudio anterior para conseguir este tipo de proceso más allá de la ejecución en cerámica a la alta temperatura.
“Estos dos murales pertenecen a otro momento de este gran creador, en el que nos dice: ‘bueno, sí, pero hay más allá de solamente retratar otro tipo de arte figurativo’. Tiene un proceso bien planteado, con bases dentro de las culturas latinoamericanas. Está desarrollado a partir de elementos u objetos que reconocemos en los tejidos artesanales de diversas culturas”, agregó.
La investigadora recalcó que sería un error considerar los murales como abstractos, ya que su tema es “más profundo”. Así lo explicó: “Habla del reconocimiento del artista, de su ejercicio y del trabajo de los artesanos. También de las formas que se han utilizado no sólo en México, sino en Latinoamérica, es el tejido de los materiales que quiere emular y se vuelve mucho más interesante. No es lo mismo entretejer palma o textiles que hacer ese ejercicio con cerámica a la alta temperatura. Ése es el gran acierto del maestro, acercar a dos instancias igual de importantes en una sola obra”.
Esta búsqueda temática y técnica de Nishizawa también lo conecta con la historia del muralismo mexicano. “El muralismo es aquel objeto o pieza artística que transmitir un mensaje, no quiere decir que porque no cuente cronológicamente una historia –esa es la primera escuela del muralismo y tiene su origen en la posrevolución– no se incluya. La corriente mural mexicana va transitando junto a una sociedad que también se va transformando”, reflexionó.
Gilberto Aceves Navarro llegó a este mundo el 24 de septiembre de 1931 en la Ciudad de México. Aunque realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, del Instituto Nacional de Bellas Artes, en 1950, pronto su vida se ligó a la Universidad Nacional, ya que en 1952 trabajó junto a David Alfaro Siqueiros en la realización de los murales de la Torre de Rectoría. Asimismo, enseñó por más de 40 años en sus aulas.
Además de formar a varias generaciones de artistas en la FAD, Aceves Navarro legó a sus paredes uno de sus trabajos más particulares, el mural Apoteosis de don Manuel Tolsá y las musas románticas. Éste, a diferencia de otros trabajos muralísticos, se extiende por varios muros y techos, combinando diversas técnicas a lo largo de su extensión (como la pintura y el fundido de materiales) con unos característicos tonos rojizos y ocres.
Otra peculiaridad que lo distingue es su invitación a ser experimentado, no sólo observado. Así lo consideró Blanca Gutiérrez Galindo, profesora del posgrado de la FAD: “Adapta esta idea al concepto ambientación del arte de los años 60 y 70. Es una nueva forma de hacer arte que va más allá de la pintura o las bellas artes, propone que la experiencia del espectador sea corporal completa, que las imágenes y la materialidad del espacio envuelvan, mientras que los murales que están en un solo muro por lo general exigen al espectador una mirada contemplativa.
“Ya Siqueiros había hecho murales para ser vistos desde los automóviles en movimiento, aquí es claro que Aceves no está pensando tanto en Siqueiros como en el arte contemporáneo, en las tendencias que durante los 70 ampliaron los límites de las bellas artes y replantearon la función del arte público, algo que comparte con su generación, con artistas como Manuel Felguerez”, apuntó la especialista.
Para Gutiérrez el curioso título de la pieza responde a la personalidad –“desbordada, sumamente emotiva”– de Aceves y del acercamiento del artista a la historia del arte: “Aparte de ese contenido emocional también hay una especie de actualización de un momento histórico muy importante de la Academia de San Carlos: cuando llega Manuel Tolsá a México con este cargamento de esculturas clásicas, copias de los originales romanos, que se pueden apreciar allí en el edificio de la Academia. Son una cosa impresionante, no hay ningún país en América Latina que tenga eso, ni Estados Unidos. Manuel Tolsá las trae directamente de Europa junto con yesos, materiales, instrumentos y libros que constituyen un acervo fundamental del patrimonio de la UNAM.
“Interpretando un poco la intención de Gilberto Aceves Navarro, creo que quería trazar una continuidad entre ese pasado de la Academia clásica y el arte del momento en que él estaba realizando su obra. Responde a su generación, pero también a un espíritu muy experimentador de Aceves, que hizo esculturas, instalación, acciones y pintura de tendencia expresionista; la mayoría de su obra pictórica –que es la que define su importancia en la historia del arte mexicano y también sella su labor educativa– es de corte neoexpresionista”, argumentó la profesora.
Blanca Gutiérrez expresó que la obra invita a los espectadores a sentir “la emoción con el cuerpo, las sensaciones son realmente las formas que uno alcanza a ver y que le dan a uno la idea del tema. Si uno no sabe el título, es muy difícil imaginar que es una obra dedicada a un artista del siglo XVIII, aunque para Aceves es muy importante. Las formas ahí elaboradas no son representativas, sino alusivas de una manera muy sutil, líneas, bloques, chorreados, perforaciones, clavados. Todo eso está ahí ensamblado, aludiendo a la idea de apoteosis, de un éxtasis. Es un encuentro del artista con sus musas, con sus propias ideas creativas”.
El suicidio es un problema de salud pública que va en aumento y nos demanda ser más sensibles con el dolor y sufrimiento humano; por lo general, quienes piensan en él manifiestan de manera verbal o conductual señales de alerta como: no encontrar sentido a su vida, experimentar un alto nivel de frustración, hartazgo o dolor emocional.
La académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Paulina Arenas Landgrave, asegura lo anterior con motivo del Día Mundial de la Prevención del Suicidio –que se conmemora el 10 de septiembre– y señala que estas muertes violentas pueden prevenirse si se interviene de manera oportuna.
Para ello es importante estar alertas de quienes expresan altos niveles de desesperanza y estrés, que sienten ser una carga para otros o no estánsatisfechos con lo que hacen y con sus principales logros.
Este año, el lema de la efeméride es “Crear esperanza a través de la acción”, el cual muestra la necesidad de actuar de manera colectiva ante este problema urgente de salud pública, señala la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y llama a familiares, amigos, compañeros de trabajo, educadores, líderes religiosos, profesional de la salud, políticos y gobiernos a tomar medidas para prevenirlos.
En 2019, agrega la OPS, en la región de las américas murieron por suicidio 97 mil 339 personas y se estima que 20 veces más ese número –un millón 946 mil 780 individuos– pudieron haber intentado suicidarse.
“El incremento exponencial de los suicidios en los últimos 10 años no solo es en México, sino en el mundo. Nos ubicamos dentro de los países con tasas medias, pero ha aumentado considerablemente entre los adolescentes y jóvenes”, agrega la experta universitaria.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en 2020 se reportaron siete mil 818 suicidios en el país, equivalentes a 0.7 por ciento del total de fallecimientos. Además, aumentó la tasa de estas lesiones autoinfligidas al pasar de 5.6 por cada 100 mil habitantes en 2019, a 6.2 por cada 100 mil para 2020.
El grupo poblacional de 18 a 29 años de edad presenta la tasa más alta: 10.7 decesos por cada 100 mil personas, seguido del grupo de 30 a 59 años con 7.4 fallecimientos.
Sin embargo, Arenas Landgrave alerta sobre las cifras entre jóvenes de 10 a 17 años: en hombres, la tasa de suicidios es de 5.2 por cada 100 mil habitantes, y en mujeres de 3.6 por cada 100 mil.
La especialista sugiere revisar a detalle las estadísticas de este problema de salud pública, pues si bien a nivel nacional la tasa estandarizada es de 6.2 por cada 100 mil habitantes hay 17 entidades mexicanas con tasas mayores a esta. Los tres estados con las más altas son: Chihuahua (14.0), Aguascalientes (11.1) y Yucatán (10.2).
“Aguascalientes tenía la tasa mayor de muertes por suicidio en adolescentes, y eso es muy importante de visibilizar. También es necesario que las estadísticas incluyan datos sobre personas de la diversidad sexual, que en algunos casos tienen fuertes problemas de no aceptación por parte de la familia o de la sociedad”, agrega.
La académica universitaria subraya que en el caso de la Universidad Nacional se realizan esfuerzos a nivel institucional para integrar a los actores y homologar las diferentes acciones que se pueden realizar para la prevención del suicidio, a través del Comité Técnico para la Atención de la Salud Mental. En su página (saludmental.unam.mx) se puede encontrar información de los programas que hay en Ciudad Universitaria y en los diferentes campus.
Paulina Arenas Landgrave, también responsable académica y supervisora del Centro Comunitario de Atención Psicológica “Los Volcanes”, precisa que el suicidio no es una enfermedad ni un trastorno de salud mental, pero se relaciona con algunos de estos como la depresión, ansiedad, esquizofrenia, trastornos de la personalidad y del estado afectivo. Además, suelen intervenir circunstancias familiares, sentimientos de no pertenencia, dolor psicológico y también el consumo de drogas.
“Tenemos que estar atentos a los mensajes de alerta, pero además ser más sensibles al dolor emocional que escuchamos de quienes presentan este comportamiento. Muchas veces nuestros pacientes expresan que le han dicho a su mamá, a su papá o amigos que están hartos y la respuesta que reciben es que están locos, que esas situaciones sólo les pasan a los débiles, porque sigue habiendo mucho estigma”, agrega.
En ese sentido, la experta universitaria insiste en que este Día Mundial de la Prevención del Suicidio debe ser una oportunidad para promover mayor conciencia sobre esta problemática y “contactar con el otro desde el dolor y sufrimiento humano”.
En no pocas ocasiones, prosigue, escuchamos a personas con estos pensamientos y reaccionamos desde nuestro miedo, impotencia y frustración. “Es estar atento a las alertas y acompañar la escucha desde la empatía, del contacto humano con el otro que puede tener sufrimiento y dolor emocional. Y más que cuestionar, abrir ventanas de oportunidad para que digan lo que sienten, necesitan, y nosotros estar dispuestos a generar un mejor entorno que permita a esa persona sentirse apoyada, validada y entendida”, asevera.
Para lograr el progreso, la justicia, el desarrollo sustentable equitativo que urgentemente requiere México, son necesarios el vigor, la determinación y nuevas esperanzas, las cuales están depositadas en las y los jóvenes, afirmó el rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers.
En un mundo polarizado constantemente y en el que a veces pareciera que no es posible dialogar, se vuelve fundamental que los estudiantes de Derecho y la ciudadanía reflexionen sobre los derechos humanos, afirmó el rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers.
Aparenta ser una jugadora más sobre el yardaje, entrena al parejo de sus compañeros, aun cuando bajo el casco su capilaridad rubia forma una cascada sobre la espalda, que oculta el número dorsal, no su precisión. La alumna del noveno semestre de la Facultad de Derecho apresa el ovoide, mira el cronómetro, dispara con destreza y precisión. La jurista en ciernes es anotadora de un derecho que vuela y cruza los postes de una etapa social fija, encuadrada: es la primera jugadora oficial en la historia de la liga mayor de la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA).
Andrea Martínez, anteriormente mediocampista del equipo de futbol soccer femenil de la UNAM, se desempeña como pateadora y por ahora se encargará de buscar el punto extra, sin descartar que en el futuro intente goles de campo, algo sin precedente desde la creación del equipo en 1927.
“Más que otra situación fue hacer algo nuevo, querer y saber que puedo ser capaz de probar otros deportes. Estoy consciente de lo que sucede, y he estado viendo todo el cambio, el proceso y el impacto que ha logrado esto. Me siento muy lista, ansiosa y con muchas ganas de por fin patear.”
Sobre su inclusión en un grupo sólo de deportistas varones, aclaró que no ha tenido dificultad alguna, y no cree tenerla, “porque la convivencia es completamente igual aquí en un grupo de hombres que en uno de mujeres. He estado acostumbrada a convivir con más 20 personas, no importa el género, es exactamente lo mismo, la convivencia sigue siendo igual. El trato no se me ha dificultado porque en el momento en que llegué se me ha hecho muy fácil entenderme con los demás. He ido conociendo poco a poco a algunos, y ya tenemos una muy buena amistad”.
Andrea fue parte del equipo representativo de futbol soccer femenil de la UNAM, y jugó al balompié de manera profesional en Cruz Azul: “Al final de cuentas es deporte, disciplina. Lo único que cambia tal vez sea la constancia, las rutinas de gimnasio, aunque es mayor el número de horas de entrenamiento aquí en el americano que en el soccer; pero mi tiempo de descanso, de comida, y de estudio sigue siendo el mismo”.
El cambio drástico fue en la técnica que ella traía del futbol soccer, por el tipo de patada y por la forma del balón, así como la manera en que se le tiene que pegar, por lo que aún sigue perfeccionando la técnica.
“Empezamos primero sin balón, con mi pie de apoyo, teniendo muy en cuenta con qué parte específica tenía que impactar el ovoide, además de dar los pasos correctos para llegar y patear, la altura y la postura de la cadera.”
Añadió que la fuerza con la que llegas a impactar el balón es distinta en ambos deportes. “Aquí tiene que haber más dirección. En el soccer, como es el tiro hacia una portería, puedes ubicarlo hacia la derecha o la izquierda; en el futbol americano tiene que ser una patada recta”.
Ya sin el uniforme, aunque ataviada de forma cómoda y deportiva, Andrea camina por los pasillos de la Facultad de Derecho, y sonríe cuando asegura que el deporte y la academia siempre los ha llevado de la mano. “Es todo a la par, no tengo algún límite en ninguna de las actividades, ni en mi vida profesional, ni en la deportiva, estoy yendo paso a paso. Son dos cosas que me encantan, amo mi carrera y también estar aquí y practicar deporte”.
La UNAM, externó, ha sido su casa desde la preparatoria, desde que tenía 15 años de edad: “Aquí lo que te enseñan es a forjar el carácter, ser responsable, la disciplina que debes tener no solamente para practicar tu actividad deportiva, sino también que la debes llevar a tu vida de estudiante, a tu entorno familiar, y eso te va forjando como persona”.
En su primer acto público, para la toma de la fotografía oficial, fue ubicada justo frente al rector Enrique Graue Wiechers, quien al final de la sesión la felicitó y le deseó suerte para su posible debut el sábado 10 de septiembre.
“Me dio mucho gusto hablar con ella, y me encantó que el capitán del equipo dijo: ‘Va a patear y la vamos a apoyar’”, refirió el rector Graue.
Con un gran recorrido en todas las categorías como entrenador en jefe, José Luis Canales Rivera describió este 2022 como un año histórico para la Universidad.
“Imagínate, 95 años de futbol americano en la Universidad, 70 años de nuestro estadio, y una gran expectativa alrededor del equipo: queremos hacer historia.”
Pumas CU abre la puerta para la inclusión en el equipo, resaltó, Andrea hace historia este año. “Es la primera jugadora en liga mayor, y la primera registrada en la ONEFA que va a tener participación. ¡Qué honor que nuestra Universidad sea pionera en este sentido!”
El entrenador en jefe relató cómo fue que Andrea se incorporó al equipo auriazul.
“Desde principios de año nos planteamos tener una pateadora en el equipo. Se abrió la convocatoria y tuvimos una respuesta positiva; llegaron 15 aspirantes, buscando esta posición y Andrea fue la que logró quedarse en el roster.”
Canales Rivera mencionó que las jóvenes que aspiraron al puesto provenían del equipo representativo de futbol soccer femenil debido a que ya tenían idea de la actividad, porque son atletas de alto rendimiento y también representan a la Universidad.
“Andrea fue elegida porque tiene muy buena pegada, lo realiza muy bien, se adaptó a la forma del balón de futbol americano y su porcentaje de goles de campo desde la yarda 10 es muy alto comparado con sus otras compañeras”, detalló.
Sobre su integración al grupo, el coach dijo que la ven como un jugador más, y añadió: “Cuando meta los goles de campo será ovacionada, si llega a fallar no será tanto, la tenemos que ver como uno más; cualquiera dentro del campo puede cometer errores y tener aciertos, esperemos que nuestra afición la reciba positivamente”.
Canales Rivera aclaró que dentro del futbol americano ya se han integrado varias mujeres en su desempeño no sólo como jugadoras, sino también como entrenadoras y en otras labores.
“Encontramos coachs mujeres en NFL, árbitros en equipos colegiales, como lo fue Sarah Fuller de la Universidad de Vanderbilt, la primera pateadora oficial que ingresó y metió un gol de campo, por lo que poco a poco se han abierto estas puertas. Aquí en México es la primera vez que pasa esto”.
Diego Pareyon Valero, número 31, capitán de Pumas CU, dijo que este es un momento muy importante en la historia no sólo para este ámbito.
“Hablar de una mujer en un deporte que ha sido mal tachado, de muchos comentarios negativos, y que ella se encuentre en nuestras filas, a nosotros nos da el mayor de los orgullos, porque realmente es una hermana; qué mejor que la Universidad, que los Pumas seamos pioneros en tener una mujer en nuestras filas, en la liga mayor de ONEFA”.
Opina que Andy es una mujer que tiene mucha fuerza en su pierna, le pega bien, tiene buena distancia. “Obviamente la transición entre el soccer, el golpeo a un ovoide, es complicada, pero cada vez la pone más lejos, la centra mejor y tiene mayor altura, ¡es una realidad!”
Lo que intentan incentivar “es que cualquier ser humano pueda venir aquí al equipo de la Universidad: apoyar, alentar, no solamente el involucramiento de una jugadora, sino de cualquier mujer el día de mañana”.
Para Miguel Ángel Aguilar Pastor, número 14, linebacker, la incorporación de la nueva pateadora hay que mirarla desde el punto de vista de la inclusión.
“Hay que replicar lo que se está haciendo bien. De cómo la recibirá el público, siempre se tendrán las dos caras: habrá gente que lo aplaudirá y quien lo reprochará, porque siguen como en esa faceta del antes”, opinó.
“Creo que tenemos que evolucionar como seres humanos, y siempre estará la pregunta del porqué no. Yo estoy muy a favor de que si tienes las características, si te lo has ganado, y además se abre la oportunidad de estar aquí, ¡hazlo!”
La enfermedad de Alzheimer impacta a la persona que la padece y también a su familia. En el cuidador del enfermo se pueden presentar problemas fisiológicos, cognitivos, afectivos, sociales y laborales, por lo que es indispensable desarrollar habilidades para la vida, es decir, aptitudes necesarias para tener un comportamiento adecuado y positivo que permita enfrentar eficazmente las exigencias cotidianas.
La profesora de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, María Eugenia Gutiérrez Ordóñez, refirió que se trata de un trastorno neurocognitivo que implica un deterioro en las funciones superiores del cerebro, debido a la muerte neuronal. Aparece a partir de los 65 años y conforme se incrementa la edad aumenta la probabilidad de que se presente; a los 87 años es de 47 por ciento.
En la mayoría de los casos aparece por cuestiones genéticas, hasta en cinco generaciones antecesoras. Sin embargo, se ha encontrado que estimular al cerebro con lectura o crucigramas, por ejemplo, mantiene la actividad cognitiva que coadyuva a que en ese órgano no haya deterioro.
Evoluciona y consta de tres etapas: leve, moderada y severa. Algunos autores proponen más, las cuales van desde que el paciente no presenta cambios en su estado de ánimo ni algún problema intelectual, hasta la pérdida del lenguaje, dificultades para caminar y cuerpo rígido, cuando el Alzheimer es severo y es la más difícil para la familia.
En ocasiones se considera que es un momento inoportuno, porque los integrantes de la familia estudian o trabajan, y nadie permanece en casa. Comienzan a surgir sentimientos de ambivalencia porque se piensa: “es mi papá y lo tengo que cuidar”, pero se sopesan las actividades que ya no se podrán realizar.
Con la siguiente etapa, de Alzheimer moderado, llegan los sentimientos de impotencia porque la familia no puede hacer mucho ante el avance de la enfermedad. Surge la tristeza y la labilidad afectiva; se puede sentir que se quiere al enfermo o que se odia, padecer depresión o frustración.
En la severa hay un cansancio fuerte, porque el paciente pierde funciones y requiere ayuda para bañarse, caminar, comer, etcétera. Se presenta también un sentimiento de soledad en el cuidador porque ha tenido un aislamiento social.
Entre ellas, detalló Gutiérrez Ordóñez, el autoconocimiento o reconocer nuestro ser, nuestro carácter, fortalezas, valores, gustos y disgustos; la empatía o capacidad para reconocer y entender las emociones de los demás; las motivaciones y razones que explican su comportamiento; así como la comunicación asertiva, o capacidad de expresarse claramente en una determinada situación, en este caso pedir ayuda a otros integrantes de la familia.
Al concluir, María Eugenia Gutiérrez aconsejó buscar información seria, orientación y atención; en algunos casos también hay que hacerse cargo de los asuntos financieros del paciente, hay que compartir sentimientos y problemas, así como organizarse. En tanto, el enfermo debe aceptar sus limitaciones, es decir, convivir con la enfermedad y se dice que en el futuro habrá más casos de esta enfermedad.
La inteligencia artificial es una herramienta fundamental para analizar grandes cantidades de datos, entre ellos los de sismos registrados en México y el mundo. Por ello, Víctor Velaso, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, ha creado un algoritmo basado en inteligencia artificial que podría acercarnos a anticipar estos fenómenos naturales de la misma manera en que se pueden pronosticar sequías, lluvias o huracanes.
El canotaje es un deporte que tiene raíces históricas en el uso de la canoa como medio de transporte para los esquimales. Sin embargo, su historia moderna se remonta a Inglaterra, donde varios investigadores hallaron vestigios de embarcaciones alargadas y palas en ciertas expediciones por Canadá y el norte de África. En poco tiempo, el canotaje se convirtió en un deporte popular en todo el mundo, y para el siglo XX, había muchos clubes donde se podía practicar.
En 1924 se fundó la Organización Internacional de Canotaje, y en 1936, después de más de 10 años, hizo su debut en los Juegos Olímpicos de Berlín. Desde entonces, el canotaje ha estado presente en todas las ediciones de los Juegos Olímpicos, convirtiéndose en uno de los deportes más destacados.
En México, la Federación Mexicana de Canotaje fue fundada en 1965, y el representativo nacional realizó su primera participación oficial en los Juegos Panamericanos de 1967 en Winnipeg, Canadá.
La disciplina del canotaje fue incorporada a la UNAM en 1980, año en que también se fundó la Asociación de Canotaje de esta casa de estudios. Esta práctica es considerada el primer deporte extremo de la historia debido a que se practica en ríos salvajes y presas. En la UNAM, el canotaje es semillero de medallistas, y en los últimos años, es la disciplina que más preseas ha brindado a la Universidad en la Olimpiada Nacional.
Bryan de Jesús del Monte y Samantha Caballero son dos jóvenes universitarios que forman parte del equipo de canotaje de la UNAM desde hace cinco años. Estos jóvenes han demostrado su gran pasión por el deporte y su dedicación a su equipo. «Ha sido un viaje lleno de aventuras, de experiencias en las que tanto hay caídas como en otras también victorias para poder llegar a un pódium», explicó Samantha.
La alumna de la carrera de Relaciones Internacionales de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán ha sumado 16 medallas desde que se inició en la práctica del deporte a los 17 años, cuando se enamoró del canotaje. «Me ha formado como persona, motivándome a seguir cada día, incluso cuando ya no puedo y mi cuerpo está cansado. Es entonces que con más ganas tengo de seguir; el momento que más demuestras, y pues te sorprendes de ti misma, de que no tienes límites: eso me ha hecho una mujer muy fuerte», concluyó Samantha.
El canotaje ha sido una disciplina clave para la vida de Bryan del Monte, estudiante de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. El joven inició su práctica a los 15 años con la intención de encontrar un camino más productivo en su vida, y desde entonces, el deporte le ha brindado una perspectiva diferente y disciplina para alcanzar sus metas. «El canotaje me hizo cambiar totalmente, me volvió más disciplinado, que llegara más temprano a los lugares, respetar más a las personas; me hizo cambiar mucho de mi vida», expresó el estudiante.
El equipo de canotaje de la UNAM ha estado presente en el deporte durante cuatro décadas, y desde 2008, es liderado por Juan Carlos Rovalo, presidente de la Asociación de Canotaje de la UNAM y cirujano dentista de profesión.
Rovalo trabaja para ser un buen ejemplo para sus alumnos y los motiva a ser mejores deportistas y profesionales. «El deporte para mí es una parte fundamental de ellos, es el complemento de su educación, les da una formación, disciplina; tienen que superar sus metas y expectativas, las cuales les servirán en la vida», explicó el entrenador.
La escuadra universitaria de esta disciplina es una de las más equipadas del país, y cuenta con las embarcaciones más modernas. El equipo de piragüismo puma se reúne de lunes a sábado en el Hangar 5 de la Pista de Remo y Canotaje Virgilio Uribe en Cuemanco, al sur de Ciudad de México, y ha formado una familia deportiva de 20 integrantes.
El canotaje es una de las 88 disciplinas deportivas que se imparten en la UNAM, y cualquier estudiante puede practicarla. Desde hace cuatro décadas, la disciplina se ha convertido en un semillero de medallistas y una fuente de orgullo para la universidad. El equipo de canotaje de la UNAM cuenta con los jóvenes más talentosos y comprometidos, quienes aspiran a representar a México en Juegos Olímpicos o Panamericanos.
El pintor Rodolfo Morales formó parte de la primera generación de profesores de la Escuela Nacional Preparatoria 5 José Vasconcelos cuando ésta se inauguró a principios de los años 50 del siglo pasado. En sus aulas pasó 32 años como profesor de dibujo y educó a miles de alumnos interesados en las artes plásticas; sin embargo, su legado para la escuela va más allá del salón de clases.
En 1962 plasmó en las paredes del vestíbulo del Auditorio Gabino Barreda un fresco con el apoyo de Bartolo S. Ortega y Paciano S. Rodríguez, como lo atestigua la firma del artista sección inferior derecha de la pieza, el cual es conocido bajo el nombre de Las artes y las ciencias.
Para Renato González Mello, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas, la pieza sorprende a quien la mira, porque “igual que el pintor y el conjunto de su trabajo, pienso que tendría que ser una obra mejor conocida. Ya aparecen los motivos y las formas de articulación plástica que dos décadas después van a hacer famoso a Rodolfo Morales”.
“Es a fines de los 70 y a principios de los 80, cuando recibe el apoyo de Rufino Tamayo y se jubila como profesor de dibujo aquí en la Prepa 5, que la carrera de Rodolfo Morales tiene un despegue muy importante, precisamente con esta reformulación en una clave femenina muy relevante del imaginario de las pequeñas comunidades, en este caso de Oaxaca, que lo llevará al final de su vida a ejercer un cierto mecenazgo, a intervenir en la restauración de la parroquia de Ocotlán, con unos colores que son realmente los de su obra y que también tienen que ver con las tradiciones del pueblo y en esto se suma al ejercicio social”, explicó.
En el fresco es posible apreciar en sus extremos varias figuras masculinas desarrollando tecnología y haciendo investigación gracias a las herramientas en sus manos –microscopios, compás, regla, etcétera.–. Mientras que al centro se ubica un grupo de mujeres y hombres en convivencia artística y social.
La composición, dijo Renato González, tiene “un cierto aire de familiaridad, pero Morales pinta un universo fundamentalmente femenino en el que busca simbolizar a una comunidad y es una comunidad ambivalente, claramente una comunidad campesina. Al mismo tiempo, hay hombres asomándose a un microscopio, pero no hay este predominio hegemónico y un tanto abusivo de una noción hipertrofiada de virilidad que, a veces, caracteriza a la obra mural en México. Es un universo que habla de un espacio cívico y que, sin embargo, se configura de una manera completamente original”.
González también señaló que la historia de la obra “es distinta de otras en la pintura mural, ésta suele ser la de algún funcionario que dice ‘bueno, vamos a mejorar el entorno. Vamos a llamar a un pintor famoso’. Tengo que confesar que no tenemos noticias suficientes, que gremialmente no hemos hecho la investigación necesaria sobre el encargo de esta obra mural que muestra a un pintor llegando a un momento de enorme madurez, que trabaja en conjunto con otras personas –según se ve en la firma–, como solía ser en este tipo de empresas. Es dueño de una técnica de pintura al fresco bastante depurada y que pinta; sin embargo, distinto a los otros muralistas y artistas mexicanos”.
“Pienso que esto es muy destacado y que muy probablemente si se analiza, si se revisan los archivos –insisto en que esto es algo pendiente– es muy posible que se encuentre alguna historia entre el profesor de dibujo Rodolfo Morales, sus colegas profesores y sus alumnos en esta escuela. La verdad encontrar esta obra, que afortunadamente está muy bien conservada, es un momento que da mucho gusto”, añadió.
El especialista subrayó que se trata de un mural que como espectadores debemos consumir lentamente para apreciar de manera adecuada sus intenciones, ya que las figuras que presenta no siguen la línea de las plasmadas por anteriores generaciones de muralistas en nuestro país. Incluso, apuntó, se podría hablar de una nueva clase de civismo:
“Es un grupo femenino que se encuentra en el centro rodeado por un espacio que me atrevo a definir como cívico, con los rituales y de la manera en que estamos acostumbrados a imaginarnos el civismo patriótico del Estado mexicano. Es otro civismo, el de las comunidades más pequeñas. Tiene, a su vez, un espacio superior en el que aparecen unas figuras alegóricas –por no decir angelicales–; y no es que haya una franca invasión de lo sobrenatural, sino el reconocimiento de un universo simbólico que no se encuentra completamente en la traza, no está del todo cifrado en la realidad material del espacio urbano.
“Hay, desde luego, una serie de alusiones a distintos saberes, es lo de rigor en una escuela. Sin embargo, es necesario hacer un trabajo más detenido de desciframiento, apenas estamos empezando a recorrer algunas de estas obras, pero es claro que Rodolfo Morales se aleja de los códigos simbólicos habituales del nacionalismo mexicano, que tiene todos estos temas extraordinariamente bien cifrados. Aquí nos habla de una concepción del espacio social que es simplemente diferente de lo que creemos tiene que ver con la fortaleza de la vida comunitaria en Oaxaca, sin duda, y una enorme riqueza cultural que ha logrado mantenerse, incluso fortalecerse.
“Es una obra que tiene momentos de enorme ferocidad, Morales es un pintor muy amable, pero no es alguien que, claramente, forme parte del canon nacional. Hay una renovación que mira hacia este universo rural, pero dándole un carácter legítimamente parroquial”, sostuvo.
A diferencia de los murales en Ciudad Universitaria, el de Rodolfo Morales en “la preparatoria de Coapa” ha sido poco estudiado y analizado. Esto en parte se debe, argumentó Renato González, a que cuando fue pintado su autor todavía no era un artista reconocido. Además de que, como otros artistas oaxaqueños, su obra ha sido limitada a lo regional sin integrarse de manera plena al canon nacional.
“Quiero imaginarme que detrás de esta obra hay alguna historia de enseñanza y de aprendizaje, que sería fantástico recuperar si fuera así”, mencionó el investigador. “Este mural se pinta cuando Rodolfo Morales está iniciando su carrera como profesor de dibujo y es una obra de arte hecha y derecha. Cuando vi fotos del mural no daba crédito porque, además, diría que es una obra muy destacada dentro de la producción del pintor. La imagen es difícil de obtener, no aparece muy reproducida en los libros y cuando uno la ve completa o se para frente al mural, caray, no hay manera de darle vuelta.
“Es inconfundiblemente el universo simbólico, estilístico, de recursos de Rodolfo Morales; es un universo pictórico estético artístico totalmente formado. Es decir: va a evolucionar sí, pero no tiene carencias. No es un joven artista en formación, ya tiene mucha claridad para dónde va”, comentó González y aventuró:
“La imagen de artistas como Rodolfo Morales siempre queda un poco encapsulada en este universo de significación de lo regional. Creemos que hay la obligación de tener un relato nacional, ¿qué fue importante en México? Ese relato tiende a ser quintaesencialmente centralista, con muy pocas cosas que se salgan de ese canon y dentro de eso el tipo de representación que vemos aquí, en primer lugar, es pintura, pintura, pintura al fresco y además es una representación gozosa, no coincide con un relato de la modernidad mexicana que siempre avanza hacia adelante y hacia arriba con fanfarrias. Rodolfo Morales no se suma a esa narrativa heroica, no es una pintura que diga voy a la guerra de los 30 años o algo como ‘yo soy el futuro del arte, yo soy el futuro de México’.
“Simplemente es un relato, al que Rodolfo Morales no sólo no se suma, sino que parece estar deliberadamente afuera, fundamentalmente al margen presentando una alternativa más que un desafío y por eso no ha tenido un lugar mayor en la historiografía. Este mural y los collage de este artista serán cosas de las cuales resultará imposible distraer la atención en el futuro”.
Casi han pasado 50 años desde que el hombre caminó por última vez en la Luna. Hoy una nueva era espacial se perfila en el futuro de la humanidad y regresar al satélite que orbita nuestro planeta es sólo el primer paso. El plan de la NASA consiste en tres misiones especiales –Artemis I, II y III–, las cuales comprobarán si la especie humana podrá lanzarse a la conquista del espacio exterior.
El itinerario de Artemis I inició el 3 de septiembre y en total recorrerá más de dos millones de kilómetros a lo largo de 37 días, en caso de no haber eventualidades regresará a la Tierra el 11 de octubre a una velocidad cercana a los 40 mil kilómetros por hora. Para esta primera misión, la nave no tendrá pasajeros. En su interior viajarán tres muñecos de prueba que comprobarán los posibles daños causados en el cuerpo humano por el trayecto y la cantidad de radiación que recibirán los astronautas.
Este nuevo interés de la NASA, diversas agencias espaciales y empresas privadas por ir a la Luna responde, de acuerdo con Gustavo Medina Tanco –investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) y responsable del Laboratorio de Instrumentación Espacial–, al desarrollo tecnológico de las últimas décadas y a la necesidad de comprobar si el satélite puede ser usado como puesto de avanzada para la exploración espacial profunda.
“Se abre la puerta para que, efectivamente, la Luna se empiece a integrar un poco en la revolución que está ocurriendo en otros sectores de la industria espacial, como las órbitas bajas, por ejemplo. Esto está llevando no sólo a las grandes agencias, sino también a pequeñas y medianas empresas y a la academia a hacer cada vez más suyo el espacio exterior”, consideró Medina Tanco y agregó:
“La Luna, en particular, tiene un carácter muy atractivo. Es suficientemente grande, prácticamente tiene el tamaño de un planeta. Es un cuerpo que está lejos, pero no tanto. Está lo suficientemente cerca como para que puedas ir rápidamente hacia ella y volver en tres, cuatro días. También tiene una serie de recursos naturales que facilitan cualquier tipo de asentamiento allí, algunos minerales muy útiles para ser utilizados in situ: aluminio, berilio, litio, siliconio, titanio, tantalio, torio, uranio, etcétera”.
Los datos recobrados por Artemis I y las subsecuentes misiones –la tercera será la que toque la superficie del cuerpo celeste en 2025– permitirán a los científicos saber si las futuras misiones espaciales pueden dejar de depender de la Tierra. Así lo explicó Gustavo Medina Tanco:
“Podría servir como el lugar en el cual sería muchísimo más barato construir o ensamblar naves espaciales grandes, lo puedes hacer en su órbita directamente. La ventaja es que la Luna tiene una gravedad equivalente al sexto de la terrestre, es muchísimo más fácil y barato sacar masa desde su superficie hasta una órbita en comparación con la Tierra”.
El investigador subrayó que esta nueva carrera espacial es muy diferente a la que se vivió durante la Guerra Fría, en la que Estados Unidos y la Unión Soviética buscaron demostrar cuál era el modelo económico y social superior, por lo tanto se trató de “un evento geopolítico”.
Es un regreso a la Luna, indicó, “pero diferente. Es para quedarse y generar infraestructura –orbital y en la superficie– y de alguna forma comenzar a integrarla a la actividad socioeconómica de la Tierra. Empezar a generar un futuro diferente, un gran paso realmente para la unión de la humanidad; es el primero para salir efectivamente del planeta, salir como especie”.
Una marcada diferencia es que muchos de los actores involucrados actualmente son empresas privadas, dijo Medina Tanco: “Una gran parte de esa transformación que estamos viviendo es la entrada de todas estas empresas privadas –las más visibles para la gente son lanzadores como SpaceX–. Son muchísimas y las más interesantes, tal vez, son las más pequeñas, están entrando en el espacio exterior y generando todo un ecosistema de diversidad, están compitiendo entre ellas en diferentes segmentos, como constelaciones de satélites para imágenes, telecomunicación, montones de servicios, entre otros.
“Es momento de que nuestra civilización salga de una vez al espacio exterior y empiece a andar por el Sistema Solar Interior, a incorporarlo a la sociedad humana. Desde hace cinco años en la UNAM –mucho antes de que se pensara que México entrara a Artemis– empezamos a hacer Colmena, la primera de nuestras misiones a la Luna que lanzaremos a finales de año. La idea es que más adelante estas misiones –que van a desarrollar una herramienta para México con el fin de cooperar en ese proceso de vuelta a nuestro satélite natural y de incorporación socioeconómica y científica del mismo a la sociedad– se incorporen y operen como parte del esfuerzo y las Foto: NASA. contribuciones mexicanas a Artemis”.
La Sociedad Americana del Tórax (ATS, por su siglas en inglés) reconoce la excelencia en la investigación de biología molecular respiratoria de Annie Pardo Cemo por ser vanguardista en la comprensión y tratamiento de enfermedades pulmonares.
Con una trayectoria de más de 55 años en la Universidad Nacional como alumna, docente e investigadora, Annie Pardo, bióloga y doctora en ciencias bioquímicas, es profesora emérita de la Facultad de Ciencias de la UNAM, miembro del Sistema Nacional de Investigadores y una de las mentes líderes a nivel mundial en patología pulmonar.
La ATS es la sociedad respiratoria más antigua del mundo. Su filosofía fundacional radica en que la enfermedad y el sufrimiento pueden ser eliminados más rápido cuando los descubrimientos y el conocimiento son compartidos.
Con alrededor de 15 mil miembros en todo el orbe, su misión es mejorar la salud mundial a través del avance de la investigación, el cuidado clínico y la salud pública tanto en las enfermedades respiratorias como en las críticas y los trastornos del sueño.
Es la segunda ocasión en que la Asociación reconoce el trabajo de la investigadora universitaria, ya que en 2015 recibió el Recognition Award for Scientific Accomplishments, galardón otorgado por sus sobresalientes contribuciones científicas en el estudio del pulmón y su biopatología en enfermedades crónico-degenerativas, en particular la fibrosis pulmonar idiopática.
“Me siento muy contenta por mí, en lo personal, y desde luego por todo el grupo de trabajo, porque nuestra labor representa la colaboración de varias personas; lo recibo yo, pero lo que ustedes ven refleja lo hecho por gran parte de los investigadores asociados y estudiantes.”
El camino no ha sido sencillo. Tras estudiar biología en la UNAM ingresó al doctorado en bioquímica en el Instituto Politécnico Nacional, donde se interesó por la biología molecular. Al poco tiempo participó en el movimiento estudiantil de 1968 y fue expulsada, razón por la que no logró terminar su posgrado.
Con los estudios truncados decidió regresar al Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM para volver a iniciarlos; ahí se entrevistó con Ruy Pérez Tamayo. Fue en ese momento cuando empezó su investigación en esa área del conocimiento.
Al mismo tiempo tuvo que combinar la realización de sus experimentos con su rol de madre en una época en la que era limitada la incursión femenina en la ciencia, aunque tenía el apoyo de sus compañeras. Le decía a una de ellas: “Patricia, por favor, échale un ojo a la electroforesis y apágale antes de que se salga el colorante”. E iba ella y recogía a sus hijos; y luego regresaba y le decía Patricia: “Híjole, creo que tus experimentos nunca van a salir”, relata en entrevista.
Pero eso no la detuvo. “Soy terca, para bien o para mal; mi constancia y no dejarme caer en las adversidades me han hecho lo que soy”. Tuvo que esforzarse el doble. “Al principio fue muy duro en realidad, nos tocó una época de picar piedra; también influye el ser mujer y no es que lo sea positivamente”, comentó.
Hoy es la primera mujer no estadunidense en recibir el reconocimiento de la ATS, entre investigadoras de Europa, Asia, África y América.
Su trabajo ha modificado la manera de entender y dar tratamiento a la fibrosis pulmonar, una enfermedad que se caracteriza por provocar una herida en los tejidos de ambos pulmones, creando una cicatriz que no sana, sino que va creciendo y rodeando los órganos, lo que ocasiona su rigidez limitando su función natural, y con ello una menor entrada de oxígeno.
Este padecimiento es causado por medicamentos, el tabaco, o la sobreexposición a la inhalación de sustancias, como el sílice en los mineros, por ejemplo.
Pero existen otros tipos de la enfermedad cuyas causas no se conocen, razón por la que se les llama idiopáticas, y están relacionadas con el envejecimiento. “Hay un tipo de fibrosis que es muy agresiva y que se da en individuos mayores de 50 años”.
Pardo Cemo se especializó en la fibrosis idiopática, y junto con investigadores del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias propusieron que el desarrollo de este padecimiento tiene una base celular y molecular diferente a la de otras fibrosis provocadas por una inflamación crónica. Es decir, encontraron que los pulmones no se inflaman, sino que el daño es a nivel celular. Crearon así una proteína que logra detener el avance de la enfermedad. “Estamos interesados en conocer las causas moleculares, porque así de cierta manera podríamos intervenir en tratar de detener el proceso, si no curarlo por lo menos de detenerlo”.
Que su aporte en la comprensión de la enfermedad sea tan significativo sólo es una razón más para seguir trabajando. “Las preguntas nunca se acaban, cuando uno resuelve una cosa, surgen muchas más. Ahora me tomo todo con calma, soy consciente de la edad que tengo y no me involucro en proyectos de largo plazo. Mis alumnos me hablan de las nuevas metodologías y nos enseñamos mutuamente”, finalizó.
El mundo avanzó y al mismo tiempo retrocedió. Por cada dos pasos que se avanza, el siguiente nos hace ir para atrás. Así es como la escritora y activista Vivian Gornick describió los últimos 50 años del movimiento feminista en una charla exclusiva para Gaceta UNAM durante su visita a la IV Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (Filuni).
La autora nos compartió su mirada respecto a la actual ola de feminismo que recorre buena parte del mundo occidental, así como las diferencias que percibe entre esta y otras generaciones, la importancia de alzar la voz y la necesidad de seguir luchando por conseguir la igualdad entre hombres y mujeres.
Vivian Gornick (VG): ¿Cómo te sientes tú sobre el feminismo? Yo me siento esperanzada. En cierto sentido el movimiento MeToo, que empezó en 2017, fue una gran sorpresa para las feministas de mi generación, porque pensamos que se había alcanzado un poco más. El acoso sexual laboral fue una gran sorpresa, creíamos que estaba erradicado, ha sido ilegal – ¡ilegal!– por 50 años, desde que era una mujer joven, nunca se había hecho cumplir. Era una ley que se ignoraba de manera rutinaria; ellos seguían haciendo lo que hacen y las mujeres también. Por eso fue una sorpresa, pero estuvo acompañada de un tremendo levantamiento. Y eso también fue muy complicado.
Cada movimiento que busca eliminar las injusticias sociales es complicado. Siempre hay cosas buenas y malas. Conozco muchos hombres cuyas vidas fueron arruinadas porque el crimen que cometieron no merecía el castigo que les fue impuesto. No obstante, este es un movimiento histórico en el que la gente pagó por estar atrapada en la historia. Por eso el feminismo es emocionante y complicado. No es simple, está todo enredado. Muchas, miles de personas se resisten a los derechos de las mujeres. Necesitamos mostrar que hay miles de jóvenes feministas que realmente saben qué sienten y piensan, de qué se trata. Eso me da esperanza.
VG: Sí, pero es una actitud, una forma de mirar las cosas. Cuando era joven, y éramos feministas de la segunda ola, también hablamos con un lenguaje muy estrecho. Quiero esto, no eso. Esto está mal, esto no. Era muy estrecho y lo sabíamos, pero era necesario. No puedes decir todo de una vez. No puedes decir “hey, quiero derechos para las mujeres. Pero no quiero herir los sentimientos de nadie, tengo miedo de cometer un acto injusto”. Así no funcionan las cosas.
Dices lo que tienes que decir y luego dejas que las fichas se acomoden como puedan. Eso, en ocasiones, incluye muchas injusticias. Me estaba divorciando cuando comencé a ser feminista. Mi marido era un hombre perfectamente decente, me dijo: “me tomó todo este tiempo aprender las reglas y ahora me las quitas”. Me sentí muy mal, porque era un buen hombre, pero no podía dejar de ser un esposo en el sentido que los hombres lo son. No podía vivir más con eso.
VG: Sí, aunque es una cita un poco inexacta. Estoy segura que lo dije en algún punto, continuamente sentía que vivir soltera era una actitud política. Y cuando era una feminista joven, lo era. Tuve un matrimonio perfectamente decente. Mi marido era un hombre decente. Vivíamos de esa manera y muchas otras mujeres también vivían así. Lo hacíamos porque teníamos miedo de estar solas; hoy día todavía mucha gente tiene miedo de estar sola. El feminismo nos dio coraje para decir que había una mejor manera de vivir. Por eso mucha gente de mi generación impulsaba la idea de que vivir sola estaba bien.
VG: Está mal. La mejor manera de vivir, primero que todo, es perseguir una línea de trabajo que realmente te motive. Pienso que el trabajo es lo más importante en la vida. Siempre lo ha sido para los hombres, debería ser lo mismo para las mujeres. Todo hombre decente quiere una esposa e hijos, y cada mujer decente quiere marido e hijos… pero no a expensas de sentirte centrado en tu propia vida. Quiero ver un mundo en el que las mujeres estén centradas en sí mismas. Eso se consigue con el trabajo, no a través del amor.
VG: Muchas. No estaríamos aquí, tú no estarías haciendo este trabajo si las cosas no hubieran cambiado. Hicimos una revolución, pasaron muchas cosas. Sin embargo, no es suficiente, bajo ninguna circunstancia está completo. Ciertamente no en tu parte del mundo. Aquí miles de mujeres me han dicho “lo que quiere mi marido no es lo más importante de nuestras vidas, pero es la fuerza decisiva”. Eso ha cambiado en Estados Unidos.
Al mismo tiempo, el movimiento MeToo nos mostró lo poco que cambiaron algunas cosas. Cómo el mundo se negó a hacerlo. Las acusaciones de acoso sexual en el trabajo fueron un shock para mí, porque pensé que habíamos conseguido cambios más profundos. Eso me impactó, es terrible.
El levantamiento de todas estas mujeres fue muy emocionante. Maravilloso. Ahora vemos lo complicado que es todo. Muchos hombres sufrieron tremendamente. Nunca soñé que vería un día en el que ellos fueran despedidos de su trabajo por acoso sexual. Es una medida de lo mucho que el mundo cambió, al tiempo que las acusaciones demuestran lo poco que se avanzó. Las mujeres jóvenes de tu generación están más enojadas de lo que estuvimos nosotras.
VG: Exacto. En la segunda ola feminista estábamos muy concentradas, muy afiladas e implacables. Y simplemente dijimos lo que pensamos sin ningún cuidado. Nos decían constantemente “eso no es natural. No están siendo naturales. ¿Por qué las mujeres son tan violentas? Ellas no deben ser violentas”. Pero sabíamos que si no lo hacíamos exactamente de esa manera, nunca sucedería. Nada cambiaría nunca y teníamos razón.
Las jóvenes de hoy sienten lo mismo otra vez. Cada 50 años, desde hace 200 años, los derechos de ellas aparecen, las mujeres se levantan. Hacen un poco de ruido. Pasa un poco y volvemos. Es el movimiento social que crea más ansiedad en la vida.
VG: No tengo ningún consejo. Sé que ya saben todo lo que yo sé en el momento en que abren la boca. Hay muchas que son muy irresponsables, que están muy enojadas y no les importa a quién lastiman. Es un gran movimiento, es incontrolable. Todo tipo de personas entran en él y tienes que depender de la compasión de quienes intentan entender el movimiento en su mejor luz, la más importante, para vigilar la injusticia que estamos tratando de corregir.
VG: Las mujeres no son las responsables, es la cultura en México. Es algo que un gobierno tiene que enfrentar, y decidir realmente hacer la guerra a los traficantes de drogas, a la corrupción interna. Ellas pueden seguir sumando sus voces a la indignación que sienten.
Todas las mujeres con las que he conversado aquí, hablan sobre eso y la ansiedad de vivir en un país donde sientes que como ser humano no vales nada. Es absolutamente terrible. Las mujeres adultas me han dicho que sus hijas no quieren vivir aquí porque tienen miedo de estar en su propio país. Es un asunto nacional. El gobierno puede hacer mucho si se decide a hacerlo, emprender movimientos reales y serios.
VG: No sucederá hasta que la liberación de la mujer avance lo suficiente, que los hombres y las mujeres se vean como seres humanos. Entonces la violencia se reducirá, todavía vivimos en un mundo donde ellos y ellas se usan mutuamente, se ven como una forma de ganar o perder poder. Los hombres las buscan por sexo y las mujeres los buscan por poder. Hasta que eso termine, siempre habrá violencia.
VG: El movimiento MeToo representó dos pasos adelante y, de pronto, damos un paso atrás. Cuando estás un paso atrás, eso significa que has hecho un pequeño progreso. El movimiento MeToo cambió a miles de personas, hombres y mujeres por igual. Pero son miles, no millones. Son sólo unos pocos.
VG: Están haciendo lo correcto. Muchas mujeres me han dicho cuánto ha significado mi trabajo para ellas. Tomo eso como una maravillosa señal de que se está produciendo un cambio, ellas realmente están despertando y siendo camaradas, siendo amigas. No creo que hubiera tenido esta bienvenida hace 20 años. El mundo de habla hispana está muy, muy en pie de guerra por el tema de los hombres y las mujeres. Todo lo que puedo decirles es para animarles.
VG: Lo primero que tienes que hacer es cambiar las leyes. Donde quiera que haya desigualdad de género, hay desigualdad en las leyes. Ese fue nuestro primer punto en la agenda. Y mira lo difícil que es para nosotros. El aborto ha sido derogado. ¡Es increíble! Pero te muestra lo larga que es esta lucha. Perdimos todo el progreso que se hizo. En ese sentido, anímate con lo que tienes. Avanza desde allí. El único consejo que tengo es hacerlo notar en todas partes. Dondequiera que exista. Dondequiera que veas sexismo, en tu propia vida diaria, en tu vida privada. No lo dejes pasar. Eso es lo que yo hacía, no era tan activista como para ir a tantas reuniones o unirme a muchas marchas; pero en mi propia vida, una vez que lo vi, nunca lo dejé pasar.