Sesión de Consejo Universitario, 29 de marzo de 2022
La mayoría de los incendios forestales son causados por humanos, pero actualmente hay otro factor que los está haciendo más comunes: el cambio climático.
De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Forestal, de 2020 a 2021 hubo un incremento en el número de incendios forestales en México, al pasar de cinco mil 913 a siete mil 337. En consecuencia, las superficies afectadas también han aumentado, como ha ocurrido recientemente con los bosques del cerro del Tepozteco, en Morelos.
Por ello, Christoph Neger, investigador del Instituto de Geografía de la UNAM, propone la creación de más áreas naturales protegidas, pues se ha documentado una menor cantidad de incendios en estas zonas.
México tiene murales muy famosos e importantes, pero también otros de los que se sabe muy poco, pues algunos fueron borrados de las paredes, otros se destruyeron y unos más acumulan polvo en alguna bodega institucional, sin ser vistos.
Estas obras también son parte de nuestra herencia artística y hablar de ellas es una forma de evitar que se pierdan en el olvido, como explican especialistas de la UNAM.
El Geoparque Comarca Minera, en Hidalgo, impulsado por la UNAM y reconocido a partir de 2017 como Geoparque Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), fue revaluado en esa categoría por el organismo internacional.
Lo que buscan estas confirmaciones de la UNESCO es verificar las transformaciones del territorio en términos de buenas prácticas, desarrollo sostenible, cultura, educación, gestión y conservación que ha detonado la figura del geoparque, explicó el investigador del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM y coordinador científico del geoparque, Carles Canet Miquel.
Los resultados de la valoración serán enviados al Consejo Mundial de Geoparques y a la UNESCO, organismos que dictaminarán la continuidad del geoparque e informarán a México como estado miembro.
Al inaugurar la XLIII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, el rector de la UNAM, Enrique Gaue Wiechers, afirmó que en los primeros y más álgidos meses de la pandemia por COVID-19 -y con las librerías cerradas-, hubo un incremento de tres por ciento en los hábitos de lectura de la población general.
Lo anterior, dijo, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Hábitos y Consumo Cultural 2020, realizada por la Coordinación de Difusión Cultural de esta casa de estudios, que coincide con otras del INEGI de 2021, las cuales revelaron que la sociedad adulta lectora disfrutó de 3.7 libros en promedio por año, cifra no alcanzada desde 2017.
“Un dato también muy significativo, dadas las condiciones pandémicas, fue que la población lectora en formato digital pasó en el último lustro de 6.8 por ciento a 21.5 por ciento”, aseguró ante la secretaria de Educación Pública federal, Delfina Gómez Álvarez, autoridades de la Secretaría de Cultura, así como del Gobierno de la Ciudad de México.
Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT) elaboraron una radiografía del subsuelo del llamado Bloque Jalisco, el cual reveló dos grandes anomalías aeromagnéticas, una que va del río Armería a Bahía de Banderas y otra que se extienden hasta el sur de la Sierra Madre.
Esta información es particularmente útil porque puede ser aprovechada para la explotación de sus recursos minerales en la región de Puerto Vallarta y el Volcán de Colima, entre otras zonas, explicaron en entrevista el investigador emérito de la UNAM, Jaime Urrutia Fucugauchi; el titular del Servicio Arqueomagnético de esta casa de estudios, Avto Gogichaishvili; y el científico del IPICYT, Héctor López Loera.
Además, destaca que el estudio muestra cómo se han integrado las placas tectónicas de Rivera y Cocos bajo la placa Norteamericana, ambas de interés porque por ellas se han registrado, históricamente, grandes terremotos, acompañados, en algunos casos, de tsunamis.
El rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, afirmó que si algo nos han mostrado los últimos dos años es que no pueden existir estrategias económicas y sociales sólidas sin una política científica y tecnológica integral, y de largo alcance.
Todo ello “para que el futuro del desarrollo sustentable que debemos alcanzar sea siempre desde un enfoque social y humano”, aseveró al participar en la Presentación de Trabajo en Conferencia para la dictaminación de una nueva Ley de Ciencia y Tecnología, a cargo de las comisiones de Ciencia y Tecnología del Senado de la República; y de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Cámara de Diputados.
Ante el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara alta, Ricardo Monreal Ávila, y los presidentes de las mesas directivas del Senado y de la Cámara baja, Olga Sánchez Cordero y Sergio Carlos Gutiérrez Luna, respectivamente, Graue Wiechers subrayó la disposición de la Universidad Nacional para colaborar en el diseño de mejores políticas públicas y, así, impulsar el importante sector de la ciencia, tecnología e innovación.
La edición número 43 de la Feria Internacional del Libro (FIL) del Palacio de Minería se celebrará, por segundo año consecutivo, a distancia, del 24 de marzo al 3 de abril, con 120 actividades transmitidas en sus redes sociales (Facebook Live, YouTube y www.filmineria.unam.mx), de 11:00 a 22:00 horas, informó el director de la feria editorial más antigua del país, Fernando Macotela Vargas.
En los emblemáticos salones del Palacio de Minería se llevarán a cabo 13 eventos por hora, entre los que destacan presentaciones de libros, charlas, mesas redondas, recitales de poesía, feria de los cuentos y ciclos de literatura de terror y de divulgación científica, adelantó.
La FIL de Minería se ha constituido en un buen escaparate para la venta de libros, que en numerosos sitios del país tienen problemas de distribución; en esta edición se podrán realizar compras directamente con las casas editoriales, informó.
Para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es fundamental formar ciudadanos sensibles y conscientes de su entorno, y el bachillerato es una oportunidad única para lograrlo, afirmó el rector Enrique Graue Wiechers.
Al presidir la entrega de premios de la Décima Olimpiada Universitaria del Conocimiento 2020-2021, a distancia, señaló que esta ceremonia es motivo de orgullo para la Universidad, celebra el compromiso y dedicación de sus alumnos de la educación media superior que han sabido asumir con responsabilidad esta etapa de la vida, en la que las posibilidades parecen infinitas y empiezan a vislumbrarse proyectos acordes a sus intereses.
“Mis más calurosas felicitaciones a las y los 68 ganadores de esta edición 2020-2021 y mi reconocimiento a los más de mil 400 participantes, en las ocho distintas categorías”, expresó el rector acompañado por el secretario General de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
Patricia Quijano ha creado alrededor de 20 murales en solitario y 30 en colectivo, y durante décadas ha luchado porque estas obras ocupen un lugar relevante en todo tipo de espacios, trátese de bibliotecas, museos o mercados. Sin embargo, cuando quiso titularse de La Esmeralda con una investigación sobre muralistas mexicanas, sus profesores le rechazaron el proyecto al tiempo que argumentaban: “No hay mujeres en el muralismo de México”.
¡Me dijeron eso a mí, que hago murales!, comenta la también docente, quien se propuso demostrar que sus maestros estaban equivocados. Sólo para contradecirlos incluyó en su tesis un grueso apartado sobre personajes femeninos en el arte público nacional, mismo que se ha vuelto referente para los interesados en el tema.
A Quijano le gusta citar aquella frase de Rosario Castellanos que dice: “Una mujer que no se reconoce ni le reconocen la categoría de persona será una deficiente profesionista”, y a su parecer eso es lo que se aprecia en los anales del muralismo, una carencia de reconocimiento a lo femenino, pues apenas dedican un pie de página a todas aquellas artistas que buscaron expresar su visión del mundo en una pared, además de que le niegan el título de muralistas a creadoras con grandes méritos.
Y a esto podemos sumarle –explica– todos los obstáculos que ellas debieron enfrentar. Un ejemplo es María Izquierdo, a quien en 1945 le comisionaron un mural para el Antiguo Palacio del Ayuntamiento que llevaría por nombre El progreso de la Ciudad de México, el cual fue bloqueado por intervención de artistas hombres (se sospecha de Rivera y Siqueiros), quienes aseveraban que alguien como ella no estaba capacitada para concretar una pieza de tal envergadura. Hoy a Izquierdo se le recuerda por acuñar la frase: “Es delito ser mujer y tener talento”.
La misma Quijano confiesa haber lidiado con las expectativas de género depositados en ella. “Estudié Psicología Educativa en la UNAM como primera carrera para tranquilizar a mis padres, quienes no veían al arte como algo para mujeres, o más tarde, cuando me encargaron un mural para Universum, Museo de las Ciencias, alguien ahí me pidió hacerles uno, pero que emulara el trabajo de un hombre: el de mi maestro y esposo Arnold Belkin. En vez de ello les entregué La infraestructura de una nación (1994), una pieza muy mía y, por ende, producto de una visión femenina”.
Para la artista es evidente que en los cien años de vida del movimiento mural en México las mujeres han estado ahí, aunque no aparezcan en los libros, y ello explica que sus profesores de carrera le aseveraran que no había figuras femeninas en el muralismo, como si una Aurora Reyes, una Lilia Carrillo o una Leonora Carrington jamás hubiesen existido. “Es un poco triste dedicarse a la pintura y que tu persona y obra sean borradas”.
Por ello, a decir de Patricia Quijano, es preciso romper con esas estructuras que han mantenido a tantas artistas en la sombra. “No es raro que a las mujeres nos digan qué podemos ser y qué no, o cuál es nuestro lugar en la historia; ante ello debemos reclamar nuestro sitio. Por eso, cada que me preguntan a qué me dedico, y para que no digan que no existimos, siempre digo con orgullo: ¿yo?, ¡yo soy muralista!”.
Abandonar las sombras
En la contraportada de su libro Eclipse de siete lunas, la docente Dina Comisarenco Mirkin es tajante al afirmar: “Existe una deuda histórica con el trabajo artístico de las mujeres muralistas. Su paso por uno de los movimientos culturales más importantes en México se ha registrado, en la mayoría de los casos, desde un papel secundario”.
Y esto es porque, a decir de la investigadora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y colaboradora del Instituto de Investigaciones Estéticas, a las pintoras mexicanas se les ha invisibilizado debido a una serie de prejuicios de género que sólo perpetúan falsedades, como la de que las mujeres no tienen fuerza física como para acometer un mural y terminarlo, o que a ellas no les interesa la cuestión pública, pues lo político “es cosa de hombres”.
En el Inventario del muralismo mexicano, de Orlando Suárez, se hace un registro muy detallado de todas las obras de gran formato realizadas en el país y, a partir del desglose de estos datos, se establece que, hasta inicios de los años 70 del siglo pasado, había 260 muralistas con obra desplegada y, que de ellos, 33 eran mujeres (un 13 por ciento). Además el texto revela que mientras ellos producían 20 obras en promedio, ellas generaban apenas tres.
Si imaginamos cuánto representa eso en metros cuadrados pintados es fácil hacerse una idea de qué tan grande ha sido esta disparidad. “Mujeres en este movimiento siempre ha habido, pero para ellas ha sido más difícil conseguir oportunidades y nadie ejemplifica mejor esto que la primera muralista mexicana, Aurora Reyes, quien hizo su primer mural a los 30 años, el segundo a los 50 y el tercero a los 70. Estos largos paréntesis sólo se explican por la dificultad que tuvo para acceder a espacios”.
Si algo tiene claro Dina Comisarenco es que este proceso de invisibilización ha sido sistemático y se remonta a los inicios mismos del muralismo, pues cuando las mujeres comenzaron a pintar sus primeras paredes, los críticos decidieron ignorarlas, no las entrevistaron ni mostraron interés en difundir su obra.
A fin de romper con tantos años de silencio, la investigadora se ha dedicado a divulgar la vida y obra de estos personajes; sin embargo, muchos vicios persisten. “Trabajé durante mucho tiempo en un libro sobre las mujeres muralistas y lo puse a disposición de una editorial mexicana reconocida. Lo tuvieron en revisión un año y me lo regresaron diciéndome que les había gustado mucho y que deseaban publicarlo, pero a condición de que incluyera a muralistas hombres y hablara de su obra con la misma profundidad con que abordaba la de ellas”.
Por fortuna –celebra Comisarenco– los tiempos cambian, y esta falacia de que no hay muralismo femenino no se dice más. “Eso lo constaté hace unos años cuando viajé a Chile a presentar justo el libro que menciono y alguien de entre el público comentó: es que en México hay muchísimas mujeres muralistas, aquí no podríamos escribir nada igual. No sé qué pensar de eso, más que esa importante producción de la que nadie hablaba por razones de género, hoy se ha comenzado a visibilizar”.
Hay movimientos que respiran antes de nacer y el muralismo mexicano es prueba de ello, pues aunque su obra más antigua data de 1921 —se trata de El árbol de la vida, de Roberto Montenegro—, la pieza con la que en realidad arranca esta corriente fue pintada en 1922, en el anfiteatro del Antiguo Colegio de San Ildefonso, por un Diego Rivera de 35 años que, tras pasar más de una década en Europa, regresaba a México desde París a petición de un José Vasconcelos que aún no cumplía los cuarenta.
El nombre de dicha obra es profético: La creación, y en él se anuncian —mediante elementos cristianos y paganos, y un Adán y una Eva morenos— que en México estaba por gestarse algo nuevo.
La historia del muralismo mexicano comenzó a escribirse hace 101 años, cuando José Vasconcelos reunió a un grupo de artistas dispuestos a plasmar imágenes de gran formato a fin de romper con el monopolio artístico de las élites al llevar la plástica de las galerías a los espacios públicos, pero ¿cómo si Montenegro fue el primero de entre los convocados vasconcelistas en concluir un mural, se dice que el que funda todo es Rivera?
“Porque así lo aseguraban los artistas de la época, para quienes La creación marcaba el inicio de una vanguardia”, apunta la profesora Sandra Zetina, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, quien no duda en afirmar que si el muralismo tiene cuna, ésta es el Colegio de San Ildefonso.
Y es que como explica la académica, pocas veces en nuestra historia nacional tantos pintores tan importantes confluían en un mismo sitio —Rivera comenzó con su obra en marzo de 1922 y casi al mismo tiempo, de ahí hasta 1926, se pintaron 40 piezas más en el entonces edificio de la Escuela Preparatoria Nacional— lo cual daría pie no sólo a reflexiones sobre lo mexicano y su esencia, sino a diálogos y rivalidades que terminarían por darle una identidad única al movimiento muralista.
Escribe Octavio Paz sobre el tema: “Nuestra pintura es un capítulo del arte moderno. Pero, asimismo, es la pintura de un pueblo que acaba de descubrirse a sí mismo y que, no contento con reconocerse en su pasado, busca un proyecto histórico que lo inserte en la civilización contemporánea”.
Sin embargo, empujar hacia adelante implica lidiar con resistencias que tiran hacia atrás y eso es algo que Rivera experimentó al pintar La creación, pues como señalan algunos biógrafos, llegó un punto en el que el muralista debió subir a los andamios armado con una pistola para protegerse de preparatorianos ofendidos —casi todos jóvenes conservadores que “antes que intelectuales en ciernes se sienten protectores de la sociedad que los encumbrará-”, explica Carlos Monsiváis.
Parte del proyecto vasconcelista era crear públicos para una cultura visual en ciernes: aquellos estudiantes, y grupos afines, no eran aún parte de ese grupo ni deseaban serlo, lo que explica que con frecuencia dichas obras fuesen vandalizadas.
El muralismo es, quizá, el movimiento artístico de mayor impacto a nivel global, pero en su momento ni siquiera sus impulsores oficiales hablaban de estas creaciones en términos de su valor cultural, sino monetario, como se desprende del informe presidencial obregonista de 1923: “Para estimular a los pintores nacionales, se les ha encomendado la decoración de edificios públicos, los cuales han quedado bellamente decorados con poco costo”.
¿Pero quién podría anticiparse al futuro? Ni siquiera los artistas involucrados imaginaban las repercusiones de aquellas obras monumentales que comenzaron a pintar a inicios de los años 20 ni cómo éstas marcarían sus carreras. El mismo Rivera llegó a comentar, tras haber vivido casi 15 años en París: “Volví a México el 20 de junio de 1921 con la cabeza poblada de proyectos. El primero no era hacer pintura mural, sino crear un instituto politécnico”. Hoy Diego es nuestro muralista más conocido.
Sin embargo, lo vivido en aquellos años de 1921 y 1922 inauguró un capítulo en la vida artística de nuestro país que aún nos marca. Como apunta Eduardo Vázquez Martín, coordinador general del Antiguo Colegio de San Ildefonso: “El encuentro que se dio en lo que entonces era el edificio de la Escuela Nacional Preparatoria dio pie a un diálogo en el que seguimos enfrascados. San Ildefonso fue el laboratorio del muralismo mexicano donde confluyeron los más grandes talentos de su tiempo (incluidos los llamados “tres grandes”: Rivera, Orozco y Siqueiros), marcando un momento único en el tiempo”.
Como tanatóloga, Mabel Villazán sabe que pocas cosas hay tan difíciles como hablarle a un niño de la muerte de su madre o padre; “muchos colegas rehúyen a estos pacientes; yo no”. Haber desarrollado en el consultorio esa delicadeza argumentativa tan propia de quienes abordan temas difíciles le fue de utilidad hace poco, cuando le planteó a su familia que, cuando ella muera, desea que su cadáver sea llevado a la Facultad de Medicina (FM) para que sirva a alumnos y profesores en sus prácticas e investigaciones.
“A mi hijo no le gustó la idea, pero al final dijo: si así lo quieres, ¡adelante, mamá!”, comenta la psicóloga al tiempo que saca de un sobre de papel kraft los papeles que la acreditan como una de las tres mil 800 personas integrantes del Programa de Donación de Cuerpos (PDC) de la UNAM.
Para Diego Pineda Martínez, responsable de la iniciativa, es muy importante –y lo más ético– que la gente manifieste en vida su voluntad de entregar sus restos a la ciencia, ya que ello, amén de evitar malentendidos y desencuentros familiares, garantiza el avance del conocimiento. “Siempre lo he creído: es mejor ensayar en un cadáver que con los pacientes”.
El PDC nació en 2016. Antes, los cuerpos diseccionados en la FM provenían de las morgues y casi siempre se trataba de individuos no identificados o no reclamados por su parentela, los cuales eran prestados por un lapso no mayor a un año con siete días: luego debían ser devueltos. “Esto nos limitaba mucho; con frecuencia hallábamos algo en nuestras investigaciones y de pronto debíamos parar para no exceder los muy estrictos tiempos legales”.
Además –añade Pineda– con la entrada en vigor de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada, el 17 de noviembre de 2017, este tipo de cadáveres dejaron de ser entregados a las universidades, pues como se señala en su sección cuarta, artículo 128: Los restos cuya identidad se desconozca o no hayan sido reclamados no pueden ser incinerados, destruidos o desintegrados ni disponerse de sus pertenencias.
“De no haber contado con el Programa de Donación de Cuerpos las actividades docentes de la FM se hubiesen visto muy afectadas a partir de 2018 y hubiésemos tenido que recurrir a maniquíes o a simuladores para instruir a los alumnos, lo cual no es lo mismo. Nada puede sustituir a lo real.”
Por ello Mabel Villazán se siente muy orgullosa de su decisión y siempre carga consigo su tarjeta de donante, la cual en su revés tiene impreso el siguiente texto: A mi familia, es mi voluntad que a mi fallecimiento sea entregado mi cuerpo a la Facultad de Medicina para contribuir en el desarrollo e impulso de la docencia e investigación en México.
“Eso despeja cualquier duda de qué hacer conmigo el día de mi muerte, la cual esperemos tarde mucho en llegar”, bromea la tanatóloga, no sin antes aclarar que, para ella, esto se trata de un acto sumamente espiritual.
“Y aclaro que cuando menciono la palabra espiritualidad no aludo a algo religioso; un ateo también puede ser alguien de mucho espíritu. A lo que me refiero es a esa cualidad tan humana de ligarnos unos con otros. Si al permitir que investiguen con mi cadáver logro que alguien aprenda o que un enfermo salve su vida, ¡entonces qué manera más hermosa de trascender!”
Plantar semillas para cultivar bosques
El logotipo del PDC de la UNAM es un árbol con follaje verde y azul, cuyo tronco está formado por una figura mitad masculina, mitad femenina con brazos y piernas extendidos que, además de fungir como ramas y raíces, emulan al muy renacentista Hombre de Vitruvio.
“¿Por qué un árbol? Para transmitir el verdadero sentido del programa, pues esto se trata de vida, no de muerte”, explica Diego Pineda, quien también es el jefe del Departamento de Innovación en Material Biológico Humano de la FM, una división académica que tiene grabada justo a la entrada de sus instalaciones la frase latina: Hic locus est, ubi mors gaudet succurrere vitae (‘aquí es donde la muerte disfruta ayudando a la vida’).
Aunque al principio se creía que los inscritos en el PDC serían universitarios jóvenes, la realidad se mostró muy diferente. Si se revisan los registros es notorio que la mayoría de los donantes sobrepasan los 50 años y que, entre ellos hay de todo: gente con más de un posgrado, licenciados, pasantes e incluso personas sin formación profesional.
“Podríamos agruparlos en tres sectores: quienes donarán su cuerpo a la FM por sentirse muy pumas, los que no estudiaron aquí, pero confían en nosotros y los que hicieron examen de ingreso y fueron rechazados. Estos últimos suelen decir, a manera de chanza, que finalmente vieron una oportunidad para quedarse en la UNAM y que no la desaprovecharán.”
Sobre las razones que tienen los veinteañeros y treintañeros para no sumarse con la facilidad con que lo hacen individuos de más edad, Pineda considera que esto se debe a que pensar sobre la muerte propia genera incertidumbres y hasta miedo, por lo que el PDC cuenta con un equipo de especialistas y abogados capacitados para responder a cualquier pregunta que pudiesen tener los indecisos, como “¿si soy donador de órganos aún puedo donar mi cuerpo?” (la respuesta es sí) o quizá la más importante de todas: ¿y una vez fallecido, ¿qué va a pasar conmigo?
“Aquí se les explica que pueden legar sus restos a perpetuidad o por unos años, que los trataremos con el mayor respeto y que apoyaremos a los deudos con el trámite del acta de defunción. También les aclaramos que, en caso de optar por un préstamo temporal, al concluir el lapso pactado le devolveremos a la familia las cenizas de su muerto, por si esto les ayuda a cumplir con sus creencias religiosas o a llevar de mejor manera el duelo”.
La idea original en el PDC era crear un memorial, el cual consistiría en plantar un árbol por cada occiso recibido (de ahí su logotipo), idea que no se ha podido concretar por la pandemia y por la imposibilidad de conseguir un terreno lo suficientemente amplio como para albergar una pequeña foresta con la esperanza de que algún día se transforme en bosque.
“Aún no descartamos eso, aunque por ahora hemos tenido que buscar otra forma de honrar a los donantes, como con ceremonias”. De todas formas la intención original, y su simbolismo, siguen ahí, pues a decir de Pineda, cada persona que dona su cuerpo a la ciencia –aún sin saberlo– está sembrando una semillita de interés y consciencia entre sus cercanos.
“Son ya tres mil 800 las personas firmantes y el número va en aumento”, refiere el académico, quien considera que, si vemos al PDC como a un árbol, esos números son evidencia de que sus raíces ya son fuertes, que sus ramas seguirán creciendo y que podemos desde ya cosechar sus frutos.
Ayudar es también un credo
¿En qué creen los no creyentes? ¡En la ciencia!, afirma Vania Nuche, quien además de ser locutora y productora radiofónica, hace no mucho decidió sumarse al PDC, tras la muerte de su padre por negligencias al tratarlo contra el cáncer. “¿Y si sus doctores hubieran estado mejor preparados? “No soy religiosa, por lo que si mi cadáver ayuda a que haya médicos mejor preparados en vez de ser sometido a misas y rituales, yo prefiero donar”.
La joven se enteró de esta iniciativa muy de mañana, cuando trabajaba en el matutino Primer movimiento de Radio UNAM e invitaron a Pineda a hablar del proyecto. “Nunca pensé que yo, como comunicadora, colaboraría al avance científico, pero esto es algo que podemos hacer tú, yo, todos, sin importar la formación”.
Desde entonces, cada que es pertinente, ella suele platicar del PDC con quien quiera oírla, sin afán de convencer a nadie, mas sí planteando los beneficios de que cada vez más personas se unan. “En su momento les comenté de esto a mis padres y los dos se inscribieron, sin saber que papá fallecería poco después, hace casi tres años ya”.
Por lo mismo, Vania sabe muy bien qué sucederá con ella cuando fallezca: está consciente de que uno de sus familiares se pondrá en contacto con la FM para que una ambulancia recoja su cuerpo y lo lleve a CU, que ahí sus restos serán aprovechados para investigación y práctica médica y que, al concluir el tiempo estipulado, la Facultad la cremará y devolverá las cenizas a sus deudos. “Lo sé porque así nos entregaron de regreso a papá”.
A decir de Pineda, estudiar cuerpos como el del señor Nuche abre las puertas para entender de mejor forma cómo progresó su cáncer y avanzar hacia mejores formas de tratar esa enfermedad. “Asimismo, tener acceso a cadáveres donados nos permite conocer más sobre la evolución de muchas enfermedades crónico-degenerativas o identificar características anatómicas propias de la población mexicana”.
Hace poco Vania recibió un reconocimiento –en nombre de su padre y de parte de la Facultad de Medicina– por aportar al avance del conocimiento médico en México, algo que la comunicadora considera un tanto inesperado y un mucho inevitable. “Recuerdo a mi padre como alguien siempre generoso, y lo siguió siendo después de su muerte”.
A fin de continuar el ejemplo paterno, Vania ya ha hablado con sus conocidos de su decisión y les ha dado instrucciones sobre qué hacer con ella cuando fallezca. “Mi familia es católica y les preocupa no tener un lugar en el cual rezar por mí, por eso decidí donar mi cuerpo por dos años. Si no fuera por ellos lo hubiera hecho a perpetuidad”.
Ante los cuestionamientos acerca de su decisión Vania ya tiene una respuesta contundente: “Participar en el PDC implica renunciar al egoísmo para hacer que la medicina progrese. Ésta es una manera de apoyar a la ciencia y a los médicos en formación. Suelo decir que no soy creyente, pero no es del todo cierto: creo mucho en la posibilidad de ayudar”.
Hace casi 12 años, el 28 de julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el acceso al agua como un derecho humano y exhortó a todas las naciones y organismos internacionales a proporcionar recursos financieros, promover capacitación y transferencia de tecnología para ayudar a los países, en particular a los que se encuentran en vías de desarrollo, para garantizar un suministro de agua potable y saneamiento saludable, limpio, accesible y asequible para todos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) son necesarios entre 50 y 100 litros de agua por persona diariamente para garantizar que se cubren las necesidades más básicas.
Sin embargo, a pesar de ser reconocido como un derecho y un recurso clave en el desarrollo sostenible, la salud, la educación, el crecimiento económico y el medio ambiente, en el mundo hay dos mil 200 millones de personas que no tienen acceso al agua, de ellos, 884 millones no tiene acceso a agua potable segura.
Y en México entre 12.5 y 15 millones de habitantes no cuentan con ella, de esa cifra, 9.3 millones carecen del servicio mediante una toma en sus viviendas, de acuerdo a cifras de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) y el Consejo Nacional de Evaluacion de la Politica de Desarrollo Social (CONEVAL).
En ese contexto, el acceso al agua es inequitativo, “algunos la acaparan, otros no la tienen, tendríamos que empezar a pensar en una especie de justicia hídrica, de cuánta necesitamos realmente, cómo garantizamos que la tengan y cómo reflejamos eso en las politicas publicas”, afirmó Victor Magaña Rueda, doctor en ciencias atmosféricas del Instituto de Geografía de la UNAM.
El investigador señaló que es un error culpar a la naturaleza de la escasez de agua, sin reconocer los errores en la forma de manejar el recurso hídrico. “Hace 20 o 50 años éramos la mitad de los que somos, es decir, el mismo litro lo tenemos que repartir entre el doble, entonces cada vez va a haber menos agua por repartir si no hacemos nada para que compesemos la demanda de agua”.
Asimismo, reconoció que la salud de las personas depende enormemente de tener o no tener acceso al agua: para lavarse las manos, para lavar alimentos, para tener higiene. “Con la pandemia nos dicen lávense más frecuentemente las manos, pero con qué agua. Por ello, si dejamos que todo dependa de cuánto llueva o deje de llover nos ponemos una situación de alta vulnerabilidad”.
Ante eso, sugirió que debe depender de qué se haga o cómo se gestione o maneje el agua con la que se cuenta. En primer lugar, advirtió que se debe de invertir en obras para llevar agua a todos los que no la tienen, hacer más eficiente el manejo para que con la mitad del agua se haga lo mismo. Por ejemplo, en el sector agrícola, a través de sistemas de riego más eficiente y planeando cultivos para que requieran menos agua, y en los hogares se puede economizar agua a través de uso de regaderas ahorradoras y la implementación de sistemas de captación de agua de lluvia.
Todo ha evolucionado, pero lo que no, es la implementación de todas estas medidas. Otra forma de la distribución inequitativa del agua son las tarifas desiguales, ya que en la capital del país, la población más pobre paga entre 5 y 10 veces más que las personas de mayor ingreso, ya que destinan hasta mil 200 pesos para comprar pipas y garrafones. Mientras que la tarifa para inmuebles ubicados en zonas clasificadas como con alto valor adquisitivo es de 772 pesos, “los responsables dicen: a los que consumen más agua les vamos a cobrar caro porque riegan jardines grandes. En su lógica les darán mil litros y piensan que es mucho, pero hay casas donde viven 10 personas y ellas tendrían que ocupar menos de 100 litros para que no se les disparen los precios”, explicó.
La escasez la viven todos los días
Esa situación la corrobora Maria Eugenia García y Yesenia Espinoza, habitantes de la colonia el ocotal, en la alcaldía Magdalena Contreras de la Ciudad de México, desde hace más de 20 años.
En casa de Yesenia viven 7 personas y todos los días viven la carencia del vital líquido, “el agua nos llega cada mes, hay veces que nos llega de noche una hora, y hay veces que de plano no nos llega, hasta pasando uno o dos meses”.
Yesenia comentó que hace unos años no era tan marcada la escasez, de hecho, los colonos se organizaron para reunir los fondos necesarios para construir un depósito que les proveía de agua, pero la situación cambio con el crecimiento de condominios y edificios en otras zonas.
“Están extrayendo agua para zonas de Santa Fe y colonias que tienen dinero, se me hace injusto porque nosotros como vecinos organizamos un tanque para captar agua de los Dinamos, se dio dinero, se dio cooperación, se pusieron manos y sin embargo, no tenemos agua porque este tanque lo abren para colonias que tienen más recursos que nosotros.” Por su parte, Maria Eugenia García solo pide que les den agua más seguido, “todos necesitamos el agua, ya no la pido diario, sino aunque sea una vez a la semana y estuviéramos contentos”.
Esta situación no es exclusiva de zonas populares de la Ciudad de México, en el interior del país el problema del agua enfrenta diversas aristas. En Puebla, el crecimiento de su zona metropolitana ha provocado la desaparición de cuerpos de agua; en Nuevo León, las presas agonizan por la falta de lluvia y en Baja California Sur el desabasto es provocado por la sobreexplotación de su acuífero.
A nivel global, según cifras de la ONU, se calcula que una persona consume diariamente 366 litros de agua, lo que ubica a México en el quinto lugar de los paises que más consumen agua, tan solo debajo de Estados Unidos, Australia, Italia y Japón, naciones que oscilan entre los 575 y 374 litros. En contraste con Nigeria, Sudan y Etiopía que sólo disponen de 9 litros.
En ese contexto, el doctor Magaña Rueda exhortó a realizar mucha investigación e implementar ya medidas para cuidar y reciclar el agua, “no hacemos gran cosa, esperamos a que ya la situación sea de emergencia para actuar. Yo esperaría que cambiáramos esa forma de ver los problemas y lo resolviéramos antes de que se nos vuelvan tragedia”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la tuberculosis continúa como una de las enfermedades infecciosas crónicas más frecuentes y mortíferas del mundo. Cada día, aproximadamente cuatro mil personas pierden la vida por esta causa; en promedio, 28 mil la contraen.
En 2019, la Secretaría de Salud del gobierno federal de México reportó que la tasa de mortalidad fue de 1.59 por cada cien mil habitantes; en 1990, de 7.54 por la misma cantidad de habitantes.
La académica de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, Antonia Isabel Castillo Rodal, resalta que se trata de una enfermedad antigua; sin embargo, no se ha tenido la capacidad de erradicarla. Pese a lo anterior, se progresa en la disminución en el número de casos y de fallecimientos que produce.
Si no hacemos cambios drásticos en materia del vital líquido subterráneo nos encaminaremos a una catástrofe silenciosa, la cual no es visible como cuando el nivel de las presas disminuye, un río está contaminado o un manantial se seca. “Aquí no podemos ver con el mismo dramatismo el desastre que está ocurriendo realmente”, afirma Manuel Perló Cohen, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.
México tiene definidos 653 acuíferos y 38.7 por ciento de este recurso utilizado en el país proviene de esas fuentes; de estos, 105 están sobreexplotados, es decir, la extracción excede a la recarga, en varios de ellos en más de 100 por ciento. Por ejemplo, en el Valle de México, el denominado Texcoco, presenta esta situación en 800 por ciento, alerta el investigador.
La mayoría está donde llueve menos, del centro al norte del territorio, en entidades como Querétaro, San Luis Potosí, Durango, Zacatecas, Coahuila, Nuevo León, la costa del Pacífico Norte y en la Península de Baja California.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]
Con el objetivo de que los creadores cuenten con información para la protección de sus obras y desarrollos, la UNAM realizará en línea el “Curso Básico de Propiedad Intelectual” convocado por el Colegio de Directores de Facultades y Escuelas de esta institución educativa.
Al respecto, el secretario Ejecutivo del organismo, Isidro Ávila Martínez, expuso que esta actividad incluye temas relacionados con realizaciones industriales, marcas, derecho autoral e innovación, principalmente.
Los interesados aprenderán cómo resguardar su trabajo y que en el futuro obtengan beneficios al igual que la Universidad, toda vez que la creación de patentes, inventos, innovaciones o las transferencias tecnológicas son elementos que también la favorecen y al país.
A partir de comienzos del siglo XXI la Unión Europea (UE) enfrenta crisis de diversa índole: la financiera de 2008, el fracaso constitucional, los refugiados, el Brexit y la pandemia, lo cual obstaculiza el proceso de construcción de una autonomía estratégica y desequilibra el papel de Europa como potencia económica y modelo de organización, de acuerdo con la profesora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, Marlene Zamarripa Ruiz, quien añadió:
El sistema internacional se alteró sustancialmente debido al fin de la Guerra Fría. Hoy vemos un declive de Estados Unidos como potencia hegemónica, acompañado de un ascenso de China con proyectos encaminados a convertir al país asiático en fuerza dominante en los próximos años.
Al participar en las Trigésimas mesas de análisis “Hacia el orden mundial del siglo XXI: Una mirada crítica desde la ‘normalidad’ imperante”, la experta universitaria dijo que se suma también el resurgimiento de la Rusia con Vladímir Putin quien al aliarse con China altera más la balanza internacional en detrimento de la omnipotente nación estadounidense. Tanto Europa como el gigante asiático buscan afirmar sus cada vez más evidentes intereses y reducir la hegemonía occidental.
Acompañado por la directora fundadora del Museo de la Mujer, Patricia Galeana Herrera, y la coordinadora para la Igualdad de Género de la UNAM, Tamara Martínez Ruíz, el rector Enrique Graue Wiechers inauguró la ampliación del Museo de la Mujer.
Allí aseguró: “Continuaremos el trayecto, buscando la igualdad en nuestra Universidad. Espero poder concluir mi rectorado y que tengamos igualdad de género en la Junta de Gobierno y de ahí, debe desprenderse el resto de la igualdad”.
Previamente, Galeana Herrera expuso que este recinto, primero en su tipo en el país y en América Latina, contará con dos nuevas salas que se suman a las ocho existentes, una dedicada a las sufragistas y al Frente Único Pro Derechos de la Mujer y, otra, a las cuatro olas del feminismo.
Se estima que a nivel nacional 90 por ciento de los mexicanos están afectados por caries y 70 por ciento por la enfermedad de las encías, los dos principales padecimientos de la cavidad oral, afirma la jefa de la Clínica Odontológica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM, Luisa López Osuna.
Puede ser que las caries sean pequeñas o que haya inflamación de las encías. Peor aún, que se presente un padecimiento importante, incluso, la pérdida de piezas dentales, precisa la especialista.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, a esos trastornos se agregan los cánceres bucales, manifestaciones del VIH, traumatismos, labio leporino y paladar hendido, además de noma (una grave enfermedad gangrenosa que empieza en la boca y afecta mayoritariamente a niños). La mayoría son prevenibles en gran medida y pueden tratarse en sus etapas iniciales.
El equinoccio de primavera se registrará este año el 20 de marzo, a las 09:33 horas, e indicará el momento en que el Sol cruza del hemisferio sur al norte. En este día tarda el mismo número de horas por arriba del horizonte, que por debajo de este; es decir, la duración del día y la noche se equilibran.
Así lo explica el doctor en Astrofísica e investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, Jesús Galindo Trejo, quien señala que las personas no pueden percibir que cruza del hemisferio sur al norte, pero es atractivo observar cómo pirámides, palacios y demás estructuras arquitectónicas mesoamericanas se alinean a él, a su salida o puesta, en ese día.
“En el pasado no era fácil determinar, con exactitud, la duración del día o la noche, eso ahora lo sabemos; pero en las culturas antiguas la manera más fácil de entender que llegaba el equinoccio era cuando el Sol salía a la mitad de su trayecto aparente en el horizonte”, comenta.
El experto asegura que este evento astronómico fue identificado por las civilizaciones prehispánicas y muestra de ello son las múltiples edificaciones con concordancia al astro mayor.
Por ejemplo, en la Zona Arqueológica de Teopanzolco, en Cuernavaca, Morelos, existe una pirámide doble que en la parte superior tiene dos santuarios de entre los cuales sale.
Otra manifestación similar ocurre en el Templo de las Caritas, en Cempoala, Veracruz. “Esta pirámide posee murales que representan al Sol, la Luna y a Venus, mira hacia el mar y durante el equinoccio sale alineado a la pirámide”.
De igual forma, en la Zona Arqueológica de Xochicalco, Morelos, hay varias canchas de juego de pelota; en una se conservan los marcadores, que son dos aros de piedra empotrados en igual número de muros paralelos. Están orientados a la puesta solar en el día del equinoccio, de tal manera que se puede observar cómo “se mete” en el centro de ambos.
Estas son pruebas reales de que fue identificado y adoptado arquitectónicamente por las culturas mesoamericanas, agrega el integrante del Sistema Nacional de Investigadores.
Sin embargo, precisa el experto en Arqueoastronomía del México Prehispánico, hay quienes aseveran que en Mesoamérica no se conocía el fenómeno, que es un concepto e invención occidental.
Uno de los argumentos de esta postura está vinculada a que en el Templo de Kukulkán, en Chichen Itzá, se puede observar el famoso descenso de la serpiente emplumada a partir de una hora antes de la puesta del Sol, durante el equinoccio de primavera. Pero no se presenta únicamente en esta fecha, ocurre días antes y después. Así, afirman que este efecto de luz y sombra en la pirámide no fue planeado.
La espectacularidad de la edificación, catalogada como maravilla del mundo, agrega Galindo Trejo, va más allá de este evento porque tiene diversos elementos relacionados con la astronomía y el calendario.
Por ejemplo: cuenta con cuatro escalinatas, cada una con 91 escalones, que suman 364, y si se agrega la plataforma común de la parte superior suman 365, equivalentes a los días del año. Además, tiene nueve cuerpos que corresponden a los nueve estratos del inframundo mesoamericano.
En esta y otras pirámides suele congregarse la gente debido a que se espera tener algún efecto benéfico del Sol, cargarse de energía. Sin embargo, el investigador subraya que este emite la misma radiación desde hace millones de años.
Tlacotonaohtli
El también miembro de la Unión Astronómica Internacional expresa que el astro rey es fundamental para nuestro planeta, ligada a nuestro origen y fin.
“La Tierra surgió de la nebulosa primigenia del Sol y en algún momento, cuando evolucione, en cuatro mil 500 millones de años, que entre a una fase en la que transforme su combustible interno, crecerá de tamaño; ya no será amarilla sino roja y podrá absorber a la Tierra. El origen y el fin está en el Sol”, subrayó.
Quien ha hecho diversas investigaciones de arqueoastronomía en regiones del país como Malinalco, el Templo Mayor de Tenochtitlan, Teotihuacan, entre otras, refiere que los prehispánicos siempre fueron atraídos por este cuerpo celeste debido a su brillantez y porque representa la más pura manifestación del movimiento.
“De hecho, los dioses prehispánicos, además de un nombre propio tenían uno calendárico, que era cuando se les festejaba y el nombre calendárico del Sol es Cuatro Movimiento, Nahui Ollin. Algunos consideran que es una indicación de que las salidas en los solsticios como las puestas forman, justamente, ese diagrama en forma de ‘X’, que indicarían los cuatro movimientos extremos del Sol”, asevera.
En Mesoamérica el calendario estaba basado en el movimiento aparente del astro rey. “Decimos que aparente porque somos nosotros, en la Tierra, quienes giramos alrededor de él, pero desde el punto de vista de un observador terrestre, el Sol es el que se mueve alrededor nuestro y esa es la sensación que en las culturas antiguas prevaleció”, indica.
Al observar al Sol durante un año, desde un punto fijo, se percibe que cada día sale de una posición diferente en el horizonte oriente. El 22 de diciembre, por ejemplo, lo hace más hacia el sur, y seis meses después, aproximadamente el 21 de junio, en una posición más hacia el norte.
Esas posiciones extremas son conocidas como solsticios, que significan “el sol quieto”. “Porque conforme se va acercando la fecha a estos extremos, día a día cambia, pero poco, como que va frenando hasta llegar a su posición extrema y luego, viene de regreso. Esa ida y regreso es lo más obvio para todas las culturas. Cuando va a la mitad de este trayecto es cuando llega el equinoccio. Incluso, podríamos nombrarlo en náhuatl como Tlacotonaohtli, es decir, la mitad del camino del Sol”, finaliza el experto universitario.