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Mosquitos: el animal más mortal del mundo y la red que ayuda a detenerlo

Cada año los mosquitos matan a más gente que las armas de fuego y las guerras. En su último informe anual, la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró que fallecieron casi seiscientas mil personas a causa de la malaria, una enfermedad infecciosa que se transmite a los humanos a través de los mosquitos del género Anopheles infectados por los parásitos del género Plasmodium. El también llamado paludismo provoca fiebre alta, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas y cansancio y, si no se trata a tiempo, puede causar anemia severa, daño cerebral y, en casos extremos, la muerte. La población más vulnerable son los niños y las niñas menores de cinco años, así como las mujeres embarazadas.

Pese a los avances en el tratamiento y en la prevención, acabar con esta enfermedad sigue siendo uno de los mayores retos de los sistemas de salud, especialmente en países de clima tropical donde existen altos índices de pobreza y desigualdad —sus focos rojos son África, América Latina y el sudeste asiático—. Las medidas preventivas, como el uso de mosquiteros o redes tratadas con insecticidas, la fumigación de casas y la administración de medicamentos, son esenciales para evitar su propagación, pero también es importante que se sigan desarrollando nuevas vacunas.

Datos de la OMS revelan que, entre los años 2000 y 2023, la Estrategia Técnica Mundial contra la Malaria 2016-2030 ha evitado aproximadamente 2 200 millones de casos y 12.7 millones de muertes.1 Esto se debe, en parte, al uso de mosquiteros que se emplean “desde tiempos inmemoriales”, de acuerdo con el doctor Abraham Mnzava, coordinador en Tanzania de la Alianza de Líderes Africanos contra la Malaria (ALMA, por sus siglas en inglés). “Las primeras redes”, agrega, “estaban hechas de telas o tejidos de red sin insecticida ni químicos”.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el uso del DDT (diclorodifeniltricloroetano) revolucionó la lucha contra los mosquitos. Además de ocuparlo para el control de plagas en las cosechas, se empezó a aplicar en los mosquiteros contra la malaria y el tifus. Sin embargo, en 1972 fue prohibido en Estados Unidos (y más tarde en gran parte de Europa) por las graves afectaciones que causaba en la vida silvestre y en la salud humana, según apunta la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de Estados Unidos (ATSDR). “Tenemos reportes de que comunidades del norte de África solían rociar sus redes con este químico. Desafortunadamente, ésta era una práctica muy peligrosa”, corrobora el doctor Mnzava. Aun así, todavía hoy se sigue utilizando en países donde el paludismo representa un peligro importante contra la salud, como en Botsuana, Mozambique, Namibia, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue.

En los ochenta se comenzó a aplicar a los mosquiteros piretroides sintéticos, unas sustancias químicas que, incluso en una concentración muy baja, son mortales para los mosquitos. “Fue un gran avance en el desarrollo de las redes tratadas con insecticida porque éste es seguro para quien está en contacto con la sustancia”, comenta Mnzava, quien agrega que las pruebas iniciales, llevadas a cabo en Burkina Faso y en Tanzania, demostraron una disminución significativa en los parámetros entomológicos y epidemiológicos. “Hacia finales de 1990, los científicos de Gambia también pudieron demostrar el impacto que las redes tratadas con [dicho] insecticida tuvieron en la reducción de muertes infantiles por malaria”, apunta. El éxito de estas redes radica, entre otras cosas, en su doble naturaleza: al tiempo que levantan una barrera física, el químico repele a los insectos o los mata.

Los mosquiteros tienen diferentes tamaños, que van desde un metro de ancho hasta los dos metros y medio. La mayoría se fabrica con poliéster, polietileno o polipropileno y son lo bastante delgados para dejar pasar el aire. A las primeras redes se les daba mantenimiento cada seis o doce meses: la gente los sumergía en una mezcla de agua con insecticida y los dejaba secar a la sombra. La llegada de los piretroides ha ayudado a que un mosquitero dure tres años. Algunos tienen forma de cono; también los hay cuadrados, que cubren toda la superficie de una cama. El insecticida se impregna por inmersión y las redes se distribuyen mediante campañas masivas aproximadamente cada tres años.

Al principio, su fabricación era muy onerosa y se producía en el extranjero, sobre todo en el sudeste asiático. El doctor Mnzava explica que, “en los ochenta, cada red costaba más de veinte dólares, pero ahora, con el aumento de la demanda y las economías de escala, los precios se han reducido mucho”. Además, el avance de la tecnología ha permitido que su producción sea más barata y el producto más duradero. Las nuevas redes, fabricadas con materiales sintéticos, son conocidas como “redes insecticidas de larga duración” y suelen combinar diferentes tipos de químicos, como organoclorados, carbamatos y organofosforados, lo que las vuelve más longevas.

Hoy existen iniciativas en África para producir mosquiteros de manera local. En Tanzania, por ejemplo, las redes se han convertido en el control principal de los vectores de la malaria, gracias a las campañas de distribución masiva en escuelas y hospitales; “es el único país en el continente donde se fabrican estas redes recomendadas por la OMS y emplean la tecnología de la empresa japonesa Sumitomo”.

Se espera que la fábrica que las produce (A to Z Textile Mills Ltd., con sede en Arusha, al norte de Tanzania) y que cuenta con cerca de mil trabajadores, aproveche la tecnología de nueva generación, esto es, que les pongan doble insecticida, pues los mosquitos ya han creado resistencia a los piretroides. Estos mosquiteros son cada vez más accesibles. De acuerdo con la OMS, en 2023, el 78 % de los 195 millones que se entregaron en la región subsahariana de África eran de este tipo, lo que supuso un aumento del 59 % respecto a los que fueron repartidos en 2022 por organismos internacionales y ONGs que trabajan con autoridades sanitarias locales.

La lucha contra la malaria parece efectiva. Actualmente, ya se logró erradicar en 45 países, entre ellos: Egipto, El Salvador, Cabo Verde y Argelia, mientras que muchos otros siguen acciones para lograr ese objetivo. En diciembre del año pasado, gracias a la cooperación internacional y el trabajo de organizaciones como la Unicef, diecisiete naciones aplicaron vacunas contra el paludismo como parte de programas de salud para las infancias. No obstante, a pesar de estos logros, el índice de fallecimientos en África todavía es muy alto. De hecho, el 95 % de las muertes mundiales por esta enfermedad ocurren en ese continente y, en 2023, la tasa de mortalidad global se calculó en 52.4 muertes por cada cien mil personas que habitan áreas de riesgo, el doble de lo establecido en los objetivos de la Estrategia Técnica Mundial contra la Malaria 2016-2030 y lo que significa que aún queda mucho por hacer.

El año pasado, los once países africanos donde se encuentra la mayor cantidad de casos —Burkina Faso, Sudán, Camerún, Malí, Mozambique, Níger, Nigeria, República Democrática del Congo, Ghana, Tanzania y Uganda— firmaron la Declaración de Yaoundé, un compromiso para fortalecer sus sistemas de salud, aumentar las campañas de vacunación y mejorar la difusión de la información entre la ciudadanía. Peter Baffoe, especialista de salud de la oficina regional de Unicef para América Latina y el Caribe, considera que esto es fundamental, pues “los sistemas de atención primaria de salud a menudo son débiles y están fragmentados y no pueden apoyar eficazmente a la prevención, la detección y el tratamiento temprano”. Estos acuerdos son importantes porque “los mosquiteros por sí solos no son suficientes”, sentencia el doctor Mnzava. Se requieren acciones coordinadas que incorporen varios frentes: “Controlar las enfermedades transmitidas por vectores, como la malaria o el dengue, va más allá de la salud. Tiene que ver con aspectos socioeconómicos, ambientales y de comportamiento que requieren un esfuerzo conjunto”, señala Baffoe.

Latinoamérica suele quedarse fuera de los programas internacionales porque en la región el dengue supone un desafío mayor que la malaria, aunque en la Amazonía boliviana, Brasil, Colombia y Venezuela sí hay poblaciones afectadas; por otro lado, en el sur de México y algunos países de Centroamérica, donde se ha detectado la presencia de esta enfermedad, se han hecho esfuerzos para lograr su erradicación. En opinión de Baffoe, “el control de las enfermedades transmitidas por vectores no recibe suficiente atención, lo que resulta en una falta de financiamiento tanto por parte de los gobiernos como de los financiadores privados”.

Mnzava explica que hay que buscar controlar la enfermedad en todas sus etapas: “deben desarrollarse nuevos medicamentos, más vacunas y mejores pruebas diagnósticas, así como nuevas herramientas de control de vectores, tal es el caso de los insecticidas con ingredientes activos que aborden la resistencia de los insectos”. El experto también opina que, pese a todo, la lista de proyectos contra la malaria “nunca ha sido mejor” y que, a nivel mundial, se está trabajando en la modificación genética de los mosquitos para que ya no sean transmisores de la enfermedad.

Financiación escasa y recortes

El doctor Mnzava admite que, desde la pandemia, en 2020, la lucha contra la malaria vive una crisis de la que todavía no se recupera debido a una brecha sin precedentes en su financiación. En 2023 el monto total destinado en el mundo a este objetivo fue de 4 000 millones de dólares, la mitad de los 8 300 millones que recomiendan los estándares internacionales de la Estrategia Técnica Mundial desarrollada por la OMS. Esto pone en marcha una reacción en cadena: sin recursos disminuye la producción y la distribución de los mosquiteros, así como la compra de medicamentos y el desarrollo de campañas largas de prevención y tratamiento, este último suele incluir la administración de artemisinina para eliminar el parásito del torrente sanguíneo.

Los actuales recortes en la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), bajo la administración de Donald Trump, han provocado que “todos los productos básicos e intervenciones contra la malaria financiados por el gobierno de EUA estén en gran riesgo”, comenta Mnzava. Las naciones más vulnerables a esta enfermedad no pueden costear una estrategia nacional por sí mismas. “Casi el cien por ciento de los países dependen de la financiación de donantes”, aclara el experto y explica que para 2025 estaba previsto que el gobierno estadounidense adquiriera 44 millones de redes tratadas con insecticida y apoyara con la distribución de 15 millones adicionales, lo que habría protegido aproximadamente a 118 millones de personas; sin embargo, el regreso de Trump ha implicado que EUA deje de involucrarse en la asistencia a otros países.Según las estimaciones del Proyecto Atlas de la Malaria, todos los productos y tratamientos contra esta enfermedad financiados por el gobierno de Estados Unidos pueden prevenir 14.9 millones de casos y 107 000 muertes, la gran mayoría de niños menores de cinco años.2 No obstante, tanto ALMA como la iniciativa para hacer retroceder la malaria (Roll Back Malaria) trabajan para conseguir nuevas vías de financiación y ya “han recaudado 125 millones de dólares a través de asociaciones público-privadas”. Los países también están explorando el uso de recursos relacionados con el cambio climático y del Banco Mundial, señala el especialista.

El impacto ecológico de las redes

A medida que ha aumentado la exposición a los químicos, los mosquitos se han vuelto más resistentes a los medicamentos y a los insecticidas, incluidos los piretroides. Y aunque esto ha promovido innovaciones tecnológicas, “también ha conducido a un menor cumplimiento comunitario de las normas, ¿para qué seguir usando redes cuando las picaduras continúan?”, cuenta el doctor Mnzava. A esta ineficacia, Isabel Ceballos, investigadora del Instituto de Biotecnología, agrega un punto más: la falta de regulación y tratamiento de los residuos que provocan estos mosquiteros, que a veces se ocupan para otras tareas, como la pesca o la agricultura. “En vez de tratar un problema generamos otro más grande.”

Actualmente, científicos y científicas de la UNAM trabajan con la bacteria Bacillus thuringiensis, que tiene propiedades insecticidas. “Se trata de un insecticida biológico”, puntualiza Ceballos. “Esta bacteria produce proteínas que matan a las larvas de los mosquitos. Es una sustancia que se degrada con el tiempo, no se acumula en el ambiente y ha demostrado llevar un control muy eficiente de la plaga de estos insectos, controlando el problema desde el inicio y evitando que aumenten las poblaciones”, asegura. Estudios como éste buscan alternativas más ecológicas y sustentables para el medio ambiente. “Los químicos ya no son opción y muchos de los productos que los utilizan están prohibidos, como el DDT; el problema es que varios países se saltan las regulaciones y los siguen empleando. Además, los insecticidas utilizados en esas trampas contra mosquitos también acaban con otras especies y pasan al suelo, el ambiente o el agua”, argumenta la doctora.

Pese a los esfuerzos de la academia por plantear alternativas, la experta reconoce que el mercado de los insecticidas químicos sigue siendo la solución más popular contra las plagas. “Para todos es más fácil usar el insecticida químico porque está al alcance de la mano, pero no conocemos las consecuencias que pueden tener esas sustancias acumuladas durante mucho tiempo”. A esta situación hay que añadir el aumento en las desigualdades a causa del cambio climático y la violencia, los cuales generan desplazamientos forzados; las personas que migran están más expuestas, por lo que se encuentran en mayor riesgo de contraer el virus. “Los eventos climáticos extremos y el aumento de las temperaturas significan que las enfermedades transmitidas por vectores, particularmente el paludismo y el dengue, se están extendiendo a áreas a las que antes no llegaban”, advierte Baffoe. Por ello es importante invertir en la investigación y el desarrollo de vacunas y otros medios para encontrar soluciones más innovadoras y eficaces contra la malaria

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Cómo aprender matemáticas y otras disciplinas: principios y estrategias

Una de las ideas más extendidas —y más equivocadas— sobre el aprendizaje es que consiste simplemente en “entender” algo al escucharlo o leerlo. Creemos que si prestamos atención en clase y repasamos antes del examen será suficiente. Sin embargo, cuando enfrentamos disciplinas como las matemáticas, la música o cualquier área que exige pensamiento abstracto o habilidades complejas, descubrimos que esta estrategia deja de funcionar.

Pero ¿y si el problema no fuera la falta de inteligencia ni de talento? ¿Qué tal si la causa es biológica? Aprender no es un acto instantáneo, sino un proceso físico, químico y eléctrico que ocurre en el cerebro a lo largo del tiempo, modificando la estructura y funcionamiento de las neuronas. Comprender cómo aprende el cerebro humano permite transformar la manera en que estudiamos, practicamos y enseñamos.

Mediante el texto y el video “Cómo aprende el cerebro humano matemáticas y otras disciplinas”, el Dr. Emilio Esteban Lluis Puebla, académico de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM, explica, desde una perspectiva neurocientífica e histórica, cómo aprende el cerebro matemáticas y otras disciplinas, y por qué el tiempo, la repetición y el descanso son elementos indispensables.

El aprendizaje como transformación física del cerebro

Lluis Puebla señala que nuestro cerebro no recibe conocimientos como si se le conectara una memoria USB a una computadora. Aprende modificando sus conexiones internas. Este órgano coordina procesos cognitivos, emocionales y fisiológicos mediante redes formadas por miles de millones de neuronas.

Pero ¿cómo se comunican las neuronas? Mediante un proceso llamado sinapsis, conexiones que no son simples “cables”, sino fenómenos químicos y eléctricos altamente sofisticados.

Dentro de una neurona, la información viaja como un impulso eléctrico conocido como potencial de acción, generado por el movimiento de iones —principalmente sodio y potasio— a través de la membrana celular. Cuando el impulso llega al extremo de la neurona, puede transmitirse de dos maneras:

  • Sinapsis eléctrica: los iones pasan directamente de una neurona a otra, permitiendo una transmisión casi instantánea.
  • Sinapsis química: el impulso provoca la liberación de neurotransmisores, moléculas que atraviesan el espacio sináptico y activan la siguiente neurona.

Cada vez que aprendemos algo nuevo, estas conexiones se modifican mediante un proceso llamado plasticidad sináptica, en el que el cerebro se reconfigura a sí mismo con la experiencia.

El caso particular del aprendizaje matemático

Con estos fundamentos biológicos en mente, podemos entender mejor lo que ocurre cuando alguien aprende matemáticas. Aquí, los principios generales del aprendizaje se vuelven especialmente evidentes. No se trata de una sola región cerebral trabajando de manera aislada, sino de la activación coordinada de múltiples áreas:

  • Corteza parietal: relacionada con la representación de cantidades y relaciones espaciales.
  • Corteza prefrontal: encargada del razonamiento abstracto y la planificación lógica.
  • Áreas del lenguaje: que permiten codificar símbolos, definiciones y estructuras formales.

Cuando un estudiante lee por primera vez la definición de un concepto abstracto —por ejemplo, un “anillo” en álgebra— la información se procesa inicialmente de manera verbal y visual. En esta fase, la huella neuronal es frágil. Si el estudiante solo relee el texto pasivamente, la conexión será débil y fácilmente olvidable.

Sin embargo, cuando escribe la definición con sus propias palabras, intenta recordarla sin mirar y la aplica en ejercicios, activa distintos circuitos cerebrales de manera simultánea. Esto genera múltiples rutas neuronales para acceder al mismo contenido, fortaleciendo la red mediante el principio descrito por Donald Hebb: las neuronas que se activan juntas tienden a conectarse entre sí.

Desde esta perspectiva, el académico de la FC destaca que el aprendizaje matemático puede entenderse como un proceso que atraviesa tres etapas fundamentales:

  1. Codificación: primera exposición consciente al concepto.
  2. Consolidación: fortalecimiento de las conexiones neuronales durante el descanso y, especialmente, durante el sueño.
  3. Recuperación activa: esfuerzo deliberado por recordar y aplicar el conocimiento sin apoyo externo.

La comprensión real no ocurre cuando el estudiante reconoce una definición al verla, sino cuando puede manipular el concepto, explicarlo, relacionarlo con otros y utilizarlo para resolver problemas nuevos. En ese momento, el circuito neuronal no solo existe: funciona con fluidez.

Por eso, estudiar todos los días no es una recomendación moral, sino una exigencia biológica. El aprendizaje profundo no ocurre en una sola sesión intensa; requiere activaciones repetidas distribuidas en el tiempo. Cada sesión fortalece un poco más el circuito neuronal y, si no se reactiva, la conexión se debilita.

Aprendizaje motor: el caso de la música y el deporte

Aprender a tocar el piano o practicar un deporte sigue principios biológicos similares, aunque involucra sistemas motores. Al principio, la corteza prefrontal se activa intensamente porque cada movimiento se realiza de manera consciente. Con la práctica repetida, las conexiones en la corteza motora se fortalecen y parte del control del movimiento se transfiere a estructuras subcorticales como los ganglios basales y el cerebelo. De esta manera, el movimiento se automatiza: lo que antes requería esfuerzo consciente ahora fluye casi de manera automática.

La llamada “memoria muscular” no reside en los músculos, sino en estos circuitos cerebrales consolidados, que permiten que las acciones repetidas se realicen sin pensar en cada detalle. Sorprendentemente, gran parte del aprendizaje ocurre incluso cuando no estamos practicando activamente, durante periodos de descanso en los que el cerebro consolida las experiencias y movimientos practicados.

Dormir, un aliado trascendente

Durante el día, cuando leemos o practicamos, la información se mantiene en la memoria de trabajo, principalmente en la corteza prefrontal. Esta memoria es frágil y depende de la atención. Sin embargo, según Lluis Puebla, durante el sueño el hipocampo —una estructura clave para la memoria— reactiva los patrones neuronales formados durante el día y los consolida en redes más estables distribuidas por la corteza cerebral.

En otras palabras, el cerebro “reproduce” lo aprendido mientras dormimos. Muchas mejoras ocurren entre sesiones de práctica, no durante ellas. Esto explica fenómenos comunes: un problema matemático que parecía imposible por la noche puede resolverse con facilidad al día siguiente; un pasaje musical mejora tras descansar, y las llamadas “ideas súbitas” surgen en momentos inesperados.

El descanso no es una interrupción del aprendizaje, sino una parte esencial del mismo. Durante esta etapa, las secuencias de acciones se reorganizan y se “empaquetan” en programas motores más eficientes, facilitando que lo aprendido se ejecute de manera automática y fluida.

Principios universales del aprendizaje

De todo lo anterior se desprenden principios aplicables a cualquier disciplina:

  • El aprendizaje modifica físicamente el cerebro.
  • La repetición espaciada fortalece conexiones.
  • El descanso y el sueño consolidan.
  • La recuperación activa fortalece más que la relectura.
  • La automatización libera recursos cognitivos.
  • El tiempo invertido es indispensable.

En conclusión: no existen atajos biológicos. Pretender dominar matemáticas, música o cualquier arte complejo sin práctica constante es desconocer cómo funciona el cerebro humano. Aprender es un viaje que combina esfuerzo, repetición y descanso. Cada sesión fortalece los circuitos neuronales, y cada noche de sueño convierte ese esfuerzo en conocimiento duradero. Entender esto no solo cambia nuestra forma de estudiar: nos enseña a respetar el ritmo natural del cerebro y a aprender con inteligencia, paciencia y constancia.

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Matemáticas para jugar, pensar y convivir: la UNAM impulsa la Feria Matemática de Morelia 2026

El próximo sábado 7 de marzo, la ciudad de Morelia se convertirá en un gran laboratorio al aire libre donde las matemáticas saldrán de los libros para encontrarse con el público. Juegos, retos, teatro y actividades interactivas formarán parte de la Feria Matemática de Morelia 2026, un evento de divulgación científica que busca demostrar que esta disciplina también se puede tocar, experimentar y disfrutar en comunidad.

La feria se realizará de 10:00 a 18:00 horas en la Calzada Fray Antonio de San Miguel y en las instalaciones del UNAM Centro Cultural Morelia, donde niñas, niños, jóvenes y personas adultas podrán participar en una jornada dedicada al pensamiento lógico, la curiosidad y la convivencia familiar.

El encuentro es organizado por el Centro de Ciencias Matemáticas (CCM) de la UNAM, en colaboración con el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de Michoacán (ICTI), y se ha consolidado durante más de una década como una de las principales iniciativas de divulgación científica en la capital michoacana.

Matemáticas para todas las edades

La edición 2026 ofrecerá 13 actividades didácticas, dos espectáculos de teatro de carpa, tres talleres de pensamiento matemático y diez charlas de divulgación. Las propuestas están diseñadas para que el público descubra que las matemáticas no sólo viven en los pizarrones, sino también en el arte, la música, los juegos, la naturaleza y la vida cotidiana.

Cada actividad busca acercar esta disciplina de forma lúdica y accesible, permitiendo que las personas interactúen con problemas, acertijos y experimentos que despierten la imaginación y el razonamiento.

En ediciones anteriores, la feria ha reunido entre 4 mil y 4 mil 200 asistentes, con el apoyo de cerca de 200 voluntarias y voluntarios, entre estudiantes, académicos, docentes y personas entusiastas de la ciencia que hacen posible cada estación y cada taller.

La presencia de la UNAM en Morelia

La edición de este año tiene un significado especial porque se integra a los festejos por el 15 aniversario del Centro de Ciencias Matemáticas de la UNAM en el campus Morelia, institución que ha desempeñado un papel fundamental en la investigación y divulgación de esta disciplina en la región.

Además, el Instituto de Matemáticas de la UNAM será la institución invitada, reconociendo su papel en el origen de diversas iniciativas de divulgación que hoy forman parte de la vida científica y cultural de la ciudad.

La feria también se suma a las conmemoraciones por los 475 años de la fundación de la Real y Pontificia Universidad de México (1551), antecedente de la actual Universidad Nacional Autónoma de México, reafirmando el compromiso histórico de la universidad con la educación pública, la ciencia y la cultura.

Ciencia para fortalecer la comunidad

La Feria Matemática de Morelia 2026 también forma parte de las acciones del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, iniciativa que promueve la colaboración entre instituciones académicas y autoridades para fortalecer la educación, la investigación y la reconstrucción del tejido social en el estado.

A través del juego, el diálogo y el asombro, la feria propone a la ciencia como un espacio de encuentro que fomenta el pensamiento crítico, la creatividad y la convivencia.

Un esfuerzo colectivo

La organización del evento cuenta con la colaboración de diversas instituciones y organizaciones, entre ellas la Coordinación de Servicios Administrativos de la UNAM Morelia, la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia, la Secretaría de Educación del Estado de Michoacán, el Programa Adopte un Talento, el Grupo Tamarindo de Teatro Matemático, la Asociación para la Divulgación Recreativa de las Ciencias A.C. y el Ayuntamiento de Morelia.

Una invitación abierta

La invitación está dirigida a toda la comunidad. Desde las infancias hasta las personas adultas mayores podrán encontrar actividades diseñadas para despertar la curiosidad y compartir momentos de aprendizaje en familia.

Con iniciativas como esta, la UNAM reafirma su compromiso con la divulgación científica y con acercar el conocimiento a la sociedad, mostrando que las matemáticas no sólo explican el mundo: también pueden ser una experiencia colectiva, creativa y profundamente humana.

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Animales en situación de calle: los límites legales de la eutanasia

Actualmente, uno de los problemas considerados como de salud pública en nuestro país es el referente al crecimiento desmedido e incontrolado de animales en situación de calle, como perros y gatos. Nos preguntamos cómo actúan las distintas autoridades respecto a dicho tema. Sin embargo, la actuación de las autoridades está limitada a lo que establecen los distintos ordenamientos jurídicos que existen en la materia; es decir, solo pueden atender a lo que la normativa jurídica les señala. No pueden actuar más allá de la misma, con base en lo que conocemos como principio de legalidad.

Lo criticable son las medidas tomadas por las distintas autoridades, generalmente en el ámbito municipal. No se cuenta con algún programa eficaz que contrarreste el problema y lo erradique desde su génesis. En otras palabras, la única solución viable consiste en el establecimiento de las denominadas perreras, cuya denominación correcta es Centro de Control Animal, con la única finalidad de recoger a animales en situación de calle para posteriormente asesinarlos.

Lo que resalta aquí es la forma de actuar, poniendo como excusa —y como generalmente lo señalan algunos ordenamientos jurídicos— que a dichos animales se les aplica la eutanasia digna o humanitaria —es irrelevante el eufemismo que se utilice—, cuando el objetivo es la eliminación del animal. En este sentido, surge el eco de todos aquellos que están en contra de estos establecimientos de muerte por la forma de combatir el problema, cuya génesis es la barbarie personificada en el hombre.

La pregunta fundamental que debemos hacernos es la siguiente: ¿Es lícito eliminar a un ser vivo para resolver un problema? La respuesta puede tomar distintos matices e incluso distintas soluciones. Lo que se cuestiona es el actuar de la autoridad; específicamente, la razón, sin justificación jurídica, de acabar con la vida de los animales. Y, más importante aún, el destino de dichos animales, que solo son tratados como objetos.

Es necesario resaltar que el comportamiento de las autoridades está regulado en nuestro país; esto es, se delimita la esfera en la que pueden conducirse para privar de la vida a los animales. Lo que pueden hacer está limitado por la norma jurídica.

Siguiendo este razonamiento, se puede pensar que las autoridades en nuestro país actúan conforme a lo establecido en las leyes. No obstante, la realidad es otra. Por ello, es importante entender que, si bien se establece en las normas jurídicas el proceder de la autoridad para llevar a cabo el asesinato o la eutanasia, solo puede hacerlo cuando ocurran los supuestos previstos en las mismas leyes. Más allá de lo que señalen las leyes en este tema, el asunto debe estudiarse desde un punto básico y fundamental: la filosofía.

Este es el caso de Tom Regan, quien estudia, desde el punto de vista filosófico, cuáles son los supuestos en los que alguien —en este caso, la autoridad— está facultado para realizar la eutanasia a cualquier animal. Conforme al punto de vista del autor, se deben cumplir al menos tres requisitos o condiciones:

  • El individuo debe matarse con los medios menos dolorosos disponibles.
  • Quien lo mata debe creer que la muerte está en el interés de este último.
  • Quien mata debe estar motivado para terminar con la vida del animal por los intereses, el bien o el bienestar de este último.

Dichas condiciones deberían tomarse como requisito sine qua non para proceder con la eutanasia y aplicarla a algún animal. Asimismo, esto abre un panorama para diferenciar entre asesinato —si no se actúa conforme a las tres condiciones— y eutanasia —si se actúa conforme a ellas—.

Por otra parte, desde el punto de vista jurídico, es importante analizar lo señalado en la Ley Federal de Sanidad Animal, que establece el sacrificio de animales como una medida zoosanitaria. De conformidad con el artículo 16:

Artículo 16. Las medidas zoosanitarias se determinarán en disposiciones de sanidad animal, las cuales podrán comprender los requisitos, especificaciones, criterios o procedimientos para:

[…]

XII. Sacrificar animales enfermos o expuestos al agente causal de alguna enfermedad.

En este punto, es preciso señalar que la referida ley establece los supuestos en los que se actualizan las causales para el sacrificio —no llamado eutanasia, pero se entiende el fin—, las cuales son: por sufrimiento derivado de algún accidente, enfermedad, incapacidad física o trastornos seniles, conforme al artículo 23, que advierte lo siguiente:

Artículo 23. El sacrificio humanitario de cualquier animal no destinado al consumo humano solo estará justificado si su bienestar está comprometido por el sufrimiento que le cause un accidente, enfermedad, incapacidad física o trastornos seniles, de ser posible previo dictamen de un médico veterinario, con excepción de aquellas especies animales que, por cualquier causa, la Secretaría o las Secretarías de Salud o de Medio Ambiente y Recursos Naturales determinen como una amenaza para la salud animal o humana o para el medio ambiente.

Lo anterior resulta importante, ya que amplía los supuestos de actuación de la autoridad y añade una pauta que actúa como contrapeso al incorporar la posibilidad de un dictamen previo de un médico veterinario. No obstante, aquí hay una contradicción, ya que las autoridades, lejos de realizar dicho dictamen, proceden a sacrificar a los animales, lo que vuelve irrelevante su existencia.

Siguiendo el mismo razonamiento, surge otra contradicción aún más evidente: proceder al sacrificio de animales si representan una amenaza tanto para la salud animal como para la humana y el medio ambiente. Surge entonces un cuestionamiento: ¿cómo tener certeza de que algún animal representa una amenaza para la salud? Si el medio para saberlo es el dictamen previo que debería realizarse antes de sacrificarlo, pero dicho dictamen se realizará “si es posible” —lo que implica la posibilidad de no hacerlo—, lo ilógico resulta evidente. Debería ser un requisito sine qua non la realización de dicho dictamen, ya que sin él no debería procederse al sacrificio, pues no existiría certeza de que el animal se encuentra en los supuestos señalados.

Aunado a lo anterior, como punto de orientación debe tomarse en cuenta lo señalado por el Décimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito:

[…] todo acto que implica la muerte de un “ser vivo” no puede escapar de la máxima protección del Estado, máxime cuando no existe duda científica ni se encuentra plenamente probada y normativamente justificada su aplicación en nombre del interés social o para salvaguardar el medio ambiente […]

De lo anterior se colige lo siguiente:

Existen solamente dos supuestos en los cuales las autoridades pueden sacrificar a un animal:

a) Cuando estén enfermos o expuestos al agente causal de alguna enfermedad.

b) Cuando su bienestar esté comprometido por el sufrimiento que le cause un accidente, enfermedad, incapacidad física o trastornos seniles.

Se debe realizar un dictamen previo de un médico veterinario.

Por lo anterior, solo bajo estos supuestos establecidos por la ley las autoridades tienen facultad de actuación, y a ellos deben limitarse. Todo lo que no está expresamente permitido está prohibido. En consecuencia, la actuación de cualquier autoridad está prohibida si no concurren los supuestos mencionados.

En nuestro contexto, sin embargo, la realidad es otra. Las autoridades ven como única solución el sacrificio de los animales en situación de calle. Al menos, tomando como ejemplo el Estado de México, la Ley Orgánica Municipal establece directrices para estos casos, considerando los supuestos para aplicar la eutanasia a animales, así como recoger a aquellos que no se encuentran en dichos supuestos y colocarlos en asociaciones dedicadas a su rescate, con la finalidad de no privarlos de la vida sin estar en los casos permitidos.

Finalmente, debe resaltarse que el derecho es dinámico; por ello, todos los servidores públicos del país —especialmente aquellos que tienen contacto directo con estos casos— deben ser capacitados en temas referentes al maltrato, bienestar y, en general, en derecho animal, para que, en su caso, conozcan cuál debe ser su actuación en circunstancias específicas.

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Pastizales: bosque invertido que sostiene vida y combate el cambio climático

Si los pastizales se degradaran o desaparecieran, una parte importante del carbono almacenado en sus suelos podría liberarse a la atmósfera en forma de dióxido de carbono, lo que contribuiría al calentamiento global. A diferencia de muchos ecosistemas forestales, en los pastizales la mayor parte del carbono no está en la biomasa aérea, sino en el suelo, particularmente en las raíces y en la materia orgánica subterránea, que puede extenderse a profundidades de más de un metro, dependiendo de la especie y del tipo de suelo.

A lo largo del tiempo, los pastizales han sido ecosistemas donde habitan numerosas especies de plantas, insectos, aves y mamíferos, ya que ofrecen alimento, refugio y espacios de reproducción.

En estos ecosistemas la precipitación es variable y, en muchas regiones, limitada. Sin embargo, las raíces profundas y densas de los pastos mejoran la estructura del suelo, incrementan su capacidad de infiltración y favorecen la retención de humedad, lo que permite que la vegetación rebrote después de periodos secos. Más que “almacenar agua” directamente, las raíces contribuyen a que el suelo funcione como una esponja natural que retiene y distribuye la humedad.

Ante la amenaza del cambio climático y el sobrepastoreo —es decir, cuando la carga ganadera supera la capacidad de recuperación del pastizal— la cobertura vegetal disminuye, el suelo se compacta y se pierde biodiversidad. Cuando las plantas mueren y no se regeneran adecuadamente, también se reduce la actividad biológica del suelo, afectando microorganismos, insectos y otros organismos subterráneos que sostienen el funcionamiento del ecosistema.

En consecuencia, disminuye la infiltración de agua y aumenta la escorrentía superficial, lo que favorece la erosión. Esto no significa que “ya no se capte agua”, sino que el suelo pierde eficiencia para infiltrarla y almacenarla, afectando la recarga de acuíferos en ciertas condiciones. Además, la pérdida de cobertura vegetal incrementa la temperatura del suelo y del aire cercano, intensificando la sensación térmica local.

Los pastizales también pueden actuar como zonas de transición que limitan la expansión de procesos de desertificación cuando se mantienen en buen estado. Sin embargo, no son una “barrera” absoluta contra el desierto; su capacidad de frenar la degradación depende del manejo adecuado y de las condiciones climáticas.

En México

En México, aproximadamente entre 6 y 10 por ciento del territorio nacional corresponde a pastizales naturales, concentrados principalmente en el norte del país, aunque también existen en el altiplano central.

Desde la UNAM, el doctor Gerardo Ceballos, del Instituto de Ecología, ha impulsado proyectos de restauración ecológica en la Reserva de la Biósfera de Janos, en Chihuahua, en colaboración con Rurik List y otros investigadores.

Entre las acciones implementadas se encuentra la reintroducción del bisonte americano (Bison bison), especie que desapareció de la región a finales del siglo XIX debido a la cacería intensiva y la transformación del hábitat. Su regreso es relevante porque, mediante el pastoreo, el pisoteo y la dispersión de semillas y nutrientes a través de sus excretas, contribuye a mantener la heterogeneidad del pastizal y a estimular el rebrote de ciertas gramíneas.

También se han fortalecido poblaciones de perritos de la pradera (Cynomys spp.), roedores considerados especie clave. Al excavar madrigueras, modifican la estructura del suelo, favorecen la infiltración de agua, mejoran la aireación y generan microhábitats que benefician a otras especies, como el búho llanero (Athene cunicularia). Se estima que decenas de especies utilizan directa o indirectamente sus colonias para alimentarse o refugiarse.

Asimismo, se ha trabajado en la recuperación del hurón de patas negras (Mustela nigripes), uno de los mamíferos más amenazados de América del Norte, cuya supervivencia depende en gran medida de las colonias de perritos de la pradera, su principal fuente de alimento.

Además de la restauración ecológica, se han realizado actividades de divulgación científica con comunidades locales para explicar el papel de estas especies en el equilibrio del pastizal y reducir conflictos con actividades productivas.

“El suelo no solamente es tierra; es un sistema vivo compuesto por materia orgánica, microorganismos, raíces y fauna subterránea que sostienen los ciclos de nutrientes y la productividad del ecosistema”.

Qué crece en un pastizal

El rescate de estos ecosistemas es fundamental porque los pastizales son clave para la conservación de la biodiversidad y han sido fuente de especies silvestres emparentadas con cultivos domesticados importantes, como el maíz y otros cereales.

En Estados Unidos y México existen grandes extensiones agrícolas donde hoy se cultivan cereales; sin embargo, es importante distinguir entre praderas naturales y campos agrícolas. Las praderas naturales albergan una diversidad de gramíneas y plantas herbáceas que sostienen complejas redes ecológicas. Conocer y conservar esa biodiversidad es esencial para mantener la resiliencia del ecosistema frente al cambio climático

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Ámbar mexicano: la resina que atrapó la vida hace 20 millones de años

El ámbar, una resina fósil, constituye uno de los registros más excepcionales de la historia de la vida, ya que preserva organismos y fragmentos de ecosistemas del pasado con un nivel de detalle extraordinario. Metafóricamente, captura instantes de la vida y los vuelve inmortales, permitiendo reconstruir organismos, poblaciones y ambientes desaparecidos. México posee uno de los depósitos de ámbar más importantes del mundo, con alto valor científico.

El ámbar es una resina producida por plantas que, tras un proceso de fosilización, se transforma en esta biogema. Aunque las plantas terrestres surgieron hace 450 millones de años (Ma), el registro de resina fósil aparece en el Carbonífero (320 Ma), y la resina con bioinclusiones —organismos encapsulados— se documenta desde el Cretácico (130 Ma). En comparación con los ~3,600 Ma de historia de la vida en la Tierra, el ámbar es un producto relativamente reciente.

El proceso inicia cuando la resina líquida y viscosa captura microorganismos, hongos, plantas, artrópodos e incluso pequeños vertebrados. La exposición al oxígeno, la radiación solar y la temperatura provoca su polimerización, formando copal. Posteriormente, tras el enterramiento y el aumento de presión y temperatura, ocurre la amberización, transformando el copal en ámbar. Actualmente se propone que el límite entre copal y ámbar se sitúe en 2.58 Ma (inicio del Cuaternario).

En México, los depósitos con bioinclusiones se localizan en Chiapas, principalmente en Simojovel de Allende. Con una antigüedad de entre 23 y 15 Ma (Mioceno), este ámbar corresponde a un periodo clave de modernización de la biodiversidad. Análisis espectroscópicos indican que fue producido por especies extintas del género Hymenaea (Leguminosae).

Las bioinclusiones revelan una selva tropical dominada por Hymenaea, adyacente a un ambiente estuarino similar a manglares modernos. Se han identificado principalmente artrópodos, así como diversas familias de angiospermas y polen de manglar. Durante el Mioceno la región estaba a nivel del mar; hoy se ubica entre 721 y 2200 m de altitud, lo que refleja importantes cambios ambientales.

El ámbar es una ventana al pasado que permite comprender la evolución de la biodiversidad y los ambientes recientes en términos geológicos. Su valor no es solo científico, sino también cultural y económico para las comunidades chiapanecas. Proteger los depósitos de ámbar y los ecosistemas asociados es fundamental, pues la biodiversidad es un recurso natural no renovable que requiere conservación.

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Desde Reino Unido, la UNAM revela cómo los monos araña construyen “cerebros líquidos” en Yucatán

En la selva de la Península de Yucatán, los monos araña no sólo buscan alimento: comparten conocimiento. Lo hacen sin palabras, sin jerarquías rígidas y sin un centro de mando. Y ahora, gracias a una colaboración científica impulsada desde la sede Reino Unido de la UNAM, sabemos que ese intercambio constituye una forma sofisticada de inteligencia colectiva.

El hallazgo es resultado de un estudio multinacional encabezado por el doctor Gabriel Ramos Fernández, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y Sistemas de la UNAM, en colaboración con el Instituto de Física y las universidades de St Andrews y Edimburgo, en Escocia. La investigación se desarrolló en el marco de la estancia sabática del académico en la Universidad de St Andrews y acaba de publicarse recientemente.

Fotografía: Tania Palacios

El trabajo demuestra que los colectivos de monos araña (Ateles geoffroyi) pueden procesar información de forma distribuida, superando la capacidad de cada individuo por separado. La inteligencia emerge fuera de sus cerebros individuales, en la red de interacciones que forman al reunirse y separarse constantemente.

Inteligencia que se mueve

El estudio se basó en datos recolectados entre 2012 y 2017 en el área protegida Otoch Ma’ax yetel Kooh, en Punta Laguna, Yucatán. Durante jornadas de cuatro a ocho horas, observadores registraron cada 20 minutos la composición de los subgrupos, su localización y la disponibilidad de alimento. También se documentó la vegetación y se clasificaron los datos según las estaciones seca y de lluvias.

El análisis combinó modelos teóricos, herramientas matemáticas avanzadas y software especializado. Se utilizaron estructuras como complejos simpliciales para representar interacciones entre más de dos individuos simultáneamente, y homología persistente para identificar vacíos en las regiones de forrajeo que sólo ciertos subconjuntos conocían.

Los resultados revelaron dinámicas de fisión-fusión: los monos forman y disuelven subgrupos de manera frecuente. Esta flexibilidad permite que la información sobre fuentes de alimento circule entre distintos individuos. El grupo, como un todo, termina accediendo a más recursos que si cada mono dependiera únicamente de su experiencia personal.

Secas, lluvias y decisiones compartidas

El entorno condiciona el comportamiento colectivo. Durante la temporada seca, cuando el alimento es más escaso y disperso, los monos amplían sus rangos de actividad y dependen de una red de intercambio de información más compleja. En la temporada de lluvias, en cambio, el fruto del ramón (Brosimum alicastrum) se vuelve abundante y central en su dieta.

Un hallazgo relevante es que la movilidad pesa más que la edad o el sexo. Cualquier adulto puede convertirse en guía, dependiendo de la información que posea en ese momento. La autoridad no es fija: se construye a partir del conocimiento útil para el grupo.

El concepto de “cerebro líquido”

El estudio introduce un concepto sugerente: el de “cerebros líquidos”. Se trata de sistemas donde el procesamiento de información ocurre a través de interacciones temporales entre agentes móviles. En este modelo, los monos funcionan como sensores individuales que recorren un paisaje dinámico, recolectan datos y los integran colectivamente.

No hay un cerebro central que lo controle todo. La red misma piensa.

Este enfoque, desarrollado durante la estancia académica en Reino Unido, muestra cómo la colaboración internacional fortalece el estudio de fenómenos complejos en condiciones naturales. Desde Yucatán hasta Escocia, la investigación posiciona a los monos araña como un ejemplo vivo de inteligencia colectiva y confirma que compartir conocimiento puede ser una estrategia evolutiva poderosa.

En un mundo cada vez más interconectado, estos primates ofrecen una lección inesperada: la cooperación y el intercambio de información pueden ampliar horizontes, incluso en entornos cambiantes y desafiantes como la selva de la Península de Yucatán.

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Psicología del deporte: pieza fundamental para cualquier atleta

La psicología del deporte se ha consolidado como un componente esencial del rendimiento atlético. La preparación física por sí sola no garantiza el éxito: el entrenamiento mental es igual de determinante. Su objetivo es desarrollar habilidades que permitan a los deportistas enfrentar la competencia, manejar la presión y mantener la concentración, incluso tras cometer errores.

Ir a Escuchar: Con-Ciencia Psicologia del deporte

Contrario al mito popular, la fortaleza mental no es un atributo innato de los grandes atletas. La evidencia científica muestra que es una capacidad que puede desarrollarse mediante entrenamiento sistemático. Así, la psicología del deporte no se limita a quienes atraviesan bloqueos o bajo rendimiento; es una disciplina preventiva que optimiza el desempeño y promueve el bienestar integral del atleta.

En este contexto, el programa “Con-ciencia. Psicología y sociedad”, de Radio UNAM en coproducción con la Facultad de Psicología, presentó al licenciado en Psicología por la UNAM, Omar Estrada Contreras, quien explicó cómo esta disciplina forma parte del desarrollo de cualquier deportista.

Un poco de contexto

La psicología deportiva tiene más de un siglo de historia. Su origen se remonta a 1898, cuando Norman Triplett estudió cómo la presencia de otros ciclistas influía en el rendimiento individual, descubriendo lo que hoy se conoce como facilitación social. Desde entonces, la disciplina ha evolucionado, incorporando investigaciones sobre motivación, atención, control del estrés y toma de decisiones bajo presión.

Hoy, su relevancia se refleja no solo en los estudios científicos, sino también en la práctica profesional. Atletas de élite como Michael Phelps, Simone Biles, Rafael Nadal y Naomi Osaka reconocen públicamente la importancia del trabajo psicológico en sus carreras.

¿Qué se trabaja en la psicología deportiva?

Estrada Contreras la psicología deportiva se centra en el entrenamiento mental aplicado al deporte, una dimensión tan importante como la preparación física. Su objetivo no es solo mejorar el desempeño, sino también que el deportista sostenga altos niveles de exigencia sin comprometer su salud emocional, maneje la presión, se recupere de lesiones y enfrente el fracaso de manera constructiva.

Entre las habilidades psicológicas entrenadas se incluyen:

  • Concentración en los aspectos clave de la competencia.
  • Motivación orientada a metas realistas.
  • Control emocional frente a errores, críticas o presión externa.
  • Cohesión grupal en deportes de equipo.
  • Diálogo interno positivo para regular pensamientos limitantes.

Uno de los objetivos centrales es alcanzar el estado ideal de rendimiento, en el que el atleta:

  • Se enfoca plenamente en el momento presente.
  • Regula su nivel de activación, evitando tanto la ansiedad excesiva como la apatía.
  • Ignora distracciones externas, presión social y expectativas autoimpuestas.

Para lograrlo, se utilizan herramientas como visualización, regulación emocional, control de ansiedad y rutinas precompetitivas. Estas técnicas permiten mantener la estabilidad mental incluso ante errores, imprevistos o situaciones de alta presión competitiva.

De esta manera, la psicología deportiva demuestra que el talento físico, aunque indispensable, no basta para alcanzar un rendimiento óptimo y sostenible.

¿Por qué es necesaria la psicología deportiva?

El deporte es un factor protector de la salud mental, ya que la actividad física favorece la liberación de endorfinas, mejora la oxigenación y aumenta la sensación de bienestar general.

No obstante, cuando la exigencia se vuelve extrema o la identidad del atleta se centra exclusivamente en el rendimiento, pueden surgir riesgos como ansiedad, depresión, trastornos alimentarios, agotamiento físico y emocional (burnout), sobre entrenamiento o dopaje.


La intervención de la psicología deportiva permite equilibrar la dedicación deportiva con otras áreas de la vida, promoviendo un desarrollo integral y saludable.

Acompañamiento en el retiro y lesiones

Conforme los deportistas envejecen o enfrentan lesiones, la idea del retiro deportivo se vuelve inevitable. Omar Estrada explicó que en estos casos los psicólogos deportivos ayudan a que esta transición sea más llevadera, facilitando la adaptación a nuevas rutinas, la redefinición de objetivos y el mantenimiento del bienestar emocional.

En casos de lesiones que interrumpen prematuramente la carrera, la intervención psicológica resulta clave para acompañar la aceptación de la pérdida y la construcción de un proyecto de vida distinto al deportivo.

Una aliada para cualquier deportista

La psicología del deporte es parte integral del desarrollo de todo atleta. No solo los deportistas de élite se benefician: cualquier persona que practique deporte puede mejorar su rendimiento, prevenir problemas psicológicos y fortalecer su resiliencia mediante un entrenamiento mental sistemático.

En definitiva, la integración de la psicología transforma la experiencia deportiva, optimiza el desempeño y garantiza que la práctica deportiva contribuya significativamente a la salud y al bienestar integral del atleta.

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Expedición mexicana regresa del Polo Sur con 50 kilos de muestras para estudiar el pasado del planeta

Durante semanas trabajaron en uno de los lugares más remotos y estratégicos del planeta. Ahora, de regreso en México, el equipo científico de la UNAM que realizó la Primera Campaña Antártica Mexicana (CAMEX 1) comienza una nueva etapa: el análisis de 50 kilos de muestras fisicoquímicas, rocas y lodos recolectados en la Antártica, con las que buscarán reconstruir cómo era la configuración del planeta hace 145 millones de años y comprender los vínculos entre el ambiente marino, los glaciares y el clima global.

Los investigadores Rafael López Martínez y Daisy Valero Fernández, del Instituto de Geología; junto con Elsa Arellano Torres y Laura Almaraz Ruiz, de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra, compartieron su experiencia tras regresar de la expedición realizada en noviembre pasado en la Antártica, en el Polo Sur.

El trabajo contó con el apoyo del gobierno de Ucrania, que facilitó el uso de la Estación Antártica Akademik Vernadsky y del buque rompehielos Noosfera.

El corazón de la circulación oceánica

Elsa Arellano explicó que la región antártica funciona como el “corazón” que bombea la circulación profunda de los océanos. En ese punto del planeta, subrayó, se conectan procesos fundamentales para entender el sistema climático global.

A través de la circulación termohalina —corriente oceánica global impulsada por diferencias de densidad generadas por variaciones en temperatura y salinidad— el océano articula regiones distantes del mundo. Estudiar ese mecanismo permite reconstruir los vínculos espaciotemporales entre el sistema glaciar y el marino.

El registro paleoclimático obtenido en la zona proporcionará información sobre los procesos que han ocurrido a lo largo del tiempo y sobre cómo estos han cambiado bajo la influencia humana.

Durante la campaña realizaron muestreos de parámetros fisicoquímicos y biológicos, registraron datos de clorofila, midieron oxígeno y nutrientes, y recolectaron agua a distintas profundidades. También tomaron muestras de organismos que habitan en la superficie, como bacterias, y de fauna bentónica, es decir, animales que viven en el fondo de los ecosistemas acuáticos.

Los análisis posteriores incluirán estudios paleoceanográficos y sedimentológicos.

La científica destacó además que la península Antártica posee una sensibilidad climática relevante, pues en esa región convergen los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, que transportan agua relativamente más cálida hacia ese punto.

Rocas, pingüinos y registros geológicos

En el ámbito geológico, Rafael López detalló que el equipo trabajó en la estación Vernadsky, ubicada en el grupo de las Islas Argentinas. Para localizar afloramientos rocosos de interés, siguieron una guía inesperada: las rutas que forman los pingüinos al desplazarse.

Estos animales no anidan en el hielo, sino sobre rocas expuestas, lo que permite identificar depósitos antiguos visibles en la superficie terrestre. En esos puntos, los investigadores levantaron secciones estratigráficas y recolectaron muestras para su fechamiento.

Ahora comienza una fase prolongada de laboratorio. Durante más de un año, el equipo universitario analizará el material recolectado para obtener los primeros resultados de la campaña.

Desde el hielo antártico hasta los laboratorios de la UNAM, las muestras traídas del Polo Sur abrirán una ventana hacia el pasado profundo del planeta y aportarán nuevas piezas para entender cómo interactúan océanos, glaciares y clima en la historia de la Tierra.

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El equilibrio como indicador de salud: lo que revela la postura en un solo pie

Mantenerse de pie sobre una sola pierna puede parecer un ejercicio simple, incluso básico. Muchas personas lo practicaron desde la educación primaria como parte de actividades físicas escolares. Sin embargo, detrás de esta acción aparentemente sencilla existe una compleja interacción entre fuerza muscular, equilibrio, coordinación y control neurológico.

La capacidad de sostener el apoyo unipodal no solo refleja el estado físico general de una persona, sino también sus hábitos de actividad, su desarrollo motor y, en etapas posteriores de la vida, su nivel de independencia y seguridad. Lo que parece un juego o una prueba de destreza momentánea puede convertirse en un indicador funcional relevante.

Para comprender con mayor profundidad la relación entre equilibrio y salud, UNAM Global entrevistó a Hitan Jesús Rivera Ortiz, entrenador de Acondicionamiento Físico General y de Físico Constructivismo de la FES Zaragoza Campus 2.

Beneficios del equilibrio en un solo pie para el organismo

De acuerdo con Rivera Ortiz, pararse en una pierna es beneficioso porque activa y fortalece diversos grupos musculares. Entre los principales se encuentran los músculos de las piernas —cuádriceps, femorales y pantorrillas—, así como los glúteos, el abdomen y la espalda, que cumplen una función estabilizadora fundamental.

Además de la fuerza, este ejercicio desarrolla capacidades coordinativas como el equilibrio, la orientación corporal y el ritmo, al tiempo que mejora la estabilidad general. Cuando estas habilidades no se estimulan de manera regular, el cuerpo tiende a adoptar compensaciones posturales, se incrementa el desgaste físico y aumenta el riesgo de caídas o lesiones.

En este sentido, el apoyo unipodal no solo fortalece músculos: entrena la capacidad del cuerpo para adaptarse y responder ante cambios inesperados.

¿A qué edad se debe comenzar a practicar?

Si bien mantenerse en un pie es útil en cualquier momento de la vida, sus objetivos y beneficios varían según la edad.

En la infancia, suele formar parte de las clases de Educación Física, ya que constituye un ejercicio básico para el desarrollo motor. Rivera Ortiz explica que puede iniciarse desde los cuatro o cinco años de edad, aunque al principio su duración sea breve. Lo importante es que el menor practique el equilibrio de forma gradual y lúdica, mediante juegos y retos acordes a su etapa, fortaleciendo la coordinación y la conciencia corporal.

Durante la juventud y la adultez, el trabajo se vuelve más estructurado. Puede integrarse en clases guiadas, entrenamientos de fuerza, programas de rehabilitación o disciplinas deportivas como artes marciales y deportes colectivos o de contacto. En estas etapas, el ejercicio no solo fortalece los músculos estabilizadores, sino que mejora la eficiencia corporal, la postura, la alineación y la prevención de lesiones, al optimizar el control neuromuscular.

A partir de los 55 o 60 años, el equilibrio, la coordinación y la fuerza tienden a disminuir con mayor notoriedad, especialmente si existen enfermedades, lesiones previas o sedentarismo. En este contexto, el apoyo unipodal adquiere especial relevancia para prevenir caídas, conservar la independencia funcional y reforzar la confianza. Cuando una persona mayor percibe que ya no puede realizar ciertas actividades cotidianas, puede reducir su nivel de movimiento, lo que acelera el deterioro físico.

Por ello, en esta etapa es indispensable practicarlo con medidas de seguridad: utilizar apoyos como una silla firme, una pared o una barra, e incluso contar con supervisión. Se recomienda comenzar con tiempos cortos, alternar ambos pies y progresar de manera paulatina, priorizando siempre la estabilidad sobre la duración.

En personas con lesiones, padecimientos o alguna discapacidad, la práctica puede requerir adaptaciones específicas, pero no necesariamente debe excluirse. La clave está en la supervisión profesional y en la progresión individualizada.

Algunas consideraciones para su práctica

Más allá de sus beneficios generales, la manera de ejecutarlo influye directamente en sus resultados.

Como recomendación inicial, el ejercicio puede realizarse de forma isométrica, es decir, manteniendo la postura durante un tiempo determinado. Rivera Ortiz sugirió comenzar con una marcha controlada elevando las rodillas: subir una durante dos segundos, bajar y alternar con la otra, manteniendo siempre el control. Esta ejecución pausada permite que el cuerpo reconozca el cambio de apoyo y busque estabilidad de manera alterna.

Conforme el cuerpo se adapta, el siguiente paso es aumentar progresivamente el tiempo de sostén: pasar de dos a cinco segundos por pierna; después a ocho o diez, hasta intentar mantener el equilibrio durante 15 o incluso 20 segundos. La progresión gradual es fundamental: no se trata de alcanzar el mayor tiempo posible de inmediato, sino de permitir que el sistema neuromuscular desarrolle confianza y control.

El papel de los brazos también influye en la estabilidad. Aunque pueden mantenerse a los costados o con las manos en la cintura, extenderlos lateralmente facilita el equilibrio al ampliar la base de control y ayudar al cuerpo a encontrar su centro de gravedad, principalmente mediante la activación del abdomen.

En cuanto a la técnica, la pierna de apoyo puede conservar una ligera flexión de rodilla y cadera, lo que mejora el punto de soporte y reduce la tensión articular. La pierna elevada puede colocarse al frente, ligeramente hacia atrás o hacia el costado. Estas variaciones permiten explorar el centro de gravedad y fortalecer distintas zonas estabilizadoras.

¿Por qué es importante pararse en una pierna?

La relevancia del apoyo unipodal no se limita al ámbito deportivo o preventivo. Diversas investigaciones científicas han demostrado que la incapacidad para mantener el equilibrio en esta postura se asocia con un mayor riesgo de caídas, particularmente en adultos mayores.

En la revisión sistemática titulada “Una revisión sistemática del desempeño del equilibrio sobre una pierna y el riesgo de caídas en adultos que viven en la comunidad, que analizó 55 estudios con cerca de 37 mil participantes, se encontró que las personas que habían sufrido caídas presentaban un rendimiento significativamente menor en la prueba de apoyo sobre una pierna en comparación con quienes no habían caído. Los autores concluyeron que el tiempo de sostén en esta postura es un indicador clínico relevante del equilibrio cuando se integra en una valoración multifactorial.

De manera complementaria, una investigación publicada en British Journal of Sports Medicine reveló que la incapacidad para mantener la posición durante al menos 10 segundos se asocia con un riesgo de mortalidad dos veces mayor en personas a partir de los 50 años. Tras evaluar a 1,702 individuos de entre 51 y 75 años, los autores encontraron que quienes no superaban la prueba presentaban una tasa de mortalidad significativamente mayor durante un seguimiento de siete años.

“El equilibrio no depende únicamente de la fuerza muscular: requiere la integración de la visión y del sistema vestibular —relacionado con la audición y la orientación espacial—. Cuando estas capacidades no se entrenan, el cuerpo pierde capacidad de adaptación y respuesta ante imprevistos, lo que incrementa el riesgo de accidentes”, dijo el entrenador de la FES Zaragoza.

El equilibrio como espejo de la salud

Mantenerse de pie sobre una sola pierna es mucho más que un ejercicio escolar o una prueba de destreza momentánea. Se trata de una acción que integra fuerza, coordinación, control neuromuscular y percepción sensorial, y que puede funcionar como un indicador temprano del estado físico general. Desde la infancia fortalece el desarrollo motor; en la juventud optimiza el rendimiento y previene lesiones; y en la adultez mayor se convierte en una herramienta clave para preservar la autonomía y reducir el riesgo de caídas.

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¿Por qué a veces se llama al eclipse lunar “Luna de sangre”?

Un eclipse lunar total ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna y proyecta su sombra sobre el satélite natural. Este fenómeno solo puede suceder en fase de Luna llena y cuando la alineación orbital es suficientemente precisa.

La órbita de la Luna está inclinada aproximadamente 5 grados respecto al plano de la órbita terrestre alrededor del Sol (la eclíptica). Por esa razón, la mayoría de las lunas llenas pasan ligeramente por encima o por debajo de la sombra terrestre. Solo cuando la Luna cruza uno de los nodos de su órbita al mismo tiempo que está en fase llena se produce un eclipse.

La estructura de la sombra terrestre

La sombra de la Tierra tiene dos regiones:

  • Penumbral, donde la luz solar es parcialmente bloqueada.
  • Umbral, donde el Sol queda completamente oculto por la Tierra.

Un eclipse lunar total ocurre cuando la Luna entra por completo en la umbra. Si solo una parte del disco lunar penetra en esa región, el eclipse es parcial.

La totalidad puede durar hasta aproximadamente 1 hora y 40 minutos, mientras que el fenómeno completo —incluyendo fases penumbrales— puede extenderse más de cinco horas.

¿Por qué la Luna se vuelve roja?

Durante la totalidad, la Luna no desaparece. Aunque la Tierra bloquea la luz solar directa, parte de la radiación solar atraviesa la atmósfera terrestre antes de alcanzar la superficie lunar.

En ese trayecto ocurren dos procesos físicos fundamentales:

  1. Refracción atmosférica:
    La atmósfera terrestre desvía (refracta) parte de la luz solar hacia el interior de la umbra. Sin este efecto, la región sería prácticamente oscura.
  2. Dispersión atmosférica:
    Las moléculas del aire producen dispersión de Rayleigh, que afecta con mayor intensidad a las longitudes de onda cortas (azules y violetas). Además, las partículas de polvo y aerosoles generan dispersión adicional (dispersión de Mie).

Como consecuencia, la luz que finalmente alcanza la superficie lunar está enriquecida en longitudes de onda largas (rojas y anaranjadas). La Luna refleja esa luz hacia la Tierra, y desde nuestro punto de vista adquiere tonalidades que pueden ir del rojo cobrizo al naranja oscuro.

La intensidad del color depende de la cantidad de aerosoles presentes en la atmósfera. Después de grandes erupciones volcánicas, por ejemplo, los eclipses pueden observarse más oscuros debido al aumento de partículas en suspensión.

Existe incluso una clasificación científica para evaluar el brillo y tonalidad de los eclipses totales: la escala de Danjon, que va de L=0 (muy oscuro) a L=4 (rojizo brillante).

Evidencia de la forma de la Tierra

Desde la antigüedad, los eclipses lunares proporcionaron evidencia geométrica de que la Tierra es esférica. La sombra proyectada sobre la Luna es siempre circular, independientemente de la orientación del eclipse. Un objeto solo puede proyectar una sombra consistentemente circular desde cualquier dirección si tiene forma esférica.

¿De dónde proviene el término “Luna de sangre”?

“Luna de sangre” no es un término astronómico formal. Es una expresión popular que describe el color rojizo observado durante la totalidad de un eclipse lunar.

El fenómeno no implica ningún cambio físico en la Luna. Su superficie no altera su composición ni su temperatura de manera significativa. Lo que cambia es la naturaleza de la luz que la ilumina.

Desde el punto de vista astronómico, una “Luna de sangre” es simplemente un eclipse lunar total observado bajo condiciones atmosféricas que permiten que predominen las longitudes de onda rojas en la luz refractada por la atmósfera terrestre.

No es un presagio ni un evento excepcional fuera de las leyes físicas. Es una consecuencia directa de la mecánica orbital, la geometría de sombras y la interacción de la luz solar con la atmósfera de la Tierra.

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La aportación de las mujeres cuidadoras al PIB nacional

En cada familia en la que hay una persona que necesita cuidados, ya sea niñas y niños pequeños, personas adultas mayores o alguien con alguna discapacidad, si el cuidado ocurre dentro de la familia, en un porcentaje muy alto una mujer es la responsable de ese cuidado.

De acuerdo con la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad, las personas que requieren cuidados permanentes dentro de los hogares en México son 58.3 millones. Entre esta población hay niñas y niños de hasta cinco años, y niñas, niños y adolescentes de entre seis y 17 años, así como personas mayores a partir de los 60 años.

La responsabilidad de los cuidados de estas poblaciones se concentra en la familia; por esta razón, sólo 3.3 por ciento de las personas con discapacidad o en situación de dependencia acude —o es llevada— a un centro de cuidados, en tanto que 96 por ciento recibe los cuidados dentro de sus hogares.

El número de personas responsables de los cuidados —considerando una edad de 15 años y más— es de 31.7 millones; de este total, 75.1 por ciento son mujeres y 24.9 por ciento son hombres.

Es importante señalar que las personas cuidadoras no reciben remuneración por esta actividad, no tienen horarios ni, en muchos casos, preparación técnica o especializada en cuidados. Recordemos que esta actividad es independiente de otras tareas cotidianas socialmente destinadas a la mujer, como el trabajo remunerado, los quehaceres domésticos o los estudios.

“Me gustaría comentar que precisamente ese trabajo reproductivo, ese trabajo de cuidados que se lleva a cabo en México tiene un valor de 8.4 billones de pesos, que equivale a 26.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país, de acuerdo con los cálculos del INEGI en el Sistema de Cuentas Nacionales”, explica Sonia Frías Martínez, socióloga del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM.

Agrega que esa contribución al PIB es mucho mayor por parte de las mujeres que de los hombres, quienes también realizan ese trabajo, pero en menor medida.

Se calcula que, a nivel nacional, el valor promedio del trabajo de cuidados de las mujeres en sus hogares es de aproximadamente 87 mil pesos al año. Aunque este trabajo ha sido invisibilizado, está aportando a nuestra economía y a nuestros hogares una cantidad importante de valor económico.

“Claro, esto es mucho más marcado entre determinados grupos poblacionales. Por ejemplo, el INEGI señala que las mujeres que están casadas o unidas contribuyen con 108 mil pesos anuales. También hay diferencias entre entidades federativas, y entre los ámbitos rural y urbano, entre otros factores”, expresa la investigadora.

Además, de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), México es el país latinoamericano —por delante de Argentina, Brasil, Cuba y Perú— en el que las mujeres realizan más horas a la semana de trabajo no remunerado.

Pensemos que las mujeres mexicanas en promedio dedicamos casi 42 horas a la semana a las labores domésticas y de cuidados de la población de 12 años y más, dice la académica universitaria.

“La filósofa e historiadora estadounidense de origen italiano Silvia Federici sostiene que el trabajo reproductivo y de cuidados de las mujeres en sus hogares, sin obtener una remuneración económica, es la base sobre la que se sostiene el sistema capitalista”, explica Sonia Frías.

La investigadora hace hincapié en que muchas mujeres dejan de trabajar, pierden su empleo o no lo están buscando por una decisión individual, sino como resultado de un sistema social en el cual se les han asignado las tareas de cuidados, “como si hubiéramos nacido con un chip que nos hace mejores cuidadoras, lo cual no es cierto”.

Agrega que hay 26.4 millones de mujeres mexicanas que no están buscando trabajo porque mayoritariamente, según reportan, en su hogar “nadie más puede hacerse cargo de niñas y niños pequeños, personas adultas mayores, personas enfermas o personas con alguna discapacidad, o porque estas mujeres tiene que atender otras obligaciones”.

“Tenemos un porcentaje muy importante de mujeres que afirman que no puede buscar trabajo porque tiene otras obligaciones en sus casas, además de las tareas domésticas, que son las de cuidados, trabajos que son invisibilizados, pero que sin ellos no podrían subsistir los hogares, la familia y tampoco, permítame decirle, este sistema capitalista”.

Las mujeres “deciden” apartarse del mercado laboral para dedicarse a ser madres

Algunos estudios demuestran cómo desde antes de dar a luz algunas mujeres “deciden” separarse del mercado laboral para dedicarse a ser madres, y “dedicarse a ser madres significa cuidar, cuidar y cuidar, pero después del nacimiento de su hijo ya no se reincorporan al mercado laboral”.

Esa decisión, que parece individual, tenemos que entenderla dentro de un contexto más amplio en el que hay determinadas expectativas sociales sobre quién tiene que cuidar. Esa decisión también está mediada por la ausencia de determinados servicios por parte del Estado que pudieran apoyar esos cuidados.

Necesario, un cambio cultural

“Por un lado se necesitan más servicios, pero por otro lado también necesitamos un cambio cultural que acabe con este sistema de creencias que sustenta al patriarcado. Porque una cosa es que haya servicios, pero otra es la voluntad de utilizarlos”, dice Frías Martínez.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados, sólo 57 por ciento de las y los mexicanos está de acuerdo con llevar a sus niñas y niños pequeños a la guardería, principalmente porque creen que es responsabilidad de los progenitores cuidarlos, principalmente de la madre. 

“Esto significa que solo 43 por ciento de las personas —más hombres que mujeres, aunque los porcentajes son bastante similares— todavía no está de acuerdo en que los niños vayan a la guardería”.

De la misma manera, 84 por ciento de mexicanas y mexicanos cree que la familia es responsable de cuidar a las personas adultas mayores.

“Lo que estos datos muestran es que esa necesidad de servicios tiene que ir aparejada con un cambio cultural que vaya erosionando este sistema de creencias que asigna la responsabilidad de los cuidados a las familias, y cuando hablo de las familias estoy hablando de mujeres”.

Por ejemplo, 30 por ciento de las mexicanas cree que las tareas de cuidados son de su exclusiva responsabilidad, lo significa que, aunque dispongan de guarderías u otros servicios, no necesariamente los van a llevar a esos espacios.

“Este tema tendríamos que verlo desde el punto de vista de la oferta y la demanda. La oferta, claro que necesitamos más casas de día, residencias para personas adultas mayores y más servicios para personas con algún tipo de discapacidad y que son dependientes”.

Por el lado de la demanda, es necesario que las personas a las que se les han asignado las tareas de cuidado estén dispuestas a que alguien más colabore en ese cuidado.

En 2021, de las mujeres de entre 15 y 29 años, sólo 35 por ciento iba a la escuela

“De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Acceso y Permanencia en la Educación, del INEGI, estos datos son de 2021, de todas las mujeres de entre quince y 29 años, sólo 35 por ciento iba a la escuela. Esto significa que en ese grupo 65 por ciento no asistía. Los principales motivos fueron que se casaron, se unieron o se embarazaron, lo que implica hacer tareas de cuidados”, explica la investigadora.

En la misma encuesta se encontró que 15 por ciento de las mujeres en ese rango de edad no iba a la escuela porque tenía que dedicarse a hacer los quehaceres del hogar o a cuidar algún familiar.

“Esto significa que muchas mujeres ven afectadas sus posibilidades de obtener una educación o de avanzar a otros niveles de escolaridad porque tienen que cuidar a algún familiar. No estamos hablando de mujeres de entre 50 o 60 años, sino de jovencitas”, enfatiza la investigadora universitaria.

Agrega que en el ciclo escolar 2021-2022, el último año para el cual tenemos información, casi 3 mil 800 niñas de 12 a 14 años dejaron de ir a la escuela o no fueron a la escuela precisamente porque tenían que hacer tareas domésticas o cuidar a algún familiar. “Eran niñas en edad de educación secundaria, que es obligatoria”.

“Esto nos da una idea de cómo estas tareas de cuidados que nos son asignadas socialmente a las mujeres tienen un impacto en nosotras y en las generaciones más jóvenes, porque estamos hablando de niñas de 12 a 14 años en 2021, es decir, ahora tendrán alrededor de 17 años. Esas jóvenes vieron su vida académica truncada precisamente porque tenían que cuidar a alguien”.

Cálculo del costo de los cuidados no remunerados

En relación con las personas que brindan cuidados a otras personas en el mercado, es decir, que reciben una remuneración, es un tema muy interesante precisamente porque estas personas son mayoritariamente mujeres.

“Pensemos en las trabajadoras domésticas, en las enfermeras, en las niñeras, que hacen trabajos que normalmente se llevan a cabo desde la informalidad. Y en muchos casos, hay una cierta explotación porque carecen de seguridad social y de otras prestaciones”.

Todavía es muy común en las ciudades escuchar: “Es que me traje a una chica de tal pueblo”. Se busca mano de obra barata en otras latitudes porque normalmente los salarios que les pagan son más reducidos aún. “¿Y qué derechos laborales tienen esas mujeres?”, se pregunta Sonia Frías.

Para calcular la participación en el PIB nacional del trabajo no remunerado de las mujeres que cuidan, normalmente se utilizan encuestas del INEGI. Una es la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo, en la cual se pregunta a una muestra representativa de mexicanas y mexicanos qué hacen durante sus horas del día.

También tenemos la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, a partir de la cual se puede medir cuánto tiempo se dedica a preparar la comida, a llevar a las niñas y niños a la escuela, a atender a una persona adulta o a bañar a una persona adulta mayor, por ejemplo.

Este tipo de cálculos se realiza a partir de la remuneración que una persona tendría si ese trabajo fuera pagado en el mercado laboral. A partir del tiempo dedicado a cuidados se calcula cuánto valdrían esos cuidados si se monetizaran.

“Evidentemente es algo complejo, pero esos cálculos proceden precisamente del INEGI”, finaliza la académica del CRIM.

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Eclipse total visible en México: 3 de marzo

En la madrugada del 3 de marzo, mientras la mayoría duerme, la Tierra proyectará su sombra sobre la Luna y la transformará lentamente en un disco cobrizo suspendido en el cielo. Será un eclipse total de Luna visible en la República Mexicana, un fenómeno astronómico que no requiere telescopios ni filtros especiales: basta con mirar hacia arriba antes del amanecer.

Imagen: Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica 
Simulación del eclipse total de Luna del 3 de marzo vista desde el centro de México. La Luna, teñida de rojo al quedar completamente dentro de la sombra (umbra) de la Tierra, se observará en la constelación de Leo, cerca de la estrella Regulus. Las líneas marcan los límites de las constelaciones y permiten ubicar su posición en el cielo antes del amanecer.

El evento ocurrirá entre las 08:45 y 14:23 horas en Tiempo Universal (TU), lo que corresponde a 02:45 a 08:23 horas, tiempo del Centro de México. La totalidad —el momento en que la Luna queda completamente inmersa en la sombra terrestre— tendrá lugar en el transcurso de la madrugada, ofreciendo un espectáculo prolongado y gradual.

¿Qué ocurre durante un eclipse total de Luna?

Un eclipse lunar sucede cuando la Tierra se interpone exactamente entre el Sol y la Luna. Nuestro planeta proyecta dos regiones de sombra: la penumbra, más tenue, y la umbra, oscura y definida. Cuando la Luna atraviesa por completo la umbra, el eclipse se vuelve total.

Pero la Luna no desaparece. Por el contrario, adquiere un tono rojizo. Este fenómeno se debe a que la atmósfera terrestre filtra la luz solar: dispersa las longitudes de onda azules y permite que la luz roja —la misma que enrojece los atardeceres— se refracte y alcance la superficie lunar. En otras palabras, durante un eclipse total, la Luna está iluminada por todos los amaneceres y atardeceres del planeta al mismo tiempo.

El color puede variar desde un rojo ladrillo hasta tonos anaranjados o cobrizos, dependiendo de las condiciones atmosféricas globales, como la presencia de polvo o aerosoles.

¿Cómo se verá desde México?

El eclipse será visible en todo el territorio nacional siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.

En el centro de México, el fenómeno iniciará a las 02:45 horas, cuando la Luna comience a internarse en la sombra terrestre. A lo largo de la madrugada, el disco lunar irá oscureciéndose hasta adquirir su tonalidad rojiza durante la fase total.

El evento concluirá a las 08:23 horas, aunque en muchas regiones del país la Luna se ocultará en el horizonte oeste poco antes de que termine el eclipse, debido al amanecer.

Al tratarse de un eclipse lunar, no representa ningún riesgo para la vista. Puede observarse a simple vista, con binoculares o telescopio, lo que permitirá apreciar mejor los matices de color y los cráteres iluminados parcialmente por la sombra.

Un fenómeno celeste y un recordatorio orbital

Los eclipses totales de Luna no son raros a escala astronómica, pero cada uno ofrece condiciones particulares de visibilidad y duración. Este será uno de los espectáculos más accesibles del año para el público mexicano.

Más allá de su belleza, el eclipse es una demostración precisa de la geometría celeste: la alineación casi perfecta entre el Sol, la Tierra y la Luna. Esa coreografía cósmica, repetida con regularidad predecible, es también una evidencia tangible de que habitamos un sistema dinámico, donde los movimientos orbitales producen fenómenos visibles sin necesidad de tecnología sofisticada.

Basta una madrugada despejada y unos minutos de atención.

La próxima vez que la Luna vuelva a teñirse de rojo, quizá no sea en una noche tan cómoda para México. Por eso, el 3 de marzo, antes del amanecer, el cielo ofrecerá una invitación silenciosa: presenciar cómo la sombra de nuestro propio planeta alcanza, por unas horas, a su único satélite natural.

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Derechos, justicia y acción: la UNAM convierte marzo en un espacio de reflexión y cultura por el 8M

En la UNAM, marzo no es solo una fecha en el calendario. Es un proceso. Durante todo el mes, la Universidad desplegará una agenda cultural, académica y comunitaria que busca convertir el Día Internacional de las Mujeres en algo más que una conmemoración simbólica: un ejercicio colectivo de reflexión, organización y acción.

Del 2 al 31 de marzo, facultades, escuelas, institutos, museos y espacios culturales en todo el país albergarán talleres, conferencias, proyecciones, intervenciones artísticas y encuentros de diálogo que giran en torno a una consigna clara: “Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas”, lema impulsado este año por ONU Mujeres y al que la Universidad se suma.

La cifra que acompaña el llamado es elocuente: a nivel global, las mujeres poseen apenas el 64 % de los derechos legales reconocidos a los hombres. La igualdad formal no ha sido suficiente para garantizar igualdad sustantiva.

Frente a esa realidad, la UNAM propone algo concreto: activar la conversación dentro de la comunidad universitaria y traducirla en prácticas, redes y transformaciones cotidianas.

Tres ejes para pensar la igualdad

La agenda de este año, coordinada por la Coordinación para la Igualdad de Género en la UNAM (CIGU) en articulación con múltiples entidades universitarias, se organiza en torno a tres grandes ejes.

El primero aborda conceptos fundamentales para la igualdad sustantiva, con actividades académicas que revisan categorías clave del pensamiento feminista.

El segundo se centra en los obstáculos estructurales para el acceso equitativo a derechos, analizando las brechas que persisten en ámbitos como la educación, la seguridad, la participación política o el acceso a la justicia.

El tercero apuesta por la organización comunitaria y las estrategias comunicativas para el cambio social, con el objetivo de fortalecer redes universitarias y herramientas de prevención de las violencias por razones de género.

La premisa es clara: la igualdad no se decreta únicamente desde la norma; se construye en la práctica diaria de la vida universitaria.

Una jornada abierta en Las Islas

El momento central de la conmemoración será la 8ª Jornada por el 8M, el jueves 12 de marzo en Las Islas de Ciudad Universitaria, de 12:00 a 18:30 horas.

Durante la jornada se realizarán actividades culturales, artísticas y espacios de información abiertos a la comunidad. El cierre estará a cargo de Andrea Echeverri, quien presentará su proyecto Ruiseñora en un concierto gratuito a las 17:00 horas.

La cantante colombiana, referente del rock latinoamericano, ha hecho de la música un territorio de resistencia y enunciación feminista. Desde su trayectoria con Aterciopelados hasta su trabajo solista, su obra ha cuestionado los mandatos tradicionales de género y ha visibilizado las experiencias de las mujeres a través de letras que denuncian la violencia y celebran la autonomía.

Su participación en la UNAM simboliza ese cruce entre arte, pensamiento crítico y comunidad que la Universidad busca impulsar.

La UNAM se pinta de violeta

Como parte de la conmemoración, del 27 de febrero al 27 de marzo la Biblioteca Central y el Estadio Olímpico Universitario se iluminarán de morado. El gesto no es únicamente simbólico: busca recordar la lucha histórica por la igualdad y visibilizar la necesidad de continuar fortaleciendo políticas y acciones que garanticen vidas libres de violencia.

Actividades en toda la Universidad

La programación incluye iniciativas impulsadas por las Comisiones Internas para la Igualdad de Género (CInIG), las Personas Orientadoras Comunitarias (POC) y mujeres organizadas de la comunidad universitaria.

Entre las actividades destacadas se encuentran la proyección del documental Rebeladas en el Museo Universitario del Chopo; talleres de carteles y fanzine transfeminista; un mural colectivo en la ENES León; conferencias sobre memoria histórica feminista; talleres para infancias; y encuentros culturales en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, entre muchas otras propuestas que se desarrollarán en modalidad presencial, híbrida y virtual.

Todas las actividades son gratuitas y abiertas a la comunidad universitaria y al público en general.

Porque, como subraya la consigna de este año, la igualdad no es un destino alcanzado, sino un proceso en movimiento que exige derechos, justicia y acción #PorYParaTodas.

Consulta la programación completa en La Boletina: https://bit.ly/8m-actividades-2026

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Formarse en la práctica: experiencias estudiantiles en la UNAM Canadá

Cada año, estudiantes de distintas entidades académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México participan en programas de internacionalización que les permiten ampliar su formación académica y profesional más allá de las aulas. Los Programas de Prácticas Profesionales de la UNAM Canadá y el Programa para el Impulso a la Titulación por Actividades Académicas en el Extranjero (PITAAE), coordinado por la DGECI-UNAM, forman parte de estas oportunidades que acercan a las y los estudiantes a contextos reales de trabajo, intercambio y aprendizaje intercultural.

La generación 2025–2026 de becarias y becarios en la UNAM Canadá estuvo integrada por perfiles diversos —lenguas, diseño gráfico, actuación, y gestión intercultural— que encontraron en esta experiencia no solo un espacio de formación profesional, sino también un ámbito de crecimiento personal marcado por el acompañamiento, la autonomía progresiva y la convivencia en un entorno multilingüe.

Fred Villarruel Ramírez, del programa de Enseñanza de Inglés en la FES Acatlán y becario en el área de Docencia de Inglés, llegó a Canadá con expectativas claras sobre su formación docente. Sin embargo, su experiencia se fue construyendo desde un lugar menos visible, pero fundamental: observar y participar en los procesos que anteceden al aula. Conocer la planeación de los cursos, revisar materiales, entrevistar a personas interesadas en aprender idiomas y participar en reuniones académicas le permitió comprender la docencia como un trabajo colectivo y estructurado. Este acompañamiento cercano —presente sin ser invasivo— le dio la confianza necesaria para asumir responsabilidades y reconocerse capaz de liderar y tomar decisiones.

Desde el área de Docencia de Francés, María Fernanda González Ruiz, del programa de Lingüística Aplicada del francés en la ENALLT, vivió una experiencia profundamente formativa al desarrollar la totalidad de su proyecto en Canadá. Lo que inicialmente le generaba inquietud —comunicarse en francés quebequense— terminó por convertirse en uno de los aprendizajes más enriquecedores de su estancia. Más allá de los libros y el aula, experimentó la lengua en sus usos reales y en su pragmatismo. Este acercamiento le permitió observar las políticas lingüísticas en acción y comprender cómo el bilingüismo se vive y se negocia en un contexto específico donde incluso el clima influye en cómo una lengua evoluciona. La experiencia transformó su manera de entender la enseñanza de lenguas y reforzó su convicción de que no es posible enseñar un idioma sin atender a la cultura, la historia y las cosmovisiones que lo engendran.

En el ámbito artístico, Damara Vanessa Saavedra Lazo, del programa de Teatro y Actuación en el Centro Universitario de Teatro y becaria en el área de Proyectos Interculturales, descubrió en la práctica profesional un espacio para ponerse a prueba. Sin una formación específicamente enfocada en dirección, asumió el reto de coordinar un grupo teatral amateur y llevar un proyecto escénico hasta su montaje y presentación. A lo largo del proceso, desarrolló una autonomía que se reflejó tanto en el ámbito creativo como en su vida cotidiana: aprender a organizarse, cuidarse, administrar recursos y adaptarse a un nuevo entorno cultural le permitió reconocer capacidades que no sabía que tenía.

Desde el área de Comunicaciones, Valeria Ramos Martínez, del programa de Diseño Gráfico en la FES Acatlán, vivió la experiencia como una apertura de posibilidades. Desenvolverse en un entorno donde convergen el español, el inglés y el francés fortaleció su confianza para trabajar en contextos internacionales y reafirmó su interés por continuar su formación académica en el extranjero. El trabajo con equipos multidisciplinarios le permitió ampliar su portafolio con elementos de gran calidad profesional, fortalecer habilidades blandas y aprender a comunicar de manera aún más clara las necesidades del diseño dentro de una institución compuesta por personas de diversas disciplinas y trayectorias.

Isaac Raúl Rodríguez Mata, del programa de Diseño Gráfico en la FES Acatlán y becario en el área de Comunicaciones, llegó a la UNAM Canadá con un objetivo claro que había construido desde etapas tempranas de su formación: vivir una experiencia académica en el extranjero. Aprender francés —algo que no había contemplado— y mejorar su nivel de inglés le permitió desenvolverse con mayor seguridad en un entorno internacional. En lo profesional, comprendió de manera más tangible el impacto que tiene el diseño dentro de una institución del tamaño de la UNAM, así como la responsabilidad que implica comunicar de forma clara y estratégica. Para Isaac, la experiencia confirmó que atreverse a dar el paso abre nuevas perspectivas y fortalecer la confianza en las propias capacidades, además de generar materiales que serán de gran utilidad para futuras generaciones.

Por su parte, Vianney Reyna Hernández, del programa de Lengua y Literatura Hispánicas en la FES Acatlán y becaria en el área de Docencia de Español, encontró en la UNAM Canadá un espacio inesperado de descubrimiento profesional y personal. Desenvolverse en una cultura donde no se habla su lengua materna e interactuar principalmente en entornos francófonos representó uno de los mayores retos de su experiencia, pero también una de sus mayores satisfacciones. Fue en este contexto donde se acercó por primera vez a la docencia del español como lengua extranjera, un campo que hasta entonces no había contemplado. La experiencia la llevó a valorar la importancia del acompañamiento y la comunidad, así como a reconocer que atreverse a salir de la zona de confort es una forma concreta de crecimiento.

Finalmente, Michel Aidet Cortés Ángulo, del programa de Desarrollo y Gestión Interculturales en la ENES Mérida y becaria en el área de Proyectos Interculturales, destacó la experiencia de inmersión cultural y lingüística como uno de los aprendizajes más significativos de su estancia. Convivir cotidianamente con personas provenientes de distintos países, contextos y lenguas le permitió poner en práctica herramientas clave de su formación como gestora intercultural y comprender, desde la experiencia directa, la complejidad de trabajar en entornos diversos. Al mismo tiempo, enfrentar un clima y un ritmo de vida muy distintos a los de Mérida, la llevó a reflexionar sobre la importancia del autocuidado, la organización personal y la planificación financiera como parte integral de su experiencia.

Además de las actividades que desempeñaban en sus áreas y sus proyectos con fines de titulación, las y los integrantes de esta generación participaron de los cursos de francés o inglés, y en las actividades del programa PUMA+, una iniciativa de inmersión lingüística y cultural de la UNAM Canadá que actualmente mantiene abierta su convocatoria para los cursos presenciales de verano 2026. Su experiencia refleja cómo estos espacios complementan la formación académica y ofrecen oportunidades concretas para seguir desarrollando competencias lingüísticas e interculturales.

Las historias de esta generación dan cuenta del compromiso de la UNAM con la internacionalización y la formación integral de su estudiantado, y muestran que aprender fuera del aula también implica aprender sobre uno mismo, sobre los otros y sobre el lugar que se ocupa en un mundo cada vez más interconectado.

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Andrea Echeverri en la UNAM: música y comunidad para el 8M


En marzo, Las Islas de Ciudad Universitaria volverán a convertirse en un espacio de reunión pública donde la música no solo se escucha: se comparte, se discute y se resignifica. En el marco del Día Internacional de las Mujeres, la UNAM presentará una jornada cultural abierta que tendrá como momento central el concierto gratuito de Andrea Echeverri.

La cantante colombiana, figura clave del rock latinoamericano desde los años noventa, llegará con su proyecto solista Ruiseñora, una propuesta que explora la autonomía femenina, la maternidad, la crítica social y la resistencia cultural. Desde su trayectoria con Aterciopelados, Echeverri ha construido una obra que interpela los mandatos de género y convierte la experiencia íntima en declaración política.

Su presencia en la Universidad no es anecdótica. Es la confirmación de un diálogo que la UNAM ha impulsado en los últimos años: el encuentro entre arte, pensamiento crítico y comunidad universitaria como forma de acción pública.

Una universidad que se piensa a sí misma

El concierto forma parte de la 8ª Jornada por el 8M, organizada por la Coordinación para la Igualdad de Género en la UNAM, y se realizará el jueves 12 de marzo a las 17:00 horas en Las Islas. Desde el mediodía, el espacio reunirá música, actividades culturales e información institucional en torno a los derechos de las mujeres.

Antes del concierto principal se presentarán Dani Abarza; Odette Gutiérrez, ganadora del Primer lugar del 3º Concurso de Canción Feminista de Casa del Lago UNAM; y el Coro de la ENP 2, integrado por 35 estudiantes, en su mayoría mujeres. La escena no es menor: juventudes universitarias ocupando el espacio público desde la expresión artística.

La conmemoración universitaria del 8M se desarrollará del 2 al 31 de marzo en facultades, escuelas, institutos y centros culturales de la UNAM en todo el país. Este año, la agenda se articula con la campaña internacional de ONU Mujeres bajo el lema “Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas”.

La cifra que acompaña el llamado es contundente: a nivel global, las mujeres cuentan con apenas el 64 % de los derechos legales reconocidos a los hombres. La igualdad formal aún no garantiza justicia sustantiva.

En ese contexto, la Universidad asume que el 8 de marzo no es una fecha conmemorativa aislada, sino un proceso de reflexión colectiva. Las jornadas buscan activar conversaciones, visibilizar desigualdades persistentes y fortalecer redes comunitarias dentro y fuera del campus.

Música como espacio político

Andrea Echeverri ha defendido durante décadas que la música puede ser un territorio de transformación cultural. En la UNAM, su concierto será parte de esa conversación: una celebración abierta donde el arte se convierte en puente entre generaciones y experiencias diversas.

Las Islas, ese espacio que históricamente ha albergado asambleas, festivales y debates, volverán a ser escenario de encuentro. La entrada será libre.

En tiempos donde la discusión pública se fragmenta, la Universidad propone algo sencillo y poderoso: reunirse, escuchar y pensar colectivamente.

  • Las Islas, Ciudad Universitaria
  • 12 de marzo de 2026 | 12:00 a 18:30 h
  • 17:00 h — Andrea Echeverri “Ruiseñora”
  • Entrada libre

Programación completa: coordinaciongenero.unam.mx | www.tucomunidad.unam.mx

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Cuando ponen tu cara en un video falso: ¿qué dice la ley en México?

La irrupción de los deepfakes —imágenes y voces sintéticas de apariencia real— desafía al derecho mexicano en un punto neurálgico: la propia imagen como derecho de personalidad y su cruce con la libertad de expresión. En un ecosistema que amplifica contenidos en segundos, una falsificación verosímil puede modificar percepciones públicas, afectar procesos electorales, causar daños morales y habilitar usos comerciales o propagandísticos no consentidos. México cuenta con herramientas (derechos de personalidad, Ley Federal del Derecho de Autor y acción por daño moral en sede civil), pero su diseño nació para un mundo más lento. Este artículo examina si el marco vigente alcanza y cómo debe ajustarse para proteger sin asfixiar la expresión legítima.

Delimitación del bien jurídico. La propia imagen protege la facultad de decidir si, cómo y con qué fines se explota la fisonomía, la voz o la identidad visual. En materia autoral, el uso con fines de lucro o promoción comercial sin autorización suele ser ilícito y abre la puerta a indemnizaciones y medidas de cesación; en lo civil, el uso no consentido que lesiona la dignidad puede configurar daño moral. El problema con los deepfakes es de tiempos: los peritajes y los emplazamientos compiten contra la velocidad de la difusión digital.

Libertad de expresión y apariencia de verdad. Un sistema sano protege la crítica, la parodia y la discusión robusta; pero distingue entre expresiones legítimas y apropiaciones engañosas de la identidad. Los deepfakes no sólo dicen algo de alguien; aparentan ser ese alguien. Esa apariencia erosiona el consentimiento y desplaza el análisis hacia la veracidad y el riesgo de confusión. Por ello, el estándar de “rectificación posterior” resulta insuficiente cuando el daño es viral e inmediato: la respuesta debe ser preventiva y proporcionada.

Prueba técnica temprana. Las periciales en forensia audiovisual y el análisis de metadatos pueden fijar, desde el inicio, una probabilidad alta de sintetización (incongruencias de iluminación, microexpresiones, artefactos de compresión). Esta evidencia debería integrarse desde la solicitud de medidas cautelares. A la par, es deseable que las plataformas adopten protocolos de etiquetado de contenido sintético, trazabilidad y rutas expeditas de retiro ante indicios razonables de suplantación. No se censura; se organiza la circulación para que el público sepa qué está viendo.

Salvaguardas para la creatividad. La parodia, la sátira y el interés público merecen un estándar reforzado de protección. La clave es evitar la confusión: rotular como ficción, usar marcas de agua o avisos on‑screen y abstenerse de la explotación comercial o electoral basada en engaño. La diferencia entre una pieza crítica entendida como tal y un videomensaje falso que manipula al electorado no es estética, sino de riesgo democrático.

 Paquete mínimo de reformas y prácticas 

a) Tutela preventiva específica para identidad sintética. Habilitar medidas urgentes (retiro temporal, desindexación y “no recomendación” algorítmica) cuando existan indicios técnicos de suplantación y finalidad comercial, electoral o de lucro indirecto sin consentimiento. 

b) Carga dinámica en cautelares. Si el contenido emplea semejanza perfecta en contexto de lucro o propaganda, que el difusor acredite etiquetado claro o autorización; en ausencia, retirar provisionalmente mientras se resuelve el fondo. 

c) Puentes probatorios. Lineamientos para peritos audiovisuales y formatos uniformes de cadena de custodia digital (hashes, sellos de tiempo, conservación de URL y logs) que den seguridad jurídica a ambas partes. 

d) Deberes de diligencia para plataformas. Ventanas de respuesta horaria en temporada electoral, canales verificados para notificación de suplantación, transparencia trimestral sobre tiempos de atención y métricas de retiro/rehabilitación.

e) Educación cívico‑digital. Incorporar verificación básica en planes universitarios y guías para comunicadores sobre uso responsable de IA generativa.

f) Reparación restaurativa y disuasivaAdemás de cesar el uso, deben cuantificarse afectaciones patrimoniales (lucro indebido, decremento de contratos) y morales (afronta, angustia, daño reputacional) con criterios objetivables: alcance de difusión, permanencia, segmentos impactados y momento del ciclo noticioso. En campañas pagadas, conviene la rectificación con el mismo alcance y coste que la difusión ilícita.

En conclusión, frente a los deepfakes, México no requiere menos libertad de expresión, sino mejores reglas de juego, aplicadas con temple y oficio judicial. La propia imagen —en cuanto haz de facultades para decidir sobre el uso de nuestra identidad visual y sonora— no es un privilegio de celebridades, sino un atributo común que se erosiona cuando la tecnología permite suplantar con apariencia perfecta aquello que nos identifica ante los demás. De ahí que la tutela efectiva no pueda descansar en remedios tardíos. Una justicia útil en entornos algorítmicos exige, ante todo, cautelares rápidas y bien motivadas, apoyadas en prueba técnica temprana que permita al juez distinguir sin dilación entre crítica legítima y manipulación engañosa. Pero exigir celeridad no equivale a abrir la puerta a la censura: la proporcionalidad es el eje. 

La salida razonable pasa por medidas moduladas —retiros provisionales, desindexaciones y no recomendación algorítmica con revisión expedita—, acompañadas de salvaguardas a la sátira, la parodia y el interés público; por criterios uniformes que eviten el zigzag de decisiones contradictorias; y por cargas probatorias dinámicas que coloquen en quien se beneficia del contenido sintético la obligación de demostrar etiquetado claro o autorización cuando exista finalidad comercial o electoral. En paralelo, las plataformas no pueden permanecer como simples mensajeras: su posición les impone deberes de diligencia —ventanas de respuesta en contextos sensibles, trazabilidad de la edición algorítmica, transparencia sobre tiempos y tasas de retiro— que funcionan como barreras contra el daño irreversible. 

A nivel sistémico, conviene una cultura de reparación que no sea meramente simbólica; además de cesar el abuso, las resoluciones deben cuantificar con criterios verificables el perjuicio patrimonial y moral, e imponer rectificaciones con alcance equivalente al de la difusión ilícita para reconstruir confianza. Finalmente, la academia y los operadores jurídicos harían bien en convertir la novedad tecnológica en rutina procesal; protocolos periciales homologados, formación profesional en forensia audiovisual y guías para comunicadores sobre uso responsable de herramientas generativas. 

Si asumimos que la verdad pública no se impone por decreto, sino a través de transparencia, trazabilidad y remedios oportunos, podremos desactivar la suplantación engañosa sin silenciar la crítica. Esa es, en mi opinión, la reforma sensata: una prevención proporcionada que preserve la dignidad y, a la vez, el valor de la conversación democrática; un equilibrio que no teme a la tecnología, pero tampoco abdica de la responsabilidad de gobernarla con reglas claras, garantías efectivas y una judicatura capaz de aplicarlas con independencia. 

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María Luis Bombal en Material de Lectura

Esta escritora chilena no fue muy prolífica, algunos cuentos y dos novelas cortas, y no mucho más. El número 13 de Material de Lectura nos ofrece un fragmento de su novela La amortajada y dos cuentos: El árbol y La última niebla.

En La amortajada, publicada en 1938, Ana María, la protagonista, fallecida, observa desde el ataúd a Alicia, su hermana, y le dice que todavía está aquí en la tierra “disgregándome” sin saber si algún día verá el rostro de su Dios, y le recuerda su niñez en el convento, mientras Alicia terminaba de rezar el rosario la amortajada prefería asomarse y observar a una pareja de recién casados, y no olvida recordarle la brutalidad de su esposo.

Mientras está ahí reflexiona sobre sus hijos y su marido y sobre el hombre que la amó y que ella despreciaba, Fernando, quien junto al ataúd le habla sobre la relación entre ellos.

En El árbol, 1939, desde el inicio descubrimos que la distancia entre Brígida y Luis, su marido, es insalvable, y que cuando el deseo la invadía en lugar de despertarlo se levantaba y se iba a al vestidor en el que abría la ventana para que se llenara de discretos ruidos y presencias y pisadas misteriosas de la noche, y del gemido de un grillo escondido entre la corteza del árbol debajo de las estrellas de una noche estival. El deseo disminuía conforme sus pies desnudos se iban enfriando al pisar el suelo.

Así fue su vida con Luis hasta que los vecinos mandaron derribar el árbol frente a su ventana, el árbol que le daba sombra y la protegía del sol. Ahora, sin su protección “una luz cruda entraba por todos lados, se le metía por los poros, la quemaba de frío, y todo lo veía a la luz de esa fría luz, la cara arrugada de Luis, sus manos que surcan gruesas venas desteñidas”.

Al derribar el árbol le quitaron su intimidad, su secreto, y ahora estaba desnuda junto a un viejo que le da la espalda para dormir. Sin el árbol no tiene ninguna razón para quedarse.

En La última niebla, de 1934, con traducciones a varios idiomas, para una mujer casada, cuyo marido la considera un objeto conocido, todos los días son iguales. “Y pasado mañana será lo mismo, y dentro de un año, y dentro de diez; y será lo mismo hasta que la vejez me arrebate todo derecho a amar y a desear, y hasta que mi cuerpo se marchite y mi cara se aje y tenga vergüenza de mostrarme sin artificios a la luz del sol”.

Hasta que una noche, con el permiso de su marido, sale a caminar cruzando avenidas y calles al azar y encuentra a alguien, un rostro moreno, con quien vive una noche cuyo recuerdo le permitirá envejecer al lado de su marido, hasta que lo vuelve a ver, o creyó que volvió a verlo.

En la literatura de María Luisa Bombal, sus personajes femeninos son los más importantes por la potente naturaleza con la que se les identifica. Son mujeres que se mantienen aisladas, separadas de lo cotidiano. De acuerdo con su compatriota, el crítico Jorge Edwards, en la escritura de Bombal hay una forma de apropiación del lenguaje de Residencia en la Tierra, del poeta Pablo Neruda, pero en prosa.

María Luisa Bombal nació en 1910 en Viña del Mar y falleció en Santiago de Chile en 1980.

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Agenda cultural UNAM: arpa, teatro, cine y danza para el 28 de febrero y 1 de marzo

La Universidad Nacional Autónoma de México mantiene una programación cultural diversa que abarca música, artes escénicas, cine y exposiciones en distintos recintos universitarios. El fin de semana del 28 de febrero y 1 de marzo ofrece una selección de actividades para públicos diversos, apenas una muestra de la amplia cartelera que puede consultarse en https://cultura.unam.mx/

Música: Baltazar Juárez y el arpa en la Sala Carlos Chávez

El maestro Baltazar Juárez ofrecerá un recital de arpa el viernes 28 de febrero a las 18:00 horas en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario. El programa permitirá apreciar la versatilidad y riqueza sonora de este instrumento en un formato íntimo que privilegia la escucha atenta.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/baltazar-juarez–recital-de-arpa

Teatro: CALICHE en la Sala Miguel Covarrubias

La escena universitaria presenta CALICHE, propuesta escénica que explora nuevas narrativas teatrales desde el cuerpo y la palabra. Las funciones se realizarán el viernes 28 de febrero a las 19:00 horas y el sábado 1 de marzo a las 18:00 horas en la Sala Miguel Covarrubias del CCU.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/caliche

Exposiciones: Penny Goring en San Ildefonso

El Colegio de San Ildefonso exhibe Penny Goring. El desamor del amor, muestra que reúne obra de la artista británica en un recorrido que aborda afectos, vulnerabilidad y memoria desde una perspectiva contemporánea.

La exposición puede visitarse de martes a domingo, de 11:00 a 18:00 horas, hasta el 7 de junio de 2026.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/penny-goring-el-desamor-del-amor-1

Cine: 45 días en Jarbar en el Museo de las Constituciones

El Museo de las Constituciones, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, proyecta 45 días en Jarbar, dirigida por César Aréchiga (México, 2019, 79 min). La función será el 28 de febrero a las 12:00 horas, en un espacio que articula cine y reflexión histórica en el corazón de la ciudad.

Más información:
https://museodelasconstituciones.unam.mx/cartelera/#45jb

Danza: Amá en el Salón de Danza

La pieza Amá se presentará el 28 de febrero y 1 de marzo a las 12:30 horas en el Salón de Danza del CCU. La propuesta coreográfica invita a un diálogo entre movimiento, memoria y experiencia corporal, consolidando la vocación del Centro Cultural Universitario como un referente para la creación escénica contemporánea.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/45292


Estas actividades forman parte de la programación cultural permanente de la UNAM, que cada semana ofrece nuevas propuestas artísticas en música, teatro, danza, cine y artes visuales.

Consulta la cartelera completa y planea tu visita en:
https://cultura.unam.mx/

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Salud mental y therians : identidad, cultura digital y el desafío clínico de comprender sin estigmatizar

En un ecosistema digital donde las identidades se exploran, se nombran y se negocian en comunidad, el fenómeno therian ha emergido como un tema que despierta curiosidad, inquietud y, en ocasiones, juicios precipitados. ¿Se trata de una moda de redes sociales?, ¿de una expresión espiritual contemporánea?, ¿o de un trastorno mental no reconocido?

Desde la Facultad de Medicina de la UNAM, el Dr. Diego Coronel Manzo, académico del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, propone una aproximación más rigurosa: comprender el fenómeno desde un modelo biopsicosocial y distinguir con claridad entre identidad y psicopatología.

¿Qué es la teriantropía?

La teriantropía, en su expresión contemporánea, describe la vivencia de personas que se identifican, en distintos grados, como un animal no humano, pese a reconocer que poseen un cuerpo humano. No se trata necesariamente de un juego de rol ni de una práctica performativa pública. En la mayoría de los casos es una experiencia subjetiva que se articula, sobre todo, en comunidades digitales.

Durante su participación en el programa +Salud FacMed de la Facultad de Medicina de la UNAM, transmitido el 24 de febrero, el Dr. Diego Coronel explicó que el fenómeno implica que una persona se identifique integralmente, y en diversos grados, como un animal no humano. Sin embargo, subrayó que esta vivencia puede expresarse de maneras muy distintas y que no toda identificación implica patología.

Lo que no es: no está en el DSM

Uno de los puntos más relevantes abordados fue la clasificación diagnóstica. “Actualmente no está clasificado como un diagnóstico del DSM 5 TR”, señaló el especialista, al responder preguntas de la audiencia. El DSM 5 TR, siglas en inglés de Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su versión revisada, es el principal referente internacional utilizado por psiquiatras y psicólogos clínicos para clasificar los trastornos mentales. Aunque el manual incluye trastornos psicóticos y otras categorías clínicas, no contempla la identidad therian como entidad diagnóstica independiente.

La distinción es crucial. Existen cuadros psiquiátricos en los que pueden aparecer ideas delirantes con contenido de transformación animal. No obstante, se trata de situaciones clínicas específicas que requieren evaluación integral y no deben confundirse con identidades no clínicas.

El académico insistió en la necesidad de diferenciar una identidad no clínica de un cuadro delirante. El criterio fundamental es el juicio de realidad. Si la persona reconoce que su cuerpo es humano, mantiene su funcionamiento social y no presenta deterioro significativo, no estamos ante un trastorno.

Un espectro entre identidad y psicopatología

La literatura disponible sugiere que el fenómeno puede entenderse como un espectro. En un extremo se encuentran personas con insight conservado, es decir, que mantienen conciencia de la realidad y reconocen que su cuerpo es humano y que su identificación no implica una transformación física real, además de conservar un funcionamiento social y académico intacto. En el otro, se describen casos clínicos raros de zoantropía con pérdida del juicio de realidad y deterioro funcional claro.

En estos últimos pueden identificarse trastornos subyacentes como psicosis, depresión psicótica o trastorno bipolar. “Si hay pérdida del insight, deterioro funcional o riesgo, entonces ya estamos hablando de un cuadro que requiere evaluación psiquiátrica”, explicó el Dr. Coronel.

El tratamiento, en tales circunstancias, no se dirige a modificar una identidad, sino a estabilizar el trastorno psiquiátrico de base y recuperar el funcionamiento del paciente.

Identidad narrativa y comunidad digital

Desde la psicología del desarrollo, la identidad se construye como una narrativa a lo largo de la vida. En estudios cualitativos se ha descrito que algunas personas que se identifican como therians relatan una sensación temprana de no pertenencia, seguida de una búsqueda de significado en la adolescencia y del encuentro con comunidades en línea que ofrecen lenguaje y validación.

“En la práctica, gran parte de la comunidad teriantrópica se articula en línea”, señaló el especialista. Internet no necesariamente crea la vivencia, pero facilita su articulación colectiva y la consolidación de una identidad compartida.

Desde la psicología social, el sentido de pertenencia cumple una función reguladora. En algunos casos, la identidad puede operar como mecanismo de afrontamiento frente a ansiedad o aislamiento. Esto no implica que la identidad sea un trastorno, sino que su significado depende del contexto y del impacto en la vida cotidiana.

¿Es un fenómeno nuevo?

La idea de transformación humano animal no es exclusiva de la era digital. A lo largo de la historia, distintas culturas han incorporado figuras híbridas y narrativas de metamorfosis. Lo novedoso no es el símbolo, sino el entorno contemporáneo donde se expresa.

También pueden reportarse experiencias de transformación en sueños vívidos o estados alterados de conciencia. Estas vivencias, por sí mismas, no constituyen un diagnóstico ni implican necesariamente enfermedad. Su relevancia clínica depende del juicio de realidad y del grado de afectación funcional.

Entre la patologización y la romantización

El modelo biopsicosocial permite evitar dos extremos. Por un lado, la patologización automática que etiqueta como enfermedad toda identidad no normativa. Por otro, la romantización acrítica que ignora la posibilidad de que existan casos clínicos reales.

“Hay que evitar patologizar lo que no es patológico”, enfatizó el Dr. Coronel. Al mismo tiempo, añadió que cuando existen síntomas psicóticos, deterioro funcional o riesgo de violencia, la intervención especializada es indispensable.

La práctica clínica responsable implica evaluación individualizada, detección de comorbilidades y una postura afirmativa cuando no hay deterioro. El foco debe estar en el malestar real y no en la etiqueta identitaria.

Familias, escuelas y sociedad

Para padres y docentes, el especialista recomendó escuchar antes de alarmarse y evitar el rechazo automático. “No se trata de ser alarmistas, sino de evaluar qué tan funcional es el individuo”, señaló.

Si existen señales de alarma como aislamiento extremo, conductas de riesgo o pérdida de contacto con la realidad, se justifica una valoración profesional. En ausencia de estos elementos, el acompañamiento debe centrarse en el respeto y la no estigmatización.

Ampliar nuestras categorías

La identidad therian no constituye, por sí sola, un trastorno mental. Tampoco puede comprenderse únicamente desde la psiquiatría. Involucra dimensiones psicológicas, culturales, sociales y digitales.

“El fenómeno nos invita a ampliar nuestras categorías explicativas y a recordar que la identidad humana no se comprende plenamente desde una sola disciplina”, concluyó el académico.

En salud mental, comprender precede a diagnosticar.