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Gonzalo Celorio recibe el Premio Cervantes; el rector Lomelí destaca lengua, migraciones y universidad pública

•⁠ ⁠Sigo siendo universitario de todo corazón, afirma Celorio
•⁠ ⁠Con Celorio se defiende a la universidad pública y a la larga historia entre España y México, puntualiza Luis García Montero, director del Instituto Cervantes

En el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, en España, el escritor mexicano Gonzalo Celorio recibió este 23 de abril el Premio de Literatura en Lengua Castellana “Miguel de Cervantes” 2025. En el marco de la ceremonia, el autor evocó su vínculo con la UNAM y se definió como “universitario de todo corazón”; por su parte, el rector Leonardo Lomelí Vanegas señaló que se trata de un reconocimiento a un gran escritor mexicano, a las migraciones, a la riqueza de la lengua española y a la universidad pública. El premio fue entregado en la ceremonia tradicional del 23 de abril, encabezada por los Reyes de España.

Felipe VI, rey de España, entrega a Gonzalo Celorio el Premio Cervantes 2025, durante la ceremonia celebrada en Alcalá de Henares, ante la presencia de la reina Letizia.

Durante la entrevista realizada tras la entrega del premio, Celorio recordó la emoción que sintió al llegar por primera vez a Ciudad Universitaria después de presentar su examen de admisión. Mencionó en particular la impresión que le causó la Biblioteca Central, que vio como una imagen de la propia Universidad: “muchas piedras de colores distintos que forman una gran unidad”. Añadió que esa diversidad “ha alimentado mi espíritu durante toda mi vida”.

El escritor también habló de su permanencia en la vida universitaria. Dijo que siempre pensó que había ingresado a la Universidad, pero que nunca había salido de ella; que pasó de ser estudiante de posgrado a dar clases en licenciatura, y que aun después de jubilarse tras 50 años de docencia sigue sintiéndose parte de la comunidad. “Sigo siendo universitario de todo corazón”, expresó.

A partir de ese contexto, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, afirmó que se trata de “un reconocimiento a un gran escritor mexicano”, pero también “a las migraciones”. Añadió que la biografía de Celorio “nos habla del valor de las migraciones para todos los países, pero en particular en este caso para México”.

El rector señaló asimismo que el reconocimiento es “un homenaje a la riqueza de la lengua española” y “un homenaje a la universidad pública”, al recordar que Celorio estudió, se formó y desarrolló su práctica docente y profesional en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde fue coordinador de Difusión Cultural y director de la Facultad de Filosofía y Letras.

Lomelí Vanegas subrayó además que la UNAM “juega un papel muy importante en la preservación y en el enriquecimiento de la lengua española” y que mantiene un compromiso con su difusión junto con instituciones de España e Iberoamérica. “Por eso no es de extrañar que un universitario como Gonzalo Celorio haya recibido este año el Premio Cervantes”, expresó.

En la entrevista, el rector también se refirió a la búsqueda de las raíces como una constante de la literatura iberoamericana. En ese marco, mencionó la importancia de la raíz hispánica y de la raíz americana, así como de otras vertientes que han contribuido a construir Iberoamérica, entre ellas las que provienen de África y de Oriente. Añadió que este reconocimiento también refleja que en la UNAM “se cultivan todas las disciplinas”, lo que contribuye a su liderazgo internacional.

Durante la ceremonia, el Rey Felipe VI destacó la trayectoria de Gonzalo Celorio en instituciones como la UNAM, el Fondo de Cultura Económica y la Academia Mexicana de la Lengua. Señaló que el autor ha trabajado de manera constante en favor del idioma y subrayó que la lengua es un saber vivo, en continua transformación, cuyo cultivo constituye una responsabilidad compartida.

Por su parte, Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, describió la ceremonia como “un acto muy emocionante y además profundo”, y sostuvo que en la figura de Celorio “se ha defendido la universidad pública, la educación y la larga historia que hermana a España con México a través de la literatura”, así como de la memoria y de momentos de hospitalidad como el exilio español en México.

De izquierda a derecha: Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la UNAM; Felipe VI, rey de España, y Gonzalo Celorio, tras la ceremonia de entrega del Premio Cervantes en Alcalá de Henares.

García Montero añadió que la relación entre España y México se ha construido a lo largo del tiempo mediante palabras como “solidaridad”, “amistad” y “entendimiento”, y celebró que en esta edición del premio se recordara a autores mexicanos que también lo han recibido, así como la definición de Carlos Fuentes del español como “el territorio de La Mancha”.

Así, la entrega del Cervantes a Gonzalo Celorio reunió en una misma jornada una trayectoria literaria, una vida universitaria y una reflexión compartida sobre la lengua, la memoria y los vínculos culturales entre México y España.

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La UNAM en Chicago: lengua y cultura mexicana más allá de las fronteras

Desde el Medio Oeste de Estados Unidos, la sede de la UNAM en Chicago se consolida como un puente académico y cultural que proyecta la presencia de la Universidad más allá del país. A través de programas de lengua y cultura, la UNAM acerca su experiencia educativa a estudiantes, profesionales y comunidades, fortaleciendo el diálogo académico y cultural entre México y Estados Unidos.

Programas en línea que amplían el alcance de la UNAM

Uno de los ejes de esta labor es la promoción, entre la comunidad del Midwest estadounidense, de la amplia oferta de cursos del Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) para la enseñanza del español como segunda lengua y de las culturas mexicana y latinoamericana.

Destaca el curso de reciente creación Redacción en español para hablantes de herencia, desarrollado como parte de un proyecto PAPIME en colaboración entre CEPE Taxco, CEPE Ciudad Universitaria y la UNAM Chicago, orientado a fortalecer la escritura académica de estudiantes mexicoamericanos que crecieron en contextos bilingües.

A esta oferta se suma ahora el curso Aprende Náhuatl, en colaboración con la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción (ENALLT), que amplía el acceso al estudio de las lenguas originarias y su riqueza cultural, incorporando una dimensión clave de la diversidad lingüística de México que también está presente en esta región estadounidense.

A través de estos programas, los estudiantes desarrollan habilidades lingüísticas mientras se acercan a la diversidad cultural del mundo hispanohablante y a las lenguas originarias.

La constante colaboración con las diferentes entidades de la UNAM ha permitido también abrir opciones de servicio social para estudiantes de las licenciaturas en Enseñanza de Lengua Extranjera (LICEL-Español), Letras Hispánicas y Pedagogía, así como generar opciones de titulación mediante la elaboración de materiales didácticos para estudiantes de la Especialidad en la Enseñanza de Español como Lengua Extranjera del CEPE, lo cual representa oportunidades clave de internacionalización para la comunidad universitaria.

Aprendizaje inmersivo en Chicago

La oferta académica de UNAM Chicago incluye cursos presenciales que brindan un entorno de aprendizaje inmersivo en una ciudad caracterizada por su diversidad y su fuerte presencia latinoamericana. Cabe resaltar que un tercio de la población de Chicago y su zona metropolitana es hispanohablante nativa.

En estos espacios, el aprendizaje se construye desde la experiencia y el contacto directo con las comunidades locales. Tal es el caso del Programa de Inmersión en Español en Chicago, donde el aula se extiende hacia la ciudad, que se convierte en un entorno vivo en el que los estudiantes desarrollan competencias comunicativas y socioculturales en situaciones reales de interacción con la amplia comunidad hispanohablante que vive en la zona.

Otro ejemplo es el curso Español con Servicio Comunitario, en el que los estudiantes combinan el aprendizaje del idioma con actividades de voluntariado en organizaciones comunitarias. De esta manera, el español se convierte en una herramienta para la interacción social, el entendimiento intercultural y la colaboración con comunidades locales.

Español para contextos profesionales

La UNAM Chicago también ofrece cursos de español para propósitos específicos dirigidos a estudiantes, personal y docentes de áreas como trabajo social, educación y salud, que interactúan con comunidades latinoamericanas.

Estos cursos se desarrollan en colaboración con instituciones como la Universidad de Illinois en Chicago (UIC), la Universidad Northwestern (NU) y los distritos escolares de Chicago y sus suburbios. A través de estas alianzas, los participantes fortalecen sus habilidades comunicativas y socioculturales en contextos profesionales bilingües y multiculturales.

Destaca el programa de español médico que se imparte en el Hospital de Northwestern University a las y los practicantes médicos, así como un curso en línea desarrollado por UNAM Chicago en colaboración con la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia (CUAED) de la UNAM.

Un elemento distintivo de estos programas es la interacción virtual con estudiantes de diversas entidades académicas de la UNAM, entre ellas la ENALLT, la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), la Facultad de Medicina, la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad León, la Facultad de Derecho y la Facultad de Contaduría y Administración. Estos intercambios enriquecen el aprendizaje al propiciar el diálogo académico y el intercambio de perspectivas profesionales entre estudiantes en México y Estados Unidos.

Colaboraciones con el sistema de educación pública

La sede de la UNAM en Chicago impulsa colaboraciones estratégicas en la región para ampliar las oportunidades de intercambio educativo. A través de reuniones, talleres y cursos con educadores y administradores de Chicago Public Schools, se acerca a estudiantes y docentes de bachillerato a recursos educativos abiertos de la UNAM, como Descarga Cultura y las Unidades de Apoyo para el Aprendizaje (UAPAs) del Bachillerato en Línea B@UNAM.

También destacan los talleres sobre cultura maya para estudiantes y docentes de primaria, en colaboración con el Centro Peninsular de Humanidades y Ciencias Sociales, CEPHCIS-UNAM Mérida, así como los intercambios virtuales inglés-español entre estudiantes de preparatoria en colaboración con los CCH y la Escuela Nacional Preparatoria (ENP).

A través de sus programas y colaboraciones, la sede contribuye a fortalecer el vínculo con la comunidad mexicana en el exterior y a proyectar la riqueza cultural y académica de la UNAM.

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¿Cómo envejece una persona con síndrome de Down? Claves desde la ciencia

De acuerdo con la última estimación del Gobierno de México, en el país una de cada 700 niñas y niños nace con síndrome de Down. A partir de esta cifra, se calcula que más de 220 mil personas viven con esta condición.

Este panorama plantea un reto importante que va más allá de la atención médica y la educación durante la infancia. Hoy, el foco también debe ponerse en las etapas posteriores del ciclo de vida, particularmente en la vejez. Durante décadas, la expectativa de vida de las personas con síndrome de Down fue considerablemente baja; sin embargo, gracias a los avances en la medicina, la inclusión social y el acceso a servicios de salud, muchas de ellas alcanzan actualmente la adultez e incluso edades avanzadas.

Este cambio no sólo modifica las estadísticas: abre una pregunta fundamental que hasta hace poco era poco explorada. ¿Qué ocurre cuando una persona con síndrome de Down envejece?

Comprender este proceso implica adoptar una perspectiva multidimensional que considere no sólo los aspectos biológicos, sino también los sociales, psicológicos y familiares. Analizar cómo envejecen, cuáles son los principales desafíos que enfrentan y qué intervenciones pueden mejorar su bienestar es clave para garantizar una vida digna y de calidad a lo largo de todo su ciclo vital.

Un poco de contexto

El síndrome de Down es una condición genética que ha sido objeto de estudio durante más de un siglo. Así lo explicó el Dr. Octavio César García González, de la Facultad de Psicología de la UNAM, durante la conferencia ¿Cómo envejece una persona con síndrome de Down?, impartida como parte del ciclo UNAMirada desde la Psicología.

Esta condición fue descrita por primera vez en 1866 por el médico británico John Langdon Down, quien identificó características físicas comunes en un grupo de personas, lo que permitió clasificarlas dentro de una misma condición. En ese momento, la descripción se centró en rasgos fenotípicos y en ciertas características del aprendizaje.

Sin embargo, el origen biológico no se comprendió sino hasta 1959, cuando se descubrió que el síndrome de Down está relacionado con una alteración en el número de cromosomas. Mientras que la mayoría de las personas tiene 46 cromosomas organizados en 23 pares, en este caso ocurre un error durante la división celular —conocido como no disyunción cromosómica— que da lugar a un cromosoma extra.

Como resultado, el embrión presenta 47 cromosomas, debido a una copia adicional del cromosoma 21. Esta condición, llamada trisomía 21, representa más del 90 % de los casos. Existen también variantes menos frecuentes, como la translocación cromosómica y el mosaicismo.

Una mirada integral a sus manifestaciones

El síndrome de Down se caracteriza por una amplia diversidad de manifestaciones físicas y funcionales. Se han descrito más de 250 rasgos fenotípicos asociados, los cuales varían considerablemente entre individuos.

Entre ellos se encuentran alteraciones en el neurodesarrollo, características craneofaciales específicas, problemas sensoriales, afecciones respiratorias, disfunciones del sistema inmune, trastornos gastrointestinales y alteraciones musculoesqueléticas, entre otros.

Uno de los aspectos más relevantes es la discapacidad intelectual, ya que el síndrome de Down constituye la principal causa genética de esta condición. Aunque el grado de afectación es variable, todas las personas con síndrome de Down presentan algún nivel de discapacidad intelectual.

Envejecimiento prematuro: el gran desafío

Uno de los rasgos más distintivos del síndrome de Down es el envejecimiento acelerado, expresó García González. “A diferencia de la población general, no siempre existe una correspondencia clara entre la edad cronológica y el estado físico o funcional. Es común que los signos de envejecimiento aparezcan desde edades tempranas, particularmente a partir de los 30 años”, destacó.

En el contexto actual, donde la esperanza de vida puede superar los 70 años, este fenómeno adquiere mayor relevancia. Vivir más también implica enfrentar enfermedades asociadas al envejecimiento, como pérdida auditiva, apnea del sueño, alteraciones tiroideas, obesidad, osteoporosis, problemas articulares y diabetes.

Sin embargo, uno de los riesgos más significativos es la alta predisposición a desarrollar la enfermedad de Alzheimer. La demencia se ha convertido en una de las principales causas de muerte en esta población. Esta relación está estrechamente vinculada tanto al envejecimiento acelerado como a factores genéticos asociados al cromosoma 21.

De hecho, muchas personas con síndrome de Down presentan deterioro cognitivo a edades más tempranas que la población general. Incluso en ausencia de Alzheimer, diversos estudios muestran un declive progresivo en funciones como el lenguaje, la atención, la socialización y las funciones ejecutivas, especialmente entre los 30 y 40 años.

Estos cambios están relacionados con alteraciones estructurales en el cerebro, como la disminución del volumen en regiones clave como el hipocampo y los lóbulos frontales y parietales, fundamentales para la memoria y las funciones cognitivas superiores.

Lo que ocurre en el cerebro

Para entender por qué el envejecimiento es más acelerado en personas con síndrome de Down, es necesario observar lo que sucede a nivel microscópico.

El cerebro está compuesto por neuronas y células gliales. Las neuronas se comunican entre sí a través de estructuras llamadas sinapsis, que dependen en gran medida de pequeñas prolongaciones conocidas como espinas dendríticas. Estas estructuras son esenciales para la transmisión de información.

“En el síndrome de Down, desde etapas tempranas existe un menor número de espinas dendríticas, lo que limita la capacidad de establecer conexiones neuronales. Con el envejecimiento, esta situación se agrava debido a la pérdida progresiva de estas estructuras, así como a una reducción en el número de neuronas y células gliales”, comentó el especialista de la Facultad de Psicología.

A esto se suma el estrés oxidativo, un proceso en el que se acumulan moléculas dañinas que afectan el ADN y las células. En las personas con síndrome de Down, este fenómeno se intensifica debido a desequilibrios bioquímicos relacionados con el cromosoma 21.

Otro factor clave es la acumulación temprana de beta-amiloide, una proteína asociada con el Alzheimer, así como procesos de neuroinflamación que aceleran el deterioro neuronal.

En conjunto, estos mecanismos ayudan a explicar por qué el envejecimiento en esta población ocurre de manera distinta y más acelerada.

Sugerencias principales para el cuidado de personas con síndrome de Down en la vejez

De acuerdo con el artículo Recomendaciones para la atención a los adultos con síndrome de Down. Revisión de la literatura, hay varias sugerencias desde la parte médica, preventiva, social y de acompañamiento continuo para el cuidado de personas adultas y mayores con síndrome de Down.

  1. Atención médica integral y continua. Implica una vigilancia activa de múltiples sistemas del cuerpo mediante evaluaciones médicas periódicas a lo largo de toda la vida adulta, con especial atención a trastornos tiroideos, problemas visuales y auditivos, apnea del sueño, enfermedades gastrointestinales, alteraciones osteoarticulares, osteoporosis e infecciones respiratorias recurrentes.
  2. Detección temprana de deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer. Se recomienda realizar evaluaciones neuropsicológicas desde la adultez temprana, así como dar seguimiento a cambios en el lenguaje, la memoria, las funciones ejecutivas, la conducta y la socialización.
  3. Control de enfermedades metabólicas y autoinmunes. El seguimiento debe incluir controles regulares de función tiroidea, niveles de glucosa y lípidos, así como monitoreo del peso y del índice de masa corporal (IMC).
  4. Evaluación cardiovascular y osteoarticular. Es necesario dar seguimiento a la salud del sistema cardiovascular, así como a posibles alteraciones en huesos y articulaciones, que pueden impactar la movilidad y la calidad de vida.
  5. Atención psiquiátrica y conductual. La evidencia científica indica que entre el 27 % y el 35 % de los adultos con síndrome de Down pueden presentar trastornos mentales. Por ello, es fundamental realizar evaluaciones psicológicas y psiquiátricas de manera periódica.
  6. Fortalecimiento de la red de apoyo familiar y social. En este apartado es importante considerar estrategias de apoyo para cuidadores —que en su mayoría suelen ser madres—, incluyendo espacios de descanso y programas de respiro.
  7. Educación para la salud y promoción de estilos de vida saludables. A lo largo de la vida adulta se recomienda fomentar la actividad física regular, una alimentación equilibrada, el cuidado de la higiene personal y bucal, así como la participación social y en actividades recreativas.
  8. Enfoque global e individualizado. Cada persona debe ser atendida desde una perspectiva integral, considerando sus necesidades específicas y evitando reducir su atención únicamente a la discapacidad.

Más que intervenciones aisladas, se trata de construir un acompañamiento constante que responda a las necesidades cambiantes a lo largo del tiempo.

El envejecimiento como nuevo horizonte de estudio

El síndrome de Down es una condición genética compleja que impacta múltiples sistemas del organismo a lo largo de toda la vida. Los avances médicos han permitido mejorar significativamente la esperanza y calidad de vida de esta población, pero también han hecho visible un proceso que antes pasaba desapercibido: su envejecimiento.

Comprender cómo y por qué envejecen las personas con síndrome de Down es fundamental para diseñar mejores estrategias de atención, cuidado y acompañamiento. Al mismo tiempo, su estudio ofrece pistas valiosas para entender los mecanismos del deterioro cognitivo, enfermedades como el Alzheimer y, en general, el envejecimiento humano.

En este sentido, mirar de cerca este proceso no sólo es una cuestión de inclusión, sino también una oportunidad para ampliar el conocimiento sobre la salud y la vida en todas sus etapas.

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¿Cómo las proteínas revelan el origen y evolución de la vida?

Desde tiempos antiguos, los seres humanos han intentado responder algunas de las preguntas más fundamentales sobre su existencia: ¿de dónde venimos?, ¿qué somos? y ¿hacia dónde vamos? Estas interrogantes han sido abordadas desde la filosofía, la religión y la cultura, pero también han encontrado respuestas cada vez más profundas en la ciencia. Disciplinas como la biología, la química y la física permiten reconstruir parte de esa historia, mostrando que nuestra existencia es el resultado de una larga cadena de procesos que comenzaron mucho antes de la aparición de los seres humanos.

Comprender ese origen implica mirar hacia atrás en múltiples escalas: desde la historia de nuestra especie y la evolución de los seres vivos, hasta los procesos químicos que dieron lugar a las primeras formas de vida y los eventos cósmicos que hicieron posible la formación del planeta. En este amplio panorama, las proteínas ocupan un lugar central, ya que constituyen una de las bases moleculares de la vida y guardan información clave sobre los mecanismos que permitieron el surgimiento y la evolución de los sistemas biológicos en la Tierra.

Las proteínas no solo son componentes fundamentales de las células, sino también registros de la historia evolutiva. Su estructura, su función y la manera en que se han transformado a lo largo de millones de años permiten a los científicos reconstruir parte del camino que llevó desde las primeras moléculas capaces de organizarse hasta la diversidad de organismos que habitan el planeta en la actualidad.

En este marco científico que busca reconstruir el origen y la evolución de la vida, las proteínas se han convertido en una herramienta clave de investigación. Precisamente sobre este tema se centró la conferencia “Las proteínas y la historia de la vida en la Tierra”, impartida por Claudia Álvarez Carreño, médica egresada de la Facultad de Medicina de la UNAM, doctora en ciencias por el Posgrado en Ciencias Biomédicas de la UNAM y una de las investigadoras mexicanas que ha obtenido una beca posdoctoral otorgada por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) en el área de Astrobiología.

¿Por qué las proteínas son registros vivientes de la evolución?

Las proteínas son macromoléculas formadas por cadenas de aminoácidos que adoptan estructuras tridimensionales específicas. La secuencia de aminoácidos determina cómo se pliega la proteína y, por lo tanto, su función dentro de los organismos. Este plegamiento ocurre debido a diversas interacciones entre los aminoácidos, como el comportamiento hidrofóbico de algunos de ellos, que tienden a agruparse en el interior de la proteína cuando se encuentran en ambientes acuosos como el interior de las células.

La producción de proteínas en las células ocurre mediante los ribosomas, estructuras moleculares que traducen la información genética contenida en el ARN mensajero. Este mecanismo es compartido por todos los seres vivos, lo que refleja un origen común en la historia de la vida.

A lo largo de millones de años, las proteínas han cambiado gradualmente mediante la evolución. Debido a que los genes se transmiten de generación en generación, estas moléculas también conservan rastros de su pasado evolutivo. Al comparar las secuencias y estructuras de proteínas en diferentes organismos, los científicos pueden identificar similitudes que indican ancestros comunes y reconstruir relaciones evolutivas.

“Además, muchas proteínas están formadas por estructuras tridimensionales recurrentes llamadas plegamientos proteicos, que funcionan como bloques de construcción moleculares. A pesar de la enorme diversidad de proteínas en la naturaleza, el número de plegamientos conocidos es relativamente limitado, lo que sugiere que muchas proteínas actuales evolucionaron a partir de estructuras más antiguas que se combinaron y modificaron con el tiempo”, agregó Álvarez Carreño.

Por estas razones, las proteínas no solo cumplen funciones esenciales en las células, sino que también conservan información sobre su origen y transformación a lo largo de miles de millones de años. En su secuencia, estructura y distribución entre los organismos se encuentran registradas pistas importantes sobre la historia evolutiva de la vida en la Tierra.

Origen y evolución de las proteínas

Comprender cómo funcionan las proteínas en los organismos actuales es sólo una parte de la historia. Otra pregunta fundamental es cómo surgieron y evolucionaron estas moléculas a lo largo del tiempo.

La evolución de las proteínas es fundamental para comprender el origen y desarrollo de la vida. Una de las hipótesis más aceptadas propone que las proteínas actuales no surgieron completas desde el inicio, sino que se originaron a partir de pequeños fragmentos de secuencias de aminoácidos, compartió la médica Claudia Álvarez Carreño. Con el tiempo, estos fragmentos se combinaron, duplicaron y reorganizaron mediante distintos mecanismos evolutivos, formando estructuras más grandes y complejas que dieron lugar a las proteínas modernas.

Este modelo explica por qué muchas proteínas comparten regiones similares en su secuencia o estructura, lo que sugiere un origen común a partir de componentes más simples.

El ribosoma como “fósil molecular” para estudiar la evolución

Para investigar estos procesos, los científicos analizan estructuras celulares fundamentales, entre ellas el ribosoma. Esta macromolécula está presente en todos los organismos vivos y es responsable de sintetizar proteínas a partir de la información genética. Incluso las proteínas de los virus dependen del ribosoma de la célula huésped para su producción.

Debido a su conservación a lo largo de miles de millones de años, el ribosoma puede considerarse un “fósil molecular”, ya que permite reconstruir eventos del pasado evolutivo al comparar secuencias entre distintos organismos.

El estudio de las proteínas ribosomales no solo revela su gran antigüedad evolutiva, sino también mecanismos inesperados de cambio estructural. Los investigadores encontraron que, aunque generalmente las proteínas en posiciones similares están evolutivamente relacionadas, existen diferencias inesperadas entre los tres dominios de la vida —Archaea, Bacteria y Eukarya— que pueden explicarse mediante un fenómeno conocido como permutación circular.

“Una permutación circular ocurre cuando el orden de los aminoácidos en una proteína cambia, aunque su estructura tridimensional final se mantenga. Por ejemplo, una secuencia ABCDEF puede reorganizarse como DEFABC. Este fenómeno no se produce mediante un corte directo del gen, sino mediante duplicación genética y reorganización estructural, donde algunas regiones se mantienen mientras que los extremos se reorganizan”, explicó.

Álvarez Carreño, que actualmente es investigadora de la University College London (UCL), señaló que también existen permutaciones circulares imperfectas, en las que solo fragmentos específicos de la secuencia muestran similitud, lo que dificulta reconocer la reorganización evolutiva. Esto sugiere procesos evolutivos más complejos que simples reorganizaciones lineales de genes.

Estos hallazgos indican que la evolución de las proteínas no depende únicamente de pequeñas mutaciones, sino también de cambios estructurales significativos, en los que fragmentos completos se reorganizan y dan lugar a nuevos plegamientos. Este proceso ha sido descrito como “destrucción creativa”, donde una estructura previa pierde parte de su forma original para generar una nueva configuración funcional.

Avances tecnológicos para estudiar la evolución de las proteínas

Sin embargo, reconstruir estas transformaciones evolutivas ha sido históricamente un proceso complejo. Durante mucho tiempo, el estudio de la evolución de los plegamientos proteicos avanzó lentamente, ya que cada proteína debía analizarse de manera individual. Con miles de plegamientos registrados en bases de datos, examinar cada uno podía tomar años, lo que dificultaba comprender patrones generales de evolución y limitaba la posibilidad de identificar relaciones entre estructuras.

La situación cambió radicalmente con el desarrollo de herramientas computacionales capaces de predecir la estructura tridimensional de las proteínas a partir de su secuencia de aminoácidos. Un hito fundamental fue la creación de sistemas de inteligencia artificial como AlphaFold, especialmente su versión AlphaFold 2, que permite predecir con gran precisión cómo se plegará una proteína. Este logro fue reconocido con el Premio Nobel de Química otorgado a los científicos que desarrollaron estas herramientas, subrayando su impacto en la biología molecular.

“Gracias a estas tecnologías, hoy existen bases de datos gigantescas que contienen cientos de millones de estructuras proteicas predichas. Algunos atlas estructurales incluyen más de 700 millones de modelos, lo que permite a los investigadores estudiar la evolución de los plegamientos de manera masiva, superando la limitación de analizar proteína por proteína”, mencionó la médica.

Con esta enorme cantidad de datos, los científicos pueden construir mapas de relaciones entre plegamientos proteicos, conectando estructuras que presentan similitudes. Estos mapas permiten visualizar posibles transformaciones evolutivas y modelar trayectorias de cambios mínimos entre estructuras, lo que ayuda a comprender cómo se acumularon gradualmente las modificaciones evolutivas.

Aunque estos modelos no representan necesariamente el camino exacto que siguió la evolución en la naturaleza, proporcionan herramientas valiosas para explorar rutas evolutivas posibles y permiten entender cómo pequeñas variaciones en la secuencia de aminoácidos pueden generar cambios progresivos en la estructura tridimensional de las proteínas.

La historia de la vida escrita en las proteínas

El estudio de las proteínas permite observar la evolución desde una escala molecular, revelando cómo pequeñas variaciones acumuladas durante miles de millones de años dieron lugar a la diversidad biológica actual. Gracias a herramientas computacionales y bases de datos masivas, los científicos pueden explorar hoy rutas evolutivas que antes resultaban imposibles de analizar.

De esta manera, moléculas presentes en cada célula se convierten en auténticos registros del pasado de la vida en la Tierra. A través de su estructura, su función y su evolución, las proteínas conservan huellas de procesos que comenzaron hace miles de millones de años y que hoy la ciencia empieza a reconstruir con herramientas cada vez más sofisticadas.

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Premio Talento 2025 al Dr. Luis Oskar Soto Rojas: impulsando la investigación en neurociencias desde la FES Iztacala

Hace nueve años, el Dr. Luis Oskar Soto Rojas, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (FES Iztacala), comenzó su camino como profesor de asignatura. Desde entonces, ha combinado docencia, investigación y divulgación científica en favor de la ciencia y la tecnología, formando nuevas generaciones de estudiantes y promoviendo el pensamiento crítico, la curiosidad científica y el compromiso con el conocimiento.

A lo largo de estos años, su labor se ha distinguido por impulsar proyectos académicos, fomentar la colaboración interdisciplinaria y acercar la ciencia a la sociedad, contribuyendo al desarrollo académico y científico de su comunidad universitaria.

Este esfuerzo fue reconocido con el Premio Talento: Jóvenes Científicos e Investigadores 2025, otorgado por el Gobierno del Estado de México a través del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (COMECyT). Este galardón se entrega a investigadores jóvenes destacados en diversas áreas, incluyendo física, matemáticas, biología y salud.

Soto Rojas compartió con UNAM Global que, al recibir este premio, sintió no solo orgullo, sino también una gran responsabilidad. Este reconocimiento refuerza el ideal que ha guiado su carrera: contribuir desde la FES Iztacala a la formación de profesionales y al desarrollo de investigaciones que ayuden a construir una sociedad más saludable y equitativa.

Para comprender el alcance de este reconocimiento, es necesario mirar el camino que lo llevó hasta aquí.

En sus primeros años como docente, el Dr. Soto participó en la impartición de módulos de la carrera de Médico Cirujano relacionados con los componentes psicosociales y el desarrollo de habilidades clínicas. Posteriormente, orientó su trabajo académico hacia el campo de las neurociencias, donde desarrolló asignaturas para estudiantes de medicina y participó en diversos proyectos de investigación. Durante la pandemia, colaboró con estudiantes de licenciatura y maestría en la elaboración de artículos de divulgación científica.

LINEN: investigando la degeneración neuronal

Con el paso del tiempo, esta experiencia docente y de investigación derivó en uno de sus proyectos más importantes: la creación del LINEN (Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Enfermedades Neurodegenerativas). En este espacio se estudian los mecanismos que provocan la muerte neuronal y cómo estos procesos pueden ser modulados para desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.

“Entender estos mecanismos es crucial para identificar biomarcadores tempranos, diseñar tratamientos eficaces y retrasar la progresión de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, dado que aún no existe una cura ni un diagnóstico precoz plenamente efectivo”, explicó el investigador.

El enfoque del laboratorio es integral y considera diversos mecanismos patológicos involucrados en la neurodegeneración, como la inflamación, el estrés oxidativo y la senescencia celular. Entre las estrategias actualmente en estudio destacan:

  • Reposicionamiento de fármacos, mediante el uso de medicamentos ya aprobados por la FDA para otras enfermedades —como la diabetes— que han mostrado potencial efecto neuroprotector.

  • Ejercicio físico, cuya práctica ha demostrado reducir procesos inflamatorios y el estrés oxidativo en el cerebro.

  • Suplementación con creatina, un suplemento accesible que puede aumentar la disponibilidad de energía en el cerebro y favorecer un entorno propicio para la supervivencia neuronal.

El Dr. Soto recordó que su motivación para centrarse en las neurociencias surgió durante la carrera de medicina, cuando se sorprendió por la complejidad del cerebro y la relevancia clínica de sus patologías. Durante su internado, observó la limitada formación médica orientada a la investigación y comenzó a trabajar directamente con cerebros de pacientes fallecidos por Alzheimer, lo que le permitió comprender cómo la ciencia básica puede aportar evidencia valiosa para mejorar la salud de la población.

Aunque el LINEN podría pensarse como un laboratorio exclusivamente de medicina, tiene un carácter multidisciplinario. Colaboran psicólogos, neuropsicólogos, biólogos moleculares, genetistas y fisioterapeutas. Este enfoque no solo forma profesionales altamente capacitados, sino que también impulsa la investigación sobre enfermedades que, debido al envejecimiento poblacional, representan un desafío creciente para México y el mundo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se prevé que el número de personas con demencia en el planeta se triplique en las próximas tres décadas, pasando de 50 a 150 millones.

Un futuro prometedor

Además de este reconocimiento, Soto Rojas fue elegido el año pasado como miembro de la Academia Nacional de Medicina en el Área de Fisiología del Departamento de Biología Médica, convirtiéndose en uno de los integrantes más jóvenes. En la ANMM, su objetivo es proponer estrategias diagnósticas, terapéuticas y de investigación sobre las enfermedades más complejas.

“Fue un orgullo ingresar, pero también implica una gran responsabilidad. Como uno de los jóvenes académicos, considero fundamental generar ideas novedosas en el campo de las ciencias de la salud para contribuir a la solución de problemáticas actuales”, dijo.

Proyectos internacionales y ensayos clínicos

Pese a su reciente creación, el LINEN comienza a consolidarse. En algunos artículos académicos, el nombre del laboratorio empieza a aparecer y diversos proyectos comienzan a interesarse en su trabajo. Gracias al financiamiento de la Alzheimer Association, reconocida mundialmente por impulsar la investigación sobre la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, este laboratorio participará en el primer ensayo clínico internacional que combine suplementación con creatina y ejercicio físico en pacientes con Alzheimer en etapa temprana.

Este estudio se realizará en México, con la participación del Instituto Nacional de Psiquiatría, el Instituto Nacional de Geriatría, el Instituto de Nutrición y el Hospital Siglo XXI del IMSS. Investigadores de Chile, Estados Unidos y España también se sumarán al proyecto, que prevé reclutar alrededor de 100 pacientes y evaluar marcadores clínicos, de imagenología y de sangre, con el objetivo de rescatar neuronas aún viables y generar estrategias de intervención efectivas

Trabajo en equipo, la clave

Al reflexionar sobre su trayectoria en la FES Iztacala, el Dr. Soto agradeció a maestros, colegas y alumnos, subrayando que el éxito de la investigación depende del esfuerzo colectivo y de la pasión por contribuir a la ciencia y la salud de México. “Especialmente a los alumnos, quienes participan activamente en convocatorias, redacción de artículos y proyectos de investigación. Este es un trabajo de equipo, no de una sola persona”, añadió.

Finalmente, invitó a los jóvenes a no limitarse y superar sus propias barreras. “Debemos trascender nuestras limitaciones para cumplir nuestros objetivos y avanzar en nuestros sueños”, concluyó.

Inspiración y compromiso con la ciencia

El recorrido del Dr. Luis Oskar Soto Rojas en la FES Iztacala refleja cómo la pasión por la enseñanza, la investigación y la ciencia puede generar impacto tanto en la formación de nuevas generaciones como en el avance del conocimiento sobre enfermedades complejas.

Su labor en el LINEN, la participación en proyectos internacionales y el reconocimiento recibido son un testimonio del valor de la colaboración multidisciplinaria y del compromiso con la salud de la población. Más allá de premios y reconocimientos, su mensaje a los jóvenes científicos invita a superar barreras, explorar nuevas fronteras del conocimiento y contribuir activamente a construir una sociedad más saludable y preparada para los desafíos del futuro.

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¿Qué pasaría si los humanos se extinguieran de la Tierra?

¿Qué pasaría si un gran meteorito impactara la Tierra, una pandemia devastadora nos asolara o una guerra desatara un invierno nuclear? ¿Los humanos se extinguirían? Y, de ser así, ¿qué ocurriría con el planeta?

Aunque estos escenarios son poco probables, no pueden descartarse. La humanidad ha sobrevivido a glaciaciones, hambrunas, epidemias y colapsos sociales, pero eso no garantiza su permanencia, reflexionó Jorge Arturo Meave del Castillo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Los semáforos en las esquinas seguirían funcionando por un tiempo, pero ante la primera gran falla eléctrica, todo se apagaría. Sin mantenimiento, las casas y edificios comenzarían a deteriorarse: granizadas y tormentas romperían ventanas; la vegetación y los animales invadirían calles, carreteras y vías férreas, y las presas quedarían totalmente azolvadas e inservibles. En apenas unos años, la huella humana comenzaría a desdibujarse; en cientos de años, podría ser casi imperceptible.

¿Qué especies resentirían la ausencia de los humanos?

Desde que los seres humanos aparecieron en la Tierra, comparten el planeta con millones de plantas, hongos, animales y bacterias. Han tomado recursos y espacios que antes ocupaban otras especies, reduciendo sus oportunidades. Sin embargo, también han surgido relaciones muy antiguas y cercanas con numerosas especies de animales y plantas, de las cuales ambas partes se han vuelto dependientes.

Todas las especies que hay en el planeta han evolucionado mediante diversos mecanismos, entre ellos la selección natural, que consiste en que los individuos con características más favorables en un cierto ambiente logran sobrevivir y reproducirse con mayor éxito que otros que no poseen dichas características.

Los seres humanos han operado un mecanismo equivalente, conocido como selección artificial. “Seleccionamos a los individuos que producen semillas más grandes o frutos más grandes, e incluso animales que resisten más carga, para producir razas de plantas o animales y usarlos mejor que sus ancestros silvestres”.

Este proceso de domesticación tiene un costo, y el más grave es que, con frecuencia, estas especies pierden la capacidad de reproducirse por sí mismas, aunque no siempre ocurre así.

Posiblemente, en el momento en que los humanos desaparezcan, muchas de estas especies podrían extinguirse. Un ejemplo de ello son los toros de lidia, que han sido criados para la práctica de la tauromaquia.

Sin embargo, hay muchas sociedades que no aceptan esta práctica y por eso la han eliminado poco a poco hasta prohibirla en algunos países.

México, cuna del maíz, enfrenta un riesgo silencioso: la desaparición de sus variedades nativas. La expansión de semillas comerciales, el cambio climático y la transformación del campo han desplazado a los maíces criollos, poniendo en peligro no solo un cultivo, sino una parte esencial de la identidad cultural y la biodiversidad del país.

Habrá otras especies que tengan la capacidad de permanecer. Por ejemplo, los perros. A veces, en condiciones remotas, persisten manadas de canes que nadie alimenta o cría y sobreviven por sí solas. “Seguramente vivirán cuando no haya humanos”.

Son animales que tienen la capacidad de mantenerse vivos, reproducirse, encontrar alimento y refugio, y comportarse como una especie silvestre.

De las especies de la fauna doméstica que de pronto se encuentren sin sus cuidadores, habrá muchísimos individuos que mueran. Es una realidad. Pero habrá otras que sobrevivan. Por ejemplo, en una granja con cerdos y pollos que queden solos, si las puertas se abren y salen, encontrarán la manera de persistir. Sin embargo, las especies beneficiadas con la desaparición de los humanos serían prácticamente todas las millones con las que compartimos el planeta.

En cambio, las bacterias que viven en el tracto digestivo de las personas, indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo humano, algunas seguramente desaparecerán, pero otras podrían encontrar un nuevo entorno donde vivir.

El ejemplo de la pandemia

A partir de la invención de la agricultura, hace ya miles de años, la humanidad ha crecido enormemente hasta llegar a 8.2 mil millones de personas. Sin este sistema no habría sido posible que la población creciera tanto. Sin embargo, esta práctica se ha convertido en una sentencia de muerte para los bosques.

Todos los espacios de producción de alimentos para la humanidad —las áreas agrícolas y los campos ganaderos— son zonas que alguna vez fueron ocupadas por numerosas especies. Si los humanos desaparecieran, seguramente estos espacios serían invadidos rápidamente por muchas de ellas.

Un claro ejemplo ocurrió durante la pandemia de COVID-19, que llevó al encierro a millones de personas. En esa época, los espacios urbanos vacíos fueron ocupados rápidamente por la vegetación y los animales. En redes sociales se observaron desde venados hasta zorros caminando por avenidas de algunas ciudades. Los estacionamientos de Ciudad Universitaria comenzaron a parecer campos abandonados. Todo esto muestra que puede tratarse de un proceso muy rápido.

Por eso, es probable que muchísimas especies del planeta, tanto en los sistemas terrestres como en los marinos y los dulceacuícolas, se beneficien una vez que dejemos de arrojar basura al mar y plásticos en todos lados.

Especies que actualmente enfrentan condiciones estresantes para su fisiología tienen que gastar energía para lidiar con contaminantes o en la búsqueda de alimento, porque los humanos han ocupado sus espacios para otras actividades.

Las plantas y los ecosistemas forestales se recuperarán gradualmente, y los daños que hoy se consideran irreversibles posiblemente se revertirán.

“La recuperación de la biomasa —es decir, la materia orgánica de origen vegetal o animal que puede utilizarse como fuente de energía— en un bosque podría tardar hasta 100 años”.

En el caso del suelo desnudo, donde hubo, por ejemplo, actividad ganadera de alta intensidad y quedaron pocos árboles en pie, las fuentes de semillas están muy lejanas, por lo que la recuperación sería mucho más lenta.

Podrían ser varios siglos en lugar de décadas. Sin embargo, sin la especie humana, ese tiempo no es nada para la escala temporal de un planeta. En el caso de los ecosistemas forestales, dulceacuícolas, desérticos y de pastizal, estos no se recuperarían exactamente igual.

Probablemente surgirían nuevos ecosistemas que no existían antes, y de hecho esto es algo que ya ha ocurrido en el pasado. “No es malo, es el proceso natural de cambio de un planeta dinámico como el nuestro”.

La Tierra es un planeta con millones de años de existencia y en todo este tiempo no ha permanecido igual. Por la misma razón, difícilmente se recuperará un planeta como era al inicio de la población humana, pero seguramente tendría ecosistemas funcionales.

Aparecerán nuevas especies y otras se extinguirán; la evolución y la extinción son procesos naturales que siempre han ocurrido en la Tierra.

¿Podrá surgir otra especie inteligente?

En efecto, podría surgir otra especie inteligente que ocupara nuestra posición en el planeta. De hecho, ha habido varias especies en la Tierra que serían buenas candidatas, porque además del Homo sapiens, otras especies han tenido una evolución social y tecnológica relevante.

Por ejemplo, Homo sapiens coexistió con otras especies del género Homo, aunque hasta el momento la ciencia no ha logrado averiguar con certeza qué ocurrió con ellas.

Si otra especie pudiera tener un desarrollo cultural, social y biológico equivalente al de los humanos, lo más probable es que fuera un homínido con pulgar oponible, ya que estos presentan comportamientos sociales complejos y capacidades manipulativas avanzadas.

De hecho, podemos interactuar eficientemente con algunos homínidos porque tenemos expresiones faciales y organización social parecidas, e incluso una gran proporción del material genético humano se comparte con las especies más cercanas.

Pero también hay otras especies caracterizadas por su gran inteligencia, como los delfines; sin embargo, su morfología y dependencia del hábitat acuático dificultan su desarrollo en el medio terrestre.

Es poco probable que otra especie llegue a ocupar exactamente el mismo papel de los seres humanos, aunque muchas tienen el potencial para desarrollar capacidades semejantes.

“La evolución en los humanos sucedió porque aprendimos a alimentarnos eficientemente, a usar el fuego, y la cocción de alimentos permitió un gran desarrollo del cerebro. En este momento no tenemos certeza de que otra especie haga lo mismo”.

¿El planeta Tierra “extrañaría” a los humanos?

“El bienestar humano depende fuertemente de un correcto funcionamiento de la naturaleza, porque los sistemas naturales proveen muchos recursos y condiciones de vida que necesitamos”.

Si fuera al revés, es decir, si desapareciera la naturaleza, los humanos no podrían sobrevivir. Ante un evento cataclísmico, incluso si algunos sobrevivieran refugiados, solo podrían persistir si la naturaleza también lo hiciera.

Como ya se mencionó, hay animales de compañía que sufren profundamente por la pérdida de una persona e incluso pueden morir, como algunos perros y gatos.

¿Qué pasaría con el cambio climático?

Los humanos son quienes están provocando un cambio climático que actualmente ocurre muy rápidamente. “Somos la causa principal de la quema de combustibles fósiles y se emiten grandes cantidades de CO₂ hacia la atmósfera, lo que incrementa el efecto invernadero”.

Sin embargo, el cambio climático es un fenómeno que ha ocurrido muchas veces y forma parte de la historia del planeta. Hubo periodos en los que la Tierra se calentó y se enfrió repetidamente, con expansión y contracción de los casquetes polares y variaciones del nivel del mar. “Estos cambios ocurrieron en ausencia de los seres humanos”.

La paradoja es que sin efecto invernadero la vida sería casi imposible, pues el planeta sería muy frío. El problema es su intensificación.

Si los humanos desaparecieran, los seres vivos seguirían experimentando cambios climáticos. El registro fósil demuestra que los ecosistemas cambian constantemente, aunque generalmente de manera más lenta.

Este proceso impulsa la evolución: surgen individuos mejor adaptados y otros se extinguen. Las poblaciones se ajustan paulatinamente a lo largo de generaciones.

Pero cuando el cambio climático es muy rápido, muchas especies no logran adaptarse y tienen dos opciones: migrar o extinguirse.

Si llegáramos a otro planeta

Si algunos seres humanos llegaran a otro planeta y permanecieran allí durante mucho tiempo, probablemente seguirían una ruta evolutiva distinta debido a nuevas condiciones y desafíos. Sin embargo, este escenario sigue siendo altamente improbable.

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El polvo cósmico que dio origen a la vida

Cuando se formó el Sistema Solar, existía una gran cantidad de cuerpos pequeños, como meteoritos, cometas, asteroides y planetoides, que chocaban constantemente entre sí.

Muchos de ellos contenían compuestos como aminoácidos, azúcares y bases de los ácidos nucleicos, lo que favoreció una serie de reacciones químicas clave para la síntesis prebiótica, es decir, la formación de moléculas orgánicas antes de que existiera la vida, explicó Antonio Lazcano Araujo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Los cuerpos que contenían este material impactaron contra la Tierra primitiva, y las ondas de choque pudieron ser una fuente de energía que permitió la síntesis de compuestos orgánicos.

“Claramente, los meteoritos trajeron volátiles, agua, minerales hidratados y compuestos orgánicos. Algunos se destruyeron, pero otros sobrevivieron, y las colisiones liberaron energía”, agregó Lazcano.

¿Qué papel jugaron los meteoritos en la Tierra?

Desde que comenzó la exploración espacial, ha sido posible observar las superficies de planetas y lunas del Sistema Solar, desde Mercurio y Venus hasta Marte, Júpiter y Saturno.

Esto permitió a geólogos y paleontólogos distinguir entre cráteres formados por erupciones volcánicas y los formados por colisiones.

Gracias a estos estudios, los científicos identificaron que, cuando se formaba el Sistema Solar, existía una multitud de cuerpos pequeños chocando entre sí, cada uno con una historia química compleja.

El análisis de meteoritos y asteroides, gracias a misiones espaciales de Japón y Estados Unidos, ha revelado la presencia de aminoácidos, azúcares y bases de los ácidos nucleicos, confirmando la riqueza química de estos cuerpos.

Cómo era la atmósfera de la Tierra cuando surgió la vida

Actualmente, los científicos coinciden en que la Tierra primitiva no tenía oxígeno libre; este estaba combinado con hidrógeno formando agua. La ausencia de oxígeno permitió que los compuestos orgánicos se formaran y acumularan sin oxidarse.

“Por ejemplo, cuando un plátano o una papa se oxida y se oscurece, es la oxidación de compuestos orgánicos. En la Tierra primitiva, al no haber oxígeno, estas reacciones no ocurrían, lo que favorecía la síntesis y acumulación de moléculas orgánicas”, explicó Lazcano.

Sin embargo, aún no hay consenso sobre el estado del carbono en aquella época: podría haber estado principalmente como dióxido de carbono (CO₂), en su forma más oxidada, o como metano (CH₄), en su forma más reducida.

“Quienes hacemos experimentos de química prebiótica preferimos una atmósfera rica en metano, mientras que los planetólogos suelen preferir CO₂”, señaló el científico.

No hay contradicción entre ambos modelos. Es posible que la atmósfera primitiva fuera inicialmente muy reductora, rica en metano y amoníaco, y que, con el tiempo, se volviera más oxidante, predominando el dióxido de carbono.

Otra posibilidad es que existieran microambientes reductores donde se pudieran producir reacciones químicas para formar moléculas orgánicas, incluso si la atmósfera global era más oxidante.

Antes de los experimentos de síntesis prebiótica, los científicos solían tratar de simular la Tierra en su conjunto, sin considerar estas zonas especiales. Experimentos como los de Miller o Joan Oró demostraron la importancia de estas condiciones locales.

Condiciones ambientales necesarias para la vida

Para que surgieran las primeras moléculas orgánicas, se requerían condiciones específicas:

• Temperatura adecuada: suficiente para que el agua se condensara, pero no tan baja como para congelarla, en un rango aproximado de 5 a 10 °C hasta unos 90 °C.
• Ausencia de oxígeno libre, para evitar la oxidación de compuestos orgánicos.
• Fuentes de energía libre, como descargas eléctricas, radiación ultravioleta, radiación ionizante o partículas liberadas por elementos radiactivos.
• Ciclos ambientales, como día y noche, mareas y estaciones climáticas, que ayudaran a la polimerización de compuestos y la formación de moléculas más complejas.

Estas condiciones, combinadas con los impactos de meteoritos y los microambientes reductores, habrían permitido que los compuestos orgánicos se acumularan y, eventualmente, surgiera la vida en la Tierra.

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Cómo el calor afecta tus ojos: riesgos y enfermedades frecuentes

El cuidado de la salud visual suele asociarse con factores como el uso de pantallas, la lectura prolongada o la edad. Sin embargo, las condiciones ambientales también influyen de manera significativa en el bienestar de los ojos. En particular, el calor y las altas temperaturas pueden afectar la superficie ocular y la calidad de la visión.

Durante las temporadas de calor, muchas personas experimentan molestias que van desde una irritación leve hasta problemas más complejos que interfieren con actividades cotidianas. Comprender cómo el calor impacta la vista es fundamental para prevenir complicaciones y mantener una buena salud ocular.

Factores como la exposición prolongada al sol, la sequedad ambiental y otros elementos propios del clima cálido pueden alterar el equilibrio natural del ojo y provocar diversas afecciones.

Sin lágrimas

Uno de los principales efectos del calor sobre los ojos está relacionado con la evaporación de la lágrima, explicó el maestro Aarón Bautista Delgado, jefe de la carrera de Optometría de la FES Iztacala.

La lágrima no solo mantiene los ojos húmedos, sino que también cumple funciones esenciales: actúa como barrera protectora frente a polvo, microorganismos y partículas, aporta oxígeno y nutrientes a las estructuras oculares superficiales, y permite una lubricación adecuada que evita la fricción entre los párpados y la superficie ocular.

Cuando la temperatura ambiental es elevada, la lágrima se evapora más rápido, dejando la superficie del ojo menos protegida y más vulnerable a irritaciones. Esto favorece el desarrollo o agravamiento del ojo seco, una de las afecciones más comunes en temporadas de calor.

La vulnerabilidad de la córnea

La escasez de lágrimas no solo provoca ojo seco, sino que también afecta directamente a la córnea, la capa transparente que permite enfocar la luz. Bautista Delgado explicó que la evaporación constante de la lágrima puede causar desepitelización, un deterioro de las células superficiales de la córnea, generando síntomas como:

  • Sensibilidad excesiva a la luz (fotofobia)
  • Irritación o sensación de cuerpo extraño
  • Lagrimeo constante
  • Enrojecimiento ocular
  • Dolor en casos severos

Aunque el epitelio corneal tiene gran capacidad de regeneración, la exposición prolongada al calor y la sequedad ambiental puede dificultar su recuperación, haciendo que las molestias se vuelvan recurrentes.

Inflamación de las glándulas del párpado

El calor también afecta a las glándulas de Meibomio, responsables de producir la capa grasa de la lágrima que evita su evaporación excesiva. El calor, el sudor y ciertas condiciones externas pueden favorecer la obstrucción de estas glándulas, provocando meibomitis, con síntomas como:

  • Inflamación del borde del párpado
  • Irritación ocular
  • Alteración en la calidad de la lágrima
  • Mayor evaporación lagrimal

Si la obstrucción persiste, puede derivar en infecciones localizadas como orzuelo o chalazión, pequeñas protuberancias dolorosas en el párpado.

Otros problemas oculares frecuentes

El ambiente caluroso suele ser más seco y cargado de partículas como polvo o polen. Cuando la lágrima es insuficiente, estas partículas no se eliminan correctamente, favoreciendo enfermedades como conjuntivitis, queratitis o reacciones alérgicas oculares.

El sudor, aunque no es la causa principal de problemas, puede generar ardor y alterar el pH de la superficie ocular, afectando el microbiota natural del ojo y provocando irritaciones leves o infecciones.

Radiación solar y daño ocular

La exposición prolongada al sol también representa un riesgo importante para la salud visual debido a la radiación ultravioleta, comentó el jefe de la carrera de Optometría de la FES Iztacala. Dentro del ojo, explicó, existe una estructura llamada cristalino, cuya función principal es enfocar la luz que entra al ojo. Además, el cristalino actúa como un filtro natural que absorbe parte de la radiación ultravioleta.

Sin embargo, cuando la exposición al sol es intensa y constante, este sistema de protección puede no ser suficiente. Con el tiempo, la radiación ultravioleta puede contribuir al desarrollo de la catarata, una condición en la que el cristalino pierde transparencia y la visión se vuelve borrosa. La catarata es una de las principales causas de pérdida visual en el mundo, aunque se considera una forma de ceguera reversible porque puede tratarse mediante cirugía.

Las personas que trabajan durante largos periodos bajo el sol, como agricultores o trabajadores de campo, pueden tener un mayor riesgo de desarrollar este problema a una edad más temprana.

Cómo cuidar nuestros ojos

Proteger los ojos frente al calor y al sol requiere atención en hábitos diarios y el uso de lentes adecuados. Bautista Delgado recomendó:

  • Usar lentes de sol con protección UV certificada, no solo plástico oscuro o tintado.
  • Complementar con gorra o sombrero para reducir la exposición directa.
  • Mantener higiene ocular y evitar maquillaje o cremas que obstruyan las glándulas del párpado.
  • En caso de ojo seco, conjuntivitis o alergias, utilizar lubricantes o colirios prescritos por especialistas.

Si los problemas persisten, la Clínica de Optometría de la FES Iztacala ofrece atención especializada de lunes a viernes de 7:00 a 18:00 hrs. Para citas o información, se puede contactar al 56-23-13-46.

Prevención y cuidados esenciales

El calor y la exposición solar representan riesgos importantes para la salud visual, desde la evaporación lagrimal hasta daños en la córnea y cataratas. Adoptar medidas preventivas, como lentes con protección UV, gorra, lubricantes y buena higiene ocular, es esencial para mantener una visión saludable. La supervisión profesional periódica asegura un cuidado integral y previene complicaciones a largo plazo.

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Distinguen a la Sección Estudiantil de la ACS-UNAM con diversos premios

La Sección Estudiantil de la American Chemical Society (ACS)-UNAM, conformada por estudiantes de diversos semestres y carreras de la Facultad de Química, obtuvo el Premio a las Comunidades Estudiantiles, en la categoría Commendable, el cual otorga dicha organización internacional a las secciones de alumnos que muestran una actividad sobresaliente por los programas y actividades que desarrollaron durante un año.

Imagen cortesía de la Facultad de Química UNAM

Este premio les fue entregado el pasado 22 de marzo, durante la reunión anual de la ACS, celebrada en Atlanta, Estados Unidos. El premio se obtuvo con base en la organización y participación de la Sección en diversas actividades, tanto en México como en otros países.

Dentro de las acciones que se desarrollaron están: un concurso de fotografía en el marco de la National Chemistry Week de la ACS; conversatorios por el Día Internacional de la Niña y Mujer en la Ciencia, efectuados en el Senado de la República; el Hackathon de Química Verde, realizado en conjunto con las secciones estudiantiles de Perú y Costa Rica.

Igualmente, en colaboración con la editorial Fondo de Cultura Económica, durante la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, en las ediciones de 2024 y 2025, se impartieron talleres dirigidos a niños. Además, organizaron diferentes talleres para la comunidad estudiantil de la FQ con el fin de emplear herramientas en sistemas de gestión de calidad, así como colaboraciones con organizaciones de alumnos de esta entidad académica, detalló en entrevista Mariana González Castellanos, ex presidenta de la Sección.

Respecto al premio obtenido, Marbella Aguilar Arellano, secretaria general de la Sección, señaló: “este reconocimiento refuerza la idea de que estamos a nivel de capítulos estudiantiles de otros países, en donde esta red de ciencia es mucho más fuerte. Que se haya concedido esta distinción y aparecer en la lista junto a universidades con prestigio internacional destaca la labor que se hace en esta Sección de la UNAM”.

Imagen cortesía de la Facultad de Química UNAM

Asimismo, Karla Castillo Guerra, quien funge como vicepresidenta de la Sección estudiantil, comentó que esta distinción es muestra del trabajo colaborativo que realizan. Por su parte, Valerie Cecilia Pérez Gómez, coordinadora de difusión, indicó que esta distinción “es una gran oportunidad para dar a conocer en otros lugares el trabajo de difusión de la ciencia que se hace en México. Tenemos la experiencia y el conocimiento en Química para transmitirlo a la sociedad en general”.

Este premio “nos impulsa a avanzar, a trabajar en más y mejores proyectos”, expresó Marco Tulio Espinoza, quien también estuvo acompañado en la entrevista por Elvira Camila Nieto Cansino y Axel Bryan Cabrera García, actuales presidentes de la Sección estudiantil ACS-UNAM.

Finalmente, Carlos Mauricio Castro Acuña, académico de la FQ y asesor académico de la Sección desde 2016, apuntó que la distinción “es un reconocimiento a la labor que realizan los estudiantes a lo largo de un año. Es un orgullo para nosotros, como institución de la UNAM. En la Sección estudiantil hemos contado siempre con estudiantes con gran capacidad de liderazgo.”

Galardones destacados y liderazgo internacional

Destacó también la participación y el premio obtenido en el XXXI Congreso Interamericano de Ingeniería Química y el XXXIII Congreso Colombiano de Ingeniería Química, por la expresidenta y recién egresada Mariana González Castellanos, con la ponencia Estrategias clave para la planeación de proyectos exitosa en Química e Ingeniería Química, donde obtuvo el primer lugar a la mejor ponencia de licenciatura en el área de negocios y gestión de proyectos.

La participación y representación en este importante foro internacional, celebrado en julio de 2025, en Cartagena, Colombia, generó sinergia y conexiones con la comunidad científica de Latinoamérica, donde se pudo compartir la excelencia en el trabajo en equipo realizado por la sección estudiantil en la UNAM; así como su liderazgo y gestión organizacional, pues también sustentó una tesis de licenciatura con mención honorífica por la autora.

En este marco, Marco Tulio Espinoza, estudiante de la carrera de Química y expresidente de la Sección estudiantil, fue reconocido con el 2026 Student Leadership Award de la ACS, lo que le permitió participar en el Leadership Institute de la ACS, conferencia que reunió a jóvenes destacados de diversas instituciones educativas, en la cual se les brindó conocimiento en materia de gestión y liderazgo.

En este encuentro, efectuado del 29 de enero al 1 de febrero en Atlanta, Estados Unidos, asistieron 15 líderes estudiantiles de las Secciones de todo el mundo que agrupa la ACS, quienes pudieron interactuar con profesionales del área química de Estados Unidos, Colombia, México, Perú y Reino Unido, entre otros.

La Sección estudiantil de la American Chemical Society (ACS)-UNAM se creó en 2016 con la finalidad de apoyar a sus integrantes a tener un desarrollo profesional y académico.

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UNAM y universidad española crean cátedra para fortalecer cooperación académica entre Europa y América Latina

En el marco de la II Cumbre de Rectoras y Rectores México-España, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universitat Jaume I (UJI), de Castellón, firmaron un convenio para la creación de la Cátedra UJI-UNAM España-México José Medina Echavarría, un espacio de colaboración académica, científica y cultural entre ambas instituciones.

El acuerdo fue suscrito por el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, y la rectora de la UJI, Eva Alcón, con el propósito de consolidar una alianza estable que impulse la cooperación universitaria entre Europa y América Latina.

La nueva cátedra se articula en torno a tres ejes principales: formación y movilidad, divulgación y transferencia de conocimiento, y relaciones institucionales. Entre las acciones previstas se encuentran la organización de encuentros académicos, el desarrollo de seminarios de tesis doctorales en diversas disciplinas, así como la implementación de programas de movilidad para estudiantes y personal académico.

Asimismo, contempla el impulso de proyectos de investigación interdisciplinaria, la realización de actividades de divulgación dirigidas a la sociedad y la generación de publicaciones conjuntas en formatos digitales.

El proyecto también busca fortalecer la participación de ambas universidades en redes internacionales de educación superior y cooperación académica, con el objetivo de ampliar los vínculos y las oportunidades de colaboración en distintos ámbitos del conocimiento.

La cátedra lleva el nombre de José Medina Echavarría, sociólogo y jurista vinculado al desarrollo del pensamiento social en Iberoamérica, quien tuvo una trayectoria académica en México y otros países de la región.

Este convenio forma parte de las acciones de internacionalización de la UNAM y de su participación en espacios de diálogo académico entre México y España.

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Una década descifrando el tiempo desde Morelia: la UNAM consolida plataforma científica de alcance mundial

En piezas de barro cocido, antiguos hornos, pisos quemados y restos de fogones permanece una huella casi imperceptible del pasado. Durante diez años, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México han aprendido a leerla desde Morelia, donde opera uno de los proyectos más especializados del país para fechar materiales arqueológicos y reconstruir la historia cultural de antiguas sociedades.

Autoridades universitarias e investigadores participaron en la conmemoración por el décimo aniversario del Laboratorio-Servicio Arqueomagnético Nacional, en la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica de la UNAM, en Morelia.

Se trata del Laboratorio-Servicio Arqueomagnético Nacional (SAN), adscrito al Instituto de Geofísica, Unidad Michoacán, que celebra una década de trabajo convertido en referente nacional e internacional en el uso de técnicas geofísicas aplicadas a la arqueología.

Durante el acto conmemorativo por su aniversario, autoridades de la UNAM, del Centro INAH Michoacán y de El Colegio de Michoacán subrayaron la relevancia de esta infraestructura científica, que ha posicionado a Michoacán como un nodo estratégico en la investigación arqueológica especializada.

Leer el pasado en los materiales quemados

El arqueomagnetismo estudia las variaciones históricas del campo magnético terrestre a partir de materiales que fueron sometidos a altas temperaturas. Cuando arcillas, ladrillos, cerámicas o estructuras de combustión se enfrían después de haber sido calentados, ciertos minerales conservan la orientación e intensidad del campo magnético existente en ese momento.

Ilustración: Bárbara Castrejón DGDC UNAM

Esa señal funciona como una marca temporal. Al compararla con curvas de referencia previamente elaboradas, los especialistas pueden estimar la fecha del último calentamiento del objeto o estructura analizada.

El método resulta especialmente valioso para hornos, hogares, tumbas de incineración, termas antiguas y otros contextos arqueológicos en los que no siempre existen materiales útiles para aplicar otras técnicas de datación.

Ciencia básica con aplicación inmediata

El doctor Avto Gogichaishvili, responsable científico del SAN, explicó que el laboratorio ha trabajado de manera ininterrumpida desde su fundación, integrando investigación básica sobre la evolución del campo geomagnético con aplicaciones directas para el estudio del patrimonio arqueológico.

El proyecto ha reunido a especialistas de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, de El Colegio de Michoacán y de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, además de instituciones nacionales y extranjeras.

Uno de los avances centrales, señaló, ha sido la estandarización de criterios científicos para el análisis de materiales arqueológicos, lo que ha fortalecido la confiabilidad de los resultados y permitido construir bases de datos sólidas para futuras investigaciones.

Resultados con impacto nacional e internacional

En estos diez años, el SAN ha publicado 107 artículos en revistas internacionales y ha contribuido a la conclusión de 37 tesis: 27 de licenciatura, cinco de maestría y cinco de doctorado.

Actualmente mantiene presencia en 26 estados de la República Mexicana y desarrolla investigaciones en distintos países de América Latina y Europa.

Además del fechamiento arqueológico, los estudios magnéticos permiten reconstruir procesos de formación y enterramiento de sitios, evaluar alteraciones físicas y químicas en materiales antiguos e incluso estimar temperaturas de combustión alcanzadas en estructuras del pasado.

Morelia como centro de ciencia de frontera

El crecimiento del laboratorio confirma una tendencia cada vez más visible en la UNAM: la generación de conocimiento de frontera también se impulsa desde sus sedes regionales.

Desde Morelia, el Servicio Arqueomagnético Nacional no solo ayuda a fechar vestigios antiguos. También demuestra que la ciencia pública mexicana puede competir a escala internacional y, al mismo tiempo, contribuir a preservar la memoria material del país.

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Entre cuentas, balances y culturas: una experiencia internacional en Londres

Realizar unas prácticas profesionales en el extranjero representa una oportunidad para poner a prueba la formación académica en contextos diferentes y con los más altos estándares posibles. Tuve la oportunidad de desarrollarme en el ámbito internacional en Londres, una de las ciudades más importantes del mundo de los negocios.

En esta estancia apliqué los conocimientos que adquirí durante mis estudios universitarios como contador en la Facultad de Contaduría y Administración (FCA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Esta facultad me brindó no solo las bases técnicas necesarias en materia contable, fiscal y financiera, sino también una formación integral que me permitió desempeñarme tanto en un entorno nacional como internacional bajo los más altos estándares profesionales. Esta preparación fue medular para poder adaptarme a nuevas dinámicas de trabajo, marcos normativos distintivos y una cultura organizacional global.

Durante mi estancia en la sede UNAM-UK, ubicada dentro de King’s College London, participé en actividades relacionadas con la gestión administrativa, contable y fiscal, lo que me condujo a enfrentar retos reales en un contexto internacional dentro de los diferentes marcos locales de cada país.

Más allá de lo técnico, esta experiencia me ayudó a desarrollar habilidades fundamentales como la comunicación, la adaptación y la capacidad de análisis en entornos multiculturales, donde el idioma y las diferencias culturales representan tanto un desafío como una oportunidad de crecimiento.

Uno de los aspectos más enriquecedores fue la posibilidad de integrarme al entorno académico de King’s College London, donde, a través de la Mexican Society KCL, participé en un panel llamado “Plan México”, en el que se abordaron puntos económicos y políticos de nuestro país.

Esta sociedad genera un diálogo académico que conecta realidades locales con perspectivas internacionales. En dicho panel hubo estudiantes de México y Latinoamérica que estudian en diferentes universidades británicas.

En este tipo de encuentros tuve la oportunidad de conocer y escuchar a ponentes que estudiaron en la UNAM y que actualmente se desempeñan como académicos en las mejores instituciones universitarias del Reino Unido, como King’s College London y London School of Economics. Lo que refleja cómo la formación recibida en la UNAM trasciende fronteras y permite a sus egresados posicionarse en escenarios académicos del más alto nivel.

Ver a estos profesionales que, al igual que yo, pasaron por las mismas aulas, pasillos y espacios universitarios dentro de la UNAM me generó una conexión directa con un futuro posible. Observarlos hoy impartiendo cátedra en universidades extranjeras no solo confirma la calidad de la educación recibida, sino que también abre una perspectiva clara sobre las oportunidades que pueden alcanzarse con disciplina y buenas bases a nivel global.

Mi experiencia en Londres no solo impactó mi desarrollo académico, sino también mi crecimiento profesional y personal. La convivencia con distintas culturas y el uso constante del idioma inglés en los diferentes contextos cotidianos, académicos y profesionales, al igual que la exposición a un entorno internacional, contribuyeron a fortalecer una mentalidad global indispensable en el ejercicio actual de la profesión contable.

Esta estancia reafirma que la formación universitaria no solo está en el aula, sino que se expande ante las necesidades que se van presentando frente a las diferentes adversidades en el camino.

La UNAM, mediante sus programas y presencia internacional, permite que sus estudiantes amplíen su preparación en escenarios globales para así consolidar una formación que trasciende fronteras.

Sin duda alguna, esta experiencia representa en mi vida un parteaguas para mi desarrollo, no solo como profesionista, sino como universitario que entiende que el conocimiento, cuando se combina con una visión internacional, tiene el potencial de generar un impacto mayor en la sociedad sin importar la nación o extensión territorial en la que uno se encuentre.

Como señaló uno de los fundadores de la UNAM, Justo Sierra, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, la importancia de “universalizar lo mexicano y mexicanizar lo universal”.

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¿Podría haber vida en algún rincón del Universo?

Si el Universo nació hace 13 mil 800 millones de años y el Sistema Solar surgió hace apenas 4 mil 500 millones, pasaron más de 9 mil millones de años antes de que se dieran las condiciones químicas necesarias para el origen de la vida en la Tierra.

Sin embargo, una vez formado el planeta, la vida surgió en un lapso relativamente corto: entre 500 y 700 millones de años. Esto plantea una pregunta inevitable: ¿cuántas veces pudo haberse repetido, o podría repetirse, este proceso en otros rincones del Universo? ¿De qué elementos estaría formada?

En entrevista para UNAM Global, Antonio Lazcano Araujo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM, explicó esta fascinante posibilidad y señaló qué pistas buscan los científicos en planetas y satélites distantes para descubrir si estamos o no solos en el cosmos.

El origen

Cuando se formó el Sistema Solar, existía una gran cantidad de cuerpos pequeños: meteoritos, cometas, asteroides y planetoides, que chocaban constantemente entre sí.

Muchos de ellos contenían compuestos como aminoácidos, azúcares y bases de los ácidos nucleicos, lo que favoreció una serie de reacciones químicas clave para la síntesis prebiótica, es decir, la formación de moléculas orgánicas antes de que existiera la vida, explicó Antonio Lazcano Araujo.

Los cuerpos que contenían este material impactaron contra la Tierra primitiva, y las ondas de choque pudieron ser una fuente de energía que permitió la síntesis de compuestos orgánicos.

“Claramente, los meteoritos trajeron volátiles, agua, minerales hidratados y compuestos orgánicos. Algunos se destruyeron, pero otros sobrevivieron, y las colisiones liberaron energía”, agregó Lazcano.

Y mientras los meteoritos seguían chocando y los microambientes reductores servían de pequeños laboratorios naturales, quizá en algún rincón del universo, planetas como la Tierra estaban viviendo procesos similares.

Cada chispa de energía, cada molécula orgánica recién formada, podría ser un eco lejano de lo que, millones de años después, daría lugar a criaturas capaces de mirar las estrellas y preguntarse de dónde vinieron.

En cierto sentido, cada organismo vivo es un testigo silencioso de aquellos laboratorios cósmicos primordiales, un pequeño viajero de la historia que conecta la química del espacio con la posibilidad de mundos aún por descubrir.

Los más abundantes del Universo

Lawrence Joseph Henderson analiza en su libro The Fitness of the Environment los elementos presentes en los seres vivos y llegó a la conclusión de que el hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno, azufre y fósforo son los más abundantes del Universo.

Esta selección de elementos no es aleatoria: se trata de algunos de los más ligeros y abundantes, con la capacidad de formar estructuras complejas, como los polímeros del carbono, y compuestos con la estabilidad necesaria para sostener los procesos de la vida.

“La probabilidad de que exista vida en otras partes del universo es alta y, aunque se trata de una suposición, podría estar basada en los mismos elementos y moléculas: carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre”, señaló Antonio Lazcano.

Los meteoritos

Danny Glavin, astrobiólogo, y Jason Dworkin, astroquímico, ambos científicos de la NASA, han analizado meteoritos en los que han identificado cerca de 90 aminoácidos distintos.

La importancia de este hallazgo radica en que los aminoácidos son los bloques fundamentales de las proteínas, esenciales para la vida. Su presencia en materiales provenientes del espacio sugiere que los ingredientes básicos de la vida pueden formarse de manera natural fuera de la Tierra y distribuirse por el Universo, lo que refuerza la posibilidad de que la vida no sea un fenómeno exclusivo de nuestro planeta.

Es fundamental analizar con detalle las propiedades de estos aminoácidos para identificar cuáles son más estables, cuáles presentan la reactividad necesaria y cuáles podrían tener funciones específicas, como la histidina en los sitios activos de las enzimas. “Pero, en términos globales, la composición química podría ser la misma”.

La inmensidad del Universo

Al respecto, Carl Sagan creía que, dada la inmensidad del Universo y la abundancia de los elementos necesarios para la vida, esta probablemente no sea exclusiva de la Tierra. Sin embargo, advertía que la vida inteligente podría ser mucho más rara.

Para Sagan, la verdadera pregunta no era solo si existía vida en otros lugares, sino cuándo y cómo la descubriríamos. Su enfoque combinaba optimismo y rigor científico: explorar, buscar evidencia y mantener siempre la mente abierta ante lo desconocido.

El Universo es tan grande, hay tantas estrellas de tipo solar adecuadas, que el número de sistemas planetarios también es abundante; por eso es muy probable que haya vida en algún otro sitio del Universo.

¿Qué ambientes extraterrestres serían los mejores candidatos para la vida?

Debería ser un planeta que no esté tan lejos de su estrella, pero tampoco tan cerca como para que el agua se evapore, y con dimensiones similares a las de la Tierra.

Por ejemplo, en un inicio del Sistema Solar, Marte tenía las condiciones para haber albergado vida, pero no existe evidencia concluyente. Sin embargo, “creo que, en el Sistema Solar, el único sitio en donde apareció la vida es en la Tierra, porque a los demás planetas les sobró o les faltó algo, pero no sabemos cuáles podrían ser esos detalles”.

Sin embargo, los astrónomos han planteado que la ausencia de un campo magnético haría que Marte estuviera constantemente bombardeado por partículas muy energéticas provenientes del Sol, y esas partículas lo mismo pudieron servir para formar algunos compuestos que para destruirlos.

Además, se sabe que en la Tierra la vida apareció muy rápidamente. Antonio Lazcano recuerda un artículo que escribió hace años junto con Stanley Miller, en el que señalaban que, basándose únicamente en la estabilidad e inestabilidad de los compuestos orgánicos presentes en los seres vivos, no se requieren más de 10 millones de años para que pueda aparecer la vida.

Esto refuerza la idea de que, una vez que se dieron las condiciones adecuadas en la Tierra primitiva, la vida surgió relativamente rápido, lo que aumenta la probabilidad de que procesos similares puedan repetirse en otros rincones del Universo.

Si se encontrara un virus en otro planeta, ¿se consideraría vida?

De acuerdo con Antonio Lazcano, el hallazgo de virus extraterrestres no se consideraría, por sí mismo, evidencia de vida. Sin embargo, su presencia sugeriría la existencia de algún tipo de organismo vivo, ya que los virus solo pueden multiplicarse en el interior de una célula.

El hecho concreto es que la replicación, mutación y recombinación de los virus en la Tierra también se observan en las células, que tienen otras propiedades.

Todos los organismos de la Tierra tienen desarrollo ontogénico, es decir, el desarrollo de un organismo individual a lo largo de su vida, mientras que un virus, como el ribosoma, simplemente se ensambla y ya.

¿Qué es la vida?

De acuerdo con Antonio Lazcano Araujo, se trata de uno de los grandes problemas de la filosofía y la ciencia. Hasta ahora, los intentos por definirla desde distintas disciplinas no han logrado un consenso claro, lo que ha llevado a algunos especialistas a proponer una caracterización fenomenológica de los seres vivos; es decir, describirlos a partir de lo que se puede observar: cómo se organizan, cómo se reproducen, cómo intercambian materia y energía con su entorno y cómo evolucionan.

La filósofa Iris Fry afirma que hay una diferencia clave entre disciplinas. Mientras en áreas como las matemáticas es posible establecer definiciones universales, como la del triángulo isósceles formulada por Euclides hace más de dos mil años, que permanecen válidas en cualquier tiempo y lugar, en el caso de los seres vivos ocurre lo contrario. La idea de lo que entendemos por “vida” cambia con el conocimiento científico y con el contexto histórico en el que se formula.

Un ejemplo claro es la biología celular: hace apenas un siglo, los libros no consideraban al ADN como la molécula responsable de la herencia, mientras que hoy resulta impensable definir la vida o una célula sin este componente.

Lazcano propone no buscar una definición rígida, sino identificar los rasgos que comparten todos los seres vivos y, a partir de ellos, construir una caracterización fenomenológica; es decir, describirlos según lo que hacen y cómo funcionan.

Sin embargo, advierte que incluso estos rasgos dependen del conocimiento disponible en cada época; cualquier intento de definición absoluta de la vida es, hasta ahora, un desafío abierto.

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Una historia de dinosaurios

Todo el mundo pasa por una etapa de dinosaurios. Algunos nunca la superamos y emprendemos carreras relacionadas con la paleontología. Yo escogí ser biólogo, y seguramente habrá quienes hayan escogido geología o ciencias de la Tierra para acercarse a la fauna del Mesozoico. También me atrevería a afirmar que el sueño más frecuente entre los amantes de los dinosaurios y los aspirantes a paleontólogos es descubrir un fósil.

Las primeras descripciones de dinosaurios (y el nombre mismo) son del siglo XIX, y la mayoría de las historias de dinosaurios empiezan ahí. Pero yo prefiero arrancar esta narración a mediados del siglo XX, con un francés desconocido y poco ortodoxo.

Rebanadas inusuales

Es 1963. En un laboratorio un paleontólogo recientemente doctorado corta y lija rocas que tienen millones de años, rocas que resultan ser más que rocas: fósiles de dinosaurio. Armand de Ricqlès tiene muchas inquietudes acerca de los dinosaurios, como qué lugar ocupan en el árbol de la vida. Puesto que hay que arreglárselas con restos óseos porque casi no hay de otros, a Armand se le ocurre hacer con ellos algo que no se había hecho hasta entonces: rebanarlos para verlos al microscopio. Esta técnica se llama histología y es bastante común entre biólogos y médicos. Armand de Ricqlès la llevó al Mesozoico y comparó los fósiles con huesos de animales del presente.

De Ricqlès sabía que existe una conexión entre el tipo de tejido y su fisiología, es decir el funcionamiento general del cuerpo. Los huesos con más vasos sanguíneos (más vascularizados) suelen corresponder a organismos de sangre caliente (endotermos) o con tasas metabólicas relativamente elevadas, es decir con un alto gasto de energía. Los huesos menos vascularizados, por su lado, suelen asociarse con organismos de sangre fría (ectotermos) o de tasas metabólicas lentas, es decir que gastan menos energía. Hasta entonces estaba muy extendida la idea de que los dinosaurios eran animales de sangre fría y relativamente lentos, como los reptiles actuales. Pero de Ricqlès encontró que los huesos de dinosaurio correspondían a organismos con tasas metabólicas altas como las de animales de sangre caliente, aunque fue muy cauteloso en sus conclusiones, como suelen serlo los científicos. El trabajo de Armand de Ricqlès no tuvo impacto de inmediato, pero él siguió en lo suyo, cortando y publicando lo que veía.

Desgarrando paradigmas

Mientras tanto, en Estados Unidos, otro paleontólogo de nombre John Ostrom desenterraba los restos de un dinosaurio que bautizó Deinonychus (el verdadero nombre del dinosaurio que en Jurassic Park aparece como Velociraptor. El Velociraptor de verdad era un dinosaurio pequeño que se ha encontrado en formaciones de Mongolia y China, mientras que el Deinonychus se encuentra en Estados Unidos y es considerablemente más grande. Supongo que el nombre Velociraptor tiene más estilo que Deinonychus.)

A Ostrom le pareció que las vértebras de Deinonychus se parecían a las de ciertas aves, como los avestruces y los casuarios, unas aves australianas de apariencia prehistórica. Por su postura estaba claro que se trataba de un bípedo. Las proporciones de sus extremidades y la estructura de las garras superiores sugerían que Deinonychus podía asir y sostener cosas. Ostrom también pensó que el característico espolón de las patas y los dientes afilados sugerían que este dinosaurio no era ninguna lagartija gigante de sangre fría, afecta a echarse al sol, sino un depredador ágil y veloz que propinaba patadas mortales.

Ostrom era mentor de Robert Bakker, un joven que se dedicó a reunir evidencia de tantos sitios como pudo y dedujo las condiciones ambientales, dietas, tasas metabólicas, estructuras poblacionales y algunos comportamientos de los dinosaurios. Todas las perspectivas y datos novedosos que concentró lo llevaron a hablar de un “renacimiento de los dinosaurios” en 1975. El trabajo de Ostrom y Bakker contradecía creencias como que los dinosaurios eran torpes lagartijas de sangre fría, y relanzaba la hipótesis de que las aves son descendientes de algunos dinosaurios (hoy se acepta que así es).

En 1986 Bakker publicó The Dinosaur Heresies (Las herejías de los dinosaurios) con toda la evidencia que reunió para sostener que los dinosaurios eran de sangre caliente y mucho más inteligentes de lo que se suponía. El impacto del libro se ve en las reconstrucciones paleontológicas que siguen vigentes hasta hoy (por ejemplo, en los dinosaurios de Jurassic Park y la serie documental Caminando con dinosaurios).

Huevos y embriones

Un muchacho nacido en Montana tiene un sueño: encuentra su primer fósil sin haber cumplido diez años, y antes de los veinte ya ha desenterrado restos óseos importantes. Jack Horner inicia la carrera de geología en la Universidad de Montana. Cursa todas las materias y reprueba, recursa y reprueba. Reincide tantas veces que pierde la matrícula. No le importa y sigue asistiendo como oyente. Años después le diagnostican una dislexia grave.

Sin amilanarse por no tener título manda solicitudes a tantos museos como puede. Consigue un trabajo limpiando fósiles en Princeton y vuelve a Montana, a la formación rocosa en la que encontró su primer fósil. Esta vez da con algo que nunca había visto: huevos fósiles, los primeros que se encuentran en América del Norte. Publica su primer artículo en la prestigiosa revista Nature y lo ascienden a investigador.

Horner tiene muchas preguntas sin respuesta. ¿Habrá algo adentro? Los huevos fosilizados no son novedad; hay registros desde el siglo xix. ¿Por qué nadie los ha abierto? Ah, pues porque nadie quiere dañar tan preciados fósiles, le contestan. “¡El pegamento es barato!”, dirá más tarde Jack Horner. “Es como tener un regalo de cumpleaños o un regalo de Navidad y no abrirlo jamás porque la envoltura es valiosa. […] Es una idea extraña que el huevo sea lo preciado cuando el embrión que contiene es más importante […] El primero que abrí no tenía embrión, así que tuve que pegarlo. Fue el tercero o cuarto el que sí tenía un embrión”, cuenta. Era el primer embrión de dinosaurio descrito en América y generó polémica. Sobre todo, por la pregunta evidente que sugería: ¿dónde están los dinosaurios jóvenes?

Tres por uno

Horner encontraría una pista en dos especies de dinosaurios cabeza de huevo (paquicefalosaurios): Stygimoloch spinifer y Dracorex hogwartsia, de nombres diabólicos y mágicos (“diablo espinoso de la laguna Estigia” y “rey dragón de Hogwarts”). La descripción de ambas especies (en 1982 y 2006, respectivamente) no pasó inadvertida, y rápidamente entraron en el canon de los dinosaurios norteamericanos.

Pero en el Museo de las Rocosas, Montana, Jack Horner, ahora curador, dudaba que fueran realmente especies nuevas. Seguía interesado en saber por qué siempre se encontraban dinosaurios grandes. ¿Por qué eran todos adultos? No eran preguntas recientes, pero seguían sin respuesta, en parte porque los museos sólo exhiben los fósiles más completos y formidables, los que son dignos de presumir, mientras que los fósiles más pequeños se quedan tras bambalinas.

En un artículo de 1975 sobre los patrones de crecimiento de los dinosaurios pico de pato (familia Hadrosauridae) el paleontólogo Peter Dodson sugería que los dinosaurios no crecían como los reptiles (a saltos, según cuánto alimento haya y qué condiciones encuentren), sino como las aves y los mamíferos (con un ritmo constante). El patrón de crecimiento de los hadrosaurios crestados, decía Dodson, podría parecerse al de los casuarios.

Horner consideró el origen de los fósiles de las dos especies sospechosas: venían de la formación Hell Creek, que se extiende por las Dakotas, Wyoming y Montana. La mayoría de las rocas datan del Cretácico tardío (hace entre 100 y 66 millones de años), por lo que podríamos suponer que los organismos de esa formación coexistieron. La clasificación de Stygimoloch y Dracorex en la familia de los paquicefalosaurios también le llamó la atención, porque en esa formación hay otro paquicefalosaurio, el paquicefalosaurio por excelencia: Pachycephalosaurus wyomingensis, la especie más grande en la zona.

Horner revisó las descripciones de los ejemplares de Stygimoloch y Dracorex, ambos más pequeños que Pachycephalosaurus. Le pareció que tenían características que podrían provenir de estadios juveniles; por ejemplo, no se había formado el domo craneal (la cabeza de huevo). Horner sospechaba que no eran tres especies, sino dos juveniles y un adulto de la misma. ¿Cómo podía ponerlo a prueba? Muy fácil: retomando las técnicas de Armand de Ricqlès. ¿Pero quién iba a querer cortar sus preciados fósiles? Ya le habían llovido críticas por abrir aquellos huevos, y ahora le lloverían más por rebanar huesos. Lo peor era que de Dracorex hay un solo ejemplar, y eso es mucho decir: apenas el cráneo y unas cuantas vértebras. Con Stygimoloch tenemos suerte: hay cerca de 15 ejemplares, y algunos estaban en el museo de Horner.

El paleontólogo cortó los restos óseos en láminas finísimas y las llevó al microscopio. Sabía lo que estaba buscando: los huesos de los ejemplares jóvenes son esponjosos y se van compactando conforme maduran, de modo que así puede determinarse la edad del espécimen. Horner encontró que los cráneos de Pachycephalosaurus tenían un tejido sumamente denso, mientras que el de Stygimoloch era más esponjoso. Si Stygimoloch tenía huesos más esponjosos, ¿por qué es tan grande? ¿No iba en contra de la ortodoxia de la época? Dodson había señalado que un casuario cercano al 80 % de su tamaño adulto aún no ha desarrollado la cresta por completo, y ya se había determinado que el Stygimoloch y el Pachycephalosaurus de Hell Creek crecen del mismo modo. Así, si Stygimoloch no había desarrollado el domo estaba claro que no se trataba de un adulto.

Horner midió los cráneos y los dispuso como si fueran distintas etapas de la vida de un solo Pachycephalosaurus, lo que se llama una serie ontogenética. Afortunadamente para los puristas no es necesario rebanar fósiles para construir una serie de crecimiento: basta con medir. El gran problema era que en aquel entonces el único ejemplar de Dracorex estaba en manos de Robert Bakker. Horner tuvo que hacer un molde del que obtuvo gran cantidad de datos.

Jack Horner se fijó en las espinas o cuernos de la parte posterior del cráneo de cada especie y, como sería de esperar si su hipótesis era correcta, tenían el mismo número, pero de diferentes tamaños. Luego volvió al ejemplo de los hadrosaurios y el casuario y el crecimiento de la cresta, pero sugirió que las espinas se hacían más pequeñas y se aplanaban mientras que el domo crecía.

Tras la publicación del artículo en el que Horner unifica las tres especies Robert Bakker, codescubridor del Dracorex, dijo que tenía un “ejemplar juvenil de Pachycephalosaurus que no se parecía en absoluto al Dracorex”, de tal forma que su especie seguiría siendo válida. “Los cuernos y espinas siempre se hacen más grandes, no más pequeñas”, dijo. “No hay evidencia de animales actuales en los que las estructuras parecidas se hagan más pequeñas.”

Horner replicó: “Si lo tiene en su sótano y no deja que nadie lo vea, y sólo le dice al mundo que lo tiene, no puedo hacer nada. Y nosotros tenemos una serie ontogenética […] tenemos mucha evidencia”. Al final, la mayor parte de la comunidad científica acepta que estos fósiles son de una sola especie, aunque recientemente la polémica se ha revivido entre amateurs y jóvenes paleontólogos.

Series en otras especies

La idea de unificar especies suponiendo que una es en realidad una etapa juvenil de otra migró de los paquicefalosaurios a otros dinosaurios. Los paleontólogos canadienses Nicolàs Campione y David Evans retomaron las series ontogenéticas y analizaron tres géneros de dinosaurios pico de pato: Thespesius, Edmontosaurus y Anatotitan. Ordenaron por tamaño los cráneos de cinco especies (T. edmontoni, E. regalis, E. annectens, E. saskatchewanensis y A. copei), hicieron cálculos y encontraron que la evidencia apunta a que de los cinco sólo existen dos especies: Edmontosaurus regalis y Edmontosaurus annectens. Anatotitan y Thespesius eran juveniles de otras especies.

El equipo de Horner, por su lado, proseguía su camino con entusiasmo. Sabían que Triceratops y Torosaurus se distribuyen en las mismas zonas y que coincidieron en el tiempo. Los investigadores cortaron y lijaron huesos, los observaron al microscopio y sacaron conclusiones. Horner y John Scannella, su alumno experto en ceratópsidos, han afirmado que las concavidades que tiene Triceratops en el volante (la cresta protectora que se eleva por detrás del cráneo) son futuros huecos (o fenestras) de las crestas de Torosaurus. En una conferencia Horner incluso reveló que Scannella encontró “los transicionales”, los ejemplares en etapas de crecimiento intermedias que muestran cómo se van abriendo las fenestras. Horner y Scanella estaban extinguiendo al Torosaurus.

Un año después el paleontólogo estadounidense Nicholas Longrich y su colega canadiense Daniel Field publicaron un artículo pertinentemente titulado “Torosaurus no es Triceratops”. Allí mostraron ejemplares con fenestras de diferentes tamaños que pueden interpretarse como una serie de Torosaurus, y rechazaron la idea de “los transicionales” alegando que las concavidades no corresponden a erosión del hueso en el Triceratops, como sugieren Horner y Scannella. “Los intermedios entre Triceratops y Torosaurus […] no se conocen. Admitimos que tales intermedios pueden existir y que simplemente no se han encontrado, pero parece improbable dado el conocimiento de la cantidad de cráneos de dinosaurios con cuernos del Cretácico.” El Torosaurus se salvó de la extinción… al menos de nombre.

Los huesos y la verdad

Analizar especies extintas con técnicas bien conocidas y poco aplicadas innovó la forma en que se hace paleontología: la histología ósea se ha vuelto una práctica más común en los últimos años. Y aunque los biólogos no se ponen de acuerdo en cuál es la mejor definición de especie todos tenemos claro qué es crecer, madurar y envejecer: lo vemos en todas las formas de vida a nuestro alrededor. No tendría por qué haber sido diferente hace millones de años.

Es comprensible que nos aferremos a la tradición y más a nuestros propios descubrimientos. Podemos achacarlo a muchas razones: la búsqueda del prestigio académico, la idea de trascender, el trabajo y el tiempo que ha costado. Ese gesto terco ha llevado a discusiones interminables y batallas de egos para ver quién tiene la razón, a veces a pesar de la evidencia. Pero la terquedad da frutos. No toda idea novedosa es por fuerza buena y siempre es necesario discutir las propuestas científicas. Aquí vive un brillo que siempre me da esperanza: la ciencia no avanza a pesar de nuestras flaquezas, sino con ellas.

Los fósiles son un ejemplo inmejorable: ellos no dicen nada y nosotros hacemos de detectives, reconstruimos con lo que podemos y armamos un relato, bautizamos animales que jamás vimos en carne, pero sí en hueso y así hemos accedido a un cachito del Mesozoico con lo poco que queda de él. El imaginario popular de los dinosaurios de finales del siglo XIX puede parecernos caricaturesco, pero se trabajó con lo que se tenía. De vez en cuando conviene volver a lo que parece escrito en piedra. Ya sabemos qué hacerle cuando deje de responder.

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El yo fracturado: repensando la esquizofrenia

La esquizofrenia no se define solo por delirios y alucinaciones, sino por una alteración más profunda en la conciencia de sí mismo. Este ensayo explora cómo la fragmentación en la agencia, la corporeidad y la continuidad del yo, precede y estructura la sintomatología psicótica. A través de un enfoque fenomenológico y neurocientífico, se argumenta que estas alteraciones no son un epifenómeno, sino el núcleo de la enfermedad. La evidencia sugiere que estas disrupciones emergen antes del primer brote y persisten a lo largo del tiempo, posicionándose como un marcador clave para la identificación temprana. Se propone una nueva perspectiva que trascienda las clasificaciones convencionales y considere la esquizofrenia como una ruptura en la estructura básica de la subjetividad, redefiniendo el diagnóstico y la intervención en el espectro esquizofrénico.

Introducción

Al perseguir los trastornos mentales, solo podemos ver las huellas cuando el animal esta verdaderamente escondido en el bosque. En este sentido podríamos comenzar diciendo que la esquizofrenia es un trastorno mental complejo que no se caracteriza únicamente por delirios y alucinaciones, sino que implica una afectación profunda en la manera en la que el individuo se relaciona con el mundo, con su cuerpo y sus propios pensamientos; una afectación sobre la conciencia de sí mismo (la ipseidad).

La ipseidad tiene como propósito reconocernos a nosotros mismos en la experiencia que estamos viviendo y se vive a partir de dos propiedades fundamentales: el sentido de agencia y el sentido de posesión. El primero, es el sentimiento de que nosotros somos los progonistas de nuestras vivencias, acciones, pensamientos y sentimientos. En tanto que el sentido de posesión se vive en la dimensión de que nosotros somos los dueños de nuestras vivencias, sentimientos, emociones, pensamientos y actos: piensa en el momento que decidiste leer estas líneas y sientes que eres tú quien recorre con la mirada las palabras escritas. O cuando te levantas a abrir la ventana porque tienes calor: la acción está guiada por tu voluntad. Si este sentido se debilita, puedes sentir que alguien más está usando tu voz, que no eres tú quien está moviendo tus labios o que la sensación de calor no es tuya. Que no estás viviendo tus experiencias desde una perspectiva de primera persona.

El complemento de la ipseidad es el sentido de corporalidad, y este puede vivirse de dos distintas formas; el cuerpo como objeto y el cuerpo vivido. En tanto que el primero es percibido como un objeto físico en el espacio –cuando te miras en el espejo, estás mirando tu cuerpo como objeto. Imagina que tus zapatos se han desamarrado, usarías tus manos como un objeto para ajustarlos, se vive desde la dimensión de tener un cuerpo–. El segundo es la propia experiencia de estar embebido en un cuerpo, es la dimensión de identificarse con su propio cuerpo –yo soy mi cuerpo. Mi mano, mi pie, mi cabeza son mías y todas las sensaciones que provienen de ellas también lo son–.

Estas dos modalidades, le confieren al ser humano una calidad de inmediatez transparente y funcionan de manera pre-reflexiva (antes de que comencemos a pensar). Esto quiere decir que no hay distancia entre la corporalidad y la ipseidad. Esta última es indiscernible de habitar en el mundo, es el cuerpo quien le provee de una matriz que la sintoniza con el exterior.

Cuando el mundo y uno mismo dejan de encajar

Existe un conjunto de alteraciones sutiles e inespecíficas en el ánimo, la sociabilidad y la cognición que, bajo el marco conductista prevalente, resultan indistinguibles de otros trastornos mentales. Sin embargo, estas manifestaciones tempranas constituyen la base sobre la que se edificarán los síntomas psicóticos plenos, y son precisamente estos últimos los que, de manera habitual, permiten establecer el diagnóstico.

La hiperreflexividad describe una fractura en el sentido de inmediatez transparente, en el que la persona con esquizofrenia se vuelve excesivamente conciente de aspectos de su experiencia que normalmente deberían vivirse de manera implícita.

Cuando estamos enamorados, la emoción te embelesa. El corazón te late más rápido, piensas más en aquella persona especial. Todo está tácitamente implícito. En los procesos de hiperreflexividad, esa calidad de inmediatez se interrumpe; observas a tu ser amado, tu corazón se acelera y te preguntas “¿esto que siento es mío por sentirlo o de aquella persona por haberlo provocado?” –empiezas a sospechar de lo que vives y de ti mismo–. Aquí es cuando surgen los delirios de control, característicos de la esquizofrenia –crees que alguien más controla tus sentimientos, sensaciones, emociones y actos–.

Pese a todo, la ipseidad no es un asunto que se viva en soledad. Los seres humanos estamos sujetos al sentido de realidad, a ese juicio compartido y relativamente consensuado que llamamos sentido común. La disminución del sentimiento de presencia de sí mismo implica, justamente, el debilitamiento de esa certeza básica: habitar el propio cuerpo, ser autor de lo que se vive, participar en un mundo que se ofrece como evidente.

No hay otra forma de estar en el mundo que a través del cuerpo. No vivimos la realidad porque la pensemos de manera reflexiva, sino porque, de modo pre-rreflexivo, todos asumimos lo mismo: que el mundo está ahí y que nosotros estamos dentro de él. La persona con esquizofrenia, en cambio, se ve forzada a preguntarse lo que para los demás está dado por hecho. Lo que en la vida común se presupone, para ella se convierte en una sospecha constante –¿por qué doy las gracias cuando me dan lo que pido?, ¿por qué digo por favor si de todos modos me lo van a dar?, ¿por qué cuando alguien muere la gente se viste de negro?, ¿por qué en los cumpleaños encienden velitas? – En la vida común estas preguntas no exigen respuesta. En la esquizofrenia, esa certeza se difumina. Lo que parecía inamovible se vuelve frágil.

¿Por qué esto es importante?

Hablar de la conciencia de sí mismo en la esquizofrenia no es solo un ejercicio filosófico ni un refinamiento teórico. Es una cuestión fundamental que redefine la manera en que entendemos y abordamos el trastorno. Si nos quedamos solo con los síntomas más visibles, perdemos de vista el núcleo del problema: una transformación profunda en la experiencia de ser uno mismo.

Si la esquizofrenia se concibe no como un conjunto de alucinaciones y delirios, sino como un debilitamiento en la estructura misma de la experiencia personal, el trastorno puede identificarse de manera temprana y precisa. Este planteamiento encuentra respaldo en hallazgos neurocientíficos contemporáneos. Diversos estudios de neuroimagen han demostrado actividad de la corteza cingulada anterior y el precuneus durante procesos pre-rreflexivos, tales evidencias complementan la comprensión fenomenológica, al mostrar que el debilitamiento de la ipseidad tiene un correlato identificable en el cerebro.

Las estrategias actuales se enfocan en reducir síntomas visibles, pero sin atender la raíz del problema. Terapias fenomenológicamente informadas, intervenciones centradas en la corporalidad y enfoques que ayuden a reconstruir una continuidad en la experiencia del yo podrían marcar una diferencia real en la calidad de vida de los pacientes.

En última instancia, esto nos obliga a mirar hacia dentro del bosque y no solo las huellas del animal. Entender lo que sostiene y estructura la experiencia de cada persona nos permite diseñar formas terapeúticas más humanas y efectivas.

El modelo diagnóstico vigente ha funcionado bajo un modelo descriptivo que agrupa síntomas sin detenerse demasiado en la estructura que los sostiene. Pero si queremos entender realmente la esquizofrenia—y no solo etiquetarla—necesitamos una forma diagnóstica que tome en cuenta lo que ocurre antes de que la psicosis aparezca.

Un diagnóstico basado en esta perspectiva no solo permitiría detectar la esquizofrenia antes de su manifestación más franca, sino que también redefiniría su tratamiento. Existen herramientas diseñadas específicamente para evaluar alteraciones en la experiencia subjetiva y estudios de neuroimagen que muestran cómo ciertas disrupciones en la conectividad cerebral están asociadas con estas anomalías. Integrar estas perspectivas en la práctica diagnóstica no solo es posible, sino que necesario si queremos dejar atrás un modelo enunciativo que describe síntomas nosológicamente inespecíficos.

Conclusión

Durante décadas, hemos catalogado alucinaciones y delirios como las huellas distintivas del trastorno, sin preguntarnos qué los hace posibles. Pero la evidencia es clara: la esquizofrenia no empieza con voces ni con ideas de persecución, sino con una alteración más profunda que sostendrá toda la sintomatología psicótica.

Ignorar esta base significa diagnosticarla cuando ya ha avanzado demasiado, cuando el paciente ha cruzado un umbral del que es difícil retroceder. Si en lugar de esperar a que las alucinaciones y los delirios tomen el escenario, enfocamos la mirada en los signos tempranos, estaríamos abriendo la puerta a un diagnóstico más preciso y a intervenciones mucho más oportunas.

Pero no es solo una cuestión de tiempos. Es un cambio en la manera en que entendemos la esquizofrenia. No como una colección arbitraria de síntomas, sino como un fenómeno estructurado que sigue una lógica interna. Y si aceptamos esto, también debemos aceptar que el enfoque diagnóstico vigente, basado en clasificaciones estáticas y en la observación de signos conductuales, es insuficiente.

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¿Leemos menos o diferente? La transformación de los hábitos de lectura

En la actualidad, los hábitos de lectura han experimentado transformaciones profundas impulsadas principalmente por el desarrollo de tecnologías digitales y nuevas formas de consumo de información. Lejos de desaparecer, la lectura se ha adaptado a los cambios sociales, culturales y tecnológicos, dando lugar a dinámicas que modifican tanto la manera en que leemos como los formatos que utilizamos.

La lectura no disminuye, sino que se transforma en prácticas más fragmentadas y diversificadas. Analizar estos cambios permite comprender mejor cómo las personas, especialmente las generaciones más jóvenes, se relacionan con el conocimiento en el siglo XXI.

De textos largos a lecturas breves

Uno de los cambios más notorios en los hábitos de lectura es la disminución de las sesiones prolongadas, explicó la Dra. Miriam Peña Pimentel, investigadora del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB-UNAM). Leer durante varias horas seguidas, como era común al abordar una novela de principio a fin, se ha vuelto cada vez menos frecuente, sobre todo entre los jóvenes.

En su lugar, predominan las llamadas “micro sesiones” de lectura, que duran entre cinco y diez minutos. Este fenómeno está estrechamente vinculado con el estilo de vida de los llamados nativos digitales, quienes han crecido en un entorno de constante conexión y acceso inmediato a la información.

A la par de este cambio en la duración de la lectura, el uso de dispositivos móviles como teléfonos inteligentes y tabletas ha influido significativamente en esta transformación. La lectura ya no se limita a un libro físico o a un texto lineal en una computadora, sino que se desarrolla en plataformas digitales que facilitan la interacción con múltiples formatos.

En este contexto, la lectura se vuelve fragmentada, ya que el usuario puede alternar fácilmente entre un texto, un video, un podcast o cualquier otro contenido multimedia con contenido textual. Esto no solo modifica la duración de la lectura, sino también la forma en que se procesa la información.

Derivado de lo anterior, Peña Pimentel señaló que una de las características principales de la lectura actual es el “escaneo” o lectura en diagonal. En lugar de leer de principio a fin, los lectores recorren el texto rápidamente en busca de información relevante y solo profundizan cuando encuentran algo que despierta su interés. Este tipo de lectura es común tanto en jóvenes como en personas que buscan información con fines específicos, como la investigación.

Entonces, ¿leemos menos o más?

A partir de estos cambios en las formas de lectura, surge una pregunta central: ¿realmente se lee menos en la actualidad? A pesar de estas transformaciones, la investigadora del IIB expresó que no se puede afirmar que la población haya dejado de leer, como infieren algunas instituciones, puesto que las métricas tradicionales para medir la lectura, como el número de libros leídos al año, resultan cada vez más limitadas.

De acuerdo con datos del INEGI, basados en los resultados del Módulo sobre Lectura 2025, el promedio de lectura en México va de aproximadamente un libro a cuatro al año, una cifra que cambia conforme al sector poblacional, siendo los jóvenes entre 12 a 24 años los más activos.

Sin embargo, este dato no contempla otras formas de consumo de contenido textual, como publicaciones en redes sociales, artículos digitales o textos integrados en contenidos audiovisuales. Por ejemplo, en este mismo módulo se dio a conocer que las páginas de Internet son el segundo material más leído en el país.

En este sentido, la Dra. Miriam destacó que es necesario replantear el concepto de lectura, ya que se ha ampliado considerablemente. Actualmente, leer no implica únicamente interactuar con un libro impreso, sino también consumir audiolibros, escuchar podcasts, ver reseñas o incluso interpretar contenido textual dentro de videos. Estas nuevas formas de acceso al conocimiento reflejan una diversificación en los hábitos de aprendizaje y consumo cultural, donde lo textual convive con lo auditivo y lo visual.

¿Qué es lo que más se lee?

Una vez entendido que la lectura se ha diversificado tanto en forma como en contenido, es posible analizar también qué es lo que se lee actualmente. En cuanto a las preferencias de lectura, estas varían según la edad. Los niños tienden a inclinarse por libros ilustrados con contenido educativo, mientras que los jóvenes prefieren la ficción en diferentes formatos, como novelas, cuentos y ciencia ficción.

En los últimos años, ha crecido notablemente el consumo de novelas gráficas, cómics y manga, influenciado en gran medida por la cultura asiática, especialmente japonesa y coreana. Este tipo de materiales combina elementos visuales y narrativos que resultan atractivos para las nuevas generaciones.

Por su parte, los adultos mayores suelen inclinarse hacia temas que estimulan la memoria, ofrecen consuelo emocional y permiten el aprendizaje continuo, siendo muy populares las novelas históricas, biografías, misterio, poesía y narrativa positiva.

El panorama de las bibliotecas en este contexto

Estos cambios en los hábitos de lectura también han impactado a las instituciones encargadas de preservar y difundir el conocimiento, como las bibliotecas. En este sentido, las bibliotecas también han evolucionado para adaptarse a los nuevos hábitos. Espacios como la Biblioteca Vasconcelos ilustran cómo estas instituciones han dejado de ser únicamente repositorios de libros para convertirse en centros culturales y sociales.

Hoy en día, muchas bibliotecas ofrecen acceso a materiales digitales, audiolibros, películas, música y espacios de convivencia, lo que las mantiene vigentes y atractivas para diversos públicos.

Además, ayudan en la búsqueda de fuentes confiables. Mientras que una búsqueda en internet puede arrojar millones de resultados, los catálogos de bibliotecas ofrecen contenidos previamente seleccionados y organizados, lo que facilita una búsqueda más precisa y de mayor calidad. Esto refuerza el papel de las bibliotecas como mediadoras del conocimiento en la era digital.

Por ello, la investigadora del IIB aunque en muchas ocasiones se habla de una posible extinción de estas instituciones, todo indica que no desaparecerán, sino que continuarán evolucionando. Su transformación en espacios sociales y culturales les ha permitido mantenerse vigentes, adaptándose a las necesidades de sus usuarios. No obstante, enfrentan retos importantes, como el acceso a libros electrónicos y la gestión de derechos de autor, así como la necesidad de incorporar tecnologías que permitan ofrecer experiencias más interactivas e inmersivas.

¿Cómo fomentar la lectura?

A partir de esta transformación de los hábitos de lectura, resulta fundamental analizar las estrategias necesarias para fomentar este hábito en los distintos grupos de la población. En el caso de la infancia, el papel de los padres es determinante, ya que son ellos quienes pueden generar un primer acercamiento entre los niños y los libros. Por ello, muchas estrategias están dirigidas no solo a los menores, sino también a sus familias, especialmente a través de programas escolares y actividades coordinadas con bibliotecas.

“Un ejemplo de ello es el programa Leo y Lea impulsado por la Biblioteca Nacional de México, el cual propone actividades lúdicas en las que los niños interactúan con materiales de lectura en un entorno guiado por especialistas. Este tipo de iniciativas permite que los más pequeños desarrollen el hábito lector de manera natural, asociando la lectura con el juego, el descubrimiento y el disfrute”, dijo la Dra. Miriam.

Por otro lado, en el caso de los jóvenes, las estrategias deben partir de un principio clave: conocer sus intereses. En lugar de imponer lecturas tradicionales, resulta más efectivo acercarlos a los contenidos que ya consumen, como el manga, los cómics o las novelas gráficas. A partir de ahí, se pueden desarrollar actividades como ferias especializadas o espacios de lectura que integren estos formatos.

Asimismo, el uso de plataformas digitales como Wattpad se ha convertido en una herramienta relevante para fomentar la lectura entre los jóvenes. Estas plataformas ofrecen acceso a una gran variedad de textos, muchos de ellos gratuitos, y permiten una interacción directa con los autores. De esta manera, la lectura digital no solo se presenta como una alternativa, sino también como un puente hacia otros tipos de literatura, incluyendo la tradicional en formato impreso.

En cuanto a la población adulta y, especialmente, a los adultos mayores, las estrategias deben centrarse en la alfabetización digital. Muchos de ellos enfrentan limitaciones tanto tecnológicas como de movilidad, por lo que es necesario ofrecer talleres y cursos que les permitan acceder a contenidos digitales, como periódicos en línea o plataformas de lectura. De esta forma, se amplían sus posibilidades de acceso al conocimiento y se promueve la continuidad del hábito lector en esta etapa de la vida.

Leer: un hábito que evoluciona

En conjunto, todos estos cambios muestran que la lectura sigue siendo una práctica fundamental en la sociedad contemporánea, aunque ha cambiado en sus formas y medios.

Leer ya no implica únicamente recorrer las páginas de un libro impreso, sino también interactuar con una diversidad de formatos y plataformas. Las nuevas generaciones no han dejado de leer; simplemente lo hacen de manera distinta, demostrando que la lectura, lejos de desaparecer, continúa adaptándose a los tiempos y ampliando sus posibilidades como herramienta de conocimiento.

Estos cambios plantean la necesidad de replantear qué entendemos por leer y cómo se mide este hábito. Comprender esta evolución es fundamental para diseñar estrategias que fomenten la lectura en un mundo cada vez más digital y dinámico.

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Cristina Rivera Garza: nombrar la impunidad para romper el silencio

Dentro de la Cátedra Nelson Mandela, que cumple diez años, la escritora, ensayista y poeta Cristina Rivera Garza nos brindó su Conferencia Magistral Cuando la mano feroz de la impunidad te roza la piel en una abarrotada Sala Miguel Covarrubias, del Centro Cultural Universitario.

De acuerdo con Rosa Beltrán, Coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, buena parte de los asistentes llegó desde las nueve de la mañana, aunque la conferencia comenzaría hasta las cinco de la tarde.

Aunque la mayoría de los asistentes eran mujeres de distintas edades, también llegaron bastantes hombres deseosos de escuchar a esta mujer que desde hace más de tres décadas años ha luchado para que se haga justicia a su hermana menor, Liliana Rivera Garza, quien en la madrugada del 16 de julio de 1990.

Aquella noche, recordó Cristina, Liliana se encontraba en su cuarto de estudiante, en Azcapotzalco, cuando fue sorprendida por un exnovio a quien insistía en dejar atrás. El presunto feminicida, Ángel González Ramos, se dio a la fuga y hasta el día de hoy permanece fuera del alcance de la ley, en palabras de la autora, en ese limbo retorcido donde perviven los crímenes sin castigo, a lo que llamamos impunidad”.

Durante casi una hora escuchamos la voz de Cristina, aparentemente serena, aunque por momentos se adivinaba el dolor, mientras relataba cómo tuvieron que pasar casi treinta años para poner en palabras lo vivido desde aquel día e iniciar, a finales de 2019, la búsqueda del expediente judicial de su hermana entre la indiferencia burocrática donde suele esconderse la impunidad.

“Más que estar lista para enfrentar el crimen de mi hermana, puesto que uno nunca está listo para algo así, me encontraba al final de la soga, colgando apenas de sus hilos deshechos, viendo hacia el abismo. Esa soga era la vida, la impunidad, el abismo”.

Con la guía de un abogado intentó ubicar el expediente judicial de su hermana, pero no sabía que tendría que transitar por los laberintos de la burocracia policiaca y hacer todo lo que se hace en esos casos: “Redactar peticiones, presentarlas ante las autoridades, regresar por información, esperar. Sobre todo eso, esperar”.  

Recuerda que se encontró con muchas otras mujeres en los pasillos de las instituciones, donde la injusticia se mueve con una lentitud que poco tiene que ver con la resistencia al sistema; frente a los burócratas que las observan con desgano y lástima; en las protestas que poco a poco hacen eco de un lenguaje en el que por fin se pueden mencionar; o en la búsqueda de información, de pruebas, de restos. “Ahí nos encontramos”. 

De esta manera, explicó, el daño deja de ser un error individual, la vergüenza que solo el silencio interior puede encubrir y se convierte en una condición que al compartirse las vincula en un abrazo con el que le dan la espalda tanto al Estado como a la indolencia civil.

Como buena profesora, utilizó imágenes para describirnos a la impunidad.

“La impunidad por principio de cuentas trastoca el principio de realidad, y una vez que su mano feroz te roza la piel o se mete en tus entrañas le quita el velo de normalidad a la vida de todos los días”.  

Nunca se imaginó que después de la publicación de El invencible verano de Liliana muchos hombres y mujeres se dejarían envolver por el abrazo de Liliana y que lo convertirían en una exigencia propia de justicia.

Tampoco imaginó que al invocarla haciendo espacio para que se instalara junto a sus muertos compartidos se desmontarían una a una las piezas de ese muro que es el olvido y el silencio forzado.

“No imaginé que también nosotras, mi hermana y yo, mi hermana y mi familia, mi hermana y los seres que la quisimos y la queremos, merecíamos esta memoria fructífera y generosa que construimos día a día con nuestro lenguaje y nuestros cuerpos”. 

Familiares y amigos protegieron al asesino

Cuando investigadores del Distrito Federal llegaron a la casa del asesino en Toluca, Estado de México, éste huyó por los techos de las casas vecinas, y después de esconderse en algunos pueblos cercanos, la madre del feminicida y una de sus hermanas lo acompañaron en su huida a Estados Unidos. Compartiendo un departamento en Los Ángeles, California, con ellas reinició su vida.

Uno se pregunta cuál es la responsabilidad de esas dos mujeres en que no se haya apresado y llevado a la justicia al hombre impune, como lo llama la autora en El invencible verano de Liliana; y también la de los otros miembros de esa familia y sus amigos en algunas poblaciones del Estado de México y cómo explican o justifican la protección que le dieron.

Cristina recordó que insistió en que el rostro de su hermana apareciera en la portada de la edición mexicana de El invencible verano de Liliana porque quería interrumpir el privilegio que el Estado y la indolencia civil les ofrece a los asesinos impunes.

Después de que se publicó el libro llegaron testimonios, algunos aterradores, a una cuenta que abrió de correo electrónico sólo para recibir noticias del feminicida. De esta manera se enteró que otras jóvenes habían logrado sobrevivir a su violencia, y cuando habló con algunos amigos cercanos con los que al asesino estuvo departiendo antes de ir a buscar a Liliana, por ellos se enteró que lo conocían como El Chacal debido a su comportamiento.

Tía Liliana

Atentos, interesados en las palabras de la escritora, con la vista fija en el atril en el que leía su texto, los asistentes a la conferencia escuchaban las inflexiones de su voz y el énfasis que ponía al recordar ciertos momentos. Como cuando narró la escena en la que Matías, su hijo, se refiere por primera vez a Liliana como su tía.

Durante mucho tiempo, explicó Cristina, seguramente su hijo Matías escuchaba relatos a medio decir a puertas cerradas, pero nunca había hecho preguntas. Frente al temor de que esa energía lo alcanzara, durante una caminata habló con él. De regreso a su casa, Matías se refirió a ella como su tía. Su tía Liliana.

Después de esa escena, en la que su voz estuvo a punto de quebrarse, el respetuoso silencio de la audiencia se hizo más intenso.

Aunque en años recientes muchas cosas han cambiado en la Ciudad de México y en el país, la percepción es que la violencia en general sigue siendo muy grave, pero más grave aún es la violencia contra las mujeres. Si bien se ha logrado detener a algunos feminicidas, todavía falta mucho por hacer, en especial proteger a las mujeres mexicanas y castigar a sus agresores.

“La violencia contra las mujeres en la Ciudad de México y en el mundo entero, la verdad, continúan siendo alarmantes”, nos recuerda Cristina Rivera Garza.

“Ojalá que pronto, tal vez en una ocasión parecida a esta, pueda compartirles que Liliana, a pesar de la voluntad del feminicida, a pesar del silenciamiento patriarcal del Estado, a pesar de la indiferencia civil, a pesar de la complicidad de familiares y amigos del perpetrador, se ha convertido por fin en lo que iba a ser”, finalizó su conferencia magistral Cristina Rivera Garza.

Esperemos que no haya necesidad de otro libro como El invencible verano de Liliana.

Si se perdieron la oportunidad de asistir a la conferencia, pueden verla completa en:

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Yareli Acevedo gana bronce en Hong Kong y pone en alto a la UNAM

La alumna de la Facultad de Contaduría y Administración y ciclista representativa de esta casa de estudios subió al podio en la prueba de ómnium de la Copa del Mundo de Ciclismo de Pista 2026.

Yareli Acevedo Mendoza conquistó la medalla de bronce en la prueba de ómnium de la Copa del Mundo de Ciclismo de Pista 2026, disputada en Hong Kong, al sumar 126 puntos en una competencia de alto nivel internacional. La japonesa Tsuyaka Uchino se quedó con el oro con 133 unidades, mientras que la danesa Amalie Dideriksen obtuvo la plata con 129.

El resultado vuelve a colocar a la ciclista mexicana entre las protagonistas del serial internacional y confirma el gran momento que atraviesa en la pista. Para la comunidad universitaria, además, la noticia tiene un significado especial: Yareli Acevedo Mendoza es alumna de la Facultad de Contaduría y Administración y ciclista representativa de la UNAM.

Una universitaria en el podio

La medalla conseguida en Hong Kong da continuidad a una temporada en la que la deportista auriazul ha mantenido resultados sobresalientes. En marzo pasado ganó el oro en la prueba de eliminación en la Copa del Mundo celebrada en Perth, Australia, donde también obtuvo bronce en madison y un cuarto lugar en ómnium.

Antes, en el Campeonato Panamericano de Pista Élite 2026, celebrado en Santiago de Chile, se coronó en tres pruebas: ómnium, eliminación y madison, y además sumó dos medallas de plata, en puntos y persecución. Semanas antes también había dominado el Campeonato Nacional de Pista 2026 al conquistar seis medallas de oro.

La alumna de Contaduría y Administración volvió a subir al podio internacional, ahora en Hong Kong.

Una prueba de resistencia, estrategia y consistencia

El ómnium es una de las pruebas más exigentes del ciclismo de pista. De acuerdo con la Unión Ciclista Internacional, reúne cuatro competencias en una misma jornada: scratch, tempo race, eliminación y points race. La clasificación final premia a la ciclista más consistente a lo largo del día, por lo que cada fase puede modificar el resultado hasta el cierre.

En ese contexto, el bronce de Yareli Acevedo adquiere mayor relevancia: no se trata de un resultado aislado, sino de una actuación sólida en una prueba que exige resistencia, lectura táctica y capacidad de respuesta en distintos momentos de competencia.

Un nombre consolidado en el ciclismo internacional

El presente de la ciclista universitaria también se entiende a la luz de lo conseguido en 2025, cuando se proclamó campeona del mundo en la prueba por puntos en Santiago de Chile. Ese triunfo representó el primer oro mundial para México en esa prueba y el segundo título del país en un campeonato del mundo de esta disciplina en 24 años.

Con el podio en Hong Kong, Yareli Acevedo reafirma su lugar entre las figuras mexicanas del ciclismo de pista y ofrece a la UNAM una nueva razón de orgullo. Su trayectoria muestra que el deporte universitario también tiene presencia en los escenarios más exigentes del mundo y que una estudiante de esta casa de estudios puede competir, ganar y mantenerse entre las mejores.

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Alimentación y ciclo menstrual: evidencia, mitos y recomendaciones

La relación entre la alimentación y la menstruación es un tema de gran relevancia para la salud integral de las mujeres. Durante el ciclo menstrual, el cuerpo experimenta una serie de cambios hormonales que pueden influir tanto en el estado de ánimo como en las necesidades nutricionales. En este contexto, una dieta equilibrada no solo contribuye al bienestar general, sino que también puede ayudar a aliviar síntomas comunes como el dolor, la inflamación, la fatiga y los cambios emocionales.

Comprender cómo ciertos nutrientes, como el hierro, el calcio, el magnesio y algunas vitaminas, interactúan con el organismo durante las distintas fases del ciclo menstrual permite adoptar hábitos alimenticios más conscientes y beneficiosos. Asimismo, prestar atención a la hidratación y al consumo de alimentos naturales frente a productos ultraprocesados puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida durante este periodo. Por ello, explorar el vínculo entre alimentación y menstruación es clave para promover una salud más informada y equilibrada.

A partir de esta base general, surgen numerosas creencias populares que han sido transmitidas culturalmente y que no siempre cuentan con respaldo científico. Para aclararlas, UNAM Global entrevistó a Mariana Valdés Moreno, jefa de la Carrera de Nutriología de la FES Zaragoza, quien aporta una visión basada en evidencia para distinguir entre mito y realidad.

Qué sí y qué no sobre los alimentos

Mito: No se deben consumir alimentos fríos

Realidad: No existe evidencia científica que respalde esta afirmación. La idea de que los alimentos o bebidas frías afectan negativamente durante la menstruación proviene principalmente de tradiciones culturales. Lo que realmente influye es la tolerancia individual. Algunas personas pueden experimentar molestias digestivas con ciertos alimentos, pero esto no está relacionado con su temperatura, sino con la sensibilidad personal o condiciones como gastritis o colitis.

Mito: Los lácteos son perjudiciales durante la menstruación

Realidad: No existe evidencia científica sólida que demuestre que el consumo de lácteos tenga un efecto directo sobre la menstruación o su regulación. Este proceso depende principalmente de mecanismos hormonales complejos, no de alimentos específicos.

La confusión suele derivar de experiencias individuales. Algunas personas reportan molestias digestivas o sensación de inflamación al consumir lácteos durante el periodo, lo que se relaciona más con intolerancia a la lactosa o sensibilidad gastrointestinal que con efectos sobre el ciclo menstrual.

Incluso, algunos estudios han explorado el papel del calcio y la vitamina D presentes en estos alimentos, sugiriendo una posible relación con una menor intensidad de síntomas premenstruales. Sin embargo, la evidencia aún es limitada y no permite establecer un efecto directo o generalizado.

En síntesis, los lácteos no modifican el ciclo menstrual, aunque su consumo puede influir en la percepción del bienestar digestivo en algunas mujeres.

Mito: El chocolate empeora los síntomas

Realidad: Esta afirmación depende del tipo de chocolate. El chocolate con alto contenido de cacao puede tener efectos positivos gracias a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. En cambio, los productos con alto contenido de azúcar y bajo porcentaje de cacao no ofrecen estos beneficios.

La evidencia científica reciente respalda esta observación. El estudio Dark Chocolate’s Effect on Menstrual Pain in Late Adolescents encontró que el consumo de chocolate oscuro podría asociarse con una reducción del dolor menstrual en adolescentes tardías.

De forma complementaria, un ensayo clínico aleatorizado, Dark Chocolate Mitigates Premenstrual Performance Impairments and Muscle Soreness in Female CrossFit Athletes, observó mejoras en el rendimiento físico y disminución de molestias musculares durante la fase premenstrual en mujeres físicamente activas.

En conjunto, estos hallazgos sugieren que el chocolate con alto contenido de cacao podría tener efectos moderadamente beneficiosos sobre algunos síntomas del ciclo menstrual, aunque la evidencia aún es emergente.

Mito: Se deben evitar completamente la cafeína y el alcohol

Realidad: La evidencia científica no demuestra que la cafeína afecte de forma uniforme los síntomas del síndrome premenstrual. Sin embargo, su consumo excesivo puede aumentar la sensibilidad o interferir con el bienestar en algunas personas. En el caso del alcohol, su impacto se relaciona más con el estado emocional, ya que puede intensificar la irritabilidad o la ansiedad en mujeres susceptibles.

Ampliando lo dicho por Valdés Moreno, la literatura científica reciente muestra resultados inconsistentes: algunas investigaciones encuentran asociaciones, mientras que otras no. Por ejemplo, el estudio Relationship Between Daily Caffeine Intake and Menstrual Cycles in Young Adult Women sugiere que, aunque el consumo moderado de cafeína no parece tener un impacto significativo en el ciclo menstrual, ingestas más elevadas podrían estar asociadas con ciertos cambios leves o con un aumento en síntomas como dolor o malestar.

Respecto al alcohol, una revisión sistemática, Menstrual Cycle Phase, Hormonal Contraception, and Alcohol Consumption in Premenopausal Females, señala que no existe una relación concluyente, aunque algunas fases del ciclo podrían influir en la susceptibilidad al consumo o en la respuesta emocional.

En conjunto, la evidencia indica que ni la cafeína ni el alcohol afectan de manera uniforme a todas las personas, sino que su impacto depende de la dosis, el contexto y la sensibilidad individual. Por ello, se recomienda un consumo moderado y ajustado a la respuesta personal, indicó la especialista de la FES Zaragoza.

Mito: Los alimentos picantes son dañinos durante la menstruación

Realidad: No existe evidencia científica que demuestre que los alimentos picantes agraven los síntomas del síndrome premenstrual. Su efecto depende de la tolerancia individual, especialmente en personas con sensibilidad gastrointestinal.

Mito: Consumir mucha carne es necesario para reponer el hierro

Realidad: Aunque los alimentos de origen animal son una fuente importante de hierro, no es necesario aumentar su consumo de forma excesiva. Una dieta equilibrada que incluya leguminosas, verduras de hoja verde y alimentos de origen animal suele ser suficiente.

Recomendaciones alimentarias generales

La jefa de la Carrera de Nutriología de la FES Zaragoza señaló que una dieta adecuada para el ciclo menstrual debe centrarse en alimentos naturales y mínimamente procesados. Entre los más recomendados se encuentran:

• Frutas y verduras
• Leguminosas (frijoles, lentejas, garbanzos)
• Oleaginosas (nueces, almendras, semillas)
• Pescados ricos en ácidos grasos omega 3
• Alimentos ricos en vitamina D y zinc
• Cúrcuma y jengibre

Estos nutrientes tienen propiedades antiinflamatorias y contribuyen al bienestar general. En contraste, el consumo de ultraprocesados ricos en sodio y azúcares debe limitarse, ya que puede favorecer la inflamación y la retención de líquidos.

La hidratación también desempeña un papel clave. Mantener un consumo adecuado de agua se asocia con una disminución de síntomas del síndrome premenstrual, especialmente aquellos relacionados con la inflamación.

Antojos y cambios en el apetito

Durante ciertas fases del ciclo, especialmente la fase lútea, es común que aumenten los antojos y la ingesta calórica. Esto no responde a una mayor necesidad energética, sino a cambios hormonales y neuroquímicos que influyen en el apetito.

En lugar de restringir estos impulsos, la especialista recomendó gestionarlos con alternativas más saludables:

• Frutos secos en lugar de frituras
• Chocolate oscuro en lugar de productos azucarados
• Botanas de vegetales deshidratados
• Galletas integrales o de avena

“El objetivo no es prohibir, sino elegir mejor”, recalcó.

Suplementación y atención médica

En la mayoría de los casos, una alimentación equilibrada es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales. Sin embargo, en situaciones específicas como deficiencia de vitamina D o anemia por falta de hierro, puede ser necesario recurrir a suplementos bajo supervisión médica. Se recomienda evitar la automedicación y realizar evaluaciones clínicas cuando los síntomas sean intensos o persistentes.

Actividad física y estilo de vida

La actividad física es un aliado importante durante todo el ciclo menstrual. No solo contribuye al bienestar físico, sino también al equilibrio emocional. Sin embargo, el tipo de ejercicio puede ajustarse según la fase del ciclo y cómo se sienta cada persona. Por ejemplo, en algunos momentos puede ser más adecuado realizar ejercicios de fuerza, mientras que en otros se pueden preferir actividades aeróbicas.

Un enfoque integral

El abordaje del ciclo menstrual desde la alimentación requiere integrar evidencia científica, hábitos saludables y una comprensión individual de los síntomas. No existen reglas universales sobre qué alimentos evitar o consumir estrictamente, sino patrones generales que deben adaptarse a cada persona. En este sentido, la combinación de una dieta equilibrada, hidratación adecuada, actividad física regular y atención al bienestar emocional constituye la base para un manejo más saludable y consciente del ciclo menstrual.

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Chilango Fest: donde la Facultad de Artes y Diseño convierte la cultura en experiencia viva

Con el propósito de celebrar y difundir la riqueza de la cultura mexicana desde una perspectiva contemporánea, la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la Universidad Nacional Autónoma de México llevó a cabo el Chilango Fest, un encuentro que articula arte, identidad y formación profesional.

El proyecto reúne diversas expresiones, como diseño, artes visuales, música y performance, para generar un espacio donde la identidad chilanga dialoga con nuevas formas de creación. Más allá de su carácter cultural, el festival impulsa el talento emergente, fortalece el sentido de pertenencia y promueve la reflexión en torno a la cultura mexicana.

Desde el ámbito académico, Johanna Itzhel Blanco Ruiz, responsable del Centro de Producción y Profesionalización de Eventos Culturales de la FAD, destacó que iniciativas como esta responden a la necesidad de complementar la formación técnica con experiencias reales. Según explicó, no se trata solo de dominar disciplinas como fotografía, ilustración o animación, sino de aprender a aplicarlas en contextos concretos.

En la práctica, el Chilango Fest se convierte en un laboratorio vivo. Los estudiantes participan en procesos de planeación, montaje, logística e interacción con el público, lo que les permite desarrollar habilidades sociales, fortalecer su confianza y construir una identidad profesional. Al salir del aula, enfrentan escenarios reales que transforman su perspectiva y enriquecen su formación.

El carácter lúdico y multidisciplinario del festival se refleja en actividades como talleres de fanzine, intervenciones de graffiti, elaboración de piñatas, tatuajes temporales y conciertos en vivo protagonizados por estudiantes y artistas independientes. Estas dinámicas favorecen tanto la expresión individual como el trabajo colectivo, e incentivan el intercambio de ideas.

Fernanda Fouilloux Rodríguez, organizadora del evento, subrayó el enfoque comunitario del festival, en el que participan estudiantes, egresados y académicos. Esta cercanía permite generar propuestas más empáticas y pertinentes, especialmente dirigidas a jóvenes que comparten un mismo contexto académico y social. Asimismo, destacó el interés por retribuir a la institución mediante la creación de espacios de aprendizaje y colaboración para nuevas generaciones.

La organización del evento implicó meses de trabajo y coordinación entre distintos actores. Este proceso colectivo, además de desafiante, resultó profundamente formativo para quienes participaron en él.

Desde la experiencia directa, Arantza Romero, egresada de la FAD y actual coordinadora de eventos, señaló que este tipo de iniciativas favorece un crecimiento integral al fortalecer tanto habilidades profesionales como personales. En la misma línea, Valeria Guerrero Aguilar, estudiante en el área de producción y logística, compartió que su participación le permitió desarrollar competencias en gestión administrativa y planificación, útiles tanto en el ámbito laboral como en la vida cotidiana.

Uno de los aprendizajes más significativos, explicó, fue enfrentar la brecha entre la teoría y la práctica. La ejecución de un proyecto real implicó adaptarse a imprevistos, tomar decisiones bajo presión y desarrollar resiliencia. Ante los obstáculos, la clave fue encontrar soluciones sobre la marcha y continuar.

Asumir responsabilidades también representó un reto importante para el equipo organizador. Fouilloux Rodríguez reconoció que coordinar el festival la llevó a salir de su zona de confort, fortalecer su confianza y asumir nuevos desafíos. En ese sentido, el mensaje hacia otros estudiantes es claro: confiar en sus capacidades y atreverse a participar, incluso frente a la incertidumbre.

El impacto del Chilango Fest trasciende el ámbito académico. De acuerdo con Blanco Ruiz, muchos de sus participantes continúan su desarrollo profesional en festivales, conciertos y eventos de gran escala, lo que posiciona al proyecto como un puente entre la formación universitaria y el mundo laboral.

A ello se suma el valor del intercambio intergeneracional. Leslie Fernanda Lezama Sánchez, académica de la FAD, destacó que la participación de egresados activos en el ámbito profesional fortalece las redes de colaboración y refuerza el sentido de pertenencia dentro de la comunidad universitaria.

De cara al futuro, el festival se perfila como una plataforma en crecimiento. Aunque se trata de su primera edición, sus organizadores confían en que evolucionará y se consolidará como un referente dentro de la comunidad artística y académica.

El concepto de “Chilango”, señalaron, no se limita a una sola línea temática. Por el contrario, abre la posibilidad de explorar distintas estéticas y manifestaciones culturales en futuras ediciones, reflejando la diversidad y riqueza del país.

Un laboratorio de identidad y futuro

El Chilango Fest demuestra que la formación universitaria puede ir más allá de lo teórico cuando se vincula con experiencias reales, colaborativas y creativas. A través de este espacio, la Facultad de Artes y Diseño no solo impulsa el talento emergente, sino que también construye un entorno donde los estudiantes desarrollan habilidades profesionales, fortalecen su identidad y establecen vínculos con su comunidad.

Más que un evento cultural, el festival se consolida como una plataforma de aprendizaje activo que conecta la tradición con la innovación y la academia con la práctica. En ese cruce, los participantes no solo adquieren herramientas para su futuro laboral, sino que también se reconocen como agentes capaces de transformar su entorno desde el arte y el diseño.