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El cambio climático impulsa la expansión de una plaga que amenaza al maíz en México

  • Investigadores de la UNAM e INIFAP advierten que el cambio climático podría favorecer la expansión de una plaga capaz de afectar la producción de maíz, la seguridad alimentaria y el patrimonio biocultural de México.

El cambio climático se ha convertido en uno de los principales factores de transformación de los sistemas agrícolas en el mundo. Además de provocar sequías, inundaciones y alteraciones en los patrones de lluvia, también está modificando el comportamiento, la distribución y la dinámica poblacional de las plagas agrícolas.

El aumento sostenido de la temperatura global y la variabilidad climática crean condiciones favorables para que numerosos insectos y organismos patógenos se reproduzcan con mayor rapidez, sobrevivan en nuevas regiones y amplíen su rango de distribución.

Existen múltiples ejemplos alrededor del mundo que ilustran esta tendencia. En Chile, la mosca de alas manchadas, Drosophila suzukii, se ha convertido en una plaga más agresiva. Su biología se ha visto favorecida por las altas temperaturas, lo que provoca graves pérdidas económicas en cultivos de cereza y mora debido a su capacidad de adaptación.

Un fenómeno similar ocurre con Spodoptera frugiperda, conocida como gusano cogollero, que se ha expandido rápidamente fuera de América y actualmente afecta cultivos de maíz en África, Asia y Oceanía.

Este problema no solo representa un desafío ecológico, sino también económico y social, ya que las plagas agrícolas están directamente relacionadas con la seguridad alimentaria. Cuando los cultivos son dañados con mayor intensidad y frecuencia, la producción disminuye, los costos de control aumentan y los sistemas agrícolas se vuelven más inestables.

Frente a este panorama global, México representa un caso especialmente sensible debido a la importancia del maíz para la alimentación, la economía y la identidad cultural del país.

En este contexto, investigadores del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Cambio Climático de la UNAM, el doctor Bernardo Bastien Olvera y la doctora Carolina Ureta Sánchez, colaboraron con el doctor Jesús Alberto Cruz López y el maestro Luis A. Galvez-Marroquín, del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).

Juntos desarrollaron el estudio “A threat to food security in Mexico: Climate-driven expansion of maize devastating pest and its economic impact”, en el que analizaron cómo el cambio climático está impulsando la expansión de la chinche Blissus leucopterus y cuáles podrían ser las consecuencias ecológicas, económicas y sociales de este proceso para el sistema alimentario mexicano.

La investigación es una de las primeras en México que integra modelos climáticos, ecológicos y económicos para evaluar el impacto potencial de una plaga agrícola bajo escenarios futuros de cambio climático. Para ello, los especialistas utilizaron modelos de nicho ecológico y escenarios climáticos proyectados para 2030, 2050 y 2070, con el fin de identificar las regiones más vulnerables a la expansión de la chinche.

Una amenaza en crecimiento

Uno de los hallazgos centrales del estudio es que Blissus leucopterus ha mostrado un crecimiento poblacional acelerado en los últimos años en los cultivos de maíz mexicanos. Este incremento no solo se atribuye al clima, sino también a cambios en su comportamiento alimenticio y reproductivo, lo que la convierte en una amenaza cada vez más difícil de controlar.

Los resultados muestran que la idoneidad climática para la expansión de Blissus leucopterus podría pasar de abarcar 12 % del territorio nacional en condiciones actuales a entre 15 y 16 % hacia mediados de siglo. Esto significa que amplias zonas que hoy no presentan condiciones favorables podrían volverse vulnerables en las próximas décadas.

En regiones como Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Tabasco, Cruz López comentó que se ha observado que la plaga puede completar ciclos en apenas 15 días. Esto dificulta enormemente las estrategias tradicionales de control basadas en insecticidas, ya que las nuevas generaciones emergen poco tiempo después de la aplicación de tratamientos químicos.

De igual forma, la chinche podría establecerse en algunas zonas de Sinaloa. Esto resulta especialmente preocupante debido a que el estado es uno de los mayores productores de maíz del país, concentra agricultura altamente tecnificada y abastece buena parte del consumo nacional.

Efectos económicos a nivel individual y nacional

Las consecuencias de esta expansión son especialmente graves desde el punto de vista económico. El estudio realizó una estimación del impacto futuro de esta plaga bajo escenarios socioeconómicos y de cambio climático para los años 2050 y 2070. Los resultados son alarmantes: las pérdidas proyectadas en la producción de maíz alcanzan niveles comparables con los daños ocasionados por desastres de gran magnitud, como el huracán Otis.

“En términos económicos, esto significa que el país podría enfrentar pérdidas equivalentes a un evento catastrófico recurrente. Sin embargo, el estudio trabajó bajo un escenario conservador, ya que no se incluyen todos los costos indirectos asociados, lo cual incluso podría aumentar la cifra”, expresó Bastien Olvera.

De acuerdo con las proyecciones del estudio, las pérdidas económicas podrían alcanzar aproximadamente 600 millones de dólares para 2030 y superar los mil 200 millones de dólares hacia 2070 en escenarios de alto riesgo. Los autores señalan que estas cifras equivaldrían a cerca de 0.025 % del Producto Interno Bruto de México en dichos años.

Aunque las afectaciones económicas serían nacionales, sus consecuencias no se distribuirán de manera uniforme. Esta problemática afectaría principalmente a los pequeños productores rurales, ya que muchos dependen del maíz no solo como cultivo comercial, sino también como fuente de autoconsumo. En comunidades donde las parcelas son pequeñas y los recursos limitados, la pérdida de la cosecha puede significar la desaparición total del sustento familiar.

Seguridad alimentaria y patrimonio cultural

El avance de la plaga también tiene implicaciones directas para la seguridad alimentaria de México, apuntó Ureta Sánchez. El maíz es un cultivo fundamental en la dieta nacional, utilizado en productos básicos como la tortilla, pieza central de la alimentación cotidiana.

México es además centro de origen y diversificación del maíz, con 59 razas nativas adaptadas durante generaciones por comunidades campesinas e indígenas a condiciones ambientales específicas. Esta diversidad genética y agroecológica no solo es fundamental para la alimentación, sino también para la conservación de conocimientos tradicionales y prácticas culturales vinculadas al cultivo del maíz.

Muchas de estas variedades han logrado desarrollarse en ambientes difíciles donde otros tipos de semillas, como los híbridos comerciales, no podrían sobrevivir adecuadamente. Gracias a esta riqueza biológica y cultural, México es reconocido internacionalmente como un país clave para la conservación del maíz y su diversidad genética.

Consecuencias sociales

Esta problemática también tiene repercusiones sociales importantes. El doctor Bernardo Bastien explicó que, en muchos casos, los agricultores terminan abandonando sus tierras debido a la imposibilidad de sostener la producción. La aparición de nuevas plagas, las pérdidas económicas constantes y la incertidumbre provocada por el cambio climático hacen cada vez más difícil mantener la actividad agrícola, especialmente para pequeños productores que dependen directamente de sus cosechas para sobrevivir.

En numerosos casos, esta situación obliga a las familias rurales a migrar en busca de otras fuentes de ingreso, lo que no solo afecta la economía local, sino también el tejido comunitario y la transmisión de conocimientos tradicionales relacionados con el cultivo del maíz nativo.

Con ello, añadió la doctora Carolina Ureta Sánchez, no solo se ponen en riesgo las tierras de cultivo, sino también prácticas culturales, formas de organización y saberes ancestrales fundamentales para la conservación de la diversidad agrícola en México.

Además de estos impactos, existe otro factor menos visible, pero igualmente importante: el uso intensivo de pesticidas para controlar la plaga. En este sentido, el doctor Jesús Alberto Cruz López destacó las consecuencias negativas de estos productos sobre la salud humana, tanto para las personas que aplican los pesticidas o están expuestas continuamente a ellos como para los consumidores.

Señaló que la exposición constante a estos químicos puede provocar problemas respiratorios, intoxicaciones y otros daños a la salud, especialmente cuando no existen medidas adecuadas de manejo y protección.

Así, el avance de esta plaga no solo representa un desafío agrícola, sino también una amenaza para la salud, la seguridad alimentaria y la preservación del patrimonio biocultural asociado al maíz en México.

¿Qué se debe hacer?

Frente a este panorama, los investigadores subrayan la necesidad de fortalecer las políticas públicas en distintos niveles para enfrentar los efectos del cambio climático sobre las plagas agrícolas.

Uno de los principales retos, señaló la doctora Carolina Ureta Sánchez, es mejorar la disponibilidad y accesibilidad de la información sobre plagas agrícolas en México. Actualmente, muchas bases de datos no están integradas o son de difícil acceso, lo que limita la elaboración de modelos predictivos y mapas de riesgo.

Esta falta de información dificulta actuar antes de que las infestaciones se propaguen de manera descontrolada bajo escenarios de cambio climático y reduce la capacidad de respuesta tanto de las autoridades como de los productores.

A partir de ello, los especialistas plantean la construcción de sistemas de monitoreo y alerta temprana basados en mapas de riesgo que integren información climática, biológica y económica. Estas herramientas permitirían identificar con mayor precisión las regiones más vulnerables y actuar antes de que las plagas se expandan de manera descontrolada.

Además, el estudio propone implementar estrategias de adaptación en zonas de alto riesgo, como subsidios, programas de vigilancia fitosanitaria y mecanismos de control más sostenibles. Entre estas medidas podrían incluirse barreras de contención, monitoreo permanente y el fortalecimiento de ecosistemas que funcionan como reguladores naturales de plagas.

Finalmente, los investigadores enfatizan la necesidad de explorar alternativas al uso intensivo de agroquímicos. En ese sentido, destacaron la importancia de recuperar y evaluar prácticas desarrolladas por agricultores locales que, aunque muchas veces no están sistematizadas ni ampliamente difundidas, han mostrado resultados efectivos en el manejo de plagas.

Más allá del control inmediato de la chinche Blissus leucopterus, los especialistas advierten que enfrentar este tipo de amenazas requerirá una visión integral que combine ciencia, políticas públicas y conocimientos tradicionales para fortalecer la resiliencia del sistema agrícola mexicano frente al cambio climático.

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¿Dos tazas de café y menos riesgo de demencia? Lo que realmente dice la ciencia

El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo. Para millones de personas forma parte de la rutina diaria: una taza por la mañana para despertar, otra durante el trabajo o incluso después de comer. Sin embargo, en los últimos años el interés científico por esta bebida ha crecido más allá de sus efectos estimulantes. Diversos estudios han comenzado a explorar si el café podría tener un papel en la protección del cerebro y en la disminución del riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.

Uno de los trabajos más recientes y comentados sobre este tema es el estudio titulado Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function, publicado en la revista científica Journal of the American Medical Association (JAMA), una de las más prestigiosas del mundo.

Aunque algunos titulares resumieron los hallazgos con frases como “dos tazas de café ayudan a prevenir el Alzheimer”, el Dr. Oskar Soto, titular del Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Enfermedades Neurodegenerativas (LINEN) de la FES Iztacala, destacó que la realidad es mucho más compleja. El café podría formar parte de un estilo de vida neuroprotector, pero no puede considerarse una solución única ni una garantía contra las enfermedades neurodegenerativas.

Alzheimer y Parkinson: enfermedades en aumento

Antes de explicar los resultados del estudio, el Dr. Soto señaló que el Alzheimer y el Parkinson son las enfermedades neurodegenerativas más frecuentes a nivel mundial, y que ambas se caracterizan por un deterioro progresivo e irreversible del sistema nervioso. En términos generales, una enfermedad neurodegenerativa implica la muerte lenta, progresiva e irreversible de neuronas en distintas regiones del cerebro. Conforme esto ocurre, aparecen alteraciones cognitivas, motoras y funcionales que afectan la vida cotidiana de los pacientes.

El principal factor de riesgo para desarrollar estas enfermedades es la edad. Después de los 65 años aumenta considerablemente la probabilidad de padecerlas. Sin embargo, el especialista de la FES Iztacala resaltó que el envejecimiento y las enfermedades neurodegenerativas no son exactamente lo mismo.

Un envejecimiento saludable, acompañado de buenos hábitos de vida, puede ayudar a mantener las funciones cerebrales durante más tiempo. Por el contrario, factores como el sedentarismo, la mala alimentación, el insomnio, las enfermedades metabólicas o la baja estimulación cognitiva pueden aumentar el riesgo de deterioro cerebral.

Precisamente en este contexto surge el interés por investigar si algunos componentes del café pueden ofrecer cierto grado de neuroprotección.

¿Qué encontró el estudio sobre café y demencia?

El estudio Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function tuvo como objetivo analizar si el consumo de café y té estaba asociado con un menor riesgo de desarrollar demencia y deterioro cognitivo.

Se trató de un estudio prospectivo y observacional de gran escala. Esto significa que los investigadores siguieron durante décadas a una gran cantidad de personas y analizaron sus hábitos y condiciones de salud sin intervenir directamente.

La investigación comenzó alrededor de 1980 y se extendió durante aproximadamente 40 años. Participaron cerca de 130 mil profesionales de la salud, incluidos alrededor de 45 mil hombres y más de 80 mil mujeres.

Los rangos de edad fueron cuidadosamente seleccionados. En hombres se incluyeron participantes de entre 40 y 75 años, mientras que en mujeres el rango fue de 30 a 55 años. Esto fue importante porque las enfermedades neurodegenerativas suelen comenzar silenciosamente muchos años antes de que aparezcan los síntomas clínicos.

De acuerdo con los investigadores, la enfermedad de Alzheimer podría iniciar procesos patológicos entre 20 y 30 años antes de que se detecten problemas de memoria o deterioro cognitivo evidente. Por ello era necesario observar a personas en etapas relativamente tempranas de la vida adulta.

Durante el seguimiento se identificaron alrededor de 11 mil casos de demencia, principalmente demencia tipo Alzheimer.

Biomarcadores utilizados

Para comprender con mayor precisión estos resultados, los investigadores no sólo analizaron hábitos de consumo, sino también marcadores biológicos asociados al Alzheimer. Se utilizaron distintos biomarcadores. El Dr. Soto destacó la proteína tau, esencial para mantener la estructura interna de las neuronas. En la enfermedad de Alzheimer, esta proteína cambia su conformación y forma acumulaciones tóxicas dentro de las células nerviosas.

También se evaluó la apolipoproteína E (APOE), un factor genético relacionado con un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer cuando presenta ciertas variantes.

Estos marcadores permitieron identificar con mayor precisión a las personas con riesgo o presencia de deterioro neurodegenerativo.

El principal hallazgo: una asociación, no una prueba definitiva

El resultado más importante del estudio fue que las personas que consumían café de manera moderada presentaban una menor incidencia de demencia. La asociación más favorable se observó con un consumo aproximado de dos a tres tazas de café y de una a dos tazas de té al día.

Sin embargo, el Dr. Soto enfatizó que se trata de una asociación estadística y no de una relación causal comprobada. Es decir, el estudio no demuestra que el café prevenga directamente la enfermedad de Alzheimer, sino que, dentro de esta población, quienes consumían cantidades moderadas tendían a desarrollar menos casos de demencia.

Además, consumir más café o té no implicó mayores beneficios. De hecho, a partir de tres o cuatro tazas diarias ya no se observó una reducción adicional del riesgo.

¿Por qué podría ayudar el café?

El café contiene múltiples compuestos bioactivos, entre ellos la cafeína, el ácido clorogénico, el ácido cafeico y diversos polifenoles con propiedades antioxidantes. Estos compuestos podrían actuar sobre distintos mecanismos cerebrales relacionados con la neurodegeneración.

La cafeína actúa como antagonista de los receptores de adenosina. La adenosina es una molécula que disminuye la actividad cerebral y favorece el sueño y el cansancio. Al bloquear estos receptores, la cafeína incrementa temporalmente la actividad neuronal y favorece la liberación de neurotransmisores relacionados con la atención y la alerta.

De igual manera, favorece la plasticidad sináptica, es decir, la capacidad de las neuronas para comunicarse y adaptarse. Este proceso es fundamental para funciones como la memoria, el aprendizaje y la atención.

Por otro lado, la cafeína, junto con ciertos polifenoles, podría favorecer la autofagia, un mecanismo mediante el cual las células eliminan residuos y proteínas tóxicas como la tau, la beta-amiloide y la alfa-sinucleína.

Reducción de inflamación y estrés oxidativo

Otra línea de investigación sugiere que el café puede disminuir procesos inflamatorios y el estrés oxidativo cerebral. El estrés oxidativo ocurre cuando se acumulan radicales libres que dañan células y tejidos. Los antioxidantes presentes en el café podrían ayudar a neutralizar parte de ese daño.

¿Qué pendientes hay?

Aunque los resultados son prometedores, el Dr. Soto considera que todavía hacen falta estudios más rigurosos para comprender con mayor precisión cómo actúa el café sobre el cerebro humano y si realmente existe un efecto neuprotector causal.

De hecho aún quedan múltiples preguntas abiertas: si el método de preparación del café influye en sus efectos, si existe una dosis ideal según la edad o el perfil metabólico, si los beneficios varían entre poblaciones, factores genéticos o estilos de vida, y cómo interactúa la cafeína con procesos como el sueño, la neuroinflamación, el metabolismo cerebral y la función vascular.

Además, todavía faltan estudios clínicos controlados y longitudinales que integren biomarcadores de neurodegeneración, neuroimagen avanzada y mediciones directas de la inflamación y del metabolismo cerebral para confirmar hallazgos observacionales.

En el estudio también se observó que el café descafeinado no mostró beneficios claros frente al riesgo de demencia, aunque este hallazgo aún requiere mayor investigación para confirmarse.

La prevención empieza décadas antes

Las enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson no aparecen de un día para otro. Muchos de los cambios cerebrales asociados comienzan décadas antes de los primeros síntomas clínicos. Esto implica que la prevención debe iniciarse en etapas relativamente tempranas de la vida adulta.

Por ello, ni el café, ni un suplemento, ni una sola conducta aislada pueden evitar por completo estas enfermedades. Lo que realmente marca la diferencia es la suma sostenida de hábitos saludables.

“Lo correcto en este caso sobre el café sería decir que se ha encontrado una asociación entre el consumo moderado de café y una menor incidencia de deterioro cognitivo y demencia”, apuntó el especialista.

Un enfoque integral para cuidar el cerebro

A partir de lo anterior, el especialista de la FES Iztacala recomendó pensar en la salud cerebral desde múltiples frentes:

  • Mantener actividad física regular.
  • Dormir adecuadamente.
  • Controlar enfermedades metabólicas y cardiovasculares como hipertensión, diabetes, obesidad y colesterol elevado.
  • Tener una alimentación equilibrada.
  • Reducir el estrés crónico.
  • Estimular constantemente la mente mediante aprendizaje y actividades cognitivas.
  • Mantener interacción social y participación emocional activa.
  • Evitar el tabaquismo y el exceso de alcohol.

Incluso actividades sencillas como leer diariamente, aprender nuevas habilidades, resolver juegos mentales o escuchar música pueden contribuir a fortalecer la llamada reserva cognitiva.

Un aliado preventivo

La evidencia científica actual sugiere que el consumo moderado de café podría asociarse con un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia, especialmente cuando se trata de café con cafeína. Compuestos como la cafeína y los polifenoles parecen participar en mecanismos relacionados con la neuroprotección, la reducción de la inflamación, la mejora del metabolismo cerebral y la eliminación de proteínas tóxicas.

Sin embargo, todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que el café prevenga directamente enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson. Su papel debe entenderse dentro de un conjunto más amplio de hábitos de vida saludables.

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De las aulas del CCH Vallejo a Oxford: la historia de Sebastean

Desde muy pequeño, para Sebastean Castillo Tovar, estudiante del sexto semestre del CCH Vallejo, los números comenzaron a convertirse en una parte fundamental de su vida. Las matemáticas no representaban una obligación escolar, sino un reto constante que disfrutaba comprender. Con el paso de los años, aquella afinidad natural fue creciendo hasta transformarse en una verdadera pasión por el pensamiento lógico y el análisis.

Sin embargo, su interés no se limitó únicamente a los números. Conforme avanzó en sus estudios, también comenzó a sentirse atraído por el mundo de las finanzas y por la manera en que las matemáticas podían aplicarse para interpretar riesgos, analizar mercados y tomar decisiones. Esa combinación entre el razonamiento matemático y el ámbito financiero terminaría definiendo el rumbo de su futuro académico.

Al momento de elegir una carrera universitaria, buscó una opción que reuniera ambos intereses y que, además, le permitiera desarrollarse en un entorno de alta exigencia intelectual. Fue así como encontró en actuaría la profesión ideal para combinar las matemáticas con las finanzas.

Con esa meta en mente, en septiembre pasado decidió poner a prueba los conocimientos que había cultivado durante años y postularse para ingresar a una de las universidades más prestigiosas del mundo: la Universidad de Oxford. Con disciplina y preparación, presentó el examen de admisión correspondiente a su área académica, aunque en ese momento no imaginaba el alcance que tendría aquella decisión.

Pasaron las semanas y, poco a poco, la expectativa se fue diluyendo entre las actividades cotidianas. Sebastean incluso comenzó a prepararse mentalmente ante la posibilidad de no ser aceptado, consciente de que miles de aspirantes son rechazados cada año por universidades de este nivel. “Si fracasaba, era simplemente continuar intentando y aprendiendo”, comentó.

No obstante, un día llegó un correo electrónico proveniente de la institución británica. Nervioso e incapaz de abrirlo por sí mismo, pidió a sus amigos que revisaran el mensaje. Fueron ellos quienes, entre orgullo y alegría, le dieron la noticia que cambiaría su vida: había sido aceptado en la Universidad de Oxford.

Del sueño a la preparación

El interés de Sebastean por estudiar en Oxford comenzó incluso antes de iniciar formalmente el proceso de admisión. Durante aproximadamente seis o siete meses se preparó intensamente para presentar el examen, revisando materiales de años anteriores y reforzando sus habilidades matemáticas y de razonamiento lógico.

Castillo Tovar explicó que, al aspirar a estudiar actuaría, presentó el MAT (Mathematics Admission Test), una evaluación diseñada para medir habilidades matemáticas avanzadas y pensamiento abstracto. La primera fase consistió en un examen en línea de 80 preguntas, seguido de una segunda etapa más compleja: la resolución de dos problemas en un lapso de tres horas.

Las pruebas, explicó, no buscan únicamente evaluar conocimientos memorizados, sino medir hasta dónde puede llegar el razonamiento del aspirante y cómo enfrenta problemas complejos. Además, reconoció que uno de los mayores retos fue el idioma, ya que el inglés técnico y académico utilizado en matemáticas resulta mucho más especializado que el cotidiano.

El momento que cambió todo

Después de presentar el examen, Sebastean retomó sus actividades habituales y, con el paso del tiempo, incluso llegó a olvidar el proceso de admisión. Fue su madre quien le avisó que había recibido un correo de Oxford.

Todavía incrédulo sobre el resultado, prefirió reenviar el mensaje a sus amigos para que lo revisaran primero. Minutos después llegó la confirmación: había sido aceptado. Tanto él como su familia quedaron completamente sorprendidos.

“Fue algo muy impactante y emocionante, pues no esperaba que sucediera”, compartió.

El esfuerzo rindió frutos. Sebastean obtuvo una calificación de 91 puntos en el examen, resultado que le permitió acceder a una categoría de pase directo.

Lo que viene

Tras recibir la noticia comenzó una etapa marcada por emociones, trámites y decisiones importantes. El joven ceceachero confesó que actualmente vive una mezcla de felicidad, nervios y nostalgia. Por un lado, se siente emocionado de haber sido admitido en una de las universidades más prestigiosas del mundo; por otro, sabe que pronto terminará la preparatoria y deberá mudarse al extranjero.

Al mismo tiempo, se encuentra en el proceso de elegir un colegio dentro de la Universidad de Oxford. Para ello tuvo que enviar solicitudes y cartas con el fin de determinar en cuál sería admitido.

Mientras tanto, mantiene comunicación constante con programas y coordinadores de la universidad británica, quienes organizan actividades en línea para que los futuros estudiantes conozcan mejor la institución, sus programas académicos y la vida universitaria antes de viajar. Esto le ha permitido comenzar a familiarizarse con la nueva etapa que está por vivir.

Actualmente, señaló que uno de los aspectos más importantes de su proceso es conseguir financiamiento y becas que le permitan cubrir los gastos de sus estudios, ya que ingresar a una institución de este nivel implica costos elevados.

¡Gracias, CCH Vallejo!

Castillo Tovar expresó su agradecimiento hacia el CCH Vallejo y la UNAM, instituciones que, aseguró, fortalecieron su confianza y le brindaron herramientas importantes para alcanzar sus objetivos. “El CCH me ayudó a alimentar mi confianza personal y la perseverancia para alcanzar objetivos importantes”, expresó.

Relató que incluso uno de los decanos de Oxford reconoció inmediatamente el nombre de la UNAM y comentó haber realizado estudios en la institución mexicana, experiencia que le permitió comprender el prestigio internacional que posee la máxima casa de estudios.

Una nueva aventura

Para Sebastean, su historia no se resume únicamente en haber sido aceptado en Oxford, sino en haber decidido intentarlo. Hoy, con una nueva etapa por delante, lleva consigo no solo su pasión por las matemáticas, sino también el orgullo de representar a la UNAM en una de las universidades más reconocidas del mundo.

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Entender el cerebro es entendernos a nosotros mismos: Herminia Pasantes, neurocientífica

  • La destacada investigadora nos revela la naturaleza cambiante del órgano que nos hace humanos

El cerebro humano no es una estructura fija, sino un sistema dinámico que se transforma a lo largo de toda la vida. Desde su formación en etapas tempranas del desarrollo hasta los cambios que ocurren en la vejez, este órgano extraordinario sostiene lo que somos: nuestros pensamientos, emociones y decisiones.

Conversamos con la doctora Herminia Pasantes, pionera mexicana en neurociencias. Nos revela hallazgos en torno a cómo se construye y evoluciona el cerebro humano, un tema fascinante que la investigadora emérita del Instituto de Fisiología de la UNAM desarrolla como autora de su más reciente libro de divulgación.

Luego de cursar la carrera de biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, la maestría en bioquímica, el doctorado en Ciencias en el extranjero y con una trayectoria de más de 50 años como investigadora en el Instituto de Fisiología Celular ¿Por qué estudiar el cerebro?

El cerebro es un órgano fascinante. Es el que sostiene todo: nuestros pensamientos, emociones, recuerdos y decisiones; en una palabra, es lo que nos hace humanos y nos diferencia de otros animales.

En particular, el lóbulo frontal es clave. Fue una de las últimas regiones en aparecer durante la evolución y también de las últimas en desarrollarse durante la vida embrionaria. En esta estructura se concentran muchas de las funciones que asociamos con la esencia de lo humano, como la toma de decisiones, el control de impulsos y la planeación.

Por otro lado, hablar del cerebro es hablar de las neuronas, nuestras células especializadas del sistema nervioso que hacen posible su funcionamiento. Sin embargo, una neurona por sí sola no piensa; es apenas una célula. Es la comunicación entre millones de neuronas lo que permite desde actos básicos, como respirar o caminar, hasta procesos complejos como el lenguaje, la memoria o la resolución de problemas matemáticos. De esa interacción emerge lo que reconocemos como mente.

Por ello, estudiar cómo se comunican las neuronas es fundamental para comprender tanto el funcionamiento normal del cerebro como las enfermedades que lo afectan.

Una vía hacia el entendimiento de la complejidad de este órgano es explorar su origen ¿cómo se va formando el cerebro en el vientre materno?

El cerebro comienza a organizarse desde etapas muy tempranas del desarrollo embrionario. En ese momento se construye un “cableado cerebral” único para cada individuo, tan irrepetible como una huella digital.

En esta fase se forman los circuitos básicos que organizan el funcionamiento general del cerebro y garantizan la supervivencia, ya que controlan procesos fundamentales como la respiración, el ritmo cardiaco y el ciclo de sueño y vigilia, así como reflejos primarios indispensables, como la succión.

Los circuitos no están completamente terminados al nacer, pero constituyen la base estructural sobre la cual el cerebro continuará desarrollándose. Podría decirse que este cableado inicial funciona como el “hardware” cerebral.

Este cableado inicial influye en ciertas características del individuo, como el temperamento, algunos rasgos de personalidad y las aptitudes particulares de cada persona.

¿Qué sucede durante la infancia?

A partir del nacimiento y a lo largo de la infancia, el cerebro se expone a una enorme cantidad de estímulos —sensoriales, cognitivos, emocionales y motores— provenientes del entorno. Estos estímulos pueden entenderse como los “programas” o el “software” que, gracias a la extraordinaria plasticidad del cerebro infantil, se integran sobre la estructura inicial y la transforman.

Aunque una persona puede nacer con ciertas predisposiciones o capacidades, su desarrollo depende en gran medida del entorno. Si crece en un ambiente con escasos estímulos, muchas de esas capacidades pueden no desarrollarse plenamente y su potencial puede verse limitado.

Estos “programas” son distintos para cada persona. Su interacción con el cableado cerebral hace que cada cerebro sea aún más singular y, en consecuencia, que cada individuo sea único.

La infancia es un periodo de enorme plasticidad cerebral, en el que las conexiones neuronales se multiplican y se fortalecen en respuesta a la experiencia, el aprendizaje y la interacción con el entorno.

Una etapa clave del ser humano es la adolescencia ¿Qué ocurre en el cerebro durante esa fase de la vida?

Durante la adolescencia, el cerebro atraviesa una etapa de reorganización profunda. Podría decirse que “afina” sus conexiones; fortalece aquellas que se utilizan con mayor frecuencia y elimina las que no son necesarias. Sin embargo, en esta etapa el cerebro aún no ha alcanzado su madurez completa; en muchos casos, este proceso se extiende más allá de los 21 años.

¿Qué implica la falta de madurez?

Implica que funciones clave del cerebro aún están en desarrollo, especialmente en el lóbulo frontal. Esta región —en particular la corteza prefrontal— es fundamental para la toma de decisiones, el control de impulsos y la evaluación de riesgos.

Por ello, durante la adolescencia es común una percepción limitada del riesgo, mayor impulsividad y una tendencia a buscar gratificación inmediata. También es más difícil anticipar las consecuencias de las acciones, lo que puede llevar a conductas poco cuidadosas.

Al mismo tiempo, esta etapa se caracteriza por la búsqueda de nuevas experiencias y por cambios emocionales intensos, propios de un cerebro que aún está en proceso de maduración.

¿Qué significa tener un cerebro maduro a nivel neuronal?

Durante la maduración del cerebro se lleva a cabo un proceso de refinamiento: se reducen algunas conexiones neuronales, mientras que otras se fortalecen, lo que incrementa la eficiencia de las redes cerebrales.

¿Qué pasa en la adultez? ¿El proceso de maduración se termina?

La adultez es una etapa de definición, en la que las personas construyen su proyecto de vida y deciden cómo quieren ser y cómo desean vivir.

En esa etapa, el cerebro alcanza un funcionamiento más estable. Las redes neuronales están mejor organizadas, lo que permite pensar con mayor claridad, regular mejor las emociones y tomar decisiones más complejas.

Sin embargo, aunque es más estable, el cerebro no deja de cambiar. Los estímulos del entorno continúan modificando las conexiones neuronales, lo que conocemos como plasticidad cerebral. El cerebro es una estructura dinámica que se transforma continuamente a lo largo de la vida.

En la adultez pueden presentarse desafíos emocionales que, en algunos casos, derivan en condiciones como el estrés, la ansiedad o la depresión. En el cerebro siempre están en interacción procesos relacionados con emociones positivas y negativas, y el equilibrio entre ellas depende en gran medida de cada individuo.

¿Qué sucede en la vejez?

La vejez es una etapa normal del ciclo de vida, y cada persona la vive de manera distinta, aunque existen algunas características comunes.

Una de las más frecuentes es el deterioro de la memoria a corto plazo. También pueden presentarse dificultades para resolver problemas cotidianos, mantener la concentración y expresarse con fluidez, además de una mayor tendencia a la ansiedad.

A nivel biológico, en la vejez se observa una disminución en las conexiones neuronales, lo que afecta la eficiencia de las redes cerebrales. Esto ocurre especialmente en el lóbulo frontal, una región clave para el pensamiento y la memoria.

Sin embargo, la plasticidad cerebral permite seguir aprendiendo, adquirir nuevas habilidades y adaptarse a distintos retos. Aunque algunos procesos pueden volverse más lentos, la experiencia y el conocimiento acumulado fortalecen capacidades como el juicio, la reflexión y la toma de decisiones.

Cuidar nuestro cerebro

Para mantener una buena calidad de vida es fundamental favorecer la oxigenación cerebral mediante actividad física, una alimentación adecuada y el contacto con aire limpio, así como mantenerse activo intelectualmente, para así forzar la neuroplasticidad. Además, la interacción social es fundamental, porque el cerebro humano está diseñado para relacionarse con otros. A lo largo de la vida, el contacto social estimula procesos cognitivos y emocionales clave que ayudan a mantener el cerebro activo y saludable.

Cuando convivimos, conversamos o colaboramos con otras personas, activamos redes neuronales vinculadas con el lenguaje, la memoria, la empatía y la toma de decisiones. Estas interacciones fortalecen las conexiones neuronales y favorecen la plasticidad cerebral.

En cambio, el aislamiento y la soledad pueden tener efectos negativos. Se asocian con mayor estrés, ansiedad y depresión, lo que impacta directamente en el funcionamiento del cerebro. Además, la falta de estimulación social puede contribuir al deterioro cognitivo, afectando habilidades como la memoria y la atención.

Por eso, mantener vínculos sociales —familiares, amistosos o comunitarios— no solo mejora el bienestar emocional, sino que también protege la salud cerebral a lo largo del tiempo.

La doctora Herminia nos ha compartido que desde joven fue una persona curiosa y poco convencional, que tiene buenos recuerdos de sus profesoras de biología, quienes despertaron su interés en este campo. A lo largo de su labor como investigadora en neurociencias ha sido reconocida con varios premios ¿Qué enseñanza le ha dejado el estudio del cerebro?

Que el cerebro no es una estructura fija, sino dinámica. Se transforma continuamente a lo largo de toda la vida. Entenderlo es, en realidad, entendernos a nosotros mismos.

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La UNAM prepara un fin de semana entre cine, teatro y música

En la UNAM, un fin de semana puede comenzar con una función de cine latinoamericano, continuar entre coreografías inspiradas en Stravinsky y cerrar con música en vivo frente al lago. La cartelera cultural de este 23 y 24 de mayo confirma, una vez más, la diversidad de actividades que la Universidad ofrece en sus museos, teatros, foros y espacios culturales.

Esta selección es apenas una muestra de la amplia programación universitaria que cada semana convierte a la UNAM, en sus distintas sedes, en uno de los centros culturales más activos de América Latina.

Música en Casa del Lago

La música llegará a Casa del Lago con el concierto y presentación del disco Batelages / Entrega, del músico Rolando Chía. El recital se realizará el 23 de mayo a las 18 horas y propone un recorrido sonoro atravesado por distintas exploraciones instrumentales y atmosféricas.

Más información:
Rolando Chía. Batelages / Entrega

Danza contemporánea en el CCU

La danza ocupará la Sala Miguel Covarrubias con Ravel & Stravinsky, nueva propuesta del Taller Coreográfico de la UNAM. La función, programada para el 24 de mayo a las 12:30 horas en el Centro Cultural Universitario, explora el diálogo entre la música de dos compositores fundamentales del siglo XX y el movimiento contemporáneo.

Más información:
TCUNAM. Ravel & Stravinsky

Teatro entre sátira y provocación

En el Teatro Santa Catarina, en Coyoacán, se presentará Lady Óscar Salomé, puesta en escena que revisita referentes clásicos y contemporáneos desde una mirada crítica y provocadora. Las funciones serán el 23 de mayo a las 19 horas y el 24 de mayo a las 18 horas.

Más información:
Lady Óscar Salomé

Cine latinoamericano contemporáneo

El cine tendrá un lugar destacado con La misteriosa mirada del flamenco, filme dirigido por Diego Céspedes y coproducido entre Chile y Francia. La película, con duración de 104 minutos, se exhibirá en la Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario el 23 de mayo a las 12 y 18:45 horas, y el 24 de mayo a las 16:30 horas.

Más información:
La misteriosa mirada del flamenco

Un recorrido por la historia constitucional

Para quienes desean recorrer espacios históricos del Centro de la Ciudad de México, el Museo de las Constituciones ofrece exposiciones y actividades dedicadas a la historia constitucional del país. El recinto abre de miércoles a domingo, de 10 a 17 horas, en la calle del Carmen 31, esquina San Ildefonso, en el Centro Histórico.

Más información:
Museo de las Constituciones

Cada semana, la UNAM despliega una programación que conecta distintas disciplinas y públicos: desde las artes escénicas hasta el cine contemporáneo y los espacios históricos. Una oferta cultural que confirma que la Universidad también es un lugar para descubrir, experimentar y mirar el mundo desde otras perspectivas.

Actividad / EventoSedeFechas y Horarios (Mayo 2026)
Concierto: Rolando ChíaCasa del LagoSábado 23, 18:00 h
Danza: Ravel & StravinskyCCU (Sala Miguel Covarrubias)Domingo 24, 12:30 h
Teatro: Lady Óscar SaloméTeatro Santa CatarinaSábado 23 (19:00 h) y Domingo 24 (18:00 h)
Cine: La misteriosa mirada del flamencoCCU (Sala Julio Bracho)Sábado 23 (12:00 y 18:45 h) y Domingo 24 (16:30 h)
Exposiciones históricasMuseo de las ConstitucionesMiércoles a Domingo, 10:00 a 17:00 h
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Incels: del antifeminismo digital a los actos de violencia extrema

  • No solo las mujeres, toda la sociedad resulta afectada por el odio que promueve el submundo conocido como Manosfera

Existen foros virtuales que difunden discursos de odio hacia las mujeres, que reafirman un tipo de masculinidad, supuestamente amenazada por el feminismo. Algunos promueven la realización de actos de violencia física, sexual o extrema. A este submundo en línea se le conoce como Manosfera.

En 2018, Alek Minassian atropelló a varias personas en Toronto, Canadá. Diez personas murieron y 15 resultaron heridas, cuando se investigó el por qué, en el foco apareció la «Rebelión Incel» (célibes involuntarios), debido a que el agresor había declarado en redes sociales su intención de atacar a «Chads» (hombres sexualmente activos) y «Stacys» (mujeres atractivas), términos usados en esta subcultura.

En México, el 22 de septiembre de 2025 se hicieron públicas las estremecedoras imágenes de Lex Ashton, el joven de 19 años que atacó con un arma blanca a un adolescente de 16 años, mientras estaba en compañía de su novia en el interior del CCH Sur, una escuela de bachillerato en Ciudad de México. El agresor fue detenido por la policía. El ataque reveló el alcance en nuestro país de la violencia relacionada con seguidores de la subcultura misógina.

Meses antes, el tema había trascendido en los medios de comunicación a raíz de la serie Adolescencia, transmitida a través de un servicio de streaming. La producción británica colocó en el debate público la complejidad de esta problemática social.

En Reino Unido, los profesores están denunciando a estudiantes por comportamientos influenciados por la cultura incel en el programa antiterrorista “Prevent”, mismo que busca prevenir la violencia extremista, a través de alianzas comunitarias que fortalecen la detección temprana.

En marzo de 2026, otro ataque sorprendió en México. Dos profesoras fueron asesinadas en el estado de Michoacán por uno de sus alumnos, tras difundir mensajes misóginos en redes sociales y contenido incel en la manosfera.

Aunque la violencia es un fenómeno multifactorial, en todos los casos mencionados coincide que los atacantes compartían contenido misógino; por lo que destaca la importancia de no minimizar los discursos de odio que circulan en las redes socios digitales y que atraen a miles de hombres jóvenes. El foco de atención está en entender el origen de este odio.

¿Antifeminismo?

Investigadores del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) de la UNAM realizaron una investigación en el marco de los Programas Nacionales Estratégicos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (PRONACES-CONACYT), del que, en el año 2023, derivó el documento: Antifeminismo digital. Un análisis de la manósfera mexicana en Facebook.

“Diversas autoras, desde el feminismo, han señalado que en los espacios digitales se reproducen las mismas dinámicas de desigualdad, acoso y violencia contra las mujeres que tienen lugar en los espacios públicos no digitales”, se lee en el escrito.

En dicho documento analizan diversos casos que ocurren principalmente en Europa y Estados Unidos de Norteamérica, en los que la violencia sale del espacio digital a la materialización, justamente con ataques violentos, tiroteos o asesinatos. Situación que no había ocurrido o se tenía documentada en México.

No solo afecta a las mujeres

El origen del término incel fue acuñado por una mujer canadiense en 1997 que creó en un foro de internet, el Proyecto de “Célibe Involuntario”, como un grupo de apoyo para crear comunidad entre personas que quisieran compartir sus experiencias.

Con el paso del tiempo, las comunidades virtuales se integraron, en su mayoría, por varones que culpan abiertamente a las mujeres de su celibato, pero también de su fracaso afectivo, con generalizaciones como: “sólo están interesadas en el dinero”; “sólo se fijan en hombres atractivos físicamente”; “son promiscuas y manipuladoras”.

El pasado 16 de octubre (2025), la Facultad de Medicina de la UNAM transmitió la mesa de diálogo “Fenómeno incel: La UNAM ante nuevos retos en salud psicosocial” en el que varios expertos en psiquiatría, psicología y estudios de género abordaron la naturaleza de este fenómeno:

“La frustración de los incels deriva de la dificultad para establecer relaciones erótico-afectivas satisfactorias, principalmente de hombres jóvenes con mujeres”, explicó René López, responsable de investigación de GENDES, género y desarrollo A.C., organización especializada en el trabajo con hombres que promueve y fortalece relaciones igualitarias. Aseguró que el peligro es que dicho fracaso sea captado por discursos radicales difundidos en redes sociales.

Los casos suelen pasar desapercibidos como amenaza, a pesar de que en momentos previos los atacantes habían publicado en sus redes sociales mensajes de odio y de justificación de la violencia.

  • (…) Me duele saber que los chads pueden disfrutar de las foids y yo no, yo ya lo he perdido todo, no tengo trabajo ni familia ni amigos, no tengo motivos para seguir con vida, pero saben qué, no pienso irme solo (…). Extracto de una publicación de Lex Ashton

 “En casos extremos, estas ideologías se entrecruzan con otras formas de radicalización, como el racismo, la homofobia y el autoritarismo. La misoginia online se convierte rápidamente en misoginia fuera de línea. (…)  Las narrativas de la manosfera ya no se limitan a nichos de internet. Están influyendo en la forma de pensar, de votar y de tratar a los demás”, advierte la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Efectos sociales de las violencias

Después de la tragedia en el CCH Sur, comunidades incel en redes sociales convocaron a ejecutar actos parecidos en otros planteles y también publicaron mensajes de apoyo al agresor. Algunas amenazas llegaron directamente a las escuelas, por lo que algunos planteles de bachillerato y licenciatura optaron por cerrar, irse a paro o continuar actividades en línea.

Más allá de las víctimas directas, los rumores de que pase algo así en la escuela o en los entornos de los jóvenes, llevan a que las amenazas generen temores colectivos de manifestaciones extremistas.

“El trauma colectivo, se distingue del individual en que el origen de la violencia es sociopolítico, una memoria que se hereda a través de prácticas culturales, discursos institucionales, omisiones en la historia oficial contada, impunidad y privilegios en la esfera pública”, explica la doctora Rosaura Martínez Ruiz, académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Los estudios sobre trauma colectivo se han concentrado históricamente en acontecimientos dolorosos y violentos donde el responsable es el tejido sociopolítico o directamente el Estado o sus instituciones.

La investigadora considera que la sociedad tiene la responsabilidad de asumir un trabajo de reelaboración, cuidado y construcción de la historia justa.

“La tarea no es solo administrativa o policial, sino fundamentalmente de reflexión y desactivación de las causas de la violencia. Dado que el trauma, individual y colectivo, no se subvierte en soledad, socialmente deben proveerse espacios de apoyo necesarios para la reelaboración del dolor”, advierte la doctora Martínez Ruiz, especialista en trauma, quien sugiere lo siguiente:

  • Mecanismos para la reelaboración colectiva
  • Escucha colectiva
  • Memoria nominal: la memoria debe ir más allá de la cifra fría
  • Cuidado de víctimas y sobrevivientes

Diseño de estrategias de desactivación: encauzar la agresión, asegurar que las frustraciones, tristezas y agresiones de la colectividad tengan otras vías de expresión que no sean el acto violento o la autodestrucción.

El objetivo de estos mecanismos es dignificar, sanar y construir un futuro donde la violencia no se repita.

La investigadora usa la corriente psicoanalítica clínica como un laboratorio para explorar el trauma, en el que demuestra el por qué la escucha (como en psicoterapia) logra reelaborar el trauma individual o colectivo.

Considera que la única forma de alterar los efectos del trauma es a través de una tarea comunitaria, ya que no es lo mismo si se trabaja en soledad o en lo singular. Por ejemplo, a través de círculos de escucha o foros de discusión; expresarse de modo artístico como la pintura o la música; o elaborar proyectos creativos como la escritura, que también puede servir como memoria histórica.

“El psicoanálisis advierte que el trauma no desaparece ni se borra. De hecho, sino no se resignifica colectivamente, se convierte en un ´destino de repetición´, abre una vía por la que la violencia vuelve a pasar”. Así es como las heridas no trabajadas o las emociones no canalizadas, pueden ser el camino a otras violencias.

Desactivación del mandato patriarcal

Los grupos misóginos suelen estar integrados por hombres obsesionados con los mandatos patriarcales. La doctora Rosaura Martínez considera necesario promover la reflexión de los mandatos patriarcales impuestos por la sociedad como una tarea urgente y fundamental, pues de no resolverse, la violencia puede repetirse.

 “Es de reconocer que los mandatos patriarcales y el machismo no solo han sido violentos contra las mujeres, también provocan violencia entre los mismos hombres e incluso violencias autodestructivas. Sugiere que el trabajo de los hombres es principalmente de deconstrucción y desactivación de esas creencias y conductas.

También invita a cuestionar la conquista masculina. “Existen mandatos que les dicen que, si no son los grandes conquistadores de mujeres, merecen morir, o que las personas que los rechazan también merecen morir. Es importante aprender a soportar el rechazo.

En las investigaciones, es crucial abordar cómo estos mandatos influyen sobre la psique masculina y su interacción con los demás”.

Históricamente, mientras más mujeres están realizando este tipo de trabajo a través de movimientos como las diferentes olas del feminismo, los hombres, en contraste, «se han quedado mirando» o «intentando adaptarse a algunos cambios», son pocos los que cuestionan los valores del patriarcado.

Invita a una tarea colectiva para todas las personas: Hacer una reflexión sobre las estructuras, el papel que cada quien tiene en las distintas formas de relacionarnos y nuestra responsabilidad comunitaria con lo que ocurre en el tejido social que sigue violentando a los más vulnerables.

La especialista sugiere la respuesta integral como sociedad, más allá del miedo colectivo, y reforzar la seguridad en las escuelas, además de garantizar:

  • Atención a la salud mental
  • Espacios donde se escuche a las víctimas
  • Apoyo para deconstruir y reconstruir identidades no violentas
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El complejo ciclo de vida del párasito la solitaria, un desafío médico y social

  • Taenia solium, causante de teniasis y cisticercosis, es capaz de vivir años en el intestino de los humanos

Las infecciones causadas por parásitos han acompañado a los seres vivos desde tiempos remotos y en particular, al ser humano. Una de las más relevantes por su impacto en la salud pública es el binomio Teniasis/Cisticercosis provocado por Taenia solium, conocida popularmente como “La Solitaria”.

Debido a la carga de enfermedad que genera —especialmente en comunidades con condiciones sanitarias precarias—, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) colocan a Taenia solium entre los parásitos prioritarios para su eliminación en el continente americano hacia 2030.

“Se trata de un parásito directamente vinculado con la falta de saneamiento, crianza de traspatio de cerdos y manejo inadecuado de excretas humanas”, precisa la doctora Lucía Jiménez García, académica del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Esos factores han impulsado nuevas investigaciones y programas piloto de intervención integral que combinan acciones de salud humana, sanidad animal y mejora del saneamiento básico.

Desarrollo del parásito

Taenia solium es un gusano plano y segmentado, perteneciente al grupo de los platelmintos (gusanos planos). En su forma adulta puede alcanzar entre 2 y 7 metros de longitud. Habita en el intestino delgado de las personas.

El parásito tiene un ciclo de vida complejo en el que intervienen dos hospederos: el ser humano y el cerdo.

El ciclo en el cerdo

El cerdo actúa como huésped intermediario. El ciclo inicia cuando el animal ingiere huevos del parásito presentes en agua, alimentos o pastos contaminados con heces humanas.

Una vez dentro del intestino del cerdo, los huevos eclosionan y liberan pequeñas larvas llamadas oncosferas. Estas atraviesan la pared intestinal y migran por el torrente sanguíneo hacia distintos tejidos, donde se transforman en cisticercos: vesículas llenas de líquido que contienen al escólex. Los cisticercos pueden colonizar a los músculos, el corazón, el hígado y el cerebro.

Cuando una persona consume carne de cerdo cruda o mal cocida que contiene cisticercos vivos, estos llegan al intestino y el escólex se adhiere a la pared intestinal y madura ahí hasta ser adulto, ocasionando la teniasis.

Sin embargo, si lo que ingiere el humano son los huevos del parásito —a través de agua o alimentos contaminados—, las oncosferas pueden diseminarse por el cuerpo y formar cisticercos en distintos órganos, provocando cisticercosis.

“La diferencia entre teniasis y cisticercosis es fundamental”, subraya la investigadora. “En la teniasis el parásito permanece en el intestino con síntomas generalmente leves; en la cisticercosis se pueden afectar diversos tejidos y cuando se localizan en el Sistema Nervioso Central, puede tener consecuencias graves”.

Los animales infectados suelen no presentar síntomas visibles, lo que dificulta su detección sin una inspección sanitaria adecuada de la carne.

Neurocisticercosis

La neurocisticercosis es la forma más severa de la enfermedad. Ocurre cuando los cisticercos se alojan en el sistema nervioso central y provocan crisis epilépticas, cefalea intensa, hidrocefalia e incluso la muerte.

Diversos estudios epidemiológicos han demostrado que es la primera causa de epilepsia adquirida en adultos en muchas regiones endémicas. Pero los síntomas no dependen únicamente de la presencia del parásito.

Cuando los huevos de Taenia solium ingresan al organismo y las larvas atraviesan la pared intestinal, el sistema inmunológico se activa de inmediato.

La primera reacción es inflamatoria. Forma parte de la inmunidad innata y busca contener al agente extraño mediante la activación de células defensivas —como macrófagos y neutrófilos— y la liberación de moléculas señalizadoras llamadas citocinas.

Sin embargo, los cisticercos vivos han desarrollado una estrategia notable: producen moléculas capaces de modular la respuesta inmune.

“El parásito es capaz de cambiar una respuesta inflamatoria por una respuesta antiinflamatoria, más asociada con procesos de reparación de tejidos”, explica la doctora Jiménez García. “Eso le permite crear un ambiente favorable para permanecer durante años sin causar síntomas”.

El problema surge cuando el cisticerco, ya sea por lo medicamentos o porque terminó su tiempo de vida media, comienza a degenerarse o muere. Entonces libera antígenos que desencadenan una inflamación intensa en el cerebro. Esta reacción puede alterar la actividad neuronal y favorecer la aparición de crisis epilépticas

Así, en muchos casos, los síntomas de la neurocisticercosis no son provocados directamente por el parásito, sino por la respuesta inflamatoria del propio organismo, asegura la investigadora.

Investigación y nuevas estrategias terapéuticas

En su laboratorio de la Facultad de Medicina, la doctora Jiménez García y su equipo investigan las moléculas que produce Taenia solium para sobrevivir dentro del organismo humano. No se trata solo de un parásito que invade tejidos: es un organismo capaz de modificar el entorno inmunológico a su favor.

El cisticerco libera proteínas, enzimas y fragmentos de ácidos nucleicos que actúan como moduladores de la respuesta inflamatoria. Entre ellas destaca la Glutatión transferasa, una enzima involucrada en procesos metabólicos y de defensa que desempeñan un papel clave en la supervivencia del parásito y los microRNAs, capaces de unirse a un gran número de genes blancos e interferir con su expresión.

Esas moléculas influyen en la expresión de genes asociados con la inflamación, favoreciendo un ambiente menos agresivo que le permite permanecer durante años en los tejidos.

Comprender tales mecanismos equivale a desentrañar la “estrategia de camuflaje” del parásito. Si se identifican con precisión las moléculas esenciales para su permanencia, es posible convertirlas en blancos terapéuticos.

Actualmente, el tratamiento de la neurocisticercosis combina fármacos antiparasitarios con corticoesteroides para controlar la inflamación que se desencadena cuando el parásito muere. Aunque el uso prolongado puede provocar efectos adversos importantes.

Por ello, los investigadores exploran nuevas alternativas: inhibidores específicos de enzimas clave y el desarrollo de anticuerpos capaces de bloquear moléculas fundamentales —como la Glutatión transferasa o la triosafosfato isomerasa—.

“El objetivo es diseñar terapias más dirigidas, que ataquen al parásito sin exacerbar la respuesta inflamatoria ni comprometer la salud del paciente, además de contar con moléculas de regulación de la inflamación, como los microRNAs como alternativas de los corticoesteroides”, resalta Jiménez García.

La cisticercosis en México

En las últimas décadas, el número de casos de cisticercosis en México ha disminuido de manera significativa. En años recientes, los casos reportados se mantienen por debajo de 300 anuales. Sin embargo, la transmisión no se ha eliminado por completo.

Persisten comunidades donde el acceso limitado a agua potable, el manejo inadecuado de excretas humanas y la crianza de cerdos en condiciones de libre pastoreo favorecen la continuidad del ciclo de Taenia solium.

Aunque la incidencia se ha mantenido relativamente estable, las condiciones sociales que permiten su transmisión no necesariamente han mejorado. Por el contrario, en diversas regiones del país se observa escasez de agua, deficiencias en los servicios básicos y un aumento en la movilidad humana.

  • La falta de infraestructura sanitaria para una población creciente, además de la constante movilidad de personas constituyen un factor de riesgo importante para la reemergencia de enfermedades transmisibles, como el dengue, el sarampión o la cisticercosis.

En este contexto, la cisticercosis sigue siendo una enfermedad vigente. Si bien, es prevenible y controlable, su erradicación a corto plazo resulta poco probable mientras persistan desigualdades estructurales que faciliten su transmisión.

“La eliminación no depende solo del tratamiento médico”, enfatiza la investigadora. “Requiere educación sanitaria, mejora del saneamiento, vigilancia veterinaria y un enfoque integral de salud pública”.

La lucha contra Taenia solium no es únicamente un desafío médico, sino también social. Combatirla implica fortalecer los sistemas de salud y saneamiento, mejorar las condiciones de vida y reducir las brechas de desigualdad en las comunidades más vulnerables.

“Erradicar la cisticercosis no depende solo de eliminar un parásito, sino de transformar las condiciones que le permiten persistir”, afirma la especialista.

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Impulsa UNAM iniciativa Walking Rivers para visibilizar crisis de ríos urbanos

Con el objetivo de generar conciencia ambiental y contribuir al rescate de los ecosistemas hídricos urbanos, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) participó en la iniciativa internacional “Walking Rivers” (“Caminando los Ríos”), impulsada por el Centro Ibérico de Restauración Fluvial (CIREF), Wetlands International Europe y el Observatorio del Agua de la Fundación Botín.

El proyecto busca visibilizar, a nivel internacional, la importancia ecológica, social, cultural e histórica de los ríos mediante recorridos comunitarios y actividades de divulgación científica.

Aunque México ya había participado en las dos primeras ediciones con recorridos en estados como Nuevo León, Puebla y Veracruz, esta edición representó la incorporación formal de la Ciudad de México al movimiento global.

En esta tercera edición, la iniciativa contó por primera vez con la participación de la UNAM y tuvo como sede el río Magdalena que se sumó a doce ríos mexicanos más ubicados en Puebla, Tlaxcala, Querétaro, Jalisco, Nuevo León y la Ciudad de México. En esta última, el escenario principal fue el río Magdalena, considerado uno de los últimos ríos vivos y una de las pocas fuentes superficiales de agua que aún abastecen a la metrópoli.

En ese contexto, la elección del río Magdalena no fue casual. Para la UNAM, se trata de un sistema hidrológico de enorme relevancia ecológica e histórica, pero también de un espacio profundamente amenazado por el crecimiento urbano, la contaminación y la presión humana sobre los ecosistemas de la cuenca. Investigadores universitarios han desarrollado ahí proyectos científicos, monitoreos ecológicos y propuestas de manejo sustentable orientadas al rescate del río.

La actividad fue promovida por académicos e investigadores de distintas entidades universitarias, entre ellas la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra (ENCiT), el Instituto de Ecología (IE), la Facultad de Ciencias (FC), la Facultad de Arquitectura (FA), el Instituto de Biología (IB) y el Seminario Universitario de Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones (SUSMAI).

Esta actividad se llevó a cabo con la colaboración de la presidencia de los Bienes Comunales de Magdalena Atlitic y miembros de esta comunidad pertenecientes a PAIDOS Campamentos y el colectivo Aguarkia.

Entre los organizadores destacaron la Dra. Marisa Mazari Hiriart, investigadora del IE y coordinadora del SUSMAI, así como el Dr. Omar Arellano Aguilar, profesor del ENCiT, quienes señalaron que el objetivo central no es únicamente recorrer un río, sino transformar la relación de la ciudadanía con el agua y los ecosistemas urbanos.

¿Qué se buscó con esta actividad?

Más allá del recorrido, los organizadores buscaron generar una reflexión más amplia sobre la relación entre la ciudad y sus ecosistemas acuáticos

Los investigadores explicaron que una de las principales metas de la iniciativa fue transformar la percepción tradicional que la población tiene sobre los ríos. No se trata únicamente de observar si el agua está limpia o contaminada, sino de comprender que un río forma parte de un sistema más amplio: la cuenca hidrológica con una vegetación boscosa que permite el flujo del agua y la purificación.

“Esto implica entender la relación entre los bosques, los suelos, la infiltración del agua, los asentamientos humanos, la biodiversidad y las actividades económicas que dependen del ecosistema. En otras palabras, el estado de un río refleja todo lo que ocurre en su entorno”, apuntó la Dra. Mazari Hiriart.

La investigadora añadió que el evento también enfatiza que el agua no aparece de manera automática al abrir una llave. Detrás del abastecimiento de una zona metropolitana de más de 20 millones de habitantes existe un proceso complejo que involucra la conservación de bosques, la infiltración de agua al subsuelo, la captación, extracción, bombeo, distribución, uso y tratamiento del agua.

Los especialistas consideraron indispensable que la sociedad comprenda esta dimensión sistémica del ciclo hidrológico, especialmente en una región como la cuenca de México, donde el 70% del agua que se distribuye proviene de acuíferos subterráneos (agua subterránea) que cada vez sufren mayores presiones. 

En este contexto, el río Magdalena adquiere un valor estratégico. Además de ser la última fuente superficial importante de agua para la ciudad, representa un ecosistema vivo que aún conserva funciones ambientales fundamentales. El Dr. Arellano Aguilar advirtió que los manantiales y ríos de la zona sur-occidental de la cuenca son cada vez más escasos, por lo que su protección resulta indispensable para garantizar la seguridad hídrica futura de la metrópoli.

Debido a ello, la edición de este año llevó por nombre “Voces del Río”, precisamente para subrayar que alrededor de estos cuerpos de agua se han desarrollado culturas, memorias colectivas, economías locales y formas de vida comunitaria.

Los organizadores señalaron que los ríos son espacios donde convergen patrimonio biológico, geológico, histórico y cultural. En el caso del río Magdalena existe, además, un importante legado industrial: en esta zona comenzó parte de la industrialización de la Ciudad de México, especialmente en Los Dinamos, mediante instalaciones hidroeléctricas que abastecían antiguas fábricas textiles, hilados y papeleras.

Ciencia, comunidad y territorio

Durante el evento, la divulgación científica y la participación comunitaria fueron ejes centrales de las actividades. En la caminata, los 165 asistentes no solo observaron el paisaje, sino que conocieron investigaciones sobre biodiversidad, geología, hidrología, restauración ecológica y problemáticas ambientales de la cuenca.

Además, hubo explicaciones sobre la formación geológica del río, el papel de las fracturas volcánicas por donde fluye el agua, la importancia de los sedimentos para la regulación hidráulica y la relación entre ecosistemas, así como manejo de inundaciones.

La propuesta universitaria también integró la dimensión social y económica de la región. Los organizadores han trabajado con comuneros, productores de trucha, propietarios de invernaderos, restaurantes y prestadores de servicios turísticos para buscar modelos de convivencia equilibrada entre conservación ambiental y actividades productivas. A partir de esa visión, se muestra a los visitantes que los ríos, en este caso el Magdalena, constituyen una fuente económica importante para muchas familias de la zona.

Otro de los grandes objetivos del proyecto fue recuperar la memoria ambiental de la Ciudad de México. Los especialistas recuerdan que la antigua cuenca de México llegó a tener alrededor de 45 ríos, algunos permanentes y otros estacionales. Con el crecimiento urbano, muchos fueron intubados o convertidos en drenajes. Actualmente, solo sobreviven parcialmente algunos tramos en las zonas altas de la cuenca.

Frente a este panorama, la Dra. Marisa Mazari enfatizó que la conservación de los ríos remanentes es esencial para garantizar agua, biodiversidad y resiliencia climática en el futuro.

Finalmente, se incluyeron actividades artísticas, culturales y lúdicas orientadas a niños, familias y público general, enfocadas en la sensibilización ambiental y en acercar a la población a la importancia de los ríos urbanos.

El objetivo central de todas estas acciones es consolidar una cultura ciudadana de cuidado del agua, fortalecer las redes de colaboración entre especialistas y comunidades, e impulsar políticas públicas de rescate y manejo sustentable de ríos, humedales y manantiales.

Una actividad para reflexionar

En conjunto, la participación de la UNAM en “Walking Rivers” no solo permitió visibilizar la crisis que enfrentan los ríos urbanos en México, sino también replantear la relación entre sociedad, territorio y agua.

A través del recorrido por el río Magdalena, investigadores, estudiantes, miembros de la comunidad y organizaciones civiles coincidieron en que la conservación de estos ecosistemas resulta fundamental para garantizar la seguridad hídrica, la biodiversidad y la resiliencia de la Ciudad de México. La iniciativa dejó claro que rescatar los ríos implica no solo proteger cuerpos de agua, sino también recuperar memorias, formas de vida y vínculos comunitarios históricamente ligados a ellos. 

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Ébola: qué es, cómo se transmite y qué sabemos del brote actual en la RDC

Desde su identificación en 1976, el virus del ébola ha causado brotes recurrentes en África central y occidental, convirtiéndose en uno de los patógenos virales más letales conocidos.

Recientemente, el 16 de mayo, un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) reactivó la alerta internacional sobre esta enfermedad. Las autoridades sanitarias y organismos internacionales han intensificado las medidas de vigilancia y contención para evitar una propagación mayor, especialmente en regiones con sistemas de salud vulnerables. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha advertido sobre el riesgo regional debido a la movilidad entre países vecinos y a las limitaciones en infraestructura sanitaria.

Para comprender el alcance real del brote, sus riesgos y las medidas de prevención existentes, UNAM Global entrevistó al Dr. Mauricio Rodríguez Álvarez, vocero del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes (PUIREE) de la UNAM, y al Dr. Miguel Antonio García Knight, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBO), quienes explicaron cuáles son sus principales síntomas, cómo se transmite y por qué este nuevo brote ha despertado preocupación internacional.

Un poco de contexto

El Dr. García Knight explicó que la enfermedad por virus del Ébola en humanos lo puede causar cuatro especies distintas de virus del género Ebolavirus: Zaire ebolavirus (virus Ébola), Sudan ebolavirus, Bundibugyo ebolavirus y el virus del bosque de Taï. Todos pertenecen a la familia Filoviridae, que también incluye al género Marburgvirus, responsable de otra fiebre hemorrágica severa.

Estos patógenos fueron identificados por primera vez en 1976 y desde entonces han causado brotes recurrentes, principalmente en África central y occidental.

Por ejemplo, entre 2014 y 2016 se registró el brote más grande de la historia hasta la fecha, causado por la especie Zaire ebolavirus. El brote se extendió desde Guinea hacia otros países de África occidental y provocó 28,652 casos en humanos y 11,325 muertes. Esta experiencia representó una crisis sanitaria y social sin precedentes para la región, aunque también impulsó avances importantes en diagnósticos, vigilancia epidemiológica y desarrollo de vacunas.

Posteriormente, entre 2018 y 2020, la República Democrática del Congo enfrentó su brote más grande registrado, también causado por Zaire ebolavirus, con 3,470 casos y 2,280 muertes. Aunque el brote alcanzó Uganda con un caso detectado en un menor de edad, las medidas sanitarias permitieron contener su propagación.

“Aunque el ébola no se transmite con facilidad como las enfermedades respiratorias, su gravedad clínica y sus tasas de letalidad —que pueden variar entre 30 % y 90 %, dependiendo de la especie viral y del acceso a atención médica— lo convierten en un importante desafío de salud pública internacional”, añadió el investigador del IIBO.

Modo de transmisión y sintomatología

De acuerdo con Rodríguez Álvarez, el periodo de incubación del virus puede variar entre 2 y 21 días. Durante este tiempo, una persona infectada no transmite la enfermedad hasta que aparecen los primeros síntomas.

La transmisión del virus ocurre por contacto directo con sangre o fluidos corporales de personas infectadas, incluyendo saliva, orina, vómito, leche materna o semen, así como por contacto con tejidos contaminados. A diferencia del COVID-19, esta enfermedad no se transmite por vía aérea.

El virus también puede transmitirse desde animales silvestres infectados —particularmente murciélagos frugívoros y algunos primates— hacia los humanos mediante contacto directo con sangre, órganos o fluidos corporales.

Los síntomas iniciales suelen ser inespecíficos, con fiebre alta, fatiga, dolor muscular y cefalea. En fases avanzadas pueden presentarse alteraciones neurológicas, daño hepático y renal, choque séptico y complicaciones hemorrágicas graves.

Vacunación sí, pero…sólo para una variante

Existe una vacuna aprobada, rVSVΔG-ZEBOV-GP, para Zaire ebolavirus que tuvo utilidad para contener el brote de la RDC de 2018, y ésta está aprobada por la Comisión Europea y la FDA de Estados Unidos.

Sin embargo, la eficacia de esta vacuna se limita principalmente a la especie Zaire ebolavirus, lo que complica la respuesta frente al brote actual asociado con Bundibugyo ebolavirus. Actualmente no existen vacunas aprobadas específicamente para esta variante.

¿Qué sabemos de la situación actual?

En este contexto, la atención global se ha centrado recientemente en un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) causado por el virus Bundibugyo en la región noreste del país, particularmente en Ituri. También se han reportado casos sospechosos en otras zonas de este país, como Kinshasa y Goma, así como casos confirmados en Kampala, Uganda.

Este evento ha generado especial interés epidemiológico debido a que el virus Bundibugyo ha sido históricamente menos frecuente en comparación con otras cepas como el Zaire ebolavirus, apuntó el Dr. Miguel Antonio.

A diferencia de Zaire ebolavirus —responsable de los brotes históricamente más grandes— Bundibugyo ebolavirus había sido detectado únicamente en eventos relativamente pequeños, como el de Uganda entre 2007 y 2008 y otro en la RDC en 2012. Por ello, su aparición en el brote actual ha sido considerada inusual dentro del patrón epidemiológico conocido.

¿Por qué la OMS la convierte en una emergencia sanitaria mundial?

Aunque el riesgo de propagación global es considerado bajo, el brote ha generado preocupación internacional debido a las condiciones sociales y sanitarias de la región afectada. Además, en brotes anteriores se han registrado casos fuera de África, principalmente entre personal sanitario o contactos evacuados a países como Estados Unidos, España, Italia y el Reino Unido. Por ello, la vigilancia internacional sigue siendo una parte clave de la respuesta.

Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional. El vocero del PUIREE aclaró que esta clasificación no implica necesariamente un escenario pandémico mundial, sino que busca movilizar recursos y coordinar esfuerzos internacionales ante el riesgo de transmisión transfronteriza y las dificultades que representa contener el brote en zonas afectadas por conflictos armados, desplazamiento humano y limitada infraestructura sanitaria.

Entre las principales medidas implementadas actualmente se encuentran el rastreo intensivo de contactos, el aislamiento de casos sospechosos y confirmados, así como la coordinación entre autoridades sanitarias de la RDC, Uganda y organismos internacionales. La OMS también ha recomendado evitar restricciones generales de viaje y comercio, al considerar que estas medidas pueden obstaculizar las labores de respuesta y fomentar cruces fronterizos irregulares que dificulten la vigilancia epidemiológica.

De hecho, países como México han emitido avisos preventivos de viaje. En Estados Unidos, además de reforzar la vigilancia epidemiológica, se han anunciado controles sanitarios en algunos aeropuertos.

¿Zoonosis en aumento?

Más allá de la respuesta inmediata al brote, los especialistas señalaron que este tipo de emergencias también obliga a reflexionar sobre los factores ambientales que favorecen la aparición de enfermedades zoonóticas.

Diversos estudios científicos, como el publicado a inicios de este año en Nature bajo el título “Síntesis de evidencia global sobre el cambio de uso de la tierra y los riesgos zoonóticos”, han mostrado que la deforestación, la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la expansión humana sobre ecosistemas naturales aumentan el riesgo de aparición de enfermedades zoonóticas, al favorecer un contacto más estrecho entre humanos y fauna silvestre.

Tomando en cuenta la situación que ocurrió en el crucero MV Hondius, donde hubo un brote de hantavirus, y el escenario actual con el ébola, el Dr. García Knight señaló que es necesario reducir nuestro impacto sobre el medioambiente y dejar de alterar los ecosistemas donde se encuentra la vida silvestre para disminuir el riesgo de nuevos brotes.

“Las enfermedades transmisibles no respetan fronteras ni divisiones sociales. Estos brotes deben atenderse de manera rápida, abierta, respetuosa y colaborativa para frenar este tipo de emergencias sanitarias”, concluyó.

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Biólogos en Crecimiento: ciencia desde la FES Zaragoza para las escuelas de la ZMVM

Las pequeñas ideas surgen de necesidades concretas. Hace dos años, la alumna y actual tesista de la carrera de Biología de la FES Zaragoza, Gabriela Alejandra Velasco López, identificó, a partir de su experiencia con alumnos de diversos preescolares en Chimalhuacán, la falta de espacios de divulgación científica en escuelas y espacios públicos de la Zona Metropolitana del Valle de México.

Con el objetivo de transformar esta situación, ideó un proyecto para acercar la ciencia a la población estudiantil que, por distintas razones, no tiene acceso a este tipo de actividades. Su entusiasmo pronto convocó a otros jóvenes profesionistas y egresados de la misma facultad, quienes se sumaron a la iniciativa. Así nació Biólogos en Crecimiento (BEC), un proyecto que busca acercar la ciencia de manera accesible a estudiantes y comunidades, llevando el conocimiento más allá del aula, hacia parques y espacios públicos.

¿Cómo acercan la ciencia a los estudiantes?

Como parte de este esfuerzo, los BEC organizaron, junto con otros proyectos de divulgación como Utopías de la CDMX, Biociencia A.C., BAAK Huesos y Herpetario de México, la jornada “El Barrio También Hace Ciencia”, realizada en la Escuela Secundaria Lázaro Cárdenas del Río, en la alcaldía Iztapalapa.

Durante la jornada, los pasillos y espacios escolares se transformaron en puntos de encuentro con la ciencia. Se instalaron stands con animales vivos, materiales sobre mariposas, insectos y fósiles, además de realizarse dos ponencias abiertas al alumnado. La primera estuvo a cargo del arqueoastrónomo Aarón Uriel González Benítez, quien habló sobre la historia de Iztapalapa y la importancia de recuperar ese conocimiento. La segunda, impartida por la maestra Isabel Cristina Cañeda-Augusman, de la Facultad de Ciencias de la UNAM, abordó el papel de los parásitos en los ecosistemas, desmontando ideas erróneas y temores comunes en torno a estos organismos.

Más allá de la información presentada, la jornada tuvo como propósito despertar la curiosidad de los estudiantes. A través de actividades prácticas y el contacto directo con especialistas, pudieron acercarse a temas que rara vez se abordan en la educación básica.

Para el director de la secundaria, Jorge Sánchez Flores, este tipo de iniciativas abre nuevas posibilidades para el alumnado, al permitirles ver la ciencia desde una perspectiva más dinámica, accesible y cercana.

“Es un verdadero orgullo que instituciones como la UNAM, por medio de los chicos del BEC, una de las mejores universidades del mundo, y otras instituciones educativas estén aquí con nosotros. Esta colaboración es una oportunidad única para los estudiantes de la escuela y era necesaria esta interacción con profesionales para incentivar a los chicos a formar parte de estas universidades reconocidas”, expresó.

El impacto en los estudiantes

El impacto en los estudiantes fue inmediato. Durante el evento participaron activamente en las actividades y se acercaron a observar distintos fenómenos científicos. Uno de los momentos más significativos, según relató el director, ocurrió cuando un grupo de alumnos descubrió que la fauna exhibida estaba viva.

“Ver a los alumnos emocionados por algo tan simple, pero tan revelador para ellos, es una de las experiencias más gratificantes de este evento”, comentó.

Para Alejandra, fundadora de los BEC, esas reacciones son el principal motor del proyecto, incluso frente a los retos logísticos y económicos que implica llevar a cabo estas actividades.

“Cuando los jóvenes nos agradecen o nos dicen que quieren ser biólogos o científicos después de participar en la feria, eso es lo que más nos llena. Saber que estamos inspirando a la nueva generación de científicos, investigadores o personas interesadas en el cuidado del medio ambiente es vital para seguir”, señaló.

Entre los asistentes, Sherlyn y Zoé, alumnas de la secundaria, destacaron la experiencia de observar fósiles de dinosaurios y convivir con fauna viva. Coincidieron en que este tipo de actividades no son comunes en su rutina escolar, especialmente por cursar el turno vespertino.

También señalaron que la cercanía generacional con los divulgadores facilitó el diálogo y la posibilidad de resolver dudas. Para ambas, la jornada representó una oportunidad para reflexionar sobre su futuro académico. Sherlyn consideró por primera vez la biología como una opción, mientras que Zoé, interesada en la odontología, subrayó que estos espacios amplían el panorama de elección para ella y sus compañeros.

En términos generales, el director consideró que la feria cumplió su objetivo, ya que esta experiencia busca fomentar en los estudiantes la ambición de alcanzar metas más altas. Señaló que, si bien enfrentan limitaciones económicas y sociales, es fundamental motivarlos a aspirar a carreras científicas, como biología o entomología.

La expansión de Biólogos en Crecimiento en las comunidades

Más allá de esta jornada, el proyecto ha crecido de forma significativa. Desde 2024, los BEC han desarrollado 18 proyectos masivos con la participación de más de 180 divulgadores y colaboradores en zonas como Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Ecatepec, Xochimilco, Iztapalapa, Tepito y Ciudad Universitaria.

Este crecimiento responde a un fuerte componente comunitario. La idea central es devolver a la sociedad lo aprendido en las universidades públicas, como la UNAM. “Lo que te dio la UNAM, en algún momento se lo tienes que devolver; es el lema que guiará siempre este proyecto”, compartió Velasco López.

Este enfoque ha permitido generar un vínculo más cercano entre la comunidad científica y la sociedad, mostrando a los jóvenes que la ciencia está a su alcance y que puede convertirse en una herramienta clave para mejorar la calidad de vida y el cuidado del medio ambiente.

En ese sentido, el proyecto se mantiene abierto a nuevas colaboraciones y a su expansión hacia otras comunidades. Biólogos en Crecimiento busca sumar a más científicos y divulgadores interesados en contribuir a la difusión de la ciencia, con especial atención en escuelas de la periferia, donde los recursos son más limitados y la necesidad de este tipo de iniciativas es mayor.

Proyección comunitaria y alcance de la ciencia

Biólogos en Crecimiento se ha consolidado como un ejemplo de cómo la ciencia puede ser accesible para todos, independientemente de su contexto social o geográfico. El proyecto busca despertar en la comunidad la curiosidad, el interés por el conocimiento y el deseo de contribuir al bienestar del entorno.

Un reflejo de esta visión fue la jornada científica realizada en la Escuela Secundaria Lázaro Cárdenas del Río, donde varios estudiantes pudieron visualizar un futuro con mayores oportunidades académicas y profesionales, ampliando su panorama educativo y abriendo nuevas puertas al conocimiento.

“Ojalá que esta experiencia se replique en más escuelas, para que más niños puedan tener esta inspiración científica y descubran que el conocimiento no es algo lejano o inaccesible, sino una herramienta que también les pertenece. Que sepan que pueden cuestionar, explorar y construir su propio camino dentro de la ciencia, sin importar de dónde vienen, sino hacia dónde quieren llegar”, concluyó el director Jorge Sánchez.

Nota: Si quieres que los BEC visiten tu escuela, puedes contactarlos a través de sus redes sociales en Facebook e Instagram.
https://www.facebook.com/BiologosEnCrecimiento

https://www.instagram.com/biologos.en.crecimiento/

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Temporada de lluvias: lo que está ocurriendo con el clima en México

En los últimos días, distintas regiones de México han registrado lluvias intensas, tormentas eléctricas, fuertes ráfagas de viento e inundaciones repentinas. Aunque estos fenómenos forman parte de la temporada, especialistas advierten que el comportamiento del clima parece cada vez más extremo e impredecible.

El aumento en la temperatura de los océanos, la posibilidad de un fenómeno de El Niño intenso y el calentamiento global son algunos de los factores que científicos estudian para entender por qué las lluvias, los ciclones tropicales y las tormentas están cambiando.

Para comprender mejor qué está ocurriendo con el clima y cuáles podrían ser los escenarios de los próximos meses, UNAM Global preparó una selección de notas sobre huracanes, tormentas eléctricas, inundaciones urbanas y cuidados durante esta temporada.

¿Habrá más huracanes este año?

El comportamiento del océano Pacífico y el Atlántico podría marcar diferencias importantes en la temporada de ciclones tropicales. Especialistas de la UNAM explican cómo fenómenos como El Niño modifican las condiciones atmosféricas y por qué algunos huracanes podrían intensificarse rápidamente.

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¿Se aproxima un fenómeno de El Niño extremo?

Investigadores universitarios analizan la posibilidad de un evento de El Niño de gran intensidad y cómo podría alterar las lluvias, las sequías, las temperaturas y los fenómenos extremos en distintas regiones del planeta.

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Inundaciones en la CDMX vistas desde el espacio

Cada temporada de lluvias, la Ciudad de México enfrenta inundaciones y encharcamientos que afectan vialidades, viviendas y sistemas de transporte. Pero ¿qué zonas son las más vulnerables y cómo puede estudiarse este fenómeno desde el espacio?

Investigadores de la UNAM utilizaron imágenes satelitales para mapear las zonas con mayor riesgo de inundación en la capital del país.

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Rayos, tormentas eléctricas y zonas de riesgo

Aunque suelen pasar desapercibidos, los rayos representan una amenaza importante durante la temporada de lluvias. Un estudio de la UNAM identificó las regiones de México con mayor riesgo de muertes asociadas a tormentas eléctricas.

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¿Cómo proteger a tus mascotas durante las lluvias?

La humedad, los charcos y las tormentas eléctricas también pueden afectar la salud de los animales de compañía. Especialistas comparten recomendaciones para cuidar a los perros durante esta temporada y evitar enfermedades relacionadas con la lluvia y el frío.

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Historias que comenzaron en la UNAM y evolucionan en Canadá

La Universidad Nacional Autónoma de México ha trascendido fronteras a lo largo de su historia, formando a generaciones de profesionales que hoy proyectan su talento en distintos rincones del mundo. En Canadá, esa presencia se construye día con día a través de quienes, habiendo estudiado en México, continúan su camino profesional y personal en un nuevo contexto, llevando consigo una identidad universitaria que evoluciona, pero no se pierde.

En este marco, fortalecer los vínculos entre la UNAM y la comunidad universitaria que reside en territorio canadiense cobra especial relevancia. Con este objetivo la UNAM Canadá impulsa el registro en la “Red de Egresadas y Egresados de la UNAM en Canadá”, una iniciativa que busca reencontrar trayectorias, tender puentes y consolidar una red activa de colaboración, intercambio y pertenencia.

Más allá de una base de datos, esto representa una invitación a reconectar con la universidad desde las vivencias como migrantes: compartir historias, abrir espacios de diálogo y participar en actividades que reflejan la diversidad de caminos que puede tomar la formación universitaria.

Un ejemplo reciente de esta conexión tuvo lugar el pasado 19 de marzo en Montreal, en el marco de las Jornadas de la Mujer, la Equidad y la Igualdad 2026. Bajo el título “Mujer, Migrante, Montreal. Duelo migratorio y desarrollo profesional: una visión PUMA”. Ahí tuvo lugar un conversatorio que reunió a egresadas de distintas disciplinas —artes visuales, medicina, neurociencia, psicología, ingeniería química— para reflexionar sobre sus experiencias de vida y trabajo en Canadá.

Participantes del conversatorio “Mujer, Migrante, Montreal. Duelo migratorio y desarrollo profesional: una visión PUMA”, realizado en Montreal en el marco de las Jornadas de la Mujer, la Equidad y la Igualdad 2026. El encuentro reunió a egresadas de la UNAM en Canadá para reflexionar sobre los retos, aprendizajes y procesos de reconstrucción que acompañan la experiencia migratoria.

Durante ese encuentro, las participantes compartieron los retos que implica migrar: la pérdida inicial de territorio, redes de apoyo e incluso de una identidad profesional construida durante años. Este proceso de duelo migratorio se manifestó en sus relatos como una etapa compleja, pero también transformadora.

Sus historias coincidieron en un punto clave: la necesidad de reconstruirse. Revalidar estudios, adaptarse a nuevos sistemas laborales y culturales, y redefinir el propio perfil profesional fueron algunos de los desafíos que enfrentaron. Sin embargo, también se manifestó la capacidad de resiliencia que caracteriza a la comunidad universitaria.

Las panelistas compartieron experiencias y reflexiones sobre los procesos de adaptación, reconstrucción profesional y acompañamiento comunitario que atraviesan las mujeres migrantes en Canadá, desde distintas disciplinas y trayectorias de vida.

Esa “visión PUMA” —una combinación de pensamiento crítico, compromiso social y capacidad de adaptación— se convirtió en un eje articulador del conversatorio. Gracias a esta visión, las egresadas lograron no solo integrarse en sus respectivos ámbitos rofesionales, sino también aportar activamente en  investigación, creación e innovación en Canadá.

Este tipo de encuentros pone de relieve el valor de generar y mantener contactos –una red- entre quienes comparten una formación universitaria común. Reconocerse en otras personas, intercambiar aprendizajes y generar nuevas oportunidades de colaboración son elementos que fortalecen tanto a las personas como a la comunidad en su conjunto.

Hoy, esta iniciativa comienza a tomar forma con decenas de registros que constituyen el primer paso. Nuestra red en Canadá ofrece la posibilidad de establecer vínculos entre personas con trayectorias afines, ampliar sus redes profesionales y acceder a oportunidades de colaboración. El registro permite dar visibilidad a sus perfiles, intercambiar experiencias y mantenerse al tanto de actividades académicas, culturales y de vinculación. Asimismo, pone al alcance de sus integrantes información y referentes útiles para orientar su inserción académica y profesional en el contexto canadiense, facilitando la comprensión de sus dinámicas y posibilidades.

La invitación está abierta a todas las personas egresadas de la UNAM que realizaron sus estudios en nuestra universidad y que hoy residen en Canadá. Pueden registrarse en: https://unam.ca/redUNAM/

Sus experiencias son parte fundamental de esta historia compartida, una historia que continúa escribiéndose desde múltiples disciplinas, ciudades y trayectorias. Reencontrarse con la universidad en un nuevo país es también una forma de reconocerse en comunidad desde otro lugar. A través de esta red, la presencia de la UNAM en Canadá se articula desde su gente, dando lugar a nuevas formas de participación y pertenencia que continúan evolucionando.

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De la x a la z. Una brecha generacional entre dos mujeres cuando hablan de amor

A Victoria Eugenia
Reflexionar sobre la generación Z es hablar de jóvenes preparados para cualquier cosa.

​Las cucarachas aparecieron en mi mente cuando escribí estas palabras. Estos insectos tienen la fama de poder sobrevivir a un holocausto, o eso decían mis padres hace cinco décadas o más. Miro a mi hija de veinte años y, aunque la imagen en mi cabeza es asquerosa, le sonrío. Acaba de contarme por qué terminó con un último “novio” o “el parche mal pegado” que trajo el último mes.

​                  —Desde el principio fue una relación supertóxica, mamá. Somos hijos abandonados con daddy issues. Imposible así. Nunca pudo hablar de nada. Nunca entendió que estoy en periodo premenstrual permanente y que necesito mucha atención —dice con desprecio. De inmediato, José José comienza a cantar en su habitación: “Me basta, con un poco de tu amor” …

​                  —Sí, mamá, soy una “migajera”. Aprendí de la mejor —me dice, guiñándome el ojo, y se lanza a mis brazos—, te amo tanto. Eres la mejor mamá del mundo.

​Mis ojos se cierran y suspiro al abrazarla. Siento miedo, un miedo permanente. No entiendo casi nada, pero sé que debo estar ahí observándola, porque no tolera no ser mirada; no soporta ni la soledad ni el aislamiento. Pero pudo sobrevivir la pandemia a mi lado acompañada de dos huskies hembras, tan hembras como ella y yo.

​Soy mamá de una chica de la generación Z y no estoy curada de espanto, si bien he desarrollado mecanismos de supervivencia. Todos los días percibo algo tóxico en el entorno, pero ya aprendí a sobrevivir a esta relación sin alterarme. O eso quiero pensar. Aunque siempre habrá un reto nuevo, algo que entender desde una nueva perspectiva. Hoy tenemos cita con el psiquiatra. Desde la pandemia o desde su nacimiento (la pandemia es una explicación a la que solemos recurrir para todo), la sensibilidad de mi hija es enorme: puede llorar con la facilidad de Libertad Lamarque y volver a la calma un segundo después. Todo le resulta doloroso y peligroso pero, al mismo tiempo, parece no tener miedo. Se lanza cotidianamente a la calle con la certeza de que este mundo la lastima, aunque no quiere perder las oportunidades que le da la vida; quiere desaparecer, pero no quiere morir; desea ser amada, pero no puede con el compromiso sostenido de una relación.

Las jóvenes de la generación Z aprendieron de las mejores a vivir en guerra constante; sin embargo, supieron decir que dolía y no soportan a sus madres, para quienes “no se puede hacer nada” frente a las violencias. Para las Z sí es posible, aunque no sepan exactamente qué; al menos, por el momento, gritan: “verga violadora a la licuadora”. Odian o aman a sus padres, ausentes siempre, aunque vivan con ellas. Esos son los padres X, una incógnita matemática permanente, aislados en un silencio que puede significar “no entiendo por qué estoy aquí, estoy cansado, no quise ser padre ni hijo ni nada; aún así tengo que trabajar, trabajar siempre, eso me enseñaron”.

​La generación Z vino a desaprender las lecciones de los X y ello produce un enfrentamiento constante, pero también el amor más profundo. Guardar silencio, obedecer, mimetizarse con el grupo y, simultáneamente, ser el mejor y ganar dinero para ser exitoso; tener un doctorado y ser un analfabeto emocional no tiene ningún sentido para la generación Z. Nos ven con un poco de compasión por el desastre en el que hemos sumido al planeta; se enojan y cuestionan permanentemente las reglas, nuestra autoridad sin autoridad. No escuchan y demuestran que hacen bien, que el mundo ahora es de ellos y que nosotros tenemos que dejarlos tomar el control.

Crecieron con los videojuegos más violentos, diseñados por los X para hacerse ricos con las reglas del neoliberalismo y luego quejarse de lo violento que es el mundo. Los Z escuchan a sus padres aplaudir el éxito y la riqueza y después también los oyen decir en secreto “son puros pendejos”. Aprendieron a sobrevivir en un mundo de doble moral y no les gusta. Por eso descalifican y etiquetan todo con las palabras más dolorosas y abrumadoras del vocabulario: “soy una tóxica”, “soy neurodivergente”, “soy una asesina serial”, “soy una migajera” …

​Sin embargo, aprendieron a amar y aman profundamente. Salieron del aislamiento de una pandemia con todas las ganas de ser abrazados, de jurarse amor eterno y, de la mano de alguien, reconstruir… reconstruirse tras el desastre generado por sus padres. La cursilería la llevan en las venas; probablemente sea la herencia maldita de sus madres abandonadas, amamantadas por las telenovelas y esperando permanentemente al príncipe azul.

​Reconocieron en los boleros y en la música romántica de los setenta y ochenta su ilusión más profunda: una relación sexoafectiva que les dé la fuerza y la razón para no conseguir el trabajo que sus padres les exigen, así como para tolerar una existencia que los provee de una permanente desazón por un futuro incierto o la amenaza de una violación durante una noche de peda.

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Editar en la era del algoritmo: el oficio silencioso detrás de las palabras

Cuando era niña, seguramente, yo quería ser otra cosa. Arquitecta, veterinaria, pintora, bióloga marina: a las niñas que crecimos en los dosmiles ya no nos costaba pensar en femenino. Aun así, hay muchas palabras que no existen por default en el vocabulario de la infancia —y que, por ende, no moldean el mundo ni el futuro en ese tiempo—. Yo, por ejemplo, no conocía la palabra “editora”, ni conocía a nadie que se dedicara a ello. Hoy tengo veintisiete años y llevo al menos cinco editando profesionalmente; sin embargo, mucha gente fuera de mi círculo laboral sigue sin conocer el término. O lo conocen de oídas, quizá, sin saber a qué se refiere exactamente. Para ser honesta, a veces yo tampoco sé con precisión qué significa esto de “editar”. Es difícil mapear la ruta exacta que me trajo aquí, y al pedir indicaciones sobre cómo llegar a “ser editora”, lo más probable es que cada quién apunte en una dirección diferente. Las arquitectas estudian arquitectura; las abogadas, derecho; las doctoras, medicina. ¿Y las editoras? Si buscas “editor” en LinkedIn, buena parte de los resultados sugieren vacantes relacionadas con la producción audiovisual. Si me preguntan cómo llegué a donde estoy, diré que a tientas. Y estaré siendo honesta, aunque parezca que me guardo el secreto egoístamente. A tientas, pero con entusiasmo, persiguiendo los puntos y las comas y todos los textos crudos que se me atravesaran. A tientas, pero con muchas manos guiando el trayecto. El camino de la editora es errático, pero muy rara vez es solitario. Una puede escribir a solas y leer en silencio, pero lo que sucede en medio es un proceso polifónico que siempre implica a alguien más. Editamos a alguien, para alguien, con alguien. Editar es una labor fundamentalmente colectiva.

​Casi parece que una no se topa con el sustantivo (soy editora) hasta que empieza a ejercer el verbo (yo edito). Cuando miro mi propia trayectoria, me pregunto si acaso puedo hablar de una “orientación vocacional” que me haya traído hasta aquí. Contrario a lo que quisiera contar, de niña no me gustaba leer. A pesar de los esfuerzos incansables de mi mamá por despertarme algún interés por la lectura, a mí me gustaba más la tele. Aunque nunca me he sentido parte de la generación Z —porque nací en ese periodo liminal después de la World Wide Web, pero antes del cambio de milenio, supongo que, si lo que la caracteriza es haberse criado más en las pantallas que en las calles, entonces sí, pertenezco a esta juventud tecnológica que estuvo condenada desde el inicio a ser conejillo de indias de un ciberfuturo tan emocionante y añorado como improvisado y anticlimático. La virtualidad ha atravesado muchas de mis vivencias, como seguramente atraviesa las de la gente que nació en un tiempo y un contexto similar. Quizá sea pertinente decir también que, más que sólo una herramienta o un medio de comunicación, la Gen Z —al menos este nicho al que yo pertenezco— ha encontrado en el internet una forma de mediar el mundo. Aunque la interacción en línea es compleja, durante mi adolescencia, “mi gente” no era sólo con la que compartía espacios físicos, sino a la que retuiteaba y quienes me daban like en Tumblr. Y ahí está, creo yo, lo realmente determinante: estas redes implican interacción constante: reaccionar, compartir, comentar, debatir, cambiar de opinión y picar “borrar”. Esto moldea la forma en la que construimos comunidad, pero también conocimiento. Las computadoras reciben input y el internet lo propaga en segundos, mucho más rápido que cualquier imprenta.

A los doce años tuve mi despertar lector con Harry Potter. Como si se tratara de un rito de iniciación adolescente de la Gen Z, cuando acabé con los libros, el cauce de mi entusiasmo voraz me llevó a Wattpad. Para quienes no estén familiarizados con la plataforma (no con lo que es ahora, sino con lo que era antes), se trataba, sencillamente, de un lugar para contar historias. La clave era la libertad que la regía: cualquiera podía escribir sobre cualquier cosa. El sitio se alejaba de los parámetros y rigores del mundo editorial y académico. No había un proceso de selección ni mucho menos de revisión. Es más, ni siquiera existía una discusión real sobre derechos de autor. Y aunque la falta de filtros significó cierta pérdida de corrección estilística, lo que ganamos fue mucho mayor: dejamos de preocuparnos por ganarnos una voz y nos lanzamos directo a usarla. Casi por naturaleza, la comunidad en Wattpad se conformó sobre todo por mujeres jóvenes y disidencias. Predominaba el fanfiction: historias escritas por fans que retoman personajes, ambientes y situaciones de otras obras —novelas, películas, series, ánime, videojuegos— para dar pie a nuevas tramas, relaciones amorosas y escenas cotidianas. En Wattpad, todas teníamos derecho a fantasear y a compartir la fantasía. La práctica común era publicar un capítulo a la vez y dejar que las lectoras —que a veces eran dos, pero qué más da— esperaran con ansias la siguiente actualización. Como las novelas de entregas, pero sin cobrar un centavo. Eventualmente, se habilitó una función de comentarios que simulaban notas al margen, pero públicas. Podías subrayar un pasaje y escribir “< 3”, lo mismo que sugerir “valdría la pena retomarlo en el siguiente capítulo” o “Hermione Granger nunca haría eso”. Ahora, en retrospectiva, pienso que el quehacer editorial —no sólo el que corrige, sino el que acompaña la escritura— sí que estaba presente en Wattpad. Y es que ese Wattpad de antaño puso en evidencia algo importante: editar no es lo mismo que fiscalizar lo que se escribe. Y esto resulta fundamental a la larga, pues, aunque en el mundo editorial existe una labor de depuración a través de dictámenes y otros procesos de selección —los cuales determinan qué sí y qué no merece publicarse—, Wattpad planteó otro punto de partida: uno que no decide quién puede participar en la carrera, sino que te acompaña mientras entrenas y te recuerda que eso también es correr. No hace falta demostrarlo.

​Casi al mismo tiempo, durante la secundaria y el bachillerato, participé en el taller de escritura de mi escuela. Era una actividad extracurricular que pronto se convirtió en mi momento sagrado. La dinámica era simple: escribir en casa, traer fotocopias para todxs, leer en voz alta y discutir. Tex, el maestro de español, moderaba las sesiones y hacía una corrección de estilo minuciosa de cada texto. Yo registraba cada punto y cada coma y cada acento y cada rima interna y cada verbo mal conjugado. Anotaba todas las observaciones en todos los cuentos y poemas, aunque no los hubiera escrito yo. Cuando Tex terminaba de corregir, era nuestro turno. Debatíamos lugares comunes, proponíamos figuras retóricas, discutíamos los límites de la cursilería, de la verosimilitud y del morbo; animábamos a desarrollar más a los personajes y a cortar lo que considerábamos reiterativo. Se nos iban las horas en eso: en desmenuzar los textos como si pretendiéramos sacarles brillo de tanto hablar de ellos. En su ensayo “Razones para perdonar a los talleres”,1 Laura Sofía Rivero confiesa: “no puedo pensar en el taller como un evento sagrado. Sigo asociándolo al sudor, al trabajo, al ruido colectivo, a la ayuda entre pares […]. A los talleres les perdono sus deslices porque en ellos encontré lo que había buscado por mucho tiempo: un lugar para hablar de lo que las palabras pueden llegar a hacer”. Además de reconocerme en las palabras de Rivero, me pregunto también si no es acaso precisamente eso —sudor, trabajo, ruido colectivo, ayuda entre pares— lo que implica el quehacer editorial. Todavía hoy, años después de mi última sesión en el taller, cuando me siento a editar, recurro a las herramientas que me enseñaron todxs esxs adolescentes para examinar los textos y preguntarme “lo que las palabras pueden llegar a hacer” cuando se trabajan a conciencia, sin juicios, con cuidado, en colectivo.

A Página Salmón llegué a tientas, pero con muchísimo entusiasmo. Primero como lectora, luego como escritora, y por fin, como editora. Iba a media carrera en Letras Inglesas y tenía veintidós años recién cumplidos cuando me integré al comité editorial, después de tomar con ellxs un taller de escritura que me dejó con la misma hambre de másmásmás que me llevó a Wattpad. Cuando llegué, el proyecto llevaba ya cinco años. Había una metodología rigurosa y bien estructurada de lo que había que hacer. Sin entrar en detalles, debo decir que la receta para preparar cada número de la revista es tediosa. Implica horas de planeación, lectura, discusión y corrección de estilo. A veces incluso un poco de diseño y programación. La palabra “talacha” no tiene ese dejo de dignidad académica ni se parece al idilio del poeta bohemio, pero es lo que hace una editora. Una y otra vez. Y claro, el corazón sostiene en buena medida nuestro quehacer, pero a veces se cansa, y entonces entra la disciplina. Y más cuando se trata de un proyecto independiente. Pero un proyecto independiente también conlleva otra palabra fundamental: comunidad. Gente comprometida, con intereses y entusiasmos comunes; gente que en el camino discute, duda, discrepa, se cansa y se frustra, pero que también conversa, celebra, se apoya, se motiva y se cuida. El quehacer editorial no es sostenible a solas, porque un corazón solo se cansa y una voz sola se pierde. En 2023 publicamos nuestro primer libro como editorial (Radiografía de cuerpo completo de Olympia Ramírez Olivárez). Diseño, maquetación, imprenta, distribución, presentaciones: recorrimos todo el proceso que culmina en un libro. Por no mencionar todo el cuidado y acompañamiento del proceso de escritura de Olympia, que tomó casi dos años. El comité editorial de Página Salmón somos cuatro personas, pero para que un par de ojos pueda leer lo que un par de manos escribió, se necesitan muchísimas personas en medio. Y no hay gloria del otro lado. Editar puede ser una profesión invisibilizada. El nombre de la editora no aparece en la portada.

​Hace unos años me convertí en editora de una revista de gastronomía y estilo de vida. También llegué ahí a tientas y con más dudas que entusiasmo. Tuve que integrar a mi vocabulario editorial palabras como SEO, alcance, pauta. Apacigüé mis aspiraciones literarias para satisfacer al algoritmo. Aprendí que la edición habla muchos lenguajes para apelar a lectores, clientes y máquinas. La edición comercial exige entender lo que hay detrás de la pantalla, saber esconder frases clave; identificar dónde conviene insertar una imagen —y cuál—, un link, un anuncio; escribir lo que no se lee. La edición comercial en internet no sólo es minuciosa con lo que le dice al lector, sino también a los motores de búsqueda. El saber de las imprentas se ha construido a lo largo de casi seis siglos, pero el algoritmo cambia constantemente, y con él, el manual de estilo para triunfar en la red. Y ahora sí que lo que quieres es triunfar. Esto no es Wattpad ni tenemos catorce años; hay que pagar la renta. Si pensaba que editar literatura era tedioso, era porque no conocía esta otra rama del oficio. Pero si algo he aprendido, es que sí que existe una mano invisible que todo lo edita, y eso me emociona. Esta labor de mediar el mundo, de cuidar las palabras que lo moldean, de acompañar escrituras y proponer lecturas, de entusiasmarse cuando das con la redacción correcta: este oficio podrá no nombrarse, pero existe y es enorme y hay que defenderlo. No sólo de los avances tecnológicos que insisten en usar el verbo (editar) y borrar el sustantivo (editora), sino también de este sistema que nos susurra a veces que, si tu nombre no está en la portada, tu trabajo no cuenta. Confiar en que quizá no estamos caminando a tientas y en que nombrarnos editoras ya nos lleva por buen camino.

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La ciencia redefine el síndrome de ovario poliquístico: ahora se llamará síndrome ovárico metabólico poliendocrino

Durante décadas, el síndrome de ovario poliquístico (SOP) ha sido uno de los trastornos endocrinos más frecuentes en mujeres y, al mismo tiempo, uno de los más complejos de diagnosticar y atender. Ahora, un consenso internacional acordó cambiar su nombre para reflejar con mayor precisión su naturaleza: a partir de 2026 será conocido como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP).

La modificación fue publicada en The Lancet tras un amplio proceso global de consulta en el que participaron especialistas, organizaciones médicas, profesionales de la salud y pacientes de distintos países. El objetivo no es únicamente sustituir una denominación médica, sino corregir una idea que durante años contribuyó a reducir este síndrome a un problema de ovarios.

El cambio responde a una razón científica central: se trata de un trastorno multisistémico. Aunque el nombre anterior hacía referencia a “ovarios poliquísticos”, las estructuras observadas en estudios de imagen no corresponden necesariamente a quistes patológicos, sino a folículos ováricos en desarrollo. Además, no todas las pacientes presentan esta morfología ovárica, por lo que el término podía generar confusión clínica y retrasar el reconocimiento de otras manifestaciones del síndrome.

El SOMP involucra alteraciones endocrinas, metabólicas, dermatológicas, reproductivas y de salud mental. Por ello, el nuevo nombre busca expresar mejor su complejidad: “poliendocrino” alude a la participación de distintos sistemas hormonales; “metabólico” reconoce su relación con resistencia a la insulina y otros riesgos cardiometabólicos; y “ovárico” conserva la referencia a la disfunción ovárica como una de sus características, sin presentarla como el único elemento que define la patología.

De acuerdo con la información publicada, este síndrome afecta aproximadamente a una de cada ocho mujeres. Entre sus manifestaciones reproductivas pueden encontrarse menstruaciones irregulares, alteraciones ovulatorias e infertilidad. También puede asociarse con acné, exceso de vello corporal, obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión, hígado graso, ansiedad y depresión.

El nuevo enfoque también busca evitar que la atención se concentre únicamente en el ámbito ginecológico. Diversas pacientes llegan a consulta por síntomas persistentes como irregularidad menstrual, acné, aumento de peso o hirsutismo, sin que siempre se integren esos datos en una evaluación endocrina y metabólica más amplia. Esta fragmentación puede contribuir a diagnósticos tardíos o tratamientos parciales.

La resistencia a la insulina ocupa un lugar relevante en la comprensión actual del síndrome. En muchas pacientes, las alteraciones metabólicas interactúan con la producción de andrógenos y con la función ovárica, lo que puede influir en manifestaciones como acné, hirsutismo, alteraciones menstruales y anovulación. Por ello, el abordaje clínico requiere valorar no sólo los síntomas reproductivos, sino también los factores metabólicos y hormonales asociados.

El consenso internacional también incorpora una dimensión social. Durante el proceso de consulta, pacientes señalaron que el nombre anterior podía reforzar estigmas relacionados con fertilidad, maternidad o apariencia física. En algunos contextos culturales, reducir el síndrome a los ovarios o a la reproducción podía aumentar la desinformación, la culpa o la ansiedad en quienes viven con esta condición.

La transición hacia el nuevo nombre será gradual. Durante los próximos años deberán actualizarse guías clínicas, materiales educativos, expedientes médicos, sistemas de clasificación y recursos de comunicación para pacientes y profesionales de la salud. La intención es que el cambio terminológico vaya acompañado de mayor educación médica y de una atención más integral.

Para los autores del consenso, nombrar mejor el síndrome puede ayudar a comprenderlo mejor. Reconocer al SOMP como un trastorno multisistémico permitiría favorecer diagnósticos más oportunos, tratamientos multidisciplinarios y una mejor calidad de vida para millones de mujeres en el mundo.

Fuente: Teede HJ et al. Polyendocrine metabolic ovarian syndrome, the new name for polycystic ovary syndrome: a multistep global consensus processThe Lancet, 2026. DOI: 10.1016/S0140-6736(26)00717-

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Chernóbil confirma: los humanos dañan más a la fauna que la radiación

Después del accidente en la planta nuclear de Chernóbil, ocurrido el 26 de abril de 1986, la zona fue evacuada y se pensó que difícilmente podría sostener vida. De hecho, la zona tardará mil años en que los isótopos radiactivos desaparezcan.

Sin embargo, diversas especies de animales permanecieron en el área y, con el paso del tiempo, la presencia de fauna llegó a ser comparable con la de otras zonas ecológicas no contaminadas.

Distintas investigaciones señalan que las actividades humanas, como la agricultura, la deforestación y otras acciones antropogénicas, suelen generar mayores efectos negativos sobre las poblaciones de animales que la ausencia de población humana en la zona de exclusión.

En entrevista para UNAM Global, el Dr. Jonathan Emmanuel Valerio Hernández, profesor investigador en el Departamento de Genética y Bioestadística de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, dijo que hay bastante presencia de animales en la zona. Sin embargo, eso no significa que estén en condiciones saludables como en otras zonas no contaminadas.

Aunque se creía que la zona iba a quedar completamente muerta por la radiación, es interesante observar cómo el impacto humano tiene más consecuencias en las poblaciones de animales que un accidente de este tipo.

¿Cómo han logrado sobrevivir?

Son varios factores a considerar, resaltó el experto. Lo primero es que hay zonas con mayor y menor radiactividad y los animales se desplazan por todo el lugar, entonces no reciben todo el tiempo la mayor radiación.

Otro punto es que algunas especies tienen altas tasas de reproducción, es decir, los animales que han nacido están por encima de las tasas de mortalidad y, por ende, han sobrevivido.

Algo muy interesante es que los animales poseen mecanismos biológicos capaces de reparar el daño en su ADN. En ambientes con radiación prolongada puede presentarse estrés oxidativo, un proceso en el que se generan moléculas inestables que afectan el material genético.

Sin embargo, tanto los animales como los seres humanos cuentan con sistemas naturales de defensa y reparación celular que permiten corregir parte de ese impacto y aumentar sus posibilidades de supervivencia.

Por ejemplo, las células de un organismo mueren cuando tienen un daño bastante severo; a este proceso se le llama apoptosis. Después, el cuerpo las reemplaza con nuevas. “Probablemente así han logrado sobrevivir los animales de la zona”.

Además, la radiación puede alterar desde una sola base nitrogenada del ADN —adenina, guanina, citosina o timina— hasta romper por completo una de sus hebras. Aunque las células cuentan con sistemas para reparar estas lesiones, el proceso no siempre es perfecto y puede dejar cambios conocidos como mutaciones.

Estas mutaciones pueden ser neutras, perjudiciales o, en algunos casos, conferir ventajas adaptativas. En ambientes con radiación constante, la selección natural tendería a favorecer a los individuos con mayor resistencia biológica, cuyos rasgos pueden heredarse a lo largo de múltiples generaciones.

Sin embargo, los expertos aclaran que esto no significa la aparición de animales “mutantes” como en la ficción. Cuando la radiación es demasiado alta, muchos organismos simplemente mueren. Los cambios evolutivos reales ocurren lentamente, mediante pequeñas variaciones acumuladas con el paso del tiempo.

Además, la selección natural favorece a los individuos con mejores mecanismos de reparación. “Podríamos decir que la selección natural ha favorecido a individuos que tienen mejores mecanismos de reparación”.

¿Hay cambios genéticos heredables?

Se han documentado algunos casos. Por ejemplo, la rana arbórea, que debería ser verde, ha cambiado su color y se ha oscurecido; es decir, tiene más melanina, la cual ha funcionado como un amortiguador durante estos años de radiactividad crónica.

Otro caso son las aves que han cambiado su pigmentación, como los mirlos, cuyos niveles de antioxidantes son más altos que los de otros animales que no están expuestos a radiación crónica. Es decir, son animales que han heredado estas características.

Los lobos que están en el lugar más alto de la cadena alimenticia han sido una especie bastante estudiada porque consumen herbívoros y, por ende, tienen mayor ingesta de estos elementos. Los investigadores encontraron que son organismos adaptados con mejores respuestas de reparación del ADN.

La radiación puede afectar al sistema inmune. Muchas células de defensa, como linfocitos, neutrófilos y monocitos, se producen constantemente en la médula ósea. Cuando la radiación daña el ADN, estas células pueden dejar de dividirse correctamente, lo que reduce las defensas del organismo y provoca inmunosupresión, es decir, una menor capacidad para combatir virus, bacterias y otras enfermedades.

Las siguientes generaciones

Después del accidente ocurrido el 26 de abril de 1986, la radiación era tan alta que las aves caían del cielo y los grandes mamíferos fallecían. Esto se debía a los daños a nivel de las proteínas del organismo, las enzimas y las paredes celulares.

En genética de poblaciones existe un concepto clave para entender lo ocurrido en Chernóbil: el intervalo generacional, es decir, el tiempo que transcurre desde que un individuo nace hasta que logra reproducirse y dejar descendencia.

Este periodo varía enormemente entre especies. Mientras en algunos roedores pueden ocurrir dos o tres generaciones en un solo año, en los lobos puede ser de seis o siete años, y en animales de vida más larga puede extenderse aún más.

Esto significa que, desde el accidente de 1986, algunas especies pequeñas y de reproducción rápida han acumulado muchas más generaciones que otras.

Entre más generaciones transcurren, mayores oportunidades existen para que aparezcan y se hereden cambios genéticos favorables. Por ello, los científicos pueden observar transformaciones más notorias en especies con ciclos de vida cortos, como ciertos roedores o anfibios, que en animales con reproducción más lenta.

Después de 40 años

En cuanto al aumento de lobos, linces y otros grandes mamíferos en la zona, una de las explicaciones principales es la ausencia humana. Sin agricultura, caza ni deforestación, la vegetación volvió a crecer y con ella aumentaron los herbívoros.

Donde hay más presas, también llegan los depredadores. Así, Chernóbil se convirtió en un laboratorio natural que muestra tanto la resiliencia de la vida como el fuerte impacto que suele tener la actividad humana sobre los ecosistemas, concluyó el experto.

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Preservación digital de archivos sonoros y audiovisuales analógicos

A partir de la segunda mitad del siglo XX, el disco de vinilo inició una revolución en la manera en que se escuchaba música al desplazar a los discos de 78 rpm, que eran rígidos, pesados y muy frágiles.

Con la aparición del disco de larga duración o LP, fabricado con vinilo, un material mucho más ligero y resistente, fue posible escuchar álbumes completos con mejor calidad de sonido. Poco después aparecieron los discos sencillos, más pequeños, que contenían una canción en cada lado, con la misma calidad de sonido.

A principios de los años 60 apareció el casete de audio como alternativa a los discos de vinilo, y se popularizó en la década de 1970 porque se podía grabar y regrabar una hora u hora y media de música.

Durante las siguientes décadas estos dos soportes convivieron hasta la aparición de los discos compactos, que sustituyeron a los discos de vinilo y a los casetes por su mejor calidad de sonido.

En el caso de las imágenes, ocurrió algo similar. Desde la aparición de la fotografía y del cine en el siglo XIX, durante todo el siglo XX el soporte fotográfico y cinematográfico cambió muy poco. En la década de 1980 se popularizaron los videocasetes para grabar video, que podían reproducirse en una videocasetera.

Durante décadas, las fotografías tomadas en películas de 35 mm con cámaras réflex, los discos de vinilo y los videocasetes eran los soportes que se pensaba iban a durar décadas, pero aparecieron las cámaras digitales, que guardan la imagen en un sensor electrónico, y el disco compacto o CD, y todo cambió. El CD sustituyó al disco de vinilo y poco después a los videocasetes.

La importancia de preservar los documentos audiovisuales y sonoros

Con la aparición de nuevas tecnologías y el cambio climático, es muy importante preservar los archivos sonoros y digitales antes de que se pierdan.

“Cuando hablamos de la preservación documental de archivos sonoros y audiovisuales nos referimos a una parte de nuestro patrimonio, a una parte de esa herencia documental en la que está grabada la historia, las expresiones culturales y artísticas, incluso gran parte de la producción científica”, señala Perla Olivia Rodríguez Reséndiz, directora del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información (IIBI). “Al igual que los libros y otros impresos, este tipo de documentos forman parte de la herencia documental de la humanidad, por lo que su preservación es muy importante”.

La preservación digital y el cambio climático es un tema en el que la investigadora ha estado trabajando en los últimos años. En 2020 coordinó el libro Estado de la preservación digital en los archivos sonoros y audiovisuales de Iberoamérica, en el que colaboraron especialistas de Latinoamérica y de España; la edición del libro estuvo a cargo de la Universidad Andina Simón Bolívar, de Ecuador.

En noviembre de 2021, junto con la Universidad Andina, organizó el IV Congreso Internacional de Archivos Digitales. Cambio Climático y Preservación Digital Sonora y Audiovisual, que tuvo lugar en Quito, Ecuador.

Los documentos analógicos en soportes físicos son característicos del siglo pasado

“Durante el siglo XX, gran parte de la historia del mundo fue registrada en diversos soportes analógicos. En el caso del audio, tenemos desde los cilindros de cera hasta los discos de vinilo, las cintas de carrete abierto, los audiocasetes. En el caso del video, buena parte de los documentos audiovisuales están en videocasetes en los formatos Betamax, VHS o Betacam”.

Para garantizar la permanencia del contenido en estos materiales se deben transferir a formatos digitales, porque su vida útil va terminando, señala la investigadora.

“Si no están en condiciones adecuadas de temperatura y humedad, con el paso del tiempo se van a deteriorar debido a un fenómeno que se conoce como degralescencia, que es la degradación sistemática de estos materiales o soportes analógicos. Para evitar la degralescencia, estos materiales deben estar a una temperatura aproximada de 18 °C y con 40 por ciento de humedad relativa”.

Obsolescencia tecnológica

Al mismo tiempo que ocurre la degradación de los materiales, se presenta la obsolescencia tecnológica de los dispositivos en los que se reproducen, es decir, los cilindros, los casetes y los discos de vinilo son soportes obsoletos porque la tecnología ha avanzado muy rápidamente y los dispositivos para reproducirlos también son obsoletos y ya no se fabrican.

Los documentos del siglo pasado que aún se pueden reproducir en soportes analógicos se tienen que digitalizar y transferir a plataformas y formatos digitales.

“Sin embargo, en este siglo, que se caracteriza por la creación de documentos de origen digital, tenemos un problema añadido porque no hemos terminado de digitalizar todos los documentos analógicos, de los cuales se ha perdido una gran cantidad, en parte porque el reconocimiento de este patrimonio fue tardío. Desde finales del siglo pasado, en México empezamos a reconocer la importancia de estos materiales, pero su digitalización aún no se concluye”.

Documentos de origen digital, en mayor riesgo que los documentos analógicos

Frente a este panorama, los investigadores ahora tienen otro importante desafío, que es la preservación de los documentos de origen digital, “que no son tangibles, que no podemos ver porque están en diferentes sistemas de almacenamiento digital, como discos duros, cintas LTO o servidores”.

En este siglo, que se caracteriza por una gran producción de contenidos de origen digital, el riesgo de pérdida es mayor que en los soportes analógicos.

“En este momento tenemos una tarea compleja porque el volumen de datos que debemos preservar es muy alto; de acuerdo con algunas investigaciones recientes, sólo se preserva 2 por ciento de todos los datos que se producen a nivel mundial”.

Patrimonio sonoro y audiovisual

“Cuando hablamos del patrimonio sonoro y audiovisual me refiero a dos formas de herencia documental. El patrimonio sonoro está registrado en sonidos. Un ejemplo concreto son las producciones radiofónicas, la música, todos los registros orales de la investigación científica, que en la UNAM tenemos bastantes y que son muy importantes”, explica la investigadora.

Lo audiovisual se refiere a la producción fílmica, a las producciones de televisión, las producciones videográficas, las grabaciones audiovisuales producto de la investigación científica, inclusive el videoarte.

“Estas son las dos grandes familias documentales que habían estado olvidadas durante mucho tiempo, pero que también son fundamentales para entender el presente y el devenir de las sociedades, porque allí están grabadas las voces de nuestros creadores, de nuestros intelectuales, de nuestros políticos, los hechos que han conmovido a la sociedad, los hechos históricos de los que somos resultado”.

Colecciones universitarias

La Universidad Nacional preserva colecciones muy valiosas. Por ejemplo, Voz Viva de México es una de las colecciones más importantes que tiene para su salvaguarda. Pero también están las colecciones de Radio UNAM, de la Filmoteca de la UNAM y las producciones de TV UNAM.

“La UNAM es heredera o creadora, pero también preserva y salvaguarda para el futuro colecciones sonoras y audiovisuales que son esenciales para la historia del país”, dice Perla Rodríguez. “He mencionado sólo algunas, pero también están las producciones científicas que en institutos, centros y facultades documentan los investigadores en entrevistas y en su trabajo científico de campo”.

“Es importante mencionar que en este momento se están generando muchos documentos de origen digital. La denominación ‘de origen digital’ se refiere a los documentos que generamos en nuestras computadoras, con tecnología digital y que se resguardan, por ejemplo, en archivos digitales en formatos .wav y .MXF para video, y .wav para audio, para su preservación a largo plazo”.

Hay la falsa creencia de que un documento, al publicarse, por ejemplo, en la web, o al estar en un disco duro o en un servidor, está conservado, pero se preserva solo si cuenta con las condiciones idóneas y los lineamientos destinados a garantizar la salvaguarda de estos materiales a largo plazo. De otra manera se pierde.

“Tener en nuestra computadora algunos documentos no garantiza que se salvaguarden porque la computadora se deteriora y todo se pierde o se queda obsoleta”.

Esa es la confusión por la que se cree que, por tener los materiales en una computadora, en un disco duro o en una memoria USB, están conservados, pero no es así.

“Cuando hablamos de preservación digital desde la investigación científica nos referimos a técnicas, tecnología, métodos de documentación y, por supuesto, a entender que estos materiales se tienen que salvaguardar en lo que nosotros denominamos archivos digitales, que son sistemas sociales, porque ahí se preserva una parte de la herencia documental, y tecnológicos, formados por hardware y software, que se actualizan periódicamente”.

“Si no se entiende que la preservación digital es un cambio continuo, entonces corremos el riesgo de perder grandes cantidades de contenidos que son muy importantes”.

Contaminación ambiental y preservación de documentos audiovisuales

La producción de archivos digitales afecta al cambio climático, y al mismo tiempo el cambio climático afecta a estos archivos. “Es una relación, digamos, dual. Yo mencionaría cuatro elementos de esta relación”, señala la académica.

“Dependemos de tecnología para la fabricación de hardware y software, que son esenciales en la preservación digital. Los combustibles fósiles, como petróleo, carbón y gas natural, y las tierras raras son necesarios para la fabricación de la tecnología empleada en los archivos digitales”.

Segundo elemento: se consume energía eléctrica durante todo el ciclo de la preservación digital de los documentos. Desde el momento en que se acopia un documento de origen digital, durante la preservación se le añaden los metadatos, se gestiona y se da acceso, y durante todo ese lapso utilizamos energía.

“Se utiliza energía desde el momento en que se extraen las tierras raras para la fabricación de la tecnología, durante su transporte y durante su fabricación; es un ciclo interminable de uso de energía”, dice Olivia Rodríguez.

El tercer factor es el empleo de enormes cantidades de agua, necesaria para los sistemas de enfriamiento en el almacenamiento digital. “Preservar grandes cantidades de contenidos digitales implica también enfriar los servidores”.

Investigaciones recientes, sobre todo en Europa, buscan que hacia el año 2040 disminuya el consumo de agua. “Por eso la instalación de centros de datos es tan polémica, por el daño al medio ambiente”.

La cuarta variable es la generación de basura tecnológica. Cuando esta tecnología deja de ser útil se convierte en basura, que es desechada sobre todo en países pobres, lo que daña al medio ambiente y a la salud de las personas. “De esta manera, la preservación digital afecta al medio ambiente”.

A su vez, el cambio climático influye en la preservación digital porque estos archivos digitales se ven afectados por fenómenos meteorológicos, como el calentamiento global, el aumento en el nivel del mar, las inundaciones y las sequías, que presionan la necesidad de preservación de este patrimonio digital.

El CD, el soporte más frágil en la historia de la grabación sonora y audiovisual

“Desde principios de este siglo se nos advirtió que en la preservación digital no podíamos confiar en los CD ni en los DVD porque son los soportes más frágiles en la historia de la grabación sonora y audiovisual”, dice Perla Rodríguez. “Dependiendo de la marca y del tipo de material con el que se hayan producido, pueden durar entre 10 y 20 años”.

Contrario a lo esperado con la fiebre de los años 90 del siglo pasado acerca de que íbamos a tener un soporte digital eterno, ahora las computadoras ya ni siquiera traen un reproductor de CD. “Ese es un problema de obsolescencia porque ya no hay reproductores de CD. Esto expresa con claridad cómo un formato, un soporte que fue uno de los primeros soportes digitales, quedó en desuso”.

Contrario a lo esperado, los vinilos en buenas condiciones físicas y químicas, guardados en bóvedas correctamente climatizadas, pueden durar hasta cien años. Si un LP está correctamente ubicado y en condiciones adecuadas de temperatura, es probable que no sufra el deterioro que sí pueden tener los CD.

“Pero si una persona tiene el equipo para reproducir un CD o un DVD, podría seguir disfrutando de estos contenidos, mientras no se deterioren”, finaliza Perla Rodríguez Reséndiz

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UNAM-España reflexiona en encuentro literario sobre la migración

El Centro de Estudios Mexicanos UNAM-España celebró a finales de abril una edición más de Con Acento. Encuentro de creadores hispanoamericanos, con el foco en la migración, un ámbito de gran interés para la UNAM. Esta iniciativa, que anualmente se organiza junto con la Fundación Casa de México en España y el centro cultural madrileño Contemporánea Condeduque, estuvo conformada por seis mesas de diálogo en las que intervinieron escritoras y escritores de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, España, México, Perú, República de Corea y Uruguay.

Durante tres jornadas, las y los escritores dialogaron sobre las formas en que la movilidad humana moldea desde hace siglos nuestro mundo, ese territorio esférico en perpetuo movimiento que a veces acoge y a veces expulsa. El encuentro tuvo como objetivo principal reflexionar sobre la manera en que la literatura y las lenguas son herramientas para entender la migración, analizarla, contrastarla, explicarla o transitarla, a la vez que se enriquecen y transforman ante ese complejo movimiento.

Los escritores Daniel Chacón, Santiago Vaquera-Vásquez y Miguel Albero, moderados por Josebe Martínez, académica de la Universidad del País Vasco, fueron los encargados de abordar un tema urgente en el ecosistema literario de Estados Unidos y hablaron sobre lo que significa la escritura en un entorno en el que se han endurecido las políticas migratorias y en donde se ha visto un refuerzo operativo de agencias como el ICE, así como la estigmatización de la lengua española. Esto ha puesto el reflector en dicho país como un espacio geopolítico de alta tensión, pero también como un escenario ético y narrativo ineludible.

El encuentro también contempló una reflexión conjunta sobre lo que pasa en el ámbito editorial. David Andrés Cabañas (Editorial Siglo XXI-España), Guillermo Quijas (Editorial Almadía, México) y Andrea Stefanoni (Librería La Mistral) dialogaron sobre la forma en que los catálogos cruzan los océanos en la actualidad. Además, reflexionaron sobre cómo la internacionalización del mercado literario está respondiendo a este movimiento y si existe un posicionamiento cultural que apueste por la circulación de ideas frente al repliegue identitario. También conversaron sobre el papel que desempeñan los libreros y las librerías en la construcción de puentes, catálogos y comunidades. Asimismo, compartieron ideas sobre la manera en que la edición se ha convertido en una forma de migrar y redefinir el mapa literario del idioma español, a través del movimiento continuo de los textos y de los autores.

Formó parte del encuentro una mesa de diálogo conformada por algunos de los migrantes latinoamericanos cuyos trabajos narrativos han sido reconocidos por el Premio de Relato Migrante UNAM-España/Centroamérica Cuenta, en el que han participado cerca de 700 personas originarias de 20 países latinoamericanos, residentes en 16 comunidades autónomas de España, con un rango de edad que oscila entre los 16 y los 80 años. En esta conversación, moderada por el escritor y periodista peruano Renato Cisneros, participó el colombiano Yeisson Vargas Rendón —ganador de la edición 2025-2026—, cuyo relato “Arquitectura condicional” acaba de ser publicado en la Revista de la Universidad de México, junto con las finalistas de la primera y tercera edición del premio, Rocío Saucedo (México) y Elena Mesa (Colombia), cuyos relatos ha publicado la revista Punto de Partida de la UNAM.

Otra de las grandes cuestiones planteadas en Con Acento tuvo que ver con lo que significa escribir en español en entornos en los que el hecho migratorio implica exponerse a una jerarquía de acentos, tonalidades de piel y pasaportes. En la mesa intervinieron Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero y Claudia Apablaza, escritoras latinoamericanas residentes en España, quienes también reflexionaron sobre lo que significa escribir en un idioma atravesado por desigualdades históricas y formas sutiles de racismo, y sobre cómo la escritura puede servir como un gesto crítico contra las exclusiones.

Los escritores Munir Hachemi, Fernanda Trías y Valeria Mata conversaron con Jesús Cano, académico de la Universidad Complutense de Madrid, sobre cómo la escritura pone de manifiesto y retrata los cambios de paisaje en los movimientos migratorios. Respondieron a cuestiones como: “¿Es posible perder montañas, mares, edificios y calles conocidas y, al mismo tiempo, aprender a habitar nuevos horizontes? ¿Qué ocurre con la verticalidad y la horizontalidad de lo que nos rodea, con la forma en que una topografía nos orienta o nos desorienta? ¿Y cómo suena una ciudad?”. Los escritores hablaron sobre la orientación y el conocimiento y reconocimiento de los nuevos paisajes a través de los sentidos.

El encuentro tuvo como colofón una mesa en torno al desarraigo y la sensación de no estar del todo “en casa”, experiencias que suelen ser comunes en el mundo actual. Sobre estos temas dialogaron Bora Chung y Mónica Ojeda, dos escritoras que proceden de tradiciones literarias distintas, como la asiática y la latinoamericana. Moderadas por Esther Torres-Simón, reflexionaron sobre la manera en que las escritoras recurren a lo fantástico y a la transformación del cuerpo y del espacio para hablar de estas vivencias.

El cartel de la quinta edición del encuentro fue diseñado por Frida Pichardo, egresada de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM y participante en un programa de impulso a la titulación por actividades en el extranjero, en el área de Diseño de UNAM-España.

Las mesas del encuentro pueden verse en el siguiente link:

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Leer a Clarice Lispector es entrar al mar sin salvavidas

Pocas escritoras transformaron la literatura del siglo XX con la intensidad de Clarice Lispector. Nacida en Ucrania en 1920 y criada en Brasil desde niña, Lispector revolucionó la narrativa en lengua portuguesa con una escritura introspectiva, filosófica y profundamente sensorial. Más que contar historias, exploró los territorios más inasibles de la conciencia: el deseo, el miedo, la soledad, el cuerpo, el silencio y aquello que ocurre en la mente unos segundos antes de que algo sea comprendido.

Su obra influyó decisivamente en generaciones de escritores y críticos la han comparado con figuras como Virginia Woolf o Franz Kafka, aunque su voz terminó siendo absolutamente singular. Leer a Lispector implica entrar en una literatura que no busca tranquilizar al lector, sino confrontarlo con su propia interioridad.

El volumen dedicado a la autora en la colección Material de Lectura de la UNAM pertenece justamente a esa clase de libros que no sólo se leen: se experimentan. Uno abre sus páginas creyendo que encontrará cuentos breves y fragmentos poéticos, pero termina atravesado por una experiencia íntima, incómoda y profundamente luminosa.

Publicado por la Dirección de Literatura de la UNAM y con selección e introducción de Gloria Gervitz, este libro funciona como una puerta de entrada privilegiada a una de las voces más radicales de la literatura contemporánea. Desde las primeras líneas, Gervitz advierte que el centro de la escritura de Lispector no es la trama, sino “la manera de mirar”. Y en efecto: sus textos parecen menos interesados en contar algo que en capturar el instante exacto en que la conciencia tiembla frente al mundo.

Clarice Lispector, una de las voces más singulares de la literatura brasileña del siglo XX, retratada junto a su máquina de escribir. La autora de La pasión según G. H. y La hora de la estrella transformó la narrativa contemporánea con una escritura introspectiva, austera y profundamente existencial.

Leer a Lispector hoy produce una sensación extraña. Sus relatos fueron escritos hace décadas y, sin embargo, poseen la temperatura emocional de algo recién pensado. En “Tanta mansedumbre”, por ejemplo, una mujer mira la lluvia y descubre una alegría tan silenciosa que la desconcierta más que el dolor. Lo que en otro autor sería una epifanía sentimental, en Lispector se convierte en una investigación casi metafísica sobre la existencia. Nadie describe el desconcierto interior con semejante precisión.

El volumen también incluye uno de sus relatos más célebres, “Felicidad clandestina”. La historia de una niña que anhela desesperadamente un libro prestado podría parecer mínima; sin embargo, Lispector transforma esa espera en una meditación feroz sobre el deseo y la humillación. La felicidad, parece decirnos, nunca llega de manera limpia: siempre viene acompañada de ansiedad, demora y una secreta culpa.

Pero quizá el corazón más perturbador de esta edición sea “Seco estudio de caballos”, un texto inclasificable que oscila entre el ensayo, la confesión y la alucinación. Los caballos de Lispector no son animales: son símbolos de una libertad salvaje que el lenguaje apenas consigue rozar. Ahí está una de las claves de toda su literatura: escribir contra los límites de las palabras, intentar nombrar aquello que se escapa incluso mientras se pronuncia.

En tiempos dominados por narrativas veloces y explicaciones inmediatas, Lispector exige otra clase de lector: uno dispuesto a perderse. Sus frases cortas, tensas y casi hipnóticas obligan a leer despacio, como quien avanza en la niebla. No hay concesiones ni sentimentalismo fácil. Tampoco moralejas. Lo que hay es una intensidad rara, casi física, capaz de convertir el silencio, el mar o una mirada en experiencias absolutas.

La edición de Material de Lectura tiene además el mérito de reunir traducciones de figuras como Cristina Peri Rossi y Marcelo Cohen, quienes consiguen conservar en español la respiración quebrada y el magnetismo de la prosa original. El resultado es un libro breve pero inmenso, de esos que pueden leerse en una tarde y quedarse resonando durante años.

Clarice Lispector escribió alguna vez que “más allá de la oreja existe un sonido”. Toda su obra parece perseguir justamente eso: aquello que existe un poco más allá del lenguaje. Y quizá por eso sigue fascinando. Porque sus textos no buscan responder preguntas; buscan llevarnos al borde donde las preguntas comienzan.

El libro puede consultarse gratuitamente en el sitio de Material de Lectura de la UNAM:
https://materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/clarice-lispector-90.pdf

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Déjà vu: qué dice la ciencia sobre la sensación de haber vivido algo antes

El fenómeno del Déjà vu es una de las ilusiones de la memoria más intrigantes y misteriosas. De hecho, es la sensación de que la experiencia que se vive actualmente, a pesar de ser novedosa, ya se había vivido antes.

“Cuando llegamos a un nuevo ambiente o vivimos una experiencia, se activan de forma automática los procesos de familiaridad, mediante los cuales el cerebro identifica si esa situación ya fue vivida con anterioridad”, explicó en entrevista para UNAM Global Selene Cansino, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Regularmente, este proceso de familiaridad coincide con la realidad objetiva, y en raras ocasiones sentimos que vivimos algo que ya se había vivido o visto, de ahí el término déjà vu. Sin embargo, no es posible recuperar el origen de esa experiencia.

Muy difícil de estudiar

El filósofo francés Émile Boirac fue de los primeros en usar el término déjà vu, que ha sido definido como una experiencia inapropiada de familiaridad ante una experiencia presente, que no puede vincularse realmente con nada del pasado.

Sin embargo, es importante mencionar que el Déjà vu es muy difícil de estudiar, puesto que no hay un estímulo que lo provoque o una conducta observable cuando ocurre.

“La única forma de investigarlo es a través de un reporte subjetivo de las personas, que depende, a su vez, de la sensibilidad que tienen para identificar el déjà vu y de sus conocimientos sobre su funcionamiento cognitivo”.

Ese escenario ha impedido saber realmente qué es y, por eso, aún se desconoce, añadió la académica universitaria. De hecho, a través de reportes subjetivos se sabe que ocurre en dos terceras partes de las personas estudiadas sobre el tema, es decir, en el 66 por ciento.

También se sabe que dura menos de cinco segundos y que ocurre más de una vez en la vida. Sin embargo, con la edad disminuye, de tal forma que los adultos mayores ya no tienen déjà vu o lo presentan muy pocas veces.

Aunque esto se ha interpretado como que los adultos mayores son menos exigentes con su memoria y aceptan más esas pequeñas fallas. “Por eso, no se sabe si realmente disminuye”.

Cuatro definiciones

A través de los años, se han propuesto más de 40 explicaciones del déjà vu, porque, al igual que un dolor de cabeza, no puede tener una sola explicación.

Actualmente, hay investigadores que estudiaron todas las definiciones y las conjuntaron en cuatro explicaciones:

  1. Doble procesamiento: El déjà vu puede surgir cuando dos procesos mentales momentáneamente están fuera de sincronía, como la sensación de familiaridad y la recuperación de recuerdos, que normalmente ocurren juntos. Si se activa falsamente la familiaridad sin la recuperación, una experiencia nueva se percibe como conocida, aunque no exista un recuerdo real asociado.
  2. Desfase neurológico o eco perceptual: Otra hipótesis señala que la información que llega al cerebro por distintas vías sensoriales puede hacerlo con milisegundos de diferencia. Ese pequeño retraso genera una especie de “eco perceptual”, haciendo que el segundo estímulo sea interpretado como algo ya vivido.
  3. Memoria implícita inconsciente: También puede originarse por recuerdos almacenados de forma inconsciente, conocidos como memorias implícitas. Estas experiencias previas, provenientes de lecturas, imágenes, películas o vivencias cotidianas, pueden activarse sin que la persona sepa de dónde vienen, generando la sensación de familiaridad.
  4. Interrupción momentánea de la percepción: El cerebro monitorea continuamente el entorno, pero ese proceso puede interrumpirse brevemente por distracciones internas o externas. Cuando la percepción se reanuda casi de inmediato, el momento puede sentirse repetido, como si ya hubiera ocurrido antes.

En el cerebro

El déjà vu es una falla de la memoria episódica, la memoria que almacena los recuerdos personales. Las regiones involucradas se encuentran en el lóbulo temporal medial, ubicado en la cara interna del lóbulo temporal, casi en el centro del cerebro.

El hipocampo es el centro de la memoria episódica, por lo que el déjà vu podría originarse en esta región o en otras que sostienen la memoria episódica, como la amígdala y la corteza parahipocampal. Se ha propuesto que en esta última región ocurren descargas neuronales espontáneas que podrían generar la sensación de familiaridad desordenada.

La memoria no es perfecta; los recuerdos siempre tienen deficiencias. De hecho, no es posible recuperar un recuerdo en su totalidad y con todos los detalles.

Sin embargo, el déjà vu se siente como algo muy vívido, porque en realidad no es una memoria, sino un procesamiento de la experiencia actual.