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“Acompaña una luciérnaga”: el programa de la UNAM que combate la deserción desde el apoyo entre estudiantes

Cuando Karen Maldonado Rangel pensó en dejar la carrera, no fue por falta de capacidad, sino por todo lo que ocurría fuera del aula. Foránea, viviendo sola y cursando el cuarto semestre de la licenciatura en Enfermería y Obstetricia de la UNAM, enfrentaba no solo la exigencia académica, sino también una carga emocional que comenzaba a desbordarse.

Como muchos estudiantes, intentaba resolver todo por su cuenta, hasta que Mónica, una tutora del programa “Acompaña una luciérnaga”, se acercó y le hizo una pregunta simple: “¿Qué tienes?”. Ese gesto rompió una barrera que ella misma no había logrado cruzar.

A partir de ese momento, el acompañamiento se convirtió en un punto de apoyo clave. Más allá de lo académico, Karen encontró orientación, confianza y la seguridad necesaria para continuar. “Si ella no se hubiera acercado conmigo en ese momento, probablemente hubiera pensado en desertar”, reconoce. Su experiencia refleja cómo, en contextos de alta exigencia y soledad, el apoyo entre pares puede marcar la diferencia no solo en el desempeño escolar, sino en la permanencia misma dentro de la universidad.

Acompaña una luciérnaga

Con el objetivo de fortalecer la permanencia y el desempeño académico del alumnado, la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la UNAM ha implementado un programa institucional de tutorías que busca acompañar a las y los estudiantes a lo largo de su formación. Entre sus estrategias destaca “Acompaña una luciérnaga”, una iniciativa basada en el apoyo entre pares que ha cobrado relevancia dentro de la comunidad estudiantil.

En entrevista para UNAM Global, Elvira Castillo, responsable del programa institucional de tutorías, y Zoila León Moreno, jefa de la División de Estudios Profesionales de la Facultad de Enfermería y Obstetricia, explicaron las características del programa.

Esta estrategia responde a la necesidad de brindar herramientas que permitan reducir el rezago y la deserción escolar, al tiempo que se fortalece el aprendizaje. El programa forma parte de un sistema más amplio que incluye tutorías grupales, individuales y entre pares, con el objetivo de atender distintas necesidades del alumnado.

La modalidad de acompañamiento entre estudiantes, conocida como “Acompaña una luciérnaga”, surgió durante la primera gestión de la directora Rosa A. Zarate Grajales y se consolidó como una propuesta innovadora dentro de la facultad.

Su nombre hace referencia a la idea de transmitir conocimiento como una forma de luz que guía en el proceso educativo. Así, estudiantes de semestres avanzados, denominados “luciérnagas”, acompañan a quienes inician su formación, generando una red de apoyo basada en la empatía y la experiencia compartida.

A diferencia de la relación tradicional con docentes, este modelo fomenta un vínculo más cercano entre estudiantes, lo que facilita la comunicación y la confianza.

Quienes participan como tutores no solo comparten conocimientos académicos recientes, sino también estrategias de estudio, dinámicas de organización del tiempo y experiencias personales que pueden resultar útiles para enfrentar los retos de los primeros semestres.

El acompañamiento no se limita al ámbito académico. Explicó Castillo Moreno, las “luciérnagas” también pueden identificar situaciones emocionales o personales que afectan el rendimiento de sus compañeros y canalizarlos hacia las instancias correspondientes dentro de la universidad.

De esta forma, el programa adopta una visión integral del estudiante, reconociendo que su desempeño está influido por factores que van más allá del aula.

Para formar parte del programa, los estudiantes deben cumplir con un perfil que incluye responsabilidad, empatía y habilidades de comunicación, además de ser alumnos regulares. Una vez seleccionados mediante convocatoria, reciben capacitación continua a través de diplomados, seminarios y talleres enfocados tanto en el acompañamiento académico como en el desarrollo de competencias socioemocionales.

Aunque el impacto del programa no se mide a través de indicadores cuantitativos tradicionales, su crecimiento se refleja en el aumento de la demanda por parte del alumnado. Tras una disminución durante la pandemia, cada vez más estudiantes solicitan este tipo de apoyo, lo que da cuenta de su pertinencia y aceptación dentro de la comunidad universitaria.

No obstante, el programa enfrenta retos importantes. La naturaleza teórico-práctica de la carrera implica que los estudiantes de semestres avanzados pasen largos periodos en prácticas clínicas, lo que dificulta la coincidencia de horarios con quienes requieren tutoría.

Para hacer frente a esta situación, la facultad ha incorporado modalidades virtuales y ha buscado integrar a pasantes y ayudantes de profesor como parte del acompañamiento.

Más allá de los resultados inmediatos, “Acompaña una luciérnaga” apuesta por fortalecer el sentido de comunidad entre estudiantes y por promover una formación más colaborativa. En este modelo, el conocimiento no solo se transmite desde la docencia, sino también entre quienes comparten el mismo camino académico.

Así, en un entorno universitario cada vez más complejo, el acompañamiento entre pares se consolida como una herramienta clave para enfrentar los desafíos educativos, al tiempo que recuerda que, en ocasiones, el aprendizaje también puede construirse desde la cercanía y la solidaridad entre estudiantes.

Algunas experiencias

Para Mario, egresado de la facultad y actualmente vinculado al programa a través de su servicio social y como ayudante de profesor, la experiencia como tutor en “Acompaña una luciérnaga” ha sido “muy enriquecedora”.

Su labor se ha enfocado principalmente en acompañar a estudiantes de semestres avanzados en prácticas de laboratorio y procedimientos relacionados con la obstetricia, un área en la que se formó.

Desde su experiencia, el apoyo entre pares permite generar un ambiente de mayor confianza, donde el lenguaje, la cercanía generacional y el haber pasado por los mismos procesos facilitan el aprendizaje. “Entiendes el nerviosismo, las dudas y los errores, porque tú ya estuviste ahí”, señala. A lo largo de aproximadamente un año, ha trabajado mucho.

Para Mónica Miranda, pasante de servicio social y tutora en el programa, la motivación para integrarse a “Acompaña una luciérnaga” surgió de su propia experiencia como estudiante.

“Me di cuenta de que a veces entendía mejor un tema cuando me lo explicaba un compañero”, señala. Desde entonces, decidió convertir ese aprendizaje en una herramienta para apoyar a otros.

A través de la tutoría entre pares, explica, es posible traducir los conocimientos a un lenguaje más cercano, incluso adaptado a referencias cotidianas que facilitan la comprensión.

En su experiencia, este modelo no solo refuerza el aprendizaje de quien recibe el apoyo, sino también de quien lo brinda. Uno de los casos que más recuerda es el de una alumna que logró ganar confianza para realizar la valoración de pacientes en prácticas clínicas, después de ensayar previamente los procedimientos en conjunto.

“Cuando llegó al hospital, ya lo hacía sin miedo”, destaca, como ejemplo del impacto que puede tener este acompañamiento en la formación profesional.

A decir de César Emiliano Villalba Padrón, estudiante de cuarto semestre de la Licenciatura en Enfermería, contar con un tutor en el programa “Acompaña una luciérnaga” fue clave para encontrar rumbo dentro de la carrera.

“En segundo semestre todavía tenía muchas dudas, no sabía si iba bien o mal”, recuerda. Fue entonces cuando decidió buscar a alguien cercano en edad y experiencia, lo que facilitó la confianza y el aprendizaje. Acompañado por su tutor, logró no solo aclarar inquietudes, sino también enfrentar con mayor seguridad sus primeras prácticas clínicas.

“Aunque ya tenía la teoría, nunca lo había hecho”, explica sobre un procedimiento que realizó bajo su guía paso a paso. Para él, este acompañamiento hizo la diferencia entre la incertidumbre y la confianza, al permitirle aplicar sus conocimientos en un entorno real con el respaldo de alguien que ya había pasado por el mismo proceso.

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Déjà vu: así explica la ciencia la sensación de “esto ya lo viví”

¿Alguna vez has estado en un lugar nuevo y, de pronto, tienes la certeza inquietante de que ya viviste ese momento? La conversación, los gestos, incluso la luz parecen repetirse, como si el tiempo se doblara sobre sí mismo.

Ese fenómeno, conocido como déjà vu, ha fascinado durante siglos a científicos y filósofos por igual, no solo por lo extraño que resulta, sino porque pone en duda algo que damos por hecho: la forma en que percibimos la realidad y construimos nuestros recuerdos.

En entrevista para UNAM Global, Hugo Sánchez, jefe del laboratorio de Neuropsicofarmacología y académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que el déjà vu es una experiencia en la que una persona siente que ya ha vivido una situación, aunque en realidad sea nueva. “En muchos casos, se trata de una reminiscencia: un recuerdo sin una asociación clara dentro de la memoria”.

No se trata de un mecanismo normal

El déjà vu no es un “mecanismo” como tal, sino una experiencia que surge a partir del funcionamiento normal, aunque complejo, de la memoria.

“El cerebro no almacena la información como si fuera un archivo exacto o una grabación fiel de la realidad. Más bien, trabaja a partir de nodos o fragmentos de información que después reconstruye”, detalló. Esta característica hace que los recuerdos no sean estáticos, sino dinámicos y, en muchos casos, modificables.

Es común que las personas recuerden eventos de su vida, como cumpleaños o momentos significativos, de manera distinta a como ocurrieron en realidad.

Esto se debe a que la memoria se enriquece con el paso del tiempo e incorpora información nueva, reinterpretaciones o incluso relatos de otras personas. “El recuerdo se vuelve más complejo, pero no necesariamente más fiel”, señaló.

Memorias falsas

Esta flexibilidad también explica fenómenos como la implantación de memorias falsas, en los que una persona puede llegar a recordar situaciones que nunca vivió. “Somos susceptibles a incorporar información externa en nuestro sistema de memoria, incluso sin darnos cuenta”.

En este contexto, el déjà vu puede entenderse como una especie de “cruce” entre la información almacenada en la memoria y la experiencia presente. Cuando el cerebro encuentra similitudes generales entre ambas, puede generar una sensación de familiaridad que se interpreta como si ese momento ya hubiera ocurrido.

“El cerebro no compara detalles exactos, sino patrones generales, y eso puede dar lugar a esta experiencia”, explicó Sánchez.

Un ejemplo sencillo es imaginar un escenario, como una montaña verde con una casa blanca, y tiempo después encontrarse con un lugar similar. Aunque no se trate del mismo sitio, la coincidencia de elementos puede provocar la sensación de haber estado ahí antes.

Este fenómeno, enfatizó el académico, no tiene relación con vidas pasadas, premoniciones ni experiencias extracorporales. “Se trata de una comparación imperfecta entre la información de la memoria y lo que percibimos en el momento”.

El déjà vu también está vinculado con las regiones cerebrales encargadas de procesar la memoria y la percepción. Entre ellas destacan el hipocampo, clave en la consolidación de recuerdos, así como áreas de asociación y regiones frontales que participan en el análisis de la información.

Dependiendo del contexto, la experiencia puede acompañarse de distintas respuestas emocionales, desde sorpresa hasta inquietud.

Incluso, en algunos casos, pueden existir fenómenos relacionados, como los llamados “flashbacks” en personas con trauma, donde un estímulo presente activa recuerdos intensos del pasado. A diferencia del déjà vu, estas experiencias suelen estar cargadas de una fuerte respuesta emocional y pueden implicar la activación de estructuras como la amígdala.

Memoria a largo y corto plazo

Por otro lado, el especialista destacó que no todo lo que experimentamos se almacena en la memoria a largo plazo. El cerebro prioriza la información relevante para la adaptación y deja de lado detalles que no resultan útiles.

“Recordarlo absolutamente todo sería contraproducente. La capacidad de olvidar también es fundamental para el funcionamiento del cerebro”, explicó.

En ese sentido, la memoria no es un registro exacto del pasado, sino una herramienta flexible que permite interpretar el presente y anticipar el futuro. El déjà vu, entonces, surge en ese punto donde ambas dimensiones se encuentran: cuando lo que percibimos coincide, de manera parcial, con lo que ya habita en nuestra mente.

Aunque puede resultar desconcertante, el déjà vu es una experiencia común que forma parte de la manera en que el cerebro organiza la información. Lejos de ser una señal de algo extraordinario, es un recordatorio de que nuestra percepción de la realidad está profundamente mediada por la memoria.

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Raíces, cuerpo y memoria: así es el cine de Tania Hernández Velasco

Con su segundo largometraje, Nuestro cuerpo es una estrella que se expande (2025), una especie de road trip en el que dos hermanxs buscan sanar sus heridas racializadas y de género, Tania Hernández Velasco generó una forma cooperativa de tratar algunos temas urgentes al proponer un enfoque distinto al de los adoctrinamientos oficiales a partir de una capacidad de reimaginación nueva y fresca, sin alejarse de una postura crítica al tiempo que poética.

​Mediante su primer film, Titixe (2018), que acompaña la última siembra familiar de frijol negro, dio inicio a una búsqueda que permea su producción posterior, y que conceptualiza el binomio cuerpo-territorio. Ahora suma preocupaciones relativas a las consecuencias que trae consigo la migración del campo a la ciudad, vislumbradas a través de su narrativa personal y familiar, aunque también alude a otros linajes ancestrales de formas vivas, comunitarios y familiares, presentes en su propia geografía, en donde se observa un tributo permanente a las formas vivas y los seres que rodean su historia. Tanto en Titixe como en Eclipsis (2022), Hernández Velasco reflexiona desde una conciencia desmarcada del antropocentrismo que busca consolidar alianzas con otras especies enraizadas en el centro de la República Mexicana. En Titixe, un estilo intuitivo derivó en un lenguaje cinematográfico con el que mostró los idiomas propios de su territorio de origen: el baile de los brotes, las cabañuelas, lo que expresan flores y semillas, el árbol seco de guaje, los animales que arrastran la yunta y cargan la cosecha, todos ellos inmersos en ritmos de vida y muerte en conexión directa con sus raíces y legado.

​Todo comenzó con una promesa hecha al abuelo, mientras se celebraban los rezos tras su muerte. El origen de Titixe fue la revelación identitaria que le permitió a su autora acercarse y practicar una escucha radical con su madre y su abuela; es así como encontró el fruto de una relación amorosa, cercana y primigenia con la tierra. Si Titixe utiliza el montaje para compartir una perspectiva animista en donde cada ser obra de forma armónica en virtud de su presencia vital, en Eclipsis —cortometraje encomendado por la Filmoteca de la UNAM y Síntesis (un proyecto de la Coordinación de Difusión Cultural) que cuenta la historia de una mariposa ficticia que produce estados alterados de consciencia en los seres humanxs— la realizadora colaboró con la bailarina y coreógrafa Aura Arreola, cuya investigación entra en intimidad radical con los seres más que humanos.1 El proyecto involucró también a científicas y sus experiencias hicieron posible un producto a medio camino entre el minidocumental de investigación y una historia fabulada más cercana a la ciencia ficción.

​Su tercer filme, Nuestro cuerpo es una estrella que se expande, codirigido y protagonizado por ellx y su hermano Semillites Hernández Velasco, apela a la teoría queer, de lo que resulta un montaje marcado por la racialización de los cuerpos en transición de este lado del mundo. Mediante sus recuerdos, los protagonistas hilan una constelación familiar, un autorretrato a dos voces. Cuando miramos la tierra y las piedras de las grandes canteras cercanas a Puebla a través de la pantalla, descubrimos que los estratos geográficos del planeta son accidentes en los que surge un códice que contiene también nuestro pasado y que espera ser descifrado. La explotación mineral deviene entonces en herida de los cuerpos discriminados por su color y origen. Mediante las voces de Tania y Semillites, así como las de sus familiares más cercanos, se recuerda la encomienda de Valentín, el abuelo muerto, así como la de los vivos, sus padres y la abuela, al tiempo que rinden tributo al hermano fallecido a los pocos días de nacido.

​Lxs protagonistas relatan la profunda herida que cargan desde la infancia como consecuencia de la discriminación racial, lo que emparenta a la película con los momentos más sensibles de The bluest eye, de Toni Morrison. Las tomas desde un dron sobre las salinas blancas de Guerrero Negro nos permiten observar a lxs protagonistas remontando un camino cuyas formas y texturas le dan apariencia de juego infantil. Mientras lo hacen, rememoran un pasado cuyos recuerdos implican el desconocimiento de su propio ethos, pues, al migrar se ven obligadxs a olvidar su identidad para sobrevivir. El aspecto lúdico forma parte importante del discurso: ambos intentarán emular la exacta colorimetría de sus cuerpos rayando con lápices de colores la superficie de un papel kraft. Ellx recuerda haber sido marginada por ser “del color de la caca” y muestra las fotografías de una niña que se cubría de talco para parecer blanca; su hermano trae a cuento las llamadas telefónicas, previas a su transición, en las que se mostraba ante otras personas como el ideal a ser: un joven de tez blanca y ojos claros. La iluminación con lápices de colores es sinonimia del glitter que decora los cuerpos y funciona como símbolo de liberación. La semilla de frijol, piedra angular de Titixe, es fuente de inspiración de los cómics y las ilustraciones que Semillites muestra en Nuestro cuerpo es una estrella que se expande. Es importante señalar que tanto el movimiento sonoro como el coreográfico son esenciales en esta apuesta. El ritmo recuerda la forma en que Sergei Loznitsa trabaja en gradientes de sonido en películas como Paisaje (2003).

​Tras colaborar con ella en Eclipsis, la cineasta invitó de nuevo a Aura Arreola para el desarrollo de Nuestro cuerpo es una estrella que se expande. Fue precisamente entonces cuando los codirectores cayeron en cuenta de que muchas cosas no se pueden transmitir por medio de palabras, pues exceden lo teórico o racional. La reflexión vinculada a la danza gira en torno al sentir y al pulso del movimiento y, como lx cineastx atina a concretar, expresa energías soterradas. Los cuerpos de los dos hermanxs se entrelazan y fusionan gracias a una semilla, y la sábana blanca que, por momentos aparece, recuerda la presencia de un fantasma. A través del movimiento que encarna el baile, son unx con la tierra, más cercanos a semejar una estrella dentro de las infinitas posibilidades del universo.

​Parte del desafío de Tania Hernández Velasco ha consistido en realizar películas con un presupuesto limitado sin prescindir de amplias posibilidades creativas y de su objetivo primordial: encontrar belleza en lo pequeño. La configuración de sus equipos de realización recuerda a los de la célebre Chantal Akerman, pues parte de planteamientos colaborativos que enriquecen su ética y estética trans y queer. Abreva en las posibilidades que ofrecen el afrofuturismo, el futurismo indígena y la noción de pluriversos, pues sus películas tienden puentes entre el futuro y el pasado; y su iniciativa esencial consiste en ayudar a reimaginar la experiencia de personas señaladas por el género, el colonialismo y la pigmentocracia. Esto último recuerda a Sum of the Parts: What Can Be Named (2010), de la artista Deanna Bowen, pieza oral en la que hace un recuento del viaje que desmembró su genealogía. También cabe encontrar similitudes con la pieza de video Kempinski (2007), del artista visual franco-argelino Neïl Beloufa, quien muestra extraños poderes de manifestación evocativa en una comunidad africana enraizada en un entorno rural, pero con escasa tecnología para emprender aquello que manifiesta.

​Los proyectos de Hernández Velasco se caracterizan por ser desarrollados por equipos pequeños, pero con mucha libertad creativa. La búsqueda de narrativas híbridas y experimentales es lo que ha definido su producción, lo mismo que el placer por retratar los rasgos del paisaje, la cultura y la identidad del centro del país; todo ello tiene su origen en una mirada tan auténtica como singular. Para quienes gustan del cine de culto, estas tres películas les recordarán la forma en que James Benning observa la naturaleza; también hay una suerte de carácter autorreferencial que está presente en Los espigadores y la espigadora y otras películas más de Agnès Varda; y, al igual que Marie Menken, Hernández Velasco genera sentido tomando la lente desde la entraña. ​          Ciertas escenas de estas entregas son un homenaje tácito a creaciones fílmicas capitales como El canto de la flor imposible de encontrar, de Otar Iosseliani, y evocan rasgos de la ciencia ficción presentes en Octavia Butler, Ursula K. Le Guin y las teorías que, según Donna Haraway, podrían liberar al mundo de la extinción natural a través de alianzas de parentesco multiespecie. Además, este cine documental también tiene ciertas reminiscencias con el espíritu que busca hacer justicia en los filmes del cineasta chileno Patricio Guzmán.

​En años pasados, Hernández Velasco colaboró en proyectos cercanos a otras disciplinas, tal es el caso de su participación como directorx de escena de Silvain (2022), para la Ópera Lafayette, que se estrenó en el Museo del Barrio de Nueva York y en el Kennedy Center en Washington. En 2025, en codirección con Marina Lameiro, crearon Todo lo que tiene nombre es, película-ofrenda a dos diosas, la diosa vasca Mari y la Coatlicue, encarnaciones de lo divino maternal y femenino en el inconsciente colectivo vasco y prehispánico; el material se exhibió en la segunda edición de los encuentros de Pamplona/Iruñeko Topaketak. El próximo proyecto de Tania Hernández Velasco será el primero en el que lx autorx, productorx y realizadorx experimentará desde las amplias posibilidades que implica mezclar la ficción con el género documental. En Capolcuahuitl —palabra náhuatl que designa al árbol de capulín—, expondrá la resistencia de los árboles de capulín en el valle del Anáhuac y de los seres que lo habitan. También será una película sobre la defensa del territorio, pues relatará la historia del abuelo que siendo niño escapó de la hacienda en la que trabajaba. El suyo es un cine permeado por el sostenimiento conjunto de sus propios procesos comunitarios y por la intención política de descentralizar el poder en el cine y hacer del documental experimental un lugar de apertura al encuentro de lxs otrxs.

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De la curación a la prevención: interpretación de datos médicos para anticipar enfermedades crónicas

“Me interesa mucho entender cómo funciona el cuerpo humano a través del estudio y análisis de sus datos. Por esta razón, lo estudio como un sistema complejo; en particular, estudio datos que pueden ser continuos, series de tiempo o datos puntuales”, de esta manera inició su conferencia De la curación a la prevención: interpretación de datos médicos para anticipar enfermedades crónicas Rubén Fossion, del Instituto de Ciencias Nucleares, en el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM.

Enfermedades sencillas y enfermedades complejas

“Hay enfermedades sencillas y enfermedades complejas. A las enfermedades agudas infecciosas se les podría llamar enfermedades sencillas porque muchas veces hay una causa única, por ejemplo, una infección por virus o bacterias”.

Señaló que ciertas características de estas enfermedades hacen que, en general, sean más sencillas de diagnosticar, tratar y entender. Una de estas características es la escala de tiempo entre la causa y la aparición de los síntomas, que suele ser de corta duración, como días o semanas.

Esto nos ayuda, agregó, a identificar las causas, que en ocasiones se reducen a una sola; también hay cierta linealidad, es decir, si la infección es por muchos virus o bacterias, el efecto suele ser más grave.

En principio, también son enfermedades más sencillas de tratar y diagnosticar, porque si hay una única causa es más fácil encontrarla y normalmente también son más fáciles de tratar.

“En este paradigma, el médico es el responsable de nuestra salud. Cuando nos sentimos mal, vamos con el médico, quien hace el diagnóstico, prescribe un tratamiento y nos mejoramos. Sin embargo, en los últimos años ha habido una transición, llamada transición epidemiológica”, explica el especialista en métodos matemáticos basados en caos, fractales y complejidad aplicados al estudio del envejecimiento humano.

Al inicio del siglo pasado, las enfermedades más comunes fueron las infecciosas, como tuberculosis y neumonías, que con el transcurso del tiempo han disminuido su prevalencia en países como Inglaterra, Japón, Chile y algunos países de Asia. En cambio, se han vuelto más importantes las enfermedades crónico-degenerativas, que son de otro tipo.

Enfermedades crónico-degenerativas

“Estas enfermedades son completamente diferentes porque, en lugar de una única causa, hay algo parecido a una red. Son enfermedades multifactoriales, con muchas causas diferentes, con escalas de tiempo largas, que pueden ser años o décadas.

Un ejemplo es la diabetes, una enfermedad metabólica en la que, si la alimentación de una persona no es la adecuada y tiene poca actividad física, puede desarrollar la enfermedad.

“Por esas escalas de tiempo largas y por su condición multifactorial son más difíciles de diagnosticar, sobre todo en etapas tempranas, y también mucho más difíciles de tratar. Tampoco hay un medicamento único que nos permita mejorar, por lo que es necesaria la participación de numerosas disciplinas médicas”.

Cada persona debería ser responsable de su salud

En este contexto, el médico ya no es el único responsable de nuestro estado de salud; más bien, cada individuo debería asumir un papel activo en el cuidado de su propia salud, porque mientras más temprano se empiece con contramedidas será más fácil sobrellevar esta enfermedad, señaló Rubén Fossion en su conferencia, que se llevó a cabo en el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM.

“Si la diabetes se detecta en etapas tardías, la persona puede desarrollar pie diabético, tener falla renal, problemas de los ojos, incluso ceguera. Pero si se detecta en etapas tempranas y la persona sigue una buena alimentación y es más activa físicamente, sería más sencillo prevenir complicaciones”.

Lo importante es que, en el contexto de la medicina preventiva, también llamada medicina proactiva, el individuo es quien debe responsabilizarse por su propio estado de salud.

El cuerpo humano como generador de datos

Por fortuna, vivimos en un tiempo en el que hay muchos datos disponibles. El cuerpo humano es un generador de datos. Tenemos datos fisiológicos que podemos monitorear y que nos dan series de tiempo, datos continuos, bioseñales o, en la medicina de laboratorio, en la química clínica, análisis sanguíneos.

“Se ha propuesto que en un día cada persona genera un GB de datos; en un año, un TB; y durante toda su vida, un PB o petabyte de datos”, señala el investigador.

Un petabyte equivale a mil terabytes o un millón de gigabytes. De ese tamaño es la cantidad de datos que generamos.

“Son muchísimos datos, pero es difícil obtener la información porque tener esos datos crudos es una cosa, pero interpretarlos es otra”.

Estudiar la salud del personal médico

“Durante la pandemia de Covid-19, en nuestro grupo realizamos algunos experimentos en colaboración con la doctora Ana Leonor Rivera, del Instituto de Investigaciones Nucleares, y con personal de salud del Hospital General de México”.

Para estar al pendiente del estado de salud de los médicos que durante la pandemia cuidaban a la población en general, y con el propósito de detectar infecciones en etapas tempranas, los investigadores utilizaron cierto tipo de relojes con los que se generaban datos.

Sin embargo, durante el proyecto encontraron algunos problemas. Uno fue que, después de varias semanas, los participantes dejaron de sincronizar su reloj inteligente, que generaba datos como la frecuencia cardiaca, actividad física, pasos y calidad del sueño. El reloj estaba sincronizado con el celular, que enviaba los datos a la nube, y así se tenía acceso a ellos.

“Dejaron de sincronizar su reloj probablemente porque no es fácil entender ese tipo de datos, y cuando no lo entiendes, y no te apasiona, dejas de sincronizar. La adherencia a este experimento fue una parte difícil”, recuerda el investigador.

“Otro reto fue que son muchos datos como para estar al tanto de nuestro propio estado de salud, y como no siempre es fácil entenderlos, no los utilizamos”, reconoce el académico.

Los investigadores intentaron analizar esos datos de muchas maneras. Un ejemplo fue la frecuencia cardiaca en reposo durante varios días; al estudiar los datos encontraron que hay correlaciones entre algunas variables, por ejemplo, la frecuencia en reposo durante una infección.

“Cuando la persona se infectó, lo que fue confirmado por pruebas diagnósticas especializadas, vimos alteraciones en estas señales”.

Otros problemas, como el estrés, también pueden alterar las señales, y para los investigadores no siempre es fácil diferenciar entre una infección, en este caso Covid, y otros eventos negativos en la salud.

Comunicar los hallazgos a la población

“Tenemos muchos datos médicos que nos permiten entender el cuerpo humano y tratar de prevenir enfermedades, pero comunicar estos resultados a la población en general es muy difícil, y hay ciertos aspectos en esos datos que no siempre entendemos”, explica.

Nuevos paradigmas

“Hay algunos paradigmas que podrían ayudarnos a entender las bioseñales y cómo se altera su estadística cuando nos enfermamos”.

Un paradigma, llamado Transiciones Críticas, sugiere que el cuerpo humano en un estado de salud bien definido presenta pocos cambios; pero cuando el cuerpo empieza a enfermarse y existe peligro de pasar a un estado patológico, series de tiempo, bioseñales y otros factores importantes aumentan su variabilidad.

Una aplicación de este paradigma es la glucemia, que es la concentración de glucosa o azúcar en la sangre. Al administrar ciertos parches en el hombro de una persona podemos observar la concentración de glucosa de manera constante.

En una gráfica se muestran los datos de tres personas desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la mañana del otro día: una persona sana, una con síndrome metabólico —que muchas veces se entiende como una etapa previa a la diabetes— y una persona con diabetes.

Umbrales específicos para diagnosticar diabetes

Los médicos manejan ciertos umbrales, o valores mínimos específicos, para diagnosticar alguna enfermedad.

“En el caso de alteraciones metabólicas, si a las 6 de la mañana y en ayunas la concentración de glucemia está arriba de ciertos niveles, la persona requiere una evaluación médica más profunda”.

En una persona sana, a las 6 de la mañana su glucosa estará muy por debajo de esos valores y el promedio de la serie de tiempo también estará debajo del umbral clínico.

“Pero en la etapa intermedia es un poco más difícil entender. Si es una persona con síndrome metabólico, por ejemplo, en ayunas su nivel de glucosa está debajo de este umbral clínico; sin embargo, durante el día en ocasiones su promedio también se estará acercando a este umbral”, señala el investigador.

En estado de salud hay pocos cambios, fluctuaciones pequeñas que se incrementarían con el avance de la enfermedad.

Pero hay otros paradigmas que proponen lo opuesto. El paradigma Pérdida de Complejidad sugiere que el cuerpo humano pierde complejidad tanto en estructura espacial como en el tiempo.

Fossion explicó que ambas ideas pueden entenderse mejor al distinguir distintos tipos de variables fisiológicas: algunas deben mantenerse estables y otras participan en la capacidad adaptativa del organismo.

Sistemas de control

Hay sistemas más avanzados, diminutos robots con un sistema de control integrado que funciona con una batería para responder a perturbaciones; entre más perturbaciones haya, la respuesta del robot para estabilizarse es mayor.

Otro ejemplo es un robot diminuto con dos sistemas de regulación integrados. Entre otras cosas, es un seguidor de línea; con un sensor integrado distingue entre el color del piso y la línea, y se mueve siguiéndola.

“Estos robots funcionan con algo que se conoce como teoría de control, que para los ingenieros es pan de todos los días; sin embargo, para mí como físico sigue siendo casi magia”, señala Rubén Fossion.

Estas teorías tienen una larga historia, que empezó con Claude Bernard, fisiólogo francés del siglo XIX, a quien le llamó la atención que el cuerpo humano tuviera ciertas variables específicas que se mantienen estables a pesar de que las condiciones del ambiente cambien drásticamente.

“Tomemos, por ejemplo, la temperatura interna, 37 °C; la presión arterial, 120 contra 80 mm de mercurio; y la glucemia en la sangre también se mantiene constante en condiciones de salud”, señala.

El fisiólogo estadounidense Walter Bradford Cannon denominó homeostasis a este estado de equilibrio y autorregulación del medio interno de un organismo al mantener constantes variables vitales, como glucosa en la sangre, temperatura interna y pH, frente a cambios externos.

Más tarde, Norbert Wiener, matemático estadounidense, y Arturo Rosenblueth, fisiólogo mexicano, establecieron bases matemáticas de la cibernética o ingeniería de control para explicar este fenómeno.

Campos del conocimiento en los que se aplican estas ideas

Un primer ejemplo es en la fisiología, con trabajos elaborados por la doctora Ana Leonor Rivera, el doctor Bruno Estañol y también en el laboratorio Calmécac de Física de la Vida, en el Instituto de Ciencias Nucleares, en el que colaboran estudiantes posdoctorales y de licenciatura.

Durante siete días consecutivos se monitorearon tres sistemas regulatorios del cuerpo humano: el biomecánico, que mide qué tanto se mueve una persona durante una semana; el sistema cardiovascular, en el que la frecuencia cardiaca se señala en rojo y la presión arterial en naranja; y el sistema termorregulatorio, con la temperatura interna señalada en morado y la temperatura de la piel en azul.

“A pesar de que son tres sistemas regulatorios diferentes, cuando los estudiamos de manera sencilla con histogramas y estadística descriptiva, encontramos que las estadísticas del sistema cardiovascular y del sistema termorregulatorio son bastante similares”, señaló el académico.

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Supernovas fatales: las explosiones estelares que pudieron provocar extinciones en la Tierra

La química en los tiempos de la Gran Explosión

Un libro de química de tiempos de la Gran Explosión con la que empezó el Universo hace 13 800 millones de años sería muy corto. Los únicos elementos químicos que se formaron en cantidades importantes en el Big Bang eran el hidrógeno y el helio, los dos más sencillos. No había reacciones que aprenderse ni balanceos de ecuaciones químicas. Sería muy fácil aprobar el curso.

¿De dónde provienen entonces el calcio de nuestros huesos, el hierro de nuestra sangre o el oxígeno del agua que constituye el 60 % de nuestro cuerpo? Estos elementos tuvieron que esperar a que se gestaran las primeras estrellas dentro de grandes nubes de gas. Ciertas regiones de gran densidad se contrajeron por la fuerza de gravedad y, en el proceso, se calentaron. Las estrellas así formadas se agruparon en galaxias, cada una con cientos de miles de millones de estrellas. Para que el espacio se enriqueciera con elementos químicos más pesados que el hidrógeno y el helio hubo que esperar a que esas primeras estrellas murieran.

Las estrellas no son iguales

Las estrellas emiten luz y calor por fusión nuclear en su interior. En este proceso dos o más átomos se unen para formar un átomo más pesado. En la reacción más importante cuatro átomos de hidrógeno acaban formando uno de helio. Pero luego, tres átomos de helio pueden formar uno de carbono. Además de formar átomos más complejos en el interior de la estrella, la fusión nuclear libera grandes cantidades de energía que calienta la estrella y su entorno, por ejemplo, los planetas que puedan existir a su alrededor.

El gas en las galaxias a partir del cual se forman nuevas estrellas seguiría siendo básicamente hidrógeno y helio si no ocurriera algo que expulsara los elementos pesados que se forman dentro de estrellas anteriores. Lo que ocurre es que las estrellas terminan su vida devolviendo al espacio parte de su material, enriquecido con elementos químicos más pesados que el hidrógeno y el helio. Los astrónomos llamamos “vida” de las estrellas al periodo en el que la estrella puede mantener reacciones termonucleares en su interior. Cuánto dure y cómo termine esta vida depende principalmente de la masa inicial de la estrella. El Sol, por ejemplo, vivirá unos 10 000 millones de años, de los cuales ya transcurrió cerca de la mitad.

No todas las estrellas son como el Sol. Algunas tienen una décima parte de su masa y otras, las menos, hasta 200 masas solares. Puede parecer contradictorio, pero mientras más masiva es una estrella, menos tiempo vive. Las estrellas más masivas tienen más combustible, pero lo consumen desenfrenadamente y viven comparativamente poco. Diríamos que son llamarada de petate. Las estrellas de 200 masas solares, las más masivas que se conocen, sólo viven alrededor de un millón de años, un parpadeo en términos astronómicos.

La muerte de las estrellas

Cuando se forma una estrella a partir de gas libre en el espacio podríamos decir que enfrenta un camino que se bifurca. Las estrellas con menos de ocho veces la masa del Sol (estrellas de baja masa) pasarán por varias etapas antes de expulsar paulatinamente sus capas externas al espacio en la fase conocida como nebulosa planetaria. El gas expulsado lleva ya cantidades importantes de carbono y nitrógeno (formados tanto en la estrella como en estrellas anteriores), dos elementos fundamentales para la vida en la Tierra. Lo que queda de la estrella después de estas expulsiones se contrae. Lo único que detiene la contracción resistiendo la gravedad es la llamada presión de degeneración electrónica. Ésta se manifiesta cuando los electrones están tan apretujados que un efecto cuántico llamado principio de exclusión de Pauli impide que se junten más. La estrella se ha convertido en una enana blanca.

Pero las enanas blancas y los gases que expulsan antes de alcanzar esa etapa no bastan para explicar el origen del oxígeno (componente principal del agua por peso) o del fósforo que —junto con el carbono, el hidrógeno, el oxígeno, el nitrógeno y el calcio— constituyen 99 % del cuerpo humano.

A las estrellas de alta masa (con más de ocho veces la masa del Sol) les espera un final menos plácido: morirán en una explosión que se conoce como supernova. Las supernovas tienen un papel determinante en el enriquecimiento del gas interestelar —el gas entre las estrellas—, a partir del cual se formarán nuevas estrellas y sus sistemas planetarios.

Supernovas

¿A qué se debe el final explosivo de las estrellas masivas? La naturaleza es prolífica y resulta que hay dos grandes categorías de supernovas. La primera es la que consiste en la explosión de una estrella masiva. A estas supernovas se les conoce como de tipo ii.

La fusión nuclear en el interior de una estrella progresa por etapas en las que va fusionando y formando átomos de elementos más y más pesados. Con el helio formado a partir del hidrógeno inicial se forma carbono. Con carbono y helio se forma oxígeno y así sucesivamente, hasta llegar al hierro. Al llegar a esta etapa la estrella ha desarrollado una estructura como de cebolla, con capas de elementos cada vez más pesados hacia el interior. Pero cuando la fusión nuclear en el centro trata de formar elementos más pesados a partir del hierro se topa con un obstáculo: ese proceso no libera energía como los demás, sino que la absorbe. La fusión del hierro no puede ocurrir por falta de combustible, y la estrella deja de generar luz y calor. Al faltar la energía producida por los procesos termonucleares desaparece la fuerza expansiva que se opone a la gravedad y la estrella se contrae rápidamente. En la batalla entre la gravedad, que comprime, y la presión producida por la fusión termonuclear, que expande, gana la gravedad. La estrella ha alcanzado la etapa de la “catástrofe del hierro”.

Así pues, la estrella se contrae y el núcleo de hierro, originalmente del tamaño de la Tierra (pero miles de veces más pequeño que la estrella), queda encogido a unos 20 kilómetros de diámetro. Esto ocurre en menos de un segundo. Al ocurrir esto la envoltura de gas se precipita hacia adentro a una velocidad de hasta 60 000 kilómetros por segundo, alrededor de una quinta parte de la velocidad de la luz. El gas choca con el núcleo, rebota como una pelota sobre un suelo duro y sale expulsado con gran violencia. Tras la explosión el núcleo se transformará ya sea en una estrella de neutrones o en un agujero negro.

Para los astrofísicos teóricos es todo un reto entender cómo puede expandirse este gas después de contraerse por la intensa gravedad del núcleo de la estrella. Originalmente se calculó que la expansión no debería avanzar y que el gas volvería a caer hacia el núcleo.

Los neutrinos al rescate

El núcleo compacto de hierro se forma cuando se vuelve tan pesado que sus protones y electrones se fusionan y forman neutrones. Esta repentina contracción libera una inmensa cantidad de partículas conocidas como neutrinos, que empujan el gas hacia afuera y energizan la expansión. Se estima que algo así como 90 % de la masa de la estrella sale expulsada en la supernova. Pero si la estrella es muy masiva (más de 50 masas solares) puede no producirse la expulsión y toda la estrella se derrumba sobre sí misma para formar un agujero negro muy masivo, en lo que se conoce como una supernova fallida. Esta posibilidad está aún en estudio.

El gas expulsado en una supernova tipo ii es rico en elementos como oxígeno, aluminio y fósforo, y así, avanzando por la tabla periódica, hasta llegar al hierro. Pero además la energía desatada en la explosión permite que se formen elementos más pesados que el hierro, como platino, oro y plata. El medio interestelar queda enriquecido con muchos nuevos elementos. Las estrellas que se formen a partir de este gas enriquecido tendrán más variedad química.

Así, podemos deducir que el material que forma nuestro Sistema Solar —y nuestro propio organismo—alguna vez estuvo dentro de una estrella que explotó.

Las otras supernovas

Las supernovas de las que hemos hablado (las de tipo II) son explosiones de estrellas muy masivas. También existen las supernovas tipo Ia, que son muy distintas. Para empezar, no requieren una estrella muy masiva, sino de una enana blanca, lo que queda al final de la vida de las estrellas de baja masa. Las enanas blancas por sí solas son cuerpos inertes que ya no deberían sufrir acontecimientos cataclísmicos. Tal es, por ejemplo, el destino del Sol.

Pero a veces las enanas blancas están acompañadas de otra estrella. Estos sistemas binarios son muy comunes. De hecho, son más comunes que las estrellas solitarias como el Sol. En estos sistemas la enana blanca puede robarle material a su compañera, con lo que su masa va aumentando.

Al acumular una masa de 1.4 veces la masa del Sol la enana blanca explota catastróficamente. En el modelo más aceptado, tras la explosión no queda nada de la estrella. La compañera estelar queda libre de ataduras gravitacionales y sale disparada por el espacio. El material expulsado es rico en elementos químicos más ligeros y pesados que el hierro.

El valor de 1.4 veces la masa del Sol se conoce como límite de Chandrasekar y es la masa por encima de la cual la gravedad le gana la batalla a la presión de degeneración electrónica. Subramanyan Chandrasekar lo calculó en 1930, en el camino de India a Inglaterra donde iba a estudiar su doctorado. Tenía 19 años.

Supernovas fatalesLa Nebulosa del Cangrejo del Sur oculta un sistema binario compuesto por una gigante roja y una enana blanca. El gas en forma de reloj de arena proviene de una expulsión de masa de la gigante roja. La enana blanca atrae parte de ese material y podría estallar como supernova Ia cuando alcance el límite de Chandrasekar. nasa, esa y stscI

Vida y ¿muerte? por supernovas

Las supernovas son el crisol en el que se formaron los elementos necesarios para la vida (aunque también se forman átomos de elementos pesados en la fusión de dos estrellas de neutrones; véase “Astronomía de mensajeros múltiples”, ¿Cómo ves?, núm. 229). Al mismo tiempo, las supernovas son fenómenos extremadamente violentos. ¿Qué pasaría si explota una supernova cerca de la Tierra?

En las supernovas tipo II 99 % de la energía sale en forma de neutrinos, que interactúan muy débilmente con la materia y son inocuos. Es el 1 % restante el que debería preocuparnos. Puede parecer poco, pero ese 1 % equivale a la energía que habrá emitido el Sol en forma de luz durante toda su vida (10 000 millones de años). Consiste principalmente en partículas con carga eléctrica (sobre todo protones) que se conocen como rayos cósmicos, pero también en fotones de luz visible, rayos X y rayos gamma. Es importante distinguir entre los rayos cósmicos y los fotones. Los primeros son partículas con carga eléctrica y masa que pueden moverse muy rápido, pero no alcanzan la velocidad de la luz. Los fotones no tienen ni carga eléctrica ni masa y se mueven siempre a la velocidad de la luz. Así, lo primero que nos llegaría de una explosión de supernova serían los neutrinos (que salen disparados primero), luego los fotones y finalmente todo lo demás.

El dentista o el radiólogo salen del cuarto antes de tomarnos una radiografía. Es una precaución porque los rayos X son muy dañinos (no para los pacientes, que reciben una dosis mínima, pero es mejor que los profesionales de la salud no se expongan continuamente). Los cálculos indican que para que la radiación electromagnética de una supernova nos haga daño tendría que estar muy cerca, a menos de 10 años luz de distancia. Por suerte, en ese radio sólo hay una docena de estrellas, y ninguna tiene suficiente masa para explotar. Tampoco hay sistemas binarios que pudieran producir una supernova tipo Ia.

La prolongada lluvia de rayos cósmicos

Pero si las hubiera, el verdadero problema lo causarían los rayos cósmicos. Como éstos viajan a distintas velocidades, la lluvia de rayos cósmicos producida por una supernova podría bañarnos por décadas, incluso siglos. A distancias menores de unos 50 años luz los rayos cósmicos de una supernova destruirían la capa de ozono, permitiendo el paso de la radiación ultravioleta del Sol y provocando daño irreparable al adn de las células, lo que causaría cáncer, mutaciones y muerte celular.

Además de destruir el ozono, al impactar en la parte superior de la atmósfera los rayos cósmicos producirían grandes cantidades de unas partículas conocidas como muones. Los rayos cósmicos que de manera normal recibimos en la Tierra producen muones en cantidades inocuas, pero se desconoce su impacto sobre la vida en cantidades masivas.

En resumen, tanto los fotones como los rayos cósmicos que producen las supernovas pueden ser dañinos. Un ejemplo de lo letales que son en dosis elevadas fue el efecto que tuvieron sobre los valientes trabajadores y bomberos que trataron de contener el desastre nuclear de Chernóbil en la década de 1980. Muchos murieron sólo unas semanas después de exponerse a la radiación.

Extinciones

Hoy en día no hay peligro de que ocurra una supernova cercana, pero eso no quiere decir que no pueda haber sucedido en el pasado (o que no vaya a suceder en el futuro remoto). Las partes internas de la Vía Láctea se mueven más rápido que las externas, y con el paso del tiempo va cambiando el entorno del Sistema Solar.

Hay evidencias sólidas de que en el pasado estuvimos cerca de una supernova. En el fondo del mar se han encontrado isótopos (átomos de un elemento químico que tienen el mismo número de protones, pero distinto número de neutrones) con una vida media de unos cuantos millones de años, por lo que no pueden ser originalmente de la Tierra. Nuestro planeta tiene 4 500 millones de años, de modo que, de haber formado parte de la Tierra original, esos isótopos ya se habrían desintegrado. Un buen ejemplo es el isótopo conocido como hierro-60, cuya vida media es de 2.6 millones de años. Se ha propuesto que el hierro-60 que hay en la Tierra se produjo en una supernova cercana hace entre dos y tres millones de años. Esta supernova posiblemente ocasionó la extinción del Plioceno tardío-Pleistoceno temprano, cuando desaparecieron especies marinas como el Megalodón, un tiburón gigante que llegó a medir más de 20 metros.

Es posible calcular que en promedio ocurren supernovas cercanas a la Tierra a intervalos de cientos de millones de años. Como en el caso de impactos de asteroides de gran tamaño, lo enorme del Universo mantiene las cosas separadas, disminuyendo la posibilidad de interacciones peligrosas. No estamos aislados del resto del Universo, pero por fortuna sí lo suficiente para poder dormir tranquilos.

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UNAM Los Ángeles impulsa diálogo sobre mujeres, migración y tecnología con ciclo de conferencias

En el marco internacional del 8M, en UNAM Los Ángeles quisimos ser parte y contribuir, desde el ámbito académico y cultural, a la conmemoración y reconocimiento de la lucha y voces que han dejado una impronta en la historia y un referente para el camino que aún nos aguarda.

El 8 de marzo no solo es una fecha, es el acervo de batallas, de esfuerzos, de lágrimas y de logros que enarbolan las historias de cada una de las mujeres que bregaron y que jamás claudicaron para obtener independencia, derechos, voz propia y libertad. Es un día simbólico en el que se honra y reivindica una lucha histórica de mujeres valientes y briosas que vivieron un presente ensombrecido, el cual las alentó a iniciar y perseverar en una travesía por sus derechos y los de las mujeres alrededor del mundo.

Gracias a ellas, ese presente comenzó a resplandecer, otorgándonos un futuro cada vez más próspero y relumbrante, así como un camino y brújula por el cual continuar avanzando. Estas mujeres que ayer se desgañitaban, recorrían calles y se sublevaron contra las voces y conminas que las amordazaban, y las injusticias que las oprimían, hoy nos siguen inspirando y compartiendo sus sueños y logros.

Es por eso que en UNAM Los Ángeles nos replanteamos la trascendencia del 8M, tanto para estas generaciones como para las futuras, enfatizando que esta lucha continúa, pero también evoluciona, contemplando las bases y dificultades del pasado, los aportes y contratiempos del presente y los enigmas del futuro. Bajo esta noción, se realizó un Ciclo de Conferencias con una pléyade de mujeres talentosas que, desde el ámbito académico y profesional, coadyuvan y consolidan un legado e idearios para que pervivan en las mentes y en un mañana.

Mujeres migrantes y resilientes en Estados Unidos: El caso de las dreamers  mexicanas en la era Trump.
Ponentes: Dra. María Isabel Medina Ruiz  y Senadora Karina Ruiz
Directora de UNAM LOS ÁNGELES y moderadora, Dra. Carola García Calderón
Mujer migrante en los Estados Unidos: Voices of Mexican Women. Ponentes: Damaris García Valerio, Gloria Sánchez, Miriam
Delgado y Jennifer Chávez
Moderadora: Dra. María Isabel Medina Ruiz

Este Ciclo de Conferencias estuvo compuesto por mujeres que se han enfrentado a obstáculos, pero que con entereza han salido airosas y nos enseñan y refrendan que aún queda historia por contar, viajes por emprender y sueños por cumplir.

El objetivo fue enlazar pasado, presente y futuro de la lucha feminista. Es por eso que se comenzó con una realidad dolorosa y pendiente: el caso de las dreamers y Voices of Mexican Women. La primera y segunda conferencia abordaron los desafíos de las mujeres mexicanas migrantes y resilientes en Estados Unidos en la era Trump. La primera conferencia, El caso de las dreamers, fue presentada y guiada por la Dra. María Isabel Medina Ruiz[1] y la senadora Karina Ruiz[2], mientras que en la segunda conferencia, Voices of Mexican Women, nos acompañaron y relataron sus experiencias Damaris García Valerio, Miriam Delgado, Jenifer Chávez y Gloria Sánchez.

La Historia del 8M. Ponente: Dra. Patricia Galeana
Explotación sexual de creadoras de contenido digital e Inteligencia Artificial. Ponente: Dra. Carolina Pacheco Luna

Para la tercera, cuarta y quinta conferencia encontramos oportuno rememorar y subrayar la importancia del feminismo, la historia del 8M y vincularla con las complejidades de la época actual, con la eclosión de lo digital y la inteligencia artificial, y cómo la irrupción de estas plataformas y conjunto de tecnologías representan y configuran no solo una forma novedosa de interacción, sino también peligros emergentes y diferentes formas de violencia para creadoras de contenido.

Para tal reto, la encargada de la tercera conferencia y de hacernos viajar por la historia del 8M y sus recovecos fue la Dra. Patricia Galeana[3], recorrido y aportaciones que vertebraron la cuarta conferencia titulada: Explotación sexual de creadoras de contenido digital e Inteligencia Artificial, presidida por la Dra. Carolina Pacheco Luna[4]. Y para la quinta conferencia, Feminismo y género, se contó con la presentación de la Dra. Julia del Carmen Chávez Carapia[5].

Tres conferencias y participaciones que favorecieron no solo comprender el 8M y el feminismo del ayer y del hoy con el advenimiento de las “nuevas” tecnologías, sino identificar las amenazas y conocer las herramientas con las que contamos para protegernos y enfrentarnos a esta era digital y realidad desconocida.

Este Ciclo de Conferencias del 8M nos revivió y recopiló las historias de cada una de las pioneras de este movimiento que se anidan entre el pasado y presente, las cuales han construido y estructurado la base de una lucha que persiste, con la esencia y vigor de las consignas que emanaron del coraje y que resuenan y se mantienen en las calles y corazones, instadas por la pujanza y anhelo de un mundo justo, amoroso y equitativo.

Tú también ya eres parte de la historia y de una realidad que, mientras nos siga aquejando, continuaremos luchando para enderezar el presente y encauzarlo hacia un futuro que, aunque es incierto, juntos sabemos que será promisorio.

Si deseas consultar el ciclo de conferencias da clic en el siguiente link:

[1] CISAN-UNAM

[2] Senadora migrante

[3] Directora del Museo de la Mujer

[4] Académica de la FCPyS UNAM[5] Coordinadora del Programa de Maestría y Doctorado en Trabajo Social ENTS UNAM

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Alerta por aumento del calor en México: recomendaciones para protegerse

Las altas temperaturas y las olas de calor se han convertido en un fenómeno cada vez más frecuente en México, con efectos que pueden poner en riesgo la salud, especialmente en niñas y niños, personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas. Ante este panorama, especialistas recomiendan tomar medidas preventivas para evitar golpes de calor, deshidratación y otras complicaciones asociadas al calor extremo.

Síntomas a tener en cuenta

Es importante conocer los síntomas que pueden indicar que alguien está sufriendo un golpe de calor. Algunos de los más relevantes son:

  1. Mareos.
  2. Sudoración excesiva seguida de falta de sudor.
  3. Enrojecimiento y sequedad de la piel.
  4. Fiebre con temperatura entre 39 y 41 grados Celsius.
  5. Comportamiento inadecuado, como quitarse la ropa sin importar el lugar.
  6. Aceleración del ritmo cardíaco con latido débil.
  7. Dolor de cabeza.
  8. Ataques con convulsiones.

Signos de alarma

Es crucial estar atentos a los signos de alarma que indican un golpe de calor grave y requieren atención inmediata:

  1. Piel caliente y seca, sin sudoración.
  2. Confusión o pérdida del conocimiento.
  3. Vómitos frecuentes.
  4. Dificultad para respirar o falta de aire.
Infografía de la Coordinación Nacional de Protección Civil

Recomendaciones ante un golpe de calor

En caso de enfrentarse a un golpe de calor, es fundamental seguir estas recomendaciones:

  1. Sigue las indicaciones del médico: Ante cualquier síntoma de golpe de calor, busca atención médica de inmediato y sigue las recomendaciones del profesional de la salud.
  2. No subestimes la gravedad, especialmente en niños, ancianos o personas lesionadas: Estos grupos son más susceptibles a los efectos del calor y requieren una atención especial.
  3. Evita suministrar medicamentos para la fiebre sin indicación médica: No automediques ni administres medicamentos para bajar la fiebre sin la orientación de un profesional.
  4. No suministres tabletas de sal: Aunque el calor puede provocar desequilibrios electrolíticos, no es recomendable administrar tabletas de sal sin la supervisión médica adecuada.
  5. Evita el consumo de alcohol y cafeína: Estas sustancias pueden aumentar la deshidratación y agravar los efectos del calor en el cuerpo.
  6. No frotes la piel con alcohol: Aunque pueda parecer una forma de refrescar el cuerpo, frotar la piel con alcohol puede dañarla y empeorar la situación.
  7. No permitas que la persona afectada tome líquidos, especialmente si vomita o está inconsciente: En estas situaciones, es importante buscar ayuda médica de inmediato y evitar la ingesta de líquidos hasta recibir indicaciones médicas.

Recomendaciones para evitar daños por el calor

Además de las medidas ante un golpe de calor, es importante tomar precauciones para evitar daños relacionados con el calor. Aquí se presentan algunas recomendaciones clave:

  1. Evita exponerte al sol: Durante los días calurosos, procura permanecer en lugares frescos y resguardados del sol.
  2. Permanece en la sombra: Si necesitas salir al aire libre, busca la sombra y evita la exposición directa al sol tanto como sea posible.
  3. No esperes tener sed para tomar líquidos: La sed es un indicador tardío de deshidratación. Bebe líquidos regularmente, incluso si no sientes sed, para mantener tu cuerpo hidratado.
  4. Consume alimentos bien cocidos: Durante el calor, opta por alimentos correctamente cocidos para evitar problemas de salud asociados con la ingesta de alimentos en mal estado.
  5. Evita el consumo de alcohol y bebidas azucaradas: Estas bebidas pueden contribuir a la deshidratación y aumentar el malestar durante el calor intenso.
  6. Viste con ropa ligera, holgada y de colores claros: Utiliza prendas que permitan la circulación del aire y reflejen la luz solar para mantener una temperatura corporal más fresca.
  7. Evita el trabajo físico intenso y prolongado: Durante los momentos más calurosos del día, evita actividades físicas extenuantes que puedan generar un estrés térmico excesivo.
  8. Evita el ejercicio al aire libre durante las horas de más calor: Programa tu actividad física en horarios más frescos y en lugares cubiertos o con sombra.
  9. Utiliza sombrero o sombrilla: Protege tu cabeza y cuerpo del sol utilizando sombreros de ala ancha o sombrillas para evitar la exposición directa.
  10. Reduce el uso de la estufa y el horno: Estos electrodomésticos generan calor en el ambiente, por lo que es recomendable minimizar su uso durante los días calurosos.
  11. Toma baños frecuentes: Refréscate con baños o duchas frecuentes para mantener tu temperatura corporal bajo control y aliviar el malestar causado por el calor.
  12. Evita dejar a personas dentro de vehículos: Nunca dejes a nadie, especialmente a niños o mascotas, dentro de un vehículo estacionado bajo el sol. Las temperaturas pueden elevarse rápidamente y poner en peligro la vida de las personas.
  13. No te automediques: Ante cualquier síntoma relacionado con el calor extremo, busca atención médica en lugar de automedicarte.

El aumento del calor en México requiere una respuesta proactiva para proteger nuestra salud y bienestar. Siguiendo estas recomendaciones, podremos enfrentar el calor extremo de manera segura y minimizar los riesgos asociados. Recuerda mantener un cuidado constante y estar alerta a los signos de un golpe de calor.

Con información del Instituo Mexicano del Seguro Social

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Yareli Acevedo, alumna de la UNAM, gana plata en Malasia en prueba de eliminación del ciclismo de pista

La ciclista mexicana Yareli Acevedo Mendoza, alumna de la Facultad de Contaduría y Administración y deportista representativa de la UNAM, obtuvo la medalla de plata en la prueba de eliminación durante la primera jornada de la Copa del Mundo de Ciclismo de Pista, que se disputa en Nilai, Malasia.

En una de las competencias más exigentes de la disciplina, Acevedo finalizó en la segunda posición, solo detrás de la noruega Anita Yvonne Stenberg, ganadora del oro, mientras que la irlandesa Lara Gillespie se quedó con el bronce.

Foto tomada de @UCI_Track

El resultado da continuidad al buen momento deportivo de la universitaria, quien días antes consiguió la medalla de bronce en la prueba de ómnium en la etapa celebrada en Hong Kong.

Universitaria con presencia internacional

Para la comunidad universitaria, la actuación de Acevedo tiene un significado especial al tratarse de una estudiante en activo que representa a la Universidad Nacional Autónoma de México en el alto rendimiento.

Su desempeño refleja el alcance del deporte universitario mexicano y la presencia de atletas de la UNAM en competencias internacionales avaladas por la Unión Ciclista Internacional (UCI).

Una prueba de resistencia y estrategia

La prueba de eliminación, también conocida como “última rueda”, consiste en eliminar a la última ciclista que cruza la meta en vueltas sucesivas, lo que exige concentración permanente, lectura táctica y capacidad de reacción ante cambios de ritmo.

Cada giro puede modificar la clasificación, por lo que la estrategia y la resistencia física resultan decisivas hasta el cierre.

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La UNAM despliega cultura este fin de semana: una pequeña muestra de su vasta oferta artística y académica

Conciertos, cine, teatro, exposiciones y literatura forman parte de la agenda cultural que la Universidad Nacional Autónoma de México ofrece este fin de semana. Se trata apenas de una pequeña muestra de la amplia constelación de actividades que la UNAM impulsa de manera permanente en sus distintos recintos y espacios universitarios.

Para quienes buscan opciones para disfrutar la ciudad y acercarse al arte y al conocimiento, estas son algunas recomendaciones para el sábado 25 y domingo 26 de abril:

Música: La voluntad de lo imposible

El Foro Arreola de Casa del Lago será sede de esta propuesta musical el sábado 25 de abril a las 17:00 horas.

Más información: https://cultura.unam.mx/evento/la-voluntad-de-lo-imposible

Cine: Corazón de mezquite

Dirigida por Ana Laura Calderón, esta película mexicana de 2019 se proyectará el sábado 25 de abril a las 12:00 horas en el Museo de las Constituciones, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Más información: https://museodelasconstituciones.unam.mx/cartelera/#mezquite

Exposición: Uno entre millones. Néstor Jiménez

El Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) presenta esta muestra dedicada al artista Néstor Jiménez. La exposición permanecerá abierta hasta el 3 de julio.

Horarios de fin de semana:
Sábado, de 11:00 a 20:00 horas
Domingo, de 11:00 a 18:00 horas

Más información: https://cultura.unam.mx/evento/el-muac-presenta-la-exposicion-uno-entre-millones-de-nestor-jimenez

Teatro: Carro de Comedias. Ubú rey

La tradicional compañía itinerante universitaria presenta Ubú rey en la Explanada del Centro Cultural Universitario, con funciones el 25 y 26 de abril a las 11:00 horas.

Más información: https://cultura.unam.mx/evento/46973

Festival: Fiesta del Libro y la Rosa

Uno de los encuentros culturales más emblemáticos de la Universidad continúa con actividades en diversas sedes los días 24 y 25 de abril, con presentaciones editoriales, charlas, talleres y actividades para todo público.

Más información: https://www.fiestadellibroylarosa.unam.mx/

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La luz como herramienta de medición de riesgos ambientales y sanitarios

  • Los sensores fotónicos muestran ventajas en el monitoreo de mercurio y cetonas industriales, elementos tóxicos para el humano

La medición es la base del conocimiento científico, pero no siempre resulta sencilla. La dificultad depende tanto de la naturaleza de qué se quiere medir, como de las herramientas disponibles. En algunos casos, las sustancias o moléculas de interés, como ciertos contaminantes o biomarcadores médicos, están presentes en cantidades tan pequeñas que requieren instrumentos muy sofisticados, costosos y difíciles de operar, lo que hace complicado obtener resultados rápidos y confiables, especialmente en lugares alejados o con recursos limitados.

En la búsqueda de métodos de detección más simples, accesibles y eficientes, un grupo de investigación del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA) de la UNAM, trabaja en la creación de sensores fotónicos, unos dispositivos capaces de aprovechar las propiedades de la luz para identificar y cuantificar sustancias, incluso en concentraciones muy bajas, por lo que podrían ser útiles para evitar riesgos ambientales y sanitarios.

Mercurio en la Sierra Gorda de Querétaro

México es un país de zonas de intensa actividad industrial y también regiones rurales con infraestructura limitada; en ambos casos es crucial realizar monitoreos constantes de sustancias de interés. La medición de algunos compuestos puede marcar la diferencia entre detectar un riesgo a tiempo o enfrentarlo cuando ya es demasiado tarde.

Un ejemplo de cómo la falta de monitoreo puede tener consecuencias lo encontramos en la Sierra Gorda de Querétaro, la cual es conocida por su gran biodiversidad y belleza natural. Sin embargo, este centro natural también es el nicho de una problemática ambiental: la extracción artesanal de mercurio.

Durante décadas, pequeñas comunidades mineras han basado su economía en la extracción de este metal líquido, de manera informal, lo que implica carencias de seguridad y control ambiental. Actualmente el mercurio es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las diez sustancias químicas más peligrosas para la salud pública.

Lo anterior no solo implica un riesgo para la población minera, sino un foco rojo de contaminación ambiental, ya que el mercurio no “desaparece, se acumula y puede transformarse en un elemento más riesgoso.  Una vez liberado al ambiente, puede convertirse en metilmercurio, una forma aún más tóxica que se incorpora fácilmente a la cadena alimenticia a través del agua y los peces.

Con el tiempo, este contaminante puede concentrarse en el organismo humano, afectando al sistema nervioso, los riñones y el desarrollo cerebral en niños. Para dimensionar la magnitud del problema, sería ideal contar con un mapeo detallado de la contaminación en toda la zona. Sin embargo, los métodos convencionales requieren laboratorios especializados, lejanos a las comunidades mineras, personal capacitado y precios que resultan inaccesibles para la población local.

Cetonas metabólicas e industriales

El cuerpo humano también requiere ser monitoreado de manera precisa, pues podría advertir de un riesgo de salud inminente. Un ejemplo de ello es la concentración de las cetonas, pequeñas moléculas que se producen cuando el organismo, por falta de glucosa disponible, comienza a usar las grasas como fuente de energía. En condiciones normales, este proceso es natural, puesto que ocurre durante el ayuno o el ejercicio prolongado.

Pero cuando los niveles de cetonas se incrementan drásticamente, como en personas con diabetes tipo 1 que no producen suficiente insulina, el cuerpo entra en una emergencia metabólica llamada cetoacidosis diabética. En este estado, el pH de la sangre disminuye, ocasionando que los órganos dejen de funcionar correctamente, poniendo en riesgo la vida del paciente. Sin embargo, en sus etapas iniciales, los síntomas son inespecíficos, por lo que la detección temprana de cetonas en sangre o en orina es fundamental para prevenir complicaciones graves.

No todas las cetonas de interés provienen de procesos biológicos. Algunas, como la acetilacetona, son esenciales en la industria moderna, pero pueden representar un riesgo si no se controlan adecuadamente.

La acetilacetona es un compuesto orgánico que se utiliza ampliamente como solvente, agente quelante y precursor químico en la síntesis de materiales avanzados, incluidos catalizadores, pigmentos y nanomateriales. Por ello, es una sustancia común en laboratorios, industrias metalúrgicas y de recubrimientos.

Se ha observado que su alta reactividad y volatilidad pueden convertirla en un contaminante potencial del aire o del agua si no se maneja con precaución. Además, la exposición prolongada puede provocar irritación y efectos adversos en la salud. Por ello, contar con herramientas que permitan detectar y cuantificar acetilacetona en concentraciones bajas y en tiempo real resulta fundamental para monitorear procesos industriales y evitar su liberación al ambiente.

Detección con sensores luminiscentes 

Si bien en la actualidad existen técnicas analíticas como la cromatografía o la espectrometría de masas, las cuales son extremadamente precisas, estas requieren laboratorios usualmente lejanos a las zonas de interés, personal capacitado y costos que complican el monitoreo constante y en tiempo real.

En respuesta a dicha problemática, diversos grupos de investigación alrededor del mundo han trabajado en una nueva familia de sensores llamados fotónicos. Su principio de operación se basa en la capacidad de convertir una interacción química o biológica resultado de la presencia de una sustancia, en un cambio de color o emisión detectable, incluso a simple vista o con instrumentos simples o portátiles.

Con ello, se abre la puerta a monitoreos rápidos en campo y a un costo mucho más bajo. No se busca un reemplazo de las técnicas de laboratorio, sino complementarlas con un primer tamizaje que pueda ser implementado a gran escala y que permita identificar problemas de manera oportuna.

Los sensores son diseñados para brindar una respuesta óptica específica y selectiva para la molécula o compuesto de interés, que consiste en variaciones en la luminiscencia o coloración de una gran gama de moléculas orgánicas o nanomateriales metálicos o inorgánicos.

Integrantes del Laboratorio de Nanomateriales Biofuncionales (Bionamat Lab), del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada de la UNAM, han desarrollado una estrategia que combina nanopartículas luminiscentes con herramientas de inteligencia artificial (IA) para detectar mercurio de forma rápida y accesible.

El sistema se basa en nanopartículas que emiten luz visible cuando se iluminan con un láser infrarrojo, cuya emisión cambia en presencia de mercurio gracias a su interacción simultánea con nanopartículas de oro.

Estos cambios pueden observarse como variaciones de color o de intensidad luminosa, lo que permite cuantificar la concentración del metal mediante el análisis de imágenes asistido con IA.

Para automatizar el análisis, se entrenaron redes neuronales capaces de reconocer patrones ópticos que permiten distinguir el mercurio de otras sustancias, logrando una precisión de clasificación del 100 % y un límite de detección de apenas 0.25 mg/L (ppm). Esta plataforma demuestra cómo la luz y la inteligencia artificial pueden unirse para crear sensores portátiles que operen fuera del laboratorio y que faciliten el monitoreo ambiental en regiones vulnerables.1

Otro proyecto del grupo de investigación se centró en el desarrollo de moléculas orgánicas capaces de detectar compuestos industriales, como la acetilacetona, mediante cambios en su luminiscencia.

Diseñaron una molécula derivada de terpiridina que, al entrar en contacto con acetilacetona, sufre una reacción que modifica su estructura química, lo que le permite “encenderse” y cambiar de color bajo luz ultravioleta.

Gracias a este mecanismo, el sensor logra discriminar de manera inmediata la acetilacetona de otros tipos de cetonas, incluso aquellas con estructuras muy similares. Esta estrategia abre la puerta a sensores selectivos para monitoreo industrial, seguridad química y control ambiental, basados en moléculas que traducen reacciones químicas en señales ópticas claras y fáciles de interpretar.

Actualmente, los miembros del Laboratorio de Nanomateriales Biofuncionales siguen trabajando en el desarrollo de nuevos sensores fotónicos para la detección de otras moléculas de interés biomédico y ambiental que permitan mejorar la salud de los ecosistemas y las personas.

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UNAM y exilio español, ejes en la formación de Gonzalo Celorio: ministro de Cultura de España

Compartimos las palabras pronunciadas por el ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, previo a la entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana “Miguel de Cervantes” 2025 a Gonzalo Celorio:

Palabras del ministro de Cultura Ernest Urtasun

El descubrimiento de la UNAM, en el curso académico de 1967, fue, en palabras del propio Gonzalo Celorio, un parteaguas de su existencia. Supo Celorio, sobrecogido por la grandeza de la Biblioteca Central de la UNAM, que había encontrado su casa para siempre. Y así fue.

Una casa infinita, diversa y vibrante, haitiana por los grandes nombres de nuestro exilio. El propio Celorio los recuerda, y nosotros con él, en una letanía a la memoria debida: Luis Rius, Wenceslao Roces, José Gaos,Juan Rejano, Adolfo Sánchez Vázquez, Juan Antonio Ortega y Medina, Carlos Bosch, Gloria Caballero, Ramón Xirau onArturo Souto, profesores de aquella Facultad de Filosofía y Letras.

“Estos maestros nos formaron: nos enseñaron a estudiar, a pensar, a ser nosotros mismos. Nos dieron rigor por el estudio, amor a la palabra, apertura el pensamiento, capacidad crítica, tolerancia. Si alguien me pregunta quién fue mi maestros, respondería sin titubeos que el exilio exilio español” recordará a menudo nuestro escritor.

Es un premio, sin duda, a los logros y conquistas de la universidad pública.

Necesitamos más que nunca su plena autonomía, su criterio científico, su buena salud. Porque una universidad cuidada y respetada es el rostro de un país y el mayor de nuestros tesoros.

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Gonzalo Celorio recibe el Premio Cervantes; el rector Lomelí destaca lengua, migraciones y universidad pública

•⁠ ⁠Sigo siendo universitario de todo corazón, afirma Celorio
•⁠ ⁠Con Celorio se defiende a la universidad pública y a la larga historia entre España y México, puntualiza Luis García Montero, director del Instituto Cervantes

En el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, en España, el escritor mexicano Gonzalo Celorio recibió este 23 de abril el Premio de Literatura en Lengua Castellana “Miguel de Cervantes” 2025. En el marco de la ceremonia, el autor evocó su vínculo con la UNAM y se definió como “universitario de todo corazón”; por su parte, el rector Leonardo Lomelí Vanegas señaló que se trata de un reconocimiento a un gran escritor mexicano, a las migraciones, a la riqueza de la lengua española y a la universidad pública. El premio fue entregado en la ceremonia tradicional del 23 de abril, encabezada por los Reyes de España.

Felipe VI, rey de España, entrega a Gonzalo Celorio el Premio Cervantes 2025, durante la ceremonia celebrada en Alcalá de Henares, ante la presencia de la reina Letizia.

Durante la entrevista realizada tras la entrega del premio, Celorio recordó la emoción que sintió al llegar por primera vez a Ciudad Universitaria después de presentar su examen de admisión. Mencionó en particular la impresión que le causó la Biblioteca Central, que vio como una imagen de la propia Universidad: “muchas piedras de colores distintos que forman una gran unidad”. Añadió que esa diversidad “ha alimentado mi espíritu durante toda mi vida”.

El escritor también habló de su permanencia en la vida universitaria. Dijo que siempre pensó que había ingresado a la Universidad, pero que nunca había salido de ella; que pasó de ser estudiante de posgrado a dar clases en licenciatura, y que aun después de jubilarse tras 50 años de docencia sigue sintiéndose parte de la comunidad. “Sigo siendo universitario de todo corazón”, expresó.

A partir de ese contexto, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, afirmó que se trata de “un reconocimiento a un gran escritor mexicano”, pero también “a las migraciones”. Añadió que la biografía de Celorio “nos habla del valor de las migraciones para todos los países, pero en particular en este caso para México”.

El rector señaló asimismo que el reconocimiento es “un homenaje a la riqueza de la lengua española” y “un homenaje a la universidad pública”, al recordar que Celorio estudió, se formó y desarrolló su práctica docente y profesional en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde fue coordinador de Difusión Cultural y director de la Facultad de Filosofía y Letras.

Lomelí Vanegas subrayó además que la UNAM “juega un papel muy importante en la preservación y en el enriquecimiento de la lengua española” y que mantiene un compromiso con su difusión junto con instituciones de España e Iberoamérica. “Por eso no es de extrañar que un universitario como Gonzalo Celorio haya recibido este año el Premio Cervantes”, expresó.

En la entrevista, el rector también se refirió a la búsqueda de las raíces como una constante de la literatura iberoamericana. En ese marco, mencionó la importancia de la raíz hispánica y de la raíz americana, así como de otras vertientes que han contribuido a construir Iberoamérica, entre ellas las que provienen de África y de Oriente. Añadió que este reconocimiento también refleja que en la UNAM “se cultivan todas las disciplinas”, lo que contribuye a su liderazgo internacional.

Durante la ceremonia, el Rey Felipe VI destacó la trayectoria de Gonzalo Celorio en instituciones como la UNAM, el Fondo de Cultura Económica y la Academia Mexicana de la Lengua. Señaló que el autor ha trabajado de manera constante en favor del idioma y subrayó que la lengua es un saber vivo, en continua transformación, cuyo cultivo constituye una responsabilidad compartida.

Por su parte, Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, describió la ceremonia como “un acto muy emocionante y además profundo”, y sostuvo que en la figura de Celorio “se ha defendido la universidad pública, la educación y la larga historia que hermana a España con México a través de la literatura”, así como de la memoria y de momentos de hospitalidad como el exilio español en México.

De izquierda a derecha: Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la UNAM; Felipe VI, rey de España, y Gonzalo Celorio, tras la ceremonia de entrega del Premio Cervantes en Alcalá de Henares.

García Montero añadió que la relación entre España y México se ha construido a lo largo del tiempo mediante palabras como “solidaridad”, “amistad” y “entendimiento”, y celebró que en esta edición del premio se recordara a autores mexicanos que también lo han recibido, así como la definición de Carlos Fuentes del español como “el territorio de La Mancha”.

Así, la entrega del Cervantes a Gonzalo Celorio reunió en una misma jornada una trayectoria literaria, una vida universitaria y una reflexión compartida sobre la lengua, la memoria y los vínculos culturales entre México y España.

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La UNAM en Chicago: lengua y cultura mexicana más allá de las fronteras

Desde el Medio Oeste de Estados Unidos, la sede de la UNAM en Chicago se consolida como un puente académico y cultural que proyecta la presencia de la Universidad más allá del país. A través de programas de lengua y cultura, la UNAM acerca su experiencia educativa a estudiantes, profesionales y comunidades, fortaleciendo el diálogo académico y cultural entre México y Estados Unidos.

Programas en línea que amplían el alcance de la UNAM

Uno de los ejes de esta labor es la promoción, entre la comunidad del Midwest estadounidense, de la amplia oferta de cursos del Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) para la enseñanza del español como segunda lengua y de las culturas mexicana y latinoamericana.

Destaca el curso de reciente creación Redacción en español para hablantes de herencia, desarrollado como parte de un proyecto PAPIME en colaboración entre CEPE Taxco, CEPE Ciudad Universitaria y la UNAM Chicago, orientado a fortalecer la escritura académica de estudiantes mexicoamericanos que crecieron en contextos bilingües.

A esta oferta se suma ahora el curso Aprende Náhuatl, en colaboración con la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción (ENALLT), que amplía el acceso al estudio de las lenguas originarias y su riqueza cultural, incorporando una dimensión clave de la diversidad lingüística de México que también está presente en esta región estadounidense.

A través de estos programas, los estudiantes desarrollan habilidades lingüísticas mientras se acercan a la diversidad cultural del mundo hispanohablante y a las lenguas originarias.

La constante colaboración con las diferentes entidades de la UNAM ha permitido también abrir opciones de servicio social para estudiantes de las licenciaturas en Enseñanza de Lengua Extranjera (LICEL-Español), Letras Hispánicas y Pedagogía, así como generar opciones de titulación mediante la elaboración de materiales didácticos para estudiantes de la Especialidad en la Enseñanza de Español como Lengua Extranjera del CEPE, lo cual representa oportunidades clave de internacionalización para la comunidad universitaria.

Aprendizaje inmersivo en Chicago

La oferta académica de UNAM Chicago incluye cursos presenciales que brindan un entorno de aprendizaje inmersivo en una ciudad caracterizada por su diversidad y su fuerte presencia latinoamericana. Cabe resaltar que un tercio de la población de Chicago y su zona metropolitana es hispanohablante nativa.

En estos espacios, el aprendizaje se construye desde la experiencia y el contacto directo con las comunidades locales. Tal es el caso del Programa de Inmersión en Español en Chicago, donde el aula se extiende hacia la ciudad, que se convierte en un entorno vivo en el que los estudiantes desarrollan competencias comunicativas y socioculturales en situaciones reales de interacción con la amplia comunidad hispanohablante que vive en la zona.

Otro ejemplo es el curso Español con Servicio Comunitario, en el que los estudiantes combinan el aprendizaje del idioma con actividades de voluntariado en organizaciones comunitarias. De esta manera, el español se convierte en una herramienta para la interacción social, el entendimiento intercultural y la colaboración con comunidades locales.

Español para contextos profesionales

La UNAM Chicago también ofrece cursos de español para propósitos específicos dirigidos a estudiantes, personal y docentes de áreas como trabajo social, educación y salud, que interactúan con comunidades latinoamericanas.

Estos cursos se desarrollan en colaboración con instituciones como la Universidad de Illinois en Chicago (UIC), la Universidad Northwestern (NU) y los distritos escolares de Chicago y sus suburbios. A través de estas alianzas, los participantes fortalecen sus habilidades comunicativas y socioculturales en contextos profesionales bilingües y multiculturales.

Destaca el programa de español médico que se imparte en el Hospital de Northwestern University a las y los practicantes médicos, así como un curso en línea desarrollado por UNAM Chicago en colaboración con la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia (CUAED) de la UNAM.

Un elemento distintivo de estos programas es la interacción virtual con estudiantes de diversas entidades académicas de la UNAM, entre ellas la ENALLT, la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), la Facultad de Medicina, la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad León, la Facultad de Derecho y la Facultad de Contaduría y Administración. Estos intercambios enriquecen el aprendizaje al propiciar el diálogo académico y el intercambio de perspectivas profesionales entre estudiantes en México y Estados Unidos.

Colaboraciones con el sistema de educación pública

La sede de la UNAM en Chicago impulsa colaboraciones estratégicas en la región para ampliar las oportunidades de intercambio educativo. A través de reuniones, talleres y cursos con educadores y administradores de Chicago Public Schools, se acerca a estudiantes y docentes de bachillerato a recursos educativos abiertos de la UNAM, como Descarga Cultura y las Unidades de Apoyo para el Aprendizaje (UAPAs) del Bachillerato en Línea B@UNAM.

También destacan los talleres sobre cultura maya para estudiantes y docentes de primaria, en colaboración con el Centro Peninsular de Humanidades y Ciencias Sociales, CEPHCIS-UNAM Mérida, así como los intercambios virtuales inglés-español entre estudiantes de preparatoria en colaboración con los CCH y la Escuela Nacional Preparatoria (ENP).

A través de sus programas y colaboraciones, la sede contribuye a fortalecer el vínculo con la comunidad mexicana en el exterior y a proyectar la riqueza cultural y académica de la UNAM.

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¿Cómo envejece una persona con síndrome de Down? Claves desde la ciencia

De acuerdo con la última estimación del Gobierno de México, en el país una de cada 700 niñas y niños nace con síndrome de Down. A partir de esta cifra, se calcula que más de 220 mil personas viven con esta condición.

Este panorama plantea un reto importante que va más allá de la atención médica y la educación durante la infancia. Hoy, el foco también debe ponerse en las etapas posteriores del ciclo de vida, particularmente en la vejez. Durante décadas, la expectativa de vida de las personas con síndrome de Down fue considerablemente baja; sin embargo, gracias a los avances en la medicina, la inclusión social y el acceso a servicios de salud, muchas de ellas alcanzan actualmente la adultez e incluso edades avanzadas.

Este cambio no sólo modifica las estadísticas: abre una pregunta fundamental que hasta hace poco era poco explorada. ¿Qué ocurre cuando una persona con síndrome de Down envejece?

Comprender este proceso implica adoptar una perspectiva multidimensional que considere no sólo los aspectos biológicos, sino también los sociales, psicológicos y familiares. Analizar cómo envejecen, cuáles son los principales desafíos que enfrentan y qué intervenciones pueden mejorar su bienestar es clave para garantizar una vida digna y de calidad a lo largo de todo su ciclo vital.

Un poco de contexto

El síndrome de Down es una condición genética que ha sido objeto de estudio durante más de un siglo. Así lo explicó el Dr. Octavio César García González, de la Facultad de Psicología de la UNAM, durante la conferencia ¿Cómo envejece una persona con síndrome de Down?, impartida como parte del ciclo UNAMirada desde la Psicología.

Esta condición fue descrita por primera vez en 1866 por el médico británico John Langdon Down, quien identificó características físicas comunes en un grupo de personas, lo que permitió clasificarlas dentro de una misma condición. En ese momento, la descripción se centró en rasgos fenotípicos y en ciertas características del aprendizaje.

Sin embargo, el origen biológico no se comprendió sino hasta 1959, cuando se descubrió que el síndrome de Down está relacionado con una alteración en el número de cromosomas. Mientras que la mayoría de las personas tiene 46 cromosomas organizados en 23 pares, en este caso ocurre un error durante la división celular —conocido como no disyunción cromosómica— que da lugar a un cromosoma extra.

Como resultado, el embrión presenta 47 cromosomas, debido a una copia adicional del cromosoma 21. Esta condición, llamada trisomía 21, representa más del 90 % de los casos. Existen también variantes menos frecuentes, como la translocación cromosómica y el mosaicismo.

Una mirada integral a sus manifestaciones

El síndrome de Down se caracteriza por una amplia diversidad de manifestaciones físicas y funcionales. Se han descrito más de 250 rasgos fenotípicos asociados, los cuales varían considerablemente entre individuos.

Entre ellos se encuentran alteraciones en el neurodesarrollo, características craneofaciales específicas, problemas sensoriales, afecciones respiratorias, disfunciones del sistema inmune, trastornos gastrointestinales y alteraciones musculoesqueléticas, entre otros.

Uno de los aspectos más relevantes es la discapacidad intelectual, ya que el síndrome de Down constituye la principal causa genética de esta condición. Aunque el grado de afectación es variable, todas las personas con síndrome de Down presentan algún nivel de discapacidad intelectual.

Envejecimiento prematuro: el gran desafío

Uno de los rasgos más distintivos del síndrome de Down es el envejecimiento acelerado, expresó García González. “A diferencia de la población general, no siempre existe una correspondencia clara entre la edad cronológica y el estado físico o funcional. Es común que los signos de envejecimiento aparezcan desde edades tempranas, particularmente a partir de los 30 años”, destacó.

En el contexto actual, donde la esperanza de vida puede superar los 70 años, este fenómeno adquiere mayor relevancia. Vivir más también implica enfrentar enfermedades asociadas al envejecimiento, como pérdida auditiva, apnea del sueño, alteraciones tiroideas, obesidad, osteoporosis, problemas articulares y diabetes.

Sin embargo, uno de los riesgos más significativos es la alta predisposición a desarrollar la enfermedad de Alzheimer. La demencia se ha convertido en una de las principales causas de muerte en esta población. Esta relación está estrechamente vinculada tanto al envejecimiento acelerado como a factores genéticos asociados al cromosoma 21.

De hecho, muchas personas con síndrome de Down presentan deterioro cognitivo a edades más tempranas que la población general. Incluso en ausencia de Alzheimer, diversos estudios muestran un declive progresivo en funciones como el lenguaje, la atención, la socialización y las funciones ejecutivas, especialmente entre los 30 y 40 años.

Estos cambios están relacionados con alteraciones estructurales en el cerebro, como la disminución del volumen en regiones clave como el hipocampo y los lóbulos frontales y parietales, fundamentales para la memoria y las funciones cognitivas superiores.

Lo que ocurre en el cerebro

Para entender por qué el envejecimiento es más acelerado en personas con síndrome de Down, es necesario observar lo que sucede a nivel microscópico.

El cerebro está compuesto por neuronas y células gliales. Las neuronas se comunican entre sí a través de estructuras llamadas sinapsis, que dependen en gran medida de pequeñas prolongaciones conocidas como espinas dendríticas. Estas estructuras son esenciales para la transmisión de información.

“En el síndrome de Down, desde etapas tempranas existe un menor número de espinas dendríticas, lo que limita la capacidad de establecer conexiones neuronales. Con el envejecimiento, esta situación se agrava debido a la pérdida progresiva de estas estructuras, así como a una reducción en el número de neuronas y células gliales”, comentó el especialista de la Facultad de Psicología.

A esto se suma el estrés oxidativo, un proceso en el que se acumulan moléculas dañinas que afectan el ADN y las células. En las personas con síndrome de Down, este fenómeno se intensifica debido a desequilibrios bioquímicos relacionados con el cromosoma 21.

Otro factor clave es la acumulación temprana de beta-amiloide, una proteína asociada con el Alzheimer, así como procesos de neuroinflamación que aceleran el deterioro neuronal.

En conjunto, estos mecanismos ayudan a explicar por qué el envejecimiento en esta población ocurre de manera distinta y más acelerada.

Sugerencias principales para el cuidado de personas con síndrome de Down en la vejez

De acuerdo con el artículo Recomendaciones para la atención a los adultos con síndrome de Down. Revisión de la literatura, hay varias sugerencias desde la parte médica, preventiva, social y de acompañamiento continuo para el cuidado de personas adultas y mayores con síndrome de Down.

  1. Atención médica integral y continua. Implica una vigilancia activa de múltiples sistemas del cuerpo mediante evaluaciones médicas periódicas a lo largo de toda la vida adulta, con especial atención a trastornos tiroideos, problemas visuales y auditivos, apnea del sueño, enfermedades gastrointestinales, alteraciones osteoarticulares, osteoporosis e infecciones respiratorias recurrentes.
  2. Detección temprana de deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer. Se recomienda realizar evaluaciones neuropsicológicas desde la adultez temprana, así como dar seguimiento a cambios en el lenguaje, la memoria, las funciones ejecutivas, la conducta y la socialización.
  3. Control de enfermedades metabólicas y autoinmunes. El seguimiento debe incluir controles regulares de función tiroidea, niveles de glucosa y lípidos, así como monitoreo del peso y del índice de masa corporal (IMC).
  4. Evaluación cardiovascular y osteoarticular. Es necesario dar seguimiento a la salud del sistema cardiovascular, así como a posibles alteraciones en huesos y articulaciones, que pueden impactar la movilidad y la calidad de vida.
  5. Atención psiquiátrica y conductual. La evidencia científica indica que entre el 27 % y el 35 % de los adultos con síndrome de Down pueden presentar trastornos mentales. Por ello, es fundamental realizar evaluaciones psicológicas y psiquiátricas de manera periódica.
  6. Fortalecimiento de la red de apoyo familiar y social. En este apartado es importante considerar estrategias de apoyo para cuidadores —que en su mayoría suelen ser madres—, incluyendo espacios de descanso y programas de respiro.
  7. Educación para la salud y promoción de estilos de vida saludables. A lo largo de la vida adulta se recomienda fomentar la actividad física regular, una alimentación equilibrada, el cuidado de la higiene personal y bucal, así como la participación social y en actividades recreativas.
  8. Enfoque global e individualizado. Cada persona debe ser atendida desde una perspectiva integral, considerando sus necesidades específicas y evitando reducir su atención únicamente a la discapacidad.

Más que intervenciones aisladas, se trata de construir un acompañamiento constante que responda a las necesidades cambiantes a lo largo del tiempo.

El envejecimiento como nuevo horizonte de estudio

El síndrome de Down es una condición genética compleja que impacta múltiples sistemas del organismo a lo largo de toda la vida. Los avances médicos han permitido mejorar significativamente la esperanza y calidad de vida de esta población, pero también han hecho visible un proceso que antes pasaba desapercibido: su envejecimiento.

Comprender cómo y por qué envejecen las personas con síndrome de Down es fundamental para diseñar mejores estrategias de atención, cuidado y acompañamiento. Al mismo tiempo, su estudio ofrece pistas valiosas para entender los mecanismos del deterioro cognitivo, enfermedades como el Alzheimer y, en general, el envejecimiento humano.

En este sentido, mirar de cerca este proceso no sólo es una cuestión de inclusión, sino también una oportunidad para ampliar el conocimiento sobre la salud y la vida en todas sus etapas.

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¿Cómo las proteínas revelan el origen y evolución de la vida?

Desde tiempos antiguos, los seres humanos han intentado responder algunas de las preguntas más fundamentales sobre su existencia: ¿de dónde venimos?, ¿qué somos? y ¿hacia dónde vamos? Estas interrogantes han sido abordadas desde la filosofía, la religión y la cultura, pero también han encontrado respuestas cada vez más profundas en la ciencia. Disciplinas como la biología, la química y la física permiten reconstruir parte de esa historia, mostrando que nuestra existencia es el resultado de una larga cadena de procesos que comenzaron mucho antes de la aparición de los seres humanos.

Comprender ese origen implica mirar hacia atrás en múltiples escalas: desde la historia de nuestra especie y la evolución de los seres vivos, hasta los procesos químicos que dieron lugar a las primeras formas de vida y los eventos cósmicos que hicieron posible la formación del planeta. En este amplio panorama, las proteínas ocupan un lugar central, ya que constituyen una de las bases moleculares de la vida y guardan información clave sobre los mecanismos que permitieron el surgimiento y la evolución de los sistemas biológicos en la Tierra.

Las proteínas no solo son componentes fundamentales de las células, sino también registros de la historia evolutiva. Su estructura, su función y la manera en que se han transformado a lo largo de millones de años permiten a los científicos reconstruir parte del camino que llevó desde las primeras moléculas capaces de organizarse hasta la diversidad de organismos que habitan el planeta en la actualidad.

En este marco científico que busca reconstruir el origen y la evolución de la vida, las proteínas se han convertido en una herramienta clave de investigación. Precisamente sobre este tema se centró la conferencia “Las proteínas y la historia de la vida en la Tierra”, impartida por Claudia Álvarez Carreño, médica egresada de la Facultad de Medicina de la UNAM, doctora en ciencias por el Posgrado en Ciencias Biomédicas de la UNAM y una de las investigadoras mexicanas que ha obtenido una beca posdoctoral otorgada por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) en el área de Astrobiología.

¿Por qué las proteínas son registros vivientes de la evolución?

Las proteínas son macromoléculas formadas por cadenas de aminoácidos que adoptan estructuras tridimensionales específicas. La secuencia de aminoácidos determina cómo se pliega la proteína y, por lo tanto, su función dentro de los organismos. Este plegamiento ocurre debido a diversas interacciones entre los aminoácidos, como el comportamiento hidrofóbico de algunos de ellos, que tienden a agruparse en el interior de la proteína cuando se encuentran en ambientes acuosos como el interior de las células.

La producción de proteínas en las células ocurre mediante los ribosomas, estructuras moleculares que traducen la información genética contenida en el ARN mensajero. Este mecanismo es compartido por todos los seres vivos, lo que refleja un origen común en la historia de la vida.

A lo largo de millones de años, las proteínas han cambiado gradualmente mediante la evolución. Debido a que los genes se transmiten de generación en generación, estas moléculas también conservan rastros de su pasado evolutivo. Al comparar las secuencias y estructuras de proteínas en diferentes organismos, los científicos pueden identificar similitudes que indican ancestros comunes y reconstruir relaciones evolutivas.

“Además, muchas proteínas están formadas por estructuras tridimensionales recurrentes llamadas plegamientos proteicos, que funcionan como bloques de construcción moleculares. A pesar de la enorme diversidad de proteínas en la naturaleza, el número de plegamientos conocidos es relativamente limitado, lo que sugiere que muchas proteínas actuales evolucionaron a partir de estructuras más antiguas que se combinaron y modificaron con el tiempo”, agregó Álvarez Carreño.

Por estas razones, las proteínas no solo cumplen funciones esenciales en las células, sino que también conservan información sobre su origen y transformación a lo largo de miles de millones de años. En su secuencia, estructura y distribución entre los organismos se encuentran registradas pistas importantes sobre la historia evolutiva de la vida en la Tierra.

Origen y evolución de las proteínas

Comprender cómo funcionan las proteínas en los organismos actuales es sólo una parte de la historia. Otra pregunta fundamental es cómo surgieron y evolucionaron estas moléculas a lo largo del tiempo.

La evolución de las proteínas es fundamental para comprender el origen y desarrollo de la vida. Una de las hipótesis más aceptadas propone que las proteínas actuales no surgieron completas desde el inicio, sino que se originaron a partir de pequeños fragmentos de secuencias de aminoácidos, compartió la médica Claudia Álvarez Carreño. Con el tiempo, estos fragmentos se combinaron, duplicaron y reorganizaron mediante distintos mecanismos evolutivos, formando estructuras más grandes y complejas que dieron lugar a las proteínas modernas.

Este modelo explica por qué muchas proteínas comparten regiones similares en su secuencia o estructura, lo que sugiere un origen común a partir de componentes más simples.

El ribosoma como “fósil molecular” para estudiar la evolución

Para investigar estos procesos, los científicos analizan estructuras celulares fundamentales, entre ellas el ribosoma. Esta macromolécula está presente en todos los organismos vivos y es responsable de sintetizar proteínas a partir de la información genética. Incluso las proteínas de los virus dependen del ribosoma de la célula huésped para su producción.

Debido a su conservación a lo largo de miles de millones de años, el ribosoma puede considerarse un “fósil molecular”, ya que permite reconstruir eventos del pasado evolutivo al comparar secuencias entre distintos organismos.

El estudio de las proteínas ribosomales no solo revela su gran antigüedad evolutiva, sino también mecanismos inesperados de cambio estructural. Los investigadores encontraron que, aunque generalmente las proteínas en posiciones similares están evolutivamente relacionadas, existen diferencias inesperadas entre los tres dominios de la vida —Archaea, Bacteria y Eukarya— que pueden explicarse mediante un fenómeno conocido como permutación circular.

“Una permutación circular ocurre cuando el orden de los aminoácidos en una proteína cambia, aunque su estructura tridimensional final se mantenga. Por ejemplo, una secuencia ABCDEF puede reorganizarse como DEFABC. Este fenómeno no se produce mediante un corte directo del gen, sino mediante duplicación genética y reorganización estructural, donde algunas regiones se mantienen mientras que los extremos se reorganizan”, explicó.

Álvarez Carreño, que actualmente es investigadora de la University College London (UCL), señaló que también existen permutaciones circulares imperfectas, en las que solo fragmentos específicos de la secuencia muestran similitud, lo que dificulta reconocer la reorganización evolutiva. Esto sugiere procesos evolutivos más complejos que simples reorganizaciones lineales de genes.

Estos hallazgos indican que la evolución de las proteínas no depende únicamente de pequeñas mutaciones, sino también de cambios estructurales significativos, en los que fragmentos completos se reorganizan y dan lugar a nuevos plegamientos. Este proceso ha sido descrito como “destrucción creativa”, donde una estructura previa pierde parte de su forma original para generar una nueva configuración funcional.

Avances tecnológicos para estudiar la evolución de las proteínas

Sin embargo, reconstruir estas transformaciones evolutivas ha sido históricamente un proceso complejo. Durante mucho tiempo, el estudio de la evolución de los plegamientos proteicos avanzó lentamente, ya que cada proteína debía analizarse de manera individual. Con miles de plegamientos registrados en bases de datos, examinar cada uno podía tomar años, lo que dificultaba comprender patrones generales de evolución y limitaba la posibilidad de identificar relaciones entre estructuras.

La situación cambió radicalmente con el desarrollo de herramientas computacionales capaces de predecir la estructura tridimensional de las proteínas a partir de su secuencia de aminoácidos. Un hito fundamental fue la creación de sistemas de inteligencia artificial como AlphaFold, especialmente su versión AlphaFold 2, que permite predecir con gran precisión cómo se plegará una proteína. Este logro fue reconocido con el Premio Nobel de Química otorgado a los científicos que desarrollaron estas herramientas, subrayando su impacto en la biología molecular.

“Gracias a estas tecnologías, hoy existen bases de datos gigantescas que contienen cientos de millones de estructuras proteicas predichas. Algunos atlas estructurales incluyen más de 700 millones de modelos, lo que permite a los investigadores estudiar la evolución de los plegamientos de manera masiva, superando la limitación de analizar proteína por proteína”, mencionó la médica.

Con esta enorme cantidad de datos, los científicos pueden construir mapas de relaciones entre plegamientos proteicos, conectando estructuras que presentan similitudes. Estos mapas permiten visualizar posibles transformaciones evolutivas y modelar trayectorias de cambios mínimos entre estructuras, lo que ayuda a comprender cómo se acumularon gradualmente las modificaciones evolutivas.

Aunque estos modelos no representan necesariamente el camino exacto que siguió la evolución en la naturaleza, proporcionan herramientas valiosas para explorar rutas evolutivas posibles y permiten entender cómo pequeñas variaciones en la secuencia de aminoácidos pueden generar cambios progresivos en la estructura tridimensional de las proteínas.

La historia de la vida escrita en las proteínas

El estudio de las proteínas permite observar la evolución desde una escala molecular, revelando cómo pequeñas variaciones acumuladas durante miles de millones de años dieron lugar a la diversidad biológica actual. Gracias a herramientas computacionales y bases de datos masivas, los científicos pueden explorar hoy rutas evolutivas que antes resultaban imposibles de analizar.

De esta manera, moléculas presentes en cada célula se convierten en auténticos registros del pasado de la vida en la Tierra. A través de su estructura, su función y su evolución, las proteínas conservan huellas de procesos que comenzaron hace miles de millones de años y que hoy la ciencia empieza a reconstruir con herramientas cada vez más sofisticadas.

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Premio Talento 2025 al Dr. Luis Oskar Soto Rojas: impulsando la investigación en neurociencias desde la FES Iztacala

Hace nueve años, el Dr. Luis Oskar Soto Rojas, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (FES Iztacala), comenzó su camino como profesor de asignatura. Desde entonces, ha combinado docencia, investigación y divulgación científica en favor de la ciencia y la tecnología, formando nuevas generaciones de estudiantes y promoviendo el pensamiento crítico, la curiosidad científica y el compromiso con el conocimiento.

A lo largo de estos años, su labor se ha distinguido por impulsar proyectos académicos, fomentar la colaboración interdisciplinaria y acercar la ciencia a la sociedad, contribuyendo al desarrollo académico y científico de su comunidad universitaria.

Este esfuerzo fue reconocido con el Premio Talento: Jóvenes Científicos e Investigadores 2025, otorgado por el Gobierno del Estado de México a través del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (COMECyT). Este galardón se entrega a investigadores jóvenes destacados en diversas áreas, incluyendo física, matemáticas, biología y salud.

Soto Rojas compartió con UNAM Global que, al recibir este premio, sintió no solo orgullo, sino también una gran responsabilidad. Este reconocimiento refuerza el ideal que ha guiado su carrera: contribuir desde la FES Iztacala a la formación de profesionales y al desarrollo de investigaciones que ayuden a construir una sociedad más saludable y equitativa.

Para comprender el alcance de este reconocimiento, es necesario mirar el camino que lo llevó hasta aquí.

En sus primeros años como docente, el Dr. Soto participó en la impartición de módulos de la carrera de Médico Cirujano relacionados con los componentes psicosociales y el desarrollo de habilidades clínicas. Posteriormente, orientó su trabajo académico hacia el campo de las neurociencias, donde desarrolló asignaturas para estudiantes de medicina y participó en diversos proyectos de investigación. Durante la pandemia, colaboró con estudiantes de licenciatura y maestría en la elaboración de artículos de divulgación científica.

LINEN: investigando la degeneración neuronal

Con el paso del tiempo, esta experiencia docente y de investigación derivó en uno de sus proyectos más importantes: la creación del LINEN (Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Enfermedades Neurodegenerativas). En este espacio se estudian los mecanismos que provocan la muerte neuronal y cómo estos procesos pueden ser modulados para desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.

“Entender estos mecanismos es crucial para identificar biomarcadores tempranos, diseñar tratamientos eficaces y retrasar la progresión de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, dado que aún no existe una cura ni un diagnóstico precoz plenamente efectivo”, explicó el investigador.

El enfoque del laboratorio es integral y considera diversos mecanismos patológicos involucrados en la neurodegeneración, como la inflamación, el estrés oxidativo y la senescencia celular. Entre las estrategias actualmente en estudio destacan:

  • Reposicionamiento de fármacos, mediante el uso de medicamentos ya aprobados por la FDA para otras enfermedades —como la diabetes— que han mostrado potencial efecto neuroprotector.

  • Ejercicio físico, cuya práctica ha demostrado reducir procesos inflamatorios y el estrés oxidativo en el cerebro.

  • Suplementación con creatina, un suplemento accesible que puede aumentar la disponibilidad de energía en el cerebro y favorecer un entorno propicio para la supervivencia neuronal.

El Dr. Soto recordó que su motivación para centrarse en las neurociencias surgió durante la carrera de medicina, cuando se sorprendió por la complejidad del cerebro y la relevancia clínica de sus patologías. Durante su internado, observó la limitada formación médica orientada a la investigación y comenzó a trabajar directamente con cerebros de pacientes fallecidos por Alzheimer, lo que le permitió comprender cómo la ciencia básica puede aportar evidencia valiosa para mejorar la salud de la población.

Aunque el LINEN podría pensarse como un laboratorio exclusivamente de medicina, tiene un carácter multidisciplinario. Colaboran psicólogos, neuropsicólogos, biólogos moleculares, genetistas y fisioterapeutas. Este enfoque no solo forma profesionales altamente capacitados, sino que también impulsa la investigación sobre enfermedades que, debido al envejecimiento poblacional, representan un desafío creciente para México y el mundo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se prevé que el número de personas con demencia en el planeta se triplique en las próximas tres décadas, pasando de 50 a 150 millones.

Un futuro prometedor

Además de este reconocimiento, Soto Rojas fue elegido el año pasado como miembro de la Academia Nacional de Medicina en el Área de Fisiología del Departamento de Biología Médica, convirtiéndose en uno de los integrantes más jóvenes. En la ANMM, su objetivo es proponer estrategias diagnósticas, terapéuticas y de investigación sobre las enfermedades más complejas.

“Fue un orgullo ingresar, pero también implica una gran responsabilidad. Como uno de los jóvenes académicos, considero fundamental generar ideas novedosas en el campo de las ciencias de la salud para contribuir a la solución de problemáticas actuales”, dijo.

Proyectos internacionales y ensayos clínicos

Pese a su reciente creación, el LINEN comienza a consolidarse. En algunos artículos académicos, el nombre del laboratorio empieza a aparecer y diversos proyectos comienzan a interesarse en su trabajo. Gracias al financiamiento de la Alzheimer Association, reconocida mundialmente por impulsar la investigación sobre la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, este laboratorio participará en el primer ensayo clínico internacional que combine suplementación con creatina y ejercicio físico en pacientes con Alzheimer en etapa temprana.

Este estudio se realizará en México, con la participación del Instituto Nacional de Psiquiatría, el Instituto Nacional de Geriatría, el Instituto de Nutrición y el Hospital Siglo XXI del IMSS. Investigadores de Chile, Estados Unidos y España también se sumarán al proyecto, que prevé reclutar alrededor de 100 pacientes y evaluar marcadores clínicos, de imagenología y de sangre, con el objetivo de rescatar neuronas aún viables y generar estrategias de intervención efectivas

Trabajo en equipo, la clave

Al reflexionar sobre su trayectoria en la FES Iztacala, el Dr. Soto agradeció a maestros, colegas y alumnos, subrayando que el éxito de la investigación depende del esfuerzo colectivo y de la pasión por contribuir a la ciencia y la salud de México. “Especialmente a los alumnos, quienes participan activamente en convocatorias, redacción de artículos y proyectos de investigación. Este es un trabajo de equipo, no de una sola persona”, añadió.

Finalmente, invitó a los jóvenes a no limitarse y superar sus propias barreras. “Debemos trascender nuestras limitaciones para cumplir nuestros objetivos y avanzar en nuestros sueños”, concluyó.

Inspiración y compromiso con la ciencia

El recorrido del Dr. Luis Oskar Soto Rojas en la FES Iztacala refleja cómo la pasión por la enseñanza, la investigación y la ciencia puede generar impacto tanto en la formación de nuevas generaciones como en el avance del conocimiento sobre enfermedades complejas.

Su labor en el LINEN, la participación en proyectos internacionales y el reconocimiento recibido son un testimonio del valor de la colaboración multidisciplinaria y del compromiso con la salud de la población. Más allá de premios y reconocimientos, su mensaje a los jóvenes científicos invita a superar barreras, explorar nuevas fronteras del conocimiento y contribuir activamente a construir una sociedad más saludable y preparada para los desafíos del futuro.

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¿Qué pasaría si los humanos se extinguieran de la Tierra?

¿Qué pasaría si un gran meteorito impactara la Tierra, una pandemia devastadora nos asolara o una guerra desatara un invierno nuclear? ¿Los humanos se extinguirían? Y, de ser así, ¿qué ocurriría con el planeta?

Aunque estos escenarios son poco probables, no pueden descartarse. La humanidad ha sobrevivido a glaciaciones, hambrunas, epidemias y colapsos sociales, pero eso no garantiza su permanencia, reflexionó Jorge Arturo Meave del Castillo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Los semáforos en las esquinas seguirían funcionando por un tiempo, pero ante la primera gran falla eléctrica, todo se apagaría. Sin mantenimiento, las casas y edificios comenzarían a deteriorarse: granizadas y tormentas romperían ventanas; la vegetación y los animales invadirían calles, carreteras y vías férreas, y las presas quedarían totalmente azolvadas e inservibles. En apenas unos años, la huella humana comenzaría a desdibujarse; en cientos de años, podría ser casi imperceptible.

¿Qué especies resentirían la ausencia de los humanos?

Desde que los seres humanos aparecieron en la Tierra, comparten el planeta con millones de plantas, hongos, animales y bacterias. Han tomado recursos y espacios que antes ocupaban otras especies, reduciendo sus oportunidades. Sin embargo, también han surgido relaciones muy antiguas y cercanas con numerosas especies de animales y plantas, de las cuales ambas partes se han vuelto dependientes.

Todas las especies que hay en el planeta han evolucionado mediante diversos mecanismos, entre ellos la selección natural, que consiste en que los individuos con características más favorables en un cierto ambiente logran sobrevivir y reproducirse con mayor éxito que otros que no poseen dichas características.

Los seres humanos han operado un mecanismo equivalente, conocido como selección artificial. “Seleccionamos a los individuos que producen semillas más grandes o frutos más grandes, e incluso animales que resisten más carga, para producir razas de plantas o animales y usarlos mejor que sus ancestros silvestres”.

Este proceso de domesticación tiene un costo, y el más grave es que, con frecuencia, estas especies pierden la capacidad de reproducirse por sí mismas, aunque no siempre ocurre así.

Posiblemente, en el momento en que los humanos desaparezcan, muchas de estas especies podrían extinguirse. Un ejemplo de ello son los toros de lidia, que han sido criados para la práctica de la tauromaquia.

Sin embargo, hay muchas sociedades que no aceptan esta práctica y por eso la han eliminado poco a poco hasta prohibirla en algunos países.

México, cuna del maíz, enfrenta un riesgo silencioso: la desaparición de sus variedades nativas. La expansión de semillas comerciales, el cambio climático y la transformación del campo han desplazado a los maíces criollos, poniendo en peligro no solo un cultivo, sino una parte esencial de la identidad cultural y la biodiversidad del país.

Habrá otras especies que tengan la capacidad de permanecer. Por ejemplo, los perros. A veces, en condiciones remotas, persisten manadas de canes que nadie alimenta o cría y sobreviven por sí solas. “Seguramente vivirán cuando no haya humanos”.

Son animales que tienen la capacidad de mantenerse vivos, reproducirse, encontrar alimento y refugio, y comportarse como una especie silvestre.

De las especies de la fauna doméstica que de pronto se encuentren sin sus cuidadores, habrá muchísimos individuos que mueran. Es una realidad. Pero habrá otras que sobrevivan. Por ejemplo, en una granja con cerdos y pollos que queden solos, si las puertas se abren y salen, encontrarán la manera de persistir. Sin embargo, las especies beneficiadas con la desaparición de los humanos serían prácticamente todas las millones con las que compartimos el planeta.

En cambio, las bacterias que viven en el tracto digestivo de las personas, indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo humano, algunas seguramente desaparecerán, pero otras podrían encontrar un nuevo entorno donde vivir.

El ejemplo de la pandemia

A partir de la invención de la agricultura, hace ya miles de años, la humanidad ha crecido enormemente hasta llegar a 8.2 mil millones de personas. Sin este sistema no habría sido posible que la población creciera tanto. Sin embargo, esta práctica se ha convertido en una sentencia de muerte para los bosques.

Todos los espacios de producción de alimentos para la humanidad —las áreas agrícolas y los campos ganaderos— son zonas que alguna vez fueron ocupadas por numerosas especies. Si los humanos desaparecieran, seguramente estos espacios serían invadidos rápidamente por muchas de ellas.

Un claro ejemplo ocurrió durante la pandemia de COVID-19, que llevó al encierro a millones de personas. En esa época, los espacios urbanos vacíos fueron ocupados rápidamente por la vegetación y los animales. En redes sociales se observaron desde venados hasta zorros caminando por avenidas de algunas ciudades. Los estacionamientos de Ciudad Universitaria comenzaron a parecer campos abandonados. Todo esto muestra que puede tratarse de un proceso muy rápido.

Por eso, es probable que muchísimas especies del planeta, tanto en los sistemas terrestres como en los marinos y los dulceacuícolas, se beneficien una vez que dejemos de arrojar basura al mar y plásticos en todos lados.

Especies que actualmente enfrentan condiciones estresantes para su fisiología tienen que gastar energía para lidiar con contaminantes o en la búsqueda de alimento, porque los humanos han ocupado sus espacios para otras actividades.

Las plantas y los ecosistemas forestales se recuperarán gradualmente, y los daños que hoy se consideran irreversibles posiblemente se revertirán.

“La recuperación de la biomasa —es decir, la materia orgánica de origen vegetal o animal que puede utilizarse como fuente de energía— en un bosque podría tardar hasta 100 años”.

En el caso del suelo desnudo, donde hubo, por ejemplo, actividad ganadera de alta intensidad y quedaron pocos árboles en pie, las fuentes de semillas están muy lejanas, por lo que la recuperación sería mucho más lenta.

Podrían ser varios siglos en lugar de décadas. Sin embargo, sin la especie humana, ese tiempo no es nada para la escala temporal de un planeta. En el caso de los ecosistemas forestales, dulceacuícolas, desérticos y de pastizal, estos no se recuperarían exactamente igual.

Probablemente surgirían nuevos ecosistemas que no existían antes, y de hecho esto es algo que ya ha ocurrido en el pasado. “No es malo, es el proceso natural de cambio de un planeta dinámico como el nuestro”.

La Tierra es un planeta con millones de años de existencia y en todo este tiempo no ha permanecido igual. Por la misma razón, difícilmente se recuperará un planeta como era al inicio de la población humana, pero seguramente tendría ecosistemas funcionales.

Aparecerán nuevas especies y otras se extinguirán; la evolución y la extinción son procesos naturales que siempre han ocurrido en la Tierra.

¿Podrá surgir otra especie inteligente?

En efecto, podría surgir otra especie inteligente que ocupara nuestra posición en el planeta. De hecho, ha habido varias especies en la Tierra que serían buenas candidatas, porque además del Homo sapiens, otras especies han tenido una evolución social y tecnológica relevante.

Por ejemplo, Homo sapiens coexistió con otras especies del género Homo, aunque hasta el momento la ciencia no ha logrado averiguar con certeza qué ocurrió con ellas.

Si otra especie pudiera tener un desarrollo cultural, social y biológico equivalente al de los humanos, lo más probable es que fuera un homínido con pulgar oponible, ya que estos presentan comportamientos sociales complejos y capacidades manipulativas avanzadas.

De hecho, podemos interactuar eficientemente con algunos homínidos porque tenemos expresiones faciales y organización social parecidas, e incluso una gran proporción del material genético humano se comparte con las especies más cercanas.

Pero también hay otras especies caracterizadas por su gran inteligencia, como los delfines; sin embargo, su morfología y dependencia del hábitat acuático dificultan su desarrollo en el medio terrestre.

Es poco probable que otra especie llegue a ocupar exactamente el mismo papel de los seres humanos, aunque muchas tienen el potencial para desarrollar capacidades semejantes.

“La evolución en los humanos sucedió porque aprendimos a alimentarnos eficientemente, a usar el fuego, y la cocción de alimentos permitió un gran desarrollo del cerebro. En este momento no tenemos certeza de que otra especie haga lo mismo”.

¿El planeta Tierra “extrañaría” a los humanos?

“El bienestar humano depende fuertemente de un correcto funcionamiento de la naturaleza, porque los sistemas naturales proveen muchos recursos y condiciones de vida que necesitamos”.

Si fuera al revés, es decir, si desapareciera la naturaleza, los humanos no podrían sobrevivir. Ante un evento cataclísmico, incluso si algunos sobrevivieran refugiados, solo podrían persistir si la naturaleza también lo hiciera.

Como ya se mencionó, hay animales de compañía que sufren profundamente por la pérdida de una persona e incluso pueden morir, como algunos perros y gatos.

¿Qué pasaría con el cambio climático?

Los humanos son quienes están provocando un cambio climático que actualmente ocurre muy rápidamente. “Somos la causa principal de la quema de combustibles fósiles y se emiten grandes cantidades de CO₂ hacia la atmósfera, lo que incrementa el efecto invernadero”.

Sin embargo, el cambio climático es un fenómeno que ha ocurrido muchas veces y forma parte de la historia del planeta. Hubo periodos en los que la Tierra se calentó y se enfrió repetidamente, con expansión y contracción de los casquetes polares y variaciones del nivel del mar. “Estos cambios ocurrieron en ausencia de los seres humanos”.

La paradoja es que sin efecto invernadero la vida sería casi imposible, pues el planeta sería muy frío. El problema es su intensificación.

Si los humanos desaparecieran, los seres vivos seguirían experimentando cambios climáticos. El registro fósil demuestra que los ecosistemas cambian constantemente, aunque generalmente de manera más lenta.

Este proceso impulsa la evolución: surgen individuos mejor adaptados y otros se extinguen. Las poblaciones se ajustan paulatinamente a lo largo de generaciones.

Pero cuando el cambio climático es muy rápido, muchas especies no logran adaptarse y tienen dos opciones: migrar o extinguirse.

Si llegáramos a otro planeta

Si algunos seres humanos llegaran a otro planeta y permanecieran allí durante mucho tiempo, probablemente seguirían una ruta evolutiva distinta debido a nuevas condiciones y desafíos. Sin embargo, este escenario sigue siendo altamente improbable.

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El polvo cósmico que dio origen a la vida

Cuando se formó el Sistema Solar, existía una gran cantidad de cuerpos pequeños, como meteoritos, cometas, asteroides y planetoides, que chocaban constantemente entre sí.

Muchos de ellos contenían compuestos como aminoácidos, azúcares y bases de los ácidos nucleicos, lo que favoreció una serie de reacciones químicas clave para la síntesis prebiótica, es decir, la formación de moléculas orgánicas antes de que existiera la vida, explicó Antonio Lazcano Araujo, profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Los cuerpos que contenían este material impactaron contra la Tierra primitiva, y las ondas de choque pudieron ser una fuente de energía que permitió la síntesis de compuestos orgánicos.

“Claramente, los meteoritos trajeron volátiles, agua, minerales hidratados y compuestos orgánicos. Algunos se destruyeron, pero otros sobrevivieron, y las colisiones liberaron energía”, agregó Lazcano.

¿Qué papel jugaron los meteoritos en la Tierra?

Desde que comenzó la exploración espacial, ha sido posible observar las superficies de planetas y lunas del Sistema Solar, desde Mercurio y Venus hasta Marte, Júpiter y Saturno.

Esto permitió a geólogos y paleontólogos distinguir entre cráteres formados por erupciones volcánicas y los formados por colisiones.

Gracias a estos estudios, los científicos identificaron que, cuando se formaba el Sistema Solar, existía una multitud de cuerpos pequeños chocando entre sí, cada uno con una historia química compleja.

El análisis de meteoritos y asteroides, gracias a misiones espaciales de Japón y Estados Unidos, ha revelado la presencia de aminoácidos, azúcares y bases de los ácidos nucleicos, confirmando la riqueza química de estos cuerpos.

Cómo era la atmósfera de la Tierra cuando surgió la vida

Actualmente, los científicos coinciden en que la Tierra primitiva no tenía oxígeno libre; este estaba combinado con hidrógeno formando agua. La ausencia de oxígeno permitió que los compuestos orgánicos se formaran y acumularan sin oxidarse.

“Por ejemplo, cuando un plátano o una papa se oxida y se oscurece, es la oxidación de compuestos orgánicos. En la Tierra primitiva, al no haber oxígeno, estas reacciones no ocurrían, lo que favorecía la síntesis y acumulación de moléculas orgánicas”, explicó Lazcano.

Sin embargo, aún no hay consenso sobre el estado del carbono en aquella época: podría haber estado principalmente como dióxido de carbono (CO₂), en su forma más oxidada, o como metano (CH₄), en su forma más reducida.

“Quienes hacemos experimentos de química prebiótica preferimos una atmósfera rica en metano, mientras que los planetólogos suelen preferir CO₂”, señaló el científico.

No hay contradicción entre ambos modelos. Es posible que la atmósfera primitiva fuera inicialmente muy reductora, rica en metano y amoníaco, y que, con el tiempo, se volviera más oxidante, predominando el dióxido de carbono.

Otra posibilidad es que existieran microambientes reductores donde se pudieran producir reacciones químicas para formar moléculas orgánicas, incluso si la atmósfera global era más oxidante.

Antes de los experimentos de síntesis prebiótica, los científicos solían tratar de simular la Tierra en su conjunto, sin considerar estas zonas especiales. Experimentos como los de Miller o Joan Oró demostraron la importancia de estas condiciones locales.

Condiciones ambientales necesarias para la vida

Para que surgieran las primeras moléculas orgánicas, se requerían condiciones específicas:

• Temperatura adecuada: suficiente para que el agua se condensara, pero no tan baja como para congelarla, en un rango aproximado de 5 a 10 °C hasta unos 90 °C.
• Ausencia de oxígeno libre, para evitar la oxidación de compuestos orgánicos.
• Fuentes de energía libre, como descargas eléctricas, radiación ultravioleta, radiación ionizante o partículas liberadas por elementos radiactivos.
• Ciclos ambientales, como día y noche, mareas y estaciones climáticas, que ayudaran a la polimerización de compuestos y la formación de moléculas más complejas.

Estas condiciones, combinadas con los impactos de meteoritos y los microambientes reductores, habrían permitido que los compuestos orgánicos se acumularan y, eventualmente, surgiera la vida en la Tierra.

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Cómo el calor afecta tus ojos: riesgos y enfermedades frecuentes

El cuidado de la salud visual suele asociarse con factores como el uso de pantallas, la lectura prolongada o la edad. Sin embargo, las condiciones ambientales también influyen de manera significativa en el bienestar de los ojos. En particular, el calor y las altas temperaturas pueden afectar la superficie ocular y la calidad de la visión.

Durante las temporadas de calor, muchas personas experimentan molestias que van desde una irritación leve hasta problemas más complejos que interfieren con actividades cotidianas. Comprender cómo el calor impacta la vista es fundamental para prevenir complicaciones y mantener una buena salud ocular.

Factores como la exposición prolongada al sol, la sequedad ambiental y otros elementos propios del clima cálido pueden alterar el equilibrio natural del ojo y provocar diversas afecciones.

Sin lágrimas

Uno de los principales efectos del calor sobre los ojos está relacionado con la evaporación de la lágrima, explicó el maestro Aarón Bautista Delgado, jefe de la carrera de Optometría de la FES Iztacala.

La lágrima no solo mantiene los ojos húmedos, sino que también cumple funciones esenciales: actúa como barrera protectora frente a polvo, microorganismos y partículas, aporta oxígeno y nutrientes a las estructuras oculares superficiales, y permite una lubricación adecuada que evita la fricción entre los párpados y la superficie ocular.

Cuando la temperatura ambiental es elevada, la lágrima se evapora más rápido, dejando la superficie del ojo menos protegida y más vulnerable a irritaciones. Esto favorece el desarrollo o agravamiento del ojo seco, una de las afecciones más comunes en temporadas de calor.

La vulnerabilidad de la córnea

La escasez de lágrimas no solo provoca ojo seco, sino que también afecta directamente a la córnea, la capa transparente que permite enfocar la luz. Bautista Delgado explicó que la evaporación constante de la lágrima puede causar desepitelización, un deterioro de las células superficiales de la córnea, generando síntomas como:

  • Sensibilidad excesiva a la luz (fotofobia)
  • Irritación o sensación de cuerpo extraño
  • Lagrimeo constante
  • Enrojecimiento ocular
  • Dolor en casos severos

Aunque el epitelio corneal tiene gran capacidad de regeneración, la exposición prolongada al calor y la sequedad ambiental puede dificultar su recuperación, haciendo que las molestias se vuelvan recurrentes.

Inflamación de las glándulas del párpado

El calor también afecta a las glándulas de Meibomio, responsables de producir la capa grasa de la lágrima que evita su evaporación excesiva. El calor, el sudor y ciertas condiciones externas pueden favorecer la obstrucción de estas glándulas, provocando meibomitis, con síntomas como:

  • Inflamación del borde del párpado
  • Irritación ocular
  • Alteración en la calidad de la lágrima
  • Mayor evaporación lagrimal

Si la obstrucción persiste, puede derivar en infecciones localizadas como orzuelo o chalazión, pequeñas protuberancias dolorosas en el párpado.

Otros problemas oculares frecuentes

El ambiente caluroso suele ser más seco y cargado de partículas como polvo o polen. Cuando la lágrima es insuficiente, estas partículas no se eliminan correctamente, favoreciendo enfermedades como conjuntivitis, queratitis o reacciones alérgicas oculares.

El sudor, aunque no es la causa principal de problemas, puede generar ardor y alterar el pH de la superficie ocular, afectando el microbiota natural del ojo y provocando irritaciones leves o infecciones.

Radiación solar y daño ocular

La exposición prolongada al sol también representa un riesgo importante para la salud visual debido a la radiación ultravioleta, comentó el jefe de la carrera de Optometría de la FES Iztacala. Dentro del ojo, explicó, existe una estructura llamada cristalino, cuya función principal es enfocar la luz que entra al ojo. Además, el cristalino actúa como un filtro natural que absorbe parte de la radiación ultravioleta.

Sin embargo, cuando la exposición al sol es intensa y constante, este sistema de protección puede no ser suficiente. Con el tiempo, la radiación ultravioleta puede contribuir al desarrollo de la catarata, una condición en la que el cristalino pierde transparencia y la visión se vuelve borrosa. La catarata es una de las principales causas de pérdida visual en el mundo, aunque se considera una forma de ceguera reversible porque puede tratarse mediante cirugía.

Las personas que trabajan durante largos periodos bajo el sol, como agricultores o trabajadores de campo, pueden tener un mayor riesgo de desarrollar este problema a una edad más temprana.

Cómo cuidar nuestros ojos

Proteger los ojos frente al calor y al sol requiere atención en hábitos diarios y el uso de lentes adecuados. Bautista Delgado recomendó:

  • Usar lentes de sol con protección UV certificada, no solo plástico oscuro o tintado.
  • Complementar con gorra o sombrero para reducir la exposición directa.
  • Mantener higiene ocular y evitar maquillaje o cremas que obstruyan las glándulas del párpado.
  • En caso de ojo seco, conjuntivitis o alergias, utilizar lubricantes o colirios prescritos por especialistas.

Si los problemas persisten, la Clínica de Optometría de la FES Iztacala ofrece atención especializada de lunes a viernes de 7:00 a 18:00 hrs. Para citas o información, se puede contactar al 56-23-13-46.

Prevención y cuidados esenciales

El calor y la exposición solar representan riesgos importantes para la salud visual, desde la evaporación lagrimal hasta daños en la córnea y cataratas. Adoptar medidas preventivas, como lentes con protección UV, gorra, lubricantes y buena higiene ocular, es esencial para mantener una visión saludable. La supervisión profesional periódica asegura un cuidado integral y previene complicaciones a largo plazo.

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Distinguen a la Sección Estudiantil de la ACS-UNAM con diversos premios

La Sección Estudiantil de la American Chemical Society (ACS)-UNAM, conformada por estudiantes de diversos semestres y carreras de la Facultad de Química, obtuvo el Premio a las Comunidades Estudiantiles, en la categoría Commendable, el cual otorga dicha organización internacional a las secciones de alumnos que muestran una actividad sobresaliente por los programas y actividades que desarrollaron durante un año.

Imagen cortesía de la Facultad de Química UNAM

Este premio les fue entregado el pasado 22 de marzo, durante la reunión anual de la ACS, celebrada en Atlanta, Estados Unidos. El premio se obtuvo con base en la organización y participación de la Sección en diversas actividades, tanto en México como en otros países.

Dentro de las acciones que se desarrollaron están: un concurso de fotografía en el marco de la National Chemistry Week de la ACS; conversatorios por el Día Internacional de la Niña y Mujer en la Ciencia, efectuados en el Senado de la República; el Hackathon de Química Verde, realizado en conjunto con las secciones estudiantiles de Perú y Costa Rica.

Igualmente, en colaboración con la editorial Fondo de Cultura Económica, durante la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, en las ediciones de 2024 y 2025, se impartieron talleres dirigidos a niños. Además, organizaron diferentes talleres para la comunidad estudiantil de la FQ con el fin de emplear herramientas en sistemas de gestión de calidad, así como colaboraciones con organizaciones de alumnos de esta entidad académica, detalló en entrevista Mariana González Castellanos, ex presidenta de la Sección.

Respecto al premio obtenido, Marbella Aguilar Arellano, secretaria general de la Sección, señaló: “este reconocimiento refuerza la idea de que estamos a nivel de capítulos estudiantiles de otros países, en donde esta red de ciencia es mucho más fuerte. Que se haya concedido esta distinción y aparecer en la lista junto a universidades con prestigio internacional destaca la labor que se hace en esta Sección de la UNAM”.

Imagen cortesía de la Facultad de Química UNAM

Asimismo, Karla Castillo Guerra, quien funge como vicepresidenta de la Sección estudiantil, comentó que esta distinción es muestra del trabajo colaborativo que realizan. Por su parte, Valerie Cecilia Pérez Gómez, coordinadora de difusión, indicó que esta distinción “es una gran oportunidad para dar a conocer en otros lugares el trabajo de difusión de la ciencia que se hace en México. Tenemos la experiencia y el conocimiento en Química para transmitirlo a la sociedad en general”.

Este premio “nos impulsa a avanzar, a trabajar en más y mejores proyectos”, expresó Marco Tulio Espinoza, quien también estuvo acompañado en la entrevista por Elvira Camila Nieto Cansino y Axel Bryan Cabrera García, actuales presidentes de la Sección estudiantil ACS-UNAM.

Finalmente, Carlos Mauricio Castro Acuña, académico de la FQ y asesor académico de la Sección desde 2016, apuntó que la distinción “es un reconocimiento a la labor que realizan los estudiantes a lo largo de un año. Es un orgullo para nosotros, como institución de la UNAM. En la Sección estudiantil hemos contado siempre con estudiantes con gran capacidad de liderazgo.”

Galardones destacados y liderazgo internacional

Destacó también la participación y el premio obtenido en el XXXI Congreso Interamericano de Ingeniería Química y el XXXIII Congreso Colombiano de Ingeniería Química, por la expresidenta y recién egresada Mariana González Castellanos, con la ponencia Estrategias clave para la planeación de proyectos exitosa en Química e Ingeniería Química, donde obtuvo el primer lugar a la mejor ponencia de licenciatura en el área de negocios y gestión de proyectos.

La participación y representación en este importante foro internacional, celebrado en julio de 2025, en Cartagena, Colombia, generó sinergia y conexiones con la comunidad científica de Latinoamérica, donde se pudo compartir la excelencia en el trabajo en equipo realizado por la sección estudiantil en la UNAM; así como su liderazgo y gestión organizacional, pues también sustentó una tesis de licenciatura con mención honorífica por la autora.

En este marco, Marco Tulio Espinoza, estudiante de la carrera de Química y expresidente de la Sección estudiantil, fue reconocido con el 2026 Student Leadership Award de la ACS, lo que le permitió participar en el Leadership Institute de la ACS, conferencia que reunió a jóvenes destacados de diversas instituciones educativas, en la cual se les brindó conocimiento en materia de gestión y liderazgo.

En este encuentro, efectuado del 29 de enero al 1 de febrero en Atlanta, Estados Unidos, asistieron 15 líderes estudiantiles de las Secciones de todo el mundo que agrupa la ACS, quienes pudieron interactuar con profesionales del área química de Estados Unidos, Colombia, México, Perú y Reino Unido, entre otros.

La Sección estudiantil de la American Chemical Society (ACS)-UNAM se creó en 2016 con la finalidad de apoyar a sus integrantes a tener un desarrollo profesional y académico.