En aumento las contingencias ambientales en CDMX y área metropolitana

 

 

  • Expertos del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM han alertado que se necesitan medidas adicionales para reducir las concentraciones de ozono en la Ciudad de México y su área metropolitana.
  • A pesar de los programas implementados en años anteriores para reducir las emisiones contaminantes, la tendencia histórica en las concentraciones máximas de ozono ha dejado de disminuir.

En la Ciudad de México y su área metropolitana, el problema de la contaminación atmosférica es cada vez más preocupante. Según el experto de la UNAM Óscar Peralta Rosales, las contingencias ambientales atmosféricas son cada vez más frecuentes y las medidas para reducir las emisiones contaminantes y verificar autos que se han implementado hasta ahora ya no son suficientes.

Durante la conferencia de prensa a distancia titulada «Contaminación por ozono, inicio de la temporada 2023», Peralta explicó que las contingencias ambientales consisten en aplicar medidas restrictivas para reducir emisiones y tratar de disminuir concentraciones de ozono y material particulado en la atmósfera. En los últimos tres años, la aplicación del programa de contingencias por ozono ha aumentado significativamente, lo que es motivo de preocupación.

En 2019, se declararon cuatro contingencias, dos de las cuales duraron varios días y se concentraron en la zona suroeste del Valle de México. En 2020, sólo se declaró una, en noviembre, que duró solo un día y unas horas, probablemente debido a la emergencia sanitaria y al comportamiento atípico en la emisión de precursores de ozono. Sin embargo, en 2021 se registraron tres contingencias, y en 2022, seis, una de las cuales duró 51 horas.

Según Peralta, las contingencias suelen activarse en la zona suroeste en un horario vespertino, entre las 3 y las 5 de la tarde, cuando se dan las condiciones propicias para la rápida formación de ozono. Las condiciones atmosféricas, como las altas temperaturas registradas en los meses de abril y mayo en horas de la tarde, la escasez de lluvia y la menor nubosidad, permiten una mayor radiación ultravioleta que detona la formación del contaminante.

Además, la velocidad y la dirección de los vientos también influyen en la formación de ozono en la Ciudad de México. Según la experta de la UNAM Erika Danae López Espinoza, la circulación de los vientos en la planicie del Valle de México es compleja. Durante el día y la noche se presentan diferentes patrones, pero hay uno predominante de norte a sur. Sin embargo, en los meses donde se registran las concentraciones de ozono, los vientos soplan del sureste al norte, lo que crea una zona de convergencia donde se concentran los contaminantes. Además, los vientos son débiles, lo que dificulta su dispersión.

La contaminación atmosférica en la Ciudad de México y su área metropolitana sigue siendo un grave problema para la salud pública. Además de las condiciones atmosféricas que favorecen la formación del ozono, existe un factor geográfico que agrava la situación. La mancha urbana está rodeada por sierras montañosas al este, al oeste y al sur, lo que limita la dispersión de contaminantes.

La especialista de la UNAM Elizabeth Vega Rangel explicó que el ozono se forma en la tropósfera baja a partir de dos precursores: óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, más radiación solar. De estos, solo los primeros están normados y se miden de manera sistemática por la Secretaría del Medio Ambiente a través de la Red Automática de Monitoreo Atmosférico. Por lo tanto, es importante conocer las concentraciones y diferentes especies que conforman los compuestos orgánicos volátiles en la atmósfera.

Existen contaminantes primarios y secundarios, explicó Vega Rangel. Los primeros son los que se emiten directamente, como las partículas, el monóxido de carbono y los propios compuestos orgánicos volátiles. Los secundarios se forman a partir de que se emiten gases a la atmósfera, los cuales reaccionan y forman otras especies, como el ozono.

Uno de los precursores del ozono es el óxido de nitrógeno, compuesto que se emite en los vehículos automotores. El gobierno de la Ciudad de México ha hecho un gran esfuerzo por sustituir el transporte público que utiliza una tecnología más limpia. Además, es necesario que se tomen medidas más efectivas para reducir las emisiones contaminantes, como mejorar los controles para los camiones de carga con motores a diésel.

Ricardo Torres Jardón, otro experto en la materia, explicó que en días hábiles prácticamente se tienen las mismas emisiones, lo que cambia es la meteorología, como el viento, los sistemas de alta presión, etcétera. Con suficiente radiación solar, temperatura alta y vientos ligeros, la producción de ozono será muy alta. Por lo tanto, es necesario proponer acciones preventivas a partir de un análisis cuidadoso de las condiciones previas a la ocurrencia de las contingencias.

Torres Jardón recomendó que se evite hacer ejercicio al aire libre entre las 13 y las 17 horas del día, y que se permanezca dentro de casa en ese horario si es posible. Además, es importante evitar las quemas agrícolas e incendios forestales fuera de la zona metropolitana, ya que pueden provocar contingencias.

Las contingencias ambientales afectan tanto la salud como la economía de la población. En este sentido, Omar Amador Muñoz, experto en la materia, propuso un proyecto para estudiar las especies emitidas de fuentes poco estudiadas, más allá de las vehiculares y que no están reguladas. En colaboración con la Secretaría del Medio Ambiente y con financiamiento de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, se tratará de identificar aquellas que impactan más en la formación del ozono.

Se ha observado que el consumo de productos domésticos para limpieza y aseo personal, así como pinturas y productos químicos en la industria, tienen un impacto muy importante en la formación de ozono. Alrededor del 15 por ciento de ese potencial proviene de los llamados compuestos orgánicos oxigenados. Por esta razón, se está realizando una encuesta en la página del instituto para conocer los productos más usados por la población de la CDMX.

Si se logran identificar las especies predominantes en los productos de mayor uso, se podría sugerir el cambio de su composición y así evitar las emisiones a la atmósfera y con ello las contingencias. La identificación de estas especies es fundamental para mejorar la calidad del aire en la Ciudad de México y su área metropolitana y reducir los efectos negativos en la salud pública y la economía.

Las contingencias ambientales atmosféricas en la Ciudad de México son cada vez más frecuentes, y se concentran en la zona suroeste del Valle de México. Las altas temperaturas, la escasez de lluvia y la menor nubosidad son condiciones atmosféricas que propician la formación de ozono. Además, la circulación de los vientos en la planicie del Valle de México es compleja, y los vientos son débiles, lo que dificulta la dispersión de los contaminantes. Es necesario que se tomen medidas más efectivas para reducir las emisiones contaminantes y mejorar la calidad del aire en la Ciudad de México. Además, se deben proponer acciones preventivas a partir de un análisis cuidadoso de las condiciones previas a la ocurrencia de las contingencias. La salud pública de la población depende de ello.

La investigación de fuentes poco estudiadas de emisión de compuestos orgánicos volátiles es esencial para reducir la formación de ozono en la atmósfera. El conocimiento de las especies predominantes en los productos de mayor uso podría ser un gran avance en la reducción de las emisiones contaminantes en la Ciudad de México.

 

Contra el desastre ambiental: la razón y el pensamiento crítico

Con información del artículo publicado en: NUEVOS DIÁLOGOS
Autora: Georgina Santa Cruz Gómez, Profesora de la FES Acatlán, de la UNAM
nuevosdialogos.unam.mx/precisiones/las-ilusiones-del-progreso/

La catástrofe ambiental en curso exige que se replanteen las prioridades de las sociedades contemporáneas. Es hora de apostar por la razón y el pensamiento crítico en lugar del espejismo de la «superioridad humana» sobre otras especies vivas.
El término «Antropoceno» se ha vuelto cada vez más presente en nuestras vidas, y está vinculado a problemas ecológicos como la extinción de animales y plantas, la erosión de la tierra y la falta de recursos naturales. Sin embargo, no siempre queda claro que la humanidad es fundamental para explicar estos sucesos, y a menudo no se piensa en las responsabilidades colectivas y los avisos que el propio sistema de vida nos ha dado desde hace más de 100 años.

La ciencia y la técnica se han desarrollado formalmente desde el siglo XVII para brindarnos principios y procesos de transformación de las cosas. La Ilustración, un movimiento de intelectuales europeos del siglo XVIII, buscaba transformar el pensamiento mágico dominante en la sociedad de su tiempo y crear una nueva era en todos los aspectos.

La ciencia se orientó a dominar la naturaleza y ponerla al servicio del hombre, y la humanidad comenzó a ser vista como la cúspide del desarrollo biológico e intelectual del planeta. Pero al generar procesos de producción masiva y transformar todo a su paso, esa prosperidad trajo secuelas no previstas: erosión del campo, saturación de los espacios urbanos, migraciones constantes y una existencia fincada en rutinas de todo tipo.

Theodor Adorno y Max Horkheimer, integrantes de la primera generación de la Escuela de Frankfurt, fueron autores de numerosas obras de corte filosófico y análisis social. Una de ellas, Dialéctica de la Ilustración, se convirtió en una pieza clave del pensamiento crítico.

La obra explora cómo la panacea del pensamiento científico fue orientándose a buscar soluciones a los problemas de la humanidad sin lograrlo del todo. En la perspectiva de estos filósofos, la razón, al mismo tiempo, nos iba despojando de la naturaleza humana.

La contribución más importante de Adorno y Horkheimer fue proporcionar las herramientas del pensamiento y lectura crítica de la realidad para descubrir cómo los procesos encaminados a la destrucción del planeta y de la vida humana en general podían replantearse usando esas otras formas de la razón en nuestro beneficio.
La razón y el pensamiento crítico son clave para comprender dónde estamos, lo que hemos hecho y lo que podemos hacer en el futuro inmediato para recuperar nuestro ser y nuestro intelecto en beneficio de todos los seres vivientes de este planeta.

Te invitamos a leer el artículo en: nuevosdialogos.unam.mx/precisiones/las-ilusiones-del-progreso/

Aprender a vivir con la ausencia: la experiencia de perder un hijo y seguir adelante

La canción «In Loving Memory» de la banda de hard rock Alter Bridge, lanzada en 2004, se convirtió en una melodía popular para despedir a los seres queridos. La profundidad de su letra, inspirada en la muerte de la madre de uno de los integrantes de la banda, conmovió al público en general.

La pérdida de un ser querido es una experiencia dolorosa que puede dejarnos marcados de por vida. De acuerdo con la profesora Janett Sosa Torralba, de la Facultad de Psicología de la UNAM, «el fallecimiento de un hijo no tiene comparación, porque es un desconsuelo muy grande. Es un hecho que se piensa antinatural porque la ley de la vida indica que padres y madres deben fallecer primero».

Sosa Torralba explicó que la muerte de un hijo a cualquier edad, ya sea por enfermedad, accidente o suicidio, se vive de diferentes maneras. Cuando el duelo se experimenta por edad, las consecuencias son distintas:

  • Hijo o hija menor: Deja un vacío enorme porque toda la dinámica familiar giraba en torno a él o ella.
  • Hijo o hija joven: Es difícil aceptar su partida, ya que se van con ellos las expectativas y el futuro que podrían haber tenido.
  • Hijo o hija adulta: Es como perder a un amigo, ya que a menudo se convierten en confidentes y compañeros.

Perder a un hijo es una de las experiencias más dolorosas que puede enfrentar una persona. Según la psicóloga universitaria, los escenarios en los que se vive el duelo pueden ser distintos.

En el caso de una enfermedad, los padres pueden experimentar un duelo anticipado mientras se preparan para la muerte. En cambio, cuando la muerte ocurre por un accidente, hay un shock terrible porque es algo inesperado y el proceso de aceptación puede ser más complicado. En casos de suicidio, puede haber culpa por no haber percibido las señales de que la hija o el hijo estaba en peligro.

Enfrentar el duelo por la pérdida de un hijo es un proceso complicado debido a las distintas reacciones que pueden generarse. Éstas pueden ser similares a las que se presentan en otras pérdidas, pero tienen características singulares que, en algunos casos pueden tener una larga duración llegando a un duelo patológico y afectando la salud mental de los padres. La culpa, la tristeza, el enojo, el temor a perder a otros hijos y la desesperanza son algunas de las reacciones más frecuentes.

Según Sosa Torralba, la culpa es una reacción normal y esperada. Puede manifestarse de diferentes maneras, como cuestionar ciertas decisiones, sentir culpa por asuntos pendientes que ya no se podrán realizar con el hijo fallecido, o por no cumplir expectativas. A veces, los padres pueden sentir culpa por retomar sus vidas, pero esto no significa que le falten al respeto a su hijo fallecido.

El duelo desde la visión de mamá o papá

Perder a un hijo es una experiencia dolorosa que puede afectar significativamente a los padres, tanto a nivel individual como en pareja. Sosa Torralba explicó que el dolor y el proceso de duelo son diferentes para cada uno de los padres, principalmente porque aún existen barreras culturales que les impiden expresar su dolor y sufrimiento abiertamente.

Según Sosa Torralba, a los hombres les puede doler mucho la pérdida de un hijo, pero culturalmente se espera que no expresen su dolor abiertamente porque es asociado con debilidad. En cambio, tienden a trabajar más y a aislarse para no hablar. En casa, el padre suele estar desolado porque los recuerdos lo invaden.

En el caso de las mujeres, pueden sentirse solas y aisladas ya que sus parejas no las acompañan o no tienen una respuesta emocional adecuada a la situación. La situación puede ser aún más complicada en pareja, ya que pueden surgir conflictos y culpas. Es común que los padres culpen al otro por no haber estado presente o por no haber hecho lo adecuado.

¿Si hay otros hijos?

La pérdida de un hijo puede tener un impacto significativo en la dinámica familiar y en la vida de los padres. Cuando una pareja tiene otros hijos, estos pueden sentir que son relegados o que los padres les imponen las características del hermano fallecido. La psicóloga Sosa Torralba advierte que estos escenarios pueden ser malinterpretados por los hijos sobrevivientes, lo que puede hacer que se sientan menos valiosos.

Para evitar esta situación, recomienda que los padres hablen con sus hijos sobrevivientes y los escuchen para entender cómo están sintiendo la muerte de su hermano o hermana. Es importante hacerles ver que no están siendo relegados debido a la situación y que siguen siendo valiosos para la familia.

¿Cómo retomar la vida?

Después de la muerte de un hijo, los padres pueden sentir culpa al retomar su vida. Sin embargo, Sosa Torralba señala que esta reacción no debería ser así. La pérdida de un hijo suele ayudar a replantear prioridades y a darle un mayor sentido a la vida. Los recuerdos y el amor que los padres tenían por su hijo fallecido seguirán presentes y siempre formarán parte de ellos.

Duelo por hijos desaparecidos

En casos en los que un hijo desaparece, los padres enfrentan un duelo enquistado en el que buscan constantemente información sobre el paradero del menor. Sosa Torralba explica que estas situaciones pueden ser muy difíciles de cerrar porque no hay un vestigio de realidad. Por ejemplo, las madres buscadoras de Sonora son un ejemplo de esta situación, ya que siempre están buscando información sobre el paradero de sus hijos.

En México, la desaparición de personas es un problema grave que afecta a miles de familias. Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) de la Secretaría de Gobernación, en el país hay actualmente 109 mil 171 personas desaparecidas por distintas causas, como asuntos relacionados con el narcotráfico, feminicidio y trata de personas. Entre estas personas se encuentran hijos, padres y madres de familia, incluyendo menores de edad que no han vuelto a casa.

Para encontrar pistas sobre el paradero de sus familiares desaparecidos, en México y en algunas regiones de Centroamérica se han creado colectivos de búsqueda. Actualmente hay alrededor de sesenta colectivos en el país, conformados por familias que buscan a sus seres queridos y que trabajan incansablemente para encontrar pistas que les permitan cerrar el ciclo de duelo y tener un poco de paz.

Sin embargo, la búsqueda de personas desaparecidas es un proceso difícil y doloroso. Las familias enfrentan una gran incertidumbre y tienen que lidiar con el dolor, la culpa, el enojo y la desesperación. A menudo, se sienten solos en su búsqueda y enfrentan obstáculos burocráticos.

La pérdida de un ser querido es un tema doloroso. Es importante hablar sobre la pérdida y buscar apoyo para superar el dolor, así como reconocer que el dolor es una experiencia personal y que cada persona lo vive de manera diferente. La sociedad debe apoyar a los padres en el proceso de duelo y permitirles expresar su dolor abiertamente sin prejuicios.

 

¡Descubrimiento histórico!: hallazgo científico cambia paradigma en la biología

  • Parsifal Islas y Luis Felipe Jiménez de la UNAM junto a colegas de KAUST, Arabia Saudita, descubrieron el nucléolo en células procariontes.
  • La noción de células procariontes tal como la conocemos podría cambiar.
  • El descubrimiento del nucléolo en las arqueas es un hito importante para biología celular y evolutiva.

Un grupo internacional de científicos de la UNAM y la King Abdullah University of Science & Technology (KAUST) de Arabia Saudita, liderado por Parsifal Islas Morales (actualmente en el Instituto de Biología (IB-UNAM) y Luis Felipe Jiménez García de la Facultad de Ciencias (FC-UNAM), han realizado un hallazgo sorprendente en el mundo de la biología. Según su investigación, publicada en la revista científica “Frontiers in Microbiology”, se ha descubierto la presencia de un nucléolo en arqueas, un grupo de células procariontes.

Este descubrimiento es de gran importancia en el campo de la biología, ya que hasta el momento se había enseñado que las células se clasificaban en dos grandes grupos: células procariontes y eucariontes. La principal diferencia entre ambas radica en que las células eucariontes tienen compartimentos subcelulares en los que se destaca el núcleo, mientras que las procariontes, donde se incluyen bacterias y arqueas, carecen de núcleo.

FOTO 1: Microscopía electrónica del nucléolo de Archaea

Sin embargo, el estudio de Islas Morales y Jiménez García demuestra que el nucléolo, una estructura que se encuentra dentro del núcleo de las células eucariontes, también se encuentra en las arqueas. «Este descubrimiento sugiere que la presencia del nucléolo en las células no es exclusiva de los eucariontes», dijo Islas Morales. «Es un cambio de paradigma en la biología que abre posibilidades sobre el origen de los organelos.».

El descubrimiento fue posible gracias al uso de técnicas clásicas de microscopía y análisis de genómica y proteómica. La evidencia genómica  previa apuntaba a proteínas en las arqueas que se encuentran comúnmente en el nucléolo de las células eucariontes, pero nadie hasta ahora había visto si las proteínas formaban una estructura en células procariontes. Ellos utilizaron la microscopía electrónica y la proteómica para confirmar la presencia de una estructura similar a un nucléolo en las arqueas qué además contiene a las proteínas reportadas con anterioridad.

El estudio, publicado con el nombre de «Ultrastructural and proteomic evidence for the presence of a putative nucleolus in an Archaeon», ya cuenta con más de 1500 visualizaciones por la comunidad científica y está disponible en acceso abierto. Además de los líderes del proyecto, el equipo estuvo integrado por Christian Voolstra de la Universidad KAUST de Arabia Saudita y la Universidad de Konstanz (Alemania), Anny Cardenas de la Universidad KAUST y de la George Washington University, y María Mosqueria, egresada de la Facultad de Química de la UNAM y actualmente directiva de NEOM en Arabia Saudita.

Al hablar sobre el descubrimiento, Islas Morales expresó su emoción y destacó la importancia del mismo. “Es fascinante porque cambia esta noción que tenemos desde la primaria/secundaria. Al decir que el nucléolo existe en células de tipo procariontes, arqueas para ser precisos, cambia completamente la visión que tenemos de los dos tipos celulares que existen y también de las teorías sobre el origen de los eucariontes”, comentó. Por su parte, Jiménez García señaló que la presencia del nucléolo en arqueas representa un avance significativo en la biología evolutiva y celular, y que podría tener importantes repercusiones en futuras investigaciones.

FOTO 2: Árbol de la vida con dos dominios e implicaciones evolutivas del nucléolo en arqueas.

Islas Morales explicó que la idea de buscar un nucléolo en las arqueas surgió cuando comenzaron a pensar sobre el origen evolutivo del núcleo eucarionte. “Básicamente, la biología evolutiva es una disciplina teórica que te impulsa a generar una narrativa histórica de la vida en la Tierra”, dijo.

Los investigadores pensaron que los organelos celulares podían ser caracteres evolutivos para mapear su ausencia o presencia en las especies que conforman el árbol de la vida. Encontrar un nucléolo en algún procarionte no necesariamente es una adaptación evolutiva, sino que, a la luz de una filogenia, nos debe hacer pensar en cómo se veía el último ancestro común de los grupos que comparten esta estructura celular.

En 2016, surgió la oportunidad de contar con una filogenia resuelta entre eucariontes y arqueas, lo que, en conjunto con la presencia de nucléolo descrita previamente en el parásito unicelular Giardia lamblia, inspiró a los científicos a estudiar las nuevas especies de arqueas y tratar de identificar la presencia de un nucléolo a través del microscopio. Se utilizó una metodología transdisciplinaria que combinó técnicas antiguas y modernas de microscopía, como la impregnación con plata y la proteómica, para adentrarse en la historia evolutiva de las células.

El descubrimiento del nucléolo en las arqueas puede tener implicaciones importantes en la biología evolutiva y celular. “Resultó una buena conjunción de técnicas antiguas y modernas en la resolución de un problema celular que no deja fuera ni las moléculas ni los procesos bioquímicos”, destacó Jiménez García.


FOTO 3: Imagen alusiva a la metodología de Biología celular evolutiva (acuarela de María Mosqueira Santillán)

Sortearon varios retos

Los investigadores de la UNAM que descubrieron la presencia de un nucléolo en las arqueas superaron varios desafíos para alcanzar su gran logro. El más significativo fue la carencia de infraestructura para cultivar arqueas en México.

Ante esta dificultad, el equipo decidió realizar una cooperación internacional y buscaron apoyo en la KAUST, en Arabia Saudita, con quienes habían colaborado previamente en el estudio de bacterias gigantes del Mar Rojo. «Así surgió la oportunidad de presentarles este proyecto, al cual dieron su apoyo desde el primer momento», apuntó Islas Morales.

Este descubrimiento demuestra la importancia de la colaboración científica internacional y la diplomacia de la ciencia, que acerca a las naciones y permite que las capacidades de infraestructura se complementen, según Luis Felipe Jiménez García.

La investigación ha demostrado la importancia de la colaboración científica internacional. La solidaridad científica entre ambos países y la mentoría de Luis Felipe Jiménez fueron valores clave en esta investigación, según Parsifal Islas Morales, egresado del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la UNAM.

El trabajo en equipo entre naciones genera riqueza científica e impactos importantes, y en México hay una fortaleza enorme en cuanto a microscopistas, agregó Islas Morales.

El descubrimiento del nucléolo en las arqueas es una muestra de la ciencia fundamental que se puede hacer entre países en desarrollo y de la importancia de tomar riesgos y apostar por la creatividad científica de los estudiantes, destacó. La libertad de investigación y el espíritu crítico son valores fundamentales que deben ser promovidos en la formación de los jóvenes investigadores, concluyó Islas Morales.

«Este hallazgo demuestra que todavía hay mucho que aprender sobre el mundo de las células, incluso sobre las que hemos creído entender durante décadas», concluyó Jiménez García, quien actualmente dirige el laboratorio de Nanobiología Celular y es Coordinador de Departamento de Biología Celular en la Facultad de Ciencias.

Es un ejemplo más de cómo la investigación científica continúa desafiando y expandiendo nuestra comprensión del mundo que nos rodea, y destaca la importancia de la colaboración interdisciplinaria para hacer nuevos descubrimientos.

Este descubrimiento es un gran logro no solo para la biología celular evolutiva, sino también para la colaboración científica internacional y la formación de nuevos investigadores en México y en todo el mundo. Actualmente Parsifal Islas se desempeña como coordinador general de la Cátedra UNESCO de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia, un proyecto bajo la dirección de la reconocida científica y pacifista, Ana María Cetto y con sede en el Instituto de Biología, UNAM.

La ciencia sigue avanzando y la colaboración entre países y disciplinas es esencial para hacer nuevos descubrimientos que puedan cambiar nuestra comprensión del mundo.

Contacto de los investigadores
pislas@ciencias.unam.mx
luisfelipe_jimenez@ciencias.unam.mx

¿Qué es la arquitectura bioclimática?: clave para la sostenibilidad

  • ¿Cómo la arquitectura bioclimática puede reducir el impacto ambiental en la construcción de viviendas?

En busca de un futuro más sostenible, la humanidad ha explorado diversas formas de construcción de viviendas. Desde las primitivas cuevas habitadas por neandertales, hasta la última novedad tecnológica en la materia: la primera casa construida en su totalidad con una impresora 3D.

En el afán de disminuir el impacto ambiental y reducir el consumo de energía en la construcción de viviendas, ha surgido la arquitectura bioclimática. Según el docente de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, Naoki Solano García, se trata de «un tipo de arquitectura que cuida el medio ambiente y aprovecha energías alternativas provenientes de fuentes naturales en el sitio, con el objetivo de asegurar una calidad de vida adecuada para los habitantes del espacio arquitectónico».

La arquitectura bioclimática integra el contexto social y ambiental para construir viviendas que reduzcan las demandas de energía convencional, principalmente aquellas de origen fósil. El sector de la construcción, según la Agencia Internacional de Energía, es responsable del 34% del consumo de energía y del 37% de las emisiones de CO2 en el mundo. Por lo tanto, la arquitectura bioclimática es una alternativa viable para mitigar los efectos del cambio climático.

«La arquitectura bioclimática es energéticamente eficiente y satisface las necesidades de confort de manera pasiva en la medida de lo posible. Es una alternativa positiva, ya que la reducción de la demanda de energía necesaria para construirla también se traduce en menores emisiones de carbono a la atmósfera», comentó Solano García.

La arquitectura bioclimática no solo es eficiente energéticamente, sino que tiene múltiples aspectos positivos que la hacen una opción cada vez más atractiva. En primer lugar, la utilización de materiales sostenibles de la región, reduciendo así su huella de carbono y considerando su disponibilidad en el sitio y su tasa de regeneración. Además, estos edificios tienen un diseño eficiente, adaptándose al entorno y teniendo en cuenta el bienestar acústico, térmico y la calidad interior del aire.

Otro aspecto importante de la arquitectura bioclimática es el uso de materiales inteligentes, que se desempeñan adecuadamente en la edificación mediante el conocimiento de sus propiedades mecánicas y termofísicas para una aplicación idónea y específica. Esto se traduce en una reducción de la huella de carbono en la operación del edificio y bajos costos de mantenimiento durante su vida útil.

El arquitecto universitario Naoki Solano García explicó qué elementos y estrategias de diseño se toman en cuenta para construir una edificación bioclimática. En primer lugar, se estudia la orientación, tamaño, geometría y alturas en el edificio. Luego, se consideran los materiales envolventes del exterior de la casa. Además, se utilizan sistemas de ventilación pasiva que permiten un adecuado flujo de aire.

Por último, se busca una mejor eficiencia energética de los aparatos y electrodomésticos, especialmente aquellos destinados a la climatización artificial, solo en caso de que sea necesaria. Además, se busca un mejor confort higrotérmico, mediante la búsqueda de una temperatura de neutralidad y una adecuada gestión de la humedad relativa en el aire interior.

México y la arquitectura bioclimática

México, gracias a su ubicación geográfica, tiene argumentos de peso para aprovechar de mejor manera la arquitectura bioclimática, según explicó Naoki Solano García, docente universitario. A diferencia de los países europeos, donde la investigación en el uso de energías alternativas es más común, en México “nuestro clima tiene una buena incidencia de rayos solares, y eso habla de que éste es bastante benévolo y permite que tengamos menos demanda de energía para las viviendas”, destacó.

El diseño tradicional de las casas, sus materiales y el clima maravilloso que existe en la parte central de México, donde habita aproximadamente el 20% de la población, hacen que sea raro encontrar viviendas con aire acondicionado. “Con estudios se debe ver las mejores posibilidades para aprovechar el entorno que tenemos, porque es muy diferente construir en Monterrey que en Acapulco”, agregó Solano García.

Sin embargo, México no es el único país en Latinoamérica que puede realizar una arquitectura “más ambientalmente sostenible”. Solano García destacó que países como Colombia, Chile, Perú, Ecuador y Argentina están tomando nota de los beneficios de construir de esta manera. “Latinoamérica tiene una oportunidad enorme para realmente poner un ejemplo muy interesante de cómo sacar provecho a nuestro entorno sin afectarlo tanto”, resaltó.

Hace dos años, arquitectos de la UNAM fabricaron 400 viviendas bioclimáticas para familias que habitaban en el lugar donde actualmente se construye el Tren Maya. Para este proyecto, los universitarios reciclaron viejos rieles y durmientes de ferrocarriles.

Si bien México tiene las condiciones necesarias para avanzar hacia la consolidación de la arquitectura bioclimática, según el especialista Naoki Solano García, es necesario establecer nuevos parámetros en los reglamentos de construcción, ya que actualmente no estamos aprovechando las condiciones geográficas que tenemos.

«Por ejemplo, estaría bien establecer que las nuevas edificaciones usen energía solar en lugar de combustible para calentar agua para bañarse. Nos falta voluntad para implementar estas normativas, desde el nivel más alto del gobierno hasta nuestra sociedad. Es necesario entender que, aunque esta tecnología sea cara, a largo plazo se recupera la inversión», expresó.

En conclusión, la arquitectura bioclimática es una opción interesante para quienes buscan un futuro más sostenible y responsable. Esta alternativa combina la tecnología con el cuidado del medio ambiente y, al mismo tiempo, proporciona un espacio arquitectónico cómodo y seguro para sus habitantes.

México y otros países de Latinoamérica tienen una gran oportunidad de aprovechar su entorno natural para construir viviendas más sostenibles y amigables con el medio ambiente. La arquitectura bioclimática se presenta como una alternativa viable, gracias a la incidencia de los rayos solares y al clima benévolo de la región.

México tiene el potencial de avanzar en el uso de la arquitectura bioclimática y el aprovechamiento de los recursos naturales disponibles, pero es necesario un compromiso mayor tanto del gobierno como de la sociedad en general para establecer nuevas regulaciones y normativas que fomenten este tipo de construcción. Al final, la inversión en esta tecnología será una inversión a largo plazo que beneficiará tanto al medio ambiente como a la calidad de vida de las personas.