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Del MUAC… al Reina Sofía

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Amanda de la Garza será la nueva subdirectora artística del Museo Nacional Centro de Arte en Madrid, uno de los recintos más importantes del mundo

Para la curadora Amanda de la Garza (Monclova, 1981), socióloga y maestra en Historia del Arte por la UNAM, llegar a la subdirección artística del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en España, tras ser elegida entre 52 personas candidatas de todo el mundo, es un reto personal y profesional.

“Me siento entusiasmada y agradecida por la oportunidad de seguir creciendo profesionalmente y en el ámbito de los museos, que es mi pasión”, dice la titular de la Dirección General de Artes Visuales de la UNAM y directora del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC).

El pasado 6 de febrero, el director del Reina Sofía, Manuel Segade, dio a conocer a la Comisión Permanente del Real Patronato de la institución el nombramiento de Amanda de la Garza como subdirectora artística.

Culminaba así un proceso iniciado el 24 de noviembre de 2023, cuando se publicó la convocatoria para ocupar ese cargo de alta dirección. Luego de una valoración de su experiencia y una entrevista personal, De la Garza se impuso entre 52 candidaturas.

“Uno quiere caminar en su trayectoria profesional”, afirma la experta quien, entre otros requisitos, tuvo que comprobar haber trabajado al menos ocho años en instituciones museísticas, y experiencia en gestión de equipo y alta dirección.

En abril se integrará al Museo de la calle Santa Isabel, en Madrid. Sus responsabilidades, de acuerdo con la convocatoria, implican llevar a término el programa de exposiciones, las presentaciones y líneas de crecimiento de la colección, los proyectos de restauración, la supervisión del registro y el trabajo de la Biblioteca y archivos, así como los aparatos de investigación necesarios para su desarrollo.

De la Garza está contenta de trabajar al lado del historiador del arte y gestor cultural Manuel Segade, quien llegó a la dirección de este museo el año pasado, luego de la destacada gestión del también historiador del arte Manuel Borja. “Mi trabajo será acompañar la programación artística, programas de archivo, editoriales, de colección y públicos junto con el equipo de trabajo del museo. Es apoyar a la dirección”.

Amanda de la Garza se une al selecto grupo de profesionales mexicanos que ocupa puestos de alta dirección en museos internacionales, al que también pertenece Sofía Hernández Chong, directora del Kunstinstituut Melly, en Países Bajos; Pablo León de la Barra, curador del Museo Guggenheim en Nueva York; y Humberto Moro, director adjunto de Dia Art Foundation, en Nueva York, entre otros.

A partir de 2012, De la Garza fue curadora del MUAC y en 2020 asumió la dirección del mismo. Durante su gestión impulsó una aproximación reflexiva y vital del arte, creó la Colección Diseño Moderno y Contemporáneo en México, se destinaron las salas 4, 5 y 6 de este recinto para su colección permanente y se conformó el programa ArteUNAM.

“Para mí trabajar en el MUAC ha sido una experiencia invaluable, una oportunidad de crecimiento; es un proyecto intelectual muy serio –expresa–. Ha sido un gran honor, junto con el equipo, lograr transmitir la seriedad del trabajo que hacemos en México, que es de avanzada. El MUAC está en un buen momento, de consolidación, de energía.”

Semblanza

Amanda de la Garza Mata nació en Monclova, Coahuila, en 1981. Es curadora e historiadora del arte. Es licenciada en Sociología (UNAM) y cuenta con estudios de posgrado en Ciencias Antropológicas (UAM-I) y en Historia del Arte-Estudios Curatoriales (UNAM). Desde el ámbito institucional, su práctica se ha enfocado en la videoinstalación y las exposiciones de archivo.

Se desempeñó como curadora adjunta en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC, UNAM) desde el 2012, en donde colaboró en el desarrollo de exposiciones de reconocidos artistas como Harun Farocki, Hito Steyerl, Jeremy Deller, Vicente Rojo y Leandro Katz.

Ha conducido diversas comisiones de obra de artistas emergentes tanto locales como extranjeros: el colectivo Tlakolulokos, Verónica Gerber Bicecci, María José Argenzio y Oscar Santillán. Participó en la curaduría de la XVII Bienal de Fotografía del Centro de la Imagen; Lecturas de un territorio fracturado, la primera revisión de la colección de arte contemporáneo del Museo Amparo; y la comisión de los Tlacolulokos para la Biblioteca Central de Los Ángeles en el marco de la iniciativa Pacific Standard Time LA/LA de la Getty Foundation. De manera paralela a su trabajo institucional ha desarrollado una práctica independiente desde los cruces interdisciplinarios, en particular entre arte contemporáneo, literatura y ciencias sociales. Ha publicado entrevistas, reseñas, artículos de divulgación y académicos en revistas nacionales y extranjeras, así como ensayos en catálogos sobre una amplia gama de temáticas.

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REVOLUCIONAR LAS CIENCIAS DESDE EL FEMINISMO

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  • 10 aportaciones feministas a las ciencias
  • Para la Dra. Norma Blazquez, titular de la Coordinación para la Igualdad de Género, la perspectiva de las mujeres y el pensamiento feminista ha sido clave para transformar en las universidades la construcción del conocimiento

La participación de las mujeres en las ciencias no sólo es un asunto de derechos humanos, sino también un componente necesario para ampliar las respuestas a los grandes desafíos científicos de nuestra época.

Para la Dra. Norma Blazquez, titular de la Coordinación para la Igualdad de Género, la perspectiva de las mujeres, y particularmente el pensamiento feminista, ha sido clave para transformar en las universidades los principios de construcción del conocimiento. Gracias a su incorporación en la academia, ha sido posible formular nuevas preguntas al quehacer científico, y “al hacernos preguntas distintas se genera un conocimiento distinto” que resulta en beneficios más grandes para la sociedad en su conjunto.

Dentro de diversas disciplinas, la incorporación de tópicos y preocupaciones cercanas a las experiencias de mujeres han permitido identificar lo que hoy se conoce como “sesgos de género” o “ceguera de género”,  es decir, formas de aproximación a la realidad que no toman en consideración la diversidad humana, en particular las diferencias sexuales y de género; a partir de este proceso ha sido posible replantear teorías, métodos, hallazgos e incluso desarrollar nuevos productos científicos y de innovación.

A continuación, presentamos diez grandes aportaciones hechas por mujeres desde el pensamiento feminista que han sido fundamentales para las ciencias:

  • Epistemologías feministas

Han desafiado la ciencia positivista al poner en duda su supuesta neutralidad y universalidad, lo que ha provocado una transformación profunda en la generación de conocimiento. Las contribuciones críticas de Donna Haraway, Sandra Harding y Ochy Curiel han cuestionado las bases mismas de la objetividad científica y han resaltado cómo estructuras de poder ancladas en el género, la clase social, y la racialización influyen en la producción del conocimiento y la legitimación de las desigualdades sociales. 

  • Teoría de la evolución

Antoniette Blackwell criticó el sesgo de género en la teoría darwiniana de la evolución, que aseguraba que las mujeres se encontraban “sub-evolucionadas” frente a los hombres debido a la supuesta división sexual del trabajo entre hombres (caza, luchas por recursos) y mujeres (crianza, gestación, recolección). Según esta perspectiva, el rol de las mujeres impidió que sus cerebros se desarrollaran, situación observable en el hecho de que no existieran mujeres en las ciencias, sin considerar los factores socioculturales que invisibilizan los aportes de las mujeres en todo campo de conocimiento. 

  • Primatología

Las primatólogas demostraron que entre los bonobos existen prácticas homosexuales de manera normalizada, desmintiendo así la falacia naturalista que condena la sexoafectividad homosexual por ser “antinatura”.

  • Ensayos clínicos con hembras

Históricamente la investigación sanitaria y biomédica se ha limitado a los machos, excluyendo a las hembras y dando como resultado un conocimiento escaso e inexacto sobre el funcionamiento de las enfermedades y de fenómenos específicos que afectan principalmente a las mujeres.

  • Enfermedad cardiaca

La enfermedad cardíaca ha sido estudiada como una condición principalmente masculina, dando lugar a estándares clínicos «basados en evidencia» fundamentados en la fisiopatología y los resultados observados únicamente en varones. Este sesgo ha llevado a diagnósticos erróneos, y a menudo subestimados, en mujeres y personas sexodiversas.

  • Investigaciones sobre efectos de medicamentos

Las investigaciones médicas se han centrado en los hombres, desde las fases preclínicas en roedores hasta los ensayos clínicos. Este sesgo ha llevado a que las mujeres experimenten más efectos secundarios en comparación con los varones, algunos incluso mortales. Al incorporar una mirada relacional entre mujeres y hombres en todas las fases del desarrollo de fármacos, desglosar los informes de efectos secundarios según el sexo y proporcionar la información en el etiquetado de los medicamentos.

  • Hiperémesis gravídica

La hiperémesis gravídica o la presencia de náuseas y vómitos intensos durante el embarazo, había sido desestimada por la medicina, argumentando que las mujeres solo buscan llamar la atención exagerando sus síntomas. Sin embargo, Marlena Fejzo, logró desmentir este sesgo a través de una investigación que descubrió que la responsable del malestar es una hormona (GDF15) que segrega el embrión durante sus primeras semanas de gestación.

  • Ciencias marinas y cambio climático

Se ha descubierto que el sexo no es binario ni está determinado únicamente por factores genéticos. Es crucial entender cómo el cambio climático afecta a animales cuyo sexo se determina por la temperatura, como las tortugas marinas, ya que esto puede amenazar su supervivencia. Estudiar la sensibilidad diferencial frente al cambio climático es esencial para evaluar el riesgo de extinción y para una gestión sostenible de recursos naturales.

  •  Cinturón de seguridad para mujeres embarazadas

En las simulaciones de pruebas de choque el cuerpo masculino a menudo se define como la norma, dejando de fuera a las mujeres, de tal forma que los cinturones de seguridad convencionales excluyen modelos de cuerpos embarazados, convirtiendo los accidentes automovilísticos en la principal causa de muerte fetal relacionada con traumatismos materno.

  • Tecnologías sexuadas

Recientemente se ha visibilizado que las tecnologías contienen sesgos de género. Ejemplo de ello se puede encontrar en objetos como rasuradoras, herramientas para el hogar o tintes para el cabello cuya publicidad y precio varían en función de si van dirigidas a hombres o a mujeres.

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CONTAMINACIÓN Y ADAPTACIÓN DE LOS OYAMELES

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  • Vecinos de una comunidad cercana al Desierto de los Leones y científicos de la UNAM han unido fuerzas para reforestar uno de los pulmones más importantes de la Ciudad de México

En abril de 1998, hubo un incendio forestal en las inmediaciones del Parque Nacional Desierto de los Leones que se prolongó durante 15 días y afectó 540 hectáreas y al asentamiento aledaño de Santa Rosa Xochiac, además de dejar tras de sí gran cantidad de arbolado muerto. Las autoridades determinaron que el fuego fue provocado.

“Es importante que los citadinos sepan que aquí empieza la calidad del agua y la vista. De siempre los vecinos nos hemos preocupado por la conservación del bosque y por ello, desde hace años, integramos cuatro brigadas: tres de combate a incendios forestales y una de vigilancia, con 44 elementos. Nos capacitamos de forma continua”, dice Claudio Zamora Callejas, representante de la Comunidad Agraria de Santa Rosa Xochiac.

A fin de reforestar, la gente de la zona sembró árboles de oyamel con el poco conocimiento (empírico y espontáneo) que tenía, pero pocos se lograban. Desde 2019, y tras recibir información científica, modificaron sus prácticas y obtuvieron mejores resultados. Así, han logrado plantar más de 50 mil árboles con una supervivencia superior al 90 por ciento.

“Encontramos una camioneta en la parte alta del bosque, en los límites con el Desierto de los Leones. Pensamos que se trataba de cazadores furtivos porque el vehículo casi no se movía. Tras monitorearlos un rato notamos se trataba de dos personas y cuando nos acercamos a indagar qué hacían nos explicaron que venían de la UNAM, a investigar a los oyameles”, recuerda el representante de 397 comuneros de Santa Rosa.

Así, desde hace años, brigadistas del lugar y un equipo de científicos ahora liderado por Juan Pablo Jaramillo Correa, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM, trabajan en conjunto para conservar el bosque a través de una sinergia de conocimientos para lograr una reforestación exitosa con oyameles tolerantes a contaminantes como el ozono.

Existen entre ocho y 12 especies de oyamel en México, y una de ellas recibe el nombre científico de Abies religiosa por sus ramas que terminan en una forma parecida a una cruz. Crece en las montañas del centro del país (por encima de los dos mil 700 metros sobre el nivel del mar) y se trata de árboles robustos que llegan a medir entre 20 y 25 metros de altura, y más de metro y medio de diámetro.

“La mayor parte de los bosques de la periferia de la Ciudad de México son de oyamel y constituyen un ecosistema húmedo-frío. Son clave en la captación de agua, el funcionamiento de los acuíferos y la preservación de los suelos. Por conservar humedad, dichos entornos de vegetación son menos propensos a incendios en comparación con los de pinos, ya que son árboles mucho más secos”, afirma Juan Pablo Jaramillo.

Uno de estos bosques es parte de la Comunidad Agraria de Santa Rosa Xochiac, cuenta con 343 hectáreas forestales y, junto con el Parque Nacional Desierto de los Leones, es de los pocos pulmones verdes de la capital. Sin embargo, hoy se encuentra en riesgo debido a la tala ilegal, los incendios provocados, el cambio climático y, sobre todo, por la contaminación urbana, arrastrada hasta este sitio por los vientos.

A decir de de Claudio Zamora, debido a la sinergia de conocimientos ahora saben que el ozono afecta a los árboles del poniente de la CDMX, sobre todo en la parte alta y colindante con el Parque Nacional Desierto de los Leones. Por esta razón, su equipo busca identificar aquellos árboles madre –productores de semillas– más resistentes al ozono para, a partir de estos, obtener mejores brinzales de oyamel para reforestación.

Los guardianes del bosque han aprendido la importancia de mantener la diversidad genética de los ejemplares identificados, pues ello significa árboles más fuertes. Para seleccionarlos, los universitarios los miden y toman muestras que después analizan en el laboratorio mediante estudios genómicos. El objetivo es obtener el genoma completo de esta especie para luego buscar cuáles genes aseguran la tolerancia al ozono y, por ende, elevan las probabilidades de éxito de la reforestación.

“Elegimos árboles madre o ejemplares que traspasan nutrientes a los más pequeños, luego seleccionamos los granos más grandes con una bandeja de agua (las que flotan no germinarán y los que se hunden son semillas buenas). El siguiente paso es lavar las semillas con agua y alcohol para quitarles la resina y las ponemos a germinar. A los 15 días, cuando brota el brinzal, las sacamos y transportamos en una bolsa a la intemperie en el vivero, y ahí sobrevive el más fuerte”, expone Miguel Ángel Morelos Zamora, comunero y líder de la Brigada Coatl.

Para Jaramillo Correa es evidente que sumar esfuerzos con los comuneros ha permitido avanzar más rápido hacia un programa de reforestación exitoso. La meta –afirma– es mostrarle a la gente del lugar cuáles brinzales son más tolerantes al ozono y tienen mayores probabilidades de sobrevivir, así como promover la diversidad genética, ya que en un inicio usaban solo cinco árboles madre para obtener las semillas y esto, a largo plazo, tiene consecuencias evolutivas, pues la mayoría de estos organismos serán “hermanos” o familiares.

“Trabajar con la UNAM ha sido muy útil. Los árboles que tenemos ahora son más resistentes, crecen más rápido y tienen más vigor. Se han logrado muchos más”, expresa Zamora Callejas.

Estudio genómico

El ozono puede ser benéfico o perjudicial, según donde se encuentre, explica Verónica Reyes Galindo, estudiante de doctorado del Posgrado en Ciencias Biológicas de la UNAM. El “bueno” está a gran altura, en la estratósfera, y nos protege de los rayos UV; el “malo” está a nivel de donde vivimos, se forma a partir de los contaminantes emitidos por vehículos y la industria, y provoca malestares como tos, irritación de garganta, asma, bronquitis y enfisema pulmonar, entre otros.

En el caso de los oyameles –señala– el daño por ozono se observa más fácilmente en las hojas más próximas al tronco, las cuales exhiben un color entre amarillo y rojizo, y se caen muy fácil de las ramas. Esto se debe a que las células se están rompiendo y ello afecta el crecimiento del árbol.

“En la región del Desierto de los Leones y Santa Rosa Xochiac se crea una especie de embudo por donde fluye toda la contaminación de la Ciudad de México y, como los árboles no se pueden mover, la absorben. Esto provoca que el ozono entre en las células de los seres vivos, provocando envejecimiento celular, intoxicación en la vegetación y, en el caso del humano, enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Sin embargo, añade Juan Pablo Jaramillo, “la vida siempre encuentra una manera de darle la vuelta”. Para ahondar en estos procesos, el universitario se ha especializado en genómica de la conservación, es decir, en el uso de herramientas genómicas modernas para entender cómo se adaptan los árboles a contaminantes como el ozono.

¿Cuál ha sido su historia evolutiva desde que aparecieron en México?, pregunta. ¿Qué hacen los oyameles para adaptarse a cambios tan repentinos? Hay que tener en cuenta que estos árboles llegaron de Norteamérica hace cinco millones de años y que han estado expuesto a ozono sólo durante las últimas décadas.

Verónica explica que el primer paso de la investigación ha sido colectar hojas de oyamel con ayuda de los brigadistas. Éstas se colocan en sílica gel para asegurar su integridad y transportarlas con seguridad al Laboratorio de Genética y Ecología del Instituto de Ecología de la UNAM.

“Una vez en el recinto, y bajo condiciones estériles, secamos las muestras y las separamos en tubos; después les ponemos una perlita en cada tubo a fin de triturar la hoja con un equipo que emite distintas vibraciones. Posteriormente, utilizamos un detergente que nos facilita romper la membrana celular para liberar el ADN del núcleo de cada célula. Una vez liberado, lo limpiamos y aislamos con diversos alcoholes hasta obtener el material genético de cada muestra. Debemos cuidar a detalle el proceso para saber si lo hicimos bien”, añade Verónica.

El ADN –prosigue Jaramillo Correa– debe observarse a manera de una línea limpia y brillante. Cuando se logra esto, se envía a un centro de secuenciación –a la University of Wisconsin-Madison, en Estados Unidos, o la Université Laval, en Canadá–, que nos manda de regreso la información genética en forma de 18 mil millones de bases de ADN, pero en pedazos de 200 bases. La idea es colocar esos fragmentos, uno detrás del otro, hasta armar el rompecabezas y tener un borrador del genoma completo; esto implica mucho tiempo de análisis informático. “Sin ese genoma sería más difícil alcanzar las metas que tanto brigadistas como científicos deseamos: tener más oyameles en Santa Rosa Xochiac. Lo ideal es replicar este trabajo en más comunidades de regiones boscosas y promover sinergias entre pobladores, investigadores e instancias del gobierno, pues ello repercutirá en mejores reforestaciones”, concluye el experto.

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¿QUÉ ES ESO DEL SÍNDROME DE HOUDINI?

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Esta patología consiste en la incapacidad o la negativa para establecer vínculos emocionales profundos y duraderos con otro individuo

En internet abundan las páginas en las que se abordan, con dudoso rigor científico, algunos problemas de los vínculos afectivos como si constituyeran nuevas psicopatologías.

Es así como en ellas podemos leer información del supuesto síndrome de Houdini, el cual consistiría en la incapacidad o la evitación de establecer vínculos emocionales profundos y duraderos con otra persona.

Sin embargo, este supuesto “síndrome” –al igual que el de Peter Pan, el de la cabaña, el de la cara vacía, etcétera– no está catalogado como tal en el Capítulo V de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), o en algún otro modelo psiquíatrico de clasificación abierto. Es decir, lo que esas páginas de internet describen como síndrome de Houdini no constituye una patología reconocida por la ciencia.

Al respecto, Ricardo Trujillo Correa, de la Facultad de Psicología de la UNAM, señala: “En todo caso nos encontramos con la psicopatologización de la vida cotidiana. Fernando Savater ya había observado que la invención de éste y demás ‘síndromes’ obedece a una actuación moral que, surgida a partir de un adultocentrismo muy arraigado y una presunta superioridad, busca sancionar y estigmatizar qué está bien o qué está mal. Alguien, incluso, puede aprovecharse de ello y justificarse: ‘Perdón, yo escapo, huyo de un vínculo emocional profundo y duradero con otra persona porque sufro el síndrome de Houdini’. Ésta es una forma de no responsabilizarte de la vida propia. Creo que la reflexión sobre este problema asociado a los vínculos afectivos, que no es un padecimiento mental, debe ser desde la ética y la sociedad, que es la que se encuentra enferma”.

Memización de la cultura

A decir del académico universitario, a los seres humanos no nos gusta vincularnos hoy en día a la alteridad, al otro.

“En los términos del amor líquido que propone Zygmunt Bauman, vivimos en una época en la que tocamos al otro de manera superficial, porque profundizar en él nos da miedo, aburre y/o cansa. De hecho, si nos fijamos bien, como ya lo dijo Walter Benjamin, el mundo actual ha sido diseñado en la lógica del centro comercial, para estar en tránsito constante, no para permanecer. Por ejemplo, los programas de televisión o los videos de Instagram o Facebook están elaborados para que veamos y escuchemos no un discurso amplio y profundo, sino corto y veloz. Esto nos mete en lo que podría llamarse la memización de la cultura, por la cual siempre estamos transitando en la superficie y lo inmediato”, agrega.

Trujillo Correa recuerda la novela Cosmópolis, de Don DeLillo, en la que un joven multimillonario vive en una limusina equipada con pantallas de televisión y monitores de computadora: ahí come, tiene sexo, atiende sus negocios… y de cuando en cuando baja a la calle para caminar mientras la limusina lo sigue, en una metáfora de la existencia de quien está en todas partes y, a la vez, en ninguna.

“En este ámbito de ubicuidad, de no permanencia en un solo sitio, ¿qué implica vincularse al otro? El otro se vuelve redundante, una molestia, un exceso, y lo único que nos queda es eliminar de la ecuación esa alteridad mediante la prisa y la tecnología, y vincularnos únicamente a fenómenos que tengan un carácter positivo. Es el café sin cafeína, la cerveza sin alcohol de Slavoj Zizek; es quitarle a la alteridad todo aquello que sea dañino o que conlleve un compromiso y una responsabilidad, para conservar únicamente su esfera positiva, domesticada y sin peso existencial. No es algo nuevo. Desde hace unos dos siglos, la sociedad capitalista ha estado metida en esta dinámica que se ha acelerado a raíz de la aparición de internet y las redes sociales”, indica.

Ghosting

Ahora se habla mucho del ghosting como una expresión nueva de esta falta de involucramiento emocional, pero en realidad este fenómeno ya ocurría hace tiempo de manera presencial. La única diferencia es que no se llamaba así y no había redes sociales que dieran cuenta de él.

“Me acuerdo de haber experimentado el ghosting mucho antes de la aparición de las redes sociales… Este fenómeno tiene que ver con las siguientes preguntas: ¿qué soy para el otro?, ¿soy capaz de mirarme en ese espejo que aterra? ¿en algún momento será necesario construir un otro tecnológico? Recordemos la película El dormilón, de Woody Allen, en la que las personas de un futuro indefinido sólo se vinculan sexualmente entre sí con la ayuda del orgasmatrón, una máquina que les proporciona un orgasmo frío y distante, y –lo más importante– sin compromiso ni responsabilidad”, apunta el académico.

Narcisistas y demandantes

Según Trujillo Correa, muchas veces, las relaciones amorosas se vuelven narcisistas, demandantes y agresivas. Así, entre los miembros de la pareja se establece una especie de intercambio muy exigente. “Es como si cada uno le dijera al otro: ‘Tú, producto de consumo, siempre tienes que darme felicidad y emoción, satisfacerme, porque me da miedo aburrirme.’ La relación amorosa, entonces, se convierte en una especie de intercambio mercantil. Y cuando la felicidad y la emoción se acaban, la frustración y el enojo llegan, y uno desecha al otro por otro producto de consumo… Como en la película Her, de Spike Jonze, quizá nuestro destino final sea ese espejo negro en el que nos miramos y denominamos celular… El otro es lo que es… Es un enigma, nos aterra, nos interpela. Al no aceptarlo tal como es nos la pasaremos buscando, como fantasmas hambrientos, ‘medias naranjas’ en un mercado emocional. Lo cierto es que, para tener una relación profunda, en las múltiples modalidades existentes, requerimos un gran compromiso ético y estético que empieza con la capacidad de aceptar al otro en la espera, la contemplación e incluso el aburrimiento. Pablo Fernández Christlieb comentaba que los amantes hoy se hartan uno del otro a la segunda mirada. Y ésa es nuestra verdadera tragedia”, finaliza.

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LOS GUARDIANES DEL BOSQUE DE OYAMELES

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  • Vecinos de una comunidad cercana al Desierto de los Leones y científicos de la UNAM han unido fuerzas para reforestar uno de los pulmones más importantes de la Ciudad de México

En abril de 1998, hubo un incendio forestal en las inmediaciones del Parque Nacional Desierto de los Leones que se prolongó durante 15 días y afectó 540 hectáreas y al asentamiento aledaño de Santa Rosa Xochiac, además de dejar tras de sí gran cantidad de arbolado muerto. Las autoridades determinaron que el fuego fue provocado.

“Es importante que los citadinos sepan que aquí empieza la calidad del agua y la vista. De siempre los vecinos nos hemos preocupado por la conservación del bosque y por ello, desde hace años, integramos cuatro brigadas: tres de combate a incendios forestales y una de vigilancia, con 44 elementos. Nos capacitamos de forma continua”, dice Claudio Zamora Callejas, representante de la Comunidad Agraria de Santa Rosa Xochiac.

A fin de reforestar, la gente de la zona sembró árboles de oyamel con el poco conocimiento (empírico y espontáneo) que tenía, pero pocos se lograban. Desde 2019, y tras recibir información científica, modificaron sus prácticas y obtuvieron mejores resultados. Así, han logrado plantar más de 50 mil árboles con una supervivencia superior al 90 por ciento.

“Encontramos una camioneta en la parte alta del bosque, en los límites con el Desierto de los Leones. Pensamos que se trataba de cazadores furtivos porque el vehículo casi no se movía. Tras monitorearlos un rato notamos se trataba de dos personas y cuando nos acercamos a indagar qué hacían nos explicaron que venían de la UNAM, a investigar a los oyameles”, recuerda el representante de 397 comuneros de Santa Rosa.

Así, desde hace años, brigadistas del lugar y un equipo de científicos ahora liderado por Juan Pablo Jaramillo Correa, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM, trabajan en conjunto para conservar el bosque a través de una sinergia de conocimientos para lograr una reforestación exitosa con oyameles tolerantes a contaminantes como el ozono.

Existen entre ocho y 12 especies de oyamel en México, y una de ellas recibe el nombre científico de Abies religiosa por sus ramas que terminan en una forma parecida a una cruz. Crece en las montañas del centro del país (por encima de los dos mil 700 metros sobre el nivel del mar) y se trata de árboles robustos que llegan a medir entre 20 y 25 metros de altura, y más de metro y medio de diámetro.

“La mayor parte de los bosques de la periferia de la Ciudad de México son de oyamel y constituyen un ecosistema húmedo-frío. Son clave en la captación de agua, el funcionamiento de los acuíferos y la preservación de los suelos. Por conservar humedad, dichos entornos de vegetación son menos propensos a incendios en comparación con los de pinos, ya que son árboles mucho más secos”, afirma Juan Pablo Jaramillo.

Uno de estos bosques es parte de la Comunidad Agraria de Santa Rosa Xochiac, cuenta con 343 hectáreas forestales y, junto con el Parque Nacional Desierto de los Leones, es de los pocos pulmones verdes de la capital. Sin embargo, hoy se encuentra en riesgo debido a la tala ilegal, los incendios provocados, el cambio climático y, sobre todo, por la contaminación urbana, arrastrada hasta este sitio por los vientos.

A decir de de Claudio Zamora, debido a la sinergia de conocimientos ahora saben que el ozono afecta a los árboles del poniente de la CDMX, sobre todo en la parte alta y colindante con el Parque Nacional Desierto de los Leones. Por esta razón, su equipo busca identificar aquellos árboles madre –productores de semillas– más resistentes al ozono para, a partir de estos, obtener mejores brinzales de oyamel para reforestación.

Los guardianes del bosque han aprendido la importancia de mantener la diversidad genética de los ejemplares identificados, pues ello significa árboles más fuertes. Para seleccionarlos, los universitarios los miden y toman muestras que después analizan en el laboratorio mediante estudios genómicos. El objetivo es obtener el genoma completo de esta especie para luego buscar cuáles genes aseguran la tolerancia al ozono y, por ende, elevan las probabilidades de éxito de la reforestación.

“Elegimos árboles madre o ejemplares que traspasan nutrientes a los más pequeños, luego seleccionamos los granos más grandes con una bandeja de agua (las que flotan no germinarán y los que se hunden son semillas buenas). El siguiente paso es lavar las semillas con agua y alcohol para quitarles la resina y las ponemos a germinar. A los 15 días, cuando brota el brinzal, las sacamos y transportamos en una bolsa a la intemperie en el vivero, y ahí sobrevive el más fuerte”, expone Miguel Ángel Morelos Zamora, comunero y líder de la Brigada Coatl.

Para Jaramillo Correa es evidente que sumar esfuerzos con los comuneros ha permitido avanzar más rápido hacia un programa de reforestación exitoso. La meta –afirma– es mostrarle a la gente del lugar cuáles brinzales son más tolerantes al ozono y tienen mayores probabilidades de sobrevivir, así como promover la diversidad genética, ya que en un inicio usaban solo cinco árboles madre para obtener las semillas y esto, a largo plazo, tiene consecuencias evolutivas, pues la mayoría de estos organismos serán “hermanos” o familiares.

“Trabajar con la UNAM ha sido muy útil. Los árboles que tenemos ahora son más resistentes, crecen más rápido y tienen más vigor. Se han logrado muchos más”, expresa Zamora Callejas.

Estudio genómico

El ozono puede ser benéfico o perjudicial, según donde se encuentre, explica Verónica Reyes Galindo, estudiante de doctorado del Posgrado en Ciencias Biológicas de la UNAM. El “bueno” está a gran altura, en la estratósfera, y nos protege de los rayos UV; el “malo” está a nivel de donde vivimos, se forma a partir de los contaminantes emitidos por vehículos y la industria, y provoca malestares como tos, irritación de garganta, asma, bronquitis y enfisema pulmonar, entre otros.

En el caso de los oyameles –señala– el daño por ozono se observa más fácilmente en las hojas más próximas al tronco, las cuales exhiben un color entre amarillo y rojizo, y se caen muy fácil de las ramas. Esto se debe a que las células se están rompiendo y ello afecta el crecimiento del árbol.

“En la región del Desierto de los Leones y Santa Rosa Xochiac se crea una especie de embudo por donde fluye toda la contaminación de la Ciudad de México y, como los árboles no se pueden mover, la absorben. Esto provoca que el ozono entre en las células de los seres vivos, provocando envejecimiento celular, intoxicación en la vegetación y, en el caso del humano, enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Sin embargo, añade Juan Pablo Jaramillo, “la vida siempre encuentra una manera de darle la vuelta”. Para ahondar en estos procesos, el universitario se ha especializado en genómica de la conservación, es decir, en el uso de herramientas genómicas modernas para entender cómo se adaptan los árboles a contaminantes como el ozono.

¿Cuál ha sido su historia evolutiva desde que aparecieron en México?, pregunta. ¿Qué hacen los oyameles para adaptarse a cambios tan repentinos? Hay que tener en cuenta que estos árboles llegaron de Norteamérica hace cinco millones de años y que han estado expuesto a ozono sólo durante las últimas décadas.

Verónica explica que el primer paso de la investigación ha sido colectar hojas de oyamel con ayuda de los brigadistas. Éstas se colocan en sílica gel para asegurar su integridad y transportarlas con seguridad al Laboratorio de Genética y Ecología del Instituto de Ecología de la UNAM.

“Una vez en el recinto, y bajo condiciones estériles, secamos las muestras y las separamos en tubos; después les ponemos una perlita en cada tubo a fin de triturar la hoja con un equipo que emite distintas vibraciones. Posteriormente, utilizamos un detergente que nos facilita romper la membrana celular para liberar el ADN del núcleo de cada célula. Una vez liberado, lo limpiamos y aislamos con diversos alcoholes hasta obtener el material genético de cada muestra. Debemos cuidar a detalle el proceso para saber si lo hicimos bien”, añade Verónica.

El ADN –prosigue Jaramillo Correa– debe observarse a manera de una línea limpia y brillante. Cuando se logra esto, se envía a un centro de secuenciación –a la University of Wisconsin-Madison, en Estados Unidos, o la Université Laval, en Canadá–, que nos manda de regreso la información genética en forma de 18 mil millones de bases de ADN, pero en pedazos de 200 bases. La idea es colocar esos fragmentos, uno detrás del otro, hasta armar el rompecabezas y tener un borrador del genoma completo; esto implica mucho tiempo de análisis informático. “Sin ese genoma sería más difícil alcanzar las metas que tanto brigadistas como científicos deseamos: tener más oyameles en Santa Rosa Xochiac. Lo ideal es replicar este trabajo en más comunidades de regiones boscosas y promover sinergias entre pobladores, investigadores e instancias del gobierno, pues ello repercutirá en mejores reforestaciones”, concluye el experto.

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El agua no es tanta como imaginamos, es finita

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  • Alejandro Jaramillo Moreno aseguró que la deforestación impactó el balance hídrico; se han ajustado propiedades del suelo y la infiltración disminuye

Fenómenos como urbanización, deforestación, extracción del agua subterránea y cambio climático, entre otros, perturban el ciclo hidrológico natural, lo que influye en la disponibilidad, distribución y calidad de este elemento, así como en el incremento del riesgo de inundaciones o sequías, alertó Alejandro Jaramillo Moreno, integrante del Grupo de Hidroclimatología Tropical del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM.

Las acciones humanas, dijo, han generado impactos significativos en los equilibrios de agua y energía que sustentan dicho ciclo, el cual es fundamental para regular su disponibilidad en el planeta.

El agua superficial en las urbes cambió su ruta, al extraerla del subterráneo se contaminan los acuíferos y pueden adquirirse infecciones con Escherichia Coli, salmonella, schistosoma, incluso hepatitis A, lo que ocasiona que mediante ese proceso devolvamos agua de mala calidad e impacte además a otras especies.

Se han hallado, continuó, nutrientes agregados artificialmente o sustancias como el nitrógeno, aunado a que el calentamiento global genera mayor vapor de agua y precipitación en algunos casos.

“Ha habido impacto por la deforestación en el balance hídrico y se han ajustado algunas propiedades del suelo, la infiltración ha disminuido (por el asfalto o la impermeabilización) y el agua, al no poder adentrarse, causa anegaciones”, agregó.

Al participar en el seminario “Aprendiendo cómo los humanos modifican el ciclo hidrológico”, realizado en el auditorio “Julián Adem”, del ICAyCC, ante el director de dicho instituto, Jorge Zavala Hidalgo, el investigador añadió: El ciclo hidrológico es uno de los procesos geofísicos más complejos que existen, el cual no es completamente físico, sino que conlleva hechos biológicos.

“El agua no es tanta como imaginamos, es una cantidad finita: 96.5 por ciento está en los océanos, solo 2.5 por ciento es fresca (dulce), de ese porcentaje la mayor cantidad se encuentra en glaciares en capas de hielo, y otro porcentaje en aguas subterráneas, aunque no es tan importante el volumen sino la dinámica con la que se mueve entre estos distintos reservorios que existen en el sistema terrestre”, apuntó.

Jaramillo Moreno indicó que una variable importante es la evaporación que puede surgir de diversas formas: las plantas realizan transpiración en sus procesos biológicos y participan activamente en este componente, por lo que en hidrología preferimos no usar el término evaporación sino el que engloba todo: evapotranspiración. La precipitación es un factor que depende de la evapotranspiración. Se estima que el promedio de largo plazo de la escorrentía de los continentes al océano es de aproximadamente 40 mil kilómetros cúbicos anuales, y que las personas usan de cuatro mil a cinco mil por año. Como humanidad solo requerimos 10 por ciento del vital líquido que escurre. ¿Entonces cuál es la crisis?, preguntó y respondió: es de disponibilidad, accesibilidad y calidad, enfatizó Jaramillo Moreno.

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Adiós a nuestra dieta histórica

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La elección no es meramente personal, influyen diversos factores: demográficos (edad o el sexo) y geográficos (en qué región del país vivimos): Ana G. Ortega-Avila, de la Facultad de Medicina

Un gran número de mexicanos ha cambiado en los últimos años su dieta, abandonando lo tradicional (consumo de proteína vegetal, como frijoles y maíz) por una opción más globalizada (carne y trigo). Esta modificación ha impactado la salud de la población y afectado diversos ecosistemas a lo largo y ancho del territorio nacional, así lo apunta el estudio “Socioeconomic, demographic and geographic determinants of food consumption in Mexico”, difundido por la publicación especializada Plos One.

En la investigación participaron los especialistas universitarios Louise Guibrunet, del Instituto de Geografía (IGg); Ana G. Ortega- Avila, de la Facultad de Medicina (FM); Esperanza Arnés, del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, y Francisco Mora Ardila, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad.

Hallazgos

La investigación tuvo como punto de partida la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública en colaboración con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística, que se generó en el periodo 2018–2019. Esta decisión se debe, como explica la publicación, a que “la encuesta es transversal, probabilística, polietápica y estratificada, y es representativa de la población mexicana a nivel nacional, regional y por tipo de asentamiento (urbano/rural). Las regiones propuestas por la Ensanut y utilizadas en este artículo reflejan ampliamente las diferencias climáticas y culturales en todo el país que han dado forma a diversas dietas”.

“Lo que intentamos hacer con el artículo fue agrupar a las personas en México dependiendo de los alimentos que consumen, de sus patrones de alimentación, y permiten evaluar qué tan buena o mala es ésta en las personas”, explicó Ana Ortega-Avila, profesora en Ciencias de la Nutrición Humana en la FM.

“Encontramos que la población mexicana se divide en cuatro grupos o patrones de alimentación: el ‘básico’ (6 % de los habitantes), el cual se parece más a la dieta tradicional y generalmente se encuentra al sur del país y en zonas rurales; el ‘prudente’ (26 %), que incorpora de manera más balanceada diferentes grupos de alimentos, e incluye más frutas y vegetales; el ‘alto en carnes’ (60 %), el cual consume carnes y cereales; y finalmente el ‘bajo en frutas’ (8 %), que come muy pocas frutas y verduras, también carne, pero ingiere más grasas y azúcares”, precisó.

Para Louise Guibrunet, del Departamento de Geografía Social del IGg, uno de los hallazgos más importantes es que la elección de la dieta no es meramente personal: “hay factores que explican por qué nos encontramos en un grupo u otro, los cuales pueden ser diversos: demográficos –como la edad o el sexo–, geográficos –en qué región del país vivimos–, etcétera. No comemos lo mismo si vivimos en el norte o en el sur, tampoco si es en una ciudad o el campo, y depende también de nuestro nivel de ingreso”.

Puso como ejemplo al grupo ‘básico’: “no solamente encontramos que hay muy poca población que pertenece a él, también tienden a ser personas que viven en zonas rurales del sur o del centro del país y con un nivel socioeconómico menor”. Como contrapunto, señaló al de ‘alto en carnes’: “es muy sorprendente que fue el grupo más grande con 60 % de habitantes; es más probable que sean individuos de ingreso económico alto y que vivan en el norte del país. Esto tiene impactos tanto para la salud como para la sustentabilidad”.

Mayor ingreso, más consumo

La publicación igualmente enfatiza que la cantidad de comida difiere dependiendo del grupo que se aborde.

“Los individuos del nivel socioeconómico más alto consumen un 20 % (261 gramos) más alimentos al día que aquéllos con ingresos más bajos. Las personas de este nivel económico tendían a comer más legumbres y maíz (entre un 15 y un 20 % más que el promedio nacional para los dos grupos más bajos)”, agregó.

“El consumo de todos los demás alimentos (frutas, verduras, lácteos, carne, grasas, cereales, azúcar, raíces, aceite, pescado y frutos secos) aumentó con el nivel socioeconómico. En particular, la ingesta de hortalizas y cereales distintos del maíz variaba según el estatus socioeconómico (los individuos del nivel más alto comían en promedio un 37 % más de verduras que los del nivel más bajo).”

Al tomar en cuenta la variable del sexo y la edad, también se encontraron diferencias, ya que “los hombres consumieron un 17 % (229 gramos) más de comida al día que las mujeres. Ellas incorporaron más frutas y verduras como proporción de su consumo total de alimentos, y relativamente menos maíz. La carne formaba una parte importante de la dieta de las personas de 18 a 39 años; mientras que las legumbres fue la parte más importante de la dieta de quienes tienen de 50 a 69 años”.

Asimismo, cuando se habla de poblaciones urbanas y rurales: “Los rurales comieron un 37 % más de maíz y un 36 % más de legumbres que los urbanos, y consumieron menos carne (–39 %), pescado (–36 %) y lácteos (–31 %). Los citadinos ingirieron un 24 % más de cereales (distintos del maíz) que los rurales”.

Respecto a la ubicación geográfica: “El consumo de alimentos también difirió en todo el país: mientras que los residentes del norte comieron un 7 % más de carne y pescado, un 27 % más de huevos y un 14 % más de cereales (excluido el maíz) que el promedio nacional, los habitantes del sur y el centro del país consumían más maíz (11 y 22 % respectivamente), frutas (3 y 10 %) y legumbres (1 y 10 %) que el promedio nacional. En tanto quienes viven en Ciudad de México ingirieron 31 % más raíces, 16 % más carne, 14 % más cereales y 13 % más lácteos que el promedio nacional”.

Sustentabilidad

Guibrunet argumentó que los resultados tienen implicaciones para la sustentabilidad del país, porque “el sector alimentario es uno de los que más contribuye a las grandes problemáticas ambientales, como son el cambio de uso de suelo –forestal a agrícola– y las emisiones de gases de efecto invernadero las cuales abonan al cambio climático. En particular, la producción de carnes rojas es la que más contamina”.

“Cada vez menos gente mantiene una dieta con un insumo de proteínas principalmente vegetal, como el frijol; en cambio, tenemos un grupo muy grande, de más de la mitad de la población, que consume mucha carne. Esto nos dice que los impactos ambientales asociados a nuestra ingesta de alimentos serán muy altos y debemos pensar en cómo reducirlos”, sugirió y añadió:

“Por eso es muy importante preservar la dieta tradicional que tenemos en México, que es muy rica y que funciona bien, tanto para las personas en su salud como para el medio ambiente.”

Repercusiones

Ortega recalcó que esos resultados son una llamada de atención, y de no atenderla aumentarán a futuro los problemas de salud del país.

La globalización de las dietas y el alejamiento de las tradicionales tienen una repercusión en la salud humana. Se ha visto que hay un incremento de enfermedades asociadas con la alimentación. Existe un gran porcentaje de personas con obesidad, hipertensión, diabetes y otros padecimientos cardiovasculares en el país, lo que pone mucha presión a los sistemas de salud. “Es muy caro atender a tanta gente enferma, especialmente si requieren largos periodos de tratamiento”, alertó.

Para la especialista no es extraño que hayan aumentado ciertos padecimientos en las últimas décadas porque vivimos en un mundo globalizado, y con la importación de alimentos al país, así como la producción de ultraprocesados dentro de México, “ahora es posible adoptar dietas muy distintas a la mexicana”.

“Diferentes alimentos empiezan a estar disponibles con más facilidad para las personas, lo que incentiva que los adquieran, y muchas veces no son los más saludables, ya que incluyen productos ultraprocesados o de comida rápida. No es casualidad que conforme hemos globalizado nuestra dieta, también nuestro perfil de enfermedades ha cambiado”, subrayó y concluyó haciendo una invitación a la población en general: “La idea es invitar a la población a comer alimentos que se produzcan localmente, que han estado en México por miles de años y evitar adquirir empaquetados; disminuir el consumo de carne rojas, las cuales es posible reemplazar con proteína de origen vegetal, como frijoles, lentejas, habas, que son superimportantes y disponibles en las tradiciones culinarias de México. La dieta tradicional es más sostenible, más saludable. ¡Regresemos un poquito en el tiempo!”

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PULQUE: CULTURA Y BIOLOGÍA EN UN VASO

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“Con la idea del México moderno llegó la cerveza como la opción de una bebida ‘más higiénica’. Aquí empezó toda una campaña de desprestigio contra el pulque porque se le señaló como una bebida ‘sucia’, para ‘pobres’ e, incluso, de una manera despectiva, para ‘indígenas’. Con esto, muchas pulquerías cerraron y gente que vivía de ello de pronto se quedó sin trabajo”, recuerda Mariana Vallejo Ramos, investigadora del Instituto de Biología (IB) de la UNAM.

La gente comenzó a dudar de su procedencia y proceso de elaboración, fomentado por un mito que sigue hasta fechas recientes: la famosa “muñeca”; que consiste en poner excremento de vaca o humano dentro de una muñeca de trapo para después colocarla en las tinajas donde se almacena esta bebida. Esto es falso, pero comenzó a difundirse porque las empresas cerveceras debían posicionarse en el mercado aún más que el pulque, una bebida 100 por ciento nacional.

“Lo cierto es que para que las bacterias promuevan la fermentación del aguamiel y se produzca pulque se requieren ambientes limpios y controlados. Para su elaboración no es necesario ningún otro elemento, los mismos microorganismos del aguamiel procesan los azúcares y los convierten en proteínas y vitaminas, micronutrientes que nuestro organismo asimila bien”, enfatiza la académica. Diversos estudios han demostrado que la diversidad biológica de agaves se debe a que el país es el centro de origen y diversificación de estas plantas. A esto se agrega la diversidad de comunidades microbianas en la fermentación del aguamiel, ya que contiene 26 géneros de bacterias como los Lactobacillus, Leuconostoc y Acetobacter, y ocho géneros de levaduras, como Saccharomyces y Kluyveromyces.

“Estos son microorganismos benéficos que nos ayudan a una mejor digestión, porque tal concentrado es lo que la gente que hace pulque cuida más, e incluso, en algunas regiones hay recetas en las que ya saben cómo darle un sabor más ácido o viscoso, casi como el yogurt o el queso, alimentos benéficos que también son fermentos”, afirma.

Vallejo Ramos y un equipo de especialistas del Intituto de Biología trabajan de la mano con productores en Hidalgo a fin de hacer investigación y, a su vez, apoyarlos en mejorar su producto a través de asesorías. Uno de ellos es Guillermo Ramírez Flores, actual propietario de la Hacienda Xochuca y quien ha mantenido el legado de su abuelo y padre.

“Para obtener pulque primero sembramos la planta, se poda para que sus raíces penetren más en la tierra, se abona con producto orgánico y el resto es esperar 10 años para a que madure. Antes de que crezca el quiote, o la flor, se quita el corazón del maguey y se deja reposar otros seis meses para que la planta se añeje y se concentren los azúcares, o aguamiel.  Después, el tlachiquero o persona encargada de hacer el ‘raspado’ del maguey lo aprovecha de cuatro a cinco meses para sacar aguamiel, el cual se extrae dos veces al día”, comenta don Guillermo.

Una vez afuera, continúa, el tlachiquero llena las tinas para que las bacterias, levaduras y microorganismos en sí se encarguen de hacer todo el trabajo de fermentación y de esta manera, obtener el pulque. Las cosechas se realizan los 365 días del año y también se siembran plantas cada mes para que se dé el ciclo completo.

“La mejor variedad de agave es la que se adapta bien a estas tierras, porque tiene mucho que ver la altura, el tipo de clima y suelo. El agave pulquero se da en casi 20 estados de la República, pero la zona donde mejor se adapta es el altiplano, entre el Estado de México, Hidalgo, Puebla y Tlaxcala, porque estamos arriba de los dos mil 400 metros sobre el nivel del mar”, indica Ramírez Flores.

Además, el maguey tiene dos maneras de reproducirse: mediante hijuelos o mecuates (las plantas que nacen alrededor del maguey), o cuando se deja crecer el quiote hasta casi cinco metros de altura para que tenga floración, y con ello, frutos con semilla que acumulan azúcares y atraen a polinizadores.

“Cuando llegaron los españoles, lo llamaron el ‘árbol de las maravillas’ porque para nuestros antepasados todo tenía uso. Un agave pulquero le daba a una familia casa, vestido, alimento y hasta medicamento; para el Imperio Azteca el agave era de uso exclusivo para la gente con más poder. A inicios del siglo pasado, tuvo tanta importancia que al gobierno mexicano le representaba en recaudación de impuestos al menos un 40 por ciento, como ahora lo pueden ser la cerveza, el tequila y el mezcal”, comenta. El pulque, dice don Guillermo, ya es considerado Patrimonio Cultural de la Ciudad de México, pero aún falta nombrarlo patrimonio ante la Secretaría de Cultura ya que esta bebida forma parte de la historia nacional y, sobre todo, porque tiene un alto valor nutricional y es benéfico para el organismo, aunque como cualquier bebida alcohólica, su consumo excesivo puede tener efectos negativos en la salud.

Prácticas milenarias

El consumo de esta bebida se remonta a al menos dos mil 300 años y, desde entonces, múltiples culturas originarias del territorio que actualmente conforma México han utilizado el pulque con fines alimenticios y recreativos, pero también para textiles y rituales.

“El humano tiene una interacción de alrededor de 10 mil años con el agave, es una larga historia biológica que se refleja en un vaso de pulque. Nos ha interesado estudiar cómo esta relación genera diversidad en una especie biológica, porque cada variedad cambia tamaño de la penca, el número de espinas y tiene diversidad genética”, explica Mariana Vallejo.

Otros estudios realizados por la universitaria junto con su equipo consisten en analizar el sistema en su conjunto, es decir, la zona de cultivo de agaves. En algunas regiones, como en la Hacienda de Xochuca, existen policultivos en los que se hallan líneas de agaves intercaladas con cultivos como maíz o cebada, y esto hace que la tierra tenga mayor riqueza.

“Hemos documentado que estos sistemas mantienen diversidad vegetal porque tienen zonas para conservación. Las plantas que ahí se mantienen son especies nativas silvestres que alimentan a la biodiversidad; pero también nos hemos dado cuenta que la fauna local forma parte de los cultivos”, puntualiza. La también responsable del laboratorio de Conservación y Manejo de Comunidades Vegetales del Jardín Botánico menciona que los espacios donde crecen los magueyes pulqueros son sistemas que resguardan conocimiento tradicional milenario, y a su vez, son reservorios de microorganismos que ayudan a conservar la biodiversidad, lo cual quiere decir que existe una interacción sana entre la naturaleza y el humano.

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Paso firme rumbo a una vida libre de violencia para niñas y mujeres

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  • El combate a esta violación de garantías fundamentales está en el cambio cultural, educativo, y que se aplique realmente el Estado de derecho, expresa María Elisa Franco Martín del Campo

En ocasión del 17 aniversario de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV), que se conmemora hoy 1 de febrero, María Elisa Franco Martín del Campo, académica del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, afirma que la agresión contra ellas es la violación a los derechos humanos más común y extendida en el mundo.

Frente a un Estado donde, en la mayoría de los casos no se previene y tampoco se investiga ni se sancionan los delitos, al igual que la vulneración a las garantías inalienables en general, ni el abuso en contra de ellas, en particular, poco impacto tiene el aumento de las sanciones, manifiesta la universitaria.

“Esa no es la respuesta, no es la salida. Para encarar este grave problema tenemos que apostar por un cambio cultural, de educación, y a que realmente se aplique el Estado de derecho, que se investigue y haya consecuencias cuando alguien violenta o toma la vida de las mujeres”, agrega en entrevista.

Y advierte que ahí se encuentra la disuasión de los delitos. La raíz del problema es la impunidad. Cultural y socialmente se ha aceptado y se ha visto como “algo tolerable”.

Durante generaciones, prosigue, ellas han padecido hostigamiento, pero lo mantenían en silencio. Hoy, por fortuna, estamos en otro momento, pero nos falta mucho por avanzar hasta erradicar la violencia de género.

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021, de 50.5 millones de mujeres de 15 años y más 70.1 por ciento ha experimentado, al menos, una situación de violencia a lo largo de la vida.

La psicológica fue la de mayor prevalencia (51.6 por ciento), seguida de la sexual (49.7 por ciento); física (34.7 por ciento); y económica, patrimonial y/o discriminación (24.4 por ciento). El fenómeno se registró más en el Estado de México (78.7 por ciento); Ciudad de México (76.2 por ciento); y Querétaro (75.2 por ciento). Las entidades con menor prevalencia fueron Tamaulipas (61.7 por ciento); Zacatecas (53.9 por ciento); y Chiapas (48.7 por ciento).

A lo largo de la vida, ellas padecen más vulneraciones en los ámbitos comunitario (45.6 por ciento); relación de pareja (39.9 por ciento); espacio escolar (32.3 por ciento); y laboral (27.9 por ciento).

Garantista

Aunque contar con la Ley General no cambia la realidad, significa un avance, un primer paso estratégico para modificarla. Esos actos no han desparecido; por el contrario, aumentaron durante la pandemia, estima la investigadora.

Sin embargo, “traza una ruta y, me atrevo a decir, una esperanza para que en el país mujeres y niñas podamos vivir sin violencia”, enfatiza Franco Martín del Campo.

En este contexto, recuerda que además de la LGAMVLV -publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1 de febrero de 2007- se cuenta con la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, también conocida como la Convención de Belém Do Pará.

Esta fue el primer instrumento jurídico en reconocer, como un tratado internacional, el derecho humano de ellas a una vida libre de violencia. “Antes de que los movimientos feministas lograran esta conquista desde el ámbito jurídico, ese se veía como un tema que importaba solo a quien lo padecía”.

Cuando se reconoció como un derecho humano, implicó que el Estado tiene la obligación de prevenir, investigar, sancionar y reparar la violencia en cualquier ámbito que ocurra.

La Ley, detalla la experta, es incluso más garantista, ya que reconoce como fuente de violencia las acciones, conductas y omisiones. “Es una conquista de muchas feministas que en el Congreso lograron consensos, para que se reconocieran los elementos que ya teníamos en la Convención, de la cual el Estado mexicano era parte”.

Se trata, explica María Elisa Franco, de un cuerpo normativo importante, que ha incorporado “de manera articulada los tipos y modalidades de violencia que enfrentamos en los distintos espacios y momentos de nuestra vida”.

La Convención fue aprobada en 1994 y la LGAMVLV en 2007. “Estamos ante una conmemoración -no una celebración, porque es positivo tener esta norma-, pero tenemos mucho camino por andar para que esta Ley sea efectiva”.

Apunta que a los tres tipos de agresión reconocidos por la Convención (física, psicológica y sexual), la Ley General sumó la económica y la patrimonial, lo cual representa un avance sustancial para el efectivo goce del derecho humano a una vida libre de violencia.

La Convención reconoce, de manera general, el ámbito público o privado, en tanto que en la Ley se estableció el familiar, laboral, docente (es de destacar el trabajo realizado por nuestra Universidad para erradicar la violencia en sus espacios), y comunitario; al igual que la violencia feminicida como la forma más extrema de agresión. Se agregaron otras modalidades como la mediática y la política.

Esa legislación, añade Franco Martín del Campo, incluye las alertas de violencia de género, mecanismo de protección único en el mundo, que consiste en un conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida o existencia de un agravio comparado que impida el ejercicio pleno de sus garantías fundamentales en un municipio o entidad federativa.

La Ley General es un cuerpo normativo esencial que también enfrenta desafíos, por ejemplo no incluye la agresión obstétrica, que sí se reconoce en leyes locales, como la Constitución de la Ciudad de México. Para que esta normativa realmente las proteja en todas las esferas, también debe incorporar la simbólica, entendida como la raíz de todas las violencias, en la cual se manifiestan estereotipos, prejuicios o roles que mantienen la idea equivocada de que “somos inferiores a los hombres, de subordinación, generada por el patriarcado”. En Oaxaca ya se incorporó a la legislación local, acota.

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CÁNCER DE PENE, RARO PERO LETAL

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  • En México, el más frecuente es el de mama, con casi 30 mil nuevos casos al año, y el de pene es uno de los que registra menos diagnósticos, pero esto podría deberse a la renuencia de los varones a autoexplorarse y a acudir al médico

El cáncer es una enfermedad que provoca que algunas células se multipliquen y diseminen sin control a otras partes del cuerpo.

En condiciones normales, éstas se forman y reproducen (mediante división celular) para crear células nuevas a medida que el organismo las necesita y, cuando envejecen o se dañan, mueren para ser reemplazadas. Sin embargo, a veces el proceso no sigue este orden y las células anormales o dañadas se forman y multiplican cuando no deberían, dando lugar a bultos de tejido conocidos como tumores, los cuales pueden ser cancerosos (malignos) o no cancerosos (benignos).

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, en la región de las Américas el cáncer es la segunda causa de morbilidad y mortalidad, tras las enfermedades cardiovasculares.

Se calcula que cuatro millones de personas fueron diagnosticadas en 2020 y que 1.4 millones murieron por estos padecimientos. Además, se estima que el 57 por ciento de los nuevos casos y que el 47 por ciento de las muertes se dan en sujetos menores de 70 años.

Aunque los tipos de cáncer más frecuentes varían en función del lugar, el de cuello uterino es el más habitual en 23 países. En México, el más frecuente es el de mama, con casi 30 mil nuevos casos al año, de acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la OMS. Le siguen el de próstata, tiroides, colon, cuello del útero, estómago, pulmón, hígado, la leucemia y el linfoma no Hodgkin, pero hay otros como el de pene considerado poco frecuente por su baja incidencia.

De acuerdo con cifras de la misma entidad, en México se diagnosticaron sólo 696 nuevos casos en 2020, una cifra baja si se toma en cuenta que, de acuerdo con un artículo publicado en la Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, se reportaron 346 casos en el Registro Histopatológico de Neoplasias Malignas de 2003.

La baja incidencia de este tipo de cáncer deriva la poca información sobre él. “Tenemos registros deficientes por tratarse de una afección rara. En México, los institutos o grandes hospitales registran de tres a cinco casos al mes y de éstos, se operan uno al mes o cada dos meses. No todos los pacientes son candidatos a tratamiento porque llegan en estadios avanzados debido a las características de la enfermedad, muy agresiva y compleja”, explicó Román Romero Villegas, médico cirujano, urólogo y académico de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza.

De acuerdo con el universitario, el cáncer de pene tiene una fuerte asociación con la presencia de virus, sobre todo del VPH (virus del papiloma humano), pero no puede afirmarse que ésta sea la causa principal, pues el tabaquismo y la mala higiene de pacientes no circuncidados son los principales factores de riesgo.

También influye el haber estado con múltiples parejas sexuales sin protección. “El hombre siempre padece de infecciones de transmisión sexual o infecciones asociadas a su pene, en especial durante la juventud.  La mayoría de las veces dichas lesiones desaparecen en menos de una semana con antibióticos o desinflamatorios. En el caso del cáncer de pene no es así, pues dichas lesiones son recurrentes pese a los tratamientos y eso debe tomarse como una señal de alarma”.

A decir de Romero Villegas, el padecimiento suele presentarse en varones que rondan los 60 años, las cuales llegan, en su mayoría, con la enfermedad ya en etapas avanzadas debido a que no acudieron antes con un médico especialista debido a estigmas sociales y culturales.

“Seguimos sin educación. No tenemos la cultura de revisarnos, explorarnos ni de notificar a las personas cercanas de que algo nos pasa. Es un asunto de ignorancia, además de que el mexicano es macho y piensa que es normal o que sanará por milagro, pero eso no es así”.

De acuerdo con el académico, el cáncer de pene es letal y aunque hay tratamientos como la amputación oportuna, siempre existe la posibilidad de que, tras la intervención, la enfermedad regrese. Otras técnicas quirúrgicas son menos efectivas y presentan complicaciones que dan a los pacientes mala calidad de vida.

“Se trata de una opción muy invasiva. Cuando los pacientes escuchan que se les realizará una penectomía parcial o total, muchas veces dicen, no, yo no deseo tratarme y abandonan el tratamiento. Esto los lleva rápidamente al agravamiento y a la muerte”.

Ante este panorama, el urólogo recomienda ante todo la autoexploración, que no es privativa de un género. Hay que conocer y reconocer cuando algo anda mal en el cuerpo y dejarle en claro a los menores de edad que sangrar o tener lesiones que molestan no es normal.

“Siempre que vean una lesión que no está bien, que algo está modificado en su función urinaria o sexual, es preciso acudir a valoración con un especialista. Hacerlo evitará cáncer en etapas avanzadas”, señaló en médico y subrayó lo crucial de no desatender ningún síntoma ni esperar un sangrado o disfunción. “Muchas veces, cuando los sujetos deciden atenderse, ya han pasado meses o años y es demasiado tarde”.

En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, a conmemorarse el 4 de febrero, es clave crear conciencia sobre el autocuidado y autoexploración a fin de revertir las cifras futuras, pues la OPS estima que la carga del cáncer aumentará en un 60 por ciento durante las próximas dos décadas y ello afectará aún más a los sistemas de salud, a los individuos y a las comunidades. De hecho, se prevé que la carga mundial por cáncer aumente a unos 30 millones de nuevos casos para 2040 (el mayor crecimiento se producirá en países de ingresos bajos y medianos). Si no se toman medidas para prevenir y controlar este tipo de padecimientos, el número de individuos diagnosticados aumentará en un 57 por ciento, lo cual representa unos 6.2 millones de personas en el continente americano.

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Hoy inicia clases la UNAM

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  • Más de 373 mil estudiantes, 42 mil académicos y casi 30 mil trabajadores llevarán a cabo sus actividades en todos los niveles educativos, correspondientes al ciclo escolar 2024-2

En la Ciudad de México y en los campus universitarios ubicados en diversos estados de la República mexicana, estudiantes y académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México -que se rigen por el plan de estudios semestral- comenzarán, hoy lunes 29 de enero, el ciclo escolar 2024-2.

Los más de 373 mil estudiantes, 42 mil académicos y cerca de 30 mil trabajadores acudirán a 21 facultades y nueve escuelas nacionales, así como a las diversas entidades académicas de la Universidad.

La amplia oferta educativa de la UNAM incluye 133 licenciaturas y 96 planes de estudio de maestría y doctorado, además de 268 de especialización. En el nivel bachillerato, los nueve planteles de la Escuela Nacional Preparatoria -administrados por el calendario anual- retornaron a sus actividades escolares el 8 de enero pasado, en tanto que los cinco planteles de la Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades iniciaron el 22 de enero.

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Los jóvenes universitarios tienen el potencial para reinventar a México: el Rector Lomelí

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  • Los jóvenes universitarios tienen el potencial para reinventar a México: el Rector Lomelí
  • Disfruten de este tiempo para soñar, hacer planes y tomar decisiones, señaló Germán Álvarez Díaz de León
  • Este es el inicio de un viaje que se augura estará lleno de satisfacciones, aprendizajes, expectativas y nuevos retos, expresó Ana Laura Gallegos Téllez y Rojo

La UNAM está comprometida con la educación pública, autónoma y de calidad, para formar individuos críticos y ciudadanos atentos a los problemas del país y también con conciencia global, afirmó el rector Leonardo Lomelí Vanegas, al presidir la entrega de premios de la 12 Olimpiada Universitaria del Conocimiento Bachillerato 2023.

Lomelí Vanegas destacó que la Universidad Nacional representa el reconocimiento a la excelencia académica en este nivel educativo y el compromiso de esta casa de estudios para imaginar e instrumentar las políticas y acciones necesarias enfocadas en reforzar la formación académica de sus estudiantes.

“Las y los universitarios más jóvenes tienen el potencial para alcanzar cada uno de sus sueños y reinventar un México más justo, más empático, más solidario, más libre y menos desigual”, enfatizó Lomelí Vanegas ante los 75 ganadoras y ganadores del certamen, autoridades del bachillerato universitario y familiares de los galardonados.

En el Auditorio “Alfonso Caso”, el rector reconoció que este concurso se ha consolidado como una de las actividades estudiantiles y académicas más prestigiosas y populares de la educación media superior y que “enarbola la creatividad, el rigor académico y la dedicación, que son los grandes valores que queremos impulsar en los jóvenes de nuestra casa de estudios”.

Subrayó la amplia participación en esta edición número 12, que congregó a mil 517 concursantes. “Su constancia y perseverancia, junto al apoyo de sus profesoras, profesores y de sus familias, son lo que los ha traído hasta aquí. Siéntanse orgullosos y agradecidos, y sigan construyendo su formación académica sobre estas virtudes”, les pidió el rector a los premiados.

Previamente, el director general de Atención y Orientación Educativa, Germán Álvarez Díaz de León, manifestó a los jóvenes el cariño y orgullo que la Universidad Nacional siente por ellos, al no conformarse con su preparación académica y hacer un esfuerzo intenso y sostenido para destacar en esta justa académica que comprende las áreas de Biología, Física, Geografía, Historia, Matemáticas, Química, Filosofía y Literatura.

Además, los llamó a disfrutar de este tiempo para soñar, hacer planes y tomar decisiones; a cuidar a la Universidad, a su país y aprovechar al máximo las oportunidades que esta casa de estudios les brinda.

La coordinadora general de la Olimpiada Universitaria del Conocimiento en la Escuela Nacional Preparatoria, Ana Laura Gallegos Téllez y Rojo, también resaltó su profundo respeto a las y los jóvenes universitarios galardonados, quienes representan el cinco por ciento de los participantes. Hoy, 15 de ellos obtuvieron medallas de oro, 20 de plata y 22 de bronce, y 18 recibieron menciones honoríficas.

La ceremonia, recalcó, reconoce la excelencia académica del bachillerato universitario y este galardón es solo el inicio de la odisea de los jóvenes, de un viaje que se augura estará lleno de satisfacciones y aprendizajes, expectativas y nuevos retos. “Así lo han sido las trayectorias de los ganadores de ediciones anteriores”.

En nombre de los premiados, Carlos Navarrete López, quien obtuvo la medalla de oro en el área de Geografía, comentó que la Olimpiada es una excelente oportunidad para reforzar y adquirir conocimientos, para hacer amigos y tener nuevas experiencias. Es también un impulso para elegir la licenciatura o área que más les interesa cursar.

Compartió la emoción y nervios que relacionan todo el proceso del certamen y externó su gratitud a familiares, amigos y profesores que los respaldaron.

Diana Ximena Fernández Muñoz, ganadora de la medalla de oro en el área de Filosofía, aseveró que solo con entrega y pasión se alcanza el éxito. Todos los galardonados lo saben, pues fue así como ingresaron a la Universidad Nacional, en la que además de tener nuevos sueños han adquirido herramientas para alcanzarlos.

Estar en la UNAM significa siempre tener tareas y deberes de estudio, pero también les abre diferentes puertas y oportunidades. En la ceremonia estuvieron: la directora general de la Escuela Nacional Preparatoria, María Dolores Valle Martínez; el director general de la Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades, Benjamín Barajas Sánchez; así como los titulares de los diversos planteles del bachillerato de la UNAM.

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A las urnas la mitad de la población

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Este sistema político garantiza la inclusión de todas las voces, pluralidad de ideas, opciones de gobierno, libertad de opinión y derechos políticos y civiles, afirman universitarios

De acuerdo con la publicación inglesa The Economist habrá elecciones en 76 países y acudirán a las urnas 4,200 millones de personas (https://www.economist.com/interactive/the-world-ahead/2023/11/13/2024-is-the-biggest-election-year-in-history ).

¿Es un triunfo de la democracia? ¿Este sistema político prevalecerá sobre los autoritarismos? ¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades? Gaceta UNAM conversó con los académicos Jacqueline Peschard, María Cristina Rosas, Miguel Armando López Leyva y Daniel Innerarity sobre el tema y coincidieron en señalar que este sistema político garantiza la inclusión de todas las voces, pluralidad de ideas, opciones de gobierno, libertad de opinión, vigencias de los derechos políticos y civiles. Los expertos consideran, además, que uno de sus principales enemigos son los populismos.

El deseo de vivirla

La Open Society Foundations lanzó en septiembre de 2023 el Barómetro de la Sociedad Abierta. Su estudio de ese año se basó en encuestas representativas en 30 naciones. “Elegidos para reflejar diversidad geográfica, económica y política, estos países tienen una población combinada de 5,500 millones de personas. En cada uno de ellos, el objetivo fue encuestar a una población estadísticamente representativa con una muestra de 1,000 personas, adaptando las preguntas a los contextos nacionales, y proporcionando definiciones de palabras clave como democracia y autoritarismo”.

El estudio concluye que “la gente tiene fe en la democracia. El 86 % de los encuestados dice que quiere vivir en una democracia. Sólo el 20 % cree que las naciones autoritarias pueden ofrecer ‘lo que los ciudadanos quieren’ (https://www.opensocietyfoundations.org/focus/open-society-barometer )”.

En contraste, la organización intergubernamental IDEA Internacional, con sede en Estocolmo, Suecia, en su último informe (2023) analizó a 173 países y concluyó que “en todas las regiones del mundo la democracia ha seguido contrayéndose y la mitad de las naciones incluidas en el reporte registraron declives”.

Para analizar las tendencias democráticas, el informe “considera cuatro categorías destacadas del desempeño de las democracias: la representación, los derechos, el Estado de derecho y la participación. Se identificaron declives notables de las categorías relativas a la representación (incluidos los indicadores de elecciones creíbles y parlamento eficaz) y el Estado de derecho (con declives de los indicadores de independencia judicial y seguridad personal). Estos retrocesos se produjeron en todas las regiones del mundo, y se relacionaron con acontecimientos como la continua ola de golpes de Estado en África (los más recientes en Gabón y Níger) y el colapso de las instituciones representativas de Haití” (https://www.idea.int/publications/catalogue/global-state-democracy-2023-new-checks-and-balances?lang=es ).

Finalmente, el Informe Latinobarómetro 2023 dice que hay una recesión democrática “que se expresa en el bajo apoyo que tiene la democracia, el aumento de la indiferencia al tipo de régimen, la preferencia y actitudes a favor del autoritarismo, el desplome del desempeño de los gobiernos y de la imagen de los partidos políticos”.

Y detalla: sólo el 48 % apoya la democracia en Latinoamérica, lo que significa una disminución de 15 puntos porcentuales desde el 63 % de 2010 (https://www.latinobarometro.org/lat.jsp).

Test de resistencia

Jacqueline Peschard, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y coordinadora del Seminario Universitario de Transparencia, señala que “los gobiernos democráticos son los únicos que aseguran una interacción entre las distintas corrientes de opinión, entre los diferentes grupos sociales y que el poder se renueve de manera pacífica y mediante una serie de reglas previamente establecidas. Y esto es contrario a un régimen autoritario, en el que no importan las reglas, lo relevante es lo que dice el líder frente a la situación que se enfrenta”.

En tanto, Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades de la UNAM, indica que “la democracia ha tenido sus vaivenes, sus altos y bajos. El que haya procesos electorales puede ser un indicador de existencia de democracia, pero todo depende de cómo sean, las condiciones en que se realizan y, sobre todo, la manera en que se obtienen los resultados y se reconocen”.

¿Por qué son importantes las elecciones?, cuestiona y acota: “porque aquellos países que se puedan considerar democráticos permiten dinamizar la vida política y se posibilita que haya cambios en las opciones de gobierno y que los ciudadanos opten por distintas opciones, es el principio básico. Por esto cuando hablamos de democracia vienen varios factores: pluralidad de ideas, expresar tu opinión de manera libre, la vigencia de derechos políticos, votar o ser votado o la vigencia de los derechos civiles con todas las libertades que conlleva”.

A su vez, Daniel Innerarity, titular de la Cátedra Inteligencia Artificial y Democracia del Instituto Universitario Europeo en Florencia y miembro del consejo externo académico del Programa Universitario de Gobierno de la UNAM, afirma que este 2024 “sería un éxito atendiendo a la mera profusión de convocatorias electorales y lo sería todavía más si esas elecciones dieran paso a gobiernos que llamamos liberales y capaces de enfrentar los retos que nuestros sistemas políticos tienen, como el cambio climático, la lucha contra la corrupción, la promoción de la igualdad o la seguridad pública. Este año electoral supone, por eso, más que una celebración, un verdadero test de resistencia para nuestras democracias”.

Antídotos

Los entrevistados coinciden en que ante el arribo de los populismos la democracia tiene mecanismos para defenderse.

“Construir una democracia implica establecer un sistema institucional que pueda resistir el paso de los malos gobernantes y que no esté esperando la llegada de personalidades providenciales. La democracia está pensada para el ciudadano medio y para el gobernante medio, no es un sistema que dependa de la excelencia personal”, señala Daniel Innerarity.

Para Miguel Armando López Leyva, “el gran riesgo es que la democracia ha permitido, permite y seguirá permitiendo –a lo mejor es la bondad de la democracia–, que cualquier persona llegue a la presidencia o a una primera magistratura. Pero el que cualquiera lo haga mintiendo, propagando fake news, haciendo uso de los recursos del erario o de los gobiernos, está tergiversando el espíritu de la democracia”.

Hay gobernantes que tienen distintas habilidades, precisa Peschard. “Hoy una de las que más cuenta es la capacidad de comunicación política, la de enviar mensajes y que éstos lleguen a la población. Por este motivo un presidente como Javier Milei puede dar un discurso que va en contra de lo que habían tenido en los últimos años los argentinos y así pudo acercarse a la gente para obtener el triunfo. Lo malo no es que lo haya alcanzado por medio de una buena herramienta de comunicación y de transmisión de su proyecto, sino de que no haya la posibilidad de que se encuentren otras voces, otras opiniones”.

Desafíos

Latinobarómetro publicó en su estudio de 2023 que sólo el 48 % apoya la democracia en Latinoamérica, lo que significa una disminución de 15 puntos porcentuales desde el 63 % de 2010. El reporte es producido por la Corporación Latinobarómetro e indica que “el autoritarismo se ha ido validando poco a poco, en la medida que no se le condena ni se sabe cuál es el umbral en el que un país deja de ser democrático. Más aún, en el periodo aumentan aquellos a quienes les da lo mismo el tipo de régimen, lo que implica que un populismo o un autoritarismo le son indiferentes”.

Lo que refleja el reporte de Latinobarómetro, indica Peschard, “es que ha crecido el rechazo a la democracia y la insatisfacción con ella. Se esperaba después de la gran oleada democratizadora que las democracias iban a resolver los problemas de inseguridad, de desigualdad de manera muy subrayada, y también la corrupción”.

Pero lo que vemos es, añade, “por un lado, un alejamiento de la población respecto de sus instituciones democráticas y un deseo de encontrar un gobierno que les garantice que van a tener trabajo, comida y seguridad. Se prefiere un gobierno eficaz a uno democrático”.

Los enemigos que vienen

Daniel Innerarity afirma que “no existe democracia de calidad si no hay una conversación de calidad, y la profusión de noticias falsas la dificulta considerablemente, aunque no es el único factor que explicaría esa degradación. En cualquier caso, no tendríamos que achacar todos los problemas de nuestras deficientes conversaciones a una injerencia extranjera, como si a esta degradación no hubiera contribuido una cultura política de baja calidad, la cual es responsabilidad nuestra, de los gobiernos, los medios y la ciudadanía”.

López Leyva considera que el enemigo más fuerte de la democracia hoy en día son los liderazgos populistas. “Los desarrollos y estudios más recientes relacionados con la democracia versan y tejen sobre ese asunto”. La proliferación de fake news, agrega, no sólo es responsabilidad de los líderes populistas; en realidad lo hacen muchas partes interesadas en la política, incluso ciudadanos y partidos políticos. “Lo interesante de esta cuestión es que son los líderes quienes las propagan, incluso en contra de la evidencia que uno puede encontrar y demostrar”.

Inteligencia artificial Enfrentamos un reto mayúsculo frente a la inteligencia artificial, afirma Jacqueline Peschard, “y es la dificultad de saber si un mensaje es real o construido artificialmente. Esto tergiversa y mete ruido negativo, el cual no es auténtico, sino que se aprovecha para lograr una mayor polarización, un mayor distanciamiento o desconfianza frente a qué terrenos está pisando el ciudadano a la hora de entender lo que se encuentra en juego en una elección y de qué manera cada uno de nosotros puede tener una misión importante. No solamente el voto individual, sino el de su propio grupo social al que pertenece”.

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El deshielo de los glaciares supera pronósticos hechos por científicos

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Un nuevo estudio de la NASA dio a conocer que entre 1985 y 2022 la capa de hielo de Groenlandia perdió alrededor de 1,140 mil millones de toneladas, es decir, 21 % más de lo que el mismo equipo de investigación estimó anteriormente. Pese a que los icebergs han caído de los glaciares de Groenlandia durante miles de años –como parte de su ciclo natural– el estudio refiere que el deshielo ha tenido un crecimiento importante durante el siglo XXI.

A decir de Ana Karina Ramos Musalem, investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, uno de los efectos más perjudiciales que dicha situación puede desencadenar –como consecuencia de la crisis climática– es el incremento de la cantidad de agua dulce en el océano, lo que provocaría modificaciones en su salinidad y a su vez esto tendría una repercusión en su dinámica en el ámbito mundial.

“Esta agua dulce llega a una zona en el norte entre Groenlandia y el Ártico, que es donde el agua se enfría, se vuelve densa y se hunde; esto es parte de una corriente global llamada circulación de vuelco meridional del Atlántico –que es la que lleva calor del Ecuador a los polos–, pero el incremento del agua dulce puede provocar que dicha corriente se debilite o disminuya su flujo y esto cambie la cantidad de calor que transporta el océano, lo que tendría consecuencias importantes para el clima global”, explica.

Otro punto extremo que también podría ocurrir es que si se derriten todos los glaciares, el nivel del mar podría aumentar de manera significativa, lo que provocaría la desaparición de gran parte de las costas, además de otras situaciones perjudiciales.

Aunque, agrega, pese a que existen estimaciones de lo que podría ocurrir en un futuro como el cambio en el patrón de las temperaturas o llegar a los puntos llamados “no retorno” donde podrían perderse cantidades considerables de hielo, lo cierto es que aún no se conocen con exactitud las consecuencias extremas que estos fenómenos desencadenarían.

Aunado al derretimiento de los glaciares, en estos últimos días se han registrado olas de calor y frío extremas, por ejemplo, en algunas zonas de Estados Unidos como Dakota del Norte, en este mes se registraron temperaturas hasta de 56 grados centígrados bajo cero.

Ramos Musalem precisa que siempre ha existido una variabilidad natural en el tiempo meteorológico y esto se debe a variaciones en escalas de tiempo que son más cortas que el clima en la atmósfera y en el océano. “Este fenómeno de olas de calor intensas se están registrando en lugares donde anteriormente no las había o por lo menos no con esa intensidad, respecto al frío intenso aún no se tiene clara cuál es su relación con el cambio climático, y lo que podría ocurrir en un futuro. Sin embargo, es posible que se estén registrando dichas temperaturas debido al calentamiento global”, indica la investigadora. El sistema climático se tiene que ver desde distintas perspectivas como la física, química, biología y, sobre todo, desde la sociedad, ya que el comportamiento de los humanos, la pérdida de especies, la química que tenemos con la atmósfera y con el océano repercute de manera significativa en el clima, puntualiza Ramos Musalem.

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CLIMAS EXTREMOS ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

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En días pasados, la agencia europea de datos espaciales y climáticos Copernicus dio a conocer que el 2023 fue el año más cálido en la historia mundial. Por su parte, el Monitor de Sequía de México de la Conagua precisó que el nivel de sequía aumentó 35.95 %, respecto al año anterior, lo que provocó crisis hídricas.

En 2023 se registraron temperaturas globales cercanas al límite de 1.5 grados centígrados establecido en los Acuerdos de París de 2015.

La media de la temperatura mundial fue de 14.98 grados centígrados, por lo que tuvo un incremento de 0.17 grados centígrados más de lo registrado en 2016 –año que anteriormente se había establecido como el más cálido–, y 1.48 mayor a lo que se dio en el periodo de referencia preindustrial de 1850 a 1900, según un reporte de Copernicus.

El reporte añade que de junio a diciembre se registraron los meses más cálidos desde que se tienen datos. “En 2023 fue muy notorio el incremento de las temperaturas en el mundo, la segunda mitad del año rompió todos los récords. Esto es un reflejo de que la continua emisión de gases de efecto invernadero sigue causando problemas ambientales, que impactan en los sistemas naturales y en la sociedad, pues tiene efectos en la alimentación, en los recursos hídricos y en la salud por enfermedades como el dengue, ya que el año pasado hubo estados en los que se llegó a incrementar

hasta un 300 %, asegura Constantino González Salazar, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático.

Agrega que es una situación que evidencia que hay un calentamiento global constante: “El año anterior debe ser un parteaguas de que se necesita aplicar medidas o, de lo contrario, se verán repercusiones graves en el sostenimiento de la vida del planeta”. En consecuencia, probablemente 2024 sea más cálido que 2023.

“No se habían visto tantas muertes a causa de un clima cálido como en 2023, y no sólo son por golpes de calor, también afecta a personas con otro tipo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y neurológicas. Entonces todos estamos expuestos a estos fenómenos”, apunta González Salazar.

Sequías

Pese a que se registraron lluvias en el noroeste del país y en zonas puntuales del centro-norte, occidente, centro, Golfo de México, Pacífico sur y la península de Yucatán, no se logró mitigar el riesgo de las sequías, pues en 2023 repuntó el nivel en la última quincena de diciembre. El Monitor de Sequía de México de la Conagua dio a conocer que en ese periodo el 54.84 % del territorio a nivel nacional fue afectado por dicho fenómeno, es decir, hubo un incremento del 35.95 % respecto a 2022.

Las entidades más afectadas fueron Aguascalientes, Chihuahua, Guanajuato, Estado de México, Morelos y Querétaro, refiere el reporte.

Respecto a lo anterior, el investigador precisa que, posterior a las lluvias registradas, el sistema Cutzamala seguía con niveles críticos de abastecimiento de agua, por lo que considera “hace falta infraestructura para tratar de recuperar y aprovechar el líquido proveniente de las lluvias, ya que la escasez de agua será una constante”.

Una de las problemáticas es que se llevan a cabo acciones para mitigar estos fenómenos cuando las afectaciones ya son visibles y no se trabaja desde la prevención, precisa.

“Sabemos que cada año hay un periodo de sequías, y ante ello debemos buscar soluciones que se efectúen previamente, por ejemplo, el año pasado en Monterrey hubo un gran periodo de falta de agua por la extensión de las sequías, y entonces se bombardearon nubes, pero no llovió donde se necesitaba. Entonces se llevan a cabo acciones cuando hay afectaciones y la población ya no tiene agua”, subraya.

El investigador señala que esto impacta de manera diferencial a la población, ya que en algunas entidades no es muy notoria la escasez, mientras que otras pueden no reciben el recurso hídrico durante todo un año o, por lo menos, no de forma suficiente para sus necesidades básicas.

“Cada vez son más los días secos en México, aumentan los periodos sin lluvias, sobre todo en el norte del país, además hay lugares con mayores lapsos de ausencia de agua y se está pronosticando que se reduzca un 20 % la precipitación a nivel regional”, indica el especialista.

Entre mayor población haya, más incrementa la demanda de este recurso hídrico y provocará falta de acceso al mismo, lo que también está relacionado con la migración por la falta de recursos en regiones rurales, razón por la que la presión hídrica de las grandes ciudades se está intensificando.

Entonces, “es importante tomar medidas como racionalizar el agua, distribuirla de mejor manera, renovar los sistemas de transporte de agua y el alcantarillado, así como atender las fugas del líquido en las que se pierde gran cantidad del recurso hídrico”.

¿Cómo podemos contribuir?

Para el investigador se tiene que comenzar desde la separación de la basura, la disminución del uso de desechables, así como aplicar la economía circular: utilizar, rehusar y reciclar. Además, son importantes las políticas públicas para mitigar este problema, y aconseja que se lleven a cabo previo a que se comiencen a ver daños a causa de dichos fenómenos.

Se debe reducir también el uso del automóvil, sería indicado evitar que viaje una sola persona; pero debido a lo complicado que es compartir el vehículo personal, se tienen que implementar otras medidas en los transportes públicos masivos y que éstos respondan a las necesidades de los usuarios, hace hincapié el experto en cambio climático.

“El consumismo es algo que contribuye mucho, por ejemplo, antes una televisión duraba más de 10 años, actualmente las personas renuevan sus pantallas cada 12 meses debido a las promociones o descuentos. Debemos modificar y hacer conciencia sobre nuestro modo de consumir”, menciona.

Dichas acciones deben ser colectivas a fin de que exista un cambio significativo, pero para que eso ocurra tenemos que comenzar por nosotros mismos modificando hábitos, estilos de vida y reduciendo la forma de sobreexplotar los recursos naturales; porque si nosotros fuimos la causa podemos ser la solución, puntualiza. “Realizando estos cambios poco a poco se hará conciencia colectiva de que estamos contribuyendo a disminuir la emisión de gases efecto invernadero, y de que si no se tiene un ambiente saludable, la población tampoco lo será”, finaliza.

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¿QUÉ IMPLICAN LAS REFORMAS SOBRE VIOLENCIA VICARIA?

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  • La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia ya describe la violencia vicaria; ello exige a los estados tipificarla en sus códigos penales
  • Lucía Núñez, del CIEG de la UNAM, resalta la importancia de sensibilizar a las autoridades para que atiendan de forma adecuada a las víctimas

Violencia vicaria “significa violentar a través de una persona, en este caso hijas, hijos e hijes, para dañar a la madre, o sea, hay un medio a través del cual se perpetúa, no es directa”, explica Lucía Núñez, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM.

Suele presentarse en momentos de separación y es perpetrada por el progenitor. Hay casos en los que “se ejerce a través de seres queridos e incluso mascotas”.

Mildret Sainz y Lydia Lara han sido víctimas de este tipo de violencia. En la lucha por recuperar a sus hijos se han enfrentado a lagunas legales que no les han permitido acceder a la justicia, ya que en casi apenas la mitad del país la violencia vicaria puede ser denunciada y atendida como delito.

Arrebatar el derecho a maternar

“Somos madres que no sabemos de nuestros hijos y eso te pega mucho en lo emocional, es una tortura. El objetivo de quienes ejercen esta violencia es matarte en vida y, si no lo logran, hacen que para tus hijos e hijas estés muerta”, declara Dulce Mildret Sainz Torres, de 42 años, activista y madre de una mujer de 22 años y un joven de 17 que le fueron arrebatados a muy temprana edad por el padre de ambos.

“Empecé a sufrir violencia vicaria cuando mi bebé tenía pocos meses de nacida. Él buscaba que no se notara que me agredía, pero siempre me decía que, si me iba, lo haría sola, sin mis hijos, porque no iba a permitir que crecieran sin su papá”.

Fue en 2008 cuando Mildret decidió poner fin a la relación, tras un episodio de celos por parte de su entonces esposo, quien intencionalmente estrelló el carro en el que viajaban para luego bajarla a empellones del auto, al tiempo que aventaba sus pertenencias.

“Pensé que la siguiente vez me mataría y pedí el divorcio. Él me dijo: ‘sí, pero el departamento está a nombre de mis papás y no te daré pensión porque gano muy poco. No sé qué harás sola con dos niños, ¿a dónde los llevarás si tu relación con tus padres no es buena?”. La manipulación y amenazas provocaron que Mildret decidiera dejar a su niña de seis años y su pequeño de dos al cuidado de su progenitor, pensando que la situación económica de él era mejor y que ella tenía poco que ofrecerles.

Lucía Núñez plantea que la violencia vicaria no opera de manera aislada, sino en concatenación con otras violencias (psicológica, física-económica y, de manera reiterada, patrimonial). “En procesos de separación o divorcio el hombre tiende a perder el control o el poder, es decir, lograr que la persona con la que había un vínculo afectivo actúe o responda de cierta manera. Entonces utiliza a los hijos e hijas como medio para saber de la madre, para seguir manipulándola, para denostarla o hacer que se angustie”, agrega la investigadora del CIEG.

La violencia vicaria también se manifiesta si el padre ignora a la madre en su función de tal, no cuida a los menores de forma adecuada, les maltrata o no les atiende con el objetivo de que la mamá se dé cuenta y lo contacte para convencerlo de cumplir con sus obligaciones. 

“Él puede ejercer violencia económica, por ejemplo, no proporcionando los alimentos o materiales escolares. También, limitando la pensión —si la hay— a lo asignado por las juezas y jueces que, en la mayoría de los casos, es insuficiente. El maltratador piensa que está dañando a la madre, pero en realidad termina violentando a las y los menores. Hay casos extremos donde los niños y niñas son lesionados o asesinados con el único fin de lastimar a la mujer”, expone Lucía Núñez.

Cuando Mildret tomó la decisión de que su hija e hijo estuvieran con su progenitor fue bajo la condición de que ella podría hablarles y verles en el momento que quisiera. Sin embargo, esto duró poco tiempo.

“Tras una discusión y decirle que pediría la guarda y custodia, en junio de 2009, me arrastró calle y media con el carro y me tiró. Después condicionó las visitas y convivencias. Podía ver a mis hijos el fin de semana sólo si me quedaba en casa y tenía relaciones sexuales con él”.

La custodia provisional la tenía el padre, por lo que durante muchos años su expareja mantuvo esa condición violenta hacia Mildret, misma que cambió cuando ella comenzó a hablar en público de lo que vivía y a tener redes de apoyo.

“Cortó el vínculo, en especial con mi hija. Esto venía maquinándose porque desde los seis años le generaron recuerdos de que ella era quien se hacía cargo de su hermano, de que yo le había sido infiel a su papá y de que era una mala madre. No representaba autoridad para ella, incluso para mi hijo, aunque él ha sido un poco más crítico con la situación”.

Esto ha provocado que hasta la fecha la hija de Mildret se niegue a verla y que con su hijo pueda convivir sólo en algunas en ocasiones.

Las malas prácticas por parte de los abogados a los que acudió Mildret y de las autoridades encargadas de hacer justicia han impedido que durante 16 años ella esté presente como madre. “Me asesoré con una abogada que me dijo que le dejara todo, lo hice pensando que era lo mejor. Me acerqué a grupos que sólo lucran con las víctimas porque, al darse cuenta de que el agresor paga más, se van de su lado”.

Otro de los abogados que la asesoró, en conjunto con una psicóloga, la sumieron en depresión al hacerle creer que debía dejar de luchar por la guarda y custodia, por lo que desistió del proceso legal hasta que encontró a sus hermanas de lucha.

En 2020, Mildret conoció a otras mujeres que atravesaban la misma situación; con ellas cofundó la colectiva CAM CAI y se convirtió en activista. “Investigamos y dimos con el término ‘violencia vicaria’. Ya tenía nombre lo que estábamos viviendo, pero nos faltaba atacarla”.

Además de dar voz a los violentados realizaron una encuesta mediante la cual determinaron el perfil de las víctimas, tanto de las niñas, niños, adolescentes y mujeres, como de los agresores. Con ello establecieron las bases mínimas que se necesitaban en la ley. Poco a poco, junto con otras agrupaciones femeninas, han luchado para obtener justicia. 

Abandono legal de las víctimas

“Ha sido duro porque no he encontrado justicia. Desde 2019 el papá de mi hijo decidió llevárselo, apartarlo de mí y limitarme en todos los aspectos para demostrar que él tiene el poder”, expresa Lydia Lara, una mujer de 37 años que trabaja en telecomunicaciones.

La expareja de Lydia comenzó a ejercer violencia vicaria cuando el hijo de ambos era un bebé, en ocasiones impidiendo que ella se le acercara. Además, controlaba la cuenta bancaria y su entrada y salida de trabajo, al grado de seguirla. “El detonante para que él decidiera apartarme de mi hijo de cuatro años fue decirle que quería separarme. Ese día me violentó físicamente y luego se lo llevó. Le ha sembrado ideas contra mí”.

Su expareja obtuvo la custodia provisional del niño debido a que denunció a Lydia como la victimaria y, a pesar de que ella tenía un convenio para ver a su hijo cada 15 días, de noviembre de 2022 a la fecha no se ha cumplido. Esto la ha afecta emocionalmente, por lo que reconoce que el padre de su hijo la está violentando psicológicamente al mantenerla alejada de su pequeño. “Es una situación frustrante y dolorosa porque parece que quiere borrarme de la vida de mi hijo”.

Lucía Núñez enfatiza que hace falta capacitación, pero también sensibilización por parte de quienes administran e imparten justicia. “Muchos ministerios públicos, juezas y jueces, no saben qué es la violencia vicaria ni cómo identificar la violencia contra las mujeres por motivos de género”.

Para Lydia el proceso legal ha sido un tormento debido a la burocracia y falta de perspectiva de género, por lo que la investigadora del CIEG remarca que quienes atienden estas situaciones deben saber cómo reconocer y tipificar esta violencia para proporcionar a quienes la sufren las herramientas necesarias para enfrentar un proceso que, en la mayoría de las ocasiones, es desgastante y tortuoso.

Lydia se ha unido a la colectiva Deconstrucción Violeta, la cual le ha brindado acompañamiento y ha sido una fuente de fuerza ante la frustración que vive a diario por no encontrar justicia, pues a la fecha sigue luchando por la custodia definitiva de su hijo.

Nombrar, prevenir y atender

Tanto Mildret como Lydia no han podido denunciar la violencia vicaria ante las autoridades porque ésta sólo se encuentra descrita en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LAMVLV) y está tipificada en el Código Penal de 15 estados del país: Aguascalientes, Baja California, Campeche, Coahuila, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas.

“Mi proceso se ha visto afectado cuando he levantado alguna denuncia porque mi expareja no me deja ver a mi hijo. Me dicen que es tema familiar y aunque yo argumento que se trata de violencia vicaria, responden que no está tipificada todavía”, manifiesta Lydia.

Sin embargo, esta situación cambiará, pues el 17 de enero de 2024 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el cual se reforman y adicionan disposiciones de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y a los códigos federales civil y penal en materia de violencia a través de interpósita persona (nombre con el que se define la violencia vicaria).

“El Código Civil Federal y el Código Penal Federal también se verán modificados a partir de la publicación en el Diario Oficial. Eso no significa que, de manera automática, las normatividades locales, a su vez, se transformen o incluyan ya un tipo penal que atienda esta problemática. Aunque, específicamente en el artículo nueve de la reforma, se señala como obligación para los estados tipificarla como delito, es decir, que se incluya en los códigos penales la conducta exacta y el margen de sanción”, explica Rosalba Cruz Martínez, consejera jurídica de la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM (CIGU).

En Baja California Sur, Ciudad de México, Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca y San Luis Potosí únicamente se encuentra descrita en la LAMVLV.

Rosalba Cruz aclara que describir a detalle este tipo de violencia en la Ley General visibiliza sus efectos y exige políticas públicas de intervención y prevención. Además, en todo el país ya se podrá argumentar e incluso acreditar que se está ejerciendo violencia vicaria dentro de los procesos de orden familiar.

“Aunque no esté en el Código Civil o Familiar de todos los estados, el que se contemple en la Ley General, con marcos mínimos de intervención, implica que la autoridad jurisdiccional está obligada a instrumentar acciones. No se sanciona en materia penal, pero se argumenta que estas conductas forman parte del ciclo de violencia”, puntualiza la especialista de la CIGU.

Por su parte, Lucía Nuñez comenta: “Que llegue al código penal tiene implicaciones importantes porque al ser un delito autónomo no necesita de otro. En sí misma, la violencia vicaria configura una conducta prohibida y en el momento en que se prueba, hay una sanción específica para ella”.

Remarca, además, que aunque en algunos estados no se considera un delito, es importante que esté en la ley porque con ello se puede sancionar, hacer política pública y establecer medidas preventivas y de protección.

Luego de casi 16 años de lucha, Mildret comenta que “aunque legalmente ya no puedo recuperar a dos jóvenes —uno que acaba de cumplir la mayoría de edad y una que ya la superó—, mi forma de acceder a la justicia es que mi hija no sufra lo que yo, que esté protegida y no haya forma de que puedan quitarle el fruto de su trabajo y de su vientre”.

Y afirma que, si la violencia vicaria llega al código penal en la Ciudad de México, ella y otras mujeres que ya tienen sus procesos familiares perdidos podrían acceder a justicia.

Lucía Núñez coincide con Mildret respecto a que la violencia vicaria no ha llegado a las leyes y códigos penales de todos los estados por falta de voluntad política y, aunque la investigadora no crea que las sanciones penales sean el instrumento más efectivo para combatir estas violencias, considera que todavía muchos hombres se resisten a sancionar este tipo de actos.

“Primero porque los naturalizan, no los ven como graves sino como algo normal y no quieren dar el paso, porque hay miedo a que, entre más tipos penales, en algún momento les pueda tocar a ellos, porque es una violencia que perpetran los hombres, no las mujeres”.

Mildret y Lydia han recorrido un largo camino en busca de justicia y aunque aún no la han encontrado, ambas, desde sus espacios, siguen luchando para que la violencia que han vivido no quede en el olvido.

“Es una victoria concienciar, que nos miren como personas dignas, como seres humanos en igualdad de derechos. Estamos desnormalizando lo que se ha visto normal, estamos nombrando lo que para nosotras ha sido injusto y que, en ese sentido, daña a la sociedad porque somos parte importante de ésta. Por lo mismo, deben reconocerse nuestros sufrimientos, intereses y experiencias”, finaliza Lucía Núñez.

“Nuestros hijos e hijas son nuestros motores, lo que nos impulsa a seguir adelante a pesar de que están lejos de nosotros. Quiero decirle a mi niño que todo lo que estoy haciendo es por el gran amor que le tengo y que lo más que quiero es verlo crecer a mi lado”, concluye Lydia. Por su parte, Mildret expresa que “mujeres juntas y organizadas, de diferentes extractos sociales y entidades de la República, hemos logrado un gran cambio en el país. A mí me hubiera gustado que alguien me ayudara cuando yo empecé con mi proceso y por eso sigo luchando, porque ninguna merece vivir ningún tipo de violencia”.

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Contaminación incidiría en resistencia bacteriana a los antibióticos

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La resistencia de las bacterias a los antibióticos –una de las mayores amenazas hoy en día para la salud humana, la seguridad alimentaria y el desarrollo de los países, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)– se asocia al uso inadecuado y excesivo de este tipo de medicamentos, pero, a partir de un estudio llevado a cabo recientemente por un grupo de investigadores de las universidades de Zhejiang, en China, y de Cambridge, en Inglaterra, y publicado en la revista científica The Lancet Planetary Health, también podría estar relacionada con la contaminación atmosférica y, en específico, con las llamadas partículas PM2.5.

“La investigación de estos científicos establece que las partículas PM2.5 pueden llevar no sólo compuestos tóxicos, sino también bacterias resistentes a los antibióticos. ¿Por qué? Porque si en un lugar hay un problema de defecación al aire libre, por ejemplo, y el excremento se seca y revolotea en el aire, dichas partículas pueden cargarse con las bacterias que contiene aquél y ser respiradas por las personas”, sostiene Rafael Camacho Carranza, investigador del Departamento de Medicina Genómica y Toxicología Ambiental del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBO) de la UNAM.

Ahora bien, de acuerdo con los investigadores de las universidades de Zhejiang y de Cambridge, además de bacterias, las partículas PM2.5 pueden contener el ácido desoxirribonucleico (ADN) de éstas.

“Si las bacterias mueren, entonces su ADN permanece ahí, y una vez que las partículas PM2.5 entran en el organismo de una persona a través de las vías respiratorias y el tracto gastrointestinal, puede haber una transferencia lateral de ADN de alguna bacteria resistente a los antibióticos, quizá ni siquiera filéticamente relacionada con las que ese individuo tiene, y generar esa misma resistencia en otras bacterias. Así es como los científicos tratan de explicar la correlación entre la abundancia de partículas PM2.5 y la frecuencia con la cual se han encontrado bacterias resistentes a los antibióticos en los países que proporcionaron los datos que luego ellos analizaron entre el año 2000 y el 2018”, indica Camacho Carranza. Con todo, los científicos de las universidades de Zhejiang y de Cambridge sólo describen en su estudio la correlación entre las partículas PM2.5 y la resistencia de las bacterias a los antibióticos; o sea, todavía no han establecido una relación de causa-efecto entre estos dos elementos, pues les falta más evidencia médica.

Hipótesis

Gracias al programa Salud y Ambiente, del IIBO, que recibe el apoyo del PAPIIT de la UNAM y del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías, el investigador universitario y sus colegas estudian la resistencia de las bacterias a los antibióticos a partir no del uso indiscriminado de estos medicamentos, sino de un estrés bacteriano inducido con pesticidas que produce una mutagénesis exacerbada en las bacterias como un mecanismo endógeno.

“Tenemos la hipótesis de que si unas bacterias quedan atrapadas dentro de una partícula contaminante que contiene un estresor bacteriano (un agente químico que las estaría matando) podrían responder con una hipermutabilidad transitoria como la que hemos visto y documentado con los pesticidas y así, ya mutadas, adquirir una predisposición a desarrollar la resistencia a los antibióticos, pero debemos demostrar que esto es cierto”, dice Camacho Carranza. La resistencia de las bacterias a los antibióticos cuesta mucho dinero, porque implica incapacidad laboral, gastos médicos, estancias hospitalarias más largas, etcétera. “Si extrapolo los datos que se tienen de Estados Unidos a México, calculo que este grave problema nos hace perder alrededor de unos 60,000 millones de pesos al año”, comenta.

Límites rebasados

Las partículas contaminantes se dividen en cuatro grupos: PST (partículas suspendidas totales, con un diámetro de hasta 100 micras) PM10 (con un diámetro menor o igual a 10 micras), PM2.5 (con un diámetro menor o igual a 2.5 micras) y partículas ultrafinas (con un diámetro menor o igual a 0.1 micras).

Estos grupos constituyen uno de los contaminantes atmosféricos criterio de los sistemas de monitoreo de la calidad del aire, porque se conocen sus impactos en la salud, y están conformadas por polvo, polen, hollín, humo y pequeñas gotas que se funden en el ambiente y que contienen sustancias químicas, gases, bacterias…

“En relación con las partículas PM2.5, si son productos de desecho de la combustión de las gasolinas, pueden dañar las células; y si contienen bacterias, pueden ocasionar infecciones. Adicionalmente, son capaces de desencadenar reacciones irritantes e inflamatorias en los pulmones, así como ataques de asma y accidentes cardiovasculares en las personas más susceptibles. Por lo anterior, la Organización Mundial de la Salud recomienda a los países que traten de disminuir los niveles de estas partículas en sus metrópolis para evitar enfermedades y muertes prematuras”, señala María Eugenia Gonsebatt Bonaparte, también investigadora del Departamento de Medicina Genómica y Toxicología Ambiental del IIBO y estudiosa de la toxicidad de estas partículas.

Los límites establecidos por la OMS respecto a la media anual de partículas PM2.5 son 5 microgramos por metro cúbico; pero, en Ciudad de México, la Norma Oficial Mexicana (NOM), aprobada en 2021, es 10, el doble. “Diversos estudios epidemiológicos hechos por nosotros y por otros grupos de investigación han arrojado evidencias de que estos niveles altos de partículas PM2.5 se asocian a un menor peso y una menor talla en los bebés que nacen en Ciudad de México. Y, seguramente, muchos accidentes cardiovasculares y eventos asmáticos y pulmonares que ocurren en esta misma urbe se deben también a ellos”, finaliza Gonsebatt Bonaparte.

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Para el corazón, cualquier actividad es mejor que estar sentado

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Si pasas más de 5 horas al día sentado como parte de tu jornada laboral es necesario que te actives, porque permanecer por periodos prolongados descansando el peso del cuerpo sobre las nalgas es peligroso para tu salud, en especial para tu sistema cardiaco y respiratorio.

“El hombre no está diseñado para permanecer inactivo mucho tiempo, nuestra especie está diseñada para correr adelante o atrás de alguien y tener mucha actividad, esos son los antecedentes de cuando surgió nuestra especie hace poco más de 200,000 años. En términos generales las funciones cardiovasculares se estancan”, explica Enrique Gómez Alvarez, profesor titular del posgrado en cardiología clínica de la Facultad de Medicina de la UNAM.

“Así que cuando la vida moderna nos obliga a estar mucho tiempo sentado, hay afectaciones cardiovasculares, sin lugar a dudas”, advierte el especialista.

Un estudio realizado por investigadores del University College London y difundido recientemente por la publicación especializada Science Daily (https://www.sciencedaily.com/releases/2023/11/231109221503.htm) refuerza la idea de que estar sentado es dañino para nuestro cuerpo.

En la investigación, los científicos participantes proponen que “reemplazar el estar sentado por tan solo unos minutos de ejercicio moderado al día mejora tangiblemente la salud del corazón”. Llegaron a esta conclusión después de poner en observación a 15,246 personas de cinco países diferentes, cada participante utilizó un dispositivo portátil en el muslo para medir su actividad durante las 24 horas del día y se midió la salud de su corazón.

La publicación detalla que se “identificó una jerarquía de comportamientos que componen un día típico de 24 horas, donde el tiempo dedicado a realizar una actividad moderada-vigorosa proporciona el mayor beneficio para la salud del corazón, seguido de la actividad ligera, estar de pie y dormir, en comparación con el impacto adverso del comportamiento sedentario”.

Además, subrayan, “el equipo modeló lo que sucedería si un individuo cambiara varias cantidades de un comportamiento por otro cada día durante una semana, para estimar el efecto sobre la salud del corazón para cada escenario. Sustituir el comportamiento sedentario por tan sólo cinco minutos de actividad moderada-vigorosa tuvo un efecto notable en la salud del corazón”.

El estudio pone como ejemplo el caso de una mujer de 54 años con un Índice de Masa Corporal (IMC) promedio de 26.5, quien al hacer un cambio de 30 minutos de ejercicio moderado en su día a día consiguió una disminución del 0.64 en su IMC, una diferencia del 2.4%. “Reemplazar 30 minutos diarios sentado o acostado con ejercicio moderado o vigoroso también podría traducirse en una disminución de 2.5 cm (2.7%) en la circunferencia de la cintura o una disminución de 1.33 mmol/mol (3,6%) en la hemoglobina glucosilada”.

Indispensable activarse

En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo más reciente del INEGI, hay 37.4 millones de mexicanos que trabajan en el sector terciario o de servicios –en el que se concentran los oficinistas–, de los cuales casi 22 millones trabajan en promedio de 35 a 48 horas a la semana y aproximadamente 10 millones lo hacen por más de 48 horas.

Ante estas jornadas laborales, señala Enrique Gómez Alvarez, es necesario buscar la manera de activar el cuerpo. Ya que “las personas que están mucho tiempo, por ejemplo, detrás de una computadora o en reposo sentados acostados a largo plazo, sufren la pérdida de fibras musculares y hay conversión a atrofia de las fibras musculares, nuestro metabolismo se hace mucho más ineficiente y oxidativo. Puede presentarse osteopenia, que es la pérdida de tejido óseo de los huesos y debilitamiento del sistema cardiorrespiratorio. El reposo excesivo es nocivo para la salud cardiovascular y del aparato respiratorio y, en general, para todo nuestro organismo”, explica.

Es por ello, argumenta, que algunos corporativos –especialmente aquellos dedicados a la contabilidad o que albergan call centers– han desarrollado estrategias para beneficio de la salud de sus empleados:

“Una vez visité una de estas oficinas y a las 11 de la mañana se paraban las actividades, había una líder del grupo por cada espacio oficial, ponían música y todos los empleados hacían movimientos, sobre todo las extremidades, este ejercicio duraba aproximadamente 10 minutos y era obligatorio, estaba en el reglamento. Ojalá todas las empresas pudieran tener este tipo de políticas”.

A lo que suma: “Lo recomendaría también para aquellos que hacen trabajo desde su casa, que hoy es muy común. Tienen que hacer pausas y hacer ejercicios, moverse, subir escaleras, bajar, moverse lo más que se pueda, aunque sea por corto tiempo. Esto previene también la trombosis de miembros inferiores”.

30 minutos al día

Para aquellos que no cuentan con este “servicio” de activación en sus oficinas, el también jefe del servicio de Cardiología del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del ISSSTE, sugiere que “todas las personas deben hacer, por lo menos, 30 minutos de actividad moderada continua, preferentemente aeróbica, como caminar, andar en bicicleta, nadar. Caminar es la forma más barata y más práctica que existe, hay que hacerlo al menos cinco veces a la semana para lograr que exista el entrenamiento mínimo recomendado como saludable, obviamente a las personas jóvenes se les puede exigir un poco más”.

“Es importante porque, de acuerdo a diferentes encuestas, el 70% de los mexicanos no hacen ningún tipo de ejercicio, disculpen la expresión: somos un país de perezosos. Esto está claro”, sentencia el especialista.

Estas caminatas, aconseja Gómez Álvarez, “se deben hacer al paso que permita la edad y nuestra condición. Es decir, que si son jóvenes o tienen cierto grado de fortaleza, deben caminar un poco más. Y si tienen una edad avanzada, al ritmo que lo permita su propio organismo, hay muchos octogenarios responsables caminando en parques, aunque tristemente no es lo común. En pocas palabras, hay que moverse lo más pronto y frecuente que sea posible”.

También recomendó hidratarse de manera correcta durante el día y adaptar la caminata a nuestros horarios laborales: “algunos entran tarde a trabajar, otros a las 7 de la mañana. Lo natural es hacerlo en las primeras horas del día, pero si no lo pueden hacer temprano, que sea a cualquier hora. Incluso en la noche”. Y llamó a las compañías a promover el ejercicio en sus trabajadores, porque esto las beneficia a largo plazo: “Estar sentado por cinco, seis horas tiene un costo a la larga. Hay que hacer campañas permanentes en las áreas de trabajo, no se requiere ir a los hospitales, ni recomendación directa de médicos, debe ser parte de la cultura laboral hacer ejercicio, parte del reglamento. Porque cuidar la salud es, por lo tanto, cuidar la empresa y su productividad”.

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¿Por qué desconfiamos de las evidencias científicas?

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En la era de la comunicación digital cualquier dato está a nuestro alcance, basta dedicar unos segundos para, por medio de un dispositivo electrónico, realizar una búsqueda y encontrar lo que necesitamos. Sin embargo, nuestro día a día en el internet no es tan sencillo, la cantidad de información puede ser abrumadora y, además, hay millones de personas que se ostentan como expertos (profesionales o aficionados) de una infinidad de temas.

La situación genera desconfianza en el público y nos ha llevado a padecer infodemia, la cual –de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud– se define como “una cantidad excesiva de información (en algunos casos correcta, en otros no) que dificulta que las personas encuentren fuentes confiables y orien- tación fidedigna cuando las necesitan”.

El organismo internacional añade en el estudio –Factsheet-Infodemic_spa.pdf (paho.org) –, que el fenómeno se aceleró y creció durante la pandemia ocasionada por la aparición de la Covid-19 que inició a finales de 2019:

“En el contexto de la pandemia actual, puede afectar en gran medida todos los aspectos de la vida, particularmente la salud mental, habida cuenta de que las búsquedas en internet de información actualizada sobre la Covid-19 se han disparado del 50 % a 70 % en todas las generaciones […] En otras palabras, estamos ante una situación en la que se produce e intercambia mucha información en todos los rincones del mundo, la cual llega a miles de millones de personas. Pero, ¿cuánta de esa información es correcta? Sólo parte de ella.”

Los que menos creen

En Estados Unidos, por ejemplo, de acuerdo con una encuesta realizada por el Pew Research Center, con sede en Washington –https://www.pewresearch. org/science/2023/11/14/americans-trust-in-scientists-positive-views-of-science continue-to-decline/–, entre el inicio de la pandemia y el mes de octubre de 2023, la confianza en los científicos bajó un 14 %, y el 8% de los encuestados cree que la ciencia ha tenido un impacto mayoritariamente negativo en la sociedad.

Y añaden: “El porcentaje que expresa el mayor nivel de confianza en los científicos (diciendo que tienen mucha confianza en ellos) ha caído del 39 % en 2020 al 23 % en la actualidad. A medida que la confianza en los científicos ha caído, la desconfianza ha aumentado: aproximadamente una cuarta parte de los estadunidenses (27 %) ahora dicen que no tienen demasiada o ninguna confianza en que los científicos actúen en el mejor interés del público, en comparación con el 12 % en abril de 2020”.

Curiosamente, las generaciones más jóvenes estadunidenses tienen una mayor confianza en la ciencia. En una encuesta publicada por Gallup y Walton Family Foundation el pasado mes de septiembre, la Generación Z (aquellos que nacieron entre 1995 y 2007 aproximadamente) confía mucho o bastante en la ciencia (71 %), mientras que el 22 % lo hace poco y sólo el 6 % muy poco.

¿Y México?

El asunto no es muy diferente en nuestro país. De acuerdo con la más reciente Encuesta sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología (ENPECyT) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en 2017, el 15.4 % de sus encuestados estaba en desacuerdo con la idea de que “Son mayores los beneficios generados por la investigación científica que los daños asociados a ésta”; mientras que el 1.6 % estaba muy en desacuerdo.

Siguiendo datos difundidos en el Digital News Report 2023 –https://reutersinstitute. politics.ox.ac.uk/digital-news-report/2023/ mexico#_ftn1– del Instituto Reuters de la Universidad de Oxford, la desconfianza de los mexicanos para con la información en general ha aumentado: sólo el 36 % de la población confía en los medios de comunicación. Mientras que, según datos de la ONG Artículo 19 –https://articulo19.org/ desinformacion-oficial-y-comunicacion- social/–, el 26.5 % de los habitantes piensa que la información difundida por las autoridades es falsa.

Paradoja

“Es un fenómeno bastante contemporáneo que tiene que ver con los contextos en el que opera la ciencia y en el que se recibe la información científica, que tienen como una de sus características la posverdad. Como bien decías antes, estamos en un momento en el que la gente puede tener ciertas evidencias o es posible dárselas, pero éstas no se asumen como algo verdadero, como algo digno de confianza”, explica Miguel Alberto Zapata Clavería, coordinador del Colegio de Filosofía y profesor del posgrado de Filosofía en la Ciencia de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM.

El universitario subraya que “vivimos en un momento histórico bastante paradójico, en el sentido de que desconfiamos de la ciencia, pero necesitamos de ella para resolver muchos de nuestros problemas.

¿Por qué se socava esta confianza?, ¿cuáles son las causas que motivan su reducción? En el caso, por ejemplo, del cambio climático, mucha gente diría que la ciencia nos ha venido advirtiendo desde hace décadas sobre la ocurrencia de eventos catastróficos que finalmente no han sucedido. En este sentido, se podría pensar que las señales de alerta que nos lanza actualmente el Panel Intergubernamental del Cambio Climático no son más que otra advertencia a la que no habría que hacerle mucho caso porque será una más de las muchas que no se cumplirá”.

A lo que añade: “eso tiene que ver con una mala noción de la temporalidad en la que se juega el discurso científico, porque las advertencias que se han enunciado desde hace décadas nos han ido indicando que a mediano o largo plazos podríamos tener los problemas que, de hecho, actualmente comenzamos a padecer en el planeta. El asunto es que la vida humana se mantiene en un tiempo distinto y esto genera una mala comprensión de los efectos de muchos fenómenos. Si vemos que en nuestra vida privada y cotidiana no hay ninguna consecuencia significativa, entonces ponemos en duda la confiabilidad de las advertencias que se nos hacen”.

Para Carlos Antonio Rius Alonso, investigador de la Facultad de Química y creador de uno de los primeros repositorios de información científica del país, nuestra relación con quien tiene acceso a los datos (especialmente científicos) ha cambiado y se ha transformado radicalmente gracias al internet.

“Si nosotros vemos un poquito la historia del conocimiento, éste siempre ha sido poder; entonces, en las civilizaciones anti- guas solamente aquellos que lo detentaban tenían conocimiento. ¿Qué quiero decir con esto? Que únicamente esas personas sabían leer, escribir y tenían acceso a los escritos; el escribir un documento era muy costoso porque se tenía que hacer en forma manual, por ejemplo”, apunta.

Rius Alonso agrega que el bajo costo de dispositivos y teléfonos inteligentes –lo cual ha potenciado su popularidad– es un factor a tomar en cuenta.

“Las compañías de teléfonos también proveen a través de su suscripción acceso a la red de internet; entonces, todo el mundo puede tener información que se dispersa muy fácilmente. Esto está haciendo que una gran cantidad de ésta no sea válida. De este modo, se dan por hecho muchas cosas que están circulando en las redes. Los motores de búsqueda sueltan gran cantidad de datos y no hay ningún filtro que me diga que son reales o no”, aclara. “Parecía que el acceso a internet nos iba a colocar en una situación epistémica privilegiada”, comenta Miguel Alberto Zapata Clavería, “que nos instalaría en una sociedad del conocimiento. Sin embargo, aunque es cierto que vivimos en una sociedad de la información, no podemos afirmar con tanta claridad que la nuestra sea la del conocimiento. De hecho, sería más acertado decir que es la de la ignorancia, la de la desconfianza, la de la incertidumbre. Sospechamos los unos de los otros, vivimos en una época de constante negacionismo, de un recurrente conspiracionismo.”

Discernir correctamente

Como usuarios de internet es indispensable que desarrollemos herramientas que nos permitan discernir correctamente la información que se nos presenta día a día, coincidieron ambos universitarios, y ayudar a otros en nuestro entorno a hacer lo mismo.

“Aquí en la Facultad he dado por varias décadas un curso que se llama De informática”, recalca Carlos Antonio Rius Alonso, “el cual está centrado en que los alumnos aprendan a buscar la información pertinente y verídica que aparece en diferentes fuentes; analizamos varios bancos de datos en los que sí está validada, porque son compañías que se dedican a recopilar, checan la veracidad y compilan. De esta forma, estamos garantizando que la información que obtienen de esas fuentes es verídica”.

Otro consejo que puede ser utilizado por la población en general está ligado a poner atención a la manera en que los algoritmos nos enganchan al internet, ya que éstos no se interesan por darnos información válida, sino en mantenernos usando diferentes servicios digitales, generando una burbuja a nuestro alrededor.

“Cada persona busca la información de formas diferentes, y también ahí tenemos otro problema: casi todas las aplicaciones y navegadores de red tienen algoritmos que están checando qué es lo que yo busco, y automáticamente me van a bombardear con cosas que están relacionadas. Es mercadotecnia, y nos están llevando al camino que quieren”, argumenta Rius Alonso. Zapata Clavería advierte que como usuarios “hay una gran responsabilidad, pero ésta es compartida. Tenemos un problema común, pero somos agentes diversos y cada uno tiene las herramientas que le son propias en función de sus circunstancias para tratar de resolver o reparar esta situación”. “Responsabilidades hay muchas. ¿Qué podríamos hacer? En principio, como legos, como público no especialista de la mayor parte de los temas, responsabilizarnos de nuestras creencias. Esto es más importante de lo que en principio podría parecer, porque uno pensaría que esto sólo se refiere al ámbito de la moral. Y efectivamente, yo soy responsable de mi conducta porque ésta puede tener buenas o malas consecuencias o porque deriva de buenas o malas intenciones. Sin embargo, también hay compromiso sobre nuestras propias creencias. Yo soy consciente de lo que creo, de lo que opino, de lo que difundo. En este sentido, creo que sería un ejercicio de responsabilidad asumir que a veces son otros los que más saben o los que tienen mejores argumentos para fijar la posición sobre un determinado tema”, concluye el docente.

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10 RAZONES PARA CREER EN LA CIENCIA

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De acuerdo con dos investigadores de la UNAM de diferentes disciplinas, los siguientes son algunos motivos por los que debemos confiar en ella…

CARLOS ANTONIO RIUS ALONSO, Académico del Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Química

  • Usa el método experimental que valida las teorías expresadas con datos reales.
  • No se considera la poseedora de la última verdad. Siempre trata de interpretar lo que observamos, y si hay una discrepancia entre la teoría y la práctica se corrige la primera.
  • Existe la variabilidad en los resultados. Cuando se trata de explicar un fenómeno, pueden surgir argumentos alternativos. Se hace una conciliación de todos los hechos observables y con base en ello se pueden modificar las conclusiones.
  • Su fin último es el conocimiento de los fenómenos físicos, aquellos que podemos reproducir y comprobar. No es especulativa ni trata de explicar hechos que no es posible comprobar.
  • Es muy importante que los resultados reportados sean totalmente reproducibles por otros científicos en diferentes lugares del mundo, por lo que la publicación detallada de los datos experimentales y procedimientos es esencial para este fin.

MIGUEL ALBERTO ZAPATA CLAVERÍA, Profesor del posgrado en Filosofía de la Ciencia de la Facultad de Filosofía y Letras

  • Es un modo de producción y adquisición de conocimiento apuntalado en una tradición que ha establecido métodos que aseguran la validez y objetividad de sus conclusiones.
  • Es un ámbito que reconoce su propia falibilidad. En este sentido, es antidogmática y siempre está dispuesta (o debería estarlo) a revisar sus teorías y métodos.
  • En ella se forman expertos en diferentes disciplinas en las que se requiere un estudio riguroso que finalmente se acredita por la propia comunidad.
  • Porque funciona y ha demostrado que puede seguir haciéndolo en tanto que ha producido conocimiento del cual se han derivado proyectos que han mejorado la calidad de la vida humana y nuestra comprensión del mundo.
  • Si bien es cierto que se puede confiar en ella, no debería hacerse con fe ciega. En este sentido, tiene la responsabilidad de ganarse la confianza del público en su autoridad epistémica.