regresar

México genera hasta 1.5 millones de toneladas de basura electrónica al año

Actualmente, México genera aproximadamente entre 1.1 y 1.5 millones de toneladas de residuos eléctricos y electrónicos al año, es decir, 1,160 a 1,500 millones de kg, como resultado del consumo y desecho de aparatos electrónicos de uso diario.

Esta cifra ubica a México entre los países con mayor generación de basura electrónica en el mundo; es el tercero en América, detrás de Estados Unidos y Brasil, dijo Constantino Gutiérrez Palacios, académico de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

Aunque en México no hay cifras públicas oficiales para cada año en la última década, las estimaciones disponibles (2024 vs. 2010-2016) muestran un claro crecimiento en volumen total por habitante:

  • 2010: alrededor de 1 millón de toneladas al año.
  • 2022–2025 (estimado): entre 1.1 y 1.5 millones de toneladas al año.
  • En 2022, la tasa de generación promedio fue de 11.8 kg por persona al año.

¿Por qué hay tanta basura electrónica?

Todos los aparatos necesitan corriente eléctrica para funcionar y, al término de su vida útil, el propietario los desecha. Sin embargo, podrían valorizarse o someterse a tratamiento para su reciclaje y disposición final.

El experto considera que en México se ha acelerado el consumo de aparatos electrónicos debido a ciclos de vida más cortos. Además, hay una baja tasa de reciclaje formal y, en consecuencia, la mayoría de estos residuos se envían a vertederos o se manejan de manera informal.

Los residuos electrónicos provienen principalmente de tres grandes grupos, pero los que más contribuyen en volumen y peso no son los celulares:

• Grandes electrodomésticos: 40-50 por ciento
• Electrónicos de consumo (TV, audio): 20-25 por ciento
• Informática y telecomunicaciones: 15-20 por ciento
• Otros: 5-10 por ciento

¿Quién recicla?

El reciclaje se regula y se gestiona mediante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), programas de acopio oficiales y sistemas de gestión empresarial.

En cuanto al reciclaje informal, que no siempre es cuantificado, se estima que incluye del 20 al 30 por ciento adicional, y se recuperan principalmente metales como aluminio y hierro. Sin embargo, no siempre se maneja adecuadamente, por lo que implica un riesgo ambiental.

No existe una cifra exacta de cuánto se envía a rellenos sanitarios, porque los residuos electrónicos se almacenan en hogares, parte entra al flujo de residuos sólidos urbanos y el sector informal recupera materiales antes de la disposición final.

Se estima que entre el 40 y 60 por ciento termina en rellenos sanitarios, tiraderos a cielo abierto o en una disposición inadecuada, lo que equivale aproximadamente a entre 500 mil y 700 mil toneladas.

¿Cuáles sustancias tóxicas contienen los aparatos electrónicos?

Los aparatos eléctricos y electrónicos contienen diversos componentes peligrosos que pueden representar riesgos ambientales y a la salud si no se gestionan adecuadamente al ser desechados.

De acuerdo con información técnica de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) y acuerdos internacionales como el Convenio de Basilea, existen diversas sustancias tóxicas presentes en residuos electrónicos que representan riesgos importantes para la salud y el ambiente.

Entre las más relevantes se encuentran los metales pesados, como el plomo (Pb), presente en soldaduras, baterías y pantallas CRT, el cual puede afectar el sistema nervioso, los riñones y el desarrollo infantil.

También destaca el mercurio (Hg), utilizado en lámparas fluorescentes, pantallas LCD antiguas y algunos interruptores, altamente tóxico y con efectos en el sistema nervioso central. Por su parte, el cadmio (Cd), presente en baterías recargables y algunos circuitos, puede dañar riñones y huesos, además de ser potencialmente cancerígeno.

A estos se suma el cromo hexavalente (Cr⁶⁺), empleado en recubrimientos anticorrosivos, que es cancerígeno y tóxico por inhalación o contacto, así como el arsénico, utilizado en ciertos semiconductores y componentes electrónicos, también clasificado como cancerígeno.

En cuanto a las sustancias presentes en baterías, se encuentran elementos como litio, níquel, cobalto y ácido sulfúrico, especialmente en baterías de plomo-ácido. Estos compuestos pueden generar incendios, lixiviados tóxicos y contaminación del suelo si no se manejan adecuadamente.

Asimismo, destacan los retardantes de flama bromados (BFR), presentes en plásticos de carcasas y tarjetas electrónicas, que incluyen compuestos como PBDE y PBB. Estas sustancias pueden generar dioxinas y furanos al ser quemadas, además de ser persistentes en el ambiente y bioacumulables.

Otro grupo importante son los bifenilos policlorados (PCB), utilizados en equipos eléctricos antiguos como transformadores y capacitores, los cuales son altamente persistentes y cancerígenos.

Finalmente, los gases refrigerantes como los clorofluorocarbonos (CFC), hidroclorofluorocarbonos (HCFC) e hidrofluorocarbonos (HFC), presentes en refrigeradores y sistemas de aire acondicionado, contribuyen al cambio climático y, en el caso de los dos primeros, al agotamiento de la capa de ozono.

¿Qué pasa cuando un celular termina en un tiradero común?

Los teléfonos celulares que llegan a los tiraderos a cielo abierto generan impactos ambientales significativos debido a su contenido de metales pesados, baterías de litio, retardantes de flama y compuestos electrónicos complejos.

Cuando el celular se degrada por exposición al sol y la lluvia, provoca toxicidad en los microorganismos del suelo; además, puede afectar la fertilidad del suelo y su microbiota. En el medio ambiente, las plantas absorben y almacenan metales a lo largo del tiempo.

Además de contaminar aguas superficiales y subterráneas, la lluvia genera lixiviados que arrastran metales pesados hacia ríos, arroyos y acuíferos.

Metales como el cadmio y el plomo pueden persistir por décadas, bioacumularse en peces y, en consecuencia, entrar a la cadena alimentaria humana.

En tiraderos es común la quema para recuperar cobre. Al incendiarse, se contamina el aire, se generan problemas respiratorios en las comunidades cercanas y existe un riesgo potencial cancerígeno a largo plazo.

También hay riesgo de incendios y explosiones. Las baterías de litio son altamente reactivas, pueden incendiarse al perforarse o calentarse y generar incendios persistentes y tóxicos. Esto incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero y los riesgos para recolectores informales.

No se queda atrás el impacto en la fauna, que va desde la ingestión accidental de piezas pequeñas, la bioacumulación de metales en aves y animales, hasta alteraciones reproductivas por disruptores endocrinos (retardantes bromados).

Además, se presenta una contribución indirecta al cambio climático debido a la liberación de carbono negro por quema, la pérdida de materiales valiosos (oro, cobre, tierras raras), lo que obliga a mayor extracción minera y un mayor impacto ambiental.

En México

En México hay comunidades afectadas por el manejo informal de residuos electrónicos. El problema suele estar asociado a desensamblaje manual sin protección, quema de cables para recuperar cobre, manejo inadecuado de baterías y tarjetas electrónicas, así como disposición en tiraderos a cielo abierto.

Algunas zonas donde se ha documentado esta problemática son dentro de la zona metropolitana del Valle de México, donde en barrios con actividad de reciclaje informal en CDMX y Estado de México se da recuperación manual de metales, quema de cables en espacios abiertos y exposición a plomo y emisiones tóxicas.

En Guadalajara, Jalisco, hay presencia de recicladores informales y centros de acopio no regulados, manejo inadecuado de tarjetas electrónicas y riesgo por liberación de retardantes bromados y metales pesados.

En Monterrey, Nuevo León, se dan actividades informales de valorización y problemas asociados a incendios y emisiones por quema de residuos.

En ciudades fronterizas como Tijuana y Ciudad Juárez, se ha asociado históricamente a la importación ilegal de electrónicos usados, desensamble informal y exportación parcial de materiales, así como manejo inadecuado de fracciones no valiosas.

Principales afectaciones documentadas

La calidad del aire resulta afectada por la quema de plásticos con retardantes bromados que emiten dioxinas y furanos, además de vapores de plomo y otros metales.

En cuanto a la contaminación del suelo, se da por el depósito de cenizas con metales pesados y la acumulación de componentes no reciclables.

Existe un riesgo para el agua subterránea debido a la lixiviación en tiraderos sin impermeabilización.

¿Qué porcentaje de materiales puede recuperarse realmente?

El porcentaje de materiales que puede recuperarse de los residuos electrónicos depende del tipo de aparato y del nivel tecnológico del proceso de reciclaje. Sin embargo, con tecnologías formales modernas se pueden recuperar entre 70% y 90% del peso total de muchos equipos.

En los grandes electrodomésticos, como refrigeradores y lavadoras, la recuperación puede alcanzar entre 85% y 95%. En el caso de computadoras y laptops, el porcentaje se sitúa entre 75% y 85%, mientras que en televisores LCD o LED oscila entre 70% y 85%.

Los teléfonos celulares presentan una recuperación aproximada de entre 70% y 80% en términos de peso. Finalmente, las lámparas fluorescentes tienen un potencial de recuperación menor, de entre 60% y 80%, debido a la complejidad de sus componentes y a la presencia de sustancias peligrosas.

¿Qué materiales se recuperan?

En el reciclaje se pueden recuperar diversos materiales. Los más abundantes son los metales ferrosos, como hierro y acero, que constituyen la fracción mayoritaria y tienen una tasa de recuperación superior al 95%.

También se recuperan metales no ferrosos, como cobre, aluminio y zinc, cuya recuperación puede ser alta cuando existe una adecuada separación de los componentes. Además, aunque en menor proporción, se encuentran metales preciosos como oro, plata y paladio, presentes principalmente en celulares y tarjetas electrónicas.

Los plásticos también pueden recuperarse de forma parcial; sin embargo, su aprovechamiento se ve limitado por la presencia de mezclas con retardantes de flama bromados.

En términos generales, el potencial técnico máximo de recuperación se estima entre 85% y 90%. No obstante, en países con sistemas desarrollados la recuperación real oscila entre 60% y 75%, mientras que en México es menor debido a la baja cobertura de sistemas formales y al predominio del sector informal.

Caso específico: celulares

En el caso de los teléfonos móviles, un dispositivo típico contiene aproximadamente 40% de metales, 30% de plásticos, 15% de vidrio y cerámicos, y 15% de otros materiales. Aunque puede incluir más de 60 elementos químicos distintos, la masa recuperable económicamente suele situarse entre 70% y 80%. Sin embargo, la recuperación de tierras raras sigue siendo limitada a nivel mundial.

¿Qué tan viable es reparar en lugar de reemplazar?

Reparar los aparatos eléctricos y electrónicos en lugar de reemplazarlos suele ser técnica, económica y ambientalmente viable en muchos casos, aunque depende del tipo de equipo, la disponibilidad de refacciones, el costo de la reparación y la obsolescencia tecnológica.

Desde el punto de vista técnico, muchas fallas se deben a componentes específicos que pueden sustituirse con relativa facilidad. En electrodomésticos como lavadoras, refrigeradores o licuadoras, es posible cambiar motores, tarjetas electrónicas, termostatos o cables.

En equipos electrónicos como televisores y computadoras, se pueden reemplazar fuentes de poder, pantallas, baterías o discos duros. En teléfonos móviles, las reparaciones más comunes incluyen batería, pantalla o puerto de carga.

Estas intervenciones pueden extender la vida útil de los equipos entre tres y diez años. No obstante, existen limitaciones importantes, como diseños con componentes sellados o pegados, falta de manuales técnicos y escasez de refacciones.

En términos económicos, la reparación resulta viable cuando su costo es menor al de adquirir un equipo nuevo. Como regla general, se considera conveniente cuando el gasto representa menos del 50% del valor del dispositivo.

Desde la perspectiva ambiental, reparar reduce la generación de residuos electrónicos, disminuye la extracción de minerales críticos como cobre, litio o cobalto, y evita emisiones asociadas a la fabricación de nuevos equipos.

Sin embargo, existen barreras que dificultan esta práctica, como la obsolescencia programada, la falta de refacciones originales, el diseño no reparable y una cultura de consumo orientada al reemplazo.

En México, la reparación tiene un papel importante gracias a un amplio sector informal de talleres de electrónicos y electrodomésticos, lo que contribuye a retrasar la generación de residuos, que supera 1.2 millones de toneladas anuales. No obstante, persisten desafíos relacionados con la disponibilidad de refacciones y el acceso a información técnica especializada.

regresar

Colaboración científica sino-mexicana en desarrollo de sensores para monitorear estructuras y analizar suelos

Fernando Velázquez Carreón, investigador doctoral en ingeniería eléctrica del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT) de la UNAM, publicó un artículo de investigación científica en colaboración con investigadores de la Universidad Tecnológica de Dongguan (DGUT), China, sobre el desarrollo de un prototipo de sensores a base de fibra óptica que permiten monitorear grandes estructuras como puentes, vibraciones en edificios, y análisis de suelos. para prevenir riesgos de fallas estructurales.

Los resultados se publicaron en Measurement, revista de la Confederación Internacional de Metrología (Journal of the International Measurement Confederation), la publicación de mayor referencia en el campo de la medición e instrumentación científica y tecnológica.

El artículo fue publicado en coautoría con Gabriel Eduardo Sandoval-Romero, investigador del ICAT-UNAM y tutor doctoral de Velázquez Carreón. Del lado chino, participaron los investigadores de la Escuela de Ingeniería Electrónica e Inteligencia de la DGUT: Kuikui Guo y Hongcheng Wang, autores de correspondencia del artículo, junto con Ye Liu, Yadong Wei y Yawei Hu. 

Esta colaboración es un ejemplo del potencial de la colaboración científica sino-mexicana y es resultado de la estancia semestral que, en 2025, Velázquez Carreón realizó como candidato a doctor por la UNAM en la Universidad Tecnológica de Dongguan, ubicada en la provincia de Guangdong. 

La UNAM y DGUT tienen un convenio de co-dirección de tesis doctoral. Aunque Velázquez Carreón no participó directamente en dicho programa, gracias a las gestiones de Hongcheng Wang, profesor de la DGUT, Eduardo Sandoval-Romero, investigador del ICAT, así como al respaldo de la Sede de la UNAM en China, fue posible su estancia en China.

¿Qué problema resuelve esta investigación?

Un puente de gran tamaño, o un edificio ubicado en una zona sísmica. Todas estas estructuras «hablan» a través de vibraciones sutiles: movimientos mínimos que, si se detectan a tiempo, pueden advertirle a los ingenieros que algo requiere atención antes de que ocurra una falla grave. El problema es que los equipos capaces de escuchar esas señales han sido históricamente costosos, voluminosos y difíciles de instalar en múltiples puntos al mismo tiempo.

Esto es precisamente lo que esta investigación aporta al campo. El equipo UNAM-DGUT diseñó sensores basados en fibra óptica integrados en estructuras impresas en 3D, materiales accesibles y de bajo costo, lo que abre la puerta a instalar redes enteras de sensores distribuidos a lo largo de un puente, un ducto o una zona geológica, para monitorear vibraciones en tiempo real y de forma continua.

La tecnología: rejillas Bragg y estructuras tipo puente

El proyecto se centra en el desarrollo de sensores de vibración de baja frecuencia basados en rejillas Bragg (FBG). Estos dispositivos utilizan fibra óptica para detectar minúsculas variaciones en la longitud de onda de la luz reflejada, cambios que se producen cuando una estructura experimenta deformaciones mecánicas. La clave del diseño está en integrar estas fibras en estructuras flexibles tipo puente fabricadas mediante impresión 3D, que actúan como amplificadores mecánicos del movimiento.

En los laboratorios de DGUT, Velázquez Carreón tuvo acceso a sistemas de microfabricación con láser de femtosegundo, una tecnología de escritura directa que permite inscribir las rejillas Bragg con precisión nanométrica sobre la fibra óptica, anteriormente disponible solo en dispositivos comerciales de alto costo.

«En DGUT trabajamos con sistemas de microfabricación avanzados para dispositivos de fibra, lo que me ha permitido profundizar en nuevas técnicas que complementan y amplían mis conocimientos previos.» — Fernando Velázquez Carreón, investigador doctoral del ICAT-UNAM

El artículo presenta un prototipo con seis variaciones, diseñado para detectar vibraciones lentas y suaves, que el ojo humano no puede ver pero que, acumuladas con el tiempo, pueden advertir que algo está fallando. El estudio del prototipo se realizó con un enfoque geométrico y estadístico, para la optimización de la respuesta ante bajas frecuencias y aceleraciones.

Los dispositivos respondieron de forma consistente y predecible, sin confundirse con vibraciones provenientes de otras direcciones.

De China a México: aplicaciones en edificios, puentes y suelos

Velázquez Carreón planea llevar estos avances de regreso a México para desarrollar sistemas de monitoreo en ductos de petróleo y gas, capaces de analizar vibraciones, temperaturas y aceleraciones en tiempo real, contribuyendo a la prevención de fallas y al mantenimiento predictivo de infraestructura crítica.

En lugar de revisar una estructura de vez en cuando, o esperar a que el daño sea visible, esta tecnología permitiría tener «oídos» permanentes colocados en los puntos más críticos de la infraestructura, capaces de detectar desde los primeros síntomas de deterioro hasta actividad sísmica de baja intensidad. El resultado es una herramienta con potencial real para proteger vidas, reducir costos de mantenimiento y anticiparse a desastres en sectores tan estratégicos como la industria energética, la ingeniería civil y la gestión de riesgos geológicos.

Perfil del investigador

Velázquez Carreón obtuvo su grado de doctor en enero de este año y actualmente se encuentra realizando un posdoctorado en la UNAM. Estudió su licenciatura en Física y la maestría en Ingeniería (Instrumentación) también en la UNAM. En 2019 realizó una estancia en el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), donde colaboró en la fabricación de un detector de fibra óptica para el monitoreo de colisiones de partículas en el experimento ALICE. Cuenta con publicaciones indexadas y participaciones en conferencias nacionales e internacionales.

La colaboración UNAM-DGUT como plataforma de innovación

El artículo, firmado en conjunto por investigadores de ambas instituciones, es una muestra del potencial de la colaboración científica sino-mexicana y un incentivo para impulsar alianzas estratégicas entre instituciones educativas de ambos países. Velázquez Carreón invita a otros estudiantes a considerar estancias de investigación en China, destacando sus avances tecnológicos y su creciente apertura hacia la colaboración internacional. El artículo se puede consultar en: Velázquez-Carreón, F., Guo, K., Wang, H., Liu, Y., Wei, Y., Hu, Y., & Sandoval-Romero, G.E. (2026). Statistical modeling and performance characterization of bridge-type FBG sensors for low-frequency vibration measurement. Measurement, 266, 120435. https://doi.org/10.1016/j.measurement.2026.120435

regresar

Katia Itzel García, de la UNAM al arbitraje mundialista

Katia Itzel García Mendoza, alumna de la Facultad de Derecho y egresada de la Licenciatura en Ciencia Política y Administración Pública de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, fue designada por la FIFA como una de las 52 personas que integrarán el cuerpo arbitral de la Copa Mundial de 2026, que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá.

Con este nombramiento, se convertirá en la primera árbitra central mexicana en participar en un Mundial varonil, y en la cuarta mujer en la historia en desempeñar esa función en la máxima competencia del futbol internacional.

Antes que ella, solo tres árbitras centrales han dirigido partidos en esta categoría: la francesa Stéphanie Frappart, la ruandesa Salima Mukasanga y la japonesa Yoshimi Yamashita, quienes participaron en la Copa del Mundo de Qatar 2022.

En el continente americano, la presencia femenina en ese torneo se había dado previamente a través de árbitras asistentes, como la brasileña Neuza Back y la mexicana Karen Díaz.

“Es una gran alegría poder formar parte del equipo de árbitros que estará en el Mundial y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad”, expresó García Mendoza durante un encuentro con estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, realizado horas antes de que se diera a conocer la lista oficial.

La egresada universitaria también señaló que su presencia en el torneo internacional es resultado de un proceso colectivo dentro del arbitraje. “Represento el espacio que muchas árbitras abrieron para nosotras, y espero que esto sea un espacio todavía más grande para las que vienen atrás”, afirmó.

Durante esa misma charla, explicó que el arbitraje implica una toma constante de decisiones, en la que convergen elementos del derecho y de la ciencia política. “La política trata de tomar decisiones de acuerdo con los escenarios que tiene enfrente. En un partido tienes dos equipos que buscan ganar, dos esferas que compiten, y el árbitro debe aplicar la reglamentación para que esa disputa se dé dentro de la legalidad”, indicó.

Además de la preparación teórica, la exigencia física es un componente central de esta labor. Una árbitra o árbitro recorre en promedio 11.5 kilómetros por partido, en un contexto que demanda precisión, resistencia y capacidad de interpretación de las reglas en tiempo real.

García Mendoza también destacó la evolución del arbitraje femenino en México. Cuando inició su carrera, había alrededor de 30 árbitras profesionales en el país; actualmente son más de 100, aunque todavía representan menos del 10 por ciento del total.

“Quiero que niñas, niños y jóvenes vean en el arbitraje una figura distinta, una forma más de vivir el futbol”, señaló.

A dos años de la Copa Mundial de 2026, que tendrá como sedes a México, Estados Unidos y Canadá, la árbitra consideró que el país está preparado para recibir el torneo, aunque reconoció que existen aspectos por atender. “El momento de mostrarnos al mundo siempre va a ser muy positivo”, concluyó.

regresar

Purificar el agua con residuos de aguacate

  • Una forma de aprovechar la capacidad de bioadsorción de las cáscaras y huesos del fruto

De las distintas frutas o vegetales que consumimos quedan residuos orgánicos que no siempre se desechan adecuadamente y pueden representar un problema para la salud y el ambiente. En la actualidad, esos restos podrían tener una segunda vida y ser aprovechados como biocombustibles, insecticidas naturales o biomateriales. 

El doctor Michel Rivero, del Instituto de Investigaciones en Materiales, Unidad Morelia de la UNAM, en colaboración con la doctora Sayra Orozco (investigadora por México), ha trabajado desde hace unos años en el desarrollo de biomateriales (materiales provenientes de fuentes como la fruta, los vegetales o las plantas) para el tratamiento de aguas residuales.

Estas aguas de desecho terminan contaminadas con detergentes, fármacos, fertilizantes, metales pesados y colorantes, entre otros productos de usos cotidianos.

La aplicación de su trabajo con biomateriales inició en 2023, en la comunidad indígena de San Francisco Pichátaro, perteneciente al municipio de Tingambato en el estado de Michoacán, en donde, aunque cuentan con una planta de tratamiento de aguas residuales, no opera de manera correcta, por lo que no pueden reutilizar esa agua o si lo hacen ponen en riesgo sus cultivos.

Los investigadores llegaron a la comunidad y primero caracterizaron el agua de la planta, buscaron qué contaminantes y en qué nivel, mediante índice de calidad del agua (ICA) y conforme a las normas vigentes en México. Posteriormente, evaluaron qué tipo de residuos podrían ser utilizados para sintetizar biomateriales y optaron por utilizar residuos de aguacate como una opción para para remover contaminantes emergentes presentes en el agua.

Preparación del biomaterial

Para poder ser utilizados como biomateriales, la cáscara y el hueso de los aguacates son sometidos a distintos procesos. Primero, se lavan para remover los excedentes de la pulpa que tengan, luego se cortan en trozos más pequeños (de alrededor de 1 cm) y se secan. Por último, son molidos hasta obtener un polvo fino que se conoce como biomaterial natural.

Al observar el biomaterial natural al microscopio pueden verse pequeñas esferas de 15 micrómetros de diámetro y este material ya puede utilizarse como bioadsorbente. Sin embargo, el doctor Rivero explica que para un mejor funcionamiento es preferible aumentar la porosidad del biomaterial. Esto lo logran a través de un proceso de activación, con el cual rompen esas esferas mediante métodos físicos, químicos o térmicos. En esta etapa, el polvo inicial se convierte en carbón activado.

“A eso nos referimos con el proceso de bioadsorción; es decir, tenemos un bioadsorbente al que se le van a adherir las partículas del contaminante cuando interactúa con el agua contaminada. Al salir del proceso, el agua tiene una concentración menor del contaminante. La eficacia en el proceso de tratamiento de agua por adsorción depende de las propiedades del contaminante y del biomaterial, así como de las condiciones fisicoquímicas en las que se lleva a cabo este proceso. En el laboratorio buscamos las condiciones óptimas, para poder aplicarlo en sistemas reales”.

Ciencia con impacto social

El doctor Michel Rivero explica que actualmente están desarrollando el proyecto “Desarrollo de materiales funcionales para el tratamiento de agua residuales para un desarrollo justo y asequible de comunidades rurales Purépechas” financiado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).

Se lleva a cabo en la comunidad de San Francisco Pichátaro con dos objetivos primordiales: mejorar el tratamiento del agua y gestionar los residuos orgánicos que se generan por la producción y consumo de aguacate. Para llevar esta tecnología a la comunidad, realizaron experimentos en el laboratorio con columnas de adsorción que funcionan similar a los filtros de agua utilizados en las casas. 

Pasaron por una columna de adsorción de aproximadamente 2 cm de diámetro y 7 cm de largo, una muestra de agua obtenida de la planta de tratamiento de aguas residuales de Pichátaro que tenía un índice de calidad de 30. Y cuando el agua contaminada pasó a través del biomaterial generado a partir de los residuos de aguacate este índice subió a 71.

“Analizamos de manera sistemática cómo variaron distintos parámetros y obtuvimos muy buenos resultados. Utilizamos técnicas estandarizadas para caracterizar la calidad del agua, y dependiendo del valor del ICA, se determina el uso que se le puede dar al agua post-tratada. En este caso, el efluente de la columna de adsorción se podría utilizar para riego de la mayoría de los cultivos, incluyendo huertos de traspatio y cultivos de la comunidad, que era el objetivo principal”.

El proyecto contempla la construcción de prototipos a escala de planta piloto de las columnas de adsorción para tratar in situ el efluente de la planta de tratamiento de aguas residuales. Buscan llevar a la práctica lo que se realizó en el laboratorio.

“Si consideramos los residuos de aguacate que se generan en ese lugar por día, estimamos que se generará biomaterial para llenar diariamente más de 50 columnas. Esto implica que el recurso excede las necesidades de los sistemas. De igual manera, la metodología es versátil, por lo que podrían utilizarse otros residuos de la región, como aserrín, mango y otros”.

El equipo de científicos brindará el apoyo y soporte a los habitantes de Pichátaro para que sean ellos quienes sinteticen los biomateriales y operen en la planta, con el fin de que todo de realice localmente. Esta propuesta propone que la comunidad gestione el agua de acuerdo con sus necesidades para estar más seguros de su calidad.

El doctor Michel Rivero explica que una vez que el agua se filtra por el biomaterial, se tiene que trabajar con el contaminante que queda contenido en éste. Al cambiar el contaminante del medio (de un líquido a un sólido) su manejo es más sencillo.

Ese material que quedó en estado sólido puede incinerarse a muy altas temperaturas, y debe garantizarse que durante el proceso no genere otros contaminantes de mayor toxicidad, advierte el investigador. Otra opción es someterlo a procesos de desorción, para separar el contaminante del biomaterial. “Es fundamental evaluar el proceso más adecuado para prevenir la generación de nuevos contaminantes”.

regresar

Cuando el clima golpea al negocio: las olas de calor ponen a prueba a las PyMEs

En los últimos años, el aumento de las temperaturas extremas ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una constante cada vez más preocupante. Las olas de calor, definidas como periodos de más de tres días consecutivos con temperaturas superiores al promedio, están impactando de manera significativa no solo al medio ambiente y a la salud de las personas, sino también al funcionamiento de la economía.

Dentro de este panorama, las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) destacan como uno de los sectores más vulnerables. Estas unidades económicas son fundamentales, ya que representan la gran mayoría de los negocios y generan una parte importante del empleo y del producto interno bruto. En México, por ejemplo, generan el 52 % de los ingresos y emplean a 27 millones de personas, lo que equivale al 68.4 % del total del sector empresarial.

Debido a sus recursos limitados y a su menor capacidad de adaptación frente a fenómenos climáticos extremos, enfrentan desafíos que ponen en riesgo su estabilidad, productividad e incluso su supervivencia. Ante este contexto de vulnerabilidad, resulta clave entender cómo se manifiestan estos impactos en la práctica. Para ello, UNAM Global entrevistó al doctor Jorge Méndez Astudillo, investigador asociado en el Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la UNAM.

Diversas afectaciones

Estos desafíos se traducen en múltiples afectaciones concretas. De acuerdo con Méndez Astudillo, uno de los principales efectos de las olas de calor en las PyMEs es el incremento de los costos operativos. El aumento de la temperatura obliga a un mayor uso de sistemas de enfriamiento, como ventiladores, aires acondicionados y equipos de refrigeración, lo que eleva el consumo de energía eléctrica y reduce los márgenes de ganancia, especialmente en negocios con ingresos ajustados.

Además, las olas de calor generan pérdidas económicas directas. En sectores como el agrícola y el ganadero, las altas temperaturas afectan la producción debido a sequías, estrés térmico en los animales e incendios forestales. Esto no solo perjudica a los productores, sino que también incrementa los precios de los insumos básicos, extendiendo el impacto a lo largo de toda la cadena de valor.

Este efecto no se limita al sector primario. En el ámbito de alimentos y bebidas, las altas temperaturas aceleran la descomposición de los productos perecederos, lo que obliga a reforzar la cadena de frío y aumenta el riesgo de desperdicio. Restaurantes, cafeterías y pequeños comercios enfrentan así una doble presión: invertir más en refrigeración y, al mismo tiempo, asumir pérdidas por productos que dejan de ser aptos para el consumo.

“A esto se suma un posible cambio en el comportamiento de los consumidores, quienes, ante el calor extremo, tienden a reducir sus salidas, disminuyendo la afluencia de clientes en establecimientos físicos”, añadió el especialista.

De manera similar, el sector transporte y logística también resiente estos efectos. El uso intensivo de aire acondicionado en vehículos incrementa el consumo de combustible o energía, elevando los costos operativos. Asimismo, el traslado de productos que requieren refrigeración se vuelve más complejo, ya que mantener la cadena de frío exige mayores recursos y control, y cualquier falla puede derivar en pérdidas significativas.

También hay implicaciones en el comercio y la industria, donde el aumento de la demanda energética puede generar sobrecargas en la infraestructura eléctrica y provocar apagones. De acuerdo con la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), estos cortes pueden ocasionar pérdidas de hasta el 3.4 % de las ventas de una empresa. Además de interrumpir procesos productivos, pueden dañar equipos y generar costos adicionales por mantenimiento y reparación.

Impacto en trabajadores y productividad

En este punto, el impacto deja de ser únicamente operativo y se traslada al factor humano. En sectores como la construcción y, en general, en todas las actividades al aire libre, los trabajadores expuestos a altas temperaturas enfrentan riesgos graves para su salud, como golpes de calor, deshidratación y problemas cardiovasculares. Estas condiciones no solo ponen en peligro la vida de las personas, sino que también reducen la productividad, obligan a detener actividades y generan retrasos en los proyectos.

“En este sentido, el impacto de las olas de calor trasciende los costos operativos y las afectaciones en la cadena de suministro, ya que incide directamente en el capital humano de las empresas. La disminución en el rendimiento laboral, junto con la necesidad de implementar medidas de seguridad adicionales, representa un desafío adicional para las PyMEs, que deben equilibrar la protección de sus trabajadores con la continuidad de sus operaciones”, señaló el doctor Jorge.

¿Qué acciones se están emprendiendo?

Frente a este panorama, algunas PyMEs han comenzado a implementar estrategias de adaptación. Entre ellas se encuentran la optimización del consumo energético, la inversión en equipos más eficientes, la modificación de horarios de operación para evitar las horas de mayor calor y la diversificación de canales de venta mediante plataformas digitales.

En el sector alimentario también se han desarrollado innovaciones en empaques y técnicas de conservación para prolongar la vida útil de los productos. Asimismo, algunas empresas han comenzado a incorporar la planeación financiera ante contingencias climáticas, incluyendo la contratación de seguros.

Aunque estas estrategias representan avances importantes, su alcance sigue siendo desigual. Muchas PyMEs no cuentan con los recursos necesarios para realizar inversiones significativas, lo que evidencia la necesidad de un mayor apoyo institucional. En este sentido, la falta de políticas públicas específicas y de programas dirigidos a este sector representa un obstáculo importante para su adaptación.

¿Qué queda por hacer?

Ante este escenario, el papel del gobierno y de otros actores resulta fundamental para fortalecer la resiliencia de las PyMEs. Entre las acciones necesarias destacan el desarrollo de sistemas de alerta temprana ante olas de calor, la regulación de las condiciones laborales en ambientes de altas temperaturas, la creación de incentivos económicos para la inversión en infraestructura eficiente y el fortalecimiento de la infraestructura energética para evitar fallas en el suministro eléctrico.

Asimismo, es clave promover la capacitación y el acceso a información que permita a las empresas tomar decisiones informadas y anticiparse a los riesgos.

Un desafío que exige adaptación

Las olas de calor representan un desafío complejo y multidimensional para las pequeñas y medianas empresas. Sus efectos no se limitan al aumento de la temperatura, sino que impactan en la economía, la salud, la productividad y la estabilidad social.

Dada la importancia de las PyMEs en el tejido económico, resulta imprescindible visibilizar este problema y desarrollar estrategias integrales que permitan su adaptación. En un contexto de cambio climático, la capacidad de respuesta ante estos fenómenos ya no es una opción, sino una condición indispensable para la supervivencia de las empresas y el bienestar de millones de personas que dependen de ellas.

regresar

Más allá de las neuronas: el sorprendente poder de los astrocitos

Durante mucho tiempo, cuando se hablaba del cerebro, toda la atención se centraba en las neuronas, consideradas las grandes protagonistas del sistema nervioso. Sin embargo, ocultas en este órgano existen células igual de abundantes y sorprendentemente más versátiles de lo que se pensaba: los astrocitos.

Lejos de ser simples células de apoyo, hoy se sabe que participan activamente en procesos fundamentales como la comunicación neuronal, la regulación del entorno cerebral e incluso el procesamiento de información. Este cambio de perspectiva ha transformado profundamente la manera en que entendemos el funcionamiento del cerebro, colocando a los astrocitos en el centro de la investigación neurocientífica.

Comprender qué son, cómo están estructurados, qué funciones cumplen y por qué son importantes permite tener una visión más completa y realista del sistema nervioso.

Parte de un sistema complejo

El sistema nervioso no está formado únicamente por neuronas. La doctora Mónica Andrea López Hidalgo, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores campus Juriquilla de la UNAM, explicó en la conferencia Astrocitos: el brillo secreto del cerebro que, aunque las neuronas han sido tradicionalmente consideradas las protagonistas por su capacidad de generar señales eléctricas, en realidad el sistema nervioso es un conjunto de elementos que trabajan de manera integrada.

“Dentro de este sistema, los astrocitos destacan por su abundancia y por su participación en múltiples procesos clave. Se encuentran distribuidos por todo el cerebro y establecen conexiones tanto con las neuronas como con los vasos sanguíneos, que atraviesan todo el tejido cerebral y permiten su irrigación”, comentó López Hidalgo.

Durante mucho tiempo, se pensó que los astrocitos eran células pasivas que cumplían únicamente funciones de soporte. Esta idea surgió porque, a diferencia de las neuronas, no generan potenciales de acción. Sin embargo, se descubrió que los astrocitos sí están activos, aunque de manera distinta: utilizan señales intracelulares basadas en cambios en la concentración de calcio, lo que transformó por completo la manera en que se entienden estas células.

De distintas formas y tamaños

Además de su actividad, los astrocitos presentan una gran diversidad estructural. Antes se pensaba que tenían forma de estrella, pero hoy se sabe que se asemejan más a una nube con múltiples prolongaciones. “Estas extensiones les permiten interactuar con distintos elementos del entorno cerebral, como las sinapsis neuronales y los capilares sanguíneos, participando incluso en la formación y mantenimiento de la barrera hematoencefálica”, señaló la doctora.

No todos los astrocitos son iguales: su tamaño, forma y organización varían según la especie, la región del cerebro e incluso la capa cortical en la que se encuentren. En los humanos existen tipos de astrocitos que no se han hallado en otras especies, lo que sugiere un alto grado de especialización.

Dualidad temporal

Una característica especial de los astrocitos es que muestran actividad diferente durante el día y la noche. Durante el día regulan la respuesta a estímulos; por la noche se enfocan en la limpieza cerebral y la eliminación de proteínas acumuladas. Su actividad se sincroniza con las oscilaciones cerebrales, como alfa, beta y gamma, modulando tanto la percepción como la plasticidad neuronal. Incluso bajo anestesia, los astrocitos responden a estímulos nocivos, lo que sugiere que la detección y el procesamiento de información pueden ocurrir independientemente de la conciencia.

¿Qué hacen?

Funcionalmente, los astrocitos desempeñan múltiples roles esenciales. La especialista de la ENES Juriquilla destacó que regulan el equilibrio de iones en el entorno neuronal, controlan los niveles de neurotransmisores, participan en el metabolismo energético de las células nerviosas y ayudan a mantener el equilibrio hídrico del cerebro. También contribuyen a la eliminación de desechos, fundamental para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

Más allá de estas funciones de soporte, los astrocitos intervienen directamente en la comunicación neuronal. Detectan la actividad de las neuronas y responden liberando sustancias que modifican dicha actividad, participando en la transmisión sináptica y la plasticidad cerebral, procesos clave para el aprendizaje y la adaptación del cerebro.

Además, participan en el procesamiento de información sensorial, respondiendo a estímulos visuales, táctiles y dolorosos. Por ejemplo, pueden activarse ante ciertos estímulos visuales o responder intensamente ante estímulos dolorosos, lo que implica que no solo apoyan a las neuronas, sino que también forman parte activa de la interpretación de la información sensorial. En el caso del dolor, su activación puede involucrar regiones relacionadas con emociones y toma de decisiones.

Los astrocitos también contribuyen a la memoria. En estructuras como el hipocampo, son necesarios para la plasticidad sináptica, incluida la potenciación a largo plazo, fundamental para la formación de recuerdos duraderos. Por ello, se ha propuesto que una de sus funciones principales es la integración de información a lo largo del tiempo, en escalas de segundos, a diferencia de las neuronas, que operan en milisegundos. Esto es crucial para evaluar progresivamente estímulos ambiguos.

En conjunto, estas características redefinen la visión clásica de los astrocitos: lejos de ser simples células de soporte, emergen como elementos clave en la modulación de la actividad cerebral, capaces de influir en la percepción, la memoria, la toma de decisiones y la conducta.

¿Por qué son importantes actualmente?

El estudio de los astrocitos ha cobrado gran relevancia en la actualidad, no solo para entender el funcionamiento normal del cerebro, sino también para analizar diversas enfermedades neurológicas. Su participación en procesos como el sueño, la vigilia, las funciones cognitivas y la respuesta a estímulos los convierte en un elemento clave dentro de las neurociencias modernas.

Los astrocitos son fundamentales en patologías neurodegenerativas y lesiones cerebrales. Durante el sueño, participan activamente en la limpieza del cerebro, eliminando proteínas que, si se acumulan, podrían contribuir al desarrollo de enfermedades como el Alzheimer. En eventos cerebrovasculares, inicialmente limitan el daño al formar barreras alrededor de la lesión, pero su actividad prolongada puede inducir inflamación y afectar tejidos circundantes.

Este doble rol protector y potencialmente dañino es un reflejo de su naturaleza dinámica: su función depende del contexto, el tiempo y las necesidades del cerebro.

Un actor que ya no es secundario

En conjunto, los astrocitos han dejado de ser considerados simples células de apoyo para convertirse en piezas esenciales del cerebro. Su diversidad estructural, su actividad adaptativa a lo largo del día y su implicación en funciones críticas como la comunicación neuronal, la memoria, la percepción y la respuesta al daño cerebral revelan que el cerebro funciona como un sistema integrado, donde cada célula, incluso las más discretas, tiene un papel fundamental. Estudiarlos no solo amplía nuestro conocimiento sobre el cerebro sano, sino que abre nuevas puertas para comprender y tratar enfermedades neurológicas.

regresar

Agenda cultural UNAM: música, cine, teatro, danza y exposiciones para el 11 y 12 de abril

La Universidad Nacional Autónoma de México mantiene una oferta cultural constante que cada fin de semana reúne propuestas de música, cine, teatro, danza y artes visuales en distintos recintos. El 11 y 12 de abril presentan una selección de actividades en el Centro Cultural Universitario, el Colegio de San Ildefonso y el Teatro Santa Catarina.

Esta programación es solo una muestra del amplio panorama cultural que la UNAM ofrece a la comunidad y al público en general. Consulta la cartelera completa en:
https://cultura.unam.mx/

Música: Vitaly Pisarenko en la Sala Carlos Chávez

El pianista Vitaly Pisarenko se presentará en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario con un programa de música de cámara que destaca por su virtuosismo y sensibilidad interpretativa.

El recital se realizará el 11 de abril a las 18:00 horas.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/vitaly-pisarenko-piano–musica-de-camara

Cine: Starman en la Sala Carlos Monsiváis

La cartelera cinematográfica del CCU incluye la proyección de Starman, dirigida por Robert Stone (EUA, 2025), una propuesta que combina exploración narrativa y mirada contemporánea.

La función será el 11 de abril a las 16:30 horas en la Sala Carlos Monsiváis.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/starman

Exposiciones: Penny Goring en San Ildefonso

El Colegio de San Ildefonso presenta la exposición Penny Goring. El desamor del amor, una muestra que aborda emociones, afectos y experiencias personales desde una perspectiva artística contemporánea.

Puede visitarse de martes a domingo, de 11:00 a 18:00 horas, hasta el 7 de junio.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/penny-goring-el-desamor-del-amor-1

Teatro: Alba en el Teatro Santa Catarina

La puesta en escena Alba continúa su temporada en el Teatro Santa Catarina, en Coyoacán, con una propuesta que explora vínculos familiares y tensiones sociales desde una mirada actual.

Las funciones serán el 11 de abril a las 19:00 horas y el 12 de abril a las 18:00 horas.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/46107

Danza: Voz y cuerpos en la Sala Miguel Covarrubias

La danza contemporánea se hace presente con Voz y cuerpos, una propuesta escénica que articula movimiento, expresión y exploración corporal.

La función se realizará el 12 de abril a las 12:30 horas en la Sala Miguel Covarrubias del CCU.

Más información:
https://cultura.unam.mx/evento/tcunam–voz-y-cuerpos


La oferta cultural de la UNAM se renueva cada semana con actividades para todos los públicos, consolidando a la universidad como un referente cultural en México.

Consulta más eventos y planifica tu visita en:
https://cultura.unam.mx/

regresar

Una “estrella microscópica” en el Iztaccíhuatl revela la diversidad oculta de los osos de agua

En la ladera suroeste del Iztaccíhuatl, un equipo de científicos ha identificado una nueva especie microscópica que, pese a medir menos de un milímetro, aporta pistas clave sobre la biodiversidad de alta montaña. Se trata de Minibiotus citlalium, un tardígrado cuyo cuerpo presenta poros con formas similares a estrellas.

Francisco Armendáriz Toledano, investigador del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, es uno de los expertos que descubrieron y caracterizaron esta especie microscópica, la cual fue colectada como parte de una serie de muestreos realizados durante dos años en la ladera suroeste de la “Mujer dormida”.

El científico participa en un proyecto sobre los tardígrados, considerados constructores de suelo, que se llevó a cabo en el lugar en colaboración con Alba Dueñas-Cedillo, Jazmín García Román y Rodolfo J. Cancino-López, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, así como con Enrico Alejandro Ruiz, del Instituto Politécnico Nacional.

La imagen reúne las distintas escalas del estudio en el Iztaccíhuatl. Arriba, el mapa sitúa la zona de muestreo dentro de la Faja Volcánica Transmexicana y traza los puntos donde se recolectaron musgos a lo largo de la montaña. Al centro, un gráfico resume la diversidad de tardígrados encontrados. Abajo y a los lados, las microfotografías revelan los detalles de Minibiotus citlalium: su superficie cubierta por poros con forma de estrella y la estructura de sus huevos, rasgos que permitieron identificar a esta nueva especie.

De acuerdo con el investigador, el nombre de la especie proviene del náhuatl citlati, que significa estrella, en referencia a las estructuras que recubren su superficie. El descubrimiento se suma a una decena de nuevas especies de tardígrados identificadas en la zona, de las cuales esta es la primera en ser descrita formalmente.

Los tardígrados, también conocidos como osos de agua, son organismos microscópicos que requieren ambientes con humedad constante. Se les considera limnoterrestres porque habitan en sitios con disponibilidad de agua, aunque también pueden encontrarse en ambientes acuáticos continentales, marinos y salobres. Durante mucho tiempo se pensó que eran organismos cosmopolitas, distribuidos de manera uniforme en distintos entornos; sin embargo, los resultados de este estudio indican que su presencia depende en gran medida de las condiciones ambientales específicas.

El análisis de suelos, sustratos y hábitats permitió identificar que las comunidades de tardígrados son más diversas en los musgos que crecen sobre la corteza de los árboles, donde encuentran microhábitats que favorecen la coexistencia de distintas especies con dietas diferenciadas. En contraste, otros sustratos albergan menor diversidad, aunque presentan fauna especializada.

Microfotografías de Minibiotus citlalium. En las imágenes a, b y c se observan estructuras con forma de estrella en la superficie del organismo, rasgo distintivo de esta nueva especie de tardígrado. La imagen d muestra un acercamiento de esa superficie a mayor resolución. Las barras de escala están en micrómetros (μm), una unidad que equivale a una millonésima de metro, lo que permite dimensionar el tamaño microscópico de estas estructuras.

Además de su diversidad, estos organismos desempeñan un papel relevante en los ecosistemas. Funcionan como intermediarios en el flujo de nutrientes al alimentarse de bacterias y hongos, y a su vez formar parte de cadenas tróficas que sostienen a otros organismos en bosques y selvas.

El estudio, cuyos resultados han sido publicados en revistas como Diversity y PLOS ONE, también aporta evidencia sobre la influencia del entorno geológico y ecológico en la distribución de estas especies. El Iztaccíhuatl pertenece a la Faja Volcánica Transmexicana, un corredor biológico que conecta biotas de origen boreal y tropical y que, debido a su historia geológica reciente, ha generado paisajes fragmentados con bosques aislados.

Esta condición ha favorecido la diferenciación de comunidades de tardígrados y la aparición de especies con características propias, lo que sugiere la existencia de un componente endémico en estos organismos microscópicos. De hecho, también se han localizado especies en otras montañas cercanas, como el Ajusco, lo que permite comparar procesos ecológicos entre regiones con origen geológico similar, pero separadas por planicies.

El proyecto continuará en otros volcanes del país, como el Pico de Orizaba, el Nevado de Toluca y el Volcán de Colima, con el objetivo de comprender cómo las montañas funcionan como promotoras de biodiversidad.

Para los investigadores, observar estos organismos a escala microscópica permite entender procesos ecológicos más amplios. En ese nivel casi invisible, donde un poro puede parecer una estrella, se construyen las bases de la vida en los ecosistemas terrestres.

regresar

FES Zaragoza realiza exposición que revela la belleza y los misterios de los insectos

Los insectos constituyen el grupo de organismos más diverso del planeta: se estima que existen millones de especies en todo el mundo, muchas de ellas aún sin descubrir. Su presencia es prácticamente universal, ya que habitan desde selvas y desiertos hasta entornos urbanos, donde desempeñan funciones esenciales como la polinización, la descomposición de materia orgánica y el mantenimiento de las cadenas alimenticias. A pesar de su enorme importancia ecológica, con frecuencia son percibidos de manera negativa.

Ante esta percepción, la FES Zaragoza llevó a cabo la exposición entomológica Bajo las alas: explorando el mundo de los insectos, con el propósito de acercar a la comunidad al conocimiento de estos organismos y contribuir a transformar la manera en que son vistos. A través de diversas actividades, la muestra buscó resaltar su valor ecológico y fomentar una mayor conciencia sobre su papel fundamental en la vida del planeta.

Para lograrlo, la exposición no se limitó a una muestra tradicional, sino que combinó talleres, material gráfico, stands interactivos e incluso un videojuego educativo. La iniciativa surgió ante la necesidad de contrarrestar ideas arraigadas que los catalogan únicamente como plagas o amenazas, como ocurre con las cucarachas o los mosquitos. En este sentido, el doctor Geovanni Rodríguez Mirón, organizador del evento y maestro de la FES Zaragoza, explicó: “Muchas veces solo pensamos que los insectos son malos, pero en realidad nos aportan muchos beneficios”.

Asimismo, señaló que la exposición puso énfasis en la biodiversidad de los insectos, lo cual se traduce en múltiples funciones dentro de las redes tróficas, donde sirven como alimento para aves, reptiles y otros animales, contribuyendo al equilibrio ecológico.

¿Cómo ayuda la exposición a cambiar la percepción de los insectos?

En cuanto a su estructura, el evento se organizó en dos etapas. Durante el primer día se llevaron a cabo ponencias impartidas por especialistas provenientes de diversas instituciones. El segundo día se enfocó en explicar, mediante infografías, juegos y exposiciones, qué son los insectos, cómo diferenciarlos entre sí y cómo distinguirlos de otros grupos de artrópodos, como los arácnidos. Además, se buscó que los asistentes aprendieran a reconocerlos y comprendieran su importancia dentro de los ecosistemas.

El asombro de los estudiantes fue evidente. Datos curiosos, como la existencia de insectos que depositan sus huevos en zonas afectadas por incendios o aquellos que se alimentan de lágrimas de otros animales, generaron sorpresa y despertaron el interés por conocer más. “Son cosas que desconocen los chicos y que hacen ver a los insectos de otra forma”, comentó Rodríguez Mirón.

Macrofotografía de insectos: un mundo invisible revelado

Otro de los aspectos más llamativos de la jornada fue la inauguración de una exposición de macrofotografía. A través de equipo especializado, se lograron capturar imágenes detalladas de distintos grupos de insectos desde múltiples ángulos.

“Estas fotografías permiten observar estructuras que normalmente pasan desapercibidas a simple vista, revelando un mundo complejo y visualmente fascinante. Los colores, formas y adaptaciones de los insectos despiertan asombro incluso en personas que no se dedican a su estudio, generando preguntas sobre cómo desarrollan dichas características y cuál es su origen”, señaló Ángel Ortega García, estudiante de la FES Zaragoza y colaborador en esta jornada.

El evento contó con la participación de estudiantes y docentes de la FES Zaragoza, entre ellos la Dra. Sara López Pérez quien tambien organizo el evento, de la Facultad de Ciencias de la UNAM y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), así como de colectivos de divulgación científica como Biólogos en Crecimiento y las Utopías del Gobierno de la Ciudad de México. Esta colaboración reforzó el carácter colectivo del proyecto, amplió el alcance de la exposición y enriqueció los contenidos presentados.

Impacto educativo de la exposición de insectos

Isaac Orozco Núñez, estudiante de octavo semestre y participante en el evento, expresó que compartir el conocimiento adquirido a lo largo de la carrera de Biología con sus compañeros resultó una experiencia enriquecedora y significativa. Señaló que este tipo de actividades no solo permite reforzar lo aprendido, sino también contribuir a la formación de una sociedad más consciente, ya que incluso un aprendizaje pequeño puede representar un logro importante, especialmente cuando ese conocimiento se transmite posteriormente a otras personas.

Vitales en el planeta

De este modo, esta jornada no solo se planteó como un espacio de difusión científica, sino también como una oportunidad para fomentar una visión más informada y consciente. Comprender la importancia ecológica, la complejidad y la diversidad de los insectos permite construir una relación más equilibrada entre los seres humanos y estos organismos, reconociendo que todos forman parte de un mismo sistema del cual dependemos.

Así, entre microscopios, imágenes ampliadas y actividades interactivas, la exposición no solo informó, sino que también invitó a replantear la manera en que se observa a uno de los grupos más abundantes —y, al mismo tiempo, menos comprendidos— del planeta: los insectos.

regresar

Transformar espacios, construir comunidad: la revolución silenciosa del placemaking

En muchas ciudades existen terrenos y espacios urbanos sin ocupar: lotes abandonados entre edificios, áreas afectadas por desastres o zonas que quedaron fuera de los planes de desarrollo urbano. A simple vista, estos lugares pueden parecer vacíos o inútiles, pero representan una oportunidad única para el placemaking, un enfoque que transforma espacios físicos en lugares con significado social y cultural.

A través de la participación activa de la comunidad, estos espacios pueden convertirse en parques, huertos urbanos, zonas recreativas o áreas de encuentro comunitario, recuperando su valor no solo funcional, sino también simbólico. Más allá de construir estructuras, el placemaking permite que la comunidad se apropie de su entorno, generando identidad, fortaleciendo la cohesión social y mejorando la calidad de vida de quienes habitan la ciudad.

¿Qué es el placemaking y qué lo diferencia del urbanismo?

Para comprender el concepto de placemaking, el Dr. Tommaso Gravante, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la Universidad Nacional Autónoma de México, en colaboración con Carlos Collado, posdoctorante de la misma institución y egresado de la University College Dublin, explican en su trabajo “Placemaking, crisis climática y activismo urbano: El caso del Huerto Roma Verde en la Ciudad de México” que este término se refiere a un enfoque del urbanismo orientado a transformar los espacios físicos en lugares con significado para la comunidad.

A través de este enfoque, se busca fortalecer la identidad local y el sentido de pertenencia de quienes habitan dichos espacios, reconociendo que los lugares no solo son construcciones físicas, sino escenarios de interacción social, cultura y memoria colectiva.

“Aunque el concepto surgió en los años 60 como una estrategia para generar beneficios para los barrios en procesos de transformación urbana, fue a partir de los años 90 que se consolidó como un proceso social y colectivo, entendido no sólo como construcción física, sino como una manera de que las personas participen activamente en la creación y transformación de su entorno”, comentó Collado.

A diferencia del urbanismo tradicional, que se enfoca en productos finales como parques, edificios o infraestructuras y busca principalmente eficiencia económica o funcional, el placemaking se centra en las necesidades de la comunidad y en el fortalecimiento del tejido social.

Una de las diferencias fundamentales es el enfoque en la participación y colaboración comunitaria: mientras el urbanismo tradicional diseña y construye desde arriba, muchas veces sin considerar las necesidades específicas de los vecinos, el placemaking propone un proceso colaborativo que involucra a la comunidad, arquitectos y gobierno. El objetivo no es solo crear un espacio físico, sino que este espacio se vuelva un lugar de referencia cultural y social, donde las personas puedan sentirse identificadas y comprometidas con su entorno.

¿Cómo se hace?

Para llevar a cabo un proyecto de placemaking exitoso, existen varios elementos clave. Collado destacó varios puntos:

  • La comunidad es considerada experta en sus propias necesidades, y su participación activa es fundamental para diseñar espacios funcionales y significativos.
  • La colaboración con arquitectos y gobierno asegura que el espacio sea estéticamente integrado, funcional y sostenible.
  • El espacio debe ser interactivo y social, permitiendo que los habitantes se involucren directamente en actividades como plantar árboles, crear murales o participar en eventos culturales, fortaleciendo el apego al lugar y el sentido de pertenencia.
  • Se busca incluir elementos culturales y creativos, reflejando la identidad local y multicultural de la comunidad.

Finalmente, el placemaking promueve la educación y concienciación comunitaria, integrando actividades ambientales y artísticas que generan cohesión social y mejoran la calidad de vida de los vecinos.

Al aplicar estas estrategias, los proyectos de placemaking no solo transforman espacios, sino que también abordan problemas urbanos específicos, como la desconexión social, la falta de áreas verdes y recreativas, la gentrificación y el abandono de zonas urbanas.

¿Qué problemas urbanos resuelve?

Estos espacios no solo proveen áreas verdes y recreativas, sino que también funcionan como centros de interacción social y educación comunitaria. En ellos se realizan talleres para niños, cuentacuentos, eventos de concienciación ambiental, micrófono abierto y otras dinámicas que fomentan la participación activa y el apego al lugar.

Además, los proyectos de placemaking generan experiencias emocionales significativas. Los huertos comunitarios, por ejemplo, conectan a las personas con la naturaleza, los animales y las plantas, fomentando sentimientos de cuidado y responsabilidad hacia el entorno. Estos espacios verdes también ofrecen un respiro frente al ritmo acelerado y las dificultades que implica vivir en una gran ciudad, como la contaminación, el congestionamiento y la falta de áreas recreativas.

Participar activamente en la creación y mantenimiento de estos espacios permite a los ciudadanos replantearse su relación con la ciudad, fortaleciendo su vínculo con el barrio y el valor que le otorgan a su entorno urbano.

¿Qué dificultades enfrenta?

A pesar de sus beneficios, el placemaking no está exento de riesgos. Uno de los principales desafíos es la gentrificación. Al transformar un barrio o recuperar un espacio olvidado, el lugar puede volverse atractivo para personas externas, provocando un aumento en los precios de la renta, la aparición de tiendas más caras y, en general, desplazando a los residentes originales. Esto convierte a lo que era un proyecto comunitario en un espacio más exclusivo, limitando el acceso de quienes vivían allí inicialmente.

Otro riesgo importante es la sostenibilidad de los proyectos. Algunos espacios se presentan como colaborativos y participativos, pero en la práctica no involucran realmente a la comunidad o no logran consolidarse por falta de fondos, lo que puede llevar a que los esfuerzos no tengan un impacto duradero. Además, aspectos culturales particulares, como la música o ciertas costumbres locales, pueden no ser valorados por los visitantes o residentes extranjeros, generando posibles choques culturales y limitando la integración de todos los actores.

“Por ello el equilibrio es fundamental para que los proyectos de placemaking cumplan su objetivo. No basta con crear espacios estéticamente agradables o comercialmente atractivos; deben ser accesibles, funcionales y realmente integradores. En este sentido, el papel del gobierno y del sector privado es crucial: asegurar la accesibilidad mediante transporte público eficiente, garantizar la seguridad, y fomentar la participación comunitaria son elementos clave para que estos espacios funcionen como lugares de encuentro y convivencia”, apuntó Carlos Collado.

Casos de éxito

A pesar de los desafíos, existen ejemplos exitosos en diversas partes del mundo, aunque no siempre se reconozcan bajo el nombre de placemaking. En Alemania, existen programas de cultivo urbano impulsados por el gobierno; en Australia, iniciativas con inmigrantes buscan integrar a la comunidad mediante espacios compartidos; en Italia, algunos proyectos fomentan la producción y comercialización de alimentos cultivados en jardines urbanos; y en Estados Unidos e Irlanda, se han desarrollado proyectos de placemaking ambiental para involucrar a la comunidad en el uso de espacios verdes.

En la Ciudad de México, los huertos comunitarios continúan diversificándose, representando una oportunidad significativa para fomentar la identidad cultural y la cohesión social. La tendencia global muestra que, aunque las metodologías y objetivos específicos puedan variar, la esencia del placemaking es la participación comunitaria y la creación de lugares significativos.

Creando identidad, comunidad y armonía urbana

Los proyectos de placemaking representan un potente instrumento para construir identidad, cohesión social y conexión con la naturaleza en medio de la complejidad urbana. Sin embargo, su éxito depende de un equilibrio cuidadoso: mantener la accesibilidad, integrar a la comunidad, garantizar sostenibilidad y prevenir la gentrificación.

Cuando se logra este equilibrio, los barrios no solo se transforman físicamente, sino que también generan aprendizajes, emociones y experiencias significativas para todos los que los habitan o visitan. Estos espacios nos recuerdan que la ciudad y la naturaleza pueden coexistir armoniosamente, y que la participación activa de la comunidad es esencial para que la vida urbana sea inclusiva, rica en identidad y emocionalmente gratificante.

regresar

Innovación veterinaria: la FMVZ utiliza perros para la detección temprana del gusano barrenador

La innovación en la medicina veterinaria en México ha encontrado un aliado inesperado, pero altamente eficaz: los perros. A través de un proyecto financiado por el programa PAPIIT (Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica), la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM ha desarrollado una estrategia basada en el entrenamiento especializado de caninos para la detección temprana del gusano barrenador, una plaga que representa una amenaza creciente para la ganadería nacional.

Esta plaga afecta al ganado al infestar heridas abiertas y alimentarse del tejido circundante, lo que genera daño al animal y representa un riesgo sanitario. La ganadería es un pilar fundamental del sector agropecuario mexicano, ya que posiciona al país como el séptimo productor mundial de proteína animal.

Hasta el 17 de marzo de este año, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), se han reportado más de 17 mil 554 casos de infestación en el país.

De crisis sanitaria a emergencia agropecuaria

El doctor Carlos Guillermo Gutiérrez Aguilar, director de la FMVZ, explicó que los antecedentes de este proyecto se remontan a la pandemia de COVID-19 en 2020, cuando, junto con la doctora Arantzatzu Lassala Irueste y la alumna Diana Cortés Becerril, comenzó a entrenar perros para detectar la enfermedad mediante el olfato. En colaboración con el Instituto Nacional de Nutrición, se utilizaron muestras biológicas positivas y negativas para enseñar a los animales a discriminar entre personas infectadas y sanas.

“Aunque los resultados fueron prometedores, la capacidad de entrenamiento dentro de la universidad era limitada, lo que llevó a ampliar la colaboración con la Secretaría de la Defensa Nacional. A través del Centro de Adiestramiento de la Policía Militar, se entrenaron once perros en el Hospital Central Militar durante 2021 para después contribuir en labores de triaje (detección rápida de quién estaba infectado con COVID, antes de que un médico revisará todos los casos manualmente) en el Hospital Central Militar” durante el 2022, expresó.

Con el fin de la pandemia, el equipo decidió no desaprovechar esta capacidad instalada. Los perros, ya considerados una unidad de alta especialización en biodetección, fueron reentrenados para un nuevo desafío: la detección de cáncer. En esta etapa, el proyecto contó con la colaboración del Instituto Nacional de Cancerología, con énfasis en cáncer de mama y cáncer cervicouterino.

De manera paralela, en diciembre de 2024 comenzó a expandirse en México un problema urgente: la aparición y propagación del gusano barrenador. Ante este escenario, el equipo universitario decidió redirigir nuevamente sus esfuerzos, adaptando a los perros para detectar esta nueva amenaza.

¿Cómo se reentrenan los perros para la detección de plagas?

El proceso de reentrenamiento, aunque implicó ciertos retos, fue relativamente ágil gracias a la experiencia previa de los animales. Los perros ya dominaban la metodología de detección basada en el condicionamiento operante, por lo que el principal cambio consistió en enseñarles a identificar un nuevo olor objetivo, asociado a heridas infectadas por gusano barrenador. A diferencia de los entornos hospitalarios controlados, este nuevo entrenamiento se llevó a cabo en ambientes más complejos, como ranchos y zonas de manejo de ganado, lo que exigió una adaptación adicional.

Actualmente, el equipo cuenta con dos perros, Nala y Tamal, capaces de detectar el gusano barrenador con una sensibilidad superior al 90%. Estos resultados, aunque altamente prometedores, aún se encuentran en fase de validación, ya que ha sido difícil acceder a suficientes casos reales en campo para probar completamente su eficacia.

Desde el 11 de enero de 2026, el equipo universitario realiza pruebas experimentales en el Centro de Enseñanza, Investigación y Extensión en Ganadería Tropical (CEIEGT), en Veracruz, y posteriormente llevó a cabo una segunda fase en el Centro de Enseñanza Práctica e Investigación en Producción y Salud Animal (CEPIPSA), en Topilejo, Ciudad de México.

“En pruebas controladas, los perros han demostrado una capacidad notable para identificar muestras contaminadas, incluso cuando estas se colocan en animales dentro de dinámicas reales de manejo ganadero”, señaló Gutiérrez Aguilar.

El director de la FMVZ destacó que el uso de perros en este tipo de tareas se justifica no solo por su extraordinaria capacidad olfativa, sino también por su disposición natural a trabajar con humanos. A través de recompensas y juegos, los perros aprenden a asociar la detección de ciertos olores con una gratificación, lo que los convierte en colaboradores eficientes y motivados. Además, su tamaño, adaptabilidad y comportamiento social los hacen ideales para operar en entornos ganaderos.

¿Qué es lo que sigue? Implementación operativa y colaboración estatal

Con el fin de que los perros practiquen en casos reales, el siguiente paso es llevar esta innovación al ámbito operativo. En este sentido, la FMVZ ha establecido una colaboración con el estado de Jalisco, que destaca por contar con su propia agencia estatal de sanidad, a diferencia de otras entidades que dependen exclusivamente del SENASICA. A partir de esta alianza, se busca implementar a los perros en puntos de inspección ganadera, así como capacitar a entrenadores locales para multiplicar el número de animales disponibles.

Además, otros estados como Guanajuato, Colima y Michoacán han mostrado interés en integrarse a esta estrategia, lo que podría permitir la creación de corredores sanitarios que faciliten el tránsito seguro del ganado y eviten la propagación de la plaga hacia el norte del país. También se contempla la participación de estados del Golfo, como Veracruz y Tamaulipas, mediante centros de investigación universitarios.

Un beneficio social, pero también académico

Además de colaborar en la sanidad animal, este proyecto tiene implicaciones importantes para la formación académica. El doctor Carlos Guillermo indicó que la vinculación entre la Facultad, el Gobierno de Jalisco y la industria ganadera fortalece la pertinencia de los programas educativos, mejora la capacitación de los estudiantes y aumenta sus oportunidades de inserción laboral. Asimismo, la retroalimentación constante permite ajustar los planes de estudio en función de las necesidades reales del sector agropecuario.

Un avance en la lucha contra el gusano barrenador

La utilización de perros para la detección temprana del gusano barrenador representa una innovación significativa en la medicina veterinaria en México. Este enfoque no solo aprovecha capacidades biológicas excepcionales, sino que también integra conocimiento científico, colaboración institucional y aplicación práctica en beneficio de la salud animal y la economía ganadera. Aunque aún existen retos por superar, como la validación en condiciones reales y la expansión del programa, los avances logrados hasta ahora posicionan a la FMVZ como un referente en el desarrollo de soluciones innovadoras frente a problemas emergentes.

regresar

Estudiante del CCH Azcapotzalco gana concurso con auto hecho de residuos electrónicos

Desde que era niña, Angélica Mirian Montero Popocatl, alumna de segundo semestre del CCH Azcapotzalco, se sintió atraída por el mundo del automovilismo. En su casa, ese interés siempre fue visto como algo natural, sin importar que se trata de un ámbito tradicionalmente asociado a los hombres. Su familia fomentó su curiosidad y la apoyó para aprender y explorar todo lo relacionado con los autos.

Al mismo tiempo, en su entorno familiar se le inculcó el valor del ambientalismo, entendido como la protección, conservación y mejora del medio ambiente frente a los impactos humanos.

Ambas pasiones convergieron recientemente en el concurso internacional Recover E, organizado por el equipo Envision Racing, que impulsa la movilidad eléctrica y la sostenibilidad ambiental. La convocatoria invitó a jóvenes de todo el mundo a crear una réplica de un coche de Fórmula E a partir de residuos electrónicos.

En su interés por aprender más sobre el cuidado del medio ambiente, Angélica descubrió esta iniciativa y decidió participar. Con la asesoría de su hermano, comenzó a construir su modelo a escala.

Durante el proceso enfrentó diversos retos, pues no contaba con herramientas adecuadas ni experiencia previa en este tipo de construcción. Además, uno de los requisitos era incluir baquelita, un plástico sintético termoestable difícil de cortar y moldear. A pesar de estas dificultades, logró avanzar gracias a su esfuerzo, creatividad y perseverancia.

El proyecto también fortaleció su convicción de que es posible contribuir al cuidado del planeta mediante la innovación y el aprovechamiento de materiales que normalmente se desechan.

Una vez concluido el prototipo, participó en la categoría de 12 a 16 años junto a jóvenes de distintas nacionalidades. Tras la evaluación, los organizadores reconocieron la calidad de su trabajo: no solo obtuvo el primer lugar, sino que su proyecto fue difundido en diversas plataformas digitales.

Aunque el premio incluía un viaje a Londres, no pudo realizarlo. Sin embargo, su logro fue reconocido en México durante un evento en el Autódromo Hermanos Rodríguez.

“Más allá del reconocimiento, esta experiencia tuvo un significado profundo en términos de orgullo personal y representación. Por un lado, representar a México fue sumamente emocionante. Por otro, demostré que las mujeres podemos participar en áreas tradicionalmente dominadas por hombres, como la ingeniería automotriz. No lo considero solo un logro individual, sino también un símbolo de lo que podemos alcanzar. Espero que esto inspire a otras niñas y jóvenes a interesarse por la ciencia, la tecnología y el ambientalismo”, expresó.

El porvenir

En cuanto a su futuro, Angélica tiene metas ambiciosas y multidisciplinarias. Aspira a estudiar medicina, especializarse en neurocirugía y, al mismo tiempo, mantenerse vinculada con la ingeniería automotriz.

“El objetivo de estudiar medicina es contribuir tanto a la salud de las personas como al cuidado del medio ambiente, ya que los problemas ambientales afectan directamente al bienestar humano. Me gustaría generar un impacto integral”, señaló.

En meses recientes, también ha sostenido conversaciones con la directora del CCH Azcapotzalco, Martha Patricia López Abundio, para impulsar iniciativas ecológicas, como campañas de siembra y cuidado de árboles que fomenten la conciencia ambiental desde la educación. Su intención es transmitir la importancia de valorar la vida, desde aspectos básicos como una semilla hasta proyectos más complejos como la movilidad sustentable.

Un orgullo ser parte de la UNAM

Finalmente, expresó su orgullo por formar parte de la comunidad del CCH e invitó a sus compañeros a perseguir sus metas con esfuerzo, pasión y determinación, convencida de que estos valores permiten construir un futuro lleno de logros y satisfacción personal.

regresar

Ruta migratoria de la mariposa monarca podría fragmentarse por el cambio climático para 2050

Cada año, millones de mariposas monarca (Danaus plexippus) realizan uno de los viajes más impresionantes del reino animal: su migración desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques templados del centro de México. Este recorrido, que puede superar los 4,000 kilómetros, no solo es un fenómeno natural asombroso, sino también un indicador de la salud de los ecosistemas por los que atraviesan estas mariposas. La migración de la monarca depende de una compleja interacción entre factores climáticos, disponibilidad de plantas huésped como el algodoncillo (Asclepias), y hábitats adecuados a lo largo de su ruta.

Sin embargo, esta icónica travesía enfrenta nuevos riesgos derivados del cambio climático y del uso del suelo, que podrían alterar la idoneidad de las áreas críticas para la reproducción y el tránsito de la especie. Un reciente estudio, elaborado por investigadores de la UNAM, titulado Regional risk shifts to monarch butterfly migration due to climate change, analiza cómo estas variaciones ambientales podrían fragmentar o modificar las rutas migratorias tradicionales y afectar la continuidad del fenómeno migratorio, especialmente hacia mediados y finales del siglo XXI.

A partir de esta investigación, se puede entender no solo la vulnerabilidad de la monarca como especie migratoria, sino también la necesidad de estrategias de conservación más amplias y coordinadas entre México, Estados Unidos y Canadá.

Un poco de contexto

El trabajo que realizaron los investigadores Víctor Sánchez Cordero, Saúl Castañeda, Francisco Botello y Blanca Verónica Juárez Jaimes del Instituto de Biología de la UNAM, Carolina Ureta Sánchez, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC-UNAM), y Alma Mendoza Ponce del Instituto de Ecología (INECOL), se enfocó en evaluar la vulnerabilidad del proceso migratorio ante variaciones ambientales y climáticas.

“Cada una de estas disciplinas aportó datos y perspectivas para construir un modelo que permitió entender no solo dónde están las mariposas hoy, sino cómo podrían cambiar las zonas idóneas para completar su migración en las décadas por venir”, comentó Ureta Sánchez.

La investigación se basa en un multimodelo que combina tres tipos de idoneidad para evaluar el riesgo:

  • Idoneidad climática, basada en proyecciones de temperatura y precipitación según modelos climáticos globales para horizontes de tiempo como 2030, 2050 y 2070.
  • Idoneidad biológica, enfocada en los huevos y larvas de la monarca, que no se dispersan por sí mismos, y su dependencia exclusiva de las plantas Asclepias (algodoncillo).
  • Idoneidad ambiental, que incorpora el cambio de uso de suelo, incluida la expansión de la frontera agrícola, y la presencia de vegetación primaria y secundaria que rodea las áreas de reproducción y tránsito.

Estos tres conjuntos de variables se superponen espacialmente para determinar dónde existen condiciones favorables actuales y proyectadas para que la mariposa pueda completar el ciclo inicial de su migración.

¿Qué resultados se obtuvieron?

Sánchez Cordero y Ureta Sánchez indicaron que uno de los hallazgos más importantes del estudio es que el proceso migratorio podría verse seriamente afectado bajo distintos escenarios climáticos.

“Esto se debe a que las zonas de alta idoneidad climática, biológica y ambiental tienden a desplazarse hacia el sur, lejos de la frontera entre México y Estados Unidos, lo que puede alterar la conectividad de las rutas migratorias tradicionales. En otras palabras, aunque los individuos puedan sobrevivir, las condiciones que permiten que la migración ocurra como siempre se ha conocido podrían deteriorarse”, comentó la investigadora del ICAyCC.

Este desplazamiento de los hábitats idóneos podría incluso facilitar que algunas poblaciones se vuelvan residentes en México o regiones más al sur, en lugar de completar los miles de kilómetros de migración anual hacia el norte. Así, el fenómeno migratorio emblemático —el que hace que generaciones sucesivas de mariposas viajen entre Canadá, Estados Unidos y México— podría perderse o transformarse, alterando no solo patrones biológicos sino también conexiones ecosistémicas y culturales de gran importancia.

Año proyectadoHábitat adecuadoDesplazamiento geográficoFragmentación de rutasConsecuencia dominante
2030Aún relativamente amplioInicio hacia surBajaMigración aún mayormente viable
2050Moderada reducciónMás clara hacia el surModeradaMigración se vuelve más exigente
2070Reducción significativaFuerte hacia surFuerteMigración podría debilitarse o cambiar

En el estudio se plantean escenarios a distintos horizontes temporales: hacia 2030 las condiciones aún serían relativamente favorables; para 2050 se observa una reducción de áreas óptimas y mayor presión sobre la migración; y para 2070 se proyecta una disminución significativa de zonas adecuadas, lo que podría debilitar el fenómeno migratorio.

Buenas noticias, pero…

El pasado 17 de marzo, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dio a conocer que las colonias de mariposas monarca en los bosques mexicanos ocuparon 2.93 hectáreas frente a las 1.79 registradas el año previo, lo que representa un incremento del 64%.

Aunque esto es una buena noticia, especialistas advierten que este aumento debe interpretarse con cautela, ya que las fluctuaciones interanuales no necesariamente reflejan una tendencia sostenida de recuperación del fenómeno migratorio.

¿Qué se puede hacer?

La conservación del fenómeno migratorio de la mariposa monarca representa un desafío complejo que va mucho más allá de la protección de las zonas de hibernación en México.

Sánchez Cordero mencionó que tradicionalmente se ha asumido que si se preservan las llamadas zonas núcleo, donde las mariposas llegan para hibernar, se garantiza la continuidad de su migración. Sin embargo, los datos de los últimos años muestran que, aunque la cobertura forestal en estas áreas ha aumentado y la deforestación ha disminuido, no se ha observado un incremento proporcional en las poblaciones invernales.

“Esto demuestra que la protección de las zonas núcleo por sí sola no garantiza la conservación del fenómeno migratorio, evidenciando la necesidad de un enfoque más amplio e integral”, apuntó.

Debido a ello, entre las propuestas más relevantes se encuentran la creación de una red de áreas de conservación a lo largo de la ruta migratoria, la implementación de esquemas de protección más flexibles que respondan a la dinámica anual de la especie, y una coordinación internacional para reducir el uso de herbicidas y asegurar la presencia de algodoncillo suficiente para la reproducción.

“Es muy usual que a nuestro país se le acuse por la pérdida de la biodiversidad, pero México sí hace esfuerzos para conservar sus especies, sobre todo con la mariposa monarca. Sin embargo, estos esfuerzos requieren coordinación con Estados Unidos y Canadá, ya que la supervivencia de la mariposa monarca depende de su ruta migratoria completa”, enfatizó la investigadora.

Un tesoro biológico, cultural y socioeconómico

Más allá de su dimensión biológica, la mariposa monarca posee un gran valor social, cultural y económico. Su carisma genera interés y participación ciudadana en los tres países que atraviesa durante su migración.

En México, los programas de ciencia ciudadana han involucrado a miles de personas en la observación y registro de mariposas, demostrando que la conservación puede generar un impacto positivo en la sensibilización ambiental y fomentar la participación social.

Por otro lado, en el ámbito cultural, la mariposa monarca está vinculada al Día de Muertos, reforzando su papel como símbolo de identidad y patrimonio intangible.

La especie también tiene relevancia económica para las comunidades locales gracias al turismo asociado a la migración, evidenciando que la conservación ofrece beneficios directos e indirectos a la sociedad.

Protección multidimensional de un fenómeno natural en riesgo

En resumen, salvaguardar el proceso migratorio de la monarca debe abordarse de manera integral, considerando factores climáticos, biológicos y ambientales, así como la expansión agrícola, el uso de herbicidas y la degradación de hábitats a lo largo de toda la ruta. Este enfoque multidimensional y coordinado constituye la estrategia más efectiva para garantizar la persistencia de este fenómeno en el contexto del cambio climático y las presiones humanas actuales.

regresar

En la Mixteca Alta, las plantas silvestres sostienen la alimentación y la memoria

En la Mixteca Alta de Oaxaca, donde la tierra parece resistirse a la agricultura convencional, la vida encuentra otros caminos. Ahí, entre suelos erosionados y un clima que oscila entre lo árido y lo húmedo, persiste un conocimiento que no solo alimenta, también define identidades.

Un grupo de investigación del Instituto de Geografía de la UNAM identificó 42 especies de plantas silvestres comestibles utilizadas por comunidades locales para el autoconsumo. Lejos de ser un recurso marginal, estas plantas forman parte de un sistema alimentario que combina biodiversidad, tradición y resiliencia.

“En esta zona el clima es muy variable, a veces se comporta como si fuera una región árida, y en otras es muy húmeda, pero hay plantas silvestres para ambas condiciones”, explicó Quetzalcóatl Orozco Ramírez, coordinador de la Unidad Académica de Estudios Territoriales Oaxaca.

Entre las especies registradas aparecen quelites blancos y cenizos, quintoniles, violetas o alaches, guajes, cuyas vainas con semillas aromáticas son fundamentales en la cocina mixteca, y coyules, una especie de trébol. Algunas son endémicas. Otras existen en distintas regiones del país, aunque fuera de Oaxaca han dejado de formar parte de la dieta cotidiana.

El estudio se desarrolló dentro del Geoparque Mixteca Alta, territorio reconocido por la UNESCO que abarca 415 kilómetros cuadrados y nueve municipios del occidente del estado. Ahí, el equipo universitario combinó herramientas de la agroecología y la antropología para documentar no solo las especies, sino el conocimiento ancestral que las sostiene.

“Estas son una fuente significativa de alimentación para las comunidades, sobre todo en años de malas cosechas agrícolas”, subrayó el especialista. Durante mucho tiempo se asumió que el consumo de estas plantas estaba ligado únicamente a condiciones de pobreza. Sin embargo, los hallazgos cuestionan esa idea.

Incluso cuando mejoran las condiciones económicas, su consumo persiste. No se trata solo de necesidad. Hay gusto, hay cultura, hay una forma de entender la comida como parte de la identidad. Comer quelites o guajes no es únicamente alimentarse. Es mantener vivos los sabores y prácticas que han acompañado a la región por generaciones.

Con apoyo de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, el estudio también permitió identificar 23 especies de mayor consumo, como verdolaga y quintoniles, y elaborar materiales de divulgación para su reconocimiento.

El hallazgo abre una discusión más amplia sobre la biodiversidad y su papel en la seguridad alimentaria. En un contexto de cambio climático y crisis agrícola, estas plantas representan alternativas que ya existen, que ya se conocen y que han demostrado su capacidad de adaptación.

Pero su permanencia no está garantizada. El uso de herbicidas y productos químicos en el suelo amenaza su desarrollo. Por ello, los investigadores advierten sobre la necesidad de proteger estos ecosistemas y los saberes asociados a ellos.

En la Mixteca Alta, donde las condiciones parecen adversas, la alimentación no depende únicamente de lo que se siembra, sino de lo que se sabe reconocer. Y ese conocimiento, transmitido de generación en generación, sigue siendo hoy una forma de resistencia.

regresar

Un laboratorio que viaja para enseñar cómo se mueven los edificios en un sismo

En un patio escolar, un grupo de estudiantes observa con atención cómo un pequeño edificio de plástico comienza a vibrar. No se trata de un juguete ni de un experimento improvisado. Es una réplica estructural que permite comprender, en cuestión de segundos, uno de los fenómenos físicos más complejos que enfrenta México cada año: los terremotos.

La escena forma parte del Laboratorio Itinerante (LabIt), una iniciativa desarrollada en el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México que busca llevar la ciencia de los sismos fuera de los laboratorios especializados y acercarla directamente a estudiantes y público en general. 

Desde su creación en 2022, el proyecto ha tenido un objetivo claro: cerrar la brecha entre la complejidad matemática de la ingeniería sísmica y la comprensión cotidiana de cómo se comportan los edificios durante un terremoto. 

La ciencia de los sismos, explicada con un edificio en miniatura

El corazón del laboratorio es una mesa vibradora portátil, un dispositivo capaz de reproducir movimientos sísmicos a pequeña escala. Sobre ella se colocan modelos de edificios impresos en 3D que permiten observar cómo cambian su comportamiento dependiendo de su altura, de la distribución de masas o de su rigidez estructural. 

Cuando la plataforma comienza a moverse, el fenómeno ocurre ante los ojos del público. Algunos modelos resisten el movimiento; otros se deforman o amplifican la vibración. Lo que normalmente se explica mediante ecuaciones de dinámica estructural se convierte así en una experiencia tangible.

La mesa fue diseñada y fabricada por el propio equipo universitario. En el mercado internacional, un dispositivo similar puede costar alrededor de 800,000 pesos, sin incluir gastos de importación. Ante ese obstáculo, los investigadores optaron por desarrollar una alternativa propia de menor costo y orientada a fines educativos. 

El resultado fue un sistema portátil que incluso obtuvo registro de diseño industrial ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), consolidando su carácter innovador. 

Aprender ciencia tocándola

A diferencia de los grandes laboratorios sísmicos, instalaciones complejas y costosas, el LabIt está pensado para viajar. Su modelo móvil permite montar demostraciones en escuelas, museos y espacios públicos.

En cada presentación, los asistentes no solo observan. También interactúan con los modelos, modifican configuraciones estructurales y analizan cómo cambia la respuesta del sistema.

Este enfoque transforma el aprendizaje. En lugar de memorizar conceptos como resonancia, rigidez o masa estructural, los estudiantes pueden ver cómo estos principios influyen directamente en el comportamiento de un edificio durante un sismo.

El laboratorio combina tres dimensiones fundamentales:

  • desarrollo tecnológico
  • formación académica
  • divulgación científica 

Ciencia que sale del campus

Desde su inicio, el Laboratorio Itinerante ha realizado más de 40 demostraciones públicas y ha interactuado con más de 2,500 personas en distintos estados del país, entre ellos Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Guanajuato y Guerrero. 

El proyecto también ha participado en congresos de ingeniería, actividades educativas y eventos internacionales, incluidas presentaciones ante comunidades científicas y museos en Estados Unidos. 

Para los investigadores, el impacto va más allá de la enseñanza.

Comprender cómo funcionan los edificios durante un sismo también reduce la ansiedad social ante estos fenómenos y fortalece la cultura de prevención, un aspecto especialmente relevante en un país con intensa actividad sísmica como México. 

Un laboratorio que también forma ingenieros

El proyecto no solo acerca la ciencia al público. También funciona como plataforma académica. Un ejemplo es la reciente titulación de un estudiante de ingeniería civil cuya tesis se centró en el desarrollo de modelos didácticos para enseñar vibración estructural mediante impresión 3D. 

En ese sentido, el laboratorio cumple una doble función: comunicar ciencia y, al mismo tiempo, generar nuevo conocimiento.

La mayor dificultad de muchas disciplinas científicas es su abstracción. La ingeniería sísmica, basada en ecuaciones diferenciales y modelos matemáticos complejos, suele resultar inaccesible para quienes no están especializados en el tema.

El Laboratorio Itinerante propone lo contrario. Convertir esas ecuaciones en movimiento visible.

Cuando un modelo de edificio comienza a oscilar sobre la mesa vibradora, la física deja de ser un concepto abstracto. Se convierte en una experiencia directa que revela algo fundamental: detrás de cada edificio seguro hay décadas de investigación científica.

Y esa ciencia también puede viajar.

regresar

La contaminación y la salud en el Valle de México

En días pasados, durante el cambio del invierno a la primavera, en el Valle de México hubo al menos dos ocasiones en que se declararon contingencias ambientales durante dos días seguidos, con los consiguientes efectos en la salud.

“Uno de los grandes problemas es que a los aztecas se les ocurrió establecer la ciudad en un lugar rodeado de montañas, y a partir de entonces la ciudad ha crecido de manera desproporcionada y sin ningún control”, señaló Teresa Fortoul Van Der Goes, de la Facultad de Medicina de la UNAM, durante su participación en el programa Hipócrates 2.0, que se transmite por Radio UNAM.

“Y el clima no nos ayuda mucho. Hemos modificado el movimiento de los vientos que antes ayudaban a limpiar la ciudad, pero ahora, por ejemplo, las grandes construcciones los desvían, modificando el clima local, y se van formando microclimas que hacen que en algunas zonas haya mucho más calor que en otras. Eliminar áreas verdes y poner asfalto también genera calor”.

Las gasolinas

Algunos componentes de las gasolinas no han variado mucho, y algunos han sido fuente de preocupación, por ejemplo, el plomo. “En una época el principal problema fue el plomo, y sigue siendo un problema, y eso llevó a algo que se creyó iba a ser la solución: la modificación de los componentes de las gasolinas”.

Se crearon dos tipos de gasolina y se introdujeron los convertidores catalíticos con el fin de hacer más eficientes a los motores, y se pensó que iba a mejorar la situación.

“Pero seguía llegando migración, que es uno de los grandes problemas que tenemos en la ciudad”, señala la investigadora emérita de la UNAM. “El tamaño de lo que antes se llamaba Distrito Federal y ahora es el área metropolitana es uno de los estados más pequeños, pero en el que hay casi 30 por ciento de la población del país”.

El problema es mayor porque, como es uno de los pocos sitios donde hay fuentes de trabajo, formal o informal, la gente sigue emigrando hacia acá. Y aunque desde hace décadas se ha intentado descentralizar, nunca se ha logrado, y todo se ha quedado en palabras.

“Y continúa una gran migración a la Ciudad de México, lo que implica más drenaje, más vías transitables, mejores servicios urbanos, que no han crecido al ritmo de la población”, considera la investigadora. “Las vías por donde transitan los autos particulares y el sistema público de transporte siguen siendo prácticamente las mismas”.

“Lo que hemos hecho, y el humano lo ha hecho desde que existe, es utilizar lo que tenemos a la mano, por ejemplo, los bosques, talar los árboles, deforestar, y al acabarse los árboles echamos mano de otras cosas para ir quemándolas y satisfacer nuestras necesidades”.

Al problema de la contaminación se agrega el problema del agua. Como ciudad hemos entubado ríos; seguimos construyendo edificios cada vez más altos que desvían la circulación de los vientos y alteran la dinámica que limpiaría el Valle de México. Y eso también es parte de lo que estamos haciendo.

El ozono en las contingencias actuales

Cuando se hizo el cambio en las gasolinas, se introdujeron compuestos que empezaron a producir compuestos orgánicos volátiles, como el ozono. El doctor Humberto Bravo, que era profesor del Centro de Ciencias de la Atmósfera, afirmó que si se quitaba o bajaba la cantidad del antidetonante y se introducían algunas sustancias, iba a haber un problema con el ozono, recordó la investigadora.

“Sorpresa: seguimos con el problema del ozono, y el contaminante que está desencadenando en general las contingencias es el ozono. Aunque varía, hay algunas zonas en las que las partículas suspendidas están empezando a ser un problema”, dice la investigadora.

Cuando llega el sol con los rayos ultravioleta, comienza una serie de reacciones en los óxidos de nitrógeno que empiezan a liberar ozono. “Pero hay un ozono bueno y uno malo, como en los lípidos y el colesterol. El ozono está en cierta capa de la atmósfera y nos protege al evitar que los rayos ultravioleta lleguen y dañen a los seres vivos. Pero este ozono se queda abajo y, como es muy reactivo, se convierte en uno de los principales contaminantes”, explica la investigadora.

¿Qué problemas médicos causa el ozono?

Mientras más se estudia, se ha observado que produce algunos problemas en la salud, “pero a fin de cuentas es un irritante y lo que va a hacer es resecar la piel, modificar y alterar los mecanismos de defensa respiratorios”.

Como es un irritante, en los niños podría alterar la función neuronal, lo que los vuelve muy activos y algunos se pueden distraer con facilidad. En algunas escuelas se han hecho estudios y se ha visto que cuando aumenta la concentración de ozono empiezan los problemas con los niños.

Al producir alteraciones respiratorias puede haber alteraciones cardiacas, principalmente. En algunos estudios se encontró que cuando hay niveles elevados de ozono en algunos países empiezan a presentarse problemas respiratorios. El sistema respiratorio es uno de los más importantes, y si se daña se va a alterar todo lo demás.

La contaminación y problemas neurodegenerativos

Se han hecho algunos estudios sobre los efectos de la contaminación atmosférica en algunos trastornos neurodegenerativos, pero la académica considera que no es tanto el ozono, sino otros componentes.

Se le ha atribuido a los óxidos de azufre, a los óxidos de nitrógeno y a algunos metales, pero no es un solo contaminante, sino varios. Aunque todo el tiempo se está monitoreando a estos contaminantes, como el producto final de muchas reacciones es el ozono, si aumentan algunas otras sustancias, por ejemplo, los óxidos de nitrógeno, se eleva el ozono.

“En un estudio encontré que se ha asociado la elevación del ozono, dióxidos de azufre y óxidos de nitrógeno con la demencia, con Alzheimer o Parkinson. Pero que se asocie no significa que sea causa”, considera la investigadora.

Una de las preguntas más frecuentes que le hacen a la doctora Fortoul Van Der Goes es qué va a pasar con las vías respiratorias y las infecciones.

“Desde el punto de vista respiratorio, si una persona no fuma y hace ejercicio, entre otras actividades, es posible que tenga un cuadro irritativo, pero sin mayores consecuencias. Pero si una persona es asmática, o si tiene enfermedad pulmonar obstructiva crónica, eso se asocia a que sea grave”.

Se ha reportado que la microflora intestinal también se altera con la contaminación, y eso se asocia con depresión y con problemas de obesidad. A la pregunta de cuáles sistemas se alteran, la respuesta es que se alteran todos en mayor o en menor grado. “Hace tiempo hicimos un estudio en el cual el epitelio de la nariz, que normalmente está hecho para humectar y lubricar, cambia por uno de defensa”.

Poblaciones susceptibles a la contaminación

Las personas más susceptibles a los daños por la contaminación son las de mayor edad, los niños pequeños, las personas con alguna enfermedad previa, los cardiópatas, los que tienen problemas pulmonares, los inmunodeprimidos y los asmáticos.

“Incluso los no vacunados, porque no cuentan con la defensa que las vacunas brindan. Una vacuna, además de estimular la respuesta a determinada enfermedad, estimula el sistema inmune en general”.

Recomendaciones para los días de mala calidad del aire

Lo que podemos hacer es mejorar nuestra alimentación. Por ejemplo, consumir antioxidantes naturales que se encuentran en muchas frutas de temporada, o algún suplemento que tenga antioxidantes, como vitamina C o vitamina A, pero siempre consultándolo con un médico.

Disminuir las actividades al aire libre y, aunque todos tenemos que salir a trabajar, hay quienes recomiendan usar cubrebocas, que si bien no filtra las partículas finas, de alguna manera puede ayudar a detener una parte de lo que puede llegar. Y mantenernos bien hidratados.

Contaminación en interiores

“Una de las fuentes importantes de contaminación que se ha detectado son las estufas de gas que tienen encendido el piloto todo el tiempo. Deberíamos vigilar que nuestra estufa esté bien calibrada y que no tenga fugas”, recomienda la académica universitaria.

Otra fuente importante de contaminación interior son las sustancias que se usan para aromatizar la casa o quemar incienso. Los detergentes que se usan en casa y los limpiadores de pisos, porque se evaporan y se inhalan.

“Hay un grupo en el Instituto de Enfermedades Respiratorias que estudia las alteraciones por el humo de leña en algunos sitios donde se utiliza carbón o madera para cocinar. Eso no ocurre en las ciudades, sino en ambientes rurales”.

“Debemos recordar que el problema de la contaminación es causado por numerosos factores, entre los que se podrían mencionar la salud, la vialidad, la educación y la agricultura, que causa deforestación”, finalizó la académica universitaria.

regresar

Qué ocurre en nuestro cerebro cuando nos desmayamos

Aunque es una experiencia común, el desmayo es bastante poco comprendido porque no siempre sabemos qué lo causó; normalmente es breve y nos recuperamos sin mayor problema, pero también puede ser una alerta médica.

En todo caso, las causas de un desmayo son diversas. Por ejemplo, la deshidratación o permanecer mucho tiempo de pie pueden hacer que disminuya el flujo sanguíneo hacia el cerebro, lo que provoca una caída de la presión arterial y puede causar un desmayo.

Algunas situaciones cotidianas, como el estrés y el miedo, pueden desencadenar una respuesta del sistema nervioso que reduce momentáneamente la presión arterial y la frecuencia cardiaca, lo que daría como resultado un desmayo.

Durante el desmayo, en el cerebro hay una disminución repentina, aunque temporal, del flujo sanguíneo y del oxígeno, lo que causa una pérdida de la consciencia y del tono muscular. Como consecuencia, el cuerpo cae o adopta una posición horizontal, lo que facilita que la sangre regrese a la cabeza y se restablezca el funcionamiento cerebral.

“El desmayo es una manera que el organismo ha desarrollado para protegerse si detecta que hay una disminución importante de la presión arterial o de la glucosa y que no haya un daño permanente. ‘Pum’, dice, ‘vámonos a dormir’, y nos vamos a dormir unos segundos para que se restablezca el flujo sanguíneo y empecemos a trabajar nuevamente como si nada”, explica Lilia Mestas Hernández, de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza. “El desmayo es uno de los mecanismos que la evolución puso en nuestro organismo”.

Algunas personas pueden percibir que se van a desmayar porque hay síntomas como sudoración, visión borrosa o visión de túnel, que anuncian que algo sucede en el organismo, dice la investigadora.

Posición horizontal, lo mejor para recuperarse de un desmayo

“Hay personas que dicen que se sienten mal y que se van a desmayar. En ese momento tenemos que actuar y hacer que la persona permanezca en posición horizontal, para que el flujo sanguíneo se restablezca con rapidez y las neuronas vuelvan a recibir glucosa y oxígeno y reinicien su actividad normal”.

En general, estamos de pie, pero cuando ocurre un desmayo lo mejor es colocar a la persona en posición horizontal, porque esa postura favorece el retorno de la sangre al cerebro. “Cuando estamos en el piso empezamos a despertar porque el flujo sanguíneo se restableció”, explica la investigadora.

“De hecho, el desmayo dura muy poco. Unos momentos después, todavía podemos estar un poco confundidos o mareados, porque la actividad cerebral sigue restableciéndose, pero poco después ya estamos como si nada”.

Es muy importante que durante el desmayo también se coloque a la persona con las piernas elevadas, porque de esa manera se favorece el retorno de la sangre hacia los órganos vitales.

Algunas personas pueden estar en una situación que no les permite recostarse; en esos casos pueden sentarse y realizar maniobras como apretar las piernas y los glúteos para favorecer el retorno venoso. Si no se puede estar acostado, se recomienda cruzar las piernas, porque de esa manera aumenta la presión arterial.

“Es importante mencionar que la mayoría de las personas han experimentado o van a experimentar un desmayo en su vida. Muchos de estos episodios están relacionados con la temperatura, porque cuando hace mucho calor la gente se deshidrata y, si no se hidrata de manera correcta, disminuye el volumen de sangre”.

Hay situaciones que podríamos considerar habituales en las que puede presentarse un desmayo. Cuando una persona ha permanecido mucho tiempo de pie, puede dificultarse el retorno de la sangre al cerebro; cuando se ha comido de manera muy abundante, también puede presentarse un desmayo.

Otra causa frecuente ocurre cuando estamos sentados o agachados y nos levantamos de golpe; en consecuencia, empezamos a ver borroso o sentimos que se nos mueve el piso.

Por la posición en la que estábamos, el flujo sanguíneo se encontraba regulado, pero al levantarnos muy rápido la presión arterial debe ajustarse. Si ese ajuste no ocurre de manera inmediata, puede presentarse visión borrosa, mareo y, en casos más bruscos, un desmayo.

“En un desmayo habitual, a los pocos segundos empieza a restablecerse la actividad cerebral, entonces la persona vuelve a estar consciente”, señala la investigadora.

El desmayo como síntoma

Sin embargo, hay otras situaciones en las que el desmayo puede ser un síntoma de algo más importante. “Cuando sólo es un desmayo, la persona se recupera perfectamente y no tiene efectos asociados. Digamos que es una respuesta del organismo. Muy diferente a cuando el desmayo es síntoma de otra condición”, explica Mestas Hernández.

Cuando el desmayo está asociado a una enfermedad, aparecen otras características. Por ejemplo, durante un evento vascular cerebral no sólo se pierde la consciencia, sino que la recuperación tarda más tiempo y, al despertar, pueden presentarse síntomas como dificultad para hablar, problemas motores, pérdida de la visión o confusión. En esos casos se debe actuar como ante una emergencia neurológica.

“Habitualmente, cuando se presenta un evento vascular de manera súbita, la persona cae al piso desde su propia altura. Perdemos el tono muscular porque no está llegando suficiente sangre al cerebro, por lo que no podemos mantener la posición vertical”, explica Mestas Hernández.

Pérdida de la consciencia por deficiencia de glucosa sanguínea

En casos en los que hay una disminución importante de la glucosa sanguínea, las neuronas no pueden trabajar adecuadamente, porque la glucosa es la principal fuente de energía del cerebro. En estas situaciones, la actividad cerebral disminuye al mínimo para preservar su funcionamiento.

Cuando el cerebro permanece sin suficiente oxígeno por un tiempo prolongado, puede haber daño cerebral. Las neuronas requieren oxígeno para funcionar y, si no lo reciben, comienzan a deteriorarse. Dependiendo de la zona afectada, puede haber pérdida del lenguaje, de la función motora, de la sensibilidad o de la memoria.

El desmayo, más común de lo que se piensa

“Casi la mayoría de la gente, insisto, se ha desmayado alguna vez o se va a desmayar en algún momento de su vida, porque es algo relativamente común”, dice la investigadora.

“No es que el desmayo sea deseable, pero puede ser una respuesta del organismo cuando detecta una situación de riesgo, como una caída importante de la presión arterial o de los niveles de glucosa. En ese sentido, permite que se restablezca la actividad cerebral”, finaliza.

regresar

Equipo científico de la UNAM participa en el descubrimiento de un sistema planetario “raro”

• Se trata de Yilen Gómez Maqueo Chew, Laurence Sabin y Sebastián Carrazco Gaxiola
• Encontrarlo nos da un contexto mayor de los planetas que conocemos, afirmó El conocimiento de alto nivel

El conocimiento de alto nivel del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, aplicado en las observaciones efectuadas mediante el telescopio suizo-mexicano SAINT-EX, contribuyó en el hallazgo de un
sistema planetario en la estrella enana roja LHS 1903.


El descubrimiento desafía el saber de estos objetos debido al inusual orden de sus planetas, explicó la investigadora del IA, Yilen Gómez Maqueo Chew, quién junto con Laurence Sabin y Sebastián Carrazco
Gaxiola, representaron a la Universidad Nacional en el grupo de investigación internacional.

Recordó que las primeras observaciones de la estrella LHS 1903, ubicada a 33 parsecs o más de cien años luz de nosotros, se realizaron en 2019 con el Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS). Al revisar
los tránsitos –cuando pasan frente a la estrella– los primeros estudios revelaron la existencia de tres posibles exoplanetas a su alrededor.


Posteriormente, las personas expertas recurrieron a equipos en tierra, entre ellos SAINT-EX -ubicado en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, Baja California, a cargo de la UNAM-, con el cual se trabajó en 2022 para confirmar la existencia del tercer planeta. Se encontró evidencia con el Satélite de Caracterización de Exoplanetas (Cheops) de la ESA, que este sistema posee un cuarto planeta.

Podría ser rocoso

De acuerdo con Gómez Maqueo Chew, lo importante de encontrar más sistemas planetarios es que nos dan un contexto de todos los que conocemos –incluido el sistema solar–, lo cual permite comparar lo que se sabe de la formación de estrellas, los planetas a su alrededor y evolución a través del tiempo.

La astrónoma precisó que inicialmente se tenía la idea de que en un sistema solar cerca de la estrella se encuentran los objetos rocosos y posteriormente los ricos en gas, pero en el caso de LHS 1903, reportado recientemente en la revista Science, el planeta exterior más distante podría ser rocoso.

En este caso, apuntó, de los ocho conocidos en nuestro sistema solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) los cuatro primeros son rocosos; y los exteriores (de Júpiter a Neptuno) son gaseosos, un patrón que se ha observado comúnmente en el universo.

La doctora en Física por la Universidad de Vanderbilt destacó que los planetas descubiertos alrededor de una estrella suelen ser llamados en orden alfabético con base en su posición, por lo que en este caso son: LHS 1903 b, LHS 1903 c, LHS 1903 d y LHS 1903 e.

La coordinadora del proyecto SAINT-EX puntualizó: Es un sistema “raro” porque hay un planeta con un tamaño y masa que debe ser rocoso, luego le siguen objetos conocidos como subneptunos –planetas
gaseosos más pequeños que Neptuno– y el cuarto tiene la densidad de un objeto rocoso, mientras que en nuestro sistema solar los planetas rocosos son los más cercanos al Sol y los gaseosos más lejanos a
nuestra estrella. Eso es lo extraño.

Por eso se habla de que el planeta e tuvo que formarse en un entorno diferente al de los otros planetas que rodean la estrella LHS 1903; porque de haber tenido el suficiente gas alrededor habría sido un
planeta gaseoso, pero no lo es.

Sin embargo, en el caso de los objetos que orbitan LHS 1903 este orden cambia, pues el planeta más interno en la enana roja –más fría y con un brillo menor al de nuestro Sol– parece ser rocoso, seguido por dos planetas gaseosos, mientras que el último planeta (llamado e) parece ser rocoso.

Las teorías actuales indican que los planetas interiores de un sistema son pequeños y rocosos debido a que reciben mayor radiación de la estrella, lo que, literalmente, “barre” la mayor parte del gas que rodea
su núcleo rocoso. Pero a medida que los objetos se alejan, las condiciones permiten que una atmósfera se mantenga en un planeta gaseoso.

Las y los científicos de los países que conformaron el equipo internacional de investigación, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos, Francia, España, Portugal, Suiza, Alemania, Austria, Suecia, Holanda,
Italia, México, Canadá, Hungría y Japón, sugieren que cuando LHS 1903 e se formó, es posible que el sistema ya se hubiera quedado sin gas, lo cual se considera vital para la formación planetaria. Es decir, no todos “nacieron” al mismo tiempo, lo que propició que este mundo rocoso se formara en esa enana roja ante la escasez de gas, concluyó.

regresar

De metates a cuexcomates: el conocimiento indígena que la UNAM busca preservar

  • Mediante el acercamiento con campesinos sabemos cómo se construían casas, cuentas de jadeíta o cerámica, por ejemplo, indicó

Las comunidades indígenas poseen una riqueza cultural y conocimientos tan ancestrales como extraordinarios, lo cual se muestra en muchos de sus oficios y actividades productivas; algunos se han
realizado durante siglos, aunque otros se perdieron o están por desaparecer, alertó el académico del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, Jesús Carlos Lazcano Arce.

El universitario lleva a cabo el proyecto Oficios del México Prehispánico. Estudio Etnoarqueológico, con el que busca resguardar saberes de antiguas raíces de una zona importante del territorio nacional y más allá de sus fronteras. Para ello ha efectuado trabajo de campo con huicholes, tarahumaras, tepehuanos, nahuas, mazatecos, tzotziles, tzentales, mayas yucatecos, mayas quiches de Guatemala y ha consultado especialistas sobre arte prehispánico de jadeita en Costa Rica.

Se trata de población originaria dedicada, por ejemplo, a manufacturar morteros, metates, navajillas, cuexcomates (ollas de grandes dimensiones para almacenar granos de maíz) o ladrillos de adobe; a
trabajar madera, hueso u obsidiana; almacenar leña o destilar mezcal.

La investigación comenzó en el altiplano central del país, en la zona arqueológica de Xochitecatl-Cacaxtla, en el estado de Tlaxcala, donde ha estudiado el sitio monumental y las zonas en que habitó la gente común, campesinos a los que también se denomina agroartesanos. “Utilizo la etnoarqueología –herramienta heurística que aborda el estudio de sociedades vivas, que estudia la cultura material generada por las sociedades del presente y las del pasado- para tener mayor certeza de cómo se pudieron utilizar y producir artefactos que observamos en los contextos arqueológicos”.

A decir de Lazcano Arce, mediante el acercamiento a la población agroartesanal actual, sobre todo de localidades indígenas, podemos saber, por ejemplo, cómo se construían las casas, la manera en que se
elaboraban las navajillas, cuentas de jadeíta o la cerámica; o cómo se curtían las pieles, no solo con fines rituales para las ofrendas, sino utilitarios para elaborar cuerdas, vestimenta o morrales.

De igual manera, cómo se fabrican los metates de roca basáltica que en la época prehispánica se tallaban con instrumentos, también de piedra, técnica que aún se conserva en algunos lugares del Estado de Guanajuato y Michoacán.

Otros ejemplos son los cuexcomates. “En las diferentes etapas constructivas de la antigua ciudad de Cacaxtla se han descubierto esos graneros o trojes, que en la actualidad pueden tener una altura de más
de cuatro metros; hemos encontrado que no solo los usaban las élites para concentrar y asegurar su alimento, sino la gente común”. En Tlaxcala ya no se hacen, porque hoy la mayoría de los granos se ponen en costales y se almacenan en un cuarto. Pero en Puebla y Morelos sí los hay, y ahí podemos conocer cómo se construyen y se mantiene ese conocimiento ancestral.

Mientras que en Tlaxcala y el Estado de México hay sitios donde se producen adobes, los mismos que se utilizaron para la construcción de casas en el Epiclásico, entre los años 650 y 950 de nuestra era. “Observar cómo lo hacen en la actualidad permite sugerir, con mayo certeza, cómo se pudo hacer en el pasado”. En este caso, esos materiales se siguen empleando en ese estado del Bajío, en Zacatecas,
Durango, Coahuila o Jalisco, para la edificación, en especial, de casas y viviendas comunes.

Aunque la distancia entre lo prehispánico y lo actual es importante,aclaró, hay aspectos que perduran en cuanto a esos oficios, todos ellos, además de lo agrícola, referentes a su vida cotidiana. De igual modo,
se mantienen vigentes aspectos sociales, como la solidaridad y una visión comunal. Antes, como ahora, en la edificación de una casa o en la cosecha hay intervención de la comunidad, como sucede en el tequio, común en los indígenas zapotecos y mixtecos de Oaxaca.

No obstante, los resultados advierten que, por ejemplo, los conocimientos agrícolas se están perdiendo porque, en parte, las nuevas generaciones van dejando esas labores por otras actividades económicas como taxistas o dependientes de una tienda de conveniencia. En otros casos, para mejorar su economía las personas convierten sus saberes cotidianos en artesanías para el turismo.

A la recolección y almacenamiento de leña, tanto prehispánica como actual -combustible indispensable en los temazcales, para hornos de cerámica o cal, y sobre todo para las cocinas donde se preparan
alimentos como el pibipollo (tamal tradicional en la fiesta de Día de Muertos en el sureste del país, y que casi ya no se hace debido a la religión evangélica que lo prohíbe), o cocinar barbacoas-, no se les ha
dado la importancia que tienen, eso también es motivo del trabajo de este proyecto, precisó el experto.

Lo actual, reconoció Lazcano Arce, tiene muchos cambios, pero hay numerosas poblaciones en las que todavía permanecen el pensamiento y conocimiento prehispánico en el aspecto simbólico y la actividad
productiva. Lamentablemente varias están en condiciones precarias, pero guardan saberes extraordinarios.

Con los resultados de sus investigaciones, el también profesor de etnoarqueología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales se abocará a escribir algunos libros y luego estudiará el trueque en el
mundo prehispánico y en el presente.

regresar

Leche de madres con obesidad y sobrepeso impacta microbiota intestinal de sus recién nacidos

  • Contiene grupos bacterianos desbalanceados, algunos aumentados y otros disminuidos, dijo Cuauhtémoc Licona Cassani quien con Marion Brunck y su equipo científico llevan a cabo un estudio en la materia

Cuando las madres presentan sobrepeso u obesidad, la composición de la leche materna cambia; este alimento es un líquido biológico altamente cargado de nutrientes, de mensajes inmunológicos que
muestran la salud de ellas, aseguró el investigador del Instituto de Biotecnología (IBt), Cuauhtémoc Licona Cassani.

Junto con Marion Brunck -inmunóloga quien analiza con su equipo en el Instituto de Investigaciones Biomédicas las células inmunes de la leche materna- elaboraron un estudio clínico con mamás sanas, con obesidad y sobrepeso, al igual que con sus bebés de quienes tomaron muestras de su leche y del copro en tres momentos:

Durante las primeras horas posteriores al parto, al primer y tercer mes de vida. La investigación se llevó a cabo en un hospital de alta especialidad de Nuevo León.

“Hay varias etapas de la leche materna, y el calostro -que se da dentro de las primeras 48 o 72 horas después del parto- es el primer mensaje que recibe el tracto gastrointestinal de un neonato. Al estudiar el calostro observamos que las mamás con obesidad o sobrepeso tienen reducidos ciertos grupos bacterianos”, explicó el integrante del Departamento de Ingeniería Celular y Biocatálisis del IBt.

Algunos se conocen como “primeros colonizadores” y son importantes porque ayudan a preparar el tracto digestivo para que, cuando cambie la leche materna, lleguen otras bacterias como los lactobacilos, entre otros microorganismos benéficos.

Si no hay una buena cantidad, el terreno no se prepara de manera adecuada y ello perjudica la colonización secundaria de aquellas que conocemos como benéficas; eso puede tener consecuencias queafecten la salud del neonato. “Eso es justo lo que nosotros estamos tratando de entender”, subrayó el experto universitario.

En principio -prosiguió- estudiaron los componentes del calostro y los cuantificaron, a fin de ver cuáles tienen más presencia: bacterias, oligosacáridos humanos, metabolitos, compuestos que están libres,
secreciones de las bacterias o de células humanas y citocinas que son mensajes inmunológicos, entre otros.

Luego efectuaron correlaciones de cuáles de estos y en qué cantidad se encontraban en el calostro de las mamás con obesidad, y lo compararon con el de aquellas con índice de masa corporal y composición adiposa considerados como “normal”. Con muestras de las copro de los bebés observaron lo que pasa en su tracto gastrointestinal cuando toman leche materna “desbalanceada”.

Si pudiéramos sacar fotografías de la colonización del tracto gastrointestinal de un neonato en condiciones sanas, veríamos qu ciertos grupos bacterianos llegan en determinadas cantidades y tiempo,
y que esta trayectoria de colonización se rompe drásticamente en quienes tienen obesidad, detalló.

El especialista en Análisis de Diversidad Genética, Metabólica y Microbiana de Ambientes con Aplicaciones Biotecnológicas, añadió: Los primeros colonizadores son microorganismos que pertenecen al filum de Bacillota, especialmente Enterobacteriaceae, Staphylococcus y Streptococcus, entre otros, los cuales son importantes porque consumen el oxígeno elevado en el tracto gastrointestinal con el objetivo de preparar el terreno para las siguientes bacterias “buenas”.


Expuso que diversos trabajos muestran que el tracto digestivo es determinante para el desarrollo del sistema inmunológico, y se sabe que los descendientes de mamás con diabetes gestacional, al ser adultos, tienen un porcentaje más elevado de padecer desbalances metabólicos, obesidad y diabetes.


Licona Cassani mencionó que la lactancia materna sigue siendo la mejor opción para gozar de buena salud, ya que contiene bacteria y una multitud de factores nutricionales e inmunológicos. Los lineamientos de salud en México y los de la Organización Mundial de la Salud son claros:
es esencial que la lactancia sea exclusiva los primeros seis meses, remarcó.