Nueva etapa de conservación en Janos, reserva de la biosfera

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Nota original de: Gaceta UNAM
Autor de la nota: Diana Saavedra
Fecha de publicación: 8 de febrero de 2021
https://www.gaceta.unam.mx/nueva-etapa-de-conservacion-en-janos-reserva-de-la-biosfera/

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  • Proyecto impulsado por el Instituto de Ecología
  • Esfuerzo armónico de investigadores con los habitantes de la región; se podrán recuperar hasta cien mil hectáreas de pastizales

Hoy en la Reserva de la Biosfera en Janos es posible encontrar osos, venados, pecaríes y muchas otras especies, esto como fruto de la labor de tres décadas impulsada por Gerardo Ceballos González, del Instituto de Ecología.

Ahora, el experto en ecosistemas y su equipo de trabajo comenzarán una nueva etapa de conservación que podría ser el proyecto de restauración más grande hecho en México.

Desde que iniciara su cometido en la zona con el propósito de estudiar los perritos de las praderas y los bisontes, el grupo de expertos de la Universidad Nacional ha realizado un esfuerzo armónico con los habitantes, lo que llevó a que la región se convirtiera en una Reserva de la Biosfera en Chihuahua.

“Apoyamos a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas en la introducción de 23 bisontes genéticamente puros en 2009; actualmente existen más de 200”, informó el investigador universitario.

Además, con el propósito de evitar que un problema, como una epidemia, pueda acabar con la especie en México, se mandaron bisontes de Janos a Coahuila para establecer una segunda población en el país, detalló.

Recordó que cuando arrancaron los trabajos en la zona, muchos sitios no tenían ni siquiera luz eléctrica; sin embargo, conforme ha ido avanzando el tiempo carreteras, energía, agricultura y crecimiento poblacional ejercen importantes presiones en el área.

“Soy algo optimista, porque la sequía natural nos puede llevar en este momento a un acuerdo como el que tuvimos con dueños y poseedores de la tierra hace tiempo para una planificación de las actividades y un mejor manejo de la reserva”, explicó el especialista.

Desde hace tiempo los universitarios han estudiado el uso correcto de la tierra, como cuánta ganadería puede haber, dónde puede haber agricultura, cacería o silvicultura, por lo que esperan lograr nuevos acuerdos para mitigar los impactos negativos en la zona.

En la década de 1990, las colonias de los perritos de la pradera abarcaban una inmensa superficie de 55 mil hectáreas; pero el aumento de las carreteras, el sobrepeso, la pérdida de hábitat por la agricultura (la mayor parte ilegal), enfermedades y la sequía natural, ha causado que ahora sólo queden cinco mil hectáreas, calculó.

“El esfuerzo de mi grupo, para los siguientes cinco años, será recuperar poblaciones. Hemos hecho ya un planteamiento a la Secretaría de Agricultura para que trabajemos en conjunto y restauremos entre 50 o cien mil hectáreas de pastizal deterioradas, precisó Ceballos González.

“Con nuestra investigación y la de otros colegas hemos aprendido el manejo para compaginar actividades económicas y de conservación. Este podría ser el proyecto de restauración más grande que se ha realizado en México”, destacó.

Dentro de las malas noticias que hay en la nación, comentó el autor del libro Animales de México en peligro de extinción, hay muchas reservas naturales que son casos de éxito gracias al involucramiento de especialistas; “esto no quiere decir que no estemos perdiendo la guerra, pero estamos ganando batallas”, indicó el miembro de la National Academy of Sciences, de Estados Unidos.

El caso de Janos, que enfrenta además problemas de narcotráfico y violencia, como muchas otras zonas del país, pero donde aún es posible encontrar berrendos, bisontes, perritos de la pradera, osos, lobos y muchas otras especies de flora y fauna silvestres extraordinarias, habla del interés no sólo de los científicos, sino igualmente de las comunidades que se empeñan por mantener estas reservas.

Desafíos

Los retos de conservación en Janos son preservar e incrementar la diversidad biológica en la zona, es decir, que haya más bisontes, osos y más lobos; que aumente la presencia de especies claves como los perritos de la pradera, que podrían llegar a habitar entre 15 y 10 mil hectáreas.

Además, se debe detener el deterioro de los ecosistemas restaurando miles de hectáreas de pastizal y compaginando de mejor manera la protección y el desarrollo, trabajando más de cerca con los ganaderos, por ejemplo, para elevar la capacidad de carga.

“Si tienes la cantidad correcta de ganado es compatible con los perritos, los coyotes, las zorritas, las víboras, los bisontes; es decir, lo único que se debe entender es qué parte del dominó o mosaico es para agricultura, cuál para ganadería o para cacería, cuáles no tocarse, y en este esquema es esencial que los pobladores y los dueños de la tierra deben tener un beneficio de la conservación”, precisó.

El investigador resaltó que prácticamente todos los terrenos de la reserva tienen dueño, por lo que no se puede llegar a imponer limitaciones en su uso sin ofrecer alguna utilidad. Por eso, el reto es lograr actividades productivas compatibles con el resguardo. Además de conseguir financiamientos y beneficios para los propietarios de la Tierra que sean un incentivo para la preservación del ambiente.

Ceballos González consideró que si se empodera a los dueños de la tierra en esquemas de conservación resultan ser los mayores aliados para cuidar los ecosistemas.

Ante la grave amenaza que enfrenta la humanidad por la pérdida de especies, que pone en riesgo el futuro de todos los seres vivos, incluyendo a nosotros mismos, ejemplos como Janos pueden ser casos de esperanza, finalizó.

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Acoso o bullying puede aprenderse en casa

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Nota original de: DGCS UNAM
Fecha de publicación: 30 de abril de 2022
https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2022_351.html

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• Su incremento es muestra de la problemática general que atraviesa la humanidad: Erika Villavicencio Ayub
• El 2 de mayo se conmemora el Día Internacional contra el
Bullying o el Acoso Escolar

La insistencia de incomodar a otra persona, denostarla, resaltar ciertas características o actitudes negativas de ella, pueden ser aprendidas, y no corregidas, en su entorno familiar, expone la coordinadora de Psicología Organizacional de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, Erika Villavicencio Ayub.

Debido a que el contexto en el hogar propicia conductas hacia el exterior, si al interior existen antecedentes de violencia psicológica, física o de cualquier otro tipo, algún integrante tendrá mayor probabilidad de sufrir o infringir agresión, explica.

El acoso también tiene que ver en gran parte con nuestra cultura, y es muestra de la problemática en general que atraviesa la humanidad, acota la experta.

“Las agresiones son resultado del cúmulo de frustraciones, de necesidades no cumplidas en diferentes aspectos. Por eso, cuando alguien te provoca, puedes reaccionar de manera agresiva debido a que hay personalidades que se les facilita más la reacción hacia la violencia, inclusive han encontrado reforzadores para mantener estas conductas porque les dan resultados que para ellos son satisfactorios: ser el popular, el que controla, el obtener algo en función de mantener estas actitudes”, describe.

Villavicencio Ayub recuerda que el acoso o bullying no es un fenómeno nuevo, porque ha acompañado el desarrollo del ser humano en un sentido de sobrevivencia, “de que gane el más fuerte”; sin embargo, se ha extendido a otros ámbitos o vías “novedosas”, como la digital.

Destaca que las últimas cifras publicadas el año pasado indican un crecimiento significativo del fenómeno. Con base en datos revelados en el First World Report por la organización International NGO Bullying Without Borders, correspondientes a 2020-2021, México registra hasta 180 mil casos reportados de bullying y de ciberbullying.

El primero puede presentarse a partir de edades tempranas, en la niñez; en cambio, el otro fenómeno está más relacionado con los jóvenes porque son quienes tienen mayor interacción con las tecnologías, expone la experta a propósito del Día Internacional contra el Bullying o el Acoso Escolar, que se conmemora el 2 de mayo.

Cabe mencionar que el objetivo de esta conmemoración es concientizar a nivel mundial sobre el riesgo de este fenómeno (presencial y digital) en los menores y jóvenes a nivel mundial, así como buscar los mecanismos para evitarlo.

Esta iniciativa, planteada en 2013 por Javier Miglino, fundador de la organización no gubernamental “Bullying Sin Fronteras”, fue aprobada por la UNESCO el mismo año.

Situación propicia

El ciberacoso, prosigue Villavicencio Ayub, ha crecido de forma exponencial debido al confinamiento y por el auge de las tecnologías. En consecuencia, esta facilidad es aprovechada para alcanzar a miles de personas.

Como es un entorno virtual, a veces en la mente del victimario se considera un juego. Se escuda diciendo: “no, eso no está pasando”. Hemos encontrado personas que no están conscientes de que hay un daño psicológico, asevera Villavicencio Ayub.

Al abundar, señala que el ciberacoso, el cual se realiza en internet, redes sociales, plataformas de juego, mensajería, inclusive telefonía móvil, parte en gran medida del anonimato. “Este fenómeno psicológico, donde la gente se puede esconder, le permite hacer una serie de cosas perversas con mayor facilidad”.

Es reciente porque está alineado o relacionado con las nuevas tecnologías, aquí no hay una sola forma de cómo se presenta, puede ser a través de intimidación, ofensas, maltratos, insultos, chantajes, presiones. El agresor trata de humillar, atemorizar, poner en una situación vergonzosa a la víctima. En ocasiones hasta puede suplantar su identidad y amenazarlo con exponer imágenes o contenido que le afecte, previene la universitaria.

“Tenemos casos lamentables porque pueden llegar a afectaciones en la salud mental e inclusive física, porque la gente se empieza a aislar, puede alterar hábitos de sueño, de alimentación, hemos encontrado autolesiones porque llegan a tener tanta tristeza, miedo, soledad, que es una manera de desahogarse, de depositar un poco el estrés”, afirma la doctora en Salud Ocupacional.

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El panorama del bullying durante la pandemia

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Nota original de: Gaceta Facultad de Medicina
Autor de la nota: Ricardo Ambrosio
Fecha de publicación: 28 de octubre de 2021

https://gaceta.facmed.unam.mx/index.php/2021/10/28/el-panorama-del-bullying-durante-la-pandemia/

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El panorama del bullying durante la pandemia

El bullying es un tipo de violencia escolar, se realiza a partir de conductas agresivas, consiste en un desequilibrio del poder en la relación de pares, donde el sujeto más poderoso intimida o acosa intencional y periódicamente al sujeto con menos poder dentro del ambiente escolar.

Las conductas agresivas pueden ser directas (físicas o verbales) o indirectas como las agresiones relacionales (exclusión social, esparcir rumores); el bullying se da en un contexto grupal donde cada uno de los alumnos juega un rol: intervienen la víctima, el agresor, un observador y una víctima-agresor.

Los roles se relacionan con diferentes indicadores de salud mental; las víctimas tienen bajos niveles de autoestima y los agresores tienen un déficit de empatía; a su vez, el grupo víctima-agresor tiene niveles más elevados de ansiedad, depresión y riesgo de suicidio. Las conductas agresivas son motivadas por la búsqueda de prestigio, popularidad o admiración dentro del grupo, también intervienen malas relaciones interpersonales, ambientes familiares violentos y falta de introyección de las normas. La prueba PISA realizada por la OCDE a adolescentes de 15 años en el 2018 arrojó que en México hay hasta un 23 por ciento en la prevalencia de victimización por acoso escolar.

“En 2020 entramos en confinamiento en todos los niveles escolares, se empezaron a visibilizar diferentes tipos de violencia escolar, problemas de disciplina y abusos por parte de algunos profesores, pero no vimos agresiones entre pares tan frecuentemente”, informó la doctora Ana Carolina Rodríguez Machain, investigadora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental (DPSM) de la Facultad de Medicina de la UNAM.

La especialista destacó que de acuerdo con un estudio realizado durante la pandemia en Canadá con estudiantes de cuarto a doceavo grado, se encontró una disminución considerable de la victimización y el acoso en todas sus formas durante el confinamiento; otro estudio realizado en España encontró que el acoso se relaciona con ansiedad y depresión, ambas influyen negativamente en el rendimiento escolar; los niños que habían sufrido bullying disminuyeron sus niveles de ansiedad y depresión y mejoraron su rendimiento académico en las clases virtuales. No obstante, se ha registrado un aumento de conductas como el ciberacoso y ciberodio.

En el Seminario de Salud Mental y Psiquiatría, transmitido por Facebook Live y moderado por la doctora Ingrid Vargas Huicochea, académica y Coordinadora de Investigación del DPSM, la doctora Rodríguez Machain destacó que al trasladar el entorno escolar a una modalidad virtual, los alumnos están expuestos a agresiones cibernéticas además del bullying, que pueden provocarles problemas de salud mental, por lo que es importante realizar intervenciones.

“Debemos buscar enseñar a las y los jóvenes a relacionarse a partir de conductas que no sean agresivas y nos ayuden a generar relaciones no violentas en cualquier ámbito, tanto presencial como en el medio virtual, tenemos que buscar que ellos aprendan a relacionarse a través de otros elementos que no sea la agresión”, concluyó.

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De la violencia en el aula a la agresión cibernética

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Nota original de: DGCS UNAM
Fecha de publicación: 29 de enero de 2021
https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2021_076.html

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• El acoso escolar se presenta con mayor incidencia en personas de 11 a 15 años de edad: Milagros Figueroa Campos, de la FP
• Nelia Tello Peón, de la ENTS, considera que con la nueva modalidad de aprendizaje se requieren renovadas formas de relacionarse
• El 30 de enero se conmemora el Día Escolar de la no Violencia y la Paz

La violencia en la escuela comienza como una broma inocente, un hecho que puede causar un momento de risa entre compañeros; poner un sobrenombre, mofarse de la apariencia física, agredir corporal y verbalmente se volvieron prácticas constantes en los salones de clase.

Aunque podría pensarse que esos actos quedaron atrás porque ahora la enseñanza se imparte a distancia, lo cierto es que prevalecen a través de los medios digitales, donde el ciberacoso adquirió mayor importancia.

De acuerdo con datos arrojados en 2019 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en materia de bullying en educación básica nuestro país ocupa el primer lugar a nivel internacional, es decir, más de 18 millones de estudiantes de primaria y secundaria sufrieron violencia escolar.

“El acoso escolar o bullying es un comportamiento deliberado y repetido en el tiempo para dañar a otra persona y ocurre en un contexto interpersonal, involucrando un desequilibrio de fuerza o poder. Se puede iniciar como un incidente en el aula o espacio escolar y la víctima comienza a ser objeto de burlas, apodos, exclusión social y frecuentemente de violencia física”, afirma Milagros Figueroa Campos, académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

En otros casos, agrega, el agresor puede seleccionar a su víctima por ciertas características. El acoso escolar se presenta con mayor incidencia entre preadolescentes y adolescentes, es decir, entre los 11 y 15 años de edad.

En ocasión del Día Escolar de la No Violencia y la Paz, que se celebra el 30 de enero, señala: como consecuencia de este fenómeno las víctimas podrían empezar a desarrollar reacciones de tipo psicológico (ansiedad, insomnio, llanto, tristeza); psicosomáticas (dolores de cabeza o de estómago) y escolares (bajo rendimiento y ausentismo).

Existe también el ciberacoso, que es la violencia ejercida a través de medios electrónicos, se presenta desde hace tiempo pero se intensificó durante la pandemia por la COVID-19; es algo que nunca termina: en internet o en redes sociodigitales los jóvenes son intimidados, se publican sus fotografías que incluso ignoraban que se las habían tomado, o escriben mensajes denigrantes, situación que los obliga a cambiar el número de su celular o cuentas en las plataformas virtuales.

“Lo que se ha encontrado en el ciberacoso es que existen muchas humillaciones, violencia de tipo sexual derivada del género, burlas hacia el aspecto físico, la gente se reúne para generar chismes de otras personas a través de las redes sociodigitales, y genera información falsa sobre otra persona; comienzan a atacarla en cuanto a su prestigio y todo esto va haciendo que las víctimas tengan realmente episodios de estrés agudo, de mucha ansiedad y falta de sueño”, argumenta.

Figueroa Campos explica que un rasgo del perfil de un agresor es que no se identifica así mismo como tal, a pesar de que los demás lo ubican así; para él su conducta es normal, porque es “una broma” o “así se lleva” con ciertas personas. Son individuos que crecen generalmente en ambientes donde la violencia se vive como algo “normal”, por lo que son impulsivos, impacientes y aprendieron a ganarse algo peleando o demostrando superioridad.

También se encontró que algunos agresores pueden detectar a sus posibles víctimas: individuos tímidos, aislados socialmente, sumisos, o bien, con alguna “diferencia” que puede ser étnica, discapacidad física, escolar, entre otras características.

La no violencia

“La convivencia, siempre a través del tiempo, ha implicado violencia, una que algunos suelen calificar como necesaria cuando se lucha por los derechos humanos, una ideología de emancipación o por salvar a un ser humano. Es importante reconocer que la violencia siempre tiene el mismo significado, aunque sus expresiones son distintas”, asegura Nelia Tello Peón, académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM.

Para referirse al concepto de “violencia”, cita a la filósofa universitaria Juliana González quien asegura que es como una fuerza que impone, que destruye, que arrasa a lo humano y a la posibilidad de ser. La especialista explica que en trabajo social estudian la violencia a partir de un enfoque relacional, es decir, una relación de dominio y sumisión.

“El Día Escolar de la No Violencia y la Paz es un momento de reflexión, en el que se reconoce que todavía tenemos mucho que trabajar por una convivencia solidaria, porque en muchos actos de nuestra vida diaria se presenta la violencia. Desgraciadamente somos considerados como un país donde hay mucha violencia y al inicio nos ofendía, pero ahora nos duele, porque quizá ésta ya se haya naturalizado”, puntualiza.

Para evitar asumir este fenómeno como algo “natural”, menciona que es necesario entender que somos responsables y se deben cambiar los comportamientos que la involucran, porque de otra manera la sociedad seguirá desigual, con las mismas jerarquías donde el dominio está institucionalizado.

“Las personas somos vulnerables, pero a veces nos vulneramos más los unos a los otros y la violencia se da más hacia el débil. Por tanto, aquí es cuando aprendemos a relacionarnos de una manera violenta”, revela Tello Peón. Y agrega: esto en un salón de clases se ve reflejado en acciones pequeñas que van escalando y se vuelven más grandes hasta hacerlas colectivas.

“En el momento que comenzamos a dar clase de manera virtual surgió una nueva problemática, porque esta modalidad implica una organización social distinta que también tenemos que aprender a manejarla. Al hablar de violencia escolar generalmente se habla de agresión entre estudiantes y poco de la relación de maestro-alumno, en la que también se llega a dar maltrato por ambas partes”, asevera.

En ese sentido, la también coordinadora del Seminario Universitario Interinstitucional sobre la Violencia Escolar (SUIVE) de la UNAM estima que con esta nueva modalidad de aprendizaje se deben realizar más estudios, a fin de analizar la socialización, en la cual se podrían intentar nuevas formas relacionales con espacios abiertos que ayuden a mejorar la convivencia y los estudiantes puedan reconocer al otro.

Acciones contra la violencia

Al continuar, Milagros Figueroa Campos destaca que para evitar el acoso escolar es importante que los padres de familia estén cercanos a sus hijos. En estos momentos de pandemia existe esta posibilidad y, sobre todo, de buscar oportunidades para comunicarse y relacionarse entre los miembros de la familia.

“Hablar de una comunicación entre padres e hijos no se trata de interrogarlos, sino de una charla cotidiana y amena en la que los adultos escuchen a sus hijos sobre lo que sienten, sus intereses, motivos, dudas, preocupaciones y lo que piensan. Es fundamental abrir espacios de comunicación en casa y en la parte escolar también, de tal manera que se dé una mejor convivencia entre niños, jóvenes y adultos”, sostiene.

Para la especialista, hoy en día los padres y profesores deben tener más cuidado en los contenidos que ven los estudiantes a través de las computadoras, teléfonos celulares o tabletas, a fin de evitar que se pongan en riesgo.

A su vez, Nelia Tello Peón refiere que hay avances en materia de violencia al reconocerla cuando hay destrucción o sangre y en otro tipo de expresiones cotidianas, como el acoso físico o cibernético escolar. Sin embargo, donde aún falta progresar es en ir más allá del discurso, en los hechos.

“Para lograr una socialización certera basta con dialogar y comprender, que no señalemos, sino que seamos capaces de analizar y quedarnos con lo que nos funcione para relacionarnos con los demás. Creo que la relación alumno-profesor es un reto grande, pero puede ser positivo si usamos el aprendizaje para humanizarnos”, subraya.

Es momento, dice, que la violencia en general se entienda como tal y en vez de contar el número de agresiones que ocurren diariamente en México, accionar para romper con esa cadena desde la casa hasta la escuela.

La celebración

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), a partir de 1964 el Día Escolar de la Paz y la No violencia se celebra el 30 de enero de cada año, ya que se relaciona con el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi (India, 1869-1948), líder pacifista que defendió y promovió la no violencia y la resistencia pacífica frente a la injusticia.

Para este activista y político hindú, la paz era una postura para evitar conflictos y el único camino que debían recorrer los seres humanos a fin de evitar daño e injusticia en el mundo.

Esta celebración fue reconocida por el Ministerio de Educación y Ciencia de España mediante la Orden Ministerial del 29 de noviembre de 1976, pero fue establecida oficialmente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hasta 1993.

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Hablemos de bullying

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Nota original de: Gaceta Facultad de Medicina
Autor de la nota: Eric Ramírez
Fecha de publicación: 4 de junio de 2019
https://gaceta.facmed.unam.mx/index.php/2019/06/04/hablemos-de-bullying/

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“La definición de bullying contempla una intimidación constante, periódica e intencional, del mismo sujeto hacia la misma persona o grupo, en una relación de pares, dentro del contexto escolar. Estamos hablando de un evento violento, es decir, hay un contexto en donde el agresor sabe que tiene cierto poder y lo ejerce”, explicó la doctora Ana Carolina Rodríguez, investigadora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina, durante la quinta sesión de preguntas y respuestas del ciclo “Todo lo que siempre quisiste saber y no te atrevías a preguntar”.

La especialista reiteró que la problemática gana terreno cuando los niños que usualmente interactúan en diferentes contextos perciben violencia de manera cotidiana, hecho que les ayuda a normalizarla. De tal forma que cuando van a la escuela, además de aprender conocimientos generales, también forman vínculos con sus compañeros, y las maneras en que se establezcan éstos serán parte de la formación escolar.

¿Qué factores se han visto relacionados con el surgimiento del bullying? las normas flexibles y la poca supervisión. De pronto se tiene un reglamento escolar, pero no se les instruye del por qué hay que tener esas normas y su funcionalidad. Entonces el joven va a decir: ‘no las voy a acatar porque no tienen ningún sentido para mí’”, mencionó.

Este problema es multifactorial, pero principalmente son las familias y las escuelas los principales implicados, por lo que tener una sincronización adecuada en los valores que se le enseñan a los niños entre estos dos contextos, cobra importancia. Si el menor ve violencia en casa, es probable que la normalice y cuando la experimente en la escuela, le parezca normal observarla, recibirla o ejercerla.

En cuanto a la identificación de los victimarios, la investigadora indicó que suelen ser muy sociables, incluso podrían ser divertidos, extrovertidos, sin presencia de culpa en su conducta y con el poder de subordinar a un grupo; mientras que las consecuencias del torturado suelen ser la victimización, depresión, conductas suicidas, aislamiento e indefensión aprendida.Hablemos de bullying

Hay soluciones

“En todos los grados escolares existen manifestaciones de bullying, desde primaria hasta universidad, lo que se ha podido observar es que van cambiando los métodos: los primeros años las formas de violentarse es a través de conductas agresivas físicas y verbales; una vez pasada la preparatoria, las formas son más relacionales”, explicó.

Para prevenir es muy importante tener una comprensión real del bullying, qué es, cómo se genera, cuáles son las señales y cómo detenerlo adecuadamente. Por ello, los tutores deben estar al tanto de sus hijos, en caso de que sean los agredidos, o los agresores, para actuar temprana y rápidamente sobre este mal.

Uno de los principales consejos que ofrece la doctora Ana Carolina Rodríguez es tener una buena comunicación familiar, para así poder identificar los cambios que el niño o joven tenga, incluso hacer sentirlo en un ambiente seguro y tomar en cuenta la ayuda psicológica.

“Además, promover constantemente formas de interactuar no violentas, y si se da un evento de ese tipo los tutores lo señalen, hagan evidente lo que está sucediendo a todo el grupo, y principalmente al agresor hacerle entender el daño que provoca. Ya existen herramientas de cómo atender estos conflictos”, concluyó.

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