Creados como una respuesta ciudadana al temblor de 1985, hoy los Topos Tlatelolco aplican el conocimiento, protocolos y valores que aprendieron en la UNAM para salvar vidas
El sismo de 1985 transformó a México. De aquella tragedia nacieron los Topos Tlatelolco, una brigada ciudadana que, con el tiempo, se volvió un referente internacional de rescate. Hoy, universitarios como Mario Luna e Iván Barrientos continúan con esa misión, convencidos de que la preparación y solidaridad son la mejor herencia de ese 19 de septiembre.
Ingeniero geólogo por la UNAM y empresario del calzado, Mario se sumó a la escuadra en 1993, cuando su gusto por la aventura, el rapel, la tirolesa, el kayak y los perros lo llevaron a entrenar con la brigada los domingos. Ahí encontró un propósito: ayudar a quien se encuentra desvalido ante fenómenos naturales como los sismos. “En el 85 no estábamos preparados, pero la ayuda civil sostuvo a la ciudad”, recuerda.
Desde entonces, ha participado en rescates tanto en Haití como en Turquía, aunque él destaca el realizado en Indonesia porque lo marcó profundamente. “Había miles de cadáveres y nos tocó caminar de puntillas para no pisarles. Es traumatizante, pero tu trabajo es ayudar”.
Enfrentar un evento de tal magnitud le hizo comprender la importancia de cuidar su salud mental y la de sus compañeros mediante terapias grupales y diálogo con otras escuadras. También entendió que viajar a un país ajeno para brindar ayuda implica adaptarse a otra cultura, idioma y religión, y que lo técnico se vuelve inseparable de lo humano.
“La carga sobre nuestros hombros es grande. No puedes decir a los más jóvenes: ‘Se derrumbó, vayan y entren’. Hay protocolos y los enseñamos. Es un trabajo de alto riesgo y si te ganan los nervios, puedes accidentarte; hay que seguir reglas para volver con vida”, afirma el líder operativo.
Para el universitario, esta labor de altruismo nace de la empatía ciudadana mexicana. “Somos campeones en solidaridad. En 1985 no sabíamos nada de protección civil y, aun así, la sociedad sostuvo el rescate. Esto se reafirmó en 2017, pues el temblor de ese año nos mostró la efectividad de realizar simulacros y de tener planes de evacuación. Es preciso llevar la prevención a las escuelas, ya que las niñas y niños ‘son esponjas’ y todo esto se puede aprender también en casa”, señala.
A decir de Mario, además de técnica y valores, la UNAM le enseñó a leer una estructura y evaluar, a partir de columnas y muros de carga, por dónde y cómo entrar. “Y sobre todo me inculcó honestidad y conciencia de equipo: a reportar objetos hallados, a coordinarme con autoridades y con la comunidad, y a cuidar al compañero dentro y fuera del operativo”.
La prevención salva más que cualquier maniobra. Es preciso armar un plan, hacer ejercicios y tomar en serio los simulacros. Hay que agradecer a la Universidad lo que nos da y regresarlo a la sociedad, concluye.
Innovación y voluntariado
Iván Barrientos estudia la licenciatura en Física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, actividad que combina con el marketing, la tecnología y la innovación. Desde 2006 apoya a la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco en las áreas operativas y de logística.
Su inquietud por sumarse a la escuadra se remonta a 1985, pues aunque entonces él tenía apenas tres años y recuerda poco del evento, su madre le suele platicar sobre lo que ambos vivieron en el quinto piso donde habitaban y de la loable labor realizada por aquel grupo de rescate integrado por voluntarios que, más tarde, serían bautizados como topos.
A decir de Iván, lo ocurrido hace 40 años nos dejó enseñanzas surgidas de lo comunitario que permearon hasta llegar a lo gubernamental. Sin la sociedad civil organizada y la solidaridad inmediata, hoy no entenderíamos la institucionalización de la protección civil. “En 2017 esa memoria se activó: la gente salió y la conciencia salvó vidas”.
El universitario describe su paso por los Topos como una experiencia “enriquecedora y diversa” en la que ha aprendido desde a interactuar con perros y dar atención en inundaciones, hasta colaborar interinstitucionalmente y manejar a poblaciones en crisis.
Además, subraya que su formación en física le ha mostrado el valor de la técnica aplicada. “La ciencia no se hace sola”, y por ello siempre busca aportar lo que sabe a la brigada y apoyarse en sus compañeros.
“El voluntariado me volvió un ciudadano más integral, pues combinar la faceta técnica y empresarial con la acción social me ha dado sentido y me ha llevado a inspirar a amigos y familiares. Debemos devolver a la sociedad lo aprendido en la UNAM y fortalecer a México desde la solidaridad. Somos una asociación civil sin fines de lucro; vivimos de nuestros recursos y de donativos. Infórmense, protéjanse, únanse: siempre hay una manera de ayudar”. Así, lo nacido entre escombros hoy es cultura de prevención con binomios caninos, mochilas de emergencia y capacitación continua que salvan vidas. La solidaridad de aquel 1985 no es recuerdo: es trabajo diario.
Se conmemoraron 150 años de la Academia Mexicana de la Lengua
La UNAM y la AML abrazan una misma convicción: la lengua como patrimonio y germen de la libertad, externó el rector
Uno de cada cuatro hispanohablantes es mexicano: Gonzalo Celorio Blasco
Nuestra lengua es más que un vehículo de entendimiento: refleja lo que somos, nos sitúa, orienta y ancla en el mundo. Es la condición y herramienta más humana, porque nos permite comprendernos, relacionarnos y dar sentido a nuestros actos, expresó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
En tiempos de incertidumbre, encono y desinformación, resguardar y departir sobre un legado lingüístico común significa también salvaguardar al conocimiento y a la democracia. Una lengua clara e inclusiva es condición indispensable para una sociedad más diversa, tolerante y participativa, precisó.
Al participar como invitado de honor en la sesión solemne para conmemorar los 150 años de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), dijo que el sesquicentenario de ese organismo tiene un profundo significado histórico y cultural.
Concebida como una institución que resguarda, estudia y fomenta el idioma que hoy hermana a más de 600 millones de hablantes, abundó, ha sostenido un empeño constante, un diálogo creador y un servicio insustituible a México y a la comunidad hispánica global. Desde su nacimiento, surgió como un espacio riguroso y muy activo que comprendió que la lengua no es un mero instrumento para comunicarnos, sino un bien cultural que genera identidad, promueve la imaginación y fortalece lo colectivo.
A lo largo de su trayectoria, prosiguió, ha contado con figuras centrales de la cultura mexicana: escritores, poetas, filólogos, historiadores y pensadores; hombres y mujeres que han contribuido no solo a robustecer el estudio del lenguaje, sino también a que florezca el debate científico y humanista del país.
El rector consideró que esta es también una ocasión propicia para reconocer la pluralidad lingüística de México. “Convivimos con 68 lenguas indígenas oficialmente reconocidas, cada una con sus variantes dialectales, que enriquecen nuestra identidad y enlazan el presente con la herencia de nuestros pueblos. La defensa del español no ha estado nunca reñida con ese mosaico de voces; al contrario, se desarrolla junto con él, se complementa y se engrandece en su compañía”. De ahí la relevancia de esta conmemoración, bajo el lema “Siglo y medio de presencia en la vida nacional”.
La UNAM, explicó, ha estado siempre vinculada con esa institución: ha acogido congresos, coloquios y presentaciones, y ha colaborado en la edición de obras fundamentales de la Academia. Asimismo, esta ha nutrido a nuestra casa de estudios con su rigor filológico, con su perspectiva histórica y con aportaciones que han potenciado la investigación, la docencia y la difusión cultural.
A su vez, Gonzalo Celorio Blasco, director de la AML, dijo que durante 150 años la Academia, una de las instituciones más antiguas del país, ha trabajado ininterrumpidamente en el análisis, estudio y difusión de la lengua española en todos sus ámbitos, con particular atención a los modos y características de su expresión oral y escrita en México, así como a sus relaciones e intercambios lingüísticos con las lenguas originarias.
También ha estudiado la historia, la cultura, la idiosincrasia y todo aquello que la lengua expresa y conforma, y ha albergado en su seno a prominentes intelectuales mexicanos, filólogos, poetas, novelistas, ensayistas y dramaturgos, como Amado Nervo, Carlos Pellicer, Martín Luis Guzmán, Agustín Yáñez, Juan Rulfo, Alfonso Reyes, Octavio Paz y Salvador Novo. Asimismo, historiadores como Silvio Zavala y Edmundo O’Gorman; los filósofos, Antonio Caso y José Vasconcelos; juristas como Isidro Fabela; o médicos, como Ruy Pérez Tamayo.
El director de la Real Academia Española y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), Santiago Muñoz Machado, señaló que la AML ha tenido un papel destacado en diversos proyectos actuales de esa asociación, en los cuales ha dejado una huella particular, por su vigor y extraordinaria capacidad.
Alrededor de 600 millones de hablantes compartimos un patrimonio vivo; nuestra responsabilidad es estudiarlo y proyectarlo hacia el futuro. La Academia Mexicana de la Lengua ha cumplido con creces esa misión a lo largo de siglo y medio, y continuará haciéndolo con enorme pasión, manifestó vía remota.
En tanto, el secretario general de la ASALE, Francisco Javier Pérez, destacó que aún falta mucho por hacer para que nuestra lengua, “cargada de prodigios”, continué más allá de las “delicias” de las estadísticas, y consolide afectos por la palabra, de lo cual nuestro tiempo está necesitado.
México no es un país más en el concierto hispanoamericano; es el hermano mayor. “Saludo entusiasmado a su Academia, en la oportunidad sesquicentenaria de su fundación que hoy festejamos”, manifestó a distancia. Al auditorio de la sede de la AML asistieron: Concepción Company Company y Adolfo Castañón, directora adjunta y secretario de la agrupación, respectivamente, así como académicos numerarios y correspondientes.
Inauguró el Diplomado “Saberes jurídicos, derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes y cambio legal”
Vivimos “el momento de los pueblos”: Hugo Aguilar Ortiz
Las reformas constitucionales obligan a cambiar las estructuras del Estado y pensar cómo armonizar el andamiaje jurídico, dijo Iván Ramos Méndez
Esta actividad académica es una herramienta para imaginar nuevas formas en que el derecho responda a las problemáticas de las comunidades indígenas, comentó Yunuen Torres
En México más de 39 millones de personas se reconocen como indígenas y alrededor de tres millones como afrodescendientes -lo que equivale a casi el 33 por ciento de la población nacional-, según el INEGI. Sin embargo, tres de cada 10 de ellos han declarado haber sufrido discriminación, injusticias y menos oportunidades, subrayó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
Al inaugurar el Diplomado “Saberes jurídicos, derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes y cambio legal”, acompañado por el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz, el rector destacó que hacer efectivos los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos es un propósito impostergable, en el marco de los cambios legales que atraviesa nuestra nación.
Por ello, celebró la realización de este esfuerzo interinstitucional que vincula a la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Morelia -en particular a su Laboratorio de Antropología Jurídica y del Estado-, al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y a liderazgos comunitarios de todo el país.
En el Diplomado se abordarán los marcos constitucionales y jurisprudenciales, la consulta previa, los derechos a la tierra y al territorio, y las manifestaciones de justicia indígena, incorporando además un módulo sobre los derechos de las mujeres indígenas y afrodescendientes desde una perspectiva de género.
Lomelí Vanegas precisó que la presencia de 25 estudiantes, mujeres y hombres con experiencia como autoridades y representantes locales. A su vez, la participación de estudiantes de la ENES Morelia añade un componente esencial.
“Las reflexiones, diagnósticos y rutas de acción que aquí se construyan contribuirán a que el Estado mexicano replantee su relación con la sociedad, asuma mayores compromisos y garantice plenamente la diversidad cultural que lo conforma”, resaltó el rector en el evento en el que también participó la secretaria de Desarrollo Institucional, Tamara Martínez Ruíz.
Antes, el coordinador general de Derechos Indígenas del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Iván Ramos Méndez, remarcó que los estudiantes del Diplomado pertenecen a 12 pueblos indígenas y afromexicanos de México.
El reconocimiento de estos pueblos como sujetos de derecho público, añadió, obliga a cambiar las estructuras del Estado y, sobre todo, a pensar en cómo armonizar todo el andamiaje jurídico. El objetivo es realizar este trabajo de la mano de ellos y de la UNAM.
En la Unidad de Seminarios “Dr. Ignacio Chávez”, la directora de la ENES Morelia, Yunuen Torres Tapia, recordó que Michoacán se ha constituido en un referente nacional en el reconocimiento de los derechos a la autonomía y libre determinación de los pueblos indígenas, y la Escuela Nacional y su cuerpo académico han contribuido al fortalecimiento y formalización de estos esfuerzos comunitarios.
En tanto, el cocoordinador del Diplomado y del Laboratorio de Antropología Jurídica y del Estado, de la ENES Morelia, Luis Alejandro Pérez Ortiz, señaló que el curso académico será también un espacio de encuentro de trayectorias para construir una nueva y diversa justicia para nuestro país.
El momento de los pueblos
Durante la conferencia de apertura, el ministro presidente Hugo Aguilar aseguró que estamos viviendo “el momento de los pueblos”, pues la reforma al artículo segundo constitucional, publicada el 30 de septiembre de 2024, “es la piedra angular de lo que puede ser un futuro mejor para los pueblos, de construir una nueva relación del Estado con los pueblos”.
Agregó que esta reforma reconoce y amplía los derechos de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, y agradeció a la UNAM acoger el Diplomado. En el inicio de este ejercicio académico estuvieron: el director general del Centro de Estudios Constitucionales de la SCJN, Orlando Aragón Andrade; las directoras de la Facultad de Derecho y del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Sonia Venegas Álvarez y Mónica González Contró, respectivamente; así como el director del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad, John Ackerman, entre otras personalidades.
Desde hace seis años, la UNAM tiene un equipo femenil de escaramuza charra
Portar el traje típico de esta disciplina es un orgullo, pues está ligado a la identidad mexicana, coinciden las universitarias que combinan su vida académica con esta disciplina ecuestre
La palabra escaramuza remite a una “revuelta tumultuosa y violenta”, pero en México tiene otro significado, en especial si le añadimos el adjetivo “charra”, pues dicho término hace referencia a aquella disciplina ecuestre nacida del interés de integrar a las infancias a una tradición que evolucionó para convertirse en deporte representativo nacional y que hoy es símbolo de empoderamiento femenino.
“La charrería surge en el siglo XIX como una práctica ligada a la ganadería y los oficios del campo. Dada la relevancia que cobró esta actividad, en 1933 surgió la Federación Nacional de Charros. Aunque integrada casi exclusivamente por hombres, para los años 40 y 50 se sumaron mujeres pioneras (como Malena Lucio) que comenzaron a organizar agrupaciones femeniles no oficiales”, explica Alejandra Mejía Rodríguez, académica del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM.
La palabra “escaramuza” —explica— originalmente aludía a movimientos de caballería en batalla, pero hoy tiene otro sentido. “Si la vinculamos con la identidad femenina, encontramos una configuración ejemplar de lo que puede aspirar a ser cualquiera de nosotras: aguerrida como una adelita, visionaria como una charra o vistosa como una china poblana”.
En un inicio, era una actividad infantil. “Empezó con los hijos e hijas de socios charros que aprendieron a montar para acompañar a sus padres. Luego se sumaron las esposas y llegó un momento en que dicha práctica se volvió exclusivamente de mujeres. Con el tiempo, se establecieron reglas, coreografías y calificaciones basadas en sincronía, estética y dificultad”, comenta Alicia Guadalupe Jurado Peña, delegada de Escaramuzas de la UNAM.
La escaramuza —dice— se ha vinculado a la imagen de las adelitas revolucionarias, con sus faldas amplias y blusas frescas que les permitían resistir las jornadas al sol, recolectar alimentos o improvisar vendajes. De ahí que la indumentaria de este deporte se considere, en la actualidad, símbolo de resistencia e identidad histórica.
Hoy, las rutinas se ejecutan en equipos de ocho jinetes que realizan suertes como la flor y el abanico, acompañadas de sones tradicionales como El huapango. Se compite en categorías que van de Infantiles a Mayores, lo que convierte a la escaramuza en una actividad de por vida.
Orgullo universitario
Hace seis años, la UNAM integró su primer equipo representativo en esta disciplina. “Es un orgullo honrar nuestras raíces y mantener viva la historia mexicana dentro de la academia. Nos enorgullece traer todo esto al lienzo universitario”, subraya Jurado Peña.
Para la jinete, preservar esta práctica en la UNAM tiene un significado especial: es nuestro deporte nacional. Surgió de las actividades del campo y se transformó en una expresión cultural que no debe morir. Con el respaldo de la Universidad, se busca que las y los jóvenes sigan inculcando esta historia y manteniendo vivas las raíces mexicanas.
“La disciplina exige algo más que destreza y técnica. Requiere confianza absoluta entre compañeras y caballos, pues un error puede comprometer la integridad de todo el equipo. Es vincularse tanto que el equino y tú confíen plenamente el uno en el otro. Esa compenetración enseña valores de nobleza, fortaleza y trabajo en comunidad que trascienden en el lienzo y se reflejan en la vida académica y personal de las integrantes”.
Además, el equipo de la UNAM mantiene abiertas sus puertas no sólo a estudiantes, sino a egresadas y familiares. Desde categorías infantiles hasta mayores de 50 años, la escaramuza es un deporte que puede practicarse de por vida. “Portar el nombre de México en el corazón y cabalgar con orgullo es un compromiso que abarca generaciones”, sostiene la vocal de la mesa directiva de charrería universitaria.
Disciplina que trasciende el lienzo
Entre las voces que dan vida a la escaramuza universitaria está la de Monserrat Margarita Gutiérrez Granados, alumna de nuevo ingreso a la licenciatura de Médico Cirujano en la Facultad de Medicina, en CU. Su camino comenzó cuando, a los 15 años, asistió a un curso de verano en un centro ecuestre.
“Llevo cinco años montando. Lo que me atrajo fue el contacto humano y terapéutico que se da con el caballo. Vestir el traje de escaramuza tiene un peso histórico y cultural que va más allá de la estética. Ha sido un orgullo portarlo en las dos exhibiciones en las que he participado, ambas experiencias muy enriquecedoras”, expresa.
Su relación con Kero, su caballo, refleja la simbiosis mujer-animal que define a esta disciplina: “Mi conexión con él es hermosa, profunda y verdadera, de confianza, respeto y disciplina. Él me entiende todo el tiempo, incluso sin palabras. Esa complicidad se convierte en la base de rutinas que requieren sincronía, intuición y plena comunicación”.
La joven reconoce que no ha sido sencillo equilibrar sus estudios con los entrenamientos, pero lo logra con apoyo del equipo. La escaramuza le ha enseñado a no rendirse, a tener tolerancia y a buscar la manera de salir adelante. Fortalece tanto su vida académica como la personal.
“Atrévanse a acercarse. La escaramuza te hace mejor como alumno y persona. Lo importante es integrarse a esta tradición que hoy significa disciplina, orgullo y la posibilidad de competir a nivel nacional”, declara.
Historia de resistencia
La participación de las mujeres no fue sencilla. Durante décadas, charros y jueces se opusieron a que ellas efectuaran ejercicios ecuestres que no se limitaran a lo estético. Sin embargo, con perseverancia lograron consolidar reglamentos, elevar su nivel técnico y ganar reconocimiento.
“Las mujeres siempre han estado presentes en la historia como protagonistas que aportaron una identidad propia. En el contexto revolucionario, muchas tomaron las riendas de haciendas y ganados en ausencia de los hombres, demostrando que podían desempeñar roles clave en espacios tradicionalmente masculinos”, expone Alejandra Mejía.
Rescatar y difundir la historia de la escaramuza charra es esencial, pues “nos recuerda que las tradiciones mexicanas no sólo fueron construidas por hombres, sino por mujeres que resistieron y dejaron huella”, subraya.
Así, entre giros sincronizados, faldas que ondean al galope y estudiantes que equilibran sus estudios con la pasión por el caballo, la UNAM mantiene viva una tradición que es deporte nacional y un emblema del empoderamiento femenino y del orgullo mexicano. Para más información del equipo de Escaramuzas Charras de la UNAM, ingresa a: repre_escaramuzas2025.pdf
El rector Leonardo Lomelí Vanegas reconoció la lucha del expresidente, ejemplo de que la paz es posible y hay que construirla
El Premio Nobel de la Paz 2016 indicó que los mayores retos existenciales son el riesgo de una bomba atómica, el cambio climático, la posibilidad de una nueva pandemia y la inteligencia artificial
Se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Ana Daniela Barragán Ramírez, alumna la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán
El expresidente de Colombia y Premio Nobel de la Paz 2016, Juan Manuel Santos, llamó a los estudiantes de la UNAM y a los jóvenes del orbe a no retroceder ante fuerzas que promueven la creciente polarización y agitación política, ni ante líderes que dividen y siembran odio, que gritan: “Nuestro país primero, nuestras necesidades y nuestra patria primero”, pues en el fondo están diciendo “nuestro miedo primero”.
A su vez, el rector Leonardo Lomelí Vanegas agradeció al expresidente Santos compartir su experiencia con las y los estudiantes, así como con las y los académicos de la UNAM, pues es un ejemplo de que sí se puede construir la paz, incluso cuando se enfrentan conflictos añejos, tan enconados que parecen irresolubles.
“Es una lección muy importante para México y para el mundo: que la paz es posible, que hay que construirla, que no hay que rendirse, que no son procesos fáciles, pero que vale la pena emprenderlos”, remarcó.
Al retomar el uso de la palabra, Juan Manuel Santos argumentó:
“Este no es el momento de separarnos sino de unirnos; no es el momento de dar la espalda, sino de tender la mano; las diferencias de raza, credo u orientación sexual no pueden distraernos de una verdad esencial e indiscutible: todos somos seres humanos. Todos somos uno, somos un pueblo y lo llamamos mundo, planeta; somos una sola raza y la llamamos humanidad”, dijo en el auditorio Alfonso Caso de la UNAM.
El exmandatario colombiano, quien compartió con las y los universitarios los esfuerzos que hizo para poner fin a la guerra civil de su país, de más de 50 años, y promover la reconciliación, subrayó que la respuesta no es sembrar miedo, intolerancia y odio hacia aquellos que son diferentes y pidió a los jóvenes liderar esa lucha, ahora que tienen el poder. Remarcó que son una generación que tiene compasión, cree en el poder unificador del amor, y ve la diversidad como una fortaleza, no como una debilidad.
Al ofrecer una conferencia magistral, en ocasión de la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz, también sugirió ponderar el diálogo y la empatía, pues señaló que el mayor obstáculo que enfrentan México, Colombia y el orbe entero es la polarización, el no reconocer a quienes piensan diferente, lo que ha generado violencia.
Recordó que hace alrededor de un mes fue asesinado un candidato presidencial en su país y recientemente unos días un activista que recorría universidades en Estados Unidos. Estos actos son reflejo del lenguaje de odio y venganza que se tiene que cambiar, y por lo cual celebró la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz efectuada en la Universidad de la nación.
“Ojalá todas las universidades, no solo de México sino de América Latina y el mundo entero, siguieran este ejemplo porque es lo que necesita el mundo”, recalcó.
El también presidente de la organización “The Elders”, de líderes globales para luchar por la paz, fundada por Nelson Mandela, detalló que han identificado cuatro retos existenciales para la humanidad: el riesgo de una bomba atómica, el cambio climático, la posibilidad de una nueva pandemia -más mortífera- y la inteligencia artificial “que es como un toro bravo que uno lo puede poner a marchar en la dirección correcta o puede matar a todos”. Para hacerles frente, añadió, se requiere diálogo, una actitud positiva y empatía.
Juan Manuel Santos estableció diálogo con las y los alumnos de la UNAM, a quienes les expresó que deben tener objetivos en la vida durante la cual enfrentarán dificultades, pero también encontrarán oportunidades para alcanzarlos. Asimismo, les recomendó mantener sus principios y valores que son como mapas cuando uno está perdido y ayudan mucho a reencontrar el planeta. Previo a la conferencia magistral, el rector Leonardo Lomelí, pidió guardar un minuto de silencio en memoria de Ana Daniela Barragán Ramírez, alumna la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, quien perdió la vida en el accidente del puente de La Concordia, hace dos días.
Inauguró la Conferencia Internacional “Gobernanza metropolitana hacia 2050: perspectivas desde la Zona Metropolitana del Valle de México para el Sur Global”
El trabajo con el PUGOB es una oportunidad para hacer un rediseño de la visión, acciones y políticas a implementar, con visión de largo plazo, aseguró Alejandro Encinas
Laboramos para investigar, diseñar y ejecutar un modelo de gobernanza metropolitana integral, sostenible y replicable, dijo Eduardo Robledo Rincón
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, aseveró que en México vivimos una transición demográfica de enorme magnitud. Actualmente más de 17 millones de mexicanas y mexicanos tienen 60 años o más -casi 13 por ciento de la población, pero para 2070 una tercera parte será adulta mayor.
Al inaugurar la Conferencia Internacional “Gobernanza metropolitana hacia 2050: perspectivas desde la Zona Metropolitana del Valle de México para el Sur Global” destacó al elemento demográfico como central de la planeación, a fin de que sea incluyente y accesible, que garantice cuidados, atención médica, movilidad y seguridad a lo largo de todas las etapas de la vida.
Ante el secretario de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana de la Ciudad de México, Alejandro Encinas Rodríguez, el rector también indicó que la gobernanza de las metrópolis debe entenderse como una responsabilidad compartida y transversal, capaz de articular la salud pública, la equidad, la sustentabilidad y la solidaridad entre todos los sectores de la sociedad.
Por ello, consideró que la Conferencia Internacional, resultado de una alianza estratégica entre la UNAM y el Gobierno de la CDMX, constituye un paso decisivo para articular saberes, políticas públicas y participación social, en beneficio de las personas y comunidades que, con su labor cotidiana, dan vida a nuestros entornos.
Acompañado por los coordinadores de la Investigación Científica y de Humanidades de esta casa de estudios, María Soledad Funes Argüello y Miguel Armando López Leyva, respectivamente, el rector recordó que en este año el Programa Universitario de Gobierno (PUGOB) estableció con el Gobierno capitalino y socios de otras latitudes un convenio orientado a diseñar un modelo de gobernanza metropolitana integral y sustentable hacia 2050, con énfasis en la cooperación sur-sur.
La Zona Metropolitana, detalló, cuenta con casi 23 millones de pobladores. Su dimensión nos recuerda que los problemas inherentes a su desarrollo y expansión trascienden las fronteras administrativas y requieren respuestas coordinadas, justas y creativas.
La congestión vehicular, la sobrecarga en el transporte público, el déficit de vivienda digna y el creciente deterioro medioambiental son manifestaciones cotidianas de este complejo escenario. “Esta región es una cuenca donde confluyen de manera visible estos retos y se hace indispensable un esquema de gestión territorial concertado, plural y con visión de futuro”, subrayó.
En tanto, Alejandro Encinas agradeció el acercamiento de la Universidad Nacional a los asuntos públicos de la capital del país, a fin de fortalecer las políticas públicas y las acciones en temas ambientales, de riesgos sísmicos y geológicos, salud, entre otros.
El proyecto de un nuevo modelo de gobernanza metropolitana que se trabaja con el PUGOB, agregó, abre una oportunidad para hacer un rediseño de la visión, acciones y las políticas a implementar con visión de largo plazo.
“Este evento no tiene precedente, estamos convocando a todos los alcaldes, alcaldesas, presidentas y presidentes municipales de lo que ahora configura la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM)”, manifestó el funcionario y detalló que está conformada por 59 municipios del Estado de México, ocho de Hidalgo, uno de Morelos y las 16 alcaldías de la CDMX.
Encinas Rodríguez apuntó que hoy se tiene la oportunidad de trazar una política que permita derribar las barreras invisibles que durante mucho tiempo la burocracia y la falta de visión de las entidades impidió una coordinación de largo plazo. Es también una oportunidad de llevar la experiencia académica y científica de la UNAM al territorio.
Previamente, el director del PUGOB, Eduardo Robledo Rincón, indicó que en la Conferencia participan entidades de la UNAM, del Gobierno capitalino y de las ciudades de Manaos, en Brasil y de Ruanda, en Angola, para abordar los grandes retos de las zonas urbanas.
Asimismo, precisó que en el modelo de gobernanza metropolitana que se trabaja con la ZMVM se han involucrado diversas entidades de la Universidad Nacional: la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad, el Programa de Investigación en Cambio Climático, el Instituto de Ecología, el Instituto de Biología, la Dirección General de Divulgación Científica, el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad, el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, el Instituto de Investigaciones Sociales y el Instituto de Investigaciones Económicas.
“Han sumado su conocimiento, experiencia, capacidades conformando el comité técnico asesor de este proyecto. Trabajamos para investigar, diseñar y ejecutar un modelo de gobernanza metropolitana integral, sostenible y replicable para la ZMVM”, remarcó. En la inauguración participaron: Agbessi Cora de Almeida Neto, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Agostinho Neto, Luanda, Angola; Manuel Espinoza de los Monteros, investigador Senior del Centro Zicklin de Gobernanza y Ética Empresarial de la Universidad de Pensilvania; así como alcaldes de la ZMVM funcionarias y funcionarios del Gobierno de la Ciudad de México, quienes durante dos días abordarán temas de movilidad y justicia territorial, gestión integral del agua, derecho a la vivienda, políticas ante la desigualdad y la pobreza, resiliencia climática, entre otros.
En la UNAM, las mujeres tienen la oportunidad de empoderarse; muestra de ello es que hoy tres destacadas universitarias encabezan instancias sustantivas de esta casa de estudios.
Una de ellas, Carina Xóchil Gómez Fröde, doctora en Derecho por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, actualmente preside el Tribunal Universitario.
Por su parte, María Marván Laborde, presidenta fundadora del entonces Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos –y hoy extinto Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales–, se desempeña como titular de la autoridad garante en la materia.
Finalmente, Leticia Cano Soriano, maestra en Trabajo Social por la Universidad de Toronto, es la directora del nuevo Programa Universitario de Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias. Gaceta UNAM conversó con las tres titulares de las dependencias universitarias.
CARINA XÓCHIL GÓMEZ FRÖDE, A CARGO DEL TRIBUNAL UNIVERSITARIO
Carina Xóchil Gómez Fröde es la primera mujer procesalista en dirigir el Tribunal Universitario de la UNAM, desde su creación en 1945.
Gómez Fröde ha hecho toda su trayectoria académica en la UNAM, desde la licenciatura hasta el doctorado; por ello, dijo sentirse “sumamente feliz y comprometida” con la responsabilidad que asume, y confió en desempeñar “una gestión destacada durante los cuatro años que estaré al frente de este órgano”.
Al asumir el cargo como la única mujer que lo ha hecho en casi 80 años, afirmó: “Estoy orgullosa de ser quien dirige el Tribunal Universitario, es el mayor honor que he tenido en mi vida, porque estoy representando a las mujeres”.
Uno de los principales retos que enfrentó para ser nombrada presidenta del Tribunal “fue tratar de hacer conciencia sobre la urgencia de resolver nuestras controversias con una visión distinta, desde la cultura de paz y la justicia restaurativa; conceptos que considero deben permear en nuestra comunidad universitaria para sensibilizarnos y responsabilizarnos sobre nuestros actos”, aseguró.
El Tribunal Universitario es actualmente la instancia responsable de atender y sancionar las faltas cometidas contra la Legislación Universitaria por estudiantes y personal académico de la UNAM; su labor consiste en revisar los actos sancionadores dictados por autoridades universitarias y emitir resoluciones al respecto.
La presidenta del Tribunal destacó que la nueva integración del organismo permitirá contar con una presidenta, tres vocales permanentes –del Instituto de Investigaciones Jurídicas, de la FES Acatlán y la FES Aragón–, y dos vocalías especializadas en género; todos los involucrados basarán sus decisiones en el consenso y en los protocolos de equidad de género y de atención a adolescentes y menores de edad.
Gómez Fröde explicó que su labor al frente del Tribunal Universitario consiste en presidir las audiencias y participar en las sesiones programadas, así como constatar que este órgano cumpla de manera eficaz sus principales funciones, que son recibir y analizar expedientes, así como convocar a las partes involucradas para emitir una resolución en cada caso.
“Estas resoluciones pueden ir desde una amonestación hasta sanciones de suspensión o expulsión, dependiendo de la gravedad de la falta cometida. Sin embargo, no sólo se buscará la resolución, sino también garantizar que los estudiantes comprendan plenamente, en caso de que amerite una expulsión, la gravedad del acto cometido dentro de su estancia educativa, así como las consecuencias que éste implica”, especificó.
Entre los primordiales intereses de la titular está el fortalecer la capacitación de los abogados que conforman el Tribunal. En este sentido, subrayó que “es indispensable que todo el personal actúe con estricto apego a la legalidad y respeto a los derechos fundamentales y humanos, para garantizar procesos justos y en concordancia con lo establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.
Como parte de las nuevas actividades que se implementarán, Gómez Fröde contempla la organización de talleres, seminarios y festividades vinculados a la labor del Tribunal. El objetivo es que tanto los estudiantes de todos los niveles educativos de la UNAM como la comunidad en general de esta casa de estudios conozcan la legislación universitaria y los actos que pueden derivar en algún tipo de sanción. La funcionaria comentó que cumplirá su labor “con justicia, honestidad y énfasis en los principios de imparcialidad”. Asimismo, recomendó a las mujeres que nunca dejen de prepararse. “Hemos roto los techos de cristal y ha sido por nuestro esfuerzo de prepararnos profesionalmente; sigamos construyendo futuros sólidos”.
MARÍA MARVÁN LABORDE Y SU COMPROMISO CON LA TRANSPARENCIA
La presencia femenina continúa ganando terreno en los espacios de toma de decisión en la UNAM, como es el caso de María Marván Laborde, quien actualmente se desempeña como titular de la Autoridad Garante en materia de transparencia, acceso a la información y protección de datos personales.
Marván Laborde cuenta con una amplia trayectoria que abarca tanto su labor académica en la UNAM, como su experiencia en el servicio público, un área en la que marcó un precedente al convertirse en la presidenta fundadora del ahora extinto Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), organismo que dio paso al INAI y fue recientemente eliminado; ocupó el cargo como titular de la dependencia hasta 2006, aunque como comisionada estuvo hasta diciembre de 2011.
Para ella, asumir el nuevo cargo representa no sólo un reconocimiento a su carrera, sino también una muestra del compromiso de la UNAM por realizar todos sus procesos de manera correcta y transparente, y la obligación de proteger los datos personales de la comunidad universitaria.
“Me siento honrada porque se trata de una distinción y una responsabilidad ocupar este cargo que desempeñaré en favor de la UNAM y del país. Después de haber fundado el IFAI, esta nueva posición me parece un gran reconocimiento a mi trayectoria”, aseguró.
Desde su perspectiva, lo que le permitió llegar a la Autoridad Garante, así como al IFAI, ha sido la seriedad y el compromiso con el que tomó su carrera profesional. “Sabía que me gustaba la vida académica, nunca perdí de vista el objetivo y me preparé para ello”.
Marván Laborde explicó que después de la reciente desaparición del INAI, la UNAM es ahora la responsable de garantizar ambos derechos, el de acceso a la información y el de protección de datos personales, dentro de su propio ámbito.
Como primera titular de la Autoridad Garante, Marván Laborde asumirá dos tareas centrales: garantizar la transparencia y proteger los datos personales. Destacó que su labor consistirá en supervisar que la UNAM cumpla con las obligaciones establecidas en la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, así como en la normatividad vigente en materia de protección de datos.
La titular dijo que la principal labor de este órgano consiste en brindar información a cualquier persona que lo solicite: desde cómo funciona la institución, qué hace con los recursos públicos, cómo cumple con su vocación educativa y de investigación, hasta cómo protege los cientos de bases de datos personales que administra. “Prácticamente, estos son derechos a los que cualquier persona debe tener acceso”, puntualizó.
Aunque el derecho de acceso a la información nació en México en 2002, aún no hay plena conciencia de lo que significa. Por ello, “es tarea fundamental darlo a conocer a estudiantes, profesores y trabajadores, así como explicar en qué consiste la protección de datos personales y cómo ejercerla, recalcó.
Para cumplir con este objetivo, subrayó, es necesario fortalecer la cultura de acceso a la información en la comunidad universitaria. “La educación y concientización son de nuestros enfoques principales, tanto al interior de la UNAM como hacia la sociedad civil; por ello se planea la implementación de cursos y la eventual creación de diplomados sobre protección de datos y acceso a la información”. Finalmente, acotó que ha cumplido sus cargos con mucha eficacia. “Ahora que soy parte de la administración universitaria actuaré con el mismo compromiso, como ejemplo de que el esfuerzo y la preparación permiten a las mujeres acceder a espacios de alta responsabilidad”.
LETICIA CANO Y LA IMPORTANCIA DE LA CULTURA DE PAZ
El Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias es importante porque la UNAM convoca a participar, de una manera decidida, en la reconstrucción del tejido social, señaló su titular Leticia Cano Soriano.
Para la exdirectora de la Escuela Nacional del Trabajo Social significa una distinción el haber sido designada por el rector Leonardo Lomelí para esta responsabilidad. “Representa nuevos desafíos y retos de los que ya he vivido en 33 años de labores en la UNAM. También para mi gremio –yo soy trabajadora social– es un reconocimiento a nuestra labor en varios lugares del país sobre la reconstrucción del tejido social y la educación para la paz”.
Cano mencionó que hay un acuerdo de creación del programa universitario que se publicó en la Gaceta UNAM del 19 de junio del presente año, “y con antelación se trabajó lo que propiamente fue la estrategia para la paz, a cargo de la Coordinación de Proyectos Especiales de la Rectoría con el maestro Néstor Martínez”.
El acuerdo va marcando los objetivos del programa, y entre otros compromisos y líneas de acción están: trabajar dentro de la UNAM en el diseño de una asignatura, una materia sobre mediación, derechos humanos y perspectiva de género, explicó. “La mediación va enfocada hacia la construcción de una cultura de paz, como alternativa para la resolución de conflictos de manera pacífica”.
Este programa está adscrito a la Coordinación de Humanidades de la Universidad. Una vez que el comité directivo apruebe todo el plan anual de trabajo estaremos avanzando.
Agregó que “desde la educación trabajamos en la construcción de la cultura de paz. No solamente es a partir de la creación del programa que nuestra Universidad Nacional lleva a cabo estas acciones, ya hay entidades académicas, institutos, centros, escuelas, facultades, inclusive programas, que han implementado diferentes acciones en la materia”.
Otro de los retos del programa es la vinculación con las entidades académicas para integrar diferentes esfuerzos, experiencias y saberes sobre la construcción de la paz y la erradicación de las violencias, precisó.
Otras dos líneas trascendentales son la vinculación nacional e internacional. “En el ámbito nacional, con organismos y organizaciones de la sociedad civil, instituciones de educación superior y entidades gubernamentales. Hay alianzas muy importantes que continuarán, están sobre la mesa a través de cartas de intención, sobre la vinculación que se ha establecido con la Secretaría de Relaciones Exteriores, a cargo de nuestro exrector, Juan Ramón de la Fuente”.
Y en el ámbito internacional, indicó, se trabaja “en la conformación de una red internacional de investigación aplicada para conjuntar saberes, conocimientos y aportaciones de lo que en otras regiones se ha avanzado sobre el tema”.
La Universidad Nacional Autónoma de México nuevamente coloca sobre la agenda académica, de investigación y educación uno de los temas que son prioridad en el mundo, expresó Cano.
“Me siento muy contenta, con la responsabilidad ética, universitaria, institucional, de desplegar todas mis capacidades. Me gusta mucho la labor comunitaria, el trabajo de a pie, con juventudes. He dado clase en la licenciatura, ahora estoy en el posgrado impartiendo clase también”. Afirmó que tiene la vocación y la convicción de que hay que seguir trabajando en la construcción de una cultura de paz y erradicación de las violencias. “Con este programa universitario, la UNAM plantea escenarios diferentes en donde la resolución de problemas o de conflictos se haga de una manera pacífica, a través de la palabra, el diálogo, los acuerdos colectivos. Es decir, convocar a participar críticamente y buscar en las diferencias una forma distinta de resolver los diferentes asuntos”.
Cultura de paz, la respuesta de la UNAM a violencias normalizadas, exclusiones persistentes e incertidumbre que atraviesan las juventudes: el Rector Lomelí
La educación pública y autónoma debe ser un catalizador de diálogo, cooperación, pensamiento crítico que fortalezcan la cohesión social, indicó Leonardo Lomelí Vanegas
Hacer de la cultura de paz una política institucional, educativa, es un gran mensaje para toda la comunidad académica, señaló Rigoberta Menchú
El diálogo es el mejor camino para hacer frente a los retos globales, así como el apoyo irrestricto al multilateralismo y al derecho global, dijo Dag Nylander
La voluntad colectiva de nuestra Universidad para responder a una realidad marcada por violencias normalizadas, exclusiones persistentes y la incertidumbre que atraviesan las juventudes de nuestro país, es lo que nos convoca a inaugurar la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz, afirmó el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Leonardo Lomelí Vanegas.
“Nos convoca la urgencia de escuchar, de abrir canales de comunicación y de transformar ese panorama para reafirmar la tolerancia, la solidaridad y el respeto como principios compartidos que orienten nuestra vida en común”, expresó en compañía de la Premio Nobel de la Paz 1992 e investigadora extraordinaria de la UNAM, Rigoberta Menchú Tum; así como del embajador designado de Noruega en México, Dag Nylander.
Así, la Universidad Nacional asume un compromiso activo y responsable, consciente de que la educación pública y autónoma debe ser un catalizador de diálogo, cooperación, pensamiento crítico e implementación de alternativas que fortalezcan la cohesión social, destacó el rector Lomelí.
Este encuentro refleja la voluntad colectiva de la UNAM para responder a una realidad marcada por violencias normalizadas, exclusiones persistentes y la incertidumbre que atraviesan las juventudes de nuestro país, añadió.
“La UNAM ha dado pasos firmes en este camino. Ha incorporado, recientemente, asignaturas de Cultura de Paz en bachillerato y licenciatura, y ha fortalecido la formación en mediación y resolución pacífica de conflictos Este ciclo escolar, casi 36 mil estudiantes de nivel medio superior participaron en un taller introductorio, guiados por 400 académicas y académicos”, refirió.
Expuso que de acuerdo con el Global Peace Index 2025, los niveles internacionales de paz atraviesan su punto más bajo desde que se tiene registro. Hoy existen 59 enfrentamientos activos entre Estados, el mayor número desde la Segunda Guerra Mundial, con más de 150 mil muertes relacionadas con enfrentamientos tan solo en 2024. A ello se agrega que 110 millones de personas viven desplazadas y que el impacto económico asciende a casi 20 billones de dólares, equivalentes al 11.6 por ciento del producto interno bruto global.
La cultura de paz, agregó, no debe asumirse como un ideal abstracto, sino como una práctica diaria, una política educativa y un horizonte compartido para edificar un presente más justo y un futuro digno. “Nuestra determinación es impulsar una educación que otorgue las herramientas que nos permitan resolver diferencias y alcanzar consensos, promoviendo el respeto a los derechos humanos, la inclusión, la sustentabilidad y la erradicación de toda forma de violencia. El propósito central es construir una paz que esté presente en todos los espacios públicos y privados”.
Sembrar diálogo
En el auditorio Alfonso Caso, la Premio Nobel, Rigoberta Menchú hizo un reconocimiento a la UNAM por su liderazgo para hacer de la cultura de paz una política institucional, educativa.
“Es un gran mensaje para toda la comunidad académica”, manifestó al tiempo que externó el compromiso de los asistentes para acompañar las iniciativas que impulse la Universidad Nacional, a fin sembrar el diálogo y cosechar cultura de paz.
Ante los exrectores Francisco Barnés de Castro y José Narro Robles, subrayó que de cara a los escenarios de conflictos que se viven en el orbe, se deben proponer soluciones y una de ellas es la enseñanza, que es el legado, la huella más grande que se le puede dejar a las futuras generaciones.
En tanto, el embajador Dag Nylander precisó que la paz y la reconciliación son el corazón de la labor que desempeñan los diplomáticos noruegos en el mundo. Asimismo, puntualizó que a su nación y a México las unen muchas cosas, entre ellas las que garantizan la cultura de paz:
“La creencia en que el diálogo es el mejor camino para hacer frente a los retos globales y el apoyo irrestricto al multilateralismo y al derecho global. En otras palabras, citando a uno de los grandes personajes de la historia mexicana, se trata de la convicción de que entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Previamente la directora del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias, Leticia Cano Soriano, aseveró que en el orbe se viven desigualdades, violencias sociales y pobrezas, y la capacidad de resistencia no basta para hacer frente a las injusticias y la desprotección de la vida y la dignidad humana.
Estas realidades sociales, añadió, exigen respuestas y es inevitable cuestionarse si este es el planeta que queremos heredar a las presentes generaciones y a las venideras.
“La respuesta es no. Por tanto, es fundamental construir, impulsar y promover espacios de participación colectiva como al que hoy nos convoca la Universidad de la nación, representa una oportunidad inmejorable que significa mucho para quienes creemos que un mundo mejor es posible, por supuesto que sí”, apuntó.
De igual forma, el coordinador de Proyectos Especiales de la Rectoría de la UNAM, Néstor Martínez Cristo, detalló que la cultura de paz fomenta ambientes de justicia y dignidad, en apego a los principios de respeto a los derechos humanos, la no violencia, la tolerancia, la diversidad, la cooperación, la solidaridad y, desde luego, la educación para la paz es una semilla que, bien cuidada, habrá de germinar en nuestro país.
En la inauguración estuvieron la coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, Rosa Beltrán Álvarez; así como los presidentes de la Junta de Gobierno y la Junta de Patronos, Renato González Mello y Mario Luis Fuentes Alcalá, respectivamente, entre otras autoridades.
Habrá tres conferencias magistrales y ocho paneles, en los que participarán, entre otros, dos premios nobel de la paz; y a manera de acompañamiento a la Semana Nacional de Cultura de Paz habrá decenas de actividades culturales, recreativas y deportivas.
Paz digital
En la conferencia magistral de apertura, Olimpia Coral Melo Cruz, defensora de espacios digitales libres de violencia para mujeres y niñas, sostuvo que existe un colonialismo digital, incluso un monopolio algorítmico sustentado en anglicismos y alfabetismos técnicos que además abonan a la brecha digital.
Presentada por el coordinador de Humanidades de la UNAM, Miguel Armando López Leyva, la activista e impulsora de la legislación pionera contra la violencia digital que lleva su nombre, reiteró que el algoritmo tiene un sesgo patriarcal porque reproduce desigualdad estructural entre hombres y mujeres. Reconoció la iniciativa de la Universidad de la nación a favor de la paz y refrendó su lucha por una vida libre de violencia digital. De acuerdo con cifras del Frente Nacional para la Sororidad en México, enfatizó, 95.3 por ciento de las víctimas son mujeres y 80.4 por ciento de quienes agreden son varones.
El objetivo: colocar el tema como un principio articulador de la vida comunitaria y sembrar el hábito de la resolución pacífica de conflictos
En la UNAM dará inicio hoy un amplio proceso de análisis, diálogo y reflexión, en torno a la importancia de trabajar de manera consistente hacia la instauración de una cultura de paz en el país y de erradicación de las diversas formas de violencia, como ejes transformadores de la sociedad.
Piedra angular de ese proceso será la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz, un foro abierto, democrático y plural que tendrá lugar los días 10, 11 y 12 del mes en curso y reunirá a académicos, especialistas, activistas, representantes de instituciones de educación superior nacionales y del extranjero, organizaciones civiles, del gobierno federal y del clero, así como integrantes de la comunidad universitaria.
Esta Primera Semana Nacional forma parte de la estrategia transversal y permanente en materia de cultura de paz impulsada por el rector Leonardo Lomelí Vanegas, con la intención de colocar a la paz como un principio articulador de la vida universitaria y del compromiso social de la UNAM con la nación.
Los trabajos se desarrollarán mediante ocho paneles temáticos: Educación y ciencia para la paz; Derechos Humanos y resolución pacífica de conflictos: Violencias sociales y resistencias para la paz; Tejido social comunitario y redes sociales de apoyo; Estado de Derecho y justicia social; Género, diversidades y paz; Jóvenes y cultura de paz, y Medio ambiente, territorio y paz sostenible.
Entre los participantes se encuentran los premios Nobel de la Paz Rigoberta Menchú y Juan Manuel Santos; la científica Ana María Cetto; el secretario general ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, Luis Armando González Placencia; la periodista Gabriela Warkentin; la escritora Eufrosina Cruz; la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez; el fundador de SERAPAZ, Miguel Álvarez Gándara; la activista Mariclaire Acosta, y el jurista y académico Diego Valadés.
Habrá también participación de académicos de las universidades de Granada, España; de Guadalajara; de El Claustro; de las autónomas de Nuevo León, de Tlaxcala y Metropolitana; de la Iberoamericana, así como del Instituto Politécnico Nacional y del Instituto Matías Romero.
Habrá tres conferencias magistrales, las cuales serán dictadas por Olimpia Coral Melo, defensora de espacios digitales libres de violencia para mujeres y niñas; Dag Nylander, embajador designado de Noruega en México y experto en resolución pacífica de conflictos, y el ya mencionado Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia y Premio Nobel de la Paz 2016.
¿De qué depende?
Esta primera Semana Nacional de Cultura de Paz forma parte de la estrategia “Cultura de paz: un semillero universitario”, impulsada por el rector Lomelí desde el pasado 11 de junio, cuando destacó que “la paz en el futuro depende de lo que hoy seamos capaces de imaginar, construir y defender colectivamente”.
“La UNAM tiene la fortaleza, las capacidades y el deber para convertirse en un semillero de paz, dentro y fuera de nuestras fronteras. Hagamos de ella un espacio donde florezcan, aún más, la justicia, la igualdad, la solidaridad y la pluralidad”, aseguró el Rector.
Agenda
En el contexto de la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz se desarrollará también un programa diverso de actividades culturales, deportivas y recreativas –las cuales serán gratuitas, abiertas y transmitidas por TV UNAM, así como por la plataforma UNAM Global TV– las cuales se relacionan en su mayoría con procesos pacificadores; están dirigidas a estudiantes, docentes, especialistas, tomadores de decisiones, representantes de organizaciones civiles y al público en general. El programa completo puede consultarse en: www.proyectosespeciales.unam.mx
La resolución pacífica de los conflictos es una competencia esencial para la convivencia sana en cualquier entorno
Más de 35 mil 600 jóvenes de nuevo ingreso al bachillerato de la UNAM tomaron talleres como parte de la estrategia Cultura de Paz: un Semillero Universitario
El calendario señala: lunes 25 de agosto de 2025, mientras que el reloj marca las 10 de la mañana en punto. La sala Albert Einstein del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) plantel Vallejo comienza a llenarse de estudiantes que, de dos en dos, toman asiento hasta ocupar 42 sillas.
Ante decenas de miradas jóvenes, la profesora Blanca Georgina Castellanos Hernández proyecta una presentación de PowerPoint y, con ello, da inicio un taller que busca despertar, entre el alumnado, ganas por crear un mundo más tolerante, empático e inclusivo.
Con sus cuadernos sobre las mesas y con plumas en mano listas para garabatear apuntes, las y los adolescentes escuchan a su maestra, quien no deja de desplazarse de un lado al otro del aula y que, de pronto, lanza una pregunta contundente: “¿Qué es para ustedes la cultura de paz?”.
Por unos instantes el silencio se adueña del lugar, hasta que segundos después, con algo de timidez, pero con voz decidida, un alumno responde: “Es algo que se basa en el respeto”.
Así, durante 120 minutos, aquel salón, más que un lugar de clase, se convirtió en un espacio de diálogo en el que una generación recién ingresada a la UNAM aprendió qué es el conflicto y cómo se relaciona con nuestras emociones y valores; se familiarizó con diversas estrategias para resolverlo pacíficamente, y se convenció de la necesidad de llevarlas a la práctica de forma tanto individual como grupal.
Ese creciente interés contrasta con la realidad global marcada por un declive de paz, pues de acuerdo con el Global Peace Index Briefing 2025: “El número de conflictos es mayor que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial […]. Esto ha contribuido a que un récord de 78 países se vean involucrados en conflictos más allá de sus fronteras”.
Mediante la enseñanza
Durante sus años adolescentes, Georgina Castellanos se acercó por primera vez a la docencia, experiencia que le generó el deseo de impactar en las personas a través de la educación, y por ello estudió Pedagogía.
“Ser maestra es tener vocación y amor para transmitir conocimiento. Me interesa ayudar a mis alumnos y alumnas, motivarles y escucharles”, comparte la educadora, quien a fin de contar con mejores herramientas de apoyo (desde brindar atención clínica hasta estrategias más efectivas de aprendizaje) cursó una segunda carrera: Psicología.
Así, en 2008, comenzó a dar clases en el Colegio de Ciencias y Humanidades Vallejo y, desde el día uno, buscó que cada sesión se vinculara con la llamada cultura de paz. “Si desde nuestra trinchera aportamos, aunque sea, un pequeño granito para mejorar la comunicación, formar mediadores y no dejar que los problemas se disparen, poco a poco podremos lograr un cambio en la sociedad”.
Lo conseguido por la maestra Georgina en las aulas durante esos 17 años contribuyó en el diseño, en abril de 2025, de un taller de capacitación para 63 profesores del plantel, así como del curso Cultura de Paz en el CCH Vallejo, impartido a tres mil 318 jóvenes de nuevo ingreso. Todas estas acciones fueron guiadas e impulsadas, de principio a fin, por la directora del colegio, Maricela González Delgado.
“Esto se da antes de iniciar el ciclo escolar para que el alumnado visualice que, aunque siempre hay la posibilidad de algún escenario adverso, también existe una forma de solucionarlo no por la violencia, sino a través del diálogo, la negociación y la mediación”, expone Georgina Castellanos.
La actividad se enmarca en la estrategia integral y permanente Cultura de Paz: un Semillero Universitario de la UNAM, con la que se ofrecieron talleres a 35 mil 638 estudiantes de nuevo ingreso al bachillerato de esta institución, por parte de más de 400 docentes.
Ponerlo en práctica
Aún es 25 de agosto en la sala Albert Einstein, pero el reloj ahora marca las 10:14 de la mañana y Georgina busca que sus estudiantes reflexionen sobre los conflictos que pueden darse en cualquier ámbito, y sobre lo necesario que es entender sus causas y la forma de gestionarlos.
“¿Cómo transformar estos problemas en oportunidades para crecer y convivir en paz?”. Son apenas los primeros minutos del taller y los y las jóvenes aún se muestran reticentes a levantar la mano. Pese a ello, algunas voces se hacen escuchar mediante intervenciones breves.
Para ahondar en el tema, la docente reproduce un video llamado El sándwich de Mariana, donde en un patio de escuela, una niña llamada Isabel le arrebata el almuerzo a Mariana. La protagonista, cansada del abuso, espera el final de clases para seguir a su agresora y espiarla, tan sólo para descubrir que ésta padece violencia intrafamiliar en casa. El clip acaba con Mariana, en el recreo, ofreciéndole un emparedado a Isabel.
Una vez terminada la proyección, la académica pide comentar lo ocurrido. Esta vez las respuestas no se hacen esperar. Una joven opina: “Hubo un ciclo, los conflictos se repetían”. Otro añade: “Mariana tuvo empatía”. Alguien al fondo de la sala apunta: “Yo vi temor y tristeza. La niña sentía frustración y sus papás y hermana estaban enojados siempre”. Y una participante más, agrega: “La que ejercía bullying tal vez lo hacía porque era la forma en que sabía relacionarse… Porque eso veía en su hogar”.
Georgina Castellanos explica que la resolución pacífica de conflictos es esencial para la convivencia en diferentes entornos. “Podemos clasificarlos en personales, escolares o sociales. Los primeros surgen de desacuerdos individuales o emocionales; los segundos, del entorno educativo y sus dinámicas, y los terceros, de tensiones estructurales o colectivas que afectan a comunidades enteras. Entre las estrategias de resolución más efectivas están la negociación, la mediación y el diálogo”.
Llegados a este punto, la clase está ya a la mitad. Para poner a prueba todo aquello de lo que se ha hablado, la profesora les pide formar parejas y, con base en el video, identificar aquello que propició el conflicto y proponer soluciones pacíficas al mismo. Después les indica que formen equipos para que, con sus propias palabras y a partir de sus reflexiones, elaboren un decálogo de cultura de paz para el CCH Vallejo.
Un decálogo por y para nosotros
Crear un decálogo propio no es algo de todos los días y la tarea llena la habitación de bullicio. De pronto, las paredes acaobadas de la sala Albert Einstein se cubren con hojas tamaño rotafolio, pegadas al muro con cinta adhesiva, y alguien sugiere escribir: “Apoyo académico entre nosotros”.
Con plumones y lápices de colores, los y las adolescentes comienzan a darle vida a aquellos pliegos blancos. Debaten y opinan, y la timidez que primaba al iniciar la clase, de pronto desaparece.
Conforme concluye la dinámica, los y las jóvenes toman asiento. Una vez que el último termina, comienzan las exposiciones. De pie y frente al rotafolio que cada quien trabajó, cada cual explica sus sugerencias.
“Nuestra propuesta número uno es promover pláticas como la de este curso. La segunda: fomentar una sana comunicación entre nosotros y, en vez de hablarnos con faltas de respeto, hacerlo de manera asertiva”, comenta el primer equipo.
Un segundo grupo añade: “En las áreas verdes podemos implementar actividades de convivencia”. Otro manifiesta: “Antes de empezar, definamos qué es la cultura de paz: un conjunto de comportamientos, aptitudes y valores que nos llevan a la resolución pacífica”.
Para terminar las presentaciones, algunas estudiantes subrayan: “Buscar la inclusión para fomentar el respeto e igualdad entre géneros y trabajar en la solidaridad y comprensión, son dos elementos fundamentales en la vida de las personas, pues no todas pensamos de la misma forma”.
El tiempo ha volado. La profesora constata en su reloj de pulsera que son las 12 (lo cual significa que las dos horas del curso han concluido) y, visiblemente contenta por el resultado de la sesión, recalca a sus alumnos y alumnas: “Ahora tienen un papel importante y crucial dentro de nuestra institución, el de promover la cultura de paz”.
Ha formado, desde los cimientos, a científicos, académicas y académicos, artistas, líderes sociales y profesionales comprometidos con la UNAM y con México, dijo Leonardo Lomelí Vanegas
Su vigencia es indiscutible, brinda a las y los jóvenes una formación sólida que articula tradición e innovación, conocimiento y sensibilidad, aseveró María Dolores Valle
María del Carmen Crispín pidió a “los cachorritos y cachorritas de sangre azul y piel dorada” continuar el legado de este modelo educativo
La Iniciación Universitaria ha permitido a miles de estudiantes llevar en el corazón -desde su niñez- el sello y los principios de la UNAM: la autonomía, el rigor académico, la pluralidad, la solidaridad, la inclusión, la reflexión, el quehacer colegiado y el pensamiento crítico, elementos primordiales de todas nuestras prácticas e identidad, afirmó el rector Leonardo Lomelí Vanegas.
Al presidir la ceremonia por los 90 años de este nivel educativo, agregó que “en casi un siglo, esta propuesta formativa ha sido un semillero de sueños y libertades, cantera de talento y un campo fértil donde se estimulan la creatividad y las vocaciones”.
En las instalaciones de este sistema, albergado en el plantel No.2 de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) “Erasmo Castellanos Quinto”, Lomelí Vanegas aseguró que es un programa excepcional en la historia educativa de México.
Surgió en medio de las dificultades socioeconómicas de las primeras décadas posrevolucionarias, los cambios en los planes de estudio nacionales y las fuertes restricciones presupuestarias. La Universidad, bajo la rectoría de Fernando Ocaraza Carmona, defendió la libertad académica y creó lo que entonces se llamó Extensión Universitaria.
Este programa educativo es el único que reúne, en un mismo sitio, la secundaria y el bachillerato. En sus pasillos, aulas, bibliotecas conviven grupos que abarcan desde la adolescencia hasta los inicios de la juventud, lo cual lo hace un entorno inigualable de aprendizaje, crecimiento y maduración.
Acompañado por la directora General de la ENP, María Dolores Valle Martínez; y de la directora del plantel 2 “Erasmo Castellanos Quinto”, María del Carmen Crispín Martínez; egresados de diversas generaciones, familiares de Erasmo Castellanos Quinto, así como alumnas y alumnos en activo, el rector destacó que se trata de un plan de estudios exigente, que reta a la capacidad de organización, concentración y esfuerzo.
“Es la manera en que la Universidad de la nación les prepara para su trayectoria académica, profesional e individual, así como para los desafíos del mundo contemporáneo”, remarcó.
Lomelí Vanegas puntualizó que Iniciación Universitaria ha cumplido con creces su misión. Ha formado, desde los cimientos, a científicas y científicos, académicas y académicos, artistas, líderes sociales y profesionales comprometidos con la UNAM y con México. Llamó a su comunidad a trabajar porque siga siendo “un punto de partida hacia la excelencia y la superación”.
Proyecto con vigencia indiscutible
En su oportunidad, la directora María Dolores Valle Martínez subrayó que este modelo educativo surgió como una apuesta visionaria que supuso reconocer en la adolescencia temprana la potencia de la curiosidad, la capacidad de asombro y el derecho a una educación de excelencia.
“Fue un acto profundamente social, un proyecto que abrió las puertas de la Universidad hacia otros sectores de la población, contribuyendo a la democratización del conocimiento”.
Recalcó que a sus 90 años Iniciación Universitaria conserva una vigencia indiscutible pues en una época caracterizada por la rapidez de los cambios tecnológicos, sociales y culturales, brinda a las y los jóvenes desde los 11 o 12 años, una formación sólida que articula tradición e innovación, conocimiento y sensibilidad, exigencia académica y acompañamiento humano.
“Aquí, la Universidad ofrece no solo contenidos curriculares, sino también valores de libertad, responsabilidad social y de compromiso con el país”, expresó.
La directora María del Carmen Crispín Martínez señaló que Iniciación Universitaria se caracteriza no solo por impartir contenidos a las y los alumnos sino también principios y valores. Invito a los más pequeños universitarios, “a los cachorritos y cachorritas de sangre azul y piel dorada”, a dedicarse con mucho esfuerzo, a continuar este legado de los 90 años.
Por siempre cachorros y cachorras
Antes, el profesor Pablo Sánchez Huerta compartió que hace 25 años esta escuela le robó el corazón como alumno y hace 10 años lo recibió como docente. Agradeció a las autoridades, maestras y maestros que han contribuido a que el proyecto siga creciendo y que creen que la educación es la mejor inversión.
Asimismo, pidió a las “cachorras y cachorros” de esta escuela celebrar con el corazón y seguir luchando porque la Universidad continúe formando libres pensadores, que sean fruto de la autonomía, y que puedan traer libertad a la nación, a través del pensamiento.
En tanto, la alumna Constanza Burstin Jiménez externó que aquí se ha sentido valorada y ha aprendido compañerismo, trabajo en equipo, empatía y libertad de pensamiento.
Manifestó su orgullo de pertenecer a esta comunidad en la que ha construido amistades que la hacen sentir como si estuviera en su segundo hogar, y que son como su familia.
“Cada que llego a la escuela me siento muy alegre porque sé que la pasaré muy bien…Por siempre cachorra, puma feroz”, arengó. El rector y la directora general de la ENP develaron una placa conmemorativa por el 90 aniversario de Iniciación Universitaria.
Participó en la inauguración de la Asamblea General de la Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS)
El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad exigen respuestas científicas coordinadas y éticas, aseveró Rosaura Ruiz Gutiérrez
La IANAS busca vincular y fortalecer a la comunidad científica del continente, contribuir a su desarrollo científico y sostenible, señaló José Antonio Seade Kuri
Estamos aquí para pensar en cómo podemos sentar las bases para el futuro, expresó Karen Strier
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, afirmó que el conocimiento solo cobra sentido cuando se traduce en beneficio para la sociedad y para ello debemos labrar nuevas rutas de entendimiento y fomentar intercambios que nos recuerden que la ciencia libre es condición esencial para una vida digna.
En primavera de 2024, casi todos los días se rebasó la norma de O3 en la CDMX, según mediciones de la UNAM
Este gas traza puede dañar pulmones, intestino y cerebro
En la década de los 90, la Ciudad de México era famosa por muchas cosas: su tránsito, su crecimiento desmedido y por tener uno de los aires más contaminados del planeta. A casi cuatro décadas de distancia los problemas no han desaparecido, sólo cambiaron de nombre.
“A finales del siglo XX respirábamos plomo, azufre y partículas suspendidas. Era una mezcla muy peligrosa que irritaba la garganta, te hacía toser y provocaba una bruma permanente”, recuerda Ricardo Torres Jardón, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM.
En aquella época —indica—, los principales contaminantes provenían de fuentes industriales y del uso de combustibles sucios. Entre ellos se contaban el plomo contenido en la gasolina, el dióxido de azufre emitido por la Refinería 18 de Marzo y las partículas suspendidas (PM10). “Para reducir sus niveles, se eliminó el plomo de las gasolinas, se cerró la refinería y se implementó el uso de gas natural en termoeléctricas”.
Pero la solución a este problema trajo otro: el ozono (O3) troposférico o superficial, un contaminante formado en la atmósfera por la reacción entre óxidos de nitrógeno (emitidos por autos) y compuestos orgánicos volátiles (presentes en solventes, gasolina y productos domésticos).
2024: el año del aire rebasado
Durante 2024, la Ciudad de México enfrentó un comportamiento atípico en cuanto a contingencias ambientales. “Dicho año hubo un número de contingencias fuera de lo esperado”, advierte Torres Jardón. Su equipo se dio a la tarea de evaluar esta situación con un enfoque más amplio, incorporando mediciones de distintos tipos de contaminantes.
Los resultados fueron alarmantes: en la llamada “temporada de ozono” (de marzo a mayo), prácticamente a diario se rebasó la norma oficial de calidad del aire. En las gráficas elaboradas por los universitarios, la línea que marca el límite permitido aparecía casi siempre por debajo de los picos de ozono. “Sólo tres días estuvieron dentro de los parámetros. El resto excedía el valor que, dice la norma, es un riesgo para la salud”.
Algo que subraya el también responsable del Grupo de Fisicoquímica Atmosférica del ICAyCC, el principal responsable de este exceso de O3 no fueron los vehículos, como podría pensarse, sino la emisión de compuestos orgánicos volátiles (COV) provenientes de gasolineras, solventes industriales y productos domésticos.
Aunque por norma todas las estaciones de gasolina deberían tener sistemas para evitar la emisión de vapores en la carga de combustible, estos no funcionan de forma adecuada. Tampoco hay regulaciones para la formulación de limpiadores y solventes, los cuales se venden libremente y liberan químicos que favorecen la formación de O3. “México no tiene regulación sobre la composición de estos productos y eso representa una emisión descontrolada de precursores de ozono”.
El ozono troposférico es un gas invisible que irrita las vías respiratorias; que agrava enfermedades pulmonares y cardiovasculares, y que puede afectar el sistema nervioso e intestinal si la exposición es prolongada. “Es un contaminante que no se ve, pero que daña a quienes tienen asma, alergias o enfermedades crónicas. Ahora sabemos que también afecta a órganos como el intestino y el cerebro”, detalla el universitario.
El Hoy No Circula
El programa Hoy No Circula, puesto en marcha en 1989, fue útil para reducir las emisiones de plomo y monóxido de carbono, pero hoy su efectividad es cuestionada. “Con la flota actual de más de cinco millones de autos (muchos con convertidor catalítico), su impacto es menor. Incluso hay días en que, aplicarlo, aumenta los niveles de ozono porque se altera la proporción de las concentraciones de sus precursores a una condición química que favorece esta formación en el ambiente”, explica.
Además —continua Torres Jardón—, el programa no contempla factores hoy más relevantes como el crecimiento del transporte de carga (no regulado) o la gasolina con aditivos oxigenados no adecuados para los motores actuales y que contribuyen a la formación de ozono.
¿Qué hacer?
El equipo de Ricardo Torres propone reorientar las estrategias de control hacia donde están las emisiones (gasolineras, transporte de carga, formulación de productos domésticos y regulación de solventes industriales), y recomienda echar mano de herramientas de prevención como la aplicación móvil AireCDMX (de la Secretaría del Medio Ambiente), que permite consultar en tiempo real la calidad del aire para tomar decisiones informadas (en especial las personas vulnerables). “La ciudadanía puede ayudar evitando salir a hacer ejercicio en horas pico de contaminación, usar menos el automóvil y elegir productos más armónicos con el ambiente. También es crucial que las autoridades actualicen las políticas ambientales conforme a lo que dice la ciencia. La solución no sólo es técnica, sino cultural: cada quien puede tomar decisiones que favorezcan el tener un aire cada vez más limpio”.
Encabezó la presentación del equipo y también se tomó la fotografía oficial con el equipo Pumas CU de futbol americano 2025
Son herederos de muchas generaciones de jugadores que han puesto el corazón en la cancha, les recordó
Su primer encuentro será este viernes vs UDLAP en el estadio Olímpico de CU, a las 19:00 horas
El rector Leonardo Lomelí Vanegas cumplió el ritual universitario de acompañar a la presentación y toma de fotografía con el equipo de Pumas CU de futbol americano 2025, a quienes les deseó una gran temporada y les expresó que deben sentir que la Universidad y su rector están con ellos en cada partido.
En el Estadio Olímpico Universitario, en una mañana de clima contrastante, que empezó nublada y terminó soleada y pintada de oro, el rector de la Universidad Nacional resaltó ante coaches y jugadores que son herederos de muchas generaciones de jugadores Pumas, quienes dejaron el corazón en la cancha y ganaron numerosos títulos para la Universidad.
“Recuerden también -afirmó ante los cien integrantes del representativo de Pumas CU- que ustedes son continuadores de los primeros Pumas, los que nos dieron esa identidad, que comenzó siendo deportiva y hoy es de toda la Universidad”.
Leonardo Lomelí, acompañado por el secretario de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria, Fernando Macedo Chagolla; y el director general del Deporte Universitario, Alejandro Fernández Varela Jiménez, tenía de frente a Andrea Martínez, la primera jugadora de Pumas CU, y sus 99 compañeros equipados con jersey y fundas de color dorado, les recordó: “A ustedes les debemos los colores que hoy son de la institución, y por eso sientan también que la Universidad y su rector están con ustedes en cada partido”.
Fernández Varela pidió al equipo entregarse con plenitud, a comprometerse con la Universidad. “Esta es su temporada, dejen todo en el campo, luchen con honor y pasión, defendiendo nuestros colores azul y oro; pero sobre todo con los valores que representan a la Universidad”.
Participaron el entrenador en jefe de Pumas CU, Julio Nava; el capitán del equipo, Esteban Espinoza; el director de Operaciones y Recintos de la Dirección General de Deporte Universitario, Pablo Moreno; el presidente de la ADUFBA, Manuel Rentería; el coordinador Defensivo de Pumas CU, Coach David Aceves; y el coordinador Ofensivo, Coach León Espejel. El primer encuentro de PUMAS CU será este viernes vs UDLAP en el Estadio Olímpico de CU, a las 19:00 horas.
Presidió el Encuentro Anual y XV Aniversario del Programa de Asignaturas Empresariales y Organizacionales, de la Facultad de Contaduría y Administración
Fausto Costa, CEO de Nestlé en México, expresó su orgullo por pertenecer al Programa que ha beneficiado a 33 mil alumnas y alumnos
El Programa continuará como un motor que impulse la innovación, la sostenibilidad y la inclusión en la formación de nuestros estudiantes, dijo Armando Tomé González
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, afirmó que los principales sectores productivos tienen confianza en la calidad de las y los egresados de esta casa de estudios, que se traduce en un gran valor: “su capacidad para contribuir en la formación de nuestras y nuestros jóvenes con las herramientas que demanda este siglo, y con la visión ética, plural, colegiada y humanista que nos caracteriza”.
Al presidir el Encuentro Anual y XV Aniversario del Programa de Asignaturas Empresariales y Organizacionales, de la Facultad de Contaduría y Administración (FCA), señaló que una muestra de esa confianza es que en el Ranking QS de América Latina 2025 la Universidad Nacional ocupa la segunda posición entre las instituciones de educación superior de la región, alcanzando la máxima calificación en el indicador de Reputación del Empleador.
En el auditorio del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), Lomelí Vanegas celebró el Programa que ha reunido poco más de un centenar de asignaturas, casi 90 organizaciones y ha beneficiado a más de 33 mil alumnas y alumnos de esta casa de estudios, así como de otras latitudes. “Es una plataforma que articula la teoría con la práctica, y en la que se adquieren habilidades estratégicas, colectivas y de liderazgo”, indicó.
Subrayó la pertinencia de estas actividades ante la configuración actual del mundo laboral. El Foro Económico Mundial señala que hacia 2030 se crearán 170 millones de nuevos empleos a nivel global, principalmente en sectores vinculados con la transición verde, la innovación tecnológica y los cuidados.
Además, 92 millones de empleos tradicionales desaparecerán, lo que representa un cambio neto de 78 millones de nuevos puestos de trabajo. “Esto significa que tanto las generaciones presentes como las venideras necesitarán, cada vez más, combinar competencias tecnológicas con el cultivo de la creatividad, la resiliencia y la responsabilidad comunitaria”, agregó el rector acompañado por el integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM y exdirector de la FCA, Juan Alberto Adam Siade; y el director de esa entidad académica, Armando Tomé González.
En la ceremonia, en la que estuvieron el secretario Administrativo de esta casa de estudios, Tomás Humberto Rubio Pérez; y el titular en funciones de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente, Gilberto Camacho Botello; el director Armando Tomé manifestó que el aniversario del Programa es una ocasión para confirmar el compromiso para que este siga creciendo en número de asignaturas u organizaciones participantes y en la calidad académica, la pertinencia de sus contenidos y en su capacidad para responder a los desafíos del presente y futuro de las organizaciones.
“Queremos que continúe siendo un referente de vinculación con los sectores privado, público y social, y un motor que impulse la innovación, la sostenibilidad, la ética y la inclusión en la formación de nuestros estudiantes”, acotó.
El Programa seguirá siendo un eje estratégico por el cual la FCA se vincule con la realidad que enfrentan las organizaciones y la sociedad, para que los estudiantes adquieran conocimientos técnicos, habilidades críticas, capacidad de liderazgo y, sobre todo, sensibilidad ante las necesidades de la sociedad.
Previamente, el CEO de Nestlé México, Fausto Costa, expresó su orgullo por pertenecer al Programa, celebró el compromiso de la UNAM y la Facultad por acercar a sus estudiantes con las necesidades de la sociedad y las empresas. Además, expuso que dicha compañía también busca vincular a jóvenes en experiencias que les permitan insertarse en el mercado laboral.
Asimismo, Valeria Soledad Sánchez, egresada destacada del Programa, expresó que cursar estas asignaturas le significó una gran experiencia profesional, en la que integró la teoría y la práctica, y desarrolló habilidades que le ayudarán a convertirse en líder en un mundo laboral tan competitivo. Agradeció a los empresarios, directivos y autoridades que hacen posible la iniciativa; celebró la confianza que se tiene en la UNAM y sus alumnas y alumnos. El rector Leonardo Lomelí y el director Armando Tomé también develaron una placa conmemorativa del Programa, entregaron reconocimientos a empresas y organizaciones participantes y firmaron un acta testimonial de la iniciativa.
Es relevante implementar políticas que garanticen la paridad y el acceso equitativo a las mujeres en la dirigencia de la educación superior: Rosa Beltrán Álvarez
La ANUIES ha asumido como mandato hacer lo necesario para materializar las reflexiones y propuestas de las colegas, dijo Luis Armando González Placencia
La UNAM y la Asociación firmaron un convenio para dar continuidad al Observatorio Nacional para la Igualdad de Género en las Instituciones de Educación Superior
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, sostuvo que los desafíos en materia de igualdad de género se cuentan entre los más lacerantes y urgentes a escala global, y exigen ser atendidos con una mirada interseccional y un esfuerzo interinstitucional.
Al inaugurar el Encuentro de Rectoras de Universidades y Directoras de Instituciones de Educación Superior, destacó que en México los avances conviven con profundas disparidades. Según el Índice Global de Brecha de Género 2025 nuestro país ocupa el lugar 23 a nivel mundial, con logros significativos en educación, salud y representación política.
Sin embargo, persisten rezagos estructurales: apenas el 14 por ciento de las mujeres graduadas universitarias estudian carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, frente al 36 por ciento de los hombres; solo 11 por ciento de las empresas son propiedad mayoritaria de mujeres; y seguimos enfrentando una marcada brecha salarial, cercana al 15 por ciento en promedio.
El rector afirmó que como instituciones de educación superior, estos datos “nos interpelan directamente, ya que nos recuerdan que nuestra misión no solo es formar profesionistas altamente capacitados, sino también contribuir a cambiar las estructuras sociales que perpetúan la desigualdad”.
En ocasión de la VII Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios, las Rectoras de Universidades y Directoras de Instituciones de Educación Superior intercambiaron ideas, reflexionaron y analizaron desafíos en temas como la experiencia en la búsqueda de la igualdad de género en las universidades de América Latina y los retos y perspectivas en la búsqueda de la igualdad y la equidad de género en la educación superior.
Al darles la bienvenida a la máxima casa de estudios, Lomelí Vanegas se refirió a los pasos que ha dado la Universidad en la materia. Ejemplo de ello es que en 2018 impulsó, junto con otras instituciones, el Observatorio Nacional para la Igualdad de Género en las Instituciones de Educación Superior, y en 2020 estableció la Coordinación para la Igualdad de Género, que articula estrategias en toda la Universidad.
De la mano de esta Coordinación, continuó el rector Leonardo Lomelí, se consolidaron las Comisiones Internas para la Igualdad de Género, con cobertura total en las entidades universitarias, y se diseñó un Programa Integral de Capacitación para fomentar prácticas inclusivas y prevenir la violencia.
En 2021 se creó el Sistema de Seguimiento y Transversalización de la Política Institucional de Igualdad de Género que permite monitorear miles de actividades, identificar procedimientos exitosos y rendir cuentas de manera transparente.
Estos esfuerzos reflejan una convicción institucional profunda: no basta con modificar las normas, es necesario renovar de fondo la cultura universitaria, sostuvo Lomelí Vanegas.
La coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, Rosa Beltrán Álvarez, comentó que el Encuentro es una exigencia del mundo actual, una plataforma para que líderes comprometidas compartan sus visiones y experiencias, enriqueciendo el debate sobre la educación pública desde una perspectiva de género.
A pesar de los avances, recalcó, la realidad en América Latina es que el porcentaje de mujeres en cargos directivos es todavía minoritario. Contrariamente a lo que se podría esperar, dada la alta matrícula femenina y el progreso en la paridad docente, los puestos de liderazgo siguen dominados por hombres. Es relevante, por tanto, implementar políticas que garanticen la paridad y el acceso equitativo de ellas en la dirigencia de la educación superior.
La UNAM, manifestó Beltrán Álvarez, es una excepción; asume su compromiso para promover el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo y cargos académicos relevantes. “Es un objetivo institucional prioritario, nacido de una conquista social, y que fortalece los derechos humanos en nuestra comunidad”.
En el salón Jaime García Terrés, del Centro de Exposiciones y Congresos, estuvieron Norma Blazquez Graf, coordinadora para la Igualdad de Género de la UNAM; Rosa Devés Alessandri, rectora de la Universidad de Chile; Beatriz Eugenia Rodríguez Pérez, coordinadora de la Red Nacional de Instituciones de Educación Superior, Caminos para la Igualdad de Género, de la ANUIES; Tamara Martínez Ruíz, secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM; Silvia Giorguli, presidenta de El Colegio de México e integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM; y María Soledad Funes Argüello, coordinadora de la Investigación Científica.
Al hacer uso de la palabra en la inauguración, Luis Armando González Placencia, secretario general Ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), externó que esta actividad abre una línea de reflexión en la consolidación de la igualdad de género en la educación superior, en la lucha por abatir la violencia y por la reivindicación de quienes han sido víctimas invisibles de una decisión editorial por razones de género.
González Placencia señaló que “Las mujeres ponen sus ideas, y ANUIES despliega sus capacidades institucionales para escucharlas y generar un aprendizaje continuo sobre lo mucho que, desde su perspectiva, todavía tenemos que aprender los varones”. En el acto también se firmó el convenio de colaboración entre la UNAM y la ANUIES, a fin de dar continuidad al Observatorio Nacional para la Igualdad de Género en las Instituciones de Educación Superior.
El rector Leonardo Lomelí moderó el conversatorio entre Alicia Bárcena Ibarra y José Miguel Insulza
A las universidades públicas llegan personas de muchos orígenes y se conocen en condiciones de igualdad, destacó la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno de México
El senador de esa nación sudamericana recordó que los dos premios Nobel de Chile -Gabriela Mistral y Pablo Neruda- vivieron en México y hoy muchos jóvenes quieren venir a estudiar acá y tener oportunidades de innovar
Las universidades y sus espacios de encuentro, como la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (Filuni) de la UNAM, pueden ayudar a compartir experiencias, fortalecer capacidades y profundizar las agendas de Chile y México, pueblos hermanados, a pesar de su distancia geográfica.
Así lo afirmó la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales del gobierno de México, Alicia Bárcena Ibarra, al participar en el Conversatorio “Chile y México: Democracia, Derechos Humanos y Defensa del Medio Ambiente”, junto con el senador de la República de Chile, José Miguel Insulza; y que fue moderado por el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
El rector señaló que este espacio es para hablar sobre las relaciones de ambas naciones, el papel que juegan las universidades públicas para poder incrementar su vinculación, el papel de las mujeres en las sociedades actuales y sobre la forma en la cual podemos aportar para hacer frente a problemas globales, como es el caso de la defensa del medio ambiente.
La también doctora honoris causa de la Universidad Nacional resaltó el papel clave de las instituciones de educación superior públicas para promover la enseñanza gratuita y de calidad, donde las y los jóvenes pueden conocer la diversidad de la sociedad, observar las distintas realidades. “Es a donde pueden llegar personas de muchos orígenes y conocerse en condiciones de igualdad”.
En tanto, José Miguel Insulza rememoró la enorme herencia que tiene la UNAM de académicos chilenos y de ministros de ese país que se exiliaron en México luego el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende. Destacó también que los dos premios Nobel de su país, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, vivieron en México y hoy muchos jóvenes quieren venir a estudiar acá y tener oportunidades de innovar.
Los dos participantes coincidieron en que México y Chile pueden impulsar agendas regionales en materia ambiental. Bárcena Ibarra apuntó que América Latina debe trabajar en su adaptación al cambio climático. Con Chile, añadió, se puede avanzar en la atención al problema del metano, ocasionado principalmente por la generación de residuos sólidos, y que puede tener una solución a partir de los biocombustibles.
Enfatizó el acuerdo de la Cumbre de Cali por el que los países de la región convinieron proteger el 30 por ciento del territorio para 2030. “Tengo la esperanza de que ante un contexto global tan complicado, podemos hacer algo más profundo a nivel regional”.
El senador Insulza indicó que el calentamiento global presenta un camino difícil de recorrer y en el que ha habido retrocesos importantes en los últimos meses, por la existencia de un país -Estados Unidos- al que no le interesa el medio ambiente, los derechos humanos. “Lo que se podría hacer es promover acuerdos de medio ambiente entre los países de América Latina, que no tenemos. Todos estamos adheridos al Acuerdo de París, que no está funcionando”.
El rector Leonardo Lomelí también preguntó a los ponentes sobre el papel de la mujer en la sociedad. Bárcena comentó que ellas ganan 23 por ciento menos que los hombres en el mercado laboral mundial, y solo 29 por ciento de las economías globales han sido lideradas por mujeres, lo que es muy poco. Reconoció que Chile y México sí han alcanzado la paridad ministerial.
“Las mujeres no aspiramos a mucho, lo único que queremos es el poder”, puntualizó la funcionaria federal quien remarcó la importancia de que en las universidades haya rectoras y se pronunció por avanzar hacia una sociedad del cuidado en la que no se le pague a la mujer por cuidar, sino que todas y todos participen del autocuidado y el cuidado a los demás. “No es una tarea solo de las mujeres”.
José Miguel Insulza manifestó que en Chile ha habido siete rectoras y actualmente la Universidad de Chile es dirigida por una mujer. Recordó que se ha dado una batalla fuerte para que desde las leyes se proteja a las mujeres, se busque la igualdad, pero todavía falta mucho por avanzar. Bárcena Ibarra expresó que hoy se vive uno de los periodos más luminosos de la relación entre México y Chile, caminando juntos hacia el desarrollo. Tenemos una visión común sobre la importancia de la prosperidad económica, social y el desarrollo sostenible. Entre Chile y México hay una verdadera hermandad, nos une la lucha que estamos dando de movernos a una sociedad del cuidado, a una sociedad de derechos, vencer la cultura del privilegio, que llegue la cultura de la igualdad y de la sostenibilidad ambiental.
El hallazgo abre el panorama sobre la trayectoria de este animal en América y refleja la capacidad de las y los científicos del país para indagar en el pasado de la megafauna extinta mediante la paleogenómica
Dos especies de mamuts existieron en América: el lanudo, que habitó latitudes altas del continente, y el colombino, que pobló de Canadá a Costa Rica. Hasta hace poco, el estudio evolutivo a partir de datos genéticos del segundo se centraba exclusivamente en el análisis de ejemplares estadounidenses y canadienses.
No obstante, dicho enfoque cambió con el trabajo de Federico Sánchez Quinto, del Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano (LIIGH) de la UNAM, y su equipo.
“Por primera vez incorporamos información de latitudes tropicales al muestreo geográfico y encontramos que los mamuts de la cuenca de México tienen linajes mitocondriales muy diferentes a los reportados con anterioridad de Estados Unidos y Canadá”.
Ello, además de ampliar el conocimiento sobre estos mamíferos, fortalece la paleogenómica mexicana como disciplina esencial en las indagatorias acerca de nuestro pasado. “Es el primer estudio genético de megafauna en el país. Haber conseguido la capacidad técnica, de recursos humanos e infraestructura para hacerlo aquí, nos permite saber más de nuestra historia natural”, indica María del Carmen Ávila Arcos, del LIIGH.
Los hallazgos fueron publicados por la revista Science en el artículo titulado “Columbian mammoth mitogenomes from Mexico uncover the species’ complex evolutionary history”, y se desprenden de un trabajo liderado por la UNAM que forma parte de un proyecto interdisciplinario e interinstitucional mucho más amplio en el que la Universidad colabora con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).
Nuevos descubrimientos
Los mamuts aparecieron en el registro fósil, por primera vez, en África hace seis millones de años, y después migraron a Eurasia, donde surgieron diferentes especies. Una de ellas fue el mamut de las estepas, el cual llegó al continente americano hace aproximadamente un millón y medio de años y, a través de un proceso de especiación, mediante hibridación, dio pie al colombino.
“La evidencia sugiere que un evento de hibridación entre un linaje del mamut de las estepas, asociado genéticamente a una muestra de hace 1.6 millones de años del sitio Krestovka, y ancestros de los lanudos, dieron origen al colombino, que vivió en el continente americano hasta su extinción a finales del Pleistoceno, hace alrededor de 12 mil años”, explica el investigador.
Esta especie podía medir más de cuatro metros de altura, pesar diez toneladas y sus defensas (coloquialmente llamadas colmillos) llegaban a alcanzar los cinco metros de largo.
Durante la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (de 2019 a 2022) en la antigua base aérea militar de Santa Lucía, Estado de México, fueron descubiertos más de 70 mil fósiles de megafauna extinta. Se identificaron caballos, camellos, bisontes, perezosos gigantes y mamuts (a estos se les asocian arriba de 20 mil huesos), entre otros.
“A partir del 5 de diciembre de 2019, hubo de uno a cinco hallazgos paleontológicos diarios. Hasta hoy, es la colección de paleofauna más importante de América Latina”, comenta Rubén Manzanilla, arqueólogo del INAH y responsable de los rescates.
La cantidad de restos y la posibilidad de acceder a ellos poco después de su excavación y curación fueron clave para recuperar el ADN presente en los molares, añade Sánchez, quien recuerda la sorpresa que les ocasionó el análisis genético.
“Esperábamos, a priori, que se parecieran mucho a los mamuts colombinos de Canadá y Estados Unidos, pero resultaron muy distintos. Dada la nomenclatura previamente publicada, lo nombramos clado (grupo) 1G”, el cual se divide en tres sublinajes: 1G.1, 1G.2 y 1G.3.
La diferencia entre los tres es tan marcada como la de todo el clado de los mexicanos y los de Estados Unidos y Canadá. Dicha divergencia podría explicarse con el surgimiento de la especie.
“Quizá el proceso de hibridación que les dio origen se llevó a cabo con una población de hembras lanudas en las que había una variación en el ADN mitocondrial (ADNmt) muy distinta una de otra. Una primera oleada de esa diversidad, posiblemente, llegó a la cuenca de México”, agrega. La datación de los restos apunta a una antigüedad de 12 mil a 20 mil años, lo que indica que estos mamíferos cohabitaron la zona hacia finales del Pleistoceno.
Otro resultado relevante es la estimación del tamaño efectivo poblacional, es decir, una aproximación sobre cuántos individuos se reprodujeron a lo largo del tiempo para saber cuánta variedad genética pudo existir.
“Conforme la Tierra se calentó tras el último glaciar máximo, la diversidad genética de lanudos de latitudes altas decayó por el rápido cambio en su ecosistema. En el caso de los de la cuenca, durante sus últimos 40 mil años, los tamaños poblacionales fueron pequeños, pero con una trayectoria constante, es decir, parece que no hubo un declive tan pronunciado como en los lanudos del este de Siberia”.
El académico subraya que esa información es valiosa porque concuerda con reportes de especímenes de mamuts con malformaciones en la cuenca. “Una población reducida pudo provocar endogamia y dar pie a enfermedades congénitas. No obstante, las inferencias de su trayectoria demográfica deben ser confirmadas utilizando ADNmt de muestras más actuales”.
Trabajo en campo y Juriquilla
María Ávila explica que, al comparar el genoma mitocondrial de los individuos de México con los de Norteamérica y el resto del mundo, determinaron hace cuánto vivió el ancestro más reciente de cada sublinaje del clado 1G.
“Esto posibilita fechar cuándo se separó cada grupo y qué tan diferentes son, genéticamente, entre sí. Los de la cuenca tenían mucha historia evolutiva y demasiado tiempo reproduciéndose, pues se dividieron de los del norte hace más de 400 mil años, mucho antes de la fracción entre las especies colombina y lanuda (registrada 200 mil años atrás). Esto no lo hubiéramos inferido a partir de los estudios existentes, limitados a muestras de latitudes templadas”.
Para llevar a cabo los análisis, obtuvieron polvo de dentina de 83 molares de mamuts. La investigadora precisa que examinaron estos huesos porque su estructura densa favorece la preservación del ADN.
Debido al tamaño de las piezas osteológicas, que impedía trasladarlas de Santa Lucía hasta el Laboratorio de Paleogenómica de la UNAM, las muestras fueron recuperadas en un laboratorio de ADN antiguo de campo, instalado temporalmente cerca de las zonas de excavación.
“Introducimos los molares en una caja de acrílico y trabajamos con trajes de protección personal para evitar contaminación del exterior. Hicimos perforaciones y tomamos el polvo de dentina. Posteriormente, lo llevamos al Laboratorio de Paleogenómica, en Juriquilla, donde realizamos la extracción del ácido desoxirribonucleico”, describe Federico Sánchez.
Para ello, construyeron bibliotecas de secuenciación para valorar la preservación genética en los restos y consiguieron el ADN endógeno de 77 de las 83 muestras; sin embargo, se encontraba en cantidades bajas.
“Diseñamos una estrategia para obtener más. Utilizamos una técnica llamada captura-enriquecimiento para captar el ADNmt de las muestras específicamente. Obtuvimos 61 genomas, 28 de ellos a una alta profundidad de cobertura, es decir, cada posición del genoma mitocondrial estaba representada por al menos 10 fragmentos de ADN independientes, lo que nos permitió realizar inferencias más robustas”.
Colaboración
El estudio implicó un esfuerzo interdisciplinario e interinstitucional que comenzó con especialistas en arqueología y paleontología. “Los proyectos de salvamento y rescate tienen como fin recuperar, de manera científica, restos que puedan ser afectados por las obras. De no estar nosotros ahí, esta información se perdería”, indica Rubén Manzanilla.
María Ávila enfatiza la importancia de colaborar con especialidades como biología molecular o computacional, por lo que el equipo de trabajo contó con la participación clave de estudiantes de diversas licenciaturas que intervinieron en la toma de muestras y labores específicas.
Eduardo Arrieta Donato, tesista de la carrera en Ciencias Genómicas de la UNAM, desarrolló parte fundamental de la investigación.
“A partir de procesos bioinformáticos comparé el ácido desoxirribonucleico obtenido contra una referencia global. Para lograr esto es necesario comunicarse con varias computadoras que hagan análisis, procedimientos matemáticos y que te devuelvan una conclusión. Para mí fue una gran oportunidad y fortuna participar en este proyecto”.
Por su parte, Ángeles Tavares Guzmán, egresada de Ingeniería en Biotecnología de la Universidad Autónoma de Querétaro y quien realizó su tesis de licenciatura en el LIIGH, comenta que “al llevar a cabo este trabajo todavía era alumna. Fue una gran responsabilidad y algo muy exhaustivo y de mucha precisión. Trabajé en los muestreos, extracciones de ADN y construcción de librerías de alrededor de 80 molares”.
Rigoberto Padilla Bustos, biólogo y doctorante en el Posgrado en Ciencias Biológicas de la UNAM, colaboró en la captura-enriquecimiento del genoma mitocondrial para maximizar la cantidad de datos obtenidos. Hoy elabora una tesis que se perfila como continuación del artículo publicado en Science.
“Es muy similar, pero ahora utilizaremos el ADN nuclear para seguir investigando la historia evolutiva de los mamuts de la cuenca. Esta información nos permite una mayor resolución para comprender el origen evolutivo del colombino, entender mejor los procesos de mestizaje, sus afinidades filogenéticas con los de otras regiones, así como saber, con mayor claridad, los motivos por los cuales se extinguieron”.
Sánchez plantea que las indagaciones futuras buscarán establecer a detalle cómo ocurrió la especiación del mamut colombino y, aún más interesante, en qué lugar sucedió este evento.
“Coanalizar genomas nucleares de los de la cuenca con los de sus parientes más norteños, nos permitirá conocer dónde ocurrió la hibridación entre los mamuts de las estepas y los lanudos. Al momento, resultados de estudios previos sugieren que pudo haberse dado en Siberia o en Alaska y Canadá. Los datos permitirán responder la pregunta”.
México a la vanguardia
El académico subraya que la UNAM, el INAH y la ENAH han tenido un papel esencial en el avance de la investigación sobre la historia y biodiversidad del país, una labor crucial que permite una mejor comprensión del pasado y que incide en la formación de recursos humanos capaces de generar saberes nuevos y útiles para la sociedad.
“La paleogenómica aporta conocimiento complementario en el estudio del pasado, con interpretaciones robustas y extensas sobre las poblaciones, mismas que se integran a datos antropológicos, arqueológicos y paleontológicos. Nuestro éxito consolida esta disciplina en México como un área con mucho peso a nivel regional y una presencia internacional importante”, concluye.
Por su parte, María Ávila señala que este trabajo demuestra la capacidad técnica alcanzada por las y los académicos mexicanos y su capacidad para colaborar con laboratorios extranjeros, pero sin depender de ellos. “En México hubo muchísima megafauna de la que no se habla tanto. Este estudio nos abre las puertas a fijarnos más en esos animales extintos que no hemos analizado a nivel genético”, finaliza.
Será un catalizador de colaboraciones con esa Universidad, con las demás instituciones académicas de esa nación y de la región, aseveró el rector Leonardo Lomelí Vanegas
Tener a la UNAM en nuestra Universidad nos enriquece, nos hace más grandes, dijo Rosa Devés Alessandri
Esta acción coincide con los 35 años del restablecimiento de relaciones entre ambos países, puntualizó Laura Beatriz Moreno Rodríguez
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, y su homóloga de la Universidad de Chile (UCHILE), Rosa Devés Alessandri, firmaron un convenio de colaboración para crear el Centro de Estudios Mexicanos (CEM) UNAM-América Latina, que tendrá como sede la universidad sudamericana, localizada en Santiago de Chile. La firma fue atestiguada por la embajadora de México en esa nación latinoamericana, Laura Beatriz Moreno Rodríguez.
El CEM promoverá la movilidad y el intercambio de estudiantes y de personal académico, las investigaciones conjuntas y difundirá la cultura mexicana en la región, entre otras actividades.
El rector Leonardo Lomelí celebró la creación del Centro y recordó la larga historia de cooperación entre ambos países. También destacó que tienen una alianza de largo plazo en temas económicos e intercambios políticos y culturales, así como en la preocupación por reivindicar el multilateralismo, la cultura de la paz y el diálogo como el mecanismo válido para resolver los conflictos entre estados y regiones del planeta.
“Será un catalizador de las colaboraciones, en primer lugar con la Universidad de Chile y, luego, con las demás instituciones académicas de esa nación y con América Latina en su conjunto”, expresó el rector.
En un mundo tan complejo, prosiguió, las universidades podrán avanzar más si cooperan entre ellas; podrán posicionar en la agenda global temas que son importantes para América Latina.
Además, sus estudiantes podrían conocer más la región y tener una identidad que permita avanzar hacia la integración latinoamericana, aspiración que se resume en el escudo de la UNAM, con su mapa de América enmarcado por el águila mexicana y el cóndor andino.
En tanto, Rosa Devés aseguró que el acuerdo y la creación del nuevo CEM de la UNAM marca un momento significativo para las dos universidades, pues abre múltiples posibilidades de colaboración. Es la oportunidad de que puedan mirar juntas el futuro.
“Si bien la cooperación siempre ha sido valiosa, hoy en día es algo que hay que cuidar de manera especial, en un mundo tan fragmentado y con tanta violencia en las relaciones internacionales”, manifestó.
Añadió que desde hace tiempo la UCHILE ha buscado impulsar una agenda de trabajo enfocada en América Latina. “Este es un paso muy determinante y tener a la UNAM en la Universidad de Chile, nos enriquece, nos hace más grandes”.
Al hacer uso de la palabra, Laura Beatriz Moreno se congratuló por el acuerdo para crear el CEM, en ocasión de la VII Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios y que coincide con la conmemoración de los 35 años del restablecimiento de relaciones México-Chile.
“Hoy eso se enmarca en algo más simbólico e importante que es el acercamiento académico entre la UNAM y la Universidad de Chile”, afirmó.
El Centro será un espacio que desarrollará un modelo innovador de cooperación Sur-Sur, dirigido a fortalecer los vínculos académicos, culturales y científicos entre México, América Latina y el Caribe y propiciará el fortalecimiento de los estudios y las acciones universitarias a favor de dos ejes fundamentales del quehacer de la UNAM: la perspectiva de género y la cultura de paz. El acuerdo responde al Plan de Desarrollo Institucional 2023 – 2027 de la UNAM en cuanto a su vinculación a nivel internacional y su presencia en el mundo, expuso el coordinador de Relaciones y Asuntos Internacionales de la UNAM, William Lee Alardín, al dar la bienvenida a la delegación chilena, acompañado por la secretaria de Desarrollo Institucional, Tamara Martínez Ruíz; y del secretario Administrativo de la universidad mexicana, Tomás Humberto Rubio Pérez.
Gracias a esta suma de esfuerzos, la institución financiera dona a la Universidad el 1.5 por ciento del monto de las compras que se realizan con la tarjeta «Afinidad UNAM «
Los recursos se convierten en diversas becas, infraestructura educativa, eventos culturales y equipo académico de última generación en beneficio de las y los universitarios
La UNAM seguirá impulsando la colaboración y las alianzas estratégicas con instituciones públicas, la iniciativa privada y la sociedad en favor de la educación
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y BBVA México firmaron hoy la renovación del convenio de la tarjeta “Afinidad UNAM” una herramienta que se suma al esfuerzo institucional por impulsar una educación con igualdad de oportunidades y refrenda un compromiso conjunto por el desarrollo educativo del país.
Desde el inicio de esta alianza -hace 12 años- se han destinado 2 mil 336 millones de pesos para apoyar a 106 mil 365 alumnas y alumnos con diversas becas orientadas hacia grupos vulnerables, deportistas de equipos representativos de la UNAM, estudiantes de alto rendimiento, becas de titulación, así como a trabajos de investigación, labores de difusión cultural e infraestructura educativa.
Gracias a esta suma de esfuerzos, la institución financiera dona a la Universidad el 1.5 por ciento del monto de las compras que se realizan con la tarjeta “Afinidad UNAM”.
Del total de becas otorgadas, 44 mil 771 han sido de titulación para proyectos de investigación, alto rendimiento, egresados extemporáneos, posgrado y para la Facultad de Filosofía y Letras.
Otras 38 mil 175 se enfocaron en apoyar a grupos vulnerables y 15 mil 219 para deportistas de equipos representativos de la UNAM.
Recientemente se introdujeron ocho mil 200 becas nuevas identificadas como la Beca Matilde Montoya Lafragua y la Beca Ifigenia Martínez, enfocadas en abatir el rezago académico y apoyar la alimentación de estudiantes de licenciatura.
Asimismo, esta alianza ha significado una valiosa inversión en tareas académicas, modernización y rehabilitación de instalaciones en beneficio de las y los universitarios de 21 facultades, 12 institutos, 5 planteles de la Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades, 9 Planteles de la Escuela Nacional Preparatoria, 9 escuelas nacionales, 14 direcciones generales y 11 entidades académicas más.
La firma de este acuerdo, que se extendió cinco años más, estuvo encabezada por Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la UNAM, y Alejandro Cárdenas Bortoni, director General de BBVA México, así como directivos de ambas instituciones que formalizaron este convenio en pro de la educación en el país.
El rector Leonardo Lomelí celebró la renovación del documento que ha sido importante para apoyar las funciones sustantivas de nuestra Universidad. “Es un ejemplo de cómo, cuando trabajamos juntos la academia y el sector privado, podemos hacer muchas cosas en beneficio del país, de las y los jóvenes, de la investigación y de la divulgación de la ciencia y la difusión de la cultura”, subrayó el rector.
Asimismo, destacó que estos apoyos también permiten la operación del Programa Espora mediante el cual se brinda atención psicológica profesional y apoyo emocional a estudiantes del nivel bachillerato; el monitoreo tridimensional del volcán Popocatépetl; la construcción y dignificación de aulas; la actualización de laboratorios en las Facultades de Ciencias, Economía, Ingeniería, Medicina y del Instituto de Física, así como la edificación de una Policlínica odontológica en la ENES León, entre otros.
Por su parte, Alejandro Cárdenas Bortoni, director General de BBVA México mencionó: “cuenten con que seguiremos apoyando a los estudiantes para que puedan cumplir sus sueños y para que se conviertan en agentes de cambio que requiere este país, porque la única forma de seguir transformando este país es a través de la educación”.
Esta colaboración que surgió en 2013, ha permitido la emisión de 227 mil 456 tarjetas de crédito, canalizando recursos para jóvenes estudiantes contribuyendo a su formación en instalaciones adecuadas, con equipo de última generación y al fortalecimiento de la movilidad social en México.
Actualmente en BBVA México, 4,870 colaboradores son egresados de la UNAM, siendo la UNAM la institución académica que aporta el mayor número de personas a la plantilla laboral del Banco. Al tiempo que la Universidad, se coloca como una de las instituciones educativas que más incorporan a becarios y recién egresados a la entidad financiera.
La renovación de la tarjeta “Afinidad UNAM” permitirá seguir impulsando iniciativas que fomenten la educación, la investigación y la difusión cultural, pilares fundamentales para ambas instituciones. La Universidad Nacional Autónoma de México seguirá impulsando la colaboración y las alianzas estratégicas con instituciones públicas, la iniciativa privada y con la sociedad, convencida de que la suma de esfuerzos y voluntades son el camino que fortalece la educación que las y los jóvenes de México requieren en una sociedad de transformaciones y problemáticas inéditas.