En Las Islas en CU se dieron cita integrantes de la comunidad universitaria, visitantes, así como Leticia Cano Soriano, Fernando Macedo Chagolla, Joaquín Narro Lobo y Juan Carlos Lomónaco
La “obra inmensa de cultura” de la que habló Justo Sierra en su discurso de reconstitución de la Universidad Nacional en 1910, se refrendó de manera pública con el magno concierto por el 115 aniversario de esta institución educativa y las ocho décadas de la promulgación de su Ley Orgánica, a cargo de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM).
El concierto realizado por las decenas de músicos ejecutantes fue dedicado a conmemorar que aquel jueves 22 de septiembre de 1910, la ahora máxima casa de estudios del país se constituyó como una universidad con carácter nacional.
Para darle paso a la sonoridad, Leticia Cano Soriano, titular del Programa Universitario de Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias (PUCPAZ) de la Universidad de la nación, afirmó frente a centenares de asistentes:
“La relevancia de la cultura de paz es que es el único medio para dar certezas al mundo en torno al presente y futuro de la humanidad”.
En Las Islas, en Ciudad Universitaria, añadió que en la educación encontramos una dimensión social y una praxis genuina para construir cultura de paz, con el impulso de los tejidos intergeneracionales apegados a nuestra vocación y valores universitarios.
Y enfatizó: “damos un lugar invaluable a la ciencia, a la cultura, a las humanidades, a la doctora Julieta Fierro Gossman”, fallecida recientemente, lo que arrancó los primeros aplausos al homenajear a la gran divulgadora científica.
La raza escucha el espíritu
Lo vientos de bronce y el frotar de los arcos, trajeron los primeros instantes escenofónicos a espaldas de Ptolomeo y Copérnico en la Biblioteca Central. Se abrió la tarde con “Fanfarrias para metales” del compositor mexicano Eduardo Angulo, pieza realizada ex profeso para el centenario de la UNAM, señaló Juan Carlos Lomónaco, director huésped de la OFUNAM.
Siguieron un trío de obras emblemáticas de la ópera “Carmen” del compositor George Bizet; momentos después “El Danubio Azul”, de Johann Strauss, que revolvió los espejos de agua de la zona conocida como Patrimonio Mundial de la UNESCO con una lluvia vacilante que terminó por forzar una pausa de 17 minutos.
Entre los asistentes destacaron familias con sus mascotas, integrantes de la comunidad universitaria, estudiantes, así como visitantes. El secretario de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria, Fernando Macedo Chagolla, comentó:
Es una celebración para toda la Universidad, particularmente son momentos importantes. La definición de nuestra institución, como la conocemos actualmente, no la podemos entender sin la Ley Orgánica. Sin embargo, tener la posibilidad de democratizar la cultura es un aspecto muy destacable.
Ni la lluvia pudo
Luego de la llovizna se reanudó el concierto con la destreza ejecutante del “Mambo de la suite West Side Story”, de Leonard Bernstein, y el acompasado y apreciado “Sobre las olas”, de Juventino Rosas.
El anfitrión y coorganizador, Joaquín Narro Lobo, director general de Atención a la Comunidad, expresó: “es un festejo que nos recuerda el nacimiento de nuestra Universidad con su carácter nacional; nos evoca el valor de la autonomía y también el valor de tener una Ley Orgánica que nos permite determinar cuáles son nuestras formas de organización, planes de estudio, siempre con un objetivo que es el de servir a la nación”.
Se aprestó el cierre, y la capacidad de potenciar el lenguaje único de la música con “Huapango”, de José Pablo Moncayo, y “Guadalajara”, de Pepe Guízar con arreglo de Manuel Enríquez.
Al concluir, Juan Carlos Lomónaco compartió en entrevista: “estoy muy emocionado de dirigir esta orquesta en un lugar tan emblemático, en un momento tan difícil de la sociedad y en el mundo en general, en donde tenemos que estar muy unidos”. Debemos dar al orbe situaciones positivas, añadió. Fue un repertorio hermoso, nos faltaron algunas obras debido a la lluvia, pero tocamos las más importantes porque tenemos compositores mexicanos de primera y ¡ni la lluvia pudo…!
Terminó la noche con tres premios: Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Coactuación Femenina
Un sonoro goya fue el punto culminante de la sexagésima séptima entrega del Ariel, el máximo premio que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, gracias al triunfo de Sujo (2024) como Mejor Película.
La historia del hijo de un sicario, salvado por el amor (y la Universidad), coproducida por la UNAM, Silent R Management, EnAguas Cine, Corpulenta Producciones, Alpha Violet Production y Pimienta Films, terminó la noche con tres premios en su palmarés. Además de Mejor Película, sus realizadoras Astrid Rondero –egresada de Escuela Nacional de Artes Cinematográficas– y Fernanda Valadez –graduada de la carrera de Estudios Latinoamericanos en la Facultad de Filosofía y Letras– obtuvieron el reconocimiento a Mejor Dirección, mientras que la actriz Yadira Pérez Esteban fue nombrada en la categoría de Mejor Coactuación Femenina.
“Esta es una celebración del cine mexicano”, dijo Fernanda Valadez al tomar el micrófono para agradecer a los miembros de la Academia y añadió: “esta película se hizo con la colaboración de mucha gente e instituciones, entre ellas la UNAM, de la que somos muchas egresadas… la participación de un equipo muy joven. Creemos que el cine debe ser más diverso, tiene que hablar de nuestros tiempos. El cine es la posibilidad de que reflexionemos de aquello que nos duele y de lo que hay que celebrar”.
A estas palabras, Astrid Rondero agregó: “Todas las vidas merecen ser hermosas, plenas, felices y justas, esta película de eso quería hablar”.
Unos minutos antes, la cineasta había mencionado, al tomar el Ariel a Mejor Dirección, que “hacer cine nunca es un camino solitario, porque siempre estamos rodeados de un gran equipo. Nosotras tuvimos la mayor fortuna del mundo para tener a aquellos que hicieron Sujo y a nuestras familias”; a lo que Valadez sumó: “esta película está basada en una convicción: que no nos ‘valgan madre’ los huérfanos del narco, los que son distintos y distintas a nosotras”.
Desde su estreno en el Festival de Cine de Sundance, Sujo ha cosechado más de una decena de distinciones, incluyendo el Gran Premio del Jurado de dicho encuentro cinematográfico y el de Mejor Película Mexicana del pasado Festival Internacional de Cine de Morelia.
Otros ganadores
Valadez y Rondero no fueron las únicas universitarias reconocidas en la ceremonia. La maestra Luisa Huertas –egresada del Centro Universitario de Teatro (CUT)– fue premiada como Mejor Actriz por su desempeño en No nos moverán (2024), largometraje dirigido y escrito por el egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos –ahora ENAC– Pierre Saint Martin, quien recibió el Ariel a Mejor Ópera Prima y Mejor Guion Original.
Mientras que en la categoría de Mejor Actor, Raúl Briones –también del CUT– obtuvo su cuarto Ariel por su trabajo en La cocina (2024) y, por este mismo largometraje, Jaime Baksht –formado en las aulas de la Facultad de Ciencias– junto con su equipo de trabajo se llevó Mejor Sonido. Otro egresado del CUT, Héctor Kotsifakis obtuvo el Ariel a Mejor Coactuación Masculina gracias a su trabajo en Pedro Páramo (2024).
Vivimos en una zona de alta sismicidad y los simulacros nos preparan para actuar, añadió
Más de 145 mil universitarias y universitarios, además de visitantes, participaron en CU en el Segundo Simulacro Nacional 2025
Ese año, 1985, había recibido ya mi carta de aceptación para ingresar a la Prepa 9, y todavía no iniciaba el semestre, contó el rector de la UNAM
Es muy importante que la población participe en los simulacros de sismos para que tenga claro lo que debe hacer, en caso de que se presente un evento de esta naturaleza, que tenga muy ensayados todos los procedimientos, consideró el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
Luego de participar en el Segundo Simulacro Nacional 2025 y en el que recibió el reporte de saldo positivo del ejercicio en el que intervinieron 158 entidades y más de 145 mil universitarias y universitarios, además de visitantes, en el campus central de Ciudad Universitaria (CU), el rector agradeció a la comunidad su apoyo y reiteró la importancia de estar preparados y capacitados para cuando se presente un temblor.
Asimismo, indicó que esta práctica también se efectuó en los campus foráneos de la Universidad Nacional.
El rector Lomelí rememoró que durante el temblor del 19 de septiembre de 1985 estaba en casa de su abuelita, donde se encontraba concentrada su familia. Ese año él había sido aceptado como estudiante del plantel 9 de la Escuela Nacional Preparatoria, pero todavía no estaba en clases porque los cursos iniciaban en octubre.
Sobre la preparación para responder ante un sismo, insistió en la importancia de hacer estos simulacros y, en caso de que se presente un evento de a deveras, ya tener muy ensayados todos los procedimientos”, concluyó.
Datos técnicos
El simulacro en CU se llevó a cabo bajo la hipótesis de un sismo magnitud 8.1 con epicentro en Lázaro Cárdenas, Michoacán, que inició a las 12:00 horas. Luego de ello se monitorearon todas las entidades universitarias y, en especial, se evacuó el Jardín de Niños, el CENDI-UNAM, la Facultad de Química, la gasolinera y la zona de institutos en los que se manejan sustancias peligrosas. El reporte fue que no hubo personas lesionadas ni daños.
El secretario de Prevención y Apoyo a la Movilidad y Seguridad Universitaria, Raúl Arcenio Aguilar Tamayo, añadió que de igual forma se revisó el funcionamiento de las alertas, con saldo positivo. La comunidad universitaria y visitantes atendieron las indicaciones del personal de Protección Civil y brigadistas, quienes en todo momento coordinaron acciones para garantizar la evacuación de los edificios y situarse en las áreas de seguridad señaladas.
Quienes la conocieron y compartieron con ella, saben que siempre existía la posibilidad de ver a Julieta Fierro dando una conferencia usando un tutú y zapatillas de ballet, sombreros o máscaras. Ella tuvo la capacidad de hacer que los públicos que la escuchaban se involucraran y participaran en sus conferencias, creando así memorias y aprendizajes inolvidables y muy significativos para chicos y grandes. Solía platicar que, cuando era niña, sacaba cero en francés, pero 10 en matemáticas… le fascinaban las matemáticas, y supo muy pronto que quería ser científica.
Julieta Fierro dedicó gran parte de su vida a la docencia e investigación, pero sobre todo a la divulgación de la ciencia. Trabajó en exposiciones para museos, escribió libros y artículos, participó en diversos programas de radio y televisión y dictó numerosas conferencias en las que siempre cautivaba a su público, acercándolo al conocimiento científico. Ella inspiró a varias generaciones de futuros científicos.
Estudió la carrera de física en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y más adelante hizo una maestría en astrofísica; se especializó en materia interestelar y el Sistema Solar. Julieta fue Investigadora Titular del Instituto de Astronomía de la UNAM y profesora de la Facultad de Ciencias. De 2000 a 2004 fue Directora de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM. Ocupó la Silla XXV de la Academia Mexicana de la Lengua y fue miembro del Sistema Nacional de Investigadores en el máximo nivel.
Además, ocupó cargos como vicepresidenta y presidenta de la Comisión de Educación de la Unión Astronómica Internacional, presidenta de la Academia Mexicana de Profesores de Ciencias Naturales, presidenta de la Asociación Mexicana de Museos de Ciencia y Tecnología, y perteneció a la mesa directiva de la Sociedad Astronómica del Pacífico.
Por su valiosa e incansable labor, recibió numerosos reconocimientos internacionales como el Premio Kalinga de la UNESCO para la Popularización de la Ciencia, el Premio a la divulgación de la Academia Mundial de Ciencias, así como reconocimientos nacionales como el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia “Alejandra Jáidar” y la Medalla al mérito en ciencias 2021 Ing. Mario Molina.
Fue distinguida con cuatro doctorados honoris causa y fue miembro honorario de la Academia Americana de Artes y Ciencias. Varias escuelas y planetarios en México llevan su nombre. Además, su nombre brilla en la naturaleza, pues un tipo de luciérnaga descubierta en el Jardín Botánico de la UNAM, lleva su nombre: Pyropiga julietafierroae.
Con profunda tristeza despedimos a Julieta Norma Fierro Gossman, astrónoma incansable que nos enseñó a mirar las estrellas con pasión y asombro. Su luz y legado permanecerán por siempre en el Universo y en nuestra memoria.
Dirigida por dos egresadas de la UNAM, la cinta arrasa con 13 candidaturas al Ariel, incluida la de Mejor Película
Es una coproducción con la UNAM y coloca a la educación y la cultura como ejes para construir paz en entornos violentos
En un México marcado por la violencia, el cine se convierte en refugio y esperanza. Con 13 candidaturas a los Premios Ariel, incluida la de Mejor Película, Sujo, dirigida por Astrid Rondero y Fernanda Valadez, se erige como favorita en la gran gala del cine mexicano y coloca a la Universidad Nacional como cuna de talento y conciencia social.
El filme confirma el talento de sus creadoras (ambas egresadas de la UNAM) y abre un debate sobre la situación adversa que atraviesa al país y el papel de la educación como herramienta de transformación social.
Para Ángeles Castro Gurría, directora de la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC) de la UNAM, el éxito de Sujo es motivo de orgullo y responsabilidad. “Algo se sembró en Astrid y Fernanda desde su formación en escuelas públicas”. En esta obra —añade— la educación aparece como la posibilidad de abrir puertas y de ampliar los horizontes de un joven que ha crecido en medio de la violencia.
En un mundo donde infancias y juventudes enfrentan contextos desoladores y valores trastocados por la idea de “salir adelante” a cualquier costo, educarse ofrece caminos distintos, pues permite acceder a rutas solidarias, empáticas y capaces de transformar vidas.
Dicha cinta, añade Castro Gurría, nos muestra que el cine, además de ser arte, es una manera de mirar al país de frente, de narrar sus heridas y de imaginar horizontes distintos. “El éxito de Sujo, con sus 13 candidaturas, es prueba de que la semilla universitaria puede florecer”.
Orgullo puma
Astrid Rondero, egresada de la ENAC, subraya la importancia de contar historias de violencia desde una perspectiva distinta, más íntima y urgente. “Como creadoras sentimos la vocación de abrir espacio a más mujeres y minorías. Nuestra mirada es crucial para narrar las heridas del país e imaginar escenarios distintos”.
Convencida de que el arte y cultura abonan a la paz, la universitaria dice que el cine permite observar lo que la realidad a veces oculta. “Una cinta no cambia el mundo por sí sola, pero sí a quienes la hacen y la ven”.
También manifiesta que el cine es potentísimo, pues invita a pensar de forma diferente y siembra pensamiento crítico. Formada en la ENAC, Rondero expresa que su paso por la UNAM, además de herramientas técnicas, le dio un legado universitario que permea en todas sus obras.
“Las candidaturas al Ariel reconocen el talento joven que formó parte de la producción. Dar oportunidad a nuevas generaciones de profesionales de la actuación y cineastas es un diálogo con el futuro y una manera de asegurar que el cine mexicano siga transformándose”, asegura.
Por su parte, su compañera de dirección, Fernanda Valadez, añade que Sujo nació como una reflexión sobre la resiliencia en comunidades marcadas por la guerra contra el crimen, y surgió cuando ella y Astrid preparaban el filme Sin señas particulares en Guanajuato.
Ahí escucharon a comunidades cuyas experiencias, sueños y miedos las llevaron a contar esta historia. “Nos preguntamos qué requeriría un niño que nace en circunstancias de violencia para darle la espalda a esa herencia. Una de las respuestas es la educación, en sentido amplio: el cuidado de las mujeres que lo rodean y la guía de la universidad”, indica.
Para la también egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, la película es en el fondo “una carta de amor a una generación de niños y niñas que nacieron en entornos violentos”, y en palabras de Astrid Rondero es también una invitación a los nuevos cineastas universitarios (a quienes recomienda no cejar en el esfuerzo) y, en especial, a las jóvenes creadoras (“pues juntas siempre somos más fuertes”).
Del aula al cine
Sujo no puede negar su esencia puma, pues además de formar a gran parte de su equipo técnico y artístico, la UNAM coprodujo la cinta y le prestó escenarios que dotan de realismo a la historia.
Es por ello que uno de los personajes clave del filme es Susan, profesora universitaria que acompaña al protagonista, el cual es interpretado por Sandra Lorenzano Schifrin, académica de la Universidad Nacional que debutó en el cine gracias a la invitación de Rondero y Valadez.
Para la también escritora, Sujo muestra que incluso en contextos de violencia el destino puede cambiar si hay estudio y oportunidades. “Es una historia dolorosa y oscura que se transforma porque la educación puede modificar destinos. Es un mensaje sobre el poder transformador de la universidad frente a contextos violentos”.
Lorenzano Schifrin destaca que la película visibiliza la red de cuidados y resistencias femeninas, desde las tías que crían al niño hasta la profesora universitaria. “Las mujeres somos clave en la construcción de paz. Lo vemos en las madres buscadoras. Sujo muestra que, incluso en un país en llamas, hay caminos distintos posibles”.
A decir de la académica, lo narrado en la cinta tiene que ver con la misión histórica de la UNAM de dar pertenencia, conciencia y horizontes a juventudes que llegan con historias difíciles, en sintonía con el Programa Universitario de Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias. Para la directora de la sede de la UNAM en Cuba, las 13 candidaturas al Ariel son un reconocimiento colectivo y un vehículo para que este mensaje llegue más lejos. “Sujo conmueve, sacude, rompe prejuicios y va con dedicatoria a los huérfanos del crimen organizado, pues nos recuerda que el pasado no es destino y que siempre existen alternativas”.
El terremoto del 19 de septiembre hizo evidente la necesidad de contar con un sistema de vigilancia capaz de operar los 365 días del año, las 24 horas, con tecnología de punta y una extensa red de estaciones sísmicas bien distribuidas por todo el país
“El sismo del 19 de septiembre de 1985 fue un parteaguas en muchos sentidos”, asevera el profesor Carlos Valdés González, del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM, pues a decir del investigador se trata de un evento que, además de dejar una honda huella en el imaginario colectivo de los mexicanos, dio pie a una nueva cultura de protección civil y a formas diferentes de relacionarnos con lo que nos rodea.
Para el impulsor de la plataforma Atlas Nacional de Riesgos de México, lo sucedido hace 40 años marcó un antes y un después para quienes se dedican al estudio de estos fenómenos, pues a partir de esa fecha el conocimiento sobre cómo se mueve la corteza terrestre avanzó exponencialmente y reveló aspectos entonces desconocidos del país.
“El temblor del 85 tuvo su epicentro frente a las costas de Michoacán, en una zona donde no se habían registrado movimientos telúricos de esa magnitud (8.1), al menos durante los últimos dos siglos, por lo que creíamos que se trataba de un sitio donde no se generaban sismos. Constatar que no era así nos ayudó a entender mejor la complejidad del territorio nacional, ya que la sismicidad de México se encuentra en lugares muy diferentes”.
Y no sólo eso, también a partir de lo sucedido hace 40 años fue posible ahondar en el comportamiento de la CDMX durante estos eventos, lo cual nos da una idea mucho más clara del suelo sobre el cual estamos parados.
“Parte de la capital se erigió en lo que antes era un lago y, por lo mismo, hay colonias edificadas encima de arcillas (sedimentos saturados con agua que se comportan como una gelatina), mientras que hay otras asentadas en lo que era la orilla lacustre (o zona de transición). Estas características generan una amplificación de las ondas sísmicas (en particular donde estaba el lago) a la que se le ha llamado ‘el efecto Ciudad de México’”.
Este mapeo sísmico, que año con año es más detallado, ha sido posible en gran parte a trabajos realizados en la UNAM —explica el experto en gestión de desastres— y ha servido para que investigadores de la Facultad y el Instituto de Ingeniería de la Universidad colaboren en la elaboración de los códigos de construcción específicos para cada área.
“No es lo mismo levantar un edificio en lo que era la zona del lago que, por ejemplo, en CU, que se localiza sobre lo que llamamos suelo duro”, indica.
Muchas cosas cambiaron tras el temblor del 85, comparte el doctor Valdés, pero una que merece mención aparte es que, a partir de entonces, el monitoreo de sismos en México se convirtió en una tarea de tiempo completo y se impulsaron un sinfín de mejoras tanto tecnológicas como de infraestructura al interior del Servicio Sismológico Nacional (SSN), entidad de la cual fue jefe de 1993 a 1996, y luego de 2005 a 2014.
“Aunque el SSN es parte de la UNAM desde 1929 (y del IGf desde 1948), lo acontecido en 1985 hizo evidente la necesidad de destinarle más recursos y presupuesto, de pasar de lo analógico a lo digital, de instalar más estaciones (y mucho mejor repartidas) y de mantener una observación permanente. Hoy la vigilancia es los 365 días del año, las 24 horas, y detrás de este proceso tan necesario de modernización está la Universidad”.
Cuatro décadas de innovación constante
En 1985, Víctor Espíndola Castro tomaba clases en la Facultad de Ciencias y desarrollaba funciones de lecturista en el SSN. La mañana de aquel jueves 19 de septiembre, el estudiante de Física iba rumbo a Ciudad Universitaria cuando sintió el movimiento de tierra. “Me dirigí lo más rápido que pude al Sismológico para apoyar en los cálculos y determinar el origen del temblor”.
Dicha labor, recuerda, se realizaba a partir de la información arrojada por las pocas estaciones sismológicas que había entonces, sobre unos mapas muy grandes, con compás y regla. “Todo era geometría, nada más”.
Hoy, Espíndola es el responsable del área de Análisis del SSN y comenta que, a 40 años de distancia, las cosas han cambiado, pues esos cálculos antes realizados a mano, con lápiz y papel, en la actualidad se procesan de forma digital, con equipos de vanguardia y algoritmos que permiten obtener, casi de inmediato, datos que antes demoraban horas.
Además, añade el doctor en Ciencias, los eventos del 85 hicieron evidente que la veintena de estaciones sismológicas que había en función hace cuatro décadas eran insuficientes para vigilar un país tan grande como México. Ello llevó a la creación de una red mucho más extensa que, a la fecha, consta de más de 100 estaciones de monitoreo instaladas por y a cargo de la Universidad, todas muy bien distribuidas a lo largo del país.
“Ello nos permite obtener datos casi en tiempo real que pueden ser consultados por cualquiera en nuestra página web y en nuestra cuenta de X (antes Twitter). Antes la gente decía, ‘parece que tembló’, pero no tenía certeza de ello; en la actualidad puede constatar si fue así a partir de nuestras publicaciones, y además saber la magnitud y epicentro. La UNAM se ha vuelto portavoz de la actividad sísmica en México”.
Hoy sabemos que los movimientos de la corteza terrestre son constantes y el equipo cada vez más sofisticado con el que cuenta el Servicio Sismológico Nacional arroja evidencias incontestables de esto.
“Cuando me incorporé como jefe del SSN en 1993 —recuerda Carlos Valdés—, registrábamos unos 300 sismos al año en el país. Ahora, tan sólo los registros de 2024 ascendieron a 33 mil. Ello no quiere decir que hoy tiemble con mayor frecuencia, sino que cada vez tenemos más estaciones y mejores equipos, lo cual nos posibilita realizar mucho mejor nuestra labor y detectar incluso eventos pequeños, como los microsismos de la CDMX”. Aunque es imposible determinar cuándo ocurrirá el próximo movimiento telúrico, Carlos Valdés bromea y dice: “Sí hay una temporada de sismos: del 1 de enero al 31 de diciembre”, de ahí que subraye la relevancia de contar en México con una entidad como el SSN, “con la capacidad de vigilar la actividad sísmica en todo el territorio nacional, todo el tiempo, y a cargo de una universidad y no del gobierno, como en otros países, pues ello evita conflictos de índole político. Nuestro único compromiso es con la ciencia”.
Creados como una respuesta ciudadana al temblor de 1985, hoy los Topos Tlatelolco aplican el conocimiento, protocolos y valores que aprendieron en la UNAM para salvar vidas
El sismo de 1985 transformó a México. De aquella tragedia nacieron los Topos Tlatelolco, una brigada ciudadana que, con el tiempo, se volvió un referente internacional de rescate. Hoy, universitarios como Mario Luna e Iván Barrientos continúan con esa misión, convencidos de que la preparación y solidaridad son la mejor herencia de ese 19 de septiembre.
Ingeniero geólogo por la UNAM y empresario del calzado, Mario se sumó a la escuadra en 1993, cuando su gusto por la aventura, el rapel, la tirolesa, el kayak y los perros lo llevaron a entrenar con la brigada los domingos. Ahí encontró un propósito: ayudar a quien se encuentra desvalido ante fenómenos naturales como los sismos. “En el 85 no estábamos preparados, pero la ayuda civil sostuvo a la ciudad”, recuerda.
Desde entonces, ha participado en rescates tanto en Haití como en Turquía, aunque él destaca el realizado en Indonesia porque lo marcó profundamente. “Había miles de cadáveres y nos tocó caminar de puntillas para no pisarles. Es traumatizante, pero tu trabajo es ayudar”.
Enfrentar un evento de tal magnitud le hizo comprender la importancia de cuidar su salud mental y la de sus compañeros mediante terapias grupales y diálogo con otras escuadras. También entendió que viajar a un país ajeno para brindar ayuda implica adaptarse a otra cultura, idioma y religión, y que lo técnico se vuelve inseparable de lo humano.
“La carga sobre nuestros hombros es grande. No puedes decir a los más jóvenes: ‘Se derrumbó, vayan y entren’. Hay protocolos y los enseñamos. Es un trabajo de alto riesgo y si te ganan los nervios, puedes accidentarte; hay que seguir reglas para volver con vida”, afirma el líder operativo.
Para el universitario, esta labor de altruismo nace de la empatía ciudadana mexicana. “Somos campeones en solidaridad. En 1985 no sabíamos nada de protección civil y, aun así, la sociedad sostuvo el rescate. Esto se reafirmó en 2017, pues el temblor de ese año nos mostró la efectividad de realizar simulacros y de tener planes de evacuación. Es preciso llevar la prevención a las escuelas, ya que las niñas y niños ‘son esponjas’ y todo esto se puede aprender también en casa”, señala.
A decir de Mario, además de técnica y valores, la UNAM le enseñó a leer una estructura y evaluar, a partir de columnas y muros de carga, por dónde y cómo entrar. “Y sobre todo me inculcó honestidad y conciencia de equipo: a reportar objetos hallados, a coordinarme con autoridades y con la comunidad, y a cuidar al compañero dentro y fuera del operativo”.
La prevención salva más que cualquier maniobra. Es preciso armar un plan, hacer ejercicios y tomar en serio los simulacros. Hay que agradecer a la Universidad lo que nos da y regresarlo a la sociedad, concluye.
Innovación y voluntariado
Iván Barrientos estudia la licenciatura en Física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, actividad que combina con el marketing, la tecnología y la innovación. Desde 2006 apoya a la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco en las áreas operativas y de logística.
Su inquietud por sumarse a la escuadra se remonta a 1985, pues aunque entonces él tenía apenas tres años y recuerda poco del evento, su madre le suele platicar sobre lo que ambos vivieron en el quinto piso donde habitaban y de la loable labor realizada por aquel grupo de rescate integrado por voluntarios que, más tarde, serían bautizados como topos.
A decir de Iván, lo ocurrido hace 40 años nos dejó enseñanzas surgidas de lo comunitario que permearon hasta llegar a lo gubernamental. Sin la sociedad civil organizada y la solidaridad inmediata, hoy no entenderíamos la institucionalización de la protección civil. “En 2017 esa memoria se activó: la gente salió y la conciencia salvó vidas”.
El universitario describe su paso por los Topos como una experiencia “enriquecedora y diversa” en la que ha aprendido desde a interactuar con perros y dar atención en inundaciones, hasta colaborar interinstitucionalmente y manejar a poblaciones en crisis.
Además, subraya que su formación en física le ha mostrado el valor de la técnica aplicada. “La ciencia no se hace sola”, y por ello siempre busca aportar lo que sabe a la brigada y apoyarse en sus compañeros.
“El voluntariado me volvió un ciudadano más integral, pues combinar la faceta técnica y empresarial con la acción social me ha dado sentido y me ha llevado a inspirar a amigos y familiares. Debemos devolver a la sociedad lo aprendido en la UNAM y fortalecer a México desde la solidaridad. Somos una asociación civil sin fines de lucro; vivimos de nuestros recursos y de donativos. Infórmense, protéjanse, únanse: siempre hay una manera de ayudar”. Así, lo nacido entre escombros hoy es cultura de prevención con binomios caninos, mochilas de emergencia y capacitación continua que salvan vidas. La solidaridad de aquel 1985 no es recuerdo: es trabajo diario.
Se conmemoraron 150 años de la Academia Mexicana de la Lengua
La UNAM y la AML abrazan una misma convicción: la lengua como patrimonio y germen de la libertad, externó el rector
Uno de cada cuatro hispanohablantes es mexicano: Gonzalo Celorio Blasco
Nuestra lengua es más que un vehículo de entendimiento: refleja lo que somos, nos sitúa, orienta y ancla en el mundo. Es la condición y herramienta más humana, porque nos permite comprendernos, relacionarnos y dar sentido a nuestros actos, expresó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
En tiempos de incertidumbre, encono y desinformación, resguardar y departir sobre un legado lingüístico común significa también salvaguardar al conocimiento y a la democracia. Una lengua clara e inclusiva es condición indispensable para una sociedad más diversa, tolerante y participativa, precisó.
Al participar como invitado de honor en la sesión solemne para conmemorar los 150 años de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), dijo que el sesquicentenario de ese organismo tiene un profundo significado histórico y cultural.
Concebida como una institución que resguarda, estudia y fomenta el idioma que hoy hermana a más de 600 millones de hablantes, abundó, ha sostenido un empeño constante, un diálogo creador y un servicio insustituible a México y a la comunidad hispánica global. Desde su nacimiento, surgió como un espacio riguroso y muy activo que comprendió que la lengua no es un mero instrumento para comunicarnos, sino un bien cultural que genera identidad, promueve la imaginación y fortalece lo colectivo.
A lo largo de su trayectoria, prosiguió, ha contado con figuras centrales de la cultura mexicana: escritores, poetas, filólogos, historiadores y pensadores; hombres y mujeres que han contribuido no solo a robustecer el estudio del lenguaje, sino también a que florezca el debate científico y humanista del país.
El rector consideró que esta es también una ocasión propicia para reconocer la pluralidad lingüística de México. “Convivimos con 68 lenguas indígenas oficialmente reconocidas, cada una con sus variantes dialectales, que enriquecen nuestra identidad y enlazan el presente con la herencia de nuestros pueblos. La defensa del español no ha estado nunca reñida con ese mosaico de voces; al contrario, se desarrolla junto con él, se complementa y se engrandece en su compañía”. De ahí la relevancia de esta conmemoración, bajo el lema “Siglo y medio de presencia en la vida nacional”.
La UNAM, explicó, ha estado siempre vinculada con esa institución: ha acogido congresos, coloquios y presentaciones, y ha colaborado en la edición de obras fundamentales de la Academia. Asimismo, esta ha nutrido a nuestra casa de estudios con su rigor filológico, con su perspectiva histórica y con aportaciones que han potenciado la investigación, la docencia y la difusión cultural.
A su vez, Gonzalo Celorio Blasco, director de la AML, dijo que durante 150 años la Academia, una de las instituciones más antiguas del país, ha trabajado ininterrumpidamente en el análisis, estudio y difusión de la lengua española en todos sus ámbitos, con particular atención a los modos y características de su expresión oral y escrita en México, así como a sus relaciones e intercambios lingüísticos con las lenguas originarias.
También ha estudiado la historia, la cultura, la idiosincrasia y todo aquello que la lengua expresa y conforma, y ha albergado en su seno a prominentes intelectuales mexicanos, filólogos, poetas, novelistas, ensayistas y dramaturgos, como Amado Nervo, Carlos Pellicer, Martín Luis Guzmán, Agustín Yáñez, Juan Rulfo, Alfonso Reyes, Octavio Paz y Salvador Novo. Asimismo, historiadores como Silvio Zavala y Edmundo O’Gorman; los filósofos, Antonio Caso y José Vasconcelos; juristas como Isidro Fabela; o médicos, como Ruy Pérez Tamayo.
El director de la Real Academia Española y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), Santiago Muñoz Machado, señaló que la AML ha tenido un papel destacado en diversos proyectos actuales de esa asociación, en los cuales ha dejado una huella particular, por su vigor y extraordinaria capacidad.
Alrededor de 600 millones de hablantes compartimos un patrimonio vivo; nuestra responsabilidad es estudiarlo y proyectarlo hacia el futuro. La Academia Mexicana de la Lengua ha cumplido con creces esa misión a lo largo de siglo y medio, y continuará haciéndolo con enorme pasión, manifestó vía remota.
En tanto, el secretario general de la ASALE, Francisco Javier Pérez, destacó que aún falta mucho por hacer para que nuestra lengua, “cargada de prodigios”, continué más allá de las “delicias” de las estadísticas, y consolide afectos por la palabra, de lo cual nuestro tiempo está necesitado.
México no es un país más en el concierto hispanoamericano; es el hermano mayor. “Saludo entusiasmado a su Academia, en la oportunidad sesquicentenaria de su fundación que hoy festejamos”, manifestó a distancia. Al auditorio de la sede de la AML asistieron: Concepción Company Company y Adolfo Castañón, directora adjunta y secretario de la agrupación, respectivamente, así como académicos numerarios y correspondientes.
Inauguró el Diplomado “Saberes jurídicos, derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes y cambio legal”
Vivimos “el momento de los pueblos”: Hugo Aguilar Ortiz
Las reformas constitucionales obligan a cambiar las estructuras del Estado y pensar cómo armonizar el andamiaje jurídico, dijo Iván Ramos Méndez
Esta actividad académica es una herramienta para imaginar nuevas formas en que el derecho responda a las problemáticas de las comunidades indígenas, comentó Yunuen Torres
En México más de 39 millones de personas se reconocen como indígenas y alrededor de tres millones como afrodescendientes -lo que equivale a casi el 33 por ciento de la población nacional-, según el INEGI. Sin embargo, tres de cada 10 de ellos han declarado haber sufrido discriminación, injusticias y menos oportunidades, subrayó el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
Al inaugurar el Diplomado “Saberes jurídicos, derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes y cambio legal”, acompañado por el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz, el rector destacó que hacer efectivos los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos es un propósito impostergable, en el marco de los cambios legales que atraviesa nuestra nación.
Por ello, celebró la realización de este esfuerzo interinstitucional que vincula a la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Morelia -en particular a su Laboratorio de Antropología Jurídica y del Estado-, al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y a liderazgos comunitarios de todo el país.
En el Diplomado se abordarán los marcos constitucionales y jurisprudenciales, la consulta previa, los derechos a la tierra y al territorio, y las manifestaciones de justicia indígena, incorporando además un módulo sobre los derechos de las mujeres indígenas y afrodescendientes desde una perspectiva de género.
Lomelí Vanegas precisó que la presencia de 25 estudiantes, mujeres y hombres con experiencia como autoridades y representantes locales. A su vez, la participación de estudiantes de la ENES Morelia añade un componente esencial.
“Las reflexiones, diagnósticos y rutas de acción que aquí se construyan contribuirán a que el Estado mexicano replantee su relación con la sociedad, asuma mayores compromisos y garantice plenamente la diversidad cultural que lo conforma”, resaltó el rector en el evento en el que también participó la secretaria de Desarrollo Institucional, Tamara Martínez Ruíz.
Antes, el coordinador general de Derechos Indígenas del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Iván Ramos Méndez, remarcó que los estudiantes del Diplomado pertenecen a 12 pueblos indígenas y afromexicanos de México.
El reconocimiento de estos pueblos como sujetos de derecho público, añadió, obliga a cambiar las estructuras del Estado y, sobre todo, a pensar en cómo armonizar todo el andamiaje jurídico. El objetivo es realizar este trabajo de la mano de ellos y de la UNAM.
En la Unidad de Seminarios “Dr. Ignacio Chávez”, la directora de la ENES Morelia, Yunuen Torres Tapia, recordó que Michoacán se ha constituido en un referente nacional en el reconocimiento de los derechos a la autonomía y libre determinación de los pueblos indígenas, y la Escuela Nacional y su cuerpo académico han contribuido al fortalecimiento y formalización de estos esfuerzos comunitarios.
En tanto, el cocoordinador del Diplomado y del Laboratorio de Antropología Jurídica y del Estado, de la ENES Morelia, Luis Alejandro Pérez Ortiz, señaló que el curso académico será también un espacio de encuentro de trayectorias para construir una nueva y diversa justicia para nuestro país.
El momento de los pueblos
Durante la conferencia de apertura, el ministro presidente Hugo Aguilar aseguró que estamos viviendo “el momento de los pueblos”, pues la reforma al artículo segundo constitucional, publicada el 30 de septiembre de 2024, “es la piedra angular de lo que puede ser un futuro mejor para los pueblos, de construir una nueva relación del Estado con los pueblos”.
Agregó que esta reforma reconoce y amplía los derechos de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, y agradeció a la UNAM acoger el Diplomado. En el inicio de este ejercicio académico estuvieron: el director general del Centro de Estudios Constitucionales de la SCJN, Orlando Aragón Andrade; las directoras de la Facultad de Derecho y del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Sonia Venegas Álvarez y Mónica González Contró, respectivamente; así como el director del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad, John Ackerman, entre otras personalidades.
Desde hace seis años, la UNAM tiene un equipo femenil de escaramuza charra
Portar el traje típico de esta disciplina es un orgullo, pues está ligado a la identidad mexicana, coinciden las universitarias que combinan su vida académica con esta disciplina ecuestre
La palabra escaramuza remite a una “revuelta tumultuosa y violenta”, pero en México tiene otro significado, en especial si le añadimos el adjetivo “charra”, pues dicho término hace referencia a aquella disciplina ecuestre nacida del interés de integrar a las infancias a una tradición que evolucionó para convertirse en deporte representativo nacional y que hoy es símbolo de empoderamiento femenino.
“La charrería surge en el siglo XIX como una práctica ligada a la ganadería y los oficios del campo. Dada la relevancia que cobró esta actividad, en 1933 surgió la Federación Nacional de Charros. Aunque integrada casi exclusivamente por hombres, para los años 40 y 50 se sumaron mujeres pioneras (como Malena Lucio) que comenzaron a organizar agrupaciones femeniles no oficiales”, explica Alejandra Mejía Rodríguez, académica del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM.
La palabra “escaramuza” —explica— originalmente aludía a movimientos de caballería en batalla, pero hoy tiene otro sentido. “Si la vinculamos con la identidad femenina, encontramos una configuración ejemplar de lo que puede aspirar a ser cualquiera de nosotras: aguerrida como una adelita, visionaria como una charra o vistosa como una china poblana”.
En un inicio, era una actividad infantil. “Empezó con los hijos e hijas de socios charros que aprendieron a montar para acompañar a sus padres. Luego se sumaron las esposas y llegó un momento en que dicha práctica se volvió exclusivamente de mujeres. Con el tiempo, se establecieron reglas, coreografías y calificaciones basadas en sincronía, estética y dificultad”, comenta Alicia Guadalupe Jurado Peña, delegada de Escaramuzas de la UNAM.
La escaramuza —dice— se ha vinculado a la imagen de las adelitas revolucionarias, con sus faldas amplias y blusas frescas que les permitían resistir las jornadas al sol, recolectar alimentos o improvisar vendajes. De ahí que la indumentaria de este deporte se considere, en la actualidad, símbolo de resistencia e identidad histórica.
Hoy, las rutinas se ejecutan en equipos de ocho jinetes que realizan suertes como la flor y el abanico, acompañadas de sones tradicionales como El huapango. Se compite en categorías que van de Infantiles a Mayores, lo que convierte a la escaramuza en una actividad de por vida.
Orgullo universitario
Hace seis años, la UNAM integró su primer equipo representativo en esta disciplina. “Es un orgullo honrar nuestras raíces y mantener viva la historia mexicana dentro de la academia. Nos enorgullece traer todo esto al lienzo universitario”, subraya Jurado Peña.
Para la jinete, preservar esta práctica en la UNAM tiene un significado especial: es nuestro deporte nacional. Surgió de las actividades del campo y se transformó en una expresión cultural que no debe morir. Con el respaldo de la Universidad, se busca que las y los jóvenes sigan inculcando esta historia y manteniendo vivas las raíces mexicanas.
“La disciplina exige algo más que destreza y técnica. Requiere confianza absoluta entre compañeras y caballos, pues un error puede comprometer la integridad de todo el equipo. Es vincularse tanto que el equino y tú confíen plenamente el uno en el otro. Esa compenetración enseña valores de nobleza, fortaleza y trabajo en comunidad que trascienden en el lienzo y se reflejan en la vida académica y personal de las integrantes”.
Además, el equipo de la UNAM mantiene abiertas sus puertas no sólo a estudiantes, sino a egresadas y familiares. Desde categorías infantiles hasta mayores de 50 años, la escaramuza es un deporte que puede practicarse de por vida. “Portar el nombre de México en el corazón y cabalgar con orgullo es un compromiso que abarca generaciones”, sostiene la vocal de la mesa directiva de charrería universitaria.
Disciplina que trasciende el lienzo
Entre las voces que dan vida a la escaramuza universitaria está la de Monserrat Margarita Gutiérrez Granados, alumna de nuevo ingreso a la licenciatura de Médico Cirujano en la Facultad de Medicina, en CU. Su camino comenzó cuando, a los 15 años, asistió a un curso de verano en un centro ecuestre.
“Llevo cinco años montando. Lo que me atrajo fue el contacto humano y terapéutico que se da con el caballo. Vestir el traje de escaramuza tiene un peso histórico y cultural que va más allá de la estética. Ha sido un orgullo portarlo en las dos exhibiciones en las que he participado, ambas experiencias muy enriquecedoras”, expresa.
Su relación con Kero, su caballo, refleja la simbiosis mujer-animal que define a esta disciplina: “Mi conexión con él es hermosa, profunda y verdadera, de confianza, respeto y disciplina. Él me entiende todo el tiempo, incluso sin palabras. Esa complicidad se convierte en la base de rutinas que requieren sincronía, intuición y plena comunicación”.
La joven reconoce que no ha sido sencillo equilibrar sus estudios con los entrenamientos, pero lo logra con apoyo del equipo. La escaramuza le ha enseñado a no rendirse, a tener tolerancia y a buscar la manera de salir adelante. Fortalece tanto su vida académica como la personal.
“Atrévanse a acercarse. La escaramuza te hace mejor como alumno y persona. Lo importante es integrarse a esta tradición que hoy significa disciplina, orgullo y la posibilidad de competir a nivel nacional”, declara.
Historia de resistencia
La participación de las mujeres no fue sencilla. Durante décadas, charros y jueces se opusieron a que ellas efectuaran ejercicios ecuestres que no se limitaran a lo estético. Sin embargo, con perseverancia lograron consolidar reglamentos, elevar su nivel técnico y ganar reconocimiento.
“Las mujeres siempre han estado presentes en la historia como protagonistas que aportaron una identidad propia. En el contexto revolucionario, muchas tomaron las riendas de haciendas y ganados en ausencia de los hombres, demostrando que podían desempeñar roles clave en espacios tradicionalmente masculinos”, expone Alejandra Mejía.
Rescatar y difundir la historia de la escaramuza charra es esencial, pues “nos recuerda que las tradiciones mexicanas no sólo fueron construidas por hombres, sino por mujeres que resistieron y dejaron huella”, subraya.
Así, entre giros sincronizados, faldas que ondean al galope y estudiantes que equilibran sus estudios con la pasión por el caballo, la UNAM mantiene viva una tradición que es deporte nacional y un emblema del empoderamiento femenino y del orgullo mexicano. Para más información del equipo de Escaramuzas Charras de la UNAM, ingresa a: repre_escaramuzas2025.pdf
El rector Leonardo Lomelí Vanegas reconoció la lucha del expresidente, ejemplo de que la paz es posible y hay que construirla
El Premio Nobel de la Paz 2016 indicó que los mayores retos existenciales son el riesgo de una bomba atómica, el cambio climático, la posibilidad de una nueva pandemia y la inteligencia artificial
Se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Ana Daniela Barragán Ramírez, alumna la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán
El expresidente de Colombia y Premio Nobel de la Paz 2016, Juan Manuel Santos, llamó a los estudiantes de la UNAM y a los jóvenes del orbe a no retroceder ante fuerzas que promueven la creciente polarización y agitación política, ni ante líderes que dividen y siembran odio, que gritan: “Nuestro país primero, nuestras necesidades y nuestra patria primero”, pues en el fondo están diciendo “nuestro miedo primero”.
A su vez, el rector Leonardo Lomelí Vanegas agradeció al expresidente Santos compartir su experiencia con las y los estudiantes, así como con las y los académicos de la UNAM, pues es un ejemplo de que sí se puede construir la paz, incluso cuando se enfrentan conflictos añejos, tan enconados que parecen irresolubles.
“Es una lección muy importante para México y para el mundo: que la paz es posible, que hay que construirla, que no hay que rendirse, que no son procesos fáciles, pero que vale la pena emprenderlos”, remarcó.
Al retomar el uso de la palabra, Juan Manuel Santos argumentó:
“Este no es el momento de separarnos sino de unirnos; no es el momento de dar la espalda, sino de tender la mano; las diferencias de raza, credo u orientación sexual no pueden distraernos de una verdad esencial e indiscutible: todos somos seres humanos. Todos somos uno, somos un pueblo y lo llamamos mundo, planeta; somos una sola raza y la llamamos humanidad”, dijo en el auditorio Alfonso Caso de la UNAM.
El exmandatario colombiano, quien compartió con las y los universitarios los esfuerzos que hizo para poner fin a la guerra civil de su país, de más de 50 años, y promover la reconciliación, subrayó que la respuesta no es sembrar miedo, intolerancia y odio hacia aquellos que son diferentes y pidió a los jóvenes liderar esa lucha, ahora que tienen el poder. Remarcó que son una generación que tiene compasión, cree en el poder unificador del amor, y ve la diversidad como una fortaleza, no como una debilidad.
Al ofrecer una conferencia magistral, en ocasión de la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz, también sugirió ponderar el diálogo y la empatía, pues señaló que el mayor obstáculo que enfrentan México, Colombia y el orbe entero es la polarización, el no reconocer a quienes piensan diferente, lo que ha generado violencia.
Recordó que hace alrededor de un mes fue asesinado un candidato presidencial en su país y recientemente unos días un activista que recorría universidades en Estados Unidos. Estos actos son reflejo del lenguaje de odio y venganza que se tiene que cambiar, y por lo cual celebró la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz efectuada en la Universidad de la nación.
“Ojalá todas las universidades, no solo de México sino de América Latina y el mundo entero, siguieran este ejemplo porque es lo que necesita el mundo”, recalcó.
El también presidente de la organización “The Elders”, de líderes globales para luchar por la paz, fundada por Nelson Mandela, detalló que han identificado cuatro retos existenciales para la humanidad: el riesgo de una bomba atómica, el cambio climático, la posibilidad de una nueva pandemia -más mortífera- y la inteligencia artificial “que es como un toro bravo que uno lo puede poner a marchar en la dirección correcta o puede matar a todos”. Para hacerles frente, añadió, se requiere diálogo, una actitud positiva y empatía.
Juan Manuel Santos estableció diálogo con las y los alumnos de la UNAM, a quienes les expresó que deben tener objetivos en la vida durante la cual enfrentarán dificultades, pero también encontrarán oportunidades para alcanzarlos. Asimismo, les recomendó mantener sus principios y valores que son como mapas cuando uno está perdido y ayudan mucho a reencontrar el planeta. Previo a la conferencia magistral, el rector Leonardo Lomelí, pidió guardar un minuto de silencio en memoria de Ana Daniela Barragán Ramírez, alumna la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, quien perdió la vida en el accidente del puente de La Concordia, hace dos días.
Inauguró la Conferencia Internacional “Gobernanza metropolitana hacia 2050: perspectivas desde la Zona Metropolitana del Valle de México para el Sur Global”
El trabajo con el PUGOB es una oportunidad para hacer un rediseño de la visión, acciones y políticas a implementar, con visión de largo plazo, aseguró Alejandro Encinas
Laboramos para investigar, diseñar y ejecutar un modelo de gobernanza metropolitana integral, sostenible y replicable, dijo Eduardo Robledo Rincón
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, aseveró que en México vivimos una transición demográfica de enorme magnitud. Actualmente más de 17 millones de mexicanas y mexicanos tienen 60 años o más -casi 13 por ciento de la población, pero para 2070 una tercera parte será adulta mayor.
Al inaugurar la Conferencia Internacional “Gobernanza metropolitana hacia 2050: perspectivas desde la Zona Metropolitana del Valle de México para el Sur Global” destacó al elemento demográfico como central de la planeación, a fin de que sea incluyente y accesible, que garantice cuidados, atención médica, movilidad y seguridad a lo largo de todas las etapas de la vida.
Ante el secretario de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana de la Ciudad de México, Alejandro Encinas Rodríguez, el rector también indicó que la gobernanza de las metrópolis debe entenderse como una responsabilidad compartida y transversal, capaz de articular la salud pública, la equidad, la sustentabilidad y la solidaridad entre todos los sectores de la sociedad.
Por ello, consideró que la Conferencia Internacional, resultado de una alianza estratégica entre la UNAM y el Gobierno de la CDMX, constituye un paso decisivo para articular saberes, políticas públicas y participación social, en beneficio de las personas y comunidades que, con su labor cotidiana, dan vida a nuestros entornos.
Acompañado por los coordinadores de la Investigación Científica y de Humanidades de esta casa de estudios, María Soledad Funes Argüello y Miguel Armando López Leyva, respectivamente, el rector recordó que en este año el Programa Universitario de Gobierno (PUGOB) estableció con el Gobierno capitalino y socios de otras latitudes un convenio orientado a diseñar un modelo de gobernanza metropolitana integral y sustentable hacia 2050, con énfasis en la cooperación sur-sur.
La Zona Metropolitana, detalló, cuenta con casi 23 millones de pobladores. Su dimensión nos recuerda que los problemas inherentes a su desarrollo y expansión trascienden las fronteras administrativas y requieren respuestas coordinadas, justas y creativas.
La congestión vehicular, la sobrecarga en el transporte público, el déficit de vivienda digna y el creciente deterioro medioambiental son manifestaciones cotidianas de este complejo escenario. “Esta región es una cuenca donde confluyen de manera visible estos retos y se hace indispensable un esquema de gestión territorial concertado, plural y con visión de futuro”, subrayó.
En tanto, Alejandro Encinas agradeció el acercamiento de la Universidad Nacional a los asuntos públicos de la capital del país, a fin de fortalecer las políticas públicas y las acciones en temas ambientales, de riesgos sísmicos y geológicos, salud, entre otros.
El proyecto de un nuevo modelo de gobernanza metropolitana que se trabaja con el PUGOB, agregó, abre una oportunidad para hacer un rediseño de la visión, acciones y las políticas a implementar con visión de largo plazo.
“Este evento no tiene precedente, estamos convocando a todos los alcaldes, alcaldesas, presidentas y presidentes municipales de lo que ahora configura la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM)”, manifestó el funcionario y detalló que está conformada por 59 municipios del Estado de México, ocho de Hidalgo, uno de Morelos y las 16 alcaldías de la CDMX.
Encinas Rodríguez apuntó que hoy se tiene la oportunidad de trazar una política que permita derribar las barreras invisibles que durante mucho tiempo la burocracia y la falta de visión de las entidades impidió una coordinación de largo plazo. Es también una oportunidad de llevar la experiencia académica y científica de la UNAM al territorio.
Previamente, el director del PUGOB, Eduardo Robledo Rincón, indicó que en la Conferencia participan entidades de la UNAM, del Gobierno capitalino y de las ciudades de Manaos, en Brasil y de Ruanda, en Angola, para abordar los grandes retos de las zonas urbanas.
Asimismo, precisó que en el modelo de gobernanza metropolitana que se trabaja con la ZMVM se han involucrado diversas entidades de la Universidad Nacional: la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad, el Programa de Investigación en Cambio Climático, el Instituto de Ecología, el Instituto de Biología, la Dirección General de Divulgación Científica, el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad, el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, el Instituto de Investigaciones Sociales y el Instituto de Investigaciones Económicas.
“Han sumado su conocimiento, experiencia, capacidades conformando el comité técnico asesor de este proyecto. Trabajamos para investigar, diseñar y ejecutar un modelo de gobernanza metropolitana integral, sostenible y replicable para la ZMVM”, remarcó. En la inauguración participaron: Agbessi Cora de Almeida Neto, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Agostinho Neto, Luanda, Angola; Manuel Espinoza de los Monteros, investigador Senior del Centro Zicklin de Gobernanza y Ética Empresarial de la Universidad de Pensilvania; así como alcaldes de la ZMVM funcionarias y funcionarios del Gobierno de la Ciudad de México, quienes durante dos días abordarán temas de movilidad y justicia territorial, gestión integral del agua, derecho a la vivienda, políticas ante la desigualdad y la pobreza, resiliencia climática, entre otros.
En la UNAM, las mujeres tienen la oportunidad de empoderarse; muestra de ello es que hoy tres destacadas universitarias encabezan instancias sustantivas de esta casa de estudios.
Una de ellas, Carina Xóchil Gómez Fröde, doctora en Derecho por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, actualmente preside el Tribunal Universitario.
Por su parte, María Marván Laborde, presidenta fundadora del entonces Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos –y hoy extinto Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales–, se desempeña como titular de la autoridad garante en la materia.
Finalmente, Leticia Cano Soriano, maestra en Trabajo Social por la Universidad de Toronto, es la directora del nuevo Programa Universitario de Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias. Gaceta UNAM conversó con las tres titulares de las dependencias universitarias.
CARINA XÓCHIL GÓMEZ FRÖDE, A CARGO DEL TRIBUNAL UNIVERSITARIO
Carina Xóchil Gómez Fröde es la primera mujer procesalista en dirigir el Tribunal Universitario de la UNAM, desde su creación en 1945.
Gómez Fröde ha hecho toda su trayectoria académica en la UNAM, desde la licenciatura hasta el doctorado; por ello, dijo sentirse “sumamente feliz y comprometida” con la responsabilidad que asume, y confió en desempeñar “una gestión destacada durante los cuatro años que estaré al frente de este órgano”.
Al asumir el cargo como la única mujer que lo ha hecho en casi 80 años, afirmó: “Estoy orgullosa de ser quien dirige el Tribunal Universitario, es el mayor honor que he tenido en mi vida, porque estoy representando a las mujeres”.
Uno de los principales retos que enfrentó para ser nombrada presidenta del Tribunal “fue tratar de hacer conciencia sobre la urgencia de resolver nuestras controversias con una visión distinta, desde la cultura de paz y la justicia restaurativa; conceptos que considero deben permear en nuestra comunidad universitaria para sensibilizarnos y responsabilizarnos sobre nuestros actos”, aseguró.
El Tribunal Universitario es actualmente la instancia responsable de atender y sancionar las faltas cometidas contra la Legislación Universitaria por estudiantes y personal académico de la UNAM; su labor consiste en revisar los actos sancionadores dictados por autoridades universitarias y emitir resoluciones al respecto.
La presidenta del Tribunal destacó que la nueva integración del organismo permitirá contar con una presidenta, tres vocales permanentes –del Instituto de Investigaciones Jurídicas, de la FES Acatlán y la FES Aragón–, y dos vocalías especializadas en género; todos los involucrados basarán sus decisiones en el consenso y en los protocolos de equidad de género y de atención a adolescentes y menores de edad.
Gómez Fröde explicó que su labor al frente del Tribunal Universitario consiste en presidir las audiencias y participar en las sesiones programadas, así como constatar que este órgano cumpla de manera eficaz sus principales funciones, que son recibir y analizar expedientes, así como convocar a las partes involucradas para emitir una resolución en cada caso.
“Estas resoluciones pueden ir desde una amonestación hasta sanciones de suspensión o expulsión, dependiendo de la gravedad de la falta cometida. Sin embargo, no sólo se buscará la resolución, sino también garantizar que los estudiantes comprendan plenamente, en caso de que amerite una expulsión, la gravedad del acto cometido dentro de su estancia educativa, así como las consecuencias que éste implica”, especificó.
Entre los primordiales intereses de la titular está el fortalecer la capacitación de los abogados que conforman el Tribunal. En este sentido, subrayó que “es indispensable que todo el personal actúe con estricto apego a la legalidad y respeto a los derechos fundamentales y humanos, para garantizar procesos justos y en concordancia con lo establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.
Como parte de las nuevas actividades que se implementarán, Gómez Fröde contempla la organización de talleres, seminarios y festividades vinculados a la labor del Tribunal. El objetivo es que tanto los estudiantes de todos los niveles educativos de la UNAM como la comunidad en general de esta casa de estudios conozcan la legislación universitaria y los actos que pueden derivar en algún tipo de sanción. La funcionaria comentó que cumplirá su labor “con justicia, honestidad y énfasis en los principios de imparcialidad”. Asimismo, recomendó a las mujeres que nunca dejen de prepararse. “Hemos roto los techos de cristal y ha sido por nuestro esfuerzo de prepararnos profesionalmente; sigamos construyendo futuros sólidos”.
MARÍA MARVÁN LABORDE Y SU COMPROMISO CON LA TRANSPARENCIA
La presencia femenina continúa ganando terreno en los espacios de toma de decisión en la UNAM, como es el caso de María Marván Laborde, quien actualmente se desempeña como titular de la Autoridad Garante en materia de transparencia, acceso a la información y protección de datos personales.
Marván Laborde cuenta con una amplia trayectoria que abarca tanto su labor académica en la UNAM, como su experiencia en el servicio público, un área en la que marcó un precedente al convertirse en la presidenta fundadora del ahora extinto Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), organismo que dio paso al INAI y fue recientemente eliminado; ocupó el cargo como titular de la dependencia hasta 2006, aunque como comisionada estuvo hasta diciembre de 2011.
Para ella, asumir el nuevo cargo representa no sólo un reconocimiento a su carrera, sino también una muestra del compromiso de la UNAM por realizar todos sus procesos de manera correcta y transparente, y la obligación de proteger los datos personales de la comunidad universitaria.
“Me siento honrada porque se trata de una distinción y una responsabilidad ocupar este cargo que desempeñaré en favor de la UNAM y del país. Después de haber fundado el IFAI, esta nueva posición me parece un gran reconocimiento a mi trayectoria”, aseguró.
Desde su perspectiva, lo que le permitió llegar a la Autoridad Garante, así como al IFAI, ha sido la seriedad y el compromiso con el que tomó su carrera profesional. “Sabía que me gustaba la vida académica, nunca perdí de vista el objetivo y me preparé para ello”.
Marván Laborde explicó que después de la reciente desaparición del INAI, la UNAM es ahora la responsable de garantizar ambos derechos, el de acceso a la información y el de protección de datos personales, dentro de su propio ámbito.
Como primera titular de la Autoridad Garante, Marván Laborde asumirá dos tareas centrales: garantizar la transparencia y proteger los datos personales. Destacó que su labor consistirá en supervisar que la UNAM cumpla con las obligaciones establecidas en la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, así como en la normatividad vigente en materia de protección de datos.
La titular dijo que la principal labor de este órgano consiste en brindar información a cualquier persona que lo solicite: desde cómo funciona la institución, qué hace con los recursos públicos, cómo cumple con su vocación educativa y de investigación, hasta cómo protege los cientos de bases de datos personales que administra. “Prácticamente, estos son derechos a los que cualquier persona debe tener acceso”, puntualizó.
Aunque el derecho de acceso a la información nació en México en 2002, aún no hay plena conciencia de lo que significa. Por ello, “es tarea fundamental darlo a conocer a estudiantes, profesores y trabajadores, así como explicar en qué consiste la protección de datos personales y cómo ejercerla, recalcó.
Para cumplir con este objetivo, subrayó, es necesario fortalecer la cultura de acceso a la información en la comunidad universitaria. “La educación y concientización son de nuestros enfoques principales, tanto al interior de la UNAM como hacia la sociedad civil; por ello se planea la implementación de cursos y la eventual creación de diplomados sobre protección de datos y acceso a la información”. Finalmente, acotó que ha cumplido sus cargos con mucha eficacia. “Ahora que soy parte de la administración universitaria actuaré con el mismo compromiso, como ejemplo de que el esfuerzo y la preparación permiten a las mujeres acceder a espacios de alta responsabilidad”.
LETICIA CANO Y LA IMPORTANCIA DE LA CULTURA DE PAZ
El Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias es importante porque la UNAM convoca a participar, de una manera decidida, en la reconstrucción del tejido social, señaló su titular Leticia Cano Soriano.
Para la exdirectora de la Escuela Nacional del Trabajo Social significa una distinción el haber sido designada por el rector Leonardo Lomelí para esta responsabilidad. “Representa nuevos desafíos y retos de los que ya he vivido en 33 años de labores en la UNAM. También para mi gremio –yo soy trabajadora social– es un reconocimiento a nuestra labor en varios lugares del país sobre la reconstrucción del tejido social y la educación para la paz”.
Cano mencionó que hay un acuerdo de creación del programa universitario que se publicó en la Gaceta UNAM del 19 de junio del presente año, “y con antelación se trabajó lo que propiamente fue la estrategia para la paz, a cargo de la Coordinación de Proyectos Especiales de la Rectoría con el maestro Néstor Martínez”.
El acuerdo va marcando los objetivos del programa, y entre otros compromisos y líneas de acción están: trabajar dentro de la UNAM en el diseño de una asignatura, una materia sobre mediación, derechos humanos y perspectiva de género, explicó. “La mediación va enfocada hacia la construcción de una cultura de paz, como alternativa para la resolución de conflictos de manera pacífica”.
Este programa está adscrito a la Coordinación de Humanidades de la Universidad. Una vez que el comité directivo apruebe todo el plan anual de trabajo estaremos avanzando.
Agregó que “desde la educación trabajamos en la construcción de la cultura de paz. No solamente es a partir de la creación del programa que nuestra Universidad Nacional lleva a cabo estas acciones, ya hay entidades académicas, institutos, centros, escuelas, facultades, inclusive programas, que han implementado diferentes acciones en la materia”.
Otro de los retos del programa es la vinculación con las entidades académicas para integrar diferentes esfuerzos, experiencias y saberes sobre la construcción de la paz y la erradicación de las violencias, precisó.
Otras dos líneas trascendentales son la vinculación nacional e internacional. “En el ámbito nacional, con organismos y organizaciones de la sociedad civil, instituciones de educación superior y entidades gubernamentales. Hay alianzas muy importantes que continuarán, están sobre la mesa a través de cartas de intención, sobre la vinculación que se ha establecido con la Secretaría de Relaciones Exteriores, a cargo de nuestro exrector, Juan Ramón de la Fuente”.
Y en el ámbito internacional, indicó, se trabaja “en la conformación de una red internacional de investigación aplicada para conjuntar saberes, conocimientos y aportaciones de lo que en otras regiones se ha avanzado sobre el tema”.
La Universidad Nacional Autónoma de México nuevamente coloca sobre la agenda académica, de investigación y educación uno de los temas que son prioridad en el mundo, expresó Cano.
“Me siento muy contenta, con la responsabilidad ética, universitaria, institucional, de desplegar todas mis capacidades. Me gusta mucho la labor comunitaria, el trabajo de a pie, con juventudes. He dado clase en la licenciatura, ahora estoy en el posgrado impartiendo clase también”. Afirmó que tiene la vocación y la convicción de que hay que seguir trabajando en la construcción de una cultura de paz y erradicación de las violencias. “Con este programa universitario, la UNAM plantea escenarios diferentes en donde la resolución de problemas o de conflictos se haga de una manera pacífica, a través de la palabra, el diálogo, los acuerdos colectivos. Es decir, convocar a participar críticamente y buscar en las diferencias una forma distinta de resolver los diferentes asuntos”.
Cultura de paz, la respuesta de la UNAM a violencias normalizadas, exclusiones persistentes e incertidumbre que atraviesan las juventudes: el Rector Lomelí
La educación pública y autónoma debe ser un catalizador de diálogo, cooperación, pensamiento crítico que fortalezcan la cohesión social, indicó Leonardo Lomelí Vanegas
Hacer de la cultura de paz una política institucional, educativa, es un gran mensaje para toda la comunidad académica, señaló Rigoberta Menchú
El diálogo es el mejor camino para hacer frente a los retos globales, así como el apoyo irrestricto al multilateralismo y al derecho global, dijo Dag Nylander
La voluntad colectiva de nuestra Universidad para responder a una realidad marcada por violencias normalizadas, exclusiones persistentes y la incertidumbre que atraviesan las juventudes de nuestro país, es lo que nos convoca a inaugurar la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz, afirmó el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Leonardo Lomelí Vanegas.
“Nos convoca la urgencia de escuchar, de abrir canales de comunicación y de transformar ese panorama para reafirmar la tolerancia, la solidaridad y el respeto como principios compartidos que orienten nuestra vida en común”, expresó en compañía de la Premio Nobel de la Paz 1992 e investigadora extraordinaria de la UNAM, Rigoberta Menchú Tum; así como del embajador designado de Noruega en México, Dag Nylander.
Así, la Universidad Nacional asume un compromiso activo y responsable, consciente de que la educación pública y autónoma debe ser un catalizador de diálogo, cooperación, pensamiento crítico e implementación de alternativas que fortalezcan la cohesión social, destacó el rector Lomelí.
Este encuentro refleja la voluntad colectiva de la UNAM para responder a una realidad marcada por violencias normalizadas, exclusiones persistentes y la incertidumbre que atraviesan las juventudes de nuestro país, añadió.
“La UNAM ha dado pasos firmes en este camino. Ha incorporado, recientemente, asignaturas de Cultura de Paz en bachillerato y licenciatura, y ha fortalecido la formación en mediación y resolución pacífica de conflictos Este ciclo escolar, casi 36 mil estudiantes de nivel medio superior participaron en un taller introductorio, guiados por 400 académicas y académicos”, refirió.
Expuso que de acuerdo con el Global Peace Index 2025, los niveles internacionales de paz atraviesan su punto más bajo desde que se tiene registro. Hoy existen 59 enfrentamientos activos entre Estados, el mayor número desde la Segunda Guerra Mundial, con más de 150 mil muertes relacionadas con enfrentamientos tan solo en 2024. A ello se agrega que 110 millones de personas viven desplazadas y que el impacto económico asciende a casi 20 billones de dólares, equivalentes al 11.6 por ciento del producto interno bruto global.
La cultura de paz, agregó, no debe asumirse como un ideal abstracto, sino como una práctica diaria, una política educativa y un horizonte compartido para edificar un presente más justo y un futuro digno. “Nuestra determinación es impulsar una educación que otorgue las herramientas que nos permitan resolver diferencias y alcanzar consensos, promoviendo el respeto a los derechos humanos, la inclusión, la sustentabilidad y la erradicación de toda forma de violencia. El propósito central es construir una paz que esté presente en todos los espacios públicos y privados”.
Sembrar diálogo
En el auditorio Alfonso Caso, la Premio Nobel, Rigoberta Menchú hizo un reconocimiento a la UNAM por su liderazgo para hacer de la cultura de paz una política institucional, educativa.
“Es un gran mensaje para toda la comunidad académica”, manifestó al tiempo que externó el compromiso de los asistentes para acompañar las iniciativas que impulse la Universidad Nacional, a fin sembrar el diálogo y cosechar cultura de paz.
Ante los exrectores Francisco Barnés de Castro y José Narro Robles, subrayó que de cara a los escenarios de conflictos que se viven en el orbe, se deben proponer soluciones y una de ellas es la enseñanza, que es el legado, la huella más grande que se le puede dejar a las futuras generaciones.
En tanto, el embajador Dag Nylander precisó que la paz y la reconciliación son el corazón de la labor que desempeñan los diplomáticos noruegos en el mundo. Asimismo, puntualizó que a su nación y a México las unen muchas cosas, entre ellas las que garantizan la cultura de paz:
“La creencia en que el diálogo es el mejor camino para hacer frente a los retos globales y el apoyo irrestricto al multilateralismo y al derecho global. En otras palabras, citando a uno de los grandes personajes de la historia mexicana, se trata de la convicción de que entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Previamente la directora del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias, Leticia Cano Soriano, aseveró que en el orbe se viven desigualdades, violencias sociales y pobrezas, y la capacidad de resistencia no basta para hacer frente a las injusticias y la desprotección de la vida y la dignidad humana.
Estas realidades sociales, añadió, exigen respuestas y es inevitable cuestionarse si este es el planeta que queremos heredar a las presentes generaciones y a las venideras.
“La respuesta es no. Por tanto, es fundamental construir, impulsar y promover espacios de participación colectiva como al que hoy nos convoca la Universidad de la nación, representa una oportunidad inmejorable que significa mucho para quienes creemos que un mundo mejor es posible, por supuesto que sí”, apuntó.
De igual forma, el coordinador de Proyectos Especiales de la Rectoría de la UNAM, Néstor Martínez Cristo, detalló que la cultura de paz fomenta ambientes de justicia y dignidad, en apego a los principios de respeto a los derechos humanos, la no violencia, la tolerancia, la diversidad, la cooperación, la solidaridad y, desde luego, la educación para la paz es una semilla que, bien cuidada, habrá de germinar en nuestro país.
En la inauguración estuvieron la coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, Rosa Beltrán Álvarez; así como los presidentes de la Junta de Gobierno y la Junta de Patronos, Renato González Mello y Mario Luis Fuentes Alcalá, respectivamente, entre otras autoridades.
Habrá tres conferencias magistrales y ocho paneles, en los que participarán, entre otros, dos premios nobel de la paz; y a manera de acompañamiento a la Semana Nacional de Cultura de Paz habrá decenas de actividades culturales, recreativas y deportivas.
Paz digital
En la conferencia magistral de apertura, Olimpia Coral Melo Cruz, defensora de espacios digitales libres de violencia para mujeres y niñas, sostuvo que existe un colonialismo digital, incluso un monopolio algorítmico sustentado en anglicismos y alfabetismos técnicos que además abonan a la brecha digital.
Presentada por el coordinador de Humanidades de la UNAM, Miguel Armando López Leyva, la activista e impulsora de la legislación pionera contra la violencia digital que lleva su nombre, reiteró que el algoritmo tiene un sesgo patriarcal porque reproduce desigualdad estructural entre hombres y mujeres. Reconoció la iniciativa de la Universidad de la nación a favor de la paz y refrendó su lucha por una vida libre de violencia digital. De acuerdo con cifras del Frente Nacional para la Sororidad en México, enfatizó, 95.3 por ciento de las víctimas son mujeres y 80.4 por ciento de quienes agreden son varones.
El objetivo: colocar el tema como un principio articulador de la vida comunitaria y sembrar el hábito de la resolución pacífica de conflictos
En la UNAM dará inicio hoy un amplio proceso de análisis, diálogo y reflexión, en torno a la importancia de trabajar de manera consistente hacia la instauración de una cultura de paz en el país y de erradicación de las diversas formas de violencia, como ejes transformadores de la sociedad.
Piedra angular de ese proceso será la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz, un foro abierto, democrático y plural que tendrá lugar los días 10, 11 y 12 del mes en curso y reunirá a académicos, especialistas, activistas, representantes de instituciones de educación superior nacionales y del extranjero, organizaciones civiles, del gobierno federal y del clero, así como integrantes de la comunidad universitaria.
Esta Primera Semana Nacional forma parte de la estrategia transversal y permanente en materia de cultura de paz impulsada por el rector Leonardo Lomelí Vanegas, con la intención de colocar a la paz como un principio articulador de la vida universitaria y del compromiso social de la UNAM con la nación.
Los trabajos se desarrollarán mediante ocho paneles temáticos: Educación y ciencia para la paz; Derechos Humanos y resolución pacífica de conflictos: Violencias sociales y resistencias para la paz; Tejido social comunitario y redes sociales de apoyo; Estado de Derecho y justicia social; Género, diversidades y paz; Jóvenes y cultura de paz, y Medio ambiente, territorio y paz sostenible.
Entre los participantes se encuentran los premios Nobel de la Paz Rigoberta Menchú y Juan Manuel Santos; la científica Ana María Cetto; el secretario general ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, Luis Armando González Placencia; la periodista Gabriela Warkentin; la escritora Eufrosina Cruz; la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez; el fundador de SERAPAZ, Miguel Álvarez Gándara; la activista Mariclaire Acosta, y el jurista y académico Diego Valadés.
Habrá también participación de académicos de las universidades de Granada, España; de Guadalajara; de El Claustro; de las autónomas de Nuevo León, de Tlaxcala y Metropolitana; de la Iberoamericana, así como del Instituto Politécnico Nacional y del Instituto Matías Romero.
Habrá tres conferencias magistrales, las cuales serán dictadas por Olimpia Coral Melo, defensora de espacios digitales libres de violencia para mujeres y niñas; Dag Nylander, embajador designado de Noruega en México y experto en resolución pacífica de conflictos, y el ya mencionado Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia y Premio Nobel de la Paz 2016.
¿De qué depende?
Esta primera Semana Nacional de Cultura de Paz forma parte de la estrategia “Cultura de paz: un semillero universitario”, impulsada por el rector Lomelí desde el pasado 11 de junio, cuando destacó que “la paz en el futuro depende de lo que hoy seamos capaces de imaginar, construir y defender colectivamente”.
“La UNAM tiene la fortaleza, las capacidades y el deber para convertirse en un semillero de paz, dentro y fuera de nuestras fronteras. Hagamos de ella un espacio donde florezcan, aún más, la justicia, la igualdad, la solidaridad y la pluralidad”, aseguró el Rector.
Agenda
En el contexto de la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz se desarrollará también un programa diverso de actividades culturales, deportivas y recreativas –las cuales serán gratuitas, abiertas y transmitidas por TV UNAM, así como por la plataforma UNAM Global TV– las cuales se relacionan en su mayoría con procesos pacificadores; están dirigidas a estudiantes, docentes, especialistas, tomadores de decisiones, representantes de organizaciones civiles y al público en general. El programa completo puede consultarse en: www.proyectosespeciales.unam.mx
La resolución pacífica de los conflictos es una competencia esencial para la convivencia sana en cualquier entorno
Más de 35 mil 600 jóvenes de nuevo ingreso al bachillerato de la UNAM tomaron talleres como parte de la estrategia Cultura de Paz: un Semillero Universitario
El calendario señala: lunes 25 de agosto de 2025, mientras que el reloj marca las 10 de la mañana en punto. La sala Albert Einstein del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) plantel Vallejo comienza a llenarse de estudiantes que, de dos en dos, toman asiento hasta ocupar 42 sillas.
Ante decenas de miradas jóvenes, la profesora Blanca Georgina Castellanos Hernández proyecta una presentación de PowerPoint y, con ello, da inicio un taller que busca despertar, entre el alumnado, ganas por crear un mundo más tolerante, empático e inclusivo.
Con sus cuadernos sobre las mesas y con plumas en mano listas para garabatear apuntes, las y los adolescentes escuchan a su maestra, quien no deja de desplazarse de un lado al otro del aula y que, de pronto, lanza una pregunta contundente: “¿Qué es para ustedes la cultura de paz?”.
Por unos instantes el silencio se adueña del lugar, hasta que segundos después, con algo de timidez, pero con voz decidida, un alumno responde: “Es algo que se basa en el respeto”.
Así, durante 120 minutos, aquel salón, más que un lugar de clase, se convirtió en un espacio de diálogo en el que una generación recién ingresada a la UNAM aprendió qué es el conflicto y cómo se relaciona con nuestras emociones y valores; se familiarizó con diversas estrategias para resolverlo pacíficamente, y se convenció de la necesidad de llevarlas a la práctica de forma tanto individual como grupal.
Ese creciente interés contrasta con la realidad global marcada por un declive de paz, pues de acuerdo con el Global Peace Index Briefing 2025: “El número de conflictos es mayor que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial […]. Esto ha contribuido a que un récord de 78 países se vean involucrados en conflictos más allá de sus fronteras”.
Mediante la enseñanza
Durante sus años adolescentes, Georgina Castellanos se acercó por primera vez a la docencia, experiencia que le generó el deseo de impactar en las personas a través de la educación, y por ello estudió Pedagogía.
“Ser maestra es tener vocación y amor para transmitir conocimiento. Me interesa ayudar a mis alumnos y alumnas, motivarles y escucharles”, comparte la educadora, quien a fin de contar con mejores herramientas de apoyo (desde brindar atención clínica hasta estrategias más efectivas de aprendizaje) cursó una segunda carrera: Psicología.
Así, en 2008, comenzó a dar clases en el Colegio de Ciencias y Humanidades Vallejo y, desde el día uno, buscó que cada sesión se vinculara con la llamada cultura de paz. “Si desde nuestra trinchera aportamos, aunque sea, un pequeño granito para mejorar la comunicación, formar mediadores y no dejar que los problemas se disparen, poco a poco podremos lograr un cambio en la sociedad”.
Lo conseguido por la maestra Georgina en las aulas durante esos 17 años contribuyó en el diseño, en abril de 2025, de un taller de capacitación para 63 profesores del plantel, así como del curso Cultura de Paz en el CCH Vallejo, impartido a tres mil 318 jóvenes de nuevo ingreso. Todas estas acciones fueron guiadas e impulsadas, de principio a fin, por la directora del colegio, Maricela González Delgado.
“Esto se da antes de iniciar el ciclo escolar para que el alumnado visualice que, aunque siempre hay la posibilidad de algún escenario adverso, también existe una forma de solucionarlo no por la violencia, sino a través del diálogo, la negociación y la mediación”, expone Georgina Castellanos.
La actividad se enmarca en la estrategia integral y permanente Cultura de Paz: un Semillero Universitario de la UNAM, con la que se ofrecieron talleres a 35 mil 638 estudiantes de nuevo ingreso al bachillerato de esta institución, por parte de más de 400 docentes.
Ponerlo en práctica
Aún es 25 de agosto en la sala Albert Einstein, pero el reloj ahora marca las 10:14 de la mañana y Georgina busca que sus estudiantes reflexionen sobre los conflictos que pueden darse en cualquier ámbito, y sobre lo necesario que es entender sus causas y la forma de gestionarlos.
“¿Cómo transformar estos problemas en oportunidades para crecer y convivir en paz?”. Son apenas los primeros minutos del taller y los y las jóvenes aún se muestran reticentes a levantar la mano. Pese a ello, algunas voces se hacen escuchar mediante intervenciones breves.
Para ahondar en el tema, la docente reproduce un video llamado El sándwich de Mariana, donde en un patio de escuela, una niña llamada Isabel le arrebata el almuerzo a Mariana. La protagonista, cansada del abuso, espera el final de clases para seguir a su agresora y espiarla, tan sólo para descubrir que ésta padece violencia intrafamiliar en casa. El clip acaba con Mariana, en el recreo, ofreciéndole un emparedado a Isabel.
Una vez terminada la proyección, la académica pide comentar lo ocurrido. Esta vez las respuestas no se hacen esperar. Una joven opina: “Hubo un ciclo, los conflictos se repetían”. Otro añade: “Mariana tuvo empatía”. Alguien al fondo de la sala apunta: “Yo vi temor y tristeza. La niña sentía frustración y sus papás y hermana estaban enojados siempre”. Y una participante más, agrega: “La que ejercía bullying tal vez lo hacía porque era la forma en que sabía relacionarse… Porque eso veía en su hogar”.
Georgina Castellanos explica que la resolución pacífica de conflictos es esencial para la convivencia en diferentes entornos. “Podemos clasificarlos en personales, escolares o sociales. Los primeros surgen de desacuerdos individuales o emocionales; los segundos, del entorno educativo y sus dinámicas, y los terceros, de tensiones estructurales o colectivas que afectan a comunidades enteras. Entre las estrategias de resolución más efectivas están la negociación, la mediación y el diálogo”.
Llegados a este punto, la clase está ya a la mitad. Para poner a prueba todo aquello de lo que se ha hablado, la profesora les pide formar parejas y, con base en el video, identificar aquello que propició el conflicto y proponer soluciones pacíficas al mismo. Después les indica que formen equipos para que, con sus propias palabras y a partir de sus reflexiones, elaboren un decálogo de cultura de paz para el CCH Vallejo.
Un decálogo por y para nosotros
Crear un decálogo propio no es algo de todos los días y la tarea llena la habitación de bullicio. De pronto, las paredes acaobadas de la sala Albert Einstein se cubren con hojas tamaño rotafolio, pegadas al muro con cinta adhesiva, y alguien sugiere escribir: “Apoyo académico entre nosotros”.
Con plumones y lápices de colores, los y las adolescentes comienzan a darle vida a aquellos pliegos blancos. Debaten y opinan, y la timidez que primaba al iniciar la clase, de pronto desaparece.
Conforme concluye la dinámica, los y las jóvenes toman asiento. Una vez que el último termina, comienzan las exposiciones. De pie y frente al rotafolio que cada quien trabajó, cada cual explica sus sugerencias.
“Nuestra propuesta número uno es promover pláticas como la de este curso. La segunda: fomentar una sana comunicación entre nosotros y, en vez de hablarnos con faltas de respeto, hacerlo de manera asertiva”, comenta el primer equipo.
Un segundo grupo añade: “En las áreas verdes podemos implementar actividades de convivencia”. Otro manifiesta: “Antes de empezar, definamos qué es la cultura de paz: un conjunto de comportamientos, aptitudes y valores que nos llevan a la resolución pacífica”.
Para terminar las presentaciones, algunas estudiantes subrayan: “Buscar la inclusión para fomentar el respeto e igualdad entre géneros y trabajar en la solidaridad y comprensión, son dos elementos fundamentales en la vida de las personas, pues no todas pensamos de la misma forma”.
El tiempo ha volado. La profesora constata en su reloj de pulsera que son las 12 (lo cual significa que las dos horas del curso han concluido) y, visiblemente contenta por el resultado de la sesión, recalca a sus alumnos y alumnas: “Ahora tienen un papel importante y crucial dentro de nuestra institución, el de promover la cultura de paz”.
Ha formado, desde los cimientos, a científicos, académicas y académicos, artistas, líderes sociales y profesionales comprometidos con la UNAM y con México, dijo Leonardo Lomelí Vanegas
Su vigencia es indiscutible, brinda a las y los jóvenes una formación sólida que articula tradición e innovación, conocimiento y sensibilidad, aseveró María Dolores Valle
María del Carmen Crispín pidió a “los cachorritos y cachorritas de sangre azul y piel dorada” continuar el legado de este modelo educativo
La Iniciación Universitaria ha permitido a miles de estudiantes llevar en el corazón -desde su niñez- el sello y los principios de la UNAM: la autonomía, el rigor académico, la pluralidad, la solidaridad, la inclusión, la reflexión, el quehacer colegiado y el pensamiento crítico, elementos primordiales de todas nuestras prácticas e identidad, afirmó el rector Leonardo Lomelí Vanegas.
Al presidir la ceremonia por los 90 años de este nivel educativo, agregó que “en casi un siglo, esta propuesta formativa ha sido un semillero de sueños y libertades, cantera de talento y un campo fértil donde se estimulan la creatividad y las vocaciones”.
En las instalaciones de este sistema, albergado en el plantel No.2 de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) “Erasmo Castellanos Quinto”, Lomelí Vanegas aseguró que es un programa excepcional en la historia educativa de México.
Surgió en medio de las dificultades socioeconómicas de las primeras décadas posrevolucionarias, los cambios en los planes de estudio nacionales y las fuertes restricciones presupuestarias. La Universidad, bajo la rectoría de Fernando Ocaraza Carmona, defendió la libertad académica y creó lo que entonces se llamó Extensión Universitaria.
Este programa educativo es el único que reúne, en un mismo sitio, la secundaria y el bachillerato. En sus pasillos, aulas, bibliotecas conviven grupos que abarcan desde la adolescencia hasta los inicios de la juventud, lo cual lo hace un entorno inigualable de aprendizaje, crecimiento y maduración.
Acompañado por la directora General de la ENP, María Dolores Valle Martínez; y de la directora del plantel 2 “Erasmo Castellanos Quinto”, María del Carmen Crispín Martínez; egresados de diversas generaciones, familiares de Erasmo Castellanos Quinto, así como alumnas y alumnos en activo, el rector destacó que se trata de un plan de estudios exigente, que reta a la capacidad de organización, concentración y esfuerzo.
“Es la manera en que la Universidad de la nación les prepara para su trayectoria académica, profesional e individual, así como para los desafíos del mundo contemporáneo”, remarcó.
Lomelí Vanegas puntualizó que Iniciación Universitaria ha cumplido con creces su misión. Ha formado, desde los cimientos, a científicas y científicos, académicas y académicos, artistas, líderes sociales y profesionales comprometidos con la UNAM y con México. Llamó a su comunidad a trabajar porque siga siendo “un punto de partida hacia la excelencia y la superación”.
Proyecto con vigencia indiscutible
En su oportunidad, la directora María Dolores Valle Martínez subrayó que este modelo educativo surgió como una apuesta visionaria que supuso reconocer en la adolescencia temprana la potencia de la curiosidad, la capacidad de asombro y el derecho a una educación de excelencia.
“Fue un acto profundamente social, un proyecto que abrió las puertas de la Universidad hacia otros sectores de la población, contribuyendo a la democratización del conocimiento”.
Recalcó que a sus 90 años Iniciación Universitaria conserva una vigencia indiscutible pues en una época caracterizada por la rapidez de los cambios tecnológicos, sociales y culturales, brinda a las y los jóvenes desde los 11 o 12 años, una formación sólida que articula tradición e innovación, conocimiento y sensibilidad, exigencia académica y acompañamiento humano.
“Aquí, la Universidad ofrece no solo contenidos curriculares, sino también valores de libertad, responsabilidad social y de compromiso con el país”, expresó.
La directora María del Carmen Crispín Martínez señaló que Iniciación Universitaria se caracteriza no solo por impartir contenidos a las y los alumnos sino también principios y valores. Invito a los más pequeños universitarios, “a los cachorritos y cachorritas de sangre azul y piel dorada”, a dedicarse con mucho esfuerzo, a continuar este legado de los 90 años.
Por siempre cachorros y cachorras
Antes, el profesor Pablo Sánchez Huerta compartió que hace 25 años esta escuela le robó el corazón como alumno y hace 10 años lo recibió como docente. Agradeció a las autoridades, maestras y maestros que han contribuido a que el proyecto siga creciendo y que creen que la educación es la mejor inversión.
Asimismo, pidió a las “cachorras y cachorros” de esta escuela celebrar con el corazón y seguir luchando porque la Universidad continúe formando libres pensadores, que sean fruto de la autonomía, y que puedan traer libertad a la nación, a través del pensamiento.
En tanto, la alumna Constanza Burstin Jiménez externó que aquí se ha sentido valorada y ha aprendido compañerismo, trabajo en equipo, empatía y libertad de pensamiento.
Manifestó su orgullo de pertenecer a esta comunidad en la que ha construido amistades que la hacen sentir como si estuviera en su segundo hogar, y que son como su familia.
“Cada que llego a la escuela me siento muy alegre porque sé que la pasaré muy bien…Por siempre cachorra, puma feroz”, arengó. El rector y la directora general de la ENP develaron una placa conmemorativa por el 90 aniversario de Iniciación Universitaria.
Participó en la inauguración de la Asamblea General de la Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS)
El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad exigen respuestas científicas coordinadas y éticas, aseveró Rosaura Ruiz Gutiérrez
La IANAS busca vincular y fortalecer a la comunidad científica del continente, contribuir a su desarrollo científico y sostenible, señaló José Antonio Seade Kuri
Estamos aquí para pensar en cómo podemos sentar las bases para el futuro, expresó Karen Strier
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, afirmó que el conocimiento solo cobra sentido cuando se traduce en beneficio para la sociedad y para ello debemos labrar nuevas rutas de entendimiento y fomentar intercambios que nos recuerden que la ciencia libre es condición esencial para una vida digna.
En primavera de 2024, casi todos los días se rebasó la norma de O3 en la CDMX, según mediciones de la UNAM
Este gas traza puede dañar pulmones, intestino y cerebro
En la década de los 90, la Ciudad de México era famosa por muchas cosas: su tránsito, su crecimiento desmedido y por tener uno de los aires más contaminados del planeta. A casi cuatro décadas de distancia los problemas no han desaparecido, sólo cambiaron de nombre.
“A finales del siglo XX respirábamos plomo, azufre y partículas suspendidas. Era una mezcla muy peligrosa que irritaba la garganta, te hacía toser y provocaba una bruma permanente”, recuerda Ricardo Torres Jardón, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM.
En aquella época —indica—, los principales contaminantes provenían de fuentes industriales y del uso de combustibles sucios. Entre ellos se contaban el plomo contenido en la gasolina, el dióxido de azufre emitido por la Refinería 18 de Marzo y las partículas suspendidas (PM10). “Para reducir sus niveles, se eliminó el plomo de las gasolinas, se cerró la refinería y se implementó el uso de gas natural en termoeléctricas”.
Pero la solución a este problema trajo otro: el ozono (O3) troposférico o superficial, un contaminante formado en la atmósfera por la reacción entre óxidos de nitrógeno (emitidos por autos) y compuestos orgánicos volátiles (presentes en solventes, gasolina y productos domésticos).
2024: el año del aire rebasado
Durante 2024, la Ciudad de México enfrentó un comportamiento atípico en cuanto a contingencias ambientales. “Dicho año hubo un número de contingencias fuera de lo esperado”, advierte Torres Jardón. Su equipo se dio a la tarea de evaluar esta situación con un enfoque más amplio, incorporando mediciones de distintos tipos de contaminantes.
Los resultados fueron alarmantes: en la llamada “temporada de ozono” (de marzo a mayo), prácticamente a diario se rebasó la norma oficial de calidad del aire. En las gráficas elaboradas por los universitarios, la línea que marca el límite permitido aparecía casi siempre por debajo de los picos de ozono. “Sólo tres días estuvieron dentro de los parámetros. El resto excedía el valor que, dice la norma, es un riesgo para la salud”.
Algo que subraya el también responsable del Grupo de Fisicoquímica Atmosférica del ICAyCC, el principal responsable de este exceso de O3 no fueron los vehículos, como podría pensarse, sino la emisión de compuestos orgánicos volátiles (COV) provenientes de gasolineras, solventes industriales y productos domésticos.
Aunque por norma todas las estaciones de gasolina deberían tener sistemas para evitar la emisión de vapores en la carga de combustible, estos no funcionan de forma adecuada. Tampoco hay regulaciones para la formulación de limpiadores y solventes, los cuales se venden libremente y liberan químicos que favorecen la formación de O3. “México no tiene regulación sobre la composición de estos productos y eso representa una emisión descontrolada de precursores de ozono”.
El ozono troposférico es un gas invisible que irrita las vías respiratorias; que agrava enfermedades pulmonares y cardiovasculares, y que puede afectar el sistema nervioso e intestinal si la exposición es prolongada. “Es un contaminante que no se ve, pero que daña a quienes tienen asma, alergias o enfermedades crónicas. Ahora sabemos que también afecta a órganos como el intestino y el cerebro”, detalla el universitario.
El Hoy No Circula
El programa Hoy No Circula, puesto en marcha en 1989, fue útil para reducir las emisiones de plomo y monóxido de carbono, pero hoy su efectividad es cuestionada. “Con la flota actual de más de cinco millones de autos (muchos con convertidor catalítico), su impacto es menor. Incluso hay días en que, aplicarlo, aumenta los niveles de ozono porque se altera la proporción de las concentraciones de sus precursores a una condición química que favorece esta formación en el ambiente”, explica.
Además —continua Torres Jardón—, el programa no contempla factores hoy más relevantes como el crecimiento del transporte de carga (no regulado) o la gasolina con aditivos oxigenados no adecuados para los motores actuales y que contribuyen a la formación de ozono.
¿Qué hacer?
El equipo de Ricardo Torres propone reorientar las estrategias de control hacia donde están las emisiones (gasolineras, transporte de carga, formulación de productos domésticos y regulación de solventes industriales), y recomienda echar mano de herramientas de prevención como la aplicación móvil AireCDMX (de la Secretaría del Medio Ambiente), que permite consultar en tiempo real la calidad del aire para tomar decisiones informadas (en especial las personas vulnerables). “La ciudadanía puede ayudar evitando salir a hacer ejercicio en horas pico de contaminación, usar menos el automóvil y elegir productos más armónicos con el ambiente. También es crucial que las autoridades actualicen las políticas ambientales conforme a lo que dice la ciencia. La solución no sólo es técnica, sino cultural: cada quien puede tomar decisiones que favorezcan el tener un aire cada vez más limpio”.
Encabezó la presentación del equipo y también se tomó la fotografía oficial con el equipo Pumas CU de futbol americano 2025
Son herederos de muchas generaciones de jugadores que han puesto el corazón en la cancha, les recordó
Su primer encuentro será este viernes vs UDLAP en el estadio Olímpico de CU, a las 19:00 horas
El rector Leonardo Lomelí Vanegas cumplió el ritual universitario de acompañar a la presentación y toma de fotografía con el equipo de Pumas CU de futbol americano 2025, a quienes les deseó una gran temporada y les expresó que deben sentir que la Universidad y su rector están con ellos en cada partido.
En el Estadio Olímpico Universitario, en una mañana de clima contrastante, que empezó nublada y terminó soleada y pintada de oro, el rector de la Universidad Nacional resaltó ante coaches y jugadores que son herederos de muchas generaciones de jugadores Pumas, quienes dejaron el corazón en la cancha y ganaron numerosos títulos para la Universidad.
“Recuerden también -afirmó ante los cien integrantes del representativo de Pumas CU- que ustedes son continuadores de los primeros Pumas, los que nos dieron esa identidad, que comenzó siendo deportiva y hoy es de toda la Universidad”.
Leonardo Lomelí, acompañado por el secretario de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria, Fernando Macedo Chagolla; y el director general del Deporte Universitario, Alejandro Fernández Varela Jiménez, tenía de frente a Andrea Martínez, la primera jugadora de Pumas CU, y sus 99 compañeros equipados con jersey y fundas de color dorado, les recordó: “A ustedes les debemos los colores que hoy son de la institución, y por eso sientan también que la Universidad y su rector están con ustedes en cada partido”.
Fernández Varela pidió al equipo entregarse con plenitud, a comprometerse con la Universidad. “Esta es su temporada, dejen todo en el campo, luchen con honor y pasión, defendiendo nuestros colores azul y oro; pero sobre todo con los valores que representan a la Universidad”.
Participaron el entrenador en jefe de Pumas CU, Julio Nava; el capitán del equipo, Esteban Espinoza; el director de Operaciones y Recintos de la Dirección General de Deporte Universitario, Pablo Moreno; el presidente de la ADUFBA, Manuel Rentería; el coordinador Defensivo de Pumas CU, Coach David Aceves; y el coordinador Ofensivo, Coach León Espejel. El primer encuentro de PUMAS CU será este viernes vs UDLAP en el Estadio Olímpico de CU, a las 19:00 horas.