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Entrega la UNAM el Reconocimiento Alfonso García Robles 2023

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  • Es un gesto de aliento para quienes dedican sus esfuerzos a aliviar pesares e incertidumbres y mejorar la condición de las y los migrantes, sostuvo Enrique Graue Wiechers
  • Con la distinción, la UNAM orienta a la comunidad y la sociedad sobre la importancia de respetar y salvaguardar la dignidad humana de todas las personas, dijo José de Jesús Orozco Henríquez
  • La migración no se va a detener al paralizar trenes ni mucho menos levantando muros o con políticas migratorias inhumanas, aseveró Norma Romero Vásquez

Al entregar el Reconocimiento Alfonso García Robles 2023 para labores destacadas a favor de las personas migrantes, el rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, afirmó que esta distinción manifiesta los valores y aspiraciones de la Universidad de la nación y es un recordatorio de la importancia del esfuerzo colectivo para construir un mundo con mayores oportunidades, más justo y menos desigual.

Este año las personas y organizaciones galardonadas son: Centro Romero; Programa de Migrantes de la Fundación Carlos Slim; Abogados por los Derechos Civiles; Accueil Parrainage Outaouais; Norma Romero Vásquez, coordinadora de “Las Patronas”, Grupo de ayuda humanitaria a migrantes; Casa Marianella; y Derechos Humanos Integrales en Acción.

En ceremonia híbrida, Graue Wiechers recordó que este galardón surgió frente a las declaraciones xenofóbicas hacia la migración mexicana en Estados Unidos, y con el propósito de visibilizar y agradecer el trabajo de quienes actúan en favor de los migrantes, quienes lo único que pretenden es vivir en paz y con dignidad.

Acompañado por la presidenta en turno de la Junta de Gobierno de la UNAM, Gina Zabludovsky Kuper; y el presidente de la Junta de Patronos, Mario Luis Fuentes Alcalá, el rector expuso que en 2017, al instituirse el reconocimiento, en México aún no se había presenciado la explosión de migración centroamericana hacia la frontera norte que ha alcanzado cifras alarmantes, convirtiéndose en una crisis humanitaria de dimensiones mayúsculas.

Este fenómeno ha generado escenarios en los que las autoridades son omisas o incapaces de garantizar condiciones mínimas de protección y auxilio. “Todas y todos hemos observado con indignación las condiciones de inseguridad, pobreza, abandono y marginación a la que está sujeta esta desesperada población.  Ante ello, la sociedad civil ha asumido -de diversas maneras- iniciativas de auxilio y solidaridad con acciones humanitarias que atienden el sufrimiento y vulnerabilidad de las personas migrantes”.

Por ello, remarcó, esta distinción a personas, organizaciones o redes de colaboración es, hoy en día, más vigente que nunca.

“Es un gesto de aliento y reconocimiento a quienes dedican muchos de sus esfuerzos de vida para aliviar pesares e incertidumbres y así mejorar la condición de las y los migrantes. Es un agradecimiento de la Universidad de la nación al esfuerzo, solidaridad, profesionalismo y vocación de servicio de quienes han sido y hoy son galardonados.

“Es también una oportunidad para dimensionar la responsabilidad que todos tenemos hacia la mejor solución de este problema que ya nos ha rebasado y ante el cual es urgente actuar en todos los frentes”, resaltó.

Previamente, el exmiembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, José de Jesús Orozco Henríquez, señaló que la migración se ha incrementado en el planeta desde hace cinco décadas. En 2020 hubo 281 millones de migrantes, 3.6 por ciento de la población mundial y más del doble de la población total de México. Además, nuestro país es, después de la India, la segunda nación con más migrantes internacionales, con casi 11 millones de ellos; y Estados Unidos sigue siendo el principal destino, con 51 millones de personas nacidas en el extranjero.

Aunque la historia de la humanidad acredita que las personas migrantes contribuyen de manera positiva a sus comunidades de origen y acogida, proliferan tendencias xenófobas y racistas que los hacen víctimas de desaparición, ejecución, trata y demás vejaciones.

“Al honrar a las personas y organizaciones defensoras de derechos humanos galardonadas, nuestra Universidad Nacional se honra a sí misma, alecciona y orienta a la comunidad y la sociedad sobre la importancia de respetar y salvaguardar la dignidad humana de todas las personas, especialmente de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad como los migrantes”, dijo.

Desarmar mitos e intolerancia

En representación de los galardonados, Norma Romero Vásquez, coordinadora de “Las Patronas”, Grupo de ayuda humanitaria a migrantes en Amantla de los Reyes, Veracruz, indicó que la distinción es para un equipo conformado por mujeres, quienes dan luz acercando un plato de comida, un vaso de agua, o acompañando a los migrantes a un hospital.

Ellas, apuntó, han visto en los últimos meses el aumento de personas venezolanas, cubanas, colombianas que buscan dónde refugiarse para después continuar su camino hacia el norte, y cómo en días recientes familias enteras intentan llegar a la frontera norte, a través de los trenes de carga, pero son señaladas de paralizar el flujo de mercancías y pérdidas económicas.

“Los cientos de mujeres y hombres intentarán llegar al norte de una u otra manera. Creemos firmemente que la migración no se va a detener al paralizar los trenes dos o tres días, ni mucho menos levantando muros o con políticas migratorias inhumanas. Que no se nos olvide que México no es solo país de tránsito, sino un exportador de migrantes que huyen de la inseguridad, la pobreza y el despojo que se viven en sus comunidades”, acotó.

De igual forma, Iván Espinoza, de la agrupación Abogados por los Derechos Civiles, expresó: recibir el reconocimiento que lleva el nombre de un premio Nobel es un acto rico en inspiración y así como Alfonso García Robles se dedicó al desarme, hoy debemos desarmar mitos sobre las personas migrantes; desarmar la intolerancia, la ignorancia, el odio, los prejuicios, el racismo y la xenofobia.

El galardón, añadió, llama a reflexionar sobre tres aspectos: la importancia del servicio comunitario, pues es fundamental ayudar a hacer del mundo un lugar mejor; la relevancia de la dignidad humana, es decir, que las personas más humildes merecen nuestra protección y respeto; así como fomentar el cambio estructural y unir fuerzas a nivel local, regional y global. “Queda largo camino por recorrer, pero juntos podemos ampliar nuestras libertades y oportunidades”.

En su oportunidad, Daysi Funes, del Centro Romero, subrayó que esta organización y la Universidad Nacional comparten un propósito: servir a la comunidad. Relató el trabajo que realizan a partir de 1984, en Chicago, para atender a la creciente población latina migrante. “Nuestro objetivo es empoderar a aquellos con menos opciones”.

En 2022, con la ayuda de voluntarios dieron apoyo a más de 25 mil 480 personas, a fin de sentar las bases para un futuro mejor.

Asimismo, para febrero próximo esperan que un grupo de jóvenes del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) puedan asistir a la UNAM.

Al hacer uso de la palabra, Fernando Serrano Migallón, exdirector y académico de la Facultad de Derecho, destacó la vocación humanista de Alfonso García Robles en organismos internacionales y que México ha sido tierra de protección y asilo a lo largo de su historia.

Reiteró que los derechos humanos, así como la libertad y la justicia siempre están en peligro y es nuestra obligación velar por su respeto y su defensa. Consideró que la sociedad civil en México y el mundo ha asumido esa responsabilidad y muestra de ello son las personas y organizaciones galardonadas.

La Universidad, prosiguió, ha acompañado estas luchas, al igual que sus profesores y alumnos; ha manifestado su vocación indeclinable por el derecho y la justicia, y reafirma que ha sido, es y será para siempre la casa de la libertad. En la ceremonia estuvieron el abogado General de la UNAM, Hugo Concha Cantú; el coordinador de Proyectos Académicos de esta casa de estudios, Jaime Martuscelli Quintana; el presidente de la Fundación Diplomática Alfonso García Robles A.C., Rafael Medina Martínez; y el coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, entre otras autoridades e integrantes de la comunidad universitaria.

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LA HUMANIDAD HACIA EL FRACASO

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Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, impulsados por la ONU y 193 países en 2015, no llegarán a sus metas en la fecha acordada; sólo el 12 % avanza de manera adecuada y alrededor del 30 % se ha estancado o retrocedido

Fue en septiembre del 2015 cuando 193 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) acordaron, después de tres días de discusión en la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible de Nueva York, impulsar una agenda internacional –expresada a través de 17 objetivos– que permitiera mejorar la vida de las personas más pobres del mundo para el año 2030 y, de paso, mejorar el estado de salud del planeta.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), como se les conoció después del acuerdo, contenidos en las 169 metas especificadas en la Agenda 2030 marcaron una hoja de ruta que buscaba principalmente poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el orbe, así como acabar con el hambre y lograr la seguridad alimentaria promoviendo la agricultura sostenible; además, ampliar los servicios educativos, la igualdad de género y el acceso a agua potable y servicios básicos de saneamiento; también se impulsaba el crecimiento económico de todos los países involucrados, así como la conservación del medio ambiente, combatir el cambio climático y energía limpia para cada habitante de la Tierra.

No obstante las buenas intenciones, parece que la Agenda 2030 está lejos de alcanzar sus metas y, en algunos casos, éstas han retrocedido sus planteamientos iniciales. Una investigación reciente de la revista especializada Nature (https://shorturl.at/gvy45) argumenta que “cuando se trata del progreso hacia los objetivos y sus 169 metas vinculadas, el balance es sombrío. En los primeros años después de 2015, el mundo avanzaba poco a poco: la mortalidad infantil y la pobreza extrema estaban disminuyendo, por ejemplo, y el acceso a la electricidad estaba aumentando. Pero los cambios geopolíticos, la pandemia de la Covid-19, la fuerza inexpugnable del cambio climático y la guerra en Ucrania han socavado la mayoría de los logros”.

El artículo titulado “The world’s goals to save humanity are hugely ambitious, but they are still the best option” (Los objetivos del mundo para salvar a la humanidad son enormemente ambiciosos, pero siguen siendo la mejor opción), en el que participaron cerca de una centena de científicos y especialistas en políticas públicas de diferentes disciplinas, apunta:

“Es probable que sólo alrededor del 12 % de los objetivos se cumplan antes de la fecha límite, y en alrededor del 30 % el progreso se ha estancado o ha retrocedido. Se estima que en 2030, 575 millones de personas seguirán viviendo en la pobreza extrema. Para entonces, es probable que el mundo también haya incumplido el objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5 ° C con respecto a las temperaturas preindustriales, que se acordó en la Cumbre Climática de París de 2015. Y si seguimos la trayectoria actual, las brechas de género y la discriminación no se eliminarán hasta dentro de 286 años.”

Ante la situación, António Guterres, secretario general de la ONU, propuso frente a la asamblea general (https://news.un.org/es/story/2023/10/1524607) una renovación del contrato social que enfatice la necesidad de transformar los mecanismos de gobernanza global para satisfacer las necesidades del mundo actual.

“Nuestra agenda común exige una renovación del contrato social, anclado en los derechos humanos y basado en la Agenda 2030 y los ODS. Ésta es esencialmente la acción de los gobiernos de cada país, pero estamos listos y estamos ayudando a los gobiernos a fortalecer el contrato social y restaurar la confianza mediante las acciones que estamos tomando para aumentar la capacidad del sector público; crear empleos decentes en las economías verdes y digitales; eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas, y desarrollar infraestructuras digitales comunes, y más.”

¿Qué sucedió?

Al ser cuestionado sobre la posibilidad de que los ODS no se cumplan para el 2030, José Manuel Saniger Blesa, secretario de Investigación y Desarrollo de la Coordinación de la Investigación Científica (CIC) de la UNAM y encargado de coordinar el capítulo mexicano de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, apuntó que una de las principales razones del retroceso puede relacionarse con la pandemia generada por la aparición de la Covid-19.

“Se estaban cubriendo parcialmente las metas, no a la velocidad que se pensaba, pero se iba avanzando, y ahí nos sorprendió un gran evento, imprevisto, que fue la pandemia. Ésta supuso una paralización en distintos ámbitos, especialmente el social y el económico, y con la percepción de que nos había alcanzado ya una crisis que debía de atenderse de forma inmediata, la urgencia por cumplir las metas de los ODS quedó relegada”, explicó Saniger Blesa y agregó:

“Justamente, esa crisis que se nos vino encima tiene sus raíces en el deterioro de la sostenibilidad global, pero lo inmediato era atender la pandemia y nos olvidamos de sus causas. Un par de años después, se va saliendo finalmente de la etapa más crítica de dicho suceso, y a los países más afectados les toca enfrentar el problema económico derivado del fuerte apoyo financiero que demandaron diferentes sectores sociales con motivo del mismo: nuevamente el tema de atención a los ODS va quedando en segundo término.”

Adicionalmente, señaló el especialista, “luego viene en el 2022 la invasión de Rusia a Ucrania con los importantes problemas geopolíticos derivados, a los que se suman la fuerte incertidumbre sobre el aseguramiento de los suministros de energía y de alimentos en amplias zonas de Europa, países del norte de África y de otras partes del mundo. A esta complejidad se suman las disputas hegemónicas entre China y Estados Unidos, la crisis de las cadenas de suministro de productos estratégicos y las disputas por definir las áreas hegemónicas de cada quien. Todo esto trastocó completamente el panorama de mayor estabilidad que favorecía los acuerdos multilaterales entre el 2012-2015, cuando se fueron definiendo los ODS, y el resultado fue que la urgencia por atender los Objetivos de Desarrollo Sostenible quedó en un segundo plano”.

A nivel climático, las cosas no marchan mejor. Para Francisco Estrada Porrúa, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC), “hace 15 años se presentaban los escenarios de los modelos de clima, qué podría pasar en las próximas décadas, y le pegabas un susto a todo el mundo que lo escuchaba. Ahora el problema es que ese susto nos lo está mostrando la vida diaria; sentimos lo que significa el cambio climático en términos de impacto en sistemas naturales y humanos: ondas de calor muy persistentes; temperaturas, precipitaciones e inundaciones muy extremas. Lo estamos viendo día a día”.

Estrada explica que los ODS buscaban abordar los problemas de manera integral, ya que para mejorar un área es necesario enriquecer a las otras, y si una falla, todas se ven afectadas. “Se necesita entender mejor los procesos, problemas e impactos para los tomadores de decisiones. Con los ODS falta investigación sobre cómo están interrelacionados los objetivos, cómo se vincula la erradicación del hambre con el cambio climático, la energía con el funcionamiento de las ciudades. Todo eso hay que entenderlo y comprender cómo se mueve si se aplica una política, cómo impacta en el clima, la pobreza, la alimentación y así entre cada una de ellas. No ha habido suficientes recursos en el mundo para una investigación que nos permita comprender mejor las interrelaciones entre el Desarrollo Sostenible”.

Esfuerzo relevante

“En mi apreciación general significa uno de los esfuerzos más relevantes que Naciones Unidas ha emprendido y que debe sostenerse en lo que resta de la presente década e ir más allá”. Así lo aseguró Enrique Provencio, coordinador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, y, por ello, propone, su posible fracaso “hay que verlo con mucha preocupación y, sobre todo, como un signo de que los grandes Objetivos del Desarrollo Sostenible no están recibiendo la prioridad que se merecen y que los órdenes económico internacional y multilateral a través del Sistema de las Naciones Unidas está fallando; esto en sí mismo es muy preocupante”.

Y subrayó: “haríamos mal en posponer el problema para después de 2030, haríamos mal en tirar la toalla de los ODS. Hay que centrarlos. Sin embargo, se necesitará trabajar para el nuevo esquema posterior al 2030. En México aún tenemos oportunidad de que en los próximos siete años revisemos lo que estamos haciendo en aquellas metas en las que no estamos teniendo progreso suficiente. Hay que pensar tarde o temprano qué sigue después de 2030. Creo que lo urgente ahora es pensar qué podemos hacer los próximos seis o siete años para lograr que se cumplan la mayor parte de las metas posibles aquí en el país”.

Con esta idea coincide José Manuel Saniger Blesa, aunque advirtió que ese replanteamiento debe venir acompañado de una fuerte inversión económica que sustente el impulso, o éste volverá a quedarse corto frente a los objetivos:

“Estas crisis que hemos tenido han generado un recorte de los apoyos financieros y cumplir con los ODS requiere un aporte financiero muy importante por parte de los Estados, especialmente de los de mayores ingresos. Entonces, por mucha voluntad con que contemos –que sí se tiene y que se puede amplificar a partir de una amplia motivación social– si no hay un mínimo de aporte financiero por parte de los Estados más comprometidos con los ODS, pues este relanzamiento no se dará”.

Por su parte, Edgar Leyva, secretario técnico de la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible en México, llamó a no “caer en el fatalismo de que si no llegamos a los 2030 habrá un mundo totalmente devastado, pero sí estamos perdiendo la última oportunidad para mantener los niveles de vida que tenemos hoy día.  Las implicaciones sociales, económicas y ambientales no están separadas, sino entrelazadas, y es nuestra última oportunidad. Será más complicado poder relanzar después del 2030 todas estas acciones.”

Leyva agregó que las universidades desempeñan un papel clave en conseguir una mejora; sin embargo, no pueden hacerlo solas; el gobierno y las empresas privadas deben colaborar “No es muy claro todavía que realmente se estén apoyando los ODS, además se deben evitar prácticas de greenwashing, en las que alguien reporta que está trabajando por la sostenibilidad y realmente no lo está haciendo; incluso se llevan a cabo actividades que retardan más la implementación. Sumaría que la fortaleza de los objetivos se instrumenta con financiamiento y acciones concretas. Esto aplica para todos los sectores: gobierno, empresas privadas y también las universidades”. Enrique Provencio finalizó haciendo un llamado a todos los actores involucrados: “Me parece que México puede participar más activamente en conseguir que el gran acuerdo de Naciones Unidas después de 2030 se centre en el derecho al desarrollo, una convención internacional que tenga instrumentos más prácticos para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible a futuro. Para 2030 hay varios objetivos que se complicarán, entre ellos los de cambio climático, pero también los de seguridad alimentaria. Creo que nuestro país debe mandar una señal más clara para que el mundo acuerde una convención sobre el derecho al desarrollo; esto no existe en la actualidad, y en ese marco seguir trabajando alrededor de los principales objetivos, sobre todo los que queden incumplidos”.

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Solución política y no militar en el conflicto palestino israelí

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  • Hay que evitar que esta crisis derive en un enfrentamiento prolongado, mediante el diálogo y anteponiendo la integridad de la sociedad civil: Moisés Garduño García y Erika Susana Aguilar Silva

Ante la lucha entre Israel y Palestina se debe reformular la ruta de paz e impulsar esfuerzos de carácter regional y mundial, a fin de pensar en la vida de sus pueblos y el respeto a la dignidad humana en ambas territorialidades. La paz no es posible sin justicia, sin el reconocimiento mutuo y el compromiso real de los actores internacionales, establecieron expertos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

En conferencia de prensa, Moisés Garduño García, investigador sobre dinámicas de conflicto de Medio Oriente, consideró: se requiere prender las alertas de seguridad para que la situación no escale y “llamar a serias investigaciones sobre los responsables inmiscuidos en este tipo de actos detestables: cualquier ataque contra población civil, en cualquier escenario bélico, es condenable ante los ojos del derecho y la ética internacionales, y debe evitarse a toda costa”.

Se debe poner por delante la integridad de las personas frente a los intereses políticos que se enfrentan con armamento bélico, abundó. Se trata de un combate asimétrico, donde participa el ejército más grande de Medio Oriente, el de Israel, y milicias armadas o apoyadas por Irán, es decir, el brazo armado del Movimiento Islámico de Resistencia (Hamás). “Lo que sí debe ponerse por igual es la vida de las personas y la necesidad de llamar a la responsabilidad a quien cometa crímenes de guerra, de lesa humanidad”.

Ahora se requiere un inmediato cese al fuego, el impulso de una conferencia internacional de paz donde se retome la situación de Palestina, no sólo desde la solución de los dos estados, sino con otro tipo de propuestas. Dialogar es básico, necesario y urgente para terminar con este tipo de problemas en Medio Oriente donde cualquier solución debe ser política y no militar, sostuvo el académico,

Asimismo, refirió que la operación militar se produce en el marco de los 50 años de la guerra de 1973 (también llamada Guerra de Yom Kipur), lo cual implica un simbolismo fuerte. “En mi opinión, Hamás ha dejado ver una operación militar bien planeada y organizada que seguramente tomó varios meses de preparación, esto con el objetivo de fortalecer su imagen al interior de la base social palestina, considerando el hartazgo de la sociedad civil ante los múltiples ataques israelíes en Nablus y Yenín en meses pasados y las provocaciones de diversos ciudadanos israelíes en el interior de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén”.

Lo anterior no justifica, pero sí explica, el uso de la fuerza directa por parte de Hamás que, por primera vez en la historia, ataca primero a Israel con esta magnitud, precisó el especialista en la conferencia de prensa ¿Qué pasa con el conflicto entre Israel y Hamás?

Además de que diversos medios de la región reportan más de 800 fallecidos israelíes y 560 palestinos, y miles de heridos, destaca que el movimiento islamista logró capturar a más de 100 personas, entre oficiales y civiles. Eso abre el rango de escenarios: implica que aspira a negociar un intercambio de prisioneros con ayuda de interlocutores como Qatar o Turquía, lo cual favorecería la desescalada de la confrontación antes de se intensifique.

También podría haber intercambio gradual de prisioneros incluso una guerra regional. Sin embargo, por lo que pasa en Ucrania, “hay pocos actores interesados en que esto escale”, aclaró.

En tanto, Erika Susana Aguilar Silva, profesora con especialidad en Medio Oriente, recordó que en este caso hablamos de un proceso de colonialismo por asentamiento en curso, de una ocupación militar que se ha prolongado por décadas en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, situaciones que generan consecuencias obvias como el aumento de violencia que estamos presenciando.

La académica universitaria cuestionó las narrativas que sostienen que las operaciones militares en curso interrumpieron un periodo de calma entre Palestina e Israel. Replicarlas contribuye a la invisibilización de crisis intermitentes que lejos de implicar el cese, al menos momentáneo, de enfrentamientos alrededor del planeta, han supuesto fuertes desafíos a la democracia, las libertades, la justicia y los derechos humanos en el Medio Oriente y el resto del mundo.

Esta dificultad, detalló, puede desdibujar la crisis política y las grietas al interior de la sociedad y el gobierno israelí, y del lado palestino, las facciones de Hamás y Yihad Islámica pretenden reivindicar su protagonismo en tanto presuntos representantes del pueblo palestino, ofreciendo muestras de que aun siendo la vieja guardia de los grupos de resistencia armada, cuentan con aliados estratégicos y la capacidad de hacer pasar al Estado de Israel uno de los peores y más humillantes días en su historia.

La reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad de la ONU no ha sido contundente ni ha terminado con una declaración conjunta de condena a la incursión de las milicias palestinas; se ha limitado a reconocer la urgencia de proteger a las poblaciones que fluctúan entre el fuego cruzado, destacó Aguilar Silva.

Si bien la situación en curso podría fácilmente derivar en un enfrentamiento prolongado, “también es pertinente especular respecto a la posibilidad e incluso la necesidad de mostrar, o cuando menos aparentar un atisbo de voluntad negociadora y pactar un cese al fuego que incluya la exigencia a las partes involucradas de cumplir con las obligaciones y sanciones que dicte el derecho internacional”. Un acercamiento con miras a suspender los ataques supondría un respiro para ambas poblaciones civiles, un alivio momentáneo a la problemática local de múltiples e importantes implicaciones regionales e internacionales. Sin embargo, la única forma de ver el fin a los ciclos de violencia es vislumbrando el fin mismo de la ocupación, concluyó.

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CON LARVAS, CREAN MODELO SUSTENTABLE PARA EVALUAR BOLSAS BIODEGRADABLES

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  • El método desarrollado en el IINGEN de la UNAM ganó el tercer lugar de la premiación del Programa para el Fomento al Patentamiento y la Innovación 2023

Los plásticos de un solo uso, como las bolsas, brindan grandes beneficios debido a su bajo costo, versatilidad y propiedades, lo que ofrece ventajas a los consumidores, pero esto ha incrementado su producción, consumo, presencia en residuos sólidos y daños ambientales como contaminación. Especialistas del Instituto de Ingeniería (IINGEN) de la UNAM desarrollaron una técnica que evalúa la biodegradabilidad, ecotoxicidad y desintegración compostable de estos productos.

De acuerdo con el Programa para el Medio Ambiente de la Organización de Naciones Unidas, el humano produce más de 430 millones de toneladas de estos insumos al año, dos tercios de las cuales son de vida corta y se convierten en desechos y terminan en rellenos sanitarios, alcantarillas, ríos, mares y océanos, lo que provoca no sólo consecuencias negativas a los ecosistemas, sino a la salud.

A diferencia de otros recursos, el plástico no se biodegrada y puede tardar cientos de años en descomponerse, por lo que cuando se desecha se acumula en el entorno hasta alcanzar un punto crítico. Por ello, existen normativas enfocadas a la generación y consumo sustentable de los productos plásticos fabricados para una función específica con materiales que permitan su reintegración al ambiente.

Consciente de esto, un grupo de investigadores del IINGEN, liderado por María Neftalí Rojas Valencia, es precursor en la creación del Método de Evaluación de Biodegradabilidad, Ecotoxicidad y Desintegración de Polímeros Compostable, en el que utilizan larvas Tenebrio molitor y Zophobas morio para degradar bolsas, hacerlas abono y demostrar que los materiales de fabricación no tienen efecto tóxico.

“Empezamos a probarlo y le vimos una ventaja muy grande porque estos animalitos se comen la bolsa: la muerden y digieren. El plástico pasa por su tracto y podemos ver cómo consume cualitativamente este material. Lo interesante es que podemos analizar el excremento para saber si hubo cambio en la estructura química de la bolsa”, indica Neftalí Rojas.

Este proyecto surgió en 2018, cuando la universitaria fue a un curso de capacitación a Chile para instrumentar técnicas que ayuden a los fabricantes de bolsas a obtener resultados  rápidos y confiables, para conseguir la certificación de sus productos.

“La mayoría de las normas tardan de seis meses a dos años en obtener resultados. Lo que distingue a este método es que si dentro de los primeros siete días las larvas consumen el plástico ello es indicio de que sí puede ser biodegradable y compostable y, después de un mes, se junta la cantidad suficiente de muestra para hacer análisis de laboratorio como es carbón orgánico, análisis de espectroscopia de infrarrojo y metales por espectroscopia atómica. Con ello ya podemos entregar un resultado al fabricante en menor tiempo y costo”, señala.

Asimismo –explica– con espectroscopia de infrarrojo se puede ver una degradación química, es decir, la conversión de carbón orgánico (esencial para la actividad biológica del suelo) a dióxido de carbono, por ello sustituye técnicas laboriosas (que llevan más de seis meses) y costosas para los mismos propósitos.

Si por el contrario, agrega, los animales no comen la bolsa de plástico y prefieren hibernar, quiere decir que quizá el colorante químico lleva alguna sustancia tóxica, como metales pesados: plomo o mercurio. Después de trabajar, las larvas ingieren rodajas de zanahoria para hidratarse.

“Para evaluar una tonelada de plástico necesitamos unas 40 mil larvas, por tanto comenzamos a cultivarlas, aunque también pueden conseguirse en algunos establecimientos de mascotas. La ventaja es que cuando llegan al término de su vida útil pueden servir de alimento para otros animales, como peces o aves, sin representarles riesgo alguno. Al respecto también estudiamos su tracto digestivo para evitar que se quede adentro algún contaminante”, dice.

La universitaria comenta que al analizar los metales pesados que llegan a aparecer en las heces de las larvas se han encontrado algunos micronutrientes con los que se podría hacer composta para plantas. Estos estudios los realizan a través de técnicas de infrarrojo con el fin de ver si hubo algún cambio en la composición del plástico. Una variación importante de carbono quiere decir que el animal metabolizó bien su alimento y lo ocupó en generar energía para sus movimientos.

Este método con larvas es una técnica novedosa, rápida, amigable con el ambiente porque, para su elaboración, no se usan reactivos químicos. Además, ocupa poco espacio y no requiere energía ni equipos sofisticados, lo cual beneficia al sector público y privado, principalmente a las fábricas de bolsas que precisan resultados rápidos y confiables.

El Método de Evaluación de Biodegradabilidad, Ecotoxicidad y Desintegración de Polímeros Compostable ganó el tercer lugar de la premiación del Programa para el Fomento al Patentamiento y la Innovación (Profopi) 2023 por la aplicación de los conocimientos científicos para confluir con las necesidades productivas, así como representar un importante vínculo entre la investigación y su aplicación industrial. “Me da gusto ver el entusiasmo de estudiantes que han participado en este proyecto porque seguiremos adelante con esta investigación gracias al apoyo de distintas empresas interesadas y, sobre todo, de la UNAM”, concluye Rojas Valencia.

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ESTUDIANTES CREAN COHETES CON TECNOLOGÍA 100% MEXICANA

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  • Se trata de Propulsión UNAM, un equipo multidisciplinario formado por jóvenes de la FI nacido en 2020
  • Su objetivo es formar capital humano capaz de desarrollar proyectos espaciales desde y para México

En medio de un terreno en Cabo Canavial, en São Paulo, Brasil, se ve despegar a un cohete que muy rápido alcanza los 987 kilómetros por hora; cuando se pierde en el cielo se escuchan gritos de júbilo y expresiones en español por parte de sus creadores mexicanos. El nombre del artefacto es Insurgente y fue diseñado y ensamblado por Propulsión UNAM, un equipo integrado por jóvenes de distintas disciplinas, todos ellos interesados en las ciencias aeroespaciales.

Propulsión UNAM nació en 2020, en plena pandemia, por iniciativa de Omar Córdova Carbajal, alumno de Ingeniería Mecatrónica de la Facultad de Ingeniería que reunió a siete compañeros a fin de crear cohetes con materiales “accesibles y a la mano”. Al principio el proyecto funcionó mezclando reuniones virtuales con sesiones presenciales en la cochera de otro de los miembros, Luis Bolívar, quien cursa la especialidad de Ingeniería Mecánica.

“En la UNAM siempre ha habido voluntad por impulsar proyectos espaciales. Aquí el reto fue concretar esta iniciativa, desde el diseño hasta las pruebas”, relató Omar. En sus tres años de existencia, la escuadra universitaria pasó de desarrollar y manufacturar cohetes de cartón e impresión 3D a fabricar bólidos de fibra de carbono y vidrio impulsados con combustibles sólidos o propulsión híbrida.

Hoy cuentan con un vehículo que llega a velocidades supersónicas gracias a “un sistema de válvulas, sensores y actuadores que controlan un método de propulsión complejo que le permite alcanzar hasta nueve kilómetros de altura”, explicó Omar Córdova, fundador de la iniciativa.

Propulsión UNAM forma parte de una de las divisiones de la Asociación Aeroespacial de la Facultad de Ingeniería (AAFI). A la fecha está integrado por 25 miembros y anualmente recluta a más estudiantes de Ciencias de la Computación, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Química o Ingeniería Mecatrónica con el fin de expandir el equipo y desarrollar cohetes de alta potencia cada vez más ambiciosos.

La multidisciplina es crucial ya que la escuadra universitaria lo diseña todo: computadoras, antenas, bases de lanzamiento y protocolos de seguridad. Hasta el momento, los jóvenes han creado tres generaciones de vehículos lanzadores.

La primera se llama Komodo y cuenta con una computadora encargada de registrar los datos y liberar un paracaídas. Sus vehículos son impulsados por motores sólidos a base de nitrato de potasio y pueden elevar hasta un kilogramo a una altura de entre 500 metros y un km. 

A decir de Omar Córdova, cada año buscan multiplicar su desarrollo por tres, es decir, mientras Komodo alcanzó un km de altura, el vehículo de la segunda generación —Insurgente— llegó a los tres, además de que fue el primero en usar en su fuselaje materiales compuestos con uniones de aluminio.

Insurgente puede llevar experimentos como carga útil —al igual que su antecesor—, pero utiliza un motor de combustible sólido a base de nitrato de potasio que le permite superar los 900 kilómetros por hora. Asimismo, su computadora de vuelo cuenta con microcontroladores en paralelo, técnicas de compatibilidad electromagnética y redundancia en hardware y software para garantizar la liberación del paracaídas, la adquisición y transmisión de datos por telemetría y la localización por GPS.

Éste fue el primer vehículo de competencia del equipo y ha obtenido reconocimientos importantes en dos competencias de 2022: el segundo lugar en el Latin American Space Challenge, la competencia más grande de Latinoamérica en el rubro (realizada en dicha ocasión en São Paulo, Brasil) y el primer lugar en el Encuentro Mexicano de Ingeniería en Cohetería Experimental, celebrado en Jalisco.

En 2023, gracias a su entusiasmo, compromiso y trabajo conjunto, Propulsión UNAM desarrolló el primer cohete con motor híbrido construido en su totalidad por estudiantes. “Nada fue comprado, salvo ciertos componentes para la computadora que resultaban difíciles de fabricar. Todo está elaborado al 100 por ciento por nosotros”, detalló Sharon Cuallo, estudiante de Ingeniería Mecatrónica.

Se trata Xitle, de 4.5 metros de longitud y fabricado con fibra de carbono, coples de aluminio, una parte de fibra de vidrio y con combustible a base de óxido nitroso y parafina. Este diseño representa un gran salto tecnológico para el equipo pues requiere una variedad de válvulas, tuberías, control de fluidos y de instrumentación compleja, además del uso de normas de la American Society for Testing and Materials para el diseño de sistemas ricos en oxígeno.

Para garantizar la resistencia de la estructura durante el vuelo se utilizó fibra de carbono. Además, se aplicaron nuevos métodos de recuperación y —dado que el vehículo tiene como objetivo un apogeo de nueve kilómetros y los transmisores de radio comerciales quedan fuera de rango— se desarrollaron circuitos de Radio Frecuencias (RF) con asesoría del Instituto de Astronomía de la UNAM.

Con este prototipo, Propulsión UNAM participó —del 19 al 25 de junio pasado— en la competencia más grande de cohetería experimental en el mundo: la Spaceport America Cup, celebrada en Nuevo México, Estados Unidos. En dicho certamen figuraron en la categoría de Mayor Dificultad Técnica y obtuvieron el quinto lugar en Mejor Diseño, de entre 150 representativos.

A decir de Luis Bolívar, todos dedican tiempo, trabajo y esfuerzo para lograr una meta. “La mayoría sueña con que esta tecnología se desarrolle en México. Muchos nos negamos a ir a Estados Unidos o a Europa para trabajar en estos proyectos. Queremos que esto se quede aquí y, por lo mismo, estamos formando a ingenieros y científicos que sepan concretar proyectos aeroespaciales”.

Hoy los universitarios trabajan para llegar al espacio. Su próximo objetivo es diseñar y manufacturar un cohete que supere los 100 kilómetros de altura, donde se ubica la línea de Kármán, la cual separa a la atmósfera del espacio. Para lograrlo transmitirán todo su conocimiento a las siguientes generaciones que se integren al equipo. “Los nuevos reclutas deben ser mejores que nosotros y aprender y desarrollarse para que, al egresar, tengan los conocimientos y experiencia necesaria para volverse capital humano valioso y acceder tanto al mundo laboral como al espacio”, finalizó Omar Córdova.

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LEER Y ESCRIBIR EN TIEMPOS DE PANDEMIA, OASIS PARA LAS JUVENTUDES

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  • La lectura y escritura fueron una poderosa herramienta para enfrentar la pandemia

La pandemia obligó a las poblaciones a adoptar nuevas prácticas en todo: en deporte, convivencia, formas de trabajo, alimentación y, desde luego, las culturales no fueron la excepción. Cine, música y literatura tomaron un papel protagónico durante los meses de confinamiento.

De acuerdo con Anel Pérez Martínez, titular de la Dirección de Literatura y Fomento a la Lectura (DLFL) de la UNAM, las personas se vieron en necesidad de construir modos distintos de entretenimiento para sobrellevar la situación que vivíamos. “En ese sentido, tanto escuchar canciones como ver películas en plataformas se fue para arriba en nuestros hábitos culturales. Fue impresionante el aumento de lectura, sobre todo de forma comunitaria”, afirmó.

En ese sentido, para la también literata, era necesario indagar cómo se ejerce la nueva categoría del verbo leer en el siglo XXI, ya que las prácticas de lectoescritura refieren a ciertas particularidades y contextos culturales que no se pueden equiparar o comparar con otros aspectos de hace 30, 40 o 60 años, debido a que hoy hay un uso de la tecnología particular. “Leer y escribir, como el resto de las prácticas culturales, tienen que ver con contextos y necesidades propias de un perfil social o cultural, de un momento determinado, en un espacio determinado”.

Bajo esa premisa y con el objetivo de conocer más del tema, se llevó a cabo entre 2022 y 2023 la Segunda Encuesta sobre Prácticas de Lectura y Escritura de la Comunidad Estudiantil de la UNAM.

La encuesta, realizada a 1973 estudiantes de bachillerato y licenciatura de la UNAM, a través del Sistema Universitario de Lectura Universo de Letras (de la DLFL de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM), se dio a la tarea de conocer de qué forma el acto de leer y escribir se interioriza, se aprende y aprehende, se socializa o se queda en un ejercicio individual.

En ese contexto, se encontró que hay una huella definitiva de la pandemia en las prácticas de lectoescritura de los jóvenes. “La literatura, por su accesibilidad, tiene un papel protagónico en tiempos de crisis”, afirmó Pérez Martínez.

Y por lo tanto, fueron una poderosa herramienta para hacer frente a las situaciones adversas, como la pandemia. “Hay momentos donde la lectura nos es más significativa porque es un recurso para sobrevivir, no sólo para vivir y no estoy exagerando, un poema nos puede modificar el día, un buen libro te ayuda a sobrellevar una crisis, llámese divorcio, sismo, pandemia, cambio de trabajo, adicción”, aseguró.

Entre los hallazgos de la encuesta está que el confinamiento por la pandemia trajo cambios en sus hábitos de lectura y escritura: el 8.9 por ciento de a quienes se encuestó empezó a escribir en la pandemia, principalmente para no aburrirse (17.8) y desahogarse (15.7 por ciento).

A decir de Anel Pérez, teclear o escribir, comunicar cómo nos sentíamos fue un ejercicio casi automático de una gran cantidad de la comunidad estudiantil. La mayoría de ellos no se consideran escritores porque no hacen textos literarios, pero todos identifican que es muy emocionante redactar sobre todo autobiográficamente.

Durante el confinamiento más de la mitad de los y las estudiantes (55 por ciento) leyó más que antes, la mayoría lo hizo por gusto (23), para aprender (22), para pasar el tiempo (19) y por cuestiones emocionales como: los hacía sentir bien (11), desestresarse (10), evitar la tristeza (6) y para sentir menos soledad (seis por ciento).

La encuesta también documentó un cambio en los hábitos de lectura y reveló al celular como el dispositivo favorito para hacerlo (37), seguido de la computadora (16.8) y la tableta (9.8 por ciento).

Eso que nos agobiaba hace 20 años, el dato de que los mexicanos leíamos 2.7 libros al año, en realidad lo que estaba mal era la pregunta, gústele a quien le guste, hay miles de posibilidades en la lectura y mil y una posibilidades en la forma de escribir, en diferentes soportes y con diferentes aproximaciones, ya lo vimos en esta encuesta, refirió Pérez. La pandemia por Covid 19 no será la última emergencia sanitaria, en la vida habrá más adversidades para las y los jóvenes, pero los libros y la escritura estarán ahí para ayudarlos a superar los tiempos de crisis.

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Nobel de Medicina 2023 a creadores de las vacunas de ARNm

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Sin la investigación de los doctores Katalin Karikó y Drew Weissman “no habríamos podido salir tan rápido de la pandemia”: Susana López Charretón, investigadora del Instituto de Biotecnología

El Premio Nobel de Medicina 2023 es para los doctores Katalin Karikó y Drew Weissman “por sus descubrimientos sobre modificaciones de bases de nucleósidos que permitieron el desarrollo de vacunas de ARNm eficaces contra la Covid-19”, anunció la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska.

“A través de sus innovadores hallazgos, que han cambiado fundamentalmente nuestra comprensión de cómo el ARNm interactúa con nuestro sistema inmunológico, los galardonados contribuyeron a un ritmo sin precedentes en el desarrollo de vacunas durante una de las mayores amenazas a la salud humana en los tiempos modernos”, añadió el instituto y recalcó:

“El entusiasmo por crear la tecnología de ARNm con fines clínicos fue inicialmente limitado. Estos obstáculos no desanimaron a la bioquímica húngara Katalin Karikó, que se dedicó a generar métodos para utilizar el ARNm con fines terapéuticos. A principios de la década de 1990, cuando era profesora asistente en la Universidad de Pensilvania, se mantuvo fiel a su visión de hacer realidad el ARNm como terapéutico a pesar de encontrar dificultades para convencer a los financiadores de la investigación de la importancia de su proyecto. Un nuevo colega de Karikó en su universidad fue el inmunólogo Drew Weissman. Estaba interesado en las células dendríticas, que tienen funciones importantes en la vigilancia inmunitaria y la activación de las respuestas inmunitarias inducidas por vacunas. Estimulados por nuevas ideas, pronto comenzó una fructífera colaboración entre los dos, centrándose en cómo los diferentes tipos de ARN interactúan con el sistema inmunológico.”

The New York Times (https://shorturl.at/jKNS8) recordó que la unión entre Karikó y Weissman se trató de un hecho fortuito en la Universidad de Pensilvania, ya que por azar, durante una de sus jornadas de trabajo en 1998, se encontraron frente a una fotocopiadora e intercambiaron ideas: ella habló de su fascinación ARN mensajero y él contó que buscaba nuevos enfoques para una vacuna contra el VIH. 25 años después de ese encuentro fueron premiados con un Nobel.

No hay manera de predecir el futuro

Para Susana López Charretón, investigadora en el Instituto de Biotecnología de la UNAM, el galardón otorgado a Katalin Karikó y Drew Weissman “es realmente un reconocimiento a la importancia de la indagación, no podemos decir ‘sólo hay que investigar lo que creemos que es muy importante y lo que vemos como primordial’, hay que sostener la investigación básica, porque uno nunca sabe en qué momento puede ser aplicada. A esta mujer no la quisieron apoyar en este tipo de trabajo por mucho tiempo pensando que no tenía futuro, pero no hay manera de predecir el futuro de una investigación; ahora este trabajo es importantísimo y de aquí en adelante muchas vacunas podrán ser accesibles en diversas partes del mundo”.

“Ya estaban trabajando en otras vacunas cuando llegó la epidemia de SARS-CoV-2. No es un descubrimiento de un día a otro; ambos, la doctora Katalin Karikó trabajando el ARN y el doctor Drew Weissman con inmunología, llevaban más de 10 años colaborando. Había realmente muy poca información sobre la efectividad de este tipo de vacunas, su desarrollo llevaba mucho tiempo de estudio. Fuimos afortunados de que se tuviera un prototipo para probarlo en esta pandemia que permitió demostrar su utilidad”, agregó la especialista.

Es un sentimiento que comparte Mauricio Rodríguez Álvarez, académico de la Facultad de Medicina: “Quiero enfatizar la importancia de la ciencia y la investigación. Gracias a décadas de estudio y dedicación, hoy en día contamos con herramientas poderosas para enfrentar desafíos de salud tan significativos como la Covid-19. Lo más prometedor es su adaptabilidad. Al igual que con las vacunas de influenza que se actualizan anualmente, la tecnología de ARN podría permitirnos desarrollar con rapidez vacunas en situaciones de emergencia”.

¿Cómo funcionan?

El principio de estas vacunas es que los seres vivos tenemos principalmente dos tipos de información genética, explicó Susana López Charretón, “todas las células tienen ADN (ácido desoxirribonucleico) que, en general, es el que contiene la información genética –lo que se hereda de padres a hijos–, y el ARN, que es una molécula, podríamos decir, que es una copia del ADN que funciona como mensajero. Ese ARN tiene información que puede ser decodificada durante la producción de proteínas, se traduce –tienes en una banda un lenguaje que pasa a través de una máquina, la de traducción– y lleva las instrucciones para traducirse a proteína”.

Así detalló su funcionamiento la investigadora: “Para esa vacuna, lo que hicieron fue hacer sintéticamente un ARN que tiene las instrucciones para traducir la proteína Spike, que es la que forma las espículas que tiene el coronavirus. Este ARN sintético tiene que estar encapsulado en unas burbujas de lípidos que se fusionan con algunas células musculares y el ARN se libera dentro de ellas. Así la célula lo reconoce como propio, lo empieza a traducir y la célula empieza a producir la proteína Spike del virus, y lo presenta al sistema inmune del organismo. Así funcionan las vacunas, a través de presentar proteínas extrañas al sistema inmune. Parece muy sencillo, pero costó mucho trabajo demostrar que el ARN, que es una macromolécula muy lábil y se degrada facilísimo, puede funcionar para este propósito. Karikó y Weissman hicieron modificaciones en el ARN para que no se degradará tan fácil y para evitar que las células al detectar ARN exógeno no despertaran una respuesta inmune inflamatoria severa”.

Mauricio Rodríguez, por su parte, destacó que “la tecnología de ARN, ejemplificada por las vacunas de Pfizer y Moderna, ya cuenta con un sólido respaldo en términos de seguridad y eficacia. Están en marcha ensayos para otras enfermedades que utilizan esta misma plataforma. Puede revolucionar la medicina, permitiendo la creación rápida de vacunas o tratamientos para padecimientos importantes. Sin embargo, una preocupación es la propiedad intelectual; es probable que pocas empresas controlen esta tecnología en los próximos años, lo que podría afectar el acceso y disponibilidad de medicamentos y vacunas”.

López Charretón subrayó que inicialmente muchos inversionistas e investigadores consideraron que las ideas de la doctora Karikó no tenían futuro, situación que complicó su investigación; además de que, antes de este desarrollo médico, se había encontrado que al introducir ARN exógeno a un organismo, éste generaba una respuesta inflamatoria severa.

“Lo que resultaba tóxico era el ARN, porque cuando nuestras células detectan un ARN extraño, se prende toda una serie de señales inmunes que causan principalmente inflamación. El ARN que se está usando en las vacunas ya está modificado, de modo que no causa estas reacciones secundarias tan graves. No podemos decir nunca va a pasar, pues algunas proteínas que se produzcan quizá no funcionen como queremos, lo importante es saber que cada vacuna se tiene que probar primero, como ha ocurrido con todas las que conocemos, pasando por diferentes fases: primero en células en cultivo, luego en animales experimentales y después en grupos pequeños de voluntarios. Cada uno de estos diseños nuevos de vacunas de ARN se tiene que probar”. “Se espera que empecemos a tener muchas vacunas de ARN, porque, además, ya tuvimos la suerte de probarla con millones de personas y sabemos que es muy útil, gracias a eso podemos salir a la calle y ya estamos protegidos contra la infección del SARS-CoV-2. Sin esas vacunas creo que no habríamos podido salir tan rápido de la pandemia”, concluyó la especialista.

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30 AÑOS DE LA UNAM EN JURIQUILLA

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Necesitamos pensar y discutir ahora cómo seguir consolidándonos y hacia dónde queremos dirigir el rumbo para asegurar el futuro de este polo en las siguientes décadas

A tres décadas de la creación del Instituto de Neurobiología (INb), que dio pie a la fundación del Campus Juriquilla de la UNAM, invito a la comunidad a reflexionar un momento sobre lo que ha ocurrido, lo que se ha logrado y lo que no, para reconocer los retos actuales y también para alzar la vista y vislumbrar nuevos horizontes hacia donde ir.

Se piensa que el contexto actual es muy complejo y plantea enormes desafíos para el porvenir, tanto en el país como en la Universidad. En México hay una creciente polarización de la sociedad, un incremento en la violencia y la inseguridad, sufrimos aún los lastimosos efectos de la pandemia, enfrentamos una situación complicada en el sector salud, una disminución real en el financiamiento al sector de ciencia y tecnología, y muy insuficiente para el sector educativo, además de embates constantes hacia las universidades y su autonomía, entre otras consideraciones. ¿Cómo incide todo ello en las posibilidades de desarrollo futuro de la UNAM, una institución que no es para nada ajena a lo que sucede en la nación, sino por el contrario está profundamente comprometida con ella? La pregunta, me parece, es pertinente, particularmente en momentos de cambio en nuestra Universidad.

Para intentar responderla quisiera recurrir a los sucesos que conmemoramos. Me explico: el Centro de Neurobiología (CNb) nació, por acuerdo unánime del Consejo Universitario, el 24 de septiembre de 1993, durante el rectorado del Dr. José Sarukhán. Sin embargo, su concepción y gestación iniciaron varios años antes, hacia 1987. En esa época, un grupo de académicos del Departamento de Fisiología del Instituto de Investigaciones Biomédicas –liderado por un gran universitario: el Dr. Flavio Mena Jara– se propuso imaginar alternativas para aspirar a un mejor futuro, dado que enfrentaba condiciones muy limitantes para su desarrollo adecuado. Todo empezó con un sueño de Flavio, quien logró entusiasmarnos para trabajar en una propuesta que convenciera a las instancias universitarias a fin de lograr su respaldo, aprobación y concreción. El reto en ese momento parecía prácticamente inalcanzable. ¿Por qué?

¿Cuál era el contexto nacional e institucional que prevalecía en aquellos años? Recordemos: en el país, intensas y recurrentes crisis políticas, hiperinflación, declaración de un estado de guerra, magnicidios políticos, la debacle económica por el llamado “error de diciembre”, entre otros. En la UNAM, también situaciones complejas: el movimiento estudiantil de 1987, la huelga sindical de 1988, el Congreso Universitario de 1990, continuas presiones presupuestarias, etcétera. Años para nada sencillos y aparentemente poco propicios para iniciar proyectos de envergadura. Dadas las circunstancias imperantes entonces, había quien pensaba que lo más fácil hubiera sido desechar o, al menos, posponer nuestra propuesta.

Sin embargo, en la UNAM sabemos que las grandes crisis pueden ofrecer también interesantes espacios de oportunidad. Lo importante es tener una visión de futuro consistente y mantener la lealtad a los más sólidos valores académicos y universitarios. Este fue el enfoque que prevaleció y, a pesar de las condiciones difíciles, se tomaron las decisiones adecuadas. Por fortuna para nuestra causa, se conjuntaron las convicciones de varios visionarios que, en vez de arredrarse ante la adversidad, supieron transmitir a muchos otros su compromiso para empezar a cristalizar sus sueños.

La visión que compartimos con Flavio contenía los siguientes aspectos: a) crear una nueva casa académica que recogiera la herencia de la escuela mexicana de neurociencias y, aprovechando el impulso mundial generado por la Década del Cerebro, se dedicara exclusivamente a cultivar esa área del conocimiento; b) diseñar un espacio de colaboración en donde fluyera la creatividad para estudiar integralmente al sistema nervioso, cultivando enfoques multi, inter e incluso transdisciplinarios, a fin de generar conocimiento sobre la estructura y las funciones más complejas y emergentes del cerebro, tanto en condiciones normales como patológicas; c) forjar un lugar en donde se formaran holísticamente los futuros neurobiólogos, disponiendo de los mejores medios para educarse, con rigor y excelencia, como científicos; y d) fundar una morada en la que prevaleciera, entre sus integrantes, “el juego limpio”.

La visión que impulsaba el rector Sarukhán vislumbraba la creación de polos de desarrollo regional, para apoyar la descentralización de la educación superior y las actividades de ciencia, tecnología e innovación en el país, en los cuales: a) se incluyeran grupos de excelencia académica que cultivaran líneas de investigación de frontera e impulsaran los enfoques multidisciplinarios; b) hubiera una clara interacción con universidades locales, se incorporaran programas de posgrado y se participara en licenciaturas; c) se contribuyera a buscar soluciones de problemáticas locales y/o regionales; y d) se garantizara la posesión de los terrenos y la infraestructura urbana para la UNAM.

Mientras, en el gobierno estatal de Querétaro, encabezado por el gobernador Enrique Burgos, se quería propiciar un impulso a la educación en todos sus niveles, como un elemento fundamental de transformación y progreso de la sociedad queretana. Por ello, la propuesta encontró un apoyo sustantivo a través de la gestión de terrenos (en total 120 hectáreas) y la generación de condiciones que permitieran el desarrollo tanto de la UNAM, como de la Universidad Autónoma de Querétaro y del Cinvestav-IPN, que se sumaron con entusiasmo para contribuir al fortalecimiento de este magno proyecto.

Por supuesto, para que estas gestiones fueran exitosas se contó con el invaluable apoyo del gobierno federal, para otorgar los terrenos de Juriquilla y recursos para la construcción de este nuevo polo que tendría influencia, a mediano y largo plazos, en toda la región del Bajío mexicano.

En septiembre de 1993, el Consejo Universitario de la UNAM nos autorizó iniciar un viaje que aún no ha concluido. El CNb estaba conformado entonces por 25 académicos y medio centenar de estudiantes, los cuales trabajaban en 12 laboratorios. Se generó un ambicioso plan de desarrollo para fortalecer y equilibrar las diversas áreas de aproximación al estudio del cerebro. Tres décadas después, el INb está integrado por 35 grupos de investigación, seis unidades de apoyo y dos laboratorios nacionales, que albergan a una comunidad que rebasa ya el medio millar (incluyendo a más de 130 académicos), distribuidos en tres departamentos: Neurobiología Celular y Molecular, Neurobiología del Desarrollo y Neurofisiología, y Neurobiología Conductual y Cognitiva. Participamos como sede en tres posgrados (Maestría en Neurobiología, Doctorado en Ciencias Biomédicas, Doctorado en Psicología) y contribuimos en varios más, tanto en la UNAM como en otras instituciones.

En comparación con las líneas de investigación iniciales, las que cultivamos hoy han crecido, se han diversificado y han ampliado los enfoques conceptuales y experimentales para el estudio integral del sistema nervioso, lo que constituye una de sus principales fortalezas, como se estableció en la visión que dio origen al CNb. En varias áreas, contamos con líderes reconocidos internacionalmente. También, hemos incrementado los lazos de vinculación, particularmente en el sector salud, como por ejemplo con la Unidad de Neurodesarrollo que ha atendido con éxito a más de 1,600 bebés con factores de riesgo de daño cerebral; con la Unidad de Resonancia Magnética que ha realizado más de 60,000 estudios especializados a pacientes tanto del ámbito público como privado; o con el desarrollo de protocolos de investigación traslacional para el tratamiento de varios padecimientos (retinopatías, cáncer, dolor crónico, entre otros). En el INb se han graduado ya 1,204 estudiantes (entre ellos 289 doctores y 490 maestros en ciencias) y se han generado más de 2,400 publicaciones con impacto internacional. Nuestras redes de colaboración incluyen 606 instituciones extranjeras y 175 nacionales. Estos breves indicadores señalan que el INb ha venido cumpliendo con su misión original.

Como mencioné, con el CNb nació el Campus Juriquilla. Los terrenos se donaron en 1994. A partir de entonces, no ha habido un año en que no se construya algo, contribuyendo así a su crecimiento y consolidación. En el desarrollo de este proyecto se constató una característica de la UNAM: que siempre es fiel a sí misma y honra los compromisos que asume, con una visión de largo alcance. A diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos, en la Universidad no se parte de cero en cada periodo rectoral, sino que se avanza sobre lo existente y, en su caso, se reorientan objetivos para buscar mejores opciones para construir el futuro.

El Campus Juriquilla de la UNAM es un ejemplo contundente de ello. Véase si no: hasta el momento hemos contado con el invaluable apoyo y empatía de cinco rectorados (Sarukhán, Barnés, de la Fuente, Narro y Graue) que le han dado continuidad y viabilidad al compromiso de constituir un polo de desarrollo en esta región del país. Así, además de Neurobiología, durante estos periodos se han instalado sucesivamente los actuales Centro de Geociencias y el Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada; la Coordinación de Servicios Administrativos, el Centro Académico Cultural, la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de la Facultad de Ciencias; el Laboratorio de Investigación en Procesos Avanzados de Tratamiento de Aguas del Instituto de Ingeniería, la Unidad de Alta Tecnología de la Facultad de Ingeniería; la Unidad del Instituto de Matemáticas y el Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano; las Unidades de Resonancia Magnética, de Investigación en Neurodesarrollo y de Biomecánica, el Laboratorio Nacional de Visualización Científica y el de Imagen por Resonancia Magnética; la Escuela Nacional de Estudios Superiores- Juriquilla y, recientemente, el Centro de Preservación Documental de la Biblioteca y Hemeroteca Nacionales, además de áreas deportivas y diversas ampliaciones a las entidades académicas. Por ello, nuestro más sentido agradecimiento.

También hay que reconocer los esfuerzos realizados por la UAQ y el Cinvestav, nuestras instituciones hermanas en la construcción conjunta de este importante polo científico, tecnológico y educativo, que también se han venido fortaleciendo.

Cuando iniciamos este viaje con la creación del CNb éramos sólo un puñado (alrededor de 75), con un sueño compartido y la convicción de trabajar para convertirlo en realidad. A esa quimera se fueron sumando muchos colegas más, tanto de las entidades de la UNAM que acabo de mencionar, como de la UAQ con sus Facultades de Ciencias Naturales y de Informática, respectivamente; así como del Cinvestav, con su Laboratorio de Materiales. Actualmente, la comunidad universitaria que integra a las tres instituciones ubicadas en Juriquilla supera las 4,100 personas que laboran aquí cotidianamente. Es decir, en 30 años ¡se creció 55 veces! Entre las tres instituciones se tienen cerca de 850 académicos, alrededor de 2,800 estudiantes y 460 trabajadores administrativos. En el Campus se imparten 17 programas de licenciatura y se ofrecen 19 programas de posgrado, varios de ellos con maestría y doctorado.

En nuestras aulas y laboratorios se han formado varios miles de alumnos que se desempeñan como profesionistas, investigadores, profesores y técnicos al servicio de la región y del país. También nos vinculamos con el sector público, social y privado; en el entorno educativo y en el de la salud; con múltiples interacciones en el ámbito industrial; con los gobiernos municipales y estatales, en el desarrollo de políticas públicas, en el diseño de protocolos y monitoreo de riesgos y de protección civil, así como en el cuidado del ambiente; entre muchos otros.

En el Campus Juriquilla, la UNAM ha construido casi 70,000 m2 de instalaciones especializadas, con equipamientos científicos sofisticados y poderosos, que permiten hacer investigación competente en el mundo y formar con alta calidad a nuestros estudiantes. Albergamos a varios laboratorios nacionales y tenemos acceso a facilidades internacionales. Hemos graduado a 2,646 estudiantes (1,025 de maestría y 567 de doctorado) y generado alrededor de 7,100 publicaciones científicas y 45 patentes. Contamos también con un espléndido auditorio para promover la divulgación científica, las actividades culturales y artísticas entre los universitarios y la sociedad queretana.

El potencial que se ha logrado conjuntar –por parte de las tres instituciones en el Campus– es enorme. Sin duda, el polo académico que trabaja con dinamismo en Juriquilla es ya una de las grandes fortalezas de Querétaro, del Bajío y del país. Representa un modelo para promover la ciencia, la tecnología, la innovación, la educación superior y la cultura en apoyo al desarrollo regional. ¡Esa es una muy buena noticia que debe conocer mejor la sociedad! Por ello, con motivo de la conmemoración de estos fructíferos primeros treinta años es importante convocarnos a redoblar los esfuerzos y a reiterar nuestros compromisos iniciales, para fortalecer las interacciones interinstitucionales, a fin de plantearnos nuevos retos a alcanzar conjuntamente.

Así, ante la pregunta que hacía al inicio respecto a los tiempos complicados que se viven ahora, la respuesta es que no hay espacio para el escepticismo; por el contrario, hay que seguir buscando las áreas de oportunidad, sin importar las dificultades. ¡A pesar de los obstáculos, la Universidad prevalecerá! Lo que ha pasado para crear este Campus (y otros, hay que decirlo) nos muestra lo que se puede hacer. Necesitamos pensar y discutir ahora cómo seguir consolidándonos y hacia dónde queremos dirigir el rumbo para asegurar el futuro de este polo en las siguientes décadas. No es menor el desafío, por lo que exhorto a todos a sumarse para enfrentarlo con creatividad, con entusiasmo, con los mismos ánimos y esfuerzos de quienes, hace tres décadas, soñamos con un mejor porvenir.

Parafraseando al Dr. Narro: “Mientras que, en muchas instituciones en nuestro país, lo indispensable, lo necesario, no se puede conseguir, en la UNAM las utopías, los sueños, se convierten en una realidad”. Agradezco la oportunidad que la Universidad me ha brindado para poder colaborar con muchos colegas y atestiguar, desde distintas responsabilidades, que ello se ha podido realizar aquí. Tenías razón Flavio, cuando me enseñaste a apreciar el poema de Constantino Cavafis sobre Ítaca: ¡lo más importante, lo realmente relevante –a lo largo de esta aventura que ha ocupado ya la mitad de mi vida– ha sido el viaje! Invito a todas y todos a continuarlo, a seguir buscando nuevos derroteros y puertos donde atracar, a fin de continuar construyendo el futuro del INb y del Campus Juriquilla, para que ¡por nuestra raza persista hablando el espíritu de su Universidad!

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ESTUDIANTES DE LA UNAM GANAN DOS PRIMEROS LUGARES EN LA ROBOCUP 2023

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Se trata del certamen de robótica más importante en el mundo; compitieron en Burdeos, Francia, contra más de dos mil 500 equipos de 45 países

Estudiantes de la UNAM conquistaron dos primeros lugares en la competencia de robótica e inteligencia artificial más importante en el mundo, la RoboCup 2023, en Burdeos, Francia. En la liga @Home (at Home) obtuvieron el premio a la mejor navegación, mientras que en Logistics, se llevaron el galardón Exceeding Performance in Challenge Track (desempeño superior en pista de desafío). Las escuadras son parte del Laboratorio de Biorrobótica de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, a cargo de Jesús Savage Carmona.

El encargado de este laboratorio cuenta que “el equipo que participó en liga @Home está formado por alumnos de la Facultad de Ingeniería, del posgrado de Ciencia e Ingeniería en Computación y del posgrado de Ingeniería Eléctrica, además de estudiantes de la Universidad Japonesa de Tamawaba, con quienes hubo una colaboración directa”.

Por su parte, los alumnos que participaron en la liga Logistics también lo integran estudiantes de la Facultad de Ingeniería, del posgrado de Ciencia e Ingeniería de la Computación y del posgrado de Ingeniería Eléctrica. “Es importante destacar que es la primera vez que se compite en esta liga”.

Savage Carmona explica: “En la categoría Logistics, participamos en una prueba en la que el robot tenía que hacer el reconocimiento de ciertos objetos en el medio ambiente; mientras que en la liga @Home el robot debía navegar en un ambiente y seguir a una persona, evadir obstáculos, llegar a un lugar desconocido, dejar una bolsa y regresar al origen. Afortunadamente ambos grupos lo hicieron muy bien, con un código que ha sidodesarrollado por muchas generaciones de estudiantes, donde participan Marco Negrete, Luis Contreras y Óscar Fuentes”.

Sobre los alumnos que participaron, Jesús Savage comenta que son estudiantes sobresalientes que se prepararon intensivamente por seis meses. “Son de la Facultad de Ingeniería de las carreras de Mecatrónica, Electrónica y Computación y del posgrado en Ciencia e Ingeniería de la Computación, de maestría y doctorado, y del posgrado de Ingeniería”.

Marco Antonio Negrete, profesor en la Facultad de Ingeniería –y quien lleva ya 16 años trabajando en el Laboratorio de Biorrobótica–, comenta que este éxito“no es un caso particular, somos una muestra más de lo que es la vida en la Universidad. Los estudiantes son una prueba de que se pueden lograr grandes cosas en lo internacional”.

Para Negrete Villanova esta movilidad “tiene que ver con el nivel en general de la UNAM, entendida como una comunidad, tanto de alumnos como de académicos y de los recursos que proporciona. También viene del apoyo de los académicos y, por supuesto del impulso que da la Universidad, tanto en infraestructura como en los acuerdos que en general tiene con otras instituciones”.

El equipo de Logistics tuvo colaboración de otras universidades que han tenido convenios con la UNAM, por el cual dos alumnos provenientes de la Universidad de Graz, en Austria, hicieron una estancia en el país, mientras que una de las alumnas de la Facultad estuvo tres semanas en esa institución. Luis Contreras y Óscar Fuentes coordinaron a los equipos.

Los estudiantes que participaron en Logistics son: Rebeca Muñoz, de la maestría en Ingeniería Eléctrica, Campo Disciplinario de Sistemas Electrónicos; Daniel Ruelas, del doctorado en Ciencias de la Ingeniería; José Martínez, de la carrera de Ingeniería Electrónica; Julio César Martínez Castillo, del posgrado en Ciencia e Ingeniería de la Computación, y Mitzi Anahí Ramírez Estrada, del posgrado en Procesamiento Digital de Señales de la Facultad de Ingeniería.

En @Home participaron Rubén Ulises Sandoval Rodríguez, del posgrado en Ingeniería Eléctrica, y Óscar Durán Luna, de la maestría en Ciencia e Ingeniería de la Computación.

De excelencia

También es importante destacar que el Laboratorio de Biorrobótica fue aceptado como uno de los centros de excelencia que forman la red Global Naixus para el desarrollo de la inteligencia artificial [https://bit.ly/3CQMd7Q]. Se trata de una iniciativa multidisciplinaria destinada a cerrar la brecha entre la IA y el desarrollo sostenible. El objetivo es fortalecer la cooperación internacional en torno a la IA y las tecnologías digitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y está auspiciada por la Unesco.

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MÉXICO TENDRÁ DOS ECLIPSES DE SOL EN MENOS DE SEIS MESES

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El primero será anular y ocurrirá el 14 de octubre de 2023 en Campeche y la península de Yucatán, y el segundo será total y se observará el 8 de abril de 2024 en el norte del país

El 14 de octubre de 2023, alrededor de las 11:30 de la mañana, un eclipse anular hará que en Campeche y la península de Yucatán se forme un aro de fuego alrededor de la Luna y que el cielo se oscurezca, mientras que el 8 de abril de 2024 (cinco meses y 22 días después­) tendremos otro eclipse en México, ahora total, que hará que en Sinaloa, Durango y Coahuila, la luz solar se esfume del todo y que, durante poco más de cuatro minutos, se haga de noche en pleno día.

Los griegos llamaban a este fenómeno ἔκλειψις o ‘desaparición’, y los mayas le decían pa’al k’in, o ‘Sol roto’. “Aunque los hemos estudiado desde tiempos antiguos, los eclipses nos maravillan hoy tal y como antes”, señala el doctor José Franco, del Instituto de Astronomía de la UNAM, quien recuerda que vio su primero el 7 de marzo de 1970, cuando aún cursaba la licenciatura en Física y viajó al pueblo oaxaqueño de Miahuatlán para disfrutar del evento. “He presenciado muchos más desde entonces y aún me siguen asombrando”.

¿Pero cómo es posible que un objeto tan relativamente pequeño como la Luna pueda tapar al Sol, en especial si consideramos que éste es tan voluminoso que, en su interior, ella cabría unas 65 millones de veces?

Lo que sucede —explica el profesor Franco— es que, en el firmamento, ambos parecen de tamaño idéntico. Esto se debe a que, aunque nuestro satélite posee un diámetro 400 veces menor al del astro, también está 400 veces más cerca. Es como si colocáramos a lo lejos un balón de soccer, tomáramos una canica entre nuestro pulgar e índice y la acercáramos a nuestro ojo justo hasta el punto donde ésta luce igual de grande que la pelota. A este delicado balance entre dimensión y percepción se le denomina diámetro angular y es lo que permite a la Luna ocultar al Sol, casi de manera exacta, al transitar frente a él.

“Sin embargo, la órbita lunar es una elipse elongada y no un círculo perfecto y eso hace que unas veces se encuentre más lejos y otras más cerca de la Tierra y, por lo mismo, si la Luna se cruza con el Sol cuando está en una posición distante su tamaño aparente será menor al del astro y casi lo tapará, mas no del todo, y dará la impresión de tener un halo luminoso por encima de su contorno: a esto se le llama eclipse anular. Por el contrario, si ella pasa por enfrente cuando está en una posición cercana, ocultará al disco solar de forma completa, el cielo se oscurecerá cual si fuese noche, habrá estrellas y tendremos uno total”.

El astrofísico Neil de Grasse Tyson alguna vez llamó a este fenómeno “un espectáculo cósmico que todos deberíamos experimentar al menos una vez en la vida”. De hecho, en una serie de tuits donde especulaba sobre aquello que nos perderíamos como humanidad de no haber una luna en los cielos, escribía: “No tendríamos hombres lobo ni el álbum The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd”, pero lo más grave —ponía en lo más alto de su listado— es que no sabríamos qué son los eclipses y desconoceríamos todas las emociones que son capaces de despertar.

Bajo la sombra de la Luna

Si viajáramos al espacio justo cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra no sólo observaríamos al satélite proyectar su sombra sobre una porción muy reducida del globo terráqueo, también —como el orbe gira— miraríamos a dicha silueta desplazarse hasta cubrir una zona muy alargada, cual si fuese un listón con diversos tonos de grises. A esa línea se le llama “camino de umbra y penumbra” y es la oscuridad momentánea que el eclipse va generando a su paso.

Y si nos colocásemos al centro de esa franja, justo donde el gris es más intenso (zona de umbra) veríamos al fenómeno en plenitud. De ubicarnos en alguna de las regiones laterales y más claras de esa grisalla (área de penumbra) lo apreciaríamos de manera parcial.

“El eclipse anular del 14 de octubre próximo ­—el cual ocultará al Sol en 90.5 por ciento— iniciará su recorrido en el océano Pacífico, ingresará a Estados Unidos por Oregón y avanzará hasta salir por Texas. Cerca de las 10:45 horas entrará en México a la altura de Campeche, bajará por la selva hacia Calakmul y luego seguirá por parte de Quintana Roo y Belice. Dicho trayecto llegará a Centroamérica, continuará hasta Brasil y, finalmente, concluirá en el Atlántico”, detalla el profesor José Franco.

Para el astrofísico, entender qué hay detrás de esto nos permite saber más de la Tierra y sobre qué la hace única pues, aunque también se producen eclipses en otros planetas, lo que sucede en el nuestro no tiene igual. De hecho, hace poco más de un año (el 20 de abril de 2022) el rover Perseverance de la NASA grabó en Marte el paso de Fobos frente al Sol y el video muestra a una pequeña luna —con una silueta que, de tan irregular, recuerda más a una patata que a una esfera— flotando en medio del astro, sin siquiera cubrirlo en una tercera parte.

Los eclipses no son exclusivos de nuestro mundo, pero de haber un lugar privilegiado para apreciar tales fenómenos éste sería la superficie terrestre, ello porque pese a que el Sistema Solar tiene 163 lunas orbitando a seis de sus planetas (ni Mercurio ni Venus tienen satélites), la nuestra es la única capaz de tapar, casi a la perfección, al disco solar.

El evento que atestiguaremos en México el 8 de abril de 2024 será un buen ejemplo de esto, ya que ese día la Luna ocultará por completo el espacio que ocupa el Sol en el cielo, como una pieza de rompecabezas que embona en el lugar preciso. “En esta ocasión el eclipse será total e iniciará en el Océano Pacífico; entrará a América por Mazatlán y de ahí subirá hacia Durango, Torreón, Cuatro Ciénegas y Monclova. Luego ingresará a Estados Unidos, seguirá hacia Canadá y saldrá por el sureste de ese país para finalmente extinguirse en el Atlántico”.

Que la fecha del evento caiga en lunes significa que, por una vez, la semana comenzará en martes, pues como señala el astrónomo Anthony Aveni: “Los eclipses son una señal de alto, una luz roja, un viaje a lo extraordinario y una invitación a replantearnos cómo vemos las cosas”.

A seis meses de distancia, el profesor Franco ignora dónde estará justo ese día, pero sí sabe que será en el norte de México, por donde pase el camino de umbra. “Lo más seguro es que estemos con la gente dando instrucciones sobre cómo observar este fenómeno de forma segura, aunque llegado el momento me daré un respiro para disfrutar la experiencia de ver cómo todo se oscurece y seré un espectador más”.

En el origen mismo de la historia

El eclipse más antiguo del que se tiene registro ocurrió hace tres mil 245 años, el 5 de marzo del 1223 AC, en la ciudad de Ugarit, y de ello da cuenta una tablilla hallada por arqueólogos en la actual Siria. En las inscripciones talladas sobre el objeto de arcilla puede leerse: “En el día de Luna Nueva, del mes de hiyaru, el Sol se escondió avergonzado”.

Más que algo anecdótico, este dato es fuente de información valiosa, pues además de evidenciar que en los últimos tres mil años la rotación terrestre se ha modificado poco o nada, a nivel antropológico demuestra que, desde el inicio mismo de la historia, el humano comenzó a consignar los fenómenos astronómicos y a intentar explicarlos.

El cambio entre lo que llamamos prehistoria e historia corresponde al momento en el cual se inventa la escritura, explica el profesor Franco. “Desde el instante en el que el hombre aprendió a escribir comenzó a llevar registro de todo: tanto de lo sucedido en sus ciudades como en el firmamento. El cielo es el principio del conocimiento y, de alguna forma, la historia de la astronomía es también la historia de la civilización”.

Por ello, al investigador no le sorprende que sabios de culturas distantes y sin contacto entre sí llegaran a conclusiones idénticas por diferentes vías, tal y como planteaba Augusto Monterroso en uno de sus cuentos, donde un fraile, tras leer a los filósofos griegos, busca impresionar a un grupo de indígenas guatemaltecos presumiendo que sabe cuándo el Sol se oscurecerá, sólo para terminar sobre una piedra sacrificial al tiempo que uno de sus ejecutores recita “una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos mayas habían previsto y anotado en códices sin ayuda de Aristóteles”.

Fue un eclipse de Sol a media batalla, señalaba Heródoto, el que detuvo la guerra entre medos y lidios el 28 de mayo del 585 AC, y es probable que fuera otro eclipse, el 21 de abril del 1325 DC, el que diera a los aztecas la señal definitiva para fundar la ciudad de México-Tenochtitlan a mitad de un lago, como sugiere el astroarqueólogo Jesús Galindo, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Ello muestra que, además de estar en el inicio mismo de la historia, estos fenómenos podrían ser base y explicación de varios hechos históricos. Decía Jorge Luis Borges en su ensayo “Los cuatro ciclos” que si comparamos los textos de antaño con los actuales veremos que el hombre siempre regresa a los temas que le han dejado huella. Alguien, en la antigua ciudad de Ugarit, dejó constancia escrita, por primera vez, de su sorpresa al ver desaparecer al Sol, por lo que lo señalado por el poeta bonaerense debe ser cierto: hoy, a tres mil 245 años de distancia, seguimos escribiendo de eclipses porque no hemos perdido el asombro.

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GENIO DE LAS MATEMÁTICAS ENTRENA CON LIBROS DE LA UNAM

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  • Juan Francisco Achurra es un joven panameño de 13 años que ha ganado varios certámenes de matemáticas tras prepararse con los Cuadernos de olimpiada, una serie de 15 libros publicados por el Instituto de Matemáticas de la UNAM

Juan Francisco Achurra nació en Panamá y es un genio de los números. A los nueve años se dio cuenta de que tenía una especie de ábaco en la cabeza que le permitía realizar cálculos mentales con rapidez y facilidad; de hecho, cuando compite en justas matemáticas se le ve mover sus manos como si manipulara un ábaco físico, y realizar complicadas operaciones aritméticas en apenas segundos.

Hoy Juan Francisco tiene 13 años y ha viajado a China, México y Malasia representando a Panamá en el Campeonato Internacional de Aritmética Mental, en el que participan alrededor de 800 niños de más de 40 países. Para formar parte del equipo olímpico de matemáticas de su país natal el adolescente señala que, además de su talento, debe trabajar duro todos los días e intentar siempre algo nuevo.

Para lograrlo, con ayuda de su papá buscó en internet apoyo para estudiar y mejorar sus conocimientos y encontró los Cuadernos de olimpiada, una colección de 15 libros editados por el Instituto de Matemáticas de la UNAM, la cual es usada por estudiantes mexicanos que cada año asisten a ese tipo de eventos.

La disciplina, práctica, esfuerzo y estas publicaciones fueron las herramientas con las que ganó el último campeonato de cálculo, en Malasia, donde resolvió 70 operaciones en sólo cinco minutos.

En entrevista vía remota, Juan afirmó que es un material muy bien ordenado y distribuido. “Estos libros me han ayudado mucho, sobre todo el de álgebra, que explica de manera sencilla y eso me agrada mucho”.

A quienes gustan de los ejercicios con números, Achurra recomienda estos textos para iniciar o reforzar sus conocimientos y, sobre todo, pide a los jóvenes de su generación buscar algo que les apasione o para lo que sean buenos, y que se esfuercen y mejoren siempre. Juan Francisco continuará preparándose para representar a Panamá en las olimpiadas nacionales de matemáticas y, a futuro, quiere ser médico neurocirujano o químico. “Espero obtener buenos resultados en estas competencias y entrenarme en México, en la UNAM”, finalizó.

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ECLIPSES, FENÓMENO QUE DESCONCIERTA A LOS ANIMALES

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  • Aunque se sabe que la conducta de la fauna se altera cuando la Luna oculta al Sol, aún falta investigar sobre el tema, explica Ron Fernández, de la Facultad de Ciencias de la UNAM

El 29 de julio de 1878, fecha del llamado “primer gran eclipse de los Estados Unidos”, Thomas Alva Edison visitó una granja en el pequeño poblado de Rawlins, en Wyoming, para probar su más reciente invento, el tasímetro, un aparato diseñado para medir la temperatura de la corona solar. La máquina, puesta en marcha justo cuando la Luna ocultaba al Sol, fue un fracaso jamás patentado, pero ese día Edison sí hizo una aportación a la ciencia —no la que él esperaba— al describir cómo, en el momento en que oscurecía, los pollos que picoteaban en el corral hicieron un alto súbito, regresaron al gallinero, se arrellanaron en sus perchas y echaron a dormir.

Poco sabemos del comportamiento de la fauna durante los eclipses solares por ser eventos que duran apenas un par de minutos y no se repiten en el mismo sitio sino hasta siglos después (375 años en promedio, según la NASA). “Ello nos impide replicar la experiencia en condiciones semejantes, con los mismos animales o en el mismo lugar”, expone Ron Fernández, neuroetólogo y posdoctorante de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM.

De lo que sí estamos ciertos es de que su conducta cambia y eso es algo que debemos estudiar a fondo, añade. Y es que cada que ocurre uno de estos fenómenos la gente suele dar cuenta de los comportamientos más inusuales, como que las luciérnagas refulgen a mediodía, los perros ladran sin concierto, los búhos ululan, los grillos cantan sin ser de noche o, como algunos paseantes poco afortunados han notado, los mosquitos se levantan de entre la hierba y pican con frenesí, por poner apenas pocos ejemplos.

Esto pasa porque los organismos han evolucionado para adaptarse al eterno vaivén entre el día y la noche y han desarrollado una suerte de reloj interno que, cual metrónomo, marca sus ritmos biológicos en periodos de 24 horas. “A esto se le llama ciclo circadiano y tiende a mantenerse inalterable; sin embargo, si pasa algo extraordinario como el cambio abrupto de luz a oscuridad que viene aparejado con los eclipses, veremos que algunas criaturas nocturnas se activarán, otras de hábitos diurnos se aletargarán y especies que usan al Sol como brújula se desorientarán y perderán rumbo”.

A Ron Fernández le llama la atención que, mientras los relatos anecdóticos sobre el comportamiento animal durante los eclipses abundan, los estudios científicos son escasos y, aunque si bien algunos arrojan datos sorprendentes como el realizado en las selvas de Veracruz, donde se constata cómo las arañas Metepeira incrassata en cuanto se ennegrece el cielo deshacen lo que habían tejido minutos antes tan sólo para volverlo a tejer, “dichas publicaciones resultan insuficientes como para responder a las muchas interrogantes que, todo el tiempo, nos planteamos los biólogos”.

A decir de Anthony Aveni, académico de la Universidad de Colgate y uno de los padres de la arqueoastronomía, pocos eventos celestes generan tanta literatura como los eclipses: “Tan sólo dos minutos de oscuridad dieron pie a una centena de artículos en el New York Times en enero de 1925”, señala.

Entonces, ¿por qué esta falta de material en lo que respecta a la fauna? El mismo profesor Aveni aventura una respuesta: “Siendo yo un astrónomo, no puedo imaginar la dedicación y fuerza de voluntad que implica centrar tu atención en un animal durante un eclipse total, en vez de hacerlo en el Sol”.

Todos podemos hacer ciencia

Ron Fernández creció en San Juan de Pasto, una ciudad del departamento de Nariño, en Colombia, a 55 kilómetros del rancho de sus abuelos, quienes entre las muchas historias que solían relatarle le contaban una idéntica a la narrada por Edison. “Solían platicarme cómo, en el gran eclipse de 1991, cuando la Luna ocultó al Sol, las gallinas interrumpieron su actividad, volvieron a sus galpones y se acomodaron como si fuesen a dormir”.

Para el biólogo es evidente que estas observaciones tan similares y transmitidas por individuos sin relación entre sí, de haber sido analizadas y cotejadas bajo criterios científicos hubieran aportado datos invaluables para los especialistas. “Sin embargo, esto podría cambiar ahora. Cada vez hay más investigadores que incluyen a las comunidades en sus trabajos, es decir, que hacen partícipes a personas de a pie en labores realizadas antes sólo por profesionales. A esto se le llama ciencia ciudadana”.

¿Y si quienes han observado algo digno de contarse durante uno de estos eventos tomaran un micrófono o un celular, hicieran grabaciones y se las hicieran llegar a los biólogos? “¡Sería como tener ojos y oídos en todas partes!”, indica Ron. Algo así, añade, sucedió el 21 de agosto de 2017, cuando un eclipse total atravesó el territorio estadounidense y decenas de miles de ciudadanos apoyaron en múltiples proyectos, los cuales arrojaron información inédita, y desde los más diversos ángulos, sobre el fenómeno.

“Basta ver la enorme cantidad de artículos aparecidos de 2018 a 2020, en los cuales se analiza desde el comportamiento de la fauna hasta el aspecto de la atmósfera solar. Gran parte de ello se debe al entusiasmo de la gente, que decidió sumarse a los científicos. Para formar parte no se requería ninguna formación especial, cualquiera podía participar”, señala el neuroetólogo, quien añade que, de haber existido algo así hace décadas, probablemente sus abuelos se hubieran unido a alguna de estas campañas y aportados datos desde su granja, en el municipio colombiano de La Cruz.

El eclipse total que tendrá lugar el 8 de abril próximo es una excelente oportunidad para hacer ciencia ciudadana, subraya Ron Fernández, quien junto con un equipo de biólogos creó el sitio https://soundsinthedarkness.org/ (con apoyo de la FC de la UNAM), donde los interesados pueden inscribirse y participar como observadores, colectores de sonidos, analistas de datos o como promotores de esta actividad entre sus vecinos, colegas de instituto o amigos.

Dicho fenómeno será visible en toda Norteamérica: iniciará su camino en el norte de México, cruzará el este de Estados Unidos y finalizará en Canadá, por lo que representará una oportunidad única para realizar observaciones de todo tipo. Como decía Octavio Paz: “El cielo no tiene fronteras y las nubes no poseen papeles de ciudadanía”.

A Ron Fernández le interesa estudiar los paisajes sonoros generados cuando el Sol es ocultado por la Luna —en las observaciones de 2017 se sugirió que el sonido ambiental realizado por insectos y aves cae de golpe, como si giráramos a la izquierda el dial de volumen de nuestro estéreo—, aunque como él mismo explica, también hay otros proyectos disponibles. “Todos podemos colaborar. Para ello podemos acercarnos a las universidades locales o buscar en las redes sociales y sumarnos a alguna campaña de ciencia ciudadana. Ésta es una nueva manera de trabajar que no sólo modificará nuestra forma de investigar, sino, estoy seguro, cambiará de ahora en adelante nuestra manera de entender los eclipses”.

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EL 14 DE OCTUBRE, MÉXICO VIVIRÁ UNA FIESTA ASTRONÓMICA

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  • La ENES Mérida de la UNAM, como parte del Comité Nacional de Eclipses México, instalará diversas sedes de observación el 14 de octubre próximo, donde la gente podrá ver el fenómeno al tiempo que disfruta de un festival de arte, ciencia y cultura

No falla —señala Daniela Tarhuni, jefa del Departamento de Divulgación de la Ciencia de la ENES Mérida de la UNAM—, cada que en México hay un evento astronómico importante sus zonas arqueológicas se abarrotan con gente que, uniformada de blanco o con penachos en la cabeza y ayoyotes en los tobillos, buscan los objetivos más variopintos: cargarse de energía, conectar con cierta herencia ancestral o realizar rituales new age. “Eso pasará en Chichén Itzá, Uxmal, Ek Balam y otros centros ceremoniales el 14 de octubre, cuando los cielos de Yucatán, Campeche y Quintana Roo sean el espacio idóneo para ver el próximo eclipse anular de Sol”.

Según datos del INAH, tan sólo en Teotihuacán, durante los equinoccios de primavera, se han registrado afluencias hasta un mil por ciento mayores a las recibidas en un “día pico” normal. Ello pone en riesgo nuestro patrimonio precolombino porque —como señalan expertos de ese instituto— “la alta concentración de visitantes en fechas tan particulares aumenta los niveles de vulnerabilidad física y funcional de las zonas arqueológicas, así como la probabilidad de que ocurran acontecimientos capaces de dañar los bienes prehispánicos y de comprometer la seguridad de las personas”.

Si eso ocurre cada 21 de marzo con el equinoccio, ¿qué pasará con un fenómeno mucho más espectacular e inusual como el de la Luna ocultando al Sol?, pregunta Daniela Tarhuni. Anticipando que éste será un evento que convocará a multitudes, la ENES Mérida, como parte del Comité Nacional de Eclipses México (integrado por una veintena de entidades), ha preparado una serie de actividades a realizarse en diferentes plazas públicas de Yucatán que buscan ser un festival de arte, cultura y ciencia, así como una alternativa para evitar aglomeraciones innecesarias al pie de las pirámides.

“El plan es abarcar una gran área y llegar a todos los grupos poblacionales, sin distingo, por lo que nosotros, como comité estatal, tendremos sedes de observación en el puerto de Sisal y en los municipios de Maxcanú y Tekax. En Mérida habrá programas especiales tanto en el campus de la UNAM y el Gran Museo del Mundo Maya, como en un enclave que nos interesa en particular, el Parque Ecológico Metropolitano del Sur Yumtsil, por ubicarse en una zona con muy altos índices de marginación y vulnerabilidad. Algo muy parecido ocurrirá en Campeche y Quintana Roo”.

Quienes se acerquen a alguna de las muchas carpas que se instalarán a lo largo de la península yucateca podrán armar su propio proyector, charlar con astrónomos, participar en talleres y, llegado el momento, observar el eclipse anular de Sol asesorados por expertos que explicarán, en todo momento, qué sucede en el firmamento, lo cual promete ser una vivencia muy diferente a la que se vivirá en los centros prehispánicos, con sus habituales masas de gente elevando las palmas al cielo o purificándose a base de escuchar percusiones y de darse baños con el humo del copal.

“Estamos en coordinación con el Centro INAH Yucatán y, si bien sabemos que muchos buscarán disfrutar del evento en zonas arqueológicas, deseamos invitar a quienes tienen pensado reunirse allí a que mejor nos acompañen y se convenzan de que, cuando se trata de un eclipse, lo importante es lo que sucede en el cielo. No importa si estás en una plaza pública o en lugar sagrado maya, el fenómeno se verá exactamente igual”.

Un eclipse para una nueva generación

Hay fechas que, de tan importantes, se rememoran hasta con desglose de segundos. Para Daniela Tarhuni una de ellas es el 11 de julio de 1991, pero no a cualquier hora, sino a la 1:24 de la tarde, pues fue cuando en el cielo de la Ciudad de México se produjo uno de los eclipses totales más largos de los que se tenga noticia (poco más de siete minutos), al que algunos diarios incluso llamaron: La noche más corta en mil años.

“Estaba por terminar la primaria y mi mamá me llevó al Museo Nacional de Antropología para verlo en colectivo. Quizá fue una suma de todo: el que nos hubieran dado ese jueves de asueto en la escuela, el ambiente festivo que había por doquier o la expectación de todos quienes esperábamos ese pequeño paréntesis de oscuridad… sin temor a equivocarme aquel día nació mi gusto por los fenómenos astronómicos y también por la ciencia”.

De aquella jornada aún conserva el filtro que le dieron para observar el evento —de marca Visorsol, montado en cartón amarillo con una impresión en rojo de un eclipse al estilo maya— y también el recuerdo de los muchos rumores que comenzaron a correr de boca en boca, como que las embarazadas debían guardarse para evitar que su hijo naciera con labio leporino, que quienes cumplieran años justo ese día enfermarían de gravedad o que uno podía ver al Sol a través de una radiografía, de un rollo fotográfico viejo o con vidrios que uno podía ahumar con una vela en casa.

Eso me hace pensar que, si eso pasaba en tiempos donde no había apps de mensajería instantánea ni redes sociales, el riesgo de que se propague la desinformación es mucho mayor hoy que antes, expone Daniela Tarhuni. A fin de atajar ese problema, en 2021 se constituyó el Comité Nacional de Eclipses México —del que la UNAM forma parte a través de la ENES Mérida y de los institutos de Astronomía (IA) y de Radioastronomía y Astrofísica (IRyA) —, el cual desde sus primeros días comenzó a capacitar a profesores de educación básica y media sobre el fenómeno y formas seguras de verlo.

A fin de recibir una formación los más completa posible, los docentes asistieron tanto a clases presenciales como a conferencias virtuales impartidas por expertos en astronomía, arqueología y cosmovisiones indígenas. “El objetivo de esto es que la gente reciba información veraz todo el tiempo y desmontar los muchos engaños que ya se empiezan a decir”.

Dan —como se hace llamar cuando conduce el podcast Ciencia Moloch— sostiene que, así como ella tuvo su eclipse hace 32 años, los de 2023 y 2024 serán los de una nueva generación, por lo que considera que el resultado de estas capacitaciones se verá en el mediano plazo. “¿Qué mejor alianza puede haber que con los profesores? Ellos son nuestro enlace con las infancias y las juventudes. En pocas palabras, son agentes del cambio”. ¿Qué hubiera pasado si, en 1991, no la hubiesen llevado a ver “la noche más corta”?, ¿se hubiera dedicado a la comunicación y a la divulgación de la ciencia? A veces Daniela Tarhuni reflexiona sobre ello y, por lo mismo, invita a niños y jóvenes a acercarse a las sedes donde se realizarán observaciones pues, como ella misma da testimonio, un eclipse no sólo es algo para recordar toda la vida, también puede iluminar vocaciones.

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DOS DE CADA TRES ALUMNOS DE LA UNAM CONTARON CON BECA EN LOS ULTIMOS OCHO AÑOS

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Destacan los apoyos de manutención y nutricional, con impacto en bachillerato y licenciatura

La Universidad Nacional otorgó algún tipo de beca al 70 por ciento de sus alumnos en los últimos ocho años y uno de cada tres de estos apoyos fue financiado por la Fundación UNAM (FUNAM).

La Universidad Nacional otorgó algún tipo de beca al 70 por ciento de sus alumnos en los últimos ocho años y uno de cada tres de estos apoyos fue financiado por la Fundación UNAM (FUNAM).

Así lo afirmó el presidente de la FUNAM, Dionisio Meade y García de León, durante la Segunda Sesión del Consejo Directivo de esta agrupación, en la que explicó que estas becas representan el 55 por ciento de las que ha otorgado la Fundación en sus 30 años de actividades.

Por ello, el Consejo Directivo de la FUNAM hizo un reconocimiento a la labor del rector Enrique Graue Wiechers al frente de esta casa de estudios, así como por su trabajo en favor de la educación superior y su permanente defensa de la autonomía.

El rector Graue agradeció a la Fundación su apoyo durante estos ocho años y las múltiples estrategias que estableció –becas, premios, foros– para que los universitarios retribuyan a la Universidad Nacional parte de lo que de ella han recibido. Asimismo, manifestó su certeza de que quien quede al frente de la Rectoría también “defenderá la autonomía, y se esforzará en la cotidianidad por lograr una mejor Universidad para México y para nuestros jóvenes”.

En la sesión efectuada en la Torre de Ingeniería, en Ciudad Universitaria, Meade y García de León detalló que la Fundación cuenta con 20 programas de apoyo a la docencia que han beneficiado a más de un millón de estudiantes universitarios. Destacan las becas de manutención y el programa de apoyo nutricional, que en el último semestre impactaron la vida de más de 18,000 estudiantes de bachillerato y licenciatura.

Están también las Brigadas de Salud organizadas de forma conjunta con la Facultad de Odontología, la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala y la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) León. Durante 2023 se han realizado 11 brigadas, mediante las que se han atendido a más de 7,000 pacientes con más de 39,000 tratamientos.

En el área de apoyo a la investigación científica y humanística, de 2015 a la fecha se han convocado 41 premios, en los que han participado 1,400 universitarios, 251 resultaron ganadores y entre los cuales se han distribuido más de 20 millones. Estos premios fueron posibles gracias al apoyo de donantes comprometidos con la salud, educación y el desarrollo.

Colaboraciones

En difusión cultural destaca la colaboración con el Consorcio de Universidades por la Ciencia; así como la apertura de espacios multidisciplinarios de comunicación y reflexión a través del Foro 20.20, que en 2023 celebró su décima edición. También sobresalen los martes de consorcio y jueves de ciencia, que se transmiten a través de TV UNAM y de las redes sociales de la Fundación, conferencias y documentales, respectivamente, comentados por personas científicas nacionales e internacionales.

Meade y García de León agradeció el apoyo de la Dirección General de Comunicación Social, de Gaceta UNAM y de TV UNAM en todas las iniciativas de divulgación de las ciencias y las humanidades.

En la sesión en la que estuvieron los presidentes honorarios de la Fundación –el rector Enrique Graue y el presidente de la Junta de Patronos de la UNAM, Mario Luis Fuentes Alcalá–, así como el vicepresidente, Alfredo Harp Helú, también se informó que el Palacio de la Autonomía organizó 33 eventos culturales con una participación de más de 63,000 personas.

Durante 2023 también se celebró el 30 aniversario de la Fundación con la Gala de Ópera musicalizada por la Orquesta Sinfónica de Minería y cuatro de las voces jóvenes líricas de México; y con la Carrera Atlética que congregó a más de 5,000 participantes en las inmediaciones del Estadio Olímpico Universitario.

La Fundación también estableció proyectos especiales para colaborar con la UNAM para dar respuesta a la pandemia por Covid-19: la estrategia “Dona un kit, protege a un residente”, con la que se apoyó a 27,000 residentes; la creación de la Unidad Temporal en el Centro Citibanamex, que fue de gran ayuda para la atención de más pacientes; y el programa “Dona una Tablet”, mediante la cual se otorgaron más de 5,000 tabletas a alumnos de primer ingreso del bachillerato. En la sesión participaron además: la directora ejecutiva de la Fundación, Araceli Rodríguez González; la secretaria, María Teresa Gómez Mont y Ureta; y consejeros como Carlos Slim Helú, Olga Sánchez Cordero, Bernardo Quintana Isaac, Sergio Alcocer Martínez de Castro, Jaime Urrutia Fucugauchi, Juan Wolfgang Zinser Sierra, entre otros, así como diversas autoridades de la UNAM.

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TRABAJO SOCIAL: 50 AÑOS IMPULSANDO LA VOCACIÓN DE SERVICIO

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La Escuela ha transitado según las exigencias de la realidad, a su medio siglo tiene todavía mucho por hacer, aseveró Carmen Guadalupe Casas Ratia

Si algo ha distinguido a la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) a lo largo de sus 50 años de existencia es su permanente renovación y vocación por ayudar al otro, así lo asegura Carmen Guadalupe Casas Ratia, directora de la entidad universitaria: “La Escuela ha transitado de acuerdo con las exigencias de la realidad, cuenta con 50 años y tiene todavía mucho por hacer”.

Casas Ratia recordó que aunque la institución nació el “4 de octubre de 1973 cuando el honorable Consejo Universitario aprobó la creación”, sus orígenes “inician en 1937 con la Escuela Nacional de Jurisprudencia, la cual dependía e integraba un programa, sobre todo, relacionado con el tribunal para menores y diversas instituciones. Trasciende posteriormente, en 1938, al crearse la carrera de Trabajo Social, en ese momento perteneciente a nivel técnico a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNAM. Es en 1969 que se aprueba a nivel de licenciatura, pero en las instalaciones de la Facultad de Derecho”.

Ese proceso de independencia es clave, apuntó, porque impulsó la “trayectoria de una profesión que requería tener esta trascendencia y esta actualización en su formación, tanto disciplinar como profesional, para llegar a lo que somos ahora”; por ello hay un “sentimiento de mucho orgullo” en la actual gestión al “tener esta posibilidad de conmemorar” el quincuagésimo aniversario.

En la actualidad

Al ser cuestionada sobre cómo se definen hoy en día aquéllos que deciden dedicar su vida al Trabajo Social, la directora mencionó que se trata de un “profesional necesario en las redes comunitarias para dar frente a las realidades sociales, que conoce los contextos que investiga, las realidades que diagnostica para intervenir en estas problemáticas y construir con las y los sujetos cambios sociales. Nuestra intervención ha tenido toda una pertinencia social. Nuestra fortaleza es acumular lo mejor de las ciencias sociales, ya que pasamos de un plan de estudios, el de 1969, que tenía una mirada más asistencialista”.

La modificación más reciente al plan de estudios, afirmó, modernizó la enseñanza “acorde a las nuevas realidades sociales. Integra no sólo lo que hacemos en las áreas clásicas en Trabajo Social –como las de salud, educación y asistencia– pero de una manera mucho más estructurada. Ahora estamos previendo a la salud socioemocional, ante los escenarios de violencias y de atención socioambiental. De los problemas relacionados con lo individual, lo grupal y lo comunitario, estamos buscando nuevas formas de poder intervenir”.

“Ahora el peritaje en Trabajo Social, por ejemplo, es una de las áreas que se ha estado explorando para dar esa atención y de ahí deviene, no solamente en la formación básica o la formación superior que es la licenciatura –la cual está articulada en campos de conocimientos y en tres niveles de formación–, sino que va trascendiendo a partir de asignaturas optativas, que tienden a buscar la especialización”, recalcó.

Y añadió: “Llegamos a estos 50 años con varios logros y fortalezas, de acuerdo con las áreas sustantivas de nuestra Universidad, que son la docencia, la investigación y la difusión de la cultura. Estoy convencida de que lo que hemos logrado como comunidad académica de investigación y, por supuesto, escolar y administrativa. Se han tenido grandes avances gracias al aporte del doctor Manuel Sánchez Rosado, primer director, y quienes han estado en la dirección de la Escuela a lo largo de este tiempo”.

Logros

Carmen Guadalupe Casas Ratia señaló que no sólo la ENTS cumple años, sino que diversas áreas que la conforman también han conseguido sostenerse a través del tiempo para beneficio de la comunidad. Por ejemplo, se cumplen “20 años de un sistema de educación abierta y a distancia, que inició con un grupo de 40 personas en el estado de Chiapas. Hicimos una apuesta siendo una escuela precursora del sistema a distancia y ahora tiene más de 1,500 alumnos. Parte de la infraestructura que está en proceso de ampliación es por este crecimiento que ha tenido la Escuela en su comunidad escolar, particularmente del sistema abierto y a distancia. El sistema presencial se ha mantenido; ahora tenemos una población de más de 3,500 alumnas y alumnos”.

Igualmente, agregó, “llegamos a 20 años con un Programa de especialización sobre salud, que se ha ido fortaleciendo con tres programas académicos; una vez que se constituyó el Programa único de especializaciones con tres planes de estudios: modelos de intervención con jóvenes, mujeres y personas mayores. Además, ya en revisión de cuerpos colegiados la Especialización en peritaje en Trabajo Social y salud mental, teniendo como entidad participante a la Facultad de Medicina”.

Otro de los organismos que alcanzó las dos décadas es el Centro de Información y Servicios Bibliotecarios: “un referente a nivel Iberoamérica; es de las principales bibliotecas con más de 37,000 títulos y más de 100,000 ejemplares en su acervo”.

“Un logro muy importante es el ingreso del programa de maestría al Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías, relevante para los planes y programas de estudios. Además, actualmente está en revisión nuestro doctorado en Trabajo Social, que, insisto, ha sido un logro de toda la comunidad y quienes me antecedieron. Me toca esta tarea de consolidar lo que se ha venido haciendo y llevar a nuestra escuela al nivel que requiere y merece como una profesión que da respuestas a estos problemas y realidades sociales.”

La maestra en Criminología por el Instituto de Formación Profesional anotó que el doctorado aglutinará “siete entidades participantes: de la UNAM, las facultades de Estudios Superiores Zaragoza, Ciencias Políticas y Sociales, y Medicina, y los centros de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades y el Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales; además, el Centro de Investigaciones en Psicoanálisis y Ciencias Sociales. Dichas entidades han trabajado junto con la escuela para que la propuesta de proyecto de doctorado fuera aprobada por las instancias correspondientes”.

“Vamos caminando, de la mano con la Red Nacional de Instituciones de Educación Superior en Trabajo Social que preside la Escuela y alberga a más de 46 instituciones de todos los estados de la República. Tenemos un trabajo muy constante y reuniones anuales; de ahí se detonan diversas acciones, planes y programas en el ámbito nacional en investigación, en educación continua y, por supuesto, el posicionamiento de la carrera”, afirmó. Este reconocimiento fuera de la UNAM, argumentó la directora, “es muy importante, para que la carrera pueda ofrecer a las y los egresados los mejores niveles profesionales, porque de acuerdo con la estadística sí hay trabajo para quienes estudian Trabajo Social. Hay lugares que demandan profesionales comprometidos, pero, a la par, requerimos de un mayor reconocimiento salarial; es algo que estamos trabajando con colegios, asociaciones y las propias federaciones. Seguiremos fortaleciendo el trabajo con las y los alumnos”.

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Aumenta la UNAM su infraestructura de investigación con impacto en la salud

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  • El rector visitó las nuevas instalaciones del Laboratorio Nacional de Citometría de Flujo, en el Instituto de Investigaciones Biomédicas
  • También la ampliación del tercer nivel del edificio “F” del Instituto de Ciencias Nucleares; así como la Unidad de Irradiación y Seguridad Radiológica

El rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, recorrió las nuevas instalaciones de los institutos de Investigaciones Biomédicas (IIBO) y de Ciencias Nucleares (ICN), las cuales fortalecen proyectos de investigación de frontera, varios de ellos relacionados con la salud.

En el IIBO conoció el nuevo edificio del Laboratorio Nacional de Citometría de Flujo (LabNalCit) -con 530 metros cuadrados- y en el que se realizarán estudios vinculados con el desarrollo de inmunoterapias avanzadas e inmunoterapias aplicadas.

La directora del Laboratorio, Gloria Soldevila Melgarejo, expuso que sus anteriores espacios medían alrededor de 94 metros cuadrados y por la adquisición de nuevos equipos para proyectos de innovación resultaban insuficientes, situación ya superada.

Acompañada por el secretario Académico del IIBO, Raúl Bobes Ruiz, mostró al rector el Laboratorio que cuenta con áreas de análisis y separación de cultivos, investigación y análisis de datos. También un área clínica de toma de muestras, así como espacios administrativos y de servicios.

“Estas instalaciones son de primer nivel y van a servir para la docencia y la investigación con impacto en la salud pública”, enfatizó Bobes Ruiz y además detalló que uno de los proyectos está relacionado con células transformadas para tratar a pacientes que han tenido trasplante de riñón y evitar su rechazo; así como para el diagnóstico de leucemia.

En el recorrido en el que estuvieron también el secretario Administrativo de la UNAM, Luis Agustín Álvarez Icaza Longoria; y el director general de Obras y Conservación, Xavier Palomas Molina; la directora del LabNalCit, Gloria Soldevila Melgarejo, explicó que este se fundó en 2015 con apoyo de la UNAM y el entonces Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, en conjunto con la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Desde hace dos años también se incorporó la Universidad Autónoma de Chihuahua, lo que ha permitido tener mayor impacto en las regiones norte y sur del país.

Además, ha tenido un efecto fundamental en la formación de recursos humanos de calidad.

En el ICN, su directora María del Pilar Carreón Castro enseñó al rector Enrique Graue el tercer nivel del edificio “F” –de 556 metros cuadrados– que alberga 10 cubículos para investigadores y 24 para posdoctorales; sala de juntas y área secretarial, entre otros.

El rector visitó, además, la Unidad de Irradiación y Seguridad Radiológica, que apoya proyectos de investigación y brinda servicios a la industria. Este año tiene programada una recarga del irradiador Gammabeam 651PT tipo alberca profunda. Carreón Castro comentó que la irradiación de rayos gamma representa una opción segura y de bajo costo para desinfectar materias primas, productos sellados y su empaque final.

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PARA DISFRUTAR DEL ECLIPSE, LO PRIMERO ES CUIDAR NUESTRA VISTA

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  • La más breve exposición a los rayos solares puede quemar nuestras retinas y provocar pérdida de visión central, advierte el profesor David Lozano, de la FM de la UNAM

Para el doctor David Lozano la oscuridad de los eclipses es un engaño, uno que invita a levantar la mirada para ver cómo el Sol pasa de ser un círculo radiante a un agujero negro en el cielo, “pero no debemos sucumbir a esa tentación; aunque la Luna oculte al astro, a su alrededor se formará un halo por donde seguirá filtrándose la luz solar con la misma cantidad de rayos ultravioleta e infrarrojos de siempre, por lo que una breve exposición a ellos bastará para quemarnos la retina”.

De hecho —añade el académico de la Facultad de Medicina de la UNAM—, a los pocos días de uno de estos eventos no es extraño que aparezca gente en los consultorios refiriendo que, aunque tiene visión periférica, ha dejado de distinguir rostros. “Eso es irreversible y, una vez llegado ese punto, los oftalmólogos tenemos poco o nada qué hacer”.

En la novela Dolores Claiborne, Stephen King describe cómo se siente el daño ocular causado por exponerse con ojos desnudos a un eclipse: “No debía mirar aquello y lo sabía, pero me parecía como si no pudiera apartar la vista. Habría seguido mirando hasta quedarme ciega, pero Joe me dio otro empujón. Eso me despertó. Había una gran mancha azulada delante de mí, como las que se ven cuando alguien hace una foto con flash, y pensé: «Si te has quemado las retinas y tienes que ver esa mancha toda tu vida, te lo tendrás bien merecido, Dolores»”.

Esto ocurre porque nuestros ojos funcionan como una lente, explica el doctor Lozano. “Si fijamos nuestra vista en el Sol, incluso por pocos segundos, su luz se concentrará en el centro de nuestra mácula y la quemará, cual si fuese una lupa sobre un pedazo de papel. Eso dejará una cicatriz que derivará en pérdida de visión central, es decir, en nuestra capacidad de distinguir los detalles finos de aquello que tenemos enfrente, algo fundamental a la hora de reconocer rostros o de leer”.

Por ello, el académico pide hacer un alto y reflexionar sobre todo lo que pondríamos en riesgo de no actuar con responsabilidad. “¿Imaginas no apreciar con nitidez la cara de tus padres, hijos o hermanos? No realizar tus actividades diarias tal y como antes. Éstas son algunas de las tantas cosas por las cuales deberíamos tener cuidado”.

Si miramos al Sol en condiciones normales nuestra reacción instintiva será achinar los ojos, lagrimear y apartar la vista, pero durante un eclipse las reglas cambian, pues cuando la Luna oculta al astro es mucho más sencillo clavar la mirada en el cielo sin pestañear, lo que le permite a la luz entrar en nuestros ojos y provocar una retinopatía solar. “A eso me refiero cuando digo que, en esos momentos, es un engaño la oscuridad”.

Maneras seguras de ver un eclipse

¿Desde cuándo los médicos comenzaron a interesarse por los eclipses y el efecto del Sol en los ojos? Para el doctor Lozano la respuesta es simple. “La oftalmología es tan antigua como la necesidad de ver”, así que probablemente esto fuera así desde tiempos remotos, como sugieren las muchas especulaciones sobre la ceguera de Galileo y las hipótesis de que ésta se debió a su inclinación a observar todo tipo de eventos solares.

El astrofísico Fred Espenak —mejor conocido como Mr. Eclipse por ser la máxima autoridad de la NASA en el tema— explica que, si durante uno de estos eventos la cobertura lunar no es perfecta y se asoma apenas un uno por ciento del Sol sobre la silueta del satélite, esa pequeña porción será 10 mil veces más brillante que la Luna llena y tan sólo eso ya representa una amenaza seria para nuestra salud ocular.

Por ello, el profesor Lozano sugiere no mirar directo a un eclipse siquiera por un instante, “pero eso no quiere decir que pida a la gente encerrarse en casa con las persianas abajo. A mí me llevaron a ver mi primero a los siete años y fue una experiencia que me marcó. Salgamos a disfrutar de este espectáculo, pero si lo hacemos, que sea con responsabilidad”.

Las opciones para observar cómo el Sol es ocultado por la Luna son muchas. Una es conseguir una caja de cartón y perforarla para crear una pequeña cámara oscura, como aquellas con las que se tomaron las primeras fotografías de la historia, y otra es verlo a través del follaje de los árboles, la opción favorita de muchos pues permite contemplar sobre el suelo cientos de pequeños eclipses que lucen como diminutas monedas cintilantes a las que, poco a poco, va devorando la oscuridad.

“A ambas estrategias se les llama métodos indirectos, pero si queremos levantar la vista y observar al eclipse, debemos hacerlo siempre con los filtros adecuados”, advierte el médico no sin antes subrayar que las gafas de Sol, por más oscuras que nos parezcan, no sirven de absolutamente nada. “Cualquier lente empleada para observar tales eventos debe tener un certificado especial, el ISO 12312-2”.

Al respecto, el profesor Lozano recomienda adquirir estos productos en sitios de confianza o a través de instituciones de renombre, pues no es inusual que circulen por ahí todo tipo de productos apócrifos, como bien sabe la empresa Amazon, que en 2017 tuvo que requisar miles de gafas inservibles y adquiridas a través de su portal. A la fecha, Fred Espenak ha presenciado 30 eclipses totales y 11 anulares y es que, como dice, “contemplarlos una sola vez en la vida no es suficiente”. El profesor David Lozano es de la misma idea y, al igual que el astrofísico de la NASA, se dice entusiasmado por el par de eventos que se avecinan. “Cuidemos de nuestra vista, hacerlo ahora nos dará la posibilidad de ver y disfrutar a futuro muchos eclipses más”.

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LA ACTIVIDAD HUMANA ESTÁ MUTILANDO EL ÁRBOL DE LA VIDA

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Es un hecho. El planeta está experimentando una extinción masiva –la sexta– y ésta es causada por el crecimiento y la actividad desmedida de una especie: el Homo sapiens. La paloma migratoria, el tigre de Tasmania, el baiji o delfín del río Yangtsé son algunas de las víctimas recientes de ese fenómeno. Así lo advierte el estudio “Mutilación del árbol de la vida mediante extinción masiva de géneros animales” – “Mutilation of the tree of life via mass extinction of animal genera”–, originado por el Instituto de Ecología (IE) de la UNAM y la Universidad de Stanford, el cual fue publicado por la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

La investigación apunta que aunque se conoce de la extinción masiva desde hace algunos años, no se sabía la verdadera velocidad a la que está ocurriendo:

“Aunque el episodio suele verse como una pérdida inusualmente rápida (en tiempo evolutivo) de especies, es mucho más amenazante, porque más allá de esa disminución, está provocando una veloz mutilación del árbol de la vida, en el que ramas enteras (colecciones de especies, géneros, familias, etcétera) se están perdiendo. Está cambiando la trayectoria de la evolución en el mundo y se están destruyendo las condiciones que hacen posible la vida humana. Es una amenaza irreversible a la persistencia de la civilización y la habitabilidad de entornos futuros para el H. sapiens. Se requieren acciones correctivas instantáneas.”

Y añaden: “durante el último siglo, el ritmo de muchas actividades humanas se ha acelerado tanto y la superpoblación humana se ha vuelto tan grave que ha creado una dramática transformación ambiental global. La mayoría de los ecosistemas naturales han sido muy modificados o han desaparecido por completo, y la abundancia de vida silvestre se ha reducido considerablemente”.

Gerardo Ceballos, investigador del IE y uno de los autores del estudio, recordó que el texto mencionado forma parte de una serie de publicaciones lideradas por él desde el año 2000, en las que ha intentado definir junto con sus colegas de Stanford la magnitud de la crisis de la extinción de la biodiversidad. “Publicamos artículos en las mejores revistas científicas sobre la pérdida de poblaciones, especies y ahora géneros. Es el estudio más difundido en 2015 respecto de la extinción de vertebrados”, explicó Ceballos. “Demostramos que las tasas de extinción de las especies de vertebrados en el planeta eran altísimas, mucho más de las que esperaríamos tomando en cuenta los últimos dos o tres millones de años, por esto indicamos que habíamos entrado a la sexta extinción masiva”.

Posteriormente en 2017, siguiendo el análisis de los vertebrados, “encontramos que alrededor del 32 % de todos, sean especies abundantes o poco abundantes, están perdiendo poblaciones. Con esto teníamos casi el panorama completo: primero, la pérdida de poblaciones, que es muy alta, y la de especies con tasas mucho más altas de lo que se esperaría de una extinción en tiempos normales durante los últimos millones de años”, subrayó el especialista.

 El estudio recién publicado examinó 5,400 géneros de vertebrados –que incluyen a 34,600 especies– y de éstos 73 han desaparecido desde el año 1,500 d. C. Bajo características normales (1 millón de años antes de la aparición del Homo sapiens) deberían pasar 18,000 años –en ausencia de seres humanos– para que desapareciera una cantidad similar de géneros. Lo anterior significa que las tasas de extinción actuales son 35 veces más altas de lo esperado.

“Si todos los géneros ahora en peligro desaparecieran para el año 2,100, las tasas de extinción serían 354 (promedio) o 511 (para los mamíferos) veces más altas que las anteriores, lo que significa que los géneros perdidos en tres siglos habrían necesitado 106,000 y 153,000 años para convertirse en extintos en la ausencia de humanos”, subraya el texto.

Humanidad amenazada

La destrucción perpetrada contra el árbol de la vida –analogía propuesta por Charles Darwin– es una amenaza para toda la vida en la Tierra, señaló Ceballos y agregó:

“Se están perdiendo ramas muy alejadas, la historia evolutiva más antigua. Por otro lado, si se están perdiendo ramas más gordas, se están volviendo pequeñitas, se deteriora la diversidad genética. Mientras que si se pierden ramas completas, en este caso géneros completos, desaparece toda esa variabilidad genética de la historia evolutiva que representa esa rama.”

“Los científicos para entender la complejidad de la vida en la Tierra tenemos especies, después géneros, luego familias, órdenes, clases, etcétera. En ese sentido, un género evidentemente representa mucha más variabilidad genética que una especie; si se pierde desaparece toda esa historia genética. Fue muy importante entender que el buen funcionamiento del árbol de la vida implica el buen funcionamiento de los ecosistemas naturales y las especies que los conforman. Eso es lo que permite que exista vida en la Tierra”, argumentó.

Y prosiguió: “Encontramos que se extinguieron 600 especies; el extra fue causado por las actividades del hombre. El análisis es similar al que se hizo con la Covid: tienes cierto número de muertes todos los años y, de repente, tienes un pico que puedes atribuir a la Covid. En números normales, se esperaría que se extinga un género de vertebrados cada 250 años, es decir dos géneros cada 500 años, pero encontramos que se extinguieron 73 géneros, 35 veces más. Lo que se extinguió en 200 años debió hacerlo en 15,000 años”.

Aún estamos a tiempo

El especialista universitario apuntó que, a pesar de la devastación, la humanidad está a tiempo de actuar para evitar daños más severos al árbol de la vida. Para ello, será clave lo que suceda en los próximos 15 años.

“La situación se ve muy complicada y severa. El artículo presenta una situación desastrosa, catastrófica; sin embargo, demuestra que todavía hay tiempo, que la ventana de oportunidad sigue abierta, aunque es muy pequeña y se está cerrando rápidamente. Lo que ocurra en los próximos tres lustros definirá las especies que sobrevivan. También hay una posibilidad real de que colapse la civilización si las condiciones ambientales se vuelven complicadas”, mencionó Ceballos.

Y agregó: “Debemos redoblar los esfuerzos en todo lo que hacemos como individuos. Es importante. Llegó el momento, tiene que haber trabajo político, económico y social encabezado por los gobiernos poderosos del planeta, por las grandes corporaciones y organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas, que genere una respuesta al tamaño que requiere el problema. La extinción de las especies es uno de los mayores problemas que ha enfrentado la humanidad y tiene la capacidad de colapsarla, como lo podría hacer un holocausto nuclear. Esa es la magnitud de la situación”.

Por último, advirtió: “La capacidad del medio ambiente de mantener las condiciones de vida, que tenemos y que hemos gozado durante los últimos miles de años –y que nos han permitido lograr ser lo que somos en términos de civilización–, se pueden colapsar por un cambio en el ciclo de lluvia, insuficiente producción de alimento o que grandes partes del planeta sean poco habitables por la pérdida de especies y el cambio climático. La situación se ve muy, muy complicada pero aún hay tiempo”. “La Tierra nos está alertando de que estamos en una extinción masiva. Es irreversible. Aún hay tiempo, pero la ventana de oportunidad se está cerrando. Lo que ocurra en las siguientes dos décadas definirá el futuro de la diversidad biológica y la civilización”.

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MAÍCES PUMA, UNA ALTERNATIVA PARA NO DEPENDER DE LA IMPORTACIÓN DE TRANSGÉNICOS

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  • Por tener potencial de producirse y comercializarse en los valles altos de México (2200 a 2600 msnm), las variedades desarrolladas en la FES Cuautitlán a partir de materiales nativos serían una vía para dejar de comprar grano en el extranjero

En una parcela ubicada al interior de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán Campo 4, de la UNAM, crecen los maíces Puma, desarrollados por Margarita Tadeo Robledo, profesora y coordinadora del programa de mejoramiento genético de la entidad, junto con un equipo de investigadores y estudiantes de la carrera de Ingeniería Agrícola.

“Tenemos alrededor de 40 años haciendo mejoramiento. Hemos generado diferentes materiales para distintas zonas a nivel nacional. Nuestros maíces parten de materiales nativos”, explica Tadeo Robledo.

La importación de maíz amarillo transgénico al país y la amenaza que éste representa para la diversidad de maíces nativos motivaron a la especialista en fitomejoramiento y a su equipo a trabajar en variedades de este grano que ya se encuentran en el mercado, con la finalidad de que puedan producirse y comercializarse a nivel nacional.

También han registrado variedades de maíz blanco para que México siga siendo autosuficiente en su producción y se están evaluando maíces palomeros que pronto podrían liberarse y entrar al mercado.

Preservar el mejoramiento convencional del maíz

El maíz es un símbolo cultural e identitario de gran importancia para México. Su domesticación comenzó hace 10 mil años, aproximadamente, por habitantes de Mesoamérica. El país es cuna de 64 razas de este cultivo agrícola, 59 de ellas consideradas nativas. Sin embargo, México importa altas cantidades de maíz amarillo y palomero.

“No los requerimos, tenemos variedades competitivas. Diferentes investigadores han demostrado que, desde la entrada de los transgénicos a Estados Unidos, comparado con el mejoramiento convencional no ha habido incremento en rendimiento de manera significativa, es decir, nuestros maíces que son buenos para el ambiente y salud rinden lo mismo que un transgénico, que afectaría a nuestras variedades nativas”.

En el programa coordinado por la investigadora Margarita Tadeo retoman técnicas de optimización milenarias. “Los mayas y mazahuas hacían selección, por ejemplo. Seleccionaron granos a través de años hasta domesticar el teocintle, planta de donde proviene el maíz, para obtener lo que conocemos en la actualidad”.

El proceso de mejoramiento genético convencional que realizan la académica y su equipo es por medio de la técnica de hibridación. “La planta de maíz es de polinización cruzada, es monoica (ambos sexos se presentan en una misma planta). Tiene la mazorca en la parte media —ésta es la inflorescencia femenina— y la inflorescencia masculina —que libera el polen— se localiza en la parte terminal.

Todas las plantas de una milpa son híbridos, ya que el polen puede llegar desde un metro hasta 500 metros a la redonda para fecundar a un grano de maíz. Por ello deben llevar a cabo esta técnica de forma controlada.

Para hacer un híbrido simple primero realizan un proceso de derivación de líneas para tener una línea pura y elegir una como hembra y otra como macho que, al cruzarse, incrementen su rendimiento. Posteriormente, transfieren el polen del uno a la otra. Al determinar qué híbrido tiene alto rendimiento se repite la acción año con año. “Esos no se pueden cosechar y volver a sembrar porque no tendrían el mismo potencial que en el origen”, aclara.

En el mercado, además de los híbridos simples que se usan en la faja maicena, también hay de tres líneas (trilineales), que presentan mayor rango de adaptación; dobles (cuatro líneas), de los más usados en los valles altos, y los híbridos varietales, que se obtienen al cruzar dos variedades.

“Usamos la hibridación porque esos materiales los canalizamos hacia zonas con alto potencial de rendimiento. La conformación genética de cada variedad define a qué ambiente estará destinado. A aquellos que cuentan con riego o muy buen temporal van los híbridos, pero a los que tienen un temporal muy retrasado en una zona de valles altos, con un ciclo libre de heladas muy corto, van variedades con ciclos breves”.

Maíces amarillos

Datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) estiman que para el período de octubre 2023 a septiembre 2024 la oferta nacional de maíz amarillo ascenderá a los 23 millones 246 mil toneladas, de las cuales el 12.82 por ciento será inventario inicial, 15.08 se producirá en el país, mientras que el 72.08 procederá de importación.

“Hace unos 20 años, en el Estado de México se vio la necesidad de iniciar programas para generar variedades amarillas que fuesen una alternativa para producir en el país y reducir la importación. Pero el mejoramiento genético es algo a largo plazo, un proyecto de vida”, subraya Tadeo.

Kuautli Puma, Mistli UNAM y Coztli Puma son la nueva generación de maíces amarillos generados por este equipo. Dos son híbridos varietales y otro es variedad. “Si dispongo de agua de riego se siembra el que tenga mayor potencial de rendimiento: los híbridos varietales. Estos pueden rendir ocho toneladas por hectárea y sus semillas son más fáciles de producir”.

Todos fueron evaluados en campo, en la zona para la que están recomendados, pero también en laboratorio se realizaron pruebas para elaboración de totopos, tortillas y harina. “A veces pensamos que los materiales amarillos no son para tortilla, aunque son altamente nutritivos: tienen vitamina A, carotenos y buena capacidad de nixtamalización para elaboración de tortillas, por lo que fueron estudiados en ese sentido”.

Los tres cuentan con Título de Obtentor y están registrados y vigentes en el Catálogo Nacional de Variedades Vegetales (CNVV), por lo que se puede incrementar semilla en categoría certificada para su uso por los productores de maíz.

Maíces blancos

México es autosuficiente en producción de maíz blanco, que se destina al sistema tortilla. Para el período de octubre 2023 a septiembre 2024 el SIAP estima que se ofertarán 27 millones 123 mil toneladas de este grano, de ellas el 89.07 por ciento se producirá en el país, el 8.63 será de inventario inicial y el 2.28 derivará de importación.

“La nueva generación de variedades de maíces blancos son tres híbridos trilineales para las zonas de los valles altos, que van de los mil 800 a los dos mil 200 metros sobre el nivel del mar, para condiciones de punta de riego o de buen temporal. En ambientes de suficiente humedad pueden expresar su máximo potencial de rendimiento”, explica la coordinadora del programa de mejoramiento.

A estos híbridos los denominaron con palabras que, en diferentes lenguas, significan maíz. Tsiri Puma (maíz en purépecha), Atziri Puma (maíz en maya) y Tlaoli Puma (semilla de maíz en náhuatl). Los tres también cuentan con Título de Obtentor y registro vigente en el CNVV.

Maíz palomero

La universitaria expone que “aunque el maíz palomero es originario de México, todo el que consumimos lo importamos de Estados Unidos, nuestra producción es mínima y no tenemos variedades”.

Agrega que el maíz palomero toluqueño se está erosionando, por lo que están trabajando con las diferentes razas, incorporando materiales que tienen colegas de instituciones como el INIFAP.

“Tenemos cuatro variedades que no hemos liberado, pero ya están descritas para registrarlas en el CNVV”. Estos maíces, con los que pretenden llegar al sector gourmet, reciben el nombre de Palomero UNAM, Palomero Puma, Palomero Unamita y Palomero Oro.

¿Quién multiplica la semilla?

Uno de los grandes problemas que enfrentan las y los mejoradores de maíz en México es que no hay quienes reproduzcan las semillas. “Nosotros somos investigadores, profesores y no estamos en el otro eslabón para multiplicar, producir y llevar al productor”.

Como equipo de trabajo cuentan con híbridos exitosos que son del dominio público, porque tienen más de 15 años utilizándose, como es el caso del H-50 y H-48, autoría UNAM-INIFAP. Pero para sus otros desarrollos requieren productores que puedan multiplicarlos.

“En la Universidad Nacional tenemos que hacer mucha labor para que los pequeños empresarios de semillas vengan, hagan convenio con la instancia correspondiente para que multipliquen la semilla y entonces tengamos este círculo virtuoso que es la docencia, la investigación, la difusión y el uso de los resultados que nosotros tenemos”.

Formar profesionales que aporten a la sociedad

Históricamente la UNAM ha registrado alrededor de 20 variedades en el CNVV, de las cuales seis siguen vigentes.

Margarita Tadeo reconoce que el trabajo que realizan como equipo multidisciplinario e interinstitucional conlleva diferentes beneficios.

“La esencia de la Universidad es la formación de recursos humanos y, por tanto, nosotros como profesores de carrera formamos estudiantes haciendo las cosas, estando inmersos en lo que ocurre en el país”. Una vez saliendo las y los profesionistas regresan a la sociedad lo que se invirtió en sus estudios, aportando lo que aprendieron.

Otro de los beneficios es la generación de empleo para los pequeños o medianos productores de semilla. Además, se favorece todo el proceso de la industria cuando estos desarrollos entran a la masa y la tortilla.

“Tenemos una gran cantidad de productos con el recurso que la Universidad nos destina para la investigación: la información bibliográfica que generamos, artículos científicos que otros colegas están revisando y folletos técnicos que utilizan los productores. Finalmente, Margarita Tadeo hace una invitación a los productores de semillas del país para que se acerquen a la Universidad y ellos puedan, a través de convenios con la UNAM, proporcionarles los progenitores de las tres variedades de maíz blanco y tres de amarillo. De esta forma, ellos multiplican, comercializan y llegan al destinatario final: los productores. “En el momento en que esa semilla llegue a ellos y puedan gozar de los beneficios de todo el trabajo que los universitarios hacemos en el proceso de mejoramiento genético, habremos cumplido el objetivo”.

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GUILLERMO CENICEROS, 65 AÑOS EN EL ARTE

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Guillermo Ceniceros cumple 65 años como artista plástico y los celebrará en el Palacio de Minería de la UNAM, con la muestra Invocación al equilibrio, organizada por la Facultad de Ingeniería (FI) y la Sociedad de Exalumnos de la FI, la cual reúne más de 200 piezas que muestran la muy particular mirada de este pintor, escultor y muralista duranguense, quien además fuera alumno de David Alfaro Siqueiros.

La exposición comienza en el patio mismo del recinto, donde en las paredes de granito gris hay una decena de reproducciones ampliadas de rostros y paisajes que anticipan la división temática (la decisión fue del curador Rodolfo Rivera) que el espectador apreciará al adentrarse en las salas.

“Esta selección es el resultado de 65 años dedicados a la búsqueda de un lenguaje, el de la pintura, que engloba dibujo, composición y texturas, aunque también implica ruidos, silencios y, sobre todo, demasiadas dudas de mi parte”, reflexiona el creador.

Y es que para Guillermo Ceniceros, esta tendencia a poner su quehacer y trayectoria sobre la balanza es parte de su proceso creativo, uno que lo lleva a considerar que una obra nunca está acabada, pues siempre hay algo que corregir o cambiar, incluso después de que él las ha firmado con las letras GCR en mayúsculas, seguidas del año en que las concluyó, aunque como él mismo admite, esa fecha jamás es definitiva.

“En realidad no termina uno nunca, siempre suelo estar inconforme con algo. Algunas veces veo uno una obra que hice hace unos 20 años o 30 años y, cuando nadie me ve, le quito o le agrego cosas, le añado silencios. Esto es algo de lo que no se da cuenta el espectador, él sólo ve el resultado, pero al final lo que yo pretendo es que mi obra sugiera esa sensación de misterio que le es tan propia a la literatura, a la poesía y, a veces, al cine”.

A Guillermo Ceniceros le gusta volver sobre sus pasos y reflexionar sobre lo que ha hecho, es así como, tras pensar una y otra vez en su mural El mundo regido por la química, que adorna la fachada de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), fue que se le ocurrió la frase “invocación al equilibrio”, que da nombre a la muestra ahora exhibida en el Palacio de Minería de la UNAM.

“Si uno se asoma a ese obra que hice para la UANL en 1998, con mosaico veneciano, verá en las orillas los signos inspirados en el trabajo de Dmitri Mendeléyev. Eso me hizo pensar que la pintura puede invocar al equilibrio al igual que la química, la cual partir de la combinación de elementos da pie a todo lo que vemos en el mundo que nos rodea”.

La exposición se divide en dos apartados, uno en el que abundan los retratos y, sobre todo, los cuerpos femeninos, y otro en el que se suceden diversas formas pétreas que dan pie a montañas y valles, ello con la finalidad de hacer evidentes dos de los ejes que, desde siempre, han guiado la producción artística de Guillermo Ceniceros: las mujeres y el paisaje.

“Siempre he considerado a la mujer como símbolo de la creatividad, de la belleza, de la geometría y de la vida, y en ello se parece al paisaje, que nos remite a la tierra, que en el fondo representa también todas esas características que acabo de enumerar sobre lo femenino”.

Acerca de lo que aprendió de David Alfaro Siqueiros, más que aspectos técnicos o teóricos, Ceniceros señala dos inquietudes que su maestro tenía y que él se ha esforzado en cultivar: “La investigación y, sobre todo la curiosidad de ver qué hay a nuestro alrededor a fin de plasmarlo en una obra”.

Con 65 años de carrera artística a cuestas, Guillermo Ceniceros suele pensar sobre lo que ha creado y sobre si aún le quedan cosas por decir, y ha llegado a la conclusión de que sí, y de que son cosas que ya se han escuchado antes, pero que no por ello dejan de ser nuevas.

“Si me pusiera a trabajar creo que haría una especie de repetición de lo mismo que he venido haciendo, quizá desde la escultura, desde el mural, desde la pintura o desde el dibujo. La verdad, seguiría haciendo lo mismo, pero tratando de mejorar lo que ya he hecho”. La exposición Invocación al equilibrio estará abierta del 28 de septiembre de 2023 al 31 de enero de 2024 en el Palacio de Minería de la UNAM (calle de Tacuba 5, Centro Histórico de la CDMX), de miércoles a domingo de 10 de la mañana a 5:30 de la tarde. La entrada es gratuita.